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Praxis Educativa (Arg)

ISSN: 0328-9702
iceii@fchst.unlpam.edu.ar
Universidad Nacional de La Pampa
Argentina

CASTRO, Silvia Graciela; FERRARI, Marcela Beatriz


Sujeto pedagógico y vínculo educativo en el ámbito de la escuela especial
Praxis Educativa (Arg), vol. XVII, núm. 1, enero-junio, 2013, pp. 35-46
Universidad Nacional de La Pampa
La Pampa, Argentina

Disponible en: http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=153127486005

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Sujeto pedagógico y vínculo educativo en el
ámbito de la escuela especial1

Silvia Graciela CASTRO* y Marcela Beatriz FERRARI**

Resumen Pedagogic subject and educational bond


in the context of the special school
El presente escrito constituye un ensayo
originado en el proceso de análisis de los Abstract
datos de diferentes investigaciones reali­ This paper constitutes an essay that sprang
zadas en el ámbito de la escuela especial. from the process of data analysis from
Se retoman dos categorías emergentes: su­ different investigations carried out in the
jeto pedagógico y vínculo educativo, di­ context of special schools. Two emergent
mensiones que se funden en una relación categories are recaptured: the pedagog­
dialéctica caracterizando la complejidad ic subject and the educational bond, di­
de esta praxis educativa que precisamen­ mensions that merge in a dialectical rela­
te adquiere diferentes modalidades según tion, characterizing the complexity of this
las particularidades de los sujetos y de las educational praxis that acquires different
situaciones contextuales en las cuales se styles depending on the peculiarities of
desarrolla. the subjects and of the contextu­al situa­
La singular mirada que los sujetos docen­ tions in which it develops.
tes refieren en relación a su quehacer y The singular look that the teaching sub­
más precisamente a los sujetos alumnos, jects recount as regards their work and,
nos permite comprender la importancia more precisely, their pupils, allows us to
de estas relaciones, dado que construyen y understand the importance of these rela­
median la relación del sujeto consigo mis­ tions, since they construct and mediate
mo y condicionan el vínculo con el saber. the relation of the subject with himself
El modo en que nos sentimos, nos vemos, and determine their link with knowledge.
nos comportamos, en definitiva el cómo The way we feel, see ourselves, be­have,
somos, depende de las prácticas en las que eventually how we are, depends on the
estemos insertos, donde la relación con el practices in which we are inserted, where
otro es fundamental. the relationship with others is vital.

Palabras claves: Escuela especial, sujeto Key words: Special school, pedagogic
pedagógico, práctica profesional docen­ subject, teaching professional practice,
Detalle obra “Lejana esperanza” te, singularidad, diferencias. singularity, differences.
Ricardo Arcuri

Introducción

E l presente artículo surge en el marco del proceso de análisis de


relatos docentes que pertenecen al ámbito de la escuela especial.
Particularmente de la construcción de dos categorías que emergen
(*) Universidad Nacional de Rio Cuarto,
de los datos: sujeto pedagógico y vínculo educativo. Dichos relatos
Facultad de Ciencias Humanas, Depar- fueron solicitados como parte de la estrategia metodológica inves-
tamento de Ciencias de la Educación,
Profesorado y Licenciatura en Educación tigativa, en donde se provocaba a la escritura a partir de frases que
Especial,
Ruta Nacional 36, km 601, 5800, Río
los docentes tenían que incluir en sus narraciones. Estas frases: “la
Cuarto, mente es…”, “los mejores…”; “el tiempo….”; “en mi corazón…”:
scastro@hum.unrc.edu.ar
“sólo ella…”, adquieren el valor de metáforas que permiten la ex-
(**) Universidad Nacional de Río Cuarto,
Facultad de Ciencias Humanas, Depar-
presión de aspectos de orden cognoscitivo entrelazados con emo-
tamento de Ciencias de la Educación, ciones, vivencias, marcas de relaciones y vínculos que conforman
Profesorado y Licenciatura en Educación
Especial, la experiencia de vida de los docentes como sujetos que participan
Ruta Nacional 36, km 601, 5800, Río
Cuarto,
en a construcción de su historia personal y colectiva al tiempo que
mferrari@hum.unrc.edu.ar constituyen uno de los modos fundamentales de la relación peda-
gógica, sitio y corazón de los procesos educativos.

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Según Puiggrós (2006) la educación es una Ambas estrategias, sujeto pedagógico y vín-
práctica compleja que involucra a sujetos sociales culo educativo, surgidas de los datos recolectados
en una dinámica de transformación, producción mediante el proceso de investigación del proyecto
o reproducción, en donde unos (educadores) po- ya señalado, pueden pensarse como aspectos que
nen en acción dispositivos que les permiten in- se funden en la práctica educativa e incluso, para
cidir sobre otros (educandos) en un proceso de ser precisos, habrá que señalar que a los fines del
subjetivación. En esta relación donde la prácti- presente escrito se entiende que el constructor
ca educativa se constituye a partir de la media- teórico de “vínculo educativo” se encuentra sub-
ción de unos sujetos con otros. Esta mediación, sumido dentro del concepto de “sujeto pedagógi-
adquiere diferentes modalidades según las ca- co”, dado que precisamente éste surge como pro-
racterísticas particulares de los sujetos y de las ducto de la vinculación entre el educador/agente
situaciones contextuales en las cuales se desen- y el educando/sujeto en el contexto de la relación
vuelven. Esta relación mediada es lo que se de- pedagógica que se establece en torno a la trans-
nomina “sujeto pedagógico”. misión de los contenidos como parte de una cul-
En palabras de la autora el sujeto pedagógi- tura socialmente válida.
co refiere Aún así, se desarrollarán ambas categorías
por separado, a los efectos de demostrar con ma-
“a la relación entre educador y educando, al pro- yor claridad y organización de conceptualizacio-
ducto de la vinculación entre los complejos suje- nes, creencias y representaciones de los actores
tos sociales que ingresan a las situaciones educa- con los cuales se trabajó. No obstante, es preci-
tivas (…). El sujeto pedagógico que constituyen so señalar que para reflexionar sobre lo que nos
será decisivo para los resultados del proceso edu- convoca, se debe tener presente la relación dia-
cativo” (Puiggrós, 2006: 30). léctica que existe entre los conceptos abordados,
dado que ello es fundamental para comprender
Este constructor denominado “sujeto pedagó-
las cosmovisiones que están interactuando en la
gico” nos permite distinguir al menos dos com-
práctica pedagógica en el ámbito de la escuela
ponentes de la relación educativa: el sujeto del
especial.
aprendizaje y el sujeto de la enseñanza.
Es necesario destacar que durante el mismo
De acuerdo con Sanabria (2007), estos dos
proceso de análisis de los relatos docentes fue
sujetos en el acto educativo, en la práctica peda-
descubriéndose una complejidad de tal magni-
gógica establecen un lazo social que se genera a
tud que en ocasiones podría traducirse como una
partir de una oferta educativa por parte del su-
dificultad de los investigadores para mostrar cla-
jeto de la enseñanza, denominado por este autor
ridad en la interpretación de datos. Estas aparen-
como “agente”, y la emergencia de una demanda o tes contradicciones nos llevaron a comprender tal
disposición para aprender por parte del sujeto del como lo plantea Mirieu (1998) que la educación
aprendizaje, designado simplemente como “suje- implica la tensión que se produce entre la inten-
to”. El lazo social es lo que se conceptualiza como sión del educador para provocar un cambio en
“vínculo educativo, (que) implica la conjugación de el alumno y la resistencia que éste opone a ser
tres elementos que pueden esquematizarse a través cambiado. Esta misma tensión produce prácti-
del (…) triángulo pedagógico: contenidos, agente, cas y discursos que pueden interpretarse como
sujeto” (Sanabria, 2007: 204). contradictorios y contrapuestos, aún en las de un
En este sentido Medel (2001 en Tizio, 2001) mismo sujeto de enseñanza. De allí que sea posi-
agrega que la función del educador/agente es pre- ble observar narraciones que a lo largo de su de-
cisamente encontrar un punto de encuentro en- sarrollo dan muestra de estas tensiones.
tre educando/sujeto y la cultura/contenidos. “La
oferta no es algo del orden de lo concreto sino la
oferta de un vínculo con el saber” (el subrayado Sujeto pedagógico: el sujeto del apren-
es nuestro) (Ob. Cit.:5). Se destaca esta acción dizaje
por parte del docente dado que se considera que
Pensar en el sujeto del aprendizaje en el ám-
es precisamente la propuesta educativa que rea-
bito de la escuela especial supone repensar los
liza, con los contenidos como mediadores, la que
marcos epistemológicos y ontológicos desde los
abre nuevas posibilidades en la trayectoria edu-
cuales nos posicionamos para comprenderlo; al
cativa de los sujetos.
mismo tiempo que implica un esfuerzo por pro-

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blematizar la noción genérica de alumno


considerando lo que todos los educadores
sabemos, lo que la experiencia de la prác-
tica nos demuestra a diario: no existe dos
alumnos que sean iguales. Precisamente
porque en eso reside la riqueza de lo hu-
mano, en la diversidad y singularidad de
cada sujeto. (Contreras, 2002).
Como lo plantea Pérez de Lara (2001)
el reconocimiento de una identidad, la del
sujeto de aprendizaje que forma un lazo
indisociable con el sujeto de la enseñan-
za que aporta desde su mirada a la cons-
trucción de dicha identidad, nos remite a
reconocer la diferencia por sobre la fuer-
za de lo idéntico, lo homogéneo, lo quie-
to, lo estático que no siempre acompaña
la dinámica de la vida y la necesidad de la
transformación.
Sin embargo existe en los educadores
una tendencia a definir al sujeto del apren-
dizaje en el ámbito de la escuela especial
desde los parámetros que le otorgan una
identidad, es decir, la educación se pro-
pone hacer de cada uno, alguien con una
identidad bien definida por los cánones de
la normalidad, aquello que debe ser habi-
tual, repetido.
Sin título, piedra
Al respecto, Pérez de Lara (2001) afir- Ricardo Arcuri
ma que las palabras identidad, diferencia y
diversidad (son) tres palabras que conforman una aspectos. Hay concepciones que solo pueden dar
realidad disciplinar, institucional y subjetiva que cuenta de esa identidad que el docente impone,
acaba definiendo y plasmando la identidad de la mientras que en otros casos, el vínculo educativo
educación actual (ob. Cit: 293). La autora sostiene establecido admitió una no imposición por parte
que estas tres palabras se relacionan etimológi- del educador/agente permitiendo que el educan-
camente entre sí, produciendo una el significa- do/sujeto pudiera desplegar esa intimidad que le
do de la otra, o bien confundiéndose entre ellas. permite ser quien realmente es. Para dar cuenta
Identidad es igual a diferencia, al mismo tiem- de esta polaridad a continuación se analizarán
po se confunden diferencia y diversidad (como en dos apartados diferentes (a. ¿Homogeneidad
contrarias a lo idéntico). Por ello, es importante imperante? y b. Mirar la singularidad) relatos do-
tener claro dos conceptos; uno por el lado de la centes que evidencian esta permanente tensión:
identidad interpretada como lo más externo, lo
una, tendiente a la reproducción o producción
que está en relación con los otros “que la dan”.
de una identidad determinada, la otra, buscan-
Por el otro, el de intimidad, entendida como lo
do una transformación de esa homogeneidad en
más interior de nuestro ser, como la referencia
una intimidad que dé lugar a la singularidad de
primera con respecto a la cual se determina la
cada sujeto.
identidad (relativa) del sujeto. En palabras de la
autora, “la diferencia, la desviación, la inclinación El reconocimiento de este aspecto referido a
hacia lo no idéntico que conforma la intimidad de la intimidad en el plano de los procesos educa-
cada uno, nos aleja de la identidad que los otros tivos, debe llevarnos a comprender la densidad
nos dan” (Pérez de Lara, 2001: 293). que implica la noción del sujeto de aprendizaje
En este sentido, en las evidencias recolecta- en la educación en el ámbito de la escuela espe-
das se ponen en tensión precisamente estos dos cial y el inevitable vínculo que nos une al tipo de

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identidad que le asignamos y ala intimidad que “En mi corazón guardo un recuerdo impac­
permitimos que despliegue. tante. El día en que un joven con parálisis ce­
rebral hablaba acerca de su discapacidad y dijo
¿Homogeneidad imperante? esto: “mi mamá cree que yo voy a caminar al­
gún día y yo le digo que sí. Pero yo sé que no
En las evidencias de las tres escuelas estudia-
es así. Esta es mi cruz y la voy a llevar ¿no te
das, es posible distinguir un sujeto tácito en don-
parece?... Mi respuesta fue el silencio y la emo­
de la imposibilidad de nombrar al estudiante, al
ción con lágrimas.” (Escuela A, 5).
alumno en el contexto de la escuela nos lleva a
hipotetizar sobre la dificultad de considerar a este En este último relato, la valoración que el
sujeto como un sujeto de aprendizaje; sólo parece alumno realiza de su propia identidad así como
considerárselo como un sujeto desde el desarro- la perspectiva del docente, muestran una conver-
llo, siendo este último también valorado desde gencia al interpretar la discapacidad como una
los parámetros de la normalidad. tragedia personal, connotada por creencias reli-
Podemos dar cuenta de lo planteado a través giosas que la asocian al sufrimiento necesario que
de la siguiente evidencia: ésta implica, estas ideas religiosas se evidencias
en el objeto al que se alude, la cruz, como sím-
“Los mejores, el mejor hoy puede ser uno
bolo de sufrimiento que los seres humanos pa-
de ellos mañana otro…otras veces puede ser
decen por alguna razón, atribuida generalmente
el aniño que me miró y dijo “agua, tobogán”
a la divinidad.
(Escuela A, 1)
En esta interpretación subyacen los supuestos
La expresión que marca la ausencia del suje- del modelo de la marginación, donde:
to en este discurso puede llevarnos a reflexionar
el rasgo principal es la exclusión, ya sea como
acerca del conflicto que representa para este do-
consecuencia de subestimar a las personas con
cente, asociar en el contexto de su práctica en la
discapacidad y considerarlas objeto de compa-
escuela especial una metáfora que remita a los
sión, o como consecuencia del temor o el recha-
mejores, el mejor “alumno/estudiante” en tér-
zo por considerarlas objeto de maleficios o como
minos de adquisición o construcción de conoci-
advertencia de un peligro eminente. (Palacios y
mientos. De allí que finalice la expresión hacien-
Buffini, 2007:15).
do referencia “al niño” que “es mejor” en cuanto a
los logros alcanzados en el proceso de adquisición En otros relatos, cuando se realiza referencia
de la lengua oral, en el marco de los procesos del explícita al sujeto de aprendizaje como alumno,
desarrollo humano. se evidencia una tendencia a enforcar el apren-
Si observamos esta manera de concebir el su- dizaje hacia su propia responsabilidad, es decir,
jeto de aprendizaje, podemos preguntarnos tal dependerá de su capacidad o nivel intelectual el
como plantea Pérez de Lara (2009) ¿qué conse- destino de la relación pedagógica o del resultado
cuencias tiene esto en la constitución de la sub- educativo. En esta forma de plantear la relación
jetividad?; en palabras de la autora no es de des- pedagógica y el vínculo educativo, la actuación
cuidar que las tipologías subjetivas instituidas del educador se circunscribe a la espera que su-
marcan identidades que están “dadas” desde una pone la apropiación de los saberes escolares por
mirada hegemónica o totalitaria, desde la pre- parte del estudiante. En este mismo sentido se
sencia de “un nosotros” que otorga identidad “a interpreta el resultado del aprendizaje, los frag-
los otros, esos otros que no son como nosotros”. mentos extraídos de los relatos docentes eviden-
Así, el “nosotros” se convierte en un modelo de cian estas relaciones:
comparación y diferencia que responde a visio- “El tiempo que le lleva al sujeto (alumno) asi­
nes ya constituidas socialmente como patrones milar y comprender los contenidos a desarro­
de normalidad. Este “nosotros” es un colectivo llar durante el año lectivo, depende de su ca­
(normalmente poco explicitado en sus rasgos) pacidad” (Escuela B, 5)
pero que se concibe como normalidad que hay
que extender y conseguir para todos o que reco- Esta manera de trabajar está relacionada, con
nocer en su exclusión (deficiencia, diferencia, di- la selección de lecturas acorde al nivel intelec­
ficultad) para algunos. El relato que sigue pone tual de los alumnos” (Escuela C, 3)
de manifiesto estas ideas:

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“Siempre discuto con mis colegas el tema de: en si, en tanto construcción de la subjetividad,
…que si un alumno es menos habilidoso que adquiere su verdadera relevancia.
otro, es él quien necesita incrementar el traba­ Al respecto, podemos señalar que con esta
jo…ya que el otro tiene un logro que el pri­ concepción de sujeto existen evidencias que de-
mero no lo tiene y si continúa sin participar muestran una posibilidad de despliegue de lo
no lo va a tener o va a continuar con menos educativo, independientemente del “déficit” que
posibilidades” (Escuela B, 7). presente sujeto de aprendizaje. Evidencias que
plantean otra mirada en relación a este sujeto,
Si todo depende solo de la acción o de la “ca-
a sus posibilidades de aprender y a la propia ac-
pacidad” del alumno, se renuncia a la posibilidad
ción docente, reconstituyendo en este sentido la
de educar, se anula al sujeto del aprendizaje sus-
relación mediada y el vínculo educativo que da
tituyéndolo por un sujeto carente. En este senti-
lugar al sujeto pedagógico en sí mismo.
do como sostiene Martinis (2006) ello implica el
“borramiento de uno de los actores de la relación Las expresiones del niño van manifestando sus
educativa”, ello implica la desaparición de la rela- conocimientos. Al principio solo son esbozos,
ción misma, la relación mediada que en definiti- eso que primero aparece como pseudo-nocio­
va es el sujeto pedagógico; ello implica el quiebre nes…pero lo que más interesa es observar de
del vínculo educativo. qué manera el niño, el alumno, en cada mo­
mento conoce con la guía de su docente, hasta
Mirar la singularidad: ¿percibir al que este niño logra un auténtico conocimiento
diferente o percibir las diferencias? desde el contenido curricular”. (Escuela B, 3)
El lugar de la educación
“Me dirijo hacia el aula donde espera a los jó­
Según Skliar (2003) percibir la diferencia venes alumnos (personas) que asisten a tuto­
del sujeto no es mirarlo como diferente, extra- ría, son todos del Ciclo de especialización…
ño, anormal, como el otro maléfico, dado que ello mientras relato la historia imaginaria, la ma­
constituye una invención para separar, segregar, yoría cierra sus ojos, relaja su cuerpo y en oca­
dividir, posicionando éstas marcas como opues- siones alguno se durmió. Finalizada esta cada
tas a la norma, a lo correcto, a lo que se debería uno relata su vivencia y hasta interpretan lo
ser porque no está bien ser lo que se es. Si actua- vivenciado como sueño en un mundo real, al­
mos bajo esta lógica solo lo haremos mediante gunos suelen no querer contar y/o expresar y
“un proceso de diferencialismo que consiste en se- son respetados en su decisión. He comproba­
parar de las diferencias algunas marcas diferentes do, sentido, mucho respeto, escucha entre los
y de hacerlos siempre a partir de una connotación jóvenes mientras hacen los relatos, donde sue­
peyorativa” (Ob.Cit: 11). le haber risas, diversas opiniones y también si­
Al contrario, percibir las diferencias es mi- lencios…” (Escuela C.2)
rar quién es el otro en su subjetividad, lo cual no
es anular la diferencia sino reconocerla y ello no El alumno al cual se refieren estos relatos no
implica hablar en términos de respetar y aceptar marca una estigmatización del sujeto, por el con-
al otro, dado que esto alude a que el otro depen- trario, observamos un discurso que se aleja de la
de de nuestra aceptación, de nuestro respeto para inexorable subordinación del sujeto con discapa-
ser lo que ya es. cidad al “no aprendizaje”, a la ausencia obligada
En este sentido, en educación no se trata de de su aporte durante el proceso educativo.
caracterizar que es la diversidad sino en com- En relación con estas ideas, Martinis (2006)
prender cómo la diferencia nos constituye como afirma:
sujetos, “sería apropiado decir aquí que las dife- “Es claro que un punto de partida de esta ta­
rencias pueden ser mejor entendidas como expe- rea está marcado por una clarificación acerca
riencias de alteridad, de un estar siendo múltiple, de quién es el sujeto de la educación y cuál la
intraducible e imprevisible en el mundo” (Skliar, tarea de la educación en relación con él. Un
2003: 13). sujeto de la educación es alguien en proceso
Entender la educación en términos de perci- de humanización, colocado en posición de re­
bir y reconocer las diferencias y mirar las singu- cibir un legado, de acceder a la transmisión
laridades implica que las prácticas pedagógicas de aquello que la humanidad ha sido capaz
se constituyen en espacios donde la experiencia de construir históricamente y que le ha valido

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devenir precisamente en eso: humanidad (…) amplio espectro que se mueve desde el niño es-
¿Debe entonces un sistema educativo, una po­ tigmatizado, en un extremo, hasta el alumno que
lítica educativa, tomar como punto de partida es capaz de construir su saber en el otro extremo;
aquello que denuncia deshumanización en el posiciones que en muchos casos se encuentran en
sujeto de la educación o debe apostar a reco­ tensión u oposición aún en un mismo relato.
nocer en ese otro aquello que lo convierte en En el marco de esta complejidad también
un ser más de la misma especie, en algo en es posible reconocer la constante preocupación
proceso de humanización? La primera formu­ que motiva a los docentes a preguntarse sobre sus
lación lleva a un callejón sin salida desde el prácticas, mostrando una necesidad de reinsta-
punto de vista pedagógico; la segunda, habili­ lar al alumno con discapacidad intelectual en el
ta una posibilidad” (Ob.Cit. 2006: 2) lugar del saber, cuestionando las estrategias de
enseñanza que impiden proponer una alternati-
va para el aprendizaje. Es decir, en las diferentes
El sujeto de la enseñanza evidencias se observa la presencia de un docen-
te que demuestra compromiso con la actividad
Como ya se mencionó anteriormente las pro- pedagógica, que puede pensar en una práctica
ducciones de los docentes son portadoras de una docente amplia y compleja, así como en la ne-
complejidad que apenas alcanzamos a vislum- cesidad de formación y reflexiones autocríticas
brar. No podemos desconocer que lo expresado permanentes. Al mismo tiempo se observa un
hasta aquí pone en evidencia por parte del sujeto profesional interesado por sus alumnos no solo
de la enseñanza diferentes concepciones en re- desde el saber que le aporta su formación cien-
lación al sujeto del aprendizaje, recorriendo un tífica sino también desde el compromiso huma-
no que manifiesta expresamente en su
tarea diaria.
Al respecto, en la evidencia que
se consigna a continuación se obser-
van algunos de los aspectos mencio-
nados.
“En la práctica pedagógica en la escue­
la especial entra en juego también el
“cuerpo del docente” en donde a ve­
ces hay que acompañar su brazo con
el nuestro, hay que sostener al alumno
para que no entre en “crisis” (Escuela
A: 3).
En esta expresión es válido desta-
car lo que Pérez de Lara (2009) recrea
como la posibilidad del encuentro en-
tre docentes y alumnos, encuentro que
permite un acercamiento desde las di-
ferencias, reconociendo las particula-
ridades de cada uno. En palabras de la
autora, siempre han existido maestros
y muestras que han sabido acercarse a
los niños para crear un encuentro des-
de la singularidad de cada uno, pro-
curando un lugar tanto en la escuela
como en el mundo social. Esto sería
lo que la autora plantea precisamen-
te como la “necesidad de escuchar al
otro dentro de mi”.
“Lejana esperanza”, óleo
Ricardo Arcuri

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Así, en la evidencia que se retoma en párrafos espectro de prácticas y discursos signados por la
anteriores, podría estar presente el “contrasenti- metáfora de la educación como fabricación en un
do” de la típica formación universitaria que por polo y en el otro, la educación entendida como
lo general los profesionales del campo de la edu- formación.
cación especial reciben en las “academias”. En esta La educación asimilada a la “fabricación” pue-
oportunidad no es ese saber científico-técnico el de ser definida como una actividad a través de la
que guía la reflexión de la docente, sino más bien cual se utilizan conocimientos, saberes, técnicas y
un “cambio de mirada” que permite percibir el estrategias con el propósito de lograr un produc-
mundo no sólo desde la pura racionalidad sino to. Este producto, en última instancia, es el reflejo
desde el saber del corazón, un saber que según de su creador, ha sido pensado y planificado a su
Pérez de Lara (2009) es necesario cuando nos en- imagen y semejanza con el objetivo de que una
contramos con la responsabilidad de educar a los vez finalizado el producto que lleva la marca de
sujetos cuyas historias precisamente se encuen- su autor, pueda reproducir esas mismas acciones
tran secuestradas por el saber experto. en el conjunto.
Al mismo tiempo, las evidencias también dan Pero también puede concebirse a la educa-
cuenta de que el sujeto de la enseñanza de las dis- ción en términos de formación, de praxis, en-
tintas escuelas son las cuales se trabajó, mantie- tendiéndola como:
ne la convicción de desarrollar la tarea educati- “(…) una acción que no tiene más finalidad
va aún frente a situaciones adversas del contexto que ella misma: aquí ya no hay un objeto a
del cual proviene el educando, es decir, situacio- fabricar, ningún objeto del que se tenga una
nes personales, familiares, sociales y económicas representación anticipada que permita su ela­
que lo someten. boración y lo encierre, en cierto modo, dentro
Se puede dar cuenta de lo planteado con las de su resultado, sino un acto a realizar en su
siguientes expresiones: continuidad, un acto que nunca termina de
“Cuando me refiero al tiempo me refiero al veras porque no comporta ninguna finalidad
tiempo histórico (sucesos, acontecimientos, externa a él mismo definida con antelación”
circunstancias, etc.) construidos y vivencia­ (ob.cit.: 62).
do por agentes (docentes) que de manera in­ Al mismo tiempo se rompe con la figura del
cesante actúan, dicen, siente, se conducen… sujeto de la enseñanza en la escuela especial ac-
convirtiéndose en los principales protagonis­ tuando simplemente como un contenedor, asis-
tas de esos cambios y aprendizajes” (Escuela tente social o cuidador que suplanta la figura del
B. 2) educador. En ese sentido, se observa a un docente
que se responsabiliza con su función de transmi-
“…en cada momento conoce con la guía de su
tir una cultura socialmente válida. De esta ma-
docente” (Escuela B,4)
nera la mirada del docente está puesta en la po-
sibilidad de generar situaciones que brinden la
Así se destacan, al menos en el discurso, con-
oportunidad de crear caminos que sean alterna-
cepciones que pueden resultar contradictorias
tivas, oportunidades. Al respecto, exponemos las
desde los relatos retomados en apartados ante-
siguientes evidencias:
riores. Es decir, frente a la figura del docente que
desacredita al sujeto del aprendizaje porque en- “Mi práctica pedagógica no se sitúa solo en el
tiende a la deficiencia, dificultad o discapacidad aula” (Escuela A, 11).
como una carencia, una limitación, también sur-
ge la actuación del docente que desarma la idea “Sólo ella (la práctica docente) exige forma­
que asocia a la discapacidad con la casi seguri- ción permanente, debiendo tener una acti­
dad de bajos logros educativos, dado que queda tud abierta a la autocrítica, a la reflexión para
explícitamente planteada la posibilidad que tie- construirla diariamente ya que no basta con la
ne el alumno de aprender y apropiarse del co- vocación…sino que es importante la profesio­
nocimiento. nalización” (Escuela B, 5).
De acuerdo con Mirieu (1998), podemos in-
terpretar la contradicción que se pone en eviden- A lo mejor lo que debemos hacer es repen­
cia en el análisis de los relatos de los docentes en sar cuál es la manera más óptima de organizar
el ámbito de la escuela especial como un amplio los tiempos para no tener una sensación que

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muchas veces juega como variable


infranqueable que condiciona, de­
termina u obstaculiza nuestras prác­
ticas y decisiones” (Escuela B.2).
Así, se observa en esta última ex-
presión un deseo de enseñar, deseo que
permite repensar una variable (tiem-
po) presente en la práctica educativa
para que precisamente se pueda sos-
tener el acto educativo y por ende el
vínculo educativo. Es deseo del edu-
cador repensar la manera más óptima
de organizar los tiempos para dar pre-
cisamente un tiempo que atienda a la
particularidad de la práctica docente
de modo que pueda considerar las sin-
gularidades de cada situación, tal vez
evitando de este modo plagarla de ofer-
tas preestablecidas, con respuestas es-
tándar, con tendencias homonogenei-
zadoras (Tizio, 2001).
Al respecto Medel (2001 en Tizio,
2001) manifiesta que
Los educadores necesitan un tiempo
para desarrollar su tarea, para pen-
sar, para entender, para dar un tiem-
po a los tiempos de la educación de
cada sujeto, son condiciones necesa- “La invocación”, dibujo con tinta china
rias para que su acción –es decir, su Iara García
oferta– permita inscribir la particu-
laridad del sujeto… No siempre se dispone del terminado también por esas expectativas, por ese
tiempo necesario para que este trabajo se pueda lugar que el educador posibilita para el sujeto de
realizar. Del lado del educador esto implica tole- aprendizaje. Según la autora, la función del edu-
rar lo que no sabe, lo que no sabe sobre el sujeto cador es precisamente la oferta de un vínculo con
y sobre sus intereses, lo que no sabe sobre qué se el saber. Para ello es necesario crear en el sujeto
transmite ni la apropiación que hará de ello al del aprendizaje el deseo de aprender, al mismo
sujeto, ni en qué tiempos… y a pensar de todo tiempo que de suponerle unos intereses y capa-
ello debe confiar y apostar. (Ob. Cit.: 11) cidades que lo habilitan para ello.
En este sentido, a continuación se consignan
algunas de las evidencias que pueden dar cuenta
Vínculo educativo de lo expresado:

A lo largo de este escrito se ha mencionado “…donde se pone en marcha la creatividad,


en reiteradas oportunidades la importancia que la expresión de sí y el reconocimiento del otro
tienen las concepciones del docente en relación con un compromiso afectivo y corporal, como
al sujeto con el cual se vincula en la acción edu- toma de conciencia de potencialidades, recur­
cativa. Es a partir de estas ideas acerca de quién sos…es una propuesta que invita a contactar­
es el otro, donde se constituye dicha relación, es- se con uno mismo y abrirnos a nuevos canales
tableciéndose así el vínculo educativo. Según Tizio de comunicación y autocomprensión” (Escue­
(2001) “ la educación es un proceso que orienta al la C, 2).
sujeto a encontrar un lugar propio en la estructu- “Cuando las mentes fluyen, la vida se constru­
ra social”, lugar que de alguna manera está de- ye y si el vínculo surge, si la mente se abre, se

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comunica con otra mente con sus particulari­ particularmente distinguidos por una relación
dades…allí el mundo de cada uno se modifi­ de afecto. Pero este ordenamiento institucional
ca” (Escuela B.1) no es sólo material y social sino también simbó-
lico, a través del cual se connotan otros significa-
En otras palabras, cuando se cree en las posi-
dos que no siempre coinciden con la forma ins-
bilidades de un sujeto para construir un saber se
titucional. Es en ese espacio en donde aparecen
ponen en juego estas concepciones que los do-
otros sujetos, actores institucionales, que no go-
centes tienen en relación con esas posibilidades,
zan de un afecto positivo, cuyas posiciones ocu-
con esas capacidades. Si hay reconocimiento del
padas o asignadas los dejen por fuera, excluídos,
otro y si el vínculo surge también se genera una
en el margen, en silencio. Frente a la resistencia
oferta educativa, un lazo social con posibilidades
de ocupar esos lugares, aparece el conflicto que
de futuro, con posibilidades de reinvención per-
suele vivenciarse institucionalmente como una
manente, en cada momento según las caracterís-
situación caótica y descontrolada. Algunos de los
ticas de los sujetos intervinientes y en las condi-
siguientes relatos en esta dirección:
ciones contextuales.
“Su conducta era terrible, diariamente tiraba
El educador encarna una oferta que en general se todo el material y hasta los bancos en uno de
toma como si fuera solamente de contenidos con- sus berrinches, además de escaparse corriendo
cretos. Pero la verdadera oferta es la de un marco por el canal que pasaba frente a la escuela.
que incluye un vacío como lugar necesario para
permitir alojar la particularidad del sujeto y así Un día, en un ataque, no solo desparramó ma­
darle la posibilidad de hacer con los contenidos terial sino que tiró abajo el armario con todo
culturales (Tizio, 2001:20) adentro, justo en el horario en que estaba por
pasar el colectivo que se los llevaba a ella y
Según la autora mencionada, el vínculo educa-
otros chicos. Por supuesto no subió a ese co­
tivo habla del agente, del sujeto y del saber. Estos
lectivo, ordenó el aula y nos fuimos juntas en
aspectos nos remiten necesariamente a las ins-
el próximo. Fuimos entrañables desde ese día.
tituciones educativas donde tienen lugar estos
Es a la única que recuerdo en detalle y hasta su
vínculos concretando la acción de educar, el he-
nombre” (Escuela A, 7).
cho educativo.
Para Garay (2000) la trama de vínculos inter- Ese dicho de “ a todos los quiero por igual”
subjetivos presentes en las instituciones educati- no es tan real, en la vida en general uno crea
vas, muestra la red de significados y posiciones diferentes vínculos con las personas”. (Escue­
que cada sujeto ocupa en el entramado. Es decir, la A. 9).
el sujeto realiza un despliegue de actuaciones de
acuerdo a las posiciones que le son prescriptas
desde un orden instituido. El siguiente pasaje, Consideraciones finales
en relatos docentes, pone en evidencia estas afir-
maciones: Parafraseando a Skliar (2003), todos quienes
intentamos alguna vez escribir en un papel algo
“Los mejores encuentros que siempre es inte­ de aquellas cuestiones o ideas que nos inquietan,
resante destacar, tienen lugar en situaciones de siempre debemos terminar dicho escrito hacien-
aula en la que la interacción docente-alumno do referencia en el último apartado a la educa-
se conocen los modos de diálogo a través de ción, ¿acaso todo lo que se dijo antes no es edu-
un tiempo pautado institucionalmente (hora cación? Por ello aquí, no se retomarían cuestiones
de clase)” (Escuela B, 3). o lineamientos a tener en cuenta en ésta práctica
sino, más bien, algunos sentidos que puede tener
“Hay un lugar especial para los alumnos, el mirar multirreferencialmente la construcción
compañeros y familiares con los que comparto del sujeto pedagógico y el vínculo educativo en
más cantidad de tiempo o con los que tengo el ámbito de la escuela especial.
un vínculo especial” (Escuela A, 9). En este planteo, que intentó incorporar las
Este último relato nos remite al lugar pedagó- voces de los docentes a través de sus relatos, se
gico y social que ocupan “alumnos, compañeros observó una tendencia en las concepciones del
y familiares”, sujetos que se hallan involucrados sujeto de la enseñanza a comprender al sujeto
en el trabajo de este docente, que además están del aprendizaje y a sus logros escolares desde una

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perspectiva de anormalidad, percibiendo la di- asume el profesional, el maestro ¿puede ense-


ferencia como deficiencia, como solo carencia ñar a ocuparse de uno mismo? ¿qué cuidado de
o dificultad, como negatividad y no como otra si mismo puede estar presente en esta educación?
posibilidad, otra forma de ser y de aprender. Al (Foucault, 1990).
mismo tiempo se observaron tendencias en las Es en este sentido, donde las prácticas peda-
concepciones de estos mismos relatos, que se- gógicas adquieren su relevancia, donde el docen-
ñalan una orientación hacia prácticas pedagógi- te se constituye en alguien fundamental para la
cas que irrumpen sobre el juicio psicosocial de experiencia que el alumno tiene de sí, dado que
la normalidad (Contreras, 2002). De este modo son éstas relaciones las que construyen y median
y teniendo presente que la subjetividad siempre la relación del sujeto consigo mismo y al mis-
se constituye en la relación con el otro, surge el mo tiempo determinan el vínculo con el saber.
interrogante acerca de cuál es el lugar que está El modo en que nos sentimos, nos vemos, nos
planteando el docente de al escuela especial para comportamos, en definitiva el cómo somos, de-
que el sujeto de desarrollo pase a convertirse en pende de las prácticas en las que estemos inser-
sujeto de aprendizaje. En otras palabras, surge la tos, prácticas en donde la relación con el otro es
preocupación acerca de ¿cómo se puede pensar fundamental.
dispositivos pedagógicos que supongan una expe- Como sostiene Foucault (1990) “el maestro es
riencia de sí en relación con la alteridad, donde un operador en la reforma de un individuo, y en
los sujetos puedan reconocerse con un dominio de la formación del individuo como sujeto, es el me-
saber posible? (Pérez de Lara, 2009:25). diador en la relación del individuo a su constitu-
Al mismo tiempo este planteo lleva a otro ción en tanto que sujeto” (Ob.Cit.: 59). Por ello la
interrogante ¿cómo se configura la subjetividad función del educador en la práctica pedagógica
del sujeto diferente cuando se lo trata, se lo re- implica situarse y situar a ese otro, sujeto alumno,
conoce y se le pide autodenominación como di- teniendo siempre presente que ambos se consti-
verso, anormal, deficiente? Desde la postura que tuyen como tal en dicha relación.

“Libres”, dibujo a lápiz y carbonilla


Jimena Contreras

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Sujeto pedagógico y vínculo educativo…

De acuerdo con Larrosa (1995:266): “el suje-


to no es algo que pueda analizarse independien-
temente de esos discursos y esas prácticas, puesto
que es ahí, en la articulación compleja de discursos
y prácticas donde se constituye en lo que es”. Afir-
ma, que mirar lo evidente es aceptar algo que se
impone para ver por su misma autoridad, con tal
claridad que cualquier duda es imposible plan-
tearla dado que puede sonar como poco lógica, la
pregunta consiste en quién o en quiénes, quienes
o qué nos está haciendo mirar esto o aquello.
Foucault (1990) ha demostrado que lo que
todo el mundo ve, no siempre ha sido visto así
y que lo que se pone en evidencia es una deter-
minada constitución de la mirada, por lo cual
nuestra mirada es menos libre de lo que pen-
samos. Entonces, retomando a Larrosa (1995),
¿qué nos proponemos aquellos que intentamos
desconstruir los significados subyacentes en esa
mirada? Quizás nos proponemos demostrar que
nuestra mirada es también más libre de lo que
pensamos.
Como afirma Skliar (2003), esta mirada más
libre es la que puede construir una reformulación
sobre las relaciones con los otros en la educación, “El grito”, cerámica
concretamente en la escuela, percibiendo la dife- Ricardo Arcuri
rencia no como algo a ser corregido sino como
una mismidad con la cual hay que conversar con
los otros y de los otros entre si, una conversación asientan sobre las cosas, los significados y las re-
que sirva para mantener las diferencias y no para laciones interpersonales que en el ámbito de la
asimilarlas. escuela especial pueden otorgar una dirección
Esta es la mirada que puede permitir que la normalizadota o transformadora a la identidad/
escuela especial sea un huésped de los sujetos, intimidad del sujeto de aprendizaje y el sujeto de
pero sin imponerle las reglas de juego de la hos- la enseñanza.
pitalidad, que la tornan una hostilidad. Este mi- En palabras de Guyot (2008):
rar es dejarse tocar, saberse cerca de alguien que
la educación y la cultura podrían empezar la ta-
tiene nombre, apellido, historia y futuro, circuns-
rea superadora de instalar otras condiciones de
tancias y deseos. Es mirar la interrelación, mirar
existencia para los seres humanos en la hora gra-
la singularidad del otro para poder percibir su
ve por la que atraviesa este nuevo siglo, a la luz
posibilidad, dejándose sorprender:
que emana de una nueva idea de sujeto que tiene
es percibir su fuerza (…) percibir la fuerza del la posibilidad de dejar de ser lo que otros hicie-
otro es la tarea educativa más importante, por- ron de él. Este es tal vez el primer acto de una
que al hacerlo, si nuestra relación es la confian- voluntad liberadora! (Ob.Cit: 171).
za, esa fuerza que el otro percibe y reconoce en
En este sentido, entendemos a la educación
sí, (…) es fuerza que el otro activa para vivir y
como una práctica contradictoria, esperanzado-
para dar sentido y dignidad a su vivir. (Contre­
ra y liberadora que está presente en el ámbito de
ras, 2002:65).
la escuela especial con todos estos matices. Nos
Finalizando, los relatos analizados muestran encontramos siempre a la espera de hallar entre
la manera en que se deciden las formas de acce- las paredes que habitan las personas con disca-
so al conocimiento, quiénes lo deciden, sobre la pacidad y quienes acompañan su trayecto edu-
base de qué criterios y con qué recursos, cons- cativo, algo no esperado, incierto y en ocasiones,
tituyendo los dispositivos pedagógicos que se algo que podría resultar incomprensible.

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Nuestro recorrido por los caminos que cons-


Bibliografía
truyeron los docentes a través de sus relatos nos
conmovió conceptualmente, obligándonos a
CONTRERAS, J. (2002). “Educar la mirada… y el oído.
abandonar la lógica dualista para analizar los Percibir la singularidad y también las posibilidades” en
significados profundos de las intenciones que Cuadernos de Pedagogía N° 311. Barcelona. España.
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Especial: significados y sentidos desde las voces de sus nos Aires, Miño y Dávila editores.
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por Resolución Rectoral N° 442/09 y “Escuela Especial: Gedisa.
construcción de sus significados y sentidos desde el
aporte de los actores institucionales. Estudio en escuelas
especiales de la ciudad de Río Cuarto y de la Región”, di- Fecha de recepción: 3 de noviembre 2012
rigido por la Lic. Marhild Cortese, aprobado y subsidia- Primera evaluación: 25 de noviembre 2012
do por la Secretaría de Ciencia y Técnica de la Universi- Segunda evaluación: 28 de noviembre 2012
dad Nacional de Río Cuarto, por Resolución Rectoral N° Fecha de aceptación: 28 de diciembre 2012
852/11.

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