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Dios ha prometido hablarle por medio de su Palabra si usted se

acerca a ella en actitud humilde, con el corazón y la mente


abierta para recibir los innumerables tesoros que Dios tiene para
usted.

COLIRIO PARA TUS OJOS

Los ojos, son uno de los órganos de los sentidos más importantes de
nuestro cuerpo humano, son un regalo de DIOS para que
contemplemos la belleza de su creación y para que caminemos sin
tropezarnos.
 
También sabemos que una de las consecuencias fatales
del PECADO cometido por ADAN y EVA es la CEGUERA ESPIRITUAL.
Desde ese preciso momento ellos se escondieron de la presencia
de DIOS y no volvieron a verlo físicamente, y así sigue la humanidad in-
conversa hasta hoy.
 
Muchos; solo oímos hablar de DIOS, pero pocos podemos decir que lo
hemos visto, espiritualmente hablando.  Una de las causas de no verlo,
es que queremos verlo materializado frente a nosotros, poder palparlo y
solo así poder decirle a otros que lo hemos visto físicamente, pero  los
que hemos leído la PALABRA de DIOS sabemos que a DIOS no se le
vera si antes no hemos sido transformados en SANTIDAD,
el PECADO nos impide ver  su luz ya que esta es tan pura y fuerte que
a simple vista humana es IMPOSIBLE verle.
Hebreos 12:14Reina-Valera 1960 (RVR1960)
 
14 
Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor.
 
Pero es de saber que esta ceguera espiritual tiene cura, así como
cuando echamos colirio a nuestros ojos una vez detectamos una
infección en ellos.
 
Nuestro  SEÑOR JESUS CRISTO quien es nuestro sanador directo, nos
recomienda echar diariamente COLIRIO  a nuestros ojos espirituales. Y
me preguntaras: ¿Cuál es el colirio espiritual? La respuesta es LA
PALABRA DE DIOS, allí encontraras la luz que tus ojos espirituales
necesitan para VER A DIOS.
 
 
Una vez inicias el tratamiento, poco a poco tus ojos ciegos comienzan a
ver como lo hizo el ciego una vez el SEÑOR JESUS le coloco el
medicamento en sus ojos.

Juan 9Reina-Valera 1960 (RVR1960)


Jesús sana a un ciego de nacimiento
 
9  Al pasar Jesús, vio a un hombre ciego de nacimiento.

Y le preguntaron sus discípulos, diciendo: Rabí, ¿quién pecó, éste o sus
padres, para que haya nacido ciego?

Respondió Jesús: No es que pecó éste, ni sus padres, sino para que las
obras de Dios se manifiesten en él.

Me es necesario hacer las obras del que me envió, entre tanto que el
día dura; la noche viene, cuando nadie puede trabajar.

Entre tanto que estoy en el mundo, luz soy del mundo.

Dicho esto, escupió en tierra, e hizo lodo con la saliva, y untó con el
lodo los ojos del ciego,

y le dijo: Ve a lavarte en el estanque de Siloé (que traducido es,
Enviado). Fue entonces, y se lavó, y regresó viendo.

Entonces los vecinos, y los que antes le habían visto que era ciego,
decían: ¿No es éste el que se sentaba y mendigaba?

Unos decían: El es; y otros: A él se parece. El decía: Yo soy.
10 
Y le dijeron: ¿Cómo te fueron abiertos los ojos?
11 
Respondió él y dijo: Aquel hombre que se llama Jesús hizo lodo, me
untó los ojos, y me dijo: Ve al Siloé, y lávate; y fui, y me lavé, y recibí
la vista.
12 
Entonces le dijeron: ¿Dónde está él? El dijo: No sé.

Al usted experimentar este extraordinario evento, muchos escépticos


religiosos van a refutar y poner por imposible lo que usted directamente
está viviendo. CRISTO JESUS  a través de la PALABRA DE DIOS que
viene siendo su saliva con lodo, es el único que puede sanarle de su
ceguera, no existe otro medio ni medicamento con el cual usted se libre de
su ceguera, que en la actualidad le impide ver las cosas de DIOS. Una
persona ciega humanamente hablando, necesita que alguien le guie, su
condición le lleva a creer en esa persona y si por casualidad ambos son
ciegos lo más probable es que juntos caigan al hueco. Los Fariseos en la
época de JESUS, estaban cegados por la Ley y esta les impedía creer lo que
humanamente estaban viendo.

Los fariseos interrogan al ciego sanado


13 
Llevaron ante los fariseos al que había sido ciego.
14 
Y era día de reposo[a] cuando Jesús había hecho el lodo, y le había
abierto los ojos.
15 
Volvieron, pues, a preguntarle también los fariseos cómo había
recibido la vista. El les dijo: Me puso lodo sobre los ojos, y me lavé, y
veo.
16 
Entonces algunos de los fariseos decían: Ese hombre no procede de
Dios, porque no guarda el día de reposo. [b] Otros decían: ¿Cómo puede
un hombre pecador hacer estas señales? Y había disensión entre ellos.
17 
Entonces volvieron a decirle al ciego: ¿Qué dices tú del que te abrió
los ojos? Y él dijo: Que es profeta.
18 
Pero los judíos no creían que él había sido ciego, y que había recibido
la vista, hasta que llamaron a los padres del que había recibido la vista,
19 
y les preguntaron, diciendo: ¿Es éste vuestro hijo, el que vosotros
decís que nació ciego? ¿Cómo, pues, ve ahora?
20 
Sus padres respondieron y les dijeron: Sabemos que éste es nuestro
hijo, y que nació ciego;
21 
pero cómo vea ahora, no lo sabemos; o quién le haya abierto los ojos,
nosotros tampoco lo sabemos; edad tiene, preguntadle a él; él hablará
por sí mismo.
22 
Esto dijeron sus padres, porque tenían miedo de los judíos, por cuanto
los judíos ya habían acordado que si alguno confesase que Jesús era el
Mesías, fuera expulsado de la sinagoga.
23 
Por eso dijeron sus padres: Edad tiene, preguntadle a él.
24 
Entonces volvieron a llamar al hombre que había sido ciego, y le
dijeron: Da gloria a Dios; nosotros sabemos que ese hombre es
pecador.
25 
Entonces él respondió y dijo: Si es pecador, no lo sé; una cosa sé, que
habiendo yo sido ciego, ahora veo.
26 
Le volvieron a decir: ¿Qué te hizo? ¿Cómo te abrió los ojos?
27 
El les respondió: Ya os lo he dicho, y no habéis querido oír; ¿por qué
lo queréis oír otra vez? ¿Queréis también vosotros haceros sus
discípulos?
28 
Y le injuriaron, y dijeron: Tú eres su discípulo; pero nosotros,
discípulos de Moisés somos.
29 
Nosotros sabemos que Dios ha hablado a Moisés; pero respecto a ése,
no sabemos de dónde sea.
30 
Respondió el hombre, y les dijo: Pues esto es lo maravilloso, que
vosotros no sepáis de dónde sea, y a mí me abrió los ojos.
31 
Y sabemos que Dios no oye a los pecadores; pero si alguno es
temeroso de Dios, y hace su voluntad, a ése oye.
32 
Desde el principio no se ha oído decir que alguno abriese los ojos a
uno que nació ciego.
33 
Si éste no viniera de Dios, nada podría hacer.
34 
Respondieron y le dijeron: Tú naciste del todo en pecado, ¿y nos
enseñas a nosotros? Y le expulsaron.

Ceguera espiritual
35 
Oyó Jesús que le habían expulsado; y hallándole, le dijo: ¿Crees tú en
el Hijo de Dios?
36 
Respondió él y dijo: ¿Quién es, Señor, para que crea en él?
37 
Le dijo Jesús: Pues le has visto, y el que habla contigo, él es.
38 
Y él dijo: Creo, Señor; y le adoró.
39 
Dijo Jesús: Para juicio he venido yo a este mundo; para que los que
no ven, vean, y los que ven, sean cegados.
40 
Entonces algunos de los fariseos que estaban con él, al oír esto, le
dijeron: ¿Acaso nosotros somos también ciegos?
41 
Jesús les respondió: Si fuerais ciegos, no tendríais pecado; mas ahora,
porque decís: Vemos, vuestro pecado permanece.
 
Cuando usted humanamente cree estar viendo 20/20, su visión es igual
a un OASIS en el desierto, solo son VISIONES FALSAS que aparentan
ser pero no son. Las religiones son eso, un OASIS en su camino, su
estado actual le hace ver y oír alucinaciones que a la postre lo conducen
a la muerte segunda que es la Espiritual y que a la postre debe
preocuparle ya que esta es eterna. 
 
Lucas 6:39-7:10Reina-Valera Antigua (RVA)

39 
Y les decía una parábola: ¿Puede el ciego guiar al ciego? ¿No caerán
ambos en el hoyo?

40 
El discípulo no es sobre su maestro; mas cualquiera que fuere como el
maestro, será perfecto.

41 
¿Por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y la viga que
está en tu propio ojo no consideras?

42 
¿O cómo puedes decir á tu hermano: Hermano, deja, echaré fuera la
paja que está en tu ojo, no mirando tú la viga, que está en tu ojo?
Hipócrita, echa primero fuera de tu ojo la viga, y entonces verás bien
para sacar la paja que está en el ojo de tu hermano.

43 
Porque no es buen árbol el que da malos frutos; ni árbol malo el que
da buen fruto.

44 
Porque cada árbol por su fruto es conocido: que no cogen higos de los
espinos, ni vendimian uvas de las zarzas.
45 
El buen hombre del buen tesoro de su corazón saca bien; y el mal
hombre del mal tesoro de su corazón saca mal; porque de la abundancia
del corazón habla su boca.

46 
¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que digo?

47 
Todo aquel que viene á mí, y oye mis palabras, y las hace, os
enseñaré á quién es semejante:

48 
Semejante es al hombre que edifica una casa, el cual cavó y ahondó,
y puso el fundamento sobre la peña; y cuando vino una avenida, el río
dió con ímpetu en aquella casa, mas no la pudo menear: porque estaba
fundada sobre la peña.

49 
Más el que oyó y no hizo, semejante es al hombre que edificó su casa
sobre tierra, sin fundamento; en la cual el río dió con ímpetu, y luego
cayó; y fué grande la ruina de aquella casa.
 
Así como; no todo lo que brilla es oro, así no todo lo que ves es
realidad, EVA miro el árbol y le pareció agradable a sus ojos, dándonos
a entender que TODO entra por los ojos, pero no todo es lo que
aparenta ser. Tus ojos son la lámpara de tu cuerpo y si esta está
funcionando mal lo más probable es que no veas más allá de tus
narices.
Hoy muchos de los que hemos sido desordenados con el alcohol
perdemos la vista a temprana edad y por disposición médica y por
necesidad debemos colocarnos gafas o lentes de contacto, para poder
ejecutar nuestras labores.
CRISTO y sus verdaderos seguidores somos la LUZ del MUNDO, pero
así como la multitud no se percató de que JESUS pasaba por su lado
cuando se iba a bautizar, así tu no lo veras hasta que alguien
como JUAN el BAUTISTA quien no estaba ciego dijo:
 
Juan 1:29Reina-Valera 1960 (RVR1960)
El Cordero de Dios
 

El siguiente día vio Juan a Jesús que venía a él, y dijo: He aquí el
29 

Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.


 
Lo que sucede hoy es que
muchos IMITADORES de JUAN el BAUTISTA andan por ahí
viendo VISIONES que nada tienen que ver con CRISTO JESUS, pero si
con sus intereses económicos, estos son ciegos guiando ciegos.
 
Mateo 5:14Reina-Valera 1960 (RVR1960)
La luz del mundo
 

Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte


14 

no se puede esconder.
 
La imagen de JESUS CRISTO en al Apocalipsis, es una imagen que se
manifiesta en diferentes funciones. Una de ellas, indica su papel como
responsable de la fe de su iglesia (Seguidores). Por esa razón, dirigió
mensajes a las 7 iglesias, de Éfeso, Esmirna, Pérgamo, Tiatira, Sardis,
Filadelfia y Laodicea.
Estos eran tiempos, en los que el Imperio Romano dominaban y
perseguían a los cristianos, e inducían a divisiones, influenciadas
malsanamente por el  paganismo, entre otros males.
 
Jesús unge nuestros ojos con colirio
Apocalipsis 3:17-18Reina-Valera 1960 (RVR1960)
 
17 
Porque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa
tengo necesidad; y no sabes que tú eres un desventurado, miserable,
pobre, ciego y desnudo.
18 
Por tanto, yo te aconsejo que de mí compres oro refinado en fuego,
para que seas rico, y vestiduras blancas para vestirte, y que no se
descubra la vergüenza de tu desnudez; y unge tus ojos con colirio, para
que veas.
 
JESUS era consciente de la situación de la iglesia y la de sus discípulos,
así como sucede en estos tiempos. Hay una serie de situaciones que
vivimos en nuestros tiempos que ponen a prueba la fe en CRISTO. Por
ejemplo, los asuntos económicos y los afanes de este mundo por
conseguir cosas que aparentemente son necesarias, pero pasajeras.
 
En tiempos actuales, el escenario económico prima ante cualquier otra
necesidad y el hombre hace lo que sea para lograr su cometido que es
la de, llenarse los bolsillos para tener seguridad de tener una buena
calidad de vida.

Indudablemente, es mejor estar en una buena condición económica que


en una de escasez. Sin embargo NUNCA midas tu fe por las cosas
materiales que posees.
 
Sacar una familia adelante, brindándole lo mejores comodidades, es el
deseo y aspiración de todo padre o madre. Sin embargo, en esto hay un
peligro, ya que ese AFAN te puede hacer caer en la tentación y por ende
a tu perdición. El dinero es un invento del hombre natural y este le ha
ocasionado males irreparables, el consumismo y las ganas de poder van
de la mano, por eso hay que diferenciar en lo que viene de DIOS y lo
que nos ofrece el mundo.
 
Jesús lo dijo así:
 
Apocalipsis 3:17, 18
 
Porque dices: "Soy rico, me he enriquecido y de nada tengo necesidad";
y no sabes que eres un miserable y digno de lástima, y pobre, ciego y
desnudo,  te aconsejo que de mí compres oro refinado por fuego para
que te hagas rico, y vestiduras blancas para que te vistas y no se
manifieste la vergüenza de tu desnudez, y colirio para ungir tus ojos
para que puedas ver.
 
El problema que señalaba JESUS no era el de ser rico, o de haber
mejorado su condición económica. Era el de creer que ya no tenían
necesidad de DIOS, de pensar que con sólo tener dinero y posesiones,
era suficiente. Para JESUS, los creyentes de Laodicea eran pobres,
desnudos, y ciegos.
 
En estos tiempos, para un creyente que tenga solvencia económica y su
condición económica sea pudiente, es un peligro perder de vista lo
esencial de lo más importante. Llama la atención el hecho de que el
mensaje predominante de muchos renombrados “pastores” o líderes
“cristianos”, se enfoque únicamente en la prosperidad, los negocios, y la
bendición económica, mientras que se ignora la necesidad de poner en
primer lugar a DIOS y lo espiritual.

¿Es malo ser rico? No de ninguna manera y menos cuando esta


riqueza proviene directamente de DIOS. El punto focal de las palabras
del SEÑOR JESUS apunta a quienes que, creyéndose autosuficientes,
porque tienen dinero, piensan que no necesitan a DIOS. Por esta razón,
JESUS CRISTO invita a permitir que los ojos sean ungidos
con COLIRIO ESPIRITUAL para los ojos los cuales te va a permitir ver
lo espiritual.
 
Nuestro SEÑOR JESÚS CRISTO está dispuesto a ayudarnos a no ser
ciegos en sentido espiritual, sino a ser capaces de poder ver, darnos
cuenta de que lo material, es secundario, y que el amor y la protección
de DIOS sobre nuestras vidas debe estar en primer lugar. CRISTO nos
previene contra la tibieza y la falta de resolución para hacer la voluntad
de DIOS, y el sentimiento de creer que no se necesita a DIOS.
 
El SEÑOR JESUS CRISTO conoce el poder transitorio de las riquezas, y
la sensación de poder que generan. Por eso su mensaje no se centra en
lo temporal, sino en lo eterno Por ello insiste en su mensaje de poder
"ver", para tener visión espiritual, que permita potenciar la relación
con DIOS y consigo mismo.
 
 
FARID DOMINGUEZ

martes, 8 de noviembre de 2016

Miopía Espiritual - Puestos los Ojos en Jesús


¿Qué sucede cuando tú llegas al oftalmólogo? Él sin duda querrá explorar tu agudeza visual. Para eso debes
leer varias las de letras de tamaño decre- ciente. Si tu visión es normal, podrás leer todas las las. En caso
contrario, se considera que la visión es defectuosa y hay que usar lentes. Para conseguir la visión adecuada
se puede utilizar cristales de distinto tipo: cóncavos o conve- xos. Los cristales cóncavos, corrigen la miopía y
los convexos se utilizan para la presbicia y la hipermetropía 

Veamos un poco los diferentes tipos de lentes.Cómo y cuándo fueron creados. Un(a) lente es un medio u
objeto que concentra o hace divergir rayos de luz. Muchos descubrimientos fueron realizados por personas
muy observadoras. 

Por ejemplo el matemático, físico e inventor griego llamado Herón de Alejandría que vivió en el siglo I. 

Él advirtió que en la naturaleza los procesos que involucraban un trabajo utilizan la menor cantidad de energía
posible; su descubrimiento derivó en el llamado principio del mínimo. Este principio sostiene que cuando una
partícula se desplaza de un lugar a otro utiliza la distancia más corta.

Tuvieron que transcurrir dieciséis siglos para que el matemático francés Pierre de Fermat (1601-1665)
demostrara que el principio del mínimo también está presente en la refracción de la luz. Por él sabemos que
la trayectoria real que sigue un rayo de luz entre dos puntos es aquella en la que emplea un tiempo mínimo
para recorrerla. La velocidad a que viaja la luz depende del medio que esté atravesando; en un medio vacío
viaja a máxima velocidad, pero dentro de un diamante, por ejemplo, viajará más lento. 

En general, la velocidad de la luz es menor en sustancias de mayor densidad. Cuando un haz de luz pasa de un
medio a otro sufre modificaciones.

Parte de la luz se refleja (reflexión) al incidir sobre la superficie del segundo medio y parte penetra cambiando
de trayectoria (refracción).

Este cambio de trayectoria se debe al cambio de velocidad de la luz.

Una aplicación muy importante de la reflexión y refracción de la luz se encuentra en las lentes con que
enfocamos algún objeto.

Una lente es un medio transparente limitado por dos superficies curvas. Una onda incidente sufre dos
refracciones al pasar a través de la lente, una al entrar y otra al salir. Por su forma, y por la forma en que se
comportan al ser atravesadas por un rayo de luz pueden ser convergentes y divergentes.

Las lentes convergentes son más gruesas por el centro que por los extremos, mientras que las divergentes son
más gruesas por los extremos que por el centro.

Diferentes tipos de lentes. 

Entre las lentes más usadas se cuentan las utilizadas para corregir los problemas de visión, los anteojos.
También se usan lentes, o combinaciones de lentes y espejos, en telescopios y microscopio 

¿Porqué una persona es miope?

Una de las teorías más aceptadas es que la miopía es mayoritariamente hereditaria, comprobado en un 89% de
los estudios recientes que han identicado genes que pueden ser los responsables. 

Es generalmente descubierto durante los años de pubertad (entre los 8 y los 12 años). Se caracteriza porque
usualmente empeora durante la adolescencia y luego se estabiliza cuando la persona alcanza la adultez.

Otra teoría es que la miopía es causada por un debilitamiento del músculo ciliar que no es capaz de ajustar la
lente lo suficiente como para enfocar a lejana distancia, causando que objetos alejados se vean borrosos. Esta
teoría afirma que el debilitamiento muscular es causado por exceso de trabajo a corta distancia, como la
lectura o el uso del monitor de la computadora. Dado que el ojo no tiene que enfocar a lejana distancia, éste
músculo tiende a usarse poco y, como consecuencia, se debilita. En vez de lentes, recomiendan el uso de
ejercicios visuales para fortalecer al músculo. Otras teorías sugieren que el ojo se fuerza por el constante
trabajo a corta distancia y se queda en esa posición, algo que los ejercicios pueden corregir mediante la
relajación de éste músculo.

Tratamiento

Un ojo miope no puede enfocar objetos situados más allá de una determinada distancia denominada punto
remoto. En una persona sin defectos ópticos el punto remoto se sitúa en el infinito. El punto más cercano en el
que un objeto puede encontrarse y ser enfocado por el ojo se denomina punto próximo y en un ojo sano y
joven se encuentra situado a 25 cm. del ojo. La miopía se corrige mediante una lente divergente capaz de
formar imágenes virtuales de objetos situados en el in nito en el punto remoto del ojo, donde éste puede
verlos. 
Vamos a analizar paralelamente a la enfermedad visual llamada miopía, la enfermedad espiritual
llamada “Miopía espiritual” y el personaje bíblico sobre el que re exionaremos es: el apóstol Pedro.

Este personaje bíblico por su temperamento tan particular nos ayuda a re exionar desde muchos aspectos, en
nuestra propia vida espiritual.

Al analizar la imposibilidad de ver con claridad desde lejos, vino a mi mente una de las historias más
hermosas acerca del amor de Dios, por todas las personas, sin excepción, contrariamente a lo que creían la
mayoría de las personas judías.

En los días en que Jesús anduvo en esta tierra y aún después de su muerte y resurrección, el imperio romano
se hacía cada vez más poderoso y cada vez más odiado por los pueblos oprimidos, especialmente por Israel.

Antes de ascender al cielo Jesús había prometido su Espíritu Santo, ese poder “dúnamis” palabra griega que
significa (dinamita), para predicar a todo el mundo. Pero los discípulos no entendieron esta orden de Cristo y
predicaban en todo el mundo, mas no a todo el mundo. 

Obviamente los que quedaban excluidos en primer término, eran los odiados romanos. Pero ese no era el plan
de Dios. Él tenía hijos fieles aún entre los romanos.

Uno de ellos era Cornelio, que según, Hechos capítulo 10 era de Cesarea, era un centurión y su compañía de
soldados se llamaba: “La Italiana”. Lo que sigue a continuación, antes de lo sucedido, no lo hubiese creído
ningún judío y menos aún el apóstol Pedro. En el versículo 2 se describe a Cornelio. 

MENTE ABIERTA Y MENTE CERRADA.

Escuchen bien: “Piadoso y temeroso de Dios y que hacía muchas limosnas al pueblo, y oraba a Dios
siempre” 

Más increíble aún es el hecho de que este extranjero fue visitado por un ángel de cielo, quién le habló y le dio
una orden, mandar a buscar a Pedro. Le dio la dirección de Pedro con todos los detalles. (Versículos 4-6).

Pero volvamos a la miopía espiritual de Pedro. ¡Cuán lejana y distorsionada era la imagen de un Dios que
amaba a todos sin excepción! Pero el Señor mandó la cura para esa falta de visión espiritual.

Nos cuenta el versículo 9 que mientras los mensajeros de Cornelio, iban por el camino ya acercándose a la
ciudad para encontrarse con Pedro, éste, subió́ a la azotea a orar.

“Pedro estaba orando a esa hora, es claro que su meditación y su devoción abrieron la puerta para que
recibiera la visión exactamente en el momento apropiado que lo prepararía para recibir a los mensajeros
enviados por Cornelio, un gentil”. 5CBA, Hechos 10: 9.

¡Qué sublime un cristiano orando! Si había alguna “dioptría” de miopía espiritual, el Señor la iba a curar. 

Veamos lo que pasó. En visión vio un lienzo, atado en las cuatro puntas (mostrar) que descendía del cielo a la
tierra. Lleno de animales cuadrúpedos terrestres, reptiles y aves. Una voz clara, que Pedro conocía muy bien,
mandó: “Mata y come” (Versículo 13) Era cierto que era hora de la comida y que Pedro estaba hambriento;
¡pero comer reptiles y otros animales inmundos! ¡Nooo!

Pedro tenía hambre, y lo que su apetito lo impulsaba a hacer fue confirmado por una voz del cielo. Pedro se
negó a comer por causa de su conciencia; aún no había aprendido que la distinción entre judío y gentil había
sido eliminada en Cristo (Gál. 3: 28-29).
Claro apareció el término INMUNDO, y no solamente daban ese calificativo a los animales, sino también a
todo el que no era de su nacionalidad. Leamos lo que dijo Pedro en el Versículo 28 “Vosotros sabéis cuán
abominable (repugnante, repulsivo, detestable, aborrecible, inmundo) es para un varón judío juntarse o
acercarse a un extranjero”.

Ya te estás dando cuenta qué es lo que signicaba esa visión. 

Mientras estaba perplejo aún, Pedro volvió a escuchar la clara voz de Dios: (versículo 15) “Lo que Dios
limpió no lo llames tú inmundo” Y en ese momento en la puerta de la casa de Simón, el curtidor, los
mensajeros de Cornelio, estaban preguntando por Pedro. (Versículo 18). 

La voz llena de amor del Señor se hizo escuchar nuevamente, para la salvación de los hombres. Leamos el
versículo 20. “Levántate y desciende y no dudes de ir con ellos, porque yo los he enviado”. ¿Qué crees que
respondió Pedro? ¡Pero Señor, son romanos! ¡De ninguna manera, no iré! ¿Respondió él así? Claro que no. La
miopía espiritual había sido curada. Ahora podía ver que la sangre de Jesús que nos limpia de todo pecado,
alcanza a todos, judíos y no judíos. ¡A todos!

¿Preguntan por resultados? ¿Quieren saber qué sucedió? Leamos los ver- sículos 44 y 48.

(Leer).  ¡Así
sucede siempre que es curada la miopía espiritual! Podemos ver con claridad la voluntad de Dios,
que siempre redunda en la salvación de otros.

Llamado

¿Estás pudiendo ver con claridad más allá de tus necesidades? ¿Puedes pensar en alguien que tal vez esté lejos
de ti, en afectos o físicamente, que está necesitando que le compartas a Jesús? Toma el papel que recibiste a la
entrada y coloca allí dos nombres de personas por las que orarás y a quienes hablarás de Jesús, en esta
semana.

El Señor quiere que siempre veas que su maravillosa salvación alcanza a todos y tú eres un instrumento en
Sus manos.

Oración

Señor, sin duda alguna me cuesta ver a quiénes quieres salvar. Muéstrame por favor y dame tu Santo Espíritu
para que pueda hablar sólo guiado por Ti. ¡Ven pronto Jesús! Amén. 

LA MIOPÍA ESPIRITUAL
    Es fácil llegar a ser corto de vista en la vida, ver las cosas
únicamente como ellas aparecen en el momento, y ser
incapaz de tener una visión mas profunda de los temas.  Esto
es “miopía espiritual” tal como es descrita por el apóstol
Pedro.  Después de amonestarnos de que pongamos toda
diligencia añadiendo a nuestra fe virtud, conocimiento,
dominio propio, paciencia, piedad, afecto fraternal, y amor a
nuestro carácter, Pedro declara:  “Porque si estas cosas
están en vosotros, y abundan, no os dejarán estar ociosos ni
sin fruto en cuanto al conocimiento de nuestro Señor
Jesucristo.  Pero el que no tiene estas cosas tiene la vista
muy corta; es ciego, habiendo olvidado la purificación de sus
antiguos pecados” (2 Pedro 1:8-9).
   “Tiene la vista muy corta” es del Griego moupazon, análogo
al Español miopía.
   Espiritualmente hablando, mucha gente es tan corta de
vista que tienen sus ojos fijos únicamente en las cosas de
esta tierra, al grado de que ellos nunca piensan en las cosas
que están más allá.  Cierran sus ojos a lo que ellos no
quieren ver, exactamente como los Fariseos ciegos que
cerraron sus ojos espirituales a su verdadera condición
(Mat. 15:14; 23:17,19; Juan 9:39-41).
   Es una condición desafortunada cuando el discernimiento
espiritual de uno es nublado con los placeres y negocios
temporales de esta vida, y ve únicamente los placeres de
este mundo corrupto y pasajero.
   Como peregrinos pasando a través de este mundo
sentenciado, si no ponemos un esfuerzo diligente por crecer
en las gracias enumeradas por Pedro en los v.5 al 7, iremos a
la ceguera, sin la luz guiadora de ese conocimiento que la
Escritura trae (2 Tim. 3:15).  Es una condición triste y
lastimosa ver a uno que no tiene discernimiento espiritual. 
Una persona tal tropezará y caerá (2 Ped. 1:10).
   No se permita usted mismo desarrollar una moral y una
visión espiritual defectuosa.  No permita que este mundo (lo
presione a usted dentro de su molde) (véase Rom. 12:1-2). 
No permita que Satanás (a través de asociaciones impías,
espectáculos de televisión corruptos, libros obscenos, o
música inmoral), lo desanime a usted en leer, meditar, y
estudiar las Sagradas Escrituras que lo pueden hacer a usted
salvo (2 Tim. 3:15).  ¡Piense profundamente en la fuente de la
vida!
   Pedro nos advierte contra el olvidarnos de la limpieza de
nuestros antiguos pecados (2 Ped. 1:9).  ¡No se olvide de la
razón por la que usted fue libertado de sus pecados!  Su
bautismo pasado fue un acto deliberado o una decisión de fe 
para dejar el antiguo camino carnal, y entrar en un nuevo
camino (2 Cor. 5:17).  La persona que no crece en las gracias
enumeradas por Pedro, ha olvidado ya, o nunca aprendió el
significado de su bautismo.  Su vista es corta, ¡pero de igual
forma lo es su memoria!  Volverse olvidadizo de que una de
estas bendiciones es tener nuestros pecados removidos por
la preciosa sangre del Señor es desastroso para nuestras
almas.
   “Por lo cual, hermanos, tanto más procurad hacer firme
vuestra vocación y elección; porque haciendo estas cosas, no
caeréis jamás.  Porque de esta manera os será otorgada
amplia y generosa entrada en el reino eterno de nuestro
Señor y Salvador Jesucristo” (2 Ped. 1:10-11).

OBSTÁCULOS A LA VISIÓN PERFECTA“MIOPÍA ESPIRITUAL”

LA MIOPIA DEL CRISTIANO


TEMA: LA MIOPIA DEL CRISTIANO
TEXTO: GALATAS 6:7-8
INTRODUCCION
• MUCHAS PERSONAS PADECEN DE MIOPIA, ES UNA DE LAS
ENFERMEDADES O DEFECTOS MAS COMUNES DE LA VISTA.

• PERO QUE ES LA MIOPIA? La miopía es un error en el enfoque visual que


causa dificultad de ver los objetos distantes. ES DECIR QUE UNA PERSONA
QUE PADECE DE MIOPIA NO PUEDE DISTINGUIR, NO ALCANZA A VER LOS
OBJETOS QUE ESTAN LEJOS DE EL.
• ENTONCES QUE QUEREMOS DECIR ESTA MAÑANA CON LA MIOPIA DEL
CRISTIANO?? QUE MUCHOS DE NOSOTROS SOLO VEMOS NUESTRO HOY
PERO NO ALCANZAMOS A VISUALIZAR O NO QUEREMOS VER LAS
CONSECUENCIAS QUE NUESTROS ACTOS DE HOY NOS TRAERAN EL DIA
DE MAÑANA.

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• UN CRISTIANO CON MIOPIA NO ALCANZA A COMPRENDER LO QUE EL
VERSICULO QUE HEMOS LEIDO NOS ENSEÑA, TODO LO QUE YO SIEMBRO
HOY, LO COSECHARE EL DIA DE MAÑANA, Y A ESA MIOPIA ESPIRITUAL LE
PODEMOS LLAMAR IRRESPONSABILIDAD, MUCHAS PERSONAS ESTAMOS
SIENDO IRRESPONSABLES CON NUESTRO FUTURO, CON EL FUTURO DE
NUESTRA FAMILIA, CON EL FUTURO DE NUESTROS HIJOS.
EN QUE AREAS DE NUESTRA VIDA NOS COMPORTAMOS CON MIOPIA DEL
FUTURO:
I) PLACERES DE HOY, DOLOR DE MAÑANA (ROMANOS GENESIS 25:27-33)

• A MUCHAS PERSONAS APLICA PERFECTAMENTE EL DICHO POPULAR


“DESPUES DEL GUSTAZO, EL TRANCASO” TODOS LO SABEMOS PERO
SIEMPRE DECIDIMOS DARNOS EL GUSTAZO AUNQUE SEPAMOS QUE SE
CONVERTIRA EN DOLOR, ANGUSTIA, AMARGURA PARA NUESTRA VIDA.

• MUCHAS PERSONAS NOS COMPORTAMOS CON MIOPIA DEL FUTURO


CUANDO SABEMOS QUE HAY COSAS QUE SON DAÑINAS PARA NUESTRA
VIDA, PERO DE TODAS FORMAS IRRESPONSABLEMENTE LAS HACEMOS,
TENEMOS LA FILOSOFIA QUE TENIA LA SOCIEDAD DE LA IGLESIA
PRIMITIVA (1 CORINTIOS 15:32)

• COMEMOS LO QUE NO TENEMOS QUE COMER, COMEMOS EN LAS


CANTIDADES QUE NO TENEMOS QUE COMER, Y NO PENSAMOS EN LOS
PROBLEMAS QUE LE CAUSAREMOS A NUESTRA FAMILIA, EL DOLOR QUE
LES CAUSAREMOS POR NO SER CONCIENTES.

• NOS DELEITAMOS EN NUESTROS ADULTERIOS Y FORNICACIONES Y NO


PENSAMOS QUE ESTO DAÑARA NUESTRO HOGAR, LASTIMARA A
NUESTRA FAMILIA. NOS DELEITAMOS EN NUESTRAS BORRACHERAS, EN
NUESTRAS PARRANDAS Y NO VEMOS QUE ESTAMOS SEMBRANDO EN LA
FAMILIA.
II) SEGUNDA ACTITUD DE MIOPIA: PAN PARA HOY HAMBRE PARA MAÑANA
(PROVERBIOS 24:3)

• SI VEMOS EN EL TEXTO QUE HEMOS LEIDO VEMOS QUE PARA EDIFICAR


UNA CASA, LA PALABRA CASA NOS HABLA DE FUTURO, DE FAMILIA, DE
DESCENDENCIA, SE NECESITAN SABIDURIA, PRUDENCIA Y CIENCIA, NO
HABLA PRINCIPALMENTE DE DINERO.
• PORQUE NO MENCIONA QUE CON DINERO SE EDIFICA LA CASA, CON UN
BUEN SALARIO SE AFIRMARA Y CON LOS AHORROS SE LLENARAN LAS
CAMARAS DE TODO BIEN PRECIADO Y AGRADABLE??

• PORQUE SIEMPRE LA PALABRA DE DIOS ENSEÑA QUE EL DINERO SIN


SABIDURIA, SIN CONOCIMIENTO, SIN PREPARACION NO SIRVE DE NADA.

• LASTIMOSAMENTE MUCHOS JOVENES CRISTIANOS ESTAN VIVIENDO LA


VIDA CON MIOPIA DEL FUTURO, ESTAN CAMBIANDO EL DINERO DE HOY
POR LA PREPARACION ACADEMICA QUE LES PUEDE AYUDAR A TENER UN
MEJOR FUTURO.

• TIENES 18 O 19 AÑOS Y QUIEREN ACOMPAÑARSE YA, HAN ABANDONADO


SUS ESTUDIOS, Y PIENSAN QUE NO NECESITAN YA SER BACHILLERES O
ESTUDIAR EN LA UNIVERSIDAD PORQUE YA ESTAN GANANDO DINERO.

• TENEMOS QUE SABER QUE LAS CIRCUNSTANCIAS DEL MUNDO HOY EN


DIA SON DIFERENTES, ANTES MUCHAS PERSONAS TRIUNFARON SIN
TENER UN TITULO ACADEMICO, PERO HOY EN DIA EL MUNDO ESTA
DIFERENTE, LAS CONDICIONES SON DISTINTAS, APROVECHA TU TIEMPO!!
(EFESIOS 5:15-16)

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III) TERCERA ACTITUD DE MIOPIA DEL FUTURO: TRANQUILIDAD DE HOY
AMARGURA PARA MAÑANA (PROVERBIOS 29:17)

• CUANTOS PADRES DE FAMILIA ESTAMOS TOMANDO UNA ACTITUD


COMODA HACIA NUESTROS HIJOS, NO LOS CORREGIMOS, NO LOS
DISCIPLINAMOS, NOS LA TOMAMOS BIEN TRANQUILOS, SIN
COMPLICARNOS LA VIDA….HASTA QUE NUESTROS HIJOS CRECEN Y SE
CONVIERTEN EN AMARGURA PARA NUESTRA VIDA, HASTA QUE
NUESTROS HIJOS COMETEN ERRORES QUE LES DESTRUYEN SU VIDA.

• HOY DECIMOS ESTAN MUY PEQUEÑOS, HOY DECIMOS SON JOVENES,


HOY DECIMOS POBRECITO HAY QUE COMPRENDERLOS, PERO MAÑANA
VEREMOS LAS CONSECUENCIAS DE NO HABERLOS CORREGIDO COMO
DEBIAMOS HABER HECHO.(HEBREOS 12:6-8)

• VEAMOS EL VERSICULO POR EL LADO NEGATIVO: NO CORRIJAS A TU


HIJO Y NO TENDRAS DESCANSO DE PROBLEMAS, DE REBELDIAS, DE
BERRINCHES, Y NO TENDRAS ALEGRIA EN TU CORAZON, SINO
AMARGURA.

IV) PREPOTENCIA DE HOY SOLEDAD PARA MAÑANA (PROVERBIOS 21:9)


• CUANTOS HOMBRES Y MUJERES COMO LO DICE EL TEXTO SON
RENCILLOSOS, PREPOTENTES, Y PIENSAN QUE NUNCA SU FAMILIA SE
CANSARA DE SOPORTARLOS.

• HOY NUESTRA SOBERBIA NOS TIENE ENGAÑADOS (ABDIAS 1:3)


PENSANDO QUE NUNCA VAMOS A ENVEJECER, QUE SIEMPRE NOS
PODREMOS VALER POR NOSOTROS MISMOS, PENSANDO QUE SIEMPRE
ESTAREMOS FUERTES Y QUE PODREMOS SEGUIR HUMILLANDO A LOS
DEMAS.

• SOMOS MUY MIOPES QUE NO VEMOS QUE EL TRATO QUE LE ESTAMOS


DANDO A NUESTRA FAMILIA VEREMOS SUS CONSECUENCIAS NO AHORA,
SINO EN NUESTRA VEJEZ, EN NUESTRO FUTURO.

• CUANTOS HOMBRES Y MUJERES PREPOTENTES, SOBERBIOS,


ALTANEROS, HOY LLORAN LA SOLEDAD EN LAS QUE LES ESTA TOCANDO
VIVIR, PERO CUANDO ERAN JOVENES NO VIERON ESO.

• SI NO QUIERES VIVIR EN SOLEDAD, TRATA BIEN A TU FAMILIA, AMA A TU


FAMILIA, CUIDA A TUS HIJOS Y A TU ESPOSA O ESPOSO, PORQUE NADIE
SE VA DE ESTE MUNDO DEBIENDO NADA.

COMO PUEDO CURAR MI MIOPIA DEL FUTURO? (MARCOS 8:22-25) CON UN


TOQUE DE JESUS EN NUESTRA VIDA.

Miopía Espiritual
Pastor Jose R. Hernandez diciembre 24, 2017 Mensajes Cristianos Deje un comentario 1,160 Vistas

Mensajes Cristianos
«…Y oró Eliseo, y dijo: Te ruego, oh Jehová, que abras sus ojos para que vea. Entonces Jehová abrió los
ojos del criado, y miró; y he aquí que el monte estaba lleno de gente de a caballo, y de carros de fuego
alrededor de Eliseo…». 2 Reyes 6:17
Para entrar a entender lo que le quiero compartir hoy, es necesario conocer el termino Miopía. La miopía es
un defecto visual que produce desenfoque de lejos.

La visión es un sentido muy importante puesto que con el podemos identificar las cosas que tengamos en
frente para no tropezar; de este modo debemos tener en cuenta que nosotros somos personas espirituales y que
también poseemos una visión espiritual.
En 2 Reyes 6:17 encontramos un suceso referente a la visión: Eliseo y su siervo fueron rodeados por el rey de
Siria (2 Reyes 6:11-16), el siervo temía mucho puesto que sus ojos no veían lo que Eliseo veía; el siervo solo
pudo ver Dios les protegía solo después de la oración de Eliseo.
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A continuación vamos a conocer las maneras de como obtenemos la visión espiritual:


Por la oración: Es de esta manera que entendemos que si hay una visión espiritual, la visión del Siervo de
Eliseo fue dada por la oración, es la oración la que produce el despertar de la visión espiritual (2 Reyes 6:17)
Por medio de las aflicciones: Si es cierto, las aflicciones muchas veces nos permiten ver lo que antes no
veíamos y aun conocer cosas que no conocíamos de Dios; A Job le sucedió después de su aflicción (Job 42:5).
La visión espiritual es de los que tienen el corazón limpio: Jesús dijo que aquellos de limpio corazón
verían a Dios (Mateo 5:8), esta característica hace por decirlo de algún modo, que de forma natural los ojos
espirituales estén activos para ver lo que Dios quiere con cada uno.
Es un regalo que Dios da al que en Él cree: La visión espiritual hace parte de aquel que cree, esto hace que
cada creyente tenga el privilegio de no ser confundido, ni estar ciego durante su vida, puesto que Jesús lo dijo
en Juan 14:19 al prometernos el Espíritu Santo.
Con esto claro, podemos decir que todo creyente, por la oración y los puntos anteriores han hecho que posea
una visión espiritual, pero ¿Por qué hablamos de miopía espiritual? Es claro que el cristiano también tiene
momentos en donde se nubla su visión; estas son las cinco cosas que hacen que la miopía espiritual no
permita que tengamos una visión clara:

El orgullo o vanidad: cuando creemos que todo está bien, y que no necesitamos de nada nos envanecemos y
nuestra visión pierde claridad (Salmo 119:37).
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El conocimiento sin comunión con Dios: Este punto es muy importante, cuando hablo de conocimiento no
me refiero a la preparación sobre alguna profesión para cumplir una función en específico, me refiero al
conocimiento de la palabra de Dios; es importante prepararnos y estudiar la palabra de Dios, pero si solo nos
dedicamos a ello sin ninguna relación con Jesús en intimidad podremos caer en lo que cayeron los fariseos en
su tiempo, esto también lo dijo Pablo en 2 Corintios 3:14 en donde los Judíos poseen el velo (del Antiguo
Testamento) que les impide ver y que solo Cristo puede quitar.
El corazón duro: Este síntoma hace que el entendimiento o la visión se nuble, y esto es el extremo del punto
anterior, puesto que la falta de identificarnos con la palabra de Dios nos pude hacer perder el rumbo,
recuerde lo que dice Salmos 119:105; además es necesario entender que la ignorancia de la palabra de
Dios nos aleja de Dios, y endurece nuestro corazón (Efesios 4:18); esto nos lleva al siguiente punto.
La incredulidad: Cualquiera puede caer en incredulidad, aun nosotros como hijos de Dios. ¡Cuidado! Eso
puede ser perjudicial para nuestro espíritu, ya que es de esta manera que nos alejamos del amor de Dios. En 2
Corintios 4:4 dice que el dios de este siglo produce ceguera en el entendimiento aún más de la gente que no
conoce la verdad de Jesús, pero nosotros debemos estar firmes y atentos, esto puede ser consecuencia de dejar
endurecer nuestro corazón.
El rencor: El rencor hace que la miopía espiritual se active de forma sencilla, puesto que si decimos amar a
Dios y aborrecemos a nuestro hermano estamos mintiendo, al igual como lo dice la palabra de Dios en 1
Juan 2:11, el que aborrece a su hermano está en tinieblas y no sabe dónde va.
Los anteriores son síntomas de la miopía espiritual, como hijos de Dios debemos cuidar de nuestra salud
espiritual y más en este punto, ya que nosotros estamos llamados a guiar a otros, y no podemos estar con
deficiencia en nuestra visión espiritual, puesto que no podríamos guiar a nadie si también estamos ciegos
(Mateo 15:14).

HIPERMETROPIA Y MIOPIA
ESPIRITUAL, Un mal que afecta
nuestra Visión de la realidad
14 noviembre, 2019GabrielGil

«Unge tus ojos con colirio, para que veas» (Apocalipsis 3:18c)
El versículo de arriba está inserto dentro de lo que se conoce como “el mensaje a las siete
iglesias del Apocalipsis” (Ap. 2 y 3), siendo Laodicea la última de las iglesias a la cual Juan
dirigió un sermón; y en particular fue con ésta ––Laodicea–– especialmente fuerte, dándole un
regaño poco común en el estilo juanino llegándola incluso a llamar ‘tibia’ (3:14-21)

Laodicea es una ciudad del antiguo Imperio seléucida, establecida entre el 261 a. C. y 245 a. C.
por el rey Antíoco II Theos y nombrada en honor de su esposa Laodice. Estaba ubicada a unos
6 km al norte de la actual ciudad turca de Denizli, en la provincia del mismo nombre, cerca de
la aldea de Eskihisar. Fue una próspera ciudad comercial, ubicada en la intersección de dos
importantes rutas, y famosa por sus textiles de lana y algodón. Era un centro clave en el
comercio y el mundo bancario. Vendía una muy conocida pomada para los ojos y también
prendas de vestir de alta calidad hechas de excelente lana negra. También contaba con un
acueducto que les proveía de agua tibia (Fuente: Wikipedia, Laodicea).
 La iglesia necesitaba desesperadamente la gracia que regenera, las vestimentas de la
justicia de Cristo y el Espíritu que ilumina los ojos del corazón (Earl Wesley Monroy,
Biblia de Estudio Plenitud. Página 1714).
VISIÓN 20/20
Así como los miembros de Laodicea fueron desafiados a “ungir sus ojos espirituales” nosotros
también necesitamos hacerlo, permitamos al Espíritu Santo que nos sane y nos ayude a ver
“20/20” lo que en verdad sucede a nuestro alrededor. Pero antes de continuar, ¿sabe con
exactitud qué mismo es esto de veinte-veinte? Les diré:
Una visión 20/20 no significa tener una “visión perfecta”. Cuando el optometrista
dice que tiene “visión 20/20”, se está refiriendo a su agudeza visual, que es la
claridad o nitidez de su visión. Cuando el médico aprueba una agudeza visual de
20/20, está diciendo qué tan bien pueden ver los ojos un objeto a una distancia de 20
pies. Si puede ver las letras con claridad, entonces se considera que tiene “visión
normal”. Este número indica que puede ver objetos claramente a una distancia de 20
pies, en comparación con otras personas.

Por tanto el término “visión perfecta” no existe, es una ilusión; la realidad es tener una “visión
normal”. Y de eso es lo que trata mi artículo. Siga conmigo, quizá algo bueno encuentre hoy y
pueda servirle.

DE LEJOS Y DE CERCA

 HIPERMETROPÍA: La hipermetropía es un error del enfoque visual que generalmente se


manifiesta con una visión borrosa e incómoda de cerca, resultando que los objetos lejanos son
mejor vistos por el paciente.

 MIOPÍA: Anomalía o defecto del ojo que produce una visión borrosa o poco clara de los
objetos lejanos; a veces los pacientes ven mejor de cerca.

Así mismo solemos ser los cristianos, padecemos de “hipermetropía y miopía espiritual”.


Miramos las situaciones críticas de realidades lejanas a nuestro contexto y nos compadecemos
de ellas, oramos por ellas y hacemos llamados a interceder por ellas: Por la paz en Israel, por
las guerras en medio oriente, por los atentados en Francia, por las crisis nacionales en Honduras
y Bolivia, por los niños que padecen hambre en África (hipermetropía), pero no vemos las
situaciones graves que acontecen a nuestro alrededor: Injusticias sociales en todas las esferas,
corrupción en la política, estafas millonarias, violencia en las calles, niños desamparados, la
pobre imagen de la iglesia ante la ciudadanía, etc. (miopía). O también suele ocurrir que
“admiramos” lo de afuera (otras realidades financieras, otros sistemas políticos, otras naciones,
otros líderes) pero “minimizamos” lo que tenemos en casa…, es más fácil ‘ver el césped verde
del vecino mientras que el nuestro lo encontramos seco’. Hipermetropía y miopía son dos
anomalías que afectan la forma correcta de ver la vida: Compadecerse y actuar por lo que pasa
en otras latitudes y también compadecerse y actuar por lo que sucede en nuestro entorno
inmediato (de lejos y de cerca). A esto se le conoce como EQUILIBRIO.
LOS PROFETAS DEL A.T. Y SU VISIÓN 20/20
Los profetas veterotestamentarios fueron personajes únicos, capaces de ver lo que acontecía
social, económica, judicial y espiritualmente en Egipto, Siria, Tiro, Asiria, Gabaón, Filistea,
Edom, Babilonia y las naciones que rodeaban a Israel; pero también estaban muy bien
enterados de lo que sucedía en Samaria y Judá. Los videntes de Jehová emitían juicios,
condenas, llamados al arrepentimiento y mensajes de esperanza tanto “para los que estaban
lejos como para los que estaban cerca”; ellos, como diría Peter Ellis en su libro, ‘Los hombres y
el mensaje del A. Testamento’: “eran analistas de la realidad de su propio pueblo como de las
naciones extranjeras” lo cual les permitía tener una visión equilibrada tanto del cielo como de
la tierra, haciendo de estos hombres “los vigías de Dios en el mundo donde vivieron”. Los
profetas se compadecían y enfurecían por lo que pasaba en Egipto, pero también
se compadecían y enojaban por lo que pasaba en Jerusalén, volviéndose a Dios para interceder
o clamar justicia, ya sea por los ‘egipcios incircuncisos’ o los ‘judíos conversos’.

CONCLUSIÓN
La iglesia de Laodicea necesitaba ver con claridad, ¿será que nosotros también? En estos
tiempos de convulsión social se han levantado muchos profetas para enjuiciar los hechos tanto
del gobierno y de los manifestantes, opiniones de las más diversas ––y confrontativas––
podemos hallar en las voces de algunos cristianos. Una suerte de angustia, desespero, clamor y
quejas se oyen en distintas agrupaciones eclesiales: algunas oran, otras hacen acción social,
mientras que algunas salen a marchar de manera pacífica con el pueblo. TODO ESO ESTÁ
BIEN, pero nunca se debe olvidar que “toda historia tiene dos versiones”, quedarse sólo con
una (la que me conviene, la que me gusta, la que me contaron) es padecer de hipermetropía o
miopía. Mejor pidamos a Dios ser una iglesia con una visión clara de la realidad inmediata y de
la realidad remota, así podremos al igual que los profetas del Antiguo Testamento “condenar al
corrupto de afuera y condenar al corrupto de adentro, consolar a los que sufren en las lejanías y
dar consuelo a los que sufren de cerca”.

Sí Señor, dame una visión normal, no perfecta, unge mis ojos con el colirio del Espíritu para
ver como tú ves la vida, sin fanatismo, sin ideas preconcebidas, sin prejuicios, sin anticipar
conclusiones, sin preferencias ni tendencias. Ayúdanos buen Dios a mirar lo que pasa allá lejos
y lo que pasa acá cerca, y danos el impulso de orar-hacer lo que demandas de nosotros: «Oh
hombre, Él te ha declarado lo que es bueno, y qué pide Jehová de ti: solamente hacer justicia, y
amar misericordia, y humillarte ante tu Dios» (Miqueas 6:8).

El mensaje a Laodicea - Ap 3:14-22


(Ap 3:14-22) "Y escribe al ángel de la iglesia en Laodicea: He aquí el
Amén, el testigo fiel y verdadero, el principio de la creación de Dios,
dice esto: Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá
fueses frío o caliente! Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente,
te vomitaré de mi boca. Porque tú dices: Yo soy rico, y me he
enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad; y no sabes que tú
eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo. Por tanto,
yo te aconsejo que de mí compres oro refinado en fuego, para que
seas rico, y vestiduras blancas para vestirte, y que no se descubra la
vergüenza de tu desnudez; y unge tus ojos con colirio, para que veas.
Yo reprendo y castigo a todos los que amo; sé, pues, celoso, y
arrepiéntete. He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi
voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo. Al
que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo
he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono. El que tiene
oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias."

La ciudad de Laodicea
Laodicea fue fundada por Antíoco II (261-245 a.C.), y llamada así en
honor de su esposa Laodice.

Fue una próspera ciudad debido a su ubicación en la intersección de


dos importantes rutas. En aquellos días era uno de los centros
comerciales más ricos de Asia Menor, además de un famoso centro
bancario. Tal era su riqueza, que cuando la ciudad fue destruida por
un terremoto en el 60 a.C., sus habitantes fueron capaces de llevar a
cabo su reconstrucción por sus propios medios, sin necesidad de
apelar a la ayuda de Roma.

La ciudad era famosa por sus manufacturas de ropas confeccionadas


con la lana negra de la región. También se enorgullecía de contar con
una famosa escuela de medicina donde se llegó a producir un
ungüento con propiedades para curar enfermedades de los oídos y un
colirio para las enfermedades de la vista.

Otro detalle interesante es que en el año 62 a.C., allí había una


importante colonia compuesta por más de siete mil judíos a quienes
se les había concedido el derecho de conservar sus propias
costumbres. Estos convivían con otros muchos grupos étnicos sin
mayores dificultades.

En la ciudad se levantaban muchas y preciosas mansiones, cuyas


ruinas todavía son visibles. Y dada la riqueza de la ciudad, sus
habitantes se caracterizaban por la búsqueda del placer, por eso,
entre sus edificios había un gran estadio, un hipódromo, tres grandes
teatros, baños termales y se celebraban famosas ferias de mercadería.

En este ambiente había también una iglesia cristiana, establecida allí


por la predicación de Epafras (Col 1:7) (Col 4:12-13) o de algún otro
discípulo de Pablo. El apóstol les escribió una carta que se
extravío (Col 4:16), y que se debía leer también en la iglesia de
Colosas, y la que se escribió a los colosenses debía ser leída en
Laodicea. La relación entre ambas iglesias no es de extrañar, puesto
que Colosas se encontraba a tan solo 15 kilómetros al este de
Laodicea.

En cuanto a la iglesia en la época en la que Juan escribió el


Apocalipsis, no se registra que sufriese algún tipo de persecución o
tuviera herejías. Su problema era el orgullo y la ignorancia,
provocados por su autosuficiencia y complacencia. Por esta razón
recibió la condenación más severa de todas las que encontramos en
estas siete cartas.
El remitente de la carta
(Ap 3:14) "Y escribe al ángel de la iglesia en Laodicea: He aquí el
Amén, el testigo fiel y verdadero, el principio de la creación de Dios,
dice esto"

Como en ocasiones anteriores, el remitente de la carta es el Señor


Jesucristo, quien se vuelve a presentar con algunas de las frases con
las que fue descrito en el capítulo 1.

1. "He aquí el Amén, el testigo fiel y verdadero"

Esta expresión subraya la fidelidad del Señor Jesucristo. En él todas


las promesas son firmes e inconmovibles. Él es el que garantiza todos
los pactos de Dios para con el hombre.

(2 Co 1:20) "Porque todas las promesas de Dios son en él Sí, y en él


Amén"

Al mismo tiempo es "el Dios de verdad" (Is 65:16), quien nunca


miente ni se equivoca. En este sentido, debemos relacionar esta
expresión con la frase usada frecuentemente por el Señor en los
evangelios: "De cierto, de cierto os digo", que literalmente sería:
"Amén, amén os digo".

Complementando lo anterior, Cristo es "el testigo fiel y verdadero",


como en (Ap 1:5). El hace exactamente lo que ha prometido y
sostiene la verdad de Dios hasta el fin, sin importarle las
consecuencias.

Como veremos más adelante, el carácter del Señor contrasta con el


carácter y la infidelidad de los cristianos en Laodicea. Ellos deberían
recordar esto a la luz de lo que Pablo escribió a Timoteo:

(2 Ti 2:13) "Si fuéremos infieles, él permanece fiel; él no puede


negarse a sí mismo."

2. "El principio de la creación de Dios"

Esto no quiere decir, por supuesto, que Cristo fue creado antes que
todo lo demás, tal como enseñaron los arrianos en el pasado, o los
Testigos de Jehová y los Mormones en el presente.

Por el contrario, lo que se subraya aquí y en otros lugares, es la


suprema autoridad y dominio que Cristo tiene sobre toda la creación
por haber sido su creador (Jn 1:3) (Col 1:15-17) (He 1:2).
En el libro de Apocalipsis debemos entender la palabra "principio"
como un título divino idéntico a "el Primero y el Último" (Ap 21:6) (Ap
22:13). Y del mismo modo fue usado por el profeta Isaías para
aplicarlo a Jehová (Is 41:4) (Is 44:6) (Is 48:12).

Cristo es la fuente, el origen, de todo lo que existe, y por esa razón en


él encuentran sentido todas las cosas. Como escribió el apóstol Pablo:

(Col 1:16): "Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay
en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean
tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue
creado por medio de él y para él".

Por eso, aunque tuviéramos todas las cosas que pudiéramos desear de
este mundo, pero si no le tenemos a él, entonces seríamos
inmensamente pobres, tal como le estaba pasando a la iglesia en
Laodicea.

Cristo reprende a su iglesia


(Ap 3:15-17) "Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá
fueses frío o caliente! Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente,
te vomitaré de mi boca. Porque tú dices: Yo soy rico, y me he
enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad; y no sabes que tú
eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo."

A diferencia de otras iglesias, en el caso de la de Laodicea no hay


ninguna palabra de alabanza.

1. "Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente"

El Señor conoce nuestras obras, lo que siempre muestra el verdadero


estado espiritual de las personas. Las palabras pueden indicar otra
cosa, pero el Señor afirma que es "por sus frutos" que se conoce un
árbol (Mt 7:16).

En este caso, lo que Cristo reprocha a esta iglesia es que no eran "ni
fríos ni calientes". Ni amaban ni odiaban. No se apasionaban por nada,
ni por lo bueno ni por lo malo. Eran indiferentes. El agua caliente es
útil para el baño, y el agua fría sirve para calmar la sed en un día
caluroso, pero beber agua tibia es muy desagradable.

En este sentido es interesante notar el contraste con las iglesias de


Éfeso y Tiatira. Observamos que en Éfeso los creyentes odiaban las
falsas doctrinas pero no amaban, mientras que en Tiatira amaban a
las personas pero no odiaban el error doctrinal, y en Laodicea ni
amaban ni odiaban.

Con frecuencia, muchos de nuestros problemas nos vienen por irnos a


los extremos y no guardar el necesario equilibrio. Pero aquí vemos
que al Señor le desagrada que no seamos "extremistas", que no
seamos ni fríos ni calientes. Bueno, en realidad quiere que seamos
calientes en el amor por él y que su obra arda continuamente en
nuestros corazones. Como diría Judas, "que contendáis ardientemente
por la fe que una vez ha sido dada a los santos" (Jud 1:3). ¿Cómo
podemos ser tibios en este asunto? ¿Cómo podemos ser cristianos y
no ser afectados por su fuego? Esto describe muy bien a aquellos que
sólo han hecho una profesión de labios, pero sin implicarse de
corazón.

2. "Por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca"

La iglesia en Laodicea estaba en una grave peligro, porque si


persistían en esa actitud, el Señor los vomitaría de su boca.
Literalmente le dice a la iglesia: "estoy al punto de vomitarte". La
implicación es que si no había un arrepentimiento genuino, la
amenaza se iba a cumplir inmediatamente.

Como en anteriores ocasiones, el Señor vuelve a hacer una alusión al


Antiguo Testamento para explicar lo que quería decir con esta fuerte
expresión. Antes de que Israel entrara en la Tierra Prometida, el
Señor les dio un solemne aviso que encontramos en (Lv 18:24-28).
Allí se les advirtió que iba a "vomitar" a los cananeos que vivían allí
por causa de las abominaciones con que habían contaminado la tierra.
No podía tolerarlos más, le hacían sentir enfermo. Pero a
continuación, les advirtió a los propios israelitas que también haría lo
mismo con ellos si seguían las costumbres abominables de esas
naciones que Dios estaba expulsando delante de ellos. ¿Qué ocurrió?
Al cabo del tiempo se olvidaron del Dios vivo y verdadero, no
quisieron escuchar a los profetas que el Señor les envió para llamarles
al arrepentimiento, y finalmente fueron arrojados fuera de la tierra y
llevados en duro cautiverio a Babilonia. Era un asunto al que tenían
que prestar atención.

La iglesia en Laodicea hacia enfermar al Señor. Su tibieza le resultaba


insoportable. Podemos pensar en lo que sería beber agua tibia en
pleno verano. Esta acción sugiere rechazo y disgusto. El Señor no
tolera la tibieza.

Debemos preguntarnos entonces en qué consiste la tibieza.


Implica indiferencia por las cuestiones espirituales. La persona
no se preocupa por la enseñanza bíblica. No le importa si hay
errores doctrinales y tampoco se preocupa por combatirlos.
Falta de compromiso por la obra del Señor y despreocupación
por el crecimiento espiritual personal.
Frente al mundo hay una pérdida del sabor y los efectos que el
creyente tiene que tener como sal. Se llega a un punto donde el
creyente se confunde con el mundo y tampoco actúa como luz.
Describe a un cristianismo sin entrega verdadera, hipócrita,
falso, mecánico, mezclado con el materialismo.
Esta es una condición muy peligrosa en la que no hay ninguna
garantía de auténtica vida espiritual, puesto que lo mismo puede
describir a un cristiano mundano como a un profesante no nacido de
nuevo.

La situación es grave. En el pasado, el cristianismo no negó la


divinidad de Cristo, su encarnación, la redención de Cristo conseguida
en la Cruz, ni su segunda venida... pero vivimos en una época cuando
encontramos que en muchos seminarios teológicos se están negando
estas cosas que son pilares fundamentales del cristianismo. ¿Dónde va
a terminar todo esto? Cristo los vomitará.

3. "Tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa


tengo necesidad"

Otra pregunta que nos debemos hacer es cómo habían llegado a esta
situación.

La respuesta la encontramos en las propias palabras de la iglesia en


Laodicea: ella decía de sí misma que era rica y que no tenía necesidad
de ninguna cosa. En esta frase parece entreverse que ellos mismos se
felicitan a sí mismos por su situación. No veían ningún problema en su
situación, de hecho, parecen rechazar el diagnóstico del Señor
Jesucristo. El problema, por lo tanto, es que se negaban a verse tal
como eran realmente, y para colmo, tenían un exceso de confianza en
sí mismos.

Pero, ¿en dónde habían puesto su confianza?

Notemos que comienza diciendo: "Yo soy rico, y me he enriquecido".


En otras palabras, estaba expresando su orgullo y satisfacción por lo
que habían ganado por sus propios esfuerzos. Seguramente los
miembros de la congregación pertenecían a la clase alta de la
sociedad, gozaban del respeto de la comunidad y tendrían dinero de
sobra. Es probable que su lugar de reuniones fuera un edificio
maravilloso, con muchas comodidades. Pero toda su riqueza se
reducía a recursos materiales y humanos, pero esa no es la riqueza
que el Señor valora. De hecho, habló de ese tipo de riqueza como "el
engaño de las riquezas", que impide que la Palabra sembrada en el
corazón llegue a producir fruto (Mt 13:22).

Habían sido vencidos por el materialismo, creían que eran ricos, y en


ese proceso de enriquecerse, su corazón se había enfriado en su
relación con el Señor. Seguramente habían dejado también de asistir
con regularidad a los cultos. Al fin y al cabo, ahora tenían tantas cosas
bellas que disfrutar en esta vida que apenas les quedaba tiempo para
orar, tener comunión con el Señor y con los hermanos. El
materialismo les había vencido. Sin duda, no hay ninguna cosa mala
en muchas de las cosas materiales que podemos llegar a tener, y al
Señor le gustaría darnos mucho más, pero él sabe que con frecuencia
esas cosas nos alejan de él y nos llevan al desastre espiritual. ¿Qué
hará un creyente materialista cuando llegue al cielo? ¿Se quedará
ensimismado mirando las calles de oro y no será capaz de contemplar
la gloria del Señor, ni disfrutar de su comunión? Por supuesto, eso no
será posible, pero es importante comenzar ahora a poner las cosas en
su verdadero lugar.

El caso de la iglesia en Laodicea era realmente grave. Miremos lo que


dicen a continuación: "Y de ninguna cosa tengo necesidad". Era
verdad que la ciudad de Laodicea había sufrido un devastador
terremoto que la destruyó, y sus habitantes habían logrado
reconstruirla con sus propios recursos sin necesidad de pedir ayuda a
Roma. Pero esta actitud, que puede resultar muy loable para ciertas
cosas, no se puede aplicar a la vida cristiana. El orgullo espiritual que
manifestaban no sólo era insensato, puesto que en estos asuntos
nadie puede ser autosuficiente, sino que también era peligroso,
porque como la Escritura señala, "antes del quebrantamiento es la
soberbia, y antes de la caída la altivez de espíritu" (Pr 16:18).

En lugar de la dependencia del Señor, ellos habían llegado a sentirse


tan seguros de sí mismos y de sus recursos, que hasta habían
excluido al Señor de sus vidas, razón por la que luego lo veremos
fuera, llamando a su puerta (Ap 3:20).

4. "Y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y


desnudo"
Los creyentes en Laodicea no tenían una percepción adecuada de su
verdadera situación. Su riqueza les había dado una falsa sensación de
seguridad. Pero su riqueza material no era un reflejo de su salud
espiritual. Tal vez creían que se les debía envidiar, pero la realidad es
que eran dignos de compasión.

Pero era difícil que cambiaran, porque para ello, en primer lugar,
tendrían que ver la gravedad de su verdadero estado espiritual. Y aquí
estaba el problema: la opinión de la iglesia difería radicalmente de lo
que el Señor decía sobre ellos. Mientras que ellos se creían "ricos" y
pensaban que no tenían necesidad de nada, el Señor los veía como
"desventurados, miserables, pobres, ciegos y desnudos". Aquí
radicaba uno de sus más graves problemas; estaban "ciegos".

Según el diagnóstico divino eran merecedores de lástima, al fin y al


cabo, sólo tenían dinero, ¡pobres ricos! Espiritualmente estaban en
bancarrota y eran mendigos. Incapaces de ver su propia condición. Es
la condición de una persona que se encuentra grave pero que se niega
a ir al médico para ser tratada.

En este punto nos puede servir como ilustración el cuento de Hans


Christian Andersen titulado "El traje nuevo del emperador", también
conocido como "El rey desnudo". Hace muchos años vivía un rey que
era comedido en todo excepto en una cosa: se preocupaba mucho por
su vestuario. Un día oyó a Guido y Luigi Farabutto decir que podían
fabricar la tela más suave y delicada que pudiera imaginar. Esta
prenda, añadieron, tenía la especial capacidad de ser invisible para
cualquier estúpido o incapaz para su cargo. Por supuesto, no había
prenda alguna sino que los pícaros hacían creer que trabajaban en la
ropa, cuando en realidad se quedaban con los ricos materiales que
solicitaban para tal fin. Sintiéndose algo nervioso acerca de si él
mismo sería capaz de ver la prenda o no, el emperador envió primero
a dos de sus hombres de confianza. Evidentemente, ninguno de los
dos admitieron que eran incapaces de ver la prenda y comenzaron a
alabar a la misma. Toda la ciudad había oído hablar del fabuloso traje
y estaba deseando comprobar cuán estúpido era su vecino. Los
estafadores hicieron como que le ayudaban a ponerse la inexistente
prenda y el emperador salió con ella en un desfile, sin admitir que era
demasiado inepto o estúpido como para poder verla. Toda la gente del
pueblo alabó enfáticamente el traje, temerosos de que sus vecinos se
dieran cuenta de que no podían verlo, hasta que un niño dijo: "¡Pero si
va desnudo!". La gente empezó a cuchichear la frase hasta que toda la
multitud gritó que el emperador iba desnudo. El emperador lo oyó y
supo que tenían razón, pero levantó la cabeza y terminó el desfile.
Un llamamiento al arrepentimiento
(Ap 3:18-19) "Por tanto, yo te aconsejo que de mí compres oro
refinado en fuego, para que seas rico, y vestiduras blancas para
vestirte, y que no se descubra la vergüenza de tu desnudez; y unge
tus ojos con colirio, para que veas. Yo reprendo y castigo a todos los
que amo; sé, pues, celoso, y arrepiéntete."

1. "Yo te aconsejo que de mí compres oro refinado en fuego, para que


seas rico"

Estaban tan ocupados en la vida ganando dinero y comprando cosas,


que habían desatendido el principal "negocio" en la vida, que es la
compra del verdadero "oro divino". Ellos no lo sabían, pero sus
ilusorias riquezas no eran dignas de ser comparadas con todos los
tesoros y sabiduría que están escondidos en Cristo (Col 2:3).

Ahora el Señor les hace una oferta de gracia: "Por lo tanto, yo te


aconsejo que de mí compres oro refinado". Este sería un lenguaje que
entenderían bien en una ciudad mercantil como Laodicea. Sin
embargo, el problema era que en realidad la iglesia estaba en
bancarrota espiritual, ¿cómo podrían comprar? Pero la oferta del
Señor aquí es la misma que encontramos en Isaías:

(Is 55:1) "A todos los sedientos; Venid a las aguas; y lo que no tienen
dinero, venid, comprad y comed. Venid, comprad sin dinero y sin
precio, vino y leche".

Esta es la única manera en que cualquiera de nosotros puede comprar


de Dios. Pero para ello tendrían que abandonar previamente su estado
de autocomplacencia y su egocentrismo. A cambio de eso, el Señor les
prometía sus verdaderas riquezas: "Oro refinado en fuego". Oro puro,
sin mezcla de impurezas.

2. "Y vestiduras blancas para vestirte, y que no se descubra la


vergüenza de tu desnudez"

Como ya hemos comentado, Laodicea era famosa por las ropas


confeccionadas con lana negra que allí se producían. Pero en contraste
con eso, el Señor les ofrece "vestiduras blancas". Estas últimas hacen
referencia a la justicia de Cristo imputada al creyente. Recordemos
que a la iglesia en Sardis el Señor prometió a los creyentes que irían
vestidos de "vestiduras blancas" (Ap 3:5).
Está claro que no se refiere a vestiduras literales, sino a ser revestidos
de Cristo (Ga 3:27), a manifestar el carácter de Cristo (Ef 4:22-32). Al
fin y al cabo, ¿de qué vale estar vestido con ropa muy bonita si debajo
hay una personalidad mala y desagradable? La ropa más bella del
mundo no puede cubrir un carácter irascible, mezquino, crítico,
sarcástico, amargado... La auténtica belleza consiste en tener una
personalidad humana como la de Cristo. Solamente así podremos
entrar al cielo (Mt 22:11-13). De otro modo, si lleváramos al cielo
aquellas cosas que pertenecen a nuestro viejo hombre, el cielo ya no
sería cielo.

En Laodicea necesitaban vestiduras blancas para "que no se descubra


la vergüenza de tu desnudez". Es verdad que en nuestra
desvergonzada sociedad moderna, hay muchos que abogan por
imponer el nudismo en diferentes lugares públicos, pero desde la
perspectiva divina, esto es una vergüenza. Así lo sintieron también
Adán y Eva una vez que pecaron (Gn 3:7). Ellos intentaron cubrir su
desnudez con una hojas de higuera, pero Dios les proporcionó túnicas
de pieles (Gn 3:21). Para esto fue necesario la muerte de un animal
inocente. Y esto nos recuerda que para que nosotros podamos ser
revestidos de Cristo y su justicia, fue necesario que previamente él
muriera como "el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo" (Jn
1:29).

3. "Y unge tus ojos con colirio, para que veas"

El colirio que también se producía en Laodicea, nunca lograría mejorar


su visión espiritual. Por eso, lo que aquí les ofrece el Señor es el
verdadero discernimiento espiritual que viene a través del Espíritu
Santo. Sólo de ese modo podrían ver las cosas tal como Cristo las ve.
Sólo Cristo nos puede dar la verdadera vista (Jn 9:39), porque él es la
"Luz del mundo" (Jn 8:12).

No cabe duda que es muy importante tener una buena vista. Por otro
lado, hay personas que no sólo ven bien, sino que además tienen
"buen ojo" para el arte, los negocios, la comida... Pero de lo que se
trata aquí, lo que de verdad es importante que veamos bien y lo
sepamos apreciar, es la belleza que hay en la persona de Cristo. Y
este era el problema de la iglesia en Laodicea; sólo tenían ojos para
ver las cosas materiales. Pero si en este momento no somos capaces
de percibir la belleza que hay en Cristo, ¿qué haremos cuando
vayamos al cielo? Ellos necesitaban comprar colirio para que pudieran
ver las cosas bellas y de valor eterno que se encuentran en Cristo.
Haciendo un resumen de este versículo, podemos decir que Cristo es
todo lo que el hombre necesita:
Riquezas divinas para nuestra pobreza espiritual.
Vestiduras blancas de justicia para nuestra pecaminosidad.
Vista espiritual para nuestra ceguera.
4. "Yo reprendo y castigo a todos los que amo"

Tal vez la iglesia en Laodicea no había ejercido la necesaria disciplina


y corrección sobre sus miembros, y por eso habían llegado a esta
lamentable situación. Pero si una iglesia rehusa ejercer la disciplina
sobre el pecado, Dios mismo lo hará (1 Co 11:27-32).

Este castigo es una manifestación del amor y la misericordia divinas.

(Pr 3:12) "Porque Jehová al que ama castiga, como el padre al hijo a


quien quiere."

(He 12:5-11) "Y habéis ya olvidado la exhortación que como a hijos se


os dirige, diciendo: Hijo mío, no menosprecies la disciplina del Señor,
ni desmayes cuando eres reprendido por él; Porque el Señor al que
ama, disciplina, y azota a todo el que recibe por hijo. Si soportáis la
disciplina, Dios os trata como a hijos; porque ¿qué hijo es aquel a
quien el padre no disciplina? Pero si se os deja sin disciplina, de la cual
todos han sido participantes, entonces sois bastardos, y no hijos. Por
otra parte, tuvimos a nuestros padres terrenales que nos
disciplinaban, y los venerábamos. ¿Por qué no obedeceremos mucho
mejor al Padre de los espíritus, y viviremos? Y aquéllos, ciertamente
por pocos días nos disciplinaban como a ellos les parecía, pero éste
para lo que nos es provechoso, para que participemos de su santidad.
Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de
gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los
que en ella han sido ejercitados."

Los canteros cortan las grandes piedras a base de golpear con la maza
en sus punteros; el escultor va quitando trozos de piedra con martillo
y cincel para elaborar su figura; para elaborar el vino hay que pisar las
uvas; para extraer el aceite de las aceitunas es necesario exprimirlas,
y un buen atleta debe someterse primero a rigurosos entrenamientos.
No hay método más seguro para conseguir que un chico acabe en la
ruina que dejarle hacer lo que le dé la gana. Y por supuesto, la
disciplina y el sufrimiento son necesarios también para producir un
carácter santo.
5. "Sé, pues, celoso, y arrepiéntete"

El mal fundamental de la iglesia en Laodicea era su tibieza en los


asuntos espirituales, algo que manifestaba en su ausencia de celo y
entusiasmo en todo lo que hacían para el Señor. Por eso, la
exhortación del Señor es: "Sé, pues, celoso, y arrepiéntete". Sólo así
recuperarían el fervor.

Una exhortación
(Ap 3:20) "He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz
y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo."

Como hemos visto, la situación era realmente grave. Tal era así, que
el Señor ya no estaba "en medio de la iglesia" (Ap 1:12-13), sino que
estaba fuera, llamando a la puerta para poder entrar. Esto describe
una situación insólita, una iglesia que piensa que no necesita a Cristo
y lo deja fuera.

Así que, como no podía ser de otra manera, el Señor los trata como
incrédulos, y desde fuera, en su inmensa misericordia, los llama al
arrepentimiento. Sigue buscándolos porque sabe que sin él seguirán
estando desnudos y no dejarán de ser pobres y ciegos.
Constantemente los llama esperando una respuesta, porque la puerta
ha de ser abierta desde dentro, el Señor nunca entra por la fuerza en
la vida de nadie.

Notemos que dice "si alguno". Hasta este momento el Señor se había
dirigido a la iglesia en su conjunto, pero la conversión es una cuestión
personal, por eso aquí apela a cada individuo. Para el Señor no hay
distinción de personas, todos por igual son llamados.

El Señor quiere entrar para tener una cálida comunión con cada
persona: "Entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo". Todo esto
sugiere una relación familiar, disfrutando con calma de una buena
cena después del duro día de trabajo. Quizá como un anticipo del
glorioso banquete celestial que tendrá lugar en las bodas del
Cordero (Ap 19:7-9).

Una promesa para el que venciere


(Ap 3:21) "Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi
trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su
trono."
Cristo venció al pecado y ahora está sentado en el trono celestial. Esto
nos recuerda que al principio de su ministerio el mismo Satanás le
tentó ofreciéndole todos los reinos de este mundo a cambio de su
adoración. Por supuesto, el Señor rechazó esta tentación. Él contestó
diciendo: "Al Señor tu Dios adorarás, y a él solo servirás" (Mt 4:8-10).
Con su respuesta dejó claro que si para llegar a tener el mundo entero
eso implicaba dejar de adorar a Dios, entonces no lo quería. ¡Qué
ejemplo para nosotros! ¡Qué el Señor nos ayude a entender que él es
el Creador de todo, y que teniéndole a él lo tenemos todo, y que sin
él, nada de lo que podamos llegar a tener vale la pena ni tiene
sentido!

Cristo venció por el camino de la cruz, dejando de ese modo un


ejemplo a sus seguidores. Es verdad que como consecuencia de su
fidelidad al Padre fue crucificado desnudo y en pocas horas murió,
pero tres días después resucitó victorioso de la muerte y ascendió al
cielo, donde ha sido "coronado de gloria y de honra a causa del
padecimiento de la muerte" (He 2:9). Aquello que parecía la derrota
de Cristo, fue en realidad su victoria.

Ahora, desde esa posición de supremo honor, quiere que aquellos que
también vencen al mundo por medio de la fe en él (1 Jn 5:5), se
sienten con él en su trono, un privilegio que no merecemos y que
recibimos por la gracia de Dios. Pero ¿cuál es la finalidad de esto?
Pues no puede ser otra que la de reinar con Cristo sobre este vasto
universo de Dios. Esto es lo que Dios desea para cada creyente.

Sin embargo, mientras estamos en este mundo, él probará nuestra


fidelidad. Al fin y al cabo, gobernar el universo es una inmensa
responsabilidad que no se puede dejar en las manos de cualquiera.
Pensemos ahora en los creyentes de Laodicea, y en nosotros mismos,
por supuesto. Quizá ellos eran como muchos otros que empezaron su
carrera cristiana con ilusión, no faltaban a ningún culto y se
esforzaban en crecer espiritualmente. Pero tal vez empezaron a ser
atraídos por los placeres del mundo, de tal modo que dejaron de leer
la Biblia porque preferían ver la televisión o navegar por internet.
Cuando iban a los cultos, empezaban a mirar con inquietud el reloj si
el predicador se alargaba un poco porque querían regresar rápido a
casa para ver el partido de fútbol de su equipo favorito. Otras veces
no iban a la iglesia porque se habían comprado una casita en la
montaña y querían disfrutarla. Al final trabajaban tanto para pagar
todos sus caprichos que ya no les quedaba tiempo ni para leer la
Biblia, orar, ir a la iglesia, o compartir el evangelio con otras personas.
En el caso de que estas personas fueran auténticamente creyentes,
¿qué ocurrirá con ellas cuando lleguen al cielo? ¿Qué puede poner el
Señor en sus manos para que lo administren? La respuesta la
encontramos en la parábola que el Señor contó sobre las diez
minas (Lc 19:11-27). A aquellos que habían negociado hábilmente con
el dinero recibido y lo habían hecho producir, el Señor les dio
autoridad sobre varias ciudades, a cada uno en función de cuánto
habían aumentado el capital inicial, pero a uno de ellos que no había
producido nada, se le quitó incluso lo que le había sido dado.

Aquí encontramos un eco de la promesa que Jesús hizo a sus doce


apóstoles:

(Lc 22:28-30) "Pero vosotros sois los que habéis permanecido


conmigo en mis pruebas. Yo, pues, os asigno un reino, como mi Padre
me lo asignó a mí, para que comáis y bebáis a mi mesa en mi reino, y
os sentéis en tronos juzgando a las doce tribus de Israel."

Gobernar con Cristo es el más alto honor al que un ser humano puede
aspirar. Ser dirigente por algunos años en una ciudad como Laodicea
habría resultado algo de mucho prestigio para cualquiera de los
creyentes allí, pero no comparable con lo que Cristo promete a sus
hijos fieles.

Un llamamiento a escuchar la voz del Señor


(Ap 3:22) "El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias."

Esta expresión que encontramos al final de cada carta tiene el


propósito de que cada persona, de forma individual, recapacite sobre
lo leído y lo aplique correctamente a su propia vida. Esto es
importante, porque muchas veces oímos un mensaje de la Palabra y
pensamos en cuánto le hace falta a los demás, pero no a nosotros
mismos. Solemos hacer esto con las amonestaciones, sin embargo, no
dudamos en aplicarnos inmediatamente a nosotros cualquier promesa
de bendición que escuchamos.

Al final, cada una de las iglesias que recibieron estas siete cartas eran
diferentes unas de otras, y la razón estaba en que cada una de ellas
tenía una disposición diferente a escuchar la Palabra de Dios.

Ahora bien, en el caso de Laodicea, la pregunta que queda en el aire


es si había alguien que todavía estaba dispuesto a escuchar la voz del
Señor.

Conclusiones
La iglesia en Laodicea refleja una parte importante del cristianismo del
siglo veintiuno. Aquí se describe una iglesia respetable, pero
superficial y anémica. Como muchos cristianos en nuestros días, que
sólo parecen emocionarse con los deportes, el cine o la política, pero
no por conocer más del Señor o por compartir el evangelio con otros.
Cristianos que se entregan por completo a los negocios o a los
estudios, pero poco o nada a la causa de Cristo. Cristianos
obsesionados con sus cuerpos y su apariencia física, pero
despreocupados por su vida espiritual. Cristianos entregados a los
placeres de este mundo y que no ven la necesidad de negarse a sí
mismos y crucificar el yo. Cristianos solícitos en la búsqueda de
nuevas experiencias, pero sin un verdadero anhelo de conocer más de
la Palabra de Dios. Cristianos que ya no defienden la doctrina bíblica
porque no la conocen y porque han abrazado el relativismo de este
mundo. Iglesias con una perfecta organización y atractivos programas
que pueden funcionar muy bien sin la presencia del Señor Jesús. Un
cristianismo, por lo tanto, que ha dejado de ser relevante para el
mundo.

Cuentan la historia de una iglesia que en la puerta de su local habían


escrito un versículo bíblico que decía: "Nosotros predicamos a Cristo
crucificado". Con el tiempo, una parra había ido creciendo a su lado, y
poco a poco empezó a tapar las palabras del versículo empezando por
el final. Primero cubrió la palabra "crucificado", y curiosamente,
también la iglesia que se reunía en aquel local había dejado de
predicar la Cruz de Cristo. Luego la parra siguió creciendo y también
ocultó la palabra "Cristo"; algo que una vez más también guardaba
relación con lo que ocurría dentro: ellos habían dejado de hablar de
Cristo para centrarse en otro tipo de mensajes más sociales y del
gusto de la sociedad moderna. Y finalmente, la parra creció hasta
tapar la palabra "predicamos", lo que también se correspondía con la
realidad de esa iglesia: habían cambiado la predicación por otras
actividades más entretenidas. ¿Qué quedó al final? Pues sólo la
palabra "nosotros". Cristo ya no estaba allí, sólo estaban ellos. Algo
parecido a esto era lo que le había ocurrido a la iglesia en Laodicea.
Roguemos al Señor que nos libre de ir por ese camino.

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