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Enrique Álvarez Carrillo

LIBRO II

HISPANIA, ESTADO Y
NACIÓN

2
Las mentiras resultan a veces mucho más
plausibles, mucho más atractivas a la
razón, que la realidad, dado que el que
miente tiene la gran ventaja de conocer de
antemano lo que su audiencia desea o
espera oír. Ha preparado su relato para
el consumo público con el cuidado de
hacerlo verosímil mientras que la
realidad tiene la desconcertante
costumbre de enfrentarnos con lo
inesperado, con aquello para lo que no
estamos preparados.

Hannah Arendt
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ÍNDICE

LIBRO II. HISPANIA, ESTADO Y NACIÓN.

1. Introducción 13
2. Pueblos originarios de la Península Ibérica y
los orígenes del Estado español (S. X-a.C. al XIV
d.C.) 24
3. La romanización de la Península Ibérica.
Guerras y herencia jurídica 45
4. La impronta visigoda y el mundo resultante en
la Península Ibérica52
5. La invasión musulmana y los cambios
poblacionales y territoriales 58
6. El proceso de Reconquista/Repoblación y la
Cristianización de las comunidades de la
Península Ibérica 72
7. Conclusiones al apartado 94
8. La castellanización del Estado y la
subyugación de los pueblos ibéricos (S.XIV-
S.XIX) 96
9. La construcción ideológica de la “Nación”
española (S. XVIII-XIX) 122
9.1. La creación de una “cultura española” 125

4
9.2. La destrucción e integración de las
Comunidades 134
9.3. La invención de “España” como arquitectura
ideológica clave en el pretendido resurgimiento
de un Estado nación español capitalista, moderno
145
9.4. Los procesos constituyentes del liberalismo
(XIX y XX) y la configuración definitiva del
Estado nación moderno español 152
9.4.1. Soberanía nacional y Derecho
constitucional 152
9.4.2. Referencia a la historia constitucional
española (siglos XIX-XX) 161
Esbozo de Programa203
Apéndices. 214

5
LIBRO II.
Hispania, Estado y Nación

Saturar de nacionalización hasta el último átomo


de masa popular

Ortega y Gasset1

1. Introducción.

1
La España invertebrada.
6
El objeto principal de este apartado es poner en
evidencia el idealismo y el subjetivismo de los
argumentos históricos del nacionalismo, en
general (tanto opresor como oprimido), al
conceptualizar “racionalmente” la identidad de
sus respectivas comunidades étnico-culturales,
tomando como referencia básica o sujeto de
liberación, no a las comunidades humanas en sí,
sino a determinados “pueblos”, al parecer,
configurados y definidos de una vez y para
siempre, a lo largo de toda la historia, con su
lengua, cultura, territorio y tradición, de forma
indefinida. Si existe alguna verdad en todo ello es
la tremenda complejidad del asunto, aún más
oscurecida por los intereses subjetivos que
acompañan a la mayoría de los estudios
provenientes de las élites sociales que únicamente
pretenden la justificación (y posesión) de un
instrumento de poder coercitivo, un Estado.
Estamos hablando de comunidades humanas que
llevan cientos, y miles de años, configurándose,
combinando periodos de estabilidad y movilidad
por todo el planeta. Sin caer en un historicismo
evolucionista vulgar, podemos afirmar que las
comunidades humanas, cuando fueron
básicamente cazadoras-recolectoras como
actividad principal de su supervivencia, en todo el
periodo paleolítico, tendían a la movilidad como
su característica principal. Posteriormente, en el
neolítico, también sabemos que la sedentarización
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de las comunidades sobre la base de la agricultura
y la ganadería, se congregaron, formando tribus y
clanes más amplios, federaciones de tribus y
etnias con una identidad específica relativa. Pero
ello no significó que quedaran estáticas e
inamovibles en el tiempo, ni mucho menos;
lógicamente, por razones de subsistencia, de
rivalidad, climatológicas, etc., las diferentes
comunidades se desplazan continuamente,
compitiendo y luchando entre ellas, en guerras,
algunas muy crueles, con genocidios y
canibalismo2. El desarrollo de la organización de
2
Hace ya tiempo que la idea del “buen salvaje” ha
quedado para las novelas. Al parecer, son los cambios
en la organización social de las comunidades humanas
posteriores al Paleolítico superior, los que llevarían al
sedentarismo y a la estimulación del saqueo por parte
de bandas de asaltantes, y es cuando la guerra entre
tribus rivales comienza a desarrollarse, aunque
escasamente. Existe en las representaciones del arte
rupestre en el norte de Australia correspondiente al
Paleolítico superior, de hace 10 mil años, grupos
cazadores-recolectores en una representación con
escenas de violencia entre humanos. También
tenemos más evidencias en el yacimiento de Nataruk
(actual Kenya), igualmente de una antigüedad de 10
mil años, evidencia la existencia de conflictos inter-
grupales entre cazadores-recolectores nómadas. Sin
embargo, el primer registro arqueológico que podría
contener evidencias de guerra prehistórica es el
yacimiento mesolítico de Jebel Sahaba ("cementerio
8
tales sociedades se produce en torno a las aldeas
neolíticas, y en particular, con la aparición del
fenómeno del poder político monárquico, de las
religiones organizadas y una compleja
estratificación social, en que el atendimiento del
trabajo productivo requirió el trabajo obligatorio
-esclavo-, con el establecimiento de impuestos y
el comercio de larga distancia, alcanzando este
desarrollo por vez primera en la Sumeria del IV
milenio a. C. Ello significó un cierto nivel de
constitución de un Estado, con su aparato militar,
burocrático, ideológico, financiero y el desarrollo
constante de las guerras e invasiones entre éstos
por acaparar cuotas mayores de poder. Ya en el
neolítico, las comunidades tienden
necesariamente a establecerse de forma más
117"), con una antigüedad cercana a los 14 mil años,
localizado en el Nilo, cerca de la frontera Egipto-
Sudán. En él se han encontrado un gran número de
cuerpos con signos de violencia, muchos con puntas
de flecha incrustadas. Aunque su interpretación es
debatida, puesto que, por la acumulación de cuerpos
en el tiempo, podría tratarse de una guerra de
aniquilación a gran escala, por el gran número de
mujeres encontradas.
También es sabido que la evolución de las armas,
primero para la cacería, luego también para la guerra,
como la lanza, y luego el arco, la maza y la honda,
sobre todo el arco, fueron decisivos puesto que
permitieron el combate sin el riesgo del
enfrentamiento cuerpo a cuerpo.
9
sedentaria, lógicamente, para el atendimiento de
la agricultura y la ganadería, salvo los pueblos
nómadas; no obstante, como sucedió en Eurasia,
desde China, hasta Francia, el desplazamiento de
pueblos hacia el Oeste -tal fue el ejemplo de las
invasiones de los hunos-, como confederación de
pueblos nómadas y semi-nómadas, provocaron
grandes movimientos humanos al desplazar a
otros pueblos, que huyendo, a su vez,
desplazarían a otros, y así sucesivamente,
ocupando territorios cada vez más hacia el Oeste
de Europa (entre el siglo III y VII d.C.)
inaugurando el periodo de las grandes
migraciones3.

3
En realidad, las referencias que se tienen de tales
periodos de tiempo, y sobre todo, de las motivaciones
por las cuales los pueblos comienzan a movilizarse,
contienen una gran cantidad de argumentos
especulativos, pero su generalización apunta a la
conclusión de que intentaban acceder a zonas de
climatología más favorable, hoy se sabe que hubo un
periodo de frío extremo entre los años 535 y 536 d. C.
Persia, India y China, no solamente Europa, notaron
presiones migratorias procedentes del norte y noreste,
pues es sabido que sobre todo en China e India se
registraron migraciones de pueblos procedentes del
centro y norte de Asia.
Entre los pueblos germanos invasores de Europa
encontramos a los godos, con el subgrupo de los
visigodos (debieron retirarse de Italia, dirigiéndose al
10
Pero yendo a lo concreto, podemos afirmar como
un hecho real que la Península Ibérica,
conjuntamente con el archipiélago mediterráneo
de Las Islas Baleares y el archipiélago africano de
las Islas Canarias, constituyen unos territorios que
incluyen a determinadas comunidades humanas y
poblaciones de orígenes muy diversos, pero que

oeste, a la Galia, estableciendo su gobierno en el sur


de la región y en casi toda Hispania). Los ostrogodos
en Oriente. Los francos (se ubicaron en el norte de las
Galias, adoptando la fe católica tradicional,
convirtiéndose en los defensores del catolicismo). Los
suevos (se establecieron en la Gallaecia, fundando
uno de los primeros reinos de Europa). Los
burgundios, los anglos, los sajones (aliados con los
anglos y los jutos), se instalaron en Britania, con
costumbres muy diferentes a las romanas. Los
vándalos (arrasaron las Galias, pasaron por Hispania,
se dirigieron al norte de África, conquistaron
Cartago, y desde su puerto se dedicaron a la piratería,
asolando el Mediterráneo), los frisones, los alanos
(iranios) y los alamanes, constituían el resto de los
pueblos. Y cada uno de ellos, en su avance,
terminaron estableciéndose en lugares concretos,
fusionándose con otras poblaciones allí existentes,
formando comunidades ya luego más sedentarias,
salvo casos aislados, la mayoría eran respetuosos de la
cultura romana y fusionaron las costumbres romanas
con las propias. La aristocracia germana comenzó a
utilizar como su idioma el latín, que luego daría lugar
a las lenguas romances.
11
hoy día comparten una historia, una lengua, una
cultura y una economía, con todas las
especificidades y variantes que se dan en esa
realidad, conformado ello en el transcurso de
cientos de años, -miles incluso, en ciertos casos-
si partimos de los pueblos originales. La
característica esencial es que tales territorios y
poblaciones, salvo Portugal y Francia, están
dominados hoy por un mismo Estado nación
moderno capitalista, el español, enemigo esencial
y común a todos. Por tanto, en este apartado lo
que se pretende es situar en su auténtico contexto
histórico el surgimiento del Estado español sobre
tal multiplicidad de comunidades humanas y
pueblos, territorial, étnica y culturalmente
diferenciados. Esto es esencial para comprender
tanto cómo surge el Estado nación en el siglo
XIX, en sus antecedentes más remotos, tomando
como punto de partida la situación tribal y étnica
a 1.000 a.C. en el territorio de la llamada
Península Ibérica; y a su vez, lo realmente
importante en el objeto de este análisis, como es
la génesis de las comunidades humanas que “en
teoría” conforman las denominadas “naciones”
que quedan integradas a la fuerza en dicho
Estado; en realidad un proceso que se inicia desde
el siglo XIV, con la victoria de la alianza de las
Coronas de Castilla y Aragón frente al Estado
musulmán, y culmina en el siglo XIX, con la
Constitución de 1812 y la configuración final del
12
moderno Estado nación capitalista español que se
impone en todo el territorio de la Península
Ibérica, salvo Portugal, oprimiendo ideológica,
política y militarmente al conjunto de las
comunidades humanas en él integrados4.

4
La bibliografía básica a utilizar en todo este apartado
está constituida principalmente por los voluminosos
manuales clásicos de Historia del Derecho, y en
referencias arqueológicas o antropológicas, más que
en aquellas academicistas relativas a la Historia de la
Península Ibérica que responden más a intereses
ideológicos y políticos que a otra cosa; y variados
textos, muchos de ellos académicos, otras
contribuciones de tipo personal de estudiosos o
manuales de arqueología o historia antigua, de todo
este material se extraen conclusiones relevantes
debidamente interpretadas. Respecto al uso de los
manuales de Historia del Derecho tiene su
explicación: tienen grandes ventajas epistemológicas,
en primer lugar, son referencias a cómo y cuando se
crearon y usaron todo tipo de normas jurídicas,
escritas o consuetudinarias, y ello implica la
referencia necesaria de soportes documentales como
fuente del conocimiento de la historia real, luego
existe el hecho indiscutible de que, justamente, las
normas que se dictan representan las decisiones de
todo tipo que el poder impone en cada momento al
conjunto de la población bajo su dominio. Es a partir
de ello como podemos deducir el tipo de sociedad, su
estratificación social, sus características y sus
13
conflictos, que nos permita tener una comprensión lo
más ajustada a una realidad muy lejana en el tiempo,
de la que, además, apenas existen referencias que no
sean deducciones, y en casos especulaciones, más o
menos lógicas. Son algunos de estos textos: Tomás y
Valiente, Francisco. Manual de Historia del Derecho
Español. Ed. Tecnos. 4ª edición. Madrid 2008.
Escudero, José Antonio. Curso de Historia del
Derecho. Fuentes e instituciones político-
administrativas. 3ª edición revisada 2003. Madrid.
VVAA. Comunidades locales y dinámicas de poder
en el norte de la Península Ibérica durante la
Antigüedad Tardía. Ed. Universidad de La Rioja,
Servicio de Publicaciones. La Rioja. 2006. A su vez,
sobre arqueología e historia antigua, se han tomado
como referencia algunos textos muy variados pero que
en ellos existen referencias válidas para comprender la
variada complejidad del mundo prerromano de la
Península Ibérica: Grant, Michael. Atlas de Historia
Clásica. Del 1.700 a.C. al 565 d.C. Ed. Akal. Madrid
2002. VV.AA. Numancia. Garray Soria. Guía
arqueológica. Ed. Junta de Castilla y León y
Asociación de Amigos del Museo Numantino. Salinas
de Frías, Manuel. Los pueblos prerromanos de la
península ibérica. Ed. Akal. Madrid 2006. Cadiñanos
14
López-Quintana, Aniano. Los orígenes de Castilla
(una interpretación). Ed. La Olmeda SL. Asociación
de amigos del Monasterio de Taranco. Burgos. 2002.
González Echegaray, Joaquín. Los cántabros. Ed.
Estudio-Santander. Santander. 2004. VV.AA. Los
protagonistas del año mil. Ed. Fundación Santa María
la Real. Aguilar de Campoo, Palencia. 2000.
Blázquez, José María. Historia económica de la
Hispania romana. Ed. Cristiandad. 1978. Castellanos
Gómez, Juan. Geoestratégica en la España
musulmana. Ed. Ministerio de Defensa. Madrid. 2003.
VV.AA. La caída del imperio romano. La génesis de
Europa. Ed. Complutense. Madrid. 2001. Orlandis,
José. Historia del Reino visigodo español. Ed. Rialp.
2ª edición. Madrid. 2006. VV.AA. Feudalismo y
consolidación de los pueblos hispánicos. (siglos XI-
XV). Ed. Labor. Barcelona. 1980. VV.AA.
Comunidades locales y poderes feudales en la Edad
Media. Ed. Universidad de la Rioja. La Rioja. 2001.
Rebollo Orduña. Historia del Estado español. Prólogo
Ramón Parada. Ed. Marcial Pons. Madrid 2015.
Fernández Conde, Francisco J. La España de los
siglos XIII al XV. Ed. Nerea. San Sebastián. 1995.
VVAA: Poder y sociedad en la Baja Edad Media. Ed.
Universidad de Valladolid. Valladolid. 2002. Puente
15
Ojea, Gonzalo. Ideología e Historia. Ed. Siglo XXI.
8ª edición. Madrid. 2001. Gibbon, Edward. Historia
de la decadencia y caída del Imperio Romano. Ed.
Alba editorial SLU. 5ª edición 2003. Barcelona. 2003.
Esarte Pedro. Vasconia en el Siglo XII. De Reino de
Pamplona a Reino de Navarra. Motivos que
obligaron al cambio. Ed. Pamiela. Pamplona. 2004.
Campión, Arturo. Nabarra en su vida histórica. Ed.
Txalaparta. Tafalla. 2012. Sorauren, Mikel. Historia
de Navarra, el Estado vasco. Ed. Pamiela. Pamplona.
2008. VVA: Breve historia de Euskadi. De los fueros
a la autonomía. Ed. Debate. Barcelona. 2010.
Urzainqui, Tomás. Soberanía o subordinación. Ed.
Pamiela. Iruña. 2005. Goitia, Javier. El ADN del
euskera (en 1500 partículas), Prólogo de Félix
Rodrigo Mora. Ed. Xeito. 2018. VV.AA. Derecho
Pirenaico. Zuzenbide Piriniarra. Incluye el artículo de
Félix Rodrigo Mora El derecho consuetudinario en
Navarra, de la revolución de la alta edad media al
Fuero general. Ed. Nabarralde, Iruiñea. 2017. Fox,
Inman. La invención de España. Ed. Cátedra. Madrid.
1997. Calvo Carilla, José Luis. La cara oculta del 98.
Místicos e intelectuales en la España del fin de siglo
(1895-1902). Maravall, José Antonio. La cultura del
Barroco. Ed. Ariel. 9ª edición. Barcelona. 2002.
16
Varela, Javier. La novela de España. Los intelectuales
y el problema español. Ed. Taurus. Colombia.
González Cortés, María Teresa. Los monstruos
políticos de la modernidad. De la Revolución
francesa a la Revolución nazi (1789-1939). Ediciones
de la Torre. Madrid. 2007. de Álvarez Junco, José.
Mater Dolorosa. La idea de España en el siglo XIX.
Ed. Taurus Historia (2001). Kamen, Herny. La
Invención de España. Leyendas e ilusiones que han
construido la realidad de España. Ed. Espasa. Febrero
2020.
17

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