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Maestrante: Rita Proaño

UNIVERSIDAD TECNOLÓGICA EMPRESARIAL DE GUAYAQUIL

FACULTAD DE ESTUDIOS DE POSGRADO

MAESTRÍA EN EDUCACIÓN

La Pedagogía y su influencia dentro del desarrollo social.

A través del tiempo, las formas por las cuales se imparte la educación, por medio
del método de enseñanza – aprendizaje, ha variado sustancialmente y con ello ha
permitido un mayor desarrollo de las ciencias y del hombre. En la antigua Grecia y
Roma Clásica, la enseñanza se impartía y era retenida a través de la oratoria, por medio
de los mensajes hablados en odas o poemas épicos, por lo tanto, era imprescindible una
buena capacidad de memoria auditiva, atención y capacidad de retención. La escritura
no estaba muy desarrollada y esta no era fundamental para la enseñanza y aprendizaje
de los conocimientos. Conforme fue avanzando el tiempo, la educación se estancó
durante cientos de años, en un modelo pedagógico en el cual el docente era el ente
productor y transmisor de conocimientos, mientras que el estudiante era una especie de
repositorio de dichos conocimientos, con el único objetivo de preservarlos e
interiorizarlos. Luego de unos algunos eventos en el campo pedagógico, la enseñanza se
instrumentalizó, se pasó a la práctica del conocimiento, de esa manera, los estudiantes
ahora podían sacar sus propias conclusiones acerca de un determinado tema. Se habían
convertido en productores de conocimiento y no sólo en entes receptores (Villalobos,
2014).

En la década de los ochenta del siglo pasado y principalmente durante los años
noventa, la explosión de la “era digital” acapara todos los espacios y esferas de
desarrollo del ser humano. El internet se constituye en el eje de casi toda la actividad
humana en la primera década del siglo XXI, en la actualidad, es impensable que una
actividad se desarrolle sin la participación de las TIC´s (Tecnologías de la Información
y Comunicación). Las redes sociales, páginas de divulgación científica, revistas
digitales, repositorios de proyectos de investigación, monografías y ensayos, buscadores
académicos, etc., se constituyen en herramientas fundamentales tanto para el docente
como para el estudiante en el recorrido sistemático hacia el avance de sus
conocimientos. Gutiérrez (2012) sugiere que es ingenuo pensar que el avance del
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desarrollo del hombre frente a las nuevas tecnologías no tuvo un impacto o una
influencia en cómo el ser humano ahora adquiere, busca, selecciona y conecta con la
información. Esto sin lugar a duda, ha roto con el paradigma clásico de la pedagogía,
psicología educativa y demás ciencias afines al proceso de enseñanza – aprendizaje.

Siemens (2004) define a este nuevo paradigma como Conectivismo el cual definido
como una teoría de aprendizaje para la era digital en una sociedad interconectada. Por
tanto, se puede entender la emergencia de esta nueva tendencia en un contexto social
caracterizado por la creación de valor económico a través de redes de inteligencia
humana para crear conocimiento (Floridi, 2008). Lo anterior contribuye a la
configuración de un nuevo escenario, donde la tecnología juega un rol significativo, la
antigua estructura de la era industrial se transforma en una sociedad donde “la
revolución de la tecnología de la información ha transformado los modos de hacer
negocios, la naturaleza de los servicios y productos, el significado del tiempo en el
trabajo, y los procesos de aprendizaje” (Fenwick, 2001, p. 4). El mundo ha cambiado a
gran velocidad y esto demandó que las teorías del aprendizaje cambien al mismo ritmo
para no caer en lo obsoleto, promovió su transformación e implantación en una sociedad
hiperconectada al internet y a todas las herramientas del cual este dispone en mira de la
labor educativa.

Este Conectivismo aporta a la educación con cuatro pilares fundamentales para su


desarrollo, promueve el aprendizaje en la red o internet, maximiza el uso de las
tecnologías de la información y comunicación, innova y promueve la creación de
nuevas herramientas pedagógicas que se adapten a la cultura del estudiantes actual y
fomenta la utilización de las redes sociales como recursos explotables en el terreno del
proceso de enseñanza – aprendizaje (Gutiérrez, 2012). Para Siemens (2004) y Downes,
creadores de esta teoría, el aprendizaje para el Conectivismo es un proceso productivo y
producto social en el cual a más conexiones se desarrollarán más aprendizajes, por lo
tanto al existir mayores conexiones, se aprende y gestiona las tecnologías, redes sociales
y la información logrando aprendizajes más significativos. Giesbrecht (2007) indica que
el Conectivismo se presenta como una propuesta pedagógica que proporciona a quienes
aprenden la capacidad de conectarse unos a otros a través de las redes sociales, o
herramientas colaborativas. Sin embargo, toda teoría o hipótesis logra reconocer tanto
desde sus autores como a través de sus críticos, detractores y personas a favor, la
existencia de límites y alcances.
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En la sociedad actual, un mundo globalizado, donde las brechas socioeconómicas y


demográficas son implacables en determinados espacios geográficos, las fortalezas del
Conectivismo pueden demostrarse como potenciales debilidades y amenazas en su
aplicación teórica y práctica. En sociedades del denominado “Primer Mundo” la
conexión a internet, la disponibilidad de herramientas tecnológicas y los espacios para
su desarrollo son notablemente más avanzados que en los países del “Tercer Mundo” o
en vías de desarrollo. La pandemia del COVID – 19, puso precisamente a prueba estas
capacidades. En nuestro país, la desigualdad en la repartición de las riquezas, la
corrupción y el anti pedagógico e inhumano manejo del Ministerio de Educación
Pública con respecto a la continuidad del proceso educativo mostró su peor faceta.
Miles de niños, niñas, adolescentes y jóvenes en sectores rurales o incluso dentro de las
urbes, padecieron ante el “insensible avance de la tecnología”. La falta de conectividad
a internet y la inexistencia de aparatos o herramientas tecnológicas para su uso, como
celulares de última tecnología, tablets, laptops o una “simple” computadora dejaron de
lado a miles de estudiantes en la continuidad de sus estudios. Diario El Universo (24 de
abril de 2020) refiere lo siguiente “el ministro de Telecomunicaciones, Andrés
Michelena, reveló que alrededor de un millón de estudiantes de instituciones educativas
fiscales y fiscomisionales no tienen acceso a Internet, desde que empezó la emergencia
sanitaria por la pandemia de coronavirus” (párr. 1). Así mismo, menciona que:

Michelena señaló que, de acuerdo a los últimos reportes, existen 3 millones de


estudiantes de colegios y escuelas fiscales inscritos en 150 mil centros de
enseñanza, de ellos, 2 millones están haciendo uso de las plataformas educativas y
tienen posibilidad de conectividad; pero que no corren con esa misma suerte 1
millón de estudiantes. Pues este grupo de estudiantes no tiene un computador,
laptop o un teléfono; y segundo, porque no tienen cuentas de internet en sus casas
ni en sus móviles (párr. 2).

Esto nos invita a la reflexión ¿es el Conectivismo una nueva herramienta de


introducción forzada del capitalismo en los sistemas educativos? La respuesta a esta
interrogante puede tener dos puntos de vista. Primero, es innegable que la pujanza e
impulso del desarrollo del hombre promovido por la globalización demanda un esfuerzo
colectivo, un esfuerzo en el que quizá “alineados” al sistema, debemos encajar y
responder a las exigencias del imparable progreso tecnológico al cual estamos
sometidos, y no podemos quedarnos de lado, siendo simples espectadores. Por lo tanto,
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la sociedad, debe incluirse no sólo de una forma pasiva, sino como entes participativos
y proactivos en estos cambios paradigmáticos. Por otro lado, en sociedades donde la
corrupción y las desigualdades sociales y económicas son la punta del iceberg de un
sistema caduco e inhumano, exigir que todas las personas avancen a la par del auge de
las nuevas tecnologías, es elitista y clasista. Del millón de estudiantes en el Ecuador que
no tienen acceso a tecnologías que les permitan acceder al modelo de enseñanza –
aprendizaje que teoriza el Conectivismo, posiblemente la mitad ya sea por falta de
recursos económicos (agravados por las altas cifras de desempleo y subempleo que se
dispararon a raíz de la crisis sanitaria por el COVID – 19) y por desconocimiento de su
uso, no accederán a la educación, ya que no existe un proceso de socialización de este
modelo, que sin embargo, de manera indirecta ya se lo viene aplicando aunque no de
forma explícita. Tampoco han existido esfuerzos significativos por parte de los
gobiernos de turno, para la masificación de herramientas que permitan acceder a una
educación interconectada a la red.

Así también, es responsable considerar, que no toda la información que se


desprende de la red es viable y confiable, existen páginas en redes sociales, blogspots,
canales de YouTube que se dedican más precisamente a desinformar a través de las
denominadas “fake news”. De igual manera es de considerar que una gran cantidad de
docentes no está capacitado para la utilización de herramientas tecnológicas como
Zoom, Microsoft Teams, MOOC, etc., por lo tanto este modelo teórico sería aún
inaplicable en términos reales. Ahora bien, otra interrogante, es ¿este modelo teórico es
nuevo o ya se lo viene aplicando de forma imperceptible?, quizá este modelo teórico ya
ha venido aplicándose en la educación ecuatoriana de una manera en la cual, a pesar de
desconocer sus implicaciones y desarrollo, las exigencias del mundo y la cultura, han
promovido su introducción.

En conclusión, en Ecuador, existen aún limitantes y barreras de índole


socioeconómicas que impiden la aplicación realista de esta teoría pedagógica.
Desconocer estas limitaciones, promovería una falsa ilusión de factibilidad y viabilidad
en el sistema educativo. Promover soluciones efectivas y escalonadas desde los
organismos gubernamentales para su aplicación debería ser la prioridad, más no dirigir
acciones improvisadas para su aparente resolución que no sólo estarían fomentando
situaciones como la deserción escolar, el bajo rendimiento académico o los problemas
comportamentales, sino que también estaría cayendo en un irrealismo sobre la situación
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de la niñez y adolescencia ecuatoriana. De igual manera, estas soluciones no pueden ser


aplicadas de un momento a otro, con el simple objetivo de promover “cifras
alentadoras” con respecto a la educación, sino que deberían contener un componente
humano en su aplicación que no sólo fomente la estadística positiva, sino que realmente
contribuya con la labor educativa en nuestra nación.

Referencias Bibliográficas

Diario El Universo (24 de abril de 2020). Un millón de estudiantes sin acceso a


educación virtual durante la emergencia sanitaria. Recuperado de:
https://www.eluniverso.com/noticias/2020/04/24/nota/7822794/millon-
estudiantes-acceso-educacion-virtual-durante-emergencia

Fenwick, T. (2001). Tides of change. New themes and questions in workplace learning.
En Tara Fenwick (ed.), Socio-cultural perspectives on learning through work. 3
- 17. San Francisco: Jossey Bass.

Floridi, L. (2008). Glossary of term for the digital era. University of Hertfordshire &
University of Oxford. Recuperado de:
http://www.philosophyofinformation.net/glossary.htm

Giesbrech, N. (2007). Connectivism: Teaching and learning. Recuperado de:


http://design.test.olt.ubc.ca/Connectivism:_Teaching_and_Learning

Gutiérrez, L. (2012). Conectivismo como teoría de aprendizaje: conceptos, ideas, y


posibles limitaciones. Revista Educación y Tecnología, 1. 111 – 122.
Recuperado de: https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/4169414.pdf

Siemens, G. (2004). A learning theory for the digital age. Recuperado de:
http://www.elearnspace.org/Articles/connectivism.htm

Villalobos, B. (2014). Escuela Tradicional y Escuela Nueva. México, D.F.: Instituto


Consorcio Clavijero. Recuperado de:
https://www.academia.edu/15110311/ESCUELA_TRADICIONAL_Y_ESCUE
LA_NUEVA?auto=download