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Exposición teórica lección 5.1.

Quinto soporte:
La atención plena abierta



Exposición teórica lección 5.1.
Quinto soporte: la atención abierta.

1. LAS TRES DIMENSIONES DE LA ATENCIÓN PLENA

Estas tres dimensiones de la Atención Plena son simultáneas y


concomitantes1.

Aunque estas tres dimensiones sean simultáneas y concomitantes, una de


ellas puede ser más evidente y dominante en una práctica o en una situación
dada.
En la práctica, estas tres dimensiones son descubiertas y cultivadas
sucesivamente, comenzando por la Atención Enfocada, seguida de la
Atención Abierta y a continuación la Atención Empática. Todo lo cual culmina
en el altruismo de la compasión. Cuando las tres dimensiones son
desarrolladas de forma simultánea y concomitante conducen al estado de
Conciencia Clara, llamado también Conciencia Plena o Plena Presencia.

1
DRAE: Que aparece o actúa conjuntamente con otra cosa.

2


La práctica de la Atención Plena consiste en cultivar una atención enfocada,


abierta, empática y compasiva, en todas las situaciones y en todos los
momentos de nuestra vida.

Hasta ahora hemos practicado la Atención Enfocada.

Hemos usado como soportes:

- El cuerpo-respiración
- Las sensaciones
- Los estados emocionales
- Los contenidos mentales

Sobre los que hemos aplicado:

1. Samatha, Enfoque y concentración, aquietamiento


2. Vipassana Observación no-dual,
3. Attapa, Esfuerzo sincero y continuado
4. Vitakka, Indagación persistente.
5. Viçara, Evaluación enjuiciativa.
6. Vivekajam, Separación o desidentificación de los objetos

Finalmente, esta práctica continuada conduce a:

Sampajañña
Conciencia Clara del objeto o soporte,
Conciencia Plena del objeto o del soporte
o Presencia Plena
Sanscrito: saṃprajanya
Inglés: Awareness

A esto se le llama desarrollo de la Atención Enfocada.

Ahora vamos a abordar la práctica de la Atención Abierta y de la Atención


Empática.

2. LA IMPORTANCIA DE LA ATENCIÓN ABIERTA

El movimiento mindfulness moderno no da mucha importancia a la Atención


Abierta. Casi podríamos identificar este tipo de mindfulness con Atención
Enfocada, si bien es cierto que en ocasiones se habla de Atención Abierta.

En la tradición budista, sin embargo, la Atención Enfocada es solo un


entrenamiento previo, un requisito necesario para que la conciencia acceda y
se instale en un estado de Atención Abierta, el cual es la base y la condición
sine qua non de la empatía y de la compasión, así como de la liberación de
toda forma de sufrimiento, entre ellas el estrés.

Para valorar la importancia de la Atención Abierta tenemos que comprender


cómo es el proceso cognitivo de la conciencia ordinaria.

La aprehensión cognitiva2 como «polarización dual».

La conciencia ordinaria es un proceso cognitivo mediante el cual se toma


conciencia de algo. Solo se puede hablar de conciencia como «conciencia de
algo».

La conciencia ordinaria se constituye mediante un proceso dinámico de lo que


podríamos llamar asimiento cognitivo. Un proceso en el que la mente
coge/conforma un objeto y toma conciencia de él al crear una representación
mental del mismo, al conceptualizarlo.

El proceso cognitivo es de carácter representacional. Esta “toma de


conciencia”, o “concientización” es una suerte de asimiento cognitivo, en el
que se produce una polarización: se proyecta la experiencia de un objeto
exterior y, al mismo tiempo, se introyecta la experiencia de un sujeto interior.

La aprehensión cognitiva es, pues, simultánea y concomitante a la dualidad


sujeto-objeto. Dicho de otra manera, la conciencia sujeto-objeto es esta
aprehensión cognitiva.


2
Aprehensión:
1. f. Acción y efecto de aprehender.
2. f. Psicol. Captación y aceptación subjetiva de un contenido de consciencia.
Aprehender:
1. tr. Coger, asir, prender a alguien, o bien algo, especialmente si es de contrabando;
2. tr. aprender (ǁ adquirir conocimiento).

4


La conciencia ordinaria aprehende lo que percibe mediante una


representación mental hecha de formas y de nombres. La conciencia ordinaria
construye así una representación del instante presente, a modo de mapa del
terreno. Y sobre el terreno del instante presente proyecta su mapa hecho de
sus propias representaciones, con sus nombres y formas.
De forma que lo que percibe la conciencia ordinaria son sus propias
representaciones. En este proceso cognitivo, las representaciones proyectadas
aparecen como “objeto”, y las representaciones introyectadas surgen como
“sujeto”. Es decir, los objetos percibidos y el sujeto que los percibe aparecen al
mismo tiempo.
Sujeto observador y objeto observado surgen en relación el uno con el otro,
determinándose recíprocamente. Ambos son relativos e interdependientes.
Son como los dos polos de una polaridad electromagnética que solo existen
por su relación recíproca.
Dicho de otra manera: la aprehensión cognitiva engendra simultáneamente
objeto y sujeto, observador y observado, quien engendra y lo engendrado. En
resumen: la concepción (la aprehensión cognitiva) engendra la dualidad.
El sujeto y el objeto co-emergen de esta forma, uno con el otro, uno en
relación al otro, en un condicionamiento recíproco e interdependiente.

El proceso de des-aprehensión o despolarización.


El proceso de despolarización o desaprensión (desasimiento) de la conciencia
va desde la conciencia ordinaria a la experiencia primordial, de lo que
‘creemos ser’ a ‘lo que realmente somos’, del yo ilusorio al ser real.
El estado final de este proceso es tanto un estado de salud como un estado de
despertar. Este estado surge paulatinamente de la práctica de la Atención
Plena.
A este estado se le llama en las distintas escuelas budistas “estado natural”,
“presencia inmediata”, “clara luz del ser”.
La práctica de la Atención Plena Abierta es un proceso de desvelamiento del
estado natural que se resume en una despolarización, un desasimiento, o una
disolución de la aprehensión dual.
Esta experiencia de desasimiento (datsu raku, en jap.) es el propósito de la
práctica de la Atención Plena Abierta en la tradición budista.
Este estado de desasimiento es el estado despierto (bodaishin, jap,),
considerado como el estado más sano y saludable.

3. EL ESTADO NATURAL.

La práctica de la Atención Plena Abierta es una meditación natural que


conduce al estado natural de todo ser humano, a nuestra verdadera
naturaleza. En este sentido es no religiosa, universal.
Gracias al desasimiento que se produce con su práctica, la Atención Abierta
despolariza el proceso cognitivo de la conciencia dual, realizando así el estado
de Plena Presencia (panoramic awareness)
La Plena Presencia es natural en el sentido de que no consiste en fabricar algo
nuevo sino en permitir que se disuelvan los velos construidos artificialmente
por los diferentes niveles de la aprehensión cognitiva dual. A medida que se
va produciendo este desvelamiento, va emergiendo el estado natural innato.
Este estado natural innato es no dual, naturalmente abierto, claro y bueno,
naturalmente empático y compasivo, altruista sin artificio. Es el buen fondo
que todos somos. Es nuestra naturaleza de Buda, el estado del Buda innato,
nuestra naturaleza original.
La práctica de la Atención Plena no consiste pues en producir artificialmente
ciertas cualidades, sino en descubrir las que se manifiestan naturalmente
cuando nos encontramos en un estado abierto y distendido, es decir, cuando
la aprehensión cognitiva dual ha sido relajada.
Es pues suficiente con relajarse en un estado de gran apertura para que las
cualidades de la Plena Presencia emerjan espontáneamente. Generalmente
estas cualidades están veladas, ocultas, por el funcionamiento dual de la
conciencia ordinaria.
Para ilustrarlo, tomemos el ejemplo de un paisaje natural como metáfora del
estado natural. Al principio, este paisaje está oculto por una espesa capa de
bruma y de nubes. Oscurecido por la bruma y las nubes, el paisaje se presenta
ante nuestra percepción como algo sombrío, cerrado, con visibilidad reducida.
Su belleza natural, así como sus cualidades, no se transparentan. Entonces
llega el aliento de un viento suave que disipa progresivamente la bruma y las
nubes. Cada vez hay más visibilidad. El entorno se aclara, el horizonte se
amplía y se comienzan a distinguir las cualidades del paisaje. En un cierto
momento, puede aparecer un claro, un instante luminoso durante el cual el
velo de las nubes se abre por un instante para volver a cerrarse después. Pero
a medida que el velo de las nubes se va disipando, la luz y el calor aumentan.
Finalmente, cuando todas las nubes se han desvanecido, el paisaje se revela
en toda su claridad, apertura y cualidades. Y entonces podemos contemplar
su esplendor.



A pesar de que las cualidades del paisaje estaban ahí desde el principio,
aunque veladas, no podíamos percibirlas. De la misma forma, las cualidades
de la experiencia natural están presentes desde el origen pero inicialmente
ocultas o veladas. La práctica de la Atención Plena Abierta es como el aliento
del viento que poco a poco disuelven las nubes de la aprehensión dual y
desvela la belleza del paisaje de la Plena Presencia Inmediata.
Las cualidades de luz y calor que emergen cuando los velos se han disipado
son las metáforas de la sabiduría y la compasión, que aparecen al mismo
tiempo que la multiplicidad de cualidades del paisaje, que son sus aspectos.
La práctica de la Atención Plena es así un proceso de desvelamiento de las
cualidades innatas de nuestro estado natural; la experiencia directa,
primordial, de nuestra naturaleza fundamental, de nuestro buen fondo.

4. ATENCION ABIERTA EMPÁTICA

La práctica de la atención abierta nos conduce al estado primordial en el que


ya no aparecen el observador y lo observado polarizados dualmente. En el
estado de máxima apertura, el mundo de ahí fuera es idéntico al mundo de
aquí dentro: una totalidad sin centro ni periferia.

De este estado surgen naturalmente la empatía y la compasión.

El estado de desasimiento, de desaprensión cognitiva, de superación de la


polarización sujeto-objeto, nos conduce a una experiencia de participación,
de comunión con los demás y con el mundo.

La disminución de la dualidad sujeto-objeto, yo-tú, nosotros-ellos, es


proporcional a la apertura e inversamente proporcional al asimiento. Dicho de
otra manera, mientras menor es el asimiento, menor es la dualidad y mayor la
apertura. Y por supuesto a la inversa, mientras mayor es el asimiento, mayor
es la dualidad y menor es la apertura y la participación. La atención empática
es la apertura participativa que se vive al disolver el asimiento dual.

La atención empática surge de la simbiosis de la atención enfocada y la


atención abierta.
La disminución de la dualidad conlleva una participación cada vez más plena
del observador en lo observado, del sujeto en el objeto. Dicha experiencia de
participación, de comunión, reduce del sentimiento de separación.

Desasida del yo sujeto, la atención abierta se convierte en atención empática.



La empatía y la compasión son estados distintos. La empatía es el fundamento
de la compasión. Empatía es receptividad hacia el otro, participación en su
realidad. Cuando el otro se halla en un estado de dolor o sufrimiento, la
empatía se vuelve más profunda y se convierte en compasión. Compasión es
ser receptivo al sufrimiento del otro. Desde la compasión se genera la
benevolencia, el deseo de que el otro se libere de su sufrimiento. Y esa
benevolencia se convierte en disponibilidad para ayudar. Podríamos definir la
empatía como receptividad y la compasión como disponibilidad.
Esta es la base del altruismo.

5. LAS FÓRMULAS DEL SUFRIMIENTO Y DE LA FELICIDAD

Estas fórmulas son un desarrollo de Dokushô Villalba sobre una idea original
de Denys Tendreup Rimpoché.

La experiencia del desapego (desasimiento) no es otra cosa que la liberación


del estrés y del sufrimiento.
El sufrimiento (S) o el estrés son directamente proporcionales al apego (A) o
asimiento.

La fórmula del sufrimiento es pues:

S=A El sufrimiento es proporcional al apego.

Por el contrario:

-S=+D La liberación del sufrimiento y del estrés es proporcional al


desapego.

El apego básico es al yo y a lo mío, o ego (E). Por lo tanto:

+A=+E A más apego, más ego.


+D=-E A más desapego, menos ego.

En resumen:

+E=+S A más ego, más sufrimiento.


-E=-S A menos ego, menos sufrimiento.

El egoísmo (EG) y el altruismo (AL) son inversamente proporcionales:

+ EG = - AL A más egoísmo, menos altruismo.


- EG = + AL A menos egoísmo, más altruismo.
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AL = F Altruismo es igual a felicidad.


F = AL Felicidad es igual a altruismo.

La fórmula final del sufrimiento: + A = + E = + EG = + S

Más apego es igual a más ego.


Más ego es igual a más egoísmo.
Más egoísmo es igual a más sufrimiento.

La fórmula final de la felicidad: + D = - E = + AL = + F

Más desapego es igual a menos ego.


Menos ego es igual a más altruismo.
Más altruismo es igual a más felicidad.

6. LAS PRACTICAS COADYUVANTES.

Las prácticas coadyuvantes son:

Visión correcta. En primer lugar, la mente humana debe corregir los errores
de percepción (o de procesamiento de la información, en lenguaje
cibernético) a fin de que la representación mental subjetiva coincida lo
máximo posible con la realidad objetiva. Esta corrección tiene lugar mediante
una reflexión adecuada sobre el verdadero carácter de la realidad y pone en
funcionamiento la capacidad auto reflexiva y auto correctora de la conciencia.
Por ejemplo, frente a la ilusión de inmortalidad y de permanencia individual,
el yo-autoimagen debe aceptar su propia mortalidad y la impermanencia de
toda forma como realidad evidente con la que el ser humano debe vivir en
armonía.
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Otro ejemplo: frente al apego terco al yo y a lo mío, la mente debe ver y


aceptar la interrelación y la interdependencia básica que une a todos los seres
vivientes. Si no se corrige la visión errónea que se halla en el origen del
desequilibrio, aunque eventualmente se consiga camuflar o esconder los sín-
tomas, el desequilibrio brotará de nuevo en una u otra forma.

Intención correcta. La intención correcta hace referencia al propósito de y en


la vida. El ser humano necesita comprender el propósito de su vida con el fin
de ajustar su intención individual a dicho propósito. El sentido del propósito
de la vida universal y de la vida individual es una fuerza unificadora que actúa
como eje central y principio rector de todas las funciones, tanto a nivel
subatómico como celular, emocional, mental y espiritual. La pérdida del
propósito individual, por el contrario, actúa como una fuerza disgregadora que
convierte en caótico el funcionamiento del ser humano, desordenando lo que
la intención correcta ordena. Podemos afirmar que muchas de las angustias y
ansiedades extendidas entre gran número de habitantes de las grandes
ciudades tienen su origen en una pérdida del sentido de la propia existencia
individual, y de la desconexión de ésta con la vida cósmica.
La intención correcta sólo puede surgir de la visión correcta. Por ello, si la
percepción de la realidad no es correcta, la intención individual no puede
adaptarse al propósito universal y, fruto de ello, surge el desequilibrio, la
enfermedad, el dolor, la angustia y el malestar.

Palabra correcta. La palabra es la expresión verbal de la intención. La palabra


tiene el poder de matar o de dar vida, de herir o de sanar, de hacer daño o de
curar el dolor. Los chamanes, los sanadores más antiguos de la humanidad,
utilizan la vibración sonora como vehículo de su intención sanadora. La
palabra correcta es aquella que crea orden y percepción clara en la mente,
tanto del que la emite como del que la recibe. La palabra expresa la propia
visión e intención y, a la inversa, a través de las palabras podemos transformar
nuestra visión e intención, así como las de los demás.

Acción correcta. La conducta es la expresión corporal de la visión y de la


intención. Todo comportamiento presupone una determinada visión de sí
mismo y de la vida. Detrás de los hábitos nocivos, origen de enfermedades y
desequilibrios, se halla una percepción errónea de la realidad y una in-
capacidad de adaptarse a ella. En occidente, la psicología conductista sigue
predominando, pero esta escuela olvida, demasiado a menudo, que detrás de
cada conducta hay una visión y que es imposible transformar la conducta si
no se transforma la visión.

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Modo de vida correcto. El modo de vida —la manera como procuramos
nuestro sustento— manifiesta nuestra relación tanto con el ecosistema como
con el sistema sociocultural en el que vivimos. A su vez, esta relación es la
manifestación de nuestra visión de la realidad. El hecho actual es que, debido
a un error de percepción, la cultura humana se ha separado y está en lucha
con el ecosistema original del que ha surgido y que la sustenta.

Esta disociación entre cultura y naturaleza desgarra el interior de los


individuos humanos, quienes necesitan insertarse en el sistema cultural y al
mismo tiempo mantener una relación correcta con el medio natural del que
surgen los nutrientes básicos de su vida. Esta disociación es la causa de la crisis
ecológica global y al mismo tiempo de muchas disfunciones biológicas,
emocionales y mentales en el interior de cada individuo. Por lo cual
restablecer un medio de sobrevivencia justo, que permita al individuo
insertarse felizmente tanto en el sistema sociocultural como en el ecosistema,
es fundamental para acabar con gran parte de la angustia y de las
enfermedades del mundo desarrollado.

Esfuerzo correcto. En todo proceso existencial la voluntad de trabajar para el


propio bien y el bien común, así como la perseverancia en la tarea, son
fundamentales para concluir dicho proceso con éxito. El esfuerzo natural
forma parte de la existencia. No somos sujetos pasivos, sino sujetos dotados
de conciencia y sentido de la responsabilidad. Por lo tanto, no podemos dejar
la responsabilidad de nuestro bienestar en manos de los especialistas ni de la
tecnología ni de los maestros espirituales.

Atención plena correcta. La ignorancia como un «error de percepción». En la


base de este error se encuentra una atención incorrecta.

Meditación correcta. La meditación es el «laboratorio» que reúne las


condiciones adecuadas para cultivar la atención plena y, por ende, corregir los
errores de percepción que constituyen la causa profunda de todos los
desarreglos y desequilibrios.

Finalmente, las prácticas coadyuvantes se resumen en tres principios básicos:

1. Conducta ética conforme al propósito (que incluye la palabra correcta,


la acción correcta y el modo de vida correcto),
2. Meditación (que incluye el esfuerzo correcto, la atención plena y la
concentración correctas) y
3. Conciencia Plena (que incluye la visión y la intención correctas).

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Una expresión fundamental es ‘atención plena correcta’. En la tradición
budista hay una atención plena correcta (samma-sati) y una atención plena
incorrecta (miccha-sati). ‘Atención plena correcta’ es aquella que es
desarrollada simultáneamente con las demás prácticas coadyuvantes. Estas
prácticas coadyuvantes constituyen el marco ético y cognitivo en el que la
atención plena se convierte en atención plena correcta.

Esto es, la atención plena correcta

• Debe ser guiada por la visión correcta,


• Debe ser motivada por la intención correcta,
• Debe manifestarse en la palabra correcta,
• Debe traducirse en acción correcta,
• Debe dar lugar a un modo de vida correcto,
• Debe ser practica con esfuerzo correcto,
• Debe conducir al aquietamiento mental o meditación correcta.

Cuando la atención plena es ejercitada de esta forma, estamos practicando


realmente la atención plena correcta.

Al mismo tiempo, la atención plena debe ser aplicada a cada una de estas
prácticas coadyuvantes con el fin de irlas depurando de elementos
incorrectos, es decir, de elementos que no corresponden al propósito y a los
objetivos establecidos. Si el propósito general ha sido definido como “alcanzar
el bienestar y la felicidad de uno mismo y de todos los seres vivientes”, todo
aquellos que no trabaje en pos de ello debe ser considerado incorrecto o
inapropiado.

La práctica de la atención plena correcta consiste, pues, en aplicar la atención


plena a la visión que tenemos de nosotros mismos y de la realidad, a la
intención con la que hacemos las cosas, a las palabras que pronunciamos, a
la acción corporal concreta, a la forma como ganamos nuestro sustento, al
esfuerzo que ejercemos y a la calidad de la meditación que practicamos.

La atención plena correcta es, por consiguiente, un entrenamiento mental


cuyo desarrollo requiere el entrenamiento en las demás prácticas
coadyuvantes.


7. RESUMIENDO

El cultivo de la atención plena pasa por las siguientes fases:

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0. Estado de dispersión mental: la mente-conciencia está atrapada en sus


propias representaciones, impulsos y deseos, condicionada por la
aprehensión cognitiva y por la polarización dualista sujeto/objeto.

1. Práctica de la Atención Enfocada: la mente-conciencia comienza a


ordenarse y a clarificarse interiormente: toma conciencia de los
contenidos de las experiencias corporal, sensorial, emocional y mental.
Se hace familiar con sus propias representaciones. En esta fase continua
aún la aprehensión cognitiva ordinaria y la polarización o dualidad
sujeto-objeto, aunque cada vez más distendida.

2. Práctica de la Atención Abierta: la mente-conciencia comienza a


entrenarse en el desasimiento, la disolución de la aprehensión cognitiva
y de la polarización dualista sujeto-objeto. Comienza a experimentar el
estado primordial y a disolver los nudos asociados a la contracción
egoica.

3. Práctica de la Atención Empática: cada vez más despolarizada de la


dualidad sujeto-objeto, la mente-conciencia se abre a la empatía, de la
que surgen la compasión y el altruismo.

4. Estado de Plena Presencia: la mente-conciencia se desarrolla


simultáneamente en Atención Enfocada, Atención Abierta y Atención
Empática, expandiéndose cada vez más en la compasión y en el
altruismo, tanto en la meditación sedente como en la vida cotidiana.

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