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Juliana Martínez Franzoni

Regímenes del bienestar en


América Latina

Documento de
Trabajo nº 11
REGÍMENES DE BIENESTAR
EN AMÉRICA LATINA

Juliana Martínez Franzoni


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Primera edición, mayo de 2007


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28850 Torrejón de Ardoz (Madrid)
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ÍNDICE

EQUIPO DE INVESTIGACIÓN ................................................................................... VII

AGRADECIMIENTOS................................................................................................. IX

RESUMEN .................................................................................................................. XI

INTRODUCCIÓN: ¿REGÍMENES DE BIENESTAR EN UNA REGIÓN DE MALESTAR? . 1

1. TIPOS DE REGÍMENES DE BIENESTAR ............................................................ 11


I. Dimensiones de análisis ............................................................................. 11
II. ¿Cuáles son nuestros regímenes de bienestar?........................................ 15
III. ¿Cómo son nuestros regímenes de bienestar?......................................... 23
IV. Entonces, ¿existen hoy patrones identificables en América Latina?....... 30

2. TRAYECTORIAS HISTÓRICAS ........................................................................... 33


I. Chile ............................................................................................................. 35
II. Costa Rica .................................................................................................... 38
III. Ecuador........................................................................................................ 42
IV. Nicaragua .................................................................................................... 47
V. País, régimen y prácticas de asignación de recursos ............................... 52

3. MUNDOS DEL BIENESTAR................................................................................ 55


I. Mundos del bienestar en cada país ........................................................... 56
II. Mundos del bienestar: mercantilización, desmercantilización y familia-
rización......................................................................................................... 59
III. Balance ........................................................................................................ 83

4. CONCLUSIONES E IMPLICACIONES ................................................................ 85

ANEXO METODOLÓGICO ........................................................................................ 91

BIBLIOGRAFÍA ........................................................................................................... 109

V
EQUIPO DE INVESTIGACIÓN

Juliana Martínez Franzoni es doctora en mercados laborales y políticas públicas


Sociología egresada de la Universidad en países seleccionados así como la
de Pittsburgh. Se desempeña como in- búsqueda de indicadores relativos a fle-
vestigadora del Instituto de Investiga- xibilidad laboral, corrupción, violencia y
ciones Sociales (IIS) de la Universidad opinión pública. Ana Catalina contribuyó
de Costa Rica y como docente de la Es- con la revisión bibliográfica de países
cuela de Ciencias Políticas y del Postgra- seleccionados y fue una lectora aguda
do Centroamericano de Ciencias Políti- de distintos borradores. Patricia Rosés
cas de la misma universidad. examinó la legislación regional relacio-
nada con la protección de la maternidad
y del cuidado de niños/as.
EQUIPO DE INVESTIGACIÓN
Ana Rojas en Ecuador, Karime Ulloa en
El presente estudio contó con la partici- Nicaragua y Adrián Vergara en Chile
pación del Instituto de Investigaciones realizaron entrevistas y localizaron ma-
en Ciencias Económicas (IICE) de la terial bibliográfico que fortalecieron los
UCR, con cuya colaboración se llevó a estudios de casos.
cabo el análisis estadístico que lo res-
palda. La construcción de bases de da- En distintos momentos, Ana Catalina
tos y el procesamiento estadístico fue Ramírez, Mariana Pineda y Natalia Do-
realizado bajo la dirección de Juan Die- bles fueron asistentes de investigación.
go Trejos, con la participación de Luis
Ángel Oviedo, María Inés Sáenz y Ge- Lorena Campos y el equipo del Centro
rald Mora. Integrado de Documentación Centroa-
mericana en Ciencias Sociales (CID-
Desde el IIS, Mauricio López-Ruiz y Ana CACS), basado en el IIS de la Universi-
Catalina Ramírez participaron en calidad dad de Costa Rica, brindó acceso a gran
de investigadores asociados. Mauricio parte de la documentación requerida
apoyó la revisión bibliográfica relativa a para esta investigación.

VII
AGRADECIMIENTOS

Este trabajo se realizó con el apoyo del de Investigación del IIS, Carlos Sojo y
Centro de Estudios para América Latina Juany Guzmán realizaron una lectura
y la Cooperación Internacional (CeALCI), detallada del capítulo y brindaron valio-
de la Fundación Carolina de España. sos insumos metodológicos y empíri-
A instancias de la Fundación participé cos.
del seminario organizado por el Grupo
Regional Latinoamericano y Caribeño En Chile, Ecuador y Nicaragua numero-
de Investigación sobre Pobreza y Exclu- sas personas aportaron apreciaciones
sión (GRILAC) de FLACSO, realizado en valiosas para la interpretación empírica:
El Salvador en abril de 2006, y por invi- Rossana Costa, Ignacia Fernández, Os-
tación de Óscar López, coordinador del valdo Larrañaga, Dagmar Raczinsky,
Área de Pobreza de FLACSO Guatemala, Marcela Ríos, Rosalía Todaro, María Ele-
en el seminario «Acción y propuesta de na Valenzuela y Teresa Valdés en Chile;
las mujeres ante la pobreza» en julio de Paula Castello, Luciano Martínez, Gio-
2006. Ambos eventos brindaron exce- conda Herrera, Erika Brito, Diego Polit,
lentes oportunidades para el intercam- Mónica Hernández, Hugo Jácome, Pa-
bio académico. Agradezco además a blo Salazar, Carlos Arcos, Alberto Acos-
Francisco Rojas Aravena y a Luis Gui- ta y Milton Luna en Ecuador; y Adolfo
llermo Solís de la Secretaría General de Acevedo, Erick Aragón, Sonia Agurto,
FLACSO por su apoyo en la realización Edgardo García, Milagros Barahona,
del trabajo de campo regional. Humberto Abauza, Sofía Montenegro,
Manuel Ortega Hegg, Mario Quintana,
Una versión preliminar del capítulo 1 María Rosa Renzi y Dayra Valle en Nica-
fue presentada en el XXVI Congreso de ragua. A todos/as ellos/as nuestro agra-
la Latin American Studies Association, decimiento.
en el Panel sobre «Social Policy in Con-
temporary Latin America» en el que par- Se agradece al Ministerio de Planifica-
ticiparon Kurt Weyland, Evelyn Huber, ción de Chile el acceso a la encuesta de
Nita Rudra y Merilee Grindle. La misma Caracterización Socio-Económica Nacio-
ponencia recibió valiosos comentarios nal (CASEN) de 2003 y a la Corporación
de Merike Blofield, Michelle Dion, Chris- Latinobarómetro por datos que si bien
tine Ewig, Fernando Filgueira, Jennifer finalmente no fueron incluidos en el
Pribble, Rubén Lo Vuolo, Juan Pablo análisis, permitieron explorar la relación
Pérez Sáinz, Isabel Román y Linda Ste- entre variables estructurales y de opi-
venson. En el marco de las IV Jornadas nión 1.

1
Idealmente, deberíamos combinar encuestas de ingreso y gasto y encuestas de uso del tiempo, las cua-
les proveen detalles de ingresos, gasto privado e inversión pública, así como de distribución del tiempo.
Lamentablemente la primera fuente es esporádica y la segunda un instrumento nuevo y que sólo ha sido
aplicado en pocos países de América Latina.

IX
Agradecimientos

Esta investigación se realizó paralela- valiosas ideas para precisar la manera


mente y generó importantes sinergias de incorporar el ámbito doméstico al
con otra, enfocada exclusivamente en análisis.
regímenes de bienestar en América
Central, la cual contó con el apoyo del Errores y omisiones siguen siendo del
Consejo Latinoamericano de Ciencias equipo de investigación y en particular
Sociales (CLACSO) en el marco de su míos.
programa de estudios sobre pobreza en
América Latina y el Caribe. A partir de Juliana Martínez Franzoni,
ese estudio María Flores-Estrada brindó San José, enero de 2007

X
RESUMEN

¿Qué ocurre con el bienestar de las per- países que gravitan en torno a las fami-
sonas en el marco de la transición so- lias y al trabajo no remunerado y países
cial que vive hoy América Latina? La que no. Tres son los tipos que identifica-
respuesta exige identificar patrones, en- mos según el papel del Estado y el gra-
tre las especificidades nacionales y la do de familiarización del manejo de ries-
generalización de una región tan hetero- gos: estatal-proteccionista (como Costa
génea. En ese nivel intermedio, los regí- Rica o Uruguay), estatal-productivista
menes de bienestar aluden a la conste- (como Argentina y Chile), y familiarista
lación de prácticas de asignación de (como Ecuador o Nicaragua). En este úl-
recursos mercantiles, familiares y pú- timo conglomerado hay diferencias de
blicos. grado y, algunos países (como Bolivia o
Nicaragua) presentan mercados labora-
Pero, ¿se puede hablar de bienestar en les y políticas públicas aún más débiles
esta región de profundos malestares? o inexistentes, dando paso a exigencias
Entendiendo el bienestar como capaci- aún mayores hacia el ámbito domés-
dad para el manejo colectivo de riesgos, tico.
los regímenes varían en el grado y la
manera en que lo generan. Y si es así, Esta diferenciación entre regímenes de
América Latina se merece y debe ser ob- bienestar latinoamericanos, su justifica-
jeto de esta discusión, aún cuando en ción empírica, y su esfuerzo por trascen-
muchos países las condiciones para el der el análisis de los estados, constituye
manejo colectivo de riesgos sean mí- el primer aporte que realiza esta investi-
nimas. gación.

En este estudio, el análisis estadístico El segundo aporte consiste en explorar


de conglomerados de 18 países de la re- qué ocurre con el bienestar de las perso-
gión permite constatar que los regíme- nas dentro de cada régimen de bienes-
nes de bienestar latinoamericanos com- tar identificado. Cuanto más estratifica-
parten un rasgo común: a la luz de do es un régimen, más relevante es
mercados laborales ineficientes y de po- desagregar el análisis nacional teniendo
líticas públicas débiles o inexistentes, el en cuenta la condición económica y la
ámbito doméstico y el trabajo femenino división sexual del trabajo que tiene lu-
en particular, desempeña un papel cen- gar en el ámbito doméstico. Por eso,
tral sin el cual no es posible dar cuenta además de tipos, reconstruimos mun-
de la asignación de los recursos que tie- dos del bienestar en cuatro países perte-
ne lugar en la región. necientes a cada uno de los regímenes
identificados: Chile, Costa Rica, Ecuador
A la vez, existen claros patrones diferen- y Nicaragua. ¿Para qué hogares consti-
ciadores: hay países en los que el Esta- tuye una diferencia vivir aquí o allá y
do tiene un papel y países en los que no; qué implica pertenecer a uno u otro

XI
Resumen

mundo bajo cada régimen? Aunque con tancia de que las políticas públicas refle-
limitaciones relativas al tipo de datos jen una mejor comprensión de las inter-
que se encuentran disponibles, las en- acciones entre prácticas de asignación
cuestas de hogares permiten explorar de recursos, y tengan mayor capacidad,
respuestas a esta pregunta. tanto para anticipar vacíos y desencuen-
tros, como para promover sinergias. Ter-
El análisis muestra la necesidad de que el cero, más allá de sectores y programas
diseño de políticas considere la enorme sociales específicos, el estudio de los re-
cantidad de responsabilidades que se gímenes de bienestar fundamenta la im-
han venido depositando en el ámbito do- portancia de comprender e incidir en la
méstico en general y en las mujeres en actual transición social que vive nuestra
particular. Segundo, evidencia la impor- región.

XII
INTRODUCCIÓN. ¿REGÍMENES DE BIENESTAR
EN UNA REGIÓN DE MALESTAR?

Con demasiada frecuencia nuestra gunta conlleva probabilidades. Y las


atención se enfoca miopemente en el probabilidades constituyen riesgos, no
gobierno. ¿Debe achicarse, crecer o situaciones dadas. Necesitar cuidados
hacer las cosas diferentes? Esto em- (y darlos), nacer (y envejecer), perder
pobrece el análisis de políticas porque
capacidades (o ganarlas), son los bino-
cualquier especificación de las obliga-
mios que nos interesan: la incertidum-
ciones gubernamentales tiene efectos
bre, y su respuesta, es decir, el manejo
de segundo orden en los mercados y
las familias. Si, por ejemplo, decidi- de riesgos. Esto que acá llamamos bien-
mos no desarrollar servicios públicos estar en tanto capacidad.
para los adultos mayores, ¿será esto
adecuadamente compensado por los Y sobre riesgos y bienestar en tanto ca-
mercados y las familias? El mundo pacidad para hacerles frente, a inicios
real del bienestar es producto de cómo de este nuevo siglo en América Latina
interactúan los tres pilares del bienes- hay mucho que explorar. La población
tar. Si uno «fracasa», existe la posibili- vive nuevas y viejas incertidumbres y
dad de que la responsabilidad sea respuestas. Nueva es la demanda de
absorbida por los otros dos o, alterna-
atención colectiva de niños y niñas que
tivamente, que se acumulen proble-
reemplacen papeles femeninos tradi-
mas no resueltos. Cuando diseñamos
políticas debemos preguntarnos: ¿pue-
cionales de millones de mujeres que
de la familia, el mercado o, alternati- hoy además trabajan remuneradamen-
vamente, el Estado absorber realista- te. Vieja es la carencia de acceso a la
mente esas responsabilidades y si es educación primaria y a servicios bási-
así, es esa la opción más deseable? cos de salud. Nueva es la mayor auto-
[Esping-Andersen, 2002: 13; traduc- nomía de las mujeres. Nueva es la ma-
ción propia]. yor demanda de cuidados que genera
la irrupción masiva de mujeres que an-
Estar vivos es un asunto complicado y tes eran cuidadoras de tiempo comple-
rodeado de incertidumbres. ¿Habrá di- to en el mercado laboral. Nueva es la
nero para comprar alimento mañana o mayor inestabilidad de las relaciones
tal vez pasado mañana? ¿Recibiré cuida- conyugales y la incertidumbre que aca-
dos o nos los recibiré? ¿Envejeceré sola rrea. Vieja es la debilidad del trabajo
o con cuidados y buena compañía? La para negociar condiciones de remune-
vida individual y social puede hilarse a ración y protección social. ¿Cuál es hoy
partir de preguntas como estas, y de las el binomio de riesgos y respuestas a los
respuestas también individuales y so- riesgos con que cuenta la población en
ciales que reciben. Si me va bien tengo la región?
distintas maneras para hacerle frente al
afecto, al examen, al alimento, a los cui- Está extendida la idea de que incerti-
dados, y a la vejez. Si me va mal estoy dumbres, riesgos y respuestas son es-
en problemas. La respuesta a cada pre- trictamente individuales: quien estudia

1
Juliana Martínez Franzoni

tendrá trabajo; quien quiera, ahorra; si económico, se produce un brutal dete-


se es pobre, por algo será... Lo cierto es rioro de las condiciones de vida de la
que en tanto capacidad para hacer mayoría de la población (Andrenacci y
frente a los riesgos, el bienestar se Repetto, 2006).
construye a partir de múltiples interde-
pendencias: reglas, expectativas, valo- Ante mercados y estados que «fallan»
res y normas sociales que definen qué en asignar suficientes recursos, ¿a qué
prácticas son deseables y posibles. ¿Es recurrir sino a los vínculos afectivos y
mejor reducir el presupuesto familiar o emocionales más cercanos? En todas las
que las mujeres dejen sus hijos/as y sociedades contemporáneas el bienes-
salgan de la casa a trabajar? ¿Se espera tar depende no sólo de las compras pri-
que niños/as estudien o que combinen vadas de los servicios públicos, sino
el estudio y el trabajo? ¿Es la emigra- también del ámbito doméstico y su des-
ción una primera o última opción? pliegue de trabajo no remunerado. Los
¿Quiénes se espera sean los/as emi- regímenes de bienestar son precisamen-
grantes: jóvenes, adultos/as, primero te la constelación de prácticas, normas,
los hombres o mejor las mujeres? A tra- discursos relativos a qué le corresponde
vés de las relaciones interpersonales, a quiénes en la producción del bienestar
del intercambio mercantil, de mecanis- (Esping-Andersen, 2002). ¿Qué es enton-
mos colectivos comunitarios o estata- ces lo particular de América Latina?
les, cada colectivo lidia con los riesgos
asociados a estar vivos en un tiempo y Hasta ahora los regímenes —no los es-
lugar particular, es decir, produce bien- tados— de bienestar han sido aborda-
estar. dos en escenarios de relativa solvencia
de mercados laborales y políticas públi-
En América Latina hoy, ¿están los mer- cas. ¿Qué ocurre con el manejo de los
cados laborales y el consumo privado riesgos en América Latina, cuando las
permitiendo un adecuado manejo de familias requieren movilizar dosis cre-
riesgos sociales? Empleos precarios; cientes de trabajo remunerado, emigra-
constante miedo al desempleo; inesta- ción, remesas y trabajo no remunerado,
bles o magros ingresos; insuficiente ca- todo simultáneamente, para salir ade-
pacidad de compra, son la realidad coti- lante? En este escenario, ¿compensan
diana de miles de personas. Y como si las familias y el trabajo no remunerado
fuera poco, la región atraviesa una cri- exitosamente las «fallas» de las restan-
sis de los viejos modelos de protección tes esferas de producción del bienestar?
social (Raczynski, 1999), pero también Y si pensamos en las familias tenemos
de los nuevos: en escenarios de creci- que pensar, necesariamente, en las mu-
miento económico relativamente alto jeres. Contrariando el mandato tradicio-
aumenta fuertemente la desigualdad, y nal de cuidadoras a tiempo completo,
en escenarios de escaso crecimiento en la última década la presencia de las

2
Introducción. ¿Regímenes de bienestar en una región de malestar?

mujeres en los mercados laborales ha mundo y cada uno de sus países es


aumentado considerablemente: de 3 a comparativamente más desigual que el
entre 4 y 5 de cada diez en tan sólo diez promedio mundial. Y los cambios en la
años. El trabajo remunerado es cada vez división sexual del trabajo se explican
más asunto de mujeres, aunque el no principalmente como parte de los aco-
remunerado —oficio, cuidados, gestión modos sociales para hacerle frente a la
de lo doméstico—, continúa siendo un pobreza y a la desigualdad —antes que
asunto casi exclusivamente femenino. a cambios en los modelos de las mane-
Mayores dosis de trabajo remunerado y ras deseables de organización familiar,
no remunerado, mercados laborales aunque claro que también los hay, inclu-
que ofrecen insuficiente trabajo y mal so como producto de la propia necesi-
remunerado, políticas públicas escasas dad económica.
o que van detrás de nuevas demandas
sociales como las relativas al cuidado, y Por eso debemos tener especialmente
cambios en la distribución de los pape- en cuenta la ubicación socioeconómica,
les femeninos y masculinos... el género, y en muchos de los países, la
etnia. En Guatemala, Ecuador, México,
¿Cuál es la arquitectura del bienestar de la población indígena es la mitad de la
la cual depende la población latinoame- población y la mezcla está presente en
ricana, cuáles son sus principales ten- buena parte del resto no indígena. Con-
siones y principales oportunidades? diciones históricas de exclusión pero
Como producto de este zafarrancho de también legados culturales, dan lugar a
cambios simultáneos en las distintas manejos de riesgos distintos al del resto
esferas de la vida social, la región vive de la población. Por ejemplo, en Guate-
una profunda transformación que recla- mala, normas de interdependencia y
ma con urgencia ser mejor entendida a sentido de la reciprocidad, tradicional-
partir de una visión que interprete las mente han dado lugar a una distribu-
transformaciones recientes del Estado, ción del trabajo distinta a la de la pobla-
pero también la manera en que los es- ción blanca, tanto entre hombres y
tados reformados se relacionan con las mujeres, como entre adultos/as y ni-
familias, las comunidades y, por su- ños/as.
puesto, los mercados laborales y de
consumo. Teniendo presente factores diferencia-
dores y con el cuidado de no perder de
Pero América Latina es una región de vista la visión integral del manejo de
sociedades duales (O’Donnell, 1999). En riesgos, este estudio reconstruye prácti-
el 2002, el 44% de la población, 220 mi- cas prevalecientes de producción del
llones de personas, vivía en condiciones bienestar en estratos socioeconómicos
de pobreza y casi 100 millones eran indi- y división sexual del trabajo particu-
gentes. Es la región más desigual del lares, y tiene en cuenta la presencia de

3
Juliana Martínez Franzoni

lo indígena como dimensión que en al- ción estatal, el intercambio mercantil


gunos países de la región es condición promovería el crecimiento económico y
necesaria para abordar el bienestar y distribuiría la riqueza a través del «efec-
los arreglos sociales sobre los que se to derrame». Las políticas públicas aten-
apoya. derían las situaciones de carencia social
más extrema.

Más de una década después, destaca-


EL PROBLEMA POLÍTICO dos especialistas consideran que la in-
equidad hace más lento el crecimiento y
¿Hay alternativas que construir en torno que, cuanto mayor sea la pobreza, tam-
al bienestar de la población latinoameri- bién mayor deberá ser el crecimiento
cana? Como lo plantea Esping-Ander- para poder reducirla (De Ferranti, Perry
sen para la Unión Europea (2002) y reto- y otros, 2003). Con la actual distribución
ma Filgueira para América Latina (2004), del ingreso y ritmo de crecimiento eco-
se necesita una «nueva arquitectura» nómico, eliminar la pobreza demoraría,
del bienestar. La democracia debería dependiendo del país, entre 50 y 100
ofrecer el marco para la deliberación y años (Lustig, 1998). Ante esta evidencia,
la representación que le dé forma. Sin las consideraciones distributivas han
embargo, el punto de partida no es del vuelto a la escena y aún defensores del
todo alentador: el desencanto de la po- mercado promueven prácticas comple-
blación con la democracia tiene oríge- mentarias de asignación de recursos,
nes distributivos y a la vez afecta la ca- que contrapesen la tendencia a la con-
pacidad de la democracia para incidir centración de los ingresos.. Concreta-
positivamente en la distribución de los mente, recomiendan fortalecer el papel
recursos. del Estado, aumentando impuestos, de-
mocratizando la educación, distribuyen-
Y esto no es casualidad: en los noventa, do tierra, y ampliando la disponibilidad
a la vez que se restablecían regímenes de infraestructura. En suma, el post Con-
políticos democráticos en toda la re- senso de Washington se aleja de la
gión, se promovieron las reformas eco- «mano invisible» y promueve la asigna-
nómicas establecidas en el llamado ción pública de recursos.
Consenso de Washington. El ajuste de
las economías se guió por objetivos de Pero el mea culpa de los especialistas
estabilidad, apertura comercial, liberali- y tomadores de decisión no es suficien-
zación de mercados, atracción de inver- te: la frustración con las reformas eco-
siones, reducción del sector público, ex- nómicas ya se extendió a las democra-
pansión de los sectores privados, y cias que las impulsaron y su futuro está
políticas destinadas a la reducción de la estrechamente ligado al abordaje de
pobreza. Una vez eliminada la interven- la llamada «cuestión social» (PNUD,

4
Introducción. ¿Regímenes de bienestar en una región de malestar?

2004). No es casualidad que las reciente- deseable y a la sociedad posible. Com-


mente recuperadas democracias cuen- plementando la atención que han recibi-
ten con débiles apoyos ciudadanos. Es do las transiciones política y económica,
cierto que han traído un creciente reco- es preciso abordar la transición social
nocimiento de los derechos civiles y po- relacionando los resultados alcanzados
líticos; sin embargo, no han estado a la con los arreglos sociales que los ex-
altura de las expectativas sociales y plican.
económicas. El escaso rendimiento de
la democracia en la dimensión social
de estas sociedades amenaza la de-
mocracia misma y requiere repensar EL PROBLEMA ACADÉMICO
la política pública, finalmente única
herramienta para intervenir en estas Junto a la transición hacia el mercado y
tensiones. La insatisfacción es tal que hacia la democracia, el actual manejo de
muchos manifiestan que «le quitarían riesgos debe ser mejor entendido y di-
su apoyo a un gobierno democrático cha comprensión ponerse al servicio de
si éste fuera incapaz de resolver sus mejores diseños de política pública.
problemas económicos» (PNUD, 2004: Para ello la transición social debe ser to-
27) y la indiferencia ante cualquier ré- mada tan en serio como lo han sido las
gimen de gobierno pasó de 16% en transiciones política y económica. El
1996, a 21% en el 2004 (Latinobaróme- análisis de regímenes de bienestar inau-
tro, 2004). gurado por Esping-Andersen viene en
auxilio: permite superar la fragmenta-
¿Podremos transformar tensiones en ción predominante de las políticas pú-
oportunidades? Una nueva arquitectura blicas y de su interpretación. Constituye
del bienestar requiere acuerdos en tor- además una construcción teórica que
no a objetivos distributivos y el papel de permite comparar realidades naciona-
las políticas públicas en aspectos tales les. Y así como ha rendido sus frutos
como la cantidad de recursos y su asig- para entender mejor la reorganización
nación a lo largo del ciclo vital, los crite- social que ha tenido y tiene lugar en paí-
rios de acceso a servicios públicos, el ses desarrollados, es hora de entender
rango y la duración de beneficios, y la realidad latinoamericana más allá,
la noción de ciudadanía que les da sen- aunque incluyendo, gobiernos y políti-
tido. Más aún, requiere expectativas cas públicas.
compartidas acerca del desempeño in-
dividual, de la responsabilidad privada, Mientras en Europa y los Estados Uni-
y de la responsabilidad colectiva. Se tra- dos la investigación sobre el papel del
ta de decisiones que conllevan profun- Estado se ha construido sobre la base
das implicaciones éticas, valorativas y de análisis comparado, en América Lati-
económicas con respecto a la sociedad na éste es, en el mejor de los casos, inci-

5
Juliana Martínez Franzoni

piente. Cuando sí se ha hecho, ha sido LAS PREGUNTAS


en torno a sectores de política y no a es-
tados y regímenes de bienestar en tanto ¿Cómo se caracteriza la producción del
tales. Es insuficiente el estudio compa- bienestar en América Latina hoy? ¿En
rado del papel de la política pública en qué medida la respuesta a esta pregun-
la generación del bienestar y la atención ta varía según países? Más allá de las
de riesgos, más allá de áreas específi- especificidades nacionales de una re-
cas como educación, salud, pensiones o gión tan heterogénea, ¿cuáles son las
asistencia social. También lo es el abor- tendencias comunes entre grupos de
daje del bienestar como capacidad, an- países? ¿Cómo se asignan recursos a
tes que como condición, y a partir del través del trabajo no remunerado, del
manejo de distintos riesgos, antes que consumo privado y del ámbito público,
de unos específicos como la vejez o el estatal o comunitario? ¿Podemos hablar
desempleo. de tipos de régimen de bienestar que
caractericen las condiciones sociales de
Y si nos tomamos en serio los arreglos la población, más allá del desempeño
que desplegamos para lidiar con los sectorial en educación, salud o pensio-
riesgos asociados a estar vivos/as, de- nes, o de las condiciones de poblacio-
bemos también considerar con rigurosi- nes específicas como niños/as, jóvenes
dad la división sexual del trabajo que o personas adultas mayores? En una
sustenta los arreglos sociales que des- América Latina tan diversa, que contie-
de las familias, los mercados y, por su- ne un país-continente como Brasil, una
puesto, desde la política pública, orga- lucha armada de larga duración como
nizan decisiones y acciones que hombres Colombia, población indígena histórica-
y mujeres despliegan en su vida coti- mente excluida como Bolivia o Guate-
diana. mala, patrones demográficos de país
desarrollado como Uruguay, en fin, un
Buscando aportar en esa dirección, este abanico de situaciones nacionales tan
estudio reconstruye los arreglos socia- diverso, ¿es posible identificar patrones
les existentes entre familias, mercados comunes entre países?
laborales, consumo privado, prácticas
colectivas de acceso a recursos estata- En segundo lugar, en cada país coexis-
les, comunitarias o de otro tipo, en el ten realidades contrastantes: unas per-
marco de escenarios nacionales social- sonas tienen múltiples opciones para el
mente muy estratificados económica y manejo de riesgos, otras muy pocas;
genéricamente, e identifica variaciones unas resuelven casi todo a través de los
y márgenes de acción para el diseño de ingresos y las compras privadas, es
políticas públicas que permitan mejorar decir, mercantilmente, y otras recurren
la producción del bienestar en América principalmente a recursos no mercan-
Latina. tiles, como el trabajo familiar y comuni-

6
Introducción. ¿Regímenes de bienestar en una región de malestar?

tario. Intuimos que una parte de la po- de arquitecturas del bienestar de mane-
blación vive parecido en cualquier parte ra intencional y deliberada, y en cuáles
de América Latina: en Chile o Costa el cambio es más bien producto de prác-
Rica, Venezuela o Guatemala, se visten ticas familiares o comunitarias que lle-
en Miami u hospitalizan en Houston. van a «arquitecturas» informalizadas de
Pero otra parte de la población, la mayo- producción del bienestar?
ría, depende de otras estrategias. ¿En
qué medida estos «mundos» de produc-
ción del bienestar que coexisten dentro
de cada país, varían entre regímenes de APORTES DE ESTA INVESTIGACIÓN
bienestar? ¿En qué consisten las simili-
tudes y las diferencias? Las preguntas que se plantean son
complejas. Esta investigación no pre-
En tercer lugar, las prácticas de produc- tende zanjarlas sino alimentar una línea
ción del bienestar están arraigadas en la de investigación sobre modelos distri-
historia reciente de cada país. Lejos de butivos en América Latina que es muy
soluciones óptimas, los caminos para el incipiente. Lo hace a partir de la literatu-
cambio deben insertarse en coyunturas ra sobre regímenes de bienestar, enten-
críticas recientes, tanto políticas como didos estos como constelaciones de re-
económicas y sociales, y en los legados laciones entre mercados, trabajo no
que esas coyunturas dejaron en cada remunerado y acceso a bienes públi-
país. ¿Cree la población que el manejo cos, propuesto originalmente por Es-
de riesgos puede apoyarse en el Estado, ping-Andersen (1999, 2002), y nutrido
o sólo lo percibe como ausente o, peor, por feministas como Ann Shola Orloff
en su ejercicio de la represión? ¿Está el (1993) y Diane Sainsbury (1999). Esta li-
conflicto por la distribución de los recur- teratura permite abordar el bienestar
sos ubicado en la agenda pública o pre- considerando la presencia del Estado y
domina una definición privada de las al- no como variable, y a partir de una vi-
ternativas? ¿Cómo es que los legados sión integral, no sectorial, de la política
que dejaron las coyunturas críticas se re- pública.
lacionan con los distintos mundos en-
contrados en países pertenecientes a Ambos acercamientos han sido escasa-
cada uno de los regímenes de bienestar? mente aprovechados para abordar la re-
alidad latinoamericana. Análisis como
Finalmente, pensando en transformar los de Fernando Filgueira, Carlos Barba
tensiones en oportunidades, ¿en qué y Armando Barrientos muestran que es
medida varían según regímenes de fructífero acercar esta literatura a la re-
bienestar identificados y precisamente gión, aunque los análisis existentes
cómo? ¿En cuáles existen procesos de muestran vacíos teóricos y empíricos, y
construcción e incluso de redefinición su unidad de análisis es antes el Estado

7
Juliana Martínez Franzoni

que el régimen de bienestar. El género se basa en estudios de casos. Además,


y la división sexual del trabajo están la caracterización de tipos y mundos se
ausentes de los arreglos sociales que complementa con elementos históricos
dan lugar a los regímenes de bienestar. que dan cuenta de la configuración de
Este es un primer aporte que hace la los regímenes identificados. La combi-
presente investigación. nación de análisis estadístico y máximo
número de casos, con análisis histórico-
Segundo, la mayor parte de la investiga- comparado y mínimo número de casos
ción comparada sobre política social es- genera sinergias que no es posible ob-
tablece generalizaciones basadas en tener con cada enfoque por separado
unos pocos países más estudiados de la (Amenta, 2003). Por eso, el diseño de in-
región: los más grandes, los pioneros, o vestigación en el que se basa este estu-
los considerados por distintas razones dio es robusto y da un salto cualitativo
excepcionales. Estos son Argentina, con respecto a estudios previos.
Brasil, Chile, México y Uruguay. La pri-
mera parte de los hallazgos presentados
en esta investigación reflejan un amplio
universo de países, los 18 de habla his- PRESENTACIÓN DE RESULTADOS 2
pana (todos menos Cuba) 1, lo cual per-
mite tener un fundamento empírico mu- El capítulo 1 explora tipos de regímenes
cho más comprensivo que estudios de bienestar en América Latina en fun-
previos. Así la segunda parte, basada en ción de 18 países hispano-parlantes lati-
el análisis de casos, tiene el respaldo de noamericanos. La tipología resultante
una tipología estadísticamente fundada es la primera que se produce para los
del estudio. países de América Latina a partir del
análisis de prácticas de asignación de
Tercero, la caracterización de regímenes recursos que incluyen pero trascienden
de bienestar es comparativa y se basa en al Estado, y basado en un análisis esta-
un análisis cuantitativo a partir de técni- dístico comparado. A partir de la identi-
cas estadísticas y del mayor número de ficación de conglomerados de países el
casos posible que permiten las fuentes. capítulo identifica y caracteriza tres prin-
Una vez identificados los tipos, el análi- cipales regímenes de bienestar presen-
sis de mundos del bienestar dentro de tes hoy en América Latina, todos con di-
cada uno de los regímenes identificados ferencias cualitativas entre sí. Estos son

1
No se pudo considerar debido a limitaciones en los indicadores disponibles.
2
Los capítulos 1, 2 y 3 presentan una síntesis de una versión más extensa de los hallazgos en la cual se
elabora más detenidamente el enfoque conceptual; se hace un recuento de las fortalezas y limitaciones de
la literatura latinoamericana sobre política pública, mercados laborales y familias para reconstruir regíme-
nes de bienestar; y se presenta un análisis histórico de los países seleccionados en torno a herencias, co-
yunturas críticas y legados históricos.

8
Introducción. ¿Regímenes de bienestar en una región de malestar?

el estatal-productivista, el estatal-pro- régimen de bienestar? El capítulo mues-


teccionista y el familiarista. tra que el tamaño de los principales
mundos identificados es marcadamente
Una vez elaborada la tipología, el resto diferente entre Chile y Costa Rica, paí-
del trabajo se enfoca en cuatro países. ses con régimen estatal, por un lado, y
Uno es Chile, en tanto ejemplo del régi- Ecuador y Nicaragua, países con régi-
men de bienestar estatal-productivista; men no estatal, por el otro. Además, las
otro es Costa Rica como ejemplo del prácticas de asignación de recursos que
régimen estatal-proteccionista. Como se derivan de pertenecer a uno u otro
ejemplos del régimen familiarista se mundo varían de manera importante
consideran dos: Ecuador y Nicaragua, entre regímenes.
entre los cuales hay diferencias no cua-
litativas pero sí de grado, en particular El capítulo 4 identifica implicaciones de
en la importancia relativa del ámbito los regímenes de bienestar actuales
doméstico para compensar la debilidad para el futuro cercano del manejo de
de los mercados laborales y de la políti- riesgos en América Latina. Las nuevas
ca pública. arquitecturas del bienestar, ¿surgirán
principalmente de decisiones social-
Las tendencias de cambio del presente mente compartidas y del esfuerzo deli-
son necesariamente moldeadas por las berado por moldear las distintas prácti-
trayectorias históricas. Por eso el capítu- cas mercantiles, comunitarias, familiares
lo 2 presenta una apretada caracteriza- y públicas involucradas, o de estrate-
ción histórico-social de los cuatro países gias personales y familiares informales?
seleccionados, siempre en función de El que la respuesta varíe según regíme-
las principales prácticas de asignación nes muestra el rendimiento académico
de recursos. El capítulo 3 da un paso y político de abordar prácticas en un ni-
más con respecto al análisis empírico vel de análisis intermedio, entre la re-
existente en materia de regímenes de gión y los países, es decir, en función de
bienestar, hasta ahora basado sólo en tipos. Las «fallas» de mercado, estata-
información estadística agregada a ni- les, e incluso familiares no se distribu-
vel nacional. Este capítulo explora mun- yen de manera aleatoria en la región.
dos del bienestar en los cuatro países Y por lo tanto, tampoco las prácticas
seleccionados a partir de las respectivas que la población despliega para hacer-
encuestas de hogares. ¿Cuántos son?; les frente ni, mucho menos, los planos
¿qué tamaño tienen?; ¿cuáles son sus deseables y posibles, de la nueva arqui-
principales características?; ¿qué dife- tectura del bienestar que cobra vida con
rencias y similitudes hay entre pertene- y sin decisiones, con y sin permiso de
cer a un cierto mundo bajo uno u otro las instituciones.

9
1. TIPOS DE REGÍMENES DE BIENESTAR

En países que se encuentran en la región gunta resumo el enfoque desde el cual


más desigual del globo, ¿no es un eufe- se exploran empíricamente los regíme-
mismo hablar de bienestar? En Améri- nes de bienestar latinoamericanos.
ca Latina el bienestar ha sido recurren-
temente interpelado por su ausencia o
su insuficiencia. Dos conceptos lo han
traído con frecuencia al debate público: I. DIMENSIONES DE ANÁLISIS
la pobreza implícitamente entendida
como un estadio inferior del bienestar, ¿Cuáles son las dimensiones que nos
y la inequidad explícitamente entendi- permiten operacionalizar regímenes de
da como la inadecuada distribución de bienestar en América Latina? Nos inte-
insumos (por ejemplo, años de educa- resan tres que esquematizo en el diagra-
ción) y capacidades (por ejemplo, em- ma 1.1 y que explico a continuación.
pleabilidad) socialmente deseables. Ha
sido asimilado a disponibilidad de in- Lo primero que debemos determinar es
gresos, por encima o por debajo de un el grado de mercantilización de la fuer-
cierto umbral; asociado a la satisfac- za de trabajo que logra cada régimen
ción de necesidades básicas requeri- de bienestar. En América Latina, y a di-
das para la supervivencia; entendido ferencia de Europa y América del Nor-
como manejo de distintos tipos de ries- te, la mercantilización de la fuerza de
gos; y considerado como la libertad trabajo está lejos de ser algo dado y
para alcanzar aquello que se considera constituye más bien un reto (Rudra,
valioso ser o hacer a partir de capaci- 2005). Interesa por eso determinar el
dades funcionales como la educación y grado en que, efectivamente, los países
la salud. logran mercantilizar su fuerza de traba-
jo. Refleja la capacidad del mercado la-
Este estudio aborda el bienestar como boral para proveer trabajo remunerado
capacidad, no como estado, para ma- así como calidad de dicho trabajo según
nejar incertidumbres tales como la en- estabilidad, protección social y otras ga-
fermedad, la vejez, la discapacidad, la rantías laborales. Se valora a través de
discriminación, el desempleo, el divor- indicadores de acceso al mercado labo-
cio o la muerte. El régimen de bienes- ral, como la ocupación o el desempleo;
tar no es sino una constelación de al tipo de acceso con o sin distintos ti-
prácticas diversas aunque jerárquica- pos de protección social; y a los ingre-
mente organizadas de asignación de sos obtenidos en el país o a través de re-
recursos. patriación de recursos a través de las
remesas. Consideramos además la po-
¿Cómo es que en América Latina la po- blación rural, dado que crea condicio-
blación lidia con la incertidumbre? An- nes diversas para el manejo de riesgos,
tes de explorar respuestas a esta pre- reduciendo la dependencia sobre los in-

11
Juliana Martínez Franzoni

DIAGRAMA 1.1. Regímenes de bienestar: dimensiones de análisis

Fuente: Elaboración propia.

gresos y aumentando la dependencia a la inversión pública, por un lado, y del


sobre la producción para el autocon- gasto y el consumo privado (segunda
sumo. subdimensión), por el otro.

Una segunda dimensión es el grado de La tercera dimensión es el grado de fa-


desmercantilización del bienestar, es miliarización del bienestar, es decir, su
decir, su autonomía del intercambio autonomía entre la disponibilidad de
mercantil debido a la reasignación de trabajo femenino no remunerado basa-
los recursos que realizan las políticas do en la división sexual del trabajo (Or-
públicas (Esping-Andersen, 1990). Esta loff, 1993). Todas las sociedades con-
reasignación de recursos puede ser temporáneas están apoyadas, además
también llevada a cabo por las comuni- de en una estructura ocupacional que
dades y/o la cooperación internacional. «ordena» a la gente en forma jerárquica,
En este trabajo sin embargo, interesa en un modelo de familia, más o menos
conocer el grado de desmercantilización constituido por varones proveedores y
que permiten las políticas públicas esta- mujeres cuidadoras (Esping-Andersen,
tales (primera subdimensión), a través 1990; Lewis, 1993; Sainsbury, 1996,
de indicadores tales como la cobertura, 1999). Dada la ausencia de datos relati-
el gasto público y los criterios de acceso vos al uso del tiempo que permita com-

12
Tipos de regímenes de bienestar

parar países 1, se explora a través de teñidos de tensiones entre prácticas de


aproximaciones, como la presencia de asignación de recursos que aumentan
cónyuges sin trabajo remunerado, de cuando más débiles son unas frente a
familias extensas y de servicio domésti- otras. Por ejemplo, si el intercambio
co, y la ausencia de guarderías o regu- mercantil es limitado, el trabajo no re-
laciones como las licencias por mater- munerado aumenta; si la política públi-
nidad. ca no brinda ciertos servicios, la mer-
cantilización y el trabajo no remunerado
Finalmente, está el desempeño del régi- aumentan. Entonces, ¿qué ocurre cuan-
men, independientemente del tipo de do los mercados laborales no logran ab-
prácticas, mercantiles o no, a las que se sorber y remunerar de manera adecua-
deba. En vista de las extremas desigual- da a grandes contingentes de personas?
dades que hay en la región, es impor- ¿O qué ocurre cuando la política pública
tante considerar no sólo prácticas de no cumple siquiera funciones básicas
asignación de recursos, sino también de protección ante situaciones extre-
sus resultados en términos de mejores mas? América Latina ofrece un escena-
o peores condiciones de vida de la po- rio ideal para explorar respuestas a es-
blación. tas preguntas.

A partir de estas dimensiones, el análi- Para encontrar respuestas a estas pre-


sis reconstruye regímenes de bienestar guntas nuestro equipo de investigación
en tanto constelaciones de prácticas construyó una base con datos relativos
que asignan recursos a través del mer- a 18 países de la región —Brasil y todos
cado, la división sexual del trabajo y el los hispanoparlantes de la región salvo
Estado (Esping-Andersen, 2000). Estas Cuba— correspondiente a indicadores
prácticas, sin embargo, no están en que permiten explorar cada una de las
igualdad de condiciones sino que coe- dimensiones de análisis. La base de da-
xisten bajo el predominio del intercam- tos inicial reunió información para el pe-
bio mercantil: los ingresos definen, de ríodo 1998-2003. El análisis estadístico
manera fundamental, el acceso a bienes se enfocó en los datos más recientes
y servicios aún cuando, para muchas que estuvieran disponibles para la má-
personas, no sea la única práctica ni, si- xima cantidad de países. En casos en los
quiera, la principal. que los datos de un año, por ejemplo
electoral, pueden ser sesgados (como
Lejos de construir interrelaciones armó- en materia de gasto social), se recurrió a
nicas y sinérgicas, los regímenes están promedios de varios años.

1
En América Latina el conocimiento y la medición del uso del tiempo a través de encuestas de hogares es
reciente, existe sólo para la mitad de los 18 países considerados, y los indicadores no son necesariamente
comparables (Martínez Franzoni, 2005).

13
Juliana Martínez Franzoni

CUADRO 1.1. Dimensiones de análisis


Dimensiones Indicadores Fuente Año
Tasa neta de participación nivel nacional (15 a 64 años) BID 1999
Tasa de desempleo nacional BID 1999
PEA femenina (15 a 64 años) BID 1999
PEA ocupada asalariada CEPAL 2002
Mercantilización Trabajadores independientes no calificados CEPAL 1999
(N = 10) PIB por habitante (US$ 1995) CEPAL 2003
Población nacional bajo línea de pobreza CEPAL 1999
Coeficiente de Gini CEPAL 1999
Remesas como % del PIB BM 2003
Población rural CEPAL-CELADE 2000
Gasto privado en salud OPS 2001
Matrícula educativa privada UNESCO 2001
Consumo privado como % del consumo total CEPAL 2002
Población urbana ocupada en sector público CEPAL 2002
Gasto público en salud per cápita (US$ 1997) CEPAL 99/01
Desmercantilización Gasto público en educación per cápita (US$ 1997) CEPAL 99/01
(N = 10) Gasto público social per cápita (US$ 1997) CEPAL 99/01
Gasto público social como % del PIB * CEPAL 99/01
Gasto social dirigido a desarrollo humano CEPAL 99/01
Empleados(as) con seguridad social BID Años 90
Trabajo infantil (entre 10 y 14 años) BID 1999
Familias urbanas extendidas y compuestas Arriagada b 1999
Mujeres activas de 15 a 34 años OITb 2003
Jefatura femenina CEPAL 2002
Familiarización Flias. nucleares biparen. c/ cónyuge s/ trabajo remunerado Arriagada a 2002
(N = 9) Empleo urbano en servicio doméstico CEPAL 2002
Población menor de 12 años CEPAL-CELADE 2000
Población mayor de 65 años CEPAL-CELADE 2000
Razón de dependencia (población 12 a 64 años) CEPAL-CELADE 2000
Tasa de mortalidad menores de 5 años UNICEF 2003
Desempeño en Homicidios por cada 100.000 habitantes PNUD 2001
manejo de riesgos Índice de Desarrollo Humano relativo al género PNUD 2002
(N = 5) Poblac. carcelaria s/ proceso o c/ libertad condicional PNUD 2000
Esperanza de vida escolar UNESCO 2001
* No se incluyó en el procesamiento del conglomerado pero se deja en el cuadro para contar con el dato
relativo a cada país.

Fuente: Proyecto Regímenes de Bienestar en América Latina; Juan Diego Trejos con la asistencia de Luis
Ángel Oviedo.

14
Tipos de regímenes de bienestar

¿Cómo agrupar países según regíme- Los dos primeros conglomerados pre-
nes de bienestar? El análisis estadístico sentan diferencias de grado en materia
de conglomerados permitió identificar de mercantilización y familiarización, y
grupos de países en función de las diferencias cualitativas en términos de
prácticas de asignación de recursos desmercantilización. A su vez, entre es-
consideradas. Se trata de una técnica tos dos conglomerados y el tercero hay
estadística ideal para el propósito de diferencias radicales, tanto de grado
esta investigación, porque permitió como cualitativas. De grado, por ejem-
identificar los agrupamientos inducti- plo, en la efectividad de los respecti-
vamente, sin imponer a los datos un vos mercados laborales para absor-
agrupamiento preconcebido. Siendo el ber fuerza de trabajo. Cualitativas, por
primer estudio de este tipo que busca ejemplo, en que sean principalmente
trascender el análisis del Estado a partir expulsores o atractores de población
de un análisis estadístico de conglome- trabajadora.
rados, las decisiones metodológicas
tomadas fueron múltiples y se deta- Los países que conforman el tercer con-
llan en el anexo. En este trabajo sólo se glomerado comparten entre sí menores
incluyen indicadores, fuentes y años grados de mercantilización de la fuerza
considerados para cada una de las di- de trabajo, escasos grados de desmer-
mensiones de análisis descritas ante- cantilización, y altos grados de familiari-
riormente (véase cuadro 1.1). zación del bienestar. Las diferencias que
se presentan entre países son de grado.
A continuación explico los resultados Aparecen claramente dos subgrupos de
del análisis de conglomerados. países: Bolivia, Honduras, Nicaragua y
Paraguay, por un lado, y los restantes
países por el otro. Dado que se trata
además de los países menos estudiados
II. ¿CUÁLES SON NUESTROS de la región, en este trabajo considera-
REGÍMENES DE BIENESTAR? mos ambos subgrupos a los que segui-
damente aludo como conglomerados 3
Tres fueron los tipos de régimen de (reuniendo a Colombia, Ecuador, El Sal-
bienestar identificados en la región. En vador, Guatemala, Perú, República Do-
el primero se ubican Argentina y Chile. minicana y Venezuela), y 4 (Bolivia, Hon-
En el segundo se encuentran Brasil, duras, Nicaragua y Paraguay).
Costa Rica, México, Panamá y Uruguay.
En el tercero se ubican Colombia, Ecua- El diagrama 1.2 representa los tres con-
dor, El Salvador, Guatemala, Perú, Re- glomerados identificados con la varia-
pública Dominicana y Venezuela, así ción de grado encontrada dentro de los
como Bolivia, Honduras, Nicaragua y países que conforman el tercer conglo-
Paraguay. merado. El diagrama se lee desde la iz-

15
Juliana Martínez Franzoni

DIAGRAMA 1.2. Regímenes de bienestar en América Latina: conglomerados de países


identificados

Fuente: Elaboración propia a partir de las fuentes.

quierda hacia la derecha. Las líneas es mucho más homogéneo, aunque no


horizontales denotan la distancia entre tanto como el siguiente, que es muy ho-
países pertenecientes a un mismo con- mogéneo. Precisamente, dentro de este
glomerado; las verticales representan conglomerado se distinguen dos sub-
conglomerados que convergen cuando grupos, uno que reúne a siete países
se incorporan países progresivamente (Colombia, República Dominicana, Ve-
disimilares. Cuanto más corta la línea nezuela, Ecuador, El Salvador, Perú y
horizontal previa a la línea que une paí- Guatemala), y otro que reúne cuatro
ses, mayor es la homogeneidad del con- países (tales como Bolivia, Honduras,
glomerado identificado. El conglomera- Nicaragua y Paraguay).
do que comprende a Brasil, Costa Rica,
Panamá, México y Uruguay es el más La proximidad geográfica no define nin-
heterogéneo de los cuatro. El conglo- guno de los conglomerados. Vale decir
merado integrado por Argentina y Chile que la posición global y geopolítica, así

16
Tipos de regímenes de bienestar

como las relaciones entre vecinos, pue- II.1. Mercantilización del bienestar
de influir pero no es condición necesa-
ria para identificar similitudes en las Cuando se valora en términos de po-
prácticas de producción del bienestar. Si blación económicamente activa que es
bien puede parecer obvia, esta constata- asalariada, la formalización del merca-
ción es importante por lo frecuente que do laboral es alta en el primero y se-
la comparación entre países se hace a gundo conglomerados. Consistente-
partir de la sola proximidad geográfica, mente, son los conglomerados que
generalmente dando por sentado que tienen la menor proporción de pobla-
dicha comparación es relevante por cri- ción independiente no calificada. La
terios que con frecuencia permanecen proporción de esta población que
implícitos. Así por ejemplo, Costa Rica cuenta con seguridad social es, sin em-
suele compararse con el resto de Amé- bargo, mayor en el segundo que en el
rica Central, Uruguay con el resto del primer conglomerado. Evidencia refor-
Cono Sur, o los países andinos entre sí. mas heterodoxas en al menos cuatro
Si bien las comparaciones regionales de los cinco países del conglomerado
son útiles, este trabajo ofrece criterios (Brasil, Costa Rica, Panamá y Uruguay;
explícitos que justifican la comparación no así México).
de países dentro o entre regímenes de
bienestar. Las remesas, medidas como porcentaje
del producto interno bruto, no arrojaron
¿Por qué quedaron los países agrupa- un resultado estadísticamente significa-
dos en cada uno de los conglomerados? tivo para discriminar entre conglomera-
Más concretamente, ¿qué indicadores dos. Esto se debe a la heterogeneidad
fueron estadísticamente significativos de las situaciones nacionales entre paí-
para su conformación? Como se mues- ses pertenecientes al conglomerado 3 2.
tra en el cuadro 1.2, de los 32 indicado- Aún así, los mercados laborales trasna-
res considerados para explorar cada cionales tienen un mínimo papel en los
una de las tres dimensiones de análisis, conglomerados 1 y 2 (mucho menos del
19 fueron estadísticamente significati- 1% del PIB en el 1, y en torno al 1% en el
vos para distinguir entre conglomera- conglomerado 2) y máximo en el con-
dos. A continuación describo principa- glomerado 3 (en promedio más del 6%
les hallazgos para cada una de las del PIB). De igual manera, y aunque este
dimensiones. Para ello dentro del tercer indicador tampoco fue estadísticamente
conglomerado distingo entre dos sub- significativo, los países con más fuerza
grupos (3a y 3b). laboral «no tradicional», es decir, niños,
niñas, adolescentes y mujeres adultas,

2
Es llamativa la escasa importancia de las remesas en Venezuela y Perú (subgrupo 3a) y Bolivia y Para-
guay (subgrupo 3b).

17
Juliana Martínez Franzoni

CUADRO 1.2. Regímenes de bienestar en América Latina: dimensiones, indicadores,


significación estadística y valores según conglomerados

Signific.
Dimensión Variable
estad.
Tasa neta de participación nivel nacional (15 a 64 años) (0,467)
Tasa de desempleo nacional (0,267)
PEA femenina (15 a 64 años) (0,781)
PEA ocupada asalariada 0,000
Mercantilización Trabajadores independientes no calificados 0,001
(N = 10) PIB por habitante (US$ 1995) 0,000
Población nacional bajo línea de pobreza 0,000
Coeficiente de Gini 0,441
Remesas como % del PIB (0,104)
Población rural 0,031
Gasto privado en salud (0,845)
Matrícula educativa privada 0,011
Consumo privado como % del consumo total (0,765)
Población urbana ocupada en sector público 0,009
Gasto público en salud per cápita (US$ 1997) 0,000
Desmercantilización Gasto público en educación per cápita (US$ 1997) 0,000
(N = 10) Gasto público social per cápita (US$ 1997) 0,000
Gasto público social como % del PIB * 0,005
Gasto social dirigido a desarrollo humano (0,170)
Empleados(as) con seguridad social 0,000
Trabajo infantil (entre 10 y 14 años) (0,073)
Familias urbanas extendidas y compuestas 0,017
Mujeres activas de 15 a 34 años (0,903)
Jefatura femenina (0,409)
Familiarización Flias. nucleares biparen. c/ cónyuge s/ trabajo remunerado 0,001
(N = 9) Empleo urbano en servicio doméstico (0,272)
Población menor de 12 años 0,001
Población mayor de 65 años 0,029
Razón de dependencia (población 12 a 64 años) 0,007
Tasa de mortalidad menores de 5 años 0,028
Desempeño en Homicidios por cada 100.000 habitantes (0,202)
manejo de riesgos Índice de Desarrollo Humano relativo al género 0,000
(N = 5) Poblac. carcelaria s/ proceso o c/ libertad condicional (0,684)
Esperanza de vida escolar (0,163)
Nota: Entre paréntesis indicadores que no fueron estadísticamente significativos al 5%.
* Este y el siguiente indicador de gasto presentan una correlación de 0.80 por lo que se usaron alternati-
vamente pero no en forma simultánea.

Fuente: Proyecto Regímenes de Bienestar en América Latina; Juan Diego Trejos con la asistencia de Luis
Ángel Oviedo.

18
Tipos de regímenes de bienestar

Conglomerado 3
Conglomerado Conglomerado
Subgrupo Subgrupo Total
1 2
3a 3b
62,90 64,23 67,63 661,61 65,93
12,00 7,14 7,87 4,13 7,29
38,80 36,82 38,80 38,58 38,20
73,54 66,04 50,22 43,69 55,75
16,10 21,34 33,83 34,30 28,49
6.326,07 4.243,40 2.080,26 928,77 2.897,00
22,70 28,86 53,46 67,70 47,37
0,55 0,57 0,53 0,54 0,54
0,10 1,05 6,63 6,52 4,33
11,45 26,50 34,47 44,33 31,89
45,52 48,92 50,46 44,29 48,11
36,10 13,46 25,66 28,49 24,06
83,40 83,18 86,08 86,02 84,96
16,11 14,10 8,70 7,63 10,79
272,00 177,00 43,43 25,75 102,00
311,50 195,20 77,43 52,25 130,56
1.293,00 885,60 202,57 117,25 482,31
18,80 19,16 8,53 12,40 13,48
29,38 25,81 23,65 31,64 26,66
56,46 59,28 29,54 20,97 38,89
0,65 5,20 14,93 17,98 11,32
17,65 19,42 29,20 28,10 24,96
42,72 48,45 48,36 46,32 47,30
22,50 27,60 28,00 30,00 27,72
51,55 46,54 40,59 38,50 42,99
6,25 6,80 4,31 5,68 5,52
24,46 26,11 30,82 36,08 29,97
8,43 6,68 4,53 3,50 5,33
49,05 48,87 55,02 65,58 54,99
14,50 22,20 31,57 43,50 29,72
6,35 9,96 31,07 56,43 28,10
0,84 0,80 0,72 0,68 0,75
47,80 48,44 58,69 59,50 54,81
12,22 11,31 10,09 9,90 10,63

19
Juliana Martínez Franzoni

están en los países con menor capaci- del 40% de la población rural, en los
dad de remuneración de la fuerza labo- subgrupos 3a y 3b, respectivamente).
ral. En general, la efectividad de los
mercados laborales para integrar y re-
munerar a su fuerza laboral es máxima II.2. Desmercantilización
en el primer conglomerado y mínima en del bienestar
el cuarto.
Primero, veamos que ocurre con la polí-
También el ingreso por habitante es má- tica pública. ¿En qué medida interviene
ximo en el conglomerado 1 y disminuye desligando el bienestar del intercambio
hasta llegar al 3, cuyo ingreso promedio mercantil? Si consideramos la propor-
por habitante corresponde al 15% del ción de la PEA ocupada en el sector pú-
ingreso promedio del conglomerado 1. blico, el Estado es más grande en el pri-
Sin embargo, en promedio, la concen- mer conglomerado (16,11%), es algo
tración del ingreso es menor en el se- menor en el segundo (14,10%) y va
gundo conglomerado e incluso en el ter- disminuyendo hasta ser la mitad y me-
cero, que en el primero, en el que se nos de la mitad en el tercer y cuarto con-
encuentran Argentina y Chile con muy glomerados, respectivamente (8,7% y
altos niveles de concentración del ingre- 7,63%). Estos datos nos dan un evidente
so aún dentro de una región de por sí indicio del carácter estatal de los dos
muy desigual. Considerados los países primeros conglomerados, en muy claro
individualmente, Brasil, ubicado en el contraste con los restantes dos.
conglomerado 2, tiene la desigualdad
más alta de América Latina. En cambio, Además, medimos el gasto público so-
en el mismo conglomerado, Uruguay y cial por habitante y como porcentaje
Costa Rica, presentan, en ese orden, la del producto interno bruto (PIB). El in-
menor desigualdad de la región. Preci- corporar uno u otro dato en el análisis
samente porque la concentración del in- de conglomerados afecta únicamente
greso es alta en países de los cuatro la ubicación de Uruguay: cuando en lu-
conglomerados, el coeficiente de Gini gar del gasto como porcentaje del PIB
no fue estadísticamente significativo se incorpora en el análisis el gasto so-
para su conformación. cial por habitante, Uruguay, de por sí
distinguible dentro del conglomerado,
Especificando el tipo de relaciones de se aparta aún más y da lugar a un quin-
mercado de que se trata, urbanas o ru- to conglomerado. Y es que precisamen-
rales, los conglomerados son marcada- te, el indicador que da cuenta de la leja-
mente contrastantes: 1 y 2 son predomi- nía de Uruguay de los restantes países
nante urbanos (cerca del 90% y tres del conglomerado 2 es principalmente
cuartos, respectivamente); el 3 es pre- el alto monto del gasto social por habi-
dominantemente rural (un tercio y más tante.

20
Tipos de regímenes de bienestar

Volviendo a la comparación entre con- que la población hace un alto gasto pri-
glomerados, el gasto público social por vado en servicios de educación (si no el
habitante es mayor en el primero que en máximo gasto, que corresponde al con-
el segundo, tanto en general como en glomerado 1, sí los que le siguen en
salud y educación en particular. El con- magnitud).
glomerado 2 invierte el 67% de lo que in-
vierte el primero, aunque a su interior
ambos, los conglomerados 1 y 2, pre- II.3. Familiarización del bienestar
sentan grandes variaciones entre países.
En términos del gasto como porcentaje ¿En qué medida el bienestar está sujeto
del PIB, en promedio el subgrupo 3b in- al trabajo no remunerado? Una aproxi-
vierte más que el 3a. Esto ocurre porque mación la da la importancia relativa de
países como Nicaragua, que tienen un familias nucleares sin mujeres cónyu-
PIB muy pequeño, invierten un porcen- ges con trabajo remunerado. Esta es mí-
taje relativamente alto en gasto social nima en el conglomerado 3 y el máxima
que, sin embargo, se traduce en un mon- en el 1. Sugiere que la presencia de fa-
to muy pequeño de gasto social por ha- milias con división sexual tradicional
bitante. del trabajo, al menos en términos de
promedios nacionales, no necesaria-
Segundo, veamos qué ocurre en rela- mente disminuye por elección sino más
ción inversa al consumo privado, de los bien por necesidad económica: alta in-
cuales sólo uno de los indicadores in- formalización de las relaciones labora-
cluidos en el análisis fue estadística- les, bajos salarios, y escasa o nula inver-
mente significativo para distinguir entre sión pública, aparece acompañada de
grupos de países 3. Este indicador mues- mayor participación laboral de las muje-
tra una gran diferencia entre los conglo- res y, a la vez, de una mayor demanda
merados 1 y 2: estos quedan ubicados de trabajo no remunerado como lo su-
en extremos opuestos, el primero con la giere la presencia de niños y niñas me-
máxima proporción de matrícula priva- nores de 12 años.
da y el segundo con la mínima. Sugiere
que el conglomerado 2 tiene servicios La transición demográfica es avanzada
más extendidos que el conglomerado1, en el primer conglomerado, algo menos
en el cual prevalecen los servicios foca- en el segundo, e incipiente en el tercer
lizados de educación pública y una pro- conglomerado. La población mayor de
porción alta de la población recurre a 65 años es dos veces y media más en el
servicios privados. Además, el conglo- primero que en el subgrupo 3b (8,43 y
merado 3 que tiene el menor ingreso 3,5, respectivamente) y, por el contrario,
por habitante, es también aquel en el los menores de 12 años con el 36% en el

3
No lo fueron «consumo privado como porcentaje del consumo final total» ni «gasto privado en salud».

21
Juliana Martínez Franzoni

cuarto conglomerado y descienden has- II.4. En el balance: ¿informalización


ta un cuarto de la población o poco me- del bienestar?
nos de un cuarto en los conglomerados
1 y 2, respectivamente. Por lo tanto, la Retomando una pregunta que quedó
tasa de dependencia es mayor en el al comienzo del trabajo, ¿qué ocurre
conglomerado 3 y menor en el conglo- cuando una o más prácticas de produc-
merado 1. Paralelamente, el tipo de de- ción del bienestar «no dan la talla» en
manda de cuidados es distinta entre la correspondiente asignación de re-
conglomerados, con una presencia no- cursos? Es decir, ¿qué consecuencias
toriamente mayor de la presencia de po- tiene que el acceso a los ingresos y a la
blación de más de 65 años en el conglo- mercantilización del bienestar es ines-
merado 1, seguida por el 2. table o insuficiente, o cuánto la asigna-
ción autorizada de recursos que realiza
El índice de equidad de género arroja re- el Estado es ínfima en comparación a
sultados más favorables en el conglo- las necesidades de la población? Fren-
merado 1, seguido por el 2 y cayendo te a esta situación, el trabajo no remu-
hasta llegar al 4. La brecha entre los nerado, fuertemente basado en la di-
conglomerados 1 y 2, de 0.04, es similar visión sexual del trabajo, se adapta y
a la diferencia entre los subgrupos 3a amplía para atender las insuficiencias
y 3b. de las restantes prácticas. Y esto ocurre
ya no de manera transitoria, como
Los conglomerados también presentan pudo pensarse en el momento de crisis
diferencias en la composición de la in- económicas, sino de manera perma-
versión social: el conglomerado 2 desti- nente.
na mayores recursos a seguridad social
y el 1 a programas focalizados. Los da- El indicador de trabajadores/as indepen-
tos sugieren que los sectores medios dientes sin calificación permite un acer-
han abandonado los servicios públicos camiento a la transformación del hogar
en mucha mayor medida en el conglo- en unidad productiva, es decir, al auto-
merado 1 que en el 2. Lo que llama sin empleo. El conglomerado 1 tiene un
embargo más la atención es la brecha 16% de la población ocupada en esta si-
entre los conglomerados 1 y 2, por un tuación, el conglomerado 2 un 21% y el
lado, y 3 y 4, por el otro. Si observamos conglomerado 3 un 34%. Evidencia una
el porcentaje del gasto social con res- ampliación del ámbito doméstico para
pecto al PIB, este oscila entre 18% en el hacer propias actividades generadoras
conglomerado 1, y 8% en el conglome- de ingresos que compensen las «fallas»
rado 3. Así, en términos absolutos, el del mercado laboral.
rango de inversión social va desde US$
61 en Nicaragua hasta US$ 1650 en Ar- Son también estas prácticas las que
gentina. compensan el nivel y la distribución de

22
Tipos de regímenes de bienestar

los ingresos. Mientras el primero cae Es a esta ampliación del ámbito domés-
del conglomerado 1 al 3, los tres pre- tico y del trabajo no remunerado, en
sentan una concentración del ingreso tanto esfuerzo por adaptarse y compen-
similar. Concretamente, en el conglo- sar insuficiencias de los mercados labo-
merado 1 el ingreso por habitante es rales y de las políticas públicas, a lo que
mayor a los US$ 6.000, mientras que en se alude como «informalidad» del bien-
el subgrupo 3b es menor a US$ 1.000. estar. Dicho de otra forma, la informali-
El coeficiente Gini, sin embargo, es si- dad del bienestar está dada por una am-
milar: 0.55 y 0.57 en los conglomerados pliación de una práctica de asignación
1 y 3, respectivamente. Es decir, que el de recursos para compensar otras.
conglomerado 3 no sólo tiene menores
ingresos, sino que éstos están tan des- En términos de desempeño, la informa-
igualmente repartidos como en el pri- lidad tiene techos dados por prácticas
mero. Paralelamente, las remesas in- de asignación de recursos que están
ternacionales aumentan a medida que fuera del alcance del trabajo no remune-
nos movemos del conglomerado 3 a rado. Así lo muestra, por ejemplo, la
los conglomerados 1 y 2: en los pri- mortalidad infantil: mientras en el con-
meros superan el 6% del PIB, mientras glomerado 3 más de 30 de cada mil ni-
que en el conglomerado 1 es 0.10% y ños/as mueren antes de cumplir el año,
en el 2 poco más del 1%. Las remesas en el conglomerado 1 son menos de la
internacionales constituyen una se- mitad, 14.5 niños/as que corren esta
gunda forma de ampliación del ámbi- misma suerte. Sabemos que la mortali-
to doméstico ante las «fallas» del mer- dad infantil refleja fundamentalmente
cado. acceso a agua potable y educación de la
madre, ambas cosas que el ámbito do-
Finalmente, el indicador de gasto social méstico, por sí sólo, no puede resolver.
por habitante valora la presencia de po-
líticas públicas del Estado. Muestra que
en el conglomerado 1 es de casi US$ III. ¿CÓMO SON NUESTROS REGÍMENES
1.300 y en el 2 de US$ 863, mientras en DE BIENESTAR?
el conglomerado 3 es de US$ 202 y 117
(subgrupos 3a y 3b, respectivamente). A partir del análisis estadístico, ¿qué po-
Lamentablemente carecemos de esta- demos decir de cada uno de los cuatro
dísticas relativas a la participación del conglomerados identificados?
ámbito doméstico e incluso de las co-
munidades en hacer una distribución Los hallazgos fundamentan que todos
colectiva de recursos. Como se aborda los regímenes latinoamericanos son, en
en el capítulo 3, esta limitación buscó alguna medida, informales, en tanto una
compensarse a través de fuentes secun- proporción de la población no puede, en
darias. ninguno de los cuatro conglomerados, li-

23
Juliana Martínez Franzoni

diar razonablemente con los riesgos so- la población carece de acceso satisfac-
ciales a través de su participación en los torio a servicios públicos. Estos países
mercados laborales o en los servicios pú- son por eso tan estatales como informa-
blicos (Gough y Wood, 2004). Por lo tanto les. A la hora de definir cómo llamarles,
una proporción variable de la población tuve en cuenta el criterio de Barrientos
en alguna medida depende de arreglos (2004), quien señala que el orden de las
familiares y comunitarios para asumir etiquetas pone énfasis en la lógica rela-
prácticas cuyas lógicas corresponden a tiva predominante de asignación de re-
los mercados, en particular laborales, o cursos. Partimos de que en economías
a los estados, locales o nacionales. Es de mercado el intercambio mercantil
cierto que lidiamos con la debilidad que siempre será el dominante. En tanto
se explicó más arriba con respecto a indi- constante, por lo tanto, no necesita re-
cadores que permitan valorar el papel de flejarse en la etiqueta sino más bien las
las comunidades en la producción del variaciones entre regímenes. Cuanto las
bienestar. Sin embargo, la combinación políticas públicas enfatizan la formación
de los indicadores disponibles con el co- de capital humano, como en Chile y Ar-
nocimiento previamente existente sobre gentina, y existe un menor énfasis en la
mercados laborales, políticas públicas, desmercantilización de la protección de
emigración y organización de las fami- riesgos (claramente la seguridad social),
lias, fundamenta esta afirmación. estamos ante un régimen de bienestar
estatal-productivista. El Estado intervie-
En los conglomerados 1 y 2 las políticas ne en aquellas áreas en que el mercado
públicas son centrales. En el primero no resuelve o para aquella parte de la
éstas se enfocan principalmente en la población para la cual el intercambio
formación de capital humano, principal- mercantil no es suficiente.
mente de población que tiene condicio-
nes para acceder a servicios privados de En cambio, cuando las políticas enfati-
educación y salud. Pueden considerarse zan la protección social, como en Brasil,
por lo tanto políticas con una orienta- Costa Rica, México, Uruguay y Panamá,
ción productivista, de mejorar las condi- estamos ante un régimen de bienestar
ciones de la fuerza laboral para partici- estatal-proteccionista. El Estado en este
par del mercado laboral. En el segundo caso interviene aún en áreas que po-
conglomerado, las políticas públicas en- drían ser de predominio del mercado
fatizan la protección social a partir de (como la seguridad social) y para pobla-
contribuciones asociadas a las ocupa- ción que no necesariamente se encuen-
ciones, en particular en sectores forma- tra en condiciones de pobreza.
les de la economía.
¿Cómo es que México, país que ha pro-
A pesar de la presencia de la política pú- movido reformas liberales en diversas
blica, en ambos un amplio conjunto de áreas de política pública se califica como

24
Tipos de regímenes de bienestar

estatal-proteccionista? La respuesta ra- bargo, en el marco de este estudio, el


dica en la inercia de algunas políticas carácter productivista alude a una bús-
(como la presencia relativamente alta queda del Estado por ser funcional a las
de funcionarios/as públicos/as o de em- demandas del mercado y, en todo caso,
pleados/as con seguridad social), aun- por compensar sus deficiencias. Por eso
que también en nuestro interés de apre- en este régimen, el sector privado tiene
hender el régimen antes que el Estado. un papel protagónico en la política so-
Si analizamos cambios en los paradig- cial financiada «del bolsillo», aunque
mas de política, posiblemente México con recursos públicos. El carácter pro-
se encuentre muy cerca de Chile. Sin teccionista, en cambio, alude a que hay
embargo, este no es el caso si analiza- áreas de la vida social que se mantienen
mos la realidad actual de las prácticas bajo presencia estatal porque se consi-
de asignación de recursos. dera deseable sacarla o reducir su de-
pendencia del intercambio mercantil, no
Precisamente las reacciones que hemos sólo en el financiamiento, sino también
recibido a los nombres dados a cada ré- en la prestación de los servicios. En un
gimen, se reparten más o menos de ma- caso el paradigma dominante es de es-
nera parecida entre quienes las conside- tado subsidiario. En el otro es un estado
ran apropiadas y quienes no. Entre reformado de manera más heterodoxa
estas últimas se encuentra el argumen- que mantiene vigentes, en mayor o me-
to que se trata de etiquetas que ponen nor grado, rasgos importantes del esta-
demasiado énfasis en el Estado, a pesar do intervencionista propio del modelo
de que nuestro interés sea nombrar el de sustitución de importaciones.
régimen. A esta observación mi plantea-
miento es que precisamente lo caracte- El tercer conglomerado muestra un gran
rístico del régimen de bienestar en estos peso de prácticas de producción infor-
países es una presencia relativa impor- males: como lo argumentan Gough y
tante del Estado, que no es tal en los Wood (2004), la mayoría de la población
restantes dos regímenes. Como argu- depende sólo de arreglos familiares y
mento al final, esta afirmación tiene im- comunitarios, en el marco de mercados
plicaciones importantes para el diseño laborales y políticas públicas excluyen-
de programas sociales que usualmente tes. Como lo muestra la proporción de
tienen supuestos fuertes sobre el uso trabajadores/as independientes no califi-
del tiempo, los modelos de familias y cados/as y el peso relativo de las reme-
los mercados laborales existentes. sas en el producto interno bruto prome-
dio de los respectivos conglomerados,
Una segunda observación es que «pro- el ámbito doméstico es central porque
ductivista» y «proteccionista» podría transforma a los hogares en unidades
dar lugar a la idea de que lo primero es productivas y busca compensar la falta
positivo y lo segundo negativo. Sin em- de empleo a través de la emigración y

25
Juliana Martínez Franzoni

las remesas. Como lo mostraré con ejem- Comparado con otros regímenes, en el
plos más adelante (capítulo 3), en estos régimen estatal-productivista el acceso
países existe una gran proporción de al mercado laboral y a los ingresos es
familias de escasos recursos que apor- máxima, y con máxima calificación
tan trabajo comunitario no remunerado (siempre en términos relativos a los res-
para servicios propios en área que po- tantes regímenes). Quiere decir que es-
dría esperarse fueran de responsabili- tos países logran mercantilizar su fuerza
dad de gobiernos, locales y/o centrales, de trabajo más y mejor que aquellos
como la construcción de escuelas e in- ubicados en los restantes conglomera-
cluso su administración. En el mejor de dos. La protección de riesgos como la
los casos son contraparte de la asigna- vejez está altamente sujeta al poder ad-
ción autorizada de recursos que hace el quisitivo de las personas, como lo está
Estado aunque sólo una pequeña parte la formación de capital humano en tér-
de la población accede a transferencias y minos de salud y educación. A la vez, la
servicios públicos, organizados en pro- política pública desmercantiliza la for-
gramas inestables y de escaso alcance mación de capital humano a través de
para un escenario de gran dificultad de educación básica y salud, en particular,
mercantilización de la fuerza de trabajo. entre aquella parte de la población que
no puede comprarlos privadamente. La
Estamos ante un régimen de bienestar inversión social por habitante es máxi-
familiarista que presenta diferencias de ma aunque principalmente dirigida a di-
grado. Por un lado se encuentran Guate- cha población.
mala, Ecuador, El Salvador, Perú, Co-
lombia y Venezuela. Por otro lado están En el régimen estatal-proteccionista el
Bolivia, Honduras, Nicaragua y Para- acceso a ingresos a través del mercado
guay. Estos países constituyen una va- laboral es menor que en el primero pero
riante altamente familiarista del mismo mayor que en los restantes. La protec-
régimen. El Estado tiene muy escasas ción social y la formación de capital hu-
capacidades y las organizaciones inter- mano son máximas y con alto grado de
nacionales tienen un mayor papel. desmercantilización aunque ésta sea,
Como ya se argumentó, la diferencia en- como bien lo señala Filgueira (1998), es-
tre ambos conglomerados de países no tratificada. Vale decir que riesgos como
es cualitativa sino de grado. la vejez y la incapacidad son financiados
colectivamente en mayor medida en
En el mapa adjunto de América Latina este que en el régimen estatal-producti-
se muestra la distribución de países se- vista pero que como la cobertura está
gún regímenes de bienestar, haciendo fuertemente vinculada a la inserción la-
la distinción de grado existente entre boral de las personas, ésta es a la vez
países con régimen de bienestar fami- que extendida, estratificada. La forma-
liarista. ción de capital humano muestra en este

26
Tipos de regímenes de bienestar

REGÍMENES DE BIENESTAR EN AMÉRICA LATINA: RESULTADOS DEL ANÁLISIS DE CONGLOMERADOS

régimen una presencia del mercado liarista, los regímenes estatal-protec-


comparativamente menor, y no nece- cionista y estatal-productivista tienen
sariamente estratificado en lo formal amplios contingentes de población des-
aunque su calidad presente brechas con protegida, tanto del mercado laboral
la educación privada. Además, en el ré- como de la política pública. Por eso am-
gimen estatal-proteccionista el Estado bos son también informales: en el mar-
interviene en la prestación directa de co de las familias y de redes sociales de
servicios en mayor medida que en el es- apoyo, las personas despliegan múlti-
tatal-productivista. ples estrategias para llenar los vacíos
que dejan tanto su capacidad de satisfa-
Aunque comparativamente mucho me- cer privadamente el acceso a bienes y
nos que el régimen de bienestar fami- servicios, como la propia participación

27
Juliana Martínez Franzoni

estatal. En ambos casos también, el tra- El régimen familiarista tiene una capaci-
bajo femenino no remunerado a tiempo dad mínima para absorber y remunerar
completo realiza un importante aporte a adecuadamente su fuerza de trabajo.
la producción del bienestar. Alrededor Muestra el peor escenario: no son exito-
de la mitad de las mujeres cónyuges se sos en mercantilizar el trabajo y, a la vez,
dedica al trabajo no remunerado. El que la protección social y la formación de
tantas mujeres no tengan que recurrir a capital humano están desmercantiliza-
segundos ingresos está correlacionado dos de manera mínima o intermedia.
con la efectividad de ambos regímenes. Por ejemplo, en materia educativa, la
La mayor participación laboral femeni- mercantilización es la segunda más alta
na se encuentra en sectores con altos después del régimen estatal-producti-
ingresos y nivel educativo (reflejando vista pero los salarios son los segundos
cambios culturales) y en sectores con más bajos luego del régimen familiaris-
ingresos y nivel educativo bajos (reflejo ta. Esto quiere decir que la población
de necesidades económicas). depende en mayor medida de los in-
gresos pero tiene muchas más dificulta-
Con excepción de México, países con des para obtenerlos que en otros regí-
régimen estatal-proteccionista han rea- menes.
lizado ajustes económicos reticentes
(Thorp, 1998), sea que fueran países con Los países con régimen familiarista tie-
industrialización temprana (como Brasil nen más de la mitad de la población en
y Uruguay), o no (como Costa Rica) y tu- condiciones de pobreza. Sus políticas
vieran puntos de partida de relativa ho- públicas son débiles en términos de
mogeneidad social (como Uruguay y gasto, cobertura y resultados. La morta-
Costa Rica) o no (como Brasil). La con- lidad infantil antes de los 5 años, más de
fluencia de Brasil y México, por un lado, 40 por mil, refleja una infraestructura
y Uruguay y Costa Rica, por el otro, co- pública deficiente en aspectos tales
rroboran que este régimen es el más he- como el saneamiento y el agua potable.
terogéneo de los cuatro: combina paí- Los mercados laborales nacionales son
ses que en la época dorada tuvieron altamente ineficientes para absorber la
universalismo estratificado (Costa Rica mano de obra y las remuneraciones son
y Uruguay), y países que fueron duales bajas. La producción del bienestar des-
(Brasil y México) (Filgueira, 1998). La cansa en trabajo no remunerado feme-
distribución del ingreso es altamente nino, familias y comunidades, en mayor
desigual en el régimen estatal-producti- medida que los regímenes anteriores.
vista y muy heterogénea en el estatal- Hay una alta proporción de familias con
proteccionista. Este último combina a papeles de género modificados, sea en
Brasil, el país más desigual del mundo, hogares con doble proveedor o con jefa-
y Uruguay y Costa Rica, los menos des- turas femeninas. Esto no quiere decir
iguales de la región. que la división sexual del trabajo sea

28
Tipos de regímenes de bienestar

menor que en otros regímenes, sino al términos de ingresos, desarrollo huma-


contrario, dado que hay una sobrede- no, mortalidad infantil y pobreza. Sin
manda de trabajo femenino, tanto re- embargo, la distribución de los ingresos
munerado como no remunerado. de estos países no es necesariamente
más desigual que en países con otros
En países con régimen familiarista, cer- regímenes.
ca de 7 de cada 10 personas viven en
condiciones de pobreza. Siguiendo la En términos generales, los regímenes
tendencia, en estos países la demanda estatal-proteccionista y estatal-producti-
de servicios públicos es aún mayor pero vista, alcanzan altos grados de desmer-
el gasto, la cobertura y los resultados al- cantilización de la fuerza de trabajo. Por
canzados son menores. Si en el régimen el contrario, el familiarista alcanza esca-
familiarista la intervención pública es tí- sos o muy escasos niveles de desmer-
mida, en los altamente informales es cantilización. En este último caso, los
prácticamente inexistente para la gran mercados laborales transnacionales tie-
mayoría de la población. nen un papel central.

Con excepción de Ecuador, los países Al régimen estatal-productivista le va


con régimen familiarista, se industrializa- bien entre los pobres pero los no pobres
ron tardíamente y ajustaron radicalmen- dependen principalmente del mercado.
te sus economías. Si antes del ajuste eco- Un amplio conjunto de la población
nómico eran socialmente heterogéneos, queda en el medio, entre programas fo-
continuaron siéndolo después. Una de calizados por un lado, y escaso poder
las consecuencias es que la proporción adquisitivo, por el otro. El régimen esta-
de cónyuges que trabajan remunerada- tal-proteccionista alcanza a los no po-
mente refleja estrategias familiares des- bres pero de manera estratificada en
plegadas para compensar la escasa re- función de la formalidad o informalidad
muneración del trabajo y la escasa o nula del trabajo y las ocupaciones. El régi-
intervención pública. En mayor medida men familiarista tiene escasa desmer-
que en los regímenes estatal-productivis- cantilización. Cuanto más informal el ré-
ta y proteccionista, el trabajo remunera- gimen, mayor el papel de entidades no
do de las mujeres viene acompañado de estatales, tanto locales como internacio-
extensas jornadas de trabajo no remune- nales, que asumen algún grado de asig-
rado. En estos países, la simultánea reali- nación autorizada de recursos, que
zación de papeles de provisión de ingre- compense la ausencia o insuficiencia de
so y de cuidados alcanza el pico máximo. políticas públicas.

Ambos regímenes presentan resultados La desfamiliarización es baja en general


pobres en términos socioeconómicos y y predomina la división sexual del tra-
de equidad de género, sea valorando en bajo entre hombres y mujeres. El traba-

29
Juliana Martínez Franzoni

jo no remunerado femenino tiene un pa- En general, los países con régimen esta-
pel central. Cuando los cuidados dejan tal muestran distintos caminos en térmi-
de tener personas centralmente dedica- nos de política pública, con distintas im-
das, o instituciones que las reemplacen, plicaciones en el papel del intercambio
las personas cuidado-dependientes su- mercantil y de la división sexual del tra-
fren las consecuencias. bajo, los cuales deben ser abordados
con mayor profundidad. Los países con
Sin embargo, hay variaciones entre regí- régimen familiarista, por su parte, en-
menes. Cuanto más informal el régimen, frentan el reto de expandir la asignación
mayor la demanda de trabajo no remu- de recursos por parte de prácticas que
nerado porque mayor la compensación trasciendan el ámbito doméstico y co-
de «fallas» que las familias en general y munitario.
las mujeres en particular deben desple-
gar. Los regímenes estatal-productivista y En términos del desempeño de cada ré-
estatal-proteccionista muestran un ma- gimen, hay una mayor efectividad en
yor peso relativo del modelo de familia los regímenes estatales que de los fami-
tradicional. El régimen familiarista, por liaristas. Mortalidad infantil, esperanza
su parte, muestra mayor peso relativo de vida, esperanza de vida escolar, con
de familias con presencia de cónyuges tres indicadores de la estructura de ries-
con trabajo remunerado, junto con fami- gos que muestran dramáticas diferen-
lias extensas o compuestas. Los resulta- cias entre regímenes.
dos sugieren que, en general, los cam-
bios en el modelo de familia se deben
más a la necesidad económica que a
cambios en las normas culturales. Se IV. ENTONCES, ¿EXISTEN HOY
trata este de un aspecto que se explora PATRONES IDENTIFICABLES
en mayor profundidad en el capítulo 3, EN AMÉRICA LATINA?
cuando se caracterizan los mundos del
bienestar en países seleccionados den- El análisis de conglomerados fortalece
tro de cada régimen. el análisis comparado y ayuda a supe-
rar limitaciones empíricas enfrentadas
Más allá del modelo de familia, en los por trabajos previos. Primero, con esta
regímenes estatal-productivista y esta- investigación se logra trascender la
tal-proteccionista, las familias y comuni- política pública para incorporar simul-
dades tienen un mayor apoyo de los táneamente mercados laborales y fa-
mercados laborales y de los programas milias. Más allá de limitaciones im-
del Estado. No es así en el régimen fa- puestas por los datos disponibles, el
miliarista, en el cual las familias están análisis empírico logra abordar regí-
básicamente por su cuenta haciendo menes de bienestar y no sólo política
frente al manejo de riesgos. social.

30
Tipos de regímenes de bienestar

Segundo, establezco empíricamente estar que vale la pena identificar y ex-


que los regímenes de bienestar actuales plorar.
en América Latina comparten un rasgo
común: son en gran medida informales, Tercero, también muestro las diferencias
es decir, que a la luz de mercados labo- relevantes entre países. Ciertamente, en
rales ineficientes y políticas públicas dos de los tres regímenes, los arreglos
débiles o inexistentes, los arreglos fami- informales interactúan con política pú-
liares y comunitarios desempeñan un blica que o bien enfatiza la productividad
papel central. laboral o la protección social, estatal-
productivista y estatal-proteccionista.
Al mismo tiempo que los tres regíme- Estas son dos variaciones de regímenes
nes presentan algún grado de informa- estatales informales. Por el contrario, en
lidad, hay enormes variaciones entre otros, la población depende de arreglos
sí, tanto en la importancia relativa de informales, mientras que las políticas
los arreglos familiares y comunitarios, públicas son tímidas o casi inexistentes.
como en el tipo de interacciones que Se trata de un régimen, en mayor o me-
estos establecen con los mercados la- nor grado, familiarista.
borales y la asignación autorizada de
recursos. A pesar de las especificida- Cuarto, muestro que aún con datos de
des nacionales dentro de una región nivel nacional es posible hacer un análi-
tan heterogénea, el análisis de conglo- sis, sino óptimo, al menos más sensible
merado muestra tendencias comunes a la combinación de estratificación so-
con respecto a la producción del bien- cioeconómica y de género.

31
2. TRAYECTORIAS HISTÓRICAS

¿Qué mundos del bienestar coexisten gión. Tanto Chile como Costa Rica están
dentro de cada régimen? ¿Cómo tiene entre los países con mayor índice de
lugar el manejo de riesgos dentro de desarrollo de América Latina. Por eso,
cada uno de los cuatro regímenes de entre los países con régimen estatal-
bienestar identificados? Para responder proteccionista, el más heterogéneo de
a esta pregunta es preciso pasar del los conglomerados, seleccionamos a
análisis comparativo de muchos países, Costa Rica, un país que frecuentemente
a una mirada más detallada de un nú- se contrapone a Chile en dimensiones
mero más pequeño. Interesa entonces como el ritmo y heterodoxia de las re-
explorar cuatro países pertenecientes a formas. Junto con Panamá, es además
cada uno de los regímenes identificados de los menos estudiados de manera
para comprender qué mundos del bien- comparada entre los que conforman el
estar interactúan y coexisten bajo uno régimen. Y cuando se compara, usual-
u otro régimen. Esto es algo que hasta mente es con los países de América
el momento nunca se ha hecho porque Central, frecuentemente más por proxi-
el análisis empírico de regímenes de midad geográfica que a partir de un cri-
bienestar se ha basado en promedios terio analítico como el propuesto en
nacionales y no en una reconstrucción este estudio.
de la constelación de mundos a que
cada tipo de régimen da lugar. Once son los países con régimen fami-
liarista, los cuales se distribuyen en
Pero el presente del bienestar está nece- toda la región. Seleccionamos por eso a
sariamente moldeado por trayectorias un país andino y a uno centroameri-
históricas. Por eso, antes de reconstruir cano, los cuales pertenecen a los sub-
mundos del bienestar, a continuación grupos 3a y 3b, por lo tanto muestran
presento una muy apretada caracteriza- distintos grados de informalización del
ción histórico-social de cuatro países bienestar. El primero es Ecuador, un
seleccionados, siempre en función de país que a diferencia de otros pertene-
principales prácticas de asignación de cientes al mismo conglomerado, como
recursos. Estos pertenecen a cada uno El Salvador y Guatemala, no viene de
de los cuatro regímenes de bienestar una historia reciente de terrorismo de
identificados, pero también a distintas estado, sino de una relativa incorpora-
subregiones, concretamente andina, ción de demandas que fue dramática-
centroamericana y del cono sur. mente interrumpida por la crisis de fi-
nes de los años noventa. Comparte con
De los países con régimen estatal-pro- Guatemala el ser uno de los países de
ductivista, Chile era una elección obvia: América Latina con mayor proporción
durante los años ochenta y noventa fue de población indígena. El segundo es
emblema de las reformas en el modelo Nicaragua, país centroamericano limí-
de acumulación y distribución de la re- trofe con Costa Rica.

33
Juliana Martínez Franzoni

A continuación presento los principales La «coyuntura crítica» constituye un pe-


rasgos de las prácticas de asignación de ríodo histórico definido, en el que tie-
recursos en cada uno de los países se- nen lugar cambios significativos y que
leccionados, para luego, en el siguiente a su vez producen un conjunto de le-
capítulo, abordar los mundos del bien- gados (Collier y Collier, en Mahoney,
estar que coexisten en cada país. De una 2001). «Las coyunturas críticas aumen-
manera tan sintética difícilmente se tan la probabilidad de que los países
haga justicia a la complejidad de la reali- quieran seguir caminos particulares de
dad de cada uno de los países conside- desarrollo (...ellos) tienen ese efecto
rados. Antes bien, el objetivo es dejar porque se dirigen a la formación de ins-
planteados rasgos característicos que tituciones que tienden hacia la persis-
dan lugar a los mundos del bienestar tencia y eso no se puede transformar
identificados en el siguiente capítulo. fácilmente» (Mahoney, 2001: 114). En
Estos rasgos se abordan en tanto lega- términos del bienestar, la más reciente
dos dejados por coyunturas críticas re- coyuntura crítica tuvo lugar en los años
cientes, los cuales establecen límites y ochenta cuando estas sociedades vivie-
márgenes de acción para la realidad del ron picos de conflicto, tanto en térmi-
régimen de bienestar actual. nos distributivos —vinculados al mane-
jo de riesgos en el marco del ajuste de
¿Cómo relacionar el análisis del presente las economías—, como en las reglas de
con las marcas que deja la trayectoria del juego políticas que permitieran abor-
pasado? Tres son los conceptos que ofre- darlos. Transición económica y transi-
cen claves para comprender las prácticas ción política estuvieron entonces, como
actuales de asignación de recursos: he- siguen estando ahora, altamente inte-
rencia, coyuntura crítica y legados histó- rrelacionadas y han conllevado profun-
ricos (Collier y Collier, 1991). La herencia das transformaciones sociales cuya
alude al período de modernización eco- mejor comprensión es uno de los obje-
nómica y establecimiento de la política tivos de esta investigación.
social que tuvieron lugar en el siglo pasa-
do entre las décadas de los años veinte y Finalmente, el legado histórico alude a
cuarenta según haya sido temprana la secuencia de eventos, relaciones y di-
(como en Chile o Ecuador), tardía (como námicas de cambio que se hipotetizan
en Nicaragua) o rápida (como en Costa como producto de una coyuntura crítica
Rica). Muchos de los rasgos actuales de (Collier y Collier, 1991). Otra manera de
la relación entre mercados laborales, po- referirse a estos legados es como lo
líticas públicas, y ámbito doméstico, sur- hace Edelberto Torres-Rivas, como «fin
gen en ese momento, de la mano de los de una época» en tanto «cierre de un pe-
procesos tales como la urbanización, la ríodo caracterizado por el agotamiento
diferenciación institucional y el desarro- de actores, relaciones e ideologías que
llo de sistemas políticos. imprimieron a la historia particular de

34
Trayectorias históricas

una sociedad una dirección y un senti- litativa y más comprensivamente en


do» (1998: 95). Cuando se produce un este capítulo, legados que están íntima-
«fin de época» estamos ante el fin de un mente interrelacionados con el manejo
legado y el inicio a una nueva coyuntura actual de riesgos.
crítica. En materia del bienestar, el fin de
la coyuntura crítica dejó importantes le-
gados en términos de las prácticas de
asignación de recursos y del manejo de I. CHILE
riesgos.
Después de una dictadura de 16 años, el
Entre los principales legados, en los retorno de la democracia en Chile tuvo
cuatro países destaca la consolidación lugar en el contexto de un modelo eco-
de un nuevo modelo de acumulación; el nómico totalmente distinto al que le ha-
cambio en la constelación de actores in- bía precedido. El estado que emergió
volucrados en las decisiones políticas, fue netamente liberal y similar al exis-
consecuencia directa de la transición tente en los Estados Unidos (Tironi,
democrática; la aparición de nuevos ac- 2005). La coyuntura crítica se tradujo en
tores sociales que canalizan demandas una creciente mercantilización del bien-
y ejercen presión sobre el sistema políti- estar, simultánea a una caída de los in-
co en demanda de mejores condiciones gresos y a un aumento del desempleo,
de vida; y las transformaciones en la or- que vulneró las condiciones para que
ganización de las familias y sus relacio- una importante parte de la población
nes con el Estado y el mercado laboral. pudiera mercantilizar efectivamente el
bienestar.
En los legados se centra el siguiente
análisis, haciendo un gran esfuerzo de El diseño actual de la «arquitectura» del
selectividad que evidentemente no hace bienestar en Chile refleja una combina-
justicia a la complejidad de cada reali- ción entre la moldeada durante la dicta-
dad nacional. Permite, sin embargo, dura militar que tuvo lugar entre 1973 y
tender un puente entre la historia re- 1990, y las correcciones introducidas a
ciente, los arreglos sociales que fueron partir de 1990 bajo las administraciones
producto de dicha historia, y el bienes- de gobierno de centro-izquierda, agru-
tar actual de la población. Los mundos pados en la Concertación de Partidos
del bienestar que se describen en el ca- por la Democracia. En atención a la pre-
pítulo siguiente constituyen, en sí mis- cariedad democrática inicial y a la cons-
mos, uno de los legados más importan- trucción de acuerdos que aseguraran la
tes dejados por la coyuntura crítica. Sin gobernabilidad, estos cambios fueron
embargo, son producto de estas trans- primero más tímidos y posteriormente
formaciones y continuidades. De allí la más contundentes, aunque siempre
importancia de describir de manera cua- dentro de las reglas de juego definidas

35
Juliana Martínez Franzoni

previamente. En general, han ido en la sic, 2000: 21). Estas desigualdades son
dirección de desmercantilizar en algún resultado de dos factores principales.
grado áreas clave de la política pública Primero, refleja una desigual distribu-
como educación, salud y pensiones. ción del ingreso asociada a un mercado
laboral que continúa mostrando un alto
¿Qué ocurre en términos de mercantili- nivel de desempleo y una alta inestabili-
zación, desmercantilización y familiari- dad del trabajo asalariado, especial-
zación? mente en el nivel educativo medio-bajo
y bajo (Raczynski, 2006). Segundo, refle-
ja el efecto estratificador de las políticas
I.1. Mercantilización: altos sociales que establecieron una clara di-
ingresos muy desigualmente ferencia entre quienes podían (y en ese
repartidos caso debían) mercantilizar el manejo de
riesgos, y quienes no y por lo tanto ac-
En esta dimensión un legado fundamen- cedían a servicios estatales.
tal fue la alta desigualdad que dejó la
dictadura militar y que desde entonces Por otro lado, la descentralización y la
se ha mantenido constante, a pesar de la privatización atentaron directamente
estabilidad y del crecimiento económi- contra el acceso a servicios universales
co. El retorno de la democracia consoli- de salud, vivienda, educación. Las des-
dó y legitimó la estrategia económica igualdades en el empleo y los ingresos
neoliberal instaurada bajo la dictadura se trasladaron a los seguros de salud y
de Pinochet. A la vez, con la democracia vejez: la pérdida, temporal o permanen-
el país logró una reducción radical de la te del empleo atenta directamente con-
pobreza. Para mediados de la década de tra la atención médica, especialmente
los noventa el ingreso per cápita se acer- en el tratamiento de segundo y tercer ni-
caba a los 5.000 dólares, la productivi- vel, y contra el acceso a una pensión
dad laboral había aumentado en un pro- digna plenamente dependiente de la ca-
medio anual de 4,1%, y el empleo y los pacidad contributiva (PNUD, 2000). Una
salarios reales habían crecido a un pro- proporción importante de la población
medio anual del 2,6% y el 4,8% respecti- no ha logrado ni logrará consolidar de-
vamente (Drake y Jaksic, 1999). rechos bajo el régimen de capitalización
individual. «Una proporción importante
Sin embargo, este crecimiento econó- de los afiliados a las AFP no aparecen
mico no logró impactar en la equidad de como cotizantes. Otros no van a lograr
la distribución del ingreso: «para 1996, cumplir los 20 años para alcanzar la ga-
el quintil superior de ingresos acapara- rantía estatal de la pensión mínima.
ba el 57% del ingreso total, mientras Y por último, hay quienes cumpliendo
que el quintil inferior representaba sólo los 20 años no tendrán los ahorros ne-
el 4,5% del ingreso total» (Drake y Jak- cesarios para dicho objetivo» (PNUD,

36
Trayectorias históricas

2000: 43). Las desigualdades alcanzaron pública, en particular laboral. Por ejem-
además otras áreas de la vida cotidiana plo, se establecieron pactos sociales
como la vivienda, la segregación urba- para regular los mercados laborales a
na, la inseguridad, el acceso a servicios partir de un reestablecimiento de los de-
municipales, el tiempo destinado a la rechos de sindicatos y trabajadores 2.
movilización, y las esperas para trámi- Por otro lado, dentro del marco del para-
tes y consultas médicas. digma residual previo, aumentó consi-
derablemente la inversión y la densidad
de medidas, especialmente destinadas
I.2. Asignación autorizada de a la población más pobre (Arellano,
recursos: fortalecimiento 2004).
de componentes solidarios
En los principales sectores de política
La transición democrática mostró un social se introdujeron cambios orienta-
alto grado de continuidad en la estrate- dos a mejorar los sectores salud, educa-
gia de crecimiento económico y en ge- ción y, en menor medida, pensiones.
neral el modelo de acumulación. Vino Uno de los de mayor envergadura, ya
de la mano del interés de los gobiernos durante la administración de Ricardo
de la Concertación, de introducir cam- Lagos (2000-2006) fue el Plan de Acceso
bios graduales y no estructurales, en Universal y Garantías Explícitas de Sa-
materia de política laboral y social (Rac- lud (AUGE) destinado a garantizar la
zynski [1999], 2002; Castiglioni, 2006) 1. atención de un conjunto de patologías
Los cambios se orientaron a «perfec- entre todas las personas beneficiarias
cionar el modelo heredado del gobier- del sistema de salud, sea público (a tra-
no militar, procurando al mismo tiem- vés del Fondo Nacional de Salud, FO-
po no sólo reducir los crecientes niveles NASA) o privado (ISAPRES). Comenzó a
de pobreza y desigualdad imperantes, funcionar en el año 2002 con tres enfer-
sino también mejorar los niveles de ac- medades y se extenderá gradualmente
ceso y la calidad de los servicios so- hasta alcanzar 57 patologías en 2007
ciales» (Castiglioni, 2006: 69). Durante (Castiglioni, 2006: 71). En este y otros
la primera administración democrática casos, varios de los componentes soli-
(Alwyn 1990-1994) se fortalecieron las darios no fueron aprobados. Sin embar-
funciones de planificación y regulación go, se puede hablar de una tendencia a

1
Las reformas estructurales son las que afectan el diseño de los programas en el nivel de los principios o
de los instrumentos de política. Como lo señala Castiglioni, son aquellas que «implican cambios significa-
tivos en la provisión de servicios, reglas de elegibilidad, niveles de beneficios, la redefinición de los roles
del Estado y el mercado, y el tipo de política social que se implementa (por ejemplo, sustituyendo un siste-
ma de tipo universal por uno basado en la focalización)» (Castiglioni, 2006: 77).
2
Incluyó la regulación de condiciones laborales mínimas y protecciones contra despidos.

37
Juliana Martínez Franzoni

amortiguar algunos de los efectos más de chilenos y chilenas, «desde fines de


regresivos e inequitativos de las refor- los años 70 se ha producido un retiro del
mas de la década previa. Estado como instancia de protección y
promoción social, y una transferencia
El gasto social se caracterizó en esta creciente de esa labor al mercado. Esto
época por su progresividad, en particu- ha significado una recarga extraordina-
lar de los subsidios monetarios focaliza- ria para la familia, que ha tenido que sa-
dos (Arellano, 2004). La política social se lir al ruedo para acoger a aquellos que
orientó hacia el desarrollo de capital hu- no logran integrarse al mercado, y para
mano, principalmente mediante la in- contener a los que no consiguen perma-
versión en educación y salud. Por ejem- necer establemente en él o fracasan en
plo, en educación, durante el primer el intento» (Tironi, Valenzuela y Scully,
quinquenio de los años noventa el gasto 2006: 20). Pese a la dificultad o imposibi-
creció un 53% en términos reales (Are- lidad de registrar estos cambios de ma-
llano, 2004: 16). «La asignación de re- nera estadística, en el capítulo siguiente
cursos al sector educación por parte del veremos que difícilmente las prácticas
Estado y por las familias no sólo fue de manejo de riesgos actuales se pue-
muy importante sino que fue creciente. dan entender sin darle un lugar prepon-
Los recursos públicos fueron asignados derante a la familia.
con un claro criterio de progresividad,
favoreciendo principalmente a los niños
de hogares de menores ingresos. Esto
se tradujo en aumentos de cobertura, en II. COSTA RICA
menor repitencia y deserción y en ma-
yor permanencia en la escuela durante Al igual que Chile, Costa Rica es parte
una jornada extendida. Al mismo tiem- de un régimen de bienestar en el que la
po las rentas de los docentes se eleva- política pública tiene un papel en la vida
ron marcadamente, superando la situa- de millones de personas, tanto a través
ción de abandono y de desinterés por de la prestación de servicios públicos
ingresar a la carrera docente que se ha- como de la regulación de los servicios
bía generado en los años 80» (Arellano, privados. A diferencia de Chile, en Costa
2004: 23). Rica la prestación pública de servicios
es muy alta entre sectores medios y el
componente solidario está presente en
I.3. Familias y comunidades: la salud y las pensiones. La expectativa
haciendo frente a la reducción sobre el manejo colectivo de riesgos es
del Estado también alta, como lo refleja la resisten-
cia a las reformas pro mercado durante
Pese a los esfuerzos por fortalecer la la última década. El diseño actual de la
presencia de la política social en la vida política pública responde básicamente a

38
Trayectorias históricas

la arquitectura del momento previo a las de los más desarrollados de América


reformas con componentes de indivi- Latina, se encuentra también entre los
dualización del financiamiento y los be- que tienen menos fondos.
neficios, que todavía actúan de manera
complementaria y son relativamente ¿Qué ocurre en términos de mercantili-
pequeños. zación, desmercantilización y familiari-
zación?
El principal legado de la crisis de los
ochenta fue un cambio de dirección, de
un estilo de democracia social a otro II.1. Mercantilización: desigualdad
fuertemente marcado por la atracción de creciente
inversión extranjera, la liberalización co-
mercial y promoción de exportaciones Entre 1994 y 2003 Costa Rica tuvo jun-
(Rovira, 2000). Se produjo una adop- to con Chile, el promedio de creci-
ción selectiva del llamado «Consenso miento económico más alto de Améri-
de Washington». El cambio fue un híbri- ca Latina (4,3%). El valor total de las
do: se mantuvieron la mayoría de las exportaciones creció considerablemen-
instituciones existentes y se crearon te, de US$ 1.676 millones en 1991, a
nuevas. La fuerte intervención estatal US$ 5.277 millones en e 2002. Y no sólo
para el fomento del comercio y la libera- las exportaciones crecieron sino que se
lización financiera fue al «estilo tico», la diversificaron para incorporar nuevos
característica fue el gradualismo. Y sin productos que desplazaron la concen-
importar lo molesto que podía ser el es- tración previa en café y bananas. Para
cenario de la coexistencia de las viejas el 2000 el número de productos expor-
instituciones, para finales de los años tados era de más de 3.000 y el 53% del
noventa lo que el nuevo modelo necesi- valor total de las exportaciones prove-
taba para funcionar estaba en su lugar. nía de seis productos, concretamente,
El desmantelamiento de las institucio- ananás, textiles, bananas, café, medici-
nes y reglas de juego propias del mode- nas y equipo médico (PROCOMER,
lo de sustitución de importaciones tuvo 2001). Sin embargo, sólo 2,33% de to-
lugar de manera gradual. La creación de das las unidades productivas exportan
las nuevas instituciones propias del mo- (concretamente 1.745 empresas) y de
delo de promoción de exportaciones fue esas, 600 concentran el 98% del total
sistemática y más rápida. Detrás del fi- de las exportaciones.
nanciamiento de lo viejo y de lo nuevo,
el déficit fiscal creció y se convirtió en el En el año 2003 el desempleo alcanzó el
talón de Aquiles del período. La carga 6,3%, el mayor porcentaje de las últi-
impositiva corresponde al 13% del pro- mas dos décadas. La subutilización de
ducto interno bruto. Llamativamente, la fuerza de trabajo alcanzó el 15%, com-
uno de los estados que figura como uno parado con un 10% en 1990. Y es que las

39
Juliana Martínez Franzoni

exportaciones no tradicionales y el tu- la tendencia es preocupante porque el


rismo no compensaron la gran cantidad ritmo de concentración es el mayor de
de empleos que se perdieron en la agri- América Central: en 1997 el coeficiente
cultura tradicional, dedicada al cultivo de Gini estaba entre 0.37 y 0.39 pero
de granos básicos como maíz y frijoles. para 1999 había superado el 0.40 y en
Además, el empleo público disminuyó 2001 alcanzó su punto máximo con
del 17% en 1990, al 14% en el año 2003. 0.44. Aunque luego volvió a bajar lige-
Las excepciones de esa pérdida de per- ramente, no ha vuelto a ubicarse por
sonal fueron en las instituciones a cargo debajo del 0.40 (Estado de la Nación,
del cuidado de la salud, educación y 2005). Paralelamente la población bajo
pensiones. En tercer lugar el país recibe la línea de pobreza mostró una gran caí-
una gran cantidad de población inmi- da a mediados de los años noventa y
grante, principalmente de Nicaragua desde entonces se estabilizó en torno al
aunque también de Colombia y otros 20% de la población, es decir, constante
países de América del Sur. en términos relativos y creciente en tér-
minos absolutos.
El desempeño del mercado laboral ha
dejado que desear: el crecimiento actual
del empleo informal es mayor que el II.2. Políticas sociales: servicios
que tiene el empleo formal (6,7 y 5,3, universales devaluados y bajo
respectivamente) lo cual ha llevado a presión de reforma
una creciente polarización del mercado
laboral, con menos empleos formales y La política social experimentó reformas
de alta calidad, y mayor cantidad de em- en áreas claves como pensiones, edu-
pleos informales y de escasa calidad cación y salud. Estas reformas fueron
(Pérez Sáinz, Andrade-Eekhoff, Bastos y híbridas: el cuidado de la salud y las
Herradora, 2004). Las familias no han pensiones continuó siendo universal y
podido aún recuperar su capacidad de basado en los principios de equidad y
compra previa a la crisis económica, solidaridad, aunque se introdujeron
aunque dicha pérdida es parcialmente instrumentos propios del «nuevo ge-
compensada por el «ingreso social» que renciamiento público» en salud (como
obtienen en forma de transferencias y, la división de funciones) y aumentó el
más aún, de servicios. componente del ahorro obligatorio in-
dividual en pensiones. En general las
Y de la mano de la informalización se instituciones sociales permanecieron
ha producido una rápida concentración sin ser reformadas. Las instituciones
del ingreso. Costa Rica continúa tenien- nuevas se enfocaron básicamente en la
do el segundo lugar después de Uru- supervisión y las previas principalmen-
guay en términos de equidad en la dis- te en el financiamiento y la prestación
tribución de los ingresos. Sin embargo, de servicios.

40
Trayectorias históricas

Los niveles de inversión pública se man- aunque el programa se confundió con


tuvieron e incluso aumentaron durante políticas clientelistas.
el período, pasando del 14,5% del PIB en
1990, al 18,2% en 2002. Sin embargo, la A pesar de que formalmente los progra-
inversión por persona no recuperó los mas universales se mantuvieron, deca-
niveles previos a la crisis económica (Es- yó su calidad y oportunidad. La emigra-
tado de la Nación, 2004). En suma, la ción de la clase media hacia el sector
composición sectorial cambió, con un privado refleja las dificultades en el ac-
crecimiento en la educación y las pen- ceso, oportunidad y calidad de los servi-
siones y una caída en la salud. La inver- cios. La salida se evidencia incluso en
sión pública en educación pasó del 3,8% los servicios del cuidado de la salud que
en 1990 al 5,9% en 2003, ligeramente por forman parte de la seguridad social obli-
debajo del 6% establecido en la Cons- gatoria para trabajadores/as asalaria-
titución Política. La educación básica dos/as y no asalariados/as. Mucha gente
pasó del 55% en 1990 al 70% en 2003 y el contribuye con los servicios públicos,
aumento de inscripciones universitarias pero también están pagando servicios
fue absorbido por instituciones priva- privados y en muchos casos haciendo
das que pasaron de 8 a 50. Si bien los copagos ilegales para evadir los perío-
recursos destinados al combate a la po- dos de espera y recibir un cuidado de
breza fueron considerables (alrededor urgencia más sofisticado, como la ciru-
del 1,5% del producto interno bruto sólo gía (Martínez Franzoni y Mesa-Lago,
a través del Fondo de Desarrollo Social y 2003; Martínez Franzoni, 2005). De for-
Asignaciones Familiares (FODESAF), la ma que las instituciones de bienestar
mayor parte de los recursos a los que ac- social no han sobrevivido de manera in-
cedieron los pobres provinieron de pro- tacta (Sandbrook, Edelman, Heller y
gramas universales, particularmente de Teichman, 2006).
educación.
Costa Rica tiene la mayor esperanza de
La educación fue una prioridad: entre vida de América Latina (78,6 años) y la
1990 y el 2003 aumentó el personal y el segunda mortalidad infantil más baja de
número de escuelas se duplicó. Hoy en la región (después de Cuba e igual que
día, el 90% de los niños y adolescentes Chile, 10 por cada 1.000 niños/as naci-
están matriculados en la educación pri- dos/as vivos/as). La caída de la matrícu-
maria y secundaria y asisten a escuelas la secundaria que se produjo en los
públicas. Las viviendas públicas se ex- años setenta y ochenta ha sido parcial-
pandieron en una tasa anual de 4%, vir- mente superada para lograr una cober-
tualmente la misma tasa del crecimiento tura del 60%, similar a la que existía en-
de los hogares. Los bonos de vivienda tonces. Aún así, solo 3.6 de cada 10
fueron un subsidio importante para la estudiantes terminan la educación se-
expansión de las soluciones de vivienda, cundaria (Estado de la Nación, 2004).

41
Juliana Martínez Franzoni

Las pensiones contributivas cubren a cios de cuidado, por ejemplo infantil,


menos de la mitad de la población eco- que compensen la salida de las muje-
nómicamente activa. En general, pode- res del hogar.
mos decir que a la población le va bien
en términos de las condiciones de vida Además, la pérdida de calidad y oportu-
que reflejan inversión de largo plazo nidad de servicios públicos, que tuvo lu-
(como la esperanza de vida) pero no tan gar en la última década, exige que se
bien en términos de aquellas condicio- destine mayor tiempo al acceso, formal
nes que reflejan la inversión social ac- e informal, por definición, tarea princi-
tual. palmente femenina.

II.3. Familias: arreglos cambiantes


con servicios públicos III. ECUADOR
inerciales
En Ecuador la vida cotidiana es muy
El principal legado de la coyuntura crí- inestable. No tienes crédito seguro,
tica (aunque no exclusivamente pro- las instituciones se caen. Hay un en-
ducto de las condiciones económicas) torno de incertidumbre generalizado
fue la creciente incorporación de las [Herrera, 2006].
mujeres al mercado de trabajo. Si bien
el Estado no necesariamente se ha reti- Ecuador ilustra un régimen de bienes-
rado de la vida de sectores medios y tar que combina un discurso individual
bajos, sus servicios plantean dos limi- y mercantil del bienestar, una realidad
taciones. Primero, continúan estando que difícilmente permite alcanzarlo, y
principalmente dirigidos a un modelo un pasado no tan lejano marcado por
de familia tradicional, con hombre pro- fuertes expectativas con el manejo co-
veedor y mujer cuidadora. Esto se re- lectivo de riesgos. Esto porque viene de
fleja en los horarios de atención y en un pasado en el cual el Estado hizo efec-
general, en la expectativa de contar tivamente esfuerzos por atender las
con una persona adulta, usualmente demandas sociales. Si bien estuvieron
mujeres, para ser contraparte del Esta- segmentados y claramente diferencia-
do. Y esto ocurre a pesar de la alta pre- dos según regiones, etnia y clase social,
sencia de hogares con jefatura femeni- el éxito primero bananero y luego pe-
na en los que las mujeres reparten su trolero se reflejó en una multiplicidad
tiempo entre largas jornadas de trabajo de programas públicos y estuvo acom-
remunerado y no remunerado, y de la pañada por una expansión en el reco-
alta proporción de cónyuges y esposas nocimiento de derechos. El modelo
con trabajo remunerado. Segundo, se desarrollista y la modernización trunca
refleja en la mínima presencia de servi- que éste alcanzó, obtuvieron una arqui-

42
Trayectorias históricas

tectura del bienestar marcada por altas III.1. Mercantilización


expectativas sobre el Estado, así como transnacional: la explosión
accesos clientelares diferenciados se- de la «salida»
gún la relación de la población, general-
mente organizada, con el poder políti- A comienzos del siglo Ecuador experi-
co. Cuando este llegó a su fin lo hizo de mentó una ligera recuperación refleja-
manera abrupta, dejándole a la pobla- da en un aumento del producto interno
ción pocas opciones más que salidas bruto y en la demanda de bienes y ser-
fuertemente familiarizadas para salir vicios. Pero la recuperación fue frágil y
adelante. Y desde entonces, la inestabi- las remesas y el alza en los precios del
lidad política no ha hecho sino agudizar petróleo son los principales responsa-
y ser agudizada por las difíciles condi- bles, exógenos, de dinamizar la econo-
ciones sociales. mía (ILDIS, 2002).

En los últimos años el país se ha carac- El mercado laboral ecuatoriano se ca-


terizado por el desencuentro entre la racteriza por precarización, informali-
ampliación de la participación ciudada- dad y segmentación. La proporción de
na y demandas sociales, por un lado, y trabajadores/as asalariados/as es poco
el ajuste de la economía, por el otro. más de la mitad y un tercio de la pobla-
Esta tensión ha tenido costos altos ción ocupada desempeña trabajo inde-
para la institucionalidad democrática: pendiente no calificado. No se crea em-
entre 1996 y el 2001 el país tuvo el nivel pleo formal, aumenta más el empleo
más bajo de confianza en las institucio- informal y es éste el que define la pauta
nes democráticas como el Congreso y en los vaivenes del desempleo y el su-
los partidos políticos (Tanaka, 2006), bempleo (Martínez, 2006). Entre enero
pero también de desencanto y pérdida de 1998 y julio de 2003 el trabajo infor-
de confianza en el país. La principal ex- mal creció del 29 al 33%. La afiliación al
pectativa de la población ecuatoriana Instituto Ecuatoriano de Seguridad So-
parece ser la discontinuidad política cial (IESS) y con contrato permanente
y de políticas (Vásconez, Córdoba y cayó del 52 al 42%, y la población con
Muñoz, 2005). La inestabilidad es una contratos temporales y sin afiliación a la
dimensión transversal a las distintas seguridad social aumentó del 16 al 21%
prácticas de asignación de recursos en (Vásconez y otros, 2005). Existe un des-
el país. empleo por encima del 10% pero lo que
prima no es el desempleo sino casi un
¿Qué ocurre en términos de mercanti- 50% de subempleo (Jácome, 2006).
lización, desmercantilización y familiari-
zación? La población femenina económicamen-
te activa entre 15 y 64 años es la más
alta de los cuatro países considerados

43
Juliana Martínez Franzoni

(40,3%). Las mujeres tienen máxima emigraron del país (Herrera, 2006) y en
presencia asalariada en general y en el sólo 5 años, entre el 2000 y el 2005 emi-
sector público en particular. Paralela- graron más de un millón de ecuatoria-
mente a una reducción de la brecha en nos/as (Acosta, 2005). Se convirtió así
los niveles educativos de hombres y en la principal válvula de escape a la cri-
mujeres, la brecha en los ingresos, es sis económica; se acentuó con la dolari-
decir, el retorno educativo, ha aumenta- zación y, como en El Salvador (aunque
do (Ponce y Martínez, 2005). Actualmen- complementado por las divisas petrole-
te se ubica en un nivel intermedio, me- ras), a la vez la hicieron posible (Acosta,
nor que Chile, aunque mayor que en 2005).
Costa Rica y Nicaragua.
Es que las remesas aportan divisas equi-
¿Cómo hace frente la población a los valentes a las exportaciones conjuntas
cambios y a la inestabilidad? Básica- de café, cacao, bananas, atún y pescado.
mente con la elasticidad en el trabajo de Un millón de personas, 14% de la pobla-
las mujeres y la movilidad del trabajo de ción adulta las recibe. Alcanzan en pro-
hombres y mujeres. Una parte impor- medio US$ 175 o 150 por hogar, según
tante de los ingresos actuales depende los estudios, y se concentra en hogares
del mercado laboral trasnacional. Fren- que obtienen, a partir de otras fuentes
te al retiro del Estado y las «fallas» del de ingresos, un promedio de US$ 500.
mercado, el manejo de riesgos ha sido Se destinan principalmente a consumo
crecientemente familiarizado. Una parte básico, construcción o mantenimiento
importante de la población, entre la que de la vivienda, artículos del hogar, edu-
se va y la que se queda, ha frenado el cación, pago de endeudamiento para
vertiginoso deterioro de las condiciones el viaje, y acceso a productos previa-
sociales con remesas, las cuales permi- mente considerados suntuarios (FOMIN
ten o al menos facilitan mayores grados y FLACSO en Carrillo, 2005).
de mercantilización del bienestar. «Las
familias funcionan como unidades de Con el aumento de la población emi-
sustentación de los procesos migrato- grante también cambió su perfil y su
rios», pues factores como los recursos destino. Si antes era principalmente ru-
disponibles, la estructura familiar, y la ral, se volvió igualmente urbana; si an-
etapa en que ésta se encuentra, influyen tes era principalmente masculina, ahora
en la forma y las estrategias que asume se distribuye de manera pareja entre
la emigración (Valdivieso, 2001: 101). hombres y mujeres; si antes las mujeres
generalmente emigraban para reencon-
La emigración ecuatoriana es de larga trar a sus parejas, ahora también son las
data pero a fines de los años noventa se primeras en emigrar, incluso dejando en
produjo el pico (Carrillo, 2005). A partir el país a sus hijos/as de manera tem-
de 1998, 12 de cada 100 ecuatorianos/as poral, y son activas generadoras de re-

44
Trayectorias históricas

mesas. Si antes era principalmente de pañan con su propio trabajo remunera-


personas de escasos recursos, ahora se do. Sabemos que la dinámica migrato-
diversificó su composición socioeconó- ria ha aumentado el trabajo femenino
mica. Si antes el principal destino era considerablemente: la mayor parte del
Estados Unidos, ahora incluye fuerte- trabajo doméstico y de cuidados que se
mente a Italia y a España. deja atrás se reparte entre otras mujeres
de la familia; los nuevos papeles de ge-
neración de ingresos conllevan el des-
III.2. Familias: presión empeño simultáneo de tareas fuera y
y recomposición dentro del hogar; y los papeles de géne-
ro tradicionales tienden a restablecerse
Más allá del problema laboral factores cuando se produce la reunificación fa-
subjetivos relacionados incidieron fuer- miliar (Castello, 2006; Herrera, 2006).
temente en la decisión de emigrar
(Acosta, 2005; ILDIS, 2003). En un esce- Entre las familias afectadas por la emi-
nario de inestabilidad política, psico- gración hay consenso de que ésta trae
lógica y social, el país se tornó en un es- mejoras en las condiciones económi-
cenario poco atractivo e inseguro para cas. A la vez consideran que todo lo de-
desarrollar proyectos de vida. La pobla- más es negativo y que la emigración no
ción experimentó la crisis «como una debería existir (Castello, 2006). Estas fa-
drástica reducción del marco de oportu- milias se distinguen entre las que tie-
nidades para la producción de los pla- nen vínculos trasnacionales relativa-
nes de vida (...). Y como un espacio para mente consolidados (en términos de
la innovación de estrategias familiares remesas, comunicación y visitas perió-
para la reproducción social y subsisten- dicas), las que tienen una alta inestabili-
cia» (ILDIS, 2003: 9). La emigración pasó dad en estos vínculos, y las que están
de ser un proyecto individual a conver- en proceso de reunificación. Y dada la
tirse en una estrategia de supervivencia alta proporción de emigrantes, estas di-
colectiva. námicas tienen alcance general en la
sociedad: mal que bien todas las per-
Los cambios asociados a la inserción la- sonas son protagonistas directas o in-
boral de las mujeres y a la emigración directas de esta situación (Herrera en
de hombres y mujeres, tienen efectos Prieto, 2005).
importantes en la organización de las fa-
milias que sólo se están comenzando a La emigración es una dinámica fuerte-
abordar. Sabemos que crean una opor- mente familiar, no comunitaria, y fre-
tunidad de cambio en los papeles de gé- cuentemente produce competencia, por
nero tradicionales: en un 66% de los ho- ejemplo, por el cuidado de las casas de
gares son las mujeres quienes reciben los/as emigrantes (Martínez, 2006). Hay
las remesas y frecuentemente las acom- excepciones como la asociación Rumi-

45
Juliana Martínez Franzoni

ñahui. Ésta surgió en Madrid, reúne a un mayor acceso a recursos y la res-


unos 200 miembros de Quito, y ofrece puesta gubernamental ha estado en el
servicios de apoyo fundamentales para centro de débiles lealtades electorales,
la comunicación, la autoayuda y el cui- efímeras identidades partidarias y alta
dado de niños/as para hacer los debe- inestabilidad institucional.
res, además de la incidencia política en
materia migratoria a ambos lados del Del lado de la oferta, si bien en los años
Atlántico (Castello, 2006). Sin embargo, noventa hubo una recuperación de la
su papel en la asignación autorizada de inversión social por habitante, en com-
recursos es puntual e incluso la organi- paración con la situación previa a la co-
zación se financia con venta de servicios yuntura crítica el Estado redujo su parti-
y no con las propias remesas. Tampoco cipación. Ecuador invierte actualmente
hay política pública que canalice reme- por persona US$ 131, menos incluso
sas hacia objetivos productivos o dis- que Bolivia y Paraguay, países del sub-
tributivos. En este tema hay vacío del grupo 3b, como se describió en el capí-
Estado y relativa presencia de ONG y or- tulo previo. El gasto actual es progresivo
ganismos multilaterales como el Banco y pro-pobre: los servicios universales en
Mundial. Para que tenga sentido su uso los hechos, aunque no necesariamente
productivo hay que crear condiciones: en el papel, redujeron su presencia. Los
«los campesinos no serán economistas programas focalizados aumentaron su
pero saben lo que les conviene» (Álva- presencia pero son completamente in-
rez, 2006). suficientes para frenar el empobreci-
miento y atender tanto numerosas de-
mandas sociales históricas como las
III.3. Política social: de poco producidas recientemente por la crisis
a casi nada (León y Vos, 2003).

El país experimenta una transición de- Los principales programas focalizados


mográfica plena, con un descenso de la son dos: el Bono de Desarrollo Humano
mortalidad y la fecundidad, que se re- (BDH, inicialmente Bono Solidario) y el
fleja en un incremento del peso relati- Programa de Alimentación y Nutrición
vo de jóvenes adultos y aún ligeramente (PANN, 2000). Los principales programas
de personas adultas mayores (Egüez, universales son el Programa de Materni-
2005). Tiene por delante el bono demo- dad Gratuita y Atención Infantil (produc-
gráfico aunque lejos de aprovecharlo, lo to de una ley de 1994 reformada en 1998)
está exportando. La asignación autori- y el Aseguramiento (a través de la Ley de
zada de recursos enfrenta serias limita- Seguridad Social que reemplazó a la pre-
ciones en la oferta aunque también en la via Ley de Seguro Social Obligatorio)
demanda, y de hecho, el desencuentro (Guzmán, 2005), además del subsidio al
entre crecientes demandas sociales por gas que tiene actualmente mayor co-

46
Trayectorias históricas

bertura de sectores medios que bajos. Nicaragua es parte de un régimen de


Como se analiza en el capítulo siguiente, bienestar en el cual el estado tiene real-
existen serios problemas de cobertura y, mente poco que ofrecer en términos del
sobre todo en el caso de los programas manejo colectivo de riesgos si no es a
focalizados, existe un alto grado de clien- través de redes clientelares. Los merca-
telismo en el acceso a los servicios. dos laborales son altamente inestables,
precarios e informales, y la economía
Del lado de la demanda hay dos factores campesina, si bien presente, no permi-
importantes que mencionar. Por un lado te resolver las necesidades básicas de
la crisis económica y los recortes fisca- la población. Es a través de la emigra-
les han incidido en la abstención o limi- ción que tanto quienes se quedan como
tación para acudir a utilizar servicios quienes se van, intentan generar sufi-
públicos (Vásconez y otros, 2005: 23). cientes recursos para sobrevivir. La fa-
Por ejemplo, existe la escuela pero la fa- miliarización del bienestar es por lo tan-
milia no puede pagar el transporte y to muy alta.
esto afecta la matrícula escolar. Por otro
lado, el desencanto con el Estado alcan- En 1979 la revolución sandinista (1979-
za la percepción de los servicios públi- 1990) derrocó a la dinastía de los Somo-
cos. Especialistas consideran que, en za que había gobernado el país desde
muchos casos, tanto en materia educati- los años treinta. Gran parte del período
va como de salud, hay más servicios sandinista estuvo dominado por priori-
que funcionan bien que los que la po- dades de guerra y salvo el breve perío-
blación cree que funcionan. «Hay la idea do inicial, la población carece de expe-
de que pagar 5 dólares por una visita al riencia con un estado generador de
médico hará que el servicio sea necesa- oportunidades. Los cambios introduci-
riamente mejor» (Herrera, 2006). dos en el marco de la transición demo-
crática iniciada para unos en 1979 y para
otros en 1990, son hasta ahora demasia-
do tímidos para haber comenzado a
IV. NICARAGUA transformar esta situación.

La realidad es que las leyes sólo están La transición democrática estuvo fuerte-
en un papel, para los que gobiernan y mente influida por la negociación entre
para la capa social que está arriba las
las cúpulas de dos partidos: el Partido
leyes no existen. Violentan las leyes y
Liberal Constitucionalista (PLC) en el go-
las cárceles están llenas de gente po-
bre, mientras ellos se roban millones bierno y el FSLN (Ortega Hegg, 2002). El
de dólares y se van tranquilamente y sistema de partidos está aparentemente
ni los siguen, ni los buscan [persona dividido pero en los hechos opera en
entrevistada, en Renzi y Kruijt, 1997: base a pactos que ponen más de un tra-
125]. po sucio «debajo de la alfombra», inclu-

47
Juliana Martínez Franzoni

yendo abusos y corrupción. Por eso ción intentan, alternativamente, crear


acompañando el divorcio entre sistema medios de inclusión social y mecanis-
político y sociedad civil surgieron múlti- mos institucionales y normativos espe-
ples expresiones no partidarias, en par- cialmente necesarios para la resolución
ticular organizaciones no gubernamen- pacífica de los conflictos generados por
tales (ONG) (Terán y Quezada [1996], la crisis» (Sojo, 2000: 23).
1999). Estas promueven la negociación
y la incidencia en políticas públicas, tie- ¿Qué ocurre en términos de mercantili-
nen interlocución a nivel nacional y ac- zación, desmercantilización y familiari-
túan en nombre de un conjunto hetero- zación?
géneo de sectores. Lamentablemente, el
estado frente al cual estas organizacio-
nes han buscado incidir está debilitado IV.1. Política social: pocos recursos
para responder a sus demandas. El ejerci- y mínimos servicios
cio del poder y por lo tanto el acceso a los
recursos continúa siendo principalmente Uno de los legados de la coyuntura críti-
«patrimonial y prebendalista», es decir, ca fue una amplia brecha entre las nece-
depende del acceso informal a los recur- sidades sociales y la oferta pública, pro-
sos del estado (Vilas y otros, 1994: 323). ducto de una muy lenta evolución de la
El problema es que «el estado no alcan- inversión social y acentuada por el rápi-
za para todos y se generan por lo tanto do crecimiento de la población: entre
diferencias irritantes y competencias 1989 y 1999 la población aumentó en
desaforadas» (Vilas y otros, 1994: 323). más de un millón —de 3,6 a 5 millones
de personas— y la mitad de la población
Según el PNUD «la consolidación del es- es menor de 17 años. En el marco de la
tado de derecho y el fortalecimiento de transición política y para hacer frente a
las instituciones y poderes del Estado se estas necesidades en el 2000 se diseñó
encuentra aún pendiente» (PNUD, 2003). la «Estrategia Reforzada de Crecimien-
El legado principal no es sólo la reforma to Económico y Reducción de Pobreza»
económica «minimalista o neoliberal» (ERCERP) basada en tres pilares: creci-
sino una mezcla de «racionalidades en miento económico, mejoramiento del
disputa» que tiñen la reorganización del capital humano, y red de protección so-
estado: «mientras la racionalidad tecno- cial.
crática afirma la necesidad del equilibrio
fiscal, y ello se procura fundamental- En términos de la red de protección so-
mente por medio de la reducción del cial el Estado destina US$ 61 al año por
gasto, alimentando así prácticas de ex- persona. Nicaragua continúa siendo
clusión y discriminación social (...), las uno de los países con menor inversión
racionalidades derivadas de los acuer- pública por persona de toda América
dos de paz y el proceso de democratiza- Latina. Claro que durante gran parte de

48
Trayectorias históricas

la década de los años noventa, por cada Para ellos/as se crearon plazas de traba-
50 dólares que invirtió el Estado, la coo- jo temporal para la construcción de
peración internacional invirtió 40, prin- obras públicas; se intercambió trabajo
cipalmente destinados a educación, sa- por alimentos, comida, ropa, atención
lud y agua potable. Aún así, el resultado médica y materiales para vivienda; y a
ha sido claro: a más de quince años de partir del 2000 creó un programa de
finalizada la guerra, la inversión pública, transferencias condicionadas en dine-
y en particular la social, no ha logrado ro 3 (Tinoco y Agurto, 2003). Este último,
aún compensar los daños que ésta dejó el programa Red de Protección Social
y que se vieron agravados por desas- (RPS), condicionaba las transferencias a
tres como el huracán Mitch en 1997. la permanencia de niños/as en el siste-
Y las perspectivas de aumentar la inver- ma educativo, así como al acceso a ser-
sión social no son alentadoras: el país vicios de salud. El programa identifica
está en quiebra y los objetivos de reduc- beneficiarias/os a partir de departamen-
ción del gasto público contraídos con el tos y municipalidades con mayor inci-
Fondo Monetario Internacional (FMI) en dencia de la pobreza extrema, pero con
el año 2002 implicaron una reducción buen acceso a escuelas y centros de
del gasto público, acompañado de un salud.
aumento del gasto social dirigido a la
reducción de la pobreza, y un aumento En síntesis, las medidas dirigidas a
de los ingresos tributarios (García Hui- transformar la asignación autorizada de
dobro, 2004). recursos se orientaron a que la pobla-
ción en condiciones de extrema pobreza
Los recursos disponibles, nacionales y sobreviva, a partir de recursos externos
de la cooperación, comenzaron a canali- que a su vez revierten en mayor endeu-
zarse a través del Fondo de Inversión de damiento, y en un escenario de capaci-
Emergencia Social (FISE) y a destinarse dades estatales débiles y particularistas.
principalmente a educación, salud y
agua potable, y se ejecutaron a través
de descentralización (por ejemplo de las IV.2. Mercantilización
escuelas), participación comunitaria y transnacionalizada:
coordinación entre instituciones del go- las salidas temporarias
bierno (Renzi y Kruijt, 1997). Principales
beneficiarios/as fueron la población Con la derrota electoral del sandinismo
desmovilizada, repatriada, refugiada y se inició un programa de estabilización
en condiciones de pobreza extrema. y ajuste similar a los llevados a cabo en

3
Fue el programa «Trabajo por Alimentos» que tenía un antecedente en el «Programa de Empleo Comu-
nitario» que cambiaba trabajo por comida en el escenario del huracán Mitch y en el programa «Alimentos
por Trabajo», que se lanzó en el año 2002 para hacer frente a la crisis del café.

49
Juliana Martínez Franzoni

los demás países de la región, aunque empleo, está en una aguda crisis, tanto
de una economía totalmente en ruinas por la falta de diversificación como por
(Saldomando y Neira en Sojo, 2000). Se la caída de los precios de los productos
buscó restablecer equilibrios macroeco- tradicionales y el escaso crecimiento de
nómicos y hacer de la iniciativa privada las exportaciones (García Huidobro,
el motor de la economía. Entre 1994 y el 2004).
2000, la corrección de los desequilibrios
macroeconómicos tuvo lugar junto con Como resultado, dos de cada cuatro
un crecimiento de la economía y una re- personas entre 14 y 23 años están des-
ducción de la deuda externa. La caída de empleadas, 60 de cada 100 tienen em-
los precios del café y factores internos pleos informales, y entre quienes tienen
desaceleraron el crecimiento. En el ba- empleo la mitad está subempleada y el
lance la situación de la economía nicara- 43% desempeña trabajos no califica-
güense es muy precaria: el país tiene un dos. A partir de 1993 el gobierno redujo
abultado déficit fiscal y la demanda glo- el empleo público mediante el incenti-
bal supera en un 50% al PIB y en 1998 el vo al autoempleo. En el marco de la cri-
país fue habilitado para recibir recursos sis económica y la falta de experien-
como parte de la iniciativa para Países cia, apoyo técnico y crédito, miles de
Pobres muy Endeudados (PPME o HIPC trabajadores no lograron mantenerse
por sus siglas en inglés) (PNUD, 2002). como cuentapropistas (Tinoco y Agurto,
2003). Estas personas tuvieron, inevita-
En términos del empleo y a diferencia blemente, que volver a insertarse en el
del resto de América Central, la agricul- mercado laboral en calidad de asalaria-
tura continúa siendo la principal fuente das, mayoritariamente subempleadas y
de empleo. «La estructura actual de cul- en condiciones de extrema precariedad.
tivos agrícolas en Nicaragua se asemeja Combinando los distintos problemas,
a la estructura de cultivos imperante en en 2001, el 34% de la población econó-
la subregión en la década de los cin- micamente activa nicaragüense tenía
cuenta y sesenta: agroexportación basa- problemas de empleo, fuera desempleo
da en los cultivos del café, la caña y el o subempleo, visible o invisible (Trejos,
banano y producción para el consumo 2004). Y como si todo esto fuera poco,
interno: maíz, fríjol y arroz» (García Hui- entre 1991 y 1999 el poder de compra
dobro, 2004: 10). Desapareció sí la pro- del salario real promedio se redujo en
ducción de algodón que en los sesenta y un 43%, 6% al año y de manera más
setenta modernizó la economía a partir acentuada en trabajadores/as por cuen-
de relaciones de trabajo asalariadas y ta propia (Trejos, 2004). Si en 1991 el sa-
aplicación de moderna tecnología. La lario mensual promedio permitía com-
crisis de la agricultura tradicional no fue prar 1,44 canastas alimentarias; en 1999
reemplazada por una diversificación de este era insuficiente para comprar una
productos. El sector, principal fuente de (Vargas, s/d).

50
Trayectorias históricas

En este escenario, ¿cómo no ver en la rinflación, mucho peor en términos de


emigración una alternativa? De cada ingresos por habitante y básicamente
100 nicaragüenses, 12 se encuentran igual en términos del acceso a los ser-
fuera del país. Desempleo, subempleo y vicios públicos (PNUD, 2002; Renzi y
caída del salario real se han compensa- Kruijt, 1997). La situación es también
do con remesas, principalmente proce- peor en términos de perspectivas de
dentes de Estados Unidos y Costa Rica. cambio: no se avecina una nueva co-
Al igual que en El Salvador, las remesas yuntura crítica sino el alto costo en tra-
sostienen, de un lado, la economía fami- bajo remunerado y no remunerado de
liar, y del otro, a los sectores financieros las personas en las prácticas actuales de
y la economía nacional. Una familia que asignación de recursos. Nicaragua refle-
recibe remesas destina, en promedio, el ja un conflicto por la asignación autori-
75% de las remesas a alimentación, el zada de recursos similar al que dio ori-
12% a salud y educación, y el 9% a in- gen a la crisis del régimen oligárquico,
versiones, en particular ampliación y re- con una falta de incorporación de secto-
paración de la vivienda. Para la econo- res subalternos, aunque con un menú
mía las remesas nicaragüenses son distinto al que tenían unas décadas
comparables a las salvadoreñas porque atrás, en particular debido a la emigra-
permiten estabilidad de precios, dolari- ción y las remesas.
zación y nivel manejable de desempleo.
Según el Banco Central de Nicaragua re- En efecto, las personas con mayor capa-
presentan un 15% del producto interno cidad de trabajo, educación y audacia
bruto y financian casi la mitad del déficit emigran para sostener a quienes se que-
en la cuenta corriente en la balanza de dan en el país. La importancia de Costa
pagos (García Huidobro, 2004). ¿Qué Rica como destino fronterizo promueve
constelación de actores puede transfor- dinámicas migratorias específicas que
mar una situación que genera tantos di- facilitan la salida y entrada transitoria.
videndos? A Costa Rica le sigue en importancia Es-
tados Unidos. Estas dinámicas son tanto
masculinas como femeninas. De allí su
IV.3. Familiarización a través impacto en la reorganización de las fa-
de la extensión: milias. La guerra movilizó la fuerza de
las «familias acordeón» trabajo masculina y feminizó la fuerza
de trabajo, incluso o especialmente ru-
La población nicaragüense tiene mejo- ral. Con el fin de la guerra y la posterior
res condiciones de vida hoy que al inicio eliminación del servicio militar obligato-
de la coyuntura crítica en términos de rio se produjo el regreso de los hombres
esperanza de vida y alfabetización, mu- a los hogares y el desplazamiento de las
cho mejor en términos de los beneficios mujeres de sus puestos de trabajo (Vilas,
derivados de la eliminación de la hipe- 1994). Pero las mujeres nicaragüenses

51
Juliana Martínez Franzoni

participan ahora de las estrategias de laborales y el consumo privado. Por


generación de ingresos a la par de los otro lado se encuentran Ecuador y Nica-
hombres. De hecho constituyen la mitad ragua, ambos ubicados entre los cuatro
de la población emigrante. países con peor desempeño en desarro-
llo humano pero también con mayores
El tipo de migración, en gran medida grados de transnacionalización de su
temporal e igualmente femenina y mas- fuerza de trabajo, de política pública mí-
culina, conllevó una ampliación en el ta- nima o nula, y de exigencia hacia las fa-
maño de las familias. Niños, niñas y jó- milias en general y el trabajo no remu-
venes muchas veces permanecen con nerado y femenino en particular.
sus abuelas, mientras padres y madres
viven unos meses o años en Costa Rica Chile se caracteriza por un modelo de
y envían dinero de vuelta a las familias mercado al cual sucesivos gobiernos
en Nicaragua. En el país existe alta pro- de la Concertación de Partidos por la De-
porción de familias extensas. El motivo mocracia, ubicada en el centro-izquierda
principal es la reducción de costos para del espectro ideológico, desde 1990 han
hacer frente a los problemas económi- buscando incorporar componentes soli-
cos. Las familias funcionan como «fa- darios. Esto fue particularmente claro
milias acordeones»: se juntan y se sepa- durante la administración del socialista
ran según dispongan o no de recursos Lagos entre 2000 y 2006 que, sin embar-
(Agurto y Guido, 2001). go, logró sólo cambios graduales, no es-
tructurales, y por debajo de las propues-
tas inicialmente planteadas (Castiglioni,
2006).
V. PAÍS, RÉGIMEN Y PRÁCTICAS
DE ASIGNACIÓN DE RECURSOS Costa Rica, por el contrario, se caracteri-
za por un enfoque proteccionista de la
Los cuatro países seleccionados presen- política pública, con una mayor presen-
tan condiciones de vida y arreglos so- cia relativa del Estado en el financia-
ciales marcadamente distintos. Por un miento de servicios como salud, educa-
lado están Chile y Costa Rica, dos países ción y pensiones. En las últimas dos
cuyos indicadores de esperanza de vida, décadas estas políticas han estado suje-
mortalidad infantil, cobertura sanitaria, tas a enormes a presiones para incorpo-
entre otros, los ubican entre los de ma- rar mayores grados de individualización
yor desarrollo humano de la región. De del financiamiento y de los beneficios.
acuerdo a nuestra propia tipología, pre- La salud privada ha crecido de manera
sentada en el capítulo previo, uno y otro exponencial; en pensiones se creó un se-
reflejan, sin embargo, distintos caminos gundo pilar de capitalización individual
en términos de política pública y de su aunque pequeño y sin aumento de apor-
relación con las familias, los mercados tes laborales; en educación la brecha en

52
Trayectorias históricas

la calidad de los servicios ha aumentado gos, uno y otro escenario son comple-
con respecto a la privada y en general jos, aunque decididamente mejores que
los servicios públicos han visto su cali- los que conllevan Ecuador o Nicaragua.
dad deteriorada. Las presiones por un En estos últimos dos países el reto pare-
menor Estado y una mayor presencia del ce ser la creación de Estado en contex-
sector privado tuvieron lugar desde me- tos fiscales restrictivos y con la predo-
diados de los años ochenta pero adqui- minancia de paradigmas de política que
rieron mayor definición a partir de 1990. no necesariamente promueven el ma-
nejo colectivo de riesgos, sea por con-
Quiere decir que las principales presio- vicción o por falta de condiciones fis-
nes para transformar el régimen de cales, técnicas e institucionales. Por lo
bienestar en uno y otro país van en dis- pronto entonces, la creación de un ma-
tintas direcciones: hacia desmercantili- nejo colectivo de riesgos, aunque fuera
zar a través de componentes solidarios orientado a la población de escasos re-
en Chile, y hacia mercantilizar a través cursos, en ambos países es más retórica
de mayor transferencia de responsabili- que real. Los programas son escasos,
dades y recursos públicos hacia el sec- dispersos y carecen de relación con ser-
tor privado en Costa Rica. Paralelamen- vicios públicos con adecuada cobertura.
te al debate político, la realidad de las En Nicaragua se instauran además en
transferencias y servicios enfrenta im- un escenario en el que la población ca-
portantes retos. rece de una experiencia de acceso a ser-
vicios públicos, sean estos universales o
En Chile conlleva alta individualización focalizados. En Ecuador en cambio, la
y vulnerabilidad de las personas y sus población sí tiene un pasado de mayor
familias para hacer frente a los riesgos. presencia estatal que, aunque parcial,
En Costa Rica conlleva una presencia segmentado y también clientelar, cons-
formalmente importante del Estado para tituye un referente con el cual comparar
hacerle frente a dichos riesgos, pero in- las actuales estrategias familiares de su-
formalmente sujeta a «rutas críticas» pervivencia.
marcadas por el acceso informal a los
servicios, por ejemplo, para acortar las Y es precisamente en el ámbito domés-
filas o los tiempos de espera en el siste- tico en el que se observan principales
ma de salud. En Chile se prioriza la auto- rasgos de los respectivos regímenes
nomía y el desarrollo personal de las de bienestar. En los cuatro países éste
personas (D’Laire, 2005), mientras que desempeña papeles compensatorios de
en Costa Rica sigue siendo central el las «fallas» de otras instituciones, con-
manejo colectivo de riesgos. cretamente del mercado y la política pú-
blica en la asignación de los recursos.
En términos del bienestar entendido Dicho esto, las presiones sobre las fami-
como capacidad para el manejo de ries- lias y sobre la división sexual del trabajo

53
Juliana Martínez Franzoni

son muy distintas entre países según Ecuador y Nicaragua, las familias am-
cuenten o no con mercados laborales plían el número de personas que des-
relativamente capaces de absorber fuer- empeñan trabajo remunerado, la can-
za de trabajo y de remunerarla relativa- tidad de trabajo no remunerado, y en
mente bien como ocurre en Chile y Costa tercer lugar emigran. Sólo así se puede
Rica. En estos países el empleo asalaria- lidiar con la promesa de mercados todo-
do no fue sólo promesa, sino realidad poderosos y una realidad de imposibili-
extendida a una gran proporción de la dad de contar con ingresos mínimos
población. Además, las presiones son para comprar bienes y servicios.
distintas según la respuesta a mercados
laborales ineficientes sea el desempleo Por tanto, ¿qué ocurre dentro de cada
(como en Chile) o el autoempleo (como país? En condiciones de alta desigual-
en Nicaragua). También difieren según dad, explorar respuestas a esta pregunta
cuenten con redes sociales compensa- implica necesariamente diferenciar ho-
torias para quienes lo necesitan como gares y familias según su división sexual
en Chile, o con redes universales que, del trabajo y condiciones socioeconómi-
aunque con problemas de calidad y cas, a partir de las cuales las familias ha-
oportunidad de los servicios, están dis- cen un manejo mercantil, autorizado o
ponibles y generan un considerable «in- no remunerado de riesgos. A esto se
greso social», como en Costa Rica. En aboca el siguiente capítulo.

54
3. MUNDOS DEL BIENESTAR

En los países latinoamericanos coexis- de la población forma parte de mun-


ten realidades contrastantes. Hasta dos del bienestar que reflejan los arre-
ahora los estudios sobre regímenes de glos sociales propios de cada país,
bienestar se han basado en promedios sean estos mercantiles, familiares o
nacionales. Esto es correcto si el énfasis estatales, es decir, reflejan el régimen
está en el régimen de política pública. de bienestar. El análisis de conglome-
Pero si lo que interesa es la interacción rados, en este caso de hogares, permi-
entre familias, mercados y estados, te caracterizar constelaciones típicas
ésta evidentemente varía considerable- de prácticas de producción del bienes-
mente dentro del régimen. Igual que tar a las que recurren los hogares. Tres
compras privadas, servicios públicos y son las preguntas para las cuales ex-
trabajo no remunerado se combinan de ploramos respuestas: ¿Cómo son los
distinta manera entre regímenes, tam- mundos del bienestar que coexisten
bién lo hacen dentro de cada régimen, dentro de cada régimen? ¿Para quié-
según la ubicación de las personas en nes hace una diferencia vivir bajo un
la estructura social. Hay quienes tienen régimen de bienestar u otro? ¿Qué si-
múltiples opciones para el manejo de militudes y diferencias hay entre hoga-
riesgos y quienes tienen muy pocas. res ubicados en un mundo similar pero
Hay quienes casi todo lo resuelven a bajo distintos regímenes de bienestar?
través de las compras privadas, es de- Las respuestas a estas preguntas son
cir, mercantilmente, y quienes princi- de mucha relevancia para la política
palmente dependen del ámbito domés- pública dado que promover nuevas ar-
tico. Cuanto mayor la desigualdad, más quitecturas del bienestar implicaría pro-
relevante es ver detrás de los prome- mover una transformación de estos
dios. mundos.

Las características y el tamaño de los En términos empíricos definimos dos


mundos del bienestar varían entre re- criterios básicos: ocupación (como indi-
gímenes, según la presencia relativa cador de la ubicación de los hogares en
de mercados formales, la existencia y la estructura socioeconómica) y organi-
el tipo de servicios públicos, y las dis- zación del ámbito doméstico según la
tintas modalidades de organización de presencia de uno o más proveedores de
las familias, más o menos acordes al ingresos (como acercamiento a la divi-
modelo tradicional de hombre provee- sión sexual del trabajo entre hombres y
dor y mujer cuidadora. En Chile, Costa mujeres). En el primer caso distingui-
Rica, Ecuador y Nicaragua, una muy mos entre grandes propietarios y traba-
pequeña parte de la población vive de jadores profesionalizados, trabajadores
forma parecida. Por ejemplo, va de no precarizados, pequeños propietarios,
compras y se hospitaliza en los Esta- y trabajadores vulnerables. En el segun-
dos Unidos. Sin embargo, la mayoría do caso distinguimos entre hogares tra-

55
Juliana Martínez Franzoni

dicionales (proveedor y cuidadora) y no análisis de conglomerados permitió


tradicionales 1. identificar tres conglomerados de hoga-
res en cada país, con características y ta-
La reconstrucción de los mundos se maños diferentes. En los cuatro países
basa en encuestas de hogares. En Chile tres fue el número óptimo de conglome-
fue la encuesta de Caracterización So- rados de hogares, a pesar de que el pro-
cio-Económica Nacional (CASEN) del cesamiento se hizo de manera indepen-
año 2003; en Costa Rica la Encuesta Na- diente a partir de cuatro bases de datos.
cional de Hogares de Propósitos Múlti-
ples (ENHPM) de 2004; en Ecuador la En Chile, en uno de los mundos se en-
Encuesta de Empleo, Desempleo y Su- cuentran hogares con jefatura profesio-
bempleo en el Área Urbana y Rural de nal y una organización no tradicional,
Ecuador (ENEMDUR) de 2001; y en Nica- en los que las mujeres son también ge-
ragua la Encuesta de Hogares de Propó- neradoras de ingresos. En el segundo
sitos Múltiples (EHPM) de 2001. Dado mundo se encuentran hogares de per-
que necesariamente debíamos recurrir sonas profesionales con una organiza-
a encuestas de hogares, una vez iden- ción familiar tradicional, es decir, con
tificadas las fuentes determinamos los hombres proveedores y mujeres amas
indicadores disponibles para cada una de casa, así como hogares con jefatura
de las tres dimensiones de análisis em- pequeño-propietaria pero organización
pleadas a lo largo del trabajo: mercan- del trabajo no tradicional. En el tercer
tilización, desmercantilización y fami- mundo se encuentran hogares cuya je-
liarización del bienestar. El detalle de la fatura tiene una pequeña propiedad y
metodología se presenta en el anexo. organización del trabajo tradicional en-
tre hombres y mujeres, y hogares con
A continuación describo e interpreto los jefatura no precarizada y vulnerable, in-
hallazgos. dependientemente del tipo de organiza-
ción familiar de que se trate.

La distribución de los hogares según


I. MUNDOS DEL BIENESTAR mundos es más piramidal que la que en-
EN CADA PAÍS contramos en Costa Rica, aunque menos
que la que encontramos en Nicaragua:
¿Cuáles fueron los principales mundos
identificados y en qué medida se dife- — 9,3% de los hogares se encuentran
rencian entre países pertenecientes a en el mundo profesional no tradi-
distintos regímenes de bienestar? El cional.

1
Incluye hogares «modificados» (total o parcialmente a partir del trabajo femenino a tiempo parcial o com-
pleto) y «unificados» (con una persona adulta simultáneamente proveedora de ingresos y de cuidados).

56
Mundos del bienestar

— 22,3% de los hogares se encuentran nal entre hombres y mujeres, algunos


en el mundo profesional tradicio- hogares con jefatura no precarizada, y la
nal o pequeño propietario no tradi- mayoría de los hogares con trabajo vul-
cional. nerable, aunque no todos.
— 68,4% de los hogares se encuentran
en el mundo del trabajo precarizado La distribución de los hogares según
y vulnerable independientemente de mundos es la menos jerárquica de los
la organización familiar. cuatro países:

Estos mundos del bienestar son mar- — 10,1% de los hogares se encuentran
cadamente distintos en términos de en el mundo de mayores ingresos.
mercantilización, desmercantilización y — 37,5% de los hogares se encuentran
familiarización. Los hogares que confor- en el mundo de ingresos interme-
man cada mundo se diferencian entre sí dios.
según el nivel de ingresos que recibe — 52,4% de los hogares se encuentran
cada persona; el acceso a políticas públi- en el mundo de menores ingresos.
cas, en particular a subsidios y a educa-
ción primaria y secundaria; su ubicación Estos mundos del bienestar son marca-
en zonas urbanas o rurales; y la cantidad damente distintos en términos de mer-
de personas que requieren cuidados. La cantilización, desmercantilización y fami-
presencia de amas de casa, que frecuen- liarización. Los hogares que conforman
temente se asocia con el nivel de ingre- cada mundo se diferencian entre sí se-
sos (es decir, que a menor nivel de ingre- gún el nivel de ingresos que recibe cada
sos mayor presencia), no es relevante persona; el acceso a políticas públicas,
para distinguir entre mundos. en particular la importancia relativa de
los subsidios; el acceso a la educación
En Costa Rica, de manera similar a Chi- primaria y secundaria; su ubicación en
le, en uno de los mundos se encuentran zonas urbanas o rurales; y la cantidad de
hogares con jefatura profesional y una personas integrantes del hogar que re-
organización no tradicional, en la que quiere cuidados. A diferencia de Chile es
las mujeres son también generadoras relevante para distinguir entre mundos
de ingresos. A diferencia de Chile, en el ya que la presencia de amas de casa
segundo mundo se encuentran hogares aumenta del mundo 1 al mundo 3.
de personas profesionales, pequeños/as
propietarios/as e incluso trabajo vulne- En Ecuador, a diferencia de Chile y Cos-
rable, siempre y cuando tengan una or- ta Rica, la organización de las familia es
ganización familiar no tradicional. En el aún más importante que en estos paí-
tercer mundo se encuentran hogares ses, especialmente en la distribución
cuya jefatura tiene una pequeña propie- entre segundo y el tercer mundo. En el
dad y organización del trabajo tradicio- segundo, se encuentran hogares con

57
Juliana Martínez Franzoni

ocupación no precarizada, pequeño/a ción familiar no tradicional, con muje-


propietario/a e incluso trabajo vulnera- res proveedoras de ingresos. En el se-
ble, siempre y cuando tengan una orga- gundo mundo se encuentran hogares
nización familiar no tradicional. En el con jefatura no precarizada y peque-
tercer mundo se encuentran hogares ño/a propietario/a que tienen una orga-
con pequeña propiedad, trabajo no pre- nización familiar no tradicional. En el
carizado, y trabajo vulnerable con una tercer mundo se encuentran hogares
organización familiar tradicional. cuya jefatura tiene una pequeña propie-
dad y no precarizada con organización
La distribución de los hogares según familiar tradicional, y trabajo vulnera-
mundos le sigue en estructura jerárqui- ble, independientemente de cuál sea su
ca a la de Costa Rica y es por lo tanto organización familiar.
más achatada que la de Chile:
La distribución de los hogares según
— 13,4% de los hogares se encuentran mundos es la más jerárquica de los cua-
en el mundo de mayores ingresos. tro países:
— 28,5% de los hogares se encuentran
en el mundo de ingresos interme- — 2,7% de los hogares se encuentran
dios. en el mundo de mayores ingresos.
— 58,1% de los hogares se encuentran — 18% de los hogares se encuentran
en el mundo de menores ingresos. en el mundo de ingresos interme-
dios.
Los hogares que conforman cada mun- — 79,3% de los hogares se encuentran
do se diferencian según la jefatura feme- en el mundo de menores ingresos.
nina, el tamaño del hogar, el número de
integrantes del hogar por ama de casa, y Los hogares que conforman cada mun-
el promedio de integrantes del hogar do se diferencian según los ingresos; la
que requieren cuidados. Si bien conta- relación entre ingresos y gasto; la pre-
mos con información relativa a política sencia de pobreza extrema; la asistencia
social, ni las transferencias en dinero, ni a centros educativos privados primarios
el acceso a pensiones (y su importancia o secundarios; la ubicación en zonas ru-
relativa en los ingresos del hogar) o la rales; y la demanda de cuidados en el
educación privada son relevantes para hogar. Dado que carecemos de los da-
dar lugar a los conglomerados de hoga- tos correspondientes, no sabemos qué
res, como sí lo son los indicadores de ocurre con la asignación autorizada de
mercantilización y familiarización. recursos.

Finalmente, en Nicaragua, en uno de El cuadro 3.1 resume el tamaño de cada


los mundos se encuentran sólo hogares uno de los mundos identificados en los
con jefatura profesional y una organiza- cuatro países.

58
Mundos del bienestar

CUADRO 3.1. Peso relativo de cada mundo de la producción del bienestar según países
Hogares (%)
Mundos Chile Costa Rica Ecuador Nicaragua
1 9,3 10,1 13,4 2,7
2 22,3 37,5 28,5 18
3 68,4 52,4 58,1 79,3
Fuente: Proyecto Regímenes de Bienestar en América Latina; Juan Diego Trejos con la asistencia de Luis
Ángel Oviedo, a partir de respectivas encuestas de hogares.

La estructura es más achatada en Costa sidios) que en Nicaragua (ante una ofer-
Rica, seguido de Ecuador y por último ta mínima de programas sociales que
de Chile y Nicaragua. Como veremos a exigen a cambio grandes cantidades de
continuación, detrás de esta distribu- trabajo no remunerado). Coherente con
ción en mundos hay arreglos sociales un enfoque más integral del bienestar,
particulares que diferencian a Chile los resultados del análisis fundamentan
y Costa Rica, por un lado, de Ecuador y la necesidad de ubicar dichos diseños
Nicaragua por el otro. en el marco de las complejas interrela-
ciones entre variables que dan lugar a
cada mundo.

II. MUNDOS DEL BIENESTAR:


MERCANTILIZACIÓN, II.1. Mercantilización del bienestar
DESMERCANTILIZACIÓN
Y FAMILIARIZACIÓN Bajo esta dimensión abordo indicadores
relativos a ingresos a través del merca-
El análisis muestra profundas variacio- do laboral doméstico (concretamente
nes en los grados de mercantilización, ingresos y pobreza extrema) y trasna-
desmercantilización y familiarización cional (ingresos y remesas así como
del bienestar de cada mundo según paí- peso relativo de las remesas en el total
ses, en función, precisamente, del ré- de los ingresos del hogar). La relación
gimen al que pertenece. El análisis de entre ingresos y gastos explora cuán «al
mundos tiene una clara implicación para día» viven los hogares en términos de la
la política pública, en tanto hace una lla- relación entre ingresos y consumo, in-
mada de atención al diseño de progra- dependientemente de su procedencia.
mas basado en variables, tales como el El cuadro 3.2 presenta los resultados del
estar por debajo o por encima de la lí- análisis estadístico.
nea de pobreza dado que tiene connota-
ciones muy distintas se encuentre en Los ingresos por habitante diferencian
Chile (ante una amplia oferta de sub- mundos con claridad: se reducen del

59
Juliana Martínez Franzoni

CUADRO 3.2. Mercantilización del manejo de riesgos según países y conglomerados


(en porcentajes)
Conglomerados
Indicadores Países
1 2 3
Ingreso per cápita (en US$) Costa Rica * 452 234 104
Chile * 727 483 166
Ecuador * 174 80 53
Nicaragua * 334 108 51
Recibe remesas Costa Rica SD SD SD
Chile SD SD SD
Ecuador 4,17 6,62 7,20
Nicaragua SD SD SD
Importancia de remesas en el ingreso familiar Costa Rica SD SD SD
(en %) Chile SD SD SD
Ecuador 43 41 39
Nicaragua SD SD SD
Relación entre ingresos y gastos Costa Rica SD SD SD
(razón) Chile SD SD SD
Ecuador SD SD SD
Nicaragua * 1,5 1,2 1,1
Pobreza extrema Costa Rica 0 2 11
(en %) Chile 0 1 6
Ecuador 5 18 21
Nicaragua * 1 3 11
Nota: * estadísticamente significativo al 5%; ** estadísticamente significativo al 10%.
SD: Sin datos.

Fuente: Proyecto Regímenes de Bienestar en América Latina; Juan Diego Trejos con la asistencia de Luis
Ángel Oviedo, a partir de respectivas encuestas de hogares.

1 al 3 y de Chile a Costa Rica, por un lado, En el conglomerado 2 el ingreso por


y a Ecuador y Nicaragua por el otro. Por cada chileno/a era de US$ 483 mientras
ejemplo, cuando se realizó la encuesta, que por costarricense era de US$ 234,
los hogares pertenecientes al conglome- por nicaragüense de US$ 180 y de ecua-
rado 1 tenían en Chile un ingreso por per- toriano/a de US$ 80. En Nicaragua, quie-
sona de US$ 727 pero en Costa Rica de nes son profesionales se reparten más o
US$ 452, en Nicaragua de US$ 334 y en menos en partes iguales entre el sector
Ecuador de sólo US$ 174. Quiere decir público y el privado (con 1% a favor del
que en Chile el ingreso por persona que privado) y una pequeña proporción se
conformaba parte el conglomerado 1 era dedican al trabajo independiente (0,7%
cuatro veces más que en Ecuador. de todos los hogares). Quienes tienen

60
Mundos del bienestar

trabajo no precarizado se concentran en miento de la clase media que se inicia


el sector público. Este mundo sufre por desde 1995, la crisis aceleró la quiebra
tanto las consecuencias de la reducción de pequeñas empresas y los despidos
del empleo público 2. Aún cuando no es- ocasionados por el congelamiento ban-
tén en condiciones de pobreza, en estos cario de 1999. Los sectores que de por sí
hogares la pobreza está presente como ya estaban desfavorecidos vieron em-
un problema generalizado de la socie- peorar su condición como consecuen-
dad nicaragüense y del cual no están cia del deterioro del poder adquisitivo y
exentos (Renzi y Kruijt, 1997) 3. de la disminución de la inversión social
(ILDIS, 2003). Para 1999 el ingreso por
En el conglomerado 3 el ingreso por per- habitante cayó el 9% y la pobreza y la
sona en Chile era de US$ 166, en Costa indigencia aumentaron sustancialmen-
Rica de US$ 104 y en Ecuador y Nicara- te, en un porcentaje no menor al 50% en
gua de US$ 53 y 51, respectivamente. los dos últimos años de la década (Co-
Los ingresos chilenos eran 3,25 mayores raggio y otros, 2001). Actualmente, en
que los de Nicaragua. Una persona chi- Ecuador hay zonas con el 90% de la po-
lena obtenía, en promedio, seis veces blación en condiciones de pobreza, con
más ingresos que una ecuatoriana o ni- problemas de hacinamiento, desnutri-
caragüense. Tanto en el conglomerado 1 ción y salud (Vásconez y otros, 2005).
como en el 3, la diferencia entre Chile y
Costa Rica era de 1,6 veces a favor de En Nicaragua la insuficiencia en el acce-
Chile. En cambio en el mundo del medio so a los ingresos es producto de varios
una persona chilena obtiene, en prome- factores. Uno que influye es la reduc-
dio, el doble de los ingresos que los que ción del empleo público. A partir de
obtiene un/a costarricense. Chile tiene 1993 el gobierno puso en marcha una
los mayores ingresos de los cuatro paí- política de conversión ocupacional que
ses; Costa Rica le sigue muy por debajo. promovió el autoempleo. Pero en el
marco de la crisis económica y la falta
En Ecuador los bajísimos ingresos refle- de experiencia, apoyo técnico y crédito,
jan el impacto de la crisis económica de miles de trabajadores no lograron man-
fines de los años noventa. Ésta impactó tenerse como cuentapropistas (Tinoco y
tanto a sectores medios como de esca- Agurto, 2003). Estas personas tuvieron,
sos ingresos. Además del empobreci- inevitablemente, que volver a insertarse

2
Entre 1993 y 1996 se llevaron a cabo el Plan de Reconversión Ocupacional y el Plan de Movilidad Labo-
ral, ambos financiados con recursos de la AID y del presupuesto público, y que otorgaron a las personas
una indemnización cuyo monto estuvo sujeto a la antigüedad en el empleo y la categoría ocupacional
(Renzi y Kruijt, 1997).
3
Estos autores hicieron una selección de hogares en condiciones de pobreza reciente que les permitió ex-
plorar la situación de los «nuevos pobres» urbanos, personas con un nivel educativo y una inserción labo-
ral similar a la de los hogares ubicados en el conglomerado mercantilizado-familiarizado.

61
Juliana Martínez Franzoni

en el mercado laboral en calidad de asa- en Ecuador (el conglomerado 2 obtiene


lariadas, mayoritariamente subemplea- 1,5 veces el conglomerado 3), que en Ni-
das y en condiciones de precariedad ex- caragua y Costa Rica (2,1 y 2,2 veces,
trema. Dos de cada cuatro personas respectivamente) y que en Chile (2,9 ve-
entre 14 y 23 años está desempleada y ces).
entre quienes tienen empleo, indepen-
dientemente de su edad, la mitad está ¿Qué ocurre con la relación entre ingre-
subempleada y el 43% desempeña tra- sos y gastos? Sólo contamos con este
bajos no calificados. El sector informal dato para Nicaragua. Como es de espe-
además, genera más del 60% de todos rar, la relación entre ingresos y gastos
los empleos. Sumando los distintos pro- tiende a ser más ajustada a medida que
blemas, en el año 2001, el 34% de la po- pasamos del conglomerado 1 al conglo-
blación económicamente activa nicara- merado 3. En el conglomerado 1 el in-
güense tenía problemas de empleo, greso es 1,5 veces el gasto, en el conglo-
fueran estos de desempleo a subem- merado 3 se reduce a 1,1.
pleo, visible o invisible (Trejos, 2004).
Las remesas presentan diferencias cla-
¿Qué ocurre si comparamos a cada país ras entre países. En Chile representan el
consigo mismo? Es decir, ¿qué nos dice 0,2% del producto bruto interno, en Cos-
la distancia entre el ingreso promedio ta Rica el 1,8% pero en Ecuador el 5,7%
por persona en el conglomerado 1, y el y en Nicaragua el 10,7%. Nos permite
ingreso promedio por persona en el distinguir claramente la importancia re-
conglomerado 3? En Chile y Costa Rica lativa que la inserción laboral trasnacio-
el conglomerado 1 obtiene 4,37 y 4,34 nal tiene en los países con régimen fa-
veces más que el conglomerado 3, res- miliarista en comparación con aquellos
pectivamente. En Ecuador la distancia que tienen régimen estatal, sea protec-
se reduce a 3,28 veces. Esto es consis- cionista o productivista.
tente con una crisis económica que
afectó duramente a todos los estratos Dicho esto, ¿qué tan importante es la
sociales. Pero en Nicaragua la distancia magnitud de los recursos que los ho-
aumenta a 6,54. Quiere decir que en Ni- gares reciben a través de las remesas?
caragua no sólo la proporción de hoga- A los efectos de conocer la importancia
res en el conglomerado 1 es tanto me- relativa de la inserción laboral en mer-
nor que en el resto de los países, sino cados laborales fuera de los respecti-
que obtiene una proporción mucho ma- vos países la disponibilidad de datos es
yor del ingreso nacional. escasa y sólo Ecuador mide la presen-
cia de remesas. En Costa Rica y Chile las
Si comparamos el acceso a ingresos en- encuestas de hogares no registran las
tre los conglomerados 2 y 3 encontra- remesas, en gran medida porque estas
mos que la pirámide es más achatada representan un porcentaje pequeño del

62
Mundos del bienestar

producto interno bruto, lo cual no es el tir el acceso a la canasta básica. A las fa-
caso en Nicaragua. En este último caso milias de mayores ingresos las remesas
nos ha sido también difícil encontrar es- posibilitan acceso a servicios básicos
tudios cualitativos que permitan cono- privados de salud y de educación para
cer mejor el uso de las remesas, no así compensar la ausencia de servicios pú-
en el caso de Ecuador adonde su enor- blicos.
me y rápido crecimiento ha motivado
estudios que las documentan. No todas las familias con personas emi-
grantes reciben remesas. Quienes las
En Ecuador, las remesas actualmente reciben tienen una percepción positiva
superan el gasto social (Acosta, 2005). de la migración; quienes no, las rela-
La diferencia entre conglomerados no cionan con descomposición familiar y
es estadísticamente significativa, ni en social. Para los primeros, las remesas
términos de la proporción de hogares tienen valor sentimental además de mo-
que las reciben, ni en términos de la im- netario; muestra que las/los familiares
portancia relativa de las remesas en el no les olvidan (Herrera y Martínez,
total de los ingresos de los hogares. Un 2002). Para los segundos, los efectos de
rasgo particular del país es que la altísi- las remesas sólo se ven cuando se in-
ma importancia que tienen las remesas vierten a nivel colectivo en servicios co-
en familias ubicadas en los sectores me- munales. Si bien no es regla, hay expe-
dios: más de la mitad del total de las re- riencias de utilización colectiva en que
mesas son recibidas por familias de este las remesas han contribuido a tender el
estrato mientras que el 26% pertenecen alambrado eléctrico, construir el alcan-
a estratos bajos (Acosta, 2005) 4. En los tarillado, mercados e iglesias, y embe-
tres conglomerados las remesas tienen llecer la ciudad.
alto peso relativo en el total de los ingre-
sos del hogar (en torno al 40%). Infor- Dentro del hogar las principales respon-
mación sobre el destino de las remesas sables de administrar las remesas son
recopilada en las regiones con mayor las mujeres madres y/o esposas. Según
cantidad de emigrantes muestra que és- información cualitativa, la inversión de
tas son invertidas en alimentación, sa- las remesas presenta variaciones según
lud, vestimenta, educación, gastos del sexo. Las mujeres principalmente in-
viaje y, raramente, inversión (Herrera y vierten en las necesidades básicas del
Martínez, 2002). En los sectores popula- hogar y, en menor medida, en ahorrar.
res las remesas no sacan a las familias Los hombres, si tienen activos, las in-
de la pobreza, pero sí mejoran sus con- vierten en terrenos, autos, maquinaria o
diciones de vida, por ejemplo, al permi- talleres, contribuyendo a lo que llaman

4
Téngase en cuenta que el dato alude al volumen de remesas y no a la cantidad de personas que envían o
que reciben remesas según estratos.

63
Juliana Martínez Franzoni

la «reactivación económica» de las re- 32%. En Ecuador y Nicaragua, sin em-


mesas. Estas diferencias deberían ser bargo, las cifras no registran la alta pro-
tenidas en cuenta en el diseño de políti- porción de mujeres emigrantes (más de
cas públicas. la mitad de todas las personas emigran-
tes en Ecuador y en torno a la mitad en
En términos de hogares en condiciones Nicaragua) que dejan sus respectivos
de pobreza extrema, en Chile, Costa países precisamente para trabajar re-
Rica y Nicaragua la presencia de hoga- muneradamente. En Chile y Costa Rica
res en estas condiciones es casi inexis- esta situación es distinta, dado que si
tente en el conglomerado 1, pequeña en bien existe emigración, su importancia
el conglomerado 2, y mayor en el con- relativa es menor en comparación a
glomerado 3. En Chile adonde estos ho- Ecuador y Nicaragua.
gares reciben mayor atención del Esta-
do a través de transferencias en dinero, Además, en Chile hay una particulari-
la presencia de hogares en condiciones dad y es que el alto ingreso por habitan-
de pobreza extrema es la mitad que en te, los años de escolaridad y la baja tasa
Costa Rica y Nicaragua. De acuerdo a de natalidad harían esperar una mayor
los datos recogidos, en Nicaragua la proporción de mujeres con trabajo re-
proporción de hogares en pobreza ex- munerado (Larrañaga, 2006). Aunque el
trema sería similar a Costa Rica y menor rechazo al trabajo de las mujeres ma-
que en Ecuador en los tres conglomera- dres es mayor cuanto menor es el nivel
dos. Estos datos plantean dudas con educativo, independientemente del ni-
respecto a la precisión de los datos para vel educativo, 60 de cada 100 entrevista-
Nicaragua. dos/as «manifiesta una actitud negativa
respecto del trabajo remunerado de la
Detrás de este desempeño en el acceso mujer (...), puesto que opina que el lugar
a los ingresos es importante llamar la de la mujer es el cuidado de casa y de la
atención sobre las diferencias que estos familia, y que la vida familiar se resiente
cuatro países muestran en la inserción si la mujer trabaja fuera del hogar» (La-
laboral de las mujeres. Chile, que pre- rrañaga, 2006: 213).
senta un ingreso por persona alto, tiene
a la vez una de las tasas de participación
femenina más bajas de América Latina, II.2. Desmercantilización
especialmente de sus países con mayor del bienestar
nivel de desarrollo (Larrañaga, 2006).
Por ejemplo, de acuerdo a la OIT, las A continuación considero dos tipos de
mujeres «activas» entre los 15 y los 34 indicadores: primero, los relativos al
años son en Chile el 36%. Sin embargo, consumo privado de los hogares, inver-
en Costa Rica constituyen el 43%, en samente relacionados con la desmer-
Ecuador el 54% y en Nicaragua sólo el cantilización (a mayor acceso privado,

64
Mundos del bienestar

CUADRO 3.3. Desmercantilización del manejo de riesgos a partir de indicadores de consumo


privado, según países y conglomerados (en porcentajes)
Conglomerados
Indicadores Países
1 2 3
Asistencia a educación primaria privada Costa Rica * 31 12 4
(en % de hogares) Chile * 30 15 2
Ecuador SD SD SD
Nicaragua * 40 19 9
Asistencia a educación secundaria privada Costa Rica * 31 17 8
(en % de hogares) Chile * 28 17 2
Ecuador SD SD SD
Nicaragua * 38 37 20
Nota: * estadísticamente significativo al 5%; ** estadísticamente significativo al 10%.
SD: Sin datos.

Fuente: Proyecto Regímenes de Bienestar en América Latina; Juan Diego Trejos con la asistencia de Luis
Ángel Oviedo, a partir de respectivas encuestas de hogares.

menor desmercantilización); segundo, rias, sea porque aunque exista la oferta


los relativos a la inversión pública, di- y sea de calidad, los hogares consideran
rectamente relacionados con la desmer- preferible el acceso a servicios privados.
cantilización (a mayor inversión, mayor
desmercantilización). Estos indicadores reflejan diferencias
entre conglomerados estadísticamente
significativas (véase cuadro 3.3). Ade-
El consumo privado más en los cuatro países la mercantiliza-
ción es mayor en educación secundaria
Entre los indicadores de consumo priva- que en educación primaria en los con-
do para tres de los cuatro países conta- glomerados 2 y 3 pero en el conglome-
mos con información relativa al acceso rado 1 los hogares que envían a sus hi-
a la educación primaria y a la educación jos/as a la educación privada lo hacen
secundaria. Se trata de sólo dos indica- tanto en un caso como en el otro.
dores aunque reveladores dado que el
acceso a educación privada en escena- ¿Qué ocurre en el conglomerado 3, don-
rios de escasos ingresos es indicativo de los hogares apenas cuentan con in-
de la magnitud del esfuerzo de mercan- gresos para resolver necesidades bási-
tilización que realizan los hogares, sea cas? En hogares que tienen ingresos por
porque no cuentan con oferta pública, persona de poco más de 50 dólares por
sea porque ésta no reúne las condicio- persona como en Ecuador o Nicaragua,
nes que los hogares consideran necesa- el que un 9% de hogares nicaragüenses

65
Juliana Martínez Franzoni

envíen a sus hijos/as a educación priva- de las familias con subvención del Esta-
da, respectivamente, ¿qué puede indi- do (establecimientos municipales sub-
car si no es mala calidad, debilidad, o vencionados). Allí, la mitad de la matrí-
ausencia del Estado? Veamos lo que cula primaria y secundaria asiste a la
ocurre con la educación primaria. En educación pública municipal y la otra
este conglomerado el acceso a servicios mitad a la educación privada subvencio-
privados es en todos los casos bajo (me- nada y no subvencionada por el Estado.
nos del 10%) pero aumenta a medida Sin embargo, «el gasto por alumno en
que pasamos de países menos informa- el 8% de los estudiantes que asisten a
lizados, Chile y Costa Rica (2 y 4%, res- los colegios privados no subvenciona-
pectivamente), a países más informali- dos, supera en más del doble los del sis-
zados, como es el caso de Nicaragua tema subvencionado, los que por su
(9%). Y este patrón se repite en los res- parte superan en casi un tercio a los co-
tantes dos conglomerados. Entonces, a legios municipales, los que todavía as-
mayores ingresos por habitante, menor cienden al 52% del alumnado total»
asistencia a educación privada porque, (Riesco, 2005: 49). Por lo tanto la pobla-
como veremos más abajo, mayor pre- ción que accede a la educación privada
sencia del Estado en la prestación de que se registra en el cuadro previo, re-
servicios. Y la situación es prácticamen- fleja no sólo arreglos institucionales
te la misma en Chile y Costa Rica. sino también calidades diversas.

Con la educación secundaria ocurre algo En síntesis, y paradójicamente, a menor


similar aunque acentuándose la tenden- ingreso promedio por persona, se obser-
cia mencionada: en Nicaragua el porcen- va también una mayor mercantilización
taje de hogares del conglomerado 3 que en el acceso a servicios. Quiere decir que
reporta acceso a educación privada as- en Nicaragua y Ecuador los ingresos son
ciende a 20 de cada 100. Además la com- menos pero también lo son los servicios
paración entre Costa Rica y Chile mues- públicos que permitirían resolver las ne-
tra que, tanto en el conglomerado 1 cesidades de educación. Lo contrario
como en el 3, un porcentaje mayor de fa- ocurre en Chile y Costa Rica.
milias acceden a la educación privada en
Costa Rica que en Chile (31 y 28% en el Más allá del acceso público o privado ve-
conglomerado 1, y 8 y 2% en el conglo- amos qué ocurre con el acceso a la edu-
merado 3, respectivamente). cación (véase cuadro 3.4). La situación
varía según se trate del nivel primario o
En Costa Rica la educación privada se fi- secundario. En el nivel primario, los dos
nancia exclusivamente con recursos de países con régimen estatal tienen muy
las familias. En Chile en cambio, incluye pocos hogares fuera del sistema educati-
tanto la educación estrictamente priva- vo. Algo similar ocurre en Ecuador, país
da como la que combina financiamiento con régimen familiarista. Pero en Nicara-

66
Mundos del bienestar

CUADRO 3.4. Desempeño, según países y conglomerados (en porcentajes)


Conglomerados
Indicadores Países
1 2 3
No asisten a educación primaria Costa Rica 0 2 2
(niños/as de 7 a 12 años en % de hogares) Chile 1 1 1
Ecuador 2 4 4
Nicaragua 3 11 10
No asisten a educación secundaria Costa Rica * 8 21 30
(jóvenes de 13 a 18 años en % de hogares) Chile * 4 7 12
Ecuador 10 32 29
Nicaragua 17 21 36
Nota: * estadísticamente significativo al 5%; ** estadísticamente significativo al 10%.

Fuente: Proyecto Regímenes de Bienestar en América Latina; Juan Diego Trejos con la asistencia de Luis
Ángel Oviedo, a partir de respectivas encuestas de hogares.

gua la situación es distinta: entre el 3% gida a establecimientos que reclutan


(conglomerado 1) y el 11 y 10% (conglo- estudiantes pertenecientes al programa
merados 2 y 3, respectivamente) de los Chile Solidario (Castiglioni, 2006). Estas
hogares reportan no enviar a la escuela a medidas dirigidas a mejorar el acceso
sus hijos/as de entre 7 y 12 años. Nicara- se complementan con algunas dirigidas
gua se aparta claramente de los restan- a mejorar la calidad (como la Jornada
tes tres países debido a la mayor propor- Escolar Completa), a implementarse a
ción de hogares en esta situación. partir de 2007 en centros educativos
municipales y particulares subvencio-
En la educación secundaria Chile se nados (Castiglioni, 2006), aunque la
aparta de los otros tres países, debido mayoría de los problemas que atravie-
al mayor acceso al colegio de los/as jó- san los servicios públicos tienen que
venes entre 13 y 18 años. La extendida ver, precisamente, con la calidad y su
cobertura de la educación en Chile re- brecha con la privada (Riesco, 2005).
fleja diversos esfuerzos realizados por
los últimos gobiernos, en particular a Costa Rica en cambio tiene serios pro-
partir del año 2000, en programas tales blemas de cobertura, especialmente en
como la modificación constitucional los conglomerados 2 y 3 en los cuales el
que estableció doce años de escolari- 21 y 30% de los hogares reportan que
dad obligatoria y el Plan de Escolaridad sus hijos no asisten al colegio, respecti-
Completa que la hace efectiva, el pro- vamente. Estos problemas son llamati-
grama Liceo para Todos, y la ley de vos dado el desempeño del país en otras
Subvención Pro Retención Escolar diri- dimensiones. De hecho, en los conglo-

67
Juliana Martínez Franzoni

merados 2 y 3 la cobertura de los hoga- aún en un servicio tan altamente valora-


res costarricenses es similar al de los ho- do como es la educación» (Renzi y
gares en Nicaragua, donde el 21% de los Kruijt, 1997: 101).
hogares del conglomerado 2 y 36% de
los hogares del conglomerado 3 repor-
tan jóvenes que no asisten al colegio. La La inversión pública
situación en los hogares ecuatorianos es
similar en los conglomerado 2 y 3, con Los indicadores disponibles para valorar
alrededor de una tercera parte de los/as el acceso privado a bienes y servicios
jóvenes que no asisten el colegio. son los relativos a educación pública,
subsidios o transferencias en el marco
La cobertura secundaria en Ecuador se de programas de combate a la pobreza,
vio seriamente afectada por la crisis y pensiones. Además consideramos el
económica de fines de los años noven- peso relativo de subsidios y pensiones
ta. En ese momento, las dificultades en el ingreso total de los hogares.
económicas, aún en sectores medios,
provocaron una disminución de la ma- Comienzo por las transferencias en
trícula escolar (incluso en el nivel prima- dinero o subsidios, fundamentales
rio) tanto por su costo, como el despla- para compensar pérdida o ausencia de
zamiento de jóvenes entre 12 y 17 años al ingresos ante distintas situaciones que
mercado laboral (Vásconez y otros, 2005). van desde el embarazo hasta la pobreza
o discapacidad (véase cuadro 3.5). Con-
En Nicaragua se tiene una opinión gene- llevan dos grandes tipos de subsidios:
ralizada con respecto a que las escuelas los relacionados con situaciones di-
privadas ofrecen mejores servicios que versas como embarazo o nacimientos,
las escuelas públicas. Por eso «el fenó- generalmente para trabajadoras asala-
meno del descenso en la escala social riadas formales, y los focalizados, cre-
se observa cuando tienen que introducir cientemente dirigidos a las llamadas
cambios en sus patrones de consumo, transferencias condicionadas 5. En las

5
Los programas de transferencias condicionadas se vienen implementando en América Latina desde fi-
nales de la década de los años noventa. Entre ellos se cuentan el Programa de Educación, Salud y Alimen-
tación (PROGRESA) de México (así se llamaba inicialmente, luego cambio de nombre a Oportunidades), el
Programa Nacional de Bolsa Escola y el Programa de Erradicaçao do Trabalho Infantil (PETI) de Brasil, Fa-
milias en Acción (FA) de Colombia, el Programa de Asignación Familiar (PRAF) de Honduras, el Program of
Advancement Through Health and Education (PATH) de Jamaica, y en Nicaragua la Red de Protección So-
cial (RPS) (Rawlings y Rubio, 2003; Villatoro, 2004). Aunque se pueden considerar como parte de una mis-
ma «familia» de programas, el detalle de lo que ocurre en Chile es muy útil para mostrar la enorme dife-
rencia en la complejidad institucional, movilización de recursos y expectativas sobre la contribución de las
familias y las comunidades, especialmente en comparación con los programas existentes en países con
régimen familiarizado.

68
Mundos del bienestar

CUADRO 3.5. Desmercantilización del manejo de riesgos a partir de inversión pública, según
países y conglomerados (en porcentajes)
Conglomerados
Indicadores Países
1 2 3
Acceso a subsidios Costa Rica 0 1 9
(en % de hogares) Chile * 22 31 53
Ecuador 4 19 21
Nicaragua SD SD SD
Peso relativo subsidios en ingreso total Costa Rica ** 8 10 29
del hogar Chile ** 0 1 4
Ecuador 12 13 14
Nicaragua SD SD SD
Nota: * Indicadores estadísticamente significativos al 5%; ** estadísticamente significativos al 10%.
SD: Sin datos.

Fuente: Proyecto Regímenes de Bienestar en América Latina; Juan Diego Trejos con la asistencia de Luis
Ángel Oviedo, a partir de respectivas encuestas de hogares.

encuestas analizadas hay diferencias en Dicho esto, ¿qué nos dicen las encuestas
el registro de los subsidios las cuales de hogares del acceso a las transferen-
son más exhaustivas en Chile que en cias en dinero de los hogares ubicados en
Costa Rica y Ecuador e inexistentes en cada uno de los tres conglomerados? De
Nicaragua. Esta situación es más proble- los tres países que presentan datos, Chile
mática para dar cuenta del acceso a sub- es el que registra el mayor acceso a sub-
sidios de los hogares costarricenses que sidios en los tres conglomerados: 22% de
de los ecuatorianos, dado que en Costa los hogares en el conglomerado 1, 31%
Rica existe una mayor cantidad de pro- en el conglomerado 2, y 53% en el 3. Ade-
gramas que conllevan transferencias en más, es el único de los tres países en el
dinero que los que la encuesta registra. que la diferencia en el acceso a subsidios
Este no es el caso necesariamente en entre conglomerados es estadísticamen-
Ecuador donde los programas de trans- te significativa. Estos subsidios son muy
ferencias son muy escasos. Además en diversos y se otorgan en función de situa-
Costa Rica una gran cantidad de progra- ciones tales como embarazo, asignacio-
mas prestan servicios y no transferen- nes familiares por número de hijos/as
cias en dinero, aunque esto ocurre tam- (sean o no pobres) o desempleo. Incluye
bién en Chile. también transferencias condicionadas 6 al

6
Las transferencias condicionadas consisten en subsidios a la demanda por medio de transferencias mo-
netarias directas para que las familias mejoren su capacidad de consumo en el corto plazo, y de capital hu-
mano susceptible de generar ingresos en el mediano plazo. Como requisito para otorgar servicios se re-

69
Juliana Martínez Franzoni

acceso a servicios de educación y salud merado 1 (4%). Los subsidios que están
en el marco del programa Chile Solidario, registrados en esta encuesta son menos
estas sí, dirigidas a población en condi- diversos que los chilenos. Son principal-
ciones de pobreza. El programa Puente es mente dos: el Subsidio al Gas y el Bono
ejecutado por el Fondo de Solidaridad e de Desarrollo Humano (BDH), inicial-
Inversión Social (FOSIS) en conjunto con mente Bono Solidario.
los municipios (Programa Chile Solidario,
2002) 7. El BDH es un programa dirigido a ma-
dres pobres, personas discapacitadas y
Otros subsidios monetarios dirigidos a personas de la tercera edad. Inicialmen-
población en condiciones de pobreza te era de transferencias no condiciona-
son: Único Familiar (SUF), para todos das pero en julio de 2003 se rediseñó
los niños y niñas menores de 18 años; para enfocarse en personas pertenecien-
Agua Potable (SAP), para cubrir el 100% tes a los quintiles 1 y 2 identificados por
de la cuenta hasta 15 metros cúbicos de el Sistema de Selección de Beneficiarios
consumo mensual; Pensión Asistencial de Programas Sociales (SELBEN), apro-
de Vejez (PASIS), para todos los mayo- ximadamente 1.200.000 personas. El re-
res de 65 años; Pensión Asistencial de diseño incorporó condicionar la entrega
Invalidez (PASIS) para quienes corres- de 15 dólares mensuales a madres, a la
ponda. matrícula y asistencia escolar de hijos/as
de entre 6 y 15 años y a chequeos de
A Chile le sigue Ecuador, país en el que salud periódicos de menores de 5 años.
la diferencia en el acceso a subsidios no A pesar de ser transferencias condicio-
es, sin embargo, significativa entre con- nadas, hasta inicios de 2005 el programa
glomerados, especialmente porque es aún no implementaba mecanismos de
prácticamente el mismo en los conglo- control y éste sólo se había ensayado en
merados 2 y 3 (19 y 21%, respectivamen- algunos ejercicios piloto (León, 2005). De
te) aunque mucho menor en el conglo- acuerdo al INEC la cobertura de este pro-

quiere una contraprestación de parte de la población beneficiaria, concretamente en materia de formación


de capital humano. Por ejemplo, se pide a cambio que las hijas o los hijos de las familias beneficiarias
asistan a clases o tengan su esquema de vacunación al día. Son programas centralizados en su diseño,
pero que requieren de apoyo local para su ejecución. La operación de estos programas requiere desarro-
llar tecnologías de información para el registro de la población y el otorgamiento de beneficios. La centra-
lidad de la selección de beneficiarios(as) y el seguimiento al cumplimiento de requisitos implica que en
general estos programas conllevan costos de administración relativamente altos.
7
Trabajan con las familias durante 24 meses (en los primeros seis de manera intensiva y los restantes 18
meses de monitoreo). La intervención conlleva servicios y transferencias monetarias, denominados
«aporte solidario», que se otorga a las mujeres jefas de hogar o bien a la pareja del jefe de familia, y que se
va reduciendo a medida que se avanza en el programa hasta llegar a un «bono de egreso» que se otorga
una vez finalizado el programa, durante los siguientes tres años.

70
Mundos del bienestar

grama es mayor en áreas rurales que ur- Vivienda (BANHVI). El primero entrega
banas, y en poblaciones indígena (27,7%) distintas transferencias a familias en
y afroecuatoriana que mestiza o blanca condiciones de pobreza y el segundo
(13%) (León, 2005). Si consideramos el el bono de la vivienda. Deja por fuera
promedio estos datos coinciden con los otros subsidios como las licencias por
que obtuvimos en el acceso a subsidios maternidad de carácter universal, o el
por parte de los hogares que conforman subsidio para cuidadoras de pacientes
el mundo familiarizado (21,1%). en fase terminal (para aseguradas), en-
tre otros.
El impacto que tuvo el bono no ha sido
evaluado, pero el que haya sido una En Nicaragua la encuesta de 2001 no re-
transferencia directa a los beneficiarios gistra el acceso a subsidios. Sin embar-
significó un apoyo económico para las go, sabemos que opera un único progra-
mujeres. Entre los resultados analizados ma de transferencias en dinero en el
están la reducción de la pobreza extre- marco del programa Red de Protección
ma, de la desigualdad entre pobres, e in- Social (RPS). Consiste en transferencias
crementos potenciales en la matrícula y a las familias condicionadas a medidas
el acceso a la salud. Para algunos el bono vinculadas al ingreso y permanencia de
tuvo un efecto de desincentivar la inser- niños y niñas en el sistema educativo, así
ción laboral, sin embargo, esta relación como al acceso a servicios de salud. La
depende de decisiones familiares y la me- definición de servicios básicos es real-
nor presión para entrar en un mercado mente básica: en salud se dirige a muje-
laboral precario (Vásconez y otros, 2005). res embarazadas y niños/as menores de
3 años y en educación prioriza niños/as
Costa Rica se ubica en el tercer y último pobres de entre 6 y 13 años matricula-
lugar. El acceso es nulo en el conglome- dos/as entre 1.er y 4.º grado de la escuela
rado 1, 1% en el conglomerado 2 y 9% primaria 8. La transferencia educativa es
en el tercer conglomerado. Los subsi- de US$ 17 cada dos meses por familia, y
dios registrados son sólo los asignados US$ 20 en materiales por niño/a cada
por parte de dos de las instituciones res- año. El centro educativo recibe US$ 0.7
ponsables del combate a la pobreza, el por estudiante cada dos meses. En salud
Instituto Mixto de Ayuda Social (IMAS) la transferencia es de US$ 34 por familia
y el Banco Nacional Hipotecario de la cada dos meses. Dado que el país tiene

8
La transferencia educativa es de US$ 17 cada dos meses por familia y US$ 20 en materiales por niño o
niña cada año. El centro educativo recibe US$ 0.7 por estudiante cada dos meses. En salud, la transferen-
cia es de US$ 34 por familia cada 2 meses. El programa identifica beneficiarias(os) a partir de departamen-
tos y municipalidades con mayor incidencia de la pobreza extrema, pero con buen acceso a escuelas y
centros de salud. Se escogieron municipalidades según índice de marginalidad basado en información re-
lativa a tamaño de la familia, acceso a saneamiento básico y agua, y tasas de alfabetización.

71
Juliana Martínez Franzoni

un serio problema de oferta de servicios, aumentó de 68,5 a 93%; los menores de


el programa prioriza población en condi- 3 años que participan en controles de
ciones de pobreza crítica pero con buen crecimiento aumentaron de 56 a 92% y
acceso a escuelas y centros de salud. con vacunas al día de 35 al 82%. Ade-
más, el gasto total por persona/año pasó
¿Y cuál es el peso relativo de los subsi- de 4.310 a 4.498 córdobas y el gasto ali-
dios en el total de los ingresos de los ho- mentario por persona pasó de 2.922 a
gares? En Chile los subsidios represen- 3.165 córdobas. Las evaluaciones mues-
tan una mínima proporción del total de tran que si bien las áreas de control (no
los ingresos (0, 1 y 4% según se trate de expuestas al programa) también experi-
los conglomerados 1, 2, y 3, respectiva- mentaron cambios positivos, el EPS tuvo
mente). Se espera que la estimación sea un efecto neto favorable.
confiable dado que es la propia CASEN
la que a partir del tipo de subsidio le im- En Costa Rica el peso relativo de los
puta el monto establecido por las res- subsidios es mayor que en Ecuador (es-
pectivas instituciones. La escasa pro- pecialmente en el conglomerado 3) y
porción en los ingresos del hogar es mucho mayor que en Chile. Se diferen-
resultado de los montos de los subsi- cia claramente entre conglomerados: 8,
dios pero también de los altos ingresos 10 y 29% entre los conglomerados 1, 2 y
relativos de los hogares. 3, respectivamente, consistentemente
con que la medición recoge sólo trans-
En Ecuador en cambio, los subsidios re- ferencias dirigidas a población de esca-
presentan una alta proporción de los in- sos recursos. El porcentaje de hogares
gresos de los hogares, entre un 12 y un que reciben transferencias en los con-
14%. No sólo es comparativamente alto glomerados 1 y 2 podrían por lo tanto
sino que también es homogéneo entre reflejar filtraciones a estratos de mayo-
conglomerados. Es coherente con la res ingresos, especialmente documen-
existencia de una pirámide socioeconó- tada para el bono de la vivienda (Estado
mica más achatada, escasísimos ingre- de la Nación, 2004).
sos, y una mayor «democratización» de
la pobreza en hogares pertenecientes a ¿Qué ocurre con las pensiones, es de-
los tres conglomerados, que la existente cir, con el reemplazo de ingresos cuando
en los restantes tres países. La evalua- las personas ya no están en condiciones
ción de este programa muestra resulta- de generarlos? El cuadro 3.6 presenta
dos positivos en tres dimensiones: ma- los resultados estadísticos.
trícula y asistencia educativa; controles
de salud; y consumo privado de los ho- En Chile el acceso a pensiones es alto en
gares. Por ejemplo: el porcentaje de comparación con los restantes países
niños(as) de 7 a 13 años con matrícula y en el escenario latinoamericano. Lo
en la escuela primaria entre 1 y 4 años era antes de las reformas de los años

72
Mundos del bienestar

CUADRO 3.6. Desmercantilización del manejo de riesgos a partir de inversión pública, según
países y conglomerados (en porcentajes)
Conglomerados
Indicadores Países
1 2 3
Acceso a pensiones de población Costa Rica 51 46 24
de 65 años y más Chile 67 55 57
Ecuador 35 12 21
Nicaragua SD SD SD
Peso relativo pensiones en ingreso total Costa Rica 22 37 46
del hogar Chile 11 9 17
Ecuador 24 26 28
Nicaragua SD SD SD
Nota: * estadísticamente significativo al 5%; ** estadísticamente significativo al 10%.
SD: Sin datos.

Fuente: Proyecto Regímenes de Bienestar en América Latina; Juan Diego Trejos con la asistencia de Luis
Ángel Oviedo, a partir de respectivas encuestas de hogares.

ochenta y desde muchas décadas atrás. A diferencia de Chile, la mayor parte de


Si bien era un sistema estratificado se- las pensiones contributivas se financian
gún ocupaciones, la cobertura era alta. de manera tripartita en el marco de un
Los porcentajes actuales reflejan dos sistema de capitalización colectiva con
sistemas, el de reparto previo a las re- tasas de reemplazo escalonadas (a ma-
formas, y el de capitalización individual yores ingresos menor porcentaje de
creado en los ochenta. El sistema actual pensión). Dado que está asociada al tra-
de pensiones está privatizado en térmi- bajo formal y tiene una cobertura mu-
nos de su diseño (en cuentas individua- chísimo más alta entre asalariados/as
les) y de su aportes (sólo aporta la per- que entre independientes, su cobertura
sona trabajadora y ya no quien lo es mucho mayor en los conglomerados
contrata). Además el Estado ya no sub- 1 y 2 que en el conglomerado 3. En este
sidia los aportes. Sin embargo, como último conglomerado hay una mayor
una gran proporción de la población no presencia de pensiones financiadas ex-
logra cotizar lo suficiente para acceder a clusivamente con recursos públicos a
una pensión contributiva, el Estado fi- través del Régimen No Contributivo.
nancia una pensión básica. Para asalariados/as a partir del 2001 co-
menzó a operar un segundo pilar de
En Costa Rica el acceso a pensiones es pensiones basado en el ahorro indivi-
también alto en comparación a Ecuador dual, aunque tanto en términos de con-
y Nicaragua y en el contexto regional. tribución como de reemplazo su impor-

73
Juliana Martínez Franzoni

tancia es menor que la del fondo de ca- social es mayor que la dirigida a capital
pitalización colectiva 9 (Martínez Franzo- humano (igual que en Chile y Costa Rica
ni, 2006). En términos de equidad de gé- y a diferencia de Nicaragua), aunque el
nero el fondo de capitalización colectiva esfuerzo fiscal y el gasto por habitante
tiene un componente de afirmación po- sea mucho menor (inversión social mí-
sitiva que se ve reflejado en las modali- nima a intermedia).
dades de retiro anticipado, tanto en las
cuotas requeridas como en las tasas de En Nicaragua la encuesta de hogares no
reemplazo. incluye información relativa al acceso a
pensiones. Fuentes secundarias nos di-
En Ecuador, entre 1993 y el 2003 el sector cen que la cobertura es escasa: alcanza al
informal creció un 33% y se tradujo direc- 17% de la población. Es de esperar que la
tamente en una caída de la proporción mayoría de esta población sea parte de
de población asegurada, especialmente los conglomerados 1 y 2, y no del conglo-
asalariada. Las personas aseguradas al merado 3. La escasa cobertura es en gran
Instituto Ecuatoriano de Seguridad So- medida producto de cambios en el mer-
cial (IESS) cayeron del 53% al 41% y las cado laboral y la reforma del Estado: en-
no aseguradas ascendieron del 47% al tre 1990 y 1994 dejaron de existir 58.000
59%. Para finales de la década de los puestos formales, necesariamente parte
noventa, la cobertura de la seguridad del mundo del trabajo no precarizado.
social alcanzaba un 18% de la PEA (Vás- Con esta desaparición de empleo formal,
conez, 2005) y tenía lugar a través de la cobertura del Instituto Nicaragüense
alguno de los seguros existentes: priva- de Seguridad Social (INSS), se redujo del
do, social general, social campesino, de 21,5% al 14%. En 1995 comenzó una inci-
las Fuerzas Armadas y Policía, y de me- piente creación de nuevos empleos, es-
dicina preventiva (Guzmán, 2005) 10. El pecialmente privados. Estos general-
cambio legal afectó la cobertura y el ac- mente carecen de seguridad social y de
ceso y el seguro social enfrenta actual- otros tipos de protección, con lo cual en
mente serios problemas de calidad. Aún el año 2001, la cobertura del seguro so-
así, por efecto inercial de la inversión cial era del 17% de los 316.700 trabajado-
previa, la inversión social en seguridad res y trabajadoras pertenecientes al sec-

9
El fondo colectivo se financia con un 7,5% a partir de aportes tripartitos y tiene tasas de reemplazo de en-
tre el 48 y más del 60%. El de capitalización individual recibe un 4,5% de aportes y su reemplazo se estima
en 15%.
10
El Seguro Social Campesino (SSC) tiene un diseño interesante para el formato de aseguramiento tra-
dicional individual existente en América Latina: ofrece atención a jefes de familia (y familiares depen-
dientes) de poblaciones pobres rurales, organizados en cooperativas, comunas o asociaciones agrarias.
En 1994 la cobertura de este seguro era de un 8% del 18% de la cobertura total del IESS; aunque en 2003
su cobertura había disminuido a un 6,8% (no así la total del IESS que se mantenía constante) (Mesa
Lago, 2005).

74
Mundos del bienestar

tor privado. Segundo, porque los com- En Costa Rica, la cobertura del sector
promisos asumidos por el país para re- público, realizada a través del asegura-
ducir el gasto público han implicado la miento tripartido, es muy alta. Supera el
reducción del gasto público no vinculado 80% de la población, la cual accede a es-
a la reducción de la pobreza (en particu- tos servicios tanto por su contribución
lar producto de la reforma de pensiones). directa como indirecta (de cónyuges, hi-
jos/as y otras personas económicamen-
En materia de salud carecemos del dato te dependientes) como del asegura-
a partir de las respectivas encuestas. Sin miento no contributivo para población
embargo, sabemos que en Chile «menos de escasos recursos. Sin embargo, des-
de un quinto de la población se atiende de mediados de los noventa, el gasto
en el sistema de salud privado, incluidos privado ha aumentado muy acelerada-
significativos aportes públicos» (Riesco, mente, incluso entre personas que con-
2005: 49). A partir de la reforma del sec- tribuyen al seguro social, de la mano de
tor que tuvo lugar en los años ochenta, la insuficiente inversión y el deterioro
«el traslado de la población de mayor in- de los servicios (Martínez Franzoni,
greso y menor riesgo de salud a las ISA- 2005).
PREs restó recursos al sector público, si-
tuación que se agrava al verificar que la En Ecuador la crisis del 99 incrementó la
población adscrita al sistema privado re- probabilidad de no buscar los servicios
curre o regresa al sector público cuando generales de salud, de manera general y
enfrenta enfermedades catastróficas y/o en especial en el caso de los hombres
no dispone de los recursos suficientes (Vásconez, 2005). Esto se hace visible
para renovar su contrato anual privado sobre todo en la atención prenatal y
de salud. El sistema público, de esta for- posparto, pues los embarazos sin con-
ma, opera como un seguro de segundo trol y la asistencia no profesional en el
nivel para el sistema privado» (Raczyns- parto aumentaron en un 90% durante
ki, [1999] 2002: 128). Una segunda carac- los años noventa. Si bien se ha produci-
terística del gasto privado en salud es do una ligera recuperación del gasto pú-
que se dirige a servicios de alta compleji- blico en salud, en el año 2004 era sólo
dad: «a pesar de que el porcentaje de la del 1,1% del PIB (Vásconez y otros, 2005).
población afiliada [al sector privado] no Para dar una idea más clara de lo que
alcanza el 18%, las contribuciones obli- significa, mientras en el año 2001 Chile
gatorias correspondientes a sus afiliados invertía en salud US$ 165 por persona al
superan el 50% (...). En otras palabras, año y Costa Rica invertía US$ 199, Ecua-
durante el año 2003 el sistema privado dor sólo invertía US$ 16.
recaudó el 51% de las cotizaciones obli-
gatorias, a pesar de ofrecer cobertura a El Programa de Maternidad Gratuita
tan sólo el 17,6% de la población» (Casti- contempla 43 prestaciones tales como
glioni, 2006: 73). control prenatal, atención del parto, pla-

75
Juliana Martínez Franzoni

nificación familiar, detección de cáncer, Nutrición 2000 (PANN), está a cargo del
atención de enfermedades de transmi- Ministerio de Salud y es de entrega de
sión sexual (excepto sida), y atención de dos alimentos: papilla y bebida destina-
niños/as menores de 5 años en enferme- do a niños/as entre 6 y 24 meses y a mu-
dades prevalecientes (UNFPA-CONAMU jeres embarazadas o lactantes, respec-
en León, 2005). La medición de cobertu- tivamente. Ambos benefician más a la
ra con que se cuenta es producto de su población rural y se consideran adecua-
incorporación en una encuesta de hoga- damente focalizados (León, 2005).
res de 2003 que mostró que sólo 3 de
cada 10 mujeres en edad fértil conocía En Nicaragua, las percepciones que tie-
su derecho a acceder a los servicios es- ne la población con respecto a la salud
tablecidos en la ley. Si bien es formal- pública son «un claro reflejo de la ausen-
mente universal, la realidad de estratifi- cia de políticas públicas en la prestación
cación social se encarga de que sean las de este servicio. Los recortes presu-
mujeres pobres las que más usan servi- puestarios se han traducido en una re-
cios públicos como éste (Herrera, 2006). ducción tanto en la calidad como en la
Los recursos públicos previstos no se cobertura de servicios de salud. Sin em-
hacen efectivos y la privatización de ser- bargo, parte del estatus diferenciado que
vicios de salud que se vienen dando en tiene los sectores medios de la pobla-
el país afecta al número de proveedores ción es que éstos por lo general no acce-
que ejecutan el programa. En efecto, du- den a esos servicios por considerarlos
rante los últimos años el número de ca- de mala calidad y por sus ingresos o su
mas en hospitales privados aumentó, inserción en el sector moderno del mer-
mientras que en los hospitales públicos cado laboral les ofrecen otras oportuni-
se redujo, y la dinámica de crecimiento dades» (Renzi y Kruijt, 1997: 103). Una
de médicos privados cada 10 mil habi- de las vías que este mundo tiene para fi-
tantes ha sido tal que en el año 2001 ya nanciar el consumo y acceder a servi-
había la misma cantidad de médicos pri- cios como la salud y la educación, es el
vados que públicos 11 (León, 2005). La acceso al crédito.
oferta de servicios privados es mayor
para estratos de mayores ingresos pero
existen también para sectores de esca- II.3. Familiarización del bienestar
sos ingresos como por ejemplo la Cruz
Roja. Las familias [...] han debido actuar
cumpliendo simultáneamente dife-
En términos de programas focalizados rentes roles: como redes para el cui-
existe el Programa de Alimentación y dado para niños y ancianos al aumen-

11
La cantidad de médicos públicos y privados es la misma (8 y 7,9 de cada 10 mil habitantes, respectiva-
mente), y pasó de 6,2 y 1,8 cada 10 mil en 1990 en cada sector, respectivamente (INEC en León, 2005).

76
Mundos del bienestar

tar la incorporación de la mujer al remunerado, tanto de cuidados como


mercado laboral; como fuente de de producción para el autoconsumo
«contacto» para acceder a un empleo, (véase cuadro 3.7).
sea formal o informal; como institu-
ción que ofrece seguro y protección a
quienes no tienen a quién recurrir en
La disponibilidad de trabajo
momentos de crisis o depresión eco-
no remunerado
nómica; como hogar para jóvenes
que prolongan su escolaridad con la
expansión del sistema educativo, es- Comienzo por los dos indicadores relati-
pecialmente terciario; en fin, como es- vos a la oferta de trabajo no remunerado
pacio afectivo para adultos estresa- en los hogares. El primero es la disponibi-
dos por el exceso de trabajo y las lidad de mujeres adultas que se dedican a
incertidumbre propias de una socie- tiempo completo al trabajo no remunera-
dad de mercado [Tironi, Valenzuela y do. El segundo es la presencia de jefatura
Scully, 2006: 20-21]. femenina que se debe, bien a la ausencia
de cónyuge, bien al desempeño de traba-
La familia está hoy en el centro de fuer- jo no remunerado de las mujeres, aún
tes tensiones. Y lo que Tironi, Valenzue- cuando el cónyuge esté presente.
la y Scully (2006) afirman para Chile es
extensible a todos los países de la re- De los cuatro países, la diferencia en la
gión. A pesar de las limitaciones para presencia de amas de casa entre con-
determinarlo estadísticamente, esta glomerados sólo es estadísticamente
centralidad de la familia ha comenzado significativa en Costa Rica. Aún así, en
a ser documentada. Por ejemplo, un re- los cuatro países se repite el mismo pa-
ciente estudio interdisciplinario de ex- trón: un porcentaje pequeño (del 7% o
cepcional calidad enfocado en lo que menos) de mujeres dedicadas a tiempo
sucede en Chile, argumenta que «en completo a las tareas del hogar en el
gran medida, la ha correspondido com- conglomerado 1, y un aumento conside-
pensar el retiro de la protección del Es- rable de esta proporción en los restan-
tado; y, junto con ello, ha debido hacer- tes conglomerados. En el conglomera-
se cargo de mitigar el impacto de los do 3 la proporción de amas de casa es
ciclos e inestabilidades inherentes a una similar en Chile, Ecuador y Nicaragua
sociedad, como la chilena, que reposa (40% o levemente mayor) pero mucho
tan críticamente en el mercado» (Tironi, mayor en Costa Rica (62% de los hoga-
Valenzuela y Scully, 2006: 20). res). En el conglomerado 2, sin embar-
go, es Ecuador el que se aparta de los
En base a las encuestas, y con las limita- otros tres países dado que sólo un 12%
ciones del caso, a continuación exploro de los hogares tienen amas de casa, en
esta dimensión a partir de indicadores contraste con un 20% en Costa Rica, un
de oferta y de demanda de trabajo no 22% en Nicaragua, y un 26% en Chile.

77
Juliana Martínez Franzoni

CUADRO 3.7. Familiarización del manejo de riesgos según conglomerados de tipos


sociofamiliares y países
Conglomerados
Indicadores Países
1 2 3
De oferta de trabajo no remunerado
Presencia de amas de casa Costa Rica * 5 20 62
Chile 4 26 41
Ecuador 7 12 42
Nicaragua 6 22 40
Hogares con jefatura femenina Costa Rica 42 22 17
Chile 38 18 22
Ecuador ** 58 27 8
Nicaragua 14 29 19
De demanda de cuidados
Miembros del hogar por ama de casa Costa Rica 3 4 4
Chile 3 4 4
Ecuador ** 2 4 4
Nicaragua 5 5 5
Promedio de miembros del hogar Costa Rica * 0.4 0.5 0.6
que requieren cuidados Chile ** 0.3 0.4 0.5
Ecuador * 0.2 0.7 0.9
Nicaragua * 0.6 0.7 1.1
Tamaño del hogar Costa Rica 3 4 4
(promedio de miembros por hogar) Chile 3 4 4
Ecuador * 3 4 5
Nicaragua 5 5 6
Nota: * estadísticamente significativo al 5%; ** estadísticamente significativo al 10%.

Fuente: Proyecto Regímenes de Bienestar en América Latina; Juan Diego Trejos con la asistencia de Luis
Ángel Oviedo, a partir de respectivas encuestas de hogares.

De acuerdo a un estudio realizado en Cos- zación personal son más susceptibles a


ta Rica, lo que varía fuertemente entre dejarlo cuando aumenta la demanda del
conglomerados es la orientación de las trabajo no remunerado. Ese hallazgo es
mujeres hacia el trabajo remunerado. En consistente con otros estudios que mues-
el conglomerado 3 se encontrarían princi- tran que la división sexual tradicional del
palmente las mujeres que trabajan por trabajo entre hombres y mujeres es más
necesidad económica, en el 1 por carrera, cuestionada y transformada a medida
y en el 2 por realización personal. Quie- que aumenta el nivel educativo y socio-
nes trabajan remuneradamente por reali- económico de las mujeres y los hogares.

78
Mundos del bienestar

Si esto fuera así en el conglomerado 3 Rica), patrones culturales (que definen


predominarían las mujeres que traba- menor participación relativa en el merca-
jan remuneradamente por necesidad do laboral de las mujeres del conglome-
económica. Deberíamos por lo tanto in- rado 3).
terpretar que en Costa Rica hay una ma-
yor proporción de mujeres de este con-
glomerado que pueden quedarse en la La demanda de cuidados
casa que en los otros tres países. En
cambio en el conglomerado 2, en el que Veamos qué ocurre con la demanda de
predominan las mujeres que trabajan trabajo no remunerado en los hogares.
por realización personal, existiría una Los indicadores disponibles son tres: la
mayor presión o demanda de trabajo cantidad de miembros del hogar por
no remunerado a tiempo completo ha- ama de casa, la cantidad de miembros
cia las mujeres chilenas, nicaragüenses del hogar que requieren cuidados, y el
y costarricenses que hacia las ecuato- tamaño total del hogar.
rianas, que por eso mostrarían menor
dedicación a tiempo completo a las ta- ¿Cuántas de estas personas requieren
reas del hogar. Finalmente, en el con- de cuidados? Para explorar esta pregun-
glomerado 1 en el que predominan las ta vemos cuántas personas menores de
mujeres que trabajan remuneradamen- 12 años y mayores de 65 hay por cada
te por carrera profesional, la situación ama de casa. Considero estas edades
es relativamente homogénea entre los porque corresponden con momentos
cuatro países. del ciclo vital en los que las personas re-
quieren de mayores cuidados. En térmi-
La presencia de jefatura femenina, sin nos de la cantidad del promedio de
embargo, obedece a distintos factores en miembros del hogar que requieren cui-
países principalmente expulsores que en dados, los hogares chilenos, costarri-
países que principalmente atraen pobla- censes y ecuatorianos presentan una si-
ción. Concretamente, en Ecuador y Nica- tuación bastante homogénea entre sí y
ragua la emigración influye fuertemente estadísticamente significativa para dife-
en la conformación de las familias y miti- renciar conglomerados.
ga la influencia de la transición demográ-
fica que está avanzada en Ecuador aun- Pensando en otra manera de acercarnos
que incipiente en Nicaragua (como lo a la demanda de trabajo no remunerado
muestra el mayor tamaño relativo de las consideramos miembros del hogar por
familias). Pero en Chile y Costa Rica la adulta dedicada a tiempo completo a ta-
conformación de las familias es resulta- reas del hogar, es decir, por ama de
do de factores domésticos tales como la casa. Este indicador sólo es relevante
transición demográfica (prácticamente fi- para diferenciar entre conglomerados
nalizada en Chile y avanzada en Costa en Ecuador, no así en los restantes paí-

79
Juliana Martínez Franzoni

ses adonde la situación es homogénea las propias mujeres al cuidado materno.


entre conglomerados. Aún cuando la oferta de educación par-
vularia provista por el Estado ha ido en
¿Y cuál es el tamaño de los hogares, aumento en los últimos años, su incre-
asociado también a la demanda de tra- mento es un proceso lento y, lo que es
bajo no remunerado por parte de todos peor, la participación es mayor a medida
o algunos de sus integrantes? ¿Varía en- que aumentan los ingresos del hogar»
tre conglomerados? Los hogares nicara- (Tironi, Valenzuela y Scully, 2006: 35).
güenses son algo más grandes y homo-
géneos (5 personas por hogar) y sólo en En Chile, en términos generales los cui-
Ecuador las diferencias en el tamaño del dados han continuado siendo parte del
hogar son significativas para diferenciar ámbito de las familias, aunque la pro-
conglomerados (3, 4 y 5 miembros en porción de mujeres con trabajo remune-
los conglomerados 1, 2 y 3, respectiva- rado ha aumentado y con ello las tensio-
mente). En los otros tres países no es nes entre trabajo remunerado y no
una variable relevante para diferenciar remunerado. Chile cuenta con licencias
entre mundos del bienestar. por maternidad, salas-cuna y jardines
de infantes que, sin embargo, tienen es-
Claro que la demanda de trabajo no re- casa cobertura. En general el diseño de
munerado que ejercen las personas cui- algunos de estos programas, como es el
dado-dependientes sobre las mujeres de casas, se financia a partir de la con-
como principales cuidadoras, varía se- tratación de un cierto número de muje-
gún la oferta de servicios públicos desti- res, con lo cual tiene un efecto negativo
nados a tales efectos; según la disponi- sobre la contratación de mujeres que
bilidad de ingresos que las familias y las para los empleadores significa mayores
mujeres tienen para contratar servicios costos de producción.
privadamente; y según el apoyo familiar
de madres, abuelas y otras mujeres. Evi- No sólo eso, sino que el acceso a salas-
dentemente un análisis de este tipo tras- cuna y otros servicios de atención para
ciende las encuestas de hogares. Sin niños/as de 0 a 5 años, como los jardi-
embargo, vale la pena comentar que en nes de infantes, refleja una de las bre-
los dos países con mayor presencia del chas fuertes entre estratos socioeconó-
Estado en el manejo de riesgos, Costa micos que o bien se mantienen o bien
Rica y Chile, la oferta pública destinada se acentúan (Raczynski, 2006). Entre las
al cuidado de niños/as o adultos/as ma- razones para no enviar a los niños/as
yores es escasa. Por ejemplo, en Chile, a los programas existentes de educa-
existe un «bajo porcentaje de asistencia ción dirigidos a los de 5 y 6 años, se
de niños y niñas a sistema de educación argumenta «que no hay establecimien-
parvularia, muchas veces por razones tos “cercanos”, que tienen dificultades
atribuidas a la importancia que otorgan de carácter económico, que sus hijos

80
Mundos del bienestar

no cuentan con edad suficiente y, espe- tratación de mujeres en edad reproducti-


cialmente, que prefieren cuidarles en va como en el respeto o más bien irres-
casa. Estas razones no presentan dife- peto a los derechos laborales (Martínez
rencias significativas según ingresos. Franzoni y Castro, 2002) 12. La oferta pú-
Esto último revela que hay ciertos facto- blica de cuidado infantil es ínfima y bá-
res culturales según los cuales la crianza sicamente focalizada, a través de los
de niños/as en edad parvularia sería de programas de Hogares Comunitarios y
exclusiva responsabilidad de las fami- Centro de Nutrición Infantil (CEN-CINAI).
lias» (Gubbins, Browne, Bagnara, Ca- También es escasa la disponibilidad de
meratti y Benavente, 2006: 345). Por cuidado para personas adultas mayores
eso, «Aún cuando la oferta parvularia y otras poblaciones que requieren cuida-
provista por el Estado ha ido en aumen- dos especiales como población con dis-
to en los últimos años, su incremento capacidad a través de las llamadas Insti-
es un proceso lento, y la participación es tuciones de Bienestar Social (IBS). Estas
mayor a medida que aumentan los in- instituciones reciben transferencias en
gresos del hogar» (Gubbins, Browne, dinero aunque se carece de datos de co-
Bagnara, Cameratti y Benavente, 2006: bertura o de beneficiarios que permita
350). documentar sus alcances.

Estos hallazgos para Chile son coin- En Ecuador la ola emigratoria que se dis-
cidentes con un estudio exploratorio paró a partir de 1999, aumentó la separa-
realizado para Costa Rica en el cual en- ción entre los/as niños/as y sus madres y
contramos que prevalece una fuerte in- padres: entre 1990 y el 2000, el número
clinación hacia soluciones familiares de de niños/as cuyos padres emigraron de-
cuidado, antes que mercantiles y, mu- jándoles en el país pasó de 17.000 a
chos menos, estatales que por lo demás 150.000 (Herrera y Martínez, 2002). Las
son muy escasos (Martínez Franzoni y familias en las que hay emigrantes pre-
Ramírez, 2006). Mientras esto ocurre en sentan un número creciente de personas
el caso de los/as niños/as, también se en edades dependientes (menores de
presentan problemas para conciliar la 20, especialmente niños/as, y mayores
maternidad con el trabajo remunerado: de 60). Implica mayor demanda de «ma-
la mitad del financiamiento de las licen- nos cuidadoras», en gran medida otras
cias por maternidad también recae en mujeres de la familia. Información cuali-
los empleadores que contratan a la mu- tativa obtenida en las regiones más ex-
jer embarazada, con lo cual se produce pulsoras de Ecuador documenta que
un «efecto boomerang» tanto en la con- la emigración no ha transformado —al

12
Esta situación es mejor a la que había hasta 1996 cuando el total de las licencias por maternidad eran fi-
nanciadas por los empleadores y, además, no se consideraban salario sino subsidio. Por eso una mujer
que tuviera tres hijos/as perdía un año de contribución a las pensiones.

81
Juliana Martínez Franzoni

menos no en gran escala—, la división guridad: ante la opción de pagar una


tradicional del trabajo entre hombres y guardería o pagar un familiar, estas mu-
mujeres. Si bien ahora más mujeres re- jeres prefieren la segunda (Newman,
paran cosas en el hogar y se toman al- Larreamendy y Maldonado, 2001).
gún tiempo para descansar, y los hom-
bres saben cocinar, la partida de alguno
de los padres significa que alguna mujer La producción para el autoconsumo
de la familia asume su ausencia en el
cuidado de los niños (véase Herrera y Dado que no todo el trabajo no remune-
Martínez, 2002). rado se destina a cuidados, ¿qué ocurre
con la producción para el autoconsumo
Además, en términos de los patrones que, a su vez, reduce la dependencia del
culturales, un estudio cualitativo realiza- mercado para el acceso a productos bá-
do con mujeres que laboran en la flori- sicos, en particular de alimentos? Está
cultura, uno de los sectores con mayor claro que ni toda ni sólo la población ru-
crecimiento en Ecuador, muestra que el ral produce para el autoconsumo. Ade-
cuidado de los/as niños/as es uno de los más, en Costa Rica por ejemplo, la po-
aspectos importantes a resolver antes blación rural está sobreestimada. Aún
de iniciar el trabajo remunerado. Dentro así, el indicador constituye un proxy
de las estrategias prima la familiariza- cuyo comportamiento vale la pena ana-
ción del cuidado con alta femenización, lizar y el cuadro 3.8 presenta los resul-
es decir, que es llevado a cabo por otras tados.
mujeres de la familia o, en su defecto,
por hijos/as mayores. Esta opción no La proporción de hogares rurales y por
sólo es una estrategia inducida por lo lo tanto de acercamiento a la produc-
económico, sino que también brinda se- ción para el autoconsumo es sistemáti-

CUADRO 3.8. Familiarización del manejo de riesgos a partir de ruralidad de los hogares,
según países y conglomerados
Conglomerados
Indicadores Países
1 2 3
Hogares rurales Costa Rica * 17 31 51
Chile * 2 8 15
Ecuador 9 28 29
Nicaragua * 10 19 38
Nota: * estadísticamente significativo al 5%.

Fuente: Proyecto Regímenes de Bienestar en América Latina; Juan Diego Trejos con la asistencia de Luis
Ángel Oviedo, a partir de respectivas encuestas de hogares.

82
Mundos del bienestar

camente mayor en los hogares del con- no tienen ingresos o que tienen ingre-
glomerado 3 que del conglomerado 2 y sos pero reparten su tiempo entre am-
de éste que del 1 (aunque en Ecuador, a bos trabajos y/o alargan las jornadas la-
diferencia de los otros tres países, di- borales para darle lugar a ambos. En
cha diferencia no es estadísticamente Ecuador la división sexual del trabajo
significativa). Comparando entre paí- muestra la mayor consistencia en hacer
ses vemos que esta proporción es cla- una diferencia en la ubicación de hoga-
ramente mayor en Costa Rica y Nicara- res con jefaturas no precarizada, vulne-
gua, menor en Chile e intermedia en rable o pequeño propietaria. En Chile en
Ecuador. cambio parece ser más determinante la
ocupación que la organización familiar:
hogares vulnerables, con pequeña pro-
piedad pero incluso no precarizados, se
III. BALANCE ubican en un conglomerado de hogares
relativamente más familiarizados, aún
¿Es o no útil el análisis de mundos como cuando tengan doble proveedor/a de in-
insumo para pensar en arquitecturas gresos.
transformadoras del régimen de bienes-
tar? A partir de la evidencia presentada Las variables estadísticamente significa-
y con las limitaciones que tienen las en- tivas para dar lugar a mundos del bien-
cuestas de hogares para abordar el régi- estar varían entre países. En los dos paí-
men en tanto tal, la respuesta es que sí. ses con régimen estatal son producto de
prácticas mercantiles, públicas y en me-
La noción de mundo permite reconstruir nor medida familiar. En cambio, en Nica-
la interrelación de prácticas de asigna- ragua y Ecuador además de las prácticas
ción de recursos a través de las cuales mercantiles inciden más las característi-
los hogares lidian con riesgos. El análi- cas de las familias que la presencia del
sis estadístico corrobora que dentro de Estado.
cada régimen estos mundos conviven
con grados variables de mercantiliza- Como es de esperar, en función de los
ción, desmercantilización y familiariza- rasgos principales de cada régimen la
ción. dependencia del ámbito doméstico es
mayor en el régimen familiarista, y me-
En su constitución, la ocupación es de- nor en el régimen estatal (productivista
terminante, como también lo es la divi- o proteccionista). A la vez, la probabili-
sión sexual del trabajo en el ámbito do- dad de pertenecer a un mundo familia-
méstico, más o menos tradicional. Esto rizado es mucho más alta en Chile bajo
ocurre tanto por el segundo ingreso un régimen estatal-productivista que en
como por la cantidad de trabajo no re- Costa Rica bajo uno estatal-proteccio-
munerado que aportan las mujeres que nista. Dado que en términos de las cate-

83
Juliana Martínez Franzoni

gorías empleadas en este estudio, las La importancia relativa de la asignación


estructuras ocupacionales no son tan autorizada de recursos es mucho mayor
distintas entre Chile y Costa Rica, se ex- en el mundo familiarizado bajo régimen
plicaría por una mayor desigualdad en estatal, tanto proteccionista como pro-
los ingresos en Chile que en Costa Rica, ductivista, que en países bajo régimen
que no se ve compensada por la pre- familiarista. Lamentablemente los indi-
sencia de subsidios o transferencias. cadores estadísticos disponibles a nivel
Los ingresos por habitante son mayo- de hogares impiden distinguir entre dis-
res en Chile que en Costa Rica, pero tintos tipos de intervención pública, pro-
como lo muestra el análisis de mundos ductivista y proteccionista, en Chile y
y el más común coeficiente de Gini, es- Costa Rica, respectivamente.
tán mucho más desigualmente distri-
buidos. La reconstrucción de mundos del bien-
estar presentada en este capítulo sugie-
El tamaño de cada mundo varía entre re la necesidad de mejorar la medición
países y regímenes. Estos mundos se de la distribución de responsabilidades
distribuyen de la manera más pirami- entre distintas prácticas de asignación
dal en Nicaragua (con régimen alta- de recursos, en particular del ámbito do-
mente familiarizado), seguido de Chile, méstico. Pero en cualquier caso los ins-
luego de Ecuador y finalmente de Costa trumentos regulares de medición poco
Rica con la estructura más aplanada nos dicen de su interfase con los merca-
(debido a una base más pequeña y a un dos laborales y la política pública.
medio más grande). Ecuador logra esta
estructura en gran medida a las reme- En suma, el diseño de política pública
sas internacionales, mientras que en no sólo podría beneficiarse de tener en
Chile y Costa Rica refleja el rendimiento cuenta una adecuada caracterización
de sus mercados laborales domésticos de los mundos del bienestar a los que
y de política pública. Esta última se se orienta su acción, sino que podría
opera principalmente a través de trans- definir objetivos de transformación de
ferencias en dinero en Chile, pero de la respectiva arquitectura del bienes-
servicios en Costa Rica. Entre los paí- tar. ¿Es posible pensar en acciones de-
ses con régimen estatal, el análisis su- liberadas para aumentar el tamaño del
giere que Costa Rica tiene mayor des- mundo «del medio» o para amortiguar
mercantilización del mundo del medio la diferencia en el peso relativo del ám-
y Chile mayor desmercantilización del bito doméstico entre ese mundo y el
mundo familiarizado, al menos tal como de abajo? Este es el tipo de preguntas
se registra en los indicadores conside- que permite dejar planteadas este es-
rados. tudio.

84
4. CONCLUSIONES E IMPLICACIONES

América Latina es una región suma- o bien, y esperemos que no sea así, sec-
mente heterogénea. Sin embargo, esta tores importantes de la población to-
investigación documenta la utilidad de quen el límite físico del trabajo que pue-
identificar patrones en un nivel inter- den realizar.
medio, ubicado entre la especificidad
de cada país y la región en su conjunto. Segundo, los hallazgos indican que en
Es en ese nivel adonde se ubica el régi- la región existen tres principales tipos
men de bienestar en tanto tipos ideales de régimen. En dos el Estado tiene un
que aluden a la constelación de prácti- papel relevante; en el tercero no. En el
cas de asignación de recursos mercan- primero las políticas públicas enfatizan
tiles, familiares y públicos predominan- la productividad laboral y en el segundo
tes. En tanto tipo ideal, cada uno de los la protección social asociada principal-
regímenes de bienestar no implica ho- mente al trabajo formal asalariado. Son
mogeneidad empírica de los países que regímenes estatal-productivista y esta-
lo conforman, sino patrones comunes tal-proteccionista, respectivamente. El
analíticamente relevantes para descri- tercer régimen tiene estados débiles o
bir el bienestar en tanto capacidad para inexistentes y se caracteriza por la cen-
el manejo colectivo de riesgos. tralidad del ámbito doméstico, y de
arreglos privados no mercantiles. Se
Los hallazgos establecen empíricamente trata del régimen de bienestar familia-
que los regímenes de bienestar actuales rista.
en América Latina comparten un rasgo
común: son en gran medida informales, El agrupamiento de los países en tipos
es decir, que a la luz de mercados labora- sustenta hallazgos previos y contradice
les ineficientes y políticas públicas débi- otros. En particular, la ubicación de al-
les o inexistentes, el ámbito doméstico gunos países como México o Argentina,
desempeña un papel central. Por eso el es distinta a la encontrada en estudios
análisis del bienestar es incompleto si previos. Concretamente, Filgueira (1998)
no consideramos el ámbito doméstico y sitúa a Argentina mucho más cercano
el trabajo no remunerado en general, y a Uruguay que a Chile, y su análisis se-
femenino en particular. para a Brasil y a México de los restantes
países. Para esos hallazgos Filgueira y
A diferencia de los momentos de esta- luego Barba (2005) encuentran una in-
bilización y ajuste de las economías, terpretación histórica plausible. Las dife-
cuando las estrategias familiares de su- rencias son parcialmente debidas a las
pervivencia constituyeron respuestas estrategias metodológicas, entre su aná-
de corto plazo. Ahora la región está lisis histórico-social y el presente análi-
ante «tiempos normales», que no cam- sis estadístico de la región. Fortalezas,
biarán salvo que, o bien existan objeti- debilidades y complementariedades de
vos de política pública en esa dirección, uno y otro enfoque deberán ser profun-

85
Juliana Martínez Franzoni

dizados y dirimidos, como parte del sano desmercantilización y familiarización, lo-


debate que nos permitirá ir teniendo gre serlo en otro con tan diferentes ca-
en la región distintos estudios sobre el racterísticas? La respuesta a esta pre-
tema. gunta nos conduce a enfrentar el desafío
de cómo reemplazar la idea de «plato
Por lo pronto, este estudio evidencia el único» por la de un «menú», estratégico
rendimiento de un análisis estadístico pero amplio, de políticas públicas.
basado en conglomerados como técni-
ca para reconstruir constelaciones de Y se trata de un desafío que merece más
variables. La principal dificultad que he- estudio y discusión. Es indudable que a
mos enfrentado es la insuficiencia de lo largo de su historia, las políticas pú-
indicadores, en particular relativos al blicas en el mundo en general y latino-
ámbito doméstico. Aún así, creo haber americanas en particular, se han esta-
mostrado cómo es de todos modos po- blecido y transformado en el marco de
sible colocar este ámbito en la corriente familias de política pública (Filgueira y
principal del estudio de los regímenes Martínez, 2002). Como tales, los casos
de bienestar en América Latina. nacionales suelen compartir el «ADN»
de sus tías y hermanas en otros países.
Desde el punto de vista de la política pú- Pero esto es tan cierto como lo es que
blica, la noción de régimen de bienestar los países de la región históricamente
permite «reconectar» política pública y se han diferenciado en los grados de se-
estructuras sociales. Esto porque impli- lectividad que introducen en sus imita-
ca insertar su análisis y diseño en las ciones de las experiencias previas con-
constelaciones, más amplias, de prácti- sideradas exitosas (Martínez Franzoni,
cas de asignación de recursos. Una mis- 1999). De este estudio se desprende que
ma política pública ubicada en distintos las propias capacidades para imitar de
regímenes de bienestar, tendrá conse- manera selectiva estarían variando con-
cuencias inesperadas, muchas de ellas siderablemente entre regímenes. Los
negativas. Pensemos como ejemplo en países con mayor desarrollo estatal, del
las transferencias económicas condicio- tipo que sea, tienen también mayores
nadas, principal línea de acción para el capacidades institucionales y técnicas
combate a la pobreza que se lleva actual- para adoptar adaptando a las propias
mente a cabo en la región. Recientemen- realidades nacionales. Pero si hubiera
te Guatemala creó el programa «Guate acuerdo en que dadas las diferencias de
Solidaria», el cual replica aspectos im- régimen, adoptar adaptando es impor-
portantes del programa «Chile Solida- tante, se podría también promover in-
rio». ¿Cuántas transformaciones y adap- tencionalmente esas capacidades.
taciones es preciso hacer para que un
programa considerado exitoso para cier- Cuanto más estratificado es un régimen,
tas condiciones de mercantilización, más relevante es mirar «dentro» de

86
Conclusiones e implicaciones

cada país considerando factores clave cia que tienen lugar en el ámbito do-
para el bienestar, tales como la condi- méstico.
ción económica y la división sexual del
trabajo. Hasta el momento los regíme- Precisamente, las relaciones de interde-
nes de bienestar no han sido estudiados pendencia tanto económicas como de
a partir de datos desagregados, por cuidado merecen ser ubicadas en el cen-
ejemplo, a partir de las encuestas de ho- tro del debate. Mucha de la investiga-
gares disponibles en la región. Los paí- ción actual sobre las condiciones de vida
ses seleccionados fueron Chile, con ré- de la población está muy influida por un
gimen estatal-productivista; Costa Rica, enfoque neoclásico del manejo de ries-
con régimen estatal-proteccionista; y gos. Bajo ese enfoque hay individuos,
Ecuador y Nicaragua, con régimen fami- por un lado, o hay familias que funcio-
liarista. ¿Para qué población hace real- nan como individuos, por el otro. Lo que
mente una diferencia vivir bajo uno u nuestro equipo de investigación se pro-
otro régimen de bienestar? ¿Es esta po- pone es partir de relaciones de interde-
blación la misma entre regímenes? pendencia embebidas en relaciones de
poder, tanto socioeconómicas como de
Para la mayoría de la población, vivir género. En ese marco se toman decisio-
bajo un régimen u otro es totalmente di- nes bajo escenarios que brindan posibi-
ferente. La ubicación de los hogares en lidades y presentan limitaciones.
cada mundo es en gran medida resulta-
do de las ocupaciones y los ingresos Evidentemente, a los efectos de recons-
que éstas generan, pero también de la truir cada mundo, las prácticas de asig-
división sexual del trabajo en el ámbito nación de recursos de las encuestas de
doméstico. El análisis fundamenta la hogares presentan limitaciones para la
utilidad de reconstruir de manera lo reconstrucción empírica de cada mun-
más comprensiva posible las interaccio- do. Sin embargo, las posibilidades que
nes, sinergias y tensiones entre prácti- estas encuestas ofrecen son suficientes
cas de asignación de recursos. A modo para mostrar la utilidad de la lógica del
de ejemplo, así como la pobreza de in- análisis. Esta misma lógica permite re-
gresos tiene connotaciones distintas en construir mundos del bienestar a partir
escenarios de alta o de baja disponibili- de análisis cualitativo o de análisis esta-
dad de trabajo no remunerado, la tiene dístico a partir de otras encuestas como
en escenarios de alta o de baja disponi- las de ingresos o gastos o de uso del
bilidad de ingreso social en la forma de tiempo.
servicios. Si lo que interesa es valorar el
bienestar como capacidad, entonces ne- Una manera de intervenir en el régimen
cesitamos considerar de manera simul- de bienestar es transformando la arqui-
tánea estas dimensiones y hacerlo en el tectura de sus mundos. Dentro de cada
marco de relaciones de interdependen- régimen coexisten realidades contras-

87
Juliana Martínez Franzoni

tantes en términos de grados de mer- un estado liberal se deja entrever la he-


cantilización, de desmercantilización, y rencia previa y esto ocurre con más in-
de familiarización del bienestar. ¿Por tensidad en Costa Rica donde, aunque
qué no establecer objetivos de reduc- interpelado, el Estado continúa tenien-
ción de tamaños y de brechas de estos do una vocación universalista. En mar-
mundos a partir de acuerdos con res- cado contraste, a lo largo de su historia
pecto a estructuras sociales deseables? Nicaragua nunca tuvo una marcada pre-
¿No sería esto un avance con respecto a sencia estatal, no la tiene hoy, ni tampo-
los más tradicionales enfoques de sec- co se vislumbra. En cambio, Ecuador, se
tores y programas específicos a los que acerca hoy a Nicaragua pero su historia
dan lugar las políticas? es marcadamente distinta dado que
tuvo proyectos que conllevaron la inter-
Las condiciones para intervenir en las vención del Estado en la atención de las
arquitecturas del bienestar presentes demandas sociales. Al final, tipos, mun-
dependen altamente de la trayectoria dos y trayectorias históricas alimentan
histórica de los países. Por eso, además una perspectiva que permite prevenir
de regímenes y mundos del bienestar, la recetas fáciles y de corto plazo de qué
ubicación de cada país en su trayectoria hacer en el presente latinoamericano,
histórica es relevante para asomarse a en particular de términos de políticas
la «personalidad» y a las permanencias públicas a través de las cuales incidir en
y discontinuidades nacionales. Así, la las distintas prácticas de asignación de
mirada de variables se complementa recursos.
con la mirada de los casos. Claramente
la trayectoria presentada en este trabajo ¿Qué nos dice todo esto sobre la transi-
no hace justicia a la compleja realidad ción social? Primero, que las democra-
que busca resumir. Sin embargo, inten- cias deben preocuparse por la enorme
tamos presentarla sin perder el hilo con- cantidad de responsabilidades que es-
ductor del manejo colectivo de riegos y tán depositando en el ámbito familiar.
la producción del bienestar. Segundo, que las políticas públicas de-
berían, urgentemente, mejorar su com-
En los países con régimen estatal-pro- prensión y atención acerca de las inter-
ductivista y estatal-proteccionista (Chile acciones entre prácticas de producción
y Costa Rica) una mayor presencia del del bienestar. Se necesita una valora-
Estado se asienta en trayectorias en las ción de efectos que intencional o no in-
cuales las políticas públicas han tenido tencionalmente, producen sinergias o,
un papel muy importante en el rumbo por el contrario, generan tensión, altos
que tomaron las prácticas de asignación costos sociales, y profundo descontento
de recursos desde muy temprano en el de la población con los regímenes políti-
siglo pasado. En el caso de Chile, a pe- cos, como lo ha documentado el PNUD
sar de la transformación radical hacia (2000).

88
Conclusiones e implicaciones

A la luz de los regímenes de bienestar dades institucionales que lo hagan posi-


identificados, la transición social mues- ble con base en un punto de partida en
tra un considerable rango de variación, el que estamos más ante programas
como también lo mostrarán las arqui- «sueltos» e inestables. En este último
tecturas institucionales que efectiva- caso, quedan planteadas preguntas ta-
mente promuevan el bienestar de las les como: cuál debería ser la correspon-
personas. A partir de los hallazgos pre- sabilidad estatal ante el uso de las reme-
sentados en este estudio es posible sas para comenzar a llenar vacíos en
identificar recomendaciones de política materia de políticas públicas; en qué
adecuadas para atender los retos, dis- medida las agencias de cooperación po-
tintos, que enfrentan países pertene- drían proponerse objetivos de fortaleci-
cientes a cada régimen de bienestar. En miento de la producción pública del
términos de la inversión pública social bienestar que, a la vez que integre a or-
actual, un desafío de los países con régi- ganizaciones públicas no estatales tales
men estatal-productivista parece ser la como asociaciones comunales y de eco-
protección social de personas que no nomía social, también promueva una
son capaces de atender sus necesidades reestatización de áreas clave, sea con
a través de los ingresos y del consumo énfasis productivista o proteccionista.
privado, pero tampoco son tan pobres
como para recibir apoyo del Estado a En suma, los hallazgos que se despren-
través de programas focalizados. En den de este estudio sugieren la impor-
cambio, en los países con régimen esta- tancia de identificar similitudes entre
tal-proteccionista un enorme desafío realidades nacionales y de reemplazar
es desestratificar la oferta de protec- la idea de «plato único» por la de un
ción social existente. Finalmente, el reto «menú», estratégico pero amplio, de
principal de los países con régimen fa- políticas. En definitiva, las variaciones
miliarista es institucionalizar la produc- deberían ser un llamado de atención
ción del bienestar a través de los merca- para el diseño de políticas que sean más
dos laborales y de la política pública. Se precisas en cuáles son las fuentes de
trataría de aumentar la presencia esta- imitación para, por ejemplo, el diseño
tal, sea con énfasis productivista o pro- de programas, y cómo debe procesarse
teccionista, lo cual inevitablemente im- la selectividad para adecuarse al régi-
plica discutir estrategias y fuentes de men de bienestar destino de la imita-
recursos dirigidos a crear las capaci- ción.

89
ANEXO METODOLÓGICO
1. ANÁLISIS DE CONGLOMERADOS DE PAÍSES cantidad de países, precisamente porque como
ya se mencionó, el análisis de conglomerados
1.1. Fuentes e indicadores no admite vacíos de información. Además, dado
que el gasto público tiene un comportamiento
A diferencia de otras técnicas de análisis esta- sensible al ciclo electoral, promediamos dos
dístico, el de conglomerados requiere que to- años espaciados por dos años (1999 y 2001). Fi-
das las variables tengan datos para todos los nalmente las variables de percepción fueron eli-
casos. Cuando no es así, se requiere eliminar la minadas porque carecían de significación esta-
variable o, en su defecto, el caso. Las decisio- dística pero también porque carecemos de
nes que tomamos estuvieron marcadas por el análisis previos que nos ayuden a entender la
interés de no excluir países. ¿Qué nos hubiera relación de estos indicadores con aquellos relati-
aportado un agrupamiento más completo en vos a prácticas. Los indicadores seleccionados
cuanto a las variables, pero restringido a los fueron 32 (los criterios para su selección apare-
países generalmente más estudiados de la re- cen detallados en la página siguiente).
gión que son, a su vez, los que disponen de las
mejores fuentes de información? Además de la selección de indicadores, algu-
nas variables fueron eliminadas por falta de
El análisis es sincrónico, de un momento en el disponibilidad empírica: tres para los cuales
tiempo. Los datos se recogieron para el perío- faltaban datos para más de un país (jornadas
do 1999-2004 para luego seleccionar el año del femeninas, tiempo parcial, voluntarias e invo-
cual se dispusiera de información para el máxi- luntarias); dos que no mostraron capacidad de
mo número de países. Las fuentes fueron las discriminación entre países (legislación que re-
instituciones especializadas más prestigiosas gula licencias por maternidad y guarderías); y
en cada una de las dimensiones: CEPAL, BID, una para la cual faltaba información relativa a
Banco Mundial, OIT, UNESCO, OPS, CELADE, un país pero carecíamos de criterios que permi-
CELS, INTERPOL-UNODC-ONU, y Latinobaró- tieran extrapolar el dato de otro (flexibilidad la-
metro. boral en el caso de Panamá). Finalmente busca-
mos evitar alta correlación entre indicadores
Para el período y variables seleccionadas se pertenecientes a un misma dimensión lo cual
consolidó toda la información disponible para en el análisis de conglomerados equivale a
luego valorar la cobertura de cada indicador se- ponderar el indicador dándole mayor peso del
gún años y países. La base inicial comprendió que en realidad tiene. Las excepciones fueron
37 variables y 101 indicadores que se presen- correlaciones entre algunos de los indicadores
tan en cuadro A.1. El alto número de indicado- de gasto social. A modo de ejemplo, el gasto
res no fue un objetivo en sí mismo, sino una público en educación tiene una alta correlación
manera de asegurarnos de utilizar aquellos que con el gasto público social pero quisimos in-
fueran los más adecuados para operacionalizar cluir ambos porque el indicador sectorial (por
las dimensiones, y a la vez estuvieran disponi- ejemplo educación) nos habla de la composi-
bles para todos los países considerados. ción mientras que el social incluye sectores de
política como las pensiones.
El segundo paso fue depurar la base de datos a
partir de seleccionar el mejor indicador para Algunas de estas decisiones debilitaron el
cada variable, y el mejor año para cada indica- acercamiento a la dimensión de familiariza-
dor. Buscamos la mayor representatividad de ción e incluso de división sexual del trabajo
los indicadores (por ejemplo, nacional y no sólo dentro de la familia. Concretamente, las jorna-
urbano), así como disponibilidad para la mayor das de tiempo parcial femenino son volunta-

93
Juliana Martínez Franzoni

CRITERIOS PARA LA SELECCIÓN DE INDICADORES

1) La selección del indicador para cada variable se hizo según:

— Se contara con información para el mayor número posible de países.


— Fueran los más representativos del conjunto de la población.
— Tuvieran mayor correlación bivariada entre sí.
— Procedieran de la fuente más confiable.

Además:

— Se eliminaron indicadores para los cuales se carecían de datos correspondientes a 3 o


4 países («mujeres que trabajan menos de 30 horas de manera involuntaria»; «mujeres
que trabajan menos de 30 horas de manera voluntaria»; y «horas trabajadas por las mu-
jeres con respecto a los hombres»).

Cuando sólo faltó el dato correspondiente a un país:

— Y se contó con criterio experto: se completó con un país comparable (tres casos).
— Y se contó con acceso a la fuente: se estimó el dato (un caso).
— Y no se contó con criterio experto, el indicador se eliminó (dos casos).

La aplicación de estos criterios implicó eliminar dos variables: flexibilidad laboral y PEA fe-
menina a tiempo parcial.

2) Selección del año para cada indicador

— El más reciente para el cual se contara con la mayor cantidad de datos según país.
— Cuando no se tenía información de un país para el año seleccionado se consideró el año
más próximo a éste; en los que había ambigüedad de dirección se eligió el más reciente.

rias o involuntarias es sumamente útil para Además, extrapolamos información con res-
acercarnos a estrategias conciliatorias entre pecto a tres variables para las cuales carecía-
trabajo remunerado y no remunerado (cuando mos de datos en un país. Concretamente, el
son voluntarias), distinto a cuando lo impone dato de Nicaragua con respecto a la «propor-
el mercado laboral (cuando son involuntarias). ción de empleados con seguridad social» se
Sin embargo, para usar este dato hubiéramos empleó para Honduras; el dato de Argentina
tenido que eliminar tres países. Los indicado- del 2000, previa crisis económica, con respecto
res de legislación de licencias por maternidad a «remesas como porcentaje del PIB» se em-
y guarderías hubieran podido utilizarse si hu- pleó para Chile; y en Nicaragua, se usó el dato
biéramos tenido datos de gasto social que nos de Honduras relativo a la «esperanza de vida
permitieran triangular los datos y así controlar escolar». Estas extrapolaciones no constituyen
la brecha entre la legislación y su aplicación. un problema dado que se trata de tres observa-
Lamentablemente en la región no se cuenta ciones en una matriz de datos con 594 observa-
con dicha información. ciones (33 indicadores para 18 países).

94
Anexo metodológico

El consolidado de variables e indicadores se- mayor o menor presencia de la producción


leccionados se presenta en el cuadro A.1. para el autoconsumo, mayor en el medio rural
que en el urbano.

1.2. Relación entre dimensiones Operacionalizamos el grado de desmercantili-


e indicadores zación a través de dos tipos de indicadores:
presencia de la política pública y de las com-
La dimensión de mercantilización del bienestar pras privadas, directamente e inversamente re-
se apoya en indicadores relativos a la cantidad lacionadas con la dependencia del intercambio
y calidad de la incorporación de la población en mercantil. Entre los primeros consideramos la
el mercado laboral. En términos de cantidad población ocupada en el sector público; tres in-
consideramos la tasa neta de participación y la dicadores de gasto por habitante (en salud,
tasa de desempleo, como indicadores de ab- educación, y social) 1; y la proporción del gasto
sorción de fuerza de trabajo, respectivamente. destinado a desarrollo humano (educación y
Además, el indicador de población femenina salud) la cual permite comparación con el des-
económicamente activa permite valorar la ma- tinado a protección de riesgos (como pensio-
yor o menor presión de la fuerza de trabajo so- nes o transferencias por incapacidades).
bre el mercado laboral. La radiografía no esta-
ría completa si no tuviéramos en cuenta las ¿En qué medida la población está protegida de
remesas, en tanto indicador del grado en que la riesgos sin directa dependencia en el mercado
población que habita en cada país accede a re- privado? Para acercarnos a esta pregunta con-
cursos monetarios a través de mercados labo- sideramos los/as empleados/as que cuentan
rales trasnacionales. con seguridad social. Finalmente, para acercar-
nos a las frecuentes brechas entre el acceso
En términos de calidad consideramos la pobla- formal y el acceso real a los recursos del Esta-
ción económicamente activa asalariada y la in- do, incluimos un indicador «no tradicional» re-
dependiente no calificada, como acercamien- lativo al conocimiento de redes clientelares.
tos a formalidad e informalidad, protección y
desprotección social, respectivamente. Tam- Entre los indicadores relativos a las compras
bién consideramos el producto interno bruto privadas consideramos los tres disponibles:
por habitante y la proporción bajo la línea de gasto privado en salud, matrícula educativa pri-
pobreza, ambos acercamientos al nivel y sufi- vada (índice de matrícula privada a nivel prima-
ciencia de ingresos de la población. El coefi- rio, secundario y universitario), y consumo pri-
ciente de Gini en este contexto permite acercar- vado como porcentaje del consumo total en el
se a la distribución, más o menos concentrada, país.
de los ingresos.
La dimensión de familiarización es la más difícil
Finalmente incluimos el indicador de población de operacionalizar a través de indicadores dispo-
rural dado que la dependencia del intercambio nibles. Lo más importante era valorar el peso re-
mercantil está fuertemente condicionada por la lativo del trabajo no remunerado, especialmente

1
Además consideramos el gasto público social como proporción del PIB como indicador del esfuerzo fis-
cal, altamente correlacionado con el gasto social por habitante. Los conglomerados fueron los mismos
usando uno y otro indicador. Optamos por considerar el gasto social por habitante para contar con una
medida similar a la de la inversión sectorial y porque en términos de la asignación de recursos, para la po-
blación es más relevante la inversión en términos absolutos que su relación con el PIB.

95
CUADRO A.1. Regímenes de bienestar en América Latina: indicadores considerados y seleccionados según dimensiones, fuente, años recientes y
número de países disponibles
Indicadores Años Países

96
Dimensiones Variables Fuente
(en porcentajes salvo coeficientes) recientes c/ dato al < 1
1 PEA Tasa neta de participación zona urbana OITa 2000-2003 17
Tasa neta de participación a nivel nacional BID 1999-2001 18
Población ocupada entre 15 y 64 años BID 1999-2001 18
2 PEA asalariada PEA urbana ocupada asalariada CEPAL 2000-2003 18
PEA rural ocupada asalariada CEPAL 2000-2003 16
PEA ocupada asalariada ponderada por zona rural/urbana Construida 2002 18
3 Desempleo Tasa de desempleo nacional BID 1999-2001 18
Tasa de desempleo urbano CEPAL 2000-2002 18
Tasa de desempleo urbano OITa 2000-2003 16
Tasa de subutilización urbana CEPAL 1999-2003 18
Tasa de subutilización urbana OITa 1999-2003 18
4 PEA femenina Tasa neta de participación femenina urbana (15 o más años) CEPAL 2000-2002 18
Tasa neta de participación femenina (15 a 64 años) BID 1999-2001 18
PEA que son mujeres (15 a 64 años) BID 1999-2001 18
Mujeres con trabajo rem. menor a 30 hs involuntariamente BID 1999-2001 15
5 División sexual del trabajo Horas trabajadas mujeres sobre horas trabajadas hombres BID 1999-2001 15
Creen que la mujer debe de estar en hogar y hombre en trabajo Latinobarómetro 2004 18
6 PEA sector público Porcentaje ocupados urbanos en sector público CEPAL 2000-2002 18
Porcentaje ocupados rurales en sector público CEPAL 2000-2002 16
Mercantilización Tasa de empleo público nacional (15 a 64 años) BID 1999-2003 13
7 PEA cotizante seguridad social Población asalariada urbana cotizantes OITa 2000-2003 14
Proporción de empleados con seguridad social BID 1999-2001 15
Proporción de asalariados con seguridad social BID 1999-2001 17
8 Flexibilidad laboral Índice resumen de eficiencia en MT BID 1999-2001 14
Índice de flexibilidad laboral de Lora LORA 1985-1999 18
9 PEA en actividades informales Porcentaje ocupados urbanos en act. de baja productividad CEPAL 2000-2002 17
Porcentaje ocupados urbanos en el sector informal OITa 2000-2003 17
Trabajadores independientes no calificados CEPAL 1999-2003 18
Trabajadores independientes en sector informal OITa 1999-2003 17
10 PIB per cápita PIB por habitante en US $ de 1995 CEPAL 2000-2003 18
PIB por habitante en PPP BM 2000-2001 18
PIB por habitante en US dólares corrientes BM 2000-2001 18
PIB por habitante en US dólares constantes del 2000 BM 1998-2003 18
11 Ingresos Población bajo línea de pobreza CEPAL 2000-2003 18
Población bajo línea de pobreza BM 1997-2000 10
12 Concentración de ingresos Coeficiente de Gini CEPAL 2000-2003 18
13 Remesas desde el exterior Remesas como porcentaje del PIB BM 2000-2003 17
14 Proxy a producción para autoconsumo Población rural
15 Gasto privado en salud Gasto privado en salud OPS 1995-1999 18
Gasto privado en salud como porcentaje del PIB BM 1997-2002 18
Gasto en salud per cápita (US $ corrientes) BM 1997-2002 18
16 Gasto privado en educación Gasto privado en educación OECD 2001 6
Matrícula privada en preprimaria UNESCO 2000-2001 18
Matrícula privada en primaria UNESCO 2000-2001 18
Matrícula privada en secundaria UNESCO 2000-2001 18
Matrícula privada en educación (25% prim; 25% sec.; 50% terc.) Construida 2001 18
17 Consumo privado Consumo privado como % del consumo final total CEPAL 1999-2001 18
18 Gasto público en salud Total OPS 1995-1999 18
Como porcentaje del PIB BM 1997-2002 18
Como porcentaje del PIB CEPAL 2000-2001 18
Como porcentaje del gasto público CEPAL 2000-2001 18
Per cápita (US $ de 1997) CEPAL 1999-2001 18
Desmercantilización 19 Gasto público en educación Como porcentaje del PIB CEPAL 2000-2001 17
Como porcentaje del gasto público CEPAL 2000-2001 18
Per cápita (US $ de 1997) CEPAL 1999-2001 18
Por estudiante (% del PIB per cápita) BM 2000-2001 15
Por estudiante en primaria (% del PIB per cápita) BM 2000-2001 16
Por estudiante en secundaria (% del PIB per cápita) BM 2000-2001 16
Por estudiante en terciaria (% del PIB per cápita) BM 2000-2001 14
20 Consumo social Como porcentaje del PIB CEPAL 1999-2001 18
Como porcentaje del gasto público CEPAL 2000-2001 18
Per cápita (US $ de 1997) CEPAL 2000-2001 18
21 Criterios asignación gasto social Gasto social dirigido a desarrollo humano CEPAL 1999-2001 18
Percepción de corrupción en servicios de salud TI 2004 10
Percepción de corrupción en servicios de educación TI 2004 10
Percepción de corrupción en servicios públicos TI 2004 10
Conocimiento de redes clientelistas Latinobarómetro 2004 18
22 Trabajo infantil Tasa de empleo entre 10 y 14 años BID 1999-2001 18
23 Familias extendidas y compuestas Porcentaje de familias urbanas extendidas y compuestas ARRIAGADAb 1997-1999 17
24 PEA en servicio doméstico Porcentaje de empleo urbano en servicio doméstico CEPAL 2000-2002 18
Porcentaje de empleo urbano en servicio doméstico OITa 2000-2003 16
25 Licencias por maternidad Índice durac. poblac. meta, financiam. y reposición salarial Legislación Vigente 18
26 Guarderías Índice poblac. meta, criterio eleg. cobertura y financiamiento Legislación Vigente 18
Familiarización 27 Cónyuge sin trabajo remunerado % de familias nucleares biparentales con cónyuge sin trabajo ARRIAGADAa 1998-2002 18
28 PEA femenina a tiempo parcial Mujeres que trabajan menos de 30 horas voluntariamente BID 1999-2001 14
29 PEA femenina en edad reproductiva Mujeres activas de 15 a 34 años OITb 1999-2003 18
Tasa neta de participación femenina urbana (15 a 34 años) CEPAL 2000-2002 18
30 Jefatura femenina Proporción de mujeres jefas CEPAL 1999-2004 18
31 Demanda de cuidados Grupos de edad (menores de 12 y mayores de 65 años) CELADE 2000-2005 18
Razón de dependencia CELADE 2000-2005 18
32 Vida saludable Esperanza de vida al nacer BM 1997-2002 18
Tasa de mortalidad menores de 5 años UNICEF 2002-2003 18
Tasa de mortalidad infantil BM 1997-2002 18
33 Capital humano Esperanza de vida escolar UNESCO 2000-2001 17
Tasa de analfabetismo adulto UNESCO 2000-2001 18
Porcentaje jóvenes 15 a 19 años que completan primaria o más CEPAL 2000-2001 18
Años promedio de educación PEA rural de 15 o más años CEPAL 2000-2001 15
34 Consumo suficiente Población con necesidades básicas insatisfechas (NBI) Países 1998-2005 17
Desempeño en Índice de Desarrollo Humano según Género PNUD 2004 18
manejo de riesgos Índice de Desarrollo Humano (IDH) PNUD 2000-2003 18
35 Seguridad ciudadana Homicidios cada 100.000 habitantes OMS 2001 14
Homicidios cada 100.000 habitantes Interpol-UNODC-ONU 1994-2001 18
Población con experiencia de delito Latinobarómetro 2004 18
36 Protección de derechos Tasa de personas presas cada 100.000 habitantes Carranza 2004 17
Tasa de personas presas cada 100.000 habitantes CELS 1999-2002 18
Personas sin proceso, detenidas o en libertad condicional CELS 1999-2002 18
37 Satisfacción con las instituciones Satisfacción con la economía de mercado Latinobarómetro 2004 18

97
Satisfacción con la democracia Latinobarómetro 2004 18
Nota: En gris indicadores seleccionados para realizar el análisis de conglomerados.
Fuente: IICE, Juan Diego Trejos con la asistencia de Luis Ángel Oviedo.
Juliana Martínez Franzoni

femenino, en el manejo de riesgos. ¿Cómo ha- de dependencia de esa población con respecto
cerlo ante la carencia de indicadores de uso del a la que en principio tendría menos demandas
tiempo? Lo hicimos a través de dos aproxima- de cuidados y mayores de proveer, bien cuida-
ciones: presencia de familias nucleares bipa- dos (mujeres), bien ingresos (hombres y mu-
rentales con cónyuges dedicadas al trabajo no jeres).
remunerado, y presencia de familias urbanas
extensas o compuestas en las que se presume En términos del desempeño del régimen en
hay mayor cantidad de personas adultas que crear condiciones para la producción del bien-
participan de dicho trabajo. Dada la ausencia estar, consideramos para ello seis subdimen-
de mediciones sobre la división sexual del tra- siones: vida larga y saludable (indicadores
bajo incluimos el índice de desarrollo humano como mortalidad infantil y esperanza de vida);
relativo al género 2. desarrollo de capital humano (indicadores
como esperanza de vida escolar); consumo
En segundo lugar buscamos acercarnos al gra- (medido a través de satisfacción de necesida-
do de exigencia que tienen las familias para des básicas); seguridad ciudadana (indicadores
mercantilizar un mayor número de integrantes de violencia); respuesta a mecanismos no insti-
de manera de compensar la insuficiente o ines- tucionales de manejo de riesgos (indicadores
table remuneración del trabajo de la población de proporción y atención de personas presas);
adulta. Para ello consideramos la presencia de y satisfacción con las instituciones (especial-
niños/as entre 10 y 14 años insertos en el mer- mente el mercado y la democracia). Con estas
cado laboral. subdimensiones quisimos trascender los más
tradicionales (como esperanza de vida o morta-
En tercer lugar nos acercamos a la tensión en- lidad infantil), con otros menos usuales en es-
tre trabajo no remunerado y trabajo remunera- tudios del bienestar, como la satisfacción con
do. Para ello consideramos la proporción de las instituciones que en definitiva son medios
mujeres jefas y de mujeres que estando en el para el manejo de riegos (como la democracia
momento de mayor actividad reproductiva (en- o el mercado) 3.
tre 15 y 34 años), a la vez están insertas en el
mercado laboral. Lo complementamos con la La principal debilidad de los indicadores está
proporción de hogares que tienen servicio do- en el acercamiento a la división sexual del tra-
méstico, en tanto permite desfamiliarizar, mer- bajo, en particular en las familias, y a la presen-
cantilizando, trabajo doméstico y cuidados. cia de trabajo no remunerado que incluso las
trasciende e involucra a las comunidades. Esto
Finalmente quisimos tener en cuenta la tensión último es clave en América Latina, dado que las
entre por un lado mercantilizar a sus integran- redes comunitarias tienen un papel tanto en
tes, y por otro lado brindarles trabajo no remu- contraprestaciones a recursos públicos como
nerado. Para ello consideramos la población en en otros tipos de asignación autorizada de re-
edades de mayor demanda de cuidados (me- cursos que buscan compensar la ausencia de
nores de 12 años y mayores de 65), y la razón Estado, por ejemplo a través del uso de reme-

2
Un indicador que no consideramos es la presencia relativa de jefatura femenina. Permite acercarnos al
doble papel de las mujeres como proveedoras de cuidados y de ingresos. Esperamos incluirla en una revi-
sión final de los conglomerados.
3
Un procesamiento alternativo que sin embargo arrojó igual resultado es construir conglomerados ex-
cluyendo los indicadores de desempeño para posteriormente determinar el desempeño de cada conglo-
merado.

98
Anexo metodológico

sas para fines colectivos. En directa relación Para identificar los conglomerados usamos un
hay también vacíos relativos a la asignación criterio conservador, es decir, requerimos que
autorizada no estatal de los recursos. Por ejem- las distancias entre países al interior de cada
plo, no es posible determinar el peso relativo conglomerado fueran las mínimas. Por eso, y a
de la cooperación internacional en el financia- partir de los hallazgos que explico a continua-
miento de servicios de salud o educación. Así ción, nos detuvimos en cuatro conglomerados.
la asignación autorizada de recursos local a in-
ternacional, por «debajo» o por «arriba» del Es- Luego de identificar los conglomerados, de-
tado, queda invisibilizada porque por lo pronto terminamos qué variables fueron estadística-
carecemos de indicadores que permitan me- mente significativas (al 5% 5) para conformar
dirla. los conglomerados. Las restantes no fueron
relevantes para discriminar entre países a
partir de los respectivos regímenes de bien-
1.3. Análisis estadístico estar. Completamos el análisis con la determi-
nación de los valores promedio asumidos por
Primero elegimos un método de clasificación todas las variables estadísticamente significa-
para ingresar las variables al modelo. En su tivas. El resto es la interpretación de los resul-
análisis de conglomerados de países según el tados.
perfil de inversión pública existente, Nita Rudra
(2005) utilizó el método de conglomerados je-
rárquicos que parte de cada caso u observa-
ción, y va agrupando casos progresivamente 2. CONGLOMERADOS DE FAMILIAS
disimilares en dos, tres, cuatro o más grupos.
Es un método inductivo, distinto a otro que par- 2.1. Unidades de análisis y observación
te de agrupamientos definidos o conocidos, lo
cual no es el caso. Las encuestas de hogares no nos brindan datos
de las familias sino de los hogares. Por eso la
Luego seleccionamos el método que permite unidad de observación es el hogar, unidad de
asignar casos a grupos, para lo cual emplea- asignación de recursos en la que confluyen re-
mos la vinculación o enlace entre grupos 4. El laciones de interdependencia mediadas o no
método, llamado de «enlace sencillo» se basa por el parentesco, lo cual vuelve el análisis más
en la distancia mínima o la regla del vecino amplio. A la vez, las encuestas dejan por fuera
más próximo. Los primeros dos objetos con- prácticas de asignación de recursos que siendo
glomerados son aquellos que tienen la menor familiares, trascienden al hogar. Por ejemplo, la
distancia entre sí. La siguiente distancia más hija que todas las semanas recoge a su madre
corta se identifica, ya sea que el tercer objeto para ir al cine, comprar medicinas o llevarla al
se agrupe con los dos primeros o que se forme médico asigna horas de trabajo no remunerado
un nuevo conglomerado de dos objetos. En a una integrante de la familia que no es parte
cada etapa, la distancia entre dos conglomera- del hogar. Estas relaciones de interdependen-
dos es la distancia entre sus dos puntos más cia quedan fuera de la medición de las encues-
próximos. tas de hogares.

4
Ensayamos además el método de Ward basado en varianzas, con resultados similares. Para cada con-
glomerado se calculan las medias para todas las variables y luego, para cada objeto, se calcula la distancia
euclidiana cuadrada para las medias de los integrantes del grupo.
5
Quiere decir que en el 95% de los casos el resultado no puede deberse al azar.

99
Juliana Martínez Franzoni

2.2. Análisis estadístico res no precarizados, pequeños propietarios, y


trabajadores vulnerables. Esperamos que gran-
Paso 1: Las categorías ocupacionales des propietarios y profesionales tengan máxi-
mos grados de mercantilización del manejo de
Hay diversas maneras de establecer empírica- riesgos; que trabajadores no precarizados y pe-
mente la estratificación socioeconómica. Evita- queños propietarios presenten una combina-
mos hacerlo a partir de los ingresos dado que ción de mercantilización y familiarización alta-
constituye uno de los principales indicadores mente variable entre países según su régimen
del manejo de riesgos. También evitamos me- de bienestar; y, trabajadores/as vulnerables
didas de distribución de ingreso, como deciles tengan máxima familiarización aunque tam-
o quintiles, porque aluden a la ubicación relati- bién variable entre países según el régimen de
va de las personas en su respectivo país. Para bienestar en el que se ubiquen. El cuadro A.2
comparar ubicaciones entre países pertene- detalla categorías junto con los criterios emple-
cientes a distintos regímenes de bienestar, ne- ados para construirlas.
cesitamos distinciones sustantivas que puedan
hacerse con criterios similares para distintas Dado que la división sexual del trabajo define y
realidades nacionales. Ese criterio es la ocupa- condiciona jefaturas femeninas y masculinas
ción, dado que la mercantilización de riesgos de maneras cualitativamente distintas, los es-
está directamente asociada a los ingresos que tudios con perspectiva de género argumentan
provienen de las ocupaciones. que la mera consideración estadística esconde
esas diferencias cualitativas. Comparto la críti-
Para establecer empíricamente las ocupaciones ca aunque hago la distinción de manera mera-
hay varias alternativas. En Costa Rica hay más mente descriptiva y la incorporo de manera
de un antecedente de especialistas dedicados/as analítica seguidamente, al caracterizar la pre-
al tema. Desde el Instituto de Investigaciones sencia relativa de jefatura femenina según
Sociales de la Universidad de Costa Rica una lí- mundos del bienestar (infra «paso 4»).
nea de trabajo en materia de estratificación so-
cial en Costa Rica ha sido desarrollada por Car-
los Castro y Ana Lucía Gutiérrez; otra desde Paso 2: La división sexual del trabajo
Procesos por Florisabel Rodríguez. Existe una en los hogares
tercera categorización que me interesa particu-
larmente por su enfoque y porque fue aplicada La mirada feminista cuestiona toda considera-
previamente a tres países centroamericanos ción de familias o de hogares como unidades
—no sólo a Costa Rica sino también a Guatema- indiferenciadas, al margen de las relaciones de
la y a El Salvador—, ésta es la desarrollada por poder, en particular la división sexual del traba-
Pérez Sáinz, Andrade-Eekhoff, Bastos y Herrado- jo, en torno a la cual están organizadas. El tra-
ra (2004). Emplean un enfoque teóricamente bajo no remunerado es una manera de manejar
ecléctico que combina el interés marxista por la riesgos que está asimétricamente repartido en-
propiedad de los medios de producción, con un tre hombres y mujeres. Los hogares que cuen-
análisis de dimensiones como la educación y la tan con mujeres dedicadas a tiempo completo
ocupación, más propio del enfoque weberiano. al trabajo de la casa, tendrán un manejo de
Este eclecticismo permite aprehender distribu- riesgos evidentemente distinto a hogares que
ción de recursos y patrones de consumo. no. ¿Cómo se organizan las familias, en qué
medida hay personas adultas dedicadas al tra-
La tipología distingue entre grandes propieta- bajo no remunerado y en qué medida la distri-
rios, trabajadores profesionalizados, trabajado- bución del trabajo entre hombres y mujeres re-

100
Anexo metodológico

CUADRO A.2. Estructura socioocupacional según nivel, categoría, criterio y grupo socioocupacional

Categoría
Nivel socioocupacional Criterio Grupo socioocupacional
a partir de
Capitalistas y sus Gran propiedad
Alto Gran propiedad
administradores Administración de grandes empresas
Acumulación de capital En el sector público
Trabajo humano permite inserción
Medio alto En el sector privado
profesionalizado en posiciones intermedias
de procesos laborales Independiente
Relaciones laborales
Asalariado público no precario
Trabajo reguladas, aunque no tengan
Medio
no precarizado gran cantidad de capital
Asalariado privado no precario
humano
Son propietarios Propiedad de empresas pequeñas
Pequeña de medios de producción Cuenta propia agrícola
Medio bajo
propiedad o independientes Cuenta propia rural
(autoempleo) Cuenta propia urbano
Sus relaciones Asalariado precario no agrícola
Trabajo laborales Asalariado precario agrícola
Bajo
vulnerable se caracterizan Empleo o servicio doméstico
por la desregulación Trabajo no remunerado

Fuente: Pérez Sainz, Andrade-Eekhoff, Bastos y Herradora (2004: 164-165).

produce o cuestiona el patrón de hombre pro- identificar la división sexual del trabajo en la
veedor y mujer cuidadora? pareja.

El principal antecedente es la categorización Para adaptar las categorías propuestas por


de Barbara Haas (2005), la cual no sólo consi- Haas a América Latina, eliminamos los dos mo-
dera las jornadas de trabajo remunerado (par- delos que considera utópicos, de carrera uni-
cial o completa) sino también la división del versal y reverso; mantuvimos los modelos tra-
trabajo no remunerado entre hombres y muje- dicional (hombre proveedor y mujer cuidadora)
res. El análisis aborda no sólo la conducta indi- y modificado (ambos son proveedores de in-
vidual sino también los procesos y estrategias gresos); y agregamos un modelo que está muy
de los hogares. Valora además la importancia extendido en la región: el unificado, en el que
de explorar otros factores como el nivel so- una misma persona simultáneamente provee
cioeconómico de las parejas, el nivel educati- ingresos y cuidados (si hay hijos/as general-
vo y su bienestar en la división del trabajo re- mente la mujer). Como segunda adaptación,
munerado y no remunerado. Por eso pone el consideramos a todos los integrantes del ho-
acento en la división entre trabajo remunera- gar, no sólo a la pareja, aunque sí reconstrui-
do y no remunerado al interior de las parejas, mos la división sexual del trabajo en el hogar a
antes que en la incorporación de las mujeres partir de jefe/a y su pareja. El cuadro A.3 mues-
al mercado de trabajo. Concretamente, propo- tra los tipos que propone Haas y la adaptación
ne una tipología de «tipos ideales», útil para que hicimos en este estudio.

101
Juliana Martínez Franzoni

CUADRO A.3. División sexual del trabajo en los hogares

Haas considera Esta investigación


Distribución de papeles
modelos con: considera modelos:
Proveedor El esposo o cónyuge tiene trabajo remunerado a tiempo completo; Tradicional
tradicional la mujer no tiene trabajo remunerado y es la responsable del tra-
bajo no remunerado.
Proveedor El esposo o cónyuge tiene trabajo remunerado de tiempo comple- Parcialmente
modificado to; la mujer tiene un trabajo a tiempo parcial y es responsable del modificado
trabajo no remunerado y del cuidado de los hijos.
Carrera Ambas partes tienen trabajos a tiempo completo que prevalece so- Modificado
universal bre el cuidado de hijos/as. El trabajo remunerado se universaliza
aunque no necesariamente el de cuidados que permanece a cargo
de la mujer.
Igualitario Hombre y mujer están empleados remuneradamente con horas re- —
ducidas y ambos comparten el trabajo no remunerado de manera
paritaria.
Reverso La mujer tiene un trabajo a tiempo completo mientras que el hom- —
bre trabaja a tiempo parcial o no lo hace del todo. En este modelo,
sólo una persona es responsable del cuidado y el trabajo domésti-
co y, al contrario del modelo tradicional, es el hombre quien asu-
me principalmente estas labores.
No se considera Una sola persona desempeña simultáneamente papeles de pro- Unificado
veedora y cuidadora; si hay hijos/as esta persona es usualmente
una mujer.

Fuente: Propuesta de Haas y adaptación propia.

La división sexual del trabajo entre quienes se era ignorar el tipo de familia y en su lugar
consideran jefes o jefas del hogar y quienes considerar el tamaño de la familia como parte
se consideran cónyuges es independiente de de la caracterización de cómo manejan ries-
que las parejas se encuentre ubicadas en ho- gos los distintos tipos de hogar. Esta es la op-
gares nucleares, extensos o compuestos ción que se tomó.
(Arriagada, 2002) 6. Consideramos dos opcio-
nes. Una fue distinguir entre hogares nuclea-
res y no nucleares para cada uno de los cuatro Paso 3: La construcción de tipos
modelos considerados (tradicional, tradicio- sociofamiliares
nal modificado, modificado y unificado). Era
estadísticamente inviable porque al agregar Dado que el manejo de riesgos refleja relacio-
la distinción entre ocupaciones, el número de nes mercantiles y no mercantiles simultánea-
casos por celda era insuficiente. Otra opción mente, construimos una única variable combi-

6
La distinción entre familias nucleares (biparentales o uniparentales) y extensas o compuestas (según los
restantes miembros sean familiares o no), ha sido ampliamente estudiada por esta autora (Arriagada,
2002). Por todo su aporte al conocimiento de las familias, no considera la división sexual del trabajo en los
distintos tipos de familia.

102
Anexo metodológico

nando ambas. Para una misma ocupación, ¿en Paso 4: Los indicadores de producción
qué medida la organización familiar establece del bienestar
una diferencia en términos de la ubicación de
hogares en distintos mundos del bienestar? El cuadro A.4 sintetiza el diseño de investiga-
¿Encontramos, por ejemplo, que los hogares ción empleado. El grado de mercantilización
con jefatura profesional o pequeño-propietaria depende de varios factores, incluyendo los sa-
se ubican en un mundo dependiendo del tipo larios aunque también el patrimonio familiar,
de organización familiar? los ahorros y la capacidad de endeudamiento
del hogar. Las encuestas hacen una medición
El que los cambios en la organización familiar de los ingresos del hogar que permite estimar
varíen la ubicación de los hogares en los mun- los ingresos por persona. Constituye un acerca-
dos depende de varios factores, como la cali- miento a la capacidad de intercambiar mercan-
dad de las remuneraciones (por ejemplo, pue- tilmente, antes que al intercambio mercantil
de ocurrir que el segundo ingreso agregue tan que efectivamente realizan los hogares, el cual
poco que no haga una diferencia), o el grado está sujeto además a dimensiones normativas
de mercantilización del manejo de riesgos y culturales que moldean visiones de lo de-
(dado que la presencia de trabajo femenino no seable 8.
remunerado puede evitar la mercantilización
de la atención de numerosos riesgos o, sin El grado de desmercantilización se establece a
evitarlo, reducir considerablemente sus cos- partir de principales programas públicos. Se
tos 7. debería además considerar mecanismos no
estatales de distribución, tanto locales como in-
En términos empíricos lo que hicimos fue crear ternacionales, que lamentablemente no se en-
una variable identificando, a la vez, la ocupa- cuentra registrados en las encuestas de hoga-
ción del/a jefe/a y la organización familiar. Por res y que necesitan valorarse a través de otro
ejemplo, jefatura profesional con división se- tipo de instrumentos.
xual del trabajo tradicional, modificada, tradi-
cional modificada, o unificada. Al combinar El grado de familiarización requiere conside-
cuatro categorías ocupacionales y cuatro rela- rar el uso de tiempo, tanto el tiempo destina-
tivas a la organización familiar, obtuvimos die- do al trabajo remunerado como al trabajo no
ciséis categorías en las que hay jefe/a ocupa- remunerado 9, fundamental para el manejo de
do/a, y una más en la que no lo/a hay. A esta riesgos. De acuerdo a las encuestas de uso
nueva variable le llamamos, por ahora y por del tiempo (EUT) entre las actividades no re-
falta de mejor nombre, «tipos sociofamilia- muneradas, deberíamos distinguir entre acti-
res». vidades directamente involucradas en la pro-

7
El dinero que una ama de casa ahorra o deja de gastar a través de su trabajo ha sido estimado en países
como Canadá en torno a un salario profesional de ingreso al mercado laboral, y es una estimación que val-
dría la pena hacer para países latinoamericanos.
8
Para ver hasta qué punto la capacidad de mercantilización y la mercantilización efectiva tiene lugar en
aspectos centrales de la vida de las personas como la valoración del ejercicio de la maternidad, véase Mar-
tínez Franzoni y Ramírez (2006).
9
No se trata del tiempo «libre», el cual como lo muestran investigadoras feministas es marginal en el con-
junto de actividades remuneradas y no remuneradas. Por eso las encuestas de uso del tiempo determinan
las distintas categorías de actividades en las que hombres y mujeres reparten sus horas entre las cuales
está el ocio y la recreación que sí corresponde al «tiempo libre».

103
Juliana Martínez Franzoni

CUADRO A.4. Criterios para reconstruir mundos del bienestar dentro de cada país

Dimensión para
reconstruir Manejo
Tipo de
Variables de control prácticas Indicador relativo
indicador
de asignación del riesgo
de recursos
Acceso a ingresos Ingresos, remesas
Mercantilización y calidad del y peso relativo en
del manejo acceso a través total de ingresos.
Estratificación de riesgos del tipo de trabajo Hogares sin
socioeconómica (precarizado o no) ingresos
a partir de la Acceso a Pensión Población en
Tipo sociofamiliar

ocupación de Desmercantilización servicios públicos y subsidios, condiciones de


jefe/a del hogar del manejo de de educación y y peso relativo pobreza extrema
riesgos salud en total
Estratificación de ingresos Asistencia a
de género Consumo privado del hogar escuela primaria
a partir de Jefatura y secundaria
división sexual femenina;
del trabajo Familiarización Disponibilidad y mujeres
en el hogar del manejo de demanda de dedicadas a las
riesgos trabajo no tareas del hogar;
remunerado tamaño de la
demanda de
cuidados

Fuente: Elaboración propia.

ducción del bienestar (producen bienes y ser- permiten discriminar la predominancia relati-
vicios en el ámbito de la familia propiamente va de los ingresos (y el manejo mercantil de
dicha) y actividades orientadas a la articula- riesgos), la presencia del Estado (y por tanto
ción entre prácticas de asignación de recur- de la asignación autorizada de recursos), y el
sos. Dado que encuestas de este tipo no exis- trabajo no remunerado (y por lo tanto la fami-
ten para los cuatro países considerados, liarización del manejo de riesgos). Al igual
exploramos esta dimensión a partir de indica- que en el análisis de países, la dimensión que
dores indirectos («proxys»). También sería presenta mayores desafíos es la relativa al tra-
deseable considerar el papel de las redes co- bajo femenino no remunerado. Los indicado-
munitarias, y las múltiples relaciones de in- res que empleamos son indicadores indirec-
tercambio que tienen lugar en este ámbito, tos o «proxys».
que tampoco forman parte de las encuestas
de hogares. Determinamos el grado de mercantilización a
partir de ingresos, tanto por habitante como de
El cuadro A.5 presenta indicadores disponi- pobreza crítica, las remesas (tanto si se recibe o
bles o construidos a partir de las respectivas no como el porcentaje de ingresos del hogar
encuestas de hogares. Si bien son limitados, que éstas representan), y la población rural

104
Anexo metodológico

CUADRO A.5. Indicadores disponibles para análisis de producción del bienestar según país

Costa
Chile Ecuador Nicaragua
Indicadores según dimensiones Rica
2003 2004 2001 2001
Mercantilización
Ingresos * * * *
Hogares en pobreza extrema (%) NS NS * *
Población que recibe remesas (%) ND ND NS ND
Peso relativo de las remesas en el total de ingresos (%) ND ND NS ND
Relación entre ingresos y gastos (razón) NS NS ND *
Desmercantilización
Población de 7 a 12 años que asiste a centro privado (%) * * ND *
Población de 13 a 18 años que asiste a centro privado (%) * * ND *
Población de 65 años ó más que recibe pensión (%) NS NS NS ND
Peso relativo de las pensiones en el total de ingresos (%) NS NS * ND
Hogares que reciben subsidios (%) * NS * ND
Peso relativo de los subsidios en el total de ingresos (%) ** * NS ND
Familiarización
Tiempo mercantilizado de las mujeres (% de hogares sin ama de casa) No * * NS
Miembros del hogar por ama de casa (número) NS NS NS NS
Promedio de amas de casa por hogar No *
Demanda de cuidados (promedio menores de 12 o mayores de 65) ** * * *
Tamaño (promedio de miembros por hogar) NS NS NS NS
Hogares con jefatura femenina (%) NS NS NS NS
Hogares rurales (%) * * * *
Desempeño
Población de 7 a 12 años que no asiste a la escuela (%) NS NS * NS
Población de 13 a 18 años que no asiste al colegio (%) * * * **
Población indígena (control) ND ND * ND
Nota: * Significativo al .05%; ** Significativo al .10%; NS No significativa; ND No disponible.

Fuente: elaboración propia con base a respectivas encuestas de hogares.

como una suerte de variable de control (en tan- directamente proporcional), y de educación
to esperaríamos que debido a la producción privada (inversamente proporcional al grado
para el autoconsumo, la dependencia del inter- de desmercantilización). El indicador de ac-
cambio mercantil sea mayor en hogares urba- ceso a pensiones tiene la dificultad de que
nos que en hogares rurales) 10. puede tratarse de sistemas de capitalización
individual (plena mercantilización, como en
Determinamos desmercantilización a partir Chile) o colectiva (con un grado de desmer-
de acceso a subsidios y pensiones (relación cantilización como en Costa Rica). Por eso la

10
Es un indicador que en el caso de Costa Rica presenta problemas dado que quedan registrados como
rurales hogares que en realidad se ubican en áreas recientemente urbanizadas.

105
Juliana Martínez Franzoni

interpretación de este indicador varía en cada así como su demanda, concretamente nos ba-
caso. samos en la presencia de amas de casa, del ta-
maño del hogar, del número de miembros del
La precisión con que cada país establece el ac- hogar que tienen mayor demanda de cuidados
ceso a subsidios es variable. En Chile la infor- (menores de 12 años y mayores de 65 años),
mación es mayor y más precisa que en los res- así como de la jefatura femenina.
tantes. Dado que en Costa Rica hay una gran
cantidad de programas que entregan servicios Finalmente, para explorar el desempeño que
y nos transferencias, la presencia del Estado los hogares logran a través de unas u otras
está subestimada. Concretamente, en Chile se prácticas de producción del bienestar, conside-
registran ingresos por asignaciones familiares; ramos la deserción escolar. Como variable de
pensiones de asistencia; subsidios a las ma- control es la presencia de población indígena
dres, por enfermedad, por deficiencias mentales (sólo registrada en Ecuador).
y al agua potable; cesantía; entre otros. A cada
subsidio se imputa un valor predefinido. En En el balance, la disponibilidad de información
Costa Rica por el contrario, se pregunta si reci- en Chile y Costa Rica es adecuada y sólo se ca-
bió ayudas del Instituto Mixto de Ayuda Social rece de información relativa a remesas (y por lo
(IMAS) y del Bono de Vivienda, y cuánto reci- tanto a su importancia relativa en el total de los
bió. Algo parecido ocurre en Ecuador adonde ingresos de los hogares). En Ecuador y Nicara-
se pregunta si recibió el Bono Solidario y cuán- gua la disponibilidad de información, al menos
to dinero recibió. La diferencia es que en Ecua- en estas encuestas, es menor. En Ecuador se
dor, si bien puede haber también una subes- carece de información relativa a la asistencia a
timación, la red de programas sociales que centros educativos privados. Para los indicado-
entregan servicios y no transferencias, así como res considerados las mayores dificultades se
las «ventanillas» de acceso a transferencias es presentaron en Nicaragua, dado que la encues-
menor que en Costa Rica. ta no identifica la presencia de remesas, pen-
siones y subsidios. Las remesas se registran
Determinamos el grado de familiarización a sólo en Ecuador. Se entiende que en Chile y
partir de presencia de amas de casa, del tama- Costa Rica no se registren dada su menor im-
ño del hogar, del número de miembros del ho- portancia relativa; sin embargo, llama la aten-
gar que tienen mayor demanda de cuidados ción que no se registren en la encuesta corres-
(menores de 12 años y mayores de 65 años), pondiente a Nicaragua.
así como de la jefatura femenina que toma-
mos como indicador de doble papel de prove-
edora de ingresos y de cuidados, a la vez indi- Paso 5: Análisis de conglomerados
cador de desfamiliarización del manejo de
riesgos 11. El análisis de conglomerados agrupó los tipos
sociofamiliares según se acercaran o alejaran
Sólo Costa Rica y Ecuador han medido el uso entre sí en función de las prácticas de produc-
del tiempo. Por eso exploramos familiarización ción del bienestar. La técnica fue la misma que
a partir de aproximaciones que permiten valo- la empleada para identificar regímenes de
rar la disponibilidad de trabajo no remunerado bienestar sólo que para tipos sociofamiliares.

11
La interpretación del indicador de jefatura femenina requiere de mayor profundización a partir de estu-
dios cualitativos posteriores.

106
Anexo metodológico

A lo largo del estudio, fuentes secundarias, por Paso 6: Interpretación de conglomerados


ejemplo relativas al análisis institucional, per-
miten fortalecer la interpretación de los datos A los efectos de la interpretación de los resulta-
estadísticos presentados e incluso solventar al- dos estadísticos me baso en las propias varia-
gunas de las debilidades que presentan dichos ciones estadísticas y en análisis institucional
indicadores. procedente de distintas fuentes.

107
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