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S E C C I Ó N DE O B R A S DE FILOSOFÍA

FILOSOFÍA DE LA LIBERACIÓN
LATINOAMERICANA
HORACIO CEROTTI GULDBERG

FILOSOFÌA DE LA LIBERACIÓN
LATINOAMERICANA

FONDO DE CULTURA ECONÓMICA
Primera edición, 19fí3 índice
Segunda edición, 1992
Tercera edición, 2006

Cerutti Gnldbei;a, Horacio
Filosofía de la liberación latinoamericana / Horacio
J
Cerutti Guldberg ; present. de Leopoldo Zea. — 3 ed. -
México : FCE, 2006.
527 p. : 21 x 14 cm - (Colee. Filosofía)
ISBN 96H-16-7S2Q-6

1, Filosofía de la liberación 2. Filosofía - Latinoame-
ricana I. Zea, Leopoldo, presen! II. Ser. III. t, Prefacio a la tercera edición 11
Prefacio a la segunda edición 21
LCB1001 Dewcy 199.8 C4183Í
Presentación, por Leopoldo Zea 29
A modo de introducción 37

I. Algunas interpretaciones de la "filosofía de la libe-
Distribución mundial radón" latinoamericana 49
Aproximación a la "filosofía de la liberación" en
Comentarios y sugerencias: Argentina 49
ed itorial@ fono! odec u ltura econo mica, com ¿Irrupción d e una nueva generación filosófica?. . . . 59
wwwiondodeculturaeconomica.com. Caracterización de ía auto-imagen eticista de la "fi-
Tel. (55)5227-4072 Fax (55)5227-4694
losofía de la liberación" 77
g§ Empresa certificada ISO 9001:2000 Autocrítica complementaria de la aulo-imagen eticista 79
Caracteres complementarios de la auto-imagen eticista 83
Dificultades para alcanzar una i m a g e n crítica par-
Diseño de portada- Laura Fsponda Agnilar
tiendo de la auto-imagen eticista 84
Avances en la problematización del campo 100
D. R. íO 1994, FONDO DE CULTORA ECONÓMICA
La filosofía de los "Calibanes" i 03
Carretera Picacho-Ajunco, 227; 14200 México, 1). I\
Caracterización de la auto-imagen historicista de la
Se prohibe la reproducción total o parcial de esta obra "filosofía de la liberación" 113
-incluido el diseño tipográfico y de portada-,
sea cual fuere el medio, electrónico o mecánico,
sin el consentimiento por escrito del editor. II. "Teoría de la dependencia", ¿una doctrina? 117
El núcleo teórico 117
ISBN 968-16-7820-6 Auto-imagen divulgada de la "teoría de la depen-
dencia" 137
Impreso en México * Prinkd m Mexito

7
Una períodización de la sociología en Argentina . . . 150 V I I . Redefiniciones del concepto mismo de filosofia 436
Para una "dialéctica trascendental de la Historia". . . 163 Concepción y tareas de la filosofía 436
Indicaciones programáticas 184 A m o d o de conclusiones programáticas hacia un
nuevo concepto d e filosofía latinoamericana . . . . 470
III. "Teología de la liberación": hacia una hermenéutica
co-creadora y co-redentora 186 Apéndices
Utopía: movilización y desafío 186 A. "Manifiesto salteño" 475
Sociología-política-fe 208 r B. Documento de trabajo elaborado en colaboración ^
Teología y lenguaje 211 , con Arturo Roigy León Maturana, presentado en el
Teología latinoamericana en El Escorial 2\9 ' 0 Encuentro de Filosofía de Salta (1974) 482 ^
La evaluación epistemológica 229 , C. Urgencia de un filosofar vigente para la liberación 489
La fundamentación bíblica 241
Recepción en Argentina: tendencias antagónicas. . . 245 Bibliografia comentada 507

IV. Otros antecedentes y lanzamiento de la filosofía de la
liberación 253
Recepción equívoca del discurso de Frantz Fanón . . 253 ^
Influencia del pensamiento norteamericano 260
La polémica entre Augusto Salazar Bondy y Leopoldo
Zea 263^
Los cristianos: ¿praxis o acción? 273
El lanzamiento de la filosofía de la liberación 282
Supuestos de un pensar latinoamericano desde la \"
"cultura nacional" 295

V. Elpunto de partida del filosofar 302
Distintas tendencias al interior de la filosofía de la
liberación en Argentina . .' 302 , 0

Puntos de partida del filosofar 332

V I . Metodologjay sujeto del filosofar 366
Propuestas metodológicas para una filosofía latino-
americana 4 366
La cuestión del sujeto del filosofar 400
Prefacio a la tercera edición

H a n transcurrido ya más de tres décadas desde el surgimiento
en Argentina de lo que se conoció c o m o filosofía de la libera-
c i ó n y 28 años desde que se pusiera punto final al presente
texto. Releerlo línea por línea buscando erratas a 13 años de la
segunda edición ha constituido una experiencia fascinante. A
reserva de que sería imposible reescribirlo tal cual —los años
no pasan en v a n o y la cotidianidad se modifica implacable-
m e n t e - , parece conservar una vigencia inaudita. Lo más pro-
bable es que no sea mérito del texto ni, m u c h o menos, del
autor. Más bien, la realidad latinoamericana v u e l v e a poner
sobre la mesa de la discusión, de manera urgente y demandan-
te, la mayor parte de los asuntos aquí tratados. Y no c o m o una
vuelta o imposible retorno al pasado, sino c o m o urgencias de
la hora, las cuales reclaman (¿una v e z más?) impostergables
insumos teóricos pertinentes ante la organización de la resis-
tencia y la recreación de la práctica política por parte de exten-
sas mayorías.
Escrita en m e d i o de polémicas, podría decirse que incluso
antes de su edición, ya surgían reacciones frente a esta obra.
Por eso es tan importante contextualizarla. No se agota en su
contexto de producción, p e r o sólo desde allí adquiere t o d o
su sentido. Fue el primer intento de explicar y evaluar en con-
junto esas producciones filosóficas, q u e surgían c o n ansias
liberadoras. Y pretendió hacerlo allí mismo, en los propios co-
mienzos y hasta balbuceos iniciales. Lo interesante es que sin

11
este cuadro interpretativo, resultaría m u y difícil y hasta des- vamente, con notas y apuntes, no podían acompañarlo. Era de-
pistante internarse de m o d o coherente en las derivaciones y masiado el riesgo de ser detenido por portar material "subver-
ramificaciones de esas expresiones filosóficas surgidas con sivo". Es probable q u e para ese momento tuviera c o m o unas
posterioridad. Que todavía sigue siendo socorrida esta interpre- 100 páginas escritas y un bosquejo de lo que vendría. Lo acom-
tación, lo muestran reiteradas referencias, algunas de las cuales pañaba una sensación de gran fracaso c o l e c t i v o . A s u m i ó el
aparecen en la nota que está al final de este prefacio. El texto compromiso de aclarar la parte que podía de todo ese inmenso
exhibe, por si fuera necesario, el valor de las polémicas para y complejo proceso: la pequeña porción filosófica, casi una d o -
pulir y retinar los argumentos y posiciones en pugna. Lo inte- sis homeopática y de m u y relativa importancia en el conjunto
resante de las disputas examinadas aquí es que no constituye- del sufrimiento compartido por tantos compatriotas y herma-
ron polémicas entre dos participantes, c o m o suele darse. Se nos latinoamericanos en el fatídico ciclo abierto a partir del
trató de grandes debates colectivos en múltiples frentes, en los golpe de 1964 en Brasil. No sabía qué hacer con los materiales.
que repercutían, por lo demás, los conflictos políticos y socia- A c u d i ó en su ayuda otro amigo. A Gustavo Ortiz se le ocurrió
les circundantes, traducidos filosóficamente como cada quien ponerlos bajo el cuidado de unos conocidos yugoeslavos, que
p u d o hacerlo en aquellos momentos, desde posiciones ideoló- habían sobrevivido a campos de concentración en Europa y te-
gico-políticas y c o n herramientas intelectuales disponibles nían experiencia en esas lides. Habían construido su casa con
muy diversas. No es éste el lugar para abundar sobre las suti- paredes dobles. Entre esas paredes reposaron unos meses los
les características de refinamiento intelectual que brindan las materiales. Después, poco a poco, en pequeños paquetes, fueron
polémicas. enviados por correo al Ecuador. La m a y o r parte llegó sin pro-
Conviene, eso sí, consignar pistas acerca de las condicio- blemas a Cuenca...
nes en que el texto fue escrito. El autor tenía 25 años cuando, a Allí el autor siguió trabajando febrilmente en lo que ya era
finales de i 975, c o m e n z ó a borronear Jo q u e c o n c i b i ó c o m o algo más que un pequeño artículo y mostraba los perfiles de un
un muy breve artículo para puntualizar las modalidades en que libro con casi 800 páginas. Cuando estaba ya m u y avanzado
había surgido la filosofía de la liberación en Argentina. Llega- en la redacción, a punto de dar los toques finales, Claudio Malo
do a la Fundación Bariloche en enero de 1976, como becario de sugirió que lo aprovechara c o m o tesis doctoral. De n u e v o la
posgrado en la maestría de Ciencias Sociales, intentaba avan- amistad hacía posible otro paso. Ya terminado y a punto de sus-
zar en la redacción de ese p e q u e ñ o texto. Mientras tanto, el tentarlo como tesis, lo l l e v ó a Quito a una reunión académica,
mundo se derrumbaba bajo sus pies. A p o c o vendría el g o l p e para presentarle el texto a L e o p o l d o Zea, quien lo l e y ó y le
de Estado en marzo y su padre sería secuestrado. Cuando lo ofreció proponerlo al FCE para su primera edición. Finalmente,
encontraron, permanecería por meses "a disposición del Poder y c o n una generosa presentación de Zea, apareció en 1983. 1

Ejecutivo Nacional", un eufemismo de la dictadura para eludir Debe subrayarse, por lo tanto, que el texto nunca fue pen-
el habeos corpus. El autor abandonaría el país en mayo, con di- sado como tesis.. Fue un artículo que se convirtió, sobre la mar-
rección a un desconocido Ecuador a d o n d e le había sugerido
1
dirigirse Guillermo Henríquez, porque si algo permite seguir v i - Pata una aproximación a la trayectoria filosófica del recientemente
fallecido maestro mexicano, Cf. "¿Pensador incómodo?" en el volumen
viendo en esas condiciones, eso es la amistad. Todos los libros
dedicado a su memoria por Cuadernos Anteriamos, vol. 5, niim. 107 ( U N A M ,
y papeles cuidadosamente acumulados y leídos hasta obsesi- México, septjembre-ortubre de 2004), pp. 129-152.

12 13
cha, en un extenso trabajo para tratar <íe aclarar (mejor_dicho, encuentran reunidos en volumen.- En todo caso, se ha consi-
aclararse) qué había pasado con la filosofía en m e d i o del dra- derado conveniente añadir al Apéndice el texto de la ponencia
"~rria~vivido por Argentina en esos años y cuál había sido el papel presentada en las Jornadas organizadas por la Fundación I C A L A
de una porción de la producción filosófica en la limitada par- en Río Cuarto, Argentina, con motivo de los 30 años del surgi-
cela de la vida pública en que esa actividad académica t u v o miento de esta filosofía.
una modesta repercusión. El interés resultaba m u y grande Quizá no sea e x c e s o de prolijidad destacar algunos de-
porque se trataba, con todo, del nipdo de inlerjpretaximjjSjiCDn- talles, que no escaparán a una lectura perspicaz. H a y trabajos
jecimientos. Era como aferrarse a la búsqueda (¿o construcción?) prometidos por el autor. Algunos se hallaban en curso y otros
de sentido en medio de la catástrofe ciudadana y familiar (en sólo propuestos. No todos se pudieron completar y quedaron
enero de 1977, como parte de la llamada "guerra sucia", serían algunos como meros bosquejos. Algunos textos no a la mano
secuestrados y "desaparecidos" en Mendoza su abuelo y un tío). son sólo indicados. Esto se debía a las condiciones de redacción
Era insistir en pensar y teorizar después de la derrota, habien- ya mencionadas. Entre ellas, las pérdidas irreemplazables en el
do sido crítico con anterioridad y habiendo advertido de los trayecto de los materiales desde Bariloche a Cuenca. H a y n o -
riesgos de esa derrota. Por eso el título original era Lectura A& la ciones que han modificado su alcance y sentido. Por ejemplo,
filosofía de la liberación latinoamericana. Razones editoriales la noción de populismo no tiene las mismas connotaciones se-
lo harían aparecer con el título conservado hasta ahora. Aquella gún desde dónde se ejerza la crítica. La noción de comunidad
noción de "lectura" dejaba bien en claro que nunca se preten- esgrimida en muchos momentos, sobre t o d o por el sector del
dió un enfoque de sociología del conocimiento o una reductora populismo ontologicista, no tiene nada que ver con la recupe-
consideración psicologista. M u c h o menos, la exposición de un ración y manipulación actual de esa categoría. El término es el
3
supuesto "sistema" personal. m i s m o . Los sentidos m u y diversos. También h o y las referen-
De ninguna manera podría hacérsele justicia en este pre- cias al proletariado parecerían sonar extralimitadas. Considére-
facio a lo que se ha producido y avanzado en estos años sobre se que en aquellos años todavía la organización sindical tenía
el tema. No vale la pena siquiera intentarlo. Cuanto más, indi- fuerza y demográficamente el proletariado pesaba significati-
car algunos hitos de referencia obligada para tener a qué ate- vamente. En otro registro, la extensión de las citas se justifica-
nerse en m e d i o de esa gran producción. No es posible tampo- ba por dos motivos. Para poder reconstruir adecuadamente el
co realizar aquí un seguimiento de c ó m o evolucionaron o se escenario (el contexto) de desarrollo de este pensamiento y para
prolongaron [as posiciones así caracterizadas en los años si- que no quedaran dudas de lo dicho y afirmado por las distintas
guientes. El material estudiado en aquellos años estaba cons- posiciones en pugna. La ausencia de una reflexión femenina y
tituido, en su mayor parte, por discursos en formación, en plena feminista en el pensamiento de la liberación es constatable. Tra-
gestación. Quizá no sería exagerado decir que el ciclo previsto
• en aquellos momentos se cumplió con creces en la producción 2
Filosofías para la liberarían, ¿liberación del filosofar?, pro!, de Arturo
a
posterior. El libro que se tiene entre manos fue una lectura. Hico Bovio, 2 ed, ильм, Toluca, 2001 (la I es de 1997), 221 pp. (en la in­
a

troducción hay más referencias sobre la recepción del presente libro).
Otros estudios complementarios, desarrollados por el autor 3
CfAas sugerentes reflexiones de Pablo González Casanova, "Comuni-
antes, durante y después de la redacción de esta obra y que dad: la dialéctica del espacio", Tanas. Cultura, ideología y sociedad, Nueva
cubren aproximadamente hasta finales de los años ochenta, se Época, míin 36 ¡La Habana, enero-marzo de 2004), pp. 4-15.

14 15
bajos recientes de indispensable lectura reubican la discusión _ ron posible este escrito en condiciones tan adversas. Con el tiem-
de aquellos años y, por supuesto, la actual desde perspectivas po, el sentimiento de gratitud aumenta.
4
afinadas. Constituye una gran satisfacción que el F C E haya decidi-
M u y queridos y admirados colegas sobrevivieron al exilio do, previa la correspondiente evaluación, editar por tercera oca-
interior, c o m o Manuel Ignacio Santos y Severino Croatto. La- sión esta obra, lo cual no puede menos que agradecerse cum-
5
mentablemente, Severino falleció el año pasado. También se plidamente. Esta v e z sí será una edición corregida, dado que se
escribe este prólogo después de que Cardoso da sido presiden- hicieron esas rectificaciones para la segunda edición, pero no
te, del fallecimiento de André Gundcr Frank y de la designación se pudieron tomar en cuenta y se extravió el material ya revi-
6
de Ratzinger como papa. No son detalles menores. El filosofar sado. Sin modificar la estructura del original, se ha procedido a
para la liberación es un pensar obligado, por definición, a man- corregir n u e v a m e n t e las erratas más evidentes (puntuación,
tenerse abierto al proceso histórico, justamente el que se quie- términos incompletos o que no correspondían, errores "de
re transformar (¿liberar? Sí, dado que las situaciones de depen- dedo", concordado témpora, algunas referencias confusas o
dencia se han agravado). Es perceptible también que se sigue nombres mal escritos). Se han colocado entre llaves aclaracio-
7
filosofando en condiciones de alto conflicto social desatado. nes indispensables pata colaborar c o n una lectura pertinente.
A la distancia y en muy diferentes circunstancias, se deben No se han actualizado datos de la bibliografía, para no confun-
reiterar las dedicatorias y los agradecimientos a quienes hicie- dir a quienes se interesen por las fuentes utilizadas y que estu-
vieron disponibles oportunamente para este estudio. No se ha
4
Cf. por ejemplo, de Urania uiigo, Fura cambiar la vtdti: política y pen~
r
efectuado corrección de estilo. Se han respetado los énfasis del
samteittti del feminismo en Anterica Latina, í" reimpr., Instituto de la Mujer original por fidelidad a quienes lo hayan leído o lo vayan a
a
de la Universidad de Panamá, Panamá ( I ed., 2000), 210 pp., y Conoci-
leer; y, por supuesto, al autor.
miento, libertad y poder: claves criticas en la teoría feminista, Instituto de la
Mujer de la Universidad de Panamá, Panamá, 2002, 175 pp.; Carmen L. No está de más reiterar, para terminar, que el autor se sigue
Bohórquez, "La mujer indígena y la colonización de la erótica en América afirmando en su programa de trabajo a la búsqueda de la radi-
Latina", Estudios, año 2, núm. 2 ( C R I C Y T , Mendoza, diciembre de 2001), pp.
66-99; Francesea Cargarlo, Las ideas feministas latinoamericanas. Universi- calización problematizadora del historidsino latinoamericano.
dad de la Ciudad de México, México, 2004, 2 5 0 páginas. Por eso, no le ruboriza reconocer que permanece encandilado
Hay una aproximación inicial a so fecunda obra en Guillermo Hansen y altamente m o t i v a d o por el símbolo de ese pensar; el colibrí
(ed.), Los caminos inexhaunbles de la palabra (las /¿lecturas creativas en la en su vibrar incesante...
Biblia y d<; la Biblia/. Homenaje de colegas y discípulos a J. Severino Croatto
en sus 70 años de vida, 40 de magisterio y 25 en el rsiui-r, I.u men-is E D E T , HORACIO CERUTTI GULDBERG
Buenos Aires, 2000, 6 8 4 páginas. Santa Úrsula Xitla, Tlalpan, D. E, 10 de mayo de 2005
6
Un estudio referido a los orígenes de la teología de la liberación y que
puede ser leído paralelamente y de modo complementario a éste, lo cons-
tituye el texto de Samuel Silva Gotay. El pensamiento cristiano revoluciona-
rio en Amtncu Latina y el Caribe Implicaciones de ¡a ter-logía de la li- NOTA: se añaden, entre otras, las siguientes referencias bibliográficas a las
beración para la sociológui de la religión, 2" ed., Agota, Rio Piedras, Puerto mencionadas en el prefacio a la segunda edición: Arturo Andrés Roig, Teo-
Rico, 1983 ( T ed, 1981), 393 paginas. ría y critica del pensamiento latinoamericano, i-c i:, México, 1981, 3 1 3 pp,
7
Cf. Arturo Andrés Roig, Ética del poder y moraliá\ul de la protesta. Res- (donde se anticipa la publicación de este libio); Arturo Andrés Roig.
puestas u la crisis moral de nuestro tiempo, I Í D I U N C , Mendoza, 2002, 2 7 9 Narrativa y cotidianidad. Cuadernos de Chasqui, Quito, 1984, 68 pp.; Jor-
páginas. ge Gracia (comp.), Repertorio de filósofos latinoamericanos, S U N Y Búllalo,

16 17
Amherst, N. Y., 1988, pp. 31-32;Jorge Gracia yMireya Camurati feus.). Phi- Die deutsche Philosophie in Mexiko. Ein Beitrag zur interkulturellen Vers-
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rica Latina: identidad y diferencia. Universidad Autónoma de Ciudad Juá- pensador argentino, Concordia, Aquisgrán, 1999, 284 pp.; Mario Sáenz, The
rez, Ciudad Juárez, 1992, 270 pp.; Arturo Andrés Roig, Historia de las ide- Identity of Liberation in Latín American Tkought. Latin American Histori-
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Tomás, Bogotá, 1993, 202 pp.; Arturo Andrés Roig, Rostro y filosofía de 1999, 372 pp.; Gunther Mahr, Die philosophie als Magd der Emanzipation.
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pensamiento latinoamericano y su aventura. Centro Editor de América Lati- grán, Serie Monografías, mim. 32, 2000, 335 pp.; Carlos Pérez Zavala, Artu-
na, Buenos Aires, 1994, 2 tomos, 20Ü pp.; José Luis Gómez Martínez, Pen- ro A. Roig. La filosofia latinoamericana como compromiso, Universidad
samiento de la liberación. Proyección de Ortega en Iberoamérica, Ediciones Nacional de Rio Cuarto-icALA, Río Cuarto, ¿1999?, 198 pp.; Martín Alcoff,
E G E , Madrid, 1995, 232 pp.; Vicente Medina, "Reflexiones sobre las filosofí- linda y Eduardo Mendieta, Thinking front the Underside ofílistory. Enri-
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ter Mignolo, The Darker Side of the Renaissance, The University of Michi- ords.], Filosofia, utopía y política. Un torno al pensamiento y a la obra de
gan 1'ress, Ann Arbor, 1995, 426 pp.; Francisco Miró Quesada, "Filosofía Horacio Cerutti Guldberg, U N A M , México, 2001, 342 pp.; Laura Mués de
norteamericana, filosofía latinoamericana, divergencias, convergencias", Sclvrenk, "Horacio Ceruiti Guldberg (1950)", en Clara Alicia Jalif de Bertra-
1

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353 pp.; Günther Mahr, "Horacio Cerutti Guldberg. Filosofías para la libe- "Identidad y filosofía latinoamericana en Horacio Cerutti", Hcredia, Costa
ración. ¿Liberación del filosofar? Toluca, 1997", Polylog. Zeitschriftfür Rica, 2004, manuscrito inédito, gentileza del autor; Ricardo Salas Astrain
Interkulturelles Phüosophieren, núm. 2 (Viena, 1998), p. 110; Javier Sasso, (coord. académico), Pensamiento crítico latinoamericano. Conceptos funda-
La filosofía latinoamericana y las construcciones de su historia, Monte Ávi- mentales, vo!. II, Ediciones Universidad Católica Silva Flenríquez, Santiago
la -UNE.sco-Embajada de España, Caracas, 1998, 228 pp.; Heinz Krumpel, de Chile, 2005, varios artículos, y Pío Colonnello (al cuidado de), Filosofia
e política in America Latina, Armado Editore, Roma, 2005, 170 páginas.

18 19
Prefacio a la segunda edición

En tos quince años que separan a esta segunda edición de la
redacción original ha variado tanto la situación del m u n d o y
la mía personal c o m o autor, que sería necesario reescribir el
texto o hacer una obra distinta, pero no lo he hecho así. He
optado por corregir sólo las erratas más evidentes. La estructu-
ra y el estilo del original no se han modificado. Asimismo he
decidido no actualizar la bibliografía, para no inducir al lector
a efectuar una lectura inadecuada. Tal c o m o se presenta, la
bibliografía consigna lo fundamental que tomé en considera-
ción para la elaboración de este trabajo. Quizá no esté de más
indicar algunas referencias disponibles de la recepción crítica
que ha m e r e c i d o esta obra, con el fin de brindar pistas al in-
1
vestigador interesado en el tema.

1
Yamandú Acosta, "La cuestión del sujeto en su vigencia latinoameri-
cana", en Actas de las jornadas de Pensamiento Latinoamericano, E D I U N C ,
Mendoza, 1991, pp. 317-326; Hugo E, liiagiui, "Contemporary Argentinian
Philosophy", en Jorge Gracia y Mireya Camurati (comps.), Philosophy and
Literatitre in Latín America: A criHcal Assessment of the Cwrrent Situation,
State University of New York Press, Albany, 1989, pp. 6-17; Hugo E. liiagiui,
Filosofía americana e identidad: el confiietivo caso argentino, E U D E B A , Bue-
nos Aires, \9№9, 342 pp; Hugo E. liiagiui, Panorama filosófico argentino,
E U D E B A , Buenos Aires, 1985, 137 pp.; David Crocker, "Ceritlti's Metaphilo-
sophy of Latin American Philosophies of Liberation", artículo presentado
en la North American Society for Social Philosophy; American l'hiloso-
phical Association Easter División, Atlanta, Georgia, 29 de diciembre de
1989, 41 pp.; Eduardo Dcmenchonok, filosofía latinoamericana: proble-
mas y tendencias. El Buho, Bogotá, ¡990, 289 pp.; Enrique Dussel, "Cultura

21
He quitado del apéndice el último artículo que aparecía en C o m o se podrá apreciar, la obra muestra las huellas de un
la primera edición, pues no agrega nada a la discusión que-des- proceso de investigación que estaba —y debe seguir— en curso.
arrollo; además, lo ahí planteado ha sido retomado en mínima Probablemente el contexto actual volverá los argumentos más
medida posteriormente. Ese pequeño texto no resistió el paso nítidos, más afiladas sus aristas, más sensible su recepción,
del tiempo ni mi propia relectura. más duro y hasta desesperado su rechazo. Conviene mencionar
algunos de mis trabajos que prolongan o c o m p l e m e n t a n las
latinoamericana y filosofía de la liberación. Cultura popular revoluciona- 3
reflexiones expresadas en esta obra.
ria más allá del populismo y del dogmatismo*, en Cristianismo y Sociedad,
núm. 80 (Asociación Social Hcuménica Latinoamericana, México, 1984), Sólo me resta agradecer al Fondo de Cultura Económica por
pp. 9-45; Enrique Dussel, "La 'cuestión popular'", Nuestra América, año w, la decisión de reeditar este libro, y esperar las opiniones de los
núm 11, ( U N A M , México, mayo-agosto de 1984), pp. 15-27; Raúl Fornet-
Betancouti, Kommmtierte Bibliographic :tir Philosophic in Lateinamerika. lectores críticos, confiando - c o m o creía José G a o s - en que la
3
Peter Lang Verlag, Francfort del Meno, I «85, 156 pp.; Rubén Garcia Clarck, crítica corona y completa la producción filosófica.
"Reseña de un libro de filosofia de la liberación", Hipótesis, año I, num. ó, H. C. G.
Universidad Autónoma del Estado de México, Texcoco, diciembre de
1983), pp. 18-19; Alfredo Gómez-Müller, "L'idea di una filosofía della libe- Tepepan, D. F., 8 de junio de 1992
razione in America Latina", Segni e comprensione, año vi, num. 15 (Lecce,
enero-abril de 1992), pp. 11-19; Jorge J. E Gracia (comp.), Latin American Guadalajara, enero-abril de 1987), pp. 19-42; Gabriel Vargas Lozano, ¿Qué
Philosophy in the Tiventieth Century: Man, Valuta and the Search for Philo- hacer con la filosofía en América latina?, UNAM y Universidad Autónoma
sophical Identity, Prometheus Books, Buffalo, Nueva York, 1986, 269 pp., de Tlaxcala, México, 1990, 226 pp.; varios autores, Pensamiento filosófico
Pablo Guadarrama González y Nikolai Pereliguin, Lo universal y lo especi- latinoamericano contemporáneo. Universidad Central de las Villas, Santa
fico en la cultura. Universidad I N C C A , Bogotá, 1988, 159 pp.; Óscar E. Martí, Clara, Cuba, ¡989, ¡, Segunda Parte, pp. 91-221; varios autores de la Aca-
"Mexican Philosophy in (he 1980s' Possibilities and Uiniis", en Jorge Gra- demia de Ciencias de la URSS, La historia de la filosofía en Latinoamérica
cia y Mireya Cinturati (comps.), op.cit. pp. 36-63; Gustavo Ortiz, "Reseña", en ,:¡ siglo xx. Hayka, Moscú, 1987. 287 pp.; Nikolaus Werz, Das neuere po-
Nuestra América, año iv, núm. 11 ( U N A M , México, mayo-agosto de 1984), littscke und sozialwissenschaftliche Denken in Lateinamerika, Arnold Bergs-
pp. 137-142; Alberto Parisi, "Algunas notas críticas sobre el libro 'Filosofía traesser Institut, Friburgo de Brisgovia, 199 [, 424 páginas.
de la Liberación Latinoamericana', de H. Cerutu", Cristianismo y Sociedad, 3

núm. 80, cít, pp. 93-99; Arturo Rico Bovio, "Seminario de Filosofía de la Comparación entre el pensamiento de los jóvenes hegelianos y la filo-
Liberación", Escuela de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de sofía de la liberación latinoamericana", Anales ¿te la Universidad de Cuenca,
Chihuahua, Chihuahua, 1984-1985, mimeo., 552 pp.; María Luisa Rivara t. xxxiv (Ecuador, abril de 1979), pp. 125-145; "Necesaria autocrítica per-
de Tuesta, "Augusto Salazar Bondy: filosofía e ideología en América Latina y manente de h filosofía para la liberación latinoamericana", Cuadernos de
en el Perú", Cristianismo y Sociedad, núm. 80, cal, pp 61-83; Carmen Rovira Filosofía Latinoamericana, núm, 6 (Bogotá, enero-marzo de 1981), pp. 29-34;
y Agustín Cueva, "Presentación de un libro de Horacio Cerutti Guldberg", "La manifestación más reciente del pensamiento latinoamericano: filosofía
Prometeo, año 1, núm. 2 (Universidad de Guadalajara, Guadalajara, enero- de la liberación: tesis y tareas", Cuadernos Hispanoamericanos, núm. 379
abnl de 1985}, pp. 75-86; Gregor Sauerwjld. "Conflicto de las teorías de la (Madrid, enero de 1P8Z), pp. 61-85, "Aproximación hisiórico-epistetnológi-
liberación ante el reto social y su versión marxista, ensayo sobre el diàlo- ca a la filosofía latinoamericana contemporánea", Prometeo, año 2, núm 5
go intercultuial", Prometeo, año 2, núm. 7 (Universidad de Guadalajara, (Universidad de Guadalajara, Guadal<i|aia, enero-abril de 1986), pp. 39-51;
Guadalajara, septiembre-diciembre de 1986], pp. 63-78; Hans Schelkshorn, "Actual Situation and Perspectives of latín American Philosophy for Libe-
Etliik der Befreiung Herder, Viena, 1992, 171 pp.; Ofelia Schutte, "Origins ration", Thí Philosophical Forum, vol. xx, nú ms. 1-2 (Nueva York, otoño-
and Tendencies of the Philosophy of Liberation in Latin American invierno de 1988-1989), pp. 43-62; "Abhängigkeit und Anderssein", confe-
Thought: A Critique of Dussel's Ethics", The Philosophical Varum, vol. xxn, rencia magistral en el Internationale Arbeitstagung "Entwicklung in
num. 3 (Nueva York, primavera de 1991), pp 270-295; Ofelia Schutte, Partnerschalt; Nord-Süd-Dialog eine Herausforderung für Soziale Arbeit",
"Orígenes y tendencias de la filosofía de la liberación en el pensamiento Münster, 17-21 de junio de 1991 (en prensa, con las Memorias!.
latinoamericano". Prometeo, año 3, núm 8 (Universidad de Guadalajara, 3
Remito a mi trabajo "José Gaos, impulsor de la filosofía latinoameri-
cana", Anihropos. nú ras. 130-131 (Barcelona, marzo-abril de 1992), pp. 89-91.

22 23
El reino de las ideas puede compararse con los reinos comunes, decía
Me-ti, despectivo. Impera allí [a más injusta de las expresiones. No exis-
te otra orden que el de la opresión. Ciertos grupos llegan al poder y
oprimen a todos los demás. Lo decisivo no es el rendimiento, sino el ori-
gen y las relaciones. Los útiles se ven obligados a servir a los poderosos
Aquellos que se han instalado en el poder impiden el acceso de tocios
los que pretenden surgir. Ciertas asociaciones de ideas rebeldes se
reprimen sin contemplaciones. Puede decirse, sin temor a equivocarse,
que el reino de las ideas es idéntico al reino en el cual ha tenido origen.
Un enorme conjunto de ideas deben su existencia a los servicios
que prestan a su vez a otras ideas; si tienen un objetivo es por su rela-
ción con éstas. El sistema que sirve para verificarlas está viciado. Las
relaciones deciden.
Ciertas ideas están destinadas exclusivamente a convencer de
que ese reino es eterno. De tanto en tanto, cuando la fatiga de los
años o la molicie se adueña de ellas, se las reemplaza por otras mis jó-
venes y operantes. Esas ideas defienden, pues, lo antiguo con palabras
nuevas.
BEIÍTOLT BRKCHT
Me-ti, el libro de las mutaciones
Una advertencia de que no existen filosofías "inofensivas" o puramen-
Hasta ahora, los hombres se han formado siempre ideas falsas acerca te académicas, de que siempre y dondequiera está objetivamente pre-
de si mismos, acerca de lo que son o debieran ser. Han ajustado sus sente el peligro de que cualquier incendiario del mundo pueda, como
relaciones a sus ideas acerca de Dios, de! hombre normal, etc. I-Os fru- Hjtler, prender una hoguera devoradora aprovechándose del combus-
tos de su cabeza han acabado por imponerse a su cabeza. Ellos, los tible filosófico de las "inocentes" conversaciones de salón, charlas de
creadores, se han tendido ante sus criaturas Liberémoslos de los fan- café o lecciones de cátedra, de los apa te lilemente "inofensivos" ensa-
tasmas cerebrales, de las ideas, de los dogmas, de los seres imaginarios yos, estudios, folletones, etc. (...) toda filosofía está determinada, en
bajo cuyo yugo degeneran. Rebelémonos contra esta tiranía de los cuanto a su contenido y su método, por las luchas de clases de su
pensamientos. Enseñémoslos a sustituir estas quimeras por pensa- tiempo. Y, aunque los filósofos - l o mismo que los sabios y los artistas
miento» que correspondan a la usencia del hombre, dice uno. a adop- y otros ideólogos— ignoren en mayor o menor medida esta circ (ins-
tancia y no tengan, a veces, la menor conciencia de ella, este criterio
tar ante eilos una actitud critica, dice otro, a quitárselos de la cabeza,
determinante de su actitud entre los llamados "problemas finales" se
dice u-l tercero, y la realidad existente se detrumbará.
impone, a pesar de todo.
Estas inocentes y pueriles fantasías forman el meollo de la filoso-
fía neohegeliana en boga, que en Alemania no sólo es acogida con es- GEORG LÍJKÁCS
panto y veneración por el público, sino que es proclamada por los El asalto a la razón; la trayectoria del irracionalHmo
mismos héroes filosóficos con la solemne conciencia tíe su revolucio- desde Sckelling hasta Hifler
nara peligrosidad y de su criminal inexorabilidad. El primer volumen
de la presente publicación se propone desenmascarar a estas ovejas
que se hacen pasar por lobos y son tenidas por tales, poner de mani-
fiesto cómo no hacen otra cosa que balar filosóficamente, cómo las Que el punto más alto de conciencia y de honradez haya sido alcan-
jactancias de estos intérpretes filosóficos reflejan snnplemente el esta- zado precisamente por la filosofía (Hnsserl) que ace]>ta asumir teórica-
do lastimoso de ta realidad alemana. Se propone poner en evidencia y mente —es decir, pensar como esencial para su empresa ideológica— la
desacreditar esa lucha filosófica con las sombras de la realidad a que existencia necesaria de este circulo, no quiere decir que ello la haya
el soñador y soñoliento pueblo alemán es tan aficionado. hecho salir de este círculo, que la haya liberado de su cautiverio ideo-
Un hombre listo dio una vez en pensar que los hombres se hun- lógico - c o m o tampoco ba podido salit de este círculo aquel que ha
dían en el agua y se ahogaban simplemente porque se dejaban llevar por querido pensar en una 'apenuin" (que aparentemente no es sino el
la idea ¡te la gravedad. Tan pronto como se quitasen ei>ta idea déla cabe- no-cierre ideológico del cierre), en la condición de posibilidad absolu-
za, considerándola, por ejemplo, como i itu idea nacida ele la superstición, ta de este "cierre", es decir, en la historia cerrada de la "repetición" de
como una idea religiosa, quedarían sustiaídos al peligro de ahogarse. este cierre en la metafísica occidental: Heidegger. No se sale de un espa-
Ese hombre se pasó la vida luchando contra la ilusión de la gravedad, de cio cerrado instalándose simplemente fuera de él, ya sea en lo exterior
cuyas nocivas consecuencias íe aportaban nuevas y abundantes pruebas o en la profundidad; mientras ese exterior o esa profundidad sigan
todas las estadísticas. Este hombre listo era el prototipo de los nuevos siendo ft* exterior y su profundidad, pertenecen todavía a este círculo, a
filósofos revoluciónanos alemanes. este espacio cernido, en calidad de s\i "repetición" en Í Í I otro c ualqiue-
KARL M A R X y FRibnmcH ENCELS ra-que-sea. No es mediante la repetición, sino mediante la no-repeti-
La ideologtti alemana ción de este espacio como se logia escapar de este círculo: únicamen-
te mediante la fuga teórica fundada, que precisamente no sea una Presentación
fuga consagrada siempre a aquello de lo que huye, sino una funda-
ción radical de un nuevo espacio, de una nueva problemática, que
permita plantear el problema teal, desconocido en la estructura de reco-
nocimiento, de su posición ideológica.
Loms ALTHÜSSEH

"De El Capital a la filosofía de Marx"

Ud. sabe que yo he mandado 20 años y de ellos no he sacado más que M u c h o se ha discutido sobre la posibilidad de un pensamiento
pocos resultados ciertos: l o . La América es ingobernable paia nos- o filosofía latinoamericano auténticamente original. Preocupa-
otros. 2o. El que sirve una revolución ara en el mar. 3o. La única cosa ción que ya el argentino Juan Bautista Alberdi, en 1842, en su
que se puede hacer en América es emigrar. 4o. Este país caerá infali- discurso sobre Ideas para un Curso de Filosofía Contemporá-
blemente en manos de la multitud desenfrenada, para después pasar a nea, se hace expreso no ya c o m o posibilidad, sino c o m o un
tiranuelos casi imperceptibles, de todos colores y cazas. 5o. Devorados hecho. Si se reflexiona c o n autenticidad, "la filosofía - d i c e
por todos los crímenes y extinguidos por la ferocidad, los europeos no A l b e r d i - se localiza por el carácter instantáneo y local de los
se dignarán conquistarnos. 6o. Si fuera posible que una parte del mun- problemas que importan especialmente a una nación, a las
do volviera al caos primitivo, éste sería el último periodo de la América. cuales presta la forma de sus soluciones". "Nuestra filosofía
será, pues, una serie de soluciones dadas a los problemas que
SIMÓN BOLÍVAR interesan a los destinos nacionales; o bien la razón general de
Carta a Flores, BarranquiUa, 9 de noviembre de 1830. nuestros progresos y mejoras, la razón de nuestra civilización;
En "Archivo Flores" o bien la explicación de las leyes por las cuales debemos llegar a
nuestro ±iii." "Civilizarnos, mejorarnos, perfeccionarnos, según
nuestras necesidades y nuestros medios: he aquí nuestros des-
tinos nacionales q u e se resumen en esta fórmula: Progreso."
La problemática de esta filosofía ha cambiado, pero no la
preocupación por ofrecer solución a los problemas que nues-
tra cambiante realidad va planteando. Otras son ya las metas.
Ya no el progreso del que hablaba el positivismo, sino algo que
ha de ser previo al mismo, la condición misma de su posibili-
dad, que será expresada en la idea de liberación. Es en la Histo-
ria de las Ideas, que a lo largo de varios años ha v e n i d o ela-
borando el C o m i t é de Historia de (as Ideas de la Comisión de
Historia del Instituto Panamericano de Geografía e Historia,

29
que se han ido destacando los problemas planteados y las so- refería recientemente Celso Furtado, presentándolos como crea-
luciones dadas a los mismos. Historia que cun d i o ha mostrado dores de una filosofía que lejos de repetir los modelos euro-
la existencia de un auténtico filosofar latinoamericano sobre la peos occidentales ha aporiado una nueva interpretación de la
realidad latinoamericana, con independencia del origen del realidad y creado categorías sociales c o m o la de la dependen-
instrumental conceptual y racional utilizado. La preocupación cia La sociología de la dependencia que, por discutible que pa-
misma por la existencia de una filosofía latinoamericana es ya rezca a otras interpretaciones, ha dado origen a una escuela so-
expresión de esta anhelada filosofía. Sus respuestas forman el ciológica original. Y c o m o una expresión más de este reflexionar
rico acervo que habla de la existencia de la misma. sobre la realidad latinoamericana, surge también la T e o l o g í a
Rebasada la preocupación respecto a si se hace o no autén- de la Liberación, que la Iglesia católica ha tenido que aceptar
tica filosofía en Latinoamérica, han ido apareciendo expresio- c o m o parte de su problemática. La problemática que, a lo largo
nes de la misma en torno a una problemática que les da senti- de la Tierra, plantean la miseria y la explotación de que vienen
do y unidad. Ya no es tanto el problema de c ó m o alcanzar el siendo objeto decenas de pueblos y millones de hombres. Teo-
progreso de que hablaban Alberdi y su generación, a lo largo logía que hallara su apoyo y justificación en las reformas ini-
de esta América, sino de cómo vencer los obstáculos que hicie- ciadas por Juan XXIII, planteándose la necesidad d e realizar el
ron de esa preocupación simple utopía. Se ha tomado conciencia Reino de Dios, no ya en otro mundo, sino en éste, c o m o un rei-
de la relación de dependencia frente a este o aquel dominio ex- no de Justicia y Libertad en el que el hombre deje de ser explo-
tranjero y c o m o correlato sobre el necesario cambio de esta tador del hombre y se hermane ecuménicamente con él.
situación, planteándose la necesidad de la independencia o, más La Filosofía de la Liberación Latinoamericana es expresión
ampliamente, la necesidad de la liberación. Liberación de pue- del contexto social de que hemos hablado, por lo que hace suyas,
blos y liberación de hombres que forman estos pueblos c o m o c o m o lo demostrará el autor de este libro, las preocupaciones
condición de realización del anhelado progreso, del desarrollo, expresas en el historicismo, la sociología y la teología latino-
c o m o se le llama en nuestros días. Una expresión filosófica de americanos. La filosofía de la liberación se expresa con gran
esta preocupación lo ha sido v es la llamada filosofía de la libe- fuerza en uno de los momentos clave de la historia de uno de
ración. Filosofía que surge en un contexto social, e c o n ó m i c o y los pueblos de esta nuestra América, el que representará el
cultural que ha resultado ser también c o m ú n a otras muchas regresó del general Juan Domingo Perón á la Argentina. Más que
regiones del planeta como Asia y África. Se parte del contexto de triunfo del propio Perón, lo es del peronismo. Olvidada ta pri-
la dependencia y de su toma de conciencia. Surgiendo una filo- mera etapa de gobierno de Ferón, el peronismo se ha transfor-
sofía ligada con otras muchas expresiones de este mismo re- mado en una gran esperanza. La esperanza de todo un pueblo
flexionar sobre la realidad latinoamericana, c o m o lo son el his- que se consideró ya ligado con la historia de otros pueblos del
toricismo que busca en el pasado, en la Historia de las Ideas, el continente, incluso con pueblos más allá de este continente,
sentido de la historia de esta América, la filosofía de su historia. junto c o n los cuales ha de luchar por cambiar una situación
Filosofía que da también sentido a las investigaciones que so- que les ha sido impuesta, y que les ha i m p e d i d o alcanzar las
bre las sociedades latinoamericanas se vienen elaborando desde metas que tan ingenuamente se planteara la generación de Juan
hace varias décadas. La filosofía que anima las investigaciones Bautista Alberdi en el siglo x i x . En 1973 una pléyade de fi-
de los llamados científicos o cientistas sociales, y a los que se lósofos, la mayoría jóvenes, se lanza a la elaboración y difu-

30 31
sión de una filosofía que ha de ayudar a los pueblos latino- desde diversos lugares de nuestra A m é r i c a se empeñaron en
americanos en su ya vieja lucha por su liberación. Este extraor- reflexionar y analizar su realidad para intentar ofrecer solucio-
dinario brote, decíamos, coincide con el regreso de Perón. Una nes a sus múltiples problemas. Razón por la cual pasaron a for-
filosofía que el mismo gobierno peronista estimulará para jus- mar parte de la subversión con que se v i e n e calificando toda
tificar la política iracional e internacional de su líder. Pero tra- postura crítica. V así, en diversos fugares de esta nuestra A m é -
tándose de un filosofar surgido de la toma de conciencia de la rica, en donde la critica es aún posible, en México, Caracas, Cos-
realidad de los pueblos de esta América, éste se negará a ser sim- ta Rica o en Europa, se han encontrado historicistas, sociólo-
ple instrumento de la ideología y de las acciones políticas de g o s de la dependencia, t e ó l o g o s y filósofos de la liberación.
un determinado líder. A u n q u e este líder fuese Juan D o m i n g o Confrontación en el destierro que está originando un reflexio-
Perón. Ideología circunstancial, política de circunstancias, por- nar, un filosofar, plenamente latinoamericano, c o m o parte de
que uno será el filosofar e m p e ñ a d o en orientar la liberación un filosofar más amplio sobre el h o m b r e sin más, sobre el
latinoamericana, y otro el que sólo trate de justificar las postu- hombre y sus esfuerzos por alcanzar la plena liberación.
ras de Perón c o m o líder nacional e internacional. Es por la preocupación por encontrar el sentido de nuestra
Invitado en 1973 y en 1975 para participar en las Jornadas historia que ha animado al Comité de Historia de las Ideas a mi
realizadas por la Universidad del Salvador, en San Miguel, Bue- cargo, que se consideró de especial interés la presentación de
nos Aires, pude ser testigo del cambio que sufriera la Filosofía esta original filosofía que es la Filosofía de la Liberación. Sa-
de la Liberación que encontrara su gran impulso en la Argenti- biendo que u n o de sus miembros estaba trabajando sobre la
na. Testigo fui, también, de la participación en tales reuniones de historia, los antecedentes y la expresión de dicho filosofar se
varios de los seguidores de la Teología de la Liberación, a par- encargó al mismo el trabajo que ahora se publica. A l g o seme-
tir de una temática que se relacionaba estrechamente c o n la jante se ha hecho con la Teología de la Liberación, cuyo trabajo
Filosofía de la Liberación. Y en las Jornadas de 1975, la euforia y ha sido encargado a un buen conocedor de la misma. De esta
unidad de un filosofar nacido de su enfrentarmemo con la rea- forma se va completando la historia y exposición de las ideas,
lidad latinoamericana, estaba en crisis. Los seguidores de la Fi- la filosofía y el pensamiento de esta nuestra América en el si-
losofía de la Liberación estaban siendo puestos en entredicho g l o xx en que vivimos. C o m o siempre, y c o m o es característico
por el oficialismo filosófico peronista empeñado en justificar al de la actitud del I P G H de respeto a las investigaciones que se
líder recién muerto y a sus herederos. A nivel nacional la rup- v i e n e n realizando, los autores tienen absoluta libertad y son
tura entre el peronismo y Perón era ya un hecho. Uno era el lí- los únicos responsables de la exposición de sus ideas. Sólo se
der, otro lo que se suponía había pensado éste. Se iniciaba ya pide sean expuestas con la mayor objetividad para que su c o -
el desplazamiento, por todas las vías, incluyendo el tenor, de nocimiento pueda ser parte del rico acervo de la ya innegable
quienes no seguían la línea oficial. Varios de los seguidores filosofía de esta nuestra América.
de la Filosofía de la Liberación aceptaron, a regañadientes, la si- Horacio Cerutti es uno de los miembros de la generación
tuación deformando el espíritu que había animado a esta filo- en que cristalizó la llamada Filosofía de la Liberación. Su lesii-
sofía. Otros prefirieron la persecución y el destierro. Destierro monio es de especial importancia en la lüstoria de este nuestro
que haría parte de la gran diáspora latinoamericana que ahora filosofar que v e n i m o s e x p o n i e n d o . Un trabajo, c o m o podrá
está dando origen a un gran confrontamiento entre quienes observarse, escrito con una gran claridad, claridad que muchas

32 33
veces falta a varios de los creadores y seguidores de esta filoso- más cerca de Roig y su línea. En la Filosofía de la Liberación se
fía. Un trabajo objetivo, hasta d o n d e e l l o es posible dentro de hace igualmente expresa la dependencia que aún mantienen
un filosofar v i v o , y por ello muchas veces contradictorio y cu- varios de sus epígonos c o n la filosofía europea en un lenguaje
yos autores participan aún, desde diversos ángulos y niveles, que, a veces, resulta muy alambicado. Está también presente
en la vida cultural latinoamericana. Trabajo p o l é m i c o frente a el populismo del que son expresión Perón y el peronismo c o m o
quienes el autor considera se han conducido con oportunismo centro de las preocupaciones de este filosofar que quiere ser
dentro de esta filosofía. Actitud crítica frente a quienes conside- liberador. Allí la idea d e Pueblo para servirlo o para servirse d e
ran que no existe más originalidad que aquella que se deriva él. Cerutti va exponiendo las diversas expresiones de esta filo-
sofía, incluyendo la propia. Y por ser parte de este filosofar aún
de su propia y concreta obra. El autor muestra con gran objeti-
v i v o y actuante, es a veces acremetite crítico ante posturas que
vidad los orígenes de este importante filosofar latinoamerica-
considera se desvían de) espíritu que ha originado a este filo-
no. Allí está el historicisrao en sus diversas expresiones pasando
sofar. Señala los diversos puntos de partida de un filosofar que,
por H e g e l y Marx, la Sociología del Conocimiento, Heidegger,
al atender a la realidad, va tomando diversos matices. Allí está el
Marcuse y la Escuela de Francfort. Y por lo que se refiere a an-
que llama sector populista de la Filosofía de la Liberación, que
tecedentes latinoamericanos, la historia de las ideas c o m o filo-
se expresa c o m o d o g m a t i s m o de la ambigüedad concreta y
sofía de la historia de nuestra América, la Sociología de la
c o m o populismo de la ambigüedad abstracta. Y frente al popu-
Dependencia y la Teología de la Liberación. Allí están Fanón y
lismo el Sector Crítico del populismo que tiene dos vertientes, el
las polémicas en torno a la existencia de una filosofía latino-
subsector historicista y el subsector problematizador. Filosofar-,
americana. Allí, A u g u s t o Salazar Bondy y su e m p e ñ o por un c o m o lo indican estos punios de partida, nacido de la reflexión
filosofar fuera de toda enajenación, y frente a él un filosofar sobre la realidad latinoamericana que se debate entre la de-
que considera ha de tomarse conciencia de esa enajenación pendencia y la liberación, y a la que se ofrecen soluciones c o m o
para anularla El partir de cero o el partir de la experiencia de el populismo q u e puede mantener estáticas la esperanza y las
esta nuestra ineludible historia. Y c o m o horizonte histórico la preocupaciones para el cambio. El cambio que la toma de con-
Revolución cubana, la revolución estudiantil de mayo de 1968 ciencia de la dominación y la dependencia impuestas hace nece-
en Francia, la Iglesia en Medellín y, por supuesto, el regreso de sario Cambio que los sistemas establecidos tendían que calificar
Juan D o m i n g o Perón a lo Argentina. de subversivo. El marxismo corre, c o n otras filosofías histori-
La Filosotta de la Liberación que cristaliza en la Argentina cístas, por las venas de este filosofar que quiere ser de la libe-
entre 1973 y 1975 no es, decíamos, unitaria. Tiene múltiples ex- ración. Marxismo al que a veces se quiere rechazar o rebasar
presiones. Entre sus figuras más sobresalientes se encuentran pero que, asimilado, c o m o lo ha de ser toda filosofía, ofrece a
Enrique Dussel y Arturo Andrés Roig. El primero, tratando de la Filosofía de la Liberación un buen instrumental metodológi-
destruir la filosofía europea occidental para iniciar en esa A m é - co e ideológico.
rica una filosofía que habrá de ser original desplazando a la
primera. El segundo, buscando en la historia de las ideas de la Ar- LEOPOLDO Z E A
gentina y la América Latina las raíces de un filosofar que sea
auténtico p o r la rica experiencia q u e esa historia ha de darle.
En el propio Cerutti se hace expresa la inclinación de su filosofar,

34 35
A modo de introducción

El trabajo que aquí se presenta no tiene ninguna pretensión de
"originalidad", entendiendo por tal una pretensión de decir algo
"nuevo", la "última palabra" sobre el tema que se estudia. M u y
por el contrario, es un trabajo que se enfrenta y manifiesta lo
ya dicho sobre un tema tan apasionante c o m o la filosofía con-
temporánea latinoamericana. Vale decir, se trata de establecer el
status quaestionis de la actual reflexión filosófica latinoameri-
cana. En este sentido, todo el estudio podría ser visto c o m o una
gran introducción a un desarrollo todavía por cumplir. En ver-
dad, aparte de lo que aquí se recoge está todavía abierta la po-
sibilidad para una reflexión que nuestra América requiere y
reclama desde hace años ya. Con esto no pretendo sugerir, de
ninguna manera, que la "lectura" propuesta sea inocente u
"objetiva". De ninguna manera. Se trata de una lectura realiza-
da desde un cierto lugar teórico e i d e o l ó g i c o que se va m o s -
trando y manifestando a lo largo de la misma. Por ello, esta lar-
ga introducción a la posibilidad de una reflexión filosófica
latinoamericana cumple también un papel de localización pre-
ventiva, destructiva y crítica, en relación con el obstáculo ma-
yor que entorpece la puesta en marcha de la filosofía, junto a
las ciencias sociales latinoamericanas y junto a la práctica polí-
tica, en la lucha por el efectivo cumplimiento de transforma-
ciones estructurales impostergables. Este obstáculo no es otro
que lo que se caracterizará, a lo largo de t o d o el estudio, c o m o
discurso populista. En lo que va del siglo se ha visto c ó m o la

37
práctica populista y el discurso que conlleva han m o v i l i z a d o qué es lo que cada quien ha dicho en este t r e m e n d o debate
las esperanzas de las masas latinoamericanas pero traicionan- para poder dejar el camino abierto a lo q u e todavía queda por
do siempre el proceso, frustrando las esperanzas y reprimiendo decir y deberá, quizá, decirse. Sí, con todo, no he sido capaz de
a las masas. La filosofía, por lo tanto, no puede operar c o m o un superar el método, tan repudiado por Collingwood, de "tijeras
justificativo de estas prácticas y discursos "ambiguos" que se y engrudo" sólo a mí cabe achacármelo. No es culpa de la te-
revelan, a corto plazo, c o m o plenamente concretos. Este traba- mática, ni de los materiales, ni es la intención que he tenido.
jo está elaborado desde la clara conciencia de que, si bien a He buscado expresamente no caer en esa deformación. De t o -
das maneras y aun en ese caso, probablemente el estudio tenga
n i v e l l á c i i c o es dable "negociar", condescender diplomática-
algún aporte que hacer y movilice ulteriores y mejores investi-
mente, pactar, transar, etc., en función de objetivos estratégi-
gaciones al respecto. Con esto quedaría plenamente justifica-
cos, a nivel estratégico e i d e o l ó g i c o no cabe hacerlo. Quien
do. Y si no es capaz de defenderse sólito nada puede hacer ya
"negocui" a nivel ideológico elimina la posibilidad misma de la
su autor para defenderlo, por más actitudes apologéticas que
negociación, porque esfuma su propia posición. No es necesa-
asuma y por más intentos de "borrar con el c o d o lo escrito con
rio recordar en este sentido el clarísimo ejemplo de Lenin y los
la mano".
astrovístas. Pues bien, de lo que se trata - m u y especialmente en
el caso de la filosofía— es de delimitar estricta y rigurosamente Las cuestiones que aquí se tratan, si bien afectan de m o d o
las distintas manifestaciones y modalidades que va adquirien- directo al pensamiento latinoamericano, cabría decir q u e se
do la formación ideológica. Por todo lo dicho, el trabajo que si- extienden abarcando, en parte, al pensamiento en lengua es-
g u e quizá no sea más que un ejercicio de contraposición de pañola y al mismo pensamiento iberoamericano. La Península
imágenes y autoimágenes de lo que se ha creído que era o debe- Ibérica está h o y más cerca de nuestra América. La producción
lía ser la filosofía de la liberación. De esto viene a resultar que filosófica española habla a las claras de la importancia de sus
este libro sería, en realidad, un libro de libros. En todo caso, es preocupaciones y del nivel alcanzado por sus j ó v e n e s filóso-
1
fos. Todavía no se ha abierto un diálogo fecundo entre estos
una lectura, mi lectura; lectura que traía de abrir el camino
juveniles esfuerzos españolea y los q u e se realizan en la A m é -
para que otros lectores puedan rehacerlo. Es un instrumento
rica de habla hispana. Cabe esperar que el diálogo no tarde en
de trabajo para aquellos que deberán, casi necesariamente, vol-
producirse.
v e r a andar el camino. Es m u y importante dejar bien sentado
desde ahora que no invento las distintas posiciones en pugna El examen de la filosofía contemporánea latinoamericana
que se exponen, analizan y critican a continuación. Por eso he debe pasar con toda seguridad, si bien no en forma excluyen-
elegido el penoso y árido camino (para el que escribe y para el te, por Argentina. La situación v i v i d a por Argentina en la
que l e e | de reproducir extensos pasajes de los discursos en primera mitad de la década del setenta estimuló en forma de-
cuestión. Además, la escasa difusión de la mayor parte de los
materiales que se discuten, tan característica de nuestros paí- 1
De la abundantísima bibliografía al respecto cabe mencionar; Diccio-
ses, hacia necesaria esta citación permanente. En fin, el cum- nario de filosofía contemporánea, Sígnente, Salamanca, \976, 490 pp.;
Horacio V. Cerutti Guldberg, 'Status quatsticuiis en la filosofía espiñola"
plimiento del tan burgués requerimiento de la propiedad inte-
(pi'ímera wats), en Pucará, núm. 2 (Cuenca, jumo de 1577), pp. 65-77; Ciut-
lectual, aquello que traducido al lenguaje c o m ú n es práctica áernos Salmantinos de Filosofía, ni (Salamanca, ¡976), varios trabajos, con
de "honestidad intelectual", me ha llevado a dejar bien sentado referencias.

38 39
cisiva la especulación filosófica. Al respecto unas sugestivas y motivar semejantes opiniones. Por otra parte, la cantidad de
polémicas palabras de Juan Carlos Torchia Estrada que convie- síntomas y e q u í v o c o s que muestra el fragmento citado esti-
ne reproducir. mulan fuertemente el deseo de ahondar en la investigación de
este "clima". Una buena parte del m i s m o es lo que constituye
La justa caracterización y comprensión histórica de este clima el tema del presente estudio.
[intelectual de Argentina) exige un estudio objetivo. Sin embargo, Oculta bajo el rótulo "liberación" ha pasado casi inadvertida
sin pretensiones sistemáticas, algunos elementos saltan a la vista; para el público la aparición en estos últimos años de un fe-
si se juzga por la producción editorial, la filosofía parece en tran- n ó m e n o filosófico que algunos de sus protagonistas han deno-
ce de extinción, Para grupos numerosos, la cultura es un instru- minado "filosofía de la liberación". El abracadabra de la decla-
mento político o un concepto desfigurado por la politización. És- mada "liberación" tenía principalmente matices de urgencia
tos son los mismos grupos para los cuales la historia es un arma política y es casi "natural" que este aditamento "filosófico" a un
de combate y, aunque hablan constantemente de recuperar la proceso tan tortuoso y difícil sea poco considerado. No es esto
cultura nacional, no están interesados con sincero fervor en res- lo que más me preocupa. Más bien, ha llegado la hora de que los
catar todo lo respetable del patrimonio cultural del país, sino al- propios protagonistas retomemos nuestros pasos y examine-
gunos elementos muy seleccionados, utilízables —bien o mal— en mos lo andado para establecer cuáles fueron las preocupacio-
el contexto ideológico en que se mueven. Lo que queda fuera de nes que nos han m o v i d o , cuáles son los logros alcanzados y
esta selección es prácticamente la totalidad de la historia intelec- qué es lo que resta por hacer o deshacer.
tual argentina. Por un traslado erróneo o interesado meten en el Puede decirse, sin lugar a dudas, que el tema de la libera-
mismo saco la dependencia económica, que es un problema rea( ción ha sido en ios últimos años casi una moda, no solamente
de relaciones de poder en el plano internacional, con la llamada de intelectuales a la violeta, sino de t o d o un conjunto de h o m -
"dependencia cultural", que en rigor no existe porque América bres y mujeres en Argentina y A m é r i c a Latina que la han
Latina es, sin excluir peculiaridades, parte integrante de la cultura sentido c o m o carencia y no han l l e g a d o a elaborarla c o m o
occidental. Por supuesto, todo lo descrito se lleva a cabo utilizan- 3
"deseo". D e b o declarar de entrada que de la liberación me
do las categorías filosóficas e ideológicas de origen europeo, las interesa su realización y tematizarla en tanto en cuanto nos
mismas que se denuncian como fuente de colonialismo cultural lleva a su concreción láctica, histórica.
Lo antedicho podrá no ser la totalidad del panorama pero es lo El objetivo central de este trabajo es ubicar histórica e in-
:
que más se v e . terpretativamente este f e n ó m e n o a u t o d e n o m i n a d o Filosofía
de la Liberación en la Argentina, pensando no sólo en lectores
Estas opiniones de Torchia Estrada no se reproducen aquí argentinos sino, y m u y especialmente, en t o d o un conjunto de
para compartirlas ni muchísimo menos. Simplemente se trata pensadores latinoamericanos acuciados por la misma proble-
de ilustrar la complejidad de un "clima intelectual" que puede mática. Seguramente no soy el más preparado y capacitado
para realizar esta delicada tarea, pero es indispensable con-
2
Juan Carlos Torchia Estrada, "La decadencia del espíritu teórico: un
cluirla de alguna manera para salir de la asfixia pueril y pedaii-
texto inédito de Francisco Romero sobre la filosofía contemporánea"
(Potomac, Maryland, EU, septiembre de 1974), Revista Nacional de Cultu-
3
ra, añoxxxrx, mím. 219 (Caracas, marzo-abril de 1975), p. 28, nota 1. Utilizo el término en el sentido acuñado por G. Deletize.

40 41
te en que agoniza nuestra disciplina, frenando posibles y nece- dad. {Esta introducción fue escrita en 1977} Encarar esta tarea
sarios aportes que, en su ausencia, dejan un campo expedito a implica, c o m o se desprende de suyo, que tomamos c o m o va-
los enemigos de la liberación. liosos nuestros hechos de pensamiento, nuestros pensadores y
Si consideramos pensamientos "tipo" aquellos que respon- sus textos, los tomamos con la misma seriedad con que Aristó-
den a determinados estadios estructurales de la e v o l u c i ó n teles consideró a su maestro y antecesores y los liistorió en su
humana y los hacemos objeto de la sociología, y pensamientos Metafísica o con que Marx consideró a Hegel, etc. Ya decía el
individuales a los que son objeto de la historia, habría que maestro mexicano Samuel Ramos, en el Prólogo a su Historia
decir que, tratando de ser fieles y honestos para con los pensa- de la filosofía en México, que un buen m o d o de introducimos
dores "individuales", hay que estudiar su aporte a un pensa- en nuestra filosofía es leer a nuestros propios pensadores. Y es
miento "tipo" o al intento de constitución de un pensamiento ésta, también, la intención pedagógica que me anima. En un
"tipo" o que podría llegar a serlo. En este caso sí nos interesan m o m e n t o en que los estudios filosóñeos institucionalizados
las "sutiles diferencias" entre pensadores o términos que pue- han sido totalmente desmantelados en el país, es indispensa-
4
den equivocarnos el camino. En todo caso, habría que pensar ble que quienes se interesen por la disciplina cuenten con in-
que se trata de analizar un pensamiento de coyuntura. Aparte troducciones a un proceso intelectual en curso.
de ser sumamente discutible la atribución de un objeto "tipo" Un trabajo de este tipo se presta para el "ajuste de cuentas"
a una presunta sociología y de un objeto "individual" a la his- y para meras "imputaciones ideológicas" propias del terroris-
toria, no me queda otro camino que atenerme a los requeri- mo intelectual. Más cuando uno ha sido parte activa de lo que
mientos del fenómeno que pretendo explicar y que abarca una se pretende interpretar y explicar. No es ésta mi intención, ni
nutrida documentación en muy pocos años. Se trata de inter- me siento llamado a ello. No lo considero motivante, ni crea-
pretar buscando "fuentes", etapas, orientaciones dominantes dor. En definitiva, no sirve para nada. Para nada más que encen-
en la coyuntura, rastreando matices diferenciales que, en defi- der interminables polémicas entre sordos. Se trata, sí, de tener
nitiva, deciden las opciones. Por ello, aunque algunos crean permanentemente presente la propia subjetividad que está
que esto no es más que "gastar pólvora en chimangos" o "re- mechada por lo ideológico. No d i g o que la ideología sea una
mover el avispero" innecesariamente, estoy convencido de que cuestión e m o c i o n a l o subjetiva sino, por el contrario, que la
es una tarea indispensable realizar una revisión crítica de la propia subjetividad está "objetivamente" modificada por la ideo-
producción filosófica argentina del último lustro. Hay que in- logía. En su producción t o d o discurso es i d e o l ó g i c o y en su
tentar abarcar, con la exhaustivídad y márgenes de error atri- recepción puede tener función científica o ideológica, enten-
buibles a un solo investigador, los productos del g é n e r o que diendo por la primera la autoconcíencia de su origen y de su
van desde la preparación (1968, aproximadamente) del II Con- relatividad y por la segunda una pretensión de absolutez. Éste
greso Nacional de Filosofía (Córdoba, 1971) hasta la actuali- es un esfuerzo por constituir un discurso en función científica
o de conocimiento que "mantiene 'abierta' la posibilidad de la
1
Cf. aqui la posición de "sociólogo" asumida por Hinkefommert (cf autorreílexión". 5

Ideologías del desarrollo y dialéctica de la historúi. Universidad Católica
de Chile. Buenos Aires, 1P7Ü, esp. p. 10). En todo caso, me sitúo a medio 3
Cf. liliseo Verón, Imperialismo, lucha de cUises y conocimientos' 25
camina entre la posición de sociólogo y la de historiador, tal como él las años de sociología en la Argentina, Tiempo Contemporáneo, Buenos Aires,
define. 1974, pp. 86 y anteriores,

42 43
La contemporaneidad de la temática me lleva a considerar este último autor hemos tomado, entre otros elementos, la téc-
la producción de autores en plena productividad o, incluso, al nica de considerar ciertas oposiciones terminológicas que sue-
inicio de sus trabajos, muchos de ellos meros proyectos de fu- len ser m u y elocuentes, de las que debe sospecharse hasta qué
turas elaboraciones. Atentos a que se trata de discursos en for- punto no son complementarias... Estas cristalizaciones con-
mación, su tratamiento y consideración son aleccionadores. ceptuales que para el caso de Francia se polarizan en: "Existen-
Hechas estas salvedades conviene aclarar que lo que viene cia/estructura", para el caso argentino y latinoamericano quizá
a continuación responde al siguiente ordenamiento. Se anali- estén paradigmáticamente sintetizadas en: "Dependencia/libe-
zan algunas interpretaciones tentativas de la "filosofía de la ración". Pero esta cristalización -para continuar con la metáfora
liberación" latinoamericana, se pregunta por el influjo que so- q u í m i c a - se desdobla en filosofía en las siguientes: clase/pue-
bre ella ejercieron la "teoría" de la dependencia y la "teología blo, Europa/América, Lo M i s m o / L o Otro, Ideología/Filosofía,
de la liberación", se examinan otros antecedentes de la m e n - Política/Ética, Dialéctica/Analéctica, etc. C o m o en el caso de
cionada filosofía. L u e g o de esta aproximación preliminar, se Francia, entre nosotros el catalizador de estas reacciones es el
trabajan cuatro temas examinando las posiciones que los dis- marxismo. Un tabú c o n propiedades altamente potentes en
tintos sectores y corrientes de la "filosofía de la liberación" han esta alquimia conceptual. Sin embargo, la n o c i ó n de "pensa-
asumido frente a los mismos. Ellos son: el punto de partida del miento" en este caso no quiere operar al interior de una "filo-
filosofar, el sujeto y la m e t o d o l o g í a del filosofar y la concep- sofía de la filosofía", al m o d o como lo propone Gaos en su labor
ción misma de la filosofía. Se pueden consultar al final del es- historiográfica claramente enrolada en un cierto historicismo.
tudio una bibliografía comentada y un apéndice con materia- Más bien, esta noción quiere servir de trampolín para una ne-
les complementarios {este apéndice ha sido modificado en las cesaria y buscada "teoría de la filosofía". De alguna manera
sucesivas ediciones). este estudio se inscribe en un esfuerzo preliminar por consti-
Saliendo al paso de posibles objeciones, d e b o decir que tra- tuir esta teoría. Se trata, c o m o dijera Althusser, de
bajo con la noción de "pensamiento" por considerarla más dúc-
til y plástica en la tarea encarada. Esta noción tiene una tradi- un discurso dentro de la filosofía. Pero este discurso dentro de la
13
ción en nuestra América que se remonta al maestro Gaos. Una filosofía no será enteramente un discurso de la filosofía. Será, o
noción m u y parecida ha sido utilizada por Edouard Morot-Sir más bien quisiera ser, un discurso sobre la filosofía [...] elementos
7
en su historia del pensamiento francés c o n t e m p o r á n e o . De rudimentarios para la idea de una teoría de la filosoiía. Teoría: algo
que se anticipa en cierto modo a una ciencia [...] algo con que
6
Cf. José Gaos, "El pensamiento latinoamericano", Jornadas-12 (Semi- empezar a poder pronunciar una especie de discurso que anticipa
nario sobre "La América Latina"), El Colegio de México, Centro de Estudios a
lo que será tal vez un día una teoría no filosófica de la filosofía.
Sociales, 1944, pp. II y 19.
7
Edouard Morot-Sir, El pensamiento francés actual, trad. de Néstor
Alberto Míguez, El Ateneo, Euenos Aires (Biblioteca de Filosofía), 1974, pp. 1 mente se la desplaza imaginariamente. En el lenguaje del límite, en el len-
y ss. Para este autor el "pensamiento" puede tener un uso ideológico. Más guaje de utopía, sigue vigente la cuestión ideológica. Solamente indico
bien, debe decirse que todo pensamiento es producto ideológico. Morot- aquí este punto; no es el lugar para desarrollarlo,
Sir lleva el problema al límite pensando que el lenguaje filosófico (para él, 8
Louis Althusser, Leniny la filosofia (comunicación presentada ante la
"del filósofo") es un lenguaje "del hombre" sin más, lenguaje de "utopia". Société Française de Philosophie el 24 de febrero de 1968), Era, México,
Con todo, considero que la cuestión ideológica no se resuelve así. Siinple- 1970, pp. 12-13.

44 45
Quizá todo este trabajo se mueva todavía en la etapa descripti- elaboraciones de la filosofía de la liberación, la cual no alcanza
9
va previa a la teoría propiamente dicha. a liberarse aún de su tendencia al idealismo intrafilosófico.
En un libro que ha ido reelaborando a lo largo de 30 años, Es el m o m e n t o de cerrar esta introducción de la introduc-
el maestro mexicano Leopoldo Zea divide al pensamiento latino- ción a un pensar latinoamericano liberador que pretenda ser
americano en tres grandes etapas. La tercera y mas c o n t e m - efectivamente tal. Ps hora de dar la palabra a lo que, para bien
poránea culmina con la filosofía de la liberación. No es éste el o para mal, hasta ahora ha sido la "filosofía de la liberación"
lugar para puntualizar la posición del maestro Zea en relación latinoamericana.
con la filosofía de la liberación. Él reúne, en una "generación filo-
sófica crítica latinoamericana", a una serie de pensadores ar- Santa Ana da los Cuatro Ríos de Cuenca, 7 de octubre de 1977
10
gentinos que le parecen los más significativos. El trabajo que
se tiene delante aspira a delimitar las distintas posiciones sus-
tentadas por algunos de estos pensadores.
Con distintos y diferenciales matices se entendió la filoso-
11
fía de la liberación como la auténtica "filosofía de la miseria".
Sin embargo, se advertirá al terminar la lectura del presente estu-
dio que la miseria de la filosofía parece imponerse todavía en las

° Cf Louis Altbus^er, Ideología y aparatos ideológicos del Estado, vanas
ediciones.
1(1
Leopoldo Zea. El pensamiento latinoamericano, 3* ed., Barcelona,
Ariel, 1976, p. 533. Pude llegar a este libro en el periodo que tenía para fir-
mar esta introducción. El análisis detenido de la interpretación que Zea
hace aquí de la filosofía de la liberación lo realizo en un libro en prepara-
ción sobre el historicismo latinoamericano.
11
"La filosofía de la liberación constituye en nuestros días en toda Iütino-
amtrica sin duda alguna la expresión más viva de su pensar; es, sobre
todo, la filosofía de los jóvenes y de los que se sienten lóvenes [de aquellos
que| no quieren caer una vez mis e» la 'miseria de la filosofía', sino hacer
esa 'filosofía de la miseria' auténtica, la de lo condicionado, lo dependiente
y alienante; en otras palabras, no construir un nuevo 'inundo de la filosofía'
o del 'espíritu', sino una 'filosofía del mundo' [...]" (Arturo Roig, "El proble-
ma de la 'altetidad' en la ontología de Nimio de Anquin", Nuevo Mundo, t. 3,
nñm. 1 ¡Buenos Aires, Padua, enero-junio de 1973], p. 202). "Ésta es la
auténtica filosofía de la miseria que Proudhon hubiera querido escribir.
;
'C'est toute un critique de Dieu et du genre humarn.' Ls una filosofía de la
liberación de fa miseria del hombre latinoamericano, pero, y al mismo
tiempo, es ateísmo del dios burgués y posibilidad de pensar un Dios crea-
dor fuente de la Liberación misma" (Enrique Dussel, "El método analéctico
y la filosofía latinoamericana", en América Latina; dependencia y libe/a-
ción. Fernando García Camheiro, Buenos Aires, 1973, p. 114).

46 47
7. Algunas interpretaciones de la "filosofía
de la liberación" latinoamericana

A P R O X I M A C I Ó N A LA "FILOSOFÍA DE LA LIBERACIÓN"
EN ARGENTINA

Ir C o m o ya se ha dicho y a pesar de múltiples opiniones en con-
trario, la aparición de numerosas publicaciones que se consi-
deran a sí mismas formulaciones y reformulaciones de una
pretendida y buscada "filosofía de la liberación" latinoamerica-
na, constituye uno de los hechos intelectuales más relevantes
de la última década en la Argentina. En el campo de lo que tra-
dicionalmente se ha conocido como filosofía, a no dudarlo ha
tenido esta corriente, en sus variadas manifestaciones, la prio-
ridad en cuanto al esfuerzo y al empeño intelectual se refiere
en la primera mitad de la década. Eí triunfo popular del pero-
nismo en Argentina y el proceso que se inicia en 1973 hacen
que el sector constituido por algunos de los filósofos "de la li-
beración", aquellos más directamente ligados con el peronismo
y las distintas variantes populistas (lo que en otra parte he pro-
puesto designar c o m o sector populista), adquiera un considera-
ble poder en las estructuras académicas y, sobre todo, un alto
grado de difusión de sus escritos a n i v e l nacional y también
internacional. Esto ha llevado a que generalmente lo p o c o que
se conoce de esta "filosofía" sea identificado con las posiciones
sustentadas por este sector populista?
1,' Por lo dicho, los escasos trabajos que se han dedicado a exa-
minar este fenómeno de pensamiento se han visto orientados,
1
Cf. mi artículo "Ubicación política de los orígenes y el desarrollo de la
filosofía de la liberación latinoamericana", Cuadernos Salmantinos de Fiio-
sofía,iu (Salamanca, 1976), pp. 351-360.

49
especialmente, hacia esa porción de materiales editados y esto piteaban, de h e c h o , su cuestionamiento. Pero, por las limita-
ha desfigurado un tanto la apreciación completa de! fenómeno ciones de publicación y difusión del sector critico, cuyas p o -
y sus probables derivaciones. Entre estos trabajos que explícita e sibilidades eran inversamente proporcionales a las del sector
implícitamente realizan aproximaciones o establecen juicios populista, no alcanzaron el conocimiento del público. Entre ellas
críticos sobre las propuestas de los filósofos argentinos es posible cabe mencionar el Manifiesto del gfupo salteño y el Primer En-
mencionar en primer término un artículo del maestro mexica- cuentro Nacional de Filosofía de la Liberación. La significación
2
no L e o p o l d o Zea de Í974. Este trabajo de Zea es el primer in- de estos hechos será analizada más adelante. A estas escasas
tento editado de hacer un balance de este pensamiento. Zea referencias bibliográficas se reduce lo escrito (hasta 1977} acer-
menciona algunas propuestas, especialmente de Enrique Dussel. ca de la filosofía de la liberación, intentando no su exposición
El segundo intento se debió editar en el número 3 de la Revista sino su evaluación más o menos crítica. En cuanto a los textos
de Filosofía Latinoamericana. Es un estudio de Manuel Santos que exponen la filosofía de la liberación, son mucho más nu-
intitulado "Filosofía de la liberación o liberación de la filosofía". merosos y oportunamente se realizará su análisis. El objetivo
Los argentinos Arturo Andrés Roig y Enrique Dussel presenta- del presente capítulo es aproximarse críticamente a algunos de
ron sendas ponencias al Coloquio de Filosofía de Morelia (Méxi- estos intentos de interpretación, a aquellos que quizá mejor
3
co, 1975) tomando posición en relación a este m o v i m i e n t o . El permitan poner de manifiesto el carácter polémico y complejo
argentino H u g o Ortega realizó en Panamá en 1975 su tesis de de este debate todavía abierto.
4
licenciatura en filosofía sobre este tema. En 1976 el salvadore- / La esquematización que reduce t o d o el movimiento de la
5
ño-ecuatoriano Joaquín Hernández publícó'una monografía. filosofía de la liberación a un sector populista y otro sector crítico
También en 1976 di a prensa el artículo mencionado en la nota 1. del populismo, no es más que esto, una esquematización. Váli-
Antes de la difusión del artículo de Zea ya se habían produ- da sólo en tanto en cuanto supera la visión todavía más sim-
cido algunas tomas de posición al interior del m o v i m i e n t o plista que h o m o g e i n i z a todas las posiciones al interior de un
intelectual autodenominado "filosofía de la liberación" que im- único movimiento, interpretación ésta difundida por el sector
2 populista. Totalmente insuficiente y provisional, en cambio,
Leopoldo Zea, "Dependencia y liberación en la filosofía latinoamerica-
na", Dianoia. Anuario de Filosofía, año xx, núm. 20 ( O N A M - F C E , México, cuando se pretende avanzar en el análisis de los distintos mati-
1974), pp. 172-188. ces y consideraciones. En t o d o caso, d e b e subrayarse que si
3
Arturo Andrés Roig, "Función actual de la filosofía en América Lati- bien en este capítulo se presentan posiciones de ambos secto-
na", y Enrique Dussel, "La filosofía de la liberación en Argentina: irrupción
de una nueva generación filosófica", en La filosofía actual en América Lati- res, no se trata de reducir los textos a sus respectivos autores, ni
na, Grijalbo, México, 1976 (Teoría y Praxis, 25), pp. 135-152 y 55-62, res- de plantear un absurdo e inexistente enfrentamiento personal
pectivamente. Este volumen incluye parte de las ponencias presentadas al
o rivalidad entre los mismos autores. No es en estas mezquin-
I Congreso Nacional de Filosofía llevado a cabo en Morelia, Michoacán,
México, del 4 al 9 de agosto de 1975. El trabajo de Dussel también puede dades que se juega el decisivo debate que nos ocupa. Sí se
consultarse en la revista Tareas, núm. 33 (Panamá, septiembre-noviembre trata de, y se logra en buena medida, exponer los resultados de
de 1975), pp. 47-53.
1
detenidas lecturas, señalar ambigüedades y deficiencias detec-
Hugo Ortega, La filosofía de la liberación, tesis, Panamá, 1975, 94
tadas, caracterizar, en fin, algunas de las visiones o imágenes
páginas.
5
Joaquín Hernández, "Filosofía de la liberación o liberación de la filoso- propuestas para la aprehensión de! fenómeno. A propósito de
fía". Sus dos ediciones aparecen citadas al final, en la Bibliografía. esto, cabe anotar que trabajar al interior de un determinado

50 51
campo o ámbito teórico supone disponer de una determinada aspectos. Dussel no ingresa en ninguna de estas variantes y
imagen de ese mismo campo o teoría, la organización interna expone su pensamiento como si fuera opinión común y sancio-
de sus elementos, el lugar que ocupa en relación con el resto del nada para todos los integrantes de esta, según él, "nueva g e n e -
conocimiento, etc. A esta auto-imagen de la disciplina que dis- ración" filosófica argentina. Para ver esto con detalle se describen
pone o supone el investigador está enfrentada, generalmente a continuación las líneas fundamentales de la ponencia de Dus-
c o m o contrapartida, otra imagen contraria o contrapuesta, la sel pasando luego a discutirla. ¿Es necesario apuntar que la divi-
imagen que el investigador mismo pone en cuestión o contra- sión entre descripción e interpretación nunca es terminante...?
imagen. El término auto-imagen es e m p l e a d o en este trabajo • El autor inicia su exposición aclarando que trata de pre-
en un sentido análogo al acuñado por Eh^oJ/erón. Quizá todo sentar la "corta vida" y el "nacimiento" de un "movimiento" fi-
el trabajo no logre más que confrontar explícitamente auto- losófico argentino indicando sus "tesis fundamentales", las
imágenes enfrentadas por intereses ideológicos. Esta confron- cuales son precedidas, para la mejor ubicación del lector, por
tación debe realizarse con el más absoluto respeto por un pro- un esquema histórico de la filosofía argentina en el siglo xx (es
ceso naciente y todavía en gran medida balbuceante. Se debe claro, para un lecior no al tanto, que se trataría de la interpre-
hacer aquí una acotación de la mayor importancia: si bien g e - tación que de su propio pasado intelectual se dan los integrantes
neralmente la auto-imagen y la contra-imagen están más o me- de esta "generación").
nos claras para el investigador que las sustenta o ataca, a veces G¡ El autor aclara que trabaja con dos supuestos: la inclusión
la imagen que se desprende de la práctica científica suele estar de la filosofía c o m o parte de la totalidad del quehacer cotidiano
en contradicción con la auto-imagen que el mismo investiga- y la posibilidad de que el discurso filosófico se transforme en
dor se hace de ella. Recuérdese el caso tan común de muchos "justificación ideológica", entendiendo por ideología "la expre-
físicos que se dicen "filósofos de la ciencia". sión de un pensar que en función práctica encubre más que
De la reflexión sobre estas interpretaciones de la filosofía descubre la realidad que pretende significar".
de la liberación se desprenderá una serie de problemas que de- 5-, Hechas estas precisiones expone el esquema histórico, que
berán ser retomados y analizados cuidadosamente. estaría caracterizado por tres momentos:
J.L 1) "El momento óntico liberal de la filosofía argentina"; 2) "El
A continuación se expone la ponencia del Dr. Enrique Dussel m o m e n t o ontológico", y 3) "El m o m e n t o meta-físico de la li-
al Congreso de Filosofía de Morelia i g n o t a 3). Esta exposición beración" donde, obviamente, hace su aparición la "nueva g e -
y su consiguiente análisis crítico permitirán caracterizar lo que neración" No está por demás subrayar que los primeros m o -
he denominado la auto-imagen eticista que se han dado de la mentos serian, desde la perspectiva del tercero, m o m e n t o s
filosofía de ¡a liberación algunos de sus protagonistas. preparatorios totalmente supirados en este último. Es más, de
Un lector desprevenido puede pensar, en principio, que si algún m o d o está latente en la ponencia la superación de toda
( alguien (caso del Dr. Dussel) tiene oportunidad de presentarse la tradición filosófica mundial por parte de los integrantes de
6
ante un foro internacional c o m o fue este Congreso, tiene tres este tercer m o m e n t o ( \ ) .
opciones para su exposición. O poner de relieve los puntos en
común que sostiene el grupo que quiere representar, o dar más 6
Expd'rii amento en este texto: "Es la cuarta Edad de la íilosofía y la pri-
importancia a los puntos en disidencia, o bien, presentar ambos mera fidad antropológica: hemos dejado atrás la /«/o-logía griega, la few-logía

52 53
S- El primer m o m e n t o "óntico" lo representa un pensar atado ' Se arriba así al tercer momento, "meta-físico de la libera-
a los entes entendidos c o m o "cosas industrializables". Esta po- ción". El primer hito que marcará a esta "nueva generación" es
sición sustentada por el positivismo sería la representación fi- el ascenso de Onganía al poder en 1966. "Todos sus miembros
losófico-ideológica de la "pequeña burguesía portuaria, anti- nacen después de 1930", son gente valerosa, que se arriesga,
conservadora y antilradicionalista". También integrarían este etc. "Esta g e n e r a c i ó n filosófica se expresa por primera v e z
m o m e n t o el anarquismo y la reacción autipositivísta de Kora o • públicamente, se encuentra casi, en el II Congreso Nacional de
Alberini o Romero. Este último, para Dussel, "responde, sin ad- Filosofía en Córdoba en 1972". Curiosamente, para Dussel:
vertirlo, a los intereses que la fuerza militar defiende c o n sus
armas: la llamada oligarquía ganadera del Plata". El problema fundamental de ese Congreso no pasó por la división
0\R El segundo m o m e n t o "ontológíco" se centra en dos pensa- entre la filosofía neopositi vista o del lenguaje contra el marxismo
dores: Carlos Asurada y N i m i o de Anquíit, quienes "desde Córdo- o el existencialismo fenomenológico como se suponía. Pasó en
ba, ciudad interior y antiportuaria", levantan sus ojos al ser cambio por la posibilidad o imposibilidad de una filosofía concre-
para criticar desde él al ente. Formados ambos en Europa pa- ta, latinoamericana ante una filosofía universalista, abstracta,
san de posiciones de derecha hacia posiciones cada v e z más en rope o-n ort eam encana.
progresistas y, por qué no decirlo, decididamente marxistas.
_gÁquí se debe hacer un paréntesis o b l i g a d o para señalar que El antecedente más inmediato de esta expresión filosófica "ori-
Dussel cae en el mecanismo de las imputaciones ideológicas ginal" son, para nuestro autor, las "cátedras nacionales", de las
tan propias del terrorismo intelectual. Con el agravante de ha- cuales promete analizar su "equivocidad", cosa que por fin no
blar desde fuera del país, dice de De Anquín que luego de ani- hace. En el capítulo n se tratará con más detalle este punto.
mar grupos de derecha pasará a "vitalizar grupos de extrema Había que encontrar una
izquierda". Esto significaba, lisa y llanamente, un p e d i d o de
muerte en un m o m e n t o c o m o e] que Dussel describió de auge brecha para superar la ontología heideggeríana, hegeliana. euro-
y total impunidad para la tristemente célebre "triple A" auspi- pea Desde el optimismo popular por recuperar el poder [Dussel
ciada por sectores del peronismo gobernante que andaban a la hace aquí referencia al triunfo electoral del 11 de marzo de 1973.
caza de "ideólogos" de la guerrilla.jT'De todas maneras [sigue Discutible es si se ascendió realmente al "poder" en esa oportuni-
Dussel] la crítica ontológica es todavía abstracta, universal" dad. Aquí habría que introducir la interesante distinción entre
[[atiéndase esta identificación de ambos conceptos "abstracto y "gobierno" y "poder" que se manejó por aquellos días] surge igual-
universal"; se tendrá oportunidad de volver esta crítica contra mente el riesgo de intentar una crítica que supere la ontología.
su a u t o r . . . E n fin, esta generación se expresará en el I C o n -
greso Nacional de Filosofía efectuado en Mendoza en 1949. La "etapa de prueba" se produce entre 1973 y 1975. Allí es
posible el "discernimiento" filosófico. Este discernimiento debe
medieval, la fogo-logía moderna, pero las asumimos en una realidad que las centrarse en la n o c i ó n ontológica de "nación", y allí hay que
explica a todas ellas" (Para una ética de la liberación latinoamericana, Siglo
distinguir la diferencia imperio/nación y la diferencia intrana-
XXI, Buenos Aires, 1973, t. n, p. 174; del mismo Dussel, América Latina,
dependencia y liberación. Garda Cambeiro, Buenos Aires, 1973, p. 125; Méto- cional clases opresoras/oprimidas. Según el autor, por no tener
do para una filosofía de la liberación. Sígneme, Salamanca, 1974, p. 197). esto claro todos los integrantes de la generación, algunos fue-

54 55
ron llevados a identificarse con la "misión Ivanissevich". Hay ?
como la ideología del sistema vigente que el filósofo piensa redu-
que entender, siguiendo estrictamente a Dusseí, que hay seno- plica ti va mente para justificar desde el fundamento actual todos
res que asumen posiciones de extrema derecha por falta de los entes. Tanto la óntica como la antología son sistemáticas, tota-
"discernimientos" conceptuales; es más, que de haber tenido lidad totalizante: el filósofo no es radicalmente crítico, sino, a lo
mayor claridad conceptual, o algún filósofo con más experien- más, ónticaiuente crítico, sea como crítico social, sea como filóso-
cia por allí que los esclareciera, no habrían adoptado esas po- fo del lenguaje o del logos, sea como practicante de la "teoría crí-
siciones... En todo caso, se trataría de un "asumir acríticamen- tica". Se trata de ir más allá del ser como comprensión, como sis-
te" esas posiciones políticas represoras y de cazabrujismo. Con tema, como fundamento del mundo, del horizonte del sentido.
Este ir más allá es expresado en la partícula meta- de meto-física
todo, con todas las expulsiones padecidas por el grueso de la
[...] En filosofía política, la filosofía primera, quiere igualmente
"generación" de sus cátedras en las universidades nacionales,
superar el populismo ingenuo, los métodos imitativos de otros
toman conciencia, recién allí y por esa causa, de que "la cues-
horizontes políticos y no propiamente latinoamericanos, para
tión füosófico-política es la siguiente: no hay liberación nacio-
clarificar las categorías que permitan a nuestras naciones y cla-
nal ante los imperios de tumo sin liberación social de las clases
ses dependientes y dominadas liberarse de la opresión del ser,
oprimidas" (subrayado por el m i s m o Dussel). Este descubri-
como fundamento del sistema imperante mundial, nacional y
miento y las expulsiones, cesantías y no renovaciones de con-
neocoloru alm ente.
tratos, hacen de ésta una "generación jugada"...
t ¿Cuáles son, según el autor, las tesis filosóficas fundamen-
1
tales de este m o v i m i e n t o ? Permítase transcribir un texto de V' ?. Más adelante, se considera en detalle este largo texto. Por
carácter doctrinario. ahora quede indicado con la idea de que, en un primer nivel de
lectura, es explícito.
La llamada "filosofía de la liberación" efectúa primeramente la 'iH- Más adelante aclara Dussel que la noción de "pobre" (como
crítica a la noción aceptada por la filosofía de ser (Seinj. Desde se verá, una de las nociones clave de la "filosofía de la libera-
Hegel, Husserl o Heidegger el "ser" es el fundamento (Grund) y el ción") es corroborada por Hermann C o h é n , de la escuela de
"ente" la diferencia (Vnknáiied); se unta, en el fondo, de una filo- Marburgo, "porque la noción filosófica de 'pobre' indica exac-
sofía de la identidad (ídentilát). Si la generación de Romero per- tamente la Exterioridad del sistema".
maneció en lo diferido, la de Astrada en la identidad. Pero más 15- ¿Cuál es la tarea que Dussel asigna a toda la "generación"
allá de la razón, aún como comprensión del ser, de la Totalidad, de la filosofía de la liberación? En contra de la "voluntad de
se encuentra todavía e! ámbito, primeramente ético-político, de la poder" (y todas sus variantes) hay que "representar toda la filo-
Exterioridad. En realidad, históricamente, la Mitología era algo asi sofía [...] desde el Otro, el oprimido, el pobre: el no-ser, el bár-
baro, la nada de 'sentido'".
7
'Misión Ivanissevich" fue la designación popular con que se conoció tfc - Claro que, un p o c o antes de finalizar su escrito, el autor
en Argentina la gestión del ministro de Educación, L»r. Ivanisscvich. El ob- aclara que "el tema de esta comunicación no es explicar la 'fi-
jetivo de esta "misión" fue "limpiar" de "marxistas" las universidades y en losofía de la liberación' en Argentina, sino sólo indicar, m u y
general todo el aparato educativo. Esta "limpieza" se realizó por diversos
medios que fueron desde la expulsión de docentes hasta su eliminación superficial y resumidamente, el h e c h o de su aparición". Esta
lisiea. aclaración, que debe tomarse muy en cuenta, podría llevar a

56 57
pensar que algunos a s p e a o s pueden habérsele pasado por alto dación de la Revista de Filosofia Latinoamericana. Considera
al autor en su apuro por presentar la ponencia y constreñido las "Semanas Académicas" de San M i g u e l (Universidad del Sal-
por el espacio. Deberá mostrarse en el curso del presente traba- vador de los jesuítas) c o m o un ámbito de expresión del m o v i -
jo que no puede más que abundar en lo aquí dicho - q u e está, m i e n t o y destaca la presencia del peruano Salazar Bondy en
por otra parte, en plena y rigurosa coherencia con lo que lla- una de las últimas sesiones. La "filosofía de la liberación" debe
maré su sistema—, pero no explicar eJ fenómeno, dentro del mar- mucho a Salazar Bondy - s e ñ a l a - "aunque no digo con ello que
co conceptual en que se mueve. Esta afirmación pone sobre el se debe a su inspiración, ya que la formación filosófica de sus
tapete el problema de qué pueda entenderse por "explicación" componentes es preponderantemente hegeliana, heideggeriana
en el campo de los fenómenos culturales y, más circunscrito, en (aun de la Escuela de Francfort) o fenomenològica, pero puesta
relación con el pensamiento filosófico. Por ahora, se puede en cuestión desde la praxis política argentina: popular, nacio-
tomar el término en el sentido que le atribuye Goldmann. nal, de liberación".
ÍA- En la nota 2 menciona c o m o publicaciones representativas
Comprender una estructura es captar la naturaleza y la significa- de este movimiento el libro conjunto Hacia una filosofia de la
ción de diferentes elementos y procesos que la constituyen como liberación latinoamericavci (Bonum, Buenos Aires, 1974), y varios
dependiendo de sus relaciones con todos los demás elementos y artículos (sin mención de ios misinos} aparecidos en la revista
procesos constitutivos del conjunto [...] Explicar un hecho social, Stromata entre el 73 y el 75 y los que aparecen en el núm. 1 de
es insertarlo en la descripción comprensiva de un proteso de es- la Revista de Filosofía Latinoamericana.
tructuración dinámica que lo engloba* La nota 3 es para indicar su obra Para una ética de la libe-
ración latinoamericana (Siglo X X I , Buenos Aires; el t o m o ni
Permítase esta alusión a un texto de la corriente lukacsiana está en prensa y el autor prepara el i v ) .
para aclarar mejor la polémica con textos de clara vertiente
beideggeriana.
\^ . Para terminar con esta descripción de lo escrito por Dussel, ¿ I R R U P C I Ó N DE U N A NUEVA G E N E R A C I Ó N FILOSÓFICA?

resta anotar algunos datos que incluye en las notas de su po-
nencia y que son muy importantes. \. El título de la ponencia de Dussel está cargado de síntomas.
\ ^. En la nota 1 menciona a los componentes de la "genera- Algunos detalles ¡os ponen de relieve. En primer tugar, la elec-
ción", por supuesto con la inclusión de un reparador "etcétera". ción p o c o feliz del término "generación", que a fuer de v a g o no
Ellos son: Juan Carlos Scannone, Osvaldo Ardiles, Aníbal For- aclara nada. El esquema generacional es utilizado'por la histo-
nari, Mario Casalla, Alberto Parisí, Enrique Guillot, Julio de Zan, riografía liberal c o m o alternativa a la categoría de "clase", ha-
Antonio Riñen, Horacio Cerutti Guldberg, Arturo Andrés Roig blando incluso de las generaciones c o m o "motor de la histo-
,;
y el propio Enrique D. Dussel, A este grupo le atribuye ta Fun- ria". Este esquema es sistematizado inicialmente por Ortega y
1
Gasset y l u e g o continuado por su discípulo Julián Marías."
a
Lucien Goldmann, "Introducción a los primeros escritos de Georg
Lukács", en Georg I.ukács, Teo?ia de la novela, trad. de Juan José Sebrelli, completando nombre y apellido en algunos casos para establecerlos tal
Siglo XX, Buenos Aires, 1974, pp. 146-147, nota 1. como suelen firmar sus trabajos.
1U
9
Se mencionan los autores en el mismo orden en que lo hace Dussel, Julián Marías, El método histórico de los generaciones, 3" ed., Revista

58 59
Emilio Carilla lo ha aplicado entre nosotros a la literatura." de los mundos u "hoy" son manifestados por las generaciones.
D i e g o F. Pro ha trasladado la interpretación de Carilla al pensa- La generación es la articulación que permite la relación indivi-
12
miento argentino en forma casi mecánica. Utilizar el concep- duo y masa. Aquí hay que ubicar entonces el concepto de g e -
to de generación supone la adopción de un método histórico- neración. A su vez, Ortega distingue otros elementos. Las genera-
13
culturalista con antecedentes en Burckhardt y D i l t h e y . En ciones pueden ser: cumulativas o polémicas y, dentro de estas
Ortega tiene una serie de supuestos que ha puesto de relieve ultimas, decisivas. Las decisivas están integradas por aquellos
Julián Marías en su obra citada. Por lo pronto, halla su sentido que en un periodo de crisis alcanzan a pensar los nuevos pro-
dentro de una sistemática metafísica o sea de una idea jerarqui- blemas c o n toda claridad. H a y que distinguir también entre
zada de la realidad. La realidad es, para Ortega, antes que las contemporaneidad ( v i v i r en el mismo t i e m p o ) y coetaneidad
opciones idealista o realista, vida, mi vida. Vida no es más que (ser de la misma edad). A su vez, dentro del mismo tiempo con-
no-cosa. Aun cuando en ambos casos reales (vida y cosa) se ve v i v e n tres tiempos o tres "hoy" diferentes. La articulación de
por m e d i o y gracias a una pátina interpretativa. Hasta aquí no las g e n e r a c i o n e s p e r m i t e afirmar la existencia de dos tipos
hay teoría sino constatación. Nos pasa ser yo y mi circunstan- de cambio liistórico: 1} cuando cambia algo en nuestro mundo,
cia. C o m o mi vida no me es dada hecha yo debo decidir (por y 2) cuando cambia el mundo. Esto último acontece, normal e
tanto opción moral) qué hacer con ella. Aparece aquí la noción inexorablemente, con cada generación, la cual ejecuta una va-
de p r o y e c t o vital y la vida es definida c o m o "faena poética". riación - g r a n d e o chica, esto es s e c u n d a r i o - en la totalidad
14
Más allá del irracional ismo surgiría esta razón vital que es, a la general del mundo".
vez, razón histórica. La vida es convivencia. La convivencia in- Podemos sentamos, entonces, a esperar que el mundo cam-
terindividual es previa al individuo y al conjunto. Ahora bien, bie rnientrasvlas generaciones se suceden. También hay que
se convive dentro de un sistema de vigencias que son impues- distinguir las fechas divisorias dentro de esas zonas de fechas
tas (ésta es la noción de "mundo"). Lo que no es impuesto son que marcan la generación (recordar que no se trata de puras
las reacciones frente a las vigencias. Lo vigente es tal porque se cronologías sino de tiempos culturales apoyados en la cronolo-
impone quiérase o no. Pero hay mundo y "mundos". Cada uno gía). En fin, en un adelanto del self-made man, Ortega y Marías
afirman que un hombre puede ser masa o minoría rectora de
de Occidente, Madrid, 1961, 194 pp Se utiliza a Manas porque en oi &e acuerdo con su propio esfuerzo y decisión. La definición rigo-
halla totalmente expuesta y con todo ligor la teoría de Ortega e incluso rosa que da Ortega es la siguiente: "El conjunte de los que son
completados ciertos pumos fundamentales. Marías señala minuciosamen-
te los textos en que Ortega hace mención del problema (c/.pp. 84-85). coetáneos en un círculo cíe actual convivencia, es una genera-
11
Emilio Carilla, Literatura argentina (esquema generacional), Facultad ción. El concepto de generación no implica, pues, primariamen-
de Filosofía y Letras de Tu ai man (Argentina). 1952. te, más que estas dos notas: tener la misma edad y tener algún
n
Diego K Pro, Hhioria ¡kl pensamientofilosófica argentino (colección de 15
contacto vital".
Historia de la Filosofía Argentina. Cuaderno 1) FFYL, Universidad Nacional
de Cuyo, Instituto de Filosyría, Mendoza, 1973, 229 pp. En especial: "Peritv S, Las edades humanas se dividen en cinco grupos de 15 años
dización y caracterización del pensamiento filosófico argentino", pp, 143- cada uno. Las generaciones con vigencia son las que abarcan
184. Una muestra evidente de las aberraciones a que puede llegarse con
este método es el libro de Jaime Perriaux. Las generaciones argentinas,
EurtuSA, Buenos Aires, 1970, 176 páginas 14
Julián Marías, op. cit, p. í>5.

13
Diego l'ro, op. cit, ¡i. 148. Citado por Marías, op cit. p. 93.

60 61
los grupos de 30 a 45 años y de 45 a 60. La primera en gesta- ha jugado la interpretación del pasado histórico y de la histo-
ción y [a segunda en gestión. Esta teoría conlleva una nece- ria de la filosofía misma. Hechas estas indicaciones es posible
sidad m e t o d o l ó g i c a que responde a la pregunta ¿cuáles son avanzar' sobre el texto de la ponencia.
empíricamente las generaciones? Hasta aquí la "teoría" de las Se inicia la ponencia c o n la mención del propósito. Expo-
generaciones. ner el "nacimiento" y la "corta vida" de un "movimiento" filosó-
Concediendo que Enrique Dussel pudiera no asumir todos fico argentino. La idea de "movimiento'' como la de "generación"
los supuestos de esta "teoría" o bien introducirle modificacio- supone una cierta cohesión, unidad en pos de ciertos objetivos
nes, lo menos que se debe conservar son las dos características comunes, etc. Esto es lo que no existe en el fenómeno actual
mínimas que atribuye Ortega al concepto: "Tener la misma del pensamiento argentino. Y no es que se quiera introducir la
edad y tener algún contacto vital". De no hacerlo se quedaría discordia entre hermanos o cosa por el estilo, sino que se cons-
ante un término totalmente vacío. tata (cualquiera que tea con atención puede verificarlo) que no
En cuanto a la coetaneidad, no existe entre los protagonis- existen ni esa unidad ni esa coherencia. Se trata entonces de,
tas de este fenómeno filosófico argentino (menos en el orden cumpliendo c o n el objetivo de atenerse a la realidad del fenó-
latinoamericano). Se p u e d e n conceder los contactos vitales, meno observado, ser respetuoso de las distintas opciones que
pero ser contemporáneo exige compartir al menos una deter- pugnan en este m o m e n t o por desarrollarse en el pensamiento
minada visión de lo real, un mismo "mundo", para poder hablar argentino. Es más, se pasa así de un panorama cerrado y casi
de una misma generación. En fin, para estar por lo que apunta resuelto, donde incluso las tareas están impuestas, a un mundo
el mismo Dussel, habría que entender que se está frente a un de una riqueza incomparable donde se abren muchas posibili-
g r u p o que es generación a pesarás, diferencias cronológicas dades y la tarea del pensar que se ve exigida al máximo de sus
bastante mayores al límite de 15 años (téngase en cuenta que potencialidades. La filosofía se torna filosofar, la filosolía deja de
sostenedores de esta teoría hablan b o y de cinco años entre ser propiedad del filósofo para ser exigencia vital insertada en
generaciones), diferencias ideológicas que abarcan todo el es- la tarea histórica por cumplir.
pectro posible, opciones políticas que van de represores a repri- §„ No cabe duda de que el "movimiento" a que Dussel hace
midos, etc. Con esto se cae en una ambigüedad m u y grande, referencia es visualizado por él c o m o puramente académico.
que parte de una confusión a nivel del concepto de ideología Sus integrantes son todos ex "profesores universitarios de al-
y que depende de la ideología misma de! autor. guiras facultades de filosofía nacionales"- Cabría decir, sin caer
También en el título de la ponencia se cuela el término en exageraciones, que detrás de la tan declamada filosofía no
"irrupción". Este término supone toda una discusión epistemo- académica parece que se oculta el m u y "académico" deseo de
lógica sobre c ó m o historiar el pasado a nivel conceptual y pre- üenar el vacío dejado por la "generación" de Francisco Romero,
conceptual. Pata tomar un ejemplo, Althusser supera su propia la "generación normalizadora" de la actividad filosófica en el
noción de "ruptura epistemológica", tomada de Gastón Bache- país. Sin duda, el reemplazo no tiene margen de ganancia cuan-
lard, adoptando la noción de "irrupción" acuñada por Michel do se comprende que la tan traída y llevada "normalización
Foucault. Ahora bien, no basta predicar la "irrupción", c o m o no filosófica" fue, en realidad, la muerte del filosofar, del filosofar
basta con predicar la "ruptura", para concluir la tarea. Es nece- entendido c o m o una práctica más inserta en la praxis global
sario mostrar como se produce históricamente. En este cómo se de la sociedad. La filosofía "normalizada" se convirtió en la

62 63
práctica de una minoría privilegiada -¿"minoría rectora" dirían u óntica (dóxfí.t que incluye confusamente como honstonie a la
Ortega y Marías?-, de una élite de filósofos poseedores de la comprensión fundamental ¡nous) y al error. " 1

verdad y, por qué no decirlo, en la verdad de una clase, la domi-
nante. El ejercicio pretendidamente puro de la filosofía acadé- Éstas son las bases, puestas desde Heidegger-Arist óteles
mica se convirtió así en justificación culposa del statu quo. en su obra La dialéctica hegeliana. En una reedición de este li-
¿Qué se gana, entonces, por más que se declame antiacademi- bro, titulado Método para una filosofía dfyty liberación, Dussel
císmo por todos los poros, qué se gana con convertirse en el incorpora ciertos parágrafos que forman parte de otro libro:
reemplazo académico de la "normalización"? ¿No será, acaso, Para una ética de la liberación latinoamericana, y resume los
que la cuestión es mucho más delicada y que las opciones que pasos del m é t o d o ( q u e a su v e z son aspectos o niveles de la
urgen pueden ser más radicales? realidad misma).
\, El autor promete exponer las "tesis" fundamentales susten-
tadas por la "generación" o "movimiento" de la filosofía de la li- El movimiento del método es el siguiente, en primer lugar, el dis-
beración. Debe señalarse que poco antes de concluir Dussel indi- curso filosófico parte de la cotidianeidad outica y se dirige dialéc-
ca que no intenta "explicar" este fenómeno, sino sólo hacer una tica y ontologtcamente hacia el fundamento. En segundo lugar,
especie de presentación ante la sociedad filosófica internacional. demuestra científicamente (epístem ática, apo-dict i cimente) los
Más adelante se volverá sobre esto. Por ahora debe indicarse que entes como posibilidades exístenciales. Es la filosofía como ciencia,
estas "tesis" son precedidas, en el texto del autor, por una "ubica- relación fundante de lo ontológico sobre lo óntico. En tercer lu-
ción" del "mervimiento". Esta "ubicación" implica describir esque- gar, entre los entes hay uno que es irreductible a una deducción
máticamente la trayectoria histórica en que se encuentra el o de-mostración a partir del fundamento: el "rostro" óntico del
"movimiento" pero, y esto es lo más grave, las cosas son presen- otro que en su visibilidad permanece presente como trans-onto-
tadas de tal m o d o por Dussel que un lector poco al tanto, preci- lógico, meta-físico, ético. El pasaje de la totalidad ontólógica al
samente aquel para el cual va dirigida la "presentación", se ve lle- otro como otro es ana-léctica, discurso negativo desde la totali-
vado a concluir que esta "descripción histórica" es, ni más ni dad, porque se piensa la imposibilidad de pensar al otro positiva-
menos, la interpretación que de su pasado intelectual se da la mente desde ia misma totalidad; discurso positivo de la totalidad,
misma "generación". Claro que la división en tres momentos del cuando piensa la posibilidad de interpretar la revelación del otro
pasado histórico-filosófico argentino corresponde a la estructura desde el otro. Ése es ya un cuarto momento, porque la negativi-
misma del sistema elaborado por Dussel. dad primera del otro lia cuestionado el nivel ontológico que es
ahora creado desde un nuevo ámbito. El discurso se hace ético y
\tyr La ontología fundamental, como su nombre lo indica, es una des- el nivel fundamental ontológico se descubre como no originario,
cripción radical que abre explícitamente un horizonte último a como abierto desde lo ético, que se revela después (ordo cognoscen-
partir del cual podrán pensarse todos los entes [...] Se trata de un di a posteriori) como lo que era antes (el prius del ordo militatis).
habérselas con el horizonte del mundo como totalidad fundante, En quinto lugar, el mismo nivel óntico de las posibilidades queda
radical. Supera -la ontología fundamental en tanto "dialéctica"
aristotélica- a la metafísica 0 a la filosofía, si ésta tiene la preten- 1(5
La dialéctica hegeliana. supuestos y superación o del inicio originario
sión de ser ciencia [„.J. Hay entonces una comprensión existencia! dtl filosofar. Ser y 'tiempo, Mendoza, 1972, py>. 24,26 y 28.

64 65
juzgado y relanzado desde un fundamento éticamente estable- en el ordo cogtiosccndi y primero, en el ordo essendi), dará lugar
cido, y estas posibilidades como praxis analéctíca traspasan el a una teológica. Entre la ontología fundamental y la teológica se
2
orden ontológico y se avanzan como "servicio" en la justicia. 17
ubica entonces el ámbito antropológico. " Esta "teológica", en
la cual los anteriores niveles culminan y se fundamentan (el
\\ - La obra fundamental de Dussel, su ya citada Para una éti- autor tiene esta parte en elaboración), no puede ser no importa
ca. .., está vertebrada por estos momentos. El momento óntico la terminología, más que una teodicea d o n d e el fundamento
es referible a y complementario del ontológico. En cambio, el se traslada del Ser (Sein) a Dios (Gott).
m o m e n t o meta-físico supone un corte a nivel de la considera- Respecto de la interpretación del pensamiento y el aporte
ción del ser, un corte que Dussel ha llamado desde un punto de de N i m i o de Anquín se tendrá ocasión más adelante de comen-
ls
vista m e t o d o l ó g i c o "ruptura o n t o l ó g i c a " y desde un punto tar un trabajo de Arturo Roig. Ahora bien, afirmar que en el II
15
de vista sistemático "distinción meta-física". Esta cuestión Congreso Nacional de Filosolía no se dio un enfrentamiento
deberá ser retomada en detalle más adelante cuando se tenga con el marxismo no es constatar un resultado contrario a lo que
oportunidad de analizar la opción antimarxista de Dussel. El "se suponía" y menos puede mover a curiosidad o admiración.
corte meta-físico supone la aceptación de alteridad, alteridad No podía suponerse un debate con el marxismo porque éste
fundada en el Absolutamente Otro (DIOS), c o m o la suprema no podía darse. Basta con leer la documentación relativa a ese
novedad y revolución del pensamiento. Esto lleva a ordenar el evento para concluir esto sin lugar a ninguna duda. Salvo una
sistema en los siguientes niveles: el m o v i m i e n t o existencia- excepción, que se analizará junto con los materiales de ese
existenciario es un esfuerzo por alcanzar la experiencia fun- Congreso, no hubo pensadores marxistas presentes, ni ningu-
dante: el cara-a-cara. Esta experiencia ética fundamental tiene no de los presentes asumió siquiera para criticarlo Seriamente
tres posiciones: varón/mujer, padre/hijo, hermano/hermana el desafío marxista. Es más, basta con leer atentamente la eva-
que darán lugar a una erótica, una pedagógica y una política. luación o balance posterior que hace su secretario ejecutivo,
Pero estas tres posiciones que permiten la construcción antropo- profesor Alberto Caturelli, para coiilirmar que hubo limitaciones
lógica, están fundadas en la posición primera en el orden del en ese Congreso y, c o m o si esto fuera poco, basta con consul-
ser sin la cual la experiencia fundamental no sería Dios/hom- tar la documentación periodística, tan repudiada por Caturelli,
bre. Esta última relación, que en verdad es la primera (última para ver la significación "política" de ese C o n g r e s o realizado
durante la dictadura. Indudablemente estas afirmaciones re-
17 quieren un examen detenido y completo de ese Congreso.
Método para un. i filosofía de la liberación; superación analéctíca de la
dialéctica hegeliana. Sigúeme, Salamanca, 1974, p. 183. Para una ética de
20
la liberación..., ed. cit, 1. n, pp. 162-163. Como artículo, el mismo parágra- "Queremos demostrar que la fe puede ser una posición antropológica
fo: "121 método analéetico y la filosolía latinoamericana" (se aclara que fue (en el cara-a-cara del varón-mujer, padres-hijos, hermano-hermano) y por
presentado cumo ponencia a'l VIII Congreso Panamericano de- Filosolía, ello hay filosofía en la revelación y la fe antropológica, tertium quid entre
Brasilia, 1972), en América Latina-dependencia y liberación; antología de la ontología dialéctica de la Totalidad y la teología de la fe sohrenatu ral. La
ensayos antropológicos desde la proposición de un pensar latinoamericano, descripción de la revelación antropológica, dicho sea de paso, fundamen-
García Cambeiro, Buenos Aires, 1973, p. 114. tará una nueva descripción de la revelación teológica e indicará el límite
1(1
Cf.Para una ética .., p, 46. del pensar mismo" (nota 1 en "El método analéetico . . " ) . Cf. mi reseña déla
15
En Método para una filosofa..., p 187; en Para una ética. ., p. 164; obra de Dussel: América Latina: dependencia y liberarían..., en el núm. 1 de
la Revista de filosofa Latinoamericana, Buenos Aires, ¡975, pp 168-170.
en "El método analéetico. ", p. 116.

66 67
* Respecto de que los integrantes de esta "generación" na- esta historia es radicalmente la vida humana, simplemente no
cen después del año treinta basta con confrontar las fechas de existirá.
nacimiento de los autores que Dussel m i s m o menciona, sin 1
IHay silencios y silencios ^ 1

perjuicio de que no son todos los protagonistas de este fe-
n ó m e n o filosófico que se analiza. Para ayudar a caracterizar No es del caso ensañarse con este texto que forma parte de
mejor la auto-imagen que Dussel tiene de lo que considera su escritos que el autor considera "superados" por su etapa "meta-
"generación" véase este texto de hace 10 años donde todavía física". Pero los síntomas son indudables. AI distinguir niveles
la considera "una generación silenciosa y callada". A ella se en la opinión pública, ¿no está adhiriendo a la distinción élite
dirigía en un tono al que se podría calificar rigurosamente,
rectoral/masas receptivas? ¿ N o tiene la plena c o n v i c c i ó n de
dentro de ¡as categorías dusselianas, c o m o "interpelante" v
pertenecer a esa minoría selecta? ¿No está intentando desper-
"pro-vocativo".
tar a esa inteligeiitsia para que se decida a la acción y encare su
misión de cambiar el rumbo histórico?
Nuestra generación, de la cual los primeros que la constituirán fe. Se han incorporado en el texto las fechas de nacimiento
escucharon en sus años infantiles los terribles acontecimientos del autor y mía para reconocerle que al menos nosotros dos
de una lejana segunda Guerra Mundial [caso de Enrique Dussel, estaríamos dentro de lo que él considera la "nueva genera-
nacido en 1934], y de la cual los últimos vivieron también como ción", pero para subrayar una vez más y c o n toda fuerza que
niños [mi craso, dado que nací en 1950] o adolescentes los hechos no es desde nosotros ni desde nuestra biografía desde donde se
de los años 1955, en Argentina, nuestra generación permanece si- plantean los decisivos problemas en cuestión.
lenciosa y callada. Es a esos que han tomado conciencia que \J¿ , Pensar, c o m o piensa Dussel a juzgar por el texto, que al-
constituyen osa generación, esos pocos y perdidos en todos los guien pueda adoptar opciones de "derecha" porque no tiene
rincones de) país, esos que no remen el mundo contemporáneo claro el "discernimiento" de un concepto, es ser francamente
del cambio social y de la técnica, pero tampoco niegan el pasado un idealista. Los matices ignacianos del término "discernimien-
secular, no sólo republicano, Sino colonial y cristiano-europeo, es to" se analizarán en otro lugar. Se debe señalar, también, que la
a ésos a los que nos dirigimos en estas pobres lineas sin ninguna interpretación del autor pareciera querer resolver toda la pro-
pretensión. V nos dirigimos a ellos para pedirles la razón de su blemática de la liberación eligiendo un c h i v o expiatorio que
silencio, de stt mudez, de su aparente ausencia del teatro donde cargue con los errores e irracionalismos de toda la "generación"
juega la historia, es decir, del mundo intersub|etivo de la opinión y... aquí no ha pasado nada. La cuestión es más seria y delica-
pública. No nos referimos a esa "opinión pública" masiva y objeto da que meramente elegir uno o dos individuos que han sido
de la propaganda. Nos referimos a esa opinión que objetivada en abiertamente represores y asignarles la responsabilidad. Apar-
la comunidad puede ser entendida, subjetivizada, comprendida te de estas responsabilidades el problema radica en textos y
no sólo por el hombre de la calle —lo que es ya importante-, sino discursos. Perdón por los matices kantianos, pero se trata de
lambién por todos aquellos que en ios diversos estratos de la so- enfrentar las condiciones mismas de posibilidad de un tal pen-
ciedad —desdo el sindicalista hasta el político— constituyen la 11
"¿Una generación silenciosa y callada?" (artículo aparecido en Si,
"conciencia" de un pueblo. Si nuestra generación no habla, si Mendoza, núm. 2, 1964, p. 5). Escrito en Maguncia (en 1964), en América
no escribe, sí no obra, permanecerá marginal a l<i historia, y como Latina: dependencia y liberación,,,, pp. 13-14.

68 69
semiento pretendidamente liberador. ¿Esta tarea no se puede "modernidad europea". Es que, leídos desde Heidegger, se ad-
evadir c o n "chivos expiatorios" por más represores que sean o vierte esta noción de ser como fundamento trabajando en estos
fuerza ritual que tengan...! otros filósofos y, por supuesto, culminando y desarrollándose
\)rr Es el m o m e n t o de analizar detenidamente las "tesis" que en plenitud en el mismo Heidegger. Desde esta perspectiva -y
según el autor sostiene este "movimiento". A continuación se desde los textos del "último H e i d e g g e r " - es factible pensar un
realiza un análisis que permite la lectura cabal del texto de Dus- "ámbito" que estando "más allá" de la racionalidad o del ámbito
sel. La refutación del mismo llevará otras páginas. de la racioiuüidad (del ámbito de la ontología) sea previo, en
\^, Hay que tener en cuenta que una de las fuentes fundamen- tanto que fundante de la significación y el sentido. Este ámbi-
tales utilizadas es Martin Heidegger. Tanto, que el pensamiento to, que no puede concebirse ya al m o d o heideggeriano c o m o
22
de H e i d e g g e r ocupa t o d o el primer t o m o de Para una ética... "pensar esencial", es extrai racional o "pre"-comprendido (se
Es más, la influencia heideggeriana puede rastrearse sin mu- llegaría a él, en parte, por vía de la precomprensión de la coti-
cho esfuerzo a lo largo de casi toda la obra de Dussel. Alguien díaneídad) y es fundante de la racionalidad misma, siendo él
ha dicho por allí que en su Para una ética... se encuentra la mismo "misterioso"; misterio para la razón que desde la onto-
ética que Heidegger no hizo y que, según las mismas categorías logía trata de aprehender su sentido; misterio en tanto que
dusselianas, no pudo hacer. Heidegger logra remontar los ojos tnythos, mudez de la que se predica "nada" porque, visto desde la
del pensamiento filosófico desde el plano óntico o del ente hasta ontología: ex nihilo nthÜfit. Por tanto, hay Totalidad y Exterio-
el plano ontológico o de la significación del ente. Este plano on- ridad, y esta última es realidad pero no, t o d a ™ , objeto para la
tológico es el plano del ser (Sein) en tanto fundamento (Grund) ontología. No puede ser objeto de visión sino sólo "palabra"
y por tanto el filósofo, al reencontrar el fundamento en el ente, que se escucha. Esta Exterioridad, para ser apreciable, percep-
encuentra el ser en lo diferido del mismo. En este sentido es tible, supone una "opción ético-política" que es, en el fondo, en
ésta, la heideggeriana, una filosofía de la identidad. En reali- el fundamento último, una opción religiosa, creyente, deísta.
dad, según Dussel esta identidad estaría dada desde el m o - Es una opción por lo antropológicamente alterativo en tanto
m e n t o mismo de la concepción del ente c o m o diferencia. Lo que imagen de lo alterativo Absoluto o Divinidad. Divinidad se
diferido (unter-scheidung), lo cortado por debajo, supone la uni- define por ser, precisamente, lo Absolutamente Otro. H a y en-
dad y, por tanto, la mismidad del ser. La alteridad del ente no tonces un "otro" diferido dentro de la totalidad totalizada o mis-
es una alteridad en el orden ontológico sino en el orden óntico, midad o identidad, y hay un Otro "dis-tinto" con fundamento
y no podría ser de otro m o d o en estas categorías. Aceptando la en l o "Absolutamente Otro" (DIOS). D i c h o esto queda claro el
interpretación histórica antes propuesta por Dussel es posible matiz "ideológico" de la ontología, entendiendo " i d e o l ó g i c o "
llegar a afirmar que la "generación" de R o m e r o permaneció en según la acepción de Dussel, como un pensar que "encubre la
lo "diferido", en la mera consideración del ente (nivel óntico), realidad que pretende significar". La "ontología" queda ubicada
mientras que la de Astrada permaneció en la identidad, en la c o m o cierre del universo discursivo y cancelación de interpre-
consideración del ser en tanto sentido del ente (nivel ontológi- taciones alternativas a la oficial. El filósofo piensa "reduplicati-
co). También llega a afirmar Dussel que esta noción de ser como vamente" porque al pensar el ente o el ser, tanto se mueva en
fundamento es c o m ú n a Hegel, Husserl y Heidegger, y en defi-
12
nitiva a lo mejor de la tradición filosófica que culmina en la Cf.Pam una ética..., pp. 154 y siguientes.

70 71
el plano óntico o en el ontológico, está pensando "lo mismo" y el cual la liberación implica posibilitarle su expresión plena en
sistema no es superado (¿es necesario aclarar que Dussel dis- tanto que Exterioridad ocultada y escamoteada por la Totali-
tingue entre "lo mismo" y "Lo Mismo", e t c . { p y á se verá c ó m o : dad sistemática. Pero, a la vez y "analógicamente", la alteridad
surge esta noción de "totalidad totalizante" desde Sartre y qué es también "geopolítica y culturalmente" Latinoamérica res-
implica. Por ahora se sigue el esfuerzo de Dussel indicado en pecto de Europa y, por ello, rechaza la "imitación" que es el
su texto. Hay que ir más allá (meta-) del horizonte del mundo recurso de la mismidad misnúzante.
y del sentido, de la Totalidad. Y, paradójicamente, luego de los y H , Dicho esto puede comprenderse más cabalmente la Uuva
ingentes esfuerzos de Heidegger por superar ia metafísica hay que Dussel propone al pensar latinoamericano. Hay que rehacer
que abrirse a un ámbito "meta-físico". Claro que la "meta-físi- la racionalidad desde todas aquellas categorías que mientan
ca" que Heidegger ayuda a superar es una filosofía del ente y la alguna alteridad: Otro, oprimido, pobre, no-ser, bárbaro, nada,
"meta-tísica" a la que propone abrirse pretende ser una filoso- mujer, alumno, dependencia, pueblo, Dios, etc. Ahora se está
fía de la realidad. De una realidad con dos niveles: antropológi- en condiciones de releer el texto de Dussel. ¿Qué se le puede
co y teológico, donde lo antropológico participa de lo teológico. observar sin ánimo de cerrar una fecunda y honesta polémica,
Claro que el paso, el tránsito, de un mundo al ámbito no puede , sino con la clara intención de indicar algunas líneas para expli-
ser dia-léctico, en tanto dia-léctica mienta-a-través-de y aquí se citar más adelante?
trata de ir más allá-de o ubicarse antes-del-a-través-de. Propo- ^ 0 . La historia del pensamiento argentino y latinoamericano
ne, entonces, un movimiento ana-dia-léctico. Ana- es la ubica- puede ser concebida en otra forma, donde el anarquismo, por
ción en el más-allá y dia- indica el movimiento reversible de lo ejemplo, sea visto c o m o un intento de "integración" no al siste-
óntico a lo o n t o l ó g i c o . La ex-istencia de este ámbito, su pre- ma sino, suponiendo su transformación, en tanto "demanda
sencia (permítase usar este término vaciándolo de sus conno- social" de aquellos que son marginados y segregados por el
taciones heideggerianas) ex-, o sea, fuera de, fuera de la Tota- sistema mismo. Incluso puede pensarse a la "generación" de
lidad el que haya "realidad" estante fuera, más-allá o antes que Astrada y N i m i o de Anquín c o m o el m o m e n t o que permite y
"mundo"; funda la posibilidad y necesidad de una "filosofía ' prepara la aparición de un pensamiento que no sea ya "teoría
primera" o "filosofía política" o "filosofía ético-política" y, se po- de la libertad" sino "filosofía de la liberación".
dría decir sin traicionar a Dussel, una filosofía fundante an- *2Jl , Es posible, pensable y necesaria una antropología c o m o
tropológico (erótico-pedagógico-político)-teológica. Fundante ámbito de integración posterior a la asunción de la crítica radical
de fa posibilidad y limitaciones de la filosofía det ser y de la fi- al "fonocentrismo" y "logocentrísmo" de la "metafísica occiden-
losofía del ente. Por eso, esta "filosofía primera" puede aspirar tal". Ámbito requerido l u e g o de la "clausura de la representa-
a superar el "populismo ingenuo". Este populismo haría referen- ción" c o m o unificante del sentido nuevo.
cia a un p u e b l o diferido dentro de la Totalidad y al que se El pensar latinoamericano debe transitar por la "vía larga"
quiere seguir manteniendo dentro de ella por una política de de una "simbólica" latinoamericana q u e sirva c o m o herme-
astucia en la integración represiva y en la participación apa- néutica operante en la praxis transformadora o "proceso" mis-
rente. El populismo "auténtico" hace referencia a un "pueblo mo de liberación.
otro", al "pueblo" en tanto que alteridad y contenido y sentido ¿X?>, Filosofía política n o es "filosofía primera", sino filosofía
del misterio y de la Exterioridad. Un pueblo "oprimido" para el "imposible" pensada desde la identidad fÍlqsofía/"toma de par-

72 73
tido" e "intervención" política en la teoría. Postular una "filoso- *y)* El autor pone mucho énfasis, incluso subrayando el texto,
fía primera" es recaer en el "platonismo" ínsito a toda la metafí- en indicar que los miembros de la "generación" necesitaron ser
sica occidental. expulsados de las universidades nacionales para caer en la cuen-
, La "ruptura" requerida no es "ontológica" sino "epistemoló- ta de que no h a y liberación nacional sin r e v o l u c i ó n social.
gica" en tanto supone una "ruptura política" de la dependencia Frente a esta evolución, que es atribuible en principio casi ex-
y la opresión interna y externa. No se trata de una "ruptura" con clusivamente al propio Dussel, conviene meditar en el siguiente
límites "geopolíticos". texto de Elíseo Verón.
Trasladando el fundamento del ser a Dios no se resuelve
ni se supera nada. Sólo se transfiere el problema. Las "proble- No es un azar que el anticientificismo, tanto de izquierda como de
máticas", que se cree haber superado cuando así se lo declama, derecha, haga del antiimperíalismo su tema dominante, y tienda
se reiteran a la vuelta de la esquina... sistemáticamente a olvidar el complemento indispensable de toda
''Hs' Colocando el "sujeto" del filosofar y de la liberación en un teoría correcta del imperialismo; la lucha de clases dentro del pats
b í b l i c o "pueblo" no se gana nada. Quizá se avance algo más dependiente. El anticientiñeísmo nunca analizó sus condiciona-
- e n t o d o caso hay que estudiarlo- ubicándolo en el "proceso" mientos de clase, no discutió el hecho de ser un discurso produci-
mismo de liberación, c o m o proceso que se segrega a sí mismo do en el interior de la intelligentzia pequeño burguesa. Lo cual
y a su propio pensar. muestra que nos hallamos fundamentalmente ante un conflicto
<^0¡ r ¡En fin, estas y otras observaciones podrían hacerse a las íntra-clase: la lucha cientiflcismo-anticientificismo es en buena
"tesis" que Dussel presenta c o m o características de la "filosofía medida una manifestación de la lucha por el poder cultural, dentro
de la liberación". Estas observaciones no son ocurrencias m o - del ámbito de las capas medias. No puede extrañar entonces que
mentáneas de quien esto escribe, sino que son la síntesis (se- los modos de articulación entre los intelectuales y el "pueblo" o la
guramente mala síntesis) de algunos trabajos de hace ya algún "clase obrera" permanezcan generalmente en el misterio, no se dis-
t i e m p o de pensadores que el m i s m o Dussel considera inte- cutan nunca concretamente, y que dicha articulación sea apenas el
23
grantes del "movimiento de la filosofía de la liberación" y de objeto de alusiones genéricas de carácter puramente imaginario.
otros, que también han aportado y aportan decisivamente y
que no menciona. Ya se ha dicho que los autores que Dussel nombra no son to-
1.V- Mostrar t o d o esto adecuadamente y tratar de "explicar", dos los que han aportado a este fenómeno. Habrá que tratar de
por lo menos en parte, este fenómeno socio-filosófico que se ir haciéndoles justicia a nombrados y silenciados.
ha dado en llamar "filosofía de la liberación", exige retomar la 'TjX , Las "Semanas Académicas" de San M i g u e l deben ser anali-
cuestión desde el principio. Se deberán mostrar los orígenes zadas detenidamente para ubicar o t r o encuentro que v i n o a
del pensamiento de la liberación en sociología y economía, en ponerlas en cuestión; el "Primer Encuentro Nacional de Filoso-
la llamada "teología de la liberación" y, finalmente, rastrear las fía de la Liberación" del que participaron profesores de algunas
"fuentes" principales de las tesis sostenidas por estos filósofos,
' j j ^ * Antes de encarar el análisis de otros intentos de aproxima- 23
Elíseo Verón, Imperialismo, lucha de clases y conocimiento; 25 años de
ción al fenómeno, caben algunas observaciones finales a la po- sociología en la Argentina, Tiempo Contemporáneo, Buenos Aires, 1974,
nencia que se comenta. pp. 70-71.

74
universidades nacionales y q u e se realizara en Saíta et; sep- término, tan caro a Gastón Bachelard). En todo caso, es válido
tiembre de 1974. echar mano del adagio que dice: en filosofía el camino más lar-
ify. En relación a ía "formación" de los integrantes de la "gene- go es el más c o n o . . .
ración", es bastante más variada de lo que Dussel señala cuan-
do la reduce a Hegel, Husserl y Heideggfir.
, De las publicaciones se hará un recuento casi exhaustivo, CARACTÍÍitrZACIÚN VE LA AUTO-IMAGEN ETÍCISTA
demostrativo de la riqueza y relativa abundancia de materiales DE LA "FILOSOFÍA DE LA LIBERACIÓN"
producidos.
fyjX„ Por último, queda señalar un punto en relación con la ne- ¿Cuáles son los caracteres constitutivos de la auto-imagen de
la "filosofía de la liberación" que la ponencia de Enrique Dus-
cesidad de liberarse de una opresión que opera "neocolonial-
sel exhibe? ¿Cuáles son los temas de su reflexión sobre la filo-
mente". En relación a esto y c o m o debería ser un sano hábito
sofía, filosofía de la filosofía o metahlosofía?
en la pretensión de constituir una filosofía de liberación, con-
v i e n e echar mano de algunas reflexiones sociológicas. Va eti
• La Trata c o m o un conjumo de tesis homogéneas y unita-
1970 (el texto de Dussel es de 1975) prevenía francisco José
rias que se complementan lógicamente entre sí.
Delich:
• Esta? tesis suponen una originalidad y una novedad abso-
[...] los nacionalistas populistas contemporáneos han tendido a luta en la historia de la filosofía en la medida en que reali-
difundir-y defender—la metáfora del colonialismo•[...] Una metá- zan !a Aufhtbttngde ios m o m e n t o s anteriores.
fora en esta= condiciones no augura pi casamente un estilo rigu- * Esto es, admítase o no, una visión francamente hegeliana
roso, claco, del/nido. Como nadie puede afirmar sedsufairíeíjte de la historia de la filosofía ( n o se abre juicio por ahora
que la Argentina es una colonia, se sostiene que es como si fuese sobre si es correcta o no, simplemente se constata esa in-
una colonia: [...] La metáfora es habitualmente apta para produ- terpretación).
cir razonamientos maniqueos Ésta no es una excepción, porque * Los autores formarían un grupo que tiene todas las carac-
manipulada sin tregua ha terminado por transformar la relación terísticas de lo que Ortega denominaba "generación deci-
explotador/explota rio en pura dependencia, en pura dominación, siva", c o n matices mesiánicos fuertemente marcados.
en lugar de precisarla como una noción dialéctica.- 4
i; * El m e c a n i s m o se muestra con toda la fuerza en el papel
! del filósofo en tanto profeta (Manuel Santos ha caracteri-
'-^•f El lector que haya avanzado hasta aquí estará harto efe zado esta concepción como filósofos "vigías").
tantas promesas de futuros análisis y desarrollos. El ordena- - C o n c i b e claramente la distinción minoría selecta-masa
miento en que se ha optado presentar estos materiales y las recepbva. Los filósofos son, en gian medida, la élite de esta
reflexiones correspondientes obliga a hacerlo así para poder minoría y, en tanto forman parte de ía generación, son el
avanzar en un esfuerzo aproximacionalista (si se permite el fermento de las masas.
;4
* La entiende c o m o una filosofía antiacademicista que lu-
francisco José Delich, "Soüopopuhsmo, sociología y dependencia",
cha por desplazar de sus posiciones a un academicismo
en varios autores, Ciencias sociales: ideología v realidad nacional, Tiempo
COIuempoi aneo, Basnos A ¡res, 19?<\ pp. 205-206. que considera perimido. Es una forma clara de anticienti-

76
ficísmo (por ende, carga con todas las contradicciones AUTOCRÍTICA COMPLEMENTARIA
que son propias de una contraideología). DE LA AUTO-IMAGEN ETICISTA

• Los integrantes de la generación no son sólo destacados
filósofos, sino h o m b r e s c o m p r o m e t i d o s que están dis- V 'En una exposición que realizara en M e n d o z a respondiendo a
puestos a morir dando su testimonio frente a los "héroes" una invitación que para tal fin se le formulara desde el Centro
de la Totalidad. de Investigaciones Latinoamericanas, el licenciado Osvaldo
• Esta filosofía liberadora sólo sería posible a partir de la Ardiles puso un marcado énfasis autocrítico con referencia a
25
aceptación de un origen divino y creacional. la propia reflexión y a la de Dussel. Dentro de lo que calificó
• Intenta no caer en un teologismo mediante la propuesta c o m o "crisis de categorías" señaló la necesidad de reelaborar
de antropologización de ciertas categorías claramente tres niveles de consideración. Lo q u e d e b e entenderse por
teológicas. Por ejemplo, las virtudes teologales "fe", "espe- América Latina y por Tercer M u n d o en tanto realidades "histó-
ranza" y "caridad" son restauradas en su presunto con- rico-geográficas", para poder finalmente plantear c o m o tarea
texto filosófico, al igual que la ignaciana categoría de la constitución de una "nueva racionalidad" en el seno de su
"discernimiento". "sujeto histórico". Estos tres momentos daban el tema de su ex-
• Expone la filosofía c o m o filosofía primera, prima philo- posición.
sophia (en relación con las ciencias) y la ancilla tkco- - \ , Según Ardiles, s e habría producido e n Argentina a partir
logiat' (no importa cómo plantee luego la "Teológica" por- de 1960 un "salto cualitativo" de la intelectualidad frente al
que la ubicación, el loms teórico, será el m i s m o para la liberalismo. Replanteando así el par de conceptos "racionali-
filosofía). dad /irracionalidad" que para el liberalismo se manifestaba como
• La tarea de esta "filosofía de la liberación" sería redefinir "civilización (Europa)/barbarie (experiencias no asimilables por
todas las categorías en función de la exterioridad alterati- la 'racionalidad')". Esta reelaboración del par de conceptos fue
va a todo sistema posible. realizada por tendencias "populistas" en oposición a[ agota-
• El m é t o d o de esta filosofía sería, por aposición a la dia- miento y la esterilidad de un "marxismo mecanicista" que pre-
léctica, la analéctica. tendía abrir juicios sobre la realidad argentina a partir de los
• Se advierte un esbozo de autocrítica de lo que se autoca- "procesos de masas europeos del siglo pasado". Este tipo de
lifica c o m o "populismo ingenuo" en el r e c o n o c i m i e n t o marxismo fue y es la "última expresión del imperio occidental,
de que sin revolución social no hay liberación nacional y su categoría de 'clase' - s e g ú n A r d i l e s - es la última catego-
(no debe olvidarse que Dussel concibe a la filosofía pri- ría de la totalidad europea". El "populismo" concibe un "repar-
mera c o m o presuponiendo una opción ético-política). to sinárquico imperial pero no imperialista". Frente al imperio,
del cual forma parte el marxismo en tanto una de sus varian-
. Estos caracteres surgen explícitamente como otros tantos
síntomas del discurso dusseliano. A continuación se verá otro in- Osvaldo Ardiles, "America Latina, Tercer Mundo. Espisicinología y
nueva racionalidad", exposición realizada el 18 de octubre de 19/5 en el
tento de aprehender este fenómeno que proporcionará algunos
Centro de Investigaciones LatmoamerLCtrus (crt.J de Mendoza Utilizo mis
elementos para completar esta auto-imagen de la "filosofía de la notas de esa exposición, a la que siguió un interesante y animado debate
liberación". entre los presentes.

78 79
les racionales, llega la hora de "reivindicar lo nuestro". Se nece- la organización". Con la gráfica siguiente expuso Ardiles lo que
sita un "nuevo lagos". dio en llamar "esquema de la totalidad totalizante y totalizada"
La "cuestión nacional" es separada por este "populismo" de
la "cuestión social" y se proponen (del año 19ó8 a 1973) las cate-
gorías de "Pueblo" y "Nación" c o m o entidades "globalizantes"
en la lucha frente al "imperio" Haciendo referencia a un prólo-
go escrito por Enrique Dussel, Ardiles se auto-criticó la con-
cepción "etapista" del proceso de liberación que posponía para
26
una segunda etapa la "cuestión social". A partir de 1973 se
comienza a revisar este "etapismo" y a preguntarse hasta qué
punto la "cuestión nacional" es efectivamente separable y cro-
nológicamente previa a la "cuestión social". Introduce aquí ya
una variante respecto de la interpretación de Dussel. Para Dus-
sel hay que esperar, c o m o se ha visto, hasta la misión Ivanisse-
vich para que la "generación" adquiera conciencia de la íntima " > • ' En la homogeneidad se establece una estructura "axiológi-
relación entre ambas cuestiones. Para Ardiles, a partir de 1973 ca". Éste es el togas que surge del seno de la paideia. Frente a
esta cuestión se empieza a hacer revisable por el curso mismo esta totalidad la filosofía de la liberación se planteó la hipótesis
de los acontecimientos políticos de Argentina. Siguiente: simplemente ubiquémonos fuera de la totalidad y
th^ Desde 1973 la reflexión filosófica argentina comenzó a v o l - releámosla. A partir del "pathos del autoctonismo" se trata de
carse decididamente en el sentido de un origen doble de la ra- reivindicar la "globalidad Pueblo-Nación". Es la oposición "ex-
cionalidad. Un origen "sistemático" "y otro 'no sistemático' a terioridad vs. totalidad", "nueva racionalidad vs. racionalidad".
partir de los textos de H e i d c g g e r que hacen referencia a una Éste es el significado del m é t o d o "analéctico". La "crítica a la
'presencia' del l o g o s antes de ser filosofía". Se trataría de apre- modernidad europeocéntrica es crítica a la totalidad y crítica a
hender el logos en su "patencia", en su "emergencia" como se ex- la ontología" Ardiles distingue tres perspectivas "criticas":
presa, por ejemplo, en la tragedia griega. Es que esta reflexión
había alcanzado a establecer la "lógica de la dominación o de tí^La que "desde atrás vuelve atrás" es "reaccionaria", tra-
baja desde los "valores perdidos". Esta actitud populista
26
El prólogo a que se refiere Ardiles son las "Palabras Preliminares" de realiza una "crítica desde atrás equívoca". En esta pers-
Enrique Dussel a la obra de Alberto Parísí: La problemática de la cultura en pectiva hay que ubicar todas las formas de "telurismo" y
América Latina, Bonum, Buenos Aires, 1974. Más exactamente, parece que
hacía alusión al siguiente párrafo: "La revolución pedagógica se hace por "autoctonismos".
etapas; en primer Jugar está la liberación nacional y en segundo lugar la b) La "crítica desde dentro de la Totalidad o crítica dialécti-
liberación de las clases oprimidas La revolución no puede hacerse de un ca" propia del "marxismo mecanicista" en tanto última
solo golpe; la pedagogía liberadora debe descubrir sus etapas tácticas su-
cesivas para lograr el fin estratégico de una cultura popular creadora en la forma de la ratio europea.
libertad" (p. 6). Estas "Palabras" están lechadas en Mendoza en julio de c) La "crítica desde atrás, desde dentro, desde lo nuevo" es la
1974. "analéctica" (aunque Ardiles aclaró que no debe hacerse

80 SI
cuestión de términos [! ] ) . Esta crítica supone la "exterio- diles que no se puede partir de una división dual del campo de
ridad", el "desde fuera". Es una "crítica desde fuera-ade- la conciencia. Según él, tanto el "piagetismo" c o m o al "althus-
lante". Es "exterioridad en última instancia". Serianismo" resuelven la cuestión relativa a la conciencia por
medio de una reducción simplista. "Lo que no es falsa concien-
{g - A continuación elaboró algunos puntos relativos al "ter- cia es conciencia." Esta reducción da pie para la oposición de los
cermundismo". Esta concepción paite de la constatación de la términos "ciencia e ideología". Se corre así el riesgo de caer en
"división del mundo en dos bloques" y de la existencia de una una "dependencia noética al infinito". "Si la ciencia es la posibi-
"burguesía nacional con posibilidades de negociación". Se opo- lidad de un conocimiento de lo real, con ello se asegura la de-
ne al "materialismo-mecamcista y clasista" porque este último pendencia. Somos los objetos de esa racionalidad". Para romper
desconoce la "autonomía y especificidad" de los niveles "políti- este circulo hay que remitirse al "saber popular". En la medida
co y cultural". No advierte la "mediación política" en t o d o pro- en que "hay un agente histórico que genera su cultura en diá-
ceso histórico. Un ejemplo claro de este "marxismo" es la obra logo con lo •ulterior es posible una especie de expropiación" de
7
de Juan José Sebrelli: Tercer Mundo, mito btfgrt$és? El enfoque de elementos de la vieja racionalidad. Todo esto supone una "rup-
SebrelH le parece a Ardiles francamente "irrfminista y liberal". tura teórica" con el "pensar nordatlántico".
Desde esta posición "materialista" se pierde de vista la "especi- < \ , No es lugar para extenderse ahora en otros puntos que sur-
ficidad político-cultural de los sectores oprimidos". Aparece gieron del diálogo entre los presentes. C o n lo expuesto ya se
c o n más fuerza la necesidad de una "nueva racionalidad en tienen algunos elementos que servirán para complementar la
tanto superación de t o d o lo dado". Se arriba así al tercer con- auto-imagen que de la "filosofía de la liberación" tienen algu-
cepto que tocó Ardiles en su exposición. nos de sus protagonistas.
, Según Ardiles, "toda racionalidad supone" cuatro tipos de
elementos: a) "problemática", b) "principios", c) "categorías" y
d) "conceptos". "La problemática es inü-ansferible", "tipifica una CARACTERES COMPLEMENTARIOS
óptica"; en cambio, los puntos b, c y d son transtéribles. L u e g o D E L A A U T O - I M A G E N ETLCISTA
en el debate se intentó aclarar algo más el concepto de "proble-
mática" pero Ardiles la reiteró así concebida. 1
No cabe detenerse a hacer la revisión de la exposición de Ardi-
t "La nueva racionalidad se daría en muy distintos campos" les dado que fue una exposición oral. Se tendrá ocasión de v o l -
pero sería del caso ubicarla y buscarla en la "literatura latino- v e r más adelante sobre algunos de sus escritos, importa anotar
americana". Esta tarea sobre la literatura, al m o d o c o m o H e i - los elementos que su exposición agrega a la auto-imagen eti-
d e g g e r propone examinar la filosofía griega vivenciada en la cista de este fenómeno filosófico.
tragedia clásica, deberá ser realizada teniendo m u y en cuenta
que el "sujeto de la racionalidad es una cultura con un agente • Entre el par de conceptos "racionalidad/irracionalidad",
social. La cultura surge paulatinamente". Esto significa para Ar- la "füosotía de la liberación" tomaría abierto partido por la
"irracionalidad" que aparece c o m o lo "exterior" al siste-
27
Siglo XX, Buenos Aires, 1974. Más adelante se comentará con detalle ma totalizado. Sería, ni más ni menos, que una filosofía
esta i nipona ntísima obra. "bárbara".

82 83
Autocrítica la teoría "etapista" del proceso de liberación posteri orinen te por carta, recalcó muchas v e c e s que sti tesis
admitiendo que la "cuestión nacional" está íntimamente no era un trabajo definitivo, sobre todo por dos razones: por la
ligada a la "cuestión social". dificultad que t u v o para conseguir una bibliografía represen-
Ubicados "fuera de la Totalidad" la tarea se debe fincar en tativa, y por las ambigüedades que él creía ver en algunas postu-
elaborar una "nueva racionalidad", que debe bucearse en la laciones de los pensadores considerados. Con todo, este trabajito,
literatura latinoamericana al m o d o c o m o H e i d e g g e r ve Si bien limitado, es un testimonio ilustrativo de las dificultades
encamada la filosofía griega en la tragedia clásica. con que tropieza el estudiante interesado en ver de qué se trata
Entre un "populismo ingenuo", que retoma formas del fol- esto de "filosofía de la liberación". Con estas aclaraciones se pue-
clorismo, "telurismo", "autoctonismo" e incluso llega a de- de pasar a examinar qué dice Ortega en su exposición.
rivar a posiciones claramente "fascistas", y un "materialis- \> Ante todo, Ortega es consciente de la multiformidad del
J
'~"tno-liréc cniiCj¡>irt-Liasisia','nay que reub'icar un populismo fenómeno que pretende analizar y aclara que "esta diversida<
crítico. Nótese que aquí está claramente delimitada la "con- concede riqueza y dinamismo a la filosofía de la liberación,
tra-imagen" de estas reflexiones. Se trataría de un "tercer- la vez que implica una dificultad inicial en el establecímieníi
mundismo" autocriticado en sus valencias características del núcleo conceptual que hace común a todos" los autores di
de una "racionalidad" en formación. esta corriente. ¿Cómo hacer para resolver esta primera dificul
• El sujeto de la racionalidad es un "sujeto cultural". í tad? Ortega no lo plantea explícitamente, pero se deduce de 1,
• La "problemática" es intransferible. Anótese que aquí hay lectura de su tesis que la solución adoptada es simplementi
una contradicción explícita, porque si se concede que las restringir el campo de consideración a algunos autores. Salaza
"problema! icas" (no se entra todavía a discutir el signifi- Bondy y Zea deben ser considerados, a su juicio, como antece
cado del término) son "intransferibles", La qué hacerse tan- dentes obligados en América Latina y luego, asimilados más .
to problema por producir' una "ruptura teórica" (tampoco y Zea que a Salazar Bondy, un grupo de argentinos, los más prc
se discute por ahora el término)? venientes de la teología y en bloque cristianos. Son ellos Dus
• H a y un claro intento por borrar las distancias entre los sel, Juan Carlos Scannone, Mario Casalla y Osvaldo Ardiles. Po
conceptos de ideología, filosofía, ciencia y política. supuesto, en su bibliografía Ortega cita a varios autores mát
• Concibe una "voluntad de dominio" detrás de toda racio- pero de h e c h o los textos de éstos no son considerados en si
nalidad. trabajo. Le hubiera resultado casi imposible abarcar a todos et
una mirada de conjunto, justamente porque el "núcleo concep
tual común" casi no existe. Sí existe, en parte, en los cuatro ar
Dll-ICULTADES PARA ALCANZAR UNA IMAGEN CRÍTICA gentinos que considera. Las distinciones entre ellos serán esta
PARTIENDO DE LA AUTO-IMAGEN ETIC1STA blecidas oportunamente.
1
^) • Ortega trata de indicar la deuda m u y directa que tiene 1¡
V
Se considera a continuación una imagen propuesta desde Pa- "filosofía de la liberación" con Salazar Bondy, pero encuentr;
2
namá por un argentino. * Conversando c o n H u g o Ortega y
miento de los requisitos para optar al título de licenciado en Filosofía ;
Ciencias Religiosas, Universidad Santa María la Antigua, Departamento d'
Hugo Ortega, La filosofía de la liberación, tesis sometida en cumpli- Humanidades, Escuela de Filosofía, Panamá, 1975, 94 pp, miii\eogial'ia.d.¿

84 8!
dificultades para mqptrar la presunta unidad del pensar de Sa- na de las concepciones del mundo q u e » c o r r e s p o n d e n a los
2 9
lazar Bondy con los autores que posteriormente considera. Es centros de poder de h o y [ . , . ] " . Ortega n o alcanza a v e r que
que, c o m o se ha visto, si bien la filosofía latinoamericana debe aquí se están inmiscuyendo y enhebrando una serie de con-
m u c h o a Salazar Bondy, según Dussel la "filosofía de la libera- textos diversos. Dussel habla desde la Carta sobre el humanis-
ción" especialmente "no se debe a su inspiración" (cf notas de mo de H e i d e g g e r , apuntando al populismo tercermundista y
su ponencia en Morelia comentada más arriba). Además, en un peronista argentino. Salazar Bondy habla más bien suponien-
trabajo que lamentablemente no ha sido editado todavía, Ma- do el "modelo peruano" donde trabaja en la fundamentación
nuel Santos ha mostrado c ó m o algunos filósofos adscritos a ideológica de t o d o el movimiento y muy especialmente en la
esta corriente de la liberación (entre ellos los que Ortega consi- reforma pedagógica. Ortega, leyendo desde su propio compro-
dera) no han t o m a d o en cuenta las observaciones de Salazar miso político, escribe: "Este Imperio es portador y defensor de
Bondy una consigna ideológica, encubridora del proyecto dominador,
En fin, terminando su p r ó l o g o , H u g o Ortega enuncia, en que se autodenomina 'civilización occidental y cristiana', p o l o
una afirmación que será luego recurrente en su tesis, que la "fi- antagónico del 'centro' europeo oriental que asume el proyecto
losofía de la liberación" se constituye en el "primer logos de Amé- socialista" (el subrayado es mío). Cuando Dussel habla del pro-
rica Latina' (subrayado por Ortega). yecto dominador "nordatlántico" no hace esta distinción entre
*?' Su trabajo se desarrolla a continuación entre cuatro capí- "centros". Sí la hace Salazar Bondy, quizá más en la línea de Or-
tulos. El primero introductorio y el cuarto de conclusiones. En tega, pero éste no puede verlo claramente porque está leyendo
el primer capítulo se pasa revista a las "condiciones" para el sur- desde los argentinos.
gimiento de una filosofía de América Latina. Estas condiciones \- Las dificultades reaparecen en la nota 18 de Ortega, cuando
se van explicitando a partir del comentario de la obra de Salazar dice: "Nótese que todavía en 1968 se habla de países subdes-
Bondy de 1968: ¿Existe una filosofía de nuestra América? (Méxi- arrollados, eufemismo ideológico que encubre la realidad de la
co, Siglo X X I ) . Complementada por la obra con la que Leopol- estructura imperial. H o y sabemos que no somos subdesarro-
do Zea se incorporó al debate en 1969: La filosofía latinoame- llados sino países explotados y oprimidos. Hay una diferencia
ricana como filosofa sin más (México, Siglo X X I ) . ontológica fundamental [...]". Es increíble que en 1975 Ortega
{j • Según Salazar Bondy, esta filosofía latinoamericana debería Siga hablando de la cuestión ontológica c o m o determinante de
aceptar como medio en el que se desarrolla la situación de "do- nuestra especificidad. Esto es uno de los puntos más critica-
minación cultural" en que se halla inmersa. A partir de esta dos, como evasión ontológica, justamente a los filósofos argen-
311
constatación se puede determinar que toda la producción filo- tinos que él considera.
sófica hasta la fecha (1968) no es ni "auténtica" ni "original", sino %. Junto con Salazar Bondy nos dirá Ortega que hasta el fin de
mera copia enajenante de otros pensadores. Ortega considera la década del 60 se ha h e c h o filosofía en América Latina y no
que aquí Salazar Bondy está haciendo referencia a lo que Dussel
29
posteriormente denominará filosofías del "centro dominador Salazar Bondy, op. cit., p. 127, citado y subrayado por H. Ortega.
30
Desde la teología y la sociología, la critica de Pedro Negre a este pun-
nordatlántico" y en apoyo de esta concepción trae un texto de
to la considero en el capítulo ni. Véase también la crítica que desde el
Salazar Bondy que procede a subrayar. El texto dice: "La filoso- marxismo apunta Juan José Sebrelli y que se trata en el punto dedicado a
fía que hay que construir no puede ser una variante de ningu- la noción de "Tener Mundo".

86 87
filosofía de América Latina. En este punto, como en tantos otros, adaptar, y 3) la filosofía "auténtica y original". Por no haber
no se procederá a la crítica rigurosa de los planteos de Ortega, entendido la crítica de Zea a la ahistoricidad ínsita en Salazar
porque se irá haciendo a lo largo de todo este trabajo al retomar Bondy y a las "oleadas" como concepción historiográfica, Orte-
los temas que él indica. Más bien, interesa ir abriendo proble- ga puede extrañarse de ciertas posturas de Arturo Ardao cuando
mas y colocándolos sobre la mesa sirviéndose de su exposición habla del historizarse de las ideas por sus "circunstancias de
m u y prolija y acotada. adopción" y de Zea cuando reivindica la "selectividad" de Juan
\^ El Zea de 1969 no alcanza a ver la radicalídad del planteo Bautista Alberdi en la adopción de ideas.
de Salazar Bondy, que corta "el nudo gordiano de la historia de ^, En fin, la "genuinidad o autenticidad" y la "originalidad"
la filosofía latinoamericana" al postular la toma de conciencia como aporte, no c o m o moda, son las condiciones para la "exis-
de esta cultura de dominación. Esto es cierto en alguna medida, tencia" de una filosofía latinoamericana. Estos requisitas exigi-
ya que la crítica de Zea a Salazar Bondy c o m o entrampado en dos por Salazar Bondy se cumplen, según Ortega, en la "filoso-
el "desarrollismo" quizá sea excesiva y no alcance a destacar la fía de la liberación", más concretamente en los textos de los
importancia del aporte de Salazar Bondy, pero no es menos cuatro filósofos argentinos ya mencionados. Por ello, puede ha-
cierto que la crítica de Zea apunta a la ahistoricidad que en de- blarse de esta filosofía c o m o del "primer lagos latinoamerica-
finitiva padece al planteo de Salazar Bondy. Este punto se reto- no". Dice Ortega, dándose cuenta del amplio campo que se abre
mará más adelante a propósito de esta polémica. Lo interesante ante sus ojos:
es destacar que Salazar Bondy recae aquí en la concepción de
31
las "oleadas" tan ahistórica y reaccionaria dentro de la histo- [. .] hasta el umbral de la década del 70 no había una filosofía
riografía del pensamiento latinoamericano. latinoamericana propiamente tal, desde entonces hace su aparición
_ Salazar Bondy distingue tres modos o formas de filosofía: la filosofía de la liberación, no surgida ex-nihiki, sino de la conjun-
1) la "inauténtica", que carece de genuinos problemas filosó- ción de vanos y diversos esfuerzos te ó rico-cié índicos en el cam-
ficos; 2) la "peculiar" o filosofía trasplantada, que se trata de po de las ciencias sociales ¡economía, sociología, educación, polí-
tica, et al.) y de la praxis liberadora del pueblo latinoamericano
!l
- Así lo he señalad o en un trahajo anterior cuando concluía: "Sí, debe- que proponen la realización de un nuevo hombre y una nueva
mos recuperar lo precolombino y lo colonial y todo nuestro pasado intelec- sociedad, ya no dependiente sino libro, esfuerzos que se vienen
tual con lo que tiene de elaboración propia" agregando en nota: "superan- dando con creciente lucidez desde hace tres lustros.
do asila falsa concepción historiográfica en laque cae hasta Salazar Bondy en
su obra citada [me refiero aquí a la misma obra que Onegaj. A propósito
de Alejandro Kom dice Arturo Roig en El esplritualismo argentino entre Cabe acotar que esta visión de n o v e d a d y de primer logos
i 850 y ¡900, México, Cajica, 1972, Biblioteca Cajíca de Cultura Universal, de la "filosofía de la liberación" puede provenir en Ortega de
105, p. 11 ' [ . ] una manera de ver que ha imperado en nuestros historia-
dores de las ideas. Según ella -dicho en pocas palabras— los países nues- sus escasas lecturas sobre pensamiento latinoamericano. Pero
tros habrían sido fundamentalmente pasivos respecto del desarrollo del es también una conclusión inducida por los mismos textos de
pensamiento europeo y habrían ido sufriendo de modo externo una serie
los cuatro argentinos que analiza. Éstos, según se ha mostrado
de oleadas cada una de las cuales cortaba iodo posible proceso endógeno de
1a oleada de influencias anterior'" (cf. mi artículo "Propuesta para una filo- antes en Dussel y Ardiles, construyen una "autoimagen" de ese
sofía política latinoamericana", Revista de Filosofía Latinoamericana, t. I, tipo. Esta afirmación puede extenderse sin dificultad a los tex-
uúto. 1 [Buenos Aires, enero-junio de 1975], p. 59 y nota 26).
tos de Scannone y Casalla, Pero Ortega está atento a la realidad

88 89
política y cuando habla de praxis introduce una nota que vale tada por Leopoldo Zea. Éste hablaba en 1969 de una filosofía o
la pena reproducir. filosofar "sin más" considerando, según Ortega, suficiente una fi-
losofía "peculiar" en el sentido de Salazar Bondy. En 1973, Zea
La debacle populista deí varguismo y de la primera época del se autocrítica y esta autocrítica hace posible asumir los hitos
peronismo en la década del 50, el triunfo de la revolución cuba- que considera principales para el presente de la filosofía latino-
na a fines de aquella década, la posterior desilusión con la demo- americana. Estos hitos son: 1) la influencia del historicismo,
cracia cristiana, la evidente penetración de los Estados Unidos en 2) del existencialismo, 3) de José Gaos y 4) de la filosofía de
todas las áreas de la vida latinoamericana (léase "doctrina de Mayz Vallenilla del temple. Es interesante ver c ó m o estos hitos
seguridad nacional") promueve una toma de conciencia y mili- o momentos de la auto-conciencia del pensar latinoamericano
tancia que alcanza a todo el subcontinente, llegando a un primer propuestos por Zea, son reelaborados desde dentro por Arturo
momento de euforia revolucionaria que termina con la muerte Roig en su ponencia al Congreso de Morelia, que se considera
de Ernesto Guevara y la derrota de la guerrilla urbana de los a continuación de este trabajo de Ortega.
t
Tupamaros en Uruguay. El populismo socialista de Allende (la \ i- La segunda vertiente son los "pensadores cristianos de la
"vía chilena") reaviva la euforia y por brevísimo lapso ésta crece liberación". Ortega menciona a Dussel, Scannone y H u g o Ass-
por el triunfo populista de Cámpora en Argentina. Todo termina mann. Pero luego, c o m o antes se dijo, trata sólo a cuatro argen-
con un auto-golpe de Estado del peronismo y la instalación a tinos: Dussel, Scannone (en menor medida), Casalla y Ardiles
sangre y fuego del fascismo en Chile. Adviértase ahora que la (en menor medida). "La confluencia de los pensadores cristia-
revolución latinoamericana debe recorrer un largo y fatigoso nos [dice Ortega agudamente] adquiere una importancia sin-
camino. gular porque la o p c i ó n de los mismos por el proyecto de la
liberación de A m é r i c a Latina, configura la imposibilidad de
El capítulo segundo de la tesis de Ortega está dedicado a anali- seguir estructuralizando al cristianismo c o m o sostén del pro-
zar el surgimiento del pensamiento de la liberación. yecto imperial nordatlántico." A la fecha habría que decir que
\ f v En cuanto a sus "orígenes", Ortega es consciente de que la . esa "imposibilidad" ha sido bastante superada por el sistema,
"filosofía de la liberación es un hecho reciente y aun en proce- pero valga la observación de Ortega para indicar una profunda
so de explicación de la presente cultura latinoamericana, aún revisión en el pensamiento cristiano.
no se tiene suficiente perspectiva histórica para referirse a sus I A continuación Ortega revisa brevemente el itinerario his-
antecedentes y a las causas que inciden en su surgimiento". Es tórico de la renovación teológica cristiana desde el impacto del
posible compartir lo de que se está frente a una elaboración Concilio Vaticano II (1962-1965), pasando por el c o m p r o m i -
teórica "en proceso", pero el haber encarado el presente estu- so concreto de obispos, sacerdotes y laicos con la praxis latino-
dio es una refutación de h e c h o de su segunda opinión, ten- americana, la Conferencia del Celam en M e d e l l í n (1968) y el
dente a mostrar que sí es posible intentar una explicación y surgimiento de la teología de la liberación.
rastrear antecedentes y causas. tV' La tercera vertiente es la de las ciencias sociales. La crítica
\ r ^ - « Para Ortega hay tres vertientes en las que se va constitu- al "desarrollismo" implícito en el etapísmo de Rostow, la crítica al
y e n d o este "pensamiento" de la liberación que para él es algo "funcionalismo" de Parsons que deja de lado la dinámica del
más que filosofía. La primera es la vertiente filosófica represen- cambio y, además, el descubrimiento de que la ciencia que se

90 91
difunde desde el centro "tiene su fundamento en el proyecto ciones, ha asumido una "imagen de divulgación" atrasada, de
instaurado en la m o d e r n i d a d por la burguesía ascendente, y ciertas "teorías" en b o g a en la sociología y economía latino-
que ha configurado al capitalismo de Europa y de los Estados americanas.
Unidos, o c o m o aquí lo denominamos, al centro imperial nord- La "filosofía de la liberación" implica para Ortega la "toma
atlántico". A partir de estas tres vertientes se puede formular de conciencia de la realidad latinoamericana". Esta toma de
la "teoría de la dependencia". No se es ni "subdesarrollados", ni conciencia se manifiesta en dos aspectos. Por una parte, el
se forma parte de una sociedad "tradicional": "somos depen- rechazo de "temáticas importadas", y por otra, la "afirmación
dientes" en un "continuo" que se extiende desde el Descubri- de nuestro ser" optando por una praxis de liberación. Lo curioso
miento hasta el presente. Es interesante observar cómo, lleva- es que aquí, en su nota 71, Ortega retoma una cita de Alberdi
do por los mismos textos que trata de interpretar, H u g o Ortega como antecedente de este momento positivo del filosofar latino-
indica en 1975, la así llamada "teoría de la dependencia" c o m o americano siendo que, c o m o se vio, antes ha criticado a Zea el
el ú l t i m o avance en la ciencia social (sociología y e c o n o m í a ) hacerlo (!?).
latinoamericana. Curioso, desde el m o m e n t o en que ya en 1970 "^jD- Este m o m e n t o positivo, de afirmación del propio ser, es lo
estas formulaciones habían entrado seriamente en crisis. 32
No que Dussel estaría indicando cuando, l u e g o de criticar la dia-
es para detenerse aquí, porque habrá que hacer todavía obser- léctica hegeliana, apunta al factum c o m o punto de partida de
vaciones más afinadas al respecto. Lo interesante es c ó m o con- la filosofía de la liberación, la cual no debe abandonarlo sino
cibe Ortega la relación de la "filosofía de la liberación" con esas profundizarlo, internándose en él. Antecedentes de esta postu-
tres vertientes que ha distinguido. ra son Aristóteles y Feuerbach.
iJt- Esta filosofía se constituye en el "primer logos latinoameri-
Estas tres vertientes [escribe] confluyen en la actual filosofía lati- cano", entre otros puntos, porque convierte su ser "periferia"
noamericana pero no a manera de materia prima con la que en "centro" de la tarea intelectual. Es el intento por dejar de ser
aquélla elabora un producto acabado o para explicarla como el el sueño, la "utopía" europea por parte de América, para, espan-
efecto es explicado por sus causas, sino como interlocutores del tando esos fantasmas, verse con claridad. Es el intento de una
diálogo interdisciplinario que hoy se lleva a cabo en nuestra reflexión "autónoma" de los centros de poder. Se trata de, una vez
América. [El subrayado es mío.] realizada la crítica de las "vacas sagradas de la religión capita-
lista", fundar una "nueva ontología". La tarea sería: "proponer
Se subraya porque justamente el resto del presente trabajo hipótesis de trabajo, lanzarse a la investigación, desandar los
tiende, entre otras cosas, a mostrarlo; la filosofía no ha estado a caminos equivocados, volver a empezar, con toda la paciencia
la altura de ese diálogo interdisciplinario que, c o m o mínimo, y urgencia que requiere un proyecto que ya comenzó pero to-
exige por parte de los discursos intervinientes asumir lo medu- • davía tiene m u c h o camino que recorrer y enemigos que v e n -
lar de los otros discursos. Sea para criticarlo y superarlo, sea cer..." ¡Qué satisfacción comprobar que este f e n ó m e n o de
para compartirlo. La "filosofía de la liberación", salvo e x c e p - pensamiento que se analiza, puede haber m o t i v a d o estos de-
seos de trabajar y comprometerse en la tarea! ¡Que sirva para
32 reubicar la necesidad de un serio esfuerzo intelectual ya que
En esta fecha es ya suficientemente representativa la polémica Wef-
fort-Cardoso, para citar nada más que un ejemplo. ha servido, c o m o mínimo, de llamado de atención!

92 93
El capítulo tercero trata de reafirmar la idea de que se está la filosofía del otro (alienus) que no somos nosotros y que en la
frente al "primer logos latinoamericano". H a y que reconocer medida que se termine con la alienación y se vuelva al horizonte
que esta filosofía se encuentra "en proceso de despliegue, pero cultural latinoamericano, podrá nacer el discurso del hombre ori-
por ello no-es-menos filosofía". Para Ortega es importante dejar ginal de esta América.
en claro que no se trata de una "ideología" más. Él utiliza el
concepto de "ideología" a partir de Pierre Furter, tal c o m o lo ha l ¡ | i Con estas afirmaciones, motivadas por el deseo de destacar
definido en el capítulo anterior. Según Furter la ideología "por lo específico del discurso de la liberación y muy condicionadas
su plasticidad y su propia indefinición, permite, manipulada por la lectura de algunos de sus textos, Ortega no hace justicia
con cuidado, una adhesión provisoria de los espíritus, sirviendo, a la tradición del pensamiento latinoamericano. Esta tradición
luego, c o m o base de un diálogo de profundización".^ Para Or- es mucho más rica y comprometida de lo que se desprendería
tega, quedarse en la "ideología" así entendida es quedarse en de la lectura propuesta por estos filósofos argentinos. Sin ir
la "antesala" de la filosofía. Esto no ocurre con la "filosofía de la más lejos, Ortega cita en apoyo de sus palabras a Leopoldo Zea
liberación". La "ideología" está directamente tensionada hacia y cabe preguntarse: ¿dónde queda c o n estas afirmaciones la
la "coyuntura" histórico-política y es "mstrumentalizada" en generación que aglutina Zea, que se agrupó con el nombre de
34
función de la mayor "eficacia". La filosofía "descubre" en la m e - Hiperión en 1 9 4 8 ? 1 0 es que no se preocuparon de pensar lo
dida en que "parte desde un cuestionamiento de los fundamen- "nuestro"? No se pretende con estos interrogantes perder las
tos de su propia constitución c o m o pensar, pretende lograr especificidades culturales, sólo se busca indicar que con estas
una comprensión de la totalidad, se caracteriza por un espíritu afirmaciones no se las encuentra.
'deportivo' [como decía Ortega y Gasset] y se compromete tan- A h o r a bien, esta afirmación de "primer logos" se funda,
to en la búsqueda c o m o en la práctica de la verdad". Si bien se para Ortega, en los siguientes aportes de la"fílosofía de la libe-
comparten en alguna medida y provisionalmente estas delimi- ración":
taciones entre i d e o l o g í a y filosofía que realiza Ortega, cabe
agregar que ni siquiera frente a estas definiciones se salva la 31
Del grupo ¡Hperión, fundado en I948, formaron parte, entre otros,
"filosofía de la liberación", m u y especialmente los autores que Ricardo Guerra, Joaquín Sánchez McGregor, Jorge Portilla, Salvador Reyes
analiza Ortega, de caer bajo la acusación de "ideología". De Nevares, Emilio Uranga y Luis Villoro. El mismo Zea aclara que este grupo
estuvo muy influido por Sartre. A las inquietudes propias de esta época se
todos modos, esto no dice nada en relación con la atribución
debe una magnífica monografía de Luis VÜloro: Los grandes momentos del
de "primer" o no, logos latinoamericano. indigenismo en México (El Colegio de México, Seminario para el estudio
1
I^V Más adelante, dirá Ortega que se trata de la del pensamiento en los países de lengua española), I' éd., P C E , México,
1950. Para analizar el pensamiento de Leopoldo Zea hasta 1968, antes de
SU fructífera polémica con Saladar Bondy, es muy interesante un trabajo
primera generación que asume nuestra matriz histórica, antro- que índica la influencia de Onega y Gasset y Kar! Mannbeim sobre Zea.
pológica y ontológica como materia a reflexionar. Una genera- Cf. Zdenelc Kourím, "La filosofía de la cultura americana: Leopoldo Zea",
Humboldt, año 14, nlim. 54, 1974, pp. 76-82. La traducción de este artículo
ción lúcida que advierte que hacer filosofía a la europea es hacer es de Sylvie Kourímova, El autor pertenece al "Equipe de Recherche Asso-
33 ciée au Centre National de la Recherche Scientifique, sur la philosophie
Esta definición la toma Ortega del libro de fierre Furter Educación y
ibérique et íbéro-americaine" ( E R A , núm. S O ) dirigido por el Prof. Dr. Alain
reflexión, Tierra Nueva, Montevideo, 1970, p. 77 (citado por Onega en la
Guy en la Universidad de Ïoulouse-Le Mirai! (Francia).
p. 33 y retomado en la p. 43).

94 95
a) Un develamiento de la historia a través de la búsqueda que la filosofía de la liberación acentúa las categorías ontológicas
de su "sentido ontológico", lo que posibilita una "libera- y antropológicas, las que los llevan no hacia el interior del sistema
ción de la historiografía latinoamericana. capitalista [aquí introduce una nota que más abajo se reproduce]
b) Un concepto de "hombre oprimido", que culmina en la sino a las relaciones entre naciones y regiones. Curiosamente el ma-
noción de "pueblo" o "masas populares". terialismo dialéctico desarrollará una concepción internacionalis-
c) Una reformulación de los conceptos de "ciencia y técni- ta del hombre oprimido en tanto que entre los filósofos de la libe-
ca", advirtiendo detrás de sus concreciones una "voluntad ración será nacionalista.
de poder" actuante.
d) Una redefinición de la noción de "cultura" y correlativa- ijt). Ortega aclara aquí en nota que por "nacionalismo" se en-
mente del papel del "intelectual". tiende el "común sustrato de las repúblicas latinoamericanas,
e) El haber incorporado como "constante" del discurso la es decir, a A m é r i c a Latina c o m o la patria grande y común".
reflexión política. Ortega ha sabido advertir bien las dificultades que representa
considerar al pensamiento de estos filósofos de la "liberación"
Hay que poner atención en estos "aportes". en relación c o n el pensamiento marxista y debe reconocer la
f
) ^ - E n cuanto a l c a m b i o d e enfoque e n l a historiografía n o Impostación "nacionalista" de su discurso, claro que no c o m o
hay duda de que los primeros aportes en ese sentido fueron un nacionalismo estrecho, pero nacionalista al fin. Incluso la
realizados por Edmundo O'Gorman y Laurette Sejoumé, entre preeminencia de lo ontológico sobre lo e c o n ó m i c o o político
otros. En esto habría solamente un retomar de ciertos planteos está m u y marcada, c o m o así también la dificultad de incorpo-
por parte de algún filósofo argentino que analiza Ortega. rar el análisis de clase. En la nota a que hacía m e n c i ó n en el
1uV' El marxismo también realiza una categorización del hom- texto, Ortega deja abierta una cuestión que se retomará en su
bre y Ortega acertadamente se pregunta: "¿Se tendrá que com- Oportunidad: "Notamos [dice] la carencia de análisis de los fac-
prender a los filósofos de la liberación c o m o enrolados en la tores endógenos de la opresión y cierta hipervaloración de los
corriente del materialismo dialéctico? ¿Es su comprensión del factores exógenos. ¿Será resultado de una filosofía no desarro-
hombre oprimido una interpretación encuadrada en los mar- llada en su totalidad, un defecto de análisis por corregir o el
cos interpretativos del marxismo?" Él mismo responde discri- rechazo de las categorías marxistas? Por ahora es un problema
minando una serie de importantes matices. abierto".
l í V También debe apuntar Ortega que la comprensión "nacio-
Algunos textos parecen sugerirlo al hablar de los aborígenes, los nalista" de la "patria grande" (América Latina, nuestra América,
campesinos y los proletarios como los oprimidos o pobres de Amé- la América al sur del río Grande) se va v o l v i e n d o "tercermun-
rica Latina. Sin embargo, sólo una lectura superficial y despreve- dista", al menos clara y explícitamente en el pensamiento de
nida puede confundir los distintos niveles semánticos. Los filósofos Dussel. Claro que "el tercerraundismo no es - s i n e m b a r g o -
de la liberación, si bien son unánimes en la denuncia del dominio un concepto fundamental, en todo caso ejemplifica desde otra
imperialista a que ha estado y está sujeta Latinoamérica, no deri- perspectiva la dominación a que está sometido el pueblo latino-
van su exégesis de la aplicación de categorías niarxistas. Éstas americano". Apunta hacia el concepto fundamental de "pueblo".
hacen hincapié en los factores económicos y políticos, en tanto Es éste el concepto fundamental que anima a los "populismos"

96 97
nacionalistas latinoamericanos en su lucha "antiimperialista". 'ify, En cuanto al aporte relacionado c o n una nueva c o n c e p -
Ortega ve claramente que la noción de "pueblo" es no "sólo una ción de la "ciencia" y de la "técnica" que Ortega lee en Casaíla,
clave hermenéutica del n u e v o pensar, sino que, en el pensa- no adviene que lo de Casalla no es más que una síntesis (¿hasta
miento de Enrique Dussel [es] el fundamento de una nueva dónde buena?...) del pensar de Heidegger al respecto. Postular
metodología: la analéctica" detrás de la ciencia y la técnica una "voluntad de poder" no es
&f>- No es para detenerse ahora en la descripción del m é t o d o ninguna novedad.
propuesto por Dussel que hace H u g o Ortega. Interesan, más "VjKt La noción de "cultura" es retomada por Ortega a partir de
bien, sus conclusiones y observaciones críticas a la propuesta Dussel. Derivada del v e r b o latino colere, implica ayudar a la
dusseliana. naturaleza en su desarrollo, como en "agricultura". No debe con-
Del concepto del "hombre oprimido deriva en contenido fundirse con la noción de "proyecto". Ahora bien, esta noción
temático - e l pueblo latinoamericano c o m o objeto de reflexión está en íntima relación con el problema del "papel del intelec-
filosófica- y en m e t o d o l o g í a filosófica - l a analéctica de Dus- tual". Hay dos "peligros" que evitar para poder enfocar bien este
sel-". A q u í cabe apuntar que si bien el m é t o d o "analéctico" fue problema. "El primer peligro es suponer al intelectual como su-
desarrollado con mayor amplitud por Dussel, la propuesta ori- jeto del proceso cultural, ello reinstalaría el papel del h o m b r e
ginal parece provenir de JuaaCado^jScarrnarie. culto a la europea pero como un dominador liacia el interior de
-%,V ¿Cuáles son las criticas de Ortega a Dussel? Las observa- su pueblo porque "el autor de la cultura es el pueblo y de éste
ciones son tres y d e b e n escogerse textualmente para poder deviene el intelectual popular. El segundo peligra es suponer al
retomarlas en otros capítulos. intelectual c o m o un teórico" Se trata de lograr un intelectual
"comprometido" y no un intelectual de gabinete Nadie se extra-
En primera instancia nos parece que Dussel todavía hace filosoiía ñó del eco de esta afirmación. A q u í el "aporte" queda bastante
desde Europa [...] En segundo lugar, el papel que concede al filó- menguado. No así en la afirmación de que el "pueblo" es el "suje-
sofo a pesar de señalarle la necesidad de apertura hacia el pobre y to del filosofar". Esta afirmación es realmente patrimonio de los
de tipificarla como el discípulo del pueblo al cual se dirigirá como filósofos argentinos que Ortega analiza, sin ninguna duda.
maestro es elitista porque el filósofo es exterior al pueblo, es un Donde Ortega está realmente acertado es en considerar la
no-oprimido, planteando al problema del intelectual en \in proce- "política" c o m o una "constante" del n u e v o pensar. También en
so de cambio. Finalmente, nos parece que Dussel ha caído en un conectar esta constante con la tradición del pensainiento latino-
círculo vicioso en el cual el mismo objeto —el pueblo latinoameri- americano. N a d i e duda de que esta tradición de pensamiento
cano, el Otro oprimido— es dos cosas: contenido de la reflexión y fue despreciada justamente por ocuparse de un tipo de reflexión
fundamento metodológico del filosofar, es decir que el Otro es filosófica que, dentro del cuadro de la filosofía europea, era vis-
instrumento de análisis para entender al Otro. Esto revela la de-
to como el nivel más bajo, más en relación con la "práctica", la
bilidad inicial: su partir desde el íilosotar europeo. Para referirse
"filosofía política". Los pensadores latinoamericanos tuvieron
al hombre latinoamericano tenía que apelar al recurso de decla-
siempre !a preocupación de un pensamiento para la acción, en
rarlo ajeno y entontes -denunciada la opresión- declarar que
el sentido más lato del término "ideología". C o m o m u y bien se-
eso lleva a la superioridad ética al considerar al Otro punto de par-
ñala Ortega, la anormalidad es norma en la vida política latino-
tida de la reflexión.
americana.

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La anormalidad política es la normalidad del latinoamericano. La de H u g o Ortega. A continuación se trata de ordenarlas para
tauínaturgia instalada como sistema de vida trastorna el sentido poderlas retomar luego.
de todos los conceptos políticos. Democracia es el gobierno de las V En primer lugar se ubican las dificultades que podríamos
minorías sobre el pueblo. República es la res-privada inaccesible llamar metodológicas. Esto es, dificultades que hay que resol-
a la responsabilidad pública del ciudadano. Independencia es el ver al encarar los materiales. Estas dificultades se pueden clasi-
nombre con que se celebra la nueva dependencia. Revolución es ficar en dos subgrupos:
el sustantivo utilizado para referirse al golpe de Estado. Desarro- \ a) El compuesto por las dificultades más propiamente de
llo sostenido es la denominación del programa económico que método o de m o d o de abordar el fenómeno. Ateniéndose a lo
produce atraso creciente No se trata de un juego semántico, sino planteado por Ortega es dable enumerar:
de la racionalidad del sistema dominante cuyo poder de recupe-
ración revierte el sentido de los signos que portan las consignas 1. ¿Es válido reducir todo el fenómeno de la "filosofía de la
populares. Es decir, la manipulación política del pueblo desvirtúa liberación" a algunos de sus autores? En todo caso, ¿son
los posibles instrumentos de una participación responsable y de los autores elegidos suficientemente representativos de
un eventual acceso al poder de las masas latinoamericanas. las posiciones sustentadas? ¿Se p u e d e hablar de ellos
c o m o de verdaderos exponentcs?
Cabe preguntarse, l u e g o de suscribir las afirmaciones de 2. ¿ C ó m o enfrentar distintos niveles de lenguaje, cargas
Ortega: ¿se trata solamente de "manipulación del pueblo" o ya semánticas diversas ocultas tras términos iguales?
en el pueblo se encuentran ciertos elementos que condicionan y 3. ¿Se está hablando de filosofía en América Latina o de
posibilitan el mantenimiento del sistema? ¿No habrá que perforar filosofía de América Latina? ¿Es relevante esta distinción
ese aparente bloque h o m o g é n e o designado por la n o c i ó n de preposicional?
"pueblo" para indagar en su interior una serie de agregados? 4. ¿Es posible estudiar mía filosofía en proceso de constitu-
*^p. En fin, la conclusión de Ortega es que queda una tarea ción y expedirse frente a ella?
fundamental por hacer dentro de la "filosofía de la liberación". 5. ¿Es la filosofía una ideología? ¿Al asimilar filosofía con
Se trata de explicitar "el contenido ideológico implícito en las ideología se la reduce o se amplía? ¿Cuáles son las rela-
aspiraciones y metas políticas del pueblo" que al presente se ciones entre la filosofía y la ideología?
sintetizan en tres nociones: "antíiniperialismo", "nacionalismo"
y "socialismo". C ó m o se entiendan, engarcen y operen estas tres ^\ » b) En relación con los antecedentes o vertientes que con-
n o c i o n e s entre sí en función de la praxis, es tarea filosófica, fluyen en la emergencia de este fenómeno, el problema de los
para la filosofía de la liberación, develarlo. orígenes o de las influencias, hay varios aspectos que considerar.

/. ¿Cuál es la relación de la "filosofía de la liberación" con
A V A N C E S E N L A P R O B L E M A T I Z A C I Ó N DEL C A M P O el pensamiento cíe Salazar Bondy?
2. ¿ C ó m o influye en ella la polémica Salazar Bondy-Zea?
V Al enfocar este fenómeno hay una serie de dificultades emer- 3. Aceptadas las condiciones de "genuinidad" y "autentici-
gentes que se han tratado de patentizar comentando el trabajo dad" propuestas por Salazar Bondy, ¿existe una filosofía

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latinoamericana a partir de la "filosofía de la liberación"? f) Tareas por cumplir: la programática de esta filosofía en
¿Se está frente al Primer logos latinoamericano? relación c o n la filosofía misma y su redefinición y c o n
4. ¿Pueden ubicarse los c o m i e n z o s de la "filosofía de la [os intelectuales.
liberación" en los años 70?
5. ¿Las tres vertientes que confluyen en ella son: la filoso- Q, Éstos son algunos de los apasionantes interrogantes y cues-
fía de la historia de Zea, los pensadores cristianos y la tiones que debe encarar de alguna u otra manera aquel que
"teoría de la dependencia"? ¿Estas vertientes "dialogan quiera internarse por los vericuetos de la "filosofía de la libera-
interdisciplinariamente"? ción" latinoamericana.
6. ¿Se trata de la "primera generación" que se plantea con vi-
gor y "autenticidad" y "originalidad" la realidad latinoame-
ricana? L A F I L O S O F Í A D E LOS " C A L I B A N E S "

7 ¿Cuáles son las relaciones con el marxismo?
Arturo Andrés Roig, en su ponencia al C o l o q u i o de Filosofía de
^ ' En segundo lugar se encuentran las dificultades de conte- Morelia, h i z o hincapié en el doble aspecto del "compromiso"
nido. Aquí se distinguen diversos aspectos. fuertemente sentido por grandes núcleos de intelectuales latino-
31
a) Nociones básicas que se proponen: americanos. ' Este d o b l e aspecto tiene relación con el "saber
mismo" y con "el saber en cuanto función social". De este com-
1. La noción de "imperialismo" sin discriminar niveles. Se promiso ha surgido una "tarea" que se ha caracterizado c o m o
asimila con la noción de un mismo y único "proyecto" de de "liberación social y nacional" y de "integración".
dominación y "nordatlàntico". 1,„ En este encuadre, la fdosofía da un nuevo sentido a ciertos
2. Sentido de "nacionalismo". principios que orientaron al idealismo europeo contemporáneo.
3. "Tercer Mundo", "tercermundismo". Se manbene la "exigencia" de "avance hacia las cosas mismas" y
4. "Populismo." hacia un "saber sin supuestos". Pero entre estos principios y el
5. "Pueblo." presente se ubica la "crisis existencialista que ha tenido la virtud
6. "Ciencia y técnica." de hacer entrar en quiebra toda forma de platonismo". Ha que-
7. "Cultura y civilización." dado abierta la posibilidad de una "ontología en cuyo terreno se
8. "Política." disputa hoy en día la fundamentación de nuestro pensar". Para
Roig se trata de una "quiebra de toda filosofía de la conciencia".
b) Aportes metodológicos: el m é t o d o "ontològico". Críticas
posibles. Las filosofías que podríamos llamar de denuncia [escribe], entre
c) Encuadre del pensar, ¿se trata de una ontologia? ¿Cómo ellas principalmente el marxismo y el freudismo, han dado las
se da la toma de conciencia de la realidad latinoamericana?
is
Arturo Andrés Roig, "Función actual de la filosofía en América Lati-
dj El problema del punto de partida del filosofar: ¿es el fac-
na", ponencia al Coloquio Nacional de Filosofía de Morelia (México). 4-9
tum, para internarse en él? de agosto de 1975, 11 cuartillas mecanografiadas. En prensa con los mate-
e) El problema de la utopía. riales del Coloquio. CF. nota 3.

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bases pata tina nueva forma de crítica y una nueva investigación tiene su punto de partida también inmediato, pero en una in-
de supuestos, elementos sin los cuales aquel compromiso con el mediatez "asertórica". Se paite de la "facticidad" en tanto "a priori
saber en cuanto función social correría una vez más el riesgo de histórico". Arturo R o i g aclara que toma este término de "a
quedar en actitudes nuevamente enmascaradas que acabarían priori histórico" de M i c h e ] Foucault pero con la salvedad de
por reducir la tarea del filósofo a lo que fue, en general, entre entender el "a priori" no respecto de lo histórico. Ese a priori
nuestros "fundadores", es integrado no sólo por "categorías intelectuales" sino por
"estados de ánimo". Este "a priori"no es más que una "estruc-
''i - Roig entiende que únicamente mediando la incorporación tura epocal determinada y determinante" de una "experiencia"
de los elementos que brindan las "filosofías de denuncia" el pen- en la que la "conciencia social" desempeña un papel de "causa-
sar latinoamericano podrá alcanzar tin estatuto acorde cott el lidad preponderante". Nótese que si bien Roig delimita la acep-
"compromiso liberador e integrador" en que ansia inscribirse. ción del "a priori" poána. examinarse esa delimitación en relación
ÍA. La "misión de filósofo" aparece así enmarcada dentro del con el discurso de Foucault. Habrá que retomar más adelante
"sistema de conexiones de su época" La "liberación e integra- esta cuestión.
ción" no es ya "obra exclusiva de la intelligentzia". Es necesario, Q»* La filosofía latinoamericana contemporánea se aleja en-
entonces, una "reformulación del saber ontológico" y una "re- tonces de la "vieja categoría del saber contemplativo y desinte-
formulación de nuestra historia de la filosofía". resado" y avanza a la búsqueda de nuevas modalidades en la
, Si la "integración" es entendida c o m o "condición" de la pretensión de organizar el discurso con "rigor". Hasta aquí Roig
"liberación" en ella se "juega nuestra filosofía". "Toda filosofía ha señalado algunos de los supuestos que, en su interpreta-
parte del supuesto de ser un m o d o de saber universal y por eso ción, se encuentran en la base del pensamiento latinoamerica-
mismo integrador, mas la historia de esa pretensión ha demos- no. Comienza ahora a delimitar negativamente la imagen que
trado y demuestra c ó m o la integración ba implicado e implica se forma de ese pensamiento. Vale decir, su auto-únagen se irá
formas de ruptura y de marginación." Todos nuestros "funda- presentando en oposición a la contra-imagen que ahora nos
dores" hablan de "libertad" y su filosofía es caracterizada por describe.
Roig c o m o "teoría de la libertad". Korn, Deustúa y Caso hicie- ^tt El "a priori histórico" de los "fundadores", según Roig, pue-
ron de la libertad la clave de su pensamiento, pero su "mensaje de construirse a partir de la "teoría de los objetos" y de la "doc-
ha resultado ambiguo". Disolver esta ambigüedad es tarea prin- trina de los valores", las cuales no fueron más que respuestas a
cipal de la filosofía latinoamericana. un orden "impensado" por el cual la realidad se les presentaba
\y „ Ya se habrá advertido que todo el enfoque de Roig liga, de en forma "jerarquizada de entes y valores".
m o d o indisoluble, la actualidad del pensamiento latinoameri-
cano c o n su pasado (latinoamericano y mundial). Se trata, en- La ideología de la "normalización", heredada eti nuestros días por
tonces, de un pensar realizado desde, una situación sociohistó- ontólogos, fenómeno logo s, positivistas lógicos y estructuralistas,
rica en función del continente, constituyó sin duda una forma muy especial de entender la exi-
^ Ahora bien, este esfuerzo está dificultado epistemológica- gencia de rigor filosófico [,.,], De ahí que aquello de hacer "filosofía
mente. El "racionalismo" ponía su punto de partida en una "evi- sin más", que para Risieri Frondizi significa hacer filosofía inmu-
dencia inmediata y apodíctica". La filosofía latinoamericana nizándola de actividades no-filosóficas, en particular de la políti-

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ca, pues debido a esto, según nos dice este autor, el pensamiento y que éste es representación; que la preeminencia del ente y del
europeo ha perdido en América Latina carácter filosófico, adquie- hombre en cuanto tal es el punto de partida y de llegada ineludible
ra para nosotros otro sentido. La filosofía, ha dicho Leopoldo Zea, de todo preguntar por el ser; en fin, que una ontología es a la vez
no sólo debe atender al "cómo se hace", sino también al "para qué y necesariamente una antropología.
se hace", en otros términos, debe ser algo más que ciencia rigu-
rosa, es decir, ha de ser también ideología, asumida por cierto \1/ La filosofía latinoamericana deberá afirmarse en oposición a
conscientemente. sus contra-imágenes. Frente a la noción clásica de un saber
puramente "admirativo y contemplativo" debe realizarse c o m o
* Frente al "formalismo", o prescindencia de la "sustancia", un aspecto del "compromiso" histórico concreto. Frente al "for-
la filosofía latinoamericana debe afirmarse c o m o saber para la malismo" debe conservar la "sustancia" y e! "para qué" o fun-
praxis, para una praxis de transformación. Pero hay que evitar ción "ideológica" del saber. Es cierto, piensa Roig, que algún
otro error simétrico al anterior. Hay que evitar la "evasión" que "formalismo" lingüístico y estructuralista ha servido para mos-
significa el "ontologismo", caracterizado por "la afirmación de trar la definitiva quiebra de las "filosofías de la conciencia", pero
que el ser es vivido o vivible en la experiencia inmediata de la no dehe llegarse al extremo de negar a la conciencia en tanto
conciencia y [por] la tendencia a indagar acerca del ser por el -
"sujeto". Sería como echar el niño junto con el agua de la bañe-
ser mismo". Tanto en el neohusserlismo en que se entiende la ra. Frente al "ontologismo" la filosofía latinoamericana debe afir-
conciencia como el lugar de la "revelación de lo real" como con- marse c o m o parte de un "sistema epocal de conexiones", como
secuencia de la "intuición eidética" o en un nuevo heideggerísmo discurso permanentemente "autocrítico" y c o m o "antropología".
de los "temples existenciarios". \JV- Tanto el "formalismo" c o m o el "ontologismo" desconocen
la "historicidad del h o m b r e " y la "relación del h o m b r e con la
H ontologismo [sigue Roig] afirma además sobre la base del pre- técnica"
tendido poder revelador de la conciencia inmediata, una distin-
ción permanente entre doxii y apis/eme a partir de la cual única- El hecho es todavía más grave en nuestros días [reafirma Roig]
mente sena posible alcanzar un saber riguroso, con lo que se cae dado que el desconocimiento de la historicidad del hombre ameri-
en la condena del pensamiento en cuanto pensamiento del mun- cano se oculta bajo una frondosa investigación de esa misma his-
do, entendiendo por éste la red infinita de los entes y de las relacio- toricidad. El caso concreto lo ofrece la filosofía de los 'temples exis-
nes entitativas dentro de lo cual nos movemos y somos, tal como tenciarios" y en particular una de sus formulaciones, la elaborada
es asumido por el realismo del hombre común y expresado en el por el filósofo venezolano Mayz Vallenilla, para quien ef "temple"
lenguaje cotidiano. La necesidad de sentar las bases de una an- que caracteriza al hombre latinoamericano sería la "Expectati-
tología que no caiga en ontologismo implica, pues, reconocer que va" que en cuanto tal se encuentra sometida "a la eventualidad más
la conciencia antes de ser sujeto, es objeto; que es una realidad absoluta en relación al contenido de lo que se acerca y adviene".
social, antes que una realidad individual; que no hay una con- Ésta sería la razón por la cuaJ la técnica nos resulla algo extraño y
ciencia transparente, por lo que toda episteme no se debe organi- venido de afuera. De este modo se viene a justificar ontofógica-
zar solamente sobre una crítica, sino también y necesariamente mente nuestra dependencia a la vez que se niega a nuestro hom-
sobre una autocrítica; que la intuición no reemplaza al concepto bre la posibilidad de su propio hacerse en el acto del trabajo.

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En el "ontologismo" se pueden descubrir actitudes "esteti- esplritualismo de R o d ó señala con fuerza la presencia del "im-
cistas" c o m o la de Alejandro Deustúa con su axiología en que perialismo". Pero este pensamiento de los "fundadores" siguió
lo e c o n ó m i c o se presentaba c o m o seudovalor, 'confundido siendo "ambiguo" a pesar de ser un intento de respuesta a los
con lo groseramente utilitario", y "eticistas" c o m o las de Alejan- problemas de la "liberación y de ia integración". Roig menciona
dro K o m y Antonio Caso. Arturo Roig caracteriza al "eticismo" especialmente el caso de José Vasconcelos.
c o m o una Pues bien, la filosofía latinoamericana debe retomar estos
intentos de los "fundadores" tratando de disolver la "ambigüe-
respuesta que intenta mantener la fórmula de integración im- dad" que los caracterizó. Y esta tarea comienza por la revisión
puesta por una época para una sociedad dada, recurriendo a una de sus "símbolos".
tabla de valores que no ha de ser puesta en duda, sino reforzada
e incluso fundada ontológicamente, en cuanto todo problema so- No olvidemos [dice Roig] que "el viejo y venerado maestro, a quien
cial se resuelve para esta tesis, en un problema moral. También, a solían llamar Próspero, por alusión al sabio maestro de La Tem-
su. modo, el eticismo viene a reforzar la visión ahistúrica del hom- pestad shakesperiana", según las palabras iniciales del Ariel, termi-
bre nuestro en la medida en que las fórmulas morales de integra- na en el cuento de Roberto Arlt ahorcándose en un retrete. Esta
ción afirman los papeles de los grupos de dominadores y de dura y cruel imagen representa el fin de un pensamiento de élites
dominados e impiden de este modo la asunción de la propia his- y paralelamente el fin de los presupuestos desde los cuales esas
toricidad, del propio hacerse que le cabe al hombre en cuanto tal, mismas élites desarrollaron su discurso filosófico.
al no proponer los cambios de estructuras sociales y con ellos
nuevas fórmulas integradoras, Porque "Calibán" es nuestro símbolo no debe temerse más
3
a la "barbarie", c o m o denomina Sarmiento a "Calibán". '' "Y del
Llegado a este punto, Arturo Roig ha delimitado negativa- mismo m o d o hemos perdido el horror a las "masas", seudocon-
mente su auto-imagen del pensamiento latinoamericano res- cepto sociológico con el que Ortega y Gasset desvirtuó su cir-
pecto de las contra-imágenes del mismo. Puede, entonces, cunstancialismo y c o n el que a su v e z señaló también la pre-
plantearse la pregunta principal. ¿Cuál es el discurso en que sencia de Calibán."
debemos instalarnos? ¿De qué manera actuar frente al "a prio- \!íV Queda Roig en condiciones de proponer la tarea por cum-
ri histórico" "desde el cual tiende a organizarse espontánea- plir por la filosofía latinoamericana:
mente a todo discurso"? El sólo plantearse esta pregunta reve-
la, según Roig, una "actitud nueva y renovadora" en la filosofía La misión de la filosofía actual en América Latina radica esencial-
latinoamericana y conlleva la necesidad de "rever" el pensa- mente, pues, en una búsqueda de nuevos conceptos integrado-
miento de los "fundadores". res, se expresen ellos o no en nuevos símbolos. Y es por esto que
\fry Los "fundadores", que se concebían a sí mismos c o m o una sentimos la necesidad de una ontología que nos aparte de todo
"generación", se instalaron en el pensamiento bergsoniano y
J :

reelaboraron el discurso de Rodó. Ariel fue su símbolo. El sím- ° Iíoig retoma a "Calillan" en el sentido vedescubierto por Roberto l ei-
iitodez Retamal' en si) Calibán: apuntes sobre la cultura en nuestra América,
b o l o intelectual que cada uno de ellos creía y quería ser. A es- 2" ed,, Diógenes, México, 1974. Hay edición en Buenos Aires: La Pléyade,
tas influencias se debe agregar el pensamiento de Ortega. El 1973, 157páginas.

IOS 109
formalismo y no caiga a su vez en un nuevo ontologisuio. En te como "dialéctica justificadora" intenta frenar o desconocer la
otras palabras, una ontología que asegure la preeminencia del irrupción de lo nuevo, de lo otro. Pero la alteridad con su "sola
objeto respecto de la conciencia, que no desemboque en nuevas presencia rompe las sucesivas totalidades dialécticas" y permi-
formas de platonismo y que muestre la historicidad del hombre te el advenimiento de la liberación.
como realidad dada en la experiencia cotidiana, no d partir de una
experiencia singular y única entendida como pretendidamente El oprimido, el hombre que sufre dolor, miseria, hambre, tortura,
reveladora de aquella historicidad en la conciencia privilegiada persecución y muerte, es el que se nos presenta como el "otro"
del filósofo. respecto de nuestra mismidad y de las categorías de integración
con las cuales intentamos sostener esa mismidad y es el que toma
f^-'El punto de partida de la filosofía es el "ente". Siempre se a su cargo la misión humanizadora de imponer la alteridad como
corre el riesgo de caer en el "platonismo tal como lo denunciara condición esencial del hombre Calibán es sin duda el símbolo de
Nietzsche". Sin embargo, a Roig le parece "incuestionable que esa fuerza latente o manifiesta, que expresa lo nuevo dentro del
sólo a partir de una fuerte preeminencia del ente, captado en proceso histórico
su alieridad y en su novedad, podremos organizar un pensar
dialéctico abierto". La "historicidad" del h o m b r e es concebida por Roig como
' ) 0 ' H a y que integrar a este pensar la dimensión afectiva. una de las claves que permiten la decodificación del discurso
opresor. "La gran revolución de nuestro tiempo consiste en este
Si Jjisdéramos, o up mencionar el estado de ánimo desde el cual descubrimiento de la historicidad, que es llave fundamental
muchos de nuestros intelectuales se han abierto al mundo, nos para toda tarea de decodificación del discurso opresor." A par-
aventuraríamos a decir que aquél es el miedo. Esta actitud afecti- tir de esta "historicidad" es dable plantear una relormulación
va es la que de modo más patente regula y condiciona la conducta de la historia del pensar latinoamericano. La historia de la filo-
en una sociedad en la que sigue vigente la figura del amo y del Sofía y la historia de las ideologías p u e d e n ser tratadas con
esclavo, del opresor y del oprimido. Eí temor recorre nuestro una m e t o d o l o g í a común, en tanto sus respectivos discursos
Continente ante la "rebelión de las masas", la "revolución social", . participan de un mismo "status epistemológico", que los consti-
la "pérdida del orden y de las jerarquías", la "descomposición tuye en discurso "opresor". Esta "ampliación metodológica"
social", los "cambios de estructuras", las "doctrinas ajenas al ser permite reorientar la función del historiador de] "pensamien-
nacional" o el "olvido de nuestras más caras tradiciones". El dis- to". Su tarea es la de "reducir en ese sentido los metalenguajes
curso político opresor ofrece en este sentido una lectura clara y a lenguaje". ¿En qué sentido? En el sentido de desenmascarar a
ese estado de ánimo condiciona y ba condicionado las teorías, Un discurso filosófico que trataba de desempeñar un pape] rec-
aun aquellas que se creen salvadas de la facticidad misma de la tor desde un pretendido plano "puramente" teorético. Se des-
cual estaban partiendo y les otorgan un inevitable contenido cuidaban, así, los rasgos comunes de] discurso filosófico en
ideológico. relación con otros discursos; por ejemplo, el discurso político.
Lejos de las categorías hístoriográficas que se nos quisieron
•IV,
^ H a y un "gestarse" y un "hacerse" por el cual se realiza la Imponer c o m o "normalización" y "rigor", h o y debe afirmarse
historicidad humana. Esa historia que organizada teóricamen- decididamente que en el discurso político de los marginados y

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explotados se patentiza la novedad histórica y que "por ahí Se trata, en fin, de no ignorar los "riesgos" y los "beneficios"
avanza precisamente un pensamiento que tendría que haber de lo utópico. Una praxis "que no es la del filósofo, pero sobre
sido asumido en el quehacer formalmente filosófico". la cual se ha de organizar la filosofía, es la que va dando las
1,*} • Antes dé terminar, Koig toma páruaó rre'nté"a tas liamaaas ÍÍ ] O R I rrü3^T.-ñrpeiíicÍOias''usr estr c<imii'i^tirdief:fjtü X|^tffi- se-iiiuc v c
"mitologías del ser nacional". A partir de la exigencia de racio- entre una voluntad de realidad y la realidad misma".
nalidad y universalidad que con tanta fuerza ha sostenido Leo-
p o l d o Zea, Arturo Roig señala que no puede hablarse, en rigor,
de una "ontología del hombre americano" o de una "ontología del C A R A C T E R I Z A C I Ó N DE LA AUTO-IMAGEN HISTORICISTA

ser nacional". En tal sentido, apunta, DE LA "FILOSOFÍA DE LA LIBERACIÓN"

no aceptamos los presupuestos sobre los cuales se funda el Se está ahora en condiciones de descubrir los elementos que
"populismo", en la medida que dentro de esta doctrina las catego- caracterizan otra a u t o - i m a g e n que se ha propuesto para la
rías integrado ras. de "pueblo" y de "ser nacional" niegan en un "filosofía de la liberación" latinoamericana.
caso la alteridad, o la deforman al entenderla como una especifi-
cidad cultural absoluta. La noción de "pueblo" es utilizada para
ocultar una heterogeneidad real, sobre la base de una pretendida • Roig parte de la clara conciencia de que se está realizando
homogeneidad, irreal, con lo que se disimula la lucha de clases y un pensar "latinoamericano".
se posterga la liberación social, pretextando que antes se ha de • Esta filosofía latinoamericana tiene que "rever" su pasado
dar una liberación nacional. La noción de "ser nacional", por su histórico-filosófico, tanto continental c o m o mundial.
parte, resulta fundada sobre una heterogeneidad irreal, que ocul- • La filosofía presente es deudora críticamente de los in-
ta a su vez una homogeneidad real, es decir, se recalcan las dife- tentos filosóficos anteriores.
rencias nacionales hasta llegar a la irracionalidad. De este modo • Esta práctica teórica sólo puede surgir a partir de un "com-
"pueblo" y "ser nacional" aparecen como categorías típicas de "in- promiso" histórico con la "liberación social y nacional" y
tegración" propias del discurso opresor contemporáneo [...] El con la "integración" latinoamericana,
"populismo" tiene sin duda como símbolo a Caimán, pero es un • La filosofía entendida c o m o "ontología" se delimita frente
Calibán nuevamente atado y encadenado. a sus contra-imágenes: un "saber puramente admirativo
y contemplativo", el "formalismo" y el "ontologismo" con
$V Por último, Roig señala que debe prestarse atención a la sus variantes "esteticistas" y "eticistas".
"presencia de lo utópico" en el discurso liberador. Según él, "el • La filosofía incluye una dimensión "ideológica" en la m e -
problema de la utopia es el problema del poder regulador de la dida en que no sólo es "filosofía sin más" dando importan-
idea". La utopía, entendida c o m o "el abrirse hacia un futuro" es cia al "cómo" filosofar, sino también al "para qué" hacerlo.
"ingrediente natural" del "discurso liberador". La utopía es "res- • La filosofía latinoamericana contemporánea (filosofía de
puesta dada c o m o consecuencia de aquella preeminencia del la liberación) surge con posterioridad a la "quiebra de las
ente sin cuyo reconocimiento no es posible una filosofía de la filosofías de la conciencia" producida p o r la crisis "exis-
liberación". tencialista" y debe asumir rigurosamente (en una nueva

112 113
modalidad del "rigor") las filosofías de denuncia (en espe- • En este sentido, hay una reformulación de la tarea del
cial el "freudismo" y el "marxismo"). filosofar, en tanto identificado con la "historia del pensa-
La función del filósofo no es vista por Roig c o m o una miento". La tarea es "reducir los meta-lenguajes" filosófi-
misión mdividual o, mucho menos, de élites. Esta función cos a "lenguaje".
o tarea filosófica debe enmarcarse en el contexto del "sis- • Las "ontologías del ser americano o nacional" son otras
tema de conexiones" de una época y allí operar. tantas contra-imágenes de la ontología de la liberación.
La filosofía latinoamericana actual debe tomar concien- En su pretensión de quebrar la racionalidad y la universi-
cia de su emergencia a partir de un "a priori histórico" que dad de un pensar o n t o l ó g i c o que se pretende c o m o tal,
la determina y condiciona ideológicamente. estas "ontologías" caen en el "irracionalismo". Su "popu-
Por tanto, su punto de partida es "asertórico", es el reco- lismo" constitutivo utiliza c o m o categorías encubridoras
nocimiento de una "facticidad" que se categoriza c o m o "a las de "pueblo" y "ser nacional".
priori histórico". • Discriminando algún elemento constituyente del discur-
El "a priori" incluye elementos afectivos. En las contra- so liberador se señala la dimensión "utópica", recuperan-
imágenes, especialmente para el caso de los "fundadores" do su sentido de "voluntad de realidad" tal c o m o la apun-
o "normalizadores", esta actitud es el "miedo", un m i e d o tara lúcidamente Carlos Astrada.
ideológico condicionado. • El símbolo de esta filosofía, podría decirse la simboliza-
La ontología es concebida c o m o un discurso permanen- ción de esta auto-imagen, está dada por Calíbán en opo-
temente "auto-crítico" de su génesis y como "antropología". sición a Ariel y Próspero.
La tarea de esta filosofía tiene distintos aspectos:
- "búsqueda de nuevos conceptos integradores", C o m o se señalaba al inicio de este capítulo, el propósito
- reelaboración de "símbolos", no ha sido contraponer autores de la "filosofía de la libera-
- reelaboración de la "historia de la filosofía". ción", sino colocar sobre la mesa de la discusión y el análisis
La "historia de la filosofía" es réformulada c o m o "historia algunos problemas al descubrir y determinar algunas de las
del pensamiento". Esta última incluye tanto la considera- imágenes que se han propuesto para este rico fenómeno cultu-
ción del discurso "filosófico" c o m o la del discurso "ideo- ral argentino-latinoamericano. Quizá el lector ya haya sacado
l ó g i c o y político", en la medida en que tienen en común sus conclusiones o pueda vislumbrar por dónde puede y debe
un m i s m o "status epistemológico". Esta "ampliación me- avanzar la investigación ulterior. Lo decisivo ha sido alcanzar a
todológica" permite reorientar la "historia del pensa- ubicar y localizar los lincamientos que canalizan algunas entre
miento". las distintas elaboraciones. Es probable que ya sea visible cómo
Roig se define partidario del "historicismo" en la medida en la raíz de las posiciones sustentadas por el sector populista
en que el "hacerse" y "gestarse" del hombre por el "traba- hay una opción fideísta, una opción de fe religiosa c o m o exi-
jo" es una clave de decodificación del discurso opresor. gencia previa del filosofar. Es más, a estar por algunas de las
Se manifiesta en contra de t o d o "platonismo" por el cual afirmaciones de los integrantes de este sector habría que creer
una pretendida filosofía "puramente" teorética intenta para poder incorporarse a la praxis y a la tematización de la
desempeñar un papel rector respecto de otros discursos. liberación latinoamericana. Ésta es la opción que subyace en

115
LAS TESIS QUE CONSTITUYEN LA auto-imagen eticista de la filosofía II. "Teoría de la dependencia",
de la liberación. POR SU PARTE, LA TESIS DE LA auto-imagen histori- ¿una doctrina?
aba, CRITICANDO EN PARTE AL SECTOR POPULISTA FIDEÍSTA QUE OPERA
CON UNA IMAGEN ETICISTA, APUNTA A UNA TOMA DE POSICIÓN REVO-
LUCIONARIA, QUE SE ASUME COMO IDEOLÓGICA Y SE CONSIDERA PASI-
BLE DE UNA PERMANENTE AUTOCRÍTICA. NO EXCLUYE LA OPCIÓN DE FE,
PERO ÉSTA NO ACTÚA COMO CONDICIONANTE DEL PROCESO HISTÓRICO.
LA FE ES UNA CUESTIÓN A CONSIDERAR, A TEMATIZAR CRÍTICAMENTE. SE
PUEDE también CREER, TENER UNA FE RELIGIOSA, PERO HAY QUE VER EL N Ú C L E O T E Ó R I C O
EN LA MISMA PRAXIS CÓMO ESTA OPCIÓN RELIGIOSA CONDICIONA O NO
LA EÑCACIA Y LA ENTREGA. COMO SIEMPRE, SIGUE SIENDO VÁLIDO TA ES UN LUGAR COMÚN AFIRMAR QUE LA TEOLOGÍA Y LA FILOSOFÍA DE LA
AQUELLO DE "EN LA CANCHA SE VEN LOS PINGOS". "LIBERACIÓN" SURGEN A PARTIR DE UN CIERTO "SUELO" TEÓRICO QUE
1, , EL LOGRO DE UNA IMAGEN DE CONJUNTO SUFICIENTEMENTE CRÍTICA BRINDAN LA "SOCIOLOGÍA Y LA ECONOMÍA DE LA DEPENDENCIA" LATINO-
DE ESTE COMPLEJO FENÓMENO DENOMINADO "FILOSOFÍA DE LA LIBERA- AMERICANA. PORMANDO PARTE DE UN MISMO MOVIMIENTO DEL PEN-
CIÓN" SE PRESENTA COMO UN OBJETIVO DIFÍCIL DE ALCANZAR. SIN EM- SAR, SE AFIRMA TAMBIÉN QUE ESTA "TEORÍA" APARECE COMO UNA SU-
1
BARGO, A ESTA ALTURA SE HA LOGRADO UNA CIERTA APROXIMACIÓN A PERACIÓN DEL "DESARROLLISMO" O DE LAS "TEORÍAS DESARROLLISTAS".
ESAS DIFICULTADES, LO QUE HACE FACTIBLE SU SUPERACIÓN. LO DECISIVO
ES QUE SE DISPONE AHORA POR LO MENOS DE TRES IMÁGENES O MODE- 1
A título de ejemplo podríamos citar las siguientes alirrnaciones; "Este
LOS DE LA "FILOSOFÍA DE LA LIBERACIÓN". UNA imagen eticista, OTRA fenómeno que podemos llamar 'subversión teológica' está influido, en casi
su totalidad, por una nueva etapa de las ciencias sociales en América Lati-
historicista Y UN TESTIMONIO DE LAS dificultades para criticar este na. Son los instrumentos socioanalíticos de las nuevas corrientes socioló-
fenómeno. QUEDA PARA MÁS ADELANTE DECIDIR DÓNDE REALIZAR EL gicas, inspiradas en el marxismo, las que llevaron a la superación del 'des-
CORTE PARA DELIMITAR DISTINTOS CAMPOS Y ALCANZAR A DISTINGUIR arrollismo', estableciendo nuevas líneas divisorias éntrelos cristianos: los
reformistas y los revolucionarios, frente a la división mundial entre cristia-
CIERTOS ASPECTOS DIFERENCIALES. QUIZÁ LA DISTINCIÓN, QUE SUELE nos pre y posconciliares" (Pedro Negre Rigol, Fe y política: sociología latino-
MOVER A RISA O INDIGNAR A LOS FILÓSOFOS profesionales, ENTRE idea- americana y Teología de la Liberación, Tierra Nueva, Montevideo, 1973, p.
lismo/materialismo PUEDA SER UNA CLAVE FECUNDA PARA LA COM- 17). Tomando en cuenta "los descubrimientos que en sociología y economía
venían realizando los teóricos de la doctrina de la dependencia, puede en-
PRENSIÓN. tenderse que toda la reflexión filosófica quedó implantada en un ámbito
I \ „ SE ESTÁ CASI EN CONDICIONES DE ENCARAR PLENAMENTE LA CUES- totalmente nuevo [.,.] sólo la sociología y la economía de la dependencia y
TIÓN FILOSÓFICA QUE ES OBJETO CENTRAL DE ESTE ESTUDIO. CASI, POR- la teología de la liberación se van construyendo sobre estas bases" (Enri-
que D. Dussel, Método para una filosofía de la liberación; superación ana-
QUE TODAVÍA EL LECTOR DEBERÁ TRANSITAR LOS CAMINOS DE LA "TEORÍA léctiea de la dialéctica kegeliana, Sigúeme, Salamanca, 1974, "Introducción
DE LA DEPENDENCIA" Y DE LA "TEOLOGÍA DE LA LIBERACIÓN", TEMAS DE a la segunda edición", p. 11). "Es sabido que la teología de la liberación
nace en oposición a las teorías y modelos desarrollistas preparados por los
LOS DOS CAPÍTULOS QUE SIGUEN.
Estados Unidos para América Latina en la década de los óü. El modelo des-
arrolllsta se caracteriza, sobre todo, por ocultar la relación decisiva: depen-
dencia-liberación, mediante la idea de un proceso que, sin modificarla
esencialmente, hiciera de las sociedades 'subdesarrolladas', sociedades
modernas y prósperas, a partir de un punto de despegue, desde donde el

LIÓ 117
Haciendo de este lugar c o m ú n hipótesis de lectura se trata de social. Ya se tendrá ocasión de analizar esto con más detalle y
analizar aquí el núcleo teórico de esta "teoría", de ubicarla rela- de explicitar la crítica a ciertas metafísicas "apresuradas".
cionalmente con respecto a "interpretaciones" que se han brin- 7J • Las indicaciones y precisiones formuladas por Fernando H.
dado de la realidad latinoamericana, caracterizando su auto- Cardoso pueden servir c o m o iniciación al tratamiento de esta
imagen divulgada. Luego se refiere esta auto-imagen al contexto 2
temática. Entre estas precisiones Cardoso señala tres vertien-
argentino (que tiene, sin duda, resonancias latinoamericanas). tes que aportan al surgimiento de la noción de dependencia: los
Para una caracterización exhaustiva de la auto-imagen en cues- análisis sobre los obstáculos al desarrollo nacional, la actuali-
tión se deberían analizar todos los números aparecidos de las zación de los estudios sobre el capitalismo internacional en su
revistas Antropología del Tercer Mundo, Envido y Hechos e Ideas. fase monopólica desde una perspectiva marxista y el análisis
La carencia de estos materiales impide realizar aquí esta revi- 3
clasista de la historia latinoamericana. La crítica al desarrollismo
sión. A continuación, se pasa a la descripción y análisis de una 4
estuvo en la base de estos intentos. Cardoso señala, una vez
de las obras que pueden considerarse "fuentes" de algunos dis- más en este trabajo, que la teoría de la dependencia no es una
cursos de la "teología de la liberación" y de la "filosofía de la alternativa a la teoría del imperialismo de los clásicos, sino un
liberación". Por último, cerrando este capítulo, se avanzan al- 5
complemento. A lo largo de todo el texto reitera la necesaria
gunas conclusiones programáticas. correlación entre la reflexión teórica de (os latinoamericanos y
Queda claro desde ahora que aceptar c o m o hipótesis de
' remando Flenrique Cardoso, "Notas sobre o estado atual dos estudios
trabajo esta relación entre "teoría de la dependencia" y "teolo-
sobre dependencia", Cuaderna CUBJ^P, núm. 11, San Pablo, 1972, pp. 31-72.
gía" y "filosofía de la liberación" no implica, de ningún m o d o , 3
"Bu diría, simplificando, que existen tres vertientes diversas (embora
abrir juicio sobre la presunta interdisciplínariedad en que pue- nao mutuamente exclusivas en termos de historia intelectual) que contri-
buirán] para fazer ressurgir a nocao de dependencia. Estas tres vertentes
dan haberse desarrollado estas prácticas. T a m p o c o , m u c h o
sao: as análises inspiradas na critica aos obstáculos ao 'desenvolvimento
menos, implica afirmar que la "teología" o la "filosofía" se hayan nacional', as atualizacóes, a partir da perspectiva marxista, das análises
abierto realmente a la problemática de la concreta praxis histó- sobre o capitalismo internacional na fase monopólica e, finalmenle, os in-
tentas de caraciei'izacáo do processo histórico estructural de dependencia
rica latinoamericana o se hayan dejado interpelar por la ciencia
em termos das relacóes de classe que, ligando a economía e a política in-
lernaciouais a seus correspondamos locáis e gerando, no mesmo movi-
desarrollo se volvería acumulativo, como en los países 'desarrollados'. Para nienw, contradicoes internas e luta política, asseguram a dinámica das
sostener esta ideología se aludió continuamente a que un rasgo decisivo de sociedades dependentes" (Cantoso, op. cit, p. 32),
tal modernización consistía en aceptar la 'muerte de las ideologías', apor- 4
"Foi assim também com a nocao de dependencia e com sua retomada
tada por tina tecnología científica y neutral común a todos los modelos ñas análises feitas sobre as teorías do desenvolvimento económico. Nao
sociales" (luán Luis Segundo, liberación de la Teología, Carlos Lohlé, Bue- cabe dúvidas que o fracasso das tentativas de desenvolvimento capitalista
nos Aires, \975 [Cuadernos Latinoamericanos, 17], p. 34, nota 37). "El con- •genu mámente nacional' esleve na base das re coló cafó es teóricas dos
cepto de dependencia es elaborado como concepto explicativo dentro de la dentistas sociais latinoamericanos. Este processo foi, a uní tempo, teórico
teoría del desarrollo a partir del fracaso de las teorías exisientes. La mayoría eprálíco" (Ibidcm, p 35).
de los trabajos que se lian publicado sobre dependencia en América Latina 5
"Nao desejo insistir sobre detalhes nem se trata aquí de fazer a defesa
comienzan predicando el fracaso de las teorías desarrollistas y funciona lis-
de textos Pensó que tanto en como varios dos que rém escrito sobre de-
tas para predecir el desarrollo de estos países" (Nelida Ester Archenti, Teo-
pendencia na América Latina temos tentado analizar, com esta preocupa-
ría de la dependencia: diferentes comentes epistemológicas, Fundación Bari-
cao metodológica, as formas de articulacóes entre os países dependentes
loche, Departamento de Ciencias Sociales. Cito de un borrador de este
(classes, estados e economías) e os países imperialistas. E este o campo de
trabajo lamentablemente inédito, gracias a una gentileza de la autora).
urna possível teoría da dependencia. Esta, como assinalei um outros tra-

118 119
sus urgencias políticas. Destaca la estrechez de la antinomia sirven de antecedentes a los estudios de Baran y Swezzy en la
tf
cíase/nación. Pero, lo más importante para el objetivo que segunda mitad de la década. En estos últimos se basará André
aquí se persigue, es la delimitación que propone de la teoría de Gunder Frank casi diez arios después." Las críticas al desarro-
la dependencia. La define c o m o una corriente intelectual preo- llismo cepalino de Furtado, Prebisch y er. menor medida Sunkel
1
cupada por una problemática común. 7
y Paz, constituyen otro de los antecedentes. * También la crítica
1\, Es c o n v e n i e n t e articular esta exposición c o m b i n a n d o el a la filosofía de la modernización, cuyo principal representante
esquema de Cardoso con una b r e v e revisión histórica de los es Gino Germani. El marxismo esgrimico por los PC en las dé-
principales momentos en el proceso de la "teoría" y con una pre- cadas de los 40 a los 60 también opera como un reactivo frente
ocupación epistemológica por la misma. al cual se define el discurso dependentista. La polémica Frank-
La delimitación propuesta por Cardoso parece acertada en Puíggrós podría aparecer como un testimonio paradoja! de este
cuanto posibilita evitar el error tan difundido de considerar a la" enfrentamiento. En Santiago de Chile, drededor del año 1967,
"teoría de la dependencia" c o m o un sólido bloque h o m o g é n e o y se produce el primer nucleamiento fecundo de investigadores,
sin fisuras, ni polémicas a su interior. Es, más bien, una "corrien- motivados quizá por la situación de la política chilena en esos
te intelectual con una problemática común", pero con proble- momentos. La presencia de Theotonio dos Santos fué cataliza-
mas diferentes, enfoques diferentes y c o n mucha polémica al dora de los esfuerzos allí realizados. La bibliografía producida

interior de la problemática. ¿Cómo se va conformando esta pro- es abundante. De ahí en más es posible distinguir al menos
blemática común?, ¿cuáles son las disputas más relevantes?, dos líneas de desarrollo en el interior de la problemática. La lí-
¿cuáles son las limitaciones más evidentes de esta "teoría"? Son nea de Gunder Frank, Dos Santos, Caputta, Pizarro, etc., los
algunos de los interrogantes sobre los que se quisieran avanzar cuales avanzan en la formulación de una propuesta política
algunas lineas con plena conciencia de lo absurdo que sería pre- coyuntural que será visualizada como lejana basamento de las
tender brindar aquí un análisis completo y final, la "última pala- tentativas foquistas todavía prolíficas por aquellos años en
bra" teoría y cronología, sobre temática tan compleja. muchos países latinoamericanos. En términos muy generales,
•> La teoría del desarrollo difundida en los Estados Unidos en puede decirse que es ésta una tendencia de cargado matiz
la década de los cincuenta es una de las vertientes en contra apocalíptico en el sentido de sostener el agotamiento y la in-
de las cuales surgirán los primeros esbozos dependentístas. Los
8

trabajos de Rostow, ELirscbman y en menor medida de Nurkse, André Gunder Frank, Lumpenburguesia: lumpendesarrollo. Depen-
dencia, clase y política en Latinoamérica, Periferia, Buenos Aires, 1973, 179
pp.; sobre lodo es de interés el "Posfacio": "la Dependencia ha muerto
balhos, nao c urna alternativa para a teoría do imperialismo, mas un com- Viva la dependencia y la lucha de clases", firmado en Santiago en agosto
plemento" (íbidem, p. 52). de 1972 (pp. 163-189). Muy especialmente se encuentran sus ideas princi-
4
"í'or razies de breviiiade, desfijo concenirar os comentarios fináis na pales en la serie de uabajot, publicados como Capitalismo y mbá'esarrollo
questáo do listado e da Nacao ñas sociedades dependentes. Tamben nesie en América Latina, 2a. ed., Siglo XXI, Dueños Aires, 1973, 345 páginas,
caso, entretanto, nao quero agregar novos comentarios a falsa colocacao 5
Véase entre otros los trabajos de Alonso Aguilar, Aldo Solari, Aníbal
teórica de oposicao ou dissociabilidad entre, por um lado classe e, por Pinto y Helio .Tagua ribe.
outro, nacao. Ninguém medianamente informado pensa en termos táo IU
Placer una pequeña enumeración sería interminable. Incluso las listas
estrc-itos e equivocados" (íbidem, p. 68). de bibliografía son variadas. Cf. lo que aporta Cardoso en el artículo ya
7
"Importa apenas salientar que se fonnou una córtente intelectual pre- citado y los trabajos presentados por Gonzalo Arroyo al encuentro teológi-
ocupada com una problemática comum" (ibidctn, p. 54). co de El Escolia!.

120 121
mínente catástrofe del capitalismo dependiente y la revolución % ' C o m o parte de este balance de t o d o el conjunto, puede
armada (según el m o d e l o guerrillero, foquísta en definitiva) decirse q u e el fracaso de )a "vía chilena" y de la mayor parte de
c o m o única vía de despegue económico hacia un desenvolvi- las experiencias foquistas y populistas en América Latina son
miento autónomo de nuestros países. 11
La otra línea, represen- quizá factores que íian llevado al silencio y a una cierta esteri-
tada especialmente por Cardoso y Paletto, centra más la refle- lidad a la "teoría de la dependencia". No cabe duda de que la
xión en el análisis de clase de las sociedades latinoamericanas posición de Cardoso fue vista c o m o populista; sin embargo,
y anuncia una preocupación muy marcada por el análisis de la una lectura más serena de sus textos revela que no hay una
función del Estado en situaciones de dependencia. Esta línea justificación teórica para esa acusación. De lo que no cabe tam-
insiste en Lt posibilidad real de situaciones de dependencia can poco duda es de que las formulaciones de Cardoso y Faletto,
desarrollo capitalista circunscripto. 12
La divergencia entre am- mal digeridas, fueron esgrimidas generalmente por los secto-
bas líneas puede ser ilustrada con la polémica Weffort-Cardo- res populistas pata enfrentar el avance rie ¡a izquierda.
so, polémica que se inserta en el interior de la divergencia. ^, La polémica sobre la existencia o no del m o d o de produc-
\* Ahora bien, en una mirada de conjunto de toda la proble- ción feudal en la América hispánica, acerca del m o d o predomi-
mática salta a fa vista Ja carencia del concepto de modo de pro- nante en el p r e c o l o m b i n o y de otros m o d o s subsidiarios en
ducción m u y especialmente en la producción del grupo de San- América Latina, con todas sus implicaciones políticas, parece-
tiago. Carencia más notoria cuando ya para aquellos años el ría contradecir Ja opinión que se ha vertido sobre la ausencia
g r u p o de Althusser había elaborado con largo aliento esta del concepto de modo de producción. La crítica de Laclau a
cuestión, especialmente durante los años 64 al 68. Recién en FranU, tan conocida por otra parte, según la cual este último
Ruy Mauro Maiiní se advierte una apertura a las implicaciones habría descuidado en su análisis justamente el nivel de la pro-
del uso de este concepto y también a algunos aspectos de la ducción derivando toda consideración del plano de la circula-
15
teoría del intercambio desigual. 13
Franz HinJtelammert, en los ción, exime de mayores comentarios. Sin embargo, hay algu-
últimos años, se acerca también a esta problemática. 14
nos aspectos interesantes que rescatar de esta polémica. Por lo
11
pronto, es una polémica de larga data y que no se reduce a los
Muy interesante en este semillo es el trabajo de Ayton Fausto. "La
textos de Erank-Puiggrós de 1965. Por otea parte, las implica-
nitovj situación de dependencia y el ana/isií =ociopclíiieo de Theotonio
dos Santos", Revista Latinoamericana de Cienaa¡ Sociales, tuíms. 1-2, junio- ciones políticas de la misma han h e c h o que actualmente se
diciembre de 1971, pp. 198-211. vuelva nuevamente asunto de "barricada". No interesa tomar
'• "Assirn, parece-me que existe simultáneamente un processo de
partido frente a ella, cuestión por lo demás fuera de lugar, por-
dependencia e ele desertvolvimenio capitalista. Se islo for verdadeiro, as ie-
lacóes de classe o protesso político devem ser concebidos en forma distin- que no corresponde tomar partido teórico frente a una polémi-
ta do que o foram em termos do 'desenvolviiñento do sub-desenvolvimento' ca de "barricada", aceptando los términos, no ya teóricos sino
ou do 'predominio erestvnte da oligarquía agj-ário-impeiialisiii' que se
retóricos, de la misma. La discusión tiene sentido y eficacia en la
expande ao lado de una lunipen-liurgucsía'" (Cardoso, op. a't, p. 58}.
1?
Kuy Mauro Marini, "L'ialéctiea de la independencia: la economía
exportadora", Sociedad y Desarrolla, vol, 1, núm, 1 (Santiago, marzo de sitarías de Valparaíso, 1972. Editado también en Cuadernos de la Realidad
19721, pp. 35-51 Sobre la teoría del intercambio desigual hay que recordar Nacional ( C E R E N ) , núm. 6, y en Amorrar tu, Buenos Aires.
15
los trabajqs de Samir Aimu y A. Emniaiiurí, y los anreLcdenies en Anliur Ernesto Laclau. "Feudalismo y capitalismo en América. Latina". Socie-
Lewis e incluso Prebisch. También los estudios de Osedr Rraun. dad y Desarrollo, núm. 1, enero-mareo de 1972, pp 178-192. Hay vanas
Franz Hiukdammerc, uialceüca del desarrollo desigua!, Edic. Univer- otras ediciones de este artículo.

122 123
medida en que se canalice por los fueros de la investigación teó- partes, no importa cuan "aisladas", se encuentran asociadas en
rica del problema con todas sus implicaciones políticas inclui- tanto que víctimas de la explotación [.,.] La periferia, en cambio,
das. Por lo pronto, interesa reproducir un fragmento de Gunder puede desarrollarse sólo si rompe las relaciones que la han hecho
Frank, que en alguna medida diseña la alternativa dependen- y mantenido subdesarrollada, o bien destruyendo la totalidad del

lista frente a las interpretaciones dualistas desarrollistas de la sistema
sociedad latinoamericana. Dice Gunder Frank:
\P H a y algo más de esta polémica que se debe destacar. El es-
En contraposición al cuadro presentado por Whüher Latín America, fuerzo, por una paite de Gunder Frank por enfocar desde la
1
piopongo e¡ siguiente U región ha desempeñado durante casi totalidad del sistema el caso de América Latina y, por parte de
cinco siglos un papel integral y contundente en el desarrollo mun- Puiggrós, el esfuerzo por prestar atención al m o d o de produc-
17
dial. Al contrario de lo que dicen Carlos Fuentes y otros, el "atraso", ción en el interior del ámbito iberoamericano. Esto no quiere
y el "subdesarrollo" y la aparición de relaciones feudales, lejos de decir que Puiggrós supere, en la polémica, el marco de una his-
ser restos sobrevivientes de algún antiguo orden feudal en Amé- toriografía, erudita no cabe duda, pero que no asume el análi-
rica Latina, son el resultado del "desauollo" económico bajo el pro- sis marxista de los modos de producción en América Latina más
pio capitalismo. Sin duda es tlilícil de entender por qué o de qué ma- que por vagas referencias, eludiendo el análisis económico que,
nera, como se afirma, e¡ sistema capitalista comercial e industrial por lo pronto, implican.
en expansión pudo tener el interés o la posibilidad de establecer un \V> Conviene prestar un p o c o más de atención a la polémica
sistema feudal, es decir, cerrado, en América Latina. Desde luego, Weffbrt-Cardoso que se desarrolla en 1970. Y esto porque en
hizo todo lo conuvirio: incorporó a América latina, o igualmente a u
Aiidrt Gunder Frank, "Feudalismo no. capitalismo", jeprodu cirio en
Asia y África, dentro de su propia estructura. En este proceso, par 1
vano.? autores, América Latina: ¿feudalismo o capitalismo?, 2" cd., La Oveja
cieito, surgió una especie de sociedad dtial en América Latina, pero Negra, Bogóla, marzo de 1974, pp. 15-17. La polémica se publicó inicial-
no en el sentido arriba mencionado de dos panes separadas, un mente en El Gallo llustr.ido. icirileiiienw ele El Dea, México, I ¿Vi5 Tuvo
varias reproducciones.
sector campesino, "feudal", aislado de la sociedad capitalista nacio- 17
"El enfoque preciso para solucionar la problemática latinoamericana
nal e internacional. Al contrario, es una sociedad dialécticamente tiene que p.utir del sistema mundial que la crea y salir de la autoimpuesta
dual con partes diferentes, pero no separadas: una explotada por Ilusión óptica y mental del marco iberoamericana f nacional" (Antlié Gun-
der Frank, "¿Con qué modo de producción convierte la gallina, maíz. I*n
la otra Y lo que es menos cierto —y ti i siquiera posible- es
huevos de oro?", ed. cit, p. 68). "No es la única coincidencia de nuestro
que la base de poder nacional en América Latina la constímyan los contendiente con el discípulo del inetaíísico Parttiénides También cree
señores "Feudales*. A! contrario, el poder y la determinación de la que iodo parle riel aik o ser ta móvil, di que llama "sisiema mundial". Esco-
be: ¡reproduce aquí Puiggrós el texto de Ejank qu<¿ se ha citado preceden-
suene del país han descansado en la oligarquía burguesa comercial
temente para proseguir] "No podía haber definido con mayor exactitud el
y Financiera, interna y externa, cuya fortuna, a Li vez, está determi- abismo que «*is separa, el docto! ("rank p.irte del 'sistema mundial' y nos-
nada por su participación en el sistema imperialista. .oiros partimos de los niodos de producción que se crearon en Iberoamenca
con la colonización hispano-portuguesa. Su punto de vista es el de la men-
El imperialismo, de esta suerte, reside no sólo en esta o aque- talidad colonial —mentalidad metafísica— que ve eu las sociedades latino-
lla compañía extranjera que explota las economías latinoamerica- americanas metos ref!e|os de Europa, de los Estados Unidos o de los países
nas; es la estructura de todo ei sistema económico, político, social socialistas, cuyo destino está unidu desde el origen a causas externas decisi-
vas" {Rodolfo Puiggiós, "¿Diálogos entre sordos?", ed. cil,, pp. 87-HS).
—y también cultural— dentro del cual América Latina y todas sus

124 125
ella se ventilan ciertos aspectos que tienen directa relación del desarrollo capitalista nacional, pero también, probablemente,
con la divulgación que se hace de esta "teoría". Francisco Wei'- fue él quien más se apegó, en el plano teórico (obviamente que no
fort centra el análisis en la noción de "país dependiente" y pre- en el plano ideológico), a los supuestos nacionales de estas teorías
viene contra la "ilusión del falso consenso", ya que ni la difu-
sión ni la fuerza crítica son "garantía suficiente de calidad como ^ ' H e c h a s estas aclaraciones pasa Weffort a enumerar en
1
c o n c e p t o científico". " Sin embargo, reconoce al discurso de- cuatro puntos sus conclusiones en contra de una pretendida
pendentista un mérito doble. El haber criticado las teorías con- "teoría" de la dependencia, que con el término "nación" trata
vencionales del desarrollo y el haber señalado un problema de constituirse en una alternativa teórica, en verdad ideológica,
teórico de indudable importancia política: "la cuestión de la a la teoría del imperialismo y al concepta de clase social:
posición teórica del 'problema nacional' en el cuadro de las rela-
ciones de producción y délas relaciones de clase". 1. la noción de dependencia toma la idea de Nación del mismo
\Y- A pesar del "carácter globalizante de la idea de dependen- modo que el concepto de clase (relaciones de producción, etcé-
cia", éste oscila permanentemente en la ambigüedad, entre una tera) como principio teórico;
dependencia entendida c o m o relación externa y una depen- 2. una teoría de clase no necesita de la premisa nacional para
dencia estructural que combina lo interno/externo. "Según nos explicar el desarrollo capitalista;
parece [sigue diciendo Weffort], la imprecisión de la noción de 3. si se acepta el segundo argumento, la dependencia deja de ser
dependencia, en cualesquiera de las acepciones mencionadas, una teoría o un concepto totalizante sobre la sociedad latino-
está en el hecho que oscila, irremediablemente, desde el punto americana, debiendo entonces ser tomada como la indicación
de vista teórico, entre un enfoque nacional y un enfoque de más seria hecha sobre la importancia del "problema nacional"
clase." Y c o m o el término "nación" no es un principio teórico en la América Latina;
explicativo, este discurso adquiere el "estilo de la dialéctica de 4. desde el punto de vista de una teoría de clase del "ser nacional"
la ambigüedad". incluso en la hipótesis, que se da con la "teoría de la dependen-
< j y A continuación Weffort encara la cuestión de la insuficien- cia", que lo nacional aparece sólo como premisa para caracterizar
cia de la crítica elaborada por el discurso dependentista. Es, a su el "modo de ser" "no-nació nal" de los países latinoamericanos.
juicio, una crítica incompleta, porque si bien se plantea la in-
conveniencia de la "trasposición mecánica de modelos" al aná- 4r La respuesta de Cardoso se centra en dos aspectos. Por
lisis de la realidad latinoamericana, se acepta la idea de "modelos una parte, no cabe hablar de "dependencia" c o m o una noción
clásicos", circunscribirse a la "nación" y la trasmisión de la "re- totalizante. Debe hablarse de "situaciones concretas de depen-
volución democrático burguesa". En t o d o caso, reconoce que dencia" En segundo lugar, el análisis de estas situaciones con-
cretas de dependencia son un complemento y no una alterna-
19
Erank fue quien más hizo en el sentido de la crítica de la aplicación tiva a la teoría del imperialismo de los clásicos.
de la "teoría de la revolución democratico-burguesa" y de la teoría %, Cardoso precisa que la crítica dependentista es a tres nive-
19
Francisco C. Weffon, "Notas sobre la teoría de la dependencia: ¿teo- Fernando Henrique Cardoso, "Teoría de la dependencia o análisis de
ría de clase o ideología nacional?', Revista Latinoamericana de Ciencia situaciones concretas de dependencia", Revista Latinoamericana de Cien-
Política, vol. 1, núm. 3, diciembre de 1970, pp. 389-401. cia Política, vol I, núm. 3, diciembre de 1970, pp 402-414.

126 127
les. Se critica al desarrollismo que abstrae los condicionamientos 22
masiado mannheimiano y kuhniano. Sin embargo, conviene
sociales y políticos del proceso económico, se critica al evolu- detenerse un tanto en esa inquietud. De por sí, pareciera q u e
cionismo en tanto etapismo de sucesión mecánica, sea rosto- no carece totalmente de validez interrogarse epistemológica-
wiano o de cuño PC more estaliniano, se critica al funcionalismo mente por la presunta "teoría" de la dependencia, tratando de
en tanto supone una interpretación dualista que se resuelve en averiguar cuál es su objeto propio, sus conceptos teóricos, los
la modernización con modelos dados. problemas que se plantea y la metodología con que trata de
El discurso dependentista trata de realizar un análisis "es- resolverlos, su lugar en el concierto de los discursos teóricos,
tructural" referido a la historia haciendo uso del concepto de etc. Sin embargo, pareciera que los intentos mencionados ado-
dependencia en tanto concepto "causal-significante". M e t o d o - lecieron, por lo menos, de dos deficiencias. En primer lugar, se
lógicamente se analiza el proceso histórico y se v e n reaparecer intentó abordar la "teoría" desde un enfoque leuhniano interro-
las contradicciones en el interior de la región. "Por esto, no se gando por su paradigma. En segundo lugar, se hizo mención al
postula [...] el concepto de dependencia como 'totalizante'." La problema de la ideología identificando la noción marxista de la
misma con la noción mannheimiana, con la que coincidirían
preocupación se centra, sobre todo, en recuperar la "significa-
los textos de Kuhn. En cuanto al primer aspecto debe señalarse
ción política de Jos procesos económicos". Se trata en el análi-
que Kuhn piensa el proceso científico teniendo como horizon-
sis de ir reconstruyendo 'la forma en que se fueron constituyen-
te referencial la comunidad científica. La n o c i ó n de "paradig-
do y articulando históricamente"'las clases y otros elementos.
ma" no puede definirse si no es en referencia con las actitudes
La dependencia es, por lo tanto, la "expresión política en la pe-
que adopta o no la c o m u n i d a d científica, al m o d o c o m o ha
riferia del m o d o de producción capitalista". Este concepto hace
sido analizada por la sociología del conocimiento norteameri-
referencia a contradicciones reales y no opera c o m o una hipóte- 23
cana. Si hubiera que rastrear más atrás, el antecedente más
sis totalizante. Por lo tanto "y rigurosamente, no es posible pensar
en una 'teoría de la dependencia' [y se trata más bien de] reela-
borar la teoría del imperialismo, de m o d o de mostrar cómo se 21
Albert O. Hirschinan, "La búsqueda de paradigmas como un impedi-
da la acumulación de capitales cuando se industrializa la peri- mento de la comprensión", Desanvtb Económico, voi. 10, núin. 37. abiil-junio
20
de 1970, pp 3-20. También en Cardoso, Notas sobre.... op. cit., pp. 39-40:
feria del sistema internacional". "Entendida desla maneira a historia da producao intelectual de urna categoría
Cabe entonces la pregunta por la especificidad de esta pre- ou de urna teoria, tem pouco sentido rastrear os paradigmas anteriores em
sunta "teoría", mientras se va cayendo en la cuenta de que se termos puramente intelectuals. para deles derivar novos paradigmas".
23
Que la inteligibilidad es una decisión paradigmática "no significa
está frente a la dificultad, a la cuasi imposibilidad, de asirla por
que es la comunidad científica, ni los cié?» tíficos individualmente, en tan-
fluyente y aparentemente inasible. Se ha interrogado por este to 'científica' o 'científicos', los que establecen la verdad de una teoría a
n u e v o m o d e l o dependentista y por el paradigma alternativo través de su adhesión a la misma por estar entrenados en técnicas defi-
21 nidas que los capacitan para establecer el mayor o menor valor de un
que lo hacía posible. Se ha criticado este intento de cuño de-
paradigma Una respuesta de este tipo hace depender los criterios del
buen saber y entender de un sector social determinado" (Nehda Arcbenti,
z
'< El subrayado es mío. op cit). CJ.. para la sociología norteamericana del conocimiento, Manuel
21
Sussane J. Uodenheimer, "La ideología del desarrollismo: paradigma Mora y Araujo, "Un panorama de la sociología y la ciencia de la ciencia".
supletoria de las ciencias políticas norteamericanas para estudios latino- Departamento de Sociología, Fundación Bariloche, 1973, policoplado, 39
americanos" (1969, Berkeley), Desarrollo Económico, vol. 10, núm. 37. pp. Para el análisis de la comunidad científica cj."la obra clásica de Warren
abril-junio de 1970, pp. 73-125. O. Hagstrom, The Scientific Community, Basic Books, Nueva York, 1965,

128 129
24
claro para Kuhn es Polanyi. Más bien, cabe analizar los plan- heimiana de ideología. Por lo menos deben tomarse en consi-
teamientos de la "teoría" utilizando la noción eje "problemáti- deración los esfuerzos realizados por la Escuela de Francfort, co-
ca" propuesta por el grupo de Althusser, tomando en conside- menzados en la misma década de los 30, para deslindar ambas
27
ración que el h o r i z o n t e en que se inscribe, es la posición de nociones y mostrar la tergiversación de M a n n h e i m .
25
ciase en el contexto de la formación social. Por ello aparecen (A- ¿Cuál p u e d e ser el meollo de esta teoría?
—a mi juicio— c o m o totalmente inválidas las abusivas analo-
gías establecidas entre las nociones de paradigma en sentido El concepto nuevo que se introduce es, sm duda, el de dependen-
kuhniano y problemática en sentido althusseriano, careciendo cia. Entre los autores elegidos existe consenso respecto a la defi-
también de fundamento las acusaciones de q u e Althusser nición de este concepto en dos aspectos: el primero se reliere al
habría tergiversado las nociones de Kuhn, aunque no sea más contenido del mismo y el segundo al papel que cumple dentro de
que por razones cronológicas y haciendo bastante discutibles la teoría.
211
las comparaciones entre ambos discursos. En segundo lugar,
es grave la identificación entre la noción marxista y la mann- 1 Existe dependencia cuando las decisiones en el país subdes*-
arrollado son tomadas conforme a, o en función de los inte-
304 pp. También Joseph Hodara, Científicos vs. politices, UNAM, Mexico. reses de las economías desarrolladas.
19W, 190 páginas.
34
Michael í'olanyi. "The Republic ot .Science: its Political and Lcouomie Althusser con las propuestas de Kuhn y [.akatos encontramos algunos
Theory" (Miiierve. i, 1962, 54-73), en Knowing and Being Marjorie Grene, puntos en común:
(ed.), pp. 49-72. Considérese como muestra los siguientes fragmentos. J, Un rechazo por el empirismo, principalmente por la relación directa
"The first thing to make clear is that scientists [...] are in fact cooperating entre el objeto de conocimiento mismo que el empirismo postula.
as members o) a closely ltnit oigauizaiion". "It was, indeed, with this m 2. El criterio de demarcación es ubicado por Althusser dentro del cam-
1
mind that 1 spoke of'the invisible hand guiding the coordination of inde- po teórico: es la ciencia en su propia práctica la qnt crea las normas
pendent initiatives lo a maximum advancement of science just as Adam de su validez. Tanlo Kuhn como Laltatos, aunqnr con un enfoque di-
Smith invoked 'the invisible hand' lo describe the achievement of greatest ferente, encuadran los criterios de demarcación también dentro del
joint material satisfaction when independent producers and consumers campo de la práctica científica, ya sea como consecuencia de com-
are guided by the prices of goods m a martet". promisos ideológicos de la comunidad científica o de decisiones
Ver especialmente las explicaciones de esta noción brindada por Saul individuales de los investigadores.
Karz, "Lectura de Althusseí", en varios autores, Lectura de Althusser, Galerna, 3 Althusser y Kuhn comparten la idua de que la problemática, que la
Buenos Aires, 1970, esp. p. 1.V "Problemática y problema", pp. 58-70 Del ciencia se plantea, está determinada por su inserción dentro de una
1
mismo autor o , Tluoríe etpolitique Fayard, París, 197J teoría determinada.
4. Гд cuanto a la evolución del desarrollo de la ciencia, los tres autores
20
Ll principal texto es de Thomas Kuhii, La estructura de las itialucio-
nes científicas. Trad, de Agustm Contín, PCE, México, 1971, 3 2 0 pp, "Quizá sostienen que U historia de ¡a ueiiiia es una historia de discontinui-
Louis Althusser sea un testigo mas significativo, pues en tanto marxista dades radicales y no el resultado de un desarrollo Unea! y continuo.
debe ser un amante inveterado de los paradigmas" (Hirschman, op. cit, 5 Respecto al criterio de verdad del conocimiento científico, los tres
p. 18). Roberto Miguelez: "Conflicto de paradigmas y análisis filosófico de comparten la idea de que el mismo no surge de, ni es establecido por
las ciencias sociales", Revista Latinoamericana de filosofía, vol. I, núm. 3 criterios extra-científicos, sino que es función de la práctica desarro-
[Buenos Aires, noviembre de- IÍP75), pp. 227-235. Véase la respuesta de llada por aquellos considerados uentilicos en cada momento históri-
Carlos Suasser: "Ciencias y paradigmas, racionalidad e irracionalidad", co particular". (NeliJa Arenen», /rji. cit.)
Revisto Latinoamericana de Tiiu^ofia, vol. i], núm. 1 (Buenos Aires, marzo '-' A esto está dedicada la mayor pane del libro de Kun Unk. F.l concepto
de 1976). pp. 74-78, en delensa de la posición racional de Kuhn, pero sin de ideología; ccmmiUino crítico y selección sistemática de textos, Amorrortu,
mencionar el equívoco de referencia. "Si comparamos el pensamiento de Buenos Aires, 1974.

130 131
2. La dependencia es un condicionante de la estructura interna ^ Este tipo de enfoque supone una intima c o n e x i ó n con lo
2
"económica y sociop o lírica" de los países dependientes. * político, en un sentido que explicitan claramente ambos auto-
res. "Como el objetivo de este ensayo es explicar los procesos
Ahora hien, ¿en qué contexto surge esta noción de depen- económicos como procesos sociales, se requiere buscar un pun-
dencia? Se puede echar mano aquí de la propuesta de Cardoso to de intersección teórica donde el poder económico se expre-
y Faletto. Se trata, para estos autores, de intentar un análisis se como dominación social, esto es, como política [ • • - ] " 31

integrado del desarrollo que subsane las deficiencias de enfo- / W S o b r e esta base pueden establecer ciertas precisiones ter-
ques economicistas y sociologislas. " N o es suficiente ]dicen], minológicas que, en alguna medida, hacen inteligible el resto
para contestar a los interrogantes anteriores, sustituir la pers- de la exposición.
pectiva económica de análisis por una sociológica; el desarrollo
es, en sí mismo, un proceso social; aun sus aspectos puramente La noción de dependencia alude directamente a las condiciones
económicos transparentan la trama de relaciones sociales sub- de existencia y funcionamiento del sistema económico y del sis-
25
yacentes." La explicación adecuada de la estructura latino- tema político, mostrando las vinculaciones entre ambos, tanto en
americana supone trabajar sobre las relaciones interno/exter- lo que se refiere al plano interno de los países como al extemo. La
no, pero no en términos causales ni mecánicos. noción de subdesarrollo caracteriza a un estado o grado de dife-
renciación del sistema productivo -a pesar de que, como vimos,
Precisamente, el concepto de dependencia que más adelanie se ello implique algunas "consecuencias" sociales— sin acentuar las
examina pretende otorgar significado a una serie de hechos y pautas de control de las decisiones de producción y consumo, ya
situaciones que aparecen conjuntamente en un momento dado sea internamente (socialismo, capitalismo, etc.) o externamente
y se busca establecer por su intermedio las relaciones que ha- (colonialismo, periferia del mercado mundial, etc.). Las nociones
cen inteligibles las situaciones empíricas en función del modo de "centro" y "periferia", por su parte, subrayan las funciones que
de conexión entre los componentes estructurales internos y cumplen las economías subdesarrolladas en el mercado mundial,
externos. 311 sin destacar para nada los factores político-sociales implicados en
32
la situación de dependencia.
2S
Nelida Archenti se refiere aquí a los trabajos de Cardoso y Paletto:
Dependencia y desarrollo en América Latina, Siglo XXI, México, 1P71; Para estos autores no se trata de análisis formales sino de for-
Theotonio Dos Santos, Dependencia y cambio social, Cuadernos de estu- 33
maiización de situaciones históricamente dudas.
dios socioeconómicos, Ceso, Universidad de Chile, Santiago, 1970; Octavio
lanni, ¿Imperialismo y cultura de la violencia en América Latina" Si- °C)- Hay algunas conclusiones de estos autores que, en alguna
glo XXI, México, i 971, aclarando que eMas y otras conclusiones referen- medida, permiten ser generalizadas para la "teoría" c o m o tal.
tes a estos trabajos suLieienternenle representativos implican un intento
Por una parte afirman:"[...] no quisiéramos que las hipótesis y
que "puede no ser genetali^ahle a cualquier trabajo realizado dentro del
atea". las interpretaciones provisionales que hicimos fuesen transfor-
29
Fernando Hcnrique Cardoso y Enzo Falorto, Dependencia y desarrollo
en América Launa; ensayo e interpretación sociológica (escrito en Santiago
;l
de Chile entre [966 y 1967), Siglo XXI, México, 1" ed., )969,6" ed., 1972, 166 • ídem.
32
pp, ta cita es de la p. 11. Mdem, pp. 24-25.
13

"*' ¡bídem, p. 20. Cf. una referencia que puede generalizarse en la p. 62, nota 2.

133
madas, sin el análisis de situaciones concretas, en afirmaciones Sabemos [escriben en su último párrafo] que el curso concreto de
categóricas". 34
la historia, aunque sea señalado por condiciones dadas, depende en
r\S^ Esto es lo que lamentablemente sucedió en la divulgación gran parte de la osadía de quienes se proponen actuar en función
de la "teoría" y que de ningún m o d o puede atribuirse a los prin- de fines históricamente viables. Por tanto, no incurrimos en la
cipales teóricos del dependentismo en todas sus variantes. En vana pretensión de intentar delimitar teóricamente el curso pro-
todo caso, debe atribuirse a la ambigüedad ínsita en la misma bable de los acontecimientos futuros. Éste dependerá, más que
teoría por el deficiente grado de su desarrollo y por la carencia de las previsiones teóricas, de la acción colectiva encaminada por
de una reflexión epistemológica suficiente, c o m o parte inte- voluntades políticas que hagan factible lo que esuucturalmente
3
grante de la misma. I apenas es posible. ''
^ • ¡ • T a m b i é n tratan de retomar el esfuerzo de la no simplifi-
cación de la complejísima realidad histórica de nuestro sub- iVpara terminar con esta aproximación al núcleo teórico de
continente: la "teoría de la dependencia" y poder pasar al análisis de su di-
vulgación, hay que hacer una somera referencia a la sociología
a través de la crítica del concepto de dependencia procuramos comprometida de los cristianos colombianos representada
retomar la tradición del pensamiento político: no hay una rela- sobre t o d o por la obra y la figura de Camilo Torres y por los
ción metafísica de dependencia de una nación a otra, de un trabajos de Orlando Fals Borda. Lamentablemente no se dispo-
Estado a otro. Estas relaciones se hacen posibles, concretamen- ne de la bibliografía m í n i m a c o m o para intentar delinear las
te, mediante una red de intereses y de coacciones que ligan tesis principales sustentadas por esta corriente, pero sí es posi-
unos grupos sociales a otros, unas clases a otras. Siendo así, es ble apuntar dos aspectos sumamente importantes, esbozados
37
preciso determinar de una forma interpretativa la manera en por Fals Borda en sus conferencias de 1968 en Londres.
que tales relaciones asumen en cada situación básica de de- A-fe En primer término su teoría de las anxiélites. Define la élite
pendencia, mostrando cómo se relacionan Estado, Clase y Pro- como aquel "conjunto de personas que monopolizan el presti-
ducción. 35
gio y el poder de una sociedad". C o m o contrapartida, la antiélite
es "aquel grupo de personas que ocupando posiciones de alto
También en este caso, la divulgación de la "teoría" recayó en la prestigio se enfrentan a los grupos dominantes para arrebatarles
hipóstasis metafísica que se quería evitar. el poder político". Obviamente esta segunda definición exige
rcj.ft.Por último, si bien las afirmaciones de Cardoso y Faletto esclarecer lo que se entiende por "posición de alto prestigio":
han sido utilizadas en algunos casos para afirmar el volunta-
rismo y en otros para negar toda posible modificación del statu el conjunto de posiciones [aclara Eais Borda] que ocupan las per-
quo, hay que tomar en consideración la posición explícita de sonas que han alcanzado símbolos valorados, o a quienes éstos se
los mismos autores, que se justifican teóricamente a lo largo adscriben, especialmente en relación con el conocimiento y la
de todo su texto.
3r
' ¡bidem, p. 166.
37
Orlando Fals Borda, Las revoluciones inconclusas en América Latina
a
34
¡bidem, p. 161. (1809-1968), Siglo XXI, México, V ed., 1968, 3 ed., 1971 (Colección Míni-
35
Ibidem, p. 162. ma, 19), 83 páginas.

134 135
educación, el poder político y eclesiástico, la riqueza, y las activi- A U T O - I M A G E N DIVULGADA

dades administrativas o de explotación económica. DE LA "TEORÍA DE LA DEPENDENCIA"

1
Estas antiélites pueden incorporarse en dos tipos dé conflictos Marco Ingrosso distingue cuatro tipos de "explicaciones" que
38
(¿o, más bien, los pueden generar?): generacionales e ideológicos. se ha pretendido dar a la realidad latinoamericana. Éstas son
^ty.Es posible distinguir, entonces, dos tipos de antiélites. La las explicaciones "naturalistas", "seriales", las basadas en "mo-
generacional, que reemplaza a la élite gobernante "sin retar delos económico-liberales", las "conflict nales" y "neomarxistas".
decididamente el contexto social y económico", y la ideológica, Las interpretaciones "naturalistas" centran su mira en algún
que surge de la generacional pero se convierte en un tipo de o algunos factores que incidirían sobre la organización social,
disórgano, o sea, de contrainstitución desafiante del orden es- como la "raza", el "clima", etc., cayendo, a veces, en verdaderos
tablecido. determinismos. Dentro de estas "explicaciones" se ubican los
A
f¡ • No vale la pena seguir exponiendo detalladamente la teoría trabajos de algunos integrantes de la denominada "generación
ele Fals Borda. C o n lo ya dielto cabe anotar el peligro de con- del 37". En forma ejemplar D o m i n g o Faustino Sarmiento y Juan
vertir a este análisis en una alternativa descriptiva al análisis Bautista Alberdi incorporan permanentemente estos factores
de clase y de despojar al concepto de ideología de su carga crí- de inferioridad biológico-cultural americana. En el siglo xx
tica y hermenéutica. Nuestra América de Bunge o Radiografía de la Pampa de Eze-
r
r^ Un segundo aspecto que es decisivo para comprender las
t quiel Martínez Estrada se ubican en este tipo de interpretacio-
derivaciones ontologicistas del problema en teología y filosofía, nes. Para rastrear estas interpretaciones sobre nuestra América
es ta afirmación de Fals Borda de que la raíz de estos proble- es de decisiva importancia ía obra de Antoneílo Gerbi: Disputa
39
mas sociales, concretamente el de la subversión, es el "eterno in- de! Nuevo Mundo.
terrogante ontológico" que se formulan los latinoamericanos. 'Vl.as interpretaciones "seriales" son propias de los enfoques
mecanicistas con base económica. Ejemplos de estas concep-
Hay aquí [dice Fals Borda] también un dilema ontológico, espe- ciones, según las cuales a un mundo "feudal" debe seguir uno
cialmente cuando los latinoamericanos nos hacemos periódica- "burgués" para arribar a un mundo "proletario", son los traba-
mente las preguntas obvias: "¿Qué somos?" "¿A dónde vamos?", jos de Mariátegui o de Haya de la Torre. Estas interpretaciones
preguntas que preocuparon <i Esteban Echeverría no menos que a tienen la deficiencia, a juicio de Ingrosso, de que negando la
Benjamín Constant, y que permanecen vivas en el pensamiento etapa "feudal" la existencia real e histórica de esta etapa en un
latinoamericano. determinado ámbito geo-histórico, se invalida la operatividad

?
" Marco Ingrosso, Modelos sociotconómicos de interpretación de la rea-
'''•V De estas afirmaciones a la reducción del problema político,
lidad latinoamericana: de Mariátegui a Cunder Frank, trad, de loaquín
económico y social latinoamericano a meras decisiones "onto- Cerda, Anagrama, Barcelona, 1973 (Cuadernos, 62), pp. 10 y siguientes.
39
lógicas" hay poco trecho, y este trecho se lo recorrió con creces, Antoneílo Gerbi, La disputa del Nueva Mundo; historia de una polé-
mica: 1750-1900, trad. de Antonio Alatorre, FCE, México, r e d . en italiano,
como se mostrará oportunamente, tergiversando y perdiendo
1955, 1° ed. en español, 1960. Hay una edición anterior más breve: Viejas
de vista el contexto analítico en que formulara estas preocupa- polémicas sobre el Nuevo Mundo: en el umbral de una conciencia america-
ciones Orlando Fals Borda. na, 3'ed., Banco de Crédito del Perú, Lima, 19=36, 311 páginas.

136 137
de la interpretación. Éste sería el cnestionamiento realizado por de este tipo de interpretaciones "conflictivas" de la realidad
Gunder hrank. latinoamericana, interesa delinear un perfil, su imagen, si se
\ r Las interpretaciones sobre "modelos económíco-sociales- permite, metateorétíca. La imagen que influye y es retomada
liberales" son las interpretaciones que pueden rotularse también por ciertos desarrollos de la teología y de la filosofía. Lo que
como "estructural-funcionalistas", "desarrollistas" o "cientificis- unporta es captar y determinar las formulaciones propias del
nivel de "divulgación" de la "teoría". Es decir, aquel lenguaje o
tas". Según estas "teorías" pretendidamente neutrales y avaloratí-
discurso que apunta, no tanto a los logros científicos, sino a los
vas (partidarias del mito de la "ciencia pura"), el "desarrollo" tiene
pretensiones. A título de mero ejemplo considérese el trabajo
c o m o paradigma los países más avanzados técnicamente, y es
conjunto de Tfevignani, B e n o n e y Carri. Análisis económico y
necesario el apoyo externo en capitales y obras de infraestnictu-
político de la dependencia^ Al caracterizar las distintas "expli-
ra para provocar el "despegue" o "modernización" de los países
caciones" que desde la "teoría de (a dependencia" s o n vistas
en "vías de desarrollo". Esta interpretación ilustra [a Alianza paca
como "justificatorias" de una situación de opresión, se irá deli-
el Progreso (Alpro), la CF.PAL. los trabajos de Raúl Prebiscn, el
mitando la "contra-imagen" de esta "teoría". Estas "explicacio-
"desarrollismo" argentino de Frondizi-Frígerio, etcétera,
nes justificatorias" son individualizadas por Trevignani y Bertone
t, • El último tipo que distingue Ingrosso son las explicaciones
del siguiente m o d o :
"conflictivas" y "neomarxistas". H a y que destacar que Ingrosso
lee según la óptica de Gunder Frank y con la intención de abor-
dar su pensamiento. Estas interpretaciones lian ido recibiendo í, interpretaciones que toman en cuenta aspectos biológicos,
suficiente crítica y autocrítica como para tender a elaboraciones Z. o influencias de religiones milenarias,
más ajustadas a la lealidad latinoamericana, partiendo de los 5, o clima y latitudes geográficas,
conceptos de "clase social" y de "modo de producción". Induda- 4 o carencia de espíritu empresarial,
blemente los análisis de Gunder Frank tratan de retomar los 5. otras explicaciones no económicas como el alcoholismo, la
esquemas y encuadres de los "clásicos del imperialismo". Su haraganería, la indolencia, la ignorancia, etcétera,
interpretación parte de la constatación de que el subdesarrollo 6. la escasez de recursos productivos como pueden ser: recursos
y el desarrollo son las dos caras de una misma moned¿i, de una naturales, mano de obra, tecnología, capital,
misma realidad mundial. Los dos son efecto de un mismo pro- 7. estructura dual o estado de dicotomía social,
ceso de expansión y concentración d e l capitalismo. La obse- $ crecimiento por etapas (W. Rostow) con criterio histórico me-
sión, diría, de Gunder Frank es lograr fundamentar teorética- ca ni císta,
m e n t e su o p o s i c i ó n política a la presunta necesidad de una 9. relaciones externas (problemática de los términos del inter-
revolución "burguesa" en algunos países latinoamericanos. Si cambio),
bien su elaboración teórica ha sido ya suficientemente critica- 10. escaso proceso de industrialización,
da y superada, especialmente en lo que hace a la realidad del 11. interpretaciones surgidas del pensamiento oficial (CEPAL,
"feudalismo" en América y ni enfoque centrado en el intercam-
*" Menry Horacio Trevignani, Carlos Alberto Jiertone y Roberto Carri,
bio comercial, su predicción sobre el fracaso de ciertos inten- Análisis económico y político de la dependencia, Guadalupe. Buenos Aires
tos políticos cobra gran validez en la actualidad latinoamerica- (La dependencia argentina en el lomcxm latinoamericano, 4), ¡fifi yp. Esta
na. Evidentemente, la "teoría" de la dependencia se ubica dentro colección es dirigida por el padre Bunting, sociólogo.

138 139
Alpro), que proporcionan interesantes diagnósticos, pero pro- ya se la había alcanzado. En Argentina, luego de IH años de
ponen salidas modernistas o de sarro! listas sin tomar en consi- espera para reiterar la experiencia peronista - q u e antes de] 55
deración que ni siquiera se alcanzó 2.5% del crecimiento 'del había estado signada por la incomprensión de intelectuales y
[>NB previsto para el área en los cinco años que se midan tan estudiantes plasmada en la consigna "alpargatas sí, libros no"—
la Conferencia de Punta del Este (1961). se producía ahora el fenómeno de que las luchas obrero-juve-
niles permitían el r e t o m o de Perón. Una intelectualidad, forma-
Todas estas variantes, af intentar "explicar" las causas del sub- da durante los años de la resistencia, ingresaba en la universidad
desarrollo, terminan por justificar el statu quo de la opresión y a ensayar proyectos de reformas. Toda esta alharaca q u e d ó re-
ducida a sangre luego de la frustración de un proceso que pau-
de la dominación.
latinamente se va distanciando de las bases populares y verti-
( 4 ' S i t i e m b a r g o , todas estas pretensiosas "interpretaciones"
ginosamente se convierte en una puja superestructura! por
han quedado ya desenmascaradas por el proceso histórico
migajas de poder a la muerte del líder del movimiento peronis-
mismo y "no solamente se visualiza el carácter i d e o l ó g i c o de
ta. Claro que tomar estos hechos en consideración hace adqui-
las mismas, sino que a su vez quedan relegadas por ser formula-
rir mayor relevancia científica y política a aquellos que supieron
ciones burdamente simples en relación con la dramática si-
analizar con serenidad y rigor racional los momentos que se
tuación de dominación, dependencia y subdesarrollo que viven
41
vivían y, en medio del triuntálismo y el optimismo generaliza-
nuestros pueblos latinoamericanos" Las principales acusacio-
dos, supieron a)>ortar enfoques lúcidos y críticos. La obra que
nes a estas teorías "justificatorias" son: su carácter pesimista, su v e n i m o s comentando es una de las tantas muestras de esta
concepción mecanicísta cíe la historia, su consideración de efec- euforia que quizá pueda explicar la endeblez de la armadura
tos y no de causas, su análisis puramente tautológico o de "causa- teórica de cierta "teoría de la dependencia". Este tiabajo de Tre-
ción circular" y, por último, su no cuestionamiento de la estruc- vignam, Bertone y Carri (éste último integrante en su momento
tura global. Frente a estas deficiencias teóricas la actualidad se de tas "cátedras nacionales") aparece como una muestra de los
presenta promisoria a estos autores. E/ acontecimiento q u e sig- equívocos a que se han visto llevados ciertos sectores popu-
nifica la incorporación de intelectuales a "las luchas de libera- listas tanto en teología como en filosofía. Cerrar este brevísimo
12
ción gestadas por el pueblo'" sería el preludio de desarrollos paréntesis sin hacer referencia a la variación de la situación
teóricos políticos muy positivos y eficaces. latinoamericana en ese periodo socio-político, sería una grave
^ _ Permítase hacer aquí un b r e v e paréntesis para indicar al- deficiencia. El fracaso del gobierno de Torres en Bolivia, la caí-
gunos aspectos sin los cuales difícilmente puede leerse con sen- da d e l g o b i e r n o c h i l e n o de Salvador Allende, leu intentos de
iido la producción intelectual argentina de 1972 a la fecha. Un política nacionalista en Perú y Panamá, el acallamiento de las
acontecimiento marca a fuego esta producción y sirve de línea libertades uruguayas bajo el subiniperialismo brasileño, las p o -
divisoria de aguas en la política argentina. E] 11 de marzo de 1973 sibilidades frustradas en Argentina, son algunos de sus ele-
se vivió un triunfo popular impregnado por una alegría eufóri- mentos más impresionantes. En todo caso, estas pocas líneas
ca y contagiosa q u e permitía la sensación de que la libertad se quieren apuntar la necesidad de tener sobre la m;sa, c o m o te-
estaba alcanzando e, incluso para algunos, la convicción de que lón de fondo, estas vicisitudes políticas para poder comprender
la trama conceptual.
" Hiidam.p 27.
2
" íbidem, p. 32.

140 141
' ¿ C ó m o es definida la "teoría de la dependencia" por sus la periferia el establecimiento de una estructura también mer-
mismos sostenedores? Las nuevas necesidades llevan a tíos in- cantil capitalista p e r o al servicio de una situación de depen-
46
telectuales a romper los marcos de los "preconceptos" acádemi- dencia". Ahora bien, si al c o m i e n z o de su exposición los auto-
cistas e intentar comprender la realidad que los circunda. Xjiar- res subrayaron la necesidad de "analizar" la génesis de las
tir de la década de los 50 ya comienzan a elaborarse algunos relaciones sociales de producción, se produce a estas alturas
conceptos que tratan de explicar lo que da en llamarse "Tercer un desplazamiento por el cual derivando el problema, al igual
Mundo". Por tanto, "para comprender la situación de subdesa^ que Gunder Frank y otros, al plano del intercambio mercantil,
rrollo en América Latina es necesario analizar la génesis de las priorizan en el análisis la distribución sobre la producción. Es
relaciones sociales de producción de los dos mundos que se claro que así pueden afirmar de inmediato que "a la contradic-
43
encuentran en el m o m e n t o de la conquista". En los países ción básica burguesía-proletariado que se da en el centro, corres-
centrales se caracteriza el m e d i e v o por una "economía cerrada ponde en los países del Tercer M u n d o la contradicción centro-
47
de tipo agrario" que avanza hacia su crisis final en los siglos x i v periferia". Se torna evidente c ó m o a partir de estos conceptos
y xv. Señálese, de paso, que concebir la economía feudal c o m o es fácil reducir la consigna "liberación o dependencia" a un
"cerrada" es una de las ambigüedades que pudo llevar a Gunder esquema meramente geográfico donde los intereses del centro
44
Frank a negar el feudalismo en A m é r i c a . A partir de ese m o - se o p o n e n a los de la periferia y donde el "pueblo-nación" se
mento (s. x v ) se dan las condiciones para la revolución burgue- opone a los "imperios en turno". Los autores se cuidan de sacar
sa que va derivando en un estado gendarme y así "la concien- estas conclusiones que eran opinión de moda y apuntan, más
cia histórica, inicialmente revolucionaria por la capacidad de adelante, que el "subdesarrollo se explica así por la succión de
transformación que operó, deviene en falsa conciencia histórica, excedentes hecha por el centro y posibilitada por la estructura
45
alienada y alienante". La contradicción básica queda enton- interna de los países periféricos, conformada por y al servicio
48
ces fijada en los países centrales entre burguesía y proletariado de una dependencia estructural".
y llega a su máxima expresión en el periodo de la p r i m e r a R e - \ . Para terminar con esta exposición e s importante conside-
volución industrial. ¿Cuál es la relación entre países centrales rar las valiosas pistas que los autores brindan cuando "haciendo
y periferia? Por una parte, el sistema permite por su misma ra- una gran simplificación" indican, en una especie de autocríti-
cionalidad la acumulación de excedentes en manos de la bur- ca, las desviaciones existentes en el seno de la "teoría" de la
guesía. Pero, por otra, la expansión colonialista permite exportar dependencia.
la estructura mercantil al mundo periférico y comenzar la san- \0 .Estas desviaciones seguirían dos líneas tendenciales:
gría de sus riquezas. "El enriquecimiento se logra porque la ex-
pansión mercantil-capitalista, generará concomitantemente en 1. La de las teorías que enfatizan la dominación externa.
Para esta línea sería equivalente la d o m i n a c i ó n actual
41
lbídem,p. 33. del imperialismo a la dominación de los romanos en Is-
44
Cf. las críticas de A. J, Plá a esta forma de concebir la economía feu- rael. Los grupos "herodianos" servirían a los intereses de
dal en La burguesía nacional en América Latina, Centro Editor de América
Latina, Buenos Aires, 1971 (Biblioteca Fundamental del Hombre Moderno, 46
Ibidem,p. 35.
38), pp. 13-16. 47
ídem.
4li
Trevignaní y otros, op. cit, p, 34, • ™ Jhidem, p. 36.

142 143
los países centrales. Pero esta línea, "ni desconocer las clasistas. La vigencia histórica del peronismo marca la continuidad
condiciones internas que posibilitan !a producción y la en la lucha de la clase tibiera, a [a que en distintas eupas se ¿gre-
reproducción de ¡a dependencia, concluirá en un anti- gal] otras clases o sectores. Pero sólo los trabajadores mantuvieron
¡mperialisnio idealista y sin proyección de salida real a en todo momento la luclu y las banderas revolucionarias del pe-
la situación de dependencia". 4Í ronismo. Por eso el proyecto antiimperialista del peronismo pasa
2. Las tendencias economicistas. Estas líneas suelen derivar por el poder popular y la hegemonía de la clase obrera, es decir, por
5 1

de interpretaciones "ortodoxas" del marxismo. Estable- el socialismo nacional. '
cen una línea demarcatoria rígida entre "infraestructura
y superestructura" q u e niega la "profunda" dialéctica ^ ' Se está en condiciones de determinar algunos elementos
histórica existente entre ambos aspectos. Esta desvia- constituyentes de esta auto-imagpi de dümlgación dada por la
ción es producto de una mala comprensión de las relacio- "teoría de la dependencia".
nes existentes entre contradicción principal y secunda-
rías, y de la determinación en última instancia. • La "teoría" se ubica entre una postura ingenua frente ai
imperialismo, que olvida las condiciones de reproducción
v\ Una de las "tareas" asignadas a la "teoría de la dependencia", interna de la dependencia, y frente a un marxismo "orto-
o que se supone cumplida ya, es brindar una interpretación de doxo", que olvida la contradicción centro/periferia y no
la historia socio-económica d e l subdesarrollo. Según esta his- opera bien c o n e! concepto de contradicción en última
toria se sucederían los siguientes periodos: a.) periodo de con- instancia.
quista y colonización, b) periodo de la intersección en la divi- • Es una teoría que supera a todas las anteriores explica-
sión internacional del trabajo y c) p e r i o d o de la penetración ciones intentadas del subdesarrollo, las cuales funcionan
neo-imperialista (a partir de la primera Gran Guerra), Lo inte- como sus contra-imágenes.
resante es advertir que pasan p o r a l i o Ja etapa propiamente • El punto central de esta teoría es el cuestionamiento de
"imperialista" del capitalismo, que ha sido analizada en detalle la estructura global de la sociedad.
por los clásicos y, cuando menos, es de ser tenida en cuenta para • Se ve a sí misma c o m o efecto de las luchas de liberación
ser criticada y, si cabe, superada. del "pueblo".
Estos supuestos teóricos están en la base de lo que dio en • Una de sus tareas es historiar el subdesarrollo. Esa lüsto-
llamarse "socialismo nacional". Esta propuesta política es ela- ria, dividida en tres etapas sin incorporar la etapa "impe-
borada teoréticamente c o m o una alternativa al marxismo y al rialista" tal c o m o es definida por los clásicos, lleva a con-
peronismo de derecha. Se pueden advertir ciertos matices ecléc- cluir que el enfrenta m i e n t o o contradicción "básica" se
ticos en el siguiente texto de Roberto Carri: da en el "centro" entre burguesía y proletariado, y en la
"periferia" o países subdesarrollados como enfrentamien-
Como decía Cooke, los moví miemos de liberación pueden ser to centro imperial/periferia subdesarrollada.
policlasistas pero eso no significa que las ideologías sean poh- • Un concepto importante para designar el subdesarrollo es

Í"' ibidem, p. 74.
¡fadrín, p. 38

144 145
el de "Tercer Mundo", ámbito geo-histórico donde el "pue- insistieran en hablar de situaciones de dependencia, más que en
blo-nación'' se enfrenta con los "imperios de turno". construir un "corpus" doctrinario, o un modelo analítico. Pero
• Esta descripción histórica se realiza sobre la base de la luego, en manos felices, "la dependencia" llegó a asumir caracte-
distribución y el intercambio. res de absoluto, al punto de convertirse en moda analítica, y en
52
explicación de nuestros males (hasta de los impensables).
A- Para confirmar que esta auto-imagen es la imagen recogi-
da por ciertos sectores de la "filosofía de la liberación" basta \ ^ ' La segunda acusación de Imaz es el "peligro de escapismo"
a
confrontarla con [o que en el capítulo i se ha denominado " I o una fácil explicación "externalista" que tiene connotaciones
auto-imagen". En el planteo de Dussel-Ardiles, las tendencias "derrotistas". En cuanto a la metodología Imaz se define c o m o
interpretativas que parten de la existencia de grupos "herodia- partidario de la "muiticausalidad explicatoria" con base en la
nos" se convertirán en "populismo ingenuo" o "populismo que "causación circular de los fenómenos sociales" frente al "reduc-
desde atrás vuelve atrás", y el "materialismo marxista mecani- cionismo" marxista. Hay que tener claro, para poder aprovechar
cista y clasista" no es otra cosa que el "marxismo ortodoxo" de esta lectura de Imaz, que éste se define como sigue: "Yo también
esta auto-imagen sociológica. Se podría hacer el mismo trabajo soy un voluntarista, y creo en la necesidad de realizar in-
con otros caracteres, "Tercer Mundo" "Pueblo/nación" etc. Pero vestigaciones empíricas tendientes a maximizar nuestros már-
es interesante observar que dentro mismo de la sociología esta genes de autonomía. Porque soy un nacionalista latinoameri-
auto-imagen de divulgación es tomada como la imagen autén- cano". 53
A partir de esta auto-definición c o m o "nacionalista
tica de la "teoría de la dependencia". En un trabajo reciente latinoamericano" Imaz trata de adscribir a la "teoría de la de-
51
José Luis de ímaz cama el réquiem de esta teoría. Su título es pendencia" matices marxistas y encuentra en ella lo que se ha
sugerente: "¿Adiós a la teoría de la dependencia?" ¿Contra qué visto que falta o que es imprecisamente formulado. Por eso al
discute Imaz en su artículo, por demás ideológico? Interesa distinguir dentro de la literatura "dependentista" un "cuerpo
considerar esta publicación de Imaz porque r e c o n o c e ex- teórico o conjunto de hipótesis" e "investigaciones empíricas"
plícitamente que se referirá no a la "validez intrínseca" de la atribuye al "cuerpo teórico" una "fundamentación filosófica
teoría, sino a lo que considera "excesos". Es ni más ni menos subyacente". Esta fundamentación estaría compuesta por:
la referencia a lo que he llamado la imagen de divulgación de
esta "teoría" y, por lo tanto, sus críticas no afectan al "meollo" a) El reconocimiento de la interacción de los aspectos estructura-
de la "teoría". les con los superestruauraíes.
y ^ / L a primera acusación que dirige Imaz a esta "teoría" es su b)í\ empleo de un método histórico-analitico centrado sobre el
"pretensión de absolutez". desarrollo económico producido en el sistema capitalista mun-
dial, sus respectivos centros y sus correspondientes periferias.
Los primeros autores "dependentístas" fueron sin duda conscien- cj La indispensable relación dialéctica entre el análisis y las exi-
tes de las limitaciones explicatorías de esta teoría. De ahí que gencias de la praxis.
51
José Luis de Imaz, "¿Adiós a la teoría de la de pendencia 7: una pers-
pectiva desde la Argentina", Estudios lntcrnaciomícs, año vu, núm. 28 52
Ihidem, p. 50.
(Buenos Aires, octubie-diciembre de 1974), pp. 49-75. 53
Ibidetn, p. 53.

146 147
y

il) La combinación de la teoría del imperialismo con la del con- ción de Imaz: haber perdido contacto can l o s "datos" de una
flicto de clases. 54
realidad que desmiente tanto el clasismo intemacionalista cuan-
to la n o c i ó n de un h o m o g é n e o "Tercer Mundo". Entre otros
<Y Curiosamente, Imaz atribuye un desarrollo de la teoría im- hechos inexplicables por la teoría de la dependencia menciona
perialista y del conflicto de clases a una "teoría" caya imag¿n de el acuerdo Nixon-Brejnev, las empresas transideológicas, la ac-
divulgación justamente encubre esta relación o directamente titud árabe fíenle al petróleo y la contracultura en los países
la cuestiona. También Imaz señala la pretensión de identificar la altamente desarrollados "capitalistas (y socialistas)". Por último,
teoría c o n la praxis. Es más, encuentra a esta "teoría" suma- el g o l p e de gracia sería dado por la pretensión de Imaz de que
mente condicionada por exigencias "estratégicas" que la condi- la "atipicidad" argentina no ¿s tampoco comprensible desde los
cionarían en su objetividad. La tercera acusación de I m a z se marcos categoriales de esta "teoría", e intenta "desagregar" el
refiere a la pretensión de "autarquía" que atribuye a esta "teoría" caso argentino respecto de la "generalidad" englobada por la
asimilándola a c i e n o s iblclorismos o provincianismos que se teoría c o m o "Tercer Mundo".
niegan a reconocer la realidad "ínter-dependiente" del m u n d o ^ S e g ú n Imaz su trabajo es un "collage" analítico. H a y que
actual. En contra de la definición, según él "asertórica", de la decir que más que analítico es un trabajo donde se enumeran
"teoría de la dependencia" propone una "definición operacio- una serie de hechos que de algún m o d o deberían explicarse y
nal" en estos términos: se acusa a una determinada teoría de ser incapaz de hacerlo.
Presupone el lector que I m a z tendrá c ó m o explicarlo; de he-
Relaciones de dependencia serian aquellas de subordinación, o cho no lo hace. Tampoco cierra la discusión sobre la "teoría de
que expresen poderes asimétricos, que se manifiesta» a partir de la dependencia". Simplemente marca sus distanuas y al hacerlo
la inevitable interdependencia, tanto entre Estados independien- ayuda a delimitar la imagen de divulgación de esta "teoría" en
tes, como entre éstos y organismos públicos y privados, o dentro Argentina. Para indicar la confusión de imágenes que se le
de unidades legionales, nacionales y locales, eomeideme o disímil- produce a Imaz en su intento por adscribir marxismo a esta
mente en el interior de los sistemas: político, económico, científi- "teoría" considérese el siguiente texro.
55
co, militar y cultural
En cuanto a la vinculación de esta teoría con la de los conflictos de
cUw. iiKlo depewie del grado de autonomía que se les Yeconowa a
No es lugar para observar esta definición c o m o tampoco la
las clases sociales. Pero esto es un problema de fe. Abundan los
propuesta alternativa de Imaz, ya que excede el objeto de este
ejemplos de los imperialismos dividiendo las solidaridades de clase.
trabajo. Simplemente se trata, leyendo c o m o en negativo, de
Y casi no sería necesario recurrir al tan remanido de los obreros ale-
resaltar los perfiles de una cierta itttagen divulgada de la "leo-
manes, desoí ¡dan zánd ose de sus pares trances, ingleses, etc., y apo-
ría de la dependencia" y en contra de la cual Imaz discute,
yando el inicio de la guerra del 14. Aquí más cerca, acabamos de
dándola por agonizante, aunque parece que sus "estertores" no
tener un n i ^ ' o ejemplo: el de los obreras portuarios de Nueva York
lo son tanto desde el m o m e n t o que necesita de críticos y ente-
alineados detrás de la Standard Eruii, frente a los impuestos sancio-
rradores... ( ! ? ) En fin, ya puede advertirse la siguiente acusa-
56
nados por los países latinoamericanos productores de plátano.
,J
ibidem. 51. 56
Ibidem. p. 54.
Ibidem. p. 55.

148 149
ce esfuerzo por enfrentar a su enemigo principal des- do consultar. De todas formas, un enfoque francamente inno-
o un posible camino o desviación teórica que dirija a vador y riguroso que rebasa ampliamente la historia de las ideas
.z se olvida de que muchos de los divulgadores de la es el de Elíseo Verón, que se retomará aquí en sus lincamien-
1
a de la dependencia" suscribirían con él este texto, supo- tos principales. ^
niendo que los hechos allí mencionados son una invalidación Ante todo, ¿qué es la sociología? ¿Cómo se la puede visua-
de una cierta teoría délas clases sociales. Y lo es de una "teoría de lizar? Según Elíseo Verón
las clases" sociales cuya imagen ellos mismos han construido
para poder destruir a gusto. En fin, toda la crítica de Jmaz pue- la sociología específicamente, puede ser vista como la respuesta
de reducirse a un término: "simplificación" Ese riesgo está cla- ideológica de las clases dominantes (respuesta rápidamente insti-
rísimo frente a una "teoría" que no aborda con rigor y esfuerzo tucionalizada dentro del universo cultural de la burguesía indus-
los "datos" empíricos. "Todo es tan entremezclado, tan cambian- trial de los países hoy llamarlos "centrales") ante la articulación de
te, tan m ó v i l en este tema. T o d o es tan inasible cuando se lo la ideología de la clase obrera nacida de la Revolución industrial,
trata de estudiar empíricamente. Todo hasta tal punto neis evi- en el pensamiento matxista. Decir esto equivale a reconocer, mal
dencia la banalidad teórica de los terribles simpli lacadores." 57
que nos pese, que la sociología nació en las habitaciones de servi-
1
cio del hogar burgués.* '

U N A PERIODIZACIÓN DE LA SOCIOLOGÍA EN A R G E N T I N A La "ciencia" es entendida por Verón como "proceso de pro-
ducción de conocimientos de ideologías" y, por tanto, la di-
1
Llega el m o m e n t o de discriminar algo más, ubicando la pro- mensión social es "intrínseca" a la ciencia misma. En este sentido
blemática de la dependencia en el contexto del desarrollo his- se comprende cómo la sociología tiene como uno de tantos he-
tórico de la sociología en Argentina. El estudio del desarrollo chos a estudiar la "práctica de la sociología" misma. "La sociolo-
de las ideas sociológicas en Argentina es un campo apasionan- gía genera, pues, entre otros discursos sobre la realidad, un dis-
te. Juan Francisco Matsal le dedicó a este sector de la historia de curso que está referido a la sociología misma. Es la 'auto-imagen'
las ideas su tesis doctoral en Barcelona en 1961. Esta tesis de la sociología [ . . . ] " SI
A partir de estas nociones fundamentales
reformulada fue publicada en forma de libro con el título La so- es factible intentar una peiiodización de la sociología en Argentina.
ciología en la Argentina.™ El l i b r o establece el estado de la <A Elíseo Verón distingue las siguientes etapas:
r

cuestión y aporta una serie de informaciones m u y valiosas.
Revela la decidida opción de Marsal por la línea sociológica- ^ Elíseo Verón, 'Ideología y producción de conocimientos sociológicos
histórica de Raúl Orgaz y por la sociología de investigación en América Latina", en Ciencias sociales: ideología y realidad nacional.
Tiempo Contemporáneo, Buenos Aires, 1970, pp. 1(57-202 (techado en
representada por Gino Germani. Marsal presentó una comuni-
enero de 1968). Del mismo autor, imperialismo, lucha de clases y conoci-
cación al XI Congreso Latinoamericano de Sociología de 1974 miento (veinticinco aiios de sociología en la Argenthuí), Tiempo Contempo-
sobre el mismo tema, pero lamentablemente no se la ha podi- ráneo, Buenos Aires, 1974, 10Ü pp. |fechado: Buenos Aires, mavo de 1974,
informe sobre Argentina para el XI Congreso Latinoamericano de Sociolo-
" Ibidem, p. 75. gía, celebrado en San José de Costa Rica del 8 al 12 de julio de 1974).
Verón, imperialismo..., p 17.
fuan Francisco Marsal, La sociología en ¡a Argentina. Los libros del
*' Verón, "Ideología,..", p. 168.
Mirasol, Buenos Aires. 1963.

150 151
a) Etapa "p re moderna" de iy40a 1945. ' ¿Cuáles son los caracteres de esta "ideología de la sociolo-
b) Etapa de jo que cabria denominar ¡unto con sus protagonistas gía" propia del "cientificismo" y que ya se anuncia en esta etapa?
"sociología latinoamericana", de 1946 a 1955.
c) Etapa de consolidación y cuestionamiento de la sociología 1. Mito de la universalidad de la sociología.
"empírica", de [955 a 1966. 2. Profesionalización. S o c i ó l o g o c o m o t é c n i c o o experto.
d) Etapa óe "crisis y di versificación" de la actividad sociológica en 3. C o n t e x t o social caracterizado c o m o favorable o desfa-
el país, de 1966 A 1972. vorable al desarrollo de tina racionalidad "mágicamente
libre de toda atadura"
4. Ninguna consideración al fenómeno imperialista.
a) Etapa "premoderna"(¡040-1945)
No es necesario desarrollar estas pautas suficientemente ana-
63
Esta etapa se inicia con la fundación del Instituto de Sociología lizadas.
de la Universidad Nacional de Buenos Aires, por p a n e de Ri-
cardo Levene. En esta etapa comienza a manifestarse el campo
i d e o l ó g i c o sobre el cual se asentara posteriormente el "cientifi- b) Etapa de la "sociologia latinoamericana" (1946-1955)
cismo". Ciertos sectores "ilustrados" cíe las capas medias urba-
nas caracterizados por un "liberalismo formalista" asumen la 'Por la misma coniormación de las bases sociales que sirven de
tarea sociológica en el país. Su antecedente histórico es la ideo- sustentación a la ideología y por las características de las alian-
logía de la Unión Cívica Radical. Estos sectores son los cjue reto- zas de clases, se l u c e patente la incompatibilidad entre este "li-
64
marán el proyecto de la sociología luego del 55. Verón aclara: beralismo formalista" y el "populismo" de la etapa peronista.
Al aplicar el modelo "paternalista y vertical" a la Universidad las
El estudio detallado de la estructura ideológica de este liberalismo "capas liberales de los sectores medios se alienaron por lo cual
formalista está aún por hacerse; es bien claro que la noción gené- el peronismo sólo pudo contar [...] con intelectuales que expre-
rica de "liberalismo" es enteramente insuficiente Ahora bien, las saban una interpretación de derecha del peronismo, nutrida en
capas medias pierden toda inserción orgánica a nivel político a par- la experiencia social de sectores católicos de las clases medias"**
tir de la revolución del año treinta: su última expresión política es Cj , Sería m u y interesante poder confrontar los productos de
inierrumpida por e) ^olpe uribunsta del 6 de sepuembre. Pero los esta "literatura sociológica" con algunas manifestaciones de la
gobiernos radicales bastaron para poner de man ittesto las contra- "filosofía de la liberación". Para realizar este trabajo habría que
dicciones contenidas en el llamado "ascenso de las clases medias". contar con los números correspondientes del Boletín del Insti-
Han sido yj debidamente señalados la ausencia de proyecto eco- tuto de Sociología de la U N G A y con las ponencias al I Congreso
nómico y, para lo que aquí interesa, el acento moralizante y el Latinoamericano de Sociología realizado en Buenos Aires en
2
democratismo puramente legalista, típicos de la ideología radical.* 1951. Autores c o m o T e c e r a del Franco, Julio Soler Millares, M i -
!
.« verón, Imperialismo..., p. 23. Arturo Andiés Roig ha realizado una °- C/'Verón Imperialismo , pp 221-122
r 4
exposición y análisis ideológico-! i [osó fie o del pensamiento de Yrigoren ' ídem.
r 5
(Cf. Los krausistas argentinos, Ca]ica, México, 1969, pp. 164-243). ' Ibidem., p. 27,

152 153
guel Herrera Figueroa, Alberto Baldrich, etc., son representativos c) Etapa de consolidación y cuestionamiento
de esta "literatura". Quizá el siguiente texto de Juan Antonio de de la sociología "empírica" (1955-1966)
Villoldo sirva c o m o exponente de sus inquietudes. Según Vi-
lloldo hay elementos que Con el golpe militar de 1955 se reabren las puertas de las uni-
versidades a los "grupos liberales". Los intelectuales que se de-
acreditan la existencia de una sociología latinoamericana, en dican a la sociología habían hecho su experiencia política en la
conexión directa con la civilización progenítora, greco-latino- lucha contra el gobierno justicíalista desde la Universidad en
cnstUna, de origen ibérico, que rebrota en la actualidad con irre- nombre de la "libertad académica" y fa "autonomía"
vocable decisión de set, precisamente, latinoamericana, en orques- \p • Dentro de esta etapa se pueden distinguir dos fases clara-
tación sinfónica de múltiples personalidades: nacionales; y que a mente diferenciadas. La primera va hasta 1961, cuando se reali-
estas horas lucha con denuedo por acunar, en superación sintéti- zan en Buenos Aires las Jomadas Argentinas y Latinoamericanas
ca, la estructura de Tercera Edad que salve, reconcilie y transfigure de Sociología. En la segunda fase (1962-lPfjó) comienza a "dete-
los elementos más nobles del Coloniaje y la Emancipación, de la riorarse" la cohesión y homogeneidad del proyecto cientificista.
Edad Media y la Modernidad, vividas en la parte austral del conti-
nente, y ello mediante la afirmación del raciovítalismo grecorro-
mano católico, manifiesto en las soluciones económicas, políticas Primera fase (1955-1961)
fi
y sociales que están a la vista. ° .i-
La investigación y la enseñanza se orientan inequívocamente
La evaluación que hace Verón de este periodo es tenrrinante: por la perspectiva del "estructural-fúncionalismo". Las investi-
gaciones pueden clasificarse en tres grupos:
En suma, emre 1346 y 1955, a nivel de las instituciones oficiales,
no hubo prácticamente producción sociológica (ni tampoco en • Investigaciones descriptivas destinadas a reunir datos
otras áreas de la cultura científica o filosófica oficial, con honro- primarios sobre estructura social (estratificación, movili-
sas excepciones que no hacen sino confirmar la regla). El discurso dad, proceso de industrialización y urbanización, etcétera).
que más específicamente expresaba la ideología del peronismo • Investigaciones descriptivas centradas en aspectos parti-
careció de toda motivación que pudiera favorecer la investiga- culares de la estructura social, cuya intención es evaluar
ción concreta de la realidad argentina, y en el plano universitario, los "recursos para el desarrollo".
se alió objetivamente j las formas más extremas del pensamiento • Investigaciones sobre actitudes y opiniones.
7
de la derecha.''
Estos tres grupos:

A grandes rasgos, corresponden los tres "modos" de encarar el
problema del cambio social y el desarrollo económico enumera-
;
66 dos por Nash y retomados por Gundei l rank en un excelente
Villoldo, cit. por Verón, ibidetn, p. 2S.
& Ibidetn, p. 30. análisis crítico. El primer modo, el "método de índices", construye

154 155
los tipos ideales de sociedad desarrollada. El segundo es el "punto del capital extranjero en la economía argentina, penetración que
de vista de la a culturad ón" o "perspectiva diíu sionista": el Oeste durante el gobierno de Frondizi adquiere carácter masivo. r>y

introduce conocimientos, capacidades, organización, valores, tec-
nología y capital en las naciones pobres. Las investigaciones del Lo interesante es destacar que, al mismo tiempo que la pe-
segundo grujió proporcionan el diagnóstico sobre los aspectos netración de capitales, se p r o d u c e el proceso de penetración
clave con el fin de implantar la planificación de esta estrategia. cultural en Argentina En los primeros años la financiación de
El tercer modo es el que Cunder Frank refórmala como la "pers- investigaciones sociológicas se canalizó a través de organis-
pectiva psicológica", de la cual Hagen y McClelland son típicos mos internacionales', U N E S C Ü , C E P A L , C E A , FLACSO. "En 1960, el

representantes. En esta perspectiva, el interés esta centrado en los apoyo de las fundaciones norteamericanas se vuelve masivo y
tactores psicológicos; lo básico es aqui el surgimiento de persona- directo: ese año, el Departamento de Sociología de la U B A recibe
lidades modernizantes, dominadas por el "achievement mouve".™ de la Fundación Ford una subvención de 2 1 0 mil dólares y de la
ro
Fundación Rockefeller 35 mil." En fin, el mayor grado de ho-
mogeneidad de los portadores deí "cientificismo" se evidencia
^ En la enseñanza los autores clave eran, además de Gemía-
en las Jornadas Argentinas y Latinoamericanas de Sociología,
ni, Ktngsely Davís, Seymour Lípset, Reinhardt Bendíx,:Talcotl
que marcan el fin de esta primera fase.
Parsons, Theodore N e w c o m b , R o b e n K. M e r t o n y George FIo-
mans. De Durkheim se tomaba la metodología estadística y de
M a x Weber la tipología de la acción social. En antropología el
autor era Ralph Linton y en psicoaociología Erich Fromm. Lo Segunda fose (1962-1966)
peor es que los alumnos sólo conocieron de esto "trivializacio-
nes" y no tuvieron el contacto directo con las fuentes de estos En esta etapa se introduce cierta diversificación ideológica
pensamientos. No se llegó a un Malinowski en antropología y dentro de la práctica sociológica, y con el aumento del número
menos a un Freud en psicoanálisis. Del primero se permaneció de estudiantes en la carrera de sociología el cuestionamíento a
en la divulgación de Linton y al segundo se lo aludió "a través los subsidios de fundaciones norteamericanas se acentúa. El
del lenguaje seudohumanista, complaciente y moralizante de p e r i o d o culmina casi con el escándalo del llamado "Proyecto
un Erich Froitim" Camelot" (1965). Este escándalo "deteriora definitivamente la
x v A l g u n o s acontecimientos políticos tienden a reforzar la Imagen de la sociología producida en los Estados Unidos"
cohesión de los sectores medios ilustrados. \ < j • Es posible asentar dos comprobaciones del análisis de Ve-
rón: por una parte, "mientras el imperialismo norteamericano
Las esperanzas se desvanecieron rápidamente, en la medida en consolida la dependencia tecnológica de la economía argenti-
na, las fundaciones norteamericanas invienen en la consolida-
que el gobierno de Frondizi, más allá de torpezas políticas y ma-
ción de la tecnología de las ciencias sociales en la universidad
quiavelismos ingenuos, se consagró a la tarea por la que lo recor-
argentina". Por otra, el aparato productivo de conocimientos
dará la historia: el primer intento después de la caída de Perón, de
sociológicos así constituido y consolidado
legitimar a nivel político el proceso económico de penetración
69
Verón, Impeniüismo..., p. 42.
M 70
Verán, •Ideología...", pp. 1S"-18R ibüirm, p. 44.

156 157
genera un discurso donde la penetración imperialista es trasmu- ideología a lo puramente "emocional" o "subjetivo" y, en t o d o
tada a nivel ideológico en la imagen de un proceso de "desarrollo caso, la "ideología" o los "valores" son adscritos a ciertos "intere-
económico y social" orientado a una ciecieme racionalidad pro- ses" gmpales.
pia de la "sociedad industrial", discurso del que todo cuestiona- " ¡ ^ 'En cuanto a l conocimiento, e l cientificismo marca una di-
miento de la dominación interna y externa está rigurosamente visión estricta entre "teoría", "metodología" y "datos empíricos".
ausente. 71
Mientras que las "teorías" pueden vanar en cierta medida, avan-
zan siempre hacia una convergencia en los datos empíricos.
\V Alcanzadas estas constataciones para !a etapa que se con- ^ \ ) , , L a "metodología" universalmenté aceptada define los m e -
sidera, es el m o m e n t o de llenar de contenido una serie de ró- canismos de obtención de datos.
r
tulos q u e suelen ser utilizados sin ningún rigor y c o n total \f La "recolección de datos básicos" (y su valíante internacio-
v a g u e d a d desorientando e impidiendo la comprensión cabal nal los "bancos de datos") es una de las tareas centrales de esta
de ciertos fenómenos a que pretenden referirse. La aclaración orientación que se afianza en Argentina en el periodo 55-61.
del uso de términos c o m o "cientificismo", "anticientificismo", V ^ i C ó m o hacer para resolver el obstáculo que significa la
etc., permiúrá no sólo comprender el desarrollo posterioi de la "ideología"? Los científicistas recurren a la comunidad inter-
sociología en Argentina, sino los desarrollos de la reflexión subjecivista de científicos. Esto marca la importancia de la pro-
filosófica que es, propiamente, nuestro tema. fesional tzacion c o m o garantía de "objetividad".
"Cientificismo" es un concepto utilizado para designar cier- « I ^ J J i u de las oposiciones preferidas por el "cientificismo" es
to tipo de "ciencia" cuya práctica científica se caracteriza por la que se daría entre "hechos" y "valores", perdiendo de vista
autoconsiderar.se c o m o una "actividad" orientada por un "va- que "una ideología no es un sistema de valores" sino más bien
lor": el conocimiento, y c o n "autonomía" respecto del contexto una "estructura de evaluaciones" o un "sistema de reglas para
72
socio-político en que se desenvuelve. Se pueden considerar al- generar mensajes de un cierto t i p o "
gunas variantes de esta orientación. En primer lugar se puede ^/-,E1 cientificismo "clásico" se d e s e n v u e l v e c o m o un m o v i -
distinguir el "cientificismo clásico o acaderrncista". Este cientifi- miento principalmente "académico, quizá porque la "universi-
cismo sufrirá una transformación que puede denominarse cien- dad" le garantizaría la formación de "asépticos" profesionales.
tificismo "tecnocrático" y, por último, puede detectarse un Cuando en la universidad comienzan el cuestionamiento y la
cientificismo de "izquierda". inestabilidad, empieza a gestarse un nuevo tipo de cientificis-
yV Lo propio del "cientificismo" es marcar una distancia de mo. Al buscar "fuentes de legitimación más amplías" la socio-
exterioridad absoluta entre "ciencia" e "ideología". Se asimila lo logía cientificista se convierte en "sociología aplicada". Sale en
"ideológico" a lo "valorativo" irracional y se lo excluye de la pro- busca de "clientes" que legitimen su actividad profesional. De
ducción deí conocimiento. Es factible detectar una negación de la sociología académica se pasa a la sociología tecnocrática. "El
la génesis del proceso productivo del conocimiento. No hay ras- sociólogo es ahora un tecnócrata que confiesa abiertamente
tros de las "condiciones" de producción del conocimiento en que al hablar de 'cambio' no piensa en un cambio determina-
73
este discurso El "psicologismo" que le es inherente, asimila la do: hacerlo podría atemorizar a muchos clientes potenciales."
7¿
Veron, "Ideología pp. 1W y 171.
71
Jbidet». p. 4S. "Verán, Imperialismo...,p. 50.

158 159
iW'Interesa destacar dónde radicala diferencia entre el cienti- dose idéntico a sí mismo, puede asociarse con cualquier valor del
ficismo académico y el cientificismo tecnocràtico' Fermttase'a- segundo (la ciencia al servicio de cualquier ideología)/ 4

tar un pasaje entero en el que Verón establece esta distinción.
Por este camino se puede llegar a entender lo que implica
¿Qué ha cambiado, en definitiva, en el pasaje del cientificismo el "cientificismo de izquierda". Es
académico al ci en tifi risi no tecnocràtico? A mi juicio, se trata de
una diferencia de estrategia (por esta razón hablé más aniba de "es- una concepción donde se afirma un vinculo específico entre cien-
fuerzos adaptativos") que dcia intacta la teoría básica acerca lie la cia y valores (el vínculo ciencia-socialismo) pew en la cual se man-
naturaleza de! conocimiento científico. En efecto, afirmar que tiene intacta la teoría cientifiásta básica sobre la naturaleza del
la ciencia no está (ni de-be estar! al sovicio de ninguna ideología conocimiento. Los trabajos de Osear Varsavsky son una muesria
("neutralidad vaiolatila") y afirmar que puede eitaral servicio de de este cientificismo. En esta postura se corre el nesgo de caer eit
cualquiera, es exactamente lo mismo. Ambas afirmaciones supo- "trivializaciones". Se escamotea el problema crucial de la ideolo-
nen una idéntica teoría déla ciencia, a saber, aquella que sostiene gía en la teoría, de la ideología como elemento estructural del dis-
75
que las aposiciones ciencia/ideología, ciencia/política, ciencia/ cuis.0 científico.
valores, conceptual izan términos que son irreductibles entre sí,
cuya diferencia es absoluta. Con el uso de ciertos términos, c o m o "socialismo", se crea
Toda la mecánica de la ideología del cientificismo se juega en una "ilusión de especificidad". El pioblema crucial se deja de
el modo de pensar los términos de esas oposiciones y su relación. lado- el problema del conocimiento
Ya señalé, a este respecto, dos cosas; que el término privilegiado ^ . ^ ' ¿ Q u é es una "contra-ideología"? "La diferencia fundamen-
por el cientificismo para aludir a "lo otro que la ciencia" es el de tal entre una contra-ideología y una ideología en oposición
valores. El cientificismo puede utilizar cualesquiera de las tres real a otra, es que la contra-ideología no revela o manifiesta las
oposiciones, postulando siempre (en forma implícita o explícita) contradicciones inherentes a la ideología a la q u e se o p o n e :
que; política = valores y que; ideologia = valores. El cientifiersmo por el contrario, crea contradicciones para los mismos que la
clásico pone el acento én el primer término (el conocimiento cien- sustentan."™
tífico) y lo concibe cr>mo debiendo ser autónomo con respecto al ^0 Es, en definitiva, una conciencia desdichada. La paradoja
segundo. La "ideología", los "valores", la "política", no deben entrar de negar la actividad científica, para que el científico )o siga
en la producción del conocimiento, son factores indeseables, "obs- siendo, expresa la contradicción que genera el discurso ami-
táculos". El complemento de esta perspectiva es, dentro del cienti- cientificista dentro de la inteligentsia pequeño-burquesa de
ficismo clásico, la asociación valores o política o ideología = subje- "izquierda" que comparte "con el cientificismo el mito de la auto-
tividad. El cientificismo tecnocràtico concibe el segundo término nomía de los datos con respecto a la teoría"." El "anticíentifi-
como más social y menos subjetivo y lo valoriza un poco más; no cismo de derecha" deriva en lo que se llamó "cátedras naciona-
necesariamente los valores son un obstáculo; incluso (como bus-
:i

ca demostrarlo Mora y Araujo) pueden dinamizar la producción IlHdem, pp. ¿0-61.
5
" Il'idem. p. 65.
de ciencia. Pero la relación entre los dos términos sigue siendo 76
Verón, "Ideología...", p. 194.
una disociación: es indeterminada. El primer término, mantetiién- "Verón, Imperialismo....p 72.

160 161
les". En definitiva se trata de una imaginaria disolución de la d) Etapa de "crisis y diversificación" (1966-1972)
ciencia en la política. A pesar de su insistencia obsesiva en la ne-
cesidad de ser "concretos" el anticientificismo de derecha se colo- La actividad sociológica se aparta de los ambientes univer-
ca, en cuanto a los fundamentos teóricos, sitarios y se realiza en grupos de estudio e instituciones pri-
vadas como Di Telia, Fundación Bariloche o el Instituto de Des-
• en la más extrema vaguedad y en un nivel de abstracción que por arrollo E c o n ó m i c o y Social. El cientificismo continúa allí
derto es mucho mayor que el que alguna vez se atrevió a ejercitar desarrollándose.
el cientificismo. Sus conceptos clave son aquellos que carecen de La situación en las universidades se hace paradójica:
todo valor analítico para el de la realidad social: "masas", "pueblo",
"Tercer Mundo", "totalidad" (concepto este último que no deja de [...J el gobierno pro imperialista de Onganía desaloja a los aliados
estar en contradicción con la habitual insistencia en la especifici- del imperialismo de la universidad (los cíentilicistas) y permite
73
dad de los procesos nacionales de liberación). que sean reemplazados, en buena medida, por los "sociólogos na-
l
cionales" que se presentan como verdaderos enemigos del impe-
' \ ' La estructura del discurso producido por el anticientificis- 80
rialismo y difunden una ideología acorde con esa postura.
mo de derecha es la siguiente:
e y i >
^ La configuración específica en la lógica de las ideologías
Primero, la oscilación permanente entre una retórica oscura e in-
que corresponde a esta etapa de la penetración monopolista es
determinada, que en el mejor de los casos podría clasificarse como
el "liberalismo formalista-cientiñcismo-estructural funcionalis-
filosofía social, y las reivindicaciones de lo "concreto" Segundo, la
81
mo". El discurso propio de la burguesía nacional asociada se
disolución (cuya viabilidad permanece igualmente indetermina-
82
desplaza a los medios de comunicación de masas. Althusser
da) de la práctica científica en la política, bajo la forma de invoca-
es un ejemplo de funcionalismo marxista.
ciones al "pueblo", la "cultura popular", los "movimientos de libe-
T^'En 1967 se crea el c i c s o , instituto dedicado a investigacio-
ración del Tercer Mundo", el "ser nacional", junto con la denuncia
nes empíricas. En 1970, la Asociación Argentina de Semiótica.
del imperialismo y la ciencia que lo representa. Tercero, la ausen-
<-^*'El panorama actual está caracterizado por una fuerte res-
cia de toda especificación de criterios, tanto a nivel teórico como
tricción del campo ocupacional para los sociólogos.
metodológico, que indiquen cómo elaborar esa sociología (o esa
politica-del-conocimiento) que ocupe el lugar de la sociología for-
malista y neocolonial producida por el cientificismo. A estos ras-
P A R A U N A "DIALÉCTICA TRASCENDENTAL DO LA HISTORIA"
gos cabe agregar la nota de un antimarxismo profundo, más o
menos disimulado o más o menos explícito, según los autores.™
^ F r a n z Hinkelammert dio a conocer en 1970 su Ideología del
3

™ íbidam, pp. 78-79. : desarrollo y dialéctica de la historia? Este libro ha servido de
7<J
Ibidem, pp. 79-80. "Cárdenas se encarga al misino tiempo de recordar
que 'el esquema marxista clásico de la división de clases, de la época del n, p. 98.
colonialismo de libre concurrencia, hoy no tiene validez, pues la estructu- 81
Ihidem,p. 101.
ra social se encuentra condicionada en su evolución por el neo-colonialis- 62
Ibidem, p. 102.
mo y su coexistencia, y la lucha soda! se da como lucha nacional'." E3
Universidad Católica de Chile, Buenos Aires, 1970, 309 páginas.

162 163
base a muchas de las elaboraciones teológicas y filosóficas más tienen detrás de sí el esfuerzo de Hinkelammert. Vale la
argentinas y latinoamericanas de esios años. Se dedicarán al- pena analizar la cuestión c o n cierto detalle.
gunas líneas para mostrar sus desarrollos principales, indicar -Para Hinkelammert, el problema del desarrollo supone la
sus objetivos, las posibilidades que deja abiertas y quiénes las ligazón íntima entre la problemática estructural y la concien-
retoman tácita o explícitamente. Indudablemente las preocu- cia cultutal necesaria para producirlo. Esto hace q u e la pro-
blemática ideológica tenga una relevancia especial Es posible
paciones de Hinkelammert siguen estando presentes en algu-
realizar una tipología de las ideologías entendidas c o m o la ex-
nos pensadores argentinos.
plicitación del compromiso implícito de las teorías con la reali-
A^r El trabajo está dividido en tres partes. La primera, dedicada
dad social global. Es decir, los pensamientos individuales inte-
a analizar el pensamiento social del siglo xix, se titula "De la
resarán y serán tomados eri cuenta en tanto expresen o ayuden
ideología libetahilumtnista al concepto de sociedad sin clases".
a expresar el "tipo" de pensamiento correspondiente a una es-
La segunda, dedicada al pensamiento que surge en el siglo xx:
tructura. Evidentemente, este planteo lleva a la necesidad de
"La pérdida de criticidad e i d e o l o g i z a c i ó n de] marxismo". La
reelaborar la noción de "conciencia falsa" tal c o m o la emplea
tercera, dedicada a exponer, en confrontación crítica con otras
Marx. Hinkelammert siente vivamente el problema de la "ideolo-
posturas, la posibilidad de una dialéctica trascendental de la
gización™ del marxismo en la estructura soviética y, por ello,
historia: "Metodología científica y dialéctica de la historia". El llega a afirmar que 'si se quiere devolver al concepto de concien-
autor, un alemán doctorado en Berlín con una tesis de crítica a cia falsa su especificidad, es necesario ir más allá del concepto
la economía soviética, compone este libro a partir de apuntes de Marx".*" 1

de clases dictadas en 1908 en la Escuela de Sociología de la
Universidad Católica de Chile y en el Instituio Latinoamerica- . Aquí es patente el testimonio de un cielto anhelo de moda
no d e Doctrina y Estudios Sociales ( I L A D E S ) T o d o el trabajo, por "superar" a Marx. En el fondo, se parte casi siempre de una
sustentado en un sólido conocimiento económico y filosófico, lectura estática de Marx y, por ende, ahistórica, en el sentido
está destinado a mostrar una posible superación del marxis- de que se niega o ignora la noción de "proceso" q u e está pre-
m o . ]•] inlejilo apunta a una superación del marxismo que im- sente en los textos. En fin, según Hinkelammert, se trata el suyo
plique su asunción (Aujliebung), criticando y repudiando su de un esfuerzo histórico por superar a Marx y sus resultados
posible i d e o l o g i z a c i ó n ( c o m o en el caso de la URSS). En este los presenta en la segunda parte de la obra. Se trata de reem-
sentido, el único pensamiento a u t é n t L á m e m e revolucionario, plazar "el concepto de la sociedad sin clases por el concepto de
que permite una actitud de criticidad permanente y es una la sociedad socialista en la cual la soberanía popular llega a
garantía contra la ideologización, es el pensamiento cristiano. ejercer un control eficaz del poder de la clase dominante buro-
85

La revelación cristiana proporciona los elementos para la toma crática". T o d o su estudio es, entonces, una teoría sobre las
de conciencia "trascendental", conciencia q u e hace posible la ideologías de la sociedad contemporánea, y la tesis final "es
comprensión de la "dialéctica" de la historia, "constituens" de que la crítica de las ideologías llega a tener su coherencia defi-
la ética y de la metafísica de la historia. Es probable que a estas nitiva sólo si lleva a la concepción de la dialéctica trascenden-
alturas de la reflexión m u y pocos sociólogos y filósofos se re-
ti
conozcan en este pensamiento o en sus formulaciones. Es pro- Tbidem,p. 11.
85

bable, incluso, que los que menos se reconozcan sean los que Ibidem. p 12.

164 165
ñ6
ta\-. Vale decir, que su estudio apunta a una transformación mido; pero además comprende todos los deseos espontáneos
en la concepción misma del pensar dialéctico o a la realización condenados por la moral burguesa. Habría que incluir dentro del
más plena de la coherencia de la lógica dialéctica. margen suprimido toda la actuación posible en contra del mismo
orden natural. Tales actuaciones se unifican en el crimen ideoló-
gico: el crimen uue va en lontra de \a voluntad general, Lsta
De la ideología "¡iberal-ilutninista" argumentación refuerza extra ordinariamente la ética formal de la
7

al concepto de sociedad sin clases sociedad burguesa.^

Esta primera parte del trabajo de Elinkelammert se concreta en N-EI "liberal-ilurainismo" se caracteriza por un "sistema de
dos momentos. El primero caracteriza al "liberalismo-iluminis- anterioridades" que se ordenan así:
ta" para diferenciarlo del "neoliberalismo" o "nencapitalismo"
cuya ideología comparte el "estructural-funcionalismo". F.n el 1. El "orden de la naturaleza" con su "libertad ilunítada" y
segundo m o m e n t o analiza las relaciones del pensamiento de la "ley del más fuerte". El "pueblo" es sojuzgado por el
H e g e í con (a tipología anterior y de M a r x c o n H e g e l para mos- "despotismo".
trar cómo se arriba a la postulación del concepto de "sociedad 2. El "orden naniral" con su relación entre "individuos igua-
sin clases". les" a partir de un "acuerdo mutuo", expresado por rela-
El "liberal-ihiminismo" parte del supuesto de un "indivi- ciones que son de "propiedad" y no yo de "posesión".
duo espontáneo" que en "estado de naturaleza" se desenvolve- 3. El "orden positivo" que se constituye a partir de las "le-
ría en una permanente lucha de "todos contra todos". Frente a yes generales del orden natural" transformadas en "ex-
este "estado de naturaleza" el "liberaíismo-iluminismo" postula presión de la voluntad general en el estado civil".
la existencia de un "orden natural" o "estado civil" basado en el 4. Es posible la "crítica de las ideologías" que disientan con
acuerdo mutuo o "contrato". La "posesión" se convierte en "pro- el "orden natural" y con la "voluntad genera]" considerán-
piedad" y la "voluntad de todos" se distingue de la "volunlad dose "pervertidoras de la libertad humana".
general". Esta última distinción permite a la sociedad capitalis-
ta interpretarse como "autoeonciencia humana" y, por tanto, le ^ i ' El "modelo del Robinson" se ubicaría exactamente en e!
da derecho a "obligar al individuo a ser libre", es decir, a acep- pasaje del "orden de la naturaleza" al "orden natural" Es decir,
tar al régimen. Cualquier espontaneidad es vista c o m o "per- tendría todas las vetttajas de la espontaneidad, peto institucio-
versión". En este sentido nalizadas.
>K' Ahora bien, desde un punto de vista económico, la socie-
todos los otros deseos humanos constituyen lo que podemos de- dad liberal se entiende c o m o un continuum que tiende auto-
nominar el margen suprimido que para la ideología son sólo máticamente al equilibrio, de m o d o unidimensional.
crímenes. Satisfacer las necesidades con bienes que no sean de ' El "liberal-ilummismo" se ve forzado a revisar sus posicio-
propiedad de uno seria la expresión máxima de ese margen supri- nes ante la crítica de otras ideologías. Se transforma así en

s/
86
ídem. Ibidem.y. 19,

166 167
"neoliberalismo". Éste retoma la idea del conHnuum y la expresa te y que establece el criterio técnico-operativo como nor-
c o m o "automatismo de mercado", partiendo de rtn " m o d e l o ma de cambio ( 1.
de competencia perfecta". La contradicción, invisible para el 3. En cuanto al margen de represión también hay un cambio
"neoliberalismo", es que la existencia misma del m e r c a d o se elemental en la ideología neocapitalista. GI concepto limite
vuelve innecesaria. La contradicción se manifiesta en el "teore- fjue reemplaza al estado de naturaleza de la ideología libe-
ma de la dualidad". Pareciera que desaparece la dualidad ante- ral iluminista es un concepto que no conoce anomias ni
rior: "estado de naturaleza/orden natural" para ser reemplazada desviaciones L,s un concepto a la vez de la racionalidad
por: "concepto límite del m o d e l o matemático de racionali- económica perfecta y de total integración de las normas de
dad/orden institucional" o "concepto límite de racionalidad/ comportamiento. Anomias o desviaciones existen sólo en
instituciones imperfectas". De todas formas, el capitalismo neu- el segundo plano de la estructura social real. La desviación
traliza posibles críticas por m e d i o del "irracionalismo de los no es normal o natural, es mala en sí. 1,3 desviación es irra-
valores". Se produce una "tautologización" de la crítica que con- cional y se la reprime en nombre de valores ¡nacionales." 3

vierte una teoría del cambio social c o m o fue el "liberol-ilumi-
nismo" en una teoría "conservadora" c o m o el "neoliberalismo". En cuanto al segundo momento, Hinkelanimert indica cier-
tas diferencias entre H e g e l y el "liberal-ilum i nismo". Interesa
Podemos resumir el cambio de la ideologia neocapitalista eri re- destacar la diferencia que habría entre el concepto límite y la
lación con la ideología uberai-1 lui nini sta repitiendo las tres eta- institucionalidad. Para H e g e l el c o n c e p t o límite contiene una
pas de la ideología liberal-ilunimistà y destacando las nuevas determinada institución: "la propiedad privada".
fórmulas: Hinkelammert desarrolla todo su análisis sobre el supuesto
1. La idea del estado de naturaleza es reemplazada por un de que Marx "invierte" a Hegel y lo "reformula". Por eso puede
concepto límite del sistema social. En la teoría económica escribir lo que sigue:
este concepto limite es el modelo matemático de la racio-
nalidad economka; en ü teoría sociológica funciona[hta Para empezar podemos citar una definición de la economía de
la integración o Ja institncionalización perfecta ]...]. Marx que se asemeja mucho a la definición del Estado citada por
2. El concepto de la ideología neocapitalista sustituye el Hegel. "Sí es claro que la producción ofrece exterjormente el
orden natural de ía ideología liberal-iluminista. La estruc- objeto tiel consumo, también lo es que el consumo ofrece ideal-
tura social ahora se concibe como un plano en continuo mente el objeto de ia producción, como imagen interior, corno
esfuerzo por racionalizare e integrarse hacia el concepto necesidad, como instinto o como fin (Critica de ta economía polí-
límite del equilibrio perfecto, sin poder lograrlo nunca [...]. tica). Marx usa aquí términos que Hegel habia empleado antes
La ideología neocapitalista limpia el concepto límite de cuando dice que "el Estado es necesidad exterior y poder supe-
todo contenido valoralivo y renuncia a una fundamema- rior" de la Sociedad Civil "pero por otra parte es fin inmanente" de
ción racional del orden institucional y del sistema social ella [cita de Filosofía del Derecho, trad. cast., Buenos Aires, 1955,
económico capiíalista, per lo cual se vuelve irracional (...]. p. 45j, Pero Marx ha reemplazado en esta definición la relación
La ideología neocapitalista puede interpretarse como una
sa

ideología que introduce sus valores básicos i r raciona In ien- ibidem, pp. 31-32

168 169
Sociedad Civil-Estado por la relación producción-consumo. Es "propiedad", sino en cuanto hace a la "clase dominante" y su
evidente que Marx da este paso cc-nsciemeineiíte. Va, en su uíti- función de "coordinación" de la división del trabajo. Lo inte-
ca de la Filosofía del derecho de Hegel, había comentado extensa- resante es advertir que esa función de "coordinación" da pode-
mente el párrafo referido sin llegar todavía a este reemplazo por res de "apropiación". T o d o esto apunta, para Hinkelammert,
la dialéctica consumo-producción. Sin embargo, la semejanza nos a prtorizar lo "político" respecto de lo "económico" en tanto
indica que Marx usa conscientemente temimos similares cuando "herramienta".
escribe su Introducción a la crítica de la economía política. \ E f P o r último, el "'finalismo*' implica captar una lógica propia
En realidad toda la inversión del pensamiento hegeliano de la estrucrura pero que a la v e z la "trasciende". En este sentido,
m
puede entenderse partiendo de este reemplazo de conceptos. Hinkelammert menciona dos conceptos casi superpuestas en
los planteos de Marx. En primer lugar, el concepto basado en la
V Ahora bien, esto supuesto, es decir, que la "inversión" se "idea del hombre total" de la "división del trabajo voluntario" y
da y que se resuelve en un "reemplazo de conceptos", Hinkel- un segundo concepto basado en la "planificación del trabajo
ammert p u e d e intentar una explicación del camino teoréti- dividido". Por la confusión de ambos, Marx cae en la contradic-
co s e g u i d o p o r M a r x para postular la "sociedad sin clases" toria "idea de institución no enajenada".
H a y que tomar en consideración tres elementos de la teoría •sf^Sin embargo, según Hinkelammert, un cierto "humanis-
marxista: el concepto de "plusvalía", la "teoría de clases" y el m o " y la articulación "teoría/praxis" salva a Marx de un "eco-
"finalismo". nomicismo mecánico".
El análisis de la noción de "plusvalía" tiende a señalar que "praxis" sería entendida p o r Marx, en las Tesis sobre
esta noción destruye toda teoría del capital vigente hasta ese Fencrback, c o m o significando "analizarlos valores de la huma-
momento, fundamentalmente porque explica de forma estruc- nidad a partir de las estructuras sociales y actuar sobre ellas
tural el que haya que pagar una renta al capital. En conse- para la realización de los v a l o r e s " 50
Ahora bien, la "praxis" se-
cuencia, para Marx, según Hinkelammert, la "espontaneidad ria la realización histórica del "humanismo" teórico. Poi ello,
individual está sometida a las arbitrariedades de un mecanis- piensa Hinkelanmiert, el
mo estructural". Las "leyes de tendencia" aportan nuevos ele-
mentos para la comprensión del sistema capitalista. Obedecen análisis del humanismo [de Marx| no es puramente negativo, til
a una "lógica implícita" del sistema. Son dos grandes tendencias. humanismo refleja una verdad, pero la refleja Lusamente. Afirma
La "tendencia de la explotación" y la "tendencia a la concentra- la humanidad pero esta afirmación no se confronta con las es-
ción de los capitales". Estas "leyes" indican el progresivo avance tructuras. El humanismo sólo puede ser eficiente si descubre sus va-
del sistema hacia su "colapso". lores a partir de la critica de las contradicciones estructurales. Así,
51
Para entender la "teoría de las clases" es necesario no equi- el humanismo deja de serlo y se convierte en praxis.
vocar su ubicación dentro del pensamiento de Marx. Según
Hinkelammert, esta teoría se relaciona directamente con la "teo- \ N É s t e sería e¡ sentido estricto de la 11 * Tesis. De aquí puede
ría de la plusvalía" pero no de "una manera simplista" c o n la a v a » 2 a r todavía un paso más y afirmar que fa "praxis es un
w Ibidem, p. 69
Kj
lindan, p. 45 Ikidt»!, ¡ip 69-70

170 171
concepto de valores, no es un concepto de prádicas graduales mo ortodoxo", arriban al concepto de "sociedad sin clases" por
y paulatinas". Es decir, que la religión y el humanismo, la "ima- fidelidad a la "lógica implícita" del sistema capitalista, lógica
gen del cielo en el más allá", no son simplemente falsas. Lo falso por la cual el mismo sistema tiende a "trascenderse".
es pretender que estén realizados en el "más acá". En esto va a
consistir el esfueizo de Marx, en convertir ese "opio" en realidad
para el p u e b l o El concepto de "ideología" aparece a Ojos de 'La pérdida de criticidady la idcologizacién del marxismo"
Hinkelammert como un concepto esencialmente ambiguo. La
"ideología" sería a la vez "portadora de la verdad" y su "escon- Según el autor, el "proceso de l e i m e i p i e t a c i ú n del marxismo
dite". Lo v á l i d o a nivel "superesmictural" es también a nivel original" se reduce a "pérdida de cnticidad". El punto neurálgi-
"estructural". "Cada contradicción, cada clase y cada ideología co de esta acriticidad progresiva es la "pérdida del anáfisis de cla-
tiene cierta verdad y se convierte en negativa sólo por el curso ses para la sociedad socialista". Hinkelammert sostiene que la
mismo de la historia que revela esterilidad de posiciones ideo- aplicación del análisis de clase propuesto por Marx a la misma
v z
lógicas superadas " sociedad soviética, por ejemplo, revela la profunda estratifica-
Esto también implica, para Hinkelammert. el logro de un ción de esta sociedad y su cristalización ideológica.
nuevo concepto de "verdad", un "concepto de verdad no ideo- , r£n Todas las reinterpretaciones del marxismo original parten
lógico" p o r q u e "realiza la v e r d a d escondida y disimulada en del problema de la "factibilidad" de la revolución total que, para
todas las ideologías antenores". p:í
De lo expuesto se deduce que Marx, no era problema por su convicción de que la humani-
Marx no cuestionaría de ningún m o d o los "valores" existentes dad sólo se propone problemas que puede resolver. Cumplidas
y simpJemenle denunciaría casi "pioféticameme", echaría en las dos condiciones, de un análisis científicamente acertado y
cara a los poderosos su no realización histórica. Habría una de que las masas asuman la meta con voluntad de realizarla,
especie de "axiología" subyacente en Marx y que éste no cues- ésta está asegurada. Hinkelammert señala que Marx no v i o , y
tionaría para nada. Interesa sobremanera retener este punto de tampoco el liberaI-iluminisino, una limitación q u e proviene de
la misma naturaleza humana y que propone denominar "ba-
la exposición de Hinkelammert, p o r q u e servirá para aclarar
rrera de la factibilidad". Esta "barrera de la factibilidad" o "con-
más adelante la crítica del marxismo que emprende Dussel.
cepto límite" no se refiere a una factibilidad causal o histórica
También es necesario tomar nota de la noción de "ideología"
para la cual sí vale aquello de que los hombres se proponen
que propone Hinkelammert. Al identificar "praxis" con "valo-
sólo lo que pueden realizar. A q u í se trata, según el atitor, de otro
res" e "ideología" y "humanismo", no solamente se pierde la es-
tipo de factibilidad que es "principal" o "metahistórica". Hinkel-
pecificidad de cada concepto y de la "teoría" misma, sino que
ammert constata que "todas las ideologías actuales intentan
se cae en una relativización abusiva de la noción de "ideología".
evitar una confrontación racional con este concepto trascen-
También se volverá sobre este punto a propósito de desarrollos
dental en las ciencias sociales".
filosóficos argentinos.
¡^r De esta forma, Hinkelammert llega a su primera conclusión, fNyvEl filósofo marxista que realmente se plantea esta cuestión
con la que se cierra la primera parte. Marx, y con él el "marxis- en forma original es Ernst Bloch. "Tal vez la filosofía de Bloch es
02
ibidan, pp. 70-71. la expresión más consecuente, más seria y auténtica d e l pro-
¡bii/em, p. 71. blema del concepto de límite en las ciencias sociales: el pen-

172 173
1
Sarniento marxista llega al punto de convertirse en un pensa- MÜ Erróneamente Karl Mamiheim toma en consideración sola-
miento definitivamente nuevo." 94
mente la factibilidad histórica y la trascendental, pero se pro-
RTY" Bloch se enfrenta con la "ideología soviética", y su análisis duce en su pensamiento una "pérdida de la utopía", porque no
de la alcanza a comprender la utopía inherente al racionalismo.
(\^FJ racionalismo, a través de su permanente construir con-
meta final desarrolla el concepto límite hacia una cosmología ceptos límites, tiende a ser "absolutamente utópico". Para Hin-
toral. Insistimos en que esta cosmología de Modi concuerda con kelammert "es realista decir que el pensamiento utópico pierde
las concepciones formales del concepto límite que analizamos t o d o contenido si no paite de la utopía absolutamente irreali-
" -^InjiÉrUsra es su m o t o r y su v e h í c u l o . Las estructuras no se
antes, ti modelo matematico òe ta racidnàniiaci econòmica'ai na-
cambian por razones estructurales [ . , . ] " Lo grave es que Mann-
lilar de movilidad total de factores de producción O de previsión
heim da un "paso inmunizado!" del pensamiento utópico al
total y perfecta, de hecho e implícitamente desarrolla una cosmo-
igual que lo harán el "positivismo" y el "estructuraltsmo positi-
logía. Bloch conscientemente presenta la cosmología de ese con-
vista" de un Althusser, por ejemplo.
cepto límite, ahora EXPRESÁIS UERBIS. Pero sería falso considerar
esas concepciones como puramente "filosóficas" en sentido peyo- r ^ * E n el caso de la "ideología soviética" el "marxismo original"
rativo. La conciencia falsa de la ciencia social exacta precisamente se transforma en "ideología lecnocrática". El problema central
radica en no darse cuenta de la implicación cosmológica total de de la "ideología soviética" es lograr vincular su sociedad actual
sus modelos básicos.* 1
con la imagen finalista de la meta prometida. El teenócrata
Luce una decisión ett función de "operactonalizai" el problema
f$ Bloch realiza también la critici a la religión en tanto "flor y "relativizarlo", ya que no puede anular la contradicción. Hay
imaginaria", que debe ser reemplazada por una flor real. Se en- que adelantar que no es ésta la única opción. Quizá podría
pensarse, c o m o lo propone Hinkelammert, que negando abso-
frenta con la teología anterior, pero no logra proponer más que
lutamente la posibilidad de realización de la meta se puede
una teología nueva. Quizá esta interpretación de la religión de
actuar más liberado para intentar de todos modos acercarse a
Bloch haya influido en la concepción que de la "ideología" atri-
, ella en la medida humanamente posible. No interesa ahora to-
buye Hinkelammert a Marx y que supone c o m o suya propia.
mar posición frente a Hinkelammert, simplemente compren-
c\?' Hinkelammert distingue cuatro tipos de "factibílidades". La
derlo en su exposición.
factibilidad "técnica", la factibilidad "histórica", una factibilidad
a la que se llamará "lógica", referida a la coherencia lógica de la r ^ ' E n el intento de resolver el problema de la vinculación
meta propuesta, y una factibilidad "trascendental" Esta última, • sociedad a r t u a l / m n a íutura, ia ideología "soviética" produce
en tanto "evaluación general" de la realización de la actividad una extraña transformación de los conceptos de "dialéctica" y
humana, debe aceptar una "no factibilidad trascendental" del "metafísica".
concepto límite, que permite desembarazarse del pensamiento
"ideológico" y dejarlo reducido a pensamiento "mítico". En ese sentido [dice Hinkelammert] el proceso podría considerar-
se desde dos lados. Visto de manera metafísica, jamás alcanzará
J1 su meta ya que es un proceso infinito. Pero si en cambio se lo
ibidem, p 7».
^ Ibidem,?. 81. considera en forma dialéctica, uno se imagina este pioceso infini-

174 175
tu reducido a un solo estado, de manera que la meta se da por una meta por realizar por los países subdesarrollados. Parece,
realizable*' más bien, una "frustración de la liistoria". En cambio, la sociedad
socialista, según este autor, puede introducir en ella la raciona-
1^ La contradicción es evidente. El comunismo adquiere así lidad y mejorarse en el sentido de "democratizarse",
el carácter de una "utopía técnica" donde la institución es conce- tf^-' A continuación Hinkelammert desarrolla su propuesta de
bida como "herramienta". Esto imphea, a ojos de Hinkelammert, teoría de clases para analizar la sociedad socialista. No cabe
una transformación de la relación "teoría/praxis" tal c o m o fue detenerse en el detalle de este punto que es uno de los funda-
originalmente propuesta por Marx. T ó m e s e en cuenta la si- mentales de Hinkelammert, porque, en realidad, no ha sido re-
guiente nota que define la concepción de Hinkelammert. tomada por la elaboración posterior d e l pensamiento filosófico
y teológico, que es [o que interesa. Simplemente hay que indi-
Ahora Leuin interviú ta esta revolución de maneta diferente. Este car que el autor cuestiona la validez del "centralismo democrá-
concepto de la relación teoría-práctica es el que continúa vigente tico" c o m o principio rector de la sociedad socialista.
haíta la actualidad en la Unión Soviética. El reconocimiento de
que una sociedad socialista no es capaz de superar las leyea obje-
tivas de la realidad tuvo como consecuencia la adaptación a estas "Metodologia científica y dialéctica de la historia"
leyes. Relación te orí a-práctica, según Lenin, describe el proceso i"
mediante la imposición y reconocimiento de estas leyes objetivas Ésta es la última parte de la obra de Franz Hinkelammert que
de Id realidad, con lo cual durante su realización la teoría se vio se viene comentando. Es quizá la parte donde se podrá vislum-
obligada a llevar a cabo nuevas rectificaciones. Practica ya no sig- brar más claramente el sentido de su esfuerzo. A riesgo de reite-
nifica, de acuerdo con Marx, transformar mediante el acto revolu- rar lo ya dicho se debe subrayar que la intención no es realizar
cionario una falsa realidad en una verdadera, sino que la práctica una tarea crítica de esta obra, sino más bien exponer algunas
ei ahora una realidad en sí, que utiliza las leyes objetivas de la de sus articulaciones centrales para poder comprender mejor
realidad, mientras qu« la teoría pone a su disposición los conoci- otras concepciones que en alguna medida le son deudoras,
mientos para poder utilizar estas leyes [...] Es actualmente el con- p^ff La "lógica dialéctica" debe reencontrar de alguna manera,
7
cepto dominante de la ideología soviética [...f piensa nuestro autor, la convergencia tan cara al "racionalismo
üunünista" del "análisis funcional" con el "plano de los valores"
La "extrapolación" del c o n c e p t o límite c o m o meta de un Aun cuando no se tenga conciencia de ello, en ciencia social se
proceso tecnológico ilimitado es lo que define la ideología "so- trabaja siempre con una determinada lógica "dialéctica" que tie-
viética". A h o r a bien, todo el análisis lleva a Hinkelammert a ne, en principio, dos pasos. Poi una parte la consideración de la
advertir que "si la ideología tecnocrática soviética es una con- totalidad social y por otra la introducción del concepto línúte.
ciencia falsa, la ideología de la tecnocracia capitalista es la r{X* Si se toman en cuenta los dos tipos de estructuración de lo
conciencia falsa de una conciencia falsa". Por eso la realidad de social, la "espontánea" y la "institucional", debe concluirse que
los países capitalistas m o d e r n o s no puede presentarse c o m o la especificidad del segundo tipo está dada por su función
"represiva" del "orden espontáneo". Este razonamiento permite a
Ibulem. p. 99.
••>• Ibbiem.y. 108, nou \9\. Hinkelammert atribuir a Marx el descubrimiento de una "lógi-

176 177
ca trascendental" por la cual sería pensante un progresivo del tiempo/espacio trascendental [...] 3. que el proceso de ínstitu-
avance del orden "institucional" hacia el orden "espontáneo". cionalizaeióu no es la realización del equilibrio del tiempo/es-
Estos acercamientos sucesivos estarían indicando la presencia pacio trascendental sino a través del desequilibrio real.^
de una "dialéctica histórica" operante.
Es importante entender el sentido que da Hinkelammert - Cada "modo de producción" tiene c o m o "constituens" una
a las "coordenadas de tiempo/espacio" para poder avanzar en la cierta "ética", que sólo puede variar cuando el "modo" varía. Esta
exposición de su pensamiento. La clave de distinción entre el "ética" es siempre la de la clase dominante, y expresa la "es-
orden del "tiempo/espacio real" y el orden del "tiempo/espacio tructura de primer grado". La necesidad del cambio de esa "ética"
trascendental" es el tipo de modelo. El m o d e l o de "adaptación sólo puede advenir de una "conciencia de liberación". El an-
sucesiva" indica que la ciencia social se está construyendo en tecedente de esta "conciencia de liberación" está en las "profecías
el "tiempo/espacio real" y la introducción de modelos de "adap- hebreas" y "cristiana". I Iay que saber distinguir con cierto detalle
tación simultánea" que se está trabajando en el "tiempo/espa- los distintos momentos de esta "conciencia" hasta su arribo a la
cio trascendental". Los "modelos circulares del funcionamiento "conciencia de clase". Las "profecías hebraicas" proporcionan
perfecto" y los que aplican la "cláusula ceteris paríbus" son dos la "imagen de un proceso de liberación", pero lo hacen depender
formas, no exclusivas, de modelos en "tiempo/espacio trascen- de un poder "exterior" y dividen su supuesto, un "continuum" en
dental". El m o d e l o de "tiempo/espacio trascendental" es el del "antes" y "después" del Mesías. Se cae en un cierto "impasse" al
orden espontáneo o expresa ese orden. criticar las injusticias vigentes enfrentándolas con una imagen
$f Por estar operante en Marx un modelo de "tiempo/espacio casi onírica del mundo nuevo. En ese m o m e n t o se produce la
trascendental" (el m o d e l o del Robinson) éste puede concebir el "profecía cristiana" en la que, partiendo de un "discontinuum"
contenido de la estructura c o m o la "estructura misma que se histórico, es posible vivir la muerte y resurrección de Cristo
trasciende". Al no captar esto, Althusser es incapaz de explicar c o m o una "anticipación" del mundo justo. En la "cristiandad"
el paso del "humanismo filosófico" del joven Marx al "humanis- medieval se puede leer el "grado más alto posible de la reflexión
mo científico estructural" de la madurez. inconsciente de la contradicción inherente a la sociedad tradi-
A partir de esta distinción entre dos órdenes de tiempo/es- cional". Se reconoce fa "desigualdad formal" en este mundo y se
pacio es posible redeíinir el concepto de "falsa conciencia" y en- proyecta a un mundo "post-mortem" una sociedad ideal justa-
tenderla como una "conciencia que interpreta la estructura como mente "inversa" a la presente. Aceptar ésta tal como es, constitu-
herramienta indispensable para el acercamiento a cualquier con- ye el requisito para alcanzar la otra. Se concibe una "no ructibiü-
cepto del tiempo/espacio trascendenial". También a partir de esta dad" histórica acá derivada de la idea de "paraíso perdido". Hay
distinción Hinkelammert puede postular la necesidad de una en esta "cristiandad" un verdadero "desdoblamiento" entre mun-
metodología triangular para las sociedades capitalistas y posca- do "real" y mundo "ideal". Este pensamiento es la ideología de la
pitalistas que sólo podría ser invalidada de demostrarse: clase dominante. Las clases dominadas, iniciando un proceso
hacia la toma de "conciencia de clase", derivan a las "herejías".
1. que los modelos de tiempo/espacio trascendental son evitables \Xy Vale la pena consignar aquí que Hinkelammert utiliza la
para la explicación del objeto de la ciencia social [...] 2. que el
concepto del orden espontáneo no está implícito en los modelos ¡bidem, p. 205.

178 179
noción de "conciencia falsa" para las "reflexiones teóricas inco- "voto" Así, la "lucha por la liberación a la cual el conservador
herentes surgidas a partir del nacirniento del m o d o de produc- le niega sentido adquiere sentido precisamente a causa de la no
102

ción moderno" y reserva la noción de "reflexión no consciente" factibilidad trascendental",

para la sociedad tradicional.^ oír Esta tesis de la "no factibilidad trascendental" funciona
c o m o punto de partida para un continuo esfuerzo por el mejo-
Hmkelamuaert cree q u e el m o v i m i e n t o revolucionario ha
ramiento de la vida humana, basta que se produzca un "salto
perdido su "mística". Esta pérdida de "mística" lo ha llevado a
dialéctico" por el cual el orden "espontáneo" se dé sin ningún
una "mística ambigua" en la cual se pretende substituir la so-
tipo de trabas. Pero este "salto" escapa a la decisión humana.
ciedad "sin clases" por la "independencia nacional". Esta pérdida
ií^o*La "toma de conciencia trascendental" es un "criterio" de
de mística l l e v ó en los países centrales al surgimiento del "fas-
evaluación de cualquier m o m e n t o histórico concreto. A partir
cismo" que debe ser comparado con el "conservadurismo" pero
de esta "conciencia" es posible aplicar una "lógica dialéctica"
recordando que es el "único pensamiento esencialmente anti-
100
que ubique coherentemente el análisis de las estructuras en las
cristiano de la historia". En uno de sus casos especiales, el
coordenadas del tiempo/espacio. Pero c o m o las teorías cientí-
fascismo "racista" (nazismo alemán), se p u e d e encontrar una
ficas implican una escala valorativa debe hablarse de una "éti-
línea de relación con el antisemitismo de la cristiandad. De to- ca científica" que el científico no puede ignorar aunque en
dos modos, lo interesante es que este "mito" renueva la tercera cuanto h o m b r e sea libre de aceptarla o no. La aceptación de
edad de Joaquín de Fiore c o m o "Tercer Reten" o milenarismo esta "ética" implica "ponerse en el sentido de la historia" y este
realizado. La enseñanza es que no puede superarse la contra- sentido está dado por la posición de "clase dominada". Incluso
d i c c i ó n desde un plano puramente "económico" al m o d o del esta "ética" puede fundarse en un "juicio ontológico" que au-
marxismo, sino que hay que tomar en consideración la necesa- menta su coherencia. Este juicio puede formularse así: "existi-
ria toma de "conciencia". No es un problema de "agitación eco- rá la liberación definitiva de la humanidad". Y aun cuando este
nómica nacida de la miseria existente en el subdesarrollo", sino juicio no pueda deducirse de la objetividad científica es perfec-
una conversión de esa conciencia de miseria en "conciencia tamente "racional" y puede dar origen a una "metafísica racio-
de clase", y, por tanto, en "problema ideológico" No se trata de nal" que, aunque "tautológica" y mediada por la "fe", daría mayor
realizar un "tercer camino", sino de profundizar en una línea coherencia a la opción. Este "juicio ontológico" implica los tres
agotada por la carencia de "mística". Hay una negatividad ne- postulados kantianos de la "libertad trascendental del h o m -
cesaria de la que se debe tomar conciencia, porque se produce bre", la "inmortalidad" y la "existencia de Dios". En tanto que la
una "cierta paradoja en toda esta concepción de la liberación, "no factibilidad" es una barrera para la realización de la "esen-
la cual, sin embargo, expresa una paradoja de la propia reali- cia" humana, debe esperarse como necesario este "salto" cualita-
dad. Sólo declarando imposible la sociedad sin clases llega a tivo. Para evitar los riesgos del "tecnocratismo" en que recaen
tener sentido la lucha contra la sociedad de clases". 101 Bloch y T e i l h a r d de Chardin hay que incluir dos condiciones
de este salto: 1) la "madurez" de los tiempos y 2} "Cristo" en
Esta "liberación" d e b e realizarse en función de la "sobera-
tanto "hijo del Flombre".
nía popular" y ésta no tiene otra forma de expresión que el
w
Ibúkm, p. 263.
">° Ibidtm, p. 272. u2
> !bidem,y. 291.
Ibidem, p. 289.

180 181
Esto llevará a una reformulación más auténtica de la rela- punto el humanismo de liberación se convierte en cristianismo
ción entre cristianos y marxistas. Porque el marxismo es un de liberación. 103

ateísmo que no alcanza una "lógica metafísica" de su praxis.
Pur su parte, el "cristianismo de la liberación" se identifica con Los elementos principales de la obra de Franz Hinkelam-
el "humanismo de liberación". Para terminar ge recoge un últi- mert que serán posteriormente retomados de una u otra forma
mo texto de H i n k e l a m m e r t d o n d e presenta al "cristianismo" podrían ser enunciados c o m o sigue:
c o m o "síntesis universal" posibilitante, a su juicio, de una es-
pecie de revolución permanente. - Su noción de "ideología" que atribuye a Marx, entendida
c o m o verdad oculta o escamoteada a una "falsa concien-
Al comienzo de este capítulo habi.iraos distinguido tres planos cia". Esta verdad deberá ser realizada por la "praxis", que
distintos de la reflexión sobre la sociedad: 1) el plano de la objeti- es un habérselas con los "valores" de una determinada es-
vidad científica; 2) el plano de la constitución de una ética racional tructura histórica. Por tanto, la "verdad" de una época esta-
de liberación, y 3} el plano de la metafísica de la historia. Pode- rá presente en la época posterior, en la medida en q u e
mos ahora pasar de nuevo por estos tres planos para establecer esta última realice sus sueños.
sus relaciones mutuas. • La importancia atribuida a Bloch c o m o filósofo que per-
1. La objetividad científica descansa en último término en la mitiría un diálogo más riguroso entre marxistas y cristia-
coherencia dialéctica de la teoría [...]. nos, diálogo articulado sobre la noción de "utopía" en tan-
2. A partir de la objetividad científica basada en la coheren- to "concepto límite" absolutamente "no factible", que
cia dialéctica, cabe la constitución de una ética racional implícita implica un "salto trascendental" desde la "institucionali-
en aquélla. Se constituye por un juicio de valor que no es reduci- dad" hacia el "orden espontáneo".
ble a la deducción científica. Esta ética constituye un humanismo • La "ambigüedad" que implica en los países subdesarrolla-
científico, base déla praxis revolucionaria [...]. dos reemplazar la meta de la "sociedad sin clases" por la
3. El juicio ontológico constituye la metafísica de la historia "independencia nacional".
implícita en la objetividad científica [...] En este plano [el del • El énfasis colocado en la aplicación de la "teoría de cla-
salto hacia el orden espontáneo), la praxis revolucionaria puede ses" a las sociedades capitalistas y poscapitalistas, evitan-
buscar su interpretación en dos salidas claramente definidas. La do siempre la postulación de un presunto "tercer camino"
primera sería la interpretación atea que confía en la inmanencia inexistente.
del progreso técnico-económico para producir el salto cuali- • La revaloración de la metodología de Marx, que le permi-
tativo definitivo con el peligro de caer en la infinitud negativa. te descubrir una "razón dialéctica" en el seno de la "razón
Se vuelve entonces contradictoria. La segunda salida suple la analítica". Esta "razón dialéctica" se manifiesta c o m o "dia-
mala infinitud del progreso técnico-económico ilimitado por léctica trascendental" en la medida que el contenido de la
la revelación del misterio, interpretando el progreso como el estructura es su mismo trascenderse.
fenómeno dentro del cual la lucha por la liberación produce la • La necesidad imperiosa de aceptar c o m o inherente al en-
madurez de los tiempos que permite la revelación total del
misterio y con eso el salto hacia la sociedad definitiva. En ese Ihidem.pp. 304-305.

182 183
foque científico una "ética científica", desde el m o m e n t o va", según la cual la situación económica-social encarada des-
que todo "modelo" incluye una jerarquía de valores de los países centrales se encuadra en una conceptualización
• La posibilidad de alcanzar la mayor coherencia racional a "imperialista" y desde los países periféricos se conceptualiza
través de la aceptación de un "juicio ontològico" que fun- c o m o "dependencia". Desde un punto de vista epistemológico
da una "metafísica racional". Esta metafísica es un "huma- es falso afirmar que se trata de una "teoría". Hay situaciones de
nismo" garantizado por el "misterio", en la medida en que dependencia, pero no una "teoria" de la dependencia. No es una
se identifica con el "cristianismo de liberación". "explicación" para nada, sino una situación a explicar. Cuando
• H a y una preocupación permanente en H i n k e l a m m e r t se habla de dependencia se habla de modalidades de inserción
que puede desdoblarse en dos aspectos. El primero es de ciertas sociedades en el sistema imperialista. La dominación
"político": ¿cómo garantizar la no "burocratización", la no imperialista queda, a su vez, acotada en el marco del fenóme-
"ideologización" de la revolución? El segundo hace refe- no imperialista, que es una determinada etapa del desarrollo
rencia a una "filosofía de la historia" y es la consideración de las relaciones capitalistas de producción: la etapa del capital
del "fin final" de la humanidad. monopolista.
rv¡ • Se queda en condiciones de presentar así nú hipótesis de
lectura que se contrastará en los capítulos siguientes. La litera-
INDICACIONES PROGRAMÁTICAS tura "dependentista" ha sido asumida en su "imagen de divul-
gación" c o m o una "doctrina", a pesar de ser denominada "teo-
' Se utiliza el término "fuente" en el sentido de textos o discursos ría" de la dependencia. Se entiende "doctrina" c o m o conjunto
complementarios. Es importante detectar a partir de qué confi- de proposiciones articuladas con un cierto grado de coherencia
guración conceptual un autor lee a otros o elabora su propio interna, que es incorporado en bloque c o m o supuesto o ante-
discurso. No se trata de que un texto provenga de otro en una cedente de otro conjunto de proposiciones derivadas. Esta in-
relación mecánica o lineal, sino, más bien, de una especie de corporación es acrítica y, por ende, incluye la función i d e o l ó -
diálogo o influencia intertextual. Mediatizado por las ideologías gica de ese discurso sin decodificar. No sería ése el caso si una
de quienes los formulan. Hay ciertas obras, como la de Hinkel- "teoría" o discurso en función científica fuera incorporado por
ammert que se ha descrito, que encuadran un cierto ámbito otra "teoría". Este proceso estaría sujeto a verificación textual
de problemas que queda supuesto para pensadores cercanos. posterior, por una actitud crítica que buscaría las huellas de
Lo mismo se verá en el caso de Marcuse y otros. esa criticidad en el tránsito de un discurso a otro.
Para cerrar este capítulo es necesario considerar algunos
104
puntos importantes relativos a la "teoría de la dependencia".
Respecto de ciertas "opiniones" en boga, hay que decir que son
falsas. Es falso pensar que "dependencia" es un sinónimo pre-
cavido de "imperialismo". Tampoco se trata de una "perspecti-

,m
Cf. Carlos María Vflas, Derecho y Estado en una economía dependien-
te, Guadalupe, Buenos Aires, 1974, esp. pp. 71 y siguientes.

184 185
III. "Teología de la liberación": hacia una U H a y en esta teología un intento marcado por revalorar
hermenéutica co-creadoray co-redcntora y recuperar la historia una, la historia humana, del reino de
este m u n d o , único lugar d o n d e puede construirse la ciudad
de Dios.
6 ' C o m o suele ocurrir, la literatura latinoamericana se ade-
lantó en esto a la teología. Es, en parte, el caso de César Vallejo,
oportunamente citado por Gustavo Gutiérrez. Considérese el
siguiente fragmento de Alejo Carpentier que expresa bien esta
U T O P Í A : MOVILIZACIÓN Y DESAFÍO actitud:

En este capítulo se consideran algunos conceptos fundamenta- Ti Noel "era un cuerpo de carne transcurrida". Y comprendía,
les utilizados por la "teología de la liberación", pasando revista a ahora, que el hombre nunca sabe para quién padece y espera.
ciertos textos que parecen especialmente significativos. Padece y espera y trabaja para gente* que nunca conocerá, y que
1. La teología de la liberación latinoamericana puede ser vista a su vez padecerán y esperarán y trabajarán para otros que tam-
c o m o un paso o etapa en el camino de los cristianos hacia su poco serán felices, pues el hombre ansia siempre una ielíiidad
reconciliación c o n el m u n d o y la historia, nuestro m u n d o y situada más allá de la porción que le es otorgada. Pero la grande-
nuestra historia, asumiendo sus culpas y criticándolas, en tan- za del hombre está precisamente en querer mejorar lo que es. En
to ser cristiano implica cargar con una tradición de conquista imponerse Tareas. En el Reino de los Cielos no hay grandeza que
y explotación en América, avanzando hacia un c o m p r o m i s o conquistar, puesto que allá todo es jerarquía establecida, incógni-
auténticamente revolucionario. ta despejada, existir sin término, imposibilidad de sacrificio, repo-
° - K Ya se ha señalado que quizá la mayor dificultad con que se so y deleite. Por ello, agobiado de penas y de Tareas, hermoso
encuentren estos teólogos a nivel teorético, sea el problema de dentro de su miseria, capaz de amar en medio de las plagas, el
la trascendencia, que suele funcionar en la teología tradicional hombre sólo puede hallar su grandeza, su máxima medida en
o académica c o m o una evasión o escape frente al acoso histó- el Reino de este Mundo."
1
rico-político concreto.
(í> * La Tarea de que habla el novelista cubano es una actividad
1 claramente utópica. Se trata de la construcción de un plus, de
"La necesidad de que el hombre alcance su propia humanidad en su
propio hacerse, en el trabaio no alienado, desplaza sin duda la necesidad un más allá que debe ubicarse más acá. Por tanto, de una tras-
metafísica de interrogar' por el ser y sobre todo inhibe ese preguntar en la me- cendencia histórica y temporal. Recuperando y retocando ela-
dida que por su vía se corre el riesgo de deteriorar aquel imperativo de
boraciones anteriores y de otros contextos, la teología de la libe-
liberación. Desde ese imperativo se deberá rever el problema de la trascen-
dencia. En este sentido, la asunción de la 'muerte de Dios', dentro del pensa- ración va a replantear en este estricto sentido las cuestiones
miento teológico y en particular dentro de nuestra teología latinoameri-
cana de la liberación, es una respuesta al problema de la determinación de blos" (Arturo Roig, "Función actual de la filosofía en América Latina", po-
nuevas categorías de integración y tiene la pesada tarea de encontrar el nencia al Congreso de Morelia ya citada).
modo de asumir para el hombre creyente, la historia del hacerse y del ges- 2 a
Alejo Carpentier, El Reino de liste Mundo (1949), 3 ed, Seix Banal,
tarse sumándose con ello al vasto movimiento de liberación de los pue- Barcelona, 1972, Biblioteca Breve de Bolsillo, 26, pp. 143-144.

186 1ÍÍ7
s a la utopía, a la escatología y a la unidad de la historia. to, interpretar con sentido objetivo y científico las realidades de
icupación antropológica es manifiesta y se da inmersa hoy, comportarse como una fuerza revolucionaria y no como una
en una praxis de transformación más o menos radical, efecto de Iglesia seudorrevolucionaria.
una situación intolerable. Éstas son las paradojas de la historia. ¿Cómo, cuando vemos
Oí ^ No está de más consignar, y subrayarlo desde ahora, que a sectores del clero devenir en fuerzas revolucionarias, vamos a
se encuentra palpitando en la mayoría de los textos de estos resignarnos a ver sectores del marxismo deviniendo en fuerzas
3
t e ó l o g o s una inmensa fe. Una fe redefinida, que opera c o m o eclesiásticas?
m o t o r de la reflexión y praxis de muchos cristianos. Una fe
que es capaz de impresionar y servir de testimonio ante los que Í
V ' También tiene importancia este análisis porque lo cristiano
. no la tienen. Esta adhesión al misterio (en tanto hermanos, es un componente importante de la cultura latinoamericana.
Cristo y Dios) podría ser u n o de los aportes más fecundos de Tan importante que integra incluso el reservorio de la izquier-
esta teología. Con todos sus riesgos, aproximaciones y errores, < da y la condiciona, casi siempre inconscientemente, en sus
los cristianos, sin dejar de serlo o -para hablar en el espíritu de pasos y decisiones. Un análisis purificador en este sentido es im-
esta t e o l o g í a - reaprendiendo a serlo, se pliegan activamente a prescindible, so pena de seguir actuando, aun sin saberlo, con
la transformación humanizadora del mundo. esquemitas moralizantes de la realidad.
< ^ , La necesidad e importancia de este análisis de la teología [ú r En los cristianos latinoamericanos sus limitaciones para
están dadas, no solamente por la influencia explícita y recono,- asumir y enfrentar sin mixtificaciones la historia presente, pro-
cida de la teología de la liberación sobre ciertos sectores de la ducto de una larga tradición domesticadora, operan c o m o
filosofía de la liberación, sino por la atención que necesaria-
mente ha de prestarse a todo tipo de modificaciones de lo real. 3
Fidel Castro, "Discurso de clausura del Congreso Cultural de La Haba-
Fidel Castro expresaba esta actitud con toda claridad en térmi- i, na", teatro "Chaplin", viernes 12 de enero de 19ñS, cit. por Alain Gheei-
nos que vale la pena recordar. brant, La Iglesia rebelde de América Latina (1969), trad. varios, 2" ed., Siglo
XXI, México, 1972, p. 194. Es la oportunidad de señalar que este trabajo de
Gheerbraut proporciona una valiosa recopilaciór. de documentos y testi-
Es incuestionable que estamos ante hechos nuevos, ante fenó- monios de la vida del cristianismo latinoamericano en la década de los 60.
menos nuevos; es incuestionable que los revolucionarios, los ' Pero la visión que brinda es un poco ilusoria. La "subversión" cristiana apa-
rece con un peso, una fuerza y una organización de subida eficacia. Esta
que nos consideramos revolucionarios, y dentro de los que nos , visión, sin duda alimentada por ciertos sectores de las clases dominantes,
consideramos revolucionarios los que nos consideramos mar- !
; no responde a los tanteos y balbuceos, muchas veces inconexos, del "com-
xistas-lenínístas, estamos en la obligación de analizar estos \ promiso" cristiano en nuestra América. Por ello conviene trasladar al condi-
•. cional, al plano virtual, textos demasiado afirmativos como el que se trans-
fenómenos nuevos. Porque no puede haber nada más anti- ' cribe a continuación para simple muestra: "Existe en la América latina tina
marxista que la petrificación de las ideas. Y hay ideas que inclu- 'subversión' que no está a las órdenes ni de Pekín, ni de Moscú, ni de La
so se esgrimen en nombre del marxismo que parecen verdade- Habana, y que se Inspira en el Evangelio más que en cualquier ideología.
¡; Para los gobiernos y sus amos, parece estar en vías de convertirse en la más
ros fósiles. peligrosa de las 'subversiones', porque podría aprovechar el formidable
Tuvo el marxismo geniales pensadores: Carlos Marx, Federico apoyo logístico de la Iglesia institucional para movilizar en todo el conti-
Engels, Lenin, para hablar de sus principales fundadores. Pero nente la Internacional de la miseria y lanzarla contra la 'Internacional del
dinero' denunciada por Pablo VI después de Pío XI" (p. 11).
necesita el marxismo desarrollarse, salir de cierto anquilosamien-

188 189
relativas a la utopía, a la eseatología y a la unidad de la historia. to, interpretar con sentido objetivo y científico las realidades de
Su preocupación antropológica es manifiesta y se da inmersa hoy, comportarse como una fuerza revolucionaria y no ^orno una
en una praxis de transformación más o menos radical, efecto de Iglesia seudorrevolucionaria.
una situación intolerable. Éstas son las paradojas de la historia. ¿Cómo, cuando vemos
s\ r No está de más consignar, y subrayarlo desde ahora, q u e a sectores del clero devenir en fuerzas revolucionarias, vamos a
se encuentra palpitando en la mayoría de los textos de estos resignarnos a ver sectores del marxismo deviniendo en luerzas
3
t e ó l o g o s una inmensa fe. Una fe redefinida, que opera c o m o eclesiásticas?
m o t o r de la reflexión y praxis de muchos cristianos. Una fe
que es capaz de impresionar y servir de testimonio ante los que "1- También tiene importancia es(e análisis porque lo cristiano
. no la tienen. Esta adhesión al misterio (en tanto hermanos, es un componente importante de la cultura latinoamericana.
Cristo y Dios) podría ser u n o de los aportes más fecundos de Tan importante que integra incluso el reservorio de la izquier-
esta teología. Con todos sus riesgos, aproximaciones y errores, da y la condiciona, casi siempre inconscientemente, en sus
los cristianos, sin dejar de serlo o —para hablar en el espíritu de pasos y decisiones. Un análisis purificador en este sentido es im-
esta t e o l o g í a - reaprendiendo a serlo, se pliegan activamente a prescindible, so pena de seguir actuando, aun sin saberlo, con
la transformación humanizadora del mundo. esquemitas moralizantes de la realidad.
La necesidad e importancia de este análisis de la teología [0 ' En los cristianos latinoamericanos sus limitaciones para
están dadas, no solamente por la influencia explícita y recono- asumir y enfrentar sin mixtificaciones la historia presente, pro-
cida de la teología de la liberación sobre ciertos sectores de la ducto de una larga tradición domesticadora, operan c o m o
filosofía de la liberación, sino por la atención que necesaria-
mente ha de prestarse a todo tipo de modificaciones de Jo real. ?
Fidel Castro, "Discurso de clausura del Congreso Cultural de 1.a Haba-
Eidel Castro expresaba esta actitud con toda claridad en térmi- na", teatro "Chaplin". viernes 12 de enero de 1968, cu. por Alain Gheer-
1
nos que vale la pena recordar. brant, Id Iglesia rebelde de Amerim Latina (1969), traci. varios, 2 ed . Siglo
XXI, México, 1972, p. 194, lis la oportunidad de señalar que este trabajo de
Gheerbrant propoiciona una valiosa recopilación de documentos y testi-
Es incuestionable que estamos ante hechos nuevos, ante fenó- monios de la vida del cristianismo latinoamericano en la década de los 60.
menos nuevos; es incuestionable que los revolucionarios, los Pero la visión que brinda es un poco ilusoria. I.a "subversión" cristiana apa-
rece con un peso, una fueiza y una organización de subida eficacia. Lsta
que nos consideramos revolucionarios, y dentro de los que nos
visión, un duda alimentada poi ciertos sectores de las clases dominantes,
consideramos revolucionarios los que nos consideramos mar- no responde a los tanteos y balbuceos, muchas veces inconexos, del "com-
Xístas-leninisias, estamos en la obligación de analizar esios promiso" cristiano tu nuestra América. Por ello conviene trasladar al condi-
cional, al plano virtual, textos demasiado afirmativos como el que se trans-
fenómenos nuevos. Porque no puede haber nada más anti-
cribe a continuación para simple muestra: "existe en la América Latina una
marxista que la petrificación de las ideas. Y hay ideas que inclu- 'subveísión' que no está a las órdenes ni de Pekín, ni de Moscú, ni de La
so se esgrimen en nombre del marxismo que parecen verdade- Habana, y que se inspira en el Evangelio más que en nialquier ideología.
Para loa gobiernos y sus amos, parece estar en vías de convertirse en la más
ros fósiles. peligrosa de las 'subversiones', poique podría aprovechar el formidable
Tuvo el marxismo geniales pensadores: Carlos Marx, Federico apoyo logístico de la Iglesia institucional para movilizar en todo el conti-
Engels. Lenin, para hablar de sus principales fundadores. Pero nente la Internacional de la miseria y lanzarla contra la 'Internacional del
dinero' denunciada por Pablo VI después de Pío XI" |p. 11).
necesita el marxismo desarrollarse, salir de cierto anquilosamien-

188 189
4
"bloqueos" muy difíciles de superar. El "desbloqueo" no podrá 5
actividad política. Por una parte, el apostolado de los laicos a
venir sólo de un esfuerzo voluntarista, de una pretendida "op- través de la A c c i ó n Católica ( A C ) y todas sus ramas y variantes
ción",'' de un trabajo intelectual o de un compromiso en la pra- y, por otra, la Democracia Cristiana (DC) c o m o participación de
xis. T o d o esto es indispensable, pero no suficiente. Sólo la los cristianos en la partidocracia liberal. Ambas vías tuvieron
asunción humilde de ser uno más en la vivencia de experien- su origen en este siglo y alcanzaron su mayor esplendor aproxi-
cias nuevas y transformadora irá limando estas trabas. Habrá madamente en las décadas de los años 30 y 60, respectiva-
que madurar, especialmente en aquellos aspectos en que más mente. Ambas vías han quedado desautorizadas y deslegitima-
ha hincado sus dientes la domesticación. Es el caso de la dimen- das a esta altura de los acontecimientos, y los fundamentos
sión política. Es notable la ingenuidad con que suelen actuar teóricos de esta invalidación pueden-encontrarse más o menos
los cristianos en este c a m p o e incluso tematizarlo. Sin duda, explícitados en la teología de la liberación. Esta constatación
estas generalizaciones que aquí se desgranan aportan m u y no implica, en m o d o alguno, negar la importancia de ambas
p o c o y sólo sirven para crear resquemores, especialmente en vías en la formación, capacitación, integración y lanzamiento
aquellos que creen haber superado o que han efectivamente su- de élites cristianas a la palestra política en Latinoamérica. Sim-
perado este aspecto. Con todo, la intención que anima este dis- plemente se trata de constatar su agotamiento.
curso es ir delimitando un área de consideración. r l r E n la primera de estas vías, la A C , hubo que hacer un tre-
El compromiso de grupos cristianos con un proceso de mendo esfuerzo para evitar considerar lo político a través de la
transformación estructural de nuestros países latinoamerica- categoría "mundo" de la teología tradicional, c o m o el reino del
nos h i z o estallar dos vías ya tradicionales que canalizaban su pecado, de la corrupción, aquello de lo que más vale permane-
cer alejado para no corromperse ni contaminarse, evitando la
4
C/'IIugo Assmann, Teología desde la praxis de la liberación; ensayo tentación y las ocasiones de pecado. Esta consideración, jun-
teológico desde la América dependiefite, Sigúeme, Salamanca, 1973, 271 pp.
A lo largo de toda la obra Assmann hace referencia a estos "bloqueos". Por to con la represión sexual, mantuvo con trabajo a esta vía du-
dar dos jemplos:"[.,.] a nivel del cristianismo sociológico, los bloqueos tie- rante años. La otra, la D C , tuvo que lidiar contra la limitación
nen anclajes profundos y arraigos estructurales" (p. 144]; el compromiso
que implicaba pretender intervenir decisivamente en política
de los cristianos por la liberación "se contrapone a un otro hecho 'mayor'
todavía: el del bloqueo de los mejores dinamismos del cristianismo en las esgrimiendo principios morales y textos de Jacques Maritain,
estructuras mentales y éticas de la mayoría numérica de los cristianos" cayendo muchas veces en una moralina p o c o eficaz. Casi a ca-
(p. 151}.
ballo, c o m o bisagra entre ambas vías, se pueden detectar dos
3
"Y en este amplio contexto de la movilización del pueblo [más con-
fuertes oleadas que polarizan la inquietud en sendos aspectos. La
cretamente del pueblo chileno], donde no sólo cuentan las nuevas estruc-
turas materiales de la conciencia, siendo aún éstas siempre inconclusas, primera da prioridad a la "cuestión social". Sus integrantes se
sino que cuenta igualmente el desbloqueo de las resistencias a incorporar- sienten impresionados por la pobreza, miseria, mortalidad in-
se alo nuevo [,..]" (el mismo Assmann, op. ra'f p. 171).
v

4
fantil, analfabetismo, marginación, etc., de sus prójimos. La se-
"Porque de hecho en Latinoamérica estamos dando un paso o varios
pasos ulteriores: tenemos clara conciencia de la opción ético-política im- gunda p o n e m a y o r énfasis en la participación política, en la
plicada en la elección de un instrumental socio-analítico; avanzando más intervención política. Casi se trata de dos movimientos i d e o -
todavía, no rehuimos el paso ideológico que entraña la opción preferencial lógico-generacionales en las élites cristianas de los últimos
portal o cual tesis política" (ibidem, p. 118). Más sobre la opción enpp. 122,
141 y 172. Peligros de la opción no asumida, enp. 124. Criterios para la op- 20 años.
ción, en p. 224. Actitud crítica desde la filosofía a las ciencias sociales, p. 105. ( ^ y . En lo intraeclesiástico, el Concilio Vaticano II hace estallar

190 191
las tensiones reprimidas. La Populorum Progressio, el compro- efecto en Argentina y m u y especialmente la prédica y la figura
miso guerrillero y el martirio de Camilo Torres, por fin Medellín de D o m Helder Cámara, obispo de Olinda y Recife, en Brasil.
(1968). A estas alturas ya muchos cristianos, laicos o sacerdo- \fi - A h o r a bien, toda esta práctica requería una elaboración
7
tes, estaban caminando a pasos firmes hacia su radicalización. teórica que, si bien se iba dando, reclamaba más coherencia.
El precio por pagar será m u y alto porque, indudablemente, los Refiriéndose a la relación entre estos cristianos radicalizados y
años de seminario no son buena escuela para la práctica políti- la teología de que disponen, afirma taxativamente Gutiérrez:
ca. Perspicazmente lo señalaba Héctor Borrat:
Si no siempre saben expresar' en témtinos apropiados las motiva-
La Iglesia va a pagar un precio muy oneroso por el noviciado ciones profundas de su compromiso, es porque la teología que
revolucionario de algunos de sus miembros [...] Eácil es prever recibieron -y que comparten con otros cristianos- no ha forjado
que durante los 70, ningún grupo social aparecerá tan expuesto las categorías necesarias para traducir esa opción que busca si-
como la Iglesia a los mecanismos represivos. Pocos, tan ingenua- tuarse en forma creadora frente a las nuevas exigencias del Evan-
mente empecinados como ciertos grupos de vanguardia dentro gelio y del pueblo expoliado y oprimido de este subcontinente. y

de ella en publicitar su condición "subversiva", en profesar la vio-
lencia antes de ejercerla, en entregarse gratis a sus adversarios V^'Esta carencia, este déficit teológico es lo que va a tratar de
8
políticos. cubrir la teología de la liberación, elaborando una reflexión des-
de la praxis misma de liberación iniciada por estos cristianos.
Estas palabras, que parecían cargadas de h u m o r en los m o - Y , . , llega el punto de fusión. La teología latinoamericana
mentos inmediatos a su pronunciación, resultaron sangrienta- encuentra en la "teoría" de la dependencia el instrumental
mente proféticas en la presente década. conceptual que requería para llegar a lo real y revisarlo. La crí-
V \ j E n Argentina el proceso adquiere caracteres especiales. tica al m o d e l o desarrollista es u n o de los puntos en c o m ú n
Más adelante se analizará esta situación con cierto detenimien- más firmes y en relación con él se puede establecer una clara
to. Por ahora, basta señalar que t u v o amplia repercusión el voluntad de ruptura. El encuentro con la sociología y la econo-
movimiento dedicado a difundir el pensamiento de la Populo- mía de la dependencia sirvió para desprenderse un tanto de la
rum Progressio protagonizado por sectores gremiales y sacer- tutela de la filosofía que c o m o ancüla había condicionado en
dotales cercanos a la " C G T de los argentinos" de Raimundo gran medida la reflexión t e o l ó g i c a . 10
Pero el divortium aqua-
Ougaro. Su líder, el entonces obispo de Avellaneda - z o n a de rum sigue siendo en teología, c o m o en otros campos, la incor-
fuerte concentración industrial-, Mons. Jerónimo Podestà, fue poración o no del marxismo y del análisis de clase. En este sen-
acorralado por las estructuras de dominio eclesial. También el tido, es un grave error de análisis considerar a la teología de la
d o c u m e n t o de los "Obispos del Tercer M u n d o " t u v o fuerte 9
Ibidem, p. 253.
10
"Como es sabido, la tentación totalizadora del universo de compren-
7
Aparte del libro de Gheerbrant ya citado, pueden consultarse testimo- sión teológica llevó a los teólogos a privilegiar el instrumental directamente
nios y documentos de este periodo en la selección Iglesia latinoamericana, filosófico sobre el de las ciencias humanas y sociales [...] Eso no implica
¿protesta o profecía?, Avellaneda, Búsqueda, 1969, 462 páginas. para nada un rechazo de la filosofía en sí. Implica simplemente la exigen-
s
Cit, por Gustavo Gutiérrez, Teología de la liberación; perspectivas, cia de las mediaciones necesarias del pensar filosófico" (Assmami, op cit.
Editorial Universitaria, Lima (CEP, 3), 1971, p. 173, nota 10. pp. 105-106).

192 193
liberación c o m o formando un t o d o h o m o g é n e o . En otras pala- dre ideológico y político, impiden siquiera atisbar conceptos e
bras, no t o d o lo que se publica y publicó autodenominándose intuiciones fundamentales de la teología de la liberación.
r
"de la liberación", comparte las mismas posiciones, especial- VV Entre las "fuentes" de esta teología se podrían localizar
mente en lo que hace a este punto de la relación con el marxis- muchas. Baste señalar que los mejores, los más capacitados y
mo. Hay una clara variante "tercerista"," populista y anticlasista, formados en famosos centros mundiales de estudios filosófi-
que se desarrolla sobre t o d o en Argentina. A sus ambigüeda- cos y teológicos, se han plegado a esta corriente. Sin duda, la
des ya se hará referencia más adelante. Lo importante es desta- teología política, la teología de la esperanza y otras corrientes
14
car la total incomprensión de este fenómeno que evidencian europeas han tenido su influjo, que debe ser muy matizado en
ciertos escritos claramente difamatorios. 12
La presunta redac- consideración a la misma urgencia de la praxis y de la situacio-
tara (!?) del primero de los escritos que se indica en la última nalidad histórica del continente.
nota, no ha leído siquiera c o n un poco de atención los princi- $ ' E n el año de 1971 aparece el libro de Gustavo Gutiérrez
5
pales textos de esta corriente y su objetivo es claramente deni- Teología de la liberación.' En él cuajan, por v e z primera con
gratorio en un estilo panfletario, cargado de imputaciones ideo- cierta sistematicidad, las propuestas de esta "nueva" t e o l o g í a
lógicas propias del terrorismo úitelectual y de la intransigencia latinoamericana.
dogmática. No hay, por tanto, en sus páginas la menor intención ( A ' L a obra de Gutiérrez aparece c o m o una completa enciclo-
de comprender el fenómeno de la teología de la liberación, sólo pedia de temas y aspectos a considerar por una nueva teología
designarlo c o m o un fenómeno negativo, malo, tabú, el "diablo reclamada y exigida por la praxis misma de los cristianos lati-
encarnado". En el segundo trabajo que se cita, simplemente se noamericanos. Una teología viva que debe dar cuenta de las po-
pone en j u e g o un arsenal conceptual para desacreditar, pre- siciones frente a las cuales surge, o gracias a la crítica de las
suntamente desde una pretendida ortodoxia conceptual y ca- cuales surge, de sus principales problemas, de líneas de des-
tegorial, ciertos mtentos de "infiltración" de proyectos ajenos a arrollo ulterior posibles. En suma, el libro de Gutiérrez presen-
13
la fe católica. A m b o s enfoques, muy limitados por su encua- ta el status quaestionís de la teología latinoamericana a inicios
11
de la década de los 70. Es sin duda una reflexión que viene des-
Cf. Aasmarm, np.cit, pp. 110, 123, 173, 185 y 199.
i:
Lamentablemente he perdido el texto de referencia. C-, un texto dis- pués. Después del compromiso político, decidido muchas v e -
tribuido en Argentina por las embajadas y consulados chilenos, firmado ces, ambiguo otras, de muchos cristianos en pro del cambio de
por una mujer. La actitud permanente del texto es de ataque a la teología estructuras de nuestro subcontinente.
chilena de la liberación, especialmente a algunos de sus teólogos como
Gonzalo Arroyo. El segundo texto es de Francisco García Bazán, "Crisis de
la fe y eclipse del lenguaje de la fe", Revisto Bíblica, año 37. mim. 156 (Bue- La teología es reflexión, actitud crítica. Lo primero es el compro-
nos Aires, 1975/2), pp. 129-138. miso de caridad, de servicio. La teología viene después, es acto
° "No faltan tampoco los cristianos que han arremetido contra una
teología que durante años se enseñó en seminarios y facultades eclesiásti- sus pastores, pero, en este caso, por espíritu de fidelidad" (García Bazán,
cos y que hoy día ha dado los resultados de incultura, de desorientación y op.«'í.,pp. 136-137),
14
de dogmatismo teológico, que cualquier laico de formación mediana ad- C/Assmann, op. cit., pp. 15-26.
vierte a la lejanía. Esto ha traído aparejado para la Iglesia el desolador pano- 15
Para estudios y traducciones de este libro cf. Matías Preiswerk, La
lama que nos depara en la actualidad y ha dado lugar a la intrusión de tiiéologie de la liberation de Gustavo Gutiérrez: une théologíe contextucllc
proyectos de reflexión teológica ajenos a su espíritu y que han creado la latino-amérieaine. Mémoire de limicc de dogmatique, Uníversíté de t.au-
subsiguiente conmoción en la grey católica, descarriada como muchos de sanne, Faculté de théologie, febrero de 1975, 72 pp. mimeografiadas.

Í94 195
segundo. Puede decirse de la teología lo que afirmaba Hegel de la La universalidad, el aporte fecundo, sólo puede provenir
filosofía: sólo se levanta al crepúsculo. La acción pastoral de la Igle- de la obra concreta, singular, que parte del enfrentamiento con
sia no se deduce como una conclusión de premisas teológicas. La la problemática latinoamericana contemporánea.
teología no engendra la pastoral, es más bien reflexión sobre ella; ' I T ' ' E s t e discurso t e o l ó g i c o de Gutiérrez no quiere descuidar
debe saber encontrar en ella la presencia del Espíritu inspirando el nivel de la praxis y para ello analiza con rigor las principales
16
el actuar de la comunidad cristiana. propuestas analíticas de la "teoría" de la dependencia. Clara-
mente establece a la "liberación", en que se inscribe la teología,
* No sólo viene después del compromiso político, sino que es como la alternativa a esa situación de dependencia. "Dependen-
lv
reflexión sobre la actividad pastoral de la Iglesia. Labor pastoral cia y liberación son términos correlativos" El caso de Gutié-
c o m o la que desarrolla desde hace muchos años un Leónidas rrez es un caso especial en este sentido. No parte de divulga-
17
Proaño en C h í m b o r a z o . Pero es una reflexión que también ciones de la "teoría" de la dependencia, sino que realiza un
quiere ser profética. Quiere ayudar a profundizar ese compro- análisis de algunos textos principales. No todos los teólogos de
miso revolucionario proporcionando categorías teológicas que la liberación han tenido esa apertura a la sociología y a la eco-
hagan inteligible en m a y o r medida esa praxis y le proporcio- nomía, aun cuando la declamaran. El análisis que posterior-
nen mayores niveles de criticídad y eficacia. mente se realiza del encuentro de El Escorial, dará fundamento
explícito a esta afirmación.
liste tipo de teología que parte de la atención a una problemática 1/j*Se han señalado algunos de los antecedentes de la teología
peculiar nos dará, tal vez -supone Gutiérrez—, por uña vía mo- de la liberación. La praxis revolucionaria de grupos cada v e z
desta, pero sólida y permanente, la teología en perspectiva latino- más numerosos de cristianos, la "teoría" de la dependencia. En
amaricana que se desea y necesita. Y esto último no por un frivolo el ámbito eclesial el Concilio Vaticano II, la Populorum Progres-
prurito de originalidad, sino por un elemental sentido de eficacia sio y el encuentro de Medellín son otros tantos hitos que con-
histórica, y también -¿por qué no decirlo?- por la voluntad de ducen y movilizan este discurso. En la interpretación bíblica
contribuir a la vida y reflexión de la comunidad cristiana univer- influyen los trabajos de Von Rad sobre el A n t i g u o Testamento
sal. Pero para ello, ese anhelo de universalidad -así como el aporte y m u y especialmente la meditación sobre el libro del Éxodo.
de la comunidad cristiana tomada en su conjunto— debe estar Nadie podría afirmar que Gutiérrez no conoce la tradición teo-
presente desde el inicio, Concretar ese anhelo sería superar una lógica y bíblica mundial o que las margine. M u c h o menos pue-
obra particular -provinciana y chauvinista- y hacer algo singular, de afirmarse que simplemente las repite. Allí están sus rectifi-
18
propio y universal al mismo tiempo, y, por lo tanto, fecundo. caciones, m u y bien apuntadas, a la t e o l o g í a de la muerte de
Dios, a las teologías de la violencia y de la revolución. Allí su
lfi
Gutiérrez, op. cit, pp. 28-29.
17 retomar y asumir aportes de Congar, de Rahner, de Von Baltha-
Una interesante introducción a la obra pastoral de Mons. Leótiidas
Proaño en varios autores, Monseñor Leónidas Proaño -hacia una Iglesia sar, etc. Allí está el aparato crítico y de referencias que forman
liberadora- (DECIR, ó). Quito, Pontificia Universidad Católica del Ecuador, parte del v o l u m e n . Pero interesa aquí detenerse en algunos
s. f., 93 pp. También su ponencia en la Segunda Convención Nacional de
puntos. Por una parte, el marxismo es, para Gutiérrez, no sola-
Presbíteros, "1.a Iglesia ecuatoriana y el orden establecido", Mensajero, Quito,
mayo de 1971, pp, 9-15.
,s
18
Gutiérrez, op. cit, p. 32. íhidem, p. 101.

196 197
mente la "teoría" de la dependencia, sino una serie de cuestio- Sin embargo, la actitud global de Gutiérrez frente al marxismo
nes, aspectos y debates en el seno m i s m o d e l marxismo. No es una actitud generalizada en los medios cristianos. La esca-
cabe duda de que su actitud es de apertura sin ambages al pen- tología y el profetismo cristiano subsumen los planteamientos
s a m i e n t o marxista. No trata de criticar apresuradamente un inarxistas y dan un sentido más pleno a la praxis revoluciona-
marxismo concebido a la medida de esa critica, c o m o tantos ria. Supone siempre una capacidad intrínseca del cristianismo
otro?, sino que trata de husmear en los recovecos de una tradi- para m o v i l i z a r y enaltecer el plano personal y la dimensión
escatológica. Es importante recordar in extenso a Gutiérrez en
ción de pensamiento sumamente compleja. Tampoco el marxis-
este punto.
mo es Bloch sin más. Gutiérrez sabe que al hablar de Bloch está
hablando de un autor discutido y discutible y q u e no p u e d e
ser identificado sin más con el pensamiento marxista. En todo Tratando de precisar la noción de liberación, distinguía:nos tres
caso, su pensar le aparece fecundo, motivante, d i g n o de ser niveles de significación: liberación política, liberación del hombre
t o m a d o en consideración. Pero su tratamiento de Bloch no es a lo largo de la historia, liberación del pecado y entrada en comu-
directo c o m o en el caso de Hinkelammert, esbozado en el ca- nión con Dios. [...] Los tres niveles mencionados se condicionan
pítulo anterior, sino a través de la mediación que implica a la mutuamente, pero no se contunden; no se dan el uno sin el otro,
teología de la esperanza de Moltmann y Pannenberg. Hay una pero son distintos: forman parte de un proceso único y global,
observación c o m o al pasar de Gutiérrez, que es sumamente pero se sitúan en profundidades diferentes. No sólo no hay re-
valiosa porque muestra el valor de un tratamiento crítico, ri- ducción del crecimiento del Ruino al progreso temporal, sino que
guroso y tro dogmático d-e esta cuestión. A propósito de la cri- gracias a !a Palabra acogida en la te el obstáculo iundamcntal al
tica que realiza a la teología política de Metz, señala Gutiérrez Reino, el pecado, nos es revelado como la raíz de toda miseria e
la importancia de receptar el aporte de las ciencias sociales "y injusticia; y el sentimiento mismo del crecimiento del Reino nos
también de ciertos aspectos del marxismo que a pesar de (¿o a es manifestado como la condición última de una sociedad justa y
causa de?) la mediación del pensamiento de Bloch, no parecen de un hombre nuevo. ( . . . ] Es pot ello que todo esfuerzo por
20
ser suficientemente conocidos y asimilados". Ambas observa- construir una sociedad justa es liberador - d e una liberación que
ciones deberían ser consignas de la reflexión teológica y filosó- afecta por aproximaciones, pero efectivamente, la alienación fun-
fica de los latinoamericanos. Abrirse efectivamente a la inter- damental— es ya obra salvadora, aunque no sea toda la salvación.
pelación de la ciencia social y no conformarse con visiones [. ] Progreso temporal, o para evitar esa expresión aséptica, diga-
parciales o caricaturescas del marxismo. En cuanto a Bloch, no mos mejor ahora, liberación del hombre y crecimiento del Reino
cabe la m e n o r duda de que es más hegeliano que marxista y se encaminan hacía la comunión plena de los hombres con Dios
que pesa sobre él aquella certera observación de Lukács: mezcla y con los hombres entre ellos. Tienen el mismo objetivo, pero no
una ética de "izquierda" con una epistemología de "derecha". 21
se dirigen a él por caminos paralelos, y ni siquiera convergentes.
Otro punto destacable en favor del análisis de Gutiérrez es su El crecimiento del Reino es un proceso que se da históricamente
actitud crítica y no elusiva f i e m e al pensamiento de Alttutsser. en [a liberación, en tanto que esta significa una mayor realización
del hombre, la condición de una sociedad nueva, pero no se agota
2(1
¡bhhm. p. 283
3i
en ella; realizándose en liedlos históricos liberadores, denuncia
Georg Lukács, "Prólogo" .1 Teoría de la novela. trad. de Juan (osé
sus límites y ambigüedades, anuncia su cumplimiento pleno y los
Sebrelli, Siglo XX, Buenos Aires, 1 °74, pp. 22 y 23.

198 199
23
impulsa efectivamente a la comunión total. Sin acontecimientos r r e z . Destacaba en ella la importancia dada por Gutiérrez a
históricos liberadores no hay crecimiento del Reino, pero el pro- los siguientes aspectos:
ceso de liberación no habrá vencido Tas raíces mismas de la opre-
sión, de la explotación del hombre por el hombre, sino con el • La noción de "acción" de Blondel utilizada en conexión
advenimiento del Reino, que es anie todo un don. Es más, puede con la noción marxista de "praxis";
decirse que d hecho histórico, político, liberador es crecimiento • no se trata tanto de un nuevo tema teológico, sino de un
del Reino, es' acontecer salvífico, pero no la llegada del Reino, ni nuevo modo o manera de hacer teología, dice Laje, alu-
22
toda la salvación. " diendo claramente a la cuestión metodológica insuficien-
temente desarrollada por Gutiérrez;
La valiosa obra de Gutiérrez podría llevar muchas más • lo político es visto c o m o una mediación necesaria de la fe
páginas. Se ha querido consignar aquí parte de lo fundamental y es un ámbito en el que rige la conflictividad;
que plantea para, luego de un paréntesis que permita apreciar • los agentes del cambio son los que sufren opresión;
su recepción ert Argentina por pane de algunos sectores, volver • se asigna importancia a la utopia;
a ella señalando lo que constituye su meollo. • la lucha de clases aparece como central en la historia,
El sacerdote jesuíta E J, Laje, uno de los consejeros de la - se busca redefmn el concepto de unidad de la Iglesia.
revista Stromata, escribía en 1973 una reseña al libro de Gutié-
2
'' En sentido muy cercano a las afirmaciones de Gutiérrez se podrían ' Laje critica los precedentes puntos, causados todos, a su
citar muchos casos. Se mencionan dos suficientemente representativos en juicio, por "íjisuficiencias de las mediaciones de tipo ideológico
sus con notación es. "Leónidas Proaño comprende claramente que su op- (Gutiérrez no oculta sus simpatías por el análisis marxista) [. - - ] " 2 4

ción no es la de un simple militante político, sino que va mucho más allá,
porque, en defímtiva, su opción es por el Reino, que aunque ya está pre-
sente en la tierra t o d a v í a n o sc encuentra establecido en plenitud" (varios /. Laje se pregunta si la causa de la dependencia no es el
aurores, op. cit, p. 47). "Ahora bien, el testimonio de la Iglesia en una socie- subdesarrollo (sic). Cree importante incorporar, entre
dad socialista debe ir más allá del testimonio marxista, aunque lo incluya.
El ci istiamsmo ha de asumir siempre una actitud espiritual y positiva ante otras, la dimensión geopolítica.
el trabajo; actitud lan positiva y espiritual como el maiusta, pero aún ma- 2. No puede hablarse de dominación de unas clases sobre
yor, porque para el cristianismo se trata de la realización no sólo de la es-
otras, al menos en el caso argentino. "Una cosa es que
piritualidad humana, sino también del mismo "quehacer" divino ¡. ] Hay
dos aspet tos que considero distutiomeme cristianos. ¥1 primero es en iela- haya aliados internos del imperialismo y otra que lo sea
ción con el móvil, lin ese sentido, el cristiano ha de ser consciente siempre toda una clase c o m o clase [...] justamente un movimien-
que trabaja para el Señor cuando trabaja para lo socialmente útil, es decir,
to nacional y popular c o m o es el p e r o n i s m o p r o p o n e
trabaja para hacer buena su oración [...] Ln segundo lugar, el trabajo para
21
el cristiano es una expresión del destino comunitario de la humanidad, de una alianza de clases para romper la dependencia."
la unión orgánica del hombre dentro de la sociedad, de la condición co- 3. "Parecería que para Gutiérrez la opción, capitalismo li-
munitaria del ser humano, de su ser social, tanto como de su destino social
beral o socialismo (marxista), constituye una disyuntiva
[.. ] Creo que si hay algo de valor en el testimonio cristiano en este propó-
sito comunitario y social reside, en mucho, en esta experiencia del per-
!J
dón" (leverendo Seigio Arce Martínez, "Mwiou de la Iglesia en una sociedad E. J. laje, "La Teología de la liberación' según Gustavo Gutiérrez", Stro-
socialista. Un análisis teológico de la v o c j c l ó i i de la iglesia cubana", Cuba, mata, año xxix, núm. 3, Sjn Miguel, julio-septiembre do 1973, pp 297-306.
1
1965, en Gheerbrant, op. di., pp. 293-294). -- Ihidcm. p 303.

Ibidem.p. 304.

200 201
completa. Nada dice de la posibilidad de una tercera vía, terialismo histórico es, afirma junto con Mariátegui, un método
o de la experiencia concreta de la tercera posición del de interpretación histórica de la sociedad. M é t o d o que debe

peronismo en la Argentina." ser fidelísimamente seguido para poder recrearlo. "Los verda-
4. Laje no está de acuerdo en que Gutiérrez divida a los deros revolucionarios - e s c r i b í a M a r i á t e g u i - no p r o c e d e n
hombres en opresores y oprimidos porque olvida "el ser- 28
nunca c o m o si la historia empezara con ellos." Y viene enton-
vicio que presta el capitalista aportando el capital, con el ces, apoyándose en palabras de Fidel Castro, la observación
riesgo subsiguiente [ . . . ] " Según Laje "la afirmación de Gu- principal de Gutiérrez.
tiérrez ,.tiene como trasfondo ideológico la teoría marxista
27
de la plusvalía y su falsa concepción del valor". Uno de los más grandes peligros que acechan, en efecto, la cons-
5. Por último, Laje no acepta de ningún m o d o la afirmación trucción del socialismo -urgida por tareas inmediatas— en Lati-
de Gutiérrez de que es necesario analizar la realidad de noamérica es carecer de una teoría sólida y propia. Propia, no por
América Latina desde una perspectiva de lucha de clases. prurito de originalidad, sino por elemental realismo histórico.
En este proceso de liberación está presente, además, explícita
Desde un punto de vista más teológico, Laje observa: o implícitamente, un trasfondo que conviene no olvidar. Procurar
la liberación del subcoutínenle va más allá de la superación de la
6. Q u e Gutiérrez realiza una reducción de la misión de la dependencia económica, social y política. Es, más profundamen-
Iglesia a lo profético, olvidando la "función sacramental". te, ver el devenir de la humanidad como un proceso de emanci-
7. Hace un reduccionismo del pecado al orden estructural pación del hombre a lo largo de la historia, orientado hacia una
económico. sociedad cualitativamente diferente, en la que el hombre se vea
8. Hace una reducción de la "praxis espiritual" y de la "pra- libre de toda servidumbre, en la que sea artífice de su propio
xis histórica" del cristianismo a la praxis política. destino. 29

9. Deja de lado el "misterio de la cruz".
10. Olvida la "fuerza purificadora y liberadora de la oración. '"C^'Esto significa decir e n otras palabras que la r e v o l u c i ó n
marxista es relativa, mientras que la revolución cristiana aporta
No se pueden dejar pasar así nomás estas afirmaciones de la dimensión de absoluto. No importa que se recurra a la auto-
Laje. A n t e t o d o debe considerarse la distancia que Gutiérrez ridad del C h e para argumentar en favor del h o m b r e n u e v o ,
establece entre su discurso teológico y el discurso (¿o más bien, porque se está aquí nuevamente destacando lo específico del
los discursos?) marxista. Apertura al marxismo, sí; identifica- aporte cristiano. El que salga de boca del C h e es más b i e n la
ción Usa y llana, no. La de Gutiérrez es una distancia "crítica" y confirmación de que el aporte cristiano no se opone al marxis-
especialmente "profética". U n o de los pasajes que mejor lo re- mo, sino que lo completa. No se puede traer en contra de esta
velan, aparte de los ya citados respecto de Bloch y Althusser, distancia marcada entre cristianismo y marxismo la observa-
es aquel en el que se refiere a Mariátegui. Por una parte, el ma- ción atinada que realiza Gutiérrez a propósito de las relaciones

Ibidem, р. 305.
3S
26
Cit. por Gutiérrez, op. át.,p. 119, nota 41.
27 29
¡bidem, pp. 120-121.
Idem,

202 203
entre teología de la esperanza y teología de la muerte de Dios. mulaciones más distantes del planteamiento marxista.
La teología de ¡a muerte de Dios surge c o m o una respuesta fren- Se trata de una adhesión ingenua al populismo pero-
te a la problemática feuerbachiana de la muerte de Dios. Es por nista en lo que tiene de más i d e o l ó g i c o : la propuesta
ello -aclara Gutiérrez- que la así llamada "teología de la muer- aliancísta en los términos en que la formulara el mis-
te de Dios" - q u e algunos consideran, equivocadamente, c o m o mo peronismo.
la inevitable fase final del proceso de secularización- presenta A3. No solamente Gutiérrez no dice nada, sino que se opone
ciertos rasgos que nos atreveríamos a calificar de "pre-mar- explícitamente a los tercerismos. Cf. los textos referen-
10
xistas".- Por tanto, la asimilación sería m u y simple: teología de tes al populismo.
¡a muerte de Dios pre-marxista; .teología de la esperanza (ante- A4. ¿Desde dónde, desde qué ámbito teórico es posible ha-
cedente reconocido de la teología de la liberación) = marxismo. blar de un "servicio" del capital? ¿Por qué es íalsa la no-
Solo resta dar un paso más en esta silogística. Pero no se justi- ción del valor que aparece en la teoría de la plusvalía?
fica por la cantidad de precisiones que realiza Gutiérrez a lo Éste es un p u m o interésame sobre el que se volverá al
largo de su obra y porque aquí lo que quiere significar es que la analizar los planteamientos de Dussel en relación con
teología de la esperanza en t o d o caso se m u e v e en el espacio el marxismo.
teórico abierto por el marxismo en la crítica a Feuerbach. Esto A5. Simplemente se debe constatar que Laje niega la realidad
no implica, de ningún m o d o , que sean discursos identífícables. de la lucha de clases en nuestro subcontinente. ¿Por qué?
/{fy • Habría que aclarar a Laje que la ideología no es mediación
sino ing tedíente y á m b i t o de producción d e l discurso. Y, en I En cuanto a las objeciones teológicas de Laje se d e b e
todo caso, la orientación revolucionaria del discurso de Gutié- observar:
rrez no es identificable sin más al discurso niarxista, práctica-
mente en ninguna de sus variantes. Al. Q u e sencillamente miente. Gutiérrez desarrolla am-
fifi sr Siguiendo un procedimiento análogo al de la quaestío debe pliamente la función sacramental, no sólo restringida e
responderse diciendo: históricamente limitada de los "sacramentos", sino de
la Iglesia c o m o tal, siguiendo los desarrollos del Vatica-
Al. Q u e el desconocimiento de aspectos elementales de la no II (cf. cap, X I I , "Iglesia: sacramento de la historia",
"teoría" de la dependencia es lo único que puede expli- pp. 309-350).
car la pretensión de q u e la dependencia se explique A2. Justamente no se trata de reduccionismo del pecado a
por el subdesarrollo. Esto es simplemente subvertir los lo económico, sino de una ampliación en contra de la
términos mismos del debate. Sólo la malicia o la igno- reducción individualista del pecado hacia una noción
rancia pueden llevar a sugerir la incorporación de ele- estructural.
mentos geopolíticos en este tipo de análisis. A3. Únicamente se puede plantear esto mediante un vacia-
A2. Estas afirmaciones derivan de una ignorancia comple- miento de la noción marxista de praxis por una quizá
ta de la teoría de las clases sociales, incluso en sus for- excesiva asimilación a la "acción" blondeliana. Esta asi-
milación la realiza Laje y no Gutiérrez.
30
Ibidem, p. 274, nota 45. A4. No sólo Gutiérrez no deja de lado el misterio de la cruz,

204 205
sino que analiza el proceso de Jesús y las relaciones constituyendo, con el tiempo, en el ejemplo de pensador marxis-
creación/redención (cf. pp. 285 ss. yp 222). ta capaz de reelaborar el mensaje cristiano; y el problema de la
AS. Nuevamente miente. Basta leer las páginas que dedica utopia, c o m o aspecto y categoría fundamental a reelaborar, en
Gutiérrez a la oración, a la espiritualidad y a la mística tanto componente de la acción y del discurso intiinsecamente
(cfpp. 169, 254, 256, 257, etcétera). cristiano y transformador. El concepto de utopía se ubica en la
obra de Gutiérrez cumpliendo un importante papel de bisagra
' ^ ¡ \ ' Esta atención, quizá demasiado amplia, a la reseña de Laje o mediación, nada menos que entre las instancias de la te y la
se justifica porque de algún m o d o confirma la afirmación de la política. 31
C o m o m u y bien señala Matías Preiswerk, "ce petit
teología de la liberación en el sentido de que, explícita o implí- paragraphe est d'une importance décisive dans la théologie de
citamente, consciente o inconscientemente, la fe está mediada Gutiérrez, il synthétise pratiquement tout ce qu'il a dit jusque-là.
por lo político. Mejor, las categorizaciones de la fe, la -logia de to- L'apparition tardive de ce nouveau concept d'utopie est surpre-
da teología, están condicionadas por la política. A pesar de nante" Y más adelante Preiswerk agrega: "on parlera dans le
contradicciones secundarias, las reservas de Laje son en el fon- vocabulaire néo-marxiste plus facilement d'utopie indiquant
do compartidas por los sectores terceristas-populistas. En el par )a qu'un projet de société ne se réduit pas au déterminisme
caso argentino esto fue m u y claro frente al fenómeno peronis- économique et a la rationalité scientifique". ' 3

ta. La reseña comentada ilustra el m o d o en que, con variantes . Para Gutiérrez la utopía está caracterizada por tres rasgos
de detalle, fue "asumido" el discurso de la teología de la libera- principales o funciones: el anuncio, la denuncia y la racio-
ción en Argentina por sectores cercanos al peronismo. La adhe- nalidad. Este último punto lo desarrolla a partir de algunos tra-
sión acrítica al peronismo explica el populismo tercerista de bajos de P. Blanquart que no se lia podido consultar. Parecería
ciertos sectores argentinos de la teología de la liberación, su que Blanquart realiza una critica a Althusser, quien habría per-
gran tecundidad cuando la esperanza estaba viva y su frustra- manecido demasiado adherido a la distinción cartesiana entre
ción, silencio o tímidas autocríticas, luego de la débâcle. No en concepto e imaginación, tal como le reprochara en alguna opor-
todos fue así, porque otros, si bien consideraban q u e la organi- 3í
tunidad Sartre. La imaginación es llamada en política utopía
zación de las masas pasaba por el peronismo, tenían mucha y la imaginación permite el salto, la ruptura entre lo empírico y
sensibilidad hacia sus limitaciones. lo teórico. La utopía se constituye así en el ámbito donde la fe
1
rty-- En filosofía el enfrentamiento fue más duro y ciertos sec- y la política se encuenlran, no para que soñadores tergiversen
tores más sensibles a las limitaciones de la tercera vía o la política, sino para radicalizar su compromiso. A q u í vuelve a
absolutamente en desacuerdo c o n ella, llegamos a calificar a la aparecer la noción de c o m p r o m i s o que indudablemente en
"filosofía de la liberación", en tanto enuncada en el populismo, sentido sartreano utiliza Gutiérrez a lo largo de su obra. 1,1
La
como una nueva forma de enmascaramiento y universal ideo-
lógico. 11
Cf. Gutiérrez, op. cit., Porte tv, Sección Primera, cap xi, C; Te, utopía
i^-i- Volviendo al libro de Gutiérrez, es mteresante anotar dos y acción política", pp. 296-307.
,!

temas q u e él m i s m o reelabora a partir de algunas propuestas Matías Preiswerk, op. cit., pp 3tf y 66.
13
Cf. "Jean-Paul .Sartre contesta", <? m revista de Bernard Pingaud en
de Huikelammert que ya se consideraron en el capítulo ante- Seoir*.: ¿I último metafisùn. l'aidós. Dueños Ajivs. 1968
J
rior. El tratamiento del pensamiento de Erust Bloch, que se va "• Cf. Gutiérrez, op. ai. pp. 33 y 99.

206 207
palabra no se identifica con la utopía; la utopía es un proyecto bre", 3fi
Y más adelante, praxis sería "andizar los valores de la
humano, el Evangelio no la proporciona. La Palabra es un don humanidad a partir de las estructuras sociales y actuar sobre
gratuito de Dios que se "implica mutuamente" c o n la utopía. 3
ellas para la realización de valores". * Esta última definición es
La utopía es entonces un interpelante de la teología y la teología la asunción, por vía de cita textual, de ladefinicíón de Hinkel-
puede comprometerse al dejarse interpelar por la utopía. La ammert en el libro que se comentó en e capítulo anterior. En
utopía es un desafio y una movilización, ya que entendida con general, la exposición de N e g r e se mueie dentro de los pará-
fuertes matices marcusianos no anhela la irrealidad, sino que metros de Hinkelammert reconociéndola explícitamente. Por
pretende la realización de un mundo que es ya posible, mate- el contexto pareciera que N e g r e apunta a algo más que Hin-
rialmente posible, pero que se ve obstaculizado en su concre- kelammert, pero no queda clara la puesta en cuestión de los
ción por la acción bloqueante de las sociedades establecidas. valores mismos de la sociedad.
40
Í"I ^Como Hinkelammert, Negre retoma a B l o c h y la noción
de utopía c o m o central en la raíz bíblica 3e la esperanza.
SOCIO LOGIA-POLÍTICA-VE ^•Claramente ve Negre enfrentadas doi teologías a partir de
dos imágenes distintas de Dios: " [ . . . ] ufla imagen de Dios y
* M u c h o más cerca de la sociología y de la política se encuentra de t o d o lo religioso preferentemente 'paternalista', 'desarrollis-
3 5
el trabajo de Pedro N e g r e a Éste repudia los tercerismos " y ta' (teología de la secularización, de la muerte de Dios) o la
asume una posición clasista en su análisis sociológico. Con todo, imagen de un Dios realmente 'subversivo' del presente". 41

defiende a Fals Borda (quien se mueve en la linea de la sociolo- r
La tarea de la teología de la liberación se agiganta:
gía camilista - p o r Camilo T o r r e s - o c o m p r o m e t i d a ) , porque
c o l o c ó en primer plano, polemizando con A l d o Solari, la veri- [• • -1 hay que ejercer la teología como actividad de "sospecha", de
ficación de la teoría por la praxis. "Lo importante es que no se "desbloqueo" [...] sólo que, una vez más, losúltiraos criterios de esta
parte de planteamientos filosóficos o abstractos, c o m o en el "desalienación" vendrán de la misma fe. fero de una fe mediati-
zada a nivel teórico, por la ciencia, y a ni\el práctico por el "pue-
debate europeo entre marxistas y cristianos, sino de la praxis
37 blo oprimido" que se libera y nos entrega la forma del hombre
política concreta de ambos en Latinoamérica." 42
nuevo que se da a sí mismo.
\ , „ N e g r e asienta las siguientes definiciones de praxis: "I-..]
transformación de las condiciones maleriales de la sociedad,
' D e s d e esta perspectiva, N e g r e se permite introducir crí-
c o m o punto de partida de la transformación total del h o m -
ticas a dos teólogos argentinos. En el capítulo n dice:"[...] curio-
Eedro Negre Rigol, fe y política; sociología latinoamericana y Teolo- samente, Dussel parte de H e g e l y M a r x conjuntamente c o m o
4
gía de la Liberación, Tierra Nueva, Montevideo, 1973, 152 páginas. la teología europea [. , . ] " . - " H a y que tener en cuenta aquí el tér-
w
"las terceras vías se han mostrado como nuevas formas de domina-
JS
ción ideológica y los cristianos se han sentido particularmente tentados Ibidem, p. 46.
y
por ellas" (ibidem, p. 37). "Hacemos uso de la palabra Tercer Mundo refi- ' Ibidem, p, 47.
40
riéndonos evidentemente a los países dependientes y neocoloniales. No es Explícitamente enpp. 51 y 143.
41
en el sentido de una tercera vía o tercera postura frente al capitalismo y Ibidem, p. 62.
1,2
socialismo" (ibidem, p, 63, nota 22). Ibidem, p. 64,
37
Ibidem. p. 44, nota 19. Ibidem, p. 49. Los puntos suspensivos son de Negre.

208 209
mino conjuntamente. A Scannone lo acusa de ontologisnio al TEOLOGÍA Y LENGUAJE
44
partir indiscriminadamente de H e g e l y M a r x . \ •
1
{q Negre, q u e en toda su obra retoma la sociología, resalla la H u g o Assmann ha señalado en varios de sus trabajos la impor-
importancia de los mitos en c o n e x i ó n con la utopía. " N o olvi- 46
tancia del l e n g u a j e . Especialmente Je preocupan el "vacia-
demos [dice] que el m i t o contiene lo absoluto e infinito del 45 5
miento" ' y la "ambigüedad", " c o m o riesgos comprobados del
hombre. El mito es también el ropaje de lo utópico, de donde lenguaje de la liberación. El libro que se comenta, compuesto
arranca en última instancia, toda crítica a ía sociedad y al hom- por una serie de artículos, está claramente dividido en dos par-
4
bre alienado." ^ La utopía es concebida en íntima conexión con tes. En la primera se nota una preocupación constante poi "ba-
la fe, al m o d o de Gutiérrez jar" a la realidad. Casi se dina por aterrizar. Es que la teología
de la liberación supone un inmenso esfuerzo crítico respecto de
Este "entre" y "dentro" ["zona oculta" de la "ideología"] sería final- la teología tradicional, teología pretendidamente pura y asépti-
mente el terreno de la utopia y de la fe como último dinamismo ca respecto de lo real y de otras disciplinas. Especialmente teo-
de las opciones históricas de los hombres. Marx quiso precisa- logía abistórica, incapaz de aceptar la revelación de Dios en la
5
historia. '
mente recuperar esta verdad negada por el positivismo cuando
nos dice que el hombre no sólo es producto sino productor de su f
Y 'Se advierte en el libro de Assmann un corte claro entre las
4
circunstancia. *' dos partes que lo componen. En la primera, "teología desde la
praxis de la liberación", todavía se sobrevuela la tierra, se trabaja
^ ' Pero l a noción d e utopía está utilizada mucho más c o m o c o n categorías bastante abstractas, se advierte c o m o una su-
portadora del germen transhistórico en la línea de Hinkelam-
46
Hugo Assmann, op. cit.
mert:"[...] la necesidad constante de la utopía (lo transhistórico) 1V

4 r
"Ls basCuue naiut.il que la misma vigencia amplia del lenguaje de
para transformar el mundo [. . . ] " . Wif « « o n conlleve el peligro de su vaciamiento Ei peligro aumenta en la
Q¡y Este trabajo de Pedro Negre Rigol es un interesante esfuer- medida en que este nuevo lenguaje pasa a ejercer una simple función de
zo por reflexionar paralelamente el discurso s o c i o l ó g i c o y el suplencia del evidente desgaste del lenguaje tradicional de las iglesias"
(ibidem, p. 106). La palabra "devaluada", "desgastada" es "i n autentica"
discurso teológico. Paul Ricoeur estableció alguna v e z la rela- v "¡netica-z*. tn estos téx minos plantea el problema Leónidas Pivañu en
ción religión-ateísmo-fe. En pocas palabras, según Ricoeur era Ccnñentizaciém, evangehzactón, política, y ed. Sigúeme. Salamanca, 1975,
esp. pp. 13-16.
necesario superar, purificar la religión mediante el ateísmo para
-•° Cf. ibidem, p. 115.
lograr la verdadera y auténtica fe. Análogamente, el análisis de ' La trascendencia de Dios reside eu ei hecho de qui Fi está delante
Negre sugiere que la sociología no basta. Es necesaria una pu- de nosotros en 'as fronteras del litiuro histórico Dios es pro-vocativo, t<io
rificación política, que no puede reducirse a "unlitancia" si por es, llanta hacia adelante, y sólo se lo encuentra como el que marcha con
su pueblo en una constante desinstalación. De ahí la continua interpreta-
tal se entiende un puro activismo, para lograr la fe, la auténtica ción prof'ética ile las llamadas de Dios a través de los hechos históricos y
y verdadera fe encarnada de los cristianos latinoamericanos. pnlítiios" (ibidem, p. 21); Gutiérrez, op. cit., p, J 91 ; uno de ios que mas han
insistido en la importancia de la revelación de Dios en la historia rr>mo
•n Cf. Ibidem, pp. 69-70. supuesto principal de una hermenéutica liberadora es Severino Croatio,
4 ; Liberación y libertad; pautas hermenéuticas. Mu ndo Nuevo, Buenos Aires,
- Ibidem, pp. / 7-78.
1 1973, 153 pp Cf. mi reseña de este último en Señales, Bunios Aires, iiúm.
+ ïbidem.-o. 137.
17 176. 1975.
ibidem, p. 146.

210 211
perposición de dos discursos insuficientemente elaborados: ^ Esta importantísima indicación metodológica de Assmann
uno marxista, el otro teológico. Quizá esta parte sea la más re- debe ser tomada m u y en cuenta en la lectura de los textos de
veladora de ciertas ambigüedades peligrosas. La segunda par- la "liberación". En fin, Assmann, al igual que Gutiérrez, anota
te, "Ejercicios políticos de la fe", se nota mucho más marcada que el término "liberación" implica tres niveles:"[.,.] liberación
por la experiencia chilena y es la asunción de un lenguaje de- política de los pueblos y sectores sociales o p r i m i d o s ; libera-
cididamente marxista al que se trata de adaptar para que recep- ción del hombre a lo largo de la historia; y liberación del peca-
te el misterio de la fe. Es c o m o si latiera en el fondo una recon- do, raíz de t o d o mal, preparando la condición de una vida de
1 6
ciliación praxis-política y teología-marxismo. Excepción a esto comunión de todos los hombres c o n el Señor". "'
5
es un trabajo anterior muy circunscripto. ~ *> 'Junto a esta preocupación de Assmann por el "vaciamiento"
r
V Assmann explica que a partir de 1965 se da la oposición y la "ambigüedad" del lenguaje de la liberación, que va a trans-
franca de los cristianos al desarrollismo y comienza o surgir el formarse en la segunda parte de su libro en preocupación por
lenguaje de la "liberación".".DÍstÍngue tres etapas en el surgi- la mayor habilidad de las derechas para operar el lenguaje afec-
54
miento y utilización del término "liberación". tando la sensibilidad mística y simbólica de las masas, en esta
primera parte está siempre presente la preocupación metodoló-
"Liberación" debe entenderse [..,] tanto en el sentido de "adquirir", gica. La teología requiere una metodología que le permita llegar
cuanto en el sentido de "recuperar" la libertad, es siempre'una 1 7
a lo real. ' Debe haber una "mediación entre la reflexión teoló-
noción referida a una ausencia actual de libertad. Ella envuelve, r,B
gica y la praxis". No está m u y claro c ó m o se desenvuelve esta
pues, un ciato juicio sobre la realidad, condenándola en la forma mediación, pero es requerida y reclamada insistentemente.
de su statu c¡uo. En esta carga de negación de lo que hay, trátase de Ahora bien, el problema m e t o d o l ó g i c o no es puramente ins-
una noción esencialmente juzgadora. Es una palabra de enfrenta- trumental, ni mucho menos, implica una "opción ético-política"
miento amfiicHvo. Evidentemente sería forzado presuponer de in- previa. Tiene plena conciencia de que los instrumentales cien-
mediato la presencia consciente de un juicio analítico detallado, por tíficos no son asépticos y q u e suponen una toma de posición
ejemplo una noción específica del fenómeno del subd es arrollo. El política m u y clara y definida. Esta "opción", no sólo requerida,
simple uso del término itnplíca apenas un juicio condenatorio glo- sino exigida insistentemente por A s s m a n n , 59
parece m u y in-
bal sobre la realidad presente y la urgencia de un cambio, nada más. fluida por el existencialismo. Este creer que la opción es posible
En si mismo el término puede ser tanto reformista como revoluciona- perdiendo un p o c o de vista los determinantes y condiciona-
rio. Todo depende del contenido analítico subyacente en su empico^ mientos que actúan sobre el individuo, suena bastante a v o -
luntarismo. Es un tema q u e en Assmann no es todavía tan
52
"La función legitimadora de la religión para la dictadura brasileña" ambiguo y que apunta a cargar de responsabilidad el trabajar
(1970). con tales o cuales instrumentos socio-analíticos. Pero se v o l v e -
S1
Ibidem, pp. 24 y 160.
A
' "Antes de 1965 es bastante raro su uso [.. ] A partir de 1965 se nota, rá decisivo en la reflexión de otros teólogos y filósofos argenti-
especialmente en documentos no oficiales, un creciente uso [...] Una ter-
56
cera fase, ahora ya de franco predominio del término 'liberación' en docu- Ibidem. pp. 41-108. Gutiérrez, op. cit. pp. 58-5Í., 227 y 302.
mentos extraoficiales y de creciente uso en los oficiales, se inaugura con el •~ Ibidem. pp. 107. 108, 131 y 180.
Jlf

encuentro del Celamen Medellfu (\968\" (ibidem, pp. 29-30). Ibidem, pp. «0, ]0f>, 141, 1-33 y 225.
s(1
55
Lhidem, pp. 31-32 (el último subrayado es mío). Ibidem, pp. 102. 118, 122, 124, 141, 177y224.

212 213
nos, ejerciendo un papel determinante, convalidante y l e g i - Se podría decir que la 'teología de la liberación", al definirse
timante de desarroilos ufteriores a la "opción". como reflexión critica a partir de la interioridad de la praxis lítie-
r Si bien son discutibles la oposición y el binomio, la acepta- tadora, no sólo se entiende como "acto primero" de la praxis, sino
c i ó n de una trascendencia horizontal' 50
le permite a Assmann también como "palabra segunda" en relación a la "palabra prime-
llegar a la manifestación de la fe en la praxis. 61
Lo profético y ra" de las ciencias humanas. Con tal que no se interprete eso
utópico es revalorado en la línea de Bloch y Hinkelanimert.'' 2
como presunción totalizadora de la teología, como si ella se arro-
incluso el Tercer M u n d o es visto, junto c o n Paulo Freiré, c o m o gase Ja "última palabra" [ | el dato de las ciencias humanas se
64

constituido de naturaleza utópica.* 3 conviene en dalo de la reflexión teológica
\ . L a mediación d e las ciencias humanas ( o sociales, y a que
Assmann no establece distingos en la denominación) es necesa- %• Los resultados de la mediación de las disciplinas socio-eco-
ria para una teología q u e ha r o t o con el "sueño de su purismo". nómicas son tomados c o m o "datos" de la reflexión teológica.
Es a partir de ellos que se puede teologizar. Si a esto se añade la
Es éste un punto de fundamental importancia [escribe Assmmann). identificación de las disciplinas socio-económicas con la "teoría"
La "teología de la liberación" da un paso decisivo hacia el encuen- de la dependencia, se ve claramente que la elaboración t e o -
tro con las ciencias humanas al admitir que el dato concreto de la lógica se monta sobre algunos desarrollos de esta teoría. "El
praxis, sobre el cual estas ciencias humanas tienen la primera pala- h e c h o m a y o r de las ciencias sociales latinoamericanas jdice
bra, es su referenci.t fundamental, su punto de partida contextúa!. Assmann], sobre todo desde el c o m i e n z o de la década de los
sesenta, es reconocidamente la tematización cada v e z más v i -
™ lbidem,-p.2\. gorosa de la dependencia, elevada a categoría científica expli-
151
Ibidtm. p. 50. 5
cativa de la situación de nuestros pueblos."* Se ha señalado en
í2
Ibidvm. pp. 87 y 155 Gutiérrez, siguiendo a Blanquart, se cuida bien
de identificar la utopia con un proyecto cristiano, como ya se lia visto. el capítulo anterior c ó m o justamente esta extrapolación de las
Assmann, en cambio, habla de "utopía cristiana". En la misma linea se ubi- "situaciones de dependencia" a una "categoría" que pasa a fun-
can las reflexiones de Proaño: "ti reino de Dios es la gran utopía del cris- cionar c o m o una especie de panacea ideológica, es nno de los
tiano" (Concitntización..., p. 57). Y su hermosa comparación que se debe
considerar: "Se podría utilizar una comparación que haga hasta .cierto peligros de la "teoría" de la dependencia.
punto palpable esta dialecticidad del hombre: un telar, ¿Qué es un telar de ^ Assmann manifiesta el deseo de evitar las discusiones bi-
aquellos que sirven a los hombres sencillos de nuestro campo? Una made-
zantinas y las logomaquias propias de devaneos intelectuales.
ra de este lado y otra madera del lado de allá. De madera a madera hay
unos hilos tendidos paralelamente El trabajo del tejedor consiste luego en Sobre todo le molesta una cuestión que, según cree, lleva a vías
llevar la lanzadera de un lado a otro horizoutalmente pero siempre avanza muertas. Se refiere a la m u y kantiana interrogación por las con-
hacia adelante. Así se va luciendo la tela, los hilos verticales y horizontales
diciones de posibilidad de una teología con tales o cuales ca-
se entieiejen y se transforman en tela fcsie movimiento de la lanzadera
espresa, a mi mudo de ver, palpablemente, lo que estamos llamando dia- racterísticas.^ No está por demás esta reacción frente al escape
lecticidad del hombre [. .[ la madera de allá está tan lejana que no se la ve. y la evasión academteístas tatt propios de (a teología tradicio-
Esto simbolizaría, la utopia. Sentimos llamados a la perfección y U perfección
nal con la que se enfrenta. Pero se corre el riesgo de tirar al niño
total es algo tan lejano que parece imposible. Sin embargo, este Llamamien-
to es el que dinamiza a! hombre. Este llamamiento es el que provoca la ™ Ibidem, p. 50.
dialeclibación del hombre" filndem, pp. 55-56).
ñi '•nbidem,pp. 108-109.
Assmann, op. cii, pp. 17 y 62. №
Ibidem, pp. 74 y siguientes.

214 215
junto con el agua de la bañera. Porque, cuando se eluden dis- satisfactorio. La cara más historicizadora del problema de lii iiuiiT
cusiones teóricas, presuntamente esterilizantes, se escamotea te no parece ser la afirmación de nuestra le de míe "hay ¡\\\iy des
la cuestión epistemológica que es decisiva, teórica y política- pues" (lo que, consabidamente, no elimina tenl.uioni's pululas),
m e n t e Así, pro/iíeran afirmaciones c o m o la siguiente: "Mons. sino esta otra: que el Dios que resucitó a Jesús, no VH nn I )Id.n de
Leónidas Proaño no es ni un economista ni un sociólogo, por muertos sino de vivos, y que. porque la inda es el "medln" de l lUm,
lo tanto no se le pueden exigir estudios profundos sobre nues- también quiso que fuera radicalmente el "ambiente" del Ilumino,
7
tra sociedad [ . . . ] " ° Separando la afirmación de su referencia a Cuando se entiende esto de manera histórica y trans-iilsiórka, ou
Proaño, a quien por otra parte poco se aplica, ya que tiene una términos de una escatología cristiana cuyas últimas t'iiestiinii's
claridad suficiente s o b r e problemas estructurales básicos, se son necesariamente mediatizadas a través de la.s cuestiones IIKIÓ-
ricas e inmediatas, llegamos a penetrar al meollo del misterio
advierte el peligro de la misma. Es en el fondo la misma actitud
amoroso de saber jugar su vida en favor de los demás. El marxis-
de los curas que inicialmente intervinieron en política. Bastaba
mo pide de hecho lo mismo a todos los revolucionarios. Pero cro-
con la buena voluntad... Nó es posible admitir deslices en es-
emos no exagerar en la afirmación de que a esta definitiva inte-
tos terrenos, que condicionan directamente la práctica política.
rrógame aceitM del sentido humano del gesto de ciar la vida por
No se trata de ser especialista en todo, sino de un n g o r m í n i m o
sus semejantes —de tan honda y concreta relevancia revoluciona-
en función de la eficacia misma de la praxis que supone tal o
ría- el marxismo no ha sabido dai una respuesta, ni aun ha ten-
cual formulación. Juan Luis Segundo, c o m o se verá, se decidió
tado reconocer la importancia del problema.
a tomar el toro p o r las astas y enfrentó la reflexión epistemoló-
gica con todos sus riesgos intrínsecos y de acusaciones por Creemos que la médula cristiana "amor: muerte-vida" podría
intelectualismo. ser, pero siempre a nivel histórico y existencia!, el punto de irra-
• ^ P ' Por último, se debe destacar en esta primera parte del libro diación de aquellas interrogantes humanas radicales que atañen
de Assmarm que se v i e n e comentando lo que él m i s m o con- directamente a las más cotidianas exigencias en una vida jugada
sidera el a p o l l e d e c i s i v o de los cristianos. P o r q u e , si bien le integralmente por los oprimidos. Tal vez sea también éste el me-
parece logomaquia perderse en detalles sobre el específico apor- jor camino para llenar de contenido la especificidad del aporte
58

te cristiano al proceso de liberación, no deja de indicar lo que cristiano a la liberación/
para él es ese especifico aporte. M u y en la línea de Hinkelam-
mert, es en el problema de la muerte donde lo encuentra. Se ha citado extensamente este fragmento p o r q u e la i m -
portancia del mismo así lo exige. Se está aquí frente a un aspec-
Una relectura verdaderamente histórica de la Biblia, sobre todo to clave dentro de la interpretación del pensamiento cristiano
del mensaje de Cristo, nos lleva a una serie de interrogantes radi- revolucionario y de su incidencia en el proceso de la revolución
cales a ios cuales el marxismo nu supo dar la debida atención. latinoamericana. Quizá cayendo en aquello de que el marxis-
Quizá el punto culminante de este cuestionario esté en la afirma- mo no "ha tentado reconocer la importancia del problema",
ción cristiana sobre la derrota de la muerte, esa alienación radical habría que subrayar que para el marxismo el problema no es
sobre cuya superación Marx no nos supo decir nada importante o morir por los demás, sino la toma del poder por parte del pro-

ía
1,7
Varios autores, Monseñor Leónidtis..., of. til, p. 12. Assmann, op. cit„ p, 137.

216 217
letariado. No se trata de morir porque "sangre de mártires se- volucionaria. Assmann destaca la insuficiencia del instrumen-
milla de nuevos" lo que fuere, sino de ser políticamente efica- tal marxista para analizar este elemento operante en la praxis,
ces. Es más, si algún pretendido "marxismo" ha pedido eso a y considera esta preocupación por la simbólica como el aporte
sus militantes, lamentablemente lo que ha h e c h o es decodificar específicamente cristiano al proceso de liberación. Incluso c o m o
categorías marxistas desde el código generalizado de la cultura tarea que él mismo en tanto cristiano puede realizar para m e -
71
y la moral cristianas. A l g o debe morir para que algo nazca. Sin jorar al marxismo en este sentido.
pretender matices irónicos, ya que no se duda del compromiso <!y A lo l a r g o de toda la o b r a reitera un tema q u e en el pen-
de Assmann, morir únicamente puede ser un acto "existencial samiento político argentino tendrá derivaciones insospecha-
e histórico", igual que amar o vivir. Las grandes revoluciones das. Es una presunta primacía de lo político en oposición a
r2
no se hicieron porque h u b o muchos muertos, sino porque se ciertas desviaciones "economicistas mecanicistas".
alcanzó el poder y se lo. consolidó en manos de clases ascen- Los estudios de H u g o Assmann han permitido describir
dentes en sus m o m e n t o s respectivos. ¿Y las muertes carentes mejor el área de problemas que preocupan a los teólogos de la li-
de sentido?, y ¿los muertos por "error"? No hay que mixtificar beración en su proceso de radicalización política y metodológica.
sobre un problema tan h o n d o . Quizá de esta influencia fortí-
sima y poderosísima de la cultura y de la moral cristianas pro-
v e n g a el que la izquierda latinoamericana celebre siempre sus T E O L O G Í A L A T I N O A M E R I C A N A EN EL ESCORIAL
derrotas. No se canta al triunfo, se festejan los fracasos espe- r
&,J
rando de ellos la "resurrección". " U n o de los acontecimientos más importantes para la historia
~^SJ En la segunda parte d e l libro de Assmann, c o n la excep- de la teología de la liberación fue su presentación ante la so-
ción ya apuntada, casi desaparece el "ambiguo" lenguaje de la ciedad europea a través del encuentro desarrollado en San L o -
liberación. Incluso se hace una referencia a la superación mis- renzo del Escorial del 8 al 15 de julio de 1972. Por suerte hay
ma de esta t e o l o g í a . 70
El aporte fundamental de esta segunda testimonio escrito de esas jornadas para juzgarlas con cierto
73

parte es el intento de conciliar el simbolismo con la praxis re- detenimiento.
115
Capara el caso de la izquierda ecuatoriana los siguientes trabajos, \ - ' La introducción del español Alfonso Álvarez Bolado es una
muy interesantes; Fernando Tinajero, Más allá de los dogmas, Casa dé la pintura del conjunto en la cual sobresalen los rasgos más im-
Cultura Ecuatoriana, Quito, 1967, esp. "Mitos y sueños", pp. 122-127; Fer-
portantes de las jornadas. Álvarez Bolado pasa revista una por
nando Tinajero: "El que habla a un hombre.,.", La Bufanda del Sol, núm.
6-7, pp. 15-31 (Quito, enero de 1974); Ivan Carvajal, "Temas, escenarios y
71
entretelones de la literatura comprometida", La Bufanda..., julio de 1974, lbidem,pp. 180-1Ü3.
núm Jj, pp. 3-14; Patricio JWoncayo, Ecuador: ¿rielas en ¡a dominación. 72
Ibidem. en relación con ecología política, p. 85. más allá del imtiedia-
Quito, ed. del autor, 1977, esp. "La izquierda: el tránsito de la ficción a la tismo, p. 135, enfrentar e¡ primado, p. 141; nuevo primado, pp. 162-165, en
realidad", pp. 74-96. Chile con relación al lenguaje, pp. 197 ss, y urgencia, p. 252,
72
711
"Desde Roma el papa Paulo VI, en su notoria angustia, comenzó a Instituto Pe y Secularidad, Ve cristiana y cambio social en América
lanzar reiterados ataques a la 'teología de la liberación' alentada mayor- Latina: Encuentra de El Escorial, 1972. Sigúeme, Salamanca, 1973,428 pp ,
mente entre cristianos revolucionarios de América Latina. Mientras tanto, con bibliografía y breve reseña biográfica de los participantes. Otro texto con-
cabe observar de paso, esos mismos cristianos ya están superando ese tipo junto muy interesante es Dominacíóny dependencia: la ¡gtcsiay los cristia-
de formulación y prefieren hablar de reflexión cristiana en un contexto de nos en el contexto de las relaciones de dominación y dependencia. Tierra
liberación, o expresiones parecidas" (Assmann, op. cit, p. 234). Nueva, Buenos Aires, 1975, 177 páginas.

218 219
una a las ponencias que se presentaron. Adoptando la expre- considera necesario poner en cuestión Scannone, para p o d e r
sión de M i g u e z Bonino, explica que estas reuniones sirvieron entender el "lenguaje" de la liberación c o m o especíiico y dis-
so
para explicitat ciertos conceptos y actitudes fundamentales de tinto del "instrumental marxista". Incluso plantea Scannone
una "familia de opciones" que surge de Medellín y cuaja en la la necesidad de incluir en la "opción socialista" a los populis-
1
"teología de la liberación". 74
mos, c o m o el peronismo en Argentina.^
' Según Álvarez Bolado, Dussel propone "el primero" una \Q- NO es posible detenerse en la exposición y análisis de cada
definición de la "teología de la liberación" y por su importancia una de las ponencias. Simplemente cabe consignar algunos te-
la reproduce: mas que son de suma importancia para comprender el proceso
de desarrollo de la filosofía de la liberación.
La teología de la liberación [escribe Dusselj momento reflexivo \ ' A m e s , e n s u ponencia, que s e supone brinda e l encuadre
de la profecía [...] parte de la realidad fiumana, social, histórica s o c i o - e c o n ó m i c o de la discusión, introduce dos dificultades
para pensar desde mi horizonte mundial las relaciones de injusti- que enmarcan algunas de las ambigüedades posteriores: a) ig-
cia que se ejercen desde el centro contra la periferia de los pue- nora totalmente la etapa "imperialista" del capitalismo, y b) ubi-
blos pobres. Dicha injusticia la piensa teológicamente a la luz de ca la contradicción principal en la oposición pueblo (nación)
la fe ciistiana, articulada gracias a las ciencias humanas, y a partir vs. imperio.'*- Buntig, por su parte, al plantearse el problema de
de la experiencia y el sufrimiento del pueblo latinoamericano. 75
la religiosidad popular ignora totalmente el posible cuestiona-
miento a la "evangelización", en tanto proceso de dominación
Si bien Oussel habla de "ciencias humanas", Álvarez Botado dirá o parte d e l proceso de dominación ( c / a este respecto la obra
más adelante que la mediación (¿teología/praxis?) la realizan las postuma de A u g u s t o Salazar Bondy: Diálogos indianos). Al
"ciencias sociales"/* Y no es ésta una precisión erudita. Se juega ubicar el problema de la "religiosidad popular" c o m o problema
aquí toda la carga semántica e ideológica de ambas expresiones. de pastoral, la cuestión está resuelra desde el nivel de choque de
Para Álvarez Bolado es m u y importante que la adjetiva- culturas. Ya hay partido tomado. Por otra parte, es clara la con-
ción "latinoamericana", teología "latinoamericana" venga a sig- vicción de Buntig respecto del aporte cristiano. Lo específico
77
nificar el lugar del "discernimiento". Este término ignaciano, del mismo es una especie de capacidad natural para p r o m o v e r
que ya se lia visto aparecer en el discurso de Oussel analizado la "revolución cultural" permanente.
en el primer capítulo de este trabajo, será propuesto en El Es- ( ^ ' E n otra problemática se instala la ponencia de Gustavo
corial por Juan Carlos Scannone. 78
Gutiérrez. El t e ó l o g o peruano ubica perfectamente el "salto
*ii Para Álvarez Bolado la nación de "pobre" q u e d ó centrada cualitativo" de la nueva reflexión teológica, que quiere realizar
79
en la noción de "clase". Se verá que justamente esto es lo que la teología de la liberación, en el análisis de clases.

Dependencia y dominación marcan las estructuras sociales de
™ ¡bidem. p 14.
" ¡dan, cit. por Álvarez Bolado América Latina. Pero únicamente un análisis de clase [precisa Cu-
™ ¡bidem.p. 25.
'? Ibidem.p. 23. "' ¡bidem. p. 2«.
Sl
'»¡bidem, p. 28. llndcm. p. 2H
143
« ¡bidem,?. 25. ¡bidem, p. 51.

220 221
tiérrcz) permitirá ver lo que realmente está en ¡uego en la opo- La le nos aparece así cada vea mis como una praxis liberadora
sición entre países oprimidos y pueblos dominantes. No tener en ¡explica Gutiérrez] La fe, aceptación del y respuesta al amor del
cuenta sino el enfre: 11 amiento entre naciones disimula, y final- Padre va a la raíz última de la injusticia social: el pecado, ruptura
mente suaviza, la verdadera situación. Por eso ia teoría de 'a de amistad con Dios y de fraternidad entre los hombres. Pero esto
dependencia equivocaría su camino y llamaría a engaño si no si- no lo hará soslayando las mediaciones históricas, evitando los
túa sus análisis en el marco de la lucha de clases que se desarro- análisis socio-políticos de esas realidades históricas*
lla a nivel mundial. Todo esto permitirá comprender las contra-
dicciones internas de una sociedad destinada a hacer crecer la v Una ponencia que requiere m a y o r detenimiento es la de
brecha entre ricos y pobres, entre poseedores y desposeídos. 83
Juan Carlos Scannone, porque sirve c o m o revelación casi ex-
plícita de las preocupaciones y orientaciones de la teología p o -
&..< La aclaración y advertencia de Gutiérrez no pudo ser más pulista en Argentina. Scannone presenta lo que a su criterio es
17

explícita. Desde la lectura de su ponencia en adelante se dis- la "chance" que le queda al lenguaje liberador.* Según Scan-
tinguen claramente dos líneas de reflexión en las ponencias: none, hay un peligro de "vaciamiento" del lenguaje liberador.^
una q u e acentúa el enfrentamiento internacional marginando Se debe advenir que no entiende "vaciamiento" en el sentido
u obviando el análisis de clase derivando en claras formulacio- de H u g o Assmann. Para este último el "vaciamiento" del término
liberación se da por abstracción de su mediación socio-analíti-
nes populistas, y la otra, que acentúa la importancia de una
ca ("marxista"), o bien, por el acaparamiento y asimilación por
correcta utilización d e l "instrumental" marxista
parte de las derechas.^ Para Scannone, en cambio, el "vacia-
"^¡fi Gutiérrez insiste a continuación en la realización del cono-
miento" se daría p o r u ñ a "reducción" del lenguaje de la fe a una
cimiento como "transfcrm ación". Hay
opción determinada c o m o el marxismo.

algo que hoy se perfila como un rasgo fundamental de la con-
ciencia contemporánea: el conocimiento está ligado a la translbr- No basta con impugnar la teología dualista [escribe Scaiiuone|
mación. No se conoce la historia sino ttansfor mando la y trans- [ . . . ] . I'ues en dicho lechazo podría esconderse ei intento de con-
formándose a sí mismo. Ya lo decía Vico: el hombre no conoce fundirlos o más bien de identificarlos por medio de una dialéctica
bien sino lo que hace. La verdad para el hombre contemporáneo de corte hegeliano t> marxista. Ésta tiende en el fondo a reducir
se veri-fica, se hace. 81 uno al otro, vacíátiAolos sin respetar ni la trascendencia de la t'e ni
9U
la autonomía de !o temporal
3§jr Gutiérrez expresa el anhelo de producir una "ruptura epis-
1
temológica". Utiliza la expresión althusseriana, pero no en sen- x" Está claro contra quién escribe Scannone. Para este t e ó l o g o
5
tido estricto sitio más bien amplio.* En definitiva, ni para la de la "liberación", al contrario de Gutiérrez o Negre o Assmann
praxis de la fe, y m u y especialmente para ella, es posible sos-
layar las mediaciones histéricas. *• Ibidcm, p. 243
w
ihdem, p, 248.
BS
83 íbidm, p. 250.
íbidm, p. 240.
4
» Ibidem.-p. 241 Cf. Hugo Asunann, op. át, pp. 26. i06, 17K, J7<?, 23] y 25ó.
3S
Cf.tbidem, p. 242. Fe cristiana..., p. 255.

222 223
o Proaño, que denuncian situaciones de injusticia y tratan de 1
0 En contra de la lógica de la totalidad, Scannone distingue
c o m p r e n d e r el• marxismo, se trata de escribir en contra del dos m o v i m i e n t o s : "eJ escatológico y el histórico político". 95

marxismo. De lo que se trata, para Scannone, es de liberar al Queda así en condiciones de acentuar la identificación de la cual
91
lenguaje de su univocidad marúst3i. La univocidad de la inter- parte. Una identificación entre las dialécticas de H e g e l y de
pretación política condicionada por el instrumental socio-analí- Marx. "Negativamente [escribe Scannone] ya está claro que
tico, impide ta inclusión c o m o movimientos políticos liberado- para no caer en el dualismo no es necesaria la identificación
res de los populismos, en su caso concreto el peronismo. dialéctica (aquí entiendo la dialéctica c o m o la entienden H e g e l

y Marx)." Ya se ha señalado la acertada calificación de "indis-
La "desunivocización" de dicho lenguaje —a la que la teología criminada" que ha dado N e g r e a esta identificación (cf. supra).
contribuye- abre tanto la posibilidad de una relectura no oitodoxa \J0 - En este contexto se ubica el lugar teórico propio del con-
del marxismo, cuanto la posibilidad de que, por ejemplo en la cepto de "discernimiento" c o m o criterio teológico o de fe, posi-
Argentina, la liberación a nivel político se articule en movimien- bilitante de la "opción".
tos no marxistas, como por ejemplo, el peronismo, en cnanto se
lo juzgue liberador. A esto último ayudaría el hecho de que el pe- Pero la fe incide ("se encarna", desciende) en la opción concreta
ronismo, por su misma dinámica interna, ha evolucionado desde por tal ideología en vez de tal otra, o por tal esquema científico de
un nacional-populismo hasta proponer hoy un socialismo no análisis, tal proyecto político o modelo técnico en vez de tal otro.
52
matxista, de índole nacional y humanista. (Son alternativos porque son contingentes.)
í'ues para esa opción no basta la aplicación de los principios
X ^ S c a n n o n e mismo aclara quiénes son los pensadores que o esquemas de análisis de la ciencia, etcétera, sino porque es libre
con él comparten este tipo de enfoque en la búsqueda de una (al menos con la libertad propia de la interpretación) es necesario
nueva dialéctica que supere la dialéctica hegeliana-marxista. también el discernimiento. Y allí incide la le, en cuanto esa op-
Antecedentes en Blondel y Fessard y entre los latinoamerica- ción, aparentemente sólo científica, política o técnica, puede ser
93
nos Enrique Dussel y Orlando Y o r i o . La negativa a identificar de hecho también una opción teologal o antiteologal. ' 9

fe cristiana e ideología política (como si esa "fe" cristiana que se
dice profesar estuviera inmaculada de toda i d e o l o g í a . . . ( ! ) es ''('V'No interesa subrayar aquí las derivaciones ideológicas evi-
94
compartida con Víctor Massuh. dentes del texto. Sólo apuntar, a riesgo de parecer irónico, que
Jl
- Ibidem, p. 251. maleónica verdaderamente asombroso y muy propio de la pequeña bur-
n
' Ibidem, p. 252. guesía "intelectual". Junto con Massuh, otro de los tílósoíbs que avalan sin
1,1
Cf.ibidem,p. 255, nota 12. reservas la actual situación de Argentina es Jorge L. García Venturini (cf
V4
Ibidem. Si bien el acuerdo de Scannone con Massuh "no es total", "Un filósofo que habla de cosas serias y también de 'chantas'", en Gente;
según el mismo Scannone aclara (cf. p. 256), es significativo que realice la carezco de la referencia exacta si bien tengo ante mí las páginas del repor-
defensa de Massuh Sobre Massuh, para ubicarlo en sus "opciones" políti- taje, realizado por Horacio de Dios, si no me equivoco el mismo que entre-
cas "liberadoras", se puede consultar el reportaje aparecido en el primer vistara a Massuh para Libro Leído y con seguridad el periodista que lo
número de la revista Libro Leído por los días del golpe militar que derribó entrevistó por televisión).
a Isabel Perón en 1967. Lo interesante es que en la ambigüedad del len- ^ Fe cristiana..., p. 257.
guaje que maneja Scannone y ahora Massuh, todos los gatos son pardos. 96
Ibidem. p. 258.
Hoy se puede estar aquí y maíiana allá, en un juego de metamorfosis ca- 7
" Ibtdcm, p. 259.

224 225
se está m u y cerca aquí de una doctrina de dos verdades. Por- c ó m o reaparecen estos temas y esta "tensión" en la filosofía
que el enfrentamiento que aquí se plantea es ciencia (¿piensa latinoamericana.
Scannone aquí en el marxismo o en las ciencias sociales?)-teo- ~ V ^ " A las dificultades que presenta una n o c i ó n puramente
logía. En buena lógica, de los planteamientos de Scannone se "instrumental" del marxismo les sale al paso H u g o Assmann
deduce que establecidas, por un criterio extracientífico como el en el seminario que le toca coordinar. En ese seminario:
"discernimiento teológico", la insuficiencia o falsedad de las
conclusiones de la ciencia, en tanto opciones antiteologales, se Se pide una mayor precisión sobre el concepto de marxismo como
las debe rechazar. ¿Se ha vuelto al tiempo de Giordano Bruno? instrumento de análisis, de la realidad. Concretamente, se centra el
Así lo parece y mucho peor, por cuanto la inquisición se llama diálogo sobre la posibilidad de utilizar las aportaciones del mate-
ahora grupúsculo en el interior del peronismo, que g o z a de la rialismo histórico, rechazando al mismo tiempo la visión materia-
"libertad propia de la interpretación", y la opción teologal es lista dialéctica del marxismo. A esta cuestión se responde que no
ahora la opción por el humanista, cristiano y socialista m o v i - parece posible, al menos en el plano de la teoría, aceptar el mate-
miento peronista. Así, en bloque sin discriminaciones. Quizá la rialismo histórico rechazando al misino tiempo el materialismo
"lógica de la totalidad" tenga sus deficiencias, pero esta para- dialéctico. Tal operación separatoria podría admitirse tan sólo tác-
dojal lógica de la irracionalidad ya se sabe a d ó n d e conduce. lieamente. Teóricamente constituyen una unidad profunda.™
p e r o
^ Scannone refuerza todavía más la interpretación que
aquí se brinda. r^v'Sin perjuicio de las ambigüedades del texto citado, que
más que cerrar la discusión la abre, c o n v i e n e reiterar una
La voluntad salvífica de Dios [...] se conoce por discernimiento. observación incluida en nota.
Ese discernimiento de los signos de Dios en la Historia es una
hermenéutica de fe, y no una deducción, ni siquiera dialéctica. Y la Podría reflexionarse cristianamente sobre esta cuestión desde el
mediación que le pueden ofrecer las ciencias, por ejemplo, socia- supuesto de la admisión de un solo devenir histórico que rechaza
les, es también interpretativa, es decir, hermenéutica. Y lo propio toda concepción dualista entre la historia de la salvación y la histo-
de toda hermenéutica es el ámbito de libertad en que se mueve, ria "profana" eliminando las intervenciones categoriales de Dios
10

y su asunción del riesgo histórico.^ en la historia. Es decir, la postura de un Dios tapa-huecos. '

í /
^ Según esto, lo admisible y deseable es promover una blon- 0 En el seminario que le toca coordinar, Scannone vuelve a
deliana acción en la historia dentro de la "tensión escatológica la carga sobre ciertas nociones m u y importantes. Conviene re-
del 'ya, pero todavía n o ' " . " A esta altura no se sabe si ubicar tener algunas de ellas para enriquecer el análisis ulterior de la
esta observación c o m o la última palabra de la teología o c o m o filosofía.
un anticipo a posteriori del existencialismo o de los plantea- primer lugar, le interesa "pasar de la función de la teo-
102
mientos de un M a y z Vallenilla. Ya se analizará oportunamente logía a la Junción del teólogo". Ésta es una preocupación muy

'"" Ibidem. p. 341. La redacción es dej. Lois.

™ Ibidem, p. 26 i. " Ibidem, nota 2.
1,12
*» Ibidem, p. 263 Ibidem, p. 356. La ledaeción es de Fernando ürbina.

226 227
marcada en ciertos sectores de la filosofía latinoamericana. conjuntamente el circular. Y este proceso exige también este
lücí
Preocupación por eJ papel d e l filósofo'o d e [ t e ó l o g o . Es ésta tipo circular de hermenéutica.
una preocupación existencial por el papel que le toca cumplir ^ B ' U n último punto interesante de retomar es la identifica-
en la sociedad a este tipo de intelectual. Se trata de un t e ó l o g o ción del sujeto de la t e o l o g í a en el pueblo: "El sujeto de esta
"contemplativo en la acción", realizando "la plena significación t e o l o g í a no es un i n d i v i d u o —el pensador teólogo— sino un
103
de la fórmula de la tradición ignaciana". sujeto c o l e c t i v o - e l pueblo-, desde c u y o seno el t e ó l o g o la
07
RFYÍ Es m u y importante señalar la concepción de utopía que expresa."' No es necesario abundar en la significación de esta
maneja Scannone. Según él, el problema de la utopía, tal como a propuesta. Es una matízación de la figura liberal demasiado
su juicio lo ha planteado Gutiérrez, supone la cuestión de los individualista del t e ó l o g o (o intelectual en general). Ya se seña-
lenguajes que retoma la teología. En el caso del lenguaje de las ló la importancia que tiene para este discurso la función del
ciencias sociales usado por la teología hay q u e tener cuidado. t e ó l o g o (o del filósofo, c o m o se verá oportunamente). Debe
decirse que esta mixtificación sirve c o m o una justificación del
El resultado es un discernimiento, una crítica mutua: la critica discurso que el teólogo pronuncia, el que se supone legitimado
sociológica critica a la teología, y ésta crítica a su vez a los su- por vía de la autoridad del pueblo en este caso.
puestos sociológicos. En realidad, ambas críticas tienen el mismo ^ - S e g u r a m e n t e no es esto todo lo principal, ni el mejor fruto
su¡eto: el hombre en el tiempo. Gutiérrez ve [a mediación entre del Encuentro de El Escorial. Sin embargo, ha sido necesario
teología y ciencia social en la utopía: opción del hombre en la tomarlo en consideración para poder entender, más adelante,
114
historia.' el traspasamiento y las metamorfosis de ciertos lenguajes auto-
rreconocidos c o m o filosofía "de la liberación".
La utopía queda reducida, por tanto, a la opción del hombre,
opción que cabe ser pensada c o m o individual y, es más, que
carece de sentido pensar c o m o no individual, LA EVALUACIÓN EPISTEMOLÓGICA
f ^ ) * Más adelante, afirma el redactor: "Scannone nos d e v u e l v e
al punto de partida: 'toda teología, si no nace de una experiencia Vasados unos años llega el m o m e n t o en que el discurso de la
1 0 5
espiritual, no es teología"- El riesgo de espiritualizar el c o m - teología de la liberación puede comenzar a reflexionar sobre sí
promiso político con el "pobre" es explícito. No sólo esto, sino mismo. Ya no aparece c o m o logomaquia el preguntarse por las
que los "procesos del espíritu" pueden tipificarse siguiendo a condiciones metodológicas de posibilidad de una teología de
Gustave Morel. Entre los místicos el proceso se da combinando la liberación. Es el m o m e n t o de abordar la dimensión episte-
dos tipos. En San Juan de la Cruz es lineal, cuando hay noche mológica de la teología de la liberación. Dimensión que debe
hay sólo noche. Por su parte, en Sama Teresa es circular, alter- ser abordada para evitar la pérdida de críticidad del discurso
nan luz y sombra. La Iglesia no v i v e sólo el proceso lineal sino de la liberación, para evitar su escamoteo y su tergiversación
en manos de los sectores dominantes. Gutiérrez había plantea-
l,,J
¡bidem.p. 356. do en su m o m e n t o que la novedad que aportaba la teología de
,M
Ibidem. pp. 362-363. lw
,LLR
' IBIDEM. p. 365 líay QUE suponer QUE lo subrayado por tJrbin¡i son ibidem, p. 371
m
Ibidem, Aportación núm. 5.
palabras textuales de Scannone.

228 229
la liberación no estaba dada por la temática sino por una "nue- ta, que pretende lograr más claridad de expresión o algo por el
va manera de hacer teología". IOÍi
Claro que nadie se había dete- estilo. Surge de un análisis de las amenazas concretas que tra-
nido suficientemente a esclarecer cuál era esta nueva manera bajan en pro de la destrucción del discurso liberador. Estas ame-
de hacer teología, En gran medida, p o i q u e la t e o l o g í a de la nazas contra el contenido de la teología de la liberación se or-
ganizan en tres tendencias. La primera está constituida por la
liberación nació y se desarrolló al calor y urgida por la praxis
actitud de las autoiidad.es eclesiásticas, para quienes se v i v e
en la que se embarcaban los cristianos latinoamericanos, inclu-
claramente un pos-Medeüin, ya denunciado por Gutiérrez, en
so la actitud era, en principio, contraria a lo que por momentos
el cual se trata de recortar y mitigar las "subversivas" declara-
aparecía c o m o desviación íntelectualista. En este sentido van
ciones de ese encuentro. La segunda está representada por la
las prevenciones de Assmann (cf. supraj contra los kantianos
adopción oficial de la terminología liberadora vaciada de su
interrogantes y las l o g o m a q u i a s bizanimas. Sin embargo, en
carga crítica y cargada de una significación tranquilizante y
1974, cerca de la mitad de la década de los setenta, Juan Luis
adormecedora, tal c o m o reiteradamente denunció Assmann.
Segundo se dispone a encarar el problema tomando el toro por
La tercera tendencia es la quinta columna que forma parte del
las astas y se decide a ahondar la pregunta por la especificidad
discurso mismo de la teología en muchos casos. Se trata de los
de la teología de ia liberación, de la teología latinoamericana de medios a que se acudió para hacer teología. Medios tradiciona-
¡ la liberación. Producto de este esfuerzo es su libro Liberación les: la interpretación bíblica y la tradición dogmática. Este últi-
üp
de la teologia.' Este libro marca un hito en la reflexión teoló- mo es el p e l i g r o más sutil y q u e d e b e ser especialmente
gica de la liberación, al m o d o c o m o el libro de Gutiérrez marca enfrentado so pena de que la teología dé la liberación no pase
su inicio y describe el p l e x o de problemas que aborda. El de de ser una moda más dentro de las tantas que han lucido cier-
Segundo parece una muestra de la altura y el rigor teórico a que tos sectores de la inteligentsia latinoamericana, integrados o
ha llegado esa reflexión. no por clérigos.
¡\ > Para Segundo está claro que el contenido de la teología de
la liberación es el mismo que el de toda la tradición teológica ^ • El propósito de Segundo es atacar estas tres tendencias de
académica. La divergencia está en el método. Lo que era "ma- frente, y este ataque sólo puede provenir de un tipo de enfo-
nera" en Gutiérrez es en Segundo claramente método^ Aflora que critico que ponga en cuestión la especificidad misma de
tal teología.
bien, esta preocupación no surge de un purismo intelectualis-

11>B
Gutierre/, op. cit, p 33. Tal vez haya llegado la hora de la epistemología (afirma Segun-
""Juan Luis Segundo, Liberación ¡U- la Ivohgia, Carlos Lohlé, Bueno*
Ao\. es decir, la de analizar, más que el contenido, el método mis-
Aires, 1975, 270 pp. [Cuadernos La rinoa menea nos, 17).
1111
"Cuando se quiete informar al lector no familiarizado con el tema mo de la teología latinoamericana y su relación con la liberación.
dónde podrá encontrar literatura sobre la 'Teología de la Liberación', es En efecto, sólo un estudio y u» acuerdo en torno del método
difícil superar el escolio Je las bibliografías que se guían por títulos, y no
de hacer teología frente a y para nuestra realidad latinoamerica-
por contenidos o metodologías [...] No es nuestra tarea aquí brindar tal
bibliografía. Tamo más caíanlo que tiaiaremos de métodos más que de na puede desaliar, tal vez victoriosamente, los mecanismos de la
contenidos y, en tal sentido, puede sei más Justiativa una obra de escaso opresión y las tentativas de apropiarse el vocabulario liberador
valor en contenido, o aun opuesta a la teología de la liberación, que una por parte del sistema opresor.
obra relativa a la libeiación teológica que siga una metodología más o
menos clásica'' (Segundo, op. cit, p. 7, nota 1). Pero, además, tal vez haya llegado la hora de pasar al ataque

230 231
contra la tercera tendencia, esto es, de combatir la metodología Tal vez haya quedado claro que b único que puede mantener in-
teológica tal como se la practica en los centros del saber. No definidamente el carácter liberador de una teología, no es su ion-
como un desafio nacionalista o particularista, sino como un desa- tenido sino su método. En éste está la garantía de que cualquiera
fío propio y constructiva mente teológico Todo latinoamericano que sea el vocabulario usado, y cualesquiera que sean las tcni.di-
sabe por experiencia que cualquier intento de lucha de esta clase vas del sistema рлга te absortarlo, el sistema mismo va a continuar
es enfrentar pigmeos y gigantes. Pero el saberlo no exime de apareciendo en el horizonte teológico como opresor. Y en ello
113
luchar. Tal vez las críticas posteriores a la teología latinoamerica- está la mayor esperanza teológica para el futuro,
na, si son suficientemente eruditas, tendrán que comenzar justifi-
cándose a sí mismas. Y ello, aunque más no sea, puede ser el \ La distinción prehegeliana entre contenido y m o d o de su
comienzo de un diálogo. ' 1 1
tratamiento, permite seguir manteniendo otra serie de escisio-
nes: entre texto fundamental denunciante y proféüco y vocabu-
\\* Una actitud de ataque a la actividad académica será tam- lario usado, etc. Quizá aquí quede un resto de intelectualismo.
b i é n una constante en la filosofía de la liberación. Pero c o n Lo que importa es garantizar un discurso permanentemente
una salvedad. En ésta va a actuar como un elemento mixtifica- cuestionados En esto siguen teniendo validez y fuerza las pa-
dor del verdadero enfrentamiento que iba por otro lado. Otra labras de Cutiérrez. Más que hablar sobre la liberación, a la teo-
constante de la actividad de los intelectuales latinoamericanos logía le interesa ser liberadora. Interesa promover eficazmente
es el intento permanente de dialogar con Europa y obtener su el proceso mismo de liberación, en función del cual están to-
das las teorizaciones.
reco tiocim ien to.
¿y En fin, queda claro cuál es la preocupación de Segundo y í% ' No cabe realizar aquí una reseña de este libro, c o m o no se
cuál es la modificación de enfoque que introduce en la re- ha h e c h o de los trabajos que anteriormente han servido para
flexión teológica latinoamericana. Se trata de abordar la di- ir articulando esta exposición. Sin embargo, es fundamental
mensión epistemológica entendiendo por tal la pregunta por detenerse en lo que constituye, a mi juicio, la clave de este li-
la especificidad del m é t o d o de la teología latinoamericana. bro. En el capítulo primero, criticando otras propuestas, Se-
Aclarando que "toda teoría general capaz de proporcionar el g u n d o expone su concepción de lo que llama el "círculo herme-
m é t o d o para un análisis i d e o l ó g i c o , merecería ser llamada néuUco".
liberadora \- Segundo comienza diferenciando las actitudes de un teó-
Cj, Sin embargo, a pesar de todo su valor, la exposición de Se- l o g o de la liberación respecto de un t e ó l o g o académico. Este
gundo adolece de múltiples deficiencias. Conviene señalar muí últúno profesa una teología autónoma. No de la Biblia, porque
que hace al corazón m i s m o de su propuesta. Todavía concibe en definitiva el cristianismo es una religión bíblica. Tampoco de
una especie de discurso trascendente, absoluto, esperanzado y las ciencias históricas, que permiten conocer mejor el pasado y
fuente de toda esperanza, situado más allá del vocabulario. mejorar la interpretación de la Biblia. La autonomía q u e se
declara es respecto de las ciencias del presente. La actividad
111
¡bidm.pp. 9-10 teológica es inmune a todas las tendencias políticas e ideológi-

~ Ihidcin. p. 25 Cabe actuar aquí que Segundo enfoca el marxismo en
el único modo posible para un cristiane: como método o instrumento de íU

análisis histói ico-social. Ya se volverá más adelante sobre este punto. Ibtdem,p. 48.

232 233
cas del presente. "Un teólogo de la liberación es alguien que em- Segundo, se considerará ahora un punto en que difiere el círcu-
pieza exactamente al revés. Sospecha que t o d o lo que tiene lo de Bultmann con el de Segundo, para analizar l u e g o este
que v e r c o n las ideas está íntimamente relacionado, aunque último con más detemmiento.
más no sea inconscientemente, con la presente situación social, \V A propósito de la tendencia entre los anglosajones de v o l -
114
incluso, por supuesto, la t e o l o g í a . " Lo fundamental es, por ver a t o d o tipo de fuentes míticas y no sólo las "cristianas",
tanto, mantener esta relación, esta conexión entre ciencias del Segundo marca el punto de disidencia en el "presupuesto de
pasado y ciencias del presente. Sin ella, habrá discursos que Bultmann de que debe tenerse por mítica toda intervención
"traten de" XA. liberación, pero por su "ingenuidad metodológi- divina en el ámbito de los fenómenos". 1115
Esto exigiría una re-
ca" serán reabsorbidos por el sistema lingüístico de los secto- definición de la fe cristiana. Al no hacerlo, Bultmann abre la
res dominantes. puerta a t o d o tipo de mensajes históricos, no sólo a los q u e
*¡9' El método que conecta, que relaciona las ciencias del pasado provienen del "revelador divino". Esto ni siquiera se lo plantea
con las ciencias del presente exige, según el t e ó l o g o uruguayo, la teología latinoamericana. Para los latinoamericanos está claro
una "metodología especial". La denomina "círculo hermenéutíco". que se trata de reínterpretar las Escrituras.
A t D e inmediato proporciona una primera definición, que Dos condiciones supone el círculo hermenéutíco de Segundo.
conviene tener en cuenta para ir comprendiendo el sentido de
este "círculo". La primera es que las preguntas que surgen del presente sean tan
ricas, generales y básicas, que nos obliguen a cambiar nuestras
El continuo cambio en nuestra interpretación de la Biblia en fun- concepciones acostumbradas de la vida, de la muerte, del conoci-
dón de los continuos cambios de nuestra realidad presente, tanto miento, de la sociedad, de la política y del mundo en general [...]
individual como social. Hermenéutica significa interpretación. La segunda condición está íntimamente ligada con la primera. Si la
Y el carácter circular de dicha interpretación va en que cada nue- teología llega a suponer que es capaz de responder a las nuevas
va realidad obliga a interpretar de nuevo la revelación de Dios, a preguntas sin cambiar su acostumbrada interpretación de ¡as Es-
cambiar con ello la realidad y, por ende, a volver a interpretar... y crituras, por de pronto termina el círculo hermenéutico. 117

115
así sucesivamente.
v;v Estas dos son condiciones "necesarias", porque sin ellas, o
^* Bultmann fue el primero en proponer la fórmula del círcu- sea, sin círculo hermenéutico
lo hermenéutíco para su m é t o d o de interpretación bíblica, es-
pecialmente del Nuevo Testamento. Segundo considera que el la teología es siempre una manera conservadora de pensar y ac-
método que denomina c o n la misma fórmula para la teología tuar. No precisamente por su contenido, sino a causa de que una
de la liberación es más estricto que el de Bultmann y merece tal teología carece de criterios actuales para juzgar nuestra reali-
llevar ese n o m b r e con más derecho. C o m o es sabido, Bult- dad, y ello se convierte siempre en un pretexto para aprobar lo
mann integra con Gadamer y Heidegger el trío o terceto herme- que ya existe, o aun para desaprobarlo por no corresponder a
néutíco de Marburgo. Alterando el orden de la exposición de cánones más viejos todavía.
116
U4
lbidem,p. 12. lbidem,p. 141, nota 1.
115
ídem. 117
Ibidem,p. 13.

234 235
Pienso [sigue Segundo] que la teología más progresista en cuatro ejemplos o intentos, a ojos de Segundo, de formar el círcu-
América Latina está más interesada en ser liberadora que en ¡ta- lo, son: Harvey Cox, The Secular City, Nueva York, Macmillan,
blar de liberación. En otras palabras, la liberación no pertenece 1965; K a r l M a r x , varias obras; M a x Weber, The Protestant Ethic
tanto al contenido sino al método usado para hacer teología íren- and the Spirit of Capitalism, trad. ingl., N u e v a York, Scribner's
te a nuestra realidad. 11S Sons, 1958, y James Cone, Teología negra de la liberación, trad.
cast., Buenos Aires, Carlos Lohlé, 1973.

v ííi' Suponiendo estas dos condiciones, el círculo de Segundo Lo más curioso es que el punto de partida de este circulo no
está integrado por cuatro m o m e n t o s . Cuatro m o m e n t o s que lo ubica Segundo en alguno de los hermeneutas de Marburgo,
debe incluir toda interpretación que quiera considerarse teolo- sino en Karl Mannheim y su sociología del conocimiento. Mann-
20
gía de la liberación. Porque el círculo bermenéutico constituye heim es considerado por Segundo "discípulo de M a r x " . ' Esta
en su aplicación la especificidad m e t o d o l ó g i c a de la teología consideración, sin ser totalmente incorrecta, desdibuja la defor-
latinoamericana de la liberación. mación del marxismo llevado a cabo por Mannheim y confun-
de el marxismo con la sociología del conocimiento. Sin embargo,
Me parece oportuno [reitera Segundo] repetir las dos condiciones conviene por claridad de esta exposición continuar penetran-
que ha de tener dicho círculo: la riqueza y profundidad de nues- do en el pensamiento de Segundo, dejando para más tarde este
tipo de precisiones.
tras preguntas y sospechas acerca de la realidad, y la riqueza y
profundidad de una nueva interpretación de la Biblia. Estas dos El texto de Mannheim del que parte Segundo es el siguiente:
condiciones suponen a su vez cuatro puntos decisivos en el círcu-
lo. Primero: nuestra manera de experimentar la realidad, que nos Un número cada vez mayor de casos concretos viene a demostrar
lleva a la sospecha ideológica; segundo: la aplicación de la sospe- que a) el planteo del problema sólo es posible gracias a una pre-
cha ideológica a toda la superestructura ideológica en general y a via experiencia real y humana donde ese pioblema está contenido;
la teología en particular; tercero: una nueva manera de experi- b! al hacer su elección entre una infinidad de datos, el pensador
mentar la realidad teológica que nos lleva a la sospecha exegé- realiza un acto de voluntad, y c/las fuerzas que surgen de la expe-
tica, es decir, a la sospecha de que la interpretación bíblica corrien- riencia viviente son muy significativas para explicar la dirección
21

te no tiene en cuenta datos importantes, y cuarto, nuestra nueva que sigue el tratamiento del problema.'
hermenéutica, esto es, el nuevo modo de interpretar la fuente de
nuestra fe, que es la Escritura, con tos nuevos datos a nuestra dis- r^CA partir de este texto Segundo inicia el análisis del primer
1 1 9
posición. intento. El de H a r v e y C o x en La ciudad secular. El círculo de
C o x se inteirumpió en el prúner momento. C o x nunca aceptó
:
\У Estos cuatro pumos serán analizados por Segundo a partir , l n
íbtdem.p. 13.
de cuatro "ejemplos", o más que ejemplos habría que decir eta- 121
'Estando ya escrita esla obra, llegó a mis manos el interesante Ebrilo
pas del pensamiento, que le permiten estructurar el círculo. Los de Walter Wínk, The Bible in Human Transformation, Nueva York, Fortress,
1973. Wink expone una dialéctica interpretativa parecida, en muchos pun-
tos, a nuestro círculo hermenéijlico. Una de esas semejanzas es que el punto
118
ídem. de partida está situado igualmente en una cita paralela de K. Mannheim"
"4bidem,pp. 13-14. (ibidem, p. 14, nota 2).

236 237
totalmente al hombre pragmático que era su punto de partida. difícilmente identificable contenido "esencial", sino en su tre-
La aceptación del p u n t o de partida supone un c o m p r o m i s o menda carga problematizadora y tendencial. En este sentido se
humano, una parcialidad conscientemente aceptada. En el nota un esfuerzo positivo y tenaz en la obra de Segundo c o m o
caso de Marx Ja cuestión es un p o c o más complicada. tspeciaJ- en las de Assmaim y Gutiérrez.
niente por el repudio explícito que M a r x hace de la religión. Ahora bien, el círculo hermenéutico en Marx se suspende
Sin embargo, Segundo considera justificado el tratamiento de en el segundo momento. M a r x no intenta renovar críticamente
Marx en un contexto teológico, dada la influencia de la reflexión la teología sino abolir la religión.
de Marx en todas las expresiones del pensamiento posterior. Y
Segundo realiza unas precisiones admirables. El círculo se detiene [destaca Segundo] porque Marx, contra sus
propios principios, en lugar' de estudiar posibilidades particulares,
No cabe, empero, negar que, en la asignación de la etiqueta "marxis- concretas e históricas de la religión y de la teología, toma el cami-
ta" a un pensamiento o a una influencia, existe un evidente pro- no fácil de descalificar lo religioso en general, tomándolo como
blema de lenguaje. Prescindiendo de que existen mi] maneras un monolito autónomo y ahistórico. La religión, en el pensamien-
diferentes de interpretar y concebir al marxismo por quienes se to de Marx, más que pertenecer a una superestructura ambigua,
sienten identificados con él, está también el hecho de que los gran- parece pertenecer a un plano puramente espiritual, o aún más,
v
des pensadores no se substituyen unos a otros, sino que se fecun- constituir una pura refutación ideal del materialisnto histórico
dan y complementan. El pensamiento, a partir de Aristóteles, no [...] Marx [. .] parece no haber sospechado jamás que la ideología
será nunca lo que tüe antes de él. En ese sentido, todos los que puede haber deformado la mente de los teólogos que interpreta-
pensaron filosóficamente en Occidente son aristotélicos. Tampo- ron las Escrituras, haciéndolos interpretarlas inconscientemente
co el modo de concebir y plantear los problemas de la sociedad en el sentido favorable a los intereses de las clases dominantes.
será en lo sucesivo lo que fue antes de Marx. Acéptese o no, todo Parece no tener interés alguno en determinar si ha habido o no
lo que Marx dijo, concíbase de tal o cual manera su pensamiento distorsión del mensaje cristiano y si es posible y necesaria una
"esencial", siempre será cierto que no hay problema social actual nueva interpretación en la dirección misma de lucha del proleta-
que no sea, en una u otra medida, "marxista", es decir, profunda- riado (.,.] si Marx se compromete a cambiar el mundo, nunca
mente deudor a Marx. En este sentido la teología de la liberación tuvo una experiencia de la teología como ciencia ligada a las
de América Latina es ciertamente "marxista". Ya sé que esta frase fuentes. Una filosoiia de la religión no puede desempeñar la mis-
será usada fuera del contexto; pero nadie puede esquivar eterna- ma función que la teología, puesto que no se siente ligado a una
mente los malentendidos torpes o interesados. 122
interpretación de las fuentes bíblicas. Por otra parte, el acto de vo-
luntad de Marx de abolir la religión no es un acto de voluntad desde
Sin embargo, el problema no está en esta asignación tan dentro de la teología que puede significar un cambio en el modo
23

v a g a de "marxismo" en el m i s m o sentido en que M a r x sería de tratar los problemas teológicamente. Es un abandono de ellos.'
"aristotélico", sino en la posibilidad de predicar marxismo su-
^ Falta, por tanto, extender la sospecha ideológica al seno de
poniendo una asimilación y asunción del mismo, no ya en su
la teología. Este paso será dado por Max Weber. Claro que con la
m
IZJ
Ibidem, p. 19, nota 10. Ibidem,pp. 23-24.

238 239
limitación, salvo alguna observación un p o c o aislada, de no el concepto de "masas" que manejan Lenin (¿Qué hacer?) y
12
haber sospechado de la misma tradición interpretativa de la Bi- Ortega (La rebelión de las masas), * meditar sobre sus obser-
t 2 J
1 4
blia. - Por tanto, M a x Weber no da el paso entre el tercero y el vaciones al populismo y a [a teología argentina del pueblo, '
cuarto punto del circulo hermene'utko. Si bien analiza el condi- etcétera.
cionamiento social y permite pasat del análisis de la ideología •^O'Lo que sí debe ser tomado aquí en consideración es que el
en general al análisis en particular de una ideología teológica. esfuerzo de Segundo sirve para determinar la especificidad
En la interpretación de Segundo, Weber es también un discípu- metodológica de la teología latinoamericana de la liberación.
lo genuino de Marx. No interesa desarrollar este punto por ahora. •^V-Lo que no advierte Segundo es que en la negativa de Marx
J y V Por último, la t e o l o g í a negra de James C o n e le permite a a renovar la'tradición teológica no se oculta ignorancia o con-
Segundo completar el círculo. Cone parte de la experiencia de tradicción con sus principios, sino justamente la posibilidad de
la comunidad negra. Una experiencia particular por la que toma elmiínar una hermenéutica circular, abriendo la posibilidad de un
decididamente partido y de lo cual habla c o n un "lenguaje futuro n u e v o e insospechado más allá de todas las filosofías
12 1
apasionado". - ' Para Cone se trata de sospechar de la ideología posibles de la historia (y m u c h o menos teologías d e . . . ) . Para
de los blancos y de extender la sospecha a la teología, elaborada Marx no hay ninguna "revelación" privilegiada y por tanto nin-
en general por blancos c o n criterios aparentemente univer- gún m o m e n t o histórico {o mejor, ¿prehistórico?) con plenitud
salistas y espirituales. Se deben denunciar c o m o "mecanismos de sentidos que admita nuevas y renovadas aplicaciones o enri-
ideológicos de la teología" tanto la universalidad cuanto la es- quecimientos. No hay, para Marx, Palabra trascendental alguna.
piritualidad (en la medida en que son presentadas en abstrac-
, 2 I >
to). Y Cone vuelve a la Biblia para reinteipretarln en función
de la situación actual de su comunidad. Segundo señala expre- LA FUINDAMENTACIÓN BÍBLICA

samente que no le interesa discutir la propuesta de Cone. Más
bien, le interesa tomaría en consideración c o m o un esfuerzo ^ H e dudado antes de incluir el término "fundamentación" en el
serio por hacer teología de la liberación desde la perspectiva titulo de este parágrafo. Súi embargo, indudablemente el cris-
racial-cultural de los negros norteamericanos. La parcialidad tianismo tiene c o m o uno de sus referentes característicos las
queda justificada, porque se trata de elaborar aquella parte de Escrituras. No quisiera que este término diera pie a pensar en
las Escrituras que h o y es importante para los cristianos en si- que se está aquí frente a una teología fundamentan'sta, expre-
tuación concreta. samente rechazada c o m o posibilidad para la teología latino-
^ * E l libro d e Segundo moviliza renovadas meditaciones. N o s e americana por Gutiérrez. Más bien, se trata de indicar una re-
trata de agotarlas aquí, ni mucho menos. Cabria trabajar sobre lación de jerarquización entre la Bibliay el presente. El énfasis,
su rechazo a los "tercerismos" a partir del análisis de la DC chi- lo que distingue al cristianismo, es la vivificación de la palabra
lena, 127
retomar y discutir su aventurada identificación entre bíblica en el presente. En este sentido y tal c o m o la ha plantea-
do Segunda, se trata de una nueva hermenéutica, de un nuevo
u
+ Ibidtm. p. 32-33 i a i
,J!i
Ibidem.p. 36. Cf ibídem.pp. 245 y si. Parece que Segundo lee a Lenin desde cierto
í2r
- tíndem,? 39. "Kaursky" estereotipado
U J
i l T
Cf.ihidcm, pp. 106 y siguientes. ' Cf. il'idem, pt>. 264 y sigiuenics

240 241
círculo hermenéutico. La teología de la liberación se dedicó en La pregunta f e n o m e n o l ó g i c a por la "intención" del lenguaje
general m u c h o más a r e m o v e r las capas enquistadas de una mítico-simbólico c o n d u c e al h o m b r e que "dice" al m u n d o , a
cierta tradición interpretativa q u e a proponer positivamente Dios y a sí m i s m o . Por eso, el énfasis en la antropología del
esa nueva interpretación bíblica. Al mismo tiempo, se dedicó Génesis, 1-11. La antropología pregunta por el h o m b r e y esta
mucho mayor esfuerzo a la interpretación crítica de la realidad pregunta es una de las claves del pensar actual, incluida la teo-
latinoamericana a partir de la "teoría" de la dependencia, que a logía de la liberación. Por eso la importancia de hacer una lec-
rever (a interpretación de [as fuentes bíblicas. tura hermenéutica. No sólo exegética, sacando una significación
¡y- Uno de los biblístas que más han aportado en este sentido del texto bíblico, sino hermenéutica, eisegética, enriqueciendo el
es Jpsé Seyerino Croatto. Cabe referirse aquí al esfuerzo de gran texto b í b l i c o desde la situación del h o m b r e actual, l l e v a n d o
aliento dedicado por Croatto a la interpretación del Génesis. al texto bíblico una plenitud de sentido para el h o m b r e de
fruto de este esfuerzo ha surgido el primer t o m o de una serie hoy. Hermenéutica bíblica m u y en deuda con las propuestas
de tres volúmenes dedicados a esta interpretación. 130 de Paul Ricoeur.
i\-y Su estudio está articulado en una triple perspectiva. Por una 0\. Es muy difícil retomar algunos puntos fundamentales reti-
pane, desde la fenomenología de las religiones, trata de preci- rándolos del contexto del denso comentario que realiza Croat-
sar la especificidad de ia cosmovisión bíblica. Son muy intere- to. Sin embargo, conviene destacar lo que parece ser el aporte
santes en este sentido sus comparaciones, no sólo con el mundo especial del mensaje cristiano y que carga de sentido la revela-
131
griego, sino con t o d o el m u n d o antiguo, América incluida. ción de Dios en la historia. El relato sacerdotal del Génesis
pone énfasis en la teología de la Palabra. Una Palabra que está
1111
José Severina Croatto, El hombre en el mundo; creación y designio; en función de la realización del h o m b r e en el m u n d o . No se
estudio de Génesis 1:1-2:3, La Aurora, Buenos Aires, 1974, tomo i, 271 pp. trata, en la cosmovisión bíblica del Génesis, de una cosmología
Entre las múltiples publicaciones de Croatto conviene mencionar también
las siguientes: Liberación y libertad; pautas hermenéuticas. Mundo Nuevo, sino de la creación de un m u n d o para el h o m b r e . El h o m b r e
Dueños Aires, 1973, 153 pp. A propósito de este libro téngase en cuenta que (varón/mujer) es el centro de esa creación. Casi conviene re-
el contexto en que lo cita Segundo como interpretación "ingenua" del Éxodo producir textualmente algutios párrafos de Croatto que sinteti-
supone una lectura infundada (cf.op. cit, pp. 128-129 y nota 12). En ningún
momento plantea Croatto que el libro del Éxodo "posee la clave para la zan magníficamente su análisis, sí bien no eximen de su lectu-
interpretación de toda la Escritura", y mucho menos puede afirmarse que ra y estudio.
la interpretación de Croatto pueda ser táeilmente echada por trena por una
"teología bíblica de carácter científico" (sic.) ('?). Tampoco puede oponerse a
la interpretación de Croatto la ya clásica de Von liad, porque si bien Croatto Dios aparece como el creador absoluto y único [...j. La idea bíblica
no la retoma explícitamente en el libro de referencia, la conoce sobrada-
de creación destaca la trascendencia de Dios y es la "clave" para
mente, la ha analizado y examinado rigurosamente en oíros trabajos y, por
supuesto, la supone. Cf', mi reseña al libro de Croatto en Señales, íiúrn. 176 entender la ruptura con e! mito. Dios aparece así "descosmizatio*
(Buenos Aires, primer trimestre de 1975, Fascículo 1), pp. 15-16. También de y ello implica una modificación radical en la cosmovisión [...].
Croatto conviene mencionar "Hombre nuevo" y "Liberación en la carta a los
romanos", Revista Bíblica, año 36 (Buenos Aires, 1974), pp. 37-45; "Las es- Dios crea en el tiempo en el sentido de que éste coincide con la
tructuras de poder en la Biblia; la recontextualízación hermenéutica", Revis- creación [...]. Nada se dice de un "antes" de-)a creación {...] todas
ta Bíblica, año 37, núm. 15o (Buenos Aires. 1975/12), pp. 115-128. las "obras" de la creación tienen su propia finalidad o función [...].
ul
C£Croatto, El hombre en el mundo..., cap. 4: "Caos y cosmos en el Todas se orientan al hombre como centro de interés y éste, a su
mundo antiguo", pp, 67-112. vez, queda polarizado hacia el sábado. Dios, por otra parte, no crea

242 243
un mundo ideal 'c/'Platón, pilón de Alejandría, el mazdeísmo iranio, también concretos. Es una antropología, antes que filosófica,
etc.) sino este mundo del hambre. Con ello, el Creador trascenden- política, social, cultural, ideológica, "antropológica" (con exclu-
te y el hombre histórico quedan íntimamente relacionados, sin sión de la antropología apresuradamente filosófica que desco-
necesidad del "intermedio" de la teogonia o del cosmos arque- noce o reduce todas estas dimensiones del hombre). Y en esta
típico, Es, en suma, una manera nueva y profunda de concebir la actitud de apertura histórica y liberadora al h o m b r e latino-
trascendencia de Dios y del hombre)...] La nueva vocación del americano, la t e o l o g í a de la liberación aparece c u m p l i e n d o
hombre se expresa además en dos Fórmulas muy densas: es "ima- con la misión co-creadora que Dios, el Dios bíblico, asignó al
gen" del Dios creador (su esencia) y se le encomienda el "dominio" hombre desde el comienzo, desde los orígenes en vistas a tina
de la naturaleza (su misión). El hombre aparece así como en una planificación en la escatología, ya no mítica sino histórica. Casi
posición "medial" entre Dios y las criaturas |.. .j todo lo que sigue a cabría decir que esta perspectiva hermenéutica de Croatto eli-
la cosmogonía queda arijuettpifieado en el gesto creador de Dios, mina la posibilidad misma de la utopía en los orígenes, en un
no en cuanto a máximum-de-ser (como en los mitos) —éste se dará mítico Paraíso terrenal y la desplaza, más acá de la Palabra, al
telosde la historia humana.
en la escatología- sino en cuanto "principio" faiy'cjy fundamento.
El Dios salvador será siempre el Dios creador. Esto mismo une los
planos cósmico y soteriológico de la obra divina. Impide además
de un modo definitivo la interpretación del mundo como "malo" RECEPCIÓN EN ARGENTINA:
[...]. Por último, destacamos lo que es primero en el querigma de TENDENCIAS ANTAGÓNICAS
Génesis 1; su teología de la Palabra [...]. Si pudiéramos condensar
en cinco palabras los centros de referencia de nuestro relato, diría- Para completar este ya largo excurso sobre la t e o l o g í a de la
mos; Dios crea por su Palabra un mundo bueno donde porte al liberación conviene hacer una referencia explícita a Argentina.
1 2
hombre que debe cumplir con el descanso de su trabajo. "' Para e l l o nada mejor que retomar el magnífico análisis q u e
Gustavo Ortiz dedica al Movimiento de Sacerdotes para el Tercer
1 3 3
Mundo. Consignando las tendencias que caracteriza Ortiz
^' C o m o en el caso del libro de Segundo anteriormente con- entre los cristianos "tercermundistas" argentinos, se quedará en
siderado, más que sacar apresuradas conclusiones del análisis buenas condiciones para abordar el problema de la filosofía.
todavía inconcluso de Croatto, conviene detenerse aquí y re- r^. r El M o v i m i e n t o de Sacerdotes para el Tercer Mundo se fun-
flexionar sobre la multiplicidad de pistas que abre para lectu- da en 1968 con su correspondiente sección de laicos. Este m o -
ras ulteriores. Lo decisivo es que desde la perspectiva bíblica v i m i e n t o surge con la convicción de que se trataba de cristia-
q u e ilumina Croatto, la teología de la liberación queda reforza- nos participando y comprometiéndose en política. De ningún
da. Aparece con una extrema fidelidad a los textos bíblicos. La m o d o se pensó en reeditar la experiencia antiperonista de la
antropología latinoamericana que supone la teología de la li- Democracia Cristiana que nació como partido cristiano. El m o -
beración es una antropología concreta de hombres concretos vúniento se desarrolló y v i v i ó en la urgencia política que seña-
situados en un ámbito geográfico, político, social y cultural 1 , 3
Gustavo Ortiz, "la 'teoría' de la dependencia, los cristianos radica-
lizados y el peronismo (apuntes pata una discusión)*, Pucará, mím. I (Cuen-
32
> Ibidem, pp. 2Ó0-262. ca, enero de 1977), pp. 56-71.

244 245
latón los años del ascenso del peronismo al g o b i e r n o después p l u r a l , l a c o t t e i e n t i z a c i ó n s e r í a p o s i b l e s i e m p r e q u e .se c o n s e r v a r a
de lfí años de proscripción y persecuciones q u e no s ó l o no l o - dentro de esos límites. En la medida en q u e el saceidotc se "em-
graron destruirlo, sino q u e lo reforzaron m u c h o más. En agos- bretara", e n e s a m i s m a m e d i d a r e d u c i r í a sus p o s i b i l i d a d e s d e
to de 1973 se realiza la ú l t i m a r e u n i ó n n a c i o n a l d e l M o v i m i e n t o , a c c i ó n . La otra a r g u m e n t a c i ó n p i o v e n í a de la t e o l o g i a : se teiufa
en la que se manifiesta un fuerte antagonismo entre dos ten- q u e lo político absorbiera lo religioso.
dencias q u e se habían i d o c o n s o l i d a n d o c o n los a ñ o s y la prác- ' La corriente pastoralisia c o n t ó c o n una m a y o r í a relativa d e n -
tica política. Esta r e u n i ó n m a r c a p r á c t i c a m e n t e el fin del M o v i - tro del m o v i m i e n t o , p e t o n u n c a a l c a n z ó a liderearlo ni a i m p o n e r
m i e n t o . C o n v i e n e r e p r o d u c i r aquí e x t e n s a m e n t e e l análisis d e sus p u n t o s de vista. Eue q u i z á la m e n o s conflíctuada, p o r e s o
O r t i z p o r q u e l a r i q u e z a d e sus m a t i z a c i o n e s n o e s n a d a d e s - m i s m o la q u e sufrió m e n o s deserciones. En m o m e n t o s de ascen-
deñable. Vale la pena retomar textualmente su discurso. s o d e las f u e r z a s r e v o l u c i o n a r i a s , s u i n c i d e n c i a era r e l a t i v a . E n
m o m e n t o s de e s t a n c a m i e n t o y retroceso, t u v o una i m p o r t a n c i a
^ Las "coincidencias" básicas, q u e sirvieron c o m o p u n t o de partida, considerable.
a d u n a b a n el socialismo c o m o o p c i ó n política del g r u p o , caracte- PFT'LAS d o s c o r r i e n t e s r e s t a n t e s e n t a b l a r o n u n a t e m p r a n a l u c h a
rizándoselo c o n una serie de referencias indicativas (humanista, i d e o l ó g i c a y política. U n a representaba p r e d o m i n a n t é m e m e a
crítico, etcétera). En r e u n i o n e s posteriores, se añadía q u e el p e r o - sacerdotes d e l interior d e l país, e s p e c i a l m e n t e d e c i u d a d e s c o n
nismo, al q u e se lo entendía c o m o la experiencia histórica en la d e n s a c o n c e n t r a c i ó n urbana o industrial: C ó r d o b a . R o s a r i o , Santa
q u e el p u e b l o y la clase o b r e r a se a o t o d e s c u b r í a n c o m o sujetos Fe, T u c u m á n , M e n d o z a y z o n a s rurales c o m o las del n o r d e s t e ,
del p r o c e s o r e v o l u c i o n a r i o , era necesariamente el tránsito hacia sacudidas por fuertes c o n v u l s i o n e s sociales. La otra se asentaba
ese socialismo, q u e d e s d e e n t o n c e s y c o n fuertes reservas p r o v e - g e o g r á f i c a m e n t e en la Capital Federal y el Gran Buenos Aires
n i e n t e s d e las r e p r e s e n t a c i o n e s d e l interior, s e l o c o m i e n z a . 1 d e f i n i r r ^ ' A m b a s coincidían en la necesidad de una mült.incia política.
c o n e l a d i t a m e n t o d e "nacional". El a r g u m e n t o pastoralista les parecía naufragar frente al h e c h o de
jójrT H a s t a ese m o m e n t o [ 1 9 7 3 ] c o e x i s t í a n p a c í f i c a m e n t e tres la d i v i s i ó n y la l u c h a de clases. El p u n t o de des e n c u e n t r o lo c o n s -
corrientes. La primera, l l a m é m o s l a pastoral, sostenía q u e lo polí- tituía la valoración del p e r o n i s m o . Se p u e d e n lanzar algunas
t i c o d e b í a ser a s u m i d o e n s u g l o b a l í d . t d . L a " g l o b a l i d a d " d e l o h i p ó t e s i s p a r a e x p l i c a r las d i v e r g e n c i a s .
p o l í t i c o se o p o n í a en este caso a la milil.incia política, al encuo- C\_,^jDurante l o s g o b i e r n o s m i l i t a r e s , l o s f o c o s d e r e s i s t e n c i a c r i s -
dramienro en un partido o tendencia. La posición no denotaba talizaron en el interior: el rosariazo, el c o r d o b a z o , el m e n d o c i n a -
e v a s i o n i s m o s ; par e l c o n t r a r i o , l a m i s i ó n d e l s a c e r d o t e d e b í a ser z o , etcétera. Las v a n g u a r d i a s p r o v e n í a n d e l a i z q u i e r d a n o p e r o -
la de d e n u n c i a "profética", l o c a l i z a d a y c o n c r e t a , u n i d a a una t o r e a nista o del p e r o n i s m o r e v o l u c i o n a r i o . Los curas del interior
d e c o n c i e n t i z a c i ó n . D e v e r d a d , así s e h i z o . E n e s o s a ñ o s s e e m i t i e - h i c i e r o n su aprendizaje p o l í t i c o en este c o n t e x t o y o b s e r v a r o n y
r o n d e c l a r a c i o n e s , c o m u n i c a d o s , cartas abiertas, c o n u n a v a l e n t í a a n a l i z a r o n e l p e r o n i s m o c o n o j o s c r í t i c o s . Esta s o c i a l i z a c i ó n p o l í -
y también con una i n g e n u i d a d enternece doras, t i c a les d i o m a y o r a p e r t u r a y f a m i l i a r i d a d c o n e l e m e n t o s t e ó r i c o s
r ^ j " L o s p a s t o ralis tas e s g r i m í a n d i s t i n t o s a r g u m e n t o s p a r a a v a l a r m a r x i s t a s , a t r a v é s d e l f i l t r o d e las d i s t i n t a s c o m e n t e s . E l a c c e s o a
su postura apartidista. Entre los más i m p o r t a n t e s , u n o era de ca- la teoría de la dependencia, por ejemplo, es a través de su vertien-
rácter táctico. S i e n d o la función sacerdotal e m i n e n t e m e n t e social, te izquierdista, no populista ni nacionalista.
ejercida entre grupos y comunidades de c o n f o r m a c i ó n política (Osf* L o s c u e s t i o n a m i e n t o s a l a i n s t i t u c i ó n r e l i g i o s a , e n c o n s e -

246 247
cuencia, fueron radicales. Los conflictos provocaron numerosas la pastoral popular La filosófica quedó concentrada con el tiem-
separaciones, al haberse elaborado c o sino visiones diametralinen- po en un grupo que había de iniciar la corriente de filosofía de
te opuestas a las sustentadas por la jerarquía. La teologia que se la liberación. Su órgano de expresión fue la revista Stromata. de la
difundió resultaba heterodoxa, no paradigmática ni tomista Facultad de Filosofía de la universidad Católica del Salvadoi.
como la practicada por el grupo de Buenos Aires. ^ ' L a s Cátedras Nacionales, la revista Antropología del Tercer
Durante los siete años de vida, la secretaría del movimiento Mundo y Envido fusionaron a los sociólogos, politólogos, historia-
estuvo en manos de esta tendencia, que sufrió un mayor desgas- dores y estudiosos de la cultura. Se ieconocían seguidores de una
te como efecto de la contradicción y del "desfasaje" histórico en el línea cuyos antecedentes inmediatos eran la Unión Americana y
que cabalgaba. Ésta es quizá una de las críticas que pueden for- la Sociedad Bilbao, en el siglo pasado; los hermanos Hernández,
mulársele: no haberse percatado que los límites demarcaban Guido Spano y la intelectualidad influida por FORJA MI este siglo.
también las posibilidades del trabajo político en la institución Aun cuando se forzaban por crear distancias con respecto al na-
eclesiástica. Hubo actitudes elitistas, puristas, fronterizas con el cionalismo católico del 28. es evidente el influjo de José María
nosticismo. Rosas. Rescatan asimismo, pero con salvedades, los aportes hechos
i\7j' La formación teórica, mejor encaminada que la del grupo de por la "izquierda nacional", fenómeno intelectual de "barricada" y
Buenos Aires, fue a todas luces insuficiente. Y este punto es deci- que reúne nombres como los de Puiggrós, Hernández Arregui,
sivo: en la estructuración psíquica del hombre religioso y celiba- Abelardo Ramos y. para polemizar con él, el de Milcíades Peña,
tario, habita un mundo de absolutos: Dios, la justicia, la Fraterni- f ^ ' Vocero del populismo nacionalista, el grupo de Buenos Aires
dad. ¡La ascética, la mística y la i ndoctri nación, lo han hecho sostenía que la contradicción principal en el proceso político ar-
"morir" muchas veces. Potencial mente, anida en él un mártir, un gentino, era la de élite-pueblo, equivalente en el fondo a la de
voluntorísta y un idealista. Sólo la ciencia y la real pertenencia al imperio-nación. Los pueblos y naciones dependientes económica
proletariado son garantías en contra del desviaciónísmo Lo pri- y políticamente de los dos centros htgenióuicos de poder, los Es-
mero, no siempre se dio; lo segundo, estuvo condicionado por la lados Unidos y la Unión Soviética, fprmaban el Tercer Mundo 1.a
extracción pequeño burguesa de los integrantes. dominación de los países centrales sobre los periféricos se ejercía
ífy El grupo de Buenos Aires tuvo un armado doctrinal más sóli- por la apropiación del excedente económico y de la masa de plus-
do. Teóricamente, fue nutrido por una corriente cohesionada valía extraída a los pueblos dependientes. La solidaridad interna-
politicamente en torno de un proyecto neonacionalista y populis- cional es una utopía los obreros de los países industriales usu-
ta. Es posible encontrar entre sus miembros discrepancias secun- fructúan parte de la plusvalía arrancada al Tetcer Mundo Desde
darias o acentuaciones diferentes, pero fundamentalmente con- la óptica de los países dependientes, el imperialismo no comenzó
forman un pensamiento unitario y mult ¡expresivo. en el estadio del capitalismo financiero, como lo afirmó Lenuí; el
era la convergencia teo lógico-filosófica; otra la socioló- capitalismo fue siempre imperialista.
gico-política, a la cual se le puede anexar la historiográfica-cultu- r\$C La liberación nacional era la tarea prioritaria y debía ser pro-
ral. Es sugerente la ausencia de lo económico. tagonizada por el pueblo. £1 concepto de pueblo, de naturaleza
<\f\a primera, en su orientación teológica, agrupaba a algunos política, reemplaza al de clase, de carácter "economicista".
profesores de la Facultad de Teología de Villa Devoto, cons- [^•'En Argentina, tanto el liberalismo como las izquierdas, para
tituidos posteriormente en comisión asesora del episcopado para nuestros pensadores, históricamente y desde vertientes e intereses

248 249
opuestos, terminaron transformándose en grupúscnlos sin repre- La posición implicaba dos tesis: pnraeto, el pueblo argentino se
sentación popular. El ataque al liberalismo, de parte de las Cáte- identificaba con el peronismo; el peronismo reconocía un líder y
dras Nacionales, reeditaba las críticas del revisionismo histórico. El este reconocimiento le daba identidad y autoconciencia. De allí
cnestíonatniento a las izquierdas se hacía a dos niveles. El primero, que quien se apartara del peronismo, s¿ apartaba del pueblo, y en
se concentraba en el comportamiento que las izquierdas habían consecuencia, del proceso revolucionario. Segundo: el pueblo era
tenido en Argentina, desde los movimientos anarquistas de fines y católico {catolicismo popular). Su a nt i clericalismo, explicable, no
comienzos de siglo, pasando por el socialismo subsidiario de la afectaba su adhesión a la Iglesia. Esta conciencia de pertenencia a
segunda internacional, hasta terminar con el PC. Esta crítica se apo- la Iglesia, lo constituía como Pueblo de Dios y también como pue-
yaba en otra instancia: en la interpretación que el grupo hacía de! blo a secas. La institución eclesiástica, gustara o no gustara, era la
marxismo como ciencia y práctica revolucionaria, con sus concre- concreción histórica de la iglesia, y la petnianencia en ella y la fi-
delidad a ella, era la permanencia y la fidelidad al pueblo, al suje-
ciones históricas en el bloque de los países socialistas.
to de la revolución. En esas fronteras estaban las posibilidades de
Desde la urdimbre historie o-cultural de los países depen-
naba jo político.
dientes y mediante una hermenéutica decodificadora impreg-
nada de un cierto tufillo nacionalista romántico, se achacaba al C\P" El pueblo tenia una cultura, amasada por milenios, en su
marxismo ser producto de la modernidad europea, con una carga lucha y en su autodefensa. Fue pueblo el indio, el mestizo, los cau-
no sacudida ríe racionalidad ilustrada, la misma que había justifi- dillos y las montoneras, el gaucho y e) peón de campo, los cabed-
cado el desborde y la imposición de la civilización imperial. La re- las negras y descamisados. Sintéticamente, esta era la postura del
134
ducción operada por el marxismo en la categoría de racionalidad nacionalismo populista.
y su constitutiva europeidad, lo invalidaba, según este análisis,
para ser utilizado como instrumento de abordaje en la compren- ^ El análisis de Ortiz, que se ha reproducido en su parte m e -
sión de la realidad latinoamericana como realidad deprendiente dular, permite advertir c ó m o se retomó, decodiftcátidola en
Esa racionalidad unidimensional y europea, según nuestros auto- clave "cristiana", la autoimagen divulgada de la "teoría" de la
res, le hacía alimiar al marxismo que para llegar a la revolución dependencia por parte de los curas argentinos. Las dos tenden-
socialista hacía falta un proletariado fuerte con conciencia de sí, cias que con todo rigor caracteriza Ortiz corresponden a lo q u e
y un capitalismo fuerte, nacido de la industrialización y la tec- en filosofía he denominado sector populista y sector crítico del
nología. Las revoluciones, históricamente, no se habían dado en populismo. La polarización geográfica es más clara en el caso
ese contexto ru en esas condiciones Esta "racionalidad" marxista. del M o v i m i e n t o Tercermundista. La filosofía de la liberación
terminaba, pues, inexorablemente en el intelectual!smo y el cien- OD puede ser abordada con esa misma oposición: capiial/inte-
tificismo. rior o porteños/provincíanos. La cuestión es quizá más matiza-
tvV La realidad latinoamericana, rica y múltiple, proseguía, se da. Sin embargo, los rasgos básicos de ambas tendencias se re-
sustantiva en el pueblo. El puebla era incapsulable. indefinible, y producen en el seno de la filosofía.
para acceder a su conocimiento (como condición epistemológi- •ÍN- Cabe terminar esta evaluación de la teología de la libe-
ca), había que padecer con él. La ciencia seria entonces de verdad ración recordando algunas afirmaciones de Gutiérrez:
comprometida y concreta.
IU

Ese pueblo, en Argentina, se reconocía peronista y católico. íbidem, pp 67-70.

251
En última instancia, no tendremos una auténtica teología de la IV. Otros antecedentes y lanzamiento
liberación sino cuando los oprimidos mismos puedan alzar libre de la filosofía de la liberación
mente su voz y expresarse directa y creadoramente en la socie-
dad y en el seno del Pueblo de Dios. Cuando ellos mismos "den
cuenta de la esperanza" de que son portadores Cuando ellos
sean los gestores de su propia liberación [mientras tanto] hay que
cuidarse de no caer en una autosatisfaccíón intelectual, en un
tipo de triunfalismo hecho de eruditas y avanzadas "nuevas"
5
visiones de¡ cristianismo.' '' R E C E P C I Ó N E Q U Í V O C A DEL D I S C U R S O D E F R A N T Z F A N Ó N
Louis Althusser hace casi treinta años dijo: "El futuro de la
Iglesia depende del número y del valor de los cristianos que cada En los dos capítulos anteriores se ha procedido al análisis y la
día reconocen la necesidad de la lucha y se unen a las filas del ubicación de antecedentes teóricos extra-filosóficos de la libe-
proletanado mundial [...] La Iglesia vivirá por aquellos que por la ración. Siempre en el plano teórico, en este capítulo se verán
lucha y en la lucha misma, redescubren que la Palabra ha nacido los antecedentes de tipo más filosófico. También, por qué no, se
entre los hombres y ha vivido entre los hombres, y qtie le dan un harán algunas referencias ineludibles al m e d i o político en q u e
lugar humano entre los hombres". 136 se constituyó la llamada "filosofía de la liberación" f e n ó m e n o
que constituye el objeto de análisis, evaluación y crítica de
^ Y, como señalara Gutiérrez al citar este texto prácticamen- t o d o el presente estudio.
te desconocido del ntarxista argelino-francés, estas expresio- í \ , Uno de los pensadores que más repercutieron en la A r g e n -
f

nes tienen h o y vigencia plena en nuestra América. tina durante los primeros años de la década de los 70 es el
martiniqués-"argeIino" Erantz Fanón. La bibliografía de y sobre
Fanón es extensa. Imposible dar cuenta de ella aquí. Tampoco
tiene sentido. Más bien se trata de recordar algunos aspectos
del pensamiento de Fanón que especialmente afectaron a al-
gunos sectores de la intelectualidad argentina, señalando tam-
bién ciertos equívocos m u y graves en su recepción e intento de
aplicación a Argentina y América Latina.
/1^ . Sin duda, uno de los estudios más interesantes sobre Fa-
nón es el que se debe a Carlos A. Fernández Pardo.' La lectura
del trabajo de Fernández Pardo patentiza una actitud generali-
zada en muchos círculos de intelectuales jóvenes argentinos:
Fanón representa, simboliza, al intelectual comprometido con
1 3 5
Gutiérrez, op. cit., pp. 373-374. el proceso de liberación de los pueblos del Tercer Mundo. Parte
r í ñ
Louis Althusser, respuesta a una encuesta sobre "las condiciones
1

reales de la Evangelización", Jeunessc de l'Église, París, 1949, núm. 10, p. 24, Carlos A. Eemánde? Pardo, Prantz Fanón, Galerna, Buenos Aires, 1971,
citado por Gutiérrez, op. cit., p. 247, nota 60. 107 pp. Incluye una interesante bibliografía.

252 253
de la dedicatoria del libro de Fernández Pardo explícita esta to liberador. A q u í entran en juego una serie de cuestiones que
fuerza integradora y cohesionante con que se decodifica el dis- no pueden ser pasadas por alto. El aspecto ideológico que opera
curso y la vida misma de Fanón. "A todos los intelectuales ar- en todo discurso, el carácter altamente idealista de la fenome-
gentinos que han e l e g i d o el pensamiento descolonizador y nología, sus limitaciones en el plano m e t o d o l ó g i c o , su ubica-
nacional más allá de las vanidades ideológicas." 2
ción c o m o antecedente de una ontología, el supuesto de que
vv H a y algo más que conviene señalar desde ahora. Fanón es todo se resuelve en una ontología, que se reduce a una ontolo-
el ejemplo de intelectual que no se pierde en devaneos intelec- gía, deseable en el caso del colonizado. El problema es suma-
tuales, en logomaquias académicas. Él va a las cosas mismas, a mente g r a v e porque, extremando un tanto los argumentos, la
la denuncia, a la descripción fenomenológica de la realidad de descripción de Fanón sería válida en tanto aparece c o m o un
los colonizados y oprimidos. Es interesante advertir la hipervalo- "informante" (en sentido a n t r o p o l ó g i c o ) . Ahora.bien, ¿quién
racíón que esta actitud supone respecto de la praxis que todo determina que su discurso es más o m e n o s informativo que
lo purifica y respecto del m é t o d o fenomenológico. El sistema otro?, ¿según qué criterio? Y, todavía, si bien p u e d e llegar a
colonial niega el ser del oprimido, de su cultura, de su comu- aceptarse que la constelación noemática es fidedigna, todavía
nidad. Una antropología del oprimido en esta situación es un falta explicarla, o sea, responder al por qué "es" (un es entre-
contrasentido. Por tanto, "Fanón nos dirá que allí toda ontología comillado porque supone la epoché) de tal o cual manera. Esto
í
es imposible".' Y si la ontología es imposible lo que cabe, lo no puede hacerlo la fenomenología, salvo que se postule una
que de por sí es un magnífico aporte, es la descripción fenome- "explicación fenomenológica"... Parece que no es éste el caso
nológica. Polemizando contra algún crítico de Fanón señala en relación con Fanón, Todavía conviene agregar algo más. Esta
Fernández Pardo: intimidad que se lee en el discurso de Fanón con la fenomeno-
logía permitirá a otros desarrollar la vía de la Lebenswelt c o m o
Ciertamente hay un orden descriptivo y l-anon mismo confiesa campo de investigación. El mundo de la vida husserliano, campo
que en el plano de la descolonización toda descripción es un lo- propicio para la precomprensión del ser y por tanto, según la
gro. Lo es precisamente porque, cosa que el crítico pasa por alto, interpretación de algunos argentinos, exento de t o d o control
esa misma conciencia que describe hállase situada en la dialéctica racional.
misma de los fenómenos, hasta formar parte de aquéllos. 4
\& • La vida y la obra de Fanón están tejidas por dos procesos.
Dos procesos de autoconciencia progresiva por parte de los co-
Vi 1
Claro que a esto que parece tan evidente, hay que hacerle lonizados. El primero, un p o c o anterior cronológicamente, es el
todavía una observación. ¿Cuándo la conciencia que describe de la "negritud". En 1934 A i m é Cesaire, también marüniqués,
se halla fuera de los fenómenos en el caso de que el fenómeno León Damas y L e o p o l d Shengor publican L'Étudiant Noir. El
sea un fenómeno social? Salvo que se postule, como reiterada- aporte fundamental de este movimiento, que se venía gestan-
m e n t e h i z o el sector populista, un estar fuera del sistema no do desde diez años antes, es la puesta en cuestión del lenguaje.
sólo c o m o posibilidad sino como requisito para un pensamien- Los hombres son transformados en palabras por el sistema colo-
nial, Se trata de devolverles a las palabras su carga antropoló-
2
Ibidem, p. 7.
3 gica para que los sin voz puedan expresarse. Dos características
Ibidem, p. ló.
4
Ibidem, p. 60. deben ser metamorfoseadas positivamente: el nacionalismo y

254 255
la irracionalidad. Justamente se trata de comprender que la H a y aquí un problema muy grave c o n consecuencias fatales
nación descubre su identidad (y la descubre porque era una en la práctica. Cuando se llega a confundir el diagnóstico de
realidad previa) en el enfrentamiento c o n el sistema colonial. una realidad c o n la retórica política que es necesaria c o m o
Por otra parte, la irracionalidad no es más que aparente. Se tra- elemento de cohesión y mística masiva, los resultados suelen
ta de la búsqueda de una nueva racionalidad por parte de los ser de lamentar, porque la retórica política debe estar sometida
oprimidos, que a la búsqueda de su ser buscan también expre- a una teoría suficientemente explicativa c o m o para colaborar
-
sarlo. El o u o gran proceso q u e repercute en Fanón es la lucha en una práctica eficaz de transformación de la realidad. A este
de liberación argelina. Ésta llega a contarlo entre los mandos del h i v e l valen la potencia teórica y la eficacia práctica, y no las
Frente de Liberación Nacional. Este proceso muestra vivamen- declaraciones voluntaristas o románticas por m u y enfervori-
te a Fanón la importancia de la participación en la lucha por la zantes que puedan parecer. Es decir, si bien en los círculos más
descolonización. P u e d e distinguir él anticolonialismo, q u e es e x t e m o s de difusión de un pensamiento revolucionario el dis-
una salida liberal y "evolutiva" por así decir, en la cual se bus- curso se reduce prácticamente a consignas, a nivel de la conduc-
ca una superación progresiva de la situación colonial sin retar ción teórica y política del proceso no puede avanzarse sobre
al sistema en forma total. esos retazos de "diagnóstico". En el caso argentino, confundir
la situación argentina con una situación colonial y aplicar m e -
La descolonización en cambio es la afirmación radical de que la cánicamente las categorías de Fanón a la misma, t u v o resulta-
Nación ha decidido volver irreversible su presencia en la historia, dos lamentables a nivel teórico y práctico.
progianu de desorden absoluto, no asume críticas parciales sino ^. Cu el caso de Fanón, que (a descripción supere a la teoría,
que sobrepasando el sistema de dominación colonia) lleva su im- que el frente de liberación anude y reúna üiterés de clase en
pugnación a la totalidad más amplia que es la nación colonizadora, función de la independencia nacional y que ciertas élites se
5
cuyo centro está en la metrópoli. pasen al bando nacional, es explicable por las dimensiones y el
m o m e n t o histórico mundial en que se desarrolla este proceso.
f\ A q u í cabe ya hacer una observación m u y importante. Evi- Pero postular ya c o m o una especie de "lógica" de la liberación
dentemente las descripciones de Fanón se refieren a situacio- que en un m o m e n t o dado del proceso, acorraladas, contra las
nes coloniales y cabría quizá el apelativo de "primera teoría cuerdas "las élites comprenden que éstas [las masas] reivindi-
6
social del colonialismo" para su obra. Pero, no debe olvidarse can para sí el derecho de equivocarse y por consiguiente para
q u e en la mayor parte de América Latina y, para el caso en Ar- no ser barridas por el ímpetu del proceso, optarán por su pasaje
gentina, no cabe hablar de vigencia de un sistema colonial. orgánico al encuadramiento político de la nación"/ es ya una
Aclarar esta ambigüedad es una de las tareas en las que más franca ingenuidad. Por otra parte, cabría preguntarse cuál es el
énfasis puso la "teoría" de la dependencia. Sin embargo, quizá orgamsmo que permitirá ese pasaje "orgánico" y cómo y dónde
p o r ser considerados aportes rntelectualistas, la lectura de los se encuadran políticamente esos sectores. Esto lleva a la discu-
dependistas no se lüzo o bien Fue hecha desde el c ó d i g o brin- sión necesaria y teórica en primensimo término sobre el partido
dado por lo que he llamado su imagen de divulgación í'c/'cap. n). o el instrumento revolucionario que permita hacer avanzar el
15
il'idem, p. 73.
6
Cf. iHdem, p. 61, 7
lUdem, p. 78.

256 257
proceso en un m o m e n t o y lugar determinados y específicos. de elaborar teóricamente la tradición, la realidad presente, por-
Pero ni se analiza la teoría del partido, ni se analiza el momen- que sin teoría revolucionaria no hay proceso revolucionario.
to y el lugar específico. Por tanto, si bien el aporte de Fanón Quizá lo que connote esta afirmación no sea de] agrado de mu-
sirve para avanzar en un necesario proceso de iconoclasia que chos; sin embargo está a la vista la certeza de la misma, basta
desnuda a los elefantes blancos, militantes "marxistas" más o pensar en Chile o en Argentina, por traer sólo dos ejemplos.
menos integrados al sistema (ya no colonial sino capitalista), ^' Sin duda ¡Escucha, Manco! y Los condenados de ta tierra,
esto no quiere decir que haya que botar al niño con el agua de especialmente él "Prólogo" de Sartre a esta última, fueron las
la bañera y renegar del marxismo c o m o tal y de la tradición obras de Fanón más leídas y difundidas. Sin embargo, conven-
revolucionaria mundial. Por otra parte, si bien la experiencia dría la lectura de otras obras de Fanón que ayudaran a revalo-
argelina muestra una fisura en la cohesión de un internaciona- rar su pensamiento.
lismo del proletariado o el avance del sector campesino frente v y E n él se reúnen una serie de aspectos que hacen a su obra
a un proletariado acallado o todavía en sí, esto no invalida la sumamente fecunda y dejan abiertas muchas vías a la investi-
carga teórica y movilizante del marxismo. Sólo exige su reelabo- gación. La raza negra, su origen martiniqués, la "negritud", la
ración y demuestra lo absurdo y esterilizante de la aplicación liberación de Argelia y su parücipación en esta lucha de libera-
indiscriminada de cuatro fórmulas sin contexto a una realidad ción nacional y social saliendo de la colonización, su revisión
c o m o siempre m u c h o más rica y plena que cualquier teoría. del marxismo y del freudismo, etcétera.
V Por último, cabe analizar la primacía que se da a lo político - c V H a y que seguir a un Fanón que supera, por dar sólo un
y desde dónde se le da. Si se procede primero a una reducción ejemplo, la imagen de una medicina al servicio de los domina-
del marxismo a mero economicismo donde "lo económico" deja dores para advertir a los servicios médicos de su ejército:
de ser lo e c o n ó m i c o en sentido marxista para convertirse en
una especie de hipóstasis independiente y generalmente asi- Los especialistas en educación sanitaria de base deben reflexio-
milable o mero comercio, entonces no cabe la menor duda de nar atentamente sobie Lis nuevas situaciones que surgen a lo lar-
que debe postularse una instancia política brindando un poco go de la lucha de Liberación Nacional de un pueblo subdesarro-
de carne y sangre a ese esqueleto desnutrido. Si a esto se suma llado. Desde el momento en que el cuerpo de la Nación inicia su
el análisis de la violencia c o m o una especie de fuerza germina- vida de manera coherente y dinámica, todo es posible. El conoci-
dora, en un claro análisis de tipo metafísico que se combina miento de la "fisiología del indígena" o de la "personalidad de
con ciertas mixtificaciones acerca de la tortura, ya se tiene el base" son inútiles. Un pueblo que toma su destino en sus manos
cuadro c o m p l e t o . Quizá estético, pero nada eficaz y mucho asimila a una velocidad casi increíble las formas más modernas
8

menos problematizador e inquietante. Lamentablemente, cuan- de la técnica.
do queriendo dejar de ser almas bellas los intelectuales se vuel-
can a teorizar con falsa conciencia, o sea, sin querer teorizar en •fy La lectura indiscriminada de Fanón entre otros ingredien-
el fondo, lo que hacen es mixtificar. Más bien pareciera que la tes, unida a la presencia de] m o v i m i e n t o peronista c o n sus
alternativa es retomar el camino largo y penoso adoptado por planteos de unidad de clases y cultura nacional y popular, lle-
Fanón y por muchos otros que efectivamente colaboraron con 8 :
Frarttz l auon, Sociología de una revolución [1959], Era, México, i963
los procesos de liberación coloniales o lo que fueran. Se trata p. 119.

258 259
vó inexorablemente a privilegiar y a priorizar una revolución fecunda propuesta de síntesis entre m e t o d o l o g í a marxista y
nacional por encima de la revolución social e incluso, en mu- ética anarquista, nos resbala. Sin embargo, y aun cuando no
chos casos, olvidando totalmente a esta última, tenga una relación intrínseca, el pensamiento de Marcuse in-
t ^ i El libro de Fernández Pardo sobre Fanón se abre con un fluye sobre nosotros con mucha mayor difusión que el maltre-
doble epígrafe. Un texto de Fanón advierte sobre la esterilidad c h o Althusser. No t o d o Marcuse, más bien ciertas tesis. Su
de imitar a Europa. Alienta la posibilidad de un aporte al futu- repudio del marxismo soviético sirve para consolidar la tesis
ro por parte de los pueblos no europeos, V esta primacía del peronista de la "terceraposición" ("niyanquis, nimarxistas...").
futuro se ve subrayada con un texto de Bloch sobre la radicali- Su análisis de la ideología de la sociedad superindustrial y del
dad de la utopía c o m o requisito para su posibilidad. Pero el h o m b r e unidimensional sirve para calmar la angustia de mu-
tema de la utopía requiere las precisiones siguientes. chos intelectuales. C o m o la utopía es ya posible, se trata sólo
de ponerse a hacerla, a concretarla. Con él toma cuerpo la di-
fusión de los planteos de la Escuela de Francfort y de los ante-
cedentes de Francfort, c o m o es el caso de Ernst Bloch. Pero, el
I N F L U E N C I A DEL P E N S A M I E N T O N O R T E A M E R I C A N O
aspecto que más se considera es su invalidación del proletaria-
do c o m o sujeto de la revolución, su puesta en cuestión de la
El pensamiento de Herbert Marcuse merece c o m o ninguno,
capacidad combativa del proletariado y del internacionalismo
l u e g o de El hombre unidimensional, el calificativo de norte-
proletario. Las traducciones se difundieron c o m o reguero de
americano. Marcuse piensa desde y sobre la realidad de los
pólvora y la bibliografía es inmensa.
Estados Unidos, extendiendo sus afirmaciones a t o d o el mun-
r

do hiperdesarrollado y tematrzando sus relaciones con el sub- *¿ - Con todo, hay un texto que afectó c o m o ninguno tanto a
desarrollado. la teología fc/f afirmaciones de Gutiérrez y Assmann al respecto
El m a y o francés del 68 influyó tremendamente en vastos en el cap. n i ) cuanto a la filosofía. Se trata del Ensayo sobre la
9

sectores de la pequeña burguesía universitaria argentina. De liberación. Lo interesante es advertir a posteriori cómo el que
pronto, toda la fuerza combativa de la Reforma cordobesa del he llamado el sector populista de la filosofía de la liberación lee
\H aparecía devuelta c o m o en movimiento de boomerangpol- quirúrgicamente a Marcuse, Exactamente, este sector toma de
los melenudos y desprejuidados franceses que hacían tamba- Marcuse todo aquello que significa poner en cuestión al marxis-
lear por momentos al gobierno de De GauUe y que removieron mo (¿o a su caricatura?) y destaca todo aquello en que Marcu-
hasta los cimientos de I.a Sorbona. A punto tal que el entonces se innova. Extremando los términos, lo que queda es un plan-
rector de la admirada e ilustre universidad culmina su carrera teamiento semiestético-senuético que p o n e en manos de la
administrativa c o m o director de la Alianza Francesa en un le- juventud y los intelectuales la realización de la utopía; no cabe
jano país tropical. Junto a los nombres de Marcuse, Althusser, ya llamarla revolución.
Cohn Bendit, Rudi Duschke, etc., se hacían "populares" (entre \ , E l lenguaje del "otro" adquiere aquí una primera formula-
los universitarios) lemas c o m o "sea realista, pida lo imposible", ción. Se llamará por m o m e n t o s "otro" al proletariado. Sin e m -
"la imaginación al poder", etc. Sin embargo, a pesar de todo este
,J a
¡uego de artificios, lo medular del m a y o francés no es siquiera Herbert Marcuse, Un emtyo sobre la liberación \ [969\, 3 ed., Joaquín
Mortiz, México, 1973, 95 páginas.
vislumbrado entre nosotros. La curiosa (¿o ecléctica?) y quizá

261
260
bargo, el "otro" en sentido fuerte, la contracultura, estará dada muerte es la única integración que el capitalismo puede realmen-
por jóvenes e intelectuales. te obtener. Sin esta integración final el hombre unidimensional
( Q u e Marcuse escamotea elementos esenciales del discurso no durará mucho. Desaparecerá con la primera crisis de la econo-
marxista (de Marx) no es ninguna novedad; que su diagnóstico mia capitalista, en los baños de sangre que el orden capitalista le
tergiversa el análisis marxista, tampoco. Ni siquiera cabe la refe- está preparando ahora. El capitalismo, en la cumbre de su fuerza,
rencia a críticas más o menos "ortodoxas". T ó m e s e en consi- es también máximamente vulnerable; no puede ir más que hacia
deración las ajustadas y rigurosas observaciones que le hace su muerte. Por pocas que sean las posibilidades de rebelión, no e.s
12
1
Mattick a su pesimismo. " Quizá la clave de la desviación de éste el momento de arrojar la toalla.
Marcuse esté sintetizada en el siguiente párrafo del crítico del
"capitalismo o socialismo de Estado". "Para M a r x ni la ciencia
ni la tecnología constituyen un sistema de dominio [...]. Pero en L A P O L É M I C A ENTRE AUGUSTO SALAZATÍ B O N D Y
la consideración de Marcuse el capitalismo ya no es lo que de- Y LEOPOLDO Z E A
termina el estado y naturaleza de la tecnología, es ía tecnolo-
gía lo que determina el estado y naturaleza del capitalismo."" En el capítulo i se expuso que el surgimiento de la filosofía de
Es claro que a partir de esta inversión el capitalismo, el v i e j o la liberación se oficializó, por así decir, en el caso argentino en el
capitalismo de siempre, pasa a adquirir matices específicos a II Congreso Nacional de Filosofía desarrollado en 1971. Ya se
ojos de Marcuse, y estas especificidades pasan a discursos de volverá oportunamente sobre esto. También se señaló, a propó-
algunos latinoamericanos como argumentos de jacto que invali- sito del análisis de la ponencia de Enrique Dussel, que el lanza-
dan los análisis (¿desconocidos*) de Marx, autor europeo, m o - miento a nivel latinoamericano de esta filosofía se h i z o en el
derno que escribió para la Inglaterra de la primera mitad del Encuentro de Filosofía de Morella, México, en 1975. Conviene re-
siglo x i x y que, por lo tanto, o bien hoy ya no nos dice nada o tomar ahora este encuentro en la temática que nos interesa para
bien lo que nos dice es un pensamiento y una racionalidad im- ubicar mejor el contexto de ecos polémicos a nivel latinoameri-
cano en que se va desarrollando la filosofía de la liberación.
perial, dominadora y colonizadora. Sin embargo, a pesar de todo
el pesimismo voluntarista de Marcuse, cabe afirmar con Mattick: Una selección de las ponencias presentadas en la tercera
sección de este coloquio, "La filosofía actual en América Lati-
13
Hay sólo una posibilidad [de que "la inteligencia llegue a incluir na", ha sido editada por Grijalbo. Esta selección permite for-
la conciencia de clase"}, cgmo observa Marcuse en un contexto marse una idea de los principales aspectos q u e concentraron
algo distinto. Pero se trata sólo de una posibilidad, no porque par- la atención en esa oportunidad.
te del proletariado quede fuera del proceso de integración capita- O;, María Elena Rodríguez de Magis señala expresamente:
lista, sino porque el capital puede destruir el mundo antes de que
surja una oportunidad para pararle los pies. La integración en la Los pensadores de miesiros días no se han quedado al margen de
la grave crisis por que atraviesa la Argentina y han iniciado un
lw
Paul Mattick. Critica du Marcuse. B! hombre unidimensional en la
i:
.iiiriedad de clases [ 1972J, irad de Alejandro Pérez, Cri|albo, Barceloti.i, Ibidem, pp. 91-92.
1974 (Hipótesis, 3). " Vai ios autores, Lajildst'lia actual en America Latina (Teoria y Piaxis,
" fbidem, p. 23. 25), Grijalbo, 1971!, 211 páginas.

262 263
movimiento que denominaron "filosofía de la liberación". En el El martinicano Erantz Fanón, latinoamericano por su origen,
mismo, la filosofía se entiende como un instrumento desena- expresará en tbrma destacada esta toma de conciencia en su filo-
je nante del hombie de nuestro continente para tetminar con la sofía, calificada como de liberación. Fanón, desde el ángulo de la
dependencia. 14
dependencia africana se plantea el problema de la dependencia y
el de su necesaria correlación, el de la liberación de los pueblos
\ \ ¡ En el primer capítulo se consideraron las ponencia!; de bajo colonización. Planteamiento que transforma la vieja preocu-
Arturo Roig y Enrique Dussel al respecto. La referencia a la li- pación latinoamericana en una preocupación universal, por lo
beración y sus relaciones con la filosofía constituye una de las que se refiere a hombre y pueblos que han entrado en la historia
líneas que se desarrollan en esta reunión. Aparte de las men- bajo el signo de la dominación colonial. Así lo reconoce ahora el
cionadas, las ponencias de Arturo Ardao, Mario Sambarino y pensamiento, o filosofía, de la liberación, que se hace simultánea-
16
Leopoldo Zea se refieren a esta cuestión. Indicando las posibi- mente expreso en nuestros días en América Latina, Asia y África.
lidades liberadoras de (a filosofía analítica se deben mencionar
los trabajos de Francisco M i r ó Quesada y Rosa Kiauze. La po- \ g' Es interesante esta m e n c i ó n de Zea, p o r q u e subraya una
lémica entre A u g u s t o Salazar Bondy y L e o p o l d o Zea tiene un vez más las ambigüedades a que puede m o v e r una lectura li-
tratamiento explícito en el trabajo de María Rosa Palazón M . , y gera de Fanón. Sin embargo, el trabajo de Zea es m u y valioso y
también hay referencias a ciertos aspectos que en ella se venti- su m e n c i ó n de Fanón aparece en él justificada. Zea trata de
laron, sin explicitar la fuente, en Mario Sambarino. A b e l a r d o mostrar c ó m o esta preocupación por la liberación no es ningu-
Villegas supone la polémica. Otra vía de reflexión es la repre- na n o v e d a d en América Latina. Es, más bien, la preocupación
sentada por (os trabajos de Rolando Cordera, P í o García, Rene central y permanente en todo el pagado latinoamericano y muy
Zavaleta Mercado y en una línea informativa por José Antonio especialmente desde la generación de los "emancipadores men-
Portuondo. Para estos pensadores la cuestión central se ubica en tales". Al plantear el problema en términos de liberación (¿in-
t o r n o a la posibilidad de una reflexión marxista en A m é r i c a dependencia?) frente al colonialismo, las observaciones de Zea
Latina. Una reflexión marxista con alto rigor teórico y eficacia aparecen c o m o plenamente justificadas y reforzadas por su
práctica. En fin, p o r e] m o m e n t o cabe centrar la reflexión en enfoque historicista del problema. Sin embargo, no es la inde-
los trabajos que, de una u otra forma, recogen aspectos de la pendencia del colonialismo la tarea que tiene h o y A m é r i c a
polémica Salazar Bondy-Zea y los mantienen con vida, Por Latina por delante. En otro sentido, la ponencia de Zea dirige
último cabría mencionar el magnífico aporte de liicaurte Soler un d u r o ataque al estructuráosme que por m o m e n t o s hace
que he retomado en detalle en otro lugar. 15
pensar hasta dónde se justifica la preocupación por impugnar
V j ' Es curioso que en esta fecha L e o p o l d o Zea mencione en ese tipo de pensamiento. Más que cerrar el debate sobre el es-
los términos en que lo hace a Frantz Fanón. tructuraiismo habría que dejado todavía abierto para ver hasta
dónde son infundadas sus críticas al historicismo...
11 ;
María Elena Rodríguez de Magis, 'Dos interpretaciones del pensa- V ' Respecto del problema de las colonias, M i r ó Quesada hace
miento latinoamericano: el Río de la Plata y la América mestiza", en La una rica precisiótt al pasar. Habla de la "desaparición de las úl-
filosofía actual..., pp. 129-130.
!,i
15
Cf, "Aproximación a la histonografía del pensamiento ecuatoriano", Leopoldo Zea, "La filosofía actual en América Latina", en La filosofía
actual...,p. 209.
Pucará, mim. 1 ¡Cuenca, enero de 1977), esp. pp. 24-28.

264 265
17
timas colonias en el sentido real de la palabra". En este matiz lidad latinoamericana y con los cuales ha c o m u l g a d o salvo
se juegan una serie de equívocos, algunos de los cuales ya se honrosas excepciones. A la segunda pregunta se responde Sala-
los ha mencionado y otros se uán analizando oportunamente. zar Bondy casi esquemáticamente que es necesario romper pri-
f ^ v E n cuanto a la polémica Salazar Bondy-Leopoldo Zea, los mero con el sistema de dominio, subdesarrollo, dependencia y
aspectos que sé retoman son generalmente los reFeridos j. ori- enajenación antes de poder producir un pensamiento liberado
ginalidad, autenticidad, novedad, etc., del filosofar en nuestra y liberador. La urgencia es indudablemente política. Por último,
América. A veces, en forma de mera repetición escolar y acrí- la tercera cuestión está íntimamente ligada a la segunda. C ó m o
tíca c o m o es el caso del trabajo de María Rosa Palazón. Con to- poseer un objeto privilegiado de reflexión si no hay posibilidad
tal ingenuidad la propuesta de esta autora es apelar al sentido de tal reflexión y ni siquiera es accesible el objeto.
c o m ú n en contra del historicismo y del perspectivismo orte-
guiano, sostenido por Zea. No nos extrañe que una comunidad desintegrada y sin potencia-
¿V A u n q u e sean éstos pálidos ecos, la polémica trasciende y lidad, una comunidad alienada, dé una conciencia filosófica misti-
moviliza la reflexión hasta ahora. Por eso cabe una considera- ficada. La filosofía, que en una cultura pleno es la cima de la con-
ción más completa de !a misma. ciencia, en una realidad defectiva es difícil que tienda a ser la
C o m o es bien sabido, ía polémica ücne su punto de parti- consagración de la pérdida de sí, un pensar trascendente pero sin
da en un librito de Augusto Sa^uar Bondy en el cual el filósofo sustancia ni efecto en La historia, una meditación ¿«caita al desti-
19
peruano pone seriamente en duda la existencia de una filosofía no de los hombres que la alimentan con su inquietud reflexiva.
16
de nuestra América original y auténtica Salazar Bondy plan-
tea básicamente tres interrogantes: si ha habido o no una filo- No es de extrañar, por tanto, que Enrique Dussel precise
sofía de nuestra A m é r i c a ; en caso de respuesta negativa, si que lo que a sus ojos es la "filosofía de la liberación" no deri-
podría haberla y bajo q u é condiciones, y, por último, hasta qué ve del pensamiento del peruano. Sí coinciden en la negación
punto tiene sentido y valor tomar c o m o tema u objeto privile- de un pasado auténtico. No coinciden en cuanto para Dussel,
giado de atención la realidad latinoamericana. Salazar Bondy y c o n él para t o d o el sector populista de la filosofía de la libe-
responde negativamente a la primera pregunta, basando su res- ración, justamente es la cultura latinoamericana, que por cier-
puesta en un excurso histórico por la tradición latinoame- to es popular y nacional, la fuente de donde derivar un pensar
ricana. En rigor, para Salazar Bondy lo que ha habido es la mera auténtico y liberador y q u e es, ni más ni menos, la tiiosofía
recepción y repetición imitativa de oleadas de pensamiento que ellos representan. Esta filosofía y los mismos filósofos son
europeo, que sin ninguna evolución interna ni reelaboración el motor principal de la ruptura del estado colonial en que se
en América Latina, se han ido superponiendo unas a otras de encuentran los pueblos latinoamericanos. Pero hay que seguir
acuerdo a las modas y necesidades más o menos sentidas de los la polémica.
sectores dominantes de los cuales forma parte la intelectua- \V A p o c o de aparecido el libro del peruano, el maestro mexi-
cano Leopoldo Zea le responde con un trabajo de claros matices
17
Francisco Miró Quesada, "Función actual de la filosofía en América
historicistas, incorporando algunos aspectos del pensamiento
Ltrina", en La filosofía actual.., ¡>. H7.
"• Augusto Salazar Bondy, ¿Existe juta filosofía de nuestra América?,
15
Siglo XXI, México, 1968, 133 pp. (Colección Mínima, 22). Ibidem, pp. 119-120.

266 267
dependentista¿° A los ires interrogantes de Salazar Bondy res- estudios que se han podido consultar al respecto. Sin embargo,
p o n d e Zea en forma distinta. En primer lugar, ha habido una Gallardo reduce la problemática aquí supuesta a categorías,
tradición de pensamiento auténticamente latinoamericano y heideggerianas. Mejor, trata de dar t tienta con categorías hei-
dejarla de lado es una de las peores y más nefastas actitudes deggerianas de las cuestiones a que hace referencia la p o l é -
que pueda tornar un pensador que pretenda seguir •aportando 22
mica. Sin embargo, conviene retomar tres observaciones que,
a ese proceso. F,n cuanto al segundo aspecto, es indudable que en notas, realiza H e l i o Gallardo. Estas observaciones permitirán
la filosofía es un elemento que debe colaborar en el proceso de ubicar en un nuevo contexto toda la polémica y son de consi-
destrucción del subdesarrollo y la dependencia presente (es cu- derable interés ya que, en la exposición sucinta de la parte de
rioso cómo tanto Zea cuanto su oponente utilizan indiscrimi- la polémica que se ha realizado, se ha tenido muy en cuenta la
nadamente esios términos). Con nuestra filosofía sin más, o sea, exposición de Gallardo. En primer término, Gallardo señala: "En
plenamente ideológica en función de la transformación de una verdad, Zea no asume el cuestionario de Salazar Bondy. Los
realidad intolerable, se garantizará un c a m b i o efectivamente supuestos de sus respuestas difieren de los supuestos desde
radical. Por último, no sólo cabe pensar en un tema u objeto es- los que se articula el cuestionario". 2,1
Para pasar de inmediato a
pecífico de reflexión, sino que debe advertirse que es el compo- justificar esta contraposición entre las respuestas ríe a m b o s
nente ineludible y específico del pensar latinoamericano. Pensar autores c o m o un expediente puramente expositivo.
que, en definitiva, tro es tú ha sido más que una antropología que N ^ ' Por otra parte, señala m u y bien la contradictoria, lectura de
progresivamente se va desenvolviendo y mostrando en sus vir- Fanón que realiza Zea a partir del "Prólogo" de Sartre. Por úl- Z4

tualidades expresas facetas del ser del hombre nuestro, y tam- timo, v u e l v e sobre las diferencias entre ambos autores. "Una
bién tina filosofía de la historia y de la cultura que ha buscado lectura atenta del texto hace evidente que las categorías de
siempre establecer nuestro lugar en relación con el resto de las 'autenticidad' que usan Zea y Salazar Bondy poseen diferente
culturas y nuestro papel y función en relación con la historia intención y que son en gran medida irreductibles la una a la
universal. otra."' 25
En una línea de reflexión muy semejante, Manuel San-
<V Éste no es más que el inicio de la polémica. Una polémica tos indicará q u e el planteo de Salazar B o n d y no es explícita-
que trascenderá a los textos iniciales e incluso a sus mismos mente retomado en el siguiente tramo de la polémica y que el
autores. Generalmente, quizá por falta de difusión adecuada problema está de todos m o d o s "sólo vislumbrado", para reto-
de materiales, se ha considerado a estos dos textos como la to- mar la expresión de Gallardo.
talidad de la polémica Así se han realizado análisis de los mis-
• Í V L á polémica no acaba aquí. Leopoldo Zea y Augusto Sala-
mos. Entre otros, conviene tener en cuenta el ya mencionado
cana", lil Guacamayo y la Serpiente, núin. S (Cuenca, agosto ele 1972), pp.
estudio de María Rosa Palazón que es una comparación de ar-
g u m e n t o s entre a m b o s autores. El de francisco O l m e d o que 105-115.
termina reduciendo la polémica a categorías orteguianas. 21
El Helio Gallardo, "El pensar en América Latina; introducción al proble-
ma de la conformación de nuestra conciencia: A. Salazar Bondy y L. Zea",
de Elelio Gallardo que sin lugar a dudas es el mejor de todos los ífemfíf de Filosofía de la Universidad de Costa Rica, vol. xu, mim. 35 (San
2I>
José, ]olio-diciembre de 1P74|. pp. 183-210
Leopoldo Zea, La filosofía americana como filosofía sin más, Siglo 21
Ibidcm, p. 195, nota 10
XXI. México, liA59. 160 pp. (Colección Mínima, 30).' ;l
ibidem,p. 19!>, nota 13.
21
Francisco Olmedo Llórente, 'El problema de la filosofía latinoameri- 25
ibidem, p. 102, nota 15.

268 269
zar Bondy se vuelven a encontrar en San Miguel en 1973. Leo- por constituida esta filosofía y matizan aspectos que les pare-
poldo Zea r e t o m ó en su ponencia una serie de afirmaciones cen destacabies, el debate ulterior gira en t o m o del c a m p o teó-
del peruano y se dedicó a cuestionar la posibilidad de "empe- rico abierto por Salazar Bondy. "¿Qué se puede hacer para que
2
zar, c o m o aún se pretende en nuestros días, a partir de cero".-" nuestra filosofía latinoamericana sea de liberación?" * Úste es
La actitud de Zea es reafirmar la necesidad de asumir el el problema. ¿Cuál es la respuesta de Salazar Bondy a su propio
pasado en forma pfena y consciente "Una'véz mas Ja urgencia, ituerióganteí cantos explica que Salazar Bondy indica los "lí-
la prisa, el tragar modelos c o m o solución a nuestros problemas, ; miles mínimos del campo de problematicidad" y resume con
en lugar de que esas soluciones sean el producto de nuestra , sus propios términos
forma de asimilar, la forma de hacer nuestro, asimilando el
pasado al presente, para ser el futuro que tendremos que ser." 27
las coordenadas de fondo de ese campo que hace inteligible
<V.'La participación m e r e c e una atención especial. Manuel siquiera el planteo del problema de una filosofía latinoamericana
Ignacio Santos ha realizado un magnífico análisis de este en- de la liberación. Son las siguientes:
cuentro, examinando con decalle la propuesta de Augusto Sala- 1. Referencia de la filosofía, en tanto región del nivel cultural, a la
zar Bondy. 2t!
Algunas referencias a su trabajo permitirán com- totalidad de la sociedad, de un pais o de un sistema de domi-
prender cómo y en qué medida los aportes del maestro peruano nación;
son retomados decisivamente por el sector de la filosofía de la 2. carácter de "practica" de esa totalidad: práctica social;
liberación crítico del populismo. Esto lleva a matizar la afirma- 3. base económico-social de la práctica social total,
ción de Dussel, ya que si bien el sector populista de la filosofía 4. papel determinante, aunque no absolutamente, de esa base;
de la liberación no atendió a los planteamientos de Salazar 5. carácter de sistema, propio de cada sociedad y del conjunto de
Bondy, el sector crítico del populismo los tuvo m u y en cuenta sociedades o países, con dos grandes niveles (el macro-sistema
para reelaborarlos. o conjunto de países y sociedades, el micro-sistema o interior
la interpretación q u e brinda Santos de este simposio se de cada sociedad y país) y la configuración de pnlos (domina-
centra en el aporte de Salazar Bondy, si bien analiza todos y dor y dominado, desarrollado o "desarrollante" y "subdesarro-
cada uno de los temas que en él se ventilaron. Según Santos, Sa- llante" o subd es arrolla do);
lazar B o n d y plantea oh initw las coordenadas de la cuestión 6. estructura social conflictiva. propia del ntacro-sistema y del
por debatir: la existencia de la filosofía de la liberación c o m o micro-sistema;
problema. Las condiciones mínimas de posibilidad de consti- 7. estructura de clases o "instancias" en el interior de cada país o
tución de esta filosofía. Si bien el resto de los expositores dan sociedad;
8. interrelación de las acciones o prácticas que se desarrollan den-
>•<> Leopoldo Zea, "La filosofía latinoamericana como filosoRa de la libe-
tro del sistema, sobre todo en el interior de cada sociedad;
ración". Stiwitttitt, año xxix, núni. 4 (Ilueuos Aires, octubre-diciembre de
]<*73),p 4 M . 9. papel di Ivrmitutnlc de ¡a acción liberadora en su base económi-
17
ídem co-social respecto de las acciones en los oíros sectores o instan-
¿y
- Manuel Ignacio Santos, "La filosofía en la actual coyuntura histórica cias sociales, en concreto el sector de la filosofia.'"
latinoamericana; notas críticas sobre la filosofía latinoamericana como 2b

filosofía de la liberación" (Sao Paulo, Brasil, julio de 1975), Pucará, núm. 2 ib ídem, p. 20.
3C

(Cuenca, 1977), pp. 13-46. Ibidem, pp. 35-36.

270 271
f
\ ^ - En alguna medida estas provisionales líneas surgen de la Su influencia se ha ramificado de m o d o sorprendente y segu-
reflexión de Salazar Bondy, y quizá en su profundización y per- ramente inesperado por parte de sus mismos protagonistas. La
feccionamiento podría estar el germen de una filosofía auténti- importancia de las cuestiones en ella debatidas ha h e c h o q u e
camente latinoamericana liberada y liberadora. Adviértase_-qúe los protagonistas de la misma se multipliquen y seguramente
hay que pensar q u e no están dichas todavía las últimas pala-
en la misma línea de Salazar Bondy, tanto para Santos cuanto
bras al respecto. Todavía la filosofía latinoamericana sigue
para los demás que constituímos el subsector que be denomi-
constituyendo un problema, y m u c h o más cuando se piensa,
nado por esto mismo "problemático" dentro del sector crítico
c o m o se esboza ya en el inicio de la polémica, en la correlación
del populismo, lo que está en cuestión es la filosofía y sus posi-
de filosofía y política que es en definitiva, fiel en esto a una lar-
bilidades epistemológicas mínimas d e operar c o m o coadyu-
ga tradición en nuestra América, el problema central que sigue
vante a un proceso de liberación que la excede ampliamente.
estando en cuestión.
T a m p o c o terminó aquí esta polémica. Todavía Zea t u v o
oportunidad de responder en un artículo publicado l u e g o de
31
la muerte del peruano. En lo fundamental, este artículo en el
cual explícitamente Zea daba p o r terminada la cuestión, segu- Los C R I S T I A N O S : ¿ P R A X I S O A C C I Ó N ?

ramente por respeto a la imposibilidad del contendor para res-
ponder, reitera su posición en cuanto es posible desatender al ^Entre muchos otros estudiosos, el uruguayo Arturo Ardao y el
pasado filosófico latinoamericano. Zea advierte sobre las des- argentino Arturo Roig han destacado las características comu-
viaciones tolerables pero rectificables de Salazar Bondy y nes del Río de la Plata como ámbito de pensamiento y de difu-
rechaza las posiciones que en relación a esta consideración de sión ideológica. Incluso cabría afirmar ciertas diferencias entre
nuestra tradición adoptan Dussel y Villoro. esa zona y el interior argentino. Pues bien, en el Río de la Plata
t^>- Sin embargo, tampoco aquí termina la polémica. Arriesgaría la reflexión de los cristianos latinoamericanos tiene caracterís-
la opinión de que ecos de la nüsma resuenan en la obra postu- ticas especiales. En un ilustrativo artículo, Alberto Methol Ferié
ma de Salazar Bondy: Diálogos indianos. En ella, al m o d o de ha tratado de esta cuestión a propósito de la difusión del con-
los Lelierstiicke brecbtianos, Salazar Bondy retoma el problema cepto de praxis en América Latina y de la relación entre cristia-
32
ideológico inmerso en una tradición de lucha sin tiempo y es- nos y marxistas, filosofía cristiana y filosofía marxista, etcétera.
pacio en la que dialogan por igual Bartolomé de las Casas, Frantz o - ' El artículo de M e t h o l Ferré está incluido eit uno de los
Fanón, Francisco de Vitoria, etc. El problema racial, la conquis- informes de la revista Víspera. El informe se titula: "La praxis,
ta, la visión del vencido, la lucha por la liberación, etc., se van ¿qué quiere decir?" En la presentación de este informe se intro-
hilando en la obra del peruano. Lamentablemente no se dispo- ducen una serie de reflexiones que conviene consignar. Por lo
ne del texto para retomarlo en forma más ajustada, pronto se reconoce que es el marxismo el que ha llevado a un
r^f Cabe afirmar, por tanto, que la polémica es u n o de los es- primer plano el problema de la praxis. "Las grandes incidencias
labones centrales del pensar filosófico actual en América Latina. intelectuales del marxismo en los últimos años latinoamerica-
32
" Leopoldo Zea, "Dependencia y liberación en la filosofía latinoameri- Alberto Methol Ferré, "Itinerario de la praxis; de cómo fue llegando y
cana", Dianoia; Anuario de Filosofìa, año xx, mím. 20 (UNAM-Í-CE, México, anudándose en América Latina la filosofía de la praxis", Víspera, año Xi,
núin. 29 (Montevideo, noviembre de 1972), pp. 40-44.
1974), pp. 172-18*

272 273
nos han sido sucesivamente Marcuse y Althusser." El diálogo dos modos de la actividad humana implica necesariamente el
es, por tanto, entre cristianos y marxistas. Las condiciones del "ateísmo". Y esto porque el hombre queda definido c o m o "auto-
diálogo quedan también explicitadas en esta presentación creador". Hechas estas precisiones inicíales, el t e ó l o g o urugua-
yo se dedica a una serie de reflexiones que justifican su preo-
La cuestión |de la praxis] vale por sí misma, y vale por la influencia cupación por el deslinde conceptual y semántico. Las palabras
estimulante de diversas corrientes marxistas en América Latina. operan a nivel histórico-político con una fuerza desusada y,
Vale para un diálogo, que requiere la mayor precisión conceptual. por tanto, es tarea propia de los intelectuales alineados en posi-
Un diálogo sin deslindes se fusiona con el macaneo, con la facili- ciones c o n vigencia a nivel internacional (caso del cristianis-
dad irresponsable, de las peores consecuencias paca la existencia mo) dar allí la batalla. A pesar de la terminología un tanto idea-
y fecundidad del dialogo mismo, a todos los niveles. Sin diálogo lista de Methol Ferré se esconden en sus afirmaciones problemas
crítico real, la posibilidad de colaboración se hace capitulación. relativos a la comunicación de masas, a la ideología, a cuestio-
nes de táctica y estrategia.
iv-]' La posición es clara. Se trata de disentir, con toda honesti-
dad y rigor, para que el diálogo entre cristianos y marxistas sea No se juega nunca con las palabras, pues ellas no son sólo fonéti-
real y tenga dos interlocutores que, en caso de auténtico ca, sino significado, semántica. Vienen cargadas de ideas. Im-
acuerdo, puedan colaborar entre sí. Todavía hay más. En esta primen socialmente al hombre su dilección. Es más fácil que la
presentación la revista c o m o tal define su orientación. A propó- palabra, con su potencia social, domine al hombre, que éste a la pa-
sito de una precisión sobre Gentilc se anota:"[...] nosotros afir- labra, salvo que la rompa, la examine, y sepa acuñar una nueva
mamos esto desde nuestra posición epistemológica realista, en dirección a esa palabra con plena conciencia. A veces, aceptar
la línea general del tomismo". Es en este contexto de cristianos una palabra es aceptar, aun inconscientemente, una política, una
tomistas preocupados por la realidad del marxismo latinoame- filosofía y una teología, De ahi la importancia de examinar qué es
ricano, y ante la necesidad de realizar una serie de precisiones para nosotros hoy la palabra "praxis", cuál es el peso de su histo-
conceptuales frente a la noción de "praxis" difundida día a día ria. Pues quien gana con las palabras, impone su visión de la rea-
entre los cristianos y la opinión pública latinoamericana, que lidad, aunque los que la reciban pasivamente, no se den cuenta.
debe ubicarse el trabajo de M e t h o l Ferré objeto del comentario La frivolidad con las palabras, la indiferencia o el oportunismo con
siguiente. ellas, es renuncia a incidir en la historia. Es dejarse dominar por
X- Bajo el subtítulo "el poder de la palabra", M e t h o l Ferré in- otros. Quien gana con las palabias, vence en la historia. En gran
troduce una serie de reflexiones en torno de la actividad hu- medida, la política es una lucha por imponer "denominaciones"
mana, dado que por praxis se ha traducido práctica y ésta -que es el objeto de la propaganda- y ei que denomina las tosas,
supone acción. "Lo clásico era diferenciar tres modos cu la acti- el que les pone su nombre, éwí es el dueño de una época del nom-
vidad humana: la teorética, la práctica y la productiva (conocer, ine. Un gran medida, entonces, la historia del hombre es la de sus
obrar, hacer)." Lo grave, según Methol Ferré, es que la práctica palabras, ya que el hombre por ser racional es animal palabrero.
tal c o m o h o y se la entiende, c o m o "praxis", abarca mucho más.
No es el obrar distinto del conocer y del hacer, sino que abarca No interesa pasar al análisis y crítica del contenido del frag-
al conocer y al hacer. Al producir este desborde sobre los otros mento citado. Más bien cabe advertir la importancia de lo que

274 275
está diciendo Methol Ferré. En otras palabras, no hay que dejar En fin, a continuación M e t h o l Ferré distingue tres etapas
a los marxistas denominar la realidad, porque en ese caso los en la difusión del neomarxismo occidental en Latinoamérica.
cristianos están peididos. Es interesante caer en la cuenta de la Una primera etapa alemana alrededor de los años 20 y 30 c o n
tremenda sensibilidad c o n que los cristianos reaccionan ante Lukács, Korsch, Benjamín, Ernst Bloch. Una segunda etapa
estos riesgos. Acostumbrados a siglos de dominio ritual, litúr- francesa, a través de la cual es receptada en Latinoamérica,
gico, verbal, etc., dueños y rectores de la vida del latinoameri- cuyo órgano de difusión fue Temps Modernes, la revista pari-
cano desde que nace hasta que muere y más allá de la muerte; siense de Sartre. A q u í el existencialismo es presencia constan-
apenas v e n un riesgo al d o m i n i o del universo simbólico, en te. Al de Sartre se unen los nombres de Merlau Ponty, Lefebvre,
este caso de las palabras. Ja reacción precavida es inmediata. Goldinan, etc Por último, una tercera etapa también alemana
Para los marxistas el problema es todavía más grave. Inmersos representada por la escuela de Francfort con los seguidores de
en un mundo de tradición cristiana corren el tremendo riesgo de Hotkheimer, Adorno, el éxito en especial de Marcuse.
que sus términos sean decodificados en clave cristiana, per- Lo importante es que c o n la difusión de estas corrientes
diendo totalmente su rigor y significado precisos. Vale decir, si neomarxistas se introduce la preocupación por el joven Marx y
desde la óptica cristiana el problema es que el concepto de "ac- con él por H e g e l . Según M e t h o l Ferré "Hegel ha sido el gran
ción" sea asimilado a la "praxis" marxista, desde el lado marxista ausente en las tradiciones culturales de América Latina, junto
el riesgo gravísimo es que se identifique "praxis" c o n la "ac- con la pléyade majestuosa del 'romanticismo alemán' [ . . . ] .
ción" en clave blomieliana p o r ejemplo. Recién ahora ese m o m e n t o axial de la cultura esiá siendo apro-
\y En su segundo subtítulo, "Allá por el 50", refiere una anéc- piado por América Latina". H e g e l era un autor de manuales
dota risueña Conviene mencionaría poique a esta altura de ios hasta ese m o m e n t o a no ser pot la difusión de segunda mano
acontecimientos la anécdota, más que a risa, m u e v e a graves a través de la "figura remota y oscura de Krause"
meditaciones al respecto. <V A propósito de Hegel, conviene mencionar a los n e o h e g e -
lianos italianos que tienen en Croce y Gentile a sus máximos
Si mai no recuerdo, por aquel entonces, en la Argentina, la sor- representantes. "En este cluna se formó el marxismo de Gramsci,
y es su hijo", dice M e t h o l Ferré. El neohegelianismo italiano
presa que generaba esta palabra griega, fue motivo de sarcasmos
"tuvo escasa importancia" en Latinoamérica. "Más b i e n llega,
de un Arturo Jan re tche, brillante polemista peronista y naciona-
especialmente en la Argentina, el n e o m a r x i s m o de Gramsci,
lista, contra el marxista Silvio Frondizi, hermano disidente del
cuyos adeptos irán a formar la revista Pasado y Presente de Cór-
presidente, por el uso que hacía de "praxis", que asi designaba a
doba." C o m o muestras un tanto aisladas de esta influencia ita-
su revista y a su grupo político, [Albricias!, decía irónico Jaurei-
liana que se promueve por inmigración o viajes de estudio, hay
che, seguramente asi se entenderá muy bien con el proletariado
que mencionar al ítalo-brasileño de San Pablo, Renato Cirell
criollo, Por su parte, praxis le evocaba ajanretche el nombre pro-
C z e m a , en Argentina a R o d o l f o M o n d o l f o y en perú a Carlos
pio del escultor l'raxiteles. Venía esta onda, también, ligada aí
Mariátegui. La obra de A d o l f o Sánchez Vázquez, ya clásica so-
ascenso clamoroso de la palabra "alienación", que el crítico argen-
bre la praxis, le parece a Methol Ferré "fruto maduro de la nue-
tino sólo asociaba con los manicomios. Antes, alienados eran los va situación latinoamericana".
.locos, ahora parecían ser todos, iqué pasaba? Así vemos que lo
rato de ayer es lo vulgar de hoy. . ^ i " A propósito de; l a "acción e n e l pensamiento católico".

276 277
Methol Ferré indica la importancia de la tesis de Maurice Blon- Ferré, Gutiérrez, al iniciar los primeros esbozos de la teología
dcl sobre "La acción" de 1893. La acción aparece como "deter- de la liberación, se refiere reiteradamente a la praxis, pero "no
minante de la verdad, de lo teorético". La influencia de Blondel la adopta en su sentido originario marxista o idealista absolu-
es grande dentro del pensamiento europeo, en pugjía con el to. N i n g ú n cristiano auténtico podría hacerlo". Sin embargo, el
inlelectualismo kantiano y el intelectualismo de la primera riesgo de falsas decodificaciones de esta noción sigue presente
etapa del n e o t o m i s m o . Sin embargo, "para la cultura latino- en el discurso teológico, sobre todo en su recepción por m a y o -
americana - i n c l u y e n d o a los católicos-, Blondel es un perfec- rías "sin preparación filosófica". "Bien conocemos [escribe Methol
to desconocido, salvo algún eco argentino". Ferré] la falta de densidad cultural latinoamericana, su nomi-
A q u í es el momento de señalar la importancia dada a Blon- nalismo, su ignorancia despreocupada e ingenua por las cues-
del en Argentina, entre otros por Gouiran, que fuera secretario tiones básicas [ . . . ] . Se sabe que sí pensar es hablar, hablar no
de Maurice B l o n d e l . 33
Contemporáneamente, sigue M e t h o l es siempre pensar."
Ferré, llega el pensamiento de Blondel de un "modo indirecto", Y esta situación es todavía más g r a v e p o r q u e se ha caído
o sea, sin "tematizar" a través de la segunda etapa del neotomis- en un manoseo de la noción de praxis que podría llevar a mu-
mo en una de sus corrientes más determinantes, la protagoni- chos e q u í v o c o s en el campo teórico, especialmente, según el
zada por Maréchal y Rahner y que se extiende hasta la teología uruguayo, en la elaboración t e o l ó g i c a latinoamericana. "Un
política de M e t z . Sin e m b a r g o , hay tematizaciones explícitas voluntarismo, un eticismo, descabezado de teoría, campea en
del pensamiento de Blondel. Algunas un p o c o posteriores a grandes sectores. ¿Desesperación, nerviosidad apresurada de
este trabajo de Methol Ferré, otras de poca difusión. Para lo que clases medias?" Todas estas observaciones sirven de preludio a
interesa, al interior mismo de la filosofía de la liberación en su la preocupación central de M e t h o l Ferré. En la noción misma
sector populista están los trabajos de Juan Carlos Scartnone, de acción de Blondel el problema de la v e r d a d tiene un tra-
34
m u y especialmente su tesis doctoral. En suma, lo que se juega tamiento insuficiente. Si a esto se suma la vaguedad de la no-
en este problema según M e t h o l Ferré es la confusión entre la ción indiscriminada de praxis, el caos es total. En sus propios
noción marxista de praxis que, como ya se ha dicho, subsume térnúnos:
en sí los otros dos modos de la actividad humana: el conocer y el
hacer. La acción, en cambio, para Blondel, es obrar. Un obrar En los bocetos —no hay más- de teología de la liberación, está
estrictamente ético que afirma la trascendencia y que en el fá- quemante el problema de la verdad, que parece no ser más la clá-
cil tránsito a la noción de praxis en un uso indiscriminado pue- sica adecuación "rei et intellectus", sino que se desplaza al campo
de "recaer en un puro ínmanentismo histórico". del primer Blondel: adecuación "rei et vitae" o hacia la noción de
•íNj También el problema se plantea con caracteres de urgen- Croce, adoptada por textos marxistas, de "adequatio rei atque
cia en el discurso de la "teología de la liberación". Según Methol praxeos", por demás oscuras.

Emilio Gouiran, "Maurice Blondel et le problème de la philosophie " - ^ A continuación Methol Ferré trata de responder a una p o -
cahtoEque (leçon prononcée le vendredi 25 août 1933)", Revista de la Uni-
sible objeción desde el campo marxista. El pensamiento de
versidad Nacional de Córdoba.xx, 9/10, 1933. pp. 320-334.
35
Juan Carlos Scannone, Sein nnd Inkamation-Zum ontoloffschen Hin- Althusser al señalar una distinción entre H e g e l y M a r x no sólo
tergrund der Frttlischriften M. Blondel, Friburgo y Munich, 1968. no reniega de la noción de praxis, sino la vuelve "desorbitada".

278 279
Y todo porque "el realismo epistemológico es cubierto de m e - sus concepciones trata de abrir el diálogo no para negarse a sí
npsprecio por el idealismo delirante de Althusser". m i s m o sino para alcanzar m a y o r claridad racional. En otras
^ a ' P o r último, Methol Ferré, siguiendo a Lima Vaz, señala el ca- palabras: a nivel teórico e ideológico no se pueden hacer fáci-
rácter mítico de la praxis total. Habría que decir, de una praxis les concesiones so pena de cometer terribles errores en el plano
total que en definitiva es una secularización de la religión que político. Y esto así expresado es válido también, y con mayor
los cristianos descubren operante en el discurso marxista bajo razón dado el m e d i o cultural en que deben desenvolverse,
la forma de la utopía del Estado Total, c o m o sustituto de la para los marxistas latinoamericanos. Es destacable la actitud
"escatología cristiana de la Iglesia Triunfante o del Reino de de M e t h o l Ferré frente a los gatopardismos tan c o m u n e s en
Dios". Y por eso les parece justificado, a pesar de todo su fascis- muchos "intelectuales" que c o n patente de "ideólogos" tratan
mo, echar mano a la crítica que Gentile hace desde H e g e l a las dé hacer pasar "gato por liebre" con plena inconsciencia de las
críticas de Marx contra Feurbach. consecuencias nefastas de tales actitudes. Traficantes de las ideas,
^ 3 ' C o n v i e n e terminar ya este largo excurso en que se ha re- sólo v i v e n para medrar, sin aclarar nada y confundiéndolo
tomado a Methol Ferré con una extensa cita final. todo. En segundo lugar, se ha ganado una caracterización del
marxismo que será generalizable a amplios medios cristianos
El marxismo [escribe] implica de suyo una escatología mítica, en nuestra América, m u y especialmente al sector populista de
inmanentista, anticristiana, y afirmar que esto nos muestra un la filosofía de la liberación. Ellos también, c o m o se verá, atri-
error esencial, su tarea constituyente, no es empero finiquitar buyen al marxismo una escatología implícita. Claro que sacan
con toda la problemática del marxismo. Hay que mostrar la verdad conclusiones quizá distintas a las que podría sugerir M e t h o l
que anima ese error. Hay que venir más acá. Pasar a los análisis Ferré. Para ellos se trata de buscar fundamentos bíblicos a es-
históricos concretos. En América Latina eso se advierte con toda tos planteos de Marx. Tarea no difícil. Basta c o n adjudicar a
limpieza. Pero cuando mayores puedan ser las convergencias Marx una escatología para l u e g o encontrarla en los textos
prácticas específicas, mayor es la exigencia de rigor y claridad bíblicos... No lejana de esta actitud está el desprecio olímpico
conceptual recíproca. Los "seguidismos", como los de muchos por el pensamiento de Althusser. Es que - ¡ v a y a casualidad!- el
curas y laicos, son francamente estúpidos. No le sirven a nadie, pensamiento de Althusser, mejor o peor formulado, brindando
ni a sí mismos, ni a la Iglesia, ni al socialismo. Sería un seguidis- respuestas más o menos adecuadas, lo que v i e n e a poner en
mo "practicista", cegatón, de corto alcance, vacuo de inteligencia cuestión es justamente esta visión teleologista del marxismo.
y ávido de eslóganes, por su propio vacío. Nosotros queremos También es interesante la referencia a Blondeí. Dejando de
retomar esto como católicos, como cristianos a rajatabla, guiados lado precisiones que marca M e t h o l Ferré, el sector populista
por la fe y apasionados por la razón, y sólo así podrá haber de la filosofía de la liberación usará y abusará de estas analogías
fecundidad, entre praxis y acción. Por último, M e t h o l Ferré ha p e r m i t i d o
indicar la importancia creciente del análisis de los términos y
1
•í^ ¿Qué se ha ganado para la presente exposición trayendo a de su uso riguroso y unívoco. No está de más recordar aquí las
colación los análisis y las afirmaciones de A l b e r t o M e t h o l expresiones de Lenin, para quien en los "matices" conceptua-
Ferré? En primer lugar, un reconocimiento de posiciones. La les, tan despreciados por muchos compañeros de ruta, se deci-
actitud de Methol Ferré es una actitud honesta y rigurosa. Fiel a día la eficacia y el poder político. Una v e z mas habrá que reini-

280 281
ciar el lento y penoso camino de devolverles pleno sentido a que requiere ser estudiado. En el periodo de oposición al posi-
los términos para poder, aunque más no sea y ya sería bastan- tivismo sobresalen las figuras de ingenieros y Korn. También
te, disentir en plenitud. Alberini. Posteriormente el pensamiento argentino aparece cen-
trado en la figura de Francisco R o m e r o . Las preocupaciones
son básicamente axiológicas (la idea de libertad ocupa un pla-
EL L A N Z A M I E N T O DE LA FILOSOFÍA DE LA L I B E R A C I Ó N no importante) y antropológicas (Teoría del hombre es lo más
logrado de la p r o d u c c i ó n de R o m e r o según sus c o m e n t a d o -
Es el m o m e n t o de concentrar la atención en el proceso argen- res). ¿Qué pasa con la filosofía durante el p e r i o d o peronista
tino. La filosofía actual en Argentina ha sido estudiada en hasta el 55? Los estudios dan vagas referencias. En el plano
5
algunos trabajos." En todos ellos el análisis de la filosofía en ei a c a d é m i c o se realiza el 1 C o n g r e s o N a c i o n a l de Filosofía en
37
país se reduce a referencias de nombres, datos "extra" filosófi- M e n d o z a en 1949. La influencia de Ezequiel Martínez Estra-
39
cos, obras y corrientes. En ninguno se encuentra un análisis da es grande y cada vez más significativa. También se destacan
explicativo del fenómeno. Con todo, no queda por el m o m e n t o algunos de sus discípulos. Entre ellos Murena. El sub-sector de
más alternativa que hacer referencia a lo que podría ser esque- extrema derecha de la filosofía de la liberación produjo un
máticamente esta evolución. renacimiento de Murena (cf. especialmente el primer n ú m e r o
A partir de la primera década del siglo se c o m i e n z a a vis- de la revista Megafún). Pareciera que el periodo que va de 1970
lumbrar la reacción antipositivista. De la etapa positivista poco en adelante se solaza en un retorno a los autores de este tiempo
es lo que se puede decir. No se dispone por el momento del estu- previo y contemporáneo a la primera experiencia peronista, sos-
3
dio de Ricaurte Soler al respecto, " y de hecho éste es un periodo tenedores de un pensamiento de divulgación y extra-académico.
Son resucitados los pensadores d e FORJA: Raúl Scalabrini Ortiz
15
Francisco Romero, "Indicaciones sobre la marcha del pensamiento y Arturo Jauretche. También el novelista peronista y cristiano
filoso Jico en la Argentina" (1P4S), en Sobre la filosofía en América. Raigal, Leopold Marechal (claro que casi todos olvidan las "Notas de
Buenos Aires, 1952, pp. 19-59; Luis Farre, Cincuenta años de filosofia en un viejo cristiano y peronista sobre la Cuba de Castro"). El pen-
Argentina, prò], de Coriolano Alberini, Peuser, Buenos Aires, 1958, 263 pp.;
Manuel Gonzalo Casas, "ta filosofía en Argentina", en Introducción a la samiento del padre Castellani también resucita por momentos.
Filosofía, Tucumán, Universidad Nacional (Serie Didáctica, 5), 1954 (este Los popes del pensamiento argentino a inicios del 70 parecen
apéndice no aparece en la segunda edición de Gredos); Juan Carlos Tor- callar frente al "aluvión zoológico" que se les aparece como des-
chia Estrada, la filosofia en la Argentina, Unión Panamericana, Washington 5

y México, 1961, 305 pp.; La filosofía en la Argentina actual, Sudamericana, pertando de un sueño latente o dan manotazos de ahogado. ^
Buenos Aires, 1971, 373 pp. Pe esta última obra hay ediciones anteriores
un tanto incompletas como la de la Universidad Nacional de Córdoba, 35
Actas del Primer Congreso Nacional de Filosojía, Universidad Nacio-
1962, 113 pp Con todo, la obra de Caturellí es un depósito de datos im- nal de Cuyo, Mendoza, 3 tomos.
portantes para ulteriores investigaciones. Al mismo tiempo, es una jnues- 3S
Cf. ]uau José Sebrelll, Martínez Estrada, una rebelión inútil, Palestra,
tra de las actitudes sectarias con que se ha trabajado la filosofía en Argenti- Buenos Aires, 1960, 105 pp.; Graciela Noemí Vico Corvaláu, La vida como,
na. Prueba de ello, una entre tantas: en la edición de 1962 —cuando rebeldía y misión en Ezequiel Martínez Estrada, tesis de doctoi ado, Washing-
todavía mantenía amistad con Gonzalo Casas- ubica el pensamiento de ton University, 1975, 248 pp. mecanografiadas, y mi reseña a este último
este último como "la filosofía óntico-onto lógica de Manuel González trabajo en Pucará, núm. 2 (Cuenca, junio de 1977], pp. 230-232.
Casas"; en 1971 lo ubica bajo la calificación de "tomisto marastizante". 35
36
Ricaurte Soler, £1 positivismo argentino, Panamá, 1959. Lamentablemente no tengo aquí mis fichas sobre el encuentro "Pre-
sente y futuro de la filosofía en Argentina", que como preparatorio del XI

282 283
^* El m o m e n t o culminante riel devenir académico de la filo- ¿Somos europeos? "Sí y no." Somos indígenas? "Sí y no." ¿Somos
sofía argentina antes de la filosofía de la liberación es el II algo nuevo? "Sí y no" ¿Somos algo viejo? "Sí y no." ¿Corresponde-
C o n g r e s o Nacional reunido en Córdoba y organizado por mos al destierro o al origen? "Sí y no."
Olsen Girardi, por entonces rector de la Universidad Nacional En fíti... Ahí comienza nuestro estrabismo [ ..\ cuando ese
de Córdoba, y por A l b e r t o Caturellí, secretario ejecutivo del estrabismo se propaga de los ojos al espíritu su nombre se toma
mismo. El C o n g r e s o fue planificado para evitar t o d o tipo de más grave; esquizofrenia. Esquizofrenia: nuestia cu luirá simuló
exabrupto estudiantil o de izquierda y para brindar una imagen ser europea, simuló ser india, simuló ser lo que no era. Porque es
4 1

de productividad y seriedad académica en un m o m e n t o en americana: i Americana 7 Entonces, ¿qué es americano? '
que la Facultad de Filosofía de la Universidad Nacional de Cór-
doba funcionaba en galpones Por eso el Congreso se desarro- fO^Aquí están los elementos básicos que serán luego retoma-
llaría en un hotel de Turismo de las sierras en medio de un lujo dos por el sector populista de la filosofía de la liberación. La
y un boato que no se compadecía con Ir» triste situación eco- cuestión de la cultura americana remite a la cuestión del ser
nómica de la Facultad anfitriona. de América. Por tanto, de una débeteme fenomenología de la
VKy Salvo la intervención de José Sazbón, cuya ponencia pasa cultura cabe reducir todos los problemas a una ontología del
casi inadvertida (¿cabría decir mejor incomprendida?), el pen- ser americano. Problemática que a nivel latinoamericano ya
samiento marxista o que intenta asumir seriamente el marxis- estaba prácticamente agotada y con mejores desarrollos teóri-
mo está ausente del Congreso. Parte de la controversia se centra cos desde fines de la década del 50. Un s í m b o l o para Murena
en la temática sobre la "Filosofía en la Argentina". Allí tiene su será el Martín Fierro de José Hernández. El Martin Fierro será
oportunidad la filosofía de la liberación. Lamentablemente no profusamente r e t o m a d o a partir de 1970. E! poema g a u c h o
se dispone aquí de las Actas del Congreso, publicadas por Edi- permitirá sacrificar al hombre inauténtico y volver a reencon-
torial Sudamericana, para hacer un análisis más exhaustivo del trar el contacto con la naturaleza. "En Martín Fierro la entrega
mismo c o m o se hubiera deseado. Sin embargo, una referencia a la naturaleza - b a j o la forma de g a u c h o - se intensifica hasta
a los comunicados de prensa que en señal de protesta editaron el punto de lo casi ininteligible: ese poema que nadie traducirá
los estudiantes podría dar una idea aproximada del ambiente sin desvirtuar por completo, que nadie entenderá bien fuera
en que se desarrolló este Congreso. de un lugar y una época determinados, acoge en sus palabras el
¿ C ó m o se venía planteando en Argentina e! problema del silencio de la naturaleza."'" Está esbozado aquí el problema de
filosofar latinoamericano? Conviene por el m o m e n t o hacer re- una nueva racionalidad que ocupará a tanto pensador argenti-
ferencia a algunos planteos de Murena. El pensamiento de M u - no en los últimos años. Hay una incomprensibilidad en el poema
rena sobre la cultura americana se sintetiza en estas frases: que sólo una especie de compenetración mística puede ayudar
a develar. En 1954 Murena publica El pecado original de Amé-
rica, libro que ejercerá la mayor influencia sobre los filósofos
Congreso Nacional de Filosofía se celebrara en Córdoba cou la participa-
ción de académicos de varias universidades argentinas. Las comunicaciones
10
fueron publicadas en un número de la revista Eidos en el cual figura tam- H. A. Murena. "Ser y no ser de la cultura latinoamericana", en Ensa-
bién un balance del XI Congreso por parte del secretario ejecutivo del mis- yos sobre siibrersion, Sur, Buenos Aires, 1962, pp. 59-60.
Jl

mo, el profesor Caturellí. Jbidem,p- 61.

284 285
argentinos de la liberación. Sobre este libro escribió Murena serán incomprendidos? ¿Qué más da? iSi hasta el mismo maes-
años más tarde: t r o se ha tenido que refugiar en su "libertad"]
¡^-*En suma, son atinadas las observaciones de María Elena
La tesis central de¡ libro era la de que. par haberse constituido Rodríguez de Magis'
i
América en un campo de expulsión del ámbito de la historia, en
una Iractma histórica, irrumpía en ella el mundo en bruto, no La corriente europeizante del Río de la Plata -sin embargo- tuvo
humanizado, que para criatuias habituadas a una considerable su posición mas extrema en H. A. Murena, miembro de I.i genera-
altura histórica pesaba como verdadero pecado original capaz de ción que sigue [a la de Martínez Estrada y Eduardo Mallea, la
malbaratar todos sus esfuerzos vitales. La lucha contra ese peca- "generación del 25"]. En 1954 publicó su libro El pecado original
do debía consistir, en los diversos órdenes, en abrirse al mundo de América, con un contenido más amplio que los de Martínez
en bruto, para hacerse con él y podet pasar así de un mortecino Estrada y Mallea, ya que estos últimos habían analizado casi ex-
y aoimalesco limbo a una vida que mereciese el nombre de clusivamente la realidad argentina. Murena en cambio se interesa
humana. 43
por toda América. Ahora bien, el hedió de que la temática se am-
plíe no modifica mucho el enfoque, pues las pautas que tía tomado
íy Y la solución para América sigue siendo "apartarse de lo ya para sus juicios responden, CASI exclusivamente, a algunas reali-
cumplido por otros". Murena sigue reiterando su tesis. "Mi te- dades del Hío de la Plata.
sis buscaba apuntar a las razones metafísicas que yacen tras la La solución que propone Muruna pata esta América, que no
13
superficie social y que determinan a ésta"' A Murena le preocu- tiene cultura y que sin embargo necesita vivir y pensar por sí
pa la creciente difusión de la interpretación sociológica (eufe- misma, es que realice un pan-iridio histórico-cultural Ésta es la
mismo para denominar a] marxismo). única forma, para el autor, de que se pueda encontrar el propio
estilo americano a partir del cual las naciones americanas podrían
Bajo el cielo, en el que los astros negativos ascienden día a día y volverse sobre sus orígenes y aceptarlos como base. La tesis de
están lejos de haber alcanzado su cénit, volver a considerar el Murena está desposeída por completo de toda valorización positiva
aspecto metaiisico, religioso, de los problemas americanos, parece del hecho de ser americano, hecho que loma como una fatalidad
45
poco oportuno. No lo ignoto. Pero la verdad es que tales conside- que hay que asumir y con la que es necesario conformarse.
raciones no fueron nunca oportunas, ni siquiera en el momento
en que las formulé por primera vez, a pesar de que las circunstan- ^ Idéntica actitud adoptan sus seguidores. Casalla hablará
cias eran entonces diversas. Esto me asegura cierta libertad. 44
de América Latina extendiendo afirmaciones quizá únicamente
para Buenos Aires, y lo mismo hará Cunter Rodolfo Kusch. Lo
^ Los "filósofos" argentinos, felices. Murena reivindica la que invertirán en relación con Murena es que, simétricamente,
metafísica, les asegura un papel, un papel social relevante, ¿Que ahora el ser americano es la suma del valor.
^ También conviene tomar en consideración, en esta rápida
" H A Murena, "América, su pecado y sus exegetas", Rct'kta a\- Oca- galería de propuestas sobre la realidad y el filosofar latmoame-
denle, ano i!t, 2" época, núm. 25 (Madrid, abril de 1965), pp. 77-78.
^Ibidem.p. 81. ir
44
íbidem, p. 85. - María Elena Rodríguez de Magis, op. cit, p. 123.

286 287

ricanos, la obra de Alberto Caturelli: América BÍfronte. Gran proviene todo llamado, t o d o vocarc. Para Caturelli la relación
parte de la ética de la liberación que construye Enrique Dussel yo y tú se da c o m o relación trascendental, constituyente de
podría entenderse c o m o un diálogo subterráneo y no explícito ambos, al interior del Todo. El problema fundamental es que el
con la obra en general de Caturelli y muy especialmente con filósofo que parte de su soledad al ponerse en contacto con el tú
América Bifronte. Sin embargo, conviene traer a cuenta algu- y no lograr su reciprocidad cae en total desolación. El pro-
nas de las tesis de Caturelli, porque quizá el comienzo mismo, blema del Set es por tanto la cruz del filósofo en América, La
la posición de los problemas, sea lo que haya que poner en situación del filósofo en nuestra América es de "agonía". Iróni-
cuestión y no se trate de remendarlos. Según Caturelli, lo que camente, se me ocurrió anotar al margen de su texto si no sería
construye es al mismo tiempo una ontología del ser americano más bien agónica la situación del h o m b r e americano, pero
y una filosofía de su historia. "Esta obra es ontología y no pue- Caturelli no se preocupa nunca de plantearse si el filósofo lle-
de no ser por eso m i s m o filosofía de la historia: y porque es ga o no a conmoverse c o n los otros. Analiza las posiciones de
7
filosofía de la historia no puede no ser oncología.""' Hegel, O r t e g a y Keyserlíug respecto de América y c o n c l u y e :
T
^ y H a y dos posiciones básicas sobre las cuales trabaja Catu- "Estoy íntimamente c o n v e n c i d o que encierran, de una u otra
relli: el filósofo que dice el Ser y el Ser que es visible al filósofo. manera la verdad". Los tres afirman la radical inmadurez de
El problema es, por tanto, aislamiento y la desolación a que se América y por eso el filósofo se enfrenta no con otros yo sino
ve s o m e t i d o el filósofo en América. Por su parte el Ser tiene con cosas, que "como la piedra no tiene conciencia de mi pre-
diversos niveles. sencia". La tesis de Caturelli es etiropeísta sin más dilación.
i
Quizá convenga traer a colación una nota en [a cual trata de
Más allá del conocimiento conceptual es posible vislumbrar el mostrar el más alto nivel de elaboración y recepción actualiza-
Ser-total, es decir, aquello que lo comprende uvio: el ser en bruto, da del pensamiento europeo en el interior del país que en el
el ser inteligible y el resto, que es lo más rico, la Realidad fundan- núsmo Buenos Aires. Rectificando a un autor escribe:
te, el proto-ser que, por asi decir, "funde" a todos los seres en el
Ser; o sea, a todos los seres que de él participan y que en virtud J...| parece ignorar que antes que el pensamiento de Descartes
de él SOJ) seres. 48
(por ejemplo) fuera conocido en Buenos Aires, 1os cordobeses se lo
oían recitar en la Universidad a José Elias del Carmen Pereira. por
Es decir, hay más que un nivel de consideración concep- no citar a muchos otros profesores, parece ignorar que un alumno
tual. Hay el "resto". Para el filósofo lo principal es la "vocación y luego profesor de la Universidad de Córdoba, Tomás Falkner, fue
del Todo". Aquí conviene señalar que, en el caso de Dussel, hay discípulo personal y "predilecto" de Newton, cuyas novedades
también algo más que ser inteligible, peco este algo más no se enseñó aquí antes que sospecharan su existencia en ambas már-
identifica con el T o d o . El paso más allá de T o d o será un mo- genes del Plata; ignora que salió del interior el más grande estu-
mento antropológico en que la presencia viva es el otro de quien dioso de Teología, Domingo Mu riel, cuya obra principal fue tra-
ducida al alemán en compendio en lyif. (Fasti Navt Orbis. trad. R.
J6
Alberto Caturelli, América Üifronk; ensaya de otitologitt yjilosofia de
Stieii, Munich, 19\6); ignora, al parecer, que cuando la Escolástica
¡a kis tú ría. Troquel, Buenos Aires, 1961, 131 páginas.
*' Ilndcm. p. 10, decadente comenzaba a ser conocida en Buenos Aires ett el Cole-
l
* ¡bidón, pp. 16-17. gio de San Carlos en el siglo xis, en el interior Joaquín Millas

288 289
proponía su nueva Filosofía del Arte (estudiada por Menéndez y Pero en el medio americano el cristianismo se bastardea. Y aquí
Pelayo) o un losé Rufo comentaba en los ttxlos la Metafísica de ingresa una n o c i ó n central en la elaboración de Caturelli. Lo
Aristóteles y el De Anima del mismo. ¿Cuántos y cuáles son los que no es ni originario, ni espiritual, es "bastardo".™ Las páginas
profesores actuales capaces de hacerlo? Parece ignorar que Salta más negras las dedica Caturelli al análisis de este f e n ó m e n o ,
fue un importante centro de cultura, como olvida, sin duda, que que no coincide ni con lo americano ni con lo europeo y que, en
los proceres de Mayo no aprendieron su Leibniz, su decadente alguna medida, cabría identificar en lo mestizo. Resjiecto del
Wolff y su Rousseau (incluso Rousseau) en las margenes del Plata, peronismo escribe Caturelli:
sino que habían de estudiarlo en Charcas o en Córdoba; parece
también ignorar que Vélez Sarsfield no aprendió su Derecho Ro- J...| el peronismo, en cuanto fenómeno argentino, representa una
mano y su cultura clásica que lo llevó a traducir la Eneida, en la erupción desde lo profundo de la América originaria, de las fuer-
"ciudad... con vista al mar" Que todo esto era pensamiento exclu- zas elementales, de la envidia social y del resentimiento colectivo;
sivamente europeo, que era un pensar por compromiso, sin duda; pero si hubiese sido eso solamente, no hubiera tenido las conse-
pero entonces que no se nos venga a decir que la ciudad con vista cuencias que tiene para la Argentina; a la erupción de lo elemen-
al mar hacía el "milagro" de salvar la cultura europea contra la tal representativa de la entidad muda, agregó una copia más o
guaraní. Tanta ingenuidad nos conmueve. El verdadero milagro menos fiel de regímenes europeos [...] el peronismo se sitúa en
sería que ciertos porteños pudiesen romper su incapacidad radical esa región intermedia, pues a lo puramente originario yuxtapuso
para dejar de vivir de espaldas a la realidad de la Argentina. 45 simplemente formas políticas. Entonces, el hecho de que tomara
modelos europeos sólo sirve para probar el carácter bastardo del
movimiento que posibilita la subterránea corriente del resen-
"v" Según Caturelli, el filósofo que en definitiva es un europeo
51
timiento.
en América, es a pesar de su desolación "el único hombre li-
bre". Claro que hay que dejar bien en claro que se trata aquí
hasta cierto punto de libertad de pensamiento, pero no de li- Es curioso c ó m o después del 74 reaparece en Córdoba un
bertad políüca, en la cual está el filósofo en las mismas condicio- Caturelli "peronista" ( ! ) . Sobre la "ciudad bastarda" escribe;
nes que cualquier hijo de vecino. Esto no lo advierte Caturelli.
^* América es el ser en bruto. Es la América propiamente tal, Nada quizá pone más al descubierto la trágica situación de la
"Veteroamérica", la América no develada por el espíritu. La otra Argentina como esa suprema aglomeración de lo bastardo en un
América, por eso "Bifronte", es "neoamericana", la América "des- solo lugar que se ha convertido en el cemro de irradiación de los
cubierta", la América europea, ubicada en el segundo nivel del seudos que, como un miasma sutil, va invadiendo todo hasta vol-
ser, en el nivel de inteligibilidad. La América "originaria" es la ver casi imposible la auténtica irrupción del espíritu, o deglutiendo
pura particularidad. No se p u e d e encontrar en ella nada de entre sus fauces lo poco que ha logrado edificar. Sobre la pura
Universal, porque no ha sido iluminada todavía por el espíritu. originalidad del medio no fue emergiendo por un trabajoso y au-
Es sólo presencia, un "continente mudo", Europa es el conti- téntico acto de des-cubrimiento lo que hoy es Buenos Aires, sino
nente del espíritu. El cristianismo v i v e en ese m e d i o espiritual.
m
Ibidem; cf.\vp. 64, 66, 71, 75, 80 y 97.
51
5
* Ibidem.p. 38, nota 13 Ibidem, p. 78.

290 291
que se yuxtapuso entre !o puramente emitativo y las formas no capa aisladora entre el Ser y el espíritu que es capa?, de des-
54

emergidas auténticamente. Por eso, lo poiteño (al menos en ge- cubrirlo.
neral) se nos presenta como lo no-auténtico; lo sin raíces, l o j i o
emergido desde abajo. 52
Por supuesto, para Caturelli entre la originariedad del inte-
rior y el bastai'dismo del gran puerto, que parecen cubrir toda
-í^ También las manifestaciones culturales revelan esta oposi- la realidad argentina, quedan algunos "núcleos de salvación"
ción entre lo originario y lo bastardo, llegando a su máxima donde se cultiva la actividad filosófica. No vale la pena consig-
expresión en el tango, Es irresistible la tentación de reproducir nar nada más. Carece de interés rebatir o discutir las formula-
también estos fragmentos de Caturelli a riesgo de cansar al lec- ciones idealistas cuando no altamente irracionales y carentes de
tor con tanta cita. fundamento de Caturelli. Sólo interesa señalar q u e invittiendo
la valoración que hace Caturelli de lo bastardo (o mestizo), del
cabecita negra, de la gran urbe, del peronismo y aumentando
Casi todas las manifestaciones "culturales" de la Argentina se
la valoración del interior, pero conservando en gran medida
pueden considerar ya como pertenecientes a la pura originalidad
el marco teórico que Caturelli utiliza, no sólo no se resuelve el
-como lo son casi todas las que provienen del interior- o bastar-
problema de nuestra cultura, sino que se juega al interior de
das -como casi todas las que proceden de Buenos Aires [...]—. Lo
un círculo que no alcanza a dar cuenta de la realidad, porque
bastardo se manifiesta en la vida cotidianizada del hombre del
ha partido de su vaciamiento.
puerto que ha llegado a hacer casi imposible la meditación en el
estrepitoso mutismo de Buenos Aires, se manifiesta en cierta Í ^ ' E ! mismo Caturelli brinda elementos para hallar esta pista
"música" cuyo prototipo es el tango, emergido de las napas más crítica cuando a propósito de Scalabrini Ortiz y El hombre que
nauseabundas de la miseria humana y que bastardea los senti- está solo y espera anota:
mientos, las pasiones, las costumbres, y amenaza cada vez más (si
no lo ha logrado ya completamente) en extender su influencia Libro interesantísimo que intenta describir no al hombre argenti-
bajuna por todo el país. 53
no sino al porteño (que no es el argentino). En cierto modo hay
algunas coincidencias con mí categoría de "lo bastardo"; pero lo
Lo bastardo es peor que la misma originarieriad pétrea y que en mí es negativo y sin remedio, en Scalabrini Ortiz es positi-
muda. Lo bastardo es camino sin retorno, porque es ilusión de vo, liste libro no logra convencerme. Yo creo que lo argentino hay
que buscarlo más adentro y plantearse el problema último. Que
cultura. 55
es ntetafisico.
Es preferible la puia elementalidad entitativa a lo bastardo, que
termina por no tener remedio. Porque a partir de lo elemental es A Alberto Caturelli seguramente le sigue "doliendo" A m é -
posible el acto de des-cubrimiento, mientras que a partir de lo rica, porque su m i s m o andamiaje categorial e i d e o l ó g i c o le
bastardo, no. Porque lo bastardo se ha interpuesto como una impide encarnar en la realidad. Soy bisnieto de italianos, nieto

54
;?
Ibidem, pp 78-75.' Ibidem, p. 80.
'•' Ibidem, pp 79-80. ^ IUdem. "Notas bibliográficas", p. 127.

292 293
de dinamarqueses y nacido en el interior; sin embargo, nada de enfoque y no tiene cabida en un pensamiento que de una u otra
eso me lleva д posiciones nacionalistas fascistas o a la nadííica- forma tratará de dar énfasis a lo político. El enfoque de Gonza-
ción de Latinoamérica. Tampoco a su exaltación irracional. Qui- lo Casas es cuasi-místico. América es tierra de revelación del
zá haya que partir de una h u m i l d e actitud verdaderamente hombre originario y lo originario en bruto de Caturelli se des-
filosófica para dejarse enseñar por nuestra realidad, para sen- plazará, según Gonzalo Casas, c o n supremo valor teleologico.
tirse uno más entre tantos latinoamericanos, para poner toda
la formación que privilegiadamente hemos recibido al servicio España descubre más que una región de physis: descubre el des-
de una realidad mejor. Mistificando el papel d e l "filósofo" q u e cubrimiento, el hombre originario. Y porque descubre el hombre
conversa todos los días mano a mano con el Ser es casi imposi- originario, lo que siembra en la historia inicial de América, es la
ble que ese aporte se pueda concretar. En ese sentido, existen- siembra misma del futuro como advenimiento histórico de ese
cialmente, es más positiva la actitud de un Dussel que trata de origen. Por eso la in-de pendencia no es sino el fruto maduro del
7

dejarse "conmover" y "con-vertir" por su "prójimo" miserable, des- cubrimiento.^
pobre, desvalido.
^ ' C o n v i e n e retomar o t r o m o d o d e enfocar e l problema d e ("V Adviértase c ó m o lo atendible de América está dado siempre
nuestra América, m o d o que servirá de directo antecedente al a posteriori del Descubrimiento por parte de Colón, reiterando
58
siguiente parágrafo de este estudio. así la visión de los v e n c e d o r e s . . . Sin embargo, esta apertura
fty' Manuel Gonzalo Casas ha tratado de historizar la conside- hacia el futuro implica un ecumenismo del hombre america-
53
ración de América, pero sin desprenderse totalmente de catego- no, no otro es el sentido de la historia ontològica.
rías existencialistas y dialógicas. Ha tratado de incorporar ele-
mentos de Hegel a su consideración, pero siempre en un plano
todavía idealista y de una historia quizá pensada pero no real, SUPUESTOS D E U N PENSAR L A T I N O A M E R I C A N O
r^-' G o n z a l o Casas destaca y armoniza las ideas de libertad y DESDE L A " C U L T U R A N A C I O N A L "
futuro c o m o lo propio de América y con ellas, una vez más, se V»
idealiza y escamotea la realidad americana. En un interesantísimo trabajo, lamentablemente inédito y se-
guramente ya no compartido en sus líneas centrales por el
El ser de América está en v e s su /muro j . . ) ¿Por qué nuestro pre-
Manuel Gonzalo Casas, "España-America. El descubrimiento, la inde-
guntar, entonces, pregunta qué es América? Tenemos que reorientar pendencia, la ecumene del hombre", Investigación y Docencia, num. 5
nuestra pregunta ¿quesera América? ¡...] América es la historicidad, (Tucumán, 1966), p. 13,
ÍK
que nace cuando concluyen las formas fácticas de la historia [,..]. Caturelli', América Bifronte. ., p. 58, nota 1. "Pese a lamas afirmacio-
nes en contrario, las 'culturas' precolombinas, según mi opinión, no tras-
América no opta por la iacticidad: la trasciende en un acto libre.
cendieron nunca un estadio puramente telúrico que por ser tal, precisa-
mente, permanece en el momento absolutamente previo del ser en bmto,
Esta repulsa de la facticidad no es retomada en t o d o caso es decir, de la Veteroamélica uo des-cubierta aún por el espíritu"
y>

por el pensamiento posterior. Es demasiado espiritualista el Manuel Gonzalo Casas, "La historia ontològica, el hombre ecuméni-
co y el descubrimiento de Ainéiica", separata de tugónos, revista de la
36
Manuel Gonzalo Casas, "til sei de América" ¡«Hiumieacióu al Con- Secretaria Ministerio de Educación y Cultura de la Provincia de Córdoba,
greso Internacional de Filosofía, México, septiembie de 1963). Argentina, sin paginación.

294 295
mismo autor, Gustavo Ortiz sintetizaba en 1972 todas las am- el ambiente, el estado de ánimo con que se filosofaba en aque-
bigüedades de que padecería la filosofía de la liberación. " Sin 0
llos momentos en Argentina.
embargo, conviene destacar la extraña lucidez política de Ortiz,
q u e contrasta con las ingenuidades que l u e g o cabría leer en Hoy el ñlóboío aparece como un personaje legendario y sus escri-
muchos filósofos "liberadores". tos apenas si llegan a satisfacer la curiosidad "arqueológica" de
r\j El trabajo de Ortiz, dividido en [res partes, se abre con una
r
un reducido grupo de iniciados. Ésta pareciera ser al menos la
cita de Fanón. No podía ser de otro m o d o . El texto hace refe- suene del "metafísico". Invadido por un cansancio milenario, pa-
rencia a la tarea cumplida por Europa. La hora ha llegado en ralizado por una "esclerosis" aguda, el clásico filósofo se aseme-
1
q u e el resto de h o m b r e s no europeos se preocupen de hacer jaría a un anciano venerable. Prácticamente inerme, la vida se le
lo que tienen que hacer y dejen de perder tiempo con "juegos de lia escapado con el tiempo,
retaguardia". Para los fines presentes interesa retomar algunos Su presencia es muda, no tiene nada "nuevo" que decir, se
elementos de la primera parte del trabajo de Ortiz, la crisis de comenta. Tampoco escuchar. Solo, no puede compartir siquiera
la filosofía contemporánea. sus bazañas, lochas y conquistas. Sus cosas no interesan
I T . ' El trabajo de Ortiz toca todos los temas que eran preocu- Habitante de un mundo luminoso y transparente, sus ojos,
pación por entonces. La función del filósofo y de la filosofía, la hoy cansados, sólo perciben una realidad opaca y deslucida. Un
tesis de los "dos imperialismos" a partir del Heidegger de la Car- silencio casi icligioso lo rodea. Es el reposo del guerrero. El gigan-
ta sobre el humanismo, la hipervaloración del futuro, la infe- te descansa ÍD ha muerto quizás?
cundidad de Europa, las limitaciones del marxismo en tanto Más allá de la metáfora está la realidad. Y ésta es critica.
pensamiento moderno y del centro, la quimera del internacio- Lj Pilosofía se encuentra en una situación difícil, de "margiuali-
nalismo proletario, la postulación del p u e b l o y de la cultura dad"j.4
nacional como manantiales en dónde bucear la nueva racionali- líl problema, en realidad, trasciende la mera ausencia de gra-
dad, la postulación de la contradicción principal: imperio/nación vitación social del pensar filosófico [...]. Y sin embargo, cabe la
c o m o alternativa al análisis de clase y a la revolución social, la [iregunta- ¿Ha dejado de ser, la Filosofía, el saber de la totalidad y
valoración positiva de la barbarie y los caudillos en contra de la ciencia de los fundamentos? [...] no hagamos vaticinios apoca-
la civilización, el énfasis en los aspectos éticos de la confronta- lípticos, gratuitas predicciones nihilistas. Es cierto; el interrogante
ción, el simbolismo del gaucho Martín Fierro y las posibilidades es serio, el más inquietante de todos. Su misma hondura nos pro-
hermenéuticas del poema. hibe entonces respuestas improvisadas o fatalistas.
•Os; No es del caso entrar aquí en el análisis de cada uno de
estos aspectos. M u c h o s de ellos irán reapareciendo como tan- ^ / D e l l u e v o la preocupación por el filósofo y la función y
tos otros temas en el análisis de los capítulos siguientes. Inte- posibilidades de la filosofía, la preocupación q u e desde otra
resa más bien retomar algunos fragmentos de la impecable perspectiva mostraba Caturelli. La crisis en realidad no es de la
redacción de Ortiz, que permitan reconstruir en alguna medida filosofía c o m o tal, sino de la filosofía europea, lo que es casi lo
mismo. Sin embargo, el casi deja abierta la puerta a una nueva
''" Gustavo Ortiz. Supuestos de un pensar latinoamericano; la Cuitara
Nacional en el Martin Fierro, seminario Je licenciatura en ¡ilojofia. Univer- racionalidad que hay que explorar y construir, y cuyos supues-
sidad [nacional de Córdoba, 1972, 155 pp mecanografiadas tos están en la verdadera historia nacional del verdadero pueblo

296 297
latinoamericano y argentino. Cabe entonces la relación Europa No sabe o no quiere saber que una es soledad fecunda del
y América para mostrar que donde Heidegger calla, allí sigue o que pare la verdad y la historia en el seno de la misma historia y
comienza el discurso filosófico nuevo y renovado de los latino- muere por ella, como,. Sócrates; y otra la triste y estéril soledad del
americanos. En la línea de Gonzalo Casas, Ortiz afirma la i m - "puro" que no quiere ensuciarse con la vida. Habla de una con-
portancia del futuro c o m o elemento inescindible de la virtuali- templación que nunca experimentó, porque auténtico contem-
dad latinoamericana. "América Latina no es... todavía. Es el plativo es precisamente el que está implantado en el corazón de
futuro." Ante la radical infecundidad de Europa que es el pasado y la realidad. Sus disquisiciones "metafísicas" serán irremediable-
quizá el presente... todavía, se abren las tareas del pensar latino- mente soliloquios y monólogos: la indiferencia es, al fin, el salario
americano. El texto de Ortiz se despliega a m o d o de manifiesto: del que no "dice" nada; una mirada lastimosa, la respuesta para el
que habla solo.
El "juicio" sobre la filosofía europea puede parecer pueril y sim- Por eso el juicio sobre la filosofía europea se vuelve en contra
plista: reacción irracional de un nacionalismo trasnochado. Somos de la Filosofía en Argentina. Algunos lo tildarán de "poco serio",
conscientes de ello: aceptamos que la historia del saber filosófico carente de objetividad, desmesurado y agresivo. Preguntamos: ¿qué
trasciende los estrechos marcos de una explicación histórico- significa la seriedad del intelectual? ¿Está dada sólo por un riguroso
política; no ignoramos los aportes definitivos en la trabajosa y aparato crítico y abundantes citas en la lengua original? La única
siempre agónica búsqueda de la verdad que hizo la filosofía mo- seriedad que queremos y buscamos porque no tenemos es la del
• derna y contemporánea. Nos negamos, si, por fidelidad a nos- compromiso con el hombre latinoamericano, con su ser y su verdad,
otros, a la historia latinoamericana y a la filosofía misma, a seguir í ^ ' E n este tiempo duro, la objetividad surge del conflicto; el
repitiendo e imitando. La Filosofía como método es sólo filosofía equilibrio y la mesura son un lujo y hace falta una "pizca" de va-
sin más, única y universal. lentía y humildad para ser capaces de equivocarse. El ser y la ver-
£*f Hace un tiempo demasiado largo que vivimos con los pies dad se entregan al que busca honesta, sencilla y apasionadamen-
en América y el corazón y la cabeza en Europa. El filósofo argen- te, allí, donde se encuentran: en las muchedumbres de rostros
tino es un extranjero muchas veces en su patria. pigmentados que se agitan desde México hasta Tierra del Fuego;
I^U Embelesado por los clásicos, discurre técnica, larga y sutil- en sus gritos de rebeldía, sus luchas y su muerte frente al someti-
mente. Conoce las costumbres y el medio de desarrollo de la Gre- miento. Que ésa es la vida y la historia de nuestro pueblo latino-
cia antigua, o de la Alemania del siglo xvui y xix; con éxito incur- americano.
siona en la exégesís de textos aristotélicos y hegelianos... y olvida ^ * L a tarea del intelectual, su contribución, imprescindible, sólo
que Aristóteles es griego y Hegel alemán, profundamente; que será posible si acompaña la marcha de la "patria grande", interpre-
ambos son expresión de la cultura y la vida de sus pueblos. tando y explícítando la conciencia, todavía "embrionaria", de sus
^ Se lamenta de la marginalídad social de la filosofía pero en- hermanos. En un primer momento, no podremos hablar, quizás,
cuentra consuelo en el auditorio selecto de una minoría "ilustra- de una "filosofía constituida". Preferimos referirnos más bien al
da". Explica que la soledad y la incomprensión son partes de la "pensar" en cuanto saber reflexivo que se vuelve para temaüzar
vocación filosófica; se refugia en las secretas moradas de la más dialécticamente la "praxis", que es primera y radicalmente histórica.
pura "contemplación" y termina diluyéndose en vaporosas abs- ^ " P a r a acometer esta empresa, el filósofo debe someterse a una
tracciones que autotitula metafísicas. auténtica experiencia de "conversión". Conversión casi en el sen-

298 299
tido religioso, que le permita despojarse de una existencia aliena-
Prácticamente, todos los sectores que componen la filosofía de
da y extraña y que lo bloquea en su totalidad. Podrá entonces la liberación las hubieran suscrito. Pero, aquí comenzaba el
intuir, al principio oscuramente y "al tanteo^, por dónde "va la proceso de diferenciación y la lucha ideológica hizo su entrada
cosa"; al final habitará entrañablemente, eri él ser y en la verdad por la puerta grande, aunque muchos se nieguen a aceptarlo. En
del hombre latinoamericano. la revisión minuciosa de qué es lo que se quería decir con es-
En esta aventura, y a lo largo de todo el proceso, deberá pro- tos términos o muy parecidos, unos, y otros en el esfuerzo por
ducir una especie de "epojé" intelectual. Es decir, vaciar y dejar explicitar mejor su pensamiento, se marcaron agudas diferen-
emerger, acompasada y rítmicamente, todo el paso de su forma- cias. El mismo Gustavo Ortiz desarrolló su pensamiento. Pero...
ción filosófica, en una utilización crítica y dialéctica, todo esto es tema de los capítulos siguientes y, por supuesto, el
(JS Ha un trabajo delicado, de "artista" Se apuntará a la experien- objetivo central del presente estudio.
cia original, a una comunión agapística entre el intelectual y la
realidad, donde ésta sea respetada en su pureza virginal. Con
humildad y paciencia, pudiera ser que "relampaguee" en la pe-
numbra la chispa creadora y genial.
l^-' Por último, es necesario advertir que en Latinoamérica, el
lugar donde el ser se manifiesta, es en lo político. Pensar la histo-
ria latinoamericana, hoy, es pensar lo político, que constituye su
fibra y su nervio. Pensar desde Latinoamérica, tioy, es pensaT des-
de la opresión. El único pensar posible es, pues, el pensar político
y liberador. Porque es el pensar verdadero. El pensar "verdadero"
es el que exptesa y realiza la estructura fundamental originaría
del existente humano, en cuanto ser-con-otro; su estnictura radi-
calmente política, y aquí sometida a la dominación.
.'vf La praxis de la que hablamos es, entonces, necesaria e irre-
ductiblemente. Ja praxis política. Por praxis política no enten-
demos el activismo disolvente y embotante, ni la ideologización
patológica, fenómeno harto frecuente en el intelectual pequeño
burgués. Hay que evitar el positivismo político y el cientificismo de
gabinete. No existe praxis pura, tii teoría pura.
(jf Lo importante es que el filósofo se identifique con el pueblo
y su proyecto de liberación. Un proyecto que, vivido por el pueblo,
el intelectual deberá explicitar racionalmente.

^ Palabra más, palabra menos, ¿quién hubiera podido estar
en desacuerdo con estas manifestaciones por aquel entonces?

300
301
V. El punto de partida del filosofar país. Y esto por varios motivos. Principalmente, porque no to-
dos los filósofos que participaron de !a filosofía de la liberación
tuvieron militancia política partidista (¿cabe acaso hablar de
otro tipo de militancia?), haciendo referencia por tal, tanto a la
partidocracia liberal como a todo tipo de partido u organización
política. Por otra parte, paradójicamente la extrema derecha
del populismo estaba integrada básicamente por individuos
DISTINTAS TENDENCIAS AL INTERIOR DE LA FILOSOFÍA que respondían a un sector político sedicente "ortodoxo" de
DE LA LIBERACIÓN EN A R G E N T I N A Perón y de la "tercera posición". No cabría decir que constitu-
yeron en principio una extrema derecha; sin embargo, derivaron
En oíros trabajos he tratado de caracterizar esquemáticamente hacia posiciones abiertamente fascistas con las características
las distintas tendencias, grupos o corrientes discursivas que represivas, elitistas, totalitarias, dogmáticas, intrigantes, etc.,
constituyen la filosofía de la liberación en Argentina y que al- que son propias de estas actitudes. Por su parte, en el sector
canzan derivaciones en el resto de nuestra América. A partir 1
problemático se alinean hasta militantes de la escisión pro-pe-
de esos trabajos se puede sintetizar el siguiente cuadro de la ronista de la Democracia Cristiana (populares cristianos). Quizá
filosofía de la liberación en Argentina. D o s grandes sectores esto no sea más que una muestra de cómo las divisiones ideo-
enfrentados: el sector populista y.el sector crítico del populismo. lógicas atravesaban horizontalmente las organizaciones políti-
Al interior de cada uno de estos dos sectores se pueden marcar cas, sobre todo de la partidocracia liberal y que, por tanto, no
t o d a ™ cantidad de matices, pero en principio se puede estable- eran afiliaciones "ideológicas", sino quizá afectivas o circuns-
cer una subdivisión en cada uno. El sector populista contiene tanciales, las que decidían estar en tal o cual organización en tal
un subsector de extrema derecha y otro populista ingenuo. El o cual m o m e n t o determinado. Claro que ésta sería una con-
sector critico del populismo contiene un subsector historicista y clusión apresurada, porque, en todo caso, más allá de fracturas
otro problemático. En fin, hasta aquí las denominaciones pro- grupales o alineaciones tácticas, el examen ideológico y filosó-
puestas hasta ese m o m e n t o . Un aspecto más que señalaba en fico ayudaría a descubrir identidades ideológicas más hondas
los trabajos antes mencionados es que de ningún m o d o se trata y - s a l v o que se desprecie absolutamente la operatividad de las
de una traslación de criterios puramente políticos o de militan- "ideas"- se podrían extraer conclusiones alarmantes o, mejor,
cía partidista al seno de la filosolia. Es decir, desde la extrema de- esclareced oras de muchas cosas "inexplicables" que ocurrie-
recha del populismo hasta el sector problemático no se estaría ron en forma vertiginosa en los últimos años de vida política y
cubriendo toda la gama de derecha a izquierda habitada en el cultural argentina. De todos m o d o s , las limitaciones del pre-
sente trabajo no permitirán llegar tan allá, quizá simplemente se
1
Cf. Horacio Vietorio Cetutli Guldbeig, "Ubicación política tic la filoso- dejen esbozadas ciertas aproximaciones que hagan vislumbrar
fía de la liberación latinoamericana", Cuadernos Salmantino* de Filosofía v a g a m e n t e esos difusos y fuyentes contornos. Por supuesto,
(en prensa), y "Posibilidades y limites de una filosofía latinoamericana des- dentro de la partidocracia liberal incluyo a los Montoneros y al
pués de la 'filosofía de la liberación'" (comunicación presentada al IX Con-
Partido Auténtico. C ó m o será que los Montoneros o "izquier-
greso Interamericano de Filosofía, Caracas, agosto de 1577), Anales de la
Universidad de Cuenca (en prensa). da" peronista actuaron con mentalidad de partidocracia refor-

302 303
mista, que cuando llegó el m o m e n t o de organizar el "partido lo que se trata, y así lo v e n g o diciendo desde el año 70 por lo
revolucionario", del cual se suponía eran el brazo armado, or- menos, es de que,.no hay en Argentina un partido revoluciona-
ganizan el Partido Peronista Auténtícq^según los moldes de un rio y nadie se ha puesto a organizado. Mientras el instrumento
"partido" más. No se trata de exponer el error político que sig- para hacer la revolución no exista no habrá tal revolución.
nifica esta actitud, junto a muchas otras imposibles de analizar Esto es claro c o m o el agua y allí están las evidencias, trágicas
aquí. Estas observaciones, sin e m b a r g o , deben hacerse justa- evidencias que lo demuestran. Pero en fin, ésta es otra línea de
mente por respeto a tantos muertos, heridos, locos, desapareci- reflexión imposible de desarrollar aqui, en un trabajo que apun-
dos, torturados, presos, etc.; justamente por fidelidad a aquello ta a desocultar ciertas líneas en la evolución filosófica de algu-
de "la sangre derramada no será negociada". Y lo digo con plena nos sectores de la inteligencia argentina.
r
convicción, porque no es cuestión de ensañarse ahora con aque- ^ Era el tiempo en el que, nadando contra la corriente c o m o
llos que piden la vía electoral -tantas veces repudiada, entre de costumbre, pretendía escribir un libro para mostrar con los
otros por ellos m i s m o s - como "salida" para el país (parece men- textos mismos de Perón que era imposible esperar un socialis-
tira tener que hablar ahora de "salidas" cuando lo que decían mo por esa vía de confiar en la ideología, en la "doctrina pero-
tener entre manos era la "solución" definitiva del problema na- nista" c o m o guía. No se trataba de cuestionar la pelea al inte-
cional). Lo digo porque he estado permanentemente repitien- rior mismo del peronismo, sino de cuestionar la mgenuidad en
do hasta el cansancio las ambigüedades de una salida refor- cuanto al peso de un pensamiento. ¿Podría habeT servido de
mista a todas luces, por más que se adoptaran ciertas formas algo un libro en esos términos en aquel momento, cuando un
revolucionarias, terroristas, foquistas, militaristas o lo q u e fuere. pasito más y la euforia que se vivía hacía pensar en el inmedia-
Incluso se llegó a vivenciar una gran mística, m u c h o más cer- to ingreso en el paraíso terrenal? ¿Sirve de a l g o escribir esto
cana a la mística cristiana de los mártires que a la moral r e v o - ahora? Quizá de aspirina para la conciencia. Quizá de tristísi-
lucionaria. Lo digo porque antes del 73 ya me parecía absurdo ma confirmación de haber estado en lo cierto a pesar de haber
soñar c o n q u e Perón auspiciara un socialismo nacional. Así, deseado fervientemente estar e q u i v o c a d o . ¿Confesiones ínti-
traté de estudiar el problema en los textos mismos de Perón en mas? ¡Que se lo decodifique c o m o se quiera!
el seminario que sobre pensamiento peronista realizara en el Si bien el conocimiento de IJ mayor parte de los filósofos
[ASYP en M e n d o z a , en 1973. Sin embargo, se adelantó López que participan de la filosofía de la liberación puede ayudarme
Rega cuando en el editorial del primer número de la revista a ubicar mejor sus intereses, actitudes, etc., no se trata aquí de
Las Bases ironizaba contra los jóvenes peronistas que habían en- hacer una sociología del conocimiento o un análisis psicolo-
tendido mal al "General" porque donde ellos querían escuchar gista de la filosofía de la liberación. Es probable que las presio-
o leer socialismo nacional, en realidad, de lo que el "General" nes psíquicas, el carácter, etc., iníluyan en alguna medida en la
hablaba era de "nacional socialismo" (sic). Entonces, no se trata exposición filosófica, pero tal vez üifluyan mucho más ciertas es-
de novedades. El análisis de la estrategia heroica del E R P lleva- tructuras discursivas e ideológicas. Y de eso precisamente se
ría muchas páginas No se cuenta con la documentación c o m o traía, de ubicar estructuras discursivas y caracterizarlas. Tam-
para hacerlo. De iodos modos un error garrafal pagó con san- p o c o podrá realizarse aquí un exhaustivo análisis i d e o l ó g i c o
gre: al enfrentar en bloque a las FFAA las unificó temporalmen- de las mismas, si bien esta inquietud está permanentemente en
te en lugar de fraccionarlas y ése fue el principio de su fin. De el foco de la atención. Estas consideraciones obligan a revisar

304 305
las denominaciones propuestas para los distintos sectores. La de San Miguel de 1973. había establecido ya una oposición en-
tarea que habrá que cumplir'de inmediato es la de una prime- tre los planteos populistas que escuchaba y los planteos i evo-
ra caracterización de las nuevas denominaciones que se van a lucionaras en los que buscaba participar. Haciendo de relator
proponer, para justificarlas mínimamente. Por otra parte, son de un g r u p o de discusión luego de la exposición de M e l i á y
denominaciones que designan en definitiva esas posiciones Roa Bastos, aclaró Salazar Bondy que en su grupo había surgi-
muy concretas que posteriormente se analizan y, por tanto, ése do la ¡dea de relacionar "populismo versus revolución". Y reto-
es su único valar; designarlas, en clave si se quiere, destacan- maba la oposición movimientos populistas-movimientos revolu-
do el aspecto central d o n d e hacen hincapié. Realizada esta cionarios entendiendo por los primeros "movimientos que por
tarea, todo el trabajo posterior avanzará mostrando las distin- un lado manejan, manipulan o llevan a una determinada m o -
tas formas discursivas adoptadas por cada uno de estos sub- vilización de lo que por definición se llama masa popular, pero
sectores en relación con ciertos núcleos o temas especulativos seguramente al final no va a implicar ningún real cambio de
5
estructuras".
como son; el punto de partida del filosofar, el stijeto del filoso-
far, el método de la filosofía de la liberación, la concepción mis- \ g - De aquí en más, la totalidad de las intervenciones de Sala-
ma de la filosofía. zar Bondy van a cuestionar el populismo de la mayor parle de
1
C K En un intento anterior caractericé indicativamente al p o - los discursos que se ventilan en estas Jornadas. En otra inter-
pulismo en los siguientes términos: vención trata de expltcitar lo que se puede entender por r e v o -
lución; "cambio de eslruduras sociales y económicas", y aclara
Este "populismo" podría caracterizarse en política como el mani- bien que no es necesario ser marxista para aceptar ese concep-
puleo de las masas en cuanto a intereses, anhelos, expectativas y to.'' A esa altura del debate el doctor Raimundo Fates se siente
necesidades sin garantizar los canales electivos paca su gestión, en o b l i g a d o a intervenir para afirmar los conceptos de Salazar
teología como la identificación lisa y llana de la noción bíblica de Bondy.
"pueblo" con el pueblo concreto del aquí y anota latinoamericano;
en sociología y economía como la alternativa terminológica "pue- Me parece maravilloso [dice Paresj lo que ha dicho Salazar Hondy
blo/Nación" al análisis de clases; en filosofía como la mixtifica- en diferenciar por fin el populismo de la revolución. Comparto
ción del término "pueblo" convirtíéndolo en un universal ideoló- plenamente ese concepto y estoy totalmente identificado con él.
gico olvidando la realidad contradictoria que constituye al pueblo Y creo que estas jornadas entraron recién ahora a trabajarse muy
5
en tanto fenómeno de clases. 2
en serio y positivamente en orden a la revolución.

W Esta caracterización resulta a todas luces insuficiente para -V Téngase en cuenta que se cita de una grabación transcrita
el trabajo q u e se d e b e abordar ahora. Por lo tanto cabría exa- de los debates. Ello explica seguramente el estilo de los textos.
minar la cuestión con algo más de detalle. Revisando materiales
me encontré con que Augusto Salazar Bondy, participando del 3
Augusto Salticar Bondy en diálogo con los expositores: "Dependencia
diálogo ulterior .i las exposiciones en las Jornadas Académicas cultural y creación de cullura en América", número doble de StromttUí,
año xxx, núms. ] y 2 (Buenos Aires, enero-junio de 1974). p 80
' ¡ b u l a n , p. ü7
2
"Posibilidades y límites..." ~ Raí mundo Pares, "Dependencia cultural. ,", pp. S3-85.

306 307
Fares es c u i d a d o s o en sus escritos y p o r eso no c a b e atribuirle h i p o s t a s i a d o e n e l aire o c o m o u n a especie d e p a l o m a q u e
expresiones p o c o correctas. En fin, m á s allá del l e n g u a j e oral y vuela sola?"*
m á s allá del c o n t e x t o e n q u e Fares inscribe las o b s e r v a c i o n e s En relación con la ponencia de Lucio G e r a la discusión
precedentes, las m i s m a s tienen u n v a l o r a g r e g a d o . Las palabras t o m ó ribetes d e antología. Salazar B o n d y h i z o u n a l a r g a inter-
d e Fares h a b r í a q u e o p e r a t i v i z a r l a s e n e l s e n t i d o d e l a v a n c e vención tratando de llevar al ponente a cuestionar su p r o p i o
m i s m o d e l a filosofía d e l a liberación. Sin q u e estas a f i r m a c i o - d i s c u r s o , a v e r l o críticamente, a manifestarse s o b r e el m i s m o .
nes d e Salazar B o n d y f u e r a n explícitamente r e t o m a d a s e n s u Entre otros aspectos m e t o d o l ó g i c o s señaló la f a m o s a c u e s t i ó n
m o m e n t o , p o r primera vez Salazar B o n d y enfrentó al p o p u l i s m o del p u e b l o . D i j o :

e n estas J o m a d a s . D e ahí e n m á s p o d r í a decirse q u e "comenzó
a trabajarse m u y en serio y positivamente" al m e n o s en la crítica [,..| este uso de la palabra pueblo, y después, de la palabra ethar,
al p o p u l i s m o . Ya a fines de 1973 los q u e i n t e g r á b a m o s el q u e pemiiie poner en la interpretación del pueblo y la cultura, lo que
d i o en l l a m a r s e "grupo salteño" nos l e v a n t á b a m o s casi agresi- después se va a sacar, como hace el prestidigitador. Porque después
v a m e n t e c o n t r a ese p o p u l i s m o q u e d e s t i l a b a p o r t o d a s partes se va a sacar la idea de que toda la cultura es religiosa [...] se habla
e l d i s c u r s o p r e t e n d i d a m e n t e "liberador". M á s q u e l a e x p r e s i ó n de todo menos de la teología corno ideología. Se ha hablado de la
metafórica de "destilar" h a b r í a q u e decir que el p o p u l i s m o cons- ciencia como ideología, muy largamente, y no se ha hablado de un
tituía intrínsecamente a b u e n a parte de los d i s c u r s o s a u t o d e - tema que sabemos es importantísimo: teología como ideología.
n o m i n a d o s "filosofía de la liberación". P o c o a p o c o e s o lo fui-
m o s d e s c u b r i e n d o y analizando. Pero se d e b e avanzar por V. M á s a d e l a n t e y l u e g o de d e s a r r o l l a r a l g u n a s de las i m p l i -
partes. M á s a d e l a n t e se v o l v e r á c o n detalle s o b r e esto. caciones de esta temática teológica, entre otras la relación en-
C o n v i e n e t e r m i n a r de traer a colación ios p l a n t e a m i e n t o s tre el c o n c e p t o de D i o s y la d o m i n a c i ó n , n u e v a m e n t e v o l v i ó el
de S a l a z a r B o n d y . En r e f e r e n c i a a la p o n e n c i a de D u s s e l y en p e r u a n o sobre la cuestión metodológica. A propósito del u s o
relación c o n l a d u p l a "ciencia-dominación", Salazar B o n d y p r o - m e z c l a d o de términos vivenciales y descriptivos, j u n t o a térmi-
p u s o a la c o n s i d e r a c i ó n de los participantes tres cuestiones. En nos de análisis c o n c e p t u a l y a p r e s c r i p c i o n e s , s u b r a y ó la i m -

p r i m e r lugar, el m a n e j o de d o s categorías: la de "dependencia" p o r t a n c i a d e "saber c ó m o p r o b a m o s n u e s t r o d i s c u r s o , e n l a

y t a m b i é n la de "dominación". Esta i n c o r p o r a c i ó n le p a r e c í a a m e d i d a e n q u e sea simplemente u n discurso..." A h o r a bien,

Salazar B o n d y m u y p e r t i n e n t e s o b r e t o d o p a r a e s c l a r e c e r e l la parte p r o p i a m e n t e de a n t o l o g í a es la r e s p u e s t a del t e ó l o g o
L u c i o G e r a , p o r o t r a p a r t e típica r e s p u e s t a d e los p o p u l i s t a s ,
caso de C u b a , d o n d e c a b r í a p e n s a r si lo q u e Iiay "no es u n a re-
i n c l u s o e n filosofía. N o c a b e citar t o d a 1 ¿ r e s p u e s t a d e G e r a ,
lación d e d e p e n d e n c i a - q u e e n l a historia e s i n e v i t a b l e - p e r o
ahí están las actas p a r a q u e el lector p r e o c u p a d o p u e d a consul-
sin d o m i n a c i ó n " p o r parte d e l a U n i ó n Soviética. U n a s e g u n d a
tarla. D e t o d o s m o d o s , c o m o m u e s t r a , u n b o t ó n .
cuestión e s d e f o r m u l a c i ó n m u y simple, p e r o caía c o m o b o m -
ba en este d e b a t e ; se trata de r e t o m a r el interrogante; "¿no h a y
u n a e s t r u c t u r a d e d o m i n a c i ó n d e base?" Esta s e g u n d a c u e s - Se me hizo una observación m u y interesante [continúa Geraj. Yo
tión es d e c i s i v a p a r a Sa t e r c e r a q u e , s i n t é t i c a m e n t e y c o n un uso la palabra pueblo y me permito poner lo que luego voy a
d e j o d e ironía, e l p e r u a n o f o r m u l ó c o m o sigue: "¿Cómo p u e d e
h a b e r u n sujeto q u e e s l a c u l t u r a p o p u l a r que actúe así u n p o c o 6
Augusto Salazar Bondy, ibidem, cf.pp. 129-131.

308 309
sacar. Es evidente. Justamente porque la uso en un sentido con- precisiones terminológicas no son "populares". Es el lenguaje
creto. Luego pongo lo que concretamente me parece que tiene. filosófico del "ma' o menos".
Luego lógicamente lo saco. Si usara el pueblo en sentido abstrac- \ V A l g o s e h a ganado y a e n l a caracterización del populismo
to, no Je puedo poner de antemano todos esos determinantes, ni filosófico a que se refieren estas páginas. C o n v i e n e todavía
los de tipo religioso, porque es abstracto. En un sentido abstracto ahondar una respuesta que da Salazar Bondy ante la acusación
debería definirlo con el mínimum de sus componentes. Pero como de estar "extrapolando" el concepto leninista de populismo a la
entiendo que es un ethos concreto, histórico de mi pueblo, pongo realidad latinoamericana.
lo que veo que tiene. Y.eSlógico entonces que luego lo deduzca.
Pero no lo deduzco. Lo trato de captar en sus expresiones. Y lo que El concepto que, como usted dice, está en Lenin [aclara Salazar
me decía es yo pongo en el ethos lo religioso, defino el ethos como Bondy] es un concepto que es casi manido ya en la sociología
religioso, y luego entonces, lo concluyo. Yo defino el ethos de latinoamericana, en los últimos diez años, o sea que no veo sola-
mi pueblo o lo describo y pienso que es religioso. Eso me parece mente un concepto de una ciencia social que parecería ser exóti-
que es lo que quise hacer/ ca, sino de un movimiento realmente muy interesante, quizás
uno de los más interesantes movimientos científicos que hay en
8
\' El discurso, la respuesta de Gera, es típica de los populis- Latinoamérica y que es el de las ciencias sociales.
tas. Con una retórica, a veces cargada de citas con poca relación
1
pero que tratan de mostrar un dominio amplio de la temática, C Esto es lo que se debe ahondar un poco. Por una parte, lo
dan vueltas sobre las cuestiones aludiéndolas pero sin entrar de Lenin no es de ningún m o d o exótico. En el discurso leninis-
en ellas. En seguida surgen velados argumentos ad hominem, ta se encuentran algunas precisiones que son por demás ilustra-
tratando de dejar "mal parado" al interlocutor frente al públi- tivas. Por otra parte, la "teoría" de la dependencia y antes que
co, tratando de hacerlo parecer o sentir un ignorante, cuando ella la sociología "normalizada" - p o r usar análogamente la ex-
se ponen a explicar cosas elementales que supuestamente han presión que R o m e r o acuñara para la filosofía a c a d é m i c a - o
sido descuidadas por el interlocutor. Mientras tanto, las cues- funcionalista ya había caminado bastante en la elaboración de
tiones en discusión van q u e d a n d o de lado. Justifican lo que ese concepto hasta ese momento. Una muestra más de la igno-
dicen porque lo hacen o lo han querido decir. Se refugian en la rancia supina por parte de los "filósofos" de cuanto ocurre fuera
incomprensión de lo que han dicho para terminar, esbozando de sus fronteras, muy arbitrariamente señaladas, por otra parte.
una sonrisa, reconociendo que no son especialistas en el pun- Y esto, a pesar de las reiteradas declaraciones de que se trataba
to en cuestión o que parece estar en cuestión, especialidad que de retomar los aportes de las "ciencias sociales".
le reconocen al interlocutor pero, que por otra parte, no afecta \^.*La lucha de Lenin contra los populistas es casi una constan-
a lo que ellos vienen diciendo que es, sin ninguna duda, un te en su vida, atestiguada sobre todo en sus primeros escritos.
discurso mucho más radical y fundamental y que no puede pre- Cabe aquí la referencia a dos de ellos que permitirán incorporar
ocuparse de "tecnicismos" filosóficos. Por último, se manejan algunas notas características de todo populismo. En primer lu-
con un olimpismo total frente al lenguaje. Después de todo, las gar conviene traer un pequeño texto inicial de Lenin al respecto.

8
1
Lucio Gera, ibidem, cf.pp. 213-221. Augusto Salazar Bondy, ibidem, p, 87.

310 311
1
La esencia del populismo [escribe a propósito de un fragmento eos, etc.", " se dedica a sintetizar b r e v e m e n t e lo que entiende
que previamente ha citado de] "viejo populismo ruso"] consiste por populismo.
en la protesta, desde el punta de vista del campesino, del pequeño
productor, contra lo teudal (la capa de la antigua nobleza) y contra Entendemos por populismo im sistema de concepciones que
el espíritu burgués (IÁ capa de la nueva clase media) en Rusia. Al comprende los tres rasgos siguientes. 1.1 Se sostiene que el capita­
mismo tiempo muestra, en segundo lugar, el carácter soñador de lismo es en Rusia un fenómeno de decadencia, de regresión. De
9
esa protesta, su divorcio de la realidad. aquí la tendencia y el deseo de "detener", "paralizar", "impedir"
que el capitalismo "rompa" los pilares seculares, y otros lamentos
V A primera vista este fragmento pareciera confirmar la opi- reaccionarios por el estilo. 2) Se reconoce la originalidad del régi-
nión de que las afirmaciones de Lenin tienen validez sólo para men económico ruso, en general'y el del campesino con su comuni-
la Rusia de su época. Sin embargo, justamente por eso, porque dad rural, arte, etc., en particular. Los populistas no consideran
es un intento de análisis de la realidad, rusa en este caso, trae necesario aplicar a las relacione* económicas rusas los conceptos
elementos que pueden ser retomados con ciertas precaucio- que sobre las diversas clases sociales y sus conflictos ha elaborado
nes. En primer lugar, una referencia al campesinado. Se verá la ciencia contemporánea. Consideran la comunidad rural como
c ó m o permanentemente, en su crítica al marxismo desde el algo superior y mejor compatándola con el capitalismo; es la idea-
Tercer M u n d o , el sector populista de la filosofía de la libera- lización de los "pilares". Niegan y disimulan las contradicciones
ción destacará el papel de los campesinos en el proceso revo- que existen entre los campesinos, propias de toda economía mer-
lucionario. En segundo lugar, el carácter de protesta soñadora cantil y capitalista, niegan tocia relación entre estas сomrauii cie­
y divorciada de la realidad. Porque no basta con denunciar nes y la forma más desarrollada que revisten en la industria y en
que los campesinos son "oprimidos" por el sistema, sino que la agricultura capitalista. 3) Se desconoce el vínculo que ata a la
hay que comprender c ó m o no hay un campesinado en el aire 'intelectualidad" y a las instituciones políticas y jurídicas del país
sino inserto en una determinada formación social ron un con los intereses materiales de determinadas clases sociales. La
m o d o de producción dominante. Esto ni más ni menos es lo negación de este vínculo, la falta de una explicación materialista
que se dedicará a aclarar Lenin en largas páginas de su texto de estos factores sociales, obligan a ver en ellos una fuerza capaz de
ya citado. "arrastrar a la historia por otros caminos...""
Es bueno traer a colación otra cita de Lenin. En un trabajo
posterior, de 1898, luego de señalar: "Hacemos la salvedad de Nuevamente, el texto directamente referido a Rusia. Sin em-
que nos limitaremos exclusivamente a los problemas econó- bargo, hay elementos que se pueden retomar. La tendencia a
micos y sociales; de toda la 'herencia', analizaremos sólo éstos defender un sector incontaminado de toda degeneración capi-
y dejaremos de lado los problemas filosóficos, literarios, estéti- talista: el pueblo, la cultura popular, etc. La afirmación de la
originalidad del régimen económico, en este caso argentino, y
13
V. I. Lenin, "El contenido económico del populismo y su crítica en el la imposibilidad consecuente de "extrapol.tr" la ciencia contem-
libro del señor Struve (rellejo del marxismo en la literatura burguesa!"
(1№5). A propósito del libro de P. Stnive, Notas críticas acerca del desairollo u 7
' V. 1. Lema "¿A qué herencia renunciamos " (1MP2), en Obras escogí-
uvnómtcode Rusia, San Peicrsbmgo, JBt'4, en Obras completas, 1. i: das,l 1 1694.-1902, Cartago, Buenos Aires, 2' ed, 1973, p 34S.
11
№ 4 , Cartago, Buenos Aires, 2' cd.." l9fiS",p. 359. Ibidem, p 3ó8

312 313
poránea, que es vista c o m o exótica. Por último, ta negativa a sis, estos movimientos se producen en América Latina ante la
formular LUÍ análisis materialista de los fenómenos sociales y, impotencia de las estructuras institucionales para canalizar fe-
14
por ende, la postulación de una presunta desvinculaeión de la nómenos de movilización e integración social. Por tanto, ante
intelectualidad de los intereses materiales de determinadas cla- la imposibilidad de lograr una efectiva democracia represen-
ses sociales. FLintelectual está por encima o más allá de las tativa con participación, aun cuando la "participación ünutjda"
11
ideologías, sobre todo cuando adjetiva su discurso con el tér- sea una "utopía". * Al producirse este desfase entre m o v i l i z a -
mino "liberador". Lenin abunda más en el asunto cuando en el ción e integración participativa de las masas se producen en
apartado iv del trabajo que se comenta analiza las relaciones toda Latinoamérica los movimientos populistas,
entre los "ilustrados", los "populistas" y los "discípulos". No in- c-p' Cermani define a los mismos en los siguientes términos:
teresa entrar al detalle de ese análisis, sino extraer de él alguna
característica más. La acción moralizante de los populistas, Autoritarismo de izquierdas, socialismo de derechas y un montón
contraria al movimiento histórico y, finalmente, representativa de fórmulas híbridas y hasta paradójicas, desde el punto de vista de
de los intereses de ciertos sectores sociales. "El populismo res- la dicotomía (o continuidad) "derecha-izquierda". Son exactamente
ponde a los intereses de la clase de pequeños productores, de las fórmulas que, pese a su diversidad y contradicción en muchos
la pequeña burguesía, que ocupa un lugar intermedio entre sentidos, pueden ser apuntadas bajo la denominación común de
otras clases que c o m p o n e n la sociedad actual." 12
"movimientos nacionales-populares", que parecen set la t'onua
?rf No hace falta recordar que los intelectuales forman parte apropiada de intervención en la vida política nacional de las capas
1
de esta pequeña burguesía. Los filósotós del sector populista de sociales tradicionales, en el curso de su movilización acelerada. "
la filosofía de la liberación se dedicaron a tematizar explícita-
mente cuál podía ser el papel que le correspondía a este sector ^ Gennani observa que diversas élites de l o d o tipo y orien-
en el proceso revolucionario. Esto se lo mostrará más adelante tación política han buscado el apoyo de estos sectores "popu-
17
con los textos. Sin e m b a r g o , todavía podría parecer forzada lares". El peronismo reviste un interés especial, según Germa-
esta referencia a Lenin. Atiéndase entonces a la ciencia social
latinoamericana. La bibliografía que se ha producido sobre el Terra. Barcelona, 1965, Cito de varios autores, Populismo y contradic-
populismo es importante y abundante en nuestra América. Se ciones de chise en Latinoamérica, selección y presentación de Octavio lan-
consideran a continuación unos pocos trabajos que permitirán ni, Era, México, 1973 (Serie Popular lira, 21), pp. 12-37. Para dualismo cf.
pp. 18-19.
mostrar la riqueza d e l análisis del fenómeno populista en los Cf.ibidem.p. 21).
últimos años. ^Cf-ibidem.p. 26.
&

Gino Gennani analiza el fenómeno populista latinoameri- < Ibidem, p. 29
17
"Los más diversos grupos políticos; nacionalistas de la extrema dere-
cano, con especial referencia al peronismo, a paitir del esquema
cha, fascistas o IUZK. estaimistas, todos los matices del trotsltismo; lo mis-
13
dualista propio del desarroüismo cientdicista. Según su análi- mo que toda la gama de los sectores sociales' intelectuales, obreros eman-
cipados, 'profesionales' políticos de origen pequeñoburgués, militares y
estratos de la vieja 'oligarquía terrateniente' en decadencia económica o
iHdem, p. iwi. política, ademas de lodas las combinaciones imaginables entre estos ele-
11
d i o Cermani. "Democracia represe»ijtiva y clases populares", inenips, han inicntadu apoyarse (a veces con éxito) en esa base humana"
publu .ido originalmente en América dtl Sur; un proletariado nuevo. Nova (ibidem p. 31).

314 315
ni. A u n q u e surge a paitir de una élite claramente "fascista y intelectuales perdieron parte de su cipayismo o cosas por el
nazi", la confluencia c a n (os sectores marginales le obligan a estilo. Es un problema abierto.
permitir una "participación efectiva, aunque limitada"."* Esta Torcuata di Telia analizaba también por el mismo tiempo los
participación lo distingue efectivamente del nazismo y del fas- movimientos populistas con categorías que si bien se referían
cismo, por una parte, y, a su vez, la naturaleza misma de esta expresamente a América Latina permitían una cierta aplicación a
participación caracteriza a los movimientos populistas latino- otras zonas. Según Torcuato di Telia el criterio inicial con el que
americanos. Y esto, porque la participación no se da a través de hay que analizar estos movimientos es la inexistencia (e imposi-
los canales institucionales habituales de la democracia, sino que bilidad de existencia) en América Launa de partidos obreros
se refiere al "ejercicio de cierto grado de libertad efectiva" que el financiados por la clase, af m o d o europeo- Ocupandasu lugar en
marginado experimenta en su vida cotidiana. A nivel de fábri- el especuo político aparecen los populismos. El populismo
ca, a nivel de taller, a nivel de una huelga, a nivel de su relación
con un líder carismático, etc. Es decir, esta participación que es un movimiento político con fuerte apoyo popular, con la par-
desborda los marcos integratívos de la situación anterior a la ticipación de sectores de clases no obreras con importante influen-
instauración del r é g i m e n nacional-popular produce conse- cia en el partido, y sustentador de una ideología anti-statu quo.
cuencias concretas y palpables en el ámbito de la vida indivi- Sus fuentes de fuerza o "nexos de organización" son: I. Una élite
dua] cotidiana de los sectores movilizados. ubicada en los niveles medios o altos de la estratificación y pro-
^ U n último aspecto que señala Germani e s l a característica vista de motivaciones anti-siatu quo II. Una masa movilizada
"autoritaria" de tales regímenes, que al alentar contra la libertad iorniada como resultado de la "revolución de las aspiraciones", y
de expresión se ponen a la inteligencia en su contra. "Si la 'li- 111. Una ideología o estado emocional difundido que favorezca la
bertad de expresión' es atacada, son los intelectuales los que lo comunicación entre lideres y seguidores y cree un entusiasmo co-
2

sufren (para ellos se trata de una libertad concreta), pero, ¿en lectivo. "
15
qué afecta esto a los campesinos y a los obreros?" '
¡tf Con la lucidez que le caracteriza Gennani anota el problema. ry Lo notable del trabajo de Di Telia es que presenta un in-
No interesa hacer la crítica de su enfoque. Simplemente, con- tento de tipificación m u y interesante expresado en un cuadro
viene señalar aquí que su análisis se refiere al peronismo hasta de doble entrada a partir del tipo de legitimación de las élites
el 55. De ahí en más, un sector muy sigtiificaüvo de intelectua- que intervienen en el m o v i m i e n t o y de la extracción de clase
les avanza hacia el peronismo. Éste es un f e n ó m e n o que t o - de los integrantes del mismo. Establece tina tipología para los
davía está por explicarse ¿A qué se debe que las clases medias países con menor grado de industrialización y para países con
apoyen masivamente la propuesta "socialista" del "Tío" Cam- mayor grado de industrialización. En este grupo entra la A i g e u -
pera en las elecciones del 11 de marzo del 73? ¿y que las su-
peren en las elecciones en que iba el mismo Perón como can- :
" Torcuato S. di Telia, "Populismo y leformismo", trabajo presentado a
didato? Esto no se explica solamente can la alusión de que los la conferencia sobre "Obstáculos al cambio", realizada en febrero de 1965
en Londres, bajo los auspicios del Royal institute of International Affairs
(Chatham House), publicado con el título "Populismo y reforma en América
18
Cf ibidem. pp. 32 y siguientes. Latina" enDesarrollo Económico, vol iv,núm. 16 (Buenos Aires, abril-junio
ly
Ibidem, p. 35. de 1965). Cito de Populismo y contradicciones..., pp. 38-82. Cf. pp. 47-48.

316 317
tina, y por lo tanto el peronismo queda ubicado c o m o un movi- del olvido total de los mecanismos de coerción que se ejercían
miento que incluye elementos ilegitimados dentro de su clase políticamente sobre el peronismo. Sin embargo, es interesante
y también elementos de la burguesía, el ejército o el clero apar- anotar que esta tradición de la clase obrera europea es una ten-
te de los estratos interiores. A partir de aquí le resulta factible a dencia que se refuerza en el sindicalismo argentino. Bajo el g o -
Di Telia brindar una explicación de lo que iba pasando con el bierno de Lastiri en el 73 y bajo el tercer gobierno de Perón has-
peronismo (téngase en cuenta que escribe en 1965). ta su muerte, el sindicalismo argentino adquirió un perfil m u y
semejante al "laborismo" inglés, tal c o m o lo ha mostrado en
3
La estructura social tiende a absorber al grupa antis tatú quo en un documentado trabajo Guillermo Henríquez. -
sus sectores superiores. Como la sociedad es bastante próspera y i \ ^ ' U n aspecto interesante al que m u c h o aporta tangencial-
cuenta con logar para muchos, habrá una tendencia por pane de mente el trabajo de Di Telía es la cuestión ideológica al interior
cualquier grupo frustrado perteneciente a las clases medias y en del populismo. El Corpus ideológico es puramente instrumental
especial a las clases medias altas o hinguesia, a sentirse fácilmen- cargado de elementos nacionalistas y rituaüzados. Los térmi-
te satisfechas. En este momento la coalición populista pierde uno no? se van vaciando de sentido. "La palabra socialismo se está
de sus pies y se viene abajo. E,^to parece ser lo ocurrido en la Ar- volviendo tan maleable c o m o la palabra cristiano [ . . . ] . L o que
gentina, pues luego de la caída de Perón se está haciendo cada importa es su capacidad de convertirse en palabras sagradas,
vez más claro que en el campo del populismo quedan muy pocos objetos de un credo quía absurdum, no su invulnerabilidad a
25
industriales, militares o miembros del clero. Se han vuelto con- las críticas de un profesor de O x f o r d " El problema es saber si la
servadores, o radicales, o han perdido interés. Durante un tiempo misma tarea de sacralizar lenguajes le cabe a la filosofía... En
el movimiento populista se sostiene incómodamente en un solo fin, para Di Telia el problema de la relación intelectuales/movi-
pie: el sindicalismo. Como este pie es más fuerte de lo que seria miento populista radica en que aquéllos sepan participar y vin-
en el caso realmente subdesarrollado, el partido no desaparece, y cularse manteniendo una distancia crítica. Esto tratarán de
qui2ás tiende a tomar la forma de un movimiento político obrero. hacer los filósofos del sector populista de la filosofía de la libe-
Va eliminando sus rasgos ideológicos derechistas y atrae a los in- ración pero, c o m o también señala Di Telia: "La dificultad estri-
telectuales. Los sindicatos se acostumbran a sobrevivir sin el apo- ba en que en general el movimiento populista exige lealtades
1,1
yo del Estado, e inglesan a! movimiento elementos de las ba^as más completas a sus aliados". Y esto fue ¡o que ocurrió en la
clases medias asociacionistas. Se pierde una parte de la adhesión década de los 70. E] sector populisia se identificó con el discur-
rural {típicamente popuiista|, lo ctial hace que ai partido le resul- so, con la "doctrina" peronista y con el fracaso político del mis-
te más difícil ganar elecciones (en la actualidad el peronismo mo a g o t ó su discurso, aunque trate de reílotarlo con bastante
oscila alrededor del 35%) pero lo acerca más a la tradición de la inautenticidad y sin base de sustentación.
clase obrera europea.- 1
A ^ J * Hasta aquí los enfoques de d o s autores no precisamente

^ No vale la pena entrar a discutir aquí las observaciones acer- -- Cf. Guillermo Henríqtiez, Conflictos laborales en el gobierno peronista
(1973-1974) (trabajo en prensa en el departamento de difusión de la Uni-
ca de posibilidades electorales que realiza Di Telia, que parten
versidad de Cuenca).
-"• Di Telia, op. cit, p. 47.
¿
51 " Ibidem, p. 82.
Ibidem, pp. 78-79.

318 319
marxistas. Conviene atender a las observaciones que en 1972 esos procesos "recrearon" la estructura de clases de la sociedad
realizaba Octavio (Ianni sobre el mismo problema: los m o v i - latinoamericana. En la nueva configuración del sistema de clases
mientos populistas^- no había lugar para los "radicalismos" propuestos anteriormente.
En la época de la política de masas, la burguesía industrial asume
/"^•Para Ianni el problema principal, contrariamente a la linea
el bdeíazgo ostentoso de ¡as luchas re i vindicativas y reformistas
generalizada en la investigación del populismo, es por qué des-
de las masas obreras y de amplios sectores de los estratos medios.
aparecen estos movimientos. Todo su trabajo apunta a la búsque-
Por otra paite, en la nueva configuración de clases, las organiza-
da de una respuesta para este interrogante principal.
ciones, técnicas, liderazgos e inierprelaciones políticas ya existen-
tes, precisaban de una redefinicióu. Muchos puntos de los pro-
El populismo latinoamericano corresponde a una etapa determina-
gramas anarcosindicalistas, socialistas y comunistas carecían de
da en la evolución de las contradicciones entre la sociedad nacional
adecuación histórica; necesitaban ser reelaborados según las
y la economía dependiente. La naturaleza del gobierno populista
sociedades de clases en formación en América Latina. Por ejem-
(que es donde se expresa más abiertamente el carácter del popu-
plo, los anarquistas, que son el caso extremo, preconizaban la ex-
lismo) se localiza en la búsqueda de una nueva combinación
tinción del matrimonio, de las fuerzas armadas y del Estado. Es
entre las tendencias del sistema social y las imposiciones de la
obvio que estaban apenas manejando consignas traídas por los
dependencia económica. En este contexto, las masas asalariadas
25
inmigrantes europeas En mayor o menor grado, los socialistas
aparecen como un elemento político dniámico y creador.
también hicieron transposiciones apresuradas o discutibles. En
buena medida durante la época del populismo, muchas inierpre-
4^' En los movimientos populistas las masas asalariadas apa- laciones y programas de esas corrientes políticas se reelaboran
recen enfrentando a las estructuras del Estado oligárquico y según las condiciones y perspectivas ofrecidas por las propias rea-
colaborando en su transformación. Esas estructuras que, para lidades nacionales.- 7

el caso de Perú, José Carlos Maríátegui "describió e interpretó
2
de m o d o magistral". ''' Según Ianni los movimientos populistas
latinoamericanos no rompen con la tradición de la clase obrera, ^ En el plano i d e o l ó g i c o los movimientos populistas difun-
sino q u e más bien la complementan. den principios c o m o el de "paz social" o "armonía entre las cla-
ses", "pacto socLtl" para el caso argentino. El hecho es que bajo
Nuestra interpretación es la siguiente: el populismo no es una rup- estas denominaciones se ocultaban una serie de intereses con-
tura con el pasado político de la clase obrera. Constituye una trapuestos y encontrados. El desarrollismo nacionalista aparece
etapa del movimiento político obrero que corresponde al lapso en así c o m o una "estrategia posible, primordial y urgente, de pro-
que los precursores de la urbanización, la industrialización y el greso". También es importante observar el comportamiento de
crecimiento del sector terciado transformaron de un modo pro- las "izquierdas" latinoamericanas frente al fenómeno populis-
fundo la composición interna de la sociedad. La verdad es que ta. En general, estas izquierdas se quedan huérfanas de teoría
frente al mismo. Echan mano de etiquetas p o c o elaboradas o
1K
Octavio Ianni, "Populismo y relaciones de Case", publicado en Rtrista simplemente transpuestas de otras realidades al caso latinoame-
Mexicana de Ciencia Política, núm. 67, enero-marzo cié 1972. Cito de №-
pulismo y contradicciones.... pp. 83-1 SO. Cf. pp. 85-86.
2f 27
Ibidem, pp, 109-110.
> íbidem,p. 113.

320 321
ricano. En cuanto al tipo de Iíderazgo copiai-on muchos de los r^Y Se ha pasado revista a alguna literatura representativa
elementos demagógicos del populismo sin alcanzar a proponer acerca del f e n ó m e n o populista. El tema está abierto y m u c h o
un liderazgo propiamente revolucionario. Incluso, la carencia 2
se puede decir todavía sobre é l . " Ni siquiera se ha abordado el
de una teoría revolucionaria i m p i d e incidir efectivamente en meollo del fenómeno: la articulación entre una transformación
la transformación de situaciones reformistas en situaciones re- del m o d o de producción, el l o g r o ele una autoconciencia relati-
volucionarias. Los m o v i m i e n t o s de masas no logran definirse va por parte de los asalariados, la presión de las migraciones
claramente c o m o luchas y enfrentamientos de clases. La clase internas y las adecuaciones al ulterior del aparato estatal. Estas
ohrera es impulsada'siempre, dentro de los m o v i m i e n t o s p o - precisiones decisivas e x c e d e n las proporciones del presente
pulistas, a enfrentarse a los enemigos de sus enemigos. Por úl- estudio. Sin embargo, m u c h o se ha ganado. Por So pronto cabe
timo, Ianni distingue entre "populismo de los gobernantes" y caracterizar el populismo con mayor rigor c o m o m o v i m i e n t o
"populismo de las masas". En el caso del segundo, si bien lanni pluriclasista en el que el campesinado y sectores preinduslria-
localiza, siguiendo a Gramsci, la ambigüedad de la contradic- les desempeñan un papel importante incidiendo también en la
ción que le es ínsita en la superposición de dos "conciencias teó- conformación y difusión de cierta ideología con caracteres má-
ricas", abre demasiadas expectativas sobre las posibilidades del gico-voluntarístas. Los sectores de la pequeña burguesía inte-
l o g r o de una conciencia revolucionaria. En la interpretación lectual suelen complicar más el fenómeno al negar determinadas
de Ianni, las masas subalternas o subclases aparecen tornán- relaciones de intereses o ni siquiera vislumbrarlas. La reitera-
dose revolucionarias, adquiriendo "verdadera conciencia polí- ción de la experiencia populista en Argentina a partir de 1973
tica obrera" casi de golpe en épocas de crisis, al caer en la cuenta pareciera echar por tierra la tesis del fin de la política de ma-
de la debilidad e ineficacia de liderazgos normales y de tácticas sas. Sin embargo, un análisis más detallado de esta misma ex-
pacíficas. Lo grave es que, en verdad, al nacer a la vida política, periencia y de su fracaso quizá permitiera reformular la hipó-
al transformarse las masas en clases, "como categorías políti- tesis confirmándola en lo fundamental, Los intelectuales se
cas", quedan atrapadas en las redes del populismo, tanto en pliegan a la experiencia con m e n o s escrúpulos que antes del
sus organizaciones técnicas, liderazgos e ideologías y para salu- 55 y hasta c o n entusiasmo. Y colaboran en el armado y difusión
de las mismas deben recorrer un largo y penoso camino. No se de un c o n g l o m e r a d o i d e o l ó g i c o difícil de determinar en sus
sale tan de golpe, ni tan rápidamente c o m o podría parecer o exactos límites, p e r o relativamente fácil de decodificar una v e z
c o m o sería deseable d e s d e el enfoque de lanni. Y eso p o r q u e aclaradas sus claves. El hecho es que a nivel teórico la gran alter-
nativa la presentaba U izquierda. Quizá había pasado, en parte,
el fin de la política de masas señala los inicios de una nueva épo- el tiempo de una izquierda puramente dogmática y atada a es-
ca de abierta lucha de clases. Así como no parece viable el capita- queraitas de manuales y, por tanto, la intelectualidad populista
lismo nacional en América Latina, tampoco parece ser viable el debía hacer frente a su e n e m i g o principal: el discurso marxís-
camino pacífico para el socialismo. Los dos modelos están apoya- ta. Por otra parte, la militancia marxista, con sus limitaciones,
2
dos en la poliüca de masas, que también se agota con ellos. *
¡v
Para desagregar el caso del velasquismo ecuatoriano puede verse
Piiblo Qivi, Vehiseo ¡barra: el último caudillo de la oligarquía. Instituto de
Investigaciones Económicas de la Universidad Central, Quito, i 977, 263
™Ibidem,p. 150. pp Cf.vai reseña en Piteara, núm. 2 (Cuenca, [unió de 1977), pp 232-234.

322 323
hacía su presencia cada vez más sentida en distintos ámbitos y suhsector q u e se puede caracterizar al interior del populismo es
Jas disputas en el seno mismo del movimiento peronista hacía el que trata de guardar una mínima distancia crítica respecto
necesaria la adjetivación y calificación de "marxistas" a sectores del peronismo, cosa que logra difícilmente. Manteniéndose en
progresistas, dado que ese calificativo o el peor, "comunista", planteos de una ambigüedad bastante abstracta tratan de guar-
ha sido d i g n o de__baldón desde el siglo pasado en Argentina, £1 dar distancia ante la posibilidad de que la experiencia populista
fenómeno populista no es nuevo. Lo que si t u v o rasgos de no- naufrague y con ella los discursos que le estén adheridos. Sin
vedad fue el intento de querer reeditarlo después de i8 años embargo, la extracción clerical o social cristiana de sus inte-
de proscripción y resistencia. Esta v e z sí la intelectualidad, que grantes hace que la vorágine populista les arrastre hasta lími-
comparte la m a y o r parte de las ambigüedades d e l fenómeno, tes a los que nunca hubieran llegado partiendo de sus posicio-
las valora positivamente y trata de justificarlas, intenta montar nes iniciales, abiertamente antiperonistas —del peronismo d e l
toda una filosofía con aspiraciones de validez latinoamericana 5 5 - por otra parte. Permanecer en la ambigüedad les permite
a partir de las premisas de una "doctrina" que mezcla ecléctica- hablar de todo un p o c o generalizando siempre. Si no se con-
mente una cantidad de elementos provenientes del nacionalis- creta, el planteo permanece todavía demasiado alejado de la
mo, del cristianismo y del sentido común de la vida cotidiana realidad c o m o para ser eficaz y, cuando se concreta, aparece
de sectores urbanos medios y marginales. Cabría pensar si el adherido claramente a posiciones idealistas y reformistas. Por
énfasis [atinoamencamsta de este pensamiento no seguía adhe- eso conviene denominar a este subsector que antes be denomi-
rido a la idea de la Patria Grande o de la grande Argentina en n a d o "populismo ingenuo" c o m o el subsector que preconiza
relación c o n un p r e t e n d i d o l i d e r a z g o sobre A m é r i c a Latina. un populismo de la ambigüedad abstracta. Quitando expresa-
1
ív¡h Todo el sector que he denominado populista de la filosofía mente la calificación de ingenuo que podría llevar a considera-
de la liberación asentó su discurso sobre las ambigüedades de ciones de tipo psicologista o a presumir imputaciones de tipo
la doctrina populista del peronismo con toda la carga de modi- i d e o l ó g i c o o individual. Incluso, a pesar de la imprecisión del
ficaciones, a veces decisivas como en el caso del tan mentado término, convendría hablar de un totalitarismo por parte de esta
"socialismo nacional", que en los años siguientes al 55 la van posición Quien se atreviera a poner en duda la originalidad, la
enriqueciendo y caracterizando. Sin embargo, es posible toda- n o v e d a d revolucionaria de sus postulaciones, quedaba auto-
vía distinguir dos subsectores en el interior de este tipo de dis- máticamente fuera de todo tipo de pensamiento liberador. Su
curso filosófico populista. U n o de ellos enmascara su toma de intransigencia, sin embargo, fue eficaz. L l e v ó a que muchos in-
posición política concreta en la estructuración de Ja "ambigüe- dividuos que podrían haber compartido y difundido sus tesis
dad" elevada al rango de categoría filosófica latinoamericana se sintieran quizá anímicamente tentados de probar, de gustar
(sic). A este subsector, que en trabajos anteriores denominé y saborear otras posibilidades. No es mi caso, ya que mantuve
"extrema derecha" del populismo, conviene por esto recono- siempre una distancia crítica frente a estos planteamientos,
cerle c o m o el subsector que pretende instaurar c o m o criterio como se puede verificar en mis publicaciones. Quizá la actitud
filosófico el dogmatismo di' la "ambigüedad' concreta. Vale de- totalitaria y represiva pudiera ser extendida a todo el sector
cir, de una ambigüedad que deja de ser tal desde el momento populista. Claro que cabría aquí la observación que Germaiii
en q u e parte de una posición ideológica y política concreta y formulau hace ya tiempo, acerca de a quién perjudica la falta
agresivamente represiva de otras posiciones posibles. El otro de libertad de expresión. Sin embargo, aquí cabe formular es-

324 325
tas observaciones porque se habla de un pensamiento nacien- gunos ejemplos: el "Manifiesto de Abril" de 1974 no fue publi-
te. Un pensamiento que programática y declamativamente cado en la revista que se suponía iba a ser el órgano de difusión
quería ser latinoamericano y de liberación. Sin embargo, quie- de la filosofía de la liberación. Consúltese el primer número de
nes decían compartir esta liberación y la repetían a cada dos la Revista de Filosofía Latinoamericana y se verá que no apa-
palabras, rio-tuvieron en cuenta el necesario nivel de criticidad rece. De la censura cabe responsabilizar al entonces consejo de
indispensable para que el pensamiento sea fecundo y creativo. redacción. Jamás se dio una explicación suficiente de este he-
Se cerraron en la repetición de algunas tesis restringidas que cho y mucho menos se la publicó. Otro caso fue un libro con-
debían ser deglutidas, por imperativos ético-políticos, c o m o la junto sobre la cultura popular en el que se marginó de participar
verdad latinoamericana e incluso tercermundista. Indudable- a m u c h o s que podrían haberlo h e c h o y se i m p i d i ó la publi-
cación del artículo de Severino Croatto, quien había sido invi-
mente, entre quienes venían pensando ya en otras categorías y
tado a hacerlo. El libro en cuestión fue editado por García
quienes, c o m o en mi caso, comenzábamos a publicar y a des-
Cambeiro bajo el título Cultura popular y filosofía de la libera-
arrollar una actividad intelectual y filosófica, la reacción no se
ción. Cabe responsabilizar de esta omisión a los que fueran
hizo esperar. El enírentamiento fue a veces duro, a veces muy
coordinadores del volumen, Osvaldo Ardiles y Mario Casalla,
cordial. El que se denominó "grupo salteño" impugnó con agre-
respectivamente. En fin, estas y otras actitudes q u e no vale la
sividad muchas posiciones del populismo. Quizá, porque le tocó
pena mencionar, llevaron a tensas relaciones y finalmente a
enfrentarse con el subsector más agresivo del mismo, el del
la ruptura entre el sector populista y el "grupo salteño". P e r o
dogmatismo de la "ambigüedad" concreta. La reacción def sector
conviene retomar ordenadamente el hilo de la exposición.
populista como tal no se hizo esperar. La censura cayó sobre las
^' El sector crítico del populismo t u v o un desarrollo desigual.
publicaciones del "grupo salleño". Quizá por ese afán de restrin- En general las publicaciones tuvieron c o m o punto de referen-
gir las publicaciones y las participaciones de otros sectores, lo cia el discurso y la experiencia populista que se vivía intensa-
que más se difundió de la filosofía de la liberación fue la posi- mente por aquellos momentos. Al promover sistemáticamente
ción populista. No es que se pretenda negar este enfrentamiento la crítica permanente al interior mismo del sector, no alcanzó a
y la misma lucha ideológica entre sectores. Lo que en su m o - arquitectural un pensar de la coherencia y monolitismo q u e
mento crispaba muchas veces los ánimos era que este enfrenta- caracterizan al sector populista donde, incluso, cuesta bastante
miento ideológico y político se lo quería escamotear con expli- trabajo distinguir subsectores. En el caso d e l sector crítico la
caciones de moral cristiana o c o n alusiones personales. cuestión es ütversa.
A ^ » Llega entonces e l m o m e n t o d e referirse c o n algo más d e
detalle al otro sector q u e se puede caracterizar al interior de la № Prácticamente cada discurso tiene su identidad y se podría
filosofía de la liberación: el sector crítico del populismo. Lo he caer de una manera m u y fácil en una fragmentación absurda,
denominado así porque este sector casi se agotó, al menos en casi casi según quien firma el trabajo. Sin perjuicio de eso, cabe
el lapso que hasta ahora cabe analizar, en la crítica al populismo. encontrar una serie de puntos en común que no se agotan en
Sin llegar, muchas veces, a proponer, o mejor, a desarrollar una la crítica al populismo o que tienen en la misma su expresión
alternativa suficientemente positiva y representativa. A esto más manifiesta. Indudablemente, esto es inocultable, la d i v i -
colaboró, sin duda, la censura de publicaciones y la represión sión de ambos sectores pasa por la valoración del marxismo. El
académica a que se v i o sometido el "grupo salteño". Por dar al- sector populista es decididamente antimarxista, incluso en su

326 327
pretensión de haberlo superado. El sector crítico hace una va- hístoricista, como su denominación quiere indicar, se preocupó
loración positiva del marxismo, que tiene toda una gradación sobre todo de la relación de la filosofía de la liberación con sus
pasando desde la valoración positiva sin su asunción decidida, antecedentes dentro de la tradición de pensamiento argentino y
hasta la asunción lisa y llana del marxismo c o m o filosofía latino- latinoamericano. Identificando muy hegelianamente filosofía
americana. Esta observación tiene la validez de una observa- c o n historia de la filosofía, centró su quehacer en la labor historio-
ción general y que anticipa desarrollos ulteriores ya que, c o m o gráfica, o mejor, juzgó desde una sólida labor historiográfíca lati-
es requete sabido, hablar de "marxismo" y no decir casi nada es noamericanisla las propuestas de la filosofía de ía liberación y tra-
cuasi equivalente. Tantas son las posibilidades y posiciones al tó de mostrar su génesis, novedad y adecuación a dicha tradición.
interior de la tradición marxista. Sin embargo, habría que decir ^ El subsector problemático o problematizador cargó el én-
aquí, siguiendo en este tren puramente indicativo, que no se fasis sobre la dimensión epistemológica de la filosofía de la libe-
trata tampoco de hablar de "marxismo" tan en general c o m o ración, tratando de cuestionar radicalmente el propio discurso y
para decir que todo el pensamiento después de Marx es de una de verificarlo. Es clecír, trató de analizar epistemológicamente a
u otra forma marxista, c o m o de algún m o d o podrían inducir a la misma filosofía, entendiendo por epistemología el estudio de
pensar expresiones c o m o las de Segundo citadas en el capítulo las condiciones de producción de t o d o discurso científico. En
ni. En fin, la intención del sector crítico fue la de asumir la cri- otros términos, se trataba de saber hasta d ó n d e era posible y
ücidad del discurso marxista así c o m o del discurso freudiano. permisible la constitución de una tal filosofía liberada y de libe-
También, cabe acotarlo, el sector populista es anti Freud. ración, y c ó m o habría que arquitecturarla o si estaba esuuctu-
/ v ^ ° Es conveniente evitar aquí un e q u í v o c o q u e suele apare- tada ya. El afáu de búsqueda ha llegado aquí a veces al paroxis-
cer frecuentemente. De ningún m o d o cabe pensar que el sector mo. Todo el suelo sobre el que se podía asentar con seguridad
de discursos críticos del populismo fue el resultado de una de- esa anhelada filosofía se tambaleaba permanentemente. Ilusorio
cisión vol unta rían lente asumida, en el sentido de consumir un el deseo de pretender un sistema como resultante de un tal tipo
grupo para disputar posiciones académicas al sector populista de reflexión sistemáticamente exigido.
o para disputarle su "espacio" político o ideológico. De ninguna 'Aíi-Cube señalar, por lo tanto, q u e para todo el sector crítico
manera. Los discursos críticos han ido surgiendo del mismo es- del populismo el problema del lenguaje, de la ideología y el mis-
fuerzo por pensar la realidad argentina y latinoamericana por mo problema metodológico fueron puestos en primer plano. El
pane de una serie de individuos, algunos de los cuales casi ni se señor populista, por su parte, destacó mucho más la dimensión
conocían y muchos de los cuales no se han llegado a conocer ontológica (metafísica) y ética de la cuestión.
entre sí. Es decir, de hecho y sobre la marcha de un pensamien- ^ * S e trata aquí de tipificar discursos y en ningún m o m e n t o
to, aquellos que !o sustentan o lo han sustentado en algún m o - de ubicar a sus "autores" en ninguna categoría. Sin embargo, a
m e n t o fueron encontrando similitudes en sus enfoques y se no dudarlo que en las situaciones de tremenda tensión y euforia
aprovecharon y engendraron mutuamente los distintos aportes. política c o m o las vividas, los individuos se identificaban c o n
Al interior del sector crítico del populismo es dable distin- sus textos y, si bien es dable localizar discursos de un mismo
guir al menos dos subsectores. Uno al que he denominado sub- autor que incursionan por subsectores distintos o en los cua-
sector hístoricista y el otro problemático o problematizador del les se matizan afirmaciones o negaciones, en principio es posi-
mismo bistoricismo y de la filosofía de la liberación. El sector ble ubicar a los autores dentro de los tipos y sectores discur-

328 329
sivos caracterizados. No se trata aquí de eludir ningún tipo de gruido, haciendo un uso original y situado del pensamiento marxis-
afirmación que se deba hacer. En todo caso debe decirse que, ta. El primer camino, aunque partiendo de la historia (Dussel) o
considerando la producción más importante de los distintos de la crítica a proyectos históricos latinoamericanos (Scannone),
autor"é?¡cabría ubicarlos en principio c o m o sigue: lúe a plantear el problema hasta y desde su radicalidad ontològica,
con el peligro de no terminar de mediarse en categorías de análi-
) sis social y político. El segundo camino (Assmann), partiendo de
Sector populista de la filosofía de la liberación éstas, trasuntaba exigencia de concreción y praxis, aun hasta los
a) El dogmatismo de la "ambigüedad" concreta: Gunter niveles de opción idcológico-política y e stratègico-táctica, con el
Rodolfo Kusch, Mario Casalla y Amelia Podetti, entre otros. peligro de no criticar teológica y/u ontològicamente hasta su raíz
b) El populismo de la ambigüedad abstracta: Juan Carlos el horizonte de comprensión de donde estas categorías socioanali-
Scannone, Enrique Dussel y Osvaldo Ardiles, entre otros. ticas han sido tomadas. 30

Sector crítico del populismo
c) Historicicsmo: Arturo Andrés Roig, entre otros. A q u í
cabría señalar que, entre los latinoamericanos, Leopoldo Zea es ^ No cabe el análisis de las expresiones de Scannone y mu-
el que más se acerca a esta posición y en ella habría que ubicar cho menos compartir sus valoraciones. Sin embargo, interesa
gran parte de sus escritos posteriores a 1968. señalar que él m i s m o apuntaba la discrepancia en términos
d) Problemático: José Severino Croatto, Manuel Ignacio moderados ya en 1971 y que la línea divisoria pasaba de una u
Santos y quien esto escribe c o m o integrantes, entre otros, del otra manera por el marxismo. Más tarde, en 1975, va a dedicar
llamado "grupo salteño", y Gustavo Ortiz en sus trabajos poste- un artículo casi completo a diferenciar ambas posiciones teoló-
riores a 1972. Entre los latinoamericanos merecen especial m e n - gicas y filosóficas. Distinguirá cuatro posiciones teológicas en
ción H u g o Assmann y Augusto Salazar Bondy. América Latina, de las cuales interesa retomar las dos últimas,
que Scannone sintéticamente, l u e g o de haber analizado una
No está de más señalar, para terminar este primer bosquejo serie de discrepancias, expone así:"[...] 3) la teología de la libera-
de lo que podría denominarse el plano del fenómeno de la fi- ción en su vertiente más o menos influida por las categorías o
losofía de la liberación, que no tengo en esta esquematízación por el m é t o d o marxista de análisis y transformación de la reali-
casi ningún mérito. Ya Juan Carlos Scannone, integrante del dad; 4) la vertiente de la teología de la liberación que se elabora
3 1
sector populista, había distinguido al menos dos opciones bá- prevalentemente c o m o teología de la pastoral popular [ . . . ] "
sicas con referencia a la teología de la liberación. En la presen- ^ - ' E n nota ha tratado anteriormente de matizar sus afirma-
tación a las Actas de las Segundas Jornadas Académicas de San ciones tan tajantes, pero de todos modos, las confirma:
M i g u e l (1971) señalaba la presencia de dos caminos en esas Jor- 30
Juan Carlos Scannone, "Presentación", Stromata, año xxvnt, núms. 1
nadas, a los cuales, con terminología ricoeuriana, denominaba y 2 (Buenos Aires, enero-junio de 1972), p, 4.
31
el "camino corto y el camino largo". Juan Carlos Scannone, "Teología, cultura popular y discernimiento;
hacia una teología que acompañe a los pueblos latinoamericanos en su
proceso de liberación", en varios autores, Cultura popular y filosofa de la
El primero, más inspirado en la fenomenología existencial, aun- liberación: una perspectiva latinoamericana, García Cambeiro, Buenos
que superándola creativamente desde nuestra situación, y el se- Aires, 1975 (Estudios latinoamericanos, 15), p. 250.

330 331
Uno de los representantes más consecuentes de la asunción del motear. Habiendo optado por la derecha del peronismo que se
método marxista por la teología es Hugo Assmann [...] Entre los hacía pasar por ortodoxia a los textos y directivas de Perón, y
teólogos de la pastoral popular se cuenta sobre todo Lucio Gera que quizá lo era, monta t o d o un andamiaje filosófico y termi-
[...]. Por nuestra parte estimamos que las categorías tomadas de nológico tomando elementos de las más diversas fuentes, para
la reflexión sobre la cultura y la pastoral populares responden enfrentar con subida agresividad al marxismo. Son celosos cul-
más que las ntarxistas, al mensaje cristiano (que históricamente tores de una "tercera posición" ideológica que, en realidad, es
32
las ha informado) y a la idiosincrasia latinoamericana. primera: antirrevolucionaria o gatopardista. Entre los autores
que reconocen o pueden reconocer c o m o sus "fuentes" están
\fl Lo interesante de este texto de Scannone es que, a dife- el Heidegger de la Carta sobre el humanismo, el Spengler de la
rencia de los planteos todavía compatibüizables que exponía Decadencia de Occidente, Jung, Scheller, Husserl, Stern, Mircea
en 1971, ahora trata de distinguir tajantemente entre posiciones Eliade, Perón, m u y especialmente el de La Comunidad organi-
marxistas y posiciones llamémoslas "populares" en teología. zada, José María Rosa, Eletnández Arregui, Arturo Jauretche, el
Incluso él mismo se ubica en el sector de Gera. Frantz Fanón del prólogo de Sartre a Los condenados de ¡a tierra
03^' También Gustavo Ortiz, integrante del sector crítico, ha dis- y Escucha, blanco. Si bien pretenden un pensar latinoamerica-
tinguido al menos dos posiciones cuando, a propósito del exa- nista, en realidad trabajan desde una perspectiva porteña y en
men de la experiencia de los curas tercermundistas argentinos, alguna medida argentina q u e pretenden hacer extensiva a
señalaba la existencia del sector bonaerense (populista) y de los toda América Latina. Perspectiva que responde a las angustias
"curas del ulterior" (más marcadamente marxistas en sus for- y expectativas de las clases medias de Buenos Aires y sobre
mulaciones todavía incipientes). Ortiz utiliza todavía la moda- t o d o a la intelectualidad porteña preocupada por vincularse
lidad de considerar en b l o q u e a la "filosofía de la liberación" con el "país real". Algunas observaciones suelen extrapolar tam-
como populista, modalidad muy común en el sector crítico al de- bién a los sectores marginales de las "villas" y a los campesinos
33
nunciar a la "filosofía de la liberación" como tal y repudiarla. del interior e incluso del altiplano, c o m o en el caso de algunos
trabajos de Kusch. No hablan demasiado del proletariado o
mejor ni lo mencionan. La finalidad en este apartado es mos-
P U N T O S D E P A R T I D A DEL F I L O S O F A R trar algunas de las elaboraciones mentales con que visualizan
su propia posición y punto de partida filosófico,
Sector populista de la filosofia de la liberación t y Kusch revela e n sus escritos una preocupación constante
por que los mismos no sean asimilados a ningún tipo de "fuen-
El dogmatismo de la "ambigüedad" concreta te", respecto de las cuales reniega toda vinculación. Él cree, y
ésta es una creencia común a t o d o el sector populista, que es
El punto de partida real del filosofar es, en este caso, una toma posible desgajar dos o tres aspectos de un discurso sin que el
de "partido" o, mejor, de grupo m u y c o n c r e t a ^ que, de algún c o n t e x t o o los supuestos que los sostienen sigan operando.
m o d o , disuelve la "ambigüedad" bajo la cual se la suele esca- Basta con una declaración de intenciones del autor y ya cual-
?I
Ibidem, p. 245, nota 4. dos y el peronismo, Pucará, ntíin. ¡ (Cuenca, enero de 1977), pp. 56-71. Cj.
11
Gustavo Ortiz, "La 'teoría' de la dependencia, los cristianos radicaliza- nuestro capítulo ui, donde ha sido extensamente citado.

332 333
quier terminología puede ser asumida sin ningún tipo de c o m - <>i' A primera vista el texto es sugestivo. Pareciera existir una
promiso. Todo el sector populista vive plenamente el mito del verdadera actitud crítica tanto frente al estructuralisnio cuanto
"autor" omnipotente y omnisciente. En el p r ó l o g o de Kusch a frente a la psicología profunda. Sin embargo, conviene leer más
su libro sobre el pensamiento indígena y popular se lee lo que detenidamente y en relación con todo el libro, de cuyo prólo-
sigue: go este fragmento forma parte. Ante todo hay que señalar que
considerar en 1970 c o m o los "últimos aportes de la antropolo-
En el presente trabajo no q u i s e tomar en c u e n t a tampoco los íííti- gía y la psicología" los trabajos de Jung y Lévi-Strauss es, por lo
mos aportes de la antropología y la psicología. Éstos, ya se trate menos, una falta grave de información, mucho más para el caso
del estructuralisnio de Lévi Strauss, o los arquetipos de Jung, por de alguien que se supone intenta a base de una "observación"
no tomar más que algunos, que no son totalmente convincentes. antropológica la elaboración de algo así c o m o una filosofía de
Sólo son útiles recién cuando la observación justifica la utilización la cultura latinoamericana. Pero m u c h o más asombrosas re-
de los mismos. Y digo esto porque el primero responde a la visión sultan estas afirmaciones cuando al leer la obra se comprueba
un poco intelec tu alista de la cultura francesa que prefiere ver el que prácticamente todas las afirmaciones q u e el autor realiza
resultado "claro y distinto" de la estructura, antes que resumir el pe- respecto de sus "observaciones" y de su "trabajo de campo"
noso y épico avatar que la promueve. La intelectual!zación de la están enmarcadas en categorías de Jung, de Stern o de Mircea
cultura francesa va pareja a una rotal ausencia de ideales vitales. Hüade. 35
Lévi-Strauss casi no aparece, y es natural. La absoluta
Además, Jung esgrime los arquetipos sólo para revitalizar una incomprensión del estructuralisnio que demuestra el discurso
burguesía europea agotada. Ambos terminan por ser juego de de Kusch e x i m e de m a y o r e s comentarios, 36
Y esto h a y q u e
gabinete, en cierto modo inútiles, porque ninguno de ellos resti- señalarlo aun a riesgo de merecer el calificativo de "catador pro-
tuye la fe en la crisis del ámbito vital y menos el del nuestro, fesional" carente de "inteligencia", aunque con mucha "memo-
tntretenerse con el estructuialísmo o con la psicología profunda, 37
ría" a ojos de Kusch. Pero hay más. Si se relee todavía una vez
o con sus epígonos como Mircea Eliade y tantos más, es, en estos
,n

momentos, en Argentina, uno de los entretenimientos más efica- Kusch, op. fit., entre otros lugares cita a )ung en las siguientes pagi-
nas' 23, 72 y nota 1, 81, nota 7, 220 nota 9, 230 nota 16, 250, 253, 254,
ces, quizá por el hecho de creer que se está jugando con la última 266; en contra de Jung: pp, 295 ss.; a Stern: di y nota 18 (lugar decisivo
34
explicación del mundo. también en p. 59, "eutrancias" y "sal¡encías"!, 28ó, 289; a Mircea Eliade: 97
nota 9, 146 nota 15, 230 nota 16, etcétera,
u :
Gunter [iodolfo Kusch, l l pensamiento indígena y popular en Améri- is
Algunos textos tomados como ejemplos pueden ilustrar el grado de
ca (México, 1970), 2" ed,, Instituto de Cultura Americana (ICA), Buenos comprensión del estructural ismo que revela L'I discurso de Kusch. F.n el
Aires, 1973, pp. 11-12, También: "De más está decir que al efectuar una mismo libro que se viene refiriendo, en la p. 310 escribe: "Acaso no es el mis-
cita, no suscribimos la ideología del autor mencionado, ni nos enrolamos mo estructuralisnio una forma encubierta de apelar a un mundo divino
en ningún 'ismo', sino que nos limitamos a hacer un uso del texto citado es- que ni el francés ni el occidental debe lomar en cuenta si no es en términos
tricto y circunscripto a la intención manifestada por el contexto [.,.) No de pura casualidad". Un otro lugar: "Analizar el acontecer como algo prc-
son citados como 'autoridades', sino por el valor intrínseco asignable a lo óntico significa buscar, como diría Trías, la sombra" ("Dos reflexiones
citado en función exclusiva de nuestra argumentación. Se trata siempre de sobre la cultura", en Cultura popular y filosofía..., p. 217). En su "compren-
pensar con la propia cabeza y desde el pueblo, y no obedeciendo a orto- sión" del estructuralisnio Kusch llega a calificar de "marxista" a Lévi-
doxias ajenas y desde tal o cual corriente" (Osvaldo Ardiles, "Líneas bási- Strauss (Cf Geocultura...,p. 82).
cas para un proyecto de filosofar latinoamericano". Revista de Filosofía 17
Kusch, Geocultura del hombre americaní'. García Cambeiro, Buenos
Latinoamericana, Padua, 1.1, enero-junio de 1975, núm. 1, p. 11, nota 3).
Aires (Estudios Latinoamericanos, 18), p. 15.

334 335
más con cuidado e] texto de Kusch, se advertirá algo que es lo denuncia de la falsa racionalidad y su consecuente necesidad
propio del m é t o d o del a m o r y de muchos de los integrantes de 39
de superación". El "enajenamiento originario" de referencia es
t o d o el sector populista. Primero habría una "observación com- el h e c h o de ser latinoamericanos en tanto "invento del h o m -
pletamente objetiva, por así decir, carente de desviaciones y bre europeo del conquistador". Conquistados, los hombres de
q u e "justificaría" la "utilización" de tal o cual c a t e g o r i z a c i ó » este subconlinente que eran "Hombres sin más" pasan a la ca-
para valorarla, interpretarla, darle sentido. Tamaña ingenuidad tegoría de subhombres bajo el proyecto "imperial". El "proyecto"
en letra de m o l d e permite explicarse luego por qué hay tanta humano del conquistador, "por complejo ajeno al devenir his-
"buena conciencia" ett la utilización del pensamiento d e j u n g u tórico de estos pueblos", impuesto por la violencia, ha h e c h o
otros, haciendo tabla rasa de todo lo que pueda implicar una torcer el rumbo a nuestras posibilidades vitales y nos ha con-
mención al problema de las ideologías o cosa que se le parez- vertido en pura particularidad negándonos el acceso a lo univer-
ca. Esta observación cabría hacerla más adelante en el apartado sal "sin más" o universal "concreto", nuestro "punto de llegada".
que se dedica a la cuestión del método. De todos modos, con- Este aspecto es sumamente importante. De partida nuestra
v i e n e adelantarse aquí para no perder la extensa cita que se ha situación de dependencia es para Casalla de tipo lógico-onto-
hecho y para ir mostrando desde Juego la trabazón de esta "ló- lógico. El problema es alcanzar la universalidad o un cierto gra-
gica" populista. En síntesis, se halla aquí ya en ciernes una de do de universalidad en nuestros planteamientos. La dependen-
las características comunes a todo el subsector del dogmatis- cia c o m i e n z a c o n la conquista y, desde ese m o m e n t o , c o m o
mo de la "ambigüedad" concreta y que es extensible en alguna poder imperial que se ejerce sobre las Ijerras americanas, snn-
medida a t o d o el sector populista: se reniega de la tradición ples "colonias". Otro p u n t o capital es la "denuncia de la falsa
académica y filosófica mundial para asumir en puridad el pen- racionalidad". TocU la racionalidad europea no es más que una ra-
samiento latinoamericano y s