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Los nacimientos

Al parecer fue Francisco de Asís, fundador de la orden


franciscana el iniciador de los nacimientos, entre 1200 y
1226.
En América, los frailes introdujeron las costumbres navideñas
cristianas utilizándolas para la evangelización de los
naturales.
Posiblemente, la celebración de las fiestas navideñas en
México no es la más importante, pero sin duda es la más
popular. Antes, no había familia, por humilde que fuera
que no gozara al "poner el nacimiento". El misterio de la
natividad representado en el pesebre, era indispensable en
todas las casas.
Quizá los nacimientos que cuentan con más fama y
popularidad sean los de miniaturas, modelados a mano y
policromados en Tlaquepaque, Jal. Además de los
personajes tradicionales, diminutas figurillas adoptan la de
tipos populares, como el globero, la taquera, vendedores
de escobas, aguadores, carteros, gente comiendo, asando
carne en una fogata, pastores alrederor del fuegos y todos
aquellos seres cotidianos con los que el pueblo esta
familiarizado.

Las pastorelas
El inicio formal de las pastorelas es ubicado por algunos
historiadores en 1527, cuando se presentó en Cuernavaca
la comedia de los reyes.
La pastorela nació en nuestra tradición cultural
decembrina como una forma de diseminación de la
doctrina cristiana que rápidamente se convirtió en una
auténtica manifestación de teatro popular.
La primera representación que se recuerda en Jalisco se
ubica en Zapotlán, hoy Ciudad Guzmán, donde se
presencia la primera batalla entre San Miguel y Lucifer ,
en lengua indígena. En los primeros años las pastorelas se
convierten en importantes elementos de comunicación y
participación social. Así para fines del siglo XVI, pueden
encontrarse referencias a una pastorela propiamente
mexicana, sobre todo en estados de antigua influencia
jesuíta: Puebla, Querétaro, Guanajuato y Jalisco.
En Jalisco las pastorelas siguen presentándose en forma
tradicional en casi todos los municipios, destacándose muy
especialmente las que se hacen en Tuxpan, San Martín de
las Flores y en Cuquío.

Las posadas
Las posadas fiestas tradicionales de fin de año, se celebran
en México desde hace 398 años.
Los religiosos encargados de la evangelización
representaron en las posadas el peregrinar de José y María
a su salida de Nazaret en camino a Belén y,
posteriormente, el nacimiento de Jesús. Esta
representación se conforma de nueve posadas, que se
inician el 16 de diciembre y consiste en solicitar
alojamiento en ese simbólico camino a Belén hasta el día
24, fecha del nacimiento de Jesús.
Como atractivo se le agregaban a la celebración luces de
bengala, cohetes, piñatas y villancicos, cantos populares
que se ejecutaban en diferentes festejos.
Lo más importante de las posadas tradicionales es que
reúnen al barrio o la comunidad ya que, por el hecho de
ser repartido cada día entre una familia o un grupo de
familias, entran en competencia amigable y sobre todo en
un mayor esplendor de alegría navideña.

Las piñatas
El complemento indispensable en las posadas son las
piñatas que tiene un origen bastante incierto, aunque
llegaron a México por medio de los colonizadores
españoles y éstos, a su vez, las conocieron por los
italianos.
Por algunas informaciones se atribuye a Marco Polo haber
llevado las piñatas a Italia en el siglo XII después de que
las conoció en oriente.
Entre todas las interpretaciones que se les han dado a las
piñatas, la más común es la de que representa la lucha que
sostiene el hombre valiéndose de la fé, simbolizada por el
palo para destruir el maleficio de la pasiones, que
originalmente tiene siete picos que representan los siete
pecados capitales de la religión cristiana.
Con el empleo de la piñata durante todo el año para
cumpleaños y fiestas populares han proliferado figuras de
historietas, películas y programas de televisión. También
ha cambiado la elaboración, pues tradicionalmente se
utiliza una olla de barro a la que se le pegan los elementos
decorativos ya que actualmente sólo se usa cartón y papel.

Es usual que una piñata se llene con frutas de la temporada


decembrina: cacahuates, jícamas. naranjas, limas,
tejocotes, cañas, y en ocasiones se le agreguen dulces.
También existe otro tipo de piñatas, a las que se les llama
"de trampa" rellenas con harina, confeti o "agua florida".
Las piñatas fueron utilizadas por los evangelizadores para
mostrarles lo que era la tentación (el cántaro adornado
bellamente por fuera y con fruta y dulces por dentro); la
fuerza de voluntad (el palo) el penitente para obtener las
alegrías de la piñata sin caer en el pecado se le vendaban
los ojos, se le giraba en treinta y tres vueltas en recuerdo
de los treinta y tres años que vivió Cristo, y entonces se le
dejaba romper el cántaro y obtener los regalos los cuales
no llegaban sin sacrificio.
La comida de Navidad
La última de las posadas culmina con la celebración de
nochebuena, en la que tradicionalmente se reúnen los
miembros de la familia alrededor de la mesa, saboreando
deliciosos platillos característicos de esta época como son:
sopas de poro, espárragos y pescado. El plato fuerte esta
integrado por carnes, lechón al horno, el popular y clásico
guajolote, el bacalao, los romeritos, los moles,
acompañados por la clásica "ensalada de nochebuena".
Después, aparecen los dulces, mazapanes, turrones,
peladillas, frutas cubiertas, cocadas, galletas, flanes y los
imprescindibles buñuelos, entre otras muchas viandas.
Asimismo, la celebración tradicional para festejar el arribo
de un nuevo año y despedir al que termina ha tomado auge
entre nuestro pueblo, y se va arraigando la costumbre de
realizar una cena en la que familiares y amigos se reúnen a
departir alrededor de una mesa, en cuyo centro se coloca
un frutero que contiene uvas y se ingieren doce granos al
sonar las campanas de la media noche. El menú está
conformado, en forma similar al de la cena de
nochebuena, por platillos típicos mexicanos.
Adornos navideños
Los adornos navideños más tradicionales son el heno, los
faroles y las coronas de papel celofán los cuales daban un
peculiar encanto a la casa proporcionando un ambiente
totalmente navideño.
Las casas se adornaban con una serie de lazos llenos de
heno los cuales cubrían los grandes patios y los faroles
lucían diferentes colores, en algunos lugares les colocaban
una vela por dentro, lo cual era lo que los hacía lucir. Las
coronas eran colocadas detrás de las ventanas.
Posteriormente se añadieron esferas y escarcha para dar un
toque más vistoso a los adornos. Pero lamentablemente
debido a la evolución que ha tenido nuestra civilización y
a los cambios modernistas que se han implementado,
nuestra tradición ha venido quedando atrás ya que ahora lo
que nos interesa son los adornos más llamativos o aquellos
que luzcan más bonitos, afortunadamente en algunas
poblaciones de Jalisco y más dentro de la clase media,
todavía se siguen conservando esta tradición, no perdiendo
el valor auténtico de nuestra real navidad.