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MENSAJE DE LA NOVELA CÉLEBRE “EL SEXTO” DE JOSE MARIA ARGUEDAS

Arguedas define a "El Sexto" como una escuela del vicio, pero a la vez como una escuela de
generosidad. Y es que en ese lugar el escritor encontró lo peor que la sociedad ha parido, pero a la vez la
esperanza de quienes luchaban por cambiarla, sufriendo no solo la privación de la libertad sino torturas
y sufrimientos. Al margen de las menudas disputas doctrinarias que se dan entre los presos políticos,
existe ideales comunes que en determinados momentos hermana a todos ellos: la lucha contra una
dictadura totalitaria y el deseo por implantar en el país la justicia social.

BIOGRAFÍA

José María Arguedas Altamirano, fue un escritor, poeta, traductor y profesor y etnólogo peruano. Fue
autor de novelas y cuentos que lo han llevado a ser considerado como uno de los grandes
representantes de la literatura en el Perú.

Introdujo a la literatura una visión interior más rica e incisiva del mundo indígena. La cuestión
fundamental que se plantea en sus obras es la de un país dividido en culturas (la andina origen quechua
y la occidental, traída por los españoles), que deben convivir. Los grandes dilemas, angustias y
esperanzas que ese proyecto plantea son el núcleo de su visión.

Nació en Andahuaylas, 1911, sus padres fueron el abogado cuzqueño Víctor Manuel Arguedas Arellano,
que se desempeñaba como juez en diversos pueblos de la región, y Victoria Altamirano Navarro. En
1917 su padre se casó en segundas nupcias (la madre había muerto tres años antes), y la familia se
trasladó al pueblo de Puquio y luego a San Juan de Lucanas. Al poco tiempo el padre fue cesado como
juez por razones políticas y hubo de trabajar como abogado itinerante, dejando a su hijo al cuidado de la
madrastra y el hijo de ésta, quienes le daban tratamiento de sirviente.

En 1921 se escapó con su hermano Arístides de la opresión del hermanastro. Se refugiaron en la


hacienda Viseca, donde vivieron dos años en contacto con los indios, hablando su idioma y aprendiendo
sus costumbres, hasta que en 1923 los recogió su padre, quien los llevó en peregrinaje por diversos
pueblos y ciudades de la sierra, para finalmente establecerse en Abancay.

Después de realizar sus estudios secundarios en Ica, Huancayo y Lima, ingresó en 1931 a la Facultad de
Letras de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos de Lima para estudiar Literatura. Entre 1932 y
1937 trabajó como auxiliar de la Administración Central de Correos de Lima, pero perdió el puesto al ser
apresado por participar en una manifestación estudiantil a favor de la República Española. Después de
permanecer alrededor de un año en la prisión El Sexto, fue nombrado profesor de castellano y geografía
en Sicuani, en el departamento de Cuzco, cargo en que descubrió su vocación de etnólogo. En octubre
de 1941 fue agregado al Ministerio de Educación para colaborar en la reforma de los planes de estudios
secundarios. Tras representar al profesorado peruano en el Congreso Indigenista Interamericano de
Patzcuaro (1942), reasumió su labor de profesor de castellano en los colegios nacionales Alfonso Ugarte,
Nuestra Señora de Guadalupe y Mariano Melgar de Lima, hasta que en 1949 fue cesado por
considerársele comunista.

En marzo de 1947 fue nombrado Conservador General de Folklore en el Ministerio de Educación, para
posteriormente ser promovido a Jefe de la Sección Folklore, Bellas Artes y Despacho del mismo
ministerio (1950-52). En 1953 fue nombrado Jefe del Instituto de Estudios Etnológicos del Museo de la
Cultura Peruana, y el mismo año comenzó a publicar la revista Folklore Americano (órgano del Comité
Interamericano de Folklore, del que era secretario), la cual dirigió durante diez años.

A este cargo sucedieron el de director de la Casa de la Cultura del Perú (1963-1964) y director del Museo
Nacional de Historia (1964-1966), desde los cuales editaría las revistas Cultura y Pueblo e Historia y
Cultura. También fue profesor de etnología y quechua en el Instituto Pedagógico Nacional de Varones
(1950-53), catedrático del Departamento de Etnología de la Universidad de San Marcos (1958-68), y
profesor en la Universidad Nacional Agraria de la Molina desde 1964 hasta su muerte, ocurrida a
consecuencia de un balazo que se disparó en la sien y que ocasionaría su fallecimiento cuatro días
después. Fue galardonado con el Premio Fomento a la Cultura en las áreas de Ciencias Sociales (1958) y
Literatura (1959, 1962) y con el Premio Inca Garcilaso de la Vega (1968).

IMPORTANCIA DE ARGUEDAS EN LA LITERATURA PERUANA

El Perú ha sido tierra de grandes escritores y poetas. En su suelo germinaron Garcilaso de la Vega, César
Vallejo, José Carlos Mariátegui, Ciro Alegría y muchos más. Pero en esa vasta gama de hombres de letras
que han engrandecido no sólo al Perú sino a Hispanoamérica toda, sobresale la figura de José María
Arguedas, el hombre que con sus escritos hizo más por las comunidades indígenas que lo realizado por
todos los indigenistas anteriores. Arguedas dio una personalidad convincente en el plano literario a los
indígenas, incorporándolos por la puerta grande, con su propio lenguaje, al ámbito de las letras
peruanas. Ese escritor, durante su fecunda existencia, consideró a los comuneros de su tierra como la
esencia del presente y futuro de su patria y no como parte de un lejano pasado que sólo producía
nostalgia.

Aparte de su trayectoria como literato, la vida personal de Arguedas, sobre todo en sus últimos años,
fue bastante atormentada, debiendo soportar una tenaz lucha interior que finalmente lo llevó al suicidio
en noviembre de 1969.s de Arguedas son así, el testimonio de un proyecto que se sabe siempre
inconcluso, pero en cuya esencia ha generado textos de una sorprendente originalidad, una indudable
calidad literaria y una enorme capacidad para proyectarse a futuro.

La vida de Arguedas está signada por tres aspectos fundamentales: su propia vida que como
autobiografía aparece permanentemente en su obra literaria; el intento de aprehensión de la realidad
peruana, que le permitió en su caso desarrollar una literatura que superó en forma creadora al
indigenismo tradicional; y, el estudio de la realidad desde la óptica de un científico social, que utilizando
los instrumentos de la etnología y la antropología supo elaborar notables investigaciones sobre la
cultura popular y el mestizaje, que luego se convertirán en elementos sustanciales de sus trabajos
literarios.

FRASES CÉLEBRES DE ARGUEDAS

“La lucha es un bien, el más grande bien que le ha sido otorgado al hombre, pero siempre que la lucha
no sea irremediablemente estéril o inútil, porque entonces ya no es lucha es infierno”

“En la medida que el ámbito indígena se difunde y colora a los otros grupos y realidades; en la medida
que se proyecta sobre ellos, la diversidad de sangres, cultura e intereses adquiere el frescor ruido de la
esperanza inédita, y la sabiduría absorta de quien empieza a reconocer su fortaleza”