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ISSN: 0328-9702
iceii@fchst.unlpam.edu.ar
Universidad Nacional de La Pampa
Argentina
Palabras claves: Escuela especial, sujeto Key words: Special school, pedagogic
pedagógico, práctica profesional docen subject, teaching professional practice,
Detalle obra “Lejana esperanza” te, singularidad, diferencias. singularity, differences.
Ricardo Arcuri
Introducción
Según Puiggrós (2006) la educación es una Ambas estrategias, sujeto pedagógico y vín-
práctica compleja que involucra a sujetos sociales culo educativo, surgidas de los datos recolectados
en una dinámica de transformación, producción mediante el proceso de investigación del proyecto
o reproducción, en donde unos (educadores) po- ya señalado, pueden pensarse como aspectos que
nen en acción dispositivos que les permiten in- se funden en la práctica educativa e incluso, para
cidir sobre otros (educandos) en un proceso de ser precisos, habrá que señalar que a los fines del
subjetivación. En esta relación donde la prácti- presente escrito se entiende que el constructor
ca educativa se constituye a partir de la media- teórico de “vínculo educativo” se encuentra sub-
ción de unos sujetos con otros. Esta mediación, sumido dentro del concepto de “sujeto pedagógi-
adquiere diferentes modalidades según las ca- co”, dado que precisamente éste surge como pro-
racterísticas particulares de los sujetos y de las ducto de la vinculación entre el educador/agente
situaciones contextuales en las cuales se desen- y el educando/sujeto en el contexto de la relación
vuelven. Esta relación mediada es lo que se de- pedagógica que se establece en torno a la trans-
nomina “sujeto pedagógico”. misión de los contenidos como parte de una cul-
En palabras de la autora el sujeto pedagógi- tura socialmente válida.
co refiere Aún así, se desarrollarán ambas categorías
por separado, a los efectos de demostrar con ma-
“a la relación entre educador y educando, al pro- yor claridad y organización de conceptualizacio-
ducto de la vinculación entre los complejos suje- nes, creencias y representaciones de los actores
tos sociales que ingresan a las situaciones educa- con los cuales se trabajó. No obstante, es preci-
tivas (…). El sujeto pedagógico que constituyen so señalar que para reflexionar sobre lo que nos
será decisivo para los resultados del proceso edu- convoca, se debe tener presente la relación dia-
cativo” (Puiggrós, 2006: 30). léctica que existe entre los conceptos abordados,
dado que ello es fundamental para comprender
Este constructor denominado “sujeto pedagó-
las cosmovisiones que están interactuando en la
gico” nos permite distinguir al menos dos com-
práctica pedagógica en el ámbito de la escuela
ponentes de la relación educativa: el sujeto del
especial.
aprendizaje y el sujeto de la enseñanza.
Es necesario destacar que durante el mismo
De acuerdo con Sanabria (2007), estos dos
proceso de análisis de los relatos docentes fue
sujetos en el acto educativo, en la práctica peda-
descubriéndose una complejidad de tal magni-
gógica establecen un lazo social que se genera a
tud que en ocasiones podría traducirse como una
partir de una oferta educativa por parte del su-
dificultad de los investigadores para mostrar cla-
jeto de la enseñanza, denominado por este autor
ridad en la interpretación de datos. Estas aparen-
como “agente”, y la emergencia de una demanda o tes contradicciones nos llevaron a comprender tal
disposición para aprender por parte del sujeto del como lo plantea Mirieu (1998) que la educación
aprendizaje, designado simplemente como “suje- implica la tensión que se produce entre la inten-
to”. El lazo social es lo que se conceptualiza como sión del educador para provocar un cambio en
“vínculo educativo, (que) implica la conjugación de el alumno y la resistencia que éste opone a ser
tres elementos que pueden esquematizarse a través cambiado. Esta misma tensión produce prácti-
del (…) triángulo pedagógico: contenidos, agente, cas y discursos que pueden interpretarse como
sujeto” (Sanabria, 2007: 204). contradictorios y contrapuestos, aún en las de un
En este sentido Medel (2001 en Tizio, 2001) mismo sujeto de enseñanza. De allí que sea posi-
agrega que la función del educador/agente es pre- ble observar narraciones que a lo largo de su de-
cisamente encontrar un punto de encuentro en- sarrollo dan muestra de estas tensiones.
tre educando/sujeto y la cultura/contenidos. “La
oferta no es algo del orden de lo concreto sino la
oferta de un vínculo con el saber” (el subrayado Sujeto pedagógico: el sujeto del apren-
es nuestro) (Ob. Cit.:5). Se destaca esta acción dizaje
por parte del docente dado que se considera que
Pensar en el sujeto del aprendizaje en el ám-
es precisamente la propuesta educativa que rea-
bito de la escuela especial supone repensar los
liza, con los contenidos como mediadores, la que
marcos epistemológicos y ontológicos desde los
abre nuevas posibilidades en la trayectoria edu-
cuales nos posicionamos para comprenderlo; al
cativa de los sujetos.
mismo tiempo que implica un esfuerzo por pro-
identidad que le asignamos y ala intimidad que “En mi corazón guardo un recuerdo impac
permitimos que despliegue. tante. El día en que un joven con parálisis ce
rebral hablaba acerca de su discapacidad y dijo
¿Homogeneidad imperante? esto: “mi mamá cree que yo voy a caminar al
gún día y yo le digo que sí. Pero yo sé que no
En las evidencias de las tres escuelas estudia-
es así. Esta es mi cruz y la voy a llevar ¿no te
das, es posible distinguir un sujeto tácito en don-
parece?... Mi respuesta fue el silencio y la emo
de la imposibilidad de nombrar al estudiante, al
ción con lágrimas.” (Escuela A, 5).
alumno en el contexto de la escuela nos lleva a
hipotetizar sobre la dificultad de considerar a este En este último relato, la valoración que el
sujeto como un sujeto de aprendizaje; sólo parece alumno realiza de su propia identidad así como
considerárselo como un sujeto desde el desarro- la perspectiva del docente, muestran una conver-
llo, siendo este último también valorado desde gencia al interpretar la discapacidad como una
los parámetros de la normalidad. tragedia personal, connotada por creencias reli-
Podemos dar cuenta de lo planteado a través giosas que la asocian al sufrimiento necesario que
de la siguiente evidencia: ésta implica, estas ideas religiosas se evidencias
en el objeto al que se alude, la cruz, como sím-
“Los mejores, el mejor hoy puede ser uno
bolo de sufrimiento que los seres humanos pa-
de ellos mañana otro…otras veces puede ser
decen por alguna razón, atribuida generalmente
el aniño que me miró y dijo “agua, tobogán”
a la divinidad.
(Escuela A, 1)
En esta interpretación subyacen los supuestos
La expresión que marca la ausencia del suje- del modelo de la marginación, donde:
to en este discurso puede llevarnos a reflexionar
el rasgo principal es la exclusión, ya sea como
acerca del conflicto que representa para este do-
consecuencia de subestimar a las personas con
cente, asociar en el contexto de su práctica en la
discapacidad y considerarlas objeto de compa-
escuela especial una metáfora que remita a los
sión, o como consecuencia del temor o el recha-
mejores, el mejor “alumno/estudiante” en tér-
zo por considerarlas objeto de maleficios o como
minos de adquisición o construcción de conoci-
advertencia de un peligro eminente. (Palacios y
mientos. De allí que finalice la expresión hacien-
Buffini, 2007:15).
do referencia “al niño” que “es mejor” en cuanto a
los logros alcanzados en el proceso de adquisición En otros relatos, cuando se realiza referencia
de la lengua oral, en el marco de los procesos del explícita al sujeto de aprendizaje como alumno,
desarrollo humano. se evidencia una tendencia a enforcar el apren-
Si observamos esta manera de concebir el su- dizaje hacia su propia responsabilidad, es decir,
jeto de aprendizaje, podemos preguntarnos tal dependerá de su capacidad o nivel intelectual el
como plantea Pérez de Lara (2009) ¿qué conse- destino de la relación pedagógica o del resultado
cuencias tiene esto en la constitución de la sub- educativo. En esta forma de plantear la relación
jetividad?; en palabras de la autora no es de des- pedagógica y el vínculo educativo, la actuación
cuidar que las tipologías subjetivas instituidas del educador se circunscribe a la espera que su-
marcan identidades que están “dadas” desde una pone la apropiación de los saberes escolares por
mirada hegemónica o totalitaria, desde la pre- parte del estudiante. En este mismo sentido se
sencia de “un nosotros” que otorga identidad “a interpreta el resultado del aprendizaje, los frag-
los otros, esos otros que no son como nosotros”. mentos extraídos de los relatos docentes eviden-
Así, el “nosotros” se convierte en un modelo de cian estas relaciones:
comparación y diferencia que responde a visio- “El tiempo que le lleva al sujeto (alumno) asi
nes ya constituidas socialmente como patrones milar y comprender los contenidos a desarro
de normalidad. Este “nosotros” es un colectivo llar durante el año lectivo, depende de su ca
(normalmente poco explicitado en sus rasgos) pacidad” (Escuela B, 5)
pero que se concibe como normalidad que hay
que extender y conseguir para todos o que reco- Esta manera de trabajar está relacionada, con
nocer en su exclusión (deficiencia, diferencia, di- la selección de lecturas acorde al nivel intelec
ficultad) para algunos. El relato que sigue pone tual de los alumnos” (Escuela C, 3)
de manifiesto estas ideas:
“Siempre discuto con mis colegas el tema de: en si, en tanto construcción de la subjetividad,
…que si un alumno es menos habilidoso que adquiere su verdadera relevancia.
otro, es él quien necesita incrementar el traba Al respecto, podemos señalar que con esta
jo…ya que el otro tiene un logro que el pri concepción de sujeto existen evidencias que de-
mero no lo tiene y si continúa sin participar muestran una posibilidad de despliegue de lo
no lo va a tener o va a continuar con menos educativo, independientemente del “déficit” que
posibilidades” (Escuela B, 7). presente sujeto de aprendizaje. Evidencias que
plantean otra mirada en relación a este sujeto,
Si todo depende solo de la acción o de la “ca-
a sus posibilidades de aprender y a la propia ac-
pacidad” del alumno, se renuncia a la posibilidad
ción docente, reconstituyendo en este sentido la
de educar, se anula al sujeto del aprendizaje sus-
relación mediada y el vínculo educativo que da
tituyéndolo por un sujeto carente. En este senti-
lugar al sujeto pedagógico en sí mismo.
do como sostiene Martinis (2006) ello implica el
“borramiento de uno de los actores de la relación Las expresiones del niño van manifestando sus
educativa”, ello implica la desaparición de la rela- conocimientos. Al principio solo son esbozos,
ción misma, la relación mediada que en definiti- eso que primero aparece como pseudo-nocio
va es el sujeto pedagógico; ello implica el quiebre nes…pero lo que más interesa es observar de
del vínculo educativo. qué manera el niño, el alumno, en cada mo
mento conoce con la guía de su docente, hasta
Mirar la singularidad: ¿percibir al que este niño logra un auténtico conocimiento
diferente o percibir las diferencias? desde el contenido curricular”. (Escuela B, 3)
El lugar de la educación
“Me dirijo hacia el aula donde espera a los jó
Según Skliar (2003) percibir la diferencia venes alumnos (personas) que asisten a tuto
del sujeto no es mirarlo como diferente, extra- ría, son todos del Ciclo de especialización…
ño, anormal, como el otro maléfico, dado que ello mientras relato la historia imaginaria, la ma
constituye una invención para separar, segregar, yoría cierra sus ojos, relaja su cuerpo y en oca
dividir, posicionando éstas marcas como opues- siones alguno se durmió. Finalizada esta cada
tas a la norma, a lo correcto, a lo que se debería uno relata su vivencia y hasta interpretan lo
ser porque no está bien ser lo que se es. Si actua- vivenciado como sueño en un mundo real, al
mos bajo esta lógica solo lo haremos mediante gunos suelen no querer contar y/o expresar y
“un proceso de diferencialismo que consiste en se- son respetados en su decisión. He comproba
parar de las diferencias algunas marcas diferentes do, sentido, mucho respeto, escucha entre los
y de hacerlos siempre a partir de una connotación jóvenes mientras hacen los relatos, donde sue
peyorativa” (Ob.Cit: 11). le haber risas, diversas opiniones y también si
Al contrario, percibir las diferencias es mi- lencios…” (Escuela C.2)
rar quién es el otro en su subjetividad, lo cual no
es anular la diferencia sino reconocerla y ello no El alumno al cual se refieren estos relatos no
implica hablar en términos de respetar y aceptar marca una estigmatización del sujeto, por el con-
al otro, dado que esto alude a que el otro depen- trario, observamos un discurso que se aleja de la
de de nuestra aceptación, de nuestro respeto para inexorable subordinación del sujeto con discapa-
ser lo que ya es. cidad al “no aprendizaje”, a la ausencia obligada
En este sentido, en educación no se trata de de su aporte durante el proceso educativo.
caracterizar que es la diversidad sino en com- En relación con estas ideas, Martinis (2006)
prender cómo la diferencia nos constituye como afirma:
sujetos, “sería apropiado decir aquí que las dife- “Es claro que un punto de partida de esta ta
rencias pueden ser mejor entendidas como expe- rea está marcado por una clarificación acerca
riencias de alteridad, de un estar siendo múltiple, de quién es el sujeto de la educación y cuál la
intraducible e imprevisible en el mundo” (Skliar, tarea de la educación en relación con él. Un
2003: 13). sujeto de la educación es alguien en proceso
Entender la educación en términos de perci- de humanización, colocado en posición de re
bir y reconocer las diferencias y mirar las singu- cibir un legado, de acceder a la transmisión
laridades implica que las prácticas pedagógicas de aquello que la humanidad ha sido capaz
se constituyen en espacios donde la experiencia de construir históricamente y que le ha valido
devenir precisamente en eso: humanidad (…) amplio espectro que se mueve desde el niño es-
¿Debe entonces un sistema educativo, una po tigmatizado, en un extremo, hasta el alumno que
lítica educativa, tomar como punto de partida es capaz de construir su saber en el otro extremo;
aquello que denuncia deshumanización en el posiciones que en muchos casos se encuentran en
sujeto de la educación o debe apostar a reco tensión u oposición aún en un mismo relato.
nocer en ese otro aquello que lo convierte en En el marco de esta complejidad también
un ser más de la misma especie, en algo en es posible reconocer la constante preocupación
proceso de humanización? La primera formu que motiva a los docentes a preguntarse sobre sus
lación lleva a un callejón sin salida desde el prácticas, mostrando una necesidad de reinsta-
punto de vista pedagógico; la segunda, habili lar al alumno con discapacidad intelectual en el
ta una posibilidad” (Ob.Cit. 2006: 2) lugar del saber, cuestionando las estrategias de
enseñanza que impiden proponer una alternati-
va para el aprendizaje. Es decir, en las diferentes
El sujeto de la enseñanza evidencias se observa la presencia de un docen-
te que demuestra compromiso con la actividad
Como ya se mencionó anteriormente las pro- pedagógica, que puede pensar en una práctica
ducciones de los docentes son portadoras de una docente amplia y compleja, así como en la ne-
complejidad que apenas alcanzamos a vislum- cesidad de formación y reflexiones autocríticas
brar. No podemos desconocer que lo expresado permanentes. Al mismo tiempo se observa un
hasta aquí pone en evidencia por parte del sujeto profesional interesado por sus alumnos no solo
de la enseñanza diferentes concepciones en re- desde el saber que le aporta su formación cien-
lación al sujeto del aprendizaje, recorriendo un tífica sino también desde el compromiso huma-
no que manifiesta expresamente en su
tarea diaria.
Al respecto, en la evidencia que
se consigna a continuación se obser-
van algunos de los aspectos mencio-
nados.
“En la práctica pedagógica en la escue
la especial entra en juego también el
“cuerpo del docente” en donde a ve
ces hay que acompañar su brazo con
el nuestro, hay que sostener al alumno
para que no entre en “crisis” (Escuela
A: 3).
En esta expresión es válido desta-
car lo que Pérez de Lara (2009) recrea
como la posibilidad del encuentro en-
tre docentes y alumnos, encuentro que
permite un acercamiento desde las di-
ferencias, reconociendo las particula-
ridades de cada uno. En palabras de la
autora, siempre han existido maestros
y muestras que han sabido acercarse a
los niños para crear un encuentro des-
de la singularidad de cada uno, pro-
curando un lugar tanto en la escuela
como en el mundo social. Esto sería
lo que la autora plantea precisamen-
te como la “necesidad de escuchar al
otro dentro de mi”.
“Lejana esperanza”, óleo
Ricardo Arcuri
Así, en la evidencia que se retoma en párrafos espectro de prácticas y discursos signados por la
anteriores, podría estar presente el “contrasenti- metáfora de la educación como fabricación en un
do” de la típica formación universitaria que por polo y en el otro, la educación entendida como
lo general los profesionales del campo de la edu- formación.
cación especial reciben en las “academias”. En esta La educación asimilada a la “fabricación” pue-
oportunidad no es ese saber científico-técnico el de ser definida como una actividad a través de la
que guía la reflexión de la docente, sino más bien cual se utilizan conocimientos, saberes, técnicas y
un “cambio de mirada” que permite percibir el estrategias con el propósito de lograr un produc-
mundo no sólo desde la pura racionalidad sino to. Este producto, en última instancia, es el reflejo
desde el saber del corazón, un saber que según de su creador, ha sido pensado y planificado a su
Pérez de Lara (2009) es necesario cuando nos en- imagen y semejanza con el objetivo de que una
contramos con la responsabilidad de educar a los vez finalizado el producto que lleva la marca de
sujetos cuyas historias precisamente se encuen- su autor, pueda reproducir esas mismas acciones
tran secuestradas por el saber experto. en el conjunto.
Al mismo tiempo, las evidencias también dan Pero también puede concebirse a la educa-
cuenta de que el sujeto de la enseñanza de las dis- ción en términos de formación, de praxis, en-
tintas escuelas son las cuales se trabajó, mantie- tendiéndola como:
ne la convicción de desarrollar la tarea educati- “(…) una acción que no tiene más finalidad
va aún frente a situaciones adversas del contexto que ella misma: aquí ya no hay un objeto a
del cual proviene el educando, es decir, situacio- fabricar, ningún objeto del que se tenga una
nes personales, familiares, sociales y económicas representación anticipada que permita su ela
que lo someten. boración y lo encierre, en cierto modo, dentro
Se puede dar cuenta de lo planteado con las de su resultado, sino un acto a realizar en su
siguientes expresiones: continuidad, un acto que nunca termina de
“Cuando me refiero al tiempo me refiero al veras porque no comporta ninguna finalidad
tiempo histórico (sucesos, acontecimientos, externa a él mismo definida con antelación”
circunstancias, etc.) construidos y vivencia (ob.cit.: 62).
do por agentes (docentes) que de manera in Al mismo tiempo se rompe con la figura del
cesante actúan, dicen, siente, se conducen… sujeto de la enseñanza en la escuela especial ac-
convirtiéndose en los principales protagonis tuando simplemente como un contenedor, asis-
tas de esos cambios y aprendizajes” (Escuela tente social o cuidador que suplanta la figura del
B. 2) educador. En ese sentido, se observa a un docente
que se responsabiliza con su función de transmi-
“…en cada momento conoce con la guía de su
tir una cultura socialmente válida. De esta ma-
docente” (Escuela B,4)
nera la mirada del docente está puesta en la po-
sibilidad de generar situaciones que brinden la
Así se destacan, al menos en el discurso, con-
oportunidad de crear caminos que sean alterna-
cepciones que pueden resultar contradictorias
tivas, oportunidades. Al respecto, exponemos las
desde los relatos retomados en apartados ante-
siguientes evidencias:
riores. Es decir, frente a la figura del docente que
desacredita al sujeto del aprendizaje porque en- “Mi práctica pedagógica no se sitúa solo en el
tiende a la deficiencia, dificultad o discapacidad aula” (Escuela A, 11).
como una carencia, una limitación, también sur-
ge la actuación del docente que desarma la idea “Sólo ella (la práctica docente) exige forma
que asocia a la discapacidad con la casi seguri- ción permanente, debiendo tener una acti
dad de bajos logros educativos, dado que queda tud abierta a la autocrítica, a la reflexión para
explícitamente planteada la posibilidad que tie- construirla diariamente ya que no basta con la
ne el alumno de aprender y apropiarse del co- vocación…sino que es importante la profesio
nocimiento. nalización” (Escuela B, 5).
De acuerdo con Mirieu (1998), podemos in-
terpretar la contradicción que se pone en eviden- A lo mejor lo que debemos hacer es repen
cia en el análisis de los relatos de los docentes en sar cuál es la manera más óptima de organizar
el ámbito de la escuela especial como un amplio los tiempos para no tener una sensación que
comunica con otra mente con sus particulari particularmente distinguidos por una relación
dades…allí el mundo de cada uno se modifi de afecto. Pero este ordenamiento institucional
ca” (Escuela B.1) no es sólo material y social sino también simbó-
lico, a través del cual se connotan otros significa-
En otras palabras, cuando se cree en las posi-
dos que no siempre coinciden con la forma ins-
bilidades de un sujeto para construir un saber se
titucional. Es en ese espacio en donde aparecen
ponen en juego estas concepciones que los do-
otros sujetos, actores institucionales, que no go-
centes tienen en relación con esas posibilidades,
zan de un afecto positivo, cuyas posiciones ocu-
con esas capacidades. Si hay reconocimiento del
padas o asignadas los dejen por fuera, excluídos,
otro y si el vínculo surge también se genera una
en el margen, en silencio. Frente a la resistencia
oferta educativa, un lazo social con posibilidades
de ocupar esos lugares, aparece el conflicto que
de futuro, con posibilidades de reinvención per-
suele vivenciarse institucionalmente como una
manente, en cada momento según las caracterís-
situación caótica y descontrolada. Algunos de los
ticas de los sujetos intervinientes y en las condi-
siguientes relatos en esta dirección:
ciones contextuales.
“Su conducta era terrible, diariamente tiraba
El educador encarna una oferta que en general se todo el material y hasta los bancos en uno de
toma como si fuera solamente de contenidos con- sus berrinches, además de escaparse corriendo
cretos. Pero la verdadera oferta es la de un marco por el canal que pasaba frente a la escuela.
que incluye un vacío como lugar necesario para
permitir alojar la particularidad del sujeto y así Un día, en un ataque, no solo desparramó ma
darle la posibilidad de hacer con los contenidos terial sino que tiró abajo el armario con todo
culturales (Tizio, 2001:20) adentro, justo en el horario en que estaba por
pasar el colectivo que se los llevaba a ella y
Según la autora mencionada, el vínculo educa-
otros chicos. Por supuesto no subió a ese co
tivo habla del agente, del sujeto y del saber. Estos
lectivo, ordenó el aula y nos fuimos juntas en
aspectos nos remiten necesariamente a las ins-
el próximo. Fuimos entrañables desde ese día.
tituciones educativas donde tienen lugar estos
Es a la única que recuerdo en detalle y hasta su
vínculos concretando la acción de educar, el he-
nombre” (Escuela A, 7).
cho educativo.
Para Garay (2000) la trama de vínculos inter- Ese dicho de “ a todos los quiero por igual”
subjetivos presentes en las instituciones educati- no es tan real, en la vida en general uno crea
vas, muestra la red de significados y posiciones diferentes vínculos con las personas”. (Escue
que cada sujeto ocupa en el entramado. Es decir, la A. 9).
el sujeto realiza un despliegue de actuaciones de
acuerdo a las posiciones que le son prescriptas
desde un orden instituido. El siguiente pasaje, Consideraciones finales
en relatos docentes, pone en evidencia estas afir-
maciones: Parafraseando a Skliar (2003), todos quienes
intentamos alguna vez escribir en un papel algo
“Los mejores encuentros que siempre es inte de aquellas cuestiones o ideas que nos inquietan,
resante destacar, tienen lugar en situaciones de siempre debemos terminar dicho escrito hacien-
aula en la que la interacción docente-alumno do referencia en el último apartado a la educa-
se conocen los modos de diálogo a través de ción, ¿acaso todo lo que se dijo antes no es edu-
un tiempo pautado institucionalmente (hora cación? Por ello aquí, no se retomarían cuestiones
de clase)” (Escuela B, 3). o lineamientos a tener en cuenta en ésta práctica
sino, más bien, algunos sentidos que puede tener
“Hay un lugar especial para los alumnos, el mirar multirreferencialmente la construcción
compañeros y familiares con los que comparto del sujeto pedagógico y el vínculo educativo en
más cantidad de tiempo o con los que tengo el ámbito de la escuela especial.
un vínculo especial” (Escuela A, 9). En este planteo, que intentó incorporar las
Este último relato nos remite al lugar pedagó- voces de los docentes a través de sus relatos, se
gico y social que ocupan “alumnos, compañeros observó una tendencia en las concepciones del
y familiares”, sujetos que se hallan involucrados sujeto de la enseñanza a comprender al sujeto
en el trabajo de este docente, que además están del aprendizaje y a sus logros escolares desde una