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 Características políticas

Aunque gobernó desde los 27 años que van de 1908 a 1935, a veces, es
presidente directamente y, en ocasiones, pone en el poder, en forma nominal a
un amigo suyo. Los gobernantes en ese período son:

1908-1913 General Juan Vicente Gómez (primera vez)

1913 Dr. José Gil Fortoul (Encargado por Gómez)

1914 Dr. Victoriano Márquez Bustillo (encargado por Gómez)

1914-1922 General Juan Vicente Gómez (segunda vez)

1922-1929 General Juan Vicente Gómez (tercera vez)

1929-1931 Dr. Juan Bautista Pérez, (puesto por Gómez, debió renunciar por
disposición del mismo Gómez)

El Congreso estuvo siempre a su servicio, reformó la Constitución en


varias ocasiones con dos objetivos básicos: variar el período presidencial o dar
a la Comandancia de las Fuerzas Armadas el rango de k.o.-presidencia de
jefatura separada, así en algunas ocasiones Gómez era el Comandante de las
fuerzas Armadas y en otras tenía este cargo junto con el presidente.

Gómez, mantuvo un Consejo de Gobierno que después fue eliminado. En


ese Consejo, estuvieron inicialmente liberales amarillos y nacionalistas, pero
después desistió de ellos y anuló su acción, lo mismo que a los conservadores
azules.
El dictador, organizó la defensa mediante un ejército modernizado y bien
equipado que había empezado a reformar Castro. Desarrolló una red de
carreteras de macadán - a algunas de asfalto- que unían las diferentes ciudades
y las plazas militares que había en algunas de ellas.

Profesionalizó el ejército al crear la Escuela Militar (1911) y la Escuela de


Aviación Militar (1920). Para contar con un ejército permanente fue
promulgada la Ley del Servicio Militar Obligatorio. (1926)

Desarmó al pueblo. Adujo como razón para hacerlo el evitar la


delincuencia.

La dictadura se manifestó tanto por el manejo del Congreso como por la


aplicación de mano dura contra la oposición, mediante las cadenas de exilio,
las cárceles (La Rotunda Caracas, las Tres Torres en Barquisimeto, el Castillo
de Puerto Cabello) o los trabajos forzados en la construcción de carreteras.
Fueron comunes las torturas.

Puso de su lado las llamadas “fuerzas vivas”, es decir, la burguesía


capitalista, e igualmente tuvo el apoyo constante del gobierno norteamericano.

Hubo un marcado nepotismo o gobierno familiar. Cargos tan altos como la


primera y segunda vicepresidencia fueron dadas, una a su hermano Juan
Crisóstomo Gómez (“Juancho”) y la otra a su hijo (“Vicentino”).

 Características económicas

La situación económica de la época de Gómez, se presenta con dos


matices: la continuación de la Venezuela Agrícola y el surgimiento y
desarrollo de la Venezuela petrolera.
En la continuación de la Venezuela Agrícola que va de 1908 a 1921, el país
sigue siendo dependiente de los precios del café en ámbito mundial, estos
cayeron y los del cacao se mantuvieron.

En cuanto a la Tenencia de tierras, Gómez era el propietario mayor de


igualmente el mayor latifundista, porque de las tierras que tenía en doce de los
estados del país, una parte estaban ociosas.

“Uno de los problemas más graves conformados por la industria ganadera


era el hecho de que podía ser controlada fácilmente y durante el periodo de
Gómez la venta de carne fue monopolizada por el dictador y por los miembros
de su camarilla. De hacho, el General y sus amigos habían adquirido tierras de
cultivo y los pastos mejores.

La etapa de la Venezuela Petrolera empieza en 1921. Gómez continúa la


misma política de ofertas y facilidades de inversión a los capitales extranjeros.
Impone derechos de exploración bajos, no establece normas de refinación ni
perforación, permite exenciones de impuestos de aduana para maquinarias y
equipos, los plazos de concesión son muy largos y beneficiosos para las
compañías que se establecen en nuestro territorio.

En 1925, ya el petróleo había desplazado al café como primer producto de


exportación. En 1928, Venezuela había alcanzado ya el primer puesto como
país exportador de petróleo en el mundo, y el segundo como país productor
después de Estados Unidos. Este país, por otra parte, era el primer
inversionista en nuestro territorio.

La crisis económica de 1929, que se deja sentir en el ámbito mundial, la


sufrió igualmente Venezuela, los siguientes datos son indicativos de la misma:
Las compañías petroleras despidieron el 66% de sus obreros.

Bajaron las exportaciones petroleras.

Bajaron los ingresos.

Disminuyeron las exportaciones agrícolas.

Bajaron las importaciones.

En cuanto a la deuda tanto externa como interna, Gómez se comportó como


el mejor pagador. A su muerte ya no había deuda. La siguiente información
ilustra sobre el tema:

“Una de las principales preocupaciones del gobierno de Gómez fue restaurar


la solvencia fiscal. Así lo demuestran las medidas tomadas por el gobierno el
1º de Enero de 1909, para proceder al pago de la deuda de Bolívares 161.138
109. A los acreedores extranjeros y de Bolívares 71.958.383, correspondientes
a la deuda interna. Para 1929, la deuda externa de Venezuela había quedado
reducida a Bs. 29.249.416 y la pública interna a Bs. 28.735.884, al morir
Gómez, la deuda se hallaba ya completamente saldada.

 Características Sociales

El cuadro social de la época de Gómez presenta una variación demográfica,


el fin del caudillismo y la estratificación social con las fuerzas vivas plegadas
al dictador, una burocracia de la que forma n arte los familiares de éste y los
obreros y campesinos asalariados y desprotegidos.
La cantidad de población asciende en forma normal de 1908 a 1911,
desciende en el período hasta 1920 y desde aquí empieza a aumentar sin
detenerse.

Las razones de la disminución demográfica en el caso de 1911-1920, son


además de la mortalidad infantil y la desatención sanitaria, la epidemia de
paludismo que se extendió por el país en 1916 y la gripe española de 1918,
que causó desastres en toda la extensión del territorio.

La relación población urbana - población rural, empieza a cambiar también


con la influencia del petróleo, se produce el éxodo campesino; el área
occidental del país (donde empezó la exploración y explotación) y la misma
ciudad de Maracay.

Desaparece el fenómeno social del caudillismo regional. El dictador es el


gran caudillo. Un slogan lo señala como “Gómez Único”, como el
“Rehabilitador”, “el pacificador”.

Como estratos sociales están los terratenientes (con Gómez, sus familiares
y sus amigos), los comerciantes banqueros, industriales tanto nacionales como
extranjeros, los que forman la burocracia de altos empleados gubernamentales,
los empleados y profesionales en general, los obreros, los campesinos y los
peones de las haciendas y hatos.

 Características Culturales

La educación estuvo desasistida en el período gomecista. La Universidad


Central permaneció cerrada desde 1912, hasta 1925. Hubo un índice de
analfabetismo ente los adultos de un 70% y el 90% de la población no sabía
leer ni escribir.

La inscripción escolar en primaria es considerablemente inferior a la de la


época guzmancista. Por ejemplo, en 1883 había inscritos en primaria un total
de 91.462 alumnos, correspondientes a un 4,45% de la población total.

En las manifestaciones culturales continúa el movimiento histórico


sociológico del positivismo, que se había hecho presente desde Castro, con
José Gil Fortoul, Laureano Vallenilla Lanz, César funesta, Pedro Manuel
Arcaya, Lisandro Alvarado.

 Oposición al Gomecismo

Con el nombre de «generación del 28» se identifica al grupo de


universitarios que protagonizaron en el carnaval caraqueño de 1928 un
movimiento de carácter académico y estudiantil que culminó, por diversos
conductos, en un enfrentamiento con el régimen de Juan Vicente Gómez. Lo
que fue inicialmente un proyecto restringido al ámbito de la Universidad, se
transformó en una propuesta destinada a la modificación del régimen político
y a un cambio en los fundamentos de la sociedad y la cultura venezolanas.

En un primer momento, los jóvenes ingresados en la Universidad Central


entre 1923 y 1925 reconstituyen los organismos de representación inmediata,
es decir, los centros adscritos a las facultades de Medicina, Derecho e
Ingeniería. Luego promueven la reconstitución de la Federación de
Estudiantes de Venezuela, organismo coordinador de los centros y su máxima
representación, hasta entonces suspendido por una disposición que databa del
gobierno de Cipriano Castro. Destacan como organizadores en esta nueva
etapa: Jacinto Fombona Pachano, su primer presidente; Raúl Leoni, su
segundo presidente; Elías Benarroch, Isaac Pardo, Miguel Otero Silva, Juan
José Palacios, José Tomás Jiménez Arráiz y Rafael Enrique Chirinos.
Movidos por la penuria de actividades culturales, efectúan ciclos de
conferencias que apoya con interés el rector Diego Carbonell y fundan la
revista La Universidad, vocero de corta trayectoria. Influenciados por la
lectura de Residencia, órgano de los estudiantes de la Universidad de Madrid,
proyectan la construcción de La Casa de Bello, como sede de estas actividades
culturales y a la vez albergue para estudiantes de escasos recursos
económicos.

Con el objeto de recaudar fondos para la realización de este plan, en el


carnaval de 1928 se organiza La Semana del Estudiante, en cuyo programa
destacan los siguientes actos: a) desfile desde la Universidad hasta el Panteón
Nacional, en homenaje a los próceres; b) coronación de la reina de los
estudiantes Beatriz I (Beatriz Peña), en el teatro Municipal; c) recital de la
juventud, en un teatro capitalino; d) concentración juvenil en La Pastora; e)
preparación de una becerrada que no se realizó por el sesgo que tomaron los
acontecimientos.

Debido a la participación de Pío Tamayo, antiguo exiliado político,


luchador popular en el exterior y uno de los introductores del marxismo en
Venezuela, quien en la coronación de Beatriz I lee un poema juzgado como
subversivo por las autoridades; a las primeras intervenciones de los
estudiantes de derecho, Rómulo Betancourt, Jóvito Villalba y Joaquín
Gabaldón Márquez, también estimadas como inconvenientes por los cuerpos
de seguridad, y al «acto irrespetuoso» de Guillermo Prince Lara, quien rompe
una lápida conmemorativa de una obra del gomecismo; el Gobierno reprime
los festejos, encarcela a Tamayo y a los jóvenes que peroraron en los actos
públicos y son conducidos a La Rotunda. Ante la inesperada reacción oficial y
como acto solidario frente a lo que consideran un injusto cautiverio, el resto de
los estudiantes se entrega espontáneamente a la policía. El Gobierno los
traslada al castillo de Puerto Cabello; 214 jóvenes permanecen detenidos en la
fortaleza durante 12 días, hecho que hasta entonces nunca había ocurrido en el
país. La Universidad de Los Andes reacciona frente a los sucesos y en las
principales ciudades se levanta una ola de protestas que hace ceder al
Gobierno. Cuando retornan los estudiantes a Caracas, el pueblo los vitorea,
mientras repudia sin cortapisas la acción represiva que se había tomado. Acaso
es en esta aproximación entre la masa y los universitarios excarcelados donde
se encuentra el germen de un nuevo intento de oposición al gomecismo. Se
localiza la primera etapa de tal intento en el vínculo que algunos estudiantes
(Juan José Palacios, Francisco Rivas Lázaro, Fidel Rotondaro y Germán
Tortosa, entre otros) efectúan con jóvenes oficiales del Ejército para planificar
un golpe de Estado que debía realizarse el 7 de abril de 1928. La conspiración
fracasa, pero marca una participación más activa de los estudiantes en la lucha
política.

Con el objeto de obtener la libertad de sus compañeros detenidos a raíz del


intento de sublevación del 7 de abril, un grupo de estudiantes redacta, en
octubre de 1928, un enfático documento que pide al presidente Juan Vicente
Gómez la reconsideración de sus severas medidas. Sólo obtienen como
respuesta una inmediata orden de captura. Ante la indignación popular,
traducida en ruidosas manifestaciones, cerca de 200 estudiantes son
conducidos a las colonias de Araira, sitio en el cual se construye un tramo
carretero, para que paguen con trabajos forzados su inmiscuencia en la
política. Aquellos que son considerados más peligrosos (Pedro Juliac, Rafael
Chirinos, Ricardo Razetti, Antonio Sánchez Pacheco, Antonio Anzola
Carrillo, Clemente Parparcén, Eduardo Celis Sauné, Enrique García
Maldonado, Guillermo López Gallegos, José Antonio Marturet, Juan Yáñez,
Luis Felipe Vegas, Luis Villalba Villalba, Nelson Himiob e Inocente Palacios)
son segregados del grupo y conducidos al inhóspito presidio de Palenque. El
resto es trasladado al castillo de Puerto Cabello, donde permanecen hasta
principios de 1929. Esta segunda estada en el castillo los vincula todavía más
a la actividad política y les abre la posibilidad de un estudio diferente y crítico
de la realidad nacional. En torno de Pío Tamayo y de Rafael Arévalo
González, veterano luchador antigomecista, quienes se encuentran recluidos
con ellos, forman 2 círculos de estudios, de orientación antagónica, a través de
los cuales aprenden los rudimentos del materialismo histórico y se enteran de
los movimientos recientes en el seno de las democracias occidentales.
Posteriormente, desarrollan charlas sobre la historia y los problemas de
Venezuela. A los pocos meses, la mayoría de los estudiantes que intervinieron
en los acontecimientos de 1928 son expulsados del país.

Entre 1929 y 1936 viven un exilio que constituye el complemento ideal en


el proceso de su formación. Los grupos más numerosos y compactos,
residentes en el Caribe, España y Francia, generan los partidarismos
contemporáneos, la renovación del conocimiento científico y social, así como
un cambio sustancial de la oposición tradicional y participan en proyectos
contra el gobierno de Gómez, que se traducen en sonados hechos tales como,
en 1929, el asalto a Curazao (José Tomás Jiménez Arráiz, Miguel Otero Silva,
Pablo González Méndez y Guillermo Prince Lara) y la Expedición del Falke
(Julio MacGill, Rafael Vegas y Armando Zuloaga Blanco).
Los estudiantes del 28 regresan a Venezuela después de la muerte de
Gómez y al principio (1936-1940), actúan como un grupo homogéneo. Por lo
menos intentan desarrollar proyectos comunes. Sin embargo, lentamente
comienzan a escindirse en banderías políticas distintas. Algunos se apartan de
la vida pública, movidos por su particular vocación profesional y otros se
incorporan al mundo de los negocios. En el seno de los subgrupos más
combativos se aclimata la semilla de Acción Democrática y del Partido
Comunista de Venezuela. Quienes se inclinan por la creación artística
(Guillermo Meneses, Miguel Otero Silva, Nelson Himiob, Antonio Arráiz,
Felipe Massiani, Gabriel Bracho Montiel, Carlos Eduardo Frías) y la
investigación social (Carlos Irazábal, Rodolfo Quintero, Miguel Acosta
Saignes, Isaac J. Pardo, Juan Bautista Fuenmayor, Juan Oropeza, Joaquín
Gabaldón Márquez, Augusto Márquez Cañizales, Héctor Parra Márquez y
Elías Toro), sientan las bases para un cambio de perspectiva en relación con
las pautas predominantes en el país hasta el término del gomecismo.
Venezuela contemporánea debe mucho a su contribución en este sentido.
E.P.I.

 Problemas de sucesión

Después de la muerte de Gómez se formaron dos grupos opuestos en


opiniones sobre quien debería ser el próximo presidente de la republica. Unos
apoyaban al primo del General Gómez, Eustoquio Gómez y pretendían dar
continuidad a las formas políticas que existían hasta entonces. En el otro
extremo se encontraban todos aquellos sectores que reclamaban un cambio
radical en la conducción política del país, y la implantación inmediata de un
régimen democrático que garantizara las libertades públicas.
El nuevo presidente designado fue el Ministro de Guerra y Marina el general
Eleazar López Contreras, el cual a las primeras del cambio destituye a algunos
representantes del gomecismo y con el documento llamado el “Programa de
Febrero” presenta los lineamientos económicos, políticos y sociales del nuevo
régimen que serian el comienzo de la era democrática en Venezuela.

 Slogan

“Unión, paz y trabajo”

Por una parte este slogan si se cumplió, ya que el gobierno contaba con
cuantiosos recursos y había una aparente satisfacción del hambre de paz y
orden que sentía todo el país.

Pero por otra parte el uso de la fuerza y el terror para aplastar la oposición
hizo que el ingenio popular, sin falta de razón, cambiara el lema gomecista a:
“Unión en las cárceles, paz en los cementerios y trabajo en las carreteras”.

FIGURA DE GÓMEZ
Su apariencia física, es descrita por Rufino Blanco Fombona en 1910 y por
Jacinto López en 1922. En ambos casos se combinan la descripción con la
impresión que provoca y que va más allá de lo puramente físico. Para Jacinto
López, "El General Gómez es un hombre de sesenta años soñados, regular de
estatura, lacerioso, ventrudo, carrilludo, de ojos pequeños, de labios gruesos,
pálido casi falto de frente. La mezquindad de la frente es el rasgo distintivo y
dominante de su fisonomía. Su tipo todo grita a leguas mestizo." Los rasgos
que resaltan de esta fotografía lo constituyen la frente corta (La mezquindad
de la frente), y su carácter (mestizo); el primero es signo evidente que estaba
predestinado a dar, una mala impresión a los intelectuales, para quienes la
descripción clásica del hombre inteligente es la frente ancha; la segunda es un
rasgo inminente de inferioridad racial.
Jacinto López también se choca ante sus modales poco civiles y comenta:
"Imaginaos a un peón en la presidencia de la República"; comentario que es
desatinado ya que por todos es conocido el origen de Páez, Monagas y Crespo,
así como también el grado intelectual de estos caudillos.
Pronto sus enemigos se arrepentirán de las acusaciones que califican de
estúpido, no sólo porque al final se vuelven contra ellos, que han sido
impotentes para derrocarlo, sino porque contradice su retrato moral. El retrato
moral de este hombre es, tal vez, el más inexplicable, lo que ahorra a los
historiadores el tener que comprenderlo. Gómez es un hombre doble. Llegó al
poder por la traición y el disimulo. Rufino Blanco, lo llama cobarde; se acoge
bajo el ala protectora de la armada americana en 1908; huye cuando su hijo
cae abatido por la pandemia y lo rechaza en la agonía. Gómez es asesino,
concubino, pecador mortal y aún así, es condecorado por el Papa
Benedictino XV, el 25 de enero de 1916, con la Orden Piana en la Primera
Clase, con el título de
Caballero y derecho de nobleza transmisible a los hijos. Es también un
hombre codicioso; un ladrón. Samuel Mc Gill lo acusa en 1930 de uno de los
hombres más ricos del mundo; no se preocupa de distinguir sus dineros de los
del Estado. A su muerte, sus propiedades ascienden a los trescientos millones
de dólares.
La tercera cara del espejo, lo constituye el retrato político. El General Gómez
es un hombre entreguista de los intereses nacionales, indicio cierto de lo que
será su régimen. Las legitimaciones realizadas por las compañías explotadoras
de petróleo o asfalto americanas, fueron todas reconocidas y pagadas por el
Benemérito. Pero ojalá este vistazo político sobre la figura de Gómez se
limitara tan sólo al título de traidor de la patria; Gómez es también
considerado como uno de los personajes más crueles de la historia de
Venezuela, comparable sólo con José Tomás Bóves; los enemigos del dictador
andino fueron encarcelados por largos años en inmundas cárceles, sin atención
médica, sufriendo las horribles torturas que no se limitaban tan sólo a los
grillos; ellos se convirtieron en la forma más suave y cotidiana del tormento,
sino que comprendía también el colgamiento por los testículos, palizas hasta la
muerte, el vidrio molido, la pitanza y el horrible tortol, entre otros. Se asegura
que para 1917 Gómez tiene desterrados en el mundo entero más de cien mil
venezolanos. Algo así como uno de cada veinte venezolanos es obligado a
vivir fuera de su patria.
Una cuarta pincelada que completa el retrato del General Gómez, es la
constituida por las virtudes de este hombre. La paciencia fue tal vez la más
importante, ya que hizo posible la entrada de Gómez al poder. También se
destaca por su templanza: no fumaba, ni bebía, comía sanamente (evitaba el
consumo de carnes rojas no sólo por prescripción médica sino por costumbre).
El Benemérito era además muy diligente; se levantaba antes que el sol, se
acostaba con él. Por su gran disciplina y puntualidad, el General Gómez es
ejemplar. A parte de esto, el dictador andino, era aficionado a la lectura, el
cine (Hollywood lo galardonó como la persona que más películas veía al año,
365 cintas), las riñas de gallos, los noticieros fílmicos internacionales, el
canto, la zarzuela y la fiesta taurina. Esta descripción de Gómez, no busca
exaltar o degradar la figura del dictador andino, sólo presentar brevemente una
perspectiva que nos acerca al Benemérito de ese pedestal en el que el
venezolano le ha encaramado, del que al mismo tiempo no ha podido bajar.
Regresando al año 1909, el Congreso designó a Gómez como Presidente
Constitucional para un período de cuatro años, el cual se inicia el 19 de abril
de 1910 (hasta entonces había ejercido la presidencia como Vicepresidente
encargado). Para su gabinete, el Benemérito incorporó a los antiguos
enemigos políticos que había participado activamente en la lucha contra la
represión de Cipriano Castro. Bajo el lema "Unión, paz y trabajo", reforzados
por las consignas
"Gómez único" y "Gómez adelante" y el corifeo pomposo de "Rehabilitación
Nacional" se iniciará uno de los períodos más importantes en la historia de
Venezuela como país libre, que se extenderá desde diciembre de 1908 hasta
diciembre de 1935, constituyendo el más dilatado poder concentrado en
manos de un hombre.
Cronológicamente la época gomecista, se divide en 4 subperíodos:
1° Presidencia Provisional de Gómez (1908-1909) en condición de
Vicepresidente
Constitucional.
2° Presidencia Provisional de Gómez (1909-1913).
3° Comandante en Jefe del Ejército y Presidente electo de J.V. Gómez;
Presidencia
Provisional del doctor Victorino Márquez Bustillo (1914-1922).
4° Presidencia Constitucional de Dr. Juan Bautista Pérez y comandante en jefe
del Ejército del general Gómez (1929-1936); este asume la presidencia en
1931 por renuncia del titular, hasta
1935 en que falleció en Maracay.
Durante estos 4 subperíodos, destaca la habilidad del dictador andino para
manejar a su antojo las voluntades de destacados hombres de la vida nacional,
quienes dieron al régimen ciertos visos de progresividad y seriedad.
Con el fin de comprender de forma más detallada el régimen gomecista, se
hace necesario romper con el hilo cronológico de los hechos dividiendo esta
realidad en tres aspectos fundamentales:
1.- Aspectos Políticos:
Es evidente que Gómez no quiere entregar el poder y que aspira a seguir
gobernando; entonces comienza una rápida operación dentro del régimen por
medio de la cual los colaboradores más señalados que se le habían acercado
después de la caída de Castro empiezan a ser separados, perseguidos y hasta
detenidos. Algunos se refugian en el extranjero. Gómez asume abiertamente el
poder definitivo y comienza un proceso de consolidación de su autoridad.
Ese proceso de consolidación va a desarrollarse rápidamente desde 1913.
Desde 1908 el
Congreso lo nombró Presidente Provisional; y luego, sucesivamente,
Presidente Constitucional para los períodos 1910-1915; 1915-1922; 1922-
1929, y 1929-1936. Para este último período fingió
no aceptar y recomendó al Dr. Juan Bautista Pérez a quién el congreso nombró
inmediatamente.
Pero en 1931 Gómez lo hizo renunciar y se encargó de la Presidencia hasta su
muerte en 1935.
Gómez hizo reformar varias veces la constitución para alargar el período de
gobierno y permitir la reelección.
Durante el largo período de Gómez fueron liquidados los restos de los partidos
tradicionales, conservadores y liberales, que habían motorizado las luchas
políticas en el siglo XIX.
Gómez fue el quinto de los grandes caudillos que se forman en Venezuela en
el siglo XIX.
Después de Páez, de Monagas, de Guzmán y de la tentativa truncada de
Crespo de convertirse en un gran caudillo nacional, Gómez va a realizar de
una manera más completa esta ambición de mando. En los años sucesivos va a
gobernar durante 27 años, y en ese largo tiempo no va a perder el poder un
sólo momento; lo que va a concentrar en sus manos hasta que muere en su
lecho como Jefe absoluto del país.
Esto configura un caso único en la historia de nuestros caudillos, al llevar al
máximo la ambición caudillesca, destruyendo los caudillos menores y
convirtiéndose él en el único jefe; al destruir a los otros caudillos. Gómez abre
de hecho el camino para una nueva etapa de la Historia de Venezuela.
Con su dureza y astucia, su inteligencia natural y su extraordinario
conocimiento de los hombres, Gómez va a establecer el más completo ejemplo
de gobierno personal que el país ha conocido, un gobierno en el cual toda la
autoridad está en sus manos.
Luego de la muerte de Gómez en 1935, fue designado Presidente Provisional
por el consejo de ministros Eleazar López Contreras, militar quién nació en
Queniquea, Táchira el 5 de mayo de 1883.
López Contreras participó en la revolución liberal que derrocó a Ignacio
Andrade e intervino en las campañas de pacificación del país. Bajo la
presidencia de Juan Vicente Gómez, ocupó la jefatura del estado mayor del
ejército y el Ministerio de Guerra y Marina.
2.- Matices importantes de la política económica del régimen Gomecista:
La caída de Cipriano Castro propició un intento por parte del General Gómez
para tratar de renovar los ánimos del país, prometiendo eliminar el antiguo
programa político y las viejas formulaciones económicas, tan duramente
criticadas por el pueblo y de esta forma restablecer la confianza nacional e
internacional. El mismo lema de "Rehabilitación Nacional", encierra esta idea.
Con el fin de acometer sus palabras, Gómez llama a los adversarios del
régimen Castristas para constituir su gabinete y así erradicar cualquier vestigio
del gobierno anterior. El 20 de diciembre de
1908, se anuncian las primeras medidas tomadas al respecto; se hicieron
efectivas las garantías constitucionales, y se prometió practicar la libertad en
el seno del orden y buscar soluciones efectivas a las contiendas
internacionales. A excepción de este último, todos los demás ofrecimientos
fueron violados, cayendo de nuevo en los vicios de la administración castristas
(otorgamiento de monopolios a nacionales y extranjeros, corrupción,
represión...) y de esta manera apareciendo de nuevo manifestaciones de
oposición a la política de Gómez. Personajes del propio gabinete del régimen,
reprochan al dictador andino los perjudiciales monopolios por los cuales se
entregaban importantes territorios nacionales a manos de compañías
extranjeras irresponsables y ajenas a todo compromiso establecido en el
código civil en resguardo a los trabajadores. Esto fue el primer signo de la
política entreguista de los intereses nacionales a capitales extranjeros durante
el primer período en el poder del dictador andino.
Las concesiones monopolizadoras constituyeron en buena medida un estímulo
para la penetración imperialista dominante durante todo el régimen gomecista
y que ejercerá una influencia decisiva en la vida política, social y económica,
pero que fundamentalmente actuará como un sólido apoyo a la autocracia.
Esta imprevista penetración capitalista sucederá masivamente durante los
primeros años del siglo XX a consecuencia del descubrimiento de yacimientos
de petróleo en nuestro subsuelo, amparado bajo el clima favorable ofrecido
por la dictadura; todo lo cual constituía un halagador ambiente para la
inversión foránea en Venezuela.
Las condiciones favorables no eran más que el producto de la violencia
represiva gomecista: una paz social forzosa que con el signo del terror logró
eliminar el caudillismo y que en conjunto con los grandes privilegios fiscales,
mostró el país ante todo el extranjero como un verdadero paraíso para la
inversión, hecho que es constatado por diversos analistas norteamericanos.
Una de las primeras medidas adoptadas por Gómez consistió en invitar
oficialmente a capitales extranjeros a participar en la economía del país,
restituyendo concesiones a compañías suspendidas de sus beneficios durante
el régimen castrista. Esta acción tendría por fin 2 objetivos: el primero
restablecer las relaciones diplomáticas y comerciales con diversos países y de
esta forma restaurar la confianza de Venezuela en el exterior y la segunda
aumentar progresivamente la inversión extranjera como medida para obtener
ingresos para enfrentar los compromisos heredados por Castro.
La adopción de medidas dirigidas a atraer la inversión extranjera, coincidió
con la conversión definitiva de los Estados Unidos como país central del
sistema capitalista de Occidente, proyectándose como un sistema que
necesitaba exportar capitales, obtener materias primas a menor costo y
controlar bajo el régimen monopólico la exploración, producción y
exportación de los productos básicos regionales. Las consecuencias de la
depredación de la inversión extranjera, son ahora analizadas: por su carácter
rígidamente monopolista, causó graves daños a las economías receptoras y
además provocó el deterioro de muchos recursos naturales explotados.
Durante el régimen gomecista, Venezuela sufre modificaciones; el Estado se
afianza bajo los recursos financieros y ocurre un proceso de descentralización
de las finanzas, también se acometen obras comunicacionales destinadas a dar
mayor fluidez al intercambio comercial interno y a integrar el país con el fin
de controlarlo políticamente.
La entrada del petróleo en el ámbito nacional fue el hecho que permitió a
Gómez permanecer en el poder durante tantos años, a pesar de que las
políticas establecidas daban una amplia ventaja a las concesiones
explotadoras.
Las primeras concesiones mineras fueron otorgadas para la explotación del
asfalto a venezolanos; posteriormente algunas de ellas fueron ampliadas para
la explotación de petróleo. En los primeros años del gobierno gomecista,
numerosas concesiones fueron entregadas de manera indiscriminada.
Así, muchos de los venezolanos a los que se le otorgaron las primeras
concesiones, y aquellos que la solicitaron en el período gomecista, las
cedieron a compañías foráneas, obteniendo por estas negociaciones grandes
cantidades de dinero, en lo que se constituyó una forma anexa de la corrupción
por la cual Gómez, sus familiares y personajes cercanas al gobierno se
enriquecieron ilícitamente. Un ejemplo de ello fue el de la concesión otorgada
a Rafael Max
Valladares, firmada el 14 de julio de 1910 y transferida a la "The Bermúdez
Company" el 18 de julio del mismo año. Este vicioso procedimiento fue
hábilmente utilizado por los capitales extranjeros para obtener las áreas que
más le interesaban; es por eso que fue institucionalizado con la creación de la
Compañía Venezolana de Petróleo, el 22 de junio de 1923, también llamado
compañía de Gómez, ya que los funcionarios que la administraban eran
simples testaferros del
Benemérito.
Los primeros contratos celebrados con las compañías extranjeras se hicieron
conforme a la primitiva Ley de Minas. Las cláusulas de estos documentos
muestran claramente, conclusiones favorables para las compañías
explotadoras y posiciones desventajosas para el país, como el que sigue a
continuación:
Explotar, refinar y en general disponer como le convenga, todas las riquezas
que en el área se encontraran.
Pagar sólo un bolívar de impuesto superficial a la nación por cada hectárea
que ocuparan los yacimientos e instalaciones y un 5% del producto bruto de
los recursos explotados.
Usufructuar la concesión durante 47 años.
Se exonera de derechos aduaneros todas las importaciones de maquinarias,
materiales y herramientas que fueran destinados a la explotación de los
recursos.
Se establece una regalía de 2 bolívares por tonelada métrica del mineral
explotado.
La desigualdad que establecía aquella legislación entre numerosos privilegios
de las concesionarias y los pocos beneficios para la nación constituyó un
problema que en 1917
Gumersindo Torres, titular de fomento, intentó resolver mediante un profundo
análisis de las leyes vigentes y la forma de aplicar las medidas más idóneas y
eficaces para que la nación obtuviera mayores recursos fiscales de explotación
petrolera. La primera recomendación del Ministerio fue no aplicar la Ley de
Minas a la industria de los hidrocarburos por considerar la creciente
importancia de estos en todas las actividades y la elaboración de una
legislación independiente que además estableciera ciertas pautas a las
concesiones para evitar los conflictos entre ellas y definir el espacio de sus
respectivas explotaciones. Torres también sugirió, en base a la observación de
las políticas de hidrocarburos de México, que la nación obtenía mayores
ingresos por el cobro a las empresas de los derechos (en diez años estas
exoneraciones en el mismo período montan a la cantidad de Bs.
223.359.426,06) antes que las regalías y los impuestos de exploración (los
impuestos recaudados en el mismo período montan la cantidad de Bs.
171.952.126,10), argumento razonable en vista de que la mayoría de las
compañías se encontraban en pleno proceso de establecimiento y requerían
importar equipos al país.
En 1918 fue promulgada la nueva Ley de Minas, con un conjunto de reformas
para la explotación de hidrocarburos con mayor racionalidad. Posteriormente,
en 1920, elabora una ley petrolera, en base a la mexicana, que aumenta y crea
impuestos, reduce la superficie explotable y establece que la concesión no
asigna propiedad alguna, pero que en vista de las presiones de las empresas
concesionarias, es derogada, destituido el Ministro y reformulada la ley que
esta vez fue redactada en combinación con los abogados de las compañías.
En los años 1929 y 1933, la industria petrolera se resintió levemente, para
luego comenzar un proceso de recuperación en 1935. Durante la crisis del
capitalismo, Gómez designó de nuevo a
Gumersindo Torres de Fomento; este trató de retornar a sus propósitos pero
ante la presión, el dictador lo destituye por segunda vez. De esta forma quedó
de manifiesto como los intereses de las concesionarias; durante el régimen
gomecista, pesaron más que las conveniencias nacionales.
El abatimiento del sector agrícola en Venezuela, a diferencia de lo que
muchos piensan, no tuvo su única causa en el desarrollo de la explotación de
hidrocarburos. La fuerte competencia d otros mercados, como los de
Colombia y Brasil, provoca fluctuaciones en los precios de los frutos
exportados; las crisis internas de 1921 y 1929 y el viejo sistema económico
del país, conservando desde la colonia, actúan como factores deteriorantes de
la situación agrícola del país. La ausencia de una política económica definida
por parte del gobierno y las fallidas medidas aplicadas por este, como
paliativos de la situación, en colaboración con las crisis mundiales y la cada
día más disminuida fuerza de trabajo en las actividades agropecuarias
contribuyeron a mermar la producción agrícola nacional sin perspectiva
alguna de recuperación posible. La crisis mundial de
1921 debido a la sobreproducción en escala mundial, afectó a Venezuela con
la baja de los precios de nuestros productos exportables y el consiguiente
empobrecimiento general para todo género de consumo. Se llegó a tal extremo
que resurgió la práctica del trueque y a pagarse con fichas a los trabajadores
del campo.
Una efectiva solución para tratar de resolver esta crisis agropecuaria, sugerida
por Alberto
Adriani (1° de mayo de 1929), involucraría realizaciones estructurales como la
diversificación de la producción agrícola, con el financia-miento derivado de
los ingresos de la explotación petrolera y la tecnificación de los métodos de
cultivo, como alternativa a la política económica del gobierno
gomecista.
El gobierno gomecista para tratar de resolver esta situación crea, el Banco
Agrícola y
Pecuario (fundado por decreto el 13 de junio de 1928), para otorgar créditos a
los agricultores. A su fundación se opone el Ministro de Hacienda, José I.
Cárdenas, quién advierte la dificultad para atender las solicitudes de crédito de
un grupo reducido de hacendados, mucho menos debería apoyar la creación de
este Banco.
El 7 de enero de 1930, es creada la Asociación de Cafeteros venezolanos: sus
promotores afirman que unidos pueden defender sus intereses y sugieren
dirigirse a los cafetaleros del extranjero para buscar llegar a un acuerdo que
hiciera frente a la crisis y garantizara el porvenir de la industria; hecho difícil
pues la sobreproducción de ese año se esperó fuera muy grande, como en
efecto lo fue.
De las cifras de la tabla 1.1, se reduce la importancia fiscal del petróleo como
rubro de exportación que permitió la recuperación de la economía venezolana
después de la crisis de 1921.
Los regimenes dictatoriales, generalmente, se empeñan por tener uno
acreditado posición internacional; el de Gómez constituyó el que más avanzó
en ese sentido pues se preocupó profundamente por la cancelación de la
gravosa deuda externa, heredada de administraciones precedentes. En la
siguiente gráfica, observamos el desarrollo de la deuda externa en el período
1909 - 1930.
De esta manera, todos nuestros compromisos en el exterior fueron cancelados,
no sólo por el hecho de disponer de ingresos provenientes de la explotación de
los recursos petroleros, sino por la determinación del Benemérito de recuperar
la imagen del país y restaurar la solvencia de la nación en el ámbito de las
relaciones internacionales.
Uno de los fenómenos más importantes durante la administración gomecista
fue el crecimiento del mercado interno. El gobierno gomecista ha sido objeto
de balances más adversos que favorables. Sus defensores han exaltado la
figura de Gómez, subrayando los alcances económicos de su administración,
magnificando la paz social impuesta y resaltando el ingreso de
Venezuela a una fase de progreso y modernización. No obstante, se debe
recordar que: la paz fue producto de una brutal represión; aunque la nación fue
muy próspera, no aprovechó esta riqueza en el pueblo en ningún momento; no
se pasó a una fase de progreso y modernización ya que
Venezuela petrolera siguió convirtiendo con la rural, porque el desarrollo de la
petrolera no abolió los modelos de la economía tradicional del país.
Estas cifras reflejan el progresivo deterioramiento de los productos
venezolanos en el exterior.
3.- Aspectos Sociales:
Los viejos caudillos de los partidos históricos se reúnen para dar al traste con
el gobierno de Castro y logran levantar un ejército que, en un momento dado,
cuenta con más de catorce mil hombres. A la cabeza de este ejército aparece
todo lo que queda de los régulos locales de la época guzmancista y aún de la
Federación. Castro sale a darles el frente.
En esa campaña contra el Ejército Libertador, que es sangrienta y dura años,
se va a destacar aquel hombre callado que era Gómez.
Juan Vicente Gómez va a recorrer casi toda la República peleando contra los
antiguos Jefes, los derrota y, finalmente, asegura la paz con la victoria que
obtiene el año de 1903 en Ciudad Bolívar. De esta manera, este hombre se
convierte espectacularmente en la segunda persona del régimen, con inmenso
prestigio político y militar, a quién comienzan a mirar como el sucesor natural
de Castro.
Tradicionalmente, las fuerzas armadas habían sido las montoneras de los
caudillos locales; cada caudillo tenía su gente, como ellos decían, que eran
peones de sus haciendas, allegados, gentes vinculadas a ellos, a quienes
ponían en armas y con quienes hacían sus campañas y eventualmente llegaban
a dominar y a tomar el poder. Gómez comienza a cambiar esta situación y
hechas las bases para un Ejército Nacional, creando una Escuela Militar, ya
que antes los militares no eran profesionales. Claro que el Ejército que él
profesionaliza y establece es un ejército personalmente vinculado a él
básicamente, porque son hombres que dependen de él; son sus amigos o los
hijos de sus amigos los que van a ingresar a su carrera.
La liquidación del caudillismo, la creación del ejército nacional y de la red de
carreteras, fortaleció notablemente al gobierno e hicieron imposible el
estallido de revoluciones.
Es también un hecho innegable que durante el régimen gomecista floreció la
actividad intelectual, si se toma en cuenta que después de la Primera Guerra
Mundial se editaron, nada más en Caracas, cerca de cien distintas
publicaciones periódicas. Por otra parte, destacadas personalidades del mundo
del intelectual y científico del país prestaron su colaboración al Gobierno de
Gómez.
La oposición de los estudiantes a la autocracia, que se había iniciado en la
época de
Guzmán Blanco, renació durante la dictadura gomecista y se manifestó en
forma de protestas públicas. Como consecuencia de esta actividad política de
los estudiantes, muchos jóvenes fueron desterrados y la Universidad Central
permaneció cerrada por once años.
En 1928 las protestas y los discursos libertarios, produjeron la detención y el
encarcelamiento de más de doscientos estudiantes.
Pero el encarcelamiento de estudiantes, a su vez desencadenó una ola de
protestas de diversos sectores sociales y de huelgas espontáneas que se
mantuvieron por varios días, al cabo de los cuales la Dictadura tuvo que ceder
y dejó en libertad a los jóvenes universitarios detenidos en el castillo de Puerto
Cabello.
Este movimiento de 1928 se tiene como el primer movimiento de masas
exitoso en la historia política del país.
De dichos movimientos estudiantiles, salieron los líderes que luego de la
muerte de Gómez empezaron a organizar nuevas agrupaciones políticas
doctrinarias, enteramente diferentes, en su esencia y en sus procedimientos, de
los viejos partidos.
JUAN VICENTE GÓMEZ
GENERAL JUAN VICENTE GÓMEZ, HIPÓDROMO “EL PARAISO”

General Juan Vicente Gómez, Hip

CC

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CONSTRUCCIÓN DE LA
CARRERA CENTRAL DEL TÁCHIRA. GÓMEZ
MONOLITO A LA VICTORIA: UBICADO EN LA PLAZA VICTORIA
DE TOCUYITO, SE INAUGURÓ DURANTE EL GOBIERNO DE
GÓMEZ

Patios para secar café en la


hacienda Bramón, estado Táchira, propiedad del general Juan Vicente
Gómez.
CIPRIANO CASTRO.

CUARTEL CIPRIANO CASTRO EN CARACAS.


CASA NATAL DE CIPRIANO CASTRO

BLOQUEO DE LAS COSTAS, PAGO DE DEUDA POR PARTE DE


CASTRO.

ENTRADA DE CASTRO A
CARACAS

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