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CONTENIDO
Sinopsis ...................................... 4 Capítulo 23 ............................ 225
Capítulo 1 .................................. 6 Capítulo 24 ............................ 234
Capítulo 2 ................................ 13 Capítulo 25 ............................ 246
Capítulo 3 ................................ 24 Capítulo 26 ............................ 256
Capítulo 4 ................................ 32 Capítulo 27 ............................ 263
Capítulo 5 ................................ 39 Capítulo 28 ............................ 267
Capítulo 6 ................................ 47 Capítulo 29 ............................ 275
Capítulo 7 ................................ 56 Capítulo 30 ............................ 284
Capítulo 8 ................................ 65 Capítulo 31 ............................ 295
Capítulo 9 ................................ 76 Capítulo 32 ............................ 304
Capítulo 10 .............................. 87 Capítulo 33 ............................ 309
Capítulo 11 ............................ 100 Capítulo 34 ............................ 317
Capítulo 12 ............................ 108 Capítulo 35 ............................ 321
Capítulo 13 ............................ 115 Capítulo 36 ............................ 327
Capítulo 14 ............................ 125 Capítulo 37 ............................ 331
Capítulo 15 ............................ 134 Capítulo 38 ............................ 341
Capítulo 16 ............................ 142 Capítulo 39 ............................ 349
Capítulo 17 ............................ 154 Capítulo 40 ............................ 357
Capítulo 18 ............................ 164 Capítulo 41 ............................ 363
Capítulo 19 ............................ 180 Capítulo 42 ............................ 368
Capítulo 20 ............................ 190 Epílogo ................................... 374
Capítulo 21 ............................ 205 Llama ..................................... 383
Capítulo 22 ............................ 213 Sobre la Autora ..................... 384

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SINOPSIS
¿Qué aprendí después de las distracciones del año pasado que le costaron a mi
equipo de hockey toda nuestra temporada? No más folladas. No más ligues de una
noche, punto. Como el nuevo capitán del equipo, necesito una nueva filosofía: el
hockey y la escuela ahora, las mujeres más tarde. Lo que significa permanecer célibe…
no importa lo difícil que se pongan las cosas.
Pero no hay nada en el reglamento que diga que no puedo ser amigo de una mujer.
Y no mentiré, mi nueva compañera, Demi Davis, es una chica genial. Su boca
inteligente es ardiente como el infierno, y también el resto de ella, pero el hecho de
que tenga un novio elimina la tentación de tocarla.
Excepto que tres meses de nuestra amistad, Demi está soltera y en busca de un
rebote.
Y ella está haciendo una jugada a por mí.
Evitarla es imposible. Estamos emparejados en un proyecto de un año de
duración, pero confío en que puedo resistirme a ella. De todos modos, nunca
funcionaríamos. Nuestros antecedentes son demasiado diferentes, nuestros objetivos
no están alineados y sus padres odian mis entrañas.
Conectar es una muy mala idea. Ahora solo tengo que convencer a mi cuerpo y mi
corazón.

Briar U #3

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CAPÍTULO 1

HUNTER
Esta fiesta apesta.
Probablemente debería haberme quedado en mi hogar, pero en estos días
“hogar” es como vivir en el set de un reality show de las Kardashian. Gracias a mis
tres compañeras de cuarto, ese lugar es una sobrecarga de estrógenos.
Bueno, hay una gran cantidad de estrógenos aquí en la casa Theta Beta Nu, pero
es del tipo que me atrae. Mis compañeras de cuarto están todas en relaciones, así que
no se me permite tocarlas.
Tampoco puedes tocar a ninguna de estas mujeres…
Cierto. Debido a mi abstinencia autoimpuesta, no se me permite tocar a nadie,
punto.
Lo que plantea la pregunta: si un árbol cae en el bosque y no puedes follar a nadie
en la fiesta de la hermandad, ¿se considera una fiesta?
Enrollo mis dedos alrededor del vaso rojo que mi amigo y compañero de equipo
Matt Anderson acaba de poner en mi mano.
—Gracias —murmuro.
Tomo un sorbo y hago una mueca. La cerveza sabe a agua, aunque tal vez sea
algo bueno. Un buen incentivo para no consumir más de uno. El patinaje no es hasta
las diez de la mañana, de mañana, pero estaba planeando aparecer en la arena un par
de horas antes para trabajar en mis lanzamientos.
Después del desastroso final de la temporada pasada, prometí hacer del hockey
mi principal prioridad. El nuevo semestre comienza el lunes, nuestro primer juego es
la próxima semana y me siento motivado. Briar no llegó al campeonato nacional el
año pasado y es mi culpa. Esta temporada será diferente.
—¿Qué piensas de ella? —Matt asiente discretamente hacia una linda chica en
diminutos pantaloncitos y una camisola rosa pálido. No usa sostén, y los contornos
de sus pezones son visibles debajo del material sedoso.
Mi boca se hace agua.

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¿Mencioné que esta es una fiesta de pijamas? Sí, sí, no he tenido sexo en casi
cinco meses y estoy comenzando el tercer año en una fiesta en la que todas las
mujeres que asisten usan casi nada. Nunca dije ser inteligente.
—Es caliente —digo a Matt—. Ve a hacer un movimiento.
—Lo haría, pero… —Él deja escapar un gruñido—. Es a ti a quien está mirando.
—Bueno, estoy fuera de negocios —respondo con un encogimiento de
hombros—. Siéntete libre de ir allí y decírselo. —Lo golpeo juguetonamente en el
brazo—. Estoy seguro de que ella te verá como un premio de consolación adecuado.
—¡Já! Jódete. No soy la segunda opción de nadie. Si no se muere por
engancharse conmigo, preferiría encontrar a alguien que sí lo haga. No necesito
competir por la atención de una mujer.
Por eso me gusta Matt: es competitivo en el hielo, pero fuera de eso es realmente
decente. He estado jugando hockey toda mi vida, y he tenido compañeros de equipo
que ni siquiera parpadearon para robar a la chica de otro chico, o peor aún,
engancharse con ella a sus espaldas. He jugado con chicos que tratan a nuestras
groupies de hockey como desechables, que han compartido chicas como
TicTacs. Chicos con cero respeto y un juicio terrible.
Pero en Briar, tengo la suerte de jugar con algunos tipos decentes. Claro, ninguna
lista es libre de uno o dos imbéciles, pero en su mayor parte mis compañeros de
equipo son buenos.
—Sí, no creo que sea demasiado difícil —concuerdo—. La morena a las dos en
punto ya se está derritiendo por ti.
Sus ojos marrones se ensanchan en agradecimiento cuando aterrizan en la chica
con curvas en el corto camisón blanco. Las mejillas de ella se sonrojan cuando sus
miradas se encuentran y luego sonríe tímidamente y levanta su copa en un brindis
silencioso.
Matt me abandona sin mirar atrás. No lo culpo.
La sala está llena de chicas en ropa interior y chicos con pijamas Hugh Hefner. No
sabía que este era un evento temático, así que estoy en pantalones cortos cargo y
una camisilla blanca, y estoy bien con eso. La mayoría de los tipos a mi alrededor se
ven ridículos en sus atuendos.
—¿Pasándola bien? —La música está alta, pero no lo suficiente como para no
escuchar a la chica. La que Matt había estado mirando originalmente.
—Sí. Buena canción. —Me encojo de hombros—. El DJ es bastante bueno.

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Ella se acerca sigilosamente.
—Soy Gina.
—Hunter.
—Sé quién eres. —La simpatía se arrastra en su voz—. Estuve allí para el
campeonato de la conferencia contra Harvard, cuando ese imbécil te rompió la
muñeca. No puedo creer que haya hecho eso.
Yo sí. Follé a su novia.
Pero lo mantengo para mí. No es como lo si lo hubiera hecho intencionalmente,
de todos modos. No tenía idea de quién era esa chica cuando me acosté con
ella. Aparentemente, ella sabía quién era yo. Ella quería volver con su novio, pero yo
no lo sabía hasta que él se lanzó contra mí en medio del segundo juego más
importante de la temporada, el que determinaba quién iba al Frozen Four,
el primer juego más importante de una temporada universitaria. La muñeca rota fue
el resultado de una entrada al hielo. El imbécil de Harvard no tenía la intención de
romperla, pero sucedió, y así que quedé fuera del juego. Y también el capitán de
nuestro equipo, Nate Rhodes, quien fue expulsado por pelear mientras intentaba
defenderme.
Me salgo del pasado.
—Fue una manera horrible de terminar la temporada —digo.
Su mano encuentra su camino en mi bíceps derecho. Mis brazos se ven enormes
en estos días, si me lo preguntas. Cuando no estás teniendo sexo, hacer ejercicio es
imprescindible para tu cordura.
—Lo siento —ronronea Gina. Sus dedos se deslizan suavemente sobre mi piel
desnuda, enviando pinchazos de calor a través de mi brazo.
Casi gimo en voz alta. Dulce mierda, estoy tan cachondo que una mujer
acariciando mi brazo me está dando una semierección.
Sé que debería apartar su mano de mí, pero ha pasado tanto tiempo desde que
me han tocado de una manera no platónica. En casa, mis compañeras de habitación
constantemente me manosean, pero no hay nada sexual en eso. A Brenna le gusta
burlarse de mí o pellizcarme el culo cada vez que nos cruzamos en el pasillo, pero eso
no es porque ella me quiera. Ella es solo una imbécil.
—¿Quieres ir a un lugar tranquilo y hablar o algo? —sugiere Gina.
He vivido en este planeta el tiempo suficiente para poder descifrar lo que “hablar
o algo” significa en idioma de chicas.

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1) No habrá mucho de qué hablar.
2) Habrá mucho de “o algo”.
Gina no podría haberlo aclarado más si estuviera sosteniendo un cartel que dijera
¡FÓLLAME! Incluso se lame los labios mientras expresa la pregunta.
Sé que debería decir que no, pero la idea de irme a casa ahora mismo y
masturbarme en mi habitación mientras mis compañeras de cuarto hacen maratón
de las viejas temporadas de The Hills no es demasiado atractiva. Entonces digo:
“Claro”, y sigo a Gina fuera de la habitación.
•••

Terminamos en una pequeña guarida que contiene un sofá, un par de estanterías


y un escritorio contra la pared del fondo debajo de una ventana. Está
sorprendentemente vacío. Los dioses de la fiesta se compadecieron de mi culo célibe
y nos proporcionaron el tipo de privacidad peligrosa que debería evitar
activamente. En su lugar, estoy en el sofá y dejo que Gina bese mi cuello.
Su camisola me frota el brazo y es casi pornográfico lo bien que se siente la
fricción apenas allí. Todo me está excitando en estos días. El otro día me puse duro
viendo un anuncio de YouTube para Tupperware porque la MQMGF1 en el anuncio
estaba pelando una banana. Luego la cortó en pedazos y los colocó en un recipiente
de plástico y ni siquiera ese horrible simbolismo pudo disuadirme de masturbarme
con la Mujer Banana. Dame unos meses más y estaré follando los pasteles de
manzana que mi compañera de cuarto, Rupi, hornea todos los domingos.
—Hueles tan bien. —Gina inhala profundamente, luego exhala, su cálido aliento
me hace cosquillas en el cuello. Sus labios se aferran a mí una vez más, una marca
caliente y húmeda contra mi cuello.
Ella se siente bien en mi regazo. Sus muslos bien formados están a horcajadas
sobre los míos, su cuerpo revestido de satén cálido y curvilíneo. Y tengo que detener
esto.
Me hice una promesa a mí mismo y a mi equipo, aunque ninguno de ellos me
pidió que lo hiciera y todos piensan que estoy loco por practicar la abstinencia. Matt
dijo que no cree que dejar de lado mis impulsos sexuales afecte nuestros juegos de
hockey en lo más mínimo. Pero yo creo que lo hará, y para mí es una cuestión de
principios. Los chicos me escogieron como capitán. Me tomo esa responsabilidad en
serio, y sé por experiencia personal que tengo la tendencia a dejar que las mujeres se

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MQMGF: Mamá Que Me Gustaría Follar, en inglés MILF (Mom I’d Like To Fuck).
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me metan la cabeza. Follar me consiguió una muñeca rota el año pasado. No estoy
buscando repetir eso.
—Gina, yo…
Ella me interrumpe presionando sus labios contra los míos, y luego nos besamos
y mi mente comienza a girar. Ella sabe a cerveza y chicle. Y su cabello, que cae sobre
un hombro en una gruesa cortina de rizos rojos, huele a manzanas. Mmmm, quiero
comerla.
Nuestras lenguas bailan y el beso se hace más profundo, más caliente. Mi cabeza
sigue girando mientras la lujuria y la infelicidad guerrean dentro de mí. He perdido
toda capacidad de pensar con claridad. Estoy tan duro que duele y Gina lo empeora
frotándose en toda mi entrepierna.
Treinta segundos más, me digo. Treinta segundos más y luego evitaré que esto
continúe.
—Te deseo tanto. —Sus labios están fusionados con mi cuello otra vez, y
luego, joder, su mano se desliza entre nosotros. Ella toma mi polla sobre mis
pantalones y casi lloro de placer. Ha pasado tanto tiempo desde que una mano que
no me pertenecía me tocó la polla. Se siente criminalmente bien.
—Gina, no —gruño, y se necesita toda mi fuerza de voluntad para quitarle la
mano. Mi polla protesta por fugas en el interior de mis bóxeres.
Sus mejillas están sonrojadas. Ojos vidriosos.
—¿Por qué no?
—Estoy… tomando un descanso de todo eso.
—¿De qué?
—Sexo.
—¿Qué hay con eso?
—No lo tendré.
—¿No tendrás qué? —Ella se ve tan confundida como yo estoy de miserable.
—Nada de sexo —aclaro sombríamente—. Como en, no lo tendré por un tiempo.
Sus cejas se fruncen.
—¿Pero por qué no?

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—Es una larga historia. —Me detengo—. En realidad, no es una historia larga en
absoluto. Quiero concentrarme en el hockey este año, y el sexo es una gran
distracción. Eso es prácticamente todo.
Ella hace una pausa por un largo latido. Luego toca mi mejilla y pasa su pulgar
sobre el rastrojo de mi mandíbula. Ella se lame los labios y casi me corro en mis
pantalones.
—Si te preocupa que quiera algo más, no lo hagas. Solo estoy buscando una cosa
de una noche. Mi curso está loco este semestre y tampoco tengo tiempo para
relaciones.
—No es un problema de relación. —Trato de explicar—. Es sexo en general. Una
vez que lo tengo, quiero seguir teniéndolo. Me distraigo y…
Ella me corta de nuevo.
—Bien, no nada de sexo. Solo te la chuparé.
Casi me ahogo con mi lengua.
—Gina…
—No te preocupes, me tocaré mientras lo hago. Las mamadas me excitan
mucho.
Esto es una tortura.
Pura tortura.
Lo juro, si el ejército necesita alguna idea sobre cómo romper a alguien. Dales un
chico universitario con una erección, tira una chica caliente en su regazo, haz que ella
le diga que no quiere nada más que sexo sin ataduras y que le ofrezca mamadas
porque la excitan mucho.
—Lo siento. —Me las arreglo para decir. Luego logro la hazaña aún más difícil de
levantarla de mi regazo y ponerme de pie—. No estoy en un buen lugar para… nada
de esto.
Ella permanece sentada, su cabeza inclinada hacia atrás para mirarme. Sus ojos
están muy abiertos con incredulidad y un toque de… creo que podría ser simpatía. Por
el amor de Dios. Ahora estoy siendo compadecido por mi celibato.
—Lo siento —digo de nuevo—. Y para que lo sepas, eres la chica más sexy en esta
fiesta y mi decisión no tiene nada que ver contigo. Me hice una promesa en abril y
quiero cumplirla.

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Gina se muerde el labio inferior. Entonces, para mi sorpresa, su expresión
adquiere un brillo de admiración.
—No voy a mentir —dice—, estoy un poco impresionada. No muchos tipos
podrían ir seguir con esa convicción frente a lo sexy que soy.
—No muchos tipos son tan estúpidos como yo.
Sonriendo, se pone de pie de un salto.
—Bueno, supongo que te veré por ahí, Hunter. Me gustaría decir que te esperaré,
pero una chica tiene necesidades. Y obviamente no se alinean con las tuyas.
Con una carcajada, ella sale de aquí, y veo su culo sexy balancearse con cada
paso.
Me paso las dos manos por el cabello y luego libero un gemido silencioso en mis
manos. No sé si debería estar orgulloso de mí mismo o patearme el culo por este
ridículo camino que he elegido.
En su mayor parte, me ha ayudado a mantenerme enfocado en el hockey. Saco
toda mi frustración sexual en el hielo. Soy más rápido y más fuerte que la temporada
pasada, y hay casi una desesperación en cada tiro que lanzo en la red. Las balas
dieron en el blanco, casi como en homenaje a mi polla sufriente. Un reconocimiento
de que su sacrificio debe ser honrado.
Solo hasta el final de la temporada, me tranquilizo. Siete meses más, lo que me
pondrá en un año completo de celibato una vez que cruce la línea de meta. Y luego
me recompensaré con todo un verano de sexo. Un verano sexual.
Un verano de sexo sucio, decadente e interminable…
Oh Cristo. Estoy tan cansado de follarme la mano. Lo sé, no estoy ayudando a mi
causa cuando hago cosas idiotas como abrirme a la tentación con hermosas chicas
de hermandad.
Por primera vez en mucho tiempo, me muero por que comiencen las
clases. Espero tener tanto trabajo este semestre que me esté ahogando. Tarea,
tiempo extra de hielo, práctica y juegos, eso es todo en lo que me puedo
concentrar. Y definitivamente no más fiestas de hermandad.
Evitar la tentación es la única forma de mantener mi cabeza en el juego y mi polla
en mis pantalones.

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CAPÍTULO 2

Demi
—Ponle el seguro —ordeno cuando mi novio Nico cierra la puerta de la habitación
detrás de nosotros. El hecho de que mi hermandad sea la anfitriona de la fiesta de
esta noche no significa que mi habitación esté abierta al público. La última vez que
organizamos una fiesta y olvidé cerrar con seguro, subí las escaleras para agarrar un
suéter y entré para encontrar un trío en progreso. Uno de los dos chicos incluso había
cometido la atrocidad de usar a mi panda de peluche de un solo ojo, Fernando, como
almohada para elevar el trasero de la chica. Ya sabes, para crear un acceso más fácil
para la doble penetración que estaba por comenzar.
Nunca más, Fernando, le aseguro en silencio a mi amigo de la infancia mientras
lo muevo a la mesita de noche para dejar espacio a mi novio.
Nico cae de espaldas sobre la cama, se cubre el rostro con el brazo y suelta un
suspiro cansado. Se perdió la fiesta porque tenía que trabajar, pero aprecio que
hiciera el esfuerzo de venir después de su turno en lugar de irse a su casa al estudio
que alquila en Hastings. La pequeña ciudad está a diez minutos en auto del campus
de Briar, por lo que no está muy lejos. Pero sé que habría sido más fácil para él ir
directamente a casa y quedarse dormido.
—¿Cansado? —Ahogo mi simpatía.
—Muerto. —Su respuesta es apagada. Su antebrazo protege sus ojos de mi vista,
lo que me da la oportunidad de admirar su cuerpo sin ser molestada por ello.
Nico tiene la constitución larga y delgada de un jugador de baloncesto. Aunque
jugó de base en la escuela secundaria, no consiguió ninguna beca universitaria de
baloncesto, y nunca fue lo suficientemente bueno como para ir a la NBA. No creo que
le importe mucho. Jugar era algo divertido de hacer con sus amigos de la
secundaria; su verdadera pasión son los autos. Y aunque no practica deportes en
estos días, todavía está en buena forma. Hace buen ejercicio transportando cajas y
muebles en la empresa de mudanzas donde trabaja.
—Pobre bebé —murmuro—. Déjame encargarme de eso.
Sonriendo, comienzo en la parte inferior de su cuerpo y subo. Quito las zapatillas
de deporte, deslizo el cinturón de sus caderas, remuevo los pantalones por sus

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piernas. Se sienta para ayudarme con su sudadera, luego se derrumba. Ahora tiene
el pecho desnudo, solo en calzoncillos y calcetines, con el brazo sobre su rostro
nuevamente para proteger sus ojos de la luz.
Sintiendo lástima por él, apago la luz principal y enciendo la lámpara en la mesa
de la cama, que emite un brillo pálido.
Luego me acomodo a su lado, vestida con el camisón de seda negro que llevaba
para la fiesta.
—Demi —murmura mientras empiezo a besar su cuello.
—¿Mmmm?
—Estoy demasiado cansado para esto.
Mi boca viaja a lo largo de la línea angular de su mandíbula, el rastrojo áspero
raspa mis labios. Llego a su boca y lo beso suavemente. Me devuelve el beso pero es
una caricia fugaz. Luego da otro gemido cansado.
—Bebé, en serio, no tengo energía. He estado trabajando catorce horas
seguidas.
—Haré todo el trabajo —susurro, pero cuando mi mano se desliza hacia su
entrepierna, no hay signos de vida allí abajo. Su paquete es un fideo flácido.
—Otra noche, mami —dice adormilado—. ¿Por qué no pones tu serie
espeluznante o algo así?
Me trago mi decepción. No hemos tenido sexo en más de una semana. Nico
trabaja los fines de semana y varias noches durante la semana, pero tiene un día libre,
así que este es uno de los sábados raros en los que podríamos quedarnos despiertos
hasta tarde si quisiéramos.
Pero no ha movido un músculo desde que se acostó.
—Está bien —cedo, dándome la vuelta para agarrar mi laptop—. El último
episodio es Niños Que Matan, pero no recuerdo si te hice ver el anterior… ¿Payasos
Que Matan…?
Nico ronca suavemente.
Maravilloso. Es sábado por la noche, hay una fiesta en el piso de abajo y ni
siquiera son las diez en punto. Mi novio caliente está profundamente dormido en mi
cama y estoy a punto de ver un programa sobre asesinos. Sola.
Viviendo el sueño universitario. Yupi.

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Para empeorar las cosas, este es el último fin de semana libre de estrés que
vamos a tener en mucho tiempo. El semestre de otoño comienza el lunes, y mi
agenda es intensa este año. Soy estudiante de pre-medicina, así que necesito
sobresalir y algo más durante mis últimos dos años en Briar si quiero ingresar a una
buena escuela de medicina. No tendré tanto tiempo para pasar con Nico como
quisiera.
Lanzo una rápida mirada al bulto que ronca a mi lado. No parece molesto por
nuestra inminente falta de tiempo de calidad. Pero tal vez tenga razón al no
estarlo. Hemos estado saliendo desde octavo grado. Nuestra relación ha tenido
altibajos a lo largo de los años, con algunas interrupciones en el camino, pero
sobrevivimos a cada obstáculo, y también sobreviviremos a esto.
Me arrastro debajo de las sábanas, una hazaña de habilidad porque el pesado
cuerpo de Nico está pesando al otro lado de la manta. Coloco la computadora en mi
regazo y cargo el próximo episodio de mi programa favorito. Diría que veo esta serie
únicamente por la materia de psicología, pero… ¿a quién estoy bromeando? Está
jodido y me encanta.
Música ominosa llena el dormitorio, seguido por el familiar tono monótono
británico del anfitrión que me informa que estoy a punto de mirar sesenta minutos
de niños que matan.
•••

El resto del fin de semana pasa volando. El lunes por la mañana trae consigo la
primera clase de mi tercer año y la que más me entusiasma: la Psicología
Anormal. Aún mejor, dos de mis buenos amigos también están tomando este
curso. Me esperan en los escalones de piedra del enorme edificio cubierto de hiedra.
—¡Dios, te ves ardiente! —Pax Ling me abraza, se aleja para darme un fuerte beso
en la mejilla, y luego se estira para pellizcarme el trasero. Estoy usando shorts de jean
y una camiseta sin mangas a rayas, porque hoy está a un millón de grados. No es que
me esté quejando de que el verano se extienda hasta septiembre. Trae el calor, bebé.
—Las cosas que esos shorts le hacen a tus piernas, cariño —dice Pax con
aprobación.
A su lado, TJ Bukowski pone los ojos en blanco. Cuando los presenté por primera
vez, TJ no era fanático de la escandalosa personalidad de Pax. Pero finalmente
terminó gustándole Pax, y ahora tienen una amistad de amor y odio que me hace reír.
—Te ves muy sexy —informo a Pax—. Me encanta la camisa.
Levanta el cuello de su camisa tipo polo verde guisante.

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—Es Gucci, perras. Mi hermana y yo estuvimos en Boston este fin de semana y
gastamos demasiado dinero. Pero oye, valió la pena, ¿verdad? —Él da una vuelta
rápida para mostrar su nueva camisa.
—Valió la pena —concuerdo.
TJ ajusta las correas de su mochila.
—Vamos, entremos. No queremos llegar tarde a la primera clase. Escuché que
Andrews es estricta.
Me río.
—Llegamos quince minutos antes. No te preocupes.
—¿En serio le acabas de decir a Thomas Joseph que no se preocupe? —exige
Pax—. Ese es su modo predeterminado.
No está equivocado. TJ es una bola de ansiedad que camina y habla.
TJ nos fulmina con la mirada. No le gusta que se burlen de él, especialmente por
su ansiedad, así que extiendo la mano y tomo su mano, dándole un cálido apretón.
—No te enojes, cariño. Me gustas preocupado. Significa que nunca llego tarde a
nada.
Con una leve sonrisa, me aprieta la mano. TJ y yo nos conocimos en primer año
cuando vivíamos en el mismo dormitorio. Mi compañera de cuarto había sido
absolutamente insoportable, por lo que la habitación de TJ se convirtió en una
especie de santuario para mí. No siempre es la persona más fácil de tratar, pero ha
sido un buen amigo para mí desde el primer día.
—¡Esperaaaaa!
El chillido femenino atraviesa el aire ventoso de la mañana. Giro la cabeza para
ver a una pequeña chica corriendo por el sendero arbolado. Ella está tiene un vestido
negro hasta las rodillas con grandes botones blancos por el medio. Un brazo se
empuja hacia el cielo, agitando lo que parece un recipiente de plástico para
alimentos.
Un chico de cabello oscuro hace una pausa cerca de los escalones. Es alto y
notablemente en forma, incluso mientras usa una sudadera con capucha gris
voluminosa con el logotipo de Briar en ella. Un ceño fruncido arruga su hermoso
rostro cuando se da cuenta de que lo están persiguiendo.
La chica se detiene delante de él. No puedo escuchar lo que él le dice, pero la
respuesta de ella es fuerte y clara. Creo que podría ser una de las personas más
ruidosas que he conocido.

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—¡Te hice el almuerzo! —Sonriendo ampliamente, ella presenta el contenedor
como si le estuviera entregando el Santo Grial.
Mientras tanto, el lenguaje corporal de él transmite molestia, como si lo que ella
realmente le está entregando es una bolsa de excremento de perro.
¿De verdad? ¿Su novia le hizo el almuerzo y él no la abraza en
agradecimiento? Imbécil.
—Odio a ese tipo —murmura TJ.
—¿Lo conoces? —No puedo ocultar mi expresión dudosa. TJ no pasa el tiempo
con muchos deportistas, y el tipo que estamos viendo es cien por ciento
deportista. Esos hombros anchos son un claro delatador.
—Ese es Hunter Davenport. —Pax es quien habla, y yo instantáneamente
reconozco ese tono de voz. Traducción: oh-dios-mío. Quiero lamer a ese chico.
Efectivamente, tiene una mirada soñadora en sus ojos.
—¿Quién es Hunter Davenport?
—Está en el equipo de hockey.
Por supuesto. Sabía que era un atleta. Esos hombros.
—Nunca he oído hablar de él —digo encogiéndome de hombros.
—No te pierdes de nada. Es solo un atleta rico —dice TJ.
Arqueo una ceja.
—¿Qué tienes en contra de él? —TJ normalmente no critica a los estudiantes
atletas. O a cualquiera, para el caso, aparte del golpe ocasional a Pax.
—Nada. Solo creo que es asqueroso. Lo atrapé follando a una puta en la
biblioteca el año pasado. Completamente vestido, pero con los pantalones bajados
revelando la mitad de su trasero. La tenía justo contra la pared en una de las salas de
estudio. —TJ sacude la cabeza con disgusto.
También estoy disgustada, pero más aún con la grosera representación de la
acompañante de Davenport.
—Por favor, no uses esa palabra —reprendo—. Sabes que no me gusta
avergonzar a las putas.
TJ es instantáneamente se arrepiente.
—Lo siento, tienes razón, eso no estuvo bien. En todo caso, Davenport fue la
puta en ese escenario.

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—¿Por qué alguien tiene que ser una puta?
—Yo quiero ser su puta —dice Pax distraídamente. Su mirada permanece pegada
al jugador de hockey de cabello oscuro, que todavía está discutiendo con su novia.
La chica sigue empujando el Tupperware en sus manos y él sigue empujándolo
nuevamente hacia las de ella. Creo que está diciendo que no tendrá tiempo para
comer, porque su chillido de respuesta es:
—¡Siempre hay tiempo para comer, Hunter! Pero sabes qué, bien. Pasa
hambre. ¡Perdóname por intentar ofrecerte alimento!
Sonriendo, ahueco mis manos alrededor de mi boca y grito:
—¡Solo toma el maldito almuerzo ya!
La cabeza de Davenport gira hacia mí. Me frunce el ceño profundamente.
La chica, por otro lado, me mira.
—¡Gracias! —Ella empuja el recipiente en su mano por última vez y se va
volando. Sus tacones chasquean contra los adoquines que comprenden la mayor
parte del campus histórico.
El Chico Hockey está ceñudo mientras acecha hacia nosotros.
—No tienes idea de lo que acabas de hacer —gruñe hacia mí. Su voz es más
profunda de lo que esperaba, con un lindo ronquido. Él levanta el contenedor—
. Ahora tenemos un precedente. Hará mi maldito almuerzo todo el semestre.
Pongo los ojos en blanco.
—Guau, perdónala por intentar ofrecerte alimento.
Suspirando, comienza a alejarse. Luego se detiene.
—Oh, hola, ¿cómo te va, hombre? —dice a Pax.
La mandíbula de mi amigo cae a sus tenis blancos. También se ven nuevos, así
que supongo que la camisa no fue lo único que compró en Boston.
—Hola —exclama Pax, claramente aturdido por ser notado.
—Estuviste en mi clase de Medios Alternativos el semestre pasado. Jax, ¿verdad?
Para mi incredulidad, Pax asiente estúpidamente.
—¿También estás en esta clase de Psicología Anormal?
—Sí —respira Pax.

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—Bien. Bueno, nos vemos allí. —Davenport le da una palmada en el hombro a
Pax antes de subir las escaleras hacia la entrada del edificio.
Miro fijamente a mi amigo, pero él está demasiado ocupado mirando
boquiabierto el trasero de Davenport.
—Hola, Jax —digo burlonamente—. Tierra a Jax.
TJ se ríe.
Pax sale de su trance. Me da una mirada tímida.
—Él me recordó, Demi. No iba a corregirlo después de que se acordara de mí.
—¡Se acordó de Jax!
—¡Ese soy yo! Soy Jax. Ahora vivo la vida como Jax. Hunter Davenport lo dijo.
Sofoco un suspiro y miro a TJ.
—¿Por qué somos amigos de él otra vez?
—No tengo idea —responde él con una sonrisa—. Vamos, Jax, escoltemos a
nuestra señora a clase.
Entro en la sala de conferencias entre los dos chicos, mis brazos unidos a los
suyos. La mayoría de mis amigos son hombres, un hecho que mi novio ha
aceptado. En la escuela secundaria no estaba muy entusiasmado con eso, pero Nico
nunca ha sido un novio controlador, y creo que secretamente le gusta lo bien que me
llevo con sus amigos.
No me malinterpretes, también tengo amigas. Mi hermandad de
hermanas. Pippa y Corinne, con quienes me reuniré para cenar esta noche. Pero mis
amigos superan en número a las chicas, por cualquier razón.
Dentro del salón, los chicos y yo encontramos tres asientos juntos en una fila
cerca del centro de la habitación. Noto que Hunter Davenport está una fila delante
de nosotros al final del pasillo, encorvado sobre su teléfono.
—Dios, él es la perfección —gime Pax—. No tienes idea de la frecuencia con la
que he fantaseado con atraerlo al lado oscuro.
Le doy palmaditas a mi amigo en el brazo.
—Tal vez algún día. Tengo fe en ti.
La sala se llena, pero todas las charlas mueren cuando nuestra profesora entra a
las nueve en punto. Es una mujer alta, delgada, con cabello corto y ojos marrones
astutos detrás de un par de monturas negras cuadradas. Nos saluda calurosamente

19
y continúa presentándose, sus credenciales y lo que podemos esperar aprender este
año.
Estoy emocionada. Mi padre es cirujano y mi madre solía ser enfermera de
pediatría, por lo que era inevitable que terminara en un campo relacionado con la
medicina. Probablemente está programado en mi ADN. Pero la cirugía y la
enfermería nunca me interesaron. Desde que era niña, me han llamado
la atención. Pero estoy especialmente fascinada por los trastornos de la
personalidad. Por patrones destructivos de pensamiento y cómo impactan a un
individuo cuando interactúa con el mundo.
La profesora Andrews analiza los temas específicos que trataremos.
—Vamos a ver cómo se trató la Psicología Anormal en el pasado y cómo los
enfoques modernos han evolucionado a lo largo de los años. Las evaluaciones
clínicas y el diagnóstico jugarán un papel importante en nuestros estudios. Además,
creo en un enfoque práctico de la enseñanza. Lo que significa que no solo voy a estar
aquí en este podio y arrojar datos sobre trastornos de estrés, trastornos del estado
de ánimo, trastornos sexuales y similares.
Me inclino hacia adelante. Ya estoy cautivada. Me gusta su tono cambiante, y la
forma en que pasa su mirada por la habitación y trata de mirar a todos a los ojos. He
tenido muchas clases donde el profesor lee una computadora en un tono monótono
y no parece darse cuenta de que hay otras personas en la sala.
Ella dice que se espera que escribamos resúmenes de los estudios de casos de los
que habla en clase, que habrá algunos exámenes de opción múltiple.
—Todas las fechas de los exámenes están en el programa que se les envió por
correo electrónico. En cuanto a su proyecto de investigación principal, es en parejas,
y será una asociación continua, con el trabajo de investigación final y el estudio de
caso en profundidad antes de las vacaciones. Ahora esta es la parte divertida…
Noto que varias miradas inquietas se intercambian por toda la sala de
conferencias. Supongo que es una bandera roja cuando un profesor usa la palabra
“diversión”. Pero no me preocupa. Todo lo que ha descrito hasta ahora suena
interesante.
—¿Conocen ese viejo juego de la infancia: jugar al doctor? —La profesora
Andrews sonríe en la habitación—. Esa es la esencia de este proyecto de
investigación. Un compañero desempeñará el papel de psicólogo; el otro será el
paciente. Los primeros recibirán herramientas de diagnóstico para hacer una
evaluación y escribir un estudio de caso detallado. A este último se le asignará un
trastorno psicológico que deberá investigar y, a falta de una mejor palabra, actuar de
médico.
20
—Me encanta —dice Pax para mí—. Por favor, por favor déjame ser el paciente.
—¿Por qué asumes que te estarás con Demi? —replica TJ.
—Chicos, hay mucho de mí para todos.
Pero Andrews nos arroja una bola curva.
—Estoy asignando las parejas en base a esta lista alfabética de sus nombres. —
Levanta algunas hojas de papel—. Cuando escuchen sus nombres, levanten las
manos para saber con quién estarán trabajando. Muy bien, empecemos: Ames y
Ardin.
Dos brazos suben. Una chica con cabello púrpura brillante y una chica con gorra
de los Patriots.
—Axelrod y Bailey.
Hay alrededor de un centenar de personas en la clase, pero Andrews es
eficiente. Ella pasa rápidamente por los nombres a un ritmo rápido, y llegamos a las
D en poco tiempo.
—Davenport y Davis.
Levanto la mano al mismo tiempo que Hunter. Desvía su mirada hacia mí,
torciendo la boca en una media sonrisa.
A mi lado, TJ suspira tristemente. Se inclina para susurrar:
—¿Quieres que cambie legalmente mi apellido a Davidson para salvarte del
imbécil del hockey?
Le sonrío.
—Está bien, sobreviviré.
—Gray y Guthrie —dice Andrews.
—¿Estás segura? —presiona TJ—. Apuesto a que puedes cambiar de pareja si
dijeras algo.
—Killington y Ladde.
—Cariño, está bien. Ni siquiera conozco al tipo —digo—. Tú eres al que no le
gusta.
—Yo lo amo —se lamenta Pax—. Yo quiero jugar al doctor con él.
Pero luego Andrews grita:

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—Lawson y Ling. —Y Pax se ilumina cuando su compañero levanta una mano. Es
un chico con cabello castaño ondulado y una mandíbula asesina.
—Él bastará —murmura Pax, y me trago una carcajada.
—Estos paquetes —dice Andrews, señalando los montones de sobres de manila
naranja en su escritorio—, contienen instrucciones detalladas sobre la
asignación. Que un compañero recuerde tomar uno de estos después de la
clase. Depende de cada equipo decidir quién asume qué papel.
Hunter se da vuelta y me da una pistola de dedo, supongo que me dirá que estoy
de turno para buscar nuestro sobre.
Pongo los ojos en blanco. Ya veo que haré todo el trabajo.
Una vez que todos tienen un compañero, Andrews reanuda la conferencia y
tomo tantas notas que mi muñeca comienza a doler. Mierda, necesitaré traer mi
laptop la próxima vez. Por lo general, prefiero escribir notas a mano, pero hay mucho
material para desempacar y ella cubre mucho en poco tiempo.
Después de que nos despiden, me dirijo al frente de la habitación para tomar un
sobre de manila. Tiene algo de peso. Eso puede alarmar a algunas personas, pero
estoy ansiosa por este proyecto. Suena divertido y completo, incluso si estoy
emparejada con un deportista.
Hablando del deportista, se acerca hacia mí, deslizando su mochila sobre un
hombro ancho.
—Davis —saluda.
—Davenport.
—Llámame Hunter. —Su mirada me recorre lentamente de la cabeza a los
pies. Permanece demasiado tiempo sobre mis piernas desnudas, todavía agradables
y bronceadas por un verano que pasé en Miami.
—Soy Demi. —Noto que TJ y Pax están parados cerca de la salida, esperando que
termine.
—Demi… —dice distraídamente. Todavía está revisando mis piernas, y traga
visiblemente antes de volver su mirada a la mía.
—Sí, ese es mi nombre. —¿Por qué está cambiando su postura de esa
manera? Estrecho los ojos ante su entrepierna. ¿Tiene una erección?
—Demi —repite.
—Ajá. Rima con semi. —Lanzo una mirada a su entrepierna.

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Hunter mira hacia abajo. Luego se ríe.
—Por el amor de Dios, no tengo una erección. Eso es solo mis pantalones.
—Claaaaro.
Desliza una mano grande sobre el área de la cremallera y la cubre con la palma
de la mano, y la tela parece aplanarse.
—Nuevos jeans —dice quejándose—. Todavía están un poco rígidos.
—Rígido, dices.
—Es la tela. ¿Ves? Tócalo.
La risa brota de mi garganta.
—Oh, Dios mío, no tocaré tu polla.
—Te lo pierdes. —Hunter sonríe.
—Si tú lo dices, amigo. —Sostengo el sobre—. Entonces, ¿cuándo deberíamos
reunirnos y repasar todo esto?
—No lo sé. ¿Estás libre esta noche?
Sacudo la cabeza.
—Tengo planes. ¿Qué tal mañana por la noche?
—Sí, estaré cerca. ¿Cuándo y dónde?
—¿A las ocho en la casa de Theta Beta Nu?
—¿En serio? No te tomé por una chica de hermandad.
Me encojo de hombros.
—Bueno, lo soy.
A decir verdad, solo lo hice porque no quería vivir en los dormitorios. Además, mi
madre pertenecía a la casa Theta en su universidad, y crecí escuchando cómo sus días
de hermandad fueron algunos de los mejores días de su vida. Ella era el alma de la
fiesta en aquel entonces, y todavía lo es.
—Bien entonces. Te veré mañana por la noche, Semi —dice arrastrando las
palabras antes de alejarse.

23
CAPÍTULO 3

Hunter
—Ugh. Extraño mucho esas tetas.
—Ellas también te extrañan…
—Mmmm, ¿sí? ¿Qué es lo que más extrañan de mí?
—Definitivamente tu lengua.
—Mmmm. Déjame verlas, bombón. Solo un vistazo.
—¿Qué pasa si uno de tus compañeros de equipo entra?
—Entonces estarán celosos de mí hasta el final de los tiempos porque salgo con
la mujer más sexy del mundo.
—Bien, seguiré el juego. Pero solo si me muestras tu polla.
—De acuerdo. Primero… joder, bebé… espera, tal vez deberías guardar a las
chicas, ¿y si Hunter entra? Dijiste que estaba en casa.
—Oh, no es un problema. Hunter es un monje ahora. Mis pechos desnudos no
tendrán impacto.
Desde la cocina, finalmente libero el gruñido atrapado en mi garganta. Y yo
que pensaba en bajar para ir a cenar antes de la cita de estudio con Demi Davis. En
cambio, he pasado los últimos cinco minutos escuchando la sesión de Skype más
nauseabunda del mundo.
—Sí, soy un monje —grito en la puerta—. ¡No un maldito eunuco!
Entro en la sala de estar sin darle a Brenna tiempo para cubrirse. Ella no lo
merece. Como recompensa por soportar el sexting audiovisual de Brenna y Jake
Connelly, merezco ver tetas fuera del porno.
Pero Brenna ya está empujando su camisa sobre su pecho, así que todo lo que
tengo es un atisbo vistazo de los pezones de color marrón rojizo antes de que
desaparezcan de la vista.

24
—Muévete, mujer malvada del diablo. —Dejo caer el culo en el sofá junto a ella y
me meto un tenedor de arroz en la boca. Echo un vistazo al portátil en la mesa de
café—. Hola, Connelly. Buena polla.
El hombre en la pantalla de la computadora da una maldición sobresaltada. Su
mirada se dirige a su mano derecha, como si se le hubiera ocurrido que tiene una
erección bastante impresionante. Un movimiento borroso y el sonido de una
cremallera, y luego Jake Connelly me mira con intensos ojos verdes.
—¿Espiándonos, Davenport?
Trago la comida.
—¿Se considera espiar cuando están haciendo Skype desnudos en mi maldita
sala de estar?
—Nuestra sala de estar —dice Brenna dulcemente, extendiendo la mano para
acariciarme el hombro.
Bien, como si pudiera olvidarlo. Otros hombres pueden estar encantados de vivir
con tres chicas, pero esa no es mi situación de vida ideal. Me gustan Brenna, Summer
y Rupi individualmente, pero las tres unidas y el mundo se vuelve… ruidoso. Sin
mencionar que siempre me están atacando.
Mis ex compañeros de cuarto, Mike Hollis y Colin Fitzgerald, técnicamente
todavía viven aquí también, pero no están presentes tanto como me gustaría.
Hollis solo aparece los fines de semana: se queda con su familia en New
Hampshire durante la semana por su trabajo.
Fitz es diseñador de videojuegos y ha trabajado mucho por un contrato desde
que se graduó de Briar. A veces eso significa viajar a la sede del estudio de juegos. En
este momento está en Nueva York trabajando en un juego de rol de ciencia ficción, y
se está quedando en el pent-house de Manhattan de la familia Summer durante ese
tiempo. Fitzy suertudo. El clan Heyward-Di Laurentis es muy rico, por lo que
actualmente está viviendo en el regazo del lujo.
—Connelly, muévete. El auto nos está esperando abajo. —Otra voz sale de los
altavoces de la laptop—. Tenemos esa sesión de fotos de caridad esta noche.
Jake mira por encima del hombro.
—Oh, mierda, me olvidé de eso.
—¿Qué estás haciendo? ¡Oh, hola Brenna! —Aparece un rostro enorme en la
pantalla, un primer plano tan extremo que puedo ver dentro de la nariz peluda del
chico.

25
Cuando el hombre se retira, experimento un extraño momento fanboy, porque
mierda, es Theo Nilsson, uno de los jugadores estrella de Edmonton. No puedo creer
que Nilsson haya entrado casualmente en la habitación de hotel de Jake, y no hay
forma de detener una punzada de envidia ante la idea de que Jake está realmente
jugando hockey con algunas leyendas serias.
Cuando era niño soñaba con jugar profesionalmente, pero a medida que crecía
me di cuenta de que podría no ser el mejor camino para mí. Ese estilo de vida me da
miedo, si soy honesto. Así que no me hice elegible para el draft. Demonios, ni siquiera
había planeado jugar en la universidad. Llegué a Briar decidido a obtener un título en
negocios y convertirme en empresario. Pero un amigo y compañero de equipo que
se graduó hace un par de años me atrajo de mi jubilación autoimpuesta, y ahora aquí
estoy.
—Me tengo que ir, nena —dice Jake a Brenna.
—Diviértete tomándote fotos con todas esas sedientas conejitas de hielo —dice
ella.
Nilsson ladra de risa.
—Es un evento de caridad para una organización de personas mayores —revela
el compañero de equipo de Jake.
Ella no se inmuta.
—¿Has visto a Jake? —pregunta ella a Theo—. Esas viejas estarán sobre él. Las
conejitas de hielo trascienden la edad.
Cuando Brenna cierra la sesión, me meto un trozo de pollo a la parrilla en la boca.
—No puedo creer que era Theo Nilsson —digo entre bocados.
—Sí, él es realmente genial. Cenamos con él la semana pasada cuando jugaron
contra los Bruins.
—No lo presumas.
Los característicos labios rojos de Brenna se mueven en una sonrisa
sacarina. Incluso cuando está sola en casa, todavía se toma el tiempo para untarse
ese labial de mierda. Ella es malvada.
—Si eres un buen chico, te invitaré la próxima vez.
—Siempre soy un buen chico —protesto—. Solo pregúntale a mi polla, el pobre
chico quiere ser malo y no lo voy a dejar.
Ella se ríe.

26
—Siento que toda esta lujuria acumulada no es buena para tu salud. ¿Y si tus
bolas explotan y mueres?
Lo pienso bien.
—Tal vez sean como mil orgasmos, todos en una explosión, ¿y quién querría
seguir viviendo después de eso? Siento que después de que hayas experimentado
una explosión de mil orgasmos, no hay otro lugar a donde ir.
—Ese es un buen punto. —Los ojos oscuros de Brenna me siguen mientras me
levanto y me dirijo a la cocina para enjuagar mi plato.
—Me tengo que ir —digo, volviendo a meter la cabeza en la sala de estar—. Nos
vemos más tarde.
—¿A dónde vas?
—Estudiar algo en la casa Theta.
—¡Ja! Demasiado para el voto de celibato.
—No. El voto aún está intacto. Solo estoy trabajando en un proyecto con una
chica allí.
—Un proyecto —dice burlonamente.
—Sí, un proyecto. El mundo no gira en torno al sexo, Bee.
—Claro que sí. —Se lame los labios con lujuria y mi boca se estremece en
respuesta. También mi polla.
Ella está en lo correcto. El sexo lo es todo y en todas partes. Una mujer ni siquiera
puede lamerse los labios sin que mi cerebro se hunda directamente en la canaleta
sexual.
Hasta ahora, solo he encontrado una solución para controlar mi libido:
marihuana. Y ni siquiera puedo hacer eso con la frecuencia que quisiera, a excepción
de alguna reunión ocasional en una fiesta. La marihuana me suaviza y controla mis
impulsos carnales, pero también me cansa y me frena durante los entrenamientos. Y
no hay forma de que quiera tentar a los dioses de las pruebas de drogas de la
ACAC2. Entonces, como el sexo, es solo otra actividad divertida que puedo evitar. Mi
vida es asombrosa.

2
ANAC: Asociación Nacional de Atletas Colegiados, en inglés National Collegiate Athletic Association. Es una
organización sin fines de lucro que regula a los estudiantes atletas de 1.268 instituciones y conferencias de
América del Norte.
27
—En fin, me reuniré con algunos de los chicos en Malone’s después para jugar al
billar. No esperes despierta.
—¿Qué? ¿Sin invitación? —Ella se burla haciendo pucheros.
—No —respondo y no me siento un poco culpable al respecto. Vivo en la zona de
estrógenos, y a veces es imperativo escapar de ahí, incluso si es solo por la noche—
. No se permiten chicas. Ya hay suficientes chicas en esta casa.
—Oh, lo amas. Rupi te hace almuerzo todos los días, Summer te prepara el
desayuno y siempre estoy caminando en ropa interior. Comida y material sexy para
tu banco de azotes, Davenport. Estás viviendo el sueño.
—Si viviera el sueño, las estaría follando a todas ustedes todas las noches. Al
mismo tiempo.
—¡Ja! Ya quisieras. Ve y diviértete con tu… —Brenna usa comillas al aire—,
“proyecto”.
Le doy el dedo medio y me voy, y quince minutos después estoy de vuelta en el
campus, estacionando mi Land Rover en la calle arbolada de Greek Row. Es martes
por la noche y la zona está sorprendentemente tranquila. Por lo general, siempre hay
alguna fiesta o evento nocturno en Greek Row, pero esta noche solo escucho el leve
sonido de la música de algunas de las casas de fraternidad.
Subo por el sendero bordeado de flores que conduce a la puerta principal de la
casa Theta. Casi todas las ventanas de la casa victoriana de tres pisos están
iluminadas. Toco el timbre y aparece una chica alta y delgada en sudadera.
Ella arquea una ceja.
—¿Puedo ayudarte?
—Estoy aquí para ver a Demi. —Levanto el hombro que sostiene mi mochila—
. Estamos estudiando.
La chica de la hermandad de Demi se encoge de hombros, luego gira la cabeza y
grita:
—¡Demi! ¡Puerta!
Entro en la casa, que ha sufrido un cambio drástico desde que estuve aquí el fin
de semana. Está limpio como un alfiler y huele a limpiador de limón, y no hay chicas
escasamente vestidas, chicos borrachos o charcos de cerveza por todo el piso.
Los pasos resuenan en la escalera de madera, y la chica de la clase de psicología
baja los escalones, con una paleta saliendo de la esquina de su boca. Naturalmente,
me concentro en sus labios, que están brillantes y teñidos de rojo por el dulce que

28
está chupando. Su cabello oscuro está recogido en una coleta alta y lleva pantalones
a cuadros y una camiseta sin mangas blanca delgada sobre un sujetador deportivo
negro.
Ella es realmente linda y tengo que obligarme a dejar de mirarla.
—Hola —dice ella, dándome una larga evaluación.
—Mel, ¿quién estaba en la puerta? —grita alguien.
Hay un estallido de charla, y luego media docena de chicas salen de la cocina al
vestíbulo. Todas se detienen abruptamente cuando me notan. Una de ellas me
desnuda abiertamente con los ojos, mientras que las otras son un poco más discretas.
—Hunter Davenport. —La mirona arrastra las palabras—. Dios, eres aún mejor
de cerca.
Normalmente no me pongo tímido o estúpido con las mujeres, pero todas están
allí para evaluarme, y es jodidamente desconcertante.
—¿Quizás deberías darme tu número? —murmuro a Demi.
—¿Por qué habría de hacer eso?
—Para que la próxima vez pueda enviarte un mensaje de texto cuando esté aquí
y puedas venir silenciosamente a buscarme y podamos evitar todo… esto… —Señalo
a nuestra audiencia.
—¿Qué pasa? ¿Te intimidan algunas chicas? —Rodando los ojos, Demi me lleva
hacia las escaleras.
—Nah. —Le guiño un ojo—. Estoy preocupado por ti.
—¿Yo?
—Bueno, sí. Si sigo viniendo a verte, tus hermanas comenzarán a ponerse
locamente celosas, y su resentimiento eventualmente hará que te traten mal y
perderás a todas tus amigas. ¿Es eso realmente lo que quieres, Semi?
Ella ríe.
—¡Oh no! Tienes razón. De ahora en adelante deberías subir por mi
ventana. Como Romeo. —Su lengua mueve su paleta al otro lado de su boca—. Alerta
de spoiler: Romeo muere.
Me lleva a una habitación en el segundo piso y cierra la puerta.
Examino el dormitorio. Las paredes son amarillas y la cama es una de esas de
cuatro postes que parece que debería tener un dosel ondulante pero no lo tiene. La
colcha es de color púrpura, y hay un panda de peluche en una de las almohadas.
29
El escritorio de Demi está cargado de libros de texto. Química, biología y uno de
matemáticas del que no puedo leer el título. Alzo las cejas. Si está tomando todos
esos en un semestre, es una carga de curso intensa y no la envidio en absoluto.
Pero mi mirada está más interesada en el gran tablero de anuncios sobre el
escritorio. Prácticamente está repleto de imágenes, y me muevo hacia él para mirar
más de cerca. Hmmm, hay muchísimos tipos en estas fotografías. Algunas chicas
también, pero el grupo de amigos de Demi parece estar formado principalmente por
hombres. Varias fotos muestran a Demi con el mismo chico de cabello
negro. ¿Novio?
—Entonces, ¿cómo haremos esto? —pregunto, dejando caer mi bolso en la silla
de su escritorio.
—Bueno, Andrews dijo que se supone que debemos tratar estas reuniones como
sesiones de terapia reales.
—Correcto. —Meneo las cejas—. ¿Estás lista para jugar al doctor?
—Idiota. No estoy jugando nada contigo, chico hockey.
—Es el hombre hockey, muchas gracias.
—Está bien, hombre hockey. —Demi hurga en su mochila y saca el sobre de papel
manila que obtuvimos en clase de ayer. Se sienta al borde de la cama con el sobre en
su regazo—. Muy bien, entonces pensé que serías el paciente, y yo sería la
doctora. Eso significa que estarías haciendo la parte más fácil de la redacción.
Arrugo la frente.
—¿Qué te hace pensar que necesito la parte fácil?
—Oh, lo siento, no quiero insultar tu inteligencia —dice ella, sonando sincera—
. Pero un amigo me dijo que estás especializándote en negocios.
—¿Y?
—Y yo soy la psicóloga principal en esta asociación, y creo que escribir el estudio
de caso y hacer todo el trabajo de diagnóstico sería más beneficioso para mí que para
ti, ya que quiero hacer una carrera con esto. Pero si realmente no quieres hacer el
elemento de investigación, podemos hacerlo al azar.
Lo pienso por un momento. Ella tiene un punto sobre las cosas de la carrera. Y
no me importa hacer la parte de investigación.
—Seguro, como sea. Seré el paciente.
—Perfecto. Está bien.

30
—¿Ves lo bien que trabajamos juntos? —Mi mirada se desvía hacia el pequeño
sofá de dos plazas debajo de la ventana—. Genial, es como la oficina de un verdadero
psiquiatra. —Me acerco al sofá y pongo mi cuerpo demasiado grande sobre él,
estirando mis piernas sobre el borde. Luego alcanzo mi cremallera—. ¿Pantalones
puestos o fuera?

31
CAPÍTULO 4

Demi
Me echo a reír ante la pregunta extravagante.
—Por favor, por el amor de Dios, mantén los pantalones puestos.
—¿Estás segura? —dice Hunter, con los dedos sobre el botón de sus jeans.
—Positivo.
—Te lo pierdes. —Él guiña un ojo y se lleva las manos a la cabeza.
Davenport es entretenido, lo admito. También es demasiado atractivo para su
propio bien. Mis hermanas de hermandad dejaron charcos de baba en el suelo
cuando él entró antes. La mayoría de ellas tienen una gran cosa por los deportistas,
por lo que probablemente irrumpirán en mi habitación pidiendo detalles que el
segundo en que Hunter se vaya.
Se estira en mi pequeño sofá y se quita los zapatos. Lleva unos jeans rasgados en
las rodillas, una camiseta negra y una sudadera gris sin cremallera. Musculoso, pero
no voluminoso, tiene un gran cuerpo y un rostro para combinar. Y cuando me lanza
una sonrisa arrogante, me horroriza sentir el calor en mis mejillas. Esa sonrisa suya
es peligrosa. No es de extrañar que Pax esté obsesionado con este tipo.
Abro el sobre grande y saco un paquete engrapado con las instrucciones para
nuestra tarea, así como otros dos sobres. Uno tiene la etiqueta “DOCTOR” y el otro
“PACIENTE”.
—Aquí. —Arrojo el sobre del paciente al sofá. Hunter lo atrapa fácilmente.
Dentro de mi sobre, encuentro un montón de papeles y lo hojeo. Son plantillas
en blanco que se supone que debo usar para mis “notas de sesión”. Echo un vistazo
al paquete de instrucciones. Necesitamos registrar un mínimo de ocho sesiones, pero
podemos hacer tantas como queramos. Aparentemente, las notas de mi sesión se
incluirán en el apéndice del estudio de caso que tendré que escribir. Mi paquete
también incluye herramientas de diagnóstico y hojas de consejos.
Desde el sofá, Hunter se ríe suavemente. Echo un vistazo para verlo hojeando los
papeles. Su pila no es tan grande como la mía, probablemente porque su parte del
proyecto implica más investigación.
32
—Probablemente deberíamos haber decidido nuestros roles en clase —digo
dándome cuenta—. No sé si podremos hacer una gran sesión antes de que hayas
repasado tu condición falsa.
Pero Hunter simplemente se encoge de hombros. Una nota irónica entra en su
voz mientras estudia sus papeles nuevamente.
—Es genial. Sé lo suficiente para empezar, al menos para esta primera
conversación.
—¿Estás seguro?
—Sí. —Desliza los papeles de nuevo en el sobre y lo guarda en su bolso. Luego se
pone cómodo de nuevo—. Muy bien, adelante.
Según las instrucciones de Andrews, no se me permite grabar la sesión. Pero
tengo confianza en mis habilidades para tomar notas. Mastico el último trozo de mi
dulce entre mis dientes, me trago el caramelo y arrojo el palito en la papelera.
Una vez que ambos estamos acomodados, comenzamos a pasar por los papeles.
—Entonces, ¿Señor…? —Espero a que él complete el resto.
—Sexy.
—Vetado. Puedes hacerlo mejor que eso.
—Grande —dice.
Suspiro.
—Smith —digo con firmeza—. Eres el señor Smith. Primer nombre, um, Damien.
—¿Como el chico diablo de esa película de terror? Vetado. Es mal karma.
—Tú eres un mal karma —murmuro. Jesús, está tardando una eternidad en
encontrar su nombre falso. A este ritmo, el proyecto nunca se realizará—. Bien, tu
primer nombre es Dick, eres un tipo quisquilloso.
Él resopla.
—Es un placer conocerte, Dick Smith —digo dulcemente—. Soy la doctora
Davis. ¿Qué te trae aquí hoy?
Casi espero otra línea de mierda, algo sobre cómo este Dick necesita una
mamada. Pero él me sorprende.
—Mi esposa cree que necesito terapia.
Mis cejas se disparan. Ooh, directo al punto. Me encanta.

33
—Con que eso tenemos… ¿por qué piensa eso?
—¿Honestamente? No lo sé. Ella es la que necesita terapia. Siempre está
perdiendo la cabeza por algo.
Anoto su fraseo.
—¿Qué quieres decir con eso, perder la cabeza?
—Ella piensa demasiado en todo. Se queja todo el tiempo. Por ejemplo, si llego
tarde a casa del trabajo, su cerebro salta inmediatamente a “él ha estado
engañándome”. —Hunter se detiene con irritación—. Supongo que, en aras de la
revelación completa, debo mencionar que la engañé una o dos veces, y sí, ella es
consciente de esto.
Guau, esto es como una telenovela. Ya estoy de cabeza en ello.
—Está bien… esta infidelidad que mencionas. —Tomo algunas notas más—
. ¿Hace cuánto tiempo ocurrió? ¿Y fue una vez o dos veces?
—La primera fue hace años, la más reciente este año. Estaba bajo mucho estrés
en el trabajo.
Noto que ignora mi pregunta sobre cuántas veces lo había hecho.
—¿Por qué crees que la engañaste? ¿Hay alguna razón particular que se
destaque?
—Es difícil sentirse conectado con alguien cuando constantemente se queja y
hace demandas. Ella hizo que la engañara. Quiero decir, ¿qué más esperaba que
sucediera si seguía actuando así?
Ugh, que imbécil. Él responsabiliza a su esposa por su infidelidad.
Detengo el tren del pensamiento, recordándome a mí misma que se supone que
no debo ser la jueza. Se supone que debo entender.
Si voy a ser psicóloga clínica, estoy segura de que escucharé miles de sórdidas
historias de infidelidad. Incluso podría necesitar aconsejar a alguien que abusa física
o emocionalmente de su pareja. Es muy probable que me encuentre con pacientes a
los que despreciaré, o a quienes no pueda ayudar.
Mi trabajo no es condenarlos; es ayudarlos a alcanzar la autoconciencia.
—Entonces, cuando ella se enteró de las aventuras, ¿tú y tu esposa acordaron
comenzar de nuevo? ¿Empezar de nuevo?
Hunter asiente.

34
—Ella aceptó la responsabilidad de su parte en lo que sucedió y aceptó
perdonarme. Eso significa que está terminado, en el pasado. Que ella sospeche todo
el tiempo no me hace querer pasar tiempo con ella. Confía en mí, no está haciendo
que sea fácil estar cerca de ella.
—Me lo imagino. Pero, ¿puedes reconocer por qué ella podría comportarse de
esta manera? Intentemos ponernos en su posición. ¿Cómo crees que reaccionarías si
tu esposa fuera infiel?
—Ella nunca me engañaría —dice con aire de suficiencia—. Soy el buen partido
en esta relación. Ella definitivamente está por encima de su categoría de peso.
Eres lo peor, quiero decir.
—Ya veo. —Es lo que digo en su lugar. Y ahora entiendo por qué los terapeutas
parecen aferrarse a esas dos palabras. Es un código para cualquier improperio que
suene en tu cabeza.
Hunter y yo hablamos durante otros veinte minutos sobre su esposa ficticia, su
molestia y su infidelidad, y empiezo a notar una tendencia en sus respuestas. Una
incapacidad total para ponerse en el lugar de ella.
Falta de empatía, escribo y dibujo una pequeña estrella a su alrededor.
Cuando termina otra anécdota que pinta a su esposa como la villana y a él como
la víctima inocente, no puedo evitar sentirme impresionada por cómo él se lanzó de
cabeza a esta tarea. Y está haciendo un trabajo tan sólido, que es… ugh, es sexy
como el infierno, si soy sincera.
Estoy a punto de hacer otra pregunta cuando Hunter se sienta.
—Paremos ahora. Oficialmente aproveché mi conocimiento sobre… mi
condición —dice vagamente—. Tengo que investigar un poco más antes de seguir
hablando.
—Esto fue divertido —admito—. ¿No te parece?
—Sí, un poco. —Se desliza del sofá y levanta sus musculosos brazos sobre su
cabeza para estirarlos. Su camiseta se desliza hacia arriba mientras hace esto,
revelando abdominales de acero.
Se me cae la mandíbula.
—Oh Dios mío. Eso es tan injusto.
—¿Qué? —Las cejas oscuras de Hunter se fruncen.
—¿Has visto tus abdominales? ¿Quién mierda tiene abdominales así?

35
Su confusión da paso a una sonrisa petulante.
—Yo juego hockey. Cada centímetro de mí se ve así.
Una vez más, mis mejillas se sienten un poco cálidas. Estoy tratando de no
imaginar cómo se ve el resto de él debajo de su ropa, pero tengo la sensación de que
no está exagerando. Su físico es loco.
Noto que mi teléfono se enciende en la mesita de noche y voy a revisarlo. Ha
estado en silencio, y Nico envió mensajes de texto dos veces durante la última
hora. Un mensaje hace treinta minutos y otro justo ahora.
NICO : Hola bb, voy a tener que aplazar nuestra pijamada sta noche. El auto murió
después del trabajo. Seguro fue la batería. Voy a llevarlo al taller mecánico en Hastings
y recogerlo antes de mañana en la mañana.
NICO: Estás enojada.
Escribo una respuesta rápida.
YO: No estoy enojada, bebé. Solo decepcionada.
—¿Está todo bien? —pregunta Hunter mientras se abrocha la capucha.
Me encojo de hombros.
—Mi novio me canceló. Se suponía que debía venir esta noche, pero la batería de
su auto se agotó. Supongo que necesita una nueva o algo así.
—Qué mal. Te invitaría a jugar al billar conmigo y los chicos esta noche, pero
necesito un descanso de las chicas.
—Sí, me imagino que toda la atención femenina debe ser insoportable. —Pienso
en la linda chica de ayer, la que hizo todo lo posible por hacerle el almuerzo y él la
rechazó por completo—. Vamos, te acompañaré escaleras abajo.
Pero antes de que pueda alcanzar la puerta, Nico llama.
—Oh, necesito responder esto —digo mientras salimos de la habitación.
No tengo otra opción, porque cada vez que pierdo una llamada o mensaje de
texto de Nico, él tiende a no responder cuando llamo o devuelvo el mensaje, incluso
si es medio segundo después. No lo entiendo. Demasiadas personas hacen
eso. ¿Cómo no están disponibles cinco segundos después de contactarme? Lo juro,
es como si enviaran un mensaje de texto y luego arrojan sus teléfonos al río.
—Hola —digo apresuradamente—. ¿Qué pasa?
—Solo quería reportarme —dice Nico—. Voy a ducharme pronto y luego
probablemente me duerma temprano.
36
—Por qué, oh, claro, necesitas ir a buscar tu auto.
—¿Buscar?
—¿Porque lo llevaste al taller…? —Le recuerdo. Por el rabillo del ojo, noto que
Hunter escucha curiosamente. Lo insto a caminar más rápido mientras descendemos
las escaleras.
—Oh no, en realidad, Steve me dio un aventón. Tenía cables en su camioneta.
—Espera, ¿entonces sí tienes el auto? —Entonces, ¿por qué no puedes conducir
aquí? Quiero preguntar, pero me obligo a no hacerlo.
—Sí. Pero no quiero volver a conducirlo esta noche en caso de que la batería se
agote de nuevo —dice Nico como si leyera mi mente—. Voy a hacer que lo revisen
por la mañana. Pero te veré mañana por la noche, ¿de acuerdo?
—Seguro.
—Te amo, mami.
—También te amo.
Estoy frunciendo el ceño cuando Hunter y yo llegamos a la puerta principal.
—¿Novio? —pregunta.
Asiento lentamente.
—Supongo que arregló el auto con cables, ¿pero la batería todavía está en mal
estado? No estoy segura. No sé mucho sobre autos.
—Suena un poco raro —comenta Hunter—. Usar el viejo auto como excusa para
evitar ver a alguien.
—¿En serio? —digo retándolo—. ¿Mientes a menudo acerca de que tu auto se
dañó para quitarle a una cita de encima?
—¿A menudo? No. ¿Lo he hecho? Sí.
Lo fulmino con la mirada.
—Bueno, no todos son mentirosos como tú.
No se ofende. Solo sonríe.
—Caramba. No quise golpear un nervio.
—No lo hiciste.
—Ajá. De todas formas. Mis chicos están esperando. Adiós, Semi.

37
Prácticamente lo empujo por la puerta principal. Tal vez si me deshago de él lo
suficientemente rápido, esa pequeña semilla de duda que creó no echará raíces.

38
CAPÍTULO 5

Hunter
Soy el primero en llegar a la reunión del equipo del jueves por la tarde. Nunca
solía llegar temprano para estas cosas, pero ahora que soy el capitán del equipo, trato
de dar el ejemplo, así que aquí estoy, solo en la sala de prensa.
Las instalaciones de hockey de Briar son de primera línea, por lo que tenemos
una buena configuración de todo. La gran sala al estilo auditorio ofrece tres filas de
mesas con enormes sillas acolchadas y una pantalla masiva para ver la cinta de
juego. Hemos estado estudiando cintas de la Universidad de Eastwood toda la
semana. Son nuestros rivales en la conferencia, y nos enfrentamos a ellos para el
primer partido oficial de la temporada de mañana.
No estoy muy preocupado. La lista de Eastwood no es particularmente fuerte
este año, la nuestra sí. Incluso con Fitzy, Hollis y Nate Rhodes fuera, el equipo todavía
tiene una alineación sólida. Yo, Matty, un excelente portero, y algunos de los mejores
jugadores de secundaria que el entrenador Jensen reclutó para el primer año.
Después de que el equipo me votó para reemplazar a Nate, nuestro antiguo
capitán, lo llamé para pedirle consejos sobre cómo mantener la moral, cómo motivar
a los chicos, cómo liderar, pero no tenía muchos consejos. Dijo que la dinámica
cambia cada año con el flujo y reflujo de rostros nuevos, y que aprendería a medida
que avanza. Es simplemente una cuestión de navegar a través de treinta y tantos
egos, y mantener a todos animados y concentrados en la tarea en cuestión: ganar.
Hablando de rostros nuevos, hay muchos de esos esta temporada. A finales de
agosto hicimos pruebas abiertas, un evento que sirve para mostrar a los jugadores
que no fueron reclutados de la escuela secundaria o aquellos que lo intentaron por el
placer de hacerlo. Uno de mis nuevos compañeros de equipo favoritos es el resultado
de esas pruebas: Conor Edwards, quien entra a la sala mientras me acomodo en una
silla en la primera fila.
Con es un autoproclamado mujeriego, pero no es tan tonto como cabría
esperar. En realidad, es bastante decente, con un sentido del humor seco que
aprecio.

39
—Hola, capitán —dice antes de bostezar enormemente. Se pasa una mano
perezosa por su cabello rubio soleado, atrayendo mi atención hacia el chupetón
púrpura en su cuello.
Me recuerda a Dean, el hermano mayor de mi compañera de cuarto Summer, y
un buen amigo (y antiguo mentor) mío. Dean no se disculpó por ser sexual cuando
asistió a Briar. No le importaba si todos sabían que estaba constantemente en
ligues. Y sus maneras de hombre no perjudicaron su reputación tampoco, porque
cada chica que lo conocía quería desnudarse con él. Pero su novia Allie es la única en
robarle el corazón. Han estado viviendo juntos en Nueva York durante los últimos dos
años.
Conor se sienta a mi lado. Algunas personas se acercan y se acomodan en la fila
superior.
—Hola —saludan, asintiendo con la cabeza.
Asentimos de vuelta.
Matt Anderson entra a continuación. Con Fitz y Hollis fuera, creo que Matty es
mi mejor amigo en el equipo ahora. Es el único jugador negro en la lista, seleccionado
por Los Ángeles el año pasado. Espero que oficialmente firme con ellos, porque es
una gran franquicia con la cual jugar.
—Hola —dice Matt.
La sala comienza a llenarse. Tenemos alrededor de dos docenas de titulares, y
luego el resto de la lista está formada por calentadores y chicos que aún necesitan
mucho desarrollo. Y aunque Mike Hollis se graduó, siempre hay, sin falta, un Hollis
en cada equipo. El adorable idiota, como lo llama Brenna. El honor de este año es
para un estudiante de segundo año llamado Aaron, excepto que todos lo llaman
Bucky porque se parece a ese personaje de las películas de Marvel.
Bucky lo odia, pero la cosa de los apodos es que se quedan, lo quieras o
no. Simplemente pregúntele a nuestra ala izquierda, Treeface3, a veces acortado a
Tree o T, que hace cuatro años se emborrachó y se lamentó de lo triste que es que los
árboles no tengan rostros y no puedan ver las aves que hacen nidos en ellos. Estoy
bastante seguro de que John Logan es responsable de ese apodo.
Comiendo un panecillo que probablemente tomó de la cocina del equipo, Bucky
se acerca a la primera fila.
—¿Hablaste con el entrenador al respecto? —exige mientras mastica con la boca
abierta.

3
Treeface: Cabeza de Árbol.
40
Me hago el tonto.
—¿Sobre?
—El cerdo, amigo.
—El cerdo —repite Jesse Wilkes, un compañero en penúltimo año. Estaba en su
teléfono, pero ahora está concentrado en nuestra conversación.
Mierda. Esperaba que el tema se olvidara silenciosamente.
—No, todavía no. —Y no planeo hacerlo, quiero agregar, pero todavía no he
encontrado una manera de salir de esto.
Los chicos insisten en que necesitamos una mascota de equipo, aunque que yo
personalmente no veo el punto. Quiero decir, si de alguna manera pudiéramos atar
un par de patines a un oso polar y hacer que hiciera un doble eje en el hielo entre
períodos, entonces, claro, genial. Lo que sea.
Aparte de eso, a quién carajo le importa.
La llegada del entrenador me ahorra de molestar a mis compañeros de equipo. Él
entra y aplaude bruscamente.
—No perdamos el tiempo —espeta—. Ojos en la pantalla.
Chad Jensen es un completo imbécil: no le pica la lengua ni nos
consiente. Cuando estamos aquí, estamos obligados a ser todos negocios, sino te
largas.
—Presten atención a Kriska en esta primera jugada —ordena el entrenador
cuando aparece un video de alta definición en la pantalla de proyección. Está en su
escritorio, usando su bolígrafo para rodear al portero de Eastwood, Johan Kriska.
Se rumorea que el estudiante de primer año es uno de los mejores porteros
universitarios de la costa este. He estado estudiando el puñado de sus juegos de la
escuela secundaria que fueron televisados, así como todos los juegos de
pretemporada de Eastwood. Necesito estar preparado cuando me enfrente a este
chico. No por ser engreído, pero soy el mejor delantero del equipo. Y el máximo
goleador, seguro, a juzgar por las líneas estadísticas de la temporada pasada. Nate y
yo estábamos empatados por goles, pero mi excapitán me tenía en
asistencias. Supongo que es otro requisito de capitanía: no acapares la gloria.
Lentamente estoy compilando una lista de lo que debe y no debe hacer el
capitán.
A pesar de su reputación estelar, no estoy demasiado preocupado por Kriska. Ya
he encontrado una debilidad.

41
—Su guante es lento —digo—. Tiene problemas con los tiros altos. Tal vez una
tasa de ahorro del treinta por ciento, o por ahí.
—Sí —confirma el entrenador—. Es por eso que hemos estado ejecutando esos
ejercicios de tiro concentrados esta semana. Pero estoy seguro de que se están
preparando igual de duro, y Kriska conoce sus propias debilidades. Quiero ver un
montón de tiros bajos a portería mañana. Ya estará sobrecompensando el guante
débil, y puede estar tan concentrado en detener esos disparos que lo atraparemos
con la guardia baja y empujaremos uno a través de los cinco agujeros.
—Buen punto.
Vemos más de la cinta. Alguien silba cuando Kriska hace uno de los salvados de
palo más hermosos que he visto.
—Miren eso —dice el entrenador, pausando el juego—. No hay desesperación en
su rostro en absoluto. Está volviendo a su posición para tratar de desviar el disco
después de ser completamente golpeado por esos disparos, y es genial como un
pepino.
Es un poco impresionante. Los porteros no usan sus palos para tapar si pueden
evitarlo. Las almohadillas, guantes, incluso sus propios cuerpos, son preferibles. Una
salvada de palo tiende a ser el resultado de pura suerte con el portero luchando como
un loco. Pero con Kriska, parece sin esfuerzo.
—Solo necesitamos encontrar una manera de sacudirlo. —Matt habla.
Asiento de acuerdo. Sin embargo, me siento confiado. La temporada pasada lo
estábamos haciendo genial. No fue la falta de habilidad lo que nos costó. Fue una
lesión fortuita, junto con la expulsión de Nate mientras defendía mi honor.
Otra regla para el manual del capitán: defiende a tus chicos.
Este año perdimos algunos buenos chicos por la graduación, pero ganamos
mucho más. No hay ninguna razón por la que no debamos llegar al Frozen Four, no a
menos que nos asalten las lesiones masivas de todo el equipo o hagamos algo para
arruinar nuestras posibilidades.
La reunión concluye cuando el entrenador aplaude, sus manos señalando que
podemos irnos. Bucky levanta un brazo al instante y se aclara la
garganta. Ruidosamente. Él me da una mirada significativa.
Mierda.
La cabeza del entrenador se levanta de su computadora.
—¿Qué está pasando?

42
—El capitán tiene algo que decir —anuncia Bucky.
Los astutos ojos oscuros de Jensen se dirigen hacia mí. Esos ojos son
asombrosamente parecidos a los de Brenna, terminando con el brillo perpetuo de
burla. Por otra parte, él es su padre, así que…
—¿Davenport? —pregunta.
—Uh… —Joder, joder, joder. Estoy a punto de sonar como un imbécil total. Pero
me obligo a levantarme y decir—: Algunos de los chicos quieren un cerdo.
Las cejas del entrenador se elevan hasta su línea de cabello. Es raro atrapar al
hombre con la guardia baja, pero en este momento se ve estupefacto.
—¿Un jodido qué?
Me trago un suspiro.
—Un cerdo.
—Un cerdo tacita de té. —Jesse Wilkes interviene.
—¿Un jodido qué? —repite el entrenador.
—Aquí está la cosa —explico estúpidamente—. La hermana y el cuñado de Bucky
acaban de recibir un cerdo de un criador en Vermont. No es enorme, sino una versión
mini. ¿Aparentemente son mascotas geniales? Son como perros, excepto que comen
y cagan más.
—¿Qué está pasando? —El entrenador sacude la cabeza—. ¿Qué me estás
diciendo?
Doy otra explicación sin sentido.
—¿Ya sabe cómo algunos equipos tienen mascotas? Los Darby tienen esa cabra
en la casa club detrás de su arena. ¿O los Coyotes de Providence, tienen un perro que
es mitad lobo y todos se turnan para alojarlo?
—Tabasco —exclama un ala de último año.
—Amo a ese perro —dice Tree felizmente.
—¿Sabías que Tabasco folla en seco cuando se le ordena? —dice Bucky, sonando
impresionado.
—Genial —dice Conor arrastrando la palabra—. Yo puedo hacer eso también.
Suena una fuerte carcajada.
El entrenador levanta la mano para silenciar a todos.

43
—¿Ustedes, idiotas, están preguntándome si pueden tener una mascota?
—Básicamente. —Le doy una mirada suplicante—. Como nuevo capitán, me han
pedido que presente formalmente la solicitud.
—Una habitación llena de hombres adultos está solicitando una mascota.
Asiento.
—Será genial para la moral —insiste Bucky—. Piénselo, entrenador. Podríamos
sacar al cerdo antes de los juegos y él entusiasmará a la multitud. El amiguito
generará emoción.
—¿Cómo un cerdo entusiasma a una multitud? ¿Va a cantar el himno nacional?
—pregunta el entrenador cortésmente.
—Vamos, entrenador, no sea tonto —dice Con burlándose—. Todo el mundo
sabe que los cerdos no pueden cantar.
—¿Estás de acuerdo con esto, Edwards? —El entrenador es escéptico—. ¿Estás
del lado del cerdo?
Conor muestra una sonrisa alegre.
—Literalmente no podría importarme menos.
—Estamos todos a bordo —argumenta Bucky.
La aguda mirada del entrenador hace un barrido de la habitación.
—Jesucristo. ¿Ustedes idiotas hablan en serio? ¿De verdad creen que, entre los
treinta, pueden mantener vivo a un animal?
—Oiga —protesta Matt—. Tengo dos perros en casa.
—¿Y dónde está tu casa?
—Minneapolis.
—¿Y dónde estás ahora?
Matt se calla.
—Todos ustedes son estudiantes universitarios de tiempo completo con horarios
atléticos intensivos, y ni siquiera comencemos con su vida social, ¿y creen que
pueden cuidar a una criatura viviente? Yo lo llamo estupideces.
Ha hecho exactamente lo incorrecto. ¿A un grupo de jugadores de hockey
competitivos que les dicen que no pueden hacer algo? De repente, incluso los tipos
que eran indiferentes al cerdo están defendiéndose.

44
—Yo podría cuidar una mascota —objeta Joe Foster, una nueva incorporación a
la lista de candidatos.
—Yo también.
—Igualmente.
—Sí, vamos, hermano, danos una oportunidad.
La mandíbula del entrenador se tensa y se contrae como si estuviera reteniendo
un mar de improperios.
—Ya vuelvo —dice finalmente, antes de salir de la habitación sin explicación.
—Mierda, ¿crees que va a conseguir un cerdo?
Me giro hacia el imbécil que hizo la pregunta.
—Por supuesto que no —espeto a Bucky. ¿Dónde diablos encontraría
uno? ¿Escondido en el armario del equipo? Sacudo la cabeza con aire decepcionado—
. Solo tenías que hacerme preguntarle, ¿eh? Ahora cree que estamos locos.
—No hay nada loco en querer el amor de un cerdo.
Jesse ríe.
—Chicos, sé qué escribir en la lápida de Bucky.
—Vete a la mierda, Wilkes.
Mis compañeros de equipo todavía están discutiendo cuando el entrenador
regresa. Con pasos decididos, va al centro de la sala de prensa y levanta un huevo,
que supongo que tomó de la cocina del equipo.
—¿Qué es eso? —pregunta Bucky desconcertado.
Nuestro intrépido líder sonríe.
—Este es su cerdo.
—Entrenador, creo que es un huevo —dice vacilante uno de los estudiantes de
primer año.
Eso le da una mirada de desdén.
—Sé que es un huevo, Peters. No soy un imbécil. Sin embargo, hasta el final de
la temporada regular, este huevo es su cerdo. ¿Quieren que firme la petición de una
mascota del equipo, que, por cierto, implica un montón de papeleo con la
universidad? Entonces demuéstrenme que pueden mantener algo vivo. —Agita el
huevo en el aire—. Está cocido. Si se agrieta, mataron a su precioso
cerdo. Devuélvanlo de una pieza y luego hablaremos de cerdos.
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El entrenador toma un Sharpie del escritorio y garabatea algo en el huevo.
—¿Qué está haciendo? —pregunta Bucky con curiosidad.
—Firmándolo. Y confía en mí, sé cuándo se ha falsificado mi firma. Entonces, si
esto se rompe, ni siquiera piensen en tratar de cambiarlo por otro. Si este no es el
huevo que vuelve a mí, entonces no hay cerdo. —El entrenador deja el huevo en la
mano de Bucky—. Felicidades, tienen una mascota de equipo.
Bucky llama mi atención y me da un pulgar triunfante.
Si de eso se trata ser el capitán del equipo, no sé si realmente quiero el trabajo.

46
CAPÍTULO 6

Hunter
Estamos arrasando por completo con la Universidad Eastwood el viernes por la
noche, y no tiene nada que ver con el débil guante de Kriska. Simplemente estamos
ardiendo y ellos no. Kriska detiene tiro tras tiro, pero cinco (síp, cinco) iluminan el
tablero. Me gustaría decir que contribuí con más de uno, pero los dioses del hockey
decidieron repartir la riqueza. El primer gol fue mío, pero los siguientes cuatro fueron
de varios compañeros de equipo.
No sé qué pasó con la defensa de Eastwood, pero los ala no aparecieron para
jugar esta noche. Kriska está solo en la red golpeando discos como Neo esquivando
balas en The Matrix. Cada vez que un jugador de Briar consigue una escapada, el
rostro del portero se pone blanco como la nieve detrás de su máscara, porque sabe
que está en problemas. Los jugadores de Eastwood están luchando para mantenerse
al día con nosotros o enredados en las esquinas proporcionando oportunidades de
rebote infinitas para Briar.
Nuestros fanáticos gritan su aprobación. Este es un juego en casa, por lo que los
colores de nuestra escuela, negro y plateado, constituyen una gran extensión de las
gradas. Maldición, se siente bien estar de regreso, estar respirando el aire fresco en
la arena. El escalofrío que me hace cosquillas en la nuca solo aumenta la adrenalina
que corre por mi sangre.
Estoy en el banco. Quedan dos minutos en el tercer período, pero no hay forma
de que Eastwood marque cinco goles en dos minutos. Echo un vistazo. Con está a mi
lado. Estamos en la misma línea este año, junto con Matt, y los tres estamos
obligados a tener en cuenta los demás. Esta línea nos llevará hasta la final.
—Je-sús, eso fue un chequeo cruzado loco —alabo.
Los dos estamos sin aliento. Nuestro último turno fue un golpe de penalización,
durante el cual Conor conectó un golpe de hueso contra un delantero de Eastwood.
—Amigo, todavía me suenan las orejas. —Su sonrisa emite una vibra lobuna y
dentuda gracias al protector bucal medio colgando de su boca.

47
—Te necesitábamos la temporada pasada —admito—. No teníamos muchos
matones. —Mientras tanto, nuestro mayor rival, Harvard, tenía el matón de todos los
matones, Brooks Weston.
Pero Conor se transfirió este año de una universidad en la costa oeste. Es un
chico de California, con su cabello surfero y su actitud relajada. Sin embargo, no hay
nada tranquilo sobre él cuando está aplastando a otros tipos en las tablas.
El entrenador nos mantiene en el banco mientras el reloj avanza, permitiendo
que nuestras líneas tercera y cuarta disfruten de la acción. No estamos en peligro de
perder el juego, y el tiempo extra de hielo ayuda a desarrollarlos como jugadores. Los
chicos logran mantener el terreno con Eastwood, y nuestro primer juego termina en
una blanqueada.
Todos están de humor festivo mientras entramos al vestuario para ducharnos y
cambiarnos. Se hacen arreglos para ir a Malone’s, el bar en Hastings donde la
multitud de hockey generalmente se reúne.
—¿Vienes? —pregunto a Bucky.
—Sí. Solo dame unos minutos. Tengo que asegurarme de que Pablo tenga su
cena.
Ahogo la risa.
En el estante superior del casillero de Bucky, la mascota del equipo está
acomodada en su nueva y acogedora camita rosa coral. Con el mayor cuidado, Bucky
levanta a Pablo Eggscobar.
Jesse, que deambula con una toalla, ve el huevo en la mano de Bucky.
—¡Qué demonios, hombre! ¿No puedes ver que Pablo tiene hambre?
—Aliméntame. —Una voz cantarina con acento llega desde el otro lado de la
habitación, cortesía de Velky, nuestro estudiante internacional de Suecia.
En el día y medio desde que Pablo se unió a nosotros, las cosas han
cambiado. Algunos de los chicos decidieron ser idiotas al respecto y joder con Bucky,
enviándole mensajes de texto al azar durante todo el día y noche fingiendo ser el
huevo. Por lo general en mayúsculas. Mensajes en seguidos:
¡ALIMÉNTAME! ¡ACARÍCIARME! ¡DÉJAME SALIR A HACER POPÓ!
Sin embargo, como mi amigo Mike Hollis, Bucky es de goma y nosotros somos
pegamento, y nada de lo que nadie diga o haga lo molesta. El hijo de puta decidió
que cumplir con un horario de atención realmente tiene sentido. Luego lo discutió
con el entrenador, y ahora todos estamos juramentados por el sistema de honor para
tratar a Pablo como un verdadero cerdo. Razonando que, si no lo hacemos, cada vez
48
que esté bajo nuestra custodia simplemente lo arrojaríamos a un cajón y nos
olvidaríamos de él.
Bucky es el único que lo trata en serio. El resto de nosotros estamos
emocionados molestarnos entre sí.
—Aquí, Pablo, come tu cena —dice Bucky al huevo.
El huevo no dice nada porque es un maldito huevo.
—Siento que he viajado en el tiempo al preescolar —comenta Matt. Él sacude su
cabeza—. No estoy complaciendo a un huevo, amigo.
—Aw, bueno, eso es muy malo —responde Bucky con aire de suficiencia—
. Porque esta noche es tu turno con él.
—No, no lo es. Es de Conor —protesta Matty.
—No. Mira el cronograma. —Bucky hizo un sorteo al azar esta mañana para
determinar quién tiene la custodia del huevo y cuándo. Mi turno es la semana que
viene.
—Esto es mierda. —Matt agarra la camita de felpa de Bucky—. Juro por Dios, me
voy a ceder esta noche y me comeré esta maldita cosa.
Me río entre dientes cuando salgo del vestuario, con Matt y Bucky a
cuestas. Conor y los demás ya se han ido. Nos encontraremos con ellos nuevamente
en Malone’s, mi lugar favorito en la ciudad. Principalmente por sus espaciosas
cabinas, cerveza barata y recuerdos deportivos en todas las paredes, que en este
momento tiemblan con la clásica música de rock que se escucha en el bar.
Matt dice algo, pero la ruidosa charla y la música estruendosa lo ahoga. Cambia
al lenguaje de señas, asiente con la cabeza hacia la barra y hace un movimiento para
beber con la mano, lo que indica que va a ir allí para ordenar.
Mi mirada le da a la habitación principal un barrido rápido, pero no aterriza en
nadie familiar. Me abro paso entre la multitud hacia la puerta arqueada de la sala
contigua, que alberga las mesas de billar y algunas cabinas más a lo largo de la
pared. Veo una cabeza rubia y luego una morena. La Betty y Veronica de la
Universidad Briar.
—Brenna y Summer están en la cabina del medio. —Alzo la voz para que Bucky
pueda escucharme.
Sus ojos marrones se llenan de brillo.
—Mieeeerda. Ella es tan caliente.

49
—¿Quién? Brenna? ¿O Summer?
—Bueno, ambas. Pero estaba hablando de Summer. Ese top que lleva puesto
es… mieeerda —dice de nuevo.
Sí, su escaso top sin mangas amarillo es caliente, debo reconocerlo cuando nos
acercamos a la cabina. Pero me complace que ver a Summer Di Laurentis ya no
provoca una respuesta sexual de mi parte. Incluso célibe, no quiero dormir con ella
en particular.
Sentí algo por Summer cuando se transfirió por primera vez a Briar, pero
desafortunadamente ella tenía algo por Fitz. Y aunque sigo creyendo que mi amigo
fue un tonto por la forma en que manejó la situación, he superado a Summer al cien
por ciento. Ella y Fitzy son felices juntos, y cuanto más tiempo paso con ella viviendo
en la misma casa, más me doy cuenta de que no es mi tipo.
Summer es demasiado fácil, y no me refiero a ser zorra. Ella no es un gran
desafío. Ella es fácil de complacer, fácil de entender. Inicialmente, su transparencia
era la razón por la que me gustaba, pero no puedo negar que es más divertido cuando
una mujer plantea un poco más de misterio.
No es que esté resolviendo misterios femeninos a corto plazo. No tener sexo
significa limitar mi exposición a las mujeres, porque me conozco. Cuanto más tiempo
paso con alguien, más quiero follarla. Mis compañeras de cuarto son la excepción. Y
a partir del lunes, también lo será Demi Davis. Es divertido hablar con mi nueva
compañera de clase, pero lo mejor de ella es su novio.
Brenna sale corriendo de la cabina cuando me ve.
—¡Hunter! ¡Jesús, qué juego!
—Lo sé, ¿verdad?
—Superestrella. —Ella me abraza, lo cual es mucho más sensible de lo que
Brenna suele ser. Pero luego veo los dos vasos de chupito en la mesa. Ah, Ella y
Summer ya comenzaron con el vodka.
—En serio, estuve de pie todo el tiempo gritando a todo pulmón —dice Brenna,
y sé que no es solo un elogio borracho. Brenna Jensen es probablemente la mayor
fanática del hockey (y experta) en todo este bar. Definitivamente es la hija de su
padre, incluso tiene una pasantía en ESPN. Ella trabaja allí los fines de semana y las
tardes cuando no tiene clase.
—Esa fue la pateada de trasero del siglo —concuerda Summer—. Desearía que
Fitzy lo hubiese visto, pero estuve tuiteando en vivo todo el tiempo, para que pudiera
leer el hilo más tarde.

50
Me siento al lado de Brenna. Bucky se desliza junto a Summer. Un minuto
después, Matt vuelve a aparecer con una jarra y una pila de vasos de
plástico. Malone’s tiene un nuevo especial de viernes por la noche: bebidas a mitad
de precio, bebé. No planeo irme por la borda esta noche, porque tenemos otro juego
mañana. Pero unas pocas cervezas no harán daño.
—¿Dónde está la loca? —pregunta Matt a las chicas.
—¿Quién? ¿Rupi? —Brenna se ríe—. Está en casa viendo repeticiones de Glee.
—¿Por qué no vino?
—No tiene identificación falsa —digo—. Y se niega a conseguir una.
Summer habla, imitando la voz de Rupi tan impecablemente que es casi como si
estuviera en la cabina con nosotros.
—¡No puedo violar la ley! Esperaré hasta que sea mayor de edad, ¡muchas
gracias!
Brenna deja escapar un suspiro triste.
—Sinceramente, no sé cómo Hollis la aguanta. Y viceversa.
—De verdad —concuerda Summer—. Todo lo que hacen es gritarse el uno al
otro.
—O besarse —respondo.
—Cierto. Gritan o se besan. —Summer niega con la cabeza—. No hay
intermedio.
—¿Sigue volviendo los fines de semana? —pregunta Matt, llevándose la cerveza
a los labios. Toma un sorbo—. No lo he visto en mucho tiempo.
—Está en casa todos los fines de semana —confirmo—. Pero pasa la mayor parte
de su tiempo con Rupi. Hollis enamorado es algo aterrador de presenciar,
hermano. Necesitas venir este fin de semana y verlo por ti mismo.
Bucky pone a Pablo sobre la mesa para que pueda servirse una cerveza. Cuando
Summer alcanza el huevo, él rápidamente aparta su mano.
—Pablo no es un juguete —regaña.
—Es solo un huevo.
—¿Solo un huevo? —dice Conor arrastrando las palabras, acercándose a la cabina
para captar el final de la divertida respuesta de Summer—. Esa es nuestra maldita
mascota, Di Laurentis. Muestra algo de respeto.

51
—¡Oh lo siento! No quise insultar tu huevo.
Él sonríe, e incluso Summer no puede negarle una respuesta. Sus mejillas se
enrojecen y la sonrisa de Con se ensancha. El tipo es muy consciente de lo que su
sonrisa le hace a las mujeres. Probablemente ha estado aprovechando ese poder
desde la primaria, como un miembro de los X-Men.
Pero aunque Summer no se ve totalmente afectada, todavía no está disponible.
—Deja de sonreírme así o se lo diré a Fitz. —Ella le saca la lengua—. Entonces
aparecerá en la práctica y te pateará el trasero.
—¿No se me permite sonreír? De acuerdo entonces. ¿Qué tal bailar? ¿Podemos
bailar?
Summer reflexiona sobre eso.
—Claro, eso está permitido. Pero solo porque me gusta esta canción. —Es una
canción de Taylor Swift que no conozco muy bien.
Salta y arrastra a Conor hacia el grupo de personas reunidas cerca del pequeño
escenario que casi nunca se usa. No creo haber visto una banda en vivo en el
escenario de Malone’s, pero el pequeño espacio al frente es lo más cercano a la pista
de baile que tiene el bar.
Los ojos de Brenna siguen la marcha fácil de Conor. Y su trasero.
—Caray, ese chico es atractivo.
—¿No tienes novio? —Matt le recuerda.
—¿Y? ¿No tengo permitido reconocer que alguien más es atractivo?
Vamos. Míralo.
Matt, Bucky y yo nos volvemos para examinar a nuestro compañero de
equipo. Tiene una mano en la delgada cintura de Summer, la otra sostiene su cerveza
mientras bailan. Cuando se inclina para susurrarle algo al oído, sus ojos grises brillan
diabólicamente.
Quiero decir, no voy a mentir. Edwards está buenísimo. Todos lo sabemos.
—Ugh. Ahora me siento excluida —dice Brenna quejándose, y lo siguiente que sé
es que me está empujando fuera de la cabina y tirando de mí—. Vamos, calenturro,
baila conmigo.
Antes de que pueda parpadear, estamos al otro lado de la habitación y Brenna
está apretada contra mí. Y su cuerpo es tan ardiente que olvido cómo respirar. Los
jeans ceñidos están pegados a sus piernas largas y bien formadas, su cabello oscuro

52
es grueso y brillante, y su parte superior es aún más indecente que la de Summer. Tan
apretado es su top que parece que sus tetas están tratando de escapar.
No quiero tocarla. Tengo miedo de que si lo hago, que si mis manos conectan
con un toque de piel desnuda o la más mínima curva femenina, podría avergonzarme.
—¿Qué pasa? —dice Brenna—. ¿Olvidaste cómo moverte?
Ofrezco una sonrisa autocrítica.
—Confía en mí, no quieres que me mueva.
—¿Por qué es eso…? —La comprensión de repente aparece en su rostro—
. Ohhh. Es porque estás fuera de servicio. —Ella hace un puchero—. ¿Tienes miedo
de que si nuestros cuerpos se tocan, te excitarás?
—Ya estoy excitado —digo quejándome—. Todo me excita, Bee. La sensación del
viento en mi cara me excita. Chocar con una mesa me excita.
Ella echa la cabeza hacia atrás y se ríe.
—Oh, realmente estás en un estado, ¿no?
Gimo.
—Es lo peor
—Pobrecito. —Me agarra las manos y las planta en sus caderas, luego me pasa
los brazos por el cuello.
Y sí, mi polla no puede distinguir entre una chica con novio y otra sin
él. Rápidamente se endurece detrás de mi cremallera.
—Mierda, Jensen, no hagamos esto. Por favor.
—Aw, vamos. ¿Qué es una erección entre amigos? —Ella comienza a moverse a
la canción alegre de T-Swift, excepto tres segundos después, termina y es
reemplazada por esa vieja canción de TI: “Whatever You Like”. Esa en la que todo se
trata de follar y ser sexy. Es demasiado peligroso para mis dolorosas regiones
inferiores.
—Mi erección no entiende que estás fuera de límites —murmuro.
—¿Puedo contarte un secreto? —dice Brenna, y casi me desmayo cuando acerca
sus labios rojos al oído y susurra seductoramente—: Jake y yo tenemos una relación
abierta.
Inmediatamente, mi garganta se seca.
—¿Q-qué? —tartamudeo roncamente.

53
—Solo digo… —Sus caderas se balancean—. Si alguna vez quieres romper tu
voto…
Un rayo de calor se dispara por mi espalda.
—¿Qué demonios dices?
—Sabes exactamente lo que estoy diciendo.
Ella dibuja pequeños círculos en mi nuca con sus uñas. Mientras tanto, TI está
cantando sobre cosas húmedas, calientes y apretadas y estoy en un gran problema.
—¿Por qué no nos vamos a casa? —sugiere, envolviendo sus brazos alrededor de
mi cuello. Nuestros cuerpos están casi al ras ahora. Su voz sexy todavía me hace
cosquillas en la oreja—. Seremos muy, muy callados. Rupi no escuchará nada.
Mi boca es aserrín. Por el rabillo del ojo, veo a Summer dándonos una mirada
extraña. He dejado de bailar porque mi polla está demasiado dura.
—¿Estás hablando en serio? —Porque no me lo creo.
Y tengo razón en no hacerlo.
—Oh, Dios mío, Hunter. Por supuesto que no hablo en serio. —Travesura brilla en
su expresión.
—¿Entonces tú y Connelly no tienen una relación abierta?
—¡No!
La miro fijamente.
—¿Y si hubiera dicho que sí? ¿Y si te hubiera besado?
—Entonces Jake tomaría el próximo vuelo de última hora de Edmonton y
probablemente tu cuerpo nunca sería encontrado.
—Eres una perra —suspiro.
—Lo siento. —Todavía se está riendo, pero tiene la decencia de sonar algo
arrepentida—. No pude evitarlo. Este asunto del celibato es fascinante. Pero…
amigo, ¿estás tan duro que realmente estabas considerando ligar conmigo? Entonces
no sé cómo vas a sobrevivir a esto.
Yo tampoco.
—Lo que sea, vamos —digo, tirando de ella contra mí—. Vamos a bailar.
—¿Estás seguro?
Asiento miserablemente.

54
—Sí, ¿por qué no? Qué es una erección entre amigos, ¿eh?

55
CAPÍTULO 7

Demi
Sigo a Nico al bar ocupado. Nos encontraremos con algunos amigos en Malone’s,
que es el único bar en Hastings.
Nico y yo no venimos aquí muy seguido; si vamos a la ciudad, por lo general
invitamos a personas al apartamento de Nico y nos relajamos allí. Pero mi novio
estaba de humor para salir esta noche, y yo no iba a quejarme. Malone’s hace los
mejores nachos de la ciudad. Y las mejores alitas de pollo. Las mejores
hamburguesas. El mejor, ugh, está bien, el menú completo es estelar.
—¿Ves a Pippa? —Me pongo de puntillas y escaneo la multitud en el salón
principal—. Ella me escribió que están en una cabina cerca al… oh, allí está.
Nico sigue mi mirada.
—¿Con quién está ella?
—Parece que Corinne y Darius y, oh guau, TJ se apareció. —Lo invité a unirse a
nosotros, pero no esperaba que viniera, porque TJ no es particularmente sociable.
Cuando salimos a almorzar o al cine, tiende a ser solo nosotros dos. Él no es de
grandes multitudes o grupos.
Nico hace una mueca con la mención de TJ.
—Sé amable —regaño.
—Él es un pendejo4, Demi. —Mi novio siempre se cambia al español cuando está
insultando a alguien.
—No lo es. Es mi amigo.
—¿Amigo? Vamos, nena, él está enamorado de ti.
No es la primera vez que Nico expresa ese sentimiento, pero no creo que sea
verdad.
—Él no está enamorado de mí.

4
Pendejo: español original.
56
—¿Oh en serio? Entonces, ¿por qué siempre te está mirando con ojos de
cachorrito?
—Lo estás imaginando. —Me encojo de hombros—. E incluso si está enamorado
de mí, ¿entonces qué? Ambos sabemos de quién estoy enamorada yo.
—Maldita sea, lo sabemos. —Nico curva una mano en la parte posterior de mi
cabeza y me atrae a un beso.
Para mi sorpresa, él me desliza algo de lengua y la siguiente cosa que sé, es que
estamos comprometidos en una mini sesión de besos en medio del bar. Conduce a
silbidos de un grupo de chicos en chaquetas de hockey, y me estoy sonrojando
mientras me alejo.
—¿Por qué fue eso? —Le sonrío a mi novio.
—Solo por ser tú. —Nico toma mi mano y la lleva a sus labios. Como el galán
latino que es, roza un beso en mis nudillos.
Está siendo extradulce esta noche, y con toda honestidad lo amo. Rechazó mis
avances sexuales la semana pasada porque estaba demasiado cansado, y luego me
dejó plantada esta semana por su auto. Merezco ser consentida un poco.
—Ve a unirte al grupo. Voy a conseguirnos unas bebidas —dice Nico antes de
dirigirse a la ridículamente larga fila en la barra.
Mientras camino hacia la cabina de mis amigos, vislumbro un rostro familiar a
través de la puerta que separa el lugar principal con del contiguo.
Hunter Davenport está bailando con una impresionante morena en un vestido
apretado y labial rojo sangre. Ella le está susurrando al oído. Cuando él levanta su
cabeza para mirarla, no me pierdo el rubor rojizo de sus pómulos y sus ojos medio
abiertos. Ajá. Alguien está consiguiendo un polvo esta noche.
Me pregunto cómo se siente su chica del almuerzo acerca de eso…
La idea de salir con múltiples personas suena como una pesadilla para mí.
Aunque lo que suena incluso peor es ser la chica que está saliendo con el chico que
está saliendo con múltiples personas. Soy una perra posesiva, muchas gracias. Mi
hombre no tiene permitido ver a otras mujeres cuando está conmigo. Y si alguna vez
termino en el territorio de citas, daría mi reclamo inmediatamente y me aseguraría
de tener una charla de exclusividad antes de que el tipo incluso tenga permitido
sostener mi mano.
Como mi mamá siempre dice, conoce tu valía. Hazlos trabajar por ti.

57
Pero a cada uno lo suyo. Hunter claramente tiene demasiada suerte con las
mujeres. La chica con la que está bailando se ríe de lo que sea que él dijo, cuando él
sacude la cabeza con diversión, me ve en la puerta. Baja la barbilla a modo de saludo.
Le lanzo un beso. Él sonríe y se reenfoca en su cita, mientras yo me uno a mis
amigos.
—¡Demi! —chilla Pippa, saltando fuera de la cabina para lanzar sus brazos
alrededor de mí.
—Hola, chica. —Pippa es mi mejor amiga en Briar. Nos conocimos en la
orientación de primer año, descubrimos que ambas crecimos en Florida, e
instantemente fuimos inseparables.
—Hola. —Nuestra amiga Corinne me saluda—. Me encanta esa falda.
—Gracias, tiene como un millón de años. —Paso las manos en la parte delantera
de la falda de jean. Es otoño, y todavía estoy usando faldas cortas y camisetas sin
manga. No sé si odiar o amar el calentamiento global.
Me inclino en la cabina para darle un beso en la mejilla a TJ.
—No puedo creer que estés aquí —digo—. Estoy tan feliz de que hayas venido.
Él se sonroja ligeramente y toma un trago enorme de su cerveza. A su lado está
Darius Johnson, un buen amigo mío y de Nico.
—Hola, D —digo.
—Hola, D —repite, y ambos nos reímos. Cuando nos conocimos por primera vez,
hubo un poco de competencia acerca de quién podría mantener el apodo, pero al
final decidimos compartirlo.
—¿Dónde está el resto del grupo? —pregunto. Donde sea que Darius esté, por lo
general hay al menos tres otros jugadores de básquet no muy lejos. Pero no se
encuentran en ningún lado esta noche.
—Briar ganó el juego de hockey —explica Darius—. Ellos no querían lidiar con
todos los fanáticos de hockey. Esos tipos están locos.
Como para probar ese punto, un trío de tipos elige ese momento para pasar
borrachos más allá de nuestra cabina gritando:
—¡Bri-ar! ¡Bri-ar! —Uno de ellos está ondeando su chaqueta negra y plateada en
el aire, lo que significa que está tropezando a través del bar sin camisa. Clásico.
Nico regresa con un daiquiri rosado para mí, y una botella de cerveza para él. Es
una marca cubana que raramente puedes encontrar en estos lugares y aun así, de

58
alguna manera Malone’s realmente la sirve. Me hace sonreír, porque estoy bastante
segura de que mi mamá fue la que introdujo a Nico a esa cerveza. Recuerdo que ella
lo dejó probarla en mi fiesta de quince años. La ha estado bebiendo exclusivamente
desde entonces.
—¿Qué han estado haciendo esta semana? —pregunto a Corinne mientras me
deslizo frente a ella—. Nunca respondiste mi mensaje acerca de desempacar.
¿Todavía quieres ayuda?
—Lo sé, lo siento. Estaba lidiando con la mierda de los muebles. Mudarse es lo
peor —dice quejándose.
Corinne acaba de mudarse a un apartamento de una habitación en Hastings, solo
a unas cuadras de Malone’s, de hecho. Es raro encontrar alojamiento en la ciudad,
pero Corinne conocía al anterior inquilino, un compañero de la especialización de
Economía en Briar que abruptamente decidió irse. Corinne tuvo una solicitud con el
propietario del pequeño lugar antes de que alguien incluso supiera que un
apartamento estaba disponible.
—Mudarse no es tan malo. —Nico se burla de ella—. Quiero decir, especialmente
cuando tienes a tres jóvenes fornidos para ayudarte. —Él menea las cejas.
Resoplo. Nico y dos de sus compañeros de trabajo de la compañía de mudanza
ayudaron a Corinne el domingo pasado, transportando todas las cajas y muebles de
la casa que solía compartir con otras cinco chicas.
—¿Los tres jóvenes fornidos acaso se sacaron las camisas y flexionaron sus
músculos para ti? —pregunto a una ruborizada Corinne.
Ella estalla de risa.
—Ya quisiera. Todo lo que hicieron fue beber mi cerveza y ensuciar mi nueva
alfombra con pisadas de sus botas.
—¡Está mintiendo! —Nico declara de buen humor—. Usamos botines.
—Y para responder a tu pregunta —dice ella, corriendo una mano a través de
rollo de rizos oscuros—. Sí. Totalmente necesito ayuda para organizar todo. ¿Tal vez
una noche esta semana?
—Seguro. Solo avísame cuándo. —Conocí a Corinne a través de Pippa, y a pesar
de que nunca hemos sido tan cercanas, me gusta salir con ella. Es un poco reservada,
pero cuando se relaja es en realidad bastante divertida.
Nico toma un trago de su cerveza antes de bajar la botella y lanzar su brazo a mi
alrededor. Está manoseador esta noche. Se inclina y planta suaves besos en mi cuello
hasta que Pippa libera un fuerte gemido.
59
—Vamos, chicos, suficiente de MPA5. Ustedes acaban de llegar aquí. A este
ritmo, estarán haciéndolo sobre la mesa al final de la noche.
—Suena caliente —dice Nico, guiñándome un ojo.
Dios, él es tan apuesto. Originario de Cuba, Nico y su familia llegaron a Miami
cuando Nico tenía ocho años. Se mudaron a la casa de al lado, y todo lo que se
necesitó fue una mirada a los ojos llenos de vida y los hoyuelos grandes de Nico, y la
Demi de ocho años, estuvo enamorada. Afortunadamente, él sintió lo mismo por mí.
Hablamos acerca de nuestras clases un poco, pero no contribuyo mucho a la
conversación. La verdad sea dicha, odio todos los cursos de mi semestre, excepto por
Psicología. Hoy en Química Orgánica, discutimos los compuestos organometálicos
con tanto detalle que mi cerebro casi se derritió. No me importaban mis clases de
ciencia en la secundaria, pero desde que comencé la universidad, estoy lentamente
empezando a odiar las ciencias.
Mientras bebo mi bebida, ausentemente escucho a Nico y a Darius hablar acerca
de un equipo de básquet. D está tratando de convencer a Nico de que sea su
representante de equipo porque el actual acaba de salir, pero Nico está demasiado
ocupado con su horario de trabajo y clases. TJ permanece callado por la mayor parte
de la conversación, solo hablando cuando yo lo saco de su caparazón.
No me importa lo que Nico diga. TJ es un amor. Es un gran oyente, y realmente
ofrece consejos muy sólidos. Desearía que encontrara una novia, pero es tan tímido
y es difícil para él abrirse. Traté de juntarlo con una de mis hermanas de la hermandad
una vez, pero ella dijo que apenas habló una palabra durante su cita.
—Yo seré su representante de equipo —dice Pippa a D—. Pero solo si puedo
verlos a ustedes chicos bañarse. Siento que eso es un requisito razonable para… oh
mi Dios. —Ella se detiene a media oración, mirando boquiabierta al chico que camina
pasando nuestra cabina—. Olvídalo. Quiero verlo a él bañarse.
Solo consigo captar un vistazo antes de que pase. Cabello rubio a la altura de los
hombros, una camisa roja. Me giro, pero no puedo ver su rostro. Su cuerpo es
caliente, sin embargo.
—Ojos aquí arriba —reprende Nico, levantando dos dedos a mi cara.
Sonrío.
—Oh, vamos. Mira su trasero. Es otra cosa.

5
MPA: Manifestación Pública de Afecto.
60
Mi novio se asoma por encima de la cabina justo cuando el chico desaparece a
través del corredor hacia los baños.
—Está bien —dice, cediendo—. Pero eso no quiere decir que tienes permitido
checarlo.
—¿Qué vas a hacer, azotarme?
Sus ojos chocolate marrón se estrechan seductoramente.
—No me tientes, mami.
Corinne da una ligera tos, mientras Pippa y Darius suspiran dramáticamente.
—Lo siento —digo a todos—. Seremos buenos ahora, lo juro.
—No quiero ser buena —anuncia Pippa—. Quiero ser mala con ese bombón.
¿Quién era ese?
TJ habla.
—Un jugador de hockey, creo. Vino de la cabina de hockey, al menos.
—¿La cabina de hockey? —repite ella.
Él asiente hacia la otra habitación, en donde Hunter Davenport y sus amigos
están amontonados en dos grandes cabinas. Todo lo que veo son chicas preciosas,
grandes atletas, y demasiada comida.
Hablando de comida…
—¿Quién quiere nachos? —pregunto mientras agarro el menú frente a Darius—.
Voy a ordenar unos para mí, pero también estoy pensando en… ooh, hay una nueva
adhesión aquí. Bolas fritas de espinaca y mozzarella. Oh joder, sí. Las quiero. Pediré
una orden de esas, y luego veremos los nachos, y tal vez… ¿las alitas sin hueso?
—¿A quién siquiera le está hablando? —pregunta Pippa a mi novio.
Él suspira.
—Solo déjala ser, Pips. Ya conoces la rutina.
Me asomo sobre el menú.
—¿Estoy siendo juzgada en este momento?
—Sí —dice Pippa.
—Cien por ciento sí —concuerda Darius.
—¿Cómo comes tanto y nunca ganas peso? —demanda Corinne.

61
—Yo nunca te juzgaría —asegura TJ, sonriendo traviesamente.
—Gracias, Thomas Joseph. El resto de ustedes, ¿adivinen qué? No van a probar
mis bolas de espinaca. Pueden sentarse allí y morirse de envidia mientras…
—Él está regresando —sisea Pippa.
Por supuesto, el jugador de hockey con la camisa roja camina por nuestra cabina
de nuevo. Esta vez sí puedo ver su rostro, y de inmediato entiendo por qué Pippa está
babeando por toda la mesa. Él tiene unos ojos grises vívidos, y una hermosa sonrisa
que curva su boca cuando capta la mirada de Pippa sobre él. Pero él sigue caminando.
—Oh mi Dios —murmuro, y Nico me empuja en las costillas.
—Definitivamente un chico de hockey —confirma TJ con un asentimiento—.
Pero no puedo recordar su nombre.
—Espera, lo averiguaré. —Deslizo mi celular fuera de mi bolso.
—¿Qué quieres decir con que lo averiguarás? —chilla Pippa.
Me detengo en el nombre de Hunter en mi lista de contactos. Intercambiamos
números en mi casa la noche del lunes.
YO: Oye, hombre del hockey. ¿Quién es el tipo de la camisa roja con cara de fóllame
y trasero apretado?
Aunque giro mi cuello hacia la otra cabina, no puedo encontrar a Hunter en
medio del océano de deportistas. Pero en la pantalla de mi teléfono tres burbujas
grises surgen para indicar que una respuesta se está escribiendo.
—¿A quién le estás escribiendo? —demanda Nico.
—Hunter Davenport.
TJ levanta la mirada bruscamente.
—¿Le estás escribiendo a Hunter Davenport?
—Sí, estamos trabajando en ese proyecto, ¿recuerdas? Tengo su número.
—¿Quién es Hunter Davenport? —pregunta Corinne.
—Solo un jugador de hockey que piensa que es un regalo de Dios al mundo —
dice TJ, sonriendo irónicamente.
—Ni siquiera lo conoces —resoplo.
—Tuve una tutoría con él el año pasado, ¿recuerdas? ¿El que trató a la biblioteca
como su motel personal?

62
No respondo porque el mensaje de hunter acaba de aparecer.
HUNTER: Conor Edwards. Ala derecha, número 62. ¿Por qué? ¿¿Quieres su
número?? ¿¿¿Estamos engañando al novio??? Tsk tsk
Nadie está engañando a nadie, escribo de regreso, y cuando siento a Nico leyendo
sobre mi hombro, y termino de clavar el clavo al añadir. Amo a mi novio mucho
MUCHÍSIMO mucho.
Nico se relaja y pone un beso en la cima de mi cabeza.
YO: Una amiga mía lo está mirando. ¿Está soltero?
HUNTER: Sí, pero creo que ya escogió su sabor para la noche. Iré y lo presentaré,
¿quieres?
Miro hacia Pippa.
—¿Quieres que te lo presenten?
Su mandíbula cae abierta de nuevo.
—¡Qué! No. Él es demasiado apuesto.
—¿Estás segura? —Agito mi teléfono hacia ella—. Te conseguí una entrada.
—¿Qué si estoy segura? Tengo un grano en la frente y no me he lavado el cabello
en cuatro días porque no estaba planeando conocer a Adonis esta noche. Vamos,
Demi, ¿qué mierda está mal contigo?
Me rio y le respondo a Hunter.
YO: Tal vez en otra noche.
Él me responde con un, Oki doki, y los puntos grises desaparecen.
—Cobarde —digo burlándome de Pippa.
—Lo que sea. No puedes lanzarme algo como eso al último segundo. No estoy
mentalmente preparada para ligar esta noche.
No me había dado cuenta de que la preparación mental era requerida para los
ligues casuales, pero supongo que soy despistada cuando se refiere a citas modernas.
Y estoy perfectamente bien con eso. Mira lo que está sucediendo a mi alrededor,
Hunter haciendo malabares con diferentes chicas, Pippa retorciéndose
nerviosamente con la noción de ser presentada a un chico caliente. Tener citas parece
ser increíblemente estresante.
Las relaciones, en cambio, son agradables y seguras. El mundo de las relaciones
es en donde pertenezco.

63
Entrelazo mis dedos con los de Nico y le agradezco a mis estrellas de la suerte de
que no soy parte de ese otro y aterrorizante mundo.

64
CAPÍTULO 8

Demi
Nico me acompaña a clases el lunes por la mañana. Él se quedó a dormir y siento
que volvimos a la normalidad mientras paseamos agarrados de la mano por uno de
los muchos pasillos de Briar. Aunque el clima aún no ha cambiado, los colores en el
campus están comenzando a cambiar lentamente. Admiro los enormes árboles que
bordean los caminos y salpican el césped, maravillándome de lo bonito y pintoresco
que es todo. A veces se siente surrealista. Viví en Miami hasta los quince años, así que
estoy acostumbrada a las palmeras y las coloridas casas de playa, no a los
majestuosos robles y edificios antiguos.
Recuerdo que hice un gran escándalo cuando descubrí que nos íbamos a mudar
a Massachusetts. A mi padre le ofrecieron un puesto en un prestigioso hospital de
Boston. Jefe de neurocirugía. Lo cual es una GRAN OFERTA. Pero yo era una
adolescente malcriada e intitulada y por lo tanto no iba a tolerarlo.
Sin embargo, papá no tolera berrinches. O más bien, me deja pisotear, gritar y
quejarme… y luego me ofrece una sonrisa irónica y me pregunta gratamente: ¿Has
terminado? Porque todos sabemos que se saldrá con la suya al final del día. Él hace lo
mismo con mi madre. Mamá personifica el estereotipo de latina luchadora, completa
con una receta familiar de salsa picante de generaciones y un temperamento aún más
explosivo que el mío. Pero incluso mamá no puede ganar contra mi padre.
Después de que mi familia se mudó a Boston, Nico y yo soportamos tres años de
larga distancia, veranos y vacaciones. Y después de la graduación, entré en Briar y
recé al señor de arriba que Nico también lo hiciera. Estuve secretamente preocupada
por un tiempo. Él no es estúpido, pero Briar es una escuela Ivy League altamente
competitiva, y Nico no tenía una beca de baloncesto ni ningún currículum súper
impresionante para llevar a la mesa. Obtuvo buenas calificaciones, pero no era el
mejor estudiante de su clase.
Al final, creo que fue su ensayo de admisión lo que ganó al tablero. Escribió sobre
su arduo viaje de Cuba a América. El padre de Nico, Joaquín, había llegado a Miami
antes que su esposa e hijo para trabajar y establecerse. Joaquín no podía pagar un
vuelo para traer a la familia, por lo que Nico y su madre terminaron viajando en bote.
Que se hundió. No es broma. Estuvieron a la deriva en una balsa salvavidas durante

65
dos días antes de que un barco pesquero los encontrara y los pusiera a salvo.
Finalmente se hicieron ciudadanos, y la hermana de Nico, Alicia, nació en Florida.
Su orgullo por este país definitivamente brilló en su ensayo. Lo sentí por él. Y
cuando recibió su carta de admisión de Briar, solté un gran suspiro de alivio.
Mientras nos acercamos al edificio de la Facultad de Ciencias, veo una figura
familiar: Hunter, y está con una deslumbrante rubia.
Con la temperatura actual a casi veintiocho grados, la compañera de Hunter está
vestida con un top corto, una falda blanca y su cabello dorado recogido en un moño.
Es tan bonita, si no más, que la morena con la que estaba moliéndose la otra noche,
así como la linda chica que le hizo el almuerzo. Dios. El señor Popular solo se vuelve
más popular.
No tengo idea de cómo hace un seguimiento de todas estas chicas, ¿tres
diferentes en una semana? Quiero decir, bien con él, pero chico, parece agotador.
Levanto mi mano para saludar. Hunter devuelve el saludo antes de decirle algo a
la rubia.
—Ese es el tipo de hockey —digo a Nico—. Hunter.
Nico sigue mi mirada.
—Se ve muy deportista.
Siento que mi bolsillo vibra y deslizo mi teléfono para leer el texto entrante.
TJ: Ya adentro. Nos vemos cuando llegues aquí.
—¿Quieres vernos para almorzar más tarde? —pregunta Nico.
—Seguro. ¿Podemos ir al comedor del edificio de Drama? Pippa dice que acaban
de empezar a servir tacos.
Suspira.
»¿Me escuchaste, bebé? ¡Tacos!
No entiendo por qué soy la única entusiasmada con esto.
Cuando finalizamos nuestros planes de almuerzo, Hunter se acerca a nosotros.
—Buenos días —dice con facilidad.
—Buenos días —repito, antes de señalar a Nico—. Este es mi novio Nico. Nico,
Hunter.
—Hola, hombre, ¿cómo te va?

66
Hunter le tiende la mano.
Nico le da una sacudida calurosa, sus hoyuelos cavan un surco en sus mejillas
mientras sonríe cálidamente.
—Todo bien. Escuché que estás trabajando en un proyecto con esta de aquí. —
Me señala con el pulgar—. Buena suerte, hermano.
—Uh-oh. Por favor explícate.
—Mete la pata una vez, y la reprimenda que obtendrás… —Nico bufa, y Hunter
resopla de risa.
—Ella es una verdadera pesadilla, ¿eh?
—¿En serio? —exijo—. ¿Ustedes dos me están atacando? Eso no está permitido.
Me ignoran.
—¿Algún consejo sobre cómo manejarla? —pregunta Hunter solemnemente.
Nico piensa por un momento.
—Dale una paleta cuando esté de mal humor. El resto de las veces, solo
aliméntala o colócala frente a un televisor y ponle algo sobre misterios de asesinatos.
Hunter asiente.
—Entendido. Gracias.
—Jódanse ambos —digo alegremente.
Sonriendo, Nico me da un beso en los labios.
—Bien, me tengo que ir. Te veré más tarde, mami.
—Adiós, bebé.
—¿Mami no significa madre? —pregunta Hunter después de que Nico se va. Él
frunce el ceño.
—Bueno, sí, esa es la traducción literal, pero también es un término de cariño.
Mami, papi, es como un bebé o un cariño o lo que sea.
—Jumm. Está bien. —Hunter se detiene—. Entonces te doy permiso para
empezar a llamarme Big Daddy.
—Asco. Nunca.
Se está riendo cuando entramos en el edificio. TJ espera en la puerta del aula, la
inquietud parpadea en sus ojos cuando me ve con Hunter.

67
—Hola. ¿Dónde está Pax? —pregunto, mirando alrededor.
—Ni idea.
TJ me da un abrazo lateral y un beso en la mejilla.
—Entremos —digo.
Dentro de la sala de conferencias, TJ toma asiento a mi lado, mientras Hunter se
deja caer al otro lado. TJ levanta una ceja ante la intrusión. No solemos sentarnos con
otras personas. Solo me encojo de hombros y le sonrío. Encuentro a Hunter divertido.
La sala se llena y llega la profesora Andrews. Pax todavía no se ve por ningún
lado.
—¿Pax te envió un mensaje de texto? —pregunto a TJ.
—Nop.
—¿Quién es Pax?
Hunter se mete en la conversación.
—Es un amigo nuestro —respondo—. Hablaste con él la semana pasada, ¿lo
llamaste Jax?
—Correcto. Jax. Ese tipo es gracioso.
—Su nombre es Pax —digo con exasperación.
—Pax —confirma TJ.
Hunter se muerde el labio inferior por un momento.
—¿Estás segura?
—¡Sí! —No puedo controlar una carcajada—. Su nombre es Pax Ling.
—No, estoy bastante seguro de que me dijo que era Jax. Debemos estar
hablando de diferentes tipos.
Este chico es irreal.
TJ da una risita suave. Aparentemente, incluso él no es inmune al extraño
atractivo de Hunter.
Andrews comienza la conferencia de la mañana, que es una descripción general
de los trastornos de personalidad. Excelente. Estoy feliz de que empecemos con
Psicología. Todavía estoy tratando de diagnosticar a mi paciente ficticio y, según las
notas que tomé durante nuestra primera sesión, sospecho que estoy lidiando con un
problema de personalidad.

68
Podría ser un sociópata, pero falta la apatía característica. Los trastornos de
personalidad antisociales o narcisistas todavía están sobre la mesa, y tal vez también
en el límite, aunque Hunter no describió ningún cambio de humor o comportamiento
impulsivo, a menos que cuentes el adulterio. Pero su infidelidad falsa resultó ser
increíblemente calculada y nada impulsiva. Espero que me dé más para trabajar en
nuestra próxima sesión.
A mitad de clase, mi teléfono vibra.
PAX: Me pasé de bebidas anoche y me quedé dormido. ¡Toma notas para mí!
Mi curioso compañero de asiento Hunter mira por encima de mi hombro.
—¿Ese es Jax?
—No, es Pax.
—Acepto estar en desacuerdo.
Lucho contra una sonrisa y vuelvo mi atención a la profesora Andrews. Ella está
discutiendo un caso relacionado con el trastorno de personalidad antisocial que una
vez encontró y cómo llegó al diagnóstico. Estoy obsesionada con este curso.
Después de clase, TJ une un brazo con el mío y dice:
—¿Quieres tomar un café rápido?
—En realidad —Miro a Hunter—, ¿tal vez podríamos trabajar en el proyecto un
poco? No voy a encontrarme con Nico hasta la una y media.
Él se encoge de hombros.
—Claro, hagámoslo. Ya terminé por hoy.
—Dejaremos ese café para más tarde —aseguro a TJ, apretando su brazo.
—No hay problema. Escríbeme luego.
Mientras TJ se aleja, Hunter lo mira fijamente, sacudiendo la cabeza con pesar.
—Pobre tipo.
—¿Qué significa eso?
—Significa, pobre tipo. Está muy enamorado de ti, pero está tan metido en la
zona de amigos que necesitaría el mismo equipo de rescate que desenterró a los
mineros chilenos para salvarlo. E incluso entonces creo que fracasarían.
—No está enamorado de mí —insisto. ¿Qué están viendo todos que yo no?—. He
tenido novio desde que lo conozco.

69
—¿Y qué? Me he enamorado de muchas chicas con novios. Mi polla no
discrimina.
—Sí, lo he notado —digo secamente.
—¿Qué significa eso? —imita.
—Significa que en la mísera semana que te conozco, ya te acostaste con tres
mujeres diferentes. Felicidades, tu pene debe estar extremadamente complacido.
—Oh, confía en mí, mi pene no está nada contento. —Se pasa una mano por el
cabello oscuro—. ¿Quieres ir a tu casa?
—¿Por qué no encontramos un buen lugar en el patio? —sugiero—. Es un día
hermoso.
—Lidera el camino, Semi.
Seguimos el amplio camino de piedra hacia uno de los muchos jardines bien
cuidados que conforman el campus de Briar. No somos los únicos que aprovechamos
el clima cálido. Hay varios picnics en progreso, un balón de fútbol pateado y un juego
de Frisbee desarrollándose en la distancia.
Nos detenemos debajo de un imponente árbol, con sus ramas caídas a un lado
como una cascada. Proporciona una pequeña sombra, dividida por rayos de sol que
atraviesan los huecos de las ramas. Normalmente me dejaría caer sobre la hierba,
pero mi falda corta es de un tono beige que no oculta las posibles manchas del
césped.
Miro hacia el suelo. Bueno, esto es un dilema.
—Espera ahí, chica femenina. —Para mi sorpresa, el gran y duro Hombre del
Hockey se quita su camisa de manga larga, dejándose en una apretada camiseta sin
mangas. Estira la delgada tela de su camisa sobre la hierba—. Mi señora —dice con
gracia.
—Oh, gracias. Eso fue sorprendentemente amable de su parte.
Me siento, luego me recuesto sobre los codos y ladeo la cabeza para mirar el
dosel verde que hay sobre mí.
—¿Por qué es sorprendente? —exige Hunter.
—No me pareces del tipo caballeresco.
—¿Entonces pensaste que era un imbécil? Además, ¿por qué crees que me estoy
acostando con tres chicas? —Suena realmente confundido.

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—Oh, vamos, no te hagas el tonto. —Procedo a contarlas con mis dedos—. La
chica que te trajo el almuerzo la semana pasada y prácticamente te rogó que la
amaras. Con la que estabas bailando en Malone’s. ¿La de hoy, con el cabello rubio y
rostro de supermodelo…?
Hunter comienza a reír. Es un sonido ronco profundo que me hace cosquillas en
los oídos.
—No me estoy acostando con ninguna de ellas. Son mis compañeras de cuarto.
—¿Tus compañeras de cuarto? —repito dubitativamente.
—Sí. La ruidosa está saliendo con uno de mis amigos, la rubia está saliendo con
otro de mis amigos, y la morena del bar tiene novio. Y vivo con las tres.
—¿Vives con tres mujeres?
—Originalmente éramos Hollis, Fitz y yo, pero ambos se graduaron y de alguna
manera se decidió que Summer, Rupi y Brenna se mudarían. Sin reunión en casa, sin
discusión, nada. Nadie siquiera pidió mi opinión. No es que me esté quejando.
—Te estás quejando.
Hunter gruñe irritado.
—Bien, me estoy quejando. Las chicas son geniales, pero me hubiera gustado
que algunos de mis otros compañeros de equipo se hubieran mudado. Pero este
arreglo es más conveniente para Hollis y Fitz. Hollis llega a casa los fines de semana,
y Fitz técnicamente todavía vive allí, pero está fuera de la ciudad ya que trabaja un
montón. Como sea, la moraleja de la historia es: mi polla no ha estado dentro de
ninguna de ellas.
—Bueno, estoy segura de que tienes mucha acción a pesar de todo.
—No.
—Sí, claro. —Giro la cabeza hacia él—. ¿Te has visto en un espejo?
Él estalla en una sonrisa arrogante.
—¿Eso fue un cumplido?
—Fue una afirmación de un hecho: eses guapo. Lo sé, lo sabes, todos en este
campus lo saben.
Asiento hacia un grupo de chicas sentadas no muy lejos. Casi cada segundo, una
de ellas lanza una mirada codiciosa en nuestra dirección.
—Entonces, qué, ¿la gente guapa por regla debe tener sexo todo el tiempo? —
desafía Hunter.
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Resoplo.
—Juegas hockey y eres atractivo. Por favor no me digas que no estás teniendo
sexo. No soy idiota.
—No estoy teniendo sexo.
Suena muy serio, y titubeo por un segundo. Entonces se me ocurre.
—Oh. Ya comenzamos la sesión. ¿Por qué no me lo dijiste? ¡Debería estar
tomando notas!
Una risa sale de su boca.
—No hemos comenzado la sesión. Estoy siendo serio. Soy célibe.
—¿Célibe?
—Practicando la abstinencia —aclara.
—Sé lo que es el celibato, Hunter. Simplemente no te creo.
—Es verdad.
—Mentiroso.
—Honesto a los ojos de Dios.
—Pruébalo.
—¿Cómo?
Hunter cae de espaldas sobre sus codos, su cuerpo en forma temblando de risa.
Estoy a punto de mirarlo por reírse de mí cuando me doy cuenta de lo imposible
que era esa demanda. No puede probar nada, salvo sacarse la polla y tener relaciones
sexuales con una de esas chicas de allí.
—Está bien —reflexiono—. Voy a seguir el juego. ¿Por qué somos célibes?
—Nosotros somos célibes porque necesitamos enfocarnos en la temporada de
hockey.
—¿No puedes concentrarte en el hockey y tener orgasmos al mismo tiempo?
—Aparentemente no.
—Ahora estoy curiosa.
Él se encoge de hombros.
—Fui un poco idiota el año pasado. Tenía algo por Summer…

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—¿Y qué? Todo el mundo ama el verano6 —interrumpo. ¿A dónde diablos va con
esto?
Con eso me gano un resoplido.
—No, Summer es la rubia que estaba conmigo.
—La que está saliendo con tu amigo.
—Sí. Pero antes de que ella conectara con Fitz, ella y yo compartimos un beso en
la víspera de Año Nuevo y, bueno, es una historia larga y no muy interesante.
Básicamente Fitz dijo que no estaba interesado en ella y luego actuó a mis espaldas
y salió con ella. No lo manejé bien.
—No te culpo —digo, horrorizada en su nombre—. Eso va en contra del código
de hermanos.
—¿Cierto?
—¿Y todavía vives con ellos?
—Bueno sí. Fitz es un buen tipo. Él estaba en negación acerca de sus
sentimientos y siendo estúpido. Luego, estaba yo haciendo lo mío y tratando de
olvidarme de Summer. Básicamente bebiendo mucho, durmiendo con cualquiera.
Pero entonces terminé durmiendo con la novia de un oponente. No lo sabía en ese
momento —agrega a la defensiva—. Jugamos contra su equipo en nuestras finales de
conferencia, y ahí fue cuando todo salió a la luz. El novio enloqueció y me rompió la
muñeca.
—Oh Dios mío.
—Perdimos el juego y el otro equipo fue al campeonato y ganó. —Las facciones
de Hunter se endurecen con resolución—. No voy a permitir que eso vuelva a suceder.
Me río entre dientes.
—Creo que “No tener sexo” podría ser una solución extrema a un problema
simple. Aquí hay una alternativa: no folles a chicas con novios.
—No es solo eso —admite—. Soy el capitán del equipo este año. Quiero ser un
buen líder. Quiero compensar lo que sucedió el año pasado. Creo que es mejor si me
concentro en el juego y no en las chicas o en fiestas. —Se mete la mano en el bolsillo
y revisa su teléfono—. Muy bien, ¿deberíamos hacer esto? Tengo alrededor de una
hora antes de que tenga que irme.
—¿Qué hay en una hora?

6
Verano: juego de palabras, Summer en español es Verano.
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—Voy a pasar por la casa de un compañero de equipo.
Me animo.
—¿El caliente?
—Yo soy el único caliente, Demi. —Luego guiña un ojo—. ¿Te refieres a Conor?
Sí, es su casa, así que probablemente él estará allí. ¿Y no tienes un novio que
literalmente conocí hace cinco segundos?
—Eso no significa que tu amigo no sea caliente. A mi amiga Pippa le gustó.
—Bueno, una palabra de advertencia: él es la máquina sexual que yo era el año
pasado, así que probablemente me mantendría alejado.
—¿Cuánto tiempo ha pasado?
No puedo evitar preguntar, porque la curiosidad es una perra.
—¿Desde qué follé a alguien?
—No, desde que subiste al Everest.
—Abril. Entonces… esos son… ¿cinco meses?
—¡Pobre monje! ¡Eso es una eternidad! —bromeo.
—Lo sé. —Se recuesta en la hierba, usando su mochila como almohada—. Es
horrible, Semi. Echo de menos el sexo.
—Tuve sexo anoche.
—Eso es algo cruel de decir.
—Pero es la verdad —protesto.
—¿Acabo de contarte sobre mis pobres bolas doloridas y te estás jactando de
toda la acción que está teniendo tu coño? —Lanza un suspiro dramático—. ¿Cómo
estuvo?
—¿El sexo? Bastante bueno.
—Comienza desde el principio —ordena Hunter—. ¿Te desnudó o hiciste un
striptease para él? ¿Él hizo…?
Grito fuerte.
—¿Estás tratando de vivir indirectamente a través de mí?
—Sí —dice quejándose—. No estoy recibiendo nada de acción. No puedo ver
porno porque alguien siempre está entrando en mi habitación o llamando a la puerta
si me atrevo a cerrarla; juro que esas chicas no tienen decoro. Estoy relegado a
74
sacudirlo en la ducha. —Hace una pausa—. ¿Tal vez debería considerar comprar uno
de esos teléfonos impermeables y llevarlo a la ducha? De esa manera puedo ver
porno y masturbarme con chicas de la vida real.
—Esas no son chicas de la vida real —argumento—. El porno es responsable de
crear las expectativas más poco realistas de las mujeres. Nadie se ve así, y el sexo real
nunca es así.
—¿Cómo es el sexo real, entonces? —desafía.
—El sexo real no tiene guion. Es un montón de manoseo, y frentes golpeándose
entre sí, y posiciones incómodas donde tus brazos y piernas se atascan. Son risas,
maldiciones, orgasmos múltiples o ningún orgasmo. Quiero decir, es divertido, pero
también es desordenado y ciertamente no es perfecto.
Me frunce el ceño.
—Eres la peor. Ahora estoy pensando en todo el sexo que no puedo tener.
—Tú empezaste.
—¿Lo hice? Sinceramente, ya no lo recuerdo. No sé dónde termina el sexo y yo
comienzo.
Me río. Este chico es gracioso. Y él es mucho más genial de lo que pensaba,
definitivamente no es el arrogante imbécil que esperaba que fuera.
No voy a mentir: Hunter Davenport está empezando a gustarme.

75
CAPÍTULO 9

Hunter
Entro en mi Land Rover e instantáneamente enciendo el aire acondicionado.
Cristo, ¿cómo es que todavía está tan caliente afuera cuando estamos a mediados de
septiembre? No me mal entiendan, espero que nunca termine, pero de verdad estoy
sudando después de pasar una hora en el pasto con Demi.
Salgo del estacionamiento de estudiantes y de vuelta a Hastings, donde paso mi
calle residencial a otra un par de cuadras más adelante.
No estaba bromeando cuando le dije a Demi que deseaba que alguien me
hubiera consultado sobre las chicas mudándose a la casa. No tengo nada contra de
las casas, pero estoy en la universidad, maldición. Quiero pasar el tiempo con los
chicos. No estoy en el mercado para una novia este año y no hay una razón a por qué
debería saber tanto sobre mascarillas de eucalipto y sobre qué tipo de tampones usan
todas en mi casa. También, que el ciclo de Rupi y Brenna se han sincronizado de
alguna manera así ahora ellas tienen sus períodos al mismo tiempo. Son realmente
crueles cuando sucede.
Me estaciono en el camino de entrada detrás del destartalado Jeep que Matt
comparte con Conor. Ellos son compañeros de casa, junto con nuestro compañero
Foster y dos tipos de último año llamados Gavin y Alec.
Cuando Matty abre la puerta, doy la bienvenida al sonido familiar de chicos
insultándose y el ruido de los controles de videojuegos, el olor a pizza y a cerveza
cuando es apenas medio día. Esto es la universidad.
—Hola —saludo a todos en la sala.
Foster está extendido sobre el brazo del sofá, balanceando la lata de cerveza en
su rodilla. Gavin y Alec están peleando en un juego de disparos. La única ausencia
notable es Conor, quien está probablemente en clases.
No estoy seguro de quién está de turno con Pablo Eggscobar, pero él está en la
mesa de café con el acogedor arnés que Becky hizo para él, y está luciendo una nueva
apariencia. Alguien usó un Sharpie negro para dibujar ojos y un hocico justo encima
del garabato del Entrenador Jensen, y listo, Pablo ahora tiene una cara de cerdo con
la firma de Jensen como boca.

76
A decir verdad, me sorprende que todavía esté de una pieza. Los universitarios
borrachos no son exactamente propicios a criar huevos.
—¿Qué pasa, Pablo? —saludo al huevo. Él no responde, porque no es real, pero
bueno, al menos estoy tratando de hacer un esfuerzo.
Regla número mil del manual del capitán: elige tus batallas.
—¿Quién juega a ser mamá huevo hoy? —pregunto.
—Con. Pero acaba de subir con una chica, así que estamos esperando el
momento adecuado. —Matt se sienta en el sofá.
Me desplomo en el otro extremo.
—¿El momento adecuado para qué?
Matt y Foster intercambian sonrisas malvadas.
—Para la hora de comer. Pablo está a punto de tener demasiada hambre.
Gavin resopla sin apartar la vista de la pantalla del televisor.
Ahogo un suspiro. Según mis fuentes, las cosas se han intensificado desde la
semana pasada. Jesse Wilkes me envió un mensaje de texto ayer quejándose sobre
cómo los otros chicos no dejaban de llamarlo cuando estaba con Katie. Oficialmente
se ha convertido en un juego para incomodar al portador del huevo tanto como sea
posible.
—¿Cuánto tiempo ha pasado? —pregunta Alec, sus dedos se mueven como un
rayo sobre el control del juego.
—Solo unos diez minutos —responde Foster—. Probablemente todavía están en
juego previo.
—En ella —adivina Gavin.
—O él está siendo mamado —responde Matt.
Todos se quedan callados por un momento.
—No —dice finalmente Foster, llevándose la cerveza a los labios—. Él va sobre
ella primero, luego ella le hace una mamada, luego follan. Ese es el orden del sexo.
Me empiezo a reír.
—Oh, ¿enserio? ¿Es eso lo que dice el manual?
Matt se ríe por lo bajo.
—Ese es el orden en que lo hago —interviene Alec—. ¿Por qué? ¿Tú qué haces?

77
—No lo sé. No trazo mis encuentros sexuales como si estuviera explorando islas
no descubiertas en las Maldivas. —Ruedo los ojos—. No hay un orden. Solo ves cómo
se desarrolla.
—Siempre se juega de la misma manera —dice Alec tercamente.
—Es cierto —acepta Foster—. Por lo general, eso también va para mí.
—Jumm. Extraño. —Cuando pienso en las conexiones pasadas, son
sinceramente diferentes cada vez.
A veces nos topamos con mi habitación y ella está de rodillas con mi polla en la
boca antes de que pueda parpadear. Una vez estuve con una chica que quería besarse
durante tres segundos antes de que ella se diera la vuelta y me ofreciera su trasero,
ordenándome que la follara por detrás. Sesiones más largas han comenzado
conmigo besando cada centímetro de sus cuerpos, o viceversa. A veces incluso
comenzamos con el sexo y terminamos con los juegos previos.
—No sé qué están haciendo, pero no puedo encontrar un patrón en mis ligues —
admito.
—Tal vez es una cosa de novia —sugiere Foster—. Salí con la misma chica toda la
preparatoria y estoy usándola como punto de referencia.
—Tres años con Sasha para mí —dice Alec con un asentimiento, refiriéndose a su
novia actual.
—Oh, es definitivamente una cosa de novia —confirma Matt—. Igual que con
Jesse. Él y Katie tiene el sexo más predecible de la vida. Cuando compartíamos
habitación en los dormitorios el año pasado, cada vez que ellos ponían el estúpido
calcetín en la puerta sabía que necesitaban exactamente cuarenta y siete minutos
para follar. Probablemente podría decir en momento exacto del orgasmo.
—Suena algo aburrido. —Aunque ¿tal vez tener sexo con alguien de quien estás
locamente enamorado se siente de alguna manera diferente? No tengo idea. Tuve
algunas novias en la preparatoria, pero ninguna de ellas era la indicada.
—Bien. Han pasado veintiún minutos —anuncia Foster—. Él tiene ya sea las bolas
profundamente hundidas en ella o ella tiene la boca llena. De cualquier forma, la polla
está en juego. Repito, la polla está en juego.
—Ustedes imbéciles son los peores. Como capitán del equipo, debería detener
esto —advierto.
Todos ellos esperan con expectativas.

78
Una lenta sonrisa se esparce por mi boca. Por otro lado, Conor consigue tanta
acción que su ego podría necesitar un coito interrumpido.
—Pero no lo haré. Adelante. Háganlo.
Foster y Alec salen corriendo hacia la estrecha escalera. Un momento después
sus pesadas pisadas resuenan en el techo. Golpes incesantes reverberan a través de
la casa como sus puños atacan la puerta de la habitación de Conor. Suena como el
equipo SWAT irrumpiendo en una casa de crack.
—¡Pablo está hambriento! —grita Foster.
—Aliméntame —grita Alec.
Al otro lado del sofá, Matt se está sacudiendo de su risa.
Se produce una conmoción aún más fuerte. Anillos de maldición enojados
suenan en el aire, seguidos por los frenéticos pasos de dos enormes jugadores de
hockey que corren escaleras abajo. Conor está justo detrás de ellos, con el torso
desnudo, descalzo, con un bóxer a cuadros colgando peligrosamente bajo en sus
caderas. Su cabello rubio está revuelto y sus labios están un poco hinchados.
—Malditos imbéciles —gruñe.
—¿Qué? —Foster parpadea inocentemente. Señala la mesa de café—. Nuestro
cerdo necesita su almuerzo. Tenemos una mascota, hermano. La mascota viene
antes que el coño.
—Mascota antes que coño —repite Matt.
Gavin aparta los ojos del videojuego y asiente con gravedad.
—Sabias palabras de Thomas Jefferson.
—Le di de comer esta mañana —protesta Conor.
Foster lo mira.
—Él come tres comidas al día, idiota egoísta. Míralo, se está muriendo de
hambre.
Echo un vistazo al huevo y su estúpida cara, luego entierro mi propia cara en mis
manos y tiemblo en una risa silenciosa.
—¡Davenport! —ladra Conor—. Eres el capitán del equipo. Estoy presentando
una queja contra ellos.
Levanto la cabeza, los labios todavía se contraen.
—¿Cuál es la queja?

79
Golpea el aire con el dedo índice.
—Estaba follando.
—Eso no es una queja. Es una declaración de un hecho.
Foster cruza los brazos sobre su voluminoso pecho.
—No lo olvides, debes tomarte cinco minutos completos para asegurarte de que
coma toda su comida.
Una vena palpita en la frente de Con mientras agarra a Pablo de la mesa. Parece
que está a punto de reventar el huevo contra la pared, pero en el último segundo
maldice por lo bajo y gira. Bajos murmullos provienen de la cocina.
Miro boquiabierto a Matt.
—No va a preparar la comida en realidad, ¿verdad?
—No, no está en las reglas.
—¿Cuáles son exactamente las reglas?
—Son lo que sea que los hagamos —responde Foster con una sonrisa—. Pero
básicamente, se requieren cinco minutos cada vez que Pablo está en juego.
—Pero no se puede abusar del sistema —dice Matt.
—¿Qué sistema? —balbuceo—. Todo es una tontería.
—Come tres veces al día, caga dos veces al día y requiere atención cada vez que
uno de nosotros está aburrido y quiere acosar a quien lo tenga.
—Pero no puedes jugar la carta de atención más de unas pocas veces al día —
agrega Foster—. Dicho esto, se recomienda enviar mensajes de texto entre las horas
de la una y las cinco de la mañana.
—Todo esto es muy razonable —dice Alec—. ¿Qué no entiendes?
—¿Vas a hacerme esto cuando lo tenga? —Me estremezco. Mi turno es el viernes.
—No, nunca te haríamos eso —asegura Foster.
Los otros intervienen.
—Nunca.
—Por supuesto no.
—Nunca le hagas eso a nuestro capitán.
Malditos mentirosos.

80
•••

El jueves por la noche, Demi y yo logramos sacar el mayor provecho a la segunda


sesión de estudio para la semana. Una vez más, quedamos en reunirnos en su
habitación en la casa Theta. Ella está sentada con las piernas cruzadas en un edredón
color morado, chupando una paleta de uva. Yo estoy recostado en su pequeño sofá,
dándole una nueva y jugosa historia en la sórdida historia de Dick Smith.
—Así que ella prometió comprar una tarta de queso con fresas junto con el pastel
de calabaza habitual. Mientras tanto, todo lo demás se estaba uniendo
maravillosamente. El personal de servicio de banquetes era de primera categoría. La
mesa estaba puesta con el cristal que mis abuelos nos dieron como regalo de bodas.
Llegaron familiares de Palm Springs y Manhattan. El Día de Acción de Gracias en los
Hamptons siempre es un evento importante.
Demi me observa cuidadosamente. Sé que está tratando de averiguar a dónde
voy con esto.
—Pero el plato principal iba a ser la tarta de queso con fresas —digo felizmente—
. Ese fue el primer pastel que mis padres vendieron cuando abrieron esa pequeña
panadería en la calle Burton, que convirtieron en un enorme imperio de postres. Fue
perfecto: mi madre se conmovería tanto que lo recordara, que me había salido de mi
camino para complacerla. Dios sabe que a mi hermano Geoffrey no le importa su
felicidad.
La paleta de Demi se mete en el interior de su mejilla.
—¿Es esto típico para ti, esforzarte por buscar la aprobación de tu madre?
—No tenía nada que ver con la aprobación. Te acabo de decir que quería hacer
feliz a mi madre.
—Ya veo.
Resoplo molesto.
—De todas formas. La cena fue espectacular, y luego llegó la hora del postre, ¿y
sabes qué pasó? Los servidores salen con un puto pastel de calabaza y nada más. Sin
tarta de queso. Me obligaron a pegar una sonrisa en mi rostro, pero por dentro estaba
hirviendo. Kathryn se disculpó después de la cena e insistió en que todas las
panaderías de la zona estaban cerradas o la tenían agotada, pero una jodida disculpa
no me ayudó en este momento. Ella me hizo quedar mal delante de toda la familia, y
luego el maldito Geoff hizo una broma sobre el pastel de calabaza y lo original que
era, y quería golpearlo. Feliz Día de Acción de Gracias, ¿verdad?

81
Hay un momento de silencio. Echo un vistazo para encontrar a Demi
astutamente inspeccionándome.
—Vaya —dice lentamente—. Hay mucho que desempacar aquí. Supongo que mi
primera pregunta es: si todas las panaderías estaban cerradas durante las vacaciones,
¿crees que es justo culpar a tu esposa por no poder conseguir la tarta de queso?
—Ella podría haberla comprado el día anterior —digo fríamente—. No había
excusa.
Sacude la cabeza un par de veces, como si saliera de la farsa.
—Santo Dios. Eres bueno en esto —comenta.
Me encojo de hombros incómodamente.
—¿Verdad que sí? ¿Crees que debería dejar el hockey y comenzar a actuar? —Es
una broma tonta.
El verdadero argumento es que no es una broma en absoluto. La historia que
acabo de contar es la verdad sin filtro. La única parte que omití fue cómo el hijo del
imbécil soportó semanas y semanas de quejas obscenas sobre esa estúpida tarta de
queso con fresas antes del Día de Acción de Gracias, y luego años de amargura sobre
el pastel de calabaza que le siguió.
Sí, ese es mi padre, no le importa una mierda a nadie más que sí mismo. Quería
verse bien y superar a su hermano, y a la mierda todas las panaderías cerradas y a mi
horrible madre egoísta por privarlo de sus necesidades. La pobre mamá estuvo
caminando sobre cáscaras de huevo durante meses después de eso. Ese hombre es
imposible de complacer.
Cuando abrí mi sobre de “PACIENTE” la semana pasada y vi el trastorno que me
habían asignado, casi me reí a carcajadas. Prácticamente no tuve que hacer
investigación, ya que estoy completamente familiarizado con los síntomas y cómo se
manifiesta. He vivido con eso toda mi vida.
—¿Por qué era tan importante para ti lucir bien frente a tu familia? —pregunta la
doctora Demi.
—¿Qué quieres decir?
Ella reformula.
—Lo que se suponía que era una feliz reunión familiar se convirtió en una
competencia entre tú y tu hermano. Simplemente me pregunto por qué te
involucraste en eso.

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—Yo no convierto la mierda en una competencia, él lo hace. Está celoso de mí
porque soy mayor y más exitoso. Y qué, ¿se supone que debo dejarme humillar
cuando él trata de humillarme? De ninguna manera. Voy a contraatacar.
—Ya veo. —Una pausa—. ¿Sientes que tienes expectativas excesivamente altas
con las personas en tu vida, o un nivel promedio de expectativa?
Me pregunto a qué conclusiones está llegando. Es evidente que Demi es muy
inteligente. Esa es solo una de las muchas razones por las que disfruto pasar el rato
con ella. La razón principal es que es fácil hablar con ella, y no hay presión alguna para
ser nada más que algo platónico. Ella tiene un novio a quien claramente ama, así que
no hay tentación de mi parte. Claro, su cuerpo es caliente como la mierda, y tiene la
costumbre de usar blusas ajustadas que abrazan sus tetas turgentes y desnudan su
estómago, pero puedo admirarla sin fantasear con arrancarle la ropa.
Demi toma más notas y luego dice:
—Bien, terminemos. Tengo planes para cenar con Nico. Pero creo que estoy
empezando a formarme una idea sobre su diagnóstico.
—Esto es realmente divertido —admito. No me pierdo de la ironía de que me
divierte describir en detalle la forma en que funciona el cerebro de mi padre.
Papá no es mi persona favorita, pero normalmente no me quejo de él ante nadie.
Toda mi vida, seguí la corriente con la fachada de la familia perfecta. Cualquier otra
cosa se habría sentido autocomplaciente. Quiero decir, soy un tipo rico que creció en
Greenwich y asistió a escuelas privadas de élite. Otras personas lo tienen peor.
Algunos de ellos sufren de abuso físico real, que es mucho peor que simplemente no
poder cumplir con los estándares poco realistas de un ególatra.
Sin embargo, es fascinante describir estos eventos de mi infancia desde el punto
de vista de papá. No sé si estoy tocando las notas correctas, pero más investigación
sobre el tema probablemente me ayudará a concentrarme en patrones de
pensamiento específicos.
—Te veré la próxima semana —digo a Demi—. Pero no creo que esté disponible
el lunes.
—¿Qué tal a mediados de semana?
—Debería ser cerca del miércoles por la noche. Pero no el fin de semana,
tendremos tres juegos.
—Está bien, posiblemente el miércoles por la noche —dice ella—, pero ese suele
ser mi día de gimnasio.
—¿Vas al gimnasio?
83
—Por supuesto. ¿Por qué crees que me veo tan bien?
Naturalmente, mi mirada vuelve a su cuerpo apretado y pequeño. Ella no puede
medir más de metro sesenta, pero, hombre, sus piernas parecen infinitas. Largas,
bronceadas y desnudas en sus diminutos pantalones cortos de mezclilla. Apuesto a
que su trasero es tenso y perfecto, bastante perfecto.
Oh, mierda.
Está sucediendo.
Estoy fantaseando con ella.
¡Aborta, amigo, aborta!
—De todos modos. —Aparto mi mirada, pero no antes de que ella me atrape.
—Oh Dios mío, para. No tienes permitido mirarme así —ordena Demi—. Eres un
monje, ¿recuerdas?
—No te estaba mirando de nada —miento.
—Mentira. Me estabas dando Ojos de Pene.
—No lo estaba. Confía en mí, las miradas ardientes no son mis movimientos
preferidos. —Sonrío—. Si estuviera haciendo un movimiento real sobre ti, no me
dirías que pare.
—¿Tienes un movimiento real? —Una sonrisa encantada ilumina el bonito rostro
de Demi. Su piel es increíble. Brillante e impecable, y no creo que esté usando
maquillaje—. ¡Muéstrame!
—No.
—¿Por favor?
—No —gruño—. No tienes permitido ver mi movimiento.
—¿Por qué no? —Hace pucheros.
—Dos razones; tienes novio, y soy un monje.
—Bien. Pero para que conste, estoy apostando que tu movimiento es más
patético que patético. —Sonriendo, ella abre el cajón superior de su escritorio.
Después de buscar, su mano sale con otra paleta. Cereza esta vez. O tal vez fresa.
—Creo que eres una adicta al azúcar —informo.
—No, solo me gusta tener cosas en mi boca.
—No, ni siquiera tocaremos ese tema.

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Ella me mira fijamente.
—Se llama fijación oral, Hunter. Es bastante común.
—Jumm. Si tú lo dices.
Y a pesar de mi mejor esfuerzo de olvidar toda esta conversación, pensamientos
de Demi y su fijación oral me siguen todo el camino de vuelta a casa y consume mi
cerebro sobre sexuado. Y lo siguiente que sé es que estoy cerrando con seguro la
puerta del baño y entrando en la ducha, dando un fuerte apretón a una erección lo
suficientemente dura para cortar mármol por la mitad.
Está sucediendo de nuevo.
Estoy fantaseando con Demi Davis, y esta vez no lo estoy deteniendo.
Visualizo esos labios carnosos envueltos alrededor de esa paleta roja, excepto
que en segundos la paleta es reemplazada con la cabeza de mi polla. Me estoy
deslizando entre esos sexys labios, y su lengua instantáneamente sale para probar,
porque está hambrienta de mí.
—Mmmm. —La imagino murmurando—. Sabe a dulce. —Y me imagino
diciéndole que su coño probablemente sabe incluso más dulce, lo que la hace gemir
y el sonido de su garganta viaja por la longitud de mi eje y se aprietan mis bolas.
—Maldición. —Mis roncos improperios hacen eco en el espacio de la ducha.
Descanso mi antebrazo contra la pared de azulejos mientras trabajo con
movimientos rápidos y desesperados. Mi polla está tan dura que duele. El vapor en el
baño me dificulta la respiración. Cuando empiezo a follar mi propio puño, mi frente
se hunde contra mi brazo y respiro tragos de oxígeno caliente.
Oh hombre, esto se siente bien. Mi cursi fantasía guionizada se ha disuelto en el
aire humeante. Ahora estoy acariciando mi polla con imágenes aleatorias que pasan
por mi mente: Demi chupándome, el escote de Demi en esas blusas apretadas que
usa, sus piernas bronceadas… extendiéndose para mí. Ah demonios, me pregunto
qué ruidos hace cuando se corre…
Me corro como un cohete. Santo infierno. Mis caderas se quedan quietas cuando
una oleada de placer caliente surge a través de mi cuerpo. Disparo en mi mano,
respirando con dificultad, puntos negros colándose en mi visión y mi polla
hormigueando salvajemente.
Me siento un poco culpable de haber fantaseado con Demi. Y creo que me
perdonaría si se lo dijera. Quiero decir, tenía que suceder. Estoy en una situación
desesperada, cinco meses interminables sin sexo. A finales de mes, estaré teniendo
fantasías con Mike Hollis.

85
Estoy empezando a preocuparme realmente por mi cordura.
Un fuerte golpeteo sacude el marco de la puerta.
Sorprendido, casi salpico fuera de la bañera.
—¡Hunter! —grita Rupi—. Sal de ahí ya. ¡Usarás toda el agua caliente y quiero
ducharme antes de dormir!
Un gemido se aloja en mi garganta, que se siente cruda y dolorida por todos los
jadeos pesados que acabo de hacer. Todavía estoy agarrando mi polla, pero se está
ablandando rápidamente porque eso es lo que la voz de Rupi hace a los penes.
—Vete —gruño hacia la puerta, pero no hay negociación con terroristas. Si no me
someto a sus demandas, probablemente irá a buscar un video de YouTube sobre
cómo desbloquear cerraduras, abrir la puerta y sacarme a la fuerza de la ducha.
Odio a mis compañeras de cuarto.

86
CAPÍTULO 10

Demi
No tengo clase los miércoles, así que paso la mañana estudiando para un examen
de biología y completando una tarea de matemáticas. La carga de trabajo de este
semestre es casi el doble del anterior, así que ahora me levanto una hora más
temprano cada día con la esperanza de que me ayude a mantenerme al día con mis
clases.
Y si no estuviera lo suficientemente estresada, mi padre ha decidido que debería
empezar a estudiar para el examen MCAT7. Anoche incluso me envió un mensaje
ofreciendo contratarme un tutor. Le dije que lo pensaría.
Aunque, realmente solo necesito pensar en una manera diplomática de
decir: Por favor, por el amor de Dios, no me hagas estudiar para la escuela de medicina
todavía o nunca sobreviviré el tercer año.
Por la tarde, paso el rato con Corinne en su nuevo apartamento en Hastings,
ayudándola a organizar su armario. En mi casa en Boston, tengo un dulce ropero que
está categorizado tanto por color como por estilo. Mis niveles de ansiedad se reducen
drásticamente cuando todo está ordenado y clasificado.
—Muchas gracias por hacer esto —dice Corinne, un poco tímidamente.
Deslizo un pesado jersey de punto en una percha.
—Por supuesto. Sabes que este tipo de cosas son lo mío. Además, somos amigas.
Las amigas no dejan que sus amigas limpien los armarios solas.
Su sonrisa de respuesta está llena de gratitud.
Corinne es un hueso duro de roer a veces. Es muy bonita, y hay un flujo constante
de chicos persiguiéndola, pero es selectiva en cuanto a con quién sale. Es antisocial,
tranquila a veces, pero su sarcasmo es de primera clase y cuando baja la guardia es
muy divertida.

7
MCAT: es un examen presentado en los Estados Unidos por personas que desean entrar a una facultad de
medicina.
87
—Este apartamento es súper lindo —digo—. Me encanta lo grande que es el
dormitorio. —Es casi tan grande como mi habitación en la casa de la hermandad, y
tuve suerte con el sorteo y me quedé con la principal.
Mi teléfono suena en la cama doble de Corinne. Lo agarro y encuentro un
mensaje de Hunter.
HUNTER: ¿Viste el partido de los Bruins anoche?
En uno de nuestros intercambios de mensajes anterior, había estado delirando
sobre algún juego en la televisión, y yo había mencionado que me aseguraría de
empezar a ver hockey. No creo que él haya captado el sarcasmo.
YO: ¡Oh sí! ¡Fue INTENSO! ¡¡¡No puedo creer que ese jugador anotara diecinueve
puntos!!!
ÉL: No lo viste, ¿verdad?
YO: No. Lo siento. Te lo dije, no me gusta el hockey.
ÉL: Esperaba más de mi terapeuta. Adiós.
Hay una larga pausa.
HUNTER: Mierda, espera, te envié un mensaje por una razón. ¿Todavía tenemos
nuestra sesión en el gimnasio hoy?
YO: Sí. Después de que termine de cenar. ¿Como a las 8? Oh, y asegúrate de llevar
pantalones ajustados de spandex para que pueda denigrarte.
ÉL: Obvi.
Sonrío a la pantalla.
—¿El jugador de hockey otra vez? —pregunta Corinne.
—Sí. —Riendo, niego con la cabeza con indulgencia—. Es tan engreído. Pero muy
sexy. Te arreglaría una cita con él, pero no tiene sexo.
—Espera, ¿qué?
—Está practicando la abstinencia por un tiempo. —Espero que no sea un secreto,
pero por si acaso, no ofrezco más detalles—. Oye, ¿cuál es tu red Wi-Fi? Estoy
tratando de unirme a ella.
—Oh, aún no he configurado el Wi-Fi. Vienen el viernes para hacerlo.
Estoy a punto de guardar mi teléfono cuando entra otro mensaje.
TJ: ¿Sigue en pie la cena?

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YO: Oh sí. ¡¡¡Sushi, bebé!!!!
Lo señalo con tres emojis de pescado. TJ contesta con un par de camarones, y
luego nos enviamos emojis al azar de la vida marina que me hacen reír.
YO: ¿Te has dado cuenta de que no hay emoji de langosta? ¡Qué diablos!
TJ no responde, así que dejo el teléfono y empiezo a doblar el montón de
camisetas en el colchón de Corinne.
—Siento que todo esto debería ir en tu tocador —sugiero—. Colgar camisetas es
un desperdicio de perchas.
—De acuerdo. Colguemos las cosas que se arrugan, y luego vestidos, faldas…
Mi teléfono suena de nuevo. TJ acaba de enviar una foto de una langosta de
dibujos animados con corazones en los ojos, y una burbuja de diálogo sobre su cabeza
que dice: “¡QUIERO PONER MIS GARRAS EN TI!”
Me echo a reír a carcajadas.
—Lo siento —digo a Corinne—. TJ está enviando memes.
—Tienes como un millón de amigos hombres. Mientras tanto, yo ni siquiera
puedo lidiar con uno. —Niega con la cabeza—. No sé cómo lo haces. Todos esos egos
frágiles… son solo niños que necesitan atención —jadea de alegría—. ¿Sabes quién
eres? Eres Wendy, de Peter Pan, con todos los Niños Perdidos.
—Suena bien —digo secamente—. Pero amo a mis Niños Perdidos. Son una
fuente constante de entretenimiento. —Doblo otra camiseta—. TJ y yo vamos a
cenar en la ciudad esta noche. Vamos a probar el nuevo local japonés que se abrió
frente al teatro. ¿Quieres venir?
—No puedo. Voy a organizar un grupo de estudio aquí más tarde. ¿Solo tú y TJ?
¿Sin Nico?
—Nico juega al baloncesto con Darius y luego se reúne con unos tipos del trabajo
para tomar algo. Probablemente los conociste cuando te ayudaron a mudarte.
—Conocí a dos. —Lo piensa—. Uno era muy lindo, y el otro muy calvo.
Me río.
—El calvo es Steve, y creo que el lindo… probablemente era ¿Roddy? Diminutivo
de Rodrigo. Pero creo que tiene novia.
—Qué lástima.
—Sí, claro. Ni siquiera quieres un novio.

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—Cierto.
Llevo el montón de camisas bien dobladas a la cómoda de madera de segunda
mano de Corinne.
—Vamos, guardemos todo esto y volvamos al armario. El armario es la parte
divertida.
—Las cosas que te traen alegría… —Suspira—. Eres tan jodidamente rara, Demi.
Paso un par de horas más con Corinne, y luego camino la corta distancia hasta el
corazón de la ciudad. TJ se reúne conmigo en el restaurante de sushi, lo que termina
siendo fenomenal, así que naturalmente le envío un mensaje a mi novio en el viaje de
Uber de regreso al campus, porque la buena comida me entusiasma y cuando me
entusiasma debo compartirla con Nico.
NICO: Creo que devalúas la moneda del orgasmo cada vez que llamas “orgásmica”
a una comida.
YO: Bueno, creo que no aprecias la buena comida. Y eso es prácticamente un
crimen, eres cubano y la comida está en tu sangre.
ÉL: No.
YO: Le diré a tu mamá que dijiste eso.
ÉL: No te atrevas.
YO: Voy a ir al gimnasio pronto. Llegaré a casa alrededor de las 9. ¿Quieres venir
cuando termines con los chicos?
ÉL: Probablemente no, bb. Creo que volveremos a casa de Steve y haremos una
maratón de Fortnite.
Solo estoy un poco decepcionada. No teníamos planes, así que no puedo culparlo
por querer seguir saliendo con sus amigos, la gente con la que originalmente tenía
planes.
YO: Está bien. ¡Diviértete! Te amo.
NICO: También te amo bb <3 <3 <3 <3
•••

—Extraño las mamadas —declara Hunter en el gimnasio una hora después.


La desolada afirmación desencadena un estallido de risa de mi parte, que casi me
hace tropezar en la cinta de correr. Ha pasado una semana desde que nos vimos, y
obviamente su estatus de monje está todavía sólidamente intacto.

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—Lamento oír eso —digo.
—No te disculpes conmigo, discúlpate con mi polla.
Resoplando, miro hacia el sur. No voy a mentir, su paquete es impresionante
debajo de sus pantalones negros. Hago un gesto magnánimo hacia su entrepierna.
—Lamento sinceramente tus recientes problemas, polla de Hunter.
El dueño de la polla asiente sobriamente.
—Él aprecia el sentimiento.
Este maldito tipo. Es o el mejor o el peor. Todavía no lo he decidido.
Dicho esto, definitivamente es el peor compañero de gimnasio. Durante los
últimos cuarenta minutos, hemos estado lado a lado en nuestras respectivas cintas
de correr sin alterar el ritmo rápido. Pero ahora me estoy enfriando. Es una admisión
de derrota cuando muevo mi dedo por el botón de ponerlo más lento para hacer el
entrenamiento un poco más fácil.
El señor Estrella de Hockey apenas ha empezado a sudar. Un ligero brillo cubre
su frente y eso es todo. Mientras tanto, yo soy un desastre sudoroso. Gracias a Dios
que no estoy románticamente interesada en él, de lo contrario me sentiría
increíblemente cohibida y avergonzada por transpirar tanto. Ni siquiera Nico me ha
visto así de sudada.
—Oww, ¿alguien necesita un descanso? —dice Hunter burlándose.
—No, solo ir un poco más lento.
—Quejona.
—Monje.
—Tienes que dejar de usar eso como un insulto. Algunas personas consideran mi
celibato admirable.
—Lo dice el tipo que se queja de que le faltan mamadas.
—Como si no fueras a extrañar que el novio dejara de comértela.
—No realmente —digo antes de poder detenerme. Y me arrepiento al instante.
No me gusta hablar de intimidades, especialmente de mi novio. ¿Y qué si Nico no es
un genio oral? Eso no significa que no posea otras cualidades excepcionales.
Desafortunadamente, Hunter me oyó alto y claro. Incluso cuando su cabeza gira
hacia mí, el resto de su cuerpo no pierde ni un solo paso, sus largas piernas se comen
la cinta de correr.

91
—Uh-oh. ¿Mi hombre Nico no lo está haciendo por ti con su lengua?
—No, lo hace.
—¿Sí? No sonó así ahorita.
—Lo que sea, no todo el mundo es bueno en lo oral —digo—. La práctica hace al
maestro, ¿verdad?
Hunter parece estar tratando de no reírse.
—¿No han estado juntos por diez años?
—Ocho —digo a regañadientes—. Empezamos a salir oficialmente cuando
teníamos trece años.
—¿Y aún no domina el arte de comer coño? —La incredulidad marca su tono.
—No seas grosero.
—Bien, ¿quieres que lo llame cunnilingus?
Esa palabra es realmente desagradable. ¿A quién se le ocurrió?
—Mira, no estoy diciendo que sea horrible en eso. Honestamente, creo que soy
yo. Simplemente no estoy interesada en ello.
—¿Alguna vez te ha comido alguien más?
—No.
—Entonces, ¿cómo sabes que eres tú? —reta Hunter—. Cien dólares a que es
malo para comérsela a las chicas. ¿Cuánto tiempo pasa ahí abajo?
Mis mejillas están ardiendo.
—No mucho. —Me apresuro en la defensa de Nico—. Creo que es demasiado
impaciente para entrar en mí.
—Pero la anticipación es la mitad de la diversión —protesta Hunter.
Me encojo de hombros.
—No importa. Incluso si es él, hace cosas increíbles cuando está dentro mí, y su
juego de dedos es bastante dulce. No todos podemos ser buenos en todo, ¿verdad?
—Yo sí puedo —dice Hunter con suficiencia.
—Mmm-hmmm, estoy segura de que eres fenomenal en la cama. Los hombres
que se jactan de sus proezas sexuales siempre lo son.
—Lo soy. Lástima que nunca lo sabrás.

92
—Yo y todas las demás chicas, Monje.
Pone los ojos en blanco. Su ritmo sigue siendo rápido. ¿Cómo es que lleva toda
una conversación sin quedarse sin aliento? Yo estoy luchando por hablar y correr al
mismo tiempo. Malditos atletas.
—De todos modos, a pesar de sus decepcionantes fracasos, Nico parece un tipo
genial. —Hunter se suaviza—. Es gracioso.
—Es muy gracioso. Y sí, es un tipo genial.
—Menos las habilidades orales inferiores, por supuesto.
—No son inferiores. Son normales.
—¡Qué apoyo!
—Oh, cállate.
—Cállate tú. —Hunter muestra su sonrisa diabólica—. No te preocupes, no le diré
que dijiste eso. Aplastaría su ego.
—Todo lo que tú y yo hablamos cae bajo la confidencialidad médico-paciente —
digo con firmeza.
—Entendido, Doc.
Una mujer en entrenamiento apretado serpentea y comienza a hacer sentadillas
directamente en nuestra línea de visión. Uno podría pensar que su elección de
ubicación es involuntaria, si no fuera por el hecho de que en el espejo que hay al otro
lado de la habitación, su mirada sedienta está súper pegada a Hunter.
Él nota la admiradora y me da un guiño. No es la primera mujer que intenta
llamar su atención esta noche, y estoy segura de que no será la última. Es irónico que
sea célibe, porque cualquier chica en este gimnasio estaría feliz de tener sexo con él.
En el gimnasio. Delante de todos.
—No puedo creer que Nico sea la única persona con la que te has acostado —dice
Hunter.
—¿Qué hay de malo en eso?
—¿Malo? Nada. Es simplemente sorprendente.
—Hemos estado juntos desde siempre, ¿cuándo habría tenido la oportunidad de
acostarme con alguien más?
—¿Nunca lo has engañado? ¿Jamás?

93
—Nunca. Hubo algunos descansos a lo largo de los años, pero nunca me acosté
con nadie más.
Mueve una ceja desafiantemente.
—¿Estás diciendo que no te acostaste con nadie durante esos descansos?
—Besé a algunos tipos —admito encogiéndome de hombros.
—Porque esa no es la respuesta más vaga que he oído nunca.
—Dios, eres tan entrometido. Bien. Besé a otros tres tipos, y puede que haya
habido caricias durante uno de esos encuentros.
—¿Ligero o pesado?
—Ligero. No fue más allá de la segunda base. Él quería hacer más, pero yo sentía
que estaba traicionando a Nico.
—¿En serio? Deberías haber ido a por ello. Porque odio tener que decírtelo, pero
te garantizo que Nico fue más allá de la segunda base.
—Sé que sí. Él y yo somos honestos el uno con el otro. Además, en uno de los
descansos lo vi besándose con una chica en una fiesta. Eso es lo que me llevó a
tontear con el tipo de los toqueteos. —Vacilo—. Y sé que Nico se acostó con otra
persona, al menos una vez.
—¿Al menos? —Las zapatillas de Hunter golpean la cinta mientras aumenta su
ritmo. Ugh. ¡Está corriendo más rápido ahora! Y ni siquiera respira con fuerza. Es
increíble. Es increíble.
Me muevo a paso de caracol y ni siquiera estoy en la posición de enfriamiento.
—Sé que hubo un ligue seguro, porque él me lo contó. Pero… creo que me
engañó una vez —confieso, y luego me arrepiento.
Una cosa es criticar las habilidades orales de tu novio, pero ¿abrir el armario y
dejar que los esqueletos caigan? Eso es cruzar una línea.
»No le digas a nadie que dije eso.
Hunter es lo suficientemente inteligente como para reconocer que hablo en
serio.
—¿De verdad crees que te engañó?
Asiento con un movimiento de la cabeza. Este es un tema que no me gusta tocar.

94
—El verano anterior al último año, lo visité en Miami y algunos de nosotros
fuimos de campamento a los Everglades. Bueno, no acampar de verdad. Más bien
por moda.
—¡Buuu! —exclama al instante Hunter, dándome dos pulgares hacia abajo.
La mujer que mueve el trasero en nuestros rostros nos mira por encima del
hombro para ver cuál es la conmoción, pero Hunter ni siquiera la mira.
—Nop, nop, nop —anuncia él—. No se te permite ser una de esas chicas, Semi.
—No creo en el exterior, ¿de acuerdo? Prefiero acampar en un lugar con paredes
y baño y Wi-Fi y…
—¡Eso no es acampar!
—Exactamente. Es por moda, como dije.
—¡Buuuu!
—¿Por favor podrías dejar de abuchearme?
—Justo cuando empezabas a agradarme, descubro que eres una mocosa
malcriada de Miami que se niega a dormir en una tienda de campaña.
—¿Quieres oír el resto de la historia o no?
Su expresión se vuelve rápidamente ansiosa.
—Oh, de verdad que sí. Pero solo si quieres contarme.
Por alguna razón inexplicable, quiero contársela. Solo se la había confiado a otra
persona: Amber, mi mejor amiga en Miami. Y me dijo que estaba siendo paranoica.
—Uno de nuestros amigos trajo a su prima Rashida en el viaje, y te digo que esta
chica no dejaba de coquetear con Nico. Estaba empezando a enojarme, así que yo…
—Me detengo abruptamente.
—¿Tú qué? —exige Hunter.
Hago un sonido de queja.
—Puede o no que le haya dicho que si no dejaba de coquetear con mi hombre, la
ahogaría en el lago y dejaría su cuerpo para los caimanes.
Por primera vez en sesenta y dos minutos, la marcha de Hunter se detiene un
poco. Agarra el pasamanos para estabilizarse, pero la risa que sacude su cuerpo no
disminuye.
—Mierda. Eres una psicópata, Davis. Lo sabía.

95
—No, robé esa línea de un episodio de Cheerleaders Who Kill. No soy lo
suficientemente creativa para planear un horrible asesinato. De todos modos, esta
chica Rashida era tan depredadora y tan obvia que necesitaba el recordatorio de que
él tenía novia. Dios sabe que él no estaba actuando como tal. Sentí como si él
estuviera alentando el coqueteo, lo que me molestaba aún más. Empezamos a
discutir y Nico se enojó, anunció que iba a dar un paseo y desapareció por unas horas.
—¿Unas horas? —Hunter estrecha los ojos—. Déjame adivinar, ¿Rashida
desapareció más o menos al mismo tiempo?
—Buena suposición. Ella dijo que fue a la ciudad a comprar bocadillos, y el
armario de la cabaña estaba reabastecido, así que tal vez lo hizo. Pero aun así me
pareció sospechoso.
—Claro que sí, era sospechoso.
—Enfrenté a Nico y él insistió en que estaba solo en el bosque y que no había
visto ni hablado con Rashida en horas. Me dijo que estaba siendo ridícula y
exagerando, y enloqueció tanto que me sentí culpable por hacer la acusación y
terminé disculpándome con él durante todo un año. —Frunzo el ceño—. Quiero creer
que no hizo nada, pero…
—Pero no le crees —termina Hunter.
—No lo sé. Y me siento como una idiota por ello.
—No deberías. Siempre confía en tus instintos, Demi. Si la gente se comporta de
manera sospechosa es porque ha hecho algo turbio. Y el hecho de que perdiera la
cabeza y te gritara dice mucho. Ataque de personas culpables. La gente inocente no
lo hace.
—Tal vez, pero… lo que sea, esto fue hace años. Éramos niños. —Me encojo de
hombros—. Estamos en los veinte ahora y está en el pasado.
—¿Hay algo así realmente queda en el pasado? —La voz de Hunter se vuelve
ronca—. Creo que un incidente como ese siempre estará al acecho en mi mente.
Digamos que Summer cambió de opinión y decidió que yo le gustaba y no Fitz
después de todo. Eso me molestaría pensando toda nuestra relación: si realmente me
quiere, si está pensando en él ahora mismo, ese tipo de cosas. Creo que es mejor… —
Hace un movimiento de corte con los dedos—. Cortar. Empezar de nuevo. Si un pozo
se seca o se estropea, cavas uno nuevo, ¿verdad? No bebes del agua envenenada.
Resoplo.
—¿Sabes mucho de pozos, chico de Connecticut?

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—No necesitas experiencia de primera mano con algo para usarlo como
metáfora. —La expresión de Hunter se vuelve pensativa—. Pero, mira, Nico parece
un tipo decente, y obviamente está enamorado de ti, si eso te hace sentir mejor.
—Lo hace, en realidad. —Agradezco las observaciones imparciales de terceros.
Significan más que las falsas seguridades y tópicos que tiendes a recibir de personas
que te aman.
Otra chica pasa por aquí. Su paso se ralentiza drásticamente cuando ve a Hunter.
Finalmente está sudando, su camisa húmeda se aferra al pecho más impresionante
que jamás haya visto. Sus pectorales están perfectamente definidos, y sus brazos son
espectaculares. No culpo a ninguna de estas mujeres por volverse locas por él.
Hunter le echa un vistazo a su admiradora, y luego mira seriamente hacia mí.
—No tienes idea de lo agradable que es estar con alguien que no quiere follarme.
—Dios mío, es la cosa más engreída que he oído en mi vida.
—Es verdad. —Hace señas con la mano—. ¡Míralas, Semi, míralas a todas! Todas
son tan follables y todas me quieren. Mientras tanto, eres como una bella criatura
neutral sin ganas de acostarte conmigo. Es glorioso.
—¿Todas son follables? Siento que eso es una exageración.
—Ya hemos establecido que mi polla no discrimina. Ni siquiera tú tienes
inmunidad.
Giro mi cabeza.
—¿Qué demonios significa eso?
—Ah. Nada. —Obviamente está escondiendo algo mientras presiona unos
cuantos botones en la máquina para activar la configuración de enfriamiento.
Cuando me mira de nuevo, su expresión es tímida—. Tengo una confesión que hacer,
pero tienes que prometerme que no te enojarás.
—Nunca te prometería eso. Nunca.
—¿En serio?
—En serio. Dímelo bajo tu propio riesgo.
—Bien. Me masturbé la otra noche…
—Felicitaciones. ¿Te palpitaba la polla cuando te corriste?
—No he terminado.
—¿Así que no te corriste?

97
—Quiero decir que no había terminado de hablar —gruñe—. Me masturbé la otra
noche… fantaseando contigo.
Mi mandíbula cae.
Um. ¿Qué?
—Oh. Dios. Dios. —Lo miro con total incredulidad—. ¿Por qué me dirías eso?
—Porque me sentía culpable por ello. Como si necesitara ir a la iglesia y
confesarme.
Puedo sentir que me sonrojo y sospecho que estoy más roja que un tomate. Sí,
tengo muchos amigos hombres, pero es la primera vez que uno de ellos confiesa que
se complace a sí mismo mientras fantasea conmigo. Quiero decir… es halagador,
supongo. Si TJ o Darius o…
Me estremezco con solo pensarlo.
Bien. Interesante respuesta. La idea de que mis otros amigos se masturben
conmigo es muy poco atractiva. Pero la idea de Hunter acariciando su polla y
fantaseando conmigo es…
Mis muslos se aprietan ante la imagen sucia.
Oh, Dios mío.
No.
Nope.
In. Ap. Propiado.
Hunter suspira profundamente.
—Me siento mucho mejor ahora que me he desahogado.
—¡Bueno, yo no! —No puedo quitarme la imagen de la cabeza ahora, y eso es tan,
tan malo.
Sus ojos oscuros brillan.
—Tómalo como un cumplido.
—No, gracias.
Usa el dobladillo de su camisa para limpiar el sudor de su frente, lo que significa
que literalmente nos mostró todo el pecho a mí y al resto del gimnasio. Sus
abdominales de tabla de lavar están brillando.

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—De todos modos, aparte de ese pequeño problema que te conté, estoy
realmente involucrado esto que tenemos. —Hace un gesto entre nosotros—.
Promete que eso nunca cambiará.
—¿Qué es lo que nunca cambiará?
—Que nunca querrás acostarte conmigo —dice dramáticamente.
La pura arrogancia… suelto un suspiro y me acerco para darle una palmadita en
su estúpido y musculoso brazo.
—Prometo que nunca querré acostarme contigo, Hunter.

99
CAPÍTULO 11

Hunter
He estado evitando las fiestas del Greek Row desde el festival de tortura de
lencería en Theta Beta Nu, pero los chicos insisten en ir a una fiesta de fraternidad
después de nuestro partido del sábado. Jugamos en Suffolk, así que el autobús no
nos deja en el campus hasta pasadas las once. Luego tenemos que ir a Hastings,
porque todos vivimos fuera del campus y los chicos se quieren cambiar. O, en el caso
de Foster, buscar su hierba.
Irse de fiesta durante la temporada es poco común, pero beber y fumar hierba de
vez en cuando no es algo inaudito. Conozco a varios tipos de hockey que consumen
coca, pero el entrenador Jensen tiene un programa limpio en Briar. De vez en cuando
alguien se gana la lotería y le hacen una prueba, pero no es algo frecuente. Todos
conocemos el estricto (y aleatorio) protocolo de pruebas de drogas de la ANAC.
En lugar de elegir un conductor designado, tomamos un Uber de vuelta al
campus porque todo el mundo está planeando tomar unas copas para celebrar la
victoria de nuestros juegos este fin de semana. Pero nuestro horario ha sido ligero
hasta ahora. La semana que viene nos enfrentaremos a algunos partidos difíciles,
entre ellos el de la Universidad de Boston, y esta temporada ellos están invictos. Pero
aún es temprano.
Conor está a mi lado en el asiento trasero, con Foster al otro lado. Con está
concentrado en su teléfono. Probablemente mirando su libro negro digital.
Estoy de niñera esta noche, así que me puse una camisa con cuello y bolsillo para
poder meter a Pablo.
—Mira a esta puta —digo al huevo—. ¿Alguna vez has visto algo tan asqueroso?
La cabeza de Conor se levanta de la pantalla.
—Oh, puede ser. He oído los rumores sobre ti, señor Me Acosté con Todas las
Mujeres del Campus el Año Pasado.
Atrapado.
—¿Con quién estás hablando? —pregunto con curiosidad.
—Esta chica Michelle. Se reunirá con nosotros en la fiesta.
100
Reanuda sus mensajes de texto, así que le sigo la corriente, porque Foster
también está en su teléfono y estoy cansado de que me ignoren. Le mando un
mensaje a Hollis, que está en casa el fin de semana y quiere divertirse con nosotros
esta noche. Él y Rupi estaban discutiendo sobre eso cuando me fui. Él quería ir, ella
quería quedarse en casa. Novias, ¿verdad?
YO: Hombre, pon a ese pequeño gato infernal sobre tu hombro y sal. Sabes que
quieres…
HOLLIS: Realmente quiero hacerlo. Hace mucho que no voy a una fiesta. ¿Es así
como se siente tener novia? ¿Acurrucarse constantemente?
Estoy escribiendo una respuesta cuando aparece otro mensaje.
HOLLIS: No quise decir eso. Tener una novia es la experiencia más gratificante en
la vida de un joven. Las novias son un tesoro.
YO: Rupi, ¿le robaste el teléfono a Mike?
NO, es la respuesta, y empiezo a reírme porque es tan obvio que lo hizo. Dejando
a un lado las palabras cursis, Hollis nunca ha escrito frases completas en su vida.
YO: Tírale un hueso al hombre, Rupes. Quiere ir a una fiesta, no a un festival de
música electrónica de una semana. Básicamente significa tomar una o dos cervezas y
molerse en ti con música de mierda. Sé amable con él por una vez.
No hay respuesta. Mi teléfono permanece en silencio todo el camino hasta el
campus, no suena hasta que los chicos y yo salimos del Uber.
HOLLIS: ¡Tú eres el maldito hombre, Davenport! ¡¡¡¡¡¡¡¡NOS VEMOS ALLÍ!!!!!!!!!!
Bueno. Hice mi buena acción del día.
Una multitud se reúne fuera de la casa de Alpha Delta. Este tiempo maravilloso
que hemos estado experimentando todavía se mantiene, y aunque es casi
medianoche, el aire es suave y la gente está en pantalones cortos y camisetas. La
fraternidad incluso instaló una máquina de conos de nieve en el césped delantero.
Me encanta la universidad.
Conor me golpea en el brazo.
—Michelle dice que está atrás. —Guiña el ojo—. En el jacuzzi.
Foster palidece.
—Oh, Jesús, no, no entres en ese jacuzzi. Te va a dar sífilis de la pierna.
—¿De qué mierda estás hablando?

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—¿No recuerdas ese sarpullido asqueroso en la pierna de Jesse? ¿Durante la
pretemporada? Sí, se contagió por bañarse en el jacuzzi Alpha Delta, también
conocido como Bacteria Central.
—Es verdad, lo hizo —confirma Bucky—. No creo que nadie compruebe nunca
los niveles de pH o lo que sea que se supone que deban hacer. —Agita un dedo hacia
mí—. No lleves a Pablo cerca de ese lugar.
—Sí, podrías hervir al cabrón. —Foster se ríe.
—Ya está hervido —digo—. No puede hervir más.
—¿Y qué?
—Y bien podría abrirlo ahora mismo y estaría delicioso.
—Amigo, no hagas eso —dice Conor—. Ese huevo ha pasado por tantas manos
en las últimas semanas que él probablemente tenga sífilis.
Resoplo y me doy palmaditas en el bolsillo del pecho.
—Felicidades. Podrás vivir otro día, señor Eggscobar.
Los cuatro caminamos por el costado de la casa y cruzamos la puerta. El patio
trasero es enorme, con una piscina en forma de riñón, una gran extensión de césped
y el infame jacuzzi. Por suerte, está lleno, así que aunque quisiéramos entrar, no
habría espacio. Las chicas están inclinadas entre los regazos de los chicos, y en los de
los demás.
Varios asistentes a la fiesta lanzaron una gran ovación en nuestra entrada.
—¡Hockey Briar! —grita alguien, levantando una taza roja.
—¡Hockey Briar! —grita La multitud.
No voy a mentir. Es increíble ser famosos en el campus. Al equipo de fútbol no le
ha ido bien durante casi una década, pero el programa de hockey siempre ha sido
excelente. Pateamos traseros con frecuencia, y no nos faltan fans.
Los chicos vienen a darme una palmada en el hombro. Las chicas empiezan a
venir, una de las cuales se dirige a Conor.
Lo bueno de Conor es que es un hombre de “una a la vez”. Cuando pone su
mirada en una mujer, tiende a permanecer en esa mujer. Claro, su enfoque no dura
más de una semana o dos. Cuando se trata de ligar, Con incluso le monta la
competencia a Dean Di Laurentis. Pero por el momento, su interés está únicamente
a la rubia linda que se abre paso a codazos entre la multitud.
Conor le pone un brazo alrededor del hombro.

102
—Hola, nena.
—¡Hola! —Sus labios están manchados de rojo por el cono de nieve de cereza en
su mano. Ella lo eleva a la boca de Con y canta—: ¿Quieres un poco?
—Joder, sí —gruñe y lo muerde como un salvaje.
Michelle se ríe, y las otras chicas se dispersan infelizmente cuando se dan cuenta
de que no se van a pescar el gran pez esta noche.
Conor me presenta a Michelle y charlamos un rato, mientras Bucky y Foster salen
corriendo a buscarnos unos tragos. Michelle pregunta por qué hay un bulto en el
bolsillo de mi camisa, lo que nos obliga a explicar la situación de Pablo. Uno pensaría
que estaría horrorizada por el alcance de nuestra inmadurez, pero en vez de eso se
ríe con deleite y le dice a Conor lo adorable que es. Él le hace ojitos y en poco tiempo
están entrando a la casa, probablemente en busca de algo de privacidad.
—¡Hombre del hockey! —exclama una voz fuerte, y me doy la vuelta para ver a
Nico dirigiéndose a mí.
Parpadeo de sorpresa.
—Hola —saludo al novio de Demi—. Qué casualidad encontrarte aquí.
Intercambiamos un golpe de puño de macho.
—Todos estos idiotas de aquí no dejarán de animarlos, ¿ganaron un partido? —
pregunta con una sonrisa.
—Sí, sí.
—Bonito. Supongo que Briar está imparable esta noche, el equipo de baloncesto
también ganó. Destruyeron Yale. Todos venimos de allí.
—¿Demi está contigo? —Miro más allá de su hombro.
—No, está en casa. Es noche de chicos. —Hace un gesto a un grupo pequeño a
pocos metros de distancia, y noto que incluye más que a los chicos. Bastantes
mujeres escasamente vestidas están colgadas de los amigos de Nico.
Mi cerebro de repente invoca la confesión de Demi en la cinta de correr la otra
noche. Cómo cree secretamente, incluso años después, que Nico la engañó en la
secundaria.
Y ahora, al encontrarme con él en una fiesta de fraternidad con un grupo de
chicas, mi sistema de alarma interna se activa.
Pero tal vez estoy siendo un idiota. Solo porque esté saliendo con unas chicas no
significa que esté engañando a Demi.

103
—De todos modos, te vi desde allí y quise saludarte —dice Nico, levantando su
vaso en un brindis. Excepto que lo hace tan abruptamente que el líquido se derrama
sobre el borde, y el potente olor del vodka llega a mis fosas nasales. Sus torpes manos
y sus ojos borrosos me dicen que está bastante borracho—. Nos vemos luego, ¿de
acuerdo?
—Genial. Salud. —Levanto mi propio vaso.
Nico regresa con sus amigos. Me tranquiliza ver que no se para al lado de ninguna
de las chicas, sino que está inmediatamente absorto en una conversación con un tipo
bajo y calvo con una camiseta sin mangas negra. No me importa si Nico me atrapa
mirándolo, solo estoy cuidando a Demi. Es una buena persona.
—Igual que tú —digo a Pablo, acariciando mi bolsillo.
—¡HE. LLEGADO! —El grito majestuoso es cortesía de Mike Hollis, quien emerge
al patio desde la puerta trasera, ambos brazos levantados en una postura de victoria.
Rupi le persigue por los talones como un gatito molesto.
A pesar de ser increíblemente repulsivo, Hollis era muy popular cuando asistía a
Briar. Viejos compañeros de equipo y un montón de fans se acercan a saludar y él
acepta las bienvenidas y elogios como si fuera Meghan Markle saludando a los
plebeyos.
Rupi me ve y marcha hacia mí. Está vestida con el atuendo tradicional de Rupi:
una falda de talle alto hasta la rodilla y una blusa abotonada con un escote alto.
—Realmente quería ver Riverdale esta noche, Hunter —resopla.
Pongo un brazo alrededor de sus pequeños hombros.
—Lo siento, Rupes. Pero a veces tenemos que hacer sacrificios por los que
amamos.
Una gran sonrisa prácticamente divide su rostro.
—Dios mío, eso fue lo más dulce que has dicho. Sabía que secretamente eras un
blandengue.
—No se lo digas a nadie. ¿Quieres un trago?
—No puedo. Yo nos traje aquí.
—Pensé que no tenías licencia.
—No, no tengo una licencia falsa. Ugh, Hunter, no me conoces para nada.
Supongo que no, y tengo que admitir que estoy bien con eso. Rupi es agotadora
en un buen día.

104
—¿Ese es Pablo? —Su expresión se ilumina—. No sabía que lo teníamos este fin
de semana —agrega, como si se tratara de la custodia de un niño humano—. ¡Déjame
sostenerlo!
Saco el paquete rosa de mi bolsillo y se lo paso a Rupi.
—Enloquece —digo.
Nos juntamos todos durante una hora más o menos. Foster me pasa un porro y
tomo una profunda calada antes de devolvérselo. Me siento bien. Suelto, relajado.
Feliz de relajarme con mis amigos y bailar con Rupi al ritmo de la porquería de música
pop de los altavoces al aire libre. Por primera vez en mucho tiempo, no estoy
pensando en sexo. Las mujeres intentan llamar mi atención. Varias vienen a
coquetear conmigo. Pero no lo estoy sintiendo. No hay libido para mí esta noche. La
hierba tiene ese efecto en mí.
—¡Pabloooooo! —corea Hollis. Había estado charlando con algunos tipos del
equipo de lacrosse, pero ahora se une a nosotros cerca de la parte más profunda de
la piscina—. Entrégamelo, nena.
—Deja a Pablo en paz —reprende Rupi, protegiendo el huevo contra su pecho—.
Estás demasiado borracho para sostenerlo.
—¡No lo estoy! Vamos, pásamelo.
—No.
—Bien, entonces… ¡LO TOMARÉ DE TI! —Como un ninja, Hollis le arrebata el
huevo a su novia. Solo que ella tiene razón, está demasiado borracho para sostener
objetos pequeños. Sud grandes patas tropiezan cuando tiene a Pablo, quien sale
volando de las manos de Hollis.
Directamente a la piscina.
Bucky grita horrorizado. Diablos, incluso yo estoy momentáneamente aturdido.
Todos miramos fijamente el pequeño bulto que se balancea en el agua, que parece
azul gracias a los azulejos de la piscina. Que nadie se mueva.
—¿Lo acabamos de matar? —demanda Foster.
—¿Los cerdos saben nadar? —pregunta Rupi con ansiedad.
—Ni idea —admito. Pablo sigue flotando en la piscina.
—Rápido, alguien que busque en Google si los cerdos saben nadar —ordena
Bucky.
Rupi ya está al teléfono.

105
—Oh, Dios mío —dice un momento después, su voz está llena de alivio—.
¡Pueden nadar! Aquí dice que algunos cerdos se llevan naturalmente bien con el agua,
como los perros. Otros odian mojarse. Pueden ser entrenados para que naden. —
Examina nuestro huevo flotante—. Si fuera un cerdo de verdad, no creo que fuera
capaz de salir de la piscina por sí solo. No hay escalones en el extremo poco profundo.
—Sí, él no va a subir esa escalera —concuerda Foster.
Todos los ojos giran hacia mí.
—¿Qué? —digo.
—Estás a cargo de él esta noche. Tienes que sacarlo.
—¿Perdón? —Miro la piscina vacía, que hace una hora estaba llena de gente.
Ahora son casi las dos de la mañana y no es hora de nadar—. No voy a saltar a la
piscina, imbéciles.
—Nunca lo entrenamos para nadar —argumenta Bucky—. Ahora mismo está en
el agua. Pronto estará muerto.
—Esto ha ido demasiado lejos —digo con firmeza.
Excepto que, para mi genuina sorpresa, todos se mantienen firmes, incluso
Foster. Bucky cruza los brazos con fuerza.
—Por el amor de Dios —digo—. ¿En serio me van a obligar a hacer esto?
Estoy maldiciendo mientras me quito la camisa. Los zapatos y los pantalones
cargo cortos también se van, porque no me iré empapado en un Uber de camino a
casa.
Me acerco al borde de la cubierta.
—Ustedes idiotas no me merecen como capitán —murmuro, y luego me
zambullo en el agua en mis bóxers.
Por suerte, la temperatura es como la del agua del baño, y mientras nado hacia
Pablo, me obligo a tener buenos pensamientos sobre mi equipo.
Regla de capitanes número un millón: Paciencia. Siempre sé paciente.
Con Pablo en mano, subo por la escalera, goteando agua por toda la cubierta de
hormigón.
—Aquí —murmuro a Foster, empujando el huevo en su mano—. Voy a subir a
secarme y cambiarme.
La mirada infeliz de Rupi se fija en mi ropa interior.

106
—Hunter, puedo ver el contorno de tu pene.
Sí, porque los bóxers son blancos, están empapados y pegados a mi carne. Le
frunzo el ceño a Rupi antes de recoger mi ropa desechada y entrar a la casa.
Es tarde y la fiesta está terminando, así que no hay cola en el baño del piso
principal. Pero la puerta está cerrada y cuando golpeo, una voz agonizante dice:
—Vete, estoy ocupado.
Así que subo las escaleras y pruebo la del pasillo. La puerta está cerrada, pero
sacudo la perilla y encuentro que está abierta. Abro la puerta a tiempo para escuchar
un gruñido ronco y ver a Conor Edwards empuñando ambas manos en una maraña
de cabello rubio.
—Ahhhh, joder, me voy a correr —dice con aspereza, sus caderas bombeando. Y
una Michelle de rodillas se traga hasta la última gota.
¡¡Jesús!!
Rápidamente cierro la puerta, sin importarme si me oyeron. He sido testigo de
amigos en medio de un ligue antes, pero nunca he tenido el honor de mirar fijamente
a sus ojos caídos y borrosos y llenos de felicidad cuando llegan al clímax. Maldito
Conor. ¿Nunca ha oído hablar de poner seguro?
Mi mirada gira hacia un dormitorio al final. Conozco al tipo que vive aquí, Ben o
algo así. Y tiene un baño privado. Mi cuerpo mojado está goteando agua sobre la
alfombra. Necesito una toalla y una caneca de basura para tirar mis calzoncillos. El
baño de Ben, sí.
Pero solo he dado un paso al final del pasillo cuando la puerta de Ben se abre y
soy testigo de otra cosa que no debería.
Solo que esta vez es peor que entrar a ver a Conor en la boca de una chica.
Mucho, mucho peor.

107
CAPÍTULO 12

Hunter
El lunes me levanto a las seis de la mañana. Tenemos patinaje por la matutino a
las siete y necesito comer, porque siempre desayuno antes de practicar. Y luego un
segundo desayuno en la cocina de las instalaciones del hockey. Como un hobbit.
Hollis ya está despierto. Él tiene que conducir de regreso a New Hampshire hoy.
A veces se va los domingos en la noche, pero algunos fines de semana simplemente
no puede sacrificar un solo segundo con su bella doncella Rupi y se va más temprano
los domingos. Supongo que este fue uno de esos fines de semana. Pero él tendrá una
perra de viaje a esta hora.
—Hola —digo mientras él está rezagado en la cocina.
Gruñe en respuesta.
Me dirijo a la máquina de café. Necesito una dosis de cafeína para despertar mi
cerebro.
—¿Quieres un poco? —ofrezco.
Me da otro gruñido.
Decido tomarlo como un sí. Un par de minutos después estamos bebiendo
nuestro café mientras me desplazo a través de mi teléfono para verificar mi régimen
de comida para la semana. Nuestra nutricionista Karly tiene al equipo en una dieta
estricta. Claro, la rompemos todo el tiempo, pero como Karly siempre advierte,
ignorar su régimen de comida solo nos perjudica a nosotros al final.
Ojeo las opciones en la lista y me decido por un omelet de claras de huevo
cargado de vegetales.
—¿Quieres desayuno? —pregunto a Hollis—. Omelet.
Él asiente.
—Sí, uno para el camino sería agradable. En realidad, que sean dos.
—Quieres dos omelets.
—Estoy hambriento.

108
—Empezaré con uno y luego veremos si hay tiempo de sobra. El entrenador
estará enojado si llego tarde. —Saco una tabla de picar y un cuchillo en el mostrador—
. Ponte a cortar.
Hollis corta champiñones y pimientos verdes mientras yo preparo los huevos.
Mientras cocinamos, el resto de la casa permanece misteriosamente callada y el cielo
todavía está oscuro más allá de la ventana de la cocina. La oscuridad hace que se
sienta como la noche, y mi cerebro es inconscientemente transportado de regreso a
la noche del sábado.
Mierda.
Nico absolutamente durmió con esa chica con la que lo vi saliendo de la
habitación.
O al menos, se quitó los pantalones con ella.
Y cuando tienes una novia seria, tus pantalones nunca deberían de salirse en
presencia de otra mujer.
La cosa es… que en realidad no lo atrapé con las manos en la masa. Capté las
consecuencias potenciales. Y no voy a crear un problema en la relación de alguien
que apenas conozco. Demi no confía en mí lo suficiente como para tomarme la
palabra. Si fuera un amigo, como Dean, por ejemplo, y le dijera:
—Oye, Allie te está engañando. —Él me creería. Porque Dean sabe que no
tendría ninguna razón para mentir o crear peleas. Pero Demi no sabe eso. Ella
cuestionaría mis motivos, tal vez incluso sospeche que traté de sabotear a Nico así
podría tenerla para mí, lo cual no es el caso.
—Oye Mike —digo mientras vierto primero la mezcla del omelet en la sartén
caliente.
—¿Mmmm? —Él está ocupado cortando los pimientos rojos ahora.
—Tengo algo hipotético para ti.
—Está bien. Háblame hipotéticamente.
—¿Qué?
—Ya sabes, como dispara, solo que con la palabra hipotética en lugar de… lo que
sea, solo jodidamente dilo.
—Está bien. Supongamos que alguien que conoces está en una relación a largo
plazo, y atrapas a su novio o novia engañándole. Bueno, posiblemente engañando.
No estás cien por ciento seguro, pero las circunstancias fueron muy sospechosas y…
—Bajo la espátula al mostrador—. ¿Sabes qué? Al demonio. Estoy cien por ciento

109
seguro. Sé cuándo un tipo acaba de ser mamado. Literalmente vi a Conor correrse
trece segundos antes de eso.
—Davenport. —Hollis habla con una voz tan ominosa que casi estoy nervioso de
enfrentarlo.
—¿Sí?
—¿Estás tratando de decirme que viste a Rupi chupando la polla de Conor
Edwards? —dice Hollis como un oso enojado, su rostro más rojo que el pimiento en
su tabla de cortar—. ¿Cuándo mierda sucedió? ¿Fue en esa fiesta? ¿Fue cuando ella
fue a arreglarse el cabello…?
—Relájate —interrumpo—. No estoy hablando de Rupi. ¿Estás loco? Esa chica
nunca te engañaría. Está obsesionada contigo, Hollis. Ella es tu acosadora. Estás
saliendo con tu acosadora.
—Esa es la cosa más agradable que alguien me ha dicho.
—Estoy hablando de una amiga de mi clase, ¿está bien? Estoy bastante seguro
de que su novio la engañó. La pregunta es, ¿se lo digo?
—Nop. —Hollis no vacila.
—¿Por qué no? —Uso la espátula para poner el primer omelet del sartén al plato
de Mike, luego me pongo a trabajar en mi propio desayuno.
—Porque no quieres meter las narices en los asuntos de otras personas. Créeme.
—Pero él la está engañando.
—¿Y? Ese es problema de él, no tuyo.
—También es problema de ella —señalo.
—No puede ser su problema cuando ella no sabe —replica Hollis.
Hago una pausa.
—¿Entonces estás del lado de “lo que ella no sabe no la lastimará”? ¿De verdad?
—Solo estoy diciendo, ¿vale la pena que alguien extraño te involucre en una
relación con tres personas? Hijo, por favor.
—Por favor no digas hijo, por favor.
Él me ignora, tomando una gran mordida de su omelet.
—Mira, si fuera uno de nosotros —dice con la boca llena—, entonces diría joder
sí, estás en el deber de decir algo. Pero ¿qué tan bien conoces a esta chica?

110
—No muy bien. Todavía nos estamos conociendo.
Hollis finalmente se traga su comida.
—Ahí tienes. Así que si se lo dices, no te creerá, hermano. Si alguien a quien
“todavía estoy conociendo” —Usa comillas al aire—, acusa a Rubi de engañarme, yo
diría: hijo, por favor…
—Te ruego que dejes de decir eso.
—… y pensaría que tendrían segundas intenciones.
Mike Hollis, de todas las personas, está racionalmente confirmando mis propias
dudas. Pero tal vez ¿los hombres son naturalmente cínicos? Estoy seguro de que si
encuestara a cualquier mujer viviendo en esta casa si quisieran saberlo, la respuesta
sería ¡SI!, sin pensarlo.
—No te quieres involucrar —advierte Hollis—. Créeme, hermano. Mantente lo
más lejos posible de la situación como puedas.
•••

La práctica de la mañana es a paso acelerado. Estoy sudando como un perro, y


jadeando como uno mientras patino hacia la red. Estamos ejecutando dos a uno,
diseñados para que los defensas tengan la tentativa de detener a un delantero en un
pase. Pero soy mucho más rápido que Kelvin y Peters. Durante el ejercicio completo,
he logrado no solo sobrepasarlos, sino anotar cada vez.
Hasta ahora. Termino mi movimiento y libero el disco, solo para que el portero
lo detenga con su guante. Es Trenton, nuestro portero suplente.
Él levanta su máscara y destella una sonrisa con dientes.
—¿Cómo le gustan las manzanas, capitán?
Silbo con admiración.
—Ese es un guante cruel el que tienes allí. Si fueras un poco más rápido con las
almohadillas, le estarías dando seria competencia a Boris con el trabajo de arranque.
En lugar de lucir derrotado, los ojos de Trenton brillan con emoción.
—Entonces me volveré más rápido —jura.
Oh sí, tiene esa hambre. El chico va a estar en los juegos en nada de tiempo.
Patino hacia la baranda. El entrenador sopla su silbato, señalando que la práctica
ha terminado. Nuestro coordinador de defensa, O’Shea, le pide a un par de Defensas
que se queden para hacer un ejercicio más, pero el resto de nosotros está libre para

111
irse. Bien, porque mi estómago está quejándose. Es tiempo para mi segundo
desayuno. Pero primero necesito limpiar todo el sudor de mí.
Nuestras duchas tienen la configuración más dulce. Cada una tiene su propio
puesto individual por particiones a la altura de la cintura, por lo que podemos ver las
cabezas de los demás, pero no nuestros bienes, justo de la forma que me gusta. En el
puesto cerca al mío, Con está sumergiendo su cabeza bajo el chorro, alisando su
cabello largo fuera de su frente. Tiene una marca de mordisco en su hombro
izquierdo. Este jodido chico.
—Oye, acerca de este fin de semana —empiezo, decidiendo sondear a más
personas acerca de mi dilema.
Pero Conor lo malinterpreta. Riendo entre dientes en voz baja, se gira para
sonreírme.
—Sí, lo siento por eso. Olvidé cerrar la puerta. —Él levanta una ceja—. Deberías
haberte unido.
No puedo detener a mi polla de moverse. Es suficientemente malo no tener sexo
con el desfile de mujeres lanzándose hacia mí en las fiestas, ¿ahora estoy siendo
invitado a un trío? El universo tiene un malísimo sentido del humor.
—Nah, no estoy hablando de la mamada. Necesitaba…
—¡Aliméntame! —El grito angustiado reverbera en el área de la ducha,
haciéndonos saltar a Con y a mí.
—Por el amor de Dios —dice Conor, girándose hacia la puerta.
Matt y Treeface están parados afuera del puesto de Jesse Wikes, el segundo está
levantando a Pablo en el aire. No estoy preocupado por que el huevo se caiga en una
de las duchas, porque ha sido establecido que los cerdos en realidad nadan.
Jesse permanece imperturbable por los intrusos. Simplemente escurre shampoo
en sus palmas y enjabona su cabello.
—Puedes esperar cinco minutos, Pablo —dice él alegremente.
Matt lo mira fijamente.
—¿De verdad harías eso si él fuera real? ¿Si tu cerdo mascota estuviera en la
puerta rogando ser alimentado?
—Demonios sí, lo haría. Tengo tres labradores en casa. Ellos comen cuando yo
les digo que lo hagan.

112
Risas rebotan en el lugar. Él tiene un punto. Tuve un terrier Jack Russel y comía
dos veces al día, como reloj. Mi padre, loco por el control, no lo tendría de otra
manera.
Hombre, extraño a ese perro. Tenía diez años cuando murió, y recuerdo llorar a
mares en mi habitación hasta que mi Papá vino para informarme que los hombres de
verdad no lloran. Buena charla.
—Pero él está hambriento —dice Tree en acusación.
Jesse solo les da el dedo medio antes de continuar lavándose cabello. Incluso
está silbando.
A pesar de que… se está lavando más rápido… en realidad, apenas tengo tiempo
de pestañear antes de que él cierre el agua y salga rápido por la puerta.
Conor sonríe con la retirada de Jesse.
—Amigo. Pienso que ellos en realidad están empezando a creer que es un cerdo
real.
—¿Verdad que sí? —Pero no puedo negar que Pablo ha desarrollado una vida por
sí mismo. Incluso no puedo estar seguro de que siga siendo solo un huevo. Pienso que
podría ser un niño de verdad.
—De todas maneras —digo mientras me enjuago—. Necesito un consejo.
—Dispara —responde Conor, porque esa es la respuesta normal de una persona
normal. No entiendo por qué Hollis… yyyy no tiene sentido tratar de descifrar a Hollis.
Es como tratar de entender al viento.
Secándome con la toalla, rápidamente describo la situación. A diferencia de
Hollis, Con si vacila. Él lo piensa durante varios latidos antes de siquiera proveer una
respuesta.
—Se lo contaría.
—¿Sí? ¿Aunque ella podría golpearte en la cara?
—Bueno, seguro, el mensajero siempre arriesga la vida, pero ¿es mejor dejarla
en la oscuridad? ¿Qué si te encuentras con ella y el novio? Qué haces, ¿pretender que
todo está bien y que tú no sabes que él es un completo imbécil?
—Estoy con Con —dice Foster a través de la tubería del otro lado. Ha estado
escuchando todo este tiempo—. Tienes que decirle, hombre. Y oye, ¿y si resulta que
estás equivocado? Tú dices lo siento, estaba tratando de ser un buen amigo y cuidarte,
y cometí un error.

113
Lo cual es precisamente a lo que esto se reduce, yo queriendo ser un buen amigo.
Odio la idea de Demi ser tratada como una tonta. Nico parecía ser un buen tipo la
primera vez que lo conocí, pero él estaba dando algunas vibras de baboso en la fiesta.
Por otro lado, apenas conozco al tipo. Tal vez él es solo un poco baboso. No lo
convierte en un infiel.
Sondeo a algunos otros miembros del equipo en los vestuarios, y el consenso
parece ser decirle a Demi la verdad. Pero no es hasta que Jesse le envía un texto a su
novia para que le dé su opinión, de que estoy completamente balanceado en el lado
de la moralidad. En mayúsculas, Katie responde de regreso rotundamente.
DILE JODIDAMENTE AHORA, MONSTRUO SIN CORAZÓN!!!!!!
Supongo que tengo mi respuesta.

114
CAPÍTULO 13

Demi
Hay un mensaje de texto de Hunter cuando salgo de la clase de biología al final
de la tarde. Se supone que debe venir esta noche para una sesión de terapia falsa,
pero aparentemente ahora está cancelando.
HUNTER: Necesito cancelar esta noche. Cosa de última hora en Boston.
YO: ¿Acaso no hablamos LITERALMENTE en clase y confirmamos?
ÉL: Sí, y luego LITERALMENTE recibí un mensaje de texto de un amigo y ahora
tengo que cancelar.
YO: Exijo saber por qué.
ÉL: Juego de los Bruins.
YO: ¿Realmente hay un juego o simplemente estás mintiendo para dejar de
estudiar? Porque estabas actuando súper extraño esta mañana. Incluso TJ lo notó.
ÉL: No estaba actuando extraño y realmente hay un juego. Búscalo en Google.
YO: Elegiré creerte. ¿Cómo vas a llegar allá?
ÉL: Teletransportándome, obviamente.
YO: Zopenco. ¿Estas conduciendo?
EL: Sip. ¿Por qué?
YO: ¿Cuándo te vas? ¿Tal vez pueda ir contigo?
Tengo esperanzas mientras espero su respuesta. Un viaje gratis a Boston me
permitiría visitar a mis padres, a quienes no he visto desde el fin de semana del Día
del Trabajo. Ya es mediados de octubre, pero no he tenido mucho tiempo libre para
hacer el viaje a la ciudad. No tengo auto, un Uber sería demasiado caro y el autobús
tarda demasiado.
En lugar de enviar mensajes de texto, Hunter me llama.
—¿Por qué necesitas ir a Boston?
—Mis padres viven allí. Nuestra casa está cerca de Beacon Hill.

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—Bonito.
—Mira quien habla, chico rico. Entonces, ¿puedo ir contigo?
—Claro. Me voy a las seis, pero si quieres un viaje de regreso, no será hasta las
once.
—Está bien. ¿Me recoges aquí?
—Síp síp.
—Por favor, no digas síp síp. No me gusta.
—No me importa. Te veo en una hora.
Cuelga y sonrío al teléfono. Hunter me divierte. Él hace una buena adición a mi
lista de amigos chicos. Los Niños Perdidos, como diría Corinne.
Me doy una ducha rápida y luego me pongo un vestido verde y los aretes dorados
que mis padres me regalaron para mi cumpleaños en agosto.
Odio estos aretes con pasión. Son grandes aros, y si fuera por mí, los grandes
aros estarían prohibidos en este país. Pero ahora los uso porque quiero que mamá y
papá piensen que uso los aros con regularidad. Tienen tendencia a actuar como
heridos si no adulo sus regalos.
Hunter envía mensaje de texto cuando está afuera, y no me sorprende encontrar
un brillante Land Rover negro estacionado en la acera. Me deslizo hacia el lado del
pasajero y me acomodo en el elegante asiento de cuero.
—Hola —dice. Lleva un jersey negro y amarillo, su cabello oscuro peinado hacia
atrás lejos de su rostro.
—¿Estás usando gel para el cabello?
—¿Estás usando enormes aretes de aro?
—Yo pregunté primero.
—Sí, estoy usando gel.
—Tu cabeza está brillando.
—Sí, pero al menos se queda en su lugar. Cada vez que veo hockey en vivo, me
agito y me paso los dedos por el cabello hasta que se está cayendo, pensé que el gel
ayudaría a evitar eso. Tu turno.
—¿Mi turno de qué?

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—Los aros, Semi. Probablemente podría meter toda mi brillante cabeza a través
de uno de esos monstruos. —Se ríe débilmente—. Supongo que puedes sacar a la
chica de Miami pero no puedes sacar a Miami de la chica.
—Incorrecto. Desprecio estos aretes. Son más el estilo de mi madre —admito—.
A ella le encantan, y cree que todos deberían vestirse y lucir exactamente como ella.
Pero prefiero pequeños brillantes, sabes, así no hay posibilidad de que se enganchen
con algo y desgarren mi oreja, dejando un agujero ensangrentado en el costado de
mi cabeza.
—Esa es una visión realmente cínica de los aros.
—Son un peligro. Estoy de acuerdo con eso.
—¿Así que pretendes te gustan para complacer a tu mamá y tu papá?
Se está burlando de mí.
Me erizo, pero solo un poco, porque hay una verdad en esa declaración.
Especialmente la parte de papá. Mi padre es un hombre que da miedo. El tipo de
hombre que es tan imponente que constantemente siento la necesidad de
impresionarlo.
—¿Por qué Nico no te lleva esta noche? —pregunta Hunter de repente, y hay una
nota extraña en su voz.
Él estaba usando ese mismo tono esta mañana también. Cada vez que le
susurraba algo durante la conferencia de Andrews, respondía con ese tono extraño y
luego evitaba mis ojos.
Echo un vistazo, pero está concentrado en el camino y su rostro no tiene
expresión.
—Nico está trabajando esta noche.
—¿La gente se muda de noche?
—A veces, sí. En realidad, le pagan más por las mudanzas nocturnas.
—Mudanzas nocturnas suena como el nombre de una película porno.
—Creo que es una canción —digo, tratando de recordar—. Sin embargo, podría
estar equivocada. Como sea, le pagan tiempo y medio por cualquier trabajo después
de las seis, así que si aparece un turno nocturno, siempre lo toma.
—Tiene sentido —asiente Hunter. Pasan unos pocos latidos de incómodo
silencio. Es la primera vez que nos ha pasado. Por otra parte, no nos conocemos muy

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bien, por lo que un silencio incómodo seguramente aparecería más tarde o más
temprano.
—Permíteme sincronizar mi Bluetooth con tu auto —digo, alcanzando la pantalla
táctil en su tablero—. Encontraré una lista de reproducción divertida para el viaje.
Al instante golpea mi mano.
—De ninguna manera —dice—. A ninguna mujer se le permite tener tanto control
sobre mí.
Me río.
—¿Qué control? Es Bluetooth. Bluetooth es inofensivo.
—Nop. Quizás esta noche sea inofensivo. Y tal vez mañana estarás controlando
remotamente mi auto.
—¿Cómo podría hacer eso?
—Hackeando el sistema y conduciendo a mi Rover por un precipicio
Suena arrogante.
—Quiero lanzarte a un acantilado ahora —amenazo—. Solo déjame sincronizar,
imbécil. —Y luego, como soy una idiota, paso por el proceso de emparejar mi
teléfono con su auto. Silbando todo el tiempo.
Cuando termino, gentilmente pregunto:
—¿Qué te gustaría escuchar?
Me fulmina con la mirada.
—No puedo creer que hayas hecho eso.
—Si no eliges algo, pondré las bandas sonoras de Disney.
Hunter cede.
—¿Tienes alguna mezcla de hip hop de la vieja escuela?
Asiento con aprobación.
—En seguida.
Hago clic en una popular lista de reproducción y pasamos el resto del viaje
encerrados en una competitiva batalla de rap de Cypress Hill y Run-DMC. Cuando
llegamos a la ciudad, mi garganta está ronca y el rostro de Hunter está rojo como una
langosta de tanto reír.

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—¡Tienes rimas locas, Semi! —dice alegremente—. Necesitamos hacer un video
de YouTube.
—Oh Dios, nunca. No tengo ningún interés en ser el centro de atención. A
diferencia de ti.
—¿Yo?
—Te gusta el centro de atención, ¿no? ¿Jugarás hockey profesional cuando
termines la universidad?
Hunter me sorprende negando con la cabeza.
—No, no participé en el draft y no planeo firmar con un equipo después de
graduarme. Los equipos han llamado a mi puerta desde la preparatoria, pero siempre
les digo que no estoy interesado.
—¿Por qué diablos no?
—Simplemente no. No quiero ese tipo de atención nacional.
Arrugo mi frente.
—¿Pero no eres realmente talentoso? Las chicas de la casa dijeron que eres el
mejor jugador del equipo.
—Soy bueno.
Agradezco la modestia. Pero todo lo que me dice es que Hunter debe ser mucho
más que bueno.
»No estoy interesado en los juegos profesionales, Demi. No todos queremos ser
famosos.
Es una respuesta peculiar y no la compro, pero la mujer británica en el GPS de
Hunter dice que nuestro destino está más adelante a la derecha.
Sonrío mientras conducimos por la calle que he llamado a casa desde que tenía
quince años. Incluso después de seis años en la costa este, mi madre todavía no está
enamorada de Boston, en cambio a mí me gustó en el momento en que nos
mudamos aquí.
Miami es ruidoso, colorido e indudablemente divertido, pero solo porque soy
mitad latina no significa que quiera que las cosas sean ruidosas todo el tiempo.
Vivíamos en Little Havana, una comunidad mayormente cubana llena de galerías de
arte, cafeterías y tiendas de cigarros en cada esquina. Es una zona bulliciosa, casi el
polo opuesto del conservador barrio Beacon Hill de Boston.

119
Mi nueva ciudad, aunque no es tan EN TU CARA como Miami, tiene su propio
carácter único, desde sus adoquines y calles arboladas hasta Boston Common y
Newbury Street. Además, a pesar de la opinión contraria, los acentos me parecen
francamente encantadores.
—Aquí estamos. Diviértete con tus padres —dice Hunter.
—Diviértete en tu juego.
Me complace notar que él espera hasta que llegue al pórtico delantero antes de
alejarse de la acera. Los verdaderos caballeros son difíciles de encontrar en estos
días.
Mi madre grita alegremente cuando entro por la puerta. Es la persona más
ruidosa del planeta. Mis amigos insisten en que es un clon de Sofía Vergara de Modern
Family, y no están lejos de la realidad. Aunque a mamá no le gusta el personaje
colombiano, es increíblemente hermosa con una voz que podría destrozar cada plato
en una tienda de porcelana.
Parloteando en español, me abraza lo suficientemente fuerte como para
restringir mi flujo de aire, luego me arrastra por el pasillo hacia la cocina.
—¿Dónde está papá? —pregunto.
—De camino a casa desde el hospital. Acaba de terminar una cirugía, así que
espera a Papá Gruñón esta noche.
Estoy acostumbrada a Papá Gruñón. Algunos tienen un subidón después de
operar, pero papá siempre está exhausto después de una larga cirugía, y se pone de
mal humor cuando está cansado. Como un niño pequeño. Pero merece que se le
afloje un poco, porque, hola, acaba de salvar la vida de alguien. En lo que a mí
respecta, los neurocirujanos pueden obtener un pase gratuito para ser perras.
—¿Tienes hambre? —demanda mamá, luego responde a su propia pregunta—.
¡Por supuesto que sí! Siéntate para que pueda alimentarte, mami. ¿Qué tal la escuela?
—Bien.
La pongo al tanto de mis clases y el proyecto con Hunter, mientras ella saca los
contenedores Tupperware de la nevera.
Si mi visita no hubiera sido de última hora, no tengo duda de que me habría
preparado un festín. En cambio, estoy relegada a las sobras de cualquier festín que
cocinó para papá ayer. Y es espectacular. Pronto la isla de cedro está cargada de
platillos, la mayoría cubanos, con algunos de los favoritos estadounidenses de papá.

120
Se me hace agua la boca a medida que cada elemento nuevo emerge del horno.
Hay carne desmechada sazonada a la perfección con verduras, aceitunas y servida
con arroz integral. Estofado de pollo cubano con pasas para darle un poco de dulzura.
Pimientos rellenos. Frijoles fritos. Las papas asadas y las zanahorias al ajillo que le
gustan a papá.
—Oh, Dios mío, mamá —digo mientras inhalo su comida—. He extrañado tanto
tu cocina.
Trozos de arroz salen volando de mi boca mientras hablo.
—Demi —reprende.
—¿Hmmmm? —murmuro con un bocado de carne picante.
Lanza su cabello castaño brillante sobre un hombro.
—De todos los rasgos que podrías haber heredado de tu padre, sus malos
modales en la mesa es lo que tenía que ser.
—¿Qué? Deberías tomar como un cumplido que ambos disfrutemos de tu cocina.
—Quizás puedas disfrutarlo con la boca llena —sugiere—. Y deja algunas
zanahorias para tu padre.
Me da una palmada en la mano cuando trato de meter el tenedor en el recipiente
de zanahorias.
Hablando de mi padre, aparece en la puerta sin previo aviso. No lo escuché
entrar. Por supuesto, eso es probablemente porque estoy masticando muy fuerte.
—Hola bebé —dice alegremente. Enormes brazos me rodean por detrás
mientras coloca un beso en la parte superior de mi cabeza
—Hola papi. —Trago un poco más de arroz.
Saluda a mi madre, que siempre es un espectáculo divertido de ver. Con metro
noventa y ocho de altura, papá es un hombre negro y calvo con brazos como troncos,
palmas como guantes de cocina y dedos largos pero sorprendentemente delicados.
O supongo que no es sorprendente, ya que se requieren dedos ágiles para hurgar en
el cráneo de alguien. Y luego está mamá, que mide un metro y medio, con enormes
pechos, cabello brillante y el temperamento latino que heredé. Son la pareja más
linda y adoro a mi pequeña familia. Ser hija única significa que no tengo que
compartir nada con un hermano, incluida la atención de mis padres.
Papá se une a mí en el mostrador y escarba en las sobras. Mamá, que tiene
problemas para quedarse quieta, eventualmente también se sienta y mordisquea una
aceituna mientras papá nos cuenta sobre su cirugía. El paciente era un trabajador de

121
la construcción cuyo cráneo casi fue aplastado por una viga de acero al caer. No
llevaba puesto su casco, y ahora podría tener daño cerebral permanente. Es
desgarrador. Esa es una de las razones por las que nunca quisiera ser cirujana, eso y
no tengo las manos para eso. Me tiemblan los dedos cuando estoy nerviosa, y no
puedo imaginar una situación que provoque más ansiedad que cortar el cráneo de un
ser humano.
El tema una vez más cambia a mis clases, que enumero para mi padre.
—Química orgánica, Biología, Matemáticas y Psicología Anormal.
—La química orgánica siempre fue una de mis favoritas —revela papá, bebiendo
un vaso de agua que mamá le da.
—Es mi menos favorita —confieso—. En este momento me estoy divirtiendo más
con la clase de Psicología. Es muy fascinante.
—¿Vas a tomar Física el próximo semestre?
Hago una mueca
—Desafortunadamente.
Papá se ríe.
—La disfrutarás —promete—. ¡Y luego espera hasta la escuela de medicina! Todo
lo que aprendas allí será fascinante. ¿Has pensado más en ese tutor para el examen
de la escuela de medicina? Tengo una buena lista, solo dímelo.
Trago saliva, pero no hace nada para aliviar el nudo de presión que me contrae la
garganta.
—¿Quizás el próximo semestre? —respondo—. Me preocupa que mis
calificaciones bajen un poco si agrego otro compromiso de estudio a mi horario.
—Solo será algunas veces a la semana
¿Algunas veces a la semana? Dios mío, pensé que solo tendría que ver a este tutor
una vez, tal vez dos veces por semana.
—Déjame ver cómo me va con los exámenes y luego podemos reevaluarlo? —
Contengo la respiración, rezando para que acepte el acuerdo.
Por suerte, lo hace.
—De acuerdo. Pero creo que la ventaja te ayudará mucho. El proceso para aplicar
en la escuela de medicina puede ser estresante.
—Honestamente… —Encuentro algo de coraje, luego continúo—. A veces se
siente abrumador cuando lo pienso. La escuela de medicina.
122
—No negaré que es mucho trabajo y muchas noches sin dormir. Pero eso lo hace
aún más gratificante cuando te gradúas y comienzan a llamarte Doctor Davis.
—Tú eres el Doctor Davis
—Puede haber dos —bromea.
Dudo otra vez.
—Sabes, aún podrías llamarme doctora si obtuviera un doctorado en psicología
en lugar de la escuela de medicina.
Sus hombros se ponen rígidos de inmediato.
—¿Estás considerando ese camino? —Hay un filo en su voz, junto con sorpresa
enredada con desaprobación.
Sí, casi dejo escapar. Porque es el camino más atractivo ante mis ojos. ¿Qué me
importa la biología o la anatomía? Prefiero tomar cursos como teoría psicológica,
terapias cognitivas y conductuales, métodos de investigación, desarrollo de la
personalidad. Sinónimo de áreas de estudio mucho más interesantes.
Y sin embargo, no puedo decir nada de eso en voz alta. La aprobación de mi
padre me importa. Quizás demasiado, pero así es como siempre ha sido.
Así que retrocedo lo más rápido que puedo.
—No, eso fue solo una broma. Todo el mundo sabe que las personas con
doctorados no son doctores reales. Vamos.
Papá vuelve a reír a carcajadas.
—Tienes razón.
Luego me meto más comida en la boca para no tener que seguir hablando. Sin
embargo, esto no es un buen augurio. Con la llegada del último año, he estado
pensando cada vez más en lo que quiero hacer después de graduarme. La escuela de
medicina era el plan, pero la escuela de posgrado también es tentadora. La verdad es
que creo que la psiquiatría es tan… clínica. Hay un enfoque tan grande en el manejo
de medicamentos de los pacientes, y parece que no puedo reunir mucha emoción
ante la noción de prescribir medicamentos y controlar las dosis. Supongo que podría
especializarme en algo estimulante, como neuropsiquiatría y tratar a pacientes con
Alzheimer y Esclerosis Múltiple. O tal vez trabajar en una unidad psiquiátrica de un
hospital.
Pero quiero centrarme en tratar los comportamientos de los pacientes, no solo
los síntomas. Quiero hablar con la gente, escucharla. Pero mi padre nunca lo

123
entendería. Y esto lo prueba. Quiero decir, metí un dedo en el agua y el cocodrilo lo
mordió. Eso no me da exactamente ganas de volver a abordar el tema.

124
CAPÍTULO 14

Hunter
—¡Chico! ¡Han pasado años! —Dean luce increíblemente feliz de verme.
Dean me tomó bajo su protección cuando yo era un estudiante de primer año y
él era un estudiante de último año, y creo que parte de él todavía me ve un poco como
su protegido. Para ser honesto, él fue quien me enseñó los malos hábitos que me
metieron en problemas la temporada pasada. “Cómo conquistar chicas” de Dean
Heyward-Di Laurentis debería ser un curso previo para todos los chicos universitarios
cachondos. El chico sabe lo que está haciendo.
Por supuesto, ayuda cuando tienes rasgos cincelados de supermodelo, cabello
dorado y brillantes ojos verdes. Summer es como la versión femenina de Dean, lo
cual es un poco desconcertante teniendo en cuenta que me he masturbado con
fantasías de ella antes.
—Es bueno verte —digo a mi viejo amigo—. ¿Cómo te va?
—Bastante bien. Mi lista es asesina este año. —Dean entrena al equipo de hockey
femenino en una escuela privada en Manhattan. En realidad, estuvo en la escuela de
leyes de Harvard, pero en el último momento aceptó un puesto de profesor. Supongo
que se podría decir que es un profesor de gimnasia de secundaria, pero también es
entrenador de hockey y vóleibol, y el entrenamiento es donde reside su verdadera
pasión.
—Genial. Debería intentar ir a uno de tus juegos si no se cruzan con mi programa.
¿Alguna vez has tenido juegos en otras ciudades? ¿Algo en Boston?
—En realidad, hay un torneo aquí el próximo mes. Te dejaré saber las fechas.
Pero definitivamente deberías venir. Allie vino para el último partido y las chicas
perdieron la cabeza. Aman su programa. —La novia de Dean, Allie Hayes, es una
actriz en un popular programa de HBO. Incluso ganó un montón de premios Emmy
recientemente. Allie no fue nominada por su papel, pero ganaron por Mejor Drama,
que es impresionante como la mierda.
—¿Allie está aquí? —pregunto, buscando su cabeza rubia.
Dean asiente.

125
—Está en la caja con Grace, charlando como una tormenta. Todas las charlas de
chicas toman demasiado de mí, así que dije que te esperaría aquí afuera. —Señala
hacia la entrada principal de la arena masiva detrás de nosotros.
El aire es eléctrico esta noche, como siempre lo es para un juego en casa. A
nuestro alrededor hay camisetas negras y amarillas, intercaladas con las rojas y
blancas que usan los fanáticos de Detroit, el oponente de esta noche.
Es completamente surrealista pensar que no soy amigo de uno, sino de dos de
los hombres del hielo esta noche. Garrett Graham es la estrella del equipo, el máximo
anotador de toda la liga, y posiblemente uno de los mejores jugadores de hockey de
todos los tiempos. No puedo creer que jugué un año de universidad con él.
El otro amigo es John Logan, otra leyenda de la universidad. Es la temporada de
novato de Logan con el equipo. Antes de esto, jugaba para el equipo agrícola de los
Bruins, así que esta es su gran promoción. Hasta ahora, le ha ido bien en los primeros
juegos de la temporada, y estoy emocionado de verlo a él y a Garrett jugar en vivo
nuevamente. En estos días veo sus juegos en la televisión, pero no es lo mismo.
—¿Fitz todavía se queda con ustedes en Manhattan? —pregunto a Dean mientras
entramos.
—No en nuestra casa. Se queda en el pent-huse de mi familia, trabajando para
ese estudio de juegos de Brooklyn. Esta vez tiene todo el pent-house para él solo, lo
que creo que es un gran alivio para él.
—Oh, lo es. Me dijo que se quedaría allí con tu papá el mes pasado.
Dean se ríe entre dientes.
—Sí, los dos viviendo en la casa de solteros, mientras que Summer está en
Boston y mamá en Greenwich. Jesús. No puedo imaginar tener que estar con el padre
de Allie. Probablemente me mataría mientras duermo y enterraría mi cuerpo en un
bloque de cemento debajo de su casa. Nadie me encontraría hasta años más tarde,
cuando alguien decida reconstruir la casa y martillar los cimientos.
—Oh, vamos, pensé que tú y el padre de Allie se llevaban bien.
—En su mayoría. Pero todavía me llama “niño rico” y siempre me pregunta qué
diseñador llevo puesto. —Dean suspira con tristeza—. Así que ahora solo uso trapos
cuando estoy allí para que no se burle de mí.
Me trago una risa. Las historias sobre el padre de Allie nunca dejan de
entretenerme. No he conocido al hombre, pero suena gracioso.
—¿A tu papá le gusta Fitzy? —pregunto con curiosidad.

126
—¿Me estás tomando el pelo? Papá amará a cualquiera que Summer traiga a
casa. Es su princesa y no puede hacer nada mal. Ella podría traer a casa a un asesino
en serie y papá estaría sentado allí pidiendo ver fotos de las víctimas. —Dean imita la
voz de su padre—. Oh, ¿usaste una sierra para cortar la cabeza? ¡Fantástico! ¿Me
puedes mostrar cómo hacer eso?
Esta vez no puedo contener mi risa.
—Estás exagerando.
—No exagero en lo más mínimo, amigo. ¿Recuerdas a ese chico de la secundaria?
Lo conocías, estabas en el mismo año. ¿Rickie? ¿Ronnie? ¿El del tatuaje en el rostro?
—Lawrence —digo con un gemido.
—Hombre, estaba lejos.
—Ese tipo era un perdedor. ¿Summer salió con él?
—Fue durante su etapa rebelde. Mamá le dijo que no podía hacer algo, no
recuerdo qué, así que Summer se puso furiosa y ese fin de semana trajo a Tatuaje en
el Rostro a nuestro picnic familiar. Mamá casi muere. Mientras tanto, papá le
preguntó sobre la inspiración detrás del tatuaje facial.
—¿Eran… estrellas? —pregunto, tratando de imaginar los tatuajes de Lawrence.
—Pájaros —corrige Dean con un resoplido—. Enrollándose su cuello y subiendo
por su mejilla y frente.
—Suena caliente.
Riéndose, tomamos las escaleras mecánicas hasta los puestos privados
reservadas para los VIP. Enseño las credenciales de invitado que Dean me entregó
abajo, y los guardias nos hacen pasar. Nuestro puesto es para esposas y novias. Me
encanta. Esta noche se nos considera WAG, pero la única novia presente es Grace
Ivers, estudiante de último año en Briar. Ella y Logan viven juntos en un apartamento
entre Hastings y Boston.
No conozco a Grace muy bien. De hecho, no creo que hayamos tenido una
conversación. Pero ella me saluda cálidamente y me da un abrazo rápido.
Conozco a Allie mucho mejor por Dean, y su abrazo es más fuerte y dura mucho
más.
—¡Hunter! ¡Te ves tan bien! Has ganado como veinte kilos de músculo.
—No del todo. —Sonrío—. Te ves genial. Apruebo el cabello más corto.
Ella se pasa una mano por la melena rubia.

127
—¿De verdad? Dean dice que me hace ver como un duendecillo.
—¿Sí? Los duendecillos son calientes. ¿Tomaron el tren desde Nueva York?
—Sí. Los dos estábamos libres esta noche y decidimos qué demonios. También
podríamos apoyar a los muchachos.
—Buena decisión. —Me acerco a la enorme ventana que da a la pista. Los
jugadores están calentando en este momento. Busco en el hielo los números de
jersey de Garrett y Logan. Veo a Logan primero. Los ojos de Grace están pegados a
él también, mientras se acerca a mí.
—¿Cómo va esta temporada? —pregunto—. No he estudiado su línea de
estadísticas demasiado de cerca.
—Lo está haciendo bien. No tan bien como le gustaría, pero recibió dos
asistencias en el juego contra Philly. Boston ya tiene algunos defensores bastante
sorprendentes, por lo que John no está viendo tanto tiempo de hielo como quiere. —
Grace suena infeliz. No estoy seguro de si es en nombre de Logan, o si hay más que
eso.
—Uh-oh, ¿se está descargando contigo? —exige Allie. Evidentemente, vislumbró
el mismo destello de desánimo en los ojos de Grace.
—No, en absoluto. Pero está un poco nervioso. Y yo estoy ocupada en la estación
de radio, por lo que nuestros horarios a menudo se cruzan. —Se encoge de hombros
antes de ofrecer una sonrisa a medias—. Cada relación tiene sus baches en el camino.
Estaremos bien.
—Cierto —concuerda Allie—. Pero si necesitas que le dé un poco de sentido,
házmelo saber. Haré que mi novio lo golpee.
—Espera —niega Dean, canalizando a Mike Hollis—. Soy tu novio.
Me rio.
Dean aprieta la mandíbula.
»Nunca golpearía a Logan por ti, Allie-Cat. Es mi mejor amigo.
—Pensé que Garrett era tu mejor amigo —resopla ella.
—Pensé que yo era tu mejor amigo —digo quejándome.
Él suspira.
—Jesús, jodido Cristo, todos son mis mejores amigos, ¿de acuerdo?

128
—Oye, ¿dónde está Hannah? —pregunto, refiriéndome a la novia de Garrett,
Hannah Wells. La última vez que estuve en puesto WAG, ella también estuvo
presente.
—Mierda, ¿no has oído hablar de Wellsy? —exige Dean.
—¿Qué pasó?
—¿Recuerdas que ha estado trabajando con ese famoso productor? ¿El que
también trabajó con Rihanna y Beyoncé y un montón de otros grandes nombres?
—Sí, pero pensé que ella no estaba haciendo su propia música. ¿No está
escribiendo canciones ahora?
—Sí —confirma Allie—. Y una de sus canciones será interpretada por…
¡escucha esto! ¡Delilah Sparks! Están en el estudio de grabación mientras hablamos,
grabando la canción. Hannah dice que en realidad podría ser el sencillo del próximo
álbum de Delilah.
—Guau. Eso es impresionante. —Es realmente genial ver lo que todos han estado
haciendo después de la universidad. Dean enseñando y entrenando. Allie en la
televisión. Hannah con superestrella de la música.
Pero… y tal vez este es solo el niño pequeño que hay en mí… para mí, ver a
Garrett y Logan patinar en una arena repleta, representando nuestra ciudad, triunfa
sobre las carreras de todos los demás.
Todo lo que siempre quise fue jugar hockey profesional. Era el sueño de mi
infancia. Cuando les dije ese sueño a mis padres por primera vez, creo que papá
estaba enojado, porque en su mente me había estado preparando desde que nací
para trabajar para su compañía y, finalmente, hacerme cargo. Pero cuando resultó
que era realmente bueno y tenía una oportunidad más que realista de ganar
muchísimo dinero como jugador profesional de hockey, de repente papá estaba a
bordo, alentando mi incipiente carrera.
Entonces, sí, lo quería. Mucho. Pero luego… cambié de opinión. Me di cuenta de
que el estilo de vida NHL no es para mí. Es demasiado decadente, demasiado
destructivo si no tienes cuidado, y realmente no sé si confío en mí mismo para ser
parte de eso.
Aun así, saber que no voy a estar en ese hielo un día no quita la emoción de ver a
mis amigos patinar. Todos en la caja están animando a todo pulmón, y una ola de
gritos sacude la habitación cuando Garrett crea un rebote que aterriza en el palo de
Logan. Logan lo atrapa y marca su primer gol de la temporada. Grace está de pie,
gritando hasta enronquecer, su rostro brillando de orgullo.

129
Me pregunto si alguna vez encontraré una mujer que me mire así. Una mujer que,
cuando se presentan “baches” en nuestra relación, trabaje conmigo para suavizarlos
en lugar de simplemente alejarse. Puede que no quiera una novia en este momento,
pero no puedo negar que espero encontrar algo, no, a alguien, real en el futuro.
Por otro lado, algunas relaciones son una mierda total. Quiero decir, mira a
Demi. Ella está loca por su novio, y él va y moja la polla en fiestas de fraternidad.
Y todavía no le he dicho la verdad. Tuve todo el día para hacerlo, por amor de
Dios. Nos sentamos juntos en Psicología Anormal esta mañana. Pasamos una hora
en el auto juntos en el camino hasta aquí. Sin embargo, cada vez que abría la boca
para decirle, no podía pronunciar las palabras.
Diré algo en el camino a casa esta noche. Tengo que hacerlo.
Solo voy a respirar, soltarlo y dejar que las fichas caigan donde puedan.
•••

Como un cobarde, espero hasta el último segundo posible para abordar el tema
con Demi. Después de recogerla en la casa de sus padres, la dejé conversar durante
todo el viaje a casa, asintiendo y sonriendo mientras reunía mi coraje internamente.
La última vez que me encontré en una situación como esta, me explotó en la cara
como una granada. Cada fibra de mi ser quiere que mantenga la boca cerrada, pero
me agrada esta chica, y creo que ella merece saberlo.
Supongo que no soy un gran actor, porque Demi finalmente me echa mi
comportamiento en cara cuando doy vuelta hacia la carretera principal hacia el
campus.
—Está bien, ¿qué pasa contigo?
—Nada —miento.
—Creo que te estaba aburriendo, pero sé que no soy aburrida. Soy una excelente
conversadora y te acabo de contar una historia sobre el momento en que conocí a
Gigi Hadid en South Beach, también conocido como el mejor encuentro del siglo.
Esbozo una sonrisa.
—Ciertamente no eres aburrida —concuerdo.
—Entonces, ¿por qué estás actuando raro? —Demi suena agravada.
—Yo… —Inhala. Exhala. Aquí va—. Necesito decirte algo, y he estado debatiendo
todo el día si hacerlo o no.
—¿Qué es?

130
—Emm.
El silencio comienza.
—Bueno. Genial. ¡Gran conversación, hermano!
Rápidamente retrocedo.
—Sabes qué, no es importante. —No es asunto mío, me digo. Lo que sea que Nico
haga es asunto suyo.
—Estoy bromeando —insiste—. Dime qué está pasando.
—Emm.
El silencio vuelve a comenzar.
—Vamos, Monje, ¿voy a tener que golpearte?
—Me gustaría verte intentarlo.
—Soy mucho más fuerte de lo que parezco. —Frunce el ceño—. ¿Realmente no
me vas a decir?
—Nico —suelto antes de poder detenerme.
E instantáneamente quiero golpearme en la cara, porque Demi es como un
tiburón que acaba de oler una bocanada de sangre.
—¿Qué pasa con él? —exige.
—Nada. —Maldita sea, ¿por qué lo mencioné? ¿Y por qué tardamos tanto en
llegar a Greek Row? Necesito un plan de escape, lo antes posible.
—Hunter —dice bruscamente.
—Bien. Solo… no mates al mensajero, ¿de acuerdo? —Suelto un suspiro rápido—
. Me lo encontré en una fiesta este fin de semana en la casa Alpha Delta. ¿Sábado en
la noche?
Demi juega con uno de sus aretes de aro mientras piensa en ello.
—Salió con sus amigos del trabajo el sábado por la noche. Pensé que estaban en
Hastings, pero supongo que podrían haber ido a esa fiesta.
—Definitivamente estaban allí. No sé si fue con los compañeros de trabajo o no,
pero Nico estaba allí. Él y yo incluso hablamos.
—Bueno. Entonces fue a una fiesta. Gran cosa.
—Eso no fue todo lo que hizo.

131
Sus rasgos se vuelven a agudizar.
—¿Qué quieres decir?
—Quiero decir que lo vi arriba con una chica.
Una vez más, el silencio cae sobre el auto. Mierda. No debería haber mencionado
esto en absoluto.
—Está bien —dice lentamente—. Lo viste con una chica. ¿Qué estaban haciendo?
—Estaban saliendo de una habitación.
—¿Estaban desnudos?
—Bueno, no, ambos estaban completamente vestidos. Pero… —No quiero
decirlo, pero me obligo a escupirlo—. Estaba abrochándose los pantalones.
—Oh.
—Obviamente, eso no significa que estaban haciendo nada —agrego
apresuradamente—. Quizás ambos necesitaban ir al baño y él olvidó bajar la tapa
después de orinar. Pero, hablando como un hombre…
—Como un jodido mujeriego, quieres decir.
—Guau. —Estoy sorprendido por el asalto verbal. Ella realmente debe odiarme
ahora mismo—. ¿Debo recordarte que no he sido sexualmente activo en meses?
—¿Debería recordarme cuán sexualmente activo fuiste el año pasado? Tú mismo
lo dijiste, ¿recuerdas? Entonces, tal vez solo estás asociando tu propio
comportamiento con lo que crees que viste hacer a Nico. —Sus labios se tensaron—.
Quizás estaban usando el baño. Tal vez estaban pasando el rato o hablando o lo que
sea. No sabes con certeza que algo sucedió.
—Eso es exactamente lo que te estoy diciendo —digo quejándome—. No sé si
sucedió algo.
Llegamos a la bifurcación en el camino que conduce a Greek Row, y agito
ansiosamente la señal de giro. Nunca he estado tan feliz de ver una casa de
hermandad y ni siquiera voy a follar a nadie dentro de ella.
—Mira, lo siento —murmuro—. No debería haber dicho nada.
Demi no responde. Su perfil está tan tenso como el estado actual de mis
hombros.
Me detengo frente a la casa Theta. Evito sus ojos mientras detengo el Rover.
—Pero pensé que debería decírtelo. Ya sabes, por si acaso.

132
—¿Decirme qué? ¿Que mi novio estaba hablando con una chica?
—No, que él subió con ella, que estaban solos en una habitación y que salió
abrochándose los pantalones. Saca tu cabeza de la arena, Demi. Los hombres en las
relaciones no hacen ese tipo de mierda.
Al instante lamento mi tono áspero. Pero en lugar de quedarse callada o mansa,
los ojos de Demi se vuelven chispeantes.
—No sabes nada sobre mi relación, Hunter.
—Sé que ya sospechaste que te engañó una vez.
—Sí, cuando éramos niños. Él ha madurado desde entonces.
¿Lo ha hecho? Quiero desafiarla. Me quedo callado, pero la pregunta no
formulada flota en el aire, y Demi sisea en respuesta.
—Lo ha hecho —insiste—. ¿Y sabes qué? ¡No aprecio que hayas llegado a
conclusiones, y no aprecio tu miedo chismoso!
—¿Miedo chismoso? —No puedo evitar reírme—. Jesucristo. Todo lo que te digo
es que vi que el tipo se estaba abrochando los pantalones. Haz con eso lo que quieras.

133
CAPÍTULO 15

Demi
Se estaba abrochando los pantalones.
Las palabras de Hunter zumban en mi cerebro cuando entro en la casa. A pesar
de la hora, un grupo de mis hermanas de hermandad todavía están despiertas, viendo
una película de terror. La sala de estar está oscura, y vislumbro cuencos de palomitas
de maíz y escucho muchos gritos en la pantalla. Pero no me uno a ellas. No estoy de
humor.
En cambio, voy a la cocina y meto la cabeza en la nevera. Necesito un bocadillo.
Pronto. Cuando estoy agitada, como. Es un hábito que probablemente necesito
cortar, porque un gran metabolismo no dura para siempre, pero mi madre tiene unos
cuarenta años y todavía puede comer lo que quiera, así que tengo esperanzas para el
futuro. Agarro un bloque de queso cheddar y, enojada, empiezo a cortar el queso en
cubos.
No me importa lo que Hunter diga. Nico no podría haberme engañado. Sí, él
estuvo afuera el sábado por la noche con sus amigos. Y bueno, tal vez terminaron en
una fiesta de fraternidad. Pero eso no significa que haya hecho algo sospechoso. Por
lo que Hunter sabe, Nico estaba saliendo con Pippa. Estoy bastante segura de que
Pippa también fue a esa fiesta.
Bajo el cuchillo y agarro mi teléfono, sin perder tiempo enviando mensajes de
texto a mi amiga.
YO: Oye, ¿estuviste en la fiesta de Alpha Delt el sábado?
Mientras espero la respuesta de Pippa, apilo los cubitos de queso en un plato y
luego rebusco en la despensa en busca de una caja de galletas. Dejo un montón de
esas en el plato también.
Cuando suena mi teléfono, me lanzo a buscarlo.
PIPPA: Seguro. ¿¿Por qué??
YO: ¿Viste a Nico allí?
ELLA: No. ¿Él estaba allí?

134
YO: ¿Quizás? Alguien dice que lo vio.
ELLA: Hmmm. Bueno, me fui un poco temprano, como a las once. ¿Sabes a qué
hora llegó allí?
YO: No tengo idea. Pero para ser claras, ¿no lo viste cuando estabas allí?
ELLA: Nop.
Me muerdo el labio. Correcto. Entonces no estaba con Pippa. Eso no significa
nada.
PIPPA: ¿Qué está pasando, D?
YO: ¿Me llamas?
Llama menos de cinco segundos después. Llevo mi comida arriba a mi
habitación, balanceando el teléfono sobre mi hombro.
—¿Crees que Nico me está engañando? —exijo en lugar de saludar.
—¿Engañándote? ¿Es una broma?
—No. Alguien lo vio en una posición comprometedora con otra chica en la fiesta.
Pippa se ríe.
—Y una mierda.
Una pequeña astilla de esperanza me penetra.
—¿Eso crees?
—Lo sé. Vamos cariño. Ese chico está obsesionado contigo.
—Eso no significa que no me esté engañando.
—Confía en mí, no hay forma de que haga algo para poner en peligro la relación.
Él está constantemente hablando sobre cómo se van a casar algún día. No puedo
verlo tirando todo por un ligue aleatorio.
Yo tampoco puedo. Y ella tiene razón. Nico tiene la tendencia a jactarse del
increíble futuro que vamos a tener. ¿Por qué estaría planeando un futuro conmigo si
está con otras mujeres?
—¿Quién te habló de esto? —pregunta Pippa.
—Hunter —confieso.
—¿El jugador de hockey?

135
—Sí. Estaba en la fiesta y vio a Nico saliendo de una de las habitaciones de arriba
con una chica. Aparentemente se estaba abrochando los pantalones.
Un breve silencio se encuentra con mi oído. Entonces Pippa dice:
—No. Todavía no lo creo.
—¿No? —La esperanza en mi pecho crece, unida por una oleada de alivio—.
Entonces, qué, ¿crees que Hunter está mintiendo?
—Probablemente.
—¿Cuál es su motivo para mentir?
—Apuesto a que quiere entrar en tus pantalones.
—Solo somos amigos —digo. Y no puedo dejar de imaginarme la expresión
torturada en su rostro cuando me dijo lo que vio. Es obvio que no quería decir nada.
O… podría haber estado actuando, fingiendo que le dolía tanto decirme, pero en
realidad todo fue un complot para, como dijo Pippa, meterse en mis pantalones.
Quiero decir, Hunter admitió completamente que tuvo una fantasía sexual sobre mí
una vez. Y es un autoproclamado ex hombre zorra. ¿Por qué debería confiar en todo
lo que tiene que decir sobre las mujeres y las relaciones?
Por otro lado, conozco a Nico desde que tenía ocho años. Es mi mejor amigo.
—Nico te ama —dice Pippa como si leyera mi mente—. Creo que Hunter está
mintiendo o de lo contrario interpretó mal lo que vio.
—¿Entonces crees que estoy siendo loca?
—Creo que estás siendo loca.
—Gracias, chica. —Suspiro—. ¿Debería decirle algo a Nico?
—No lo sé, bebé. Podría comenzar una pelea, pero si necesitas hacerlo para tu
tranquilidad, entonces sí, deberías hacerlo. Pero no lo abordes como una acusación
—aconseja—. ¿Tal vez tratarlo más como una broma? Como, Oh mi Dios, ¿puedes
creer eso?
—Ese es un buen enfoque.
Colgamos unos minutos más tarde, y me quedo sentada en mi cama con un plato
de queso en mi regazo.
Miro la montaña de queso y galletas, pero ya no tengo mucho apetito.
•••

NICO: Buenos días, bb. ¿Nos reunimos para el desayuno?


136
Miro el mensaje de mi novio durante unos buenos cinco minutos antes de reunir
el coraje suficiente para responder.
YO: Claro. Pero acabo de despertar, así que necesito tiempo para prepararme. ¿Me
recoges en cuarenta y cinco minutos?
ÉL: Suena bien (: Te enviaré un mensaje cuando esté a dos minutos del campus.
Estoy nerviosa mientras me arreglo. Decidí que definitivamente voy a
confrontarlo con lo que Hunter me contó. No tengo otra opción, porque si no lo hago,
me comerá como un cáncer lentamente hasta que ni siquiera pueda mirarlo sin
preguntarme si me fue infiel.
Pero Hunter tiene que estar equivocado. Como dijo Pippa, él está mintiendo
directamente o malinterpretó la situación. Espero que sea lo último, porque disfruto
de nuestra amistad y no me gusta la idea de que secretamente haya estado llevando
a cabo una larga farsa para llevarme a la cama. Eso sería realmente una mierda.
Nico me envía un texto cuando está afuera. Salgo al porche y me saluda su
hermoso rostro y su hermosa sonrisa con hoyuelos. Me encuentro relajada. Adoro
esa sonrisa y adoro ese rostro. Él es… bueno, es mi primer amor. Siempre voy a verlo
y tener esta reacción vertiginosa de colegiala. Y solo porque haya tenido algunas
dudas sobre nuestra relación, algunas sospechas en el camino, no significa que no
seamos una buena pareja.
—Hola mami. —Me atrae hacia él para un abrazo, seguido de un beso profundo.
Quiero decir que es mucha pasión tan temprano en la mañana, pero Nico
siempre es así de apasionado. Es el cubano en él. Se trata de afirmaciones audaces y
gestos románticos.
—Te ves lo suficientemente bien como para comerte. —Chasquea los labios
cómicamente y me río.
—Tú también. Pero creo que primero quiero algo de comida de verdad.
—Siempre quieres comida de verdad.
—Cierto.
Se ríe por lo bajo.
—¿Cómo estuvo Boston anoche? —pregunta mientras salimos del porche.
—Bueno. A mis padres les fastidió que no estuvieras allí.
—A mí también. Pero tenía que trabajar. —Me toma la mano—. Espero que
podamos ir a verlos antes del Día de Acción de Gracias.

137
—Lo dudo. Tengo los exámenes parciales, y a principios de noviembre la
hermandad está planeando recaudar fondos para el refugio de animales.
Sus dedos sueltan los míos mientras caminamos hacia la acera.
—Bien, tienes tu camión de trabajo —digo. Es una de las camionetas blancas de
la empresa de mudanzas, con su logotipo negro y rojo estampado a un lado.
—Sé que es solo una caminata de diez minutos, pero ¿te importa si manejamos
hasta Carver? Solo tengo una hora.
—Tu primera clase no es hasta las dos —le recuerdo.
—Lo sé, pero necesito ir a trabajar unas horas. Le dije a Frank que haría un
pequeño trabajo antes de clases. —Me abre la puerta del lado del pasajero, luego se
apresura a entrar en el asiento del conductor.
—Le preguntaste a Frank sobre el próximo viernes, ¿verdad?
Nico enciende el motor.
—¿El próximo viernes, como dentro de dos semanas?
—Sí, es la inauguración de la casa de Corinne. Se suponía que debías decirle a
Frank que no podías trabajar esa noche.
—Oh, cierto. —Nico asiente, y un trozo de cabello negro cae sobre su frente. Me
acerco para apartarlo—. Lo siento, lo olvidé porque está muy lejos. Pero sí, hablé con
él. Prometió que saldría de allí a las siete.
—Bien. —Me abrocho el cinturón de seguridad—. ¿No es su nuevo lugar tan
lindo?
—¿Honestamente? No lo recuerdo —dice con una sonrisa—. He movido cajas a
tantas casas y apartamentos que todos se mezclan en mi mente. Oh, oye, te conseguí
algo.
Eso despierta mi interés.
—¿Lo hiciste?
—D y yo estábamos comiendo hamburguesas en la ciudad el otro día, y el lugar
tenía una de esas máquinas de chicles, excepto que en lugar de chicles repartían
pequeños juguetes y baratijas. Me costó un dólar, pero… —Nico sonríe
ampliamente—. Sabía que tenía que conseguirte esto.
Abre el pequeño compartimento de la consola central y mete una mano dentro.
Cosas crujen y llaves suenan mientras hurga.
Finalmente, su mano emerge con un huevo de plástico amarillo.
138
—Aquí tienes.
Muy curiosa, abro las dos piezas de plástico y una pequeña bolsa cae en mi
regazo. Le doy una sonrisa. La bolsa contiene un par de aretes de plástico baratos:
enormes aros rojos con lunares negros.
—Porque sé cuánto amas los aros grandes —bromea Nico.
—Aww, eres lo peor. —Pero no puedo dejar de sonreír porque este regalo
significa que Nico estaba pensando en mí cuando estaba con sus amigos, lo suficiente
como para meter un billete de dólar en una máquina para niños para que pudiera
conseguirme estos aretes tontos.
—Los amo —digo, y luego lo abrazo dramáticamente y beso su mejilla.
—Además, son de plástico —dice con ayuda—. Entonces, si quedan atrapados en
algo, probablemente se romperán antes de que te arranquen la oreja.
Este chico me conoce bien.
Se aleja de la acera y le lleva literalmente un minuto conducir tres
estacionamientos hasta el que está detrás de Carver Hall. Tengo un plan de comidas
ya que técnicamente vivo en el campus, pero Nico no, así que tiene que pagar su
desayuno. Él consigue tostadas francesas, y yo lleno mi plato con tocino, huevos y
tostadas del buffet. Luego encontramos una acogedora mesa en la parte trasera del
comedor estilo chalet. El lugar tiene un techo increíblemente alto, paredes revestidas
de roble y mesas redondas de caoba por todas partes.
Diez minutos después del desayuno, finalmente planteo el tema.
—Oye, quería preguntarte algo.
—¿Hmmm? —Muerde una tostada francesa.
—Es solo que… y, sinceramente, no te estoy acusando de nada, así que no te lo
tomes a mal.
Eso llama la atención de Nico. Su tenedor cae en su bandeja.
—¿Acusándome? ¿Qué está pasando?
—Um, bueno. Alguien me mencionó algo y quería discutirlo contigo.
—¿Discutir qué?
Mierda, ¿qué estoy haciendo? ¿Realmente quiero discutir esto en público? ¿Qué
pasa si sale terriblemente mal?
Pero ya abordé el tren y ahora tengo que hacer el viaje hasta el pueblo loco.

139
—Alguien te vio en la fiesta Alpha Delta el fin de semana pasado. Con una chica.
—Alguien me vio con una chica… ¿Podemos ser un poco más específicos?
—Te vieron salir de una habitación del piso de arriba con ella, y es posible que
hayas estado abrochándote los pantalones.
Sus ojos oscuros brillan furiosos.
—¿Quién dijo esto exactamente?
—Eso no es importante.
—Cómo carajo no lo es. Quiero saber quién está difundiendo mentiras sobre mí.
Estudio su expresión. Parece genuinamente molesto, y su negativa no me
pareció falsa. Sin embargo, por alguna razón no quiero tirar a Hunter debajo del
autobús, así que miento sobre mi fuente.
—Fue una chica al azar en la fiesta quien le contó a una de mis hermanas de
hermandad, quien me lo contó. Lo que descubrí no es importante. Solo quería estar
segura… ¿estás diciendo que no hiciste nada?
—Por supuesto no.
No escucho nada más que sinceridad en su voz.
—¿Pero sí estuviste en la fiesta?
—Sí, fui con Steve y Rodrigo y un par de otros muchachos del trabajo. Te dije que
me estaba relajando con ellos esa noche.
—Cierto, pero no me dijiste que ibas a una fiesta de fraternidad cerca de mí.
—Dije que los chicos y yo estábamos pasando el rato, y lo estábamos. Fuimos a
diferentes lugares —dice Nico irritado—. Eventualmente terminamos allí, pero era
tarde y no entendí el punto de llamarte. Tomé unos tragos, bromeé con los chicos, y
la única chica con la que pasé algún tiempo fue Carla, la hermana de Roddy, que
probablemente fue con quien me vieron. La llevé a usar el baño. La fila para el otro
baño era ridícula, así que nos colamos arriba.
Todo esto suena plausible. He estado en la casa Alpha Delta antes, y he visto lo
popular que es ese baño en la planta baja.
—Carla hizo lo suyo, yo hice lo mío, y luego salimos de la habitación. No recuerdo
haber subido mi cierre. —Su mandíbula se tensa—. Pero si lo hice, probablemente
sea porque olvidé cerrarlo después de orinar.
No suena a la defensiva. Se está defendiendo a sí mismo, sí, pero no siento como
estuviera tratando de convencerme de algo.
140
—Quien te haya dicho esta basura obviamente leyó algo más sobre la situación.
—Eso es lo que me imaginé. Solo lo mencioné porque… —Me encojo de
hombros—. Bueno, porque es bueno ser siempre abierto y honesto el uno con el otro.
—Estoy de acuerdo. —Su lenguaje corporal sigue siendo un poco rígido mientras
toma su tenedor y continúa comiendo—. Pero no me gusta la idea de que la gente
hable basura de mí.
—No había basura de por medio —prometo—. Solo una amiga que cuida a otra
amiga.
—Más bien una amiga tratando de revolver mierda. ¿Qué chica te dijo eso?
—Te lo dije, no conozco a la chica de la fiesta.
—¿Pero cuál de las Thetas lo dijo?
—No importa. Me llamó la atención porque nos cuidamos la una a la otra, pero
qué conste, tampoco ella pensó que hubiera sucedido algo en la historia —miento.
Nico se ve complacido.
—Bueno. Y me alegro de que tampoco creas esa mierda. —Alcanza mi mano
sobre la mesa y entrelaza nuestros dedos—. Sabes que nunca te haría eso.

141
CAPÍTULO 16

Demi
Estoy tentada de cancelar mi sesión con Hunter el lunes siguiente. No hemos
hablado desde Boston la semana pasada, nuestro único contacto fue cuando envió
un mensaje de texto para preguntar si todavía seguía lo de esta noche. Siento que él
esperaba que cancelara. Pero esta clase es importante para mí, y quiero hacerlo bien
en nuestro proyecto. Eso significa aguantarlo y seguir viéndolo cada semana.
Tal vez Hunter realmente me estaba cuidando cuando arrojó a Nico debajo del
autobús, pero durante la semana pasada todos con los que he hablado me han
asegurado que lo que sucedió con Nico y esa chica fue completamente inocente.
Cuando estábamos en uno de los bares del campus hace unas noches, Darius me llevó
a un lado y dijo:
—Escucha, ni siquiera estuve allí esa noche y puedo decirte que son mentiras.
Aprecié escucharlo de Darius. Los amigos de trabajo de Nico también lo
respaldaron, pero no los conozco tan bien como a D. Aunque… nunca diría esto en
voz alta, pero encuentro a Steve, Roddy y esos tipos muy imbéciles. Sospecho que
respaldarían a Nico independientemente de su culpabilidad o inocencia, porque se
trata del código hermanos. Darius, sin embargo, es un buen amigo para ambos, así
que sé que no me mentiría.
Mientras tanto, Nico ha estado muy atento desde que lo confronté. Acercándose
peligrosamente a lo que consideraría un lameculos. Estoy tratando de no mantener
una visión cínica al respecto, y es aún más difícil dejar esto atrás. Me dijo que no pasó
nada y le dije que le creía. Eso significa dejar ir cualquier negatividad y no desconfiar
de él o cuestionar sus motivos.
Estoy nerviosa mientras espero a que llegue Hunter y comiendo una bolsa de
papas fritas.
HUNTER: Josie me dejó entrar. Ya voy.
Llama a la puerta un momento después. Respondo:
—Entra. —Entre mis masticadas.

142
Hunter aparece, con los pulgares en los bolsillos de sus vaqueros rotos. No son
vaqueros ajustados, pero se ajustan a sus largas piernas, mientras que su camisa
negra Under Armour está ajustada a su esculpido pecho. Su cabello oscuro está
despeinado y sus mejillas están rojas.
—Hace viento afuera —murmura, pasándose una mano por el cabello.
—Se supone que habrá una tormenta eléctrica esta noche.
—Bueno. Es mediados de octubre, ¿cómo hace tanto calor allí afuera?
—Calentamiento global —proporciono.
—Sí, es un problema real.
Madre mía. Esto no va a ser divertido. Estamos discutiendo el clima. Y no me está
mirando a mí, sino a sus botas Timberland. La facilidad y el humor que normalmente
fluye entre nosotros no está en ninguna parte.
Cuando Hunter toma su asiento designado en el sofá de dos plazas, no se acuesta
como suele hacerlo. Su gran y musculoso cuerpo permanece sentado y tenso.
—Como sea, hagamos esto.
Aprieto los dientes.
—Podrías sonar un poco más entusiasmado.
—Tú también —responde él.
Empujo la bolsa de chips en mi mesita de noche. Bien. Supongo que así es como
será esto. Abro la carpeta que estoy usando para el proyecto y busco el último
registro en blanco.
Después de haber hecho esto un puñado de veces, creo que estoy sólidamente
en el campo del Desorden de Personalidad Narcisista. “Dick Smith” se ajusta a todos
los criterios de diagnóstico del MDETM-58. Pero el problema con un diagnóstico de
DPN es que los narcisistas habitualmente no saben que son narcisistas, lo que
significa que cualquier análisis es tan útil como la información que ingresa. Y el hecho
de que los narcisistas tienen una tendencia a reescribir eventos en sus mentes hace
que todo el proceso sea aún más desafiante.
Esto significa que el terapeuta necesita hacer las preguntas correctas. Eliminar
las cositas importantes y buscar cualquier patrón emergente, por ejemplo: que el
paciente describa una interacción que no coincide con su reacción. Y no me hagas

8
MDETM-5: Manual de Diagnóstico y Estadística de Trastornos Mentales, 5° edición
143
comenzar el tratamiento. Quiero decir, si un narcisista no puede reconocer que es un
narcisista, ¿cómo demonios tratas su narcisismo?
Auch. No estoy súper emocionada con este. Preferiría algo más directo, como un
trastorno de ansiedad. Al menos aquellos que sufren ansiedad tienden a darse cuenta
de que tienen un problema.
—Entonces, ¿por qué crees que estás en terapia? —pregunto a mi paciente falso.
—Te lo dije, mi esposa quería que viniera.
—Así que no crees que necesites terapia.
—Nop. —Hunter cruza los tobillos y mira hacia el techo—. No hay nada malo
conmigo.
—No es necesario que te ocurra algo malo a ti, ni a nadie, para que puedas
beneficiarte de la terapia.
—Las personas que ven a los psiquiatras son débiles. La única razón por la que
hago esto es para mantener mi matrimonio.
—¿Y por qué quieres hacer eso?
Él resopla.
—Porque nadie en mi familia se divorcia. El divorcio es otro signo de debilidad.
Una indicación de tu incapacidad para trabajar lo suficiente como para lograr un
objetivo.
—El objetivo aquí es salvar tu matrimonio.
—Sí.
—Porque si te divorcias, ¿te verás mal delante de tu familia y colegas?
—No, porque amo a mi esposa. Quiero mantener todo junto para ella y mi hijo.
—¿Tu hijo?
Oh Dios mío. ¡Giro en la trama! He estado esperando semanas por una bola curva
como esta.
Al instante, mi pluma está sobre mi papel, lista para tomar notas copiosas.
—Esta es la primera vez que mencionas un hijo.
—No tenía razón para hacerlo. Los problemas en mi matrimonio no tienen nada
que ver con él.

144
—Sí, pero aún sería mejor para mí tener una idea más clara de tu unidad familiar
—señalo—. Necesito saber todos los hechos.
Hunter me mira con los ojos entrecerrados.
—Ya veo. ¿Conocer todos los hechos es importante?
Me tenso ante la indirecta, que obviamente está dirigida a mí, Demi, y no a la
falsa Doctora Davis.
—Cuando los hechos son verdaderos o relevantes para la discusión, entonces sí.
Cuando alguien está causando problemas sin razón, entonces no.
—¿Sin razón? —Los músculos de su mandíbula se endurecen—. Lo que sea. Bien.
¿Quieres escuchar de mi hijo? Te contaré sobre mi hijo. Es un pequeño imbécil.
Me sorprende la vehemencia en su tono.
—¿Por qué dices eso?
—El chico es un soplón. Si no fuera por él, mi esposa no tendría idea de esa
maldita aventura con mi asistente. Él fue quien se lo contó.
—Ya veo.
—Él fue a mi oficina un día durante las vacaciones de verano. Fue a saludarme y
me sorprendió follando a mi secretaria en el escritorio. —Disgusto tuerce las
facciones de Hunter—. ¿Intentó obtener una explicación de mí? ¿Preguntar qué pudo
haber hecho su madre para llevarme a acciones tan extremas? Absolutamente no. En
cambio, se fue, corrió a casa, y le contó a su madre lo que vio.
Hay algo aterradoramente… realista sobre esta historia.
El visible resentimiento de Hunter me dice que esto es más que una actuación.
—¿Cuantos años tenía él?
—Catorce. Un punk de catorce años que pensaba que era un hombre, el gran
héroe que iba a rescatar a su madre. Sin embargo, le salió el tiro por la culata. Pero
mal por él, a Kathryn no le importó. Por supuesto que ella no me iba a dejar. Mírame,
rico y atractivo. Ella no puede tener nada mejor que yo. Mi hijo pensó que estaba
haciendo lo correcto, pero resulta que a nadie le importaba su opinión.
Hunter, furioso, niega con la cabeza.
»Y eso marcó al chico, porque resulta que su madre ya sabía sobre ese amorío, y
los amoríos anteriores, y ella le rogó al chico que simplemente mirara a otro lado
porque su padre era tan buen hombre, buen padre y buen proveedor. Cuando él trató
de discutir, ella lo llamó un alborotador y le hizo sentir que había hecho algo malo al

145
decirle la verdad. Y así, años más tarde, cuando vio algo más que sabía que podría
lastimar a otra mujer, quiso mantener la boca cerrada. —Ahora me está mirando—.
Y le costó mucho decir algo. Le preguntó a sus amigos si debía hacerlo, si ellos
querrían saberlo, y en el fondo de su mente una pequeña voz le decía que no se
involucrara, solo volvería a estallar en su cara y mira lo que sucedió, jodidamente
sucedió de nuevo.
El silencio cubre el dormitorio. Hunter está visiblemente furioso. No sé si es
conmigo, o consigo mismo, o con el mundo. Se pasa los dedos por el cabello otra vez,
con cara de piedra.
—Hunter. —Empiezo a decir con cuidado—. ¿Tú… le dijiste a tu madre que
sorprendiste a tu padre engañándola? Y… así que espera… todas estas cosas que has
estado describiendo durante nuestras sesiones, ¿realmente te sucedieron? Tu papá
es el que…
Me detengo confundida, mientras mi cerebro recorre nuestras sesiones en un
intento de analizar qué historias fueron reales y cuáles inventó para adaptarse a la
tarea. Obviamente su padre fue la inspiración para el narcisista que había estado
fingiendo ser, pero ¿cuánto de eso fue un acto?
—Como sea —murmura Hunter, poniéndose de pie—. Estaba tratando de ser un
buen amigo, pero sabes qué, a la mierda esto. Hemos terminado por hoy. Te veo la
próxima semana.
No puedo hacer nada mientras él sale de mi habitación. Quiero ir tras él, pero mi
mente todavía se siente confundida. Demasiados hechos están revolviendo mi
cerebro. Hojeo mis notas, leo la historia del Día de Acción de Gracias, todos los
amoríos, la falta de agallas de la esposa y los crueles rechazos de mi paciente hacia
cualquiera que ve como inferior. ¿Es esta la familia de Hunter? ¿Cuánto de eso fue
embellecido?
Lo único de lo que estoy segura de que fue real, fue la agonía en su voz cuando
recordó haberle contado a su madre lo que vio, y que le dijeron que era un
alborotador por tratar de protegerla.
Y yo le dije lo mismo, acusándolo de provocar problemas.
Mierda. Suspirando, me froto las manos sobre el rostro, mientras la culpa se hace
nudos en el estómago. Tal vez los motivos de Hunter eran cien por ciento puros,
después de todo.
Pero… todavía está equivocado, maldición.
•••

146
El viernes vamos a la inauguración de la casa de Corinne. Ella es tímida, por lo
que no quería una fiesta, pero Pippa y yo la convencimos y estuvo de acuerdo con la
condición de que la mantuviéramos pequeña.
Nico nos recoge a Darius, Pippa y a mí en el campus. Como su novia, me
conceden el asiento de copiloto permanentemente, lo que significa que Darius y su
cuerpo de dos metros está desterrado al asiento trasero.
—Vamos, D —dice quejándose—. Mi cuerpo merece el asiento del copiloto y lo
sabes.
—Si eres amable, te dejaré tenerlo en el camino de regreso. —Saco mi teléfono
para enviarle un mensaje de texto a Corinne, solo para descubrir que está
completamente muerto. Mierda. Olvidé cargarlo antes de salir.
Me giro para dirigirme a Pippa.
—¿Puedes decirle a Corinne que estamos en camino?
—En eso.
Deslizo mi iPhone nuevamente en mi bolso. Nico conduce con una mano, su
mano libre plantada firmemente en mi muslo. En un par de puntos durante el viaje,
su pulgar frota seductoramente mi rodilla desnuda, y en un semáforo en rojo incluso
desliza las yemas de sus dedos debajo del dobladillo de mi falda. Le doy una mirada
que dice: Eres incorregible, y me guiña un ojo en respuesta.
Ya hay varias personas en casa de Corinne cuando llegamos. Es una mezcla
interesante esta noche: un par de jugadores de baloncesto, una chica del estudio de
yoga de Corinne en la ciudad y algunos chicos de su clase de matemáticas. Ella es
estudiante de Economía y una friki matemática, y también lo son sus tres
compañeros de clase. Uno de ellos en realidad lleva traje y corbata, lo que me hace
sonreír.
—Sabes que estás en una fiesta, ¿verdad? —bromeo después de que nos
presentan. Se llama Kyler y está en el último año.
—¿La corbata es demasiado? —dice con ironía.
—Solo un poco.
Mientras Kyler y yo conversamos, Nico aparece a mi lado y me toma de la mano.
Él hace eso a veces, haciendo un reclamo físico cuando estoy con otro chico, como si
dijera ella es mía. Solía pensar que era lindo. A veces todavía lo hago. Otras veces,
como esta noche, cuando intento caminar por la habitación y hablar con la gente, que
esté pegado a mi cadera es un obstáculo.

147
Y, francamente, molesto.
Corinne prepara una mesa de aperitivos en el pequeño comedor/sala de estar. La
fiesta es Cada Quien Traiga lo Suyo, pero ella compró una variedad de mecatos y un
par de botellas de tequila. Estoy planeando beber esta noche, así que no pierdo el
tiempo organizando la primera ronda de tragos.
—Vamos, chicos. —Los aliento, haciendo un movimiento con la mano hacia
todos.
Nico está a favor. Es más un hombre de ron, pero felizmente vierte una cascada
de tequila sobre la hilera de vasos de chupito que acomodo. Empiezo a repartirlos, y
luego los once levantamos los vasos.
—¡Por Corinne, y su nuevo y maravilloso hogar! —rindo.
—¡Por la madurez! —agrega Pippa.
—¡Por la madurez!
El tequila quema un camino ardiente por mi garganta e instantáneamente me
caliento por completo. Alguien sube la música, y Nico y yo nos vamos al sofá.
Pippa está sentada en el regazo de Darius, sus largos dedos jugando con su
cabello. No son una pareja, pero coquetean descaradamente cuando están juntos.
Intenté unirlos hace mucho tiempo, pero no funcionó por alguna razón. Creo que
ninguno de los dos quiere una relación seria, por lo que su arreglo de coqueteos
funciona para ambos.
Corinne está cerca charlando con Kyler, y los demás se reúnen cerca de la mesa
de bebidas. Darius toma el control remoto de la mesa de cristal cuando se da cuenta
de lo que está en la televisión.
Sube rápidamente el volumen.
—¡Mierda, me encanta esta película!
—Te das cuenta de que es para chicas, ¿verdad? —informa Nico.
—Si es para chicas, ¿por qué está Scarlett Johansson ahí? —desafía D—. Porque
dudo mucho que las chicas se pajeen con ScarJo con tanta frecuencia como yo.
La risa estalla. Kyler el matemático se sonroja. Es un poco lindo. Me pregunto si
él y Corinne están juntos. Él está muy cerca de ella.
—¿De dónde conozco a este actor? —pregunta Pippa cuando aparece un chico
guapo en la pantalla—. Estuvo en esa película sobre un celular, ¿no?

148
—Esa es la mierda más vaga que he escuchado —dice Darius, pinchándola en las
costillas.
—Conoces la película de la que estoy hablando, ¿verdad, Demi?
Miro la pantalla.
—¿Es ese Chris Evans?
Pippa asiente.
—Y juro por Dios que él estaba en esa película de celular. Es una película más
vieja con… ese tipo británico, y esa señora, y…
Darius grita ruidosamente.
—Por el amor de Dios, P, deja de ser tan vaga.
—Espera, creo que sé a qué te refieres —digo a Pippa—. Mierda. Tampoco puedo
recordar el título. Cariño, ¿déjame usar tu teléfono para buscarlo?
Nico mete la mano en el bolsillo y me entrega su iPhone. No requiere un código
de acceso para desbloquear, lo que solo sirve como otra razón por la cual las
acusaciones de engaño de Hunter caen por su propio peso. ¿Por qué Nico renunciaría
voluntariamente a su teléfono si estaba ocultando algo?
El plan de datos de Nico es una mierda, así que en lugar de abrir el navegador,
primero abro las configuraciones.
—Oye, ¿cuál es tu red WiFi? —pregunto a Corinne.
—Cwiley22 —responde—. La contraseña es A minúscula, F mayúscula…
—Es extraño —interrumpo—, se conectó por sí solo.
Una sensación incómoda me hace cosquillas en el estómago cuando miro a Nico.
—Huh. —Un ceño arruga su frente—. Sabes qué, mi teléfono debe haber
guardado tu red cuando los chicos y yo estuvimos aquí durante la mudanza —dice él
a Corinne.
—Oh, eso debe ser —responde ella.
Asiento lentamente y abro un navegador web para buscar, ¿qué estoy buscando
de nuevo? Correcto. Chris Evans. Pero me tiemblan los dedos mientras busco en
Google su filmografía.
Algo me está molestando y no puedo entender qué es. Quiero decir, ya sabía que
Nico y sus compañeros de trabajo movieron todas las cajas de Corinne del dormitorio
al departamento y transportaron sus muebles nuevos. Él nunca ocultó eso, y ella

149
tampoco. Y, por supuesto, ella le habría dado a Nico su contraseña de WiFi si él se lo
hubiera pedido. Y él hubiera preguntado, porque su plan de datos apesta y si él estuvo
aquí por un par de horas y quería usar su teléfono, definitivamente…
Entonces me golpea, la razón por la cual mi estómago se revuelve y se tuerce.
Corinne no tuvo Wi-Fi hasta casi una semana después de haberse mudado.
Cuando vine a ayudarla con su armario, todavía no estaba instalado.
No hay forma de que haya estado funcionando cuando Nico estuvo allí días y días
antes.
Todo mi cuerpo de repente se siente frío.
—Demi. ¿En qué película estamos pensando? —pregunta impaciente Pippa.
Mi respiración es trabajosa mientras miro la pantalla del teléfono.
—Se llamaba Celular —murmuro.
—¡Ja! Maldición, tenías razón acerca de que era una película de un teléfono
celular —dice Darius riendo a Pippa.
—Te lo dije.
Cuando todos comienzan a charlar nuevamente, dejo caer el teléfono en el
regazo de Nico. Sus profundos ojos marrones me estudian cuidadosamente.
—¿Bebé?
Me está costando encontrar mi voz. Realmente no sé qué decir. Corinne todavía
está hablando con Kyler, pero por alguna razón sé que ella nos está escuchando a mí
y a Nico.
Respiro temblorosamente. ¿Por qué su teléfono se conectó instantáneamente a
su WiFi? Eso sugeriría que él ha regresado desde el día de la mudanza, pero ¿por qué
necesitaría estarlo? Ella es mi amiga, no de él. Puedo verlo salir con Pippa sin mí, pero
no con Corinne.
El tequila gorgotea en mi estómago. Mierda. ¿Voy a vomitar?
—Demi, ¿qué pasa? —insta Nico.
Me encuentro débilmente con su mirada.
—Corinne configuró su WiFi una semana después de que se mudó.
Por un rápido segundo el pánico revolotea en su expresión. Pero sucede tan
rápido que no puedo estar segura.

150
—Está bien, eso es extraño —dice él, frunciendo los labios—. Me pregunto por
qué simplemente se conectó así.
—Sí, eso me pregunto —digo con firmeza.
Nuestra conversación en voz baja llama la atención de Pippa.
—¿Qué está pasando? —pregunta.
—Nada —dice Nico al instante.
Pero Pippa me conoce bien. Una mirada a mi rostro y ya está saliendo del regazo
de Darius.
—¿Qué está pasando? —repite ella, su aguda mirada se mueve de mí a Nico y
luego de regreso a mí.
Abro la boca pero no sale nada. Lentamente, giro la cabeza hacia Corinne. Ella
está mirándome, y la nube de culpa en sus ojos es todo lo que necesito para ponerme
de pie.
La habitación gira por un momento. Con tres tragos de tequila nadando en mi
estómago, ahora estoy realmente en peligro de vomitar.
Me ahogo por la bilis que cubre la garganta.
—Tienes que estar bromeando —escupo—. ¿Cuánto tiempo?
Corinne da un paso hacia mí.
—No es lo que estás pensando…
—¿Cuánto tiempo llevas follando a mi novio, Corinne? —Mi cabeza gira hacia
Nico—. ¿Cuánto tiempo llevas follándola?
Toda la habitación queda en silencio. En la pantalla de TV, ScarJo está
discutiendo con Chris Evans y de repente la película ya no se siente tan linda y
divertida. Se siente como una bofetada en la cara, estas estúpidas personas se están
enamorado cuando mi novio de ocho años me ha tomado por sorpresa.
—Oh, mierda —murmura Darius. Su voz es baja y parece tan aturdido como yo.
No creo que él supiera sobre esto. No creo que nadie lo haya hecho, excepto Hunter.
Hunter trató de advertirme. Encontró el coraje de contarme lo que vio en la fiesta
y…
Me vuelvo bruscamente hacia Corinne otra vez.
—¿Eras tú e la fiesta de la fraternidad?
Ella parpadea.
151
—¿Qué?
—Hace un par de fines de semana, la fiesta en la casa Alpha Delta el sábado por
la noche, ¿estuviste allí con Nico?
Ella rápidamente niega con la cabeza.
—No, juro que no. Estoy en un grupo de estudio con Kyler y Ahmed y nos
reunimos el sábado por la noche.
Ella hace un gesto a los dos tipos, que rápidamente respaldan su coartada.
—Estábamos todos juntos —dice Kyler torpemente.
—Entonces, ¿cuánto tiempo ha estado sucediendo esto? —Mi voz es fría.
—Solo sucedió una vez —exclama ella—. Solo una vez, lo juro.
Mi estómago se revuelve de nuevo. No quiero escuchar más. He terminado.
Tragando saliva, me giro y pisoteo hacia la puerta. Nico me persigue, su voz
suplicante resuena en el pequeño apartamento.
—¡Demi, por favor, para! Déjame explicar.
—¿Explicar qué? —rujo, dando vueltas—. ¡Me engañaste con mi amiga! ¡Y luego
otra vez con otra chica en la fiesta! ¿Quién era ella? ¿Cuántas malditas mujeres estás
follando?
—No te engañé. Ella está mintiendo…
—¡Oye! —Corinne vuela hacia adelante—. ¡No estoy mintiendo!
Dirijo mi mirada hacia ella y vislumbro un destello de indignación. Está dirigido a
mi novio.
»No estoy mintiendo, Demi —dice Corinne en voz baja—. Sucedió.
Y le creo.
—Pippa —digo con voz temblorosa—. Consígueme un Uber. Ahora.
Estoy luchando contra las lágrimas, porque mi teléfono está muerto y estoy
atrapada aquí en este estúpido apartamento con mi amiga traidora, mi novio infiel y
solo quiero arrastrarme por un maldito agujero y morir.
—En eso —dice Pippa.
—Demi. —Nico intenta agarrarme del brazo.
Por instinto, balanceo mí otro brazo y cae en su rostro. Su cabeza vuela hacia
atrás, una amarga maldición sale de su boca.
152
Mi puño lo atrapó en su pómulo izquierdo. Con una expresión herida, lo tapa con
una mano.
—Me golpeaste.
—Claro que jodidamente lo hice, y te mereces mucho más, maldito imbécil.
—El Uber está a dos minutos —anuncia Pippa.
Meto el dedo índice en el centro del pecho de Nico.
—No me sigas —advierto, y luego salgo corriendo por la puerta.

153
CAPÍTULO 17

Hunter
Es viernes por la noche y estamos jugando con mis compañeros de cuarto un
estúpido juego llamado ¡Zombies!™. Sí, con el signo de exclamación incluido.
Hollis se encuentra en casa durante el fin de semana, lo que significa que
podemos escucharlo discutir con Rupi sobre la última actualización del juego. Hollis
acaba de sacar una carta de Sacrificio, lo que significa que él debe sacrificar a alguien
en nuestro grupo para que el resto estén seguros. El único problema es que el
movimiento más ventajoso sería deshacerse de Rupi. Si ella muere, no perdemos
mucho. Todos los demás son demasiado valiosos para el grupo. Hay dos ballestas en
mi arsenal, por el amor de Dios. ¿Qué tiene Rupi? Nada.
—¡Maldita sea Mike! acaba con ella —explota Summer, y maldición si no me río
al escuchar a alguien tan angelical como ella abogando por el asesinato falso de uno
de nuestros amigos.
—¡Summer! —jadea Rupi sintiéndose traicionada.
—¿Qué? —dice ella a la defensiva—. El objetivo es llevar a la mayoría de las
personas a la estación de investigación. Solo hay una carta de Sacrificio en el
mazo. Solo una persona del grupo morirá y tienes que ser tú.
—Tienes que ser tú —repite Brenna, tomando un sorbo del chocolate caliente
que Rupi, quien pronto fallecerá, nos preparó.
—Mike —advierte Rupi—. Si me matas, juro por Dios…
—Bebé —dice.
—Mike.
—Bebé
—Mike
—Bebé —suspira. Luego, coloca la carta de Sacrificio frente a su pila.
Rupi grita lo suficientemente fuerte como para sacudir la mesa de café.
—¡No puedo creer que hayas hecho eso!

154
—No tenía otra opción—protesta—. Fue lo mejor para el grupo.
—¿Qué pasa con lo que es mejor para mí?
—Estás siendo muy egoísta en este momento, bebé.
—¿Por qué? ¿Porque quiero que mi novio me proteja del daño? ¡No lo creo! Una
vez que hayamos terminado con este juego, voy a…
—Ya terminaste el juego —interrumpe Brenna con sequedad—. Él te mató.
Rupi resopla y se va ostentosamente, muy fiel a su estilo. Esta chica una reina del
drama.
Afortunadamente, encontró el verdadero amor en un rey del drama. Hollis se
levanta y lanza sus brazos agotados en el aire.
—¿Ven lo que me hicieron hacer? —Nos acusa—. ¡Es por eso que nunca juego
juegos de mesa! —Se apresura a ir tras Rupi.
—Y quedaron tres —dice Brenna con indiferencia, hojeando sus cartas de
arsenal.
—No podemos seguir sin él —digo—. Él es el único que tiene el antídoto para la
segunda mutación. Ah, y el único que puede desollar un conejo.
—Redistribuiremos todos los activos —sugiere Summer.
—No, creo que se acabó el juego. —Dejo caer mis cartas en el tablero y me
recuesto contra los cojines del sofá.
—Tenemos que dejar de jugar con ellos —comenta Brenna mientras levanta su
taza.
—Definitivamente —coincide Summer—. Son los peores.
Alcanzo mi propio chocolate caliente y lo trago. Mi cabeza no estaba en el juego,
de todos modos.
Durante los últimos cinco días, Demi Davis ha consumido mis pensamientos. Me
siento como una mierda por hablarle fuerte, pero si mi tono severo no fue lo
suficientemente malo, fue seguido con información sobre mi triste relación con mi
padre. Prácticamente pude ver los engranajes en su cerebro trabajando sobre todas
las cosas que le había contado desde el comienzo del semestre, tratando de discernir
cuáles eran ciertas.
Lamentablemente, la mayoría lo eran. Adorné algunos detalles, para estar
seguro. Papá generalmente no es cruel con mi madre, ni le habla con el mismo

155
desdén que usé durante las sesiones de terapia falsa. Estaba tratando de exagerar
ciertas tendencias narcisistas para hacerlo más fácil para Demi.
Pero todos los eventos que describí ocurrieron en la vida real. Encontré a mi
padre follando a su secretaria cuando tenía catorce años. Le dije a mi madre, y ella
me dijo que no interfiriera en su matrimonio. Solo sé un buen chico y quédate callado
porque papá nos cuida y piensa qué tipo de vida tendríamos sin él.
Ese fue el día en que me di cuenta de que mi madre no tiene autoestima y que mi
padre tiene demasiada.
Aun así, un furioso viaje por los recuerdos no era excusa para desquitarse con
Demi. Sabía que había una posibilidad de que no me creyera cuando le contara
sobre Nico. No debería haberme burlado de ella por no sacar su cabeza de la arena,
insinuando que era una tonta ingenua.
Ella te llamó jodido mujeriego.
Ugh, cierto. Ella fue tan idiota conmigo como yo con ella. Ambos fuimos idiotas.
Mierda. Debería tratar de limar asperezas. Miro hacia la mesa lateral donde dejé
mi teléfono. Pero no. Los mensajes de texto son basura. Un chat sobre esto se
sentiría demasiado impersonal.
—Saben qué. —Me levanto del sofá—. Me tengo que ir.
Summer se acerca.
—¿Estás seguro? Podríamos comenzar un nuevo juego.
—Nah, creo que los zombis pueden ganar este. Regreso más tarde.
—¿A dónde vas? —pregunta Brenna.
—A ver una amiga.
—¡Ja! —Suena una risa burlona—. Sabía que el celibato no duraría.
—No para sexo —aclaro—. Es la chica con la que estoy trabajando en ese
proyecto. Tuvimos una discusión el otro día, y quiero suavizar las cosas.
—Sabes que puedes enviarle un mensaje de texto —dice Summer amablemente.
—Sabes que puedes ocuparte de tus propios asuntos.
—De acuerdo entonces.
No he bebido, así que hago el viaje de diez minutos hasta el campus y doblo en
Greek Row. No puedo encontrar un lugar frente a la casa Theta, pero hay un tramo
vacío a pocas casas de distancia. Aparco el Rover y ahí es cuando escucho los gritos.

156
Oh, mierda.
Rápidamente troto por el camino, deslizándome estilo personaje de dibujos
animados cuando veo a Nico en el césped de la casa Theta, gritando en la ventana
del segundo piso.
—¡Vamos, Demi! ¡Por favor!
El hombre suena completamente destruido. Probablemente sentiría simpatía
por él si no fuera por el hecho de que sé exactamente lo que está sucediendo. Él
engañó a Demi en la fiesta. No hay otra razón por la que estaría afuera de la casa de
Demi, rogándole que lo dejara entrar.
—¡Por favor, mami, te amo! ¡Lo jodí, está bien!
Acecho cerca de los arbustos que separan la casa de la hermandad de mujeres de
sus vecinos.
—¡Vete! —Llega una voz aguda.
No es Demi. Miro hacia arriba y veo a dos chicas en la ventana, sus figuras
iluminadas por las luces de la habitación de Demi.
—Ella no quiere hablar contigo. Vete —grita una de ellas.
—Llamaremos a la policía si no lo haces —advierte la otra—. Estás
interrumpiendo la paz. La gente está tratando de dormir.
—¡Son las nueve en punto de un viernes y esto es Greek Row! —gruñe Nico—
. ¡Nadie está durmiendo, Josie! Solo dile que baje.
—Ella no quiere verte, estúpido infiel
Síp. Eso lo resume.
—Demi. —Se lamenta él. Su voz realmente se quiebra, y esta vez sí lo siento por
el chico.
Conozco narcisistas, viví con uno toda mi vida, y no suelen sentir
remordimiento. Si muestran algún arrepentimiento, probablemente sea un
acto. Sí, Nico podría estar haciendo ese acto, pero mi instinto dice que no. Parece
genuinamente desconsolado.
Él se lo buscó, resuena una voz en mi cabeza.
—¡Demi! ¡Me quedaré aquí toda la noche hasta que me dejes entrar! Por
favor. ¡Hemos estado juntos desde siempre! Me debes una conversación. Me debes
la oportunidad de explicarte…

157
Un chillido de proporciones épicas atraviesa el aire nocturno. Es lo
suficientemente estridente como para montarle competencia a Rupi Miller.
Demi aparece en la ventana, empujando a sus hermanas fuera del camino.
—¿Te lo debo? —grita—. ¿TE LO DEBO?
Nico reconoce instantáneamente su error.
—No, no lo dije de esa manera
Ella lo corta.
—¡Me engañaste con una de mis amigas! ¡Y luego me engañaste otra vez con una
chica al azar en una fiesta!
Oh, Nico, estúpido bastardo.
Cualquier simpatía que tenía por él se fue hace mucho tiempo. Estoy
sólidamente en el Equipo Demi. Quiero decir, siempre lo estuve, pero ahora no me
importa cuán triste parece estar el tipo. Se lo merece.
—Hemos terminado —grita Demi por la ventana—. ¿Me
escuchas, Nicolás? Hemos terminado.
—Bebé, no digas eso.
—Tienes razón, nos conocemos desde siempre. Te he sido fiel. Pero eres incapaz
de reciprocar esa lealtad. Así que, por favor, solo vete.
—Podemos superar esto —declara—. Por favor, dame otra oportunidad. Déjame
recuperar tu confianza.
—¡Amigo! —grita una voz desde una de las casas vecinas—. ¡Eres patético! ¡La
perra quiere que te vayas!
Demi ignora la interrupción.
—No se puede recuperar mi confianza —dice ella a Nico—. Ya hemos terminado.
Ya no quiero estar contigo. No quiero estar con un mentiroso y un infiel. Valgo más
de lo que me has dado.
Ella tiene razón en eso. Y llámame un pervertido, pero estoy asquerosamente
excitado por verla en este momento. Sus mejillas están sonrojadas y sus ojos oscuros
arden como brasas. Tiene una mano en su cadera mientras mira a Nico. Feroz y
confiada. Ridiculizada pero no derrotada.
—No hemos terminado —dice Nico.
—Hemos terminado —repite ella.

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—Estás acabado, hermano —grita alguien más, y luego otras voces del Greek Row
intervienen.
—¡Vete a casa, imbécil!
—¡Me estás arruinando la fiesta!
Nico solo tiene ojos y oídos para Demi.
—No lo dices en serio —informa él.
Idiota. Los hombres realmente necesitan dejar de decirles a las mujeres lo que
quieren decir o no. La única lección que aprendí a lo largo de los años es que una
mujer no aprecia cuando le pones palabras en la boca, o tu polla en la boca de otra
persona.
—Oh, confía en mí, lo digo en serio. —Demi desaparece abruptamente de la
ventana.
Por un momento creo que se acabó. Pero luego reaparece, con los brazos llenos
de ropa.
—Déjame ayudarte a limpiar tu cajón antes de que te vayas —dice enojada.
Me ahogo de risa cuando las prendas de vestir salen por la ventana del segundo
piso hacia el césped. Una sudadera con capucha de los Celtics. Algunas camisetas y
un par de bóxers flotan hacia el suelo.
—¡No mereces un cajón en mi casa! Ya no mereces nada. He terminado con esto.
Toma todas tus cosas y sal de mi vida.
Una vez más, creo que todo ha terminado.
Pero entonces el estúpido, estúpido de Nico, pronuncia la mierda más tonta que
podría haber dicho:
—¡No te atrevas a tirar mi PlayStation por la ventana, Demi!
Como si eso no fuese un desafío.
Ella gira de nuevo y esta vez no regresa.
Jumm. Bueno. Tal vez ella decidió salvar la PlayStation. Nico parece pensar que
sí, porque todo su cuerpo se relaja. Camina tristemente hacia adelante y comienza a
recoger la ropa en el césped.
Todavía no me ha notado, y no voy a dar a conocer mi presencia. Sería como
acercarse a un león con una espina en la pata.

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Justo cuando decido que todo está bien, cuando la noche vuelve a estar tranquila
y los objetos dispersos de Nico se han recogido, la puerta de la casa de la hermandad
se abre y Demi emerge. Con una maraña de cables, controles y una bonita
PlayStation negra.
La cabeza de Nico se levanta.
—¡Gracias! —Luciendo aliviado, extiende sus manos como si realmente creyera
que tendrá la consola de videojuego en una pieza.
—¿Gracias? No, gracias a ti —replica Demi. Está escupiendo fuego de nuevo—.
Gracias por desperdiciar ocho años de mi vida. —Ella arroja un control al suelo
mientras avanza—. Gracias por mentirme. —El segundo se estrella en la pasarela de
concreto—. Gracias por faltarme el respeto.
Cuando ella llega a la acera, el único elemento que le queda es la PlayStation.
Aguanto la respiración. Los otros objetos podrían reemplazarse fácilmente. Esta
consola no.
—No quiero volver a verte. Has arruinado esto. Has arruinado nuestra amistad,
arruinaste nuestra relación, arruinaste todo.
¡Crash!
La PlayStation choca con la acera, rompiéndose en varias piezas.
Nico tiene el descaro de decir:
—¡No puedo creer que hayas hecho eso! —Lo que lleva a Demi a golpearlo, y ahí
es cuando salgo de mi lugar.
Se las arregla para dar un golpe fuerte antes de alejarla de él, tratando de
acorralarla como un caballo salvaje.
Puede que ella no sea una compañera de equipo, pero creo que esto aún califica
para usar el párrafo cuatro, línea ocho del registro de las reglas del capitán: no dejes
que tus compañeros de equipo cometan asesinatos.
—Oye, oye, detente —ordeno.
—¿Hunter? ¿Qué haces aquí? —Parpadea un par de veces antes de que sus ojos
se vuelvan salvajes—. Déjame ir. ¡Se merece una patada en el culo!
—Sí, se la merece —concuerdo, y Nico me frunce el ceño—. Pero el karma hará
ese trabajo por ti, confía en mí.

160
—¡Hunter, déjame ir! —Ahora está gruñendo, apretando los dientes, tratando de
salir de mi agarre. Entonces la arrojo sobre mi hombro como una maleta de
bombero—. ¡Hunter! —chilla indignada—. ¡Bájame!
—No. No observaré cómo te arrestan por asesinato esta noche, ¿de acuerdo? —
Agarro un pedazo de la PlayStation de Nico, mientras trato de contener a Demi—. Ya
eres culpable de daños a propiedad privada.
—¡No me importa! —dice ella tercamente—. Ahora quiero hacer daños
corporales.
—Sé que sí, Demi, pero confía en mí, no vale la pena.
Pero la mujer enojada en mis brazos todavía agita los brazos como un pájaro
atrapado intentando liberarse. Doy una mirada oscura a Nico antes de marchar hacia
mi Land Rover. Solo cuando llego al vehículo bajo a Demi. En el momento en que sus
pies sin zapatos se encuentran con la acera, su actitud salvaje parece desmoronarse.
De repente se convierte en una niña vulnerable, con lágrimas en los ojos.
—Él me humilló —susurra.
—Lo sé, bebé. Ven aquí. —Abro los brazos, pero ella agacha la cabeza
vergonzosamente.
—No. No quiero un abrazo —murmura.
—Bien, entonces sube al auto.
—¿Por qué?
—Vendrás a mi casa y nos emborracharemos. Podrías aprovechar la distracción.
Demi duda. Mira a los alrededores de la casa Theta, donde Nico camina
lentamente hacia su camioneta. Luego aparta la mirada y abre la puerta del pasajero
de mi Rover.
Estamos en camino unos segundos después. Demi no dice una sola palabra. Solo
mantiene su mirada al frente.
—Lo siento mucho —digo bruscamente.
Finalmente habla, su voz tiembla con cada palabra.
—No, soy yo quien lo siente. Tenías razón, sobre todo. Y te grité y te llamé jodido
mujeriego. —Solloza—. Me siento horrible por eso. Por favor, dime que aceptas mis
disculpas.
—Por supuesto que sí. Todo está bien con nosotros, Demi. Lo prometo.
Ella todavía se niega a mirarme.
161
—Él era el jodido mujeriego. Me engañó. Más de una vez, con más de una
persona.
—Sí, me lo imaginé. —Frunzo el ceño.
Doy vuelta a la carretera principal que conduce a la ciudad. Es un viaje directo de
diez minutos, y luego estaciono en el camino detrás del Audi plateado de Summer.
Las luces aún están encendidas en la sala de estar.
—Vamos, parece que necesitas esa bebida.
Gruesas lágrimas se deslizan por las comisuras de sus ojos. Ella parpadea
rápidamente.
—Bueno.
Entramos. Demi se agacha como para quitarse los zapatos antes de darse cuenta
de que no está usando ninguno. Calcetines a rayas rosas y grises cubren sus pequeños
pies. Los mira por un momento como si cuestionara si le pertenecían.
—¿Eh, Hunter? ¿Eres tú? —dice Hollis desde la sala de estar.
—Sí.
—Buen momento, estamos a punto de comenzar un nuevo juego.
Supongo que él y Rupi resolvieron sus locas diferencias.
—Traje a una amiga conmigo —respondo mientras desabrocho mis botas.
—Oooh —bromea Brenna—. ¿Es una amiga sexy?
Examino a Demi. Todo lo que veo son labios temblorosos, manchas de rímel bajo
los ojos enrojecidos y una expresión de conmoción.
—Vete a la mierda —dice ella con tristeza.
Me río.
—Lo siento, pero lo sexy no está de tu lado en este momento.
Cuando entramos en la sala de estar, las chicas miran a mi invitada y se ponen de
pie.
—¿Estás bien? —exclama Summer.
Brenna me fulmina con la mirada, luego se vuelve hacia Demi.
—¿Qué te hizo?
—Oh, vete a la mierda, Bee.

162
Demi se ríe a través de sus lágrimas.
—Sé amable con él. Simplemente me impidió agredir físicamente a mi novio
infiel. Exnovio —corrige.
—¡Ugh! Los infieles son el peor tipo de basura —declara Summer.
—Lo peor —concuerda Hollis.
—Pobrecita —dice Rupi, tirando de Demi hacia el sofá.
En un abrir y cerrar de ojos, está rodeada por las chicas, quienes inmediatamente
comienzan a presionar para obtener más detalles.
—Si no les importa, prefiero no hablar de eso —admite Demi. Traga un par de
veces, luego da una sonrisa a medias y señala el juego de mesa en la mesa de café—.
¿A qué estamos jugando?

163
CAPÍTULO 18

Demi
—Apenas te he visto estas últimas dos semanas.
Decepción y compasión brillan en los ojos de TJ, pero después de un latido se
estira sobre la mesa y me da un apretón en la mano, mostrando que su compasión
ganó. Lo cual es un alivio, porque simplemente no estoy equipada para tranquilizarlo
en este momento. Mi salud mental va primero, y he estado ausente por razones que
no tienen nada que ver con él o nuestra amistad.
—No te perdiste mucho. No he sido una gran compañía.
Muerdo el borde de mi panecillo de plátano.
—Siempre eres una gran compañía —dice TJ con una sonrisa.
—Es dulce de tu parte decir eso.
—Es la verdad. ¿Cómo estás?
—Mejor. Quiero decir, mi novio me engañó, así que no estoy haciendo desfiles
en este momento, pero tampoco estoy tentada a cometer violencia y volar su
apartamento.
Lo que, teniendo en cuenta mi comportamiento después de la inauguración de
la casa de Corinne, es ciertamente un progreso.
Honestamente, creo que me desmayé esa noche. Recuerdo todo lo que hice,
pero los recuerdos se sienten eliminados y se filtran a través de una neblina roja. Yo
arrojando la ropa de Nico por la ventana, destrozando su PlayStation y golpeándolo
en la cara. Los recuerdos más claros son los que involucran a Hunter y sus compañeras
de cuarto. Ese tonto juego de mesa que jugamos logró calmarme y, por lo tanto,
estaré siempre en deuda con ¡Zombies!™
—¿Has hablado con él? —pregunta TJ—. ¿O todavía tienes su número
bloqueado?
—Todavía bloqueado. —No tuve más remedio que hacerlo. Nico llamaba y
enviaba mensajes de texto con tanta frecuencia que se estaba volviendo
intolerable—. Pero se apareció en la casa la semana pasada —admito.

164
TJ frunce el ceño profundamente.
—No me dijiste eso.
—No había nada que contar. Llamó a la puerta, y Josie y las demás amenazaron
con castrarlo si volvía a venir.
—Bueno. Y no olvides que mi oferta sigue en pie: lo golpearé por ti si quieres.
Le doy una sonrisa seca.
—Él no vale la pena. Además, no quiero que te lastimes.
TJ no es delgado, pero mide metro setenta y seis y tiene una complexión
larguirucha. Nico lo asesinaría en una pelea.
Su mano se aprieta sobre la mía.
—No quise decirlo en el sentido de que eres un debilucho —digo casi
arrepintiéndome—. Sé que no lo eres. Solo quiero decir que él no vale la pena el
esfuerzo. Además, tendrías que hacer fila. Pax ya está haciendo días extra de brazos
en el gimnasio para aumentar el volumen, para que así pueda, y cito, “joderlo y no en
el buen sentido”. —Ambos nos reímos—. Y Darius no le está hablando en absoluto.
—Guau. ¿De verdad?
—Sí. Di lo que quieras sobre D, pero sabes cómo se siente acerca de la
monogamia. —Darius también es muy religioso, por lo que no aprueba nada que
traspase la línea de la inmoralidad—. Ah, y no podemos olvidar a Hunter. Le
encantaría golpear a Nico.
Hablando de Hunter, mi teléfono suena un minuto después con un mensaje de
texto de él. Hago clic para encontrar una imagen de un huevo en una pequeña
hamaca. Un segundo mensaje simplemente dice: @PabloEggscobar
Oh Dios mío.
Pablo tiene su propia cuenta de Instagram ahora.
TJ se inclina curiosamente.
—¿De qué es esa foto?
—Tienen un huevo como mascota.
Bajo el teléfono y niego con la cabeza
—¿Qué? ¿Quién? —TJ suena confundido.

165
—El equipo de hockey. Su mascota es un huevo cocido que todos se turnan para
cuidar. ¿Creo que es algún tipo de ejercicio de trabajo en equipo? Hunter no fue muy
expresivo al respecto.
—¿No se pudrirá y comenzará a apestar?
—Ya lo hace. En estos días está envuelto en celofán y guardado en el refrigerador
durante la noche, pero la envoltura de plástico no ha suprimido el olor por completo.
Hunter tuvo el huevo la semana pasada y seguí respirando bocanadas de azufre.
—Eso es muy raro. Nunca entenderé a los atletas.
—Honestamente, no creo que sea cosa de atletas en general. Creo que son los
jugadores de hockey de Briar. Están todos locos, Hunter incluido.
—Entonces, ¿por qué sigues hablando con él? —pregunta TJ a la ligera.
—Porque somos amigos. —Me encojo de hombros—. A mis amigos se les
permite estar locos.
Y Hunter, a pesar de todos sus extraños hábitos, ha sido un amigo increíble para
mí desde que mi relación se hizo trizas. Además, sus compañeras de cuarto son mis
nuevas personas favoritas. Brenna es muy inteligente y la amo. Summer y yo no
tenemos mucho en común, pero me hace reír. Y Rupi es… Rupi. Su relación con el
amigo de Hunter, Hollis, me fascina. Realmente no puedo decir si están locamente
enamorados u odian las entrañas del otro. ¿Tal vez una mezcla de ambos? De
cualquier manera, son muy entretenidos.
Estoy aprendiendo que mantenerme ocupada es el mejor remedio para una mala
ruptura. Eso significa concentrarse en exámenes, quizes de matemáticas,
laboratorios de química, clases de psicología, y cualquier cosa que ocupe mi cerebro.
Y cuando mi cerebro se cansa, me distraigo con mis amigos. Bebidas con Pippa,
noches de cine con mis hermanas de hermandad, pasar el rato en la casa de Hunter.
Hasta ahora, está ayudando.
—¿Cuándo sale tu autobús hoy? —pregunta TJ por encima el borde de su taza.
Una cuerda de bolsita de té cuelga sobre el borde. No es un bebedor de café, por lo
que son tés de hierbas para él.
—Siete y media —gimo—. Ugh, no tengo ganas de Acción de Gracias. Mis padres
tendrán ataques cardíacos cuando les cuente sobre Nico.
—Espera, ¿todavía no les han dicho que terminaron?
—No. Será una sorpresa de Acción de Gracias.
—Eso apesta. Realmente les gusta él, ¿eh?

166
—¿Gustarles? Es como decir que a los chicos de fraternidad les gustan los barriles
de cerveza. Están obsesionados con él, lo ven como un yerno. Van a ser devastados…
—Me detengo a mitad de la frase cuando una persona familiar entra en Coffee Hut.
Corinne
Mi columna endereza recta e inflexiblemente. Corinne intentó llamar varias
veces después de la inauguración de su casa. Cuando ignoré sus llamadas, envió un
mensaje de texto preguntando si podíamos hablar. Le devolví uno diciendo que
cuando esté lista para hablar, la buscaré.
Bueno, han pasado dos semanas y no estoy para nada lista.
Se congela como un ciervo atrapada por los faros de un auto cuando me nota.
Luego recupera la compostura y, maldita sea, camina hacia nosotros.
—Escóndeme —suplico a TJ, pero es demasiado tarde. Corinne llega a nuestra
mesita con una sonrisa nerviosa en su rostro.
—Hola —dice suavemente.
—Hola. —Mi voz es tensa.
—Sé que dijiste que hablaríamos cuando estuvieras lista, pero… bueno, se
acercan las vacaciones, y luego volveremos y son los exámenes finales, y luego las
vacaciones de primavera… —Se encoge de hombros con ironía—. ¿Tal vez
deberíamos limpiar el aire ahora mismo? —Deja que la solicitud cuelgue en el
incómodo aire entre nosotros.
TJ me da una mirada inquisitiva, como si dijera, ¿debería intervenir?
Respondo con un ligero movimiento de cabeza.
—Bien —digo a Corinne. A TJ le digo—: ¿Te importa? De todos modos, se supone
que debes encontrarte con tu compañero de cuarto pronto. ¿No?
Él asiente.
—Sí, no hay problema
Mira a Corinne con cautela mientras se pone de pie.
Ella va a ordenar un café, sus rizos negros caen en cascada por su espalda. Lleva
un voluminoso abrigo de invierno azul marino, que se quita cuando se pone en la fila.
—Realmente no quiero hacer esto —digo a TJ.
—Lo sé, pero puedes manejarlo.
—No estoy tan segura de eso.

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—Puedes manejar cualquier cosa —promete TJ—. Eres valiente. Pero si
realmente necesitas una salida, envíame un mensaje de texto SOS y dejaré a Ryan y
volveré.
—Eres el mejor.
Toca mi hombro, su palma persiste antes de retirarla. Un momento después,
suena la campana de la puerta cuando sale de la cafetería.
Cuando regresa Corinne, soportamos otro silencio incómodo. La miro fijamente
porque no voy a ser la primera persona en hablar.
—Lo siento mucho. —Es su línea de apertura.
Qué original.
—Sí, ya me lo dijiste.
—Lo sé, y voy a seguir diciéndolo hasta que tal vez creas que lo digo en serio.
—Oh, creo que lo dices en serio. Pero es fácil pedir perdón. Lo que no debería
haber sido fácil para ti fue dormir con el novio de tu amiga.
La vergüenza colorea sus mejillas. Traga saliva, ofreciendo un rápido
asentimiento.
—Lo sé. Cometí un error. Y si quieres hacerme alguna pregunta al respecto,
prometo que cada palabra que diga será la verdad.
—Está bien, morderé el anzuelo. —Mi tono es más frío de lo que pretendo que
sea, pero no puedo controlarlo—. ¿Cuántas veces te acostaste con él?
—Una vez —dice al instante—. No mucho tiempo después de la mudanza. Vino
una noche para ayudarme a armar un estante.
Me esfuerzo por recordar cuándo pudo haber sido. Probablemente una de las
noches en que Nico trabajó hasta tarde. Me pregunto cuántas veces me mintió a lo
largo de los años. Dios. Toda esta conversación es muy vergonzosa.
—Tomamos una cerveza, y sabes que no manejo el alcohol muy bien, eso no es
una excusa. —Se apresura a decir—. No culpo al alcohol, pero estaba mareada. Y él
era, ya sabes, él era Nico. Es encantador.
—Sí, lo es —digo secamente. Son los hoyuelos. Esos hoyuelos nunca dejan de
desarmar a las mujeres.
Corinne mira sus manos, envueltas alrededor de su taza de café.
—Él me besó, y supe que devolverle el beso era una mala idea, pero no estaba
pensando con claridad y luego dijo… —Se detiene.
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—¿Dijo qué?
—Me dijo que tenían problemas pero que no querían que nadie lo supiera.
Se me cae la mandíbula.
—Y él dijo… —Se sonroja—. Dijo que su vida sexual era inexistente.
—¿Inexistente? —Estoy hirviendo de nuevo—. Teníamos sexo regularmente.
Simplemente no me di cuenta de que él también estaba teniendo sexo con todas
las demás.
—Lo siento. Realmente no quiero que mi excusa sea que fui una estúpida, pero
lo fui. Fui estúpida e insegura, y no había tenido un novio en mucho tiempo y de
repente este chico encantador y hermoso me estaba prestando atención,
coqueteando conmigo, contándome todas estas cosas terribles sobre ti.
—¿Y le creíste?
Me duele la idea.
—No —admite Corinne—. Quería creerle, porque entonces me daría justificación
para no sentirme mal. Pero me sentí mal. Me sentí horrible, antes de que sucediera,
durante y después. Y luego intentó volver a verme, en secreto. Me sentí enferma y
dije ni en sueños Quería decirte la verdad, pero dijo que lo negaría si lo hacía, y me
pintaría como una puta que trató seducirlo.
Ya ni siquiera sé qué creer. En sus mensajes de texto posteriores a nuestro
enfrentamiento en mi casa, Nico envió spam a mi teléfono con sus explicaciones, sus
excusas. Y eso fue precisamente lo que me dijo: que Corinne se le acercó y que él
estaba demasiado borracho para defenderse de sus malvados avances.
—No sé si esto ayuda o no, pero… —Corinne saca su teléfono de su bolso—. Estos
son todos los intercambios de texto que tuve con él.
Desliza el teléfono sobre la mesa y, a regañadientes, lo levanto. Lo primero que
hago es hacer clic en la página de contacto de Nico para asegurarme de que su
nombre esté asignado al número correcto. Las personas son mentirosas, y la
tecnología es fácil y frecuentemente manipulada en estos días. Pero es el número
correcto.
No quiero hacerlo, pero me obligo a leer la conversación. Y ahí está, en blanco y
negro. O más bien, gris y azul. Mi amoroso novio, preguntándole a mi amiga cuándo
iban a tener sexo nuevamente. Corinne no miente. Todo el intercambio es asqueroso.
NICO: Todavía estoy pensando en ti. ¿Cuándo vamos a hacerlo de nuevo? ;)

169
CORINNE: Nunca. Nunca quiero volver a hacerlo, Nico.
ÉL: ¿En serio? ¿Haciéndote la difícil de repente?
ELLA: No. Me siento mal del estómago. Quiero decirle a Demi lo que pasó.
ÉL: ¿Que mierda? ¿Me estás tomando el pelo?
ELLA: No, no lo estoy. No puedo dormir, no puedo comer. Me siento la peor persona
del planeta. Ella es una de mis mejores amigas. No tengo muchas de esas. Lo que
hicimos fue tan estúpido y estoy tan avergonzada de mí misma. Vomito todas las
noches. Tengo que decirle.
EL: No va a suceder, Corinne. Ella va a pensar que eres una mentirosa.
ELLA: No, no lo hará.
ÉL: Sí lo hará, porque le diré que mientes.
Continúa por un tiempo más, y Corinne tiene razón. Ella insiste en decir la
verdad, Nico le advierte lo que hará si lo hace.
Bajo el teléfono. Me arden los ojos, pero me niego a llorar.
—Realmente lo siento —susurra—. Y sé que nuestra amistad ha cambiado
irrevocablemente. Todo lo que pido es perdón y tal vez otra oportunidad. Cuando
estés lista, por supuesto.
Asiento lentamente.
—Acepto tu disculpa, y trabajaré en la parte del perdón, pero… no puedo hacerlo
en este momento. No estoy allí.
Su genuino sentimiento de remordimiento después de haberse acostado con mi
novio no altera el hecho de que se acostó con mi novio.
—Entiendo.
—Pero me alegro de que finalmente hablamos —digo, y lo digo en serio. No soy
una de esas chicas que culparán a la “otra mujer”. Sí, Corinne demostró mal juicio y
total desprecio por nuestra amistad, pero no era la que dormía conmigo, la que
profesaba amor por mí, la que decía que nos íbamos a casar. Corinne fue una mala
amiga, pero la traición de Nico es mucho más profunda.
—De todos modos, me tengo que ir. —Muevo mi silla hacia atrás y me levanto—
. Necesito empacar para el Día de Acción de Gracias.
—¿Vas a ir a Boston?
—Sí. Me voy esta noche y regreso el domingo. ¿Verás a tu familia en Vermont?

170
—No, estamos organizando el Día de Acción de Gracias en casa de un amigo en
Hastings —duda—. Pippa estará allí. Espero que esté bien.
Me trago un suspiro. Pippa ha estado caminando sobre cáscaras de huevo
últimamente, tratando de no mencionarme su amistad con Corinne. A la mierda Nico
por complicarlo todo.
Los hombres son basura.
•••

Mis padres están encantados de tenerme en casa, aunque solo sea por unos días.
Ya hay un buffet completo en la mesa cuando llego, y solo somos nosotros tres esta
noche. Mañana tenemos un montón de familia que viene de Miami. Papá es hijo
único como yo, pero el lado de la familia de mamá es enorme. Espero que mañana
sea súper ruidoso. Dos de las tres hermanas de mi madre vendrán con su prole, y
todos mis primos son más jóvenes que yo, por lo que habrá una pequeña multitud de
niños de ocho, nueve y diez años corriendo por todo el lugar. El único hermano de
mamá, Luis, y su esposa, Liana, acababan de tener un bebé, a quien no puedo esperar
para conocer. Me encantan los bebés.
Esta noche es básicamente la calma antes de la tormenta.
—¡Oh, señor! —Se me hace agua la boca cuando vislumbro el festín que mamá
preparó. Voy dejando un rastro de baba cuando camino a la mesa—. Mamá, eres el
mayor tesoro del mundo.
—Gracias, mami. —Planta un beso en mi frente y luego me empuja a una silla—.
¡Ahora come! Te ves tan delgada, Demi. ¿Qué está pasando? ¿Qué pasa?
Frunzo el ceño ligeramente. Mi apetito desapareció después de la ruptura y solo
ahora está regresando, pero no pensé que había perdido peso. Toda mi ropa todavía
me queda.
Como mentirle a mi madre es imposible, le respondo:
—Esperemos a papá. Les diré a ambos al mismo tiempo.
—¡Dios mío! Lo sabía. Algo está mal. ¿Cuéntanos qué sucedió? ¡Marcus! —grita
hacia la puerta, y mis tímpanos se rompen rápidamente. Me sorprende que las
pinturas no se caigan de las paredes del comedor.
Mi padre se toma su tiempo bajando las escaleras. Ha aprendido a diferenciar
entre los diversos gritos y niveles de volumen de mamá, y ha deducido claramente
que esto no es una emergencia. Cuando finalmente entra a la habitación, me saluda
con un abrazo y un beso.

171
—Hola, bebé.
—Hola, papi.
Apuñalo un pastel de cangrejo frito con mi tenedor y lo dejo caer en mi plato.
—¿Qué está pasando?
Él mira a mamá mientras toma su silla habitual en la cabecera de la mesa.
—Demi tiene algo que decirnos.
Su mirada vuelve a mí.
—¿Sí? ¿Qué es?
—¿Pueden dejarme terminar este delicioso pastel de cangrejo primero? —
Mastico más lentamente, saboreando el sabor, luego lanzo un poco de camarones al
estilo cubano en uno de los platos. Rápidamente me meto un camarón en la boca—.
Mmmmm. ¿Freíste esto con piña? ¿Y ajo? Está tan bueno.
Me estoy retrasando lo inevitable y mamá lo sabe.
—Baja los camarones, Demi.
Ugh.
—Bien. —Dejo mi tenedor en el plato, trago y me limpio la boca con una
servilleta—. Mamá, tal vez deberías sentarte también.
Ambos están alarmados.
—Dios mío —grita de nuevo—. ¡Estas embarazada! ¡Marcus, está embarazada!
Mis cejas se disparan alarmadas.
—¡Qué! ¡No! No estoy embarazada. Jesús. Siéntate ya. —Luego añado
rápidamente—: Por favor.
Adecuadamente reprendida, mamá se sienta en la silla junto a mi padre.
Pongo mis manos sobre el mantel y me aclaro la garganta, como si estuviera a
punto de dar una presentación realmente deprimente.
—Está bien, en primer lugar, para reiterar, no estoy embarazada. —Les doy una
mirada de advertencia—. Pero esto tiene que ver con Nico, y necesito que ustedes
mantengan la calma.
—¿Él está bien? —dice mamá con horror—. ¿Está en el hospital?
—No, él no está en el hospital, y literalmente te pedí que mantuvieran la calma.
¿Podrían prometerme que terminaré de hablar antes de comentar?
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Papá agita una gran mano.
—Continúa.
—Prométanlo —ordeno.
Ambos murmuran una promesa de permanecer callados.
Libero el aliento.
»Nico y yo rompimos hace un par de semanas.
Cuando la boca de mamá se abre, muevo mi mano en un movimiento de karate
de corte el aire. Su boca se cierra.
—Sé que esto no es algo que querían escuchar —continúo—, y créanme cuando
digo que no esperaba que sucediera. Hasta donde yo sabía, éramos felices juntos y
nuestra relación estaba bien encaminada.
Papá gruñe.
—¿Qué hizo él?
Dejé pasar esta interrupción particular.
—Él me engañó.
El silencio cae.
—¿Fue… fue un error de borracho en una fiesta?
Mamá realmente tiene el descaro de sonar esperanzada.
—Incluso si lo fuera, eso todavía es imperdonable —digo con firmeza.
—Bueno, es mucho más perdonable que si…
—Tres chicas diferentes —interrumpo, y su boca se cierra—. Una de ellas era mi
amiga, otra la hermana de su compañero de trabajo, y la tercera fue una chica al azar
que conoció en un bar cuando estaba con amigos. —Él confesó la tercera indiscreción
a través de una de sus diatribas por mensajes de texto—. Cuatro, si cuentas a la chica
con la que me engañó en la preparatoria… —Otra encantadora confesión por
mensaje de texto, aunque esa fue más una confirmación—. Entonces, no, no hay
esperanza ni perdón. He terminado oficialmente con él. Tal vez algún día pueda
volver a ser su amiga, y la única razón por la que lo consideraría es por nuestras
familias, no por mí.
—Oh, Demi —dice mamá con tristeza.
—Obviamente, nunca les pediría que dejaran de hablar con Dora y Joaquín,
pero… —dudo, retorciéndome las manos—. Sé que invitamos a los Delgado a
173
visitarnos para Navidad, pero, y se lo ruego, ¿tal vez podamos pedirles que no
vengan…?
Papá, que reaccionó de manera protectora cuando revelé la infidelidad de Nico,
ahora se ve incómodo.
—Pero todo ya ha sido planeado, cariño.
Conozco bien a mi padre, no quiere verse mal delante de sus amigos.
—Lo entiendo, pero les pido, como su única hija, que pongan mi bienestar
primero en lo que respecta a esto. No puedo pasar la Navidad con Nico y su familia.
Simplemente no puedo. La ruptura aún es demasiado fresca y sería muy incómodo.
Sería… me lastimaría —digo suavemente, y luego aparto los ojos porque odio
mostrar vulnerabilidad frente a mi padre. Él es tan fuerte que desmoronarse frente a
él se siente como un aplastante fracaso.
Pero las palabras tienen el efecto deseado. Con lágrimas en sus pestañas, mamá
se levanta y se acerca para abrazarme.
—Oh, mami. Lo siento mucho.
Cuando le devuelvo el abrazo, miro a mi padre, que todavía está tratando de
racionalizar las acciones de Nico.
—¿Realmente no crees que le darás otra oportunidad?
—No —respondo con los dientes apretados—. No puedo.
La expresión de papá parpadea con infelicidad.
—Conozco a ese chico desde que tenía ocho años. Siempre ha tenido una buena
cabeza sobre sus hombros.
—También pensaba lo mismo.
—Seguramente hay más en esta historia. Quizás Nico…
—Él me engañó, papi.
—Y no lo estoy excusando —dice rápidamente—. Te prometo que no hago. Todo
lo que digo es, tal vez hay más en la historia. Tal vez Nico está teniendo problemas
emocionales de los que no nos damos cuenta, o problemas de abuso de sustancias,
o…
—O tal vez solo es un jodido imbécil —espeto.
Los ojos de papá se estrechan.
—Lenguaje.

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—No, no voy a cuidar mi lenguaje, y no voy a quedarme aquí mientras tratas de
convencerme de que mi exnovio que me engañó en serie es digno de otra
oportunidad. De ninguna manera, papá. No voy a volver a estar con él y no voy a
excusar ese tipo de comportamiento. Hemos terminado.
—Quizás en el futuro…
Un grito de desesperación es arrancado de mi garganta.
—¡Dios mío, no! Hemos terminado. Y por favor, por favor, no los inviten para
Navidad.
Mi estómago se revuelve cuando imagino tener que pasar las vacaciones con la
familia de Nico. Siempre pensé que mi padre me respaldaría, pero en este momento
parece que realmente está dividido entre Nico y yo. Y yo soy su hija.
Sin decir una palabra, salgo de la cocina y me apresuro a subir a mi dormitorio.
Ni diez segundos después, mi madre aparece en la puerta.
—Demi, bebé.
Ve mis ojos húmedos y mantiene sus brazos abiertos, y como una niña pequeña
caigo en ellos.
—¿Por qué está siendo tan estúpido? —murmuro contra sus enormes tetas.
—Porque es un hombre.
Mi risa de respuesta es amortiguada.
—¿Quieres hablar un poco más sobre eso? —ofrece mamá, frotando círculos
suaves en medio de mi espalda.
—No, no hay nada más que decir. Pero lo que me encantaría que hicieras es bajar
las escaleras y decirle a papá que pare lo que sea que sea esto. Dile que, si quiere que
Nico vuelva, él puede ser novio de él.
Ella se ríe en voz baja.
—Transmitiré ese mensaje. Y quiero que sepas, sí, estamos teniendo dificultades
para creer que Nicolás podría hacer algo como esto, pero el dolor en tus ojos me dice
que ese chico te lastimó mucho, y que cualquiera que lastime a mi bebé… —
Ominosamente, sus ojos marrones se convierten en hendiduras mortales—. ¿Estás
segura de que no podemos invitarlos a Navidad para que pueda envenenar su
comida?
—No —digo con tristeza—. Me agrada demasiado el resto de su familia. —Suelto
un suspiro—. Y tampoco lo quiero muerto. Creo que probablemente se siente terrible

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por lo que hizo. Pero eso no significa que alguna vez vayamos a regresar. ¿Sabes lo
humillante que es saber que estaba durmiendo con otras mujeres? Y mientras tanto,
me estaba mintiendo al respecto y me compraba tontos regalos y me hacía sentir
como… —Mi voz se quiebra y dejo de hablar, porque no tiene sentido continuar.
Se acabó entre Nico y yo. Y realmente no lo quiero de vuelta. De hecho, dado
que bloqueé su número, es casi como si me quitaran un peso del pecho.
—Ugh. Mamá, solo quiero estar sola un rato —admito—. ¿Te importaría dejarme
un plato para que pueda comerlo más tarde?
—Por supuesto, mami. Si me necesitas, estoy a un grito de distancia, ¿de
acuerdo?
Una vez que se ha ido, me acuesto en mi cama y miro al techo. La habitación fue
sacudida y limpiada antes de mi llegada, y huele a pino y sábanas frescas. Mamá sabe
cómo hacer que todo se sienta hogareño.
Me doy la vuelta y jugueteo con el borde de una almohada. Esto realmente
apesta. Odio lo unidos que son mi familia y la de Nico. Siempre tendré este
recordatorio constante de él, cuando todo lo que quiero hacer es dejarlo atrás. A decir
verdad, estoy lista para seguir adelante. O, al menos, me intriga la idea de estar con
alguien nuevo.
Suspirando, abro Instagram y me desplazo sin pensar por mi inicio. Me aseguro
de seguir a Pablo Eggscobar, que todavía solo tiene una foto. Me pregunto si esa
pequeña hamaca de cuerda era casera. No puedo imaginar dónde podrían haber
comprado una. Hastings no está repleto de boutiques de ropa y accesorios de huevos
en miniatura.
Hunter envía mensaje durante mi sesión de desplazamiento, una distracción
bienvenida de las redes sociales.
HUNTER: ¿Llegaste bien a la ciudad?
YO: Sí. Estoy aquí ahora. Pero fue el peor viaje en autobús de todos los tiempos. El
chico a mi lado seguía mostrándome fotos de sus hurones.
EL: ¿¿¿Hurones???
YO: Hurones.
ÉL: Semi, creo que te sentaste al lado de un asesino en serie. La próxima vez, por
favor envíame una foto de tu compañero de asiento para que tenga algo que mostrarle
a la policía.

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Me río y escribo: ¿Estás en Greenwich? Sé que estaba conduciendo hasta allí
después de su práctica matutina.
ÉL: Sí. Conduje con Summer y Fitzy. Él está pasará el Día de Acción de Gracias con
la familia de ella.
YO: ¿Y para ti, solo eres tú y tus padres? ¿Nada de tío/tía/primos/abuelos?
ÉL: Nop. Solo los tres. Oh, qué alegría.
YO: ¿Es tan malo?
ÉL: Mi padre le gritó a la servidora del catering por poner solo una salsera
comunitaria en la mesa en lugar de pequeñas refractarias individuales para cada
persona. La escuché llorar en la cocina después.
Oh señor, eso es brutal. Y no puedo creer que su familia contrate un servicio de
catering para el Día de Acción de Gracias. Mi madre literalmente preferiría
enfrentarse a un escuadrón de ejecución que confiar a alguien más para cocinar la
cena de Acción de Gracias.
YO: Eso = jodido. Aunque si te hace sentir mejor, mi padre también está siendo
insufrible en este momento. Les acabo de contar sobre Nico, ¡y papá trató de
convencerme de darle otra oportunidad!
ÉL: ¿En serio?
YO: Sí. Está obsesionado con él.
ÉL: ¿*Quieres* darle otra oportunidad?
YO: 100% no. En realidad, estaba pensando antes de que me enviaras un mensaje
de texto que podría estar listo para… redoble de tambores por favor… un rebote.
ÉL: Oooh emocionante. Esos son divertidos.
YO: ¿Estás siendo voluntario para el trabajo?
Espera. ¿Qué?
¿Qué demonios acabo de escribir? Y para agregar a mi repentino caso de
agitación, Hunter responde con un LOL.
YO: ¿Qué significa eso?
ÉL: Significa reírse a carcajadas.
YO: ¡Sé lo que significa LOL! ¿Pero por qué te estás riendo de mí?
ÉL: ¿Porque estabas bromeando…?

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YO: ¿Qué, rebotar conmigo es un asunto de risa? ¿No crees que soy linda?
ÉL: Eres más que linda.
Puedo sentirme sonrojarme. Toda esta conversación es ridícula. Por supuesto,
Hunter no se ofreció como voluntario para ser mi rebote, y ahora solo estoy buscando
cumplidos porque estoy insegura de que mi exnovio no pudo mantener sus
pantalones cerrados. Literal y figurativamente.
ÉL: ¿Podemos ser serios? ¿De verdad estás pidiéndome que sea tu rebote?
Mi pulgar se cierne sobre la letra s. Podría presionarla, y luego la letra i. Pero eso
significaría abrir la puerta a algo que podría explotar en mi cara. Hunter y yo somos
amigos. Lo encuentro atractivo, pero esta es la primera vez que considero ser más
que amigos.
No tengo la oportunidad de escribir esas dos letras, ya que Hunter envía otro
mensaje.
ÉL: Porque sabes que tendría que decir que no, Semi. Estoy fuera de servicio.
Ni siquiera trato de dar sentido a la decepción que me invade. Mis emociones
están por todos lados en estos días.
YO: Lo sé. Básicamente estaba bromeando.
ÉL: ¿Básicamente?
YO: 60/40 bromeando.
ÉL: ¿Entonces el 40% de ti quiere esto?
YO: ¿Qué cosa?
ÉL: A mí. Quieres mi polla.
La risa sale de mi boca. De repente ya no me siento tan decepcionado.
YO: Si tú lo dices. De todos modos, discusión inútil. Como dijiste, estás fuera de
servicio.
Dejo el teléfono y me deslizo a una posición sentada. Interactuar con Hunter
nunca deja de animarme. Todavía estoy sonriendo y mi apetito ha vuelto
oficialmente. Afortunadamente, hay un banquete abajo con mi nombre.
No es hasta mucho más tarde, cerca de la medianoche, que vuelvo a tener
noticias de Hunter. Me estoy metiendo en la cama cuando el mensaje ilumina mi
teléfono.
HUNTER: Si no estuviera fuera de servicio, estaría todo sobre ti, Demi.

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179
CAPÍTULO 19

Demi
Me siento sorprendentemente renovada después del fin de semana de Acción de
Gracias. Fue agradable ver a todos mis primos y a mi loca familia, y papá finalmente
se calmó sobre la situación de Nico. Dijo que lamentaba no reconocer mis
sentimientos, y acepté sus disculpas. Luego pasó casi una hora tratando de
molestarme en contratar a un tutor para el examen de la escuela de medicina para el
próximo semestre, hasta que finalmente le dije que no me interesaba siquiera pensar
en ese examen hasta el año que viene. No le gustó ni un poco esa idea. Así que lo
apacigüé diciéndole que tomaría otra clase de ciencias durante el verano para liberar
el horario del próximo año para estudiar medicina. Esa idea, le encantó.
Lo entiendo, de verdad. Mi padre tuvo una educación difícil. Creció pobre en
Atlanta y trabajó para salir de la cuneta. Debido a que él es inteligente nivel genio,
sobresalió en la escuela preparatoria, se graduó temprano y obtuvo una beca en Yale.
Fue entonces cuando conoció y se casó con mi madre, que era originaria de Miami.
Ella quería volver después de la graduación, así que papá fue con ella, trabajando en
Miami General casi dos décadas antes de mudarnos a Massachusetts.
El impulso intenso de papá y su ética de trabajo sin igual lo llevaron a donde está
ahora, y él está inculcado en mí el valor del trabajo duro desde el día en que nací.
Cuando era adolescente, insistió en que hiciera trabajo voluntario y compromiso
comunitario para ver cuánta gente viven sin el privilegio en el que nací. Quería que
entendiera lo bendecida que soy. Y lo entiendo, absolutamente.
Pero la presión de estar a la altura de los altos estándares de mi padre puede ser
agotador.
Y aunque papá no volvió a mencionar el tema de Nico ese fin de semana, eso no
le impidió dejar varios comentarios sutiles durante el fin de semana sobre cómo las
personas son defectuosas, cómo los seres humanos cometen errores. Nunca fue
específicamente sobre Nico, pero sabía exactamente lo que papá estaba tratando de
insinuar.
Bueno, qué pena. Papá tendrá que superarlo. Su erección por mi exnovio
eventualmente se desinflará y espero que se ponga dura de nuevo para quien sea que
esté conmigo la próxima, y si esa no es la analogía más asquerosa que he usado,

180
entonces no sé cuál lo es. No quiero pensar en mi padre poniéndose duro por nadie.
No quiero que mi padre tenga pene, punto.
En cuanto a la idea del rebote con Hunter a través de mensajes, me estoy
encontrando más y más abierta a la idea. De hecho, estoy un poco emocionada al
respecto mientras camino a clase el lunes por la mañana.
Vistiendo una parka con una capucha forrada de piel, una bolsa de mensajero de
gran tamaño sobre un hombro, botas forradas de piel, y sosteniendo una taza de café
humeante en mi mano.
Ya sabes ese dicho, ¿vístete para el trabajo que quieres? Bueno, me visto para la
temporada que quiero. Es finales de noviembre y todavía no ha nevado, y me estoy
cansando de este extraño período intermedio donde no hay hojas en los árboles, pero
no hay nieve en el suelo. Es espeluznante y lo odio.
Pax, TJ y yo charlamos sobre nuestros Días de Acción de Gracias hasta que llegue
el profesor Andrews. Hunter mandó un mensaje de texto temprano esta mañana que
no estaría en clase hoy. Aparentemente tiene un examen físico con el equipo médico.
Pero lo veo más tarde esa noche, cuando viene a nuestra (inserte sollozo) sesión
de terapia final. Mis registros por sesión están llenos de notas. Hunter ha terminado
con toda su investigación. Ahora es solo una cuestión de que él escriba el documento
técnico, y yo escribiendo el caso práctico y el diagnóstico detallado, pero esos no
deben ser por unas semanas más.
—Ya que hemos terminado oficialmente, ¿puedo decirle su diagnóstico? —
pregunto.
—Dispara —dice Hunter con una sonrisa. Está tumbado en el sofá, sus manos
detrás de su cabeza, sus brazos desnudos. Está caliente, según él, así que cada vez
que está en mi habitación se desviste a una playera sin mangas o una playera,
mostrando esos brazos esculpidos.
—Felicidades, sufres de Trastorno de Personalidad Narcisista, con un toque de
trastorno antisocial de personalidad.
—Eres buena.
—Gracias. Me di cuenta después de la segunda sesión, pero el TPN es en realidad
muy difícil de diagnosticar correctamente —digo, lo que lleva a una breve discusión
sobre el trastorno y lo que Hunter aprendió durante su investigación. Está de acuerdo
en que los casos de TPN son difíciles, especialmente porque los narcisistas son muy
hábiles para manipular a la gente, incluyendo psicólogos.

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—Mi padre tenía a nuestra terapeuta comiendo de la palma de su mano —admite
Hunter.
Intento enmascarar mis ganas de hablar. No quería mencionarlo yo, pero he
estado pensando mucho en nuestra última sesión. La crisis nerviosa de Hunter. Su
revelación de que habíamos estado discutiendo sobre su propio padre todo este
tiempo. Mi ruptura con Nico había dominado mis pensamientos después de esa
sesión, pero ahora está en primera línea de mi mente mientras estudio con cautela
Hunter.
—Lamento mucho que hayas tenido que pasar por toda esa mierda con él —digo
con voz tranquila.
Se encoge de hombros.
—Lo que sea. Otras personas lo tienen peor.
—¿Y? Mi novio me engañó, otras mujeres podrían tener un esposo por treinta
años que le haya sido infiel y seis hijos en casa. ¿Eso disminuye mi propia experiencia,
porque alguien tiene una peor? Siempre hay alguien con una vida más mierda que la
tuya. Eso no convierte la mierda en tu vida en rosas.
Exhala bruscamente.
—Eso es muy cierto, y eres demasiado inteligente para tu propio bien.
Me río.
—Lo sé. Y lo digo en serio, lo siento por todo lo que tu padre te ha hecho pasar.
—Gracias. —Su tono sale con… asombro, ¿tal vez? No lo sé. Pero es evidente que
está realmente agradecido por mis palabras.
Entonces me doy cuenta de lo que había dicho antes, nuestra terapeuta, y la
sorpresa salta a través de mí.
—Espera, ¿tu padre realmente fue a terapia? ¿De buena gana?
—De buena gana, demonios no. Fue una de esas veces muy raras cuando mamá
trató de defenderse. Ella le dijo que, si no cambiaba su comportamiento, lo dejaría.
Quiero decir, nadie creyó eso, pero supongo que sonó lo suficientemente seria para
que él cediera. Así que fuimos a terapia familiar. Mamá pensó que papá y yo también
necesitábamos despejar el aire entre nosotros, así que me vi obligado a hacerlo. Dios,
todo fue un espectáculo de mierda.
—¿Por qué es eso?

182
—Manipuló completamente a la terapeuta durante sus sesiones individuales. No
sé qué le dijo, pero cuando la vimos como una familia, ella estaba directamente en el
equipo de papá. Habló como si mamá y yo fuéramos los malos y él la víctima. Era
irreal.
—Guau. Lo siento mucho, bebé. Ni siquiera puedo imaginar tener un padre así.
Se supone que los padres no son los egoístas. Quiero decir, somos los niños. Nosotros
somos los egoístas.
Hunter ofrece una sonrisa triste.
—En mi casa, mi padre es la única persona que importa. Tienes suerte, tu padre
podría querer que vuelvas con tu ex, pero al menos no te trata como a una propiedad.
Ese es un muy buen punto. La empatía sigue aumentando en mi vientre. Quiero
ir y darle un gran abrazo, pero sospecho que se sentiría avergonzado.
—¿Qué está pasando con todo eso, de todos modos? —pregunta Hunter,
cambiando de tema—. ¿Has hablado con Nico?
—No, y no lo planeo hacerlo, no por mucho tiempo.
—¿Y la situación del rebote?
Mi corazón se salta un latido.
—Bueno. No me darás uno, así que supongo que estoy en la caza.
Parece sorprendido por un segundo y luego se ríe.
—Vamos, dijiste que básicamente estabas bromeando sobre eso.
—Cierto.
Pero ¿lo estaba?
De repente me encuentro mirándolo. Con sus rasgos clásicamente guapos,
Hunter Davenport es objetivamente uno de los hombres más guapos que he
conocido.
Si estamos hablando subjetivamente, entonces… ugh, entonces sí. Creo que es
increíblemente caliente. Tiene una boca sexy y una sonrisa asesina. Y hoyuelos. ¿Qué
pasa conmigo y los tipos con hoyuelos? Es como mi kriptonita sexual.
Mi mirada recorre la longitud de su cuerpo. Lleva vaqueros, y me pregunto qué
está empacando debajo de ellos. Teniendo en cuenta que las mujeres se lanzan
constantemente a él, debe tener un buen paquete ahí abajo. Y mírame, hablando de
paquetes como si supiera lo que realmente implica una buena polla. Mi lista de
amantes es un resonante UNO.

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—Así que. Solo porque no hemos hablado de eso por un tiempo, ¿todavía eres un
monje? —De alguna manera logré hablar con un tono casual.
—Síp síp.
—No digas síp síp.
—No puedo creer que haya durado tanto tiempo. —Su expresión se vuelve
torturada—. Estamos en los siete meses, casi ocho.
—¿Cuándo expira este voto de celibato? Quiero decir, no planeas mantenerlo
para siempre, ¿verdad?
—No, hasta el final de la temporada.
—¿Y entonces qué? ¿Te volverás loco en verano? Todavía tienes tu último año en
Briar —le recuerdo.
—Lo sé —gime—. Honestamente, probablemente me volveré loco en el verano
y follaré cualquier cosa que se mueva. —Otro gemido—. Mis bolas duelen todo el
tiempo, Semi.
Sonrío.
—Aw, ¿quieres que te haga sentir mejor?
—Deja de provocarme.
—No me estoy provocando.
¿Lo estoy? Señor, ya ni siquiera lo sé. Lo que sí sé es que necesito
desesperadamente ese rebote.
—Necesito ese rebote —digo en voz alta.
Hunter frunce sus labios.
—Ya no sé si me gusta la idea. Follar con un tipo al azar es… preocupante. —
Levanta una mano—. Y deja de decir que quieres que yo lo haga porque ambos
sabemos que no lo dices en serio. Además, esta polla está rota. —Señala su ingle
como si no supiera dónde se encuentra un pene.
—Bueno, entonces tiene que ser un tipo al azar. No puedo follar con uno de mis
amigos, es solo una receta para el desastre.
—¡Exactamente! —dice Hunter triunfalmente—. Por lo cual, deja de tratar de
rebotarme.
—¿Es un verbo?
—Ahora lo es.
184
—De todos modos, así que estás fuera por la polla rota. Pax es gay…
—Sí, Jax no es un buen candidato.
Ruedo mis ojos.
—TJ está demasiado…
—…enamorado de ti —termina Hunter.
—No está enamorado de mí. Pero es demasiado buen amigo y es súper sensible.
Podía verlo emocionalmente apegándose.
—Entiendo. Así que quieres un tipo que no se apegará emocionalmente.
—Más o menos.
—¿Estás en Tinder?
—He estado saliendo con el mismo tipo desde que tenía trece años. Por supuesto
que no estoy en Tinder.
—Entonces deberías estarlo. Es la forma más fácil de encontrar una follada sin
ataduras o un amigo con beneficios. Ahora que lo pienso, probablemente sea un
mejor ajuste para ti. Necesitas un ACB9.
—¿Por qué es eso?
Hunter ofrece un encogimiento de hombros.
—Creo que lo sentirías sórdido después una sola noche de sexo. Como dijiste,
estuviste con el mismo tipo desde los trece años. Estás acostumbrada a un cierto
nivel de intimidad.
Tiene razón.
—Así que crees que necesito a alguien que voy a ver más de una vez.
—Síp síp…
—No digas síp síp.
—…esto será divertido. Vamos, descarguemos la aplicación. —Con una sonrisa
lobuna, se sube a mi cama y se desploma a mi lado. Un momento después, estamos
descargando, ugh, Tinder.
—Solo tengo una hora más o menos para esto —advierto—. Me reuniré con TJ
para cenar esta noche.

9
ACB: amigo con beneficios.
185
—¿En la ciudad o en el campus?
—Carver Hall.
—Entonces tenemos mucho tiempo. Carver está como al final de la calle de aquí.
—Hunter observa mientras cargo la aplicación—. Oh, esto es tan emocionante.
Puedo vivir indirectamente a través de ti.
—Cuando tu polla era funcional, ¿alguna vez estuviste en alguna de estas
aplicaciones?
—No. ¿Te das cuenta de lo fácil que es para mí tener sexo, Semi?
—Eres un egocéntrico.
—No, soy jugador de hockey. Literalmente podría salir por la puerta de mi casa y
habría una mujer ahí lista para tener sexo.
Probablemente tenga razón. Todavía no soy una gran fanática del hockey, pero
he estado haciendo un esfuerzo para prestar atención cuando está en la televisión.
Mi parte favorita del hockey es cuando los hombres semidesnudos son entrevistados
en el vestuario después del partido. Ahí definitivamente puedo ver el atractivo.
—Además, estamos en la universidad. Las aplicaciones de citas no son realmente
necesarias ya que todos están siempre de fiesta y siendo sociales. Es fácil conocer
gente en el campus.
—Entonces, ¿por qué estoy abriendo esto? —digo quejándome.
—Porque estamos pescando un tipo específico de reunión. Cuando quieres una
cosa en particular, sacas todo lo demás. Sí, podrías sentarte en un bar, esperar a que
diferentes tipos se te acerquen y tratar de averiguar lo que están buscando. Pero de
esta manera te metes sabiendo exactamente lo que quieren.
—Bastante justo. —La emoción me hace cosquillas en el vientre mientras
configuro la cuenta. Utilizo mi número de teléfono para iniciar sesión, porque no
quiero que mis redes sociales estén vinculadas a esta locura. Cuando es el momento
de cargar mi foto de perfil, Hunter se desliza más cerca y me observa desplazarse a
través de mi rollo de cámara.
Huele fantástico. Es un aroma amaderado y masculino y estoy tentada a enterrar
mi rostro en su cuello e inhalar. Sin embargo, creo que eso podría ser interpretado
como acoso sexual.
—¿Qué tal ésta? —Hago clic en una foto en la que creo que me veo súper linda.
Hunter se niega.

186
—¿En serio? ¿A quién intentamos atraer aquí? ¿Jóvenes republicanos? No. La
primera foto de perfil debe mostrar algo de piel.
—¿Qué quieres decir, piel? ¿Desnuda?
—Por supuesto que no, idiota. No creo que eso esté permitido. Pero seguro como
la mierda que no puedes usar esta foto. ¿Llevas un cuello de tortuga y esa falda larga
y fluida? Te ves aburrida, Semi. Quieres que los pretendientes potenciales de la
primera foto te vean y que digan, oye, ¿quién es esta chica aburrida?
—Eres tan idiota.
—No, soy realista. No estoy tratando de ser grosero, pero vamos. A estos tipos
no les importa tu personalidad. Se preocupan por tu apariencia. Literalmente están
deslizando a través de las fotografías decidiendo si quieren conocerte basándose en
esas fotos.
—Bien, bien. ¿Qué tal esta? —En esta siguiente foto, estoy vestida con una
camiseta apretada y pantalones cortos de mezclilla. Mis tetas se ven geniales y mi
cabello está suelto y fluyendo sobre un hombro.
—Mejor. —Hunter asiente su aprobación—. Sube esa por ahora y luego
reorganizaremos el orden. —Me roba el teléfono de la mano y se hace cargo de las
tareas de desplazamiento—. Ah, joder sí, definitivamente quieres incluir esta.
—De ninguna manera. Estoy en bikini.
—Exactamente. Y te ves comestible. Estás buscando a un tipo que te folle, Demi.
Esta me haría follarte.
El calor sube en mis mejillas. Oh, señor. Está sentado demasiado cerca para
lanzar jodidas bombas así. ¿Y por qué huele tan bien? ¿Siempre ha olido así? No creo
que nos hayamos sentado tan cerca antes. Nuestros muslos se tocan, y un muscular
brazo se presiona contra la manga de mi suéter delgado. Puedo sentir su calor
corporal a través del material.
—¿Realmente me follarías si vieras esta foto? —Estudio el traje de baño que llevo
puesto. Es un bikini rojo que revela mucha piel. La foto fue tomada en South Beach,
cortesía de mi amiga Amber.
—Oh, sí —confirma Hunter, y noto que sus ojos se han acristalado.
—¿Estás tratando de imaginar cómo me veo debajo del bikini? —digo
acusadoramente.
—Sí.
Le golpeo ligeramente en su hombro.

187
—Oye, ya te ofrecí el rebote. Te negaste. Por lo tanto, no se te permite fantasear
conmigo ahora.
—Bien —dice quejándose.
Seleccionamos algunas imágenes más. Hunter insiste en que necesito una toma
de cuerpo completo, una foto de mi rostro donde estoy mirando directamente a la
cámara, y una foto donde que estoy sonriendo con dientes, porque aparentemente
no mostrar dientes significa que tengo la boca de un viejo. También pone claras las
reglas sobre los filtros de Snapchat, y cualquier selfie tomada desde arriba. Según
Hunter, ese es el “ángulo del engaño”.
—Para la última foto, ¿qué hay de esta conmigo y mis amigos? —sugiero—. De
esa manera los chicos pueden ver que soy una persona social.
—No puedes usar esa foto. Estás con un montón de tipos. Es intimidante.
—¿Por qué?
—¿Estás bromeando? Parecen grandes jugadores de baloncesto.
—Bueno, sí. Porque lo son.
Hunter rueda los ojos.
—Al publicar esto, estás diciendo que estos son el tipo de tipos que puedes
atraer. Cualquier tipo que no se vea así estará demasiado asustado para hacer match
contigo.
—Eres alarmantemente bueno en esto —le informo.
—Es sentido común, Semi. Ahora vamos a escribir tu perfil. Queremos que sea
corto. ¿Mi recomendación? Tres letras. C. P. F.
—De ninguna manera.
—Ajá. ¿Así que me equivoco de tus intenciones?
—No, pero estoy segura de que si juntamos la cabeza podríamos encontrar una
forma más diplomática de decirlo —digo con sequedad—. ¿Qué tal esto?
Escribo:
Recientemente soltera. Nueva en esto y no buscando nada serio en este momento.
—No está mal —dice Hunter—. Y tal vez deberíamos añadir algunos intereses.
Aquí, déjame. —Me arrebata el teléfono de nuevo, haciendo coros mientras escribe.
Cuando me lo devuelve, no puedo dejar de reírme.

188
Fascinada por los psicópatas infantiles, relación poco saludable con la comida,
romperé tu PlayStation si j*%s conmigo.
—Eso me hace sonar como una lunática —digo
—Mírame a los ojos y dime que ninguna de esas cosas es correcta.
—Jodidamente te odio.
Luego elimino lo que escribió y lo cambio a:
Entusiasta de programas de crimen, amante de la comida, persona impresionante
en todos los aspectos.
Una vez más, Hunter admite.
—Me gusta. Muy bien, presiona siguiente para finalizar la cuenta.
Obedezco su orden y luego ofrezco una sonrisa nerviosa.
—¿Ahora qué?
—Ahora nos descartamos.

189
CAPÍTULO 20

Demi
No tenía idea de que había tantos hombres en el mundo. Obviamente, sabía que
la población mundial está en miles de millones, pero ¿cómo hay tantos chicos en esta
aplicación, todo dentro de un radio de cuatro kilómetros de mí? Son demasiados
datos. Tengo una sobrecarga sensorial cuando mi dedo pasa de perfil en perfil.
Como Dan, a quien le gusta el kickboxing.
O Kyle, que está aquí por un buen momento, no a largo plazo.
O Chris, que quiere que “solo lo pida”.
U otro Kyle, que se describe a sí mismo con tres emojis de berenjena.
¡Y otro Kyle! A este le gusta comer fuera. Indirecta, indirecta, guiño, guiño.
—¡Asco! ¿Por qué todos los Kyle son tan repulsivos? —exijo.
Hunter lo piensa.
—Coincidencia. —Finalmente responde.
—¿Coincidencia? ¿Esa es tu mejor suposición? —No puedo dejar de reír. Esto es
lo más divertido que he tenido en mucho tiempo. Deslizo el dedo al siguiente perfil y
jadeo—. Oooh, él me gusta. Aceptemos a Roy.
Hunter examina las fotos del pretendiente potencial. Silba suavemente.
—Joder, sí. Mira esos oblicuos. Yo lo haría con él.
—Me alegra que estemos de acuerdo.
Me quejo decepcionada cuando Roy y yo no hacemos match. Los tres últimos
tipos que acepté, hicimos match al instante.
—No dejes que te afecte —dice Hunter amablemente—. Un hombre con un
cuerpo así tiene opciones.
Literalmente, dos segundos después, aparece una burbuja anunciando que hice
match con Roy.
—¡Ja! —digo triunfante.

190
Hunter sonríe.
—Parece que has dado la talla
—¿Qué hay de este chico? —pregunto con el siguiente perfil.
—Lleva gafas de sol y una gorra en cada foto. Es calvo y feo, o un asesino. Aunque
estoy seguro de que esto último sería atractivo para ti.
—Oh, por supuesto. Vendería a mi primogénito para poder psicoanalizar a un
asesino.
—Me preocupa que no pueda decir si estás bromeando.
Seguimos viendo otros perfiles, pero todos los rostros se fusionan. Estoy
empezando a aburrirme y los mensajes comienzan a llegar.
—Hablemos con algunos de estos partidos y eliminemos los que no nos gustan
—sugiero.
Pero no lleva mucho tiempo darse cuenta de que estamos lidiando con una
cantidad sobre una situación de calidad.
—Cristo, estos mensajes son patéticos —dice Hunter quejándose.
¿Qué pasa guapa?
Eres tan calienteeee.
Veintidós centímetros a tu servicio.
—Paso —declaro, y rápidamente quito el match con el señor Veintidós
Centímetros. Abro el siguiente mensaje y le doy un vistazo. El tipo, Ethan, escribió un
párrafo completo presentándose.
—Santo Jesucristo. Mira esto.
Hunter lee el mensaje y silba.
—De ninguna manera. Demasiado sediento. No me gusta.
—A mí tampoco.
Parece que estamos en la misma onda cuando se trata de las vibraciones que
estamos obteniendo de estos hombres.
Finalmente, llego al mensaje de Roy.
¡Hola Demi! Sé que esto suena a cliché, pero tienes unos ojos preciosos. ¿Cómo va
tu noche?
—Me gusta —anuncio.
191
Hunter se ríe entre dientes.
—¿No es triste que todo lo que tienen que hacer para obtener nuestra aprobación
es tener habilidades básicas de conversación y no hablar de sus pollas? Muestra la
baja expectativa con la que estamos lidiando aquí.
—Tienes razón, eso es triste como la mierda. ¿Qué debo responder?
—Dile que te gusta su V.
Ignorando la sugerencia, escribo, ¡Gracias! Tus ojos también son muy bonitos.
También el resto de ti ;)
Hunter se burla en jadeos.
—¡Demi, sinvergüenza!
Sonrío y envío otro mensaje.
YO: Mi noche está bien. Haciendo algunas tareas. ¿Qué hay de ti?
ÉL: Mi noche sería mucho mejor si tomáramos una cerveza juntos :)
—Oh, él es bueno —comenta Hunter.
ÉL: ¿Qué dices? ¿Deberíamos encontrarnos para tomar una copa esta noche?
—Pídele que vaya a Malone’s.
Es el consejo de Hunter.
—¿Qué? ¿Ahora mismo? Literalmente hemos intercambiado tres mensajes.
—¿Entonces? Estás buscando un amigo por correspondencia o un amigo sexting.
El punto de esto es conseguir una cita, ¿verdad? Debes reunirte en persona para saber
si hay alguna química.
—¿Pero tiene que ser esta noche?
—¿Por qué no?
—Tengo planes con TJ.
—Entonces pide reunirte mañana. Pero confía en mí, un tipo con un culo así no
dura mucho en el mercado. Me casaría con él en un instante.
Me muerdo el labio inferior. Supongo que podría reprogramar la cita con TJ: él y
yo nos vemos todo el tiempo. Y podría ser bueno tener una cita con alguien nuevo.
No he hecho eso desde la preparatoria, durante uno de mis descansos con Nico.
—Está bien —decido—. Me reuniré con Roy esta noche.

192
—¡Ese es el espíritu!
Hunter levanta la mano.
Chocamos los cinco, y luego escribo nerviosamente una respuesta a Roy.
Hacemos arreglos para encontrarnos en Malone’s en una hora. Hunter se ofrece a
llevarme.
A continuación, le envío un mensaje a TJ.
YO: Necesito posponer la cena. Tengo una… CITA (inserte jadeos) ¿Puedes creerlo?
¿Qué tal mañana por la noche?
Lo veo escribiendo, pero toma casi un minuto completo antes de que llegue el
mensaje.
TJ: No hay problema. Mañana funciona
ME: Ok, perfecto. Eres el mejor.
TJ: xoxo
Hay un ejército de mariposas causando estragos en mi estómago.
—Oh Dios —digo a Hunter—. ¡Estoy tan nerviosa! Y solo tengo una hora para
ducharme y decidir qué ponerme.
—Ve a tomar la ducha. Elegiré un atuendo para ti.
Hunter ya está caminando hacia mi armario.
—Ropa —advierto, moviendo mi dedo hacia él—. Por favor, elige ropa de verdad,
Hunter.
Él está riendo mientras cierro la puerta del baño.
•••

Cuando llegamos a Malone’s, mis palmas están sudorosas y mi corazón late


peligrosamente rápido. ¿Realmente estoy haciendo esto? De repente no me siento
tan lista.
Hunter estaciona el Land Rover en el pequeño estacionamiento detrás del bar.
Apaga el motor y gira para evaluarme.
—Hago un buen trabajo —dice el imbécil con un gesto de satisfacción.
Le concederé el atuendo: eligió un par de vaqueros ajustados color azul oscuro,
un suave suéter gris que cuelga sobre un hombro y muestra algo de piel, y botas hasta
los tobillos negra con tacones cortos. Es un atuendo lindo y me veo linda.

193
¿Pero los accesorios? No recibe ningún crédito por eso.
—Odio estos aretes —digo quejándome, arreglando cuidadosamente los aros
grandes para que no se enreden en mi cabello—. Lo sabes. Y, sin embargo, todavía
me presionaste para que me los pusiera.
—Porque te ves caliente en ellos —protesta—. Confía en mí, aumentan el factor
caliente del atuendo de nueve a once. Solo deja de quejarte y úsalos por esta noche.
Una noche.
—Ugh. Bien. —Cuando salgo del SUV, me sorprende ver que Hunter hace lo
mismo—. ¿Vienes conmigo?
Asiente.
—No te preocupes, me sentaré en la barra. Me quedaré hasta que esté seguro de
que él no te matará. Solo finge que no estoy allí.
Estoy realmente conmovida.
—Gracias. Eres un buen amigo.
Rodeamos el costado del edificio hacia la entrada. No puedo creer que vaya a
una cita. Una cita de Tinder, para empezar. Ese es más o menos el código para “Tal
vez tenga sexo contigo esta noche”
¿Espera esta noche? No puedo tener sexo con nadie esta noche. Me doy cuenta
de que olvidé afeitarme las piernas.
Maldición, ¿por qué no me afeité las piernas?
Está bien, es solo una bebida, me tranquilizo.
Entramos en el bar y doy un barrido rápido de la sala principal. Está más ocupado
de lo que esperaba para un lunes por la noche, pero supongo que los estudiantes
universitarios salen a beber cualquier noche de la semana. Mi pulso se acelera cuando
noto que un tipo alto y musculoso se aleja de la barra.
Sus ojos se abren apreciativamente cuando me ve.
—¿Demi? —dice.
—¿Roy?
—Ese soy yo. —Sonríe, mostrando un par de hoyuelos. Oh no, tiene hoyuelos.
Estoy en problemas—. Hay una mesa libre allí —dice Roy cálidamente—. ¿Vamos?
—Vamos. —Ugh, eso fue muy tonto. Soy mala en esto.

194
Un puñado de mesas altas forman la sala principal. Dos están vacías, y del par
elegimos la más apartada. Miro por encima de mi hombro. Hunter guiña un ojo y
asiente para alentarme, luego deambula hacia los taburetes de la barra.
—Perdón por ser tan directo, pero eres aún más sexy en persona.
Roy abiertamente me echa un vistazo, así que no me siento mal haciendo lo
mismo.
Su camisa es escandalosamente ajustada, probablemente más ajustada que
cualquier prenda yo poseo. Puedo ver claramente el contorno de cada músculo y sus
pezones. Pequeñas cuentas duras asomándose para que todos los vean. Siempre he
sido indiferente a los pezones de los hombres, pero la camisa que abraza el cuerpo
de Roy les trae tanta atención que no puedo apartar la mirada. Me obligo a redirigir
mi mirada a las pantallas de televisión sobre nuestras cabezas. Uno tiene el fútbol de
los lunes por la noche, el otro muestra un juego de la NHL.
—¿Te gustan los deportes? —pregunta Roy.
—Veré fútbol si está encendido. No me gusta demasiado el hockey, aunque
tengo un amigo que juega. Y mi exnovio jugaba baloncesto, así que no tuve más
remedio que prestar atención a la NBA.
Maldita sea, no se supone que debas mencionar a otro chico cuando estás en una
cita. Eso se siente como un gran no-no.
Bien, soy realmente mala en esto.
Pero Roy no parece desconcertado.
—Nunca practiqué ningún deporte. —Señala su enorme y musculoso cuerpo—.
Lo sé, lo sé, no lo parece, pero obtuve este físico de ejercitarme.
—¿Entonces eres, como, un tipo de gimnasio?
Él asiente vigorosamente.
—Siete días a la semana. ¿Qué hay de ti? ¿Vas al gimnasio?
—Uso el gimnasio para estudiantes un par de veces a la semana. Pero no hago
más que usar la cinta de correr y levantar algunas pesas, nada extravagante.
Un mesero se acerca para tomar nuestro pedido. Roy pide una Bud Light. No soy
amante de la cerveza, pero no me siento cómoda bebiendo nada más fuerte. Mis
nervios me hacen cosquillas en la barriga y me hacen temblar los dedos.
—También tomaré una Bud Light. —Finalmente decido.
Una vez que el mesero se va, Roy continúa donde lo dejamos.

195
—¿Has usado la piscina en el gimnasio? Es genial para nadar en vueltas.
—No, no lo he hecho. Como dije, mis entrenamientos son bastante suaves. —Me
encojo de hombros—. Tengo un gran metabolismo.
—Hacer ejercicio no tiene nada que ver con el metabolismo. El
acondicionamiento físico está por encima de la salud. Frecuencia cardíaca saludable,
estado mental saludable, huesos sanos —continúa hablando sobre los beneficios del
ejercicio durante varios minutos, hasta que mis ojos comienzan a vidriarse.
Finalmente, lo interrumpo.
—Me perdiste allí, amigo.
Roy ofrece una sonrisa tímida.
—Lo siento. Me apasiona mucho el acondicionamiento físico.
—Me doy cuenta.
—Hablemos de otras cosas. —Apoya los antebrazos sobre la mesa. Un pesado
reloj plateado adorna su muñeca izquierda, y brilla bajo las lámparas—. Así que estás
buscando algo casual, ¿eh?
Oh chico. Este tema es aún más incómodo. Prefiero hablar de sus flexiones de
bíceps.
—Um, sí. Quiero decir, recientemente rompí con mi novio de mucho tiempo, así
que…
—Así que estás en el rebote —añade.
Asiento.
—Yo también —confiesa Roy.
—¿En serio? —Su perfil no mencionó eso—. ¿Cuándo fue tu ruptura?
—Hace un par de días atrás.
¿Hace un par de días? ¿Y ya está en Tinder? Al menos mi ruptura se puede medir
en semanas.
—Eso es muy reciente —digo con cuidado—. ¿Estás seguro de que deberías estar
haciendo esto? —Señalo entre nosotros.
La mano derecha de Roy juguetea con su voluminoso reloj.
—¿Sinceramente? No lo sé. Pero necesito superarla, y pensé que esta es la mejor
manera. Volver al mercado, ¿sabes?

196
La inquietud gotea por mi garganta.
»¿Puedo preguntar por qué tú y tu ex se separaron?
Respondo sinceramente.
—Él me engañó.
—Oh hombre, eso apesta. ¿Estuvieron juntos mucho tiempo?
—Nos conocemos desde que teníamos ocho años. Primer beso a las doce.
Oficialmente novio y novia a los trece.
Mientras recito los detalles, me sorprende notar la falta de emociones que lo
acompañan. Mi corazón ni siquiera se apretó cuando enumeré cada paso con Nico.
—Guau. —Se maravilla Roy—. Eso es mucha historia.
El mesero regresa con nuestras cervezas, y con gratitud acepto mi botella. No
estoy del todo segura de cómo va esta cita, pero me estoy inclinando a no bien.
Chocamos nuestras botellas.
—Salud —digo.
—Salud. —Toma un largo trago.
Yo también, y requiere toda mi fuerza de voluntad para no hacer muecas. Odio
el sabor de la cerveza. ¿Por qué ordené esto? Qué decisión más estúpida. Me
pregunto si debería hacer señas al camarero y pedir un vaso de agua.
—Entonces los dos tenemos mala suerte en el amor.
Roy me observa por encima del borde de su botella.
—Supongo que sí. ¿Qué pasó con tu novia?
—Dijo que no pasaba suficiente tiempo con ella. —Traga otro sorbo rápido—.
Piensa que ella debería ser mi prioridad número uno y que me centro en mierda trivial
en lugar de ella.
Lo pienso.
—Bueno, ella tiene y no tiene un punto. Obviamente, tu pareja debe ser una
prioridad, pero estamos en la universidad. También debemos priorizar nuestras
clases, nuestras tareas, nuestras vidas sociales…
—No —interrumpe—. Ella se refiere al gimnasio. Piensa que soy adicto al
gimnasio.

197
No puedo detener mi mirada bajando a sus pectorales. Los que se tensan contra
su camisa, luchando por liberarse. Esos pectorales están gritando: ¡Esta camisa no me
puede retener!
Creo que tal vez la ex de Roy tiene razón.
—Pero a la mierda —dice él irritado—. Ella debería estar orgullosa de todo el
trabajo que puse en lucir así. Otros tipos se llenan de esteroides, Hormonas de
Crecimiento envenenan sus cuerpos. ¿Pero yo? Esto es todo natural. Mi cuerpo es un
templo.
Un resoplido suena detrás de mí. Por el amor de Dios. ¿Alguien nos está
escuchando?
Giro la cabeza, y suspiro cuando reconozco el familiar perfil. Pertenece que
Hunter está acechando en la mesa vecina. Se suponía que debía estar en la barra,
maldita sea.
Mi incomodidad solo crece al saber que mi amigo está escuchando. Pero tal vez
no importa, porque también se está volviendo dolorosamente obvio que Roy y yo no
entraremos en un acuerdo de Amigos con Beneficios.
—No entiendo por qué tengo que elegir —dice quejándose.
Lo miro con una mirada seria.
—¿La amabas?
—Con todo mi corazón —dice apasionadamente.
—Entonces, ¿cómo es incluso una elección? Reduce tu tiempo en el gimnasio,
tonto.
Otro resoplido.
—Esa es una elección —argumenta—. Una elección imposible.
—Oh, por favor. Eso es una exageración. No puedes amar el gimnasio más que a
una mujer. No puedes casarte con el gimnasio, Roy. No puedes tener bebés con el
gimnasio.
El piso debajo de mis pies está vibrando, y no sé si es por la pesada pista de graves
bajos que sale de los altavoces, o porque Hunter tiembla incontrolablemente de risa.
—Tienes razón —dice Roy, aunque de mala gana—. Pero no veo por qué debería
renunciar a mi pasión.
—Ella no te está pidiendo que renuncies. Claramente te está pidiendo que
encuentres un equilibrio —respondo pragmáticamente.

198
—Un equilibrio —repite.
—Sí. Escucha. ¿Cómo se llama tu novia?
—Kaelin.
—Creo que Kaelin tiene razón. Si realmente la ves en el mismo nivel que al
gimnasio, tiene razón en estar molesta. Kaelin es un ser humano, Roy. El gimnasio es
solo una sala llena de máquinas.
Detrás de mí, Hunter aúlla.
Lo ignoro.
»Creo que necesitas examinar tus prioridades —aconsejo—. Un rebote no es el
movimiento correcto para ti. Claro, será un rebote con una mujer ridículamente
caliente…
—La más caliente —concuerda, y mi ego se consuela con eso.
—Pero no es el movimiento correcto —repito.
Él sorbe su cerveza.
—¿Cuál es el movimiento correcto entonces?
—Llamar a Kaelin y pedirle reunirse y hablar. Y tal vez realmente escuchar lo que
ella te está diciendo. No está tratando de controlarte. Simplemente quiere estar
contigo.
Realmente espero no estar malinterpretando esto, y que Kaelin no lo dejó
porque está claramente enamorado del gimnasio, y me refiero al amor de una
manera sexual. Pero diablos, eso merece una conversación, ya que obviamente él no
la ha superado.
—Sé que esto es totalmente grosero… —Roy mete la mano en su bolsillo trasero
y saca un billete de veinte dólares, demasiado dinero para dos cervezas de mierda—
. ¿Pero te importa si te dejo?
—Absolutamente no. Ve a buscarla, Tiger.
Acepto los veinte. Bien podría usarlos para comprarme una ronda a Hunter y a
mí.
Hablando de Hunter, aparece a mi lado en el momento en que Roy desaparece.
—Esa fue la cita más loca que jamás haya espiado —declara, con la mandíbula
entreabierta.

199
—Dímelo a mí. ¿Es esto lo que es estar de vuelta al mercado? ¿Solo encontrar un
montón de burros?
—Amiga. En primer lugar, la forma en que ese hombre lucía, es un majestuoso
corcel, no un burro.
—¿Y en segundo lugar?
—Oh, no tengo un segundo punto.
Suspiro.
—No puedo creer que eso haya sucedido.
—Bueno, no te hiciste ningún favor al ser la terapeuta.
—¿Cómo es eso algo malo?
—Lo es cuando intentas ligar. Se supone que debes montar la polla del hombre,
Semi, sin convencerlo de que vuelva con su novia.
—Tienes razón. Realmente soy un asco en esto —gimo.
Hunter saca la Bud Light de mi mano y la pone sobre la mesa.
—Quitemos esta basura del camino. Nosotros no vamos a beber Bud Light esta
noche.
—¿Nosotros?
—Tu cita se fue. Soy todo lo que tienes, bebé. Iré por una cerveza de verdad.
Hunter se va por tres segundos antes de que otro chico se me acerque. Tiene la
cabeza afeitada, una sudadera con capucha de gran tamaño y dientes muy blancos.
—Hola hermosa. ¿Deseas compañía?
Estoy a punto de decir que no, pero ya se está deslizando a mi lado.
»¿Qué le pasó a tu amigo? —pregunta Dientes Blancos.
—Él fue por nuestras bebidas. Entonces, si no te importa…
Se inclina más cerca, y yo instintivamente me inclino hacia atrás. No me gusta
cuando las personas invaden mi espacio personal.
—¿Qué pasa? —dice Dientes Blancos con voz cansina.
—Estás en mi espacio personal —replico—. Te agradecería que te muevas.
Él frunce el ceño.
—¿Para qué necesitas espacio? Nos estamos conociendo.
200
Para mi gran alivio, Hunter regresa con nuestras bebidas. Echa un vistazo al
intruso y lo nivela con una mirada dura.
—No —dice Hunter con frialdad.
—¿No qué? —Dientes Blancos suena molesto.
Hunter amplía su postura.
—Esto no está sucediendo. Piérdete.
Sonrío ante la amenazante pose de Hunter. Aparentemente es mi nuevo
protector.
Mi protector muy atractivo.
Maldición, necesito dejar de pensar en lo caliente que es. No quiere un rebote
conmigo. Ya lo dejó claro.
Sin embargo, sería mucho más fácil si aceptara. Me siento atraída por él y, lo que
es más importante, confío en él. Pero no estoy haciendo una jugada con mi amigo,
especialmente cuando declaró explícitamente que no está interesado.
El Infractor del Espacio Personal se aleja furioso, mientras Hunter lo mira
divertido.
—Eso fue fácil.
Luego, con un gesto extravagante, me presenta una lata alta de cerveza. Se
llama Jack’s Abbey House Lager.
—Está en una lata —comento.
—Sí, las latas están haciendo un gran regreso en los círculos de cerveza artesanal.
Realmente estás viviendo ahora, bebé.
—Ergh. Probablemente debería haberte dicho que me ordenaras un vodka o algo
afrutado. No soy fanática de la cerveza. —Detengo en mis pensamientos—. En
realidad, no puedo pensar en una sola cerveza que me guste. Todos me saben igual:
mal.
—Confía en mí, te gustará esta. Es tan suave. Solo inténtalo.
Mientras Hunter mira expectante, tomo un gran trago de su cerveza mágica.
—¿Y bien? —exige él.
Mi mirada cae sobre mis botas.
—Sabe exactamente como la otra.

201
—¿Estás bromeando? ¿Crees que Abbey House y Bud Light saben igual? Estoy tan
avergonzado de ti en este momento.
—Te lo dije, no soy una chica de cerveza.
—Eres una desgracia.
—Tú eres una desgracia.
Hunter sonríe mientras le saco la lengua. Toma de su propia lata de cerveza
pretenciosa y luego dice:
—Lamento que no haya funcionado con el señor Músculos.
—Está bien. Para ser sincera, fue agradable salir de la casa. Y es una buena
práctica, ¿verdad?
Observamos a la gente mientras saboreamos nuestras cervezas. Bueno, Hunter
la saborea. Yo solo me tapo la nariz y trago. Nos reímos mutuamente al crear
historias falsas para varios clientes del bar, y en muy poco tiempo olvidé que Roy me
dejó. Me divierto más con Hunter, de todos modos.
Alrededor de las nueve y media salimos del bar y nos dirigimos al
estacionamiento. Mientras me abrocho el abrigo, uno de mis aretes casi queda
atrapado en la capucha y maldigo por lo bajo.
—Odio estas estúpidas cosas —digo quejándome mientras muevo el aro a un
lado—. Son una amenaza.
—Tú eres una amenaza.
Sí, esto es lo nuestro ahora. Nos hace reír cada vez, lo que supongo que indica
que nuestro sentido del humor compartido es inmaduro, o lo nosotros somos.
Hunter enciende el Rover y retrocede fuera del lugar de estacionamiento.
—¿Te llevo a casa? —Me da un vistazo.
—Sí, gracias.
Me abrocho el cinturón de seguridad, riéndome cuando noto que mi Bluetooth
es el dispositivo que se conecta a su auto.
—¡No desincronizaste! —acusa—. Me prometiste que lo hiciste.
—Te mentí, Hunter. —Me río, cargo una lista de reproducción que incluye un
montón de baladas de Whitney Houston, que sé que no le gusta.
—Eres malvada —dice mientras nos aleja de la ciudad.
—Lo siento, no puedo escucharte. Whitney está cantando.
202
Luego, solo porque puedo, canto “Greatest Love of All” hasta que Hunter
amenaza con dejarme al lado de la oscura y desierta carretera si no me callo.
—Oye, ¿podrías apagar mi calentador trasero? —pregunta—. Mi trasero está en
llamas.
—Claro.
Estoy sosteniendo mi teléfono, así que voy a dejarlo caer en el portavasos. Pero
el Rover golpea un bache en ese momento exacto y el teléfono se desliza de mi mano
y cae a los pies de Hunter.
—Por Dios, Semi. Agarra eso antes de que se quede atascado debajo del
acelerador.
—Relájate. Espera. —Me inclino hacia él y estiro el brazo, pero el auto en
movimiento hace que mi teléfono se deslice por el tapete—. Maldición, no puedo
alcanzarlo. ¿Puedes intentar patearlo hacia mi mano?
—No. Estoy jodidamente conduciendo.
—Solo inténtalo.
Gimiendo, intenta patear el teléfono con el pie izquierdo, y el SUV se desvía
ligeramente.
—Está bien, no, deja de hacer eso —ordeno—. Céntrate en conducir. Yo lo haré.
Me desabrocho el cinturón de seguridad y me arrastro sobre su parte inferior del
cuerpo. Mi mano comienza a moverse en las proximidades de sus pantorrillas. El auto
se desvía de nuevo.
—¡Presta atención al camino!
—Lo intento —grita—. Pero sigues golpeándome la pierna.
Me agacho lo más que puedo, hasta que mi cabeza está aplastada en el regazo
de Hunter. Estiro el brazo otra vez y… ¡sí! Mis dedos chocan con el teléfono y
rápidamente cierro un puño a su alrededor.
—¡Lo tengo! —anuncio, y luego me muevo para sentarme y…
No puedo
—Demi —ordena Hunter—. Muévete. —El auto se balancea ligeramente hacia la
derecha.
Intento levantar la cabeza otra vez, y una punzada de dolor atraviesa mi oído.
—Oh, Dios mío —digo quejándome—. Te lo dije. Jodidamente te lo dije.

203
—¿Me dijiste qué? Jesús, levántate…
—¡No puedo! —Mi voz es amortiguada por la bragueta de sus vaqueros—. Mi
arete está atascado.
—¿Atascado en qué?
—¡En ti! ¡En tus vaqueros! No sé en qué.
La posición en la que me encuentro tiene mi cabeza torcida hacia un lado, así que
todo lo que puedo ver son las rodillas de Hunter y su pie en el acelerador. En lugar de
intentar escapar, mantengo mi cabeza plana sobre su muslo.
—Trata de desabrocharte sola —suplica él.
Me niego a ceder.
—No. Me arrancaré la oreja, Hunter.
—No lo harás.
—Lo haré. —Y las lágrimas brotan de mis ojos.
Él gruñe de frustración.
—No vas a arrancarte la… joder, sabes qué, espera. Déjame detenerme —dice.
Y ahí es cuando escuchamos las sirenas.

204
CAPÍTULO 21

Hunter
Esto es un desastre. Me detiene la policía, y la cabeza de Demi está atascada en
mi regazo. Ella está sobre mí como una manta, su rostro a centímetros de mi
entrepierna y sé que en cuanto el oficial llegue a la ventana lateral del conductor, va
a pensar…
Jesucristo, va a pensar que me está haciendo una mamada.
—¿Por qué nos detienen? —sisea Demi.
—Deben habernos visto desviándonos por todo el camino. —Mierda, esto es una
pesadilla.
Apago el motor. Mientras espero que el policía se acerque a la ventana, hago un
intento frenético de sacar a Demi de mí.
—¡Auch! —Se lamenta.
—Lo siento —murmuro—. Estoy tratando de liberarte. —Su pendiente está
atrapado, sí, pero no estoy seguro en qué.
¿Creo que es uno de los cierres de mi cinturón? ¿Pero cómo diablos se incrustó
así? ¿Tal vez se enganchó en un hilo? No estoy haciendo progreso, y cada vez que
trato de empujar el arete para sacarlo, Demi gime de dolor. No puedo creer que lo
esté pensando, pero… ella podría perder esa oreja.
No sé si reír o llorar.
—Alguien viene —susurra mientras los pasos golpean en el pavimento.
—Licencia y regist… —El oficial de policía se detiene a mitad de oración.
Suspiro en la resignación.
—¿Qué diablos está pasando aquí? Siéntese, señorita —ordena firmemente—.
Ahora, por favor.
—¡No puedo! —dice Demi quejándose.
Los ojos severos del policía se fijan en mí.

205
—Necesito que tú y tu novia salgan del coche y coloquen las manos en el capó.
—No soy su novia —dice Demi, como si esa fuera nuestra preocupación más
preocupante, ser confundidos como una pareja.
—No podemos —respondo a través de los dientes afilados.
—Mira, chico, me doy cuenta de que esto es algo genial que a los universitarios
les gusta hacer…
¿Algo genial que nosotros hacemos?
»…pero el comportamiento lascivo es motivo de arresto. No solo eso, usted
estaba conduciendo imprudentemente y poniendo en peligro a otros conductores.
Miro desde el parabrisas al camino oscuro y completamente vacío.
—¿Qué otros conductores? Aquí no hay nadie más que nosotros. Un solo auto ha
pasado desde que nos detuvo.
—Y no estamos siendo lascivos —protesta Demi—. ¡Estoy atascada!
—Atascada —repite el hombre dudosamente.
Suspiro.
—Se le cayó el teléfono y trató de recogerlo, y ahora está atascada.
—Atascada —dice de nuevo. Luego sacude la cabeza como si decidiera no
comprarse lo que estamos vendiendo—. Señorita, esta es la última vez que voy a
decirle, por favor, siéntese.
—No puedo.
El oficial se extiende a su cinturón.
—¡Jesús! —suelto—. ¡No necesitas tu arma!
—¡Qué arma! —Demi empieza a retorcerse en mi regazo, renovado sus esfuerzos
por liberarse.
Si el oficial no estuviera allí y estuviéramos nosotros dos, todo ese movimiento
salvaje convocaría una respuesta acalorada de mi polla. Pero el policía está aquí, así
que mi polla está blanda y estoy a segundos de estallar en una risa maníaca. Lo cual
no va bien con el oficial cada vez más irritado.
Resulta que solo estaba buscando una radio.
—Voy a necesitar refuerzos en la Sección Novena y la Autopista Cuarenta y ocho.
Los sospechosos fueron detenidos por conducir imprudentemente y realizar sexo
oral en un vehículo en movimiento y ahora se resisten al arresto. —Crujidos estáticos.
206
—¡No estoy haciendo sexo oral! —gruñe Demi—. Confía en mí, me encantaría
hacerle sexo oral, pero él es célibe.
Lo siento, ¿qué?
¿Acaba de decir que le encantaría hacerme sexo oral?
—¿En serio, Demi? ¿Estás diciendo que realmente quieres chu… hacer eso? —Mi
mente gira como un carrusel. Durante toda esa charla sobre los rebotes, realmente
creí estaba bromeando cuando me sugirió como candidato. Por eso nunca me dejé…
tener esperanzas, ¿supongo?
—Te dije que quiero un rebote, y quería tenerlo contigo. —Su voz está apagada
y sus dedos siguen removiendo su oreja.
Pero tendremos que discutir el deseo de Demi de chupármela más tarde.
Necesito hablar con este oficial testarudo primero.
—Señor —digo con calma—. Por favor. Entiendo cómo se ve esto, pero no
estamos incurriendo en comportamiento lascivo. Los dos estamos vestidos. Mi polla
está en mis pantalones.
—¿Dónde está su licencia y registro?
—En la guantera, pero no puedo llegar…
Un grito de triunfo resuena en el auto, y de repente la cabeza de Demi aparece
como caída del cielo.
—¡Lo hice! —Se está frotando frenéticamente la oreja izquierda.
—Mierda —digo cuando mueve la mano. El lóbulo de su oreja es de color rojo
brillante y está hinchado a tres veces su tamaño, y hay sangre manchando las yemas
de sus dedos.
Tiene razón. Los aretes de aro deben ser prohibidos.
—¡Mire! —El alivio enmarca la voz de ella mientras mira implorando al oficial—.
Sus pantalones están cerrados. No estábamos haciendo nada malo. Y solo bebimos
una cerveza cada uno. Bueno, dos para mí.
Me trago un gemido.
Maldita sea. Beber ni siquiera había sido parte de esta ecuación. Y ahora, gracias
a ella, lo es.
El policía ha terminado con nosotros.
—Voy a necesitar que los dos salgan del auto. Ahora.

207
•••

—¿Esta es la celda de los borrachos? —pregunta Demi una hora más tarde.
Ella parece completamente no impresionada con el área de retención de la única
cárcel en Hastings. La celda grande actualmente tiene tres personas: nosotros, y un
hombre de mediana edad con una barba tupida, durmiendo en uno de los bancos.
Está temblando mientras duerme, y un pie toca las barras cada pocos segundos.
Síp, estamos tras las rejas, y todo es gracias a los grandes aretes de aros.
—¿Tal vez es mejor cuando en realidad estás borracho? —dice ella.
Me río mientras deslizo mi espalda por la pared de cemento y me hundo en el
banco de metal. Debajo de mis pies hay un sucio suelo de linóleo. Por encima de mi
cabeza las luces fluorescentes son demasiado brillantes.
—Sabes que todo esto es culpa tuya —digo alegremente.
—¿Mi culpa? —Sus ojos marrones se llenan de indignación
—Te dije lo que pasaría si sincronizabas tu Bluetooth con mi auto.
—Esto no es culpa de mi Bluetooth.
—¿En serio?
—En serio. Se me cayó el teléfono.
—Sigue siendo tu culpa.
—Oh, cállate.
—Tú cállate. —Me acerco más a ella hasta que estamos sentados a medio metro
de distancia—. ¿Cómo está tu oreja? —pregunto ásperamente.
Por lo que veo, todavía está rosa e hinchada, pero ya no parece estar sangrando.
La sangre seca pegada en el lóbulo desencadena una punzada de culpa en mí, porque
fui yo quien la convenció de usar esos aretes esta noche.
—Duele —admite—. Pero al menos todavía está en mi cabeza.
—Al menos —concuerdo—. Siento haberte hecho usar los aretes grandes.
—Está bien. Ahora ya lo sabes. —Ella lanza un suspiro sombrío—. A veces debes
ser testigo de la tragedia de primera mano para entenderla.
—Sí —digo gravemente.
Mis labios se estremecen hasta que finalmente se escapa una risa. Ella se une,
estirando las piernas y tocando sus botas de gamuza en el linóleo.

208
—Ojalá tuviera una paleta —dice.
—Ojalá tuviera mi libertad.
Eso convoca otra risa de ella.
—Dios. No puedo creer que estemos en la cárcel. Por comportamiento lascivo,
de todas las cosas.
—¡Y mi polla ni siquiera estaba fuera!
—Lo sé, ¿verdad?
El solitario ayudante en el área de espera nos mira, y veo un destello de diversión
en sus ojos. Ha estado en su escritorio durante la última hora, escribiendo en un
ordenador.
No tengo idea de a dónde fue el oficial que lo arrestó, aunque no nos arrestaron
técnicamente. Nadie me leyó mis derechos Miranda, de todos modos. ¿Sin derechos
Miranda? ¡Ja! He visto suficientes repeticiones de La Ley y el Orden para saber que
cualquier juez en su sano juicio desestimaría este caso en un santiamén. A menos que
el juez esté teniendo un mal día.
Personalmente, creo que el oficial Cascarrabias estaba teniendo una noche de
mierda. Demi y yo no hicimos nada malo y él lo sabe. Nuestros alcoholímetros apenas
registraron nada.
—¿Cuál es el castigo por comportamiento lascivo? —pregunta ella con
curiosidad.
—Ni idea.
—Disculpe, ¿señor? —Ella salta y se acerca a las barras—. ¿Cuál es el castigo por
comportamiento lascivo? ¿Es la muerte?
Una vez más, él parece estar luchando contra una sonrisa.
—Para los delincuentes por primera vez, por lo general una multa.
—Perfecto —dice ella—. Mi co-conspirador es un millonario. Puede escribirte un
cheque.
—Oye, no me mires a mí —dice él desde el escritorio con una sonrisa—. Espera a
que el oficial Jenk regrese, él es con quien tienes que hablar.
—Oficial Idiota, más bien —dice Demi quejándose.
Resoplo.
—Bonito.

209
Ella se dirige al ayudante de nuevo.
—¿No se supone que tenemos derecho a una llamada? —desafía.
—Tiene razón —digo, yendo hasta las barras—. Me gustaría mi llamada, por
favor.
—Claro. Lo que sea. —El joven policía se acerca y abre la puerta de la celda. Me
hace gestos para salir antes de deslizar las barras de nuevo en su lugar con un fuerte
clic.
—¿A quién llamaras? —exige Demi.
Me dirijo a contestarle, pero la vista de ella agarrando dos barras de hierro y
mirándome desde el interior de una celda… es demasiado buena. Lo lamentaría toda
mi vida si dejara pasar esta oportunidad.
—¿Puedo tomar una foto? —pregunto al policía.
—No te atrevas —advierte Demi.
Él sonríe.
—Adelante. —Creo que esto es lo más divertido que él ha tenido en mucho
tiempo. Estar en un escritorio es probablemente aburrido como la mierda.
Saco mi teléfono de mi bolsillo y tomo una foto de Demi, que parece que quiere
asesinarme. Luego, para frotar sal en la herida, me doy la vuelta para tomar una
selfie, con la cara indignada de Demi en el fondo, sus dedos se curvaban alrededor de
las barras.
—Esa es mi tarjeta de Navidad, justo ahí —digo, dándole una pistola de dedo.
—Te odio.
No, no lo haces, quieres chupármela.
No puedo detener el pensamiento malvado. Y tampoco puedo entenderlo. ¿En
realidad hablaba en serio de querer que yo sea su rebote? Es tan sarcástica que
supuse que se me estaba provocando.
Tal vez sea bueno que no hubiese sabido. Diablos, probablemente sería mejor si
no lo supiera. Me prometí a mí mismo que no follaría este año, y la tentación de
romper ese voto por Demi es abrumadora.
El ayudante me lleva a su escritorio y señala el teléfono fijo.
—¿No puedo usar mi propio teléfono? —Lo sostengo en recordatorio. Quiero
decir, literalmente me permitió tomar una foto.

210
Sacude su cabeza.
—Va en contra del protocolo.
—Bueno, está bien, eso no tiene ningún sentido, pero lo que sea. —Me encojo de
hombros y agarro el teléfono de su base. Luego marco uno de los pocos números que
me sé de memoria.
—Hola, entrenador —digo después de su brusco saludo.
—¿Davenport? —pregunta con recelo.
—Sí. Espero no haberle despertado. —El reloj digital al otro lado de la habitación
dice 10:37. No es tan tarde, pero tenemos patinaje matutino a las seis y media, así
que hay una posibilidad de que él ya estuviera en la cama.
—¿Qué está pasando? —dice en mi oído.
—No mucho. —Me detengo, preguntándome la mejor manera de enmarcar mi
situación.
—¿Esto es por el maldito huevo? —El entrenador suena molesto—. ¿Le pasó
algo?
—No, Pablo está bien, gracias por preguntar. Bueno, al menos creo que está
bien, está con Conor esta noche, así que… sí… de todos modos… —Exhalo—. No hay
una manera fácil de decir esto, así que voy a arrancar la curita. Estoy en la cárcel ahora
mismo y espero que pueda venir aquí y hablar con los oficiales y, ya sabes, ¿hacer lo
suyo?
—¿Lo mío?
—Gritar a la gente —aclaro.
Hay un breve silencio, seguido de:
—¿Es una broma? Porque no tengo tiempo para esa mierda.
Me trago una risa.
—Estoy siendo mortalmente serio. Una amiga y yo fuimos detenidos en Hastings
esta noche. Fue un malentendido total, no estábamos borrachos y no hubo ningún
comportamiento lascivo a pesar de lo que el oficial Idiota podría decir…
El policía del escritorio se ríe suavemente. Hombre, ojalá fuera él quien nos
hubiera detenido. Probablemente me habría dado los cinco y dejado irnos.
—¿Entrenador? —pregunto.
Otro silencio pasa lentamente.

211
—Estoy en camino.

212
CAPÍTULO 22

Hunter
—¿Dónde está él? —pregunta Demi impacientemente—. Pensé que dijiste que
vivía a diez minutos de distancia.
—Así es. Y literalmente ha pasado solamente un minuto desde que llamé. —
Poniendo mis ojos en blanco, me uno a ella en la incómoda banca de metal. Nuestro
compañero de celda permanece profundamente dormido, ahora roncando
suavemente. Su pie sigue temblando, y no se puede confundir el olor a alcohol rancio
que flota en nuestro camino.
Demi aprieta los labios, como si tratara de no reír.
—Esta es la mejor cita que he tenido —dice sarcásticamente—. Quiero decir, el
ambiente es romántico solo…
Suelto un resoplido.
—Lo único que falta es la balada Whitney Houston. Ah, y tu cita real, ya sabes, el
tipo que te abandonó por su novia. O tal vez el gimnasio. Sinceramente, no puedo
estar seguro. Fue una elección tan imposible.
Es su turno de resoplar.
—Meh. Lo que sea. Eres una cita mucho mejor.
Sonriendo, deslizo un brazo alrededor de ella y la acerco más, y ella apoya su
cabeza sobre mi hombro. El dulce aroma de su cabello flota en mis fosas nasales.
Respiro profundamente, tratando de identificar el aroma. Jazmín, creo. Ella se siente
agradable y cálida presionada a mi lado. Me pregunto qué está pensando en este
momento. Si sus pensamientos se alinean con los míos.
Casi gimo de decepción cuando ella levanta la cabeza.
—Realmente lo digo en serio —informa.
—¿Qué quieres decir? —Mierda, mi voz suena demasiado ronca. Rápidamente
aparto la sequedad de mi garganta.
—Eres una cita divertida.

213
—Esta no es una cita.
Ella inclina su cabeza en desafío.
—Entonces, ¿por qué me das los Ojos de Pene?
—No lo estoy.
—Conozco los Ojos de Pene cuando los veo.
Una risa me hace cosquillas en la garganta. Ella es fuera de lo común. Me hace
reír. Y es tan jodidamente hermosa. Su piel siempre se ve tan suave y luminosa que
me pican los dedos por acariciarla. Su cabello se ve sedoso al tacto también. Cae en
una cortina recta y brillante sobre su hombro, el que está descubierto por su suéter
suelto. Algunas hebras oscuras caen sobre su ojo izquierdo.
Mis labios se sienten secos. Los lamo, y el calor estalla en la expresión de Demi.
—Tienes cabello en los ojos —digo bruscamente.
Extiendo la mano para alejarlo suavemente. Mi pulgar se demora en su pómulo
mientras le peino el cabello detrás de la oreja, la que tiene su tamaño normal.
Ella suelta una fuerte respiración.
—Oh Dios mío. ¿Ese era?
Mis cejas fruncen.
—¿Qué cosa?
—¿Ese era tu movimiento? —El deleite baila en sus ojos—. Lamerte los labios,
quitar el cabello de mi rostro, ese pequeño roce con el pulgar. Ese es totalmente el
movimiento. ¿Verdad?
Le lanzo una sonrisa arrogante.
—Depende. ¿Funcionó?
—Sí —dice con franqueza, y ahora es mi aliento el que se queda atascado.
Su honestidad es tan excitante. Y aunque no planeaba hacerlo esta noche, ese
era mi movimiento. Simplemente sucedió naturalmente.
—Davenport —resuena en voz alta.
Mi cabeza gira hacia las barras. Unos pasos caminan por un pasillo y luego el
rostro como una roca del entrenador aparece en las barras. El oficial Jenk lo sigue.
—Abra esa puerta. —El entrenador da la orden oficial del escritorio, quien se
pone de pie de un salto al llegar el entrenador y su colega.

214
Por extraño que parezca, el ayudante más joven en realidad agarra su pesado
llavero antes de recordar que el entrenador no es su superior, o un policía.
—Jeff —dice, mirando al oficial Jenk.
¿Ese es su nombre Jeff? ¿Jeff Jenk?
Pobre bastardo. Tal vez es por lo que está de tan mal humor.
—Hazlo —dice Jenk cortante.
El entrenador nos da a mí y a Demi un rápido vistazo cuando salimos de la celda.
—¿Están bien? —dice secamente—. ¿Alguien los maltrató?
—No —aseguro, tocado que él había preguntado—. Nadie hizo nada en absoluto,
pero gracias por preocuparse.
—No estoy preocupado por ti, idiota. Estoy preocupado por tu puta mano.
Tenemos un juego en cuatro días. —Sus ojos acusatorios se dirigen hacia los
oficiales—. Si su lanzamiento es incluso una décima de segundo más lento de lo
habitual, voy a responsabilizarte personalmente, Albertson.
—Lo siento, entrenador —murmura el oficial del escritorio.
Los miro a los dos.
—¿Ustedes dos se conocen?
—Sí, el chico solía jugar para mí. Sammy Albertson, clase del 2012.
Maldición, ahora realmente deseo que Albertson fuese quien nos detuvo. Podría
haber dicho el nombre y seguir con mi vida. Solo tuve suerte de tener al policía con el
chip en el hombro.
—Y tú —dice el entrenador, volviéndose hacia Idiota con la cara agria—. A menos
que la polla del chico estuviera fuera y dentro de la boca de alguien, no se considera
una conducta lasciva. Haga elecciones más sabias la próxima vez.
—Dile a tu jugador eso —dice Jenk con sarcasmo—. No puede desviarse por todo
el camino.
—Estaba atascada —dice Demi—. Hunter estaba tratando de…
El entrenador levanta una mano para silenciarla y, como todos sus jugadores,
Demi obedece.
—¿Hay algún tipo papeleo que necesitemos firmar? —espeta hacia Jenk—.
¿Alguna multa a pagar?
—No, los dejo con una advertencia como cortesía para…
215
—Bien, vámonos —interrumpe el entrenador. Él asiente con la cabeza, y Demi y
yo corremos detrás de él como gansos bebés siguiendo a su mamá.
Fuera de la pequeña estación, el entrenador se abrocha el abrigo. Todavía no ha
nevado este invierno, pero la temperatura finalmente se está volviendo helada. El
aliento del entrenador se escapa en bocanadas blancas cuando dice:
—Tu Land Rover no fue incautado porque la grúa está a un par de horas, por lo
que todavía está en la Novena Línea. Te llevaré allí.
—Gracias, entrenador.
—Y quiero que te vayas directamente a casa, ¿me oyes?
—Demi vive en el campus —digo, sacudiendo la cabeza—. Necesito dejarla
primero.
—Yo lo haré —dice bruscamente antes de caminar hacia la acera, donde está
estacionado su Jeep.
Demi se vuelve hacia mí alarmada.
—¿Debería preocuparme de que me vaya a matar en el camino a casa? —Hace
una pausa—. No recuerdo si mi programa tiene un episodio llamado Coaches Who
Kill.
—Probablemente estés bien.
—¿Probablemente?
Me encojo de hombros.
—Está más enojado conmigo que contigo. Yo fui quien lo sacó de la cama.
—Cierto. —Levanta la capucha forrada de piel de su chaqueta y coloca una mano
en su cadera—. Y para que conste, nada de esto hubiera sucedido si hubieras
acordado ser mi rebote.
—Todavía hubiera sucedido. —Le sonrío—. La única diferencia es que en realidad
me habrías dado una mamada. —Lamento al instante decir eso, porque la idea de mi
polla metida en su boca es tan tortuosamente tentadora que casi gimo en voz alta.
—No —responde ella—, no hubiéramos estado cerca de tu coche. Hubiéramos
estado cálidos y acostaditos en mi habitación, sin perfiles de Tinder y sin
distracciones. Solo tú y yo y una cama grande y cómoda y mi boca en tu pene. ¡Quiero
que pienses en eso! —dice burlándose mientras salta hacia el vehículo del entrenador.
Correcto. Como si ahora pudiera pensar en cualquier cosa menos en eso.
•••
216
Y pienso en eso. Toda la semana.
Normalmente estaría centrado y enfocado en el juego por venir, pero para el
momento en que el viernes llega, ni siquiera puedo recordar contra quien estamos
jugando. Mi concentración es poca, no solo porque Demi se ha metido debajo de mi
piel, sino por las constantes molestias que he estado recibiendo de mis compañeros
de equipo toda la semana.
No tuve opción salvo decirles sobre el incidente de la cárcel, porque Brenna
desayunó con su padre a la mañana siguiente y el entrenador Jensen decidió en ser
un imbécil y decirle a su hija. Y obviamente Brenna abrió su gran boca, y ahora soy
Hunter Devenport, el chico que fue arrestado por recibir una mamada mientras
conducía. La peor parte es, que ni siquiera recibí la mamada.
Demi también ha estado molestando por ello, solo que ella está llevando las
cosas un paso más allá que mis compañeros de equipo. Desde que experimentó mi
“movimiento”, ha establecido una campaña para terminar con mi celibato, como lo
evidencia el mensaje que me acaba de enviar.
DEMI: ¡Ten un buen juego esta noche! ¡Espero que anotes! Hablando de anotar,
¿has considerado romper tu voto?
Suspiro hacia el teléfono. ¿Ves? Debería estar mentalmente preparándome para
el juego justo ahora. Estoy en los vestidores del equipo visitante en… la universidad
de Boston. ¡Cierto! Es a ellos a quienes nos enfrentaremos esta noche. Debería estar
pensando en el juego, no en Demi Davis.
YO: Te lo dije, no va a suceder.
ELLA: ¿Ni siquiera lo considerarías? ¿Por mí?
Alguien me da una palmada en mi espalda.
—Hola, oye, deja de fantasear con la mamada del auto, capitán.
Me giro para encontrar a Matt sonriéndome.
—Pero en serio, genial —dice.
—Me has dicho eso cada mañana durante esta semana.
—Sí, porque es genial. Siempre quise una mamada de auto.
—Yo también —digo secamente—. Como te he estado diciendo cada día, nada
sucedió. El arete de Demi se quedó enganchado en mi pantalón.
—Yo he tenido una mamada de auto —interviene Conor mientras se desabotona
su camisa de vestir.

217
—Tú has conseguido mamadas donde sea —respondo.
—Eso no es verdad. Nunca he tenido… —Él se devana el cerebro tratando de
ofrecer un lugar donde no haya tenido una mamada.
—¿Tienes algún problemita por ahí? —grita Matt.
Riendo, me quito la ropa y comienzo a vestirme. Mi teléfono vuelve a sonar y me
doy cuenta de que no le respondí a Demi.
ELLA: Lo siento. Dejaré de hablar sobre eso. Sé que te pone incómodo.
YO: No, lo siento, solo me estoy vistiendo. Me tengo que ir, hablamos más tarde.
Agrego una cara de beso y luego guardo el teléfono en el bolsillo de mis
pantalones descartados. Una vez que estoy en mi uniforme, me hundo en la banca y
me coloco mis patines.
Conor se sienta junto a mí.
—¿Qué estás harás después del juego? Invitaremos a algunas personas. ¿Te
apuntas?
—Claro. No tengo nada más planeado.
Él inclina su cabeza pensativo.
—¿De verdad no estás haciendo esto del sexo o solo estás jodiendo con todos
nosotros?
—No tengo sexo desde abril —confirmo.
—Cristo. Eso es intenso. Probablemente enloquecería si no pudiera descargar
mis bolas.
—Nunca dije que no estoy descargando mis bolas. —Dejo salir un suspiro triste—
. Solo lo estoy haciendo solo.
—Aun así. Suena como el infierno.
No puedo evitarlo, me río.
—No es tan malo. De hecho, me estoy acostumbrando a tener bolas azules
perpetuamente.
—¡Jesús! —interrumpe Bucky, caminando con un apestoso Pablo envuelto en
papel aluminio en una mano y un celular en la otra—. ¿Han visto esta mierda? La
cuenta de Insta de Pablo alcanzó los diez mil seguidores. Alguien que acaba de
preguntar por DM si haríamos una publicación patrocinada para una crema
hidratante que desafía la edad.

218
Se me cae la mandíbula.
—¿Es una broma?
—No es broma. —Bucky sacude la cabeza con incredulidad.
—¿Crema que desafía la edad? —dice Alec entrando en la conversación, luciendo
confundido—. ¿Cómo desafías la edad?
—¿Y qué demonios tiene eso que ver con un huevo? —interviene Conor—. ¿Se
supone que debemos poner crema hidratante en su carita de cerdo y posarlo para
una sesión de fotos?
Bucky sonríe.
—Les enviaré un mensaje y lo averiguaré.
El entrenador entra al vestuario para dar su charla previa al juego, que
generalmente consiste en una o dos frases, como máximo, antes de pasar al capitán
o capitanes asistentes para animar a todos. Su “charla animada” de esta noche ofrece
los sentimientos habituales: patearles el trasero, no avergonzarlo, no avergonzar a
su casa, etcétera, etcétera. Luego yo doy un pequeño discurso y todos salimos al
hielo.
La multitud es ensordecedora, y ni siquiera me importa que solo un tercio de los
asientos estén ocupados por fanáticos de Briar. Los gritos y vítores e incluso los
abucheos alimentan mi sangre. Me encanta este deporte. Amo el hielo, la velocidad,
la agresión. Amo la parte física, la forma en que cada hueso de mi cuerpo se sacude y
mis dientes vibran cuando me golpean contra las tablas. Esas son cosas
desordenadas para amar, pero así es el hockey.
Recuerdo el juego que Fitz y yo vimos en nuestra sala anoche. Edmonton contra
Vancouver. Jake Connelly anotó uno de los goles más bellos que jamás haya visto. Y
recuerdo el anhelo que sentí, un dolor que realmente me apretó la garganta, porque
si bien el hockey universitario es genial, no es tan rápido y competitivo como el
hockey profesional.
Y si los profesionales simplemente se trataran de estar en el hielo, me registraría
en un instante. Pero esa vida viene con hilos que no me interesan. Viene con mujeres
y glamour y conferencias de prensa y viajes constantes. Tentación constante. Y a los
hombres Davenport no les va bien con tentaciones.
Así que tendré que contentarme con esto, ahora mismo, patinar sobre el hielo
con mis amigos, patear traseros. Porque de esto se trata.
•••

219
El autobús nos deja en el campus alrededor de las once, y desde aquí me subo en
mi Rover y nos llevo a mí y a algunos pocos compañeros del equipo a Hastings. Los
llevo a casa de Matt y Con, entonces me dirijo a mi casa a estacionar mi coche. Estoy
planeando caminar hacia la casa de Matt. Esa es la forma en que puedo beber un poco
más que un par de cervezas.
En casa me quito mi ropa elegante, se requiere que usemos sacos, corbatas y
pantalones de vestir en todos los juegos. Es casi una pena quitarme el traje, porque
me queda como a nadie más. Puedo agradecerle eso a mi padre. Él lleva mejor el
porte CEO de todos. Probablemente es por eso que es tan popular con las damas.
Un poco demasiado popular.
—Hunter, ¿vas a salir? —Brenna asoma la cabeza dentro de mi habitación. Como
es normal, no toca.
—Sí, voy a casa de Matty. ¿Quieres venir?
—Puede que vaya más tarde. Primero hablaré con Jake por Skype.
—Salúdalo de mi parte. Oh, y dile que estoy celoso del gol que anotó ayer. Fue
hermoso.
—¿Verdad? Nunca he estado más excitada en mi vida.
—Honestamente creo que Edmonton tiene la posibilidad de ganar la Copa este
año.
—Sí. Son imparables.
Cierro mi sudadera.
—Cuando estuve en Boston el mes pasado, Garrett estaba diciendo que esperaba
no tener que enfrentarlos en los playoffs. —Cristo, ni siquiera sé a quién estaría
apoyando en ese escenario. Garrett, supongo. No. Jake. O tal vez Garrett. Joder, es
una elección imposible. Como elegir entre el gimnasio y tu novia.
Brenna se va y yo bajo para ponerme el abrigo y las botas. Estoy a punto de
deslizar mi teléfono en mi bolsillo cuando suena en mi mano. Lo reviso y encuentro
un mensaje de texto de Tara, una chica con la que me enganché el año pasado.
TARA: Oye, perdón por enviar mensajes de texto tan al azar, ¿bueno? Bonita
victoria esta noche. Solo quería avisarte. Un chico preguntó por ti.
YO: Podría necesitar más detalles que eso LOL.

220
ELLA: Después del juego, vinieron algunos tipos y uno de ellos nos estaba
interrogando a mí y a mis chicas sobre dónde estabas. Dije probablemente en el autobús
del equipo.
YO: Espera, ¿esto pasó en la ciudad?
ELLA: Sí, fuera del estadio BC.
YO: Bien, eso es raro. Gracias por el aviso.
ELLA: No hay problema, cariño.
Ella puntúa eso con tres corazones. Corazones rojos. Todos los hombres del
planeta son conscientes de que los corazones rojos significan negocios. Una
invitación para comenzar algo si quiero. Pero no lo hago.
Salgo por la puerta principal y me estoy acercando a la acera cuando mi teléfono
vuelve a sonar. Esta vez encuentro un mensaje de Grady, el hermano menor de uno
de mis compañeros de equipo.
GRADY: Hola. Hunter. Recibí tu # de Dan. Me dijo que te enviara un mensaje de
texto sobre esto: un tipo te estaba buscando en BC.
YO: Sí, acabo de escuchar. ¿Alguna idea de quién era?
ÉL: Nunca los había visto antes. ¿El tipo principal parecía un joven Johnny Depp?
YO: No me suena.
ÉL: En fin, escuché a alguien mencionarles que podrías estar en la casa de Matt
Anderson esta noche. Quería avisarte en caso de que te encuentre.
YO: Gracias. Te lo agradezco, hombre.
Bueno. No me gusta esto en absoluto. ¿Dos advertencias diferentes que un
grupo de extraños preguntaban por mí? Extraños que levantaron suficientes alarmas
para que Tara y Grady sintieran la necesidad de comunicarse conmigo.
Y joder, me alegro de que lo hayan hecho, porque cuando llego a la calle de Matt
y Con, inmediatamente me doy cuenta de que el grupo está a seis metros de
distancia, merodeando por la acera. Si no me hubieran advertido, podría haber
caminado hasta ellos pensando que eran fiesteros.
En cambio, disminuyo mi marcha, dándome tiempo para examinar a los chicos.
Hay cinco de ellos. No son particularmente grandes en términos de altura, pero todos
son bastante robustos. Uno es calvo y fornido y parece vagamente familiar. El más
alto me da la espalda, pero se da la vuelta cuando escucha mis pasos.
—Nico —digo con cautela—. Hola.

221
No he visto ni hablado con el ex de Demi desde la noche en que ella estuvo modo
Carrie Underwood con sus cosas. Y en un examen más detallado, sí se parece a un
joven Johnny Depp, pero con una tez más oscura.
—¿Qué sucede? —pregunto cuando no me devuelve el saludo.
—Tú dime.
Resisto el impulso de poner los ojos en blanco.
—No estoy seguro de lo que quieres decir.
—¿De verdad? Porque se rumorea que saliste con Demi el lunes por la noche. —
La ira apenas disimulada enrojece su rostro. Sus puños están apretados a sus
costados.
Los amigos de Nico se arrastran hacia adelante. No lo suficientemente cerca
como para representar una amenaza física, pero lo suficiente como para que mis
hombros formen una línea rígida.
—Sí, fuimos a Malone’s a tomar algo. —Omito la parte en la que Demi iba a
encontrarse con otro chico. Nico ya está nervioso.
—Escuché que fue más que un trago. —Su voz tiembla de ira—. Escuché que los
metieron a la cárcel.
Por amor a la mierda.
Abro la boca para responder, pero Nico sisea como una serpiente venenosa.
—Escuché que te detuvieron con tu polla en su boca.
—Eso no fue lo que sucedió. —Mi tono es tranquilo, estable.
—¿Te sientes como un hombre grande, Davenport, sin respetar a mi chica así?
—No le falto el respeto a nadie…
El sigue hablando.
—¿Usarla? ¿Forzarla a que te haga una mamada?
—No la forcé. —Rápidamente lo modifico cuando me doy cuenta de lo que
implica—. No pasó nada, hombre. Fue un malentendido, y la policía nos dejó ir. Pero
incluso si algo sucediera, no tendrías derecho a enojarte. Ustedes ya no están juntos.
—No estamos juntos en este momento —aclara—. Volveremos a estar juntos.
Siempre lo hacemos.
—¿Sí?

222
—No sabes nada sobre nuestra historia.
—Sé que la engañaste en una fiesta de fraternidad.
Los ojos de Nico brillan.
—¿Ella te dijo eso?
—No, yo te vi, hombre.
Un breve silencio viaja entre nosotros. Entonces Nico sisea de nuevo.
—Espera, ¿fuiste tú? ¿Eres el imbécil que le contó sobre la chica en la fiesta?
—¿Qué demonios importa? Iba a averiguarlo de todos modos, Nico. Ya se iba a
enterar de tu otra metida de pata porque eres demasiado estúpido para eliminar una
contraseña de Wi-Fi.
—¿A quién diablos llamas estúpido?
Me ataca, y lo esquivo, retrocediendo varios pasos.
—Solo digo que te hiciste esto a ti mismo. Si quieres culpar a alguien, mírate a un
espejo.
—Me delataste. —Nico mira por encima del hombro a sus amigos, cada uno de
los cuales tiene los brazos cruzados—. Esta puta10 me delató, ¿pueden creer eso? Eres
un verdadero imbécil, Davenport.
—¿Yo soy el imbécil? Tú engañaste a tu novia.
—Tú rompiste el código de hermanos —escupe.
—Tú no eres mi hermano. —Retrocedo otro paso—. ¿Ya terminamos aquí?
Antes de que pueda parpadear, su brazo vuela hacia adelante. Él agarra el cuello
de mi abrigo, tirando de mí hacia él. Su rostro a centímetros del mío, las volutas
blancas con olor a alcohol enfrían mi rostro.
—Nico —advierto.
Una sonrisa rencorosa se extiende por su rostro enojado. Más allá de sus
hombros, veo a sus amigos acercándose a nosotros.
—Quítame las manos de encima —digo con voz mortal.
Su sonrisa se ensancha.
—¿O qué?

10
Puta: español original.
223
224
CAPÍTULO 23

Hunter
—Como yo lo veo, nosotros somos cinco y tú solo uno. —Nico se ríe, sus ojos
oscuros brillando con violencia inminente—. Claro, eres el chico del hockey. Apuesto
a que puedes pelear muy bien. ¿Pero puedes con los cinco?
Sé que no puedo. Miro hacia la puerta de entrada de Matt. Está cerrada, y la
música pulsante que retumba en la casa me dice que incluso si gritara pidiendo
refuerzos, nadie me escucharía. Mi mejor esperanza es que alguien decida
enfrentarse al frío de principios de diciembre y salga a fumar un cigarrillo o un porro
y me ayude.
Pero lo que preferiría que sucediera es apagar esta bomba antes de que explote
en primer lugar.
—Mira, Nico. Pareces un tipo genial. Cometiste un error y no hay necesidad de
violencia, ¿de acuerdo? Incluso si no le hubiese dicho a Demi sobre la fiesta, ella se
hubiese enterado a través de su amiga. Pero tienes razón: lo que hice fue en contra
del código de hermanos. Debería haber mantenido la boca cerrada.
—Maldita sea, deberías haberlo hecho
—Así que lo siento, ¿de acuerdo? Dicho esto, realmente necesitas quitarme las
manos de encima. —La adrenalina ya está aumentando en mi torrente sanguíneo.
Nico tiene razón: los jugadores de hockey no son ajenos a la lucha. Me he metido en
peleas en el hielo, y fuera de él. Puedo mantenerme firme en la mayoría de las
confrontaciones físicas.
Pero no cuando son cinco contra uno.
—Lo siento, deportista, pero no vas a salir de esta tan fácil. —Nico se ríe.
—Por amor de Dios, hombre, me vas a castigar cuando eres tú el imbécil que
engañó a tu mujer…
El primer golpe me corta y me revuelve la cabeza. Su puño cruje contra mi
mandíbula, una sacudida de dolor baja por mi cuello. Justo cuando me enderezo, dos
de sus amigos están repentinamente detrás de mí, empujando mis brazos detrás de
mi espalda. Poniéndome como una jugosa ofrenda para una hiena enojada.

225
Nico se truena los nudillos de su mano derecha, luego la izquierda.
—Todo lo que digo es que nosotros los hombres debemos mantenernos unidos.
Y los imbéciles que no lo hacen, merecen que les den una paliza.
Su segundo golpe choca con la esquina de mi boca.
Pruebo la sangre. La escupo en el pavimento.
—Da tus golpes —digo con tono resignado—. Si eso es lo que te hace sentir
mejor. Pero no traerá a Demi de regreso y no cambiará el hecho de que eres un saco
de mierda…
El siguiente golpe lo da en mis costillas.
Mierda.
Mi lado ya está adolorido por un golpe que recibí en el juego esta noche, y ahora
toda mi caja torácica está palpitando y estoy muy enojado. La ira trae otra sacudida
de adrenalina que me permite salir del asimiento de hierro sobre mí. Le doy un
codazo a uno de los amigos de Nico en la garganta, me las arreglo para golpear el
estómago de otro, pero luego mi cuerpo es arrojado hacia atrás como una muñeca
de trapo, y todos me vuelven a sostener.
—¡Qué demonios! —grita alguien desde el porche.
La caballería ha llegado.
Matt viene corriendo por el césped cubierto de rocío. Más gritos y maldiciones
furiosas llenan la noche mientras otros seis jugadores de hockey corren hacia la
acera. Alguien me agarra y me empuja a un lado. Nico y sus compinches se retiran a
unos dos metros de distancia mientras los dos grupos se enfrentan entre sí. Mi labio
inferior está cubierto de sangre. Las respiraciones desiguales de Nico salen de su
boca en rápidas bocanadas.
—Vete a casa —digo.
—Jódete —espeta él.
—Realmente no quieres quedarte, Nico. Tú eres el que está superado en número
ahora, y ya ha habido suficiente violencia esta noche, ¿está bien? —Arrastro mi
antebrazo sobre mi boca para quitar la sangre—. Solo vete de aquí.
—Aléjate de mi chica
Ella no es tu chica, quiero decir, pero resisto el impulso de provocarlo.
A mi lado, Conor da un pequeño paso adelante.

226
—Vete —dice arrastrando la voz, y a pesar del tono relajado, su expresión es más
mortal de lo que nunca la he visto.
Tiene el efecto deseado. Nico escupe en el suelo, y luego él y sus amigos se
dirigen hacia una camioneta cercana. Los veo irse, esperando que la mierda haya
terminado y que este no sea solo el primer acto.
•••

Me estoy limpiando rostro en el baño del pasillo cuando escucho la conmoción


más allá de la puerta. Mis hombros se tensan al instante. Es mejor que Nico no haya
regresado.
—¿Él está allí? Hunter, ¿estás ahí?
Me relajo ante la voz familiar.
—Aquí —grito.
Había dejado la puerta entreabierta y Demi no pierde el tiempo abriéndola. Ella
aparece en toda su feroz gloria, las manos en las caderas, los ojos en llamas.
—¡Voy a matarlo! —Estalla cuando ve mi rostro—. ¿Estás bien? ¡No puedo creer
que haya hecho esto!
—¿Cómo descubriste lo que pasó? —Frunzo el ceño—. ¿Y cómo llegaste aquí?
—Llamé a un taxi del campus justo después de que Brenna llamara.
Maldita Brenna. Con una sincronización impecable, apareció justo cuando todos
estábamos caminando penosamente después de la pelea. Debe haber llamado a
Demi antes de quitarse el abrigo.
—Estás sangrando. —Demi se inquieta—. Brenna dijo que no estabas
gravemente herido.
—No lo estaba —aseguro—. Mi labio se abrió de nuevo porque me estaba riendo
de algo que dijo Conor.
La culpa flota en su expresión.
—Lo siento mucho. ¿Cómo supo él que estabas aquí?
—Aparentemente estuvo en Boston antes, preguntando a personas al azar
dónde estaba yo. Creo que él y sus amigos estaban borrachos.
Todo el cuerpo de Demi vibra de ira.
—Lo voy a desbloquear para poder gritarle.
—No lo hagas. Lo bloqueaste por una razón. Y está bien, estoy bien.
227
—¿Estás seguro? —Ella alcanza mi rostro. Intento apartar sus manos, pero me
detiene—. Déjame verlo, maldita sea. —Las yemas de sus dedos rozan tiernamente
el costado de mi boca.
Un escalofrío recorre mi columna.
Sus ojos marrones sin fondo se cruzan con los míos.
—¿Eso es todo? ¿Solo el labio roto? —Su mano recorre mi rostro para examinar
con cautela mi pómulo.
Me estremezco.
—Él también me golpeó allí, pero ese solo será un pequeño moretón.
—No puedo creer que haya hecho esto —dice de nuevo.
—No, lo entiendo. Anoche se enteró de nuestro encuentro con los policías y sacó
conclusiones precipitadas.
Su mandíbula cae.
—¿Cómo demonios se enteró de eso?
—Las palabras vuelan —admito—. El entrenador le dijo a Brenna, así que ahora
todo el equipo lo sabe y la gente habla. Él vive en Hastings, ¿verdad? Demonios, podía
haber escuchado a alguien hablar de eso en un restaurante.
—Quizás. —Ella maldice—. Ugh. Estás sangrando de nuevo. Siéntate, ¿quieres?
Obedientemente me siento sobre la tapa del inodoro cerrado. Si ella quiere
preocuparse por mí, entonces la dejaré.
Ella mete un poco de papel higiénico debajo del grifo del fregadero, luego
presiona la bola húmeda contra mi labio para absorber la sangre.
—Dejemos esto aquí como por treinta segundos —murmura—. Esperemos que
la presión detenga el sangrado.
Intento no sonreír.
—Sabes que podría estar haciendo esto yo mismo, ¿verdad?
—Solo déjame hacerlo, Hunter. Por favor. Todo esto es mi culpa.
—No es tu culpa.
Se arrodilla en el suelo y maldita sea si esa posición no envía una ráfaga de
imágenes sucias a mi cerebro. Si una mujer está de rodillas frente a mí, generalmente
es porque está a punto de desabrocharme los pantalones y sacarme la polla. Mis ojos

228
se clavan en los labios rosados de Demi. Me imagino la succión apretada de ellos
alrededor de la cabeza de mi polla y de repente se hace difícil de tragar.
Aparto mi mirada de su boca.
—¿Qué? —dice ella con urgencia—. ¿Estás bien?
—Estoy bien —gruño. Cristo. Mi polla está más dura que la piedra.
—¿Qué pasa? ¡Parece que estás sufriendo! ¿Esto duele? —Ella reduce un poco la
presión en mi boca.
—Está bien. No te preocupes por eso.
Demi muerde su labio inferior. Joder, necesito dejar de fijarme en esos hermosos
labios. Pero no puedo. Probablemente se sentirían tan suaves y cálidos presionados
contra los míos.
No deberíamos estar juntos a solas en este momento. Todavía estoy lleno de
adrenalina por el juego y la pelea.
—No sé si creerte o no —murmura.
—Estoy bien. Confía en mí, he sufrido peor jugando hockey.
Ella quita el papel higiénico de mi labio. Está empapado de rojo, y ella hace una
mueca antes de tirarlo a la papelera.
—El sangrado se detuvo —dice ella.
—Eso es bueno.
Las yemas de sus dedos corren por mi mejilla nuevamente.
—Demi —digo con voz ronca.
—¿Sí?
—Por favor, deja de tocarme.
Ella se ve sorprendida.
—¿Por qué?
—Porque nadie me ha tocado así en años. ¿Te das cuenta de que esto es
esencialmente una tortura?
Ella presiona sus labios juntos como si resistiera una sonrisa.
—¿Te está excitando? —Sus nudillos rozan mi pómulo, el que no está
magullado—. ¿Esto? ¿Esto te está excitando?

229
—Sí —digo con los dientes apretados—. Así que por favor detente.
Mi protesta suena hueca para mis propios oídos, así que no me sorprende cuando
un brillo pícaro llena sus ojos.
—¿Qué pasa si no quiero?
—Bueno, no se trata de lo que tú quieres, ¿verdad? —En un movimiento rápido,
agarro su muñeca con mi mano derecha y la alejo de mi rostro.
Solo que cometo el error de ponerla cerca de mi rodilla, y ahora sus dedos están
a centímetros de mi muslo. Casi espero que mueva su pequeña palma en una caricia,
pero ella la mantiene quieta. Un ligero pliegue aparece en su frente mientras su
mirada se fija en mi boca.
—¿Estoy sangrando de nuevo? —pregunto con voz ronca.
Ella lentamente sacude la cabeza.
—Entonces, ¿por qué me miras así?
—Te golpearon por mi culpa. Me siento mal.
Estudio su expresión preocupada.
—¿Es por eso me estás mirando fijamente?
Sus ojos marrones se enfocan abruptamente.
—Bueno no. Solo soy yo sintiéndome mal. Te estoy mirando fijamente porque
quiero besarte.
Inhalo bruscamente.
—No deberías hacer eso.
—No voy a hacerlo, a menos que tú quieras. Pero eso no significa que no esté
pensando en eso. Estamos besándonos en mi cabeza ahora mismo. —Parpadea
inocentemente—. Es increíble, en caso de que te lo estés preguntando. —Sus ojos
brillan—. Te insto a que lo reconsideres.
Una chica hermosa me ruega que la bese. ¿Cómo es esto siquiera un dilema?
Pero me prometí a mí mismo que no tendría ligues durante la temporada. Puede que
no sea el voto más notable que un ser humano haya hecho. Estoy seguro de que otros
han hecho sacrificios por causas mucho más nobles. Pero esto era importante para
mí. Es importante para mí
—¿Eso es un no? —pregunta cuando me quedo callado.
—Es un… —Me quedo sin poder hacer nada.

230
Demi se inclina hacia mí.
—Si no lo quieres, detenme —susurra, pero soy incapaz de detenerla, porque lo
quiero tanto como ella.
—Solo un besito —murmuré, y salta mierda, tenía razón: sus labios son suaves.
Se sienten como el cielo mientras ella los frota suavemente contra los míos en el beso
más dulce de todos.
En el momento en que nuestras bocas hacen contacto, un escalofrío me recorre
y se instala entre mis piernas. Mi polla está gruesa y pesada contra mi muslo. Hijo de
puta. Este beso lo es todo.
Ella gime, y el sonido gutural crea pequeñas vibraciones que aceleran mi pulso.
Su lengua empuja tentativamente la costura de mis labios, y como un idiota los
separo para dejarla entrar. La unión de nuestras lenguas nos provoca ruidos
desesperados. El suyo es un gemido de feliz sorpresa, el mío es un gemido
atormentado. La mano de Demi se enrosca sobre mi mejilla mientras su lengua
provoca y explora. Ella sabe a caramelo, literalmente, y me pregunto si estaba
chupando una de sus paletas antes. Saboreo el dulce sabor y paso mis dedos por su
cabello oscuro.
Oficialmente olvido mi entorno. Registro el leve sonido de la música, pero mi
corazón palpitante la ahoga. Estoy tan excitado que ni siquiera es gracioso. El beso
sigue y sigue, una maraña de lenguas y respiraciones calientes, que no cesa hasta el
momento en que pruebo el cobre en mi boca.
—Ugh. —Esta vez gimo infelizmente—. Demi, detente. —Cuando se aleja, veo
que sus labios están teñidos de mi sangre—. Estoy sangrando de nuevo y ahora está
sobre ti.
—¿De verdad? Ni siquiera me di cuenta. — Su voz es jadeante—. Oh, mierda.
—¿Qué? —Agarro más papel higiénico y limpio mis labios—. ¿Fue terrible?
—No, digo mierda porque… —Ella sacude la cabeza con asombro—. Ese fue un
buen beso.
No puedo estar en desacuerdo.
—Lo fue.
—Quiero hacerlo otra vez.
La levanto hasta sus pies.
—Mala idea.

231
—Vamos, Monje, hagámoslo de nuevo. Sé que lo disfrutaste. —Da una mirada
puntiaguda a mi entrepierna.
—Por supuesto que lo disfruté. No he estado con nadie en como ocho meses.
Una parte de ella parece desinflarse, y me doy cuenta de que había dicho algo
incorrecto.
—¿Estás diciendo que te hubiera gustado besar a cualquiera? ¿No soy más que
un par de labios?
Solté un suspiro.
—No. Eres mucho más que eso. Pero no puedes presionarme para que sea tu
rebote.
—No estoy tratando de presionarte —argumenta.
—¿De verdad? Acabas de meter tu lengua en mi boca y ahora estoy más duro que
la piedra. Sabías que me tentaría.
—Dios mío, me diste la luz verde. Dijiste que querías un besito, y no puedo evitar
si besarme te pone duro. Dios, está bien conseguir una erección de vez en cuando
Una fuerte carcajada hace eco en la puerta. Echo un vistazo para encontrar a un
divertido Conor observándonos.
—Sí, capitán. Una erección no te va a matar.
Demi luce presumida.
—Exactamente.
Estoy agradecido por la distracción, hasta que noto que Conor la evalúa con su
marca registrada de Ojos de Pene.
—¿Y tú eres? —pregunta él lentamente.
—La razón por la que me veo así —respondo por ella, señalando mi rostro con un
dedo.
—Ah, la exnovia y dadora de la infame mamada de auto.
—Oh, ríndete —digo quejándome—. No hubo mamada de auto. Eso fue un
malentendido.
—Ajá. Eso es lo que todos dicen, hermano.
Demi sonríe a Conor.

232
—Lamentablemente para él, esta vez es cierto. No pasó nada, excepto que casi
fui víctima de mutilación de oído. Pude haber muerto.
—Por amor a Cristo, Semi, no hubieras muerto.
—Hay arterias importantes en tu oído. ¿Qué pasa si me desangro?
—No creo que haya una sola jodida arteria en un oído —gruño.
Riéndose, Con le da otra valoración coqueta.
—Está bien. Entonces, si no estás con mi capitán y no estás con el perdedor que
lo golpeó, ¿eso significa que estás soltera?
—Sí —dice ella, lanzando una mirada burlona en mi dirección.
—Excelente. Entonces, ¿qué tal si te traigo una bebida?
—Suena genial. —Ella da un paso hacia él, luego mira por encima del hombro,
como si esperara que le impida tomar un trago con Conor.
Pero solo levanto un hombro con indiferencia.
Y ella se aleja.

233
CAPÍTULO 24

Hunter
DEMI: ¿Ganaste tu juego hoy?
YO: Síp síp.
ELLA: No digas eso. Pero bueno. Me alegra que hayas ganado.
YO: ¿Te preocupaba que perdiéramos?
ELLA: Pensé que tal vez estarías demasiado golpeado por Nico.
YO: Las costillas estaban un poco adoloridas, pero me las arreglé.
ELLA: ¿Estás en casa ahora?
YO: Sí, pero no por mucho tiempo. Iré a la ciudad pronto. Un amigo entrena a chicas
de hockey y tienen una exhibición este fin de semana.
ELLA: ¿Jugaste hockey todo el día y ahora vas a ver hockey toda la noche?
YO: ¿Tienes un problema con eso?
ELLA: Necesitas una vida.
YO: Tengo una. Se llama hockey.
Escribo otro mensaje, pero la vacilación me invade. Mis dedos se ciernen sobre
el botón ENVIAR. Todavía puedo saborearla en mis labios, y tengo miedo de estar
cerca de ella otra vez.
Pero somos amigos. Si la evito activamente después de un beso, ¿qué clase de
amigo soy?
Presiono ENVIAR.
YO: ¿Quieres venir?
Claramente lucha con su propio momento de vacilación, porque también tarda
en responder.
ELLA: ¿Estás seguro? ¿Alguien más viene o solo somos nosotros?
YO: Solo nosotros. ¿A menos que quieras que invite a Conor…?

234
¿Hay un emoji para comentario malicioso? Soy plenamente consciente de que
no pasó nada entre ellos anoche, pero ver a Con coquetear con ella aun así me irritó.
Y Demi estaba coqueteando de regreso. Ella me había besuqueado en el baño y luego
se fue con mi compañero de equipo y tomó un chupito de tequila de sus abdominales.
Aunque en su defensa, la había empujado a los brazos de Conor fingiendo que
no me importaba lo que hiciera con él.
ELLA: Invita a quien quieras. Iré en Uber a tu casa para que no tengas que conducir
hasta el campus. Acaba de comenzar a nevar.
•••

Demi aparece cuarenta y cinco minutos después, envuelta en su parka, guantes


y una bufanda verde brillante. Supongo que su color favorito es el verde, porque lo
usa con frecuencia. Se ve bien en él. Resalta las motas de ámbar en sus ojos marrones
oscuros.
—Entonces, ¿quién es este amigo con el que nos vamos a encontrar? —pregunta
mientras enciendo del parabrisas del Rover.
Tenía razón en que nevaba, pero lamentablemente solo son ráfagas de blanco.
No hay nada pegado al suelo, y me pregunto si el invierno podría saltarse a Nueva
Inglaterra por completo este año. Hasta ahora hemos recibido solo una nevada
importante y todo se derritió por la mañana. Si no tenemos una Navidad blanca, me
va a desanimar. Es lo único que hace soportables las vacaciones en Connecticut.
—Dean Di Laurentis —respondo—. Es un excompañero de equipo, se graduó
hace un par de años. Ah, y es hermano de Summer.
—Ay. ¿Eso significa que es tan… dramático como Summer? —Su tono es el
epítome de delicado.
—No, definitivamente es más tranquilo. Pero bien podrían ser gemelos.
Por una vez, Demi me deja escuchar mi propia música durante el viaje. Creo que
ambos recordamos lo que sucedió la última vez que usamos su Bluetooth. Aun así, se
asegura de omitir cualquier canción con la que no pueda bailar o no sepa las palabras.
Ninguno de nosotros habla del beso. Sin embargo, yo estoy pensando en eso.
Me pregunto si ella también. La miro de vez en cuando, pero está demasiado
ocupada cantando o moviendo su sexy torso al ritmo. Ella es la cosa más linda y
quiero patearme por rechazarla.
Las niñas de Dean jugarán en un centro comunitario cerca de Chestnut Hill. El
estacionamiento está sorprendentemente lleno y cuesta veinte dólares entrar. Me lo
puedo permitir, pero es la acción del asunto.

235
—Veinte dólares —murmuro mientras salimos del Rover—. Eso es una farsa.
—Tú eres una farsa.
Riéndome, reviso mi teléfono para leer un mensaje de Dean.
DEAN: G y Logan también están aquí. Detrás de mi banco.
Jumm, ¿enserio? ¿Cómo están sus horarios con eso? Garrett es uno de los
jugadores de hockey más reconocidos del país. La última vez que lo vi, admitió que
ya casi no sale porque lo reconocen constantemente. Logan está en su temporada de
novato, por lo que probablemente aún pueda mantener un perfil bajo, pero G es la
estrella del equipo.
Cuando llegamos a nuestros asientos, descubro que los dos jugadores de Boston
son terribles con los disfraces. Han optado por gorras de béisbol, y Garrett lleva un
par de gafas cuadradas hípster en el puente de la nariz.
Me echo a reír.
—¿Gafas falsas? ¿De verdad?
Él sonríe.
—Funcionó, ¿no? Miraste dos veces.
—No porque no te reconociera, sino porque pareces estúpido.
Logan se ríe por lo bajo.
Les presento a Demi, quien, gracias a su completa ignorancia del deporte, no se
preocupa mucho por ellos.
—¿Hannah o Grace vienen? —pregunto. Espero que la respuesta sea sí, porque
sería bueno que Demi tuviera algunas chicas con las que hablar durante el juego.
Dudo que preste mucha atención a lo que está sucediendo en el hielo.
—Gracie está escribiendo un artículo —responde Logan—. Ella quería hacerlo
antes de las vacaciones de invierno, así no tiene que trabajar durante las vacaciones.
—Y Hannah todavía está en el estudio —dice Garrett—. Ella dijo que trataría de
reunirse con nosotros después, si salimos a algún lado. ¿Qué has estado haciendo?
—Oh, Hunter ha estado súper ocupado —responde Demi por mí—. Lo arrestaron,
le patearon el trasero… es una abejita muy, muy ocupada.
Logan resopla.
—No quería preguntar sobre tu labio, pero ahora que el tema ha sido
mencionado…

236
—Mi exnovio lo golpeó —informa Demi—. Asumo toda la responsabilidad por
ello.
—Sí, y también deberías asumir toda la responsabilidad por la cárcel —digo
acusadoramente.
—¡Tú fuiste el que me hizo usar los aretes grandes!
—Estoy confundido —dice Garrett con franqueza.
No tenemos la oportunidad de dar más detalles: Dean nos mira y golpea el
plexiglás con una palma para saludarnos.
—Ese es Dean —digo a Demi, quien por una vez está sin palabras.
—Oh. —Finalmente comenta—. Guau.
Estrecho mis ojos.
—¿Qué significa eso?
—Significa que es increíblemente atractivo.
—Sí, y él lo sabe —dice Garrett con un suspiro.
Comienza el primer período, el ejército de Dean de catorce años toma el hielo. El
disco cae y el centro gana el enfrentamiento, eliminando a dos oponentes antes de
pasar a una de sus chicas defensoras. Las chicas de Dean son buenas. Muy buenas.
Los árbitros, por otro lado, son basura.
—¡¿Qué demonios fue eso ?! —grita Logan, volando sobre sus pies—. ¡Estaban
fuera de juego!
En el banquillo, Dean está rojo de indignación.
—¡Fuera de juego! —protesta, pero el árbitro simplemente patina más allá de él.
—Dios, es hermoso incluso cuando está enojado —respira Demi—. Chicos,
¿cómo no están reconociendo esto?
—Vivimos con él durante cuatro años —dice Garrett secamente—. Somos muy
conscientes de su atractivo.
—¿Creen que la vida es diferente cuando eres tan atractivo?
Me inclino para pellizcarle el costado.
—Deberíamos preguntarte eso. Eres la supermodelo.
—Aw, gracias, Monje.
—¿Monje? —repite Garrett.
237
—Porque es célibe —aclara Demi.
G sonríe.
—¿Eso sigue sucediendo?
—Síp síp…
—No digas síp síp —interrumpe Demi.
—…ya me conocen, voluntad de acero.
El resto del juego, aunque es rápido, no es para nada competitivo. El equipo de
Dean aplasta a su oponente, anotando cinco goles a uno del otro equipo. Noto que
Dean es un excelente entrenador, elogiando a sus jugadoras cada vez que regresan a
la banca. Con una chica, él se inclina para susurrarle al oído durante mucho tiempo
entre los cambios de línea, dispersando su sabiduría. Cuando vuelve al hielo para su
próximo turno, casi anota el rebote de una compañera de equipo. Incluso sin un gol
por su parte, ella está sonriendo a Dean cuando su línea patina cerca de él. Esa es la
marca de un gran entrenador: puede hacerte sentir invencible ganes o pierdas.
Después de patear traseros, nos encontramos con Dean en el vestíbulo.
—Solo estoy coordinando con los otros maestros para llevar a las chicas de
regreso al hotel —dice—. Tengo que viajar en el autobús con ellas, pero quiero salir
después. Puedo encontrarme con ustedes en alguna parte.
—¿No tienes que quedarte con las chicas? —pregunta Garrett.
—Dios no. Padres chaperones, bebé. He hecho mi trabajo y ahora tengo que
irme. He estado rodeado de adolescentes durante los últimos dos días. —Sin
embargo, lo dice en broma, y sé que está orgulloso de la actuación de su equipo este
fin de semana—. ¿Se unen?
—¿Dónde? —pregunta Demi.
—Hmmm. Bueno, los sábados son noches latinas en el Exodus Club.
Ella pone los ojos en blanco.
—¿Por qué me miraste cuando dijiste eso? ¿Porque soy latina?
Él pone los ojos en blanco.
—No, porque me hiciste la pregunta, muñeca. ¿Entonces que dices?
Demi me mira con una tácita ¿Podemos?
—Claro. —Me encojo de hombros—. Por qué diablos no.
•••
238
Hannah Wells se encuentra con nosotros fuera del club. Hay una fila en la cuadra
para entrar, pero Dean no tiene reparos en caminar hacia el gorila y dejar caer un
nombre en su oído. Amigo, no puedes hacer que Garrett Graham espere en la cola,
sospecho que es lo que está diciendo. Y un segundo después, pasamos la cuerda de
terciopelo.
Nuestro pequeño grupo camina por un corredor casi completamente negro hacia
los sonidos del bajo y la guitarra española. Al final de la sala hay revisión de los abrigos
que usamos para dejar nuestro equipo de invierno.
—Entonces escuché que tu carrera como compositora ha despegado —bromeo
con Hannah con una sonrisa.
—Estoy haciéndolo bien —dice con modestia.
—Estabas en el estudio con Delilah Sparks esta noche. Eso está más que bien.
—¿Bien? Ni siquiera puedo creerlo. Todavía es tan surrealista.
Cuando entramos en el club, una serie de luces estroboscopias asalta mi visión.
La música suena y la temperatura es abrasadora. Tres segundos después, y ya estoy
sudando a través de mi camiseta Under Armour.
Demi une su brazo con el mío.
—¿Bailas salsa, monje?
—No. —Ella lleva una camiseta sin mangas y el calor de su cuerpo me invade.
Cristo. Desearía que nunca me hubiera besado. He estado caliente como la mierda
desde entonces.
—Tomemos algunas bebidas —sugiere Garrett.
—¿Chupitos? —dice Logan esperanzado.
—Uno solo.
—Vamos, G, tenemos cuatro días libres. Aprovechemos.
Garrett lanza un brazo musculoso alrededor de su novia de mucho tiempo.
—Oh, confía en mí. —Él guiña un ojo—. Voy a aprovecharlo.
Hannah sonríe.
Toman una ronda de chupitos, pero me abstengo. Soy el conductor designado,
así que quiero mantener la cabeza despejada esta noche. ¿Qué pasa si nos detienen
de nuevo? ¿Qué pasa si esta vez Demi decide de verdad chuparme en el auto?
Un hombre puede esperar.

239
Pasamos los siguientes minutos gritándonos por encima de la música. Cuando la
canción actual cambia, Demi grita de alegría. Es “Despacito”, la versión con Bieber, y
todo el club se vuelve loco.
—Ven baila conmigo —ruega, tirando de mi brazo—. ¡Esta es mi canción!
—No —digo con firmeza—. Yo no bailo salsa.
—Yo sí —anuncia Dean, tendiéndole la mano.
—¿Salsa? —Ella lo mira boquiabierta antes de volverse hacia mí—. ¿Es hermoso
y baila salsa? ¿Qué demonios estoy haciendo aquí contigo?
Ella está bromeando, pero todavía la fulmino con la mirada.
—Él está fuera del mercado.
—Totalmente —confirma Dean—. Pero soy un maestro de salsa gracias a mi
chica. Allie-Cat y yo tomamos lecciones.
Demi toma su mano, y trago un suspiro mientras los veo caminar hacia la pista
de baile.
—Ella es genial —dice Logan.
—Lo sé. Somos buenos amigos.
—¿Solo amigos?
Me encojo de hombros.
—Ella salió de una relación hace un mes.
—¿Y?
Giro la tapa de mi botella de agua y tomo un sorbo apresurado. No estoy seguro
de por qué dije eso. Luego muevo mi mirada hacia la pista de baile y casi me ahogo
en el agua.
Maldito Dean. ¿Desde cuándo baila salsa? Y se ve muy bien haciéndolo. Dean
podría haber salido de la escuela de leyes para convertirse en profesor de gimnasia,
pero el hombre todavía destila dinero. Lleva pantalones caqui y una camisa blanca
bien puesta, sus dos botones superiores están desabrochados y las mangas
enrolladas. Su cabello rubio cae sobre su frente mientras gira a Demi como si
estuvieran en Bailando con las Estrellas.
—Echa un vistazo a esos movimientos —dice Garrett maravillado.
Incluso están atrayendo miradas de los otros bailarines. Demi lleva leggins, botas
de cuero y una blusa roja, pero por la forma en que mueve sus caderas, puedo

240
imaginarla totalmente con un vestido de verano brillante y tacones altos, de esos que
tienen correas que envuelven los tobillos de una mujer. Tal vez una flor en el cabello.
Lápiz labial rojo en esos labios carnosos.
Yyyyy ahora estoy creando mi propio porno de salsa en mi cabeza. El cual Dean
le da vida cuando levanta una de las piernas de ella y la apoya en su cadera, y hacen
un pequeño movimiento sexy antes de que la gire de nuevo. Las mejillas de Demi
están sonrojadas, sus ojos brillantes de alegría. Dean le susurra algo al oído y ella
comienza a reírse.
Los celos me contraen la garganta. Obviamente estoy siendo ridículo. Siempre
hay química cuando dos personas calientes bailan, es inevitable. Pero la vista de las
manos de Dean en el cuerpo de Demi hace que mi sangre hierva.
—¿Qué demonios significa despacito de todos modos? —digo quejándome—.
¿Significa desesperado?
Hannah estalla en carcajadas.
—Significa lentamente.
—Lo que sea. Es una canción de mierda. —Realmente no lo creo. En todo caso,
soy indiferente a la maldita canción. Solo desearía que ya terminara. Rápidamente
tiro dagas a la pista de baile otra vez.
—¿Solo amigos? —pregunta Logan a sabiendas.
El suspiro que he estado sosteniendo se escapa.
—Aw, él tiene un enamoramiento —bromea Hannah.
—Nah —miento—. Estoy poniendo el sexo y las citas en segundo plano este año.
Quiero centrarme en el hockey.
—Lo entiendo. —Garrett asiente con la cabeza un par de veces—. Pero hay más
en la vida que el hockey, Davenport. —Está mirando a su novia mientras dice eso.
Hannah es su mundo entero. No tengo dudas de que renunciaría a todo por ella,
incluso a una floreciente carrera.
—Sé que sí, pero me hice una promesa. Ya sabes, tratar de crecer como persona
y toda esa mierda.
Los chicos se ríen a carcajadas, mientras que Hannah ofrece una sonrisa de
admiración.
—Realmente creo que es genial —dice ella—. Estamos tan atrapados en el sexo
y las relaciones, a veces es bueno tomarse un tiempo para uno mismo.

241
—Pero el sexo es tan bueno —protesta Logan.
Tiene razón. El sexo es increíble, y ahora Dean y Demi están involucrados en una
versión vertical de la canción en la pista de baile. Mi estómago se retuerce de nuevo.
—Deberías intervenir —sugiere Garrett.
Estoy a punto de recalcar que no sé bailar salsa cuando el DJ cambia la música
nuevamente. Un ritmo más lento y sensual reverbera en el club. “Havana” de Camila
Cabello. Puedo trabajar con eso.
—Ya vuelvo. —Avanzo, dejando a mis compañeros en el espejo retrovisor
proverbial.
Puedo escucharlos reír detrás de mí, pero no me importa una mierda. Hago una
línea recta hacia Demi.
—Vete —digo a Dean.
Es una broma.
Pero tampoco es una broma.
Y él lo sabe. Sonriendo, me da una palmada en el hombro y se va a unir a los
demás.
Demi me mira con una ceja arqueada.
—Guau. ¿Fue eso una muestra de dominio?
—Nah.
—¿De verdad? ¿Entonces desterraste a mi pareja de baile sin razón? ¿Qué se
supone que debo hacer ahora? —Ella pone una mano sobre su cadera. Estamos
rodeados de otros bailarines, pero ninguno de nosotros se mueve.
—Bien. Supongo que solo tendré que servir —digo, extendiendo una mano hacia
ella.
Ella estalla en una sonrisa.
—Te tomó bastante tiempo.
La tiro hacia mí, agarrándola por la cintura. Demi descansa una mano sobre mi
hombro y coloca la otra en mi nuca, sus dedos se enroscan flojamente alrededor de
mi cuello mientras comenzamos a movernos al ritmo.
Afortunadamente, nuestros cuerpos inferiores no se tocan, así que me ahorro la
agonía de sentirla frotándose contra mí. La experiencia sería demasiado confusa para
mi polla.

242
Excepto que sí, súper. Ahora ella se está frotando contra mí.
Pista: confusión de polla.
Trato de alejar mis caderas de su cuerpo sexy, pero eso me gana un resoplido de
exasperación.
—Tienes que bailarme de regreso, Hunter. No puedes simplemente quedarte allí.
—Estoy bailando —protesto.
—¡Tu cuerpo está a un metro de distancia! ¿Dónde aprendiste a bailar?
¿Campamento puritano? ¿Por qué te molestaste en alejar a mi parejo?
Me encojo de hombros
Demi lo piensa por un segundo. Luego suelta una risa triunfante.
—¡Dios mío, estabas celoso! ¡No te gustó verme bailar con Dean!
Otro encogimiento de hombros.
—¡Ja! —Ella es mucho más baja que yo que tiene que abrazar y bajar mi cabeza
para acercarme los labios a la oreja—. Admítelo —susurra.
Mis labios viajan hacia su oreja.
—Bien —susurro de vuelta, y me complace sentir un escalofrío recorriendo su
cuerpo—. Quizás un poco celoso. Pero no fueron verdaderos celos.
—¿Qué demonios significa eso?
—Fueron celos corporales.
—Eso no es algo real.
—Sí, lo es. Los cuerpos se ponen celosos cuando ven otros cuerpos muy juntos.
—Correcto. Sigue diciéndote eso.
Necesito hacerlo, para preservar mi propia cordura. No puedo permitirme
desarrollar sentimientos por Demi. Quiero decir, obviamente, me agrada. Ella es
increíble y nos divertimos juntos. Como amigos.
No quiero que nuestra amistad se arruine.
Pero Demi parece empeñada en prenderle fuego.
—Tengo un secreto —bromea, haciendo un gesto para que yo baje la cabeza de
nuevo.
—¿Sí? —Mi voz sale estúpidamente ronca.

243
Su aliento me hace cosquillas en el lóbulo de la oreja.
—Estoy a punto de hacer algo que no te va a gustar.
Como un tonto, pregunto:
—¿Qué cosa?
Y en lugar de responder, Demi acomoda su cabeza e inclina su boca sobre la mía.
El beso es tan delicioso como la última vez. Ella sabe a tequila y un toque de
cereza, probablemente por los dulces rojos que tenía en la boca durante el juego. Su
lengua había seguido moviéndose en su mejilla, haciendo que pareciera que tenía
una criatura moviéndose allí.
Me río del recuerdo.
Ella se retira sin aliento.
—¿Qué es?
—Nada. Estaba pensando en tu obsesión por los dulces y… olvídalo. —Solo la
beso de nuevo, y su lengua se desliza ansiosamente en mi boca.
Solo sentir que toca la punta de la mía desata un lado codicioso y cavernícola que
nunca supe que poseía. Empujo mi mano en su cabello y llevo el beso más profundo.
Ella jadea contra mis labios. Soy plenamente consciente de que estamos en medio
de la pista de baile chupando la lengua del otro. Escucho música. Personas a nuestro
alrededor. No sé si están bailando o mirándonos. No me importa. Todo lo que me
importa es besarla. Y tocarla.
Deslizo una mano por su espalda y tomo una firme mejilla. Ah, Cristo, quiero
arrancar esos leggins. Quiero nalguear su culo perfecto. Quiero deslizar un dedo
dentro de ella y descubrir qué tan húmeda está para mí.
Demi rompe el beso de nuevo.
—Salgamos de aquí —suplica ella.
El puro deseo en sus ojos me devuelve a mis sentidos.
—No —digo roncamente, abruptamente alejándola de la pista de baile.
—¿Por qué no? —Es su respuesta frustrada.
—Porque no quiero complicar nuestra amistad.
—¡Hemos estado besándonos durante los últimos cinco minutos, Hunter! ¡Ya ha
sido complicada!

244
—No, no lo ha hecho. Eso fue… solo besarse. El mejor beso de todos. —Mi cuerpo
todavía palpita por eso.
La acusación agudiza su rostro.
—Siento que estás intentando ser difícil a propósito.
—No lo estoy —digo tristemente—. Mira, tomé esta decisión incluso antes de
conocerte. Y quiero seguir con eso. Quiero demostrarme a mí mismo que realmente
puedo cumplir con una meta que he establecido y no dejar que el sexo haga explotar
mi vida.
—Eso no sucederá —insiste ella—. El equipo está muy bien. Estás ganando todos
tus juegos.
—Sí, porque tengo la cabeza despejada. Y ahora se trata de algo más que
celibato. Me agradas. Esta amistad lo es todo para mí y los dos sabemos muy bien
que el sexo la arruinaría. Así que lo siento, ¿de acuerdo? No cederé a la tentación otra
vez. —Sacudo la cabeza en señal de derrota—. No puedo.
La infelicidad parpadea en sus ojos por un momento. Luego se transforma en un
destello de determinación.
—Bien. Ya no haré más movimientos en ti. Pero solo si me haces una promesa.
—Demi…
—Después de que termine la temporada… —Ella inclina la cabeza en desafío—.
Seré yo con la que cruces la línea de meta, al diablo la amistad.

245
CAPÍTULO 25

Demi
Unos días antes de que comiencen las vacaciones, me las arreglo para tener una
cita con TJ, quien se encuentra conmigo en la casa Theta. Hace frío afuera, pero
ambos estamos de acuerdo en que un paseo invernal por el campus sería encantador,
así que salimos en dirección a Coffee Hut.
—¿Estás enojada conmigo?
El tono herido de TJ me tiene mirando de sorpresa.
—Por supuesto no. Solo he estado locamente ocupada. Estoy trabajando en el
estudio del caso, preparándome para los finales, planeando la fiesta de la hermandad
con Josie, organizando un Santa Secreto para todos en mi seminario de Biología. La
vida es loca ahora mismo.
—No, lo sé. Solo te extraño.
—Aw, yo también te extraño.
Engancho mi brazo a través del suyo.
—¿Estarás aquí esta noche? —pregunta—. Hay una cosa de patinaje en la pista
de Hastings.
—¿Qué cosa de patinaje?
—Es, como, ¿una feria de invierno? Es el primer año que la ciudad lo celebra.
Pensé que sería genial ir. Beber un poco de chocolate caliente, patinar un poco,
tomarnos una foto con Santa.
—Eso suena divertido. Me encantan las ferias. Oh, pero tengo el juego de Hunter
esta noche.
—¿El juego de Hunter?
Asiento.
—Briar está jugando contra… sabes qué, ni siquiera pregunté con quién estaban
jugando. Pero es un juego en casa, y le prometí que iría. Probablemente terminará
alrededor de las nueve y media, ¿diez? ¿Hasta cuándo está abierta la feria?

246
Abre un navegador en su iPhone y noto que la página web de Hastings ya está
cargada.
—Aquí dice que estará hasta la medianoche.
Me alegro.
—Está bien, eso funciona, entonces. Debería haber terminado a las diez, y eso
nos dará un par de horas en la feria. ¿Suena como un plan?
—Suena genial. —Sonríe, una vista poco común de contemplar.
No puedo negar que TJ no es la persona más fácil de conocer. Mantiene sus
emociones encerradas, pero una vez que entra en confianza con la gente, en realidad
es súper dulce. A veces puede estar malhumorado, lo que probablemente sea la
razón por la que no puedo pasar mucho tiempo con él. Sin embargo, eso no significa
que no me agrade. Tampoco puedo pasar una cantidad excesiva de tiempo con Pax,
cuya naturaleza melodramática eventualmente agota mi paciencia.
TJ y yo nos movemos por el sinuoso camino, la nieve crujiendo bajo nuestros
pies. El suelo está helado, y él aprieta su agarre en mi brazo cuando nos encontramos
con una particularmente precaria sección del camino.
—Necesitan salar esto —se queja.
—¿Verdad que sí? Casi caigo de cara hace un momento.
Estamos a unos cincuenta metros de Coffe Hut cuando TJ menciona el tema de
Hunter.
—Ustedes dos pasan mucho tiempo juntos —comenta.
No puedo descifrar su tono. Siento que podría contener una pizca de
desaprobación, pero no estoy segura. TJ puede ser tan difícil de leer a veces.
—Bueno, sí. Somos amigos.
Amigos que se besan.
Me guardo ese dato para mí. Demonios, no sé por qué aún estoy pensando en
eso. Besé al chico dos veces y felizmente lo besaría cien veces más. Pero Hunter me
rechazó dos veces y no quiere más besos.
Ugh, y ni siquiera prometió que podríamos reanudar los besos cuando terminara
la temporada de hockey. Simplemente reiteró que nuestra amistad es demasiado
importante, y procedimos a estar el resto de la noche pasando el rato con Dean y sus
otros amigos, fingiendo que no nos chupamos las caras.

247
Es muy irritante. Frustrante. No creo que sea un problema de ego por mi parte,
porque estoy segura de que no tendría muchos problemas para encontrar a alguien
que tenga sexo conmigo. La mitad de los hombres en Tinder se ofrecerían.
Pero no quiero a esos hombres.
Quiero a Hunter Davenport.
No me he permitido profundizar demasiado en qué quiero de él. Seguir
besándolo, seguro. Y sexo, absolutamente. La sola idea de nuestros cuerpos
desnudos enredados me pone caliente.
No estoy mirando más allá de eso. Pero sí creo que él está equivocado: creo que
podríamos ser amigos con beneficios sin que esto complique nada.
¿Verdad?
—Creo que es raro —dice TJ, sacándome de mis pensamientos negativos.
—¿Por qué es raro?
—No sé. Él es un jodido mujeriego.
—No realmente.
—Sí, en serio. Te dije sobre atraparlo en la biblioteca el año pasado, ¿recuerdas?
Cualquier chico que folla a chicas en público es asqueroso.
—Uno, eso no es en absoluto un medidor preciso: muchas personas muy
respetables poseen tendencias exhibicionistas. ¿No estabas prestando atención a la
conferencia de Andrews sobre compulsiones sexuales? Y dos, eso sucedió el año
pasado. Hunter es diferente ahora. Ni siquiera está teniendo citas en este momento.
—Sí, probablemente porque tiene herpes.
Le doy a TJ una mirada aguda.
—Eso es algo grosero para decir.
Se encoge de hombros.
—La verdad no siempre es bonita.
Ahora pongo los ojos en blanco.
—¿Cuál verdad? ¿Estás diciendo que Hunter Davenport tiene herpes?
—¿Creo que eso es lo que era? No recuerdo exactamente, pero soy amigo de esta
chica en mi dormitorio y dijo que Davenport le dio una ETS11 la primavera pasada.

11
ETS: Enfermedad de Transmisión Sexual
248
Ella usó la palabra brote, así que supuse herpes, pero ¿las demás dan brotes? ¿Qué
hacen la clamidia y la gonorrea?
—No lo sé. —Frunzo el ceño—. ¿Estás hablando en serio en este momento?
—Lo juro por Dios.
Mi estómago da un pequeño vuelco. TJ es un tipo decente, y no suele difundir
rumores, por lo que estoy predispuesta a creer que escuchó algo. Pero no hay forma
de que sea verdad. Hunter no tiene una enfermedad de transmisión sexual.
Bueno, quiero decir… podría ser.
Algo más se me ocurre de repente. ¿Es por eso que no es sexualmente activo?
¿Porque le da vergüenza tener algo y pasárselo a otra persona?
Es posible, supongo. De cualquier manera, me incomoda hablar de los asuntos
privados de Hunter con TJ, a quien claramente no le agrada.
—Como sea. Esta no es una conversación que nosotros deberíamos tener —dice
TJ antes de que yo pueda—. Realmente no es asunto nuestro.
—Tienes razón —concuerdo.
—No debería haber dicho nada. Pero quería que lo supieras, por si acaso. Ya que
pasas tanto tiempo con él.
•••

Más tarde esa noche, arrastro a Pippa al juego de hockey conmigo y Brenna.
Principalmente porque me preocupa que Brenna esté tan absorta en el juego que no
tenga con quien hablar. Como yo, Pippa no es fanática del hockey. Ninguna de
nosotras puede explicar adecuadamente lo que está sucediendo en el hielo. Solo veo
a grandes y descomunales chicos patinando muy rápido y empuñando palos.
Hunter me dijo que su número es el 12, así que intento ubicar esos dos números
con la mirada. ¿Creo lo está haciendo bien? Por otra parte, no ha marcado ningún gol,
¿entonces quizás le está yendo mal?
Realmente no sé cómo medir el éxito del hockey. Nico jugaba baloncesto en la
preparatoria y solía anotar una tonelada de puntos en cada juego. Pero cuando le
pregunto a Brenna por qué nadie anota, explica que el hockey no es tan cargado
como el baloncesto. Aparentemente, algunos juegos pueden terminar con un solo
gol entre ambos equipos. O incluso un empate de cero.
Hablando de Nico, Pippa pregunta por él durante el primer intermedio.
—¿Has escuchado de Nico después de que atacó al Chico Hockey?

249
—No.
—¿Ha tratado de contactarte? —pregunta Brenna con curiosidad.
—Ni idea. Te lo dije, lo bloqueé en todo, incluso del correo electrónico. Estoy
segura de se habrá dado cuenta a estas alturas.
—Oh, sí —confirma Pippa.
Lo miro bruscamente.
—¿Has hablado con él?
—¿Yo, personalmente? No. Pero Darius le está hablando de nuevo.
Eso me hace fruncir el ceño. Estuve enviando mensajes de texto con D el otro
día, y ni una vez mencionó que volvió a estar en contacto con mi ex.
»Darius dijo que Nico está perdiendo su mierda. Los chicos tuvieron que
detenerlo por la fuerza varias veces para que no apareciera en tu casa. D le dijo que
estaba pidiendo problemas.
Tomo una nota mental para llamar a Darius más tarde para obtener más detalles.
—Pero sí, definitivamente no te ha superado, ni está manejando bien esta
ruptura. —Pippa mira el hielo, donde la pulidora de hielo se arrastra para suavizar la
brillante superficie. Luego cambia de charla de mi ex infiel a la amiga con la que
engañó—. Corinne dice que ustedes dos están enviando mensajes de texto
nuevamente.
Asiento.
—Ella me envió un meme divertido el otro día y tuvimos una breve conversación.
—Por si sirve de algo, todavía se siente terrible por todo.
—Debería —murmuro, pero mi ira hacia nuestra amiga ya no es tan poderosa
como antes. Incluso mi ira hacia Nico se ha atenuado.
—Realmente espero que ustedes dos puedan volver a ser amigas algún día, para
que podamos pasar el rato como solíamos hacerlo. Tal vez durante las vacaciones,
¿podríamos tener una noche de chicas?
Un suspiro se agita.
—Bueno, podríamos intentarlo.
—Espera, ¿estás enviando mensajes de texto y haciendo planes para pasar el rato
con la chica que durmió con tu novio? —exige Brenna. Su boca se amplía con

250
incredulidad, llamando la atención sobre sus característicos labios rojos. Es el único
toque de color en medio de su cuello de tortuga negro, mallas y botas de cuero.
Pippa niega con ironía.
—En serio, Demi, eres tan indulgente y comprensiva que me dan ganas de
golpearte.
—¿De verdad? Esas dos maravillosas cualidades mías hacen que quieras
golpearme. ¡Guau! Literalmente acabas de sugerir que hagamos una noche de chicas.
Me estás animando a volver a ser amiga de Corinne.
—Sí, pero al aceptarlo, estás dando un mal ejemplo para el resto de nosotros. Ya
sabes, los rencorosos.
Brenna sonríe.
—Soy rencorosa, eso es seguro.
Pongo los ojos en blanco hacia ambas.
—Quiero ser psicóloga. Eso significa que debo practicar lo que predico, ¿no?
El segundo tiempo comienza cuando el árbitro patina para el saque y deja caer el
disco.
—¿Cómo es que él no se lastima? —exige Pippa.
—¿Quién, el árbitro? —pregunta Brenna.
—¡Sí! ¡Mira a ese tipo! Está demasiado cerca de la acción. Uno de esos enormes
monstruos podría estrellarse contra él en cualquier momento y romper cada hueso
de su cuerpo.
—Sé que parece peligroso, pero los árbitros saben cómo mantenerse fuera del
camino —asegura Brenna.
Una ovación mece la arena y entrecierro los ojos, tratando de entender lo que
estoy viendo. El número 12 está volando más allá de la línea azul en el centro de la
pista.
—¡Oooh, ese es Hunter! Y está solo.
Brenna suministra la jerga de hockey.
—Está en una escapada.
Oh, Dios, se está moviendo hacia la red opuesta, su palo acomodándose para su
tiro. Cuando mi corazón se aloja en mi garganta, me pongo de pie.
—¡Mierda, te gusta el hockey! —acusa Pippa, mirándome en estado de shock.
251
—¿Gustarme? No. ¿Pero viste ese lanzamiento?
Hunter falló, pero todavía fue ridículamente emocionante verlo.
Pippa entrecierra los ojos.
—Ohhhhh —dice finalmente—. Entiendo lo que está sucediendo. No te gusta el
hockey. Te gusta el jugador de hockey.
—No —miento. Entonces gimo—. Bueno, tal vez un poco.
Brenna suelta un grito.
—Eso significa mucho. ¿Ya has encontrado la llave de su cinturón de castidad?
Una risa sale de mi boca.
—No, tristemente. Todavía está bien cerrado.
Dudo por un momento. No le he dicho a nadie acerca de besar a Hunter, pero
sospecho que eso está a punto de cambiar. Necesito consejos, y no hay mejor
momento como el presente.
Entonces, mientras Brenna y Pippa se sientan allí sonriéndome, confieso los dos
besos, que considero como Beso Baño y Beso Salsa.
—El Beso Salsa implicó un apretón de trasero —confieso—. Pero luego evitó que
siguiera adelante. Creo que podría necesitar aceptar que no está interesado.
—Y una mierda —dice Brenna.
Pippa asiente en acuerdo.
—Si no estuviera interesado, no seguiría devolviéndote el beso.
—Y luego detenerlo —reitero—. Está decidido a tratar de ser un buen capitán de
equipo y hacer del hockey su prioridad.
—Dormir contigo no va a destruir al equipo. —Brenna pone los ojos en blanco—.
Eso es una tontería.
—Tal vez, pero no puedo obligar a alguien a dormir conmigo. Existe esta cosa
llamada consentimiento.
—Nadie te dice que lo obligues —dice Pippa—. ¿Pero no podría doler darle un
empujón?
—He hecho más que empujar. Lo besé dos veces. Él me alejó las dos veces. Y
después del Beso Salsa, le dije que no volvería a coquetearle hasta que terminara la
temporada.

252
—Entonces no coquetees con él. —Un brillo maligno ilumina los ojos de Brenna—
. Necesitas cambiar tus tácticas aquí, bebé. Deja de ir tras él. Haz que venga a ti.
—¿Cómo?
—Ponlo celoso. Coquetea con uno de sus amigos.
—¡Oooh, Operación Celos! —interviene Pippa—. Eso es totalmente lo que
necesitas hacer.
Ponerlo celoso… supongo que ya lo hice, la noche que bailé con Dean. Y
funcionó, me doy cuenta. No estaba coqueteando abiertamente, pero el simple acto
de bailar con otro hombre desencadenó los instintos posesivos de Hunter.
—¿No hay siempre una fiesta después de estos juegos? —pregunta Pippa—.
Deberías hacerlo esta noche.
—No puedo. Tengo planes con TJ. ¡Oh mierda, eso me recuerda! Necesito
enviarle un mensaje de texto con la hora que desocupe aquí. ¿Cuándo termina el
juego? —pregunto a Brenna. Me preocupa terminar llegando tarde, porque aunque
llegamos a las siete y media, no dejaron caer el disco hasta pasadas las ocho. Primero
hubo muchos preámbulos, incluida una ceremonia en honor a un exalumno de
mediana edad que supuestamente estableció un montón de récords en sus días.
—El segundo período acaba de comenzar. Entonces tenemos al menos otra hora,
hora y media. ¿Y quizás otra media hora para que los chicos se duchen y se cambien?
Mierda, eso nos acerca a las once. Y si quiero saludar a Hunter una vez que salga
del vestuario, es aún más improbable que llegue a Hastings a una hora razonable.
Mierda.
Desbloqueo mi teléfono y abro la conversación con TJ.
YO: Oye, así que me equivoqué totalmente. Aparentemente no voy a salir de aquí
hasta las once. No creo que haya un punto en aparecer a las once si la feria cierra a las
doce. ¿También es mañana por la noche?
TJ: No estoy seguro. ¿No puedes salir del juego temprano?
YO: Lo haría, excepto que estoy aquí con Pippa y Brenna, y le prometí a Hunter que
iría a buscarlo después del partido.
Hay un largo retraso. Y todavía no hay respuesta.
YO: Lo siento mucho. Por favor no te enojes. Nuestro encuentro fue algo de último
momento, de todos modos, ¿recuerdas? Ya tenía planes para ir al juego.
ÉL: Lo sé. Está bien, D. Diviértete en el juego.

253
Él está claramente molesto. No lo culpo por eso tampoco. Pero también me
estoy cansando de tranquilizarlo todo el tiempo. TJ me pide que salga casi todos los
días. Somos amigos, claro, pero ni siquiera veo a Pippa todos los días, y la considero
mi mejor amiga. Demonios, ni siquiera veía a Nico todos los días y éramos una pareja.
Independientemente de todo eso, me siento mal por no poder llegar a la feria.
No debería haber aceptado dos planes de cita en una noche. Cada vez que haces eso,
el tiempo siempre se superpone de una manera estúpida, y ahora he decepcionado a
uno de mis buenos amigos.
YO: Lo siento mucho, cariño. Esto es culpa mía. No debería haber hecho planes por
encima de otros planes. Se convirtió en una tonta cosa doble, y me disculpo por eso. Te
llamaré mañana y podemos planear un día de amigos que se ajuste a nuestros horarios,
¿de acuerdo? Xo
Él responde con xoxo seguido de un, Está bien.
Uf. Me alegro de haberlo reparado. Ahora es el momento para asuntos más
urgentes.
—No voy a ver a TJ —digo a las chicas—. Así que supongo estoy disponible para
ir de fiesta más tarde. ¿Cuál es mi plan?
—Coquetear y seducir —aconseja Brenna—. Elige a su amigo más caliente, creo
que es Conor o Matty. Ponte a coquetear y asegúrate de que Hunter esté mirando.
—¿Y luego qué?
Ella se encoge de hombros.
—Si él muerde el anzuelo, con suerte habrá un cinturón de castidad en el piso de
tu habitación esta noche. Si no… demonios, entonces enróllate con Conor o Matty.
Me muestro reacia.
—Pero apenas los conozco
Pippa resopla.
—Eres la mujer universitaria más reservada del planeta. Está bien tontear con
tipos que no conoces desde que tenías ocho años, D.
Le saco la lengua.
»Lo digo en serio. Tienes permitido experimentar. Por lo que sabes, estabas
teniendo el peor sexo de tu vida con Nico, solo que pensabas que era alucinante
porque no conocías nada mejor. Permítete conocer lo mejor.

254
—Nico y yo tuvimos buen sexo. —Me detengo—. Bueno, aparte de los orales
mediocres. —¿Porque a quién estoy engañando? Nunca estuvo cerca de llevarme
ahí—. Pero en realidad nunca vi el atractivo, de todos modos. Con oral, podría
tomarlo o dejarlo.
—¡Pero esa es la parte más importante! —dice Brenna indignada.
—Si termino con Hunter esta noche, ¿debería estar preocupado por… um… ya
sabes, las enfermedades de transmisión sexual?
La advertencia de TJ continúa acechando en la parte posterior de mi cabeza
como un ladrón de gatos.
—Como en, ¿Hunter tiene uno? —Brenna lo piensa—. Nadie me ha dicho nada al
respecto, pero obviamente no puedo estar segura. —Arruga su frente hacia mí—.
Pero por eso tienes la conversación antes de que se quite la ropa.
—¿La conversación?
—Información —explica—. Enfermedades, control de la natalidad, cualquier
problema extraño que quieras revelar. Como si un chico tiene un fetiche de pies,
necesitas saber sobre esa mierda por adelantado para no vomitar sobre él.
Pippa se echa a reír.
—Oh Dios, ese es un gran punto. Todos los fetiches de pies deben divulgarse
antes del sexo. Y ni siquiera me hagas comenzar con el chico de segundo año que
quería que me orinara en él.
Resisto el impulso de enterrar mi rostro en mis manos y gemir de desesperación.
Estoy tan fuera de mi elemento aquí. Solo me he acostado con una persona. Perdí mi
virginidad con él, y estuvimos en una relación a largo plazo durante años. Nunca hubo
necesidad de tener “la conversación”.
Y nunca, nunca tuve que preguntarme de si quería que lo orinara.
Nunca me consideré ingenua o inexperta. Pensé que era una chica de Miami que
hablaba bien, inteligente, dueña de su cuerpo y su sexualidad. Pero tal vez es hora de
crecer un poco. Necesito pensar en cosas como las ETS y nuevas parejas.
Y si todo sale bien esta noche, esa nueva pareja será Hunter Davenport.

255
CAPÍTULO 26

Demi
El after-party es en casa de Conor. Sé por mi última visita que tiene cuatro
compañeros de cuarto y todos son jugadores de hockey. De hecho, la mayoría de los
cuerpos masculinos en la casa esta noche pertenecen a jugadores de hockey, lo que
significa que no hay mucho espacio para maniobrar. Estoy hablando de músculos en
abundancia.
Una horrible canción electrónica estalla en el aire, haciendo latir mis
sienes. Nunca he sido fanática de la música electrónica. Nico y yo asistimos a un par
de raves en Miami, pero no fue lo mío. Cuando estuvimos allí, trató de convencerme
de que consumiera MDMA12, y le dije que no, lo que sorprendió a la mayoría de sus
amigos.
Es divertido, pero la gente espera que sea más imprudente de lo que realmente
soy. Quiero decir, bailaría en un abrir y cerrar de ojos, sin importar dónde
esté. Hablaría con extraños en la fila de pago del banco. Y claro, si alguien me pidiera
que hiciera paracaidismo o puenting lo consideraría. Pero nunca me ha importado la
escena de las drogas o el tipo de actividades peligrosas que le gustaban a nuestros
amigos de Miami. Cada vez que lo visitaba, Nico pasaba mucho tiempo corriendo
autos. Ilegalmente, por supuesto, lo que significaba que estaba mirando por encima
del hombro todo el tiempo esperando a que apareciera la policía.
Entonces no, la imprudencia no es un rasgo que generalmente poseo. Pero voy a
ser imprudente esta noche. Voy a molestar a mi amigo y con suerte convencerlo de
que rompa su voto. Supongo que eso probablemente me vuelve una idiota, pero una
parte de mí se pregunta si Hunter está sobrecompensando algo. El año pasado actuó
de manera autodestructiva, ligando con chicas al azar, bebiendo demasiado. Pero no
creo que sea inherente por naturaleza. Creo que simplemente se estaba recuperando
del rechazo de Summer y de la traición percibida de su amigo.
Si me preguntas, el sexo no es la razón por la que su temporada de hockey se fue
a la mierda el año pasado, ni creo que la falta de ello sea responsable del éxito del
equipo este año.

12
MDMA: usualmente conocida como éxtasis, es una droga epatógena perteneciente a la familia de las
anfetaminas sustituidas.
256
Estoy empezando a creer que es una cuestión de confianza. Como que él no
confía en sí mismo para tomar buenas decisiones en el momento. Pero no creo que
la solución sea evitar situaciones que requieran tomar decisiones difíciles.
Mi mirada se desvía en dirección a Hunter. Está al otro lado de la sala,
conversando profundamente con Matt Anderson. Mientras tanto, estoy en la esquina
como una perdedora, chupando una de las muchas paletas escondidas en mi
bolso. Hunter me dejó sola cuando llegué aquí, pero esta no es mi multitud y noto
todas las miradas sucias que recibo de las groupies de hockey, como si estuviera
invadiendo su propiedad.
No entiendo particularmente la mentalidad de groupies deportivas. El hecho de
que lucieran como si yo estuviera tratando de robarles algo me dice que no les
importan los hombres que están codiciando, solo el estatus que esos hombres traen
a la mesa. Miro a Hunter y veo a Hunter. Ellas lo miran y ven al JUGADOR DE
HOCKEY.
—¿Qué pasa? ¿No te estás divirtiendo? —Conor se acerca y se une a mí en la
puerta.
Es imposible mirar a Conor sin darse cuenta de lo increíblemente atractivo que
es. Se parece un poco al amigo de Hunter, Dean, solo que en una forma de surfista,
mientras que Dean debería estar posando en anuncios de colonia o ropa interior.
—Meh, simplemente no conozco a nadie. —Me encojo de hombros, girando
distraídamente el palo de mi paleta entre el pulgar y el índice.
—Me conoces a mí. —Me da una sonrisa torcida.
—Cierto.
Él asiente hacia Hunter.
—Y a Davenport.
—También es cierto. Pero está ocupado en este momento.
—Bueno, yo no lo estoy. —Conor inclina la cabeza—. Ven a bailar
conmigo. Podemos entretenernos mutuamente.
Normalmente no rechazaría una oferta para bailar, pero mi vejiga está llena de
los dos refrescos que bebí en el juego y el vodka que uno de los compañeros de
habitación de Conor me dio.
—Lo haría, pero tengo que orinar urgentemente —admito—. Si bailamos,
probablemente orinaría sobre ti. —Entonces, de nuevo, tal vez eso es lo que le
gusta. Como aprendí esta noche, eso es algo que la gente hace.

257
Él se ríe.
—Muy bien, ¿qué tal si primero te haces cargo de ese pequeño problema y luego
volveremos a intentarlo?
Reviso detrás de nosotros, notando la línea para el baño de abajo.
—¿Qué tal si me haces compañía mientras espero en la fila?
—Haré algo mejor. —Él guiña un ojo y extiende su mano.
La tomo.
Y cuando me doy cuenta de que Hunter frunce el ceño en nuestra dirección justo
antes de salir de la habitación, no puedo evitar tener una sonrisa engreída. No tenía
la intención de que sucediera en este momento, pero parece que la Operación Celos
ha oficialmente comenzado.
Arriba, Conor abre una puerta y me indica que entre.
—Tengo el dormitorio principal con baño privado. Mi baño es tuyo, mi señora.
Me río.
—Gracias, mi señor.
En el baño, tiro mi paleta, luego levanto mi vestido y hago lo mío. Me siento un
poco estúpida con un vestido corto en pleno invierno, pero nos detuvimos en la casa
de Brenna y Hunter después del juego, donde Brenna me convenció de deshacerme
de mis leggins y suéter por uno de sus vestidos: un vestido de manga larga y
acanalado que apenas llega a mis rodillas. Negro, por supuesto.
Mientras me lavo las manos, escucho el murmullo de voces más allá de la puerta
del baño. Una mujer y otra de un hombre. Salgo y encuentro a Matt tumbado en la
cama junto a una chica con trenzas oscuras.
—¡Hola! —dice ella cuando me ve—. Soy Andrea.
—Demi.
—Ven y siéntate —llama Conor desde el pequeño sofá. Esta habitación es lo
suficientemente grande como para contener una cama doble, una cómoda, un sofá
y un gran televisor de pantalla plana. Conor está en un extremo del sofá, jugueteando
con un control de videojuegos. Hunter está en el otro extremo, destapando una
botella de líquido de color ámbar.
—¿Whiskey? —digo a Hunter, arrugando la nariz—. ¿Estamos bebiendo whiskey
ahora? ¿Qué le pasó a tu preciosa cerveza? —Cuando llegamos aquí, había hecho un
gran problema acerca de cómo Matt había recogido una caja de Dampf Punk para

258
ellos. Obviamente, pregunté por qué alguien elegiría un nombre tan estúpido para
una cerveza, en ese momento me había dado el dedo medio.
—Estamos todos fuera. Lo único que queda es el barril. —Él hace una mueca—
. Toma un chupito conmigo, Semi.
No me atrevo. Si empiezo a tomar chupitos, podría perder la cabeza. Por otro
lado, me vendría bien el coraje líquido. A decir verdad, no tengo idea de cómo seducir
a alguien.
—¿Sigue estando bien si duermo en tu sofá esta noche? —pregunto.
Hunter asiente. Se quita la gorra de béisbol para pasar los dedos por su cabello
oscuro, luego se la vuelve a poner.
Me uno a él en el sofá.
—Bueno. Vamos a hacerlo.
Mientras Conor está ocupado preparando un juego de patinaje, Hunter sirve un
chupito y se lo traga.
Observo la fuerte columna de su garganta mientras traga el whiskey. Quiero
besarlo allí mismo, justo en la base de su garganta. Me pregunto si sentiría su pulso
revolotear debajo de mis labios.
Me pasa el vaso de chupito. Lo miro sospechosamente.
—¿Qué? ¿No consigo mi propio vaso?
—Solo hay uno aquí arriba. Si quieres el tuyo, baja y consigue uno. —Hunter
levanta una ceja—. ¿Qué, tienes miedo de contagiarte mis piojos?
—Tu lengua ha estado en mi boca. Si tienes piojos, ya estoy infectada.
Eso hace reír a Conor.
—Sírveme un chupito también.
—Yo primero —digo, levantando el vaso a mis labios.
Bebo, y el alcohol al instante me hace llorar los ojos. Ayy. No estoy
acostumbrada al whiskey, supongo. Puedo bajar el tequila como una profesional,
pero algo sobre este whiskey marea más fuerte y más rápido de lo habitual.
Hunter sirve otro, y le paso el chupito a Conor. Se lo traga, luego comienza un
juego. Miro cómo su patineta hace una serie de trucos en un medio tubo de
hormigón.

259
—¡Oye, eso está en Jacksonville! —exclamo mientras estudio la vista familiar en
la pantalla.
—Kona Skatepark —confirma Conor—. ¿Has estado allí?
—Unas pocas veces. Mi ex —Dios, sigue siendo tan extraño decir eso—, era
amigo de muchos patinadores. ¿Alguna vez has estado en Florida? —pregunto.
—No, soy un chico de la costa oeste.
—¿California?
Conor asiente.
—Playa Huntington.
—Nunca he estado ahí —admito.
—Deberías venir a visitarme este verano. Te mostraré los alrededores.
Hunter pone los ojos en blanco.
—Cuidado, Semi. Él está haciendo su movimiento.
—No estoy haciendo ningún movimiento —protesta Conor—. Estoy sentado
aquí como un buen niño jugando mi juego. —Presiona algunos botones en su control
y luego me da una sonrisa arrogante—. ¿A menos que quieras que haga un
movimiento?
Lo pienso bien.
—Tal vez.
Hunter hace un ruido gruñón.
—Demi. Creo que voy a tener que cortarte el trago.
—¡Literalmente tuve un chupito!
—Y está claramente nublado tu juicio si estás coqueteando abiertamente con
este imbécil.
En la cama, Andrea lo escucha y se ríe.
—Um. No se puede no coquetear con Conor Edwards. Simplemente saca ese
lado en las mujeres.
—¿Qué hay de mí? —Matt se queja, y me doy cuenta de que están tan cerca que
prácticamente están abrazándose—. ¿Qué lado saco yo en ti?
Ella le susurra algo al oído. Matt se ríe en respuesta y pierdo el interés.

260
Conor pasa el control a Hunter, quien se inclina hacia adelante y apoya sus
antebrazos sobre sus muslos. Su frente se arruga en concentración mientras su
jugador realiza una serie de patadas. No reconozco el próximo lugar, y para ser
sincera, mi umbral de paciencia para ver videojuegos ha superado oficialmente su
límite.
Mientras tanto, no se me pasa por alto que Conor se haya acercado a mí. Huele
bien, como a sándalo y jabón cítrico. Su cabello está ligeramente húmedo por la
ducha que debe haber tomado después del partido. Lleva una camiseta y pantalones
cargo cortos, y está descalzo.
Una temperatura corporal perpetuamente alta debe ser cosa de jugadores de
hockey: Hunter se quitó la sudadera con capucha casi en el momento en que
llegamos a la fiesta, quedándose en su camisa blanca usual.
—Entonces. —Conor suena pensativo—. Hemos establecido que quieres que
haga un movimiento.
—Dije que tal vez —le recuerdo. Tímidamente
—Está bien… ¿qué se necesitará para convertir el quizás en un demonios, sí?
—No lo sé. Hazme una oferta y veamos qué sucede.
—Hmmm. —Sus largos dedos recorren mi manga y juguetea con un mechón de
mi cabello—. ¿Qué tal el mejor sexo de tu vida?
Hunter resopla. Su enfoque permanece en la pantalla.
—¿Qué más tienes? —Descanso ligeramente mi mano sobre la rodilla de Conor,
y esta vez la mirada de Hunter se aleja de la pantalla.
—¿Qué tal el mejor masaje de tu vida?
—Amigo, debes dejar de usar superlativos. Solo te prepara para el fracaso. —
Hunter lanza el control en el regazo de Conor—. Te toca. Tengo que orinar. —Se pone
de pie tambaleándose y se va para el baño.
Conor no comienza un nuevo juego. Más bien, coloca el control en el suelo e
inclina su cuerpo hacia el mío. Sus ojos plateados brillan a sabiendas.
—Entonces, ¿tú y el capitán tienen algo?
—Nos besamos un par de veces —confieso, mi lengua se aflojó por el whiskey—
. Pero él no quiere hacer nada más.
—Ah verdad. El voto de celibato.
—Sí.

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—¿Es por eso que me estás coqueteando? —Él ladea la cabeza y sus labios se
curvan en una sonrisa burlona—. ¿Estás esperando que esté lo suficientemente
celoso como para ceder?
—No te estoy coqueteando.
—No hagamos eso.
—¿Hacer qué?
—Mentirnos. —Riéndose, Conor captura mi barbilla con su pulgar e índice,
forzando el contacto visual—. ¿Quieres mi ayuda o no?
Mi garganta se seca. Trago un par de veces, pero no ayuda.
—¿Crees que podemos hacerlo entrar en razón?
—Bebé —arrastra la voz—. Puedo hacer entrar en razón a cualquiera.

262
CAPÍTULO 27

Hunter
Cuando salgo del baño, Demi y Conor todavía están en el sofá, pero Matt y
Andrea ya no están. No estoy particularmente emocionado con la proximidad entre
Demi y Con. Ella está sentada tan cerca de él que podría muy bien estar en su regazo.
Sin embargo, no puedo decir nada, porque dejé bastante clara mi posición la
semana pasada. Le dije que solo quería que seamos amigos. Lo que significa que, si
ella quiere ligar con mi compañero de equipo, sería un gran imbécil si tratara de
detenerla. Y sería un capitán egoísta si bloqueara la polla de uno de mis chicos.
Esa es la regla número uno de cinco mil, borrador tres del manual del capitán. La
polla de tu compañero va primero.
A pesar de su fragante coqueteo, ellos no me piden que me vaya. Y como un
tonto no me voy, a pesar del hecho de que soy muy perceptiblemente la tercera
rueda.
Conor murmura algo que hace que Demi se ría.
Me erizo.
—¿Qué están susurrando por ahí?
—Nada. ¿Me pasas la botella? —Con extiende la mano.
Miro hacia Demi. Sus mejillas están sonrojadas, pero no sé si sea por el excesivo
consumo de alcohol, no puedo estar muy seguro.
—Es para mí —dice Con a sabiendas.
Me inclino para pasarle el whiskey y él toma un trago directamente de la botella.
Él me la pasa, y tomo un trago también. Tal vez eso es lo que necesito hacer,
ponerme estúpidamente borracho. Porque es inevitable que Demi encuentre su
rebote esta noche y que me parta un rayo si no es Con. ¿Y por qué no? A pesar de su
reputación de mujeriego, nunca he escuchado a una sola mujer expresar que se sienta
usada por él o no haya tenido un buen momento.
—Así que ustedes chicos se han besado —dice Con de repente, sus ojos grises
fijándose en mí—. ¿Cómo fue eso?

263
Fenomenal.
—Estuvo bien —digo en voz alta.
El jadeo indignado de Demi me hace sonreír.
—¿Solo bien? Que te den, Monje. Mis besos son más que bien. Soy una excelente
besadora. —Sus ojos me desafían a contradecirla.
—Es una excelente besadora —admito.
Ella me mira.
—¿Y quieres hacerlo de nuevo…? —sugiere ella.
—Nop.
Conor resopla.
—Maldición, hermano, no eres bueno para el ego de una mujer.
—Créeme, su ego está muy bien.
—Sí —confirma Demi—. Soy muy segura con mi general genialidad como
persona.
—¿Sí? —Conor ahora tiene el brazo alrededor de ella, mientras los dedos de su
otra mano burlonamente acarician su muslo desnudo.
A pesar de sus mangas largas, el vestido negro de Demi es indecentemente
corto. No la recuerdo usándolo en el juego. ¿Cuándo tuvo tiempo de cambiarse?
Se está volviendo difícil respirar. No estoy lo suficientemente borracho para esto.
Y definitivamente no estoy lo suficientemente borracho cuando la mano de Con se
desliza hacia arriba, sus nudillos rozando el seno derecho de Demi en el camino hacia
su cuello. Él comienza a acariciar eso, también.
A ella se le corta la respiración.
—¿Acabas de tocarme el pecho?
—No. —La lengua de él está atrapada entre sus dientes cuando ofrece una
sonrisa lasciva.
—Me rozaste el pecho.
—Sí, un roce, no un toque.
—La misma cosa. ¿Verdad, Hunter?
No respondo. Mi boca está completamente seca. Recuerdo besarla en el club en
Boston, lo mucho que quería acunar sus tetas con ambas manos, mover mis pulgares
264
sobre sus pezones hasta que estuvieron tan duros como carámbanos. Pero
estábamos en público y no lo hice. E incluso en privado, aún no puedo hacer eso.
¿Tal vez ver a Conor hacerlo me proporcionará alguna clase de satisfacción?
¿Tocar pechos a segunda mano es una cosa?
Pero el enfoque de Con ya no está más en las perfectas tetas de Demi. Él baja la
boca, y Demi chilla en sorpresa.
Me endurezco con la vista de su cabeza rubia enterrada en el cuello de ella. Ella,
por otro lado, se ablanda como mantequilla tibia. Su cuerpo prácticamente se derrite
en el de Con, y ella incluso inclina su cabeza para darle más fácil acceso para que
chupe su cuello.
Ya no es difícil respirar, es imposible. Los celos golpean un tambor constante en
mi sangre. Pero también lo hace la excitación. Debería levantarme e irme, ya mismo.
Cualquier cosa menos que eso es una auto tortura.
Pero mi trasero permanece pegado en el sofá.
Conor levanta la cabeza, sus párpados pesados con lujuria.
—Quiero besarte —susurra él a Demi, quien inhala profundamente.
Enrollo mis dedos sobre mi rodilla para evitar que se aprieten a un puño.
Con me lanza una breve mirada, guiña un ojo, y luego baja su boca a la de Demi.
Hijo de puta.
Ella da la bienvenida al beso, separando los labios para él, y yo casi maldigo en
vos alta cuando veo la lengua de él entrar en su boca.
Aprieto los dientes. Finalmente encontrando mi voz.
—Solo me voy a ir…
Demi rompe el beso y planta su mano en mi muslo.
—Quédate.
Oh dulce Jesús. Sí, definitivamente ya no hay más oxígeno en esta habitación.
—Nah. —Me muevo—. Siento que ustedes podrían necesitar algo de privacidad.
Conor se lame el labio inferior.
—Cuando estabas en el baño, le estaba contando a Demi de esa vez que entraste
cuando estaba siendo chupado. Ella dijo que era la cosa más caliente que jamás había
escuchado.

265
Miro bruscamente hacia Demi, cuyos labios se curvan seductoramente.
—Lo más caliente —dice ella con voz ronca—. ¿Por qué no te les uniste?
—¡Eso fue lo que dije! —Conor va hacia el cuello de ella de nuevo. Sé el momento
en que él chupa su carne, porque ella jadea en deleite.
Cuando él levanta la cabera de nuevo, arquea una ceja y su mirada va a la mía,
como si dijera, Voy con todo. ¿Qué hay de ti?
No sé qué demonios estoy sintiendo. Sé que estoy tan duro como una roca y que
no debería estarlo.
Sé que Demi está pasando sus dedos a través del cabello largo de Conor y tirando
de las hebras rubias para moverlo hacia adelante.
Sé eso cuando veo sus lenguas tocarse, quiero arrancar la de él de su boca y
usarla alrededor de mi cuello como un trofeo de guerra mientras follo a Demi frente
a él.
Y ahí es cuando me rompo. Los celos abrasadores en mi sangre rivalizan con la
primitiva necesidad fluyendo en mi sangre. Gruño como un perro territorial y salto en
mis pies, enérgicamente tirando de Demi conmigo.
—Nop. Nop nop nop nop nop.
Los ojos de ella se abren.
—¡Qué demonios!
Cono simplemente se ríe.
—No vamos —espeto a ella, mientras mi pulso se acelera y mi respiración sale
disparada.
—Pero…
Silencio su protesta con un gruñido.
—¿Quieres tu rebote? Te daré tu jodido rebote. Vámonos.

266
CAPÍTULO 28

Demi
No recuerdo haber llegado a la casa de Hunter. No porque esté borracha y
desconozca mi entorno, sino porque estoy tan llena de anticipación que no puedo
pensar o ver con claridad. Demonios, tampoco puedo escuchar bien: el único sonido
que se registra es el latido incesante de mi corazón.
Conseguir que Hunter cayera fue muy fácil. Aunque no voy a mentir, por un
momento estuve preocupada de haber cruzado la línea de ponerlo celoso a alejarlo
por completo. No puedo negar que se sintió bien besar a Conor, pero nada rivaliza
con la vertiginosa emoción de tropezar en la habitación de Hunter y vislumbrar esa
expresión voraz en su rostro.
Él patea la puerta para cerrarla. La bloquea. Entonces avanza hacia mí como un
depredador. Se detiene cuando nuestros cuerpos están a menos quince centímetros
de distancia.
—¿Estás segura de esto? —Su voz es baja. Firme.
—Sí. —Trago—. ¿Y tú?
Su aliento irregular resopla entre nosotros.
—Sí, desafortunadamente.
Se me cae la mandíbula.
—¿En serio, Hunter? La idea de tener sexo conmigo es taaaan desafortunada…
Me interrumpe con un beso y ya he olvidado por qué me estaba quejando.
Estoy obsesionada con los besos de este chico. Lengua ardiente, apasionada, lo
suficiente como para no ser abrumador o baboso. Él sabe cómo sacar gemidos de mi
garganta, cómo seducirme con su boca firme y talentosa. Y mientras su lengua se
desliza seductoramente sobre la mía, sus grandes manos se deslizan hacia mi trasero,
acariciando la línea de carne donde termina el dobladillo del vestido de Brenna.
—Este vestido es demasiado corto —sisea en mi oído antes de deslizar sus manos
debajo y apretar mi trasero. Mis nalgas podrían estar desnudas con esa correa de hilo
dental entre ellas.

267
—¿Que sea corto es malo? —pregunto sin aliento.
—Lo es cuando tienes la mano de Conor Edwards en tu muslo.
—¿Celoso?
—Sí. —No hay negación, solo hambre pura en sus ojos oscuros mientras tira del
vestido sobre mi cabeza. Lo deja a un lado y luego retrocede para admirar mi tanga
y mi sujetador bikini.
—Quítate el sostén —gruñe—. Muéstrame esas tetas.
Me tiemblan los dedos al deshacer los broches. El sujetador cae al piso. Ahora
estoy en topless frente a él, mi corazón late con fuerza.
Me admira por un momento. Luego se lame los labios y se acerca de nuevo,
llenando sus palmas con mis pechos doloridos. Cuando sus pulgares barren mis
pezones, chillo. Están tan duros que realmente duelen.
—Tus tetas son perfectas, Demi.
No puedo hablar. Estoy demasiado ocupada mirando su rostro mientras juega
con mis senos. Cada caricia hace que mi corazón lata aún más rápido. Estoy seguro
de que siente sus rápidos latidos bajo sus manos exploradoras. Casi lloro cuando se
detiene, pero esas manos ásperas viajan más abajo para agarrar la costura de la tanga
en mi cintura. Empuja la correa por mis piernas. Estoy desnuda ahora y Hunter
todavía está completamente vestido.
Él solo me está mirando, y la necesidad ardiente en sus ojos es demasiado. Mi
núcleo se aprieta fuertemente.
—Haz algo —susurro.
—No debería —dice bruscamente, y sin embargo, tira su camisa por el cuello y se
la quita.
Su torso desnudo se burla de mí. Suave carne dorada con un mechón de pelo
entre sus pesados pectorales. Abdominales esculpidas que se estrechan en una
cintura ajustada. Él tiene un camino feliz que desaparece en la cintura de sus
pantalones cargo negros y no quiero nada más que seguir ese camino con mi lengua
y ver a dónde conduce.
Quiero besar su pecho, arrastrar mi lengua sobre cada cresta y cada tendón
apretado. Pero tengo demasiado miedo de moverme. Miedo de que, si rompo el
hechizo, él detendrá esto.

268
Sin decir una palabra, se desabrocha los pantalones y los deja caer al suelo. La
hebilla de su cinturón suena cuando golpea la madera dura. Luego, tira de sus bóxers
blancos por sus musculosas piernas. Su polla se balancea, larga y gruesa.
Como uno de los perros de Pavlov, la saliva inunda mi boca.
—Oh Dios mío. ¿Esa cosa ha estado allí todo este tiempo?
Él da una risa ahogada.
—Sí. La polla de un hombre está típicamente unida a su cuerpo.
No puedo quitarle los ojos de encima. Es mucho más grande que la de Nico.
Hunter da un paso más cerca, luego otro. Cuando nuestros cuerpos están casi al
ras, su polla roza mi estómago, dejando una raya de humedad cerca de mi ombligo.
Él mira hacia abajo tímidamente.
—Acabo de darme cuenta de algo.
—¿Qué cosa?
—Voy a correrme en el momento en que me toques.
Estrecho mis ojos.
—Estás exagerando.
—Confía en mí, no lo estoy. No he estado con nadie desde abril.
Mis labios tiemblan de humor.
—¿Entonces estás diciendo que no voy a disfrutar esto?
—Eso no es lo que estoy diciendo en absoluto. —Y antes de que pueda parpadear,
él me levanta en sus brazos.
Mis piernas se cierran instintivamente alrededor de sus caderas, mis brazos
alrededor de su cuello. Me besa profundamente mientras se acerca a la cama y me
baja sobre el colchón. Mi cabeza choca con una almohada. Parpadeo de nuevo y de
repente sus callosas manos recorren mi cuerpo. Cuando él ahueca mi coño, una
sacudida de placer rebota en mí.
—Joder. —Hunter gime contra mi cuello y me pregunto, ¿hay algún sonido más
sexy que un hombre gimiendo? Si lo hay, no puedo nombrarlo.
El sonido ronco es tan picante, y no puedo evitar comparar este encuentro con
cualquiera de mis encuentros con Nico, que era tan callado durante el sexo que a
veces, si la habitación estaba completamente oscura, me sentía como si estuviera en
la cama sola.
269
Pero Hunter hace ruido. Él susurra lo sexy que soy. Gime cuando su palma se
desliza sobre mi núcleo muy húmedo. Sisea cuando la punta de su dedo se desliza
hacia adentro para sentir aún más humedad. Me encanta lo vocal que es. Me encanta
la neblina necesitada en sus ojos mientras se levanta sobre su codo y me mira.
—Eres tan hermosa. —Sus labios encuentran mis senos de nuevo, y un pezón es
atraído por la succión caliente y húmeda de su boca.
Me estremezco.
—Se siente bien —murmuro.
—Esa es la idea. —Continúa chupando mis pezones hasta que estoy jadeando de
placer.
Se siente tan ridículamente bien, y me siento increíblemente más húmeda. Para
cuando su cuerpo musculoso baja por el colchón de modo que su cabeza se posiciona
entre mis piernas, casi me disculpo por lo excitada que estoy. Estoy bastante segura
de que he dejado una mancha húmeda en su colcha. Eso es jodidamente vergonzoso,
pero a él no parece importarle.
Ausentemente frota mi clítoris, mirándome desde debajo de unas pestañas
sorprendentemente gruesas.
—No me levantaré hasta que te haga venir —informa—. Voy a lamer cada
maldito centímetro de ti, y voy a hacerlo bien. —Una sonrisa sexy curva sus labios—
. Eso significa que me dirás lo que te gusta…
—Ya te dije —digo torpemente—, oral no es tan importante para…
Besa mi coño y mis caderas se sacuden de la cama.
—Eso —jadeo—. Me gusta eso.
Me da otro beso suave, luego otro, y luego su lengua se une a la mezcla y la
sensación sobre mi clítoris es pura tortura y exquisito éxtasis.
—Empieza despacio —susurro. Luego me preparo, porque este suele ser el
momento en que una lengua demasiado ansiosa se mueve con fuerza y rapidez sobre
mi clítoris hasta que me estoy retorciendo para hacer que termine.
Pero Hunter procede a otorgar las lamidas más dulces y lentas sobre mi coño
encantado. Besos, burlas, exploración. Sus palmas se extienden sobre mis muslos
temblorosos en una suave caricia antes de deslizarse debajo de mí para apretarme el
culo. Me levanta un poco y me acerca en su codiciosa boca. Oh mi Dios. Creo que me
gusta el sexo oral. Nunca fue lo mío en absoluto.
Su bajo gemido vibra en mi núcleo.

270
—Sabes tan jodidamente bien. Podría hacer esto durante horas. —Él comienza a
ir más rápido, acariciando mi clítoris con su lengua, y me relajo un poco—. ¿No es
bueno? —murmura.
—Todavía no —murmuro—. Demasiado, demasiado pronto.
Reanuda el ritmo lento, susurrando palabras sucias contra mi núcleo.
—Lo tengo. ¿Qué tal si chupo esto por un momento? —Frota suavemente mi
clítoris con su pulgar—. Creo que se sentiría muy, muy bien, bebé. ¿Qué piensas?
—No sé —grazno—. ¿Por qué no lo intentas?
Captura suavemente mi clítoris entre sus labios, me chupa un poco
y, oh Dios mío, es la mejor sensación del mundo.
Hunter continúa provocándome con largas y lánguidas lamidas, intercaladas con
besos de boca abierta que siempre terminan con la dulce succión de mi clítoris y yo
meneando mis caderas en pura desesperación.
—Hmmm. —Se ríe contra mi coño—. Así es como lo haremos, entonces.
—¿Qué cosa? —Estoy demasiado excitada para pensar.
—Así es como te haremos venir. Lento y constante, y justo cuando no puedas
soportarlo más, succiono este pequeño y caliente clítoris y tu cuerpo canta… —
Levanta la cabeza y me sonríe. Sus labios están brillantes e hinchados—. Te descubrí.
Quiero decir que no es tan difícil, pero sé por experiencia previa que mi cuerpo es
un hueso duro de roer.
Tarareando de satisfacción, Hunter regresa a volverme loca. Mientras me trabaja
con su lengua, deslizo mis manos por su cabello. No soy la chica que puede venirse
en tres segundos. Me lleva tiempo, pero él no se queja. En todo caso, los ruidos que
está haciendo se vuelven cada vez más hambrientos, y cuando su dedo se desliza
dentro de mí y mi coño lo abraza con entusiasmo, él gime ruidosamente.
Miro su largo cuerpo estirado delante de mí, sus muslos musculosos, su culo
tenso. Capto un destello de movimiento y me doy cuenta de que tiene la polla en su
mano libre. Está duro como una roca, pero no se está acariciando. Se está apretando,
como si tratara de no correrse. Saber que él está así de excitado por comerme
desencadena una oleada de placer ardiente. Mis caderas comienzan a moverse más
rápido.
—Oh joder, nena, sí. Quiero sentir que te corres en mi lengua. Dámelo.
La orden es ronca, sucia.

271
—Dedo —digo ahogándome, y él empuja un dedo hacia adentro mientras sus
labios se cierran alrededor de mi clítoris.
El orgasmo me atraviesa en una ola de placer abrasador. Es la primera vez que
llego al clímax con alguien que no sea Nico, y eso da miedo y es estimulante y no
puedo dejar de gemir mientras agarro el cabello de Hunter y lo sacudo con soltura.
Cuando me quedo tranquila y quieta, él planta un beso suave entre mis piernas y
susurra:
—Ah, joder, eso fue tan caliente. —Luego besa mi cuerpo y acaricia el hueco de
mi cuello.
Su polla es pesada contra mi cadera, el calor de ella marca mi carne. Me agacho
para agarrarla y el agonizante gemido de Hunter me hace reír.
—Vas a tener que dejarme tocarla eventualmente —señalo.
—Lo sé. Ya estoy avergonzado de lo que va a pasar.
—Puedes hacerlo —animo—. Creo en ti.
Él tiembla de risa. Luego comienza a darse la vuelta, y por un segundo me
pregunto si va a deslizar su polla dentro de mí sin protección. Pero no, solo se está
arrodillando y se inclina sobre mi cuerpo para agarrar un condón de la mesita de
noche.
El paquete cuadrado es un recordatorio de la conversación que no tuvimos antes
de arrancarnos la ropa.
—Um. —Trago saliva—. Sé que esto es incómodo, pero… no tengo que
preocuparme por ninguna enfermedad de tu parte, ¿verdad…? —Lo dejo en el aire.
Su respuesta suena con tranquilidad.
—Estoy cien por ciento limpio. Me hacen pruebas regularmente en el
equipo. Puedo mostrarte mis últimos resultados, pero son de hace un mes.
—Deberíamos hacernos la prueba juntos —sugiero—. En realidad, yo… —Me
detengo, de repente horrorizado—. Oh, Dios mío, debería haberme hecho la prueba
inmediatamente después de enterarme de Nico. ¡Maldita sea, Hunter! Estaba
durmiendo con otras chicas. ¿Y si yo soy la que tiene la enfermedad?
Se ríe tristemente.
—Bueno, no hay nada que pueda hacer al respecto ahora, porque te comí
durante media hora. Pero te diré qué, usaremos un condón ahora y si queremos
volver a hacerlo, iremos juntos al centro de salud.

272
—¡Suena divertido! ¡Pruebas de ETS en pareja!
Él ladra una carcajada. Me alegra que lo haya encontrado divertido y no haya
comentado la palabra parejas. Era solo una forma de hablar, de todos modos. Sé lo
que es y lo que no es.
Cuando Hunter agarra la base de su polla para poder poner el condón, empiezo
a aplaudir.
—¡Mira, no te corriste por hacer eso!
—Sí, bueno, ya sabes, charlas de enfermedades generalmente mata algo del
estado de ánimo.
—¿Entonces estás diciendo que ya no estás de humor?
Asegura el condón y su erección sobresale como una espiga de hierro.
—¿Parece que no estoy de humor?
Me río.
—Solo digo que ahora podría durar un poco más.
—Bueno. Métete en mí ya. —Y luego nos besamos de nuevo y él está encima de
mí. Todavía estoy mojada, y más que lista, cuando él entra.
En el momento en que su longitud completa está enterrada profundamente,
Hunter lanza una racha de maldiciones desesperadas contra mis labios.
—Oh, joder, te sientes tan bien.
Se retira, luego entra de nuevo.
—Joder, joder, joder, joder, joder. ¿Por qué el sexo es tan bueno? —Sus
improperios empapados de lujuria calientan el aire entre nosotros.
—¿Sexo o sexo conmigo? —Sí, aparentemente incluso durante el acto, recurro a
la pesca de cumplidos.
—Sexo contigo —dice con voz ronca.
—¿Entonces no sería tan bueno con nadie más?
Su cabeza se sacude cuando la sacude, su cabello oscuro me hace cosquillas en
la mejilla.
—No sé si alguna vez ha sido tan bueno.
Estoy segura de que probablemente sea su temporada de sequía de ocho meses
hablando, pero me gusta pensar que tal vez soy yo.

273
Él comienza a moverse, y lo encuentro empujando al levantar mi
trasero. Mientras se sumerge en mí una y otra y otra vez, nos besamos
frenéticamente y hacemos ruidos torturados contra los labios del otro. Se siente
increíble. No creo que vaya a correrme de nuevo, pero ya tengo mi orgasmo y ahora
puedo ver a Hunter cuando se desmorone ante mis ojos.
La angustia arruga su frente. Se muerde el labio inferior y luego lo suelta
lentamente. Maldice. Gime. Sus ojos están calientes de lujuria.
Me folla por más tiempo de lo que esperaba, y me doy cuenta de que su pecho
tiembla y sus rasgos están tensos porque está tratando desesperadamente de no
perder el control. Así que aruño su espalda y aprieto mis músculos internos alrededor
de su polla.
—Déjalo ir —insto.
Él gime.
—¿Estás segura?
—Ajá. No hay nada mejor que verte ahora mismo. Dámelo.
El calor estalla en sus ojos y luego sus caderas se mueven. El tempo se acelera. Su
respiración sale en jadeos cortos, hasta que da un empujón final y puedo sentir el
orgasmo estremecer su cuerpo. Cuando me mira, se ve somnoliento y saciado, y es
muy sexy.
—Eso estuvo bien —murmuré.
—Muy bien. —Su cabeza cae de nuevo, su boca me empuja mientras sus labios
buscan cualquier tipo de contacto. Se conectan con mi barbilla, y él la besa antes de
enterrar su rostro en mi cuello.
—Lamento haberte hecho romper tu voto —susurro tímidamente, mientras lo
abrazo con fuerza contra mí.
—Yo no lo lamento —susurra.

274
CAPÍTULO 29

Hunter
—Hola, ¿está Matty? —pregunto cuando Conor abre la puerta a la tarde
siguiente. Es la una y media, Demi salió de mi casa hace treinta minutos, y necesito
desesperadamente un consejo.
Con sacude la cabeza.
—Se fue a casa con Andrea anoche. No ha vuelto todavía. El resto de los chicos
todavía están desmayados. Y estoy a punto de levantar algunas pesas. Vamos,
puedes acompañarme.
—Claro, qué más da. —Entro y me quito el abrigo y las botas.
—¿Cómo estuvo anoche? —pregunta Conor con una sonrisa de complicidad.
Increíble, quiero decir. Magnífico. Tremendo. Alucinante. Estupendo. No hay
suficientes adjetivos para describir lo buena que fue anoche. Fue el mejor sexo de mi
vida, sin duda.
Cuando me desperté esta mañana y vi a Demi desnuda en mi cama, tan dulce,
tan irresistible, no pude evitarlo otra vez. La hice venir con mi lengua, y luego me dio
una paja que me hizo ver estrellas. Después de correrme en su mano, ella me guiñó
un ojo, se llevó uno de los dedos a la boca para lamerlo, y casi me volví a correr.
Esa chica es… increíble. Magnífica. Tremenda, bueno, no hay suficientes
adjetivos de nuevo. Es muy sexy y me tiene todo sobre ella. Y, por mucho que quiera
volver a acostarme con ella, también estoy enojado conmigo mismo. Caminé hasta
aquí para hablar con Matt al respecto, pero parece que Conor tendrá que servir.
Bajamos al sótano, donde los chicos tienen un gimnasio improvisado. No es
mucho: cinta de correr, prensas de banca, máquina de remo y algunas pesas libres y
bandas de resistencia. Con se dirige al banco y se quita la camiseta.
Gimiendo, se da una palmada en el estómago duro como una roca y dice:
—¿Tengo barriga cervecera? Siento que estoy hinchado.
—¿Estás buscando cumplidos? Porque tus abdominales están más apretados
que el trasero de una gimnasta —digo quejándome mientras lo ayudo a levantar las

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pesas. Levanto una ceja cuando veo lo que está levantando—. ¿Cuarenta y cinco
kilos? Perdedor —resoplo.
—Resaca —gruñe—. Estoy empezando lentamente.
Me río.
—¿Resaca? Estoy bastante seguro de que yo bebí todo tu whiskey.
—Abrí otra botella después de que ustedes se fueron —dice con una sonrisa—
. Estuve despierto hasta las tres de la mañana bebiendo con una pelirroja realmente
caliente.
—Ajá, estoy seguro de que todo lo que hicieron fue beber.
—Bueno no. Tuvimos sexo, obvi.
Pongo los ojos en blanco.
—Obvi.
No me sorprende que haya pasado de besar a mi chica a engancharse con otra. Y
dudo que lo haya hecho para calmar su ego magullado: el ego de Con podría soportar
el impacto directo de un misil. Si tuvo un ligue, fue porque estaba caliente por besar
a Demi, no porque necesitara un impulso de confianza después de que Demi se fuera
a casa conmigo.
—¿Y tú, capitán? —pregunta.
Me hago el tonto.
—¿Y yo qué?
—Nunca respondiste cómo terminó noche. ¿Soy el único que tuvo sexo? —Se
acuesta en el banco y levanta las manos para que pueda depositar la barra en ellas.
Cuando no respondo, Conor suelta una carcajada.
—Vamos, hombre, no es una pregunta capciosa.
—Bien. Tuve sexo —admito.
—¡Guau! ¡Nunca lo vi venir!
—Vete a la mierda —suspiro.
Él levanta una ceja.
—¿Por qué tan triste? ¿Te corriste demasiado rápido por el asunto del
celibato? ¿O fue mal sexo en general? —Frunce el ceño—. Eso es sorprendente,

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porque parecía que sería muy divertido. —Mientras él levanta y baja la barra, todos
los músculos de sus brazos se hinchan y flexionan.
—Ella es graciosa. Y el sexo fue genial —digo bruscamente.
—Entonces, ¿por qué te ves tan enojado?
Lo miro con tristeza.
—Porque rompí mi voto.
—A la mierda el voto.
—Quería continuar —digo con voz cansada—. No estuviste aquí el año
pasado. Yo yéndome de fiesta es la razón por la que no vencimos a Harvard.
Conor pone los ojos en blanco.
—Si realmente crees eso, entonces eres un idiota arrogante. Un jugador no
forma un equipo.
—No fue un jugador, fueron dos. Nuestro capitán también estuvo fuera. Nate y
yo éramos los dos mejores jugadores del equipo.
—Bueno, mierda pasa. Algunos equipos pierden sus mejores tres, cuatro, o
cinco, por lesiones. Es solo mala suerte.
—Supongo. —Sigo sin estar convencido. Suelto otro suspiro—. Solo quería ser un
buen capitán este año.
—Amigo, eres un buen capitán. Quiero decir, mira la mierda que toleras. Bucky
y Jesse querían un cerdo, y te hiciste ver como un completo idiota frente al
Entrenador para hacerlo realidad para ellos. Date un poco de crédito.
—Solo lo dices porque das crédito a todos. Eres un surfista, toda tu vida es floja.
Él se ríe, lo que hace que su respiración tiemble por un segundo. Inhala
profundamente y reanuda el levantamiento. Cuando termina con su juego, vuelvo a
colocar la barra en su lugar y le doy un segundo para recuperar el aliento.
—Solo me preocupa que nos vaya a joder —confieso—. Me preocupa que
tengamos una racha perdedora ahora.
—Realmente necesitas relajarte, amigo. —El tono de Con se vuelve serio—. Mira,
Demi es genial. Ella me gusta.
Estrecho mis ojos.
Eso me da otra risa.

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—No me gusta de esa manera. Quiero decir, no me malinterpretes, si no
estuvieras en la foto, sería todo sobre ella. Pero, uno, estás en la imagen. Y dos, no
estoy buscando una relación.
—Estuve en la foto anoche también —dije sombríamente.
Parece que Con está tratando de no poner los ojos en blanco otra vez.
—¿Honestamente crees que haría una movida hacia tu chica?
—Hiciste una movida hacia mi chica.
—Sí, para encender un fuego en tu trasero, idiota.
Me tambaleo.
—¿Qué quieres decir?
—Nunca iba hacerlo. Tampoco ella. —Conor se está riendo mientras se estira en
el banco y me hace un gesto para que lo vea de nuevo—. Me sorprende que lo hayas
dejado ir tan lejos como lo hiciste. Ella y yo pensamos que habría algo de coqueteo y
nada más. No me di cuenta de que necesitaría meterle la lengua en la garganta para
que recibieras el memo.
—¿Ustedes lo planearon? —Me siento indignado, pero al mismo tiempo, también
estoy… ¿conmovido? Sí, creo que estoy realmente conmovido. Pero supongo que
tiene sentido después de lo que sucedió con Summer y Fitzy. Le dije a Fitz que me
gustaba Summer y él hizo un movimiento de todos modos. Es un alivio saber que
Conor no me haría eso.
—Como dije, Demi es realmente genial —dice—. Las mujeres así no vienen a
menudo, así que confía en mí cuando digo que necesitas cerrar el trato lo antes
posible. Si no haces un esfuerzo por cuidarla, la perderás. Ella tendrá un novio
nuevamente en poco tiempo, y luego lo recordarás y te darás cuenta de lo tonto que
fuiste por dejarla ir .
•••

Tardo unas seis horas antes de rendirme y enviarle un mensaje de texto a Demi.
YO: ¿Quieres pasar el rato esta noche?
Para mi alivio, ella responde de inmediato.
DEMI: ¿Vienes?
YO: Estaré allí en 20.
Es difícil no romper todas las leyes de tránsito en mi camino al campus. Me obligo
a mantener el límite de velocidad, lo que significa que estoy temblando de
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impaciencia cuando llego a la casa Theta. La presidenta de la hermandad, Josie, me
deja entrar. No parece sorprendida de verme. Las Thetas están acostumbradas a que
yo esté cerca, gracias al proyecto mío y de Demi.
Cuando entro en la habitación de Demi, la encuentro en la cama, sentada frente
a una montaña de tarea. El colchón está cubierto con libros de texto, papeles, notas,
carpetas y marcadores.
—¿Robaste una tienda de útiles escolares? —pregunto amablemente.
—Estudio para mi examen de biología —dice quejándose. Ella me mira con sus
grandes ojos marrones—. Odio la ciencia, Hunter. La odio.
La simpatía se eleva dentro de mí.
—Lo siento. —Está visiblemente angustiada, un contraste drástico por la forma
en que su rostro se ilumina cuando estamos trabajando en nuestro proyecto
psicológico.
—Creo que lo haré bien en bio y matemáticas. Estoy más preocupada por
química orgánica. El examen es el día antes de las vacaciones de invierno, y no estoy
lista para hacerlo. Necesito unas diez mil sesiones de estudio más para pasar esa
clase.
—Vas a pasar todo —aseguro—. Tengo fe en ti. —Y tengo fe en su ética de
trabajo. Esta chica trabaja su trasero. He visto lo invertida que está en psicología y sé
que pone el mismo esfuerzo en todas sus clases.
»¿Estás segura de que tienes tiempo para pasar el rato? —Estoy parado
torpemente al pie de la cama, porque no hay espacio para mí allí—. ¿Debería estar
aquí ahora?
Demi me fulmina con la mirada.
—Te mataré si te vas.
No puedo decir si está bromeando. Ese es el problema con estar con una chica a
la que le gustan los asesinos.
Se levanta y recoge metódicamente sus materiales de estudio. Apila los libros de
texto en su pequeño escritorio, luego las carpetas, las páginas de apuntes. Todo en
pequeñas pilas ordenadas. Sus habilidades organizativas son tan lindas como el resto
de ella.
Cuando la cama está despejada, ella la mira por un momento antes de volverse
hacia mí, un sonrojo en sus mejillas.

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—He estado pensando en ti desde el momento en que abrí los ojos esta mañana
—admite.
—Obviamente. —Sonrío, arrogante como la mierda—. Abriste los ojos esta
mañana con mi lengua entre tus piernas.
—Mmmm, sí. —Ella tiembla felizmente—. Lo reformularé, he estado pensando
en ti desde que salí de tu casa hoy. —Vacila—. ¿Has estado pensando en mí?
—Dios, sí. —No dudo de mi parte.
Su expresión se ilumina.
—¿De verdad?
—Oh, sí.
—Oh. Bien. Eso es bueno. Porque no estaba segura de si querías que anoche
fuera cosa de una sola vez.
Nuestras miradas se traban.
—No creo que una vez sea suficiente —confieso.
—Yo tampoco —concuerda solemnemente, y lo siguiente que sé es que nuestras
bocas están fusionadas.
El beso hace que la cabeza me dé vueltas. Me encanta besarla. Me encanta lo
ansiosa que está su lengua, lo cálidos que están sus labios. Me encanta la forma en
que ella gime cuando acerco su cuerpo al mío.
Rompo el beso para lamer mis labios.
—¿Has estado chupando algo cereza? ¿O es fresa?
—Gomitas de cereza —confirma—. Pero… preferiría estar chupando algo más
ahora…
Sonriendo ampliamente, me empuja sobre la cama y comienza a quitarme la
ropa. Un segundo después, estoy completamente desnudo y tumbado sobre mi
espalda, mientras Demi se arrastra por mi cuerpo.
Se besa en dirección sur, sus labios dejan escalofríos a su paso. Mi polla se
levanta en un saludo completo, suplicando por su atención, y cuando ella cierra sus
dedos alrededor de la base, una gota de humedad se acumula en la punta.
Con una sonrisa diabólica, Demi da vueltas a la gota nacarada con la punta de la
lengua.

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El gemido torturado que saca de mi garganta es tan fuerte que casi espero que
un ejército de Thetas golpee la puerta preguntando si todo está bien.
Demi levanta la cabeza.
—Haces los sonidos más calientes en la cama.
—Eso es porque haces las cosas más calientes en la cama. —Luego observo con
ojos caídos mientras ella chupa la punta de mi polla antes de plantar besos húmedos
en mi eje.
Finalmente, mis ojos se cierran y me pierdo en la sensación. El dulce roce de su
lengua, la succión caliente de sus labios. La mamada es lenta, tentativa, ya que ella
determina lo que me gusta.
La guío con órdenes roncas.
—Me gusta más duro que eso —susurro, y alcanzo su puño, lo rodeo con la mano
y aprieto su agarre.
—¿De verdad? ¿Así? —dice sorprendida—. ¡Siento que eso dolería!
—No duele —aseguro.
Ella prueba su agarre de nuevo, apretando con fuerza, y me estremezco de
placer.
—¿Qué pasa si te rompo el pene?
Una risa ahogada sale volando.
—No me vas a romper el pene, lo prometo.
Demi da un golpe fuerte, luego me chupa la punta nuevamente y es la mejor
sensación que he tenido. Le paso una mano por el cabello y empiezo a empujar hacia
arriba. Esto es demasiado bueno. Mis bolas se tensan y mi visión se nubla. Tan, tan
bueno.
—Necesito estar dentro de ti —digo jadeando.
Ella se levanta y se arrastra hacia la mesita de noche, y verla en sus manos y
rodillas es demasiado tentador para ignorar. Me pongo de rodillas detrás de ella y
deslizo una mano entre sus piernas. Ella está muy mojada. Cuando deslizo un dedo
dentro, su coño se aprieta fuertemente a mi alrededor.
Gimiendo, Demi se resiste contra mi toque. Agrego otro dedo, y ahora hay dos
moviéndose dentro de ella, sacando ruidos de sus labios.
—Oh Dios mío. Se siente tan bien.

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La toco con empujes flojos y burlones hasta que mi cuerpo ya no puede
soportarlo.
—Condón —murmuro, y Demi golpea uno en mi palma.
Mi polla palpita mientras le paso el látex. Me detengo por un segundo para
admirar el culo perfecto de Demi. Está sobresaliendo en el aire, prácticamente
rogándome que…
—¡Ay! —exclama cuando mi palma conecta con su carne suave.
—Lo siento —digo, aliviando rápidamente la picadura con una suave caricia—. Tu
trasero es tan golpeable que ni siquiera lo sabes, nena.
—Hazlo otra vez.
Una sonrisa levanta una esquina de mi boca.
—¿Te gusta que te den nalgadas?
—¿Tal vez? —Ella menea ese culo sexy y mi palma una vez más aterriza con un
fuerte golpe.
»Oh, Dios mío —murmura Demi—. Hazlo de nuevo, pero esta vez cuando estés
dentro de mí.
Esta chica es increíble.
Estoy más duro que el acero mientras coloco mi polla en su apertura. Me deslizo
dentro de ella y la nalgueo al mismo tiempo, y Demi gime lo suficientemente fuerte
como para despertar a los muertos.
Mi corazón late con un latido errático cuando empiezo a follarla. Una mano
agarra su mejilla derecha, la otra curvada sobre la izquierda, apretando, amasando,
azotando cada vez que lo suplica. Mis caderas van a toda marcha, empujando mi
polla dentro de ella. Más profundo, más rápido, hasta que ambos gemimos de
desesperación mientras nos precipitamos hacia la línea de la meta.
Todavía está en cuatro cuando el orgasmo la golpea, pero cuando termina de
temblar, está boca abajo, gimiendo felizmente. Doblo mi cuerpo sobre su espalda
empapada de sudor e inclino mis caderas, entrando en ella con empujes
superficiales. Golpes rápidos y desesperados, mientras mi corazón amenaza con
ceder y mis bolas tiemblan salvajemente.
—Me corro —gruño.
El placer me golpea, robando el aliento de mis pulmones. Me derrumbo sobre
ella, me doy la vuelta cuando me informa que no puede respirar.

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No tengo palabras mientras la acerco más. Ella se acurruca a mi lado, su barbilla
en mi hombro. Ella tampoco habla. No hay nada que decir.
Ambos sabemos lo bueno que fue.
Los dos sabemos que volverá a suceder.
Y los dos estamos perfectamente de acuerdo con eso.

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CAPÍTULO 30

Demi
Mis padres me traicionaron.
Estoy hablando del nivel de traición de Benedict-Arnold-Jodiendo-A-América.
No, incluso peor. Brad Pitt engañando a Jennifer Aniston.
Así de profundo es el pozo de la traición.
Tenía la impresión de que no pasaríamos las vacaciones con la familia de Nico. Mi
padre nunca lo declaró abiertamente, pero el tema no se había vuelto a mencionar
después de la noche en que les dije lo que tener a Nico cerca en navidad, y me cito
aquí, me haría daño.
Pero supongo que mis sentimientos no importan, porque mientras nos alejamos
del aeropuerto en nuestro auto de alquiler, papá me informa que los Delgado se
unirán a nosotros esta noche.
Sí, mis padres esperaron hasta que llegáramos a Miami para soltar esta bomba,
probablemente porque sabían que de lo contrario nunca abordaría el avión en el
aeropuerto de Logan.
Con una familia tan grande como la mía, las vacaciones son siempre una gran
producción. El día de navidad lo paso con la enorme prole de mi madre, pero
nochebuena es un asunto más tranquilo, solo nosotros y la familia de Nico. Ha sido
una tradición desde que tenía ocho años.
Este año, sin embargo, será como la trama de una incómoda comedia
navideña. Navidad con los Delgado, protagonizada por mi exnovio infiel y mis padres
desleales.
Mientras me enfado en el asiento trasero, papá explica que romper nuestra
tradición anual es algo que cree que yo lamentaría en el futuro. Increíble. Ahora,
incluso los arrepentimientos de mi vida se han decidido por mí, y aún no han
sucedido.
Esto me parece absolutamente atroz. No me importa que sean amigos de la
familia. Mis padres podrían haberse comprometido. Podrían haber salido a cenar
solo con los padres de Nico, evitándome tener que pasar tiempo con
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Nico. Pero noooooo, Dios no quiera que rompamos la tradición. ¡El mundo se
acabaría!
Llegamos a la casa de la tía Paula a primera hora de la tarde. Ella es la única de
las hermanas de mamá que aún no está casada, y posee una hermosa propiedad
frente al mar. Algunas personas piensan que debe haber nieve en el suelo para que
sea una verdadera Navidad, pero habiendo crecido en Florida, para mí la temporada
navideña es sol y palmeras y el rocío salado del océano en mi rostro.
Todavía estoy furiosa cuando llega el momento de partir hacia la casa de
Nico. Mientras papá busca dónde dejó las llaves del auto, mamá se da cuenta de mi
cara y me aparta.
—Mami, sé que no te gusta esto.
—Tienes razón, lo odio —gruño.
—Pero tu padre tomó su decisión y debes aprovecharla al máximo. Dora y
Joaquín estarán en nuestras vidas independientemente de si tú y Nico están
saliendo. Dora es como una hermana para mí, y papá ve a Joaquín como un hermano.
—El tono de mamá se suaviza—. No es fácil para ti, lo sé. Pero esto es lo que sucede
cuando las familias son tan unidas. Entonces, por favor, que esta sea su primera
prueba, una prueba para ver si ustedes dos pueden estar cerca sin hostilidad. Nico
está dispuesto a intentarlo. Le dijo a Dora que estaba bien con esto.
Por supuesto que está bien con eso. Él probablemente cree que volveremos a
estar juntos. Eso es lo que le ha estado diciendo a Darius desde el momento en que
nos separamos.
Pero mamá tiene razón. Los Delgado son sus amigos más cercanos. Son
familia. No tengo más remedio que aguantarlo.
Había debatido lucir muy sexy esta noche, pero no quería que Nico se hiciera
alguna idea. Entonces hice lo contrario: me vestí mal. Un vestido blanco liso, hasta
las rodillas con un escote modesto, combinado con sandalias planas de color marrón,
ni siquiera un toque de tacón. Mi cabello está atado en una coleta baja con un lazo
rojo. Me veo como una niña que va a interpretar una canción para los adultos después
de la cena.
Perfecto.
Quince minutos después, estamos entrando en la casa familiar donde había
pasado gran parte de mi tiempo. Sinceramente, nunca imaginé que Nico y
yo no estaríamos juntos durante las vacaciones.
O que estaría durmiendo con otro chico.

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Regularmente.
Mi rebote con Hunter no se detuvo después de la fiesta de Conor. Dormimos
juntos de nuevo al día siguiente. Y el día después de eso, y luego el día después de
eso. Ayer nos quedamos despiertos toda la noche teniendo sexo, a pesar de que tuve
que levantarme temprano para encontrarme con mis padres en el aeropuerto.
Mi cuerpo ya lo anhela. Soy adicta a eso. Nunca pensé que estaría durmiendo con
un deportista, pero ahora entiendo por qué tantas mujeres aman a los
atletas. Dios. Todos esos músculos duros como una roca. La pura fuerza de sus
cuerpos. Ayer Hunter me levantó sobre su polla y me folló de pie contra la pared de
mi habitación. Al parecer, todas en la casa escucharon el golpeteo de la pared, y mis
hermanas de hermandad me molestaron sin piedad al respecto esta mañana. Pero
están felices por mí. Demonios, estoy feliz por mí. Merezco buen sexo con un hombre
que no está con todas las demás también. Toda mujer se lo merece.
La familia de Nico me saluda calurosamente. Su hermana pequeña, Alicia, pasa
sus brazos alrededor de mi cuello y grita:
—¡Oh, Dios mío, ha pasado una eternidad! —Tiene trece años y siempre me ha
visto como una especie de modelo a seguir. Soy a quien llamó cuando tuvo su primer
período el año pasado.
Dora me saluda con besos y un abrazo de oso, y luego Joaquín da un paso
adelante para darme un abrazo.
—Maldito tonto —murmura.
Frunzo el ceño ligeramente.
—¿Qué?
Su expresión se vuelve irónica.
—Mi hijo es un maldito tonto —dice las palabras suavemente, así que solo yo
puedo escucharlo.
Mi ceño se disuelve en una leve sonrisa.
—Sí.
Nico todavía no ha bajado las escaleras, gracias a Dios. Espero que esté encogido
en su habitación. Mi familia es conducida a la sala de estar, donde Dora y Alicia están
sobre mí mientras Joaquín prepara bebidas para mis padres.
Entonces escucho su voz.
—Demi.

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Me giro lentamente. A diferencia de mí, Nico hizo un esfuerzo con su
apariencia. Eligió pantalones negros y una camisa blanca con el botón superior
desabrochado. Su cabello está peinado hacia atrás y está completamente
afeitado. Se ve muy bien, pero verlo solo evoca una leve indiferencia. No lo he visto
ni he hablado con él desde la noche en que terminamos. Pensé que podría ser horrible
cuando finalmente nos encontráramos cara a cara. Que mi corazón se aceleraría, que
experimentaría una punzada de anhelo.
Pero no es así. En todo caso, siento lástima por él. Casi parece un niño pequeño
mientras da un paso adelante. Él comienza a abrir los brazos y yo sacudo la cabeza
rápidamente.
—No hagamos eso —aconsejo.
La decepción nubla sus ojos.
—Vamos, Demi.
Lo siguiente que sé es que tengo un vaso en la mano. De acuerdo, es solo un
refresco, y no el vaso de tequila hasta el borde que hubiera preferido. Pero aun
así. ¡Mamá al rescate!
—Vamos a ayudar a Dora con la cena —chilla mientras me lleva hacia la cocina.
La sigo sin mirar atrás a Nico.
•••

La cena es incómoda, al menos para mí. Si lo es para nuestros padres, no lo están


mostrando.
Cada vez que Nico me habla, respondo cortésmente. Pero no me involucro ni
profundizo en nada de lo que él pregunta. Revela que dejó la compañía de mudanzas,
y ni siquiera parpadeé porque no me importa. Luego habla sobre su nuevo trabajo
como cocinero en Della’s Diner. Tampoco me importa eso, excepto para hacer una
nota mental de no comer más allí. Escupirá en mi comida o mezclará una poción de
amor en ella.
Después de la cena, los hombres salen al patio para fumar sus cubanos, y las
mujeres limpian. A la antigua, tal vez, pero así es como siempre ha sido. Alicia y yo
cargamos el lavavajillas y luego lavamos los platos más grandes a mano. Ella habla
sobre el octavo grado y sus amigos mientras yo paso sus ollas y sartenes a secar.
—No puedo creer que tú y Nico ya no estén juntos —dice quejándose—. Estoy
muy triste.

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—Lo sé, cariño, pero las cosas no siempre salen como quieres —respondo con
pesar—. Ve a tomar esa enorme ensaladera de la mesa, ¿sí? Creo que es lo último que
tenemos que lavar.
Cuando Alicia sale corriendo, Dora se acerca a mi lado.
—Nicolás me dijo lo que hizo —dice en voz baja—. Quiero que sepas lo
decepcionado que estoy de él, Demi. Lo crie mejor que eso.
Me encuentro con sus ojos infelices.
—Me sorprende que en realidad te haya dicho la verdad y no contara alguna
historia que lo pintara como la víctima.
Ella resopla.
—Ese niño es incapaz de mentirle a su mamá, lo sabes.
Cierto. Nico es un niño mami. Además, las mujeres cubanas son muy
perceptivas: pueden leer mentes. Incluso si intentara mentir, Dora lo habría sabido.
—Es su pérdida, Demi. Lo digo en serio, a pesar de que es mi hijo. Y sabes que
siempre serás una hija para nosotros, pase lo que pase.
—Lo sé. —Le doy un cálido abrazo y, por primera vez en toda la noche,
experimento la emoción de añorar que no había sentido con Nico antes.
Amo a sus padres, y eso provoca una verdadera pena el recordatorio de que las
cosas nunca serán las mismas ahora que Nico y yo ya no estamos juntos.
Pero las cosas cambian. Las relaciones evolucionan. Las mismas personas
podrían permanecer en tu vida, personas que has conocido durante años y años, solo
que ahora juegan un papel diferente.
Parpadeo las lágrimas mientras cierro el grifo y me seco las manos con un trapo
de cocina.
El postre se sirve en la sala de estar, donde Alicia exige que juguemos un juego
de mesa.
—Tengo este nuevo llamado ¡Zombies! —exclama, y me echo a reír.
—Oh, estoy bastante familiarizado con eso —informo a la chica de trece años—
. Lo he jugado varias veces en la casa de un amigo. Me mató la última vez.
Ella jadea.
—¡Te sacrificaron!
—Sí.

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—¿Qué amigo? —pregunta Nico sospechosamente.
Quiero decirle que se ocupe de sus propios asuntos. Pero no puedo ser grosera
frente a su familia.
—Nadie —digo vagamente.
Él levanta una ceja.
—¿De verdad? ¿Nadie?
Por alguna razón, papá decide que esta es una colina en la que también quiere
morir.
—¿Qué amigo es este? —pregunta.
Pongo los ojos en blanco ante su tono severo.
—Mi amigo Hunter.
—¿El jugador de hockey? —exige Nico, con los ojos brillantes.
—Sí, el jugador de hockey. Ya sabes el que tú y tus amigos…
—Sé a quién te refieres —interrumpe, con una nota de advertencia en su voz.
Aw, no quiere que lo delate con sus padres. Por supuesto que no. A Dora no le
gustaría ni un poquito si supiera que su bebé estaba golpeando a la gente sin ninguna
razón.
Nuestros ojos unen por un instante. Nico parece preocupado de que pueda decir
algo y se relaja cuando no lo hago.
—Hunter y sus compañeras de cuarto son divertidos —digo, mirando a Alicia—
. Tienen una noche de juegos de mesa un par de veces al mes, y este es su juego
preferido en este momento. Pero no creo que sea un buen juego de nochebuena,
cariño. ¿Quizás deberíamos jugar charadas?
Mamá aplaude.
—¡Sí! ¡Vamos a hacerlo!
Dora le sonríe a su hija.
—Ve a buscar esas tarjetas de charadas que escribimos el año
pasado, mami. Deberían estar en el cajón de juegos en la sala familiar.
Alicia se apresura a salir emocionada.
Me levanto de mi lugar en el sofá de cuero.
—Voy a robar algunos dulces del tazón en el comedor. ¿Alguien quiere?
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—Me sorprende que tus dientes no se hayan podrido a estas alturas —reprende
la madre de Nico con un suspiro.
—Buenos genes —digo, mostrando mis perlas blancas. Soy un demonio del
azúcar, pero nunca he tenido una sola caries.
Entro en la otra habitación y busco algo con sabor a cereza. Apenas me he ido
cinco segundos antes de que la voz ronca de Nico llegue desde la puerta.
—¿Podemos hablar?
He estado temiendo esto.
—Realmente no hay nada que decir.
Él entra en la habitación.
—Mira, no voy a tratar de recuperarte, si eso es lo que te preocupa. Lo entiendo,
hemos terminado.
—Gracias. Soy consciente de eso.
—Pero quería decir que lo siento. No solo por lo que pasó con nosotros, sino por
lo que le hice a tu amigo. Estaba borracho esa noche. —Él mueve sus pies, viéndose
avergonzado.
—Puedes guardar tus disculpas para Hunter. En cuanto a mí, ninguna disculpa va
a compensar lo que me hiciste. —Me chupo las mejillas mientras la ira me invade—
. ¿Estuvimos juntos tanto tiempo y me hiciste eso?
—Lo sé. Lo siento, D. Fui un idiota, ¿de acuerdo?
—Un idiota cachondo.
Nico sacude la cabeza.
—No. Se trataba de algo más que sexo. Yo…
—¿Tú qué?
Él hace un sonido frustrado.
—No puedo explicar por qué lo hice. Es solo que… a veces es difícil cumplir con
tus expectativas, ¿de acuerdo?
Mis cejas salen volando.
—¿Mis expectativas? Nico, la única expectativa que tuve de ti era no meter tu
polla en nadie más. No me había dado cuenta de que era un estándar imposible de
cumplir —digo sarcásticamente.

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Se pasa una mano por su cabello negro.
—No lo entiendes. Eres muy inteligente y siempre has sabido exactamente lo
que quieres hacer con tu vida. Y yo solo soy un jodido perdedor de Miami.
—Eso no es cierto.
—Eres demasiado perfecta, Demi. Incluso cuando éramos solo amigos, siempre
sentí esta necesidad de impresionarte. Y luego comenzamos a salir y la presión
empeoró. Sentía que estaba tratando de estar a la altura de algo. Y esas otras chicas
se arrojaron sobre mí, me hicieron sentir como un hombre grande, y me lo creí, ¿de
acuerdo? —Evita mi mirada—. Lo que sea, es patético, pero es la verdad.
—Sí, es patético —concuerdo, pero mi cerebro psicólogo ya ha comenzado.
Nunca en mis sueños más locos había pensado que lo estaba castrando—. Lo siento
si te hice sentir así, Nico. Todo lo que siempre quise fue lo mejor para ti.
—Lo entiendo. Y traté de ser el tipo que querías. Me esforcé mucho para entrar
en una Ivy League…
—Nunca te pedí que hicieras eso —protesté.
—Sentí que tenía que hacerlo. Sabía que te perdería si fuéramos a diferentes
universidades. Pero… —Suena agotado—. Pero es muy duro, D. Estudio tan
jodidamente duro. Y trabajo aún más duro porque mi familia no es tan acomodada
como la tuya.
—Nunca te pedí que hicieras nada de eso —sostengo. Pero el viaje de culpa me
está afectando—. Tú te empujaste a ti mismo, Nico. Cualquier impulso que te
empujara a hacerlo, tú creaste esa presión dentro de ti. Pero si te di la impresión de
que necesitaba que fueras un espécimen perfecto, lo siento. No quise hacer
eso. Siempre me gustaste exactamente como eras.
—¿Te gustaba? —dice con tristeza.
—Sí. Eso suele pasar cuando duermes con alguien que no soy yo.
—Lo siento, ¿de acuerdo? Soy asqueroso. No hay excusa.
—Nop. Pero aquí hay un consejo para la próxima vez, con la próxima chica, tal
vez podrías hablar con ella sobre cualquier inseguridad que puedas tener, en lugar de
tener que salir y obtener un impulso de ego de otras mujeres.
—Me haces sonar aún más patético cuando lo expresas así.
Suspiro en voz baja.

291
—El hecho de que no pudieras hablarme sobre cómo te sentías solo muestra que
nuestra relación nunca iba a funcionar. Éramos niños cuando empezamos a
salir. Fuimos ingenuos al pensar que iba a durar para siempre.
—Lo hubiera hecho, si no me hubiera equivocado.
—Pero lo hiciste, y ahora nunca sabremos lo que hubiera pasado. —Paso por su
lado y me dirijo hacia la puerta—. Es Navidad, Nico. Pasemos tiempo con nuestras
familias.
—Demi.
Echo un vistazo por encima del hombro y encuentro remordimiento nadando en
sus ojos oscuros.
—¿Qué?
—Realmente no hay posibilidad, ¿verdad?
—No. No la hay.
•••

En el viaje en auto a casa, les envío un ¡felices fiestas! a TJ, Pax y a los otros Niños
Perdidos, y finalmente tengo la oportunidad de enviarle un mensaje de texto a
Hunter, quien pasará las vacaciones en Connecticut. Aparentemente, la compañía de
su padre celebra una fiesta esta noche, a la que Hunter y su madre debían asistir
porque, bueno, porque no son más que accesorios para su padre.
YO: ¿Cómo te fue esta noche?
ÉL: No fue terrible. Barra libre, buena comida. Bailé con mi madre a una versión en
vivo de Baby It's Cold Outside, lo cual fue incómodo.
YO: ¿Incómodo? ¡Más como caliente!
ÉL: ¡PFFT! Estamos hablando de mi madre.
YO: ¿Tu padre estaba en su mejor comportamiento?
ÉL: Por supuesto. Tiene que montar un espectáculo para sus admiradores.
—Demi —dice papá desde el asiento del conductor—. ¿Podrías cerrar tu
ventana? Tu madre tiene frío.
—Mmm-hmmm. —Ausentemente presiono el botón automático, pero lo
presiono en la dirección incorrecta y termino abriendo la ventana por completo en
lugar de hacer lo contrario—. Oh, rayos. Lo siento, mamá. —Dejo caer mi teléfono en
el asiento a mi lado y hago clic en el botón nuevamente.

292
—¿Con quién estás mensajeando? —pregunta con curiosidad.
—Solo un amigo.
Papá se entra al instante.
—¿Este chico Hunter que mencionaste antes?
Arrugo mi frente.
—Sí. ¿Es eso un problema?
Él no responde por un momento. Cuando lo hace, la sospecha colorea su tono.
—Nico no piensa mucho de él.
Interesante. Parece que Nico tuvo más que decir cuando los hombres salieron a
su segunda ronda de cigarros.
—Ya veo. —Asiento cortésmente—. Porque la opinión de Nico es el manto por el
cual medimos toda sabiduría y pureza.
—Demi —reprende mamá desde el lado del pasajero.
—¿Qué? ¿Es verdad? Su brújula moral no funciona exactamente bien. —Me
encuentro con los ojos de papá en el espejo retrovisor—. Cuando estabas afuera
hablando de mi amigo, ¿Nico también te contó cómo golpeó a Hunter?
Mamá jadea.
—¡No lo hizo! ¿Lo hizo?
—Oh, sí. Hunter fue quien me hizo saber sobre la infidelidad. A Nico no le gustó
eso, así que localizó a Hunter y lo golpeó con cuatro de sus amigos. Cinco contra uno,
papá. Así es como los adultos maduros lidian con sus problemas, ¿verdad?
Las mejillas de papá están huecas como si estuviera rechinando los dientes.
—Bien. Aparte de eso, me pregunto si quizás deberías mantenerte alejada de
este Hunter.
—¿Por qué? Esto está saliendo de la nada. Ni siquiera lo conoces, y no creo que
debas tomar la palabra de Nico para nada, por favor. Es un mentiroso.
—Te mintió, sí. Pero eso no lo convierte en un mentiroso.
—Papi. Si te asesinara, sería un asesino. Me mintió, por lo tanto, es un mentiroso.
—Semántica.
Lanzo un suspiro.

293
—Mira, me gusta Hunter, ¿de acuerdo? Él está bien.
—¿Estás saliendo con él? —exige mi padre.
—No realmente.
Mamá se da la vuelta en su asiento, sus instintos entrometidos pateando.
—¿No realmente? ¡Dios mío! ¡Estás saliendo con él! ¡¿Cuándo pasó esto?!
—No estamos saliendo. —Solo teniendo sexo. Repetidamente—. Pero si lo
estuviéramos, esperaría que ambos le dieran una oportunidad justa. Nico ya no es mi
novio, chicos. Eventualmente, alguien más va a cumplir ese papel, y necesito que lo
acepten y sean de mente abierta al respecto. —Me encojo de hombros—. En cuanto
a Hunter, es un buen tipo y me gusta mucho. —Me encuentro con los ojos de mi padre
nuevamente—. Y si lo conocieran, también les gustaría.

294
CAPÍTULO 31

Demi
Víspera de Año Nuevo
Hunter me tiene en la cama antes de que pueda decir hola. Su codiciosa boca se
pega a la mía, el beso me roba el aliento de los pulmones.
—Extrañé esto —gimoteo, y siento su gemido de respuesta vibrar a través de mi
cuerpo. Envuelvo mis piernas alrededor de sus caderas y me muelo descaradamente
contra su prominente bulto.
—También te extrañé —murmura. Sus labios están explorando mi garganta
ahora. Chupa el costado de mi cuello, luego nos da la vuelta para que yo esté a
horcajadas sobre él.
Sus manos se deslizan debajo de mi camisa para ahuecar mis pechos. No llevo
sujetador, así que sus callosas palmas son un delicioso roce sobre mi carne sensible.
Mis pezones se arrugan al instante y se tensan contra su toque.
—Joder —gime—. Quítate esta cosa irritante.
Me quita la camisa y la arroja al otro lado de la habitación.
Una risa sale de mí.
—Oye, mi camisa no hizo nada malo.
—Estaba cubriendo estas tetas perfectas. Estoy furioso por eso.
El susurro caliente me golpea el pezón y gimo cuando se lo lleva a la boca y chupa
profundamente. Dios. No puedo creer que hayan pasado dos semanas desde que lo
vi. ¿Cómo me he estado sin esto durante dos semanas?
Ruedo mis caderas, moliéndome en su erección cubierta. Él toma y aprieta mis
senos, luego cierra una mano detrás de mi cuello y me jala para besarme. Su lengua
toca la mía y es como un rayo directamente a mi núcleo.
En un frenesí sincronizado no planificado, buscamos a tientas las cinturas del
otro. Me baja los pantalones de pijama. Intento hacer lo mismo con sus vaqueros,
pero la mezclilla se atora en sus muslos. Él sonríe y levanta el trasero para ayudarme.

295
Sigue usando una camisa, pero está desnudo de la cintura para abajo, y su polla se
levanta, larga y gruesa. Mi boca de verdad se hace agua.
—Joder —dice Hunter ahogadamente mientras su mirada recorre mi cuerpo
desnudo.
Nuestras miradas se bloquean. Un segundo pasa, dos, tres.
Y luego nos estamos atacando de nuevo. Encuentro un condón y se lo pongo. Me
tira de nuevo a su regazo. Me empalo en él y luego lo monto.
No sé cuánto tiempo pasa. Pueden ser segundos, minutos u horas. Todo lo que
sé es que el nudo de placer entre mis piernas es casi doloroso, insoportable. Mi
respiración es temblorosa. También mis manos. Las puntas de mis dedos
hormiguean cuando acaricio sus esculpidos pectorales. Señor, sé que estoy cerca.
Pippa tenía razón cuando dijo que tal vez he estado teniendo sexo malo. O tal
vez el sexo simplemente se vuelve predecible cuando lo has tenido con la misma
persona durante años. Con Hunter, es completamente impredecible, y ahora estoy
saboreando la novedad, todas estas novedades con él.
Primer beso.
Primera follada.
Primer orgasmo mientras estoy montando su polla.
Yo me corro primero, colapsando sobre él, y él empuja sus caderas, clavando sus
dedos en mi trasero. Muerde mi hombro cuando se corre, y me río sin aliento contra
su pecho húmedo. Nos quedamos allí por un momento, sus brazos envueltos
cómodamente a mí alrededor, su polla aún enterrada dentro de mí.
—Oh, Dios mío —digo soñadoramente—. Eso fue muy bueno.
—Muy bueno —murmura.
Nos quedamos en esa posición durante casi un minuto antes de retirarse a
regañadientes. Me siento y lo ayudo a quitar el condón.
—Aquí, déjame deshacerme de esto. Necesito orinar de todos modos.
Regreso a la cama un minuto después y nos acurrucamos, todavía desnudos.
Hunter se estira a agarrar la manta de lana al pie de la cama, jala la esquina y la
arrastra para cubrirnos.
—Es la víspera de Año Nuevo —comenta.
—¿Te estás dando cuenta ahora? ¿No viste todas las decoraciones que las chicas
están colocando abajo?

296
Theta Beta Nu está organizando una de las muchas fiestas en Greek Row esta
noche. Lo que significa que mi presencia es obligatoria.
Me conmovió que Hunter eligiera venir aquí esta noche en lugar de relajarse con
sus amigos. Sus compañeros de equipo están organizando una gran fiesta en
Hastings.
—¿Estás seguro de que no quieres ir a casa de Conor? —pregunto insegura.
—No. —Besa la parte superior de mi cabeza—. Nunca saldré de esta habitación.
—Bueno, tenemos que salir en algún momento para hacer aparición abajo.
—Bien. Bajaremos una vez cada hora durante veinte minutos, luego volveremos
aquí y follaremos. Después de la medianoche, todas las apuestas estarán cerradas y
nos quedaremos aquí.
Su mano se desliza hacia abajo para pellizcar mi trasero desnudo.
—Eres insaciable.
—Bebé. Estoy literalmente saliendo de una sequía sexual de nueve meses. Si
fuera posible, mi polla estaría permanentemente dentro de ti durante al menos tres
semanas.
—¿Tres semanas? —Jadeo. Eso suena agotador. Divertido, pero agotador.
—Tienes razón. Eso es completamente irracional. Necesitaré al menos tres
meses dentro de ti antes de que mis bolas vuelvan a la normalidad. Se tarda un
tiempo en regular la producción de semen.
Me rio en voz alta.
—Asco.
Las voces resuenan en mi puerta cuando pasan varias de mis hermanas de
hermandad.
—Bueno, si quieres ir de fiesta con tus amigos, no te culparía por eso —digo,
acariciando descuidadamente su abdomen.
—No voy a ninguna parte, Semi —dice obstinadamente, su brazo se aprieta a mi
alrededor.
—¿Puedo preguntarte algo?
Resopla.
—Preguntarás independientemente de mi respuesta a eso.

297
—Cierto. —Mi sonrisa se desvanece al abordar el tema que había estado evitando
desde que tuvimos sexo por primera vez—. ¿Estás enojado conmigo por empujarte a
romper tu voto de celibato?
—No. —No hay nada más que sinceridad allí.
—¿Estás enojado contigo mismo?
—Lo estuve a la mañana siguiente —revela.
—¿En serio? —digo sorprendida. Esta es la primera vez que admite tener dudas
o remordimientos sobre nosotros.
—Sí, durante cinco minutos. —Sus callosos dedos me acarician el hombro—.
Entonces te vi acostada allí desnuda en mi cama, y quería seguir rompiendo el voto,
una y otra vez.
—Pero era importante para ti —digo con culpa.
—Sí, pero… —Su mano continúa vagando en mi piel desnuda—. Esto se siente
más importante.
No da más detalles, y no lo presiono para que lo haga. Nos quedamos allí por un
tiempo, ninguno de los dos tiene prisa por unirse a la fiesta, que ya comenzó a juzgar
por la música que está sacudiendo la casa.
—¿Pasaste un buen rato en Nueva York?
Después de Navidad, él pasó unos días en Manhattan con Dean y su novia.
—Fue divertido. Los Bruins estaban jugando contra los Islanders, por lo que
Garrett nos metió en la caja. Un juego jodidamente increíble.
Levanto la mano y paso los dedos por su cabello.
—Parece que no falta ninguno de tus cabellos —bromeo.
—Es el gel, hombre. Me impide arrancármelo.
—¿Qué te gusta más: ver hockey en vivo o jugarlo?
—Jugar, obviamente.
Ni siquiera duda.
—¿Alguna vez has jugado frente a una multitud tan grande como la del TD
Garden?
Hunter se ríe entre dientes.

298
—Ninguna arena universitaria rivaliza con eso. Ahora eso sería emocionante,
¿eh?
Frunzo el ceño.
—Todavía no entiendo por qué no puedes hacerlo. Por lo que me dijo Brenna,
alguien te firmaría en un instante. Dice que si anunciaras tu interés, la mitad de los
equipos de la liga te cortejarían después de tu graduación. Pero sigues diciendo que
no estás interesado y eso no tiene sentido para mí. Dijiste que no quieres ser famoso,
pero no creo que esa sea la razón. Quiero decir, tal vez está vinculado a eso, pero
¿cuál es la verdadera razón?
—Es el estilo de vida, Demi. Tengo un problema con el libertinaje.
—No, creo que crees que tienes un problema con el libertinaje —corrijo—. Pero
por lo que deduje, no bebes en exceso, no tienes compulsiones sexuales dañinas que
interfieran con tu vida normal, no consumes drogas. Eres encantador, por lo que
puedes manejar fácilmente ser entrevistado o atender a la prensa. —Inyecto una nota
de desafío en mi voz—. Entonces, ¿de qué tienes miedo?
Hunter permanece en silencio durante mucho tiempo. Ausentemente acaricia mi
hombro. Cuando finalmente habla, su voz es áspera.
—Si te digo, ¿prometes no burlarte de mí? ¿O juzgarme?
Casi me río hasta que me doy cuenta de que habla en serio. Así que me pongo mi
mejor tono neutral.
—Prometo que no me burlaré de ti. Y nunca te juzgaría, Hunter.
—Está bien. —Su pecho se eleva mientras respira hondo—. Me temo que voy a
hacer trampa —confiesa.
—¿Trampa? ¿Cómo en el juego?
—No, el otro tipo de trampa. —Exhala en una lenta corriente de aire—. Todos
esos juegos de carretera, todas esas habitaciones y bares de hotel, todas esas
mujeres arrojándose sobre mí. Sé que no tengo adicción al sexo, pero tengo los genes
de mi padre y él no tiene exactamente el mejor historial.
—Tu padre es narcisista. Tú no lo eres. —Planto un beso tranquilizador en su
hombro—. No eres como él, bebé.
—Él no estaría de acuerdo contigo en eso. Hace unos años me dijo que somos tal
para cual.
Mis ojos se entrecierran.

299
—¿Por qué demonios diría eso?
Hunter suspira tímidamente.
—El verano antes de la universidad, me sorprendió follando con una chica en el
mostrador de nuestra cocina. Mamá estaba visitando a mis abuelos ese fin de
semana, y se suponía que papá estaría fuera por negocios, pero llegó antes a casa. —
Un borde endurece su voz—. Deberías haber visto lo orgulloso que se veía al
encontrarme desnudo y comiendo a una chica con la que ni siquiera estaba saliendo.
La conocí en una fiesta la noche anterior y ella se quedó.
Trato de imaginar lo que haría mi propio padre si él entrara y me encontrara
teniendo sexo con alguien en nuestra cocina. Cometer un doble homicidio,
obviamente.
ȃl estaba realmente orgulloso de pensar que su hijo era un depravado
sinvergüenza. Pero supongo que eso no es una gran sorpresa. Sé que papá se acostó
con al menos tres de sus asistentes, fui testigo de primera mano de uno de esos
eventos. Y yo solo… pienso en todos los viajes de negocios que hizo a lo largo de los
años. Apuesto a que tenía una mujer en cada ciudad. Estoy seguro de que hubo más
amoríos de los que mamá e incluso yo podíamos imaginar.
—¿Y te preocupa tener una novia o esposa, estar lejos y engañarla?
—Mucho.
—Así que te estás castigando por algo que ni siquiera has hecho.
Su pecho desnudo se tensa.
—No es así.
—Así es exactamente. Te estás castigando preventivamente, privándote de algo
que amas, por temor a que puedas hacer algo que odias en algún punto vago en el
futuro. Esa no es una forma saludable de ver las cosas.
—No. Quiero decir, ¿tal vez? Tal vez sea eso, o tal vez no lo sea. Todo lo que sé
es que cuando decidí no ingresar al draft después de la preparatoria, me sentí
aliviado.
—Y, sin embargo, cada vez que te veo viendo jugar a Garrett y Logan, hay envidia
en tus ojos.
La respiración irregular de Hunter me hace cosquillas en la cabeza. Su pecho sube
y baja otra vez.
—Pongamos esto en el estante por ahora. Me duele el cerebro. Cuéntame sobre
tus vacaciones.

300
—Ya lo hice, enviamos mensajes de texto todos los días —le recuerdo.
—Lo sé, pero me gusta tu voz y quiero oírte hablar.
Sonrío contra su pectoral izquierdo, luego ofrezco un resumen más detallado de
mi visita a Miami. Le cuento sobre mi nuevo sobrino, sobre mis tías locas y mis primos
emocionables. Al ser una comunidad muy católica, la Navidad es muy celebrada en
Miami, y una de las tradiciones favoritas de mi familia es una visita al bosque
encantado de Santa Claus. Llevé a mis primos más jóvenes allí, y María, de cinco
años, se orinó en uno de los juegos. Mientras estaba sentada en mi regazo. Tiempos
divertidos.
—¿Hablas español? —pregunta Hunter con curiosidad—. Me doy cuenta de que
ni siquiera sé si lo sabes.
—Lo entiendo mejor de lo que lo hablo. Papá tiene un oído terrible para los
idiomas, por lo que solo habla inglés en casa. Mamá solía hablarme ambos porque no
quería que perdiera el español, pero de alguna manera lo hice —digo con tristeza—.
Pero no del todo. Quiero decir, volvería a hablar con fluidez en una semana si
estuviera cerca de personas que lo hablaran exclusivamente.
—Me encantaría aprender otro idioma. Deberías enseñarme español, y luego
podríamos practicar juntos.
—Trato hecho. —Me acurruco más cerca de él—. Ah, y en el vuelo de regreso a
casa, traté de hablarle a mi padre de la escuela de medicina nuevamente. Mamá se
quedó en Miami por otra semana, así que solo fuimos él y yo. Pero él no lo acepta —
admito.
Hunter me acaricia el cabello.
—¿Todavía tienes dudas sobre eso?
—Más que dudas. —Inhalo lentamente—. No quiero ir.
Es la primera vez que lo digo en voz alta.
—Entonces no lo hagas —dice Hunter simplemente—. No deberías ir a la escuela
de medicina por tu padre, debes ir por ti misma. Necesitas recorrer tu propio camino,
y eso significa seguir tus propios sueños, no los suyos. Tu primera prioridad debería
ser complacerte a ti misma, no a él.
Una risa me hace cosquillas en la garganta. Intento contenerla, pero sale.
»¿Qué es?

301
—Me di cuenta del triste par que somos. —No puedo dejar de reír ahora—. Aquí
estoy sacrificando mis aspiraciones por ser como mi padre, y tú estás sacrificando tus
aspiraciones por no ser como tu padre. Eso es fascinante.
—Jesús. Eres toda una psicóloga. ¿Es así como siempre va a ser? ¿Acostados
desnudos en la cama mientras nos psicoanalizas?
Me apoyo en el codo y me muerdo el labio.
—¿Realmente te molesta?
—Nah. —Muestra su sonrisa con hoyuelos, me inclino y beso uno de esos
adorables hoyuelos—. Es gracioso —continúa—. La mayoría de las veces, analizas y
racionalizas e intentas encontrar soluciones. Y luego otras veces, estás loca de
remate.
—¡No lo estoy!
—Tienes una racha violenta, maníaca. Aplastas las consolas de juegos de la
gente. —Me sonríe—. Absoluta dicotomía, Demi Davis.
—Tanto loca como cuerda —digo sombríamente—. Una condición rara de
verdad.
—Como sea. —Acaricia sus nudillos sobre mi mejilla—. No necesitas perseguir la
aprobación de tu padre, ya la tienes. No creo que te repudie si eliges la escuela de
posgrado sobre la escuela de medicina.
—No sabes qué piensa él de las tesis doctorales, Hunter. Durante el resto de mi
vida estará haciendo bromas sobre cómo no soy una doctora de verdad. —Mi
teléfono zumbando capta mi atención—. Mierda, probablemente Josie me está
ordenando que baje y cuelgue más decoraciones.
Me estiro sobre su musculoso pecho para agarrar mi teléfono de la mesita de
noche. Hunter aprovecha la oportunidad para deslizar una palma entre nosotros para
tomar una de mis tetas.
Me estremezco de placer, pero mi excitación se disuelve cuando veo el nombre
de mi padre. Hablando del rey de Roma.
Hago clic en su mensaje y mis cejas se levantan.
—Oh, esto es interesante.
—¿Qué?
Hunter acaricia perezosamente mi pecho.
—Mi padre nos está invitando el almuerzo de Año Nuevo mañana.

302
La mano Hunter se congela.
—¿A nosotros?
—Sí. —Me siento y sonrío ante su expresión de pánico—. Él quiere conocerte.

303
CAPÍTULO 32

Demi
Unos días después de Año Nuevo, Hunter y yo estamos de regreso en el campus
caminando hacia el edificio de psicología. Es la conferencia final del semestre y se
supone que estamos recibiendo nuestros estudios del caso, pero aunque doy saltitos
mientras camino, la larga marcha de Hunter se detiene y su expresión es hosca. Ha
estado de mal humor sin parar desde que tuvimos un brunch con mi padre.
—Dios, ¿podrías intentar sonreír? —demando—. Es un día tan hermoso.
—Estamos a menos jodidos quince grados y tu papá me odia. No es un día
hermoso.
Reprimo un suspiro.
—Él no te odia. Le gustaste.
—Si por gustar te refieres a aborrecer, entonces tienes razón.
—Ya veo. Ahora no solo te odia, sino que te aborrece. Alguien ha estado
bebiendo el jugo del drama.
—Y alguien se niega a enfrentar la verdad —dice Hunter quejándose—. No le
agradé a tu padre.
Quiero discutir nuevamente, pero cada vez es más difícil encontrar una defensa
sólida para el comportamiento de mi padre.
Me niego a decirlo en voz alta, porque no quiero herir más el orgullo de Hunter,
pero el brunch fue… horrible.
No estuvo bien.
Realmente desearía que mamá hubiera estado allí para crear un equilibrio
parental, pero ella todavía está en Florida, y éramos Hunter y yo contra mi padre
desde el principio. Después de dos enormes preguntas sobre los antecedentes de
Hunter, papá determinó que estaba tratando con un niño rico y mimado de
Greenwich, Connecticut. Lo cual no es absolutamente el caso: Hunter es la persona
más realista que conozco, y su ética de trabajo es estelar.

304
Pero mi padre es increíblemente parcial e imposible de complacer. Creció pobre
y se sacrificó tanto para llegar donde está ahora, por lo que no hace falta decir que
cualquiera que haya nacido con una cuchara de plata en la boca ya tiene puntos malos
a los ojos de mi padre.
Y ni siquiera estaba impresionado por los logros atléticos de Hunter. Pensé con
seguridad que eso lo convencería. No mencioné tan sutilmente cuánto trabajo se
requiere para sobresalir en un deporte, pero creo que en ese momento papá solo
estaba tratando de ser difícil porque rechazó mi comentario. Lo cual es una
mierda. Es un gran fanático del fútbol, y lo he escuchado decir en numerosas
ocasiones que los jugadores de fútbol poseen una ética de trabajo increíble.
Claramente, papá todavía está en el Equipo Nico. Pero espero que cambie sus
lealtades, porque soy Equipo Hunter hecha y derecha.
—Le agradarás —digo, apretando la mano de Hunter.
Él inclina su cabeza.
—¿De verdad? Porque eso implica que lo veré a menudo.
Vacilo. No nos hemos declarado formalmente como “saliendo”, así que no estoy
completamente segura de si volverá a ver a mi padre. Además, hasta que definamos
nuestra relación, estoy tratando de evitar las muestras públicas de afecto, así que
dejo caer la mano de Hunter cuando llegamos al edificio, porque Pax y TJ están
esperando en los escalones.
—¡Ah! ¡Nuevas botas! —grita Pax cuando me ve. Su mirada envidiosa devora mi
calzado, que de hecho es nuevo: botas de cuero negro con pelaje marrón,
combinadas con la capucha de mi parka—. ¡Me encantan! —anuncia.
—¡Gracias! Me gustaría decir que siento lo mismo por tu cabello, pero… ¿qué
demonios está pasando allí?
Hunter resopla.
—De verdad, Jax. No me gusta.
Pongo los ojos en blanco. Es muy consciente de cuál es el verdadero nombre de
Pax, pero ahora es solo una broma, y Pax sigue el juego porque cree que Hunter es
sexy.
—¿Cuándo lo hiciste? —pregunto.
—¿Y por qué? —dice TJ, luciendo como si estuviera tratando de no reír.
Suspirando dramáticamente, Pax pasa una mano sobre las mechas verdes de su
cabello negro.

305
—El fin de semana pasado. ¿Y por qué? Porque mi hermana menor está en la
escuela de cosmetología y sus exámenes están por venir, así que ella estaba
practicando sus habilidades de tinte en mí.
—No voy a mentir —informo—. Se ve terrible.
—Vaya, gracias, mejor amiga. —Él guiña un ojo—. Al chico que me ligué anoche
no parecía importarle.
—Bien. —Hunter levanta la palma de la mano para chocar los cinco.
Jax, maldita sea, ahora yo lo estoy haciendo. Pax devuelve los cinco, y luego los
cuatro escapamos del frío de enero y entramos al edificio. Noto que TJ da una mirada
curiosa entre Hunter y yo, pero no dice nada.
Tomamos nuestros asientos habituales en el medio de la fila, solo que esta vez
Hunter roba el lugar de Pax a mi lado. Una vez más, la mirada de TJ toma nota.
La anticipación se agita dentro de mí cuando la profesora Andrews llega con sus
asistentes a cuestas. ¡Sí! O mis ojos están proyectando lo que quieren ver, o los
asistentes llevan nuestras tareas calificadas.
—Buenos días, damas y caballeros. Bueno… las veces anteriores que enseñé este
curso, solía devolverlos al final de la última conferencia, con el simple objetivo de
torturarlos a todos. No estoy segura de lo que eso dice sobre mi propia composición
psicológica… —Andrews sonríe a la clase—. Dicho esto, estoy de humor para ser
amable hoy.
Se está comportando atípicamente tonta, pero tal vez sea porque este es nuestro
último día. Los asistentes que cargan nuestros trabajos se acercan a cada pasillo y
comienzan a pronunciar nombres. Uno por uno, los estudiantes se levantan para
recibir sus trabajos.
Aunque todos trabajaron juntos en los proyectos, cada trabajo fue entregado y
calificado por separado. Prácticamente salto de mi asiento cuando llaman mi
nombre. En el momento en que el sobre que contiene mi nota está en mi mano, no
pierdo el tiempo abriéndolo. A mi lado, Hunter hace lo mismo con el suyo.
Una página está grapada al frente de mi presentación, y casi grito en voz alta
cuando veo mi calificación.
A-más, bebé.
Demonios sí
Curiosa, miro a Hunter.
—¿Qué sacaste?

306
—B-más. —Parece satisfecho con eso. Di una ojeada a su trabajo de
investigación y pensé que era excelente, pero yo probablemente habría profundizado
más sobre ciertas cosas, así que creo que la calificación es justa.
Miro las páginas de mi trabajo para encontrar que Andrews garabateó notas en
los márgenes. Los elogios que encuentro son ridículamente buenos para mi
ego. Cosas como:
¡Excelente percepción!
¡Muy perceptivo!
Provocativo…
GRAN ángulo, escrito en la sección donde discuto posibles tácticas de
asesoramiento para tratar de ayudar al narcisista a alcanzar la rara conciencia de sí
mismo. La gran cantidad de cumplidos ha hecho que mi ego crezca a proporciones
monstruosas. Esto se siente mucho más satisfactorio que el A-más que obtuve en
Química Orgánica. Este se siente bien.
Hunter se inclina más cerca para susurrarme al oído.
—Te ves tan caliente en este momento.
Arrugo mi frente.
—¿De verdad?
—Oh, sí. —Su aliento me hace cosquillas en la mejilla—. Tienes esa mirada
arrogante en tus ojos. Nunca pensé que una estudiosa me excitaría, pero joder, tengo
una semi, Semi.
Me río suavemente. Pero me doy cuenta de que no está bromeando cuando se
endereza y vislumbro la lujuria ardiente en sus ojos.
Trago con mi garganta repentinamente reseca, girando hacia TJ en busca de
distracción.
—¿Cómo te fue?
—Una A —responde, y Pax obtuvo una B, así que, en general, diría que Psicología
Anormal fue un éxito rotundo.
Como es la última clase, Andrews nos recompensa con un tema que
probablemente podría pasar veinticuatro horas escuchando: asesinos en serie. De
hecho, si cuentas todo el tiempo que he pasado viendo programas de crimen,
probablemente se convierta en una parte deprimentemente larga vida.

307
Andrews comienza a discutir un caso que es tan macabro que estoy al borde de
mi asiento. Diez minutos después, aunque todavía no ha nombrado al asesino, agarré
los brazos de Hunter y silbo:
—¡Está hablando de Harold Howarth!
—¿Quien?
—Fue el tema del episodio Brain Surgeons Who Kill. —Recuerdo haber llamado a
mi padre inmediatamente después de ver ese episodio. Le dije que nunca, jamás le
permitiría inyectar veneno en el lóbulo frontal de un paciente, y me preguntó si
estaba drogada.
Mientras me acomodo en mi silla, casi descanso la mano sobre la rodilla de
Hunter, un hábito que tengo cuando estamos sentados juntos en su sofá. Y ahora
tengo que detenerme a la fuerza. Las demostraciones públicas de afecto no están
permitidas hasta que sepa qué es esto. Pero mi mirada sigue revoloteando hacia
él. Desearía poder tocar su pierna. O incluso mejor: deslizar mi mano dentro de sus
pantalones y envolverla alrededor de su polla. Me encuentro con ganas de tocar a
este hombre todo el tiempo.
Y quiero decir todo el tiempo. A veces lo quiero tanto que ni siquiera puedo
esperar a que cierre la puerta del dormitorio antes de saltar a él. Hoy es uno de esos
momentos, excepto que no estamos en una habitación y mi cuerpo palpitante está
furioso por esta situación.
Para cuando Andrews nos despide, mi núcleo es un dolor sordo. Apenas escucho
a Andrews agradeciéndonos por estar tan atentos este semestre, deseándonos
suerte con nuestro futuro. Cualquier otro día, me quedaría después de clase para
expresar mi propia gratitud, pero creo que tendré que conformarme con enviarle un
largo correo electrónico.
Estoy tan excitada que prácticamente salto de mi propia piel cuando salimos de
la sala de conferencias. Mi impaciente mirada recorre el amplio corredor. No trajimos
auto, y no hay forma de que pueda durar el largo camino de regreso a mi
casa. Entonces, cuando Pax y TJ caminan delante de nosotros, tomo la mano de
Hunter y lo arrastro alrededor de la esquina.

308
CAPÍTULO 33

Hunter
Demi me empuja por la puerta más cercana. Afortunadamente, nos conduce a
una habitación sin luz con mesas y sillas dispuestas en un semicírculo. Las persianas
están cerradas, pero la habitación no está completamente oscura. Es simplemente
sombría, con finas franjas de luz solar asomándose desde los listones.
—¿Qué estás haciendo? —pregunto divertido.
Ella apresuradamente cierra la puerta.
—Me estaba volviendo loca no poder tocarte allí. No tienes idea de lo cerca que
estaba de quitarte los pantalones y montarte la polla, justo delante de todos.
Mi ingle se aprieta. Oh Jesús, eso suena caliente. Los dos estamos encima del
otro todo el tiempo. Casi se ha convertido en una adicción. Y me da vergüenza decir
que no ha afectado el hockey en absoluto, lo que significa que mi voto de celibato fue
completamente inútil. En todo caso, estoy jugando aún mejor estos días.
He evitado hablar de eso con Demi, porque me temo que se burlará de mí, me
diría que había estado haciendo una escena del Mago de Oz o alguna mierda. Algo
como ¡sí tenías el poder de ser un buen capitán y compañero de equipo todo el tiempo,
Hunter! Fue tu culpa y tu miedo a ser un idiota egoísta como tu padre lo que te impidió
ver eso.
Puedo ver completamente a Demi usando una analogía cursi como esa.
Pero supongo que es una lección que necesitaba aprender. La jodida de
la temporada pasada me había marcado. Y comencé esta temporada con ganas de
poner a mi equipo, y no mi polla, primero. Quería ser un buen capitán. Quería
demostrarme a mí mismo que no soy un imbécil narcisista egoísta cuyas necesidades
son las únicas que importan. Cuando nuestra temporada se fue a la mierda el año
pasado, fue un llamado de atención para mí. Lo primero que pensé después de que
perdimos ese juego fue: tal vez somos de la misma calaña. Mi padre y yo.
La primera vez que me dijo eso, palidecí por dentro. Me sentí sucio. Asustado por
la idea de que en realidad podría ser algo como él. Una basura. Un ególatra.

309
Pero el sexo con Demi no ha resultado en nada más que ir a la cama saciado todas
las noches y arrasar en las práctica todas las mañanas. Sin mencionar los playoffs,
estamos dominando a los otros equipos.
Demi me rodea el cuello con los brazos y tira de mi cabeza para besarme.
Cristo. Me encanta besarla. Me encanta follarla. Me encanta hacer todo con ella y
para ella.
Ambos sabemos que esto entre nosotros es más que un rebote. Más que
sexo. Pero no sé cuánto es más. Y lo estoy disfrutando demasiado para complicar la
situación al preguntar.
Me río cuando ella me empuja contra la puerta. Presiona cerradura en su lugar, y
su mano está en mi cinturón antes de que pueda parpadear. Abre mis jeans y tira de
ellos. Mis bóxers están lo suficientemente bajos como para que pueda meter la mano
y sacar mi polla caliente y pesada.
—Oh, Dios mío, he querido esto en las últimas dos horas —murmura Demi con
angustia—. La quiero todo el tiempo.
—Tómala —digo con voz ronca.
Se pone de rodillas y mi cuerpo se tensa con anticipación. Cuando su boca
envuelve mi polla en un deslizamiento húmedo, siseo de placer. Ella también, y sus
ojos marrones brillan alegremente mientras me suelta para decir:
—Me encanta tener esto en la boca.
—Tú y tu fijación oral —resoplo, todo el tiempo tratando de empujar mi cabeza
a través de sus labios sensuales de nuevo.
Se ríe de mis intentos patéticos.
—Entonces, cuando necesito mis dulces, es, ¿cómo lo llamaste el otro día? Un
serio problema. Pero cuando ansío tu polla, ¿mi fijación oral está bien y es genial?
Sonrío.
—Ahora lo estás entendiendo.
Demi saca la lengua, y aprovecho eso al máximo. En cuestión de segundos, estoy
en su boca caliente de nuevo.
—Oh, sí. —Sostengo la parte posterior de su cabeza con ambas manos,
guiándola a lo largo de mi eje.
Hay un murmullo de voces en el pasillo. No me importa, Demi me hace olvidar
que otras personas habitan el mundo con nosotros. Somos los únicos en esta

310
habitación, en este edificio, en este planeta. Cuando estoy dentro de ella, nadie
existe excepto nosotros. Cuando está acariciando, frotando y chupando mi polla,
nadie existe excepto ella.
Ella me traga, su ansiosa lengua se enrosca alrededor de la cabeza de mi polla. Se
pone agradable y húmeda, mientras su puño se mueve hacia arriba y hacia abajo a lo
largo de mí. Apretando la punta en cada golpe ascendente, succionándome hasta la
raíz en el camino hacia abajo.
Balanceo mis caderas, inquieto, excitado, mis bolas comienzan a
hormiguear. Cuando me arrastró aquí, supuse que la follaría contra una pared. Pero
esta mamada es tan criminal que no duraré lo suficiente como para entrar en ella.
—Bebé —gruño, tratando de calmarla.
Me mira con sus grandes ojos. Sus labios están apretados alrededor de la cabeza
de mi polla. Es lo más sexy que he visto, y trazo esa O traviesa con mi pulgar, frotando
la comisura de su boca.
—Estoy cerca —advierto—. Si vienes aquí con ganas de follar, será mejor que
pares eso.
Su boca húmeda se desliza fuera de mí, y mi polla emerge con un pop.
—No, quiero hacer que te corras ahora mismo. Quiero oírte gemir mi nombre
cuando dispares en mi boca.
Jesús. Esta chica será mi muerte.
Reanuda su perversa tarea, y en menos de treinta segundos le estoy dando a la
mujer lo que quiere.
—Demi —gimo cuando mi clímax rompe la superficie. Sus labios permanecen
firmemente alrededor de mí mientras se traga todo lo que tengo que dar. Estoy
muerto. Me ha matado. Ella es perfecta.
Demi planta suaves besos en mi eje aún duro mientras floto en lo
alto. Sonriendo, me guarda en mis pantalones. Solemnemente, se limpia la boca con
el dorso de la mano mientras se pone de pie. Cierra mis pantalones y se pone de
puntillas para rozar sus labios sobre los míos.
No puedo evitar profundizar el beso, y cuando pruebo su lengua, estoy casi
ansioso por volver a la carga. Me estremezco.
—¿Estás bien? —bromea.
—Estupendamente —digo ásperamente.

311
Se ríe, luego me da una larga evaluación antes de abrir la puerta. Volvemos a
entrar en el pasillo y la brillante luz fluorescente me ciega por un momento.
—¿Vienes esta noche? —pregunta mientras caminamos al lado del otro.
—No puedo. Tomaré unos tragos con Hollis. ¿Pero puedo ir ahora y salir contigo
hasta que me reúna con él?
—Buuuu.
—No me abuchees.
—¿Por qué no? Tú me abucheas todo el tiempo.
—Porque soy infantil, Semi. Eres demasiado madura para esas tonterías. Ten
algo de respeto por ti misma.
Se echa a reír y yo sonrío. Me gusta hacerla reír.
—Lo dejaría plantado —digo—, pero Hollis enfatizó que era importante.
Demi deja de caminar-
—Lo siento. ¿Mike Hollis dio a entender que algo era importante?
—¿Dar a entender? Más como habló explícitamente. Me llevó a un lado esta
mañana y me preguntó si podíamos hablar esta noche.
—¿Por qué estaba incluso en casa? Es lunes.
Un ceño toca mis labios.
—Llamó al trabajo para informar que estaba enfermo, pero no me pareció
enfermo.
—Espero que todo esté bien con él.
—Estoy seguro de que sí. Hollis es indestructible. Apuesto a que solo quiere
hablar de algo al azar, como qué comprarle a Rupi para su cumpleaños.
—¿Está cerca?
—Oh, te va a encantar esto. La chica nació el… espera… catorce de febrero.
Demi jadea.
—¡Día de San Valentín! Oh Dios mío. Pobre Mike. Tendrá que sacar todas las
cartas. Tal vez incluso le compre un pony.
Resoplo.

312
Cuando entramos en el vestíbulo, noto que TJ está parado a unos metros
charlando con uno de la agencia. Con el ceño fruncido, tuerce la boca cuando nos
ve. Parece una respuesta extrema sin razón, hasta que me doy cuenta de que su
mirada está en mi entrepierna.
Miro hacia abajo y trago una maldición. Demi no debe haberme abrochado
completamente, porque mi corredera se deslizó hacia abajo. Discretamente la subo,
pero eso no hace nada para borrar la mirada desconfiada en el rostro de TJ.
•••

Esa noche, me deslizo en la cabina frente a Hollis, haciendo señas a la camarera


mientras me acomodo. Hollis aún no ha ordenado, a pesar del hecho de que ya ha
estado aquí durante diez minutos. Llegué tarde porque había metro y medio de hielo
en mi parabrisas cuando salí de la casa de Demi. Casi congelé mis bolas sacándolo
todo.
—Lo siento, estaba raspando hielo —digo.
—Maldito hielo. Debería ser prohibido.
—Me aseguraré de que el clima sepa que te sientes así, Michael.
Sonrío en agradecimiento cuando la camarera regresa con mi cerveza. Hollis
pidió una lata de Boom Sauce, que creo que le gusta solo por el nombre. Chocamos
nuestras bebidas en un gesto de salud.
—Entonces, ¿qué está pasando? —pregunto a mi amigo—. ¿Por qué me
arrastraste a Malone’s en pleno invierno cuando vivimos en la misma casa y
podríamos haber hablado fácilmente allí?
Hollis juega con el borde de su lata de cerveza.
—Necesitaba salir. —Se encoge de hombros—. ¿Cómo van las cosas? ¿Sigues
viendo a Demi? ¿El entrenador ya aprobó al cerdo?
Está haciendo tiempo, pero le sigo el juego por el momento. Hollis es tan
dramático que empujarlo podría provocar que salga furioso, y realmente me gustaría
terminar mi cerveza.
—Estoy bien. Me fue bien en todos los cursos del semestre. Aún veo a Demi. Y
no, el entrenador aún no ha dado luz verde al cerdo. —Lo pienso por un momento—.
Pero me di cuenta de que una vez que lo haga, significa que Pablo tendrá que irse. —
Mierda. Aún no sé si estoy listo para despedirme.
—Amigo, ya es hora. ¿Sabes cuánto apesta ese amiguito? Los huevos no están
destinados a estar en libertad.

313
Me río entre dientes.
—Ya ni siquiera noto el olor, para ser honesto.
—Deberíamos conseguir una mascota para la casa —dice Hollis.
—Eh. Seguro. Rupi nunca te dejaría tener una mascota. Significaría menos
atención para ella.
—Cierto. Ya es bastante difícil darle atención los fines de semana. —Hollis se
frota los ojos y me doy cuenta de que se ve profundamente exhausto. Sabía que el
viaje de dos horas a New Hampshire le estaba pasando factura, pero parece que ha
empeorado. Sus ojos están realmente hinchados, como si no hubiera dormido bien
en años.
—¿Regresarás a casa de tus padres mañana o volverás a llamar y reportarte
enfermo? —pregunto con cuidado.
—Voy a regresar. —Toma un sorbo de su bebida—. Honestamente, ya no quiero
vender seguros, Davenport. Lo odio. Odio vivir en casa otra vez, y odio trabajar con
mi papá. Ese tipo está loco.
—Umm, está loco.
—¡Lo está! Y cuenta los chistes más estúpidos todo el día.
Miro a Hollis.
—Realmente no puedo pensar el tipo de tortura que debes estar pasando.
—¿Verdad?
Jush. Justo sobre su cabeza.
—¿Por qué no intentas encontrar trabajo en Hastings? —sugiero.
—Lo he hecho, pero nadie está contratando. O al menos contratando para
puestos que realmente quiera. Hay una vacante para un empleado de turno muerto
en la estación de servicio, pero ¿cuál es el punto de eso? Simplemente dormir todo el
día y trabajar toda la noche, y la paga es una mierda.
—Si me entero de algo, te lo haré saber.
—Gracias.
—Y supongo que por ahora solo mantienes tu trabajo de tiempo completo en
venta de seguros durante la semana y tu trabajo de tiempo completo con Rupi los
fines de semana.

314
—Amigo, ella realmente es un trabajo de tiempo completo. —Y aun así sonríe
ampliamente mientras lo dice.
—No entiendo esa relación en absoluto.
—Por supuesto que no. Es trascendente.
—¿Y eso que significa?
—Exactamente —dice con aire de suficiencia. Pero no pasa mucho tiempo antes
de que sus ojos azules se pongan serios otra vez. No es una expresión que a menudo
ves en Mike Hollis—. Es solo una estudiante de segundo año, hermano.
—¿Rupi? ¿Y?
—Entonces no se graduará por dos años y medio más. Eso significa dos años y
medio más de hacer este viaje horrible para poder vender seguros con mi padre loco.
Dejo mi cerveza.
—¿Estás considerando… romper con ella?
Luce completamente horrorizado.
—¡Qué! ¿Qué demonios te pasa? Por supuesto no. ¿No escuchaste la parte
donde dije que somos trascendentes?
—Correcto, lo siento, lo olvidé. —Lo estudio de nuevo—. Entonces, ¿de qué
estamos hablando exactamente? Odias tu trabajo. Odias vivir en casa otra vez. Odias
los viajes. Odias que a Rupi le queden un par de años más de escuela. Pero amas a
Rupi.
—Sí, todo eso.
Aprieto mis labios.
—Está bien, respóndeme esto. Si ninguna de esas cosas que enumeraste como
odiando estuviera en la ecuación, ¿qué estarías haciendo?
—No entiendo.
—Finge que no tienes que preocuparte por el trabajo y los viajes para ir a él y toda
esa basura, ¿qué te gustaría hacer?
—Yo… —Se detiene—. Nada. Es estúpido.
—No, dime —ordeno—. Vamos a resolver esto, hombre.
Hollis traga un poco más de Boom Sauce.

315
—Viajaría —contesta finalmente—. Mira, amigo, ¿te das cuenta de cuántos
países hay en el mundo? ¡Docenas!
—Cientos —corrijo.
—No te enloquezcas. Solo hay siete continentes, ¿por qué habría cientos de
países? Tu matemática es errónea. Pero sí, eso es lo que haría. Viajaría por todo el
puto mundo y conocería gente nueva. Experimentaría nuevas culturas, comida
extraña y, oh, Rupi y yo podríamos viajar en trenes, aviones y camellos si vamos a
algún lugar con camellos…
—Espera, ¿Rupi también está en este viaje?
Él asiente fervientemente.
—¿Dónde más estaría ella?
Asiento lenta y pensativamente.
—¿Quieres mi consejo? Deberías hablar con Rupi sobre todo esto. Sé honesto
sobre lo agotado que estás y dile que te encantaría irte de viaje con ella. ¿Quizás
puedan planear algo para el verano? Te daría algo que esperar mientras haces ese
largo viaje a New Hampshire… —Me silencio tentadoramente.
Hollis me estrecha los ojos.
—¿Que? —digo.
—¿Siempre has sido tan inteligente o siempre he sido tan estúpido?
Le sonrío.
—Elijo no responder esa pregunta.

316
CAPÍTULO 34

Demi
A finales de enero, Hunter y yo todavía no hemos definido nuestra relación.
Simplemente estamos flotando, teniendo sexo de manera constante,
acurrucándonos, enviándonos mensajes de texto, dándonos consejos. Asisto a sus
juegos de hockey a pesar de que todavía no me importa el hockey. Él ve
documentales de crímenes a pesar de que los encuentra inquietantes.
Como le gusta decir a Brenna, estamos en una situación-relación. Pero según
Pippa, somos una pareja casada que ni siquiera se llamará novio y novia.
Pippa tiene razón. Él es mi novio, y yo soy su novia. Es curioso: para dos personas
que se comunican extremadamente bien, ninguno de nosotros ha planteado el tema.
Yo sé por qué no lo he hecho, pero me pregunto qué está deteniendo a Hunter.
Yo, tengo miedo de hacer ese compromiso. ¿Qué pasa si las cosas cambian en el
momento en que lo llame mi novio? ¿Qué pasa si de repente decide que lo estoy
atando u obstaculizando su estilo y comienza a buscar en otro lado? Es un miedo
irracional, y el amargo recuerdo de la infidelidad de Nico no está ayudando.
La ambigüedad de nuestra relación es una fuente constante de ansiedad para mí.
Los seres humanos tienen la compulsión de definir las cosas. Las definiciones nos
brindan comodidad. Pero me preocupa lo que quiero más: etiquetarnos o evitar un
posible rechazo. Por ahora, simplemente no lo menciono, y Hunter tampoco.
Su equipo está en medio de los playoffs y estuvo trabajando duro la semana
pasada. Las prácticas son extenuantes y está cubierto de moretones cada vez que lo
veo. Esta noche se sentía particularmente dolorido, así que decidí salir con mis
amigos y darle a su cuerpo algo de tiempo para recuperarse. Es imposible para mí ver
a Hunter sin escalar todo ese cuerpo duro y follarlo hasta volarnos los sesos.
Hunter, sin embargo, está malhumorado por estar solo esta noche. Sigue
enviando mensajes de texto con imágenes de varias partes de su cuerpo, algunas
magulladas y otras no, rogándome que vaya y las bese. Eventualmente, interrumpo
la frase de Pippa y digo:
—Espera un momento. Déjame decirle que se vaya a la m.
YO: Estoy con mis amigos, Monje. El mundo no gira a tu alrededor.
317
ÉL: Claro que sí.
YO: Ya veo. ¿Estás canalizando a tu padre?
ÉL: OMG, tienes razón. Lo siento. El mundo no es mi ostra. Solo soy una perla
flotando en un mar de perlas.
ME: Esa analogía no tiene sentido. Ahora vete. Estoy con mis amigos.
ÉL: ¡Bien!
Dejo el teléfono.
—Lo siento, eso tenía que terminar —digo a mis amigos.
Pippa, TJ y yo estamos en una estrecha cabina en uno de los bares del campus.
Corinne está en camino para reunirse con nosotros, y este será mi tercer encuentro
con ella desde que todo explotó en noviembre.
La primera vez fue más que incómoda. Tuvimos una noche de cine en cada de
Pippa y no pude pronunciar una sola palabra a Corinne. Cada vez que la miraba, la
imaginaba desnuda con mi exnovio. La segunda vez fue mejor, porque había alcohol
de por medio. Pero luego tomé demasiados tragos de tequila, lo que me llevó al
territorio de Mujer Despechada y pude haber hecho un comentario sarcástico o dos.
Prometo no hacer eso esta noche.
Cuando mi teléfono se enciende de nuevo, lo volteo boca abajo.
—Este tipo —digo quejándome.
—¿Chico Hockey? —dice Pippa con una sonrisa.
—Sí. Está todo magullado y adolorido, por lo que se lo está tomando con calma
en casa y está aburrido. Cuando está aburrido, se vuelve molesto.
—¿No lo hacen todos?
—Oye, no molesto a nadie cuando estoy aburrido —protesta TJ. Casualmente
remueve su pajita en el daiquiri de fresa que le obligamos a ordenar.
Originalmente, se suponía que solo eran chicas, pero TJ sonó triste cuando se dio
cuenta de que no podía venir, así que le dije que podía unirse a nosotras siempre y
cuando respetara las reglas de la Noche de Chicas. También conocido como ordenar
muchas bebidas de colores brillantes.
—¿Qué pasa con ustedes, de todos modos? —pregunta él con curiosidad—.
Parece que ha evolucionado de solo pasar el rato…
—Um, sí —responde Pippa por mí—. Están jodidamente casados.

318
TJ se ve aturdido.
—¿De verdad?
Un resoplido se me escapa.
—No, no de verdad. Pero sí pasamos mucho tiempo juntos. —Levanto mi bebida
terriblemente rosada con su llamativo paraguas morado—. Supongo que eso
significa que estamos saliendo. Pero no estoy completamente segura. Ni siquiera
hemos tenido la charla de exclusividad.
—¿No? —Pippa levanta una ceja—. Han pasado meses, D. ¿Qué pasa si está
teniendo sexo con otras mujeres?
—No lo hace.
—Por supuesto que sí —dice TJ, poniendo los ojos en blanco.
Les frunzo el ceño a ambos.
Pippa objeta.
—Oye, no me mires así. No dije que lo estuviera. Eso es todo. —Golpea a TJ en el
brazo.
Él levanta ambas manos como si se rindiera a los soldados enemigos.
—Oye, no mates al mensajero. Por supuesto que él está durmiendo con otras
personas. Te digo esto como un tipo universitario que vive en los dormitorios
rodeado de otros tipos universitarios. Si no le dejas claro a un chico que quieres ser
exclusiva, te garantizo que verá a más de una mujer.
—Es decir… TJ tiene un punto —dice Pippa lentamente.
—Y él estaba con todas esas chicas hace como una semana —continúa TJ—.
Definitivamente se está acostando con otras personas.
Un escalofrío me recorre la columna.
—¿Que chicas? ¿Y cómo sabes lo que estaba haciendo?
—Vi algo en Instagram.
—Viste algo en Instagram —repito con incertidumbre.
TJ asiente.
—Sigo un montón de gente Briar. Alguien publicó una foto del equipo de hockey
en una fiesta, sin saber dónde tuvo lugar. Davenport estaba en la foto besando a una
chica.

319
Y una mierda, quiero replicar.
Pero la duda se arrastra hacia mí como hebras de hiedra y se tensa alrededor de
mi garganta. Hunter fue a una after-party la semana pasada a la que no asistí, pero
eso no significa nada. Además, ni siquiera somos una pareja oficial.
Muerdo el interior de mi mejilla. Duro. El dolor provocado por mis dientes ni
siquiera se compara con el dolor punzante en mi corazón. Se me revuelve el
estómago. Con dedos temblorosos, volteo mi teléfono. El último mensaje de texto
de Hunter fue una cara de beso.
Lo ignoro. De repente me pregunto cuántas otras caras de besos está enviando
y a quién.
—Tomé una captura de pantalla para ti —admite TJ—, pero la eliminé.
—¡Qué! ¿Por qué? —chilla Pippa.
La miseria nubla sus ojos mientras él me mira.
—Porque no quería que pensaras que estaba tratando de causar problemas.
Recuerdo cuánto te molestó la última vez que hablamos de Hunter a sus espaldas.
—Thomas Joseph —dice Pippa—. Saca tu teléfono y recupera la imagen de la
carpeta de eliminados. Apuesto a que probablemente todavía esté allí.
Los latidos de mi corazón son erráticos cuando TJ se desplaza por su rollo de
fotos. Casi espero que no encuentre la foto. No quiero que exista. Quiero que sea
producto de la imaginación de TJ.
—¡Aquí está! —dice, y mi estómago se desploma como un misil derribado.
TJ desliza el teléfono hacia mí. Pippa prácticamente se extiende sobre la
pegajosa mesa para ver bien.
La foto muestra media docena de chicos y algunas chicas. Reconozco varios
rostros: Matt Anderson, ese tipo Jesse, y creo que ese es Mike Hollis en la esquina,
pero es difícil saber. Matt tiene su brazo alrededor de una pelirroja sonriente, y Jesse
está posando junto a una chica que creo que podría ser su novia Katie. Pero no veo a
Hunter…
Oh. Ahí está.
TJ tiene razón. Hunter está en la foto.
Y está absolutamente besando a alguien más.

320
CAPÍTULO 35

Demi
Mi corazón salta a mi garganta con horror, apretando la tráquea y dificultando la
respiración. En la foto, la boca de la rubia se fusiona con la de Hunter en un beso
helado capturado por toda la eternidad. Permanentemente documentado para que
yo, Demi Davis, lo vea.
Los celos y la ira forman un pretzel en la boca del estómago. Se me permite sentir
lo primero, pero no lo segundo.
—D —dice Pippa.
Pego una expresión descuidada.
—Nunca tuvimos la charla sobre ser exclusivos.
Ella ve a través de mí.
—Oh bebé. No sabemos cuándo se tomó esto —señala.
TJ habla.
—Fue publicado como hace seis días.
—Eso no significa que fue tomada hace seis días —argumenta Pippa.
—¿Por qué alguien publicaría una foto vieja?
—¿En serio? ¡La gente lo hace todo el tiempo! ¿TBT? ¿El Viernes? ¿Muy atrás del
miércoles?
—El pie de la foto no tiene ninguno de esos hashtags —responde TJ.
—Quizás lo olvidaron. No lo sé.
—¿No sabes qué? —Se une una tercera voz.
Echo un vistazo a la llegada de Corinne. Lleva un suéter extragrande y vaqueros
ajustados, su cabello rizado recogido con un gorro amarillo. Sube a la cabina a mi
lado, y ahora me siento aún más apretada.
—Estamos discutiendo sobre esta foto del tipo con el que Demi está saliendo —
explica Pippa.

321
—¿Chico Hockey? —pregunta Corrine.
—Sí. —Esa horrible sensación de frío sigue revoloteando por mi cuerpo.
Ella levanta el teléfono.
—¿Cuál es él?
Señalo a Hunter y a la rubia. Todavía se están besando en la foto.
Maldición. Tenía la esperanza de volver a mirar y que ellos estuvieran de pie en
lados opuestos de la imagen.
Corinne estudia la imagen.
—¿Este es el tipo que estás viendo?
—Síp.
—Oh. Lo siento. —Parece genuinamente molesta en mi nombre. O tal vez es solo
lástima. Pobre Demi, la chica que sigue siendo engañada con otras chicas.
Pippa toma el teléfono nuevamente y pasa una cantidad excesiva de tiempo
examinando la pantalla.
—No, esta es definitivamente una imagen vieja. —Finalmente anuncia—.
Reconozco a esta chica. —Golpea la cara de la pelirroja junto a Matt Anderson—. Esa
es Jenny.
—¿Quién es Jenny? —pregunta Corinne.
—Ella estaba en una de mis clases de actuación en primer año. —Pippa parece
aliviada y triunfante—. Es una foto vieja, D. Lo prometo.
—¿Cómo puedes estar segura?
Estoy casi avergonzada por el globo de esperanza elevándose en mi pecho.
—Porque ella ya no está aquí. Se transfirió al programa de teatro en la UCLA hace
más de un año.
—¿En serio?
—¿Cómo sabes que es ella? —pregunta TJ—. No es la toma más clara. O tal vez
ella está en la ciudad visitando amigos, no lo sabes.
—Espera. Déjame encontrar su cuenta de Instagram para que podamos
comparar fotos. Diviértanse por un minuto, niñas y niños. —Se inclina sobre su
teléfono, una mujer en una misión.

322
Intento concentrarme en Corinne mientras habla sobre sus nuevas clases este
semestre, pero cuando Pippa da un grito de satisfacción, mi atención vuelve a ella en
un instante.
—¡Mira! —Baja su teléfono, al lado de TJ—. Esa es Jenny.
Comparo las fotos. Es la misma chica.
—Y ella no está de visita —agrega Pippa—. Según su Instagram, ha estado en
Hawái con su familia durante las últimas semanas.
El alivio me recorre, tan abrumador que me siento desmayar. Y enferma. Y
asustada.
No definir una relación es un lugar terrible para estar. Pero lo que es aún más
terrible es el estado actual de mi mente y corazón. Pasé de cero a la infidelidad en un
nanosegundo. Instantáneamente sucumbí a la sospecha y asumí que Hunter se besó
con alguien más en una fiesta.
Me obligo a beber todo mi daiquiri. Escuchar a Pippa y Corinne, a expresar interés
cuando TJ habla sobre cómo visitará a su hermano en Inglaterra este verano. Pero no
me puedo concentrar. Estoy demasiado alterada por esa falsa alarma. Me siento
estúpida e insegura.
Necesito hablar con Hunter.
—Oigan, me voy —digo cuando Pippa sugiere ordenar otra ronda—. Mi cabeza
no está en esto.
TJ parece decepcionado.
—Son solo las nueve y media.
—Lo sé. Lo siento. Pero estoy emocionalmente exhausta.
—Está bien —dice Pippa, despidiéndose con el movimiento de una mano—. Te
veré mañana de todos modos. Cena con Darius, ¿recuerdas?
—Sí. —Me despido, luego cierro mi abrigo y salgo del bar.
Greek Row está a tres minutos a pie desde aquí, pero no me dirijo a casa. Ordeno
un Uber, y quince minutos después estoy en Hastings, tocando el timbre de Hunter.
Summer me deja entrar.
—Hola. No sabía que ibas a venir.
Me saluda con una sonrisa deslumbrante, porque ese es el modo
predeterminado para su rostro. Deslumbrante.

323
—Cosa de última hora —respondo vagamente.
Más allá de su hombro, veo a su novio Fitz pasando por la puerta de la cocina con
pantalones de chándal grises y sin camisa. Retrocede cuando me ve, y levanta un
brazo tatuado en un rápido movimiento.
—Hola, Demi. Hay sobras de pizza si quieres.
—No, gracias. Estoy bien. Voy a subir y ver a Hunter.
Mi corazón late más rápido mientras subo las escaleras y me acerco a la puerta
de su habitación.
Cuando toco, él responde con un fuerte gruñido.
—Vete, Rupi. No quiero ver Riverdale. Es jodidamente estúpido.
—Soy yo —respondo con una sonrisa.
—¿Semi? ¿Por qué siquiera tocaste? Pon tu lindo trasero aquí.
Entro en la habitación y lo encuentro tumbado en su cama. Un juego de hockey
aparece en la televisión, pero no puedo decir quién está jugando. La cabeza de
Hunter está apoyada sobre una almohada, su cabello oscuro revuelto y la insipiente
barba ensombreciendo su mandíbula.
Esos hoyuelos aparecen mientras me sonríe.
—Pensé que no querías venir.
—No iba a hacerlo, pero luego…
—…pero luego te diste cuenta de que querías mi polla. Sabia decisión.
Esbozo una sonrisa.
—No. Yo solo… —Me detengo.
De repente me siento ridícula por aparecer así. ¿Que se supone que debo decir?
Salí con amigos y vi una foto tuya besando a una chica y pensé que era reciente y luego
me sentí enfermar, pero resultó ser vieja y, sin embargo, no podía dejar de enloquecer,
así que corrí aquí sin ninguna buena razón.
—¿Qué está pasando? —pregunta con el ceño fruncido—. ¿Qué está mal?
Para mi completo horror, calientes lágrimas llenan mis ojos.
—Demi. —Se sienta—. ¿Qué está pasando?
—Nada. Solo… ah, soy una idiota.
—No, no lo eres. Pero voy a tomarlo, ¿por qué crees que eres un idiota?
324
Exhalo apresuradamente, y luego se cuenta toda la historia. Hunter escucha sin
una sola interjección, visiblemente desconcertado.
—Lo siento —parloteo—. No estoy diciendo que hiciste algo mal, porque no lo
hiciste, era una foto vieja. Pero cuando pensé que no era vieja, mi cerebro
inmediatamente saltó hacia ti engañándome. Ahí es donde entra mi idiotez, porque
¿cómo podrías engañarme si ni siquiera estamos oficialmente juntos?
—Claro que sí.
Me tambaleo.
—¿Lo estamos?
—Por supuesto. El hecho de que no hayamos etiquetado esto no significa que no
estemos juntos. Cuando alguien pregunta, me refiero a ti como mi novia.
—¿Lo haces? —Furiosamente me limpio los ojos húmedos—. ¿Por qué demonios
no te refieres a mí como tu novia cuando estoy allí?
Él resopla de risa.
—No sé, ¿por qué nunca me llamas tu hombre?
—Porque no quería apresurarme en las cosas. —Suelto un profundo suspiro,
tratando de articular las emociones arremolinándose dentro de mí—. Estoy tan
avergonzada —admito finalmente —. Me gusta pensar en mí como una persona
sensata y madura, y sin embargo, inmediatamente saqué conclusiones y asumí que
estabas durmiendo con cualquiera. Y me hizo darme cuenta de que Nico realmente
estropeó mi cabeza. Pensé que lo había superado, pero aparentemente no.
Aparentemente, en cualquier momento en que ocurra algo, incluso algo tonto, voy a
asumir que la persona con la que estoy está durmiendo con otra persona.
Termino con un gemido angustiado.
—Ven —dice bruscamente. Se mueve hacia los pies de la cama donde estoy
escondiéndome y me tira de su regazo.
Descanso la barbilla sobre su hombro, inhalando una respiración débil.
—No llegaste a conclusiones, Demi. Viste una foto mía besando a otra mujer. Sí,
se tomó el año pasado, pero al principio no lo sabías. Créeme, si te viera una foto tuya
besando a otro hombre, perdería la cabeza.
—¿Lo harías?
—Sí. Mira, sé que hicimos esto al revés. No tuvimos ninguna de esas grandes
conversaciones sobre relaciones, ni establecimos reglas básicas, pero… —Hunter

325
agarra mi barbilla y levanta mi cabeza para que estemos cara a cara—. Te lo prometo,
no voy a ver a nadie más. No me estoy acostando con nadie más. Estoy contigo, y
voy con todo. —Su voz se quiebra—. Te amo.

326
CAPÍTULO 36

Hunter
Nadie tiene un trabajo más duro que el hombre que viene después del infiel.
Para ser honesto, me sorprende que Demi no haya experimentado un colapso
como este antes. Sí, tuvo su violento colapso, su ataque de ira cuando arrojó las cosas
de Nico por la ventana y lo golpeó en la cara. Pero no creo que ella haya lidiado
completamente con las implicaciones emocionales de lo que Nico hizo.
Sé todo sobre las secuelas de la infidelidad. Recuerdo cómo actuó mi madre
después de la revelación de otra de las aventuras de papá. Estaría nerviosa y
sospechosa durante semanas y meses después. Cada vez que él se inclinaba sobre su
teléfono, sus hombros se ponían rígidos. ¿A quién le está enviando mensajes de texto?
ella se preguntaría. Cada vez que tenía que ir a la oficina, la ansiedad inundaba sus
ojos. ¿A quién va a follar en su escritorio hoy?
Solía sentir mucha simpatía por ella, pero con los años se desvaneció. Las
personas controlan sus propias vidas y sus propias decisiones. No son víctimas
impotentes de algún señor supremo cruel que los mantiene atrapados en un círculo
de miseria. Mamá tomó la decisión de quedarse con él. No puedo simpatizar más, no
cuando hay tantas otras soluciones disponibles para ella. Ella no tiene que ser
miserable, estar asustada, ser desconfiada. No tiene que dejar que le pasen por
encima. Ella elige que eso suceda.
Pero Demi, a diferencia de mi madre, no quiere estar atrapada en esta situación.
Ella vino directamente a mí para buscar tranquilidad, y se la voy a dar.
—Me amas —repite.
Mi pulso se acelera mientras estudio su expresión. Es imposible de descifrar. No
sé cómo se siente con lo que acabo de decir. Demonios, no sé cómo yo me siento al
respecto.
Solo le he dicho esas palabras a otra persona, una novia de la secundaria. Y si soy
sincero, ella las dijo primero y me sentí incómodo al no devolverle el sentimiento. Los
adolescentes son unos estúpidos cobardes a veces. En realidad, no estaba
enamorado de ella, de la chica de la secundaria.

327
Pero esta chica, la hermosa mujer en mi regazo… definitivamente estoy
enamorado de ella. Amo todo sobre ella. Su inteligencia, su descaro, su locura. Tiene
la personalidad más dinámica de todas. Hay muchas facetas diferentes para Demi
Davis, y cuanto más aprendo sobre ella, más la amo.
Entonces sí, voy a asumir esta desafiante tarea y enfrentaré la peor parte del
daño que Nico causó. Voy a ser paciente y ayudaré a Demi a recuperar su confianza
en mi estúpido género, que ha recibido una mala reputación gracias a hombres como
Nico y mi padre. Me quedaré con ella y la colmaré con la seguridad de que la amo,
hasta que se dé cuenta que nunca más tendrá que preocuparse por lo que estoy
haciendo o con quién lo estoy haciendo, porque ella es la única que me importa.
Una extraña e inesperada sensación de empoderamiento me invade. Y me doy
cuenta de algo. De la misma manera en que mi madre controla su propia felicidad, yo
controlo mis propios impulsos. No estoy esclavizado por mi genética, y no soy mi
padre.
—Joder. —Me maravillo.
—¿Qué? —Ella todavía se ve un poco aturdida por mi admisión que la amo.
La miro boquiabierta.
—Nunca te engañaría.
Resopla suavemente.
—No suenes tan sorprendido.
—Pero lo estoy. Estoy pensando en la conversación que tuvimos hace un tiempo,
sobre mi carrera de hockey. Acerca de cómo no quiero ser como mi padre, cómo me
preocupa estar viajando, solo, cachondo y cediendo a la tentación. Pero ni siquiera
puedo imaginar ser tentado por alguien más. Tal vez sea muy ingenuo de mi parte,
pero diez chicas podrían entrar aquí ahora mismo, desnudarse, y aun así solo tendría
ojos para ti. Incluso con tu cara tan hinchada como está.
—¿A quién llamas hinchada? —replica.
—A ti. Eres una terrible llorona, Semi. No te ves bien llorando.
Me golpea en el hombro.
—Se supone que debes estar actuando de forma romántica en este momento.
—¡Acabo de decirte que te amo! Confía en mí, soy jodidamente romántico.

328
—Cierto. —Se lame el labio inferior. Luego lo muerde—. No sé si estoy lista para
decírtelo —confiesa, y me río entre dientes porque se ve tan linda mordisqueando
nerviosamente su labio de esa manera.
—No lo dije para que lo dijeras de vuelta. Lo dije porque lo sentí. Estoy
enamorado de ti. Y no quiero besar a nadie más que a ti. —Acerco mis labios a los
suyos, y envuelve sus brazos en mi cuello y me devuelve el beso.
Caemos sobre el colchón, besándonos ansiosamente, y nos quedamos sin aliento
por lo que salimos a tomar aire. Sin embargo, ahora estoy apoyado sobre mis codos,
lo que ejerce presión sobre mi dolorido cuerpo y envía una sacudida de dolor a mi caja
torácica.
—No puedo quedarme en esta posición —gruño—. Me duele el costado. Lo
lamento, nena.
—Nunca te lamentes. Por nada.
Sonrío.
—¿Por nada?
—No, espera, lo retiro. Estoy segura de que lamentarás toneladas de cosas que
merecen tu arrepentimiento, pero esta no es una de ellas. Recuéstate. Déjame
hacerte sentir mejor.
—Se supone que yo debo hacerte sentir mejor a ti.
—Entonces, ¿por qué me has enviado mensajes de texto con fotos de tus dolores
toda la noche?
—Solo para molestarte cuando estabas con tus amigos.
—Idiota. Pero ¿qué, eso significa que me vas a detener si empiezo a besar todos
los dolores? —Levanta el dobladillo de mi camisa y planta un beso burlón en mi
cadera.
Eso envía un temblor caliente por mi columna vertebral.
—Solo un tonto rechazaría besos gratis.
—Eso es lo que pensé. —Muy metódicamente, me quita la camisa. Hace una
mueca cuando ve los moretones en mis costillas—. Auch, esos se ven mal. Tal vez no
debería estar haciendo esto. —Pasa una mano tentativa sobre mis abdominales,
tortuosamente cerca de la cinturilla de mis pantalones.
—Siempre deberías estar haciendo esto —discrepo.

329
—¿Estás seguro de que tu cuerpo puede soportarlo? Porque yo… realmente
necesito esto. —Tímidamente mueve sus ojos hacia abajo.
—Los dos lo hacemos —aseguro.
Demi se quita el suéter y salta para desabotonarse los vaqueros. Me deja en la
cama solo para buscar un condón, y luego regresa, tirando de la cinturilla de mis
pantalones deportivos. No llevo ropa interior y ella gime feliz. Agarra mi polla y me
da una lenta caricia.
Estoy duro, preparado, listo para la acción. Mientras ella pone el condón, toco
entre sus piernas y la encuentro igualmente lista. Su coño mojado se desliza debajo
de mi palma, y cuando la acuno, una vertiginosa oleada de placer me atraviesa en
espiral. No puedo tener suficiente de esta chica. Me excita hasta sentir algo feroz.
—Ven aquí y fóllame ya —murmuro.
Riéndose de mi impaciencia, se sube cautelosamente a mi regazo. Agarra mi
base y guía la cabeza de mi polla hacia donde más queremos.
—Joder. —Jadeo cuando está completamente sentada—. Tu coño se siente tan
bien. —Entonces comienza a moverse, y se siente aún mejor.
Me monta, cuidando de no empujarme.
—¿Esto está bien? —murmura.
A medida que aumenta el placer, puntos negros brillan en mi visión.
—Más que bien.
Sus caderas ruedan seductoramente. Mi respiración se acelera. Ahueco su
trasero, luego deslizo mis palmas por su delicada espalda, estirando la mano para
apretar sus senos. Me encanta tocarla. Me encantan los jadeos que hace mientras su
cuerpo se tensa contra el mío, buscando su propio placer.
Muevo mis dedos por su oscuro cabello e insto a que baje la cabeza.
—Bésame —dijo roncamente.
Y lo hace, gimiendo cuando nuestras lenguas se tocan. Permanecemos en esa
posición por un largo tiempo, su boca explorando la mía, su cuerpo cubriéndome,
follándome lentamente hasta el olvido. Y cuando me corro, placer candente
envolviendo mi cuerpo, sé sin lugar a dudas que realmente estoy enamorado de esta
chica.

330
CAPÍTULO 37

Demi
TJ: ¿Tú y el chico hockey lo arreglaron todo?
El mensaje aparece cuando estoy en un autobús que se dirige a Boston. Hubiera
preferido tomar el tren, pero ninguna de las horas de salida y llegada se alineaban
con mi horario para hoy. Quería visitar Boston toda la semana, pero mi padre ha
estado en cirugía casi todos los días. Ahora es viernes y está disponible, pero el
equipo de Hunter está jugando esta noche, así que haré en un viaje rápido a la ciudad
y luego de vuelta a Hastings.
No puedo perderme este juego. Aparentemente es un juego crucial en los
playoffs. Si ganan, ¿van a las semifinales? ¿Creo? No estoy completamente segura
de cómo va, pero sé que Hunter agradecería que fuera a animarlo.
Estoy en la parte delantera del autobús, acurrucada en un asiento de ventana.
Por suerte, no hay nadie con fotos de hurones a mi lado. De hecho, no hay compañero
de asiento, así que mi bolso tiene su propio asiento.
YO: Síp, todo está bien. Hablamos a principios de semana.
ÉL: Oh. No lo mencionaste.
YO: No preguntaste :)
ÉL: Lamento que esa foto te haya molestado. Ojalá nunca te la hubiera mostrado.
YO: No, me alegro de haberlo visto. En realidad, era el catalizador que
necesitábamos para tener LA PLÁTICA. De todos modos, ¿cómo estás? ¿Tu profesor de
Lit sigue siendo un idiota?
ÉL: Más o menos, pero es nada. Estoy más interesado en tu PLÁTICA. ¿Cómo te
fue?
YO: Bueno, ahora estamos oficialmente juntos, así que voy a decir que salió
bastante bien. Adivina quién tiene un novio otra vez jaja estoy en camino a Boston ahora
mismo para decírselo a mis padres.
ÉL: ¿En serio? ¿Vas hasta Boston para decirle a tu familia que estás saliendo con un
tipo?

331
YO: Síp.
Una sonrisa irónica me hace cosquillas en los labios. Es verdad, una llamada habría
sido suficiente. Un texto, incluso. Pero mis padres son una gran parte de mi vida. Siempre
hemos sido solo nosotros tres, y en mi familia hablamos las cosas en persona. Nuestra
pequeña unidad recibió un golpe después de que Nico y yo rompimos, pero papá ya no
me está presionando para volver con Nico. Claro, ahora está lanzando indirectas sobre
cómo debería dejar de ver a Hunter.
Sinceramente, no sé cuál es su problema con Hunter, aparte de los antecedentes
ricos de Hunter, que no es un problema. Papá está siendo muy protector, y me
gustaría llegar al corazón de eso.
Y como me siento tan envalentonada, también le diré que no voy a aplicar a la
escuela de medicina.
Lo que significa que estaré en el partido de Hunter esta noche, o estaré muerta.
TJ: Bueno, buena suerte con eso. ¿Tu padre no lo odia?
YO: No sé si lo odia, per se. Pero lo desaprueba.
ÉL: Lo mismo.
YO: No, no lo es. Pero no importa. Hunter es mi mejor amigo, y papá tendrá que
lidiar con ello. De todos modos, ¡tengo que irme! Acabo de llegar a la estación xo
Guardo el teléfono y me pongo mi parka preparándome para dejar el calor del
autobús. El aire es frío mientras camino a través de la estación de autobuses hacia el
taxi y me dirijo a las líneas de afuera. Hay un taxi justo allí y hay demasiado frío para
esperar un Uber, así que me subo a la parte trasera del taxi y proporciono mi
dirección.
Mamá me dijo que papá había estado toda la noche en el hospital y que llegó a
casa a las diez y media de esta mañana. Eso significa que lo más probable es que esté
tratando con Papá Gruñón hoy. No es lo ideal, pero no puedo programar mi vida
alrededor de los diversos estados de ánimo de mi padre.
Cuando el taxi llega a casa de piedra rojiza, respiro hondo antes de salir del auto.
Necesito reunir cada gramo de coraje que poseo, porque mi padre no estará feliz de
escuchar lo que tengo que decir hoy. Pero Hunter tenía razón: papá no me va a
repudiar. Sé que en mi corazón no lo hará. Podría resoplar, pero no derribará ninguna
casa.
Solo necesito apegarme a mis armas, y no dejar que me derribe, especialmente
sobre la escuela de medicina. Es hora de que deje de ser la niña de papá y ser mi
propia mujer.
332
Como de costumbre, numerosos aromas saludan mis fosas nasales cuando me
meto en la casa.
—¿Mamá? —llamo.
—Aquí. —Está en la cocina, ¿dónde más?
Atravieso la puerta y casi me derrumbo en un charco de baba voraz. Esta friendo
pollo con pimientos y guisantes, y el olor picante me atrae hacia la estufa.
—Dios mío, mamá. Por favor, múdate a la casa Theta conmigo —suplico—.
Podrías cocinar para nosotras todos los días. Desayunos, almuerzos, cenas. —Me
estremezco de pura alegría—. Estaría viviendo el sueño.
Mamá resopla.
Envuelvo mis brazos alrededor de ella por detrás, dándole un beso en la mejilla.
Luego trato de robar un pedazo de pollo y ella me golpea la mano con su espátula.
—¡Vete! ¡Fuera! —Agita el brazo como si estuviera tratando de deshacerse de una
mosca molesta.
—Eres mala —digo quejándome.
Ella rueda los ojos y continúa cocinando.
Debido a que la comida se ve y huele delicioso, tomo la decisión ejecutiva de
esperar hasta después de la cena para empezar a lanzar bombas de verdad. Papá
parece agotado cuando se une a nosotras en el comedor. Sus ojos oscuros están
llenos de fatiga, y los sigue frotando durante toda la cena.
—¿Cirugía dura? —digo en comprensión.
—Cirugías, plural. Realicé craneotomías consecutivas, una biopsia y una
extirpación de tumor. Y justo cuando pensé que había terminado, un tercer paciente
fue transportado por aire con un hematoma subdural. —Continúa sobre cada caso en
profundidad, que incluye una tonelada de mierda de detalles técnicos. No entiendo
ni la mitad de lo que dice, pero parece contento de hablar conmigo al respecto.
—No puedo imaginarme estar en un quirófano por tanto tiempo —confieso—.
Probablemente me quedaría dormida sobre el paciente.
—Requiere una gran disciplina. —Se ríe—. Es curioso, esta fue de hecho una
noche larga, pero no estoy tan cerca de estar tan cansado a como cuando estaba
completando mi residencia o pasando por la escuela de medicina.
Es la apertura perfecta.
¡Tómala, Demi, tómala!

333
Pero soy una cobarde. Así que no lo hago.
En vez de eso, traigo a colación la otra razón por la que estoy en casa. Es mejor
empezar poco a poco, ¿no? Revelar que tengo un nuevo novio no es tan extremo
como decirles que estoy cambiando de carrera.
Me aclaro la garganta.
—Quería hablar con ustedes sobre algo.
Mamá empuja su silla y comienza a levantarse.
—Déjame guardar todo primero.
—No, mamá. Vamos, siéntate. Podemos hacer eso después.
—¿Después? —Suena horrorizada. Porque en nuestra casa, comes una gran
comida y luego lo limpias todo. Pero entonces ella ve mi expresión grave y se hunde
de nuevo hacia abajo, preocupación se refleja en sus ojos de color marrón miel—.
¿Está todo bien?
—Todo está más que bien —confieso.
A la cabeza de la mesa, la expresión de papá se nubla. Maldita sea. Creo que sabe
lo que voy a decir.
—Quería decirte… —suelto un aliento apresurado—. Estoy saliendo oficialmente
con Hunter.
Silencio.
—Um. ¿Esto es una buena noticia…? —digo, mirando de un padre a otro.
Mamá es la primera en hablar.
—Bien. Marcus. ¿Cuáles son tus pensamientos sobre esto?
—Ya conoces mis pensamientos. No creo que él sea bueno para ella.
Ella asiente deliberadamente antes de volver a mí.
—¿Y eso es todo? —exclamo con incredulidad—. ¿Dice eso y asientes como una
pequeña marioneta?
Mamá frunce el ceño.
—Demi.
—Es cierto. ¡Ni siquiera conoces a Hunter!
—Si tu padre dice que no es bueno para ti, entonces estoy de acuerdo con él.

334
—Tú. Ni. Siquiera. No. Lo. Conoces —escupo cada palabra a través de dientes
apretados. Luego tomo varias respiraciones, tratando de calmarme—. En serio,
mamá. Estoy tan decepcionada de ti en este momento.
La indignación oscurece la cara de mi madre. Abre la boca y sé que el
temperamento latino está a punto de ser desatado. Pero el mío la golpea.
—¡Estás constantemente dejando que papá dicte cómo piensas! Gritas y gritas y
lanzas berrinches cuando se trata de tus cosas. Tu cocina, tu armario, tus intereses.
Pero cuando se trata de cosas importantes, él tiene todo el peso, y el funcionamiento
de tu cerebro, aparentemente.
—Demi —retumba mi padre
—Es verdad —insisto, sacudiendo airadamente la cabeza hacia ella—. Ni siquiera
le has dado una oportunidad a Hunter. Esperaba algo mejor de ti. Y tú —Me dirijo
hacia papá—, lo conociste, y no fue nada más que amable contigo. No fue grosero,
escuchó cuando hablabas, trató de pagar el almuerzo…
—Porque es un chico rico —dice papá despectivamente.
—No, porque es una buena persona. Y realmente, realmente me gusta. —La
angustia se eleva en mi garganta—. No tiene que gustarles si no quieren, está bien.
Pero va a estar en mi vida de todas formas. Estamos saliendo ahora, y es serio entre
nosotros. Hemos hablado de irnos para las vacaciones de primavera, y tal vez Europa
este verano. Hunter estará en mi vida les guste o no.
Papá está frunciendo el ceño.
—Se supone que debes tomar Biología Molecular en el verano —me recuerda.
La frustración se apodera de todos mis músculos. Por un momento me
encuentro demasiado tensa para moverme, y mucho menos para hablar. Inhalo de
nuevo, dispuesta a relajarme. Sé por experiencia que los berrinches
temperamentales no funcionan con mi padre. Es irrazonable gritar. Si quieres hablar
con mi padre, necesitas usar la lógica.
—No voy a tomar esa clase —digo—. No estoy interesada en tomar más ciencias.
Su frente se frunce.
—¿Qué estás diciendo?
—Estoy diciendo que mi cerebro va a explotar. No me importa la biología o la
química ni ninguno de los cursos de pre-medicina que he estado tomando estos
últimos dos años. —Me lamo los labios de repente—. No iré a la escuela de medicina
después de graduarme.

335
El silencio subsiguiente es ensordecedor. Nadie dice una palabra, y, sin embargo,
mi cabeza es una cacofonía de ruido gracias a mi pulso gritando. El shock de papá es
inconfundible, pero no puedo decir si está enojado.
—No voy a ir a la escuela de medicina —repito—. Esto es algo en lo que he estado
pensando desde… bueno, más o menos desde que empecé en Briar. Quiero ir a la
escuela de posgrado, obtener mi maestría, obtener mi doctorado. Y mientras hago
eso, puedo obtener un título de consejería y ver a pacientes…
—Clientes —corrige rígidamente—. Hay una diferencia.
—Bien, lo que sea, no serán pacientes. Todavía son personas, gente a la que
podré ayudar. Eso es lo que quiero hacer —termino, y cuando me doy cuenta de que
mis hombros se han hundido en derrota, me obligo a enderezarme. Porque al carajo
con eso, ¿por qué debería ser derrotada? Estoy orgullosa de esta decisión.
Papá levanta una ceja tupida.
—¿Qué piensa tu nuevo novio de esto?
—Me apoya al cien por cien.
—Por supuesto que sí —bufa papá.
—Marcus —dice mamá con nitidez, y la miro con gratitud. Tal vez lo que dije la
tocó un poco.
—¿Es él quien te convenció de no ir a la escuela de medicina? —exige mi padre.
—No, te dije, he estado luchando con esto por siempre. Tomo mis propias
decisiones. Hunter solo las apoya, a diferencia de ti. —Mi pecho se aprieta de
decepción—. De todos modos. Por eso vine a casa hoy. Quería contarles en persona
sobre los dos cambios importantes que me están pasando en este momento. Estoy
con alguien nuevo y estoy cambiando con la carrera profesional. Estoy segura de que
hay muchas especialidades interesantes dentro de la psiquiatría, pero ese no es el
camino que quiero tomar. —Me detengo—. Oh, y ya que estoy siendo muy honesta
en este momento, no me gustan los aretes de aro y le di a Pippa tu regalo de
cumpleaños porque nunca voy a usar esos aretes.
El comedor se queda en silencio.
Mamá se levanta y comienza a recoger los platos. Sin decir una palabra, la ayudo.
Mientras caminamos en silencio a la cocina, noto que sus ojos se ven húmedos.
—¿Estás llorando? —pregunto en preocupación.
Parpadea con fuerza, y sus largas pestañas brillan con lágrimas.

336
—Lo siento, mami. No me di cuenta… yo… —Ella hace una pausa, luego lo intenta
de nuevo—, conoces a tu padre, Demi. Es un macho alfa. Y tienes razón, difiero hacía
él y lo siento por eso. Debería estar formando mi propia opinión de tu nuevo novio.
—Sí —concuerdo.
Se frota los nudillos debajo de los ojos mojados.
—La próxima vez que estés en la ciudad, ¿por qué no lo traes y podemos salir a
almorzar o cenar? —sugiere, su voz suave—. ¿Cómo suena eso?
—Suena maravilloso. Gracias —digo con gratitud.
—En cuanto al resto, sabes que te apoyaré sin importar la carrera que elijas. —
Me guiña un ojo—. Podrías ser una stripper y yo estaría en la primera fila animándote,
pero por favor no vayas por ese camino porque creo que tu padre podría matarte.
Dejo salir una risa temblorosa.
—¿Crees que me matará por lo de la escuela de medicina?
—Va a llegar a estar de acuerdo.
—¿Realmente crees eso?
—Totalmente —suspira—. Pero no sé si alguna vez te perdonará por regalar tu
regalo de cumpleaños. Eligió esos aretes él mismo, Demi.
•••

El viaje a casa está perfectamente cronometrado. El juego de Hunter comienza


a las ocho, y el autobús llega a Hastings justo antes de las siete. Eso me da mucho
tiempo para volver a casa, bañarme, y dirigirme a la pista de hockey para
encontrarme con Pippa, y las compañeras de cuarto de Hunter. Bueno, excepto por
Hollis y Rupi. Están en un viaje de fin de semana, lo cual es un alivio porque la arena
ya es lo suficientemente fuerte sin añadir la voz de Rupi Miller.
Sin embargo, tengo una tarea más que completar. He estado pensando en ello
durante días, desde que Hunter me dijo que me amaba.
Me siento como un idiota por no decirlo de regreso, pero no quería que pensara
que la única razón por la que estaba diciéndolo que era porque estaba molesta, o
simplemente agradecida de que él no me estaba engañando. Cuando lo diga, quiero
estar tranquila y centrada. Quiero que me mire a los ojos y vea la sinceridad brillando
allí cuando le diga que lo amo. Porque lo amo.
Y cuando amo a alguien, mis primeros instintos son protegerlo, apoyarlo,
animarlo a abrazar sus fortalezas y combatir sus debilidades. Escuché la confianza en
la voz de Hunter cuando anunció que nunca me engañaría, y me dijo algo importante.
337
Me dijo que empezaba a confiar en sí mismo.
Claro, ayuda que su temporada no se haya caído a pedazos después de que
comenzamos a dormir juntos, como temía que pudiera. Pero incluso si lo hubiera
hecho, todavía creo que habría aprendido estas mismas lecciones. Que es capaz de
ser fiel. Es capaz de jugar hockey y tener una novia, una vida sexual.
Realmente creo que puede tener éxito en la NHL sin dejar que el estilo de vida lo
corrompa. No me malinterpretes. Puedo ver cómo eso lo asustaría. Garrett Graham
no puede salir de su casa sin un disfraz, por amor a Dios. Y la novia de Garrett me lo
dijo en el club que hay una mujer que acecha fuera de su casa con la esperanza de
verlo por un segundo.
Así que sí, es una vida desalentadora. Está muy lejos de tus seres queridos. Es
sexo en bandeja de plata. Pero tengo fe en Hunter. Y aunque finalmente está
empezando a tener fe en sí mismo, todavía necesita un último empujón.
Marco el número de Brenna y miro por la ventana mientras espero a que ella
responda. El autobús está a unos diez minutos de la estación en Hastings.
—Hola —saluda Brenna—. ¿Seguimos estando bien para esta noche?
—Por supuesto. Voy a tomar un Uber en el campus y parar en casa primero para
ducharme y cambiarme, aunque. Pero solo tenía una pregunta rápida para ti.
—¿Qué pasa?
—¿Tienes alguna manera de contactar a Garrett Graham?
Un latido.
—Um. Sí, debería ser capaz de hacer eso. ¿Por qué?
—Estoy planeando una sorpresa para Hunter —respondo vagamente—. Me
vendría bien la ayuda de Garrett.
—Claro. No sé si tengo su celular guardado en mi teléfono, pero Fitzy
definitivamente lo tendría, o el hermano de Summer. Voy a preguntarles.
—Gracias, chica. Te veré en un rato.
En el momento en que llego a casa, me desnudo y tomo una ducha caliente, con
la esperanza de inyectar un poco de calor de nuevo en mis huesos. Hemos llegado a
esa parte horrible del invierno donde nunca, jamás se puede sentir calidez. Febrero
en Nueva Inglaterra es un paisaje infernal glacial, la época del año en que mi madre y
yo estamos en pleno acuerdo. Ella odia el invierno de principio a fin, yo lo odio en
febrero. Es como un diagrama de Venn y finalmente estamos en el mismo círculo,
aferrándonos al calor corporal.

338
Me envuelvo en mi bata de felpa y me acerco a mi armario, debatiendo qué
ponerme. Me gustaría parecer linda para Hunter si estamos pasando el rato después,
pero la arena es muy fría. Seguro hay calentadores y suficientes cuerpos en el lugar
para generar algo de calor, pero no elimina completamente el frío.
Finalmente me pongo unos leggings gruesos, calcetines gruesos, y un suéter rojo
grueso. Palabra clave: grueso. Parezco un malvavisco, pero, oh, bueno. El calor
supera verse linda.
Estoy a punto de empezar a maquillarme cuando mi teléfono se enciende.
Espero que no sea Hunter llamando para preguntar cómo me fue en Boston. Necesita
concentrarse en el juego de esta noche, y escuchar que mi padre y yo no estamos
hablando ahora probablemente no lo bombeará para los playoffs. Se lo diré más
tarde.
Pero no es Hunter; es TJ.
—Hola —saludo—. ¿Vienes al juego? Nunca me diste una respuesta.
—No. No voy.
—Ah. Está bien. Eso apesta. —Abro mi estuche de maquillaje—. Hubiera sido un
placer verte.
—¿En serio? ¿Lo habría sido? —Su voz burlona ondea en mi oído.
Frunzo mi frente.
—¿Estás bien? Suenas un poco borracho.
Solo se ríe.
Mi ceño fruncido se profundiza.
—Bien, entonces. Bien. Me estoy preparando ahora mismo, así que dime qué
pasa, de lo contrario te llamaré mañana
—Mmm-hmmm. —Todavía se ríe, pero está teñido de histeria.
—TJ. —Una sensación de mareo me hace cosquillas en el estómago—. ¿Qué
diablos está pasando?
Silencio. Dura unos tres segundos, y justo cuando estoy a punto de comprobar si
la llamada cayó, TJ comienza a balbucear. Habla tan rápido que apenas puedo
seguirlo, y mis constantes interrupciones:
—Espera, ¿qué?… ¿qué estás diciendo?… ¿qué significa eso? —Solo parecen
agitarlo aún más. Para cuando termina, estoy a punto de vomitar.
Tomo una respiración temblorosa.
339
—Quédate donde estás. Estoy en camino.

340
CAPÍTULO 38

Hunter
La emoción chisporrotea en el aire mientras mis compañeros de equipo y yo nos
preparamos. Quien gane esta noche pasará a las finales de conferencia, por lo que
todos sentimos la presión. La temporada pasada llegamos a esas finales, y sufrí una
fractura en la muñeca gracias a un novio despechado. Esta temporada mi muñeca
está perfectamente bien y mi polla no me ha metido en un montón de problemas.
A mi lado, Bucky se está subiendo los pantalones hasta las caderas, mientras
balbucea a Matt y Alec sobre algunas nuevas terapias radicales que se usan en los
atletas en estos días.
—Juro por Dios, ese lugar parece algo con lo que torturarían a James Bond. Te
llenan de nitrógeno líquido como a menos ciento cincuenta grados.
—¿Y luego qué? —Alec suena fascinado.
—Bueno, en teoría estimula la curación. ¿En realidad creo que solo te da
congelación?
Echo un vistazo divertido.
—¿De qué estás hablando?
—Crioterapia —responde Bucky.
—Suena intenso —comenta Conor, que está sentado en el banco a mi lado.
Levanta una mano y pone su cabello rubio detrás de las orejas.
—Amigo —digo—. No estoy seguro de si alguien te ha dicho esto, pero… estás
pisando muy cerca del territorio de los greñudos.
Desde su casillero, Matt grita:
—Peligroso de frente, fiestero por detrás, ¡sí!
Conor simplemente se encoge de hombros. Incluso ser informado de que luce
bien ser greñudo no perturba a este tipo. Desearía poder embotellar su confianza y
venderla a adolescentes con granos en la cara. Haríamos una fortuna.
—Deberías cortarlo —aconseja Jesse—. Mata erecciones femeninas.

341
Con pone los ojos en blanco.
—En primer lugar, no hay nada que yo pueda hacer que mate una erección
femenina.
Probablemente tenga razón en eso.
»Y en segundo lugar, no puedo cortarlo. De lo contrario, perderemos el juego.
—Mierda —dice Jesse, palideciendo—. Tienes razón.
Jugadores de hockey y sus supersticiones. Parece que Con no se va a cortar el
cabello hasta abril.
—Jesucristo, ¿qué es ese hedor? —exige el entrenador desde la puerta. Entra al
vestidor, su nariz arrugada en repulsión.
Intercambio una mirada con los chicos. No huelo nada, y las expresiones en
blanco de todos dicen que están igualmente perplejos.
—Huele como si una fábrica de azufre hubiese explotado —gruñe el entrenador.
—Oh —dice Bucky—. Sí, ese es Pablo.
—¿El huevo?
No puedo evitar reírme.
—Síp síp…
—No digas el jodido síp síp, Davenport.
Lo ignoro.
—…porque eso es lo que sucede cuando le pides a alguien que cuide un huevo
durante unos cinco meses. Se pudre. Todos estamos acostumbrados al olor ahora. —
Miro a Bucky, que saca a Pablo Eggscobar de su casillero—. Pensé que lo mantenías
en esa bolsa con cremallera para tratar de contener el hedor.
Ahora, Pablo está envuelto en numerosas capas de celofán, con su acogedora
copa rosada alrededor del paquete de plástico. Ya ni siquiera puedes ver su carita de
cerdo porque la envoltura de plástico que suprime el olor tiene tres centímetros de
grosor.
—Lo saqué porque me sentía mal por el chico, siempre estaba encerrado ahí. No
es un criminal.
Resoplidos y risas resuenan en el vestuario. Al entrenador, sin embargo, no le
divierte.
—Dámelo —ordena, sacando una mano enorme.
342
Bucky parece alarmado. Comprueba conmigo como si preguntara, ¿debería?
Me encojo de hombros.
—Él es el jefe.
En el segundo que el entrenador tiene a la mascota de nuestro equipo en la
mano, se dirige a la papelera junto a la puerta y sin contemplaciones tira a la basura
a Pablo.
Un grito estrangulado estalla, cortesía de Bucky, seguido de un silencio
generalizado que aporta un aire espeluznante a la habitación.
Siento que estoy sin aliento. Pablo ha sido parte de nosotros durante tanto
tiempo que ni siquiera sé qué decir. Los rostros aturdidos de mis compañeros de
equipo confirman que sienten lo mismo.
El entrenador Jensen se cruza de brazos.
—Felicitaciones, pasaron la absurda tarea que no quería asignar o pensé que no
recordarían cumplir. Pero… —Su voz se vuelve áspera—… todos ustedes mostraron
un verdadero trabajo en equipo y responsabilidad sobre ese huevo. Y soy un hombre
de palabra: hablé con el decano y dijo que podríamos hacer algo para que tengan al
cerdo.
Bucky se ve extasiado.
—¿De verdad? ¿Tenemos al cerdo? Chicos, lo hicimos.
—Pablo el Cerdo —dice Jesse lentamente—. No tiene el mismo tono.
Necesitamos un nuevo nombre.
—Pablo Pigscobar —soltamos al unísono Conor y yo, luego nos miramos el uno
al otro, sonriendo.
—Oh Jesús —dice Matt con un gemido de risa—. Eso es todo, todos dejen de
hablar. Nada de lo que digan podría superar eso.
El resto del equipo se está riendo a carcajadas. Incluso los labios del entrenador
se contraen. Pero luego aplaude para indicar que la Hora Feliz ha terminado, y todos
reanudan la preparación.
Estoy a punto de deslizar mi protector de pecho sobre mi cabeza cuando suena
mi teléfono. Miro dentro de mi casillero para ver una llamada entrante de Garrett.
—Oiga, entrenador —grito—. Tu hijo favorito, Garrett Graham, está en la línea.
¿Le importa si tomo esto?
Él mira el reloj. Tenemos treinta minutos antes de que caiga el disco.

343
—Sí, pero hazlo rápido, Davenport. Y dile que fue una jugada brillante al final del
tercero durante el partido de ayer contra Nashville.
—Lo haré.
El vestidor es demasiado ruidoso, así que salgo al pasillo, donde asiento hacia el
guardia de seguridad que está allí. Briar toma en serio la protección de sus atletas.
—G —respondo, levantando el teléfono a mi oído—. ¿Qué pasa?
—Oye, me alegro de haberte atrapado. Me preocupaba que ya hubieras apagado
tu teléfono.
—Aw. ¿Llamando para desearme buena suerte?
Hay un resoplido en mi oído.
—No, no lo necesitas. BU no tiene ninguna posibilidad.
Maldita sea, no la tienen. Han sido nuestro competidor más duro este año, pero
estoy seguro de que podemos vencerlos. Por supuesto, hubiera preferido jugar con
un oponente más suave. Como Eastwood College, quien, tal como sospechaba, no
podía poner sus cosas en orden a pesar de su increíble portero. Kriska puede detener
mil goles, pero no ayuda si sus delanteros no anotan ninguno en la red contraria.
—Como sea, estoy con Landon en su oficina ahora mismo. Se dirige a Los
Ángeles esta noche y se habrá ido por dos semanas, pero quería contactarte antes de
irse.
—¿Landon?
No tengo idea de quién G está hablando.
—¿Landon McEllis? Mi agente, pero esa palabra no está permitida en este
momento, así que finge que nunca la dije. De hecho, no estamos teniendo esta
conversación en absoluto, ¿de acuerdo?
—¿De acuerdo? ¿Por qué llamas exactamente?
—Porque estaba hablando con Demi y dijo que esperabas firmar con una
franquicia después de la graduación.
Casi se me cae el teléfono.
—¿Qué?
¿Cuándo demonios él le habló a Demi?
—Sí, ella y yo hablamos extensamente sobre eso. Ella se preguntaba si
necesitarías un agente para hacerlo, y le expliqué que técnicamente no puedes tener

344
un agente mientras estás en un programa de la ANAC. Pero yo estaba con Landon
cuando ella llamó, y él quería tener una conversación rápida contigo. Solo recuerda:
esta conversación no está sucediendo.
Entiendo su necesidad de mantenerlo en secreto. A los atletas de la ANAC no se
les permite ningún contacto con agentes deportivos. Incluso los muchachos que ya
han sido reclutados deben finalizar oficialmente su relación jugador-agente durante
la duración de sus carreras universitarias.
Esa es la versión oficial, de todos modos. En todos los deportes, hay un poco de
ajetreos detrás de escena. Pero es importante tener cuidado.
—Te estoy poniendo en altavoz ahora —dice Garrett—. ¿Está bien?
—Claro.
Todavía estoy un poco aturdido.
—Hunter, hola. Soy Landon McEllis.
—Hola, señor.
—¿Déjate de señor, llámame Landon. —Se ríe—. Escucha, cuando G mencionó
que podrías estar en el mercado para un agente el año que viene, casi salté de mi silla
y me fui por el teléfono.
Maldita sea si eso no me hincha un poco el pecho.
»Quería presentarme —continúa—. Extraoficialmente, por supuesto.
Intento no reírme.
—Por supuesto.
—Y no voy a andar con rodeos: eres uno de los mejores jugadores universitarios
del país. Si estás interesado en ser profesional, puedo hacer un trato para ti sin
siquiera levantar un meñique.
—¿En serio?
Sé que es mucho más fácil para los chicos de dieciocho y diecinueve años
aterrizar en algún lugar grande. Pero tendré veintidós cuando me gradúe. Sí, me
estoy haciendo mayor, un anciano a la corta edad de veintiún años. Pero las carreras
atléticas tienen una vida corta.
—Absolutamente. Y mira, no puedo firmarte ahora, y no podemos volver a
hablar después de esta noche. Pero solo quería evaluar tu interés, averiguar qué otros
agentes podrías estar considerando.

345
—No estoy considerando a otros agentes —admito. Demonios, no esperaba
saber de este agente. No sé si estar enojado por la interferencia de Demi o estar
eternamente agradecido por ello. Podría meterme en problemas con la universidad
si alguien descubre que Landon y yo incluso tuvimos esta conversación.
—Entonces estás interesado —dice.
—Definitivamente.
Incluso si tuviera una docena de agentes llamando a mi puerta, Landon McEllis
todavía estaría en la parte superior de la lista. Su lista de clientes es asombrosa, y
Garrett no ha dicho nada más que cosas buenas sobre él.
—Perfecto, entonces estamos en la misma página. —Ríe de nuevo—. Me pondré
en contacto contigo el año que viene.
—Suena genial. Gracias, señor, Landon.
—Patéales el culo esta noche. —La voz de Garrett suena en mi oído—. Hablo
contigo más tarde.
—Adiós, G.
Cuelgo. Una vez más me siento sin aliento, mientras me quedo mirando mi
teléfono. Maldita Demi. Esa mujer es literalmente lo mejor que me ha pasado.
—Davenport —dice una voz profunda.
El universo tiene un real sentido del humor, porque en el momento en que pienso
en Demi, su padre aparece como una aterradora aparición.
Miro confundido, porque o lo estoy alucinando, o ese es en realidad Marcus Davis
al otro extremo del pasillo.
Un segundo guardia de seguridad le impide entrar. La universidad comenzó a
tomar más precauciones después de que demasiados alborotadores se colaron en los
vestuarios del equipo. Nunca sucedió en mis tiempos, pero Dean dijo que cuando era
estudiante de primer año, un equipo rival pasó de contrabando en una bolsa llena de
envases de jarabe de chocolate y roció la salsa marrón por todo nuestro vestidor.
Cuando los jugadores de Briar aparecieron antes del juego, pensaron que en realidad
había diarrea goteando por las paredes.
—Oye, está bien —digo al guardia—. Lo conozco.
El guardia se hace a un lado, y el Doctor Davis viene hacia mí en toda su
aterradora gloria. Dios, él es un hombre grande. Irónicamente, es solo cinco, tal vez
siete centímetros más alto que yo, pero está construido como Dwayne “La Roca”
Johnson, y se ve el doble de mi tamaño. Desconcierta que este enorme hombre pase

346
sus días realizando delicadas cirugías en una sala de operaciones. Pero nunca juzgues
un libro por su portada, ¿verdad?
—Hola, señor.
Me preparo para su respuesta, sospecho que no será agradable. No lo he visto
desde nuestro muy corto e incómodo almuerzo en enero, cuando hizo que su
aversión por mí fuera clara como el cristal.
—Es hora de que hablemos —responde el Doctor Davis—. De hombre a hombre.
Me trago un suspiro.
—Me encantaría hacer eso, señor, pero tengo un juego que comenzará en unos
veinte minutos. ¿Quizás podríamos posponer esto hasta mañana?
—No. No podemos. Me tomo muy en serio los asuntos relacionados con mi hija.
—Yo también —digo simplemente—. Ella significa mucho para mí.
—¿De verdad? ¿Es por eso que la estás alentando a tirar su futuro? —Hielo
endurece su tono, y sus duros rasgos son aún más imponentes cuando está enojado.
Evidentemente, el viaje de Demi a Boston no fue tan bien como ella esperaba.
—Ella no está tirando su futuro —respondo en un tono cuidadoso—. Se queda en
el mismo campo, simplemente tomando una dirección diferente para llegar allí.
—¿Sabes cuánto gana un psiquiatra promedio? Más de doscientos mil.
Doscientos setenta y cinco, en el extremo superior. ¿Quieres comparar eso con un
psicólogo clínico? O mejor aún, ¿un terapeuta corriente? Hay uno de esos en cada
esquina.
—A Demi no le importa el dinero. Y ella no quiere una especialidad en medicina.
Quiere obtener un doctorado.
—Mira, hijo, ¿de dónde sales dictando las opciones de vida de mi hija?
—No estoy dictando sus elecciones de vida. En todo caso, ella es la dictadora en
nuestra relación. —No puedo evitar resoplar—. ¿Conoce a su hija? Es la persona más
mandona del planeta.
Por un fugaz segundo, un destello de humor ilumina sus ojos, y creo que tal vez,
solo tal vez, se está ablandando. Pero se va en un instante, y su rostro se vuelve de
piedra otra vez.
—No confío en ti —dice con firmeza.
Suelto un suspiro cansado.

347
—Con el debido respeto, señor, ni siquiera me conoce.
—Tú y mi hija son muy diferentes. Ella es…
La puerta detrás de mí se abre sin previo aviso. Espero que aparezca la cara
furiosa del entrenador, así que ya estoy diciendo:
—Lo siento, yo… —Cuando me doy cuenta de que estoy mirando a Matt.
Matty se sorprende al encontrar a un hombre calvo y fornido que se cierne sobre
mí, pero luego se sacude.
—Amigo, tienes que ir aquí ahora mismo. —Agita su teléfono debajo de mi
nariz—. Es un jodido caos.
Frunzo el ceño.
—¿Qué es?
—Las cosas se están poniendo feas en Bristol House. Hay dos personas en el
techo, y parece que van a saltar. Alguien está twitteando en vivo, y una chica en el
último piso de Hartford House logró tomar una foto. —Matt empuja el teléfono en mi
mano—. Una de ellas es tu chica.

348
CAPÍTULO 39

Demi
Ninguno de los dormitorios en el campus ofrece acceso al techo a sus residentes.
De hecho, está explícitamente prohibido, lo cual es comprensible. La administración
no quiere fiestas ruidosas allá arriba. Chicos borrachos cayendo accidentalmente a la
muerte.
O, en casos raros, no accidentalmente.
La mayoría de las escuelas tienen salvaguardas contra esta mierda. Cerraduras
para las que solo el personal de mantenimiento tiene llaves. Algunos de los
dormitorios más nuevos requieren tarjetas de acceso para acceder a los techos. Pero
Bristol House es conocida por su poca seguridad. La puerta del techo es vieja, y la
cerradura es fácil de abrir. Si vives en los dormitorios, como yo lo hice en primer año,
es de conocimiento común lo fácil que es escabullirse al techo de Bristol. La mayoría
de los residentes permanecen fuera del radar, generalmente subiendo para fumar
marihuana o tener sexo. Es ampliamente entendido que, si usas el techo de Bristol,
no harás un gran espectáculo.
Pero TJ aparentemente nunca recibió el memo.
Y nunca he tenido más miedo en mi vida mientras miro a mi amigo parado en la
cornisa, su delgada silueta en la noche oscura.
—TJ, por favor.
Mi voz se quiebra. Ha sido difícil hablar desde que llegué aquí. No, incluso antes
de eso. Desde que él llamó hace veinte minutos y me informó que se iba a suicidar.
¿Cómo mierda no vi las señales?
¿Planeo convertirme en psicóloga y no pude ver que uno de mis amigos cercanos
era suicida?
Quiero llorar. Realmente no me di cuenta de que TJ estaba sufriendo. Sí, se pone
de mal humor de vez en cuando, pero ni una sola vez desde que lo conozco, ni siquiera
una vez, ha expresado sentimientos de desesperanza o ha hablado de suicidio. Podría
haber mostrado tendencias ansiosas, pero no tendencias suicidas.

349
Hasta ahora, todos mis intentos de convencerlo de bajar de la cornisa han
fallado. No sé cómo comunicarme con él.
—TJ —suplico—. Baja de allí.
—¿Por qué te importa? —escupe—. No te preocupas por nadie más que por ti
misma.
Sus duras palabras pican, pero elimino mis propias emociones de esta ecuación.
Esto no se trata de mí. TJ claramente está pasando por algo.
¿Pasando por algo?, chilla una voz en mi cabeza. ¡Subestimación del puto año!
Mi corazón está atorado en mi garganta, pronto a ahogarme. La azotea está
cubierta de hielo, porque nadie viene aquí a echar sal. Para empeorar las cosas
exponencialmente, está empezando a nevar y el viento está aumentando. Un paso
en falso y él…
¡Ni se te ocurra IR allí!
—TJ, sal de ahí y vuelve —ruego—. Vamos, háblame.
—No. No quiero hablar. Detesto hablar, Demi.
—Sé que lo haces —susurro.
Me acerco a él. Las sinapsis en mi cerebro se disparan en modo de pánico total,
tratando de catalogar las banderas rojas que pasé por alto.
TJ siempre ha sido antisocial, pero también hizo un esfuerzo para salir conmigo,
para socializar con mis amigos. No se aisló de todos, así que no lo consideré una
bandera roja. Apenas bebe, no abusa de las drogas, así que no hay bandera roja allí.
Tiene problemas para abrirse a las personas y expresar sus emociones, pero eso no
es único. Corinne es igual de cautelosa, y tampoco la califiqué como suicida.
Dios. No sé qué hacer.
De verdad que no.
Este no es un proyecto de clase, o una verdadera jodida serie crímenes. Esta es
la vida real, y estoy completamente indefensa.
Lo intento de nuevo.
—Escucha, es obvio que has estado bebiendo…
—No, no lo he hecho. —Su voz es inquietantemente firme.
Me muerdo el labio. Mierda. ¿Está sobrio? Está literalmente parado en una
cornisa, a cuatro pisos del suelo, ¿y está sobrio como una piedra?

350
De repente escucho el sonido de sirenas en la distancia. Mi corazón salta. ¿Es por
nosotros? ¿Alguien nos vio aquí y llamó a la policía? Dios, quiero que venga la policía.
Quiero que traigan a uno de esos negociadores que habla con potenciales saltadores
y los convence de que no se suiciden.
No estoy equipada para manejar esto.
El viento serpentea debajo de mi cabello y lo agita como un pájaro en pánico. Ni
siquiera agarré un abrigo cuando salí corriendo de mi casa. Estoy usando mi suéter
rojo, mallas y botas, y afuera hace tanto frío que siento el frío en mis pulmones. Ni
siquiera puedo imaginar lo frío que debe estar TJ: lleva una delgada camiseta. Su
constitución delgada podría ser derribada por una fuerte ráfaga de viento. Y a juzgar
por los copos de nieve que caen y giran violentamente en el aire, esa ráfaga podría
llegar en cualquier momento.
—Está bien —digo débilmente—. Bien. Si no vas a bajar, entonces voy a subir.
—Aléjate, Demi. —Los hombros de TJ tensan—. De verdad. Lo haré.
Aprieto los dientes, con miedo, no con ira, y acercándome poco a poco a la
cornisa.
—No quiero que lo hagas —digo, mientras mi corazón late con un ritmo
aterrorizado en mi caja torácica—. Primero quiero hablar contigo. Después de eso,
podemos discutir tu siguiente movimiento.
—No hay nada de qué hablar. Vuelve con tu nuevo novio.
Llego a la cornisa. Y casi vomito cuando vislumbro la delgada capa de escarcha
blanca que cubre el cemento. Al menos espero que sea solo escarcha, y no un tramo
sólido de hielo.
—¿De eso se trata, entonces? —pregunto en voz baja—. ¿Hunter y yo?
—Sí, estoy aquí a punto de saltar a mi muerte por culpa tuya y de Hunter. ¡Cristo,
Demi! Estás tan jodidamente absorta en ti misma.
Me estremezco. Luego aspiro una bocanada de aire helado y levanto un pie sobre
la cornisa. Se resbala en mi primer intento. Joder, eso es hielo. Oh, Señor. ¿Qué estoy
haciendo?
Salvando a tu amigo. Él necesita ayuda.
Sí. TJ necesita ayuda.
Tomo otra respiración.

351
La segunda vez, me las arreglo para subir. Y luego estoy de pie junto a él, y
cometo el error de mirar hacia abajo y, oh, joder, mirar hacia abajo fue una idea
terrible.
Inhalo a través del torrente de mareos que me golpea. Inhala. Luego exhala. Me
obligo a seguir respirando. No vuelvo a mirar hacia abajo. Pero la imagen ya está
marcada en mi cerebro. Es una gran caída. Tampoco hay hierba o arbustos allí abajo.
Nada más que pavimento.
Mi respiración sale en frenéticas bocanadas blancas. Esa fue la vista más
aterradora que jamás haya visto.
Pero lo que es aún más aterrador es la idea de perder a TJ. Puede que no haya
escuchado sus gritos de ayuda antes, pero estoy segura de que los estoy escuchando
ahora.
—Bájate —grita, pero la ira ha dejado su voz. Ha sido reemplazada por
preocupación. Desesperación—. Podrías lastimarte.
—Tú también. Y no voy a bajar hasta que tú lo hagas.
—¿De verdad? ¿De repente te preocupas tanto por mí?
—Siempre me he preocupado por ti, TJ. Eres uno de mis mejores amigos. —No
mires hacia abajo otra vez, Demi. No…
Miro hacia abajo otra vez y casi vomito. Cuatro pisos son, qué, ¿quince metros?
¿Por qué parece mucho más alto de donde estamos? Nunca pensé que quince metros
fueran tan jodidamente altos.
—Mejores amigos —resopla TJ—. ¿Sabes lo condescendiente que es eso?
—¿Qué, que te llame amigo? Te conozco desde el primer año, TJ.
—¡Exactamente! ¡Primer año! Eso significa que esperé casi tres años para que
despertaras y vieras lo idiota que era Nico.
El viento agita nuestro cabello. Esta vez me niego a echar otro vistazo por el
borde.
»Y luego rompiste con ese imbécil, y te di espacio y tiempo para sanar. Pensé,
solo ten paciencia, hombre. Tenemos esta conexión y pensé, ella finalmente verá lo
que ha estado frente a sus ojos durante tres años. —La angustia nubla su rostro—.
Pensé que vendrías a mí después de que abandonaste a Nico y en vez de eso, ¿vas a
ese jodido imbécil del hockey?
No defiendo a Hunter. Tengo miedo de que eso lleve a TJ a tomar medidas
drásticas. Voy por una observación más suave.

352
—Pensé que habías dicho que no se trataba de mí.
—Bien, supongo que sí. No del todo, sino parte de ello. Estoy cansado de ser
jodidamente invisible. Invisible para ti, invisible para mi familia. Mis padres están
obsesionados con mi hermano y su gran y elegante trabajo en Londres y yo soy la
idea de último momento para todos, incluso si cruzo sus jodidas mentes. Lo cual dudo
mucho.
—Eso no es cierto.
Conocí a sus padres una vez y parecían realmente amar a su hijo. Las apariencias
pueden ser engañosas, lo sé. Pero mi instinto dice que los padres de TJ entrarían en
pánico si supieran lo que su hijo estaba considerando hacer ahora.
—No creo que te estés dando suficiente crédito —digo.
Las sirenas se hacen más fuertes.
TJ se pone rígido. Mueve sus pies y yo instintivamente me preparo para lo peor.
Pero luego se endereza, y estoy tan vertiginosamente aliviada que casi pierdo la
función de mi vejiga y orino mis pantalones.
Literalmente no me he movido un centímetro desde que subí aquí. Soy una
estatua en esta cornisa. Tiene un metro de ancho, por lo que no es como si las puntas
de mis pies estuvieran colgando sobre el borde, pero siento que me estoy
balanceando en un hilo.
—¿Por qué nunca me hablaste de nada de esto? Sentirte ignorado por tus padres,
sentirte inferior a tu hermano, sentir que querías… —Morir. No lo digo en voz alta.
Muerdo con fuerza el interior de mi mejilla—. Sabes que habría estado allí para ti.
¿Por qué no pediste ayuda?
—¿Por qué lo elegiste a él? —dice en lugar de abordar mi pregunta.
—No se trataba de elegir. —Suspiro con cansancio—. No es como si tú y Hunter
estuvieran allí delante de mí y necesitara elegir entre ustedes. Él y yo éramos amigos,
y se convirtió en algo más…
—Tú y yo somos amigos, ¿por qué nosotros no nos convertimos en algo más? —
El dolor y la traición oscurecen sus ojos.
Joder, eso fue lo incorrecto para decir.
—No sé —digo simplemente—. Supongo que se debe a la química. Tengo
química con él.
—¿Y no conmigo?

353
¿Qué hago ahora? ¿Mentir? ¿Levantar sus esperanzas solo para sacarlo de esta
cornisa?
Pero eso se siente falso y cruel. Además, creo que podrá ver a través de mí. No
tengo sentimientos románticos por TJ. Yo nunca he tenido.
Decido ser honesta, porque eso es quien soy.
—No siento ninguna química sexual contigo —admito—. Creo que eres
atractivo…
—Tonterías —escupe.
—Lo creo —insisto—. Tienes los ojos más amables y un gran trasero.
Duda, como si tratara de evaluar si estoy mintiendo.
»Pero también objetivamente creo que Liam Hemsworth es hermoso y no tengo
ganas de acostarme con él. No puedo explicar la química. Algunas personas lo tienen
y otras no.
—Química —dice. El dolor tuerce sus facciones—. ¿Por qué no la tengo con
nadie?
—¿Puedo arriesgarme a adivinar?
Me da una mirada aguda.
»Acabas de decir que durante los últimos tres años has estado esperando que
rompa con Nico. Es lógico, entonces, que no te hayas estado exponiendo. En casi tres
años, solo has tenido una cita, que yo sepa, la chica de hermandad con la que te
emparejé. Si estás cerrado al potencial de salir con alguien, no encontrarás a nadie.
—No estoy cerrado. —Pero él no parece convencido.
El viento me mueve nuevamente el cabello, y escalofríos de dispersan en la nuca
y me corren por la espalda como ratas que huyen de un barco que se hunde. Ojalá yo
pudiera huir también. Hace mucho frío aquí arriba. Pero no me iré sin TJ. Me quedaré
aquí toda la noche si tengo que hacerlo.
—Sí, lo estabas —digo—. Y lo entiendo, ¿de acuerdo? Querer una chica con un
novio apesta. Peor aún, significa que no estás dando las vibraciones que deberías
transmitir. Perdiste casi tres años, TJ. Pero, y aquí está la parte buena, todavía te
queda un año y medio de universidad. Tienes mucho tiempo para salir.
—No más posibilidades de salir —argumenta—. No después de ti.
Me trago mi frustración. No parece que se le ocurra que en realidad nunca estuvo
disponible para mí, ni una sola vez me expresó sus emociones, simplemente se quedó

354
allí pasivamente esperando que me diera cuenta de que estaba enamorado de mí.
Supongo que eso fue más fácil para él que expresar sus sentimientos.
Pero ¿por qué no me di cuenta, maldita sea? La miseria se arrastra por mi
garganta mientras pienso en todas las veces que Nico e incluso Hunter me dijeron
que le gustaba a TJ. No lo vi.
O tal vez no quería verlo.
Tal vez, como TJ, como todos los demás en este mundo, elegí tomar el camino
fácil. Inconscientemente, de todos modos. Tal vez fue más fácil permanecer ciega a
los verdaderos sentimientos de TJ, categorizarlo como un amigo necesitado, en lugar
de procesar lo que esos sentimientos podrían significar para nuestra amistad.
—TJ —digo suavemente, y por primera vez en cinco minutos, me muevo. Le
tiendo la mano. Mis dedos tiemblan más fuerte que nunca. Tengo tanto miedo de
sentir que es inevitable que voy a orinarme los pantalones.
Él mira mi mano visiblemente temblorosa, hay infelicidad en sus ojos mientras
se quita los copos de nieve del rostro.
—Estas asustada —murmura—. No quiero que estés asustada.
—Entonces baja de aquí conmigo —suplico.
Él no contesta.
Dejo caer mi mano y la aprieto contra mi costado una vez más.
El leve murmullo de voces se eleva hacia nosotros. Una multitud se ha reunido
debajo. Puedo distinguir a los oficiales uniformados, y me pregunto si el que nos
arrestó a Hunter y a mí está allí abajo. Oficial Jenk. Idiota. Una ambulancia y varios
autos de policía se han detenido en el pequeño estacionamiento frente al dormitorio.
—No hay nada para mí aquí —murmura TJ—. Prefiero estar muerto antes que
lidiar con esta estúpida vida de mierda.
—Puede que no mueras —señalo.
—Estamos a cuatro pisos. Eso es como una caída de quince metros.
—Una caída de cuatro o cinco pisos tiene un cincuenta por ciento de
posibilidades de supervivencia. Treinta metros, seguro, probablemente morirías. —
Arqueo una ceja—. Pero la mayoría de las caídas a esta altura no son fatales.
Sus ojos brillan.
—No estoy de humor para escuchar tus estadísticas de mierda, Demi.
—No es mierda. Literalmente estaba hablando de esto con mi padre esta noche.
355
—¿Por qué demonios estarías hablando de eso?
—Porque papá operó a un hombre que cayó unos dieciocho metros de la ventana
de un departamento. Estaba tratando de fumar un cigarrillo sin que su esposa se
enterara, así que se estaba inclinando por la ventana y perdió el equilibrio. Cayó de
cabeza al pavimento. —Trago saliva—. ¿Quieres que te cuente lo que le pasó?
—Sobrevivió a su gran aventura y aunque su esposa se divorció de él por fumar a
sus espaldas, ahora vive feliz para siempre con la enfermera caliente que le dio baños
de esponja —dice TJ sarcásticamente—. Moraleja de la historia: siempre vale la pena
vivir la vida. Buen intento, Demi.
Doy una risa sin humor.
—No. Sobrevivió a la caída, pero sufrió una fractura de cráneo, lo que condujo a
un hematoma subdural. Mi padre lo operó, pero el daño era demasiado severo.
Todavía está vivo, pero sufre daños cerebrales graves. Nunca volverá a vivir una vida
normal. Ah, y está ciego de un ojo porque la caída le cortó el nervio ocular. Todavía
es demasiado pronto para determinar el alcance del daño cognitivo, pero papá no
tiene esperanzas.
TJ se ve aturdido. Se queda aterradoramente silencioso, su mirada pegada al
suelo debajo de nosotros.
Las parpadeantes luces rojas y azules atraviesan la oscuridad. Nubes espesas
oscurecen la luna, y la nieve que cae es un conjunto cegador de blanco contra el telón
de fondo del cielo nocturno. A pesar de la multitud reunida frente a Bristol House,
parece que TJ y yo somos las únicas dos personas en el mundo en este momento.
Mi estómago está hecho un nudo mientras me devano el cerebro
preguntándome qué más decir. Cómo ayudarlo.
—Y pues —digo suavemente—, aquí estamos.
El dolor parpadea en su rostro.
—Aquí estamos.

356
CAPÍTULO 40

Hunter
No tengo ni idea de lo que está sucediendo mientras entro en el vestidor. Los
chicos están todos preparados. Soy el único medio vestido y me importa una mierda
en este momento. El padre de Demi me pisa los talones, sorprendiendo a cada uno
de mis compañeros de equipo por su apariencia.
Las cejas del entrenador se elevan.
—¿Quién es este? —pregunta.
—Es el padre de Demi —explico—. El doctor Marcus Davis.
—Guau —exclama Bucky, mirando boquiabierto al recién llegado—. ¡Llegó
rápido! Esta noticia literalmente acaba de salir.
—¿Qué está pasando exactamente? —exige el Doctor Davis, ignorando a todos
menos al otro adulto en la habitación.
Jensen extiende una mano.
—Chad Jensen, y me temo que no puedo responder eso para usted. Todo lo que
tenemos es una imagen granulada en un teléfono.
—Es Demi —digo con los dientes apretados.
El Doctor Davis asiente sombríamente.
—Esa es mi hija. ¿Dónde está este lugar exactamente? ¿Casa Bristol?
—Es un dormitorio en el lado oeste del campus —dice Matt—. Diez minutos a pie,
dos minutos en auto.
El Doctor Davis ya está de vuelta en la puerta.
—Davenport —espeta—. Necesito que me muestres dónde es.
Mis pies permanecen arraigados al suelo. Porque… el equipo está a punto de ir al
hielo. Este juego determina quién va a las finales de nuestra conferencia y, a partir de
ahí, pasa al torneo nacional. El Frozen Four.

357
Pero no puedo jugar hockey en este momento. Mi novia está en una maldita
azotea a mediados de febrero, tratando de hablar con un saltador suicida. Leí varios
tuits que me mostró Matt, y no parece que solo haya dos personas simplemente
pasando el rato allí. TJ claramente está amenazando con saltar.
Me paso las manos por el cabello. Mis dedos tiemblan salvajemente. Estoy
preparado con mis almohadillas inferiores, pantalones de hockey y calcetines. Pero
arriba solo tengo una camiseta sin mangas. Mis hombreras y coderas están en mi
casillero. Mi protector de pecho está en el banco.
Tragando con fuerza, deslizo mi mirada por la habitación. Estoy a punto de
romper todas las reglas del manual del capitán.
Quería ser un buen capitán. Quería poner al equipo primero, apoyar a mis chicos,
ser pacientes con ellos, seguir todas las reglas que he estado compilando desde que
comenzó la temporada. Me prometí a mí mismo que no dejaría que las chicas
interfirieran con el hockey, y ahora estoy a punto de tirar el libro de reglas por la
ventana… por una chica.
Pero literalmente no hay otra opción aquí para mí. Chicos como Garrett, Dean, y
Logan, creo que lo entenderían. Creo que nunca pondrían el deporte por delante de
sus mujeres. Entonces, si mi equipo me odia, que así sea. Todo lo que sé es que si
Demi está en problemas, entonces ella es primero.
—Chicos. —Mi voz es áspera—. Lo siento. No puedo jugar esta noche.
Nadie dice una palabra.
La culpa me atraviesa en espiral y forma un pretzel apretado en la boca de mi
estómago.
—Créanme —continúo desesperadamente—, no quiero perderme este juego,
pero incluso si saliera y jugara, sería una carga para ustedes. Mi cabeza no está aquí,
está con Demi. No podré concentrarme hasta que sepa que está a salvo y…
—Ella acaba de subir a la cornisa —espeta Matt, sus ojos pegados a la pantalla de
su teléfono.
El Doctor Davis se congela en la puerta. Estoy seguro de que el puro terror en sus
ojos refleja el mío.
—¿Ella hizo qué? —exijo—. ¿Qué está pasando ahora?
—No sé. Este tweet solo dice que ahora hay dos personas en la cornisa. No hay
más detalles.

358
Mi corazón late tan rápido que me siento débil. Tomo una inestable respiración,
luego vuelvo a pasarme la mano por el cabello. Quiero arrancarlo.
—Lo siento —digo a mi equipo—. Necesito ir.
—Amigo, ¿por qué diablos lo sientes? —exige Matt.
—¿Y por qué mierda sigues aquí? —dice Conor entre dientes. El tono perezoso es
desmentido por el brillo serio en sus ojos.
Miro con desaliento al entrenador, que ofrece un rápido asentimiento. Luego
levanto mis tenis del piso y salgo corriendo del vestidor.
•••

—Hemos llegado —anuncio cinco minutos más tarde, la preocupación y la


impaciencia luchando dentro de mí—. La entrada al estacionamiento está a la
derecha.
Pero cuando tratamos de entrar al estacionamiento, encontramos que la policía
de Hastings lo ha cercado. Al otro lado del estacionamiento, veo una ambulancia y
tres patrullas de policía, junto con dos autos de seguridad del campus.
Maldigo con frustración.
—Solo deténgase aquí al costado del camino. Si lo remolcan, le daré mi auto, ¿de
acuerdo?
Él está tan impaciente como yo mientras salimos de su BMW. El frío invernal me
abofetea el rostro, de la misma manera que cuando salimos de la arena. Esta
helando. Sin embargo, no es la temperatura la que me hace doler los huesos. Es
miedo. Puro, paralizante terror.
Cuando miro hacia el techo de la casa de Bristol, sale un siseo de horror.
—Jesús.
—Oh, Dios mío —dice el Doctor Davis al mismo tiempo. Él deja escapar un
gemido torturado, y cuando lo miro está cubriéndose los ojos con el dorso de la
mano, como si no pudiera soportar volver a mirar. Luego su brazo cae sin fuerzas y
asiente con determinación—.Vamos.
Nos apresuramos hacia adelante, pero la policía sale de la escena. La escena.
Cristo, ya estoy viendo esto como la escena de un crimen. O más bien, un accidente
potencialmente devastador.
Levanto la vista de nuevo, mi garganta se aprieta hasta el punto de asfixia.
Aunque el cabello oscuro de Demi sopla en el viento, ella permanece tan inmóvil

359
como una estatua. Lleva un suéter rojo y unas mallas negras, y se ve tan pequeña y
vulnerable allí arriba. Desearía poder escuchar su voz o ver sus ojos.
A su lado, TJ lleva una camiseta y chándal, sus brazos delgados plantados
firmemente a sus costados.
Ellos están hablando. No sé lo que están diciendo. No me importa lo que digan.
Quiero ir allí y sacar a ese pequeño idiota de la cornisa, y luego maldecirlo por poner
en peligro la vida de Demi.
Me obligo a respirar. Entonces me doy cuenta de que el padre de Demi está a
punto de lanzarse sobre el cercado, a pesar de las protestas del joven oficial que
intenta detenerlo.
—¡No puede ir más allá de este punto, señor!
Mi mirada vuela hacia el rostro del policía. Conozco a ese chico. ¿Cómo se
llamaba de nuevo? ¿Alberts? ¡Albertson!
—Esa es su hija —explico, caminando entre los dos hombres. Los ojos de
Albertson se abren cuando me reconoce—. Y ella es mi novia. La conoces, Albertson,
era la que estaba en la celda de retención conmigo.
El Doctor Davis se vuelve para mirarme.
—¿Qué celda de retención?
Desecho la pregunta con un movimiento de mi mano.
—Por favor. Albertson. —De alguna manera mi voz suena tranquila.
El hombre uniformado lanza una discreta mirada sobre su hombro, luego inclina
su cabeza en un pequeño asentimiento y nos deja pasar rápidamente a su lado.
Nos detenemos a unos veinte metros de la entrada del dormitorio. Cerca de las
puertas de entrada, varios oficiales están conversando con un hombre de traje. El
decano, me doy cuenta. Otros miembros de la facultad también están presentes,
junto con una pequeña multitud de observadores que los policías están tratando de
acorralar en un área.
El Doctor Davis me agarra del brazo de repente. Me estremezco, porque su
agarre de acero definitivamente va a dejar un moretón.
—¿Sabes cómo llegar allí? —exige.
Vacilo. Porque lo sé. No es un secreto bien guardado que Bristol es el lugar
indicado si quieres pasar el rato en el techo y fumar marihuana. Pero la mirada salvaje
en sus ojos me dice que no es una idea sabia para él estar cerca de Demi en este

360
momento. Demonios, yo apenas puedo mantener la calma, y ella es mi novia. No
puedo imaginar cómo me sentiría si estuviera mirando a mi hija.
El miedo y la desesperación forman un cóctel letal en mi torrente sanguíneo. Mis
manos no dejan de temblar. Apenas puedo mantenerme en pie sin tropezar, y mis
brazos desnudos están cubiertos de piel de gallina.
—Incluso si lo hiciera, no hay forma de que los policías nos dejen entrar a ese
edificio. Creo que tendremos que quedarnos aquí.
La ira arde en sus ojos oscuros.
—¿Y dices que te importa mucho mi hija?
—Me importa mucho. —Exhalo débilmente—. Doctor Davis. Marcus. Mírela,
mírelos.
Su ira se disuelve en agonía mientras inclina la cabeza hacia atrás. Su cuero
cabelludo es brillante bajo el resplandor de la farola al pie del camino.
—Confíe en ella —insto.
El parpadea.
—¿Qué?
—Solo confíe en ella. Sé que quiere correr allí y sacarla del techo, pero todo lo
que va a hacer es asustar a TJ. Confíe en mí, si yo estuviera en esa cornisa y ¿usted
apareciera…? —Sacudo la cabeza en señal de advertencia—. Empeorará las cosas, se
lo prometo. Sé cuánto ama a su hija; quiero decir, condujo desde Boston para
ordenarme que me mantuviera alejado de ella. Lo cual todavía no entiendo, por
cierto, porque no he hecho nada más que amar a esa chica con todo mi corazón. Y
porque la amo, tengo fe en ella.
Él traga visiblemente. Su enorme manzana de Adán se mueve como si hubiera
otra entidad en su garganta.
—Ella es muy inteligente —digo—. Y sabe lo que está haciendo: ella y yo pasamos
todo el semestre trabajando en un proyecto que requería que pretendiera ser mi
terapeuta. Si alguien puede comunicarse con TJ, es ella. Confíe en ella,
Toda la pelea parece salir de él. Sus enormes hombros se hunden.
Después de un segundo de vacilación, me acerco y toco su brazo
tranquilizadoramente.
Sus ojos se estrechan al principio, pero luego su expresión se suaviza.
—La amas —dice bruscamente.

361
—Sí.
Ambos volvemos nuestra atención a Demi. El tiempo deja de existir. Congelados
como el aire. Congelados como el suelo debajo de mis pies. Congelados como el
miedo en mi corazón. Pasan los minutos, o tal vez son horas. Días. No lo sé.
Lo que sí sé es que no respiro tranquilo hasta que Demi finalmente toma la mano
de TJ y lo ayuda a bajar de la cornisa.

362
CAPÍTULO 41

Demi
Estoy en shock. Todo mi cuerpo está helado y tiembla como una hoja en una
tormenta de viento. Mis ojos parpadean y están enfocados, pero no veo nada. Mis
oídos están funcionando, pero no se registran sonidos. Cuando salgo por las puertas
principales de Casa Bristol y veo a Hunter y a mi padre de pie a un lado, supongo que
no son reales. Un producto de mi imaginación, un producto de mi conmoción. Así que
sigo caminando con mi brazo alrededor de TJ.
—Demi.
Me detengo. Porque eso sonó real. Eso sonó como mi padre.
Pero los policías ahora se están acercando a nosotros, distrayéndome de mi
papá. TJ se ve tan conmocionado como me siento, el pánico inunda sus ojos cuando
uno de los oficiales trata de llevarlo hacia la ambulancia.
—No necesito ir al hospital —protesta—. Demi.
—Sí, lo necesitas —digo en voz baja, dándole un fuerte apretón—. Necesitas
hablar con alguien sobre lo que pasó esta noche.
—Hablé contigo.
Lo hizo, pero he hecho todo lo que puede. El hecho de que seriamente
contempló el suicidio y tomó medidas para tratar de hacerlo, está más allá de mis
capacidades. Además, no tiene más remedio que ir al hospital. Probablemente lo
admitirán en la sala de psicología y lo mantendrán bajo observación durante setenta
y dos horas para asegurarse de que no se lastime a sí mismo ni a los demás.
—Iré a verte en el momento que pueda —aseguro—. Lo prometo.
Eso me da un leve asentimiento. Está totalmente aturdido mientras sigue al
policía hacia la ambulancia que espera.
Me doy la vuelta, y lo siguiente que sé es que los enormes brazos de mi padre me
envuelven por completo. Ya estaba teniendo problemas para respirar. Ahora me
estoy ahogando.
—Papá, por favor —jadeo desesperadamente—. No puedo respirar.

363
Es con gran renuencia que me libera y me pone sobre mis pies. Parpadeo y luego
me abrazan de nuevo, no tan violentamente como antes pero con la misma cantidad
de emoción.
—No tienes idea de lo preocupados que estábamos —dice Hunter con voz ronca.
Papá hace un ruido gutural mientras asiente en un sombrío acuerdo.
—No entiendo —digo lentamente—. ¿Por qué estás aquí?
—Alguien tomó una foto tuya en el techo y muchas personas están tuiteando al
respecto —explica Hunter.
—No, no tú. —Miro a mi padre—. ¿Por qué estás tú aquí? ¿Por qué no estás en
Boston?
—Vine a…
Se detiene por un momento, y Hunter termina suavemente su oración.
—Para verte.
Mi papá sonríe irónicamente.
—No, chico, no necesito que me cubras el culo. —Se encoge de hombros—. Vine
aquí para decirle que deje de verte.
—Papá. —Mi mandíbula cae.
—Lo sé, cariño. Lo siento. Yo solo… —Se pasa una mano por el cráneo calvo—.
Eres mi niña. Te acababan de romper el corazón y no quería que volviera a suceder.
Nico te lastimó y luego vi con quién salías y elegiste ¿justo después? —Inclina su
cabeza hacia Hunter—. ¿Chico rico y atleta de moda? En mi experiencia, esas dos
cualidades indican que es jugador. Parecía una receta para otro corazón roto —gruñe
protectoramente—, y no iba a dejar que eso te ocurriera.
—Estoy segura de que tuviste las mejores intenciones, pero Hunter no es un
jugador. Y como te dije antes, ahora estamos juntos, y solo tendrás que lidiar con eso.
Podrías hacer esto difícil para todos, o podrías aceptar que este es mi nuevo novio. Y
sí, es un jugador de hockey rico, pero… ¡oh mi jodido Dios! —De repente interrumpo
—Demi, lenguaje.
Mi mirada molesta se dirige hacia Hunter y, por primera vez en cinco minutos,
me doy cuenta de que lleva el uniforme de hockey en su mitad inferior.
—¿Qué estás haciendo aquí? ¿Qué hora es? —Me apresuro a sacar mi teléfono
de mi bolsillo—. ¡Son las ocho y media! ¡Tu juego comenzó a las ocho!
—Sí, lo sé.
364
Su encogimiento de hombros descuidado desencadena otra oleada de pánico.
—Entonces, ¿por qué no estás jugando? ¿Qué mierda haces aquí?
—Lenguaje
—¡Papá, lo juro por Dios!
Los labios de Hunter se contraen cuando alcanza mi mano.
—Nena. ¿De verdad crees que solo me pondría el uniforme y jugaría hockey
mientras estás parada en una cornisa a treinta metros del suelo?
—Quince metros…
—¿A mil metros del suelo, con un tipo amenazando con saltar? Uno, eso dice
mucho de lo poco que piensas de mí. Y dos… bueno, no tengo dos, ¿de acuerdo? Uno
es suficientemente malo. Joder, Demi.
—Lenguaje —reprende mi papá.
Hunter le da una sonrisa tímida.
—Lo siento, señor.
—Necesitas llegar a la arena —ordeno—. Necesitamos llevarlo a la arena. —Y
luego me apresuro a pasar junto a ellos—. ¿Dónde está tu auto, papá?
Él dirige el camino hacia su BMW plateado, y me sorprende descubrir que el
motor todavía está encendido, tanto la puerta del conductor como la del pasajero
abiertas y el parachoques trasero del vehículo sobresale hacia la carretera. Guau.
Realmente deben haber estado preocupados.
Papá se desliza detrás del volante, con Hunter a su lado y yo en el centro del
asiento trasero.
—No puedo creer que no estés en el hielo en este momento —digo con
consternación.
—Significas más para mí que el hockey —dice simplemente, y maldita sea si eso
no hace que mi corazón se expanda—. Hazlo pasar por tu terca cabeza.
Me inclino hacia él y alcanzo su mano. Él agarra la mía con fuerza, y sé que debe
sentir lo helados que están mis dedos.
—No tienes idea de lo asustado que estaba —dice él con brusquedad.
—No tan asustado como yo —admito.
Papá me mira bruscamente.

365
—¿Estás segura de que no quieres ir al hospital y que te revisen?
—Estoy bien. Solo en estado de shock. —Me muerdo con fuerza el labio inferior—
. Tenía tanto miedo de que él lo hiciera. No tienen idea.
Las instalaciones de hockey de Briar aparecen a la vista. Papá pasa por alto el
estacionamiento y se detiene directamente enfrente. Para mi consternación, Hunter
no sale inmediatamente del auto.
En cambio, se gira para mirarme a los ojos.
—Sabía que podrías ayudarlo.
—¿Ayudarlo? —La angustia obstruye mi garganta—. Ni siquiera vi que
necesitaba ayuda, Hunter. ¿Cómo pasé por alto todas las señales? ¿Y qué tipo de
psiquiatra voy a ser si ni siquiera puedo ver las señales de advertencia en mis propios
amigos?
—Una psiquiatra brillante —responde papá, su tono severo—. Los seres humanos
no son infalibles, cariño. A veces cometemos errores. A veces fallamos. He perdido
más pacientes en esa mesa de los que mi conciencia puede manejar, ¿pero tú? No
perdiste a tu amigo esta noche. Lo salvaste. —Papá hace un gesto hacia Hunter—. Y
él tiene razón: él sabía que estarías bien. Yo estaba a segundos de subir a ese edificio
como Spider-Man para rescatarte, pero tu novio aquí me convenció de tener fe.
—¿En qué?
—En ti —responde Hunter, y él y papá intercambian una incómoda sonrisa.
Me conmueve verlo.
—Mamá dice que quiere vernos a Hunter y a mí la próxima vez que estemos en la
ciudad —digo después de un momento de vacilación—. ¿Quizás podrías unirte a
nosotros y rehacer el brunch?
Mi padre asiente.
—Estaré allí.
—Gracias. —Me vuelvo hacia Hunter—. Y gracias por venir a salvarme. Dicho
esto, sal de este auto, Monje. Ahora. Si te apuras, probablemente puedas prepararte
a tiempo para jugar en el segundo período. —Mis dientes se clavan en mi labio
nuevamente—. ¿Estarías terriblemente molesto si no entro a ver el partido? Necesito
algo de tiempo para procesar lo que pasó esta noche. Solo… descomprimir, ¿sabes?
Y quiero llamar a mi mamá.
Hunter acuna mi mejilla.

366
—Está absolutamente bien. ¿Quizás tú y tu papá puedan tomar un café y
calentarte? Tus manos se están congelando. —Él mira a mi padre expectante.
Papá responde con un firme asentimiento.
—Yo me ocuparé de ella. Ve a jugar tu juego, chico.
—Iré a buscarte después —prometo a Hunter.
Se inclina para plantar un casto beso en mis labios, luego salta del auto. Las
lágrimas llenan mis ojos mientras lo veo correr hacia la entrada de la arena.
—Está bien —dice papá con brusquedad—. Estoy seguro de que su ausencia no
lastimó demasiado a su equipo.
—No estoy llorando por eso —interrumpo entre sollozos—. Ni siquiera sé por qué
estoy llorando. Las lágrimas comenzaron a llover sin razón alguna.
—No, no sin razón. El shock se está desvaneciendo y finalmente te está
golpeando: la gravedad de lo que sucedió esta noche. —La sonrisa de mi padre está
teñida de tristeza—. Ven aquí, cariño, e iremos a algún lado y hablaremos. ¿De
acuerdo?
Froto mis mejillas llenas de lágrimas, luego asiento y alcanzo la manija de la
puerta.
—Gracias por estar aquí, papi.
—Siempre.

367
CAPÍTULO 42

Demi
Siento que he corrido dos maratones y que he ido a la guerra en una noche
cuando Hunter y yo pasamos por su puerta más tarde.
Su equipo ganó el juego, así que todos están celebrando esta noche. Pero
decidimos abandonar el after-party, junto con Summer y Fitz. Y Brenna, quien dijo
que preferiría comunicarse por Skype con su novio que “lidiar con un montón de
chicos borrachos y cachondos babeando por ella”.
La casa está completamente oscura y silenciosa mientras todo el grupo entra.
—Está bien, esto es jodidamente espeluznante —comenta Brenna.
—No se siente bien cuando ellos no están aquí —coincide Summer.
—¿Quién? —pregunto—. ¿Hollis y Rupi?
—Sí. —Summer agita una mano hacia el oscuro pasillo—. Escucha.
Arrugo mi nariz.
—¿Qué cosa?
—¡Exactamente!
Cuando entramos en la sala de estar, las inquietantes, aunque pequeñas notas
de una canción familiar, salen del teléfono de Brenna. Es “The Sound of Silence” de
Simon y Garfunkel. Me echo a reír mientras ella lo levanta solemnemente para que
todos lo escuchen.
Ella tiene un punto, sin embargo. Esto es lo más silenciosa que he escuchado esta
casa.
—¿A dónde fueron, de todos modos?
—No tengo idea —responde Hunter—. Hollis dijo que era una sorpresa.
—¿Una sorpresa para quién?
—Para Rupi
—Entonces, ¿por qué no les dijo al resto de ustedes? —respondo.

368
—Porque esa era una sorpresa.
Dejo escapar un suspiro.
—No entiendo a ese tipo.
—Nadie lo hace —dice Brenna con franqueza—. No desperdicies más neuronas
tratando de hacerlo.
—De todos modos, si nos disculpan —anuncia Hunter—. Semi y yo nos vamos a
la cama. Ella tuvo una noche difícil.
—Lamento que hayas tenido que pasar por eso —dice Summer con simpatía. Ella
y yo no somos muy unidas, pero me sorprende con un abrazo lo suficientemente
fuerte como para robarme el aliento.
—Gracias. Fue aterrador, no voy a mentir.
—Espero que tu amigo esté bien —dice Fitz roncamente.
—Yo también.
Me pregunto qué harán los psiquiatras en el hospital con el estado mental de TJ.
Creo que sufre de depresión, y definitivamente tiene sentimientos de autoestima
peligrosamente bajos. Espero que con quien sea que hable le brinde la ayuda y la
orientación que necesita.
Estoy segura de que la escuela o la policía ya contactaron a su familia, y estoy
planeando verlo en el momento en que tenga permitido visitas. TJ siempre estuvo
allí para mí cuando necesitaba hablar, cuando necesitaba que alguien escuchara, y
planeo hacer lo mismo por él.
Pero esta noche no quiero pasar otro segundo reviviendo lo que sucedió en ese
techo. Papá y yo lo discutimos detenidamente mientras tomábamos una taza de café
en mi cocina, y el orgullo que brillaba en sus ojos cuando describí lo que le dije a TJ
para que bajara de la cornisa hizo que mi corazón se apretara de emoción. Espero que
finalmente acepte mi decisión de renunciar a la escuela de medicina. Tal vez algún
día él también esté orgulloso de eso.
Reviso mi teléfono cuando entramos en la habitación de Hunter. Un millón de
mensajes me esperan. Pippa, Corinne, Darius, Pax, mi madre e incluso uno de Nico,
a quien desbloqueé después de Navidad. Dice que escuchó sobre TJ, está contento
de que ambos estemos bien y que soy una muy buena amiga. Es un mensaje dulce, y
hago una nota mental para responderle a él y a todos los demás mañana.
—Felicitaciones por tu victoria —digo a Hunter.
—Felicitaciones por salvar la vida de alguien.

369
—Me siento tan mal por él —admito—. Siempre ha sido tímido, reservado. Pero
no pensé que fuera suicida, Hunter. Realmente no lo hice.
—Lo sé, bebé.
—Desearía que él me hubiera hablado de eso y compartiera sus sentimientos, en
lugar de dejar que las cosas se pusieran tan mal que sintiera que su única opción era
suicidarse —Me trago el nudo de dolor en mi garganta—. Yo solo… sabes qué, ya no
puedo hablar de esto esta noche. Solo distráeme. Por favor.
—Claro. —Levanta una ceja—. ¿Quieres que te cuente sobre la llamada que recibí
del agente de Garrett hoy?
El pánico vuela a través de mí.
—¡Oh Dios mío! ¡No!
—¿Qué quieres decir con no?
—Garrett dice que no se te permite tener un agente. Va en contra de las normas
de la ANAC…
—No te preocupes, está bien —interrumpe Hunter con una sonrisa—. Él solo
llamó para saludar. Un saludo muy no oficial. Y, bueno, tal vez también hubo una
expresión no oficial de interés en ambos lados.
—¿Ambos? ¿Estás interesado? —Intento retener una sonrisa de satisfacción.
Sabía que llamar a Garrett sería el empujón que Hunter necesitaba.
Asiente.
—Quiero decir, ni siquiera sabemos si algún equipo me querrá después de
graduarme…
—Lo harán.
—…pero si uno lo hace, y es un buen trato… —Se calla.
—¿Firmarás?
—Firmaré. Pero… —Me rodea la cintura con el brazo y me atrae hacia él—. Eso
significa que debes postularte a las escuelas de posgrado en cualquier ciudad en la
que aterrice. O —reflexiona—, supongo que podemos ver dónde aterrizas tú y luego
le diré al agente de G que me ponga en ese equipo.
—Lo resolveremos.
Me encanta cómo ya estamos haciendo planes para el futuro. ¿Y por qué no?
Estoy emocionada por eso. No quiero nada más que trabajar para mi maestría y abrir
una práctica de asesoramiento, mientras el hombre que amo juega…
370
—Oh, joder —espeto—. ¡Olvidé decirte que te amo!
La sobresaltada mirada de Hunter se dirige a la mía. Entonces comienza a reír.
—¿Disculpa qué?
—Olvidé decirte que te amo. Quería decirlo la noche que lo dijiste, pero…
—No estabas lista, lo entiendo. —Su voz sale ronca.
—No era el momento adecuado, dadas las circunstancias. Pero te amo. —Siento
mis mejillas calentarse. Nunca pensé que me enamoraría del señor Hockey, con sus
engreídas sonrisas y su extraño sentido del humor. Pero la vida está llena de extrañas
sorpresas—. Te amo, Hunter Davenport.
—Te amo, Demi Davis. —Se inclina para besarme. Mientras tanto, sus cálidas
palmas se deslizan debajo de la parte posterior de mi camisa para acariciar mi
espalda, y luego chilla de horror—. Mierda, eres como un bloque de hielo, bebé. Ven
aquí.
Sonrío cuando él comienza a quitarme la ropa expertamente.
—Si intentas calentarme, deberías ponerme más ropa.
—No, debería ponerme a mí sobre ti.
Mueve las cejas juguetonamente y me empuja hacia su cama. Luego levanta la
esquina del edredón y nos arrastramos debajo, nuestros cuerpos desnudos
enredados.
Desliza una mano entre mis piernas, sondeando, acariciando suavemente.
—¿Cómo es que ya estás tan jodidamente húmeda?
—Eso es lo que sucede cuando tú estás cerca —murmuro, y luego mis dedos
encuentran su polla. Grande, gruesa, muy cálida.
Excepto que me roba el placer, apartando mi mano con un grito indignado.
—¡Oh, Dios mío, Demi! Nunca toques mi polla otra vez.
Suelto un aullido de risa.
—¿Las manos están demasiado frías?
—Demasiado frías es un eufemismo. Nop. Nop, nop, nop, nop. No tienes
permitido tocarme esta noche. —Hunter me empuja sobre mi espalda, toma mis
muñecas con su mano izquierda y me pasa los brazos por la cabeza—. No te muevas
—advierte.
—¿O qué?
371
—O no te voy a follar.
Hago una mueca.
—Qué cruel.
—No, lo que es cruel es ese crimen de guerra que acabas de cometer contra mi
pene.
La risa sacude mi cuerpo. Amo a este chico. Nos divertimos mucho juntos, sin
importar las circunstancias. Podríamos estar estudiando o sentados en una celda en
la cárcel o acostados desnudos en la cama, y él nunca dejaría de hacerme reír.
Su agarre se aprieta en mis muñecas.
—Te lo estoy advirtiendo…
—Ah bien. Adelante, haz lo tuyo.
Sonriendo, baja la cabeza para besarme, y dejo que me seduzca con su boca, su
lengua y sus dedos callosos. Eventualmente me libera, pero mantengo mis manos
sobre mi cabeza, dejándolo que se salga con la suya. Su boca es cálida y húmeda
mientras se cierra alrededor de mi pezón. Chupa suavemente, gira su lengua
alrededor de esa dolorida punta, y mis caderas se mueven inquietas, buscando alivio.
Hunter se extiende entre nosotros, sus nudillos rozan mi clítoris antes de que un
largo dedo se deslice dentro de mí.
—Aw, joder —gime. Su boca caliente permanece pegada a mi pecho mientras
comienza a tocarme—. Jesucristo, cariño, necesito estar dentro de ti.
Él se está moliendo descaradamente contra mi pierna desnuda, su polla dejando
marcas de líquido preseminal en mi carne.
Me quejo impaciente cuando sale de la cama a buscar un condón.
—¡Deberías haber hecho eso primero! —regaño.
Él responde alegremente.
—Por favor, no me regañes cuando estoy a punto de darte un orgasmo.
—¿Quién dice que me vas a dar un orgasmo?
Se agarra la polla y la menea hacia mí.
—Este chico.
Otra risa se estremece a través de mí, pero se transforma en un gemido gutural
cuando Hunter se sube encima de mí y entra en mi coño en un deslizamiento suave.
Me llena por completo, mi cuerpo se estira para acomodarlo, y le acaricio los
372
musculosos músculos de la espalda mientras me folla con movimientos lentos y
dulces.
—Te amo mucho —susurro.
—Yo también te amo.
Sus caderas se retiran, luego se flexionan hacia adelante en un profundo empuje
que me hace ver estrellas.
El placer forma un nudo apretado en mi núcleo y luego se desenreda lentamente,
cintas de calor viajan a través de mi cuerpo. Ya no tengo frío. Estoy ardiendo. El
cuerpo de Hunter es un horno. Su lengua es caliente y ansiosa. Su polla provoca las
sensaciones más increíbles dentro de mí, avivando mi excitación.
Cuando el orgasmo llega, lloriqueo y me aferro a él. Se traga mis gemidos con
codiciosos y desesperados besos, y luego gruñe roncamente mientras cede a su
propia liberación.
—Nunca me cansaré de esto —gruñe. Él nos da la vuelta para que yo esté
acostada sobre su cálido pecho.
—Es bueno que nunca tengas que hacerlo —bromeo, todavía temblando por las
réplicas de la liberación.
Sus fuertes brazos me envuelven de forma segura.
—Oh enserio. Entonces, ¿qué es lo que estás diciendo? ¿Vamos a estar juntos
para siempre?
Sonriendo, miro su hermoso rostro. Luego pongo un ligero beso sobre sus labios.
—Eso es exactamente lo que estoy diciendo.

373
EPÍLOGO

Demi
Son las once de la noche del domingo y estamos en el sofá de Hunter viendo mi
programa favorito. Episodio de esta noche: Magos que Matan. Summer está
profundamente dormida al otro lado del sofá. Brenna está acurrucada en un sillón,
mirando fascinada la pantalla, mientras Fitz se instala en el otro sillón, todavía
indeciso con el episodio. Llevamos apenas diez minutos y ya ha dicho las palabras
“Esto está jodido” media docena de veces.
—Juro por Dios que si la cabeza degollada aparece en el sombrero del mago, me
levanto y me voy —advierte Fitz.
Hunter se inclina hacia adelante cuando su teléfono suena en la mesa de café.
—Oigan, es Hollis.
—Responde —ordena Brenna—. Averigua cuándo volverán a casa.
—Pero es una videollamada —dice Hunter quejándose.
—¿Y qué, necesitas retocarte el maquillaje? —Se burla ella.
Yo me río.
—Lo que sea.
Él presiona un botón, y un momento después una explosión de ruido sacude la
sala de estar.
—¡AHHHHHHHH! ¡CHICOS!
Summer se levanta en posición sentada, completamente despierta en un
instante.
—¿Qué mierda? ¿Qué pasa? —exige, frotándose los ojos alarmada.
—¡Chicos! ¡¿Pueden oírnos?! —Es Rupi, estridente y preocupada—. ¡Mike! ¡No sé
si pueden escucharnos!
—¡Pueden escucharnos, bebé!

374
—¡Podemos escucharte! —dice Hunter con exasperación—. ¿Qué demonios?
¿Dónde están? ¿Por qué es tan brillante?
Miro su teléfono, pero tampoco puedo entender dónde están. Es de día, eso es
seguro. ¿En qué zona horaria están?
Brenna se levanta de un salto y se acomoda en el brazo del sofá para ver mejor,
mientras Summer mira por encima de mi hombro. Fitz no deja su silla, aunque puedo
decir que su interés se centra firmemente en la conversación.
—Estamos en Nepal —revela Hollis.
Todos nos congelamos.
—¿Qué quieres decir con que están en Nepal? —exige Brenna.
—Quiero decir que estamos en Nepal. ¡Amigo, nos quedaremos en el lugar más
genial de todos! Es como en la cima de una montaña y hay un monasterio budista ahí
mismo, y, ¡oh, Davenport! ¡Hay monjes reales aquí, y estos tipos no tienen sexo en
absoluto! Muchos de ellos hicieron un voto de silencio, así que realmente no puedo
obtener ningún detalle para ti, pero…
—Hollis —interrumpe Summer—. ¿Por qué están en Nepal?
Rupi vuelve a entrar en la imagen, sus perfectos dientes blancos brillando bajo el
sol de las montañas nepalesas, o donde sea que estén.
—¡Estamos en nuestra luna de miel! —grita ella.
Jadeos de Summer. El resto de nosotros miramos boquiabiertos el teléfono.
—¿Es esto una broma? —pregunta Brenna, entrecerrando los ojos oscuros.
—¡No! —responde Hollis. Su rostro y el de Rupi llenan toda la pantalla, y no puedo
negar que nunca he visto a dos personas más felices—. ¡Nos casamos el viernes! Lo
siento, sé que ustedes querrían venir. Y Fitz, lo sé, lo sé, siempre has soñado con ser
mi padrino…
—Siempre —dice Fitz secamente.
—Lo siento, hombre, te lo compensaré. Tendremos una boda real este verano.
En India, y todos están invitados.
—¿Qué está pasando? —Summer suena completamente desconcertada.
—¿En serio se casaron? —pregunta un incrédulo Hunter.
—Sí, lo hicimos en un juzgado en Boston. Nuestro testigo fue un tipo que
intentaba salir de una multa de tráfico.

375
Reprimo una risa.
—Y ahora están en su luna de miel en Nepal —dice Brenna, cada palabra sale
lentamente y llena de desconcierto—. Pero van a celebrar una boda oficial este
verano. En India.
—¡Sí! —dice Rupi con orgullo—. ¿No es esto increíble?
Nadie responde.
El breve silencio invoca un chillido de su garganta.
—¿Ninguno de ustedes va a felicitarnos? —exige ella, con los ojos en llamas.
Eso nos pone en acción, y pronto todos estamos soltando nuestras felicitaciones.
—¡Estamos muy felices por ustedes! ¡Lo prometo! —asegura Summer, y no hay
nada falso al respecto—. Estamos aturdidos. No esperábamos que se fugaran para
casarse.
—¡Es por eso que la gente se fuga, porque nadie lo espera! —canta alegremente
Rupi.
—Entonces, ¿cuánto tiempo se quedarán en Nepal? —dice Fitz hacia el
teléfono—. ¿Cuándo estarán en casa?
—Volveremos en un año —dice Hollis.
—¿Un año? —Summer resuena con asombro—. Pero…
—¿Qué pasa con tu trabajo? —pregunta Hunter a Hollis.
—Rupi, ¿qué pasa con la escuela? —Empiezo a hablar
—Renuncié. —Hollis.
—Me salí. —Rupi.
Los miro boquiabierta a ambos.
—Ni siquiera he elegido una especialidad —dice Rupi, agitando una mano
indiferente—. No me importa la universidad.
—Y no me importa mi trabajo —interviene Hollis—. Davenport dijo que
deberíamos viajar, así que eso es lo que estamos haciendo.
Miro a Hunter como para decir ¿qué mierda?
—Le aconsejé que llevara a Rupi a una escapada de fin de semana o un viaje en
el verano —responde Hunter—. ¡No fugarse y huir a la India!
—Nepal —corrige Hollis—. Dios, presta atención, amigo.
376
—Bueno. —Summer se aclara la garganta—. Estamos encantados por ustedes.
No puedo creer que estén casados.
Yo tampoco puedo, pero Rupi y Hollis parecen locamente felices, y ¿quién soy yo
para juzgar?
—Está bien, chicos, son como las ocho de la mañana aquí y tenemos planeado
un gran día —anuncia Rupi con su voz aguda y mandona.
—Volveremos a llamar en unos días —asegura Hollis—. O un mes. Lo que sea.
¡Los amo, chicos! ¡Regresaremos en un año!
La llamada se desconecta.
Y todos intercambiamos miradas desconcertadas.
—Ella abandonó la universidad —dice Brenna, sonando impresionada
—Se casaron —dice Fitz, sonando horrorizado.
—Ella solo tiene diecinueve. —Me doy cuenta.
—Sí, pero en defensa de Rupi, ella sabía que se casaría con Michael Hollis en el
momento en que lo conoció —señala Summer.
—Cierto —concuerda Brenna.
—Se divorciarán en una semana o estarán juntos para siempre. —Predice Hunter
con un suspiro—. No hay nada intermedio con esos dos.
Summer mete su cabello dorado detrás de sus orejas.
—Estoy feliz por ellos, de verdad. Pero mierda, eso salió de la nada.
Hunter sacude la cabeza varias veces, como si tratara de salir del aturdimiento.
—Bien entonces. Eso fue… fascinante. —Levanta el control remoto—.
¿Deberíamos seguir mirando? Estábamos a punto de descubrir si la cabeza degollada
termina en el sombrero del mago.
—Voy a subir a jugar Fortnite —dice Fitz quejándose.
—Me voy a dormir —dice Summer.
Brenna se pone de pie.
—Voy a ver si Jake todavía está despierto para poder contarle sobre esta última
noticia.
—Aguafiestas —acuso.

377
Mientras los compañeros de cuarto de Hunter se dispersan y desaparecen, él me
acerca más a su cuerpo cálido y musculoso.
—¿Qué dices, bebé? ¿Subimos?
Inclino mi cabeza y le sonrío.
—Síp síp.
Hunter me fulmina con la mirada.
—Te estás burlando de mí.
—Bueno, sí. No estaba tratando de ocultarlo.
Lo siguiente que sé es que estoy de espaldas y sus musculosos brazos me sujetan
al sofá.
—¿Qué tal si yo me burlara de ti? —gruñe.
Pongo los ojos en blanco.
—Te burlas de mí todo el tiempo, Monje.
—Exmonje —corrige, y un brillo diabólico ilumina sus ojos al mismo tiempo que
me doy cuenta de la erección presionando contra mi muslo.
—Hablar con Hollis te pone duro, ¿eh? —Hago un ruido con simpatía—. No te
preocupes, bebé, él volverá en un año.
La risa de respuesta de Hunter me hace cosquillas en el rostro. Baja su boca a la
mía y me besa, un beso fugaz.
—Ambos sabemos quién me pone duro, y no es Mike Hollis.
Parpadeo hacia él inocentemente.
—Oh. ¿Quién es, entonces?
—Brenna.
Mi mandíbula se abre de golpe.
—Oh, jodido imbécil …
Riendo histéricamente, Hunter rueda sobre su costado, mientras golpeo un puño
contra su amplio pecho.
—No puedo creer que hayas dicho eso —acuso.
Todavía está temblando de risa.
—Entonces, ¿está bien que Hollis me ponga duro, pero no Bee? ¿Es así?
378
—¡Exactamente! Porque ella es la chica más caliente de todas y nunca puedes
fantasear con ella. Solo se te permite fantasear conmigo.
Lo fulmino con la mirada, pero él solo me da una linda sonrisa.
—Confía en mí, eres la única en la que pienso —asegura.
—Bien. —Me giro para estar acostados uno frente al otro—. Y yo soy la única por
la que tienes permitido tener una erección. —Para puntualizar, deslizo mi mano
debajo de la cintura de su pantalón de chándal—. Esto es mío.
—Tuyo —concuerda mientras cierro mi puño alrededor de su ardiente y dura
longitud. Jadea cuando lo bombeo lentamente—. Nena. Cualquiera podría entrar
ahora mismo…
Ignoro la advertencia y sigo acariciándolo.
—Entonces espero que sean lo suficientemente educados como para darse la
vuelta e irse.
—Nadie en esta casa es educado —responde Hunter, pero tampoco está alejando
mi mano. Tampoco intenta detenerme cuando le bajo los pantalones para revelar su
polla. Se estira hacia mí, larga y gruesa, y mi boca se hace agua.
Me deslizo fuera del sofá y me pongo de rodillas frente a él.
—Dámela —ordeno.
Sus ojos chisporrotean, llenos de lujuria.
—¿Realmente vas a hacer esto, justo aquí?
En lugar de responder con palabras, uso mi lengua.
—Oh, mierda —gime.
Mientras lamo la punta de su polla, lo miro y le guiño un ojo.
Su rostro sexy está inundado de deseo.
—Eres la mejor novia del mundo.
—Lo sé. —Luego lo atraigo a mi boca y lo chupo felizmente.
Las manos de Hunter ahuecan la parte posterior de mi cabeza. No trata de
guiarme, solo juega con mi cabello, enroscándolo alrededor de sus largos dedos
mientras se mece suavemente en mi boca. Me encantan los ruidos que hace,
discretos y roncos. Me encanta su sabor, el calor de él. Me encanta este poder
femenino de figurativamente ponerlo de rodillas mientras literalmente estoy sobre
las mías.

379
—Oigan, chicos, ¿están…? ¡Oh, Dios mío! ¡Vaya! —La voz y los pasos de Brenna
se acercan y retroceden casi simultáneamente—. Por amor a la mierda. —Su grito
ahogado llega mientras sus pasos se devuelven por las escaleras.
—¿Ves? —murmuro, quitando mi boca de Hunter—. Son educados.
Él comienza a reír de nuevo. No parece en absoluto preocupado por el hecho de
que Brenna acaba de presenciar nuestro momento sexy. Tampoco me molesta. Nada
y nadie más existe cuando estoy con este chico. Mi mundo se reduce a su risa ronca,
su polla dura, el amor brillando en sus hermosos ojos.
—Mío —susurro de nuevo, antes de envolver mis labios alrededor de él.
Hunter me acaricia el cabello y me mira.
—Tuyo —susurra en respuesta.

FIN…

380
Hollis
Nepal
—Llámame loco, pero no creo que ellos estuvieran felices por nosotros —anuncio
después de finalizar la videollamada.
—Lo sé, ¿verdad?
Mi chica pisotea indignada.
Algunas personas la llaman demasiado dramática. Personalmente, creo que ella
a veces minimiza la mierda. Quiero decir, ¿qué sentido tiene vivir si no te lanzas de
cabeza a la vida? ¿Y cómo haces eso? Bueno, significa sentir todos los sentimientos
cuando surgen. Significa gritar cuando estás enojado y bailar desnudo bajo la lluvia
cuando estás feliz. Realmente no es tan difícil.
—Simplemente no lo entienden —agrega Rupi con un fuerte suspiro—. Pero eso
está bien. La mayoría de la gente no lo entiende.
—Nop —concuerdo—. ¿Quieres saber por qué?
Sus ojos marrones brillan con entereza.
»Porque la mayoría de las personas son estúpidas.
—Exactamente.
—Exactamente.
Asiento con fervor.
—No saben cómo vivir.
—Exactamente.
—Exactamente —gimo felizmente—. Joder, te amo.
—No maldigas —ordena Rupi—. Pero yo también te amo. —Luego se lanza a mis
brazos.
La atrapo fácilmente, porque mide metro y medio y apenas pesa cincuenta kilos.
Me rodea con los brazos alrededor del cuello, me pasa las piernas por las caderas y se
aferra a mí como un mono, y una parte feliz de mi cerebro da vueltas y saltos y
jodidamente triples volteretas porque esta es mi esposa.

381
Ahora estamos casados y no me arrepiento de nada. Rupi Miller-Hollis voló a mi
vida como un tornado y me destruyó. Como, en el buen sentido. Ella es la única mujer
en el mundo que me entiende. Ella me entiende, amigo. Ella entiende que la vida se
trata de perseguir lo que quieres y no importa una mierda lo que otras personas
piensen de ti.
Sabe que la gente piensa que ella está loca. A ella no le importa.
Y sé que la gente piensa que yo estoy loco. Y adivina qué, tampoco le importa.
—¡Este año va a ser mágico! —declara Rupi mientras entierra su rostro en la curva
de mi cuello.
Sí. Lo será totalmente. Quiero decir, estoy mirando a los jodidos Himalayas en
este momento. Este paisaje montañoso es una locura, hermoso y diferente a todo lo
que había visto antes. Olvídate de Nueva Inglaterra. Aquí es donde necesito estar.
Demonios, tal vez subiremos al Everest mientras estemos aquí. Quiero decir, no
puede ser tan difícil, ¿verdad? Sin embargo, podría necesitar comprar diferentes
zapatos para Rupes.
Estoy emocionado de explorar el mundo con ella. No me malinterpreten, sé que
discutiremos como perros y gatos y nos gritaremos el uno al otro todo el día. Pero
también sé que nos vamos a follarnos los sesos, a tomarnos de las manos y a
acurrucarnos toda la noche. Eso es lo que hacemos.
—¿Tienes hambre? —pregunto a mi esposa.
—¡Me MUERO de hambre! —dice apasionadamente.
—Lo mismito. Vamos a buscar a ese monje para que pueda alimentarte.
Y luego me dirijo hacia nuestra pequeña cabaña sin ponerla sobre sus pies.
Todavía está envuelta alrededor de mí como hiedra, feliz, acogedora y cálida en mis
brazos.
Justo donde ella pertenece.

FIN

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LLAMA
Si tú o alguien que conoces está teniendo pensamientos suicidas o
considerando hacerse daño, por favor llama a un ser querido o contacta
los servicios de aquí. Siempre ahí alguien para escuchar. Eres importante.

Estados Unidos
Linea Nacional de Prevención de Suicidios
1.800.273.8255

Canadá
Servicio de Prevención de Suicidio de Canadá
1.833.456.4566

Línea Global
Asociación Internacional Para la Prevención del Suicidio (AIPPS)
https://www.iasp.info/

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SOBRE LA AUTORA

Elle Kennedy, autora de libros más vendidos del New York Times, USA
Today y Wall Street Journal, creció en los suburbios de Toronto, Ontario, y
tiene una licenciatura en inglés de la Universidad de Nueva York. Desde
temprana edad, supo que quería ser escritora y comenzó activamente a
perseguir ese sueño cuando era adolescente. Le encantan las heroínas fuertes
y los héroes alfa sexys, ¡y el calor y el peligro son suficientes para mantener las
cosas interesantes!

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Realizado sin fines de lucro para promover la lectura.
Apoyemos a la autora comprando el original.

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