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ACTIVIDAD DE APRENDIZAJE 1.

EL PODER DEL
PRESUPUESTO

INTRODUCCIÓN

El presupuesto público es la herramienta de política más importante con que


cuenta un gobierno para poder impulsar su agenda y sus prioridades. Pero puede
servir, incluso, como un verdadero instrumento de política macroeconómica que le
permita intervenir de manera oportuna en el sistema económico y social de un
país, a fin de suavizar los ciclos económicos y atender a las poblaciones más
vulnerables a éstos, pero para ello requiere de reglas del juego claras y una buena
capacidad institucional para hacer frente de manera oportuna.

Por otra parte, para que el presupuesto público pueda servir como herramienta
para la reducción de la pobreza y de las desigualdades necesita tener, por un
lado, una fuerte orientación hacia la garantía de bienes y servicios públicos
suficientes y de calidad, que permitan el ejercicio efectivo de derechos
económicos, sociales, culturales y ambientales; por el otro, un fuerte carácter
progresivo que permita redistribuir los ingresos y la riqueza para cerrar las brechas
económicas y sociales y, a su vez, financiar de manera adecuada dicha provisión
de bienes y servicios públicos. Cuando hablamos de bienes y servicios públicos
nos referimos a las escuelas, hospitales, carreteras y caminos, guarderías, asilos,
graneros, mercados, parques, consulados en el exterior y demás que son
patrimonio de todas las personas en el país.
El primer presupuesto de López Obrador se construyó alrededor de los tres
mandatos del presidente para las finanzas públicas: no aumentar los impuestos,
no contratar más deuda e implementar la austeridad republicana del Estado. Esta
última se entiende, de acuerdo con el artículo 4 de la iniciativa de ley del mismo
nombre, como la “conducta republicana y política de Estado […] para combatir la
desigualdad social, la corrupción, la avaricia y el despilfarro de los bienes y
recursos nacionales, administrando los recursos con eficiencia, eficacia,
economía, transparencia y honradez para satisfacer los objetivos a los que están
destinados”.

La política de austeridad republicana implica la eliminación de los privilegios de la


media alta y alta burocracia y la revisión de la forma en que el gobierno mexicano
ha gastado hasta el momento, aunado a la reorientación de las prioridades de
dicho gasto. Para ello se otorgaron más facultades a la Secretaría de Hacienda,
que incluye la centralización de todas las compras públicas de la administración
pública federal en su Oficialía Mayor. Esto ha provocado que la titular de dicha
oficina, Raquel Buenrostro, haya sido el centro de las críticas al gobierno federal
por los aparentes recortes y por el freno al gasto, lo que ha tenido implicaciones
económicas y sociales ante las constantes revisiones y recortes del presupuesto
de las diversas dependencias del gobierno federal.

Una muestra de esta enorme restricción se manifiesta en el presupuesto aprobado


por el Congreso de la Unión en diciembre pasado, que refleja buena parte de las
prioridades discursivas del presidente. Entre los principales cambios respecto a
años anteriores se encuentran: un mayor enfoque en la energía —por petróleo y
gas— y en el desarrollo social, especialmente en las medidas de protección social,
con fortalecimiento de las secretarías de Energía y Bienestar (antes Sedesol); la
redistribución de recursos a nivel territorial, enfocado principalmente en el sur-
sureste del país; la estricta regla autoimpuesta de superávit fiscal en el primer año
de gobierno, tras un sexenio de creciente deuda pública; y el mayor debilitamiento
de los recursos públicos para la protección ambiental, continuando con la
tendencia de los últimos años de Peña Nieto. Sobre esto llama la atención que,
aunque la crisis climática afecta más a las poblaciones más pobres y vulnerables y
produce nuevas desigualdades,1 parece no existir ni en la lógica ni en las
prioridades presupuestarias del presidente y su equipo.
En este primer presupuesto el Ejecutivo federal propuso 30 programas y proyectos
prioritarios para el impulso de su agenda económica y social, que serían el centro
de las acciones de este gobierno y reemplazarían buena parte de las políticas
implementadas hasta el momento por los presidentes anteriores. Éstas pueden
agruparse en siete líneas: políticas de protección social de transferencias
monetarias directas; impulso a la producción de petróleo y gas; becas y provisión
de instituciones de educación superior; políticas para el campo mexicano
enfocadas en la pequeña producción y la seguridad alimentaria; subsidios y
subvenciones para el empleo; infraestructura de transporte (sobre todo trenes y
aeropuertos); y mejora de espacios urbanos.2 Para muestra, el programa
prioritario con mayor asignación presupuestaria para el ejercicio fiscal 2019 fue la
pensión universal para personas adultas mayores, con un presupuesto aprobado
de 100 mil millones de pesos, lo que representa dos terceras partes del total del
presupuesto de la Secretaría del Bienestar —que administra los recursos de dicho
programa— y, como referencia, una tercera parte del presupuesto total de la
Secretaría de Educación Pública.

Más allá de que dichos programas y proyectos prioritarios se alinean con los
compromisos realizados durante la campaña presidencial, muestran una lógica
distinta alrededor del presupuesto de la que habíamos visto desde el año 1994: el
Estado mexicano vuelve a asumir un rol más activo desde la lógica del
desarrollismo, donde el presidente —y su oficina— tiene un papel central y
personalísimo en la asignación, reparto y control de los recursos. Una visión
conservadora de las finanzas públicas que rompe con la idea de progreso hacia
adelante que había mostrado durante la campaña electoral como la idea de lo que
sería su gobierno. Esto se complementa con las señales del debilitamiento político
y presupuestario de las instituciones autónomas que deberían cumplir con un rol
regulador, evaluador o de transparencia del ejercicio de su gobierno.
Asimismo, destaca que incluso la política de protección social por medio de
transferencias directas no venga acompañada de una estrategia para garantizar
una mayor y mejor provisión de bienes y servicios públicos. En otras palabras, que
se otorgue el dinero pero no los medios para utilizarlo o complementarlo de
manera adecuada. Pensemos como ejemplo en una madre soltera trabajadora con
una hija, que recibe un apoyo económico bimestral de mil 600 pesos por parte del
Programa de Apoyo para el Bienestar de Niñas y Niños, hijos de madres
trabajadoras, para la contratación de servicios de cuidado. Si esa madre no cuenta
con una guardería cercana al trabajo o el hogar, ni con transporte público
adecuado para poder llevar a su hija a la guardería más cercana, ni con una red
de apoyo —familia y/o amigos— que le ayuden a cuidar a su hija, difícilmente
podrá verse verdaderamente beneficiada por dicho apoyo. El ejercicio efectivo de
derechos no sólo depende de contar con la capacidad económica para pagar por
ellos, sino también de un andamiaje público de bienes y servicios que funcionan a
manera de ingreso virtual para las familias que dependen de los apoyos estatales
para ello.

El informe de medio año de las finanzas públicas —contenido en el informe al


segundo trimestre de 2019 sobre la situación económica, las finanzas públicas y la
deuda pública— confirma varias preocupaciones sobre el ejercicio del presupuesto
del primer año de gobierno, pero también plantea la posibilidad de rectificar
errores con el control del ejercicio. En primer lugar, se ve poco avance en varios
de los programas y proyectos prioritarios, como Jóvenes Construyendo Futuro,
con 18% de avance en el primer semestre, o Sembrando Vida, con 28%. Esto
respondería a que la enorme mayoría de estos programas y proyectos son de
reciente creación y su ejecución ha tomado más tiempo del esperado, debido a
factores como el lento ritmo de incorporación de empresas registradas —en el
caso de Jóvenes Construyendo Futuro— o por los cuellos de botella por
contrataciones y compras debido a la centralización.

En segundo lugar, destaca el reflejo del debilitamiento de los órganos autónomos


y la falta de ejercicio adecuado en las secretarías bajo la lógica presupuestaria. En
conjunto, los autónomos han ejercido poco menos del 39% de su presupuesto en
el primer semestre, donde la Comisión Federal de Competencia Económica tiene
el menor subejercicio con apenas una tercera parte de su presupuesto utilizado en
seis meses. Bajo el mismo problema de subejercicio se encuentran algunas de las
secretarías de Estado, como Trabajo y Previsión Social —con 14% del
presupuesto anual ejercido hasta el momento— y Turismo —con 12% del ejercicio
—; en ambos casos, debido al lento avance de Jóvenes Construyendo Futuro y
del Tren Maya en el sureste de México, respectivamente.

Quizá la mayor sorpresa del informe de medio año de 2019 venga detrás de las
adecuaciones presupuestarias que realiza la Secretaría de Hacienda, al modificar
los montos asignados originalmente en la aprobación del presupuesto federal por
parte del Legislativo.3 En total, la suma de las reasignaciones presupuestarias da
un saldo neto positivo —es decir, de sobreejercicio respecto a la asignación en el
Legislativo— de 19 mil 382 millones de pesos, lo que representa un crecimiento de
casi 0.3% en el gasto neto total. Los dos grandes ramos ganadores por
reasignaciones son la Comisión Reguladora de Energía (+211%), la Comisión
Nacional de Hidrocarburos (+167%), que fueron especialmente afectados por los
recortes desde el proyecto de presupuesto de este año. Por otra parte, los dos
ramos perdedores por reasignaciones de medio año son Turismo (-0.13%),
Cultura (-0.27%) y el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (-0.3%).

Pero los tres mandatos de López Obrador para las finanzas públicas también
disfrazan un mito que resulta a todas luces falso: que la austeridad republicana del
Estado es suficiente para cubrir las necesidades presupuestarias de toda la
administración pública federal. Es decir, que reduciendo despilfarros y
combatiendo la corrupción en el gobierno se obtendrán los recursos adicionales
que permitan —ahora sí— combatir la pobreza y reducir las desigualdades, como
ha prometido el presidente desde su triunfo del 1 de julio de 2018.

A pesar de que la Ley de Austeridad Republicana del Estado no ha entrado en


vigor, el presupuesto federal para 2019 se construyó e implementó siguiendo sus
principales lineamientos, como la cancelación del seguro de gastos médicos y de
separación individualizado para servidores públicos, la reducción o cancelación de
compras y contratos en Pemex, CFE, IMSS e ISSSTE, y la consolidación de
compras del sector público. Con ello, la Secretaría de Hacienda anunció que en el
primer semestre de 2019 había obtenido ahorros preliminares por 113 mil 85
millones de pesos gracias a la austeridad republicana.4 Aunque este monto
representa cerca de cinco veces los ahorros de todo el sexenio de Peña Nieto por
disciplina financiera, suma apenas 4% del gasto total del sector público
presupuestario; por lo que es a todas luces insuficiente como única medida para
aumentar el margen de maniobra del gobierno federal.
De cara al futuro existen al menos dos documentos de planeación y presupuesto
que apuntan a la idea del Estado que pretende construir este gobierno: el Plan
Nacional de Desarrollo (PND) 2019-2024 y los Pre-Criterios Generales de Política
Económica (PCGPE) 2020.5 A pesar de la polémica alrededor de la propuesta y
aprobación del PND,6 sigue siendo el documento rector de la planeación nacional
por al menos los próximos seis años; mientras que los PCGPE 2020 presentan el
posible panorama económico y el marco de las decisiones fiscales.

En el centro de ambos documentos se encuentran también los programas y


proyectos prioritarios del presidente, que ocupan el foco de la narrativa
programática del PND 2019-2024 y, por ello, se contemplan para el ejercicio fiscal
2020 con un presupuesto igual o ligeramente mayor que en 2019. Sin embargo,
los PCGPE 2020 estiman que los ingresos presupuestarios para 2020 disminuirían
en 1.7% en términos reales con respecto al monto previsto en 2019, debido sobre
todo a una caída en los ingresos petroleros. Esto implicaría que, para poder
mantener la estricta regla autoimpuesta de déficits públicos bajos o cero, el gasto
neto total disminuiría en casi 3% en términos reales en el mismo periodo. Sin un
aumento en la deuda, seguramente habrá posibles nuevos recortes en el futuro
cercano, acompañados del crecimiento en las obligaciones del gobierno mexicano,
como las pensiones y el servicio de la deuda contratada en sexenios anteriores.
Con la publicación de las estadísticas económicas y sociales a mediados de este
año, como la Encuesta Nacional de Ingreso y Gasto de los Hogares y las cifras de
crecimiento económico, contaremos con una línea base para dar seguimiento y
evaluar los resultados del gobierno de López Obrador a partir de los magros logros
del sexenio de Peña Nieto. Pero éstos deberán leerse a la luz de las decisiones
presupuestarias de la nueva administración federal, ya que ahí encontraremos
muchas de las respuestas a los cambios socioeconómicos que veremos en los
próximos años, de haberlos.

Así, el análisis del presupuesto público y su evolución nos dan una fotografía
preliminar de la construcción de Estado que empieza a formarse bajo las
decisiones de López Obrador: un Estado pequeño que atiende una parte del
problema de exclusión económica de la población, pero con poca capacidad
institucional para poder ser un verdadero instrumento para la mejora de la calidad
de vida de las personas, la reducción de la pobreza y de las desigualdades. Esta
lógica se mantendrá mientras el gobierno federal renuncie a aumentar la
recaudación —la más baja de los países de la OCDE y una de las más bajas de
América Latina— y no aumente la necesaria inversión social, especialmente en
bienes y servicios públicos. Ojalá “primero los pobres” no sea sólo una promesa
de campaña.

¿QUÉ ES EL PRESUPUESTO?

El Presupuesto de Egresos de la Federación especifica el monto y destino de los


recursos económicos que el Gobierno requiere durante un año, para obtener los
resultados comprometidos y demandados por los diversos sectores de la
sociedad. En suma, el PEF es el documento jurídico y financiero que establece las
erogaciones que realizará el gobierno federal entre el 1° de enero y el 31 de
diciembre de cada año.
¿DE DONDE VIENEN LOS RECURSOS ECONÓMICOS PARA EL
PRESUPUESTO?

Las dos principales fuentes tributarias son: el impuesto sobre la renta (ISR)...que
pagan tanto las empresas como las personas por concepto de ingresos. El
impuesto al valor agregado (IVA)...que es el impuesto que pagamos cada vez que
compramos algún producto y grava todo el valor que se le agrega a una
mercancía en su proceso de producción. El gobierno también obtiene recursos a
través de los bienes y servicios que genera (ejem, ventas de petróleo). Y otra
fracción del gasto es la deuda que contre el gobierno.

LAS ADECUACIONES REALIZADAS EN LA CÁMARA DE DIPUTADOS

Antes del 15 de noviembre el Presidente envía su iniciativa de Ley de Ingresos a


la Cámara de Diputados y Senadores para su aprobación. En este documento se
especifican los conceptos y cantidades estimadas de donde se percibirán los
ingresos para el siguiente año fiscal. Para este año 2020 dicho presupuesto fue
asignado de la siguiente forma:

H. CÁMARA DE DIPUTADOS PRESUPUESTO AUTORIZADO 2020 (CIFRAS EN PESOS)

PRESUPUESTO ASIGNADO 2020 (CIFRAS EN PESOS)

CAPÍTULO DE GASTO MONTO

1000 Servicios Personales 4,674,366,887

2000 Materiales y Suministros 74,927,539


3000 Servicios Generales 1,146,306,422

4000 Transferencias, Asignaciones, Subsidios y Otras Ayudas 1,034,365,000

5000 Bienes Muebles, Inmuebles e intangibles 41,034,152

6000 Inversión Pública 105,000,000

7000 Inversiones Financieras y Otras Provisiones -

TOTAL 7,076,000,000

Primer elemento para destacar es que en 2019 se dio una ruptura con un hecho
que ya era una costumbre: por primera vez el gasto total fue inferior a lo que había
sido considerado en el PEF. A diferencia de años anteriores, en los que el gasto
real siempre terminaba superando lo que había sido planificado, en 2019 fue la
primera ocasión en que hubo una diferencia negativa de 23 618 millones de pesos,
equivalente a -0.4 % de lo presupuestado. Más que una decisión voluntaria, este
hecho se encuentra profundamente relacionado con un pobre desempeño
económico en 2019, evidente en la contracción de 0.1 % en el PIB, y que llevó a
una caída de los ingresos del gobierno. Este desplome llevó incluso a que el
gobierno tuviera que echar mano de 43 % de los ahorros presentes en el Fondo de
Estabilización de los Ingresos Presupuestarios. Puede notarse que en el PEF de
2019 se estimaba un gasto superior al de 2018 que, sin embargo, terminó siendo
inferior por la vía de la realidad económica adversa.

La segunda observación importante es que, a pesar de que el gasto total se


redujo, eso no significa que todas las áreas, programas y proyectos del gobierno
sufrieran recortes. Por el contrario, la posibilidad de reasignar el presupuesto sin
intervención legislativa permite hacer unilateralmente movimientos importantes de
recursos para llevarlos a las prioridades del gobierno. Esta capacidad no es
menor. La Cuenta Pública revela, por ejemplo, que durante 2019 dentro del Poder
Ejecutivo se llevaron 753 540 millones de pesos (equivalentes a 17 % de su
presupuesto) a otros destinos diferentes a los establecidos en el PEF, además de
que en total se gastaron 79 988 millones adicionales a los presupuestados. Para
tener una dimensión del tamaño de estos movimientos, sirva de contraste que el
presupuesto de todo el gobierno de la Ciudad de México para ese año fue de 234
mil millones, es decir, el Poder Ejecutivo reasignó recursos equivalentes a más de
tres veces el total de gasto público de la capital.
Para poder identificar las prioridades del gobierno es necesario observar de
manera simultánea a los ganadores y los perdedores de las reasignaciones. En el
caso de 2019, fueron 10 las dependencias que sufrieron recortes adicionales a lo
largo del año, entre las que destacan áreas tan importantes como la Secretaría de
Salud (-1 472 mdp) o la Fiscalía General de la República (-318 mdp). En contraste,
en la cima de las instituciones con un gasto adicional a lo presupuestado se
encuentra la Secretaría de Energía, que recibió 101 096 millones de pesos
adicionales, lo que significó un incremento de 371 % con respecto a su
presupuesto original.
Otra forma de ver las prioridades de las modificaciones es a través del análisis de
los programas presupuestarios. Si se ordenan para identificar a los mayores
ganadores y perdedores, es muy claro que el programa más importante fue la
coordinación de la política energética en hidrocarburos (97 125 mdp adicionales),
seguido de la operación y mantenimiento de las centrales generadoras de energía
eléctrica (34 782 mdp) y los proyectos de infraestructura gubernamental de
seguridad nacional (26 298 mdp). Hay que recordar que el Aeropuerto de Santa
Lucía fue colocado en esta última categoría para evitar ser sujeto de controversia
judicial, lo que explica por qué en el PEF este programa presupuestario sólo tenía
1 330 mdp y terminó gastando 27 628 millones, un incremento de 1 977 %. Por el
contrario, es muy claro que el programa más afectado fue el Programa de
Inclusión Social PROSPERA, que se encuentra en una especie de limbo entre la
desaparición y la continuidad, ya que tenía asignados 68 540 millones de pesos en
el PEF, pero al final de 2019 sólo ejerció 25 801 mdp; es decir, sufrió un recorte de
42 738 millones (62.4 % de su presupuesto).
¿CUÁL ES EL PROCESO DE APROBACIÓN DEL PRESUPUESTO DE
EGRESOS DE LA FEDERACIÓN?

ELABORACIÓN DE LA INICATIVA DEL


PRESUPUESTO POR EL EJECUTIVO

CAMARA
DE
DIPUTAD
OS

PLENO (VOTACIÓN) COMISIÓN DE


PROGRAMACIÓN
Y PRESUPUESTO
¿CUÁLES SON LAS ETAPAS DEL PROCESOS PRESUPUESTARIO? 2

Las fechas del proceso de presupuestación son las siguientes:

 De febrero a agosto, el gobierno elabora la estructura programática


 De junio a agosto lleva a cabo la preparación preliminar del
presupuesto
 De julio a agosto se determinan las referencias de gasto preliminares
 En agosto se determinan los techos financieros para el gasto
de cada programa, proyecto, entidad o dependencia
 En septiembre se formula e integra el proyecto de PEF, para
presentarlo el 8 de Septiembre

A grandes rasgos el calendario del Presupuesto es el siguiente:

FORMULACION-PROGRAMACION: 1 junio – 8 de septiembre

(Poder Ejecutivo, Poder Listislativo, Poder Judicial, IFE, CND, Dependencias y


Entidades)

DISCUSIÓN- APROBACIÓN: 8 septiembre-15 de noviembre

(Poder Legislativo: Cámara de Diputados)

EJECUCIÓN: 1 enero- 31 diciembre

(Poder Ejecutivo SHCP, Dependencias y Entidades, Congreso, IFE, y Poder

Judicial)
CONTROL/ AUTDITORIA
(Poder Ejecutivo SECODAM Y SHCP, Poder Legislativo Contaduría
Mayor de Hacienda y cuenta de la Hacienda Pública Federal)

¿CÓMO SE CLASIFICA EL PRESPUESTO?

Actualmente, en México se utilizan tres tipos de clasificaciones


para el análisis presupuestal, que se diferencian por sus
objetivos y criterios de distribución: la administrativa, la
económica y la funcional que permiten entender quién, en qué, y
para qué se gasta el dinero.

Clasificación Económica: ¿En qué se gastan los recursos


públicos? Aquí se divide en gasto corriente que son el pago de
sueldos, adquisición de materiales y suministros para el
funcionamiento de las dependencias. Y el gasto capital indica
que tanto se transfiera a la sociedad a través de obras públicas y
proyectos de inversión.

Clasificación Administrativa: ¿Quién Gasta los recursos públicos? El gasto


desglosado por dependencias y entidades a las que se les asigna y ejercen los
recursos públicos.

ANEXO 1: Marco Jurídico del Proceso Presupuestario en México9


En el siguiente cuadro se señalan las leyes que fundamentan y con
base en las cuales se realizan las etapas del proceso presupuestario.

Cuadro 1
Marco jurídico del Presupuesto Federal en México
Formulación:
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos (art. 74, fracción
IV); Ley Orgánica de la Administración Pública Federal (art. 12);
Ley de Planeación (arts. 7 y 27);
Ley de Presupuesto, Contabilidad y Gasto Público Federal (arts. 17-20,
22-24), y su reglamento (arts. 8-31);
Ley Federal de Entidades Paraestatales (arts. 47, 50 y 51), y su reglamento (art.
24); Ley General de Deuda Pública (arts. 9 al 16);
Ley de Adquisiciones y Obras Públicas (arts. 7, 17 al 27).
Discusión-Aprobación:
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos (art. 74, fracción IV)
Ejecución:
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos (arts. 126 y 134);
Ley de Presupuesto, Contabilidad y Gasto Público Federal (arts. 25 al 38)
y su reglamento (Capítulo I y II; arts. 32 al 80);
Ley federal de Entidades Paraestatales (arts. 52 y 55) y su reglamento
(art. 23) Ley General de Deuda Pública (art. 4, fracción V)
Decreto Aprobatorio de Presupuesto de Egresos de la Federación
Control/Auditoria:
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos (arts. 73, fracción XXIV y
74, fracción IV)
Ley Orgánica de la Administración Pública Federal (arts. 23, 31 y 37)
Ley de Presupuesto Contabilidad y Gasto Público Federal (arts. 37, 39, 40 al 46) y su
reglamento (Título V, arts. 130 al 186)
Ley Federal de Entidades Paraestatales (arts. 59 al 65) y su reglamento (arts.
29 al 34) Ley General de Deuda Pública (arts. 23 al 26)
Ley de Adquisiciones y Obras Públicas (arts. 84 y 85)
Ley Federal de Responsabilidades de los Servidores Públicos (arts. 2, 3, 7 y 47)

Anexo 2

DISTRIBUCIÓN DEL GASTO EN CLASIFICACIÓN ADMINISTRATIVA

RAMOS DE LA RAMOS DE LOS RAMOS


ADMINISTRACIÓN PODERES Y GENERALES
PÚBLICA ORGANOS
CENTRALIZADA AUTONOMOS
02 Presidencia 01Poder Legislativo 19Aportacione
Seguridad
04Gobernación 03 Poder Judicial Social

5 Relaciones Exteriores 22 IFE 23 Provisiones


Saláriales
6 SHCP 31Tribunales Agrarios y Económicas
7 Defensa Nacional 32 Tribunal Fiscal 24 Deuda
Pública
8 SAGAR 35 CNDH 25
Aportaciones para los
9 SCT los sistemas
de educa.
10 SECOFI básica y
Normal
11 Educación Pública
12 Salud 33
Aportaciones para
13 Marina entidades
Federativas y
14 Trabajo Municipios
15 Reforma Agraria 28
Participaciones a
16 SEMARNAP Entidades
Federativas y
17 PGR Municipios
18 Energía 30 ADEFAS
20 Desarrollo Social 34 Programas
de Apoyo
21 Turismo Ahorradores y
Deudores
27 SECODAM de la Banca

ISSSTE
IMSS
Lotería Nacional CAPUFE
CFE
L y FC
PEMEX
CONCLUSIÓN

Para nadie es ya un secreto que el Poder Ejecutivo posee una gran capacidad
para redireccionar a voluntad el gasto público después de que el Presupuesto de
Egresos de la Federación (PEF) es aprobado por la Cámara de Diputados.
Gracias a un andamiaje legal que anula de jure y de facto a los legisladores
durante la ejecución del gasto público mediante las adecuaciones presupuestarias,
el presidente mexicano posee uno de los poderes presupuestarios con menos
contrapesos y controles de los que existen en cualquier otra democracia del
mundo.

La mejor evidencia de ello se encuentra en el análisis de la cuenta pública, que es


el documento que cada 30 de abril entrega la Secretaría de Hacienda y Crédito
Público (SHCP) a los diputados y que detalla cómo gastó realmente el gobierno
durante el año previo. Su inspección detallada corresponde legalmente a los
legisladores y, en particular, a la Auditoría Superior de la Federación (ASF), que r

La Cuenta Pública muestra qué tan diferente puede terminar siendo el gasto
público en comparación con lo originalmente establecido en el PEF. Los recortes
ya hechos en el PEF pueden terminar haciéndose más profundos por la decisión
del Ejecutivo o, por el contrario, rubros que no habían sido considerados por los
legisladores acaban recibiendo muchos más recursos. Por eso es necesario
continuar explorando y analizando a profundidad este documento.

En años anteriores fuimos testigos de cómo esta facultad fue utilizada para
acrecentar gastos superfluos como la publicidad gubernamental o los servicios de
viáticos, o para negociar políticamente, como se hacía con los recursos del ramo
23 (dicho sea de paso, en este año sólo se ejercieron 1.6% más recursos en este
rubro, en contraste con los descomunales incrementos y casos de negociación
política del sexenio anterior).
Hoy las prioridades del gobierno son otras, pero la práctica del uso discrecional de
los recursos persiste. Los mecanismos utilizados siguen siendo los mismos: el
Poder Ejecutivo sigue teniendo una amplia facultad para dar y quitar dinero a
voluntad. Ante esta facultad a los legisladores no les queda más que el recurso de
emitir una opinión. Esto, no hay que dejar de repetirlo, es una anormalidad
democrática.

En ningún país democrático el gobierno tiene la libertad para gastar más de lo


presupuestado ni para mover los recursos de un lugar a otro como en México. Y
esto es un enorme problema, no importa si gobierna el PAN, el PRI o MORENA. El
ejercicio del gasto público —la herramienta más importante de política pública—
no puede ser ajena a la división de poderes ni a los pesos y contrapesos, de lo
contrario, seguiremos teniendo un presupuesto de egresos ficticio moldeado por la
voluntad presidencial.

BIBLIOGRAFIA
 DESIGUALDADES EN MÉXICO 2018” DE EL COLEGIO DE MÉXICO, DISPONIBLE

EN: HTTPS://DESIGUALDADES.COLMEX.MX/INFORME2018
 DIARIO OFICIAL DE LA FEDERACIÓN  (ABRIL, 2020) “PRESUPUESTO ASIGNADO

2020”. DISPONIBLE EN:


HTTP://WWW5.DIPUTADOS.GOB.MX/INDEX.PHP/CAMARA/PROGRAMACION-
PRESUPUESTO-Y-CONTABILIDAD/PRESUPUESTO-ASIGNADO
 DIARIO OFICIAL DE LA FEDERACIÓN (JULIO 12, 2019), “PLAN NACIONAL DE

DESARROLLO 2019-2014”. DISPONIBLE


EN: HTTPS://WWW.DOF.GOB.MX/NOTA_DETALLE.PHP?
CODIGO=5565599&FECHA=12/07/2019 SHCP (ABRIL 1, 2019), DOCUMENTO
RELATIVO AL CUMPLIMIENTO DE LAS DISPOSICIONES CONTENIDAS EN EL
ARTÍCULO 42, FRACCIÓN I, DE LA LEY FEDERAL DE PRESUPUESTO Y
RESPONSABILIDAD HACENDARIA “PRE-CRITERIOS 2020”.
 BROW SOLA, CARLOS. “PRESUPUESTO, PRIMERO LOS POBRES”, REVISTA

NEXOS,2019, MEXICO. DISPONIBLE EN: HTTPS://WWW.NEXOS.COM.MX/?P=44301