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Iriakí López de Aguíleta

Cultura y ciudad
Manual de política cultural municipal

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CULTURA Y CIUDAD
MANUAL DE POLITICA C:ULTURAL MUNICIPAL
CULTURA Y CIUDAD
MANUAL DE POLÍTICA CULTURAL MUNICIPAL

Iñald López de Aguileta

EDICIONES TREA, S. I..


BIBLIOTECONOMÍA Y ADMINISTRACIÓN CULTURAL — 36

Ifiaki López de Aguileta, 2000

Porque vagabundos como nosotros, muchacha, nacimos para correr.


Con permiso de Bruce, pequeño homenaje a Lamana.
O de esta edición: Ediciones Trea, S. L.
Donoso Cortés, 7, bajo. 33204 Gijón (Asturias)
Tel.: 98 513 34 52. Fax: 98 513 11 82 Ama, María Luisa, Garazi, Ane.
Definitivamente, el futuro es de las mujeres.
Correo electrónico: trea@asturnet.es
Web: vvwwl.asturnet.es/trea

Dirección editorial: Alvaro Díaz Huici


Producción: José Antonio Martín
Cubiertas: Impreso Estudio (Oviedo)
Impresión: Artes Gráficas Noega, S. L. (Gijón)
Encuadernación: Encuadernaciones Cimadevilla, S. L. (Gijón)

Depósito legal: As.- 221-2000


I. S. B. N.: 84-95178-59-1

Impreso en España — Printed in Spain

Todos los derechos reservados. No se permite la reproducción total o parcial de este libro,
ni su incorporación a un sistema informático, ni su transmisión en cualquier forma o por cualquier
medio, sea éste electrónico, mecánico, por fotocopia, por grabación u otros métodos,
sin el permiso previo por escrito de Ediciones Trea, S. I..
ÍNDICE.

Introducción 15

I. Cultura, Estado y municipio 21

1. La cultura. Caracterización y situación actual 71


1.1. El complejo campo de la cultura )1
1.2. Una panorámica actual 25
1.2.1. La industrialización de la cultura 25
1.2.2. Cultura, ocio y negocio 30
2. La política cultural 32
2.1. ¿Es necesaria la acción estatal? 32
2.2. Un amplio abanico de posibilidades. Entre la reglamentación
y los servicios propios 35
2.3. Modelos de política cultural 38
2.4. Los modelos en la práctica. Debates de organización administrativa 46
2.4.1. Administración cultural unificada o dispersa 48
2.4.2. Las áreas de actuación 49
2.4.3. Centralización o descentralización 50
2.4.4. Nivel de autonomía de los organismos culturales 52
2.5. Pinceladas sobre una óptima política cultural 53
3. Cultura y ciudad. Posibilidades y limitaciones para la acción cultural .56
3.1. La ciudad como marco de la cultura 56
3.2. La cultura como motor de la ciudad 59
3.3. El marco legal 60
3.4. Cultura y burocracia 65
3.5. Evolución histórica de la política cultural municipal (1979-1998) 71
3.5.1. Una historia muy reciente. La transición democrática 71
3.5.2. Primera etapa: AS( 72
3.5.3. Segunda etapa: gestión cultural 74
3.5.4. Tercera etapa: recesión económica 77
3.5.5. La política cultural CII el nuevo siglo 78
4. El decálogo de la política cultural municipal 79

El plan cultural de un Ayuntamiento de tamaño medio 9I


1. El patrimonio cultural 91
[101 CULTURA Y CIUDAD. MANUAL DE POLITICA CULTURAL MUNICIPAL INDICE 111

1.1. l.a importancia de la acción pública sobre el patrimonio 91 212


1.2. Conservar, investigar y difundir, ejes de la acción municipal 93 7. Fiestas patronales
7.1. Naturaleza de la fiesta 212
1.2.1. Conservación y acondicionamiento 93 7.2. Ayuntamiento y fiestas patronales 215
1.2.2. Investigación y recopilación 96 7.2.1. Una obligación no escrita 215
1.2.3. El patrimonio, al servicio de la ciudadanía 98 7.2.2. Fiesta y espectáculo. El papel del programa de actividades 216
1.3. La labor museística 101
7.2.3. Una organización bien engrasada 220
1.3.1. El papel del museo en la sociedad postindustrial 10'1
1.3.2. Panorámica de los museos 104 8. Programas de animación sociocultural 224
8.1. La animación sociocultural 224
2. Promoción del libro y la lectura
107 8.2. La promoción del asociacionismo y la participación 229
2.1. leer en el Estado español 107 8.2.1. Socializar, organizar, participar 229
2.1.1. La demanda. Los hábitos lectores 107 8.2.2. Acciones públicas de promoción del asociacionismo 230
2.1.2. La oferta. La industria del libro 110 8.2.3. Gestión democrática de la Administración 234
2.2. La biblioteca municipal 113
2.2.1. El papel del municipio en la promoción de la lectura 9. Equipamientos para la acción cultural 237
113
2.2.2. Catálogo de funciones de la biblioteca pública 9.1. Forma y función 237
116
2.2.3. Sobre la estructura y organización de la biblioteca municipal 126 9.1.1. La forma: el edificio 238
2.2.4. Otras acciones de promoción del libro y la lectura 129 9.1.2. La función: los servicios 241
3. Artes escénicas
9.2. La importancia de los equipamientos 242
132 9.3. Un modelo ideal de equipamiento 245
3.1. Panorámica de las artes escénicas 132 9.4. Una propuesta de red de equipamientos 247
3.1.1. Una demanda escasa
132 9.5. El centro sociocultural 252
.3.1.2. Una oferta estatalizada 134 9.5.1. ¿Casa de cultura o centro cívico? 252
3.2. Propuestas de actuación municipal 137 9.5.2. Un equipamiento al servicio de la ciudadanía 256
3.2.1. Infraestructuras para la actividad escénica 137 9.6. Equipamientos para la producción cultural 260
3.2.2. Pautas para la programación de espectáculos escénicos 139
3.2.3. El apoyo a la producción. Los grupos locales 144 III. Perspectivas y conclusiones 267
.3.2.4. Acciones para la creación de públicos
150
1. Diez retos en el nuevo milenio 267
4. Cinematografía
154
4.1. La fábrica de sueños 154 2. A modo de recapitulación 271
4.2. La acción pública sobre la cinematografía 159
4.3. Cine y municipio 161 Bibliografía citada 279
4.3.1. infraestructuras para la actividad cinematográfica 161
4.3.2. La programación cinematográfica municipal 163
4.3.3. La formación
167
5. Artes plásticas
169
5.1. Un mercado joven y estrecho 169
5.2. La acción pública sobre las artes plásticas 173
5.3. Un programa desde el municipio 176
5.3.1. La escuela municipal de artes plásticas 176
5.3.2. Los apoyos a la creación
181
5.3.3. I.a sala municipal de exposiciones y otras medidas de difusión
184
6. La música
189
6.1. Un sector muy complejo 189
6.2. La música en vivo 191
6.2.1. El dinamismo del pop-rock
191
6.2.2. Música clásica, coral y tradicional
195
6.3. La industria discográfica 197
6.4. La acción municipal sobre la música 200
6.4.1. La escuela municipal de música
200
6.4.2. Otras medidas de apoyo a la música clásica, coral y tradicional
203
6.4.3. El pop-rock, un nicho estratégico
206
ÍNDICE DE CUADROS Y FIGURAS

Cuadro 1.1. Formas y niveles de intervención estatal en cultura 37


Cuadro 11.1. Propuesta de equipamientos culturales en las comunidades autónomas 248
Cuadro 11.2. Modelo de servicios de un centro sociocultural 256
Fig. 1.1. El proceso de producción cultural 24
Fig. 1.2. Modelos de política cultural. Aspectos positivos y negativos 47
Fig. 1.3. Distribución del gasto público en cultura 65
Fig. 1.4. Metodología general del plan estratégico 80
Fig. 11.1. Porcentaje de lectores en diversos países europeos 11994) 109
Fig. 11.2. Frecuencia de las principales actividades de ocio 133
Fig. 11.3. Evolución cinematográfica 1980-1998 157
Fig. 11.4. Porcentaje de galerías por comunidades autónomas 1199 51 171
Fig. 11.5. Cadena de producción de la música 190
Fig. 11.6. Ámbitos y agentes de participación 231
INTRODUCCIÓN

Ciudad y cultura. Cultura y ciudad. Un binomio de creciente importancia sobre


el que pretendemos reflexionar. El presente libro tiene por objeto el análisis teó-
rico y la presentación de propuestas prácticas de intervención en el ámbito de la
política cultural en los Ayuntamientos de tamaño medio del Estado español.
Han pasado ya más de dos décadas desde que, con la llegada de la democracia
al Estado español, las diferentes Administraciones públicas dieran un fuerte im-
pulso al desarrollo de numerosos servicios a la ciudadanía, entre ellos los cultu-
rales, que durante el franquismo apenas habían existido.
En ese período la cultura ha pasado de ser un elemento prácticamente ajeno a
la población a convertirse en un factor plenamente integrante de la vivencia de la
calidad de vida de los ciudadanos. La cultura ha dejado de considerarse un lujo
de unos pocos para proclamarse como derecho de todos, proceso que obliga a la
acción pública pero al que, haciendo una lectura inversa, la propia iniciativa de
las administraciones ha contribuido.
En la explosión de servicios públicos el ámbito municipal ha ocupado un lugar pri-
vilegiado. Sin lugar a dudas el Ayuntamiento es la institución de choque, la primera
instancia con la que conecta la ciudadanía en su vida cotidiana y, por tanto, el primer
destinatario de sus demandas, también en el ámbito cultural. No es casualidad que
los Ayuntamientos sean las instituciones que asumen la mayor proporción del gasto
público en cultura, por delante de Diputaciones y Gobiernos autonómicos y central.
Son varias las razones que justifican el estudio en profundidad de la política cul-
tural municipal.
En primer lugar, los años de experiencia acumulada invitan a efectuar un alto
en el camino. Esta parada, más que una invitación, ha de considerarse una nece-
sidad si tenemos en cuenta que en este sector de la acción pública la reflexión ha
1161 C:1:1.1:RA Y cii..DAD. MANCA[ DE rol h ICA
INTRODUCc IhN 1171

caminado muy por detrás de la realidad. Los modelos teóricos son escasos, des- Pero esta obra no es un simple estudio panorámico, una mera disquisición teó-
fasados y a menudo inútiles para orientar la praxis a la que pretenden responder. rica. Pretende también servir de herramienta práctica, dar pautas concretas de ac-
En política cultural se ha hecho mucho, se ha pensado menos y no se ha escrito ción para políticos, técnicos y colectivos ciudadanos, para lo cual también se des-
casi nada. En muchos casos ha sido la intuición, cuando no un sistema de ensa-
ciende al detalle.
yo-error, el único mecanismo que ha permitido el éxito de los programas. Nos planteamos como objetivo responder a cuatro grandes cuestiones:
La necesidad de reflexión es todavía más patente en el ámbito municipal. Si al-
— Cómo ha de entenderse la política cultural.
go ha caracterizado a la política cultural local es su extrema diversidad. Constitu- El primer objetivo es presentar un fundamentado modelo de política cultu-
ye un mundo variopinto, escasamente estructurado, divergente en ocasiones, fru- ral, independientemente del nivel territorial en que se vaya a aplicar. Nos in-
to del duro trabajo de francotiradores. Los profesionales de los Ayuntamientos, teresa analizar las relaciones entre ocio, política cultural y animación so-
presionados desde dentro y desde fuera, han invertido sus energías en poner la ma- ciocultural (en adelante, Ase) y discutir cuestiones como la necesidad, alcance
quinaria en marcha más que en pensar hacia dónde se dirige, y han carecido de o líneas estratégicas que han de guiar la acción pública.
puntos de encuentro para intercambiar y debatir modelos y experiencias. Pretendemos con ello fundamentar la acción, aportando un firme marco teórico.
En segundo lugar, en el período transcurrido ha cambiado profundamente el pa- — Cuál es la realidad actual del mundo de la cultura.
norama de la cultura, creando una nueva situación para la que no sirven las recetas Por una parte necesitamos conocer las grandes líneas de evolución de la cul-
del pasado. Cuestiones como el abrumador dominio de las industrias culturales, el tura, el marco en que se ha de desenvolver la acción pública, intentando des-
creciente peso económico de la cultura, el avance imparable del ocio, la aparición cubrir las principales problemáticas a las que el Estado ha de hacer frente.
de nuevos soportes tecnológicos, la privatización en el consumo cultural, etc., ha- Por otra parte nos interesa disponer de información detallada que nos per-
cen necesario redefinir el papel del municipio al respecto en este nuevo milenio. mita analizar cada uno de los sectores concretos de intervención, con el fin
1.a tercera razón para hacer un alto en el camino es de coyuntura. Últimamen- de mejorar la eficacia de la misma. Ni la oferta ni la demanda se compor-
te se oyen con fuerza voces críticas e incluso contrarias a la acción pública, no só- tan de igual manera en lo relativo a las artes tradicionales y a las industrias
lo en el ámbito de la cultura sino de prestación de servicios en general. Aunque a culturales, por poner un ejemplo. Es necesario un diagnóstico diferencial de
nuestro juicio son los problemas presupuestarios los que más pesan al respecto, a realidades muy dispares.
menudo se añaden argumentos relativos a la ineficacia y mal hacer de la Admi- Pretendemos, por tanto, enmarcar la acción.
nistración para proponer la necesidad de reconducir, tradúzcase por recortar, el
— Cuál es el papel del municipio al respecto.
papel del Estado. De hecho, las políticas culturales municipales en el Estado es- Nos interesa estudiar las relaciones entre cultura y ciudad, analizando la in-
pañol se encuentran en una situación de cierto estancamiento, de freno al creci- fluencia mutua. Queremos profundizar especialmente en el estudio de la di-
miento anterior. No seremos nosotros quienes defendamos acríticamente la ac- mensión económica de la cultura y su hipotético papel en los proyectos de
ción estatal u obviemos sus numerosas disfunciones, pero seguimos juzgando dinamización de las ciudades.
imprescindible su contribución. Precisamente por eso es más necesario que nun- Asimismo, el municipio juega un papel destacable en la política cultural, pe-
ca contar con buenos fundamentos teóricos y mejores herramientas prácticas que ro obviamente no es el único agente interviniente. Por ello habrá que inten-
optimicen la calidad de la acción y permitan contrarrestar la ofensiva neoliberal, tar delimitar su campo de acción respecto al de otras administraciones. Por
para lo que este libro pretende aportar su granito de arena. desgracia no son infrecuentes los casos de confusión competencial, dupli-
Dada la escasez de investigaciones hemos creído conveniente partir de un estu- cación de ofertas, choques entre administraciones, etc., lo que exige un es-
dio global del sector, de ahí la amplitud del libro. Pretende ser un marco, un pun- fuerzo de clarificación.
to de partida que permita múltiples desarrollos especializados posteriores que va- Nuestro interés es plantear propuestas para coordinar la acción, evitando
yan poco a poco desbrozando el fértil terreno de la cultura en la ciudad. los errores citados.
[ 181
CULTURA Y CIUDAD. MANUAL DE POLITICA CULTURAL MUNICIPAL
INTRODUCCIÓN 1191

— Qué programas se han de acometer desde el municipio, y cómo. Por otra parte, los Ayuntamientos medianos son importantes en sí mismos. Un
Para terminar queremos presentar una propuesta de programación que sea territorio que quiera crecer equilibradamente tiene que buscar puntos de engarce
coherente con nuestro modelo de política cultural, la realidad de la cultura entre las localidades pequeñas y las grandes capitales, y eso lo consiguen los mu-
y la acción de las demás instituciones públicas.
nicipios medianos, concebidos como cabeceras de comarca. En cierta medida, la
Y, por supuesto, queremos que nuestra propuesta sea práctica, ejecutable, re- escala intermedia permite gozar de las ventajas de la ciudad pero sin sufrir las des-
al. Queremos mostrar cómo gestionar los programas.
ventajas de las grandes concentraciones urbanas.
Este libro intenta leer la realidad desde dentro. No es una mera construcción
Fundamentar, enmarcar, coordinar y gestionar son las cuatro ideas-guía que nos teórica basada en un repaso bibliográfico más o menos amplio. Para lo bueno y
servirán de orientación a lo largo de todo el libro.
para lo malo, su planteamiento y desarrollo están condicionados por la propia ex-
Al intentar acercarnos a estos objetivos nos encontramos con un problema. Las periencia profesional de su autor, técnico cultural de la Administración local du-
realidades municipales son tremendamente diversas. Un Ayuntamiento puede te-
rante largos años. Gracias a ello, el texto tiene una mayor ligazón con la realidad
ner mil o un millón de habitantes, por lo que las necesidades que deben cubrirse
de lo que suele ser habitual. Evita el error de ser demasiado ideológico, teórico o
y la capacidad presupuestaria de atenderlas son radicalmente distintas. Incluso abstracto. Tiene el inconfundible aroma de la praxis.
dos municipios de tamaño similar pueden diseñar de forma muy distinta su polí-
Si bien no corresponde al autor valorar si se ha conseguido o no, en ningún ca-
tica cultural, según tengan atractivo turístico o no, sean ciudades-dormitorio o
so estas páginas pretenden ser una mera crónica de lo que habitualmente se hace
cabeceras de su comarca, cuenten con un patrimonio histórico rico o pobre, etc.
ni un recetario de gestión municipal. Intentamos ser capaces de distanciarnos lo
Por ello, un estudio de política cultural municipal necesita contextualizarse. Re-
suficiente de la realidad del día a día como para poder alcanzar una visión global
sulta prácticamente imposible hacer propuestas que respondan a las múltiples rea- y aportar un marco teórico adecuado, pero sin separarnos de ella en exceso para
lidades existentes, especialmente a las derivadas de la diferencia de población. El
conseguir que nuestras propuestas sean de utilidad.
riesgo evidente es hacer propuestas tan generales o tan vagas que, pretendiendo
Respecto a la metodología, el mayor obstáculo que hemos encontrado ha sido
servir para todos, no sean útiles para nadie.
la escasez de materiales. Faltan estudios teóricos de política cultural. Existe un
Se impone una opción, y la nuestra es limitarnos a los municipios de tamaño cierto desarrollo en la ASC, si bien a menudo se trata de manuales repetitivos de
mediano, que consideramos el ámbito ideal de extrapolación. Los Ayuntamientos
rigor muy limitado y de aún más limitada aplicabilidad, salvo honrosísimas ex-
muy pequeños carecen de la necesaria entidad como para desarrollar una políti-
cepciones. Fuera de dicha temática los materiales son contados.
ca cultural que pueda ser útil más allá de sus límites territoriales, por lo que su es-
Pero todavía más escasos son los estudios empíricos, y el acceso a los datos se
tudio, por otra parte interesante y necesario, es escasamente útil a efectos de ge-
convierte con frecuencia en una odisea. Carecemos de las necesarias estadísticas,
neralización. Por el contrario, pensar exclusivamente desde los grandes municipios
estudios de hábitos culturales, análisis económicos de las industrias culturales, lis-
supondría, en el Estado español, limitarse a unos pocos Ayuntamientos, lo que, si
tados fiables de servicios públicos, etc.
bien abarcaría un importante volumen de la población, desde el punto de vista de
Esperamos que este Manual de política cultural municipal contribuya a llenar
la investigación en política cultural sería excesivamente restringido. Por eso op-
este hueco y que, más que como punto final, sirva como punto de partida que es-
tamos por una escala intermedia, representada por municipios de entre 20.000 y
timule numerosas investigaciones teórico-prácticas al respecto.
200.000 habitantes, intentando que lo que para ellos se propone sea lo sufi-
cientemente ambicioso como para resultar también válido en términos generales
para los Ayuntamientos grandes, e intentando, asimismo (aunque en menor me-
dida), que los más pequeños tengan un espejo en el que mirarse o una gama de
propuestas entre las que elegir de manera adecuada a su escala territorial.
Capitulo 1

CULTURA, ESTADO Y MUNICIPIO

I. La cultura. Caracterización y situación actual

1.1. EL COMPLEJO CAMPO DE LA CULTURA

A pesar de su antigüedad y de lo mucho que se ha estudiado, estamos lejos de dis-


poner de una definición precisa y consensuada del término cultura. Se trata de un
concepto complejo, abordable desde multitud de perspectivas, del que se han re-
copilado cientos de definiciones. Existen múltiples concepciones que varían según
las diversas épocas, sociedades, ideologías...
Desde un punto de vista antropológico, una definición clásica es la aportada
por Tylor (1975, 29): «Cultura es aquella totalidad compleja que incluye conoci-
mientos, creencias, arte, moral, derecho, costumbres y todas las demás capacida-
des y hábitos que el hombre adquiere como miembro de la sociedad».
En este sentido la cultura se identifica con lo cultivado o adquirido, en oposi-
ción a la naturaleza. Incluye todo tipo de aprendizajes realizados para la satis-
facción de necesidades, tanto individual (sistema integrado de conducta) como co-
lectivamente (experiencias acumuladas y transmitidas).
Aun compartiendo este punto de vista omnicomprensivo, es evidente que no re-
sulta operativo de cara al diseño de una política cultural. Necesitamos una con-
cepción más restringida, que delimite los posibles campos de actuación.
A los efectos de la presente publicación, entenderemos la cultura como un con-
junto de actividades y productos de carácter simbólico, realizadas en los ámbitos
intelectual, artístico, social y recreativo, concebidos con un carácter creativo.
Entendemos la cultura no solamente como producto, sino también como acti-
vidad, destacando la importancia de los procesos y las relaciones que en ella se
1221 CULTURA Y CIUDAD. MANUAL DE POLÍTICA CULTURA!. \dUK1CIPA l LIE FADO Y \ IUNICIPIO [231

generan, que en determinados casos pueden llegar a ser tan importantes como el los segmentos tecnoculturales de la informática y electrónica, el diseño in-
resultado final.
dustrial, etc.
El rasgo más significativo es que se trata de contenidos con un valor simbólico — Las actividades culturales o informativas no mercantiles, comunitarias, de ocio
más que material o de uso, a pesar de que también pueda tener relevancia en esos y promoción sociocultural: actividades de casas de cultura y centros socio-
aspectos. Cuando hablamos de simbólico bien podríamos hablar de expresivo culturales, fiestas populares, folclore, fanzines, radios libres, asociacionismo,
o
de comunicativo. En un sentido amplio, la cultura es comunicación. etc. Un amplio cajón de sastre unido fundamentalmente por su carácter esca-
La cultura no se realiza exclusivamente en el ámbito intelectual; no se restrin- samente mercantil, al menos en comparación con los segmentos anteriores.
ge al campo de las ideas, en oposición al de lo material. Tampoco se restringe a
las artes, por mucho que éstas sean un subconjunto especialmente relevante. Se Con diversos matices, éste es el esquema operativo que seguiremos para pre-
define también en lo social, en las relaciones, en la creación y transmisión de va- sentar nuestra propuesta de política cultural municipal.
lores. Y en su mayor parte las actividades culturales se dirigen al disfrute en el No quisiéramos concluir este paseo por el concepto de cultura sin indicar cua-
tiempo de ocio. La frontera entre ocio y cultura es cada día más difusa. tro significativas características de la misma. A juicio de un observador ajeno a
Junto a su carácter simbólico, e íntimamente ligado al mismo, el otro rasgo que este sector, la cultura es un territorio de la actividad humana aparentemente sen-
mejor define la cultura es su carácter creativo. Independientemente de que en su cillo, gratuito, apenas problemático y relativamente puro. Por el contrario, hemos
posterior producción entren en juego métodos industriales, la creatividad es el ele- de poner de manifiesto que:
mento sustancial y necesario sin el cual no existe actividad o producto cultural. — La cultura es un proceso complejo. La imagen de un artista que elabora au-
A estos rasgos añadimos otro que, aunque queda fuera de la definición por re- tónomamente su producto y lo ofrece directamente al público ha pasado a
ferirse más a los efectos que al concepto, consideramos necesario recalcar: la cul- la historia. Con distintas particularidades —derivadas de su carácter creati-
tura es la fuente de la identidad individual y colectiva. vo, que le da a menudo un carácter de prototipo; o la peculiaridad de unos
Evidentemente esta definición sigue siendo ambigua. La única concreción po- ingresos por venta que con frecuencia son aleatorios, sin depender de los cos-
sible consiste en delimitar los campos o sectores que vamos a considerar como tes de producción; o la existencia de diversas formas de consumo, bien me-
culturales, que serán los siguientes (Zallo, 1992; Harvey, 1990): diante compra o mediante participación—, la cultura sigue un proceso simi-
— El patrimonio cultural: lugares y monumentos históricos, acervo artístico, lar al de cualquier otro producto comercial, representable en la figura I.1. de
patrimonio inmaterial, patrimonio arqueológico, bibliográfico, etc. Todos la página siguiente.
aquellos aspectos más relacionados con la memoria y la tradición hereda- La complejidad del proceso hace más oportuna la intervención estatal. Si
da, que reflejan la identidad cultural de un pueblo. bien, paradójicamente, esa intervención aumenta a su vez la complejidad.
— La cultura artística: las artes plásticas o de caballete (pintura, escultura), es-
— La cultura está mercantilizada. Sin que valoremos este hecho corno negativo,
pectáculos en vivo (danza, música, teatro, arte lírico...), la artesanía, etc. Se limitándonos simplemente a constatarlo, a la cultura se le asigna un precio, y
trata de formas culturales que o bien son únicas o bien repetibles, pero no cada vez más se rige comercialmente, atendiendo a los principios del mercado.
reproducibles técnicamente. Por eso se caracterizan mayoritariamente por La mercantilización no afecta únicamente a la cultura de masas. Incluye el
una forma de producción artesanal, dada la dificultad de introducir modos patrimonio y la cultura artística.
de producción industriales. — La cultura es un territorio contradictorio. Nada más lejos de la placidez. La
— La cultura industrializada o conjunto de actividades relacionadas con las in- cultura está en permanente tensión, atravesada por múltiples tendencias con-
dustrias culturales: industrias de la edición discontinua (editoriales, fono- trapuestas: tradición frente a renovación, identidad nacional frente a iden-
grafía, cine, edición videográfica), industrias de producción y difusión con- tidad de grupo, academicismo frente a popularización, apertura al exterior
tinua (prensa, radio, televisión), la publicidad, la producción videográfica, o reforzamiento de los rasgos de identidad propios, cultura en el hogar o
124]
CULTURA Y CIUDAD. MANUAL DE POUTICA CULTURAL MUNICIPAL
CULTURA, ESTADO Y ML NICIPIO 1251

Figura 1.1 El proceso de producción cultural


.

cultura en la plaza... Ello hace de la cultura un terreno en permanente ebu-


llición, en el que se dirimen conflictos en algunos casos de difícil solución.
— La cultura es un sector contaminado. Frente a la ilusión de la cultura como
sector aséptico, un valor en abstracto químicamente puro, cada vez se po-
ne más de manifiesto, felizmente, su fuerte relación e interdependencia con
factores económicos, educativos, políticos, urbanísticos, etc.

Formación 1.2. UNA PANORÁMICA ACTUAL

INDUSTRIAS CULTURALES Y 1.2.1. La industrialización de la cultura


MEDIOS DE COMUNICACIÓN

Creación La característica fundamental de nuestros tiempos es estar inmersos en una cul-


tura de masas, entendida no como un subsector más al que se sumarían otros sub-
sectores como el elitista o el popular, sino como una descripción global. En nues-
tros días, no hay más cultura que la de masas, y nada queda al margen de ella.
Producción «Cultura de masas se convierte entonces en una definición de índole antropoló-
gica (del tipo de definiciones como "cultura bantú"), apta para indicar un con-
texto histórico preciso (aquel en que vivimos) [...1» (Eco, 1968, 20-21).
La cultura de masas es hegemónica. Sustituye a las que hasta ahora existían y
Distribución
INDUSTRIAS AUXILIARES
se introduce en todos los ámbitos de la vida cotidiana y en todos los sectores so-
ciales.
Vivimos en una sociedad de la comunicación (Miege, 1992), un mundo cada
día más mediático en el que el poder parece darlo más la información que el di-
Consumo nero. Asistimos a un nuevo protagonismo tanto económico como ideológico de
las industrias de la comunicación y su aplicación a los sectores productivo y cul-
tural, industrias del ocio incluidas. Las tecnologías basadas en la comunicación
audiovisual, la electrónica y la telemática han inducido la aparición de la socie-
Conservación dad informacional (Castells, 1998).
ACCIÓN PÚBLICA
La base de tal situación es que la cultura está mayoritariamente producida por
medios industriales, y se aplica al campo de la cultura y la comunicación la lógica
industrial y financiera de los demás ámbitos de la economía —por supuesto, aten-
diendo sus peculiaridades—: producción masiva, serialización, abaratamiento de
Público
costes mediante economías de escala, normalización del proceso productivo, etc.
Las industrias de la cultura han pasado por varias fases, viviendo en los últi-
mos años cambios derivados del impacto de la crisis económica vivida en los se-
e?,9boracxy; pmr>ki
tenta —que atrajo nuevos capitales al sector, en una creciente propensión a la ter-
[26] CULTURA Y CIUDAD. MANUAL DE POLÍTICA CULTURAL MUNICIPAL CULTURA. ESTADO Y MUNICIPIO [27]

ciarización económica—, los avances tecnológicos —que aumentan la tecnifica- tográfica y televisiva. Donde se perciben ciertos cambios es en la titularidad
ción del consumo cultural—, la evolución de las tendencias sociales —un aumen- de las grandes empresas multimedia transnacionales, siendo norteamerica-
to del ocio que incrementa la demanda de productos culturales— y el cambio en nas únicamente 19 de las primeras SO del mundo (Zallo, 1992). Los capi-
la orientación de la intervención estatal al respecto. ¿Cuál es el contexto actual en tales europeos, pero principalmente los japoneses, han experimentado un
el que se mueven las industrias de la cultura? Destacaríamos cinco puntos: fuerte crecimiento que indudablemente traerá consecuencias a medio plazo.
— Las nuevas relaciones entre sector público y privado. La crisis fiscal del Es- — El impacto de la tecnocultura. El progreso tecnológico permite grandes avan-
tado, entre otros factores, ha empujado hacia posturas menos intervencio- ces en las telecomunicaciones (televisión digital por cable y satélite, televi-
nistas, especialmente en el sector de las telecomunicaciones. En el centro del sión de alta definición) y en la informática (generando lo que podríamos lla-
debate se sitúa el cuestionamiento de la viabilidad económica y la conve-
mar tecnocultura: teletexto, bases de datos domésticas, videojuegos, Internet).
niencia política de los sistemas públicos de televisión en Europa. Frente al Todos estos nuevos recursos nos sitúan al borde de una nueva era: multi-
sistema prevaleciente hasta hace no mucho de una televisión pública en ré- plicación de la oferta televisiva, previsible desarrollo del teletrabajo, acceso
gimen de monopolio, se van imponiendo otras formas más liberales: en el desde el hogar a multitud de servicios, posibilidad de conectarse en tiempo
Estado español, televisiones públicas y privadas compiten entre sí, con me- real con cualquier punto del planeta... Para algunos, estamos en vísperas de
canismos de financiación y reglas de juego prácticamente iguales; en otros una nueva revolución que va a cambiar nuestra vida cotidiana.
países la coexistencia en oligopolio de medios públicos y privados se atem-
pera por la existencia de distintas reglas y procedimientos de financiación; Pero las modernas tecnologías de transmisión y de comunicación a distancia han produci-
por último, no falta quien propone la completa liberalización, al estilo nor- do un impacto mucho mayor sobre los hogares. Han introducido el mundo en casa, posibili-
teamericano. tando la aparición de una nueva e inimaginable forma de cosmopolitismo: el cosmopolitismo
doméstico. (Echeverría, 1995, 15-16).
Aun así, únicamente se puede hablar de desregulación parcial, puesto que
la acción pública al respecto sigue siendo importante, al entrecruzarse una — Un sector, por encima de todo, rentable. La cultura ya no solamente es im-
espesa malla de intereses económicos y políticos que a veces llevan a los go- portante en términos de reproducción ideológica, sino también en términos
biernos a decisiones aparentemente contradictorias con sus teóricas ideolo- económicos. La cultura es un sector en auge, de demanda creciente, que ocu-
gías: adjudicación de licencias de televisión a canales de pago en vez de a pa una parte cada vez más alta del consumo doméstico. I.a producción cul-
cadenas generalistas por parte de gobiernos socialistas, o control indirecto tural ya no es una función residual, sino una actividad inscrita en la pro-
de televisiones privadas por gobiernos liberales.
ducción de capital, un campo prioritario de acumulación ante el retroceso
— La acentuación de la concentración e internacionalización. La reconversión
del beneficio en muchos de los sectores tradicionales de inversión (Zallo,
forzada por la crisis económica de los años setenta ha recrudecido las ten- 1988; Bustamante y Zallo, 1988).
dencias a la concentración (control de las principales industrias culturales Al volumen de negocio directo que genera se une su enorme influencia so-
por parte de unos pocos grupos económicos) y a la transnacionalización (pre- cial, especialmente la del sector audiovisual, y su capacidad para la creación
sencia de capital extranjero en dichos grupos) (Bustamante y Zallo, 1988).
de pautas de consumo mediante la publicidad.
En la actualidad caminamos hacia grandes grupos multimedia de tremendo
gigantismo, y en consecuencia poder, que funcionan con una compleja es-
Es evidente que la sociedad de la información plantea ventajas de indudable ca-
tructura de alianzas, cuyo papel desborda a los Estados (Miguel, 1993).
lado: posibilidad de transmitir ideas al instante, surgimiento de nuevas formas de
— La hegemonía de nuevos grupos transnacionales. Tradicionalmente la je-
creatividad, mayor posibilidad teórica de acceso a la cultura, mayor horizontali-
rarquía mundial de la industria cultural ha correspondido, cómo no, a Es-
dad de algunas vías de comunicación, menor control estatal de ciertas fuentes de
tados Unidos. Y siguen controlando la producción y distribución cinema-
información... Otras cuestiones, no obstante, ensombrecen el balance. Desde el
128] CULTURA Y CIUDAD. MANUAL DE POUTICA CULTURAL. MUNICIPAL
- -
CULTURA. ESTADO Y MUNICIPIO 1291

punto de vista de una política cultural, que es el que a nosotros nos interesa, la s y de la vida en general. No obstante, puede que la generalización de fenó-
conseuiamárñblsdenutiazcólrson:
menos como Internet, que permiten una comunicación horizontal, multidi-
— El descenso en la práctica de la cultura tradicional. No cabe ninguna duda reccional e interactiva, permita una nueva —aunque sensiblemente distin-
de que el consumo de cultura industrializada ha sustituido en nuestros días, ta— apertura al mundo (Echeverría, 1995).
o cuando menos arrinconado, a la práctica de las actividades culturales tra- — La creciente segmentación y estratificación en el consumo cultural. Sobre el
dicionales —y no sólo las artísticas, sino también otras como la lectura—. papel, las nuevas tecnologías permiten una ampliación de la oferta que fa-
Basta consultar cualquier estudio de hábitos culturales para comprobar có- culta la adaptación a los gustos particulares de cada usuario, que tiene mu-
mo la exposición a los medios de comunicación, y especialmente a la televi- cha más capacidad de elección.
sión, supera con creces cualquier otra práctica. Sin embargo, las diferencias de posición económica y cultural marcan dife-
— La privatización en el consumo cultural. La escasez de contacto con la cul- rentes posibilidades de acceso al equipamiento o a programas culturales (or-
tura no industrial nos convierte en espectadores más que en actores, en- denador, disco compacto, televisión de pago, servicios por cable, Internet...).
claustrados en el ámbito doméstico. Frente a una cultura tradicional o de La diferenciación es más profunda que lo meramente económico, encar-
salida, de espectáculo público, contacto comunitario y relación social en es- nándose en gustos o pautas de consumo transmitidas por la educación: ca-
pacios compartidos, se impone hoy una cultura privatizada y de aparta- minamos hacia una separación entre un consumo de masas para el sector
mento, en el hogar y con la mediación de aparatos electrodomésticos. mayoritario de la población y otro para públicos especializados, preferentemente
En opinión de algunos (Ruiz Olabuénaga, 1992), en cierta medida el consu- de pago. En una sociedad dual, la cultura también es dual (Santcovsky, 1995).
mo privatizado de cultura de masas permite la democratización y la nivelación — Una cultura global fragmentada (Pérez de Cuéllar, 1997). Las diferencias
cultural, al convertir el arte en un hecho cotidiano y al alcance de nuestro man- sociales son extrapolahles también a los países. Cada día más la cultura que
do a distancia. Los medios de comunicación nos dan la oportunidad de presen- vivimos es transnacional, producida por un limitado número de países (o de
ciar desde nuestro cómodo sillón funciones de ópera, teatro o conciertos a los grupos multimedia) y consumida por el resto. La unidireccionalidad de los
que las barreras econóniicas o sociales nos impiden acudir presencialmente. mensajes se acentúa, por mucho que cada vez se hable más de interactivi-
Gente de todos los estratos sociales tiene, gracias a los medios de comunicación, dad. A pesar de que la cultura siempre estará en función de las peculiares
un conocimiento de las estrellas del arte contemporáneo o las grandes figuras características nacionales (lengua, etc.), es detectable una fuerte tendencia
de la música clásica que resultaría impensable conseguir por otros medios. hacia la homogeneización. Una persona puede ver la misma película, oír la
Si bien es cierto y positivo que la cultura elitista se integre en cierta medida misma música, comer la misma hamburguesa o vestir a la misma moda en
en el consumo de masas, también lo es que el acercamiento que se produce el Estado español y en la otra punta cid planeta. La tendencia a la unifor-
es excesivamente simplista y raramente sobrepasa la anécdota, sin aumen- midad se impone por la necesidad de extenderse a nuevos mercados con los
tar ni la afición ni la comprensión de dichos productos culturales por el gran mismos productos, reduciendo costes.
público. Ahora bien, la presión hacia la globalización encuentra no pocas resisten-
A nuestro juicio, esta democratización vicaria no debería sustituir a la prác- cias, por ello hablamos de cultura global fragmentada, de reacciones o quie-
tica de las artes o a la asistencia a espectáculos en vivo. bras que ponen de manifiesto la preocupación por la identidad: el estallido
Resulta curioso en todo caso comprobar cómo en un mundo en el que se del Islam, el renacimiento de movimientos nacionalistas, la reivindicación
han multiplicado las posibilidades de comunicación, las relaciones sociales de lo local.
directas cada día son más restringidas. La existencia de dichas tendencias no ha de ocultar la creciente dificultad
Es previsible que el impacto de las nuevas tecnologías citadas hace escasas de las naciones periféricas en términos culturales —y, por supuesto, en ma-
líneas acreciente esta domestización de la cultura (Ruiz Olabueñaga, 1992) yor grado de las naciones sin Estado— para mantener su diversidad.
CULTURA Y CIUDAD. MANUAL. DE POLITICA CULTURAL. MUNICIPAL
CULTURA. ESTADO Y MUNICIPIO 1311

1.2.2. Cultura, ocio y negocio


Por otra parte, el aumento del ocio y de su valoración por la población obliga,
desde la praxis, a una ampliación del concepto de cultura y, en consecuencia, a
Dentro o fuera del hogar el marco por antonomasia en que se desenvuelve la cul-
una revisión de los ámbitos y estrategias de intervención de las políticas cultura-
tura v la política cultural es el tiempo libre, por lo que no está de más que le de-
les. Se está produciendo un cambio respecto a lo que puede entenderse por acti-
diquemos unas líneas.
vidad cultural. Frente a un concepto de cultura como aquello que uno puede ha-
El ocio se ha convertido en un elemento esencial de nuestra sociedad, una rea-
cer un domingo por la mañana (acudir a un museo, escuchar un concierto, etc.)
lidad que debe tenerse en cuenta en cualquier análisis de las relaciones sociales.
cada vez se da una mayor valoración cultural a lo que uno hace el sábado por la
El tiempo libre ha sufrido un enorme cambio que lo ha colocado en una posición
noche (ir a la discoteca, celebrar una fiesta). Se impone el reconocimiento del ca-
central, tanto desde el punto de vista cuantitativo como por sus consecuencias so-
rácter cultural de prácticas hasta ahora no consideradas como tales, desde un con-
cioculturales.
cepto restringido de alta cultura. Y en consecuencia se abre todo un nuevo cam-
Hoy en día constituye una parcela temporal nada despreciable. Los cálculos me-
po de acción para atender por la iniciativa pública y privada.
dios nos dan un porcentaje aproximado de un 20-30 % del tiempo total anual co-
Evidentemente, no todas las actividades de tiempo libre pueden considerarse
mo tiempo libre, aunque evidentemente existen grandes fluctuaciones entre las
como culturales. Pasear, relacionarse con los amigos o salir de cena sólo podrían
personas según su edad, sexo, condición laboral y otras variables.
conceptuarse como tales en un sentido tan general que no resulta operativo a la
Por otra parte, no cabe duda de que el ocio es actualmente un fenómeno de ma-
hora de definir una política cultural. En cualquier caso, lo que nos interesa re-
sas. El tiempo libre ha dejado de ser patrimonio de la clase ociosa dirigente y se
marcar es que las barreras entre ocio y cultura son cada día más tenues.
ha democratizado.
El avance imparable del tiempo libre obliga a emplear el mismo mecanismo que
Y además el tiempo libre es también subjetivamente importante. Se ha produ-
acabamos de ver al hablar de la situación de la cultura: la utilización de estrate-
cido un cambio de mentalidad respecto al trabajo. A medida que éste va perdien- gias industriales. La consecuencia lógica de la democratización del ocio es la irrup-
do su aura de humanizador y realizador, el ocio va ganando puntos como marco
ción de los mecanismos industriales en el mercado del tiempo libre, característica
propicio para el desarrollo social y personal.
en la que ocio y cultura van de la mano. El ocio está inmerso en la cadena pro-
No obstante, mentiríamos si únicamente destacásemos los aspectos positivos
ducción-consumo. En contra del planteamiento ingenuo que opone ambos con-
del ocio. El tiempo libre es un tiempo de utopías personales (la autorrealización)
ceptos, ocio y negocio son hoy las dos caras de una misma moneda.
y sociales (la civilización del ocio), pero también de fracasos (paro, consumismo,
El tiempo libre mueve dinero, y de hecho la industria turística y de ocio es uno
alienación). Es un tiempo de liberación y manipulación, de reivindicaciones y de de los sectores económicos punteros y con mayores perspectivas de desarrollo.
imposiciones... Es, en todo caso, un tiempo importante que hay que analizar.
¿Qué repercusiones tiene la realidad del ocio sobre la política cultural, y en es-
Los elementos de acercamiento y convergencia entre ocio y cultura son cada
pecial en el ámbito municipal? I lablaríamos de cuatro grandes consecuencias:
vez mayores. Para empezar, el aumento del tiempo libre ha sido el principal im- — Disponer de una amplia oferta cultural. La primera condición para que las
pulsor de la demanda del derecho a la cultura. El aumento del continente (el
potencialidades del ocio se puedan actualizar es que existan ofertas que pue-
tiempo libre disponible) lleva aparejado una reivindicación de dotarlo de con-
dan competir con el ocio catódico. Es responsabilidad de los poderes pú-
tenido, y la práctica cultural es una de las vías principales de cubrir dos de las
blicos, aunque también de la iniciativa privada y social, disponer de un am-
«tres des» que Dumazedier (1964) definiera como funciones del ocio: si no el
plio catálogo de actividades culturales que ofrecer a la población en su tiempo
descanso, sí la diversión y el desarrollo. La cultura es una aspiración de todos libre.
no el privilegio de unos pocos. Como tendremos ocasión de ver, la extensión del
— Una visión amplia y divertida de la cultura. Oferta cultural no puede iden-
derecho a la cultura es una de las principales motivaciones para la acción estatal
tificarse con oferta sesuda, aburrida y restringida. De una vez por todas, la
al respecto.
cultura ha de vivirse como lo que verdaderamente es: una posibilidad de dis-
1321 CULTURA Y CIUDAD. MANUAL. DE POLÍTICA CULTURAL MUNICIPAL
CULI URA, ESTADO Y MUNICIPIO 1331

frute. 1.a política cultural, y mucho más en el ámbito municipal, ha de rom- cro, las industrias culturales..., por lo que la intervención estatal ha de renunciar
per la barrera del elitismo, introduciéndose en nuevas prácticas hasta aho- onopolización de la cultura y respetar su natura leza rica y plural.
a la m
ra no tenidas por culturales y aproximándose a la ciudadanía con una pro- Esta subsidiariedad, además de principio teórico, es un hecho por dos razones.
puesta amable y a su alcance, sin que ello implique caer en el populismo. En primer lugar, aunque la cultura siempre ha sido en mayor o menor grado preo-
No toda la cultura entretiene —a veces, incluso, supone un importante es- cupación de los estados, la política cultural tal como la conocemos hoy en día es
fuerzo personal—, ni todo lo que entretiene es cultura —como los segmen- un fenómeno bastante reciente. El ámbito cultural ha estado tradicionalmente li-
tos más bajos de la cultura de masas—, pero los poderes públicos han de gado a la iniciativa privada, siendo relativamente cercana en el tiempo la actua-
apostar por el acercamiento lúdico a la cultura. Entre otras razones porque ción pública, tanto en lo referente a la reglamentación (a partir de '1850) como,
ello, y no las reflexiones teóricas sobre la importancia para la sociedad de aún más, la intervención generalizada, que no se produce en Europa hasta des-
ciertas prácticas culturales (el teatro o la música clásica, por ejemplo), es lo pués de la segunda guerra mundial.
único que podrá garantizar la supervivencia de las mismas. Pero, en segundo lugar, la subsidiariedad es un hecho analizando el propio pe-
— La importancia de la fiesta y los períodos vacacionales. Dentro de esta vi- so específico del Estado. Salvo en circunstancias muy concretas (como el antiguo
sión amplia y lúdica de la cultura, la fiesta ocupa un lugar preeminente. Una sistema soviético), el volumen de la intervención estatal siempre es menor que el
fiesta que socializa, expresa y reafirma la identidad colectiva, y que se con- del mercado. La creciente importancia de las industrias culturales reduce consi-
vierte en una de las principales tareas anuales de muchos departamentos mii- derablemente la función pública en la provisión de bienes culturales, y la inver-
nicipales de cultura.
sión privada supera astronómicamente a la pública.
Por otra parte, cada vez es mayor la relación del ocio con la naturaleza y el En cualquier caso, el punto clave en este debate es destacar que el Estado no pue-
turismo cultural, sector en el que los Ayuntamientos también pueden inci- de aspirar a determinar, dirigir, controlar o tutelar la cultura de la población, aun-
dir, mediante programas vacacionales o turísticos.
que sí pueda y deba influirla; y que la cultura es un sector en el que interviene una
— Una pedagogía del ocio. El tiempo libre es una realidad contradictoria y am- pluralidad de agentes, por lo que la acción estatal interacciona con la iniciativa pri-
bigüa, un arma de dos filos que puede servir para el desarrollo o para el em- vada lucrativa (donde los medios de comunicación ocupan un papel preponderante)
brutecimiento. Con el fin de conseguir que la cara positiva del ocio no sea y con los colectivos sin ánimo de lucro, teniendo siempre a la ciudadanía como des-
oscurecida por la negativa, la política cultural ha de diseñarse también des- tinataria, puesto que el consumo engloba prácticamente a toda la población.
de criterios de pedagogía del ocio y, en general, ASC.
Consideramos, no obstante, que la intervención estatal es necesaria por diver-
sas razones.
Desde un punto de vista teórico, la cultura ha de tener la misma consideración
2. La política cultural
que cualquier otro ámbito de la actividad humana. La política cultural no es ni
más ni menos legítima que la política social, educativa, económica o de vivienda.
2.1. ¿Es NECESARIA LA ACCIÓN ESTATAL?
La existencia de una administración cultural es necesaria para satisfacer las ne-
cesidades culturales de la población. El aumento del nivel material de vida, del ni-
Al hablar de Estado y cultura la primera pregunta a la que hay que responder es vel educativo y del tiempo libre han determinado que la población perciba el ám-
si la política cultural es necesaria o no, si la intervención estatal en el ámbito cul-
bito cultural no como un privilegio de unos pocos sino como una necesidad y
tural es legítima y beneficiosa o justamente lo contrario.
derecho de todos. En cuanto derecho de la ciudadanía, la acción cultural pasa a
El punto de partida ineludible para abordar esta cuestión suele ser remarcar la ser deber de la Administración.
primacía de la sociedad civil en su conjunto. Los protagonistas de la cultura son
En el modelo de Estado liberal, la cultura se entiende fundamentalmente como
la población, los artistas y creadores, los colectivos ciudadanos sin ánimo de lu-
el derecho a cultivarse, como un ámbito de la libertad individual. En ese contex-
1341 CULTUR A Y CIUDAD. MANUAL DE POLITICA CULTURAL MUNICIPAL
CULTURA. ESTADO Y MUNICIPIO [351

to, el papel del Estado es de neutralidad. Por el contrario, en el Estado del bie-
homologable con la del entorno, encontrándose lejos de los estándares de servi-
nestar no solamente se reconoce la libertad de cada uno, sino que se afirma el de-
cios de la Europa comunitaria.
recho de la persona a participar en la vida cultural. Al deber negativo
de no injeren- En suma, la existencia de una política cultural es importante. Pero la interven-
cia se añade ahora la obligación positiva
de disponer los recursos necesarios para ión no tiene en sí misma un valor positivo o negativo. Dependerá tanto de la si-
que se pueda ejercitar en la práctica el derecho a la cultura, lo que convierte al Es- c
tuación concreta a la que se aplique como del tipo de intervención de que se tra-
tado en obligado prestador de servicios (Fossas, 1990).
te. Si bien queda claro que la intervención de la Administración es deseable, no lo
El fundamento de la política cultural es, por tanto, el reconocimiento del dere-
es menos que hay que ser críticos respecto a ella: en ningún caso se trata de nin-
cho a la cultura, tomando como base la Declaración Universal de los Derechos
guna panacea que arreglará todos los males de la cultura. La propia praxis de las
Humanos y, en el Estado español, la Constitución de 1978, que reconoce am-
pliamente tal derecho. políticas culturales nos da abundantes argumentos para acentuar este espíritu crí-
tico: predominio de la cultura escaparate, prioridad de la alta cultura, eliminación
1.a acción estatal se justifica no solamente desde los ciudadanos, sino también des-
de las políticas compensadoras de desigualdades, etc.
de la propia relevancia del sector. Además de por su importancia económica, la re-
levancia de la cultura como patrimonio colectivo, como herramienta clave de la iden-
2.2. UN AMPLIO ABANICO DE POSIBILIDADES. ENTRE LA REGLAMENTACIÓN
tidad de los pueblos y como instrumento de la reproducción social impone la necesidad
Y LOS SERVICIOS PROPIOS
de no abandonarla exclusivamente en las manos privadas.
La intervención estatal es aún más necesaria dadas las peculiares condiciones
La acción pública se puede ejercitar de formas muy diversas y sobre momentos
sociales y culturales en las que nos toca vivir en este inicio de siglo. ¿Qué rol le
distintos del proceso de acción cultural, y aquí ya puede haber mayor discusión.
toca jugar al Estado en un sector actualmente copado por el mercado? Dos pa-
De manera muy esquemática, tres son las formas en las que el Estado puede in-
peles fundamentales: limitar sus excesos y corregir sus deficiencias. En efecto, la
tervenir. Escalonadamente, el primer peldaño es la reglamentación y tutela: el Es-
intervención del sector privado en sí misma no es garantía de la completa satis-
tado no actúa de forma directa, sino que se limita a asegurar un orden material y
facción de las necesidades culturales. La excesiva tendencia a la concentración e
jurídico a las actividades que se realizan en la sociedad civil, unas condiciones en
internacionalización obliga a una decidida acción pública en defensa del pluralis-
las que se ha de mover la iniciativa privada. La reglamentación se acompaña de
mo frente al monopolio, o en auxilio de una industria nacional poco competiti-
la vigilancia de su cumplimiento, siguiendo la tradición del Estado gendarme.
va. Asimismo, el mercado, al priorizar la búsqueda de beneficio, pone de mani-
Un segundo paso es la intervención indirecta, de promoción o fomento. Se tra-
fiesto una serie de deficiencias: la precaria situación de las formas tradicionales
ta de dar ventajas a la acción cultural de otros agentes, estimulando determina-
de cultura, la desprotección de culturas o grupos minoritarios, la creciente estra-
das líneas consideradas prioritarias, construyendo infraestructuras, apoyando a
tificación y desigualdad en el acceso a la cultura y la información son realidades
la industria en crisis, etc. 1.as fórmulas principales son los incentivos financieros
que hacen imprescindible una política cultural pública.
directos (subvenciones, premios, becas), los incentivos fiscales (exenciones) y los
Sin embargo, la coyuntura de crisis económica pone en duda el mantenimien-
incentivos financieros indirectos (garantía de avales, reducción de tarifas, líneas
to del Estado de bienestar y aumenta las voces favorables a tina mayor privatiza-
de crédito subvencionadas, uso de servicios o infraestructuras públicas, etc.).
ción. En el Estado español, si bien primero el fin de la dictadura y a continuación
El tercer escalón es la intervención estatal directa, mediante la creación de sus
una época de crecimiento económico permitieron acercarse a un modelo de cul-
propios servicios públicos.
tura como servicio público, la creciente crisis fiscal del Estado —y, por qué no de-
Desde un punto de vista teórico suele entenderse que la reglamentación es una
cirlo, también la comprobación de su parcial ineficacia y los resultados perversos
estrategia menos intervencionista que el fomento, y éste a su vez menos que la
de la burocratización— ha puesto en duda su continuidad. Frente a tal tendencia,
provisión directa de servicios, pero tal axioma no se cumple necesariamente. Una
conviene recordar que la realidad del Estado de bienestar en nuestro país no es
acción de reglamentación sobre la concentración de medios de comunicación de-
1361 C.ULTURA Y CIUDAD. MANUAL DF. POLÍTICA CCITURA[. UNICIPAL
CULTURA, ESTADO Y N,IUNIciPio [3 7 1

ne una trascendencia sobre la política cultural mayor que todos los museos esta-
Veamos en un esquema diversos ejemplos que combinan las tres herramientas
tales de un país, y puede demostrar un intervencionismo infinitamente superior
de intervención con las seis fases del proceso cultural.
que ellos. Ejecutar desde el Estado una acción de fomento como la infraestructu-
ra del cableado de fibra óptica tiene un coste y una incidencia infinitamente su-
Cuadro 1.1. Formas y niveles de intervención estatal en cultura
periores a lo que supone la gestión pública de teatros. No obstante, la apuesta por
Reglamentación Fomento Provisión directa
la acción directa sí parece corresponder a una tradición de mayor presencia del
Ley de Ordenación General Becas para estudios artisticos Conservatorio musical
Formación
Estado en la cultura, con lo que de positivo y negativo puede tener. del Sistema Educativo (1.065E) en el extranjero Facultad de Bellas Artes
Es difícil hacer propuestas gener'ales al respecto. De manera calculadamente am- Ley de Propiedad Intelectual Premios honoríficos a escritores Certro Dramas co Nacional
Chsdó n
Ley de Mecenazgo Concurso de guiones Compañia Nacional de Danza
bigua, aventuramos tres. En primer lugar, apostamos por una adecuada combi-
Producción Leyes antimonopolio en IVA reducido para el libro Edición instu.c oral de libros
nación de los tres niveles de intervención citados. Ello implica no renunciar a la los medios de comunicación Subvenciones a la prensa Orquesta sinfónica
acción directa, proporcionando una amplia red de servicios culturales y asumiendo Exenciones fiscales a Taller municipal
productoras cinematográficas
un modelo más intervencionista que subsidiario de artes plásticas
(Bonet, 1992), lo que, por otra 'ón Fijación de cuotas Ayudas a la distribución de C 'auto teatral autonomic°
parte, coincide con la tradición de los países de nuestro entorno. Pero tampoco se de distribución cinematográfica películas en lenguas cooticiales Orgar zacion de feria de arte
Ley de precio fijo para el libro Subvención para giras Librería instituconal
trata de absolutizar la apuesta por los servicios públicos. No es conveniente em-
Depósito Legal del libro de conjuntos musicales Feria de teatro
pezar la casa por el tejado, esto es, centrarse en la acción directa obviando las me- para programadores
_I
didas de reglamentación y fomento. Consumo Decretos de regulación Subvención del precio Teatro municipal
de calificación de entradas al teatro Festival de cine
En segundo lugar, la provisión de servicios por parte del Estado no implica ne-
cesariamente la gestión exclusivista de los mismos. Caben fórmulas que permiten
una amplia participación de la sociedad civil en unos servicios que no por ello de-
jan de ser públicos.
ir :
de espectáculos teatrales
Fijación de cuotas de pantalla
Ley de Espectáculos
Descuentos a carné joven,
de estudiante o jubilatio
Ayudase salas de cine
de baja rentabilidad
Biblioteca
televsión ni,:)lica
Sala municipal de exnosiciones

Conservación Leyes de patrimonio, Exenciores fiscales Museo


bibliotecas, archivos y museos para restauración de bienes Arcnivo
Por último es necesario, sea cual sea el nivel de intervención, respetar las reglas culturales privados Filrnoteca
del juego democrático: no se puede legislar para satisfacer intereses particulares,
iii(^171 . elaboración propia
conceder subvenciones de forma amiguista o gestionar los servicios públicos de
forma nepótica.
Desde nuestra perspectiva, la intervención del Estado ha de ser más directa cuan-
Estas líneas generales han de concretarse atendiendo al momento del proceso cultu-
to más desprotegido esté el sector sobre el que se va a intervenir. Así, consideramos
ral de que se trate. Recordamos que la cultura abarca una compleja cadena de forma-
más prioritaria la provisión de servicios en teatro o danza que en industrias cultu-
ción, creación, producción, distribución, consumo y conservación. Un principio ha-
rales, donde el énfasis se ha de poner más en las normas e incentivos.
bitual en política cultural afirma que el momento de intervención más acorde con las
Además, la intervención ha de ser más directa cuanto más se descienda en el es-
características de la Administración es la intermediación, refiriéndose con ello a los
calón del proceso cultural, esto es, cuanto más nos acerquemos al consumo y nos
pasos existentes entre la producción y el consumo (Fernández Prado, 1991; Ander-
alejemos de la creación. Consideramos de interés construir un teatro o un cine pú-
Egg, 1987). Con ello se quiere poner de manifiesto que el Estado no puede dedicar-
blicos, pero tenemos más dudas sobre la conveniencia y viabilidad de contar con
se a producir arte o pensamiento, o a imponer corrientes artísticas o pautas estéticas.
centros dramáticos u orquestas públicas, por poner dos ejemplos.
Compartiendo la filosofía, no compartimos la formulación del principio, pues-
Por último, la intervención ha de ser más directa cuanto más abajo nos encon-
to que a nuestro juicio el Estado ha de intervenir en todas las fases del proceso co-
tremos en la jerarquía administrativa. A nuestro juicio, de manera muy genérica,
mo garantía de su efectividad, lo cual incluye también la creación..., aunque no
un Ayuntamiento está más legitimado por su cercanía al ciudadano para prestar
necesariamente de forma directa.
directamente un servicio público que un gobierno. De manera inversa, tanto la re-
[38) CULTURA Y CIUDAD. MANUAL DE. POLITICA CUITURAL MUNICIPAL
- - - CULTURA. ESTADO Y MUNICIPIO [391

gulación marco como las grandes líneas de incentivos competen más a otras ins- vez más saturado de publicidad, que hace imprescindible buscar nuevas vías de
tituciones superiores que a las municipales.
impacto. La cultura se plantea como una buena imagen de marca, a la vez que se
La colaboración entre todos los agentes implicados, públicos y privados (con dirige a un tipo de público de un nivel educativo y profesional superior a la me-
una perspectiva mercantil o sin ánimo de lucro), desde planteamientos de com-
dia, lo cual siempre es de interés.
plementariedad, es la única vía posible para garantizar el desarrollo cultural de la Si bien el mecenazgo ha de valorarse positivamente tanto por sus efectos direc-
población.
tos (la aportación de nuevos fondos al sector) como indirectos (el reconocimien-
to de la importancia de la cultura), también han de manifestarse sus límites: su
2.3. MODELOS DE POLÍTICA CULTURAL
predilección por formas relacionadas con la alta cultura; la preponderancia de la
notoriedad, priorizando los grandes espectáculos y exposiciones; su carácter de
Dando por sentada la legitimidad y necesidad de la intervención estatal en el ám- fuente económica inestable y a corto plazo, muy sujeta a los vaivenes de los gus-
bito de la cultura, el siguiente paso consiste en explicitar de qué tipo de interven- tos del público o a las modas; la primacía de la imagen sobre el propio contenido
ción estamos hablando, cuáles son los posibles modelos de política cultural, mo- cultural; y lo que supone de desplazamiento del Estado de la financiación de la
delos que vienen definidos principalmente en función de sus finalidades. cultura, dado que lo habitual es que se resten fondos públicos en vez de mante-
Nos centraremos en cuatro formas principales que corresponden de manera
nerlos.
muy esquemática a cuatro fases históricas, si bien no se trata de modelos alter- Por ello puede ser una fórmula útil pero siempre como complemento, difícil-
nativos, sino que pueden coexistir.
mente como eje de tina política cultural.
Históricamente el primer gran modelo de política cultural es el mecenazgo esta- Precisamente fueron los límites del mecenazgo los que obligaron al Estado a dar
tal: la tutela y apoyo a la creación artística y la alta cultura por parte de los pode-
el paso a la ampliación de su intervención, que se generalizó a partir de la segun-
res públicos, sustituyendo o complementando el papel de la Iglesia y la aristocra- da guerra mundial.
cia. El mecenazgo se basa en la vinculación directa entre el poder y los creadores, Tradicionalmente se suelen distinguir dos grandes enfoques, planteados bien
y más que una fórmula de política cultural habría que considerarla como un ante- como modelos contrapuestos o como dos fases históricas de la acción cultural
cedente de la misma, que nos muestra que, aunque la Administración cultural co- estatal: las políticas de democratización cultural y las de democracia cultural.
mo tal es relativamente reciente, el interés de los poderes públicos por el sector tie- Por democratización cultural entendemos una política (quizá la primera que
ne una larga tradición. El mecenazgo se fue completando con acciones de protección merece tal nombre, en cuanto acción estatal ordenada) desarrollada en Europa
del patrimonio, la puesta en marcha de las grandes instituciones culturales na- occidental a partir de los años cincuenta y dirigida a extender la alta cultura en-
cionales en el siglo XVIII y la extensión de la instrucción pública en el xix, hitos his- tre todos los sectores de población. Entendiendo la cultura como arte y patrimo-
tóricos que precedieron a la creación de una Administración cultural específica. nio, y ante la constatación de que tales elementos no eran en absoluto comparti-
Si nos interesa señalar su existencia es porque, al hilo de los problemas econó- dos por el gran público, los esfuerzos del Estado se encaminan a popularizarlos,
micos del Estado para mantener su intervención cultural, se insiste actualmente a facilitar a todos los grupos sociales el acceso a las creaciones estéticas.
en la necesidad de profundizar en el mecenazgo y patrocinio empresarial.
Siguiendo el esquema planteado anteriormente, el reconocimiento del derecho
No cabe duda de que el principal impulso a estas fórmulas proviene del hecho a la cultura obliga al Estado a asumir una posición de responsabilidad. La cultu-
de que los recursos públicos son escasos, como lo prueba el que mayoritariamen- ra se homologa a otros sectores como la educación o la sanidad dentro del es-
te las voces favorables provengan de la Administración, e incluso dentro de ésta no quema del Estado del bienestar. Se insiste en su dimensión carencial, en la necesi-
correspondan a los departamentos de cultura, sino a los de economía y finanzas. dad de cerrar el foso que separa a amplios sectores del disfrute de la cultura.
Por la parte empresarial se destaca el reconocimiento de la creciente valoración Esto se traduce fundamentalmente en acciones de difusión cultural: se crean
social de la cultura, así como de sus posibilidades de imagen en un mundo cada nuevos museos y equipamientos culturales, se facilita el acceso gratuito a los mis-
1401
CULTURA Y CIUDAD. N ,
LANLIAL DE POLÍTICA CUITURAL MUNICIPAL
CULTURA. ESTADO Y NIUNICIPIO [411

mos, se subvencionan los sectores deficitarios, etc. Por otra parte se ponen en mar-
cha los sistemas públicos de radiotelevisión. ple papel de espectador, sino a participar desde dentro en los procesos so-
el si m
En términos generales, podemos definirla corno una política centrada en la cioculturales, a convertirse en actor protagonista. Frente a una orientación a com-
ta cultural ofer- pensar desigualdades, ahora se insiste en que cada cual tenga la oportunidad de
(Harvey, 1990), con el objetivo de hacer crecer el consumo de cultura.
propias expresionesculturales.
c m os im
La cultura se concibe corno un producto para difundir. Otros autores se han re- crear
ferido a este paradigma de política cultural como uprrao
cultura como ple objeto, primándose más la actividad
o como lógica descendente extensionismo (Rubinich, 1993)
(Bassand, 1992). oe l proceso que el consumo de productos elaborados por otros. Se rompe el mo-
nolitismo, admitiendo la pluralidad de subculturas igualmente válidas que la oficial.
En este modelo la vinculación de la cultura con el desarrollo del país es muy ge-
nérica. La cultura se entiende corno un instrumento general que puede facilitar o Frente al modelo de democratización, este nuevo paradigma, llamado también

entorpecer el crecimiento, entendido exclusivamente en términos económicos. Si basismo (Rubinich, 1993) o lógica ascendente (Bassand, 1992), se centra en la de-
bien se habla de la importancia de la manda cultural (Harvey, 1990), persiguiendo un aprendizaje social permanente. El
dimensión cultural del desarrollo, se hace
referencia tan sólo a la importancia de que la ciudadanía sea culta, corno com- énfasis se pone en la persona, no en el objeto cultural.
plemento a la generalización de A las acciones de difusión se contrapone la ASC, y nuevos conceptos saltan a la
cimiento. la escolarización, precondición básica para el cre-
palestra: participación, descentralización, identidad cultural, pluralidad cultural...

Es innegable que estas políticas suponen un avance respecto a la anterior si- La cultura deja de ser un simple instrumento para convertirse en fin mismo del
desarrollo, renunciándose al crecimiento económico indefinido.
tuación de mecenazgo y consiguen ciertos logros, siendo el principal la creación
de un importante circuito de distribución e infraestructuras culturales. Los principales logros de este nuevo enfoque son la extensión del concepto de

No obstante es obligado señalar los problemas con los que choca. En primer lu- cultura (mostrando la existencia de formas de expresión hasta entonces negadas

gar un error conceptual, de restricción del concepto de cultura. Las políticas de de-
o infravaloradas: el yaz, la música pop y rock, el cómic, la fotografía, el vídeo,
etc.), la aceptación de la diversidad (admitiendo las expresiones culturales de gru-
mocratización cultural se olvidan de todo lo que no sea la alta cultura tradicional,
cultura que tratan de imponer a toda la población desde un claro paternalismo di- pos sociales o raciales, y reconociendo en última instancia el derecho de cada ciu-
rigista, dejando muy marcado el dadano concreto a la cultura) y los movimientos favorables a la regionalización
límite insalvable entre productores y consumido-
y descentralización.
res. Pero, además de defectos de fundamentación, las políticas de democratización
cultural tienen una segunda desventaja aún más grave, en el ámbito operativo: sus No obstante los problemas son similares a los que sufre la concepción anterior. En
resultados son más bien escasos en su objetivo de difusión cultural. el aspecto teórico, las acciones a favor de la democracia cultural no están a salvo de
un cierto populismo, demagogia o redencionismo. Caen a menudo, además, en el
A finales de los años sesenta se produce en Europa una serie de cambios socia-
les que determinan una transformación en error de sobrevalorar la creatividad ciudadana y de negar la importancia de los cre-
el modelo de política cultural. Las con-
vulsiones representadas por el mayo del 68 dejan entrever una situación de con- adores profesionales: la ampliación del concepto de cultura no significa necesaria-

testación del tipo de sociedad vigente, y en especial de unos medios de comunicación mente que todas las prácticas tengan el mismo valor. A pesar de que en un sentido

cada vez más potentes y manipuladores, surgiendo un nuevo paradigma social, amplio todo pueda considerarse cultura, no es equiparable un grafito a un cuadro de

un nuevo conjunto de valores que apuestan por el crecimiento cualitativo, la ca- Velázquez, la gastronomía al ballet. Que todas sean prácticas respetables no implica
que haya que darles el mismo nivel de importancia a efectos de política cultural.
lidad de vida, la participación, la igualdad de sexos, etc. Aunque por razones dis-
tintas, la crisis económica de los años setenta apuntala estos cambios ideológicos. Además, en la práctica los resultados de estas políticas tampoco son excesivos.
En este contexto surge un nuevo enfoque que apuesta por la Salvo en las vanguardias del movimiento juvenil, el ocio popular va por otro la-
ral, democracia cultu- do que el propuesto por los teóricos de la animación, acercándose más al consu-
por que los ciudadanos puedan llegar a ser creadores de su propia cultura. El
derecho a la cultura ya no se entiende como mero derecho a consumir arre desde mo de medios de comunicación de masas que a la participación activa en la crea-
ción cultural. Y a menudo las brillantes proclamas a favor de la participación se
CULTURA Y CIUDAD. MANUAL DE. POLITICA CULTURAL MUNICIPAL
- - - - - - - - CULTURA, ESTADO Y MUNICIPIO [431

reducen a organizar talleres de artesanía para personas aburridas, a subvencionar


político y social, especialmente en el primero. En un contexto de declive industrial,
grupos culturales de nula calidad o a organizar espectáculos en los que participar
se identifica con asistir. que hace urgente la búsqueda de nuevos espacios de desarrollo económico, la cul-
tura se perfila como herramienta privilegiada para facilitar la terciarización econó-
A pesar de su aparente contraposición, las políticas de democracia cultural nun-
mica. El sector del ocio y la cultura suponía a principios de los años noventa entre
ca han sustituido a las de democratización —bien por problemas presupuestarios,
un 2 y un 4 % del PIB en los países desarrollados, y su peso va en aumento. En el
bien por las propias limitaciones del enfoque—, siendo a lo sumo un apéndice o
Estado español suponía en 1993 alrededor de un 3 % (García, Encinar y Muñoz,
un elemento corrector de las mismas.
1997), elevando algunos análisis la contribución del sector al PIB a un 4,7 % en
A partir de los años ochenta, diversos factores contribuyeron a la reconversión
1998 (EFE, 1999). La industria de la cultura ha llegado a tener mayor peso que sec-
de las políticas culturales, surgiendo con fuerza un cuarto modelo, actualmente
tores clásicos como el químico, textil o del automóvil. El cambio de perspectiva es
en vigor, que podríamos denominar extracultural,
de tono fundamentalmente eco- total. Frente a las propuestas anteriores que hacían hincapié en la dimensión cultu-
nomicista y con una fuerte incidencia en los ámbitos local y comarcal.
ral del desarrollo, el énfasis actual se pone en la dimensión económica de las artes
Dos son los elementos, a primera vista contradictorios, que fuerzan esta nueva
perspectiva. y la cultura (Dupuis, 1995). Los efectos positivos que el sector cultural puede traer
al crecimiento económico son numerosos: la creación directa de empleo; la promo-
En primer lugar, el replanteamiento global del Estado del bienestar por su cri-
ción de la compra de bienes y servicios; el mantenimiento de una base de innovación,
sis financiera. En lo que hace referencia al ámbito cultural, tanto las políticas de
dada la ligazón de tecnologías punta a la producción y el consumo culturales; el fac-
democratización como las de democracia coinciden en un punto: la dimensión ex-
tor de atracción de inversiones productivas que tienen aquellos entornos que cuen-
cesiva de los servicios culturales públicos. La demanda ha venido mostrando un
tan con una oferta cultural rica y de calidad; su capacidad de atracción de turismo,
crecimiento imparable. En un mundo en que la cultura se ha integrado en la vi-
con la consiguiente repercusión en sectores como la hostelería, el transporte y el co-
vencia de la calidad de vida de la ciudadanía y el ocio alimenta progresivamente,
mercio; las plusvalías de imagen y proyección internacional que genera la actividad
las miradas se vuelven hacia el Estado en busca de nuevas ofertas. Cada vez hay
cultural, que favorecen el posicionamiento de los productos locales y del propio te-
más personas que piden más cosas, pero los recursos estatales no crecen en la mis-
rritorio frente a los competidores, creando imagen de marca, etc.
ma proporción. En parte, es el propio Estado el que ha favorecido esta inflación,
Por supuesto, a estos beneficios económicos se suman la mejora de la propia
al asumir a menudo una postura clientelista incapaz de negarse a satisfacer cual-
calidad de vida de los habitantes y la consolidación de su identidad colectiva.
quier demanda, independientemente de su oportunidad y coste.
Y otro aspecto nada despreciable: la utilidad de la política cultural como ele-
Llega un momento en que los servicios culturales se perciben no sólo como ex-
mento de legitimación política. La cultura goza de una aureola y una capacidad
cesivamente amplios, sino como ineficaces e ineficientes. No consiguen sus obje-
simbólica que benefician la imagen de quien la promueve, en este caso las autori-
tivos, o lo hacen a un coste no soportable. La democratización sigue lejana, la par-
dades. Las instancias políticas, al igual que las empresariales, descubren la cre-
ticipación es un sueño y la burocracia deja ver sus efectos perversos. Como
ciente importancia de la imagen corporativa y la rentabilidad de las actividades
consecuencia de todo ello, el desarrollo de la política cultural se estanca y el én-
culturales —en especial de las más espectaculares— para crearla o reforzarla.
fasis se desplaza hacia el perfeccionamiento de la gestión y los aspectos instru-
En consecuencia, el hipotético recorte en los presupuestos culturales que debería
mentales, hacia la mejora cualitativa más que a la dotación de nuevos servicios.
suponer la crisis fiscal estatal se reconduce y en muchos de los proyectos de regene-
Se adoptan, al igual que en la Administración en general, parámetros y herra-
ración de ciudades o comarcas en crisis la inversión cultural se convierte en uno de
mientas de la empresa privada, con vistas a optimizar resultados, mejorándose
los ejes principales, confiando en su efecto multiplicador de otras inversiones.
sustancialmente la ejecución de los proyectos públicos.
Este nuevo enfoque aporta elementos de sumo interés. El más destacable es la
El segundo factor que fuerza el cambio de modelo es la constatación de las ex-
ternalidades de la cultura, de su importancia estratégica en los ámbitos económico, necesidad de que la política cultural no se convierta en un agujero sin fondo, que
no se dé por hecho que ha de ser deficitaria y se introduzcan elementos de gestión
[44)
CULTURA N' (LUDA D. MANUAL DE POLITICA CULTURAL MUNICIPAL
CULTURA. ESTADO Y MUNICIPIO
1451
que eviten el despilfarro. Pero no es oro todo lo que reluce. Si llamamos a este mo-
delo extracultural o economicista pleo, pero los déficit se perciben en la integración social. Incluso el propio éxito
es porque los objetivos culturales pasan a un en el crecimiento económico h a de ser relativizado, ya que algunos autores (Bian-
segundo plano, entendiéndose de manera plenamente instrumental y poniendo los
parámetros de coste y rentabilidad (económica y política) por encima de los plan- chini, 1996) señalan que el impacto directo en creación de empleo ha sido pe-
teamientos culturales. que ño, siendo la mayor contribución la de conseguir una imagen atractiva de la
ciudad o comarca con el fin de atraer visitantes o competir con otras ciudades.
Con ello no hacemos una defensa de una política cultural purista. Ya al pre-
sentar el concepto planteamos la contaminación Aunque consigan importantes objetivos, estos proyectos tampoco resultan ser
de la cultura con otros sectores ni mucho menos milagrosos, siendo necesario manifestar también sus posibles im-
corno la educación o la economía, a nuestro juicio necesaria. Una estrategia que
pa ctos negativos: aumento de precios, colonización cultural, mayor déficit públi-
integre la política cultural dentro de proyectos más amplios merece a priori el
co, sobrecarga de visitantes, impacto ambiental... (Hall, 1992). Asimismo, la es-
aplauso. Ello plantea, además, la enorme ventaja de situar la cultura en el centro
pectacularización, para no agotarse, necesita superarse a sí misma, lo que implica
de la acción estatal, en el núcleo y no en la periferia, como suele ser habitual. Tan
importante corno la infraestructura de comunicaciones o la regeneración urbana entrar en una espiral continua que exige un incremento exponencial de los recur-
es la inversión en cultura a gran escala. a errety,.
sosu(nW
rev i sión
i9ó9n5d).e dichas políticas pone de manifiesto una serie de dilemas u op-
Los problemas, sin embargo, se plantean desde la práctica. No es que la cultu-
ciones que es necesario analizar (Bianchini, 1993a, 1994, 1996):
ra se integre en una dinámica más amplia. Es que a veces incluso cuesta recono-
— Centro frente a periferia. Una política que prioriza las actividades y equi-
cer objetivos culturales en una maraña de intereses urbanísticos, inmobiliarios y
políticos, donde la cultura queda absolutamente diluida y arrinconada. La cultu- pamientos emblemáticos en el centro de la ciudad puede hacer más profun-
ra no es el objetivo, es la coartada. da la desigualdad en el acceso a la cultura. Por eso es necesario establecer
una red de centros y servicios locales en los barrios, así como diseñar estra-
Normalmente, esta nueva política prioriza los grandes proyectos emblemáticos
(habitualmente grandes infraestructuras o eventos como olimpiadas, capitalida- tegias para hacer más accesible el centro a los habitantes del extrarradio. Y
des culturales, centenarios, congresos, etc.), con un valor simbólico o de imagen, lo mismo podríamos decir respecto a un país en su conjunto, equilibrando
intentando conseguir la centralidad cultural: la relación centro/periferia entre ciudades o regiones.
crear una imagen de ciudad o país — Consumo frente a producción. Las estrategias centradas en la atracción del
que permita ubicarlo y reconocerlo en el entramado internacional. El logro de la
atención de los medios de comunicación suele ser un elemento clave de estas po- turismo, además de crear empleos poco cualificados, resultan muy aventu-
líticas, produciéndose lo que podríamos llamar el radas, dado que su éxito depende a menudo de factores que escapan al con-
portada: síndrome de la obsesión por la trol del Estado, siendo necesario completarlas con estrategias de creación
lo que interesa es salir en los medios, no el proyecto en sí.
En cierta medida, esta tendencia a la espectacularizació de empleo en la producción cultural (audiovisuales, música, diseño, etc.).
n de la política cultural pri-
— Efímero frente a permanente. ligado a lo anterior se plantea el dilema de si
ma el acto de comunicación sobre lo comunicado (Lipovetsky, 1996), el continente
sobre el contenido, el espectáculo en estado puro. La ciudad ya no vive de la industria. primar programas efímeros (un festival, un acontecimiento de especial rele-
Se convierte ella misma en una gran postal arquitectónica, en un factor de atracción vancia) o la inversión en equipamientos o programas permanentes, siendo
en sí mismo. Es la imagen, en un alto grado, la que aporta una lo ideal un adecuado equilibrio entre ambos polos.
posición competitiva. — Local frente a internacional. Una política exclusivamente destinada a atraer
Por otra parte, estas políticas se rodean de un halo de triunfalismo que lleva a
minimizar los costes y exagerar los beneficios. De hecho, una evaluación de las turismo puede socavar las bases de la propia identidad. La promoción de la
políticas de regeneración urbana diseñadas en la Europa de los años ochenta, que imagen de la ciudad o el país, en su caso, ha de partir de resaltar sus pro-
priorizaban la dimensión económica frente a la propiamente cultural, nos mues- pias especificidades, sin que ello implique aldeanismo o cerrazón al exterior.
— Efectos secundarios frente a efectos culturales. Como venimos reiterando,
tra que han tenido un éxito relativo. Sus logros se centran en la creación de em-
el principal riesgo de este tipo de actuaciones es que los objetivos econó-
[46]
CULTURA Y CIUDAD. MANUAL DE POLITICA CULTURAL MUNICIPAL
CULTURA, ESTADO Y MUNICIPIO [47]

micos, sociales o de imagen oscurezcan el logro de los objetivos específica-


Figura 1.2. Modelos de política cultural. Aspectos positivos y negativos
mente culturales. Un aspecto nada despreciable es que, en un contexto de
recursos limitados, la opción por los grandes proyectos suele llevar apare-
jada el olvido de la cultura del día a día, aquellos proyectos con una mayor MECENAZGO

1+) impulso privado


visión de largo plazo pero sin rentabilidad económica o política. El marco
(-1 privatización
economicista no puede hacer olvidar los demás factores de la acción cultu-
ral. Las grandes infraestructuras son necesarias, pero sin marginar los pe- DEMOCRATIZACIÓN CULTURAL DEMOCRACIA CULTURAL
queños equipamientos descentralizados para la producción y el consumo yri difundir acceso a cultura
; 14-) c•eacór y parzicipacór
potenciarlmgspotne,rambiélsnteruco- (-) elitismo I-) todo vale igua
jido sociocultural. Los grandes proyectos espectaculares no pueden ser una
MODELO EXTRACULTURAL
pirámide en un desierto, sino el exponente de un desarrollo cultural real.
externaldades

espeCtaculartzacion
Resulta evidente que cualquier política cultural persigue tanto objetivos pro-
piamente culturales corno políticos (construcción del país, legitimación, rentabi-
lidad electoral) o económicos. Enfatizar los dos últimos es aceptable siempre que qiENTF. elaboración propia

no se pierdan de vista los primeros, siempre que la búsqueda de una plusvalía eco-
mómica o de imagen no olvide la consecución de una plusvalía social. De lo con- Además, una cuestión es apostar por un modelo y otra muy distinta llevarlo a
trario la política cultural se reduce a negocio o autopromoción. la práctica. En política cultural no es infrecuente encontrarse con un consenso uni-
versal sobre las grandes finalidades, que, sin embargo, se traduce en realizaciones
En nuestra opinión, ningún modelo aislado de los cuatro presentados es plena-
muy dispares.
mente válido, y todos cuentan con elementos positivos. Cabe impulsar el mece-
Por eso, complementariamente a lo anterior vamos a abordar el tema de los mo-
nazgo, dando un mayor papel a la iniciativa privada; cabe seguir defendiendo la
delos planteando algunos debates sobre la organización administrativa.
importancia del patrimonio, el arte y la difusión y apostar por una democratiza-
Tradicionalmente se suelen distinguir dos grandes formas de llevar a la prácti-
ción que todavía dista mucho de ser un hecho real; es necesario impulsar la ex-
tensión de la excelencia artística a nuevas formas culturales y apostar por la par- ca la política cultural (Bonet, 1992): la subsidiaria y la intervencionista. La pri-
mera, propia de países corno el Reino Unido e Irlanda, se basa en que el Estado
ticipación ciudadana; y ha de buscarse la rentabilidad de una política cultural bien
no intervenga más que en auxilio de la iniciativa privada y normalmente a través
gestionada. En la figura 1.2. vemos resumidas las principales ventajas y desventa-
jas de cada perspectiva. de organismos interpuestos. Por el contrario, la tradición intervencionista vigen-
te en Francia, Bélgica, Italia, España o Portugal asume que compete al Estado po-
ner en marcha una amplia iniciativa cultural.
2.4. Los MODELOS EN LA PRÁCTICA. DEBATES DE ORGANIZACIÓN ADMINISTRATIVA
Veamos brevemente algunas cuestiones administrativas subyacentes a estos mo-
delos, así como otras ajenas a los mismos pero de indudable interés. Se trata de
Aunque a la hora de exponerlos pueda parecer lo contrario, es difícil encontrar
modelos puros en la práctica. Las políticas culturales no se diseñan en los labo- presentar algunas cuestiones estructurales de peculiar importancia, que condicio-
narán la forma de hacer y el buen o mal funcionamiento de la política.
ratorios, sino que se construyen en el día a día, y su plasmación depende, obviamen-
te, de los posicionamientos teóricos (políticos) de cada cual, pero también de la Ciertamente son asuntos sobre los que resulta difícil hacer propuestas de vali-
realidad del medio, los recursos disponibles o la mayor o menor habilidad de los dez universal. Precisamente la experiencia demuestra la total variabilidad en las
agentes implicados. soluciones adoptadas por los distintos países, de los que veremos numerosos ejem-
plos, centrados sobre todo en Europa comunitaria. Unas alternativas son teóri-
1481 (ZI.TURA Y CIUDAD. MANUAL DE
pol.tricA cui.TuRm. MUNICIPAL.
CULTURA, ESTADO Y MUNICIPIO 1491

camente más adecuadas que otras, pero esto no siempre se traduce en ventajas
prácticas. Lejos de presentar recetas o fórmulas mágicas, nos limitaremos a ana- do además positivo que exista un amplio abanico de instituciones a las que los
lizar los posibles pros y contras de cada solución. agentes sociales o las empresas privadas puedan recurrir.
A favor de la unificación, entre cuyos defensores nos encontramos, está sin du-
2.4.1. Administración cultural unificada o dispersa da el argumento de que se consigue un mayor protagonismo y medios para la ac-
ción, una mayor operatividad y capacidad de influencia, mientras que la disper-
El primer debate gira en torno a si la política cultural ha de estar a cargo de un úni- sión resta posibilidades e impide una política global y coherente (Harvey, 1990;
co organismo (un ministerio de cultura u órgano similar) o dependiendo de múlti- Fernández Prado, 1991).
ples instancias administrativas. Aunque en realidad, y por la propia naturaleza del La experiencia histórica muestra que, salvo en los países que hacen de la dis-
hecho cultural, en ningún país todos los asuntos culturales corresponden en ex- persión seña de identidad, la propia complejidad de la intervención con el paso
clusiva a un único ministerio, sí es cierta la contraposición entre modelos unifica- de los años obliga a una progresiva concentración, respondiendo la descoordina-
dos o integrados (en los que encontramos un organismo dominante) y dispersos. ción inicial no a un esquema u opción teórica, sino a carencias operativas.
En términos generales, la tradición intervencionista o latina apuesta por una Igualmente optamos por la separación de cultura de otros asuntos de la Admi-
administración cultural completamente estructurada y jerarquizada, mientras que nistración, para favorecer una mayor operatividad. Esta opción no ha de confun-
los países anglosajones o más defensores del dirse con negar las múltiples vinculaciones que los asuntos culturales tienen con
arm's lenght (Chartrand y McCaug-
hey, 1989) (la distancia prudencial los educativos, sociales, económicos, urbanísticos, etc. No ha de perderse de vista
que a su juicio debe mantener el Estado res-
pecto a los asuntos culturales) optan por la dispersión. que la existencia de organismos compartimentados no es más que un mecanismo
Francia es el arquetipo de Administración unificada. Fue pionera en la materia de intervención sobre la realidad, en aras de una mayor eficacia, y no la realidad
con la creación en 1959 de un Ministerio de Asuntos Culturales, unificando com- misma, que por supuesto es de carácter global. Por ello son necesarias políticas in-
petencias hasta entonces dispersas, y es en la actualidad uno de los sistemas más terdepartamentales, proyectos integrales de intervención y sistemas de administra-
complejos del mundo occidental (Harvey, 1990). En el otro extremo encontramos ción por objetivos. Aunque, hoy por hoy, la interdepartamentalidad sea más acce-
la tremenda dispersión británica; a pesar de la existencia de un Arts Council (Con- sible desde departamentos autónomos, que consigan un prestigio y una capacidad
sejo de las Artes), su liderazgo de la política cultural es muy restringido, dado el de presión sobre los otros, que desde la indiferenciación administrativa.
absoluto reparto de las competencias entre múltiples ministerios: el patrimonio Sin embargo, en la Administración municipal la diferenciación sectorial tiene
depende de Medio Ambiente; la radio y televisión, de Interior; el cine, de Comer- menor sentido, y puede resultar más oportuno trabajar desde una inacroárea de
cio; la educación artística, de Educación, etc. (Fernández Prado, 1991). servicios personales (integrando a cultura como cabecera de un conjunto que en-

Dentro de las Administraciones que apuestan por la unificación se plantea un se- globe a otros servicios como educación, juventud, deportes, etc.) con el fin de ad-
gundo debate, sobre la conveniencia de que los asuntos culturales cabalguen en soli- quirir un mayor peso conjunto respecto a otras áreas más fuertes.
tario o en compañía de otras materias. También en este aspecto cada país tiene su
2.4.2. Las áreas de actuación
fórmula, encontrándose departamentos o ministerios autónomos de Cultura y otros
asociados a ministerios más amplios junto a Educación, Comunicaciones, Deportes,
Medio Ambiente, Ciencia, Bienestar Social... Quizá la asociación más frecuente sea Otro debate muy vinculado con el anterior es cuáles son las áreas de actuación
la que une Cultura con Educación. que ha de cubrir una política cultural. De las áreas que hemos propuesto al pre-
Los defensores de la dispersión ministerial parten de la desconfianza hacia una sentar el concepto de cultura, algunas (el patrimonio, el arte) son comúnmente
excesiva intervención estatal en los asuntos culturales. La distribución competen- aceptadas, mientras que sobre otras surgen planteamientos contrapuestos. Dos
cia' en organismos muy diversos evita la omnipresencia del sector público, sien- son a nuestro juicio los aspectos de mayor debate: la acción sobre los medios de
comunicación y las actividades de promoción sociocultural y ocio.
1 50 1
CULTURA Y CIUDAD. MANUAL DE POLITICA CULTURAL MUNICIPAL
RA, 1.SIADO MUNICIPIO 151 1
A pesar de una creciente tendencia a la desregulación y el abandono del cam-
El debate sobre la descentralización supera con creces el ámbito de lo cultural.
po, los Estados suelen intervenir en los medios de comunicación. Intervención que
La incidencia de la metropolización, los fenómenos nacionalistas y las tensiones
parece necesaria, sin entrar a discutir cuál ha de ser su orientación y alcance (man-
entre centro y periferia hacen de él una discusión política en el sentido más pro-
tenimiento de radiorelevisiones públicas, mero soporte tecnológico, etc). Sin em-
fundo de la palabra.
bargo, no es frecuente que la política de comunicación se incluya dentro de la po-
lítica cultural, o viceversa. En Europa contamos con modelos completamente divergentes. Francia es uno
de los Estados europeos más centralizados, ocupándose la Administración estatal
El replanteamiento de esta separación parece necesario, dado que no hace sino
de prácticamente todas las facetas de la acción cultural.
reproducir la escisión entre alta cultura y cultura de masas, o, en el mejor de los
En Alemania son los Estados federados los depositarios del grueso de las com-
casos, entre formas comerciales (para incluir en los medios) y no comerciales (pa-
petencias en educación, cultura, ciencias, etc., reservándose el Estado federal un
ra incluir en la política cultural). Si, en el panorama actual de la cultura, no cabe
escaso papel. Suiza es otro claro modelo de la importancia de las Administracio-
duda de que los medios de comunicación son un fenómeno clave, carece de sen-
nes regionales, en este caso cantonales.
tido volver la espalda a la realidad mediante la escisión administrativa; siempre y
cuando la unificación no anule o eclipse, presupuestariament e Por el contrario, en Suecia son los municipios los principales agentes de la po-
hablando, a las de- lítica cultural.
más áreas de intervención a favor de la acción sobre los medios.
Son numerosas las argumentaciones a favor de la descentralización, tanto en
Lo mismo, aunque desde otro punto de vista, podríamos afirmar respecto a la
términos generales como estrictamente desde lo cultural.
inserción o no de las actividades de promoción sociocultural y ocio dentro de las
Existen razones en lo que a la gestión respecta. El Estado moderno, al incidir en
políticas culturales, aspecto que desarrollaremos más adelante. Algunas Admi-
prácticamente todos los ámbitos de la vida ciudadana, se ha convertido en una má-
nistraciones las incluyen, otras —las menos— disponen de un ministerio específi-
co, otras las asocian a Bienestar Social o Educación... quina compleja e ineficaz, tendente a la tecnocracia y la burocratización, aumen-
tando peligrosamente la distancia entre la Administración y los administrados. La
Según nuestro criterio, la inclusión evita la ruptura entre la alta cultura y el ne-
descentralización es un buen instrumento corrector para facilitar la proximidad de
cesario objetivo de que todas las personas participen de la creación y el consumo
la gestión, la atención a los intereses reales de los usuarios y la eficacia de los servi-
cultural. 1.as actividades de promoción sociocultural han de tener una orienta-
cios (Borja, 1987). Incluso en áreas que pueden parecer a priori poco apropiadas
ción normalizada, dirigiéndose a toda la población —lo que resulta difícil desde
para la descentralización ésta se está mostrando eficaz; lo demuestra, por ejemplo,
un área de Bienestar Social—, y no necesariamente han de tener un contenido ins-
el papel de las autoridades locales en la búsqueda de salidas a la crisis económica.
tructivo —lo que las desmarca de Educación—. La inclusión en Cultura está aún
Un segundo argumento, de tipo político, es que el Estado centralizado es, además
más justificada si recordamos la creciente superposición entre los mundos del ocio
y la cultura. de poco eficaz, escasamente democrático. Aleja los centros de decisión de la ciu-
dadanía, lo que con frecuencia se traduce en una creciente falta de legitimación de
En cualquier caso, queremos poner de manifiesto que una política cultural ca-
da vez menos puede restringirse al campo de las artes. la Administración. descentralización es, por tanto, una exigencia democrática,
en tanto que herramienta adecuada para garantizar nuevos cauces de participación.
2.4.3. Centralización o descentralización En tercer lugar, asistimos en Europa al resurgimiento de movimientos políticos
nacionalistas y regionalistas, que demandan el reconocimiento de su especificidad
cultural y su traducción en instancias político-administrativas propias.
Un tercer eje de discusión gira en torno a la articulación competencial entre los
Por último, y ya específicamente desde lo cultural, empujan a favor de la des-
distintos niveles administrativos: estatal, regional (en el amplio sentido de la pa-
centralización el reconocimiento de la territorialidad de la cultura y la valoración
labra: Estados federados, comunidades autónomas, simples provincias o regio-
nes...) y local o municipal. de la región como marco especialmente apto para facilitar la democracia cultural
(Bassand, 1992).
[521 CULTURA Y CIUDAD. MANUAL. DF. POLITICA CULTURAL MUNICIPAL
CULTURA. ESTADO Y MUNICIPIO 153]

Sería injusto no señalar las posibles consecuencias negativas de una excesiva des-
fórmulas de concesión, arrendamiento, concierto o empresas mixtas). Cada fór-
centralización. Puede originar justamente lo contrario de lo que pretende: una ma-
mula implica diferentes grados de autonomía. Aunque para las funciones centra-
yor burocratización o incremento administrativo y del gasto, al multiplicarse los es-
les de una política cultural (planificación, evaluación, etc.) la autonomía puede ser
calones intervinientes y especialmente si se produce rivalidad entre los mismos; puede
contraproducente, en los servicios culturales y especialmente en el ámbito local es
reforzar el corporativismo y el poder de caciques locales y el consecuente desequili- aconsejable un alto grado de dejar hacer. Suele afirmarse que las fundaciones o la
brio territorial entre regiones; si no se acompaña de la necesaria dotación presu-
gestión indirecta garantizan esa independencia, con las ventajas que ello conlleva:
puestaria, puede suponer el desmantelamiento de servicios... Asimismo, la descen-
mejor gestión económica (por abaratamiento de costes y posibilidad de acceder a
tralización choca con la tendencia a la internacionalización de la comunicación y la
aportaciones privadas), mayor agilidad en la gestión y más cercanía al ciudadano;
cultura, y puede impedir abordar iniciativas con proyección internacional.
posibilidad de centrarse más en los resultados que en los procedimientos, al estar
Es evidente que la atribución de poder a las colectividades locales no ha de ser-
menos sometidos al rigor burocrático; mayor independencia de los intereses parti-
vir para reproducir los errores del Estado central, sino para garantizar unos me- distas; más posibilidades de participación ciudadana...
jores servicios a la población.
A pesar de las teóricas ventajas no ha de olvidarse que ciertas fórmulas, escu-
En cualquiera de los casos, y a pesar de apostar por la descentralización, lo ha-
dándose en la necesidad de autonomía, pueden esconder una lisa y llana privati-
bitual es que todos los estamentos administrativos sigan contando con competen-
zación de servicios o un sometimiento a los intereses de camarillas locales, por lo
cias en el tema, por lo que se impone una necesaria coordinación interinstitucional. que no ha de tratarse de una apuesta a ciegas.

2.4.4. Nivel de autonomía de los organismos culturales


2.5. PINCELADAS SOBRE UNA ÓPTIMA POLÍTICA CULTURAL

Finalicemos este recorrido discutiendo hasta qué punto ha de llegar el control de las
Sin pretender desarrollar un modelo alternativo, veamos de manera muy breve y
instituciones culturales por parte de la Administración, si es preferible que sean di-
para finalizar este apartado cuál sería a nuestro juicio la orientación global ópti-
rectamente dependientes —y, en ese caso, en qué grado—, o si han de funcionar de
ma de una política cultural, recogiendo elementos que han ido apareciendo en
manera autónoma.
nuestra exposición.
Una Administración puede optar por fórmulas muy diversas para gestionar sus — Un agente entre otros. La política cultural ha de eliminar cualquier preten-
asuntos culturales. Aunque nuestra apuesta se inclina hacia la mayor autonomía
sión de monopolio o exclusivismo en su acción. El Estado ha de reconocer-
posible, al ser una cuestión íntimamente ligada al modelo general de Estado y a
se como un agente entre otros, buscando la complementariedad con los otros
la idiosincrasia de cada país resulta inapropiado plantearse la extrapolación acrí-
agentes, privado y social. Recurriendo a un símil futbolístico, el papel del
tica de esquemas ajenos. Por ejemplo, resulta políticamente impensable a corto
Estado no ha de ser el de guardameta (preocupándose en exceso por los con-
plazo —aunque sería lo deseable, con las necesarias adaptaciones— extrapolar al
troles y la burocracia) ni el de delantero (asumiendo todo el protagonismo
Estado español el modelo del Reino Unido, cuyos asuntos culturales los gestiona
y no viendo más allá del resultado inmediato) sino el de centrocampista:
un consejo de las artes no dependiente directamente del poder político. Pero lo
creando juego, repartiendo balones, coordinando movimientos (García Ro-
que no resulta complicado es valorar, dentro de las herramientas de gestión vi-
ca, 1988). La acción estatal será más eficaz cuanto más fomente la interac-
gentes en nuestro entorno, cuáles favorecen un mejor desenvolvimiento de la ac-
ción entre todos los actores en juego.
ción cultural estatal.
— Una acción subsidiaria. La acción estatal se plantea siempre desde la mo-
Legalmente, en el Estado español los servicios públicos pueden prestarse me-
destia y no desde la prepotencia, asumiendo que la política cultural siempre
diante gestión directa (con o sin un órgano especial, mediante un patronato o fun-
será únicamente una pequeña parte de la vida cultural del país, cuyo ámbi-
dación, mediante una sociedad privada de capital público) o indirecta (utilizando to natural es la sociedad civil.
1541 CULTURA Y CIUDAD. MANUAL DE POLITICA CULTURAL MUNICIPAI CUL TURA, ESTADO Y MUNICIPIO 1551

— Un sector relevante. La política cultural ha de estar en el núcleo de las preocu- — Equilibrio entre sectores culturales. Una política cultural ha de mantener un
paciones del Estado. No hay que confundir la modestia con limitarse a repar- equilibrio, ciertamente difícil, entre responder a la realidad actual de la cultu-
tir migajas allá donde la industria no llega. No puede ser una acción irrelevante r a (lo que implica centrarse en la intervención sobre los medios de comunica-
en comparación con otros sectores, una tarea secundaria de los poderes públi- ción de masas y las industrias culturales) y no marginar otras áreas a simple
cos, sino que ha de estar inmersa en una perspectiva global del desarrollo. vista menos necesarias (patrimonio, cultura no industrializada, cultura no mer-
— Una acción global. Una política cultural ha de ser global, incidiendo en todos cantilizada). Siempre desde una perspectiva no elitista de la cultura, plantean-
los escalones del proceso de producción cultural de manera compensada, pa- do como objetivo prioritario de la intervención estatal el desarrollo sociocul-
ra permitir la correcta circulación a lo largo de toda la cadena que pone en tural de la población en todos los ámbitos, y no solamente en bellas artes.
contacto el producto creativo con su público potencial. Matizando que espe- — Una política cultural para todos. Una política cultural ha de dirigirse especí-
cialmente en el ámbito de la creación hay que huir de la intervención directa. ficamente a los creadores profesionales, asegurando la existencia de un clima
Complementariamente, la globalidad implica buscar la interacción y coor- que favorezca la libre creación y disponiendo los estímulos necesarios para
dinación de la política cultural con otros sectores de la acción estatal, y en garantizar el desarrollo de los sectores relegados por la dinámica del merca-
especial con las políticas educativa (en la alfabetización cultural general de do; y a la industria cultural, reconociendo lo privilegiado de su rol, apostan-
la población y la creación de centros de excelencia para los creadores pro- do por un marco propio y estando atento a corregir sus disfuncionalidades.
fesionales), económica (compatibilizando el papel económico de la cultura Pero también ha de articular medidas dirigidas al conjunto de la población,
con una ampliación de los fines del desarrollo) y urbanística (atendiendo a a todos y cada uno de sus sectores sociales, desde una perspectiva de demo-
una adecuada ordenación del territorio culturalmente e insistiendo en la im- cracia cultural, «1...] sustentada en el derecho de la persona humana a acce-
portancia de las infraestructuras de cultura y comunicación). der y participar libremente en la vida cultural de la comunidad y a gozar y
— La libertad cultural como horizonte. El Estado ha de huir de cualquier atis- disfrutar de los bienes y servicios culturales 1...j» (Harvey, 1990, 133).
bo de dirigismo y autoritarismo y afirmar la libertad cultural como línea Muchas propuestas culturales se dirigen, bien por su propio planteamiento,
fundamental de su intervención. El Estado interviene, y en consecuencia in- bien por errores de gestión, a un público muy restringido: clase media, de
tenta influir en el sector, desde unas líneas políticas determinadas. Pero no edad joven o jóvenes adultos, con cierto nivel de estudios... derivando en un
puede pretender controlar la cultura de sus habitantes. elitismo de nuevo cuño y olvidando que los niños, los mayores, los social-
— El fomento de la propia identidad... Una política cultural ha de apostar por mente desfavorecidos, etc., tienen igualmente derecho a acceder a la cultu-
el fomento de los valores culturales propios. Sin que ello suponga, porque ra. La Administración no ha de trabajar exclusivamente desde la perspecti-
no es posible ni deseable, dejar de estar abierto a la cultura transnacional. va de las formas o expresiones culturales, sino también desde la perspectiva
Ninguna cultura es químicamente pura, pero la mezcla se construye preci- de las personas a las que se dirige.
samente desde la propia identidad. — Espectáculo y trabajo de base. Una política cultural ha de combinar una do-
— ... y del mestizaje entre culturas. La política cultural ha de respetar las dife- sis adecuada de espectacularidad con un amplio trabajo de base.
rencias internas entre grupos sociales, edades, razas, etc. Toda cultura es
plural, y la construcción de la identidad colectiva no ha de basarse en el
I.a paradoja es que ninguna de estas líneas se mantiene sola. Los efectos de la cultura-es-
aplastamiento de la diferencia, sino en su asunción y celebración. pectáculo se agotan pronto si no se alimenta en una espiral continua que sería imposible man-
La política cultural ha de posibilitar la intercomunicación y el mestizaje en- tener sin un incremento exponencial de los recursos destinados a ella (algo hoy impensable), a
tre culturas, tendiendo numerosos puentes: entre los valores culturales pro- no ser que acciones de carácter permanente (educativas, inversoras, de cambios en las actitu-
des hacia el ocio) tomen el relevo.. la inversa, muchas veces, los efectos de las políticas de de-
pios y los ajenos, entre las formas de expresión de los distintos grupos so- sarrollo cultural tienen que esperar una actividad concreta convenientemente difundida por los
ciales, entre los sectores tradicionales y las industrias culturales... medios para provocar todo su impacto (Wien, 1995, 251.
CULTURA Y CIUDAD. MANUAL DE POLÍTICA CULTURAL MUNICIPAL
- - - - CULTURA. ESTADO Y MUNICIPIO
[57]
— Un enfoque social. La política cultural no puede perder de vista un enfoque
Por supuesto, la cultura es uno de los ámbitos donde más claramente se desta-
social. Ha de incluir entre sus objetivos el fomento del asociacionismo, la ca la relevancia de la ciudad. Son diversos los factores que hacen de la ciudad el
participación ciudadana, la creación de un rico tejido sociocultural, la pro- marco privilegiado para el desarrollo de la cultura. Para empezar, la capacidad de
moción cultural de sectores marginados.
la ciudad corno generadora de identidad: es en el municipio donde la persona pri-
— De mutuo acuerdo. Para finalizar, una política cultural se ha de basar en un
mero reconoce su propia cultura, el ámbito en el que primero se estructura la iden-
consenso lo más amplio posible. En cuanto acción a largo plazo, no puede tidad colectiva.
estar sujeta a los vaivenes electorales o a los caprichos de individualidades.
Por otra parte, la ciudad aporta la condición previa para el ejercicio de la cul-
tura: la posibilidad de interrelación, del cara a cara, del encuentro ciudadano en
3. Cultura y ciudad. Posibilidades y limitaciones para la acción cultural
los espacios y equipamientos de uso común. 1.a ciudad se resume en la plaza, el
ágora, lugar parcialmente sustituido o completado hoy en día por los equipa-
mientos socioculturales.
3.1. LA CIUDAD COMO MARCO DE LA CULTURA
Además, la ciudad, como escuela de ciudadanía, es el marco donde se pueden
satisfacer los derechos culturales y es también el espacio privilegiado para la par-
El tópico de que la ciudad está en crisis contiene gran parte de verdad. Estructu-
ticipación, el asociacionismo y el voluntariado cultural.
ras anacrónicas, metrópolis en crisis, congestión, movimientos de vuelta a lo ru-
También en el ámbito cultural se manifiestan las ventajas concretas de las po-
ral, desindustrialización, patologías individuales y sociales, etc., dan fe de que cier-
blaciones de tamaño medio: pueden ser reconocidas con más facilidad como una
tamente se viven momentos de convulsión.
unidad o totalidad, potenciar símbolos de la ciudad integradores para todos, aho-
Sin embargo, podernos afirmar que se trata de un muerto que goza de buena
rrarse contar con costosas ofertas o equipamientos que ya se encuentren en la me-
salud, puesto que a pesar de todos los avatares va sobreviviendo a las profecías
trópolis vecina, y especializarse más fácilmente en algún producto cultural exclu-
que auguran su fin.
sivo (Mercadé, 1994).
Vivimos inmersos en un cierto movimiento de vuelta a lo local y la escala hu-
Por supuesto, tampoco pueden absolutizarse las ventajas de la ciudad como
mana como contrapeso a las tendencias a la transnacionalización.
marco de la cultura. Por ejemplo, la capacidad de generar identidad colectiva que
En esta nueva revalorización de lo territorial, son precisamente las ciudades de
desde siempre ha tenido el territorio, lo espacial, disminuye a marchas forzadas
tamaño medio más que las grandes metrópolis las que parecen contar con una
frente a otros factores como las diferencias generacionales. Hay veces en que uno
cierta ventaja, debido a las desexternalidades de los grandes conglomerados ur-
se pregunta si todos los adolescentes del mundo compran la ropa o los discos com-
banos (contaminación, tráfico, deshumanización), el desarrollo de las nuevas tec-
pactos en la misma tienda. Asimismo, pensar en la posibilidad de una vida cultu-
nologías de la comunicación (que permiten reducir las distancias y el tiempo in-
ral autosuficiente en el ámbito local, al menos en un municipio de tamaño medio,
vertido en desplazamientos, fomentando la descentralización de servicios), la
no deja de ser una utopía. Por otra parte, muchas ciudades dormitorio se limitan
tendencia a unas políticas regionales más reequilibradoras del territorio, y el en-
a ser satélites de otras más amplias, que absorben no solamente el tiempo de pro-
torno de mayor calidad de vida que estas ciudades ofrecen (Espinosa, 1994).
ducción, sino también el del ocio y la cultura.
Son muchos los aspectos en los que es habitual atribuir a la comunidad local
La interrelación de la cultura y la ciudad ha sido refrendada por numerosas de-
un importante papel, aspectos tan dispares como el desarrollo económico, el bie-
claraciones internacionales. Fundacional en este sentido es la conocida Declara-
nestar social, la salud, la educación, etc. Evidentemente, la valoración de la ciu-
ción de Bremen, dictada como conclusión de la Conferencia sobre Ciudad y Cul-
dad no es en ningún caso absolutizable, dada la existencia de fuerzas contrarias
tura organizada por el Consejo de Europa, la cual recalca «[...] la importancia de
a la misma, y en especial la citada tendencia a la mundialización favorecida por
las comunidades locales y regionales, como área preferente para un desarrollo co-
los medios de comunicación.
munitario basado en finalidades culturales», a la vez que considera esencial que
CULTURA Y CILYDAD. MANCA! DE POLiTICA CULTURAL MUNICIPAL
CULTURA. EN LADO 1 MUNR [591

1_1 toda colectividad local tenga el derecho y los medios para formular y promover su propia po-
lítica cultural conforme a sus tradiciones culturales particulares, la infraestructura ya existente, la im- 3.2. LA CULTURA COMO MOTOR DE. LA CIUDAD
portancia y la naturaleza de su radio de acción así como las características culturales de su población
(Consejo de Europa, 1983, 19).
Dando por sentado que el municipio es clave para la política cultural, también
podemos formular el principio a la inversa: la existencia de una política cultural
puede contribuir a fortalecer lo local.
Otras le han ido sucediendo en el tiempo. La Declaración de Florencia (Conse-
La cultura y, en consecuencia, la acción sociocultural no son un lujo superfluo,
jo de Europa, 1987) destaca la pertinencia del espacio regional para el desarrollo
una mera aureola de prestigio. No ha de concebirse corno gasto, sino como in-
de la cultura y la comunicación. La Declaración de Praga, a una década de la de
versión, siendo un poderoso agente cuya influencia se deja sentir en diferentes as-
Bremen (Council de l'Europe, 1993) renueva el papel de la ciudad al respecto y
pectos (Bianchini y Parkinson, 1993):
profundiza en la línea ya apuntada en la anterior declaración de concebir la polí-
— Refuerzo de la identidad cívica. Si la ciudad permite la identidad y la cohe-
tica cultural como importante factor de integración social y regeneración urbana.
sión social, la política cultural las refuerza. Permite aumentar la identificación
Por último, la Carta Urbana Europea (Consejo de Europa, 1992) recoge diversos
de la población con su entorno, multiplicar las ocasiones de encuentro, neu-
aspectos, corno el derecho de todas las personas a la cultura, la contribución del
tralizando las tendencias hacia la atomización social, y explorar la identi-
desarrollo cultural al progreso económico o la integración multicultural.
dad colectiva.
Si la ciudad es el espacio ideal para la creación y el consumo cultural, el Ayun-
— Integración de minorías y desfavorecidos. Los programas culturales, por su-
tamiento, en cuanto representante de la organización estatal en cada territorio
puesto dentro de estrategias más amplias, han mostrado su efectividad en
concreto, ha de ser el marco operativo desde donde intentar satisfacer las necesi-
aspectos como la disminución de conductas delictivas en jóvenes, el desa-
dades ciudadanas. En cuanto Administración teóricamente más cercana al veci-
rrollo de la autoestima en personas en paro o la mejora de la integración so-
no, es el referente inmediato para éste, e instrumento privilegiado para detectar
cial de personas discapacitadas y minorías étnicas.
las necesidades y prestar los correspondientes servicios culturales. Incluso las per-
— Mejora de la calidad de vida. Gozar de oportunidades para ejercitar el de-
sonas que más desconfían de la Administración o los colectivos más reticentes ha-
recho a la cultura supone una mejora de la calidad de vida y un elemento
cia la misma suelen valorar al municipio mejor que a las demás instancias admi-
añadido para aumentar la identificación con la ciudad. Mientras que en las
nistrativas. Se percibe a los municipios más centrados en las necesidades cotidianas
estrategias neoconservadoras la calidad de vida se utiliza fundamentalmen-
que en la alta política.
te como elemento competitivo, valorado por su capacidad de atracción de
En esta línea, se suele establecer una peculiar distribución de funciones entre
turismo o personal cualificado, en nuestra opinión ha de valorarse en sí mis-
el Estado central (preocupado por las necesidades de acumulación: inversiones
ma, sin que otro tipo de consideraciones tengan más fuerza que el propio
en infraestructuras, etc.) y el Estado local (preocupado por las necesidades de le-
objetivo de dotar a los ciudadanos de las mejores condiciones posibles.
gitimación: prestación de servicios) (Calvo Mayoral, 1995). En el ámbito cultu-
— Instrumento para la movilización política. En algunos casos, la política cul-
ral, la acción estatal suele trabajar desde la perspectiva de los sectores y formas
tural sirve para que los gobernantes locales puedan marcar diferencias o mo-
culturales, mientras que la acción local presta más atención al territorio y la co-
vilizar a la ciudadanía con respecto a escalones superiores de la Adminis-
munidad.
tración o a gobiernos de distinto color político. En la transición política
La existencia de una amplia red de servicios culturales en el ámbito local es, a
española, por ejemplo, el desarrollo de servicios y programas culturales fue
la postre, la piedra de toque que evidencia si las declaraciones de derechos y las
una de las principales vías utilizadas para desmarcarse de la situación de dic-
grandes proclamas políticas sobre la democratización y la democracia cultural o
tadura inmediatamente anterior.
la regeneración de la ciudad son operativas o se reducen a ser vagas declaracio-
— Regeneración urbana y económica. Como ya hemos señalado al presentar
nes de intereses.
los modelos de política cultural, ésta ha mostrado su contribución a la ge-
160] CULTURA Y CIUDAD. MANUAL DF. POLÍTICA I FURM MUNICIPAL CUITURA. ESTADO Y MUNICIPIO 161]

neración de empleo, el posicionamiento de la ciudad frente al exterior me- En teoría este sistema exigiría que cada Administración tuviese perfectamente
diante la creación de imagen, la atracción de turismo, la recuperación físi- delimitado su campo de actuación. Sin embargo, la mayor parte de las compe-
ca de espacios marginados, etc. tencias son compartidas po r varias Administraciones. Resulta difícil, y más para
los Ayuntamientos, que al fin y al cabo siempre están sujetos a pesar de su pro-
Basándonos en lo que hemos visto, la potencialidad del municipio como agen- clamada autonomía a los poderes legislativos superiores, establecer cuáles son las
te cultural es evidente sobre el papel. Para conocer más en detalle tanto su capa- competencias exclusivas de cada entidad, siendo la mayoría de los asuntos admi-
cidad real como las posibles limitaciones veamos dos aspectos. En primer lugar el nistrativos compartidos o concurrentes.
marco competencial, viendo cuál es la función que la legislación vigente atribuye Esta concurrencia es especialmente manifiesta en lo relativo a los temas cultu-
a las entidades locales. En segundo lugar es ineludible estudiar la estructura or- rales. A la peculiar organización territorial se suman las particularidades de la cul-
ganizativa del municipio, planteándose si su funcionamiento es adecuado o no pa- tura, materia prácticamente imposible de definir y de concretar en un listado de
ra la prestación de servicios culturales. competencias o servicios. El término es tremendamente vago y puede incluir pro-
gramas de difusión cultural, ocio, deporte, patrimonio, archivos, bibliotecas, mu-
3.3. EL MARCO LEGAL seos..., un auténtico cajón de sastre. Esta peculiar naturaleza hace que resulte im-
posible reservarla a una sola Administración; todas pueden intervenir. Es más,
Concretar las competencias del municipio en materia cultural es una labor ardua incluso podría afirmarse que todas deben intervenir, que se requiere la concu-
y que en ningún caso puede realizarse de manera aislada, sino teniendo en cuen- rrencia, como lo señala el propio Tribunal Constitucional en varias de sus sen-
ta las competencias de cada uno de los restantes niveles administrativos. Analice- tencias (Fernández de Munain y Benzo, 1993).
mos el escalonamiento competencial territorialmente, dejando el comentario de Veamos cómo recoge la legislación esta situación de todos a todo para cada es-
la legislación sectorial (sobre el patrimonio, el libro, etc.) para cuando presente- calón administrativo.
mos cada uno de los sectores de intervención. El artículo 148.1 de la Constitución señala entre las competencias que podrán
No nos detendremos en el marco europeo. Además de decisiones (cuyo carác- asumir las comunidades autónomas numerosas materias culturales: museos, bi-
ter es de recomendación), existen ya en el ámbito de la cultura y la comunicación bliotecas y conservatorios de música de interés para la Comunidad Autónoma;
reglamentos dé alcance general obligatorio (relativos, por ejemplo, a la exporta- patrimonio monumental de interés para la Comunidad Autónoma; el fomento de
ción de bienes culturales) y directivas de obligado cumplimiento (sobre restitución la cultura, la investigación y, en su caso, de la enseñanza de la lengua de la Co-
de bienes culturales salidos ilegalmente de un país, derechos de autor, televisión munidad Autónoma; y la promoción del deporte y de la adecuada utilización del
sin fronteras, etc.). No las desarrollaremos puesto que de momento no inciden di- ocio. Por su parte, en el art. 149.1 el Estado se reserva competencias exclusivas
rectamente en el funcionamiento municipal, no sin señalar que se trata de un ám- en lo relativo a la legislación sobre la propiedad intelectual; el fomento y coordi-
bito que debe tornarse cada vez más en consideración. nación de la investigación; las normas básicas del régimen de prensa, radio y te-
Empecemos, por tanto, nuestro recorrido por las competencias del Estado. El levisión, sin perjuicio de las facultades que correspondan a las Comunidades Au-
artículo 137 de la Constitución Española establece que el Estado se organiza te- tónomas; la defensa del patrimonio cultural, artístico y monumental contra la
rritorialmente en municipios, provincias y las comunidades autónomas que se es- exportación y la expoliación; y los museos, bibliotecas y archivos de titularidad
tablezcan, gozando todas estas entidades de autonomía para la gestión de sus in- estatal, sin perjuicio de su gestión por las Comunidades Autónomas.
tereses. Desaparece la anterior organización jerárquica, en la que el Estado (central A pesar del reparto más o menos definido de atribuciones, la plena concurren-
por definición, en ausencia de autonomías) era superior a la provincia y ésta al cia entre el Estado y las comunidades autónomas la marca el art. 149.2 de la Cons-
municipio. Frente a la verticalidad, el nuevo criterio es la distribución de compe- titución, al señalar que: «Sin perjuicio de las competencias que puedan asumir las
tencias entre las diversas entidades. comunidades autónomas, el Estado considerará el servicio de la cultura como de-
1621 cuutuRA Y LIUDAD. SIANUAL DF. POLÍTICA CULTURA] MUNICIPAL
CUITCRA. ESTADO Y MUNICIPIO 1631

her y atribución esencial y facilitará la comunicación cultural entre las comuni-


Ocasionalmente, si las instituciones provinciales son, fruto de la particular co-
dades autónomas, de acuerdo con ellas».
y untura política, de distinto partido que el gobernante en el gobierno autónomo,
En este sentido, la Administración central y las Administraciones autonómicas
las Diputaciones se pueden intentar convertir en una especie de contrapoder a pe-
podrían llegar a ejercer las mismas funciones jurídicas sobre los mismos objetos
queña escala, aumentando su papel. Pero insistimos en que por lo general las Di-
culturales. No obstante, en la práctica, y salvo algunos conflictos al respecto, en
putaciones no ocupan un papel de primera línea en las políticas culturales.
los que el Tribunal Constitucional parece empeñarse en lo contrario, la tendencia
En este breve recorrido llegamos por último al terreno municipal. Terreno en el
es a que la intervención estatal en cada autonomía sea residual, no sobrepasando
que resulta francamente imposible enumerar los servicios que se han de prestar
en ningún caso las competencias explícitamente recogidas en la Constitución. Con
por ley de forma mínimamente sistemática. Como se señala en el propio preám-
mayor o menor detenimiento, todos los estatutos de autonomía recogen amplísi-
bulo de la citada Ley de Bases del Régimen Local, «[...] salvo algunas excepcio-
mas competencias que hacen de ellas, y no del Estado, el principal ámbito para la
nes, son raras las materias que en su integridad pueden atribuirse al exclusivo in-
política cultural, con las salvedades citadas en la Constitución. Y de hecho, en la
terés de las Corporaciones locales; lógicamente también son raras aquellas en las
práctica cotidiana, las comunidades autónomas no sólo gozan de una amplia ca-
que no existe interés local en juego 1...]».
pacidad legislativa, sino que son el principal agente al respecto.
El artículo 2.1. de dicha ley indica que, para que la autonomía de las entidades
El siguiente escalón para analizar es el provincial. Es el de las Diputaciones un
locales sea efectiva, debe asegurarse a los municipios
rol sin duda confuso, a medio camino entre Ayuntamientos y gobiernos autóno-
mos, en una tierra de nadie que a veces resulta difícil situar. La Ley 7/1985, de 2 [...I su derecho a intervenir en cuantos asuntos afecten directamente al círculo de sus intereses,
de abril, reguladora de las Bases de Régimen Local, determina en su artículo 36.1 atribuyéndoles las competencias que proceda en atención a las características de la actividad pú-
blica que se trate y a la capacidad de gestión de la Entidad local, de conformidad con los princi-
que les corresponden como competencias propias, además de las que se les pue-
pios de descentralización y de máxima proximidad de la gestión administrativa a los ciudadanos.
da atribuir desde instancias superiores, las siguientes:

Asimismo, según su artículo 25.1, el municipio, para la gestión de sus intereses


a11,a coordinación de los servicios municipales entre sí para la garantía de la prestación integral y y en el ámbito de sus competencias, puede promover toda clase de actividades y
adecuada a que se refiere el apartado a) del número 2 del artículo 31 [que establece como fin de la
provincia asegurar la prestación integral en su territorio de los servicios de competencia municipal].
prestar cuantos servicios públicos contribuyan a satisfacer las necesidades y aspi-
b)
La asistencia y la cooperación jurídica, económica y técnica a los Municipios, especialmente raciones de la comunidad vecinal.
los de menor capacidad económica y de gestión.
Para completar esta tremenda amplitud, el artículo 28 señala que «Los mu-
c)
La prestación de servicios públicos de carácter supramunicipal y, en su caso, supracomarcal.
d) nicipios pueden realizar actividades complementarias de las propias de otras
En general, el fomento y la administración de los intereses peculiares de la Provincia.
Administraciones públicas y, en particular, las relativas a la educación, la cultura,
la promoción de la mujer, la vivienda, la sanidad y la protección del medio am-
En términos generales, las provincias tienen un papel reducido en cultura y se biente».
limitan a acciones de soporte y coordinación supramunicipal y a la prestación di-
La concreción en competencias no es asunto fácil. El artículo 25.2 enumera
recta de servicios o infraestructuras cuyo coste o relevancia social escapa a las po-
aquéllas que el municipio ejercerá en todo caso, sin que ello implique de ninguna
sibilidades de cada Ayuntamiento. Pero no siempre es así. En algunos casos la par-
manera que hayan de entenderse corno exclusivas o ajenas a la legislación estatal
ticular legislación autonómica otorga a las Diputaciones un mayor papel. Es
o autonómica, y que incluyen patrimonio histórico-artístico, actividades o insta-
paradigmático a este respecto el caso vasco, con un importantísimo peso de los
laciones culturales y deportivas, ocupación del tiempo libre y turismo.
territorios históricos, destacando la capacidad recaudatoria de impuestos y de le-
Al traducir las competencias en servicios mínimos que todo municipio ha de
gislar sobre la misma. También los consejos y cabildos insulares gozan de un ni-
prestar, únicamente encontramos la obligatoriedad de disponer de biblioteca pú-
vel competencia! superior al de las Diputaciones del resto del Estado.
blica en Ayuntamientos de población superior a 5.000 habitantes (art. 26.1).
1641
CULTURA Y CIUDAD. MANUAL DE POLITICA CULTURAL MUNICIPAL
CULTURA.. ES VADO Y MUNICIPIO 1651

La lista de competencias y servicios no es cerrada, pudiendo aumentar o dis-


Figura 1.3. Distribución del gasto público en cultura
minuir. Los servicios mínimos pueden ser menos, dado que en peculiares circuns-
tancias los Ayuntamientos pueden solicitar la dispensa en su prestación (art. 26.2).
Y, por supuesto, se deja una puerta abierta a la posible delegación al municipio DIPUTA;; IONES 9 %

del ejercicio de competencias de otras Administraciones no citadas explícitamen-


te en la Ley de Bases (art. 27.1).
A la vista de este pequeño repaso parece bastante obvio que el panorama com-
petencia! es muy indeterminado y está en función de la articulación en el día a día
entre los distintos escalones de la Administración.
A priori puede pensarse que esta indeterminación es positiva, puesto que todos
los estamentos tienen la potestad de intervenir. Pero esta situación puede provo-
car graves problemas. Por ejemplo, una posible duplicidad o solapamiento de pro-
gramas entre los distintos organismos, un enfrentamiento institucional, una com-
petencia sin sentido entre las distintas instancias de la Administración.
Ministerio de Cultura t! 99.5a; Elaboración propia
Otro posible problema es que el todos pueden todo se transforme en un
nadie
se compromete a nada, situación en la que cada organismo haga dejación de sus
dia estatal nos indica que, tal como vemos en la figura 1.3, de todo el dinero pú-
responsabilidades descargándolas sobre los demás. Especialmente en la legislación
blico en cultura los Ayuntamientos aportan casi la mitad.
municipal, la amplitud de los servicios culturales posibles es tan clara como su es-
Sería absolutamente imprescindible, por tanto, acotar este maremagno compe-
casa obligatoriedad. Hasta la fecha, las corporaciones locales democráticas han
tencial.
sido motor del desarrollo cultural en el Estado y han asumido sin complejos esas
competencias abiertas. En los años ochenta, la necesidad de romper con el régi-
3.4. CULTURA Y BUROCRACIA
men anterior y demostrar una mejor gestión obligó a los municipios a multiplicar
sus iniciativas en todos los terrenos, configurando un modelo centrado en la pres-
Las potencialidades y limitaciones del municipio para la acción cultural dependen
tación de servicios y la cercanía a la población, modelo del que los servicios cul-
de más factores que el exclusivamente legal. Nos interesa estudiar especialmente
turales son el mejor escaparate. Pero puede ocurrir perfectamente que, en una co-
el funcionamiento interno, la peculiar manera de hacer de la Administración pú-
yuntura de crisis económica y de recorte presupuestario, los municipios se desentiendan
blica. Es fundamental caer en la cuenta de que la acción cultural de un Ayunta-
de dichos servicios. Si ya resulta difícil exigir legalmente el cumplimiento de los
miento es distinta de la que podríamos realizar desde una empresa privada o des-
servicios mínimos, qué decir de aquéllos que dependen exclusivamente de la vo-
luntad política de los gobernantes. de el voluntariado. La Administración reúne ciertas peculiaridades que es preciso
conocer. Peculiaridades que no son especialmente adecuadas para la prestación de
En cualquier caso el problema fundamental hoy por hoy es que los municipios
servicios socioculturales.
asumen una amplia gama de servicios culturales no ya más allá de su obligación
Uno de los problemas estructurales a los que se enfrenta el municipio, y en gene-
legal, sino sobre todo más allá de sus posibilidades presupuestarias, y que cubren
ral cualquier Administración, es la inadecuación de su funcionamiento burocrático
huecos que quizá deberían corresponder a otras instituciones. Es urgente definir
para la tarea de prestación de servicios. Las burocracias públicas se encuentran con
cuál es el ámbito más apropiado para cada servicio, definir un mapa cultural y
el reto, para muchos insoluble, de tener que hacer frente a nuevas demandas de servi-
aclarar las obligaciones de cada Administración. Bajando a la realidad cotidiana,
cios (sociales, culturales, educativos, de desarrollo económico) desde una estructu-
y aunque las realidades pueden variar mucho por comunidades autónomas, la me-
ra y una cultura organizativa profundamente ancladas en el pasado e incapaces de
[661 CULTURA Y CIUDAD. MANUAL DE POLÍTICA CULTURAL. MUNICIPAL
- - CULTURA. ESTADO Y MUNICIPIO [67]

asumir el cambio. Es un hecho común criticar la incapacidad de las Administracio-


El funcionario, por su parte, también tiene un margen muy estrecho de ac-
nes para gestionar racionalmente los servicios que la sociedad les demanda.
ción. Son los procedimientos los que terminan por amoldar al funcionario,
El modelo burocrático aplicado a la Administración pública se caracteriza por
para que a su vez éste haga pasar por el aro del reglamento a la población,
(Obregon y Vilalta, 1994; Prats, 1989; Mayntz, 1985):
cuando debería ser al revés.
— Hegemonía del principio de legalidad. Lo que importa es la legitimidad for-
Las mejoras de eficacia se pretenden conseguir reforzando la formalización
mal, basada en el seguimiento de los trámites necesarios y el cumplimiento
del trabajo mediante reglamentaciones y regulaciones internas, lo que com-
escrupuloso de la norma.
plica todavía más el trabajo.
— Dependencia política. Las tareas son encomendadas desde fuera y no pueden
— Autonomización. La necesidad de disponer de un aparato ejecutivo y admi-
ser modificadas por iniciativa propia, aun en el caso en que su ejecución se
nistrativo que evite las hipotéticas arbitrariedades y favoritismos del poder po-
prevea cara o ineficaz. En realidad, esto no ha de verse como defecto, sino co-
lítico conlleva la excesiva autonomización. Se limita la legitimitad de la deci-
mo hecho sustancial al sistema que debería servir para garantizar su funcio-
sión política al ejercicio de la potestad normativa y la Administración se
namiento democrático, si bien en la práctica genera numerosas disfunciones.
independiza. Lo que debería ser un medio más o menos neutral para cumplir
— No se ofertan los servicios en el mercado. Normalmente, no se persiguen
la voluntad surgida del poder político se convierte en instrumento de poder
objetivos económicos y no se perciben los ingresos directamente de los clien- propio.
tes, lo que supone la independencia respecto del éxito en el mercado. La nor-
ma preocupa por encima de la eficacia, eficiencia y calidad de los servicios La gestión de una institución pública es sin duda complicada, fundamentalmente
prestados, puesto que la pervivencia de los mismos no depende del éxito ob- porque se trata de un ámbito en el que juegan tres actores distintos cuyos intere-
tenido.
ses es necesario conjugar: políticos, técnicos y ciudadanos.
— Tendencia al crecimiento ilimitado. Tendencia que obedece a la preocupa-
Desde un esquema teórico el estamento técnico rinde cuentas al político y éste
ción más por el aseguramiento de su existencia que por el cumplimiento de
lo hace ante los electores. Los políticos parten de la legitimidad que les otorgan
los objetivos.
las urnas, el personal técnico aporta herramientas científicas y de gestión y los ciu-
— Impersonalidad. El trabajo se divide en trámites que se ejecutan de acuerdo
dadanos, clientes de los servicios prestados, tienen en su mano el cambio de go-
a unas normas preestablecidas. La capacidad de contribución del trabaja-
bernantes a través de las consultas electorales. Sobre el papel puede parecer un
dor es bastante limitada.
sistema que se autorregula.
— Distanciamiento de la ciudadanía.
La ciudadanía es concebida como un ad- Sin embargo, la articulación de las dinámicas de estos tres actores resulta com-
ministrado pasivo, ignorando sus opiniones.
plicada. Cada uno tiene contradicciones derivadas de su propia racionalidad y de
— Jerarquización. Cada trabajador tiene una determinada competencia, nor-
su relación con los otros dos agentes.
malmente acotada en extremo, respondiendo de ella ante un superior. Existe Veamos algunos ejemplos de los problemas que plantea cada agente, especial-
una nula tradición de trabajo en equipo y de responsabilidades compartidas. mente perceptibles en el campo de la política cultural.
— Permanencia indefinida en el cargo y automatismo en la progresión (ascen-
El estamento político tiene encomendada la defensa de un determinado proyec-
so) funcionarial. Lo cual empuja al conformismo, la rutina y la despreocu-
to ideológico. Es razonable que trate de operativizarlo en el presente y de garanti-
pación por la calidad y rendimiento del trabajo, que no tiene que ver con la zar su continuidad en el futuro. Que persiga rentabilidad política es, por tanto, al-
posición de cada uno en la estructura. No importa hacerlo bien o mal.
go natural. Pero la defensa del proyecto puede transformarse en un mero interés
— Rígida organización. La Administración dispone de unos procedimientos
pragmático en mantener la poltrona, transformación más fácil de lo que parece si
propios y autónomos, unas reglas de juego opacas que los ciudadanos a me-
tenemos en cuenta la actual crisis del modelo de partidos, convertidos en una sim-
nudo no conocen y, por supuesto, no pueden cambiar.
ple máquina electoral que funciona en términos de mercado político (Offe, 1988).
1681 CULTURA Y CIUDAD. MANUAL DE POLITICA CULTURAL MUNICIPAL
CULTURA. ESTADO Y MUNICIPIO [69]

La naturaleza de las contiendas electorales, prácticamente continuas, produce pequeño que sea, para gestionar sus asuntos con su peculiar marca y con mayor o
un interés por el corto plazo y por la imagen. Los programas culturales son espe-
menor agilidad. Escudarse en que lo dicta el procedimiento no es patente de corso pa-
cialmente aptos para esta labor de imagen, siendo frecuente que la búsqueda de ra todo, no coloca al técnico por encima del bien y del mal. Aunque saber que los
rentabilidad electoral anule por completo la búsqueda de rentabilidad social que servicios que se prestan no dependen directamente de su éxito o fracaso, sino que tie-
debiera ser su eje central.
en garantizada su existencia se haga lo que se haga, o ser consciente de que los po-
n
El estamento político, una vez definidas las líneas de intervención, debería ser invisi- líticos pasan y los técnicos permanecen es la salvaguarda de mucho caradura.
ble en la gestión diaria. Por el contrario, no son pocos los gobernantes empeñados de Para algunos técnicos, los políticos son efímeros. Para otros, los problemas exi-
forma ostentosa en programar y gestionar hasta el último detalle, no consiguiendo gen únicamente soluciones científicas que, por su complejidad, únicamente han
más que una inadecuada imagen de politización e instrumentalización de la cultura.
de estar en sus manos.
El hecho de que muchos concejales sean liberados, profesionales de la política, les Los ciudadanos también pueden ser una fuente de problemas para el personal
lleva a frecuentes extralimitaciones, en un afán por demostrar la utilidad de su suel- técnico. Unos, porque desconocen el procedimiento y, en consecuencia, molestan.
do. Son muchos los que juegan a técnicos, asumiendo directamente la labor de la Otros, porque exigen participar, lo cual puede implicar salirse del procedimiento
programación cultural, determinando la oferta o atendiendo a sus particulares gus- o interferir en las labores propias del funcionario.
tos, <1...j desviando los dineros públicos hacia las afinidades personales o políticas,
En última instancia no está de más recordar el conocido Principio de Peter (Pe-
patrimonializando el presupuesto de todos los ciudadanos» (Ortiz, 1993, 33). ter, 1986) según el cual en una jerarquía, todo empleado tiende a ascender hasta
En su relación con la ciudadanía, dos son las disfunciones más habituales en las su nivel de incompetencia.
que incurre la clase política. La primera, una tremenda desconfianza hacia los colec- Para finalizar, la ciudadanía también puede producir algunas disfunciones en el
tivos organizados, un recelo a la participación, defendiendo la exclusividad de la de- funcionamiento de la Administración local. Respecto a la persona particular, una
mocracia representativa, criticando la legitimidad de las asociaciones y olvidando que cuestión es exigir unos servicios y otra concebir la Administración como una gran
la participación es, entre otras cosas, un derecho. La segunda es el clientelismo, la madre encargada de solucionar todos y cada uno de los problemas, haciendo de-
búsqueda de un mercado electoral mediante la concesión de prebendas y favores. jación del propio grado de responsabilidad. El Ayuntamiento puede tener la obli-
Por su parte, hablar de las disfunciones del personal técnico sería repetir los de- gación legal y moral de organizar servicios culturales, pero eso no implica que ha-
fectos de la estructura burocrática, lo que no vamos a hacer. Únicamente quere- ya de ocuparse de entretener a la carta a todos los ciudadanos aburridos.
mos recalcar uno de los aspectos que más inciden en el día a día de la política cul- Respecto a la ciudadanía organizada (las asociaciones), una cuestión es la legí-
tural: la lentitud del procedimiento administrativo, frente a la naturaleza dinámica tima defensa de los intereses colectivos y otra los grupos de presión de intereses
del hecho cultural. La lentitud es en parte necesaria, puesto que garantiza la trans- corporativos. Sin olvidar las que caen en el clientelismo o en una casi completa
parencia y el control de unos recursos que son de toda la población. Pero a me- dependencia institucional, o las que juegan a la oposición política, con objetivos
nudo ocurre que el método se sitúa por encima del problema. Si el procedimien- electorales encubiertos.
to se sacraliza es el personal técnico y, sobre todo, la ciudadanía y sus demandas, En la Administración nos encontramos, por tanto, con un modelo disfuncional,
los que terminan adaptándose a él y no al contrario. cuyos valores chocan a menudo con los valores democráticos y que por encima
Evidentemente este problema y otros similares son cuestiones de estructura, que es- de todo no se adapta a la realidad actual. Por ello es imprescindible reformarla
capan a la voluntad individual de.los técnicos. Pero no todo puede achacarse al sis- profundamente. En el ámbito local, la organización municipal, más que ninguna
tema. Mientras unos trabajadores culturales se centran en su papel, desde un posi-
otra, ha de dar el salto desde el municipio de la burocracia al municipio de servi-
cionamiento profesional, otros se deslizan hacia el corporativismo y la tecnocracia. cios desde los ciudadanos, «1..1 on el més important son les necessitats del ciuta-
La aplicación del procedimiento administrativo no es neutral, por mucho que así se dans y no les opinions del polítics o el soroll organitzatiu deis treballadors
pretenda aparentar, y todo funcionario dispone de un cierto margen de maniobra, por (Puig, 1995 b, 18 i.
701
CULTURA Y CIUDAD. MANUAL DF. POLÍTICA CULTURAL MUNICIPAL
CULTURA, ESTADO Y MUNICIPIO [711

Dos son los pilares de esta reforma de la Administración: introducir elementos


. EVOLUCIÓN HISTÓRICA DF LA POLÍTICA CULTURAL MUNICIPAL (1979 - 2000)
de eficacia administrativa y profundizar la gestión democrática, corrigiendo los
dos grandes problemas de la burocracia. En primer lugar, en la Administración
3.5.1. Una historia muy reciente. I.a transición democrática
han de introducirse medidas de gerencia empresarial. Sabiendo que no todo es es-
trictamente aplicable, ni mucho menos. Se habla de una
gerencia pública, resul- La historia de la política cultural en el Estado español, y más en el ámbito muni-
tado de aplicar la visión empresarial a la gestión de la Administración pública, te-
cipal, está sin hacer, por lo que apenas apuntaremos algunas pistas respecto al pa-
niendo en cuenta las circunstancias especiales que se dan en estas organizaciones.
sado más inmediato.
Medidas de racionalización y reestructuración (descentralización territorial y fun-
En cuanto eslabón de la Administración más cercano a la ciudadanía, los Ayun-
cional, adecuación competencia!, medidas para mejorar la eficacia y para agilizar
tamientos juegan en el Estado español un importante papel en la prestación de
la tramitación administrativa, introducción de una perspectiva de calidad del servi-
servicios de todo tipo, incluidos los culturales. La actual concepción de la acción
cio al ciudadano, análisis de costes...); mejora de la gestión de recursos humanos
cultural como un servicio público más que la Administración ha de tomar en con-
(reforzamiento de los mecanismos de promoción, cultura de la innovación, etc.),
sideración —sin que ello implique negar el papel de la iniciativa privada y social—
y, en general, la introducción de fuerzas de mercado hasta donde sea posible son
las principales líneas de avance al respecto. no se entendería sin la labor desarrollada desde los municipios.
No obstante, esta intervención decidida y a veces pionera de los Ayuntamien-
La reforma de la Administración va no se soluciona concibiéndola como un asun-
tos es relativamente reciente. Son las primeras corporaciones democráticas surgi-
to interno, arreglable con un cambio normativo o de organigramas. Ha de ponerse
das después del franquismo en 1979 las que ponen en marcha una política cultu-
el acento en las demandas externas, en los cambios que se han de introducir para
ral digna de tal nombre. Aunque evidentemente con anterioridad a este último
que se satisfagan las exigencias del entorno. El énfasis se ha de trasladar de los ele-
mentos tangibles (estructuras y período de nuestra historia los Ayuntamientos habían realizado diversas tareas en
procedimientos) a los intangibles (valores, misiones, este ámbito, «[...] difícilmente puede hablarse de algo semejante a políticas de in-
recursos humanos, estilos de liderazgo). Siempre pensando en las personas a las que
tervención social y cultural con anterioridad a lo que conocemos como transición
se sirve, porque la Administración no es un fin, sino un medio.
democrática» (Miralles, 1992, 14).
Todo esto está muy bien siempre que se incorpore otro eje complementario de
Sin embargo, no haríamos justicia a la historia si no mencionásemos la labor
reforma: la gestión democrática. No podemos caer en un exceso de optimismo:
de la sociedad civil en el ámbito sociocultural local en los oscuros años de finales
las medidas anteriores pueden convertirse en una neoburocracia que, a pesar de
del franquismo y la transición a la democracia.
sus ventajas, suponga una nueva autonomización del aparato administrativo si no
Poco a poco van apareciendo durante el franquismo focos de resistencia política,
se introducen elementos correctores. La aplicación de técnicas empresariales a la
que son titubeantes durante los años sesenta y se hacen fuertes en los setenta, convir-
Administración, como hemos recalcado, ha de tener en cuenta sus especificida-
tiéndose en un elemento importante que contribuye a forzar la transición a la demo-
des, y una de las principales es que la Administración no se entiende sin sus re-
cracia. En los años setenta vivimos una separación radical entre Estado y sociedad ci-
ferentes políticos y sociales. La perspectiva de atención al cliente es fundamental,
vil, caracterizándose esta última por la existencia de un fuerte entramado asociativo
pero no puede convertirse en mero clientelismo. La gerencia resuelve problemas
en cada pueblo y barrio, que incide en el mantenimiento de la conciencia nacional de
de eficacia, pero no democratiza. La apuesta por la economía y la eficacia no pue-
las nacionalidades históricas y en canalizar la oposición política a la dictadura (Pérez-
de dejar de lado valores como la igualdad, la justicia o la participación, ni situar
Agote, 1984, 1987; Gurruchaga, 1985). Este entramado trabaja en la reconstrucción
al sector público fuera de control. Es fundamental la recuperación de la ciudada-
de una cultura popular opuesta a la oficial. La actuación de las asociaciones de veci-
nía. Apostamos, más que por una nueva cultura gerencia! en exclusiva, por una
nos, las asociaciones de educación en el tiempo libre y otros muchos colectivos del
nueva cultura política que impida el dominio de una casta de tecnócratas y que
movimiento ciudadano (grupos de danza, de montaña, de teatro, de cultura popular,
sea capaz de incorporar a políticos, técnicos y ciudadanos.
antinucleares, etc.) forman parte de la historia de la ASC: local en el Estado español.
(721
CUI'LLIRA Y CIUDAD. MANUAL DE POLiTICA CUL EURAL MUNICIPAL
CULTURA, ESTADO Y MUNICIPIO
1731
Pero además de interés político, esta intervención organizada de la sociedad civil
tiene importantes consecuencias para la futura política cultural municipal. Para empe- se lleva a cabo tanto desde las propias áreas de cultura como desde departamentos
zar, los Ayuntamientos sienten por primera vez con fuerza la presión de la ciudada- que, si bien nacen unidos, van adquiriendo progresivamente independencia: mujer,
nía en demanda de servicios, demanda que si bien inicialmente se centra en aspectos juventud o deportes. Destaca la política de juventud, por su mayor relación con la
urbanísticos, posteriormente abarca también los culturales. En segundo lugar se ex- cultural. Casas infantiles de tiempo libre, casas de juventud, colonias y una amplia
gama de actividades de dinamización cultural centran la oferta municipal al res-
tiende entre la población el interés por la cultura, aunque teñido de objetivos políti-
cos. Y en tercer lugar las asociaciones sirven para forjar cuadros dirigentes con sen- pecto, siendo destacables las experiencias de Murcia, Zaragoza y Barcelona.
Animación sociocultural es el término emblemático a nivel teórico, y dominando
sibilidad y experiencia que en muchos casos pasan a ocupar cargos de responsabilidad
los enfoques latinoamericanos de ésta sobre los francófonos. Al menos en los planteamien-
en la Administración cultural de los inminentes Ayuntamientos democráticos.
Las primeras elecciones democráticas de 1979 suponen el arranque de una de- tos, el enfoque social y educativo y las políticas de nivelación del disfrute cultural se
cidida intervención municipal en terrenos descuidados hasta entonces: educación, imponen a Lis artísticas. En realidad, nos atreveríamos a afirmar que la ?,Sc: fue el pa-
radigma triunfante por defecto, por ausencia de otros modelos teóricos alternativos.
cultura, servicios sociales... Hay que recuperar el tiempo perdido durante el fran-
quismo, iniciándose la carrera, casi podríamos decir el Entre la primera y la segunda legislatura los Ayuntamientos culminan el proceso
sprint, por tejer redes nor-
malizadas de servicios que nos fueran acercando a la deseable media europea. de institucionalización de sus departamentos culturales o socioculturales. En la se-
Por contraste con el régimen anterior la oferta de servicios y la cercanía al ciu- gunda legislatura, y aunque otras áreas consuman mucho más presupuesto, la políti-
dadano se convierten en el nuevo eje de la Administración por construir. I,a in- ca juvenil es la estrella en lo que a imagen se refiere, sobre todo por el empuje que su-
tervención sociocultural es la imagen de marca de los nuevos poderes locales, con- pone la celebración del Año Internacional de la Juventud en 1985, planteándose de
tribuyendo de manera fundamental para su legitimación. modo teórico el paso desde una acción restringida al ámbito del tiempo libre a una
Desde aquel arranque podemos distinguir tres etapas diferenciadas en la acción necesaria intervención global que abarque todas las facetas de la vida del joven.
municipal: la primera, de mayor énfasis sociocultural ; Durante esta etapa destaca que los técnicos, muchos de ellos procedentes del
la siguiente, más orientada
hacia el arte y el espectáculo, y la última, marcada por la sombra de la crisis fis- mundo asociativo, gozan de bastante autonomía respecto al estamento político,
cal de la Administración. El momento) actual, como comentaremos, es de cierto incluso cayendo en la invasión de su terreno, puesto que a veces intentan marcar
estancamiento aunque parece que lo peor ya ha pasado. las líneas políticas. Por otra parte, los técnicos culturales y en general los del ám-
bito de los servicios chocan con un anquilosado funcionamiento administrativo,
.3.5.2. Primera etapa: ASC más centrado en el procedimiento (la burocracia) que en los fines y los resultados.
Se reclama la reforma administrativa global, y en lo cotidiano las soluciones prác-
Según este esquema la primera y segunda legislaturas (1979 a 1987) suponen un ticas son diversas: se bordea, cuando no se salta, la encorsetada legalidad; se ex-
esfuerzo importante e innovador. La preocupación sociocultural de los Ayunta- ploran vías para aumentar la agilidad y la participación a través de patronatos y
mientos se traduce en la creación de servicios en barrios, equipamientos por tra- contratos de prestación de servicios, etc.
mas de edades, centros culturales polivalentes, ayudas económicas y de infraes- El mundo asociativo contempla los nuevos Ayuntamientos con una mezcla de
tructura a colectivos culturales, potenciación de la fiesta y la recuperación de la ilusión y desconfianza. En los colectivos se produce un reajuste. Las preocupa-
calle... (Puig, 1988). ciones urbanísticas, reivindicación monotemática hasta entonces, se amplían a
Democratización, transparencia y, sobre todo, normalización son las líneas cla- otros campos. Y al Ayuntamiento ya no se va solamente a protestar, también se
ves del período. acude a recibir servicios.
Se inicia la construcción del aparato administrativo local: concejalías, unidades El balance de esta época arroja luces y sombras. 1.a principal luz, sin lugar a
administrativas autónomas, presupuestos independientes... La acción sociocultural dudas, es la explosión de actividad cultural y los intentos de democratizar la cul-
tura y abrir nuevos cauces de participación. Cabe, no obstante, señalar diversas
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CULTURA Y CIUDAD. MANUAL DE POLiTICA CULTURAL MUNICIPAL
CULTURA, ESTADO Y MUNICIPIO 1751

sombras, fruto de la coyuntura histórica. Para empezar subrayaríamos que quizá


La experiencia de «gestión» indujo a los municipios (principales clientes de la «animación») a
se cayó en un excesivo activismo, una alocada carrera más preocupada por poner plantearse su trabajo cultural de forma necesariamente más discriminada; surgieron los problemas
en marcha todos los servicios posibles que por pensar detenidamente para qué ser- de relaciones con las asociaciones culturales y el voluntariado, la creación y mantenimiento de equi-
vía cada uno. La inexperiencia en la gestión, unida a la herencia de unas estruc- pamientos, la programación de espectáculos profesionales, el replanteamiento de la política de pa-
trimonio, el apoyo a proyectos creativos en una gran variedad de disciplinas incluyendo las audio-
turas burocráticas anquilosadas, llevó al fracaso a muchos proyectos. Asimismo,
visuales...
tal como hemos manifestado, la ausencia de modelos de intervención se suplió En otro orden de cosas, los Ayuntamientos tuvieron que tratar a escalas profesionales con los
con una referencia universal a la animación, viniese o no a cuento. medios de comunicación, los promotores turísticos, los agentes de espectáculos, arquitectos, urba-
nistas, artistas y, naturalmente, con una amplia variedad de interlocutores en las Administraciones,
Por otra parte se constata que conseguir resultados no es tan fácil como se pre-
incluidas las internacionales.
veía. Muchos caen en la desilusión al comprobar que la ciudadanía hace oídos Para enfrentarse a esas nuevas tareas, el bagaje teórico de la «animación» se hizo insuficiente [...l
sordos a las propuestas de democratización y democracia cultural. Es especial- En conjunto, la intervención cultural de servicio público ha dejado de plantearse primordial-
mente relevante el efecto Mateo (Merton, 1977): los principales usuarios de los mente problemas socioculturales comunitarios y ha pasado a abordar el conjunto de responsabili-
dades culturales sobre cuatro grandes ejes: cultura y territorio, cultura y economía, cultura y co-
servicios culturales son aquellos segmentos de la población de mayor nivel eco-
municación y cultura y producción artística (Delgado, 1988, 16-17).
nómico y cultural, que precisamente menos necesitarían de la acción estatal para
satisfacer sus necesidades al respecto.
En este cambio de paradigma influye no solamente la propia voluntad de los
Otra consecuencia negativa de especial relieve vino dada por el excesivo pro-
municipios, sino también el cambio social y de hábitos culturales entre la pobla-
tagonismo de la Administración: la desactivación del movimiento asociativo. Pues-
ción. Las posiciones de transformación social se reducen, y las demandas cultu-
to que las instituciones asumen la prestación de servicios, el papel reivindicativo
rales son mucho más amplias. Los ciudadanos se olvidan de la participación y
de muchos colectivos desaparece. El citado traspaso de cuadros de las asociacio-
tienden a adoptar una actitud de clientes hacia los servicios socioculturales.
nes a la Administración, la dependencia y el clientelismo que va creando el siste-
Ya no vale todo, ni de cualquier manera. Los políticos y la ciudadanía demandan
ma de subvenciones y, por qué no indicarlo, una cierta desconfianza de las insti-
al personal técnico calidad, y no solamente cantidad. El bagaje acumulado per-
tuciones ante el movimiento ciudadano producen una situación de crisis.
mite ir aprendiendo de los errores y mejorar la profesionalización, a menudo de
forma autodidacta. Se reflexiona sobre la acción, y a la preocupación por el qué
3.5.3. Segunda etapa: gestión cultural
se suma la del cómo, poniendo el acento en las formas de gestión, la comunica-
ción e imagen del producto, la calidad en la prestación de los servicios, etc.
A partir de 1987 se produce en el Estado español una inflexión que da pie a un
Por contraste con la etapa anterior, el estamento político adquiere mucho ma-
cambio de panorama. Por la experiencia acumulada, los nuevos problemas a los
yor peso y el profesional pasa a un necesario segundo plano, si bien son ahora al-
que se han de hacer frente, la evaluación crítica de la etapa anterior, etc., los Ayun-
gunos concejales los que interfieren en su campo, intentando ejercer de progra-
tamientos giran hacia una política más regida por criterios de gestión y donde los
madores.
programas culturales ponen el acento en desmarcarse de sus antiguos compañe-
ros de viaje (los enfoques social, educativo o de tiempo libre). La burocracia gana su particular batalla. Se renuncia a la ilusoria reivindica-
ción de transformación total de la Administración y cada cual busca su acomodo
La ASC experimenta una crisis generalizada (Ventosa, 1993): ideológica (la ASC
en el aparato, intentando aprovechar sus resquicios para trabajar con cierta dig-
no es la panacea, no responde a la realidad social y la administración no es el me-
nidad y eficacia. Se comprueba que no existen soluciones milagrosas, y que los
jor lugar para implementarla), metodológica (su amplio aparato ideológico no se
patronatos y fórmulas afines tampoco lo son.
acompaña de herramientas operativas) y práctica (por su escasez de resultados).
Al igual que en la etapa anterior, la mejora general que supone una mayor pro-
Por todo ello el paradigma sociocultural parece entrar en letargo y se sustituye
por la gestión cultural. fesionalidad de la intervención coexiste con aspectos más criticables. Fi principal
es la desaforada tendencia a los fuegos de artificio. Pasamos a la hegemonía del
1761
CULTURA Y CIUDAD. MANUAL DE POLITICA
cuurimm. MUNICIPAL
CUI TORA, EVIADO Y MUNICIPIO
[77l
arte y la comunicación, la espectacularizació - - - -

n de las acciones culturales (Gómez


de la Iglesia y Pérez Martín, 1992). Vivimos un período de cer ninguna demanda que la oposición pueda enarbolar como bandera en las si-
monumentalización de
la cultura, de aparente conversión de las masas al arte, merced al influjo de los guientes elecciones... El gasto se dispara sin ningún miramiento, concibiéndose a
medios de comunicación, de colas impensables para asistir a un concierto o una la Administración como un saco sin fondo.
exposición tocadas por la gracia de la moda, de divismo de los artistas, de hono- El referente simbólico de esta etapa es la moda de los macroproyectos emble-
rarios desmesurados..., una etapa donde todo ha de ser grande, vanguardista, es- máticos en el ámbito estatal, con el horizonte mítico de 1992: Capitalidad Cul-
pectacular. En numerosos casos parece desatarse una guerra por ver quién con- tural de Madrid, Olimpiadas en Barcelona, Exposición Universal en Sevilla..., pro-
trata a los cantantes más de moda, acoge las exposiciones más rompedoras o tiene yectos que se empiezan a preparar a partir de 1987.
la idea más original. Es cierto que ello incentiva el mercado, pero también lo es
que dispara el gasto cultural, distorsiona la industria del espectáculo (elevando 3.5.4. Tercera etapa: recesión económica
los honorarios e impidiendo la iniciativa privada) y prioriza los proyectos a cor-
to plazo (aquéllos que puedan reunir un mayor número de asistentes o tener un El panorama de los años noventa ha sido incierto. El triunfo de la gestión coinci-
mayor impacto en los medios). La insistencia en la gestión en sí misma desvía en de con una situación de crisis económica y la consiguiente amenaza de recortes
exceso la atención de los objetivos a los que se debería encaminar. presupuestarios en los servicios culturales municipales. La euforia del 92 da paso
Este cambio es enteligible en la medida en que la época anterior; como correspon- a la resaca y a la comprobación de que resulta urgente apretarse el cinturón. Mu-
de a un momento inicial de las políticas, deja una estructura en marcha pero esca- chos de los equipamientos puestos en marcha en las etapas anteriores generan un
sos resultados tangibles en el corto plazo. Por un movimiento de reflujo, en esta gasto corriente imposible de asumir, colocándolos al borde del cierre o con las ma-
segunda etapa se prima el impacto inmediato. Llenamos los actos y tenemos éxi- nos atadas por unos presupuestos que dan justo para abrir sus puertas, pero no
to, pero a golpe de efectismo y talonario. para dotarlos de contenido real. Los municipios privatizan parte de sus servicios
Aspecto criticable ya reiterado es el arrinconamiento excesivo del paradigma y, sobre todo, cierran la puerta a nuevos proyectos. En la Teoría no hay cambio
de ASC,
tan exagerado como su anterior encumbramiento. de paradigma, y precisamente va a ser a partir de esta etapa cuando se va com
Es importante resaltar que, desde el advenimiento de la democracia, se vive una probando la eficacia y limitaciones de la gestión. Es en las vacas flacas y no en las
etapa ascendente en lo que a volumen de gasto cultural se refiere, hecho sin pa- vacas gordas donde hay que demostrar mayor eficacia, porque gastar es cierta-
rangón en Europa (salvo quizás en Francia), donde los gobiernos han empezado mente fácil, infinitamente más fácil que gestionar unos recursos reducidos.
hace tiempo a limitar sus servicios socioculturales. Común a las dos etapas cita- Respecto al personal técnico, se cierra el grifo a nuevas contrataciones, con lo
das hasta ahora es el aumento en cascada del volumen de servicios culturales mu- cual un modelo que todos creíamos coyuntural, el de contar con una única per-
nicipales. A nuestro juicio, al obvio motivo de compensar el déficit franquista se sona por municipio (o con un equipo a todas luces reducido en Ayuntamientos
une el cada vez más perceptible valor simbólico y político de la cultura. En un te- mayores) se convierte en definitivo. Asistimos al auge de las empresas de presta-
rreno como el local, donde el contacto y la presión de la ciudadanía al estamen- ción de servicios. El mercado se reajusta, poniendo los honorarios en su sitio, si
to político es infinitamente mayor que en cualquier otro escalón administrativo, bien es cierto que a veces la bajada presupuestaria pública no se produce a costa
cuesta mucho decir que no. Más aún en lo que se refiere a demandas culturales, del beneficio empresarial, sino de las malas condiciones laborales de los empleados
cuya satisfacción tiene una amplia capacidad de legitimación, y donde los servi- de las empresas privadas. La prestación externa de servicios no es, como antes,
cios públicos satisfacen necesidades, pero también las incentivan, en una espiral una forma de agilizar gestión, sino un recurso ineludible para abaratar costes. Los
de crecimiento ilimitado. El resultado es la técnicos se limitan a elaborar pliegos de condiciones.
inflación de proyectos, la tentación de
abarcarlo todo, de disponer de un teatro aunque exista otro en el pueblo de al la- Desaparece la gratuidad de los actos culturales y se aplican precios públicos,
do, de programar cine aunque existan salas comerciales, de no dejar sin satisfa- con finalidad no meramente recaudatoria, sino también con el objetivo de reva-
lorizar los actos culturales ante los ojos de la población. Ello es positivo, aunque
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_ CULTURA. ESTADO Y MUNICIPIO
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puede dejar fuera a determinadas capas de la población y reforzar el citado
to Mateo, efec- 4. El decálogo de la política cultural municipal
al crear un peculiar clientelismo que satisface a ambas partes: a unas
personas con cierta posición que se entretienen con unas propuestas públicas de
su gusto y a una Administración que recauda y ve aceptadas sus propuestas. Una vez analizada la cultura, el papel del Estado y del municipio, llega el momento
Curiosamente, la crisis del Estado del bienestar se intenta resolver con alusio- de sintetizar. Con anterioridad hemos expuesto nuestro particular modelo de po-
nes a la iniciativa social y la participación privada que parecerían más propias de lítica cultural en términos muy globales, referidos a la Administración en general.
la animación. Se habla de un modelo de Estado relacional A continuación trataremos de adecuarlo al marco municipal.
que, más que máquina
de ofertar servicios en constante crecimiento y como agente único, se concibe co- Se trata de exponer las grandes metas y sus consiguientes objetivos generales,
mo un dinamizador de otros agentes en juego. que alumbrarán los programas concretos de actuación que presentaremos poste-
El proceso histórico vivido en el Estado hace, en su particular riormente. Es fundamental que toda política cultural tenga una unidad interna,
sprint, un reco-
rrido inverso que el vivido en la Europa occidental, donde se comienza por polí- un hilo conductor, un planteamiento general que, al margen de que se comparta
ticas centradas en el mecenazgo y el patrimonio, se aborda a continuación la de- o no, sea al menos explícito y reconocible. Consideramos que las actividades in-
conexas, la acción por la acción o los programas con agenda oculta no son posi-
mocratización cultural y se evoluciona hacia el paradigma de la participación
(Miralles, 1997). tivos en las políticas culturales.
A nuestro juicio el ámbito al que más propiamente correspondería esta expli-
3.5.5. La política cultural en el nuevo siglo citación de modelos sería el de los responsables políticos municipales, evidente-
mente contando con la asesoría y valoración del equipo técnico e intentando con-
sensuarlo con las asociaciones culturales locales.
¿Cómo podríamos definir el panorama actual? En términos generales, después de
la caída en picado posterior al 92, desde finales de los años noventa y más clara- Aunque nos movemos en un terreno general y por tanto ambiguo, no identifi-
mente en este principio de siglo se percibe ya una cierta recuperación presupues- camos esta exposición con una mera declaración de principios de usar y tirar, que
taria, si bien la situación general es de contención del gasto y el reto es poder cre- se archiva en el cajón tan pronto como se termina de elaborar. Estamos pensan-
cer sin aumentar excesivamente los costes. De todas maneras las situaciones son do en una fijación de metas que bien podría corresponder a una de las fases de la
bastante diferentes por comunidades autónomas. planificación estratégica, tal como observamos en la figura 1.4. de la página si-
guiente.
Vivimos un momento de cierto estancamiento y es difícil poder adivinar por
dónde van a tirar las políticas. Tal como comentamos al presentar los modelos te-
óricos, una forma de salir de la crisis ha sido, paradójicamente, reforzar la inver- He aquí nuestro decálogo para la acción cultural de un Ayuntamiento de ta-
maño mediano.
sión en cultura, al menos en lo referido a proyectos emblemáticos. Especialmen-
te relevante es la apertura del Museo Guggenheim Bilbao, proyecto impulsado por
META 1: DISEÑAR UN PLAN CULTURAL ESTRATÉGICO INCLUIDO EN SU CASO DENTRO DE
las instituciones vascas a partir de 1992, en plena época de recortes, e inaugura-
LOS PLANES DE REVITALIZACIÓN DE. LA CIUDAD
do en 1997. A la estela del éxito inicial de este proyecto se han puesto en marcha
otros en la misma línea de acentuar la dimensión económica de los proyectos cul-
turales, si bien aprendiendo de los errores del pasado inmediato y distanciándo- En un contexto en que muchas ciudades están poniendo en marcha, con la cola-
se de la anterior política de meros macroeventos puntuales. boración de instancias superiores, diversas estrategias para su revitalización (pro-
En cualquier caso el balance global desde la recuperación de la democracia es gramas de apoyo a la industria, mejora de infraestructuras, etc.), ha de conseguirse
altamente positivo. El punto de partida y la situación actual no tienen punto de que la política cultural sea parte integrante de dichas estrategias. Ha de vencerse
comparación. Aunque siempre queda la duda de si se podía haber hecho mejor. la tentación de reducir los presupuestos culturales y estimar que la cultura, como
la educación o la investigación, es una inversión de futuro.
[80]
CULTURA Y CIUDAD. MANUAL DE. POLÍTICA CUI'VURAI.
mumciPM.
I 1 11 1 \ DO sr MD \ICH%) 1811
Figura 1.4.
Metodologia general del plan estratégico
Apostamos por un plan cultural estratégico con los siguientes objetivos generales:
Contribuir a la terciarización de la ciudad, al trasvase de la actividad eco-
F Organ zación
nómica al sector servicios. Sin olvidar la importancia de la industria, el au-
A
mento del sector servicios va a ser una de las claves de la recuperación de
s
E Exploración
toda ciudad, y a ello puede contribuir la política cultural. Esta ha de mos-
del medio e trar su faceta de motor económico: contribuyendo a la recuperación de ofi-
1
identificación de cios artesanales, creando directamente empleo, impulsando el desarrollo de
temas críticos
la hostelería, colaborando en la formación de recursos humanos, etc.
— Mantener la centralidad de cada localidad en su comarca, también desde el
punto de vista cultural. El mantenimiento de la centralidad respecto a las
F localidades colindantes es uno de los ejes de toda ciudad de servicios. Una
A ciudad que aspira a atraer usuarios vecinos a sus instalaciones educativas,
S sanitarias o judiciales también ha de hacer lo propio en el ámbito cultural
E y de ocio.
II — Difundir la imagen de la ciudad. Coloquialmente diríamos que la política cul-
tural municipal ha de contribuir a poner a la ciudad en el mapa. La cultura
ha de servir de escaparate, de carta de presentación de la ciudad en el exte-
rior, lo que normalmente se logra con proyectos culturales emblemáticos.
Pero esto no implica una concepción faraónica de la política cultural. Tam-
bién hay que buscar el boca a boca, el acceso a pequeños circuitos especia-
A lizados, la incidencia en líderes de opinión..., objetivos que se consiguen con
I 5 una buena gestión de la política cultural y sus minúsculos actos cotidianos.
Fijación de metas
E y objetivos — Contribuir a elevar el nivel de vida de los ciudadanos. La política cultural
111 no sólo ha de contribuir a hacer la ciudad más atractiva a ojos de los forá-
neos, sino también, y principalmente, a los ojos de sus propios moradores.
La política cultural va encaminada a que la gente viva a gusto en su ciudad,
sepa que dispone de una amplia oferta de ocio para desarrollar su persona-
lidad u ocupar relajadamente su tiempo libre, contribuyendo a compensar
F
la agresividad urbanística con la posibilidad del acceso a la cultura.
A Plan de acción
Lo cual, además, traerá también repercusiones económicas. La calidad de
s
vida es hoy por hoy uno de los principales valores competitivos con que pue-
E
de contar una ciudad para atraer inversiones y recursos humanos cualifi-
IV
cados.
Por si acaso aún quedase alguna duda, hemos de reiterar nuestro criterio ya
anteriormente expuesto de no apostar por una política cultural de corte me-
Ayuntan-dente) dp Madrid '?990i
ramente economicista. Acentuar los aspectos económicos tiene sentido con-
[821
CULTURA Y CIUDAD. MANUAL Di POLITICA CULTURAL. NIUNICIPAL
CULTURA, ESTADO Y MUNICIPIO 183]

textualizando esta meta en el conjunto de todas las demás que aquí expo-
nemos, y no anulándolas o arrinconándolas. de la acción pública, es débil. El público que asiste a espectáculos sigue sien-
do minoritario y poco fiel. Por ello hay que plantearse estrategias no sólo
desde el lado de la oferta, sino también desde el de la demanda (el público,
META 2: ELEVAR EL. NIVEI. CULTURAL DE LA POBLACIÓN, MEJORANDO CUANTITATIVA Y
CUALITATIVAMENTE El. CONSUMO CULTURAL la población en última instancia). Una política cultural ha de diseñar estra-
tegias de estimulación de la demanda a un triple nivel, complementariamente:
1) Implementar estrategias de reducción del no-público. Existe un amplio
Con todos sus defectos de planteamiento, la democratización cultural sigue sien-
espectro de la población (el mercado potencial) habitualmente ajeno a
do una meta vigente. Más cuando los hábitos culturales de la mayoría de la po-
la programación cultural, que ni siquiera se plantea acercarse a ella por
blación están excesivamente orientados hacia el consumo de cultura de masas. Se
considerarla algo ajeno a sus gustos o intereses. Es necesario multiplicar
hace por tanto necesaria una política de difusión con un doble objetivo general:
los programas informativos y las campañas de ASC, emplear técnicas de
— Presentar a la población una amplia oferta de servicios y actividades cultura-
marketing mucho más depuradas, buscar formas de colaboración con el
les. Evidentemente, el grado de consumo cultural está íntimamente unido a la
sistema educativo para ir creando hábitos entre los más jóvenes, etc.
existencia de una amplia oferta pública que debería reunir cuatro rasgos.
2) Apoyarse en la demanda percibida. Esa esfera más o menos amplia de
Debe ser, para empezar, una oferta variada. Ha de incidir en el mayor nú-
la población acostumbrada a consumir los programas culturales muni-
mero posible de formas y expresiones culturales. La programación ha de ser
cipales ha de ser satisfecha de manera estable, ha de convertirse en fiel.
abierta, pensando en todo tipo de públicos e intereses. Siempre pensando en
La respuesta del público es un elemento importante para valorar un pro-
que es el ciudadano, y no los particulares gustos del gestor o el político, el
que tiene que definir la política cultural. grama y otorgarle continuidad, qué duda cabe. Sin caer en el electora-
lismo de dar a las clases medias (principales consumidores de la oferta
Tiene que ser también una oferta de calidad. El único criterio que nos per-
cultural, a la par que apetecibles votantes) únicamente lo que se ha com-
mite discriminar qué podemos incluir y qué no en nuestra oferta cultural es
probado que funciona, sin salirse un milímetro del guión, sin más com-
la calidad del producto. Con esto no hacemos una apuesta por el elitismo,
plicaciones ni variaciones.
sino por la obra bien hecha. Se trate de una ópera o de una coral de terce-
ra edad. 3) Apoyarse en los creadores y grupos activos. Estimular la demanda tam-
bién implica arriesgar, aventurarse, abrir nuevas pistas que satisfagan los
Otro requisito es el de ser una oferta estable y equilibrada. Es fundamental,
intereses de aquellas personas o grupos directamente implicados en la
como se apunta en otra de las metas, disponer de infraestructuras y servi-
creación cultural, pocos pero muy significativos. Evitando el error del
cios estables. Que la programación no funcione a salto de mata, sino que
elitismo o de centrar toda la política cultural en una vanguardia alejada
sea permanente (continuada en los años) y equilibrada en su ritmo anual
de los intereses mayoritarios.
(evitando la concentración en unos pocos meses o actos).
Por último, ha de tratarse de una oferta exenta de mesianismo. Si bien a-
META 3: ESTIMULAR LA CREACIÓN CULTURAL.
bogamos por un consumo cultural agorafílico y de calidad, la oferta muni-
cipal no puede pretender salvar
a la población de la cultura industrializada
La meta anterior define un modelo de política cultural al que le falta otro apoyo
o refugiarse en las artes. Ha de incluir cultura de elite, tradicional, de ma-
sas y científico-técnica. para evitar estar cojo: el fomento de la creación cultural. En una doble línea apa-
rentemente opuesta, tanto de fomentar la democracia cultural (extendiendo la po-
— Estimular la demanda cultural. Para elevar el consumo, disponer de una am-
sibilidad de que cualquiera se sienta creador) corno de apoyar a la excelencia ar-
plia oferta cultural es condición necesaria pero no suficiente. En términos
tístico-cultural (lo cual implica se; por el contrario, selectivos). Si bien es importante
generales la situación de la demanda cultural en el Estado español, a pesar
que la población le pierda el respeto a la creación cultural, que ésta se desacrali-
CULTURA Y CIUDAD. MANUAL DF POI ITIcA CULTURAL MUNICIPAL
— — — — - - — - UITCR 1. E TADO Y NILP.H . IPIO
1851

ce en gran medida, no lo es menos la necesidad de medidas específicas de apoyo


a la gente que se dedica profesionalmente a la cultura. — Promocionar lo local desde el aquí y el ahora. No basta con conservar las
tradiciones, hay que actualizarlas y construir hoy lo que mañana serán cos-
Por ello el municipio ha de elaborar un plan de fomento de la creación articu-
lado en tres escalones o niveles, no necesariamente sucesivos: tumbres. La política cultural ha de intentar generar nuevos signos de iden-
tidad colectiva: apoyando a los creadores locales, facilitando puntos de en-
— El tallerismo. Entendido corno un ámbito aficionado, un espacio para un
cuentro ciudadano, etc. Siempre desde el criterio de que lo local no es mero
aprendizaje muy básico de los lenguajes artísticos, que no pretende la espe-
folclore, provincianismo o mirarse al ombligo, y no excluye asomarse al
cialización. Un ámbito que a veces sirve de iniciación, de primera toma de
mundo exterior e interactuar con él.
contacto con la disciplina, y que otras veces añade a los objetivos cultura-
les otros relativos a la vivencia relacional e informal del arte y el tiempo li-
META 5: CONTRIBUIR A LA NORNIALIZACIÓN DE. LAS LF.NGUAS MINORIZADAS
bre. Un ámbito en el que no son tan importantes los resultados como el pro-
ceso, el disfrute que conlleva el proceso de aprendizaje.
En aquellas comunidades autónomas que cuentan con una lengua propia además
— La formación especializada. Pretende posibilitar una formación mucho más
del castellano, su normalización ha de ser UDO de los grandes objetivos de la po-
específica, sea reglada o no, a aquellas personas que se plantean corno ob-
lítica cultural. Hablamos de normalización en el sentido de concebir la lengua,
jetivo la aventura creadora en algún lenguaje concreto, sin que ello impli-
más que como un elemento patrimonial para conservar, como un instrumento a
que la dedicación profesional. Siempre dentro de una filosofía de humildad
utilizar en la vida cotidiana.
y de conocer las propias limitaciones, se trataría de crear
centros de exce-
lencia. La situación de las lenguas cooficiales en el Estado español es diferente en ca-
da caso. Pero en todos ellos, a pesar del avance experimentado en los últimos años,
— El apoyo a los creadores semiprofesionales y profesionales. Hay que inven-
queda todavía un largo camino por recorrer. Y la política cultural municipal ha
tar fórmulas para que artistas que han alcanzado un cierto nivel de cualifi-
de aportar su granito de arena a favor de la normalización.
cación puedan producir más y con mejor calidad y puedan dar a conocer
Partiendo del hecho de que extender el conocimiento de las lenguas corresponde-
más fácilmente su obra y con ella la ciudad a la que pertenecen.
ría a otras instancias o departamentos, el papel más específico de la política cultural
Desde un punto de vista amplio, el apoyo a los creadores enlaza con el res-
en dichas comunidades se enmarca en facilitar su utilización. Sin que se desfavorez-
paldo general a la industria cultural local (más propiamente, en los munici-
pios de tamaño mediano hablaríamos de ca a los exclusivamente casrellanoparlantes, son necesarias acciones de discrimina-
sector cultural comercial local): los
ción positiva hacia el idioma que sufre, objetivamente, una posición diglósica.
cines privados, los artesanos, las empresas de ocio, etc.

META 6: FORTALECER lI TEJIDO SOCIOCULTURAL Y FAVORECER SU PAR - I ICIPACION EN LA


META 4: PROMOCIONAR LA CUI1URA LOCAL Y GENERAR RASGOS DE IDENTIDAD COLECTIVA
POLÍTICA CULTURAL MUNICIPAL

A. pesar de las tendencias a la transnacionalización, asistimos a un momento de


La política cultural municipal no puede construirse sin tomar en consideración
fuerte revalorización de lo local, de enraizamiento y apego a los signos particula-
las demandas e intereses de la población, ni atribuir a la Administración local la
res de identidad. La política cultural, menos que ninguna otra, no puede abstraer-
condición de agente exclusivo de la acción cultural, relegando a la ciudadanía al
se de la atención a las particularidades locales. Ha de atender dos objetivos:
papel de mero consumidor.
— Conservar el patrimonio, en el sentido más amplio de la palabra. No Úni-
Uno de los principales indicadores del éxito de una política cultural debería ser
camente el patrimonio arquitectónico o histórico, también las costumbres,
la fortaleza de la sociedad civil y lo tupido de la red asociativa que ayude a edifi-
la memoria colectiva, el conjunto de rasgos simbólicos que definen la pecu-
liar identidad de una ciudad. car, criterios mucho más importantes que la simple asistencia a espectáculos. Son,
en consecuencia, objetivos de la política cultural:
1[861 CULTURA Y CAUDAD. MANUAL DE POLITICA CULTURAL. MUNICIPAL
- - - - - - - CULTURA. ESTADO Y MUNICIPIO [87]

— Fortalecer el asociacionismo informal. Vivimos tiempos de privatización, de


la difusión cultural y la creación por parte de ciudadanos y grupos activos,
refugio en el hogar incluso para el consumo cultural. Frente a ello, la polí-
con el fin de acercarse a los objetivos de democratización y democracia cul-
tica cultural ha de contribuir al encuentro ciudadano, a la socialización, a
tural.
la recuperación de la calle y los espacios públicos, etc., mediante lo que po-
— Diseñar un equipamiento para la creación cultural. La creación serniprofe-
dríamos definir como promoción difusa de la sociedad civil o fomento del
sional y profesional tiene difícil cabida en un centro sociocultural. Como
asociacionismo informal.
— Impulsar el asociacionismo formal. forma de apoyo a la creación, pero también corno vía de desarrollo econó-
Si nos limitamos a lo anterior, nos que- mico para los municipios, proponemos la puesta en marcha de mini-parques
daremos cortos. La fortaleza de la sociedad civil se mide por la cantidad y
de industrias culturales, dirigidos exclusivamente a agentes culturales pro-
calidad de colectivos organizados, reconocidos y reconocibles como tales, fesionales, que denominamos fábricas culturales y que más adelante desa-
que intentan incidir sobre ellos mismos (en la línea de un desarrollo indivi- rrollaremos.
dual y grupa]) y sobre su entorno (intervención social).
— Favorecer su participación en la política — Incluir lo anterior en un plan global de equipamientos a corto, medio y lar-
cultural municipal. En principio, go plazo. Acometer la puesta en marcha de las infraestructuras citadas su-
lo que más interesa de una asociación es que funcione, que cumpla los ob-
pone una acción de enorme envergadura que hace imprescindible la redac-
jetivos para los que se ha creado. Pero, además, nos interesa que colabore
ción de un plan de equipamientos que determine prioridades, costes y plazos
en la elaboración y gestión de la política cultural municipal. Ello es positi- razonables de ejecución.
vo para la asociación y para el propio Ayuntamiento, que gana en legiti-
Por otra parte, si bien los tres anteriores son a nuestro juicio los más ur-
mación y probablemente en eficacia en la gestión.
gentes, a largo plazo no agotan el catálogo de equipamientos necesarios. Por
ejemplo, cabe plantearse, además, la construcción de un museo temático lo-
META 7: DISEÑAR UNA AMPLIA RED DE INFRAESTRUCTURAS CULTURALES
cal, pequeños locales descentralizados de barrio... cuestiones todas que de-
ben preverse en el plan de equipamientos.
Disponer de unos buenos equipamientos es garantía de estabilidad y requisito — Impulsar infraestructuras o servicios privados. Existen equipamientos y servi-
prácticamente imprescindible para el buen funcionamiento de una política cul-
tural. cios que pueden ser asumidos por la iniciativa privada. Mantener salas co-
merciales de cine, impulsar la apertura de librerías o apoyar un circuito es-
La creación de infraestructuras es aún más importante si caemos en la cuenta
table de salas de conciertos pop-rock son objetivos con los que la administración
de que, si no corre a cargo de la Administración, probablemente no lo asuma na-
local puede colaborar.
die: la iniciativa social por falta de capacidad económica, y la iniciativa privada
lucrativa por la ausencia de beneficios inmediatos (salvo en contadas excepcio-
META 8: GARANTIZAR QUE LA POLÍTICA CULTURAL MUNICIPAL ATIENDE A TODOS
nes). Por eso compete a la Administración crear estos equipamientos y ponerlos LOS CIUDADANOS
al servicio de los ciudadanos. Las líneas de trabajo son:
— Crear un equipamiento dedicado a los espectáculos (un teatro). Se trata de
La política cultural ha de pensar en todos. A nuestro juicio ello implica intentar
disponer de un equipamiento para la difusión de espectáculos, fundamen-
evitar que las programaciones culturales sean monopolizadas por un único sector
talmente de música, artes escénicas y cinematografía. Un equipamiento em-
o espacio de la localidad, dando lugar a desequilibrios generacionales y territo-
blemático, orientado a mantener la centralidad cultural y a transmitir la ima- riales. Por tanto pretendemos:
gen de la ciudad, tal como hemos planteado en la primera meta.
— Atender las particularidades culturales de la infancia, juventud y tercera
— Disponer de centro sociocultural. Para cualquier municipio es imprescindi-
edad. Realidades tan diversas como la de estos tres colectivos exigen un tra-
ble contar con un equipamiento polivalente o de proximidad
que permita tamiento específico, segmentado, so pena de un falso intergeneracionalis-
CULTURA Y CIUDAD. MANUAL DI. POLITICA CULTURAL MCNILIPAI
I FL11.1. Hil'ADO Y MUNICIPIO [891

mo, un todo para todos que acaba sin satisfacer a nadie o patrimonializa-
— Impulsar otros medios de comunicación locales. Prensa, radio y televisión loca-
do por unos pocos.
les no municipales deben ser impulsados por los poderes públicos, en una apues-
Por supuesto los diversos sectores de edad no pueden darse la espalda, y han
ta por la comunicación horizontal, complementaria de los grandes medios.
de existir puntos de encuentro. Asimismo, la política cultural ha de seguir
unas líneas y estrategias coherentes, evitando una peligrosa discontinuidad.
META 10: TRASMITIR UNA VISIÓN LÚDICA DE LA CULTURA
Pero siempre desde la garantía de que cada colectivo vea satisfechas sus pe-
culiares necesidades.
Todo lo anterior tiene como objetivo último permitir el disfrute de todas las perso-
— Garantizar el equilibrio territorial entre los distintos barrios de la ciudad.
nas. La cultura ha de ser divertida, placentera en sí misma. No podemos convertir-
Hay servicios y actividades que necesariamente han de ser centralizados. En
la en algo obligatorio ni en mero signo de posición, ni podemos pretender que la le-
ciudades medianas y pequeñas ni es factible ni tendría sentido ubicar en ca-
tra entre con sangre. Cultura y ocio están, queramos o no, íntimamente ligados.
da barrio un teatro o una escuela de música. Pero de ahí a considerar a los
Hemos de atender también la fiesta, que, aparte del disfrute, permite el encuentro
barrios un desierto cultural media un largo trecho. Es necesario un cierto
ciudadano y fortalece la identidad local, además de tener unas clarísimas reper-
grado de descentralización cultural que equilibre el centro y la periferia, per-
cusiones económicas.
mitiendo a la ciudadanía acceder a ciertas manifestaciones culturales en su
Ya fuera del decálogo añadiríamos una undécima nieta: conseguir una gestión
propio entorno: bibliotecas, talleres de arte, ludotecas, locales para el mo-
cultural de calidad. Es una nieta instrumental, cuya consecución va a garantizar
vimiento asociativo, fiestas locales, etc.
el logro de todas las demás. Está claro que los principios generales planteados exi-
gen una alta capacidad de gestión. Más en unos tiempos en los que los recursos
Probablemente tanto el trabajo generacional como el territorial impliquen la
son limitados. Por eso es fundamental construir un departamento de cultura fuer-
coordinación del área de cultura con otros agentes municipales, en la línea de los
te, con peso dentro del propio Ayuntamiento, coordinad() con otros departamen-
proyectos integrales, puesto que la misma atención diferencial es imprescindible
tos y con una ágil organización.
desde otras áreas.

META 9: POSIBILITAR El. DESARROLLO DE MEDIOS LOCALES DE COMUNICACIÓN

Fríamente pensado, la acción cultural local es una gota de agua en un mar controla-
do por los medios de comunicación y las industrias culturales, cuya influencia es la
que marca las pautas de los hábitos culturales de la población. Si bien las grandes
decisiones sobre los medios de comunicación quedan muy lejos de la esfera local,
los municipios han de aprovechar el pequeño margen que les queda, intentando:
— Establecer canales fluidos de comunicación entre Ayuntamiento y ciudada-
nía. Apostamos por integrar todas las funciones informativas municipales
dentro de la política cultural, con el fin de facilitar su coherencia. El depar-
tamento de cultura es el marco adecuado para coordinar todo lo relativo a
medios municipales de comunicación, publicidad y propaganda, oficina de
información, etc. Siempre desde una perspectiva de acercamiento al ciu-
dadano y no de un uso partidista.
Capítulo 2

EL PLAN CULTURAL DE UN AYUNTAMIENTO DE TAMAÑO MEDIO

1. El patrimonio cultural

1.1. LA IMPORTANCIA DE LA ACCIÓN PÚBLICA SOBRE EL PATRIMONIO

Entendemos por patrimonio cultural el

1...] conjunto de bienes muebles e inmuebles, materiales e inmateriales, de propiedad de particu-


lares o de instituciones u organismos públicos o semipúblicos, que tengan un valor excepcional des-
de el punto de vista de la historia, del arte y de la ciencia, de la cultura en suma, y, por tanto, dig-
nos de ser considerados y conservados para la nación y conocidos por la población a través de las
generaciones (Harvey, 1990, 233).

Si bien conceptualmente se suele incluir dentro del patrimonio lo relativo a la ri-


queza bibliográfica y las bibliotecas, en la presente publicación abordaremos ope-
rativamente esta cuestión en un capítulo específico. Por una parte, porque entende-
mos que se trata de un tema de especial relevancia dentro de la política cultural
municipal, lo que le hace merecedor de un tratamiento diferenciado. Y, por otra par-
te, porque consideramos que, independientemente de admitir su naturaleza patri-
monial, la política bibliotecaria está más vinculada a aspectos como la promoción
de la lectura o la industria del libro que a la conservación del patrimonio.
Frente al concepto moderno de patrimonio que hemos enunciado, que abarca to-
do aquello que refleja la particular identidad cultural de cada pueblo, el concepto clá-
sico manejado hasta hace algunas décadas era mucho más restrictivo, identificado
casi exclusivamente con monumentos y objetos valiosos, normalmente artísticos, y
asociado con la idea de «tesoro». Incluso la propia denominación habitual era la de
Patrimonio histórico-artístico, frente al actual nombre de patrimonio cultural.
CULTURA Y CIUDAD. MANUAL DF. POLÍTICA CULTURAL MUNICIPAL.
EL PI AN CUI TURA I DE UN AYUNTAMIENTO DF. TAMAÑO MEDIO [931
El Estado español cuenta con una gran riqueza patrimonial, siendo el país del
difusión no son realidades anrinómicas, sino todo lo contrario: la difusión del pa-
mundo con mayor número de declaraciones de Patrimonio Mundial de la UNES-
CO (Ministerio de Cultura, 1993c). trimonio genera ingresos que se pueden reinvertir en mejorar la conservación del
mismo, y a su vez una conservación y un acondicionamiento mejores aumentan
La intervención de la Administración en este sector es prioritaria respecto a otros
la atracción de visitantes y, en consecuencia, los ingresos.
sectores culturales, que podrían sobrevivir sin la tutela pública. ¿Sobreviviría el patri-
Este triple valor cultural, social y económico nos muestra la importancia de la
monio inmueble, por poner un ejemplo, en un marco de pura y dura ley de la oferta
acción pública sobre el patrimonio, a la que los municipios han de contribuir.
y la demanda? Corresponde al Estado asegurar su protección como condición previa.
La mayoría de las argumentaciones esgrimidas sobre la importancia del patri-
1.2. CONSERVAR, INVESTIGAR Y DIFUNDIR, EJES DE LA ACCIÓN MUNICIPAL
monio y la intervención estatal al respecto apuntan al valor cultural de este sec-
tor, lo cual es obvio. Pero, además, el patrimonio tiene una clara dimensión so-
No es habitual que los municipios medianos desarrollen programas de interven-
cial. Su verdadero valor no está sólo en su mera existencia, sino en el acceso y
disfrute al mismo por parte de la población. ción sobre el patrimonio. Lo más frecuente es que se realicen pocas actividades y
de manera inconexa, sin llegar a constituir un verdadero programa. A ello con-
Hasta hace no muchos años, el grueso de la intervención pública se realizaba
tribuye, sin duda, que la legislación ponga más énfasis en el papel de los restan-
desde una perspectiva de investigación científica y acondicionamiento arquitec-
tes escalones administrativos.
tónico, lo cual situaba al patrimonio como coto de una casta de expertos y por
En nuestro esquema de política cultural, sin embargo, consideramos necesario
tanto en situación de marginalidad respecto a la vida cultural de la mayoría de la
que los municipios tengan presente el patrimonio como un área específica de ac-
población, lo que redundaba en su propio estancamiento. Por el contrario, las
tuación dentro de sus departamentos de cultura, con programas y partidas pre-
nuevas líneas de actuación insisten en la necesidad de repercutir de forma efecti-
supuestarias igualmente específicas.
va en la sociedad. El patrimonio, entre otras cosas, está para ser disfrutado, para
Evidentemente cada municipio ha de calibrar la amplitud de su programación.
hacer un uso social del mismo. Es la propia sociedad la que demanda un mayor
La ambición será mayor en los Ayuntamientos grandes, en los que cuentan con
conocimiento y uso del patrimonio, demanda más evidente a medida que aumenta
mayor riqueza patrimonial y en aquéllos en los que un buen cuidado y difusión
el nivel cultural de la población y la disponibilidad de tiempo libre, y que forma
ya parte integrante del moderno concepto de calidad de vida. del patrimonio pueden reforzar una oferta o atractivo turístico previamente existen-
te. En aquellos lugares que no reúnan ninguna de esas condiciones, la actuación
Estrechamente vinculada a esta faceta social está su dimensión económica. En
será en buena lógica más restringida. No obstante, no importa que el punto de
cuanto objeto de visitas y de disfrute, el patrimonio es el eje del turismo cultural,
partida sea pequeño. Lo fundamental es que se asuma que, al igual que parece ob-
fenómeno en auge que tiene unas evidentes implicaciones económicas. Tiene un
via la necesidad de organizar las fiestas patronales o programar teatro, también
impacto directo, en la medida en que supone una importante fuente de ingresos
hay que trabajar el área patrimonial e irla consolidando progresivamente. Siem-
y de generación de empleo en el sector terciario. Pero tiene también un impacto
pre en coordinación con otras instituciones, puesto que no se trata de invadir com-
urbanístico, en la medida en que la creación de espacios culturales con servicios
petencias ajenas, sino de contribuir a la mejora patrimonial.
lúdicos y recreativos permite revalorizar el suelo de zonas en declive y reequili-
brar territorialmente la ciudad; y, por supuesto, un impacto de imagen, por la con-
1.2.1. Conservación y acondicionamiento
tribución del turismo cultural a la mejora de la proyección interna y externa de la
ciudad.
La principal herramienta para la conservación del patrimonio se ubica en el cam-
Basándose en esto, son numerosas las regiones y ciudades que han encontrado
po del urbanismo y no en el de la cultura: los instrumentos urbanísticos munici-
en la dinafnización del patrimonio la vía de su desarrollo. Dichas experiencias
pales (planes generales o normas subsidiarias) han de tomar en consideración los
muestran, además, que, en contra de lo que normalmente se cree, conservación y
bienes culturales de obligada protección.
[94)
CULTURA Y CIUDAD. MANUAL DE POLiTICA CULTURAL MUNICIPAL.

EL PLAN CULTURAL DE UN AYUNTAMIENTO DE TAMAÑO MEDIO


[951
En esta línea, un paso más avanzado es la elaboración de una norma o plan es-
pedal de protección del casco antiguo o histórico. Estos planes permiten a la Ad- mismo, insisten en la importancia de que la temperatura sea más bien baja,
ministración una planificación integral de una zona de la ciudad que habitualmen- la iluminación no demasiado intensa y el grado de humedad intermedio, así
te concentra los elementos históricos y arquitectónicos más reseñables. Con ellos se como en que estas condiciones se mantengan estables, puesto que los cam-
determinan usos públicos y privados, se diseñan programas de rehabilitación (rea- bios ambientales bruscos son tremendamente perjudiciales.
lizándose obras de infraestructura, dotando a los cascos de equipamientos públicos, Aplicar a los documentos un tratamiento preventivo. Es necesaria una conser-
acondicionando las viviendas particulares externa vación preventiva de los documentos, en concreto una minuciosa desinfección
e internamente y restaurando el
patrimonio cultural en su caso), se diseñan las pautas de crecimiento y desarrollo, que elimine la carcoma y los parásitos. Con ello y con el mantenimiento de los
se limita la actividad constructora privada, etc. (Fernández-Miranda, 1993). citados parámetros ambientales se evitan los deterioros y los consiguientes pro-
A este respecto conviene evitar el error de que este tipo de planes conviertan a cesos de restauración, mucho más caros y complejos que la acción preventiva.
la ciudad en una simple postal para turistas o pongan al monumento por encima
de las personas que habitan dicho casco. Es fundamental que, además de con- A medio o largo plazo el proceso que debe llevarse a cabo es la microfilmación
templar el valor arquitectónico de la zona, el casco antiguo se mantenga como lu- o, aún mejor, la digitalización de los textos en disco, garantía definitiva para una
gar de residencia y actividad económica, como barrio vivo. buena conservación de los originales, puesto que permite cualquier tipo de con-
Dejemos a un lado estos aspectos urbanísticos, y centrémonos en aspectos más sulta sin manipularlos físicamente.
directamente culturales.
El cumplimiento de estas labores exige la existencia de personal adecuado. Es
La intervención más habitual es el mantenimiento del archivo histórico muni- necesario disponer de archivero municipal, y consideramos que dicho puesto de-
cipal. No es infrecuente que el archivo se limite a ser un mero almacén de docu- bería estar integrado en el área de cultura y no en la de alcaldía-secretaría a la que,
mentos escasamente sistematizados, por lo que a corto plazo tres son las necesi- en caso de existir, tal figura suele pertenecer, puesto que, de lo contrario, la labor
dades más prioritarias:
cultural queda fácilmente relegada por la normalmente más acuciante función ad-
— Revisar el inventario, catalogación y registro de los documentos. Es conveniente ministrativa.
actualizar los criterios de ordenación del archivo desde una perspectiva acorde El mantenimiento en condiciones del archivo implica un coste, alto en caso de
con los planteamientos científicos vigentes. De lo contrario, cualquier labor in- que efectivamente se quiera abordar la microfilmación y digitalización. Por ello
vestigadora se verá seriamente coartada. Ello permitirá, asimismo, tener un co- resultaría lógico un acuerdo de colaboración con otras entidades públicas.
nocimiento más preciso de los fondos documentales y su valor histórico real. Dicha colaboración es imprescindible no sólo desde el punto de vista económi-
— Ubicar el archivo en unas dependencias funcional y ambientalmente ade- co, sino también desde el cultural: carece de sentido que en cada localidad se si-
cuadas. El archivo histórico ha de gan criterios distintos de clasificación y catalogación de los documentos o se es-
permitir un fácil y cómodo aceso a los in-
vestigadores, lo que implica disponer de unas instalaciones mínimanente tablezcan diferentes procedimientos de acceso a los investigadores.
amplias, con espacio no sólo para el almacenaje, sino también para el estu- Profundizando en esta línea, incluso podría pensarse en centralizar todos los
dio y la consulta. Por su naturaleza de servicio cultural, el centro sociocul- archivos municipales en una única sede provincial a cargo de cada Diputación,
tural sería el emplazamiento más idóneo. como de hecho se viene haciendo en algunas comunidades autónomas. Estaría ple-
Desde el punto de vista ambiental, es necesario asegurar unas condiciones namente justificado tanto por el ahorro de costes como por las ventajas que su-
adecuadas para el mantenimiento de los legajos en buen estado. Los exper- pone para la investigación, siempre que la centralización no implicase cesión de
tos (Hernández, 1994; Alonso, 1993) recomiendan evitar los riesgos que la propiedad o restricciones al acceso por parte de los Ayuntamientos.
origina un aire excesivamente contaminado, siendo lo ideal un sistema de El hecho de que un archivo histórico no sea un equipamiento abierto y valora-
aire acondicionado central en el edificio en que se ubique el archivo. Asi- do por el público y, en consecuencia, no sea políticamente vistoso, no ha de su-
poner relegar al olvido lo que en definitiva es la memoria histórica de la ciudad.
1961
CULTURA Y CIUDAD. MANUAL DE POLÍTICA CULTURAL MUNICIPAI
EL PLAN CULTURAL DE UN AYUNTAMIENTO DE TAMAÑO MEDID 1971
Dejando a un lado la labor archivística, una de las acciones municipales más
cia cuya protección es de interés público) y bienes inventariados (menos re-
comunes y vistosas de conservación patrimonial consiste en la restauración de edi-
levantes, pero que aun así se consideran integrantres del patrimonio).
ficios de interés histórico-arquitectónico, normalmente con apoyo de otras insti-
tuciones. Uno de los defectos de algunas leyes autonómicas es que no indican qué hacer
con aquellos elementos patrimoniales que no alcanzan la categoría de catalo-
La fórmula más inteligente es su rehabilitación para usos reales, preferentemente
gables ni de inventariables. Evidentemente existen bienes que carecen de valor
su transformación en equipamientos socioculturales públicos. Las razones para
desde la perspectiva global del Estado o una comunidad autómoma, pero que
ello son obvias. Por una parte, ni tiene sentido ni resulta económicamente facti-
pueden ser significativos en el marco concreto local. Asimismo, es claro que la
ble mantener un edificio sin más uso que ser museo de sí mismo, salvo que tenga
importancia que se otorga a un elemento cultural es variable: lo que hoy no se
un altísimo valor arquitectónico. Por otra parte, para un edificio el uso es garan-
considera relevante mañana puede serlo, fruto de un cambio de criterios cien-
tía de conservación. Por último, estas rehabilitaciones sirven, al mismo tiempo,
para paliar la habitual escasez de equipamientos. tíficos o de una exploración más minuciosa. Lo cual no depende únicamente
de juicios objetivos y estrictamente culturales, sino también de factores como
Por supuesto, se trata de programas que por su envergadura económica y por
los recursos humanos y económicos de que dispone la entidad valoradora.
su impacto sociocultural superan el estricto ámbito de la protección patrimonial
y constituyen de hecho parte central de la política cultural municipal. Por ello el Ayuntamiento ha de disponer de un inventario propio, más am-
plio que el gubernamental y convenientemente documentado, y estar aten-
1.2.2. Investigación y recopilación to para incoar en su caso nuevos expedientes oficiales de catalogación o in-
ventariado ante las entidades competentes y para proteger o difundir esos
bienes como se merecen.
De entre todas las acciones que se pueden llevar a cabo sobre el patrimonio, la
— Impulsar la investigación sobre la historia y el patrimonio local. Es intere-
más callada es, sin duda, la investigación. Se trata de una labor oscura, pero ne-
sante disponer de una monografía histórica sobre la localidad, que debe
cesaria tanto para la conservación corno para la difusión. Un minucioso conoci-
cumplir un papel como investigación de base y sobre todo como instrumento
miento científico de los bienes patrimoniales es fundamental para que el trata-
de divulgación.
miento restaurador, en su caso, sea respetuoso con la historia y características
Por supuesto también resulta de interés, aunque sea menos prioritario, com-
propias de cada bien cultural y para que la difusión del patrimonio al gran pú-
blico no contenga errores que la invaliden. plementar esta investigación global con estudios sectoriales sobre aspectos
concretos del pasado y el patrimonio local.
Si bien esta labor investigadora es más propia de otras instancias que del mu-
— Promover la investigación y recuperación del patrimonio inmaterial. Ade-
nicipio, algunas posibles sugerencias sobre el papel de este último pueden ser las
siguientes: más de edificios o bienes tangibles, el patrimonio cultural está integrado por
todas las manifestaciones simbólicas e inmateriales que marcan los rasgos
— Completar la labor inventarial del centro de patrimonio cultural autonó-
de identidad de la sociedad y que se van transmitiendo, con la impronta o
mico. Normalmente las diversas leyes autonómicas sobre el patrimonio atri-
sello de cada momento histórico, de generación en generación: tradiciones
buyen a los respectivos gobiernos autónomos y no a los municipios la ca-
orales, modos de vida, creencias, costumbres, celebraciones y rituales, arte-
pacidad de determinar qué bienes forman parte del patrimonio, siendo
sanías, canciones y danzas, etc.
habitual la existencia de centros de patrimonio cultural u organismos simi-
lares encargados de tal fin. Se trata de un campo apasionante y prácticamente ilimitado respecto a las
posibilidades de investigación: registros orales a personas de edad para sal-
Asimismo, las leyes suelen establecer distintas categorías de bienes y, en con-
var tradiciones, leyendas o giros idiomáticos; registros de la toponimia, del
secuencia, distintos niveles de tutela en función de su importancia, siendo
habitual la distinción entre bienes calificados utillaje industrial, de personajes populares... En general, de lo que en cada
(aquéllos de especial relevan- localidad se considere más representativo o urgente recuperar.
1981
CULTURA Y' CIUDAD. N'ANUAL DE POLÍTICA CULTURAL MUNICIPAI
EL PI AN CULTURAI DE UN XYUKIAMIEN l'O •I'AMASO MEDIO 1991
Además de las labores de investigación, el Ayuntamiento puede cumplir un cier-
to papel en la recopilación y recuperación de elementos patrimoniales materiales. co mplementadas, etc. El profesorado será lógicamente el encargado de presentar el
Evidentemente, esta recopilación exige clarificar de antemano cuál va a ser la ubi- pr ograma en el aula antes de la realización del itinerario y acompañará al grupo du-
cación y destino del material que se recogerá, puesto que, de lo contrario, no su- rante el mismo.
En segundo lugar, la metodología de la visita ha de convertir al alumnado en
pondrá más que un estorbo. La forma más ambiciosa es disponer de un museo lo-
protagonista, y no al profesor, los monitores o la propia ciudad. El empleo del jue-
cal. Si no se dispone del mismo o es meramente un proyecto, en el centro sociocultural
go como elemento didáctico, al menos con los más pequeños, va a ser fundamental.
puede incluirse una sala de fondo patrimonial destinada a almacenar, ordenada-
mente, los materiales que se puedan ir recopilando. Estamos pensando en una visita descubrimiento (Hernández, 1994), con una me-
-

todología activa y adecuada a las necesidades e intereses de los participantes, en


1.2.3. El patrimonio, al servicio de la ciudadanía la que el alumno ocupe el primer plano.
No obstante, centrarse en el público infantil no implica olvidarse de las perso-
nas adultas. Sucede a menudo, especialmente en los museos, que existen progra-
El objetivo final de la conservación, estudio y recopilación patrimonial es su dis-
mas educativos o divulgativos del patrimonio para niños y niñas, para especialis-
frute por parte de todas las personas. Conseguir este objetivo pasa por realizar
tas, para colectivos especiales (disminuidos, etc.)..., pero no para adultos,
una buena labor de difusión que transmita a vecinos y ocasionales visitantes in-
presuponiendo que conocen a fondo el patrimonio o que carecen del interés o sim-
formación sobre los recursos disponibles, facilite su comprensión y motive al acer-
camiento sin complejos a los mismos. plemente del tiempo necesario para conocerlo.
Es probable que un programa de visitas guiadas para adultos o familias, quizá
Éste es el terreno donde un Ayuntamiento puede desarrollar su actividad con
menos complejos y mayor autonomía. En un reparto competencial consensuado
entre instituciones, sería lo más propiamente municipal. No obstante, ni los po-
1 no como programa estable, sino en campañas puntuales, con un horario adapta-
do a la realidad de este colectivo y con un tono educativo pero no por ello abu-
rrido, tuviera mayor demanda de lo que a priori podríamos suponer.
deres locales ni las demás administraciones han centrado hasta la fecha sus es-
Para adultos, no obstante, tiene más sentido posibilitar un descubrimiento au-
fuerzos en esta labor divulgadora. Veamos alguna posible sugerencia al respecto.
tónomo de los tesoros de la ciudad editando una guía que proponga diversos tra-
Tiene cierta lógica dirigir los programas difusores prioritariamente al público
escolar, al que en razón de su edad se le supone tanto un mayor desconocimiento yectos por la misma que permitan el grado de conocimiento —un simple acerca-
miento o una mayor profundización— que cada paseante, local o foráneo, elija
de la riqueza del patrimonio como una mayor receptividad y capacidad de apren-
dizaje. libremente.
En esta misma línea de disponer de materiales educativos, elaborar un vídeo es
Sin duda alguna la oferta municipal más adecuada al respecto es un programa di-
un recurso siempre interesante, aunque con un nivel de utilidad más bajo que las
dáctico de itinerarios guiados por los lugares más representativos de la ciudad, diri-
guías, dado que difícilmente pueden tener un uso individualizado y, salvo por la
gido a que los escolares contacten directamente con el patrimonio y, en términos
novedad, sería raro que las proyecciones colectivas acogiesen un número elevado
más globales, con la ciudad y su historia. Para que estos programas no se limiten a
ser un mero paseo, sino que alcancen objetivos plenamente educativos —consi- de participantes. Aun así puede servir para promocionar la ciudad en el exterior
o como material de apoyo para los centros escolares.
guiendo no sólo que los escolares se familiaricen con su ciudad, sino que disfruten
Una opción muy evidente que a menudo no se contempla es la instalación de
haciéndolo y aumente su grado de identificación con ella— son necesarios al menos
dos requisitos. El primero es la colaboración del profesorado, lo que ha de tradu- placas informativas o conmemorativas. Muchas personas se asombrarían al des-
cubrir que esa calle por la que transitan a diario conserva restos medievales o que
cirse en una cuidadosa preparación de la visita entre el profesor y los monitores en-
al lado de su casa nació un personaje ilustre.
cargados del programa, en la que se aclaren y concreten los objetivos, duración e
Suele ser tremendamente eficaz combinar este tipo de propuestas con la cele-
itinerario previstos, número de alumnos, material disponible, posibles actividades
bración de jornadas, aniversarios u homenajes. Estos actos rompen la monotonía
[1001 CULTURA Y CIUDAD. MANUAL DE POLÍTICA CULTURAL
- - MUNICIPAL cuutRAL DE L:N AYUNTAMIENTO DE. TAMAÑO MEDIO
- - - - - - - -- - - - - EL PI.AN [1011

de la programación cultural ordinaria, centran el interés del público y normal-


res completos al respecto, bien facilitando a los periodistas el acceso al archivo o
mente reciben un tratamiento privilegiado por parre de los medios de comunica-
el material necesario para confeccionar los artículos o programas.
ción, lo que amplifica el eco de unos actos que ya de por sí suelen ser ambiciosos.
Por último, las fiestas patronales, en cuanto acontecimiento de especial rele-
En efecto, estos acontecimientos son extraordinarios no sólo para la población,
vancia para todos los ciudadanos sin exclusión, pueden ser un marco adecuado
sino también para la institución que los organiza, que lógicamente se vuelca or-
para introducir actos puntuales de difusión patrimonial, especialmente del patri-
ganizativa y económicamente en el programa y diseña una política de marketing
monio inmaterial: la proyección del audiovisual de la ciudad, la edición de un can-
mucho más agresiva que la habitual.
cionero tradicional, la programación de conciertos cuya música haya sido com-
Es fácil encontrar motivos o temas relacionados con el patrimonio, la historia puesta por autores locales, la inclusión en el programa informativo de mano de
y la cultura local que den pie a jornadas de este tipo: aniversarios de fechas sig-
artículos de tono cultural sobre el patrimonio...
nificativas como la fundación de la ciudad; aniversarios de nacimientos o falleci-
Como vemos la acción sobre el patrimonio cultural es un terreno muy amplio
mientos de artistas; cualquier intervención rehabilitadora sobre un edificio o zo-
que puede incluir propuestas muy complejas o extremadamente simples, de gran
na, etc. La sensatez aconseja en cualquier caso asumir el carácter extraordinario
envergadura socioeconómica o de pequeño alcance. En cualquier caso reiteramos
de estos programas; es decir, evitar que se conviertan en una rutina anual, lo cual,
nuestra apuesta por que se constituya en un área específica de intervención den-
sin duda, redundaría en perjuicio de su éxito.
tro de los departamentos de cultura. La ejecución del teóricamente obligatorio
Conviene que las jornadas tengan un elemento objetivo, tangible, que sirva de uno por ciento cultural (norma legal que impone dedicar el 1 % de los presu-
eje central con vistas a atraer la atención del público. Puesto que se trata de una
puestos de obras públicas financiadas total o parcialmente por el Estado que su-
acción de tono divulgativo y educativo, lo más apropiado puede ser la prepara-
peren los 100 millones al enriquecimiento y conservación del patrimonio y al fo-
ción de una exposición temporal.
mento del arte) daría a estos programas un impulso definitivo.
Es importante también que los homenajes o jornadas no se limiten a ser fuegos
de artificio, programas muy fulgurantes y con una fuerte inversión en tiempo y
1.3. LA LABOR MUSEÍSTICA
dinero pero que se agotan en sí mismos, de los que nadie se acuerda una vez cae
el telón final. Interesa que el trabajo continúe una vez finalizados los eventos o
1.3.1. El papel del museo en la sociedad postindustrial
que al menos quede una constancia material o resultado de los mismos. tina pu-
blicación, fruto de una investigación que culmine en las jornadas, puede ser un
Sin lugar a dudas el mantenimiento de un museo es la principal acción que una
buen instrumento para ello. Ello no excluye otras posibilidades, para determinar
Administración local puede realizar sobre el patrimonio, a caballo entre la con-
en función del acontecimiento concreto que se conmemore: la instalación de una
servación, la investigación y la difusión.
escultura al aire libre, la propia inauguración de un edificio cuya restauración se
celebra, etc. La realidad museística es tremendamente variada. No es lo mismo un museo de
la historia local que uno de arte antiguo, otro de arte contemporáneo, uno etno-
Una formar importantísima de difusión, como no podía ser menos, son los me-
gráfico, de historia natural o de la ciencia. A pesar de ello nos referiremos a los
dios de comunicación. Si el Ayuntamiento dispone de una publicación periódica,
museos como a un todo.
radio o televisión propias, nada le impide establecer una sección fija para ir dan-
Durante el siglo xx se ha vivido un gran desarrollo museístico, no exento de
do a conocer a sus vecinos el patrimonio de la ciudad, mediante artículos o pro-
tensiones. El progreso es claro hasta la segunda guerra mundial, apoyado en al-
gramas de investigación, de opinión, de recogida de curiosidades, concursos, etc.,
gunos países por el crecimiento del espíritu nacionalista y el consiguiente uso de
siempre en un tono ameno que no por ello ha de dejar de ser riguroso.
los museos como manifestación de superioridad patria (Alonso, 1993).
Si se carece de tales recursos, el municipio puede sugerir o facilitar a los medios
A partir de 1968, sin embargo, los museos viven una cierta crisis que les hará
de comunicación locales que se encarguen de dicha labor, bien enviando dossie-
replantearse sus funciones. La actitud de contestación global representada por el
[1021
CIA TURA y CIUDAD. MANUAL DE POIETICA CUI TURAL MUNICIPA
EL PLAN CULTURAL DE UN l'UN FAMIENTO *I AMAÑO MEDIO [1031

mayo francés, coincidente con la definitiva masificación del acceso de la pobla-


des. En gran medida estos proyectos se incluyen o sirven incluso de emblema de
ción a la cultura, afecta directamente a estos equipamientos, pasando de conce-
birse corno un templo programas de regeneración urbana y económica más amplios, siendo paradigmá-
a plantearse como un foro.
Se exije al musco que deje de tico el caso de Bilbao. Cada vez más, y ello no es necesariamente negativo, el mu-
considerarse un lugar sagrado y que se ponga al servicio de la educación de las
seo es una oferta de ocio, emparentada (o en competencia) con el parque de atrac-
masas. Deja de ser un edificio cerrado, exclusivo para aquellos que dominen u
n ciones, los macrocentros de ocio y, en general, la industria del entretenimiento.
lenguajtéciorís,ypacnvetirfo,spabetylugr
No es casualidad que algunos famosos arquitectos como Frank Gehry construyan
de encuentro para todas las personas (Hernández, 1994).
a la vez museos y edificios para la Disney.
Sin negar la importancia de las mejoras formales y técnicas en el ámbito de con-
La importancia del turismo cultural, el impacto mediático de una arquitectura
servación o investigación, no cabe duda de que el mayor avance que han experi-
espectacular o los beneficios que consigue una ciudad incluida en el circuito de
mentado los museos ha sido en el aspecto de la difusión. A partir de los años se-
grandes exposiciones internacionales son notorios. 1)e manera que la preocupa-
tenta cuestiones como la acción educativa, la participación del público o la
ción por el arte o el patrimonio ha sido sustituida por la creación de una indus-
accesibilidad física y psicológica (perder el miedo al museo) adquieren una im-
portancia que mantienen hasta nuestros días. tria museística corno principal razonamiento de base para el impulso museístico.
Es difícil valorar el acierto o no de este tipo de proyectos. Como hemos señalado
¿Cuál es el papel de los museos en nuestra sociedad postindustrial? Curiosa-
en otros apartados, no hay obstáculo a la búsqueda de rentabilidad económica de
mente, podríamos decir que los museos han superado con nota la crisis del 68.
las políticas culturales, siempre que ello no empañe el logro de los objetivos pro-
Lejos de ser una institución cuestionada, asistimos a una nueva moda de estos
piamente culturales y que se parta de un diagnóstico y fundamento sólidos, cues-
equipamientos. En efecto, en Europa, y de manera muy clara en el Estado espa-
tiones inciertas en algunos proyectos. Asimismo, una cuestión es entrar al juego de
ñol, el final del siglo xx y el principio del xxi están marcados por el surgimiento
de numerosos proyectos museísticos. la imagen y otra que de manera abrumadora se prime la arquitectura sobre la co-
lección, el continente sobre el contenido, la espectacularidad sobre los fondos.
Según Montaner (1990), dos son las tendencias perceptibles en dichos proyec-
Por el contrario, una segunda tendencia en los museos de este cambio de siglo op-
tos: los grandes complejos culturales y los pequeños museos monográficos.
ta por los centros de carácter local en torno a un contenido monográfico. Frente al
La primera línea, por razones obvias la más notoria, apunta a la instalación de
afán enciclopédico de los museos nacionales decimonónicos, estos otros optan por
grandes museos, normalmente, aunque no exclusivamente, de arte contemporá-
profundizar en una parcela concreta del patrimonio a través de una cuidadosa selec-
neo. En el Estado español contamos con los ejemplos del Centro Atlántico de Ar-
ción temática, técnica o de procedimiento. Podemos citar ejemplos sumamente especia-
te Moderno (Las Palmas de Gran Canaria), el Museo de Arte Contemporáneo de
lizados en el Estado español como el Museo del Azafrán (Monreal del Campo, Te-
Barcelona (mACBA), el también barcelonés Centro de Cultura Contemporánea
ruel), el Museo Tecnológico del Vidrio (San Ildefonso, Segovia), el Museo de la Música
(cccB), el Museo Guggenheim Bilbao, el Museo de Arte Contemporáneo de An-
(Barcelona), el Museo Fournier del Naipe (Vitoria-Gasteiz), el Museo del Calzado (El-
dalucía (M.\CÁ, Sevilla), el Centro Galego de Arte Contemporánea (Santiago de
da, Alicante), el Museo de la Fundación César Manrique (Teguise, Las Palmas), etc.
Compostela), las remodelaciones de los madrileños Museo del Prado y Museo Na-
Desde un punto de vista teórico no hay ningún motivo de incompatibilidad que
cional Centro de Arte Reina Sofía (N1NcAR5), el Museo Nacional de Arte Roma-
obligue a optar por una de las dos tendencias. Desgraciadamente, la incompati-
no de Mérida, el Instituto Valenciano de Arte Moderno (R/Am, Valencia), etc. Se
bilidad suele producirse a nivel presupuestario y va normalmente en demérito de
trata en todos los casos de propuestas espectaculares impulsadas por la iniciativa
los proyectos más modestos.
pública que parecen querer que los museos vuelvan a convertirse en templos, en
nuevas catedrales laicas Salvando las lógicas distancias, podernos encontrar dos notas que comparten
(Alonso, 1993) capaces de atraer a las multitudes. A ve-
ambos tipos de museos, cada uno a su medida. En primer lugar, la preocupación
ces, más que de la pasión por el arte, la proliferación de estos grandes escenarios
por la buena gestión y la rentabilidad no es exclusiva de los grandes museos. La
es fruto de la estrategia de persuasión y comunicación de los Estados o las ciuda-
propia especialización en los museos pequeños no es sino una estrategia de ges-
1 1041 CULTURA Y CIUDAD. MANUAL DF. POLITICA CULTURAL MUNICIPAL
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El. PLAN CULTURAL DE UN AYUNTAMIENTO DE TAMAÑO MEDIO 11051

tión para conseguir hacerse un hueco: cada institución ha de definir su terreno y dientemente de la realidad. Así, en el Estado español se contabilizaban en 1994
trabajarse un estilo propio, una identidad que la diferencie de las demás, siendo nada menos que 1.414 museos (Ministerio de Cultura, 1995c). No obstante, mu-
esta necesidad común a cualquier museo que quiera garantizar su existencia, in- chos de ellos no merecen tal nombre, dado que son meros almacenes de objetos,
dependientemente de su tamaño.
no están abiertos al público y carecen de todo tipo de infraestructura. Una cifra
La rentabilidad económica o financiera es un deseo que todos comparten. Po- más real limitaría los museos españoles a 758 (Ministerio de Cultura, 1996).
cos son los que pueden alcanzar el nivel de industria museística o de
museo-mer- La prudencia es más necesaria todavía si tenemos en cuenta que el número, aun
cado (Hernández, 1994), entidades muy a la norteamericana que intentan ofertar
siendo real y exacto, es un criterio muy poco relevante con vistas a evaluar la po-
su producto al gran público corno si de cualquier otro negocio se tratase. Aun así, tencia museística de un país: a efectos de sumar en una estadística, se contabiliza
ciertas prácticas de mercado se encuentran ampliamente extendidas: la explota- por igual el Museo del Prado que el de la aldea más recóndita. Veamos, sin em-
ción de tiendas o librerías, el merchandising, la programación de exposiciones
bargo, algunos datos complementarios que nos contextualicen el del número, siem-
temporales que renueven la atención del público, el uso de técnicas de marketing... pre insistiendo en la relatividad de su importancia.
En términos generales, la racionalización de la gestión es una necesidad de todo En relación al número absoluto de museos, Cataluña, la Comunidad Valencia-
museo y de cualquier entidad cultural, pública o privada.
na y Andalucía ocupan las primeras plazas (Ministerio de Cultura, 1996). En re-
La segunda nota que comparten todos los museos es su dimensión social. Co- lación al número de museos por habitante, sin embargo, son La Rioja, Castilla y
mo ya hemos apuntado, desde el 68 y la democratización cultural los museos han León y Baleares las que cuentan con mayor proporción de equipamientos. El ar-
asumido su papel de centros con una proyección sobre su entorno social. Nadie co existente entre los 4,9 museos por 100.000 habitantes de La Rioja y el 1,0 de
se plantea seguir siendo un mero almacén de objetos o una fortaleza de custodia Extremadura nos da idea de las desigualdades territoriales al respecto (Ministe-
de su material. El énfasis se desplaza del objeto al sujeto (Pastor, 1992). Por muy rio de Cultura, 1996).
interesante que sea un objeto o colección, carecen de valor si no son visitados por Un dato importante es la falta de cobertura territorial completa. Desde un pun-
nadie; por consiguiente, es fundamental interesar al público, tanto para conser- to de vista cultural, sería deseable que las poblaciones de más de 10.000 habi-
var la financiación y justificar la propia existencia corno para poder ser relevan- tantes dispusieran de un museo de la ciudad, o de un museo comarcal en colabo-
tes frente a la comunidad.
ración con municipios cercanos, pero tal objetivo está lejos de cumplirse. Salvo
En última instancia, todo esto no hace sino confirmar que los museos no son en algunas comunidades como la catalana, son mayoría las localidades que care-
instituciones atemporales, ajenas a cualquier cambio social. Los museos son hijos cen de este tipo de equipamiento, y en otras, si bien existe museo, no puede con-
de su tiempo, y a una sociedad del espectáculo le corresponde este tipo de insti- siderarse representativo de la ciudad bien por su propiedad (privada), contenidos
tuciones.
(muy específicos o parciales) o mal funcionamiento (cerrados al público, etc.).
Respecto a su tipología, los museos de arte (29,2 %) y los de arqueología e his-
1.3.2. Panorámica de los museos
toria (21,6 %) se llevan la palma (Ministerio de Cultura, 1996).
El conjunto de museos del Estado español recibió en 1994 casi 28 millones y
Dejando aparte las grandes tendencias museísticas, veamos de manera sintética medio de visitantes al año, destacando en términos absolutos por comunidades
cuál es la situación real de los museos en el Estado español, pensando sobre todo Madrid, Cataluña y Andalucía (Ministerio de Cultura 1996). Si bien el primer
desde la perspectiva de un Ayuntamiento de tamaño medio.
puesto lo ocupa en la actualidad el Museo del Prado, la irrupción del Guggenheim
No es fácil aportar datos fiables al respecto, ni siquiera sobre lo más básico: el Bilbao en el segundp puesto ha trastocado la clasificación habitual.
número de museos existentes. A la tradicional opacidad institucional se une en es- Los museos españoles son mayoritariamente estatales. La relevancia de la labor
te caso la amplitud del concepto de museo, lo que posibilita que baste con auto- municipal al respecto la refleja el hecho de que el 30,8 % de los museos sean pro-
denominarse museo para ser considerado como tal en las estadísticas, indepen-
piedad de los Ayuntamientos. Los distintos Ministerios y organismos del Estado
11061 curruRA Y CIUDAD. MANUAI DE POI (TICA CULTURAL MUNICIPAL
El. PLAN CILLTURAI DI- AYL ANIIENTO DE TANIANO MEDIO 11071

son responsables del 19,3 %; las comunidades autónomas, del 4,3 %; y los orga-
van a ubicar los de nueva creación, en su caso, la importancia y nivel de calidad
nismos provinciales, del 6 %. Por la parte privada destaca el predominio de la
que se pretende para cada uno, las funciones o criterios de especialización entre
Iglesia, propietaria del 19,9 % de los museos (Ministerio de Cultura, 1995b).
ellos, las prioridades, el grado de participación institucional en cada uno, los pre-
Sin duda, esta variedad de titulares es positiva, pero a la vez resta la eficacia
supuestos y plazos de ejecución para las remodelaciones o nuevas construcciones
que aportaría una mayor concentración de los agentes. Más teniendo en cuenta
necesarias, etc. Con todo ello se optimizaría la gestión, evitando duplicidades e
las escasas experiencias de gestión compartida: sólo el 11,1 % de los museos se
innecesarias competencias entre museos, se racionalizaría el gasto y se trabajaría
gestionan entre dos o más instituciones (Ministerio de Cultura, 1995c).
con objetivos y estategias comunes a todas las partes implicadas.
Desde el punto de vista de los museos municipales, una característica destaca-
Pero el plan también debería acordarse de los museos locales. No es frecuente
ble es su extrema variedad. En realidad, hablar de los museos como si fueran un
que existan planes autonómicos de museos, y a veces, cuando existen, tienden a
colectivo es hacer una generalización que oculta situaciones radicalmente opues-
centrarse en las grandes infraestructuras. Por el contrario, creemos que se debe
tas y a todas luces desproporcionadas, siendo imposible efectuar una caracteriza-
hacer una apuesta clara por la creación de un entramado territorial de institucio-
ción común. En tamaño, presupuesto, categoría de las colecciones o número de
nes museísticas comarcales y locales, y que el plan debe definir la cobertura desea-
visitantes las situaciones son muy variopintas.
da, las vías de relación o engarce entre los museos pequeños y grandes, la crea-
No obstante, dentro de los pequeños museos, de existir una característica si no
ción de servicios mancomunados (de asesoramiento, catalogación, informatización,
común sí al menos bastante extendida, ésta sería la precariedad: sedes provisio-
asistencia técnica, etc.), y sobre todo el grado de participación de cada Adminis-
nales, horarios de apertura reducidos e irregulares, colecciones incompletas, fal-
ta de personal estable, etc. tración en la financiación y gestión de estos museos.

La falta de personal y presupuesto es un defecto crónico que genera un círculo


vicioso de difícil solución: los museos pequeños carecen de los medios económicos
2. Promoción dcl libro y la lectura
necesarios, lo que les impone la ausencia de actividad; esto origina un alejamien-
to del público potencial y un aislamiento del entorno al que deberían servir; lo
2.1. LEER EN EL ESTADO ESPAÑOL
cual justifica, a su vez, que el presupuesto no aumente, puesto que no se conside-
ra necesario invertir en una institución a la que nadie acude y a la que no se en-
2.1.1. La demanda. Los hábitos lectores
cuentra utilidad.
Por eso sería importante que los municipios recibiesen una mayor ayuda de las
Repasando la historia de la humanidad, cuesta trabajo encontrar una actividad
instituciones superiores en el mantenimiento de unos equipamientos costosos pe-
cultural y su correspondiente soporte más arraigados que la lectura y el libro. La
ro de indudable relevancia sociocultural. Desgraciadamente, otro dato relevante
lectura es una herramienta imprescindible para la vida cotidiana, para la completa
de la situación museística española es la ausencia de coordinación o vertebración
formación y desarrollo personal y comunitario, de ahí que la lucha contra el anal-
institucional. Los municipios no deberían actuar como francotiradores. Sería fun-
fabetismo sea una prioridad básica para cualquier Estado. Por supuesto, además
damental que toda comunidad autónoma tuviese una política museística coordi-
de esta vertiente instrumental la lectura tiene otra más lúdica, como medio para
nada, que hiciese una apuesta firme definiendo un plan de museos que parta del
el disfrute intelectual y para un correcto aprovechamiento del tiempo libre, lo que
estudio del mapa actual y determine la estructura futura por la que se opta.
enmarca su promoción como uno de los principales objetivos de cualquier políti-
Un plan de este tipo debería clarificar el posicionamiento autonómico ante las
ca cultural. Respecto al libro, nuestra cultura no está hecha solamente de libros,
dos grandes tendencias museísticas de este nuevo siglo, tal como han sido expli-
pero probablemente no es lo que sería sin ellos. Forman parte ineludible de nues-
cadas. Debería definir, por una parte, las orientaciones sobre los grandes museos
tra civilización y son el producto cultural más sólidamente introducido en cual-
o museos de alcance autonómico: concretar a cuáles se da tal categoría, dónde se
quier sociedad moderna.
11081 CULTURAY CIUD AD. MANUAL. DE POLITICA CULTURAL. MUNICIPAL
— — —— — — — EL PI.AN CULTURAL DF. UN AYUNTAMIENTO DF 1 AMAÑO MEDIO 11091
Mal que le pese a Macluhan, la Galaxia Gutenberg
no ha desaparecido ni pa- Figura 11.1. Porcentaje de lectores en diversos países europeos (1994)
rece que vaya a hacerlo a corto plazo. Sin negar el cambio evidente, social y cul-
tural, que supone el nuevo paradigma informático
(Racionero, 1985), ni la lectu-
ESPAÑA _______
ra ha sucumbido al poder de los medios audiovisuales ni el libro ha quedado
enterrado por nuevos soportes o productos alternativos. No por ello ha de ne- ITALIA o
garse que la nueva situación de competencia entre distintos soportes y ofertas pa-
FRANCIA
ra la información y la diversión tiene para el libro y la lectura efectos evidentes
que no pueden ser obviados. HUNGRIA JI
El nivel de lectura parece estar asentado, aunque en el Estado español la situa- ALEMANIA LI
ción no es como para echar las campanas al vuelo. Vivimos inmersos en una cu-
R UNIDO
riosa contradicción, una situación enormemente paradójica: el Estado español es
un gran productor de libros pero cuenta con escasos lectores. E BAJOS I

Valorar si en una sociedad se lee mucho o poco siempre será un juicio relativo, 20 80
dependiendo de con qué otra sociedad o época histórica se compare. Así, aunque
q,'FOSF. Moislerio de Cultura (1996¡ Daboracrón propia
los datos confirman que en el Estado español se lee menos que en la mayoría del
resto de Europa (nuestro ámbito natural de comparación), se ha de admitir a la
Un indicador indirecto para medir el hábito lector es la posesión y compra de li-
vez que el avance ha sido enorme si tenernos en cuenta que al empezar el siglo xx
bros. El libro es un producto altamente introducido en nuestros hogares. En el Esta-
la tasa de analfabetismo en el Estado era superior al 63 %.
do español, el 84,3 % de los hogares cuenta con algún libro no de texto, según da-
Pero es precisamente ahora, cuando se dan las condiciones necesarias para que
tos de 1990 (Ministerio de Cultura, 1991). No deja de ser contradictorio el hecho de
la lectura se desarrolle, cuando se certifica la sangrante contradicción de que la
que, habiendo libros en casi todos los hogares, la mitad de la población no los lea.
capacidad no crea automáticamente el hábito, que es condición necesaria pero no
Analicemos brevemente los factores que favorecen o entorpecen la lectura. La
suficiente. El 50 % de los españoles no tiene la lectura de libros (en la que no in-
acción de leer responde a un conjunto complejo de variables socioeconómicas y
cluimos ni la lectura de prensa ni la de libros escolares) entre sus prácticas cultu-
rales (Ministerio de Cultura, 1996). culturales. La más importante, sin duda, es el nivel de instrucción de la persona,
lo cual no sorprende dado que la lectura es una actividad intelectual que requie-
Si contextualizamos estas cifras en el conjunto de los hábitos culturales de la
re comprensión y que adquiere tanto más valor cuanto mayor sea el marco cul-
población, la valoración es ambivalente. Por una parte, se ha de resaltar que la
tural de quien la practica. Sólo el 26,3 % de las personas sin estudios leen, y só-
lectura de libros entre los adultos está entre las prácticas más realizadas, muy por
lo el 5,5 % de ellos lo hacen diariamente, mientras que en las personas con estudios
delante de, por ejemplo, la asistencia a espectáculos o las visitas a museos, dentro
superiores estos porcentajes se elevan al 95,1 y 44,6 %, respectivamente (Minis-
de la creciente tendencia a hacer del hogar el ámbito preferente de consumo cul-
terio de Cultura, 1991).
tural. Pero, por otra parte, la lectura queda lejos de las prácticas dominantes co-
Por supuesto el nivel de instrucción no es una variable aislada, sino íntimamente
mo ver la televisión, leer el periódico u oír la radio.
relacionada con el nivel socioeconómico, factor que además de implicar estadís-
Tan importante como el número de lectores es la dedicación real a la lectura,
ticamente un mayor nivel de estudios determina una mayor capacidad de compra
que no parece ser muy alta. No llega a la mitad el porcentaje de lectores que lo
de libros.
hacen a diario, siendo más habitual la lectura esporádica (Cites, 1994).
La persistencia de esta barrera social es apreciable en la mayoría de los países
Frente a estas cifras, los datos europeos se antojan difíciles de alcanzar. (Véase
la figura 11.1 de la página siguiente.) europeos. No obstante, hay algún atisbo esperanzador respecto a la posibilidad
de atemperar, que no de eliminar, esta frontera: Se ha comprobado que, donde el
11101 CUITURA Y CIUDAD. MANUAL DE POI f I1CA CULTURAL. MUNICIPAL
EL PLAN CULTURAL DE UN AYUNTAMIENTO DE TAMAÑO MEDIO 11 11

índice lector general es alto, las diferencias entre las distintas categorías ocupa-
creación (gestión de derechos de autor) como a la distribución y venta (creando sus
cionales son considerablemente inferiores. Asimismo, parece que el incremento en
propias redes) y transformando la propia producción (nuevos soportes multimedia).
el número de lectores constatado en Europa entre los años setenta y noventa se
A priori la edición es una actividad con muy pocas barreras de entrada. No ha-
localiza principalmente entre las clases menos pudientes, por lo que la lectura es
ce falta un gran capital para convertirse en editor. Prueba de ello es el altísimo nú-
cada vez menos elitista (Circle/Conseil de L'Europe, 1993).
mero de empresas censadas en el Estado español. Ahora bien, el hecho de que de
El sexo no parece tener una influencia acusada, si bien en las mujeres el hábito las casi 6.000 empresas teóricamente existentes en 1997 sólo 3.500 publicasen li-
lector parece estar algo más arraigado.
bros, y de ellas el 35 % publicase únicamente un libro en dicho año nos indica
La relación de la edad con la lectura es compleja. En conjunto, los jóvenes son los
que, si bien iniciarse como editor es sencillo, mantenerse es más complicado (Mi-
que más leen, y el hábito lector va decreciendo con la edad (Ministerio de Cultura,
nisterio de Cultura, 1998b).
1991; Cires, 1994; Circle/Conseil de L'Europe, 1993). Sin embargo, no se ha de ce-
Predominan numéricamente las editoriales pequeñas, que sin duda favorecen la
rrar los ojos a una tendencia que apunta a que los jóvenes actuales leen menos que
creatividad y pluralidad cultural, como lo demuestra su alta participación en el
los de antes. La creciente competencia de otras muchas ofertas de ocio es un factor
número de títulos vivos. Pero desde el punto de vista de los resultados empresa-
nada despreciable y al que habrá que hacer un detenido seguimiento.
riales la situación es similar a la de otros países de nuestro entorno: se vive un al-
Otros, incluso, se adelantan un poco más. Cada vez son más las voces que aler-
to grado de concentración, muy cercano al oligopolio, en el que un pequeño gru-
tan sobre la importancia de la adolescencia como momento en que se deja de leer,
po de empresas copa la mayor parte del mercado. Aunque el grado de concentración
en que se percibe un progresivo distanciamiento de la lectura por considerarla una
es menor al de otras industrias culturales, no se han de olvidar los riesgos que en-
obligación y no una actividad placentera inserta en sus pautas de ocio.
traña esta situación para la pluralidad informativa y cultural.
Señalemos un último factor, altamente significativo más que explicativo: la in-
Esta concentración tiene su reflejo geográfico. Madrid y Barcelona acaparan bue-
tensa relación entre la práctica lectora y la alta motivación o interés hacia las prác-
na parte del total de empresas, títulos y facturación, aunque menos en la actuali-
ticas más característicamente culturales como pueden ser ir a museos, al cine o al
dad que en los años ochenta, siendo destacable el avance de actividad al respecto
teatro (Cires, 1994).
en Andalucía, Comunidad Valenciana y Galicia (Ministerio de Cultura, 1998b).
En paralelo a la concentración se ha producido una fuerte penetración de ca-
2.1.2. La oferta. La industria del libro
pital de los grandes grupos editores internacionales, que en cualquier caso es me-
nor que la producida en otras industrias culturales.
Si hasta ahora nos hemos referid() a la lectura resaltando su importancia cultural,
En términos generales se suele coincidir en apreciar que el editorial es un ne-
es necesario reconocer al libro otro aspecto complementario: el económico. La in-
gocio sólido, si bien alguna visión de futuro es más pesimista, al incidir en el ba-
dustria del libro está plenamente inmersa en el entorno más amplio de las indus-
jo nivel de lectura español y en la tendencia general europea a la disminución del
trias culturales. No sólo eso, sino que ocupa dentro de ellas un papel privilegiado. volumen de compra de libros.
Como ya señalamos, pese a ser parcos lectores, el Estado español es un gran pro- Dejando de lado quiénes son los editores, veamos de forma breve qué es lo que
ductor de libros, nada menos que el cuarto mundial (Ministerio de Cultura, 1995a).
se edita. Destaca sobremanera el gran número de títulos anuales, unos 55.000 en
Aunque editar un libro es un proceso complejo en el que intervienen multitud
el Estado en 1997 y en aumento casi constante desde 1975 (Ministerio de Cultu-
de profesiones y gremios (autor, traductor, ilustrador, editor, encuadernador, im-
ra, 1998b; Centro del Libro y la Lectura, 1994).
presor, distribuidor, etc.), la edición y la distribución son las fases clave.
Estos datos tienen la lectura positiva de la creatividad y variedad, pero también
El editor es la pieza angular de la industria. Su rol es, sin duda, el que más se ha
la negativa de la inflación o exceso. Esta segunda lectura se refuerza si tomamos
transformado. Del papel inicial de librero-editor-impresor ha pasado a ser gestor de
en consideración dos cuestiones. La primera, el absoluto predominio de las pri-
información y cultura, empresa de servicios que extiende su papel tanto hacia la
meras ediciones frente a las reimpresiones, lo que demuestra la poca estabilidad
1 1 21 CULTURA Y CIUDAD. MANUAL DF. POUTICA CULTURAL. MUNICIPAL
- - - - - - - - EL PLAN CULTURAL. DF. UN AYUNTAMIENTO DE TANIASM MEDIO 11 1 31

de la oferta. La segunda, mucho más preocupante, el progresivo descenso de la ti-


librerías pasa por la mejora de la gestión (mayor capacitación profesional, introduc-
rada media por título: 3.829 ejemplares en 1997, frente a los 9.039 de principio s
ción de sistemas informáticos), la ampliación de los servicios al cliente (especialización,
delosañchnt(MierodCula198h).
venta por catálogo, pedidos por correo, comercialización de audiovisuales, librería
Otro dato importante en nuestro Estado es el fuerte peso de las traducciones,
como lugar de encuentro), la agrupación, etc. (Martín Carbajal, 1993).
especialmente del ámbito anglosajón. Si en la mayoría de Europa suelen suponer
La fortaleza del sector privado en el ámbito del libro no ha de oscurecer la ne-
un 10 % del total de publicaciones, en el Estado español suponen la cuarta parte
cesidad de una importante acción estatal al respecto.
(Ministerio de Cultura, 1998b).
Las políticas públicas sobre el libro suelen compaginar dos objetivos: el apoyo a
Si bien el editor es la pieza angular del negocio del libro, no podemos obviar la
la industria, mejorando las condiciones en las que se crean, editan y difunden los li-
importancia de las redes de distribución y comercialización, encargadas de situar
bros, y el fomento de los hábitos de lectura de la población. A estos objetivos de or-
los libros al alcance del consumidor, en el lugar y momento apropiados y con un
den general se unen otros más particulares, como pueda ser el apoyo a la literatura
coste adecuado. Al igual que en otros sectores económicos, su coste tiende a so-
en la lengua propia de la comunidad, en su caso, o la contribución a la normaliza-
brepasar al de la producción.
ción de la misma aumentando específicamente su índice de lectura.
La distribución no es una tarea fácil, y menos en el Estado español, teniendo en
Para conseguir estos objetivos son tres las herramientas que puede manejar la
cuenta los problemas que genera el altísimo número de títulos que hay que mo-
Administración: la delimitación de un marco legal que defina las reglas del juego;
ver y lo extenso de la red de puntos de venta que se deben cubrir.
el establecimiento de medidas de apoyo a los agentes privados, sobre todo eco-
Respecto a las empresas mayoristas, se trata de un sector joven pero en el que ya
nómica y fiscalmente; y la provisión directa de programas y servicios, especial-
resulta patente la necesidad de modernizarse (Ministerio de Cultura, 1995a). Se cal-
mente mediante la implantación de una red pública de bibliotecas.
cula que son más de 300 las empresas existentes en el Estado. Al igual que sucede
Como en otras industrias culturales, no es sencillo delimitar cuál es la función es-
con la edición, detrás del amplio número y la heterogeneidad topamos con una cier-
tatal respecto a la industria del libro, ciado su carácter intermedio entre la economía
ta concentración, pequeña en la actualidad pero previsiblemente en aumento, en la
y la cultura. Estamos hablando de un sector cuya naturaleza es mitad productiva (con
que las distribuidoras vinculadas a las editoriales tienen un enorme peso específico.
lo que está llamado a participar en la financiación general del Estado en forma de
Respecto a la distribución minorista, una palabra define a la perfección el sec-
tor: atomización. Se han contabilizado más de 30.000 puntos de venta en el Es- impuestos) y mitad improductiva (con lo que caben las ayudas sistemáticas).
La regulación legal (ley del precio fijo, ley de propiedad intelectual, etc.) está
tado español (Ministerio de Cultura, 1995a).
fundamentalmente en manos estatales. En cuanto a medidas orientadas a fortale-
La fórmula más convencional y clásica es la librería, de las que se contabilizan unas
cer toda la cadena industrial del libro, tanto el gobierno central como los auto-
4.100 en el Estado, lo que arroja una media de 10,5 establecimientos por cada 100.000
nómicos han instituido una amplia batería de incentivos. Donde el papel munici-
habitantes, destacando en proporción a su población La Rioja, Asturias y Cataluña
pal es clave es en el establecimiento de una red de bibliotecas públicas para garantizar
(Ministerio de Cultura, 1996). La heterogeneidad también es una característica del
a todas las personas el acceso a la lectura.
sector. Pocos puntos en común tiene una librería-papelería con una librería general o
clásica, y ésta con una especializada. En cualquier caso, aunque sea una generalización,
2.2. LA BIBLIOTECA MUNICIPAL
es común valorar como culturalmente positiva la proliferación de librerías de todo ti-
po, a las que se atribuye un importante papel para garantizar la pluralidad de la in-
2.2.1. El papel del municipio en la promoción de la lectura
formación y elevar el nivel cultural de la ciudadanía. El mantenimiento de estos es-
pacios de libertad (Ministerio de Cultura, 1995a) es, no obstante, más complicado
Un municipio, y más aún un municipio de tamaño mediano, difícilmente puede
cada día, dada la tremenda competencia de los quioscos (de los que existen unos cua-
articular medidas potentes de apoyo a la industria fiscal o económicamente, ni tie-
tro por librería), las grandes superficies y las ventas directas. La supervivencia de las
ne competencias para remodelar el marco legal que afecta al libro.
11141
CULTURA Y CIUDAD. MANUAL DE POLÍTICA CULTURAL MUNICIPAL
EL PLAN CULTURAL DE UN AYUNTAMIENTO 1W TAMAÑO MEDIO 1115]

Donde sí puede intervenir es en el establecimiento de bibliotecas públicas. No


taba ni tenía por qué estar preparada: en ausencia de programaciones culturales y de
sólo puede, sino que, como ya hemos comentado, debe: la Ley de Bases de Régi-
otros equipamientos, la biblioteca tiende a convertirse en mini-casa de cultura.
men Local establece la obligatoriedad de que todos los municipios mayores de
5.000 habitantes dispongan de tal servicio. Por ello es importante poner las cosas en su sitio y señalar que la biblioteca es
cultura, pero no toda la cultura, que es importante pero no hasta el punto de su
Dejando aparte la obligación legal, aunque pueda parecer humilde en compa-
sacralización.
ración con la acción de otras Administraciones, la labor del Ayuntamiento ha de
¿Cuál es la realidad de las bibliotecas? Según datos de 1994 existen 9.088 bi-
juzgarse como clave. Tanto desde el punto de vista teórico como desde el prácti-
bliotecas de todo tipo en el Estado español, 2,35 de media por cada 10.000 ha-
co la biblioteca es una institución cultural de primerísimo orden.
bitantes, situándose a la cabeza en proporción a su número de habitantes el País
Desde el punto de vista teórico, un buen resumen de su importancia nos lo da
el manifiesto de la UNESCO Vasco, Extremadura y Murcia (Ministerio de Cultura, 1995a).
sobre la biblioteca pública, el cual expresa su confian-
Pero en esa cifra se incluyen bibliotecas escolares, universitarias, especializadas, etc.
za en la misma como institución para la enseñanza, la cultura y la información,
señalando que: Limitándonos a las bibliotecas públicas, que son las que a los efectos de la presente
publicación más nos importan, se contabilizan 4.131 (Ministerio de Cultura, 1996),
3. La biblioteca pública es una demostración práctica de la lo que arroja una media de 1,06 bibliotecas por 10.000 habitantes, por encima de la
fe de la democracia en la educación
de todos como un proceso continuo y a lo largo de la vida, así como en la apreciación de los logros media de la Europa comunitaria de 0,76, pero lejos de los países más adelantados co-
de la Humanidad en el campo del saber y de la cultura.
4. mo pueda ser Alemania, cuya media es de 2,3 (Ministerio de Cultura, 19956).
La biblioteca pública es el principal medio de dar a todo el Inundo libre acceso a la suma de
los conocimientos y de las ideas del hombre, y a las expresiones de su imaginación creativa.
Desde el punto de vista normativo no existen unos estándares estatales de obli-
5.
La misión de la biblioteca pública consiste en renovar el espíritu del hombre, suministrándo- gado cumplimiento respecto a cuántas bibliotecas deben existir en cada pobla-
le libros para su distracción y recreo, en ayudar al estudiante y en ofrecer la última información ción. Algunas leyes autonómicas, sin embargo, amplían la mínima referencia al
técnica, científica y sociológica (HAB, 1988, 65).
respecto de la Ley de Bases para recomendar la existencia de servicios biblioteca-
rios a partir de los 3.000 habitantes, bibliotecas móviles o servicios similares pa-
Desde un punto de vista práctico, en el Estado español la biblioteca ha sido el
ra poblaciones menores de ese tamaño y servicios bibliotecarios descentralizados
equipamiento cultural por excelencia, el único prácticamente presente en todo el
en las ciudades de más de 30.000 habitantes.
territorio. Durante muchos años, si algo ha simbolizado la política cultural no
La titularidad de las bibliotecas públicas es mayoritariamente municipal, res-
han sido los teatros, ni los auditorios, ni las casas de cultura, ni los centros cívi-
cos, sino las bibliotecas. pondiendo a lo encomendado en la I.ey de Bases. No obstante, las bibliotecas ha-
bitualmente están organizadas en redes provinciales y autonómicas. A pesar de
Este hecho, no obstante, ha de ser objeto de una doble lectura. Si por una parte di-
que los estatutos de autonomía suelen proclamar la competencia exclusiva en el
ce mucho a favor de la importancia de la biblioteca y de su arraigo, por otra es reflejo
tema, la red de bibliotecas públicas del Estado es cualitativamente importante y
de la cortedad de miras y de la estrechez presupuestaria que la política cultural ha sufri-
con frecuencia ocupa el papel de cabecera de las redes de cada comunidad, des-
do continuadamente en el Estado hasta hace muy pocas fechas. Nuestros dirigentes,
tacando que si bien su titularidad es estatal la gestión es autonómica.
o bien con instalar una biblioteca en el municipio ya se daban por satisfechos, identifican-
En cuanto al número de puestos de lectura, predominan las bibliotecas peque-
do el libro con toda la cultura, como si nada quedase fuera de él; o en el mejor de los
ñas: el 63 % tiene menos de 60 asientos (Ministerio de Cultura, 1996). Estamos
casos lo que les faltaba no era voluntad, sino recursos para ir más allá en la creación
lejos de las recomendaciones de 1,5 asientos por 1.000 habitantes de la Federa-
de equipamientos y en la implementación de políticas culturales. En algunos casos es-
ción Internacional de Asociaciones de Bibliotecarios y de Bibliotecas (FIAR, 1988).
to ha tenido consecuencias negativas para la imagen de la cultura en general —iden-
Donde también se quedan cortas es en el número de volúmenes por habitante:
tificándola con algo aburrido, excesivamente institucionalizad() o rígido— y para la
no llega a uno por habitante (Ministerio de Cultura, 1996), lejos de las recomen-
propia biblioteca, que a veces se ha visto obligada a cubrir huecos para los que ni es-
daciones de la FIAll (dos 6 tres, en función del tamaño de la población).
11161 (VI TURA Y CIUDAD. MANUAL DF rol ITI(A GUTURAL NIUNICIPAI
El PLAN CUL I I•RAI. DE UN AYUNTAMIENTO 1W TAMAÑO MEDIO 11171

Quizá el problema más acuciante de las bibliotecas sea la escasez de personal. den dejar de lado dichos instrumentos. Inmersos plenamente en la sociedad de la
A falta de datos desagregados, el conjunto de bibliotecas del Estado (públicas, na-
información, la biblioteca ha de convertirse en mediateca, entendida como el ins-
cionales, universitarias y especializadas, un total de 6.207) contaba en 1992 con
trumento no ya para garantizar el derecho a la lectura, sino más globalmente el
11.312 bibliotecarios (Ministerio de Cultura, 1996), lo que equivale a un biblio-
derecho a la información.
tecario por 3.425 habitantes, cuando las recomendaciones de la FIAB
se sitúan en Dado que tanto coleccionar como organizar son tenias técnicos, de indudable
uno por 2.000 (FIAR, 1988).
interés pero que rebasan el ámbito de esta publicación, nos centraremos única-
Sin embargo, lo verdaderamente preocupante es el escaso uso que la sociedad mente en lo relativo a la atención al usuario.
hace de sus bibliotecas, el bajo aprovechamiento social de las mismas, en conso-
La verdadera razón de ser de la biblioteca es el usuario. Frente a una concep-
nancia con nuestro bajo índice lector. El importantísimo papel teórico de este equi-
ción tradicional de la biblioteca como centro de conservación cuyo punto princi-
pamiento choca con la realidad de que el 79 % de los españoles mayores de 18
pal es el libro, se impone una nueva visión de este servicio público como centro
años nunca ha ido a una biblioteca (Cires, 1994).
de comunicación cuyo eje es el lector. Cuatro son los grandes servicios que debe
La eficacia de este servicio social dependerá de la amplitud de funciones que
ofrecer una biblioteca pública: la consulta en sala, el préstamo, el servicio de re-
pretenda cubrir y de la manera en que se organice. A continuación desarrollamos
ferencia e información y la dinamización.
unos apuntes al respecto desde la perspectiva de un Ayuntamiento de tamaño me-
La consulta en sala. La consulta en sala es el servicio más sencillo, el primer pa-
diano. Son breves, porque nuestro libro no es un tratado de biblioteconomía.
so de utilización de una biblioteca, en cuanto supone el aprovechamiento directo
de su infraestructura para consultar, leer, informarse o formarse.
2.2.2. catálogo de funciones de la biblioteca pública
Cualquier servicio de la biblioteca, pero especialmente la consulta en sala, exi-
ge garantizar el libre acceso al edificio y a los fondos y la adecuación del local.
Podernos definir la biblioteca como «[...1 una colección de libros y de otros me-
Para que la biblioteca pública esté verdaderamente abierta a todos el acceso ha
dios de comunicación del conocimiento social que, debidamente organizada, se de ser libre. Así como el servicio de préstamo, por razones obvias, exige la utili-
pone al servicio de una comunidad con los medios técnicos y personales adecua-
zación de algún sistema de acreditación del usuario (normalmente el carné de la
dos» (Carrión, 1988, 30).
biblioteca), el acceso a meros efectos de consulta ha de ser libre y gratuito. Aun-
Este definición nos pone en la pista de las tres funciones básicas de toda bi-
que el libre acceso en ningún caso implica dejar de tomar precauciones, es claro
blioteca: dos internas (coleccionar y organizar) y una tercera externa (puesta en que disminuye la seguridad y provoca un mayor grado de deterioro y en su caso
servicio de lo organizado). Esta última es la razón de ser de la biblioteca, si bien
robo de los fondos. Pero, a nuestro juicio, la seguridad no es el criterio que debe
las tres facetas están íntimamente relacionadas: una buena colección y su organi-
priorizarse en una biblioteca: lo principal es prestar un servicio, no conservar los
zación son imprescindibles para una buena prestación del servicio al usuario.
fondos como oro en paño.
Es importante recalcar, tal como aparece en la definición anterior, que los fon- Para que el libre acceso sea real el horario ha de ser lo suficientemente amplio,
dos de una biblioteca han de estar integrados por libros, pero no sólo por ellos.
lo que a su vez exige una adecuada dotación de personal. En un futuro, espera-
Evidentemente el libro es lo principal, en cuanto instrumento fundamental para
mos que cercano, las bibliotecas podrán compaginar su posibilidad de uso pre-
la transmisión de conocimientos. Tradicionalmente las bibliotecas recogen tam- sencial con otro virtual, de consulta a sus fondos a través de Internet, con lo que
bién otras fórmulas de palabra impresa como las revistas o los periódicos. Pero,
la amplitud de horarios podrá ser total. Esa biblioteca sin paredes, no obstante,
además, la biblioteca ha de estar abierta a todas las formas de difusión de ideas:
no puede hacer olvidar la necesidad de facilitar al máximo el acceso de la ciu-
películas, cintas, diapositivas, discos, disquetes, discos compactos, bases de datos,
dadanía mediante unos horarios de apertura generosos.
programas multimedia, revistas electrónicas, Internet en cualquiera de sus servi-
Cuando hablamos de libre acceso no nos referirnos exclusivamente al edificio,
cios y posibilidades, etc. Por el mero hecho de no estar en soporte papel no se pue-
sino también a los fondos, a la posibilidad de que el lector pueda entrar en con-

. ULTIMA Y CIUDAD. MANUAL DE POLÍTICA CULTURAL MUNICIPAL
_ EL PLAN CULTURAL DE UN AYUNTAMIENTO DE TAMAÑO MEDIO 1119]

tacto directo con el libro o con cualquier otro tipo de soporte informativo sin
En segundo lugar, para el correcto funcionamiento de la función de consulta en
mediación alguna. A pesar de sus desventajas (desorden, facilidad de robo, etc.),
sala se necesita una correcta adecuación a las necesidades de cada grupo de edad.
el libre acceso es la clave para hacer de la biblioteca ese local de encuentro suje-
Para algunos bibliotecarios, la consulta en sala implica la estricta exigencia de or-
to-libro que se pretende que sea, hasta el punto de que hay quien lo califica como
conquista bibliotecaria (Carrión, 1988). den y silencio, y es obvio que, en términos generales, la lectura exige un cierto gra-
do de concentración y calma. Pero reducir la cuestión a un asunto de mera disci-
Respecto a la adecuación del local para garantizar la consulta en sala, dos son
plina supone tomar en consideración exclusivamente el punto de vista adulto, lo
a nuestro juicio los aspectos más relevantes: la existencia de suficientes y bien
cual es discriminatorio. Los niños necesitan también moverse, expresarse, oír mú-
acondicionados puestos de lectura y la adaptación a las diferentes necesidades de
sica, y ello es tan legítimo como el deseo de los adultos de leer en paz. Por ello se
cada tipo de lector, especialmente las que plantean las diferencias de edad.
impone una adecuada separación de zonas, tal corno más adelante detallamos.
Lo primero no es exclusivamente una mera cuestión de número, sino también
El préstamo. Otra gran función de la biblioteca pública es el préstamo, pro-
de que estén libres. Es más que frecuente que las bibliotecas se conviertan en sa-
porcionar libros u otros soportes informativos al interesado para su lectura o uso
las de estudio donde los estudiantes llevan sus propios materiales, efectúan sus ta-
fuera de la biblioteca. Supone un grado mayor de adaptación y acercamiento al
reas escolares, etc., hecho habitualmente criticado.
usuario, dado que permite a aquellas personas que por razones de tiempo o gus-
Este fenómeno plantea un claro perjuicio al funcionamiento de una biblioteca,
to no pueden o no desean asistir de continuo a la biblioteca leer o informarse don-
en cuanto se desaprovecha su potencial: el equipamiento, teóricamente generalis-
de estimen oportuno.
ta, se transforma de manera encubierta en biblioteca escolar o universitaria, su-
Un alto porcentaje de préstamos suele ser indicativo de una buena y alta utiliza-
pliendo la falta o el mal funcionamiento de éstas e impidiendo el acceso a otro ti-
po de usuarios. ción por parte de los adultos, por lo que se trata de un sistema que debe potenciar-
se, más teniendo en cuenta la escasez de plazas de las bibliotecas españolas. Casti-
Ahora bien, no se pueden cerrar los ojos a la realidad: la
invasión de estudian- lla y León, y a distancia el País Vasco, son las comunidades en cuyas bibliotecas el
tes es muestra palpable de una necesidad no cubierta. Al margen de que sea dis-
porcentaje de préstamos en relación a su población es mayor (Ministerio de Cultu-
cutible a quién corresponde solucionar el problema, la biblioteca, y el área de cul-
ra, 1996).
tura a la que pertenece, han de tomar cartas en el asunto por su propio beneficio.
El ámbito de préstamo ha de ser lo más amplio posible. Suele ser habitual excluir
Cabe, en convenio con los servicios educativos municipales, acondicionar alguna
las obras de referencia (enciclopedias, diccionarios, bases de datos en discos com-
biblioteca escolar como lugar de estudio abierto a todos los interesados fuera del
pactos y materiales similares que han de estar siempre disponibles para cualquier
horario escolar. Caben también soluciones en las que la implicación de la biblio-
usuario), obras que forman parte de una serie o colección, fondos de especial rele-
teca pública sea mayor: acondicionamiento de una sala exclusivamente de estu-
vancia por su contenido, alto precio o valor histórico, ediciones agotadas, etc.
dio adjunta a las instalaciones bibliotecarias, separación de una zona dentro de la
Respecto al cómo, cada biblioteca fija determinadas condiciones en cuanto al
propia biblioteca, reserva de un cupo de plazas con este fin... Se trata con ello de
tipo de lector autorizado (edad mínima), el número de libros o materiales dispo-
dar una alternativa, siquiera parcial, a la imperiosa necesidad de salas de estudio,
nibles simultáneamente y la duración del préstamo, condiciones normalmente am-
pero también de garantizar el normal funcionamiento de la biblioteca para todos
los públicos. plias pero exigibles con rigor para evitar perjuicios al resto de posibles usuarios.
Suele tratarse de un procedimiento gratuito y que habitualmente se canaliza a tra-
Evidentemente, los puestos de lectura tradicional se deben complementar con
vés de un carné de la biblioteca, carné que, para determinados colectivos como el
puestos informáticos multimedia que permitan el acceso mediante las nuevas tec-
infantil, suele tener una importancia simbólica, de sentido de pertenencia o im-
nologías a la información requerida, allá donde se
encuentre. La presencia de or- plicación con el servicio.
denadores a disposición del usuario en las bibliotecas debería ser absolutamente
Información y referencia. La tercera función de la biblioteca es la de informa-
cotidiana y no algo inexistente o testimonial.
ción y referencia, tanto por lo que respecta a informar claramente sobre el fun-
11201 CULTURA Y CIUDAD. MANUAL DF P011 FICA CULTURAL. MUNICIPAL
FI PIAN CULTURAL DF. UN AYUNTAMIENTO DE TAMAÑO MEDIO [Un

cionamiento de la propia biblioteca corno a la orientación al usuario sobre cues-


Por último, se ha de destacar la posición privilegiada de la biblioteca pública pa-
tiones de su interés o resolución de sus posibles dudas.
ra convertirse en centro de documentación de la ciudad correspondiente, recopi-
Esta función implica un grado más alto de atención al usuario, más allá del in- lando y poniendo en circulación todos los materiales disponibles sobre la localidad.
tercambio mecánico del préstamo o de la fría consulta en sala.
La dinamización bibliotecaria. Es un grave error creer que el simple hecho de dis-
Nunca se insistirá lo suficiente sobre la importancia de una buena recepción al
poner de una biblioteca implica que ésta vaya a tener un alto porcentaje de utilización.
cliente, orientándole sobre cómo está organizada la biblioteca en lo referente a es-
Ningún equipamiento es milagroso: el edificio no necesariamente crea la función. Po-
pacios, normas, servicios, fondos... Además de reducir la incertidumbre inicial,
dríamos afirmar que es una condición necesaria pero no suficiente. Y el bajo índice
crea una buena impresión y agiliza el funcionamiento de la biblioteca.
general de utilización de las bibliotecas en el Estado español es desgraciadamente una
Esto se puede conseguir de varios modos: la propia configuración de la sala (cla-
prueba de ello. Se necesita una labor constante de marketing y dinamización.
ra a simple vista, con buenas rotulaciones y señalizaciones), información impresa
En contra lo que opinan algunos bibliotecarios, deseosos de encerrarse tras sus
(guías o catálogos) y el propio bibliotecario, sin duda el modo más importante.
libros, la dinamización ha de ser considerada como una función propia de la bi-
Además de proveer de documentos la biblioteca debe ser, cada una en función
blioteca y no como un pegote o postizo. Tan propia y tan necesaria corno la ca-
de sus recursos, agencia de información que permita al demandante satisfacer su
talogación o la ordenación de los fondos.
curiosidad sobre temas dispares o solucionar sus dudas.
La dinamización ha de perseguir un doble objetivo: llevar la lectura (o, en tér-
Para ello cobra importancia disponer de una buena colección de materiales de
minos más globales, la información) a los no lectores, saliendo a buscar al lector
referencia, entendiendo por esto una serie de obras de uso auxiliar que permitan
y potenciar a los que ya lo son.
una rápida consulta: catálogos, diccionarios, enciclopedias, directorios, anuarios,
En ambos casos se trata de aumentar la rentabilidad social del equipamiento.
estadísticas, compilaciones de legislación, bibliografías... Dicha colección ha de
Económicamente, una biblioteca siempre será un agujero. La inversión podrá con-
ser potente, intentando cubrir la carencia de bibliotecas escolares y especializadas
siderarse acertada si se consigue llegar al máximo público y si dicho público reali-
que se detecta en el Estado español.
za un uso lo más intensivo posible, consiguiendo el mayor aprovechamiento de los
Las nuevas tecnologías suponen una inestimable ayuda en este aspecto. La po-
recursos. La dinamización es fundamental para colaborar a que la lectura se arrai-
sibilidad de que desde la biblioteca pública se pueda acceder a Internet y, por di-
gue en los hábitos culturales de la población y a que nadie pierda el tren de la nue-
cha vía, a los catálogos e incluso fondos de cualquier biblioteca o centro de do-
va sociedad de la información.
cumentación del mundo amplía radicalmente la funcionalidad de la hasta ahora
No obstante, la dinamización no se puede sacralizar ni absolutizar. Es una fun-
modesta biblioteca como centro de información.
ción importante, pero no la única. Se trata de un medio y no de un fin. En este sen-
Pero el exceso de información puede ser tan peligroso como su ausencia. El
bombardeo y saturación de información escasamente relevante que se mueve por tido, una biblioteca no puede confundirse con una casa de cultura. Una cuestión
es que desde la biblioteca se organizen actos culturales y otra que desde ella se asu-
la Red puede inutilizar sus bondades si se carece de una necesaria guía. La bi-
ma la programación cultural del municipio. El objetivo no es dinamizar en sí, sino
blioteca debería poder desempeñar, siquiera modestamente, ese papel de conduc-
aumentar el aprovechamiento de la biblioteca y el índice de lectura y acceso a la
tor o puerta de entrada, guiando al usuario en función de sus necesidades, o apor-
información, siendo absolutamente necesario ser respetuoso con las propias fun-
tando la formación previa necesaria para el manejo de las nuevas tecnologías.
ciones. Que el bibliotecario sel a la vez el animador o el que prepara las fiestas,
Nuevamente, el propio bibliotecario va a ser, sin embargo, la principal herra-
como a menudo sucede en localidades pequeñas, únicamente se justifica por razo-
mienta para las consultas de los usuarios, sea cual sea la vía. No se trata de que
nes presupuestarias, no por la naturaleza de las funciones para desarrollar.
sea un especialista en todas y cada una de las disciplinas científicas, cuestión ab-
Igualmente, las posibles actividades de difusión que se realicen en la biblioteca no
solutamente imposible. Más que de solucionar directamente las dudas, se trata de
pueden interferir en su funcionamiento habitual. Sería un completo contrasentido que,
saber cómo se pueden resolver.
con el objetivo de promover la lectura, en realidad se estuviese impidiendo ésta.
[122] CULTURA Y CIUDAD. MANUAL DE POLÍTICA C.ULTUR AL MUNICIPAL
- - - - - - - EL PLAN CULTURAL DE UN AYUNTAMIENTO DE TAMAÑO MEDIO [123]

Asimismo, la dinamización no es una función autónoma, sino profundamente


simple centro de diversión o patio de juegos, pero tampoco se limita a ser una mera
ligada o supeditada a la propia organización de la biblioteca y sus funciones. La
expendeduría de libros. Ha de cumplir un papel como centro de información y do-
dinamización crea unas expectativas, unas necesidades que luego hay que ser ca-
cumentación y lugar de intercambio y ocio, también para el público infantil.
paz de cubrir. Si por las propias condiciones de la biblioteca ello no va a ser po-
Con vistas a conseguir mantener satisfechos a los usuarios infantiles habituales
sible, más vale olvidarse de la dinamización. Por poner un ejemplo, una bibliote-
para garantizar su fidelización caben distintas estrategias de animación:
ca que únicamente permanece abierta tres horas diarias o tiene unos fondos
— Una buena acogida. Es fundamental una buena acogida, atendiendo a los nue-
reducidísimos no necesita dinamización, puesto que va a atraer un volumen de
vos usuarios personalmente y explicándoles de forma adaptada a su edad có-
público al que no va a poder dar salida. Para aumentar la lectura es más práctico
mo funciona la biblioteca, de forma que sientan que se les toma en cuenta, lo
incrementar el horario de apertura al público, no hacer la hora del cuento.
que sin duda contribuirá a que sientan la necesidad de un cierto compromiso o
Hechas estas matizaciones, si se opta por la dinamización hay que ser coherente
respeto a las normas y a que se encuentren en la biblioteca como en su casa.
y hacerla bien. El proyecto de animación no se puede limitar a una actividad es-
Esta acogida no es únicamente cuestión de un día, sino que ha de mante-
porádica introducida con calzador. Debe ser un auténtico programa integral. Mu-
nerse en el tiempo. El niño ha de sentir que puede ser atendido por el bi-
chas veces se cuestiona en tono crítico que la dinamización está de más por los es-
bliotecario cuando lo necesite, bien para encontrar un libro concreto, para
casos resultados que alcanza. Habría que cuestionarse previamente si la dinamización
ser orientado sobre qué escoger, para consultar dudas, para manejar mejor
que se realiza es merecedora de ese nombre.
un programa informático, etc. De la misma manera, ha de sentir que le de-
Además de la glohalidad, la otra clave del éxito es la segmentación. Como en
jan en paz, caso de que sea eso lo que quiere. La biblioteca ha de ser un es-
cualquier otro sector cultural, no cabe hablar de promover la lectura en abstracto.
pacio de libertad, donde se entra y se sale libremente, siempre que no se in-
Las campañas indiferenciadas están abocadas al fracaso. Habrá que concretar los
terfiera el funcionamiento habitual.
destinatarios y los objetivos, priorizando lo más interesante en función de las ne-
Además, ha de sentir que puede participar en el funcionamiento de la bi-
cesidades detectadas y las posibilidades materiales. Cada cual ha de determinar si
blioteca. Puede establecerse un buzón de sugerencias, un sistema que per-
le interesa atraer al público joven o al adulto, si desea promocionar la lectura en
mita a los usuarios veteranos acompañar a los nuevos... en definitiva, prue-
una lengua o en otra, aumentar el nivel de préstamos o el de consultas, fomentar
bas palpables de que se le trata como persona responsable.
el acceso a Internet o al libro..., adecuando la programación a lo deseado.
— Motivar y estimular la curiosidad. Son numerosas las actividades dirigidas a
La segmentación por edades es, sin duda, lo más importante, por lo que abor-
despertar el interés por la lectura entre los usuarios de la biblioteca (Patte,
daremos de manera separada lo relativo al público infantil y al adulto.
1988). Entre otras la ronda de los libros, presentación pública de nuevos li-
Si la animación es importante en general, lo es mucho más en el ámbito infan-
bros o de materiales sobre un tema concreto; clubes de lectura, en los que un
til. El manifiesto de la UNESCO sobre la biblioteca pública afirma que
grupo de niños se reúne para comentar un libro que han leído o para realizar
actividades complementarias en torno al mismo (exposiciones, creación lite-
La afición a los libros y el hábito de utilizar las bibliotecas y sus recursos se adquieren más fá-
raria, etc.); la hora del cuento, sin duda la actividad más arquetípica de la ani-
cilmente durante la infancia. Por ello, la biblioteca pública tiene la obligación especial de Ofrecer a
los niños la posibilidad de escoger, libre e individualmente, libros y otros materiales. Se les debe mación infantil, consistente en la explicación oral o escenificada de un cuen-
ofrecer colecciones especiales y, si es posible, locales independientes. La biblioteca infantil puede to o historia, con el fin de estimular su posterior lectura; lectura en grupo,
así llegar a ser, para ellos, un lugar lleno de vida y estimulante, en el que diversas actividades sean
fuente de inspiración cultural (FIAB, 1988, 67i.
leyendo en voz alta con niños tanto libros como prensa diaria, contestando a
sus preguntas o planteándolas; presencia de autores o ilustradores que pre-
senten personalmente su obra al público infantil; escritura colectiva, siguien-
Para los niños, la biblioteca es un poderoso instrumento de educación informal.
do las técnicas Freinet, para que los propios niños editen sus revistas o el dia-
Siempre respetando su papel: no es una guardería, ni una biblioteca escolar, ni un
rio de la biblioteca; pequeños concursos de cuentos, adivinanzas, trabalenguas...
[124] CULTURA Y CIUDAD. MANUAL. DE POLITICA CULTURAL MUNICIPAL
EL PI.AN CULTURAL DE UN AYUNTAMIENTO DF TAMAÑO muno [125]

Dada la necesidad de que los niños se vayan familiarizando con el manejo


un funcionamiento autónomo. Junto a esto, una correcta atención por parte del
de las nuevas tecnologías, y dada además su asombrosa habilidad al res-
personal es la mejor manera de garantizar la fidelidad del usuario adulto. Aun así
pecto, todo lo anterior debería extrapolarse a videojuegos, programas mul-
cabe programar actividades específic as d e dinamización para profundizar el há-
timedia, servicios infantiles en Internet, etc.
— Vivir las lecturas. Las acciones anteriores van dirigidas a que los niños lean. bito lector entre los adultos. Por ejemplo:
— Descentralización bibliotecaria. Al igual que con los niños, la biblioteca ha
Para garantizar la fidelización caben, no obstante, otro tipo de refuerzos a
de realizar un esfuerzo por prolongar sus servicios a todos los ciudadanos
posteriori, acciones dirigidas a sacarle el gusto y el pleno partido a la lectu-
ra y al manejo de la información. y especialmente a aquellos en los que existe algún tipo de barrera topográ-
fica, física o social, mediante bibliotecas sucursales o agencias de lectura, bi-
La lectura despierta la imaginación y estimula la libre expresión. La biblio-
bliobuses o equipamientos móviles, minibibliotecas o cesión temporal de
teca puede contribuir a que los lectores infantiles vivan plenamente ese pla-
fondos a hogares de jubilados, centros culturales, hospitales o cafés, repar-
cer, planteando diversas técnicas de expresión: pintura, marionetas, teatro,
audiovisuales, música... to a domicilio para discapacitados, acceso por Internet a los fondos biblio-
tecarios o posibilidad de solicitud de préstamo por esa vía, etc.
— Amplia oferta cultural. La biblioteca, en colaboración con el resto del depar-
Todas estas propuestas necesitan de un público previo, están pensadas para lle-
tamento de cultura, puede acoger o coorganizar una amplia oferta cultural pa-
varlos a cabo con niños que ya acuden a la biblioteca. Es necesario completarlas
ra promocionar el libro, la lectura o el acceso a la información: exposiciones
con otras acciones dirigidas a dar a conocer la biblioteca a posibles nuevos usua-
sobre historia del libro, novedades o ternas sectoriales concretos; conferencias,
rios, sacar la biblioteca a la calle para acercarse al público que por las razones que
sean no tiene acceso a la misma. videoconferencias por Intenet; firma de originales o lectura pública por los au-
tores; grupos de amigos de las biblioteca (asociación especialmente creada pa-
La vía principal son las visitas escolares organizadas a la biblioteca, en la que
ra ayudar a la biblioteca aportando fondos o ayudando en sus tareas diarias);
de forma amena (acompañando las explicaciones del bibliotecario con la narra-
campañas especiales aprovechando el ciclo del año (Día del Libro, Regale un
ción de una historia o la proyección de un audiovisual), el grupo-clase realice un
libro en Navidad, elaboración de bibliografía seleccionada de libros de viaje
primer acercamiento a los recursos que este equipamiento les brinda.
para el verano, difusión de las mismas en una página web municipal, etc.); co-
De modo más personalizado, la biblioteca puede remitir al domicilio de cada
laboración con las librerías para buscar el refuerzo mutuo, por ejemplo consi-
infante del municipio, coincidiendo con la fecha en la que cumple los años nece-
sarios para poder hacerse socio, información sobre cómo hacerlo. guiendo que hagan descuentos con la presentación del carné de la biblioteca o
que financien catálogos de novedades, permitiendo en contrapartida su pro-
Otra forma de acceso a los no-lectores es la descentralización de la biblioteca, au-
paganda en la biblioteca o en los catálogos; talleres literarios, etc.
mentando los puntos de préstamo y lectura y acercándolos allí donde se encuentra
— Inserción en la comunidad. Completando lo anterior, la biblioteca ha de in-
la infancia: plazas, parques, piscinas, etc. Puede llegarse a tener presencia en las fies-
tas infantiles y, si se dispone de los recursos suficientes, puede organizarse incluso sertar el libro en el ámbito total de la cultura, evitando a toda costa su ais-
lamiento. Una biblioteca ha de responder a su condición de pública y estar
una conmemoración específica, a modo de versión infantil del Día del Libro.
permanentemente abierta a su entorno.
Salvando las necesarias distancias y con la lógica adaptación, muchas de las
propuestas anteriores son extrapolables a la animación de adultos. Una fórmula es tener presencia en actos culturales ajenos, organizando ex-
posiciones de libros, elaborando guías de lectura o páginas web comple-
Conviene comenzar poniendo de manifiesto que, al menos en teoría, un adul-
to es una persona autosuficiente, por lo que más importante que las labores de mentarias a cualquier acto de relevancia en la localidad, sean unas jornadas
feministas o una semana de montaña.
dinamización es que la propia configuración de la biblioteca (con una buena se-
Otra estrategia, ya citada pero que recalcamos por su importancia, es con-
ñalización, así como con un sistema de clasificación de fondos sencillo) permita
vertir la biblioteca en centro de información sobre la localidad, tanto en lo
[1261 CULTURA Y CIUDAD. MANUAL DE POLITICA culTuRAL MUNICIPAL
- El. PLAN CULTURAL DF. UN AYUNTAMIENTO DF. TAMAÑO MEDIO [127]
- - - -

que respecta a la historia como a la actualidad, informando de las múltiples Esta integración o compactación, de la que tendremos ocasión de hablar, tiene
actividades que generen todas las instituciones y asociaciones locales. también sus límites y sus desventajas. Pero en cualquier caso es lo habitual y, bien
Por último, cabe ceder la biblioteca a entidades locales (en ausencia de otras planteado, la biblioteca se puede aprovechar de las sinergias que crea un equipa-
instalaciones y siempre que no interfiera en su funcionamiento) para la ce-
mien to de este tipo (incremento de usuarios, reducción de costes, etc.).
lebración de actos culturales de todo tipo, aunque no estén directamente re- Otro debate es si deben diseñarse dos bibliotecas separadas, infantil y para adul-
lacionados con la lectura.
tos, o si pueden coexistir. En contra de lo que sucede en Francia y Estados Uni-
— Un buen marketing. Aunque el marketing no puede suplir la existencia de dos, la experiencia de bibliotecas infantiles apenas existe en el Estado español.
un buen producto, sí puede mejorar sensiblemente su rendimiento. Todo lo Resulta evidente que niños y adultos tienen distintas necesidades, ritmos y formas
que contribuya a dar a conocer al público la biblioteca y sus servicios au-
de leer, y que difícilmente pueden coexistir en el mismo espacio. Puesto que la segrega-
mentará la rentabilidad social de la misma: la distribución masiva de un tríp- ción total carece de sentido, nuestra apuesta iría en la línea de disponer de dos salas
tico informativo, mailings periódicos sobre novedades a los socios, infor-
independientes adjuntas (si el local lo permite) o dos secciones claramente diferencia-
mación y publicidad vía Internet, utilización de técnicas de merchandising
das dentro del mismo espacio conjunto, pero en ambos casos como partes de una
(confección de marcalibros, bolígrafos o dietarios de propaganda)... misma biblioteca bajo un mando unificado y no como equipamientos independientes.
La relación con los medios de comunicación también es provechosa, tanto en Es difícil saber cuál va a ser la evolución de las instalaciones bibliotecarias en un
lo referente a remitir información de actos, como a aprovechar las sinergias cre- escenario futuro en que sea masivamente factible el acceso virtual a sus fondos. A
adas por los medios (exponer en la biblioteca las novedades editoriales que se nuestro juicio, la biblioteca virtual o sin paredes difícilmente acabará con la real, por
comentan en la prensa, organizar campañas coincidentes con ferias del libro, lo que siempre será necesario disponer de unas infraestructuras de calidad.
concursos literarios u otros actos que tengan repercusión en los medios, etc.). El personal bibliotecario. Un buen edificio es un buen punto de partida, pero en
ningún caso se trata de una varita mágica que acabe con todos los problemas o so-
Fiemos de cerrar este recorrido volviendo al punto de partida y recordando que, lucione todas las necesidades. Es una herramienta, con mayores o menores poten-
a pesar de que no los hemos abordado, los procesos internos de una biblioteca re- cialidades. Que dichas potencialidades se desarrollen o se malogren depende de mu-
lativos a la colección y su catalogación son los que permiten que haya algo que chos factores, siendo sin duda el más importante el personal. La biblioteca mejor
ofrecer al usuario.
equipada y dotada puede fracasar si el personal carece de la competencia o actitud
adecuada y, al contrario, una mala biblioteca, aunque no se pueden hacer milagros,
2.2.3. Sobre la estructura y organización de la biblioteca municipal
mejorará sensiblemente su rendimiento con el personal adecuado.
Una cuestión ya citada es el número de personas necesarias. Es claramente necesario
Después de plantear de forma amplia las funciones que debe intentar cubrir una aumentar la proporción actual para irse acercando a las recomendaciones de la FIAB.
biblioteca municipal, veamos algunas cuestiones de estructura y funcionamiento, No todo es cuestión de número, sino también de talante y de adecuación a las fun-
abordando únicamente aquéllas que suelen suscitar algún debate.
ciones que deben cubrirse. Afortunadamente el rol del bibliotecario ha sufrido una
Las instalaciones. Una duda que se plantea es si la biblioteca ha de ocupar un gran transformación en los últimos tiempos. Antes se pensaba en él como alguien pa-
edificio independiente o si puede integrarse dentro de un equipamiento más am-
sivo ante el usuario, formalista en sus métodos de trabajo, introvertido y aislado de
plio. Tanto la lógica como la experiencia nos muestran que, si bien en el caso de su entorno. Por el contrario, y gracias a un conjunto de cambios tecnológicos, conceptua-
grandes bibliotecas nacionales o cabeceras de provincia o capital tiene sentido op- les y funcionales, se piensa ahora en esta figura corno en una persona profesional, ac-
tar por un edificio unifuncional, en el resto de los casos se pueden compartir es- tiva ante sus clientes, analista y difusora de información e integrada en su medio.
pacios con otros usos culturales. En la mayoría de las poblaciones, de hecho, la De ahí la importancia de contar tanto con una sólida formación como con un
biblioteca está integrada en la casa de cultura o centro sociocultural. buen talante personal.
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CULTURA

Y CIUDAD. MANUAL DI: POLÍTICA CUITURAI MUNICIPAL
— — — ULTUKAL DE UN AYI N1'1 \ I ILNTO DE TAMAÑO .\111)10 11291

Los sistemas de gestión. De las muchas cuestiones necesarias para una correc-
Todas estas ventajas justifican la existencia de un órgano coordinador en las au-
ta gestión bibliotecaria destacaríamos dos, precisamente las que a nuestro juicio
más se suelen dejar de lado: la informatización y la coordinación. tonomías que diseñe políticas conjuntas y facilite tareas de infraestructura, no pa-
ra imponerse o anular la autonomía de cada ente municipal, sino para facilitarla.
La informatización tiene como principal objetivo liberar al personal bibliote-
La cordinación externa ha de completarse con otra interna en cada localidad.
cario de tareas rutinarias y repetitivas que puedan realizarse automáticamente,
y En la inmensa mayoría de los municipios la biblioteca municipal es la más im-
en consecuencia incrementar la eficacia en el proceso técnico. En ámbitos como
portante, pero no la única, por lo que caben estrategias similares para llegar a
la catalogación, el préstamo, la gestión de adquisiciones, el control de las publi-
acuerdos y colaboraciones con otras bibliotecas, especialmente con las escolares.
caciones periódicas o la elaboración de estadísticas, la informatización aporta sus-
La colaboración con otras instituciones no bibliotecarias (empresas, Universidad,
tanciales ventajas. Más cuando el personal es escaso. Anticipar el futuro no es un
tejido social) permitirá, asimismo, la necesaria inserción en la comunidad.
capricho, es condición necesaria para la supervivencia de la biblioteca, que de-
Conjugar futuro y tradición. Es muy probable que la estructura y organización
penderá de su capacidad de adaptarse a los nuevos tiempos.
de las bibliotecas municipales sufra a medio plazo fuertes modificaciones produ-
Aun partiendo de esta opinión completamente positiva hacia la informatiza-
cidas por la implementación paulatina de las nuevas tecnologías. Algunos hablan
ción, se ha de matizar que el ordenador no sustituye a la persona, sino que la com-
incluso de muerte de la biblioteca tradicional, de ruptura de sus muros y de ente-
plementa. El bibliotecario y no la máquina, por perfecta que sea, sigue siendo lo
rramiento del libro.
más importante. Además, la informatización ha de servir para ayudar al usuario
No compartimos tal perspectiva, aunque sí la necesidad, ampliamente comen-
y no para crearle una barrera. Lo mismo que se enseña al usuario a consultar un
tada en las líneas anteriores, de que la biblioteca pase a ser mediateca, entendida
catálogo o a manejar una enciclopedia se le ha de enseñar la búsqueda informá-
como instrumento para garantizar el acceso a la información en todas sus va-
tica, el aprovechamiento de un disco compacto o el acceso óptimo a Internet. Ha-
riantes, no solamente en soporte libro.
brá que estudiar fórmulas (cursos de formación para usuarios, etc.) para evitar a
Desconocernos cuál será la biblioteca del futuro, pero sí sabernos que su éxito
toda costa que el aumento de la tecnificación consiga lo contrario a lo persegui-
dependerá de la manera en que sepa mantener su filosofía tradicional: el iguali-
do: hacer más complejo el acceso al servicio, separando al cliente del mismo y re-
tarismo y apuesta por la universalidad de sus servicios, la filosofía centrada en el
trayendo a determinados sectores (especialmente las personas de mayor edad).
cliente (el usuario), la ligazón con el entorno local, la gratuidad, al menos para
El segundo aspecto importante de cara a mejorar la eficacia y eficiencia de una
quien la necesite, la atención personalizada y la apertura al cambio.
biblioteca es la coordinación. Trabajar en redes ahorra tiempo, esfuerzos y dine-
ro. Imaginemos, por ejemplo, que la catalogación de novedades no se realiza por 2.2.4. Otras acciones de promoción del libro v la lectura
cada biblioteca sino por un órgano conjunto, provincial o autonómica, que la en-
trega ya hecha. Asimismo, las ventajas de una política de adquisiciones conjunta
Existen otras acciones de promoción del libro y la lectura que por su orientación,
saltan a la vista. Otros aspectos como la edición de programas de mano infor-
complejidad o volumen de trabajo que conllevan han de ser abordadas no desde
mativos, la formación o las campañas de animación son susceptibles de progra-
la propia biblioteca, sino desde la glohalidad del departamento de cultura.
mación coordinada. Todo ello reporta también ventajas para el usuario: la posi-
Además de las bibliotecas públicas, una forma de promover el libro y la lectu-
bilidad de consultar un único catálogo común centralizado, el préstamo
interbibliotecario, etc., acercándose al concepto de biblioteca universal. ra es la labor del propio Ayuntamiento como agente editorial, la edición de libros
a su cargo, lo que habitualmente se denomina edición institucional.
La edición institucional en su conjunto, no sólo a cargo de los municipios, si-
La Biblioteca Universal en
definitiva no es más que la posibilidad de construir una red mundial no de todos los organismos públicos, ha ido adquiriendo progresivamente mayor
de difusión e intercambio de cultura 1_1 en que cualquier soporte de información esté disponible
para cualquier persona que lo solicite (Aleixandre, 1995, 83).
Peso y se trata de un aspecto de las relaciones entre Estado e industria que dista
de estar claro, tanto en cuanto a su legitimidad como a su utilidad. I.legó a re-
D.301
CULTURA Y CIUDAD. MANUAL DE POLÍTICA CULTURAL MUNICIPAI
El. PLAN CULTURAL. D1 UN ANT: A AIIFNTO DF. TAMAÑO MEDIO 1 1 311

presentar el 26 % de los editores y el 22 % de los títulos en 1993 (Centro del Li- ción de tamaño mediano, en la que normalmente no existen suficientes librerías,
bro y de la Lectura, 1994a), si bien con datos de 1997 supone el 14 % de los tí- el acceso de la población al libro presenta deficiencias: retraso en el acceso a no-
tulos (Ministerio de Cultura, 1998). Sin embargo, hay comunidades autónomas vedades, dificultad de establecer una práctica estable de compra, difícil acceso a
como Ceuta, Melilla, Extremadura o La Rioja donde la edición pública supera a libros especializados, etc. La presencia de una feria del libro puede paliar estas
la privada.
desventajas.
Dentro de la edición institucional el 44 % corresponde a organismos de la Ad- Una actividad de este tipo cubre un doble frente, comercial y cultural. Por una
ministración autonómica y local (Ministerio de Cultura, 1998).
parte, se trata de una feria dirigida principal y prioritariamente a la venta de li-
Esta situación da origen a críticas tanto de competencia desleal y de distorsión bros. No conviene olvidar este aspecto. Por otra, en cuanto actividad relaciona-
del mercado como de ineficacia de la acción pública (sus libros son más caros, la da con un objeto tan importante como el libro, la feria reúne un evidente aspec-
red de distribución es deficitaria, actúan con poca profesionalidad, etc.).
to cultural. Por ello editoriales y librerías, por un lado, e instituciones públicas,
Partimos del hecho de que, como principio general, editar libros no es labor de por el otro, han de aunar esfuerzos para sacar a la feria el máximo beneficio en
un Ayuntamiento. No obstante, la asunción por parte del municipio de la labor ambas líneas. Compete al sector del libro cuidar la calidad, cantidad y actualidad
editora puede tener sentido con determinadas condiciones. Para empezar, la exis- del material expuesto, así como el tipo de ofertas y descuentos. Es un error pen-
tencia de motivación cultural o informativa. Existen tenias que, por su entidad ex- sar que por el hecho de que la localidad de que se trate no sea capital de provin-
cesivamente localista o por otras razones, difícilmente pueden ser asumidos por cia el nivel de exigencia del usuario va a ser menor.
una editorial privada. Tendrá sentido que un Ayuntamiento publique si con ello El nivel de ventas y la rentabilidad cultural pueden mejorar ostensiblemente con
cubre lagunas de la edición privada, al editar materiales que son socialmente ne- un programa de actos complementario a cargo de las instituciones públicas. La
cesarios pero que por su coste o riesgo no son asumibles por la iniciativa privada. feria del libro puede insertarse en el marco de una campaña más amplia de pro-
Sea cual sea el caso, el Ayuntamiento ha de agotar previamente las vías priva- moción de la lectura que cree un ambiente especial en la ciudad y se inserte ple-
das, ofertando el material o el proyecto completo de edición a las editoriales co- namente en el calendario cultural anual. Algunos ejemplos pueden ser la coloca-
merciales o impulsando modos de coedición que abaraten costes. Sólo en caso de ción de un puesto específicamente infantil y juvenil que oferte un servicio de
que estas posibilidades estén cerradas se debería asumir la labor subsidiaria en la tebeoteca y presente las novedades editoriales dirigidas al sector; la realización de
edición.
una campaña escolar de animación a la lectura, incluyendo las actividades ante-
Y, por supuesto, ha de pedírsele un mínimo de seriedad. Si el Ayuntamiento op- riormente citadas; la instalación de un puesto del libro electrónico, que permita a
ta por las publicaciones propias ha de exigírsele que lo haga bien. Frente a la prác- los usuarios manejar directamente las nuevas tecnologías aplicadas al libro; todo
tica habitual de publicar títulos sueltos sin ton ni son cuyo destino final es ocu- tipo de actos de tono festivo y callejero destinados a dar colorido a la feria (ac-
par estanterías porque no se les da salida ni regalados, es necesario diseñar un tuaciones de grupos de animación, implicación de la hostelería local regalando un
plan editorial que defina con exactitud qué se quiere publicar, con qué periodici- café a quien acredite haber adquirido un libro, sorteos de libros, etc.); la presen-
dad, dentro de qué colecciones, con qué distribución, con qué política de precios, cia de escritores de renombre que aumenten el atractivo de la feria con conferen-
con qué previsión de ventas y en consecuencia de tirada, etc. Dentro de sus limi- cias, firma de libros...
taciones, el Ayuntamiento debería aprovechar el saber hacer de las editoriales y Por último, otra forma de promoción de la lectura tiene que ver no con el apo-
distribuidoras privadas, creando una oficina de publicaciones inserta en el de- yo al lector, sino al escritor. A nuestro juicio, las grandes medidas de apoyo (pre-
partamento de cultura.
mios, becas) quedan al arbitrio de otras instituciones superiores. Un Ayuntamiento
Otra acción frecuente de promoción del libro y la lectura es la coorganización, puede, no obstante, organizar un concurso literario. Una estrategia es plantear un
junto al Gobierno autonómico correspondiente y la Federación de Gremios de Li- concurso dirigido a creadores de prestigio, con una fuerte dotación económica.
breros, de ferias del libro tanto nuevo como antiguo y de ocasión. En una pobla- Según nuestra opinión, esta opción debería descartarse si no se cuenta con la im-
11321 CULTURA Y CIUDAD. MANUAL DE POliTICA
TURA!. MUNICIPAI EL PLAN CULTURAL DE UN AYUKIAMII N 10 1)1. l'AmA S() 5111)10 1133]
— —

plicación de otras instituciones. Para un Ayuntamiento de tamaño mediano esta


Figura 11.2. Frecuencia de las principales actividades de ocio
opción estaría más vinculada a políticas de promoción de la imagen de la ciudad
que a la propia promoción de la creación literaria. 90

Otro sistema, más ligado a las políticas de dinamización cultural, consiste en 80

un concurso de cuentos o relatos breves, dirigido a niños y jóvenes, en colabora- 70

ción con los centros de enseñanza, con el objetivo de que los estudiantes cultiven 60

el placer de la escritura de manera independiente al ejercicio estudiantil. Puede ser 50'

interesante siempre que no sea un ejercicio de paracaidismo, esto es, siempre que 40

se cuente con la participación activa de los centros escolares. 30


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3. Artes escénicas ■ Nunc a
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TE: Cines (1994). Haboranon propia


3.1. PANORÁMICA DE LAS ARTES ESCÉNICAS

espectáculo al propio hogar) han desbancado al teatro del papel que ocupaba has-
3.1.1. Una demanda escasa
ta hace menos de un siglo como único espectáculo capaz de contar historias.
Las cifras de la demanda son claras al respecto: al teatro acude poca gente, que
Los espectáculos en vivo, y dentro de ellos las artes escénicas (teatro, danza y ópera) además lo hace pocas veces. En el Estado español, con datos de 1990 (Ministerio
constituyen uno de los campos de intervención más habituales de las políticas cultura- de Cultura, 1991), comprobamos que aproximadamente la mitad de los españo-
les. Especialmente el teatro, en el que centraremos nuestros análisis y propuestas. En les no ha acudido ninguna vez en su vida al teatro, y el porcentaje de los que lo
términos generales, lo que sobre él se diga es aplicable también a la danza, en la que han hecho efectivamente en el último año se reduce al 13,4 %, siendo la media
incluimos tanto el ballet clásico como la danza moderna, pero no el baile regional o anual de asistencia por espectador de 3,7 veces. Sociológicamente, la afición tea-
folclórico, más cerca de la recuperación de las tradiciones que de las artes escénicas. tral es un fenómeno urbano, directamente relacionado con el tamaño de la po-
Respecto a la ópera, tanto por su peculiaridad como por la escasa posibilidad de in- blación, y que aumenta según lo hace el nivel de estudios que se posee.
tervención de un municipio de tamaño medio al respecto, apenas la analizaremos, si Lo mismo, todavía más exagerado, podríamos decir de la demanda de espec-
bien haremos alguna referencia complementaria en el apartado relativo a la música. táculos de danza y ópera: el porcentaje de asistencia en el último año es bastante
La situación actual de las artes escénicas puede calificarse de paradójica: la deci- inferior, completamente minoritario (el 1,7 y 1,4, respectivamente), aún más oca-
dida intervención pública, especialmente patente en la recuperación o creación de sional (se acude un par de veces al año) y todavía más relacionado con el nivel de
nuevos espacios escénicos, choca con la escasez de público. La fuerte inversión de las estudios (Ministerio de Cultura, 1991).
distintas administraciones a partir de los años ochenta no ha conseguido la norma- Cuantitativamente, pues, la importancia de las artes escénicas en los hábitos
lización del sector.
culturales de la población es muy reducida. La comparación con las prácticas más
Más allá de posibles errores en la acción pública, que han existido, la realidad frecuentes de ocio es desmoralizante, tal como vemos en la figura 11.2, tomada de
del teatro es reflejo de su creciente divorcio con la sociedad. Su crisis no es un fe- una encuesta posterior en la que el 85 % de los mayores de 18 años declaraba no
nómeno local. El papel social del teatro se ha modificado radicalmente en la ma- asistir nunca al teatro (Cires, 1994).
yoría de los países. Primero la irrupción del cine y posteriormente la aparición de Ahora bien, contra los pronósticos más pesimistas, no parece que el divorcio
nuevas costumbres y ofertas de ocio (especialmente la televisión, que traslada el teatro-sociedad vaya a acabar con la muerte del primero. Los análisis de la evo-
[1341
CULTURA Y CIUDAD. MANUAL DE POLÍTICA CULTURAL MI:NICIPAI EL PLAN CULTURAL DF. UN AYUNTAMIENTO DE AMASO MEDIO 11351

lución de la demanda a corto plazo son poco fiables, dadas las fuertes variacio- 1994 están registrados cerca de 700 locales, públicos en su mayoría (Peláez, 1995),
nes de temporada a temporada. Pero los estudios a más largo plazo muestran que co n una media estatal de 1,77 teatros por 100.000 habitantes, y sumando un afo-
las cifras de asistencia en Europa son bajas pero estables. ro total superior a las 750.000 butacas (Ministerio de Cultura, 1995a).
Con este escaso nivel de demanda, parece clara la necesidad de una fuerte ac- Además de la inversión en infraestructuras, la intervención estatal se ha tradu-
ción pública al respecto. cido a menudo en la creación de centros dramáticos propios, compañías o uni-
dades de producción dependientes de la Administración, normalmente autonó-
.3.1.2. Una oferta estatalizada
mica, a la que pretenden representar. Tal es el caso, entre otros, de Cataluña,
Valencia, Galicia, Andalucía o Extremadura.
Dejemos a un lado la demanda y abordemos la situación teatral desde el punto de La labor de los distintos organismos públicos como agente teatral no se agota
vista de la oferta, centrándonos primero en los agentes que la integran para abor- con estas intervenciones. Además de ellas, la Administración es el primer empre-
dar brevemente después el tipo de producciones que se presentan. sario del país, dado el control de una amplia red de locales cuya programación
Respecto a los agentes la situación en el Estado español es fácilmente sintetiza- gestiona directamente. Si añadimos a esto su labor subvencionadora (de la que
He: uno de ellos (el sector público) se impone claramente sobre los otros dos (la depende la supervivencia de buena parte de las compañías independientes) y re-
empresa privada y las compañías independientes). En efecto, a partir de la déca- guladora de los locales privados (mediante la Ley de Espectáculos) nos daremos
da de los años ochenta las distintas Administraciones se convierten en eje y mo- cuenta de la enorme incidencia directa e indirecta de la Administración en el sec-
tor teatral, asistiéndose en paralelo a la decadencia del sector privado. tor. Hasta el punto de que se corre el serio riesgo de que el teatro público sea el
A nuestro entender la fuerte intervención estatal se justifica por una razón es- único existente o mediatice tanto al privado que las Administraciones, más que
tructural: por su peculiar naturaleza, las artes escénicas difícilmente podrían so- en motor, se conviertan en monopolizadoras del hecho teatral.
brevivir sin la ayuda pública. Tienen un importante componente artesanal, sien- Con vistas a una valoración global de la acción estatal, en el activo habría que
do imposible sustituir el factor humano por el tecnológico, lo que impide alcanzar colocar sin duda el incremento de fondos públicos y el apartado de las infraes-
altas cotas de productividad y genera un déficit estructural que hace necesaria la tructuras, hechos que han permitido la descentralización de la actividad teatral.
financiación externa (Ministerio de Cultura, 1993c). En el pasivo, por el contrario, hay quien califica la acción pública de intempesti-
Además, esta labor pública era mucho más necesaria en el Estado español que va y carente de planificación.
en otros si tenemos en cuenta que el punto de partida era un absoluto parámo
producido por el franquismo. 1...1 los modelos de política y gestión autonómica y municipal están más cerca del viejo diseño cen-
tralista: acumulación abusiva del poder en unas solas manos; implantación de un modelo de teatro pú-
l.a acción de las Administraciones en la democracia rompe con la situación ante-
blico (la proliferación de centros dramáticos) que es copia o reflejo de los que ya están destarifados, den-
rior, al desmarcarse de los rasgos principales de la política teatral franquista: los es- tro o fuera de España; especial predilección por operaciones de prestigio e inversiones en imagen;
casos recursos económicos destinados y la centralización. Por una parte, aunque to- aislamiento o ignorancia respecto a su propio medio teatral 1...) (Pérez Coterillo, 1993, 761.
davía no se ha llegado a niveles europeos, las inversiones públicas en teatro ya no son
ni mucho menos despreciables. Por otra parte, la actividad teatral se expande por to- Respecto a la empresa privada, salvo en Madrid y en Cataluña (especialmente
do el territorio, al asumir comunidades autónomas y municipios responsabilidades en Barcelona) la oferta es prácticamente inexistente, y en dichas comunidades no
en el tema. El papel de las Administraciones locales es creciente, hasta el punto de se puede decir que su situación sea boyante, si bien se ha de matizar que su crisis
convertirse en la institución pública que más dinero invierte en las artes escénicas. es anterior a la irrupción estatal. En gran medida sigue funcionando el clásico bi-
Respecto a la praxis de la intervención pública, lo más destacable es la inversión nomio empresario de local-empresario de compañía, en el que el primero cede el
en infraestructuras, poniendo a punto equipamientos aptos para la actividad escé- local para representar las obras preparadas por el segundo; esto refleja una orga-
nica y paliando los efectos de un largo período de cierre de locales. Con datos de nización obsoleta (en la que el dueño del local asume muchos menos riesgos, al
[136[
CULtURA Y CIUDAD. MANUAL DF: POLITICA (ULTURA! MUNICIPAL
EL PLAN CULTURAL DF. UN AYUNTAMIENTO DE. TAMAÑO MEDIO [1371

tener asegurados los ingresos) y tiene crecientes problemas para alcanzar la nece-
de la actual situación de escasa demanda teatral es imposible la supervivencia de
saria rentabilidad. El descenso en el número de salas privadas ha sido importan-
todos, lo que se traduce en un alto grado de natalidad y mortalidad, debido al ba-
te, y muchas de las existentes necesitan una importante reforma y mejora del equi-
jo número medio de actuaciones y al consiguiente déficit económico. Sin entrar a
pamiento. Aun así, no está de más recordar que, en las autonomías citadas, a pesar
valorar aspectos artísticos, desde el punto de vista de la gestión son numerosas las
de las notorias dificultades y (le su innegable bajón, el teatro privado supera en
asistentes y recaudación al público. amenazas externas y las debilidades internas que han de soportar estas compañías
especialmente las profesionales: excesiva dependencia económica, a través de
11 Si bien en esas dos comunidades podría discutirse si la oferta pública tiene sen-
tido o debería retirarse ante la privada, en todos los demás lugares el debate está
y
su bvenciones o contrataciones, de la Administración pública; dificultad para so-
brepasar el mercado local, poca orientación comercial, poca especialización...
fuera de lugar: sin acción pública apenas habría posibilidad de ver teatro.
De ahí que la situación laboral sea precaria: pocas compañías tienen un cuer-
Un dato importante es la aparición de una red de salas alternativas, locales pri-
po fijo de actores, estando la mayoría integradas por un pequeño núcleo de per-
vados de pequeño aforo con vocación de impulsar nuevas formas teatrales. Más
sonas y realizando las contrataciones temporales necesarias en función de cada
que cuantitativa, su importancia radica en la inyección de nuevos aires al teatro
espectáculo concreto; la distinción de roles profesionales es poco clara, especial-
desde la iniciativa privada y en lo que supone de apuesta por nuevas formas es-
mente entre directores y productores; no existen barreras claras entre profesio-
cénicas que tienen poca cabida en los circuitos oficiales actuales.
nales y aficionados; prácticamente casi ningún actor tiene el teatro como única
El tercer agente que completa la oferta son las compañías independientes esta-
actividad; las remuneraciones son por lo general muv bajas...
bles, que conforman el sector más numeroso y de mayor implantación territorial.
A pesar de sus dificultades, no cabe duda de que las compañías de teatro inde-
Se encuentran presentes en todo el Estado, destacando en términos absolutos Ma-
drid y Cataluña, y pendiente son un agente cultural de primer orden.
en términos relativos en función de la población el País Vasco
(Ministerio de Cultura, 1995a). La situación de las compañías de danza sigue en términos generales estas ten-
dencias, más acentuadas si cabe en los aspectos negativos, en la medida en que los
Históricamente, las compañías actuales son herencia del llamado
pendiente, teatro inde- espacios de exhibición son menores y no existe una programación estable ni un
nacido a partir de los años sesenta y que tuvo un fuerte impacto social,
público habituado.
sobre todo al extender el hecho teatral por toda la geografía estatal. En los años
Respecto a la ópera, su carácter elitista y el alto coste de las producciones son
setenta el teatro independiente sirvió como instrumento de experimentación y re-
la pescadilla que se muerde la cola. Ello lo convierte, salvo excepciones, en un es-
novación teatral, aportando los nombres, herramientas y métodos básicos que una
pectáculo, a lo más, de temporada.
década después estarían en la base de gran parte del teatro público.
Aunque actualmente el número de grupos continúa creciendo, las condiciones
3.2. PROPUSTAS 1W ACTUACIÓN MUNICIPAL
en las que se mueven pueden calificarse de adversas. En el Estado español sola-
mente unas veinte compañías han conseguido cierta solvencia. La vía hacia la es-
3.2.1. Infraestructuras para la actividad escénica
tabilización ha seguido dos modelos (Pérez Coterillo, 1993). Uno (Els Joglars, Co-
mediants) se centra en disponer de una infraestructura propia para la produccción
La actuación más urgente que un municipio debe emprender en el ámbito de las
y en planificar rigurosamente la contratación e itinerancia de los espectáculos. El
artes escénicas es la apertura de un espacio céntrico y estable para la exhibición
otro (Teatre Lliure) consiste en disponer de un espacio no sólo para producir, si-
de espectáculos.
no también para mostrar al público los espectáculos: un teatro estable.
Por su alto coste, se trata de un proyecto que difícilmente puede asumir el Ayun-
El alto número de compañías, a primera vista positivo, esconde un panorama
tamiento en solitario. Como esta realidad es común a la mayoría de los munici-
no muy halagüeño. Que existan muchos grupos tiene un evidente interés, en cuan-
pios, es habitual la puesta en marcha de diversos planes interadministrativos di-
to signo de vitalidad cultural y de capacidad creativa. No obstante, en el contexto
rigidos a ejecutar este tipo de obras.
CULTURA Y CIUDAD. MANUAL DF. POLITICA CULTURAL MUNICIPAL
EL PLAN CULTURAL DE UN AYUNTAMIENTO DF TAMAÑO MEDIO [1391
Fue paradigmático el Programa de Rehabilitación de Teatros de Titularidad Públi-
ca, promovido por el Gobierno central, con la colaboración de comunidades autóno- do inutilizados y con problemas económicos para garantizar su mantenimiento. Sue-
le tratarse de locales sin programación y con escasos recursos técnicos, pero que va-
mas, Diputaciones y Ayuntamientos, y a cuyo cargo se construyeron o rehabilitaro
n, len para ensayos reales. La firma de acuerdos de colaboración puede suponer una bue-
entre 1983 y 1993, 51 teatros (Ministerio de Cultura, 1995c). Más que cuantitativa,
na salida para ambas partes. El Ayuntamiento debería establecer un convenio con los
la importancia de este plan ha sido cualitativa. Los teatros creados en este plan son
locales por el que se encargaría de equiparlos adecuadamente (garantizando un míni-
equipamientos de muy alto nivel, representativos de la ciudad en la que se encuentran.
mo de maquinaria, equipos de iluminación y sonido, etc.) así corno de aportar una
En el ámbito autonómico respectivo muchos gobiernos han diseñado planes de
cantidad económica pactada. A cambio, el Ayuntamiento tendría garantizada la autono-
equipamientos culturales para la puesta a punto de nuevos espacios escénicos.
mía de gestión de los locales (concretando las condiciones con el fin de que el uso mu-
Pero el tema de las infraestructuras no se agota con la recuperación de un es-
nicipal no suponga su inutilización para otros usos y no se produzcan interferencias
pacio de exhibición. Menos vistosa, pero no menos importante, es la creación de
entre programaciones) así como ciertos servicios generales (apertura, limpieza, etc.).
equipamientos para la producción. Las compañías teatrales necesitan disponer de
A su vez el Ayuntamiento fijaría una normativa contractual de utilización por par-
un espacio en condiciones para ejercitar su capacidad creativa. Necesitan un lo-
te de las compañías interesadas, regulando el tiempo y condiciones de uso así como
cal estable, medianamente amplio, que sirva tanto de centro de producción en to-
el desembolso para abonar por los servicios prestados, con vistas a una autofinancia-
das sus facetas (ensayos, diseño y realización de escenografía y vestuario, diseños
de iluminación y sonido, etc.) como de sede oficial de la compañía. ción del proyecto. Asimismo, se podría negociar una reducción de las tarifas o una
mejora de las condiciones de uso a cambio de reducir a su vez los honorarios por ac-
No obstante, hay otra necesidad que, de puro utópica, a menudo se olvida. Por
tuación o de hacer constar en los programas de mano la colaboración del Ayuntamien-
muy bueno que sea el local estable, que desgraciadamente no lo suele ser, la prepa-
to en la producción del espectáculo. Por supuesto, el Ayuntamiento tendría la facul-
ración de una obra se vería tremendamente favorecida si, en fechas ya próximas al
tad de eliminar o reducir ese alquiler como modo de favorecer a sus grupos locales.
previsto estreno, pudieran realizarse pruebas en un escenario real, en condiciones lo
Por sus necesidades de programación, el teatro público de cada localidad difí-
más parecidas posibles al estreno efectivo; en definitiva, si pudiera utilizarse un tea-
cilmente podrá utilizarse de manera continuada como local para estos ensayos fi-
tro de verdad. Ello permitiría limar defectos imposibles de ver en el local de ensa-
nales. Aun así, este proyecto de equipamientos se puede redondear si se oferta la
yos, aumentando la calidad y evitando sorpresas innecesarias de última hora.
sala para posibles pre-estrenos ante un público reducido integrado por progra-
Desde esta perspectiva, puede diseñarse un plan integral que convierta a las ciu-
madores, críticos, otros actores, etc., pensando tanto en recoger sugerencias co-
dades que quieran optar por esta vía en un importante polo de creación teatral, que
mo en cerrar posibles contrataciones, a modo de mini-feria teatral.
preste servicios en primera instancia a los grupos locales pero que también sea ca-
Un proyecto de este tipo, debidamente articulado y convenientemente publici-
paz de atraer a compañías ajenas a la localidad. Teniendo en cuenta las necesidades
tado, cubriría un hueco importante en el Estado. Sería una forma estupenda de
citadas, la estructura del plan sería doble. Por una parte, el Ayuntamiento habría de
apoyar a una incipiente industria teatral, un modo de apoyo que evitaría una sen-
habilitar espacios para ensayos. Además de equipamientos para espectáculos (tea-
sación de permanente subsidio.
tro) y para la acción cultural de base (centro sociocultural), en el apartado corres-
pondiente a los equipamientos proponemos la puesta en marcha del proyecto fá-
brica cultural, dirigido a ofertar espacios de trabajo para los creadores profesionales 3.2.2. Pautas para la programación de espectáculos escénicos

o semiprofesionales (a modo de modestísimo parque de industrias culturales), en el


que se ubicarían locales para su uso por compañías teatrales. La programación de espectáculos para que todos los ciudadanos puedan acceder
a este sector cultural es la labor más propiamente municipal. Lógicamente la pre-
Por otra parte, se trataría de ofertar los recintos escénicos existentes para su utiliza-
misa es la existencia de un equipamiento adecuado.
ción temporal por parte de compañías interesadas en ultimar sus montajes. Para ello
Aunque parezca una verdad de perogrullo, hemos de comenzar señalando la
se pueden aprovechar los teatros no municipales (escolares, parroquiales, etc.), a menu-
necesidad de que en los teatros se haga un hueco al teatro. Son espacios poliva-
[140] CULTURA Y CIUDAD. MANUAL DE POLITICA CULTURAL MUNICIPAL
- - - - - - EL. PLAN CULTURAL DE. UN AYUNTAMIENTO DE TAMAÑO MEDIO 11411

lentes, no solamente para artes escénicas, sino para otro tipo de espectáculos, pe-
Sin embargo, aun asumiendo este criterio se ha de reconocer que existe un límite
ro la polivalencia no puede llegar al extremo de que la programación de cine o
por encima del cual programar más espectáculos al año o más funciones por espec-
música arrincone o relegue a la calidad de meramente testimonial a los espectá-
táculo no supone un incremento de participación, sino simplemente que los es-
culos escénicos. Es ésta una tentación a la que es dificil no sucumbir, especialmente
pectadores totales se repartan y los gastos se disparen. No conviene perder de vista
en tiempos de crisis, y que es fácilmente justificable por los programadores o sus
que una programación teatral estable se ha de vincular a acciones de creación y fi-
responsables políticos en términos de gestión, aludiendo al bajo interés ciudada-
delización de públicos para aumentar su efectividad.
no en el tema en cuestión.
El ritmo de exhibición, por tanto, se ha de ir determinando en cada localidad.
Lo fundamental en un equipamiento no es solamente su construcción, sino ga-
De modo general y como punto de partida propondríamos una programación que,
rantizar unas buenas condiciones de utilización. Por desgracia no es infrecuente
como mínimo, ofertase dos espectáculos teatrales distintos al mes, a los que se
que el interés municipal en abrir una instalación pública se transforme en aban-
unirían otros dos espectáculos en vivo en fines de semana alternos (música, etc.),
dono al día siguiente de su inauguración. En el caso concreto de los teatros, al al-
completando así una importante oferta.
to desembolso que supone su construcción se unen los elevados costes fijos de fun-
La apuesta por una programación teatral estable no excluye la celebración de
cionamiento (de mantenimiento y sobre todo de personal), lo que acrecienta la festivales, sino que se ha de apoyar en ellos. En general, y más en el contexto de
preocupación por su rentabilidad o, cuando menos, por que su déficit sea el me-
un municipio en el que no exista un hábito continuado de asistencia al teatro, los
nor posible. Muchos presupuestos de programación no son acordes a lo que la
festivales cumplen una meritoria labor: sirven de plataforma de encuentro entre
categoría de los edificios haría suponer, y lo que no se ha ahorrado en el edificio
profesionales; suponen un momento de ruptura, sorpresa o estímulo que facilita
se intenta ahorrar en las actividades. La solución suele venir por el recorte en la
que personas que en condiciones ordinarias no se acercarían al hecho teatral lo
programación, reduciendo el número de espectáculos y especialmente aquellos
hagan; se convierten en un rito social puntual pero profundamente arraigado, en
que resultan más caros y atraen menos público: los teatrales. Nos encontramos
un hábito; permiten a la comunidad local solidarizarse y participar en la promo-
así con la paradoja de que resulta difícil ver teatro en los teatros, que se llenan de
ción de su propia identidad e imagen, etc.
cine, asambleas de empresas, conciertos benéficos, concursos promocionales, etc.
Se han contabilizado hasta 206 festivales en el Estado español, lógicamente de
Por ello ha de recordarse que el criterio de rentabilidad no es el único con el
alcance muy diverso, destacando en número Andalucía, Cataluña y País Vasco
que se ha de medir la acción pública teatral, sino que ha de tenerse en cuenta que
(Peláez, 1995).
se trata de democratizar el acceso de la ciudadanía a las artes escénicas; eso sí,
La programación de danza no puede por desgracia aspirar a la estabilidad a
dentro de unos parámetros coste/beneficio aceptables y sensatos, que garanticen
corto plazo. Quizá la acción más oportuna pueda ser también comenzar por unas
que el dinero del contribuyente no se despilfarra o arroja a la basura.
jornadas o festival, como forma de ir creando afición y desembocar a medio pla-
Respecto a cuánto teatro se ha de programar, cada localidad ha de encontrar
zo en una programación más continuada.
su punto de equilibrio. En principio parece lógico que si de lo que se trata es de
Respecto a la ópera, la actuación de un municipio de tamaño medio es, en el
conseguir una demanda estable, la oferta también lo sea. Matizando que, para un
mejor de los casos, más testimonial que real. La programación de grandes obras
municipio mediano, más que hablar de programación estable deberíamos cali-
líricas, y mucho menos las de producción propia, está fuera de lugar, tanto por
ficarla de periódica, puesto que la propiamente estable se reserva para las capita-
condiciones escénicas como, sobre todo, presupuestarias. Ahora bien, a efectos de
les o grandes poblaciones.
difundir este género puede pensarse en una representación anual de ópera a car-
No obstante, no estamos de acuerdo con los análisis que atribuyen la crisis tea-
go de una compañía de repertorio, que ponga en escena los títulos más popula-
tral a un exceso de oferta, a una supuesta inflación que el público no puede asu-
res. Estamos pensando en producciones modestas, con cantantes jóvenes, cuyo
mir y que haría necesario el recorte de programación. Por el contrario, somos de
presupuesto resulte asequible y acorde al objetivo perseguido, aun a costa de que
la opinión de que si no se programa se pierde la costumbre de acudir.
sus resultados artísticos sean, como es lógico, también más modestos.
[1421 CULTURA Y CIUDAD. MANUAL DE POLITICA CULTURAL :MUNICIPAL
EL PIAN CULTURAL DE UN AYUNTAMIENTO DF. TAMANO MEDIO [1431

Después de hablar de cuánto y cúando programar veamos algún criterio cuali-


La calidad y un cierto riesgo han de estar presentes en las programaciones pú-
tativo, referido al cómo hacerlo. El criterio fundamental, sencillo de enunciar p e
blicas. En primer lugar, la estrategia del teatro no puede ser la de intentar pare-
-rontafácildeju,sqaobrelcindsm atrcivo
cerse a otras ofertas de ocio, sino justamente la contraria, la de explotar su espe-
para el público con la calidad artística. Este enunciado de aparente simpleza tie-
cifidad. El teatro ha de esforzarse en ofrecer lo que no pueden dar el cine o la
ne más «miga» que la que se adivina a simple vista, puesto que deja entrever un
debate fundamental: el papel del público en el teatro. 4 televisión, reforzando sus señas de identidad: su carácter efímero, la comunica-
ción directa, inmediata e irrepetible entre actor y espectador. Ello implica ante to-
A nuestro juicio, en caso de poder elegir sería preferible que el teatro se pare-
do incidir en la calidad y el rigor de los espectáculos.
ciese más al cine o al rock que a la música sinfónica. Esto es, debería mantenerse
De manera complementaria, el teatro público no puede olvidar su vocación de
no solamente por su valor estético o cultural en abstracto, sino por su aceptación
servicio no exclusivamente preocupado por el éxito cuantitativo. Una cuestión es
popular, con lo que ello lleva aparejado de depender no únicamente de la Admi-
que los espectáculos minoritarios o experimentales no sean el eje de una progra-
nistración, sino también del propio público. No tanto por un criterio meramente
mación, y otra muy distinta que no existan jamás. Un teatro público no puede li-
recaudatorio como de viabilidad cultural: la verdadera garantía de supervivencia
mitarse a presentar lo consagrado, ha de asumir una cierta dosis de riesgo, aten-
de las artes escénicas es que se conviertan en un hábito con un claro tono lúdico
diendo lenguajes teatrales plurales, abriéndose a lo contemporáneo y a la investigación.
y de disfrute, que se acuda al teatro como se acude a tornar copas, al cine o al fút-
Otro criterio importante con vistas a confeccionar una programación estable
bol. Lo contrario no es sino un parche que coloca al teatro en la permanente pi-
es la variedad de espectáculos, intentando pensar en todos los públicos y en todos
cota, en una especie de reserva cultural más o menos amplia en función de los pre-
los intereses posibles. Se trata de combinar distintas artes escénicas (teatro, dan-
supuestos de turno, pero siempre subsidiada y sospechosa de elitismo.
za), distintos géneros teatrales (comedia, drama), estilos (clásico, de vanguardia),
Mantener vivo el teatro implica pensar en los espectadores, ofertando propuestas
etc. La idea de la variedad, ya comentada, se fundamenta en que lo que hay que
atractivas, que tengan interés para la gente de la callle. En última instancia y aun-
satisfacer son los gustos del público y no del programador o del responsable po-
que sea un enunciado parcialmente demagógico, si el público no acude al teatro
lítico, y dichos gustos son necesariamente amplios.
es porque piensa que se va a aburrir.
También ha de cuidarse la actualidad de los espectáculos. La programación ha de
En este sentido, no hay que estigmatizar el llamado, a veces en un tono des-
acercar a los ciudadanos una panorámica representativa de lo que en cada momento
pectivo, teatro comercial. Es más, hemos de ser conscientes de que las experiencias
se esté haciendo en el teatro, incluyendo la presencia de estrenos (que ofrecen la do-
minoritarias y vanguardistas son necesarias, pero tienen un interés parcial, no pu-
ble ventaja del atractivo para el espectador y el prestigio para la localidad que los aco-
diendo constituir el centro de una programación pública. De lo contrario nos es-
ge), así como una adecuada combinación entre grupos locales, estatales e internacionales.
taremos dirigiendo exclusivamente a una elite económica o intelectual o, aun con
Por supuesto también caben otros criterios que, aun siendo extrateatrales, no
las mejores intenciones, estaremos pensando en un municipio y en un país que no
han de perderse de vista, como son la apertura a los grupos locales o la contribu-
existen. Incluso se ha de reconocer que en ocasiones se ha vivido una saturación
ción a la normalización en el uso de las lenguas minorizadas, en su ámbito auto-
de vanguardia que no ha sido beneficiosa ni para la creación de nuevos públicos
nómico respectivo, presentando una adecuada proporción de espectáculos en di-
ni para el mantenimiento de los presentes.
chas lenguas. Frente a los que aluden a la pureza del hecho teatral o intentan
Por supuesto, tampoco conviene absolutizar el papel del público. Se trata de mantenerlo en una torre de marfil, pensamos que el teatro, como cualquier otra
trabajar para el público, pero no a su dictado. Éste ha de tener un límite, una
actividad artística, no ha de ser un elemento socialmente aislado, sino contextua-
frontera que separe lo que son propuestas atractivas del mero populismo, evitan-
lizado y al servicio de políticas más amplias. Evidentemente, siempre que no se
do caer en una simple dictadura del éxito fácil que se limita a ofrecer lo que por
contradigan frontalmente los criterios prioritarios de atractivo y calidad.
costumbre o mimetismo respecto a la industria del entretenimiento se sabe que
Ha de añadirse, asimismo, un criterio funcional pero sin duda importante, tan-
funcionará en taquilla.
to para el municipio como para las compañías: la programación debe coordinarse
11441
CULTURA Y CIUDAD. MANUAL DF poLiTicA CULTURAL NIUNicipAL
EL PLAN CULTURAL DE UN AYUNTAMIFN•l<1 DF MI ÑO MEDIO [ 1451

con la de otros municipios. Sin restar un ápice a la independencia de cada uno, es


cha de una compañía oficial ni ello es económicamente factible), no está de más
un contrasentido para la promoción teatral que dos localidades vecinas compitan
nalicemos la cuestión.
con estrenos en una misma fecha, oferten una misma obra a precios sustancial- que a
Desde un punto de vista teórico y atendiendo al principio de subsidiariedad, la
mente distintos, sean incapaces de negociar conjuntamente con una compañía pa-
Administración debería asumir la puesta en marcha de un centro dramático pro-
ra abaratar costes o simplemente desconozcan sus perspectivas de programación.
pio únicamente en caso de que no existiesen privados o bien los existentes no reu-
Coordinarse exige trabajar en red. La Red Española de Teatros y Auditorios
niesen condiciones para garantizar las esencias del hecho teatral o su adecuación
agrupa a sesenta miembros, todos ellos equipamientos públicos con una infraes-
a su ámbito geográfico-cultural (por ejemplo, que fuesen incapaces de represen-
tructura técnica y capacidad presupuestaria media/alta y que realizan una pro-
tar a los clásicos con un mínimo de calidad, que diesen la espalda al repertorio
gramación continuada. Sus objetivos generales son optimizar las inversiones y ren-
propio o que no pudiesen actuar en alguna de las lenguas oficiales del territorio,
tabilizar al máximo, tanto cultural como económicamente, los presupuestos de
en su caso). En algunas comunidades se respeta esta subsidiariedad, optando por
los locales, facilitar a los artistas la negociación con los programadores, permitir
la formación y los servicios de apoyo; en otras, no.
una más racional distribución de los espectáculos y, en general, servir de foro de
Es evidente que a menudo son otros criterios ajenos al hecho teatral los que im-
discusión de los problemas comunes (Ministerio de Cultura, I 995c).
pulsan la creación de este tipo de centros, especialmente razones de representad-
También de alcance estatal, evidentemente más modesta en objetivos y medios
vidad institucional, tomando las compañías públicas como símbolo de afirmación
pero en cualquier caso destacable es la ya mencionada Red de Salas Alternativas,
del gobierno autonómico o tarjeta de presentación internacional. No se trata de
que ha conseguido acotar un espacio prometedor.
discutir la legitimidad de este objetivo, ni de negar que las comunidades autóno-
En diversas comunidades también se han creado redes teatrales de escala auto-
mas tengan entidad y derecho a tener un ballet, teatro u orquesta propios. Pero
nómica con la participación de Ayuntamientos, Diputaciones y gobiernos. Suele
consideramos que esta vía convierte a la cultura en un mero florero o escaparate,
tratarse de estructuras dirigidas a garantizar una programación estable, creando
y que cuando menos ha de evaluarse (también desde el Gobierno central) si la in-
un circuito que permita que las producciones, principalmente de grupos del ám-
versión que ello supone es proporcional a los resultados culturales y extracul-
bito autonómico, lleguen al máximo número de municipios, fijando las condicio-
turales que se pueden lograr.
nes de financiación entre todos los implicados, fomentando las coproducciones,
Desde el punto de vista práctico surge la duda al comprobar que, a menudo, erro-
ajustando los calendarios, etc.
res de gestión anulan las supuestas ventajas de estas unidades públicas cle produc-
ción. Si la labor desarrollada por la Administración en cuanto a equipamientos es
3.2.3. El apoyo a la producción. Los grupos locales
generalmente valorada como positiva, esta incidencia directa en la producción es
objeto de numerosas críticas. Además de una cierta indefinición o falta de criterios
Como es obvio, para poder programar espectáculos el requerimiento previo es
claros de funcionamiento, de la poca diferenciación respecto a la iniciativa privada,
que existan. El apoyo a la producción, para favorecer el desarrollo de unas com-
de la falta de independencia artística y de gestión, etc., el grueso de las críticas ata-
pañías fuertes capaces de elaborar espectáculos competitivos, complementa ine-
can la baja rentabilidad social de estas iniciativas: consumen un altísimo presupuesto,
ludiblemente la labor pública de difusión.
siendo la respuesta de público y su resonancia social más bien discreta.
En este aspecto se plantea el debate previo, ya apuntado, sobre cuál ha de ser
La labor pública en lo que a producción se refiere pasa, por tanto, por el apoyo a
el papel cíe la Administración: si ha de asumir la producción como tarea propia,
los grupos existentes, lo cual resulta obvio al menos en un ámbito como el municipal.
creando una compañía o centro público, o ha de limitarse a apoyar a las compa-
Muchas de las medidas de apoyo a las compañías y a los creadores son más pro-
ñías privadas existentes.
pias de otros escalones administrativos que del municipal. Mientras que la distri-
Aunque desde el punto de vista de un Ayuntamiento de tamaño medio este de-
bución de espectáculos no sólo es fácilmente ejecutable desde la escala local, sino
bate carece de sentido (ni tiene entidad territorial que justifique la puesta en mar-
que, además, esa descentralización beneficia a la gestión, muchas de las medidas es-
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EL PI.AN CULTURAL. DF. LIN AY17.1 AM IENTO DE TAMAÑO MEDIO [147]

tructurales de fomento de la producción escénica escapan a la capacidad y compe-


Partiendo de la necesidad de que existan subvenciones, cabe discutir cuál es la
tencias de un Ayuntamiento: por ejemplo, reconocer oficialmente la formación de
enón más adecuada para las mismas. Si convenimos que su principal obje-
actores; favorecer su presencia en circuitos internacionales; crear sinergias entre tea-
toirvioetsa,cgienéricamente, apoyar los proyectos más interesantes, apostamos por un
tro, cine y televisión; articular medidas de apoyo industrial, etc.
sistema que reduzca al mínimo posible la autonomización O separación entre la
Una posible forma para aclarar el panorama sería que los municipios se limitasen
subvención y el público. Un sistema que, a los criterios del subvencionador (que
al apoyo a los grupos aficionados, dejando para las demás instituciones el respaldo
se quiera o no siempre van a existir), una en alguna medida un criterio externo
a los profesionales, puesto que a priori sus necesidades son cuantitativa y cualitati-
vamente distintas. Se trata de un buen criterio, pero choca con la dificultad de dis-
mos medible: la afluencia de público al espectáculo. En definitiva, un sistema no a prio-
ri, sino a posteriori.
tinguir claramente ambos niveles. La barrera que los separa es a menudo demasia-
Es muy difícil valorar de antemano, sobre un dossier, cómo va a funcionar un
do tenue: en algunos casos la gradación aficionado - semiprofesional-profesion
a l es espectáculo. No son extraños los casos de obras que, habiendo recibido una fuer-
un continuo, mientras que en otros son lógicas distintas; sucede también que las eti-
te subvención, no alcanzan el eco social esperado. A ello no es ajeno el hecho de
quetas de «aficionado» o «semiprofesional» en ocasiones no son más que tapadera
que el propio sistema facilita esa autonomización respecto al nivel de éxito: si un
de una competencia desleal con grupos constituidos con criterios empresariales, etc.
proyecto está amortizado de antemano, ¿a quién le preocupa que tenga o no éxi-
A pesar de estos obstáculos, veamos algunas posibles medidas de apoyo a la
to en taquilla?
producción desde un municipio mediano, que no son desdeñables. No nos deten-
El público, a posteriori, debiera ser en parte el auténtico jurado que concedie-
dremos en abordar la labor municipal en lo referente a locales de ensayo, princi-
ra las subvenciones, introduciendo con su presencia o no en las salas un factor re-
pal necesidad de las compañías, dacio que la hemos presentado anteriormente.
gulador. Puede considerarse un sistema injusto, puesto que ayuda más a quien más
Una necesidad evidente de las compañías a la que un Ayuntamiento puede ayu-
éxito tiene, pero en todo caso es preferible a otros procedimientos.
dar a hacer frente es la de disponer de los medios económicos suficientes para cu-
Sería por otra parte interesante acotar las responsabilidades interinstituciona-
brir los costes de producción. Recordamos que la peculiar naturaleza semiartesa-
les, con el fin de que se siga una política coherente entre todas las convocatorias
nal del teatro produce un encarecimiento del producto, lo que hace más necesaria
de ayudas. El ámbito propiamente municipal correspondería a las compañías de
que en otros sectores la aportación de subvenciones.
aficionados con la salvedad hecha anteriormente.
Es difícil no ser conscientes de los problemas que origina este procedimiento de
Además de los locales y del apoyo económico, la formación es otra de las ne-
financiación, especialmente en momentos de vacas «flacas». Por mucho que se
cesidades que se pueden cubrir mediante una escuela municipal de teatro. En la
intente —y a veces ni se intenta—, es complicado establecer criterios objetivos,
formación reglada existen titulaciones superiores oficiales, pudiendo llegar las es-
quedando siempre un amplio margen a la discreción de quien las otorga. Ello pro-
cuelas municipales a impartir algún ciclo de dichas titulaciones, en convenio con
duce dos importantes efectos perversos, no buscados. El primero, que consciente
las instituciones superiores encargadas de emitir los títulos (Universidades o ser-
o inconscientemente el producto se adapta a la normativa y no al revés; esto es,
vicios de arte dramático).
que se presentan proyectos de montajes dirigidos más a agradar al que paga que
Pero el terreno más amplio se encuentra en la formación no reglada. La escue-
a satisfacer al público o a mostrar las señas de identidad de cada compañía. El se-
la municipal puede intentar cubrir el hueco tremendo que existe en el reciclaje y
gundo, que se puede dar pie a dirigismos, paternalismos o una orientación de la
la formación permanente para profesionales, tanto actores como demás profe-
producción hacia determinadas líneas en temas en los que el subvencionador no
sionales implicados (escritores, directores, escenógrafos, iluminadores, etc.), me-
debería entrar, corno pueden ser las cuestiones estéticas.
diante cursos monográficos.
Aún así, las subvenciones son necesarias, si bien ello no excluye la necesidad de
Por supuesto existe otro nivel de formación que el Ayuntamiento puede asumir
que los grupos busquen vías para aumentar por otros medios sus ingresos o para
fácilmente, más relacionado con el tallerismo que con las compañías profesiona-
reducir sus costes sin mengua de la calidad.
les: la oferta de cursos de iniciación al teatro, un primer punto de contacto de las
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personas interesadas en la realidad teatral, oferta agradable para ocupar el tiem- ra tener el local a permanente disposición. El apoyo ha de compaginarse con pau-
po libre y, para los que lo deseen, puerta para la creación de grupos aficionado
s
olaincrpósyexitn. tas de mercado.
La coordinación supramunicipal citada anteriormente va a ser clave en el apo-
Otra forma de apoyar la producción es ayudar a las compañías a darse a co- yo a los grupos locales, dado que crear circuitos permite tanto aumentar el nú-
nocer. El manto municipal puede ser importante para que grupos locales que es- mero de actuaciones como que los grupos, al racionalizar la giras, reduzcan los
tán empezando puedan asomar la cabeza al mercado teatral y presentarse en so- costes y, si bien tímidamente, apliquen economías de escala.
ciedad. El Ayuntamiento puede otorgar subvenciones indirectas (financiar el viaje Una fórmula por experimentar, poco utilizada hasta la fecha pero de importante
de los grupos a ferias de teatro dirigidas a programadores, colaborar en la elabo- alcance, es la coproducción de espectáculos entre el propio teatro municipal y una
ración de un vídeo o un programa de mano) y puede también usar sus recursos compañía profesional local. Se trata de un sistema que, evitando las desventajas de
propios para facilitar la divulgación (reseñas en los medios de comunicación pro- crear una compañía pública, supone un salto cualitativo en el apoyo a la produc-
pios, información oficial a los programadores públicos, etc.). ción. Podríamos decir que combina en parte todas las medidas de fomento hasta aquí
Como es obvio, la culminación de las ayudas a la producción es que los grupos citadas: oferta de espacios de ensayo, ayuda económica, propaganda, respaldo ins-
tengan oportunidades de actuación. El objetivo final es que los espectáculos sean titucional, actuaciones... Con el añadido del beneficio en imagen para el propio lo-
vistos por el mayor número posible de gente. cal municipal en caso de que el espectáculo consiga girar por otras localidades.
A este respecto es necesario criticar un error habitual consistente en dar a los Vistas todas estas posibilidades de apoyo, es necesario matizar que la ayuda que
equipamientos teatrales públicos un aura de prestigio, importancia y sacralidad un Ayuntamiento otorgue a los grupos, y más si éstos son profesionales, no pue-
que cierra el paso a los grupos locales. Siguiendo el dicho de que nadie es profe- de convertir el panorama teatral en un reino de taifas. No puede magnificarse a
ta en su tierra, suele darse el contrasentido de que, contando en la ciudad con un una compañía por el mero hecho de ser local. Han de dársele todas las facilida-
teatro en inmejorables condiciones, los grupos locales no puedan ni acercarse a des del mundo, pero tiene que llegar un momento en el que la compañía vuele so-
su escenario.
la, y volar alto o bajo debe depender de su calidad y no de muletas instituciona-
Por supuesto ha de fijarse un mínimo de calidad por debajo de la cual una hi- les. Algunas compañías pretendidamente independientes esconden tras sus críticas
potética actuación desprestigia tanto al grupo como al local que lo acoge, pero a la falta de apoyo por la Administración su deseo encubierto de vivir per-
ese listón ha de ser flexible con los grupos locales. En una gran ciudad cabe la po- manentemente bajo su manto. Frente a esta postura, ha de quedar claro que más
sibilidad de diversificar o especializar el uso de los equipamientos: puede reser- tarde o más temprano el grupo ha de salir al mercado y ha de asumir que a su par-
varse uno solamente para espectáculos de altísimo nivel, siempre que se dispon- te cultural se añade otra empresarial, para lo bueno y para lo malo.
ga de salas alternativas que permitan actuaciones de alcance más modesto para Por último se ha de recordar que el apoyo a la producción excede con mucho
promover las nuevas tendencias o grupos. En una ciudad mediana ni la población el ámbito municipal. El apoyo local debe enmarcarse dentro de un plan conjun-
ni el número de grupos permiten el mantenimiento estable de varias salas, por lo to, unas líneas de desarrollo estratégico para impulsar tanto por las propias com-
que habrá que abrirles las puertas del teatro municipal. pañías como por las instituciones superiores. Son muchos los pasos que deben
Tanto el carácter como el número de actuaciones, no obstante, han de ser ma- darse (Xabide, 1994): establecimiento de criterios objetivos para distinguir las
tizados. En el caso de grupos aficionados, con vistas a la población y a los pro- compañías aficionadas de las profesionales, reorientando las políticas de apoyo;
pios grupos ha de quedar claro el carácter promocional de las funciones. Lo más fomento del asociacionismo empresarial entre las compañías profesionales, con
adecuado es la organización anual o bianual de unas jornadas de teatro aficiona- vistas a una mayor cohesión y defensa de intereses comunes; fomento del federa-
do o local, con precios reducidos o una amplia distribución de invitaciones, y sin lismo asociativo entre las compañías aficionadas; impulso de la concentración y
desembolso de honorarios para los grupos. En el caso de compañías locales pro- cooperación entre compañías, con el fin de disponer de unidades productivas de
fesionales, el acceso al teatro no puede confundirse con una patente de corso pa- una dimensión adecuada v suficiente que mejore la competitividad; creación de
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- - - EL l'I.AN CULTURAL DE UN AruvrAm•yTo DE TAMAÑO MEDIO

un centro autonómico de información y documentación teatral, con orientación les pertenece. En cierto sentido conviene sacrificar el mármol y las alfombras por
tanto artística corno de mercado; desarrollo de estudios sobre la demanda teatral;
desarrollo de programas de formación y asesoramiento a las compañías teatrales importante como el continente es, a este respecto, el contenido. 1.a gente per-
para la mejora de su gestión, apertura a nuevos mercados, nuevas fuentes de fi- rtpaearnia si una programación se dirige o no a ella, si le dice algo o no, por
oppdroiem
ce il bTpeauanesliatra
nanciación, etc.; convocatorias de foros de intercambio y experiencias entre ins- lo q ue el programador ha de estar atento para intentar satisfacer sin discriminacio-
tituciones, sectores, oficios, etc.; creación de un consejo autonómico de teatro, de nes una alta variedad de intereses. La estrategia de acercamiento al teatro puede ser
carácter permanente y vinculante para las instituciones, integrado por personas también indirecta. Conseguir que los ciudadanos se acerquen al teatro a ver cine o
representativas del sector; desarrollo de programas de apoyo y fomento de la di- escuchar rock puede ser una primera vía de acceso para un futuro consumo teatral.
fusión exterior del teatro... Ligado con la barrera psicosocial, aunque no estrictamente coincidente, nos en-
contramos con el problema de los precios. Es un obstáculo menor de lo que ha-
3.2.4. Acciones para la creación de públicos bitualmente se piensa. Ni los precios de los espectáculos teatrales suelen ser ex-
tremadamente elevados ni la gente ve el cobro como el principal factor disuasorio.
A lo largo de toda la exposición hemos hecho continuas referencias a la impor- No por ello es un factor que deba obviarse, y mucho menos en tiempos de crisis
tancia capital del público en el presente y futuro del hecho teatral. El fomento de económica. La recesión puede tanto retraer a parte del público como aumentar el
la demanda, el acercamiento de la población al teatro, completa las medidas de elitismo de las programaciones, según el mecanismo ya comentado por el cual un
promoción de las artes escénicas. teatro con sus presupuestos recortados o con una fuerte presión para incremen-
Para acercarse a este objetivo es necesario eliminar, o al menos disminuir, las tar su rentabilidad tenderá a aumentar los precios y a dirigir su programación ha-
barreras psicosociales, de precio y de edad que entorpecen la asistencia y la fide- cia los gustos de las clases económicamente solventes. Contra ello cabe diseñar
lización del público. una política de precios especiales para la captación de nuevos públicos.
Tal como señalarnos al analizar la demanda, las artes escénicas están sin de- Otra barrera importante es la de la edad. Además de medidas dirigidas a los
mocratizar. La ampliación de públicos ha de ser no sólo numérica, sino también potenciales consumidores presentes (los mayores de edad), las estrategias para la
cualitativa: hacia todos los segmentos o estratos sociales. Las artes escénicas han creación de nuevos públicos han de trabajar también más a largo plazo, prepa-
de sacudirse el sambenito de elitismo. rando el recambio a los aficionados actuales, facilitando que las nuevas genera-
Son muy complejas las razones psicosociales por las que las personas de deter- ciones se conviertan en futuros espectadores.
minados estratos o niveles educativos creen que el teatro no va con ellos, que es La afición al teatro no nace, se hace. De ahí la importancia de una amplia y
para otro tipo de gente o que simplemente es aburrido; y en la medida en que de- fundamentada educación artística, y en concreto del teatro infantil. La educación
penden de factores de estructura social resulta ilusorio pretender que estos moti- artística no ha de ser un extra, sino un elemento clave, dada su importancia no
vos desaparezcan por la mera voluntad municipal. Aun así, algunos aspectos me- sólo para aprender a apreciar las artes, sino por su potencialidad para desarrollar
nores sí están al alcance del municipio. Un elemento relativamente importante es habilidades en la persona más allá de las propias artes. Por ello la responsabili-
el propio edificio. A menudo se intenta acentuar el aspecto emblemático de los dad fundamental compete al sistema educativo, siendo lo que aquí se propone en
teatros por el que debería ser el aspecto menos importante: el de la ostentación. el ámbito municipal un mero complemento o apoyo.
Por supuesto es importante que un teatro, que normalmente rehabilita un espa- Por una parte ha de promocionarse la práctica teatral, el teatro realizado por
cio céntrico, con un alto coste, sea arquitectónicamente reseñable o monumental. niños como experiencia vital, sin necesidad de público, más interesado en el pro-
Pero los ciudadanos han de sentirse orgullosos de su equipamiento, no retraídos ceso que en los resultados y con objetivos preeminentemente educativos, mediante
por él. No hay que olvidar que la función principal de un teatro es que los ciu- talleres de teatro en los centros escolares. Su potenciación debería correr conjun-
dadanos acudan y lo hagan a gusto, y no con la sensación de invadir algo que no tamente a cargo de los departamentos de educación y cultura del Ayuntamiento
11521
CULTURA Y CIUDAD. MANUAL DE POLÍTICA CULTURAL MUNICIPAL
- - -
EL PIAN CULTURAL DE UN AYUNTAMIENTO DE TAMAÑO MEDIO [1531

y siempre con la plena colaboración del profesorado, ya que no tiene sentido co-
mo acción externa impuesta. v a la
vez apoyaría a aquellas pequeñas compañías que por sus características no

Por otra parte ha de promocionarse el consumo teatral mediante la programa- edificio aspirar a entrar al teatro municipal y carecen de locales alternativos.
ción de actuaciones profesionales, dirigidas al disfrute del espectáculo en sí mis- P Puede ser útil programar visitas guiadas al teatro, informando de la historia del
o permitiendo el acceso a los entresijos del local, con el fin de hacerlo más
mo. Una fórmula muy adecuada de combinar el teatro de niños y para niños es
una muestra de teatro escolar. familiar al público.
En dicha muestra se representarían ante el públi-
También resulta sencillo celebrar el Día Internacional del Teatro (27 de marzo)
co obras preparadas con antelación por talleres infantiles que funcionen de ma-
nera estable en las escuelas, y se añadirían como complemento una serie de re- con un amplio programa de actos: coloquios, actuaciones en diversos puntos de
la ciudad, etc. El hecho de ser una efemérides celebrada conjuntamente en luga-
presentaciones profesionales, no sólo para el disfrute de los niños, sino también
para reforzar publicitariamente la entidad de la muestra. res muy diversos contribuirá a aumentar la repercusión de los actos.
Debe intentarse incrementar la presencia del teatro en los medios de comuni-
Por supuesto, además de la muestra caben otras muchas fórmulas para incre-
cación. Por una parte en los propios medios municipales, caso de existir. Por otra,
mentar el contacto entre infancia y teatro: actuaciones sueltas (siendo los títeres
buscando formas de colaboración con la prensa y radio de la localidad. Para ello
un género para explotar, dado que, aunque puede dirigirse a todos los segmentos
será importante que se facilite la labor de los profesionales de la información, que
de público, sin duda se asocia más al infantil), programar teatro infantil en las
ni pueden ni tienen por qué ser críticos teatrales, con unos buenos dossieres de
fiestas patronales, ofertar colaboración económica para la contratación de gru-
prensa, para mejorar la cobertura en los medios.
pos de animación con destino a fiestas escolares, etc. Todo ello en la doble línea
Ha de definirse una adecuada política de invitaciones o entradas gratuitas a los es-
de que los niños se acerquen al teatro y el teatro a los centros educativos.
pectáculos municipales. Las invitaciones suelen tener un uso fundamentalmente co-
En todo caso las barreras de edad no sólo existen hacia abajo, sino también ha-
mo herramienta de protocolo o promoción de la entidad organizadora de un acto.
cia arriba. Cuesta ver jubilados en un teatro, siendo un sector con el mismo de-
Dejando aparte tal cuestión, deberían poder utilizarse también como método para es-
recho que cualquier otro a que se le tenga en cuenta. Salvando las lógicas distan-
timular el acercamiento de determinados colectivos a los espectáculos teatrales. Desgra-
cias, el esquema de promoción infantil puede ser útil: potenciación de talleres
ciadamente, la práctica habitual es que las invitaciones se usen para rellenar huecos
teatrales en las residencias de ancianos, celebración de jornadas de teatro para la
en la sala cuando el ritmo de venta de entradas hace prever un antiestético aforo me-
tercera edad, programación de estilos en principio más cercanos a sus intereses
(zarzuela), etc. dio vacío. Se echa mano de jubilados, estudiantes o parados para que ocupen una bu-
taca, no para que disfruten de una obra. Así, un instituto o un club de jubilados pue-
Caben otras medidas generales de promoción de públicos no vinculadas a la su-
den contar con cien invitaciones para una representación y ninguna para la siguiente,
peración de una barrera concreta. Por ejemplo, se nos ocurren propuestas dirigi-
y normalmente las que reciben son para títulos poco atractivos y a buen seguro las
das a buscar a los públicos en su propio terreno: si la gente no se acerca al teatro,
recibirán en el último momento, lo cual es contraproducente e impide cualquier pre-
el teatro ha de acercarse a la gente. Las actuaciones de calle, sin negar sus carac-
visión. Frente a esto es necesario planificar su uso, definiendo con tiempo suficiente
terísticas propiamente artísticas ni querer relegar esta modalidad a un segundo
el número y utilización, manteniendo un sistema estable y evaluando los resultados.
plano, permiten una conexión directa con el espectador, una sorpresa para el vian-
Cabe implicar a otras instituciones en el aumento de la valoración social del
dante y para la gente corriente, que sin buscarlo explícitamente tienen
así la opor- teatro. El teatro puede establecer convenios para reservar entradas a cajas de aho-
tunidad de contactar con el hecho teatral.
rros o empresas y que éstas las regalen a sus clientes o trabajadores dentro de sus
En la misma línea de ampliar los espacios teatrales puede programarse en cola-
campañas de promoción.
boración con establecimientos hosteleros un ciclo de café-teatro o espectáculos de
Por último, se pueden tomar medidas que favorezcan la fidelización, por ejem-
pequeño formato, en tono festivo y humorístico, acordes a la situación de ocio en
plo, fijar un día del espectador con entradas reducidas, establecer un sistema de
que se desarrollarían. Ello aportaría una visión desenfadada y atractiva del teatro,
abonos de temporada que supongan un ahorro sustancial a cambio de comprar
)154) CULTURA Y CIUDAD. MANUAL DE POLITICA CULTURAL MUNICIPAI
El. PLAN CULTURAL DE UN AYUNTAMIENTO DE TAMAÑO muno 1155]

un lote de actuaciones, la puesta en marcha de una asociación de amigos del tea- Lo ocurrido en el Estado español es paradigmático. 1)e 118 largometrajes (con-
tro que una a la idea del abono otras ventajas y una implicación mayor (envío por tando los propiamente españoles y las coproducciones) producidos en 1980 se pa-
adelantado de la programación, asistencia gratuita a ensayos, boletines informa-
tivos, buzón de sugerencias de programación, etc.). s ó a 64 en 1991 (Alvarez Monzoncillo, 1993). La caída en picado también afec-
tó a los cortometrajes, descenso que, si bien en términos de resultados económicos
Con este conjunto de actuaciones, fruto de la colaboración entre todos los agen- de la industria no es relevante, sí lo es en términos culturales y de calidad, dado
tes implicados, se conseguirá frenar la decadencia de las artes escénicas. Siempre
el carácter de escuela de cine que tiene el cortometraje, primer escalón de acceso
que se asuma que se trata de un trabajo a largo plazo, por lo que hay que valorar
a la profesión de jóvenes guionistas y realizadores.
más la continuidad que los golpes de efecto.
Las razones de esta debacle fueron múltiples (Alvarez Monzoncillo, 1993): el
aumento de los costes medios de produccción, la irrupción primero del vídeo y
posteriormente de los canales privados de televisión, la aparición de nuevas for-
4. Cinematografía
mas de ocio y los cambios en los hábitos culturales (que convierten al propio ho-
gar en el principal escenario de consumo cultural), el apabullante éxito del cine
4.1. LA FÁBRICA DE SUEÑOS
norteamericano y la escasa aceptación por el público de los productos propios, la
deficiente colaboración entre la televisión pública y el cine, etc.
El cine ha sido definido como una fábrica de sueños (Balmaseda, 1995). Defini-
Sin embargo, la década de los ochenta vivió la paradoja de que esta situación
ción acertada, puesto que nos pone en la pista de los dos aspectos complementa- de crisis coincidió con un buen momento creativo, un reconocido aumento de la
rios de esta actividad: su carácter de fábrica, de industria, que requiere unas fuer-
calidad del cine español.
tes infraestructuras e importantes recursos económicos y humanos, y su carácter
Destaca, asimismo, en la década de los 80 la aparición de los gobiernos autonómi-
de creador de sueños o emociones, su lado cultural y creativo.
cos como nuevo agente de impulso a la producción. Diversas autonomías, destacan-
La situación actual y las perspectivas de futuro del cine no son comprensibles
do por su esfuerzo la vasca y la catalana, tratan de construir un cine propio, siendo
de manera aislada, sino dentro del marco general de la industria audiovisual. Sin esta década la de la puesta en marcha, dada la casi absoluta inexistencia de actividad
embargo, a los efectos de la presente publicación, y dada la limitada capacidad de en el período anterior. En algunos casos, como el vasco, su producción (43 largometrajes
incidencia de un municipio sobre cuestiones como la televisión o las autopistas de entre 1981 y 1991) supone una porción significativa del total estatal (Zallo, 1995).
la información, nos interesa exclusivamente la cinematografía. Abordaremos pa- La tendencia a la baja en la producción continúa hasta mediados de los años
so a paso cada una de sus tres principales fases (producción, distribución y exhi- noventa. A partir de 1996, no obstante, la tendencia se invierte, estabilizándose
bición), dado que, a pesar de formar un conjunto, cada estadio cuenta con diná- en una cifra de entre 80 y 90 largometrajes anuales (Ministerio de Cultura,1998a).
micas específicas y relativamente independientes.
Resulta cuando menos chocante que, con este descenso en la producción, el nú-
La producción cinematográfica es, sin duda, el elemento de la cadena audiovi- mero de productoras se incrementase en el período: de 1.600 empresas inscritas
sual de mayor riesgo (puesto que exige elevados costes y, dado su importante com- en 1985 se pasó a 2.586 en 1994, si bien en la actualidad sólo unas 200 realizan
ponente aleatorio, el éxito no está asegurado ni va siempre en consonancia con la
una producción continuada (Ministerio de Cultura, 1996). Este dato refleja que
inversión económica realizada), pero a la vez constituye el núcleo de esta indus- las productoras cinematográficas constituyen un sector más artesanal que indus-
tria. Sin producción cinematográfica el audiovisual cojea.
trial, atomizado en multitud de pequeñas empresas, de escasa antigüedad y peso
No se puede decir que la situación global de la producción cinematográfica sea económico, que a menudo se crean para realizar un filme y desaparecen una vez
precisamente boyante. Durante la década de los años ochenta se vivió una regre- finalizado. Un sector, por tanto, muy dependiente de las ayudas públicas y sin du-
sión generalizada del mercado cinematográfico mundial, mucho más significati-
da necesitado de una reconversión estructural tendente a la concentración, con el
va en el mercado europeo que en el norteamericano.
fin de asegurar la solidez económica y la estabilidad.
11561 CULTURA Y CIUDAD. MANUAL DE POLITICA CULTURAL MUNICIPAL
EL PLAN CULTURA I DF AYUNTAMIENTO DF. TAMAÑO MEDIO 11571

En cualquier caso la cuota de mercado del cine español respecto al extranjero


Figura 11.3. Evolución cinematográfica 1980-1998
es reducida. La mejor cota de la década de los años noventa se situó en el 13 %
(Ministerio de Cultura, 1998a).
4.096
Al igual que en otros sectores culturales, la distribución ocupa en el cine un lu-
gar estratégico. Entre una producción atomizada y una red de salas también dé-
bil, el distribuidor puede imponer sus criterios comerciales. .2.968

La distribución cinematográfica ha estado sometida a grandes cambios, deri-


vados fundamentalmente del hecho de que las películas ya no se amortizan sólo 2.000 .41:760
• 1773
en los cines, sino también en otros canales (vídeo, canales de pago, televisiones 1.500
abiertas). el 083
tor
' 780
En el Estado español la situación es de transnacionalización y concentración. 500 • Selc15
Espectadorm
A partir de la década de los años ochenta la distribución pasó de manos españo-
1980 19.9C I998
las a empresas multinacionales. Inicialmente las principales compañías eran es-
m'oí tvlinisteri. z'le Colma (1 993a. ?996,.., MAV r! 998; FlaboracOr, propia Espectadores pe; riporos de maes
pañolas, teniendo convenios exclusivos de distribución con productores nortea-
mericanos. Las nuevas distribuidoras, sin embargo, son simples sucursales o filiales
de las grandes Majors. cas eran la única vía de acceso del consumidor al cine. Este panorama se ha modi-
ficado. La exhibición en sala ha dejado de ser la fuente exclusiva de comerciali-
Las grandes compañías buscan la economía de escala y el consiguiente abara-
zación y ha disminuido su porcentaje de ingresos en relación a otras fuentes de
tamiento de costes mediante la concentración vertical, abarcando tanto produc-
amortización. Aun así, sigue jugando un papel clave, ya que el éxito o fracaso que
ción como distribución e incluso exhibición, lo que debilita las cinematografías
obtiene un filme en su exhibición condiciona sus futuras ventas en televisión o ví-
nacionales. La concentración es también horizontal, absorbiendo a las pequeñas
deo. Aunque ahora la cadena se completa con otros elementos, la importancia de
empresas independientes y aumentando las cuotas de mercado.
la exhibición tradicional radica en su carácter de momento de la verdad para una
El negocio de las distribuidoras está asegurado por la existencia de unas fuer-
película, de test que va a permitir comprobar si la película ha acertado o no.
tes barreras de entrada que limitan la creación de nuevas empresas. Si bien el nú-
En términos generales, la exhibición ha sufrido un claro retroceso interna-
mero de distribuidoras inscritas en los registros oficiales, unas 900 en 1994, se ha
cionalmente, tanto en número de salas como en recaudación. La tendencia gene-
duplicado respecto a los años ochenta, las realmente activas son unas 35 (Minis-
ral hacia la individualización del ocio y su práctica en el hogar, la aparición de
terio de Cultura, 19961. Estamos hablando de una actividad cuyo mercado, dada
nuevos canales y soportes (la proliferación de canales de televisión, el incremen-
la reducción del parque de salas, puede ser atendido por un pequeño número de
to del parque de magnetoscopios), etc., chocan con la primacía del cine, que su-
empresas. Además, el elevado coste de las películas es demasiado alto como para
fre una pérdida de público a partir de los años sesenta en toda Europa. La caída
arriesgarse a un posible fracaso comercial, lo cual exige fuertes campañas de pro-
de espectadores lleva aparejada la reducción en el número de salas, si bien esto no
moción para una explotación masiva del producto, algo que sólo está al alcance
de distribuidoras potentes. es un fenómeno universal ni, por tanto, irreversible.
Por lo que respecta al Estado español, la reducción en el número de espectado-
Se puede hablar de un cierto oligopolio en la distribución. Columbia, un, y Bue-
res y en el parque de salas ha sido impresionante. Podemos ver los datos básicos
navista Internacional controlan aproximadamente el 41 % de los espectadores y
en la figura 11.3.
recaudación que se mueven en el Estado (Ministerio de Cultura, 1998a).
Desde su aparición y hasta mediados de los sesenta se vive la expansión de las
La exhibición en sala completa el ciclo tradicional de producción y difusión de
salas de cinc en nuestro Estado. La tendencia a la baja comienza con la irrupción
un filme. Antes de la aparición de la televisión y el vídeo las salas cinematográfi-
de la televisión en la segunda mitad de los años sesenta y se consolida en la déca-
[158] CULTURA y CIUDAD. MANUAL. DE. POLÍTICA CULTURAL MUNICIPAL
EL PLAN CULTURAL. DE UN AYUNTAMIENTO DF. TAMAÑO MEDIO [159]

da siguiente: entre 1970 y 1980 desaparece el 41 % de las salas y se pierde el 88 mos que la programación de las salas (en títulos, fechas y plazos de exhi-
Reca lca
% de los espectadores (Álvarez Monzoncillo, 1993; Ministerio de Cultura, 1993 manos de las distribuidoras, y la capacidad de gestión autónoma
a). bición) está en
La década de los años ochenta continúa con una acentuada caída. De 4.096 sa- de los exhibidores es bastante escasa, situación mucho más preocupante en los ci-
las y 176 millones de espectadores en 1980 se pasa a 1.773 salas y 78 millones en provincia, donde la presión es mayor.
1990 (Ministerio de Cultura, 1993a, 1996). nes de
Durante dicho período son reseñables otros hechos relacionados con la exhibición: LA ACCIÓN PÚBLICA SOBRE LA CINEMATOGRAFÍA
4.2.
el descenso general en el número de películas exhibidas; la reducción del peso del ci-
nc español y comunitario respecto al norteamericano, tanto en número de títulos co- Tanto por su importancia estratégica como por su coyuntura actual la cinemato-
mo en recaudación; la concentración en los rendimientos de los filmes (unas pocas grafía no puede dejarse exclusivamente en manos del mercado, sino que se exige
películas, con fuertes costes de producción y un apabullante marketing concentra n la intervención pública. Estratégicamente, por su enorme peso económico y por
elgrusodación);lreovsdaijlencompsuti- su impacto sociocultural, la cinematografía es sin duda una actividad de interés
sala, como medida de choque contra la crisis; la galopante concentración en la pro- general, lo que justifica la intervención estatal. La coyuntura del cine estatal y eu-
piedad de las salas y en la recaudación, la progresiva integración entre distribución ropeo en general muestra una situación de desequilibrio frente al cine norteame-
y exhibición, con entrada de capital extranjero, etc. (Álvarez Monzoncillo, 1993). ricano que consideramos necesario corregir mediante el apoyo público, ya que de-
En los años noventa, no obstante, se vive un punto de inflexión y cambio de jarlo en manos del mercado no haría sino aumentar ese desequilibrio.
tendencia en el número de salas, espectadores y recaudación, tendencia que pare- Más que discutir si es necesario intervenir o no, la cuestión estriba en ponerse de
ce completamente consolidada. En 1998 se contabilizaban 2.968 salas y 108 mi- acuerdo en el cómo. Prácticamente todos los Estados de nuestro entorno intervie-
llones de espectadores (m. A. v., 1999). El cine vive, pues, una nueva edad de oro, nen, con distintas estrategias que normalmente combinan medidas reglamentarias,
con un público nuevo, mayoritariamente joven y de buen nivel de instrucción, que de apoyo económico y de colaboración por parte de las televisiones públicas.
ha respondido de forma notoria a la modernización de las salas. Las salas tradi- Es ciertamente significativo que, mientras que en otros sectores culturales la ac-
cionales, e incluso los primeros nuilticines, han desaparecido, sustituidas por gran- ción comunitaria europea es todavía escasamente relevante (sólo el 0,3 del pre-
des complejos cinematográficos con un esmerado cuidado de los elementos téc- supuesto de la Unión se dedica a cultura), en la cinematografía la referencia a Eu-
nicos y también de los componentes de ocio que rodean al cine. ropa es obligada. 1.a política audiovisual ha constituido uno de los ejes de la acción
Parece que lo peor ya ha pasado y que la recuperación está consolidada, si bien es de la Unión Europea, y por supuesto el núcleo de su política cultural. Si bien con
de esperar que no haya tocado techo, ya que nos encontramos, en lo que a salas y es- cierto retraso, dado que hasta mediados de la década de los años ochenta fue un
pectadores concierne, en una situación similar a la de mediados de los años ochenta. tema marginal, en estos momentos se ha convertido en una cuestión prioritaria,
El estado actual de la exhibición, con una media de 0,76 salas por cada 10.000 ha- en un esfuerzo por no perder el tren internacional.
bitantes, es, no obstante, parcialmente engañoso dada su desigual distribución terri- La política audiovisual de la Unión Europea se basa en tres pilares (Moragas,
torial. El parque de salas tiende a concentrarse en las grandes áreas urbanas, especial- 1994; Zallo, 1995): el diseño de un marco normativo común que defina las reglas
mente en las capitales, y la situación de los cines de provincia es poco halagüeña. de juego y asegure la libre circulación de imágenes, el apoyo a una industria de
1,a media de espectadores por sala es de 40.953 anuales, con una recaudación programas competitiva que sea capaz de plantar cara a la invasión de programas
media por sala de casi 23 millones de pesetas. Sin embargo, el proceso de con- norteamericanos y el diseño de una estrategia común frente a las nuevas tecnolo-
centración en unas pocas salas es común. Entre el 26 % de las salas acaparan ca- gías audiovisuales. Los principales instrumentos operativos para ejecutar esta po-'
si el 61 % de la recaudación en 1997 (Ministerio de Cultura, 1998a). lítica han sido la Directiva Televisión sin Fronteras y el programa MEDIA (Medi-
Un dato importante es que las grandes productoras extranjeras están entrando das para Estimular el Desarrollo de la Industria Audiovisual) en sus dos fases:
fuerte en el sector de la exhibición, desplazando a las cadenas estatales. MEDIA 1 de 1987 a 1995 y MEDIA II a partir de 1996.
11601
CUITURA Y CIUDAD. N'ANUAL DE POLÍTICA CULTURAL MUNICIPAL
_ EL PIAN CULTURAL DF UN AYUNTAMIENTO DE TAMAÑO ‘IFDIO 1161 1
En el Estado español la acción estatal sobre el cinc ha pasado por etapas m
uv Introdujo algunos cambios en el sistema de financiación, siendo su principal ob-
diversas. El período de transición política dio inicio a una etapa de normalización,
jetivo priorizar un número menor de películas pero de mayor calidad.
de recuperación de la libertad de expresión y de desmontaje de la compleja es-
Con Carmen Alborch se aprobó la Ley de 8 de junio de 1994, de Protección y
tructura de control cultural organizada por el régimen de Franco. Los gobierno
s Fomento de la Cinematografía, que introdujo la suavización tanto de las cuotas
de UCD optaron, no sólo en lo referente al cine sino a todas las industrias cultu-
de pantalla como de las de distribución, que además dejaban de ser fijas para po-
rales y de comunicación, por una tendencia neoliberal a la privatización y comer-
der modificarse en función de las necesidades del mercado, evaluadas por una co-
cialización, salvo en lo relativo a la televisión. En 1977 se desmontó el sistema de
aegr
misión c aedaad a a odf r tde.
eefecto.
protección al cine, con resultados elocuentes tanto en descenso de producción co-
l poder PI' no ha producido hasta la fecha un cambio global de es-
mo de taquilla (Zallo, 1995; Álvarez Monzoncilo, 1993). Tan elocuentes que
propia ucr) tuvo la trategia. Lo más destacable es la exploración de nuevas vías de desgravación en la
que replantearse su estrategia al respecto, introduciendo cambios
producción audiovisual, aumentando sus cuantías e introduciendo la figura del co-
sustanciales en la legislación de 1980, que reanuda el sistema de protección.
Con la llegada al poder del PSOE se intentaron corregir algunos de los excesos al' productor financiero, también con derecho a desgravación. Asimismo destacan los
esfuerzos por promocionar el cine español en el exterior y especialmente en Iberoa-
de la transición, si bien sin deshacerse del todo de un espíritu parcialmente libe-
mérica. Se ha recuperado un clima de entendimiento entre productores, distribuido-
ral de confianza en el capital privado (Zallo, 1995). Los sucesivos ministros o res-
res y exhibidores, sectores enfrentados entre sí hasta fechas muy cercanas.
ponsables de la política de apoyo al cine (Miró, Semprún y Alborch) pusieron en
En cualquier caso estamos viviendo una etapa de transición desde un sistema
marcha diversas normativas legales y sistemas de apoyo para mantener vivo el sec-
basado en medidas restrictivas de acceso al mercado a un sistema abierto, para el
tor. Es común a toda la legislación del período *1983-1994 el mantenimiento, en
grados diversos, tanto de las cuotas de pantalla que habrá que dotarse de una estructura competitiva.
(obligatoriedad de proyectar de- Es de destacar, además de la estricta labor sobre el cine, la importancia del pa-
terminado número de películas españolas o comunitarias respecto a las nortea-
pel que deberían jugar las televisiones públicas en la promoción de la industria,
mericanas) como de las licencias de doblaje o cuotas de distribución
(para distri- papel que en el caso de TVE ha sido frecuente motivo de críticas. La televisión pú-
buir una película norteamericana en versión doblada se necesita la previa obtención
blica debería convertirse en el motor de la industria cinematográfica de un país.
de la licencia de doblaje correspondiente, para lo que se establece la obligatorie-
El papel global y estratégico del audiovisual haría necesaria la creación de una
dad de proyectar cine español o europeo en determinadas condiciones de núme-
fundación estatal del audiovisual, extensible también a las autonomías, que se
ro o recaudación). Medidas proteccionistas que, aunque desagradan a parte de la
plantee la promoción, protección y difusión de la actividad audiovisual en su con-
industria (distribuidores y exhibidores siempre las han criticado, mientras que los
junto, incluyendo la televisión, la proyección exterior de la cinematografía, la for-
productores han estado más cerca del gobierno), han sido hasta la fecha herra-
mación de profesionales, etc. No es casualidad que hablemos de fundación y no
mienta clave para su supervivencia. Otro elemento común de la legislación socia-
de otras formas jurídicas, porque la relevancia del tema haría necesaria la aper-
lista, más negativo, es la separación entre cine y televisión, la falta de una visión
tura del organismo a profesionales del sector, y no solamente al aparato estatal.
de conjunto del área audiovisual (Alvarez Monzoncillo, 1993).
La etapa Miró tuvo como principal novedad la introducción de un sistema de
4.3. CINE Y MUNICIPIO
anticipos a la producción cinematográfica como modo de favorecer la financiación.
En cualquier caso no son pocos los que vinculan dicho sistema con el fuerte des-
4.3.1. Infraestructuras para la actividad cinematográfica
censo en el número de largometrajes producidos en la época.
La política seguida por Semprún introdujo algunas modificaciones dirigidas a
¿Cuál es el papel de un municipio en el sector cinematográfico? Por las caracte-
evitar los problemas detectados en la etapa Miró, especialmente el debilitamien-
rísticas del sector, las principales acciones públicas para llevar a cabo competen
to y la atomización de la producción y la escasa comercialidad del cine español.
más a otras instituciones que a un municipio. Incluso puede dudarse de la efecti-
11621 CULTURA Y CIUDAD. MANUAL DF. POLÍTICA CULTURAL MUNICIPAL
EL PLAN CULTURAL DE UN AYUNTAMIENTO DE TAMAÑO MEDIO 1163]

vidad de las medidas que se adopten por parte del gobierno central, puesto qu
e la a su uso público y privado en alquiler, contribuyendo a la implantación de algu-
mayorídelsnci aemtogrfísulvneámbitor- r
a pequeña industria relacionada con el audiovisual.
nacional. n
La primera regla, por tanto, es la modestia. El municipio no puede competir co La producción cinematográfica es un proceso tremendamente complejo, que
n exce de con mucho la imagen de un director cáma ra al hombro. En un proyecto
laindustreHoyw,ilntraídeosupi cltrae.
de este tipo intervienen carpinteros, electricistas, iluminadores, peluqueros, dise-
Otro punto de partida es la necesidad de coordinación. En cualquier sector cul-
ñadores, músicos, maquilladores, pintores, operad ores de imagen y sonido, equi-
tural, y más en uno de la importancia estratégica del cine, un municipio no pue-
pos de realización, guionistas, directores, actores, coreógrafos, equipo de pro-
de trabajar como un francotirador. Es necesario aunar todos los esfuerzos, coor-
ducción, transportistas, montadores de audio y de vídeo, etc. Es cuestión de que,
dinarlos bajo la batuta de una programación integral.
basándose en un estudio previo de viabilidad, el Ayuntamiento seleccione un ni-
Ahora bien, por modesta y sujeta a coordinación que esté la programación, un
cho estratégico que garantice la utilidad y buena marcha económica del proyec-
municipio de tamaño medio tiene un papel que cumplir en la cinematografía. Ha
to. Incluso la creación de infraestructuras se puede insertar dentro de un proyecto
de poner su granito de arena para contribuir al mantenimiento de esta actividad
global de formación, creando un taller municipal del audiovisual que explore nue-
cultural. Centrándose, por sus propias potencialidades, en los aspectos culturales,
vas vías de creación de empleo para jóvenes en este sector y aporte espacios de
pero sin perder de vista estrategias sencillas de apoyo a la industria.
trabajo para los profesionales que se vayan preparando.
I.a principal medida es, sin duda, la municipalización de una sala de exhibición
que garantice, en ausencia de iniciativa privada, una programación estable de cine. 4.3.2. La programación cinematográfica municipal
La intervención municipal al respecto es importante porque, tal corno acaba-
rnos de comentar, la situación de los cines de provincia no es nada halagüeña. El Una vez se dispone del continente, es necesario abordar el contenido, viendo cuá-
parque de salas tiende a concentrarse en las grandes áreas urbanas. El cine es un les han de ser las estrategias de una programación municipal de cine.
fenómeno plenamente urbano, incluso podríamos decir de capital de provincia. La primera función de un cine, independientem ente de su titularidad, es la de
El desequilibrio capital-provincia es el principal obstáculo que debe superarse en entretener. El objetivo del cine es fabricar sueños, generar emociones en el espec-
la exhibición cinematográfica.
tador, en una palabra: divertir. Por ello el Ayuntamiento ha de empezar por dise-
En ausencia de un promotor privado, la recuperación de un cine se convierte ñar una oferta general de entretenimiento, plasmada en una programación esta-
en una prioridad para la Administración local. Puesto que el cine no es la única ble de tono comercial.
actividad cultural para tener en cuenta, suele tratarse de teatros públicos, equi- Aunque a simple vista pueda parecer baladí, la a puesta por la diversión y lo co-
pamientos polivalentes para todo tipo de espectáculos cinematográficos, teatra- mercial en la programación cinematográfica es un objetivo cultural de primera lí-
les y musicales, tal como hemos expuesto al hablar de las artes escénicas.
nea para la política cultural municipal, desde varios puntos de vista:
La municipalización no es la única estrategia posible. En algunos casos de mu- — La potenciación de la cultura de salida. En un contexto en que la mayor
nicipios medianos o pequeños siguen existiendo salas gestionadas por la iniciati- parte del ocio se vive en el ámbito doméstico, conseguir que la población
va privada a cuyo mantenimiento se puede contribuir. Tanto el Gobierno central mantenga la costumbre de acudir a espectáculos es un objetivo importante.
como diversas autonomías (Madrid, Galicia o Canarias) han puesto en marcha En comparación con espectáculos de otro ti po el cine ocupa una posición
programas de apoyo económico a las salas situadas en zonas rurales o de baja ren- privilegiada. No obstante, no se puede baja r la guardia y hay que profun-
tabilidad, intentando frenar la desaparición de salas.
dizar en esa línea de trabajo.
Además de la exhibición, un Ayuntamiento puede contribuir a generar espacios — La incentivación del consumo cultural en la población de origen. Una pro-
para la creación cinematográfica. Dentro del proyecto fábrica cultural pueden ha-
gramación estable de cine permite que los inueresados puedan evitar, si así lo
bilitarse infraestructuras para la producción de espectáculos a pequeña escala, pa- desean, tener que desplazarse a la capital. thi ido a otras ofertas, el cine con-
11641 CULTURA Y CIUDAD. MANUAL DF POLÍTICA (AA TURA! MUNICIPAL EL PLAN CULTURAL DE UN AYUNTAMIENTO DF TAMAÑO MEDIO 1165]

tribuye a evitar la sensación de ciudad-dormitorio y aumenta el enraizamiento va privada cuando se trata de un programa o equipamiento vistoso y rentable (cul-
y conciencia colectiva de los habitantes. No olvidemos que el ocio es un fuer- al, económica o electoralmente), como es el caso de un cine.
tur
te generador de identidades personales y colectivas, y evidentemente la ima- Donde haya cines privados, antes de crear uno público será necesario efectuar un
gen colectiva de la ciudad se ve favorecida si los ciudadanos perciben que es tudio de viabilidad e impacto con el fin de analizar si una programación pública
es
posible disfrutar en ella de un ocio en condiciones. tendría como resultado aumentar globalmente el número de espectadores o simple-
— El efecto de arrastre del cine. Además de ventajas intrínsecas, una buena pro- mente los repartiría entre un mayor número de salas, algo que podría desembocar
gramación de cine puede tener efectos indirectos en absoluto despreciables. en el cierre de alguna de las privadas, lo cual sería un absoluto contrasentido.
En primer lugar, la asistencia al cine puede servir para captar asistencia a otro Demos un paso adelante en nuestra descripción de la programación municipal
tipo de espectáculos teatrales o musicales que se programen en el mismo lo- ideal. Que sea comercial es un factor importante, pero en ningún caso el único
cal. La compactación, del tipo que sea, genera sinergias, siendo uno de los que debe tomarse en consideración. Para un Ayuntamiento la rentabilidad eco-
efectos principales el aumento del número de usuarios o de la intensidad de nómica no puede ser criterio exclusivo, sino que también ha de tenerse en cuenta
uso por su parte. De tal manera que una persona que a priori considere el la calidad, siendo necesario complementar la programación general con otra es-
teatro como algo serio o aburrido puede perder ese miedo al entrar en con- pecializada dirigida específicamente al aficionado, guiada por criterios culturales.
tacto con el local para una proyección de cine, ver la propaganda de una ac- Está claro que una programación general destinada a arrastrar público deja un
tuación teatral, oír comentarios favorables a la misma, etc. hueco importante, y que seguramente se han de proyectar títulos cuyo único va-
En segundo lugar la programación de cinc puede servir como fuente de in- lor sea el mero espectáculo o la campaña de marketing que los arropa, y cuya con-
gresos. Una buena programación municipal de cine no sólo no tiene por qué tribución al desarrollo cultural de la población es, cuando menos, dudosa. Esa
ser deficitaria, sino al contrario, servir como principal herramienta de fi- programación está relativamente limitada tanto por sus propios objetivos como
nanciación del local, equilibrando el déficit que puedan generar las actua- por la realidad del mercado. Más en provincias, donde ya comentamos que las
ciones teatrales o de otro tipo y rentabilizando el local social y económica- presiones de las distribuidoras a la hora de imponer títulos son todavía mayores.
mente. Siempre que, como comentamos al hablar de la programación teatral, Sin embargo, un Ayuntamiento, al disponer en última instancia de otros recursos
el cine no arrincone al teatro, convirtiéndolo en algo testimonial. además del taquillaje, tiene más margen de acción para poder compaginar lo co-
mercial con otros criterios, entre los que citaríamos:
Para alcanzar este objetivo de entretenimiento, la programación municipal debe — Atender la demanda de los más cinéfilos. Como en cualquier otra actividad
funcionar corno si de una sala privada se tratase: mediante una oferta estable (pre- cultural, la afición al cine admite muy diversos grados de intensidad y fre-
ferentemente diaria), con títulos comerciales y de actualidad, con una sala en bue- cuencia. Siempre existirá un colectivo más o menos amplio de gente con una
nas condiciones tanto de comodidad como de equipos de proyección y sonido, y pasión especial por el cine y con unas demandas más específicas que el Ayun-
manteniendo unos precios de mercado, intentando alcanzar una tasa de ocupación tamiento ha de intentar cubrir.
y recaudación rentables. Ahora bien, con un matiz clave. Esta iniciativa pública de Suele ser frecuente que los aficionados se organicen en torno a un cine-club,
corte comercial es aplicable solamente en aquellas poblaciones en las que no exista asociación sin ánimo de lucro cuyo principal objetivo es contribuir a la me-
un promotor privado, o en las que el tamaño de la población permite la coexisten- jora de la cultura cinematográfica de sus socios y de la población en general.
cia o multiplicación de ofertas. Pero donde exista un cine comercial el Ayuntamiento Ello facilita la labor del Ayuntamiento, puesto que en circunstancias norma-
no puede entrar a competir, sino, en su caso, a complementar la oferta. les la programación especializada de la que estamos hablando podría ser ges-
Resulta curioso comprobar cómo a menudo el principio de subsidiariedad se tionada por la asociación, a la que la institución pública prestaría apoyo.
olvida o se reserva para las pequeñas acciones culturales o para cuando las estre- Es más, dentro de una estrategia de potenciación del cine-club, puede idear-
checes presupuestarias no permiten grandes alegrías, pero se ignora a la iniciad- se un acuerdo que ceda la gestión de toda la programación municipal de ci-
11661 - - CULTURA Y CIUDAD. MANUAL DE POI (TICA CULTURAL MUNICIPAL EL PLAN CULTURAL DE UN AYUNTAMIENTO DE TAMAÑO MEDIO [1671
- - - - - - - - - - - -

ne a dicho colectivo a todos los efectos (selección y contratación de film períodos vacacionales son un buen momento para proyecciones dirigidas a
es
publicda,et.)EorsímbiénefcosparliAyun: toda la familia, como oferta de tiempo libre.
ie
tamiento, al abaratarse más los costes que en una gestión directa y al apro La forma más efectista (no necesariamente la más efec-
vecharse del know how de los entendidos locales. Un festival propio.
tiva) de fomentar la afición cinematográfica es la programación de un festi-
— Cubrir las deficiencias del mercado. Una red pública de salas puede ser u
n va l propio al respecto. Como en cualquier otra operación de este tipo, un
buenvhícloparitubhecosq,prantbild festival cubre un doble objetivo: promover el sector cultural del que se tra-
económica, no interesan al mercado. Así, por ejemplo, las salas municipa- te y promocionar la imagen de la ciudad.
les pueden dar un acomodo en condiciones dignas a manifestaciones cine- Tanto por la limitada disponibilidad de recursos como por la propia reali-
matográficas que tienen difícil salida en los cines privados, como los corto- dad del sector, el principal escollo sería encontrar un proyecto asequible y
metrajes o el cine en lenguas minorizadas, manifestaciones seguramente diferenciado: cortometrajes, bandas sonoras, cine fantástico y de terror, ci-
deficitarias pero prioritarias desde un punto de vista cultural. ne de animación, cine en lenguas minorizadas, cine submarino, publicidad,
vídeo científico y técnico, etc., son ejemplos de algunos festivales reales de
Queda a la habilidad de quien programa que no se identifique el talante cultu- nuestro país asequibles para poblaciones de tamaño medio.
ral de este tipo de programación con el peor cine sesudo, aburrido o rancio. — Estrategias de marketing. Dentro de estas estrategias de choque destinadas
Además del entretenimiento y la atención al cinéfilo, la tercera línea de acción a atraer o mantener el público cinematográfico caben otras acciones pura-
para la programación municipal de cine es la de intentar crear y/o mantener la de- mente de marketing que han demostrado su utilidad en el cine comercial,
manda a través de campañas puntuales de tono atractivo y populista. Aunque pa- como pueden ser los descuentos (fijando un día del espectador), o el cine de
rece que la asistencia al cine ha remontado el vuelo, el Ayuntamiento ha de estar madrugada (sesiones especiales en la madrugada de los fines de semana, en-
muy atento a la consolidación de esta tendencia, ideando formas de fidelización lazando con el sentido lúdico del cine anteriormente citado).
del público actual y de ampliación del número de asistentes. Más que de una pro- La coordinación con los medios de comunicación locales con el fin de pu-
gramación distinta se trata de Lntilizar diversas estrategias, entre las que cabe citar: blicitar o comentar la programación municipal de cine es otro elemento al-
— La programación por ciclos.
La programación por lotes, arropada por una tamente beneficioso.
buena campaña publicitaria, suele tener la ventaja de atraer a un público
que de otra manera no se acercaría al cine. Programar ciclos o maratones 4.3.3. La formación
(proyecciones consecutivas de filmes en torno a un mismo tema, director o
actor) puede ser una buena forma para captar público. Por lo que respecta a la formación escolar, a nuestro juicio compete a la escuela
— Recalcar el lado más lúdico del cine. Sin merma de la calidad se puede vincu-
que el alumnado aprenda a leer el cine (y en general el audiovisual) lo mismo) que
lar el cine a los aspectos más lúdicos, introduciendo proyecciones en el pro- aprende a leer un libro, que conozca la historia del cine como conoce la de otras
grama de las fiestas patronales u otros ciclos festivos, ofertando cine al ai- artes, o que los niños aprendan a rodar un vídeo como aprenden a imprimir un
re libre en la época vera niega, eligiendo temáticas explícitamente lúdicas periódico escolar. Se podría hablar incluso de la necesidad de unaalfabetización
(ciclos de cine erótico o (le humor), etc.
cinematográfica en la escuela (Romaguera, 1989). De hecho, en los diferentes cu-
— La programación de cine
infantil. Acercar a las nuevas generaciones al fe- rrículos existentes en el Estado, si bien en cuanto al cine no existe un apartado
nómeno cinematográfico en salas (y no en la pequeña pantalla, única vía concreto, tanto en la educación primaria como en la secundaria obligatoria se sue-
por la que muchos niños contactan con el cine) es un objetivo clave. Se pue- le recoger, dentro de una perspectiva de educación integral de la persona, una lí-
den organizar proyecciones dirigidas a escolares, en horario lectivo, con el nea transversal al currículo sobre educación en los medios de comunicación para
fin de despertar el amor por el cine. Por otra parte, los fines de semana o los conseguir en el alumnado la capacidad de acceder a los medios de comunicación
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CULTURA Y LIUDAD. MANUAL DE POLLTR.A CUI 1 URM \ 11' ,,1
EL PLAN CULTURAL DF. UN AYUNTAMIENTO DE TAMAÑO MEDIO 1169)
— —

social de forma responsable y crítica. En cualquier caso sería deseable una mayor
introducción del cine y los medios de comunicación en la escuela, tanto por su im- Artes plásti c as
portancia en sí mismos corno por las posibilidades didácticas que ofrecen p
aracualqierá . 5.1. UN MERCADO JOVEN Y ESTRECHO

No obstante, cualquier planteamiento didáctico exige cumplir un paso previo,


El mercado del arte en el Estado español es una realidad bastante joven. Hasta los
que es donde un departamento de cultura puede colaborar más propiamente
: que años setenta se trata de una actividad muy restringida y centrada mayoritaria-
losaumnczeipantlgrd,coqueimplantc-
mente en el arte tradicional. A partir de esa década comienza el interés por el ar-
miento social, que sean capaces de emocionarse con él y que se sienten las bases
te contemporáneo y se extiende la red comercial, apareciendo un numeroso gru-
para que la asistencia al cine se inserte en sus hábitos culturales cuando sean adul-
po de artistas jóvenes que empiezan a obtener un éxito sustancial.
tos. Para ello caben campañas específicas, tal como hemos comentado en el apar-
tado anterior. En los años ochenta el cambio en el mercado del arte se incrementa, viviéndo-
se años de frenética actividad. Aparecen numerosas iniciativas públicas y priva-
Un segundo escalón en cuanto a formación, sin duda el más específicament
e das de promoción y difusión del arte. Se abren numerosas galerías de arte mo-
municpal,esdronhamietsprlofcnd.Detu
derno, aumentando la profesionalidad del sector. Las subastas escapan de su
programa general de talleres de artes plásticas y artesanía para adultos pueden te-
anterior marco provinciano, presenciándose pujas de cierta entidad. Varios artis-
ner cabida módulos de vídeo, fotografía o cine para aficionados, con vistas a apor-
tas vivos consolidan su prestigio en el ámbito internacional. Se pone en marcha y
tar conocimientos a nivel de usuario o a crear intereses que luego puedan canali-
se consolida ARCO, una feria de arte contemporáneo de alcance internacional. Se
zarse en otras instancias de formación superiores. Sería de interés que de esos
programan exposiciones de todo tipo, con una extraordinaria cobertura infor-
talleres pudieran surgir asociaciones de carácter estable al respecto. Con respal-
mativa y asistencia de público. Se estimula el coleccionismo privado y la inversión
do asociativo o sin él, los audiovisuales son lo suficientemente importantes como
en obras de arte, mediante la modificación de la política fiscal.
para reservarles un espacio-taller estable en el centro sociocultural municipal.
Esta coyuntura favorable es atribuible a la conjunción de varios factores: la normaliza-
El tercer escalón es la formación de profesionales. Por lo que se refiere al pa-
ción política y cultural del país, el auge internacional del mercado del arte y el crecimien-
norama reglado, tanto la formación inicial como la licenciatura universitaria es-
to económico y el aumento de la capacidad adquisitiva vivida en el Estado español.
tán ya cubiertas por las instancias competentes. Sin embargo, desde un Ayunta-
Esta evolución, no obstante, dista de estar consolidada. La inyección de dinero
miento puede organizarse un taller municipal del audiovisual, que podría trabajar
al mercado, dejando al margen sus obvios efectos beneficiosos, hinchó artificial y
como escuela taller, formando directamente para el empleo a jóvenes de la loca-
especulativamente los precios y los resultados económicos de los agentes del sec-
lidad, bien dentro de los programas de Garantía Social o dentro de la propia For-
tor, creando una situación anómala e incontrolada.
mación Profesional. Cuando se piensa en formaciones con futuro para jóvenes,
La parcial artificialidad de la situación de euforia se demostró a partir de 1990.
además de oficios tradicionales se puedan ofertar también actividades relaciona-
El cambio de la coyuntura económica y de la tendencia alcista del mercado inter-
das con los audiovisuales o las nuevas tecnologías.
nacional produjo una aguda crisis caracterizada por el retroceso de la demanda y
Desde un punto de vista más ambicioso, el taller municipal del audiovisual pue-
la disminución de las adquisiciones por parte de las Administraciones y fundacio-
de orientarse también a la organización de cursos especializados de corta dura-
nes. En el lado positivo cabría citar la retirada de los especuladores y la reducción
ción dirigidos directa y exclusivamente a profesionales del sector a efectos de for-
de las exageradamente hinchadas cotizaciones anteriores de algunos artistas.
mación permanente y reciclaje, lo que sin duda cubriría un hueco importante.
Actualmente vivimos una etapa de reajuste. Aunque a corto plazo parece im-
En cualquier caso, y dada la inversión que requeriría, la puesta en marcha de
posible volver a los anteriores volúmenes de negocio, el hecho de que el consumo
un servicio de este tipo debería estar sujeta a las directrices o coordinación de las
instancias superiores. cultural siga creciendo (visitas a exposiciones, venta de revistas especializadas,
etc.) crea cierto optimismo.
11701 CULTURA Y CIUDAD. MANUAL DE POLITICA CULTURAL MUNICIPAL EL PLAN CULTURAL DE UN AYUNTAMIENTO DE TAMAÑO MEDIO [171]

Analicemos de manera separada cada uno de los agentes: creadores, interme- Figura II 4. Porcentaje de galerias por CC. AA. (1995)
diarios y consumidores.
La materia prima y protagonista del sector de las artes plásticas son los artis-
tas, los creadores.
MADRID 25 %
Las encuestas sobre hábitos culturales (Ministerio de Cultura, 1994) determi-
nan que aproximadamente el 11 % de la población mayor de 15 años practica al-
guna actividad relacionada con las bellas artes (dibujo, pintura, escultura, cerá-
mica, fotografía, restauración, etc.). Si bien en un amplísimo sentido de la palabra
podemos referirnos a este colectivo como artistas, no lo son a los efectos de lo que
aquí nos interesa, aunque sí resulta un dato que debe tenerse en cuenta para la
política cultural municipal. CA'ALLIÑA 79 %

Desde una perspectiva algo más restringida, aunque no existen datos fiables so-
bre el número de artistas existentes en el Estado, los cálculos se sitúan entre 25.000
y 30.000 personas (Ministerio de Cultura1993c, 1995a; Villa, 1998). No obs- RieNrE: El Pais 27-X-1995. en Portús (1996) Elaboración propia

tante, son cifras muy aproximadas y relativas, dada la dificultad de establecer una
barrera diáfana entre profesional y aficionado. mero de habitantes el caso de las islas Baleares, que concentran el 4,8 % del to-
Aunque la base de la pirámide sea muy amplia, resulta evidente que el número tal estatal (Portús, 1996). (Véase la figura 11.4.)
de artistas que ha conseguid() profesionalizarse es muy reducido, calculándose que Existe una clara tendencia a que las galerías se concentren en las grandes ciu-
únicamente el 3 % vive de ello (Villa, 1998). La gran mayoría de artistas debe dades, aunque podría tener cabida una red comercial en ciudades más pequeñas,
compaginar su labor creativa con otra actividad profesional: enseñanza, diseño ligada fundamentalmente a políticas museísticas institucionales.
gráfico, decoración, copia, etc. Por lo general, las galerías no son grandes negocios. Se trata en su mayoría de
El apoyo al colectivo de artistas y especialmente a quienes empiezan es uno de empresas familiares que raramente tienen más de dos personas contratadas y ne-
los aspectos que el Ayuntamiento ha de incluir en su programa de acción sobre cesitan de mejoras en su profesionalización, complementando en muchos casos
las artes plásticas. su actual carácter vocacional.
Respecto a los intermediarios, dejando aparte algunos sobre los que la capaci- Además de su dimensión económica, no se puede olvidar que las galerías cum-
dad de acción municipal es escasa (representantes, marchantes, casas de subasta), plen una importante labor cultural, tanto en lo referente a investigación, descu-
las galerías son el núcleo básico alrededor del cual se articula el mercado del ar- brimiento y promoción de artistas como a educación artística de la población con
te. Su evolución en el Estado español sigue unas pautas paralelas a las anterior- su oferta de exposiciones, lo que hace necesaria la atención pública municipal pa-
mente citadas para el mercado en general: una notable expansión a partir de la ra promocionar su existencia y para coordinarse con el fin de no duplicar pro-
década de los años setenta, especialmente relevante en la década siguiente (más gramaciones en las exposiciones.
del 80 % de las actuales galerías se crean entre 1985 y 1992), la aguda crisis en Refiriéndonos a los de intermediarios también hemos de citar las ferias de ar-
los primeros años noventa y la estabilización actual, rondando el millar de esta- te, y en especial ARCO, Feria Internacional de Arte Contemporáneo, que comenzó
blecimientos (Villa, 1998). a celebrarse en Madrid en 1982 y que ha conseguido asentarse en el panorama
Por lo que hace referencia a su localización geográfica, el grueso de las galerías, internacional. ARCO ha sido fundamental para impulsar el mercado estatal y es-
y lógicamente las más importantes en volumen de negocio, se concentran en Ca- tructurar las galerías, a la vez que consigue para ellas una indudable proyección
taluña y Madrid, seguidas a distancia por Valencia. Destaca en relación a su nú- internacional al constituirse en escaparate de la producción estatal. Por otra par-
11721 CULTURA Y CIUDAD. MANCA! in: KW-DCA CULTURAL MUNICIPAL
PI PI.AN CULTURAL DF. UN AYI . NTAMIF 's. TU DI' l'AMASO MEDIO [ 1 73)

te, ARCO
tiene una clara y manifiesta voluntad sociocultural, celebrando numero-
sos actos paralelos (seminarios, conciertos, etc.) que hacen de ella un aconteci- de l país y a las políticas de democratización cultural, pero también a una creciente
concepción del arte como espectáculo capaz de atraer a las masas y a excelentes
miento que supera lo estrictamente comercial. Prueba de ello es su gran éxito de
público, homologable, e incluso por encima, de las ferias más importantes que se ca mpañas de marketing de entidades artísticas muy dinámicas, lejos del tradicio-
nal inmovilismo que se solía atribuir a los museos. Las grandes exposiciones, arro-
celebran en el resto de Europa.
padas en una fuerte campaña publicitaria, se han revelado como un poderoso ins-
A mucha distancia de ARCO, diversas autonomías y ciudades han puesto en mar-
trumento divulgativo, de apoyo al arte y de educación estética, y de creación de
cha otras ferias, con desigual resultado: Artexpo (Barcelona), Arte Santander, Ar-
imagen para el patrocinador. El mito de que el arte no interesa o no se entiende
te Sur (Granada), Foro Atlántico de Arte Contemporáneo (A Coruña), lnterart
(Valencia), etc. cae cuando se aplican a este sector herramientas similares a otros sectores cultu-
rales más proclives a la asistencia masiva, corno el cine o el rock.
Para analizar el consumo del arte es necesario abordar complementariament e
Hasta aquí el aspecto positivo. El aspecto negativo es que la asistencia masiva
dospuntevia,lcómoyutra.
a exposiciones puntuales no ha servido para crear un hábito continuado de con-
En términos generales, el Estado español no es un país de grandes comprado-
sumo simbólico de arte. Cuando analizamos los datos de asistencia a museos, el
res o coleccionistas, y menos aún en lo relativo al arte contemporáneo o de van-
optimismo desaparece. Según datos de 1993 (Ministerio de Cultura, 1994), sola-
guardia. Aunque existe un pequeño núcleo de compradores individuales (bien con
mente el 13 % de los españoles mayores de 15 años visitaron en dicho año un mu-
fines lucrativos, bien empresarios jóvenes y profesionales liberales, cuyo interés al
seo de arte, mientras que el 50 % no lo han hecho en su vida.
adquirir arte es tanto estético como de adquisición de una determinada posición
sociocultural), por su volumen de gasto, no obstante, adquieren mayor relevan-
5.2. LA ACCIÓN PÚBLICA SOBRE LAS ARTES PLÁSTICAS
cia los compradores corporativos: Administraciones públicas y empresas. Res-
pecto a estas últimas, no son excesivas las empresas y entidades financieras que
De manera muy esquemática, tres son las estrategias con las que el Estado puede
disponen de colecciones, aprovechando deducciones fiscales y beneficiándose del
incidir sobre el mundo del arte: la definición de un marco legal que regule el mer-
prestigio social del arte. Sin embargo, algunas como La Caixa, Banesto, Coca-Co-
cado, las acciones de dinamización o apoyo y la creación de infraestructuras es-
la, Mapfre, Unión Fenosa o el Banco Central Hispano, entre otras (ICo, 1996) dis-
tables.
ponen de colecciones de cierta relevancia, normalmente gestionadas bajo la fór-
Aunque todavía hay puristas que opinan que los mundos del arte y la legisla-
mula legal de fundaciones. Aunque se esperaba que a raíz de la puesta en marcha
ción son por esencia incompatibles, es comúnmente reconocida la importancia de
en 1994 de la Ley de Fundaciones el desarrollo de este grupo iba a ser mayor, los
las medidas legales sobre el sector.
efectos no son todavía claros.
No puede decirse que la legislación al respecto sea numerosa, más bien al con-
Pero, además de los compradores, existen los aficionados, aquellas personas cu-
trario. Las leyes de patrimonio suelen centrarse en el arte antiguo, si bien la Ley
ya relación con el arte es simplemente estética o cultural. Estos consumidores que
no compran
del Patrimonio Histórico Español de 1985 crea un Registro General de Bienes de
(Ministerio de Cultura, 1993c) tienen también importancia econó-
Interés Cultural en el que pueden inscribirse obras de artistas vivos consagrados,
mica (no hay mejor marketing que el éxito de visitas a la exposición de determi-
obligando la inscripción a facilitar su estudio, inspección y visita pública, y bene-
nado autor), aunque es su faceta sociocultural la que debe importar a las institu-
ciones. ficiándose de desgravaciones fiscales en su adquisición. Alguna otra ley autonó-
mica al respecto recoge medidas similares.
A nuestro juicio, la situación de la afición al arte es engañosa, viviéndose un
La fiscalidad es uno de los ternas de mayor incidencia sobre las artes plásticas.
éxito más aparente que real. En el lado positivo de la balanza hay que citar la par-
A pesar de que en el sistema legislativo español se han producido numerosos cam-
ticipación masiva de la población en un número limitado de grandes exposicio-
bios en los últimos años, el régimen fiscal sobre la circulación de la obras de arte
nes puntuales de indudable atractivo. Ello se debe al aumento del nivel cultural
es menos avanzado que en el resto de Europa.
1174] CULTURA Y CIUDAD. MANUAL. DE POLITICA CULTURAL MUNIC:IPAL
El. PLAN CULTURAL. DE UN AYUNTAMIENTO DE TAMAÑO MEDIO 1175]

Una ley con una clara dimensión económica que afecta no solamente al mun-
la actualidad, ha estado más centrada en la dotación de infraestructuras estables,
do del arte, sino a toda la cultura en general es la 1.ey 22/1987, de 11 de noviem-
iniciándose la construcción y remodelación de museos y la organización de co-
bre, de Propiedad Intelectual, ampliamente reformada y completada por el Real
lecciones en todo el Estado, cuyos ejemplos ya citamos al hablar del patrimonio:
Decreto 1/1996, de 12 de abril, por el que se aprueba el Texto Refundido de la
IVAM, MNCARS, CAAM, Centro Gallego de Arte Contemporáneo, Ccc:B, Museo Gug-
Ley de Propiedad Intelectual, reforma mediante la cual la legislación española ha
genheim Bilbao, remodelación y ampliación del Museo del Prado, etc.
perseguido adaptarse tanto a las Directrices de la Comunidad Europea como a los
Vivimos una época de esplendor museístico.
nuevos cambios tecnológicos, siempre desde la perspectiva de proteger los dere-
chos de quienes, a través de la obras de creación en el ámbito que fuere, contri- De hecho, en los últimos años estamos viviendo lo que ya se ha llamado el «furor museístico»,
buyen al desarrollo de la cultura. Lo más destacable del articulado es la figura del una espectacular actividad en el campo de la creación de nuevos centros dedicados al arte con-
derecho de seguimiento, por el que un autor tiene derecho a recibir un 3 % del temporáneo y una proyección social sin precedentes de todas sus actividades públicas. Es decir, en
pocos años, el museo de arte contemporáneo ha pasado de ser una institución fuertemente critica-
valor de su obra cuando sea objeto de transmisión.
da a convertirse en uno de los bienes culturales más demandados, política y socialmente, en el mun-
También hemos de citar la Ley 30/1994, de 24 de noviembre, de Fundaciones do occidental. Desde hace unos años, el público parece asumir que cualquier gran ciudad que se
y Mecenazgo, que intenta incentivar la participación de empresarios y profesio- precie ha de tener museo de arte moderno y contemporáneo, o al menos un centro con un progra-
ma de exposiciones de arte (Jiménez- Blanco, 1993, 143).
nales en el impulso al arte y la cultura mediante desgravaciones por sus aporta-
ciones económicas o en obras a las fundaciones. A juicio de muchos, la redacción
Dando por sentada una valoración globalmente positiva de este tipo de inter-
de esta ley es demasiado estrecha para lo deseable, dejando traslucir el triunfo del
vención estatal, veamos algunas dudas que plantean estos museos de arte con-
Ministerio de Hacienda sobre los criterios propiamente culturales. Alguna ley au-
temporáneo. Puesto que en otros capítulos hemos expuesto las dudas desde un
tonómica plantea en su ámbito competencia) un marco general más apropiado
punto de vista general de modelo de política cultural, ahora nos centraremos en
que la ley española, si bien en ningún territorio se han comprobado consecuen-
los aspectos directamente relacionados con las bellas artes.
cias prácticas espectaculares.
El primer problema es la propia pérdida de especifidad de este tipo de museos.
Respecto a las otras herramientas estatales para incidir sobre el arte, desde la En cierto sentido, el furor museístico llega tarde. Los museos de arte contempo-
democracia hasta mediados de los años ochenta la acción de las distintas Admi-
ráneo nacen como contraposición a los de arte tradicional, en una coyuntura (fi-
nistraciones se caracteriza por una frenética labor de dinamización, en un con-
nales del siglo xix y primer tercio del xx) en la que la vanguardia es impopular,
texto de gran euforia. Las citadas exposiciones temporales de gran alcance e im-
provoca rechazo social y resulta imposible darle cabida en los museos históricos.
pacto público fueron el elemento más representativo. Se normaliza socialmente la
Hoy en día, en un contexto de aceptación social general del arte, las vanguardias
existencia del arte contemporáneo, el público se abre a la creación actual y co- no son algo que tenga que ser defendido, y su valoración es igual a la de cualquier
mienza a hacerlo ante el mercado, y las nuevas generaciones de artistas empiezan maestro del pasado, disminuyendo la radical separación entre los distintos tipos
a homologarse sin complejos con los artistas del resto del mundo. Esta labor de de museos.
agitación y animación se completa con políticas de apoyo a los artistas: becas,
Otro problema de índole más práctica es la propia naturaleza de la obra de ar-
concursos y certámenes, encargos oficiales, renovación y regulación de la ense-
te contemporáneo, que sí es muy diferente a la de épocas anteriores y cuya exhi-
ñanza de las bellas artes, etc.
bición y conservación exige unas condiciones muy especiales. En muchas ocasio-
En la segunda mitad de los años ochenta los ánimos comienzan a serenarse y al
nes se utilizan materiales frágiles y efímeros, con creaciones que incluso no se
activismo y dinamismo anterior sucede un período de reflexión. La etapa anterior
plantean corno objetivo ser conservadas. En otras se trata de instalaciones más
estuvo casi exclusivamente centrada en acciones puntuales, de carácter especta-
que de obras, etc. En cualquier caso esto cuestiona la existencia de una colección
cular, necesarias como herramientas de animación para despertar del letargo pe-
permanente del museo, y plantea la duda de si se necesitan propiamente museos
ro que se agotaban en sí mismas. Por eso esta segunda etapa, que continúa hasta
o son más adecuados otro tipo de equipamientos: bien salas de exposiciones tem-
11 761 CULTURA Y CIUDAD. MANUAL DE POLÍTICA CUI •FURAL
EL PLAN CULTURA] DE UN AYUNTAMIENTO DE. TANI A SO m EDI° 11771

porales, sin colección propia; o bien organismos que desborden el marco de las
son muy valoradas socialmente, pero siempre como algo ajeno.
bellas artes tradicionales y adquieran una mayor complejidad como centros cul- mar alta cultura:
Por poner un ejemplo, si se efectuase una encuesta de equipamientos culturales,
turales y de ocio (con exposiciones, biblioteca, mediateca, teatro, sala de con-
ciertos, etc., siguiendo la estela del Pompidou parisino). es mu y posible que la gran mayoría de la población quisiera contar con un mu-
seo en su municipio, incluso se criticaría a la Administración por su no existen-
Una tercera cuestión para el debate es la relación entre arquitectura y museo,
cia, pero probablemente si tal museo se construyese el índice de visitantes reales
con dos posturas enfrentadas. Frente a los que apuestan por un edificio lo más neu-
sería bajo.
tro posible que realce al máximo la contemplación artística, se está abriendo paso En cualquier caso, la labor del Ayuntamiento no ha de ser la de cumplir mera-
la postura contraria: la de los que apuestan por que la arquitectura de un museo
mente con el expediente. Aunque, por supuesto, las grandes medidas estructura-
tenga un diseño de gran fuerza, capaz de dar por sí mismo una identidad al mu-
les quedan fuera de su ámbito competencial, su acción sobre las artes plásticas
seo. En realidad esta polémica no puede considerarse aislada, sino en relación a la
puede ser muy amplia.
ampliación de las funciones sociales del museo y su papel como dinamizador eco-
Comencemos por lo relativo a la formación. Puesto que la educación artística
nómico, desde una perspectiva empresarial que explota su rol de ocio y diversión,
reglada es competencia de otras instituciones, cuando hablamos de la función del
lo que exige un fuerte marketing al que la propia arquitectura puede contribuir.
municipio al respecto estamos pensando en una formación no reglada y dirigida
Por último, esta apuesta por las grandes instituciones museísticas de vanguar- a aficionados, plasmada en una escuela municipal de artes plásticas y articulada
dia plantea dudas sobre la viabibilidad de su financiación. Aunque algunos gran-
en talleres.
des museos están llegando a cotas muy altas de autofinanciación, por lo general Los talleres de artes plásticas y artesanía son la acción municipal más extendi-
ésta suele ser reducida. Es cierto que los demás beneficios culturales, de imagen,
da y conocida. No hay casa de cultura que no disponga de una oferta más o me-
etc., también son innegables, pero es que, en términos meramente económicos,
nos amplia de cursillos de las disciplinas más variadas y dirigidas a todo tipo de
frente a un modelo europeo de financiación tradicionalmente privada se debería colectivos.
imponer cuando menos un sistema mixto.
Hemos de comenzar situando el valor de una escuela municipal en su justo tér-
En cualquier caso, este tipo de infraestructuras faraónicas no han de ser exclu- mino: el taller no sustituye al artista, a lo más lo complementa. Es necesario ate-
yentes con otro tipo de equipamientos intermedios (de exposición y de creación)
nuar la separación entre artista y espectador, entre alta cultura y ciudadanía, pe-
más destinados al consumo interno que a atraer turismo, orientados a servir de
ro eso no implica negar el papel del artista profesional ni mucho menos poner
base para los creadores y aficionados del país, aspecto en el que los municipios todas las creaciones culturales al mismo nivel. Una escultura de Botero y un bo-
desempeñan un papel clave.
tijo elaborado por un niño en un taller de cerámica no tienen el mismo valor cul-
tural, por mucho que ambos sean necesarios. Los talleres encuentran su nicho de
5.3. UN PROGRAMA DESDE EL MUNICIPIO
actividad en la formación de aficionados. Aunque se compartan las críticas al me-
sianismo del arte o a la autonomización social de la función del artista, una es-
5..3.1. La escuela municipal de artes plásticas
cuela municipal de artes en ningún caso puede ofertarse como alternativa para la
capacitación de creadores profesionales, sino como complemento y, en algunos
Mientras que en otros sectores culturales puede ser discutible si la intervención de casos, antesala de la misma. La escuela no pretende ser cuna de grandísimos ar-
la Administración es necesaria o no, la situación habitual en un municipio de ta-
tistas, sino llegar a ese 11 % de la población interesado en practicar las bellas ar-
maño mediano es que las artes plásticas sean un terreno virgen, en el que si el tes (Ministerio de Cultura, 1994).
Ayuntamiento no interviene no lo hace nadie.
Los talleres de arte y artesanía son un terreno equidistante entre el disfrute del
Es ésta una labor cara y en cierta medida ingrata. Con las artes plásticas ocu- tiempo libre y el aprendizaje artístico. Se pretende ofertar a los usuarios una alter-
rre como con la música clásica y otras expresiones ligadas a lo que podríamos Ha-
nativa de ocio, creando un ambiente de trabajo agradable y distendido que favo-
11781 cucruRA Y CIUDAD. MANUAL DL POLITICA CULTURAL MUNICIPAL
EL PLAN CULTURAL DE UN AYUN I A MIEN . I0 DE TAMAÑO MEDIO 1179]

rezca el desarrollo de sus capacidades creativas y transmita una visión lúdica del
arte, y facilitando un aprendizaje teórico-práctico de diferentes técnicas que per- Esta diferenciación tiene sentido desde distintos puntos de vista. En primer
mita la realización de sus inquietudes en la formación artística aficionada. lugar, desde la perspectiva de los propios usuarios, algunos de los cuales pue-
Lo artístico y lo relacional son, pues, dos líneas de trabajo complementarias, den tener un interés artístico más definido, mientras que las inquietudes de
no es nada fácil mantener el equilibrio entre ambas. Según se incline la balanza otros son más inespecíficas.
En segundo lugar, esta diferenciación también se debe a la propia naturale-
hacia un extremo u otro se pueden cometer determinados errores. Si se exageran
los aspectos artísticos, se puede caer en el riesgo de za de las materias o contenidos que se imparten. Hay áreas artísticas más
escolarización. Si lo que se
quiere es formar artistas cualificados a toda costa, los talleres asumirán rápida- perennes (la pintura) y otras (el grafito) que obedecen a modas más con-
cretas; unas materias exigen largas horas de formación, mientras que para
mente los peores tics de la enseñanza reglada: rigidez, selección del alumnado en
función de sus conocimientos o aptitudes previas, evaluación de resultados otras basta con una breve cualificación; en algunos casos se requiere una
y pro- fuerte inversión que no tendría lógica para un cursillo puntual, mientras que
greso de niveles en base a ello, competitividad, corporativismo del profesorado,
etc. Esto choca con nuestra pretensión de universalidad de la formación artística otras disciplinas apenas exijen desembolso en infraestructura.
y de vivencia agradable y no tensa del arte. La oferta de talleres estables en unas pocas disciplinas (comúnmente en di-
Pero, al contrario, si la escuela exagera exclusivament e bujo, pintura y cerámica) se completaría con una serie de cursillos más bre-
los aspectos de relación, ves, de duración semestral o anual, diseñados con un criterio fundamental:
se puede caer en reducir el arte a la categoría de simple excusa, confundiendo el
la variedad.
taller con una tertulia de amigos; un lugar adonde la gente acude más por estar
Se trata de ofertar cuantas más formas artísticas mejor, mezclando tanto ar-
con sus compañeros que por la motivación artística en sí; donde la gente se ins-
cribe no por aprender artes plásticas, sino por coincidir con su vecino, como po- te como artesanía, pensando en todos los gustos y edades, y con un amplio
dría hacerlo en el bar. Éste es un objetivo muy loable, pero para el que está de más abanico de horarios, de forma que sea verdad que se piensa en todas las per-
la financiación y organización municipal. sonas. El objetivo es conseguir la máxima extensión. La lista puede ser muy
Otro defecto bastante frecuente es la cronificación amplia: escultura, fotografía, vídeo, estampación textil, diseño gráfico, ta-
de talleres y alumnado. No
es extraño que los talleres se conviertan en un recurso fácil de programación y piz, restauración de muebles, artesanía del cuero, encuadernación, talla de
que, una vez asegurada una audiencia fija, se mantengan a perpetuidad con los madera, decoración en metacrilato, grafitos, diseño de joyería... Las moda-
lidades serían cambiadas cada determinado tiempo, con el fin de llegar a
mínimos cambios. Se produce, así, un peculiar clientelismo por el que se progra-
man siempre los mismos talleres para la misma gente, que se acostumbra a tener nuevos públicos. Además, al tratarse de ofertas puntuales, el Ayuntamien-
su plaza, en su taller, con sus to puede permitirse el lujo de arriesgar e innovar.
amigos y con su
profesor. La inercia del funciona- — Un adecuado escalonamiento de niveles. Es fundamental que la escuela ten-
miento de las organizaciones, el corporativism o
del profesorado y la tentación de ga una estructura de niveles con un punto final claro. El método más sen-
un éxito fácil favorecen esta cronificacion.
cillo es fijar dos cursos consecutivos de iniciación y perfeccionamiento, sin
Para evitar todos estos riesgos, y en general para que la escuela cubra un importan- más requisito para pasar al siguiente que haber participado en el anterior, y
al cabo de los cuales se impida a una persona la inscripción en el mismo ta-
te papel cultural, proponemos algunas pistas sobre su estructura y funcionamiento:
ller. De esta manera se evita la existencia de clientes perpetuos que hipote-
— Una adecuada combinación de talleres estables y monográficos. 1.a mejor
quen el programa.
manera de evitar desviaciones es que la propia escuela asuma y diferencie
Ahora bien, lo que económica y culturalmente puede tener sentido es que la
los dos modelos extremos, ofertando una línea de formación más estable,
estructura de la escuela se complete con un tercer nivel que llamaríamos ta-
de tono más «serio» y didáctico, con mayor duración (siempre dentro del
diletantismo) y otra más puntual, de cursos variables y breves. ller de uso concertado: el Ayuntamiento facilitaría una infraestructura mí-
nima de modo que la gente interesada pueda continuar trabajando o pro-
11801 CLITI*RA Y CIUDAD. MANUAI DF . POLUICA CULTURAL MUNIC.IPAI
EL PIAN CULI URAI. DE UN AY UN 'AMIE I O 111.'WIAÑO MEDIO 11811

fundizando en una determinada técnica por su cuenta, sin la presencia de


un monitor municipal. lerías; tertulias con creadores profesionales; sesiones sobre historia del arte;

— Una metodología activa y progresista. Es necesario recalcar la importancia envío periódico de catálogos de galerías; organización de un centro de do-
cumentación especializado (o colaboración con la biblioteca pública para
de que la escuela funcione de manera flexible: permitiendo la adaptación a
disponer de una sección específica)...
distintos tiempos y ritmos, valorando los resultados en función de las ca-
pacidades de cada uno, permitiendo la expresión individual y
colectiva, sin 5.3.2. Los apoyos a la creación
trabas burocráticas... La escuela ha de tener planteamientos progresistas de
aprendizaje, producción y relación.
Mientras que la escuela municipal de artes plásticas se centra en el campo aficio-
— Una dimensión social. La programación de talleres no puede seguir un es-
nado, las medidas que ahora proponemos van orientadas a los profesionales. Es
quema de supermercado, ofertando productos fáciles para un público pre-
necesario complementar las propuestas de tono sociocultural dirigidas a la po-
determinado y estableciendo una relación de cliente o consumidor. Por el
blación en general, a medio camino entre la formación y la difusión cultural, con
contrario, ha de estar inserta en un plan general de intervención cultural o,
en su caso, territorial. fórmulas que intenten atender las necesidades específicas de los creadores. Desde
sus posibilidades, aunque sean limitadas, el municipio ha de contribuir a la pro-
Así, por ejemplo, la programación ha de intentar superar barreras físicas y
ducción artística, no sólo a su difusión.
económicas. Lo primero se consigue dando a la escuela una estructura des-
La necesidad más clara del artista plástico es disponer de un espacio adecuado
centralizada, con presencia en distintos barrios, lo más cerca posible al ciu-
para la producción. Frente a otros sectores culturales como el teatro o la música
dadano. Lo segundo se consigue no con la gratuidad universal, que devalúa
moderna, las artes plásticas tienen la desventaja de que la creación es por norma
la calidad del programa, sino con una política clara de reducción o exen-
general un proceso individual, lo que proporcionalmente exige un espacio mayor
ción de tarifas para beneficiar a determinados colectivos (personas en paro,
jóvenes, tercera edad). que en aquellos casos en que se trabaja en grupo. Eso sí, tiene la ventaja de que,
al menos en alguna disciplina, el taller artístico no necesita grandes complejida-
La programación también ha de estar muy atenta a la voz de la calle. Si exis-
des técnicas. Aunque no es lo mismo hablar de un pintor de pequeños formatos
te algún grupo artístico organizado, pueden tenerse en cuenta sus intereses,
que de un escultor que trabaje con enormes bloques de hierro, un local con unos
siempre que se garantice que el taller no sea coto cerrado de nadie.
mínimos de luminosidad y de amplitud para el trabajo diario y para el almace-
Siguiendo la dirección contraria, los talleres deberían servir en algún caso
namiento de la obra creada puede ser un buen punto de partida.
como acicate para la creación de colectivos estables que, una vez finalizada
Para dar salida a este problema, el modo ideal sería la creación de un centro especí-
la formación tutelada, pudieran seguir funcionando de manera autónoma.
ficamente destinado a la creación en artes plásticas, siguiendo la estela de centros co-
— Buscar la permeabilidad con la alta cultura. Aunque estarnos hablando de
mo los Delfina Studios de Londres, la Raffinerie du Plan K de Bruselas, la Fabbrica
una formación aficionada, los talleres han de servir para suavizar la barre-
del Vapore de Milán o, mucho más cercano, Arteleku y Bilbaoarte en el País Vasco.
ra con los artistas profesionales, para crear nexos de unión entre dos mun-
De manera muy esquemática y resumiendo los aspectos más significativos, es-
dos que a la fuerza han de ser distintos pero no ajenos. El tallerista necesi-
te tipo de centros suele combinar varias clases de servicios y funciones: la cesión
ta el museo y al artista profesional para que le ofrezcan obras de calidad que
de estudios a artistas, la programación de exposiciones y la sección pedagógica.
le sirvan como modelos. A la inversa, también el artista, el galerista y el mu-
La parte más significativa es la disposición de espacios para artistas, que en al-
seo necesitan acercarse al taller para ampliar su público potencial o para
gunos casos se articulan mediante un contrato de alquiler, y en otros (artistas jó-
atender a su segmento más sensibilizado.
venes, u otros que por los motivos que sea interese promover), como cesión por
Para conseguir esta permeabilidad cabe diseñar un amplio programa de ac-
períodos de un año. Si las condiciones son ventajosas para el artista, puede esti-
tividades complementarias a las clases: visitas a museos, exposiciones y ga-
pularse algún tipo de contraprestación como la cesión de obra, la participación
[182)
CULTURA Y CIUDAD. MANUAL DE POI íTICA CULTURAL MUNICIPAL
EL PLAN CULTURAL DE UN AYUNTAMIENTO DE. TAMAÑO MEDIO 111831

en jornadas de puertas abiertas para escolares, etc. Lo normal es que los estudios
plia. El clásico ejemplo son los concursos de cartel anunciador, tanto de las fies-
se cubran con artistas de la localidad, si bien puede reservarse cierto cupo para
tas patronales como de eventos de relevancia (conmemoración del aniversario de
artistas de fuera, de forma que se permita el intercambio de tendencias y se con-
la ciudad, recuperación de algún monumento o espacio urbano, celebración de al-
siga cierto nombre o repercusión mediática para el proyecto.
g ún homenaje), o los concursos de logotipos. 1.a principal desventaja es que la
Además, este tipo de centros presta una atención importante a las exposicio-
promoción del arte es un medio, no un fin. Sin embargo, al vincularse a actos o
nes, priorizando la presentación de las obras producidas en el propio centro y
hechos de calado popular el arte consigue una repercusión que de manera autó-
completando el programa con muestras ajenas a él.
noma no conseguiría. La dotación económica del premio suele ser menor, al pri-
La sección pedagógica cubre un doble ámbito, interno y externo. Por una par-
marse la repercusión en imagen.
te, se organizan talleres de arte impartidos por profesionales de reconocido pres-
Por el contrario, otro tipo de concursos se centra directamente en el fomento
tigio dirigidos a los artistas residentes. Por otra parte, se llevan a cabo activida-
de la creación artística en un ámbito seleccionado: pintura, escultura, grabado,
des dirigidas a la población en general, como pueden ser visitas escolares, exposiciones
fotografía... Normalmente se cuenta con premios de fuerte cuantía económica,
comentadas, conferencias, edición de revistas especializadas, etc.
buscando atraer cantidad y calidad de obras que prestigien el propio concurso y,
Para un Ayuntamiento mediano este planteamiento dependería de contar con
en consecuencia, a su organizador.
apoyo supramunicipal, por su altísimo coste en creación y en mantenimiento, por
En cualquier caso lo importante es que el concurso tenga una estructura sóli-
lo que una solución más operativa para paliar la escasez de espacios de creación
da: unas bases sencillas y transparentes, sin posibilidad de malas interpretaciones;
es la habilitación de estudios de alquiler o venta dentro del proyecto global
brica cultural. fá- una buena distribución de las mismas, con el fin de evitar la cronificación de los
Serían espacios con una infraestructura mínima (para evitar un al- concursantes (la presentación reiterada en todas las ediciones de un mismo gru-
to coste) y que incluso en determinados casos se podrían compartir, siempre pen-
po de gente); unos plazos amplios de presentación de obras, que permitan traba-
sando en un número muy limitado de artistas por estudio.
Además de estudios, dentro de la fábrica cultural jar con tiempo; unas fechas de celebración adecuadas, que no coincidan con nin-
o del centro sociocultural han gún otro concurso similar que pueda hacer sombra; un jurado con categoría a la
de preverse otro tipo de infraestructuras sencillas que faciliten la producción en
altura de las circunstancias; una sesión de deliberación y fallo pública, siguiendo
este ámbito, y en concreto laboratorios de fotografía y videoarte, útiles tanto pa-
la política de transparencia; mecanismos de control del cumplimiento de las ba-
ra impartir talleres puntuales de la escuela municipal de artes plásticas como pa-
ses (normalmente se suele exigir la presentación de originales no premiados en
ra ser puestos a disposición de los profesionales interesados.
otros certámenes, lo cual exige un duro trabajo de verificación); una exposición
Dejando aparte las infraestructuras, un municipio puede adoptar otras medi-
cuidada de las obras premiadas y seleccionadas; un sistema ágil y seguro de de-
das complementarias para facilitar la creación artística. En realidad, más que me-
volución de obras; una buena publicación final, distribuida tanto a los partici-
didas de apoyo a la fase concreta de creación-producción son fórmulas de apoyo
pantes como a los medios de comunicación, etc.
al artista en sí, y que pueden abarcar cualquier fase de la cadena creativa.
De forma complementaria a la organización de concursos propios, el Ayunta-
La fórmula más habitual y más vistosa es la de los concursos o certámenes. Su
miento puede encargarse de elaborar un censo de certámenes de artes plásticas
utilidad radica en que se consiguen diversos objetivos simultáneamente: financia
que se celebren en todo el Estado con el fin de ponerlo a disposición de los artis-
al ganador, estimula la presentación de obras, concita mayor atención de los me-
tas locales, e incluso del alumnado de la escuela municipal de artes. Aunque los
dios de comunicación, garantiza una mayor difusión pública de los artistas y obras
premios más relevantes suelen ser conocidos por todos, hay otros concursos de
premiadas, etc. Normalmente los premios se acompañan de una exposición y de
menor importancia que escapan al conocimiento general y que pueden ser un buen
la edición de un catálogo conmemorativo, lo que da al evento mayor interés.
rodaje y escaparate para creadores que empiezan a abrirse camino.
Son muchos los concursos en los que las artes plásticas son la herramienta pa-
Aunque las medidas de apoyo económico más importantes competen a otros es-
ra publicitar algo ajeno a ellas o se enmarcan dentro de una campaña más am-
calones administrativos, en el ámbito municipal se dispone de algún margen de jue-
11841
CULTURA Y CIUDAD. MANUAL DE POLITICA CULTURAL. MUNICIPAL
EL PLAN CULTURAL DE UN AYUNTAMIENTO DE TAMAÑO ‘IEDIO 1 1 85 1
go, siempre dentro de cierta limitación presupuestaria. Las becas de formación pu
e -densruafómlptisqueénmpzado.Prgetqun Com o en cualquier otro sector cultural, la importancia de la infraestructura es
a vaunciertombalpsidecomrabndstilprmo clave. Se ha de contar con una sala espaciosa, bien situada en la trama urbana
municipal, bien en condiciones de mercado o, lo que sería de mayor interés, a (au nque normalmente no ocupará un lugar independiente, sino que se integrará
equipamiento mayor, por lo general el centro sociocultural), con unos ho-
mitiéndolo corno pago de impuestos, si lo permite la ley de patrimonio cultural e un
la autonomía correspondiente, en su caso. Asimismo, es lógico que los artistas lo- rarios amplios, con un buen equipamiento, y con una completa gama de servicios
n
cales sean los que impartan los talleres de la escuela municipal, lo cual supone una para el artista. Este último aspecto es crucial, ya que, frente a una tendencia cre-
vía indirecta de financiación y una manera de crear escuela. Por último, la exen- cien te a concebir las salas municipales de exposiciones como meros espacios que
ción parcial o en se ceden y en los que el expositor ha de, usando el lenguaje coloquial, buscarse la
determinadas condiciones del Impuesto de Actividades Econó-
micas a las galerías de arte puede ser otra fórmula indirecta de apoyo económico, vida, considerarnos que una buena sala ha de ofertar determinadas herramientas
al suponer que redundaría en beneficio de los artistas; no obstante, sería una me- para que el artista trabaje en condiciones dignas: apoyo económico para cubrir
dida para estudiar con detenimiento, tanto para garantizar su legalidad (que no su- los gastos de transporte, ayuda humana para la carga y descarga del material y el
ponga discriminación con respecto a otro tipo (le comercios) como su efectividad. montaje, suscribir un seguro que prevenga de posibles daños, control de entrada
y asistencia, y especialmente la elaboración de un catálogo, elemento clave para
5.3.3. promocionar al artista y para facilitar el aspecto comercial.
La sala municipal de exposiciones y otras medidas de difusión
Cumplir con lo planteado supone un desembolso económico importante. La
Mientras que la labor municipal de formación se centra en el campo aficionado apuesta se justifica porque la inversión obedece a un objetivo de promoción de
y es por tanto, de repercusión limitada, y el apoyo a la creación compete más a los artistas, desde una concepción en la que la sala está al servicio del que expo-
Otras instituciones, la labor de difusión de las artes plásticas es un campo virgen ne y no al revés. Pero, además, una sala bien dotada y con unas prestaciones im-
para el municipio. La intervención puede ser especialmente eficaz mediante la aper- portantes es un elemento de atracción para artistas de renombre, lo que garanti-
tura de una sala de exposiciones, principal herramienta de difusión que, además za el prestigio de la sala y de la institución que la patrocina, y puede servir para
de ensanchar los públicos del arte, es un poderoso instrumento para la promoción conseguir fuentes complementarias de financiación.
de los artistas, al servirles como tarjeta de presentación. Con esto garantizamos unas excelentes condiciones de partida. Pero las insta-
La obra de arte se produce para ser contemplada y, en su caso, vendida. Por laciones han de llenarse, y por eso el segundo aspecto fundamental para la buena
eso, tan importante como disponer de infraestructuras para la producción lo es marcha de la sala municipal de exposiciones es su programación, cuyas notas fun-
contar con espacios para que la obra realizada pueda entrar en contacto con el damentales han de ser la calidad, la variedad, el equilibrio y la coherencia.
público potencial. Los artistas necesitan escaparates en los que puedan presentar El requisito básico de la programación ha de ser que todas las muestras reúnan
su producto. un mínimo de calidad. Por ello la selección es un factor fundamental. La existen-
La herramienta más apropiada son las galerías de arte, tal como comentamos cia de un comité asesor de selección de exposiciones, integrado por artistas loca-
anteriormente. No obstante, sus limitaciones son evidentes: su escaso número, las les y con criterios claros, es un buen método para acertar en la programación, pa-
dificultades de los artistas jóvenes para acceder a las mismas, la primacía en al- ra alcanzar un cierto prestigio y para facilitar la participación ciudadana, siempre
gunos casos de los aspectos económicos sobre los culturales... Por eso la iniciati- que no se convierta en un organismo endogámico, que caiga en la tentación de
va pública tiene algo que decir, y la mejor manera, por lo que concierne al muni- exponerse a sí mismo o a sus amigos.
cipio, es disponer de una sala de exposiciones. La programación ha de ser variada. No estamos hablando de una sala mono-
Para el buen funcionamiento de una sala es necesario tornar en consideración gráfica, sino de una sala que se dedique al mayor número posible de formas ar-
diversos factores. tísticas: pintura, escultura, fotografía, artesanía, videocreación, cómic, grabado,
instalaciones, colages..., intentando atraer a todo tipo de público y satisfacer to-
[186]
CULTURA Y CIUDAD. MANUAL DE POLÍTICA CULTURAL. MUNICIPAL
EL PLAN CULTURAL DF. UN AYUNTAMIENTO DE TAMAÑO MEDIO 11871
do tipo de intereses. La propia naturaleza del arte actual, tendente a la ruptura de
Población- Y esto no se consigue únicamente por el propio atractivo de la oferta.
barreras entre formas artísticas y a la combinación de las mismas, legitima esta
A todo lo anterior hay que sumar una serie de medidas para intentar la ruptura
apuesta por la variedad. Variedad que ha de afectar no solamente a las formas,
elitismo del arte, para ampliar la base social de gente que acude a museos y
sino también a los estilos, combinando la vanguardia con lo clásico, el arte co del
n exposiciones. Algunas medidas pueden ser las siguientes:
temporánylasxicehtór,.Laplbcves
Pluralismo, detendcias,formyé.
' 041 — Vincular la sala a la escuela municipal de artes plásticas. Una de las vías pa-
Por otra parte, la sala ha de presentar una programación equilibrada en varios
ra romper la barrera entre alta y baja cultura es buscar la imbricación entre
aspectos. Para empezar, entre lo local y lo foráneo. La sala ha de servir para que
las dos principales acciones municipales sobre el arte: la escuela y las ex-
los artistas locales tengan oportunidad de ser profetas en su tierra..., a condición
de que reúnan el mínimo de calidad marcado. Ha de quedar claro que una cosa ipo p rte,
posr unanesa.
en la escuela se ha de facilitar sistemáticamente una buena
es potenciar a los artistas locales y otra que todos los artesanos aficionados de la
información sobre las muestras que van a tener lugar, incluyendo las visitas
ciudad quieran exponer sus tallas de madera, para lo cual habrá que buscar otros
espacios. Además, la sala ha de abrirse a creadores ajenos a la localidad, tanto pa- a las mismas dentro de las actividades didácticas. Puesto que se supone que
la escuela reúne a un colectivo de gente potencialmente más interesado en
ra que los artistas locales entren en contacto con otras tendencias, como para que
el arte que la población en general, es necesario explotar al máximo dicho
los habitantes en general gocen de una amplia panorámica de lo que se hace fue-
interés. Los propios artistas que van a exponer pueden acudir invitados a la
ra. En un mundo del arte cada vez más cosmopolita, los localismos exagerados
carecen de sentido. escuela a explicar su obra.
Por otra parte, la propia escuela ha de tener entrada en la programación de
El mismo equilibrio se ha de mantener entre las muestras dedicadas a artistas
la sala. A pesar de tratarse de aficionados y de que quizá la calidad en al-
jóvenes y a nombres ya más consagrados. La sala, al ser ajena a las presiones de
gunos casos pueda alejarse de lo deseado, dar a la escuela un hueco anual
la venta, puede y debe permitirse el lujo de arriesgar, de presentar gente y ten-
para exponer es la mejor motivación para que el alumnado vea la sala co-
dencias que puedan chocar, de servir de rodaje a los que empiezan para que pue-
mo algo suyo, rompiendo las barreras.
dan luego acceder a circuitos comerciales con el bagaje aquí adquirido. La sala ha
— Medidas didácticas generales. Aunque su disfrute no exige de ningun bagaje
de ser enriquecedora, aportando puntos de vista innovadores. Compaginar esto
previo, la adecuada comprensión del arte exige unos ciertos conocimientos y
con la presentación de nombres más asequibles y conocidos garantiza mayor pres-
referencias culturales. Por eso la sala no puede limitarse a expone; sino que
tigio y asistencia general a la sala, lo que es condición ineludible para el cumpli-
miento del objetivo anterior. ha de adoptar de forma estructural medidas de corte didáctico. Así, por ejem-
plo, la exposición puede ir acompañada por paneles u otros sistemas que con-
La exigencia de calidad, variedad y equilibrio lleva aparejada el corolario de
textualicen la obra presentada o resuman su proceso de creación. Se puede,
que la programación sea vertebrada y coherente. Se impone, cuando menos, que
asimismo, programar una charla a cargo de cada persona que expone, o di-
se elabore un calendario anual, sin funcionar a salto de mata. La sala ha de con-
señar un calendario de visitas guiadas para colectivos interesados.
seguir un estilo propio, una impronta fácilmente identificable, una imagen de mar-
— Medidas de marketing y propaganda. La mejor manera de sustentar un buen
ca. En última instancia se trata de que sea útil como forma de apoyo a los crea-
marketing es el propio atractivo de la exposición. Desde este punto de vis-
dores y corno medio de educación estética del público, y para ello no cabe caer en
ta, las exposiciones colectivas suelen tener a priori mayor poder de suges-
improvisaciones fáciles, sino marcarse una política clara y explícita. Política que
debería estar en coordinación con la de otras salas públicas y privadas. tión que las individuales. Está comprobado, asimismo, que las muestras que
Además de la infraestructura y acentúan su relación con la localidad también gozan de mayor atractivo.
la correcta programación, el éxito de la sala mu-
También la originalidad desempeña un papel importante. Un atractivo mo-
nicipal de exposiciones dependerá del grado en que logre atraer la atención de la
do para ampliar público puede ser programar exposiciones artísticas mo-
1188!
CULTURA Y CIUDAD. MANUAL DE POLÍTICA (XI TuRAL MUNICIPAL EL PLAN CULTURAL DF. UN AYUNIAMIF NTO DF. TAMAÑO MEDIO 11 89 1
— — —

nográficas alrededor de objetos cotidianos (la bicicleta, el paragua


s O el ba, instalación en lugares estratégicos de la localidad de pinturas, esculturas u
lón, por poner tres ejemplos), en un tono divertido, que rompa la ima La
genderigzlat. s obras de arte de nombres consagrados estaría relacionada con el cumpli-
otra
la legislación vigente relativa al uno por ciento cultural.
Las relaciones con los medios de comunicación son otro aspecto de especial m iento
blicación de un catálogo de artistas locales que presente periódica y ac-
importancia. Hay que intentar garantizar una buena cobertura informati- pu
tualizadamente sus creaciones es una forma de apoyo a los artistas y de informa-
va, más allá de la mera nota de aviso de fechas u horarios. La información
ción a la propia población.
contenida en los catálogos es una buena fuente para que los periodista
s lo. Se pueden organizar desde el Ayuntamiento visitas a ARCO u otros lugares o
cales, que, como ya hemos dicho, ni pueden ni deben ser especialistas en ar-
acontecimientos de relevante interés artístico, con un sentido lúdico del que care-
r te, confeccionen artículos más amplios. El departamento de cultura puede
cen las visitas individuales.
también facilitar o concertar entrevistas con los autores que exponen.
con estas medidas, y otras que dejamos a la imaginación de cada uno, el Ayun-
Otra fórmula es programar exposiciones especialmente cuidadas en las fi
el tamiento realizará una importante contribución a la socialización del arte.
tas patronales o dentro de otras campañas más amplias. Que el arte siem
pre tenga un lugar mimado en cualquier acontecimiento social o históric
que se produzca en la localidad.
6. La música
Es de interés, asimismo, tejer una red de contactos con galerías, críticos
museos de todo el Estado, a los que remitir periódicamente toda la infor-
6.1. UN SECTOR MUY COMPLEJO
mación y especialmente los catálogos. Tan importante como acceder a los
grandes medios es hacerse un nombre en el mundillo del arte, conseguir una
Junto a la industria audiovisual, la actividad musical es uno de los sectores cul-
valoración positiva en los circuitos especializados, difundiendo de boca en
boca la buena imagen de la sala. turales más dinámicos en la actualidad. No es tarea fácil abordar su análisis, da-
do que nos encontramos ante un sector complejo, cuya gran variedad de activi-
Por último, el protocolo también puede tener su papel. Las inauguraciones
dades y géneros dificulta la generalización y el análisis global. Unas músicas son
pueden convertirse en un pequeño acto social, al que acudan las fuerzas vi-
minoritarias, mientras que otras gozan de gran aceptación popular. Unas mueven
vas de la localidad, dando respaldo a la sala.
miles de millones, mientras que otras dependen al cien por cien de las Adminis-
traciones. A unas se les supone valor cultural intrínseco, mientras que otras se
La sala municipal de exposiciones, en cuanto oferta estable y sistemática, es la
identifican despectivamente con el entretenimiento... (La figura 11.5 de la página
principal acción municipal de difusión de las artes plásticas. En la medida de la
siguiente nos da idea de la complejidad de la cadena musical.)
propia capacidad operativa y presupuestaria caben muchas otras medidas pun-
De entre todos los factores de segmentación intervinientes, los que marcan las
tuales, importantes siempre que sean un complemento y no un sustituto del tra-
bajo cotidiano al respecto. mayores diferencias son el modo de ejecución y el estilo musical. Cualquier aná-
lisis del mundo musical ha de distinguir entre el subsector de la música en vivo y
La forma más vistosa es acercar el arte a la calle. Si Mahoma no va a la monta-
el de la industria discográfica; a pesar de su evidente interrelación, cada subsec-
ña, que la montaña vaya a Mahoma. La decoración artística de muros, medianas
tor vive su propia realidad. Por otra parte, existe multiplicidad de géneros o esti-
o fachadas de edificios puede facilitar ese contacto directo e ineludible con el arte,
los musicales, no teniendo prácticamente nada que ver la música pop-rock con la
a la vez que cambia la estética de la ciudad o soluciona problemas urbanísticos.
música clásica, coral, tradicional-folclórica o el yaz.
Los concursos de pintura al aire libre son otro tipo de medida de corte popu-
Si tuviéramos que resumir la situación global de la música en dos caracterís-
lista que permite comprobar el proceso de creación in situ, si bien a menudo la
ticas, éstas serían la primacía de la industria discográfica sobre la música en vivo
calidad deja bastante que desear, por lo limitado del plazo de ejecución.
y del pop-rock sobre los demás estilos.
(190] CULTURA Y CIUDAD. MANUAL DF. POLÍTICA CULTURAL MUNICIPAL. EL PI.AN CULTURAL DE UN AYUNTAMIENTO DE. TAMAÑO MEDIO [191]

Figura 11.5. Cadena de producción de la música


La demanda de consumo musical en nuestro Estado es alta: más de tres cuar-
Idea
tas partes de la población declaran escuchar música habitualmente. Sin embargo,
Escuelas
Nuevas tendencias
este consumo se efectúa mayoritariamente a través de la radio y de equipos re-
productores, siendo comparativamente mínima la asistencia a espectáculos musi-
Músicalletrista cales en vivo.
La situación de la música en vivo y sus relaciones con el público, la industria dis-
Derechos de autor
cográfica, la Administración y los medios de comunicación vive, no obstante, situa-
Grupo/cantante/coral ciones extremas según los estilos. El pop rock tiene una importante aceptación, es-
-

pecialmente entre el público joven; es el soporte principal de la actividad discográfica;


Instrumentos
Partituras Representantes
su repercusión en los medios suele ser enorme; por el contrario, la atención pública
Locales de ensayo
suele ser escasa, casi únicamente centrada en contrataciones. Se trata de una indus-
tria cultural de pleno derecho, con volúmenes de negocio sustanciales. Aunque, por
supuesto, y esto es algo que los municipios han de tomar en consideración, es nece-
Estudios de grabación
Técnicos de sonido
sario distinguir entre las grandes estrellas y los pequeños grupos aficionados o semi-
Promotor
profesionales que actúan en circuitos locales en condiciones a menudo precarias.
y El resto de las músicas tiene, sin embargo, tina aceptación muy reducida por
Promoción Maqueta
parte del público y la industria, aunque paradójicamente el soporte que les brin-
da la Administración sea mucho más importante que para el pop-rock.
Escenógrafos Publicidad
Técnicos de sonido Medios de comunicación Veamos de manera separada cada uno de los dos subsectores, distinguiendo en
Técnicos de iluminación 111
Ruedas de prensa
Montadores Edición Fabricación la medida de lo posible el pop-rock de los demás estilos.
Carteles
Transportistas Badgets Empresa — Fonograma
discográfica Carátulas
Equipos de sonido 6.2. LA MÚSICA EN VIVO

Equipos de iluminación
Instrumentos
Etc
Diseño 6.2.1. El dinamismo del pop-rock
Distribución Fotografía
Fonogramas-radio Impresión
Auditorio Videoclip-tv
Sala de corciertos Actuaciones
En realidad, más que hablar de pop-rock deberíamos hablar de música moderna,
- Promoción
Espacios alternativos Prensa publicidad en oposición a la clásica y bajo cuya denominación caben multitud de subestilos
de todo tipo: rock, rock sinfónico, heavy, hardcore y trash en todas sus variantes,
y reggae, ska, rap, raggamufing, pop, techno, funky, dance y todas las ramificacio-
Venta de fonogramas
Público Videoclips nes de la música disco, folk, yaz, blues, música ligera... Aunque no responde es-
Productos complementarios
trictamente a la realidad, hablamos pues del pop rock como un conjunto.
-

Tanto en su vertiente en directo como en la discográfica, se trata de un fenó-


Establecimientos Industria
Electrónica Electrónica de consumo Industria audiovisual meno con un poderoso influjo social. Aunque algunos cuestionan maniqueamen-
de consumo te su carácter cultural, el pop rock demuestra a diario su capacidad para moldear
-

conductas, de manera muy ligada a la industria audiovisual y los medios de co-


!.,E•TE. Comedia Consultancyfinits (1992), 76. Original en catalán municación, con los que mantiene una importante relación.
1192f CULTURA Y CIUDAD. MANUAL DDE POLf1'ICA CULTURAL MUNICIPAL El. PLAN CULTURAL DE UN AYUNTAMIENTO DI'TA xtAr;:o MEDIO 11931

La música es un poderoso generador de identidad individual y colectiva, esp


e iestas . Que las instituciones organicen conciertos está muy bien, frente a la ine-
-cialmentrosjóv.Siaelñdmosvunecóiqg- f
xistencia de política musical respecto al rock en etapas anteriores. Ahora bien, es-
ra, hemos de concluir que se trata de un sector cultural de primer orden. descuida otros as ectos como las infraestructuras, no da los mismos
Los años ochenta fueron los años de explosión del pop-rock autóctono en nues- ta
strellas que ' a los
estrellas p «grupillos» las y comete e' l gran error. de inflar
tro Estado. En muy poco tiempo una constelación de grupos pusieron al día los honorariosa -e de los artistas a precios astronómicos. Eran épocas de vacas gor-
lin ioolínstoiacralas
tosepdho
gustos musicales de los jóvenes y trajeron nuevos aires al panorama musical. Por das, en las que no importaba tirar el dinero. Y lo que es peor: de manera indirec-
primera vez, el pop-rock cantado en español (y, en el ámbito de las comunidade
ini-
s ta, el rock se convierte en un sector subsidiado, provocando la retirada de la ini-
autónomsclegpria,nusectvodma)sróquepodí
privada.
cLioaLtqiovus
ciativa ev ha tap
hacerse un hueco. No se trataba sin más de copiar o calcar la música han sido años de fragmentación de tendencias y estilos musicales.
ajena, sino
que se intentaba dar al rock un estilo propio. Si bien el aparato publicitario se
perdido en frescura y en capacidad de sorprender se ha ganado en
concentró en unos pocos grupos, junto a los nombres más famosos aparecieron profesionalidad y asentamiento. Aunque algunos hablan de crisis, ello podrá ser
decenas de conjuntos en todos los pueblos y ciudades, en una explosión de crea- cierto en lo que a ventas de la industria discográfica general se refiere, pero en nin-
tividad. Al principio esta creatividad no iba acompañada de las necesarias infra- gún caso lo es en número y calidad de grupos, conciertos y grabaciones. Lo que
estructuras, pero poco a poco se fue tejiendo una mínima red de discográficas in- sí resulta evidente es que las grandes etiquetas globalizadoras propias de la etapa
dependientes, locales de conciertos, fanzines y prensa musical, etc. Fue una época
anterior han perdido su sentido, dejando de existir una línea musical hegemóni-
H de grandes etiquetas identificadoras, que no hacen justicia a la complejidad de la
escena musical, pero sirven para analizar con más sencillez el nuevo fenómeno: la
ca y careciéndose del carácter de entramado que en ocasiones se generó en los
años ochenta en determinados territorios. Las nuevas generaciones de músicos son
vertiente musical de la «movida madrileña», el «rock radical vasco», la «movida
mucho menos un movimiento y mucho más una escena fragmentada, dispersa en
de Vigo», etc., son algunas de las más conocidas. Fue una época de conciertos multitud de experiencias y estilos, y la opción por la ruptura del monolitismo es
multitudinarios, a pesar de que el autodidactismo y la falta de tradición compor- el rasgo más destacable.
tasen que a menudo las condiciones no fuesen las ideales (escenarios precarios, Respecto a los conciertos también ha habido cambios reseñables. Frente al pro-
músicos y técnicos no profesionales, malos equipos de luz y sonido...). totipo anterior de macrofestival, que congregaba a miles de personas, normal-
¿Y qué hicieron las instituciones locales al respecto? Su actitud fue ambivalen- mente gratis o ampliamente subvencionado, se impone el pequeño concierto, en
te. Por una parte se desconfiaba de una movida juvenil difícilmente controlable,
recinto de pequeño aforo, con pocos grupos, habitualmente de pago, con asis-
en ocasiones abiertamente crítica con las instituciones y poco rentable electoral- tentes más reducidos y en buena lógica más segmentados. Otro cambio en los con-
mente. Por otra, eran conscientes de que no podían permanecer ajenos a una ac- ciertos ha sido la progresiva profesionalización. Ni el público ni los propios gru-
tividad cultural cuyo éxito era creciente y que les ganaba en la calle. La solución, pos admiten ya tocar en condiciones tan infames (en lo que a recinto y equipos de
en el caso de los Ayuntamientos, fue acercarse al lado más aparente del rock: la luz y sonido respecta) como tuvieron que hacerlo sus antecesores. Para lo bueno
organización de conciertos. Madrid, Barcelona y San Sebastián conforman a par- y para lo malo se ha acabado el voluntarismo anterior y el pop-rock ha conquis-
tir de los años ochenta un triángulo fijo en el circuito de grandes conciertos in- tado una respetabilidad profesional. Indudablemente este hecho está relacionado
ternacionales. Otras ciudades (Zaragoza, Valencia, Gijón, Santiago...) acogen con con el fin de la gratuidad de las actuaciones. Aun así, la mayor parte de los gru-
cierta regularidad la visita de estrellas, a cargo de promotoras privadas pero siem- pos se mantiene en activo sin estabilidad económica, sin poder aspirar a la profe-
pre con importante colaboración municipal. Respecto a los Ayuntamientos me- sionalización salvo en casos contadísimos.
dianos, las fiestas patronales se pueblan de conciertos de las estrellas estatales, con Es de destacar el progresivo interés que han ido mostrando los medios de co-
el relleno de conjuntos locales. Se compite por ver quién trae el grupo más de mo- municación al respecto. Por supuesto el papel pionero ha correspondido a la ra-
da, y los carteles musicales son a menudo la vara de medir la potencia (le unas dio, con una fortísima penetración de las radiofórmulas. Progresivamente todos
o '
[194] CULTURA Y CIUDAD. MANUAL DE pOLITICA CULTURAL MUNICIPAL EL PLAN CULTURAL DE UN AYUNTAMIENTO Di , l'AMAÑO MEDIO [195]

los diarios importantes, incluso los más conservadores, han ido incluyendo su- 6.2.2. Música clásica, coral y tradicional
plementos exclusivamente musicales o más generales de ocio, aunque con pre-
ponderancia de la música. Quizá sea la televisión el medio donde las tendencias para lo malo, la situación de las músicas que de manera genérica
para lo bueno y
no acaben de estar claras, con programas musicales que aparecen y desaparecen,
se denominan cultas o de creación es completamente distinta de la del pop-rock,
teniendo en la actualidad los videoclips mucha menos incidencia de la que tuvie-
en todos los aspectos.
ron en los años ochenta. Su influencia social (en éxito de público, en repercusión en los medios, en ca-
Respecto a la acción de las instituciones en los años noventa, la crisis econó- pacidad de creación de conductas) es infinitamente menor que la de la música li-
mica se ha hecho notar. Los Ayuntamientos tienen mucho menos dinero, por lo gera. En contraposición, el apoyo público es considerablemente mayor.
que reducen las contrataciones musicales. No hay mal que por bien no venga, por- El Estado español está recorriendo un largo camino para ponerse a la altura de
que los honorarios de los artistas se reducen a cifras asequibles y una iniciativa la media europea (y especialmente centroeuropea) en lo que a música clásica se
privada dispersa entra otra vez en escena. refiere. Aunque aún queda camino por recorrer, son bastantes las comunidades
A finales de los años noventa asistimos al renacimiento de los grandes con- autónomas, e incluso ciudades grandes (Oviedo, Palma de Mallorca, Córdoba,
ciertos internacionales, aunque no como en la década anterior. La tendencia ac- Granada, Málaga, Sevilla, Vigo, Barcelona, Bilbao), que cuentan con una orquesta
tual no es la de giras sueltas de grandes estrellas con cierta regularidad, sino la sinfónica.
organización de unos pocos macrofestivales de varios días de duración, con zo- Por su alto coste, en todos los casos se trata de formaciones musicales que es-
na de acampada, desarrollándose en varios escenarios actuaciones consecutivas tán en un altísimo porcentaje, cuando no al cien por cien, financiadas por las ins-
o simultáneas de multitud de grupos de diversos estilos musicales, combinando tituciones, sin cuya ayuda simplemente dejarían de existir. Esta realidad tiene una
unas fuertes cabezas de cartel con conjuntos de menor eco, y organizándose cara y una cruz. Por una parte, los músicos gozan de una situación laboral nor-
multitud de actividades paralelas (carpas chill-out, tenderetes de piercing o ta- malizada, y a menudo son funcionarios, algo que no sucede en otros sectores mu-
tuaje, puestos de venta de camisetas o discos...). La senda que abrió el Doctor sicales. Pero, por otra parte, en época de crisis su supervivencia se ve amenazada.
Music en el pirineo leridano ha sido seguida por Benicássim, Festimad y Gutié- En efecto, la música es casi siempre la primera en la lista de los recortes cuan-
rrez (ambos en Madrid), el Sónar barcelonés (especializado en tecno), Rockazo- do el bolsillo público sufre restricciones. A ello contribuye el que mantener una
ka (Bilbao), etc. orquesta es caro y su grado de autofinanciación suele ser reducido; pero también
En cualquier caso, de manera aparentemente irreversible, gracias al empuje de se debe, y esto se olvida con frecuencia, a que la respuesta por parte del público
los años ochenta y el asentamiento de los noventa el pop-rock es es la actualidad es habitualmente bastante escasa. De hecho, el número de orquestas en el Estado
un fenómeno cultural de enorme importancia al que las instituciones no han pres- español ha disminuido sensiblemente, pasando de las 82 existentes en 1984 a las
tado la atención que debían pero que ha conseguido un nivel de ventas, penetra- 39 contabilizadas en 1997, si bien el asentamiento de las actuales es mayor (Mi-
ción y éxito incomparablemente mayor del previsto. Aunque resulta difícil calcu- nisterio de Cultura, 1996; Centro de Documentación de Música y Danza, 1997).
lar el número de grupos existentes, en cualquier caso son legión en toda la geografía, Sin embargo, el momento actual no es de repliegue, sino de ascenso, al menos
siendo un fenómeno cultural puntero al que el municipio no puede dar la espal- en lo relativo a la apertura de grandes auditorios públicos. El Ministerio de Cul-
da. Su promoción, creando salas de ensayo y paliando el déficit de salas de con- tura, en colaboración con comunidades autónomas y otros entes territoriales, pu-
ciertos, como más adelante propondremos, ha de ser uno de los ejes de la acción so en marcha a partir de 1984 el Plan Nacional de Auditorios, bajo cuyo manto
cultural municipal. se inauguraron ocho espacios durante la etapa socialista. Pero es que posterior-
mente, en este cambio de siglo, la construcción de auditorios parece ser una de las
señas de identidad del marketing de ciudades, junto a la ya citada fiebre museís-
tica. Son numerosas las localidades que han apostado por dotarse de,este tipo de
11961 Ul TURA Y CIUDAD. MANUAL. DE POLÍTICA CULTURAL MUNICIPAL
EL. PLAN CULTURAL DL; UN AYUNTAMIENTO DE IAM.V,;:o ME DLU [1971

equipamiento como forma no solamente de cubrir una necesidad cultural evidente, oferta estable es la de Barcelona y, tras la inauguración del Real, la de Madrid, si
sino también de posicionarse en el mercado respecto a otras ciudades y de cons- n Valencia se está posicionando con fuerza al respecto.
bie
truir una imagen atractiva de la ciudad. Durante 1999 se inauguraron seis audi- Otro sector diferenciado es el que podríamos denominar música tradicional,
torios (el Palacio Euskalduna de Bilbao, el Kursaal de San Sebastián, el Auditori relacionada con el folclore de cada comunidad y que sirve de expresión cultural
de Barcelona, los remodelados Auditorio de A Coruña y Liceo de Barcelona y el de la misma. Por una parte, sobreviven con un público fiel intérpretes puristas, li-
Príncipe Felipe de Oviedo), lo que unido a las inauguraciones inmediatamente an- gados a las expresiones culturales más tradicionales de cada una de nuestras co-
teriores del madrileño Teatro Real, el Alfredo Krauss de Las Palmas y el de Za- munidades. Por otra, se ha producido un positivo mestizaje del folk con el pop-
ragoza nos da idea de la importancia de este movimiento estratégico. De mane ra
rock, quizá poco acorde con la tradición, pero en cualquier caso muy útil para su
genral,soquipmterndsmblático,argdequ- divulgación entre las nuevas generaciones.
tos de prestigio y con presupuestos millonarios, aunque cuentan con notables di- Una situación especial es la de las bandas de música. Se trata de una especie de
ferencias. En algunos casos (Bilbao, San Sebastián, Oviedo y A Coruña) la faceta
tierra de nadie, al no ser encajable en ninguna de las categorías musicales hasta
musical comparte espacio con los palacios de congresos, mientras que los demás ahora presentadas. Su función clásica es la de ofertar conciertos dominicales y el
son específicamente musicales. Unos carecen de programación propia, concibién- acompañamiento de los actos solemnes del municipio, que suele ser quien las fi-
dose el espacio como de alquiler, mientras que en otros la programación es casi nancia. Las más de 1.300 bandas existentes están relativamente extendidas en el
diaria. A falta de ver cómo se despejan algunas incertidumbres, especialmente las Estado español, si bien su situación cambia por comunidades, siendo las más pró-
relativas a cómo resultará esa coexistencia de funciones musicales y congresuales, digas la valenciana y algunas provincias andaluzas. No obstante, se encuentran
no cabe duda de que esta acción pública es positiva. La revitalización de peque- en la encrucijada por su excesivo coste para unas arcas municipales en crisis.
ños y medianos espacios escénicos en multitud de localidades del Estado, comen- Por el contrario, lo que sin duda goza de una buena salud es la música coral.
tada al hablar de las artes escénicas, también contribuye a ir poniendo la música Son cerca de 2.000 las agrupaciones corales existentes en el Estado (Centro de Re-
clásica a la altura que le corresponde. Una vez que se dispone de la red, el reto es cursos de Música y Danza, 1997), normalmente integradas por aficionados (en el
saber aprovecharla, tanto permitiendo la consolidación de las sinfónicas locales sentido de no dedicarse profesionalmente a ello), y alcanzando en algunos casos
y sus temporadas corno favoreciendo la presencia en el Estado de las grandes or- un alto nivel. No están exentas de problemas, especialmente los derivados de la
questas internacionales, que hasta ahora no han tenido presencia firme en nues- carencia de un local de ensayo. En el Estado español se organizan numerosas se-
tro territorio. Por el lado de la oferta la mejora de la gestión (coordinando las pro- manas corales, y a pesar de la escasa incidencia en los medios de comunicación,
gramaciones, mejorando la comercialización y aumentando la captación de cuentan con un público fiel.
patrocinios) y, por el lado de la demanda, el incremento de la educación musical
general, son los retos más acuciantes.
6.3. LA INDUSTRIA DISCOGRÁFICA
Además de las grandes orquestas, otra vía de difusión de la música clásica son
los pequeños grupos de cámara, ampliamente difundidos. Para un Ayuntamiento En el Estado español el peso de la música grabada es mucho mayor que el consu-
de tamaño mediano puede ser una forma mucho más operativa de intervenir al mo de música en vivo. Esa importancia es especialmente palpable en lo referente
respecto que mediante la contratación de grandes conjuntos sinfónicos. al pop-rock.
Respecto a la ópera, de la ya que comentamos algo al hablar de las artes escé- Los procesos de internacionalización y concentración empresarial que viven las
nicas, su implantación choca con el evidente muro de lo elevado de sus costes. industrias culturales son evidentes en este sector, dominado por siete grandes ca-
Aunque es el género clásico que mayor impacto tiene en los medios de comuni- sas que controlan más de tres cuartas partes de las ventas mundiales: EMI, Poly-
cación, equiparable al de las estrellas del pop, sus altísimos costes la empujan ine- gram, BGM, Sony, Warner, ReA y MCA. Las cinco primeras son las que dominan el
ludiblemente a los brazos públicos. Es de destacar que en todo el Estado la única mercado español en un 80 % (Ministerio de Cultura, 1996).
[198] CULTURA Y CIUDAD. MANUM DE POLITICA ctJuruRAL MUNIC:IPAL EL PLAN CULTURAL DF. UN AYUNTAMIENTO DE TAMAÑO MEDIO 1199]

Un movimiento cuyas consecuencias aún no son visibles pero que tendrá unos
po r estas casas, la herramienta principal para garantizar el éxito es la realización
efectos que podrán llegar a trastocar todo el panorama de la industria, es la dis- de fortísimas campañas de promoción y el control de las redes de distribución.
tribución de música por Internet, mediante la popularización de la tecnología MP3, Existe una alta interdependencia o un entramado de intereses entre las casas dis-
que permite a los usuarios copiar música a través del ordenador, en unas condi-
c ográficas, las emisoras comerciales de radio, la prensa musical, los centros de
ciones de sonido digital equiparables a las de cualquier disco compacto comer- venta y otros sectores a la hora de lanzar campañas de promoción que determi-
cial, a bajo precio y con posibilidad de seleccionar a la carta
las grabaciones. Las nen que un disco llegue a lo más alto.
grandes compañías han llevado a los tribunales a las nuevas empresas dedicadas Frente al dominio de las cinco multinacionales citadas, el panorama de las casas
a la venta de música por Internet, pero es previsible que tal sistema pueda popu- españolas no es nada alentador. La progresiva concentración y trasnacionalización
larizarse no sólo corno sistema para descargar música (lo que quizá sí genera pro- vivida en los años ochenta trajo consigo la desaparición o la absorción por las mul-
blemas relativos a los derechos de autor), sino también para que los propios mú- tinacionales de la totalidad de las empresas de tipo medio de capital español. El
sicos publiquen directamente por Internet sus obras, a un coste menor (evitando hueco que queda actualmente para las discográficas españolas es el de las empresas
gastos de manipulación, distribución, etc.), con un porcentaje de beneficios ma- independientes, de alcance muy limitado (salvo el caso de la exitosa Subterfuge),
yor y sin ceder los derechos de autor, lo cual revolucionará el mundo de los fé- que sobreviven gracias a haber hallado nichos bien especializados o bien regiona-
rreos contratos con las discográficas tradicionales. Hasta que tal futuro se pro- les. A pesar de su escasa cuota de mercado (no más de un .10 % para una conste-
pague, veamos la situación actual.
lación de casas) su función es culturalmente importante. Permiten grabar a grupos
En el Estado español las ventas de aparatos electrónicos dedicados a la reprodu- que no tienen cabida en las grandes compañías y desarrollan una importante labor
cción sonora han crecido durante los últimos años. Prácticamente el 80 % de los creativa de descubrimiento de nuevos valores. Aunque lo normal es que, tras el des-
hogares dispone de algún equipo de sonido, siendo Madrid, Cataluña y el País cubrimiento de un cantante o grupo que por sorpresa coloca a una independiente
Vasco las comunidades con mayor porcentaje (Ministerio de Cultura, 1991). Sin en la lista de éxitos, sea fichado inmediatamente por una multinacional.
embargo, la venta de fonogramas (discos, casetes, discos compactos) no ha se- En algunos casos existe un embrión de industrias discográficas en las autono-
guido ese crecimiento lineal, sino que ha sufrido una serie de altibajos desde la dé- mías que consiguen hacerse un hueco más o menos consolidado, siempre peque-
cada de los años ochenta. En realidad, la parte del león del consumo de música se ño en comparación con el volumen de negocio de las multinacionales, pero, en
hace a través de radio, televisión y grabación casera de cintas, siendo la compra cualquier caso, con una demanda acotada, alrededor de los grupos locales o, en
bastante limitada.
su caso, de las grabaciones en el idioma propio de la comunidad.
El mercado fonográfico español es, pues, estrecho en ventas y en tiradas, y en La concentración que se ha vivido en el sector ha sido también geográfica. Mien-
consecuencia en rentabilidad, bastante por debajo de la media comunitaria. A tí- tras que en los años ochenta existía un cierto equilibrio territorial, en la actuali-
tulo de ejemplo, el gasto por habitante en compra de fonogramas se situaba en dad Madrid es sede de todas las multinacionales. Igual concentración se repro-
1995 en I 1 dólares frente a los 20 de la Comunidad Europea (Zallo, 1995). duce en lo relativo a los comercios de venta de fonogramas y las ventas mismas.
Un hecho destacable en los últimos años ha sido la sustitución del soporte vi- Madrid y Barcelona cuentan conjuntamente con un 50 % del mercado total, dis-
nilo por el digital, del disco por el disco compacto. poniendo Valencia, Bilbao y Sevilla de otro 15 %. Por lo que respecta a distribu-
El grueso de las ventas se concentra en unos pocos discos. En casi el 80 % de ción los grandes almacenes se llevan la palma (El Corte Inglés copa el 25 % del
los títulos que se editan los ingresos por ventas no consiguen cubrir los costes de mercado), seguidos por las cadenas especializadas (Ministerio de Cultura, 1996).
producción. El éxito se concentra en unos cien títulos anuales, discos de oro o pla- Desde el punto de vista de los estudios de grabación, la situación estatal es acep-
tino, que suponen el 30 % del mercado (Zallo, 1995). Por supuesto, en su gran table, contabilizándose más de 200 locales.
mayoría los disCos superventas son editados por casas multinacionales. Induda- En lo referente al tipo de música, el pop-rock y la música melódica dominan
blemente, además de la calidad o atractivo intrínseco de los cantantes fichados abrumadoramente las ventas. La música clásica está en una clara situación de des-
12001 currukA Y CIUDAD. MANUAL DE POLITICA cpurtmár 5tUNICIPA1
EL PIAN CULTURAL. 1W UN AYLINTAMIF.NTO DE TAMAÑO MI1)10 [201]

ventaja. Sus tiradas son muy bajas (salvo excepciones, normalmente de divos
. Para lograr este doble objetivo la oferta de la Administración educa-
ópera) y únicamente supone el 15 % de las ventas. La mayoría de los discos ve
vdais
tiva rt›icula en varios niveles. Por una parte, se regula la presencia de la músi-
see ñao>
didos son de importación y su repertorio no es de música española, habiendo qui
ca en la enseñanza general obligatoria, de cara a proporcionar a la sociedad una
habla de colonización cultural (Ministerio de Cultura, 1993c). El apoyo por par
mplia educación musical como base de la cultura de un país. Por otra parte, se
te de la radio es escaso y la proyección en el extranjero es prácticamente nula. a
establecen dos niveles más formales:
Hay que destacar, por último, que la acción pública al respecto es casi inexistente,

La enseñanza musical no reglada, impartida a través de las escuelas de mú-


6.4. LA ACCIÓN MUNICIPAL SOBRE 1.A MÚSICA
sica. Aquellas personas cuyo interés es simplemente aumentar su cultura mu-

6.4.1. La escuela municipal de música sical o aprender a tocar un instrumento sin ánimo de dedicarse profesio-
nalmente a la música ya no están obligados a matricularse en un conservatorio,
sino que pueden optar por las escuelas de música. Sus objetivos son contri-
De todos los aspectos que la política cultural municipal puede abordar en lo to-
buir al desarrollo musical del entorno en que se ubican y la formación mu-
cante a la música, el más complejo por las iniciativas que requiere y lo escasa-
sical de los alumnos, sea cual sea su edad y cualificación. Están pensadas es-
mente vistoso a corto plazo de las mismas es la educación musical. Organizar un
pecialmente para dos colectivos de edad: por una parte, los más pequeños,
festival es algo relativamente sencillo y vistoso. Dar subvenciones para la graba-
ejerciciendo un papel específico de iniciación musical (intentando despertar
ción de discos, también. Pero abordar la enseñanza musical supone una opción a
vocaciones y en su caso el interés profesional, para que en dicho supuesto
largo plazo, creando la infraestructura pertinente, contratando un cuerpo de pro-
puedan optar por una enseñanza oficial en el conservatorio, cuya edad mí-
fesores, adquiriendo el material necesario, todo ello en aras de unos resultados no
nima para el acceso está fijada en los 8 años); pero también son adecuadas
siempre perceptibles de manera inmediata. Pero resulta, sin duda, la opción cul-
para las personas mayores que en sus estudios ordinarios (anteriores a la re-
turalmente más oportuna, y de hecho cuenta con una importante tradición: son
forma) no recibieron la más mínima educación musical y quieren ahora lle-
más de 400 los centros musicales públicos, frente a 275 privados contabilizados
nar esa laguna, gozar con la música, cantar en un coro o entender mejor un
en 1997 (Centro de Recursos de Música y Danza, 1997).
concierto, sin someterse a la rigidez de la educación formal.
Hasta hace escasas fechas la educación musical en nuestro país adolecía de un
Las escuelas de música, por tanto, aportan una enseñanza no reglada, diri-
problema fundamental: la ausencia de alternativa, desde el ámbito público, a la
gida fundamentalmente a formar aficionados y a descubrir vocaciones y ap-
enseñanza en conservatorios. Dejando aparte las posibilidades del aprendizaje au-
titudes, entregando diplomas o certificaciones, no títulos oficiales. La flexi-
todidacta, el recurso a profesores particulares o la inscripción en una academia
bilidad es grande en cuanto a la fijación de los objetivos que deben conseguir
privada, una persona interesada en formarse únicamente podía acudir al conser-
los alumnos, la organización de los contenidos, etc. Cada cual puede orga-
vatorio, que impartía una formación reglada dirigida a profesionales, con todo lo
nizar sus estudios a la medida de sus necesidades y posibilidades. No es im-
que ello conlleva de inversión de horas, obligatorio aprendizaje de solfeo previo
prescindible la realización de exámenes y la gradación de cursos o niveles
al de un instrumento, fracaso escolar, etc.
no es excesivamente estricta. Aunque no conduce a titulación académica,
El panorama cambió con la aprobación en 1990 de la
LOGSE, Ley de Ordena- con determinados requisitos se puede acceder al Conservatorio.
ción General del Sistema Educativo. Esta ley, que por primera vez aborda con se-
No sólo son centros de formación, sino también de difusión cultural, pues-
riedad la formación artística, en su artículo 38 plantea un doble objetivo al indi-
to que pretenden originar agrupaciones de aficionados y dinamizar musi-
car que «Las enseñanzas artísticas tendrán como finalidad proporcionar a los
calmente el entorno.
alumnos una formación artística de calidad y garantizar la cualificación de los fu-
— La enseñanza musical reglada, impartida en los conservatorios. En el es-
turos profesionales de la música, la danza, el arte dramático, las artes plásticas y
quema de la LoGsl: los conservatorios tienen corno función impartir una en-
[202]
CULTURA Y CIUDAD. MANUAL DE POLITICA CULTURAL MUNICIPAL
EL PLAN CULTURAL DE UN AYUNTAMIENTO DF TAMAÑO MEDIO [203]
señanza musical reglada, dirigida a la cualificación de los futuros profesio-
nales, a cuyos candidatos se exige que posean aptitudes y voluntad para ac- y pedagógicamente, y, sobre todo, un buen plan pedagógico que aproveche las po-
tencialidades de los recursos materiales y humanos.
ceder a dicha cualificación, la cual se certifica con un título académico. En
este sentido, cursar estudios musicales es equivalente a la realización de una
6.4.2. Otras medidas de apoyo a la música clásica, coral y tradicional
carrera universitaria, con la diferencia de que la música ha de ser compagi-
nada con la enseñanza obligatoria.
A la puesta en marcha de una escuela de música pueden añadirse otra serie de me-
Comparte todos los rasgos de la enseñanza reglada: fijación por ley de unos
didas complementarias de fomento de la creación y, principalmente, de difusión.
currículos mínimos obligatorios; evaluación sancionadora; control de asis-
En la formación y la creación, aunque este tipo de medidas corresponden más
tencia; regulación de la duración de cada grado, estableciendo un máximo
a otras instituciones, el Ayuntamiento puede colaborar mediante becas extraor-
de tiempo para su superación, etc. Se persigue una formación rigurosa con
dinarias al acceso de estudiantes aventajados a centros punteros de educación mu-
vistas a preparar profesionales que puedan competir en un mercado labo-
sical fuera de la localidad o a su participación en cursillos especializados.
ral con muy pocas salidas y altamente copado por músicos de origen ex-
tranjero. Es fundamental que la escuela entre en contacto con el entorno, y una buena
vía es el impulso a la creación de grupos de cámara entre estudiantes y profeso-
rado. El Ayuntamiento puede facilitarles un local de ensayo, una pequeña sub-
Desde nuestra óptica, el ámbito más propiamente municipal es el de las escue-
vención para su puesta en marcha y apoyos para tocar, tanto mediante la contra-
las de música, tanto desde el punto de vista legal como cultural. Desde el punto
tación por parte del propio consistorio como mediante la puesta en contacto con
de vista legal, un Ayuntamiento no puede instalar una Universidad por su cuen-
otras entidades contratantes.
ta, siendo obvio de la misma manera que corresponde a las instituciones centra-
Además de la formación, la difusión es fundamental para lograr un mínimo
les la decisión de dónde deben establecerse conservatorios, cuyo número ne-
asentamiento de la música clásica entre la población. Para ello lo más propio es
cesariamente ha de ser reducido. Pero también culturalmente: a un Ayuntamiento
la organización de ciclos de conciertos, con un cuádruple enfoque:
le interesa la extensión musical, sin desmerecer la necesidad de formar profesio-
nales.
— Conciertos de pequeño aforo. Estos conciertos, aunque abiertos a todo el
Sin embargo, una cuestión ha de quedar clara. Es un error común pensar que
mundo, están orientados principalmente a quienes ya tienen una mínima in-
la importancia y la calidad de la enseñanza musical está ligada a su carácter re-
quietud al respecto, con el objeto de consolidar o complementar su forma-
glado. Este error se debe a que tradicionalmente en nuestro Estado han sido los
ción e interés. Más que para iniciar, están pensados para ya iniciados. Los
conservatorios los que han llevado a la práctica programas más estructurados y
destinatarios prioritarios serían, por tanto, los alumnos de la escuela de mú-
rigurosos, y por el contrario las escuelas son un fenómeno más reciente, en cier-
to sentido en rodaje y con menor valoración social. sica. Estarnos pensando en un concierto mensual, de coste reducido, desti-
nado a explorar nuevas vías más que a traer gente de renombre.
No obstante, consideramos que las escuelas de música son claves corno apor-
Este programa solamente tiene sentido desde la colaboración de la escuela
tación al enriquecimiento de la cultura musical de una población y como contri-
tanto en la programación como en el impulso a la asistencia. Dentro de él
bución a la formación integral de la persona, mucho más teniendo en cuenta que
se puede dar cabida a conciertos de fin de curso de alumnos y alumnas, de
no se trata de unos estudios que se limiten a la adquisición de unas habilidades
los grupos de cámara antes citados, de otras escuelas o conservatorios... y,
técnicas, sino que se proponen también desarrollar la sensibilidad en los diferen-
tes aspectos del mundo musical. pedagógicamente, se pueden utilizar para la difusión de instrumentos que
se quieran potenciar en la escuela, la comprobación del nivel alcanzado por
Para cumplir con éxito estos objetivos se precisa una enseñanza de calidad. A
el alumnado, la experimentación de nuevos métodos pedagógicos, el cono-
ello contribuirán unas buenas instalaciones, un profesorado cualificado musical
cimiento de lo que se hace en otras escuelas, etc.
12041 ci.luris A Y CIUDAD. MANUAL IW POLITIGA CULTURAL. MUNICIPAI
F.L. PLAN CULTURAL. DE UN AYUNTAMIENTO DE TAMAÑO MEDIO [205]

— Música clásica en el teatro municipal. La música clásica ha de tener su hueco casco viejo de la ciudad haya músicos callejeros de cámara como otros tocan la
en el teatro municipal mediante la programación de grupos u orquestas de re- flauta o la guitarra, a cambio de las monedas del viandante.
conocido prestigio. Más que programación estable, para la que no existe de- Un modo más de difusión musical son las bandas de música. Como hemos se-
manda, un ciclo anual puede ser un buen punto de partida, al ser más fácil ñalado, el de las bandas es un terreno muy pantanoso y resbaladizo, y bien pue-
darle un cierto empaque que atraiga la atención de la población. De igual ma- de hablarse de una cierta crisis de identidad y funcionamiento.
nera pueden programarse conciertos sueltos coincidiendo con las fiestas pa- La mayoría de las bandas de música son de amplia tradición, en algunos casos
tronales u otros momentos relevantes, con el fin de aprovechar su sinergia. centenarias. Pero los años no son un argumento en sí mismo, ni a favor ni en con-
— Conciertos didácticos. Frente a una programación destinada a los previa-
tra. Si bien por una parte su antigüedad da muestra de su arraigo, por otra el he-
mente interesados, otra línea de actuación tiene que intentar ganar nuevos cho de que muy pocas sean de creación reciente nos pone en la pista de que mu-
adeptos a la música clásica. Para ello proponemos la programación de con-
chas de ellas únicamente existen por inercia, de que la tradición es la más fuerte,
ciertos didácticos específicamente dirigidos a tal fin.
cuando no la única, razón de su existencia.
Lo más apropiado y efectivo es la programación dirigida al público infan-
Desde el punto de vista teórico surgen dudas sobre la conveniencia de tener una
til, con el objetivo fundamental de romper la imagen de que la música clá-
banda de música. ¿Por qué no una banda municipal de rock o de yaz? Dejando a
sica y sinfónica es una aburrida cosa de mayores, creando afición hacia la
un lado la ironía, el tipo de música que interpreta una banda de música ¿justifica
misma y despertando el interés por escucharla o aprenderla. Para ello estos culturalmente su existencia?
conciertos han de poner a los niños en contacto con la música de una ma-
Desde el punto de vista práctico también se plantean interrogantes. Una banda
nera informal y distendida, intentando por encima de todo divertir y con- de música, en cuanto agrupación de músicos estable, numerosa y de carácter se-
seguir que este contacto, que para muchos será el primero de su vida, no sea
miprofesional, es cara. En muchos Ayuntamientos crean serios problemas econó-
el último, que se creen ganas de volver. Su toque pedagógico ha de ser in-
micos e hipotecan de manera importante los presupuestos culturales.
tenso, pero sin dejarse notar. Evidentemente estos conciertos se plantean
Asimismo, muchas bandas de música arrastran, merecidamente o no, cierta fa-
aportar enseñanzas respecto a autores o estilos, pero divertir ha de ser, sin
ma de vetustas o caducas. En algunos casos por la edad o formación de los pro-
lugar a dudas, el objetivo fundamental.
pios músicos, y en la mayoría, por el público al que se dirigen. Téngase en cuen-
Aunque el infantil es el colectivo prioritario para organizar este tipo de con- ta que toda banda de música tiene tradicionalmente dos momentos de actuación:
ciertos, pueden buscarse fórmulas para adultos, siguiendo la estela de los
los domingos por la mañana y los actos oficiales y solemnes. Lógicamente, el pú-
populares Proms londinenses.
blico que atraen estos momentos es muy adulto y musicalmente conservador. A
— La música clásica en la calle. Por último, otro bloque de conciertos preten- nuestro juicio éste es un problema estructural, no coyuntural.
de acercar la música a aquellos sectores de la población que difícilmente van
Aunque no todo en las bandas de música han de ser puntos negros. A pesar de
a acudir a un concierto en un teatro.
los pesares, una banda de música puede tener su función. Una cuestión es que no
La época festiva puede ser un buen momento para diseminar por varios pun-
tenga entidad suficiente como para crearla si no existe (nadie puede pretender que
tos de la ciudad pequeños escenarios en los que grupos de cámara ofrezcan
la creación de una banda de música sea una prioridad cultural), y otra plantearse
recitales abiertos. Este programa puede combinar la música clásica con la
su liquidación de un plumazo. Desde nuestra óptica pueden tener sentido, con al-
extensión a otros géneros minoritarios, como el yaz o las nuevas músicas, a
gunos cambios. Por una parte, ha de clarificarse el marco de relaciones laborales,
efectos de conseguir el atractivo de la variedad.
evitando su funcionarización, que obviamente no es el modelo más adecuado pa-
ra un servicio de este tipo, sin que ello signifique que dejen de contar con un im-
Otra fórmula es que las ordenanzas municipales faciliten (o, mejor dicho, no
portante apoyo público. Por otra parte, las bandas de música han de explorar nue-
impidan) la labor de los músicos ambulantes. Se trataría de impulsar que en el
vas formas de organización, añadiendo algún criterio empresarial a su funcionamiento:
(206) CULTURA Y CIUDAD. MANUAL DI POLÍTICA CULTURAL MUNICIPAL
- - - - - - - - - EL PLAN CULTURAL DE. UN AYUNTAMIENTO DE. TAMAÑO MEDIO [2071

búsqueda de patrocinio; creación de una asociación de amigos; oferta de concier-


intrínseco y su situación de debilidad, respecto al pop-rock hay quien plantea nu-
tos a otros municipios o entidades; establecimiento de puntos de contacto entre la merosos inconvenientes. Y no estamos hablando de dudas teóricas, sino de su re-
banda y la escuela de música, a fin de ir introduciendo nuevos músicos e instru- flejo en los presupuestos: en la práctica, la intervención pública es bastante escasa
mentos, etc. Por último, por encima de todo hay que dar a las bandas de música y sesgada. Frente a las millonarias intervenciones en música clásica (las cuales, ob-
un claro tono didáctico que justifique su existencia y el apoyo municipal. Ha de
incrementar su presencia en la ciudad y su función social: participación en los con-
1 v iamente, considerarnos oportunas), no existe un plan de acción sobre el pop-rock.
El no reconocimiento oficial del sector y la ausencia de intervención significativa
ciertos didácticos de los que hemos hablado; realización de una labor de recupe-
se suelen justificar desde un triple punto de vista. En primer lugar, se afirma que no
ración de la música de compositores locales, incluso con la grabación subvencio- es necesario que la Administración intervenga, puesto que se trata de un sector en
nada de discos compactos; incremento de los conciertos al aire libre y en los barrios ; auge, con una fuerte iniciativa privada y con gran aceptación por parte del público.
ensayobirtlpcaóndeúbio,t.
Se apela, por tanto, al principio de subsidiariedad, pero a nuestro juicio no se jue-
¿Qué puede hacer un Ayuntamiento para promover la música coral? Se trata ga limpio, porque el diagnóstico de la boyante situación del sector esconde una ge-
de un mundo relativamente autónomo, por la prácticamente inexistente dedica- neralización inadecuada: la situación de los músicos de base y las pequeñas disco-
ción profesional al tema.
gráficas nada tiene que ver con la de los grandes divos del rock o las multinacionales.
El principal apoyo municipal consiste en solucionar la cuestión del local de en- Además, la rentabilidad financiera del pop-rock (que reiteramos es muy relati-
sayo. Si bien por lo que respecta a los materiales apenas se ocupa espacio, el alto va a escala local) debería ser un argumento añadido a favor de la acción institu-
número de miembros que suele integrar un coro hace necesario un local amplio. cional, en una época en que se destaca sobremanera la dimensión económica de
Para ello se pueden utilizar los propios locales de la escuela de música o reservar la cultura. Si se construyen museos y auditorios para atraer turismo e inversiones,
un espacio específico dentro de la fábrica cultural.
¿por qué no invertir en rock? A gran escala, el pop-rock es un sector industrial
Una cuestión relacionada con este aspecto es la de disponer de un local donde que genera cuantiosos beneficios en una compleja red de productos y servicios:
actuar. Tradicionalmente es un hueco que suelen cubrir las iglesias. No tenemos estudios de grabación, casas discográficas, tiendas de instrumentos y de discos,
nada contra ello, pero en cualquier caso no debería ser la única alternativa existen- empresas de representación, empresas de sonorización e iluminación, publicacio-
te. Debe estar abierta la posibilidad de actuar dignamente en el teatro municipal. nes especializadas, discotecas y locales de actuación, etc.
La vinculación con la escuela de música ha de ser estrecha, promocionando que Por eso, la subsidiariedad suele servir para enmascarar otras dos razones en
los alumnos de canto creen sus propios coros o se integren en los ya existentes. contra de la acción estatal: la negación del valor cultural del pop-rock y la des-
l.a subvención puede cubrir con las corales un papel importante, aportando di- confianza hacia los músicos y músicas.
nero para la compra de atriles o instrumentos necesarios en su caso, asistencia a Respecto a las dudas sobre si el rock es cultura o simple ruido no se hace sino
certámenes, dietas del director, participación en cursillos, etc. De igual manera se reproducir la caduca separación entre alta y baja cultura, entre Cultura con ma-
puede organizar un certamen o ciclo coral, que a buen seguro será bien recibido yúsculas y prácticas peyorativamente ligadas al entretenimiento. Como hemos
por la población.
manifestado en otras ocasiones, en un mundo en que ocio y cultura tienden a au-
mentar sensiblemente su interacción carece de sentido esta separación. Y la ne-
6.4.3. El pop rock, un nicho estratégico
-

gación del valor cultural del pop-rock es cerrar los ojos a la evidencia de su
profundísimo poder de generación de conductas, mucho mayor que el de la mú-
Mientras que en otros sectores de la cultura no parece existir duda respecto a la con- sica clásica.
veniencia de la acción pública, al abordar el terreno del pop-rock es necesario co-
Lo que es obvio es que el hecho de ser un sector básicamente producido y con-
menzar por debatir la necesidad y objeto de la misma. Mientras que se da por su- sumido por la juventud lo asocia más fácilmente con posturas rebeldes o con-
puesta la necesidad de intervenir sobre la música clásica, dado su valor cultural testatarias, generando los recelos de la Administración. Pero las instituciones no
12081 CULTURA Y C.IIIDAD. ‘IANUAL DE POI ITICA CULTURAL MUNICIPAL El. PLAN CULTURAL DE UN AYUNTAMIENTO DE TAMAÑO MEDIO [2091

pueden apoyar o dejar de apoyar una práctica cultural en función de si su pro- de manera independiente, un número de locales que reúnan unas características
motor es sumiso o no, sino de su necesidad y valor cultural. básicas: una buena insonorización, espacio amplio para almacén y custodia de
Por eso consideramos evidente la necesidad de intervenir sobre el sector. A la instrumentos y equipos, y una infraestructura mínima a cargo de la organización,
importancia cultural y económica se suma la ventaja de que la intervención en el consistente en una batería y un juego de voces.
mundo musical es más sencilla y económica para el municipio que hacerlo en otros Para la gestión de dichos locales se puede optar por una modalidad contractual
sectores como los audiovisuales o el teatro, en los que el desembolso necesario en de alquiler entre grupo y Ayuntamiento, bien de corta duración (alquiler por ho-
infraestructuras es mayor. Si además añadimos que el éxito de público está más ras) o más de largo plazo, o también dar cabida a una gestión asociativa tutela-
asegurado, adquiere sentido que propongamos no solamente que se intervenga da, haciendo que los conjuntos locales interesados en ensayar formen una aso-
sobre la música, sino que dicha intervención adquiera carácter estratégico, que se ciación que colabore con la institución en la gestión del local mediante un convenio
elija como nicho de intervención en el que centrar los esfuerzos del municipio. anual. En cualquier caso se trata de compaginar la necesidad de los grupos de con-
La intervención se ha de hacer seriamente, lejos de los meros acercamientos tar con un local estable y la del municipio de evitar la monopolización de espa-
oportunistas. El pop-rock, como cualquier otro ámbito cultural, exige un serio cios públicos, reducir costes y gestionar racionalmente los recursos.
programa. La intervención municipal, cuando ha existido, se ha centrado en lo Además del uso ordinario, otra función complementaria sumamente intere-
aparente: la contratación de músicos para festivales. Por el contrario, un plan in- sante es que se oferten puntualmente locales de ensayo en alquiler para una uti-
tegral debería actuar sobre todos los pasos del proceso de creación-producción- lización intensiva por parte de grupos profesionales que quieran dar a sus reper-
consumo musical. Proponemos que dentro de la fábrica cultural se habilite una torios un empujón final antes de entrar a un estudio de grabación o de iniciar una
infraestructura integrada que combine salas de ensayo, estudio de grabación y es- gira de conciertos. Con ellos se puede negociar una rebaja del alquiler si hacen
cenario para actuaciones de mediano formato, creando un modelo que favorece- constar el apoyo municipal en la carpeta de sus discos o en su material promocio-
rá el aumento de la cantidad y calidad de los grupos locales, la atracción de gru- nal gráfico, si realizan la presentación de sus discos en la localidad (con lo que se
pos foráneos y la creación de un circuito de actuaciones. El referente que debe consigue un plus de imagen), si se ofertan conciertos con honorarios reducidos,
seguirse es el de Bilborock, complejo impulsado por el Ayuntamiento de Bilbao etc. Es seguro que un proyecto de este tipo atraería la atención de muchos músi-
que aúna salas de ensayo, un auditorio para unas quinientas personas y otros servi- cos del país.
cios (archivo musical histórico y actual, puntos de audición, agenda de concier- La segunda parte de la infraestructura sería disponer de un estudio de graba-
tos, etc.) en el centro de la ciudad, y que está llamado a convertirse en un equi- ción. Grabar es la máxima aspiración de todo músico, puesto que además de los
pamiento emblemático del sector en todo el Estado. En cualquier caso estas funciones ingresos por su venta supone un prestigio y una manera de asegurarse la difusión,
también son abordables por separado, aunque contar con un equipamiento mu- lo que a su vez asegura más conciertos. La antesala al disco es la grabación de una
sical integrado (independiente o a su vez dentro de un proyecto más amplio) crea- maqueta, grabación normalmente autoproducida de unos pocos temas, con ca-
ría importantes sinergias. rácter más promocional que de inversión económica. Las dificultades para grabar
Veamos cada uno de los aspectos del proceso ensayar-grabar-actuar. El mayor se explican si tenemos en cuenta que una producción profesional cuesta entre un
obstáculo con que se encuentran los grupos de pop-rock es la dificultad para en- millón y un millón y medio de pesetas, de los que más del 50 % se destinan a gra-
contrar locales de ensayo adecuados. A las dificultades económicas que tienen los bación y producción del soporte (Zallo, 1995).

1
jóvenes para alquilar un local se unen los habituales problemas con el vecindario, Para el equipamiento musical en el que estamos pensando caben dos alternati-
derivados de la comúnmente inadecuada insonorización de los mismos. En mu- vas. La primera sería disponer de un pequeño estudio destinado únicamente a gra-
chos casos, cómo consiguen los grupos crear música roza el milagro. bar maquetas de los grupos locales, aportando el Ayuntamiento el equipo y co-
Por ello se hace necesaria la intervención municipal, escasa hasta la fecha. En rriendo los grupos a cargo de los gastos del técnico. Ello tendría sentido dentro
síntesis se trataría de habilitar, bien dentro de nuestro proyecto fábrica cultural o de un funcionamiento asociativo como el que hemos planteado.
12101 (VI I URA Y CIUDAD. MANUAL DE POLITICA CULTURAL. MUNICIPAL
- - - El. PLAN CULTURA[ DF. UN AYUNTAMIENTO DF. TAMAÑO MEDIO 12111

Otra opción es la oferta dentro de la fábrica cultural de un espacio en condi-


Donde se detecta la mayor necesidad, en cuya solución los municipios deberían
ciones económicas ventajosas para facilitar la instalación o la creación en el mu- implicarse, es en las salas medianas, con un aforo calculable entre las 200 y 500
nicipio de un estudio privado de grabación, que desempeñaría una labor abierta personas, aforo apropiado para grupos de éxito nacionales e internacionales, sal-
a todos los músicos interesados, locales o no, pudiéndosele exigir que a cambio
vo la s grandes estrellas. Los teatros públicos, por lo general, no suelen incluir pro-
de la cesión del espacio se diese un trato especial a los grupos locales.
gramaciones más o menos estables de pop rock, aunque sí conciertos esporádi-
-

A favor de esta segunda opción juegan varios argumentos. En primer lugar, que cos. Va siendo hora de pensar en la creación de una red pública de salas de rock,
la iniciativa privada al respecto es lo suficientemente amplia como para que el lo mismo que se han abordado otras infraestructuras culturales.
Ayuntamiento no ocupe su lugar, sino que se limite a favorecerla; como hemos se-
Dentro de la fábrica cultural puede caminarse en esa línea. Estamos pensando
ñalado, existe en el Estado español un número suficiente de estudios, cuyas con-
en instalar en su seno un buen local, con accesos independientes, una buena visi-
diciones son aceptables. En segundo lugar, que un estudio privado satisface me-
bilidad, sin columnas ni recovecos, una buena acústica, un escenario grande, bien
jor las necesidades de los grupos. Es necesario tener en cuenta que cada vez más, equipado de luz y sonido, con un espacio sin sillas para bailar.
en aras de una progresiva profesionalización, a las maquetas se les exije una cali- Bilborock ofrece un modelo de gestión que a priori parece oportuno. Por una
dad que un «equipillo» casero no puede dar. Se ha pasado de la cinta casera, mal
parte el Ayuntamiento organiza sus propios conciertos. Por otra, cede el local pa-
diseñada y grabada y peor distribuida, a producciones de calidad que sirven de ra que quien lo desee organice los suyos, fijando un precio de alquiler. Otra fór-
verdadera tarjeta de presentación del grupo. Asimismo, tener un estudio comple-
mula puede ser ceder la gestión del local totalmente a la iniciativa privada me-
to puede facilitar a los grupos el salto de la maqueta al disco. Y, sin duda, la ins-
diante un concurso, acordando la forma de utilización por parte del Ayuntamiento
talación en la fábrica cultural de un estudio de grabación aumentaría el interés
y los grupos locales.
del proyecto para grupos profesionales, lo cual es una ventaja añadida. Incluso
Si se dota al local de unas sillas móviles y de un escenario en condiciones, la sa-
podría pensarse en la instalación no solamente de un estudio, sino también de una
la de conciertos se convierte en multiusos, con lo cual serviría también para la pro-
casa discográfica que realice el ciclo completo de selección, grabación, promoción ducción de espectáculos teatrales o de danza (como propusimos en el apartado
y distribución de discos.
correspondiente), grabación de videoclips o de conciertos en directo, etc., apun-
Por último, el tercer pilar de esta infraestructura musical sería diseñar una sa- talando la faceta de apoyo a la producción que se quiere dar a la fábrica cultural
la de conciertos de tamaño mediano. A pesar del aluvión de conciertos que tienen y complementando sus fuentes de financiación.
lugar cada fin de semana en el Estado español, el de las salas es un problema no De igual manera que se cede espacio a un estudio de grabación, en la fábrica
resuelto que parte de un hecho evidente: la inexistencia, salvo honrosísimas ex- cultural pueden alquilarse locales a empresas de sonido, iluminación o montaje
cepciones, de equipamientos específicamente diseñados para el pop-rock.
de escenarios, promotores de conciertos, editores de revistas musicales o cualquier
Desde el punto de vista de locales de gran aforo, en ausencia de una red de ro- otro profesional relacionado con la gestión musical, lo que contribuiría al carác-
códromos los conciertos masivos se celebran bien al aire libre o bien en recintos
ter integral del proyecto y a la colaboración entre los sectores público y privado.
deportivos (campos de fútbol, canchas de baloncesto, etc.). No parece sencillo que Además de estos apoyos infraestructurales, ¿qué otro tipo de medidas puede articu-
este panorama vaya a cambiar, más en un contexto en que los grandes conciertos lar un Ayuntamiento para apoyar la actividad musical? En general todo lo relativo
internacionales son necesariamente muy puntuales por razones económicas, in- a que los grupos se den a conocer, lo que supone facilitar actuaciones.
dependientemente de que existan o no recintos adecuados.
Una forma habitual suelen ser los concursos de pop-rock, forma de apoyo a los
Por otra parte existen multitud de locales pequeños, normalmente bares, dis- grupos que empiezan, y cuyo atractivo aumenta si el premio es la financiación to-
cotecas y salas de fiestas, que cubren la función de crear una red cuyas condicio-
tal o parcial de un disco.
nes técnicas distan de ser perfectas, pero que al menos permiten la difusión de la
Una muestra de grupos locales, en exclusiva o con grupos invitados pero sin ca-
musica en vivo y la organización de giras para los pequeños conjuntos.
tegoría competitiva, es otra forma de promoción. Ahora bien, por el volumen de
12121 ( [I TURA Y CIUDAD. MANUAL DF pouTicA ctri.n . RA NI)'NICIPA1 12131
a PLAN CULTURAL DF UN AYUNTA:v(11:N l'O 1)F FA MAK() MEDIO

los grupos y de su producción, sería más adecuado como bienal que como p Se trata de un fenómeno universal que adopta, sin embargo, expresiones particu-
ro
-gramnul,oqestríaxcivmnepto. lares. En cuanto necesidad, es constatable su presencia en todas las sociedades,
A pesar de no ser el recinto más adecuado, la música moderna ha de tener pre- desde la Antigüedad hasta nuestros días. Ahora bien, no adopta la misma forma
sencia en el teatro municipal, si bien es más propio para conciertos de yaz, folk o en todas ellas, siendo fiel reflejo del momento histórico y características distinti-
rock, para los que estar en una butaca es un obstáculo. poqueriamntd rceaccli as a rgnr eunptoe humano.
enl
Una política de apoyo a puhs o discotecas, consistente en subvencionar refor- assciedades mediterráneas donde por razones climáticas
vasEsdep
mas que los hagan física y legalmente aptos para acoger conciertos, puede ser una o de otro tipo la fiesta alcanza su máximo desarrollo, en oposición a los países
forma interesante de que se cree un pequeño circuito de actuaciones. Ha de te- nórdicos y centroeuropeos. Y, dentro de los países mediterráneos, el Estado es-
nerse en cuenta que la Ley 4/1995, de 10 de noviembre, de Espectáculos Públicos pañol ocupa un lugar preeminente.
y Actividades Recreativas, establece unas duras condiciones para los locales que Si tuviéramos que sintetizar las características de la fiesta, serían éstas (Gil Cal-
quieran albergar actos de este tipo, lo cual es necesario para garantizar la seguri- vo, 1991; Cuenca, 1993, 1995):
dad física de los participantes y evitar molestias al vecindario, pero coloca fuera — Libertad. Si algo hay opuesto al poder, eso es la fiesta. 1.a fiesta es volunta-
de la legalidad, siendo estrictos, al 99 % de los locales que dan conciertos. Dicha ria, o no es. Nadie puede obligar a otro a participar en una fiesta. Y, una
ley otorga a los Ayuntamientos un importante papel en lo que a autorización e vez dentro de ella, su carácter expresivo otorga una sensación de libertad,
inspección respecta, así como la capacidad para diseñar normativas de desarrollo de encontrarse al margen de las reglas. Libertad individual y colectiva: vive
de la propia ley. Sería importante que, dentro del escrupuloso cumplimiento de la y deja vivir.
legalidad, los municipios fueran lo suficientemente flexibles como para facilitar — Acontecimiento colectivo. La fiesta es un acontecimiento social, imposible
la actividad del sector. de realizar en aislamiento. Es inconcebible una fiesta individual, siempre tie-
ne una dimensión de grupo, de comunidad. Fiesta es relación, interacción,
intercambio. De ahí que sea uno de los instrumentos más poderosos para
7. Fiestas patronales
generar identidad grupa].
— Ruptura con la norma cotidiana... La fiesta es una moratoria de la cotidia-
7.1. NATURALEZA DE. I.A FIESTA
neidad (Marquard, 1993), un distanciamiento de la norma para echarse en
brazos de la transgresión. El control social rutinario se suspende: todo está
El exponente más claro de la creciente interrelación entre ocio y cultura lo en- permitido, se pierde el miedo al qué dirán. La fiesta es un momento de in-
contramos en el papel central que juega la fiesta patronal dentro de la política cul- ión. del orden establecido, permitiéndose lo que de ordinario está pro-
ki, ersido
tural municipal, razón por la cual le dedicamos un apartado específico que co- hibido.
menzamos con el análisis de la naturaleza de la fiesta. — ... dentro de unos límites. Evidentemente, la transgresión tiene unos límites.
1.a fiesta es un acontecimiento sociocultural de primer orden que representa el Por una parte, la fiesta es una excepción, temporalmente limitada, concen-
ocio por excelencia. Es una actividad específicamente humana, un elemento dife- trada en unos pocos días. Por otra parte, la transgresión es fundamentalmente
rencial respecto al resto de los animales. Y es así porque se trata de una necesidad. simbólica, vivida como representación.
Aun así, los límites son lo suficientemente difusos corno para que a menu-
Los seres humanos hacemos fiestas porque gracias a ello nos sentimos mejor y llegarnos a ha- do se sobrepasen, especialmente cuando la fiesta se une al alcohol o a una
cernos mejores: tanto en capacidad de trabajo y organización social como en bienestar corporal y
subcultura de la violencia.
P capacidad de hacernos felices unos a otros. Es por eso que hacer fiesta es una necesidad antropo-
lógica y biológicamente evolutiva, es decir, tísica y corporal. Y que por eso constituye nuestra ra- — Participación. En una fiesta puede haber espectadores, pero solamente des-
zón viral (Gil Calvo, 1991. 26).
de dentro se vive en profundidad. Se esta blece una complicidad entre todas
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CULTURA Y CIUDAD. MANUAL DE POLÍTICA CULTURAL. MUNICIPAL
EL PLAN CULTURAL DF. UN AYUNTAMIENTO DE. TAMAÑO MEDIO [2151

aquellas personas que han conectado el chip festivo, se crea un llega a hablar de crisis de la fiesta tradicional, de sustitución de la fiesta
nosotros, un
espacio de comunicación. E importa mucho más esa vivencia que la calidad vacaciones o por el fin de semana.
pcnasse
material del acto festivo, la relación que se establece que el programa en sí. Es evidente que ha surgido un sentido moderno de la fiesta, más acorde con los
No se puede entender una fiesta sin participar activamente en ella, sin su- uevos tiempos, pero resulta excesivo hablar de crisis, y menos en el Estado es-
mergirse en su ambiente. n
pañol, que sin lugar a dudas constituye una reserva del espíritu festivo en un en-
— Carácter seductor, gratificante, placentero. Las fiestas atraen por un moti- • torno europeo cada vez más frío, despersonalizado y carente de emoción ciu-
yo obvio: porque se disfruta. Eso incluso hace olvidar su parcial carácter
dadana.
de trabajo: a menudo tomar parte en la fiesta es agotador físicamente; y
aunque parezca lo contrario por su carácter de libertad, tienen una estruc- 7.2. AYUNTAMIENTO Y FIESTAS PATRONALES
tura, un orden, unas normas autoimpuestas (disciplina festiva,
la llama Gil
Calvo).
7.2.1. Una obligación no escrita

La fiesta cumple una serie de funciones muy precisas. La principal es la social, En pocos casos, por no decir en ninguno, se alcanza tanta unanimidad respecto a
de fomento de la identidad colectiva e integración y reproducción social. 1.a fies- la necesidad de la intervención municipal en cultura como en lo relativo a las fies-
ta socializa e integra en la comunidad, aumentando la cohesión social. Todo el tas. Existe un consenso prácticamente universal en que corresponde al Ayunta-
mundo vive las fiestas de su localidad como un acontecimiento especial y propio, miento la promoción y financiación de los festejos locales.
que refleja sus peculiaridades y la distingue de las localidades vecinas. En un ac- Aunque por ley el único servicio cultural estrictamente obligatorio para el muni-
to reflejo, la gente suele defender que las fiestas de su pueblo son las mejores, aun- cipio sea la implantación de bibliotecas, sería más real que se obligase a preparar
que objetivamente sean malas.
las fiestas. En todos los lugares y hasta donde nos alcanza la memoria parece exis-
Además, su naturaleza de supresión temporal de la estructura social tiene un tir una ley natural que responsabiliza al poder local de estos eventos. Históricamente
claro carácter reproductor de la misma. Impugnar ritualmente el orden es la me- en muchos casos la organización de fiestas ha sido el antecedente de los departa-
jor forma de consolidarlo. En este aspecto, la fiesta supone una ruptura de ba- mentos de cultura. Antes de que éstos fueran apareciendo ya existía el embrión de
rreras. La fiesta sirve de punto de contacto entre grupos sociales; colectivos que la comisión de fiestas o del responsable municipal de las mismas.
de otra manera raramente coincidirían en un espacio o momento común lo hacen Diremos más: no sólo compete al Ayuntamiento, sino que en muchos casos se
en la fiesta, en una disolución momentánea de la estructura social. trata del acontecimiento cultural cuantitativa y cualitativamente más significati-
No obstante, tampoco conviene idealizar la fiesta o transmitir una imagen ab- vo en muchas poblaciones. Y, en consecuencia, muchos departamentos de cultu-
solutamente idílica, puesto que también está sujeta a tensiones. Frente a un mo- ra estructuran su trabajo y su presupuesto alrededor del calendario festivo. No es
delo de fiesta de pueblo pequeño, en la que todos los grupos sociales participan un hecho que aprobemos, puesto que implica un claro desequilibrio respecto a la
conjuntamente, la fiesta urbana cada vez está más fragmentada, especialmente por programación cultural del resto del año, pero nos da una idea clara de la impor-
grupos de edades; y puede reflejar la misma tensión política que la vida cotidia- tancia de lo que tenemos entre manos.
na. La fiesta siempre supone un cierto grado de paréntesis en las múltiples peleas Son varias las razones que justifican esta intervención municipal. En primer lu-
individuales y sociales, pero tampoco se le pueden pedir milagros. gar, si bien respecto a otras cuestiones puede ser dudoso, en lo festivo es obvia la
En cuanto acontecimiento históricamente condicionado, la fiesta evoluciona, y importancia de la cercanía municipal a las personas. Por su estrecha vinculación
el esquema tradicional de las celebraciones va dejando paso a una concepción más a la idiosincrasia de cada pueblo o ciudad y por su carácter estrictamente local
actual. Hoy en día la vinculación con el ciclo solar o los ritmos de la vida agríco- (en cuanto al motivo y forma de celebración, aunque sea elemento de atracción
la, el componente religioso y el carácter ritual son obviamente más escasas. In- de visitantes), compete al primer escalón administrativo, que es al menos sobre el
12161
cut PURA Y ( 11.:DAD. MANUAL DE POLiT1CA CULTURAL MUNICIPAI
EL PLAN CULTURAL. DE. UN AYUNTAMILNTO 1W TAMAÑO mEnio [2171

papel el más próximo. ¿Se imagina alguien que la programación de fiestas


de Por eso ahora hablaremos brevemente del programa, intentando resumir los
localidad se elaborase en los despachos de la Diputación correspondiente
Gobierno autónomo? od elementos más significativos válidos para toda fiesta.
La cuestión principal, y que ha de servir de punto de partida, es la relativiza-
En segundo lugar, la implicación municipal responde a una demanda
popula ción del papel del programa oficial de fiestas, un papel importante, que exige cui-
plenamente arraigada en los hábitos culturales de la población. Aunque a los téc
1 darlo, pero siempre secundario respecto a los actos no escritos, a la participación
nicosultraed,vociónqueladíhcfiesta
y popular.
correspondientemente del papel del municipio en la misma— es bastante más
po- La grandeza o miseria de unas fiestas la da la implicación de la gente con las
sitiva que la del resto de actividades culturales. Probablemente para mucha gen-
m ismas. Si la gente es capaz de conectar el chip festivo, todo funciona. No son
te carece de importancia que el Ayuntamiento programe o no teatro, cine o ex-
imprescindibles grandes presupuestos para organizar unas fiestas potentes.
posiciones; pero a buen seguro casi nadie perdonaría que no se organizasen fiestas.
Es fundamental no confundir fiesta con espectáculo. Para el éxito o fracaso de
Por supuesto, esto no legitima la ausencia de intervención municipal en cultura o
las fiestas no cabe duda de que el programa desempeña una función, pero siem-
la obsesión casi exclusiva de muchos responsables culturales por limitar las pro-
pre por debajo de la participación popular y supeditado a factores ajenos a la pro-
gramaciones a lo popular —o mediáticamente— exitoso.
pia fiesta, como el buen o mal tiempo meteorológico, la coyuntura económica ge-
En tercer lugar, el Ayuntamiento ha de intervenir porque, como acabamos de de-
neral (que va a determinar el dinero que se mueve en los bolsillos), la coincidencia
talla; la fiesta tiene un importante valor social y cultural, contribuyendo a la cons-
o no de fechas con otras fiestas, el clima sociopolítico... El programa, el espectácu-
trucción de la identidad colectiva. En cierto sentido, la fiesta es un bien público, un
lo, pueden impulsar la participación, cubrir huecos y ser un estupendo banderín
derecho ciudadano, lo que obliga a la acción estatal. La fiesta privatizada se con-
de enganche, pero no pueden sustituir la implicación de los vecinos en su fiesta.
vierte en fiesta de unos pocos, contraviniendo su sentido más profundo. Se trata de
En algunas localidades grandes no se ha conseguido la identificación vecinal con
un bien colectivo cuyo disfrute se ha de poner al alcance de todos.
las fiestas existente en poblaciones pequeñas, quizá más limitadas presupuesta-
Por último, organizando las fiestas puede que el Ayuntamiento pierda dinero, pe-
riamente pero que cuentan con eso tan difícil de explicar pero tan fácil de enten-
ro gana legitimación. En una época en que la cultura tiene cada vez más un com-
der que es el ambiente que se crea en una fiesta.
ponente de pura representación, las fiestas son la mejor inversión en imagen, al atra-
Flecha esta importante matización, démosle la vuelta a nuestra argumentación.
er la atención de vecinos, visitantes y medios. En algunos casos, y que cada cual lo
El programa es secundario, pero, por supuesto, hay que mimarlo. El pleno acier-
valore a su gusto, esta es la razón más pragmática para la acción municipal.
to de unas fiestas estará en buscar la justa medida entre los espectáculos y la ac-
Todas estas razones hacen de las fiestas un campo natural de actuación para la po-
tividad callejera o de participación. Ni todo tirando de talonario, ni todo hecho
lítica cultural municipal. Veamos, abordando consecutivamente lo relativo a la progra-
por el pueblo.
mación de actividades y a su organización, cómo intentar sacarles el mayor rendi-
Ha de intentarse que el programa sea atractivo, para servir de tirón interno y
miento sociocultural en un municipio de tamaño medio.
externo. Y para ello se ha de mantener un equilibrio entre tradición y novedad.

7.2.2. Fiesta y espectáculo. El papel A nuestro juicio, un programa de fiestas es un esquema general que, si está asen-
del programa de actividades
tado, puede servir como estructura base para ediciones sucesivas. Puede ser im-
portante introducir alguna pequeña novedad cada año, pero si el esquema fun-
Resulta curioso comprobar cómo, por lo general, las fiestas tienen una estructu-
ciona, no hay por qué romperse la cabeza en innovar. Ello no es obstáculo para
ra que coincide en la mayoría de las localidades, por supuesto con sus particula-
recurrir a la imaginación, introduciendo pequeños cambios de esquema que man-
ridades en cada una. Quizá ésa sea la grandeza de la fiesta: que todo el mundo
tengan la tensión festiva, o incluso para replantearse de arriba abajo los progra-
piense que las fiestas de su pueblo son distintas y son las mejores, a pesar de ser
muy parecidas a las del pueblo de al lado. mas caso de que se perciba que, efectivamente, son obsoletos. Para bien o para
mal, la fiesta es un hecho histórico y, por tanto, en evolución, lo que puede hacer
[218] CULULRA Y CIUDAD. MANUAL DF. POLÍTICA CULTURAL MUNICIPAL
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que decaiga o que remonte el vuelo o que las tradiciones cambien. Pero la estruc-
la del niño que quiere circo y barracas, la del punki que quiere vatios y rock
tura festiva, si es aceptable, ha de mantener cierta estabilidad en el corto plazo.
and roll, la de los ancianos que quieren rosario..., y posibilitar que cada uno
Desde este planteamiento, los criterios que deben tenerse en cuenta en la el
a respete la del otro.
boracióndelpgmsoiuent:
Independientemente del tipo de oferta, otra cuestión que debe cuidarse es
— La potenciación de la calle. Si por algo se caracteriza la fiesta es por tomar
su accesibilidad, garantizando la integración de los ciudadanos con cual-
la calle al asalto, y ello ha de tener un obvio reflejo en el programa. Salvo
quier tipo de minusvalía.
actos puntuales que por su carácter o requisitos técnicos requieran de un lo-
— Un espacio para la cultura. Las fiestas son el mejor escaparate para las ac-
cal cerrado (determinadas obras teatrales o musicales, actos privados de tividades de difusión cultural. Tienen un efecto imán, una sinergia positiva
complemento del programa, etc.), la calle es el gran escenario.
por la cual es frecuente que gente que de otra manera no se acercaría a es-
— Equilibrar el día y la noche. Fiel a su sentido de transgresión, la noche es el
pectáculos culturales lo haga en fiestas y lo asuma como costumbre, lo cual
tiempo de la fiesta por excelencia. Sin embargo, algunas fiestas corren el
puede ser un buen punto de partida para una posterior fidelización. Por eso
riesgo de convertirse en una gran discoteca nocturna. La cultura del alcohol
la programación ha de tener un importante tono cultural, siempre diverti-
puede limitar la vivencia global de la celebración. Por eso el programa ha
do, compatible con el contexto bullicioso en que se enmarca.
de intentar que, al menos para los que así lo deseen, la fiesta no comience a
partir de las nueve de la noche. — Un espacio para los grupos culturales locales. Siguiendo con su carácter de
escaparate, las fiestas son la mejor ocasión para que los grupos locales de
— Pensar en todos los sectores de edad e intereses. Se trata de una cuestión ín-
teatro, danza, música, pintura, etc., puedan presentar su producción ante
timamente ligada a la anterior. La fiesta ha der ser para todas las personas.
sus paisanos, intentando ser profetas en su tierra y consiguiendo, en su ca-
Esto es relativamente más sencillo en las localidades pequeñas que en las
so, financiación indirecta. Por eso han de tener su hueco en la programa-
grandes, y era más fácil en las fiestas tradicionales que en las urbanas. Fren-
ción, siempre que alcancen un mínimo de calidad o cuando, incluso por de-
te a un modelo en que se integra todo el pueblo, ahora nos encontramos an-
bajo de ese mínimo, la ocasión lo permita.
te un acontecimiento mucho más segmentado.
Los jóvenes llevan las de ganar respecto al protagonismo festivo. Por las El otro elemento de las fiestas, más importante que el espectáculo, es la parti-
circunstancias que les toca vivir (ausencia socialmente determinada de obli-
cipación popular, de la que cabe hablar a un doble nivel.
gaciones personales y laborales, época de tránsito, identidad en construc-
El primero es el de la participación organizada, la constitución de grupos espe-
ción, necesidad de relacionarse y ser conocido), el joven es el principal con-
cialmente consagrados a la religión de la juerga, que suelen tener un papel central
sumidor de fiestas.
en la fiesta, sirviendo de principal elemento representativo de la misma y colabo-
En principio no vemos nada malo en ello. Pero, en cualquier caso, el pro-
rando en su organización. Se trata de grupos específicamente constituidos para
grama ha de compatibilizar los intereses de todos los sujetos, y no sólo por
participar en ella, aunque en algunos casos su actividad se prolongue durante to-
criterios de edad: se ha de pensar en la diversidad de gustos de niños y vie-
do el año o se extienda a más actividades que las festivas. En sus múltiples va-
jos, hombres y mujeres, residentes en el centro y en la periferia, cultos e in-
riantes, estamos hablando de peñas, agrupaciones, comparsas, charangas, cua-
cultos. Y, teniendo en cuenta que va a ser imposible buscar puntos de en-
drillas, sociedades, etc., distintas según las localidades pero caracterizadas por
cuentro para todos (salvo quizá, ciertos actos de fuerte tradición o populistas
tener un cierto grado de formalización y un papel social e institucionalmente re-
como los fuegos artificiales) hay que dar a cada uno su espacio, su horario
conocido.
o su tipo de acto. Dado que es difícil una que valga para todos, hay que po-
Las cuadrillas (dando esta denominación por representativa de todas las citadas)
sibilitar muchas fiestas en una: la del noctámbulo y la del que madruga, la
son un elemento central en la medida en que suelen reflejar la implantación popu-
del que prefiere ver que participar, la del que bebe alcohol y la del que no,
lar de los festejos y: participan de manera significativa en la animación de la fiesta.
12201 CUI l'URA Y' CIUDAD. MANUAL. DE roitricA CULTURAL MI 'MOKA I
EL PLAN CULTURAL DI- W: AYUNTAMIENTO DE TAMAÑO MEDIO 1221J

No obstante, tampoco cabe su sacralización o idealización. La experiencia de algu-


do y en un tiempo también reducido. Un debate habitual es el de la necesidad de
nas localidades muestra la otra cara de este tipo de colectivos, con problemas que
no se pueden ignorar: monopolio de facto, impidiendo la creación de nuevas cua- ce ntralización o descentralización de actos, la relación centro-periferia desde el
punto de vista festivo. En nuestra opinión, la fiesta patronal exige un espacio o
drillas; dificultades para la incorporación de nuevos miembros, especialmente jóve-
recinto festivo identificado como tal, un lugar central que normalmente ha de coin-
nes; burocratización y tradicionalismo excesivos; exagerada dependencia de parti-
cidir con el eje vital de la ciudad: la plaza mayor, el casco viejo. La delimitación
dos políticos; asunción del protagonismo de la fiesta o de su representación más allá
de dicho recinto mediante diversos elementos (peatonalización, decoración urba-
de lo razonable; utilización de la fiesta como mero instrumento recaudatorio para
na, colocación de elementos formales en los accesos, iluminación ornamental, ins-
fines particulares; nula actividad dinamizadora más allá de la semana de festejos...
talación de casetas populares o barracas) contribuye esencialmente a la creación
Porque lo más importante de la fiesta es un segundo nivel de participación, la del
de ambiente, al disponer formalmente un punto de encuentro ciudadano. I.a des-
ciudadano de a pie. La fiesta adquiere su plena esencia cuando cada vecino, con la
concentración, al menos llevada al extremo, desmerece la fiesta. Se quiera o no,
intermediación de un colectivo organizado o sin ella, pasa de espectador a actor. La
la gente siempre tiende al centro, y en el ámbito festivo esto no es perjudicial.
relevancia de las cuadrillas no puede hacernos olvidar que las fiestas no se organizan
Pero el debate centro-periferia no puede obviarse, si bien la necesaria par-
para ellas sino para los ciudadanos, y que cada cual tiene pleno derecho a organi-
ticipación de toda la ciudad en la fiesta debería hacerse por medio de otros cau-
zarse su propia fiesta y a participar en ella corno quiera. FI papel de la cuadrilla es
ces: la existencia de cuadrillas representativas de cada zona, que acerquen los ba-
dinamizar, y no ahogar o privatizar, por muy popularmente que sea, la fiesta. Las
rrios al meollo festivo y, sobre todo, la celebración de fiestas propias de cada barrio,
cuadrillas están para animar las fiestas animándose a sí mismas, no para monopoli-
complementarias de las fiestas patronales de la ciudad.
zarlas. Por eso en el programa, y fuera de él, hay que equilibrar la relación entre ac-
La ccntralidad espacial trata de contribuir a lo que podríamos llamar centrali-
tos dirigidos a los colectivos organizados y actos dirigidos a la población en general.
dad simbólica de la fiesta, la percepción de su importancia y, en consecuencia, la
Programa y cuadrilla, en su caso, son una herramienta y no un fin en sí mismos.
implicación por parte de los ciudadanos.
La segunda nota de una buena organización festiva es la participación de la so-
7.2..3. Una organización bien engrasada
ciedad civil no sólo en el consumo, sino también en la organización. Esta partici-
pación es justificable tanto como objetivo como en cuanto a método: interesa fo-
Un aspecto tan relevante como el propio programa es la forma en que se confec-
mentar la sociedad civil, y a la vez es garantía del éxito de la fiesta.
ciona. Aunque a simple vista parezcan conceptos incompatibles, la fiesta necesi-
La fórmula habitual es la existencia de una comisión de fiestas integrada por
ta de una buena organización. El desmadre necesita de mucha gente a su servicio
representantes municipales (políticos y técnicos) y ciudadanos, encargada de la
y de una estructura bien engrasada, que funcione con facilidad.
programación y organización general de los festejos. Si bien las modalidades que
La organización es importante en cuanto es garantía para el buen desarrollo de
una comisión de este tipo puede adoptar son múltiples, desde nuestro punto de
cada acto y la marcha de la fiesta en su conjunto; pero también en cuanto puede ser
vista los rasgos esenciales son:
fuente para conseguir efectos secundarios deseables (participación ciudadana en la
— Oficialidad. La comisión de fiestas ha de ser un ente reconocido como tal y
gestión pública, estructuración de la sociedad civil, creación de puentes entre Ayun-
ta ► iento y vecinos, etc.). que funcione de manera estable, sin tener que depender de la buena o mala
voluntad personal de los representantes municipales o cuestionándose de ra-
Desde el punto de vista organizativo, las notas esenciales de la estructura festi-
íz su funcionamiento cada año.
va son la concentración espacial, la participación ciudadana y la profesionalidad
de la gestión. — Representatividad. La comisión ha de dar cabida a todos aquellos que ten-
gan algo que aportar: cuadrillas, clubes de tiempo libre, grupos culturales,
Respecto al primer aspecto, el esquema de una fiesta es el de la concatenación
entidades deportivas, hosteleros y otros gremios profesionales, ciudadanos
—e, incluso, superposición— de un gran número de actos en un espacio reduci-
particulares. Aunque el número de integrantes ha de ser obviamente redu-
(222] CULTURA Y CIUDAD. MANUAL DF POLITICA CULTURAL MUNICIPAL EL PLAN CULTURAL DF. UN AYUNTAMIENTO DF. TAMAÑO MEDIO [2.23]
- - -

cido por razones operativas, su representatividad social ha de ser ampli a, tidistas. La comisión ha de encontrar el equilibrio adecuado entre políticos,
sirvendoaltz sprouetaicmdlsquer_ técnicos y representantes ciudadanos, equilibrio harto complejo.
cojan en la calle. Porque lo fundamental es que los miembros de la comí_
sión, sean quienes sean, defiendan los intereses de la fiesta y no sus intere- Desde estas premisas, los aspectos organizativos tienen mucha más relevancia
ses particulares. Desgraciadamente, conseguir esta representatividad socia qu e el programa en sí. Por supuesto, este funcionamiento no está exento de ten-
no siempre es tarea fácil. siones. A menudo no es fácil trabajar desde este esquema de comisión de fiestas,
— Paritariedad y carácter decisorio. En principio la comisión no puede limi- y son frecuentes las ocasiones en las que se llega a un cuestionamiento frontal de
tarse a ser un foro donde se charla o, a lo más, se sugiere. Dentro de su ám- este modelo participativo, reivindicando desde el Ayuntamiento la preparación de
bito competencia] ha de ser decisoria. Y no nos referimos tanto al terreno las fiestas como competencia exclusivamente municipal, en el sentido de corres-
legal o reglamentario como al funcionamiento de hecho. Muchos represen- ponder únicamente a los estamentos técnico y político, y no al ciudadano. Aun-
tantes políticos se agarran a que es ilegal que el Ayuntamiento ceda esa po- que somos los primeros en reconocer, como se ha hecho hace pocas líneas, que no
testad, a que es la comisión de gobierno la que ha de aprobar formalmente hay que exagerar el papel de las cuadrillas, ni tampoco el de las comisiones de
el programa o a que el gasto ha de seguir determinada tramitación buro- fiestas, consideramos las voces que proponen su desaparición como síntoma de
crática para torpedear el funcionamiento de las comisiones de fiestas. Lo absoluta desconfianza en la sociedad civil.

Mi verdaderamente importante es el pacto, escrito o no, de que lo que diga la


comisión se va a respetar, buscando luego los procedimientos administrati-
vos o burocráticos necesarios para cumplirlo. A buen seguro el programa
Para terminar este recorrido sobre la organización festiva, digamos que profe-
sionalizar la gestión de la ejecución de la fiesta es tan vital como ampliar la par-
ticipación en su preparación y en su vivencia, dejando claro que ambos aspectos
lo han de aprobar los órganos municipales competentes (alcalde o comisión no pueden plantearse como incompatibles.
de gobierno, previos informes de las comisiones sectoriales competentes), La ejecución material de la fiesta no puede ser una chapuza. Es mucho el dine-
i j pero no es lo mismo que dicha aprobación sea un mero trámite de refren- ro y el prestigio en juego como para que las actividades se organicen de manera
dar algo previamente pactado o que se convierta en herramienta para cen- anárquica. Preparar fiestas ha de ser una rutina, en el buen sentido de la palabra:
surar la labor de la comisión de fiestas. una máquina que funcione sola, de forma automática, sin fricciones y sin estri-
Por otra parte, la participación ciudadana en la comisión no puede ser un dencias, puesto que la mejor organización festiva es la que no se deja ver. Algu-
florero, un adorno para ganar legitimación sino una posibilidad real de inci- nos elementos que deben tenerse en cuenta desde este punto de vista son:
dencia, lo que exige la paritariedad entre Ayuntamiento y ciudadanos. — Una buena infraestructura. Es fundamental para el desarrollo de los actos.
— Compromiso en el desarrollo de la fiesta. Si a la comisión se le otorga un En todos los aspectos: limpieza, seguridad, atención sanitaria, escenarios,
papel, ha de ser capaz de responder al mismo, estando a las duras y a las equipos de luz y sonido, transportes, seguros de accidentes, dignificación y
maduras. No puede limitarse a ser un mero ente planificador cuya labor ter- ornamentación del recinto festivo, accesibilidad... Son elementos que a me-
mina cuando la fiesta comienza. No queremos decir con ello que sea labor nudo la gente va a valorar más que la propia programación, y que en cual-
de la comisión la ejecución material del programa (tarea que corresponde quier caso son fundamentales para el desarrollo de la misma. Lo cual ha de
al estamento técnico), pero sí que ha de corresponsabilizarse de la misma y tener un reflejo presupuestario, pues una infraestructura en condiciones pue-
asumir la parte correspondiente del éxito o fracaso. Lo que queremos po- de suponer el 40 `Yo del presupuesto total de festejos.
ner de manifiesto es que participar en la comisión es una responsabilidad y — La coordinación interdepartamental. Aunque las fiestas corresponden funda-
un trabajo, y no una mera labor de representatividad o de gabinete asesor; mentalmente al área de cultura, son muchos los departamentos municipales
como tampoco ha de instrumentalizarse como vía para incordiar limpia- implicados: servicios técnicos, policía municipal, salud, hacienda... Es funda-
mente a los políticos (o a los técnicos, que de todo hay) desde intereses par- mental una acción coordinada. Eso sí: bajo las directrices del área de cultura.
[2241 [2251
CULTURA Y CIUDAD. MANUAL. DE POLI l'ICA cULTISAL MUNICIPAL El. PLAN cairLatAL. DE UN AYUNTAMIENTO DE TAMAÑO MEDIO

— Un programa fácilmente identificable. La propia disposición espacial u ho- v in


dicativas, de promoción social y económica...) que tienen como nota común
raria facilita o dificulta el éxito de los actos. Es fundamental que el prog desarrollarse fuera de los circuitos oficiales y academicistas. En sí no representa
ra _
ma sea fácil de recordar, que la gente sepa por el lugar en que está o por la nada nuevo; lo único original es el nombre, y la tentativa subyacente de agrupar
hora que es en qué acto puede participar si lo desea. Hay que especializar un disperso abanico de prácticas bajo una única denominación.
los escenarios o los horarios, con el fin de que cada uno pueda elegir. En sentido amplio ASC ha existido siempre. En toda sociedad encontramos per-
— Una dotación presupuestaria importante pero racional. Aunque la importan- sonas encargadas de dinamitar y Organizar a la colectividad e idear cauces de ex-
cia de unas fiestas no viene medida exclusivamente por su presupuesto, la presión de su identidad colectiva. Filósofos, juglares, sacerdotes, maestros y otros
partida ha de ser sustancial, acorde a la relevancia sociocultural de la fies- muchos líderes formales e informales han realizado tareas que se podrían conside-
ta. Ahora bien, el gasto también ha de ser racional, acorde a la situación rar, con un poco de manga ancha, corno precedentes de la ASC. Pero tal como la co-
económica municipal y al resto del programa cultural. El presupuesto festi- nocernos en la actualidad es una práctica moderna que surge en Francia en la dé-
vo no puede ir a contracorriente de los tiempos, toquen vacas gordas o va- cada de los años sesenta.
cas flacas. La austeridad o el crecimiento han de ser proporcionales a los de A nivel de Estado español el concepto tarda en aparecer. Cuando en el país ve-
las demás partidas. De la misma manera, por muy importantes que sean las cino existían ya unos 30.000 animadores profesionales y 250.000 voluntarios, en
fiestas, en diez días no se puede quemar el presupuesto de todo el año. Ha el Estado español se daban los primeros pasos oficiales, allá por el final de los
de mantenerse un equilibrio con el resto de la programación anual, lo con- años setenta. Pero que no existiera el nombre como tal no quiere decir que no se
trario es mero populismo. desarrollase un amplio trabajo sociocultural. Bajo la denominación de desarrollo
En consecuencia, cada vez se impone más la necesidad de buscar, también comunitario se englobaban multitud de tareas de concienciación, alfabetización,
en fiestas, fórmulas de captar ingresos que complementen la aportación mu- trabajo de barrio, difusión cultural, promoción del asociacionismo, etc. Durante
nicipal. En fiestas, salvo excepciones, es habitual y positiva la gratuidad de los últimos años del franquismo y el período de transición se produce una gran
actos, tanto por sus propias características (actos al aire libre, etc.) como efervescencia de actividades de animación con un claro denominador común: su
por los propios objetivos del programa. Por ello hay que explotar tanto las carácter politico, de resistencia y de oposición a la dictadura.
vías clásicas (aportaciones de feriantes, etc.) como las nuevas (patrocinio). Es con el régimen democrático cuando el término ASC surge como tal y se va
1E1
Siempre que tal patrocinio no hipoteque el programa. clarificando su práctica. Desde entonces, la historia de la ASC en el Estado espa-
— Cuidar la difusión y las relaciones públicas. Corno en cualquier otra activi- ñol es la historia de la política cultural municipal, puesto que han sido los Ayun-
dad cultural, las fiestas exigen una cuidadosa planificación de todo lo rela- tamientos los principales impulsores de programas de Asc. En la década de los
tivo a imagen y difusión: cantidad y calidad de carteles anunciadores y de ochenta asistimos a su aparición e inmediato auge y consolidación: intervención
programas informativos de mano (tanto generales como de actos concre- decidida de las Administraciones en el ámbito cultural, aumento del número de
tos), cuñas radiofónicas, oficina de atención a los medios... profesionales, publicaciones y congresos, asunción de una perspectiva global de
intervención, etc.
En la práctica la aparición del término coincide con su asunción por la Admi-
8. Programas de animación sociocultural
nistración local como soporte teórico para la puesta en marcha de sus políticas
culturales. Por la ausencia de otros modelos, por la presión vigilante de la socie-
8.1. LA ANIMACIÓN SOCIOCULTURAL dad civil, por la acritud militante de los primeros responsables municipales y de
muchos técnicos, procedentes del movimiento asociativo, el discurso transforma-
La ASC es un concepto comodín que intenta englobar en un tronco común una
dor de la ASC se asume desde las instituciones. La ASC sirve corno tabla de salva-
gran variedad de actividades (de expresión y creación cultural, educativas, rei- ción ante la escasez de paradigmas teóricos y de referentes prácticos en los que
12261 CULTURA Y CIUDAD. MANUAL. DE POLÍTICA CULTURAL MUNICIPAL EL PLAN CULTURAL DI. 1 N •IIVC rAmt ENTO DE TAMAÑO MEDIO [227]

mirarse, en un contexto en el que la construcción de los servicios sociocultural limitaciones, los técnicos culturales, en un movimiento de reacción, quisieran des-
es
ASC comopartíácimendo.Nhayqulvirescóal marcarse de la misma y abrazasen mayoritariamente el paradigma de la gestión.
ejdaciónlpoíturafelsncidotrmelxpíci- Este cambio, además de representar una loable opción por mejorar la eficacia de
tos de intervención. Por encima de todos los defectos la ASC tuvo la virtud de cu- los programas, acorde a los nuevos tiempos, intentaba también la dignificación
brir un hueco, aunque pagó cara su forzada extralimitación. del propio perfil profesional de los técnicos. Ha de tenerse en cuenta que la etapa
Esta etapa tiene sus luces y sus sombras. En cualquier caso, más importante que anterior, como es lógico por ser un momento inicial y de explosión de los servi-
los resultados concretos es la efervescencia que se vive, el hecho de que la Admi- cios socioculturales, se caracterizó por un cierto caos, indefinición de funciones,
nistración empiece a preocuparse de terrenos prácticamente vírgenes hasta la fe- baja posición social de los animadores, etc. Pasada la euforia militante, muchos
cha. La ASC irrumpe con más ímpetu e ilusión que medios en los Ayuntamientos.
trabajadores socioculturales quisieron desmarcarse del cutrerío inherente a la fi-
Por lo que hace a las sombras, las principales son la suplantación por parte de la gura del animador. Muchos vieron en abjurar de la animación y autonombrarse
Administración del trabajo de las asociaciones y la excesiva vinculación estable- 4 como gestores la salida para intentar mejorar su situación, por lo general con po-
cida entre la ASC y la situación sociopolítica en la que nació, lo que produjo una
co éxito.
politización que a la larga perjudicó a la calidad y estabilidad de los programas Sea por lo que fuere, desde entonces y hasta la fecha animación y gestión cul-
(Ventosa, 1993).
tural viven en un desencuentro permanente, y la ASC tiene serias dificultades para
El final de la década de los años ochenta, si bien trae la estabilización de las es- encontrar un espacio claro dentro de las políticas culturales.
tructuras de intervención (afianzamiento de los programas, creación de departa- A nuestro juicio, la ASC ha de resituar su papel, que desde su inclusión en los
mentos estables, dotación de plazas fijas, presupuestos más o menos consolida- planes formativos de la figura profesional del educador social ha reforzado su ca-
dos) lleva aparejada la crisis de la ASC. Con el paso del tiempo se comprueba que rácter educativo y de base, pero sin que ello implique dejar de reconocer su di-
la ASC no es la panacea que prometía ser, que sus planteamientos dejan de res-
mensión cultural.
ponder a la realidad social y que la Administración no es, desde luego, el mejor ¿Cuál es el papel que ha de jugar la ASC en el marco de la política cultural? Ni
lugar para intentar ponerlos en práctica. Además, la ausencia de un buen marco toda la política cultural es ASC, ni cabe concebirla de espaldas a la misma. Pre-
teórico y el mayor peso de los aspectos puramente ideológicos sobre los metodo- tender que toda la política cultural puede plantearse desde criterios de ASC ha de
lógicos lleva a una situación de desencanto, de falta de resultados prácticos. considerarse un error de juventud. Pero tampoco se puede abandonar la ASC co-
Esta crisis se resuelve con el abandono del paradigma de la ASC y su sustitución mo si ya no tuviera nada que ver con la política cultural, como si estuviéramos
por el de la gestión cultural. Lo cual, como tuvimos ocasión de profundizar al hablando de dos mundos irreconciliables.
abordar específicamente la historia de la política cultural municipal, tiene una va- Eso sí, es necesario ponerse al día. Al arrinconamiento del enfoque sociocultu-
loración ambivalente. Por una parte, es normal plantear que la ASC había cum- ral ha contribuido acusadamente su propia incapacidad de avanzar y renovar los
plid() un ciclo y que la política cultural necesitaba progresar y encontrar respues- discursos. Se mantiene la literatura grandilocuente con escaso contenido, y pode-
tas a las nuevas necesidades, respuestas que la ASC no podía aportar. No es malo mos rastrear en los textos actuales los mismos debates que en los de hace veinte
progresar, y en el campo de la política cultural era necesario. Pero el abandono años. Es necesario actualizar el lenguaje y, sobre todo, los procedimientos para al-
fue acompañado de valoraciones peyorativas hacia la etapa anterior y de la total canzar unos fines que pueden seguir siendo los mismos. La ASC debería reciclarse
negación de su valor antes y ahora, lo cual no solamente es erróneo, sino también con urgencia y empezar a hablar en términos de gestión sociocultural, atención al
injusto con un pasado que, a pesar de los errores, merece una valoración global ciudadano, marketing sociocultural, perspectiva centrada en el cliente, calidad to-
positiva. tal, etc.
En este movimiento influyó la propia presión de los profesionales. Es lógico que En cualquier caso, esta reivindicación de un nuevo hueco para la ASC es espe-
tras el bombardeo inicial de sobrevaloración de la Ase y la comprobación de sus cialmente importante en el campo municipal, y más aun en un Ayuntamiento de
[2281 CULTURA Y CIUDAD. MANUAL. DI. POI ITU:A CULTURAL. MUNICIPAL
- - - - EL PI.AN CULTURAL. DE UN AYUN I AMIENTO DF. TAsiAsa) MEDIO 12291
- - - -

tamaño medio y pequeño. La ASC ha de ser una parte integrante de la política cul- (clubes de jubilados, universidades de tercera edad, animación en residencias),
tural, a un doble nivel.
programas intergeneracionales, etc.
Por una parte, mediante la asunción de determinados objetivos estratégicos. L a Al ser un campo fronterizo entre lo cultural, lo social y lo educativo, existen de-
línea transversal: como orientación, sustrato o fi- Asehadtrpncom bates sobre desde qué departamento o área se deberían abordar dichas interven-
losofía de la política cultural, formando parte de sus objetivos estratégicos. ciones. En nuestra opinión es más importante el para qué o el cómo se realizan
Más
que de una programación específica, estamos hablando de unas líneas de inter- las actividades que discutir si competen a cultura, bienestar social o educación.
vención que deben tomarse en consideración dentro de cualquier programa. Puesto que desarrollar todos los programas concretos por sectores de edad se-
En este sentido, la herencia de la ASC o los puntos básicos para mantener
son ría objeto de otro libro, únicamente abordaremos un aspecto intergeneracional
los siguientes, todos ellos presentes en nuestras propuestas:
que consideramos de especial relevancia: el relativo a la promoción del aso-
— Diseñar la política cultural pensando en todas las personas, construyendo
ciacionismo y la participación ciudadana.
los programas también desde la perspectiva del sujeto y no solamente des-
de el objeto o sector cultural.
8.2. LA PROMOCIÓN DEL ASÓCIACIÓNISMO Y LA PARTICIPACIÓN
— Intentar paliar las desigualdades existentes en el consumo y la producción
cultural. Implementar estrategias de disminución del no público y evitar que
8.2.1. Socializar, organizar, participar
los servicios culturales municipales reproduzcan el efecto Mateo: ser utili-
zados o patrimonializados por aquellos sectores que menos necesitarían de
El tema del asociacionismo, y en general de la sociedad civil y su promoción, es-
la ayuda pública para aumentar su nivel cultural.
tá de moda. Es una de las claves del trabajo en ASC, en política cultural en gene-
— Acentuar las relaciones entre cultura y educación, priorizando los aspectos
ral y en otros ámbitos como los servicios sociales, al menos sobre el papel. Se tra-
formativos e intentando mantener el equilibrio entre consumo y creación. ta de uno de los tópicos más generalizados, por lo que convendrá que le dediquemos
— Apoyar a los grupos culturales locales. Un apoyo decidido, que permita a la
unas páginas.
gente ser profeta en su tierra.
Ciertamente nos movemos en un terreno complejo y peligroso en el que resul-
— Equilibrar la relación entre centro y periferia. Manteniendo la necesaria cen-
ta fácil hacer el juego a posturas ideológicas opuestas a las propias. Dependiendo
tralidad de determinados equipamientos y actividades culturales, pero im- de quién y cómo lo diga, hablar de promover la sociedad civil puede significar una
pulsando complementariamente la cultura en el ámbito del barrio. apuesta por la profundización de la democracia o una defensa pura y dura del li-
— Estimular la participación ciudadana. Compatibilizando los programas cul-
bre mercado. No es lo mismo glosar las excelencias de la sociedad civil en la ges-
turales cuyo objetivo es generar representaciones sociales con otros desti- tión de la sanidad que en el terreno sociocultural, por lo que todo lo que aquí se
nados a fomentar la participación o el ejercicio de los derechos inscritos en diga ha de ser relativizado.
la condición de ciudadanía (Domínguez, 1996).
En cualquier caso proponemos una secuencia de tres peldaños: promover la in-
teracción, desarrollar el asociacionismo y articular mecanismos de participación
Pero, además de como filosofía, la ha de mantenerse dentro de la política
ASC
que profundicen la democracia.
cultural municipal mediante la implementación de programas sectoriales especí- Frente a la creciente privatización, atomización social y auge del individualis-
ficos. No basta con ser una estrategia general, la ASC ha de concretarse en pro-
mo, desde la ASC se ha de responder promoviendo la interacción y la socialización.
gramas definidos. Así, por ejemplo, siguiendo un criterio de edades, sería necesa- Ante una situación de descomposición del tejido social, la primera vía de inter-
rio desarrollar programas de animación infantil (ludotecas, clubes de tiempo libre, vención consiste en enfatizar los procesos de relación.
colonias...), juvenil (dinamización cultural, oficinas de información, casas de ju- Nos movernos en un nivel que podríamos llamar de promoción difusa de la so-
ventud, todo ello dentro de un programa integral de intervención), de tercera edad ciedad civil. Un nivel al que los programas de difusión cultural y festivos que he-
12301 cuuruRA y CIUDAD. MANUAL DE POLÍTICA CULTURAL MUNICIPAL NTAMIENTO DF. TAMAÑO MEDIO [231]
EL PLAN CULTOR , . I 1 \

mos planteado anteriormente han de contribuir. La estimulación del consumo cul- Figura 11.6. Ámbitos y agentes de participación
tural fuera del hogar, la participación en actos de ocio comunitarios, la interac- Ámbitos
_ —
ción en los espacios públicos, el contacto y la identidad colectiva que favorece la Sociedad Autoayuda Legislación
Asociacionismo Subvenciones
fiesta son un primer eslabón de la acción pública al respecto. civil
Movimientos sociales Infraestructuras
El problema surge cuando esta estrategia se convierte no en primero, sino en úni-
co eslabón, cuando toda la política municipal de promoción de la sociedad civil se re-
DESARROLLO :V/ION IARIO Rorooc:ION ASOC ACIONISMO
duce a esto. Que la gente acuda a un espectáculo en vez de ver la televisión, llene la
plaza en lugar de encerrarse en su casa, o baile en la verbena y no con su walkma n Administración Presión Descentralización
Colaboración Gestión indirecta de servicios
es, sin duda, meritorio y ha de ser un objetivo complementario de la programación
cultural.
111 y
GEsTeN rEvo(RATICA
Pero no hasta con la acción difusa. Para promover en serio la sociedad civil hay C•NIRDI DE GCSDOK

11
que apostar por un segundo escalón mucho más útil: el asociacionismo sin ánimo de Sociedad civil Administración
Agentes
lucro. Un asociacionismo del que la mayoría de los análisis dicen que está en crisis, si
bien tal diagnóstico ha de ponerse en cuarentena dada la escasez de estudios consisten- FUERTE. López de Agulleta (1990, 26,

tes, y puede ser acertado o no en función de las variables de análisis que utilicemos y
el tipo de colectivos a que nos refiramos. Un asociacionismo que en cualquiera de los que a menudo se cae: amiguismo en la concesión de apoyo, uso electoralista del
casos merece la pena potenciar, dadas las importantes funciones sociales que cumple. mismo, precariedad e incertidumbre, exigencia de contrapartidas brutales, etc.
El tercer y último paso consiste en impulsar la participación de esa sociedad ci- (López de Aguileta, 1988).
vil organizada en los asuntos públicos, profundizando en los mecanismos que for- Aun sin ser la panacea, tampoco es tan desastroso como se suele comentar si se
talecen la gestión democrática de la Administración. toman en consideración una serie de aspectos.
A menudo, la perversión del lenguaje nos hace olvidar que promover el aso- La subvención es un acto discrecional, una decisión administrativa unilateral.
ciacionismo y la participación no es monopolio de la Administración, sino tam- Por discrecionalidad entendemos la facultad que tiene la Administración de elegir
bién tarea de la propia sociedad civil. Ambos son ámbitos y agentes, tal como ve- entre varias opciones. Es en principio razonable que la Administración cuente con
mos en la figura 11.6 de la página siguiente. Veamos algunas herramientas prácticas un margen de acción suficientemente amplio para decidir qué considera económi-
para fortalecer el asociacionismo y la participación. ca o socialmente prioritario atender, y en eso no cabe el reproche, en eso consiste
la política. Pero la discrecionalidad del otorgamiento no puede implicar amiguis-
8.2.2. Acciones públicas de promoción del asociacionismo mo ni incertidumbre permanentes. Discrecionalidad no es sinómimo de arbitrarie-
dad. Por eso es fundamental que existan normativas que determinen claramente
1,a Administración, y especialmente la local, tiene una labor de primer orden en las condiciones y los criterios de concesión. Criterios que deben ser objetivos, cla-
la promoción del asociacionismo. La intervención de la Administración local so- ros y cuantificables, con el fin de evitar la inseguridad: el solicitante ha de saber a
bre los colectivos locales ha de partir de que las asociaciones merecen apoyo, por qué atenerse. Asimismo, es deseable que las normativas, y en consecuencia las con-
su propia existencia y por los proyectos que realizan, y de que se trata de buscar cesiones, mantengan una cierta coherencia de un año para otro. Nadie puede exi-
con ellas la complementariedad y no de competir. gir que se le garantice que se le va a subvencionar siempre y en cantidades simila-
1.a medida más evidente es el apoyo económico directo mediante subvenciones. res, pero tampoco se puede marear a los grupos con cambios permanentes.
Nos encontramos ante el aspecto más extendido en el ámbito municipal, y a la Una de las consecuencias no deseadas del sistema de subvenciones es que a me-
vez el más discutido. Por desgracia, hemos de empezar por señalar los errores en nudo provoca la adaptación de la asociación a la normativa y no al revés (Azna•,
12321 CULTURA y CIUDAD. MANUAL DE. POI l'OCA CULTURA' MUNICIPAL 12331
EL PLAN CULTURAL DI UN AYUNTAMIENTO DE TAMAÑO MEDIO
- - - -

19911, sacrificando otros objetivos por acercarse a lo más valorado en la convo- servicio) pero fijan plazos de ocho o diez años prorrogables, lo que facilita la es-
catoria de ayudas. Por eso conviene, al menos en parte, partir de la realidad del tabilidad. Evidentemente supone una mayor reglamentación, con exigencia de
asociacionismo y adecuar a ello las normativas. A este respecto es importante di- prestación de servicios específicos y mayores sistemas de control por parte de la
versificar las convocatorias: a programas o al mero funcionamiento de las aso-
Administración.
ciaciones; a programas anuales o a actividades puntuales, etc. Caben otras vías indirectas de apoyo económico, algunas ejecutables en el mu-
Otro elemento de interés es el acuerdo interadministrativo. Carece de sentid nicipio y otras que por su naturaleza quedan restringidas a Administraciones su-
o
que,dntromisAyuaento,árc uanomtivbje- periores: declaración de utilidad pública y exención del IVA y otros impuestos o
tiva y otra no, o que Ayuntamiento y Diputación se solapen o manejen criterio s tasas; becas, bolsas de viaje o ayudas a la investigación para facilitar la formación
contrapuestos.
en las asociaciones; ayudas a la contratación de personal para las asociaciones;
Aspecto también relevante es el de la fiscalización y control. En cuanto hay di- avales bancarios; asunción o patrocinio desde la Administración de programas
nero público de por medio, el control es obligado. En principio, la subvención es propuestos desde las entidades; leasing municipal para que los grupos puedan ac-
una aportación a fondo perdido, por lo que resulta fundamental no confundirla ceder a la compra de locales propios, con el Ayuntamiento como fuente de finan-
con un contrato encubierto de prestación de servicios. No se puede exigir el cum- ciación y para amortizar por los grupos, etc.
plimiento de objetivos, contraprestaciones, o contrapartidas fortísimas. Eso sí: es Un asunto vital, mucho más que las subvenciones, es la disponibilidad de loca-
ineludible comprobar que el proyecto existe y el dinero se dedica a lo previsto. La les e infraestructuras. El asociacionismo necesita espacios donde desarrollarse y
subvención es finalista, busca la acción del beneficiario, y hay que vigilar el cum- unos medios materiales mínimos.
plimiento o, en su caso, revocado. En cualquier caso, los motivos de incumpli- En el tipo de equipamientos que diseña cada municipio) se ve claramente su fi-
miento también han de ser objetivos y deben constar expresamente en la norma- losofía al respecto. No todo vale para lo mismo, y es evidente que un modelo de
tiva. Asimismo, interesan más los controles a posteriori que a priori. centro cívico es en este aspecto más útil que una casa de cultura. Los centros cí-
Los problemas que genera el sistema de subvenciones han llevado a estudiar vicos, de los que hablaremos más adelante, incluyen la promoción del asociacio-
nuevas fórmulas de apoyo económico. Una es la de los convenios, que suelen apor- nismo y la participacion entre sus propios objetivos, lo que tiene reflejo en su dis-
tar ciertas ventajas: estabilidad, cantidades económicas más importantes, defini- tribución funcional (salas de trabajo, salas de reuniones y locales polivalentes a
ción de objetivos más explícita, etc. No obstante, es una figura legalmente con- disposición de los grupos) y en la forma de gestión (dando cabida a las asociaciones).
fusa, y hay quien opina (Benito, 1990) que los convenios-programa, tras su La idea de los hoteles de asociaciones va también en esta línea de apoyo infra-
apariencia de reciprocidad, suelen introducir para las asociaciones una serie de estructural al asociacionismo, si bien apenas se han desarrollado en el Estado es-
cargas suplementarias a las inicialmente previstas en la convocatoria de subven- pañol.
ción, y que en su firma no cabe hablar de pacto libre entre partes, sino de pura y Igualmente, el Ayuntamiento puede adquirir otro tipo de infraestructuras para
dura adhesión a un clausulado previamente establecido por la Administración. su uso común por asociaciones: escenarios, equipos de luz y sonido, megafonía
Por eso algunos proponen pasar directamente a fornidas de gestión indirecta de de coche, etc.
servicios, fundamentalmente los conciertos. Con los conciertos ya no se trata de Por último apuntamos otras formas de apoyo complementarias a las ya citadas:
financiar una entidad, sino de gestionar un servicio público. Se eleva el programa remitir información periódica sobre recursos, convocatorias o actividades que pue-
cultural a la categoría de servicio público, y se opta, en aras de una mayor efecti- dan ser de utilidad para las asociaciones; prestar asesoramiento técnico para la
vidad, por su gestión a cargo de particulares que tengan el servicio ya en funcio- preparación de sus actividades; agilizar la tramitación burocrática de permisos,
namiento. Se trata de un modelo muy usado en educación y sanidad; poco, en ser- subvenciones, etc.; facilitar la formación y el encuentro interasociativo mediante
vicios sociales, y casi nada, en el sector cultural. Son conciertos temporales, puesto la programación de jornadas, escuelas de formación para asociaciones, etc.; fi-
que se suponen transitorios (hasta que la Administración asuma directamente el
12341 CULTURA Y CIUDAD. MANUAL DE l'OLITICA CULTURAL MUNICIPAL,
EL PIAN CULTURAL DE UN AYUNYAMIF.NTO DE TAMAÑO MEDIO [235]

nanciar la edición y distribución de guías de las entidades de la localidad... Lo fun-


liza procedimientos burocráticos, permite mayor eficacia, desinstitucionaliza la
damental es la voluntad política, los medios son sencillos de encontrar.
acción sociocultural...
Sin embargo, la práctica demuestra que en la mayoría de los casos la única mo-
8.2.3. Gestión democrática de la Administración
tivación de la Administración es ahorrar, resolver dificultades de contratación o
realizar privatizaciones encubiertas, con los problemas que ello conlleva: contra-
En este recorrido por las vías de fomento de la sociedad civil, veamos fórmulas
tos precarios o con condiciones abusivas, fomento de la aparición de asociacio-
para que la gestión de la Administración consiga ser más democrática y parti-
cipativa. nes y empresas fantasmas, exigencia de resultados inalcanzables, traslado de los
problemas laborales a la asociación, etc.
Para empezar, hemos de dejar claro que reivindicar la participación no es un
Independientemente de las ventajas laborales para la Administración, desde el
capricho ni una opción política sesgada. Es un derecho, con un amplio reconoci-
punto de vista estricto de la promoción del asociacionismo y la participación es
miento legal. La propia Constitución hace numerosas referencias a ello en su ar-
necesario exigir al menos dos condiciones para que estas fórmulas de gestión in-
ticulado. Por su especial contundencia merece citarse el artículo 9.2:
directa sean útiles: que se trabaje con asociaciones ya existentes y que se manten-
Corresponde a los poderes públicos promover las condiciones para que la libertad e igualdad gan las condiciones del mercado.
del individuo y de los grupos en que se integra sean reales y efectivas, remover los obstáculos que Por otra parte, la gestión directa de programas socioculturales por el Ayuntamiento
impidan o dificulten su plenitud y facilitar la participación de todos los ciudadanos en la vida po- no excluye necesariamente la participación asociativa: se pueden recoger sugerencias
lítica, económica, cultural y social.
de los grupos; consultar previamente a la puesta en marcha de los programas; con-
tratar asociaciones no para gestionar servicios, sino para actividades concretas (es-
Asimismo, prácticamente en todos los ámbitos de la legislación sectorial (con-
pecialmente en fiestas u otros momentos de escaparate), etc. Algunas fórmulas le-
sumo, educación, seguridad social, servicios sociales, etc.), tanto estatal como au-
gales (fundaciones, patronatos) son teóricamente más abiertas que otras como la
tonómica se recoge el derecho a la participación ciudadana.
gestión sin órgano especial de funcionamiento, aunque esta cuestión es muy relativa.
Esto es un mandato explícito de la Ley de Bases de Régimen Local, cuyo artícu-
Un segundo requerimiento para fomentar la participación es la adecuación de
lo 1.1 señala que «Los Municipios son entidades básicas de la organización terri-
toda la organización municipal, de modo que estructuralmente se facilite la co-
torial del Estado y cauces inmediatos de participación ciudadana en los asuntos
municación con los ciudadanos.
públicos, que institucionalizan y gestionan con autonomía los intereses propios
En este sentido, una de las formas en principio más influyentes con vistas a la
de las correspondientes colectividades».
construcción de una Administración más democrática son los planes de descen-
Sobre el papel el ámbito local se presenta como el más adecuado para el ejercicio
tralización. Dichos planes surgen en poblaciones de gran tamaño como medio de
de la participación ciudadana. Pero, más que un hecho real, se trata de una poten-
hacer frente a las disfunciones de la Administración: excesiva burocratización y
cialidad que puede o no actualizarse. Hay mucho de mito en eso de que el Ayunta-
distancia respecto al administrado, desequilibrios territoriales y en el acceso a los
miento es la institución más cercana al ciudadano; la cercanía física es condición ne-
servicios, poca eficacia de los mismos, etc. En sus declaraciones de principios di-
cesaria, pero no suficiente para la participación. Para que ésta se produzca habrá que
cen impulsarse no solamente para ganar eficacia, sino también para desarrollar la
buscar fórmulas adecuadas de gestión y adecuar las estructuras municipales.
participación. En síntesis los planes abordan las siguientes cuestiones: la división
Desde el punto de vista de buscar fórmulas alternativas de gestión, lo que le-
territorial de la ciudad en distritos, unidades a priori más asequibles a la ciu-
galmente se denomina gestión indirecta de programas o
servicios (mediante con- dadanía; la organización de consejos de distrito de manera análoga a la estructu-
cesión, arrendamiento, o, tal como acabamos de defender, conciertos con aso-
ra municipal (presidente, junta, comisión de gobierno); la determinación de las
ciaciones o empresas) puede ser una vía que mejore las prestaciones y amplíe la
competencias de los mismos, fundamentalmente por lo que respecta a la colabo-
participación ciudadana. Teóricamente es ventajosa para todos: reduce costes, agi-
ración en la política municipal (informes, asesoramiento), dirección de servicios
1236) CULTURA Y LIUDAD. MANUAL. DE POLITICA CULTURAL MUNICIPAL EL PLAN curruiim. DF. UN AYUNTAMIENTO DF TAMAÑO Y,..tErmo 1237]
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en su ámbito particular (planes locales, protección ciudadana, mercados, obras) La no necesidad de reglamento específico viene avalada, además, por la exis-
y fomento de la participación y el asociacionismo (atención e información al pú- tencia de un amplio catálogo de medidas de participación recogidas en la Ley de
blico, servicios socioculturales), y la adecuada dotación de recursos económicos, Bases de Régimen Local, entre otras: el carácter público de los plenos y el dere-
infraestructurales y humanos para llevar a cabo sus propósitos. cho a voz en los mismos; cuestiones relativas a la información, tales como la pu-
Nada que reprochar sobre el papel, si bien hay que reconocer algunos errores blicidad de los actos y acuerdos o el derecho de los ciudadanos a obtener copias
en la práctica: ausencia de competencias reales en los distritos, aumento de la com- de los acuerdos o consultar archivos; la consulta ciudadana o referéndum como
plejidad administrativa, solapamiento con las instituciones centrales, aparición de forma de democracia directa de carácter consultivo; el derecho de iniciativa, ac-
un clientelismo local, pérdida de globalidad en la acción pública... Por supuesto, tuaciones municipales solicitadas por los vecinos, a las que aportan medios eco-
no todos los planes son iguales, limitándose algunos a una mera desconcentración nómicos, bienes o trabajo personal; la audiencia pública, mediante la que perso-
administrativa. nas o entidades reciben información o realizan propuestas al órgano competente;
Aunque obviamente carece de sentido pensar en tales planes para una ciudad el derecho de petición, o poder elevar propuestas a la Administración, etc.
de tamaño medio, no lo es tener en cuenta un planteamiento territorial también Por último, citemos otra vía estructural de estimular la cercanía al ciudadano:
desde la acción cultural, pensando en el barrio: habilitación de pequeños locales la creación de estructuras intermedias o mixtas Administración-asociaciones, co-
para asociaciones y servicios básicos, apoyo a las fiestas de barrios, actividades mo cauce formal de intercambio y participación. La Ley de Bases de Régimen Lo-
planteadas para toda la ciudad pero ejecutadas de forma descentralizada, etc. cal permite la creación de comisiones sectoriales, órganos consultivos en relación
Otra cuestión estructural íntimamente ligada a la anterior es la de los Regla- a las diferentes áreas de acción municipal, abiertas a todo el que quiera acudir.
mentos de participación. Suele ser habitual que los planes de descentralización lle- Asimismo, cabe elevar esas comisiones a la categoría de consejos: de la juventud,
ven aparejada la aprobación de reglamentos dedicados específicamente a tal cues- de tercera edad, de cultura, de un equipamiento concreto, de fiestas, etc. Tal co-
tión y la creación de áreas o servicios de relaciones ciudadanas, especialmente mo comentamos al hablar de las comisiones de fiestas, interesa que este tipo de
encargados del asunto. organismos tenga una composición paritaria, esté suficientemente reglamentado
¿Son necesarios? En una ciudad grande, quizá sí. Siempre que las áreas de re- pero sin caer en la asfixia burocrática, y tenga capacidad de decisión (si no legal-
laciones ciudadanas se doten adecuadamente y la colaboración con las asociacio- mente, sí de manera pactada).
nes no se especialice. Pero en la práctica esto no suele ser así: se trata de organis- Como vemos, las fórmulas para incentivar la participación están inventadas.
mos pequeños, de escaso prestigio, con pocas competencias y recursos, que apenas Falta la determinación de ponerlas en marcha, y las instituciones suelen ser bas-
tienen capacidad operativa, o lo que es peor, que para justificar su existencia no tante cicateras al respecto, desde posiciones que no encierran sino una profunda
hacen sino producir continuos reglamentos y normativas con los que impiden más desconfianza hacia el movimiento asociativo y una concepción de lo público co-
que facilitan la participación; a menudo, los demás departamentos lo usan de pan- mo propiedad privada del partido político gobernante y del ciudadano como me-
talla para no relacionarse con los colectivos de su respectivo ámbito competen- ro administrado y no como sujeto activo.
cia!, escudándose en la existencia de uno específico con tal fin...
En los medianos y pequeños Ayuntamientos, de modo rotundo, consideramos
que no son necesarios ni reglamentos ni áreas específicas. Es más, nuestra apues- 9. Equipamientos para la acción cultural
ta se orienta más a la simplificación que a la redacción de nuevas normativas. En
muchos Ayuntamientos lo más participativo sería llevar a cabo la reforma de los 9.1. FORMA Y FUNCIÓN
reglamentos orgánicos, verdadera constitución municipal, que suelen ser farra-
gosos, anquilosados, inaccesibles, y con tantos vericuetos que la participación y A medida que hemos ido presentando en los apartados anteriores cada uno de los
la proximidad al ciudadano son utópicas. sectores de i