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Q ue, oe Ree Ree RAUL SCALABRINI ORTIZ MARZO DE 1957 - AR@ 1 - Nos. 2-3 - SEIS PESOS No firme Exmo. sefior presidente provisional de la Re- piiblica Argentina, general don Eduardo Lonardi: Desde el fondo de mi angustia cludadana, aler- tada por la envergadura de la operacién que so- lapadamente se planea en contra del destino na- cional, saltando sobre los infinitos escalafones que separan mi humildad y su jerarquia, me Airljo sin protocolo a esa parte de su persona- dad que se hizo presente en la plena embriaguez el triunfo, cuando con Iicida conciencia de su responsabilidad supo atemperar enérgicamente la inercla excesiva del combatiente imponiendo una consigna de resonancias fratemnales. “Ni vencedo- rer nj veneidos”, ordend usted, para demostrar que sobre el clamor de Ja lucha seguia flamean- do la bandera en que todos, réprobos y elegidos, y todos los tiempos, presente y futuro, estén com- prendidos. Me dirijo a esa parte de su persona- lidad —hoy un poco desvafia en el tumulto co- tidiano por la sombra de los que van pasando— que ordené el destile de los vencedores en honor de los vencidos, quizé para que no se olvidara que el valor de ambos bandos y sus encontradas con- vieciones no eran sino el anverso y el reverso de un valor y de un destino comiin, Se ha dirigido usted al pueblo de la Reptiblica en un mensaje henchido de conceptos pesimistas, fen que usted ha hecho suyas consideraciones ¥ cifras que en conjunto procuran dar una idea e: tastrética del estado econémico-financiero de 1a Repiiblica, y que para ese preconeebldo propésito han sido preparadas —consideraciones y citras— por una piblicamente anbnima comisién de t6c- nlcos, disciplinados por la inteligencia recién des- embarcada del doctor Ratil Prebisch, El estado econémico-financiero de la Repdblica no es el que ingenuamente puede deducirse del “Informe” hébilmente preparado para descora- zonar, desconcertar ¢ inducir a conclusiones ale- jadas de la verdadera realidad. Para el ducho en leer, éste es un “informe” hecho al revés, en 9 Sr. Presidente: Ud. nada que el propésito es anterior a 1a documentacién y Jas cifras son sofismas aritméticos en que los Jegos se alucinan. Conozco esa manera de operar porpue soy un viejo descifrador de balances y me- ‘mor fas ferroviarias, con los que las empresas, con, el pretexto de rendir cuentas, emitian argumentos yara las futuras expoliaciones tarifarias, EI sefior Presidente no debe olvidar que casi tidos los técnicos que intervinieron con el aporte d> datos son los mismos que pusieron su técnica, al servicio de la orientacién econémica que nos hi conducido a esta encrucijada. ¥ es también indispensable percibir que aqu{ no se trata de desconceptuar al régimen depuesto, sino de con- ecrtar un desesperado aspecto de falencia para apoyar en él una red de concesiones al extran- jero disimuladas en 1a inocencia de “sociedades mixtas” de la mds varinda indole, A tal punto es cierto lo que afirmo, que el “infurme”, en su apuro de coleccionar ntimeros que Yevelen empobrecimiento, Uega al colmo de invemar un “balance de pagos” para el afio 1955, que aia no ha concluido, Ese imaginado “balance, de pagos” del afio 1955, es 1a nica cifra negati- va de ios intercambios citados y la inventé el doctor Prebisch porque no tenfa otra cifra nega- tiva. En el correr de los dias iremos disciplinando los nimeros, reordenéndolos y traduciéndolos al lenguaje de la realidad, para que se vea clara- mente que no es tan feo el cuco como quieren presentarlo. Los ojos se los han puesto donde debfa estar 1a nariz. Eso es todo. Pero la gravedad mayor del “Informe” es que sus cifras han servido de base al mensaje del sefior Presidente y de esta manera se le ha hecho incurrir en gravisimos errores que tienen: el agravante, para quien los elevé, de ser cifras, imaginarias que quieren dejar sobreentendido que ha sido perniciosa 1a administracién de los trans- portes ferroviarios por los mismos argentinos, y que frente a la montafia de obligaciones y a la ineptitud demostrada no hay otra puerta de esca- pe que formar “sociedades mixtas” con los pro- veedores de material que, quizé, podrfan ser los ofertadores de material ferroviario briténico que casualmente estén entre nosotros ahora. Dijo el sefior Presidente: ‘‘el estado de los trans- portes es deplorable”. Eso es indudablemente clerto, pero es mucho menos deplorable qu2 cuando fueron adquiridos en 1948, segiin lo de- mostraremos con los datos seleccionados por la Sub Comision de Asuntos Econémicos reunida durante el afio pasado y las pocas estadisticas oficiales publicadas. A renglén seguido el sefior Presidente dice: “La descapitalizacién alcanza a vastas propor- ciones y seria necesario’ gastar 22.000 millones de pesos para renovar el material de traccién y vias.” Quien proporcioné esas cifras al sefior Presidente incurrié en el delito de irreverencia y falta de respeto. Esas cifras que ya fueron manoseadas por el ex diputado Nudelman, son el producto de una fantasia de algunos ingenieros que dieron en sofiar qué lindos serfan los ferro- carriles si duplicéramos las vias en todos los ac- cesos a la capital, si ellmingramos todos los pa- 0s a nivel, si renovaramos todos los rieles y durmientes de manera de permitir a las vias soportar cargas y velocidades que ahora no s0- portan y si adquiriéramos locomotoras capaces de correr a 1a velocidad y con Ia carga”que esas vias podrian soportar... 11.700 millones de pesos para via y obras, 9.000 millones de pesos en material rodante y de traccién... 2.300 mi- Mones en talleres,.. Esas cifras iban a servir de trampa parlamentaria, pero no significan de ma- nera alguna “la descapitalizacién de los trans- portes". No son datos verdaderamente serios y fidedignos, Tampoco se ajusta a la realidad el quebranto que se le ha hecho enunciar al sefior Presidente, que dijo: “Hay un déficit de 3.500 millones de esos por afio en el conjunto de los transportes administrados por el Estado.” Evidentemente se intents abrumar al pobre auditor radiotelefénico con esas cifras, e infundir en su 4nimo Ia imbo- rrable impresién de que el Estado es un admi- nistrador pésimo y peligroso para el bolsillo del contriouyente, ¥ la verdad es absolutamente dis- tinta, Ya la Subcomisién Econémica Ferroviaria, de 1954 demostré con cifras concluyentes que el sefior Presidente tiene Ia obligacién de ex!- gir a sus asesores, que jamés los ferrocarriles estuvieron tan ajustadamente administrados co- mo lo han sido bajo la administracién estadual, inclufdos todos los despilfarros, abusos e inmo- ralidades que las comisiones investigadoras quic- ran descubrir o inventar. ‘Mi propésito al dirigirme al sefior Presidente ¥ ofertarle estos ejemplos de la falacia que 10 clrounda es demostrarle que tiene que ser extre- madamente cauteloso y descontlado de los pres- tigios que lo rodean, gran parte de los cuales no hhan sido logrados al servicio de los intereses de la patria. Y por eso, en stplica humilde pero fervorosa, le pedimos que no firme nada defini- tivo que se deduzca de las informaciones, con- clusiones y recomendaciones del “informe” del doctor Prebisch y menos aun si ellas no han sido publicadas y se mantienen en el nivel de la reserva. Acuerde tiempo suficlente para que el pats despierte de su estupor y calcule la grave- dad de lo que puede sobrevenir a consecuencla de la impremeditacién. Estamos rodeados de co- diclas aviesas que rondan a la espera de los errores, No firme nada, sefior Presidente, sin estar absoluta, total e indubitablemente seguro de que también en el campo de la economia y de la finanza no hay vencedores ni veneidos. Porque el veneido puede ser el pats, 10 Ge titulo a toda pagina, “La Razén” del '9 de octubre nos informa que el déficit de Jos ferrocarriles asciende a 10 millones de pesos diarios, 0 sean 3,600 millones de pesos anuales. Evidentemente los nuevos administradores, que antes ejercieron la superintendencia general, son més eficaces para aumentar los déficits que para regularizar los horarios, El Uéticit neto de to- dos los ferrocarriles, es decir la diferencia arit- mética entre las entradas y las salidas, el 1 de diciembre de 1954 ascendia a $ 775.676.000 o sea un poco més de 2 millones de pesos diarios, se- gin consta en la planilla de cierre semanal de la oficina de contralor econémico del Ministerio de ‘Transporte que obra en nuestro poder. Cuadru- plicar el déficit en afio y medio es manifestacién de innegable inaptitud de administrador. Sia eso se agrega la paralizacion de parte de las locomo- toras diesel eléctricas nuevas, dafadas por el si ministro de combustible inadecuado, el cuadro comienza a tener colores sombrios y perspectivas tan nubladas como los paisajes de Corot, Para no cansar a los lectores con el tema, dejaremos para més adelante el andlisis del sonsonete del déficit de los ferrocarriles. Pero nos permitimos sugerir a “La Razén” que dedique algin otro titulo no menos sensacional al déficit de los fri- gorificos, que también lo pagamos nosotros, y que asciende muy aproximadamente a ca: tro millones de pesos diarios. ,O es que los frigo- rificos no requiéren propaganda en contra por que ya son extranjeros? Y vayamos al tema que nos habfamos fijado y que es impostergable. En su reciente conferencia radioteletonica, el ministro de Hacienda, doctor Eugenio A. Blanco, dijo; “La dictadura nos leg6 como herencia resér- vas monetarias exiguas; una fuerte deuda a corto, plazo en moneda extranjera; una economia agro- pecuaria en franca tendencia declinante; una industria évida de materias primas, de energia ~ cua- Mas nos valiera exportar menos y vender a mejor precio eléctrica y de reequipamiento y una situacién monetaria inflacionaria, con pérdida progresiva ‘en el poder de compra del peso argentino”. ‘Por esponténea tendencia humana, todo go- bierno habla mal del anterior y de sus errore: sin entrar a hilar Ia sutileza de que gracias a esos errores es gobierno, pero de todas maneras nos parece que el esquema del doctor Blanco tiene Jas tintas recargadas. No entraremos a ana- Uzar este punto de vista ni nos detendremos a destacar Ia contradiccién que significa quejarse de la “pérdida progresiva del valor de compra del peso argentino”, por parte de quienes dismi- nuyeron de un saque a menos de Ja mitad ese mismo valor. Lo que interesa en este momento es analizar las medidas que el ministro de Hacienda preconiza para contrarrestar tal suma de ‘Acha- ques. ¥ aquf esta la sorpresa. El doctor Blanco, como antes el doctor Prebisch, sélo encuentra una salida a este callején: es el aumento del yolumen de la produccién agropecuaria. Dice el ministro de Hacienda que el tnico remedio es “el aumento de la produecién agropecuaria que permita la expansién de los saldos exportables”. Cualquier comerciante minorista y cualquier chacarero sabe que el monto de sus ingresos de- pende de dos factores. Uno, el volumen o el peso de la mereaderia de que puede disponer, y en es0 estaré de acuerdo con el doctor Blanco. Pero el segundo factor no es menos fundamental que el primero; es el precio a que venderé a mercade- rfa, Si no tomamos en consideracién los precios ‘eon que se nos retribuye o contabiliza la exporta- cién, es verdaderamente tarea vana la de au- mentar la produccién, tan vana como el empefio de las Danaides, que no consegufan lenar el tonel sin fondo, Con un lépiz en la mano y ganas de multipliear, un doctor en clencias econémi- ‘eas puede comprobar, en cualquier momento, que mayor volumen a menor precio equivale a menor 32 volumen a mayor precio. Las filigranas del comer- clo se tejen con dos hebras de hilo: la de com- prar y la de vender. Pero cada hebra tiene dos puntas, La cantidad es una, La otra es el precio. Constantemente han sido acusados los argen- tinos de derrumbar los precios de sus propias mereaderias en ¢l mercado internacional. “;Qué quieren ustedes que hagamos —clamaba airado el director del pool triguero canadiense, John Mac Farlan— si la politica constante de lo que ustedes Haman grandes exportadores es la de derrumbar los precios del mercado internacio- nal?", Esto ocursia en 1936, la época de oro del reinado del doctor Prebisch, y parece que vuelve fa repetirse, con grave lesién para 1a economia del pais. Con fines distintos de aquellos en que vamos a emplear sus cifras, la Direceién Nacional de Estadistica y Censos, dependiente del Ministerio de Hacienda, ha publicado en agosto del corrien- te afio un fascfculo denominado Informe C $1, fen que todos los valores del comercio exterior, desde 1951 hasta agosto de 1956, han sido redu- cidos a luna moneda comiin y constante, el délar, al tipo de cambio real al cual se efectué cada operacién. Este laborioso trabajo oficial nos ayu- dard a develar el misterio en virtud del cual se soslaya toda referencia a los precios. Necesita- mos para ello la colaboracién personal de los 200.000 lectores de QUE. Es indispensable que hhagan un pequefio esfuerzo y sigan las cifras con la misma atenta preocupacién con que revi- san las cuentas del almacenero, de cuyo asom- ‘broso crecimiento no logra distraernos ni Ia més tlerna de las caricias de la duefia de casa, ni sus habituales rezongos de ‘‘zQué querés que haga si baja la moneda y suben los precios? De la pagina 11 y 12 del citado Informe C 31, copiamos las cifras del cuadro que se agrega a continuacién. El inico agregado nuestro es la ‘iltima columna, en que hemos dedueido, con una divisién simple, el valor promedio obtenido por cada tonelada de mercaderfa. Exportaciones de enero a agosto de 1955 Mate canis Yao otal, Ye Bere cee caer a erae ete eee Cas Se oe oh came cx.e sa. g.000 sen Sita cn: “EAE "Side de COE Ti agli atom “akan fata Ge Som sarap one fio ase "Sone sin ua de moni ea ees ae (aeons. 9.818.008 “Informe © 81" 33 De las mismas paginas hemos extrafdo y or- denado las cifras correspondientes a las mismas mereaderias exportadas durante los ocho prime- ros meses de 1956: Exportaclones de enero a agosto de 1956 Mercaderias Genuiaea en tone= uss Carnes 370.117 1597.372.000 Animales vives. + 28.554 4.626.000 Cereales y lino | | | 2.965.074 171-281..000 Frutas frescas 2. 6.562 4.407.000 Otros p/agricolas . 90.554 6.855.000, Total de moneda extranjera, redu: ida a d6lares, al tipo real de cada foperacion (cileulo oficial) Comparando artfculo por artfculo, el lector puede comprobar que la exportacién ha sido fuertemente incrementada. El envio de carnes al exterior —casi exclusivamente a Gran Bretafia— aumenté en un 16 por ciento. Los animales vi- vos, en un 35 por clento,-Las frutas, en 11 por ciento. Los productos agricolas varlos, en 11 por clento. La iinlea exportacién que descendié fué la de cereales y lino, porque se agoté la disponibilidad. Es decir, que en cuanto a volu- men © cantidad el pais hizo un verdadero es- fuer20 positivo, en pro de su recuperacién. El pais tenia pleno derecho a esperar que los agen- tes negociadores del fruto del trabajo argentino obtuvieran, por 1o menos, un precio igual a los que se pagaron por la exportacién del afio pa- sado. Si aplicamos los precios unitarios obteni- dos en 1955 a las cantidades de mercaderias ex- portadas desde enero a agosto de 1956, nos en: contramos con la sorpresa que se sintetiza en el cuadro siguiente: Si hubiéramos vendido to exportado en 1956 a Jos precios de 1955, hubiéramos ganado 83 milo- nes de délares mis que los obtenidos. siecnseg ntange pieig Monet tne Soe Sits, Mean. se cae, fea F BxSek “naa aad a ee aca Ermey eg ace ae city “Shae side Sa Garmes eascss SDAIN BO ate 1 8 8 Hines" vor “ese M0009 SIL om Celi’ y ‘Ino a.otint “ean ee at faut ides? me sare a se a Cuapemicis $050 ten 2 Taree Total de dlvins extranet ue hi Tima debi craton 1 Sain uo an pe CoS nce & GES ose 437,364,981 Verdaderamente contabilizado a fa vor del pais. see $384,481.00 Pérdida, por haber vendido a pre: ‘ios Inferiores a los de 1955 ... u§s 83.888.981 Frente a Ja elocuencia de este céleulo compa~ rativo elemental, comenzamos a comprender 1a razén por la cual los técnicos argentinos, a pe- sar de habler tanto, no hublan jamés de los precios, como si en los asuntos comerciales los precios fuesen un asunto sin importancia, Pero no adelantemos conclusiones ni nos perturbe~ thos demasiado por la pérdida de 88 millones de délares. Continuemos examinando el instruc tivo folleto que nos ha proporcionado la Direc- cién de Estadistica y donde por primera vez se tlene un indiclo de los precios a que se ha es tado liquidando el producto de nuestro trabajo y de nuestra riqueza. Examinemos cémo hemos gastado esas rabo- neadas divisas que ganamos con 1a exportacién, ‘Tomaremos como elemento de comprobacién dos rubros que en general tienen poca variacién. ‘Transcribimos a continuacién las importaciones de hierro y sus manufacturas y de maquinarias y vehiculos que ingresaron al pais en los ocho primeros meses de 1955. Sus valores han sido reducidos a délares y estén en la pégina 21 del folleto que estudlamos. Importaciones de enero a Marcaderfas Gentle Valor total Valor prom. Se ae re ee Hierro y sus ‘e 2 SG" o1s.t0 woginsw 0.0 oa) EI es stone. 0.0 oats, wh RD “Informe C1" ‘También de la pagina 21, transcribimos las cantidades y valores, reducidos a délares, de las ‘mismas mereaderias incluidas en el cuadro an- terior. Estas han sido importadas en los ocho primeros meses de 1956. Asi obtenemos el cus- dro mimero 5: Importaeiones de enero a agosto de 1956 Mereaderias Canta, Valor, total ex~ Sin. plese es Se fares (edieuto x oficial. Hierro y sus artetactos .... 684.586 117.490.000 Maquiniria y vehiculos .. 118.506 177,612,000 295,021,000, “Informe C.81" Si la situacién es tan critics como se repite ‘con una insistencia que no teme el grave per juicio que se ocasiona a nuestro crédito inter- nacional, era obligacién inexcusable la de ate- nerse & un régimen de morigeracién y de aus- teridad en las compras. Comprar menos y a menor precio que el afio anterior, debié ser la Ainea de conducta de los reguladores legales de nuestro comercio exterior. Nada era més facil, porque los ocho primeros meses de 1955 se ca~ racterizaron por una importacién excepcional~ mente elevada de bienes de capital, que suelen ser los de mayor valor unitarlo, y que si bien venian a incorporarse definitivamente al pais ¥ a inerementar su capacidad industrial, desequi- Ubraron —por lo menos circunstancialimente— la balanza de pagos, Si aplicamos a las canti- dades de articulos comprados en los ocho pri- meros meses de 1956, los precios unitarios pa- gados en 1955, nos encontramos con Ja sorpresa de que en s6lo dos {tems de la importacién pu- dimos haber aborrado més de 77 millones de délares, segiin se desprende del cuadro compa- rativo N@ 6, que se inserta a continuactén: Si In importacién de 1956 se hubiera realizado ‘a los precios unitarios de 1955, hubléramos po- ido ahorrar 77 millones de délares. arcade Cantid. me Bree, un. Valor gue re: vorvgs ** Rolares en imporiac. de “sss “ioe en dol. a Hierro y aus ietuctoe "684.586 109.80 74.962.167 Maquinaia “yo Sahiculos 7 118,386, 1.20640 148.092.088 Cantidad tof que ubiéramnos pa- ado, ajustando 1a importacion a Be caudud y precios de 1955... 217,994,189 Cantidad realmente gastada entre nero y agono. de 1050 -.v....-:. 205,081,000 cantdad! ie" sublérmos gaia ———— ajustinggros al precio yea Ee co ce Aaa Cantidad que hubiéramos ahorrado en ASlates evens nese 17,026.81) Esos 77 millones de délares que pudimos ha- er economizado, si no hubiéramos despilfarra~ do nuestras divisas en objetos superfluos 0 pres- eindibles —como los automéviles, cuya intro- ducclén ha sobressturado la capacidad adquisi- tiva de la plaza— constituirian un auténtico capital disponible, porque el capital se consti- tuye ganando més de lo que se gasta o gastando menos de lo que se gana, y en esto estin de acuerdo Adam Smith, Carlos Marx y los humil- des miembros del servicio doméstico que capi- talizaron al Banco Espafiol del Rfo de 1a Plata con sus ahorros. Con las deducelones de los cuadros anterio- res podemos organizar el cuadro N° 7, que sin- tetlza todas las observaciones: 34 Vendiendo 1a exportacién de 1956 a los precios de 1955 y ajustando Ia importacién de 1956 a los precios y calldad de 1955, hubiéramos ganado amés de 160 millones de dolares. Capital que pudimos haber ganado ver endo lo exportado en 1036 1 lox pre: US ow de 1955"- ae sh.385.00 Capital que pusiinas formar con et ro, sl hubléramos “ajustado ta im jovtacin de_1956, a lot precios y cx dad de 1055 sce essen al total de que pudimos disponer libremente Nokes settee ve Realmente desoladoras son las conclusiones que se desprenden y las que pueden inferirse de este cuadro. En politica es facil y a veces itil declamar, pero en economfa es peligroso dejarse arrastrar por la engafiosa inercia de las palabras. :Qué juicio irrepetible formarian los aceionistas de una compafifa, si su gerente per- diese tiempo en vociferar contra su antecesor, mientras malbarata sus mercaderfas y despilfa- rra en objetos suntuarios sus menguados ingre- sos? Una simple politica comercial conservado- ra, de mantenimiento de precios, nos hubiera ahorrado la humillacién de estos negociadores mendicantes que han causado un dafio cast irre- parable al prestigio del pafs. La nacién existla antes que el régimen depuesto y seguir exis- tendo cuando hasta el recuerdo de este gobier- no provisional haya pasado, No hay pasién ni objetivo politico que justifique el olvido de tos permanentes y esenclales intereses de la nacién. Con ajustar la importacién y negociar hébil- mente 1a exportacién, habriamos ganado tanto ‘como consiguié el doctor Coll Benegas tras un penoso embarazo de cuatro meses y calambres nacionales muy semejantes a estertores. Nos habriamos ahorrado 1a presencia de tantos téc- nicos extranjeros y tendriamos, ademis, 60 mi- Mones de délares para concluir de una ver la aceria de San Nicolfs. BuscSbamos afuera el ca- pital que podiamos ganar en nuestra propia casa, tal como el miope que buscaba los anteojos que tenia montados sobre su nariz. Hemos limitado hasta ahora nuestra confron- tacién a los ocho primeros meses de 1955 y 1956, porque son valores que el Informe C. 91 ofrece con algun detalle y permite el cotejo de mereaderias equiparables, cuya variacién de un afio a otro no puede producir alteraciones que desautoricen la comparacién. Pero eso no quiere decir que aceptemos los precios de 1955 como dignos de ser punto estable de referencia, Al contrarlo, Esos precios fueron eriticamente ba- jos, a tal punto que todas las organizaciones re- presentativas de los productores agropecuarios demostraron su insufictencia compensatoria, por 35 ser inferiores a los costos de produccién, de acuerdo a sus respectivas cuentas culturales y sirvieron de pretexto al doctor Prebisch para desvalorizar la moneda argentina, Vamos a con- frontar, pues, los resultados obtenidos en 1966 ‘con los de un afio més normal que 10958. El Informe C. 31 ha reducido a délares, al tipo de cambio de cada operacién, los valores de Ia exportacién de los cuatro afios anteriores. No proporciona detalles. Da simplemente la ci- fra global de la exportacién, Vamos a relacionar las cifras de 1955 con los precios unltarfos de 1952, que fué un afio relativamente estable, La creciente desvalorizacién de 1a moneda argen- tina tuvo una pausa. Los precios agropecuarios aleanzaron un nivel aceptablemente compen- satorlo. En 1952 se exportaron 3.038.382 toneladas, en su abrumadora mayorfa constituidas por mi teria de origen agropecuario. Por ellas, de acuer- do al cAlculo oficial del Informe C. 31, se con- tabiliz6 a favor del pafs la suma de 677.570.000 délares. Es decir, que obtuvimos un promedio de 212 délares por tonelada exportada, En los ocho primeros meses de 1956 se ex- portaron 4.361.301 toneladas, que también en su inmensa mayorfa fué materia agropecuaria, pero que debié venderse a un precio unitario mayor al de 1952, porque la proporcién de carne exportada en 1956 es més alta que Ia de 1952, y In carne se vende a un precio siete veces mayor que los productos agrarios. Aceptemos, sin embargo, que no hubiésemos podido conse- guir ninguna ventaja sobre los precios promedios de 1952. A 212 délares la tonelada, precio de 1952, por las 4.361.301 toneladas deberfamos haber percibido casi 925 millones de délares ($ 924.595.812), es decir, 328 millones de d6- lares més de lo que en realidad se nos pagé. Para mayor claridad, resumamos estas cifras en un cuadro, agregando a lo que pudimos haber ganado, lo que pudimos haber ahorrado, Con una habil conducclén de nuestro comercio exterior, hubléramoz ganado un capital exceden- te de mas de 405 millones de délares, de libre Aisponibilidad. Valor de la exportacién de enero a ‘agosto de 1956 comercializada a precios Ss. de 1952 (u$s, 212 por tonelada) Sélo obtuvimos (u$s. 136,60 por tonelada) 924.595.812 Diferencia que pudimos haber ganado .. $28.506.812 Ahorro que pudimos realizar ajustando los. precios y_calidades de hierro, ma: ‘quinarias y vehiculos a los valores de 1955 Gerayines Sey ioceeer | aga TT oan el Capital neto.excedente que pudimor Tar en 1966 srssreeie Fogo 4.527.688 Esos 405 millones de délares pudieron fécil- mente ser nuestros, si se hublera mareado me- nos el acento en el volumen de la produecién y més en los precios. Pero la palabra “precio” parece “tabi”. Nadie la menciona, como si el “manifiesto destino” de los argentinos fuese el de producir cada vez més para cobrar cada yex menos. Esos 405 millones de délares pudieron transmutarse en equipos petroleros de explora- cién y explotacién, en locomotoras, en rieles, en usinas o en préstamos a paises menos des- arrollados que el nuestro. De origen andlogo al que hemos descripto aqui como penosa posibi- lidad perdida, son los 100 millones norteameri- canos y los 200 millones que ofrecen los italia nos y los 30 millones de libras de los britdnicos, A menos que supongamos que los extranjeros —de quienes descendemos— fabrican los capita- les con técnicas esotéricas y enrecintos tan res- guardados y alejados de nuestro conocimiento como una fébrica de bombas atémicas. © a me- mos que se crea que se puede continuar hasta Ja eternidad justificando errores con la incan- sable reiteracién de incriminaciones al régimen depuesto, al que, por lo visto, sera necésario deponer de ‘nuevo de 1a argumentacién de los malos administradores de Ja fortuna publica. O al menos que se crea que los beneficios que ha obtenido Gran, Bretafia con el abaratamlento de nuestros envios, compensan nuestro efectivo ‘empobrecimiento, 36