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Curso Intensivo de Ecumenismo

Universidad Reformada Presbiteriana


Barranquilla 1-4 de agosto 2018
Prof. Dr. Andrés Valencia Pérez
Qué se entiende por Ecumenismo

La palabra Ecumenismo deriva del griego OIKUMENE, que ha tenido


o
diversos significados a lo largo de la historia.

Oikos: casa, vivienda, habitación, pueblo


Oikeiotês: relación, emparentado, amistad
Oikeiow: habitar, cohabitar, reconciliarse, estar familiarizado
Oikonomeô: administración, encargo, responsabilidad de la casa
Oikoumene: tierra habitada, mundo conocido y civilizado, universo

Oikumene

• En sentido profano significa desde Herodoto la tierra habitada y luego designará el


mundo, incluyendo los hombres formados y unidos por la cultura helénica.
• Entre los romanos se le añade un aspecto jurídico, de organización política, llegando a
representar el propio Imperio concebido como un todo (Lc 2,1;4,5; Hch 24,5.2).
• En sentido religioso designa en el NT el mundo y la humanidad, en tanto que en ellos se
realiza la – historia de salvación y la predicación del evangelio (Mt. 24,14), o el –reino de
Dios futuro y prefecto (Heb 2,5). El adjetivo ecuménico se aplica a lo que pertenece o
representa toda la Iglesia universal (los concilios ecuménicos) o a lo que tiene validez
para la Iglesia universal (así los tres doctores ecuménicos de la Iglesia oriental: San Juan
Crisóstomo, Basileo Mago y Gregorio Nacianceno; o los tres credos antiguos para los
luteranos: apóstoles, Niceno y Atanasio).
• Definir ecumenismo como el conjunto de actitudes y esfuerzos de los cristianos y de las
confesiones cristianas, encaminados a reunirlos a todos en la unidad de una misma Iglesia, es
decir, hasta llegar progresivamente a la plenitud de amor y de verdad en Jesucristo dentro
de una Iglesia tal como él ha querido, una santa, católica y apostólica.
Cómo y dónde se inicia el movimiento ecuménico

• Edimburgo 1910 (14-23 de junio) Conferencia Misionera Mundial. “La


evangelización del mundo en esta generación”. Un nuevo Pentecostés. 300 delegados
de 60 países. Asamblea consultiva de las sociedades misioneras protestantes.

• Un joven delegado de las iglesias del extremo oriente en esta asamblea dijo:para
hacer patente su emoción ante el cristianismo dividido, ”vosotros nos habéis
mandado misioneros que nos han dado a conocer a Jesucristo, por lo que estamos
agradecidos. pero al mismo tiempo, nos habéis traído vuestras distinciones y
divisiones: unos predican el metodismo, otros el luteranismo, otros el
congregacionalismo o el episcopalismo. Nosotros os suplicamos que nos
prediquéis el Evangelio y dejéis a Jesucristo suscitar en el seno de nuestros pueblos,
por la acción del Espíritu Santo, la Iglesia”.
• el trabajo y el clima de Edimburgo preparaban las
futuras conferencias ecuménicas. el 21 de julio de 1910,
la Asamblea abordada el tema de la comisión VIII: “La
cooperación y el progreso hacia la Unidad”, que era ya
formalmente ecuménico.

• Los otros temas tratados reflejaban una preocupación


por la unidad as impulsos de la idea misionera: es
preciso predicar el Evangelio a un mundo no cristiano,
pero solo hay un Evangelio; el misionero quiere
instaurar la Iglesia, pero ésta es la Iglesia una de
Jesucristo.
• Pero tal vez la mayor significación de Edimburgo para el desarrollo ulterior del
ecumenismo sea el haber servido de lugar de encuentro y de toma de conciencia
de hombres que después serían los promotores y los líderes de las grandes
iniciativas ecuménicas en el mundo “protestante”:

• John Mott y J. Oldham organizadores de la Conferencia; los obispos americanos


Brent y Temple, que fundarían Faith and Order; el arzobispo sueco N. Söderblom
alma de Life and Work; el pastor A. Keller etc.

• Edimburgo fue un punto de partida decisivo, planteó a los grupos protestantes,


incluso a los que apenas se habían preocupado por el tema, el problema de una
Iglesia Universal. En el terreno misional, fue el punto de partida para la creación
del Consejo Internacional de Misiones, que terminará integrándose el año 1961
en el CMI.

• Otras dos asociaciones internacionales se cultivaron: Federación universal d de


asociaciones cristianas de estudiantes (1895 Mott) y la Alianza mundial para
promover la amistad internacional a través de las iglesias.
los frutos de Edimburgo

• life and Work (Vida y Acción) Söderblom dirige la acción de los cristianos al
servicio de la paz y despliega una actividad incansable en pro del “orden
social” (1914). Primera conferencia en Estocolmo 19-30 de agosto 1925, la
asamblea masivamente protestantes, asistieron representantes de los
cristianos ortodoxos. La Segunda Conferencia fue en Oxford julio 1937.

• Faith and Order (Fe y Constitución), bajo la inspiración anglosajón de los


anglicanos: “en el origen del movimiento no existía la oposición liberal entre
lo visible e invisible, entre las iglesias y el cristianismo, entre las creencias y la
fe; sino, al contrario, la idea que debía llegarse a un unidad de los cristianos
en la fe y en la constitución eclesiástica” (H. Brent obispo anglicano)..
Primera Conferencia Lausana (Suiza) 1927.
• Lausana marca los problemas doctrinales del ecumenismo: 1.
Llamamiento a la unidad; 2. EL mensaje de la Iglesia al mundo; 3. La
naturaleza de la Iglesia; 4. La Confesión de fe; 5. El misterio eclesiástico;
6. Los sacramentos.

• En Lausana se procedió por el método de “acuerdos y desacuerdos”, lo


que puso de manifiesto la situación real de los cristianos en lo
referente a la doctrina de la fe.

• La segunda Conferencia fue en Edimburgo 1937 coincidiendo con Vida


y Acción en Oxford. en esta Conferencia se profundizaron los temas
anteriores, con le título: “La Unidad de la Iglesia en la vida y en el culto”.

• Contando con la unidad espiritual ya existente “no buscamos crear algo


nuevo; desearíamos, guiados por el Espíritu Santo, descubrir en su
plenitud la naturaleza de la Iglesia creada en Dios por Cristo”.
• La Iglesia es “una”: esto será plenamente reconocido en
Edimburgo, pero existen diversas concepciones de la “unidad”.

• Fe y Constitución se integra en el CMI, ha celebrado otras


Conferencias: Lund 1952, Montreal 1963, Santiago de
Compostela 1993.
Ecumenismo desde la experiencia cristiana
P. Yves M. Congar


Sedan, 13 abril 1904d París, 22 junio 1995. teólogo dominico francés. 



Ingresa en el seminario de Carmes y estudia filosofía en el Instituto Católico de París
(1921-1924), después del servicio militar en Saint Cyr y Bingen, ingresa a la Orden de
Predicadores en Amiens. Estudios de teología en el Estudio General dominicano de Le
Saulchoir (Kaindla Tombre; Bélgica) 1926-1930. Estudió también en el Instituto Católico
de París, en la Escuela de Altos Estudios y en la Facultad Libre de Teología Protestante
de París. Profesor de los tratados de Apologética y De Ecclesia en Le Saulchoir
(1931d1937), y en Le Saulchoir de París (1937d1954). Inicia la colección Unam Sanctam en
Ediciones du Cerf (1935) y publica Crétiens désunis (1937). Prisionero de guerra en
campos de concentración de Mainz, Berlín, Colditz y Lübeck (1935d1945). Publica Vraie
et fausse réforme dans l’ Église (1950) y Jalones pour una théologie du laïcat (1953).
Tras una gira por Oriente Medio es destituido de la cátedra (febrero 1954)
junto con otros colegas (Chénu, Féret, Boisselot) y los tres Provinciales
franceses. Desterrado en Jerusalén y algunos meses en Roma (1955) y
Cambridge (1956), es destinado al convento de Estrasburgo (1956-1958),
publica La Tradition et les traditions (1960-1963). Llamado por Juan XXIII para
ser miembro consultor de la Comisión Preparatoria del Vaticano II (1959-1962).
Miembro de la Comisión Teológica y experto de Mons. Garrone durante las
tres últimas sesiones del Concilio (1963-1965). Nombrado Maestro de la Orden
y miembro de la comisión católica para el diálogo con la Federación Luterana
Mundial 1965. Y miembro de la Comisión Teológica internacional 1969-1979.
Creado Cardenal por Juan Pablo II en 1994.
Es un movimiento constituido por un conjunto de sentimientos, de ideas, de obras e
instituciones, de reuniones o de conferencias, de ceremonias, de manifestaciones y de
publicaciones que tienden a preparar la reunión, no solamente de los cristianos, sino de las
diferentes Iglesias actualmente existentes, en una nueva unidad (Cristianos desunidos) 


El ecumenismo comienza cuando se admite que los otros – y no solamente los individuos,
sino los grupos eclesiásticos como tales y tienen también razón, aunque afirmen cosas
distintas que nosotros; que poseen también verdad, santidad, donde de Dios, aunque no
pertenezcan a nuestra cristiandad. Hay ecumenismo...cuando se admite que otro es
cristiano no a pesar de su confesión, sino en ella y por ella.


J.E. Desseaux (católico-romano); Movimiento suscitado por el Espíritu Santo con vistas a
restablecer la unidad de todos los cristianos a fin de que el mundo crea en Jesucristo. En
este movimiento participan quienes invocan el Dios Trino y confiesan a Jesucristo como
Señor y Salvador, y que en las comunidades donde han oído el evangelio, aspiran a una
Iglesia de Dios, una y visible, verdaderamente universal, enviada al mundo entero para que
se convierta al evangelio, y se salve para gloria de Dios. (20 Siècles d’ Histoire
Oecuménique. Cerf, París 1983, 106) 

C. Meyer: EL ecumenismo es una actitud de la mente y del corazón que nos mueve a
mirar a nuestros hermanos cristianos separados con respeto, comprensión y
esperanza. Con respeto porque los reconocemos como hermanos en Cristo y los
miramos como amigos más que oponentes; con comprensión, porque buscamos las
verdades divinas que compartimos en común, aunque reconozcamos honestamente
las diferencias en la fe que hay entre nosotros; con esperanza que nos hará crecer
juntos en un más perfecto conocimiento y amor de Dios y de Cristo. (Step to
Christian Unity. Collins Fontana Books, Londres 1965, 35) 


G. Tavard: El ecumenismo es un movimiento de pensamiento y acción cuya


preocupación es la reunión de los cristianos. 


Weigel: El movimiento ecuménico no es el lugar de encuentro para el triunfo de una


Iglesia sobre otra. Es la confrontación fraterna de los cristianos divididos pero
hermanos... la finalidad del diálogo ecuménico no es hacer conversiones. Es un
esfuerzo del amor cristiano para dar y recibir testimonio del evangelio. 

Con todo, el Señor de los tiempos, que sabía y pacientemente
prosigue su voluntad de gracia para con nosotros pecadores, en
nuestros días ha empezado a infundir con mayor abundancia en los
cristianos separados entre sí la compunción de espíritu y el anhelo
de unión. Esta gracia ha llegado a muchas almas dispersas por todo
el mundo, e incluso entre nuestros “hermanos separados” ha surgido,
por impulso del Espíritu Santo, un movimiento dirigido a restaurar la
unidad de todos los cristianos. En este movimiento de unidad,
llamado ecuménico, participan los que invocan al Dios Trino y
confiesan a Jesucristo como Señor y Salvador y, esto lo hacen no
solamente por separados, sino también reunidos en asambleas en
las que oyeron el evangelio y a las que cada grupo llama suya y de
Dios. UR1
Puesto que hoy, en muchas partes del mundo, por inspiración del Espíritu
Santo, se hacen muchos intentos, con la oración, la palabra y la acción, para
llegar a aquella plenitud de unidad que quiere Jesucristo, este Sacrosanto
Concilio exhorta a todos los fieles católicos a que, reconociendo los signos
de los tiempos, cooperen diligentemente en la empresa ecuménica. 


Por movimiento ecuménico se entiende el conjunto de actividades y de


empresas que, conforme a las distintas necesidades de la Iglesia y las
circunstancias de los tiempos, se suscitan y se ordenan a favorecer la unidad
de los cristianos... UR4. 

Desde una visión estrictamente religiosa, parece que tenemos
tres elementos esenciales en Ecumenismo:
Originalidad, Actitud y Voluntad de Diálogo, Espiritualidad.

Originalidad: el ecumenismo es una experiencia inédita, original. Su novedad radical estriba en


que las Iglesias confrontadas en diálogo –superada ya la etapa de la polémicas mantienen viva la
convicción de que no se han agotado las posibilidades en la intelección del Misterio que supone
la realidad eclesial de las otras comunidades cristianas.

Actitud y Voluntad de Diálogo: se trata de una actitud dialogal, escuchar al otro. Pero también es
muchas otras cosas: organización, estructura, estudio sistemático etc, es una actitud del espíritu.

Movimiento Espiritual: la unidad tendrá que ser obra de Dios. A partir de esa fundamental
convicción, surge espontáneamente una actitud orante. 


¿Qué peligros suelen presentarse en este
compromiso Ecuménico?

• En todo trabajo hay riesgos y peligros, también en este campo. Por eso, debemos evitar los
siguientes:

• 1. EL RELATIVISMO

• Creer que cualquier Iglesia o religión da lo mismo; que la verdad está por igual en todas partes.

• 2. EL ESCEPTICISMO

• Pensar que este movimiento va a fracasar, que no se verán buenos resultados.

• 3. EL SINCRETISMO

• Considerar que es bueno mezclar ritos, creencias y actos tomados de distintos campos
religiosos, sin que importen las diferencias. Es un peligro muy difundido.
• 4. LA INTOLERANCIA

• No saber escuchar a la otra persona y creer que sólo uno tiene toda la razón.

• 5. EL SECTARISMO

• Creer que nuestro grupo o punto de vista es el correcto o verdadero, sin


respetar a otros pensamientos o juicios.

• 6. EL PROSELITISMO

• Forzar a personas de otras Iglesias para que sigan nuestra fe; se usan métodos
incorrectos.
• Actitudes tales como la coerción, la imposición por la fuerza, o abusar
de la polémica, el fanatismo religioso, los prejuicios y recelos, la
discriminación y otras, no ayudan en nada a la unidad, más bien la
retrasan.

• Comprometerse en el movimiento ecuménico supone una gran


apertura de corazón y mente, una clara disposición al diálogo y a estar
dispuesto a aprender de los hermanos de las otras Iglesias y
comunidades eclesiales, respetando el pluralismo religioso, la
diversidad y dando pasos hacia la unidad plena.
Desde la Sociología Religiosa

Por una parte estaría la comprensión del ecumenismo como movimiento social; se
trata de un cambio social: por ejemplo el movimiento ecuménico luchaba por la paz
en europa antes de las dos guerras mundiales. El ecumenismo se plantea como
fenómeno social, tiene en un primer desarrollo en un contexto en el que se valoran
hasta el extremo los intercambios ideológicos y culturales. Contribuyen a estos
espacios fluidos de circulación inter-ideológica.

Este fenómeno contribuye a que cada una de las Iglesias sea autocrítica y crezcan.
Obteniendo esa etapa, el ecumenismo avanza hacia una nueva etapa desde lo
social. Que le ayudan a pensar en una transformación del ecumenismo. El primer
dato que marca esta etapa es la Institucionalización, más que hablar de un
movimiento o acontecimiento, como se hablaba en los pioneros. Esta
institucionalización ha ayudado a que las propias confesiones a la apertura a las
otras, vuelve a una reafirmación de sí misma, a una nueva toma de conciencia de su
propio pasado, no para rechazarlo, sino para justificar precisamente su diferencia.
En este cambio están los que protagonizan esta acción: Los expertos,
los especialistas, las jerarquías, los teólogos que han venido a relevar a
los “profetas y visionarios”. En la primera etapa eran las parroquias,
los jóvenes, los matrimonios mixtos etc.

La institucionalización ha llevado a una revalorización de la propia


confesionalidad. Pero hay un cierto temor de haber llegado a este tipo
de ecumenismo y se ha desenganchado de su carga utópica y social. Se
está centrando en diálogos teológicos y doctrinales, dirigidos siempre
desde la cúspide de las jerarquías eclesiales.
Diversidad de Ecumenismo
Institucional, Espiritual, Local y Secular (Cultural)


Institucional: No cabe pensar en el ecumenismo sin tener en cuenta la tensión entre lo personal y lo
institucional. La historia enseña, que la primacía recae al principio sobre el individuo. Pero la pertenencia
eclesial de aquellos pioneros que nunca renunciaron a ella, los sencillos organismos surgidos a partir del
Conferencia Misionera Mundial de Edimburgo (1910), y de las asambleas de Lausane, dieron vida a

los movimientos “Fe y Constitución” (Faith and Order) y “Cristianismo práctico”, “Vida y Acción” (Life and
Work), nos hablan de la imperiosa necesidad que hay en el mismo movimiento de apoyarse en la
estructura, por sencilla que sea, para su misma supervivencia. En la Iglesias de Católica de Roma se ve
reflejado en la creación del Pontificio Consejo para la Unidad de los Cristianos, y sin los textos elaborados
por ella, por ejemplo, el Directorio Ecuménico. Y además de la Creación del CMI (Consejo Mundial de las
Iglesias).

El Ecumenismo Doctrinal, forma parte de este E. Institucional; La cuestión de la verdad, tan estrechamente
unidad a la profesión de la fe verdadera (ortodoxia), ha estado presente tanto en las raíces de las
separaciones eclesiales, como hasta ahora mismo está ahora en los intentos de alcanzar convergencias en
lo esencial. Diversas Comisiones Mixtas que tratan estas cuestiones. 

Espiritual: Existe un sentir en todas la Iglesias de orar por la unidad,
plegarias para pedir al Espíritu preservar la unidad de la Iglesia. Antes
de dar esta denominación, ya aparece a lo largo de la historia un
ecumenismo espiritual que se remonta a los pioneros, entre ellos al
cardenal Mercier, Spencer Jones, Dom Lambert, Paul Courturier entre
otros. El Concilio Vaticano II afirma: “la conversión de corazón y
santidad de vida, juntamente con las oraciones privadas y públicas por
la unidad de los cristianos, han de considerarse como el alma de todo
el movimiento ecuménico, y con razón puede llamarse ecumenismo
espiritual” UR 8
Local: se entiende principalmente a la entrada en el espacio ecuménico, de los laicos, de
las parroquias, de las gentes que en una determinada terminología constituyen “la
base”, y en la terminología eclesial forman los grandes espacios del pueblo de Dios. En
cierta forma viene a recuperar la idea por la cual nace el movimiento ecuménico, fueron
los seglares los que dieron el empujón a la acción. En este espacio situamos a los
Delegados diocesanos de ecumenismo y los Centro ecuménicos, hasta los pequeños
grupos informales, de reuniones, grupos bíblicos, reuniones de matrimonios mixtos etc.

Secular: según Casalis: “el ecumenismo secular es la consecuencia ecuménica de una


teología y de una fe que ven en el compromiso total de la Iglesia con el mundo secular
su punto de partida”. Se trata de visualizar una decisión y convicción de que el deber
esencial del cristianismo de hoy es concretar la unión de la humanidad y no la de las
iglesias. Por tanto, valora más la acción universal de reconciliación en el mundo que la
tarea repetitiva de una unión exclusivamente eclesial. En esta línea estaban los pioneros
del ecumenismo como el profeta Nathan Söderblom, iniciador de Vida y Acción, para
reconocer que la acción conjunta de los cristianos como servicio al mundo ha estado
presente también a lo largo de a historia. 

Unidad cristiana e identidad confesional 


Hablar de ecumenismo es hablar de UNIDAD: la unidad de los Cristianos, la unidad de las


Iglesias, la unidad de la Humanidad.
Cuando la división fue una realidad, los cristianos volvieron su mirada al texto bíblico
fundamental que subyace en toda búsqueda ecuménica y que se haya en la oración sacerdotal
que Jesús dirige a su Padre pidiendo que sus discípulos sean uno como el Padre y él mismo son
uno (Jn17,21). Pero suscita una pregunta, ¿pero qué tipo de unidad deseaba Jesús para sus
discípulos?, ciertamente el mismo texto bíblico añade algo muy preciso: “que sean uno...para
que el mundo crea”.
K. Barth dice:
“no existe ninguna justificación, ni teológica, ni espiritual, ni bíblica para la
existencia de una pluralidad de Iglesias genuinamente separadas en este camino
y que se excluyen mutuamente unas a otras interna y externamente... pueden
existir buenas razones para que se planteen estas divisiones. Puede haber serios
obstáculos para poder eliminarlas; puede haber muchas razones para explicar
esas divisiones y para mitigarlas. Pero todo eso no altera el hecho de que toda
división, como tal, es un profundo enigma, un escándalo”. Este elemento
constituye la dimensión creativa y utópica del ecumenismo, como buscar
implicaciones en las diversas familias cristianas.

Hay un segundo componente se trata de salvaguardar el patrimonio recibido. Es


la fidelidad a la tradición de la propia confesión; en definitiva, el deseo de
mantener y conservar la propia identidad.

Paul Ricour dice: “la ideología conserva y preserva la realidad, la utopía –
la búsqueda la pone esencialmente en cuestión”.
El ecumenismo por tanto, tiene una tensión (confrontación) entre
fidelidad a la voluntad de Cristo para que la Iglesia sea una, frente a las
actuales divisiones eclesiales; y fidelidad a la propia confesión en la que
se ha salvaguardado y recibido el ser cristianos. De ahí que deban
mantenerse los dos polos de la tensión dialéctica: búsqueda de la unidad
cristiana que trasciende el statu quo de las divisiones eclesiales, y
fidelidad confesional.
Modelos de Unidad

La mayoría de los ecumenistas están de acuerdo en que la unidad cristiana no puede tratar de
buscar una fusión de las diferentes Iglesias en la que se nivelasen uniformemente las diferentes
estructuras litúrgicas y doctrinales para constituir una Iglesia totalmente uniforme en todo. Los
modelos de unidad que a lo largo de la historia se han ido ofreciendo son reposados y son
resultados de la investigación seria de muchos teólogos.

a) Convicciones previas:
No se trata de crear la unidad: la unidad parte y se fundamenta en Cristo, el Señor. El Señor
no es señor de muchas Iglesias, es de la Iglesia una. Y él no ha perdido su señorío sobre la
Iglesia. La unidad que nace del diálogo del Hijo con el Padre y que tiene su manifestación en
Pentecostés –misterio de unidad en la diversidad no puede haberse perdido, porque es
parte constituyente de la Iglesia. De la misma manera que es santa, católica, apostólica, ella
es una.

El problema ecuménico surge cuando la unidad cristiana es considerada desde la
perspectiva de la historicidad de la Iglesia. Es decir, cuando del terreno de la “sabiduría de
Dios” y del “misterio escondido en Cristo”, cuya realidad verdadera y confesada nos
sobrepasa, se da el paso al terreno de las realidad históricas en las que los creyentes (vasos
de barro) protagonizan el misterio de salvación que les ha sido confiado. Es una realidad
compleja, y que a todas las Iglesias les resulta difícil expresar adecuadamente algunos
aspectos primordiales de su vida y de su fe. El hecho de las divisiones ha venido a oscurecer
de tal manera el legado de cada tradición eclesial que resultan ambiguas muchas
expresiones de su propio ser.
El V.II afirma: “ a la misma Iglesia le resulta muy difícil expresar, bajo todo los aspectos, en la
realidad misma de la vida, la plenitud de la catolicidad” UR4
La unidad Invisible que ya poseen los cristianos:
Es innegable que existe una unidad profunda, íntima, indestructible, no solamente
entre los cristianos de las diferentes Iglesias, sino entre todos los seres humanos y en
la creación misma. 

El Dios de Jesús, revelado como uno y trino, cuyo misterio nos sobrepasa, no es un
Dios inmóvil e inerte. Es un Dios de vida, el es Dios cuya unidad no es soledad, sino
unidad de personas divinas, en perfecta armonía, pero tan distintas como distintos
son el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Ese Dios es el Dios de la creación, que en la
riqueza de su diversidad ha mantenido una unidad cósmica, la unidad cósmica en
Dios.
La Unidad Visible: la doctrina oficial católica afirma también que la unidad de la Iglesia,
fundamentada es esos lazos internos e indestructibles, se manifiesta visiblemente de un
triple modo:
•  en la profesión de una fe unánime: proclamando un solo Señor, una sola Iglesia, un 

solo bautismo, una sola fe, un solo Espíritu (Ef 4,4) fe nacida de la revelación bíblica,
cuyo contenido, cuyo contenido es mantenido y custodiado en la Iglesia por un
ministerio cuyo servicio de interpretación ayuda y conforta la fe de todos los
cristianos. 


•  En una unidad litúrgica y sacramental: tomando todos de un solo pan, en el sentido
que habla Pablo en 1 Cor 10,17 y celebrando unos ritos sacramentales dentro de un
amplio espíritu de libertad. 


•  En una unidad de vida comunitaria: que nacida del mismo Espíritu, hace que ente el
pueblo de Dios y aquellos pastores que están a su servicio, existen estrechos lazos
de unión que reflejan las imágenes bíblicas de un solo cuerpo de Cristo ( 1Cor 12,27),
de un solo rebaño y un solo pastor (Jn 10,16) 

. La unidad es don, pero constituye a la vez tarea y responsabilidad. Nada
histórico hay que sea pura y simplemente la mera realización de lo existente
históricamente. La unidad visible no está totalmente destruida. Existen signos
visible de unidad que refuerzan doblemente la tarea ecuménica. Incluso la
Iglesia católica que junto con las Iglesias ortodoxas, mantiene una doctrina
eclesiológica menos flexible que las Iglesias reformadas respecto a la unidad y
unicidad, ha reconocido que existen lazos visibles muy fuertes que unen ya a
unas comunidades eclesiales con otras. 

La LG (15) admite este hecho y ha enumerado como vínculos de unión fraterna
entre todas las Iglesias el mismo Bautismo, la posesión de las mismas
Escrituras, y en algunas de ellas, el episcopado, la celebración de la eucaristía y
la manifiesta y sincera piedad hacia la Madre de Dios.


En UR se reconoce, por una parte, la comunión existente ya con las Iglesias orientales, y
por otra, respecto a las de occidente y afirmando las discrepancias esenciales
respecto a la interpretación de la verdad revelada, se enumera una serie de “lazos”
muy fuerte de unión como son la “confesión de Cristo” (20), el estudio de la
Escritura (21), la “vida sacramental” (22) y la vida en Cristo (23).
Algunas expresiones: La Aceptación de la Biblia como palabra inspirada de Dios. El
Bautismo es un signo mayor de la unidad visible; este sacramento empuja a la
eucaristía como sacramento de plenitud. Otros signos también, como La Plegaría
común, la confesión del símbolo de los apóstoles y de Nicea Constantinopla, así
como la estructura episcopal (compartida por católicos, ortodoxos, anglicanos y
veteo católicos).
Algunos autores señalan también como signo de esta unidad visible ciertos organismos
de distinto orden a los ya enumerados: Consejo Mundial Ecuménico de las Iglesias, El
Secretariado Romano para la Unidad de las Iglesias o Pontificio Consejo para la
Promoción de la Unidad. Las Comuniones Cristianas Mundiales (Christian World
Comunions) y que incluyen: Comunión Anglicana, Alianza Bautista Mundial, Federación
Luterana Mundial, Conferencia Metodista Mundial, Alianza Mundial de Iglesias
Reformadas, Comité Mundial de los Hermanos (Cuáqueros), Comité Mundial Consultivo
de los Discípulos de Cristo. Conferencia Mennonita Mundial, Conferencia Internacional
de los Obispos Vétero Católicos, Conferencia Mundial Pentecostal, La Iglesias Unidas.
b) Algunas propuestas concretas de unidad
1. Modelo de algunas Iglesias históricas del protestantismo: es conocida la complejidad del
fenómeno “protestante”, término que designa las diversas reformas surgidas dentro de la
Iglesia de occidente, durante el siglo XVI, como “protesta” contra los pretendidos o reales
abusos de tipo doctrinal y de costumbre que se dan en Roma, centro de la Iglesia católica.
El Luteranismo –fenómeno originalmente alemán y escandinavo y el Calvinismo – proveniente
de las “reformas” llevadas a cabo en Suiza, Francia, Holanda y Escocia, han llegado a formar
grandes familias confesionales que hoy se sienten herederas de la más pura tradición de los
reformadores del s. XVI. Las cuales crean al cuerpo doctrinal contenido en las famosas
Confesiones de Fe (Lutero, Calvino, M. Bucero, U. Zwinglio, J. Knox). En la tensión que
necesariamente se crea cuando una Iglesia cristiana incide en la dinámica ecuménica: apertura
a las otras y fidelidad a la propia identidad, la mayoría de las Iglesias históricas del
protestantismo han hallado en el concepto de Diversidad Reconciliada la fórmula ideal para
expresar su compromiso ecuménico.
La unidad supone aceptación y consecuentemente el enriquecimiento
mutuo. En la base de esta convicción está la idea de que cada Iglesia
“reformada” significa, más que una división del cuerpo de Cristo, una
manifestación de la voluntad de fidelidad a la palabra de Dios. Esta
diversidad reconciliada se trata de una comunión real, de la que
forman parte, en tanto que elementos constituyentes; el
reconocimiento del bautismo, el restablecimiento de la comunión
eucarística, el reconocimiento mutuo de los ministerios eclesiásticos y
el compromiso en el testimonio y el servicio. (33 Comisión Luterana
Católica internacional 1972-1985).
2. El modelo de la Iglesia católica: aquí para comprender el paso que se ha hecho desde la
Iglesia de Roma hay que conocer los “previos”.
El P. Congar en un artículo para Mysteri Salutis, recordaba las claves católicas de unidad:
comunión en la fe apostólica, comunión en el culto y en la fracción del pan, y comunión en la
vida común gobernada por el servicio episcopal. Bien, pero la traducción práctica de esta
doctrina ha tenido a lo largo de la historia diferentes expresiones. Una formulación que gozó
de atractivo es la que se expresa en el concepto de retorno, vigente hasta el Concilio Vaticano
II. como se sabe, no es exclusiva de la Iglesia de Roma.

Desde comunidades ortodoxas también se han escuchado voces invitando a volver a la


verdadera Iglesia ortodoxa. Hoy es casi impensable este planteamiento. El retorno había
llegado a identificarse, en algunos casos, con al “conversión” pura y llana. Es decir, pedir
renunciar al propio pasado eclesial, a sus estructuras, liturgia, a sus expresiones de fe, a su
espiritualidad. Por eso en los ambientes anglo católicos del s.XIX, cuando tan fuerte era el
atractivo de volver a Roma, desde muchas instancias se pedía la “unión corporativa, no la
absorción”, cosa que volverá a repetirse en las famosas Conversaciones de Manila (1921-1926)
entre anglicanos y romanos. El retorno significaba disolución para las Iglesias separadas de
Roma.
Esta cuestión del retorno se basaba en dos elementos: por una parte, la fuerza
del tridentinismo y por otra la validez de un principio teológico verdadero. Por
tridentinismo en palabras del P. Congar es el sistema que engloba
absolutamente todo: teología, ética, comportamiento cristiano, práctica
religiosa, liturgia, organización, centralismo romano, intervención constante
de las congregaciones romanas en la vida de la Iglesia etc. En palabras del
sociólogo Jean Marie Donegani, recuerda que la empresa de la contrarreforma
fue: “esencialmente el intento de encuadramiento de los fieles basado en un
esfuerzo de clarificación doctrinal y el desarrollo de una catequesis totalitaria
que dividía al mundo entre racional o impensable, prescrito o prohibido”. Por
otra parte el principio teológico verdadero presente en la Encíclica Mortalium
animos de Pío XI, consiste en la afirmación de que Cristo ha fundado una
Iglesia como sociedad autónoma y completa a la que prometido la asistencia
del Espíritu Santo. Se afirmaba que la Iglesia de Cristo es la Iglesia romana.
El Concilio V. II ha significado el abandono del tridentinismo, que nunca debería
identificarse –según Congard con un rechazo del concilio de Trento. El sistema tridentino
no es Trento, es más bien un resultado espurio de aquel gran concilio de la Iglesia que
fue el de Trento. Vaticano II es la apertura de un nuevo capítulo de su historia que
conecta con la tradición viva de la Escritura, de los padres y de los mejores siglos del
catolicismo romano. El principio de la existencia de la Iglesias de Cristo y de su
permanencia a través de los siglos mantiene validez: la eclesiología del Vaticano II no
hace sino confirmar esta doctrina. Pero hay que tener en cuenta las aportaciones desde
la historicidad y la escatología, que ofrecen una interpretación más profunda que afecta
a la conciencia misma de la Iglesia y consecuentemente a las relaciones con las demás
Iglesias cristianas.
Iglesia Reinado de Dios = necesidad de reformase, reconocer que muchos medios
referentes a la salvación, muchos elementos de Iglesia se encuentran también fuera de
su recinto, precisamente en Iglesias y comunidades eclesiales con las que no mantienen
comunión perfecta. UR 4, UR 3, LG 15
3. EL modelo del Consejo Mundial de las Iglesias CMI WCC: es hoy la más alta expresión –no la únicad de
la búsqueda ecuménica de las Iglesias cristianas. Su razón de ser, radica en construir espacios para que
sus Iglesias miembros se encuentren, dialogue entre sí y emprendan los pasos necesarios para una
mayor cooperación que ofrezca al mundo coherente testimonio cristiano. El CMI no constituye una
Iglesia, ni una superdIglesia, y no tiene autoridad jurídica alguna sobre las Iglesias miembros que lo
constituyen, no puede imponer con fuerza de ley ningún modelo o proyecto de unidad. Lo
independencia doctrinal o jurídica de sus Iglesias está asegurada. Tenemos tres estudios que nos
muestran el modelo de unidad:
•  La Declaración sobe la Unidad, dado en la tercera Asamblea celebrada en Nueva Delhi en 1961. en
ella se propone un tipo de unidad que se manifiesta visiblemente en cada lugar donde todos los
cristianos participan de la misma eucaristía. Visibilidad e Iglesia Local. 


•  La quinta Asamblea en Nairobi 1975, recoge la misma idea de Unidad Visible, pero reelaborada en
una categoría llamada “ comunidad conciliar de Iglesias locales”. Iglesias de base donde se
reconocen como verdaderamente unidas, en comunión con las otras, la plenitud de la catolicidad
es: dar testimonio de la misma fe apostólica, y por consiguiente, reconoce que las otras Iglesias
pertenecen a la misma Iglesia de Cristo. 

•   Otro momento es a partir de el empeño del CMI de promover una unidad ecuménica,
basada en la unidad del modelo sacramental: BEM y que haría que las Iglesias
experimentasen ya la comunidad conciliar de la que hablaba Nairobi. Y por otra parte,
tomar una actitud militante en la defensa de los DDHH y constante crítica contra
cualquier manifestación de injusticia étnica, sexista, militarista. 


4. El modelo propuesto por Oscar Cullmann: teólogo reformado cuyas investigaciones en


el campo de la teología bíblica son reconocidas mundialmente, una obra al final de su vida
L’ unité par la diversité (1986). Su idea es que cada iglesia conserve aquellos dones que le
configuran en su propia identidad “toda confesión posee un don inamisible del Espíritu, un
carisma que tiene el deber de conservar, cultivar, purificar y profundizar y que jamás
debería vaciar de su sustancia por un deseo de uniformidad”. Agrega que no hay unidad
posible ni ecumenismo, sin el Espíritu Santo, pero a la vez, allí donde obra el Espíritu nace la
diversidad, por eso llega a decir, que lo intentos de uniformidad son un pecado contra el
Espíritu Santo. El principio del Nuevo Testamento sobre la unidad impiden aceptar la fusión
de Iglesias. Lo que debería cambiar son las rivalidades polémicas actuales, que impiden la
comunión, en diversidades pacíficas portadoras de complementariedad y comunión.
5. El modelo por Fries y Rahner: publican un libro en 1983 titulado La unión de las Iglesias. Una posibilidad
real. Teniendo en cuenta el mandato del Señor...y es cuestión de vida o muerte para el cristianismo;
ambos ponen en cuestión el principio de impaciencia ecuménica que no ayuda a la plasmación histórica
de la unidad, como la resignación ecuménica, que convierte casi en dogma el “todavía no ha llegado el
momento” y paraliza cualquier iniciativa eclesial en le terreno de la unidad de las Iglesias. Plantean
ochos tesis: 

• La verdades del cristianismo tal como se expresan en las S.E., en símbolo apostólico en el niceno-
constantinopolitano, son obligatorias para todas las Iglesias particulares para la futura Iglesia unidad. 

• Debería implantarse un principio de fe realista, ninguna Iglesia puede decidir y rechazar como contraria
a la fe una afirmación que otra Iglesia profesa como dogma obligatorio.
•  Las Iglesias particulares pueden conservar gran parte de sus estructuras propias, pueden coexistir en
un mismo territorio; ejemplo: Palestina
•   Todas reconocen el sentido y el derecho del servicio petrino del romano pontífice como garantía
concreta de unidad de la Iglesia en la verdad y el amor.
•  Todas las Iglesias tienen obispos y la elección no tiene porque estar bajo el derecho de roma.
•  Compartir eficaz intercambio fraterno en sus dimensiones vitales.
•  No prejuzgar la legitimidad teológica de los ministerios hasta hoy existentes en la Iglesias separadas
según la opinión de otra Iglesias. Todas en el sacramento del orden hacen la oración y la imposición
de manos.
•  Entre las Iglesias particulares hay comunión de ambón y altar. 


6. El modelo de Christian Duquoc: “Iglesias provisionales. Ensayo de eclesiología
ecuménica”. Marca el acento en la multiplicidad de Iglesias cristianas como valor
positivo y como punto de partida (y no Iglesia ideal). Para este dominico, el
ecumenismo representa la originalidad de no tratar las relaciones eclesiales a partir
de un centro real o imaginario, sino en función de la pluralidad. Pero la pluralidad y
multiplicidad de Iglesias está en relación directa con la historicidad. (aspecto
institucional). La pluralidad de Iglesias históricas atestigua la llegada del reino de
Dios. Ellas no son el reino, y de ahí su carácter provisional. La categoría de
provisionalidad es básica. Historicidad y por tanto perecederas. Lo provisional
designa la condición de la innovación, de la creación continua, de la presencia en
situaciones cambiantes.

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