Está en la página 1de 13

Unidad I

Aspectos generales. Análisis de los diferentes marcos teóricos sobre ética


aplicada a la sostenibilidad.

I. Concepto de Ética Ambiental para la Sostenibilidad.

1.1. Introducción.

Badii, et al., (2006) afirma que desde su origen el hombre ha enfrentado los
problemas ambientales representados por la preocupación de la escasez de
alimento, refugio y otros esenciales que provee la naturaleza para sobrevivir. Así
mismo, Kwiatkowka, (2006) agrega que, a su paso los seres humanos siempre han
alterado su medio físico y biológico. Sin embargo, ha sido durante los últimos dos
siglos con la vertiginosa expansión de la industrialización, de la tecnología y de las
poblaciones, que esto se ha convertido en una amenaza para la biodiversidad del
planeta. La vida moderna, con el desarrollo urbano social científico tecnológico y el
descuido ambiental le ha provocado nuevos problemas como los efectos por la
contaminación, sobre cosecha de la tierra, uso irracional de recursos de plaguicidas,
entre otros muchos, que han comprometido de manera impactante la calidad
ambiental (Badii, et al., 2006).

Para Kwiatkowska (2006), el avance de la ciencia y sus aportes no son suficientes


para resolver esta situación, se requiere una reflexión sobre nuestro
comportamiento con el mundo natural con el fin de despertar la sensibilidad, formar
actitudes, la responsabilidad moral y los valores ambientales que favorezcan la
unidad en la diversidad y por supuesto la convivencia con los seres vivos que
comparten el planeta que habitamos.

Kwiatkowska (2006) ha destacado que la ética ambiental, juega un importante papel


en este proceso de modelar los valores y la responsabilidad moral de manera que
brote una forma de comprensión y actuación en las sociedades que coadyuve a la

1
conservación de la naturaleza y su uso sustentable, como condición necesaria para
el desarrollo de posibilidades de existir de los seres humanos en los tiempos futuros.

Es importante resaltar que en este estudio se describen conceptos, teorías y


corrientes de la ética ambiental como una aproximación básica orientada a
promover una comprensión de la importancia de la interacción racional y sostenible
entre el ser humano y el medio ambiente en un mundo globalizado. Las cuestiones
que se abordan son: Surgimiento del Pensamiento Medio Ambiental, Principales
Corrientes y Problema Central de la Ética Ambiental.

Surgimiento del Pensamiento Ético Medioambiental.

La ética es una ciencia que parte de la filosofía y su función es dirigir las acciones
del hombre. Su objeto material son los actos humanos en cuanto son libres y su
objeto formal son los actos en cuanto son buenos o malos. Por lo tanto, la ética es
la moralidad de los actos humanos en relación al fin último del hombre que es el
bien.

En sus estudios, Lecaros (2013) establece que la primera vez que se habló de una
ética orientada al cuidado y respeto del medio ambiente, fue en las conclusiones del
libro de memorias del ingeniero norteamericano Aldo Leopold, “A Sand Country
Almanac” (1949) que tituló “La ética de la tierra”, por lo cual se le considera padre
fundador de la ética ambiental, pues a partir de él la ética ha ido ampliando su
horizonte de consideración moral.

Se ha plateado que una ética que considera no sólo la relación entre individuos y
sociedades humanas, sino también entre los humanos y la tierra es tanto una
posibilidad evolutiva como una necesidad ecológica. La tierra incluye, suelos,
aguas, plantas y animales: una comunidad biótica de la cual el hombre deja de ser
conquistador para convertirse en un miembro más.

El planteamiento fundamental de Leopold se basa en tres ideas principales: la tierra


es una comunidad de entidades vivas, la tierra ha sido hecha para amarla y
respetarla, y la tierra entrega una cosecha de cultura. Las repercusiones y
2
resonancias de este impulso inicial no han cesado y la subsecuente profusión de
pensamiento ético medioambiental ha dado lugar a una abundante literatura,
llegando a convertirse en un tópico de las preocupaciones filosóficas y éticas

actuales (Villaroel, 2007).

En 1969 James Lovelock, postuló la hipótesis de Gaia que considera que toda la
biosfera es como un único organismo con todas sus partes relacionadas e
interdependientes, que tiende al equilibrio homeostático actuando para contrarrestar
todo cambio ambiental que amenace la vida. (Ayestarán, 2009)

La Teoría Gaia, describe al Planeta Tierra como un organismo vivo que comprende
el suelo, los océanos, la atmósfera y la biosfera terrestre, este conjunto constituye
un sistema cibernético autoajustado por realimentación que se encarga de
mantener en el planeta un entorno física y químicamente óptimo para la vida.

Ayestarán (2009) afirma que el punto de vista ontológico de la Teoría Gaia propone
una visión conjunta de la evolución planetaria en relación al fenómeno de la vida,
esta estrecha relación entre la vida y el ambiente incluye:

 Organismos vivos que crecen de forma vigorosa explotando cualquier


oportunidad ambiental posible.
 Organismos sujetos a la selección natural darwiniana.
 Organismos que afectan su ambiente físico y químico y lo modifican
incesantemente, modifican la atmósfera mientras respiran tomando oxígeno
y exhalando dióxido de carbono, mientras las plantas y algas realizan el
proceso de forma inversa.
 La existencia de limitaciones o conexiones que establecen los límites de la
vida.

También esta teoría enfatiza una visión de la tierra que considera que:

 La vida es un fenómeno a escala planetaria.

3
 Los organismos vivos no pueden ocupar parcialmente el planeta se
requiere de un número suficiente para la regulación del medio ambiente.
 La interpretación de Darwin ha cambiado. Gaia subraya la fiabilidad del
concepto de adaptación, al cual se debe añadir que el crecimiento de un
organismo afecta a su ambiente físico y químico.
 La ecología teórica se ha ampliado. Tomando en forma conjunta a las
especies y su ambiente físico como un solo sistema.

Margulis (2003) señala que Gaia es una teoría de la atmósfera y de los


sedimentos de la superficie del planeta tierra considerados como un todo. En
adición, Ayestarán (2009) sostiene que la regulación de la temperatura y la
composición de la atmósfera terrestre están controladas activamente por la vida
en el planeta desde su aparición.

Intentando sintetizar las contribuciones de Lovelock y Margulis, Gaia ha sido una


hipótesis heurística de investigación, que con el tiempo ha generado resultados
científicos valiosos entre ellos el mayor: postular que la tierra funciona como un
sistema autopoiético autorregulado en su conjunto, es decir propone un nuevo
entendimiento de la arquitectura ontológica de nuestro planeta al describir los
tipos de seres y objetos que lo componen y cómo interaccionan en su globalidad.
Este programa ontológico sobre el funcionamiento de nuestros sistemas
planetarios, ha conseguido avanzar en la comunidad científica después de
depurar sus elementos polémicos. Así se ha pasado del programa metafísico de
Gaia al Paradigma del Sistema Tierra (Ayatarán,2009)

En su documentación académicas, Ayastarán (2009) reporta que La Teoría


Gaia en 2001, fue admitida en una rama del paradigma emergente de la
denominada Ciencia de la Sostenibilidad en concreto por la Ciencia del Sistema
Tierra, cuando delegados de más de 100 países participaron en la investigación
internacional sobre el cambio ambiental global, haciendo suya la Declaración de
Ámsterdam que supuso un cambio de perspectiva en el establecimiento de una
ciencia de la sostenibilidad global para nuestro planeta.

4
Ética Ambiental y Principales Corrientes.

Lecaros (2013) ha señalado que en los años setentas surgen los primeros
movimientos ecologistas realizándose en Estocolmo en 1972 la primera
Conferencia de Naciones Unidas sobre Medio ambiente y se publica el Informe
del Club de Roma, “Los límites del crecimiento”. Desde entonces la ética
ambiental nace y se define como: el estudio ético de las interacciones humanas
con y el impacto humano sobre el mundo natural, como un nuevo campo de la
ética filosófica preocupada por la descripción de los valores que posee el mundo
natural no humano y por la prescripción de una respuesta ética apropiada para
asegurar la preservación o restauración de estos valores.

En ese mismo orden de ideas, Villarroel (2007) destaca que en la década de los
setentas proliferaron diversas corrientes sobre la ética ambiental, entre ellas la
del profeta de la acción militante del ecologismo el filósofo noruego Arne Naess,
quien diferenciaba dos modalidades de ecología: la superficial o antropocéntrica
que solo advierte sobre los riesgos de la manipulación del medio ambiente y la
profunda que se centra en un nuevo modelo de experimentar la naturaleza, en
una nueva visión del mundo que rescata lo natural, dando un valor intrínseco a
la naturaleza, defendiendo la idea de que todos los seres vivos tienen el mismo
derecho de vivir y prosperar.

En 1975, con la publicación del libro “Liberación Animal”, de Peter Singer, se


inicia el debate dentro de la ética ambiental sobre los derechos de los animales
y el bienestar animal, tanto desde la perspectiva utilitarista, de la igual
consideración de los intereses morales de los seres vivos sintientes, como desde
la perspectiva de los derechos de los animales con conciencia de fines. Singer
inaugura la postura ética llamada Extensionismo, que afirma que siendo muchos
animales no-humanos sujetos sensibles, deberían ser considerados moralmente
tal y como lo son los seres humanos (Lecaros, 2013).

De acuerdo a Lecaros (2013) en el ámbito filosófico el que abordó la dimensión


de la ética ambiental y su fundamentación es Hans Jonas, quien utiliza el término
de ética de la responsabilidad, centrada en una ética para la civilización

5
tecnológica, mismo que es el subtítulo de su célebre obra “El principio de la
responsabilidad” (1979).

Jonás centra el debate filosófico en tres grandes líneas: el diagnóstico sobre las
causas de la crisis socioecológica en un nivel planetario; la consideración de los
intereses morales de los seres humanos de generaciones futuras; y la teoría del
valor dividida en valores extrínsecos o instrumentales, basados en los intereses
humanos, antropocentrismo, y en valores intrínsecos a la naturaleza o a los
seres vivos que la integran, fundamento de los biocentrismos y ecocentrismos
en ética medio ambiental (Lecaros, 2013).

Problema Central en Ética Ambiental.

El problema central en ética ambiental es definir en que consiste la


responsabilidad de cada individuo para mantener los servicios naturales que los
ecosistemas proveen a la humanidad (Ehrlich, 2000).

De acuerdo a Sarukán (2007), hay tres dilemas éticos que se derivan de


diferentes corrientes de pensamiento ético filosófico, pero que deben ser
considerados de manera integral:

1. La responsabilidad ecocéntrica debe ejercerse hacia toda la naturaleza,


a todas las especies con las que compartimos el planeta pues todas son
parte del componente biótico, compartimos información genética en
diversos grados con todas las especies presentes y pasadas.
2. La responsabilidad antropocéntrica, tenemos una bien definida
responsabilidad hacia nuestros congéneres humanos actuales y de
generaciones futuras. El contexto social actual con una población de
6,500 millones de personas en un planeta con los efectos de las
comunicaciones, el transporte y el comercio, se ha empequeñecido,
considerándose una aldea global que demanda un comportamiento social
distinto como dejar las divisiones por religión, razas, intereses

6
económicos y considerarnos una especie biológica de la cual todas las
generaciones forman parte con los mismos derechos.
3. La convicción de que la responsabilidad ecocéntrica y la responsabilidad
antropocéntrica tienen componentes igualmente indispensables de
nuestro comportamiento hacia la naturaleza para beneficio de todos los
integrantes de nuestra especie de manera que estos beneficios se
mantengan y se incrementen para las generaciones futuras.

Peter Singer (1990) y Regan y Singer (1989) encabezaron los enfoques


ecocéntricos y antropocéntico definiéndolos como:

Ecocéntrico, cuando la relación de responsabilidad con el entorno ecológico debe


establecerse por el valor intrínseco de la naturaleza y no por razones que se podrían
resumir como utilitarias.

Antropocéntrico, cuando la fundamentación de esa responsabilidad hacia la


naturaleza se basa en los beneficios que nuestra especie recibe de la misma, más
que exclusivamente en su valor intrínseco.

El concepto de desarrollo sustentable contiene esta doble responsabilidad al


proponer: respetar la integridad de los sistemas ecológicos para el bienestar de las
generaciones presentes y futuras (Sarukhán, 2007).

El reto más importante que la humanidad ha tenido en su breve presencia en la


tierra es la necesidad de definir las bases filosóficas de la ética ambiental, lograr
traducirla a un discurso social que sea convincente y aceptable para la mayoría de
la gente pero que además pueda tener efectos concretos en el desarrollo de
políticas públicas (Sarukhán, 2007).

La ética ambiental debe ser un esfuerzo para modificar las actitudes personales
para ser un individuo mejor y para propiciar un mundo mejor.

Conclusiones.

La ética ha dejado de ser un asunto confinado a las relaciones sociales, para


extenderse al hábitat ecológico. La ética ambiental en sus distintas corrientes de

7
fundamentación comprende varias posiciones éticas hacia los seres vivos no
humanos, especies y ecosistemas, poniendo énfasis en la necesidad ineludible de
contemplar más allá de los intereses presentes de los seres humanos.

La ética ambiental aspira a influir y modificar los términos en los que las sociedades
humanas se relacionan con el medio ambiente y articular valores para inducir un
cambio en las relaciones que se mantienen tanto en forma individual como colectiva,
con los ecosistemas y demás entidades biológicas, ya que tener conciencia
ecológica y moral equivale a reconocer la importancia de la vida y a sentir
responsabilidad por ella (Villaroel, 2007).

Asumir la responsabilidad a escala planetaria, por las consecuencias de las


acciones del hombre, tanto en los ámbitos de la ciencia y la tecnología, la política o
la economía, conducirá a una ética ambiental que reúna la relación de respeto y
cuidado del entorno para su conservación y uso sustentable.

II. Ética, economía y ecología. Orígenes y fundamentos de la ética


ambiental.

América Latina posee una enorme riqueza ecológica en ambientes que van des- de
hielos continentales a selvas tropicales. Esos recursos naturales se encuentran bajo
una intensa explotación desde hace mucho tiempo, en especial por los usos
mineros, agrícolas y ganaderos, que siguen siendo componentes claves en las
economías nacionales. Paralelamente ha crecido la preocupación frente a los
impactos naturales, y de esta manera se han generado fuertes tensiones entre las
necesidades ambientales y las demandas por el aprovechamiento económico. La
crisis que se viven en estas naciones acentúan las contradicciones, donde el
contexto generalizado de pobreza y endeudamiento en muchos casos alimenta
estrategias de desarrollo que profundizan los impactos económicos, con dudosos
resultados sociales y ambientales (Gudynas 2003).

Fue bajo esa tensión que necio el concepto de ´´desarrollo sostenible´´, pasando a
ocupar el concepto naturaleza un lugar central La palabra Naturaleza ocupa un lugar

8
central en las discusiones sobre ambiente y desarrollo en América Latina. El termino
naturaleza indica que proviene del latín natura, que se refiere al “nacimiento” (natus
participio pasivo de nasci, nacer), y se hacen continuas referencias a términos como
nturaleza, ecosistema o ambiente. Desde ese contexto se explican dos usos
comunes: por un lado, “naturaleza”, como referida a las cualidades y propiedades
de un objeto o un ser; y por otro, “Naturaleza”, para los ambientes que no son
artificiales, con ciertos atributos físicos y biológicos, como especies de flora y fauna
nativas (Gudynas 2003).

Los elementos de la Naturaleza se los observa como “recursos”, lo que a traves de


la historia se ha desarrollado una visión utilitarista de esos recursos, pero totalmente
desvinculado de su fuente sustentadora. El énfasis apuntaba a la eficiencia y
productividad en cómo extraer esos recursos, y en cómo se los aprovecha en las
estrategias de desarrollo, sin tomar en cuenta los impactos negativos. Dentro de
esta perspectiva utilitarista se comienzan a desarrollaron algunas ideas
conservacionistas.

Un nuevo giro en las concepciones de la Naturaleza se inicia en la década de 1980


con una perspectiva originada en la economía, considerando la naturaleza como
una forma de capital, originando la concepción de “Capital Natural”. De esta manera,
la omisión de haber concebido la Naturaleza dentro del “factor de producción tierra”
podría ser subsanada, integrándola a las herramientas y conceptos a disposición de
los economistas, proceso que algunos autores han denominado “economización de
la naturaleza”. Al considerar el ambiente como una forma de capital hizo posible
promover la “internalización” de esos recursos a la economía, reduciendo la
Naturaleza a un componente más dentro del mercado, diluyendo así las
particularidades del funcionamiento de los ecosistemas.

Una consecuencia inevitable de varias posturas anteriores es la erosión y


fragmentación de la propia Naturaleza, donde sólo se reconoce aquellos elementos
que posean un valor económico, sea actual o potencial.

A pesar de la impronta de la ideología del progreso y su concepción antropocéntrica


de la Naturaleza, en los últimos años se han generado nuevas ideas. Algunas

9
intentan romper con las visiones tradicionales descritas más arriba, y a veces lo
hacen apelando a valores propios en la Naturaleza. Estos cambios son importantes,
ya que en las conceptualizaciones anteriores la Naturaleza usualmente era un
predicado, y en estas nuevas visiones se intenta convertirla en un sujeto.

Considerar la naturaleza como un sujeto vivo que desarrolló el concepto de


biodiversidad Es necesario comenzar por el concepto de biodiversidad. Originado
entre biólogos preocupados por temas ambientales, cobró notoriedad con una
publicación de la Academia de Ciencias de los Estados Unidos, editado por el
conocido entomólogo Edward O. Wilson (1988). El concepto se popularizó y en
muchos casos suplantó al término Naturaleza. Es importante observar, por ejemplo,
que durante la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Ambiente y Desarrollo de
1992 (Rio de Janeiro), se firmó un tratado internacional que no se denominó
“Convención sobre la Naturaleza” sino “Convención sobre la Biodiversidad”.

El concepto de biodiversidad encierra tres diferentes tipos de elementos: por un


lado, a las distintas especies de fauna, flora y microorganismos; en segundo lugar,
a la variabilidad genética que posee cada una de esas especies; y finalmente, a los
ecosistemas, incluyendo a las especies vivientes, pero también a los elementos
físicos inanimados.

Esta nueva concepción derivó en el origen del concepto de desarrollo sustentable,


desarrollo sostenible, en cuya construcción las consideraciones sobre los valores
son básicas. Las visiones tradicionales, incluyendo a la sustentabilidad débil, en
buena medida responden a una larga historia que ha valorado al ambiente en
función de la utilidad para el ser humano. Conciben a la Naturaleza como objeto de
valores. Por el otro lado, las perspectivas más novedosas, en especial la
sustentabilidad fuerte y superfuerte, apuestan a un ambiente sujeto de valores. A
su vez, en la construcción de estrategias hacia la sustentabilidad vuelve a aparecer
una carga ética cuando se demandan comportamientos respetuosos del ambiente,
o se interpone la sobrevida de una especie ante un proyecto productivo.

10
III. Enfoques éticos: El antropocentrismo, el biocentrismo y el ecocentrismo.

Antropocentrismo

El antropocentrismo en términos absolutos se podría definir como una teoría


filosófica que surge a principios de 1500, por la que el ser humano se sitúa al centro
del universo y, por lo tanto, sus intereses son los únicos que merecen atención moral
por encima de cualquier cosa. Si se lleva este concepto anterior al campo de la ética
medioambiental, se podría entender que los humanos tienen deberes morales
exclusivamente relacionados con sus semejantes y que los compromisos que estos
tengan con otras especies o entidades son deberes indirectos derivados de los
anteriores y, por lo tanto, no existe ninguna connotación ética en la relación entre
los humanos y la naturaleza.

Corrientes fisiocéntricas

A principios del siglo XX, Muir defendía la idea de un vínculo con componentes
espirituales donde el ser humano fuera simplemente un elemento más en el entorno.
Más adelante, Aldo Leopold

siguió y reforzó el trabajo de Muir y empujó la generación de las más recientes y


actuales posturas sobre ética ambiental.

El fisiocentrismo subraya la importancia del medio natural y cultural con el que


interactúa y lo responsabiliza de los problemas ambientales.

Lo opuesto al concepto de antropocentrismo sería un fisiocentrismo radical, que se


refiere al universo como una unidad moral indisoluble de la cual el hombre es
simplemente un componente como cualquier otro.

Biocentrismo

El reconocimiento y la puesta en valor del valor intrínseco de la naturaleza suponen


abandonar la corriente antropocéntrica y asumir una postura biocéntrica. Esta

11
perspectiva, y el reconocimiento de valores propios, tienen profundas implicancias
para las estrategias en desarrollo sustentable. De acuerdo con el grado de
biocentrismo, se puede incluir la utilidad para el ser humano en relación con la
protección ambiental, siempre y cuando se atiendan los valores propios de las
especies vivas y sus ambientes, generando derechos y estableciendo
responsabilidades.

Ecocentrismo

La perspectiva de Taylor ha sido considerada por algunos demasiado individualista


y limitada ya que no tiene en consideración la existencia de interconexiones entre
los seres vivos entre ellos y de estos con el medio; por lo tanto, no considera la
entidad ecosistema.

Otros pensadores, entre los cuales Holmes Rolston, han ampliado sus
consideraciones y, finalmente, han optado por filosofías más holísticas, incluyendo
en el concepto de ética y moral a entidades como ecosistemas.

Entre las principales características de esta corriente de pensamiento, se pueden


destacar algunas como su inspiración en la ecología, el reconocimiento de la
estética, la necesidad de superar lo descriptivo para pasar a lo normativo y la
pretensión del establecimiento de una justicia ambiental.

12
Referencias

 Ayestarán, I., (2009) Gaia y la Ciencia de la Sostenibilidad: del Programa


Ontológico al Paradigma Científico. Revista Umbral – Sección artículos.
Ojs.uprrp.edu/index.php/umbral.
 Badii, M.H., Guillén, A. y Abreu, J.L. (2007). Perspectivas de valores con
énfasis en valores ecológicos. Daena: International Journal of Good
Conscience. 2(11): 89-97. ISSN 1870-557X.
 Gudynas, Eduardo. (2004). Ecología, Economía y Ética del Desarrollo
Sostenible. 5ta. Edicion. Ediciones Coscocroba.
 Ehrlich. P. (2000). Human wellbeing and destitution. Oxford, Calderon. Press.
 Kwiatkowska, T. (2006) Tras las huellas de la ética ambiental. Contactos 59,
58-63.
 Lecaros J.A. (2013) La Ética Medio Ambiental: Principios y valores para una
ciudadanía responsable en la sociedad global. Acta Bioética 19 (2): 177-188.
 Regan, T., Singer P. (1989) Animal Rights and Human obligations. Prentice
Hall. New Jersey.
 Salazar, D.M., Serna, C.A. (2006). Ética, Medio Ambiente y Economía.
Persona y Bioética. Vol. 10 No. 1 (26): 8-34. ISSN 0123-3122.
 Sarukhán, J. (2007). Una visión Ecológica sobre la Ética Ambiental. Diálogos
de Bioética. www.dialogos.unam.mx.
 Villaroel, R. (2007). Ética y Medio Ambiente. Ensayo de hermenéutica
referida al entorno. Revista de Filosofía. Vol. 63: 55 – 72.

13