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TEMA 5

LOS ARGUMENTOS
AFECTIVOS Y LOS RASGOS
DE ESTILO

1. LOS ARGUMENTOS AFECTIVOS


2. LOS RASGOS DE ESTILO
3. OTROS MECANISMOS LINGÜÍSTICOS SIGNIFICATIVOS DEL
TEXTO: LAS RELACIONES SEMÁNTICAS Y CONCEPTUALES
TEMA 5: LOS ARGUMENTOS AFECTIVOS Y LOS RASGOS DE ESTILO
1. LOS ARGUMENTOS AFECTIVOS
Como ya adelantamos en el tema 1, el emisor de un texto argumentativo busca a menudo la
persuasión del destinatario no tanto por medios racionales como mediante mecanismos de carácter
emotivo o afectivo que buscan apelar a los sentimientos del destinatario con el fin de conmoverlo.
Teniendo esto en cuenta, y con el fin de valorar la medida en que el autor del texto recurre a tales
mecanismos para atraer al lector hacia su visión de la realidad y su posicionamiento sobre la cuestión
debatida, será interesante analizar los siguientes aspectos del discurso:
◦ Las modalidades enunciativas o de la enunciación
◦ El léxico valorativo
◦ Las figuras retóricas
◦ La persona gramatical en pronombres y verbos
◦ Los signos de puntuación

a) Las modalidades enunciativas o de la enunciación


La modalidad enunciativa es el elemento del enunciado que muestra la actitud del emisor ante el
contenido al que se alude (lo da por verdadero, lo pregunta, le sorprende...). Las modalidades enunciativas
consisten en patrones formales a los que tienden a ajustarse con enunciados (especialmente los
oracionales) dependiendo de cuál sea la intención o acto de habla que pretenda llevar a cabo el emisor:
para una pregunta, utilizará una modalidad interrogativa; para expresar asombro, la exclamativa, etc.1.
Lo fundamental, en este sentido, para la cuestión que aquí nos ocupa, es determinar cuáles de estas
modalidades oracionales figuran o tienen una importancia considerable en el texto que estamos
analizando, con el objetivo de señalar en qué medida contribuyen a desvelar la intencionalidad del autor:
a) Los textos argumentativos en los que predomina la modalidad enunciativa son textos que
tienden a la objetividad, o que, al menos, son presentados por su autor como verdaderos:
Los políticos son los responsables de esa grosera simplificación de las conversaciones.
b) En los textos argumentativos abundan las interrogaciones retóricas, que son aquellas cuya
respuesta ya conoce el emisor, pero que sirven para hacernos reflexionar o preguntarnos
por alguna cuestión. En estos casos, la modalidad interrogativa buscará llamar la
atención del receptor y conducirlo a buscar una respuesta.: ¿Qué debemos hacer para
superar la situación actual?
c) Aquellos textos en los que abunda la modalidad exclamativa tendrán un carácter
marcadamente subjetivo, puesto que a través de estas oraciones el emisor manifiesta sus
sentimientos y los hace explícitos para el receptor: ¡Dichoso quien no conoce la envidia!
d) La modalidad imperativa (en oraciones con verbos en modo imperativo o subjuntivo), por
su parte, sirve para influir directamente en el receptor mediante su enunciado: Basta de
chapurrear un spanglish vergonzante: pasémonos con armas y bagajes a la lengua del
imperio…

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«Existe cierta tendencia a que cada modalidad enunciativa se asocie con determinados actos verbales; por ejemplo, la
modalidad interrogativa se utiliza prototípicamente para hacer preguntas (¿Dónde vives?; ¿A qué te dedicas?). Sin
embargo, la correspondencia no es biunívoca. Así, las estructuras interrogativas constituyen a menudo peticiones (¿Me
enseña su pasaporte?), negaciones veladas (¿Tengo yo la culpa de que estuviera cerrado?), propuestas (¿Y si fuéramos al
cine?), recriminaciones (¿Por qué no te tranquilizas?), entre otros actos verbales distintos de las preguntas. Análogamente
es natural usar las oraciones imperativas para ordenar (Ven inmediatamente), pero también para reconfortar (Ten
confianza), desear (Diviértanse) o hacer un ofrecimiento cortés (Tome asiento, por favor), entre otras posibilidades.
También es esperable que los enunciados declarativos se usen para afirmar o negar algo (Son las diez), pero se emplean
asimismo para ordenar (La llamas y te disculpas con ella), para solicitar algo (Se ruega silencio) y para realizar otros actos
verbales. En todos estos casos se suele hablar de actos verbales indirectos, en el sentido de que expresan de manera
indirecta contenidos ilocutivos que no se corresponden con los habituales de la modalidad oracional que manifiestan.
Intervienen en tales interpretaciones traslaticias diversas convenciones lingüísticas y culturales, algunas de las cuales
forman parte de la llamada pragmática de la cortesía» (RAE (2010), Nueva gramática de la lengua española. Madrid:
Espasa-Calpe, pág. 796).
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b) El léxico valorativo y la connotación
El vocabulario que utiliza el autor también mostrará el grado de emotividad e implicación del
emisor respecto a su enunciado:
1. Léxico valorativo. Podemos encontrar adjetivos que implican un juicio, que puede ser apreciativo
(ideal, estupendo…), a menudo ligado a los valores que nuestra cultura considera generalmente
como positivos (libre, avanzado, joven…); o bien despectivo (retrógado, horrible, retrasado,
caduco…).
2. Denotación y connotación. El significado denotativo o conceptual incluye las características
objetivas que se atribuyen a aquello que el término designa (ej.: el término gato denota ‘animal
felino doméstico’). Es propio del lenguaje científico-técnico. La connotación implica que las
palabras tienen significados que van más allá de lo conceptual. Puede decirse que la connotación
es el valor secundario de una palabra, el conjunto de asociaciones que el término evoca. Por
ejemplo, la palabra rosa en un texto puede connotar amor, enamoramiento o pasión, significados
que no tienen que ver con la definición literal de esta flor (tal como figura en el diccionario), sino
con significados añadidos que se crean culturalmente. Las connotaciones pueden ser individuales
(como en el caso de la literatura), pero también hay connotaciones propias de toda una cultura,
conocidas por todos los hablantes. Las connotaciones más sencillas de identificar son las positivas
(verdad, igualdad, honestidad, libertad, suave, generosidad, éxito…) y las negativas (terrorismo,
desigualdad, libertinaje, fofo, tacañería…), pero también podemos hablar de connotaciones cultas
(can, corcel), despectivas (chucho, tipejo), etc., e incluso puede ocurrir que el léxico de un texto
se asocie, a través de la connotación, con ámbitos ajenos al tema que realmente se está tratando en
el texto, de modo que se pueda afirmar, por ejemplo, que en un texto de periodismo deportivo
abunde el léxico con connotaciones bélicas (atacar, defender, derrotar…), que un discurso
político esté cargado de palabras con connotaciones religiosas…
3. Los diminutivos y aumentativos servirán también a menudo para expresar gusto o disgusto,
afecto o desafecto: Nuestras abuelitas, Esos personajillos, Un periodicucho, etc.

c) Las figuras retóricas


Las figuras retóricas son un instrumento sumamente efectivo para convencer al lector de manera
indirecta, menos consciente y racional, apoyándose en el atractivo formal del propio mensaje. En los
textos argumentativos, destacan, entre otras, la metáfora, el símil, la ironía, la hipérbole, el asíndeton, el
polisíndeton y la personificación. (Para una relación de las figuras retóricas más comunes, ver el tema 0).

d) La persona gramatical en pronombres y verbos


El uso de la persona gramatical sirve tanto para subrayar como para disminuir la subjetividad y el
carácter emotivo de un texto.
A veces el emisor se incluye explícitamente en el texto, a través de verbos en primera persona del
singular; los pronombres personales yo, mí, me, conmigo; y los posesivos mi(s), mío(s), mía(s). En tales
casos, los textos suelen resultar más subjetivos y emotivos, al incluir alusiones a las emociones, los
sentimientos y la experiencia personal del propio autor. También puede ocurrir que el autor incluya al
receptor en sus afirmaciones a través de verbos, pronombres y posesivos en primera persona del plural
(nosotros, nuestro…), tratando con ello de apelar también a los principios, sentimientos, intereses,
aspiraciones o miedos del lector.
Entre los recursos con los que cuenta el autor de un texto para crear la impresión de una mayor
objetividad y distancia emocional se encuentran el uso de uno, una (uno puede llegar a pensar que…) y
de la impersonalidad (había gran confusión, es tiempo de tomar medidas, se sabe suficientemente bien,
estos datos se conocen, dicen que España es un país de…). No debe confundirse, en todo caso, la
apariencia de objetividad del texto con el carácter objetivo y generalizado de las ideas y creencias
expresadas en el texto: también la expresión de determinadas ideas haciendo uso de recursos que
producen la impresión de objetividad pueden responder a la intención del autor de hacer pasar por
realidad objetiva lo que, en realidad, puede ser una afirmación cuestionable e incluso sumamente
polémica.

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e) Los signos de puntuación
Determinados usos de algunos signos de puntuación (no todos) pueden también manifestar la
emotividad y la subjetividad del emisor:
 El uso de los puntos suspensivos (…) puede, en ocasiones, indicar duda, temor,
vacilación o suspense: Si yo te contara… En otros casos puede servir para enfatizar un
elemento: Ser… o no ser… Esa es la cuestión.
 Las comas, paréntesis y rayas (—) pueden servir a veces para introducir aclaraciones y
notas subjetivas por parte del autor.
 A veces el uso de las comillas puede estar cargado de subjetividad, cuando se utilizan para
señalar que la palabra en cuestión se utiliza irónicamente o con un sentido especial: Parece
que últimamente le va muy bien en sus “negocios”.

ACTIVIDADES
1. Indica el subgénero de opinión al que pertenecen los siguientes textos. ¿Cuál de los dos te parece
que recurre más abundantemente a lo emotivo y al uso de argumentos afectivos para convencer
al lector? Argumenta tu respuesta señalando todos los recursos utilizados por el autor o la
autora con este objetivo. No olvides añadir siempre al menos un ejemplo de los elementos
analizados, señalando entre paréntesis la línea en la que aparece tal ejemplo.
Antitabaquismo radical
La ley aprobada por el Congreso acaba con la permisividad y el incumplimiento actuales
25/10/2010

La ley antitabaco en vigor en España desde el 1 de enero de 2006 es una de las más permisivas y
menos respetada de Europa. En un movimiento pendular, el Congreso de los Diputados ha aprobado una
nueva norma que, además de prohibir el humo en todos los lugares públicos cerrados, va a ser la primera del
continente que ponga coto al tabaco en determinados espacios abiertos, como los accesos a hospitales. Se trata
de una ley radical, aún más ambiciosa que la que proponía el Ministerio de Sanidad y en la que se han
impuesto dos argumentos de peso: la protección de los no fumadores (el 70% de la población) y la protección
de los menores. Solo resta un último trámite parlamentario (su paso por el Senado), del que no se esperan
modificaciones sustanciales debido a los equilibrios políticos existentes en la Cámara alta, donde la izquierda
y los nacionalistas vascos y catalanes están en mayoría frente al PP, que hubiera preferido establecer pequeñas
zonas de fumadores (peceras) en espacios públicos cerrados.
El papel que ha jugado el sector sanitario español en la elaboración de la norma ha sido determinante.
Las 30 asociaciones profesionales que forman parte del Comité Nacional de Prevención del Tabaquismo han
impuesto las tesis más duras sobre un hábito, el de fumar, que causa 60.000 muertos prematuros al año, de
los cuales 1.500 son fumadores pasivos. Los grupos parlamentarios han terminado por aceptar que fumar,
además de ser perjudicial para los que comparten un determinado espacio cerrado, es un mal ejemplo para los
menores. De ahí la prohibición también en parques infantiles y recintos educativos, aunque estén al aire libre.
Los efectos devastadores del tabaquismo ya eran sobradamente conocidos en 2005, cuando el primer
Gobierno de Zapatero aprobó la ley actual. Lo que ha cambiado desde entonces es la menor presión de dos
sectores directamente implicados: la industria del tabaco y la hostelera. La primera lleva años adaptándose a
las restricciones que se han impuesto en todo el mundo (Estados Unidos y una decena de países europeos,
entre otros). La segunda se ha topado en el último lustro con análisis que han demostrado que el impacto
económico de las medidas ha sido mínimo.
Una vez despejado el temor a perjudicar al importante sector hostelero español y alentados por una
opinión pública favorable hacia una prohibición más drástica, los legisladores han optado finalmente por una
ley cuya encomiable radicalidad es proporcional a las dramáticas consecuencias que el tabaquismo tiene para
la salud pública. En el camino, se han resuelto con habilidad algunos obstáculos, permitiendo, por ejemplo,
estancias para fumadores en los hoteles y admitiendo el consumo en los clubes de fumadores, con la exigencia
de determinadas condiciones que impidan convertir la excepción en una previsible trampa.
El País

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Reproductoras
Leila Guerriero

La depresión posparto debe de ser un infierno: después de parir, una mujer se hunde en la tristeza,
no siente afecto por su hijo, tiene pensamientos de autoagresión o suicidio. Según la OMS, afecta a una de
cada seis y puede durar meses o años. En Estados Unidos acaba de aprobarse el primer medicamento para
tratarla, el brexanolone (por ahora, carísimo). Me pareció una noticia estupenda. Sin embargo, casi no se
difundió. Hace 21 años, el lanzamiento del Viagra acabó con la disfunción eréctil que afecta a uno de
cada cinco varones y se presentó como la revolución que es. ¿Esta es toda la perspectiva de género que
supimos conseguir: los hombres adquieren —a un precio razonable— la posibilidad de estar siempre
erectos y lo festejamos en las tapas de los diarios; las mujeres adquieren —a un precio altísimo— el
derecho a recuperar su salud psíquica, quebrada por una labor reproductiva, y ni nos damos cuenta? El
asunto me recordó que hay muchos trastornos femeninos, como los producidos por cólicos menstruales
intensos o la menopausia, que no tienen ninguna solución eficaz. Solo un 30% de quienes se dedican a la
investigación científica son mujeres. ¿Es muy descabellado pensar qué consecuencias muy concretas se
desprenden de una agenda generada, en su mayoría, por investigadores hombres? ¿Y que los aplausos que
recibió el advenimiento del Viagra no serían igualados por los que produciría una medicación que, por
ejemplo, solucionara el trastorno del deseo sexual femenino hipoactivo (mujeres sin ganas de tener sexo),
que afecta a un tercio de las adultas? No tengo respuesta. Solo sé que, tal como están las cosas, el
hallazgo de un fármaco que termina con el dolor psíquico de cientos de miles de mujeres produce el
mismo impacto social que produciría el descubrimiento de una nueva clase de papa.

El País, 3 de abril de 2019

2. LOS RASGOS DE ESTILO

El concepto de estilo se basa en la posibilidad de elección: lo que determinará el estilo de un texto


será el hecho de que su autor o autora haya elegido una palabra, una estructura sintáctica, un recurso…
(en lugar de aquellas otras palabras, estructuras y recursos a los que consideramos que podría haber
recurrido) con la intención de llamar la atención del lector o conmoverlo, de transmitir una determinada
impresión sobre sí mismo, o de dejar clara el tipo de relación y distancia social que pretende establecer
con el lector (familiar, institucional, cortés, ritual, etc.).
El estilo es una propiedad presente en todo texto, que afecta a todos sus niveles (morfosintáctico,
léxico, discursivo…). Así, atendiendo al estilo, podremos hablar de textos escritos con afán divulgativo, o
destinados a especialistas en la materia; con un estilo llano o erudito; con abundantes tecnicismos y
cultismos, o limitados al uso del léxico común; con una sintaxis compleja o sencilla… Teniendo esto en
cuenta, y con el fin de señalar los rasgos principales del estilo del autor, será interesante analizar los
siguientes aspectos del discurso:
 Variedades de la lengua.
 Rasgos morfológicos y sintácticos significativos
 Uso de marcadores o conectores textuales

a) VARIEDADES DE LA LENGUA

Recuerda que una lengua está constituida por distintas variedades, que pueden agruparse en tres
categorías: los dialectos (variedades espaciales o diatópicas), los sociolectos (variedades sociales o
diastráticas) y los registros (variedades estilísticas o diafásicas).
Principales variedades de la lengua:
Dialectos:
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● Variedad estándar: variedad no ligada a ningún territorio ni grupo humano en
particular, y que sirve, por ello, como vehículo ideal de comunicación entre los
hablantes de una misma lengua.
● Español septentrional, hablado en el centro y norte de la Península Ibérica, el más
antiguo y que ha servido de base a la norma estándar o habla oficial.
● Español meridional, que abarca desde Andalucía a América, pasando por Canarias,
que es de desarrollo posterior.
Sociolectos:
● Según el nivel sociocultural: bajo, medio o alto.
● Según el hábitat: rural/urbano.
● Según la edad: juvenil, de generaciones intermedias, de mayores…
● Según el género: masculino/femenino.
● Según la profesión: jergas.
Registros:
● Formal, caracterizado por una mayor preocupación del emisor por la forma de su
mensaje.
● Informal o coloquial, caracterizado por el empleo espontáneo de la lengua a través
del medio oral.

En los lenguajes específicos de las ciencias y de la técnica se crean los llamados tecnicismos,
para designar elementos, conceptos, leyes y procesos propios de cada una, muchos de los cuales acaban
pasando al lenguaje común.
Los condicionamientos sociales también pueden promover prohibiciones o restricciones en el uso
de ciertas palabras que se refieren a fenómenos u objetos mal considerados o desagradables, o favorecer
el uso de ciertas expresiones por las connotaciones positivas o valoraciones sociales que las acompañan.
En este grupo se encuentran, en efecto, los tabúes lingüísticos, que la comunidad acostumbra a sustituir
por otras expresiones mejor consideradas socialmente. Se trata de eufemismos de origen muy variado:
pardiez, diantre, desenlace por muerte; asistenta por criada; dar a luz por parir; o expresiones de jerga o
de lenguajes especializados (por ejemplo, en política coyuntura, cumbre).

En lo que respecta a los textos periodísticos, lo más frecuente en ellos será el uso de un léxico
propio de la variedad estándar, del nivel sociocultural alto y del registro formal. A la hora de realizar el
comentario de texto, habrá que indicar, por tanto, las variedades predominantes en el texto comentado, y
señalar, en su caso, el uso de elementos (morfológicos, sintácticos y léxicos) que no se correspondan con
la tendencia general, tratando siempre de explicar el uso de tales elementos por parte del autor.

ACTIVIDADES

2. Indica las variedades de la lengua (dialecto, sociolecto y registro) predominantes en el siguiente


texto, así como la presencia, si es el caso, de léxico perteneciente a variedades diferentes.
Justifica y ejemplifica tu respuesta.
Tribuna abierta
El enjambre de la venganza
XAVIER DOMÈNECH
La noticia de que la policía española había detenido a la "cúpula" de Anonymous fue recibida en
la Red con cierto cachondeo, porque el movimiento funciona como un magma autorregulado, una
especie de enjambre sin sujeción a límites geográficos y unido solo por el deseo de fastidiar a aquellos
poderes que, en cada momento, se consideren una diana apetecible (en especial empresas, bancos y
gobiernos).
Por ello, el lenguaje tradicional de Interior, acostumbrado a anunciar la "desarticulación de la
dirección" de todo tipo de bandas, suena absurdo cuando se refiere a este nuevo tipo de fenómeno.

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Pero las chuflas no han sido la única respuesta de los anónimos al arresto de lo que, en segunda edición
corregida, la policía denominó "cúpula funcional". La verdadera respuesta fue un "vais a ver" que se hizo
carne con un ciberataque que noqueó la web de la policía. Muy ocurrente, pero lo cierto es que los
detenidos están acusados de un supuesto del Código Penal que lleva aparejada una pena de hasta tres
años.
En la soledad del internauta ante la pantalla, participar en ciberataques masivos puede parecer
una especie de travesura con aires de Robin Hood del tercer milenio, pero lo cierto es que causan daños
evaluables en dólares y en euros, tanto en reparaciones del estropicio como en lucro cesante. Por lo
tanto, el participante está delinquiendo a la luz del artículo 264 del Código Penal, que desde hace once
meses castiga a quien "obstaculizara o interrumpiera el funcionamiento de un sistema informático
ajeno, introduciendo, transmitiendo, dañando, borrando, deteriorando, alterando, suprimiendo o
haciendo inaccesibles datos informáticos". Los ciberataques suelen consistir en "hacer inaccesibles" las
webs atacadas, por el sistema de enviar un número casi infinito de peticiones de acceso que bloquean el
servidor de la víctima. Un truco sencillo de organizar y ejecutar, pero no por ello menos dañino. Y el
internauta solitario se cree a salvo en su anonimato, aunque lo cierto es que periódicamente llegan
noticias de detenciones. La web nació llena de inocencia y, por lo tanto, vulnerable, pero va
aprendiendo, porque empresas, bancos y gobiernos no están para bromas.
La capacidad destructiva de miles de activistas dispersos por el mundo constituye una amenaza
temible, que opera en nombre de la libertad y contra los poderosos, pero cuyo funcionamiento escapa a
las reglas de la democracia tradicional. El enjambre se instituye a si mismo en fiscal, juez, jurado y
verdugo, en un proceso que es opaco para quienes están fuera y que no concede derecho de audiencia
ni de defensa al procesado. La máscara que les sirve de emblema fue popularizada por V for Vendetta,
un cómic de los años 80 protagonizado por un anarquista que lucha contra un gobierno fascista y
dictatorial instalado en Inglaterra. Pero en realidad procede de Guy Fawkes, un conspirador ejecutado
en 1604 tras intentar la voladura del Parlamento inglés con el rey Jacobo I dentro, en respuesta a las
persecuciones contra los católicos. ¿Alguien cree que las democracias occidentales son estados fascistas
o sanguinarias monarquías absolutas? Al parecer, hay quien lo sospecha, y por ello prescinde de los
mecanismos democráticos formales y tira por la calle de en medio entre los aplausos de numerosos
admiradores.
La Opinión de Tenerife

3. El siguiente texto basa, en parte, su eficacia en el uso de un tipo de léxico poco frecuente en el
contexto formal. Explica de qué tipo de léxico se trata, en qué consiste el desajuste, y cuál es el
objetivo que se persigue con su uso.

Pobladísimo país de mierda


Jueves, 7 de octubre
Ya está, ya ha sucedido. El momento esperado se ha producido: a mi hijo, a punto de cumplir 10 años, le
han dicho, por primera vez en toda su vida, «moro de mierda». Marcaremos la fecha en el calendario para
conmemorarla cada año, porque indudablemente comienza una nueva etapa en su biografía, aquella en la que
deberá ser consciente de sus rasgos distintivos y las consecuencias que conllevan. De entrada me pregunta si eso
de «moro» es bueno o es malo y repite, como un atenuante de su gran delito, que él nació en Vic. Como todos los
niños, no se ve ninguna diferencia. Me habría gustado presenciar el acontecimiento, como el primer contagio, el
primer diente que se cae, el primer trazo para dibujar, aún sin sentido, su propio nombre. Pero no, a partir de una
edad, a los hijos empiezan a pasarles cosas de las que las madres no seremos testigos de primera fila, sino que
deberemos conformarnos con el relato que a posteriori hagan ellos, en el mejor de los casos.
Yo tengo la suerte de no recordar muy bien mi primera vez, porque las tres palabras se escurrieron entre
muchas sin sentido que iba aprendiendo de la nueva lengua. Después, me recuerdo buscándolas en el diccionario
para intentar averiguar por qué aquello que me decían como insulto era un insulto, qué quería decir si era tan
negativo. Buscaba «moro», claro, que la mierda ya sabía lo que era, este país del que todos hemos formado parte
en un momento u otro y al que nos envían cada dos por tres, tal y como apuntaba el amigo de una amiga en una
conversación a pie de calle. Mi suerte tal vez fue la de crecer en una escuela donde todos éramos de mierda en un
7
momento u otro: el moro, el charnego, el gitano e incluso el catalán. Intuyo que los años que vendrán serán los
más difíciles, los de intentar que mi hijo siga creyendo que es tan de aquí como cualquier otro y que nadie le
puede negar el derecho a sentir eso por mucho que le repitan que es de mierda.
Najat El Hachmi, El periódico

b) CARACTERÍSTICAS MORFOLÓGICAS DE LOS TEXTOS ARGUMENTATIVOS

Las características morfológicas de la argumentación no científica suelen ser las siguientes:


 Abundan los nombres abstractos, que permiten la expresión de conceptos e ideas. También
se usan nombres concretos con valor genérico, que transforman en general lo particular y
le da validez universal.
 Los textos expositivo-argumentativos usan, sobre todo, los tiempos del comentario, que
son precisamente los empleados para hablar del "mundo": presente, futuro simple, futuro
compuesto y pretérito perfecto compuesto de indicativo, y presente y pretérito perfecto de
subjuntivo, además del imperativo (para instrucciones directas). El más frecuente es el
presente, por su carácter intemporal y porque da a las afirmaciones que se hacen validez
universal.
 Los adjetivos suelen ser especificativos, puesto que se pretende, a grandes rasgos, ser
objetivo, preciso, claro; aunque cuando se aportan opiniones y argumentos suelen aparecer
los explicativos, más subjetivos.

4. Observa el valor predominante en los adjetivos del siguiente texto (explicativo o especificativo) y
justifica tal predominio en relación con las características generales del texto.
Transmutación ecológica
Fernando Valladares
Los alquimistas medievales estaban convencidos de que podían controlar la transformación de un
elemento químico en otro y, por tanto, de que serían capaces de transformar (o transmutar) elementos
innobles como el plomo en otros más nobles como la plata o el oro. No se ha sabido de ningún alquimista
que tuviera éxito en esta empresa y se hiciera rico, pero sí sabemos ahora que los elementos se convierten
espontáneamente en otros. Y actualmente es posible convertir plomo en oro (basta quitarle tres protones
de su núcleo), pero el proceso requiere tanta energía que sale más barato comprar oro en un mercado. Del
mismo modo que el ser humano ha aprendido a transformar unos elementos químicos en otros, también
ha aprendido a transformar (o transmutar) unos ecosistemas en otros. Un bosque denso y alto lo
transforma en una pradera para el ganado. Una marisma la deseca y la transmuta en una urbanización.
Con el cambio de siglo, el ser humano ha batido todos los records de transmutación planetaria
jamás registrados. Es la única especie capaz de movilizar más sedimentos a escala de todo el planeta que
los que movilizan los procesos geológicos naturales. Es una de las pocas especies, junto a los corales y
algunas más, capaz de hacer obras colosales que se ven desde el espacio. Y las más vistosas de estas obras
son muy recientes, como los mares de plástico de Almería. Estos “mares” suponen la mayor
concentración de invernaderos del mundo, cubriendo más de 30.000 hectáreas y no solo se ven desde
miles de kilómetros sino que alteran el balance energético (el balance de la energía que entra y sale de un
sistema) de una gran región del planeta. La principal seña de identidad de estos records planetarios es que
se han batido muchos en muy poco tiempo, y que cada día que pasa se baten más y más.
Algunos se preguntan si son records para estar o no orgullosos, pero la cuestión científica no es
esa. Los científicos nos afanamos en documentarlos, medirlos, simularlos por ordenador y analizar sus
causas, así como sus posibles impactos y los de sus alternativas.
El planeta Tierra ha estado cambiando siempre. Lo único constante en nuestra galaxia es el
cambio. Y el planeta Tierra no es ninguna excepción a esta paradójica constancia del cambio. La
temperatura, la química de la atmósfera, las especies que pueblan los ecosistemas y mil cosas más han
estado en constante variación durante los más de cuatro mil quinientos millones de años de vida de la
Tierra. A las causas naturales asociadas con los ciclos geológicos de nuestro planeta y los de la estrella
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sobre la que gira hay que sumar, cada vez más, las causas humanas. Al igual que la transmutación de los
alquimistas, la transmutación planetaria tiene lugar tanto de forma espontánea como artificial, y esta
última es a su vez intencionada, como los plásticos de Almería y la desecación de una marisma, o
involuntaria, como el calentamiento global resultante de unos gases que emitimos “sin querer.”
Los efectos de estos cambios afectan al aire que respiramos, al agua que bebemos, y a la flora y
fauna que comemos. Así pues, es momento de dedicar atención a la transmutación ecológica de la Tierra
y de cómo los científicos estudian en qué se está convirtiendo este planeta. Planeta azul o verde, da igual,
ya que lo único que realmente lo define es su naturaleza mutante.
Público, 30 de junio de 2011

5. Observa ahora las formas verbales del texto anterior, y responde a las siguientes preguntas:
a) ¿Qué persona predomina? ¿A qué se debe?
b) ¿Qué tiempos verbales utiliza el autor? Relaciona tal uso con las características generales
del texto.

c) CARACTERÍSTICAS SINTÁCTICAS DE LOS TEXTOS ARGUMENTATIVOS:

Las características sintácticas de la argumentación no científica suelen ser las siguientes:


● Abundancia de nexos subordinadores y conectores que marcan la fuerte relación lógica
que se da entre las ideas.
● Predominio, por tanto, de la subordinación sobre la coordinación. Son frecuentes las
subordinadas sustantivas y adjetivas que dan una información más completa y precisa que
los sustantivos y adjetivos correspondientes.
● Se utilizan en estos textos subordinadas adverbiales, sobre todo causales, condicionales,
concesivas y finales para expresar las razones que se aducen o las objeciones que se
presentan a determinadas ideas. Para ello también se emplean las coordinadas adversativas
(no... sino que).
● Se usa con frecuencia la impersonalidad (especialmente en las argumentaciones más
objetivas o que tratan de aparentarlo): las formas impersonales, pasivas sin agente y pasivas
reflejas, y las oraciones copulativas del tipo VC + ATRIBUTO + SL son oraciones en las que
se calla intencionadamente el sujeto: había gran confusión, es tiempo de tomar medidas, se
sabe suficientemente bien, estos datos se conocen, dicen que España es un país de... De este
modo, velan la aparición del actor de la acción, el emisor en muchos casos, y tienden, por
tanto, a la generalización. Sirven también para afirmar cuestiones ya conocidas que son
entendidas de forma general, que son asumidas por todos (o para hacer pasar por tales las
ideas del propio autor).
● Las oraciones pasivas, además, tratan de destacar el objeto (que aparece además en primer
lugar) sobre el agente: la víctima fue destrozada por uno de esos perros).

d) USO DE MARCADORES O CONECTORES TEXTUALES

Como hemos visto, los marcadores o conectores textuales constituyen un elemento de gran relevancia para lo
textos argumentativos, puesto que su función es la de aclarar o subrayar la relación lógica que se
establece entre las distintas ideas presentes en el texto. Por ello, a la hora de comentar el estilo de un texto
periodístico de opinión, será necesario señalar aquellos conectores utilizados en él por el autor o la autora,
así como su importancia para la cohesión del texto. No se trata de limitarse a ofrecer una lista de
conectores: es necesario justificar la relación que se establece entre el tipo concreto de conectores
presentes en el texto y la estructura general o argumentativa del texto (introducción, tesis, argumentos,
conclusión, argumentos expresados en el texto).

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4. OTROS MECANISMOS LINGÜÍSTICOS SIGNIFICATIVOS DEL TEXTO: LAS
RELACIONES SEMÁNTICAS Y CONCEPTUALES

En este apartado, abordaremos, por último, otros elementos lingüísticos cuyo análisis puede resultar
interesante a la hora de caracterizar el texto objeto de nuestro comentario. Tal es el caso de las relaciones
semánticas y conceptuales que, según algunas corrientes lingüísticas, se establecen entre las distintas
palabras que conforman el vocabulario de una lengua. A lo largo de su historia, la lingüística ha propuesto
diversos tipos de relaciones:

a) Campo semántico. Algunas corrientes lingüísticas proponen que la existencia de


componentes semánticos comunes a varias palabras justifican su agrupación en campos
semánticos. Estos son grupos de palabras que, dentro de su definición, tienen un sema o
elemento común, así como diferencias determinadas por la presencia o ausencia de
determinados rasgos. Por ejemplo: silla, taburete, sofá, sillón, puf, banqueta, según este
planteamiento, pertenecerían al campo semántico ASIENTO: tienen elementos comunes y
entre ellos existen rasgos diferenciales (con respaldo, sin brazos...). Los campos
semánticos presuponen las relaciones de hiponimia e hiperonimia. La hiponimia se
establece entre dos palabras o expresiones cuando el significado de una está incluido en el
significado de la otra: manzano/árbol, rojo/color... El término incluido se llama hipónimo
y el que lo incluye, hiperónimo.
b) Campo asociativo. No todo el vocabulario puede agruparse en campos semánticos. En un
sentido más amplio, hablamos de campo asociativo para referirnos a cualquier conjunto
de palabras que tengan en común su pertenencia al mismo ámbito o tema: la construcción,
la moda, la economía...
c) Semejanza de significado: la sinonimia.
La semejanza de significados o sinonimia es la relación que se establece entre dos
palabras, A y B, cuando uno de los significados de A es idéntico a uno de los de B. Así,
decimos que ingenuo es sinónimo de inocente en enunciados como “Era tan inocente que
se creía todo lo que le contaban”. Aquí, inocente=ingenuo, pero no en “lo declararon
inocente de las acusaciones presentadas por el fiscal”. Se habla, pues, de sinonimia
parcial cuando dos palabras coinciden en algunos de sus significados (que son casos más
frecuentes) y de sinonimia total cuando la semejanza alcanza a todos los sentidos posibles
de la palabra. En ocasiones, las diferencias son de registro o de estilo: bien/chachi,
pibas/chicas, hombre/tío... O bien puede tratarse de términos que pueden conmutarse en un
contexto determinado o al remitir al mismo referente: Napoleón/ El vencido de Waterloo.
En este caso hablamos de sinónimos textuales.
Los sinónimos textuales, desde el punto de vista del estilo, evitan repeticiones
innecesarias. Dentro de un texto constituyen palabras clave, porque guardan una relación
estrecha con su asunto principal. La sinonimia es un importantísimo procedimiento léxico
de cohesión textual.
d) Oposición o diferencia de significados: antonimia. Puede ser de distinto tipo:
● Antónimos graduales o antónimos propiamente dichos: términos opuestos que
admiten gradación: frío/caliente.
● Complementarios: todo elemento que no pertenece a uno pertenece
necesariamente a otro: si no es varón es hembra.
● Recíprocos: se implican mutuamente: si alguien compra es que alguien vende.
Los antónimos textuales (palabras que funcionan como antónimas en un contexto
determinado) pueden ser palabras clave que guardan una relación estrecha con el asunto
principal del texto, y también constituyen un importante procedimiento de cohesión
textual.
En un texto, los términos que pertenecen a un mismo campo semántico o asociativo, o que
guardan una relación semántica con palabras clave del texto, están igualmente relacionados con el tema
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principal de ese texto. De ello, pues, tendremos que dejar constancia en nuestro análisis. No se trata
buscar y señalar campos semánticos, campos asociativos, sinónimos o antónimos, de manera aleatoria o
aislada, sino de justificar la aparición de tales elementos en relación con el tema del texto y la intención
comunicativa del autor.

ACTIVIDADES
6. Cita hipónimos de fruta, verdura, legumbre.
7. Sustituye los términos señalados por sinónimos contextuales:
Todos mis esfuerzos fueron inútiles.
Eres un inútil.
Este coche ha salido rana.
He comido hasta quedar harto.
Estoy harto de estudiar.
Voy a echar una partida de ajedrez.
Voy a echar una carta al buzón.
8. ¿Qué relación semántica se da entre las siguientes palabras? ¿De qué clase es cada una?:
rápido/lento; causa/efecto; brillante/mate; claro/oscuro; loco/cuerdo; saber/ignorar; hablar/callar;
militar/civil; feliz/desgraciado; dar/recibir.

PRODUCTO FINAL

9. Realiza un comentario crítico del siguiente texto, según el guion que te ha entregado el profesor.
Incluye en él tanto los apartados estudiados en este tema como en los anteriores. No olvides, al
final, redactar tu propio texto argumentativo sobre el tema tratado.
Menores y papanatas
Antonio Orejudo
El defensor del menor de la Comunidad de Madrid, Arturo Canalda, dijo hace unas semanas que
se había abierto un perfil falso en Tuenti para espiar a sus hijos y animó a los padres a que hicieran lo
mismo. La franqueza de Canalda provocó un cierto revuelo en algunos padres, en algunos hijos y en la
dirección de Tuenti, y él tuvo que añadir al día siguiente que había eliminado el perfil.
Hasta hace bien poco, menos de cien años, la infancia no existía. Existían los niños, claro, pero
nadie los consideraba muy humanos; eran cosas que lloraban, moqueaban y fastidiaban la siesta. Los altos
índices de mortalidad infantil contribuían a la escasa valoración de los niños. No pasaba nada si se moría
uno: había más.
La idealización de la infancia es una actitud muy reciente, consecuencia del desarrollo económico
de nuestras sociedades y de la literatura psicoanalítica, que localizó en los primeros años de vida la
formación del carácter adulto. Esta tendencia ha ido a más y en la Europa de natalidad casi cero la
exaltación de la infancia ha alcanzado niveles de frenopático.
Basta ya. Una cosa es proteger a los niños de la explotación laboral y sexual y otra divinizarlos.
¿Cómo que un padre no puede espiar a sus hijos? ¿Qué melindre ultrademocrático justifica ahora
semejante irresponsabilidad? Si el hijo es menor de edad, un padre no solo tiene el derecho, sino la
obligación de saber, por cualesquiera medios, dónde está su hijo, qué hace, qué toma y con quién va. Y no
solo para protegerlo; sino también para cumplir con su obligación social. Nuestros colegios están llenos
de niños silvestres, cuyos padres han dimitido de su cargo por desinterés o acogiéndose a la coartada del
respeto a la libertad y a la intimidad del menor.
Público, 27 de marzo de 2010

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