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ÉTICA PLANETARIA DESDE EL GRAN SUR

Es necesario establecer una ética mundial, históricamente se las voces dominantes que controlan
la globalización han provenido del norte, se debería reafirmar la perspectiva del gran Sur que, en
realidad, significa tomar en cuenta la visión de los pobres y de los excluidos, pero teniendo
siempre en cuenta la necesidad de convergencia entre las opiniones de Norte y del Sur para traer
un beneficio común la Tierra y la Humanidad.

Son tres los problemas que requieren la urgencia de una ética mundial: la crisis social, la crisis del
sistema de trabajo y la crisis ecológica, todas ellas, de dimensiones planetarias:

1. En primer lugar, la crisis social. El cambio en la actividad tecnológica mediante la


robotización y la informatización ha favorecido una fantástica producción de riqueza.
Riqueza de la que se apropian de forma desigual, grandes empresas transnacionales y
mundiales que vienen a incrementar aún más el abismo existente entre ricos y pobres
2. En segundo lugar, la crisis del sistema de trabajo. Las nuevas formas de trabajo son cada
vez más automatizadas y prescinden del trabajo humano, del trabajo humano; en su lugar
entran las maquinarias, destruyendo así los puestos de trabajo y se hacen innecesarios a
los trabajadores, creando un inmenso ejército de excluidos en todas las sociedades
mundiales.
3. En tercer lugar, emerge la crisis ecológica. Los escenarios son también ampliamente
conocidos y difundidos por reconocidos institutos de investigación que se preocupan por
el estado global de la Tierra. La actividad humana irresponsable, puede ocasionar daños
irreparables en la biosfera y destruir las condiciones de vida de los seres

La revolución posible en tiempos de globalización.

La causa principal de la crisis social está vinculada al modo en que las sociedades modernas se
organizan en cuanto al acceso, la producción y la distribución de los bienes naturales y cultura- les.
Este modo es profundamente desigual, porque privilegia a las minorías que detentan el tener, el
poder y el saber frente a las grandes mayorías que viven del trabajo; en nombre de tales títulos se
apropian de manera privada de los bienes producid os por el esfuerzo de todos.

No obstante, es importante reconocer que el proyecto científico-tecnológico ha aportado


innumerables comodidades para la existencia humana.

Esta revolución ética debe concretarse dentro de la nueva situación en que se encuentran la Tierra
y la humanidad: e1 proceso de globalización que configura una nueva plataforma de realización de
la historia y deI propio Planeta.
Lo planetario: nueva plataforma de la tierra y de la humanidad
La irrupción de la conciencia acerca de la Tierra como patria común de todos los seres fundamenta
la nueva plataforma de realización de la historia y del propio planeta. Este proceso de constitución
cuenta ya con más de 4.000 millones de años.

1. Una visión ecocéntrica.


La globalización está buscando todavía su expresión institucional. Será seguramente
ecocéntrica. Situará en el centro no tal o cual país o bloque geopolítico y económico, no
esta o aquella cultura, sino la Tierra entendida conto un macro sistema orgánico un súper
organismo vivo, Gaia.
2. Ética global.
Para una realidad global también es decisiva una ética global. Lo que buscamos ahora es
un ethos que sea adecuado a la nueva plataforma de la historia, que es global y planetaria.
Este ethos globalizado no puede consistir en la implantación de una moral regional,
aunque sea dominante.
3. Globalización y nueva cosmología.
Desde allá arriba, desde la Luna o desde el espacio exterior, la Tierra aparece en su
espléndida y frágil unidad. No hay diferencia entre Tierra y humanidad. Ambas forman un
todo orgánico y sistémico. Esta experiencia de contemplar la Tierra desde fuera de la
misma Tierra está cambiando el estado de conciencia de la humanidad
4. El dialogo obligatorio de todos con todos.
Esta unidad compleja, al ser pensada y construida como proyecto colectivo, no puede
tener como única referencia el modelo del ser humano occidental, sino que debe
incorporar otros elementos de otras civilizaciones, como lo multiétnico, lo inter religioso,
lo femenino, las distintas edades, entre otros.

¿Cómo fundar una ética planetaria?

Para vivir como humanos, los hombres y las mujeres necesitan establecer ciertos consensos,
coordinar ciertas acciones, refrenar ciertas prácticas y construir expectativas y proyectos
colectivos. Esto ha existido siempre desde los comienzos de la constitución de las comunidades
humanas.

Los seres humanos, interdependientes, habitantes de una misma casa y con un destino común. Si
no establecen un acuerdo en cuanto a exigencias éticas y morales mínimas, ¿cómo podrán
coexistir pacíficamente? ¿Cómo van a preservar el hogar común y garantizar un futuro para todos?

Al encauzar estas cuestiones tenemos que remontarnos al sentido originario de la ética y de la


moralidad. La ética significa: vivir bien, habitar bien. No tiene que ver con unos fines cualesquiera,
sino con los fundamentales (como el vivir bien), con valores imprescindibles (como defender la
vida, especialmente del indefenso), con principios que fundan acciones (dar de comer al
hambriento), etc.
OPINIÓN:

El libro muestra la necesidad de la creación de una nueva ética mundial entre el norte y el sur que
beneficie a la Tierra y a la humanidad. El autor, Leonardo Boff es conocido por haber sido uno de
los integrantes de un movimiento teológico que surgió en Latinoamérica en los años 60 llamado
Teología de la liberación. Éste autor plantea de manera interesante la necesidad de una ethos
mundial con el objetivo de superar las crisis sociales, crisis del sistema del trabajo y crisis ecológica
que aquejan actualmente a la sociedad. La obra hace un interesante análisis a las crisis y propone
soluciones para alcanzar una ethos mundial. Se puede observar que Leonardo Boff ha orientado su
pensamiento hacia la integración entre lo espiritual y ecológico.

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