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Especifica las causas y consecuencias de las dos primeras guerras carlistas.

Durante la última década del reinado de Fernando VII se produjo una escisión en el
absolutismo diferenciándose un línea reformista o moderada (en la cual participaba el rey) y
otra línea reaccionaria o ultra (los apostólicos), estos últimos no admitían ningún cambio en el
Antiguo Régimen y se unieron al Infante don Carlos, hermano del rey.

Ambas líneas se enfrentaron por el trono desde que en 1830 Fernando VII suprimió la ley
sucesoria que impedía reinar a las mujeres mediante la Pragmática Sanción para garantizar el
trono a su hija Isabel. A la muerte de Fernando VII, en 1833, se enfrentaron en tres guerras
civiles los carlistas contra los isabelinos o cristinos (en referencia a la regente MªCristina).
Estas guerras fueron: Primera Guerra Carlista (1833-1839), Segunda Guerra Carlista (1846-
1849) y Tercera Guerra Carlista (1872-1876).

 Primera Guerra Carlista: fue una guerra civil española entre 1833-1840. La causa
principal es que los carlistas querían que el fuese el Infante Carlos María y se
mantuviese el absolutismo mientras que los liberales querían que fuese Isabel e
implantar el liberalismo.
 Segunda Guerra Carlista (1846-1849): debido teóricamente al fracaso de los intentos
de casar a Isabel II con el pretendiente carlista, Carlos Luis de Borbón. El conflicto fue
fundamentalmente un levantamiento popular en distintos puntos de Cataluña,
favorecido por la crisis agraria del momento. No tuvo ni el impacto ni la violencia de la
primera guerra.

La primera Guerra Carlista generó consecuencias que repercutirían política y económicamente


en gran parte del siglo XIX en España.

En primer lugar, fue un conflicto muy sangriento y generó un alto coste en vidas humanas. En
el plano político, la guerra contribuyó a la definitiva inclinación de la monarquía española hacia
el liberalismo. El agrupamiento de los absolutistas a la causa carlista hizo que los liberales
fueran el único apoyo de Isabel II.

La amenaza carlista fue, junto a la debilidad de la burguesía, lo que reforzó el protagonismo


militar en la política española del siglo XIX convirtiendo a los militares en elementos
fundamentales para defender el sistema liberal.

En lo económico, la guerra generó enormes gastos añadidos a la pésima situación de la


Hacienda. Estas dificultades condicionaron el objetivo de ciertas medidas, como la
desamortización, la cual estuvo orientada a recaudar fondos para financiar la guerra y cubrir
necesidades del Estado en vez de dirigirse a crear una clase de medianos y pequeños
propietarios agrícolas emprendedora o a financiar infraestructuras como el ferrocarril.
Estas pérdidas humanas y económicas retrasaron el desarrollo del país.
El carlismo volvería a aparecer durante el Sexenio Democrático, en el reinado de Amadeo de
Saboya y durante la I república, en la tercera Guerra Carlista.

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