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Paco Tovar

Profesor de literatura hispanoamericana en


la Universidad de Lleida. Es autor de dos
libros fundamentales sobre Augusto Roa
Bastos (1987 y 1993), así como de antolo-
gías de este autor (1991). Ha publicado
numerosos artículos sobre vanguardias
latinomericanas,Vicente Huidobro, Juan
Carlos Onetti, Mario Monteforte, Alejo
Carpentier, etc. Pertenece a varias asocia-

AL AMOR DE UNA MELODÍA.


ciones y centros de investigación latino-
mericanos, siendo miembro fundador'de la
Asociación Española de Estudios Litera-
rios Hispanoamericanos y Secretario
General de la misma desde 1992.
LA BARCAROLA DE PABLO NERUDA
PACO TOVAR

I El término barcarola designaba en su ori- ya se titula "Barcarola"2. La identidad de la


Las primeras barcarolas son de
autor anónimo. N o obstante,
gen un canto de gondoleros venecianos, pieza no es arbitraria; tampoco su localiza-
alguna de esas piezas originales mimético y frecuentemente improvisado, que ción dentro del libro. Avalada por una tradi-
se atribuyen a determinados llegará a incluirse más tarde en las composi- ción, responde a los propósitos del autor: se
personajes de los que se guarda
memoria. A l ritmo de la barca-
ciones de ópera, valorándose como pieza articula en el momento oportuno, compren-
rola se conservan canciones con vocal o instrumental independiente durante el diendo en unos pocos versos la preocupación
letras de Tasso y de Dante. Han romanticismo1. En este proceso de configura- del hombre corriente y la aventura de quien
incluido la melodía en sus ópe-
ción, la barcarola conserva sus raíces popula- trata de contarlas. Estos resgistros se inician
ras Campra [Les fétes venettien-
nes), Harold [Zampa], Rossini res, desplazándolas hacia formas de expresión imponiendo sus condiciones, permiten llevar
[Otello), Weber [Oberon], Auber cultas; evoca situaciones y paisajes amables, a cabo ejercicios comparativos, exigen delimi-
[La mutfa ai Porfió, Fra diavolo y
adecuando esos referentes a cada circunstan- tar espacios concretos, reclaman la atmósfera
Massinelio), o Paisiello (// re Teo-
doro). De entre las composicio- cia; mantiene ciertos rasgos líricos, siempre adecuada, se expanden por un tiempo diluido
nes independientes más respetando las pautas y el tono de la melodía; en la conciencia y proclaman, desde su reclu-
conocidas, instrumentales o
y asume su verdadera condición de artificio sión, un canto de sirenas o una antigua balada
vocales, se encuentran las bar-
carolas de Schubert [Auf dem representativo, rindiendo cuentas de una par- de prisionero.
Wasser su singen), Schumann ticular historia común que no extraña Para realizar la tarea cordial de su escri-
(Myrten, n * XVII y XVIII), Men-
momentos de franca intensidad reflexiva. En tura, tomándole el pulso a la composición,
delssohn [Lieder ohne Worte),
Chopin (Op. óO), Saint-Saens cualquier caso, la antigua canción veneciana, Neruda plantea la necesidad de recibir sensa-
[La nuit a Lisbonne), Fauré (12 antes acotada en la realidad de un espacio ciones que estimulen la piel y remuevan las
barcarolas para piano) o Bennet
urbano favorable a las fantasías, pasa a ocupar entrañas del poeta, siendo éste el responsable
(barcarola para piano y orques-
ta, incluida en su 4 2 concierto). un lugar significativo en un discurso estético de acordar esa dinámica a la de una naturale-
Al mismo Chopin armoniza una de orden superior y carácter imaginativo, sir- za que también entiende de progreso. La
barcarola muy popular: La bíon-
viendo de contrapunto independiente a sus canción que resulta, con su timbre sensual,
dina in gondoietta.
secuencias; no deja de acumular motivos y elige el amor y la soledad como temas domi-
escenas, proyectando sus visiones más allá de nantes; decide el carácter de sus armónicos,
Este volumen de Residencia en la los límites que se les reservaba en un princi- señalando fugas y recurrencias; y marca el
tierra (1931-1935), se publicó
¡unto a la nueva edición de Resi-
pio; y adquiere dimensiones simbólicas, ajus- ritmo de un decir que, entre su realidad y la
dencia en ¡a tierra (1925-1931), tándose a las leyes del propio sistema sombra de sus deseos, sabe de estancias en la
ambos impresos en Madrid expresivo. Todos esos antecedentes tendrán tierra:
(Cruz y Raya, Ediciones del
Árbol, 1 935). El poema «Barca-
su correlato en la literatura, sin confundir
rola» se había incluido, meses nunca las reglas que deben observarse para
antes, en El aviso de escarmen- efectuar el consecuente ejercicio de adapta- Así es, y los relámpagos cubrirían tus trenzas
tados del año que acaba y
escarmiento de avisados para el
ción. y la lluvia entraría por tus ojos abiertos
que empieza en 1935, Libro- a preparar el llanto que sordamente encierras,
calendarios, M a d r i d (Cruz y y las alas negras del mar girarían en torno
SI SOLAMENTE ME TOCARAS EL
Raya, 1935, pp. 70-72).
CORAZÓN de tí con grandes garras, y graznidos, y vuelos.

El amor de una melodía


Uno de los poemas que Pablo Neruda Quieres ser el fantasma que sople, solitario,
PACO TOVAR integra en su segunda Residencia en la tierra cerca del mar su estéril, triste instrumento?
Si solamente llamaras, to cargado de experiencia; el otro, dedicado poco se reprime en sus aprecios:
destaca la madurez de unos ver-
su prolongado son, su maléfico pito, a las impresiones, da noticias de una con- sos que alcanzan cotas de ver-
su orden de olas heridas, ciencia ensimismada que se descubre en dadero delirio lírico. Porque es
alguien vendría acaso, cualquier lado y en sucesivas etapas; los dos, «el sentimiento —lo más especí-
fico y lo más irracional de la
alguien vendría, reunidos a solas, para contemplar de frente
poesía—, lo que constituye aquí
desde las cimas de las islas, desde el fondo rojo del mar, las visiones que surgen al tiempo de un espa- para el poeta el centro de aten-
alguien vendría, alguien vendría. cio concreto; todos, personifican desde el ción y el germen estructurador, y,
a la vez, el hilo de Ariadna para
principio en un cuerpo que sabe de causas,
el lector» (Amado Alonso, op.,
Alguien vendría, sopla con furia, conoce efectos y sigue interrogando a la cit. p. 190).
que suene como sirena de barco roto, esfinge:
como lamento,
Memorial de Isla Negra se publi-
como un relincho en medio de la espuma y la sangre, Amante, te amo y me amas y te amo: ca en varias entregas. La prime-
como un agua feroz mordiéndose y sonando. son cortos los días, los meses, la lluvia, los trenes: ra, acompañada de un prólogo
del autor, se tituló en su momen-
son altas las casas, los árboles, y somos más altos:
to Sumario. Libro donde nace la
En la estación marina se acerca en la arena la espuma que quiere besarte: lluvia (Alpignano, Italia, Alberto
su caracol de sombra circula como un grito, transmigran las aves de los archipiélagos Tallone impresor, 1963), modifi-
cando en parte esa identidad al
los pájaros del mar lo desestiman y huyen, y crecen en mi corazón las raíces del trigo. imprimirse de nuevo, sin prólo-
sus listas de sonido, sus lúgubres barrotes go, como Memorial de la Isla

se levantan a orillas del océano solo.3 No hay duda, amor mío, que la tempestad de Negra: l. Donde nace la lluvia
(Buenos Aires, Losada, 1964). Le
[septiembre siguen Memorial de la Isla
ES LA H O R A , AMOR MÍO, DE APAR- cayó con su hierro oxidado sobre tu cabeza Negra: II. La luna en el laberinto
(Buenos Aires, Losada, 1964);
TAR ESTA ROSA SOMBRÍA y cuando, entre rachas de espinos te vi caminando
Memorial de la Isla Negra: lll. El
[indefensa, fuego cruel (Buenos Aires, Losa-
Al concluir su Memorial de Isla Negra, tomé tu guitarra de ámbar, me puse a tu lado, da, 1 964); Memorial de la Isla
Negra: IV. El cazador de raíces
Pablo Neruda incluye en primera instancia sintiendo que yo no podía cantar sin tu boca,
(Buenos Aires, Losada, 1964); y
los veintiún fragmentos que integraban la que yo me moría si no me mirabas llorando en la lluvia. Memorial de la Isla Negra: V.
serie «Amores: Matilde», más tarde suprimi- Sonata crítica (Buenos Aires,
Losada, 1964). La serie íntegra,
dos de ese corpus general para iniciar La Bar- Porque los quebrantos de amor a orillas del río, ya comprendida con el título
carola4, siendo éste ya un libro de poemas porque la cantata que en pleno crepúsculo ardía en genérico común, se da a cono-
independiente que se articula dentro de la [mi sombra, cer entre el 2 de junio y el 12 de
julio del mismo año, concluyen-
obra completa del escritor. El cambio de por qué se encerraron en ti, chillaneja fragante, do el último libro con el frag-
orden, y la supresión del título que antes daba mento «Amores: Matilde»,
pie al resto del discurso, tampoco son un siguiendo éste las pautas fijadas
en anteriores poemas, todos en
capricho de Neruda: vienen a confirmar la
de ausencia; igualmente, se el conjunto de La Isla Negra, de
coherencia de una tarea literaria que tiende a similar intención: «Amores: Tere-
Pablo Neruda, "Barcarola", pone de manifiesto la soledad,
localizar sus elementos en el espacio más con- Residencia en la tierra. 2, en el ansia en la desesperación, sa» (dos piezas); «Amores:
Rosaura» (dos piezas); «Amo-
veniente, sin perder en ningún momento el Obras completas de Pablo la angustia, la congoja del
naufragio total, experimenta- res: Rangoon 1 9 2 7 » ; «Amores:
Neruda, Buenos Aires, Edito-
tono de la historia. El resultado de estas varia- Josie Bliss» (dos piezas), y
rial Losada, 1973 4 , vol. !, dos todos por el mismo poeta.
ciones acuerda con las antiguas canciones pp. 212-213. Desde la perspectiva formal, «Amores: Delia» (dos piezas).
La Barcarola se publica en
venecianas, prestando atención a sus voces A propósito de esta misma se destaca los procedimientos
que se aplican a la pieza para diciembre de 1967 (Buenos
anónimas y a sus registros cultos; guarda "Barcarola", A m a d o Alonso
darle el ritmo conveniente: la Aires, Losada, edición al cuida-
expone ciertos citerios analíti-
memoria de ellas cuando se utilizan como cos, seleccionando previamen- simple enumeración de ele- do de Margarita Aguirre y
Andrés Ramón Vázquez), ini-
parte de un complejo musical escenificado; te los fragmentos a los que mentos, sitiando cada uno de
ellos en un solo verso; el uso ciándose el volumen con gran
atiende a su consideración lírica, con perfiles hace referencia (Poesía y estilo
de las comparaciones y las parte de los versos de «Amores:
de Pablo Neruda, Barcelona,
épicos, todos asumidos durante el romanticis- Pocket Edhasa, 1979). Opina metáforas, método que sirve Matilde», suprimidos de su ante-
rior localización.
mo; y alcanza a superar esas fases, rindiendo el crítico que, en ciertos para abordar desde ángulos
dispares el referente principal Todas estas referencias pueden
oportuno testimonio de la propia naturaleza momentos de la pieza, no
y acotar mejor su sentido; una servir para confirmar la recu-
domina el designio de embe-
simbólica. llecer los símbolos, proporcio- sintaxis de largo aliento, propi- rrencia temática nerudiana; tam-

ciadora de espacios amplios y bién para seguir las huellas de


nando así sensaciones
De nuevo es el amor, entendido como agradables, sino que se prefie- ritmos encadenados de gran ciertas variantes en su obra que
acuerdan con los ajustes oportu-
relación principal y como tema poético re utilizar el leísmo como cate- intensidad emocional y mayor
calidad imaginativa; y una nos de sus diferentes piezas.
dominante, el que alimenta la melodía en sus goría estética. También se
apuesta por la nostalgia y la localización equilibrada de
diferentes planos expresivos: uno, reservado melancolía, anclando con una temas y variaciones.
para discurrir por un paisaje íntimo, revelan- los propios recuerdos y dando En el orden de las cualidades
El amor de una melodía
paso con la otra a la tristeza poéticas, A m a d o Alonso tam-
do en ese sitio la secreta aventura de un suje- PACO TOVAR
y restituyeron el don y el aroma que necesitaba bo de aquellos que anclaron en Capri, miran
"Te amo", La Barcarola, en O.C.
op. cit. vol III. p. 89. En adelan-
mi traje gastado por tantas batallas de invierno?5 su aislado horizonte marino, se arropan entre
te, si no se advierte lo contrario, los que parecían extraños y valoran los sue-
todas las citas remiten a poemas Tan pocos versos bastan para desvelar ños. Ellos mismos, a veces, se hunden en la
de este libro de Neruda, en su
edición dentro de las Obras
algunas incógnitas, sin exhibir otros secretos nostalgia o se amparan en las penas del des-
completas de autor. que no sean imprescindibles. Ella está ahí, tierro, pero siempre mantienen en secreto
El amor es una de las notas otra vez callada y ausente, sirviendo de estí- público la realidad del propio misterio gené-
dominantes en la poesía de
Neruda. Su registro no tiende
mulo a quien canta con nostalgia la angustia sico:
hacia la abstracción del senti- obsesiva de un presente lleno de recuerdos;
miento sino que responde a estí-
ayudando a generar un diálogo que se mueve Te amé sin por qué, sin de dónde, te amé sin mirar,
mulos concretos, localizando en
cada momento quién es el sujeto al son de ciertas palabras; cuestionando la [sin medida
femenino que sirve de referente influencia que ejerce sobre un espíritu posesi- y yo no sabía que oía la voz de la férrea distancia,
al escritor, estimulado éste por la
vo; y devolviéndole a este fantasma la gracia el eco llamando a la greda que canta por las cordilleras,
relación. En ocasiones, ella se
presenta con su nombre; otras se perdida con el paso de las estaciones repletas yo no suponía, chilena, que tú eras mis propias raíces,
esconde tras una situación o una de frío. yo sin saber cómo entre idiomas ajenos leí el alfabeto
anécdota determinadas; y, con
De inmediato, se organiza una memoria que tus pies menudos dejaban andando en la arena
frecuencia, es la piedra de toque
en una historia representada selectiva, meciéndose ésta a tenor del balan- y tú sin tocarme acudías al centro del bosque invisible
capaz de comprender a la mujer ceo apropiado a los registros de La Barcarola. a marcar el árbol de cuya corteza volaba el aroma
en una realidad de amplio
espectro.
Se evocan así las calles de Praga, unidas a la [perdido.7
imagen de la amada, que se contempla como
En La Barcarola se encuentra
Matilde Urrutia, la misma mujer un fruto exótico sobre el puente de Carlos; se Es la amiga quien se presenta como un rito
a la que Neruda dedica, cuando utiliza este paso para llegar a Budapest, una que saca las cosas de su letargo, remueve la
menos, sus Cien sonetos de
vez superada la nieve de siete fronteras; y se tierra, amasa los signos, dispone de colores y
amor (Santiago, Prensas de la
editorial Universitaria, 1959). cita donde traza, desde el abismo, la calzada que une
cualquier suelo con su particular bóveda
...los amantes, tú y yo, perseguidos, sedientos y celeste.
"En las calles de Praga", p. 90.
[hambrientos Esa mujer también se amolda a las caden-
7 nos reconocimos hiriéndonos con dientes y brazos y cias de una melodía que llega a tomar el pulso
"El amor", p. 94. [espadas. del que continúa picando las piedras, la som-
bra, el vacío; a restituir el cristal quebrantado
Oh días cortados por las cimitarras del fuego y la furia en el fondo del ser; a sostener el mínimo reino
sufriendo el amante y la amante sin tregua y sin llanto recién descubierto; a viajar por mares de vuel-
como si el sentimiento se hubiera enterrado en un ta a la raza, a la herencia, al recinto; a desper-
[páramo entre ortigas tar el idioma perdido que fluye por las
y cada expresión se turbara quemándose y cabelleras en tierras ajenas; a sufrir la expe-
[volviéndose lava.6 riencia de Jonás en bodegas de barcos; a estar
en casas o construir hogares con nombres
La unión entre los dos-uno-solo revela ese propios; y a despertar en la noche con ella,
gran territorio nerudiano, dominado por la ambos perdidos en cualquier parte.
relación amorosa, convirtiendo lo abstracto Una y otro, unidos, dominan sus territo-
en concreto sin negar su contrario. Dolor y rios, fijando juntos su mayor nota dominan-
gozo, fuego y piedra, componen un acto poé- te, cantada desde el origen y sentida hasta ese
tico, que también se cumple luchando con las mismo destino. Ya en el inicio de La Barca-
palabras, modulando la voz y contando histo- rola, impera el mapa chileno sobre otros
ria. Todo remite al fondo del tú y al fondo del lugares de inevitable tránsito, siendo estos
yo, descubriendo ahí la ceguera de quienes últimos los puentes de unión entre el fuego y
viven adentro de un pozo que ardía con nues- el frío entrañables. Universo tan amplio, se
tras tinieblas. reduce completo en los límites de La Chas-
El vaivén inclina la barca hacia otros pai- cona y La Sebastiana, por entonces sendas
sajes: atrás queda una geografía triste; de radas de amarre nerudiano. Más aún, todo
frente se contempla otra con perfiles de Italia ese mundo cabe, con faros y muelles, en
y puerta romana. El mutuo abrazo, que se reflejos de una mirada que se entrega procla-
El amor de una melodía
perfuma con aromas de jazmín crecido en mando estar repleta de verdaderas aventuras
PACO TOVAR gritos de roca, marca ahora con gozo el rum- imaginarias:
Llegará la mañana con su rosa redonda en la boca. Y
"La Chascona", p. 99.
he aquí, sosteniéndose en hilos, en uñas, en enredaderas, [yo canto. En cualquiier caso, la mujer es el
he aquí, victorioso, harapiento, color de campana y de miel, Yo canto. Yo canto. Yo canto. Yo canto.10 lugar constante donde se sostie-
he aquí, bermellón y amarillo, purpúreo, plateado, violeta, nen los recuerdos del viajero,
todos desprendidos como fina
sombrío y alegre, secreto y abierto como una sandía Blandiendo esa bandera, continúa La ceniza celeste de los ojos de ella;
el puerto y la puerta de Chile, el manto radiante de Barcarola superando las etapas que restan al todos depositados sobre sus ves-
[Valparaíso, compás del tiempo. Sobre ese mapa crono- tidos teñidos del mismo color
celestial. El poeta rinde así perdi-
el sonoro estupor de la lluvia en los cerros cargados de lógico, sencillo y complicado a la vez, se do homenaje a mil años de
[ padecimientos, ordena la danza de unas imágenes que arras- ausencia, dando cuenta de que
el sol resbalando en la oscura mirada, en los ojos más tran sensaciones, recuerdos, ilusiones, noti- todo parece en el sueño más vivo

[ bellos del mundo.8 cias, itinerarios y pistas de una conciencia como si la tierra sedienta, violada
[y nutricia,
que se va meciendo con quiebros de nave- quisiera extender el mandato y el
El sonido de los amantes continúa vigente gante o se ajusta a las presiones de una mano [puño vacio
de cúpulas, tumbas, mezquitas, y
al ocupar sus plazas siguiendo el ritmo de La firme que sabe dirigir el cuerpo de su pareja
[de su esplendor equilibrado.
Barcarola, que tampoco niegan su condición a tono con la música del baile. Ahí están los ("Viajeros", op. cit. p. 102).
eterna: años, un día, muchas jornadas; también un
milagro de resurrección, las campanas que
"Los invulnerables", pp. 106-107.
tocan el rocío en el bronce de los campana- No es difícil rastrear en la obra
Es ahora la hora y ayer la hora y mañana es la hora: rios, los impulsos acordados con la amante y de Neruda gran parte de los

la sonata guardada en el arca de los cuerpos materiales poéticos comprendi-


mostramos saliendo al mundo la dicha impecable
dos en La Barcarola. Junto a la
y déjame oír que tus pasos que traen la cesta del pan vivos. Se añade el bullicio de una calle nota dominante que representa
[y perdices emblemática, la sorpresa de estar amane- a la mujer, descubriendo la

ciendo, la noche que cambia los cuerpos amplitud de la relación amoro-


suenan entreabriendo el espejo del tiempo distante y
sa, se descubren otros motivos
[presente hasta la llegada del alba, el país divisado al de importancia, extrayéndolos
como si llevaras en vez de canasto selvático pie de unos ángeles con zapatos nuevos, la de la memoria: sucesos, escenas

mi vida, tu vida: el laurel con sus hojas agudas y la primavera de Chile y el breve anuncio de un cotidianas, anécdotas persona-
les, figuras entrañables y hasta
[ miel de los invulnerables.9 cuento que ilustrará, con sangre y oro, su marcas ideológicas o políticas,
misma otra muerte lejana. todos comprendidos en el uni-

Sigue así la canción, anunciando otra vez Hasta se incluye, después de un paisaje verso poético del viajero, rin-
diendo así cuenta de su aventura
regresos, marcando de nuevo distancias, diurno, ante el mar, a tiempo, con sitios, en principal y de sus armónicos.
incluyendo momentos oportunos y determi- tránsito y tras un claro de sol, una barcarola
nando rasgos de identidad literaria que, en dentro de La Barcarola. Dejando nueva 10
"Estoy lejos", p. 113.
última instancia, late en el pecho de comunes constancia de un diálogo entre pares alternos, Pablo Neruda no se traiciona a
agonizantes: por un lado, llegan de dentro las voces de sí mismo cuando se identifica en

afuera, descubriéndose ese rasgo en el libreto La Barcarola, añadiendo en esta


pieza un trazo más a su perfil
Yo cambié tantas veces de sol y de arte poética con oportuna cursiva parentética; por otra literario. Sus rasgos se distribu-
que aún estaba sirviendo de ejemplo en cuadernos de parte, se sitian fuera las palabras que están yen en "Arte poética" ( 1 9 Resi-
dencia en la tierra, 1933); "El
[melancolía adentro, dichas en perfiles de letra corriente.
poeta" {Canto general, 1950);
cuando ya me inscribieron en los nuevos catálogos Las dos fuerzas plantean la naturaleza del "Yo canto y cuento" y "Te cons-
[de los optimistas, hombre que cuenta sobre la tierra a favor del truí cantando" (Las uvas del
viento, 1 954); "Termina su libro
y apenas me habían declarado oscuro como boca de viento.
el poeta hablando de sus varia-
[lobo o perro Y todavía sigue la composición, exponien- das transformaciones y confir-
denunciaron a la policía la simplicidad de mi canto do en ella soledades, bosques, pájaros, pue- mando su fe en la poesía"
[Extravagario, 1958); "Deber
y más de uno encontró profesión y salió a combatir blos y aguas; claves de sol, idas y vueltas, del poeta" [Plenos poderes,
[mi destino explicaciones y ofrecimientos. Concluye al 1962); "Arte magnética"

en chileno, en francés, en inglés, en veneno, en fin la melodía con versos en clave de sal. El [Memorial de la Isla Negra,
1963); "El canto" [Las manos del
[ladrido, en susurro. poema se suspende al caer por los labios las día, 1968); y "Artes poéticas I",
escenas adecuadas de su representación: "Artes poéticas II" (Pin efe mun-
do, 1969). Reuniendo la totali-
Aquí llevo la luz y la extiendo hacia el mal compañero
dad de esos registros se
La luz brusca del sol en el agua multiplica palomas, y (De pronto el día rápido se transformó en tristeza completa la imagen poética
[ canto. y asila barcarola que crecía cantando nerudiana.

Será tarde, el navio entrará en las tinieblas, y canto. se calla y permanece la voz sin movimiento).
Abrirá su bodega la noche y yo duermo cubierto de El amor de una melodía
[estrellas. Y canto. Así cuando tantos presagios llevaban al fin de mi vida, PACO TOVAR
los altos tambores, las trenzas floridas, los centelleantes otra vez, otra vez la herradura en el rostro
"Solo de sal", pp. 180, 181 y
184.
[tobillos de la pobre familia que nace y padece otra vez el espanto
-danzaban sonriendo y cantando para un extranjero. [y la grieta,
12 el suelo que aparta los pies y divide el volumen del alma
"Primer episodio: Terremoto en
Te canto este cuento, amor mío, porque la enseñanza hasta hacerla un pañuelo, un puñado de polvo, un gemido.12
Chile", p. 102.
del hombre se cumple a pesar del extraño atavío
13 y allí se fundaron en mí los principios del alba, Con rostro de penitencia bíblica y al hilo
"Tercer episodio: Crónica del
allí despertó mi razón a la fraternidad de los hombres. de crónicas periodísticas, se levanta la imagen
archipiélago para Rubén Azo-
car", pp. 117-118. lírica de un espectáculo dramático que
También dedica Neruda un poe- Amor mío, canté para ti los transcursos de mar y de día, adquiere dimensiones épicas. N o es el testigo
ma a su amigo Rubén Azocar en
y fue soñolienta la luna de mi barcarola en el agua quien habla; es el hombre que siente entero la
Canto general.
porque lo dispuso el sistema de mi simetría magnitud devastadora, ignorando si la tierra
y el beso incitante de la primavera marina. muere porque él se ha muerto y pensando si
Te dije: a llevar por el mundo del viaje tus ojos amados! no es al revés. En cualquier caso, las ruinas
La rosa que en mi corazón establece su pueblo fragante! alimentan el canto.
Y, dije, te doy además el recuerdo de picaros héroes, La segunda viñeta se resuelve en París,
el trueno del mundo acompaña con su poderío mis besos, también en 1965. La ciudad es la que tiene her-
y así fue la barca barquera deslizándose en mi barcarola. mosas calles, la que goza de un pobre esplen-
dor opulento en sus escaparates, la que recoge
Es la hora, amor mío, de apartar esta rosa sombría, beatnicks barbudos y acoge un tú y un yo
cerrar las estrellas, enterrar la ceniza en la tierra: transmigrados en estrellas, ambos felices y sor-
y en la insurrección de la luz, despertar con los que dos cuando lejos tiembla la lluvia de la patria.
[despertaron Junto a la escena precedente, la que mues-
o seguir en el sueño alcanzando la otra orilla del mar tra esa capital francesa no deja de ser refugio
[que no tiene otra orilla." de soledades, sepulcro de un Vallejo que allí
LOS EPISODIOS se entierra, recuerdo de Crevel a partir de
una esquela leída en cualquier diario compra-
Los sucesivos movimientos de La Barca- do de paso en la estación de Burdeos, Isla de
rola, excepto el último, se acompañan de unas Saint Louis que arropa a los amantes, lucien-
historias que no sólo ilustran con sus armóni- do una sus galas y el otro pensando en la car-
cos el sentido de la serie anterior, sino que ne que se esconde bajo el vestido que la
descubren pedazos de una memoria que se va adorna.
decantando desde el suceso natural hasta la Procedente de Chile, llega la sombra de un
propia conciencia del hombre, pasando por cadáver amigo, instalándose en el tercer epi-
fases de oportuna revelación. El terremoto sodio. Es la presencia de Rubén Azocar, el
que asoló Chile, afectando en mayor grado a que
la ciudad de Valparaíso y, en consecuencia, a
las posesiones que en ese lugar tenía Neruda, ...paseaba en Boroa, en Temuco con un charlatán sinalefo,
deja de ser un desastre público o un despojo con un pobre ladrón de gallinas vestido de negro
personal para convertirse no tanto en simple que estafaba, servil y silvestre, a los dueños del fundo,
motivo literario como en símbolo material de era un perro averiado y roído por la enfermedad literaria
una tragedia. El hecho se descubre desde la que a cuento de Nietzsche y de Whitman, se disimulaba
ausencia, sume en la impotencia a quien sabe [ladrando
entender el fenómeno como el gesto arbitra- y mi pobre Rubén antagónico soportaba al pedante
rio de un dios soberbio y hasta lo acusa, sin [inclemente
creer en él, por elegir de nuevo sus víctimas en hasta que el charlatán lo dejó de rehén en el pobre
cotos que soportan castigos antiguos: [hotelucho
sin plata y sin ropa, en honor de la literatura.13
Dios mío, tocó la campana la lengua del antepasado en
[mi boca Dentro del mazo de cartas, jugadas aque-
otra vez, otra vez el caballo iracundo patea el planeta lla tarde, ya falta el rey que se fue para siem-
y escoge la patria delgada, la orilla del páramo andino, pre con la risa y la rosa en la mano.
El amor de una melodía
la tierra que dio en su angostura la uva celeste y el cobre Se añade la imagen poética de Joaquín
PACO TOVAR [absoluto, Murrieta en el cuarto episodio, dando noti-
cias de un difunto emblemático en la obra de zos, y eso pierde al marino que sigue con sus 14
La cita de Neruda refiere a su
Neruda. A veces, la figura permite rastrear aventuras a cuestas, logra triunfos y se despi-
pieza teatral Fulgor y muerte c/e
sus pasos; en ocasiones, se enseña la repre- de anclando definitivamente en la historia de Joaquín Murriefa (Santiago, Zig-
sentación de los diálogos que mantiene con su tierra adoptiva. Z a g , 1967).

su Teresa; también es parte de un cuento his- No falta puesto a una cita brasileña, situada
15
tórico en verso o no elude componerse en en el noveno episodio. El lugar se llama Santos, "Sexto episodio: R.D. I. Conver-
estrofas casi canónicas de diversa índole y acoge al visitante con la bandera de un Pelé sación marítima", p. 152.

distinto tono. Siempre encarna al Pueblo que mítico recogido en la voz viva de alguien que
16
con él repite el sonido permanente de una conoce al atleta porque la televisión le gusta. "Décimo episodio: Habla un
campana más tarde tañida en larga cantata de Pero no es eso lo que cuenta, sino lo primitivo transeúnte de las Américas lla-

luto14. del muelle, el calor del país o la identidad de un mado Chivilcoy. 1 " , p. 172.

Se escuchan repiques de bronce en el barco o la visión de otros sin nombre leído. En


quinto episodio. En Rusia tocan a paz y lla- semejante medida, se aprecia la escenografía
man a gloria de amores eternos, todos en la religiosa de un paisaje industrial, los juegos de
órbita de muchos hombres recientes. N o fal- azar, el café y otra vez el calor húmedo. Así se
ta después la cita obligada con Darío. Este, en describe Santos, que en el otro hemisferio res-
el sexto episodio, se encuentra peta el cemento creciente.
Interviene en su momento un sujeto en
...en las calles de Valparaíso, pedazos de América llamado Chivilcoy.
esmirriado aduanero, singular ruiseñor que nacía: Contrasunto nerudiano, reconoce un yo que
era él una sombra en las grietas del puerto, en el cambia
[humo marino,
un delgado estudiante de invierno desprendido del ...de rumbo, de empleo, de bar y de barco, de pelo
[fuego de su natalicio. de tienda y mujer, lancinante, exprofeso no existo,
Bajo el largo gabán tiritaba su largo esqueleto tal vez soy mexibiano,argentuayo, bolivio,
y llevaba bolsillos repletos de espejos y cisnes: caribián, panamante, colombovenechilenomalteco.16
había llegado a jugar con el hambre en las aguas de
[Chile, Vende pronto en los mercados, compra
y en abandonadas bodegas o invencibles depósitos de caminando y se inscribe en partidos dispares,
[mercaderías, según las necesidades rituales que echan a la
a través de almacenes inmensos que sólo custodian mierda el crepúsculo. Igual confiesa saber más
[el frío, que todos sin haber aprendido, y admite que
el pobre poeta paseaba con su Nicaragua fragante, aquello que ignora no vale la pena, no se paga
[como si llevara en el pecho en la plaza, señores.
un limón de pezones azules o el recuerdo en redoma Chivilcoy se mezcla con el escritor, aun-
[amarilla.15 que no se confunden. Mal vestido y peor cal-
zado, el reflejo lleva un gran anillo y se le
El diálogo con ese fantasma lo plantea cuida como un animal exótico. Se casó con
Neruda en el presente de un pasado magiste- hembras, no sabe dónde, siguiendo ritos de
rio. Así da fe de sus sueños en las calles de orden extraña. Cambió de residencia sin
Valparaíso, invoca las glorias y aciertos de un demasiados problemas y aún valora a la mujer
personaje que aprecia y discute, propone que supo darle placer en la cama. Ejerció de
hablar con su otro, proclamando honores a su mercachifle en sitios que van de Perú hasta la
cítara eterna, a su torre indeleble. Patagonia. Duerme, con su orgullo, en pen-
Y viene el séptimo episodio con Lord siones baratas, tomándose por pobre entre
Thomas Cochrane, recompuestos con cuida- ricos, sin haber perdido nada en el disimulo.
do los trozos que el escocés ha dejado en Chi- Asomado a la ventana que le corresponde
le. Al transcribir parte de uno de sus en la vida, mira el paisaje urbano que le toca
discursos, pretende Neruda conservar el en suerte, espía ahí los mismos bichos cuando
talante de un comerciante político que fue orinan y cuando buscan felicidad o mierda. Y,
amenazado por los enemigos del progreso para terminar su dibujo, dice no haber perdi-
que el militar navegante dictaba en la Cámara do todavía el erotismo que tiene el gato,
a contrapelo de mentes rancias. N o caben copiando el desinterés del animal por las bio- £1 amor de una melodía
ideales de cuño moderno en cerebros casti- grafías ajenas. Está claro que no es nadie y es PACO TOVAR
17 todo, conformándose con lo poco que tiene
Ibid., p. 193.
que dejar en herencia: un trozo de músculo y yo me incorporo al camino mis ojos no saben llorar
que salta de entre sus piernas. soy solo una forma en la luz una vértebra de la;
"Doceno episodio: La máscara
marina", pp. 179-180.
Si desaparezco aparezco con otra mirada: es lo mismo. ...SALTANDO DE AQUÍ PARA ALLÁ...
19 Soy un héroe imperecedero; no tengo comienzo ni fin
"Solo de sal", op. cit. p. 182. y mi moraleja consiste en un plato de pescado frito.17 N o hacen falta demasiadas luces para
reconocer que Neruda, al componer La Bar-
El décimo episodio, penúltimo de la serie, carola, no sólo tiene en cuenta el origen musi-
disfraza al hombre de astronauta, montando cal de la pieza, siguiéndole el rastro a su
por elementos su farsa. Un día se encontró posterior evolución melódica; también plan-
plantado el humanoide, por equivocaciones tea la naturaleza particular de un universo
de padre y madre, en un baldío. Nota desde literario que se mueve al ritmo del corazón,
entonces que se aburre, que deja de fumar sigue el compás de la historia y adquiere ver-
puros, que desencadena ramalazos de locura dadera categoría simbólica. El escritor, sedu-
y que practica la hipocresía. Aquí llegó por- cido por el canto, no persigue a las sirenas; se
que lo invitaron a una trampa; porque no apropia de sus ecos sin caer en la trampa de
necesitaba más ropa que su lengua; porque invadir el territorio reservado a otros ofician-
desconocía el daño que causa el tiempo, la tes ni ocupar plaza de melómano impeniten-
envidia y el cinismo; porque menos sabía de te. Sabe que su tarea debe resolverse en
una sociedad frivola, dicharachista y restaura- versos, ofreciendo en ellos la última clave de
da con productos cosméticos. Y aquí se pier- un proceso que se mantiene en vilo gracias a
de bajo el caudal de un gran río de esmeraldas ciertas notas dominantes, acompañados de
que no sabían contar. sus armónicos; a la fuerza de oportunos ras-
Por fin se cierra el círculo de referencias, gos líricos, con sus adecuados tonos épicos; a
mirando el escritor su propia máscara marina. firmes ejercicios de conciencia, repletos de
Suave, pasa materializando abstracciones fugas; y a un decir que, en última instancia,
comunes o sacando de sus cajas íntimas sóli- llega a identificarse con la humanidad del pro-
dos regalos vitalistas. Convertido en estatua pio discurso, recogiendo en él los restos de
de sal transparente en la lluvia, y dentro de una canción íntima que se mece desde antiguo
morada señora, ofrece crepuscularios al vien- y aún continúa sintiéndose en el aire, saltan-
to y a la noche; permanece sólo con su alma, do de aquí para allá:
amándose los dos al tiempo que circulan por
la historia dibujando planos con centros en Si nunca la nave en su imperio regresa con dedos intactos
los cuatro puntos cardinales y capital chilena: si la barcarola seguía su rumbo en trueno marino
y si tu cintura dorada vertió su belleza en mis manos
...yo sigo yo sumo aquí sometemos en este regreso del mar, el destino,
no muevo los ojos no canto no tengo palabras no sueño y sin más examen cumplimos con la llamarada.
me mueven me cantan me sueñan me sume la ola
salpica levanta mi desventurada cabeza en la eterna Quién oye la esencia secreta de la sucesión,
[intemperie de la sucesiva estación que nos llena de sol o de llanto?
yo vivo en el gran movimiento del orbe en la nave Escoge la tierra callada una hoja, la ramificada postrera
soy parte incesante de la dirección de la esencia y cae en la altura amarilla como el testimonio de un
no tengo contrato firmado con gotas de sangre ni reina [advenimiento.15
[ni esclava

y sólo obedezco al latido del agua en la proa como una


[manzana
obedece a la savia que sube y navega en el árbol de la
[primavera

El amor de una melodía


PACO TOVAR