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UNIDAD 3

CLASE IX: TECNOLOGÍAS DISCIPLINARIAS –Parte 1

En la Unidad III abordaremos el tercer plano de análisis en nuestro trayecto por diferentes
problemáticas de la cultura contemporánea: la llamada civilización o cultura del cuerpo.

En forma contemporánea, las sociedades occidentales han generado formas inéditas de socialización
que privilegian el cuerpo y en donde lo corporal pareciera que es la única forma de anclaje, lo único
que puede darle certezas al sujeto. En resumen, el cuerpo se ha constituido en expresión y síntesis de
la cultura moderna.

En ese sentido, en esta clase vamos a analizar un texto de M. Foucault que nos permitirá reflexionar
sobre los orígenes y el desarrollo de las formas modernas de control social, es decir, el surgimiento de
la llamada sociedad disciplinaria.

Foucault ha descripto lo que llamó nuevas tecnologías de poder: la anatomo-política (surge en Francia
y Alemania, entre los siglos XVII y XVIII) y la bio-política (surge en Inglaterra, siglo XIX).

En la V Conferencia (incluida en el libro “La verdad y las formas jurídicas”), Foucault hace referencia
especial a la anatomo-política, esa política de construcción de cuerpos dóciles que se llevó a cabo en
las instituciones paradigmáticas de la modernidad: fábrica, hospital, cuartel, manicomio, cárcel.

Los invitamos a ver los videos ubicados en la sección "Sitios". El primero funciona como una
introducción general a la unidad y es una breve entrevista a Paula Sibilia. El segundo es un fragmento
de un debate entre Foucault y Chomsky.

A su vez, adjuntamos un archivo denominado “Documento de Trabajo: Tecnologías disciplinarias y


construcción de la subjetividad" en el que encontraran diferentes imágenes fotográficas extraídas del
Archivo General de la Nación sobre el tema que analizamos en esta clase y, además, algunas
caricatura contemporánea para que motoricen nuestras interpretaciones.

Algunos comentarios en relación al texto de Foucault antes de comenzar a trabajar con él. 

La temática que atraviesa esta clase es la temática del poder. A través de los textos de Foucault y
Sibilia (que trabajaremos la semana próxima)  observaremos diferentes formas de control social.

El texto de Foucault se ubica en el contexto del capitalismo de producción, mientras que el de Sibilia
da cuenta de las biopolíticas en el capitalismo de producción, por un lado, y las biopolíticas en el
capitalismo de consumo, por otro.

Como dijimos, Foucault ha descripto lo que llamó nuevas tecnologías de poder: la anatomo-política
(surge en Francia y Alemania, entre los siglos XVII y XVIII) y la bio-política (surge en Inglaterra, último
tramo del siglo XVIII y siglo XIX).

Estas nuevas tecnologías de poder serán propias de la sociedad disciplinaria, sociedad que se ubica
fundamentalmente a fines del siglo XVIII y en el siglo XIX, es decir, estamos refiriéndonos a una
sociedad moderna que requerirá de un nuevo tipo de poder, diferente del tipo de poder (llamado poder
soberano) que caracterizó a las monarquías absolutistas europeas.

El filósofo francés se referirá a las sociedades premodernas como las “sociedades de la soberanía”.
Estas se caracterizaban por estar atravesadas por el poder del rey, poder piramidal que pretendía ser
omnipresente. En este contexto, quien violaba una norma debía ser castigado públicamente, pues el
castigo debía ser ejemplificador.

Ahora bien, el poder de las sociedades de la soberanía, ese poder piramidal, personalista y
concentrado no será  funcional a las nuevas formas económicas que se gestan con el advenimiento de
la modernidad, es decir, no será funcional al capitalismo. En consecuencia, para hacer que la vida de
las personas sea funcional al sistema capitalista, fue necesario el desarrollo de las nuevas tecnologías
de poder que menciona Foucault.

El concepto de poder de Foucault, propio de las sociedades disciplinarias, tiene algunas


particularidades. Según el autor:

1- el poder no se tiene, se ejerce.

2- el poder no está localizado ni centralizado (otros autores, por  ejemplo, ubican el poder en el Estado.
Para Foucault, el poder no puede localizarse, pues es infraestatal, es constitutivo de nuestras
relaciones y atraviesa nuestra cotidianidad).

3- el poder es positivo (en el sentido de que produce cosas: normas, saberes)

Entonces, ya en el marco de la sociedad disciplinaria, podemos decir que la anatomopolítica es el


disciplinamiento de los individuos (se transforma a los individuos en función de ciertas normas, se los
normaliza) y la biopolítica es la regulación de las poblaciones, entendiendo por población un colectivo
con reglas propias y no simplemente la suma de muchos individuos.

En el texto de Foucault que ustedes leerán, la V Conferencia (incluida en el libro “La verdad y las
formas jurídicas”), Foucault hace referencia especial a la anatomo-política, esa política de construcción
de cuerpos dóciles que se llevó a cabo en las instituciones paradigmáticas de la modernidad: fábrica,
hospital, cuartel, manicomio, cárcel. Él explica cuáles son las funciones de las instituciones de
secuestro, instituciones encargadas, fundamentalmente de ligar al individuo al capitalismo de
producción mediante la conversión de su tiempo en tiempo productivo, de su cuerpo en fuerza de
trabajo y mediante la generación de un nuevo tipo de poder.

Para quienes no han tenido oportunidad de acceder  a la obra de Michel Foucault, algunas
aclaraciones: sólo leeremos un capítulo de la vastísima obra de uno de los intelectuales más
extraordinarios que tuvo el campo de las humanidades y las ciencias sociales en el siglo XX. Foucault
fue un pensador inclasificable, en términos de campos disciplinarios tradicionales, pues su obra
impactó y atravesó el campo de la sociología, la criminología, el derecho, la filosofía, la psicología, la
medicina, sólo por algunas menciones, y sus elaboraciones teóricas siguen promoviendo nuevos
debates y reflexiones en el campo de la teoría social, a pesar del tiempo transcurrido desde su muerte.

El capítulo que trabajaremos se inscribe en la etapa de producción de la obra foucoultiana en la que el


centro de la reflexión es el poder (claro que la noción de poder no es la que habitualmente
manejamos). Esta etapa se ubica entre principios y mediados de la década del 70 del siglo XX. El 
capítulo “V Conferencia” corresponde a una serie de conferencias que dio Foucault en Río de Janeiro
(principio de los 70), conferencias que fueron recopiladas y editadas en un libro posteriormente.

De manera muy abreviada, en el posteo anterior les ubiqué algunas nociones que nos permitirán
abordar el capítulo en cuestión.

 Vamos a comenzar el análisis del texto de Foucault.

1)¿En qué consiste el dispositivo panóptico y a qué debe su eficacia?

2)En relación a las formas de control que describe el autor ¿cuál es la finalidad de las llamadas
formas blandas o difusas de control? 

3)Cuál es la diferencia entre la reclusión moderna y sus antecedentes, en cuanto al papel del
Estado?

19 de mayo
Veo que han captado bien las líneas principales del pensamiento foucultiano sobre el funcionamiento del poder en
la modernidad. 

Me parece importante destacar algunas ideas claves para que se focalicen en ellas: 

En primer lugar, vale la pena llamar la atención sobre un contexto que no puede perderse de vista: el del
desarrollo del capitalismo que necesita mano de obra y la socialización de los obreros como sujetos productivos.

Otro punto importante, se centra en la diferencia entre el viejo poder de soberanía y el nuevo poder


disciplinario. Ella reside en que el primero se basaba en una mecánica “negativa” de prohibir y restringir las
libertades, con un ejercicio de la violencia y el castigo visible y “espectacular” (poder de “hacer morir y dejar
vivir”). Y en cambio, el poder en las sociedades disciplinarias actúa de modo  “positivo” fomentando y
constituyendo las capacidades de los sujetos, es  conformador de subjetividad. Es decir, produciendo e
inculcando normas y conocimiento, a través de dispositivos y tecnologías basadas en la vigilancia, control y
corrección de las conductas de los individuos.

También quiero explicitar que las formas blandas o difusas, efectivamente (muchxs de Uds lo destacaron) tiene
que ver con las formas alternativas a las formas compactas (las formas duras son las instituciones de secuestro).
Ahora,  por qué la preocupación, que se efectivizó en esas otras instituciones como las cajas de ahorro o las
cooperativas, por tener suficiente cantidad de mano de obra preservada como ejército industrial de reserva? Pues
el sistema ya había invertido mucho en la formación de esa fuerza de trabajo, no se puede dilapidar esa inversión.
¿Cómo se construyó esa fuerza de trabajo? Esto no está descripto, claro, en el capítulo que estamos leyendo,
pero fue un largo y laborioso proceso de modelado de conductas, aptitudes, subjetividades, controlando dos
dimensiones que ya trabajamos: espacio y tiempo. Foucault dice que esos cambios fueron operando a través de
mutaciones muy sutiles (por ejemplo, la técnica del cerramiento de las instituciones, es sólo un ejemplo, hay
varias técnicas) pero sobre esas sutilezas se construyó el gigantesco edificio del capitalismo.

Siguiendo el marco teórico de Foucault, la anátomopolítica remiten a un nivel “micro” de la disciplina de las


cuerpos individuales (en especial merced a las tecnologías y dispositivos disciplinarios que ya caracterizamos
con Foucault con el panoptismo y las instituciones de secuestro.
Es importante entender que el poder no es un atributo que alguien “posee”, centralizado en un lugar como pudiera
ser inclusive el Estado; sino primordialmente algo que está en todas las relaciones sociales en forma
de “micropoderes”. En este sentido, puede decirse también que actúa como un “subpoder” a nivel de la
sociedad, no algo que viene impuesto “desde arriba” como lo piensa el sentido común.

De todos modos, sin dudas el Estado tuvo un importante rol ordenador y regulador en la conformación y
generalización de un determinado diseño de “instituciones de secuestro”. Estas instituciones diseñadas con el
modelo panóptico, como dijo Constanza tienen en la cárcel la institución paradigmático pero también podemos
mencionar instituciones pedagógicas (escuela), terapéuticas (hospitales,
psiquiátricos), correccionales (cárceles, institutos de minoridad), económicas (fábricas).

Estas instituciones procuraban la inclusión y la “normalización” (es decir, el ajuste de conductas de acuerdo a


normas) de todos los sujetos. Y de ello se deriva lo que vamos a preguntar a continuación sobre
algunas funciones generales de aquellas instituciones.

1)¿Por qué el autor sostiene que la prisión es la institución paradigmática como institución de
secuestro?

2)De acuerdo a la concepción de poder foucaultiana ¿con cuál de los conceptos abordados en este
capítulo se relaciona la noción de "carácter positivo del poder"?

3)Explique, brevemente, la posición del autor sobre la concepción esencialista del trabajo.

Mi participación

1. Foucault sostiene que entre todas las instituciones de secuestro, la prisión es la más simbólica y paradigmática
del panoptismo social. Como todas las instituciones, cumple con la función principal, la de transformar la vida
humana en fuerza productiva, pero además transmite otro mensaje: la prisión refleja lo que la sociedad es, a
modo de amenaza. La prisión hace cotidianamente lo mismo que hacen las demás instituciones, pero solo a
quienes han roto las leyes. Foucault plantea entonces esta ambigüedad: se absuelve a sí misma en tanto refleja
a las demás instituciones, y las absuelve también a ellas en cuanto sólo acoge a quienes cometen faltas.

2. La noción de “carácter positivo de poder” se relaciona con el concepto de construcción. La anátomo-política


que explica el autor, es el poder que habilita la construcción de los cuerpos dóciles, disciplinados, que por
medio de las instituciones se transforman en cuerpos productivos. Además de estos cuerpos, el poder positivo
construye también las subjetividades, que son dóciles a un sistema, en el que el tiempo vital de la persona se
transforma en tiempo de trabajo,

3. Respecto a la concepción esencialista del trabajo, Foucault se opone rotundamente a esta postura. Sostiene
que la ligazón del ser humano al trabajo, al aparato de producción, no es analítica ni esencial, sino que es
sintética y política, producto de un complejo proceso u operación que es producido por un poder político,
mediado por las instituciones que moldean, disciplinan y transforman al hombre en fuerza productiva.
24 de mayo
Respecto de las últimas preguntas realizadas en este FORO, quiero resaltar algunas observaciones.

En principio, les sugiero de ver la charla Foucault-Chomsky que se encuentra en SITIOS-UNIDAD 3.

En cuanto al carácter positivo del poder, efectivamente tal como lo han señalado en algunas
respuestas, está vinculado a una de las dimensiones de la funciones de las instituciones de secuestro,
la del poder epistemológico. En el caso de la V Conferencia el autor marca esta condición productora
del poder (en otras partes de su obra, señala otros aspectos de esa condición del poder). El poder
produce y extrae saberes de los individuos y esos saberes refuerzan las condiciones del poder.

En lo que hace a la pregunta sobre la institución carcelaria, sólo agregaré de forma condensada
porque sus aristas son múltiples y serían inabordables en nuestra clase, lo siguiente: cuando Foucault
hace mención a un jurista al principio de la V Conferencia, lo destaca a Cesare Beccaria, autor de la
reforma penal a partir de la década del 70 del siglo XVIII, quien se pronuncia en general contra el
carácter de las leyes y el sistema punitivo del régimen de soberanía. En esa reforma (la obra de
Beccaria contará en una de sus ediciones con la introducción de Voltaire), entre las formas de sanción
de los delitos no figura ni se menciona a una que tendrá mucho éxito poco después. Esa reforma penal
se extiende rápidamente en los sistemas de justicia. La modalidad que no aparecía en la reforma es la
de una institución novedosa: la cárcel, la cual (dice Foucault) se extenderá  rápidamente y oscurecerá
las antiguas reformas. ¿Por qué el éxito de esta institución? Por las razones que Ud mencionaron.
Ciertas perspectivas en los debates que se desplegaron a lo largo del siglo XX en torno a los sistemas
penales, han señalado que los juristas a principios del siglo XIX, ya sabían que la cárcel moderna no
cumpliría los objetivos que se alegaban a su favor, lo mejor que hacían era penitencializar. Pero, de
todas formas, el objetivo de presentarse como fábricas de construcción de fuerza de trabajo, tenía
sentido en el contexto del capitalismo de producción. En ese sentido, Bauman se pregunta, cuál es el
sentido de la institución carcelaria en el contexto del tardo capitalismo (la distancia con la época del
ejército industrial de reserva es abismal). Bueno, estas instituciones habrían pasado de la tarea de
reciclaje de humanos al simple resguardo o la degradación de los mismos. Cuando el trabajo, el
bienestar social (con el avance del capitalismo de consumo) no ofrece ya las garantías de reinserción,
la institución carcelaria es una alternativa para los “residuos” (se entiende que humanos) de la
globalización. Siguen siendo temas de agenda de debates permanentes y controversias de
perspectivas diferentes.

1 de junio
Para ir concluyendo con el análisis de Foucault, vamos a describir las funciones de las instituciones de
secuestro que clasifica en su texto el autor:

-Control de la totalidad del tiempo de vida y existencia, para convertirlo en tiempo de trabajo (es
interesante recordar los planteos de Ortiz sobre la racionalización y aceleración del tiempo en la
modernidad; y los esfuerzos por controlar horarios y ritmos en el trabajo industrial). Esto es lo que
aludimos con la llamada "cultura del trabajo", el imperativo de productividad introyectado en los
sujetos; aún fuera del trabajo en el tiempo libre, cuando no se puede "perder el tiempo" ("time is
money") (recordemos cómo desde niños en la escuela se nos impone cumplir horarios y nos enseñan
con los "cuadernos de tareas" rutinas periódicas siguiendo un calendario de trabajo).

-Control del cuerpo, para producir cuerpos “dóciles”, adaptados a un patrón de productividad, hacia


“una disciplina general de la existencia” (de ahí la fijación muy tempranamente por ej. desde la
escuela, sobre modos presuntamente “desviados” de sexualidad o de higiene; o como veremos en una
próxima clase, sobre modelos corporales basados en la delgadez y la estética). De la combinación
sobre todo de esta función y también de la antedicha sobre el control del tiempo, volviendo a una de
las consignas que habíamos planteado antes, es que en conjunto podemos hablar del
carácter “disciplinario” de este nuevo poder moderno. En la fijación de estas prescripciones
concurren muchos actores de distintos nodos de la antedicha red institucional: el maestro, el médico, el
terapeuta (en las escuelas tenemos el gabinete pedagógico y psicológico), el asistente social, incluso
el policía, y también los padres.

-Un polimorfismo y polivalencia (muchas formas; muchos tipos de validez) del poder según sus
diversas modalidades y efectos en distintos campos de acción: económico (propiedad); político
(mando); jurídico (leyes, reglamentos y sanciones).

-Y en particular, como derivación de esto último y característica general y esencial del poder en la
modernidad según Foucault, la cualidad de un poder epistemológico.

Con relación entonces a la función “epistemológica” del poder, un “poder que de algún modo


atraviesa y anima a estos otros poderes”, se vincula con un tema de temprano y constante interés para
Foucault, como es la intrínseca relación y constante juego entre poder-saber.

El poder construye y se sirve de una constante producción de saberes, forjados en el propio ejercicio


del poder en los espacios de las instituciones (por caso, la pedagogía en la escuela; la psicología y
psiquiatría en los nosocomios; la criminología en las prisiones; el taylorismo y la “administración” de
“recursos humanos” en los espacios laborales; etc.). Estos son tanto saberes técnicos (derivados de
la observación de las conductas) como saberes clínicos (que procuran aprender cómo operar sobre
aquellas para controlarlas). Y en conjunto, también las llamadas “ciencias humanas” o
“sociales” proceden de esta doble producción de saber-poder muy característica de la modernidad
(recordemos el atributo del que hablaba Ortiz, de la “racionalización” del espacio-tiempo en su primer
texto sobre la modernización)

Podemos visualizar mejor esto planteando algunos ejemplos. El llamado “taylorismo”, conjunto de


saberes aplicados a la explotación de la fuerza de trabajo en las fábricas y ámbitos productivos. Otro
tipo de saber, más aplicado a las poblaciones (por ende, propios del campo de las modernas
“biopolíticas”), es aquel que configura lo que hoy conocemos como la “estadística”; la aplicación de
modelos matemáticos sobre tendencias de grandes números, a través de encuestas y censos para
definir con ello variables demográficas. También podemos mencionar los modernos estudios de
la “comunicación”, y las técnicas que de allí se derivan para conocer e interpelas nuestras
percepciones y emociones, con fines publicitarios, político-ideológicos, etc. Y pensemos por último
en el enorme potencial de extracción y organización de saberes que permiten actualmente
las nuevas tecnologías electrónicas e informáticas (hablaremos luego más sobre esto, en la
revisión del texto de Sibilia): los dispositivos de vigilancia por cámaras y sensores; el control de los
ritmos de operaciones en las terminales de trabajo por ej. en un call center o en las modalidades
actuales del “tele-trabajo”; las “cookies” que al ingresar en muchos sitios de internet se
introducen en nuestras computadoras (a veces pidiendo permiso; otras veces no), que luego les
proveen automáticamente a los dueños de dichos sitios valiosa información sobre los demás sitios que
visitamos, los gustos que marcamos, etc.

La “normalidad” está estructurada en lo que Foucault en otras obras suyas


llamó “epistemes” (órdenes de conocimiento); esto es decir que el poder cristaliza en la producción
social de “verdades” indiscutibles, que definen así la norma de lo socialmente correcto y aún el umbral
de lo imaginable. En suma, podemos decir también más en general, que dicha condición
epistemológica del poder, involucra todo el campo de las representaciones sociales, que en conjunto
podemos resumir en otros términos como el conocimiento de “sentido común”, lo
“naturalizado” en nuestros códigos culturales y normas sociales. Eso equivale en términos de
Foucault a la “norma”, y de ahí la normalización de los sujetos cuando dicha norma se vuelve
indicador de un régimen social de “verdad” (lo normal” como indicador de lo “verdadero”; ergo, lo
moralmente correcto, lo bueno, lo bello, etc.). Un orden de poder siempre depende de constituir e
instituir saberes y verdades sociales; es lo que en términos de la teoría política funda una “legitimidad”
de un orden o statu quo.

Una última observación muy interesante para reflexionar, que podemos ir insinuando aparte, sobre la
eficacia del poder moderno también a través del consumo y la publicidad. Ello es algo muy
desarrollado en la actualidad, y me parece propicio para pasar a la consideración del texto de Sibilia,
que justamente hace una primera síntesis y un aggiornamiento del marco teórico foucaultiano al
escenario de la modernidad tardía, con la transición de las sociedades disciplinarias a una nueva
configuración que algunos analistas calificaron como “sociedades de control”.

5 de junio
Realmente este tema del “subpoder” no es sencillo de concebir, porque transgrede bastante nuestras
comunes concepciones sobre lo que significa el poder; y me parece que lo vienen comprendiendo
bastante bien.

Es en este sentido, que puede decirse también que actúa como un “subpoder”: el prefijo “sub” se usa
porque debemos concebirlo como “por debajo” del nivel más visible y centralizado de la organización
del aparato jurídico estatal o del reglamento patronal; se trata de un poder que reside al interior
de la propia sociedad (por ende es infraestatal, no es un poder proveniente de una imposición
“desde arriba”, como suele imaginarlo el sentido común; en esto podemos de vuelta reseñar el influjo
del antecedente inglés, del control moral socializado entre los propios miembros de una
comunidad). Me parece importante aclarar, como uno de ustedes bien señaló, que la cuestión ya no es
si las instituciones o tramas de poder forman parte o no del Estado; en verdad casi siempre se vinculan
(no valdría pues aquí la representación liberal de un Estado como aparato que está “separado” e
impera “sobre” la sociedad; sino que está más bien enraizado con ella), y aún sin ser formalmente
parte de éste, dicha distinción de lo estatal o no estatal se vuelve opaca.

Pensemos esto muy en concreto, con el ejemplo de un ámbito de trabajo. Una cosa es la ley que
garantiza el derecho a la propiedad o da potestad al propietario o patrón sobre sus empleados, o
también incluso el reglamento interno de una fábrica; todo ello sería el poder jurídico más visible. Y
otra cosa diferente son las modalidades efectivas de supervisión de las tareas en el espacio de trabajo,
la autoridad del capataz, incluso las formas de competencia y mutua vigilancia entre trabajadores (el
“buchoneo”), la imposición que el propio mecanismo productivo y las rutinas y protocolos de trabajo
imponen, y al fin la autovigilancia que cada trabajador se impone para cumplir con las metas como
trabajador y adulto “responsable”; todo ello sería expresión de estas formas de subpoder, de poder
enraizado en los sujetos y sus mutuas relaciones. Este subpoder puede estar más o menos ligado a
instituciones formales (como una escuela o una fábrica), podemos concebirlo incluso en espacios
sociales no estatales o para estatales, como por caso la propia familia, donde también por supuesto
está presente (como natural espacio de “socialización primaria”, en la familia se nos inculcan muchas
de las normas y rutinas disciplinarias que luego se perfeccionan en los demás espacios e instituciones
de “socialización secundaria”; y la familia establece sutiles articulaciones con muchas de estas
instituciones y tramas sociales de poder: con el médico, con el maestro, con el asistente social, con las
autoridades públicas, etc.)

Podemos citar un pasaje del texto de Foucault que es concluyente en este sentido, y que algunos de
ustedes de hecho también han recién citado: "No hay plus-ganancia sin sub-poder. Cuando hablo
de sub-poder me refiero a ese poder que se ha descrito y no me refiero al que tradicionalmente se
conoce como poder político: no se trata de un aparato de Estado ni de la clase en el poder, sino
del conjunto de pequeños poderes e instituciones situadas en un nivel más bajo”.

Algo interesante que también aparece en este párrafo, es que encierra una crítica al
marxismo, diferenciándose de la clásica crítica de izquierda a la explotación capitalista del trabajo,
expresada en el concepto marxista de plus-ganancia o “plus-valor”. Lo que Foucault advierte con el
concepto de sub-poder, es que antes del sometimiento al capital o a la superestructura político-jurídica
del Estado, el proletariado ya ha sido incorporado a una “moral burguesa”, “normalizado” merced a
instituciones y rutinas diseminadas “capilarmente” en todos los espacios y relaciones sociales (familia,
educación, trabajo; e incluso, en nuestro “tiempo libre”). No habría pues posible revolución o
liberación del trabajo, si no se deconstruye esta disposición existencial a la “productividad”, la
constitución disciplinaria de sujetos “sujetos-sujetados” al poder.

27 de mayo
CLASE IX Tecnologías disciplinarias y construcción de la subjetividad. Parte II // CLASE X La
construcción sociocultural del cuerpo

En esta clase continuamos con el análisis de una de las problemáticas contemporáneas que nos
convocan en nuestra asignatura: cultura y cuerpo.

En una primera parte de este foro, analizaremos el capítulo “Biopoder” (Biblioteca- Unidad 0-


Biblioteca) de Paula Sibilia donde la autora hace una revisión de los conceptos foucaultianos de
anatomo y bio-política, trabaja sobre la regulación de las poblaciones y, fundamentalmente, analiza el
pasaje de las sociedades disciplinarias a las sociedades de control, focalizando la mirada en el estudio
de las transformaciones de la bio-política en el contexto actual.

Posteriormente, y luego de finalizado el tratamiento del texto de Sibilia, les indicaremos la lectura de la
clase teórica correspondiente a la temática de la construcción social del cuerpo que figura
como "Aproximaciones a la cultura somática contemporánea" (Contenidos - Unidad 3). La lectura
complementaria obligatoria figura en la Biblioteca como "Dime lo que comes y te diré...", es un
artículo también escrito por el Profesor Enrique Valiente e incluye modificaciones de uno previo
escrito hace varios años.

El objetivo más importante de estas lecturas no es sólo dimensionar la importancia del cuerpo en
nuestra cultura, en tanto cuerpo-mercancía y, por lo tanto, cuerpo valor de cambio, sino reflexionar
sobre la idea de que el cuerpo no es sólo una realidad anátomo-fisiológica sino, fundamentalmente, el
resultado de una compleja construcción histórico-social.

27/05/2020 22:50

Vamos a continuar el análisis de las tecnologías de poder descriptas por Foucault. Recordamos que ya
hemos señalado que se describieron dos: la anatomo-política y la biopolítica. La sociedad disciplinaria,
descripta por Foucault, funcionó mediante la articulación de esas dos tecnologías Pero, si bien la
disciplina se aplicó sobre los cuerpos, la biopolítica expresa una nueva tecnología de poder que se
atribuye un objeto novedoso: la población. Por una parte entonces, hemos visto la gestión de los
cuerpos, ahora veremos la gestión de las poblaciones. En ese sentido, la vida dirá Foucault, pasa a
formar parte del campo del poder.

Ha pasado un tiempo desde la formulación de estas nociones teóricas, que encierran una “encrucijada
de problemas”, al decir de ciertos  teóricos,  y más allá de las lecturas críticas y aportes de las
escuelas y teorías  que han arrojado luz sobre estas categorías de análisis (lo cual no puede formar
parte de un curso de carácter introductorio como el que llevamos adelante), sin dudas que estas
nociones forman parte de lo que habitualmente se designan como “caja de herramientas”, es decir, un
arsenal conceptual que no describe la realidad sino que aporta a la comprensión de fenómenos de la
realidad.

Bien, en el día de mañana jueves 28 de mayo, formularemos las primeras consignas para la lectura del
texto de Sibilia sobre Biopoder.

- 28/05/2020 12:42

Comenzaremos a trabajar en el análisis del texto de Sibilia y utilizaremos la misma dinámica en el


anteriores ocasiones. En primer lugar responderán estas consignas los alumnos cuyos apellidos
comienzan con las letras de la A a la G, inclusive.

1)¿Cómo se vincula el surgimiento de las biopolíticas con el modo de producción capitalista en


su fase de producción o industrial?

2) Describa brevemente las características de las biopolíticas en el capitallismo de producción.

3) En los orígenes de las biopolíticas, las políticas de control urbano que describe Sibilia con
qué texto ya analizado se pueden vincular?

1 de junio
Al pasar al texto de Sibilia, que justamente hace una primera síntesis (importante releer para aclarar
conceptos sobre la V Conferencia de Foucault) y un aggiornamiento del marco teórico foucaultiano al
escenario de la modernidad tardía, con la transición de las sociedades disciplinarias a una nueva
configuración que algunos analistas calificaron como “sociedades de control”.

Sobre las biopolíticas, la distinción más fundamental que hace Sibilia en su repaso del marco teórico
de Foucault, es que las “anatomopolíticas” remiten a un nivel “micro” de la disciplina de las
cuerpos individuales (en especial merced a las tecnologías y dispositivos disciplinarios que ya
caracterizamos antes con Foucault con el panoptismo y las instituciones de secuestro); y
las “biopolíticas” en cambio apuntan a un nivel “macro” de las poblaciones, merced a una
“estatización de lo biológico” con nuevos dispositivos y tecnologías para la regulación de la vida de las
masas (estadística, demografía, sanitarismo y otras políticas públicas estatales), desde fines de s.XVIII
y pleno desarrollo a fines de s. XIX y primera mitad de s. XX. Se trata pues de un poder de y sobre la
vida, no la vida del individuo sino la vida humana colectiva como especie.

Pongamos unos pocos ejemplos para ilustrar esto mejor. La primera manifestación paradigmática de
los saberes constitutivos de las biopolíticas, fue la realización por parte del Estado de censos
públicos, como un primer acopio básico de información demográfica sobre las poblaciones en cada
nación (natalidad, mortalidad, rangos etarios, distribución geográfica, etc.). Si pensamos luego en un
campo como la medicina, el médico clínico se ocupa de la salud del cuerpo individual, el diagnóstico y
el tratamiento y cura de la enfermedad (aspecto anatomopolítico); y en cambio el sanitarista se ocupa
de las epidemias que afectan a las poblaciones, la identificación de riesgos ambientales y sociales, de
ritmos y modalidades de contagio, la prescripción de medidas generales preventivas o de campañas
de vacunación, articular con otros funcionarios estatales por ej. para definir pautas para el sistema
hospitalario, etc. En relación al mundo productivo y laboral, en el ámbito privado el patrón o capataz se
ocupa de supervisar directamente a sus empleados; y el funcionario estatal se ocupa de elaborar
estadísticas sobre sectores económicos y empleo, identificar dónde hace falta fortalecer algunas
profesiones en alguna rama de producción o atender alguna problemática socio-laboral, imponer
regulaciones de las condiciones laborales, articular para ello con obras sociales, sindicatos y foros
patronales, destinar subsidios y seguros de desempleo, etc. Por último, podemos citar el caso que
analizaba Ortiz sobre el papel del urbanismo en la racionalización y funcionalización del espacio
urbano, también como un caso de biopolítica.

En suma, se trata en todos los casos de distintos tipos de saberes, aplicados en distintas escalas
micro/marco a los individuos o a las poblaciones; y ambos órdenes son por supuesto
complementarios (las anatomopolíticas se desarrollaron primero, desde fines de s. XVIII; y un poco
más luego las biopolíticas, en el s. XIX y con plena expansión también en el s. XX)

Efectivamente, la tercera consigna apuntaba a relacionar ciertas afirmaciones de Sibilia con el texto de
Ortiz.

Hay que tener en cuenta lo siguiente: en las primeras décadas del siglo XIX  se produce en Europa la
emergencia de lo que suele llamarse la cuestión social. Esto es, el surgimiento de conflictos
sociales (ya hemos mencionado en el texto de Ortiz la Revolución de 1848) en los que se asume
crecientemente la certeza de la contradicción entre el ideario liberal, en parte sustentado por la
Ilustración (contra los poderes monárquicos), ideario que postulaba los principios universales de
libertad e igualdad, y el derrotero social de desigualdad en ese continente. Entre las muchas
propuestas para enfrentar ese flagelo, desde la ciencia y particularmente la medicina, se darán
algunas propuestas, por ejemplo: el deterioro del vínculo social será interpretado como una
enfermedad social, y de allí que el individuo y la población serán considerados problemas a
conocer, diagnosticar y corregir en sus anormalidades y desviaciones. Pero la biopolítica no
tendrá como objetivo erradicar las enfermedades, la prostitución, la pobreza, la delincuencia
(consideradas enfermedades sociales), la muerte, sino ubicarlas en cifras tolerables de lo
considerado desviado. Por eso será tan importante fijar las normas (estamos en la construcción de
las sociedades de normalización) que delimitarán los límites de la normalidad en todas las
instituciones. Por eso las instituciones disciplinarias tendrán como objetivo construir sujetos dóciles y
socialmente útiles.

Y aquí viene lo que nos interesa: el valor del espacio como regulación social. Y la medicina
ofrecerá fundamentos para la instrumentación de ciertas políticas: el alienismo y el
higienismo sostendrán el valor terapéutico de los espacios cerrados y los abiertos. En el caso del
higienismo, aunque hubo varias líneas en la Europa de la época, el higienismo social postulaba
como uno de sus objetivos la lucha contra la pobreza, pues era considerada como una de las causas
más importantes de las enfermedades sociales como la delincuencia y la prostitución.

De allí que cuando vimos el texto de Ortiz, precisamente se señala que una de las fuentes de
inspiración de las reformas de Haussmann fue el higienismo. Los espacios abiertos cumplirán varias
funciones (los problemas del ambiente, pero no del ambiente natural, sino el creado, estarán en el
centro de las preocupaciones de Haussmann y también serán un correctivo para el desorden social. Y
también, no hay que  olvidar el otro orden de problemas en relación a las biopolíticas con el desarrollo
del industrialismo: todo lo que deviene de las enfermedades profesionales y la desocupación, es
decir, los que quedan fuera de juego y para los que hubo que imaginar estrategias más efectivas que
la tradicional asistencia de la Iglesia, lo recuerdan? (lo vimos en la V Conferencia).  

Sibilia ensaya luego una periodización de la transformación que se da en segunda mitad del s. XX
entrando en la modernidad tardía (transición de las sociedades disciplinarias al nuevo modelo
de “sociedades de control”); y una actualización sobre las “nuevas biopolíticas”, basadas en una
intensificación y sofisticación de nuevos dispositivos de poder, y algunos nuevos criterios
rectores: descentralización, virtualización, privatización, globalización.

3 de Junio (participé 5/6 16:21)


4) Describan tres características relevantes de las biopolíticas en el contexto del capitalismo de
consumo. En dicho abordaje, no olviden considerar la noción de positividad del poder de
Foucault, es decir ¿cómo lo aplicarían?

En el contexto del capitalismo de consumo, las biopolíticas se mantienen vigentes aunque con algunas
transformaciones propias de los tiempos actuales, mediante técnicas de sujeción cada vez más
complejas, especialmente aquellas que surgen de la teleinformática y la biotecnología.

Tres características podrían ser:

- el modelo empresarial: hoy las compañías privadas cumplen un rol de gran importancia en el control
biopolítico, en tanto organizan y articulan territorios, poblaciones, cuerpos y subjetividades.

-la producción de sujetos consumidores: dado que el trabajador como sujeto productivo ha sido
desplazado, al volverse el trabajo menos mecánico y más informatizado, hay superproducción y surge
entonces otra necesidad: incrementar el consumo. Así, el privilegio del empleo no está orientado a los
cuerpos docilizados y normalizados, sino a las “almas capacitadas”. Para la producción de sujetos
consumidores se apela al marketing, al control y medición digital de los sujetos, interviniendo en sus
gustos y deseos.

-la administración de riesgos, en tanto amenazas a la salud y la vida de las personas, aparece como
un nuevo mecanismo de control vinculado al biopoder. Los avances de la medicina y el código
genético permiten conocer, controlar y hasta modificar las probabilidades de enfermarse y de morir que
porta cada sujeto.

Respecto a la noción de positividad del poder de Foucault, las distintas características del biopoder
en el capitalismo de consumo aportan a la construcción de nuevos saberes y desarrollos tecnológicos,
mediante la digitalización y la técnica, y apelando al marketing como herramienta de control,
produciendo más saberes que a su vez, refuerzan el poder.

5) ¿Cuáles son las principales implicancias de la tecnociencia fáustica sobre las que alerta la
autora? 

La autora alerta -entre otras cuestiones- sobre la transformación “legal” del material genético de los
seres vivos en mercaderías, las carreras iniciadas por las empresas tecnocientíficas para patentar el
patrimonio genético del planeta, a lo que la activista hindú Vandana Shiva ha dado en llamar
“biopiratería”.

Por otro lado, alerta sobre los riesgos que trae aparejada la tecnociencia fáustica respecto a nuevas
formas de discriminación “legitimadas” por el saber médico y epistemológico, hacia aquellos sujetos
que no logran alcanzar la categoría de posthumanos, aquellos subhumanos, cuyos “errores” o “fallas”
no han podido prevenirse.

“La legitimidad del saber hegemónico otorga una suerte de inferioridad intrínseca al sujeto cuya
programación genética contiene “errores” y lo condena a una especie de subhumanidad”. La antigua
exclusión de los no normalizados, se volvería la exclusión los “fallados”

5 de junio
DOS CONSIGNAS SOBRE EL TEXTO DE ENRIQUE VALIENTE  (participé 7/6 20:02)

1) En relación al  cuerpo y por su potencial simbólico, especifique tres razones por las que se
puede considerar que, además de entidad biológica, es una compleja construcción histórica y
cultural. 

Considero que las siguientes razones pueden ser válidas para analizar al cuerpo en tanto
construcción histórica y cultural:

 La evidencia, a lo largo de la historia, de las imposiciones culturales de determinados


“modelos” de cuerpos; cuerpos deseados, cuerpos legitimados socialmente, a los cuales las
personas aspiran para “pertenecer” a un determinado grupo social. La preocupación por el
aspecto físico se impone como un imperativo social, como una norma a cumplir. Los
procesos de socialización primaria y secundaria fomentan la imposición, en tanto transmiten
ciertos valores ideales respecto al cuerpo: en la familia, por ejemplo se valora el ideal de un
cuerpo sano, bien alimentado. En la escuela, el ideal del cuerpo prolijo. Los medios de
comunicación imponen un ideal de cuerpo delgado, joven, acorde a los patrones
considerados bellos. Si bien antaño los discursos normativos respecto al cuerpo se
difundían mediante las artes plásticas, en la actualidad son los medios de comunicación
masivos los portadores de estos discursos.
 La vestimenta, en tanto factor ligado a la cultura, como una herramienta que permite
expresar identidades. Mediante lo que usamos, inscribimos en nuestro cuerpo las huellas
que nos identifican como quienes somos. (¿Somos lo que aparentamos ser?) A la
vestimenta, podemos agregar otras expresiones identitarias que se inscriben en el cuerpo:
tatuajes, accesorios, modos de peinar, etcétera.
 La industria de la dieta, que comercializa un determinado aspecto físico como un producto a
adquirir. Esto implica una visión del cuerpo como mercancía, como algo que puedo comprar
(Puedo comprar productos para adelgazar, tratamientos para la piel, para la celulitis, un
color de pelo, de ojos, implantes, montones de etctétera)

Quisiera agregar otro aspecto, que en estos días se vuelve importante visibilizar, cuando un juez de
nuestro país ha caratulado una violación grupal como “desahogo sexual”: E. Valiente menciona en su
texto que a lo largo de la historia el valor social de la mujer ha estado vinculado a lo corporal. Su
función, su rol social, se ha expresado a través del cuerpo: entre otros, en la atención de las demandas
sexuales de los hombres. Que al día de hoy haya jueces que interpreten que un cuerpo de mujer
puede ser tomado violentamente como objeto para el desahogo sexual de los hombres, nos deja en
evidencia que aún está latente, en algunas personas, esta percepción del cuerpo femenino.

2) Describa algún ejemplo de cualquier tipo de discurso (del marketing, la publicidad, etc...) que
aliente la cultura de la delgadez:

7 de junio
Hoy les haré algunos comentarios sobre el texto de Sibilia y mañana abordaré la lectura del
texto de Enrique Valiente dado que han hecho aportes muy interesantes que lo vinculan a las
problemáticas que analizaremos en la siguiente unidad.

Entonces, el texto de Sibilia, en su propuesta de extender y actualizar la mirada foucaultiana, nos sirve
para ver cómo las “biopolíticas” de la primera modernidad, más orientadas por el Estado y las
instituciones de secuestro (familia, escuela, fábrica), hoy ceden centralidad (claro está, sin
desaparecer) a formas más “flexibles” de control en una sociedad que podemos llamar “post-
disciplinaria”, merced a nuevas tecnologías de poder dirigidas por empresas transnacionales bajo la
lógica privada del mercado (Gilles Deleuze lo designó como tránsito de la sociedad disciplinaria a
la “sociedad de control”). Esto podemos verificarlo en los distintos espacios de la socialización
(modas juveniles en rechazo de las viejas formas normativas de autoridad), la educación (nuevas
pedagogías, recursos multimedia de internet) y el trabajo (free-lance, tele-trabajo).

La resultante de esto es un ejercicio de poder menos dependiente de marcos normativos estructurados


y mucho más flexible (pensemos por ej. en la llamada “flexibilización” laboral). Sibilia habla de una
producción de subjetividad menos rígidamente orientada a configurar cuerpos disciplinados, y más al
desarrollo de “almas capacitadas” (esto describe muy bien todo el nuevo tipo de profesiones ligadas
a los “servicios” en la economía posfordista; basadas en aptitudes muy distintas de las del viejo trabajo
manual de los obreros fabriles) Entre las nuevas tecnologías aplicadas al control de la subjetividad,
aquí también entra la mención a las biotecnologías (por ej. terapias y fármacos para tratamiento y
alivio de patologías de conducta), que son además siempre un nuevo campo de investigación para
explorar nuevos umbrales para formas de producción.

Me parece oportuno señalar que el panoptismo no es algo que desaparece en esta nueva era. Lo que
lo definía, la generalización de tecnologías de vigilancia, continúa hoy en día expandido en un nuevo
nivel de sofisticación tecnológica; y asimismo, sí podemos decir que se transforma y se libera
crecientemente de las tradicionales instituciones de encierro, para redefinirse y complejizarse en
nuevas modalidades y tecnologías de poder (a los incluidos, se los integra y controla a través de
modalidades de teletrabajo y de consumo; a los cada vez más numerosos excluidos, ni se procura ya
integrarlos pues son descartables para el sistema productivo, y se los controla marginalmente con
represión)

Finalmente, y respecto de la idea de “virtualización”, alude a una nueva inmaterialidad de las


modalidades de vigilancia, ya definitivamente lejos del modelo disciplinario de las instituciones de
secuestro disciplinario. Como bien han sugerido varios de ustedes, el desarrollo y aplicación
de nuevas tecnologías (teleinformática y redes electrónicas, algoritmos y “big data”) permite la
regulación de formas de tele trabajo o trabajo inmaterial; así como también, de nuestras conductas y
pautas ligadas al consumo.

Asimismo, tenemos una transición fundamental en el marco del capitalismo post-industrial, de la


regulación del Estado hacia la lógica de mercado (descentralización, privatización), con un
nuevo protagonismo de grandes corporaciones transnacionales (globalización) y la hegemonía de
un “modelo de empresa” (nuevo management, marketing) (tenemos fresco el antecedente de la
implementación de esta lógica incluso en la propia política, con el pasado “gobierno de Ceos” durante
la presidencia de Mauricio Macri; pensemos en las privatizaciones de bienes estatales, o las
concesiones de servicios públicos o tercerizaciones de funciones y tareas estatales en empresas
contratistas privadas). Todo esto en conjunto caracteriza de lo que la autora llama “biopolíticas
privatizadas”.

Espero haberles dado algunos conceptos y ejemplos para que profundicen en la lectura del capítulo de
Paula Sibilia. 

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