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LAS GUERRAS DEL ALTO IMPERIO

ROMANO
El ejército romano en el Alto Imperio
Edad Antigua El ejército romano El ejército romano en el Alto Imperio

Antecedentes

Augusto fue el último eslabón de una larga cadena trazada por Mario, Sila, Pompeyo,
César y Marco Antonio.  Así, la reforma constitucional con la que Octavio inició un
nuevo periodo de la historia de Roma, el Imperio, debía tener en cuenta al ejército, al
que era preciso institucionalizar y privarle de contenido político, más allá del servicio al
estado a través de su personificación en la figura del emperador.

Ello suponía una compleja obra de reforma, cuando no de auténtica creación: en primer
lugar debía dar, una ingente y satisfactoria solución al problema de los veteranos,
problema todavía más complejo por la necesidad de licenciar a una considerable parte
de las gigantescas fuerzas que habían combatido durante la guerra civil; en segundo
lugar, organización de los efectivos y mandos del ejército, adaptado a su nuevo carácter
de permanente, y por último, inversión de las fuerzas así sistematizadas como
justificación ante el Estado y la sociedad de la necesidad de su mantenimiento.

Se ha calculado en 230.000 el número de soldados bajo el mando de Octavio César


Augusto tras la victoria de Accio (Actium), que puso fin a la guerra civil. A lo largo de
los años siguientes, Augusto llevó a cabo un proceso de desmovilización que redujo esto
efectivos a la mitad. Los soldados fueron recompensados con tierras, mediante una
amplia política de establecimiento de veteranos en colonias creadas en suelo provincial.
El resto de las tropas fue utilizado, en parte, en la defensa de las fronteras y, en parte, en
la sangrienta guerra contra las tribus del norte de Hispania.

Pero entretanto, estas tropas, herencia de la guerra civil, y por tanto, no suficientemente
fiables, serían siendo sustituidas por un nuevo ejército disciplinado y escogido, bajo el
mando de oficiales cuidadosamente seleccionados. Era impensable una vuelta al sistema
republicano de reclutamiento por el correspondiente magistrado para campañas
determinadas. El mantenimiento de un ejército permanente era condición indispensable
para un jefe de Estado que apoyaba los fundamentos de su poder en el ejército.

La política de reclutamiento y las guerras de conquista, con las que Augusto justificó la
inversión permanente de un ejército, hicieron de las fuerzas del Imperio una milicia de
frontera, que con su sucesor Tiberio, quedaron transformadas en una guarnición
permanente, destinada, primordialmente, a proteger las fronteras de invasiones
exteriores y mantener el orden en las provincias.

Profesionalización y permanencia significaban, en primer lugar, limitación de potencial.


Las gigantescas fuerzas de la guerra civil quedaron finalmente reducidas a 28 legiones,
unos 150.000 hombres, completadas con un número prácticamente igual en efectivos de
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fuerzas auxiliares. Tras el desastre de Varo, en el bosque de Teotuburgo, donde fueron
liquidadas tres legiones, permanecieron en servicio solo 25 legiones hastas que
Vespasiano elevó su número a 30 y finalmente Septimio Severo a comienzos del siglo
III, las aumentó a 33; es decir alrededor del 3% de la población ciudadana.

Cada legión tenía un número aunque algunos se repetían como el III que llegó a existir 5
legiones con el mismo número. Cuando una legión era destruida su número se
consideraba nefasto y no volvía a usarse jamás como fue el caso de la XVII, XVIII y
XIX.

En cuanto al reclutamiento de los efectivos, Augusto cumplió finalmente el paso de


integración en las fuerzas militares romanas de elementos romanos provinciales no
itálicos, También posibilitó la creación de una fuerza auxiliar regular y profesionalizada
(auxilia), destinada a ser un elemento permanente en el ejército romano, que
contrapartida recibían la ciudadanía romana, que posibilitaba a sus hijos el ingreso en
las legiones romanas, cosa que pasaba a menudo. Al principio los militares servían
cerca de su lugar de procedencia, más tarde fueron destinados a guarnecer las fronteras
lejos de sus hogares.

La legión romana del Alto Imperio

La legión en tiempos de Augusto siguió siendo formada por 10 cohortes (de la I a la X)


con 480 efectivos cada una, y una unidad de caballería  con 4 turmas con unos 120
jinetes (equites legionis) para exploración y mensajes, a los que se añadían los más de
2.000 auxiliares (tanto de caballería como de infantería), una legión podía llegar a
movilizar cerca de 8.000 soldados. En tiempos de Nerón hacia el año 69 se cambió y la
primera cohorte pasó a tener solo 5 centurias con 160 cada una, siguendo esta plantilla
hasta el año 244 en que fue la última vez que la legión se empleó como unidad, siendo
posteriormente reformada por Vagecio.

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Legión romana a partir de Nerón con 10 cohortes y 59 centurias

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Legión romana del Alto Imperio (69 – 250) con auxiliares

Personal de la Legión

Cada legión tenía el siguiente personal:

El legado (legatus legionis)

Era el comandante de la legión. Generalmente era nombrado por el emperador,


anteriormente debía haber sido tribuno por un periodo de 3-4 años, tenía que ser senador
con unos treinta y pico años. Normalmente vestía con coraza musculada bien de bronce
para la guerra o bien de cuero, con un adorno en el pecho; encima llevaba una capa
morada y una banda morada en la cintura, llevaban pteruges (tiras que cuelgan de la
cintura) blancos.

Los tribunos (tribunus militum)

Había seis tribunos, uno del orden senatorial o laticlavio, que era el segundo jefe de la
legión, que se distinguía por una franja ancha de color púrpura, tenía unos veinte y pico
años y a veces con muy poca o ninguna experiencia militar. Vestía de forma similar al
legado con una coraza musculada bien de bronce o de cuero blanco sin adorno en el
pecho, una capa morada y una banda morada a la cintura. Había otros cinco tribunos de
clase media-alta u orden ecuestre nombrados por el legado y se denominaban
angusticlavios que llevaban una banda roja estrecha en la cintura. Todos llevan una capa
roja, tenían que haber tomado parte en campañas anteriores, y formaban una especie de
estado mayor sin tareas específicas. Se les podía dar el mando de 2 cohortes.

Prefecto del campamento (praefectus castrorum)

 Era un oficial de avanzada edad, que normalmente había sido previamente un


primus pilum y sus funciones eran las siguientes:
Elegir el campamento, su trazado y formación.
 Cuidar de la defensa del campamento con construcción de fosos y empalizadas.
 Inspeccionar todo el material de la legión incluyendo las máquinas de guerra
como las catapultas, ballestas, arietes y las ambulancias de los heridos.
 Atender al aprovisionamiento de los legionarios y de la caballería.

Era elegido por el cónsul o el emperador entre los oficiales más antiguos y


experimentados.

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Mandos de una legión imperial, de izquierda a derecha: legado, tribuno laticlavio,
prefecto de campamento o praefectus castrorum, tribuno angusticlavio.

Primus Pilus

El primus pilus también llamado primipilo era el centurión de la primera centuria de la


primera cohorte de una legión romana. A sus órdenes se encontraban todos los demás
centuriones y soldados de la legión y por encima de él solo estaban el legado de legión
(legatus legionis), el tribuno laticlavio y el prefecto del campamento (praefectus
castrorum). Por su experiencia participaba en las reuniones del Estado Mayor. El cargo
de centurión primus pilus se ejercía por un solo año, transcurrido el cual la mayoría de
los primipilos eran licenciados e ingresaban en el orden ecuestre, como caballeros
romanos, lo que les daba derecho a participar en la vida de la comunidad urbana en la
que se instalasen y a aspirar al cursus honorum de los equites romani, o bien a asentarse
en Roma y asesorar directamente al emperador y sus generales. Sin embargo, unos
pocos primipilos permanecían en el ejército, bien en el rarísimo rango de primus pilus
bis, o bien como praefectus castrorum de una legión. Llevaba pteruges blancos como
los mandos de la legión y capa roja.

Aquilifer

Era el soldado que llevaba el Aquila, que era el estandarte de la legión, que debía ser
protegido y salvaguardado a toda costa. Para una Legión, perder su estandarte era el

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mayor deshonor. Sobre el casco llevaba una piel de león, y se protegía con un pequeño
escudo circular.

Imaginifer

Era una clase de signifer que portaba la imago o la imagen del emperador. Este cargo
fue establecido a partir de la implantación del culto imperial durante el reinado de César
Augusto. La imago era un retrato tridimensional del emperador hecho de metal labrado
que portaba sólo la cohorte principal.

Personal de la legión, de izquierda a derecha: centurión primus pilus, aquilifer,


imaginifer, y cornicen.

Dado el carácter defensivo que adquiere la legión, fueron reforzados en materiales de


fortificación y artillería, así según Vegetio, cada cohorte iba equipada con una catapulta,
y cada centuria una ballista transportada en un carroballista, tirado por mulas, tal y
como se puede ver en la Columna de Trajano.

Cuerpo de especialistas

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Le legión incluía además incluía un cuerpo de unos 600 hombres que no participaba en
la batalla, estaba formado los inmunes o especialistas. estaban exentos de los trabajos
más pesados, y que realizaban unas tareas concretas según su cualificación especifica.
Esta cualificación les colocaba por encima de sus compañeros no sólo en lo que al trato
se refería, sino en cuanto a la paga, que solía ser el doble que la del milites o soldado
raso, pero inferior a la del optio. En lo que respecta al trato tenían la misma
consideración que los suboficiales si bien carecían de mando.

Dentro de esta categoría se distinguían entre otros: los escribientes, los armeros, los
ordenanzas, los carreteros, los sanitarios y los guardias del cuartel general, equivalentes
estos últimos a la actual policía militar. Con el tiempo los inmunes terminaron siendo
integrados en unas centurias logísticas que dependían de la Primera Cohorte, motivo por
el que ésta siempre, contaba, al menos sobre el papel, con el doble de efectivos que las
restantes cohortes de la Legión.

Escribientes

Dependían del tessesarius y se ocupaban, entre otros asuntos del papeleo, de la


contabilidad, de los suministros, del control de las tierras y de los negocios de la Legión.
Además, tanto el tessesarius como los escribientes a su cargo ejercían labores de
notarios y registradores de la propiedad para con los soldados y sus familias.

Armeros

Es de sobra conocido que el arma más importante del legionario era el pilum, el cual
constaba de dos partes, una de madera y otra de metal unidas por pasadores, uno de
ellos metálicos y el resto de madera. El pilum tenía la doble característica de ser a la vez
un arma desechable y reutilizable. Cuando el pilum, tras ser lanzado impactaba contra
su objetivo, los pasadores de madera se rompían inutilizando el arma, la punta de
madera se doblaba. Sin embargo, después de la batalla los pila se recogían y se
reparaban sustituyendo los pasadores rotos por otros nuevos, con lo que el arma podía
volver a ser empleada. De ésta y otras labores relacionadas con el armamento se
ocupaban los armeros.

Sanitarios

Todas las Legiones disponían de un hospital fijo en su cuartel base, y de un hospital de


campaña que las acompañaba en todos sus desplazamientos. El prefecto del
campamento tenía entre sus atribuciones el mando logístico del primero de estos
hospitales, el fijo, mientras que el mando técnico correspondía a un médico civil, que
solía ser el médico particular del cónsul o legado y, habitualmente, de origen griego o
un veterano de la legión.
Por otro lado, en cada centuria existía un legionario capacitado para practicar los
primeros auxilios, y que sin dejar de ser combatiente desempeñaba su labor durante o
después de los combates.

A su vez, en el hospital del campamento había unos sanitarios con mayor nivel de
cualificación. Estos sanitarios, procedentes de los milites, recibían distintos nombres
según el papel que desempeñaban:

 Optiones valetudinarii: enfermeros encargados del hospital.


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 Qui aegris praesto sunt: literalmente, aquellos que ayudan a los pacientes.
 Seplasarius: los farmacéuticos.
 Pequari : los veterinarios.

Otros

También había comerciantes y artesanos como agrimensores, plumbarii (los que


trabajaban el plomo), carpinteros, albañiles, herreros, sastres, etc.

Las cohortes

Siguen siendo formadas por 6 centurias (6 x 80) con un total de unos 480 hombres sin
incluir los mandos, (cohortes de la 2 a la 10). Desde Augusto a Nerón las cohortes eran
exactamente iguales. Pero a partir de Nerón la 1ª cohorte estaba formada por 5
centurias, cada una de ellas formada por 160 hombres, (5 x 160) lo que daba un total de
800 hombres sin incluir los mandos. Las dos últimas centurias podían empleadas para
proteger el campamento o como reserva.

La cohorte formaba en tres manípulos, cada uno formado por 2 centurias (2 x 80),
conservaban el nombre tradicional de astados (hastati), príncipes y triarios.

Las centurias

Sigue siendo una unidad de 80 hombres (10 contubernios). Formaba en un cuadro de


(10 x 8) hombres, y a veces (20 x 4). Las centurias de la primera cohorte tenía 160
hombres (10 x 16) o (20 x 8). La centuria tenía el siguiente personal: un centurión que
era el oficial, un optio o suboficial segundo jefe, un tesserarius o suboficial de seguridad
y contabilidad, signifer o suboficial portador del estandarte, un cornicen y 10
contubernios, además una ballista en un carro o carroballista.

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Centuria romana en el Alto Imperio: 105 efectivos: 1 centurión, 1 signifer, 1 cornicen, 1
tesserarius, 1  optio, 10 decanos, 70 gregarios o legionarios, y 20 sirvientes; además 20
mulas y 1 ballista sobre un carro

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Formación de una centuria a la izquierda en 20 x 4 en formación abierta, a la derecha en
10 x 8 en formación cerrada, cada legionario ocupa 1 m², con lo cual la centuria
ocuparía 10 x 8 m, se puede observar la posición del centurión, cornicen detrás de él y
signifer a su izquierda, el optio ocupa una posición atrás a la izquierda. Autor Adam
Hook

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Primera centuria prior en ataque. Se distingue porque su signum termina en punta de
lanza, el centurión (1) va a la derecha, el signifer (2) va en la tercera fila, el cornicen (4)
va detrás del signifer y detrás el optio (3) y tesserario (5). Autor Angus McBride

Centurión

Mandaba la centuria, era la pieza fundamental de la legión. Se obtenía el cargo después


de muchos años de servicio. Los centuriones de la primera cohorte eran los principales y
se denominaban los primi ordinis, al centurión de la primera centuria (príncipes) se le
llamaba primus pilus, y por tanto el cuarto hombre de la unidad, con acceso directo al
legado. Las funciones de los centuriones eran muy variadas, adiestraban a los reclutas,
inspeccionaban las tropas, ponían centinelas, marchaban a la cabeza en el campo de
batalla e incluso dada su experiencia aconsejaban a los oficiales jefes antes de la batalla.

Como distinción llevaba una capa y el casco con un penacho transversal y la espada en
el lado izquierdo al contrario que los legionarios, llevaban una lorica hamata (cota de
malla), o lorica squamata (cota de escamas) sobre la que se ponían las decoraciones o
faralae, llevaba una vara llamada uitis, de madera de vid o de olivo que utilizaba para
escarmentar a los legionarios que hicieran mal su trabajo. A la categoría de centurión se
accedía automáticamente tras producirse una vacante. Para ello, se necesitaba haber sido
elegido con anterioridad como optio ad spem ordinis, que era el suboficial seleccionado
de entre los mejores por el primus pilus.

Los centuriones de la primera centuria se les denominaba prius, y a los de la segunda


centuria se les denominaba posterior. Conservaron los nombres de la república: pilus
prior y pilus posterior triarios, pilus prior y pilus posterior príncipes, pilus prior y pilus
posterior astados o hastati.

Optio

Para llegar al cargo de optio o segundo jefe, aunque se necesitaba cierta cultura, lo más
importante era demostrar que se poseían determinados valores como la valentía y la
sensatez, y haber probado fidelidad al centurión y a los compañeros. Eran los propios
milites los que elegían a quienes según su criterio, reunían estas características,
presentándolos a continuación al centurión para que éste, a su vez, eligiera a la persona
que debía recibir el empleo de optio o suboficial. Entre los elementos característicos del
optio estaba el bastón de mando que llevaba en las formaciones. Este bastón era de
madera, medía alrededor de 1,50 metros, y tenía una contera de metal y, en el extremo
superior un pomo de plata que simbolizaba el mando del suboficial. El Optio también se
distinguía porque en su casco lucía plumero o penacho longitudinal, que atravesaba el
casco de la parte posterior a la anterior. Esta disposición del plumero no era un
capricho, sino que se llevaba así para que los solados localizasen rápidamente al optio.
Este suboficial solía situarse en el lado derecho de la última línea de la formación, en
paralelo con sus hombres, por lo que cuando éstos giraban la cabeza hacía la derecha
podían ver el plumero o penacho.

Tesserarius

Llamado también suboficial de seguridad y contabilidad. Era un soldado del ejército


romano, con la categoría de miles principalis, que se encargaba, en cada centuria, de las
tareas de seguridad, especialmente de conocer y fijar la tessera o tablilla o teja de
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madera cubierta de cera en la que se escribía el santo y seña ordenado por el
comandante. Esta tablilla la recibía y custodiaba el tessesarius. Tambien era el
encargado de los escribientes que plasmaban las órdenes por escrito, de controlar las
necesidades de la unidad o reflejar los gastos en los libros de contabilidad. Dependía del
centurión de su centuria a través de su lugarteniente, el optio.

Signifer

Era el portador del estandarte o signum. Era el encargado de transmitir las señales
ópticas, para ello movía el signum rítmicamente o le orientaba hacia un lado u otro para
indicar a las tropas la acción que debían realizar. Llevaba la lorica hamata (cota de
malla), o lorica squamata (cota de escamas) a diferencia del resto de los legionarios que
empleaban la lorica segmentata. No usaba el pilum, solía llevar el gladius, el pugio y un
escudo redondo de 60 cm de diámetro. Llevaban una piel completa de oso o lobo que
llevaban extendida cubriéndoles la cabeza y la espalda. Las patas delanteras del animal
se anudaban sobre el pecho. Su categoría era la de miles principalis y era elegido por su
valor, dominio del oficio militar y honradez. Por ello, también se le encomendaba la
custodia de la caja de ahorros de su centuria, que unida a las del resto de las centurias,
se custodiaba en el aedes o capilla de los principia del campamento de la unidad, capilla
en la que se encontraban los estandartes de cada legión o cohorte auxiliar cuando no
salían las tropas al campo. El signum o estandarte de la centuria estaba formado por un
asta de madera decorada con discos metálicos o phalerae, que podían indicar bien el
número de la centuria de la cohorte (de uno a seis) y las condecoraciones colectivas
obtenidas por la centuria, un cartel en el que indicaba la unidad a la que pertenecía -p.
ej.- COH IV PRAET, LEG XX VV, COH V AST-, terminaban en una punta de lanza en
las unidades auxiliares o en una mano abierta en las legiones y cohortes pretorianas.

Cornicen

El cornicen (cornicines en plural) era un oficial subalterno en el ejército romano. Su


trabajo era saludar a los oficiales y dar las órdenes acústicas a la centuria. Los
cornicines siempre marchaban a la cabeza de los siglos, con el tesserarus y el signifer.
Los cornicines también se utilizaron como ayudantes de un centurión (como un optio).
El cornicen era un duplicario o soldado que tiene el doble de la remuneración básica del
legionario.que portaba un instrumento musical llamado trompa mediante el que se
emitían distintas señales acústicas que eran entendidas por las tropas como órdenes.
Llevaban el mismo equipo que el signifer. El instrumento cornicen se fabricaba en tres
tamaños. El más grande era asignado al cuartel general de la legión, asignado al Estado
Mayor del legado, tribunos y primus pilum. El de tamaño medio era asignado a las
cohortes. En las centurias y a razón de un instrumento por cada, eran los más pequeños
y manejables.

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Personal de una centuria, de izquierda a derecha centurión, optio, tesserario, signifer con
un signum (el de la cohorte terminaba en punta de lanza y el de la centuria el forma de
palma de la mano), y cornicen

En el campamento, las diez tiendas de cada centuria (en color marrón) formaban filas
paralelas a la Vía Praetoria, que era el eje longitudinal del campamento, con la tienda
del centurión (en color rojo) en el extremo. Al fondo se cercaba un espacio para las 20
mulas de la centuria y entre las tiendas de cada centuria quedaba una espacie de patio
que se utilizaba para los menesteres de los legionarios. Polibio resalta que en caso de
necesidad, los legionarios podían salir del campamento o acudir a la empalizada o
rápidamente, ya que las salidas de los espacios de cada manípulo siempre estaban
orientadas hacia una de las grandes vías.

Contubernio

Era un grupo de 8 hombres que vivían bajo una misma tienda, constituía lo que hoy es
un pelotón, estaba mandado por un decano o suboficial, entre sus misiones estaba la de
organizar los trabajos y mantener la disciplina. Mandaba 7 soldados rasos a los que se
denominaba miles gregarius. Podian ser castigados o recompensados como unidad.
Contaban adicionalmente 2 sirvientes y 2 mulas para llevar la tienda y los equipos del
pelotón. Cada contunbernio tenía un molino de grano y una trébede para hacer fuego.

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Contubernio en marcha año 14.En decano marcha delante, los gregarios detrás y por
último los dos sirvientes con las mulas. Autor Angus Mcbride

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Contubernio romano desmontando su tienda para iniciar la marcha y cargando el equipo
en las mulas. Autor Peter Connlly

Legionario romano

Reclutamiento

El reclutamiento romano durante el Imperio alto romano era voluntario, aunque en


algunas ocasiones ante la escasez de voluntarios se acudió al reclutamiento obligatorio,
empezaba en invierno para que en la primavera los reclutas estuviesen preparados para
la guerra.

Voluntarii (voluntarios): esta clase de reclutamiento pasaba por distintos altibajos según
en el momento en que se encontraba el Imperio, como era lógico, abundaban más
candidatos en tiempos de calma o en campañas donde el botín fuera substancioso, por el
contrario en momentos de campañas largas y arriesgadas el voluntariado era escaso.

Lecti (forzosos): solamente se empleaba en caso de emergencia cuando no había


voluntarios suficientes y había que reclutar soldados de forma obligatoria llamado
delectus o leva. La incorporación a filas de forma forzosa, se hacía por sorteo entre los
ciudadanos en edad militar. Estas levas eran dirigidas y supervisadas por oficiales o en
su caso por las autoridades locales pertinentes y su duración era solo durante la crisis.

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Reclutamiento romano forzoso. Augusto tuvo que recurrir a este sistema cuando no
había voluntarios suficientes sobre todo durante la revuelta Iliria, se utilizó métodos
expeditivos e incluso las ejecuciones como último recurso. Autor Angus Mcbride

Habitualmente en su mayoría, los reclutas procedían del as regiones rurales del Imperio,
asimismo y aunque en menos medida provenían de los centros urbanos, esto se debía a
que el ejército prefería que sus filas se nutriesen con soldados provenientes del campo,
estos estaban acostumbrados al trabajo duro y a la falta de comodidades, condiciones
con las que se topaba el soldado romano con más frecuencia en el ejercito. Así mismo
Los reclutas provenientes del campesinado no necesitaban un excesivo entrenamiento
físico, por el contrario los llegados de centros urbanos necesitan una formación extra.

Se reclutaba por un período mínimo que con Augusto se alargó hasta los 20. Los
auxiliares tenían una duración de 25. Al término de éste período, el legionario tenía dos
opciones: o se reenganchaba o se licenciaba con una paga de 3.000 denarios o una
porción de tierra para crear una granja o una explotación agrícola, solían acabar el
servicio  con una edad de 45 a 50 años.

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Condiciones

La edad de reclutamiento oscilaba entre los 17 y 46 años, auque en su mayoría los


reclutas estaban entre las edades de 17 y 23 años, se tiene constancia de reclutas jóvenes
con edades de 13 y 14 años, y de edades mas maduras de 36 años. Debiendo cumplir
unos requisitos legales y físicos.

Requisitos legales

Los ciudadanos romanos tenían que cumplir unos requisitos legales para poder ser
alistados:

 Ser ciudadano romano, sólo los ciudadanos romanos podían servir en las
legiones.
 Estar legalmente censado y tener el visto bueno de las autoridades municipales o
provinciales. Una especie de certificado de buena conducta que incluía avales de
familiares y amigos recomendando al joven aspirante.
 Ser soltero. Un legionario romano tenía prohibido casarse, aunque una vez
alistado se solía hacer la vista gorda si vivía con una mujer en contubernio es
decir sin estar casado, algunos incluso tuvieron hijos.
 Estar libre de cargos. Resultaba tentador alistarse para ocultar ciertos delitos o
crímenes graves cometidos, si esto era descubierto se llevaba a cabo la expulsión
inmediata del cuerpo.

Requisitos físicos

 Tener entre la edad estipulada que variaba a lo largo del tiempo.


 Tener una estatura mínima de 1,70. Hay que tener en cuenta que en la Alta Edad
Media la estatura media de los hombres bajó alrededor de 5 centímetros. Aunque
no era determinante, ya que un hombre sin la altura reglamentaria, pero gozando
de una buena corpulencia, bien podía ser aceptado en el ejército
 No sobrepasar un determinado peso y tener una determinada masa muscular. En
general se buscaba un tipo de recluta delgado pero fibroso.
 Superar las pruebas físicas. No las conocemos pero serían prácticamente iguales
que las de hoy en día, para demostrar que el aspirante a recluta era capaz de
correr, saltar, etc.
 Gozar de buena salud. Se les hacían un reconocimiento médico completo que
incluía pruebas de oído y vista a la que se daba mucha importancia.

Si el aspirante creía reunir todos los requisitos se presentaba ante las autoridades locales
de su municipio que debían certificar que había tenido un buen comportamiento y que
era apto para el servicio. Entonces era enviado a la capital de su provincia donde se les
hacía un primer examen físico o probatio, la inspección de los reclutas era dirigida por
el gobernador provincial, y una vez pasadas las pruebas y el reconocimiento médico y
se les daba un certificado o probatus, se les hacía entrega de un viaticum o dieta
consistente en unas monedas (75 denarios) para pagar el viaje y eran enviados al cuartel
general de la legión a la que habían sido adscritos.

Una vez en el cuartel general de la legión, que era su sede administrativa, los
funcionarios militares revisaban los documentos de los aspirantes dándoles el visto

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bueno y se les sometía a un nuevo examen médico y a una prueba física. Si pasaban este
trámite eran formalmente aceptados como reclutas o tiros.

El centurión les informaba del sueldo que iba a recibir en 4 pagas (era de 225 denarios
con Augusto y en el siglo III llegó a 750) y de que en los depósitos de la legión
encontrarían todo su equipo: lorica hamata, galea, espada, pugio, pila, etc. Ese equipo
debían pagarlo de su bolsillo, así era difícil que lo perdieran y podían adquirir el
estándar fabricado en serie para el ejército o uno más caro adquirido a artesanos
especializados con bonitos adornos. Lo normal era adquirír el estándar, cuyo coste se
descontaba de su sueldo.

Nuevos reclutas o tiros incorporándose a una unidad auxiliar

La instrucción

Durante la probatio o instrucción, los novatos practicaban dos veces al día con las
armas, mientras que los veteranos solo una. Para ello, les daban una espada de madera y
un escudo más pesados que los de guerra, y debían pasar horas golpeando un poste
vertical al que apuñalaban sin cesar, para aprender los rudimentos de la esgrima. Debían
lanzar las pila hasta que alcanzaban la distancia y precisión requeridas.

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Legionarios romanos haciendo instrucción. Se ve un grupo marchando, otro practicando
con la gladius y otro practicando equitación con equipo completo. Se observa a los
suboficiales que llevan el bastón dirigiendo la instrucción.

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Instrucción de legionarios romanos con el equipo completo siglo II con gladius y pilum,
se observa que el brazo derecho le llevan por una manica o protección de brazo usada
por los gladiadores. Autor Manuel Ángel García.

Cuando habían alcanzado un cierto grado de instrucción y habilidad se enfrentaban


entre ellos por parejas y más tarde frente a veteranos que no tenían piedad.

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Auxiliares romanos haciendo esgrima por parejas un fuerte del Muro de Adriano. Un
centurión supervisa la instrucción. Autor Adam Hook

Se les enseñaba a desfilar marcando el paso. Luego se les llevaba de marcha,


forzándolos al máximo hasta que fueran capaces de recorrer 20 millas romanas (30 km)
en cinco horas. El entrenamiento continuaba hasta que eran capaces de recorrer 24
millas (36 km) en cinco horas con el equipo completo, que incluía armas y armaduras,
utensilios de cocina, estacas para la empalizada, instrumentos para cavar y provisiones
para varios días, pues al final de cada marcha tenían que levantar un campamento con
terraplenes y fosos de defensa incluso con condiciones climatológicas adversas.

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Legionarios levantando un campamento bajo la lluvia. Las condiciones climatológicas
adversas no detenían la instrucción. Autor Ron Embleton

Aprender a maniobrar, adoptando de forma fulminante las órdenes de las distintas


formaciones: en círculo, en cuña, formar testudo, etc. Y todo ello bajo los gritos del
centurión y sus ayudantes, de forma que, cuando caía la noche y podían retirarse a sus
contubernia, caían como muertos en sus piltras.

Se les enseñaba también a cavar los fosos, levantar los terraplenes y las empalizadas y
montar las tiendas del campamento. Además había otros los ejercicios obligatorios
como montar a caballo, natación, etc. No es extraño que las primeras semanas el
valetudinarium (hospital) del cuartel estuviera siempre lleno de reclutas quejándose de
ampollas y dolores musculares, aunque lo que de verdad funcionaban en estos casos

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eran los remedios caseros de los veteranos que los novatos se apresuraban a aplicarse
con gran alivio.

La instrucción finalizaba cuando los tiros o reclutas realizaban la instrucción por


unidades, que terminaba con el enfrentamiento entre centurias, e incluso contra
centurias veteranas para comprobar su grado de instrucción.  Desde luego los veteranos
ponían todo su empeño en no ser ridiculizados por los novatos.

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Instrucción de centurias. El emperador Adriano observando la instrucción de la Legion
III Augusta en Lambesis en el año 128. Dos centurias se enfrentan durante el ejercicio.
Autor Sean O’brogain

El juramento

El juramento era el último de los pasos que el tiro o recluta debía realizar para
consagrarse al ejercito, por lo general se realizaba al cuarto mes después de la provatio,
el juramento se prestaba ante los dioses y el emperador y se consideraba un rito
religioso que vinculaba al soldado con el estado y con el emperador, a sí mismo el
juramento comprometía al soldado a mantenerse firme bajo cualquier situación en el
campo de batalla, obedeciendo a sus oficiales y protegiendo a sus compañeros en
cualquier situación de combate.

El juramento implicaba la obediencia de legionario hacia el comandante al mando, y la


formula era: ”obedecerás las ordenes con entusiasmo y sin vacilar. Renunciaras a la
protección de la ley civil romana y reconoces el poder de tus comandantes de matarte
sin juicio por desobediencias o deserción. Prometes servir bajo los estandartes durante
tu periodo de servicio y no abandonarlo hasta que tu comandante te releve. Servirás a
Roma con lealtad, incluso a costa de tu propia vida, y respetaras la ley en lo que
respecta a los civiles y a tus comandantes en el campamento”.

Y después un segundo juramento hacia los compañeros de armas: ”Jamás abandonare a


los camaradas para salvar mi vida, jamás abandonare el puesto en la línea de batalla,
excepto para recoger un arma, atacar al enemigo o salvar a un compañero de armas”.
Una vez cumplimentado todos los requisitos, se les enviaba a sus respectivas unidades,
a estos soldados se les entregaba el signaculum, que era una tablilla la cual identificaba
al soldado, esta iba introducida en una bolsita que iba colgada al cuello, llevaba su
nombre junto a cualquier característica indentificativa para que pudiera ser reconocido
en cualquier circunstancia.

Equipo del legionario

El equipo del legionario al principio del Imperio era muy similar al de la república, pero
después se modificó el yelmo a la galea, el escudo se hizo semicilíndrico y la coraza se
adoptó la lorica segmentata.

Yelmo galico-imperial o galea 

El yelmo evolucionó desde el tipo coolus que era semiesférico con protección de nuca y
carrilleras, y que estuvo en vigor hasta la mitad del siglo I, fue sustituido por el yelmo
galico-imperial o galea.

Este tipo de casco presenta una evolución tecnológica muy superior a sus predecesores,
también adaptada a su nuevo contexto bélico (limes germano-danubiano y Dacia).
Existiendo varios modelos dentro del mismo tipo con pocas variaciones, es el que más
protección y adaptabilidad a la cabeza tiene de los cascos romanos. Su uso se extiende
desde el siglo I al III. Fueron fabricados en hierro, no en bronce, de forma artesanal en

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la zona gala, posteriormente fueron fabricados en Italia y recibieron el nombre de
italico-imperial. Este yelmo estaba fabricado en láminas de hierro de 1,5 a 2 mm de
grosor pesando de 2 a 3,5 kg. Tiene multitud de detalles que deben ser estudiados.

Evolución del yelmo gálico-imperial o galea

El cubrenuca se amplía hasta llegar a los 10 cm o más de anchura, pero a diferencia de


los anteriores no acompaña su recorrido por todo la circunferencia del casco, sino que
frena a la altura de las orejas. El uso combinado de este cubrenuca con el levantamiento
de los hombros, junto con la flexión del cuello hacia ese lateral o contrayéndose en sí
mismo, provoca una protección total hacia cualquier ataque que se dirija al cuello o
cara. En esta zona trasera consta de una franja de escalones o pliegues en la zona
vertical del casco, que dan una protección extra cuando el soldado es atacado por la
espalda o con armas curvas, como la sica judía, la falx dacia o la rhomphaia tracia. Este
elemento del casco, tiene una peculiaridad, que en los modelos F al H, son cubrenucas
rectos, siguiendo el eje de la zona frontal, mientras que otros modelos, tiene una
inclinación que parece cubrir mejor el cuello. Esto supone un hueco entre la espalda y el
cubrenuca que debe ser resuelto mediante otro elemento protector, la focale o especie de
pañuelo que protege el cuello de rozaduras y posibles tajos. Se deduce, que los modelos
F-H no se desarrollaron a lo largo de las Guerras Dacias, sino en el periodo de pre-
guerra Dacia (usados para las guerras contra germanos y Próximo Oriente) y al
principio de la misma, pero la gran mayoría ya serían reemplazados los I y J.

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Las carrilleras consiguen proteger todo el lateral del rostro dejando libres la zona
auditiva, pero protegiendo incluso parte lateral del cuello. La forma que tienen en la
parte delantera, las carrilleras, permiten, igual que en caso del Montefortino, proteger la
cara, permitiendo una visión de 180º. Éstas tienen un refuerzo central para evitar la
penetración de armas por esa zona y añade una protección más a la zona ocular o labial.
Aparte de que están adaptadas a la cara, teniendo una forma abombada que otorga un
ajuste óptimo, evitando huecos entre el rostro y el metal. Esto permite una sujeción
mejor del casco con una serie de cuerdas que van desde la nuca hasta las carrilleras,
ajustado al cuello para evitar que con los golpes, se desplace el casco. A esto se añade
un elemento peculiar, un saliente en la parte trasera de la carrillera, que permite el
desplazamiento del arma enemiga hacia el exterior, así como proteger mejor orejas y
cuello. Además envuelven la cara, arropándola de golpes procedentes del enemigo o de
choques involuntarios del propio escudo.

El frontal, tiene una visera algo más amplia, lo que denota que el enemigo seguía
atacando de arriba abajo, algo que efectivamente hacían con la especie de guadaña o
falx, y además con más contundencia. Es por el uso de estas armas en las Guerras
Dacias, lo que obligará a perfeccionar el casco, creando el itálico-imperial, que ofrece,
principalmente, la protección extra en la parte superior del casco, en forma de cruz
completa, como el modelo gálico-imperial G, que hace de guía para reflectar los golpes
hacia los laterales, teniendo un refuerzo extra en la parte superior; ampliación del
guardanuca y más anchura y grosor de la protección frontal, como el casco encontrado
en Berzobis.

Continuando con el gálico-imperial, y situándonos en la zona superior del casco,


aparece una novedad, que son las cejas curvadas. Existe una controversia entre
estudiosos y aficionados a la materia, en que esas cejas podían constituir funciones
decorativa o de refuerzo, o quizás ambas.

Los cubreorejas, otra novedad que tiene este casco, es la protección extra de las orejas,
se debe a que por la forma de la visera del casco, los golpes con espada son repelidos o
desplazados a los laterales sobre todo a la zona de las orejas, para solucionar los tajos o
desvíos de estos golpes, los romanos protegieron la oreja con un reborde para pararlos.
Los yelmos itálico-imperiales, se diferencian en cuanto a los otros, los gálicos, en el
simple hecho de que no poseían decoración. Estos cascos se denominan así por ser
creados por herreros itálicos en grandes cantidades, a diferencia de los anteriores se
sustituyó el trabajo de decoración por la rapidez, o posiblemente peor manejo de los
metales. También fueron usados desde el siglo I hasta principios del siglo III . Varios
modelos usan un sistema de fijación de la cresta en forma plana, posiblemente para las
crestas de los prtorianos o cohortes urbanas. El refuerzo central es más delgado y en
forma de “L” en algunos casos, se debe a que buscan una mayor contundencia. A pesar
de no tener decoración de cejas, en algunos casos se adornaban con remates en latón y
figuras muy labradas. Posiblemente esto se deba a que eran para tropas como
pretorianos, y el resto de legionarios tuvieran cascos sin adornos.

La coraza o lorica

Protegía el pecho del legionario y las había de varios tipos: lorica segmentata, lorica
hamata, lorica squamata y lorica musculata.

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Lorica segmentata

La designación lorica segmentata nace, según creemos, en el siglo XVI y significa


“coraza de segmentos o seccionada”. La ventaja de la lorica segmentada era su fácil
desmonte. Desajustando los sujetadores internos era fácil apilar la armadura en cuatro
secciones y empacarla para su transporte. De hecho se cree que éstas eran
desensambladas durante la marcha de las legiones para facilitar su traslado. Su
estructura principal consta de cuatro secciones: Una parte superior compuesta de dos
secciones que cubrían los hombros y una parte inferior, también compuesta por dos
secciones, que cubría el torso.

Estas secciones, a su vez, estaban armadas, o compuestas, por bandas de hierro dobladas
de tal manera que ofrecían una protección muy superior a cualquier cota de malla. Las
bandas metálicas que conformaban las diferentes secciones estaban sujetadas entre si
mismas por un sistema de hebillas y tiras de cuero, algo que la convertía en una pieza
extremadamente modular. Las bandas de las secciones que protegían los hombros eran
situadas en posición vertical mientras que las del torso eran ubicadas horizontalmente.

Este tipo de coraza confería mucha mayor protección que la cota de malla, permitiendo
también libertad de movimientos. Detenía golpes más fuertes sin sufrir daños y
proporcionaba una buena protección no solo contra elementos arrojadizos ligeros sino
también contra lanzas y jabalinas. A ello deberíamos unir que su coste de fabricación
era menor y que pesaba solo entre 6-9 kg, por lo que mejoraba los movimientos de los
soldados en combate y facilitaba su transporte en los desplazamientos.

Se conocen 4 tipos de lorica segmentata. Estos tipos son denominados en base al lugar
donde se descubrió la primer pieza, ya que al igual que con la armadura, realmente no
sabemos la denominación Romana para cada variante. Dichas variantes no son en
realidad cambios estructurales muy significativos. Sino que constan, principalmente, en
cambios internos de la armadura y diferentes puntos de ajuste para sus partes.

Kalkriese: Se cree que ésta fue una de las primeras variantes en ser utilizadas y se
calcula su utilización desde el 20 AC al 50 DC. El hallazgo de ésta lorica fue realizó
donde se encontraba emplazado el campamento legionarios de Carnuntum en Kalkriese
(Alemania). Es muy posible que muchos legionarios del general Varo la vistieran,
aunque no estaba extendido a todas las legiones.

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Tipos de lorica segmentata, de izquierda a derecha: Kalkriese, Corbridge, Newstead, y
Alba Iulia

Corbridge: Localizada en la región del Noreste de Inglaterra denominada Corbridge,


dentro de una caja de madera. Constaba de 12 secciones: 6 hombros y 6 torsos. Hasta el
día de hoy la lorica segmentada del tipo Corbrige es de la que más detalles se posee. Se
calcula que fue utilizada desde el 40 al 120.

Newstead: Se calcula su utilización entre los años 120 al 250 aproximadamente. Fue
encontrada por vez primera en Newstead y posteriormente gracias nuevos hallazgos
realizados en Carlisle, se pudo establecer que la diferencia más importante, que fue
notada un tiempo después de su descubrimiento, son las bisagras de mayor tamaño con
respecto a los otros tipos. Esto, en teoría, le podría llegar a otorgar una movilidad más
amplia. Junto a estos cambios también se pudo establecer que el sistema de ajuste entre
las secciones superiores e inferiores dejó de ser por hebillas y se pasó a utilizar ganchos.

Alba Iulia: De la escultura Alba Iulia (Rumania) se deduce un cuarto tipo de lorica
segmentata. Se trata de una armadura mixta, el cuerpo está protegido por 4 bandas o
segmentos telescópicos que se superponen unos con otros, mientras que los hombros
están protegidos por lorica squamata o de escamas. El brazo derecho está protegidos por
bandas de metal llamada lorica manica.

Las loricas segmentatas se completaron después de la primera batalla de Tapas o Tapae,


debido a los numerosos costes producidos por las falces dacias con la lorica manica,
que protegía en brazo derecho y que hasta entonces había sido llevada por los
gladiadores romanos.

Lorica hamata

La lorica hamata o cota de malla que estaba en uso al final de la Républica, fue
sustituida por lorica segmentata, posiblemente como resultado de la perdida de equipos
tras la batalla de Teotoburgo en el Rin. No obstante siguió utilizándose para las

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unidades de caballería, los auxiliares y por los centuriones, signifers y cornicens. A
pesar de ser muy pesadas (8-14 kg) eran cómodas ya que la mayor parte del peso
descansaba en los hombros y el resto en la cadera al apoyarse en el cinturón, cuya
misión también era la de evitar que la coraza fuera muy suelta en combate y dificultara
los movimientos del soldado. Así, las cotas de malla ofrecían una aceptable protección
contra las armas de punta, y una mejor contra las de corte y contra proyectiles ligeros.

Loricas o corazas romanas: de izquierda a derecha: hamata, squamata, plumata y


musculata con pteruges (tiras de cuero) en cintura y hombros

Lorica squamata

La lorica squamata o de escamas fue utilizada por primera vez durante la República
Romana y en periodos posteriores. Estaba formada por pequeñas escamas de metal
cosidas para formar la armadura. Solían llevarla los portadores de estandartes, músicos,
centuriones, tropas de caballería e incluso algunas unidades de infantería auxiliar,
aunque también podían portarlas los legionarios regulares sobre todo en Asia. Tenía la
misma forma que la lorica hamata, con la misma longitud y las coberturas de los
hombros.

Las escamas indidividuales podían ser de hierro o de bronce, e incluso podían alternarse
ambos metales en la misma armadura. Podían recibir también algún baño que les
protegiese de la oxidación (nos ha llegado un fragmento de armadura con escamas de
bronce con baños de metal).

El metal no solía ser muy grueso: posiblemente entre 0,5 y 0,8 mm. Sin embargo, y
dado que las escamas se sopreponían unas a otras en todas direcciones, las múltiples
capas daban una buena protección. El tamaño de las escamas variaba entre 6 mm de
ancho y 1,2 cm de alto hasta unos 5 cm de ancho por 8 cm de alto, siendo los tamaños
más comunes alrededor de 1,25 por 2,5 cm. Todas las escamas de la misma armadura

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solían ser del mismo tamaño, aunque las escamas de distintas armaduras podían variar
de forma muy significativa. Muchas tenían la parte inferior redondeada, mientras que
otras terminaban en punta o tenían la parte inferior plana con cortes en las esquinas.

Una variedad era la lorica plumata se debe a su nombre al parecido con las plumas de
un pájaro, las escamas tenían un nervio central.

Lorica musculata

Estaban fabricada en bronce puro, y protegían todo el tronco superior del oficial,
mostrando marcados músculos pectorales y abdominales fielmente conseguidos en
metal por los maestros herreros. Se hacía a medida y la llevaban los legados y los
tribunos, para el día a día usaban una de cuero con la misma forma.

El escudo o scutum

El scutum ovalado y curvo de la época de la república se fue haciendo durante el


imperio cada vez más semicilíndrico al hacerse los extremos cada vez mas rectilíneos.
El único ejemplar entero se encontró en Dura Europos y data del siglo III.

Al igual que el de la república estaba formado por tres capas de madera desbastada de
unos 3 milímetros de espesor, encoladas de forma entrecruzada para formar un plancha
entrechapada y curva, toda el escudo estaba revestido de una capa de piel, y ademas en
la parte delantera tenía una capa de lino. En la parte central estaba el umbro que era
semiesférico y estaba construido de una aleación de cobre y de hierro, su objeto era
proteger el asa del escudo, aunque se utilizaba de forma ofensiva, siendo lo
suficientemente pesado y denso como para aturdir o desplazar a un oponente, lo cual
facilitaba al legionario el siguiente ataque con su gladius. Los legionarios solían avanzar
de forma alterna primero con el scutum ligeramente alzado para bloquear al oponente, y
despues atacar con la gladius. Los bordes del escudo también se forraban de metal para
mayor protección, pudiendo también ser usados de forma ofensiva para golpear.

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Escudos romanos de Dura Europos siglo III. A la izquierda un scutum, en el que se
observa las tres capas de madera,la capa de lino y la de cuero, asi como el reborde de
latón. A la derecha un escudo redondo tipo parma, usado por los centuriones, cornicen,
aquilifer y signifer. Autor Peter Connolly

La forma del scutum permitía las formaciones compactas de legionarios sobre todo el
testudo o tortuga, en que se superponían los escudos de forma que diesen una mayor
protección contra las armas arrojadizas. El tamaño estándar del scutum va desde el
hombro del legionario hasta la parte superior de su rodilla, es decir 1 x 0,5 metros con
unos 6 kg de peso. Esta medida es eficiente y muy bien adaptada al modo de combate de
la legión romana, otorgando no solo una cobertura formidable sino que además resulta
ideal para cubrir parte del cuerpo del compañero de fila en una formación cerrada, de la
que los romanos eran muy partidarios.
Los centuriones, siginifer, aquilifer y otros empleaban un escudo redondo llamado
parma.

Armamento

Pilum. se siguen usando una pilum ligera y una pilum pesada, pero las versiones
producidas durante el Imperio eran un poco más ligeras que las de la república.

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Gladius: Espada gladius se sigue usando, pero en el II, se empieza a usar la spata, más
larga y que posibilitaba la distancia con el enemigo y estaba diseñada para que en vez de
ser principalmente un arma punzante fuese un arma de corte. Medía entre los 70 y 100
cm.

Pugio: se sigue usando este tipo de puñal, al principio tenía una anchura de 4 cm, con el
tiempo se hizo más finos.

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Equipo del legionario romano en el 103 durante las Guerras Dacias

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Prendas

La túnica

Era la principal vestimenta bajo la armadura de todos los soldados de la república y de


comienzos de la era imperial. Normalmente estaba hecha de lana, y los primeros diseños
utilizados por los legionarios consistían en una simple tela rectangular cosida en los
laterales y con huecos para los brazos. La parte superior simplemente se dejaba
descosida. Más tarde fueron apareciendo túnicas más elaboradas a las que se les añadían
mangas.

Los braccae

Eran pantalones que llegaban a media rodilla y fueron usados en climas más fríos. Eran
de color marrón o pardo para los legionarios.

El subarmalis

Era una pieza que se coloca bajo la armadura para amortiguar su peso y los golpes
durante el combate. Su uso no era obligatorio, su elaboración se deja a criterio de cada
legionario. No obstante se aconsejaba utilizar fieltro forrado de lino, haciendo hincapié
en necesidad de reforzar la parte de los hombros. Los oficiales llevaban flecos o
pteruges que asoman por debajo de la cota sobre los hombros y alrededor de la cintura.

El focale

Era un pañuelo de unos 140 x 40 cm usado para proteger el cuello de las rozaduras
causadas por el contacto constante con la armadura. Todos los de una misma legión eran
del mismo color.

El sagun

Pieza de lana gruesa, cuadrada de 2 x 1,5 mts, aproximadamente, que sirve de abrigo. Se
coge un doblez en la parte superior y se pone sobre los hombros cogiéndolo con una
fíbula en la parte delantera. El doblez superior se pone sobre la cabeza en casa de frío
extremo.

La paenula

Capa de lana tipo poncho con capucha hasta media pantorrilla. Impermeabilizada con
lanolina o grasa para protegerse de la lluvia. Se abrocha con botones de madera o hueso.

El cingulum o balteus

Era un cinto servía para sujetar sus armas de filo, pugio y gladius y cumplir su función
de cinturón, por delante llevaba unas tiras de cuero o pteryges con adornos.

Los udones

Eran calcetines

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Los putee

Tiras de tejido que se enrollaban en las piernas desde el tobillo hasta la rodilla a modo
de leguis.

Las caligae

Se sigue usando este tipo de sandalias, las legiones que estaban más al norte fueron
sustituyéndolas por botas.

Herramientas

La furca

Estaba compuesta por dos palos atados en cruz, de la que se colgaban otros elementos
necesarios del legionario.

La sarcina

La sarcina era el macuto o mochila de cuero en el que transportaban los legionarios sus
enseres.

La patella

La patella era un cuenco utilizado para beber, normalmente en un contexto ritual.

La vanga

Pequeña cantimplora para llevar aceite.

El securis

Era un hacha normal, para evitar cortes, cuando era transportada se cubría el filo con esa
especie de capuchón de bronce.

La dolabra

Era un zapapico, compuesto de un hacha y pico, era sumamente versátil y, por supuesto,
imprescindible para cavar los fosos que, cada vez que el ejército se detenía para
acampar en territorio hostil, debía cavar y formar un talud con la tierra extraída. La
parte del hacha también se protegía con un capuchón de bronce. En caso de necesidad se
podía emplear como arma.

Pala

Herramienta transportada por los legionarios para la construcción de fortificaciones,


zanjas, letrinas, etc. Cada legionario llevaba, o bien una pala para cavar, o un pico para
horadar la tierra.

Sudis o estacas

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Los legionarios debían transportar a razón de dos unidades por cabeza, por lo que una
legión transportaba al menos 12.000 de ellas. Con dichas estacas se podían además
formar otra serie de obstáculos similares a los caballos de frisia o bien un pilum murale,
que significa muralla de lanzas.

Guardia Pretoriana

En Roma existían las legiones urbanas, que estaban constituidas por soldados muy
veteranos. Augusto las disolvió y creó en sustitución la Guardia Pretoriana. Esta era un
cuerpo militar que servía de escolta y protección a los emperadores romanos. Antes de
los emperadores, la escolta personal ya había sido usada por los líderes militares aún
desde los días de la familia de los Escipiones alrededor del año 275 AC.  Los miembros
de la Guardia Pretoriana estaban entre las más diestras y célebres fuerzas militares. Los
soldados de las cohortes pretorianas recibían doble paga y gozaban de numerosos
privilegios. Cada miembro, al abandonar la cohorte, recibía 20.000 sestercios después
de 16 años de servicios.

Guardias pretorianos de izquierda a derecha: Jonny Shumate le representa con lorica


musculata plateada, Giuseppe Rava le representa con lorica musculata dorada, Peter
Connolly le presenta sin coraza y con lorica segmentata y autor desconocido sin coraza.

Los pretorianos custodiaban al emperador en Roma y en sus desplazamientos, cuando el


emperador estaba en camino se enviaba un destacamento por delante para despejar la
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ruta y atajar peligros potenciales. actuaban además como guardia de honor en las
distintas ceremonias oficiales; por ejemplo, las que festejaban la salida del emperador
cuando iba a la guerra o regresaba victorioso, su aniversario o la recepción de
embajadores. Asimismo, eran responsables del mantenimiento del orden en Roma,
ayudaban al cuerpo de vigiles (bomberos) en la extinción de incendios, reprimían
rebeliones e investigaban las conjuras contra el emperador. Durante los espectáculos
públicos montaban guardia, e incluso podían participar en ellos; el emperador Claudio,
por ejemplo, hizo que un grupo de jinetes pretorianos abatiera fieras africanas en el
circo Máximo. También actuaron como fuerzas de combate.

El emperador Tiberio mandó construir un fuerte para los pretorianos en las cercanías de
Roma, en el Viminal, al que se llamó Castra Praetoria y se inauguró en el año 23.
Posteriormente se amplió para dar cobijo a unas 12 cohortes completas de 1.000
hombre, unos 12.000 hombres en total. Estaba fuertemente fortificado y tras el inicio de
la crisis del siglo III, el emperador Aureliano rodeó a Roma de sus impresionantes
murallas, abarcando el Castra. Tiberio tenía el signo zodiacal del Scorpio y la Guardia
Pretoriana adoptó el símbolo del escorpión como suyo.

Cohorte pretoriana en el frente del Danubio en el 88 AC, a la derecha un equite singular


augusto con un escudo exagonal y los escorpiones dibujados. Autor Angus McBride

En tiempos de Augusto cuando se creó la Guardia Pretoriana que estaba mandada por
dos prefectos de pretorio, elegidos directamente por el emperador y así contrarrestan el
poder senatorial, era un puesto vitalicio y muchas veces se reducían a una sola persona
con todo el poder, con las implicaciones políticas que eso conllevaba. Tenía la misma
articulación y efectivos de una legión de la época es decir 10 cohortes de 480 hombres,

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su numeración iba de la XI a la XX, en un principio solo tres cohortes fueron
acantonadas en Roma, mientras que el resto se repartió por la península Italiana.

Cada pretoriano cobraba anualmente 3.000 sestercios frente a los 900 de un legionario
normal. El aspirante típico a pretoriano era un voluntario civil, de entre 17 y 20 años,
con una excelente forma física y una altura mínima de 1,75 metros, aunque también
eran necesarias una buena carta de recomendación. Al ingresar se le hacía un
reconocimiento y se comprobaba que era ciudadano romano. En los dos primeros siglos,
los reclutas procedían principalmente de la parte central y septentrional de la península
itálica y de Hispania, Macedonia y Nórico (territorio entre Austria y Alemania). En el
siglo III, tras la reforma de Septimio Severo, los pretorianos no procedían ya de la vida
civil, sino que eran soldados pertenecientes a las legiones acantonadas en las fronteras
del Imperio, principalmente del Danubio. Pasó a convertirse en un premio o beneficium
(favor) que éste otorgaba a los mejores soldados de las legiones de todo el Imperio, con
una antigüedad en el servicio no inferior a cuatro o cinco años, como máxima
condecoración a la que podían aspirar, pasando al grueso de los pretorianos.

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Guardia pretoriana en tiempos de Domiciano (81-96): izquierda optio y guardia con
paenula o poncho corto; derecha signifer y cornicen de la tercera cohorte, ambos llevan
una cabeza de león sobre el yelmo. Autor Richard Hook

Nerón bajó a 9 cohortes cuando renovó las legiones y el emperador Claudio elevó a 12
cohortes con unos 6.000 efectivos. En el convulso año 69 (el de los 4 emperadores)
Vitelio tras su llegada de Germania, elevó la Guardia a 16 cohortes de 1.000 soldados
reclutados entre los legionarios y auxiliares de su propio ejército. Pero los pretorianos
despedidos se convirtieron en la espina dorsal del ejército de un nuevo pretendiente al
trono, llamado Tito Flavio Vespasiano, que cuando derrotó a Vitelio en la batalla de
Bedriacum disolvió las fuerzas de Vitelio y volvió a 9 las cohortes pretorianas, su
sucesor Tito las aumentó a 10 pero con 10.000 efectivos, cuya composición se
mantendría prácticamente hasta su disolución.

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Guardia pretoriana combatiendo. No llevan el scutum semiesférico. Autor Peter Dennis

 Hacia el año 284, bajo el gobierno de Diocleciano, la Guardia Pretoriana fue sustituida
por dos nuevos cuerpos militares. Por un lado estaban los jovianos, en honor al Dios
Júpiter. Y por otro lado estaban los herculianos, derivados de Hércules. Como
anteriormente hiciesen los pretorianos, estos dos nuevas escoltas imperiales hicieron las
mismas funciones para cada uno de los co-emperadores. A su muerte en el 305 se
disolvieron y volvieron a la Guardia Pretoriana.

Finalmente la Guardia Pretoriana vio su completa desaparición bajo el gobierno de


Constantino, que tras la batalla del Puente Milvio en el 312 ordenó demoler la Castra
Praetoria y sus miembros fueron enviados a las diferentes fronteras del Imperio.

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Últimos pretorianos. Un tribuno pretoriano da órdenes a un guardia, bajo la mirada del
emperador Majencio a finales de octubre del año 312. Majencio se prepara para cruzar
el río Tíber con sus tropas para hacer frente a su rival Constantino. Para ello, construyó
un puente de pontones paralelo al estrecho puente de Milvio sobre el Tiber.
Transcurridos unos días, él y sus pretorianos se retiraron en desorden por el puente de
pontones, y se ahogaron al hundirse el puente. Tras la derrota, Constantino disolvió a
los pretorianos. Autor Richard Hook

Disponían de cuatro uniformes según el servicio a desempeñar: el uniforme civil (con


toga de ciudadano para los servicios en el palatino y en el exterior del Senado, con la
espada oculta bajo la toga y sin coraza), el uniforme de parada (utilizado cuando
acompañaban al emperador en algún evento y por ello portando solo una daga
ceremonial), el uniforme de servicio (compuesto por una túnica y el gladius) y el
uniforme de combate (con armadura, escudo, armas, etc.). En el ”pomerium” (dentro de
los límites de la ciudad) llevaban el uniforme de servicio con túnicas, las caligulae y una
gladius. Su uniforme de campaña era similar al de un legionario salvo por los símbolos
utilizados, por el scutum tipo republicano y por la famosa túnica escarlata. En
ceremonias usaban otro tipo de vestimentas más ricas y adornadas, siempre presentes la
túnica escarlata. Como distintivo tenían el escorpión, su yelmo solían llevar un penacho
y su capa era más corta, de color rojo que llegaba hasta las rodillas.

Caballería legionaria (equites legionis)

Era una unidad romana adscrita a la legión, es decir legionarios a caballo, estaba
compuesta por  4 turmas numeradas de la I a la IV. Cada turma de 32 jinetes, en total
130 hombres, aunque al final del imperio llegó a alcanzar los 760.

Turma de caballería en el  Alto Imperio

La turma era mandada por un decurión, como segundo jefe tenía un duplicarius,
(soldado de doble paga), uno de los jinetes era el tercero en el mando y se denominaba
sexquiplicarius (soldado de paga y un sexto).  Cada turma tenía 32 hombres. Su
reclutamiento era entre los propios legionarios, y cumplían funciones de mensajeros,
escolta o reconocimiento.

Su equipo era igual al de la caballería auxiliar, pero su escudo llevaba pintado los rayos
que representaban al dios Júpiter.

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Jinete legionario romano o eques legionis año 40-100. el de la izquierda lleva un yelmo
decorado tipo Njimegen (Holanda) y en el escudo oval lleva el rayo símbolo del dios
Jupiter . El de la derecha lleva un yelmo tipo galea. Autor Peter Nuyten

Equites singulares

Eran los cuerpos de caballería que hacían las funciones de escolta de emperadores y
gobernadores provinciales; los que protegían al emperador se denominaban equites
singulares más el nombre del emperador (equites singulari Augusti), y eran el
equivalente a la guardia pretoriana. Sus jinetes eran elegidos por su valor, destreza e
integridad de entre los que servían en las unidades auxiliares del ejército
romano, alas y cohortes equitatas. Su núcleo inicial fueron soldados de caballería bátava
germana. En la Columna de Trajano (113), los estandartes de la unidad aparecen
mostrando el mismo motivo que el de las legiones, el rayo y el trueno.

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Equites singulari augusti durante la primera guerra Dacia (101-102). 1 jinete con lorica
squamata (escamas) y yelmo tipo Xanten (Holanda); 2 decurión con lorica squamata
dorada, y pecho petral del caballo adornado; 3 jinete con lorica hamata (anillas). Autor
Richard Hook

El regimiento imperial fue reconstituido a finales del siglo I en la forma de un ala bajo


el mando de un tribuno militar, con base en un campamento en la colina del Celio.

Inicialmente contaba con 720 soldados de caballería, divididos en 24 turmas, o


escuadrones, de 32 hombres cada uno. Los números se incrementaron hasta alrededor de
1.000 soldados durante el reinado de Adriano (117-38) y el regimiento fue expandido
hasta los 2.000 soldados a comienzos del siglo III por el emperador Septimio
Severo (197-211), quien construyó para ellos un nuevo acuartelamiento, localizado
debajo de la Archibasílica de San Juan de Letrán. A partir de 313 Constantino I demolió
el cuartel y el palacio para construir en su lugar la basílica de San Juan de Letrán, y las
excavaciones recientes realizadas en el subsuelo de esta basílica han revelado estancias
y estructuras pertenecientes al cuartel y algunas muestras interesantes de decoración
mural del palacio. Se conservan algunos restos de un supuesto cementerio de los equites
singulares en un lugar cerca de Roma.

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Equites singulari augusti durante las guerras Dacias (105-106). 1 Vexilario o
portaestandarte (vexilum), 2 Optio se distingue por las plumas, 3 jinete, llevan un
escudo exagonal con el distintivo del escorpión, signo del zodiaco de Tiberio. Autor
Richard Hook.

Armas y equipamiento

El equipamiento de la caballería era muy similar a la de la infantería romana, aunque


con algunas diferencias que se matizan a continuación.

La galea o casco.  Los cascos de la caballería romana solían ser de hierro, con
decoraciones de bronce, algunas de estas decoraciones imitaban el cabello. Se han
encontrado varios ejemplares muy elaborados, que cubren casi toda la cabeza, dejando
al descubierto sólo los ojos, la nariz y la boca. El cubrenucas era más corto que el de
infantería, dado que al caerse del caballo, podía fracturarle el cuello.

La loricas o coraza. Se siguieron empleando la  de cota de malla o lorica hamata,


posteriormente usó la lorica de escamas o lorica squamata en los catafractas y
clibanarios. Por lo general era corta y sólo llegaba hasta las caderas, abriéndose por las
mismas para permitir montar a caballo y evitar posibles enganches en la silla de montar.
En lo alto de la espalda tenía dos capas, que se sujetaban a los hombros mediante un par
de placas sujetas con ganchos al pecho. Las escamas de las armaduras romanas se unían
con alambres y tiras de cuero antes de coserlas a una prenda de tela.

La espada o spatha.  La caballería romana siguió utilizando la espada larga de origen
celta o  spatha, que llevaban colgada del cinturón o de una bandolera que pasaba sobre
el hombro izquierdo. La hoja de estas espadas podía medir de 65 a 80 cm.

Lanzas y jabalinas. Siguen llevando la lanza de acometida o contus. Según el


historiador judío Josefo, la caballería romana en Siria llevaba una lanza muy pesada y
una aljaba con tres o cuatro jabalinas.

El escudo o clipeus. Era un escudo plano de forma ovalada u exagonal, más ligero y
manejable que el scutum de la infantería. Estaban fabricados con tres capas de madera
de abedul unidas con pegamento, las capas se colocaban transversalmente para evitar
deformaciones y darle mayor resistencia, en el centro iba provisto de un umbro que
protegía la mano al empuñar la manija. Tenía adornos de bronce y medía 1,18 m de
largo y 55 cm de ancho. Al final del imperio se volvió al escudo redondo. El escudo
durante la marcha, iba colgado en la espalda.

Prendas. Los jinetes romanos emplean un pantalón que les llega a las pantorrillas, al
final del imperio evoluciona hasta llegar a los tobillos. Siguen llevando las sandalias o
caligae, haciendo uso de calcetines de lana o udones, si el clima lo requería. Al final se
usaron botas denominadas calceus. También usaban acicates o espuelas.

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Equipo de un jinete auxiliar durante las guerras Dacias: 1 Jinete con caballo; 2 escudo
oval o clipeus; 3 yelmos, 3a de hierro siglo I encontrado en Bélgica, 3b con penacho
correspondiente a un decurión, 3c casco de bronce encontrado en Alemania, 3d de
hierro con refuerzos de bronce siglo II; 4a mallas, 4b escamas; 5 puntas de lanza; 6
espatha con su tahali; 7 caligae con espuela. Autor Adam Hook

Equipamiento del caballo

Los caballos romanos tenían una alzada media de 145 cm. Los arreos no difieren mucho
de los actuales, la cabezada llevaba ahogadero y muserola. Usaban indistintamente filete
o bocado. En cuanto a la montura se adoptó la llamada montura de cuernos Los dos
traseros, verticales, sujetan las nalgas, mientras que los delanteros, inclinados hacia los
lados, encajan bajo ellos los muslos del jinete, que posiblemente fuera copiada a los
partos durante las campañas contra ellos. Bajo la silla se colocaba una manta o tapetum,
para proteger el dorso de roces.  La montura iba sujeta al caballo mediante una cincha, y
para que no se desplazase, llevaban pecho petral y baticola. Los arneses iban unidos con
piezas de bronce.

Equipamiento de un caballo romano

Instrucción de los jinetes

Toda la información sobre la instrucción de un jinete proviene de Arriano que en el


siglo III escribió un manual. Primero realizaban la instrucción como un legionario
normal, y cuando realizaban los ejercicios de equitación elegían a los más diestros. Los
auxiliares eran ya elegidos entre los pueblos jinetes.

El primer paso era la instrucción en el potro de madera, que tenía mas o menos la misma
altura de de un caballo y donde aprendían a montar y desmontar sin equipo desde todos
los ángulos, después montaban y desmontaban con el equipo completo, y también

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cogían la postura de montar. Cuando los hacían con soltura, empezaban los ejercicios
con el caballo, primero montar y desmontar y luego a trotar y cabalgar sin equipo y
luego con el equipo completo. Se les obligaba a saltar zanjas y parapetos, así como subir
y bajar colinas.

Instrucción de jinetes romanos. A la Izquierda instrucción de un jinete sobre un potro de


madera, autor Peter Connlly. A la derecha jinete legionario romano o equite legionis
con equipo completo, autor PabloOuteiral

La mayor parte de la instrucción tenía lugar en campo abierto llamado hípica donde
aprendían a montar con el equipo completo y a manejar sus armas, había una plataforma
elevada llamada tribunal desde donde los oficiales podían seguir la instrucción, se el
suelo era llano y blando para evitar lesiones tanto al caballo como al jinete.

Después empezaban con el manejo de armas desde el caballo, para ello aprendían a
arrojar jabalinas de madera contra un poste, a embestir con la lanza contra un poste de
madera y a manejar su spatha, incluso para atacar a un enemigo caído.

Cuando el jinete estaba instruido comenzaba la instrucción de unidad, aprendían a


realizar marchas a caballo, las distintas formaciones y evoluciones y finalmente falsa
batalla con armas de madera entre unidades.

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Formaciones de la caballería romana: izquierda en testudo y derecha en cuña

Los más expertos participaban en la hippika gymnasia, que eran juegos de caballería,
con espectaculares exhibiciones publicas de habilidad, de los jinetes del ejército
romano. Para estos acontecimientos, tanto caballos como jinetes iban equipados con
equipos muy decorados para la ocasión. Durante la hippika gymnasia los diferentes
pueblos de donde procedían los jinetes exhibían sus destrezas hípicas: Dos unidades
solían enfrentarse, alternándose en defensa y ataque, combatiendo con armas de
prácticas sin punta.

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Hippika Gymnasia siglo II. Los jinetes de la caballería romana realizando ejercicios de
exhibición en el siglo II

Un ejemplo es el “círculo cántabro“, en el que los jinetes de la unidad atacante,


describe un círculo cada jinete se iba turnando para lanzar su jabalina, manteniendo una
lluvia constante de proyectiles sobre el enemigo, mientras que el equipo defensor adopta
un testudo de caballería.

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Circulo cántabro siglo II. Durante un ejercicio de Hippika Gymnasia, un equipo esta
esperando en formación testudo o tortuga, mientras que el otro describe un círculo
lanzando jabalinas. Se aprecia el estandarte o drago, la careta de cuero (chamfrom) para
protección de los caballos, y el yelmo tipo Ribchester (Inglaterra) con protección facial.
Autor Peter Connolly

Tropas auxiliares o Auxilia

Las tropas auxiliares del ejército romano o auxilia se reclutaban mediante alistamiento
voluntario y eran organizadas en unidades de infantería o cohortes y de caballería o alas.

Originariamente, la conscripción de las correspondientes unidades se hacía con reclutas


procedentes del mismo grupo étnico; de ahí los nombres que estas tropas llevaban:
astures, tracios, tongrios, sirios, retios, etc. De este modo, al tratarse de pueblos con
tradición de actividades guerreras, y en no pocas ocasiones de reciente sometimiento, se
sustraía al grupo de elementos jóvenes más activos en disposición de luchar, trasladados
a frentes muy alejados de sus hogares.

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Infantería auxiliar romana, se puede ver honderos delante y arqueros detrás. Autor
Aleksander Averyanov.

El reclutamiento era muy parecido al de los legionarios, se realizaba entre las personas
no ciudadanas del Imperio llamados peregrini, y que tenían unas habilidades especiales
que interesaban al ejército romano. Los oficiales de reclutamiento les reunían en unas
zonas asignadas, donde se les hacía un reconocimiento o probatio, y también tenían que
demostrar sus cualidades como jinetes, arqueros, honderos, etc. Los seleccionados
pasaban a ser reclutas o tiros se les daba el viaticum o dinero para el viaje para que se
incorporasen a su unidad.

Para completar los huecos que se producían paulatinamente en la unidad, no se siguió


manteniendo, sin embargo, el principio étnico: se recurría para ello a reclutas de otra
procedencia, generalmente de las regiones cercanas al lugar de estacionamiento de la
tropa. Con ello, al cabo de los años, perdía la unidad su carácter nacional, y solo el
nombre recordaba la procedencia de origen.

Al parecer, los regimientos auxiliares contaron también con la contratación de


ciudadanos romanos; probablemente hijos de veteranos de este cuerpo que decidían
seguir los pasos de sus padres. Estos descendientes de veteranos se alistaban en los
auxilia con el objetivo de medrar en una unidad en la que era mucho más fácil ascender
que en las legiones. Tanto es así, que algunos legionarios solicitaban el traslado de las
legiones a los auxilia.

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Auxiliares romanos siglo I. Izquierda Legionario, infante y jinete auxiliar. Derecha
jinetes auxiliares. Autor Nicholas Subkov

Los cuerpos auxiliares se convirtieron en un elemento muy importante de romanización,


no solo como consecuencia del efecto que sobre provinciales procedentes de las más
apartadas regiones del Imperio operaba un servicio de veinticinco años bajo mandos y
organización romanos, sino porque el licenciamiento regular (honesta missio) entrañaba
la concesión de la ciudadanía romana. Este privilegio no sabemos si fue establecido por
Augusto; en todo caso, a mitad del siglo  I los veteranos auxiliares gozaban del derecho
de ciudadanía, que les era reconocido expresamente en un documento especial, el
diploma militar o certificado de licenciamiento.

Aunque el servicio de los auxiliares era más prolongado que el legionario y la paga
menor, las condiciones y, sobre todo, la posibilidad de adquirir la ciudadanía romana era
suficientemente atrayente para los provinciales. Las unidades auxiliares, adscritas en un
principio a las legiones, fueron a lo largo del tiempo independizándose, incluso con el
establecimiento en cuarteles propios, y aproximaron sus tareas y objetivos a los de las
tropas legionarias.

Es también obra de Augusto la creación de una flota de guerra permanente, que puso
colofón a la tradicional falta de interés de la República por el control del mar, en el que,
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sin embargo, se había visto obligada a librar sus batallas más decisivas y del que
dependía, en gran medida, la economía. No fue, sin embargo, un proyecto de gran
alcance: Augusto organizó dos bases navales en Italia, destinadas a ser durante siglos
los cuarteles generales de las dos mayores flotas romanas: Miseno, en la bahía de
Nápoles y Rávena, en la desembocadura del Po.

La caballería auxiliar romana

La procedencia de los jinetes auxiliares eran en su mayoría galos, que tenían fama de ser
buenos jinetes, su proporción llegó a ser del 44,5% de los jinetes mientras que los
hispanos llegaron al 15% durante el periodo Flavio (69 – 96). En cuanto a la proporción
de auxiliares dentro del ejército en tiempos de Augusto el ejercito romano tenía 300.000
efectivos de los cuales 30.000 eran jinetes, que suponían el 10% de la fuerza. En el año
130 el ejercito romano disponía de 377.728 efectivos, de los cuales había 28 legiones
con 154.000 efectivos, 293 cohortes auxiliares con 152.260 efectivos y 71.468 jinetes,
es decir casi un 20%, y la infantería auxiliar 40%.

La caballería auxiliar romana estaba organizada en 2 tipos diferentes de unidades:

 Alas formadas formadas exclusivamente por jinetes. Las habia de dos tipos la
quingenaria formada por 16 turmas (512 jinetes o eques) y la milliaria con 24
turmas (768 jinetes o eques).
 Cohortes equitatas. Unidad mixta de infantería ligera y caballería (en
proporción de 3 a 1). Estas unidades podían ser quingenarias o milliarias.

Se llamaba pedes a los soldados rasos de una cohorte, que cobraban 188 denarios; los
eques o jinetes de las cohortes equitatas cobraban 225 denarios y los gregalis a los
jinetes de las alas que cobraban 265.

Ala quingenaria

Estaba dividida en 16 turmas (16 x 32 = 512). El ala tenía su propio portaestandarte o


vexillarius, que llevaba una bandera o vexilum con el nombre del ala. A su mando
estaba un prefecto de ala (praefectus alae) procedente de la orden ecuestre, la clase
media alta de Roma, pero esto no sucedió hasta el final del siglo primero, ya que hasta
entonces el comandante era un no-romano del pueblo al que perteneciera el ala.

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Ala auxiliar año 61. Legionario romano de la legión XIV, jinetes auxiliares y arquero
sirio. Autor Chris Collingwood

A comienzos del Imperio, las alas o alae estaban adscritas a una legión, pero a lo largo
del siglo I fueron asentadas en campamentos independientes o castellum alae en los
diferentes limites del territorio romano. Estos campamentos, de forma rectangular y de
entre 1,9 y 2,5 ha de superficie, tenían en su centro los principia o cuartel general, donde
se custodiaban los emblemas de la unidad y la caja común, y a partir de ahí se
encontraban el pretorium o residencia del prefecto de ala, los horrea o almacenes, los
barracones, mixtos con establos, y algunos establos independientes y, a veces, un
valetudinarium u hospital.

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Castelum de caballería en Chester (Inglaterra). Se aprecia los boxes de 4 caballos, detrás
el alojamiento de la tropa y encima los almacenes.

A continuación de los edificios estaba el intervallum, y después el vallum o muralla,


precedido por un foso sencillo o doble, con cuatro puertas, de las cuales las portae
principalis solían ser de doble vano.

En el exterior, solía existir una instalación termal y un terreno despejado amplio para el
entrenamiento. Cerca de cada castellum había normalmente un establecimiento civil o
cannabae, y más lejos, los prados o prata, terrenos en los que hacer pastar a los caballos
y un terreno para hacer ejercicios.

Las alas hispanas fueron: la I Hispanorum, la II Hispanorum, la II Flavia Hispanorum,


Ala I Hispanorum Arevacorum, la II Hispanorum et Arevacorum, la I Hispanorum
Asturum, la I Hispanorum Auriana, la I Hispanorum Campagonum, la Hispanorum
Vettonum, la Hispanorum Vettonum civium Romanarum.

Ala milenaria

Estaba dividida en 24 turmas (24 x 32 = 768), era más rara que la quingenaria, estaba
mandada por un un prefecto de ala (prefectus alae), que era el grado más alto que se

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podía alcanzar en una unidad auxiliar. En el siglo II había 90 quingenarias y solo 10
milenarias.

Cohorte equitata quingenaria

Constaba en total de 6 centurias (6 x 80 = 480) soldados de infantería o pedes y 4


turmas (4 x 32 = 128) jinetes o eques. En total unos 610 hombres. Estaba mandada por
un prefecto de cohorte (prefectus cohortis) y como segundo jefe un oficial equestre.

Al estar orgánicamente integradas en la misma unidad caballería e infantería, ambos


tipos de soldados aprendían a luchar como armas combinadas.

Las cohortes equitatas quingenarias hispanas fueron: la I Hispanorum, la II Hispanorum


scutata Cyrenaica, la II Hispanorum Pia Felix.

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Cohorte equitata (mixta) mediados siglo II, se ve a 2 jinetes o eques y cuatro infantes o
pedes. Autor Ronald Embleton

Los campamentos de estas cohortes o castellum cohortis equitatae, eran una


combinación de los de las alae y cohortes peditatae, con forma rectangular con cuatro
puertas, un cuartel general o principia en el centro, con los horrea o almacenes y el
pretorium o residencia del prefecto a los lados, y con seis barracones para la infantería y
otros cuatro barracones con establos para la caballería, con una extensión de entre 1,5 y
2 ha. En las cercanías del castellum cohortis se creaba una plaza de armas en la que
pudieran realizarse ejercicios de entrenamiento con los caballos, y también corrales más
amplios que los establos del castellum en los que permitir pastar y mover libremente a
los caballos y mulas.

Cohorte equitata milliaria

Bajo Domiciano empezaron a reclutarse las cohortes equitatas milliarias, constaban de


10 centurias (10 x 8 = 800) soldados de infantería o pedes y 8 turmas (8 x 32 = 256)
jinetes o eques. En total 1.060 hombres. Estaba mandada por un tribuno de cohorte
(tribunus cohortis) y como segundo jefe un oficial equestre.

Las cohortes equitatas milliarias hispanas fueron: la I Hispanorum, la I Flavia


Hispanorum, I Hispanorum veterana equitata, y la II Hispanorum civium.

La caballería auxiliar en tiempos de Trajano había 22 alas con un total de unos 17.000
hombres, mientras que la infantería auxiliar eran 70 cohortes unos 35.000 hombres.

Tipos de tropas de caballería

 Conttarii: Fueron creados bajo el mandato del emperador Trajano.


Probablemente fue creada para hacer frente a la caballería de los pueblos
Sármatas. Estos llevaban una lanza pesada (contus) que había sido desarrollada
por los Sármatas.
 Cataphractii: Eran caballería pesada completamente protegida de los pies a la
cabeza, este tipo fue desarrolla por las civilizaciones del este para hacer frente a
las flechas. Estas tropas aparecieron en Roma probablemente bajo el gobierno de
Adriano (117-138). Fueron principalmente sármatas  roxolanos.
 Sagittarii: Estas arqueros a caballo fueron reclutados de Creta, Numidia
(Argelia),  Tracia (Bulgaria y oeste de Turquía), y Siria.
 Caballería Ligera. Eran más móviles que los cataphractii y harían uso de
lanzas, jabalinas y espadas. Procedían de Numidia, Asturias, Germania, etc.

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Diferentes clases de caballeria: catafracto, sagitarii y ligero

Cabe destacar la caballería española al servicio de Roma, Arriano habla de Cantabricus


Impetus, que mereció los elogios de Adriano en su arenga a los componentes de la
Cohors II Hispanorum Equitata, acampados en Numidia.

Arriano nos describe el ejercicio que realizaban entre los escuadrones armados de
jabalinas sin la punta de hierro. Ambas unidades avanzaban en hilera en dirección
contraria, unos a la izquierda y otros a la derecha del campo preparado para el
enfrentamiento describiendo cada una un círculo, lanzando la jabalina al centro del
jinete que presenta su escudo al cruzarse, las reglas impedían disparar a los venían de
frente o de espalda. Este tipo de ejercicio estimula el lanzamiento de jabalinas, así como
la protección del que la recibe, mientras se ejercita la equitación.

La aplicación práctica en combate real era que estos escuadrones se acercaban a galope
a la formación enemiga, girando a la derecha presentado su escudo y lanzar jabalinas
con brea encendida al centro de los escudos para incendiarlos. Con varias pasadas
conseguían que la infantería propia, al llegar al cuerpo a cuerpo, las primeras filas
enemigas se encontrasen sin protección y desorganizadas.

Reformas en el Imperio Alto

En la época del emperador Adriano la proporción de italianos en las legiones había


caído hasta tan sólo el 1% y se había vuelto habitual completar los destacamentos de
legionarios mediante las levas locales.  La mayoría de las tropas de las legiones a
comienzos del siglo III procedían de la provincia relativamente romanizada (aunque no

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italiana) de Iliria. A medida que el siglo fue avanzando, más y más bárbaros (en
latín, barbari) recibían permiso para establecerse dentro del territorio romano a cambio
de ayudar en su defensa. Como resultado un gran número de bárbaros y semibárbaros
fueron admitidos de forma gradual en el ejército. Primero barbaros mandados por
romanos, más tarde serán unidades de bárbaros mandados por bárbaros los que se
enfrenten a otros bárbaros.

Parece que la disciplina en las legiones se flexibilizó. Sin embargo los bárbaros eran
más feroces y tenían mayor estatura que los italianos.

En tiempos de Adriano, de un nuevo tipo de unidad añadida a las legiones y a


las auxilia, y que sería conocida como numerii. Estaba formada por cuerpos de unos
300 soldados irregulares, y eran reclutados de las provincias subyugadas, así como de
los ciudadanos de los reinos aliados  o de más allá de los límites fronterizos del estado.
Estaban menos equipadas y menos romanizadas que las tropas auxiliares, con un
«pronunciado carácter nacional», incluyendo las vestimentas nativas, sus propias armas
y equipos,  y sus propios gritos de guerra. La introducción de los numerii fue la
respuesta a la necesidad de tropas baratas, que fuesen al mismo tiempo fieras y con una
fuerza equilibrada de caballería e infantería ligera. Estaban, por tanto, mucho menos
armadas y menos entrenadas que los auxilia o que las legiones, aunque también se
utilizaron algunas tropas irregulares nativas de élite.

Marco Aurelio (161 – 180) El emperador filosofo que no le gustaba la guerra,  tenía 28
legiones que estaban estacionadas en las fronteras del imperio romano, eran tropas
profesionales y como tales recibían un sueldo.

Mandó una embajada a China. La confusión se produce porque Marco Aurelio tomó
como nombres adicionales los de su predecesor, en señal de respeto. De este modo, la
historia china se refiere al emperador como «An Tun» (Antonino). La misión alcanzó la
capital china Luoyang en 166, y fue recibida por el Emperador Huan, de la dinastía Han.
En China se han encontrado monedas romanas con la efigie del emperador Marco
Aurelio.

El problema respecto a cualquier campaña que los romanos emprendieran, era  que para
preparar  un ejército de campaña no se reclutaban tropas nuevas, sino que se enviaban
legiones desde puntos en los que no hubiera conflictos, y también se procedía a
reforzarlas con unidades auxiliares y vexillationes (destacamentos) de otras legiones
romanas.

Esto como sucedió en otras campañas, no representaba en teoría inconvenientes para la


seguridad de las fronteras romanas, pero en esta ocasión fallaron los cálculos. Estando
en guerra con los partos, aprovechándose de la debilidad de la limes, los guerreros
bárbaros integrados por las tribus de los hermunduros, marcomanos, cuados, naristos y
victumalos atacaron en la frontera del Danubio, en Brigetio (Pannonia), donde la
debilitada I legión Adiutrix tenía su sede, llegando hasta las costas del Adriatico desde
el Rin y hasta Atenas desde el Danubio.

Los romanos afortunadamente rechazaron a los bárbaros en sus acometidas, pero por el
contrario, los bárbaros se dieron cuenta de la debilidad romana en las fronteras.

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Septimio Severo (193 – 211)  llegó a contar 300.000 hombres en 33 legiones, aumentó
la paga de los soldados, pero la compra y mantenimiento del equipo y suministros pasó
a ser responsabilidad de los soldados.  Mejoró el suministro de víveres y permitió a los
militares vivir fuera de los campamentos casarse y tener hijos (antes no se permitía
dormir fuera del campamento, Claudio reformó el sistema a fin de permitir a los
soldados salir del campamento cuando no estuvieran de servicio, sin embargo no tenían
derecho a casarse o reconocer a sus hijos hasta concluir su tiempo en filas).

Creó una reserva a su disposición en Roma con los pretorianos (10.000) y la legión II
Partica que quedó estacionada en Albano (cerca de Roma), dobló el tamaño de
los equites singulares, la escolta imperial a caballo, hasta 2.000 hombres.

Entre los años 197 y 199, libró con éxito una serie de campañas contra el Imperio
Parto, puso de nuevo cerco a la ciudad de Hatra, pero los defensores utilizaron armas
biológicas, cogieron escorpiones y avispas, los metieron en vasijas de barro y se las
arrojaron a los legionarios, causándoles numerosas bajas, teniendo que cesar en el cerco.
Posteriormente conquistó la ciudad de Ctesifonte, en cuyo asedio murieron cerca de
100.000 personas, los romanos se apoderaron de los tesoros de los partos.  Finalizando
con el establecimiento de la nueva provincia de Mesopotamia.

Caracalla (211 – 217) dada la dificultad para reclutar soldados para las legiones,
decretó que todos los hombres libres del imperio son ciudadanos romanos, pero
persistió la división entre legiones y auxiliares. También excluyó a los senadores de los
altos cargos militares que son sustituidos por militares profesionales. Así como la
creación de columnas móviles y ligeras que acuden a puntos atacados por el enemigo
bajo las órdenes del Emperador o legados fieles.

En esta época los numerarii fueron absorbidos por las legiones.

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Guerras de Augusto en Hispania (26-22
AC)
Edad Antigua Las guerras del Imperio Alto Romano Guerras de Augusto en Hispania
(26-22 AC)

El imperio ganado por Octavio, se extendía desde el Adriático al Éufrates, y desde el


mar del Norte al desierto del Sahara. Para consolidarlo se necesitaba de dos cosas:
Primero la pacificación interna y segundo el establecimiento de fronteras seguras.

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Territorios conquistados por Augusto

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Augustó empezó por occidente partiendo para Hispania en el 26 AC, con el fin de tomar
el norte, y así librar legiones. En el 25 AC emprendió la tarea de ratificar la Galia,
ocupando los pasos del Pequeño y Gran San Bernardo, ocupando el ápice de tierra aún
sin conquistar, abriendo los pasos hacia la Galia Central y al río Rin superior, a
continuación prosiguió por por el Tirol, Suiza y el sur de Babiera, llegando al Rin
superior en el 15 AC.

Guerra contra los cántabros (36-31 AC)

Aunque hay noticias de combates en el norte de Hispania entre los años 36 al 31 AC, no
tenemos constancia de qué pueblos estuvieron implicados en ellos, aunque
probablemente fuesen los cántabros y astures. El inicio oficial de las hostilidades el año
29 AC, cuando el general Statilio Tauro, quien se enfrentó a cántabros, astures y
vacceos, derrotándolos tras violentos choques. Fue un año agotador que terminó con los
vacceos fuera de la guerra y con el resto de las tribus replegadas en sus santuarios de las
montañas. Los romanos se apoderaron de Asturica (Astorga), capital de los astures,
donde se establecieron una potente guarnición romana como vanguardia para futuras
ofensivas. Statilio regresó a Roma para celebrar el triunfo, aunque ya se intuía que
aquella guerra no había acabado.

Infantes cántabros

En los dos años siguientes, se reanudan las hostilidades consiguiendo los romanos
triunfos, pero estas victorias debieron ser más oficiales que reales, ya que los pueblos
del Norte continuaban independientes; al menos, los cántabros, que, según los textos
más antiguos, eran los más rebeldes. Ello motivó que el propio Augusto se trasladara a
Hispania y al frente de los ejércitos iniciara la importante campaña del año 26 AC
contra los cántabros.

Al año siguiente, los nativos bajaron de sus reductos y atacaron allá donde pudieron,
hasta conseguir desestabilizar el frente. Por entonces el ejército romano estaba dirigido
por el general Calvisio Sabino, quien se limitó a contener la ofensiva devolviendo los

72
golpes siempre que pudo, sin que los romanos se atrevieran jamás a lanzar ataque
alguno sobre las temidas montañas cántabras.
La situación era tan incómoda como sonrojante: un supuesto puñado de nativos tenía en
jaque al mejor ejército del mundo, y eso restaba crédito al flamante Imperio de Octavio.
Las victorias romanas debieron ser más oficiales que reales, ya que los pueblos del
Norte continuaban independientes; al menos, los cántabros, que, según los textos más
antiguos, eran los más rebeldes. Ello motivó que el propio Augusto se trasladara a
Hispania y al frente de los ejércitos iniciara la importante campaña contra los cántabros.

Según el historiador romano Dión Casio la táctica de cántabros y astures consistía en


una guerra de guerrillas, evitando la acometida directa sobre las fuerzas romanas
conscientes de su inferioridad numérica, su inferior armamento y la invulnerabilidad
táctica de las legiones romanas en campo abierto. Su mejor conocimiento de un
territorio abrupto y montañoso les permitía ofensivas rápidas y sorpresivas mediante el
uso de armas arrojadizas, con emboscadas y ataques de gran movilidad seguidos de un
ágil repliegue, que causaban graves daños a las fuerzas romanas y a sus líneas de
abastecimiento.

Iban provistos con espada pequeña, puñal, dardos o jabalinas, lanzas, escudos redondos
u ovalados de madera, petos de cuero o lino, gorros de piel con tiras de nervios así como
con la falcata ibérica y la bipennis, arma esta última que consistía en un hacha de doble
filo claramente definitoria de los pueblos del norte de Hispania.

Jinete cántabro

Los cántabros eran hábiles a la hora de montar a caballo como lo refleja el hecho de que
algunas de sus tácticas de caballería pasasen a ser empleadas por el ejército romano
tales como el circulus cantábricus, consistente en una formación de caballería en
semicírculo, y el cantabricus impetus, ataque frontal y masivo contra las líneas
enemigas con el fin de deshacerlas, descritas por Flavio Arriano. La caballería era muy

73
importante para los cántabros, que se organizaban para luchar a pie y a caballo.
Representaba el 20 o 25% de sus fuerzas, mientras que para los romanos era solo un 10
a 14% del total del ejército y poseía un papel secundario.

La población cántabra era de 160.000 a 200.000 personas, de  los cuales entre  40.000 a
50.000 eran guerreros.

A finales de 27 AC, Augusto desembarcó en Tarraco, ciudad que convirtió en su cuartel


general, hacia el frente marcharon no menos de 70.000 legionarios integrantes de la
legión I Augusta, II Augusta, III Macedónica, V Alaudae, VI Victrix, IX Hispania y X
Gemina.

Se presentó en persona en Segisama (Sisamón, Burgos) e instaló allí su campamento.


Instaló otros tres campamentos junto al río Esla (León y Zamora), con el fin de controlar
a los astures.

Luego dividió al ejército en tres partes e hizo rodear toda Cantabria, encerrando a este
pueblo feroz en una especia de red, como se hace con las fieras (…) Los astures, por
este tiempo descendieron de sus nevadas montañas con un gran ejército (…) y se
prepararon a atacar simultáneamente los tres campamentos romanos.

Augusto tomó el mando del ejército que constaba de 4 legiones (V Alaudae, VI


Vicgtrix, IX Hispana y X Gémina), y la XX que sería transportada por mar, y 4 alas de
caballería (Augusta, Parthorum, Cohors equitata IV Thracum, Thracum II Victrix)
conformando una fuerza total de unos 50.000 hombres, la operación se denominó
“Bellum Cantabricum” y avanzó contra los cántabros en tres columnas:

 La oriental tenía por objeto separar a los cántabros de los y autrigones. Avanzó
por el río Odra,  valle del río Ansón a Portus Samanum (Castro Urdiales).
 La columna central ejercía el esfuerzo principal, fue mandada por el propio
Augusto, avanzó por el río Pisuerga, para descender por los valles del Besaya y
el Pas.
 La occidental tenía como objeto aislar a los cántabros de los astures. Avanzó por
el río Carrión, pasando  Guardo,  Liébana y el valle del Deva.

En la retaguardia se fueron estableciendo diferentes campamentos de


aprovisionamiento, ya que los territorios cántabros no ofrecían la menor posibilidad de
abastecer tan gran ejército. Se ordenó que se trajera trigo desde Aquitania. Paso a paso,
aquella mole bélica fue avanzando dispuesta a resolver la guerra de una vez por todas.

La estancia de Augusto en Cantabria no debió ser afortunada. El cansancio, el desánimo


de una guerra de guerrillas, la aspereza del terreno, la climatología, la enfermedad
hicieron mella en el emperador. Los romanos avanzaban con lentitud dada la dificultad
del enemigo que se refugiaba en sus castros, muy complicados de asaltar, teniendo que
asaltar castro tras castro y valle tras valle.

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Invasión romana del territorio de los cántabros en tres columnas y desembarcos en el
Cantábrico

Solo se tiene conocimiento de las operaciones de la columna central, en el 26 AC,


Augusto avanzó desde Segisama a Pisorica (Herrera de Pisuerga) y tomó el castro de
Peña Amaya, al asalto. Hay una cruenta batalla en la llanura de Vellica cercana al monte
Cildá (Mave, Palencia) un gran ejército unido de cántabros y astures intentó expulsar al
gran enemigo que había conseguido que dos naciones que vivían una continua guerra
fría se uniesen en hermandad. Posiblemente trataron de romper las líneas romanas
mediante un ataque en cuña, pero las legiones I  Augusta y la III Macedónica apoyadas
por la IX Hispana consiguen después de un duro combate consiguieron derrotar a la
confederación celta. Los supervivientes, se refugiaronn en  el castro de Monte Bernorio
(cerca de Aguilar), y Octavio puso cerco al castro y entró en la ciudad que estos
protegían y tras ver que no queda nadie con vida más que los niños y mujeres, que
fueron esclavizados, ordenó quemarlo y convertirlo en cenizas.

Estas primeras victorias costaron numerosas bajas a los romanos, los cuales tuvieron
que invernar en la zona sin obtener más victorias ni conquistas. A los rigores del
invierno, se unió una plaga de ratas que sumada a las emboscadas cántabras acabaron
con las reservas de grano de los romanos, teniendo que traer nuevas provisiones y
refuerzos por mar desde Aquitania (Francia).
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Se produjeron desembarcos en en Portus Blendium (Ría de Suances), en Portus
Victoriae Iuliobrigensis (Santander), y en Portus Samanum (Castro Urdiales), que
cogieron a los cántabros por la retaguardia.

Octavio puso precio de 25.000 sestercios a quién entregara la cabeza del líder cántabro
Corocota, que estaba atacando con mucho éxito las líneas de aprovisionamiento de los
romanos. Éste se presentó ante Augusto y reclamó la recompensa, Augusto le pagó y le
dejó marchar con el dinero, siendo asesinado meses después por sus propios
compañeros, posiblemente para robarle el dinero.

En el verano siguiente, (año 25 AC), los romanos se dedicaron a asediar el castro de


Aracillum (actual Aradillos, en Poo, Cantabria), otro de los castros cántabros más
importantes; el castro, que ofreció una resistencia heroica fue rodeado por tres
campamentos y 20 km de empalizada, siendo tomado por Antistio, con 5 legiones. Los
cántabros supervivientes se refugiaron en el Monte Vindio (que significa monte blanco,
puede ser el Tres Mares, Picos de Europa,), era muy elevado, donde pensaban que
“habían de subir las olas del mar antes que las armas de Roma“. Los romanos cercaron
la sierra y casi todos los allí refugiados murieron en otoño por el hambre del asedio
romano y el frío. Tras conseguir la victoria los romanos conquistaron el resto de la
región.

La situación empezaba a crispar el ánimo de Augusto, los asuntos del Imperio


reclamaban su presencia y la guerra definitiva que esperaba no terminaba de concluirse.
El colmo fue un mal augurio que llegó a preocuparle. Al parecer, mientras el emperador
era trasladado en parihuelas, un rayo fulminó a uno de los esclavos portadores. El susto
del Emperador fue de tal magnitud que al poco abandonó el escenario de los combates
para regresar con toda rapidez a Tarraco, donde se recuperaría a duras penas de la
enfermedad y, sobre todo, de la impresión producida por aquel acontecimiento. Dejó la
campaña en manos de su experto legado, Cayo Antistio Vetus.

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Guerreros hispanos: Cántabro con bipennis (hacha de doble filo), astur y balear.

Finalmente, en el 20 AC, los cántabros que habían sido sometidos y vendidos
como esclavos, se rebelaron y tras matar a sus dueños, regresaron a las montañas
arrasando todo a su paso.

Augusto, decidió acabar para siempre con las continuas sublevaciones y problemas


causados por los cántabros y envió a Marco Agripa, el mejor general del imperio para
pacificar la región definitivamente y a cualquier coste, ya que el prestigio del
Emperador estaba en juego. Agripa llevó a cabo una dura campaña en la que no había
piedad por parte de ninguno de los dos bandos. Se podían ver guerreros crucificados

77
elevando al cielo cánticos de victoria, así como a mujeres, ancianos y niños
suicidándose antes de ser capturados. Los historiadores nos cuentan escenas
horripilantes como madres matando a toda su prole para luego quitarse la vida, mujeres
que se asesinaban unas a otras para no ser vendidas como esclavas, padres que pasaban
a cuchillo a todo su clan y luego se lanzaban a un desesperado combate final contra los
romanos.

Esta forma de combate, salvaje y brutal, causó numerosas bajas entre los romanos e
incluso la legión I perdió el título de ”Augusta” por huir del enemigo. Pero, finalmente
los cántabros fueron derrotados, iniciándose a continuación una represión terrible y
despiadada con la que los romanos querían evitar cualquier futuro conflicto: todos los
varones cántabros en edad militar apresados fueron esclavizados en minas o
crucificados, los castros fueron arrasados y el resto de la población será obligada a vivir
en las llanuras.
En el 19 AC, el pueblo cántabro había sido sometido definitivamente tras numerosas
batallas, revueltas y baños de sangre, pero su nombre nunca será olvidado por los
romanos. Para evitar nuevos levantamientos, dejaron tres legiones para vigilarlos, pese a
lo cual durante el reinado de Nerón (54-68 DC) hubo un conato de revuelta.

Las posteriores intervenciones militares de los cántabros, serían como auxiliares del
Imperio Romano, llegando hasta Numidia, el Danubio, Palestina o Britania.

Guerra contra los astures

Las tribus del norte del río Duero eran llamadas astures por los romanos, ya que el rio
principal de la región era el Astura (Esla).

En la primavera del año 25 AC había tres castra (campamentos de legionarios)


instalados junto al ró Astura (Esla) posiblemente en Pentovanium (entre los ríos Tera y
Eria), las Labradas y Chana (en la zona de Vidriales, Zamora). Las fuerzas romanas
eran de tres legiones (VI, IX y V) más un ala y auxiliares, unos 30.000 hombres a los
que se sumarán varias cohortes transportadas por mar.  Según Schulten la población
astur era de unas 240.000 personas, de las cuales 80.000 a 100.000 serían capaces de
luchar.

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Guerreros astur y guerreros celtíberos. Álbum de la Infantería Española

Los astures descendieron de los montes y se establecieron junto al Astura  para atacar a
los campamentos de invierno romanos. Los habitantes de Brigaecio (la región de
Benavente) contaron a Publio Carisio los planes de los astures. El legado acudió en
ayuda de los campamentos descubriendo a los astures,  lanzando un ataque por su
retaguardia. Los astures fueron derrotados con grandes pérdidas por ambos bandos. Los
supervivientes se refugiaron en Lancia (actual Villasabariego) la ciudad más poderosa
de los astures. Carisio puso sitio a la ciudad y esta se rindió por capitulación. Carisio
quería conservar la ciudad, pero los legionarios la incendiaron y la arrasaron en
represalia por las calamidades sufridas. Tras la victoria, Carisio sometió otras plazas
fuertes de los astures.

Carisió decidió avanzar hacia el interior de Asturias posiblemente en dos columnas, una
siguiendo el puerto de Pajares, por la ruta conocida como ”vía Carisa” y la otra el
puerto de la Mesa que comunica la región de Babia con Asturias, apoyadas por
desembarcos en Gigio (Gijón) para tomarlos por retaguardia. No existen testimonios
históricos de los avances, los romanos encontrarían pequeñas emboscadas y tendrían
que asaltar algún castro, ya que  el grueso de las fuerzas habría sucumbido en Lancia.

Después de las operaciones, Carisio licenció parte de los veteranos de las legiones V y
X, fundando la ciudad de Emerita Augusta (Mérida).

En el 24 AC, los astures y cántabros conjuntamente ofrecen cereal a los romanos y


tienden una emboscada a un ejército que iba a recogerlo, asesinando a todos los
legionarios que deberían ser varias cohortes legionarias y auxiliares, pero Lucio Emilio
y Carisio reaccionó con rapidez y contundencia, en poco tiempo arrasaron los campos
indígenas,  destruyeron  poblados, ejecutaron o cortaron las manos a los guerreros
destacados, esclavizó a los prisioneros, y obligó al resto de la población a abandonar los
castros y vivir en el llano.

En el 23 AC, no hay noticias, es posible que los guerreros huidos hostigaran a los
romanos en los bosques y montes.

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En el 22, los astures, hartos de la crueldad de Carisio, se sublevan con apoyo de los
cántabros cortan la vía Carisa y asedian el campamento romano de Monte Curriel,
ocupado mayormente por tropas auxiliares, cercanos a los 5.000 hombres, se
dispusieron a aguantar la cometida de unos 15.000 astures y cántabros, que con gran
violencia masacraron a la guarnición entera, fue una gran victoria para los autóctonos,
Furnio acudió en su ayuda y encontró a los astures asediando otro campamento romano,
donde les derrotó en una batalla campal. Los astures ya no volverían a ser capaces de
movilizar ninguna fuerza, pues a todos sus hombres en edad de combatir se les cortaron
las manos, fueron crucificados o esclavizados, con la cual se acabó definitivamente la
Guerra Astur.

Roma mantuvo tres legiones vigilando el norte de Hispania, la VI Victirx en Braga, la X


Gémina en Rosinos de Vidriales (Zamora) y la V Macedónica en Herrera de Pisuerga
(Palencia). En el año 68 DC fueron reemplazadas por la VII Gemina acuartelada en
León, con cohortes y vexilationes en Galicia, Asturias y Cantabria.

80
Revuelta Iliria (6-9)
Edad Antigua Las guerras del Imperio Alto Romano Revuelta Iliria (6-9)

Antecedentes

La revuelta ilírica comenzó en el año 6, tras 15 años de ocupación romana y de aparente


calma. La revuelta fue la consecuencia natural del grave descontento que se había
incubado por la mala administración de los gobernantes, que habían oprimido a la
población con tributos demasiado onerosos.

Las tribus de Iliria y de Panonia habitaban la mayor parte de lo que estaba hace poco
conocido como Yugoslavia. En la cultura que parecen haber estado en su mayoría muy
relacionado con los tracios, pero también había significativas e influencias celta y
macedonia en su idioma, cultura y rasgos militares. Los panonios en particular, estaban
en gran medida celtizados como lo estaban también sus vecinos a las tribus dacias.

Los ilirios eran predominantemente pastores, cazadores y guerreros de profesión. Su


“pasatiempo nacional”, sin embargo, era la piratería marítima, especialmente a lo largo
de las costas italianas. La República Romana luchó no menos de tres guerras para
reducir la piratería de Iliria. Con la conclusión de la última de estas guerras en el año
168 AC, Iliria quedó efectivamente bajo la dominación romana, y se mantuvo tranquila
durante casi dos siglos. Dió a Roma excelentes soldados, y tanto es así que, a comienzos
de Nuestra Era, formaban el núcleo de las tropas auxiliares del Imperio. Eran hombres
duros, acostumbrados a las penalidades de las montañas de lo que hoy es Bosnia.

No obstante, el descontento se había asentado hacía años en la región debido a la


rapacidad de los publicani (agentes fiscales), y las siempre presentes voces de
insurrección empezaban a encontrar partidarios.

Año 6 inicio de la rebelión

La revuelta se inició a principios del año 6. Los panonios e ilirios ya estaban inquietos y
agitados por los excesos de los publicani o recaudadores de impuestos romanos. La gota
que colmó el vaso fue cuando el emperador Augusto ordenó a varios regimientos de
dálmatas (una tribu iliria famosa por su bravura) que se reunieran con su hijo adoptivo,
Tiberio, a fin de iniciar una ambiciosa campaña en Germania.

81
Revuelta Iliria año 6. Comienzo de la rebelión

Tiberio estaba a punto de lanzar la segunda campaña contra los marcómanos en


Germania. Marco Valerio Mesala Mesalino, el gobernador de Iliria, iba con él con la
mayor parte de su ejército en Iliria y los locales se encargarían de proporcionar
contingentes auxiliares.

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Una tribu que vivía en el centro de Bosnia, las desitiates, habían reunido todos sus
jóvenes para formar una cohorte auxiliar. Pero cuando vieron cómo muchos jóvenes
guerreros estaban fuertes y entrenados, comenzaron a perder el respeto a Roma y sus
demandas. Un guerrero que procedía de una casa noble, Bato, se levantó y se inspiró a
sus compatriotas con discursos sobre la libertad contra Roma. Las semillas de la
rebelión, que ya habían sido plantadas, de repente brotaron.

Los desitiates eran una de las tribus más numerosas de Iliria, y también eran los más
aguerrido de los ilirios; sus vecinos eran los escordiscos, una tribu celta particularmente
beligerante que había invadido Panonia en el siglo 3 AC, y se había quedado en la
región desde entonces. Pasaban su tiempo atacando Dacia y los asentamientos de
Panonia para conseguir ganado y esclavos, pero eran capaces de formar bandas de
guerra que ponían en aprieto a los comandantes romanos. Aunque la historia no nos dice
mucho acerca de ellos, debieron haber sido un pueblo muy fuerte y aguerrido. Los
rebeldes, viendo la oportunidad que se les presentaba, decidieron acudir al punto de
reunión, pero en vez de sumarse a la fuerza romana enviada para escoltarles, se
rebelaron infligiéndole una derrota.

Los desitiates no estaban solos en su insurrección. A ellos se unieron inmediatamente


los panonios breucios, bajo el mando de otro cacique también llamado Bato.

Bato el ilirio sitió Salona, mientras que Bato el panonio atacaba Sirmio. Ninguno de los
rebeldes alcanzó nada en estos ataques iniciales.

Miles de jóvenes guerreros acudieron a las banderas de estos líderes rebeldes; algunos
trajeron armas celtas, otros equipos romanos guerra y otros los simples hondas y porras
de pastores. Sus filas se nutrieron con veteranos que ya habían servido en las filas de las
auxilia romanas. De acuerdo con Velleius Patérculo, la población de las tribus que se
rebelaron era más de 800.000. de los cuales 200.000 eran soldados de infantería y 9.000
de caballería, (estas cifras desde luego son exageradas). Estos ejércitos rebeldes
formaron una peligrosa y potente combinación de expertos en la guerra de guerrillas, y
expertos en las tácticas y equipos romanos y hablaban latín.

Tan agresivos y arrogantes eran esos ejércitos rebeldes, que Augusto y Tiberio temían
que uno o ambos de los Batos estuvieran planeando una invasión de Italia. Bato el ilirio
devastó asentamientos romanos en la costa del Adriático hasta el sur de Apollonia.

Tiberio, que todavía estaba tratando los términos de paz con el marcomano Maroboduo,
así es que inmediatamente envió a Marco Valerio Mesala Mesalino gobernador de Iliria,
que dejó sus operaciones contra los germanos y marchó para cerrarles el paso en caso de
que decidieron invadir Italia. Bato el ilirio, en algún momento a finales de año 6, se
enfrentó con Mesala y lo derrotó con un ejército de 20.000 efectivos que casi casi le
igualaba en número, armamento y organización, pero era muy superior en espíritu y
moral. Masala tras la derrota se retiró a la fortaleza de Siscia, en espera de la llegada de
Tiberio.

Dión Casio afirma que Mesala poco después vengó esta derrota haciendo descuartizar
muchos ilirios que habían caído en una emboscada.

83
Tras esta derrota, Bato el ilirio llevó a cabo una reunión con Bato el panonio y
acordaron una alianza. Los ejércitos rebeldes juntos establecieron su cuartel general en
Mons Alma en Panonia, cerca de Sirmio.
A lo largo del frente oriental, Bato el panonio de la tribu de los breucios, atacó Sirmio y
su guarnición romana, pero Cecina Severo el legado de Mesia, lo sorprendió en el río
Drava y lo derrotó justo a tiempo para evitar la pérdida de un fuerte tan importante para
los romanos desde el punto de vista estratégico, no sin grandes pérdidas romanas.

Los romanos tenían, ahora, en manos de las fortalezas de Siscia y Srijem, pero todo el
territorio que se extendía entre estos lugares y al sur de ellos, hasta el mar Adriático,
estaba en manos de los rebeldes, mientras que Tiberio estaba regresando al final del
año .

Los rebeldes no fueron atacados por los romanos, sino por Roemetalces era el rey
cliente romano de Tracia en este momento; mandó un fuerte ejército de caballería que
había sido entrenado y armado por oficiales romanos. Los tracios tuvieron éxito en
derrotar a los rebeldes de Iliria y de Panonia, pero el intento posterior de Cecina Severo
para perseguirles tras la victoria no tuvo éxito ya que tuvo que retirarse cuando recibió
la noticia de que bandas de guerra sármatas y dacias estaban atacando Moesia. Así que
acudió a hacerles frente, mientras que Tiberio y Mesala, que había establecido su cuartel
general en Siscia se ocupaban de la revuelta. Tiberio estaba aparentemente inactivo,
posiblemente tratando de dejar que el hambre y las luchas internas hiciesen la mayor
parte de su trabajo. Posteriormente se demostraría que ésta era la táctica apropiada.

Bato el ilirio sitió Salona, mientras que Bato el panonio atacaba Sirmio. Ninguno de los
rebeldes alcanzó nada en estos ataques iniciales.

Miles de jóvenes guerreros acudieron a las banderas de estos líderes rebeldes; algunos
trajeron armas celtas, otros equipos romanos guerra y otros los simples hondas y porras
de pastores. Sus filas se nutrieron con veteranos que ya habían servido en las filas de las
auxilia romanas. De acuerdo con Velleius Patérculo, la población de las tribus que se
rebelaron era más de 800.000. de los cuales 200.000 eran soldados de infantería y 9.000
de caballería, (estas cifras desde luego son exageradas). Estos ejércitos rebeldes
formaron una peligrosa y potente combinación de expertos en la guerra de guerrillas, y
expertos en las tácticas y equipos romanos y hablaban latín.

Tan agresivos y arrogantes eran esos ejércitos rebeldes, que Augusto y Tiberio temían
que uno o ambos de los Batos estuvieran planeando una invasión de Italia. Bato el ilirio
devastó asentamientos romanos en la costa del Adriático hasta el sur de Apollonia.

Tiberio, que todavía estaba tratando los términos de paz con el marcomano Maroboduo,
así es que inmediatamente envió a Marco Valerio Mesala Mesalino gobernador de Iliria,
que dejó sus operaciones contra los germanos y marchó para cerrarles el paso en caso de
que decidieron invadir Italia. Bato el ilirio, en algún momento a finales de año 6, se
enfrentó con Mesala y lo derrotó con un ejército de 20.000 efectivos que casi casi le
igualaba en número, armamento y organización, pero era muy superior en espíritu y
moral. Masala tras la derrota se retiró a la fortaleza de Siscia, en espera de la llegada de
Tiberio.

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Dión Casio afirma que Mesala poco después vengó esta derrota haciendo descuartizar
muchos ilirios que habían caído en una emboscada.

Tras esta derrota, Bato el ilirio llevó a cabo una reunión con Bato el panonio y
acordaron una alianza. Los ejércitos rebeldes juntos establecieron su cuartel general en
Mons Alma en Panonia, cerca de Sirmio.
A lo largo del frente oriental, Bato el panonio de la tribu de los breucios, atacó Sirmio y
su guarnición romana, pero Cecina Severo el legado de Mesia, lo sorprendió en el río
Drava y lo derrotó justo a tiempo para evitar la pérdida de un fuerte tan importante para
los romanos desde el punto de vista estratégico, no sin grandes pérdidas romanas.

Los romanos tenían, ahora, en manos de las fortalezas de Siscia y Srijem, pero todo el
territorio que se extendía entre estos lugares y al sur de ellos, hasta el mar Adriático,
estaba en manos de los rebeldes, mientras que Tiberio estaba regresando al final del
año .
Los rebeldes no fueron atacados por los romanos, sino por Roemetalces era el rey
cliente romano de Tracia en este momento; mandó un fuerte ejército de caballería que
había sido entrenado y armado por oficiales romanos. Los tracios tuvieron éxito en
derrotar a los rebeldes de Iliria y de Panonia, pero el intento posterior de Cecina Severo
para perseguirles tras la victoria no tuvo éxito ya que tuvo que retirarse cuando recibió
la noticia de que bandas de guerra sármatas y dacias estaban atacando Moesia. Así que
acudió a hacerles frente, mientras que Tiberio y Mesala, que había establecido su cuartel
general en Siscia se ocupaban de la revuelta. Tiberio estaba aparentemente inactivo,
posiblemente tratando de dejar que el hambre y las luchas internas hiciesen la mayor
parte de su trabajo. Posteriormente se demostraría que ésta era la táctica apropiada.

Año 7 Germánico se dirige a Iliria

Augusto perdió la confianza en Tiberio y en Mesala para concluir la guerra por sí


mismos, así que ordenó a su sobrino Germánico manumitir a miles de esclavos a fin de
encontrar los soldados necesarios, circunstancia que no se daba desde la derrota romana
a manos de Aníbal en la batalla de Cannas, acaecida 200 años atrás. Gracias a las
disposiciones realizadas por Augusto, Roma fue capaz de poner sobre el campo de
batalla a 10 legiones (50.000), 10.000 voluntarios veteranos romanos que se unieron a la
causa, 14 alas auxiliares (8.000), y 70 cohortes de auxiliares (35.000), muchas de las
cuales estaban compuestas exclusivamente por ciudadanos romanos. Estos eran
hombres que Augusto consideraba por su condición o antecedentes inapropiados para
formar parte de las legiones: ciudadanos nacidos en las clases más bajas, vagabundos,
delincuentes o esclavos liberados (cuando a un esclavo se le liberaba, inmediatamente
adquiría la ciudadanía romana). A estas unidades especiales se les otorgó el título de
Civium Romanorum (de ciudadanos romanos). Cuando finalizó la revuelta iliria, estas
cohortes permanecieron al servicio del Imperio y a cambio conservaron su ciudadanía.
A las tropas reclutadas por Augusto, Germánico y Tiberio se unió un poderoso
contingente de tropas procedentes de Tracia, cuyo monarca, Rometalces I era un rey
amicus del Imperio. Con todo, el total de tropas que desplegó el Imperio para
enfrentarse a los ilirios alcanzaba los 100.000 hombres.

85
Revuelta Iliria año 7. Germánico se dirige a Iliria

Mientras tanto, los rebeldes se volvieron cada vez más arrogante. Durante el invierno de
6-7, invadieron Macedonia, saqueando y quemando todo su camino. De nuevo fueron
derrotados por los tracios, esta vez por un ejército bajo el mando conjunto de
Remetalces y su hermano Raskiporis. La derrota fue un revés, y limitó la influencia de
los rebeldes a sus provincias de origen, pero no hizo nada para paralizar el movimiento,
o la resolución de los guerreros de Iliria.

Germánico llegó a Iliria a primeros del 7. Para sofocar la insurrección de un par de jefes
bárbaros, Roma tuvo que emplear entre una tercera y una cuarta parte de su fuerza total.
En términos de números y la logística, la revuelta de Iliria fue una de las guerras más
épicas de la historia romana.

A las tres legiones de Cecina Severo gobernador de Mesia se unió Marco Plaucio
Silvano, gobernador de Galacia y Panfilia con dos legiones (la IIII Escítica y la V

86
Macedonica y V) este ejército estaba comandado por ambos y se concentró en Siscia, en
el frente occidental.

El enemigo bajo el mando de los dos Bato, esperando al ejército romano le habían
bloqueado el camino y esperaban vencerlos antes de que se uniesen a Tiberio. Y así,
cuando la vanguardia del ejército romano avanzaba y la retaguardia aún no había
abandonado el campamento, el enemigo cayó sobre ellos, siguiendo una táctica similar a
la utilizada por Aníbal en la batalla Trasimeno. El ejército romano vaciló, pero
finalmente se impuso una disciplina férrea y la tenacidad de las legiones romanas, y una
posible derrota se transformó en una victoria. Esta fue la batalla de los pantanos Volcee
al parecer en Moesia o muy cerca. Finalmente Cecina y Silvano pudieron conducir sus
tropas a Siscia y unirse a Tiberio.

Tiberio estaba ahora en sus manos del valle del Sava, y sólo tenía que reforzarlo con
fortalezas, para evitar que los rebeldes pudiesen unirse de nuevo, y luego vencería por
separado.

Cohors VI Voluntariorum en Dalmacia durante la revuelta de Iliria del 6-9

En la segunda parte de Tiberio ese año, ordenó que varias columnas militares, atacasen
simultáneamente en varios puntos al enemigo. Entre estos también participó Germánico,
que derrotó y sometió a la tribu mazei de Dalmacia.

Al final de estas operaciones, en vista de la inminente invierno, Tiberio ordenó que:

 Cecina volviese a Mesia (quizás Nish) con dos legiones: la IIII Scythica y la V
Macedonica una vez más para defender la provincia de las incursiones de los
dacios.
 Plaucio Silvano volvió a Sirmio con las legiones VII, VIII y XI Augusta.
 Las cinco legiones restantes permanecieron con él para Siscia.

Los ilirios huyeron de toda batalla campal, en particular cuando sus filas eran
disminuidas por la enfermedad, el hambre, y la deserción según la guerra se prolongaba.
Eran maestros de la guerra de guerrillas, establecieron escondites en los bosques o en
87
los pantanos, o en colinas fortificadas similares a los “castros” desde donde llevaban a
cabo redadas. Varios miles de soldados romanos fueron abatidos por oponentes sin
protección, armados tan sólo con hondas y jabalinas. Muchos de ellos ni siquiera
pudieron ver al hombre que los mataba.

Año 8 final de la rebelión en Panonia

En el año 8 a los dálmatas y los panonios querían pedir la paz debido al hambre y las
enfermedades, pero los rebeldes se lo impidieron, no tenían esperanza que los romanos
respetaran sus vidas y continuaron resistiendo.

Después de otra batalla en el verano del 8, el ejército alrededor de Siscia, se movió


rápidamente hacia el este, el 3 de agosto derrotó al ejército de Bato el panonio en lugar
desconocido, posiblemente a lo largo del río Bathinus (actual Bosna), gtras lo cual Bato
el panonio y sus breucios se sometieron a Tiberio. En recompensa por su traición,
Tiberio declaró a Bato como “Rey de los breucios” y amigo del pueblo romano.

88
Revuelta Iliria año 8. Final de la rebelión en Panonia

La deserción de Bato el panonio no iba a durar mucho. Su ejército fue derrotado y él


mismo fue capturado por el Bato el ilirio. Llevado ante una asamblea de guerreros, y
Bato el panonio fue tachado de traidor a la causa y condenado a muerte en el acto. Esto
debió ocurrir en algún momento del verano u otoño del año 8.

89
La eliminación de este rey de Panonia no aportó nada a la causa de de Roma. Todas las
tribus de Panonia se levantaron con ferocidad sanguinaria, al parecer dirigida contra los
romanos y contra los ilirios por igual. Un ex-cónsul y comandante militar, Marco
Plaucio Silvano, fue enviado desde Roma para sofocar a los panonios mientras Tiberio y
Germánico siguieron centrándose en Bato el ilirio y sus seguidores.

Silvano aplastó completamente a los breucios en una batalla campal, y aceptó la


sumisión del resto de Panonia, suficientemente intimidados por la ferocidad con había
tratado a sus compatriotas.

Tiberio penetró en Iliria-Dalmacia la guerra en esta difícil región fue llamada Bellum
Dalmaticum, y fue meticulosamente preparada por Tiberio durante el invierno, dejando
Lépido en Siscia, Silvano en Sirmio, Germánico al sur de los Alpes Dinaricos y Cecina
e Mesia, regresando a Roma para pasar el invierno. Tiberio estaba ya seguro de que el
año siguiente sería el año del éxito definitivo y la capitulación de los insurgentes.

Mientras tanto, la revuelta en Iliria-Dalmacia se fue marchitando. Los seguidores de


Bato habían sido diezmados por brotes de peste, así como por la escasez de alimentos.
Los soldados romanos estaban ahora recorriendo la mayor parte del país, matando y
saqueando indiscriminadamente. Muchos ilirios desertaron de Bato, más preocupados
por rescatar a sus seres queridos que en mantener la lucha.

Año 9 final de la rebelión en Dalmacia

Se reanudaron las hostilidades con el inicio del año, y Germánico, una vez más se
distinguió por su valor y el sentido de mando, llevando a cabo algunas acciones
militares de valor, tales como la conquista de las fortalezas de dálmata de Splono
(posiblemente la actual Plevlje) y Raetinum. Los otros generales, como Marco Plaucio
Silvano y Lépido se habían distinguido en la batalla, someter a la ciudad fortificada
importante de Seretium y muchos otros lugares.

Augusto decidió volver a presentarse en Dalmacia, para dar un nuevo impulso a la


guerra y llevarla a su fin. Tiberio, por su parte dividió el ejército en tres columnas:

o La primera, encabezada por Marco Plaucio Silvano, se dirigiría al interior de


Dalmacia, partiendo de Sirmio a lo largo del río Bosna.
o La segunda, a cargo de Lépido partiría de Siscia y recorrería el río Glina.
o La tercera, bajo su mando directo, junto con Germánico, seguiría el curso del río
Urbas, en dirección a la fortaleza de Andretium (cercano Salona), donde Bato el
ilirio se ocultaba.
o Un cuarto ejército, bajo el mando del gobernador de Dalmacia, algunos Cayo
Vibio Póstumo, limpiaría la costa Adriática de rebeldes.

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Revuelta Iliria año 9. Final de la rebelión en Iliria

Germánico persiguió a Bato hasta la fortaleza de Adetrium, sitiándola. Tiberio se acercó


Andretium y también se unió Lépido, asediando completamente la fortaleza.

Los defensores de Andetrium lucharon con valor desesperado, haciendo rodar carros y
carretas llenas de piedras colina abajo contra las filas de los atacantes romanos. Los

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legionarios también se encontraron bajo constantes andanadas de piedras de honda,
flechas y jabalinas, muchos de los cuales eran incendiarias.

Tiberio se aseguró la victoria atacando la colina desde varios puntos a la vez. No había
suficientes efectivos en la fortaleza para repeler todos estos ataques al mismo tiempo.
Andetrium cayó, y Bato y sus últimos irreductibles cayeron en manos de sus odiados
enemigos romanos. Sería finales de agosto o principios de septiembre.

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Asedio de Andetrium año 9 durante la revuelta de Iliria. Augusto contempla el asalto
que se llevó a cabo por varios puntos a la vez. Autor Adam Hook

Secuelas

La victoria fue agridulce. La mayor parte de la población de Roma estaba de luto por
alguien, padre o hijo, marido o amante. La conclusión nominal de la Guerra de Iliria, sin
embargo, llegó con la noticia de la destrucción de la columna de Varo en el bosque de
Teutoburgo, con la pérdida de la mayor parte de 20.000 vidas. Tras conocerse la noticia,
la población de Roma se volvió frenética contra los inmigrantes alemanes y les masacró
por los cientos; Augusto ordenó a los supervivientes, entre ellos su propia Guardia
Germánica, abandonar la ciudad para su propia protección.

La provincia de Iliria se dividió en dos: Panonia en el norte, y Dalmacia en el sur. La


mayor parte de las tribus habían perdido prácticamente la totalidad de sus hombres.
Muchas de las viudas y los huérfanos no lloraron en las ruinas carbonizadas de sus casas
y castros, sino en las jaulas y los mercados de esclavos. Las tribus de Iliria una vez que
se había enriquecido fuera del comercio de esclavos en el Mediterráneo. Ahora que
perdieron miles de sus hijos e hijas a la misma.

Los ejércitos romanos en Iliria actuaron con brutalidad casi sin precedentes hacia las
poblaciones nativas. Pannonia sufrió especialmente bajo Plaucio Silvano, un
comandante despiadado que parecía disfrutar con la destrucción y derramamiento de
sangre para su propio provecho. Los soldados romanos sufrieron de falta de raciones y
las condiciones miserables de vida en Iliria, y muchos de ellos no eran voluntarios, e
hicieron pagar su con las mujeres y familias del enemigo.

Los pueblos ilirios sobrevivieron a este genocidio no oficial. Irónicamente, en el siglo


III Panonia y Dalmacia fueron las principales zonas de reclutamiento del ejército
romano, no sólo en la auxilia sino también en las legiones. Entre los años 268 y 379 casi
todos los emperadores procedieron de esta región.

Bato tras su captura fue entrevistado por Tiberio, que le preguntó cuál era su motivación
para la revuelta. Bato, el líder de una raza de pastores-guerreros, dio una respuesta
acorde con sus orígenes y la cultura: “Ustedes los romanos son los culpables de esto,
usted nos envía lobos para defender los rebaños, en vez de perros y pastores.”

Bato se salvó y fue enviado a un cómodo exilio, viviendo el resto de sus días en una
villa en Rávena.

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Guerra contra los germanos
Edad Antigua Las guerras del Imperio Alto Romano Guerra contra los germanos

El ejército de los germanos

Tácito describe a los germanos como corpulentos, de ojos azules y cabellos rubios,
demostrando su fuerza en ocasiones especiales y mostrándose inclinados a los trabajos
más duros, aunque guerreros feroces, su organización militar era de lo más elemental,
consistente en escuadrones y batallones reclutados por familias y clanes. Pocos de ellos
tienen espada o  lanza larga; utilizan venablos cortos llamados frameae con una hoja de
hierro larga y estrecha; dicha arma es tan eficaz y de fácil manejo que se sirven lo
mismo de ella para el cuerpo a cuerpo como para el combate a distancia. Los jinetes
llevan un escudo y las frameae; los infantes lanzan nubes de venablos que alcanzan
grandes distancias. No llevan ornamentos, tan solo los escudos aparecen pintados de
algunos colores, Pocos llevan corazas y apenas unos cuantos tienen yelmos de metal o
cuero.

Sus caballos no son ni bellos ni veloces, ni están adiestrados a cabalgar en círculo, tan
solo maniobran de frente o a la derecha, pero cuando tuercen en dicha dirección, sus 
líneas se conservan apretadas y nadie se queda atrás. En general, su infantería es más
potente, y en consecuencia, la caballería siempre lucha formando un solo cuerpo con
ella, ocupando los ágiles infantes, escogidos entre los mejores guerreros, las filas de
vanguardia.

La línea de batalla está dispuesta en cuñas, el retirarse bajo la presión enemiga está
considerado entre ellos como una cuestión de táctica, no como un signo de cobardía.

Antecedentes

Julio Cesar cruzó el Rin, pero regresó desmontando el puente tendido, la situación en la
frontera del Rin fue estable durante algunas décadas, produciéndose únicamente
pequeñas escaramuzas. Las guerras civiles no permitían a los romanos centrarse en
realizar grandes campañas y se limitaron a defender la frontera, y tan solo intervinieron
en los asuntos de Germania el año 38 AC, cuando los ubios, aliados de Roma se vieron
amenazados por sus tribus vecinas. Agripa, que se encontraba en la Galia, no podía
prestar ayuda militar al otro lado del Rin a sus aliados dada la situación en Roma. Sin
embargo permitió a los ubios asentarse en la orilla occidental bajo la protección de
Roma. Durante la estancia de Agripa en la frontera fue fundada a orillas del Rin la
ciudad de Colonia, llamada entonces Colonia Agripina.

La situación en la frontera comenzaba sin embargo a ser cada día más preocupante para
Roma. Los germanos siempre aprovechaban cualquier mínima oportunidad para
lanzarse sobre territorio romano para rapiñar y saquear las ciudades más cercanas,
regresando posteriormente a sus territorios. No solo las incursiones germanas eran el
único problema, los intereses comerciales también se veían seriamente cada vez más
comprometidos, puesto que los germanos acosaban constantemente a los romanos que
comerciaban al este del Rin.

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Agripa en el 25 AC, tras un intento de invasión germana, se vio obligado a cruzar al Rin
para infligir un castigo a los germanos que les disuadiese de volver a cruzar el gran río.
Sin embargo éstos lo volvieron a intentar en el año 20 AC, siendo rechazados por
Agripa en la misma frontera.

A pesar de todos estos quebraderos de cabeza, la situación en la frontera fue más o


menos sostenible, impidiendo incursiones importantes sobre la Galia. El problema
llegaría pocos años después.

Poco después de la designación de Marco Lollio como gobernador de la Galia Belga,


ocurrió un horrible en el lado germano del río Rin. Algunos romanos que estaban
atravesando el territorio de la téncteros, fueron secuestrados y crucificados por los
miembros exaltados de la tribu. Los líderes téncteros conocían que los romanos nunca
permitirían que ese crimen quede sin castigo, por lo que decidieron tomar la iniciativa y
lanzar una gran incursión en la Galia romana, para ello convencieron a los sugambros. a
los que se unieron otras tribus vecinas como los marsos y usipetes. El ejército germano
cruzó el Rin sin encontrar apenas resistencia e irrumpieron en la provincia de la Galia
Bélgica arrasando todo a su paso y saqueando toda la provincia. Para detener el avance
germano, el gobernador de la provincia, Marco Lollio, envió a la Legión V Alaudae y
auxiliares para enfrentarse a la fuerza invasora, enviando por delante la caballería. Las
vanguardias chocaron en el valle del río Mosa, y los jinetes germanos masacraron la
caballería romana y sus restos se dieron a la fuga para acogerse a la fuerza principal
romana. Los jinetes germanos persiguieron a los jinetes romanos en retirada, y chocaron
con las filas de la legión V Alaudae. Los legionarios al parecer fueron cogidos por
sorpresa, o estaban simplemente en desventaja, así es que se dieron también a la fuga.
Durante la persecución los germanos capturaron el águila de oro de la legión, siendo
esto un hecho humillante para el ejército romano.

Tras capturar el águila de la legión, los aliados germanos cruzaron el Rin de vuelta a
Germania satisfechos y llevándose consigo un gran botín. Lo que no se imaginaban los
téncteros y sus tribus vecinas era lo que iba a ocurrir en los próximos años.

Campaña de Druso (12 – 9 AC)

Como reacción a esta humillación, Roma comenzó operaciones de castigo en territorio


transrenano.
El propio emperador partió hacia la ciudad de Lugdunum (Lyón) en la Galia. Augusto
se presentó en la ciudad del valle del Ródano acompañado por dos legiones: la IV
Legión Victrix y la II Legión Augusta. También fue acompañado por sus hijastros
Tiberio Claudio Nerón y Nerón Claudio Druso.

El viaje de Augusto a la Galia tuvo como objetivo la reestructuración de la frontera del


Rin, un tanto dejada en los últimos años, y llevar la frontera hasta el Danubio.

Tiberio tuvo que partir para sofocar revueltas en el Danubio, así que Augusto nombró a
Nerón Claudio Druso para que dirigiese la campaña. El emperador detestaba la vida
militar y junto a su salud siempre enfermiza, éste delegaba las campañas militares a sus
legados.

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Campaña de Druso en Germania (12 – 9 AC)

Druso reunió un enorme ejército compuesto por 10 legiones, 70 cohortes de infantería


auxiliar, 14 alas de caballería y un gran número de aliados, cerca de 100.000 hombres
en total.

En la Germania inferior se acantonaron tres legiones: la XVII, XVIII y la XIX; mientras


en Germania superior se instalaron la I Germánica y la V Alaudae.

Durante los meses de invierno de los años 13-12 AC, rechazó reiteradas incursiones de
guerreros, reforzó la frontera rechazó los intentos de incursión e incluso cruzó el río en
alguna ocasión como preludio de la gran ofensiva. Mandó edificar algunas fortalezas
fijas para controlar mejor la zona a la vez que construyó varios canales gigantescos más
allá del Rin, conocidos como canales de Druso, para transportar la flota desde el Rin al
Zuiderzee, siendo el primer general romano que navegó el mar del Norte o océano
Germanicus.
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En la primavera del 12 AC, Druso cruzó el Rin y sometió a los bátavos, usipetos y
sicambros, avanzando hasta los márgenes del río Elba. Ese mismo año con una flota
navegó por el mar del Norte y sometió a los caucos y frisios, tomando antes la isla de
Burchana frente a las costas de los frisios. También fue derrotada la flota de los
bructerios. Tras esta primera campaña toda la costa entre el Rin y el Weser quedó bajo
dominio romano.

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Campaña de Druso el Mayor contra los bructerios 12 AC. Druso derrota a una flota de
bructerios. Revista Ancient Warfare.

Año siguiente 11 AC, con el litoral ya sometido, las acciones militares se centraron en
someter el interior, concretamente el territorio de los sugambros, usipetos y catos.
Druso cruzó el Rin por su cursó medio y se adentró en territorio de los usipetos, a los
que derrotó junto al río Lupia o Lipe. Despues se dirigió contra los sugambros, cuya
empresa fue facilitada por los propios germanos, ya que sugambros y catos estaban
enfrentados entre sí. La devastación en territorio usipeto y sugambro fue brutal,
derrotando a estos antes cualquier intento de resistencia que opusieron, y exportando
miles de esclavos a Roma como botín de guerra. El ejército romano siguiendo el curso
del río Lipe se adentró todavía más al interior hasta territorio de los catos, quienes no
opusieron demasiada resistencia. También los marsos, a orillas del Weser, fueron
sometidos. Druso cruzó el Weser y derrotó a los queruscos, pero después de ésta
victoria su ejército dio media vuelta para regresar al Rin. Durante el viaje de regreso al
Rin, cruzando un desfiladero cerca de Arbalo, el ejército romano sufrió una emboscada
tendida por los sugambros y catos. La batalla apunto estuvo de acabar en desastre para
las legiones, pero gracias a la disciplina y el talento de Druso, unidos al despiste de sus
enemigos (quienes se empezaron a preocupar más por el botín que por derrotar a los
romanos) hizo que los romanos pudieses salvar la situación y llegar finalmente al Rin
sin sufrir demasiadas bajas.

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Romanos contra germanos siglo I. Autor Aleksandr Yezhov

Al año siguiente 10 AC, la campaña fue dirigida contra los catos, quienes se habían
levantado en armas por la perdida un año antes de sus tierras. Druso avanzó desde
Mogontiacum (Maguncia) cruzó el Rin y derrotó de nuevo a los catos. Después atacó a
los tencteros, llegando al río Weser. Los marcomanos viéndose amenazados huyeron de
su territorio para asentarse en Bohemia, lejos por el momento de la influencia romana.

Al año siguiente 9 AC, Druso se aventuró a cruzar el río e incursionar en territorio


querusco para llegar finalmente a orillas del río Elba. Una vez llegó Druso al gran río se
detuvo, probablemente por orden del propio Augusto e inició el camino de regreso al
Weser. Durante el camino de vuelta atacó a los hermunduros y marcomanos, pero sufrió
una caída de su caballo que le ocasionó una fuerte herida en el muslo, que semanas
después le causaría la muerte con 29 años de edad. Druso no solo se limitó a derrotar a
las tribus germanas, sino que además bajo su mando se construyeron varias
fortificaciones en territorio sugambro. Una de esas fortificaciones sería el fuerte de
Aliso.

Campaña de Tiberio (6-1 AC)

Tras la muerte de Druso su hermano Tiberio asumió el mando del ejército en Germania,
pero pronto se exilió a la isla de Rodas por motivos personales abandonando la campaña
germana. Fue entonces cuando se nombró gobernador a Lucio Domicio Eenobarbo.

Durante su mandato se empezó a organizar la nueva provincia romana, estableciendo


sobretodo puestos fortificados a lo largo y ancho del territorio conquistado. Además los
romanos comenzaron a impartir justicia en los conflictos internos de los germanos y a
reclamar tropas y rehenes de las tribus aliadas.

Durante los años de gobierno de Ahenobarbo no se emprendieron grandes campañas


militares, pero si se sofocó cualquier intentó de rebelión, e incluso en el año 2 AC, el
ejército romano volvió a llegar al Elba e incluso lo cruzaron. Ese mismo año, Enobarbo
sofocó con existo un levantamiento de queruscos y caucios.

En el año 4 DC. Augusto reclamó de nuevo la presencia de Tiberio en Roma, tras la


muerte de sus hijos adoptivos Cayo y Lucio César, e incluso lo adoptó como hijo.
Tiberio fue entonces enviado de nuevo a Germania y reprendió la campaña.

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Campañas de Tiberio, Enobardo y Sturnino en Germania (6AC – 6DC)

La primera fase se centró en someter a bructerios, amsivaros y angrivaros. En ese


mismo año los queruscos fueron nuevamente derrotados y sometidos. Un año mas tarde
Tiberio comando la flota romana del mar del norte hasta llegar a la península de
Jutlandia llegando a establecer contacto con los cimbrios, quienes fueron derrotados un
siglo atrás por Mario. Tras esto la flota de Tiberio remontó las aguas del Elba
estableciendo contacto con el ejército terrestre. Juntos derrotaron y sometieron a los
longobardos, entonces asentados a orillas del Elba. Tras estas campañas las tierras entre
el Rin y el Elba quedaban prácticamente sometidas y únicamente los marcomanos
liderados por su rey Marbod presentaban una amenaza importante.

En el año 6, Tiberio ordenó una ofensiva contra los marcómanos y conquistar Bohemia.
Se diseño una ambiciosa estrategia entre los ejércitos del Danubio y del Germania.
Hasta ahora Marbod, quién había sido educado e instruido en Roma se había mantenido
una política neutral desentendiéndose de cualquier coalición o levantamiento contra
Roma. Pero no por eso dejaba de representar una amenaza ya que contaba con un gran
ejército, y además Bohemia era el único territorio que quedaba por conquistar para
cerrar la frontera entre el Elba y el Danubio.

Para la campaña se reunieron las legiones que operaban en Germania y las de la


provincia Nórica, un total 12 legiones. Desde Germania el gobernador Cayo Sencio
Saturnino avanzaría con 5 legiones hacia el este penetrando en territorio marcomano
donde se uniría al ejército de Marco Valerio Mesala Mesalina desde Iliria, encerrando
de esa manera a los marcomanos, que habían movilizado una fuerza de 70.000 infantes
y 4.000 jinetes.

Sin embargo la suerte no iba a estar de lado de Roma. Los pueblos de Panonia y
Dalmacia se levantaron en armas contra los romanos, poniendo en peligro la provincia.
Augusto ordenó de inmediato a Tiberio que paralizara la campaña contra Marbod y
sofocará la rebelión de Panonia, potencialmente más peligrosa. Se firmó un acuerdo con
los marcomanos y por tanto la campaña quedó pospuesta y nunca se llevaría a cabo,
Tiberio reconoció al rey germano Marbod como ”amigo” de Roma.

Batalla de los bosques de Teutoburgo (9)

En el año 7 se nombró a Publio Quintilio Varo como nuevo gobernador romano de la


provincia Germania Magna, era un político más que general. Fue elegido cónsul en el
año 13 AC, y posteriormente gobernador en Siria. En Judea sofocó duramente el
levantamiento judío tras la muerte de Herodes I el Grande. Consiguió una importante
fortuna personal. Un historiador antiguo resumió su etapa de gobierno en Siria diciendo
“Llegó pobre a una provincia rica y salió rico dejando una provincia pobre“.

Cuando se hizo cargo de Germanía, creyó que la provincia estaba hallaba ya sometida,
trabó amistad con el local Herman a quien llamó Arminio, era hijo del rey de los
queruscos y que había estado como rehén en Roma y contaba con la ciudadanía romana,
mandaba un ala de la caballería auxiliar.

Arminio aconsejaba a Varo con sus conocimientos sobre los germanos. Al principio fue
una amistad verdadera, pero al conocer la explotación y los abusos a los que eran

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sometidos los germanos y su privación de privilegios, fue cambiando sus sentimientos
contra del Imperio. Finalmente decidió cambiar de bando, apostando por la unión de los
germanos contra el romano invasor, intentando su expulsión más allá del río Rin.

En el verano del año 9, Varo disponía de 5 legiones, dos en campamentos permanentes


en Mogantiacum y tres en cuarteles de verano en Minden sobre el rio Weser. Debido a
la paz reinante, las legiones no se mantenían reunidas y dispuestas para la acción, sino
que estaban dedicadas a las tareas de talas de árboles, construcción de calzadas y
tendido de puentes. Además como era costumbre, vivían en los campamentos
numerosas mujeres y niños.

Cuando estaba a punto de volver a sus cuarteles de invierno, recibió la noticia del
levantamiento de las tribus de los angrivarios y bructerios, para convencer a Varo,
Arminio había enviado a sus jinetes auxiliares a asesinar a destacamentos romanos que
estaban realizando trabajos de construcción en esas zonas.

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Batalla de los bosques de Teoteburgo año 9. La traición. Arminio con sus jinetes
auxiliares atacan por sorpresa a los legionarios romanos que estaban realizando trabajos
campamento, estos son sorprendidos ya que no se esperaban ser atacados por sus
propias fuerzas, Arminio no deja supervivientes y culpa a los angrivarios. Autor Peter
Dennis .

Varo decidió dirigirse contra ellos en una operación de castigo. Arminio lo convenció
de que en vez de dar un rodeo por la calzada militar, acortase a través del bosque de
Teutoburgo. Varo tenía en ese momento tres legiones (XVII, XVIII y XIX), unos
15.000 legionarios, 3 alas de caballería, y 6 cohortes de infantería con unos 3.000 a
5.000 auxiliares, además de 5.000 a 10.000 no combatientes.

Varo inició la marcha para dirigirse al territorio de los angrivarios, enviando jinetes
exploradores por delante. Los civiles que iban repartidos en la columna entre los
transportes, retrasaban el avance y desorganizaban las filas. Arminio le convenció para
separarse de la columna diciendo que iba a buscar apoyo local, el romano confió en él.
Los primeros síntomas se hicieron patentes al conocerse que los jinetes del
destacamento de exploración habían sido emboscados y muertos.

Varo cambió de dirección tratando de volver a la calzada romana para llegar a la


fortaleza más próxima, que era Aliso, que estaría cerca del río Lippe, quizá dos tercios
del camino desde el río Weser al Rinsu. La columna debería tener unos 15 kilómetros de
largo, y por tanto el mando y control era difícil.

Primer día 9 de septiembre

El día 9 de septiembre, la fuerza romana fue emboscada por una fuerza de unos 20.000 a
25.000 germanos, el terreno era lodoso, estrecho y desconocido. Al parecer, los
germanos habían cortado los troncos de los árboles a los lados de la marcha del ejército
romano, aunque de tal manera que aún se sostenían en pie, y aprovechando que se
desató una tremenda tormenta, los empujaron de tal modo que cayeron sobre las
legiones provocando el consiguiente desorden en sus filas. Aprovechándose de dicho
desconcierto, los germanos se lanzaron al ataque, en primer lugar mediante una lluvia
de dardos, pero una vez sembrada la confusión trataron de dividirlos en pequeños
grupos y posteriormente destruirlos. Los romanos tenían superioridad en el cuerpo a
cuerpo, pero tenían desventaja porque su pesado equipo les impedía perseguirlos con
eficacia. Los romanos con siguieron rechazarlos con fuertes bajas, detuvieron la marcha
y organizaron un campamento fortificado para pasar la noche.

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Batalla de los bosques de Teotebrugo año 9. Los germanos atacan en grupos para dividir
a los romanos en pequeños grupos y destruirles. Autor Angus McBride

Batalla de los bosques de Teoteburgo año 9. Autor Christian Jegou

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Batalla de los bosques de Teoteburgo año 9. Los romanos consiguen repeler el ataque,
se ve un centurión y un optio encabezando el contraataque. Autor Angus McBride

Segundo día 10 de septiembre

Durante la noche, decidieron deshacerse de los carros llevando solo las mulas,
quemando la mayor parte para que no cayese en manos enemigos. A la mañana
siguiente reanudaron la marcha con algo más de orden, y más agrupados para darse
cobertura mutua, se abrieron camino hacia terreno despejado, pero una vez más
volvieron a penetrar en el bosque donde volvieron a ser atacados y sufrieron pérdidas
graves. Buscaron una zona apta para levantar otro campamento provisional, con una
fortificación totalmente inadecuada, mientras los germanos les seguían atacando.

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Batalla de los bosques de Teotebrugo año 9. Mañana del 10 de septiembre, los romanos
reanudan la marcha con una formación más cerrada y sin carros.

Batalla de los bosques de Teutoburgo año 9 (4). Autor Brian Palmer

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Batalla de los bosques de Teotebrugo año 9. Los germanos atacando el tren de bagajes
sobre mulas. Autor Angus McBride

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Batalla de los bosques de Teotebrugo año 9. Segunda día, los romanos tratan de abrirse
paso llegar a una zona despejada para levantar el campamento, un centurión se enfrenta
a los germanos. Autor Peter Dennis

Tercer día 11 de septiemebre

A la mañana siguiente del 11 de septiembre, reanudaron la marcha, cuando se


encontraban entre las alturas de Kalkriese y la desaparecida Gran Ciénaga (Grosses
Moor), Arminio había preparado y camuflado una línea de fortificaciones en Karkriese,
probablemente con las técnicas aprendidas de los romanos, los germanos cavaron fosos,
levantaron empalizadas desde las que pudieran disparar los arqueros y dejaron huecos
para permitir a la infantería germana salir, atacar y volver a cubierto. Los romanos
cuando llegaron a la trampa, fueron atacados de flanco desde las alturas por los
germanos y al mismo tiempo tenían delante los terraplenes que les cortaban el paso. Los
romanos con muchas bajas consiguieron asaltar los terraplenes que tenían delante para
llegar a campo abierto y fortificarse como pudieron, otros intentaron huir a través del

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pantano donde perecieron ahogados, se dice que uno de los aquilifer se lanzó con el
águila al pantano hundiéndose ambos, para evitar que cayera en manos germanas.

Batalla de los bosques de Teoteburgo año 9. Día 11 emboscada en el Kalkriese

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Batalla de los bosques de Teoteburgo año 9 (5). Tercer día 11 de septiembre, los
romanos asaltan una empalizada que les corta el paso. Autor Peter Dennis

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Batalla de los bosques de Teoteburgo año 9 (6). Captura del águila de la legión XVII.
Autor A. Batov

Los romanos habían sufrido muchísimas bajas y tenían muchos heridos, Varo que
también estaba herido, al verse rodeado y temiendo el tratamiento de los germanos si
era hecho prisionero, se suicidó arrojándose contra su espada. El legado Cejonio dirigió
la defensa, mientras su colega Lucio Egio intentó rendirse con miles de supervivientes
que fueron masacrados. El comandante de la caballería Numonio Vala intento huir pero
él y sus hombres fueron alcanzados y masacrados.

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Batalla de los bosques de Teoteburgo año 9. Legionarios defendiendo el águila. Autor
Pablo Outeiral

Batalla de los bosques de Teoteburgo año 9. Secuelas de la batalla. Autor Mariusz


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Dos de las tres águilas de las legiones fueron capturadas. Solo unos cuantos romanos
dirigidos por el oficial Casio Querea, que curiosamente sería el asesino de Calígula, al
amparo de la noche consiguieron escapar y gracias a ellos se sabe algo del desastre. Los
germanos llevaron a los prisioneros al pantano cercano donde los degollaron como
sacrificio a sus dioses por la victoria, aunque a los oficiales los quemaron vivos. La
cabeza de Varo fue cortada y Arminio se la envió al rey marcomano Marbod, quién
asustado la remitió a Roma. A los romanos muertos se les cortaron las cabezas y manos
que se clavaron en ramas y lanzas. Con esta derrota decisiva los romanos retrocedieron
la frontera del Elba al Rin.

Secuelas

Días más tarde del desastre la noticia llegó a oídos de Augusto, quién cayó presa de una
inmensa depresión por la pérdida de sus tres legiones. ¡Varo, devuélveme mis legiones!
repetía continuamente el viejo emperador. Se habían perdido el ejército de Germania, y
las provincias galas quedaban también desprotegidas, por tanto era necesario tomar
rápidas medidas para defender el Rin. En el río se encontraban dos legiones, que serían
insuficientes ante una invasión a gran escala.

Augusto envió a Tiberio al Rin y rápidamente llegó para fortificar las defensas y
disuadir a los germanos de cruzar el río. Otra de las medidas tomadas por Augusto fue
la de destituir a todos los galos y germanos que sirviesen en su guardia pretoriana, ya
que no quería saber nada de éstos. Había sido un duro golpe para la historia de Roma y
sus legiones y los números de las legiones aniquiladas se declararon nefasto y no
volverían a ser utilizados nunca más.

Tras haber eliminado todo vestigio de la presencia romana en Germania, Arminio


pretendía invadir la Galia. Sin embargo el desacuerdo entre las tribus y la rápida
reacción romana impidió cumplir su objetivo.

Tras el éxito de Arminio, no todas las tribus germanas le aclamaron como cabía esperar,
ya que éstas tenían miedo de la venganza romana que se preveía cruel, terrible y
definitiva.

La batalla de los Puentes Largos (15)

Tiberio cruzó varias veces el Rin en operaciones de castigo. En el año 14 murió


Augusto y se dirigió a Roma para ser nombrado emperador dejando a Germánico a
cargo de Germania.

El propósito de Germánico era destruir esa confederación y capturar o matar a Arminio.


Lo intentaría en tres campañas consecutivas durante los años 14, 15 y 16. No
conseguiría ninguno de los dos objetivos, aunque los daños producidos en el territorio
germano serían muy importantes.

Los romanos disponían de ocho legiones, así como 15.000 auxiliares y una flota de
tamaño desconocido, pero suficiente como para trasportar a 4 de esas legiones y 10.000
auxiliares, que representaban casi un tercio del total de todo el Imperio concentrado en
una pequeña zona del norte de Alemania durante tres años.

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El primer año de campaña el 14, el ejército romano cruzó el Rin por sorpresa cogiendo a
los germanos desprevenidos. Antes de que pudiesen organizar defensa alguna, varias
columnas romanas estaban devastando ya el interior del país. Esto es lo que nos cuenta
Tácito:

 ”El César, para robar más a lo largo, partidas las legiones codiciosas del saqueo en
cuatro escuadras, sin compasión de edad ni de sexo, pasó a fuego y a sangre diez
leguas de país, asolando las cosas profanas y sagradas, junto con un templo muy
celebrado entre aquellas naciones que llamaban de Tanfana, sin muerte ni herida de un
solo soldado, a causa de haberlos cogido soñolientos, desarmados y sin orden.
Despertó este destrozo a los brúcteros, tubantes y usipetos, los cuales se escondieron
en los pasos estrechos de los bosques por donde había de volver el ejército, de que
advertido el general, puso su gente de manera que podía marchar y defenderse si era
acometido.”

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Caballería auxiliar romana arrasando un poblado germano. Autor Angus McBride

A año siguiente 15, el ejército romano volvió a cruzar el Rin por varios puntos. Una de
las columnas atacó a los catos, y de nuevo los germanos no tuvieron tiempo de
organizarse. Los ancianos, las mujeres y los niños fueron asesinados o tomados como
esclavos. Los guerreros, después de un breve resistencia, fueron incorporados al ejército
o se dispersaron por los bosques.

“Llegó, pues, tan de improviso a los catos, que los débiles de edad o de sexo fueron en
un instante presos o muertos. La juventud, pasado a nado el río Adrana, impedía a los
romanos el hacer en él un puente; hasta que desalojados después de haber tentado en
vano las condiciones de la paz, y con las saetas y otros tiros arrojados con los ingenios,
pasándose algunos a Germánico, los otros, desamparando las villas y lugares, se
esparcieron por aquellas selvas. El César después de haber quemado Mattio, metrópoli
de aquella nación, robado los lugares abiertos, tornó la vuelta del Rin, no habiéndose
atrevido los enemigos a darle a la cola, como acostumbran cuando, más por astucia
que por miedo, dan muestras de retirarse. Los queruscos hubieran ayudado de buena
gana a los catos, si Cecina no los amedrentara con mover las armas a todas partes y a
los marsios, que se atrevieron a esperarle, rompió prósperamente.”

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Campaña de Germánico contra los germanos en el año 15

A continuación Germánico acudió en ayuda del suegro de Arminio, Segestes, que se


encontraba asediado por su propio pueblo por culpa de su amistad con los romanos y
porque preferían al líder querusco.

Como premio por su ayuda Segestes le entregó a Germánico a Tusnelda, su hija y


esposa de Arminio, que en ese momento estaba embarazada. El niño, Tumélico, nacería
al poco tiempo y sería criado en Rávena.
Mientras Arminio intentaba movilizar a los queruscos, Germánico enviaba cuatro
legiones al mando de Aulo Cecina Severo de nuevo contra los brúcteros, que quemaron
sus propias tierras ante el avance romano. Los caucios, tribu aliada de Roma, se unieron
a Pedón, que se movía a lo largo de la costa. Y Lucio Esterinio, que fue enviado
también contra los brúcteros, consiguió encontrar el águila de la legión XIX, una de las
perdidas con Varo. Poco después Germánico llegó con el ejército a lo que seis años
antes había sido el campo de batalla de Teutoburgo. El general pudo ver con sus propios
ojos los restos de los combates, los lugares de resistencia y dónde habían sido
ejecutados los oficiales. ”Así el ejército romano, seis años después de aquel estrago,
recogió los huesos de las tres legiones, sin poder discernir si eran de los extraños o de
los suyos, cubriéndolos a todos con tierra, como si fueran de amigos o parientes, y
aumentando con este acto el enojo y furor contra el enemigo.”

123
Tácito nos cuenta que el emperador Tiberio se enojó con Germánico por esto. ”No
aprobó este hecho Tiberio, o porque daba siempre malos sentidos a las acciones de
Germánico, o porque pensase que el ejército, con la vista de sus compañeros muertos y
sin sepultura, se haría más lento para llegar a las manos y tendría más temor al
enemigo. Fuera de que a un general ornado con el oficio de augur y de las más
antiguas ceremonias divinas no le estaba bien hallarse en mortuorios.”

El siguiente objetivo de Germánico era el propio Arminio, pero éste decidió


prudentemente que no es buena idea enfrentarse a ocho legiones y retrocedió hacia el
interior perseguido por la caballería romana. Llegado a un punto Arminio dio la orden

124
de que sus tropas diesen la vuelta a sus tropas e hiciesen caer en una emboscada a las
fuerzas perseguidoras, obligando a retroceder a los jinetes sobre los auxiliares que los
seguían. El pánico se extendió y las fuerzas romanas empezaron a huir hasta que llegó el
grueso del ejército con las legiones y se estabilizó la situación. Los germanos volvieron
a desaparecer en los bosques.

Tras el encuentro de la caballería, Germánico decidió que era mejor finalizar las
operaciones militares ese año y volver al Rin. Él mismo y la mitad del ejército se
embarcó con la flota y volvió al territorio romano siguiendo la costa. Cuatro legiones la
I Germánica, la V Alaudae, la XX Valeria Victrix y la XXI Rapax y unos 5.000
auxiliares, al mando de Cécina, tienen órdenes de volver por tierra.

La ruta prevista les hará pasar por los llamados Puentes Largos, una serie de terraplenes
construidos con anterioridad por los propios romanos para que sirvieran de camino en
medio de aquella zona pantanosa.
Mientras las tropas de Cecina se internaban en las zonas pantanosas, aprovechando la
lenta marcha de los romanos por la ciénaga, Arminio y sus germanos los adelantaron
apostándose en un estrecho paso, a ambos lados de los Puentes Largos, en la zona
boscosa alrededor del pantano. Con ello esperaban caer por sorpresa sobre el
desprevenido enemigo, y obtener así una victoria fácil.

Cuando Cecina llegó a los Puentes, se encontró con que estaban en muy mal estado y
debían ser reparados para poder avanzar con los bagajes. Cecina que era un general
experimentado con más de 25 años de servicio, se mostró cauto y optó por acampar, y
reparar los puentes antes de cruzar con el grueso. Dividió sus fuerzas en tres grupos:
Los zapadores encargados de seguir construyendo y arreglando los pasos elevados,
algunos legionarios y auxiliares que debían defender la impedimenta, y finalmente, el
grupo más nutrido de legionarios que protegerían a los zapadores al frente y ambos. Por
el contrario, el principal objetivo de los germanos era impedir el trabajo de los
zapadores, pues el tiempo jugaba contra los romanos.

Pronto empezaron a salir germanos de la espesura y comienza una lucha irregular, con
ambos bandos en medio del pantano. En un terreno pantanoso, los legionarios no podían
adoptar la formación de combate, en la que se basaba toda la fuerza de la legión.
Hundidos en el fango, e inmovilizados por el peso de sus armaduras, no eran rivales
para las armas arrojadizas ni para las largas lanzas germanas, quienes se movían mejor
por aquella zona encharcada al estar desprovistos de armadura pesada. Cécina se dio
cuenta de que no podrán salir de allí ese día. Así es que decidió acampar en zonas algo
más altas situadas entre el pantano y los bosques.

Al llegar la noche Varo dispuso a sus legiones en cuadro, con la V en el flanco derecho
y la XXI en el flanco derecho, al frente se situó la I, y la XX en la retaguardia. Los
germanos se retiraros a los bosques.
Según Tácito ”Finalmente, la noche salvó las legiones de una batalla en que,
forzosamente, habían de llevar lo peor”.

La noche no trajo mucho reposo a los romanos. Arminio envió a varios de sus hombres
a desviar el curso de un río cercano, para hacer que el pantano subiera de nivel y
sumergiera de nuevo los pasos que estaban reparando los romanos, lo cual
imposibilitaría el tránsito de los carros. Pronto los romanos apenas tuvieron espacio para

125
poder descansar, y las obras que estaban realizando quedaron dañadas. Tácito nos
describe a los romanos completamente desvelados, escuchando los gritos y cánticos de
los germanos que surgían entre los árboles.

Los legionarios, totalmente desmoralizados y con el recuerdo del desastre de Varo y sus
hombres, comprendieron que su única posibilidad era luchar en tierra seca. Por ello,
Cecina mandó a las legiones de los flancos la V y XXI desplazarse respectivamente a
una y otra orilla de la laguna al amanecer, y resistir allí el acoso de los germanos,
quedando los carros de la impedimenta, auxiliares, heridos y los zapadores en el interior
de la laguna, avanzando lentamente. El objetivo era salir de allí en el menor tiempo
posible y alcanzar un terreno despejado cercano donde los legionarios pudieran
desplegarse en formación de combate. Sin embargo, las legiones V y XXI al verse
ampliamente superados en número por el enemigo, optaron por huir al terreno llano,
abandonando la columna central, atascada en la laguna, a su suerte.

Batalla de los Puentes Largos año 15. Despliegue de las fuerzas

Los germanos se abalanzaron sobre los romanos desde ambos lados a la vez. Uno de los
ataques, dirigido por el propio Arminio (”con gente escogida”, posiblemente guerreros
de su séquito), partió la columna de marcha en dos. Los germanos empezaron a
mezclarse con las tropas romanas y los servidores del ejército, atacando sobre todo a los
animales de tiro y a los caballos para impedir que sacasen de allí los carros. Las bajas
debieron de ser altas, y el propio Cécina estuvo a punto de morir cuando le mataron el
caballo y quedó atrapado bajo el animal. Pudo salir de allí por pura suerte cuando la
legión I, situada en vanguardia, consiguió realizar un contraataque que permitió abrir el
espacio suficiente como para que algunos escapasen. Los supervivientes abandonaron
todo el bagaje y siguieron adelante hasta reunirse, ya por la tarde, con la V y la XXI,
que los esperaban en la zona seca y llana de más adelante. Los germanos quedaban atrás
en los diques rematando heridos y saqueando el bagaje.

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Una vez en zona seca los romanos intentaron fortificarse de la mejor manera que
pudieron, pero con el bagaje se habían perdido todas las herramientas y las tiendas.
Tampoco había manera de atender a los heridos, y los víveres estaban ”todos llenos de
lodo y sangre”. Al caer la noche los nervios empezaron a fallar. En un momento dado
un caballo se soltó y comenzó a correr espantado de un lado a otro, se oyeron gritos y
pronto se había extendido el pánico, con los soldados intentando huir de germanos
imaginarios que ya estaban dentro del campamento. Los soldados se dirigieron a las
puertas, especialmente a la más alejada del lado de los germanos. Cécina intentó
detenerlos con órdenes y ruegos, e incluso amenazándolos con su espada. Solo pudo
detenerlos cuando se tumbó delante de la puerta para ”cerrar el paso a los que se
avergonzasen de pisar el cuerpo de su legado”.

Pasado este trago, Cécina reunió a todos y les explicó que no había otra forma de salir
de allí que combatiendo. Su plan era aparentar una defensa débil, hasta que los
germanos se envalentonasen y atacasen el campamento ”abandonando toda prudencia”.
Organiza cuatro cuerpos elegidos entre los soldados de más temple sin importar las
unidades a las que pertenezcan y les entregó los caballos que quedan, incluidos los
suyos y los del resto de oficiales. Cada uno de estos cuerpos se situaría en cada una de
las puertas, y deberían atacar todos a la vez cuando el enemigo menos se lo esperase. El
resto de las tropas los seguirán detrás.

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Germánico al frente de las legiones en Germania

Mientras tanto, los germanos discutían qué hacer. Arminio insistía en dejar salir a los
romanos del campamento y seguir acosándolos en las zonas pantanosas. Inviomero, su
tío, era de la opinión de atacar directamente a los romanos donde estaban. Los germanos
finalmente decidieron lo segundo.

Por la mañana dio comienzo el ataque, los germanos rodearon completamente el


campamento romano, y ante la escasa y débil defensa romana, animados rellenaron los
fosos y asaltaron el muro y las puertas. Cécina dio la señal y se abrieron las cuatro
puertas a la vez. Para sus sorpresa, se encontraron a los legionarios en formación de
combate y preparados para la lucha; y para acrecentar el desconcierto, éstos tocaron con
cuernos y trompetas las conocidas órdenes de carga y salieron del campamento a toda
prisa, arrollando a los desprevenidos y desorganizados germanos que intentaban entrar
en el campamento. Los germanos sorprendidos quedaron aterrorizados; y tras
producirse una gran mortandad entre ellos, huyeron en desbandada. Arminio consiguió
escapar, y el mismo Inviomaro resultó herido. Los romanos, cansados de perseguir a los
128
germanos durante todo el día, pudieron recuperar parte de la impedimenta perdida,
tomar fuerzas y continuar con el regreso a la frontera del Rin para reunirse con
Germánico.

Las bajas romanas se estiman en 7.000 efectivos, las bajas germanas fueron más de
4.000, teniendo que dejar todo lo que habían conseguido.

Batalla de Idistaviso o del río Weser (16)

En el 16 Germánico se había dado cuenta que el eje sobre el cual giraba la alianza
germánica eran los queruscos. Si les ocasionaban una gran derrota podían luego regresar
para atacar a los bructerios, los sobrevivientes marsos, los catos y demás enemigos.

Campaña de Germánico contra los germanos año 16

Preparó una ambiciosa operación anfibia que transportó tropas por la costa hasta el
estuario del río Ems, y penetró en el interior hasta el poblado de Idistaviso, que estaba

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situado entre una curva del río Visurgis (Weser) y un bosque profundo. Entre el río y
bosque existía una colina donde le esperaban las tropas germanas al mando de Arminio.

Germánico contaba con 4 legiones (XIII y XIV Gemina, II Augusta y XVI Gallica) más
un refuerzo formado por cohortes de otras cuatro legiones, en total 24.000 legionarios
romanos, Tiberio, además, había enviado dos cohortes de pretorianos (1.000). También
contaba con 20.000 auxiliares galos, bátavos, y helvecios. Por último contaba con 6.000
jinetes de caballería pesada y 1.500 de ligera. En total unos 57.500 soldados.

Arminio por su parte contaba con 55.000 infantes de varias tribus y 1.000 jinetes. Un
total de 56.000 guerreros. Arminio deseaba derrotar a Germánico y de esa forma
convencer a los romanos para que desistieran de atacar Germania.

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Batalla de Idastaviso o del río Weser año 16.

Los germanos estaban esperando en la orilla opuesta (derecha) para atacarles cuando
atravesasen el río. Germánico situó su infantería frente a los germanos y dividió a su
caballería en dos columnas que atravesaran el río por los flancos no vigilados. La
columna derecha constituida por bátavos intentó envolver a los germanos, pero fueron
rodeados y tuvieron que retroceder, la caballería romana acudió en su ayuda para evitar
que fuesen aniquilados.

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Caballería romana atacando a la caballería germana

La infantería ligera romana consiguió atravesar el río y comenzaron a fortificarse


mientras el resto de las fuerzas cruzaba el río. Los germanos atacaron pero no pudieron
evitar que se construyera el campamento (castrum) donde se reunió el ejército romano.

Arminio desplegó a su gente de modo que pudiera minimizar las ventajas enemigas,
poniéndose en la linde de los bosques, ocupando algunas colinas. Lo angosto del campo
daría pocas posibilidades a la caballería. Ocultó su caballería y parte de la infantería en
el bosque con la orden de atacar el flanco derecho romano.

Germánico desplegó en la primera línea de combate a las tropas auxiliares a modo de


vélites con la misión de desgastar al enemigo. En una segunda línea colocó a cuatro
legiones y a la guardia pretoriana comandada por él mismo en el centro. En la tercera
línea colocó a las cohortes con la caballería a los flancos, para evitar que Arminio le
flanquease y atacase por la retaguardia.

La batalla empezó con la infantería germana lanzándose contra los romanos. La lucha
fue igualada y parte de los auxiliares tuvieron que refugiarse tras la segunda línea. Las
legiones formaron en cuña con los centuriones en la punta, los germanos formaron un
muro de escudos para contener a las legiones romanas.

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Batalla de Idastaviso o del río Weser año 16. Legionarios en cuña atacando a los
germanos. Superior vista desde el lado romano, inferior vista desde el lado germano.
Los centuriones forman la punta. Autor Peter Dennis

La caballería romana no esperó verse atacada y tomó la iniciativa poniendo en fuga a la


rival. Mientras la caballería ligera perseguía a la caballería germana, la caballería pesada
atacó el flanco derecho germano, y los auxiliares pudieron envolver la línea enemiga
atacándoles por la retaguardia.

Los germanos retrocedieron a las alturas donde intentaron realizar una última
resistencia, pero los pretorianos acabaron con la última resistencia.

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Legionarios cargando contra germanos situados en una colina. Autor Peter Dennis

El mismo Arminio fue reconocido y herido por algunos auxiliares germanos que
luchaban por Roma, sin embargo en medio de la masacre logró escapar con buena parte
de sus hombres hacia los bosques. Al terminar la batalla los romanos habían perdido
1.000 soldados mientras que los germanos dejaron sobre el campo 15.000 cadáveres.

En el viaje de vuelta una tormenta dañó y dispersó a la flota, y para evitar que estas
noticias envalentonen a los germanos se hizo otra incursión por el sur, Germánico
contra los marsos donde se recuperó una segunda águila de las legiones de Varo y Cayo
Silio contra los catos.

Tiberio no veía sentido en continuar las costosas campañas militares en el norte de


Germania, por lo que Germánico ordenó poner fin a su campaña y regresar a Roma.
Después de esto, Roma nunca más hizo ningún gran esfuerzo para conquistar
la Germania Transrhenanum o (Germania Transrenana).

El líder querusco fue asesinado a traición en el año 21 por su familia política. Su mujer
Thusnelda fue exhibida en Roma durante el triunfo. Como curiosidad, el hijo de
Arminio, Tumélico, fue gladiador y murió en combate a los 30 años.

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Guerras en Britania
Edad Antigua Las guerras del Imperio Alto Romano Guerras en Britania

Calígula planificó una campaña contra los britanos en el 40, pero su ejecución fue
realmente extraña: según lo que escribe Suetonio, el emperador dispuso a sus tropas en
formación de batalla a lo largo del Canal de la Mancha y les ordenó que atacaran
permaneciendo en el agua. Posteriormente ordenó a los soldados recoger conchas del
agua como “tributo que el océano debía a la Colina Capitolina y al Monte Palatino“.
Esta acción no se sabe si fue un castigo a un posible motín de los soldados o
consecuencia de uno de los desvaríos de Calígula. Lo cierto es que esta tentativa de
invasión preparó a las tropas y facilitó la invasión de Claudio iniciada tres años después.

El emperador Claudio, en el 43, probablemente utilizó las tropas de su predecesor,


formó una fuerza invasora para rehabilitar en el trono a Verica, un rey exiliado de los
atrébates, que había sido depuesto por una tribu vecina. Fue puesto al mando Aulo
Plaucio al frente de cuatro legiones (la II Augusta, la IX Hispana, la XIV Gemina, y la
XX Valeria Victrix) que sumaban un total de 20.000 legionarios, que con 20 cohortes
auxiliares de infantería y unos 5.000 jinetes, en total unos 45.000 efectivos.

La batalla del río Medway año 43

El punto de desembarco fue en Rutupiae (Richborough, en la costa este de Kent), la


resistencia de los britanos estuvo dirigida por los líderes Togodumno y Carataco, hijos
del rey de los catuvellaunos, Cunobelino.

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Desembarco romano en Britania año 43. Un centurión y su signifer a punto de saltar al
agua, al fondo guerreros catavellaunos . Autor Angus McBride

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Desembarco de Claudio en Britania año 43, los romanos ocupan la costa

Una importante fuerza británica de unos 100.000 hombres esperaba a los invasores
romanos en la orilla opuesta del río Medway (Rochester), desplegando la infantería
delante y la caballería detrás. La batalla se prolongó durante dos días. Aulo ordenó a las
tropas galas de su flanco derecho cruzar el río y atacar por sorpresa el flanco enemigo,
lo que hicieron con gran éxito. Luego ordenó a la legión IX Hispana de su flanco
izquierdo hacer lo mismo, provocando graves bajas a su enemigo, que se retiró.

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Campaña romana en Britania del 43 al 60

Togodumno, fue asesinado, pero su hermano Carataco sobrevivió a continuar la


resistencia, retrocedió hacia el río Támesis con el ejército romano persiguiéndoles a lo
largo del río y causándoles numerosas bajas. Plautio se detuvo en el Támesis, y esperó a
Claudio, que llegó con refuerzos, incluyendo artillería y elefantes, para la marcha final a

142
la capital Catuvellaunian, Camulodunum. Claudio recibió la rendición de los britanos
sin estar presente en una sola batalla.

En el año 44, el general Tito Flavio Vespasiano asumió el mando de una pequeña fuerza
y marchó hacia el oeste subyugando a las tribus y capturando una serie de oppida
(fortificaciones) a lo largo de su camino. La marcha de Vespasiano llegó al menos hasta
Exeter y, probablemente, alcanzó la región de Bodmin.

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Cohorte equitata II Asturum en Britania año 48. Los soldados se reúnen después de la
lucha, en el primer plano a la derecha se ve a un centurión. Autor Ángel García Pinto

Después de capturar el sur de la isla, los romanos volvieron su atención a lo que hoy es
Gales. Los siluros, ordovicios y deceanglios permanecieron implacablemente opuestos a
los invasores y de las primeras décadas fueron el foco de atención militar romano, a
pesar de pequeñas revueltas ocasionales entre los aliados romanos como los brigantes y
los icenos.

Batalla de Caer Caradoc año 51

Los siluros fueron dirigidos por Carataco, y llevaron a cabo una campaña de guerrillas
muy efectiva contra el gobernador Publio Ostorio Escápula. Por último, en el 51,
Ostorio fijó a Carataco en el fuerte celta de Caer Caradoc (Caer Caradog en galés) y no
le quedó más remedio que presentar batalla, las fuerzas romanas se componían de las
legiones IX Hispana y X Valeria Victis más auxiliares, en total unos 21.000 efectivos.
Carataco eligió la posición en el terreno elevado del fuerte y presentó batalla, se
desconoce sus efectivos, pero probablemente se componían sobre todo de los guerreros
de la tribu de los ordovicios aunque también pudo haber habido algunos siluros. Esta
posición bien elegida hacía difícil tanto avance y como el retroceso para los romanos. El
comandante romano Ostorio, era en un principio reacio a lanzar un asalto contra las
líneas celtas. Los romanos cruzaron el río sin dificultad. A continuación, se enfrentaron
a una lluvia constante de misiles, pero emplean la formación formación testudo o
tortuga para protegerse, luego se desmantelaron los muros de piedra.

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Ejercito romano delante del castro britano de Caer Caradoc, en primer plano un
centurión seguido por un aquilifer, al fondo un carro de guerra britano les acosa, más al
fondo la fortaleza.

A continuación, se enfrentaron a una lluvia constante de misiles, pero emplean la


formación formación testudo o tortuga para protegerse, luego se desmantelaron los
muros de piedra. Una vez que los romanos estaban en el interior de las defensas celtas,
se produjo un violento combate, con armas inferiores y con muy poca o ninguna
protección frente a la lorica segmentata romana, los británicos se vieron obligados a
retirarse a las colinas, con los romanos persiguiéndoles, quedando atrapados entre los
legionarios y los auxiliares.

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Batalla de Caer Caradoc año 51, lucha en el interiordel fuerte, los britanos no son
rivales contra la lorica segmentata romana. Curiosamente el centurión se muestra
llevando un escudo semiesférico.

Las bajas romanas fueron 1.200, mientras que las britanas se desconocen, pero debieron
ser muy elevadas. Los romanos consiguieron capturar a la esposa y a la hija,
posiblemente en el fuerte de Caer Caradoc, aunque Carataco escapó de nuevo. Marchó
hacia el norte a la zona de los brigantes, pero su reina, Cartimandua, estaba poco
dispuesta a batallar con los romanos y decidió firmar un tratado de paz con ellos por el
cual les entregaba a Carataco y ellos se comprometían a apoyarla militarmente.

Carataco y su familia fueron exhibidos como botín de guerra en el desfile triunfal en


Roma. Se le permitió dirigir un discurso al Senado y fue tal la impresión que causó que
él y su familia fueron liberados y se les permitió vivir en paz en Roma.

Rebelión de Budica

El emperador Claudio murió en el 54, y fue sustituido por Nerón, que estaba decidido a
continuar la invasión de la isla y nombró a Quinto Veranio como gobernador de
Britannia, un hombre con experiencia en tratar con las belicosas tribus de Asia Menor.
Veranio y su sucesor, Cayo Suetonio Paulino dirigieron con éxito una campaña a lo
largo del territorio de Gales, consiguiendo capturar sus capitales de Mona y Anglesey en
el 60.

Entre el 60 y 61, mientras que el gobernador Cayo Suetonio Paulino estaba en campaña
en Gales, el sureste de Gran Bretaña se rebeló bajo el liderazgo de la reina Boudica o
Boadicea.  Ésta era la viuda de Prasutago rey de los icenos con el que se había casado
en el año 48 y que falleció en el 60. El historiador romano Tácito informa que Prasutago
había dejado un testamento dejando la mitad de su reino a Nerón, en la esperanza de que
el resto se quedara intacto.

Los romanos no aceptaron, pensando que una reina mujer no tendría fuerzas para
oponerse a ellos,y pocos días después de la muerte de Prasutago, los enviados del
procurador Cato Deciano y las tropas romanas atacaron a los icenos. Los romanos
ocuparon las tierras de los icenos y tomaron como esclavos a los nobles. Boudica fue
elegida por los romanos para dar un escarmiento, fue desnudada en publico y azotada, y
las dos hijas que había tenido con Prasutago fueron violadas por los legionarios.

Mientras tanto la mayoría del ejercito de ocupación romano, al mando del general
Suetonio Paulino se encontraba en la isla de Mona (actual Anglesey ), para acabar con
los druidas, que tenían en la isla su punto de reunión, sus santuarios y sitios sagrados.
Los romanos atacaron, pero no hubo ningún combate. Los romanos ocuparon sin
problemas la isla ya que no tenía defensas, los britanos nunca se imaginaron que alguien
la atacaría.

Tras el ataque sufrido a su persona, Boudica recobró a sus hijas y regresó con su gente.
Humillada y furiosa, por el ultraje cometido hacia ella y el resto de los icenos. Esto
junto con la noticia del sacrilegio cometido por los romanos en la isla de Mon, precipitó
la rebelión. Muchas tribus rebeldes que estaban dispersadas y divididas por viejas
rencillas, se alistaron bajo su mando.

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Rebelión de Boudica (66-61). La reina de los icenos arengando a los guerreros. Autor
Peter Dennis

Así logró reunir a más de 100.000 guerreros, hombres y mujeres que habían sufrido
bajo la dominación romana. Los guió entonces hacia la colonia de oficiales imperiales
en Camulodunum, y con la ayuda de los rebeldes que habitaban en el lugar inició el
ataque. La batalla duró varios días, y algunos romanos lograron escapar y dar la voz de
alarma en Londinium (actual Londres). Cato Deciano envió como refuerzo a solamente
200 hombres, que fueron vencidos rápidamente por las fuerzas de Boadicea.

Boudicca aprovecho la circunstancia y consiguió levantar a su tribu y varias mas,


gracias también a la indignación que provoco entre las tribus britanas el ataque a los
druidas.

Logro reunir decenas de miles de guerreros, entre los que había mujeres y jóvenes. Se
dirigió a Camulodunum (Colchester),  los sublevados lograron derrotar a los que se
defendían atrincherados en uno de los templos. Camulodunum fue completamente
destruida y sus habitantes pasados a cuchillo incluyendo mujeres y niños.

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Rebelión de Boudica ataque a Camulodunum. Icenos y trinovantes atacan la ciudad, los
ciudadanos romanos se aprestan a la defensa delante del templo, siendo masacrados.
Autor Peter Dennis

La legión IX Hispana acudió en ayuda de Camulodonum, pero fueron emboscados en


un bosque y derrotados, viéndose obligados a huir y retirarse a su fortaleza de
Logthorpe con un número considerable de bajas y el gobernador decidió enviarla a
cubrir su retaguardia, no participando en la batalla de Watling Street. Debido a las bajas
acumuladas, tuvo que ser reforzada con 2.000 legionarios procedentes de las legiones de
Germania Inferior y Superior.

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Rebelión de Boudica emboscada a la legión XI Hispana año 61. Autor Peter Dennis

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Rebelión de Boudica emboscada a la legión XI Hispana año 61. Autor Brian Palmer

Boudica se dirigió a Londinum (Londres), muy pobremente defendida, ni siquiera tenia


un foso o empalizadas. Suetonio Paulino tuvo noticias de la rebelión y se dirigió a
Londinum. Al llegar allí, vio que la defensa de la ciudad era imposible, y decidió
retirarse y dejar la ciudad a merced de Boudica.

Londinum fue arrasada, sus últimos defensores se atrincheraron en el templo, que fue
incendiado. Boudica hizo torturar y asesinar a los romanos supervivientes. Después, se
dirigió a Verulanium, arrasándola igualmente. Y se dirigió al encuentro del ejercito
romano, para enfrentarse a ellos en campo abierto, un grave error.

Batalla de Watling Street o  de Paulerspury (61)

Entre 60.000 y 80.000 colonos romanos se dice que murieron en las tres ciudades. Pero
Suetonio reagrupó dos de las tres legiones que aún tenía disponibles, eligió un campo de
batalla y, a pesar de ser en gran medida superados en número, y presentó batalla en
Watling Street.

El lugar elegido era un valle estrecho para evitar ser envueltos por la caballería, lo que
obligaba a Boudica a un ataque frontal.

Batalla de Watling Street o de Paulerspury año 61. Movimientos previos

153
Los romanos disponían de dos legiones la XIV Gémina y XX Valeria y (10.000
legionarios) y auxiliares en total unos 15.000 hombres. Desplegó las dos legiones en el
centro formadas en duplex acies, flanqueadas por las tropas auxiliares y la caballería en
las alas.

El ejército de Boudica sería de unos 60.000 hombres, formó delante la infantería y


detrás los carros.

Tras una tensa espera, Boudica ordenó el ataque y sus tropas, gritando, avanzaron
corriendo a través de la llanura. A unos 40 metros de la línea romana, su avance fue
recibido por salvas escalonadas de pila, sufriendo numerosas bajas. Cuando llegaron al
choque, los romanos desenvainaron las gladium, y acometieron cuerpo a cuerpo.

Batalla de Watling Street o de Paulerspury año 61 : Despliegue inicial de fuerzas y


desarrollo

Cuando Suetonio lo creyó oportuno, cuando los britanos habían tenido ya un suficiente


número de bajas y estaban cansados, ordenó a sus tropas iniciar el  avance mediante  la
formación de combate llamada caput porcinum (cabeza de cerdo), en la que el centro
(las legiones) se adelantaba un cuerpo con respecto a los flancos formando una cuña, de
manera que recordaba el morro y las orejas de un cerdo.

Los jinetes romanos se emplearon contra los que huían y los legionarios, contra los
britanos que aún les hacían frente.

154
La batalla de Watling Street o dePaulerspury año 61. Boudica exhortando sus hombres a
la batalla. Al fondo se ven los carros de guerra britanos acosando a la formación
romana. Autor Peter Dennis

Los britanos habían convertido la retirada en una huida, pero su fuga fue bloqueada por
el semicírculo formado por los carros. Quedando atrapados y produciéndose una gran
matanza.

Al final de la batalla, los romanos contabilizaron 400 muertos y el doble número de


heridos. Entre los britanos se supone entre 20.000 y 30.000 muertos.

Boudica pudo escapar a duras penas del campo de batalla, junto con su guardia personal
consciente de que todo había terminado para ella y los suyos. El final de la reina icena
estaba muy cerca, Boudica sabía que si la cogían los Romanos, sería nuevamente
humillada exhibida en las calles de Roma y muy posiblemente después sería violada
para terminar asesinada y tirada de cualquier manera, una reina como ella no podía
permitir tal cosa el suicidio era la opción más honrosa, el veneno puso fin a su vida, sus
dos hijas la acompañaron en su camino al más allá.

155
Según recogen las crónicas, afirman que Boudica recibió un funeral digno de su rango,
sus fieles seguidores la enterraron como a una heroína. El sitio donde fue enterrada se
guardó en el más de los absolutos secretos para que los Romanos no pudiesen dar con
ella y profanasen su cuerpo y de esta manera fomentaría más su leyenda, como un
símbolo de la resistencia contra los invasores.

Batalla del Monte Graupio (año 83)

Los siguientes gobernadores enviados por Roma para gobernar la provincia continuaron
su conquista avanzando hacia el norte.

Cartimandua fue obligada a pedir apoyos a los romanos para que la ayudaran a
enfrentarse a la rebelión de su marido Venutio. Quinto Petilio Cerial tomó unas cuantas
legiones estacionadas en Lincoln y avanzó hasta llegar a York. Las legiones se
enfrentaron y derrotaron a Venutio en las inmediaciones de Stanwick, alrededor del año
70. Como resultado, la tribu de los brigantes fue totalmente romanizada.

Sexto Julio Frontino fue enviado a gobernar la provincia romana de Britania. El nuevo
gobernador subyugó a la tribu de los siluros y a los pueblos hostiles a Roma que se
asentaban en el territorio de Gales, estableciendo su campamento base en Caerleon,
guarneciéndolo con la Legio II Augusta y estableciendo una serie de pequeñas fortalezas
situadas a unos 15 – 20 km de distancia entre ellas. Durante su mandato, se estableció
una fortaleza en Pumsaint, al oeste de Gales, en gran parte con el objetivo de explotar
los recursos auríferos de Dolaucothi. Frontino se retiró de la provincia en el 78.

156
Campaña romana en Britania del 80 al 84

El famoso general Cneo Julio Agrícola fue nombrado en sustitución de Frontino. El


nuevo gobernador de la isla derrotó a los ordovicos en Gales y, posteriormente, tomó el
mando de una pequeña fuerza y marchó hacia el norte donde construyó a su paso una
serie de calzadas a lo largo de los Peninos. Edificó una fortaleza legionaria en Chester
para la legión XX Valeria Victrix, un fuerte auxiliar en Segontium y empleó tácticas
deleznables en algunas ocasiones con el objetivo de obtener la rendición de la población
britana motivada por el miedo. En 80, Agrícola ya había llegado hasta el río Tay,
iniciando en la zona la construcción de la fortaleza de Inchtuthil, que se hubiera
convertido en el mayor fuerte del mundo romano si se hubiera terminado.

157
De este modo, durante su sexta campaña, en el año 83, las legiones de Agrícola entraron
en contacto con los caledonios o pictos, que reaccionaron asaltando el campamento que
había construido en su territorio la legión IX Hispana. A pesar de que los caledonios
fueron rechazados, estaba claro que no iban a aceptar fácilmente la sumisión a Roma,
con lo que Agrícola planificó para el año 84 una campaña contra ellos.

Iniciado el avance, que contaba con el apoyo de la flota de guerra romana, las tropas de
Agrícola penetraron de nuevo en territorio de los pictos, haciendo avanzar a la infantería
romana acompañada de sus auxiliares britanos, con la clara intención de hacer alarde de
su potencia militar, hasta hallar un fuerte ejército picto desplegado en defensa de un
lugar que Tácito denomina mons Graupius o monte Grupio, y que la historiografía no
ha podido identificar con seguridad. Allí esperaban 30.000 caledonios.

Batalla del Monte Graupio año 83: Despliegue inicial

Agrícola disponía de unos 20.000 hombres, colocó en el centro de su dispositivo a unos


8.000 soldados auxiliares de infantería, ocupando una ladera montañosa, protegidos en
sus alas por unos 3.000 auxiliares de caballería (6 alas quinquagenerias), a la vez que
mantenía a las tropas legionarias (vexilationes de legiones II, VIII y XX) unos 2.000 y
una ala como reserva, junto a los muros del campamento fortificado. Al frente de sus
líneas había una red de zanjas, para protegerlas de los caledonios.
158
Agrícola reforzó entonces sus primeras líneas con cinco cohortes quinquagenerias
peditatas compuestas por auxiliares bátavos y tungrios, a los que dio orden de tomar
contacto con los caledonios que actuaban de cobertura acosando a los romanos,
haciendo uso de su superioridad en cuanto a armamento, llegando a la lucha cuerpo a
cuerpo, para así poder golpear en el rostro a sus enemigos con el borde de sus escudos,
ya que las heridas en la cara eran particularmente temidas por los guerreros caledonios
de la época.

Batalla del monte Graupio año 83. Avance de la infantería auxiliar. Los auxiliares
bátavos avanzan y atacan a los caledonios que hacían la cobertura, haciéndoles huir.
Autor Seán Ó’Brógáin

159
Cuando las primeras líneas caledonias iniciaron un repliegue, Calgaco envió al combate
a su caballería y a sus carros, en los que combatía la nobleza caledonia. Sin embargo, la
caballería romana logró ahuyentar a los atacantes, que se vieron además entorpecidos
por la fragosidad del terreno y por la red de zanjas y defensas romanas, hasta el punto de
que el ímpetu de su carga quedó completamente aniquilado.

Batalla del monte Graupio año 83: Ataque de los carros de guerra y caballería

160
Batalla del Monte Graupio año 83. Ataque de los carros. El ejército de Agricola
formado hace frente a los carros de guerra de los caledonios que se estrella contra las
fortificaciones romanas, en primer plano los auxiliares bátavos. Autor Seán Ó’Brógáin

Viendo la oportunidad de atacar ventajosamente las líneas romanas, excesivamente


desplegadas tras el ataque, el grueso del ejército caledonio, que hasta ese momento se
mantenía a la expectativa en la cima de la colina, se lanzó contra el flanco izquierdo
romano, logrando dispersar a la caballería que cubría dicho flanco. Agrícola envió
entonces al sector a cuatro turmas  de caballería que tenía en reserva, con lo que, según
el relato de Tácito, los caledonios se replegaron en desorden, contagiando su
desmoralización a todo el ejército caledonio, no sólo en el sector sino a lo largo de toda
la línea. Así, el ejército caledonio dejó de ser un grupo cohesionado de combate,
quedando indefensos ante la caballería romana.

161
Batalla del monte Graupio año 83: Ataque por los flancos

De este modo, la caballería romana pudo concentrarse en acabar con los últimos núcleos
de resistencia, mientras que los caledonios supervivientes huían para refugiarse en
los bosques cercanos. Algunos grupos de guerreros caledonios lanzaron cargas suicidas
contra los romanos, que empezaron a capturar un gran número de prisioneros, hasta el
punto de que, ante el temor de no poder manejar con seguridad a una masa tan
numerosa de ellos, empezaron la matanza de parte de los mismos.

162
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Batalla del monte Graupio año 83. La caballería romana persiguiendo a los caledonios.
Autor Sean O´Brogain

Tácito cuenta que la matanza tan sólo concluyó entrada la noche, con los romanos
cansados de matar y el campo cubierto de cadáveres y de sangre caledonia. Se estima
que unos 10.000 caledonios murieron en el combate, por únicamente 360 soldados
romanos.

Muro de Adriano

En el año 115, los nativos se sublevaron contra sus conquistadores y aniquilaron a las
guarniciones romanas de Eburacum, (York). Como resultado, el emperador romano
Adriano llegó a Britania en el 122 y ordenó la construcción de una muralla de 117 km
conocida como el muro de Adriano.

Fue levantado entre los años 122-132 por orden del emperador romano Adriano para
defender el territorio britano sometido al sur de la muralla, de las belicosas tribus de los
caledonios. La muralla tenía como función también mantener la estabilidad económica y
crear condiciones de paz en la provincia romana de Britannia al sur del muro, así como
marcar físicamente la frontera del Imperio Romano. Hoy día aún subsisten importantes
tramos de la muralla, mientras que otras secciones han desaparecido al haber sido
reutilizadas sus piedras en construcciones vecinas durante siglos.

Muro de Adriano

Este limes fortificado se extendía a lo largo de 117 km desde el golfo de Solway, en el


oeste, hasta el estuario del río Tyne en el este, entre las poblaciones de Pons Aelius
(actual Newcastle upon Tyne) y Maglona (Wigton). La muralla en sí estaba construida
en su totalidad con sillares de piedra, tenía un grosor de 2,4 a 3 m y una altura de entre
3,6 y 4,8 m. Contaba con 14 fuertes principales y 80 fortines que albergaban
guarniciones en puntos clave de vigilancia, así como un foso de 8 m de ancho por 3 de
profundidad y un camino militar que la recorría por su lado meridional. Más al sur del
camino militar construyeron otro foso con dos terraplenes de tierra para proteger la
muralla de ataques desde el sur.

164
Construcción del muro de Adriano. A la derecha se puede ver un castellum o fuerte
grande, una torre de vigilancia un fuerte pequeño

Muro de Antonino

El muro de Adriano fue sustituido posteriormente por la muralla de Antonino Pío,


levantada más al norte. Se empezó a construir en el año 142, para ser abandonado 20
años más tarde. Estaba compuesto por murallas de turba de unos 3 a 4 metros de altura
con un foso por delante entre 7 y 12 metros de ancho y 4 de profundidad. La base del
muro era de piedra, con una anchura de unos 4 metros. Unos cincuenta metros por
detrás del muro, construyeron una vía militar para conectar los diferentes puestos de
vigilancia y favorecer el tránsito de tropas y materiales. Por desgracia son muy escasos
los vestigios de esta calzada que han llegado hasta nuestros días, estando en muchos
casos marcadas por modernas autovías o carreteras.

Cada 3 km había fuertes, fortines o torres de vigilancia para vigilar y proteger la


frontera. Se conoce la existencia de 17 fuertes, de los cuales han sobrevivido 16.

165
Muro de Antonino

En su construcción participaron miembros de tres de las legiones acantonadas en


Britannia, la II Augusta, la VI Victrix (que en el 119 sustituyó a la IX Hispana) y la XX
Valeria.

Tras dos décadas de repetidos fracasos, las legiones abandonaron su ofensiva y se


retiraron tras el Muro de Adriano en el 164, tras la muerte de Antonino Pio.

La presencia romana en la parte más septemtrional de la isla se redujo tras la muerte del
emperador Cómodo, posiblemente en el año 196, cuando el gobernador Clodio Albino
retiró gran parte de su guarnición.

Campaña de los Severos

166
Los ataques contra el muro continuaron, así en el año 175, tras la batalla de Tizla,
Marco Aurelio envió 5.500 auxiliares sármatas a Britania, posiblemente por los
problemas con los caledonios.

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Raid punitivo contra un poblado caledonio por la cohorte quingenaria equitata III
Galorum durante el reinado de Marco Aurelio (161-180). Autor D & Spedaliere

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Ataque nocturno de los caledonios contra el Muro de Adriano en el 181 durante el
reinado de Cómodo . Autor D & Spedaliere

En el 208 el emperador Septimio Severo Severo marchó hacia el norte y ocupó toda la
tierra entre el Muro de Adriano y el Muro de Antonino. Inició un proyecto de
reconstrucción masiva que finalmente hizo que toda la pared en piedra (antes de la
porción occidental había sido en su mayoría césped y madera), esto dio lugar a
posteriores romanos llaman el Muro de Antonino  y de los Severos.

En el 209, cuando el emperador Septimio Severo, alegando la intolerable beligerancia


de la tribu maeatae, inició una campaña contra la confederación Caledonia. Para su
campaña, el Emperador tomó el mando de tres legiones veteranas estacionadas en la isla
y 9.000 soldados imperiales apoyados por numerosa caballería y auxiliares
suministrados por vía marítima por la flota británico-romana y las flotas del Danubio y
del Rin.

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Legión VI Victrix contra los britanos. La legión VI sustituyó a la IX Hispana en el
año119, participó en la construcción del Muro de Antonino. Autor Peter Dennis

Condujo a su ejército hacia el norte en las tierras altas y más o menos de la misma
manera marchó Agricola había invadido más de 100 años antes. Severo sufrió fuertes
bajas debido a las tácticas de guerrilla utilizadas por los caledonios.

Debido a esto Severo comenzó un plan de mantener bajo su control todo el territorio
que pudo mediante la reocupación de muchos de los antiguos fuertes de Agrícola y
devastando todo el territorio que no podía desde los fuertes. Esto llevó a muchas de las
tribus que intentasen llegar a un acuerdo de paz con Severo por temor a su extinción por
el genocidio romano. Las conversaciones de paz fracasaron y continuó la guerra.

A principios del 210, Caracalla el hijo de Septimio condujo otra expedición de castigo
al norte del Muro Antonino con la intención de matar a todo el que se encontrase y
saquear y quemar todo lo de valor. El plan era que Severo siguiese el ejército de su hijo
y ocupar permanentemente toda Caledonia. Severo se enfermó y fue llevado a York
para descansar y recuperarse. Seguía empeorando hasta que el 4 de febrero de 211
murió. Caracalla suspendió la guerra contra el caledonios y se dirigió de nuevo a Roma
para consolidar su poder.

Los romanos nunca volvieron a realizar una campaña profundamente en Caledonia,


pronto se retiraron al sur de forma permanente tras el muro de Adriano. El conflicto fue
extremadamente sangriento, y ambos bandos sufrieron cuantiosas bajas, 50.000 según
Dión Casio. Los caledonios realizaron una exitosa guerra de guerrillas, en las que los
romanos no vieron ningún ejército y solo se sentían seguros en los castella. Escocia, de
hecho, posee la mayor densidad de campamentos romanos de Europa se como resultado
de las cuatro ocasiones en las que el Imperio Romano intentó someter a la belicosa
región.

Caracalla decidió la división de Britannia en dos nuevas provincias: Britania Superior e


Inferior, con la finalidad de evitar la figura de gobernadores poderosos que pudieran
tener el deseo de rebelarse. Esta decisión posiblemente provocó el período conocido
como de Larga Paz, que duró hasta la creación del Imperio Galo, Imperium Galliarum,
en el 260 de Póstumo, del cual fue parte la isla británica hasta la reunificación imperial
realizada por Aureliano en el 274.

Final de la ocupación romana de Britania

La inestabilidad de la última mitad del siglo III se vio salpicada además por incursiones
de piratas sajones que provocó la creación de una cadena de fuertes en la costa
suroriental: los fuertes de la costa sajona.

En los últimos años del siglo III. se produjo una nueva rebelión, liderada por Carausius
y Alectus, que fue aniquilada por Constancio Cloro, padre de Constantino el Grande.
Nuevamente la isla fue dividida en cuatro provincias: Maxima Caesariensis, Britannia
Prima, Flavia Caesariensis y Britannia Secunda.

173
Por 306 el emperador Constancio Cloro se vio obligado a proteger a su frontera norte
contra los ataques de los pictos (la palabra picto fue usada por primera vez en el 296
para referirse a hombres pintados al norte del Muro).

Pictos asaltando el Muro de Adriano. Autor Luca Tarlazzi

A medida que Roma se debilitaba, los pictos se volvieron más audaces, hasta que en el
año 360, junto con los gaélicos de Irlanda pusieron en marcha una invasión coordinada
en el muro de Adriano. El emperador Juliano envió legiones para tratar con ellos, pero
muy poco efecto duradero. Las incursiones de los pictos penetraban y cada vez más
profundamente en el sur.

174
Pictos asaltando el muro de Adriano en el 360. Autor Wayne Reynolds

Se cree que en el año 383, el general romano a cargo de la defensa de Britania, Magno
Clemente Máximo, lanzó con éxito su campaña para usurpar el poder imperial. Cruzó a
la Galia con sus tropas, mató al Emperador Romano de Occidente, Graciano, y gobernó
la Galia, Hispania y Britania como Augusto (es decir, como un co-emperador bajo
Teodosio I), produciéndose la retirada de las legiones romanas del norte y oeste de
Britannia. Apenas veinte años después, a principios del siglo V se produjo la retirada
total de las legiones romana de Britannia, dando inicio a un nuevo período en la historia
de Inglaterra.

175
El año de los cuatro emperadores (69)
Edad Antigua Las guerras del Imperio Alto Romano El año de los cuatro emperadores
(69)

Nerón (54-68)

En los últimos años Nerón había ido eliminando a los últimos descendientes de Augusto
a los que veía como directos rivales. Lejos de ganar con ello seguridad y dado que
carecía de heredero, el resultado fue el contrario ya que ahora cobraba fuerza la opción
de un emperador no perteneciente a la dinastía de Augusto, con lo cual el número de
rivales a vigilar se incrementó. Los temores de Nerón aumentaron e inició una campaña
de eliminación de conspiradores reales o imaginados.

Cayo Julio Vindex era un senador descendiente de la antigua realeza aquitana que
ejercía el cargo de gobernador de la provincia de Gallia Lugdunensis. Insatisfecho con
Nerón al que ve como un payaso y preocupado por la gran carga fiscal que soportaba su
provincia y en general todo el Imperio, se dedicó a contactar con otros gobernadores de
cara a expulsar a Nerón del trono (alguno de ellos llegó a denunciarlo). Vindex reunió a
sus conciudadanos y declaró que ya no le debía lealtad a Nerón, enumerando sus
crímenes, agravios y denunciando sus bufonadas ”artísticas”.

176
Imperio Romano en el 69, año de los 4 emperadores

El guante lanzado por la rebelión de Vindex fue recogido por el gobernador de


la Hispania Tarraconensis, Servio Sulpicio Galba, que se rebeló en abril del 68
recibiendo el apoyo de Vindex como hombre idóneo para reemplazar a Nerón. Galba
contaba con una legión la VI Victrix y reclutó otra nueva la VII. Contaba con el apoyo
del gobernador de la Lusitania (Otón) y la oposición de la Betica cuyo gobernador fue
ejecutado y reemplazado por un hombre leal a Galba. Tras solucionar su retaguardia,
Galba se dispuso a marchar sobre Roma.

Otro en rebelarse fue el legado de la III Augusta en el norte de África (Africa


Proconsularis), Lucio Clodio Macer, que expulsó al gobernador de la provincia e
interrumpió el envío de grano a Roma. Macer no apoyaba a Galba y es posible que se
viera a sí mismo como un candidato alternativo a suceder a Nerón.

Vindex había reunido una milicia provincial de 20.000 hombres en la Galia y procedió a
asediar la importante ciudad de Londinum (Londres) que permanecía fiel a Nerón. El
asedio se interrumpió cuando le llegaron noticias de que el comandante de las legiones
de la Germania Superior, Lucio Verginio Rufo, marchaba con sus fuerzas hacia la Galia.

177
Vindex acudió a su encuentro, posiblemente había tenido contactos con él y tenía
esperanzas de que se uniera a la rebelión; de hecho Rufo no parecía seguir órdenes
directas de Nerón.

Batalla de Vesontio (69)

Lo que sucedió a continuación no está claro: puede que Rufo fuera leal a Nerón, puede
que aspirara él mismo a ser emperador o incluso algunos creen que la situación se les
fue de las manos y ambos ejércitos empezaron a combatir sin órdenes y por su cuenta y
riesgo. El caso es que en la batalla de Vesontio (actual Besançon), las legiones del Rin
aniquilaron a las milicias de Vindex haciendo valer su mayor número, mejor equipo y
superior entrenamiento. Vindex se vio obligado a suicidarse.

Galba

Servio Sulpicio Galba al enterrarse de la muerte de Vindex se retiró a Clunia y se


planteó también el suicidio. Afortunadamente para él, Nerón había perdido los nervios,
y se disponía a huir a Egipto y había abandonado las riendas del gobierno. Viendo la
situación, el comandante de los pretorianos, Ninfidio Sabino, convenció a sus hombres
(con ayuda de la promesa de un jugoso ”donativo”) de que Nerón estaba acabado y
rompieron su juramento de lealtad. El Senado que declaró enemigo público a Nerón y
nombró en su lugar a Galba (entre el 8 y el 11 de junio del 68). Nerón se suicidó, al ser
descubierto en su huida.

Galba padeció un irracional miedo a las conspiraciones y mandó ejecutar a muchos


senadores y equites, sin pruebas. El descontento en el ejército se mantenía. Después de
su salvadora llegada a Roma, Galba rechazó pagar los estipendios que prometió a los
soldados que le apoyaron.

La crisis estalló el 1 de Enero del 69. Las legiones de Germania Superior se negaron a
tomar el juramento anual de lealtad a Galba, a pesar de los intentos de su nuevo
comandante, Hordeonio Flacco. Las antiguas legiones de Rufo estaban molestas porque
se sentían injustamente castigadas por haber acabado con Vindex, que desde su punto de
vista había sido un ”galo revoltoso”. Sólo les quedaba encontrar un nuevo emperador al
que apoyar y lo iban a encontrar en el comandante de las legiones de Germania Inferior,
Aulo Vitelio Germánico.

178
Los cuatro emperadores del año 69: Galba (8 de junio del 68 al 15 de enero del 69, Otón
(15 de enero al 16 de abril), Vitelio (16 de abril al 22 de diciembre) y Vespasiano ( 23
de diciembre al 23 junio del 79)

La rebelión de Vitelio es un tanto sorprendente ya que apenas llevaba un mes en su


puesto y había sido nombrado directamente por Galba. Se especula que sospechaba que
el entorno de Galba estaba pensando acusarle de corrupción en un cargo anterior y
librase de él. Quien convenció a Vitelio de rebelarse fue uno de sus legados, Fabio
Valente. Valente había hecho grandes esfuerzos en conseguir el apoyo de las legiones
de la Inferior para Galba e incluso había ejecutado al antecesor de Vitelio bajo la
sospecha de traición; sin embargo no había recibido ninguna recompensa por lo que
probablemente decidió buscarse otro emperador que valorara mejor sus iniciativas.

Galba sospechaba que parte de su inestabilidad se debía a la actuación y enorme poder


acumulado por varias personas de su entorno, entre las que destacaba Marco Salvio
Otón que se postulaba claramente a ser nombrado heredero. La reacción de Galba fue
presentar el 10 de enero como su heredero a Lucio Calpurnio Pisón,  un hombre
escasamente influyente pero claramente manejable. Otón no estaba dispuesto a soportar
esto y se aprovechó del malestar de los pretorianos con el hecho de no haber recibido el
donativo prometido en su día a la caída de Nerón para orquestar un golpe de estado.
Galba y Pisón fueron asesinados el día 15 de enero por un pequeño grupo de pretorianos
y Otón se presentó ante el Senado como el hombre que controlaba Roma, para ser
aclamado emperador (Imperator Marcus Otho Caesar Augustus).

Cuando Galba tuvo noticias del golpe de estado en ciernes marchó por las calles en un
intento de normalizar la situación tratando de que la gente se pusiera de su lado, pero
nadie lo hizo. Finalmente fue asesinado por un soldado de la legión XV Primigenia
llamado Camurius, cuando contaba con 72 años. Su sucesor, Pisón, fue asesinado tres
días después. Plutarco afirma que el emperador ofreció el cuello a sus asesinos
exclamando: ”Matadme, si de ello depende el bien de Roma”.

179
 Otón

Otón contaba con las legiones XIII Gemina y I Adiutrix, fue reconocido como


emperador por el Senado el mismo día. El nuevo emperador fue recibido con alivio. A
pesar de su ambición y codicia, a Otón no se le conocía que fuera tiránico ni cruel, por
lo que se esperaba que fuese un emperador justo. Pero estaba el problema de Vitelio,
quien llevaba días marchando sobre Italia desde Germania.

Vitelio poseía el mando de las legiones de élite del imperio, compuestas por veteranos
de las Guerras Germánicas: la I Italica, V Alaudae y parte de las I Germanica, XV
Primigenia y XVI Gallica, Aulo Cecina aportaba la XXI Rapax y buena parte de la IIII
Macedonica y XXII Primigenia. En total tenían 70.000 efectivos. Estos eran sus mejores
argumentos para conseguir el poder.

Las fuerzas de Vitelio se dividieron en dos ejércitos, uno mandado por Aulo Cecina y
otro mandado por Fabio Valente. Las fuerzas de Cecina cruzaron los Alpes por el paso
Gran San Bernardo para alcanzar el norte de Italia. Atacaron Placentia, pero fueron
rechazados por la guarnición y se dirigieron a Cremona para esperar la llegada del
ejército de Valente.

Campañas durante el año 69 de los cuatro emperadores. Autor Roger M. Kean

180
Otón no tenía intenciones de iniciar otra guerra civil y envió mensajeros para proponer
una paz e invitar a Vitelio a ser su hijo adoptivo. Sin embargo, era ya demasiado tarde, y
el ejército de Vitelio se dirigía a Italia con unos 70.000 hombres, obteniendo una serie
de victorias menores. Otón contaba con la Guardia Pretoriana, las legiones I Adiutrix y
XIII Gemina, parte de las legiones VII (Hispana), XI Claudia y XIIII Gemina, y un
contingente de gladiadores en total unos 50.000 efectivos y esperaba refuerzos.

Otón salió de Roma en el 14 de marzo y marchó hacia el norte para hacerles frente,
dejando a su hermano Titiano responsable de Roma, su estado mayor incluía a generales
como Gayo Suetonio Paulino, que había derrotado Boudica ocho años antes, pero Otón
decidió llamar a su hermano Titiano de Roma para servir de su comandante en jefe.

Batalla de Locus Castorum (69)

Antes de que Titiano llegara, Cecina tendió una emboscada a los otonianos, para ello
dejó atrás a sus legionarios y marchó sólo con la infantería y caballería auxiliar. Paulino
salió de Bedriacum a hacerle frente con toda la fuerza que pudo reunir: unos 13.500, de
los que 2.000 eran jinetes (el equivalente a 4 alas).

Mario Celso, comandante de la caballería otoniana, lideraba la columna de Paulino con


2 alas de caballerías y estableció pronto contacto con su rival viteliana en un lugar
identificado como Locus Castorum a 20 km de Cremona. Los jinetes vitelianos cedieron
rápidamente y se retiraron, perseguidos por los otonianos. Dicha persecución hizo saltar
la trampa antes de tiempo: los infantes auxiliares que estaban emboscados en un bosque
cerca del camino, salieron de sus posiciones de emboscada y se abalanzaron sobre la
caballería otoniana. Pero Celso había conseguido contener lo suficiente a la caballería,
para que el precipitado ataque de los infantes no tuviera efecto.

Celso trató de bloquear a los auxiliares para que Paulino los rematara con sus fuerzas de
infantería. Las fuerzas otonianas desplegaron de izquierda a derecha una vexilatio de la
legión XIII Gémina, 4 cohortes de infantería auxiliar y 500 jinetes. Cecina por su parte
desplegó en su flanco derecho la legión I Auditrix, cohortes de infantería auxiliar y 500
jinetes auxiliares.

Sin embargo Paulino tardó mucho tiempo en poner en acción a su infantería. La


caballería otoniana acosó a los hombres de Cecina pero estos pudieron replegarse hacia
Cremona, de donde habían salido refuerzas. Los auxiliares incluso infligieron un revés a
los equites singulares, cuando algunos de sus miembros más entusiastas se acercaron
demasiado. Los otonianos resultaron victoriosos pero habían perdido una oportunidad
de causar graves daños al ejército viteliano.

En Cremona esperaron al ejército de Valente, que había seguido una ruta más larga a
través de Galia.

Titiano llegó a donde estaba el ejército otoniano y tomó el mando. Se decidió presentar
batalla contra el consejo de Paulino y otros generales, que querían esperar hasta que
otras legiones, que estaban en camino, hubieran llegado. Propio Otón se quedó en
Brixellum para esperar el resultado.

Primera batalla de Bedriacum o de Cremona (69)

181
El 14 de abril los dos ejércitos se encontraron en el Vía Postumia, en Bedriacum
(Cremona). Algunos enfrentamientos más fuertes fueron entre la legión otoniana I
Adiutrix recientemente criada con los infantes de marina en Ravenna, contra la veterana
XXI Rapax de Vitelio. La I Adiutrix ganó, capturando el águila de la XXI, aunque su
oficial murió al recuperarla. En la otra parte del campo de batalla, la legión XIII Gémina
de Otón fue derrotada por la V Alaudae de Vitelio. La I Adiutrix finalmente retrocedió
cuando una fuerza de auxiliares de bátavos la atacó de flanco.

182
183
Primera batalla de Bedriacum o de Cremona 14 de abril del año 69. Autor Sean
O’brogain

184
Primera batalla de Bedriacum o de Cremona 14 de abril del año 69. La legión V
Alaudae derrota a la legión XIII Gémina

Según Dión Casio aproximadamente 40,000 hombres murieron en los enfrentamientos.


Las tropas otonianas huyeron hacia su campo en Bedriacum, y al día siguiente se
rindieron a las fuerzas de Vitelio y prestaron el juramento de lealtad a Vitelio.

El emperador y el sublevado Vitelio continuaban teniendo en sus manos a unos


formidables ejércitos y además a Otón le llegaban refuerzos, todo apuntaba a que el
conflicto quedaría encallado. Otón decidió poner fin a la anarquía suicidándose,
pronunció su famosa frase: “Es mucho más justo morir uno por todos que todos por
uno“. Había sido emperador durante poco más de tres meses.

Vitelio, se colmó de gloria con sus hombres y la ciudadanía romana, todo lo podemos
ver con una frase suya, ante el cadáver de su rival. “El cadáver de un enemigo siempre
huele bien, y mejor aún si es un conciudadano”

Vitelio

Vitelio fue reconocido como emperador por el Senado. Con la aceptación garantizada,


salió de Roma. A pesar de todo el comienzo de su reinado no fue favorable. Con el
trono fuertemente asegurado, Vitelio inició una serie de fiestas, banquetes (Suetonio cita
tres en un mismo día: mañana, mediodía y noche) y desfiles que llevaron a la tesorería
imperial a la bancarrota. Pronto se acumularon las deudas y los prestamistas empezaron
a solicitar los pagos. Vitelio mostró su naturaleza violenta al reprimir con crueldad el
atrevimiento de los demandantes mediante torturas y ejecuciones. Con las finanzas
imperiales en un estado pésimo, Vitelio hizo asesinar a todos los ciudadanos que se
llamasen como él o su heredero. Se desató entonces una persecución de cualquier
posible rival invitándoles a palacio con promesas de poder para después asesinarles.

Mientras tanto, las legiones estacionadas en las provincias de Oriente


próximo, Judea y Siria, aclamaron a Vespasiano como emperador. Vespasiano había
sido un comandante excepcional en Judea bajo el mandato de Nerón en el
año 67, cuando asumió la tarea de sofocar la rebelión zelota judía. Se ganó el apoyo del
gobernador de Siria, Cayo Licinio Muciano. Las experimentadas legiones que habían
combatido duro en Judea marcharon sobre Roma al mando de Muciano. Vespasiano
viajó a Alejandría, donde fue aclamado como Emperador el 1 de julio obteniendo el
control de los vitales suministros de grano de Egipto. Tito, el hijo de Vespasiano,
permaneció en Judea para acabar con la rebelión zelota judía.

Antes de que las legiones de Oriente podrían alcanzar Roma, las legiones danubianas de
las provincias de Retia y Moesia también aclamaron Vespasiano como el Emperador en
agosto. Tres de estas legiones, la III Gallica, la VIII Augusta y la VII Claudia habían
apoyado a Otón en la primera batalla de Bedriacum o de Cremona. Habían jurado
lealtad a Vitelio, pero cuando oyeron el levantamiento de Vespasiano, le apoyaron de
inmediato. Persuadieron las otras dos legiones, la VII Galbiana y la XIII Gemina para
unirse a ellos. Conducidos por Marco Antonio Primo se dirigieron a Italia.

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Cuando Vitelio se de que Antonio Primo se dirigía a Italia, envió a Cecina con un
ejército poderoso formado por las legiones XXI Rapax, V Alaudae, III Itálica y XXII
Primigenia juntos con vexilationes de otras siete legiones y fuerzas auxiliares. La
primera de las legiones de Antonio llegó a Verona, pero Cecina no quiso atacarlos antes
de que el resto del ejército llegara, ya que había estado conspirando con Lucilio Basso,
el comandante de la flota en Rávena, para cambiar su apoyo a Vespasiano. cuando
reveló sus intenciones de las tropas de Vitelio, a iniciativa de la V Alaudae, se negaron a
abandonar su emperador y encarcelado Cecina. Fueron elegidos como jefes el legado de
la legión V Fabio Fabulo y el prefecto de campo Casio Longo, que decidieron
trasladarse a Cremona para reunirse con el I Itálica y XXI Rapax enviando por delante
una parte de la caballería para ocupar Cremona.

Segunda batalla de Bedriacum o Cremona  diciembre del 69

A mediados de octubre, el poderoso ejército viteliano mandado por Fabio Fabulo y


Casio Longo y compuesto por las legiones I Italica, V Alaudae, XXI Rapax; parte de las
I Germanica, XV Primigenia, XVI Gallica y XXII Primigenia y vexilationes de las
britanas II Augusta, IX Hispana y XX Valeria Victrix, a la que se unió posteriormente la
IV Macedonica pero sin su comandante Valente que estaba en camino por haber caído
enfermo en Roma, en total unos 35.000 efectivos, asentaron el campamento en Cremona
y desplegaron las fuerzas en el mismo lugar que la batalla anterior entre Cremona y
Becriacum para esperar a las fuerzas de Antonio.

Las fuerzas de Antonio avanzaron a lo largo el Vía Postuma hacia Cremona, contaba
con las legiones III Gallica, VII Claudia, VII Galviana (posteriormente Gémina), VIII
Augusta y XIII Gemina más los pretorianos y auxiliares en total unos 25.000 efectivos.
Empezaba a caer la noche cuando Antonio consiguió reunir todo su ejército frente a
Bedriacum cerca de Cremona donde se encontraban los vitelianos. Antonio dispuso a
sus tropas a izquierda y derecha de la Vía Postumia y se dispuso a esperar al día
siguiente para entablar la batalla.

Al anochecer del 24 de octubre, batalla empezó con un imprudente ataque de una parte


de la caballería vespasiana que fue rechazada por la viteliana. Ambos ejércitos salieron
en apoyo de sus respectivas caballerías, consiguiendo Primo rechazar a la triunfante
caballería viteliana. Éstos buscaron la protección de sus compañeros, perseguidos por la
caballería rival y los auxiliares de las legiones moesias.

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Segunda batalla de Bedriacum o de Cremona anochecer del 24 deoctubre. La caballería
vespasiana en un imprudente ataque es rechazada y puesta en fuga por la caballería
viteliana, intentando acogerse a su campamento, la infantería vespasiana sale y da
comienzo la batalla. Autor Adam Hook

Ya la noche se había caído y la batalla siguió durante las horas de oscuridad. La


confusión era enorme, de noche no se puede distinguir amigo de enemigo, soldados
buscan reunirse con sus estandartes y se encuentran con enemigos. Hay un trágico
episodio descrito por Vipsano Mesala: un recluta de la legión VII Galbiana de
Vespasiano es matado por un viejo soldado de la legión XXII Primigenia de Vitelio,
para descubrir después que era su propio hijo.

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Segunda Batalla de Bedriacum o de Cremona año 69. Fue en diciembre sin que se sepa
la fecha exacta. La imagen muestra un trágico episodio descrito por Vipsano Mesala: un
recluta de la legión VII Galbiana de Vespasiano es matado por un viejo soldado de la
legión XXII Primigenia de Vitelio, para descubrir después que es su propio hijo. Autor
Graham Turner

La aparición de la luna (que había estado parte de la noche oculta) favoreció más a los
vespasianos ya que permitió a Primo recuperar cierto control de la batalla, además los
vitelianos quedaron iluminados por la luz de la luna de frente, mientras que los
vespasianos eran favorecidos por la sombra.

La legión VII Galbiana de Antonio, sufrió bajas pesadas y perdió su águila durante un
momento, aunque uno de sus centuriones más tarde la recuperó a costa de su propia
vida. Finalmente las fuerzas de Antonio comenzaron a ganar la ventaja, y el punto
decisivo llegó cuando rompió el alba. La III Gallica de Antonio había servido en Siria
durante muchos años y mientras allí había adoptado una costumbre local. Cuando el sol
se elevó dieron vuelta al este para saludarlo, y esto fue mal interpretado por las fuerzas
vitelianas que creyeron que estaban saludando a los refuerzos de Muciano que se sabía
que estaban de camino. Antonio aprovechó la vacilación para lanzarse al ataque, las
legiones vitelianas I y XXI son rechazadas y puestas en fuga, y todo el ejército se retira
a la ciudad de Cremona para refugiarse en sus murallas.

Asedio de Cremona

Cremona estaba bien fortificada, junto a la cual, los vitelianos habían colocado un
campamento fortificado con empalizadas y zanjas y otras obras. Los vespasianos no
sabían qué hacer: el ejército estaba exhausto, pero quería a toda costa a asalto el campo
del enemigo y la ciudad; volver al campamento en Bedriacum habría significado una
gran gran pérdida de trabajo duro y de los frutos de la victoria. Construir un
campamento era arriesgado porque los enemigos podían hacer un salida mientras lo
construían. Antonio luego hizo rodear la muralla. Se lanzaron flechas y piedras, pero los
defensores golpeado desde arriba, por lo que las pérdidas fueron mayores entre los
vespasianos. Antonio asignó a cada legión un sector, a las legiones III y VII les dio el
lado oriental, a la VIII y VII el sur y el norte a la XIII.

Los vespasianos asaltaron primero el campamento en formación testudo empleando


azadas, picos, guadañas y escaleras, recibiendo una lluvia de proyectiles, los soldados al
descubierto eran un blanco fácil. Las fuerzas de los asaltantes empezaban a empezaban
a flaquear, pero la promesa de permitirles saquear la ciudad les reanimó. Continuaron el
asalto con nuevos bríos en particular las legiones III y VII Galbiana, donde Antonio
había concentrado auxiliares elegidos. Los vitelianos, al ver que no podían hacer nada
en contra de la tortuga, ya que los dardos lanzados resbalaban en el muro de escudos, se
desmoralizaron. Así, mientras la VII escaló el muro en formación de cuña, III rompió la
puerta con picos y espadas. Cayo Volusio de la III, fue el primero en entrar. Los
vespasianos entraron en el campamento e hicieron una gran masacre.

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Asedio de Cremona diciembre año 69, las fuerzas de Vespasiano entran en la ciudad de
Cremona. Autor Seán Ó’Brógáin

Pero ahora se enfrentaban a los altos muros de la ciudad, con torres de piedra y puertas
de hierro reforzada, desde donde los defensores lanzaban dardos y podían contar con el
apoyo de la población y de los que muchos eran comerciantes estaban allí de feria.
Antonio ordenó entonces a incendiar los edificios más lujosos fuera de las puertas, para
poner a prueba la fidelidad de la gente, emplearon los materiales de las casas para
rellenar el foso y construir torres mas altas que las murallas desde donde bombardear a
los defensores. Después envió a los legionarios en la formación de testudo para asaltar
las murallas.

Finalmente tomaron las murallas, se produjo una lucha callejera y los vitelianos fueron
derrotados y Cremona fue arrasada salvajemente durante cuatro días.

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Segunda Batalla de Cremona o Bedriacum: Lucha callejera entre pretorianos y
legionarios

Después estableció su campamento en Bedriacum y envió a los supervivientes


legionarios vitelianos a Hispania, Britania y a Germania, tras jurar lealtad al nuevo
emperador.

Las bajas según Giuseppe Flavio fueron de 4.500 en el bando vespasiano y de 30.200
vitelianos incluyendo civiles y comerciantes.

Vitelio trató de ganar tiempo y envió a unos emisarios acompañados por vírgenes


vestales para negociar una tregua e iniciar conversaciones de paz. Al día siguiente, los
mensajeros volvieron con la noticia de que el enemigo estaba a las puertas de la ciudad.

La inmediata entrada en Roma de las tropas de Vespasiano provocó el pánico en la


ciudad. Vitelio, sintiéndose acorralado, trató de abdicar mediante negociaciones con
Muciano, pero su guardia pretoriana lo impidió. Muciano y Antonio mantuvieron su
posición en los alrededores de la ciudad hasta la llegada de Vespasiano, a finales del
verano del año 70. La entrada triunfal en Roma se produjo el 20 de diciembre. El
Senado proclamó al día siguiente a Vespasiano como emperador. Esto ocurrió el 21 de
diciembre del 69, el mismo año que había empezado con Galba en el trono.

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Rebelión de los bátavos (69-70)
Edad Antigua Las guerras del Imperio Alto Romano Rebelión de los bátavos (69-70)

La rebelión de los bátavos (batavii en latín, fue una revuelta que tuvo lugar en la
provincia romana de Germania Inferior (cerca de los Países Bajos) entre los años 69 y
70. Se trataba de un levantamiento contra el dominio romano encabezado por los
bátavos y otras tribus de la Germania y de la Galia, quienes estaban dirigidos por el
príncipe heredero llamado Cayo Claudio conocido como Julio Civilis, un oficial de las
tropas auxiliares. Durante la revuelta, que aprovechó la inestabilidad que se produjo en
el imperio durante el año de los cuatro emperadores, los bátavos consiguieron derrotar a
dos legiones romanas e infligir humillantes derrotas al ejército romano.

Antecedentes

Los bátavos eran parte de la tribo de los catos (chatti), que emigraron en el 50 AC a la
región ubicada entre el Viejo Rin y el Waal, en una zona llamada “Betuwe”, que ellos
llamaban “la Isla”, al ser la parte de tierra del delta entre los ríos. Su tierra, aunque
potencialmente fértil, era incultivable en su mayor parte, puesto que consistía en gran
parte en zonas pantanosas del delta del Rin. Por ello, la población que los bátavos
podían mantener era pequeña, no mayor de unos 35.000 habitantes. Su capital era
Noviomagus Batavodurum (Nijmegen).

Poblado bátavo

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Los bátavos eran principalmente guerreros y tenían gran habilidad para montar a
caballo, eran buenos nadadores y también capaces en el manejo de naves, por lo que
constituían una buena fuente en la que reclutar soldados. Donar era el principal de los
dioses bátavos, siendo el equivalente a Thor en la cultura escandinava. El centro
principal del culto de los bátavos se situaba cerca del actual Nijmegen, donde se
construyeron dos templos dedicados a Donar. Se encontró otro templo cerca de Elst, en
el centro de “La Isla”. Los bátavos solían cantar sus himnos de guerra en su nombre.
Esos templos eran lugares abiertos, con solo una pequeña valla, puesto que los bátavos
no creían apropiado limitar a sus dioses usando paredes y techos. También adoraban a
Wodan que era similar al Mercurio de los romanos, así como un amplio repertorio de
diosas.

Tácito escribió: “Los bátavos, posiblemente los más aguerridos de entre todas las
tribus germanas, ocuparon la ribera y la Isla del Rhin. Solo eran una rama de los catos
que a causa de una guerra civil emigraron a su actual asentamiento, viéndose
destinados a formar parte del Imperio Romano. Pero todavía conservan un privilegio
honorable, en recuerdo de su antigua alianza con nosotros. No están sujetos a la
indignidad de tributar por la tierra según las leyes sobre recaudación de impuestos.
Libres de tasas y reclutamientos especiales, preservados para las batallas, son, como
las armas y las armaduras, para ser usados en combate“.

A cambio de un privilegio inusual de exención de impuestos (no debían pagar el


tributum, un impuesto sobre la tierra y el ganado al que la mayoría de peregrini estaban
obligados), proporcionaban un número desproporcionado de reclutas a las tropas
auxiliares romanas de la dinastía Julio-Claudia, un ala y 8 cohortes equitatas.

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Infante auxiliar bátavo. Izquierda Autor Johnny Shumate. Derecha auxiliar cohorte
equitata I Batavorum curiosamente lleva un scutum semicircular autor Christos
Giannopoulos.

También eran el pueblo del que procedía la mayor parte de la guardia personal de élite
de Augusto (Germani corpore custodes), que continuó en servicio hasta el año 68. Las
tropas auxiliares formadas por los bátavos llegaban a la cifra de 5.000 hombres, lo cual
implica que durante la totalidad del periodo de la dinastía Julio-Claudia más del 50% de
los bátavos varones que llegaban a la edad militar (16 años) pudieron haberse enrolado
en los auxilia. También implica que los bátavos, aunque supusiesen un 0,05% de la
población total del imperio en 23, aportaban el 4% del total de las tropas auxiliares, es
decir, 80 veces la cuota proporcional. Los romanos les consideraban lo mejor de sus
tropas auxiliares. Además, estando en servicio del Imperio Romano, habían
perfeccionado una técnica única que les permitía nadar a través de los ríos a la vez que
portaban la totalidad de su armadura y armamento.

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Jinetes bátavos cruzando un río. Los bátavos eran buenos jinetes y buenos nadadores,
desarrollaron una técnica para nadar con el caballo y todo el equipo. Autor Peter Nuyte

Julio Civilis era un príncipe hereditario de los bátavos y prefecto de una cohorte de
bátavos auxiliares. Como veterano con 25 años de servicio militar a sus espaldas, se
había distinguido en Britania, en dónde tanto él como las 8 cohortes de bátavos habían
desempeñado un papel crucial tanto en la invasión romana del año 43 y la conquista
posterior del sur de la isla.

Hacia el año 69, sin embargo, tanto Civilis como los regimientos de bátavos y el pueblo
bátavo se encontraban enfrentadas a Roma. Después de que los regimientos de bátavos
fuesen retirados de Britania en el año 66, Civilis y su hermano Julio Paulo que también
era prefecto, fueron arrestados por el gobernador de Germania Inferior bajo la acusación
de traición. Su hermano fue ejecutado, mientras que Civilis fue enviado a Roma
encadenado para ser juzgado por Nerón. La diferencia de trato entre ellos podría indicar
que su hermano era todavía un peregrino, mientras que Civilis, era un ciudadano
romano que tenía derecho a que su caso fuese revisado por el emperador. Mientras
Civilis estaba en prisión Nerón fue obligado a suicidarse, finalizando en ese momento el
gobierno de la dinastía Julio-Claudia. Nerón fue reemplazado por Galba, que absolvió a
Civilis y le permitió volver a casa.

De vuelta en Germania Inferior, fue nombrado prefecto de una cohorte de auxilia, pero
cayó bajo sospecha de nuevo bajo el mando de Vitelio, parece que volvió a ser
arrestado, instigado por sus propias legiones que querían que fuese castigado. Mientras
tanto, Galba ordenó la disolución de la guardia personal del emperador, entre las que se
encontraban varios cientos de soldados bátavos, lo cual fue percibido por los bátavos
como un grave insulto. Al mismo tiempo colapsaron las relaciones entre las cohortes de
bátavos y la legión a la que habían estado asignadas desde hacía 25 años, en los inicios
de la invasión de Britania, la XIV Gemina, llegando su odio mutuo a provocar una lucha
abierta al menos en dos ocasiones.

Sin embargo, y a comienzos todavía del año 69, Vitelio tomó la decisión de liberar a
Civilis poco después de levantarse contra el poder de Otón, en un momento en que se

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encontraba necesitado del apoyo militar de los bátavos. Los regimientos auxiliares
ayudaron a Vitelio a derrotar a Otón en la primera batalla de Bedriacum, tras lo cual se
les ordenó retornar a sus hogares. Sin embargo, en ese momento se produjo el
levantamiento de Vespasiano, por lo que gobernador viteliano en Germania Inferior
ordenó reclutar más tropas de las que estaban estipuladas como máximo en el tratado
entre los bátavos y Roma. La rudeza en que este edicto fue obligado a cumplirse, pues
los ancianos se vieron obligados a pagar por ser eximidos de sus servicios militares, y la
brutalidad con que los jóvenes fueron capturados, hicieron hervir el descontento ya
existente entre la población local.

Levantamiento año 69

En el verano del año 69, Civilis era el comandante de las tropas auxiliares bátavas
ubicadas con las legiones del Rin. De acuerdo a la antigua costumbre germánica,
convocó un solemne encuentro nocturno en una arboleda sagrada, atrayendo con
facilidad a los jefes bátavos por un juramento a la rebelión. También enviaron
mensajeros para asegurarse el apoyo de los cananefates, otra tribu germánica que vivía
en la misma isla. Se enviaron otros para pedir la fidelidad de las 8 cohortes bátavas que
habían servido en Britania, estacionadas en Mogontiacum (actual Maguncia) como parte
del ejército romano del Rin.

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Conspiración de Julio Civilis

Era buen conocedor de las tácticas romanas, lo cual le dio ideas de cómo podría
derrotarlas. Su primera acción fue crear un señuelo, induciendo una rebelión fuera de
Batavia. Convenció a los cananefates para que se levantaran en armas bajo el mando de

199
su jefe Brinno, atacando varios fuertes romanos incluyendo el de Traiectum (actual
Utrecht), aprovechando que la mayoría de las tropas se encontraban en Italia luchando
en la guerra civil, los romanos se encontraban con la guardia baja, por lo que Herdonio
Flaco, comandante de las legiones del Rin, reaccionó enviando a las tropas auxiliares
para hacerse con el control de la situación. El resultado fue un desastre para los romanos
fueron derrotados en algún lugar al sur de la actual Arnhem. Mientras, la flota romana,
que bajaba el río para cooperar con las legiones, fue desviada a la orilla por los remeros,
muchos de los cuales eran bátavos, que se amotinaron contra los capitanes y
centuriones. Los rebeldes capturaron en total 24 naves.

Los romanos fueron expulsados de toda la región situada a lo largo de los ríos Maas,
Waal y Rin. La base de caballería de Kopse Hof fue el único campamento romano que
no fue incendiado, lo que sugiere que los romanos fueron capaces de conservarlo, y que
todavía controlaban el cruce del Waal cerca de Nijmegen (Nimega).

Flaco, resuelto a acabar con el problema, envió a su legado Mumio Luperco con las
legiones V Alaudae y XV Primigenia acantonadas en Vétera para que acudiese al lugar
para sofocar la rebelión. Junto con estas legiones acudieron también tres unidades
auxiliares, una de ubios (Colonia), tréviros (Trier) y un ala de caballería bátava
mandada por Claudio Labeón, un conocido enemigo de Civilis. A finales de agosto,
ocuparon Insula Batavorum. En algún lugar, al norte de Nijmegen, se encontraron con el
ejército bátavo.

200
Seguidores de Julio Civilis

Durante la batalla, que tuvo lugar cerca de Nijmagen, el ala bátava que se encontraba en
el ala izquierda romana, se pasó al bando rebelde, atacando de flanco a las legiones
romanas, en el otro flanco los auxiliares ubios y tréviros huyeron. El resultado fue otro
desastre más para los romanos: Su ejército fue derrotado y las legiones se vieron
obligadas a retirarse al campamento base de Castra Vetera (en la actual Xanten).

201
En ese momento los bátavos se encontraban en una situación de verdadera
independencia, en la que habían ganado la iniciativa a los romanos. Incluso la rebelión
en un principio fue apoyada por los flavianos, puesto que los propios rebeldes
disfrazaron la rebelión como una sublevación exclusivamente contra el poder
establecido de Vitelio. Sin embargo, con el paso del tiempo quedó patente que se trataba
de una rebelión contra el Imperio, independientemente de quién ostentara el mando
supremo.

Frontera romana en Germania Inferior año 70

Asedio de Castra Vetera año 69

En septiembre del año 69, Civilis consideró necesario destruir las dos legiones romanas,
a pesar de que ello supondría un punto de no retorno en sus relaciones con Roma, ya
que todavía contaba con el apoyo de los flavianos. Eligió bien el momento, con la
guerra civil en su punto álgido, para evitar que Roma pudiese contraatacar de forma
rápida y efectiva. Además, las 8 unidades auxiliares de bátavos que se encontraban con
Vitelio estaban de camino a casa y podrían ser persuadidas fácilmente para que se
unieran a la rebelión, fueron contactadas cuando estaban cruzando los Alpes. En su
retorno se rebelaron y derrotaron a las fuerzas de Herenio Galo que acampaban en la

202
actual Bonna (Bonn). Cuando se reunieron, las fuerzas de Civilis eran superiores en
número a las tropas estacionadas en Mogontiacum (Maguncia) y Bonna (Bonn).

Cohorte equitata batavorum, hubo nueve a lo largo de la Historia

Civilis llamó a las armas a la nación completa de los bátavos, a quienes acompañaron
los brúcteros y téncteros y envió mensajeros al interior de Germania para movilizar mas
tribus. Los legados romanos Mumio Luperco y Numicio Rufo, mientras tanto,
reforzaron las fortificaciones de Castra Vétera.

A finales de septiembre Civilis Civil marchó desde ambas orillas del Rin, bajando el
mismo río con los barcos capturados a los romanos, y comenzó el asedio de Castra
Vetera, el campamento en el que estaban instalados los 5.000 legionarios de la V
Alaudae y la XV Primigenia. Se trataba de un campamento moderno, con muchas
provisiones y bien defendido, con vallum construida con ladrillos de barro y madera,
torres y una doble zanja. Después de varios intentos de tomar el campamento al asalto,
Civilis optó por obligar a las legiones a rendirse por hambre.

Mientras tanto, Flaco decidió esperar al resultado de la guerra en Italia. No hacía mucho
tiempo atrás las legiones del Rin habían sido castigadas por Galba por su actuación
contra el rebelde Vindex, Civilis estaba haciendo una gran labor en favor de Vespasiano
manteniendo a las dos legiones asediadas impidiendo que acudiesen en ayuda de
Vitelio. Flaco y sus comandantes no quisieron arriesgarse a colocarse en una situación

203
política incómoda ante el vencedor, por lo que prefirieron esperar a recibir
instrucciones.

Sin embargo, llegaron las noticias de la derrota de Vitelio, y Civilis mantuvo el asedio,
lo que dejó patente que no luchaba por ninguno de los bandos de la guerra civil, sino por
la independencia de Batavia. Flaco comenzó a preparar un contraataque para rescatar a
las legiones asediadas, reunió efectivos de las legiones I, XII y XVI bajo el mando de
Cayo Dilio Vócula para romper el cerco. Civilis decidió atacar por sorpresa a las fuerzas
de refuerzo antes de que se reunieran con los sitiados en Vetera. Sabía que si acababa
con las tropas de refuerzo, podría tomar Vetera y extender la región rebelde. Roma
tardaría medio año, al menos, antes de que se pudiese enviar un ejército, cruzando los
Alpes, y el invierno estaba próximo.

El 1 de diciembre las tropas de Vócula se encontraban acampadas en Gelduba (Kefeld)


a unos 40 km de la fortaleza sitiada. Las fuerzas bátavas mandadas por Julio Máxico y
Claudio Victor con ocho regimientos de caballería atacaron súbitamente a los romanos,
la caballería auxiliar romana no tuvo tiempo de reunirse, la infantería romana formó con
las legiones en el centro y los auxiliares a los flancos, los bátavos atacaron a los flancos
que se dieron a la fuga, dejando a los romanos con los flancos expuestos. El centro
romano retrocedió contra la empalizada para proteger su retaguardia. La batalla se
trasladó al interior del campamento, según Tácito llegaron refuerzos romano, una
unidad auxiliar vasca que cargó por retaguardia El ejército romano ganó la batalla y
acabó con la caballería bátava, pero sus propias pérdidas fueron enormes.

204
Legionarios romanos levantando un campamento fortificado, se puede observar el
vallum compuesto de foso y terraplén coronado con pilum murale o empalizada de
estacas o sudis. Se puede observar la tienda roja del centurión

Sabiendo que los romanos acudirían en defensa de Castra Vetera, Civilis abandonó el
asedio y amenazó con atacar Mogontiacum (actual Maguncia). Los romanos fueron
engañados y acudieron a defender su principal base en Germania Inferior, recibiendo en
ese lugar la noticia de la llegada al trono de Vespasiano. Flaco decidió celebrar la
victoria con la entrega de una cantidad de dinero a los legionarios, pero éstos
consideraron ese dinero una ofensa, puesto que esas legiones históricamente habían sido
leales a Vitelio, su antiguo comandante. Flaco fue asesinado y su segundo al mando
desertó, dejando al ejército en un estado de completa confusión. Vocula escapó del
campamento, vestido con ropas de esclavo.

El asesinato de Flaco por parte de sus tropas, justo después de restablecer el orden en
Bonna, Colonia Claudia Ara Agripinense, Novaesium y Castra Vetera, proporcionó a
los vapuleados rebeldes un soplo de confianza. Civilis reinició el cerco a las Legiones V
Alaudae y XV Primigenia estacionadas en Vetera, y tanto los lingones como los
tréveros, tribus celtas romanizadas que vivían a lo largo del Mosel y el Alto Rin,
decidieron sumarse a la rebelión.

Julio Sabino, líder de los tréveros, logró convencer a las legiones I Germanica y XVI
Gallica para que se pasasen a su bando. Mientras tanto, en Castra Vetera la situación era
ya desesperada. Las provisiones se habían agotado y los legionarios se veían obligados a
comerse a las mulas y a los caballos para sobrevivir. Munio Luperco, comandante de las
tropas romanas, decidió finalmente rendirse ante la ausencia de expectativas de ser
liberados.

205
206
Asedio bátavo a Castra Vetera año 69 durante la rebelión bátava. Tras rechazar los
asaltos iniciales, las legiones V Alaudae y la XV Primigenia son sitiadas y tuvieron que
rendirse al acabarse las provisiones y no recibir ayuda exterior.

Las legiones recibieron la promesa de un salvo conducto si dejaban el campamento al


saqueo de los rebeldes, que tomaron todas las armas, material de artillería y metales
preciosos que había. Las legiones marcharon fuera del campamento, pero a tan sólo
unos pocos kilómetros de distancia fueron emboscadas por tropas germánicas y
destruidas. El comandante y los oficiales principales fueron esclavizados y entregados
como regalo a Veleda, la profetisa que predijo el alzamiento de los bátavos.

Tras este éxito, Civilis marchó hacia Colonia Agrippina (Colonia) y estableció ahí su
campamento. Los siguientes meses los invirtió en convencer a otras tribus del norte de
la Galia y de Germania para que se uniesen a la rebelión.

Reacción romana

Llegado a este punto, la rebelión en Germania suponía ya una verdadera amenaza para
el Imperio. Se habían perdido dos legiones y otras dos (I Germanica y XVI Gallica) se
habían pasado al bando rebelde. La situación debía abortarse cuanto antes.

Tan pronto como Vespasiano tomó las riendas del Imperio con Italia decidió actuar.
Nombró a Quinto Petilio Cerial como comandante del ejército encargado de sofocar la
rebelión y, para reducir los riesgos de una derrota, reunió un inmenso ejército para
enviarlo a la zona. Las legiones VIII Augusta, XI Claudia, XIII Gemina, XXI Rapax y
II Adiutrix (recién reclutada) fueron enviadas inmediatamente a Germania. Al mismo
tiempo, fueron llamadas para que acudiesen desde Hispania las legiones I Adiutrix y VI
Victrix y desde Britania la XIV Gemina. La mayor parte de estas legiones fueron
desplegadas para pacificar otras zonas de la Galia y Germania Superior, a la vez que
aseguraban la frontera del Rin. No obstante, el ejército comandado por Cerial seguía
siendo inmenso, y suponía una seria amenaza para los rebeldes.

El ejército cruzó los Alpes sin mayores problemas y se asentó en la Germania Inferior,
aprovechando el campamento abandonado de Vindonissa. Para evitar sorpresas, Petilio
Cerial avanzó enviando la legión XXI Rapax en vanguardia, seguida del resto del
ejército.

Batalla del río Nava año 70

El primer encuentro militar tuvo lugar precisamente entre esa legión y las tropas
dirigidas por el trévero Julio Tutor. Entre sus tropas había algunos legionarios que
habían desertado durante la rebelión y que, en un principio, ayudaron a los rebeldes en
su lucha contra la XXI. Poco más tarde, al enterarse de la llegada del grueso del ejército,
decidieron volver a desertar y pasarse a los romanos, arrastrando con su actitud a
algunas tribus rebeldes. Ante esa deserción, Tutor se retiró más al norte, pero sería
derrotado por las tropas de la XXI en un ataque sorpresa en el río Nava (actual Gian, en
Alemania). Su derrota provocó que la tribu de los tréveros y la provincia de la Gallia
Bélgica volvieran su lealtad de nuevo a Roma, y que la práctica totalidad de legionarios
que desertaron durante la sublevación juraran lealtad a Vespasiano.

207
Batalla de Rigodulum año 70

Además, con esa victoria, Petilio Cerial dejó completamente despejado el camino hacia
Germania Superior y en mayo del 70, avanzó hasta Moguntiacum, donde se reunió con
las legiones III Macedonica y XXII Primigenia y algunas unidades galas reclutadas de
forma precipitada durante la revuelta, a las que Cerial licenció. Desde Mongotiacum,
Petilio Cerial se dirigió directamente contra un gran contingente de tréveros dirigidos
por Julio Valentino y Julio Tutor en Rigodulum (posiblemente, la actual Riol). Tras un
ataque frontal contra la posición fortificada del enemigo, Petilio Cerial derrotó
completamente a los rebeldes, capturando a Valentino y a algunos de sus oficiales. Al
día siguiente, Cerialis entró en Trier, donde se encontró con los legionarios de la I
Germanica y de la XVI Gallica, que en su día habían desertado, perdonándolos de forma
oficial para asegurarse la disponibilidad de esos veteranos de cara a la reconquista de la
región. Cerial capturó Augusta Treverorum (la actual Tréveris), patria de muchos de los
líderes rebeldes y posición estratégica que dominaba las principales rutas de la región.
Por último, en una asamblea, dirigió un discurso pacificador hacia los tréveros y los
lingones, que se sintieron aliviados al ver que no iban a caer sobre ellos las esperadas
represalias por su rebelión.

Batalla de Augusta Treverorumaño 70

Los rebeldes se encontraban divididos: Civilis defendía una estrategia consistente en


esperar a los refuerzos prometidos por los germanos transrenanos, mientras que Clasico
y Tutor eran partidarios de atacar cuanto antes, con el fin de evitar que los romanos
pudiesen reforzarse con tropas provenientes de Britania e Hispania. Prevalecieron estos
últimos, y se organizo un ataque nocturno contra el campamento romano de Augusta
Treverorum. La noche del 7 al 8 de junio con luna nueva, realizaron el ataque, la
sorpresa fue completa, hasta el punto de que Cerialis no se encontraba en el
campamento sino en la ciudad. Fue avisado por mensajeros y retornó para encontrarse el
campamento invadido y que el puente que lo comunicaba con Augusta Treverorum
había sido tomado. Reunió los hombres que pudo y se lanzó de forma temeraria contra
los germanos del puente encontrándose una situación desesperada. Increpó a los
soldados legionarios que huían hasta que reaccionaron y comenzaron a formar
contubernios y centurias para contener el avance enemigo. Por su parte el enemigo frenó
su empuje inicial, dado que los soldados habían comenzado a preocuparse más por el
botín que por la lucha, permitiendo con ello que la XXI Rapax estableciese una sólida
formación de combate con la que comenzó a hacer retroceder a los germanos.
Consiguieron primero la retirada de los rebeldes, luego su huida, y finalmente tomaron
su campamento y lo arrasaron, resultando una brillante victoria romana, aunque los jefes
rebeldes pudieron escapar.

Cerialis se dirigió al norte, a la Colonia Agrippina (la actual Colonia), en donde los
habitantes se habían visto obligados a pasarse al bando rebelde contra su voluntad. Tras
la victoria romana en Augusta Treverorum, mataron a los germanos que había en la
ciudad capturando a la esposa y a la hermana de Civilis y a la hija de Clasico. También
capturaron a un contingente de infantería germana de caucos y frisios.

Batalla de Vétera año 70

208
Civilis se fue batiendo en retirada hacia el norte, a la vez que recibía refuerzos
procedentes de la Germania Libera. Finalmente decidió presentar batalla junto a Castra
Vetera, en donde le favorecía el terreno pantanoso, además Civilis también había
construido una presa en un ángulo del Rin para contener el río, y poder anegar el terreno
adyacente. Los romanos, por su parte, se habían reforzado aún más, y Petilio Cerial
podía contar también entre sus fuerzas a las legiones XIV Gemina, II Adiutrix y la VI
Victrix.

209
Infantes auxiliares en la frontera de Rin siglo I, pertenecen a una torre de vigilancia

El primer día de batalla los romanos cayeron en las provocaciones de los germanos,
iniciando un ataque demasiado precipitado, los bátavos sabían donde estaban los bajíos,
y los atravesaban a la carrera, generalmente evitando la línea de frente y rodeando los
flancos y la parte posterior, no se libraba una batalla convencional sino una especie de
batalla naval, ya que los hombres forcejeaban por todas partes en las aguas
empantanadas donde era difícil mantenerse de pie, sólo se pudo salvar gracias a la
llegada de la noche.

Al día siguiente se respetaron las formaciones de combate y la batalla comenzó de


forma controlada. Tras el lanzamiento de armas arrojadizas, los romanos aguantaron la
tentación de lanzarse al ataque hacia el terreno pantanoso, siendo las tropas de Civilis
las que se lanzaron contra los romanos cuando se agotaron los proyectiles. Su primer
asalto puso en dificultades a las líneas romanas, en particular debido a que un pelotón de
brúcteos cruzó a nado el río Rin y atacó por el flanco a los romanos. La segunda línea
de legionarios logró restablecer el equilibrio, mientras que un desertor bárbaro se
ofreció a enseñar a Petilio Cerial un camino por el que podía atacar al enemigo por la
retaguardia. Cerial envió dos alas con el desertor y consiguió el objetivo, provocando la
desbandada de los germanos y la victoria de Roma. Civilis logró escapar de nuevo y,
aunque recibió refuerzos, se retiró a una isla en la desembocadura del Rin.

Ataque a la Isla

Cerialis sabía no podría cruzar a la Isla sin marina, y decidió esperar hasta tener una
flota. Mientras tanto, sus soldados tenían que proteger el río. Las Legiones VI y XXI
fueron enviadas a Novaesium y Bonna, la XXII Primigenia llegó desde Moguntiacum a
Vetera; la Legio II comenzó a construir un puente en Noviomagus, la Legio X fue a un
lugar (no identificado actualmente) llamado Arenacium. Las unidades auxiliares fueron
estacionadas en Grinnes y Vada (también sin identificar en la actualidad).

Sin embargo, eso supuso un error estratégico que se materializó cuando el bátavo
organizó un cuádruple ataque contra cuatro de los campamentos romanos: los de las
legiones X Gemina y II Adiutrix, y contra otros dos de las tropas auxiliares. El grueso
del ataque se dirigió contra los campamentos de los auxiliares, en donde hubo graves
bajas en el bando romano, incluyendo a Julio Brigantio, un sobrino de Civilis que había
permanecido leal a Roma. Sin embargo, Petilio Cerial se encontraba próximo y
reaccionó acudiendo al frente de un contingente de caballería que puso en fuga a los
atacantes. De nuevo los lideres bátavos, Civilis, Tutor y Clasico consiguieron escapar
cruzando el Rin a nado.

210
211
Julio Civilis y sus hombres algunos con equipamiento romano de las legiones

No sería ésta, sin embargo, la última ocasión en la que la excesiva confianza pasase
factura a los romanos, Civilis envió un ataque sorpresa contra un contingente fluvial en
el que el propio Petilio Cerial se desplazaba para inspeccionar los trabajos de
reconstrucción, intentando hacerse con la nave insignia y capturar al propio general
romano. Capturaron la nave insignia para descubrir que Cerialis no estaba a bordo (Se
cree que pasó la noche con una mujer de Colonia.) La nave fue enviada a la profetisa
brúctera Veleda.

Eso fue una humillación, y Cerialis decidió que no podía posponer durante más tiempo
la invasión de Betuwe, la Isla de los bátavos. Sus naves ya estaban listas, y con la aarina
invadió la Isla por el oeste, mientras que Cerialis cruzó el Waal cerca de Noviomagus,
en el sureste.

Cerialis arrasó el territorio exhaustivamente, empleando la estratagema de respetar las


tierras y las granjas de Civilis. En otoño los ríos inundaran la isla pantanosa, de poca
altura, hasta que pareció una ciénaga. No había ni rastro de la flota o de los convoyes
romanos en perspectiva, y los campos en la tierra plana eran arrasados por la violencia
del río.

Civilis ofreció negociaciones a los romanos, el encuentro tuvo lugar en un puente


semidestruído en alguna parte de Betuwe. No se sabe lo que discutieron Cerialis y
Civilis, pero lo cierto es que la vieja alianza entre Roma y los bátavos fue restaurada: no
fueron obligados a pagar impuestos, sino que tuvieron que seguir proporcionando las
ocho unidades auxiliares.

212
Entrevista entre Civilis y Cerialis en un puente semidestruido

Secuelas

Las consecuencias fueron tremendas para los bátavos, cada familia tuvo que guardar
luto por la muerte de, al menos un hijo. Los frisios y los cananefates tuvieron que pagar
el mismo peaje humano. Noviomagus, la capital bátava fue destruida, y se ordenó a sus
habitantes reconstruirla dos kilómetros corriente abajo, en un lugar donde no podría ser
defendida. La Legio X Gemina fue estacionada en las proximidades, a modo de
permanente vigilante.

No se sabe qué pasó con Julio Civilis, pero es difícil creer que disfrutase de una vejez
tranquila. Es probable que cualquiera de los miembros de su tribu lo matase o quizás los
romanos lo detuvieron. Ciertamente, Tácito escribe que le garantizaron la inmunidad.

213
Guerras Dacias
Edad Antigua Las guerras del Imperio Alto Romano Guerras Dacias

Antecedentes

El territorio dacio comprendía la actual Rumanía, desde el Mar Negro hasta el curso
medio del Danubio. Los primeros en invadir este país fueron los getas una tribu indo-
europea y posteriormente por tribus tracias como los tiros y los tauriscios con los que
estuvieron en guerra. La llegada de los celtas inició un nuevo enfrentamiento con los
nativos a los que se impusieron y los getas fueron absorbidos dando lugar a los dacios.

Durante la invasión de los galos (celtas), los getas estuvieron en guerra con ellos, pero
fueron derrotados y miles de getas fueron vendidos como esclavos en Atenas. Después,
parece que los getas desaparecen y surgen los dacios.

En el 82 AC, comienza el reinado de Burebista también llamado Birebistas o Berebistas


(82-44 AC), quien unifica la población dacia, formando el primer y más grande reino de
Dacia unificado, en el territorio de la moderna Rumanía y sus alrededores. Estrabón
escribió que Burebista fue capaz de obtener la obediencia completa de su tribu con la
ayuda de Decaeneus, un brujo y un adivino que aprendió su oficio en Egipto. La
obediencia de las personas a Burebista era tan completo que eran incluso persuadidos
para cortar sus parras y dejar de beber vino.

214
Rey Burevista de Dacia (82-44 AC) considerdo el fundador de Dacia

En el corazón del imperio de Burebista, en las montañas Orăștie, construyó un sistema


de fortificaciones de piedra en la parte más alta; los más importantes de estos fuertes
están localizados hoy en los pueblos de Costeşti, Blidaru, Piatra Roşie y Băniţun.

Burebista dirigió una política de conquista de territorios nuevos en 60/59 AC. Por el
oeste atacó y venció a las tribus celtas de boyos y tauriscios, que habitaban a lo largo
del Danubio y en lo que es ahora Eslovaquia. Después de 55 AC y probablemente antes
del 48 AC, Burebista conquistó las orillas de Mar Negro, subyugando las fortalezas
griegas desde Olbia a Apolonia, así como toda la llanura panónica de los Balcanes.

215
Expansión de Dacia en tiempos del rey  Burevista

Por el este, con ayuda de los bastarnos como aliados, sometió e impuso un protectorado
a las ciudades griegas del Ponto Euxino, desde Apolonia de Tracia (actual Sozopol)
hasta Olbia, y extendió su poder hasta Tracia. De esta forma, logró extender su reino
hasta el Danubio y el Morava.

Fue contemporáneo de Julio César y fue llamado rey de los getas, en el 48 AC,
Burebista se puso del lado de Pompeyo contra de Julio César en la guerra civil romana,
enviando a Akornion como un embajador y un asesor militar. Después de que Cesar
emergió tan victorioso, planeó enviar legiones para castigar a Burebista, pero fue
asesinado antes de llevarlo a cabo. Tras la muerte del gran rey Burebista, Dacia se
dividió en cuatro o cinco pequeños estados, esta situación continuó hasta el rey Duras.

En el 10 AC, Augusto envió a Léntulo contra los dacios, que entonces estaban dirigidos
por un tal Cotis o Cotiso, era un rey que gobernaba aparentemente las montañas entre
Banat y Oltenia (actual Rumania). Los romanos al parecer, avanzaron por el valle del
Maros, pero la expedición no tuvo resultados.

El rey dacio Duras (69-87), también conocido como Duras-Diurpaneo, gobernó al


mismo tiempo que el emperador Domiciano. Subió al poder en el año 69 cuando su
antecesor Scorilo, murió durante una incursión en la provincia romana de Moesia,
siendo rechazado por Licinio Muciano. Amplió su reino, extendiéndose a Eslovaquia,
Moldavia y Valaquia.

Guerras Dacias de Domiciano

En el invierno de 85-86, el rey dacio Duras ordenó a sus tropas para atacar a la
provincia romana de Moesia en el curso inferior del río Danubio. El ejército dacio
estaba dirigido por Diurpaneo, más tarde conocido como Decebalo.

Al parecer, los romanos fueron cogidos por sorpresa, ya que el propio gobernador Cayo
Opio Sabino fue muerto y una legión aniquilada, lo que hizo necesario que el emperador
Domiciano tomase medidas para hacer frente a unos crecidos dacios.
216
Tras la muerte de Opio Sabino, gobernador de Moesia, en una emboscada dacia en el
año 84, Domiciano envió a sustituirle a Cornelio Nigrino. Nigrino no era militar, era un
simple administrador, quedó patente cuando mandó una sola legión a combatir contra
los sármatas, que la masacraron y mataron a su comandante. Este desastre convenció a
Domiciano que debía tomar cartas en el asunto para detener la masacre y expulsar
definitivamente a los dacios.

Domiciano envió al prefecto pretoriano Cornelio Fusco, lo que fue una mala elección.
Impetuoso, había apoyado a Vespasiano en la guerra civil y había ganado el cargo de
prefecto pretoriano por su lealtad, no por su preparación militar.

Poblado dacio. Autor Radu Oltean

En 86, los romanos dividieron Moesia en dos provincias: la mas tranquila, Moesia
inferior, fue puesta bajo el mando de Nigrino y Moesia superior, la más problemática
fue puesta bajo el mando de Cornelio Fusco.

Fusco comenzó la campaña derrotando a los roxolanos en el año 85. Luego, dirigió su
atención a los dacios. Quería terminar la campaña lo antes posible, ya que había fuertes
rumores que los dacios habían entrado en contacto con varios tribus de Panonia, los
germanos marcomanos y los sármatas yázigos, para formar una fortísima coalición, que
hubiera sido muy peligrosa para los intereses romanos en el Rin y en el Danubio.

217
El objetivo primario de Cornelio Fusco era dirigirse toda prisa a Sarmizegethusa, la
capital dacia, situada en lo alto de una escarpada montaña de los Cárpatos. Para ello,
Fusco disponía de dos legiones completas la V Alaude y la VII Claudia, más 5 o 6
cohortes de las legiones III Flavia y I Adiutrix. También disponía de 5 alas de
caballería, y un par de cohortes pretorianas.

Guerreros dacios. Izquierda Angus McBride, derecha Ángel García Pinto

Primera batalla de Tapas o Tapae (87)

Fusco partió con su columna desde la ciudad de Vinimacium (10 km al este de la actual
Kostolac, en Serbia). La marcha se vio obstaculizada por lo agreste del terreno.
Siguiendo un estrecho pasillo entre los ríos Mures y Timis, entre montañas de 3.000
metros, tras una semana de marcha la columna llegó al paso de Tapas o Tapae, también
conocido como las Puertas de Hierro, cerca de la meseta de Caransebes, y que estaba
delimitado por los montes Semenic al oeste y Banatului al este, ambos cubiertos de

218
frondosos bosques. Allí le estaban esperando los un ejército compuesto de dacios,
sármatas roxolanos y bastarnos.

La columna romana entró en el paso y estaba articulada de la siguiente forma: En


vanguardia marchaba la legión V Alaude, la más veterana, seguida de la caballería, a su
vez seguida por el propio Fusco con los pretorianos. Detrás seguía el tren de bagajes con
los carros y las mulas que transportaban los suministros del ejército, seguidos por los
estandartes y el tren artillero compuesto de carros y mulas que transportaban la artillería
necesaria para el asalto a la capital dacia. A continuación seguían las restantes legiones,
con la legión VII Claudia (la otra completa) y las cohortes de las otras dos, en último
lugar cerraban la marcha las tropas auxiliares. La estrechez del paso había hecho que las
diferentes partes del ejército romano se alargaran, y las distancias entre las distintas
legiones se había ampliado demasiado.

Cuando los legionarios de la vanguardia estaban a punto de salir del paso, comenzó el
ataque dacio. Los dacios habían preparado el terreno a la perfección. Lo primero que
hicieron fue cortar el paso, arrojando enormes troncos que cortaron la salida del
desfiladero y cayeron sobre los legionarios de vanguardia. Después, arqueros sármatas
comenzaron a disparar sobre los legionarios, aumentando el caos de la legión.

En ese momento, la infantería pesada dacia inicio la carga. Esta infantería dacia no
usaba escudo, pues usaba las dos manos para manejar el falx, que constaba de un mango
de madera de hasta 90 cm que sujetaba una hoja curvada de un metro de largo. Esta
arma causo unos efectos devastadores en los legionarios romanos.

Primera batalla de Tapas o de Tapae año 87. Autor Peter Dennis para Warlord Games

219
Primera batalla de Tapas o de Tapae año 87. Autor Peter Dennis para Warlord Games

El guerrero dacio daba un golpe fortísimo y clavaba el falx sobre el escudo del
legionario, tiraba fuertemente de él y casi siempre conseguía arrancárselo de las manos.
Cuando el legionario se quedaba sin escudo, sólo le quedaba su espada de un metro de
longitud para enfrentarse al falx, de casi dos metros de longitud. Los dacios herían en
los brazos y piernas a los legionarios, dejándolos completamente indefensos, y pasaban
al siguiente legionario, dejando al legionario herido a merced de la infantería ligera
dacia, que los remataba.

Al mismo tiempo, la caballería sármata roxolana caía sobre los carros y mulas de
aprovisionamiento, causando una terrible matanza.

Después, se dirigieron contra los pretorianos y el propio Cornelio Fusco, que no tuvo
tiempo de lamentarse, pues su caballo es alcanzado por una lanza y, una vez en el suelo,
es atacado por los soldados de Diurpaneo.

220
Jinetes romanos emboscados por los dacios. Autor Mariusz Kozik

Se perdió la práctica totalidad de la legión V Alaude, las cohortes de las legiones Flavia
y Adiutrix, las cohortes pretorianas, las provisiones, la artillería y los estandartes. Sólo
la legión VII Claudia y parte de la caballería romana pudo retirarse ordenadamente, sin
sufrir apenas pérdidas humanas.

La primera batalla de Tapas o Tapae estuvo a punto de convertirse en un nuevo desastre


similar al de Teotoburgo. Pero los romanos, a pesar de sus grandes pérdidas
combatieron bien, y causaron aun mayores pérdidas a los dacios y sus aliados,
consiguiendo retirarse en orden, lo que impidió a Decebalo y sus aliados pasar al ataque,
no pudieron cruzar el Danubio y limitándose a permanecer bajo la protección de las
altas montañas y estrechos desfiladeros de su territorio. Decebalo había perdido la
iniciativa.

Tras esta victoria, el rey dacio Diuparneo recibió el nombre de Dekebal, común a los
grandes caudillos dacios, cuyo significado sería algo así como ”Fuerte como diez
hombres” y que etimológicamente proviene del proto-indoeuropeo dekm (diez) y bal
(fuerte), convirtiendo Dekebal en Decébalo.

Dion Casio lo describió así: […era un lince para las cuestiones relacionadas con la
táctica bélica y tenía asimismo buen ojo para salir victorioso en las guerras. Sabía
juzgar con perspicacia qué momento era bueno para atacar y en cuál resultaba
preferible replegarse. Era un experto en el arte de tender emboscadas y un maestro en
las batallas a campo abierto. Además, no sólo sabía cómo sacar partido a un triunfo,
sino asimismo como gestionar adecuadamente una derrota…]

221
Diuparneo es aclamado por el ejército como Decébalo tras la p+Primera Batalla de
Tapas o de Tapae en el año 87. Autor Radu Oltean

Segunda batalla de Tapas o de Tapae (88)

Domiciano lanzó otra expedición mandada por Tetio Juliano, reunió un ejército
compuesto por las legiones I Adiutrix, I Itálica, II Adiutrix, IV Flavia, V Macedonica,
VII Claudia, XIII Gémina y XV Apollinaris, además vexillationes de las legiones II
Augusta, IVEscítica, VII Gemina, IX Hispana y XX Valeria Victrix, en total 60.000
legionario y 40.000 auxiliares en total unos 100.000 efectivos.

222
Tetio cruzó el Danubio posiblemente desde la fortaleza legionaria de Viminacium, en
octubre llegó a la meseta de Caransebeş, frente al paso de Tapas o Tapae, tal vez
después de una marcha de aproximación en varias columnas, y no sin gran dificultad
debido a los continuos ataques de los dacios. El ejército dacio con unos 200.000
efectivos que incluía aliados roloxanos y bastarnos le esperaba en el paso de Tapas o
Tapae.

Cruce del Danubio por Tetio Juliano año 88. Izquierda construcción de un puente de
barcazas. Derecha cruce del río. Autor Peter Connolly

A los romanos les sorprendió el hecho, de que no les tendieran una emboscada al final
del valle, sino que les esperaban a la vista. La razón era, que ya no quedaban árboles
que cortar en el centro del valle, no pudiendo repetir la estrategia que tanto éxito les
había proporcionado, pero si tenían apostadas fuerzas en las laderas de los montes
Semenic y Banatului.

Los legionarios romanos habían aprendido a protegerse de los cortes de las falces dacias
con grebas o ocreas en ambas piernas y con manicas o protecciones de brazos similares
a las que utilizaban los gladiadores en el antebrazo derecho, Tetio envió a los auxiliares
a atacar a las fuerzas emboscadas en los bosques a ambos lados del paso en los montes
Semantic y Banatului, vencieron con éxito la resistencia dacia en las laderas, entonces
avanzaron las legiones por el centro, las fuerzas dacias temiendo quedar envueltas se
retiraron, las bajas debieron ser muy importantes por ambos bandos, Vecina el segundo
jefe de Decébalo murió luchando.

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Segunda batalla de Tapas o Tapae año 98, las fuerzas romanas de Tetio Juliano derrota a
las fuerzas dacias de Decebalo.

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Legionario romanos contra dacios. Se puede ver que los romanos llevan la protección en
el brazo derecho o manica y grebas u ocreas en las piernas. Autor Angus McBride

Sin embargo, no pudo aprovechar mejor su victoria, posiblemente por lo avanzado del
invierno y no quedar atrapado. Otra versión es que Decebalo puso armaduras a troncos
de árboles como si fuesen soldados, para que los romanos no le siguiesen hasta su
residencia, los romanos temerosos no continuaron.

Poco después se pidió la paz, Decebalo envió a su hermano Diegis para establecer los
detalles del tratado, ambos bandos entregaron los prisioneros, Roma debía pagar un
subsidio anual de 8 millones de sestercios y orientación técnica, e incluso enviar
arquitectos e ingenieros a la Dacia para el embellecimiento de Sarmizegetusa, la gran
capital del reino sita en una planicie de las Orastia junto a un despeñadero de 1.200
metros de caída, a cambio el rey de los dacios recibiría una corona y sería reconocido
como cliente. No obstante, no devolvió todos los prisioneros ni los estandartes de la
legión V Alaudae de Fusco. A ojos de muchos senadores no era otra cosa que una paz
comprada, indigna de Roma. No obstante, en 89 se planeó otra ofensiva pero los
romanos no pudieron hacerlo por la rebelión de Lucio Antonio Saturnino en Germania
Superior y otra rebelión en Pannonia. Esta paz resultó muy humillante para Roma y
pudo ser la causa del asesinato de Domiciano en el año 96.

Primera guerra Dacia de Trajano

El emperador Trajano no era partidario de seguir pagando a los dacios, a cambio de que
éstos, no les atacaran. Por ello, dio orden de cesar en los pagos, esperando que los
dacios reaccionaran, y realizaran incursiones en los territorios controlados por los
romanos, como así hicieron. Eso le daría la excusa perfecta ante el senado, para iniciar
la invasión de la Dacia.

Decébalo, envió un embajador a Roma, para reclamar a Trajano, que siguieran los pagos
de oro y plata. Tras decirle el embajador dacio a Trajano, que Roma llevaba tiempo sin
pagar, éste le respondió, que ya no iba a haber más pagos. Los dacios, amenazaron con
cruzar la frontera y atacar, a lo que Trajano respondió, que ya lo habían hecho, y, que si
volvían a cruzar el Danubio, sería la última vez.

Tras conseguir el consentimiento del Senado romano en el año 101, Trajano estaba listo
para avanzar sobre Dacia, preparando un enorme ejército, el más grande desde los
tiempos de Augusto y que no se volvería a ver hasta la campaña de Marco Aurelio
contra los germanos. Se componía de unas 14 legiones romanas, 8 (la I Adiutrix, II
Adiutrix, VII Claudia, XIII Gémina, I Italica, V Macedonica, XXI Rapax y la
recientemente creada y formada íntegramente por hispanos XX Ulpia) que estaban en la
zona y 6 más que se unieron (entre las que se encontraban XIV Gemina y XV
Apollinaris), 90 cohortes equitatas o mixtas, 21 alas de caballería 5 de las cuales eran
milenarias, 10 cohortes de arqueros, y otros auxiliares entre los que se encontraban 500
palmirenses, 900 getas, 700 dacios, 500 britones, 700 cántabros, honderos de baleares y
númidas mauros mandados por Licio Quieto. En total unos 150.000 hombres.

227
Primera guerra Dacia de Trajano (101-103)

228
Campaña romana en Dacia en los años 101 y 102

El 25 de marzo del año 101, el emperador Trajano abandonó Roma en dirección al


Danubio. Lo acompañaban el senador Lucio Licinio Sura y grandes generales, como
Quinto Sosio Senecio y Julio Urso Serviano, ambos de origen hispano. También les
acompañaba Publio Elio Adriano, futuro emperador que entonces contaba con 25 años.

Partió en dirección a Viminacium, cuartel de la legión VII Claudia, en la provincia de


Moesia Superior, mientras enviaba mensajeros a otros cuarteles de las legiones para que
se reunieran en el limes Danubiano.

Trajano llegó a Viminacium en mayo del 101. Trajano dividió sus tropas en dos
columnas, una partió desde Viminacium hacia el nordeste y otra partió desde Moesia
Inferior hasta Dobreta hacia el norte. Esta división del ejército se debía sobre todo a
problemas logísticos, para facilitar el aprovisionamiento, era más fácil aprovisionar a
dos columnas separadas que a una sola columna formada por el ejército entero.

La primera tarea de Trajano fue cruzar el Danubio, para ello hizo construir dos puentes
de pontones, cruzando a continuación el río con el emperador a la cabeza.

229
230
Tropas de Trajano cruzando el Danubio por por un puente de pontones en el año 101.
Autor Radu Oltean

Vegecio nos expone las precauciones que debe tomar un buen general cuando su
ejército está cruzando un río sobre un puente, y como defender la zona de forma óptima:
”Como el enemigo generalmente se esfuerza en caer sobre un ejército cuando está
pasando un río, por sorpresa o en emboscada, es necesario asegurar ambos flancos
colocando destacamentos para que las tropas no sean atacadas y derrotadas mientras
están separadas por la corriente del río. Pero es aún más seguro poner empalizadas en
ambos extremos, pues os permitirán sostener cualquier ataque sin muchas pérdidas. Si
se quiere mantener el puente, no sólo para este transporte sino para la vuelta y para
las expediciones de avituallamiento, será conveniente excavar fosos para cubrir cada
cabeza del puente, y guarnecerlas con un número suficiente de hombres que las
defiendan tanto tiempo como lo requieran las circunstancias.”

Tras cruzar el río, se puso en marcha a finales de mayo, para entrar en territorio dacio


con las cosechas a punto  de ser recogidas. Así se garantizaba el aprovisionamiento al
ejército romano y se privaba de la cosecha al enemigo.

El ejército tomo la misma ruta que había tomado 13 años antes, en la expedición del
emperador Domiciano.

El líder dacio Decebalo, desistió de presentar batalla campal en la llanura, donde la


superioridad de las legiones seria patente. Se dedicó a practicar una estrategia de tierra
quemada, quemando los campos para dejar sin provisiones a los romanos. Emboscadas
y pequeñas escaramuzas, para tratar de hacer más dificultoso el avance romano.

Las dos columnas romanas se unieron a la altura de la ciudad de Berzobis, y el ejército


completo se dirigió hacia la capital dacia, Sarmizegetusa, para lo cual tenían que pasar
obligatoriamente por el desfiladero de Tapas o Tapae también conocido como las
Puertas de Hierro.

Tercera batalla de Tapas o Tapae (101)

Trajano con una fuerza de 7 legiones y 41 cohortes auxiliares. En total cerca de 86.000
hombres. Marchó sobre Tapae, donde estaba atrincherándose Decébalo esperándole
para tenderle una trampa con 30.000 hombres entre infantería dacia y 10.00 jinetes
dacios y sármatas en el estrecho paso montañoso delimitado por los montes Semenic al
oeste y Banatului al este, ambos cubiertos de frondosos bosques.
Había situado delante de ciudad de Tapas o Tapae, en el extremo norte del valle, al
grueso de su infantería, con sus temibles falces, además su posición estaba fortificada.
Ese era el cebo, pues en los montes Banatului al este, ocultos entre los árboles,
esperarían más infantes, miembros de las fieras tribus montañesas. Y en los montes
Semenic aguardaba igualmente escondida la caballería de los aliados sármatas. Cuando
los romanos se internasen en el valle en busca de la confrontación con el cuerpo
principal, las tropas emboscadas caerían sobre sus flancos y retaguardia y los
encerrarían, exterminándolos.

231
Guerreros dacios siglo II. Autor G & A Embleton

Trajano, previendo la situación, había dividido su ejército en dos grupos. El primero


mandado por Tercio Juliano iría en vanguardia y se internaría en los bosques con las
legiones I Italica, V Macedonica, y XIII Gemina para expulsar a la caballería sármata
escondida en él y neutralizar así su emboscada, el segundo dirigido por el propio
emperador lo forman las legiones I Adiutrix y II Adiutrix Pia Fidelis, IV Flavia y VII

232
Claudia más las dos cohortes de la guardia pretoriana, 20 de infantería auxiliar y 30
mixtas con unas 10 alas de caballería se dirigiría contra el centro.

Nada más llegar al extremo sur, observó el estrecho valle, por el cuál debía pasar para
entrar en combate con los dacios que aguardaban en el otro extremo, y los silenciosos y
amenazadores bosques que ocultaban las elevaciones. El hispano debió adivinar las
intenciones de su rival con aquel simple vistazo sobre el terreno. Los exploradores de la
caballería romana que rastrearon los montes Semenic confirmaron sus sospechas al
informar de la presencia de 10.000 jinetes sármatas.

Trajano nada más llegar al extremo sur del valle, observó a los dacios que aguardaban
en el otro extremo, debió adivinar las intenciones de su rival y envió exploradores para
que rastreasen los montes a ambos lados, que confirmaron sus sospechas al informar de
la presencia de los jinetes sármatas y los infantes que los ocupaban.

Trajano cambió el plan, ordenó que las 30 cohortes equitatas (mixtas) al mando de
Lucio Licinio Jura atacasen su flanco derecho en los montes Banatului, para desalojar la
infantería dacia allí oculta, envió 20 cohortes y la caballería auxiliar avanzarían por el
lado izquierdo para desalojar a los jinetes sármatas. En el centro dispuso las legiones I,
II, IV y VII en primera linea, y detrás las legiones I, V y XII junto con los pretorianos a
modo de reserva.

233
234
Tercera Batalla de Tapas o Tapae año 101. El emperador Trajano envía las cohortes
auxiliares para atacar a los dacios escondidos en los bosques, se observa la formación en
cuña. Autor Angus McBride

Tercera batalla de Tapas o Tapae año 101. Las cohortes auxiliares atacando a los dacios.
Autor Radu Oltean

La caballería auxiliar inició el ataque a los bosques seguidas de la infantería, tras el


intercambio de flechas y lanzas, avanzaron en cuña hacia el centro dacio, encabezados,
curiosamente por un grupo de foederati semi-desnudos que empuñaban porras. La
batalla se produjo en medio de un terreno pendiente y boscoso, los jinetes pesados
sármatas tuvieron que enfrentarse a jinetes ligeros como los mauros o mauri que les
acosaban sin cesar y que cuando eran atacados huían, al resguardo de la infantería
volviendo a acosarles. Mientras las legiones permanecían en el llano, sin intervenir.

Viendo que el centro romano estaba parado y no avanzaba, Decebalo dio la señal de
ataque, los infantes dacios del extremo norte del valle se lanzaron sobre las legiones.

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Tercera batalla de Tapas o Tapae año 101. Trajano derrota a Decébalo. Se observa que
los legionarios llevan manicas para proteger el brazo derecho y grebas u ocreas para
proteger ambas piernas. Autor Angel García Pinto.

El combate duro muchas horas, con numerosas bajas en ambos bandos. En medio de la
batalla se desató una fuerte lluvia y truenos, los oficiales romanos arengaron a sus
tropas afirmando que Júpiter Tonante combatía de su lado, las laderas del desfiladero se
convirtieron en cenagales. Los dacios al ver que su trampa no había funcionado, se
retiraron.

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Tercera batalla de Tapas o Tapae año 101. Una tormenta que se desató indicó a los
romanos que el dios Júpiter con sus relámpagos estaba de su lado. Autot Radu Oltean

Trajano y sus hombres continuaron avanzando tras terminar la batalla para llegar a
Sarmizegetusa la capital de Dacia, pero llegó el invierno e impidió el avance, el
emperador decidió acuartelarse.

Batalla de Adamclisi o de los carros (102)

En el 102, Décabalo, ayudado por los roloxanos y bastarnos lanzó un ataque cruzando
el Danubio en sentido contrario contra Moesia con la intención de parar la ofensiva de
Trajano sobre la capital, al cruzar el Danubio que estaba congelado, pero no lo
suficiente, el hielo se rompió y perdieron a muchos guerreros.

El gobernador de Mesia, Manio Laberio Máximo, tuvo éxito en frenarlos y mantenerlos


a raya, e incluso consiguió la captura de la hermana del rey de los dacios.

El emperador tuvo que detener su ofensiva e ir a contrarrestar la incursión bárbara.


Movió su ejército a través de las montañas Orăştie, dejando una guarnición suficiente
para defenderlas, y se dirigió contra los dacios en Mesia.

238
Legión en marcha durante las guerras Dacias. Llama la atención la protección en las
puntas de las pila posiblemente para no pincharse. Autor Radu Oltean

El movimiento fue rápido gracias a las carreteras y la flota del Danubio. La primera
batalla se libró durante la noche en algún lugar cerca de la ciudad de de la futura ciudad
de Nicópolis ad Istrum (que sería llamada así por el evento), la batalla concluyó con
pocas bajas en ambos bandos y sin ningún resultado decisivo. Sin embargo, cuando los
romanos recibieron refuerzos, fueron capaces de arrinconar al ejército enemigo.

La batalla decisiva se libró en Adamclisi y fue muy disputada y difícil para ambos
bandos, Decébalo que contaba con 15.000 efectivos sármatas y dacios, había ordenado a
sus generales, copiar el estilo de guerrear de los romanos, dividiendo sus tropas en dos
cuerpos, con el objeto, de que cuando la que estaba delante se cansara, fuera sustituida
por la que estaba detrás; a retaguardia situó los carromatos de los sármatas en forma de
laager o fortaleza de carros. Ambas fuerzas situaron la caballería en las alas y la
infantería en el centro. Tras una disputada lucha, los romanos finalmente se impusieron
y los dacios y roloxanos se replegaron al laager que fue asaltado a continuación. Los
romanos perdieron 3.800 hombre y los dacios y roloxanos fueron masacrados.

Batalla de Adamclisi o de los carros año 101, los romanos asaltando el laager o circulo
de carros . Autor Radu Oltean

239
 

Batalla de Adamclisi o de los carros año 101. Autor Peter Dennis

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Batalla de Adamclisi o de los carros año 101. Los dacios defendiendo los carromatos
con sus familias

241
Batalla de Adamclisi o de los carros año 101. Secuelas de la batalla. Autor Radu Oltean

Tras esta nueva derrota Décebalo, envió dos embajadas, cada uno con un llamamiento a
la paz. Trajano se negó a escuchar a la primera, pero decidió escuchar la segunda,
compuesta de muchos nobles (que llevaban sombreros de fieltro); tras fijar la reunión,
Trajano envió a Licinio Sura, junto con el prefecto del pretorio, Tiberio Claudio
Liviano, para discutir los términos del posible tratado de paz. Las condiciones ofrecidas
por los romanos, eran la rendición incondicional del ejercito y de Decébalo. Éste no las
aceptó y la guerra, por lo tanto continuó.

Decébalo retrocedió hacia el interior de su país, mientras que los romanos siguieron
avanzando, y tomaron las fortalezas de Costesti, Blidaru y Fetele Albe, cuando
alcanzaron la Torre Roja, dividió el ejército en tres columnas, a través de las cuales
comenzó a asediar las fortalezas de las montañas Orăştie para poner sitio a
Sarmizegetusa, hubo un enfrentamiento llamado la batalla de Getae en la que Decébalo
trato de romper o evitar el cerco, pero no hay datos del lugar ni de los efectivos.
Finalmente el rey dacio antes de ver perecer de hambre a los suyos, se rindió y aceptó
las condiciones impuestas por los romanos.

Los dacios tuvieron que entregar las armas que habían ganado luchando a los romanos,
además de a todos los renegados, junto con los estandartes de las legiones a las que
habían vencido, y a pagar una gran cantidad de oro. También tuvieron que demoler

242
muchas de sus fortalezas y comprometerse a no rearmarse de nuevo. Además, tuvieron
que soportar que la Legión IV Flavia Firma, se estableciera en territorio dacio, en su
capital Sarmizegetusa dejaron una pequeña fuerza de ocupación, a cuyo cargo estaba
Cneo Pompeyo Longino como representación del emperador para velar por el
cumplimiento de las condiciones de la tregua establecida. Dacia quedo convertida en un
estado tributario y aliado de Roma.

Trajano se dirigió a Roma, donde celebro un triunfo, y adopto el nombre de ”dacicus”


.Pero Decebalo inmediatamente comenzó a buscar alianzas con sármatas, y pueblos
germanos como los buros, bastarnas, tracios, etc, para formar una gran coalición.
Incluso intento una alianza con Pacoro II rey de Partia para abrir un segundo frente a los
romanos.

Se puso a fabricar armas en secreto y a reclutar de nuevo un gran ejército.

243
Herreros dacios fabricando armas. Autor Radu Oltean

La segunda guerra Dacia

Los acuerdos establecidos no fueron respetados por los dacios, al rearmar el ejército y
reconstruir las antiguas fortificaciones alrededor de la capital. Atacó a los sármatas

244
yácigos, aliados de los romanos, tomando algunos de sus territorios y suprimió algunos
nobles dacios pro-romanos.

En el 105 AD, Decébalo mató a la guarnición romana de la capital y secuestró a


Longino, que era amigo personal de Trajano, y volvió a realizar nuevas incursiones a
través del Danubio, hacia las posiciones romanas. Muchas posiciones fortificadas
romanas en Valaquia fueron ocupadas o puestas bajo asedio por los dacios.

El emperador escoltado por su guardia pretoriana, llegó después de un largo viaje en


carro desde Roma, alcanzó Dobrogea donde ayudó al gobernador de Baja Moesia, Lucio
Fabio a rechazar a los dacios. Después se dedicó a levantar los asedios de las fortalezas
sitiadas y a expulsar a los dacios del sur del Danubio.

Trajano pasó todo el invierno de 105 al 106 en negociaciones con Decebalo. No quería
que le pasase nada a su amigo Longino, que permanecía como rehén de Decebalo, pero
Longino acabó suicidándose, para dejar las manos libres a Trajano, que cuando se
enteró se enfureció y dejo de considerar a Decebalo un rival honorable. Ya no habría
más tratados de paz, trajano quería acabar de una vez por todas con la amenaza dacia.

Trajano convocó a muchos líderes amigos y aliados del pueblo romano como los
cuados, marcómanos, yácigos y algunas tribus dacio-getas con el fin de obtener la
asistencia militar y apoyo estratégico antes de comenzar la última campaña, y de paso
comprobar su lealtad.

Los aliados de Decebalo como los burios, roxolanos y bastarnos, al enterarse de los
preparativos militares de Trajano abandonaron al rey dacio. Decébalo intentó negociar
con el emperador (o envenenarlo, como el año anterior) pero sus propuestas fueron
rechazadas hasta que se enteró de la muerte de su amigo.

A comienzos del 106, se reunieron fuerzas militares aún más importantes que las
utilizadas en la primera campaña y se cruzó el río Danubio en tres columnas. La primera
cruzó por el gran puente que había diseñado y construido Apolodoro de Damasco,
durante el breve período de paz en Drobeta, estaba hecho con las bases de piedra y el
resto de madera, tenía 1.135 metros de largo y se elevaba 19 metros sobre el nivel del
agua. En cada orilla tenía una fortificación que custodiaba cada uno de sus extremos.

245
Puente construido por Apolodoro de Damasco sobre el Danubio entre Kladovo (Servia)
y Drobeta (Rumania)

A continuación, siguió a los valles de los ríos Cerna y Timiş hasta Tibiscum. Después,
se dirigieron al valle del río Bistra, a través de la depresión Tara Haţegului. En estos
lugares, ya existían guarniciones romanas estacionadas desde la primera guerra,
facilitando enormemente el avance. Pasaron a través de Valea Cernei, Haţeg, y Valea
Streiului y destruyeron las fortalezas dacias en Costesti, Blidaru, y Piatra Rosie.

246
247
Legión XIV durante la Segunda Guerra Dacia, se la ve forzando un paso de montaña,
mientras los dacios la hostigan desde las alturas. Autor Peter Dennis

Se cree que la segunda columna debió haber cruzado el Danubio en algún lugar cerca de
la antigua Sucidava y luego se dirigió hacia el norte, en el valle de Jiu, conectando con
la primera columna romana en Tara Haţegului.

Las fuerzas combinadas de las dos columnas a continuación, comenzaron a atacar la


zona de las montañas Surianu, encontraron resistencia esporádica, pero desesperada de
los dacios.

248
Campaña romana en Dacia en los años 105 y 106

La tercera columna romana, es probable que fuese dirigida por el propio Trajano,
avanzó a través de Muntenia este, cruzó los Cárpatos por un lugar cercano a lo que hoy
es Bran, y se dirigió hacia el oeste a través del sur de Transilvania.

El resto de la tropa que dejó de Moesia Inferior y pasó a través de Bran, Bratocea, y
Oituz y destruyó fortalezas dacias entre Cumidava (actual Rasnov) y Angustias (actual
Bretcu).

El avance romano era rapidísimo, los romanos llegaban, situaban su artillería de asedio
y tomaban las fortalezas dacias en muy poco tiempo. Mientras la caballería romana
asolaba las aldeas y pueblos y aniquilaban a las partidas de guerreros dacios.

Equites singulares romanos atacando un poblado dacio durante la Segunda Guerra


Dacia. Autor Angus McBride

Los caudillos dacios no oponían tanta resistencia como en las invasiones anteriores.
Uno tras otro,se rindieron o llegaron a acuerdos con Trajano.

Esta vez, no se tuvo ninguna compasión con los dacios, los que no se rendían eran
decapitados y sus cabezas clavadas en picas, y otros eran atados en parejas a los trofeos,
para que murieran de hambre y sed.

Asedio de Sarmizegetuza año 106

249
 El ejercito romano llego a la capital a mediados del verano, e inmediatamente comenzó
el asedio en el que participaron las II Adiutrix, IV Flavia Felix, y una vexillatio de la VI
Ferrata que hasta esta guerra había sido estacionado en Judea.

Se cree que otras unidades romanas pudieron haber atacado otros asentamientos dacios
tan lejanos como el río Tisa al norte, y Moldavia al este. Los asentamientos dacios en el
oeste, como Ziridava, fueron completamente destruidos en este periodo. Sin embargo,
Moldavia y Maramureş, localizados en el norte de Rumania, nunca formaron parte de la
provincia romana de Dacia y seguirían siendo libres de la dominación romana.

El primer asalto a la capital fue repelido por los defensores dacios. Los romanos
bombardearon la ciudad con sus armas de asedio y, al mismo tiempo, construyeron una
plataforma asaltar más fácilmente la fortaleza. También rodearon la ciudad con un muro
circunvalación.

250
Romanos asaltando una fortaleza dacia durante la Segunda Guerra Dacia. Autor Radu
Oltean

Por último, los romanos destruyeron las canalizaciones de agua de Sarmizegetuza y


obligó a los defensores a rendirse, pero antes prendieron fuego a su ciudad. Las fuerzas
romanas entrar en el recinto sagrado dacio, allí fue aclamado como emperador, y
después destruyó completamente toda la fortaleza. La legión IV Flavia Felix quedó
estacionada allí para proteger las ruinas de Sarmizegetuza.
251
Tras la conclusión del asedio, Bicilis un hombre de confianza de Decébalo, traicionó a
su rey, y llevó a los romanos hasta donde estaba enterrado el tesoro dacio. en el lecho
del río Sergetia. Según Jerome Carcopino, consistía en 165.000 kilogramos de oro puro
y 331.000 kilogramos de plata).

Muerte de Decébalo 106

Decebalo y muchos de sus seguidores escaparon las legiones durante el asedio.


Posiblemente huyeron al este, a la fortaleza de Ranisstorum (ubicación desconocida). La
caballería romana registró todas las aldeas y granjas. Al final en un bosque (bosque de
Mures o Gradiste), un destacamento del II Pannoniorium, encontró a Decébalo con su
comitiva, pero el jinete que lo capturó, Tiberio Claudio Máximo, no pudo evitar que
Decébalo se suicidará degollándose con una sica. La cabeza y el brazo derecho fueron
presentados posteriormente a Trajano que se encontraba en Ranistorum, en el norte de
Dacia, donde estaba reagrupando el ejército y exhibió allí, delante de todo el ejército, la
cabeza y la mano derecha del Rey Dacio.

Final de la guerra

A pesar de la muerte de su líder, los dacios siguieron combatiendo. La batalla final de la


guerra tuvo lugar en Porolissum.

Lo que siguió posteriormente, fue dejar en manos de las legiones la provincia de Dacia,
para devastarla y dejarla absolutamente mansa, para ser nuevamente inaugurada como
provincia romana, la Dacia.

Se dio carta libre a una represión brutal por toda la zona, se hicieron matanzas, se
saqueaban, incendiaban o destruían las aldeas o pueblos ya de nobles dacios más
partidarios de la línea dura de Decébalo, como los más pro-romanos.

252
Poblado dacio desbastado, guerreros dacios contemplan la matanza y destrucción
realizada por la legión XXX durante la Segunda Guerra Dacia. Autor Angus McBride

Cerca de 500.000 hombres y mujeres fueron vendidos como esclavos, reportando para
el estado entre todos los ingresos derivados de la conquista cerca de 2.700 millones de
sestercios, además de la explotación minera del territorio. Trajano obtuvo rédito para
costear monumentos con los que embellecer Roma y ordenó 123 días de festejos en los
que combatieron 10.000 gladiadores.

Los romanos reorganizaron Dacia como una provincia romana y construyeron otra
capital-ciudad a una distancia de 40 kilómetros de la antigua Sarmizegetuza. Este centro
fue nombrado Colonia Ulpia Traiana Augusta Dacica Sarmizegetuza. El Senado romano

253
celebra la fundación de la ciudad y ordenó la acuñación de un sestercio dedicada al
optimus princeps.

Secuelas

Dacia pasó a ser, oficialmente, parte del Imperio y para asegurar su defensa, ya que
estaba bastante abierta a los movimientos de pueblos de la gran llanura europea,
particularmente germanos y sármatas, se instalaron dos unidades legionarias, la Legión
XIII Gemina en Potaissa y la Legión I Italica en Novae. Se construyeron
inmediatamente una red de atalayas y pequeños fuertes y se mejoraron las
comunicaciones.

La primera rebelión dacia contra el dominio romano coincidiría con la muerte de


Trajano, en con los ataques de los sármatas roxolanos y yázigos, llevándoe a cabo una
reorganización de las fronteras y del interior de la provincia durante el reino de Adriano.
La legión IV Flauia Felix, que había estado estacionada en Berzovis, fue trasladada a
Singidunum y la VII Claudia a Viminacium, cuando regresó de la Guerra Pártica, de
modo que sólo quedó una legión en Dacia, la XIII Gemina, en Apulum.

En el interior, la provincia dacia fue dividida en tres provincias diferentes: Dacia


Inferior (con la región de Oltenia oriental, al sur de los Cárpatos, y la región suroriental
de Transilvania), Dacia Superior (que incluía la Oltenia occidental, el Banato, la zona de
las Puertas de Hierro y la parte central y occidental de la meseta transilvana) y Dacia
Porolissensis (en la parte septentrional, comprendiendo el norte de Transilvania). La
Dacia Superior era gobernada por un legado de rango pretoriano, mientras que las otras
dos provincias estaban bajo el gobierno de procuradores ecuestres y estaban defendidas
por tropas auxiliares.

Dacia fue abandonada por Roma en el 271, posiblemente después de agotarse el


complejo minero aurífero de Alburnus Maior, una de las mayores minas de oro romanas
que estaba Rosia Montana, y con el fin de volver a tener la frontera en el limes
Danubiano.

254
Las Limes
Edad Antigua Las guerras del Imperio Alto Romano Las Limes

La palabra latina limes (en plural limites) era en su origen una expresión usada por los
propietarios de tierras para indicar los límites entre dos campos. Varios autores antiguos
usan la expresión para describir las fronteras exteriores del Imperio Romano.  Los
estudios actuales usan la palabra en un sentido aún más amplio para describir diversos
aspectos del sistema imperial de defensa, el cual incluye aspectos tácticos y estratégicos,
militares y diplomáticos, fortificaciones, economía, religión y muchos más.

La palabra limes se refiere normalmente al periodo entre los años 40/50 hasta los
260/280. Durante el reinado de Augusto, se creía que el Imperio estaba en continua
expansión, aunque tras el desastre de Teutoburgo, el sucesor de Augusto, Tiberio,
aceptó detener la expansión en Germania aceptando el Rin, el Danubio y el Eúfrates
como las fronteras del mundo romano.

Las primeras defensas permanentes fueron construidas durante las reformas militares de
Claudio (41-54). El sistema fue ampliado a lo largo del siguiente siglo, y funcionó
perfectamente hasta mediados del siglo III, cuando el poder de las tríbus germanas y el
alzamiento de la Persia Sasánida obligaron a los romanos a variar la estrategia. En la
época de Constantino el Grande (306-337), un sistema de defensa en profundidad
remplazó al clásico limes.

Fases de la construcción de una limes. 1 Se construye el camino y las torres de madera


con su base de piedra, 2 se pone la empalizada de madera, 3 se construyen torres de
piedra, 4 se levantan el foso y el terraplén

255
Limes: Torre de vigilancia y sistema de alarma

El principio básico de la defensa era la persuasión: donde fuera que el enemigo atacase,
se encontraría un ejército profesional romano fuertemente armado que en muchos casos
los superaba en número. Excepto por la frontera desértica, el limes solía consistir en una
línea natural o artificial de la que el enemigo tenía que mantenerse alejado. También
solían atraer a los comerciantes, y las familias de los soldados que se instalaban también
en las cercanías, por lo que a la larga se convirtieron en núcleos de población romana (a
pesar de estar expuestos a las incursiones extranjeras) y en centros de intercambio
comercial y cultural entre latinos y bárbaros.

256
Limes romano completo con torre de vigilancia, foso, terraplén y valla de piedra

Aun así, algunas veces el limes era atacado. Los soldados en las torres vigías
señalizaban la invasión a los fuertes cercanos. Las propias torres vigías se perdían, pero
los invasores debían inmediatamente después enfrentarse con las fuerzas romanas de los
fuertes cercanos. Casi siempre, esto era suficiente para enfrentarse a la situación. Si los
asaltantes eran capaces de alcanzar y saquear una ciudad, serían masacrados en su
camino de vuelta a sus hogares. El acto final de cada intento de atacar el Imperio era un
contra ataque de este contra la población nativa del pueblo invasor.

Normalmente, las tropas auxiliares romanas eran suficientes para detener cualquier
grupo incursor de los bárbaros  y hacerles frente en el caso de que no atendiesen a

257
razones. En raras ocasiones era necesario enviar a las legiones, el núcleo duro del
ejército, el ”arma definitiva”.

Encuentro en las limes, a la izquierda tropas auxiliares bátavas, a la derecha


legionarios que era eran el arma definitiva. Se puede ver las torres de vigilancia de
madera unidas por una empalizada de madera y un castellum. Autor Luca Tarlazzi

Tipos de fortalezas en las limes

Se puede distinguir tres tipos de fortalezas romanas castrum (plural castra), castellum
(plural castella) y torres de vigilancia.

Castra

Eran las fortalezas de las legiones. A finales del reinado de Trajano (98-117), había 30
legiones en veintiocho bases. Casi todas ellas estaban cerca de las fronteras, a cierta
distancia unas de otras  normalmente albergaban una legión, pero en algunos casos dos
como en la Castra Vétera.

258
Siempre fueron edificados conforme a un cierto modelo, de planta rectangular y con dos
pasos principales que se cruzaban: la vía principalis (posteriormente cardo máximus),
que se extendía al norte y al sur, y la vía pretoria (posteriormente decumanus
maximus) al este y al oeste, lo que dividía el campo en cuatro partes iguales. Las
avenidas acababan en cuatro puertas fortificadas. El foro se ubicaba en la intersección
de ambas vías. El resto de las calles y construcciones se hallaban paralelas a las
principales, las cuales formaban un patrón de cuadrícula que se utiliza mucho en las
ciudades.

Se componía numerosos edificios entre los que se encuentran:

 Principia que era un edificio que albergaba al cuartel general, también se


guardaban los estandartes de la legión.
 Pretorium que era el edificio donde vivía el comandante de la legión o legado.
 Centuriae eran edificios o barracones donde se albergaban las centurias.
 Tribuni/Tribunus/ Praefectus/Centurion eran edificios donde se albergaban las
autoridades con sus familias.
 Horrea eran almacenes de distintos tipos.
 Valetudinarium era el edificio que albergaba el hospital.
 Fabricae eran talleres.
 Refectorum comedores y panadería.
 Armamentaria eran las armerías donde se fabricaba y reparaba el armamento.
 Cannabae edificios civiles fuera de los castrum donde grupos de comerciantes,
mercaderes, artesanos, taberneros, prostitutas que se establecían cerca para hacer
negocio con los legionarios. Posteriormente habían los legionarios y auxiliares
se establecieron en connubium es decir vivían con mujeres extranjeras y
transmitían a sus hijos ex-castris la cualidad de ciudadanía, posteriormente se
asentaron veteranos no regresados a sus lugares de origen.

259
Castrum o acuartelamiento de las legiones.

Castella

Eran los fuertes o castillos donde se acuartelaban las tropas auxiliares, las cuales eran
normalmente infantería, a veces caballería, y en alguna ocasión una fuerza mixta.
Normalmente, había más de 20 kilómetros entre los castella, y a lo largo de los caminos
entre estos fuertes existían torres de vigilancia.
Tenía una disposición similar a los castrum, aunque a veces las puertas eran solo dos o
incluso una debido a sus pequeñas dimensiones. Podía albergar desde varias decenas a
una cohorte equitata miliaria de mas de mil efectivos

260
Castellum (castillo), era el acuartelamiento-fortaleza para tropas auxiliares romanas, su
tamaño variaba de varias decenas a mil efectivos

Torres de vigilancia

Se construían con los materiales disponibles. En el caso de Germania Superior primero


se construyeron torres de madera a veces con su base de piedra, posteriormente  se
rodeaban  de una empalizada. Después se unían las torres con una valla de madera o
piedra,  Finalmente las torres de madera fueron reemplazadas por otras hechas de piedra
y se realizaba un foso con terraplén. Se enlazaban unas con otras visualmente y por la
noche podían emplear fuegos para dar la alarma para alertar al castellum para que
reaccionase.

261
Torre de vigilancia romana en el Danubio. Soldados romanos construyendo una torre
con empalizada (vallum) y foso, mientra un jinete se acerca. Autor Peter Connolly

Limes durante el Imperio Romano

262
Limes romanas durante el Imperio

Limes Britanicus

Estaba compuesto por el Muro de Adriano, el Muro de Antonino o Muro de Septimio


Severo en Britania. Para separar a los caledonios y pictos.

Limes Germanicus

Seguía el curso del río Rin  para separar a los germanos, tenía una longitud de 568 km,
con al menos 60 fuertes y 900 atalayas. En su momento de máximo esplendor, el limes
germanicus se extendía desde la desembocadura del Rin al mar del Norte, en la parte
más septentrional, hasta el Ratisbona (Regensburg) en el Danubio. Todo germano que
fuese capturado dentro de los limes y no hubiese sido identificado ni hubiese pagado en
la aduana era considerado preso de guerra y se vendía a los mercaderes de esclavos.

Se dividía en tres tramos:

263
Limes germánico inferior o renano

Iba desde la desembocadura hasta las montañas Taunus (Rheinbrohl). En el siglo I tenía
asentadas cuatro legiones (I Germanica en Bonna actual Bonn, la V Alaudae y la XV
primigenia en Castra Vétera actual Xanten, y la XX Valeria Victrix, y XXI Rapax), en
el siglo II se redujeron a tres (la IX hispana en Noviomagus, la XXX Ulpia Victrix en
Vétera y la I Minerva en Bonna).

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265
Limes Germánico Inferior o Renano

Limes germánico superior

Iba desde las montañas Taunus (Rheinbrohl), siguiendo la llanura del río Main hasta
Lorch, donde empezaba la provincia de Retia. Tenía una longitud de 330 km y estaba
contruido con empalizadas de madera sobre tierra. En el siglo I tenía asignada cuatro
legiones la XIV Gémina II Augusta, XIII Gemina, y XVI Gallica. Posteriormente
desminuyeron en el siglo II a dos (la XXII Primigenia en Maguntiacum (Maguncia) y la
VIII Augusta en Argentorum).

Limes rético

Iba desde Lorch hasta Einning y tenía una longitud de 166 km. La primera mitad estaba
construido con un muro de piedra ya que no estaba apoyado en ningún río, la otra parte
estaba apoyada estaba apoyada en el río Danubio. Estaba guarnecido por tropas
auxiliares.

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267
Limes Germánico Superior y Rético

Limes Danubiano

Era la frontera en el bajo Danubio. El gran caudal del río no hizo necesaria la
construcción en esta zona de muros y fosos, pero en los lugares donde se podía vadear
el río se erigían una serie de fortines y puestos de guardia, se dividió por las provincias
que pasaba: Nórico, Panonia y Moesia.

Limes Nórico

Fue creado en la época de Claudio con sede en Virunum, estaba compuesto de


fortalezas y torres de vigilancia a lo largo del río como Boiodurum, Stanacum, Lentia,
Locus Felicis, Arelape, Faviana, Astura y Commagena, en un principio era una
provincia Procuratie, su vigilancia era llevada a cabo sólo por tropas auxiliares. Las
primeras estructuras eran sencillas de madera y tierra que se convirtieron
sistemáticamente bajo el emperador Adriano en fortalezas de piedra. Tras la invasión de
los marcómanos en 167-168, la provincia fue reformada por Marco Aurelio alrededor de
175 estacionando la nueva legión II Itálica en Lauriacum (actual Enns), que se convirtió
en la nueva capital de la provincia.

Algunos acuartelamientos tenían su propio puerto fluvial o embarcadero y un área de


almacenamiento porque el Danubio no sólo era la zona fronteriza, sino también la ruta
de transporte y comercio más importante de la región. Con el tiempo se establecieron
asentamientos civiles o vici al lado de los campamentos o incluso en el interior,
fundando ciudades o municipios que eran los centros administrativos o comerciales del
región.

268
Limes Nórico

Limes Panonio

Tiene un longitud de unos 420 kilómetros desde la fortaleza Klosterneuburg en Austria


al castillo de Singidunum (Belgrado) en la actual Serbia alcance actual del Danubio
Limes. Consistía esencialmente en una cadena de castillos y torres de vigilancia que
estaban conectados por una carretera, ya que el río era el obstáculo. Se han identificado
cerca de 50 campamentos y unas 100 instalaciones militares como torres de vigilancia y
pequeños fuertes. Los campamentos militares fueron construidos en los vados más
importantes o las confluencias y terminales de caminos, estaban al lado del río y
algunas tenían su propio puerto para estacionar las unidades de la flota del Danubio. Los
espacios entre los campamentos se cubrían con una cadena de torres de vigilancia o
torres de señales. En la época del emperador Marco Aurelio se menciona por primera
vez en Pannonia de torres de vigilancia de piedra (burgi), y pequeños fuertes
(praesidia). A finales de la época romana se construyeron enormes campamentos

269
interiores y las ciudades del interior se fortificaron para crear una segunda línea de
defensa. La presencia militar romana allí siempre fue excepcionalmente fuerte en el
siglo II Panonia Superior con capital en la Colonia Claudia Savaria, estaba guarnecida
por tres legiones (la XIV Gemina en Carnuntum, la X Gemina en Vindobona y la I
Adiutrix en Brigetio), y Panonia Inferior con capital en Aquincum, que servía también
de base a la legión II Adiutrix. Bajo Diocleciano, las provincias de Panonia fueron
divididas en cuatro provincias menores, Panonia I, Panonia II, Savia y Valeria, mientras
que Constantino I decidió que fueran incorporadas a la prefectura de Iliria.

Limes Panonio

Limes Danubio Inferior o Moesio

Estaba recorrido por una vía romana construida durante el reinado del emperador
Tiberio, en el siglo I en la margen derecha del río, se había hecho evidente que la
270
situación geopolítica requería la construcción urgente de comunicaciones entre Panonia,
el bajo Danubio y la costa del Mar Negro. Ya en el año 30 un camino fue abierto a
través de la garganta de la Puerta de Hierro, y su construcción real fue iniciada por las
dos legiones Moesias, la IV Scythica y la V Macedonica. En ambos lados del Danubio
se construyeron campamentos romanos, guarniciones más pequeñas y torres de
vigilancia. También se construyeron asentamientos civiles, predominantemente para
veteranos y ex legionarios. En el siglo II había estacionadas en Moesia inferior 3
legiones (I Itálica, V Macedónica, XI Claudia), 5 alas y 11 cohortes equitatas. En la
moesia superior 2 legiones (IV Claudia y la VII Flavia), 2 alas y 12 cohorte equitatas.

Limes Danubio Inferior o Moesio. Al norte los limes Sarmatae, Alutano, Transalutano y
Moesio

Al norte del Danubio había otros limes que lo complementaban como:

 Limes sarmatiae o zanjas del diablo, consistían en una serie de defensas de


terraplenes y zanjas que rodean la llanura del río Tisza. Se extendían desde
Aquincum (dentro de Budapest moderna) hacia el este a lo largo de la línea de
las montañas del norte de los Cárpatos hasta las cercanías de Debrecen, y luego
hacia el sur hasta Viminacium (cerca de Stari moderno Kostolac). Se
construyeron para protegerse de los sármatas yácigos que habitaban la llanura de
Tisza. Se empezaron a construir en el siglo II fueron terminadas por el
emperador Marco Aurelio (161-180) cuando la llanura de Tisza estaba ocupada
por los romanos. El emperador Valentiniano I en el 375 Ad entró en Pannonia
con un poderoso ejército y reforzó las fortificaciones, pero murió poco después y
el limes fue destruido.
 Limes Alutanus, se encontraban en la provincia de Dacia desde el río Danubio
hasta los monte Cárpatos, transcurría paralela al río Olt (Alutus) en la que se
apoyaba, no era una barrera continua.

271
 Limes Transalutanus, transcurría paralela al este de la Alutanus, tambien iba
desde el Danubio a los montes Cárpatos. Estaba compuesta por una empalizada
de madera de 235 km de largo. La construcción se realizó bajo las órdenes de
Marcio Turbo en el año 107, y se terminó en la época de Septimio Severo entre
los años 193 y 211. Entre los años 244 y 247 el Imperio romano abandonó estas
líneas cuando fueron atacadas por los godos.
 Limes Moesiae, estaban situados al norte y al sur del delta del Danubio, eran
unas zanjas de tierra, de tres metros de altura y dos metros de ancho.

Limes Tripolitanus

Separaba el África romana de los territorios controlados por tribus bereberes en


el Sáhara y la cordillera del Atlas, tenía un frente de 2.500 km y estaba protegido solo
por la legión III Augusta.

Fue construido después de Augusto. Se relacionó principalmente con la amenaza de


garamantes. La primera fortaleza se construyó en Thiges en el año 75 DC. La limes se
expandió bajo los emperadores Adriano y Septimio Severo, en particular bajo el legado
Quinto Anicio Fausto (197-201), que construyó varios fuertes defensivos entre los
cuales se encuentran Garbia y Golaia (actual Bu Ngem).

En consecuencia, la ciudad romana de Gaerisa (actual Ghirza), que estaba situada lejos
de la costa y al sur de Leptis Magna, se desarrolló rápidamente en una rica zona
agrícola. Ghirza se convirtió en una ciudad en auge después del 200, cuando el
emperador romano Septimio Severo (nacido en Leptis Magna) había organizado los
Limes Tripolitanus. Antiguos soldados se asentaron en esta zona, y la tierra árida se
desarrolló. Se construyeron presas y cisternas en el Wadi Ghirza (entonces no tan seco
como hoy) para regular las inundaciones repentinas. Ghirza constaba de unos cuarenta
edificios, incluyendo seis granjas fortificadas (centenaria). Dos de ellos eran muy
grandes. Fue abandonado en la Edad Media.
Con Diocleciano la limes fue parcialmente abandonada y la defensa de la zona fue
realizada por los limitanei, soldados-campesinos locales. La limes sobrevivió como una
protección efectiva hasta los tiempos bizantinos (el emperador Justiniano la reestructuró
las en 533).

272
Limes Tripolitanus

Limes Arabicus

Separaba el territorio romano de las tribus árabes del desierto, iba desde el golfo de
Akaba hasta Damasco y tenía una longitud de 1.500 km, estaba protegido por 3 legiones
(III Gálica, VI Ferrata, X Fretensis). Estaba constituido por una cadena de fuertes
construidos en los puntos de aguada, estaban comunicados por la vía Trajana Nova.
Defendía de las incursiones de los nómadas del desierto y protegía la llegada a las
caravanas. Utilizó elementos constructivos característicos del ambiente desértico, como
piedra seca y adobe sin cocer.

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Limes Arabicus

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Castellum romano en Qasr Bshir construido en tiempos de Diocleciano en el limes
Arabicus

Limes Oriental

Separaba las provincias Siria y Capadocia del imperio Parto y, más tarde, del Imperio
sasánida. Estaba formado por una cadena de ciudades y puestos fortificados controlando
los puntos de aguada y los vados del río, con las fortalezas legionarias a retaguardia, a
unos tres a cinco días de marcha. Se sabe que el limes sirio seguía el curso de la
carretera que trazó Diocleciano y que unía Palmira con la ciudad de Sura, situada sobre
el Éufrates. La guarnecían en el siglo II tres legiones (la IV Escítica en Zeugma, la XVI
Flavia Firma en Samosata y la XII Fulminata en Melitene).

Limes Oriental

275
Pax Romana

Con el reinado de Trajano se inicia la Pax Romana, que fue una etapa de orden y
prosperidad que conoció el Imperio Romano bajo la dinastía de los Antoninos (96-192)
y, en menor medida, bajo la de los Severos (193-235). Podríamos decir que este período
marcó la edad de oro de Occidente y el despertar de Oriente.

Éste periodo de “Paz” fue en realidad una paz armada, porque los emperadores
conservaron las fronteras del Imperio gracias a las armas. Finalmente las invasiones
germanas por el norte y persas sasánidas por el este pusieron fin a este periodo de Paz
Romana en el siglo III.

276
El año de los cinco emperadores (193)
Edad Antigua Las guerras del Imperio Alto Romano El año de los cinco emperadores
(193)

Cómodo (180-192)

Entre el año 180 murió murió Marco Aurelio, siendo sucedido por su hijo Lucio Aurelio
Cómodo Antonino, conocido como Cómodo que asumió el poder en solitario, pero su
reinado fue degenerando, víctima de sus continuas excentricidades. Dión Casio escribió
”Tras un siglo de oro llegó uno de hierro”.

A diferencia de sus predecesores, parece ser que Cómodo no tuvo jamás interés en las
tareas administrativas que conllevaba su puesto y que siguió la tendencia a lo largo de
su reinado de impulsar el ascenso de sus favoritos. Cómodo logró ganar su popularidad
con el pueblo fácilmente, dado que durante su gobierno se realizaron numerosos
espectáculos populares, entre ellos, las luchas de gladiadores. También era muy querido
por el ejército porque pagaba bien.

Participo en las luchas de gladiadores, generando un grave desacuerdo en todo el


pueblo, dado que esta actitud era indigna de un Emperador, pero éste sin importarle,
disfrutaba de estas actividades considerándose un verdadero dios de la cacería y de la
pelea.

277
El emperador Cómodo con los gladiadores. El emperador después de haber participado
en la lucha de gladiadores recibe el entusiasmo del público

A finales del año 192, un devastador incendio destrozó una gran cantidad de edificios
públicos, como el templo de Pax, el templo de Vesta, y gran parte del palacio imperial.
En noviembre de ese año organizó la celebración de los Juegos Plebeyos, en los que
participó disparando diariamente cientos de flechas a los animales y combatiendo contra
hombres moribundos. En diciembre anunció para espanto del pueblo romano que
iniciaría el año 193 como cónsul y como gladiador.

El prefecto del pretorio Quinto Emilio Leto decidió organizar una conspiración con su
chambelán Ecleto, con el objetivo de eliminar del trono a Cómodo y reemplazarlo por
Publio Helvio Pertinax, que era el prefecto de Roma. Para ello, los conspiradores se
ganaron la confianza de Marcia su amante que era cristiana. El día 31 de diciembre de
192 Marcia envenenó la comida del emperador, pero éste vomitó el veneno y fue a darse
un baño. Temiendo que hubiese vomitado todo el veneno y quedase vivo, enviaron al
liberto Narciso a estrangularle en la bañera. Éste cumplió bien su trabajo.

278
279
Asesinato de Cómodo. El emperador tras ser envenenado por su amante Marcia, es
ahogado en una bañera por el liberto Narciso

Pertinax (1 de enero al 28 de marzo)

La austeridad propugnada por Pertinax se granjeó numerosas enemistades, sobre todo


entre los pretorianos.

A principios de marzo tuvo que hacer frente a una conspiración que trataba de
reemplazarle por el cónsul Quinto Sosio Falcó mientras inspeccionaba el suministro de
grano en Ostia. Cuando los conspiradores fueron descubiertos se les ejecutó a todos
menos al propio Falco, que fue perdonado.

El año el de los cinco emperadores (193): Pertinax (1 de enero al 28 de marzo), Didio


(28 de marzo al 1 de junio), Severo (14 de abril al 4 de febrero 211), Niger (marzo-
mayo), Albino (mayo 196 – 19 febrero 197)

El cónsul Emilio Leto unió a pretorianos y sirvientes del palacio imperial frente a
Pertinax. El día 28 de marzo, consiguieron acorralar en sus habitaciones al emperador
quien, el emperador valientemente les hizo frente en persona, la mayoría de los
pretorianos volvieron a envainar sus espadas, pero entre ellos un bátavo llamado Tausio
le apuñaló, por lo que el resto de los presentes envalentonados acuchillaron a Pertinax
repetidamente.

Didio (28 de marzo al 1 de junio)

Tras la muerte del emperador Pertinax, la Guardia Pretoriana subastó el trono imperial
entre los hombres más ricos e influyentes de Roma, algo intolerable para la sociedad
romana de la época. Didio Juliano Severo se impusó a Tito Flavio Sulpiciano, suegro de
Pertinax y por tanto peligroso para los pretorianos. El precio final por el trono se

280
estipuló en 25.000 sestercios por guerdia, siendo animado por su ambiciosa mujer
Manlia Escantila y su hija Clara.

No obstante, desde su proclamación como emperador, Juliano encontró resistencia no


sólo entre la plebe, sino también en el ejército. Tras unas semanas, tres gobernadores de
provincia, Clodio Albino, Pescenio Níger y Septimio Severo se rebelaron contra el
emperador. El primero y el tercero de estos se unieron y marcharon juntos sobre Roma.

El levantamiento del ejército de Septimio Severo acantonado en Panonia, al que pronto


se unieron las tropas desplegadas en los Balcanes y Germania comprendía 15 legiones
veteranas y fuertemente armadas. Por su parte, a Pescenio Niger se le unieron las
legiones acampadas en Siria y las tropas enviadas por el emperador arsácida Vologases
V.

Defensa de Roma

Juliano en primer lugar hizo declarar por el Senado, enemigo público a Albino, a la vez
que viendo peligrar su posición de emperador, mandó reforzar las defensas de Roma,
cavando fosos, incluso cerca del palacio, trabajos que encargó a los pretorianos, a los
cuales no les sentó bien, acostumbrados a no hacer nada que implicara algún esfuerzo,
así que a modo de contentarlos hizo asesinar a Leto y Marcia responsables de la muerte
de Cómodo.

Por su parte, los rebeldes ya se encontraban en Rávena, donde capturaron gran parte de
la flota romana. Es posible que Juliano empleara a los elefantes destinados a servir en el
circo de la ciudad para defenderla.

Entonces cometió un gran error; envió una brigada integrada por pretorianos a realizar
trabajos en las murallas de la ciudad. Los hombres que formaban este destacamento eran
soldados de élite, que aprovecharon esta situación para escapar. Con esto Juliano perdía
la confianza de la tropa y un buen número de soldados.

Muerte

Septimio Severo proseguía su marcha sobre la capital del Imperio, haciendo que los
senadores decidieran enviarle una delegación en la que le juraban lealtad. Muchos
ciudadanos huyeron de la ciudad por miedo a lo que podía pasar.

Desesperado, Juliano envió a su prefecto del pretorio a Septimio Severo a fin de que le
solicitara compartir el trono de manera simultánea. No obstante, éste mató al mensajero
y envió un mensaje a los pretorianos diciéndoles que si le entregaban a los asesinos de
Pertinax les garantizaría la impunidad, oferta que los pretorianos aceptaron.

El 1 de junio el Senado se reunió y proclamó por unanimidad a Septimio Severo nuevo


emperador del Imperio romano. Juliano permaneció en el Palacio Imperial, pero fue
asesinado al día siguiente por órdenes del nuevo emperador. Didio Juliano exclamó la
conocida frase de: ¿Pero que mal he hecho?.

Severo (14 de abril al 4 de febrero 211)

281
A su llegada a Roma, Severo invitó a la Guardia Pretoriana a un banquete en su
campamento; pero cuando los pretorianos llegaron fueron desarmados por una fuerza de
soldados de Severo, que ejecutaron a los asesinos de Pertinax. Severo sustituyó a los
pretorianos por soldados originarios de Panonia. Enviando a los pretorianos a las
legiones de distintas partes del Imperio.

 En Oriente Pescenio Níger, gobernador de Siria, se negó a proclamar emperador


a Severo. Su propio ejército le proclamó emperador, y pronto obtuvo el apoyo de
la provincia de Egipto. Severo marchó inmediatamente al Este para enfrentarse
primero a él.
 En Britania se cernía una amenaza mucho más seria sobre el nuevo emperador.
Clodio Albino era un influyente senador de origen africano que había relevado al
fallecido Pertinax en el gobierno de la isla. Su ejército era numeroso y estaba
muy bien entrenado, consecuencia de años de guerra contra los caledonios.
Severo se concilió hábilmente con Albino al ofrecerle el título de César y el
consulado del año 194.

282
El año de los cinco emperadores (193). Movimientos de fuerzas

Niger (marzo-mayo)

Pescenio Níger era el gobernador de Siria, contaba con gran popularidad en Roma y
entre los soldados de las legiones del Este. A mediados de abril de ese mismo año,
decidió convocar a sus tropas a Antioquía, donde le proclamaron Emperador. Pronto se
le unieron los ejércitos de Asia Menor y Egipto. De ese modo, Níger obtuvo el control
de los territorios orientales del Imperio.

Níger se encontró desde un principio en una posición de desventaja con respecto a


Severo y a Albino, pues sus legiones eran inferiores tanto en cantidad como en calidad.
Por otra parte, su condición de gobernador de una provincia oriental le hacía menos
popular en Roma que a sus dos rivales. Viéndose en tan apurada situación, buscó la
alianza del emperador del Imperio parto Vologases V y del gobernante del pequeño
reino de Hatra.

Batalla de Cicico diciembre año 193

Las tropas de Níger bajo el mando de Aselio Emiliano gobernador de Asia, ocuparon
Bizancio, garantizándose de ese modo un lugar de paso de Asia a Europa. De allí
marcharon sobre Tracia, donde ocuparon Perintos.

Septimio después de aliarse con Albino y envió al general Lucio Fabio Cilo con las
fuerzas de Moesia Tiberio contra las fuerzas de Niger que se repliegan. Niger cruzó
Anatolia y dividió sus fuerzas unas se dirigieron a proteger el Holesponto y él con el
resto se dirigió a Baizancio, llegando a la ciudad en abril, a primeros de mayo tuvo lugar
un enfrentamiento con las fuerzas de Cilo siendo rechazado hasta el Holesponto,
refugiandose en Bizancio, ciudad que es puesta bajo asedio y que resistiría hasta el 196.

Desde Asia trató de oponerse al desembarco del ejército principal severiano bajo las
órdenes de Tiberio Claudio Cándido, éste llegó a Gallipoli en junio, cruzando el
Holesponto y se produjo una batalla en Cícico en el mes de diciembre, en las que las
tropas de Niger fueron derrotadas, y el propio general Emiliano muerto en la huida, las
fuerzas de Severo persiguieron al ejército enemigo hacia el norte.

283
Campaña de Severo contra Niger (193-194)

Batalla de Nicea diciembre del 193

Cándido marchó hacia Nicomedia, ciudad que ocupó, Niger abandonó Bizancio y se
dirigió a Nicea para recortar la retirada al ejército severiano, el camino corría alrededor
del lago Ascanio. Níger había dispuesto algunos arqueros en barcas y éstos, desde el
lago, atacaban el avance de Cándido, quien finalmente dispuso a sus hombres en
formación en un lugar elevado para ofrecer batalla.

Níger apareció entonces en el campo de batalla, animando a sus hombres que pronto
tomaron ventaja, pero Cándido reaccionó y reagrupando a sus hombres, algunos de los
cuales ya huían, bajo su insignia. En el contraataque Níger fue derrotado, salvándose de
una derrota total gracias a que cayó la noche.

284
Legión romana en combate. Autor Giuseppe Rava

Parte de su ejército se retiró a Armenia, mientras Níger abandonaba Asia Menor y se


retiraba de nuevo a los pasos de los montes Tauro donde defendieron el paso de las
Puertas Cilicias. Severo cambió al general Tiberio Claudio Cándido que fue
reemplazado por Publio Cornelio Anulino, quizás debido al fracaso de los primeros para
impedir la retirada del ejército rival.

Severo aprovechó el control que tenía sobre la vida de los hijos de los gobernadores
provinciales, que se habían quedado en Roma, y de las rivalidades de las ciudades de la
región, animando así a los gobernadores a cambiar de bando, la legión IV Ferrata se
cambió de bando y ciudades se rebelaron.

Batalla de Issos año 194

Níger dejó su posición en las Puertas Cilicias para consolidar lo que quedaba de su base
de poder en Antioquía. En mayo del 194, ambas fuerzas volvieron a enfrentarse entre sí
en las orillas del río Issos. Niger contaba con 6 legiones unos 20.000 efectivos, Severo
contaba con 16 en total, pero teniendo en cuenta el asedio de Bizancio y fuerzas dejadas
atrás, contaría con unas 9 legiones. Ambas fuerzas estarían desplegadas en ambas orillas
del río Píndaro.

Las tropas de Severo atacaron primero, mientras que las fuerzas de Níger lanzaban
proyectiles contra ellos. Según Dión Casio, los legionarios de Severo formaron en
testudo, usando sus escudos para protegerse.

Dión describe la batalla de Issos como un acto de intervención divina, surgió una
tormenta repentina cuyo viento soplaba en dirección a las fuerzas de Niger, que cegadas
primero por el polvo y luego por la lluvia empezaron a tener dificultades.
285
En este momento, Valerio Valeriano, megister equitum de Severo, que supuestamente
iba a desertar al lado de Níger, vio que la batalla se decantaba por  Septimio Severo,
flanqueó las fuerzas de Niger, que huyeron en desbandada. Niger huyó a Antioquia para
intentar llegar a la corte parta, pero fue alcanzado y ejecutado.

La ciudad de Bizancio resistió el asedio de las tropas de Severo hasta el año 196.

Albino (mayo 196 – 19 febrero 197)

Tras la derrota y muerte de Niger (194) y la caída de Bizancio (196), donde resistían sus
últimos partidarios, Severo decidió hacerse con el absoluto control del Imperio. Albino,
viendo el inminente peligro, inició las disposiciones necesarias para enfrentarse a
Severo, que trató de asesinarle a través de un mensajero.

En 196, después de haber sido aclamado como emperador por sus tropas, Clodio Albino
reunió y encaminó su tres legiones y fuerzas auxiliares unos 40.000 efectivos desde
Britania hacia la Galia.

Después de reunir a las fuerzas adicionales, estableció su cuartel general en Lugdunum


(actyal Lyon). Allí a él se unieron Lucio Novio Rufo, el gobernador de Hispania
Tarraconensis con la legión VII Gemina bajo su mando. Pero Severo tenía las poderosas
legiones del Danubio y de Germania de su lado. Para tratar de minimizar la ventaja y
posiblemente ganar su apoyo, Albino golpeó primero contra las fuerzas germanas bajo
Virio Lupo. Les derrotó, pero no lo suficiente para hacerles cambiar su lealtad.

Albino consideró entonces invadir Italia, pero Severo había preparado para esto,
reforzando las guarniciones de los pasos alpinos. Como no quería correr el riesgo de las
pérdidas o el retraso que causariía forzar los pasos, desistió.

En el invierno de 196/7, Severo reunió a sus fuerzas a lo largo del Danubio y marchó
hacia la Galia, donde, para su sorpresa, se encontró con que las fuerzas de Albino
contaban con efectivos similares.

La batalla de Lugdunum o de Lión 197

El ejército de Albino se replegó a Lugdunum, Severo lo siguió, y el 19 de febrero de


197, la batalla masiva y en última instancia decisiva finalmente comenzó. Los detalles
de la batalla son escasos.

La batalla se libró en Tinurtium (actual Trevoux, región de Lión), se dice que fue la más
grande, cruel y sangrienta de todos los enfrentamientos entre las fuerzas romanas. Las
fuerzas de Albino eran 4 legiones con unos 60.000 a 75.000 efectivos y las de Severo
similares, pero con más caballería. El combate que duró dos días, lo que era inusual en
las batallas romanas que duraban más de unas pocas horas. La suerte cambió muchas
veces durante el curso de la batalla, con resultado incierto, hasta que finalmente la
caballería de Severo decidió el final de la batalla a su favor.

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Batalla de Lugdunum 197. Victoria de Septimio Severo sobre Claudio Albino, la
caballería fue decisiva. Autor Graham Turner

Las bajas debieron ser tremendas en ambos bandos. Albino huyó a Lugdunum.

Su paradero no está claro, según la tradición romana, se suicidó con su propia espada
después de encontrar todas las rutas de escape bloqueadas, siendo posteriormente
decapitado.

Los hijos de Albino fueron ejecutados junto a su madre por órdenes de Severo.

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Batalla de Lugdunum febrero del 197. Septimio Severo ante el cadáver decapitado de
Clodio Albino después de la batalla. Autor Radu Oltean

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