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Escalón, viene del latín «Scalari», es el nombre que se da a los Peldaños de una

Escalera.

Es el grado de ascenso a una Dignidad o empleo; es el paso que se da en sentido


ascendente hacia algún designio o proyecto, etc…

Los Peldaños que el Compañero debe ascender para llegar al pináculo de sus
estudios, son cinco, y forman el segundo Tramo de la Escalera de Caracol en las
Logias Simbólicas.

Desde que el Candidato cruza la Puerta del Templo, y se convierte en


recipiendario de la luz masónica (Aprendiz), tiene que comenzar su serie de
ascensos por la Escala de las Ciencias, principiando, por los tres primeros
Escalones que simbolizan a la fuerza, a la belleza y al candor, o sea a las tres
etapas de la vida del hombre, la juventud, la virilidad y la madurez, dentro de cuyo
periodo el Neófito adquiere la iluminación mental necesaria, para poder después
interpretar, comprender y aplicar las enseñanzas de los Grados Subsecuentes.

Lo mismo sucede al Compañero Masón; cuyo Grado es Emblemático de la


virilidad material, moral y espiritual, lo que significa que se encuentra en la edad
del trabajo, de la abnegación y del sacrificio.

La escalera o escala masónica, es el Símbolo de la más alta justicia, aplicada


según la gravedad de las Faltas, los Delitos, o los Crímenes; es decir, que se
aplica escalando la diversidad de los actos consumados, que estén considerados
como infracciones o violaciones a la moral y a la ley.

Ya sabemos que la Escalera que debe subir el Compañero para lograr ascender al
conocimiento de sus ciencias, consta de cinco escalones; cada uno tiene su
nombre, su color, su simbolismo e interpretación.

Los Nombres y colores que aparecen en ellos son: la Inteligencia, Color Negro; la
Rectitud, Color Blanco; el Valor, Color Rojo o Púrpura; la Prudencia, Color Azul, y
la Filantropía, Color Verde.

La descripción que se da a este Tramo de la Escalera de Caracol, es como sigue:

Primer escalón, se llama «Tsedaka», Justicia Eleemosina; o el Deber de hacer un


ejercicio puro y razonable de nuestros Cinco Sentidos para encontrar la verdad y
aplicar los principios de la justicia.
Muestra también el deber que tenemos de evitar y huir de la corrupción y del vicio,
lacras que devoran hasta los más rudimentarios conceptos de la razón, y que
trastornan la armonía y la dicha social.

La inteligencia, es la facultad que nos obliga a no caer víctimas de nuestras


preocupaciones, nuestras pasiones, ni malos hábitos, es el factor que impide que
vivamos dominados por la apatía. Debemos hacer uso de la Inteligencia, porque
nos sublima y distingue de los demás seres creados por la Naturaleza.

El color negro de este Escalón, simboliza al misterio de las tinieblas, al dolor


moral, a la pesadumbre, a la tristeza, al mal, a lo desconocido, a la noche, etc.

El segundo escalón se denomina «Schor Sahau» Bos Albur, cuya máxima es: “no
lo desees para nadie, lo que no quieras para ti”

La rectitud, es un sinónimo de Equidad y constituye otro patrimonio universal del


hombre que debe propagar, demostrar y utilizar en provecho de sus semejantes.

Nuestra conciencia debe hacer un acopio de esfuerzos para obrar con equidad y
rectitud, puesto que es la única forma de llegar a comprender lo que es la razón y
la justicia: símbolos de la libertad.

Equidad, a su vez, es un sinónimo de entendimiento, discernimiento, concepción y


expresión de las facultades básicas de la armonía universal.

La Belleza, la Perfección y la Grandeza, son otros atributos producto de una


educación consciente y equitativa.

El color blanco, que ostenta este Escalón es simbólico de la pureza, la inocencia,


la verdad, la nobleza, la alegría, la ciencia, la luz, el Día, etc.

El tercer escalón, se llama «Mathoh», Dulciis, e indica, que los golpes de la


adversidad deben soportarse con entereza y valor, no perdiendo nunca el ánimo
para continuar adelante, en pos de la meta fijada.

El valor, es una cualidad que sólo poseen los hombres, cuyos actos tienden a
realizar sus propósitos aun a costa del sacrificio propio; es una facultad de que
nos dotó la Naturaleza, para luchar contra del error, la barbarie y el oscurantismo.

Es el factor indispensable a todo masón, porque a él corresponde unirlo a sus


energías y a su constancia en las acciones, para contribuir a combatir las plagas
miserables de la tiranía, y poder conquistar los derechos y las libertades de los
débiles u oprimidos.

Por eso el valor, es también el símbolo de la grandeza, del progreso y de la


educación de los Pueblos Civilizados, porque por ese medio, se hacen respetar
dando a conocer que saben conservar los sublimes principios de la libertad, la
igualdad y la fraternidad.

La aplicación de estos tres grandes derechos ha sido, y seguirá siendo dentro de


todas las Razas, los Pueblos y en todos los tiempos el motivo de la lucha de la
verdad contra el error, de la luz contra las tinieblas, de la justicia contra el crimen,
etc…

Este escalón es de color rojo o púrpura y representa al valor, al arrojo, a la


fuerza, al fuego, al calor, etc.

El cuarto escalón, recibe el nombre de «Emounah» Fides Firmitas, que significa


ser franco o verídico, y huir del engaño o la mentira, en otras palabras, procurar
siempre aplicar nuestros conceptos bajo los más puros y sinceros razonamientos
para decir la Verdad.

El término «verdad» puede referirse a una realidad o a una proposición; según


hablemos de la realidad, del ser o de una verdad de una propuesta mediante la
cual se expresa un juicio.

En el primer caso decimos que una cosa es verdad, o verdadera, para indicar que
no se trata de una ilusión, de una apariencia, siendo entonces la verdad idéntica a
la realidad, a lo que las cosas son.

En el segundo caso consideramos que la verdad es una propiedad del enunciado,


de la proposición (no de la realidad, del objeto) y decimos que la verdad consiste
en la adecuación o correspondencia de la proposición con aquello a lo que se
refiere (con los hechos, con la cosa). Si tal correspondencia no se da decimos que
la proposición es falsa.

La prudencia, es la facultad que nos hace obrar bien y atinadamente durante los
trances difíciles, comprometidos o peligrosos, salvándonos del fracaso. El Hombre
prudente, educado y virtuoso es bueno por naturaleza, haciéndose apreciar de sus
semejantes.

La hipocresía se combate con la prudencia; la primera explota las miserias


humanas, esclaviza las conciencias y destruye el bien armónico; mientras la
segunda, engrandece a los pueblos, ejercita a la razón y mantiene estrechos los
lazos de la unión.

El color de este Escalón es el azul, representa al infinito, a la unión colectiva, a la


fidelidad, a la constancia, a la confraternidad universal, a la masonería simbólica,
etc.

El quinto escalón. La filantropía, es una de las perfecciones humanas, que se


alcanzan por medio de la abnegación; cualidad muy difícil de practicar en el
sentido de la palabra. Consiste en poseer el sentimiento de amor a la humanidad,
la que nos obliga a tolerar, ayudándola y auxiliándola durante las vicisitudes de las
Plagas Sociales, conducirla por buen camino, que es el más seguro de la
existencia.

Nos enseña a respetar las opiniones sinceras de nuestros hermanos, porque la


intransigencia o el capricho, maldicen y persiguen cruelmente a las agrupaciones
sociales, por eso no deben encontrar eco dentro de nuestras sanas conciencias.

El color de este Escalón es el verde, emblemático de la Naturaleza, la realidad, la


esperanza, la inmortalidad, la victoria, el nacimiento, etc.

Como se ve, la escalera de caracol, o sea, la senda que recorre el compañero


para llegar hasta la Meta de sus estudios, contiene un simbolismo moral tan
profundo y encierra una filosofía social tan pura, que manifiesta palpablemente el
objeto a que está destinada o sea a la práctica de las virtudes establecidas en el
tribium masónico, tolerancia, unión y fraternidad, que comprenden el resumen de
las enseñanzas de la Escala de las Ciencias del Compañero.

Estas Tres Virtudes practicadas dentro de la moral masónica, son las que enseñan
a respetar los derechos de libertad de conciencia; libertad del pensamiento y la
libertad de acción social, y por eso nuestra orden, no distingue ni persigue a nadie,
cualquiera que sea su fe política o religiosa.

Además, el tribium masónico, dentro de sus enseñanzas y prédicas condena


enérgicamente a los violadores o detractores del derecho de igualdad, al que
considera como de los más perfectos y sagrados dones que la Naturaleza ha
legado al Hombre.

Aquí queda establecida la ardua labor, que el Compañero Masón protestó


desarrollar y cumplir en beneficio de sus Semejantes; tarea que sólo quedará
terminada, con el ejemplo, la abnegación y el sacrificio individual de los hermanos,
cuya voluntad y energía dediquen al estudio y al trabajo.