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ANALSIS DESDE EL DERECHO INTERNACIONAL

I. CUESTION

SENDERO LUMINOSO, BELIGERANTES O INSURGENTES

II. ANTECEDENTES

El Partido Comunista del Perú, conocido como Sendero Luminoso (PCP-SL), es una organización
subversiva y terrorista, que en mayo de 1980 desencadenó un conflicto armado contra el Estado y la
sociedad peruana. La CVR ha constatado que, a lo largo de ese conflicto, el más violento de la historia de
la República, el PCP-SL cometió gravísimos crímenes que constituyen delitos de lesa humanidad y fue
responsable del 54% de víctimas fatales reportadas a la CVR. En base a los cálculos realizados, la CVR
estima que la cifra total de víctimas fatales provocadas por el PCP-SL asciende a 31,331 personas.
[ CITATION Ler03 \l 3082 ]

El PCP-Sendero Luminoso es el resultado de una larga depuración dogmática, vanguardista (sectaria) y


violenta, que tiene sus raíces en el marxismo-leninismo. Desde muy temprano, el marxismo se prestó a
diferentes interpretaciones. Si seguimos la pista de las interpretaciones más «duras», encontraremos los
antecedentes de SL, que aparecen por lo demás en la definición misma de esa organización como
«marxista-leninista-maoísta». [ CITATION Ler03 \l 3082 ]

Actualmente, el fundador de Sendero Luminoso, Abimael Guzmán, quien se encuentra recluido en la


Base Naval del Callao detenido por terrorismo, no reconoce a Victor Quispe Palomino como miembro, ni
tampoco a sus hermanos y demás miembros del MPCP actual.

Sendero Luminoso ha sido ampliamente condenado por organizaciones nacionales e internacionales por
su brutalidad, que incluye violencia aplicada contra campesinos, dirigentes sindicales, autoridades
elegidas popularmente, así como ataques a los bienes privados e infraestructura nacional (voladura de
torres de alta tensión, destrucción con explosivos de carreteras, puentes, ferrocarriles, refinerías, etc.) y a
la población civil más pobre, personal policial y militar en general, [ CITATION Bur06 \l 3082 ] e
incluso animales, [ CITATION Van14 \l 3082 ] es considerada una organización terrorista por el Estado
del Perú, además de la Unión Europea y Canadá, los cuales prohíben proveerle de fondos u otro apoyo
financiero.

III. RESPUESTA CORTA

La beligerancia es una noción más extensa que la insurrección. El grupo beligerante se sitúa frente al
gobierno en condición de sostener una verdadera lucha que tiene como fin la sustitución del gobierno en
sus funciones. En ese sentido, para determinar si Hamas es un grupo beligerante debe cumplir
conjuntamente con los siguientes requisitos: (i) Control en el territorio sometido de una manera más o
menos duradera (ii) Gobierno regular, (iii) Conducción organizada de la lucha, es decir, las fuerzas
armadas deben organizarse según un principio jerárquico, (iv) usar uniformes e insignias, (v) portar las
armas en un lugar fijo y visible y (v) se conducirá respetando las normas de los conflictos armados
internacionales. Ahora, los efectos jurídicos de reconocer a Hamas como grupo beligerante implican
admitir que el grupo es sujeto de derechos y deberes respecto del Estado al que enfrenta y a la comunidad
internacional. En ese sentido, los efectos son de carácter declarativos y constitutivos, y dependiendo de
quién otorga este reconocimiento, es posible deducir sus efectos.

IV. LEGISLACION APLICABLES

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Estos grupos no son considerados grupos simples de renegados sociales ya que están protegidos mediante
documentos que reconocen sus derechos en diversos estados.

Ambos pueden ser muy similares, ya que los dos son asociaciones que no están de acuerdo con el
gobierno donde viven, ambos coordinan ataques contra este con el fin de derrocar al gobernante para
poder llegar al poder y poder tomar las decisiones.

Sin embargo las diferencias más significativas según la enciclopedia jurídica omeba, la cual denomina
como beligerante a los que “el derecho de hacer la guerra con iguales garantía internacional que aquellas
contra quienes se combate” 1 se puede asentir de que lo son cuando existe una guerra en el propio
sentido de la palabra, cuando el grupo tenga control de una parte del territorio, donde se tenga una
organización política, militar y administrativa, y sobre todo que estos respeten el derecho de la guerra.
[ CITATION Bar00 \l 3082 ]

Por otro lado, los grupos insurgentes defieren en cuanto que no poseen un control absoluto de una parte
del territorio, no poseen tanta injerencia siendo que no son considerados como un gobierno propiamente
dicho y si acaso tienen control de aguan plaza pequeña, sin embargo, pueden hacer frente al poder del
gobierno oficial y tiene características de una guerra civil, además de que pueden también llegar a
convertirse en un grupo beligerante.

Por parte de Derecho internacional público y los estados, el reconocimiento es un valor importante para
los grupos beligerantes e insurgentes, ya que una vez que ese se les es coferido, sus actos logran poseer
mayor significado dentro de su lucha. Según Moreno, el reconocimiento requiere de “la manifestación de
la voluntad de los Estados para que se pronuncien en un sentido determinado sobre ciertos estados nuevos
de cosas”, siendo estos los que otorgan el derecho a reconocer a un grupo o no, Una vez que este es dado
a un grupo, existen efectos que llegan a ser declarativos, por el hecho de reconocer la situación de guerra,
y constitutivos, dando así derechos y obligaciones a los grupos.

Es importante señalar que el Estado no siempre va a responder igual frente a grupos beligerantes o
insurgentes, ya que tiene todo el derecho de permanecer neutrales ante la situación.

Así mismo, el reconocimiento que se les otorgue puede ser diferente, ya sea expreso o tácito, oportuno,
demorado o prematuro, libre o condicionado, oficioso o solicitado, de facto o de jure, o de Estado, de
gobierno, de nación insurgencia o beligerancia.

Dentro del Derecho Internacional Humanitario, existen dos maneras de ver los conflictos que puedan
surgir en un país.

El primero engloba a todos los conflictos armados con carácter internacional, en el que entran los cuatro
Convenidos de Ginebra (1949), el protocolo Adicional a los Convenios de Ginebra, los Tratados del
Derecho de la Haya y las Convenciones de 1949, 1954 y 1980.

En ellos, el autor Bejarano señala a los grupos de dominación colonial, ocupaciones de otros países y
contra regímenes racista.

Estos grupos no son considerados grupos simples de renegados sociales ya que están protegidos mediante
documentos que reconocen sus derechos en diversos estados.

Ambos pueden ser muy similares, ya que los dos son asociaciones que no están de acuerdo con el
gobierno donde viven, ambos coordinan ataques contra este con el fin de derrocar al gobernante para
poder llegar al poder y poder tomar las decisiones.

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Sin embargo las diferencias más significativas según la enciclopedia jurídica omeba, la cual denomina
como beligerante a los que “el derecho de hacer la guerra con iguales garantía internacional que aquellas
contra quienes se combate” 1 se puede asentir de que lo son cuando existe una guerra en el propio
sentido de la palabra, cuando el grupo tenga control de una parte del territorio, donde se tenga una
organización política, militar y administrativa, y sobre todo que estos respeten el derecho de la guerra.
[ CITATION Bar00 \l 3082 ]

Por otro lado, los grupos insurgentes defieren en cuanto que no poseen un control absoluto de una parte
del territorio, no poseen tanta injerencia siendo que no son considerados como un gobierno propiamente
dicho y si acaso tienen control de aguan plaza pequeña, sin embargo, pueden hacer frente al poder del
gobierno oficial y tiene características de una guerra civil, además de que pueden también llegar a
convertirse en un grupo beligerante.

Por parte de Derecho internacional público y los estados, el reconocimiento es un valor importante para
los grupos beligerantes e insurgentes, ya que una vez que ese se les es coferido, sus actos logran poseer
mayor significado dentro de su lucha. Según Moreno, el reconocimiento requiere de “la manifestación de
la voluntad de los Estados para que se pronuncien en un sentido determinado sobre ciertos estados nuevos
de cosas”, siendo estos los que otorgan el derecho a reconocer a un grupo o no, Una vez que este es dado
a un grupo, existen efectos que llegan a ser declarativos, por el hecho de reconocer la situación de guerra,
y constitutivos, dando así derechos y obligaciones a los grupos.

Es importante señalar que el Estado no siempre va a responder igual frente a grupos beligerantes o
insurgentes, ya que tiene todo el derecho de permanecer neutrales ante la situación.

Así mismo, el reconocimiento que se les otorgue puede ser diferente, ya sea expreso o tácito, oportuno,
demorado o prematuro, libre o condicionado, oficioso o solicitado, de facto o de jure, o de Estado, de
gobierno, de nación insurgencia o beligerancia.

Dentro del Derecho Internacional Humanitario, existen dos maneras de ver los conflictos que puedan
surgir en un país.

El primero engloba a todos los conflictos armados con carácter internacional, en el que entran los cuatro
Convenidos de Ginebra (1949), el protocolo Adicional a los Convenios de Ginebra, los Tratados del
Derecho de la Haya y las Convenciones de 1949, 1954 y 1980.

En ellos, el autor Bejarano señala a los grupos de dominación colonial, ocupaciones de otros países y
contra regímenes racista.

V. APLICACIÓN DE LA NORMA

La beligerancia es, en principio, la condición que detentan los Estados cuando se


encuentran enfrascados en una guerra. Sin embargo, en algunos casos, el conflicto involucra no sólo a un
Estado, sino también a un ente no estatal. El reconocimiento de beligerancia tiene por propósito brindarle
al grupo no estatal ciertos privilegios de guerra reservados para los Estados, en atención a las
circunstancias especiales que denota.

Históricamente, el concepto surge a comienzos del Siglo XIX, en respuesta a la necesidad de los Estados
de asumir una posición en determinados conflictos al interior de otros Estados. El reconocimiento de
beligerancia fue, por ejemplo, la reacción de Estados Unidos ante los movimientos independentistas
latinoamericanos; de forma similar, fue la posición asumida por el Reino Unido en 1825 con respecto a
los rebeldes griegos que se oponían a la ocupación turca, y, finalmente, fue también la posición asumida

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por el Reino Unido, durante la Guerra Civil Estadounidense, cuando le reconoció el status de beligerante
a los Estados Confederados del Sur.

Así, Sir Hersch Lauterpatch, define al reconocimiento de beligerancia como «la declaración, expresa o


implícita, de que las hostilidades libradas entre dos comunidades, de las cuales una no es, o
posiblemente ambas no son Estados soberanos, son de tal carácter y ámbito como para merecer que las
partes sean tratadas como beligerantes en una guerra, en el sentido ordinario que se le atañe a este
término en el Derecho Internacional» (Ver p. 175). En otras palabras, siguiendo a Charles Rousseau, “su
objeto es reconocer a las fuerzas insurrectas –por lo menos en cuanto a los fines de la lucha en que están
empeñadas y únicamente mientras dure la misma- los derechos necesarios para mantener esa lucha, con
todas sus consecuencias. La facción, así reconocida será considerada como un Estado, pero solamente
por lo que respecta a las operaciones de guerra”  [ CITATION Rou57 \l 3082 ]

De esta forma, en vista a las importantes consecuencias que acarrea (reconocimiento como Estado para
operaciones bélicas) no todo grupo no estatal amerita la calificación de “grupo beligerante”. Para
Lauterpacht, nuevamente, «existe uniformidad en cuanto a la naturaleza de las condiciones que imponen
el deber de reconocer la beligerancia -o que, según otros, justifica el reconocimiento de beligerancia.
Estas condiciones son las siguientes: primero, debe existir dentro del Estado un conflicto armado de
carácter general (es decir, que no sea uno puramente local); segundo, los insurgentes deben ocupar y
administrar una porción sustancial de territorio nacional; tercero, deben llevar a cabo las hostilidades
de acuerdo con las reglas de la guerra y mediante fuerzas armadas organizadas que actúan bajo una
autoridad responsable; cuarto, deben existir circunstancias que hagan necesario para los terceros
Estados definir su actitud por medio del reconocimiento de beligerancia» (Ver p. 176).

Si el grupo no estatal cumple con estos requisitos y es reconocido como beligerante, se le aplicarán
determinados privilegios, derechos y obligaciones que usualmente están reservados a los Estados. Sin
embargo, actualmente existe cierta discusión con respecto a cuáles son exactamente estos privilegios,
derechos y obligaciones

La beligerancia es, en principio, la condición que detentan los Estados cuando se encuentran enfrascados
en una guerra. Sin embargo, en algunos casos, el conflicto involucra no sólo a un Estado, sino también a
un ente no estatal. El reconocimiento de beligerancia tiene por propósito brindarle al grupo no estatal
ciertos privilegios de guerra reservados para los Estados, en atención a las circunstancias especiales que
denota.

Históricamente, el concepto surge a comienzos del Siglo XIX, en respuesta a la necesidad de los Estados
de asumir una posición en determinados conflictos al interior de otros Estados. El reconocimiento de
beligerancia fue, por ejemplo, la reacción de Estados Unidos ante los movimientos independentistas
latinoamericanos; de forma similar, fue la posición asumida por el Reino Unido en 1825 con respecto a
los rebeldes griegos que se oponían a la ocupación turca, y, finalmente, fue también la posición asumida
por el Reino Unido, durante la Guerra Civil Estadounidense, cuando le reconoció el status de beligerante
a los Estados Confederados del Sur.

Así, Sir Hersch Lauterpatch, define al reconocimiento de beligerancia como «la declaración, expresa o


implícita, de que las hostilidades libradas entre dos comunidades, de las cuales una no es, o
posiblemente ambas no son Estados soberanos, son de tal carácter y ámbito como para merecer que las
partes sean tratadas como beligerantes en una guerra, en el sentido ordinario que se le atañe a este
término en el Derecho Internacional» (Ver p. 175). En otras palabras, siguiendo a Charles Rousseau, “su
objeto es reconocer a las fuerzas insurrectas –por lo menos en cuanto a los fines de la lucha en que están
empeñadas y únicamente mientras dure la misma- los derechos necesarios para mantener esa lucha, con
todas sus consecuencias. La facción, así reconocida será considerada como un Estado, pero solamente

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por lo que respecta a las operaciones de guerra” (Charles Rousseau, Derecho Internacional Público,
Editorial Ariel, Barcelona, 1957, p. 300).

De esta forma, en vista a las importantes consecuencias que acarrea (reconocimiento como Estado para
operaciones bélicas) no todo grupo no estatal amerita la calificación de “grupo beligerante”. Para
Lauterpacht, nuevamente, «existe uniformidad en cuanto a la naturaleza de las condiciones que imponen
el deber de reconocer la beligerancia -o que, según otros, justifica el reconocimiento de beligerancia.
Estas condiciones son las siguientes: primero, debe existir dentro del Estado un conflicto armado de
carácter general (es decir, que no sea uno puramente local); segundo, los insurgentes deben ocupar y
administrar una porción sustancial de territorio nacional; tercero, deben llevar a cabo las hostilidades
de acuerdo con las reglas de la guerra y mediante fuerzas armadas organizadas que actúan bajo una
autoridad responsable; cuarto, deben existir circunstancias que hagan necesario para los terceros
Estados definir su actitud por medio del reconocimiento de beligerancia» (Ver p. 176).

Si el grupo no estatal cumple con estos requisitos y es reconocido como beligerante, se le aplicarán
determinados privilegios, derechos y obligaciones que usualmente están reservados a los Estados. Sin
embargo, actualmente existe cierta discusión con respecto a cuáles son exactamente estos privilegios,
derechos y obligaciones

VI. ANÁLISIS JURÍDICO

Siendo que vamos a analizar sujetos atípicos del Derecho internacional, es necesario primero abordar el
elemento base que brinda la participación y presenta en el marco internacional a esta especie de
organismos En este caso la institución que permite su participación en el ámbito internacional es el
"reconocimiento"; deberíamos partir a definir que por ésta se entiende aquella acción y efecto de
reconocer A la vez, expresión latina "recognoscén", que entre otras cosas alude al hecho de examinar con
cuidado a una e cosa para enterarse de su identidad, naturaleza y circunstancias Pero enfocándonos más
en el ámbito jurídico que nos compete. y especialmente en el ámbito de relaciones internacionales, el
reconocimiento se referiría a la aceptación de un nuevo estado de cosas. En esta última acepción
coinciden vanos autores pues de entre ellos Barbaza Julio (2000) señala que el reconocimiento es una
declaración de voluntad de un sujeto de derecho internacional, por el que este reconoce como válido un
determinado estado de cosas o una determinada pretensión. Y es de importancia tal la institución de
reconocimiento porque es a través de esta que Estados pueden pronunciarse en cierto sentido sobre ciertos
estados nuevos de cosas; entendiéndose por ello hechos como el nacimiento de un presunto nuevo Estado,
la formación de un nuevo gobierno de un Estado, la presencia de un gobierno en el exilio, la existencia de
una nación, y respecto al tema que nos ocupa, la situación de Insurgencia o de la beligerancia de grupos
armados Insurgentes. En este sentido los entes partes del ámbito internacional podrán pronunciarse en el
sentido de otorgar o de rehusar tal reconocimiento. Varios otros autores han definido a esta institución
como la presencia una nueva "formación política", creada por medios de hecho, y tiene por objeto dar su
entrada en el orden jurídico; siendo esencial la frase «fonnación política», no solo involucra a un nuevo
Estado , tambien a una nación, a un grupo de rebeldes en Insurgencia o al estado de beligerancia.

Respecto a la írdole de este reconocimiento, su carácter se ha sintetizado de forma clara por autores como
Rousseau (1966), el hecho de ratificar la exiEterÃla de un ente atipico en el panorama intemaclonal
resulta ser de carácter mixto, se dice que es jurídico, en la medida en que aparece como un medio para
elevar un hecho a la categoria de derecho; y es político: en cuanto expresa la de los Estados de tratar de
una manera determinada a una nueva agrupación de entrar en relaciones con ella. En cuanto al
reconocimiento de belizerantes o insurrectos. éste tiene dos teonn, la concesión v la Respecto a la
primera, el reconocimiento es una simple concesión u otorzamiento de derechos v privilegios de una
condición legal; es decir, un grupo rebelde carece de derechos hasta cuando se los concede. En cambio,
según la teoría declarativa, considera al reconocimiento de los beligerantes como una declaración de la

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existencia de ciertos hechos o un aviso de haberse enterado de ellos.

Es decir, para esta teoría la existencia de las palies beligerantes es un hecho del cual derivan los derechos
v deheres de los beligerantes. La teoría más a fin y que se ha generalizado es la segunda, pues su
pragmatizaclón consiste en el recornc:er que al mtenor del producen hechos que señalan la existencia de
una guerra civil y con: gigulentemente que generan derechos que se proyectan al ámbito internacional Así
entonces es declarativo porque Implica la constatación de la existencia de una situación:

el estado de guerra Civil Además, porque representa una evidente manifestación de respaldo moral a los
belizerantes que puede contribuir, eventualmente, a fofialecer políticamente la posición de las
organizaciones insurzentes y a debilitar la del gobierno legal contra el cual se han insu121do; y es
constitutivo a su vez porque produce

VII. CONCLUSIONES

El reconocimiento que se da tanto a los beligerantes, insurgentes y varios otros sujetos


atípicos en del Derecho internacional se lo debe buscar primero en la institución de
“reconocimiento como tal” pues respecto a ella se han enunciado varias teorías, que
entre otras cosas lo que han conseguido es pragmatizar que los Estados y Organismos
partes del concierto Internacional no sean indiferentes al nuevo estado de cosas, sino
que más bien reconozcan el nuevo estado de cosas y brinden la participación que
merecen en razón de dos elementos, a saber de carácter político y de derecho. Y es en
vista que en pos del reconocimiento del nuevo estado de “cosas” o circunstancias que le
pueden sobrevenir a un Estado se debe de reconocer formas como la beligerancia o la
insurrección, teniendo en cuenta que aquellas formas tienen fines políticos, y sobre todo
en pos de no criminalizar sus actividades y brindar de ser necesario la ayuda por parte
de los Estados que los reconocieren.
El reconocimiento que se da tanto a los beligerantes, insurgentes y varios otros sujetos
atípicos en del Derecho internacional se lo debe buscar primero en la institución de
“reconocimiento como tal” pues respecto a ella se han enunciado varias teorías, que
entre otras cosas lo que han conseguido es pragmatizar que los Estados y Organismos
partes del concierto Internacional no sean indiferentes al nuevo estado de cosas, sino
que más bien reconozcan el nuevo estado de cosas y brinden la participación que
merecen en razón de dos elementos, a saber de carácter político y de derecho. Y es en
vista que en pos del reconocimiento del nuevo estado de “cosas” o circunstancias que le
pueden sobrevenir a un Estado se debe de reconocer formas como la beligerancia o la
insurrección, teniendo en cuenta que aquellas formas tienen fines políticos, y sobre todo
en pos de no criminalizar sus actividades y brindar de ser necesario la ayuda por parte
de los Estados que los reconocieren.
l reconocimiento que se da tanto a los beligerantes, insurgentes y varios otros sujetos
atípicos en del Derecho internacional se lo debe buscar primero en la institución de
“reconocimiento como tal” pues respecto a ella se han enunciado varias teorías, que
entre otras cosas lo que han conseguido es pragmatizar que los Estados y Organismos
partes del concierto Internacional no sean indiferentes al nuevo estado de cosas, sino
que más bien reconozcan el nuevo estado de cosas y brinden la participación que
merecen en razón de dos elementos, a saber de carácter político y de derecho. Y es en
vista que en pos del reconocimiento del nuevo estado de “cosas” o circunstancias que le
pueden sobrevenir a un Estado se debe de reconocer formas como la beligerancia o la
insurrección, teniendo en cuenta que aquellas formas tienen fines políticos, y sobre todo
en pos de no criminalizar sus actividades y brindar de ser necesario la ayuda por parte
de los Estados que los reconocieren
El reconocimiento que se da tanto a los beligerantes, insurgentes y varios otros sujetos atípicos en del
Derecho intemacional se lo debe buscar primero en la institución de “reconocimiento como tal" pues
respecto a ella se han enunciado varias teorías, que entre otras cosas lo que han conseguido es

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pragmatizar que los Estados y Organismos partes del concielto Intemacional no sean Indiferentes al
nuevo estado de cosas, sino que más bien reconozcan el nuevo estado de cosas y brinden la palticipación
que merecen en razón de dos elementos, a saber de carácter político y de derecho. Y es en vista que en
pos del reconocimiento del nuevo estado de "cosas" o circunstancias que le pueden sobrevenir a un
Estado se debe de reconocer fonnas como la beligerancia o la insunección, teniendo en cuenta que
aquellas fonnas tienen fines políticos, y sobre todo en pos de no criminalizar sus actividades y brindar de
ser necesario la ayuda por palte de los Estados que los reconocieren.

Ni Sendero Luminoso ni el MRTA calificarían como grupo beligerante, no sólo porque no satisfacen los
requisitos necesarios (estos grupos nunca han ocupado ni administrado porción alguna de territorio
nacional, reteniendo el Estado Peruano sus facultades de Gobierno en todo momento, y tampoco han
respetado las normas del derecho internacional humanitario, que exigen el respeto del principio de
proporcionalidad y prohíben tajantemente que se ataque a la población civil), sino porque sería
francamente errado y lamentable pretender brindarle cualquier forma de personalidad jurídica
internacional a grupos terroristas con un pasado tan nefasto y condenable como Sendero Luminoso y el
MRT

El reconocimiento que se da tanto a los beligerantes, insurgentes y varios otros sujetos


atípicos en del Derecho internacional se lo debe buscar primero en la institución de
“reconocimiento como tal” pues respecto a ella se han enunciado varias teorías, que
entre otras cosas lo que han conseguido es pragmatizar que los Estados y Organismos
partes del concierto Internacional no sean indiferentes al nuevo estado de cosas, sino
que más bien reconozcan el nuevo estado de cosas y brinden la participación que
merecen en razón de dos elementos, a saber de carácter político y de derecho. Y es en
vista que en pos del reconocimiento del nuevo estado de “cosas” o circunstancias que le
pueden sobrevenir a un Estado se debe de reconocer formas como la beligerancia o la
insurrección, teniendo en cuenta que aquellas formas tienen fines políticos, y sobre todo
en pos de no criminalizar sus actividades y brindar de ser necesario la ayuda por parte
de los Estados que los reconocieren.

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VIII. BIBLIOGRAFÍA

Andara, M. (2002). Derecho Internacional Publico. Quito: Editorial Universitaria - Tomo I.

Barbosa, J. (2000). Derecho Internacional Publico. Buenos Aires: Editorial Zavalia S.A.

Burt, M. (2006). Quien habla es terrorista: The Political Use of Fear in Fujimori's Peru. Latin
American Research Review.

Lerner Febres, S. (2003). Comision de la Verdad y Reconciliacion. Obtenido de Informe final:


http://www.cverdad.org.pe/ifinal/index.php

Monroy, C. (2002). Marco. Derecho Internacional Publico. Bogota: Editorial Temis - Quinta
Edicion .

Rousseau, C. (1957). Derecho Internacional Público. Barcelona: Editorial Ariel,.

Rousseau, C. (1966). Derecho Internacional Publico. Barcelona: Ediciones Ariel - Tercera Edicion .

Vanguardia. (23 de mayo de 2014). Sendero Luminoso mató más de dos millones de animales en
Perú. Recuperado el 18 de junio de 2020, de Vanguardia: Vanguardia.com