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Hnas.

Adoratrices; Acompañamiento en Discernimiento


Vocacional

¡Habla Señor que tu siervo escucha!

El joven Samuel vive en el templo, al servicio del anciano sacerdote Elí.


Cuando oye la llamada, él no comprende que es Dios el que lo llama, y
piensa que su jefe lo necesita. Elí tampoco está atento, y le cuesta darse
cuenta que es Dios el que está llamando al joven.

Este pasaje lleno de simbolismo subraya que Dios llama por el nombre y
a quien quiere, que insiste y tiene paciencia infinita con nosotros. La
enseñanza que Elí le transmite a Samuel, hoy la llamamos
«acompañamiento». No es fácil discernir cuál es la llamada de Dios sobre
nuestras vidas. La sabiduría de otros cristianos con más experiencia
puede ayudarnos a escuchar mejor.

UNA LUZ QUE ILUMINA: 1 Samuel 3,1-10

El joven Samuel servía al Señor al lado de Elí. En aquellos días era rara la
palabra del Señor y no eran frecuentes las visiones. Un día Elí estaba
acostado en su habitación. Sus ojos habían comenzado a debilitarse y no
podía ver. La lámpara de Dios aún no se había apagado y Samuel estaba
acostado en el templo del Señor, donde se encuentra el arca de Dios.
Entonces el Señor llamó a Samuel. Este respondió: Aquí estoy. Corrió
adonde estaba Elí y dijo: Aquí estoy, porque me has llamado. Respondió:
No te he llamado. Vuelve a acostarte. Fue y se acostó. El Señor volvió a
llamar a Samuel. Se levantó Samuel, fue adonde estaba Elí, y dijo:
Aquí estoy, porque me has llamado. Respondió: No te he llamado, hijo
mío. Vuelve a acostarte. Samuel no conocía aún al Señor, ni se le había
manifestado todavía la palabra del Señor. El Señor llamó a Samuel por
tercera vez. Se levantó, fue adonde estaba Elí, y dijo: Aquí estoy, porque
me has llamado. Comprendió entonces Elí que era el Señor el que
llamaba al joven. Y dijo a Samuel: Ve a acostarte, y si te llama de nuevo,
di: “Habla, Señor, que tu siervo escucha”. Samuel fue a acostarse en su
sitio. El Señor se presentó y llamó como las veces anteriores:
Samuel, Samuel. Respondió Samuel: Habla, que tu siervo escucha.

PONTE EN ORACIÓN:
Señor Dios,
tú me llamas por mi nombre,
me llamas una y otra vez,
a tiempo y a destiempo,
con infinita paciencia y cariño.
Tú pones en mi camino
personas sabias que me apoyan
y me ayudan a escucharte.
¡Habla, Señor, que tu siervo escucha!

Reflexión

¿Qué es la Vocación?

La vocación significa “llamada”. Es un diálogo de amor entre dos


personas, Dios es quien llama y el hombre es quien es llamado, éstos son
los términos de una vocación personal: El autor de la llamada y el sujeto
llamado. No podría existir ningún llamado de no existir alguien que llama.

Dios Llama a todos a vivir su especial vocación; a cada uno asigna un


papel en la historia de salvación del mundo y asigna los medios
necesarios para realizarlo (los talentos). El amor de Dios llama, elige,
forma, consagra, envía. En estas palabras se inscribe el camino de la
vocación del hombre.

Dios tiene un plan para cada uno de nosotros. Cada uno de nosotros
somos únicos e irrepetibles. Cada persona ha sido creada para dar un
aporte a la historia y es tarea de cada persona descubrir qué es lo que
Dios ha puesto en ella para darlo a los demás.

Todos los hombres estamos llamados a la SANTIDAD, a participar en la


plenitud del amor de Dios, a amar y a ser feliz y hacer felices a los
demás. La vocación a la SANTIDAD es nuestra principal vocación, la de
todos los cristianos. Para llegar a esa Santidad Dios nos da unos caminos
específicos, una vocación particular, que son los estados de vida, a unos
los llama al Matrimonio a otros llama a la vida Sacerdotal y a otros a la
vida consagrada o religiosa.

La vocación es un don de Dios, una llamada en nuestra vida, pero


también es una tarea que debemos realizar. Si queremos ser fieles a la
voluntad del Señor.

Lo esencial de una vocación cristiana está en el seguimiento de Jesús, la


diferencia está en la radicalidad del seguimiento. Lo importante está en la
respuesta que damos a la invitación que Él nos hace. Podemos decir “SÍ”
o rechazarle.

Pero para seguir a Jesús tenemos antes que encontrarnos con Él.
Encontrarlo como persona viva que nos ama y nos salva, Él con su vida
nos invita a seguirle. Siguiendo a Cristo nos convertiremos en signos de la
presencia de Dios.

Preguntas para Profundizar

¿Qué te ha querido decir Dios a través de este texto bíblico?

Que Dios tiene un plan para cada uno de nosotros, un llamado especial
para nosotros, pero quien atienda el llamado hace la diferencia.
¿Cómo vas descubriendo su llamada?

En una investigación constante acerca de la vida de Jesús, de María, los


profetas y los santos. También construyendo el hábito de leer la biblia a
diario, de escribir cómo me siento para así tener un material para seguir
auto-analizando si tengo vocación para la vida consagrada y la oración
(que trato que sea a diario).

¿Qué te ayuda a mantenerte a la escucha, libre, dispuesto a hacer


camino?

La tranquilidad y el silencio de mi casa; el tiempo disponible (por el


confinamiento) me profundizar, preguntarme y conocer un poco de mí y
ver las necesidades de mis alrededores.

¿Qué pasos tendría que dar el grupo al estilo de Samuel?

Estar atento al llamado, para estar ello debemos prepararnos, sobre todo
alimentando nuestra fe para que sea inquebrantable ante cualquier
situación o adversidad.

Querido amiga: No es propaganda lo que te doy; Solo quiero comunicarte, por


propia experiencia, que tienes dentro de ti ALGUIEN QUE TE AMA
INCONDICIONALMENTE seas como tú seas y que solo piensa en hacerte
definitivamente feliz. Es el ser de AMOR ABSOLUTO a quien veremos cuando se
nos caiga el velo que nos lo oculta en este mundo. Pero lo importante es que nos
hagamos cada vez más CONSCIENTES de esta REALIDAD que es misterio y
pasemos “la prueba” de esta vida tratando de ABRIRNOS A ESTE AMOR, siendo
también nosotros amor gratuito y desinteresado para todos nuestros semejantes
sin excepción y en las cosas pequeñas o grandes de nuestra vida cotidiana. Si tú
ya vas por este camino da gracias y no confies demasiado en tus propias fuerzas ;
y si todavía no te lo has planteado entra en tu interior y ESCUCHA…
Gracias, Señor, por todo lo que me has hecho ver en estos momentos de silencio
con tu Palabra. Dame constancia para meditar tu Palabra, y ayúdame a que, poco
a poco, lo que contemplo se vaya haciendo realidad en mi vida.

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