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Alfarería negra en Asturias

Alfarería negra en Asturias es el conjunto de la producción de


cerámica negra tradicional desarrollada en la zona asturiana de la
cornisa Cantábrica en España,1 con especial desarrollo en Llamas
del Mouro, Faro y Miranda en el concejo de Avilés.2

Índice
Alfarería de Llamas del Mouro
Alfarería de Miranda
Proceso de elaboración
Hornos
En la literatura
Véase también
Notas
Referencias ‘Barbón’ de Faro (Oviedo).
Bibliografía Exposición "Alfarería tradicional de
España: la Asturias alfarera" (Centro
Enlaces externos Municipal de Arte y Exposiciones de
Avilés).

Alfarería de Llamas del Mouro


La producción de Llamas, en el concejo de Cangas de Narcea, con una antigüedad que delatan las formas y
procesos para su elaboración, tuvo quizá sus periodos de mayor actividad conocida en las décadas anteriores
a la guerra civil española y en la de 1950, cuando contaba aún con 16 alfares.a 3

Aunque el barro de Llamas, muy abundante y de calidad, es «blanco


y colorado»,4 la producción ha sido tradicionalmente de vasijas con
acabado negruzco o gris acerado, debido al proceso de la cochura en
sus hornos, donde las piezas son cubiertas con terrones de hierba
(‘tapines’), capa que permitirá, una vez cocidas el proceso cerámico
de reducción por falta de oxígeno y exceso de hidrógeno y dióxido
de carbono, que finalmente da como resultado añadido el
oscurecimiento de las piezas.4

Entre las vasijas tradiciones de Llamas pueden destacarse, por


ejemplo, los «xarros de pixulin» (barriletes cilíndricos con dos asas
enfrentadas, junto a la boca de la vasija); los «pucheiros» para
cocinar, los «xarros» de agua, las «otsas» y las «tarreñas» (para Mielera, chocolatera y cántara.
conservar las natas de la leche); o los moldes para hacer el queso o Llamas del Mouro
«queiseiras». Como otras producciones de la típica alfarería
asturiana, además del pequeño comercio local, la producción se mantenía con los mercados y las ferias de
localidades grandes como Cangas de Narcea, Avilés, Ovieda o Pola de Siero.4

Alfarería de Miranda
Se ha datado el origen de la cerámica mirandesa ya en los siglos X y XI, como han confirmado en el inicio
del siglo XXI investigaciones arqueológicas realizadas en la comarca, y en concreto en el edificio de Miranda
del siglo XIV conocido como palacio de Valdecarzana, donde aparecieron abundantes restos del conjunto de
formas alfareras tradicionales de esta zona de Asturias con mil años de antigüedad. Asimismo, los
investigadores han localizado puntuales referencias en el Archivo Notarial de Oviedo (con registro de
olleros en Miranda desde 1644, y documentos jurídicos desde 1657),5 en documentos del Archivo Histórico
Provincial de Oviedo (desde 1669) y el Archivo del Ayuntamiento de Avilés. Si bien quizá el documento
más conocido y trascendente es el relato del ilustrado Jovellanos en sus Diarios.b

Casi desaparecida por abandono de su talleres y emigración de sus alfareros en el inicio del siglo XX –Seseña
y Feito dan la fecha aproximada de 1910–, la producción artesanal se recuperó como fenómeno cultural,
social y económico con la apertura en 1975 de la Escuela de Cerámica de Miranda. A partir de la iniciativa
del investigador, coleccionista y párroco José Manuel Feito, se promovió la recuperación no solo de las de
formas singulares de la cerámica negra asturiana, sino asimismo de los hornos, sistemas de cocción,
localización de barreras de arcilla, etc.1 Enclave importante para el desarrollo de esta tarea fue la Casa-
taller «El Alfar»,c 5 fundado por el profesor Ricardo Fernández López, impulsor del Centro Municipal de
Cerámica de Avilés.

Objetos alfareros tradicionales de la alfarería negra asturiana son: la


escudilla –utilizada como tazón–; la quesera; cazuelas y pucheros
para cocinar; la jarra con su típica panza bruñida verticalmente; la
"botía", para batir manteca; la cántara, usada como orza para
conservar la matanza del cerdo; el botijo, diseñado como botija de
carro o cantimplora para transportar el agua («con un colador en la
boca y un guijarro en su interior para facilitar su limpieza»).1

Entre las formas típicas de la cerámica negra mirandesa destacan dos


recipientes específicos para guardar el «amasijo de San Martín», el
vedrío y la tarreña; otra pieza singular es el tonel, vasija para llevar
el agua de la fuente a la casa o los campos. Además de estos
elementos, más o menos típicos de la alfarería doméstica, hay que
mencionar los braseros para el cisco, y adornos para la arquitectura
rural como florones y remates de los hórreos.1 5

Remate de tejado, escudilla y


Proceso de elaboración
quesera. Colección Liberbank.
Museo de la Historia Urbana de Sirve de introducción la cita de Jovellanos, que en la página de su
Avilés. Miranda (Avilés). Diario IV Itinerario VIII, fechada el 2 de agosto jueves de 1792,
escribe este texto:

...Miranda, lugar grande, compuesto de tres o cuatro barriadas algo separadas en que está reunida
la población. En una de ellas vimos los hornos y fábricas de barro común que aquí se trabaja; la
mayor parte de ellos cavados en la tierra, de grosera y no bien dirigida forma. El barro es rojo y
después de cocido conserva el mismo color, aunque más claro tirando algo a blanco. Para darle el
negro brillante y fino de los botijos, basta cerrar muy cuidadosamente el horno después de la
cochura, y sin duda el humo ahogado en él penetra por todos los poros del barro y se vuelve negro.
La operación preparatoria se reduce a machacar el barro, que se trae del mismo término, pasarlo
después por un tamiz, amasarlo luego en unos duernos con agua, y al fin pasarlo a los tornos para
darle forma. Hay como unos treinta hornos en los que se trabaja el barro común y da color negro;
otros cuatro destinados al barro blanco, aunque no lo es, con su vidriado blanco y amarillento y
con algunos rasgos verdes y azules. En estos se hace la antigua y ordinaria vajilla de nuestro
pueblo.

Tomando como ejemplo de trabajo el de la alfarería mirandesa, una descripción elemental permitirá
diferenciar las fases de preparación de los hornos, cocción de las piezas y dentro de esa fase, el proceso de
"carbonación" que producirá el típico color negro en las piezas. El color negro se consigue cuando, una vez
alcanzados los 1000 grados, se mete en la zona de combustión del horno algo que queme mal, madera
mojada por ejemplo. La "carbonación", una especie de «ahumado profundo» se facilita tapando todo los
huecos del horno evitando así la entrada de oxígeno.d El procedimiento antiguo de asfixiar el cocimiento
era cubrir el horno con «tapines», un compuesto de hierba y tierra, que conservarán el calor durante dos o
tres días, según el tamaño del horno.1

Hornos
Del mismo modo que el transporte y venta de las piezas era al parecer exclusivo cometido de las mujeres,6
el manejo de los hornos quedaba reservado a los hombres. Hay que advertir que los hornos de Miranda están
hechos de barro y piedra, o de ladrillo indistintamente, aprovechando con frecuencia la inclinación del
terreno. Dentro del horno se diferencian dos espacios, separados por la solera; en el inferior, el hogar del
horno, se pone la leña, y en el de arriba –denominado mufla en la jerga alfarera– se colocarán las piezas
ordenadamente, es decir, las más grandes abajo, y las vasijas pequeñas como los típicos vedríos encima de
las piezas medianas.e Se cubrirá todo con tejas rotas o deshechos de piezas viejas para crear «una bóveda en
la que, al rebotar las llamas, se iguale la temperatura». Sigue el dilatado y delicado capítulo de la cocción,
común a los hornos usados en casi toda la Península Ibérica.

En la literatura
Además de la descripción de Jovellanos, otros autores mencionan la "jarrería negra" de Miranda, como, por
citar un ejemplo, David Arias en 1893. Más extensa es la referencia de los etnógrafos Octavio Bellmunt y
Canella Secades en su monografía dedicada a Asturias y publicada en 1899, con estos párrafos: «En las
proximidades de Avilés aún existen dos industrias que algunos suponen de origen romano: las famosas
vasijas de barro ennegrecido cocidas en Miranda y los objetos de cobre...», en concreto, al hablar de la
cerámica negra dice que «es especial, sin precedentes en la provincia, exclusiva del citado pueblo, ejercida
sólo por los naturales del país, que conservan el secreto de la fabricación; pero la forma de las indicadas
vasijas que son de varias clases y destinos, aunque latina, según Fernández Guerra, no se parece a la
cerámica romana, no alcanza su grado de elegancia y perfección». Y aun concluye que «no podemos por lo
tanto afirmar que tenga este origen, pero sí que no hay noticia de la época en que comenzó, ni de donde
pudo haber sido importada por los hijos del próspero pueblo de Miranda que la transmiten de padres a hijos
en el mismo estado en que la recibieron de sus mayores sin hacer nada por mejorarla o perfeccionarla».7

Véase también
Museo de cerámica negra
Alfarería en Asturias

Notas
a. Seseña anota que sin embargo en 1976 sólo quedaba abierto uno, el de Jesús Rodríguez
Garrido, ayudado por sus hijos.
b. Puede leerse el texto en la sección dedicada al 'Proceso de elaboración'.
c. Instalado en el mismo edificio de la calle Villanueva, en Miranda, donde la madre de Alejandro
Casona, doña Faustina, maestra de escuela y primera mujer inspectora de educación en
España, creó la primera mutualidad escolar de niñas de Asturias.
d. Al enriquecerse la atmósfera del interior del horno con carbono e hidrógeno, junto con la
ausencia de oxígeno, se produce una reacción química que da como resultado el preciado
color negro.
e. Con frecuencia, el amontonamiento produce las típicas manchas grises que caracterizan esta
cerámica negra.

Referencias
1. «Alfarería de Miranda» (http://www.artesaniadeasturias.com/wp-content/uploads/2016/09/alfar
eria_de_miranda.pdf). artesaniadeasturias. Consultado el 9 de enero de 2017.
2. «Cerámica Negra de Llamas del Mouro» (http://www.artesaniadeasturias.com/portfolio_page/c
eramica-negra-llamas-del-mouro/). artesaniadeasturias. Consultado el 5 de julio de 2018.
3. «Cerámica negra de Llamas del Mouro» (http://www.artesaniadeasturias.com/wp-content/uplo
ads/2016/09/ceramica_negra_de_llamas_del_mouro.pdf). artesaniadeasturias.com (en
español). Consultado el 5 de julio de 2018.
4. Seseña, 1997, p. 101.
5. . «La alfarería negra de Miranda» (http://www.mrbit.es/miranda/alfar.htm). Consultado el 9 de
enero de 2017.
6. Seseña, 1997, p. 104.
7. BELLMUNT, Octavio; CANELLA , Fermín (1899). «Tomo I». Asturias (2010 edición). Oviedo:
Universidad de Oviedo. p. 202. ISBN 9788483178119.

Bibliografía
FEITO, José Manuel (1985). Itto. de la Juventud y Promoción Comunitaria, ed. Cerámica
tradicional asturiana. Madrid: Editora Nacional. p. 295. ISBN 84-276-0716-4.

SESEÑA, Natacha. Cacharrería popular (en español) (1997 edición). Madrid: Alianza Editorial.
ISBN 84-206-4255-X.

Enlaces externos
Wikimedia Commons alberga una categoría multimedia sobre Cerámica negra.

VEGA, Elma. «Alfarería Negra de Miranda» (http://alfarerianegra.blogspot.com.es/). página y


blog. Ricardo Fernández. Consultado el 9 de enero de 2017.
«Casa-Museo de la Cerámica Popular Asturiana» (http://enciclopedia.cabranes.es/v_portal/inf
ormacion/informacionver.asp?cod=122&te=14&idage=67&vap=0). enciclopedia.cabranes.es.
Consultado el 13 de noviembre de 2015.
«Galería de fondos del museo» (https://web.archive.org/web/20151117020904/http://www.vivir
asturias.com/asturias/aviles/museo-de-ceramica-negra/es/fotos). vivirasturias. Archivado
desde el original (http://www.vivirasturias.com/asturias/aviles/museo-de-ceramica-negra/es/fot
os) el 17 de noviembre de 2015. Consultado el 9 de enero de 2017.
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Esta página se editó por última vez el 10 oct 2019 a las 11:54.

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