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EROTISMO Y MARGINALIDAD EN LA NARRATIVA DE MARIA LUISA BOMBAL

Author(s): Lucía Guerra Cunningham


Source: Letras Femeninas, Vol. 8, No. 1 (1982), pp. 9-20
Published by: Asociación de Estudios de Género y Sexualidades; Michigan State University
Press
Stable URL: https://www.jstor.org/stable/23021878
Accessed: 11-07-2020 17:47 UTC

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EROTISMO Y MARGINALIDAD EN LA NARRATIVA DE MARIA LUISA BOMBAL

La literatura como actividad cultural esta configurada,


en esencia, por la actitud singular del creador frente a una
circunstancia historica, por su vision de la existencia
humana inserta en el contexto de una problemštica contin
gente. A partir de la imaginacion o la invencitfn, el
escritor transmite su visiön del mundo elaborando un dis

curso, creando una forma. Como ente social que responde a


una circunstancia historica y a los valores de la sociedad,
su creacitfn literaria es en si el testimonio de una subjeti
vidad frente al mundo circundante. Por lo tanto, resulta
limitado estudiar la obra literaria exclusivamente en sus

elementos intrfnsecos sin penetrar en las variables de un


contexto social e hist6rico que son, sin duda, factores pri
mordiales en la genesis de dicha creaci6n.
El hecho dc que la mujer sea un sujeto con experiencias
corporales y sicolSgicas distintivas, la circunstancia que
hizo de ella un individuo que debia cumplir con el rol pri
mario de madre y esposa han condicionado su creaciön litera
ria que constituye, por consiguiente, un corpus sui generis
y peculiar. La nueva critica feminista ha comenzado a dilu
cidar, de inaneja sistem^tica, sus aspectos mšs relevantes y,
al mismo tiempo, ha ido dcstruyendo, en forma convincente,
el mito de que La literatura no tiene sexo."'
En la obra literaria femenina se observan arquetipos
distintivos, una vision de la existencia que es peculiar a
la mujer, un modo narrativo caracteristico, espacios y mo
tivos que ponen en evidencia el lugar de la subjetividad
femenina frente a un mundo regulado y dominado por la con
ciencla masculina y un lenguaje que comprueba las diferencias
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sexuales a nivel de ideolecto postuladas por recientes in
vestigaciones linguisticas.^ Entre estos aspectos c
rizadores, el erotismo es, indudablemente, un fenomeno que
,reci£n comienza a ser estudiado. En nuestra tradicion cul
tural, la sexualidad y lo er^tico generalmente han sido in
vestigados desde una perspectiva masculina tenida de incom
prensiön y falsas hipotesis. La definici6n de la mujer como
"un ser castrado" — segdn Sigmund Freud — posee rasgos de
falacia que se asemejan a visiones menos rigurosas y cientx
ficas a nivel de arquetipos y estereotipos: la mujer como un
ser puro e idealizado cuya imagen primordial esta encarnada
en la figura de la Virgen Maria o la mujer como un ser de
moniaco, como aquella Madre-Terrible que devora a los hom
u 3
bres.

Investigar el erotismo en la civilizaci^n occidental


significa entrar en el ambito de la represi<£n. El sistema
patriarcal se origina y evoluciona teniendo como dilema
fundamental la oposicion entre Materia y Espiritu, entre
los instintos basicos y el poder racionalizador, entre Eros
y Logos. Razon por la cual Sigmund Freud concibe el pro
greso de la civilizacion como un fen6meno histtfrico que con
sistentemente ha producido un dominio organizado y represivo
de los instintos. En otras palabras, la productividad y
el trabajo solo han logrado desarrollarse regulando y re
primiendo el principio del placer.^
Dicho sistema represivo (estrictos codigos morales,
ccnsura, silencio) ha estado guiado por el proposito prag
matico y racionalizador de hacer de la sensualidad algo
cconomicamente 6t\\ y pol1ticamente conservador.^ Ma
el hombre occidental limitado por su auto-definici6n de
Homo Sapiens ha preferido ignorar la esencia sensual de la
sexualidad para hacer de ella una materia de estudio cien
tifico que venga a dilucidar lo i'also de lo verdadero.

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Como ha destacado Michel Foucault, nuestra civilizacion ha
reemplazado un ars evStiaa por una scientia sexualis.^
Los estudios antropolögicos han demostrado que la mujer
se asocia con la Materia y la Naturaleza mientras el hombre
en sus roles de produccion se relaciona con el Espiritu, con
aquella fuerza racional y consciente que modifica la Natura
7
leza creando Cultura. Por lo tanto, la mujer ha sido con
cebida como fuente de aquellos instintos que entorpecen el
avance de la civi1izaci6n. Sigmund Freud recoge, en conse
cuencia, un concepto generalizado con respecto a la esencia
de lo femenino al decir:

AdemSs, las mujeres en seguida pasan a oponerse a la


civilizaciön y despliegan su influencia entorpecedora
y represora...La tarea de la civilizacion se ha con

vertido progresivamente en asunto de hombres, los en


frenta con trabajos cada vez mäs diffciles y los obliga
a realizar sublimaciones instintivas de las que las
mujeres casi nunca son capaces. Y como el hombre no

dispone de cantidades ilimitadas de energia slquica,


tiene que destribuir convenientemente su libido para
ejecutar sus tareas. Y las que emplea en fines cultu

rales resulta en gran medida en detrimento de las

mujeres y de la vida sexual...Asf que la mujer se en

cuentra empujada en ultimo termino por las exigencias


de la civilizacion y adopta una actitud hostil res
pecto a ella.8

Recientes investigaciones acerca de la sexualidad fe


menina han demostrado cientificamente esta concepcitfn de la
mujer como ser poseedor do una capacidad sexual y erotica
superior a la dei hombre. Es mas, Mary Jane Sherfey postula
que un factor importante para el desarrollo de la civiliza
cion moderna Cue precisamente la supresion sistematica
los impulsos sexuales femeninos que se caracterizan por un

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estado de lo insaciable.^ La imposicion de rigidos codigos
morales para aniquilar la sexualidad de la mujer respondio
a motivaciones tan concretas como la instauraci^n del ntfcleo
familiar, el control de la natalidad y ei principio de la
propiedad.
Una mirada sõmera ai fentfmeno del erotismo femenino
descubre dc inmediato una dicotomia entre lo que la mujer
realmente es — su esencia ontoldgica — y las categorias
culturales que le han asignado un rol y una imagen. La
sociedad tradicional ai otorgarle ei rol primario de madre
y esposa defini6 su razon de ser precisamente en su activi
dad sexual tronchando asi toda posible participacion en las
esferas publicas del trabajo y de la cultura.10 A niv
ideolögico, la imagen de la mujer como objeto sexual no solo
ha cumplido ei papel de condicionador de una conducta sino
que tambien ha producido una aspiraci6n unica en la exis
tence femcnina — alcanzar la meta del matrimonio. Una

prueba fehaciente de dicho condicionamiento se encuentra


precisamente en la literatura y los medios de comunicacion
de masas.

No obstante la sociedad ha condicionado a la mujer a


ser un individuo cuyas relaciones sexuales con el otro sexo
parecen ser la rfnica fuente en su existencia unifacetica,
los estrictos c6digos religiosos y morales le han impuesto
un Orden que aniquila y reprime toda posibilidad de desa
rrollar su sexualidad. Segun los preceptos tradicionales,
ei matrimonio es ei dnico ambito en ei cual su actividad
sexual no constituyc un pecado, en parte porque dicha acti
vidad tienc como prop6sito la procreaci6n y no el placer.
Condenada a la virginidad y la monogamia en una sociedad que
opto por s6lo valorar la sexualidad del hombre como sfmbolo
de virilidad, la mujer, victima de los mcfs estrictos meca
nismos represivos creados por una ideologia dominante de
corte masculino, ha dcbido anular lo erötico aunque contra
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dictoriamente esa misma sociedad definio su esencia y razon
de ser a partir de lo biolögico y sexual.
Las implicaciones de esta problemštica tipicamente fe
menina se hacen evidentes no s6lo a nivel filos<£fico — la
teoria del Absoluto y el Otro segun Simone de Beauvoir^"'
sino tambien en la creaci^n literaria de la mujer. Un rasgo
distintivo de la literatura femenina es el tema recurrente
12
de la busqueda de la gratificaci^n amorosa y er 61 ica. Es
significativo observar que las escritoras mismas han recono
cido esta caracteristica tematica esencial y frente a ella
han asumido diferentes posiciones. George Eliot en su en
sayo Silly Novels by Lady Novelists critica aquellas novelas
que prcsentan como argumento tfnico las vicisitudes de una
aventura amorosa y se resuelven de manera no problemštica
en un final feliz; consciente de las diferencias vivenciales
de la escritora aboga por una literatura femenina que pre
sente un microcosmos de mayor complejidad manteniendo aque
llos rasgos tipicos de la experiencia femenina. Por otra
parte, Virginia Woolf ataca los criterios de una critica
literaria masculina que califica el tema amoroso de la li
teratura femenina como superficial y poco trascendente pro
poniendo que a 6ste se le de una categoria est^tica.
La nueva critica feminista ha destacado en toda su

importancia el caracter marginal de la escritura femenina y,


en gran parte, esta marginalidad se expresa por medio de una
/ 14
insistencia en la materia y en la esfera de lo erotico.
Dicho fen6meno responde a una vision del mundo privativa de
la mujer como individuo subordinado en una sociedad en la
cual se ha reprimido la sexualidad en aras de la razon. Es
tambien esta marginalidad del texto literario un acto de
emancipacion y transgresion del Orden, una protesta sote
rrada de un individuo que a nivel economico e ideol&gico
forma parte de una minoria.
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En este ensayo me propongo examinar el fen6meno del
erotismo en la obra de Maria Luisa Bombal, escritora chilena
que durante las decadas de los treinta y los cuarenta publi
ca novelas y cuentos que han alcanzado un importante lugar
en las letras hispanoamericanas. El valor de su narrativa
reside, sin duda, en la presentaci6n desde una perspectiva
femenina de la problemžtica de la mujer en toda su compleji
dad frente a una circunstancia histörica que habia hecho de
ella un ser subordinado, pasivo, sentimental y reprimido.
Es mas, la problematicidad de las relaciones entre hombre y
mujer ponen de manifiesto la inadecuaciõn del ser femenino
con respecto a los valores masculinos predominantes en la
sociedad.

Aparte de la marginalidad evidente de las protagonistas


bombalianas — mujeres burguesas que no participan en las
esferas publicas y productivas de la sociedad — se destaca
una situaci6n de marginalidad que se relaciona intimamente
con el erotismo definido en t£rminos amplios como la rela
cion entre Sujeto y Objeto. En primer lugar, se observa en
estos personajes un modo peculiar de acercarse a la realidad.
Diferiendo del modo masculino racional y lögico que cataloga
cJ mundo circundante con un prop^sito pragmžtico y utilita
rio, estas mujeres se relacionan con la realidad de una ma
nera puramente sensual. En otras palabras, la dimension
intelectual se ignora para penetrar en la realidad por medio
de las sensaciones reemplazžfndose de esta manera la raz^n
por el cuerpo y sus reacciones sensoriales b^sicas. Se crea
as' una supra-real idad constituida por sensaciones t^ctiles
y d^rmicas, olores, emanaciones, cualidades cromaticas, llu
via, niebla, frio, calor. En La ultima niebla, Amado Alonso
de manera acertada observo el fenomcno del "papel estructu
ral de lo accesorio"^ destacando la peculiaridad del ti
de realidad rcpresentada en la novela; gran parte de lo que
el crftico espanol definio como accesorio partiendo de u
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estetica realista no cs sino el resultado de este modo sen

sual de relacionarse con el ambito exterior circundante.

Asimismo, las evocaciones en El drbol manan de las sensa


ciones producidas por la mtfsica en un acto de "memoria in
voluntaria" — segtfn la definia Marcel Proust — es decir,
aquel recuerdo que no se produce de manera consciente sino
mas bien motivado por una sensaci^n. Este fen^meno resulta
aun mäs intercsante en La amovtajada, novela en la cual la
muerte se concibe como un proceso de reintegraciön en la
materia c6smica; cada etapa en este viaje a las raices de
la ticrra sc producc precisamente por medio de la inmersion
en diferentes espacios naturales donde predominan texturas,
olores, grados de humedad y variaciones cromaticas.
La relacion Sujeto-Objeto que resulta en un modo pecu
liar de aprehendcr la realidad esta entonces tellida — en
terminos freudianos — por el principio del placer en el
cual predomina la receptividad, la satisfacciön inmediata y
la ausencia de la represi^n sensual. Dicha relacion con
trasta con los esquemas racionales predominantes regidos
por el principio de la realidad que se caracteriza por el
trabajo, la satisfacci&i postergada y la represion de los
instintos.

El conflicto basico en la narrativa de Maria Luisa

Bombal surge dc la oposici6n entre Materia y Espiritu, entre


una supra-realidad sensual versus una realidad consciente
y racionalizadora. Por consiguiente, las protagonistas,
segun el Orden racional masculino, son catalogadas como
"tontas" (El arbol), "distraidas" (La ultima niebla) o Min
comprensibles" (La historia de Maruva Griselda) .
Apartc de este modo sensual de relacionarse con la
realidad, el impulso erotico tambi£n se expresa en el tema
de la bifsqueda del amor en un mundo dominado por la conven
ci^n social y cstrictos codigos morales. Significativamente,
los polos de la oposicion erotismo versus convencion social
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se representan al nivel del espacio literario por la casa —
simbolo cle la represi6n social — y los espacios abiertos,
vitales y f^rtiles de la Naturaleza. La casa es, en esencia,
el žmbito de la regulacitfn social, aquel lugar donde la exis
tencia de La mujer estä tenida por la frustracitfn, la ru
tina y los actos intrascendentes. Donde transcurre "una
muerte en vida" (La ült ima niebla), la degracion del ser fe
menino (La amovtagada) o la alienaciön que momentaneamente
protege de un enfrentamiento con la verdadera realidad (El
arbol) .
En esencia, integrarse al Orden, es decir, cumplir con
la meta del matrimonio, implica ser subyugada por lo que en
apariencias proporcionara la realizacion para el ser femeni
no. Sin embargo, la entrada en el £mbito regulado del ma
trimonio pone de manifiesto en toda su dramaticidad el con
f]icto entre el Ser y el Parecer. Aparentar ante los otros
que se es feliz cuando, en efecto, cada dxa de la rutina
hogarena no es slno frustraciön, bfisqueda insatisfecha del
amor en una sociedad que valora el pragmatismo y la concien
cia racionalizadora. Cuando Ana Maria, protagonista de La
amortajada, descubre el desamor de su marido se dice: "Te
ner que peinarse, que hablar, ordenar y sonreir0 Tener que
cumplir el tunel de un largo verano con ese puntapie en me
dio del corazön". ^ Ante la imposici<5n social de guarda
las apariencias, no existe otra salida que el desdoblamiento,
el sublimar la insatisfaccion sexual y amorosa en la enaje
nacion y el ensueno.
A primera vista, el. põder aniquilante de la convenciön
social no pcrmite una J iberacion verdadera, s^lo es posible
la transferencia en un amante imaginario o un ärbol que
hace del cuarto de la casa un lugar grato y hermoso, como
en el s.iguiente pasaje: "Le bastaba entrar para que sintiese
circular en ella una sensaci^n bienhechora. jQue calo
bia siempre en el dormitorio por las mananas! jY que
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cruda! Aqui, en cambio, en el cuarto de vestir, hasta la
vista descansaba, se refrescaba. Las cretonas desvaidas,
el arbol que desenvolvia sombras como de agua agitada y fria
por las paredes, los espejos que doblaban el follaje y se
ahuecaban en un bosque infinito y verde. :Que agradable era
s 17
ese cuartol Parecia un mundo sumido en un acuario".

Sin embargo, la existencia femenina para Maria Luisa


Bombal no se reduce sencillamente a la evasion. Por el
contrario, la autora nos ofrece un mensaje trascendental
acerca de la mujer problematizando la dicotomia entre Ma
teria y Espiritu para subrayar una vision de lo femenino
como parte integral de la Materia, como prolongaciÖn de un
cosmos original que el hombre civilizado se propuso dominar
con un afcin de lucro a partir de esquemas cientificos.
La actividad erötica de los personajes femeninos siempre se
realiza y describe en un intimo contacto con la Naturaleza.
El siguiente pasaje de La ultima niebla ilustra de manera
evidente este caracter trascendental de lo erotico. La

escena en la cual la protagonista se hunde desnuda en las


aguas de un estanque se describe de la siguiente manera:
"No me sabia tan b.Lanca y hermosa. El agua alarga mis for
mas, que toman proporciones irreales. Nunca me atrevi antes
a mirar mis senos; ahora los miro. Pequenos y redondos,
parecen diminutas corolas suspendidas sobre el agua. Me
voy enterrando hasta la rodilla en una espesa arena de ter
ciopelo. Tibias corrientes me acarician y penetran. Como
con brazos de soda, las plantas acu^ticas me enlazan el
torso con sus largas raices. Me besa la nuca y sube hasta
19
mi frente cl aliento fresco del agua".
En este pasaje, se destaca el descubrimiento del
cuerpo femenino, acto que hasta ahora ha sido reprimido por
el codigo moral del matrimonio, represi6n que en la novela
se simboliza por los cabellos fuertemente atados. En el
espacio libre de la Naturaleza, la protagonista vivencia
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una sensualidad antes desconocida y el agua con sus tibias
corrientes produce sensaciones acariciantes en su piel. El
aliento fresco del agua apaga asi el calor enervante que en
esta obra y en El arbol funciona como metafora de la libido.
La inmersi 6n en el agua es, en efecto, un acto de reintegra
cion en la Materia, acto que hace de sus senos "diminutas
corolas suspendidas sobre el agua".
El erotismo en la obra de Maria Luisa Bombal es, en
esencia, un contacto sensual con la Naturaleza, raz6n por
la cual el motivo del amante se elabora en asociaciones con

el trigo, la luz, la avellana o el c]avel silvestre. Bajo


este tipo de erotismo subyace una vision muy particular de
la mujer como un ser que representa una prolongaci<£n de la
9n
Naturaleza y de todo lo ctfsmico. La conjunciön Mujer
Materia constituye, por lo tanto, una reafirmaciön de aque
llos ancestros matriarcales en los cuales la mujer era agua,
s t 21
tierra, vegetacion y movimiento ciclico de la luna. La
represi^n de lo erotico producida por las convenciones so
ciales y el racionalismo masculino hacen entonces de la
mujer un ser tronchado en su esencia femenina que busca in
fructuosamente sus origenes para alcanzar una reintegracion
trascendental en la Materia.

Lucia Cue rra-Cunningham


Universidad de California
Irvine

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Notas

Para bibliografla y aspectos teoricos acerca de la literatura


feminina, consultar mi ensayo "Algunas reflexiones teoricas sobre la
novela femenina" por aparecer en Hispamerica.
2
Ver, por ejemplo, The Way Women Write por Mary Hyatt (New York:
Teachers' College Press, 1977) o Male/Female Language- de Mary R. Key
(New Jersey: The Scarecrow Press, Inc., 1975).
3
Entre los estudios basicos sobre este tema se destacan: The Mothers
por Robert Briffault (New York: MacMillan Company, 1927), Woman's Mysteries:
Ancient and Modern de Esther Harding (New York: Putnam, 1972), The Great
Mother: An Analysis of the Archetype por Eric Neumann (Princeton:
Princeton University Press, 1963) y The Origins and History of Consciousness
tambien de este ultimo autor (New York: Bollingen Foundation Inc., 1954).
4
Las implicaciones sociales y filosoficas de la teorla de Sigmund
Freud son estudiadas por Herbert Marcuse en su libro Eros and Civilization:
A Philosophical Inquiry into Freud (Boston: The Beacon Press, 1966).

^Michel Foucault„ The History of Sexuality (New York: Random


House, Inc., 1980).

6Ibid., pp. 53-73„


^Consultar, por ejemplo, el ensayo de Sherry 0. Ortner titulado:
"Is Female to Male as Nature Is to Culture?" en Woman, Culture and
Society editado por Michelle Z. Rosaldo y Louise Lamphere (Stanford:
Stanford University Press, 1974), pp. 67-87.
g
Sigmund Freud. Civilization and Its Discontents (New York: W.W.
Norton and Company, Inc., 1961), pp. 50-51.
9
Mary Jane Sherfey. "A Theory on Female Sexuality". Sisterhood
is Powerful editado por Robin Morgan (New York: Random House, Inc., 1970),
pp. 220-230.

"^Jorge Gissi Bustos a partir de esta dicotomla economica describe


sus implicaciones en cuanto a caracterologla, situacion moral sexual y
la posicion existencial y social de ambos sexos. La mujer se define
tradicionalmente con los siguientes rasgos sicologicos: suave, sentimental,
afectiva, intuitiva, frägil, dependiente y pasiva; en contraposiciõn
ai hombre se lo concibe como rudo, früo, intelectual, racional, indepen
diente y activo„ Las normas de la moral sexual asignan a la mujer la
virginidad, la monogamia y la fidelidad mientras que el hombre se con
sidera como un ser pollgamo, infiel y experto en lo sexual. (La mujer
en Latinoamerica,tomo I, editado por Maria del Carmen Elu de Lenero,
Mexico: Secretarfa de Educacion Publica, 1975, pp„ 85-107).

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"^Simone de Beauvoir. El segundo sexo (Buenos Aires: Ediciones Siglo
XX, 1962).
12
Este aspecto ha sido destacado por: Michel Mercier en Le Roman
Femenin (Paris: Presses Universitaires de France, 1976), Germaine Bree
en "French Women Writers: A Problematic Perspective" (Beyond Intellectual
Sexism: A New Woman, A New Reality editado por Joan Roberts, New York:
David McKay Company, Inc., 1976, pp. 196-209), Elaine Showalter en "Women
Writers and the Double Standard" (Women in Sexist Society: Studies in
Power and Powerlessness editado por Vivian Gornick y Barbara K. Moran,
New York: Basic Books, Inc., Publishers, 1971) y Patricia Stubbs en
Women and Fiction: Feminism and the Novel 1880-1920 (Sussex: The Harvester
Press, 1979).
13
En The Essays of George Eliot editado por Thomas Pinney (Londres:
Routlege and Kegan Paul, 1963), pp. 300-325„
14
Luce Irigay. Sexe qui n'en est pas un (Paris: Minuit, 1977).

"^Amado Alonso. "Aparicion de una novelista", Nosotros I, No. 3


(junio 1936), pp. 241-256.

"^Marla Luisa Bombal. La amortajada (Buenos Aires: Editorial Orbe,


1969), pp. 102-103.

"'"''Maria Luisa Bombal. "El arbol" en La ultima niebla (Buenos Aires:


Editorial Andina, 1973), p. 114.
18
En su analisis de La ultima niebla, Arthur A. Natella comenta:
"(la protagonista) encuentra en las sensaciones flsicas del mundo cir
cundante tanto täctiles como visuales, un subtltulo del verdadero amor.
Pero en otro nivel, este deseo conlleva el deseo de la fusion cosmica
con la Naturaleza". ("El mundo literario de Maria Luisa Bombal", Cinco
aproximaciones a_ la_ narrativa hispanoamericana, Madrid: Editorial Playor,
1977, p. 139).
19
Maria Luisa Bombal. La ultima niebla op. cit., p. 48.
20
Maria Luisa Bombal ha declarado: "La mujer no es mas que una pro
longacion de la Naturaleza, de todo lo cosmico y primordial. Mis per
sonam es femeninos poseen una larga cabellera porque el cabello, como
las enredaderas, las une a la Naturaleza. Por eso mi Maria Griselda
hunde su cabellera en el rlo, y en mi cuento "Trenzas" las ralces del
bosque y la cabellera de la hermana en la ciudad son las mismas".
Entrevista con la autora (septiembre de 1977).
21
Para una discusion de este aspecto fundamental en toda la obra de
Maria Luisa Bombal, ver mi libro La^ narrativa de Maria Luisa Bombal:
Una vision de la existencia femenina (Madrid: Editorial Playor, 1980).

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