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​CLASE 5

TEMA: EL SEGUNDO GOBIERNO DE PERÓN

ACTORES SOCIALES: PERONISMO, ANTIPERONISMO

INTRODUCCIÓN

En las clases anteriores vimos que el peronismo adoptó medidas que impactaron y
transformaron profundamente los planos social, económico, político y cultural de la
Argentina. Los cambios impulsados en esos años favorecieron el acercamiento
entre el Estado y diferentes actores sociales, como el movimiento obrero, sectores
nacionalistas del ejército, y empresarios que vendían sus productos industriales en
el mercado interno. Pero también despertaron el descontento y oposición de otros
actores políticos: terratenientes, grandes empresarios, sectores medios, y ciertos
grupos de la Fuerzas Armadas. A los que se sumaría, posteriormente, la Iglesia
Católica.
En esta clase, atenderemos a cómo fueron evolucionando las tensiones económicas
y políticas durante el segundo gobierno de Perón. Para ello revisaremos,
primeramente, los límites del Primer Plan Quinquenal y la reformulación del
programa económico llevada adelante para enfrentar la crisis de 1949-1952. En
segundo lugar, atenderemos a las ​tensiones entre peronistas y antiperonistas que
se fueron incrementando hasta llegar al punto máximo del enfrentamiento en 1955.

PARTE I: LÍMITES DEL PRIMER PLAN QUINQUENAL Y REDEFINICIÓN DE LA


POLÍTICA ECONÓMICA DURANTE EL SEGUNDO PLAN QUINQUENAL

Las industrias promovidas durante el primer gobierno de Perón requerían, para su


funcionamiento, de diversas importaciones, entre las que se destacaban los bienes
de capital, tecnología y petróleo. Es por ello que, a medida que se incrementaba la
producción industrial, la demanda de importaciones aumentaba. Esto se traducía, a
su vez, en una mayor necesidad de ​divisas para pagar los bienes traídos del
exterior. Ahora bien, aquí surgía un inconveniente. La industria orientada al mercado
interno no generaba las divisas necesarias para su funcionamiento y desarrollo. Tal
como vimos en clases anteriores, la principal fuente de ingreso de divisas a la
Argentina era el sector agrícola, a través de sus exportaciones. De ello se
desprende que el desarrollo industrial y la redistribución del ingreso, ejes del
programa económico peronista, estaban atados a la disponibilidad de bienes
agrícolas para exportar y a sus precios internacionales.
Los límites de este primer esquema industrial se volvieron evidentes durante la ​crisis
de 1949- 1952​. En ese entonces, la conjunción de una serie de factores externos e
internos desembocó en el estancamiento del agro y, consecuentemente, en una
mayor escasez de divisas, y en el freno del plan industrial y redistributivo. Entre los
factores externos de la crisis se debe reparar en la caída de los precios
internacionales de los bienes agrícolas ante la abundancia de las cosechas de
Europa, Canadá y Estados Unidos; y en la marginación de la Argentina como
proveedora de granos al Viejo Mundo debido a la aplicación del Plan Marshall
(programa de ayuda estadounidense a los países europeos). Entre los factores
internos, se debe atender al descenso de la producción agropecuaria debido a, por
un lado, el decrecimiento del área sembrada y, por el otro, una serie de sequías
consecutivas.
Entonces, la crisis se manifestó a través de una agudización de la escasez de
divisas -generada por la ya mencionada caída del volumen y precio de las
exportaciones, pero también por medio de una aceleración del ritmo de inflación,
que llegó al 37% anual. Frente a este panorama, se lanzó un ​Plan de estabilización
que apeló a la reducción del gasto público, el congelamiento de precios y salarios
para bajar la inflación. En este marco, el gobierno peronista, una vez reelecto, se
abocó a revisar y reformular el programa económico aplicado hasta ese entonces
con el fin de continuar con su proyecto de industrialización. Los reajustes
propuestos quedaron plasmados en el ​Segundo Plan Quinquenal​. Por un lado, se
tomaron medidas tendientes a crear las condiciones necesarias para la producción
de insumos industriales básicos, es decir, sustituir las importaciones de bienes
esenciales para conseguir el desarrollo sostenido del sector industrial. Por otro lado,
se tomaron medidas con el objetivo de aumentar las exportaciones agropecuarias.
Para ello, el IAPI modificó sustancialmente su operatoria y se aprestó a subsidiar la
producción rural, que con lentitud inició una etapa de recuperación. En este sentido,
el Segundo Plan Quinquenal significó una renovada política agraria, que fomentó
una mayor y mejor producción en relación con el mercado interno y los saldos
exportables. El ​gobierno intentó alcanzar estos objetivos utilizando diferentes
recursos y estrategias.
En poco tiempo el plan aplicado había logrado frenar la inflación pero no aumentar
los saldos exportables. Entonces, el equipo económico optó por apostar a las
inversiones extranjeras como mecanismo para enfrentar el problema de la escasez
de divisas para adquirir insumos industriales. En ese marco, el presidente Perón
presentó en el Congreso un proyecto de ley de inversiones extranjeras para lograr
disminuir las importaciones de petróleo que afectaban la balanza comercial, un
acuerdo con la ​Standard Oil de California para la exploración y explotación de
yacimientos petrolíferos nacionales, el cual generó disensos al interior del
peronismo y una serie de críticas desde la oposición.
Como consecuencia de la reorientación dada por el Segundo Plan Quinquenal, los
indicadores económicos mejoraron, y la crisis fue superada. Asimismo, a pesar de la
continuidad de ciertos obstáculos, como la escasez de energía y combustibles, el
mejor manejo de la política económica y la estabilidad del período 1953-1955
permitieron la concreción de algunos proyectos que apuntaban al desarrollo de la
industria pesada ​(la instalación de fábricas de tractores y de maquinaria agrícola, la
fabricación en pequeñas series de camionetas y automóviles -el Rastrojero y el
sedán Justicialista- y la producción de motores y electrodomésticos). No obstante la
mejora económica, las diferencias políticas entre peronistas y antiperonistas, que se
habían incrementado durante el segundo gobierno, no parecían encontrar solución.

Les proponemos que lean las ​páginas 104 a 106 del libro ​y ​29 a 31 del libro de
Milanesio e identifiquen y comparen los objetivos y medidas tomadas durante el
primer y el segundo plan quinquenal.

PARTE II: LOS CONFLICTOS POLÍTICOS Y EL DERROCAMIENTO DE PERÓN

Los enfrentamientos entre los partidarios del gobierno y los opositores se agravaron
cuando Perón asumió su segundo mandato. Estos conflictos se manifestaron en
diferentes ámbitos, como el de la cultura.
Durante los gobiernos peronistas se realizó una constante acción de propaganda y
la realización de ​actos públicos masivos ​fortaleciendo la construcción del
movimiento justicialista. Las movilizaciones multitudinarias, las consignas del
justicialismo “independencia económica, justicia social y soberanía política”, y los
símbolos partidarios se convirtieron en mecanismos de identificación que
representaban y confirmaban la unidad entre el pueblo y el Perón. Además, tanto las
revistas como la radio y la televisión dedicaban publicidad a favor del gobierno y
sus acciones, incluso los textos escolares destacaban las figuras de Perón y Evita.
Con el correr del tiempo los opositores al peronismo fueron presentados como el
“antipueblo” y se los marginó de la vida pública, provocando censuras y exilios de
figuras que terminaron afectando la libertad de expresión y el normal
funcionamiento de las instituciones. Así los ​críticos al peronismo terminaron
calificando al gobierno como “autoritario” o incluso como una “dictadura”. Pero esta
fue sólo una de las dimensiones que adquirió el enfrentamiento político. De manera
más radical, las antinomias entre ​peronismo y antiperonismo también se expresaron
por medio de hechos de violencia política. Así, al primer intento fallido de golpe de
Estado contra Perón, perpetrado en 1951, le siguieron diferentes actos terroristas
desplegados a lo largo del segundo mandato. Uno de los más recordados fue la
colocación de una bomba en el subterráneo en medio de un acto organizado por la
CGT en plaza de Mayo, hacia 1953, y cuyo saldo fueron 6 muertos y 90 heridos. La
respuesta de los peronistas al atentado fue el incendio de La Casa del Pueblo, el
Comité Nacional de la Unión Cívica Radical y el edificio del Jockey Club. En ese
contexto, la oposición aún se encontraba dispersa.
La situación comenzó a cambiar a favor del antiperonismo cuando se desató el
conflicto entre la Iglesia Católica y Perón. Inicialmente aliados, poco a poco se
fueron distanciando hasta que estuvieron abiertamente enfrentados y la Iglesia se
convirtió en el actor aglutinante de todos los opositores al gobierno. Entonces, las
movilizaciones católicas se convirtieron en manifestaciones antiperonistas de las
que participaban sectores políticos muy alejados de la tradición católica, como los
socialistas y comunistas.
Finalmente, las expresiones más radicales de la violencia antiperonista se
manifestaron en 1955. El 16 de junio de ese año, miembros de las Fuerzas
Armadas atacaron a la población civil presente en la ​plaza de Mayo​. ​Aviones de la
Marina bombardearon y ametrallaron la Casa de Gobierno y sus alrededores. Los
resultados del levantamiento militar fueron más de 300 muertos civiles y cerca de
600 heridos. En respuesta, grupos peronistas incendiaron iglesias de la Capital
Federal. Las tensiones no fueron descomprimidas y, finalmente, el ​16 de septiembre
inició un nuevo levantamiento militar que, luego de cinco días de enfrentamiento,
concluyó con la renuncia de Perón, y la instauración de una nueva dictadura
cívico-militar.

Les proponemos que lean las ​páginas 106 a 109 del libro y luego expliquen el
enfrentamiento entre el gobierno peronista y la Iglesia Católica. Procuren identificar
los hechos que den cuenta de cómo la Iglesia se había convertido en el símbolo del
antiperonismo.

(Recorda que podes ​descargar​ el libro clase para trabajar sin conexión)