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Etnocentrista y Xenocentrista

Yo considero que ser etnocentrista es mucho mejor que ser xenocentrista, que
por qué, bueno pues porque, pienso que nunca debemos de olvidar ni de
perder nuestras raíces, así como tampoco dejar de sentirnos orgullosos de
nuestra cultura y todo lo que representa (tradiciones, leyendas, festividades,
trajes típicos, costumbres, etc, etc.)

Por otra parte no debemos olvidar que hoy en día y con la llamada ola de la
globalización (sino es que antes) nuestras tradiciones y costumbres se han
visto invadidas por otras que antes no se festejaban o se celebraban. Además
de esta invasión que no solo ha sido de costumbres y tradiciones, sino también
de una llamada moda de usar ropa, accesorios, calzado, alimentos, etc, de
origen extranjero, por considerarlos mejores o de mayor calidad.

Quizás yo este equivocado o muchos lo estemos, pero, mientras existan


personas que aún crean que así como llegan las nuevas modas, estas se irán,
debemos de ser sinceros con uno mismo y poner en una balanza que es mejor
para nosotros y para nuestro país.

No puede ser que cada día se estén perdiendo nuestras costumbres,


tradiciones y hasta nuestra forma de pensar, porque mientras sigamos
haciendo a un lado lo nuestro, lo que nos identifica como pueblo, como país,
como nación y sigamos dándole más auge a otras costumbres y formas de
pensar, quizás algún día lleguemos a perder nuestra identidad que tanto nos
caracteriza.

Por lo anteriormente expuesto, vuelvo a ratificarme a favor de ser cada día


más etnocentrista e ir eliminando de nuestra forma de pensar que el ser
xenocentrista es lo mas “cool” y que el por el contrario el ser etnocentrista ya
“caduco” o esta “fuera de moda”.

Luis M. Segura Romero


Guadalajara, Jal., México
Ernesto no puede

Había un pequeño saltamontes llamado Ernesto que caminaba por el jardín... Sí, sí,
caminaba; todavía no saltaba porque no lo había intentado nunca.

Ernesto no intentaba hacer nunca nada. Cuando alguien le decía que hiciera esto o
aquello, siempre respondía lo mismo:

—¡Es que no sé!... ¡Es que no puedo!

Cuando su mamá saltamontes le pedía ayuda para buscar algo, Ernesto le decía:

—¡Es que no sé!... ¡Es que no puedo!

Ernesto sólo se alimentaba de alguna hierba amarga que había en el suelo. Cuando papá
saltamontes le decía que le acompañara para comer unas suculentas hojas tiernas,
Ernesto volvía a decir lo mismo:

—¡Es que no sé!... ¡Es que no puedo!

Cuando sus amigos jugaban en el jardín y le preguntaban:

—Ernesto, ¿juegas con nosotros?

Ernesto contestaba como siempre y como tantas y tantas veces:

—¡Es que no sé!... ¡Es que no puedo!

Y así siempre... Un día llovió y el jardín quedó mojado. Las mariquitas, las hormigas,
los gusanos, las mariposas y los demás animalitos también se mojaron. Para secarse,
todos se subieron a las hojas más altas de las plantas, más cerca del sol. Bueno, todos
no. Ernesto se había quedado abajo, empapado por el agua de la lluvia. Sus amigos le
animaban para que subiera.

—¡Ernesto, sube a esta hoja para secarte!

Pero Ernesto respondía como siempre:

—¡Es que no sé!... ¡Es que no puedo!

Sus amigos insistían:

—¡Pero sube, no te das cuenta que te vas a constipar!

Ernesto repetía pesaroso:

—¡Es que no sé!... ¡Es que no puedo!

Sus amigos no dejaban de animarle:


—Nosotros hemos trepado con mucho esfuerzo, pero tú sólo tienes que saltar.

Ernesto, como siempre, ni siquiera lo intentó. Se marchó llorando mientras los demás
seguían tumbados al sol.

—¡Buaaa!... ¡Buaaa! —lloraba Ernesto

Florindo, el duende del jardín, escuchó su llanto y se acercó.

—¡Hola! ¿Por qué lloras? ¿Cómo te llamas? —le preguntó.

—Me llamo Ernesto y lloro porque no estoy arriba con los demás secándome al sol —
contestó Ernesto.

—¿Y por qué no estás arriba? ¿Te has caído? —volvió a preguntar Florindo.

—No, no he subido... —le dijo Ernesto.

—¿Y por qué no subes y dejas de llorar?

Entonces Ernesto pronunció esa frase que todos estaban acostumbrados a oírle:

—¡Es que no sé!... ¡Es que no puedo!

Florindo, cuando la escuchó, se quedó tan extrañado que se le rizaron los bigotes.
Sonriendo, le volvió a preguntar:

—¿Por qué no puedes? ¿Acaso lo has intentado?

Ernesto, con un poco de vergüenza, le dijo en voz bajita:

—No... no lo he intentado, yo nunca intento nada.

—¿Es que nadie te ha enseñado que todo requiere su tiempo, que las cosas se van
aprendiendo poco a poco, y que lo único que tenemos que hacer es intentarlo todas las
veces que haga falta? —le dijo Florindo—. ¡Venga, inténtalo! ¡Vamos!

—No sé... Quizás tengas razón, pero... Bueno, está bien,... ¡voy a intentarlo!

Ernesto lo intentó, ante la atenta mirada de Florindo. Encogió las patas traseras y...
¡uuuuuupa! Dio un salto. Por primera vez dio un salto, pero no consiguió llegar ni
siquiera a las hojas que estaban más abajo. Entonces Ernesto dijo otra vez:

—¡Es que no sé!... ¡Es que no puedo!

Rápidamente, Florindo le replicó:

—¿Qué te dije? ¿Acaso no lo recuerdas? Nadie nace sabiéndolo todo. ¡Venga, inténtalo
de nuevo!
Ernesto volvió a encoger sus patitas traseras, rápidamente las estiró y...
¡uuuuuupaaaa! ... Había sido un salto más largo que el primero, pero tampoco llegó
donde quería. Antes de que abriera la boca para quejarse, Florindo le dijo:

—¿A que adivino lo que me ibas a decir?... ¡Es que no sé!... ¡Es que no puedo! ¿No has
visto que el salto ha sido más grande que el primero? Pues cuanto más saltos realices,
más alto llegarás. Además, si al saltar despliegas tus alas (porque sí... ¡los saltamontes
también tienen alas!) tus saltos serán mayores.

Ernesto hizo caso al duende y estuvo saltando y saltando... una y otra vez..., hasta que
por fin en uno de esos intentos...

—¡Yuuuujuuuu! ¡Florindo, mira, lo he conseguido!

Ernesto había llegado a las hojas más altas. Todos los demás animalitos le aplaudieron,
unos con sus patitas y otros con sus antenas.

Cuando Ernesto iba a ponerse al sol para secarse, se dio cuenta de que con tantos saltos
se había secado. Bajó dando otro salto y siguió saltando y saltando,... Y dicen que sigue
y sigue saltando sin parar, de planta en planta, de hoja en hoja, de flor en flor y de jardín
en jardín.

En este cuadrado la suma es siempre 34, ya sea horizontal, vertical o diagonal

1 14 15 4
8 11 10 5
12 7 6 9
13 2 3 16

La siguiente es una forma de multiplicar muy peculiar:

por ejemplo para multiplicar 365 x 123 = 44895


El resultado es 44895 después de sumar las diagonales yendo de arriba - derecha- abajo
-izquierda-, y llevando unidades de orden superior cuando su total parcial es 10 o mayor

10989 cuando se multiplica por 9 lo único que hay que hacer es invertir el orden de
las cifras para saber el resultado: 98901..

Da un total de 264 en todas las direcciones, aún si se voltea.

96 11 89 68
88 69 91 16
61 86 18 99
19 98 66 81

Por último el más común de los cuadrados, que suma 15, horizontal, vertical y
diagonalmente.

4 9 2
3 5 7
8 1 6

Otro número bastante curioso en relación al residuo es 2519. este número, cuando es
dividido entre 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9 y aún por 10, deja un residuo de 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7,
8 y 9 respectivamente.

Horizontales: Verticales:
1.- Es la basura que proviene de 1.- Los desechos de vidrio, plástico y
desechos de origen animal y vegetal. metal forman parte de la basura…

2.- Los seres humanos fabrican, usan y 2.- Cuando se arrojan al ambiente sin
generan… cuidado, los desechos se convierten
en…
2

Horizontales: Verticales:
1.- Es la basura que proviene de 1.- Los desechos de vidrio, plástico y
desechos de origen animal y vegetal. metal forman parte de la basura…

2.- Los seres humanos fabrican, usan y 2.- Cuando se arrojan al ambiente sin
generan… cuidado, los desechos se convierten
en…

2
QUIZÁS EN NUESTRO MARAVILLOSO IDIOMA UNA DE LAS PALABRAS QUE MAS
APLICACIONES TIENE ES EL VERBO CHINGAR EN TODAS SUS ACEPCIONES:
CHINGADO, CHINGON, CHINGOMETRICO, CHINGONERIA, CHINGADERA, CHINGA
QUEDITO, ETC.
     
DEBIDO AL AUGE EN USO QUE HA TOMADO ESTE HERMOSO VOCABLO, NUESTRA
REAL ACADEMIA DE LA LENGUA ESPAÑOLA HA DECIDIDO ACEPTARLA
FORMALMENTE.
     
DENOTANDO FRAUDE.......ME CHINGARON
IGNORANCIA.............SEPA LA CHINGADA
AMENAZA................TE VOY A CHINGAR
PREPOTENCIA............SOY EL MAS CHINGON
DISTANCIA..............HASTA LA CHINGADA
DESPRECIO..............VALES PARA PURA CHINGADA
CELOS...................CON QUIEN CHINGADOS ESTABAS?
INCONFORMIDAD...........SON CHINGADERAS!! YA NI LA CHINGAN...
PETICION................VETE A LA CHINGADA DE AQUÍ
CALIFICATIVO............CHINGAQUEDITO
HOSTILIDAD..............Y TU QUIEN CHINGADOS ERES?
FRUSTRACION.............AH QUE BIEN CHINGAS!!!
TERMINAL................ESTO CHINGO A SU MADRE
INCERTIDUMBRE..........Y NO NOS IRÁN A CHINGAR??
CERTEZA.................YA NOS CHINGARON
ADVERTENCIA.............SÍGUELE Y TE VA A CARGAR LA CHINGADA
INCOMPETENCIA...........NO SE QUE CHINGADOS HACER
DISCRESION..............CHINGAO
ENOJO...................QUE VAYA Y RECHINGUE A SU MADRE
COMPASION...............QUE FEA CHINGA LE ARRIMARON
TRIUNFALISMO............YA CHINGUE
DERROTISMO..............ME CHINGUE
HUMORISMO......ESTA BIEN QUE CHINGUES PERO... A TU MADRE LA RESPETAS!!!
DESPEDIDA...............VAMONOS A LA CHINGADA
CHISME..................SUPISTE A QUIEN SE CHINGARON AYER??
ADMIRACION..............TA CHINGON!!!!
ANTIMODERNISTA..........QUE CHINGUITA CON LOS CELULARES
INCREDULIDAD..............AH!!CHINGA, CHINGA, CHINGA....
ABURRIMIENTO............POS AH!!QUE LA CHINGADA
DENOTANDO UN ERROR......ESTA DE LA CHINGADA

LA HISTORIA DE MEXICO
 
  
HACE UN CHINGO DE AÑOS, LOS INDIOS ÉRAMOS BIEN CHINGONES, PERO LLEGARON
UN CHINGO DE ESPAÑOLES Y NOS PUSIERON UNA CHINGA Y DESDE ENTONCES A
TODOS NOS LLEVO LA CHINGADA
1. Escribe en Word con mayúsculas lo siguiente:
       (nombre del primer avion en estrellarse
en el primer
         edificio de las torres gemelas)
 

   2. Aumenta el tamaño de la letra a 72.


 

   3. Cambia la letra a "Wingdings".


 
 
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