Está en la página 1de 10

Revista Española de Sociología (RES) 2020 © Federación Española de Sociología doi:10.22325/fes/res.2020.

25

Debate / Controversy

Entre la docencia carismática y la burocratización de la enseñanza:


las crisis de la sociología y los dilemas de su aprendizaje / Between
charismatic teaching and the bureaucratization of education: the crisis
of sociology and the dilemmas of its learning
Jorge Sola
Departamento de Sociología: Metodología y Teoría, Universidad Complutense de Madrid
Instituto Transoc (UCM)
jorgesola@cps.ucm.es

Igor Sádaba
Departamento de Sociología: Metodología y Teoría, Universidad Complutense de Madrid
Instituto Transoc (UCM)
igor.sadaba@cps.ucm.es

César Rendueles
Departamento de Sociología: Metodología y Teoría, Universidad Complutense de Madrid
cesar.rendueles@cps.ucm.es

Recibido / Received: 15/10/2019


Aceptado / Accepted: 26/11/2019

Resumen Abstract

En este artículo se ofrecen una serie de reflexio- This article offers a discussion of some of the di-
nes tentativas sobre algunos de los dilemas que lemmas posed by the teaching of sociology, link-
plantea la docencia de la sociología, poniéndolos ing them to the state of crisis experienced by the
en conexión con el estado de crisis que vive la dis- discipline and the social and educational changes
ciplina y los cambios sociales y educativos que han that have accompanied its evolution. In particular,
acompañado su evolución. En particular, deseamos we aim to address three kinds of questions: how
plantear tres tipos de cuestiones: ¿cómo afrontar to deal with the epistemic fragmentation and the
en nuestra práctica docente la fragmentación epis- public decline of sociology in our teaching prac-
témica y el declive público de la sociología?, ¿cómo tice?; how to focus the teaching of the sociological
reenfocar la enseñanza de la disciplina —en con- contents —specifically, of subjects such as theory
creto, de materias como la teoría y los métodos— and methods— to achieve that our students learn
para lograr que nuestros/as estudiantes aprendan to do sociology?; and how can collective debate and
a hacer sociología? y ¿de qué modo el debate colec- cooperative work help us to improve our teaching
tivo y el trabajo cooperativo nos pueden servir de strategies?
ayuda para mejorar nuestras estrategias docentes?

Palabras clave: docencia; sociología; crisis; Keywords: teaching; sociology; crisis; frag-
fragmentación; innovación. mentation; innovation.

*Autor para correspondencia / Corresponding author: Jorge Sola. jorgesola@cps.ucm.es.


Sugerencia de cita / Suggested citation: Sola, J., Sádaba, I., Rendueles, C. (2020). Entre la docencia carismática y la burocratización de la enseñanza:
las crisis de la sociología y los dilemas de su aprendizaje. Revista Española de Sociología, 29 (2), 419-427.
(Doi: http://dx.doi.org/10.22325/fes/res.2020.25)

RES n.º 29 (2) (2020) pp. 419-427. ISSN: 1578-2824


419
Entre la docencia carismática y la burocratización de la enseñanza: las crisis de la sociología y los dilemas...

INTRODUCCIÓN pero sí parece razonable intentar encontrar algunas


respuestas tendencialmente confluentes acerca de
El debate sobre la docencia de la sociología la naturaleza, los objetivos, los métodos o los logros
remite, en diversos aspectos, a la situación de la de la disciplina que hemos de enseñar. En lugar de
sociología como disciplina y a los cambios sociales extraviarnos por discusiones bizantinas, podemos
y educativos que han acompañado su evolución re- seguir la pista de Carlos Moya —“sociología es
ciente. Dicho de otro modo, a la hora de reflexionar lo que hacen los sociólogos”— e intentar formar-
sobre la enseñanza contemporánea de la sociología nos una imagen de lo que hacen (o hacemos) hoy
—en particular, del grado de Sociología—1 debe- sociólogos y sociólogas, a fin de transmitírsela a
mos tomar en consideración tanto la percepción de nuestros estudiantes: pensar en los problemas, los
un estado de crisis crónica de la disciplina como la métodos y los hallazgos de nuestras investigacio-
transformación de la relación de la sociología con nes, pero también en los clientes que las financian
su contexto académico y, más en general, públi- y el público al que van dirigidas, o en los enfoques
co. El debate sobre los contenidos y destrezas que teóricos que las guían y los “estilos” que adoptan.
deben priorizarse en el grado, los modos prácticos El escollo con el chocaremos de inmediato es el
para lograr su aprendizaje en clase o su conexión estado de hiperfragmentación de nuestro campo de
con el mercado laboral y la esfera pública depen- conocimiento. La sociología se parece a la mansión
den, en buena medida, de cuál sea nuestra visión Winchester, un edificio que se fue construyendo
de los problemas que atraviesa la sociología y de desordenadamente y que, aunque contaba con una
los cambios de todo tipo —desde la evolución del gran extensión y más de 500 cuartos, tenía escale-
resto de ciencias sociales a la difusión de nuevos ras que no llevaban a ninguna parte y puertas que
dispositivos tecnológicos, pasando por las trans- daban a la pared o al vacío2. El desarrollo histórico
formaciones en la educación superior— que se han de la sociología ha consolidado institucionalmente
sucedido a su alrededor. Con esta consideración en esta atomización: cada vez hay más departamen-
mente, lo que viene a continuación es un conjunto tos, revistas y profesores, pero trabajando con
de reflexiones colectivas y tentativas sobre algunos “paradigmas” diferentes y en áreas cada vez más
aspectos de la docencia de la sociología, que he- especializadas, lo que conduce a una creciente dis-
mos ordenado en tres puntos que descienden de lo persión temático-metodológica y entorpece la inte-
más general o abstracto a lo más práctico o con- gración de la teoría y la investigación empírica3. El
creto. resultado final es una situación de insularidad que
dificulta la comunicación científica y, por ende, el
avance del conocimiento.
La sociología y sus crisis Este no es el lugar para abordar las causas,
los efectos y las alternativas a este estado de
¿Qué es exactamente la sociología? Esta pre- fragmentación —asunto sobre el que es posi-
gunta sobrevuela la práctica docente de la discipli- ble que ni siquiera nosotros tres nos pusiéramos
na y cualquier debate sobre ella. Sería absurdo tra- de acuerdo— pero sí conviene señalar que es un
tar de ofrecer una definición consensuada —como obstáculo con el que hemos de contar a la hora de
bromeaba Raymond Aron, “los sociólogos solo esta-
mos de acuerdo en un punto y es en la dificultad de 2 Esta metáfora es utilizada por Duncan Watts (2017)
definir la sociología” (cit. en Boudon, 1981: 15)—, —­quien a su vez la toma de un artículo del editor de
Administrative Science Quarterly— en referencia al
conjunto de ciencias sociales, lo que muestra que no es
1 No se debería perder de vista que existe un amplio aba- un problema exclusivo de la sociología, aunque quizá en
nico de asignaturas de sociología en otros grados (como ella sea más acusado que en otras.
Economía, Ciencia Política, Trabajo Social o Relaciones 3 Un ejemplo reciente de este diagnóstico, en un tono un
Laborales), cuya docencia plantea una serie de proble- tanto catastrofista, es el de John Goldthorpe (2010),
mas en parte diferentes a los habituales en el grado en pero puede encontrarse en otros autores con visiones
Sociología. distintas de la sociología.

RES n.º 29 (2) (2020) pp. 419-427. ISSN: 1578-2824


420
Entre la docencia carismática y la burocratización de la enseñanza: las crisis de la sociología y los dilemas...

enseñar sociología. Por otra parte, es cierto que se esfuercen por introducir a los estudiantes en la
tras las “grandes batallas” de la época heroica de sociología realmente existente y animarles a formar
la sociología —“positivistas” frente a “críticos”, su propio juicio crítico. Un buen modo de hacerlo es
“cualitativistas” frente a “cuantitavistas”, etc.— preguntarnos qué tipo de investigaciones, informes
muchos docentes hemos aprendido a desconfiar de y ensayos “modélicos” nos permitirían mostrar a
los falsos dilemas y a convivir con cierto desorden los estudiantes lo que puede ofrecer la mejor socio-
epistémico. Y las urgencias del publish or perish logía en toda su diversidad.
desaconsejan malgastar el tiempo en buscar solu- Dicho esto, hay que recordar que la “crisis de
ciones a problemas que quizá no las tengan. Pero la sociología” es un tópico que acompaña a la dis-
por mucho que tratemos de minimizarlo, este estor- ciplina casi desde su fundación5; hasta el punto de
bo reaparecerá en cuanto nos dispongamos a expli- que esta autopercepción crítica puede entenderse
car a nuestros estudiantes cuáles son las “reglas como un mecanismo endógeno de cambio científi-
del método” en sociología. co. Se podrían describir las etapas del pensamiento
Imaginemos que tras convencerles de que la sociológico en virtud de las crisis que en distintos
sociología es una ciencia que sigue el método hipo- momentos históricos los sociólogos han creído ne-
tético-deductivo les pedimos que echen un vistazo cesario afrontar; como si cada generación de in-
a una docena de publicaciones sociológicas selec- vestigadores hubiera entendido que el estado de la
cionadas al azar. Lo más probable es que pocas de sociología de su tiempo se enfrentaba a callejones
ellas se ciñan a esa imagen idealizada, sin que ello sin salida que exigían un giro profundo. Esa auto-
reste rigor o interés al resto de trabajos, que pro- percepción crítica ha afectado, con sus variaciones
bablemente pertenezcan a “géneros” sociológicos regionales, no solo a la investigación, sino también
distintos cercanos a lo que, por simplificar, podría- a la docencia de la sociología.
mos llamar “informes” y “ensayos”4. Pero incluso Una peculiaridad, no obstante, de la situación
si nos propusiéramos escoger una docena de “in- actual es que la crisis no tiene que ver solo con
vestigaciones científico-sociales” ejemplares para la visión de los sociólogos de su propia disciplina,
componer una suerte de canon sociológico, lo más sino con un cierto eclipse de la sociología en el es-
probable es que surgieran bastantes desacuerdos. pacio público. No hay figuras emergentes que estén
Evidentemente, la forma práctica de afrontar reemplazando a la última generación de sociólogos
este obstáculo no puede ser abrumar a los estu- con una destacada proyección pública: Giddens,
diantes con debates imposibles que les harían huir Bauman, Beck o Habermas... Pero ese espacio
despavoridos del grado, sino más bien proporcionar tampoco se ha rellenado con una presencia más
una imagen lo suficientemente completa y ecuáni- “impersonal” de la sociología, basada en hallaz-
me de la diversidad que caracteriza a la sociolo- gos sólidos y reflexiones rigurosas con capacidad
gía, así como prevenirles contra ciertas posturas de intervenir en la esfera pública. En particular, es
unilaterales con las que pueden tropezarse en sus significativo el bajo perfil de la sociología en Espa-
estudios. Eso no equivale a aceptar y enseñar que ña tras la Gran Recesión de 2008 y el ciclo político
“todo vale”, pero sí que las reglas varían en función posterior; algo que no ha ocurrido, por ejemplo, con
del género sociológico (y, en parte, de la estrate- la ciencia política.
gia de investigación). En la práctica, es inevitable Esta circunstancia también ha afectado a la
(y en cierta medida, deseable) que cada cual dé docencia de la sociología. Las épocas de mayor
más peso a sus predilecciones sociológicas, pero prestigio o visibilidad social de la sociología no solo
también parece razonable exigir a los docentes que
5 Esta cuestión alcanzó una gran visibilidad en los años
setenta con la obra de Alvin Gouldner (1971), pero luego
4 Esta triple distinción es bastante impresionista, pero se ha reaparecido. Por ejemplo, a mediados de los años no-
corresponde aproximadamente con las clasificaciones, venta, autores tan dispares como Peter Berger, Wolfgang
parcialmente coincidentes, de dos autores muy distin- Lepenies, Daniel Bell o Harrison White compartían un se-
tos: el sociólogo analítico Raymond Boudon (2004) y el rio escepticismo sobre la salud de la disciplina (pueden
etnógrafo marxista Michael Burawoy (2005). verse sus testimonios en Boudon, 1997).

RES n.º 29 (2) (2020) pp. 419-427. ISSN: 1578-2824


421
Entre la docencia carismática y la burocratización de la enseñanza: las crisis de la sociología y los dilemas...

atraían a más estudiantes vocacionales, sino que a la sociología y su contribución a un conocimiento


menudo también fomentaban un estilo de docencia reflexivo de la sociedad.
que podríamos denominar “carismática”. Los cur- En lugar de correr con la lengua fuera detrás de
sos de algunas de las figuras más destacadas de un mercado laboral volátil o de unos intereses (de
la sociología española —el caso paradigmático tal los estudiantes) que están en construcción, dilu-
vez sea el de Jesús Ibáñez— eran muy personales yendo así el nervio intelectual y la fuerza polémica
y los contenidos o competencias específicos ocupa- de la sociología en un ecumenismo trivial, pueden
ban un lugar más secundario. Ese tipo de docencia pensarse estrategias docentes que busquen com-
tiene menos sentido hoy en día y corre el riesgo de binar la dimensión práctico-instrumental de la so-
resultar oracular, no tanto porque fuera ineficaz, ciología (y sus salidas laborales) con su dimensión
sino porque los estudiantes de sociología han cam- crítico-reflexiva. Eso requiere, entre otras cosas, un
biado: una parte significativa de los matriculados esfuerzo por integrar en la docencia teoría, meto-
en este grado no han elegido estos estudios como dología e investigación en su estado actual —es
primera opción y su vocación sociológica, cuando decir, el de la sociología realmente existente— ex-
aparece, es tardía. plicando de forma honesta y realista sus posibili-
Esta situación hace que los desencuentros so- dades y limitaciones, en lugar de elaborar mitolo-
bre la identidad de la sociología y su fragmentación gías académicas.
cobren mayor importancia. La vocación sociológica
funcionaba, en cierto modo, como un dispositivo
pragmático que permitía esquivar tales debates. Cómo se hace sociología: métodos y teorías
El “éxito social” de la sociología y el carisma de
sus representantes ofrecía modelos —a veces di- ¿Qué contenidos y destrezas deberían enseñar-
vergentes o enfrentados— más claros de lo que era se en el grado de Sociología? El debate sobre esta
la disciplina: aquello que hacían esos sociólogos, cuestión no puede ignorar la Realpolitk departa-
que despertaban el interés de un público estudian- mental que determina el diseño de los grados. Sin
til mejor predispuesto. Por eso, con el declive del duda, sería oportuno que se idearan mecanismos
reclutamiento vocacional y de la imagen pública —algo así como un “velo de la ignorancia” que
de la sociología, las cuestiones acerca de la na- antepusiera el bien común al interés particular—
turaleza de la sociología adquieren una dimensión que favorecieran la coherencia y el sentido de los
más práctica, que se refleja en los contenidos y las planes de estudio del grado de Sociología. Pero
estrategias docentes. incluso dejando esto a un lado, resulta llamativo
Una posible salida a esta encrucijada es adap- que el corpus que se enseña en nuestros estudios
tarse al terreno. Es decir, asumir con pragmatismo apenas haya cambiado en los últimas décadas, a
tanto el desorden epistémico de la sociología como diferencia de la propia sociología.
el sentido instrumental que tiene para muchos de En todo caso, y parafraseando una máxima que
nuestros estudiantes. Desde esta perspectiva, lo suele aplicarse a la filosofía, podríamos decir que
más razonable es aceptar una pérdida en profundi- lo importante no es tanto aprender sociología como
dad a cambio de una mayor especificidad y capaci- aprender a hacer sociología: es decir, a analizar los
dad de reacción a los intereses de los estudiantes procesos sociales de un modo crítico, sistemático y
y las demandas del mercado laboral. Los conflic- riguroso. En este sentido, un peligro frecuente es un
tos que atraviesan la sociología podrían suturarse cierto “academicismo”: los estudiantes son duchos
con un énfasis en los aspectos más consensuales en la vida y milagros de Emile Durkheim o en los
y prácticos, pero quizá también más superficiales, tipos de dominación de Max Weber, pero incapaces
de la disciplina. Sin embargo, esta opción choca de buscar la tasa de suicidio en el Instituto Nacio-
con limitaciones obvias: no es solo que la univer- nal de Estadística, de realizar una historia de vida
sidad —burocratizada y precarizada— carezca completa (grabarla, transcribirla y analizarla con
de esa capacidad adaptativa, sino que se corre el soltura) o de relacionar su contexto histórico con
riesgo de amputar la dimensión teórico-crítica de las ideas de esos autores. Digamos que el conoci-

RES n.º 29 (2) (2020) pp. 419-427. ISSN: 1578-2824


422
Entre la docencia carismática y la burocratización de la enseñanza: las crisis de la sociología y los dilemas...

miento que se adquiere en el grado de Sociología de eso, la teoría podría enseñarse como un momen-
tiende a ser hagiográfico, descontextualizado y den- to o dimensión de cualquier proceso de investiga-
samente conceptual. Es más, muchas asignaturas ción: una caja de herramientas relativamente abs-
se remontan permanentemente a los clásicos como tractas que nos ayuda a delimitar nuestro objeto de
principio de todo. No es que los clásicos no sean estudio, contextualizarlo históricamente, construir
una fuente inagotable de inspiración, pero quizá los conceptos para analizarlo, esclarecer los meca-
no haya que retrotraerse a Pompeyo para explicar nismos causales en juego o reflexionar críticamente
los conflictos en la relaciones laborales actuales, sobre los supuestos y los efectos de todo el proceso.
como bromeaba un conocido sociólogo español en En realidad, esto se corresponde bastante con el
alusión a una tesis doctoral que debía evaluar. uso que hicieron de la teoría los fundadores de la
Por razones de espacio vamos a centrar nues- sociología, así como con el provecho que pueden
tra reflexión en dos grupos de asignaturas que, por brindarnos en la investigación del mundo actual.
su troncalidad, pueden servir para ilustrar algu- Por decirlo de otro modo: se trataría de hacer como
nas ideas sobre los contenidos docentes: la teo- en la película Una noche en el museo y lograr que
ría sociológica y los métodos de investigación. Es las ideas de esos autores cobraran vida en lugar de
llamativo que pese a formar la columna vertebral quedar atrapadas en el pasado.
del oficio de sociólogo, sean las que más áridas re- Para ello puede que no sea necesario abando-
sultan a muchos estudiantes, y también que entre nar la mencionada estructura convencional, pero
el profesorado se conciban frecuentemente como también pueden ensayarse otras estrategias. Una
ramas opuestas o excluyentes6. ¿Cómo podría enfo- es articular la docencia de la teoría sociológica en
carse su docencia para conectarla con la práctica torno a tradiciones de investigación, más que a au-
real de los sociólogos y sociólogas, avivando así el tores individuales, enfatizando de este modo tanto
interés de los estudiantes y mitigando sus recelos? los problemas comunes que abordaron sociólogos
En cuanto a la teoría sociológica, da la impre- en pugna como el desarrollo histórico —progresivo
sión de que muchas veces consiste más bien en y colectivo— de los programas de investigación
una historia del pensamiento sociológico: es decir, que defendían (véase Collins, 1994). Otra puede
la sucesión cronológica del santoral de figuras ilus- ser agrupar los contenidos en torno a conjuntos de
tres que conforman el canon de la disciplina. Junto problemas o cuestiones centrales tanto en el desa-
a las relativas ventajas de este enfoque, pueden rrollo histórico como en la investigación sociológica
adivinarse algunos peligros: el principal es que la actual: por ejemplo, el poder y la desigualdad, los
teoría aparezca como una región alejada del centro valores y las estructuras sociales, los tipos de ac-
de la vida sociológica, con una utilidad práctica ción o la construcción de la realidad social (véase
limitada más allá de la erudición libresca; y que Rojas, 2017). De esta manera puede ser más fácil
consecuentemente eso cree incomprensión o recha- apreciar la transversalidad y continuidad de cues-
zo entre una mayoría de estudiantes. tiones fundamentales, así como las diferentes res-
Dejando aparte la polisemia del término “teo- puestas teóricas que han ofrecido los sociólogos y
ría” en el propio lenguaje sociológico (véase Abend, sociólogas.
2008), parece razonable exigir que su docencia no En el caso de los métodos de investigación, con
se limite a la exégesis de autores clásicos —hay frecuencia suelen enseñarse de un modo excesi-
que recordar, dicho sea de paso, que los cursos de vamente protocolizado y procedimental. La visión
“teoría sociológica contemporánea” se centran en burocrática de este “manualismo” metodológico
autores de hace medio siglo— presentando su obra conduce a la identificación del proceso de investi-
como un sistema completo y autosuficiente. En vez gación con una serie de pasos fijos o actuaciones
ordenadas que conducen, directa e inevitablemente,
al dato perfecto, lo que lleva consigo el peligro de
6 Esto no es nuevo: Arthur Stinchcombe (1970: 8-9) la-
mentaba que el trabajo empírico y la competencia mate-
convertir a los métodos en un conjunto de proce-
mática descalificara a sociólogos con Coleman y Duncan dimientos cerrados y reglas estrictas. El resultado
para desempeñar el rol social de “teóricos”. final no solo es que los estudiantes perciban la me-

RES n.º 29 (2) (2020) pp. 419-427. ISSN: 1578-2824


423
Entre la docencia carismática y la burocratización de la enseñanza: las crisis de la sociología y los dilemas...

todología como algo alejado de las cuestiones sus- nasio de un barrio negro de Chicago para elaborar
tantivas de la disciplina, sino que se bloqueen al su etnografía Entre las cuerdas o la imaginación
comenzar una investigación porque carecen de las metodológica del Robert Putman para medir el de-
condiciones perfectas que aprendieron en las aulas. clive del capital social a través de la reducción de
También aquí puede ser más conveniente pre- actividades comunitarias, como la liga de bolos por
sentar los métodos con una dimensión del proceso equipos en Solos en la bolera.
de investigación en su conjunto, en lugar de como Por último, hay que subrayar la conexión, fre-
un saber separado. Esto puede parecer una pero- cuentemente implícita, entre los métodos de inves-
grullada, pero no es infrecuente que la enseñanza tigación y las consideraciones teóricas [como reza
de las técnicas de investigación (en especial, del el título de un libro de Ruth Sautu (2004): Todo es
análisis estadístico) pierda de vista los problemas teoría]. Esto no tiene nada que ver con la desastro-
y fenómenos reales a los que busca dar respues- sa idea de que a cada “paradigma” le corresponda
ta. Y sin entender bien —con ejemplos prácticos un “método”, y es perfectamente compatible con
relevantes— el sentido y las posibilidades de es- un saludable eclecticismo: como decía el citado
tas herramientas, es fácil que los estudiantes se Jesús Ibáñez, con las técnicas de investigación
vean abrumados por sus dificultades técnicas, que ocurre como los artilugios de caza, según cuál
no solo les parecerán complicadas, sino también sea el animal que desees atrapar deberás utilizar
absurdas. una u otra. Pero dado que las elecciones prácticas
Pero no se trata tan solo de mostrar a los estu- revisten supuestos teóricos no siempre evidentes,
diantes la utilidad práctica de los métodos y su co- conviene invitar a los estudiantes a reflexionar crí-
nexión con la sociología en su conjunto, sino tam- ticamente sobre ellos.
bién de enfatizar que su aplicación no puede ser En resumen, una reorientación de la enseñanza
“mecánica”, sino que requiere de cierta creatividad de la teoría y la metodología como dimensiones de
e ingenio de su parte, o dicho de otro modo, del un mismo proceso de investigación, que enfatice
recurso a los “trucos del oficio” (Becker, 2009) y el tanto su conexión con el quehacer práctico de la
cultivo de la “artesanía intelectual” (Wright Mills, sociología realmente existente como con la reflexión
1994), así como de la atención a la influencia de crítica que la acompaña, podría ser de ayuda en
la “trastienda de la investigación” (Wainderman y la docencia de ambas materias, pero también del
Sautu, 1999). Dicho de otro modo, la enseñanza de resto de asignaturas de sociología que suelen con-
la metodología podría concebirse más bien como la formar el grado.
adquisición de un saber práctico compartido.
Este saber puede enseñarse analizando tanto
los ejemplos reales de procedimientos correctos y La sociología en el aula
soluciones imaginativas —por ejemplo, a la hora
de escoger y aplicar una técnica, o de operaciona- Cuando nos adentramos en el aula surgen otros
lizar un concepto abstracto— como los ejemplos dilemas que, aunque no son exclusivos de la docen-
de elecciones controvertidas o errores indiscutibles cia de la sociología, también son relevantes. ¿Cómo
que muestren los peligros que hay que evitar en la conducir las exposiciones, diseñar las prácticas o
práctica investigadora (e incluso de investigacio- usar los recursos a nuestra disposición? Que nos
nes que han fracasado por imprevistos surgidos hagamos estas preguntas ya es indicativo de un
en su desarrollo). En otras palabras, la mejor for- cambio profundo en la docencia universitaria: del
ma de despertar el interés de los estudiantes por estilo “carismático” y magistral del pasado hemos
el aprendizaje de los métodos de investigación pasado a una cierta “racionalización” de la docen-
puede ser ver cómo se utilizan en la sociología cia. Este proceso, favorecido por fenómenos como
realmente existente: por ejemplo, cómo llevaron a la expansión del profesorado universitario a partir
cabo Pierre Bourdieu y su equipo las entrevistas en de los años ochenta o la creciente burocratiza-
profundidad que componen La Miseria del Mundo, ción de sus tareas, ha tenido efectos ambivalentes
los golpes recibidos por Loïc Wacquant en el gim- y cualquier juicio generalizador puede ser injusto.

RES n.º 29 (2) (2020) pp. 419-427. ISSN: 1578-2824


424
Entre la docencia carismática y la burocratización de la enseñanza: las crisis de la sociología y los dilemas...

Pero lo cierto es que nos permite abrir la “caja ne- porque existen muy pocos recursos docentes com-
gra” de la docencia y debatir públicamente sobre partidos que faciliten un diseño innovador y fructí-
ella, de cara a pensar de un modo cooperativo —el fero de las sesiones prácticas.
mismo que hace avanzar la investigación— es- En este sentido, sería interesante la creación
trategias y prácticas docentes mejor adaptadas al de repositorios públicos de experiencias docentes
nuevo entorno. —con la justificación, la dinámica y los materiales
Buena parte de esta reflexión ha girado en tor- necesarios— que puedan replicarse, con las modi-
no a las ventajas e inconvenientes de la difusión ficaciones que cada docente considere, en este tipo
de medios tecnológicos: desde el creciente recur- de sesiones prácticas. Técnicamente no ofrece nin-
so a las presentaciones de PowerPoint, hasta la guna dificultad —hay numerosísimas experiencias
creación de campus virtuales, pasando por el uso similares en otros ámbitos— y sería una idea con
que hacen los estudiantes de ordenadores y otros grandes potencialidades. De hecho, podría echar a
dispositivos. Se trata de debates cruciales en los andar aprovechando las experiencias de muchos
que, por falta de espacio, no nos podemos detener. proyectos de innovación docente. Es cierto que es-
Pero resulta llamativo que esta “revolución tecno- tos proyectos se han convertido en un nuevo hito
lógica” en el aula no haya afectado a la centralidad burocrático para acumular méritos y que apenas se
del manual como material docente, ni haya venido hace un seguimiento de ellos; pero también que,
acompañada por una mayor cooperación entre el de compartirse, pueden convertirse en una valiosa
profesorado o una mejor evaluación de su labor. herramienta para el resto del profesorado, por lo
En cuanto a lo primero, apenas han surgido que sería razonable que las revistas de sociología
otros formatos diferentes al clásico manual. No se dieran cabida a la publicación de artículos breves y
trata de prescindir de un recurso que, con todas prácticos basados en estos proyectos y dirigidos a
sus limitaciones, puede resultar útil en diferentes mejorar la docencia de la disciplina.
ocasiones, sino de considerar otros formatos al- En una dirección parecida, se pueden apreciar
ternativos o complementarios. Es cierto que con las ventajas que supondría una mayor cooperación
frecuencia se recurre en clase a vídeos, infografías entre el profesorado dentro de un mismo departa-
o webs, pero no hay nada parecido a una produc- mento o facultad. Para empezar, podría servir tanto
ción sistemática y dirigida a la docencia de estos para evitar las redundancias y solapamientos que
tipo de recursos u otros parecidos —como podrían suele sufrir el alumnado a lo largo del grado de So-
ser repositorios para facilitar su uso, publicaciones ciología como para conectar mejor los contenidos
más breves que no abarquen toda una asignatu- de las sucesivas asignaturas. Por ejemplo, no tiene
ra o aplicaciones web con experimentos, juegos o mucho sentido que un graduado haya leído en dos o
ejercicios—. tres ocasiones las últimas páginas de La ética pro-
Esta ausencia quizá puede apreciarse más testante y el espíritu del capitalismo, pero no sepa
claramente en el caso de la parte práctica de las nada de teoría de juegos, o que le hayan explicado
asignaturas. Este tipo de sesiones han ganado en diferentes asignaturas las fases de un proceso
peso como efecto del llamado Plan Bolonia y ocu- de investigación pero no conozca ningún ejemplo
pan por lo general la mitad de la docencia. En bue- real de etnografía.
na medida, brindan una oportunidad para acercar Pero esa mayor coordinación también abre la
la materia a la práctica de la sociología realmente puerta a experiencias más ambiciosas y origina-
existente y ensayar nuevas estrategias docentes en les. Una de ellas podría ser que el trabajo sobre
la línea de lo dicho anteriormente. Sin embargo, las el que se van a evaluar dos asignaturas fuera un
prácticas a menudo constituyen un quebradero de mismo proyecto en el que los estudiantes tuvieran
cabeza para el profesorado: primero, porque el ta- que combinar los contenidos y las competencias
maño de los grupos de prácticas dificulta muchas asociados a cada una de ellas. Por seguir con el
de las estrategias más interesantes y ambiciosas, caso de la teoría y la metodología —y de cara a
haciendo que las sesiones se conviertan a menudo salvar la brecha entre ambas—, se podría desa-
en seminarios de lectura o cineclubs; pero también rrollar una investigación en la que los estudiantes

RES n.º 29 (2) (2020) pp. 419-427. ISSN: 1578-2824


425
Entre la docencia carismática y la burocratización de la enseñanza: las crisis de la sociología y los dilemas...

pudieran aplicar el aprendizaje de ambas materias no recibe la atención que merece. Además, se trata
y comprobar así su interés práctico y crítico. Pero lo de propuestas tentativas, que podrían seguir ca-
mismo se podría hacer con una investigación que minos diferentes como resultado de ese debate. La
abordara un fenómeno propio de la temática de una reflexión sobre la naturaleza de nuestra disciplina
asignatura —sea la sociología política, del trabajo y sus múltiples crisis, los contenidos y destrezas
o de la familia— y utilizara las herramientas me- que deberían aprenderse en el grado de Sociología
todológicas adquiridas en otra distinta. Eso permi- y el enfoque más apropiado para lograrlo, o las es-
tiría a los estudiantes apreciar más directamente trategias de innovación y evaluación docente que
la relevancia, el sentido y la conexión de muchos de podrían contribuir a ello son asuntos cruciales que
los contenidos que intentamos enseñarles. sobrevuelan nuestro quehacer como profesores y
Por último, conviene revisar las formas de eva- profesoras de sociología. Con todo, no deben ha-
luación de la labor docente. Se trata de un meca- cernos olvidar que la clave es, en último término,
nismo de control saludable, pero su aplicación deja la motivación y la pasión que sintamos por la do-
mucho que desear. El problema no es solo la falta cencia y por la sociología. Pero como investigado-
de efectos reales de estas evaluaciones, sino que res sociales sabemos que eso también depende,
suelen adoptar una forma “cuantitofrénica” que en buena medida, de un entorno institucional que
rara vez incluye indicadores cualitativos o formas haga que esa pasión florezca o se marchite.
dialogadas de evaluación para entender qué sub-
yace a los rankings de popularidad docente. Así
las cosas, las evaluaciones rara vez contribuyen a Bibliografía
propiciar transformaciones en las estrategias pe-
dagógicas de los docentes. Becker, H. (2009). Trucos del oficio. Buenos Aires:
Sin embargo, la generalización de estas métri- Siglo XXI.
cas podría ser el pistoletazo de salida para otros Boudon, R. (1981). La lógica de lo social. Madrid:
dispositivos de evaluación enriquecidos —que Rialp.
incluyan mecanismos cualitativos y dinámicas Boudon, R. (1996). Porquoi devenir sociologue?
cooperativas— de cara a obtener un feedback Revue Française de Science Politique, 46(1),
provechoso de estudiantes y colegas acerca de 52-79.
nuestras estrategias docentes, sus aciertos y sus Boudon, R. (2004). La sociología que realmente im-
tropiezos. Se trata de herramientas bien ensayadas porta. Papers, 72, 215-226.
en otros ámbitos educativos. Por ejemplo, los do- Burawoy, M. (2005). Por una sociología pública, Po-
centes podríamos visitar regularmente las clases lítica y Sociedad, 14(1), 197-225.
de nuestros colegas y dedicar algún tiempo a dis- Collins, R. (1994). Four Sociological Traditions. Ox-
cutir y poner en común lo que hemos observado, en ford: Oxford University Press.
ocasiones con la participación de los estudiantes. Goldthorpe, J. H. (2010). De la sociología. Números,
Pero también podrían hacerse evaluaciones del narrativas e integración de la teoría y la inves-
grado en su conjunto —y no solo de cada docente tigación. Madrid: CIS.
por separado— por parte de los estudiantes o con Rojas, F. (2017). Theory for the Working Sociologist.
comisiones mixtas (que ya hacen, “desde arriba”, Columbia: Columbia University Press.
agencias de evaluación como la ANECA). Sautu, R. (2003). Todo es teoría: objetivos y méto-
dos de investigación. Buenos Aires: Ediciones
Lumière.
A modo de conclusión Wainerman, C., Sautu, R. (eds.) (1998). La trastien-
da de la investigación. Buenos Aires: Editorial
Todas estas ideas surgen del intercambio de de Belgrano.
experiencias y reflexiones a partir de nuestra propia Watts, D. J. (2017). Should social science be more
práctica docente. Su propósito no es sentar cáte- solution-oriented? Nature Human Behaviour,
dra, sino propiciar un debate que, por desgracia, 1(0015):1-5.

RES n.º 29 (2) (2020) pp. 419-427. ISSN: 1578-2824


426
Entre la docencia carismática y la burocratización de la enseñanza: las crisis de la sociología y los dilemas...

NOTAS BIOGRÁFICAS otros trabajos, los siguientes libros: La Propiedad


Intelectual. ¿Mercancías privadas o bienes públi-
Jorge Sola es doctor en Sociología y profesor cos? (Catarata, 2008), Cyborg: Sueños y pesadillas
ayudante doctor en el Departamento de Sociología: de las tecnologías (Península, 2010) y, con Millán
Metodología y Teoría de la Universidad Compluten- Arroyo, Metodología de la Investigación Social: In-
se de Madrid. Sus principales áreas de interés son novaciones y aplicaciones (Síntesis, 2012).
la sociología política, la sociología económica y la
teoría social, y su investigación ha girado en torno César Rendueles es doctor en Filosofía y pro-
a la precarización del mercado laboral y los proce- fesor contratado doctor en el Departamento de
sos de cambio político. Ha publicado, junto a César Sociología: Metodología y Teoría de la Universidad
Rendueles, el libro Le sfide di Podemos (Manifesto Complutense de Madrid. Sus principales áreas de
Libri, 2017). interés son la epistemología, la filosofía política y
la teoría social. Ha publicado, entre otros trabajos,
Igor Sádaba es doctor en Sociología y profesor los siguientes libros: Sociofobia. El cambio político
titular en el Departamento de Sociología: Metodo- en la era de la utopía digital (Capitán Swing, 2014),
logía y Teoría de la Universidad Complutense de Capitalismo canalla (Seix Barral, 2015) y En bru-
Madrid. Sus principales áreas de interés son la me- to. Una reivindicación del materialismo histórico
todología de las ciencias sociales, la cultura digital (Catarata, 2016) y, con Joan Subirats, Los (bienes)
y los movimientos sociales. Ha publicado, entre comunes. ¿Oportunidad o espejismo? (Icaria, 2017).

RES n.º 29 (2) (2020) pp. 419-427. ISSN: 1578-2824


427