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LIOTECA EL PROBLEMA DE LA | REFORMA AGRARIA i006 LIGA ARGENTINA PARA PROMOVER LA RECUPERACION EGONOMICA NACIONAL (LAPREN) BUENOS AIRES 1959 | LIGA ARGENTINA PARA PROMOVER LA RECUPERACION ECONOMICA NACIONAL En este folleto LAPREN hace Wegar a lat fuerzas vivas del pais un breve andlisis del problema que se ha dado en amar ta Reforma Agraria que, como tantos problemas que se ofrecen para ta controversia, ha sido Aistorsonado en su presentacién hasta tal punto que se ha convertido en tema politico y ofrece campo profieuo ara 1a accién propagandistica de grupos extremistas ajenos a nuestras costumbres ¢ instituciones. Este anilisis fue preparado por el Dr, Carlos A, Rubio Quintana quien, como abogado y Director de ta revista “Estancias Argentinas”, esté on situacién de poder apreciar el problema en sus aspectos reales. Al publicar este pequefo folleto LAPREN no jretende agotar el tema y slo desea ofrecer material de extudio y esclaiecimiento para aquellas personas interesadas en 41 problema 3, como ex su norma invariable, tempoco aedopta actitud alguna nia favor ni en contra de ta Reforma Agraria Los lectores que deseon recibir copias adicionales de este Folleto pueden solicitarlo escvibiendo a Cusitla de Correo 664, Capital, EL PROBLEMA DE LA REFORMA AGRARIA Desde los remotos tiempos en que las Juchas de cla- ses en Grecia y Roma constituian el corolatio de largas disputas sobre la posesién en propiedad de la tierra laborable, mucha agua ha pasado bajo los puentes sin que ese viejo y dificil problema haya podido ser resuelto. Y no ha sido resuelto, en virtud de que no se ha hallado la solucién legislativa que concrete las aspira- ciones de los distintos sectores intervinientes en la dispu- ta: los poseedores y no poseedores de tierras aptas para el cultivo. De cualquier manera bueno es recordar que de Ia forma de distribucién de la propiedad rural depende en mucho, la estructura social, politica y eco némica de una nacién, En estos momentos, y en nuestro pais, nos encont mos en plena disputa’sobre reforma agraria. El motivo Jo constituye la existencia de un proyecto de ley, enviado al Congreso por el Poder Ejecutivo, y que ha sido cues- tionado por las entidades rurales més representativas, por entenderse que sus disposiciones tienden a perjudicar Ja economia apropecuaria y promueven la expropiacion de campos en plena explotacién, sin que Ia estimacion de Ja compensacién expropiatoria se guie por los valores venales del bien, sino por los promedios de productivi- dad. De abi, a ia confiscacién, —segin dichas entida- es— no hay sino un paso, Por otro lado, el sector de los arrendatarios y apar- eros que evidentemente buscan el afincamiento de su familia en el campo que explota 0 en olzo similar, ha aplaudido el proyecto de ley y reclamado su. pronta, sancién al Poder Legislative, Frente a estas dos posiciones en pugna, hay otro sec- tor que es cl principal interesado en que el problema sea resuelto con soluciones de alto nivel: Ese tercer sector es el pais, tomado como una unidad econémico- social, cuyos intereses como comunidad organizada, deben primar —siempre dentro de Jos limites que la Constitucion Nacional establece— por sobre intereses individuales 0 de grupo. Es por ello que cualquier solucién que se adopte con especto al debatido tema de la Reforma Agraria, dcberd estar referida a Ia situacién econdmico-finan. slera del pais, Esto es absolutamente fundamental No es desconocida Ia situacién por que atraviesa la Repiiblica Argentina en estos momentos, Su balanza de pagos acusa un déficit anual de alrededor de tres Gentos millones de délares, y ea situacién debe des parecer, si queremos estabilizar la situacién financiera © impulsar el desarrollo nacional. Los indices de cre~ cimiento de Ja renta nacional sefialan un estancamiento ¥ fuerza es pensar, entonces, que deben buscarse ace- leradamente los factores de promocién econémica que nos permitan salir de la impasse, En consecuencia, se justilica la preocupacién por el petréleo, la siderurgia ¥ Ta energia, pero también es fundamental lograr los ‘mis altos niveles de produceién en las industrias agro- pecuarias que proven aproximadamente el 96 Jo de las divisas que ingresan al pais. De este porcentaje més de la mitad corresponde a productos de la ganaderia. BISLIOTECA Y ste tiltimo parrafo, que sefiala la impottancia de la actividad agropecuaria y que recalca la enorme ‘dencia de la ganaderfa en los valores del intercam- bio, nos esta indicando que en materia de reforma agratia, quizA sea conveniente en estos momentos refor~ mar poco, o casi con mayor certeza, no reformar nada, Porque la verdadera reforma, la que el correr del tiempo y la modificacién de las instituciones trae apa- da, se hard insensiblemente a medida que e! pais se rolle econémicamente, al incrementar su pobla- cién y su “standard” de’ vida. La reforma agraria tc6rica, diffcilmente pase del papel, pese a las buenas intenciones de algunos de sus propugnadores. Aclarada asi la posicién que sostendremos a lo largo de este trabajo, trataremos de analizar superficialmen- te —ya que las raices profundas de esta cuestién esca- pan a la indole del trabajo— los antecedentes de J situacién actual y sus razones. La mayoria de los partidos politicos incluyen en sus plataformas o programas el punto “Reforma Agraria”, No viene de ahora esa inclusién y por el contrario, creemos que en la época_ en que se establecis ese punto en los programas. partidaries, podria justificarse ol propugnar una reforma agratia, punto éte que ha ermanecido por inercia en declaraciones y discursos, por aquello de que las reivindicaciones sociales son en politica ta justificacién de los politicos, Epocas hubo en que el desalojo, rural no sélo era tema de la crénica policial, sino también nudo central de dramas teatrales. La historia del colono que dejaba cl esfuerzo de toda una vida sobre un verde campo alfalfado, mientras desde el carro que levaba sus bér- 7 tulos oteaba la posibilidad de una nueva ubicacién que se hacia dificil, es la historia de las luchas entre agri= cultura y ganaderia en nuestro pais. Esos desalojos, esa inestabilidad det colono, In protesta a veces muda y a veces sangrienta de quienes velan burlados sus suefios de poseer una parcela de tierra para trabajarla y con ello prover a su sustento, dié lugar a una reaccion de ta misma magnitiud, que se encamé en un lema: Re- forma Agraria Desde fines det siglo pasado, cuando los ganaderos se decidieron a fraccionar sus campos én extensiones de doscientas hectireas alambradas y entregarlas a “me- ieros” para la explotacién agricola por tres afios, al cabo de ios cuales debian entregar el campo alfalfado, surgicron los grandes alfalfares de miles de hectdreas y el incremento de la agricultura en nuestro pais. Pero también surgié la clase de los chacareros, formada por un aluvién inmigratorio de grandes proporciones, que cn un constante afluir, facilitado por el crédito, imple- mentos agricolas y animales, que los ganaderos pro- porcionaban a quien le iba 2 dejar su campo alfalfado a un costo de diez pesos por hectérea, ilegaron incen- santemente al pais, Al cabo de esos tres afios, debfan aquellos inmigran- tes buscar nuevos campos virgenes, y al cabo de los afios, unos fueron arrendatarios présperos, algunos pro pietarios y otros ambularon por los caminos. En éto, como en todos los érdenes de la vida, el triunfo fué de Jos més aptos, de los que tuvieron visiin y capacidad de abajo y de quienes se encontraron con ganaderos comprensives y humanitarios, que fueron mayoria, pues también los hubo expoliadores y egoistas (terra- tenientes colonizadores). Nosotros creemos encontrar aqui el origen de esta cuestién que hoy preocupa a los argentinos 'y que es la reforma agraria, Aquellos colonos y sus descendientes, ttataron y tratan de expandir la agricultura en la zona cereal, de la cual los descendientes de los ganaderos que siguen empefiados en la crfa y el engorde, no quie- ren salir, Ese es el quid de la cuestidn, y entendemos que deberd resolverse no en base a sentimentalismos o impulsos de justicia social mal entendida, sino fundin- dose en el bienestar general de la comunidad, primera interesada en que la tierra produzea al maximo en el menor tiempo posible. A este respecto, cabe sefialar que mientras en nues- tio pais se esti propugnando la subdivisién de la pro- piedad rural, el problema inverso, es decir el reagru- pamiento de la propiedad agricola excesivamente fraccionada, es hoy un tema de actualidad en varios paises curopeos. De donde se desprende, que seria alta- mente perjudicial el insistir en una’ subdivision de Ja tierra, que nos Hevaré dentro de unos aiios a tener que invertir el proceso, con el resultado de un gran erjuicio para el provenir econémico del pais. ‘Tal cs el caso de Méjico, en donde la reaccién con ta Jos grandes latifundistas Mevd al extremo opuesto, on el resultado de una parcelacién indiscriminada, que hace que anualmente medio millén de cosecheros ‘traten de entrar legal o ilegalmente a los Estados Uni- dos para participar de las actividades agricolas del pais del Norte. EL Rio Bravo es testigo de estas trstes aventuras de los “espaldas mojadas" ‘Tampoco las reformas agrarias conocidas y que ‘tuvieron su fundamento, no en una evolucién de des- a arrollo econémico, sino en una legislacién compulsiva, han dado por resultado un aumento de Ia produccién © un incremento del bienestar general, EL caso més patente fué el de la reforma agraria producida en Europa Central, posteriormente a la pric tera guerra mundial, donde To nico que se obtuvo en base a aqueila reforma, fué una precaria paz social, En lo econémico su resultado fue nulo y como todo ‘acto de esta indole, su legalidad es algo que nunca ha convencido, Pero frente a la amenaza de la tropa licenciada pro- pensa a los extremismos, producto de la convulsign y desesperacién, resabio de la guerra, se subdividieron las tierras conquistadas, y las pertenecientes a bancos, iglesia y nobleza, Se obtuvo la pacificacién, pero en desmedro de la legalidad y de la produccion, Asi puede decir Tonescu-Sisesti, transcripto por Jousse en “Les tendences des reformes agraires”, qué la produccién promedio de Rumania antes de su reforma cra de 063.401 quintales anuales de trigo y luego de ella de 21.085.941, Lo mismo ocurrié con el maiz. Y agrega cl citado autor. “Contrariamente a los pronéstices opti mistas de los agricultores y partidarios de la reforma, la transformacion de las grandes propiedades en peque- jias explotaciones han tenido por efecto una disminucion sensible .de la produceién”. Es que evidentemente, no se puede pensar en un retorno a los tipos de explotacién primitive, diniea posi- bie en extensiones reducidas de tierra, salvé para cierto tipo de explotacién, que como la granjera, requiere condiciones de vialidad, electrificacién y transporte, no accesibles por ahora en nuestro pais. La mecanizacién, que constituye el medio para aumentar la produccién ¥ el rendimiento de las explotaciones rurales, es cotiple- Tamente antagénica a la subdivisiOn y parcclamiento de Ia terra, ya_que estos dos dltimos elementos impiden el aprovechamiento econémico de Ia maquinaria, Ya en EE, UU. se considera que el 40% de las chacras se encuentran econdmicamente incapacitadas para seguir el ritmo del progreso mecdnico, De igual manera, no debemos olvidar que los mer cados internacionales son altamente competisives y la produccién a menor costo, es el inico factor que abre posibilidades de éxito a nuestro pais en los mercados Internacionales. Asimismo, a fertilidad del suelo, no encuentra en ef minifundio su mejor aliado. Las tierras sin descanso, encuadradas por lo general en el monocul tivo, sin posibilidades de rotacion agricolo-ganadera, son 'tierras destinadas a perder su fertilidad y poste. riormente, a erosionarse sin beneficio para sus dueiios ¥ menos para Ia comunidad, Pero: gsiqnifics todo éto que Ia propiedad familiar, de reducida extensién, deba desaparecer para conver: tirse en gran establecimiento o que en 10 sucesivo no fe promucva la existencia de pequetios establecinientos tipo “Part Time Farming”? Greemos que por el con- atic, debe alentarse este. tipo de explotacién, que permite la subsistencia familiar y por ende el atraigo de la familia, tanto en su conformacién social, como en su apego a la tierra que cultiva, Para ello’ deben darse Tas mismas condiciones, quc tanto en EE, UU. como en algunos paises de Europa han sido. posibles ent virtud de la accién de los ciudadanos y de las autori- dades: Convertir las tierras incultas en habitables y cxplotables, premisa aplicable también a las ticrras cult tivadas de’ las que se espera una mayor produccién Riego, camiinos de acceso y rutas troncales, energia y luz han de permitir esta conversién de explotaciones Gon lo cual se ha de cumplir con la obligacién social de proporcionar el necesario afincamiento a los grandes nicleos de poblacién rural, sin recurrir al fracciona- miento indiscriminado, que puede responder a impulsos gencrosos 0 sentimentalismos estudiadas, pero que no contempla en su amplitud la necesidad de una mayor proauccién del pais, Debe descontarse que el acceso a la propiedad, es logicamente 1a torma mas importante de arraigar a la opiacion rural y evitar el malsano éxouo, que tanto etorma en lo econémico y lo social a los paises. Pero ese acceso a la propieaad, no poara etectuarse de nin- gun mouo, st previumente no se estabiecen las condicto- Hes inatspensables para que paraiciamente se proauzca luna eievacion del mivel de vida del coiono, consustan- ciado a si vez con un aumento de la prowuccion. De esta manera, cl progreso tecnico que en cl cainpo industrial 1ué factor de disturpios y de sulrumentos, tenaria en el sector rural una incidencia fundamental ara cl mantenimento de la paz social, Debemos tener presente que sobre 174 millones de hhectieas aptas para Ja agricullura y ganaderia, menos de 120 mutiones se encuentran en expiotacion, kn el resto, inexpiotado, se incmyen heetareas y hectireas de tierras fiscales perfectamente aprovechables, mediante obras de vialidad y comunicacién, zNo e entonces, mejor politica de bien comin, el invertir los recursos del Bstado en ganar ticrras a la explotacién agricolo- ganadera, que usarlos para costosas expropiaciones de stablecimientos que se encuentran en plena produccién? Porque tampoco debemos olvidar, que frente a la unidad familiar de subsistencia, es necesaria e indispen- sable la unidad de produceién, que en altos niveles, es Ja que esté proporcionando a los dems sectores de la actividad econémica del pais, el mantenimiento e incre- mento de la renta nacional. Bien claro a este respecto és Ia situacién en los Estados Unidos, En este pais exis- ten hoy unos 4,5 millones de empresas rurales. El 26 Je de Ia produccién total sale de sélo 100,000 explotaciones en gran escala, o sea del 2,2-9. En el otro extremo, un millon de chacras marginales (22 %) producen sola- mente cl 8% y su situacién es desesperada, amén de que 00,000 de esas chacras desaparccicron en los himos afios. Ademés hay 1,7 millones de chacras pequefias que aportan a la economfa nacional y que no constituyen establecimientos de tipo lucrative, sino mas bbien “hobbies”. Completa el panorama el niicleo de explotaciones de tipo familiar, muy mecanizadas, de alto rendimiento y que pueden existir gracias a un régimen que les asegura una “paridad de precios”, que en reali- dad es de ‘tipo subsidiario y que no esta a nuestro alcance por ahora. Hacia este ultimo tipo de explota- cién debe dirigirse la accién estatal de fomento en cuanto pretenda arraigar Ios niicleos campesinos fami liares al medio rural De la misma manera deberé evitar el fraccionamiento de la tierra en explotacién, hecho de manera capricho. sa, para responder a promesas electoralistas 0. senti= rmentalismos liricos. Porque esta posicién traera como ‘inico resultado la’ disminucién dela. produccién, la ausencia de nuestros productos en los mercados inter- nacionales y por légica consecuencia la pauperizacion de jas mismas masas de poblacién rural, que la llamada reforma agraria tiende a proteger. Dijimos al principio que el problema de la terra y su propiedad debe conailerarse’ en atgnciea al pedal Tomento que vive cl pais: No pode pretenderse una mayor produecién agropecuaria si t introduce un ele. mento de inseguridad en la explotacion rural, como es J amenaza de que en un momento dado puedan expro- parse campos, con el solo fin de atender a un interés particular, sh tener en vista el interes general del pals Yel bien coma. La misma establidad que buscan’ les trabajadores rurales sin campo propio, en que desean Guienes actualmente estin explotando sus propios cam pos, {Pucde entonces ser solucién llevar la intranquili- dad a ambos o debe busearse solucionar el problema de Jos primeros, sin afectar a los tiltimos, interrumpiendo un proceso de recuperacién cuyo éxito atin no es ple- namente visible? Y por tiltimo: gposce el Estado los medios financieros para acometer una empresa de tal magnitud, como la que consiste en ubicar en tierra propia a todas aquellos que anhelan poseerla? 2Poseen tales fondos las provin- cias? La respuesta es terminante y definitiva. No exis- ten tales fondas. Pero para el caso de que ellos legaran a existt, por medio del gravamen fiscal 0 del redescuento:” :n0 debiera acometer Ie realizacién de las obras viales, de logo, electrficacién y tecnificacién que posiiliten ‘una reforma agraria fundada en necesidades del desarrollo evonéimico y de las crecientes necesidades del abaste- cimiento, en vez de convertir a los campesinos en propictatios de predios sin mejoras, sin viego, in energia y lu, sin tractores ni plaguicidas, que vegetarén al frente de empresas rurales que no aportardn nada a la produccién del pais y por el contrario signifiearén una carga para Ja comunidad? La respuesta’ es terminante y definitiva también. Evidentemente la tarea del Estado es promover aquellas obras. La Mamada Reforma Agraria no puede ser conside- rada como un problema aislado. Est vinculada estre- chamente a toda Ja economfa de un pais y principal: mente Jo esté cuando sc propugna en un pais de caracteristicas especiales como lo es el nuestro. ¥ a poco que se medite sobre'su trascendencia, todos estaremos de acuerdo que en tal aspecto, debe desecharse. termi- nantemente toda improvisacién. Carlos A, Rubio Quintana. a