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TORRES DE BOMBONÁ

Karol Cardona Torres


Susana Salazar Montoya
María Alejandra Tabares Polo

Investigación. Avance 1

Fecha de entrega:
Febrero 25 de 2020

Docente:
Laura Sofía Montoya Gómez

Universidad Pontificia Bolivariana


Medellín
TORRES DE BOMBONÁ
ARQUITECTO DISEÑADOR:

Eduardo Arango detrás Torre de Bomboná, 2018.


Fotografía de Santiago Galeano González.
Eduardo Arango Arango nació en
Medellín en el año 1932. Cursó sus
estudios de arquitectura en la Universidad Pontificia Bolivariana en la década de 1950, en
medio de una ciudad que desde la década de los años 20 ya venía dando pasos hacia la
modernización.

A su salida de la Universidad Pontificia Bolivariana, Eduardo Arango se encontrará


en Medellín con problemas de densificación urbana, propiciados en gran medida por la
creciente migración del campo con destino hacia las principales ciudades colombianas,
entre ellas Medellín.

En 1967, al regresar a la ciudad de Medellín luego de un largo viaje de estudio y trabajo a


Europa, el arquitecto recibió un encargo para diseñar el complejo de vivienda multifamiliar
Los Pinos, proyecto que marca una pauta considerable en cuanto a la ocupación edificatoria
y a la relación con la ciudad. En palabras del arquitecto “el proyecto logra una segregación
total del vehículo, es decir, todo el interior del espacio público del proyecto es totalmente
peatonal”. Este logro resultó ser tan convincente y relevante, que años más tarde, le
significará el encargo de las Torres de Marco Fidel Suárez, por el Instituto de Crédito
Territorial.

Es importante mencionar que, el arquitecto participó en múltiples concursos donde obtuvo


el primer lugar, proyectos como la sede de Comfama para el municipio de Bello, el
Aeroparque Juan Pablo II, el plan para Villa Santos en Barranquilla, y el parque de las
Aguas, entre otros, algunos de estos proyectos no llegan a ejecutarse, como sí ocurre con
proyectos domésticos del arquitecto Eduardo Arango en la ciudad de Medellín, como por
ejemplo, los edificios de vivienda colectiva Las Naves (1972) y La Alborada (1975).
Fuente:
“Torres de Marco Fidel Suárez: Indagaciones compositivas y proyectuales”. Pág. 48-51.
Autores: Diego Andrés Agámez Berrío y Daniel MuñetónMuñetón.

AÑO DE CONSTRUCCIÓN: 1974

En 1972 se dio inicio a la construcción del Complejo Residencial Torres de Marco Fidel
Suarez, el cual se dividió en dos estapas: la primera, entre los años1972 y 1974, y la
segunda que se extendió hastal año 1978.

Fuente:
“Torres de Marco Fidel Suárez: Indagaciones compositivas y proyectuales”. Pág. 51.
Autores: Diego Andrés Agámez Berrío y Daniel MuñetónMuñetón.

CONTACTOS:

Arquitecto Eduardo Arango: 304 591 2959


Diego Andrés Agámez Berrio: 304 380 1447

CONTEXTO:

Fueron suficientes décadas del siglo XX en la ciudad de Medellín en las que se plasmaron
edificaciones de múltiples usos y tipologías, las cuales fueron producto de fenómenos
urbanos que reflejaban la realidad urbana de las ciudades colombianas y del siglo de
América Latina.

Es importante entender que estos procesos urbanos se dieron en múltiples momentos del
siglo XX y con características y alcances diferentes respecto a los modos de vida, la
morfología de la ciudad y la tipología de vivienda, pero las Torres de Marco Fidel Suárez
marcaron un punto de quiebre en la historia de la vivienda colectiva en Medellín, desde
ámbitos urbanos, arquitectónicos y habitacionales.

Las Torres de Marco Fidel Suárez se encuentran ubicadas en la Calle 47 42-60 en el Barrio
Bomboná del centro de Medellín. La vocación pública del proyecto permite entrever la
intención del arquitecto de diluir el límite entre la vivienda y la ciudad, hablando en
términos de lo público y lo privado.

La configuración tipológica del proyecto, en función de un vacío ordenador, permite


generar un primer piso urbano permeable, convirtiendo una sumatoria de solares en un gran
vacío ordenador del espacio público y colectivo, al que Eduardo Arango le otorga la
vocación de emplazar todo tipo de actividades cívicas y cotidianas, combinadas con
galerías comerciales hacia el interior y exterior del complejo residencial.
En el edificio, la plataforma funciona como un elemento de borde, sobre el cual el
arquitecto paramentó todo el conjunto habitacional resolviendo así las relaciones con los
linderos y dejando el trazado urbano tradicional como elemento no estructurante de la
torre., pero sí de la pieza arquitectónica.

Figure 1 Adaptación morfológica al trazado urbano tradicional

Figure 2 Recomposición del patio tradicional como vacío colectivo

Figure 3 Adaptación: pieza arquitectónica en relación a la topografía


Figure 4 Plataforma como elemento de borde

Fuente:
“Torres de Marco Fidel Suárez: Indagaciones compositivas y proyectuales”. Pág. 56, 57,
58.
Autores: Diego Andrés Agámez Berrío y Daniel Muñetón Muñetón.

FOTOGRAFÍAS HISTÓRICAS:
FOTOGRAFÍAS ACTUALES:
Vista de las torres desde el vacío. Vacío generado en el primer nivel.
Pasaje comercial generado en el primer nivel. Acceso al Teatro Ateneo Porfirio Barba Jacob.
Teatrillo en el centro del espacio público. Circulación en la plataforma.
Pasaje comercial. Espacios de estancia. Acceso al primer nivel de la plataforma.

Torres de Bomboná vista desde su entorno. Vista de la plataforma al vacío.

Rampa. Acceso al segundo nivel de la plataforma. Vista de las torres desde la rampa.

INFORMACIÓN GENERAL:

VIVIENDA MULTIFAMILIAR

El edificio de vivienda colectiva surge también a partir de los años cincuenta, bajo dos
esquemas diferentes: en el centro de la ciudad remplazando las casas de un nivel y en los
barrios como Laureles y Conquistadores a partir de un nuevo planteamiento urbano, pero en
ambos el desarrollo se da predio a predio.

Fuente:
“Arquitectura Moderna en Medellín 1947-1970”. Pág 224.
Autores: Cristina Velez Ortiz, Diego Lopez Chalarca, Mauricio Gaviria Restrepo, Nathalie
Montoya Arango.

TRANSFORMACIÓN URBANA DE LA CIUDAD EN LA DÉCADA DE 1970


La década de 1970 significó para la ciudad de Medellín un avance en temas económicos, en
este decenio, se construyeron como símbolo de ese auge, un gran número de oficinas y
bancos que edificaron en el centro urbano de la ciudad sus principales sedes, edificaciones
que se caracterizaban por su proporción vertical. Tal fenómeno de prosperidad económica
supuso un alto crecimiento en la densidad poblacional debido, en gran parte, a la alta oferta
laboral y al desplazamiento forzado, producto del conflicto armado nacional.

Frente a dichas circunstancias, Medellín tuvo que buscar otras maneras de atender las
necesidades de vivienda. Fueron múltiples las posturas y soluciones para redensificar
sectores estratégicos de la ciudad como el centro tradicional, que hasta entonces no
registraba un proyecto tan ambicioso, en términos de densificación urbana, como las torres
de çMarco Fidel Suárez.

Ahora, para comprender a cabalidad cómo se afrontó dicho fenómeno, es necesario tener en
cuenta el papel desempeñado por el Instituto de Crédito Territorial en la ejecución de
soluciones frente a la problemática de vivienda en Colombia, pues como ente
gubernamental, fue el encargado de dirigir la planificación y construcción de nuevos
barrios y edificios de vivienda, no solo en Medellín, sino en el resto del país.

Este proyecto significó un cambio de paradigma, una apuesta en términos de tipología,


tanto en la unidad de vivienda como en la conformación colectiva de la vivienda, aunado
con la pretensión de la ciudad de generar vivienda de alta densidad, y al mismo tiempo, de
alta calidad.

Esto tuvo como resultado una de las características más importantes de la edificación: la
conformación de un complejo de torres de vivienda separadas del uso público y comercial,
posadas sobre una plataforma, con la que el arquitecto bordea el perímetro del predio,
entendiendo la plataforma como un dispositivo con el que ayuda a conformar un vacío, esta
operación transforma una manzana tradicional de 80m x 80m en una manzana moderna; es
decir, liberando el interior a través de un gran vacío ordenador a manera de plaza que, a
modo de recinto urbano, logra convocar y emplazar actividades no solo de los residentes
del edificio, sino también del peatón en general, logrando como resultado un vacío cívico,
que deja ver el interés del arquitecto por generar colectividad.

Fuente:
“Torres de Marco Fidel Suárez: Indagaciones compositivas y proyectuales”. Pág. 9,10.
Autores: Diego Andrés Agámez Berrío y Daniel MuñetónMuñetón.

PLATAFORMA: ELEMENTO DE DIVISIÓN PROGRAMÁTICA

La plataforma no solo se utiliza para dividir el uso privado del público, sino para generar
espacios colectivos a diferentes alturas; es decir, mientras mientras el segundo nivel se
convierte en un espacio totalmente público, el tercero se vuelve una zona colectiva de
vivienda, convirtiéndolo en el principal separador y a su vez unificador de usos.

Fuente:
“Torres de Marco Fidel Suárez: Indagaciones compositivas y proyectuales”. Pág. 56, 57.
Autores: Diego Andrés Agámez Berrío y Daniel MuñetónMuñetón.

USOS DOMINANTES - PROGRAMA PÚBLCIO

Los dos primeros niveles se integran con actividades propias del peatón y el visitante, en el
primer piso se disponen crujías comerciales, con lo cual se privilegia el intercambio social
con usos comerciales y culturales.

Por su parte, el segundo nivel, donde prevalece el programa de oficinas y consultorios, se


convierte en un espacio más segmentado que el primero, con el hecho de un máximo de dos
locales lineales, el arquitecto garantiza una mayor entrada de luz solar y ventilación natural.
Fuente:
“Torres de Marco Fidel Suárez: Indagaciones compositivas y proyectuales”. Pág. 82, 83.
Autores: Diego Andrés Agámez Berrío y Daniel MuñetónMuñetón.

RELACIONES PAISAJÍSTICAS

La disposición de las torres para que no se enfrenten entre ellas, dan muestra de la intención
del arquitecto por conservar las visuales hacia los cuatro puntos cardinales de la ciudad,
permitiendo que el peatón que recorre la plataforma pueda contemplar el paisaje lejano a
través de los espacios que aparecen entre loes edificios.

Fuente:
“Torres de Marco Fidel Suárez: Indagaciones compositivas y proyectuales”. Pág. 85.
Autores: Diego Andrés Agámez Berrío y Daniel MuñetónMuñetón.
LENGUAJE Y COMPOSICIÓN DE FACHADA

Es clara la intención del arquitecto por hacer perder masa al edificio, fragmentándolo
mediante franjas verticales que se enfrentan a planos horizontales, a modo de ventanas
alargadas o ventanas apaisadas.

Fuente:
“Torres de Marco Fidel Suárez: Indagaciones compositivas y proyectuales”. Pág. 91.
Autores: Diego Andrés Agámez Berrío y Daniel MuñetónMuñetón.

ESTRATEGIAS DE ASOLEAMIENTO

En las fachadas en donde inevitablemente el sol incide de manera directa, se usan los
balcones para controlar y quebrar la entrada de sol del poniente. En el costado de la torre
que no tendrá problemas con el poniente, el arquitecto decide llevar el cerramiento hasta el
borde de la losa, generando una fachada alargada o apaisada.

Fuente:
“Torres de Marco Fidel Suárez: Indagaciones compositivas y proyectuales”. Pág. 93, 94.
Autores: Diego Andrés Agámez Berrío y Daniel MuñetónMuñetón.
SISTEMA ESTRUCTURAL

El edificio presenta una estructura aporticada que permite la liberación de la fachada y una
mayor flexibilidad en los espacios interiores.

Fuente:
“Torres de Marco Fidel Suárez: Indagaciones compositivas y proyectuales”. Pág. 101, 109.
Autores: Diego Andrés Agámez Berrío y Daniel MuñetónMuñetón.

LA ARQUITECTURA A PARTIR DEL MÓDULO

Eduardo Arango logra desarrollar todo el macroprograma a partir de un módulo de 6m x


6m, con el fin de buscar un máximo común denominador entre parqueaderos, locales y
viviendas.

Fuente:
“Torres de Marco Fidel Suárez: Indagaciones compositivas y proyectuales”. Pág. 105, 106.
Autores: Diego Andrés Agámez Berrío y Daniel MuñetónMuñetón.
TIPOLOGÍAS Y AGRUPACIÓN

Fuente:
“Torres de Marco Fidel Suárez: Indagaciones compositivas y proyectuales”. Pág. 95, 108.
Autores: Diego Andrés Agámez Berrío y Daniel MuñetónMuñetón.

PLANIMETRÍA:

8077-74 TORRES DE BOMBONA\PL 1-45.TIF


8077-74 TORRES DE BOMBONA\PL 46-90.TIF

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