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LA CRISIS DEL SIGLO XVIl EN SU LECTURA

ECONOMICA. UN DEBATE INCONCLUSO

El siglo XVZZ, que hasta no hace tanto primeiitó uii primer giro sigiiific.'1 t 1vo
' coi1 :
podía ciilificarse de terra incognita e iri- la obra de CIiirX-(S), publicada el aiio 1929
cluso innominata si lo comparamos con los y sintornáticaiiieiite reeditiidzi eii 1960, eri
siglos qiie le flanqueaii, ha acabado por fin plena efervesceiici;~del debiite que iios
L. M" BILBAO
merec.ieiido su bautisino historiográfico y ocupa. El libro de Clark, aiiligire de fbi--
Universidad Autónomo de Madrid
1111 sohreiiombre de pila: el siglo de la cri- ma aúii oscura e imprecisa, aporti¿b;luiia
sis. Pero este rito iniciático ha dado paso primera nueva imageii, mucho mds posi-
en esta ocasión, lo mismo que en otras, a tiva, del siglo A-1'11, Según este autor, eii
la liturgia del debate y la polémica, que hoy sabiendas de qiie esta "lectuni" no agota dicha ceii turia se había11operado cambios
y aqiiípretendemos erucar una vez más. ni puede agotar la cornplejidad tlel proce- profundos, apuiitando coii ello hacia el c:i-
El títiilo que encabeza estas páginas ha si- so histórico, convencitlo inclliso de qlie rácter crítico, catártico ,L. de futuro (pie Iiis
do elegido preciaimente para expresar el iiii¿i inteligeiicia correcta del propio desa- t~irbulenciasde dicho siglo elicerr;ibali.Lii
deseo cle coiivertir este trabajo en celebra- rrollo eco~ióniicodel siglo SVZZ tendría semilla de esta intuicicíii 110 fructificaríasi11
cióii coiimemorativa de una poléniica aún que apelar a los cambios políticos y sociii- embargo hasta la década de los aiios .50.
no cerrada. Por ello, en la primera parte les acaecidos en dicha centuria. Por ello, perduraiido entre tanto eii los medios iica-
de /ni exposición trataré de ser fiel al de- quiero tainbién avanzar y añadir que eii la démicos la ortodo.uia estable cid;^.
bate siguieiido su génesis, geiiealogía y de- segunda parte de mi exposición iiiteii taré Eii efecto, e11el ~nismoaiio, 1954, se pii-
seii\.olr.imiento ( l ) , niientras en la segciricfa recuperar ciertas materias plan teadas por blicabaii, sin aparente co~iexiíiiiii ii tua, dos
discurriré con mayor libertad de criterio otras lecturas al objeto de introducirlas en- obr;isque ibaii a revisar de fornia defiiiiti-
t.intencióii polémica, los pro- tre las claves potelicialmente esplic,'1 t'i\'as va la interpretacióii vigeiite, co~istitir,wii-
blemas que a mi juicio considero todavía de la misma "crisis ecoiiómic¿i". do sus plaii teaniien tos el pirli to de partida
penclientes de soliició~i. del debate. Me refiero al torno IV de la His-
El título elegido requiere, sin embargo, GENESZS DEL DEB.-ITE. toria general de las Civilizaciones retliic-
alguna aclaración más que m e permitirá Desde siempre, la historiogr;ifiásobre el tado por R. Mousriier bajo el titlilo
seiíalar de aiitemano los términos y lími- siglo A-1'11, incluida la coetiínea, había te- geiiérico de Les XVI et XVII siécles (d),
tes eiitre los qiie preteiido encauzar el te- nido la impresión de tenérselas que ver pero donde se inclu,ve~icapítlilos especí-
~ii¿i. Y ello me parece necesario, porque el con u11 siglo turbulento y convulso, eii el ficos sobre "La crise dii siecle", y el filiioso
debate se tia ido desbordando de tal ma- que los eventos de corte iiegati~.oeran los artículo de E.]. fiobsba\r~n Tlie General
nera que tocar todos los registros cuestio- que prevalecían eii los diferentes esceiia- Crisis o f the European Econoniy in the 17
nados eii S L I desarrollo convertiría a esta rios históricos: recesión J políticas cjefeii- th Century (5).Estas clos obras, fictiira clr
celebración -si se me permite seguir abu- siiris eli lo económico, desestabilizizció~iy historiadores absoli~tarnentedist:iiiciados
sando de síniiles litúrgicos- en una cere- eiifreiitamientos armados en ki política, por nicichos conceptos, abrieroii el deba-
monia de poiitifical, cargada de barro- conflictos y revueltas sociales... Tal seiisa- te sobre la crisis en dos direccioiies:la i n k
quisrno erudito pero en la que qcieclaría cióri condujo a discurrir en términos de de- estrictameiite ecoiiómica, pro~.ect;idapor
desdibujada la trama esencial de la coiitro- cadencia del siglo XVIí, fórmula tradi- Hobsbawrn, y la socio-política, hosqricj>i-
versia J . de sus principales problemas. Eri cional cargada cle coiiiiotaciories pejora- da por Mol~snier.Línea, esta última, (pie
este sentido, quiero adelantar y aclarar que tivas y (pie traducía la con\.iccióli de yiie se vería reforzada y rep1aiite;ida por W.R.
entre las diferentes "'lecturas" existentes las coiiqiristas y éxitos, de todo orden. '11- Trevor-Roper el aiio 59 en su no meiios co-
sobre la crisis del siglo XT'II he elegido, canzados en el siglo del Renacimiento lia- nocido artículo The general Crisis o f de
por limitaciones de competencia personal bían fracasado temporalmeiite ,i la espera
v disciplinar, la líliea "económica", aciri a de la centuria de las Luces (2).
Esta visión, cliísica durante tiempo. ex- 4. R. MOUSNIER, Les XVI* et XVIIe siécles. Les
progrbs de la clvllisatlon européenne et le déclin de
1. Deseo reconocer desde aquila deuda que ten- I80rlent(1492- 1715). París, 1954.
dré esta parte de la exposicidn con el trabajo de P. 2 . G . PARKER and L.M. SMITH, "lntroduction", 5. En Past and Present, 1954, n o 5 y 6 . Traduc-
FERNANDEZ ALBALADEJO, "Veinticinco años de de- The General Crisis of the Seventeenth Century, Lon- ción castellana en En torno a los orhenes d e la Re-
bate sobre la crisis del siglo XVII". Crlsls en Europa, dres, 1978, pp. 1-25. volución Industrial, Madrid, 1973 ( 3 a ed.), pp. 7-60
1560-1660,Madrid, pp. 368-386 y con las sugerencias 3. G.N. CLARK. The Seventeenth Century. Ox- y en Crjsis en Europa, 0.c.. p. 15-71. Nuestras atas
que dicho autor me brindó personalmente. ford 1929. serán tomadas de la primera de las traducciones.
52 17th Century (6). Con ello, "la trilogía fun- lanzara el año 46 en sus Studies in the De- tífica, resulta especialmente pertinente J.
rlacional de la crisis" quedaba definitiva- velopment o f Capitalism (9). La iniportan- operativo en el tema que nos ~italie,prrrs-
mente constituida (7). El debate subsi- cia del planteamiento de Hobsl>awjn to que la polémica siibsigcriejite se 1 ;i ;i tlr-
guiente (8) se ha ido desarrollando en tor- reside en la formulación de riilevas hipó- satar el1 torno a las deficiericias de las
no básicamente a los dos enfoques origi- tesis de trabajo tendentes a desentranar lo comprobaciones factriales, de irri biclo, J - ~i
narios, aunque con interconexiones y que se esconde bajo las apariencias de la la inconsistencia o ii~suficiejiciasdel 1110-
tangencias mutuas que han fraguado en presumible recesión y en última instancia delo teórico utilizado, por otro.
tentativas "holísticas" y de síntesis, cuyos a descubrir la teleología de la crisis deii- Sobre las prriebas empíricas iio creo rie-
inicios se podríaii rastrear en propuestas tro de la dinámica gei~eraldel desarrollo cesario deteiierme. El historiador brit~íiii-
interpretativas del mismo Mousnier. del Capitalismo. Esta intención la hizo ex- co fue capaz de reunir y ordenar las eri-
Penetrar en el proceso del debate, una plícita el historiador británico eii el pro- tonces disponibles, para llegar a conc*lirii.
vez anunciada y justificada la intención de pio título de 1111 ulterior artículo publicado que la crisis, aunque coi1 ~iiodulacioiirsre-
seguir una de las líneas de "lectura", ex- el año 1960, The Seventeenth Century in gionales, tuvo un carácter general. El de-
cluyendo la otra, reclama, por exigencias the Development o f Capitalism, y de una bate surgido en este punto, y que lo apllc-
del guión, explayarse en la presentación de manera más expresa en las primeras líneas zamos, ha podido y de Iieclio ha logrado
la crisis económica del siglo XVII en su pri- de dicha publicación: "eii el presente tra- matizar la narración hobsbawmiiiii~i,pero
mera versión, tal y como la viera Hobs- bajo -cito te.utualmeiite- quiero analizar no hasta el extremo de descalific~ir1:i esis-
bawm. Sin esta licencia de mayor el lugar que ocupa la crisis del siglo XVIZ tencia de alguna forma de crisis. Seré m;is
prolijidad expositiva se nie antoja dificil eri la historia del desarrollo del capitalis- prolijo en la presentación dr sir esqcrerii;i
comprender nada del debate ulterior ni de mo" (10). La búsqueda de este puesto f i- teórico, pero sólo lo suficieiite para clcjiii
los problemas aún pendientes. Me deten- naliza con el descubrimiento, ahora seiialadas de modo sumario algurias cires-
dré, por tanto, en la obra de Hobsbawm. autén ticamente hobsbawmiano, de qrie la tiones que luego reaparecer;ín eii el drba-
Una inteligencia correcta del trabajo de crisis general del siglo XVZI fue "la últi- te. A manera de sintético recordatorio,
Hobsbanm debe comenzar reconociendo ma fase de la transición general de la eco- para no ofender a lectores avisados, recir-
con el propio aiitor que él no fue ni el in- nomía feudal a la economía capitalista", peraremos algunas de las proposiciones (le
ventor ni descubridor de la "crisis", al me- frase qire sirve de pórtico a su célebre nr- la teoría marxiana más elemeiitdnieiite or-
nos si aceptamos este término eii una tículo del año 5.1 y que asume lo que po- todoxa, giiiados por el p i ~ p i oHol>sl>arr.iii:
traslación difusa, cual fue la que hizo la his- dríamos calificar como la tesis de 1) Para que el ciipitalisn~ose imponga co-
toriografia académica precedente -ya Hobswbawm respecto a la crisis económi- m o sistema económico es coiidici(íiinece-
referida- tras haber hecho acopio en el ca del siglo XVZZ. saria que la estructura social de las socie-
registro histórico de suficiente material co- Toda la argumentación de Hobsba~vmse dades precapitalistas se desin tc.gre inediaii-
mo para confirmarnos de la existencia de dirige a probar esta tesis con una lógica dis- te un cambio revolucionario que posibili-
tal crisis. La originalidad de Hobsbawm ra- cursiva que se cimenta sobre: 1) El rees- te la actuación del potencial de las fiierziis
dicará en algo bien distinto: en postular tablecimiento de pruebas empíricas capitalistas existentes eii el serio cle esas
una inversión del sentido semántica peyo- probatorias de la existencia de uiia crisis sociedades precapitalistas;2) Coiicoiriitiiri-
rativo del término "crisis" al romper, de general; 2) La explicitacióli deproposicio- temente, para que el capitalismo se instati-
un lado, con la tradición que daba por es- nes teóricas articuladas que le sirvan tan- re es también requisito necesario el est~i-
tablecida la equivalencia entre crisis y re- to de guía analítica de inquisición histórica blecimiento conjuiito e indisociable de es-
cesión económicas y al integrar, de otro, como de euplicación del sentido de la cri- pecíficas condiciones econóniicas, como
la secuencia de cambios económicos acae- sis en el proceso de desarrollo del Capita- un mercado amplio y eii expansión, ciiia
cidos durante el siglo XVII en la proble- lismo. Distiiigilir estos dos niveles, por fuerza de trabajo asalariatla .v libre I. irnos
mática marxista de la transición del Feu- dem;ís clásicos en crialqiiier práctica cieii- recursos físicos y moiirtiirios orieiital>les,
dalismo al Capitalismo que M. Dobb re- mediante el estímcrlo del beiiefic.io. 1iaci;i
9. Londres. 1946. La poldmica suscitada con la
aparición de esta obra ha sido recopilada en La tran- inversiones prodrictivas; 3) El pijjito crcr-
6. En Past and Present, 1959, n O 16. slcldn del Feudalismo al Capitalismo. (R. Hilton ed.)
7. P. FERNANDEZ ABALADEJO, 0.c.. p. 368. Barcelona, 1982 (4' ed.).
cial de interseccióii de estos dos coiijirr>-
8. Los hitos de este debate y su resonancia en Ibí- 10. En Science and Society, XXIV, n O 2 , (1960); tos de condiciones se sitúa eii lo gire mar.^
dem, pp. 368-369. traducción castellana en obras citadas en nota 5. deiiominó la acumulacióii origiiiaria, Iéa-
se, la desiiitegración de la sociedad preca- ii originar las coiidiciones que dieron na- La relativa especialización manufactiiir- 53
pitalista, mediante la separación de los pro- cimiento a Manchester?". Con 10 dicho, ra y mercantil de Europa occideii tal rescil-
ductores de sus medios de producción, lo adquiere también más luz la conocida ex- tó posible gracias a la correlativa espe-
que generará, aparte de fuerza de trabajo presión de Hobsbawm de que "el verda- cialización agraria de los países de1 Oriente
asalariada, mercado ). acumulación de ca- dero problema del siglo XVII es su europeo, generáiidose flcjjos comerciales
pitales, que acabaráii activando e1 poten- resultado antes que su origen". Son los re- reckrocos ?.mutuas relaciones de cojnple-
cial de las fuerzas capitalistas existentes en sultados los que mejor permiten localizar mentariedad en los térrnirios de la división
la sociedad precapitalista; 4) En tanto es- el puesto adjudicable a la crisis en el lar- internacional del trabajo. Pero la especia-
to no se produzca, capitales ). capitalistas go proceso de la traiisicióii. lización de1 Oriente se cimentó sobre el re-
tendrán que ajustarse a vivir en los inters- Ahora bien, si los resultados de la crisis forzamiento de la serr.idiimhre, lo qeie n
ticios de1 sistema feudal, viéndose obliga- son 10 verdaderamente importante, Hobs- largo plazo derirxría eii una compreiisiííii
dos a buscar formas de reproducción no bawm no nos ahorra e1 análisis de sus orí- de las rentas compesilias y en una coiise-
capitalista, optimizando las limitadas po- genes. Y es que e1 propio modelo teórico cuente caída de la demanda oriental de
sibilidades ,v/o facilidades ofrecidas por el asumido le permite ~ i so'lo
o determinar la prodcictos ~naricifacturadospor la Eijropa
sistema feudal. Resumiendo, e1 desarrollo resultante de la crisis sino también las cau- del Oeste. La crisis del mercado oriental
de1 Capitalismo implica, de un lado, la eli- sas de la ~nisrna,identificables en el fraca- acabaría afectando a las actividades indus-
nin nación de obstácu1os que deje libre e1 so de la exparisióii de1 siglo XVI y de sus, triales ). comerciales del Occidente.
campo de actuación de las fuerzas capita- en principio, prometedoras expectativas En cuanto a las relaciones comercia1e.s
listas preexistentes y, de otro, la genera- cara al desarrollo del capitalismo. Por ello, euro-asiáticas persistió cili viejo problelna
cióji de condiciones positivas de posibi- en la lógica argumenta1 de1 autor, se plali- histórico: e1 desequilibrio de la balanza co-
lidad para la dinamización activa de esas tean y resuelvelr ambas series de cuestio- mercial de Europa con Asia. La expansión
fuerzas. nes -causas y consecuencias- conside- ultramarina de Europa, a1 permitir e1 ac-
Descendiendo de1 terreno de los prin- radas como un todo orgánico dentro de [in ceso a los caudales americanos, alivió este
cipios y aplicándolos al análisis histórico, mismo proceso de desarrollo del Capita- déficit pero sin alcanzar a modificar el sig-
debe reconocerse, por ser bien sabido, J. lismo, y para las qcie e1 modelo teórico es- no de la balanza, pues Eelropa no logr2iría
Hobsbarrm lo recuerda, que las Rer,olricio- I~ozadotiene idéntica capacidad predictiva colocar S U S producciones industriales eii
nes Iil>eralesburguesas de los siglos .Y\'ZZZ J . explicativa. Comencemos por reconstr~iir Asia, ni tampoco sigjiificatir7ame1lte eii
1. .YI-Y cumplieron estos esenciales come- los origenes, antes de analizar los rescilta- América. Seguían latiendo r.iqjos proble-
tidos Iiistóricos, especialmejite e1 de levan- dos de la crisis, de la mano de1 propio mas de mercado que se agrar.aríaji eii e1
tamiento de barreras fecidales, pero tam- Hobsbarvm. curso de1 siglo, a medida que aiirnnitaba~i
bién puede admitirse, por no ser menos co- La reconocida expansión económica del los costes de protección 1.control del co-
nocido, y dicho autor lo recalca con fuer- siglo XVI se vio frenada por los obstácu- niercio con Asia y de producción de nie-
za, que parte de estas tareas, tanto nega- los impuestos por el sistema socio-econó- tales en América. De este lado, el nod de lo
tivas como positivas, fueron realizadas con mico feudal predominante, ijnpidiendo de explotación feudal de las coloiiias se il~a
:interioridad a dichos siglos. En medio de que la expansión alcanzara S U punto de debilitando.
estas coordenadas adquiere su exacto sen- despegue. Estos ol>stáculoslos ~nateriali- En relación al mercado ijiterior de los
tido el problema y la intención historiográ- za dicho historiador en las condiciones en países de Europa occidejital, Hobsbawlri
ficos de1 historiador británico de abordar que se produjo la expansión, que dieron argumenta que el sostenimie~itode la e.\-
el liigar que el siglo XVII ocupa en el cur- en generar una serie de contradicciones, pansión agrícola Iiiibiera reqiierido de cin:i
so del desarrollo de1 Capitalismo. Dicho concretables en la aparición de desajiistes revolución agraria, tanto en el sejititlo de
con sus propias palabras, "debe conside- entre capacidad productir.;i í.demanda sol- innovaciones técnicas como de cambios eli
rarse hasta dónde se adelantó la crisis del vente, en suma, en crisis de n~ercados,vi- la relaciones de producciój~.En la pra'cti-
siglo Xl'II" en la realización de aquellas sible en tres espacios geoeconómicos ca, los beneficios de la expansión agrícolii
tareas históricas, o más expresivamente, diferentes pero conesos: el mercado del se orientaron, ante el estímulo de los p1.r-
'¿Cuáles fiieron bis condiciones que, eji e1 Este Europeo, el ultramarino y colonial y, cios relativos, a la misma tierra, pero no
siglo XL'II, ayudaron no sólo a quitar de1 halmeiite, el mercado interior de la Euro- en forma d e innovaciones técnicas u orgic-
paso los aDst;ículosgriierdrs sijio tamDii;ii pa del Oeste. nizativas de la producción, sillo para repro-
54 dricir y multiplicar antiguas técnicas y vie- problemas del debate. co asumido, la persistencia ariii de 011s-
jas relacioiies de explotación feudal. La La preocupació~~ de Hobshaii~meii lo táciilos, la aparición de iiiiei i i s tcct)¿c.co el
consecuencia de todo ello fue la aparición que hace ii lii iicri~iiulacióiide capital no cumplimieiito todavía iiisrificierite tlr h i
de uii exceso relativo de demanda, cuyos se dirige a establecer las formas eli que se condiciones específicas ~iecc,sai.iiispiii-a el
resultados finales se dejarían sentir en un prodi~josino a determinar sri srificiencia eii establecimiento rápido del Ciipitiilisiiio.
retroceso de la población y en el deterio- orden a promover el despegue y, sobre to- El cumplimiento de estlis coiic1ic-iones
ro de la situación del campesinado, lo que do, a hacer un segriimiento de su destino era, según Hobsbawm, a r í ~ iiiico~iipleto,
finalmente derirwía en un estrechamien- y orientación. Su respuesta a estas cries- pues se requería, de un lado, del fb~nento
to del mercado que chocaba con la capa- tio~iesse resrime en concluir que I I I ~ ~que
S sig~iificativode las ~naiiiifiictriras en los p~ií-
cidad instalada de la industria y del sector rilia cuestión de insrificie~iciade capitales ses más aicinzados, que estiil~ii
servicios. -que sin duda la hubo- fue iiii proble- brindiida tanto ;i Holand~icomo a Iiig1:late-
"Estos diversos aspectos de la crisis, -re- ma de empleo ineficiente, por des1,ío del rra pero qrie sólo Iiig1;cte~n.aiba actiializ~iii-
matará Hobsbawm- pueden reducirse a capital acumulado hacia la explotación co- do, y, por otro, del est~il~lec~iiiiiriito de l ~ i
una sola fórmula: la expansión ecoiiómica lonial, el comercio o las finanzas -cri>.o supremacía de lo prodriccióii sol~reel con-
se produjo dentro de un marco social que paradigma sería Holanda-, decisión eco- srimo, rompie~idolas depe,iitlriiciiis resti-ic-
no era aún suficienten te fuerte como para nómica ésta que cortacircuitaría las posi- tivas de la prodi~cciónrespecto id coii.siinio
hacer estallar y, de alguna manera, se adap- bilidades de uii hipotético despegue. Por mediante una ofkrta más elástic,;ique ,<t.-
tó más bien ii él qrie al mundo del capita- ello, Hobsbo\rm se ve obligado a recono- nerara sii propio demandii. Pi-oc>esos;iiii-
lismo moderno", pagando su acomodo con cer que, si la crisis tiir.0 como inri). desta- bos aún incipientes eli el siglo LS\711J . (pit'
el precio de la crisis, cuyas consecuencias cada conseciiencia la acumrilacióii de precisabcin de i~npiilsos,f¿)rzatlospoi- " ( Y -
pasamos a transcribir. capital, no prodiijo sin embargo ningú~i rrien tes de alta presicíii, cXiiti-(,1;is clric .S(,
Los resiiltados de la crisis los sintetiza meca~iismoautomático que permitiera vuelve a destiicar el 1iuei.o ~istriii;~ coloniill,
H o b s b a ~ men un trazo riípido pero de transformar la oci~mulaciónen inversiones en el que Ingliiterra, si no fue pioner;~,arii-
fuerte contenido: "La crisis del siglo XVII adecuadas, aunque no por eso dejará de re- bó siendo Iiege~nó~iica, hasta coii(lriist;ir
derivó en una coi~siderableconcentración conocer qite, relativame~itea tiempos pa- cloii sus rnuiiuLictiiras los ~riercadosiniiii-
del poder econúmico". Para riiejor inteli- sados, la eficiencia de la i~iversiónmejor(í. dioles .v c~ontrolarla ~na~.oría de las colo-
gencia de este aserto, en otro trazo sinté- El hecho más destacable a este respecto nias, donde fiiiulmente podríii taii to ;i/)ii.c-
tico de historia comparada, contrapone los sería la nue1.a form~rde colonialismo, "el tecerse ( f ematerias primas banitas c.oiiio
resultados de la crisis del siglo XIV -crisis inayor logro de la crisis del siglo XVII", a colocar los prodrictos iiitlristri~iles(le sir
de distribución- col1 la del siglo X\'II juicio del Iiistoriador británico, basado eli "industria modenia". 1Yo es por t:ciito c;i-
-crisis de concentración-. Esta concen- flujos comerciales de productos de colisri- srial que Inglaterra realizara lo "~)i~iiiirrii
tración sirviópara el futuro desarrollo del mo de masas -manufacturas europeas Revolución Industrial" al co~iipletiir;intrs
capit:disrno i~idustrid,"directamente, por contra productos agrarios riltramariiios- que nadie y de lnanera suficiente liis c.oli-
medio de1 fortalecimiento de la industria portadores de efectos mrituameiite indri- diciones necesarias, irrealizotliis e ir]-eiili-
:i domicilio, a expensas de la producció~i cidos y ~nriltiplicadores.Lo coiistat¿icióii zables aún ni el transcurso (le1siglo l»S\'II.
artesanal, I. de las eco~iomías"avanzadas" empírica de la ineficiencio de 111inr.ersi<íii La ~naduracio'lidel proceso rrtliieríii iiri
a expensas de las "retrasadas", y por me- de los capitales acrimulados durante l;i cri- tiempo del que el siglo XL'II fije sólo iiii
dio de la aceleración del proceso de acu- sis le lleva a Z-lobsbawm a preguntarse por episodio, arinqrie "CI-iicial.rli Iii tlecliii¿i-
mulación de capital': e indirectamente, las razones de este hecho. Si se habían da- ción de la econoinia feudal J . la r.ictorbi t f c
"contribuyendo a solucionar el problema do ya durante el siglo XVII el tipo de coii- la capitalista ".
de obtener un excedente de productos diciones exigidas para la transició~i al Como piiede bien iipreciiiisr, la tesis tic
agrícolas" que aumentó durante el siglo. Capitalis~noicóino es que la Revolrición Hobsba1i.m entraria, iipui.tr dr l)rilliiiitrz,
De estas consecuencias, a las que Hobs- Iiidustrial, y coi1 ella el ;idvenimieiito del rigor argiimeiitol J. coriip;ic~icI:id, J . piietle
bawm pasa detallada rei.ista, me interesa capitalismo, se retrasaron por lo meiios u11 resultar siigestiva parii ~ I I I O S ti.iiinp;i
. par:'
retener la de la acumulación de capital, siglo? Para responder a esta cuestióii de otros, e irritciiite para i~irichos,sohrt, totlo
puesto que se trata de un punto quicial so- una iiioiiera precisa seriá necesario descu- para los que no coinp;irt;iii los "ciíiioiie.c
bre el que se centrariín no pocos de los brir, sigiiieiido la guíii del esquema teóri- cognitivos" inarxianos. El tlrhate, ol~iiii-
inente, estaba servido. Sólo faltaba conci- iiomía; concepto también clásico y bien de- captado los diversos ecos de sil crisis eli- 55
tar a los interesados, como así se hizo. finido, tradricible por recesión o, en su tendiéndola fiindamentalmeiite como cain-
DESARROLLO DEL DEBATE. caso, por decrecii~iiento;4) cambio ecoiió- bio coj.rintrira1 o más bien como recesiili
Como ya apuntamos, la polémica se ha mico, equipable a crisis estructural de rtip- a plazo largo, dado que aceptar h acepci(jli
ct,iitrado en torno a la confirmación de las tura, tendente a la transición hacia uii 4 supondría asuinir los postiilados de uii;i
prriehas demostrativas de la crisis y sobre niiet.0 sistema eco~iómicoque se prodiice muy determinada concepcióii del desarro-
la validez del modelo teórico utilizado en sienipre en un período largo. llo del capitalismo. De ahí que las críticas
su análisis. Piiesto qrie la reprobación de A la vista de este repertorio semántico, se hayan dirigido hacia determinados as-
~ r i irepaso por la obra de Hobsbawm nos pectos de la pretendida crisis, coino la cro-
la crisis haría iriútil cualquier otra consi-
deración ~ilterior,iniciaremos el segui- permite asegurar que este aritor en niiig~ín ~iología,su generalizacióii. siis niodtrlacio-
miento del debate por las controt~ersias momeii to, de ~naiierae.uplícita, define su iies regionales y sectori;iles e iiicluso Li
srirgidas a propósito de la convalidación de co~icepción del término crisis. Es más, ha- existencia misma de la crisis.
la existencia misma de la crisis. ce un empleo indistiiito e intercambiable De entre los historiadores que como Lii-
La pregunta sobre si existió o no una cri- del término en los diferentes registros re- blinskaya, Morinearr, Romaiio, Schoffer,
sis, crisis además general a juicio de Hobs- señados: da por descontada la existencia de etc. han realizado mejores aportaciones ii
baum, obliga a plantearse una cuestión dificultades económicas; data el inicio de esta polémica merece destacarse al nortie-
previa: ¿qué crisis?, <de qué crisis habla- perturbaciones en uiia fecha clásica, 1620; go Steensgaard (141, que dio coiisisteiicia
mos?. En este sentido, no podernos nienos
a pesar de negarse a eqriiparar crisis y re- a las apreciacioiies que de manera inipre-
cesión, srigiere parit ésta tina concreta cro- sionista abocetara coi] anterioridad Mau-
de asentir con Steensgaard cuando afirma:
nología, corrigiendo incluso en diferentes ro (1.5). Reuniendo la iio muj, abultiida
"los historiadores están de acrierdo sobre
escritos sus apreciaciones aiiteriores (12); información estadística y ciialitativa dispo-
la existencia de la crisis, pero no sobre su
y obviamente, fue el primero en calificar nible, y agregando valores e impresiones,
carácter" (11). Claro es que decidir sobre
al siglo XVII de período crucial de transi- Steensgaard percibe desfases compleinen-
su carácter supone trascender de la mera
ción. Esta labilidad en el empleo del tér- tables en la tendencia de las fluctiiaciories
acumulación de et.idencias a un plano ya
iniiio y los matices lrícidos que eii sri relato ecoiiómic;~~ regionales, sectoriiiles e i1iti.a-
de iiiterpretacióii, para lo que será preci-
i~iclu,ve sobre la gradacióii geoecoiiómica sectoriales que le llevaii a concluir que "la
so, previamente, armarse de categoriás
analíticas precisas. Por ello, contiene cla- y sectorial de la crisis hace difícil atrapar revisión de los más importantes sectores
a Hobsbawm en Ltllos a este respecto. de la economía indican que la crisis del si-
rificar la semántica de un término tkica-
Aparte de que esta plurivaleiicia eii el eni- glo XVII no fue u11 retroceso geiieral, si-
mente polisémico, como es el de "crisis",
pleo del término se legitinia porque se co- no que incidió sobre varios sectores eii
recuperaiido \.iejas praxis escolares de de-
rresponde con la realidad económica de diversos momentos j. coii difereiite exteri-
finir primero los conceptos.
este siglo, en el que hubo, según se mire, sión... hribo crisis en uii momento u otro
Dejando de lado las versiones políticas,
bastante de todas y cada riiiit de las acep- eii todos los centros europeos de prodric-
sociales u holí5ticas del término, en elpla-
cioiies apuiitadas. Por ello, pudo Hobs- cióii j. eii todas las ramas (le1 comercio
no priralneiite económico podrían consi-
bawm afirmar coi1 seguridad y coinpla- europeo,pero resulta imposible precisar uii
derarse las siguientes acepciones: 1) e-~is-
cencia en 1965 que "hoy en día casi nadie tiempo o período eii el qrie li1 iiidustria
teiici:~de dificultades ecoiiómicas; concep-
palie en tela de jriicio la existencia de una comercio europeos fuesen alcaiizados co-
to de nivel muy bajo y en coiisecuencia es-
crisis general de la economía europea" m o un todo por la depresióii", ariiiqiie re-
casameiite operativo; 2) perturbación y
cambio inás o menos brusco y súbito de (13). conocerá de seguido que la tendencia
la actividad económica, lo que sería tradu- De todas formas, la ma~.oríade los con- demográfica y de la producción agrícola,
tradictores de las tesis hosbawmianas han así como el comportarnieiito de los precios.
cible por crisis coyuntural a corto plazo,
clásico concepto de la ciencia ecoxiómica, "iiidicali que algo serio estaba ocurrieiido
12. En el articulo de 1954 databa la crisis recesión
de conteriido preciso; 3) retroceso a largo entre 1619/20y 1640/60.En el post-scriptum a dicho en la economía europea" (16).
articulo, redactado en 1965, confesaba que su "intento
plazo de la tasa de crecimiento de la eco- de sugerir una cronología general de la crisis fue in- 14. N. STEENSGAARD, o.C., pp. 26-56.
correcto" y dilataba la cronologia hasta 1720. Crisis 15. F. MAURO, "Sur la "crise- d~ XVlle siecle"
11. N. STEENSGAARD, "The Seventeenth Cen- en Europa, o.c., p. 68. Annales, E.S.C., 1959, pp. 181-185.
tury Crisis", The General Crlsls, o . ~ .pp.
. 26. 13. Ibídem, p. 67. 16. N. STEENSGAARD, o.c., p. 40 y 4 1
56 .4ririque desde otra óptica, puesto que Esto r.isióri co~~~r~itriral a largo plazo del 110s transmitiera11 Haniilton o C'hiirlnri c.11
se distaricia metodológicamerite de la "cri- siglo XVIZ 1.a imponiéiidose, dándose ,u sus días, el haber mostr¿i<lopor c,oiiti.ii
sis", "tal y como ha sido formulada hasta por poco menos que establecida e11 la Iii- que la producción o al menos el flujo (Ir
ahora desde elpunto de vista económico': toriografi-,~ más actualizada. La imageli de metales americanos del seiscie~itos1 1 0 de-
como "crisis en bloque, larga depresión Y. una "crisis general", enteildid~icomo re- c& tan sig~iif;cativamentetlrirai~tek1 lwi-
atonía general", analizada además sólo des- cesión universal (acepciól12),debe ser des- mera mitad del siglo Sl'ZI J~ (lrie (lesde
de las categorías del crecimiento económi- cartada!, revisada en el sentido de regio- luego creció después, n partir de 1650, jris-
co, también las conclusiones de hlorineau, nalizada ). sectorializada:ciertas áreas eco- tamente en la &pocaen que la t.icja orto-
arinque -insistimos- desde otra perspecti- nórnicas se deprirriieron, en tanto otras se dosi;i situara el fondo de la depresi(íi1 (Ir
va, podría11 aproximarse a la apuntada. expandían; ciertos sectores econórriicos ( 1 t ~ la llegada de metales. Sólo asíresulta coiii-
Aparte de desmentir, o modular 'i, 1 menos, cayeron, otros progresaroli; las iiidiisti.ias prerisible que el trifico cori las Ii1di;i.s
los síntomas aceptados como demostrati- rlrl>ana.sy agremiadas eiitreg~ironel rele- orientales hubiese crecido, liat)i(lacrit3iit;i
vos de la existencia de una crisis de creci- vo a las rurales; cuando decaia tal circuito de los desequilibrios de b balanza coiiie1.-
miento, el desplazamiento que este histo- comercial, despuntaba otro. Pero eii con- cial euroasiática. Siii los inedios de piigo
ri¿idor reoliza de los cursores de las difi- junto, Europa o conocicj la estabilidad, la procedentes de iimérica 1 1 0 podria haber-
cultades económicas por debajo de 1600, ~aralizacióngeneral del crecimiento, o tal se mantenido este comercio, del que te-
la discusióri que plantea de los títulos de vez experimentó algún, que mriy modera- liemos buena noticia tras los trab+jos cle
'.
prosperidad crecimiento normalmente
atribriidos al siglo SVZ, difuminando con
dísimo e indeciso crecimiento. La idea, poi
tanto, hobsbawlniaiia de una "crisis gene-
Glamaiiii, Cliaridhuri o e1 re1i.i-ido Steeiis-
gaard. Si el renglón de las iiiiportacioiic~s
ello las diferencias entre los siglos eri jrie- ral" debe dar paso a una percepción inati- metálicas americanas no decb;~r,o', iqu6 oci i -
go, y el reconocimiento que hace de la coe- zada por los reequilibrios, reajustes y rriÓ coi1 las errportacioiies er1ropea.s a .4111&-
xistencia de diversos tipos de crisis, no compensaciones, estal)ilizadores,en térmi- rica.?. "A partir de mediados de1 siglo Xk'I1
siempre coincidentes, con reconocibles nos agregados, de la tendencia secrllar de -afirma Fontana J. no sería arriesgcl(1oade-
progresos añadidos a los ya logrados en e1 la economía europea diirante el siglo X\:II. lantar algo la fecha- parece haber riii c1.c-
siglo XVZ, le permiten concluir que "una E1 diagnóstico de los origei~esde la cri- cirnieiito de1 tráfico de inercaiicí:is (le
crisis generalizada y continua se revela in- sis, que Hobsbawm detectara en la crisis Europa a América, qiie 11ai-úiin;ís 1)I;lrisi-
fririd~day 111 elirninació11de ese leit n~otiv de mercados, tampoco lia permanecido 111- ble el ariniento cle los retornos de nietcl1r.s
110 deja de tener ririos efectos liberadores", c ó l u ~ i e11 el tralisciirso del debate y con preciosos, postulado poi. ~2loririrar1, cjrrc, 121
!.a que permite una percepción renovada el paso de los avances historiogr&cos, qiie fuerte coiitraccicíri (lile iiiiie.str;liilas cifj41s
de1 problema (17). h;ln re~~ortado, a base de nueves fuentes oficiales registradas en Serilla " (18). Dife-
de iiiformacióli, desmentidos a las obser- rentes trabajos de T e Paskr, Kleiii >- B:ii.-
17. Respecto a M. MORINEAU, "El siglo XVII", rciciones antaño fundantes de la existeiicia bier, basados en los registros fiscales de las
Hlstorla Ewn6mlca y Soclal del mundo (P. Lean dir.),
t. 11, El cmclmlento Indeciso, 1580- 1730. Madrid, y coiisas de la crisis. En este aspecto nia- cajas americaiias, de los qiie se haii drsa-
1978, pp. 65-107, quisiera añadir algún apuntamiento iiifestamos iiuestro total acrierdo con :Wo- gregado los ilnpriestos que i.ecaíili~so1)re
critico. La reconocida sagacidad historiográfica de este ririeau criando sentencia qrie "es riii;i e1 comercio interior y exterioi. iiiiiericaiio.
autor. que en bastantes ocasiones le ha conducido a
demoler de manera definitiva determinados lugares co- listima que la crisis del siglo Xk'II se apo- perrniteii colegir lo hiridada que es esta 1.i-
munes de la literatura histórica, no ha logrado en el ye eii dos argiimeritos int.eiitados: el eclip- sióil del cxreciinieiito de1 triífico eiiropeo
presente empeño por desmitificar la "religi6nde la cri- se de los tesoros americanos y el lazo entre hacia América, c11j41s caus;~spodri:ii~ sitri;il--
sis" resultados, a nuestro entender, tan afortunados.
Reconociendo el valor del minucioso despiece reali-
precios y metales preciosos". Dejando de se eri "un arimento de la prodiiccióii de
zado de los "sintomas" tradicionalmente ofrecidos co- lado el tema de los precios -las particri- ii~etalespreciosos, u11 crecien te gasto de
mo argumento a favor de la existencia de la crisis, hay laridades interpretativas de Morineari el, los iniprlestos in situ, riii iisceiiso de la d t ~ -
sin embargo errores de apreciaciónanalítica, como in-
tentar argumentar contra la crisis con el indicador de
este pclnto so11 bastante pecriliares- este
los salarios reales; salarios, que indudablemente cre- autor, jriiito a otros, sei?aladarnente E1.c~ 18. J. FONTANA, "Comercio colonial y crecimien-
cieron, pero que indican muy poco de la tendencia de raert, Te Paske, Kleiii y BlaL-ewel,11etrl eii to econdmico:revisiones e hipótesis" (pp. XI-XXXIV)
la R.N., por tratarse de un componente de R.N., el me- en La economia española al final del Antiguo Régi-
nos significativo, de pretenderse determinar el volu-
su activo historiográfico el haber evideil-
men, t. 111. Comercio y Colonias. Madrid, 1982, pp.
men de dicha renta al precio de los factores. Mucho ciado la falsedad de la imagen que sohre XI-XXXIV, donde puede encontrarse abundante biblio-
mejor indicador hubiera sido la renta de la tierra. e1 agotaniierito de los tesoros americanos grafia sobre el tema y los trabajos de Te Paske y Klein.
m»grafía .v/o finapobliicióii menos au tosu- cios, eii este caso, relativos a las difkreii- coii los textos caiióiiicos de1 inar.~isnio,cliie 57
f;cieiite, fina mayor exportación de pro- tes regiones europeas. Esta historia rei.e- "la ruina de los pequeiios prod~ictoreseii
diictos agropecciarios indianos y un des- lii que tiiiito eii la fase iiif1acioiiistaclel X\ 7 e1 proceso de estableciinieiito de la pro-
ceriso de los precios de las mercaxicías en- como eii la deflacionaria de1 SU1latió iiii ducción capitalista implica lii foriiiacióii
iiadas desde Europa" (19). La crisis de1 trend de coiifluencia, por redliccióii de1 di- desarrollo del inercado iiiterior, J. iio sci
mercado americano sería, en coriclusióii, ferencial entre los precios del sur, del ceii- restricción", pues esa rciiiia les ohli,q:i ii
un falso síntoma, que por otro lado no se tro y de1 norte de Europa. Si una parte de veiider sii fiierza de trabajo y a coinpr;li-
compagina mu?, bien con la idea propia- los sobrebeneficios de los holaiideses de- ex]el mercado, como lo demuestra la pro-
mente hobsbawiniana de1 nuevo colonia- rivaban del arbitraje de esta diferencia, su pagacióii de la mancifactcira rural disper-
lisino. Lo misino debe argüirse del mer- disininucióii, eii el supiiesto más optiniis- sa, 110s quedar]persoii~iliiieiitepocas diidiis
cado asiático. Sólo restan por analizar los ta de sostenimieiito de liis cantidades de sobre el proceso de rerlistrib~icióiicoiiceii-
inerc¿idosclel Báltico y e1 interior europeo. graiio comercializadas por los holaiideses, trada de la reiita que se opera eii el iiitr-
Respecto al comercio de1 B;íltico, iiide- minaba ,va los beneficios totales. Desde el rior de Europa sobre la coiifiisióii, al
pendientemente de la validez que su tra- lado de las exportacioiies europeas de ma- meiios aiialítica, de L~ibliiiska~a eiitre caci-
tamieiito mediante categorías coloniales nufactriras, los precios relativos habían sas y efectos. Las variacioiies, 1)ieii eshible-
pueda tener, su regresióri parece seguir te- evo1ucioxiado en e1 siglo XVII a favor de cidas, de las distintas variables ec»iiómicas
iiiéiidose inejor e11 pie. Lubliriskaya es lo Holanda, perdiendo si11embargo poder ad- (i.eiita de la tierra, salarios precios iigi.;-
cíiiico que respeta de la idea hobsbawmia- (1uisitii.olos graiios orieiitales expresados colas e iiid~istriales)dan bcieii;~ciieritii, rii-
na sobre los elementos constitutivos de los eii productos inanufacturados occirlenta- tre otras razoiies como la coiicc~ii tr~ici(íii(Ir,
orígeiies de la crisis, aunque identifica sil les, cuyos precios maiitcit.ieroi~[iii iiivel la propiedad de la tierra -que se iitis1)a
explicación con la 'guerra de los 30 aBos", más estabilizado que los precios de los pro- por doquier desde los países (le1Este has-
un factor contiiigente y ajeno a la propia ductos agrarios. La caída, por este concep- ta Inglaterra pasni~dopor la Europa inedi-
diiiámica ecoiiómica de los mercados, co- to, de la demanda oriental de productos terráiiea- r. el oiirneiito de la presión tri-
ino Hobsbawm (20). Moriiieau de1 Occidente, reforzada con el agrava- bii tarja, del deterioro generalizado del hie-
es algo meiios contirrideiite y más indeci- inieiito de la sen,idiimbre, pudo verse iieu- iiestar campesiiio. El restringido aciineiito
so. Si11iiegar la regresiáii de1 comercio del tralizada por la evoliicióii de los precios deinogriifico ~iiiidoa 1ii compresióii dt, los
Biltico, la poiidera eri sus dimeiisiones relativos, compeiisiiidose tal vez tainl)i6ii ingresos de la gran m+.oi-ía de la poMiici(jii
cuantitativas -dificiles de precisar de cual- con ello la caída de los sohrebeiieficios de- afkctaría a una caída geiieral de la demaii-
quier inaiiera las complicacioiies de los re- rii.¿idosde la comercializacicíxi de graiios. da y a ciii estrechamieiito del inercado iii-
gistros del Sund-, matizando además sus Sea de ello lo que fuerr, convieiie recor- terior eiiropeo. Ei.ideiicia, que iio se coii-
causas J. sus efectos sobre las economías dar con Steensgaard lii precisa coincideii- tradice coxi el aumeiito del coinercio ;isiá-
protagoiiistns, especialmente la liolandesa. cia cronológicil entre los momentos de tico o mismamente americano, dado e1 ca-
Las causas se sitiiaríaii más eri el reesta- máxima dificultad eii e1 comercio del Bál- rácter de sus tráficos, perfectaineii te coiii -
blecimiento de la acitosuficiencia agraria tico, hacia iiiitad del siglo, y los esfiierzos pagiiiables c«ii una deniaiidii selectir-¿i,
de Europa qiie eii las rigideces alcanzadas ,v logros de los holaiideses eii el comercio fruto de la coiiceiitracióii de 1;i relita, iii
en la dinámica de la división del trabajo. asiático. Esta concordancia en la b~ari:iciÓii coii el desarrollo de las iiidustrias r~ir:iles,
J- 10s diversos efectos podrían haber aca- de las orieiitacioiies del comercio de los justamente desarrolladilsp;ira dtir respues-
bado eii tablas, iieutralizándose mutiia- holandeses, principales protagoiiistas del ta a un coiisumo geiieral deterioratlo. El
meiite. A este respecto no es ocioso volver, tráfico de1 Báltico, reforzaría la imageii de inercado interior eiiropeo, eii suma, eupe-
coii Morineaci, a la historia de los pre- la crisis del comercio oriental europeo, cri- rimentó sil propi;i crisis, coino la ~~aticiiia-
sis tal 1.ez inás de berieficios que de caiiti- ra Hobsbawm.
19. E. FERNANDEZ DE PINEDO, "Comercio co-
clades coinercializadas, mariteiiiéiidosecoii Tras el repaso de las ii~siificieiicia.seirl-
lonial y semiperiferizacidn de la monarquía hispana en
la segunda mitad del XVII", Areas (Desigualdad y De- ello, aiinque bajo otra fbrma, este eleninito piricas que sobre la crisis .! siu prernisi1.s
pendencia). Murcia, 1986, p. 121. origiii2irio de la crisis geiieral. origiriarias ha pateii tizado e1 debate s~i1>-
20. A.D. LUBLINSKAYA, "La teoría de la crisis
económica general en la Europa del siglo XVII", La
Quedii el mercado iiiterior de la propia siguielite a la obra de Hoi)sh;i~,in, es 011or-
crisis del siglo XVll y la sociedad del absolutismo. Europa. A pesar de las refutacioiies que al t~iiiocuestionarse, a gciisa de recapitcila-
Barcelona, 1979, pp. 11-107. respecto presenta L~ibliilskil,~i, ilrg~i~ver~do cióii, qué queda o pciedr: quedar de 12% "cri-
ss sis econcímica general del siglo XVII". del siglo X\'II sin tener en cuenta la dis- r.ados, que en el caso concreto del sector
El haber comprobado que la expansión, tribrrcióri de la renta qrie ha teriiclo lugar ap'cobi no se wrá compensot1;i por el c.011-
inaj.or « menor, del siglo X\I comenzó co- ;i través del sector público est~ícoiidena- srimo e inversióii príblico,s, ya <frie;ipcxria.s
m o míriirno ii raleritizarse, en la fecha que da al fracaso". Por vezprimera, el Estado, si se orientan a este sector, qrie siiitom;iti-
se qriieni entre 1580 y 1620, y que clife- qrie siempre había estado presente en 1;i camen te coiistit uj.e la principal friente (le
reiites J . múltipies crisis, unas veces coin- versión sociopolítica de la crisis, aparece captación de recursos fiscales por parte del
ciderites y acumulatir.as, otras desfasadas implicado eii la lectrira económica de la Estado. Por el contrario, los gobiernos (11-
!. complementarias, frenaron a lo largo del misma, a través de la e.xpansión que el sec- rigieron su coiisn~noe 111-
siglo X\7ii la tasa de expansión de 1;i eco- torpúblico experimentó COII S U oferta cre- versió~ia los sectores de la iiidustri;i y clrl
~iomíaeuropea considerada en su con.jrin- ciente de "servicios de proteccióii " y coi1 comercio, pridiendo con ello pro\.oc;ir
to; el liaber al mismo tiempo reco~iocido el parejo i~icrer~ierito de la presión fiscal efectos compensatorios del descenso dr lii
que la expansión general, aunque 110 igual, qrie de ello derivó. A este aumento delpo- inr.ersióri y consumo pri\.ados en estos .se(,-
de las economías europeas del quinientos der del Estado, autén ticamente "revolucio- tores. La transferejicia por parte del Est~i-
dio paso , esc~uematizarido,a una bifurca- 11;irio". se opondrá la sociedad con sris do de recursos del sector agricohi o los
ción del curso de esas economías en el seis- revueltas "reaccio~iarias". "El problema de otros sectores provocó la dispar evoluci6ii
cientos y que, además, este proceso, diría- la crisis -acabará proponiendo Steeris- de las distintas actividades econcímicas dii-
mos, de "desarrollo desigual" prido cime~i- gaard- es por tanto el problema del Ab- rante el siglo X\'II. La accióii del Estarlo
tarse sobre bases estructurales contrapries- soliitismo". Topamos, ;isí, con una inter- se constituye así en la r~ig;imaestra dr 1;i
tiis -1lárnense eco~iomíasavanzadas y pretación de la crisis 'Reiieral", renoi70- reconstruccióii histórica de la crisis grile-
atrasadas o en transición r¿ípidaJ . referida- dora por iiitegcir todos los eleineritos de ral -política, social y ecoiiómi<ii- dc.1 si-
lizaclas- que dieron eji formas de orgajii- la mismo. glo XVII, a caiisa de sri cometido rrdistri-
zacicíli del traba.jo e instituciones econó- Pero en el caiiipo estrictame11te ecoiió- buidor de renta y reasigjiador disiniPtrico
micas diferentes...permite recuperar la mico, el historiador danés se expla,va con de la misma en las diferentes ;ictii~idacles
polémica sobre alguna forma de "crisis ge- algu~iasprecisiones dignas de atención. económicas.
iieriil" o de cambio económico, bastante Una de sris mejores observaciones -que Con miitices y desde perspectiiris hiis-
más complejos que lo que e1 concepto de coiisciriiterneiite 110 liemos enfatizado hiis- talte diferentes, Ma1;iiiima (21) coiiiulg~i
recesió~isignificii.apelando a la iiecesid;id ta aliara, ariiiqrie sí iipzintado- se refiere con Steensgaarcl iil niejios en destaciir lii
tanto de redefinir su natriraleza y carácter a la poblacióii J. al sector agrícola, indica- distribución de la reritii como ele~neiitoelc.-
como de redeterminar su etiología. dores básicos del crecimiento en econo- termiriante de la crisis, ;iriiique en este CASO
Esta h e la intención del tan reiterado mí;is preindristriales, y que en el siglo tal elemento se coni~iertiieli factor exl>li-
Steensgaiird, qrie 1 1 0 se limitó a hacer la- X\'II. eli contraste con lo r,erificadopara cativo no sólo de la crisis del siglo SVII si-
bor de mero corrector de insuficie~icias la industria j. el comercio, se estabilizaron no del modelo general de fu~icio~ia~nieiito
empíricas si110 que prolongó su empe~io y cayeron, respectivamente, lo mismo que de las ecoiiomías y sociediides preindiis-
hasta ensa.var rina redefinición .v e.xplic;i- los precios, que tiimhié~ibajaron, al me- triales y aunque 1 1 0 se ;itN1111j:i al E:St;td~
ci611nrieva de la crisis. Para ello cambió 110s eji ténninos metálicos (le plata. Este uii papel tan (lestacadot ~hi rrdistrihucitiii
de registro metodolcígico y combinó ele- contraste de teiideiicias se ensarta en los de diclia renta. Contra tin0.7 de "de~.ir,a-
mentos ecoricímicos y socio-políticos en la efectos dispares que los gohienios. r 6 coji- ziorie classica ", especialnirji te ~iro~n;iltlii~-
explicación, interseccio~iándolosen el Es- sumo e inversión públicos, ~jercierojieji sianos, y trojanos de re~ior~acicí~i inar~ist;i,
tado. La metodología dominante en el tra- estos sectores económicos, toda vez que se el historiador italiano proporidr~íuna nie-
tamiento de la crisis se había ceñido, como reconozca la caída del Consumo e inver- todologia analítica centrada en la con.sicle-
hemos podido comprobar, a abordar el sión priv2idos como consecrie~iciadel au- racióji de que "el creciiniriito c o ~ i t i ~ icik~ o
prot~lemadesde el prilito de vista de la pro- m e ~ i t ode la presión fisciil producido por la renta agregada en una economía prei~i-
driccióji, sin apenas atender al tema de la esos nis sinos gohienios. Efectiv:irne~ite.si dustrial acaba siejido bloqueado ~ i tanto o
distribzició~i,siendo así que, a .jliicio de la presión tribr~tariiiaiiiri enta más qiie la por uii límite de tipo natural, cual es el
Steejisgaard. "la crisis del siglo ,YVII es iina prodricción agríco1;i. en una economía bií-
21. P.MALANIMA, "Espansionee declino: econo-
cnsis de distribución .v no de produccicín " sicamente agraria se seguirá una caída ge- mia e societá tra Cinque e Seicento". Studi Storici,
y que "todo 111te11to por e~iteriderla crisis neral del co~isumoy de la in\.ersión pri- 1979 (2). pp. 287-316.
coiistitirido por iiii iricrerneiito marginal de los precios, sa1;irios y renta de la tierril "derecha" académica por I;i sii~lple1-:izcíii 59
decrecierite del rendimierito de los recsiir- coiir.nlid~in,a jiiicio de .h.lalaniinii, por iiri de coiita~ninaciones"ideológicnts". Co11tr;i
sos dispoiiibles al crecer 1;i pohlació~i, liido. el iiiimeiito geiieriil de b reiitii agra- lo qiie cabria esperar, si11eriit)iir:qo,Iii ;icq)-
ciiiiiito por iin Iíinite en contrario social, ria y sil tra~isferei~cia a f a t m de la clase de t;ici6i1de la tesis de Hobsbari.rii no fiir iii
depei~dieiltedel modo eii el qiie riria fase propiet:irios de tierras -ti.iiiisferei~ciii ade- miicho ineiios iiiiáiiii~~e ei~ti-r los histoi.i;t-
espaiisiva de la ecoiioinia se redistribiiye más refoi-zad;ipor los "fkores fsciiles " de dores inar.uistas,prodiicibiidose, de i i i i 1;i-
Iii renta entre 1;isdifereiites clases J. del ti- que gozó esta clase social por parte del do, seriiis criticas iiegati\.;is ii los di~tos !-
po de eriipleo qiir los diversos grupos so- Estado- y por otro, a despecho de la le!- argiimentos qrie siwier>iride base n 1;: c o i ~ ~ -
ciiiles Iiaceii de tal renta". En otros tér- (le la propeiisicíii inargiii>ilal coiisiiino, tr.riccióii de la "teoría de la crisis" -coino
~niiios,las v;tri;icioiiesen la distribucióii de coiif;nnaii Iii reoliclad de iii1;i teiideiic.iii las que sei?alara 1;: Iiistoi-iadora sor iéticii
I:i renta ampliar] eii determinadas coiidi- crecieiite ii i~icreinei~tai- rl coiisuiiro slrri- Lriblirisk;i,va,ariterioi~riic~iite refei-idiis- !,
cioiies el difereiicial eiltre excedente efec- tucirio i. las i~i\.ersioiics iniprodiicti\.;is ii de otro, i~iievasver~ionestecíriciis. 111ií.s po-
tivamente generado y excedente potencial nietlida que arimentab;:iilas rentas dispo- sitivas, qiie haciéi~doseeco de los p1iiiitr;i-
obteiiible, freriaiido la expansióri ,v el cre- riil>lesde la aristocraciii trrrateriieiite j.los mieiitos cle Hobsb:i\i.rii foriniibi~i riiiii
ciniieiito a l a g o plazo de la reritci per cá- recur.sos fistdes del Estado. Eri suma, qiie 1ectiir;i cle la crisis dist:i~iciadi:, uriii periiiii-
pita. Esta propuesta metodológica geiieral, "las variaciones eri la estructura de la dis- iieciericlo dei~trode los cáiio~iesi n i : n i ~ t i i ~ ,
que en biiriia lcjgica de ecoriomías preiii- tribución de la reiitii eli el crirso del qiii- cle I;i del aiitor británico. Est;:.s 1-ersioiies,
diistriales es eilfocada prioritariamente al ~iiei~tos desp1;izaroiihacia al-riba 1;i fiiiic'iói~ rerio\~ador;isde una lectiira P I I clave 111;11.-
campo del sector agrícola y a la renta ;igr;i- de coiisriino agregado, rediiciriido eii 121 xistii de la crisis. iio priedt>iienterttlerse siii
ria, se refirerza más en coiicreto con /a con- inis~namedida I;i propei~sió~~ inedia 211 iiho- tener en cueiit:: otro debate caoilr.\o. <,:t.si
sideriicióii, por riiia parte, de (pie el reri- rro ,v lirnitaiido el proceso de fi)r.i~iiici(jii de en\.olveiite, con el qrie 110sociipii qrre, 11;i-
diiniei~todel 6ictor tierra es fuiicióii del iii- capital". Eii estiis coiidie*iories,la espaiisióii ce refereiicia a Iii gliiesis de.1 cii1>itiili.sr~io
\.el cle inversioiies, estrech;irnente deperi- del siglo XVZ que& hloqiieada por la difi- >. a 121 trarisicióri.
diente de la estriictuni de distribucióii de cultad de seguir adeciiando el nivel de los La historiograti~ide iiispiriicióii i~~ai-\-is-
la renta -lo que iinplica la negativa a asii- reciirsos i: 12 de~naridacrecieiite de lapo- ti: aparece ho,v profiiii(1ainrrite diiirlir1;i
rnir coino categorbi analítica la ley de ren - hlae-iórl. respecto :i ciertas ciiestio~ies, y riiio (le 10s
cliniieiitos decrecieiites- y, por otra, de Eii este, piinto de sri rlisciir.so, hlaliirii- ejemplos más sig~iificati\os cle estii escisióri
(,"e driciiite el período eii coiisideració~i, n~iideberia pasar ii ai~;ilizar,coino hal)i;i se prodiice e11 tonio al tc'~n;i(le los orjqt-
tot1;i 1 . e ~qiie se \.erifica la iiiesisteiicia de proirieticlo, las razoiies del iirier-oequilibrio nes del capitalismo. El tlel~ateen este piiil-
rnoclif;cacioi~es seiisibles en las téciiicas de ecoiiórnico iiiten~;icion;il(friese i~npla~itii to, iiiiciaclo, como Iic~niositrlelantiido, eii
ciilti\.o !. en I:i escala de las iriversioiies a lo largo del seisciei~tos.! Iiis diferericin.~ los aiios cincrreiita, ~iiiircódos fie~ites
agrari;is,es iiplicable la teoriii riciirdiana de que la crisis introduce eiitre Lis diversas opuestos apxeiitenieiite irrec.oricili:il>les.
la relita. Todo ello le lleva a coricliiir que economías nacioiiales europeas, pero tal Siiitéticiirnerite, la línea Dobb rt~;:f;riiirí 1;:
los motivi della crisi se identifican cori el tema qiiec1;i c1esgr:iciad;iineiiteen .siisl)taii- ii~iportarici~i del terna tle la pl-otliiccitiii, (le
lieclio de q i ~ e"el iiicremeiito deinogrLf;- SO, r;ípicl;iineiitt-de~~~acliii~lo, eii I)rr~\.ísiiii;is la inercaiici~icorno valor de ir so J. eii c.oil-
co (del X17Z)I).r~iodificaiidola rentabilidad p:ígi~ias, sustitriido por i i ~ i i idrcliiriic~i6ii secrieiicia de I;i 1-elación geii6tic;i iritc-rri;i
clr los \,arios Lictorrs de produccióii, ha- de pri~icipiode que sri aiitei-ior~noclc~lo e.\- feiidalis~no-capitalisim. Lii Iíiieii S\\-re4
bí.,ialterado la distribcición de la reiit;i eri plicativo se alinea cori I;i iiite~pretiicióii siibra~,óel peso de I;i distril>iici«'ii,J . 1101.
riii sentido fa\.orable ;i la espaiisión del qiie hace del siglo XVII ririo de los moinen- t;into del comercio. lo que sig~iific~ib~i cliii.
coilsiilno de lujo, de las iin.ersiones impro- tos decisivos en la tr;insición del fkiid:ilis- ~nii~irno relieve :i hi ~nerc;i~icía coino \.;I-
di1ctib.a~J. delgasto estatal improductivo", ino al c;ipit;:lismo. lor de cainbio y sitriaba, e11 biienii Iógic.;:,
lo qrie limitó el escederite efectivo en re- L;:1iistoriogr:ifiii inarxist2i no potlíii per- el prime mover de Iii ti-iiiisicióii fiier;i rlrl
liicióii üIl>oteiicicdy 1)loqrieóI;i rilterior ex- inaliecsei.211 rnargeii elel debate eii ciii.so, sistema feudal, Rajo estos cliserios tedricos
lxin.sii»ii tle /a reiita. inií.\-inie criaiido /a iiiterl~retacióiide IIobs- del proceso de t~-a~isiciói) liiti'iri tlos coii-
Li: ii~f~r~riación dispoi~iblepar;:el siglo bii\i~nse tiabía fii~idadoe11 esqi1e111;i.s ttl(j- cepciones distintas del c;~~>itiili.sino. S\i,eez!
X17 sobre bi din:íinica de la propiedad fiiii- ricos ~narxiariosy Iiahía además desatado asomía el p1111to (le ~ ? s t ade on;r c800crp-
cliicriic !. el c~oii~portiiiiiic~iito n I;irgo plazo i-eaccioocs y rlesc;ilificncioi~esdosdc. la ttializnciói~del cicpitaIisiiio c3ii tc;riiiiiios t l ~
60 producció~ipara el cambio. Dobb, dentro procesos eco~iómicosde diferentes zonas el sistema capitalista ~nriiidi:rlt~st¿il):i >.:i
de uiia tradición más ortodoxa, identifica- de forma qiir el fiiiicio~iarnie~ito del siste- constituido :i la altura cronoló~-icci cle 1600.
ba al capitalismo con la organizacióii so- ma Ile1.a a rina jerarquizació~iespacial cir- Desde esta óptica, el tema del 1ug:ir que
cial de la producción a base de mano de da vez m:ir,or", a ciiiisa de pautas de en la transición ocupa rl siglo X1.11 IIM2i-
obra asalariada. Se trataba, en suma, de un desarrollo asimétricas -centro, perif>ria llerstein lo tiene resuelto. LA tc~iisicióii(, S -
debate que en un caso valoraba más la pro- semiperiferia- que a través de la d i ~ i - taba .va concliiida, >, en este seiitido eiitre
ducció~i>,lasrelaciones de produccióii que sión del trabajo y del i~itercaml~io desigual el siglo X\'l e1 XZ'II habrá una co~itiniii-
la distribución .v que, en otro, correlativa- generan el desarrollo del centro y el sub- dad eii e1 proceso de desarrollo de 1111 ca-
mente, identificaba los factores determi- desarrollo de las periferias, corno partes de pitalismo eii funcioiiamieiito y eii m:irclia.
~iantes de la tr;iiisició~ien elementos u11 proceso orgá~iicnmenterínico a pesar Pero el historiador :imerica~iono piiecle
euternos o e~idógenosal propio sistema de sris difere~iciacio~ies. menos de encarar el heclio de que el siglo
feudal. .41is en concreto, el proceso de la tra~i- XVII significa algo dentro de esta coi~tiiicii-
Los planteamientos originales del deba- sición al c¿ipit:i1ismono es para Wallers- dad. A1 resl~ecto,reciipera e1 coiicepto de
te se ha11 reanudado durante los a~iosse- teiu 1111 proceso miíltiple y cronológica- crisis, al que da i i ~ icltisico sig~iificado:el
tenta en i.ersiones que hacen más directa mente sucesivo de diversas economías feil- de momento histórico de contracción co-
relación a la polémica que nos ocupa. Dos dales, cori Inglaterra, como precursora, a yuntural a largo plazo dentro de 121 logísti-
historiadores de oficio han reencarnado a 121 cabeza. Para este autor, ~ i hay
o m;ís que ca de las fases .4 y B de1 capitalismo e11 el
los a~itiguosprotagonistas del debate: Ua- 1111a rínica trzinsición de1 feiidalis~noa1 ca- interior del período que \a de 14.50 ;i 1800.
llerstein, que con su "marxismo circulacio- pitalismo. como consecueiicia de una La fase B, 1600-1 750, el siglo XZ'II p;ir;i
nista" 1iar;í revivir la figura de Sweezy, y economía-mriiido implantada a partir de entendenios, frie la primera "crisis" del
Bre~iner,que reavivará la ortodoxia más 1450 J. unificada eli sus diwrge~iciasdisi- sistema capitalista; por decirlo col1 siis pi-o-
tradicional de la línea Dobb, aunque arn- mltricas por las relaciones de la divisió~i pias palabras, "la primerci de las 11iiíltil11e.s
bos llevar511a cabo esta reencarnación con del trabajo el intercambio desigi~al.Y la contraccio~ieso depresio~iesIniiiidiales
matices, a mi entender, no suficientemente génesis de esta economía corno proceso no que este sistema e.rperirnentiiríci".
reconocidos; pi~lsiin registros analíticos se esplica de modo suficieiite por factores Esta co~itr;iccióiio estaiicaniieiito df. 1;1
Iiiievos, dignos de la mejor atención. endogenos e i~imarientesal propio ferida- actividad económicii se produjo en iiierlio
El nrícleo del eiifoque de1 problema por lis~no,si110 que sri cliii;ímica, disparada siii de o jii~itocoi1 desequilibrios, tan propios
parte de Wallersteiri (22), de innegables y duda por la "crisis del ferldalismo " en los y característicos de un sistema conio c.1 ca-
urinca ocultadas deiidas con las "teorías de1 siglos XI Z7-XV,se aiitoalimentó e11 k1 so- pitalista ese~ici;ilmeiiteiiiestable; "e1 tle-
subdes:irrollo", parte del reconocimiento, lució~imisma a la crisis, que logró si~sti- seqriilibrio, dirá \Zríillerstein,es cle Iiecl~o
primero, de que el inicio del capitalismo tuir la exacción directa del excedente por uno de los ~necanis~nos c1ar.e de1 capitalis-
hay que retrotraer10 al siglo X W , en una la exaccióii indirecta proveniente del in- ino". Pero tanto la coiitracción c*o~~io los
pecriliar forma denorninadii por el autor tercambio desigri;il eii la dit.isión iiiterna- desequilibrios, inherentes a1 sisteina ~ . l ) r o -
capitalist world-economy, "una eco11omí;i- cioiial del trabajo (23). De crialqiiier forma, ducidos en riii;i ecoiiomía y:i capit;iIist:~f J i i
mundo europea basada en el modo depro-
di~cció~i aipitalista': segi~ndo,que el fiic- 23. H. MEDICK, "La transicidn del Feudalismo al bargo difuminando la especificidad de cada forma de
tor constitutivo de la génesis de esta Capitalismo: renovacidn del debate", Hlstoria popu- organización del trabajo, ya que la producción para el
econ orn íii fue la expansión del comercio; lar y teoría socialista (R. Samuel, ed.). Barcelona, mercado se convierte en una especie de mínimo co-
1984, pp. 177-190. Siguiendo a este autor, el recono- mún denominador de las distitnas formas de organi-
,v qrie, finalmente, la c;ir;icterísticadomi-
cimiento de la indudable alineación de Wallerstein con zación del trabajo en la época. Estas formas se
lia~itede este modo de producción es su la teoría que conceptualiza el capitalismo en términos identifican mas por la relación de los trabaladores con
"relativo alto grado de iili terrelación entre de producción para el cambio no debe hacernos olvi- el producto del trabajo que por las relaciones internas
dar la atención que presta a las relaciones de produc- de los trabajadores en el proceso de producción y re-
ción, traducidas en su caso por formas de control del producción. La economía moderna es para Wallerstein
22. E. WALLERSTEIN, "The "Crisis of the Seven- trabajo, que significativamente se corresponden en capitalista independientemente de las formas de con-
teenth Centuryn" New Left Revlew. 1978 (traduccidn sus diversas realizaciones con los patterns de desa- trol del trabajo ya que todas producen para el merca-
castellana En Teoría, 1979, pp. 43-54); El moderno rrollo de las diferentes economías -centro, periferia do. (Cfr. D. TOMICH, "Raporti social; di produzione e
sistema mundlal, 11. Madrid. 1984; " Y a-t-il une crise y semiperiferia/trabajo asalariado, esclavista o servil, mercato mondiale nel dibattito recente sulla transizio-
du XVlle siecle?", Annales, E.S.C:, 1979 (2), p. y arrendamiento o aparcería-. Este plausible intento ne da1 Feudalismo al Capitalismo", Studi Storici.
126- 144. por superar la dicotomia Dobb-Sweezy acaba sin em- 1980, PP. 540-542).
pleno siglo XVZZ, encontrará~isi1 salida v Brenner" (25).Sr1 furibrinda J . agresivii crí- ii¿iiniento a largo plazo de la ecoiioini;i s i
sol~ició~i dentro del propio sistema a tra- tica de los postcilados neo~~ialthiisiaiios y preindustrial eiiropea. Contra los inode1o.s
vés cle 121 consolidación y reforzamieiito de1 de la versióii sweeziaiia de la tr¿uisici/iicI¿i- al efecto coiistruidos formiilados c*iisie\--
mismo. "La coiitraccióii del siglo XVZZ ba para más de im debate. Si a los inaltli ri- cl~isivameiiteeli tlrmilios de fiierzas eco-
-rematará Wallerstein- 110 hie una cri- sianos achacará el haber eiifatizado liastii no'micas objetivas, hásica~neiitefl~ictiia-
sis de1 sistem2i. hluy al coiitrario, h e un pe- la "reific.ación las fuerzas o1)Jetiva.s-sean
" ciories demogrgficas y desarrollo de1 co-
ríodo de consolidación del mismo". Ypara la población o el comercio- cle una eco- mercio-, deniinciará e1 hecho de qiie 1)ajo
probar S L I aserto hace repaso de toda una nomfii neutra, a ciertos marxistas echará eri tendencias económicas hastaiite hoino,q@-
serie de "r;isgos sistemáticamente cons- c;iriila perversicíri smithia~iade su marxis- neas eii toda Europa ,v a todo lo largo rlc'
tructivos de la contracción entre 1600 y 1110 "circu~acio~iista ". Los planteamie~itos los siglos medievales J . modernos se origi-
17.50", (lile finalmente se resumirán en que de Breniier so11reconcliicidosa posicsioiies naroii formas de desarrollo ecoiióinico al)-
'permite11tina rnaJZorcoi~centracióny acu- más ortodoxas, las que ligan la génesis J. sol~itameiite dispares. Dos qje1iip1o.s.
mulació~ide capital". La crisis de contrac- desarrollo del modo de produccióri capi- extraídos de1 repertorio cle la histori~iconi -
ción planteó idénticos problemas a todas talista, o del crecimiento económico si11 paracla, constit~i).e~i una vercladera picdrii
las eco~~omías nacionales. De aquí la esar- más, a las relaciones de produccicín y a la de toque para tales moclelos: la iiiteiisifi-
cebación de la competencia, que tuvo rzen- luclia de clases. 1 cación de la servidumbre en la Eriropa de1
cedores y vencidos en la captación de Esquematizando, con todos los riesgos este frente a S L I clebilitamieiito eii Occideii-
ciiot~isde mercado, producierido ii~cre- 21 ello inhereiite, y por coiitrapo~ier a los te y la génesis de1 capitalismo agr;irio eii
nieiitad;t coiiceii traciói~de capital. La con- postulados resumidos de r l 'allei-stei~i, po- Zi~glaterraeli reliicióii ;d fhcaso fi-alicés. I,ii
tracción o el estancamiento derivaron en dríamos decir que Bre~iiierparte de1 re- incapacidad de los modelos a1 uso para e.\--
"po1arizació1iy diferenciación crecientes". co~iocimieiito,primero, de yiie el capita- plicar estos y otros fknóineiios coetánea-
Por los mismos afios setenta, aparecer] lismo colno sistema iiriitario y único iio es- mente contrapuestos dentro de teiiclencias
diversos trabajos de1 liistoriador Brenner taba implantado en la edad moderna; se- económicas similares radica, a ~riiciode
(24), centrados sobre e1 desarrollo econó- giindo, que la elipansióri del mercado ocu- Brenner, en la renuncia, implícita o e.\;plí-
inico de la Europa preindustrial. Brenner pa riiia posición secundaria en la géiiesis cita, que eii ellos se hace al nnálisis de 1ct.s
:droiita el tema cori un aparato teórico in- del capitalismo y qrie la primacía h:i de condiciones sociales de1 desarrollo ecoi16-
ciudinado eli una lectura ortodoxa del mar- otorgarse a la co~~sh'tiició~i de la velita li- mico, siendo así que, segií~iél, son las es-
xismo e11 general y del problema de la bre de fiierza de trabajo, cuya premisa no tructuras de clase (fiierzas prodiicti\;is.
transicióri en particular, aunque con ma- será otra que la plrdida de1 control por relaciones de producción, de propiedad J.
tices lo bastii~i te pecriliares y provocatirzos parte del prodrictor directo de sus medios apropiación) y las relacioiies de poder el]-
como pnra animar v. remover las tranqui- de producciói~;y que, en tercer lugar, la tre las clases las que, "una \-ez estahleci-
las aEnas de los medios académicos mar- economía munclial, antes del siglo XZX, es- clas, tienden a imponer límites, vercladenis
sist>is y iio marxistas, geiierarido una taba compuesta por diversos nod dos de reglas de larga d~rracióiien e1 desarrollo
polémica que lleva su nombre: "e1 debate prodricción, capitalistas y precapit¿tli.st¿is, económico de una sociedad': siendo iiI
que ofrecían 1:i posihilic1;id de mríltip1e.s propio tiempo dichas estrrictririts "a1t;t-
24. R. BRENNER, "England, Eastern Europe and
France. Socio-Historical versus Economic Interpreta-
transiciones al capitalismo; niultipliciclad mente eldsticas e11 rel~ició~i con el iiripac-
tion", Failed Transitions to Modern lndustrlal So- de procesos de transición, pero todos ellos to de las fiierzas ecoiiómicas". eii ií1tiin:t
clety. Montreal 1975; "Agrarian Class Structure and identiticables por la afirmacióii de las re- instancia, bastante autónomn.~.
Economic Development in Pre-industrial Europe" Past
and Present, 1976 (traducción castellana en Debats,
laciones capital-trabajo asalariado en e1 Es cierto que de entre los dos mome11-
N o 5, 1982; "The Origins of Capitalist Development" proceso productivo; multiplicidad, además, tos críticos de la economía preindustrial
New Left Revlew, 1977 (traduccidn castellana, En que conllei~aa s~icesioi~es croiiológicas, europea a Brenner interesó más, al ineiios
Teoría, 1979, pp. 57-166).
coi] la coiisec~iieiitecoexisteiicia proiisio- en u ~ principio,
i la crisis lxqo-medie& rl~ir
25. Debate aparecido en Past and Present, N O 78,
79 y 80 de 1978, N O 85 de 1979 (parte recopilado en iial y teinporal de hrmacioiies sociales cii- la de1 siglo XVIZ -sobre criyo c1eb;ite iii
castellano en Debats, N O 5, 1982). continuado en el pitalistas .v precapitahst;is, de cr~alqiiier se hizo eco en su primer trabajo- qur
N o97 de 1982 y recopilado finalmente por T.H. Aston
and C.H.E.Philp~n(eds.), The Brenner Debate. Agra-
manera iriterre1acionada.s. en esta línea ha hecho tina aplicaci(íii m;ís
rian Class Structure and Economic Development in Pero e1 problema que a Brenner preo- sistemática de su matriz metodoI(ígic'aa los
Preindustriel Europe. Carnbridge, 1985. cupa fundamei~talniei~te es el del funcio- siglos XIV?. ;Y\', limitándose a cleclariir (/!ir
62 la crisis del seisciejitos, "iniiy similar a la eii sus derechos (le propiediid sobre la tie- i~ctividiideseco1161nica.s (26). Eii .siriii;i. clcie
anterior .crisis ecoi~óriiicageneral del si- rra. Lcis soliicio~iesal conflicto depeiidie- do~idese h;tbiii dado la truiisic~icíjiiio sc*
glo XI\'N fue en últiriiii iiistancia rina cri- roii (le lii relacio'ii (le fiierz~iseiitre c1;i.se.s produjo lii crisis, reseri.;~tl:i;i i-egioiies coi]
sis de productividad agraria, resultado, 1. cle l i ~inediacióri del Estido en lo 1iic~li;i. estructuras de clase preciy)it;ilistii.s.
coino lo fiie la anterior, del marite~iimie~i- Resirltados fracasados para el c;~inpesiiia- Riel] qric coi] ;iiiteriorid:~rl,!- so1)i.e to-
to de reliicio~iesde propiedad o e.~tr;icción do al este clel Elba, éxitos en el o e s t e . "sci- do por caminos argii~iieiit:ilrsdii.e!ic.o.si ~ r i i i
cle escedeiites qrie impedían cualquier lidas" contri~shidasentre I~igliiterra. otrcis deritro de comciiies orirrit;icioiies clisciir-
avance eii la productividad': relacioiies regiones de la Eiiropo Occidental, funda- sivas, el 'inar.uistre:ippraisd" de Pi~rke~. SO-

que, por cierto, habían sido yii estableci- ~neiitalme~ite, Francia, donde los carnptl- 1>1-ela crisis del si<qlo.Y\'II (27) 11e:;i ;i
das con ocasi(jiide lo crisis del fe~idalis~iio si~ios,aIlo,vados e11!,por el Estc~do,logra- pai-ecic1;i.scoiiclusioiies yiie Bre~i~ic,i-, al iii-
~nedieval.criyas dir.ersas "salidas", rilte- 1-011 ast~rir:ir S I I lil)ertcitl!-fortalecer sris de- terpretar que la crisis "',st~cIescrib(~iii~joi.
riorme~itereforzaelas,dieron crierpo a dis- rechos de propiedad, co~isolidá~idost~ lis corno i i i i i ~crisis del f&iiclalisirio(lile <*oi~io
tintas estructiiriis de clase eii la primera pequwios "eco~iorniásca~npesi~ias". EII Iii- rriiii crisis eli el asceiiso clel ciy~ital~sino".
Eclc~dModerna. Cori ello, Bre~inerredrice gliiterrii, por e1 contrario, acabaron h.a- e~i~neliclando c o ~ iestci pi-oposic.i(íri cicrt:i
lo e.vplicacióri de ambas crisis a rina mis- giiuiido relaciones de produccióii capita- planc~a las tesis de Hobshciri~~r~. cle Icis qiit,
nla matriz -crisis de producti\,idad lista, con S U clásica estructiira sejior- de todas fonrios se siente dericlor. Pi~r;,í'cir-
icqraria-, e i~iclusoreconduce la crisis del al-rendatnriocapiti~lista-tr;il):go asulariado. ker, la sociedc~deuropea del si,qlo A771 se-
5\71 a la bajo-medieval, eii el sentido de habida cueiit;~qiie 1;1 centralizacióli jnoii~ír- guía siej~dorriiiiieiiteme~iteftlri(hl,!. ti11
que lci~distintas solucioiies ¿i 121 crisis me- quica se (lesiiri-ollóeii depe~itle~icia coi7 lii co~ii~iccio'ii /ir pirso de niaiiife.sto coi1 iiio-
dieval gelieniroji diversas coridicioiies de clase seiioriiil que, impidie~idolii cipropiii- ti\v de sus discrepaiicin.s coi] Lril)liiisk;i!-ii
posibilidad tonto pirra q ne se produjera co- cióji de tierras por parte de criltii,adoi-es a propósito de lci iiiteyret;it'i(jii (Irle121 Iii.5-
mopara que se evitan la crisis del seiscieii- libres. logró conce~itrarlasen s ~ i sinaiios. toriadora soiiética hiciera del .41)solritisriio
tos. La consolidacióji de esta estructrira de clii- francés, defendieiido el carictei- ~ a ~ ~ i t i i l i s -
EIIefecto. la peculiar estructura de cla- se v relaciones de propiedad en la iigric~rl- ta de la sociedad friiiicesa (le1 siglo .Y\'11.
se dominante eri la Europa alto-medierd trirci i~iglesapermitió, iideniiís de mejoras La versicí~ide Parker rrci diiiiiietralirieiitf~
coinportaba el estal~lecimientod e uiia se- directas en el sector i~grícoki,vía sobir to- opiiestci . argrime~it;ilxioii base a la posi-
rie de meca~iismosdistril>riidoresde reii- do iiicre~neiitode lii pi.oclcictii~iclcid,la di- cióii hegernóiiica de li1 i.(,iitiifkritlnl el cli-
tic, te~ideritesde u11lado a la corifiscació~i ~ia~nizació~i ge~ienilde 121 eco~ioinia,eii nicter t;iiiibié~iferidcil d f > la societlc~dgi~l:i
iil campesi~iode recirrsos iiecesarios para co~itiiiii;~ e.\porisió~igri~ciasa u11 mercado de @poca(28).Sol)re esta coiir icc'i(5ii110
riua e,vplot;~ció~ióptiniii de la tierra col1 lcis interior ni cojista~itecrecimie~ito "en- es de e-~tranc~r qiie le1 crisis (le1 siglo .\-\y[
tlciiicas ento~icesdisporiibles y por otro a raizado eii cíltimc~insta~iciaeli la tniiisfor- sea ijiteyretada como riiia crisis 1)ropi;c(le1
la aciirncilación de dicha renta en manos miicióii contiriua de le1 prodricció~i ii@- fkridalisjno, de la qrie ríiiica~neiitese siili (j
de los seiiores, a través de cilla extniccióji cola". EIIestas co~idicio~ies, coi1 este path I~iglaterra,al siipercir de fi)r~ji;irt.r.olircio-
de escedeiites que ~ i erano asignados a iji- of development, Ijiglc~terrc~ I I O tr1r.o rirce-
i-ersioliesproductivas, lo que en última 111s- sidad de sript=r;irla crisis (le1 siglo -\-\'IZ
2 6 . En la última contribucidn al debate, del propio
ta~iciaimplicaba restriccio~iesal clescirrollo porque, serici~la~~ieiite. le1 esq~iii,ó, cosii q ~ i e R . BRENNER, "The Agrarian Roots of European Ca-
de la prodnccicíii J . eri d límite, est¿iric¿i- I I O ocui-riríci a sris vecirios co~iti~ie~itales.pitalism ". Past and Present, 9 7 (1982), pp., 16-113.
miento e iji i~01ució11 eco~~ómicas. Las con - Otros países riiropeos, sigiiificados por aparte de prestar mayor atención al siglo XVII, se ha
explayado, como era de prever, en mayores y más do-
tradicciories de a q uí resultantes derivaron Friiricia, soportaroii eji diversos jnome~i- cumentadas consideraciones probatorias de sus tesis
en tina crisis de aciiniiilación de prodcic- tos !. con diversa intensidad una I J rieva cri- y ha disenado mejor la secuencia de efectos eslabo-
tividad que se coniplicó con crisis políti- sis, c:iiis:ida, como la precedente, por ujia nados entre estructura de la propiedad, productividad,
cas, ;d ilitensificarse los co~iflictosde clase. producción agrícola, mercado intenor, manufacturas
c;iíclcc eii la prodrictii,icl;id agrícola. derii,a- y comercio.
Los seiiores tendieron a freliiir la caídel de da ii S L I r.ez de 1:i periii:~iioiciade ~iii:tsre- 27. D. PARKER, "Europe's Seventeenth Century
S ~ I Sreiitas reforzando el coritrol de scis kicio~iesrle propiedad que ijnpecli¿iiiciial- Crisis: a marxist reappraisal", History Group of the
cunipesiiios, en tanto éstos se niovíaii tra- Communist Party, "Our History", pamphlet series, n o
quier progreso de1 sector iigrkola!, lii pro-
56, Londres, 1973
talido de obtener mejoras eii irii¿i doble lí- fciiidizncióii de1 niercado i~iterno,cori sris 28. D. PARKER, "The Social Foundation of French
nea estratégica: en sri libertiid persoiial y derir,aciones indiicidas en el resto de las Absolutism ", Past and Present, 5 3 (1971).
~iarialas contradiccio~iesinternas de1 sis- gu~neiitaPiirker- puede con tribirir :il dr- eii el iiorte". La crisis más 'kriler¿il",1;i 63
tenla feudal. sarro110 de1 capitalismo, e iiicliiso eli cirr- que afectó ¿I 1:i inayoria de los paisrs errro-
Pai-ker reconoce, coii Hobsbaivm, que to estadio resirltar deci.sii.0, pero esto r5 peos, iio f i ~ eiiiiii crisis eii 1:i tciii.sic.i«'~i 1,;~-
e1 siglo XVII fue uii período de recesión sólo posible ci~;indohan teviido li(q¿:1ir cia el Capitalismo, siiio clrie tii\o e.1
ecoiiómica tras la expansión del siglo pre- cambios fuiiclaineiitales en las i.eIacioiies carácter descrito de crisis int~>riiil !. pro-
cedeiite. Comparte coi] el mismo aiitor el sociales... El c;ipital ~nercaiitilsolo no e.7 pia a las co~i trac1iccioiie.s elel Fei~(l;ilis~iio.
argumento fundainental, extraído de la capiiz de revolucionar el modo deprodiic- Sólo I~~glaterra, que logró ti-aii.sforiiiarsil
doctrina ~narxista,de que "no hay duda de ción o las relaciones de clase;puede i~lclii- estructura social, pudo super,* , I. est;is C ' O I I -
que el progreso de la economía es impe- so, como eil ciertas partes de Fi.;iiicia, tr;idicciones. Sri 'partici~liir"crisis ti11o
dido por las coiitradicciones de la estruc- llevar a la coiisolidación clel feridnlismo". otra iiati~raleza,bieii riistiiit~ia 121 dr 1;i
tura social", añade nuei.as r.erificacior~es A juicio (le Parkei-. eii este probleinii ILI Europa c~oiitii~ental.
sobre la crisis ecoiiómica y enfatiza, hasta ateiicio'n debe dirigirse ¿ilas transforlnacio- Otro piiiito del debiitr sobre e1 qiitsP:ii--
iiiteriorizar dentro de su discurso inteipre- nes operadas en la estructiir2i cle clases, fia- ker hace hincapié n lo largo de sri rscrito
tatii~o,ciertos elemeritos de la crisis que iiómeno sólo cletectable dentro rle la es e1 relativo a las di\.rrgencias y tlt,sigi~ol-
Hobsl>;iivrnhabía tocado de manera "obli- Europa del siglo XVII eii Iiiglaterra. Fue clades en e1 desarrollo ecoiióiriico y social
cua': yiixtaponiéndolos a los factores eco- allí donde, según este historiador, "la coii - del siglo XVII. Induclable~~~eiite no es di-
nóliiicos, conlo es el caso del Absolutismo, tradicci(jri eiitre desarrollo de fiierzas pro- ficil ~nostrarqiie existían coiitr,ic1'1cc.ioric.s
de las revi~eltassociales .y muy especial- ductivas y las restricciones aiíii persiste11trs de diversa iiatr~ralezay grado rii los c1ifi.-
mente de la guerra, a la que Parker consi- del sistema social feudal adqiiiere la for- reiites p¿iíse.s europeos de 1ii Fpocii. Lo (1i1(~
dera fiictor interno y orgánico, nunca ma más clarti". Eii el resto c1e Europa, tal ya resiilta iiiás di~closoes deiiiostr¿ir(lile,cLs-
incidental iii extenlo a la sociedad y a1 es- contradiccióri no es toii piiteiite o al ine- tas contradiccior~esalcariz;irail s r i pi~iito (/c.
tudio del siglo X\rll. Coii 1:i coiiiicción nos iio puede ser consideracla corno el "crisis" eri tocl~Europa al niisiiio tirillpo.
fiiridiirla del carácter feudal de la sociedad princiy;J elemerito de la crisis. "L;is cori- que esta crisis tuviese eii todas partrs 1ii
eiiropea del siglo XVII. tras el reconoci- tradicciones con que se enfrentabiin los niisma ínclole aiiii teiiieiido lo ~nisrri;i1i;:1i-
niierito de lii existencia de una contracción mayores poderes eiiropeos eral]las iiitríil- tl~ralezay que siis co~~sec~ieiici:is fiiescvi
ecoiiómica en dicho siglo y armado del secas al feiidalisino: eiitre el bajo iiii.t.1 rlr idéiiticas por doqtrier. Por ello ciri.r¿iP;lr-
iiiiei70bagaje de elenlentos argtimentales prodi~cti\-idady las deni:~iidascle i i ~ i i iso- ker sir trabaja coi] r i i i iii.iso (le griiii postc.
asiimidos de la lectura socio-política de la ciedad eser~cialmenteniilitarista; eritruJClo- eii e1 tema que 110sntaiie. "Pero /:I crisis
crisis, intenta ofrecer una interpretaciór] roiia y nobleza; entre los elementos c.c.11- del feudalisrno europeo iio prirde coiitt.-
inás global r integradora de la misma. tralizaclores y clescei~tnilizacloresdel ci~er- rierse dentro de este ciio(lro, ¿i I I O sel. clcle
Parker asume -lo reiteramos- el prin- po político; entre 1ii masa del campesiiia- 10 modifiquemos h:ist¿itrlier totiil c*rreritii
cipio marxista general de la contradicción do y sus explotadores". Corltradicciones clel desarrollo desi~ialcle la sociecl;i(lei1j.o-
entre desarrollo del capitalismo y estruc- (lile además firrroii sobredetennir~adiis pea, lo que f i ~ eel clistiiitivo ~n;i!-or tle to-
tura social fei~dal.De lo que diida es que "por liis tensiones iinpiiestas a illias iii;irle- do e1 siglo Xi711".
tal contradicción, materializada en térmi- ciladas estructuras s0ci;ilt.s >.políticiispor A1 fiiial de este recorritlo pi~j~or¿í~iii(.o
ilos de "obstáculos feudales", pueda y de- las demliiidas de una guerra ¿I grari esciil~i por el clebate, eli el que coi1 r:iz6ii I)otli.;íii
t>a localizarse prefereii teniente, tal coino ypor las iiacioiies ciipitalistas eiriergrntes e~ico~itrarse oliidos r iiisiificie~icias, Lícil-
lo hiciera Hobsbawm, en e1 mercado, cil- ~neritese percibe que 1;i \.isi~j~i priinr~i( l ( ~
vo estrecharnieiito puso en dificultaeles la dal, cuyas condiciones concomitantes y necesarias
reprodi~ccióndel capital y e1 desarrollo de (mercado, trabajo asalariado y capital) hemos desarro- que con las de Dobb en el debate de la transición. La
su potencial revolucionario y transforma- llado más arriba. de la mano del propio Hobsbawm, escasa, por no decir nula, atención que en el tratamien-
finalmente y en la práctica, este autor acaba enfatizan- to del tema de Inglaterra se presta al cambio de las
dor de la estructura social feudal (29). "La do, de forma casi monocolor y desproporcionada pa- relaciones de producción en la agricultura e s todo un
e.rpa~i.siónde los mercados exteriores -a- ra lo que es la ortodoxia marxista, la condición del síntoma al respecto. Lo mismo que la importancia in-
mercado, cuyo angostamiento seria causa de la en- versa que se otorga al mercado exterior, tanto como
29. En este sentido creo necesario incidir en un trada en el proceso de crisis y de la no conclusión del causa que como solución de la crisis. El nuevo colo-
punto no suficientemente advertido. Hobsbawm, par- proceso de desarrollo del capitalismo esbozado des- nialismo seria justamente el dispositivo puesto a pun-
tiendo de un argumento clásico en el marxismo, el de de épocas anteriores. En este orden, opinamos, Hobs- to por Inglaterra como compensador del estrecha-
la necesaria transformacidn de la estructura social feu- bawm se alinea más con las propuestas de Sweezy miento de los mercados antecedentes.
64 la crisis ha acabado produciendo derivacio- pendientes. Siri embago, algilrios temas sí una miniiciosa eiicuesta que iicirl>epor de-
nes de diversa hidole y que incluso ha co- osteiitau estas características, al rnenos así
nocido con traversiones,aunque todas ellas, 110s10 parece, por lo que nos limitaremos ,v la de sus difbrentes con~poiientess c ~ t o -
de una forma ii otra, han de reconocerse a ellos, distril~~i,véndolos entre consideni- riales, así como las diversas t-;iri;rritesre-
deudorirs de la interpretación original. To- ciorres de cara'cter general y temas jJa niás gionales, de ~naiiera siiflcir~iiteriieiitt'
do trabajopioliero corre el riesgo de no ser específicos. segura deiitro de reconocidas liiiiitLicioiics.
aceptado en su integridad o de ser recha- Reconocidamente, resta eii el debate Las ericuestas internaciondles llei ,rd:r$
zado en su totalidad, pero de ordinario sue- una labor general, priniera ?previa a cual- cabo a propósito de la produccicíii agríco-
le ostentar en su activo el haber abierto un quier otra consideración: la de ampliar e1 Iii, a través sobre todo del diezmo, ha11da-
potencial heurística nuevo, antes insospe- registro de const;rtiicioiiesempíricas, que do col1 conclusiolies pro! isioiiales bastrii~ te
chado, en e1 que velis nolis beben todas las aiín cistii niilcho de ser completo i. cciya aceptables (32), aiJiique Id obsesión por e1
interpretaciones posteriores, las cuales elahoracióii, si no l o p r a ' solventar todas volumeii de la producciti~i;rgre,g:ida! al>-
acaban igualniente experimentando la mis- las cuestiones en litigio, permitirií al me- solutii 110shaya sistenia'tic~ameiitt~ licrrtado
ma suerte que las precedentes. No es por nos eliniiriar ciertas propuestas que sigue11 su medición re1atit.a eii térniiiios per c~í-
tanto extraño que a estas alturas de1 deba- moviéndose en niveles de pura intuición pita, cosa que hubiera sido l~~istaiite rniís
te aún persista una insatisfacción historio- e impresión, o mera hipótesis de trabajo, significativa en el problenia que 110s o c ~ -
gráfica que reconoce la existencia de pro- cualido no orientar la tarea historiográfi- pa, cuando sobre todo respecto ri Li et.olii-
blemas pendientes a la hora de desarroll~ir ca hacia otras c1al.e~aiialíticas e in terpre- ción demogr~íficacontamos coli c~ílcr11o.s
una metodologja adecuada para recons- tativas ~nejores.-41respecto, la invitacióli más que soli-eiites.Para e1 sector ilidustri;r1
truir una teoría coherente sobre la crisis. hecha por ,tforinea[ia reiniciar iiiia minu- '.para e1 comercio 110 existe linda que st,
hfá.~imesi advertirnos que el cúmulo de c.iosa "reconstrucción afio a aijo, secueri- asemeje a tales encuestas, i. las esti~nacio-
deri\ricioiies y registros niievos aparecidos cia por secuencia, del caijamazo del nes de Steeiisgaard a1 respec,to -arriba
en el debate no han hecho sino ensanchar tiempo y de los acon tecimieritos" (30) de- iipuntadas- no dejan de ser rneras inipre-
el canipo de análisis de un problema que be ser atendida. Lo mismo qiie su sugeren- siones no suficientemente coiit.alidadas !
a lo largo de1 debate se ha ido ret.elando cia de renuiiciar a la "ideología de1 creci- probable y desgraciad~rrneiitede dificil i e-
bajo el signo, cada vez más claro, de las di- mieiito corno único rasero iiiidítico a la ho- rificacióii (33). Es silitolridtico a todo txste
',
vergeiicias de las desigualdiides. lo que
evidentemente dificiilta la construcció~ide
ra de abordiir e1 cambio econóniico" (31). respecto que las ni~et.rrsrip~rtacio~tes ofie-
Pero esta ríltima propuesta, al Inargen de cid;is corno prueba de la cx.uiste~~cia (le i111;i
una matriz interpretativa globalizadora. De no ser niietr:i -la podríalnos desenterrar crisis/recesicín se hapii todas prodiiciclo
todas maneras, ensayaremos aproximariios de la vieja pol6mica sobre la crisis bajo- elaborando cuadros irnpresioiristris, 21 ha-
a algunas cuestiones pendientes en esta po- medieval- y de poderla incluso encoirtrar se de acumulació~ide ilifor~nacioiiesItete-
Ibniica aún no cerrada, sin pretensiones, en el propio Hobsbaivln -recuperaiido róclitas, pero nada sisternatizaclas, rii
por supuesto, de exclusividad y menos aún, justamente ciertos pliiiiteaniieiitos del de- siquiera como i~~teiito, erl orden a ima po-
de cierre resolutivo. bate sobre la crisis del N\'-, debería iii-
clilir e1 diseijo de iinir i1uev;r ,v específica 32. Un resumen último de sus resultados, en J .
PROBLEMAS PENDIENTES GOY y E. LE ROY LADURIE, "Prestaciones campesi-
probleniitica que guiarii esa recolistrilc- nas, diezmos y tendencias de la producción agrícola
EN EL DEBATE ción del acontecer histórico, si es que no en las sociedades preindustriales", Historia econó-
Hacer un elenco de problernas pendien- queremos que tal búsqueda sea ciega y mica. Nuevos enfoques y nuevos problemas. Bar-
tes aun de suficiente esclarecimiento en- celona, 1981, pp. 153-174.
coiisecrientemente estéril.
33. Respecto al sector industrial, el llegar a deter-
cierra sir] duda algunas dosis de siibjeti- En este sentido, el primer problema a minar si la defección, por ejemplo, de la industria tex-
\.idad, dependieiido de preferencias y po- delimitar es si11 duda alguiia el relativo a1 til urbana se vio compensada por el desarrollo de la
siciones personales. Del más elemental bü- ruralserá cosa dificil, dado que esta industria era casi
coircepto de crisis. ¿De qué crisis estamos por definicidn de "economía sumergida" e inconrro-
lance del debate se dediice que rio es Licil hablando? Si por crisis eiitendeinos rece- lada. En el sector comercial, para la medición del trá-
discernir, entre el heterogéneo y cada vez sibil económico, o al ineiios raleiitizacióii fico se ofrecen indicadores harto heterdclitos (número
más complejo espectro de temas suscita- del crecimieiito, será preciso despleg~r de buques, peso o volumen de mercancias, bien en
toneladas métricas o de arqueo. valores monetar~os.
dos, srlstratos claramente comunes y que 30. M . MORINEAU, o.c., p. 99. fiscales, etc ...), dificilmente homologables para su
adernás tengan cuentas historiográficas 3 1 . P . FERNANDEZALBALADEJO, o.c., p. 383. comparación o agregación.