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Universidad de Los Andes

Facultad de Humanidades y Educación


Escuela de Historia
Sextas Jornadas de Investigación de los Estudiantes de Historia

Una lectura de la Carta de Jamaica.


Apreciaciones y consideraciones teóricas para su
estudio.
-Juan José Peña Vielma
Octavo semestre
juanjo_pv@hotmail.com
Profesora tutora: Jo-ann Peña Angulo

Resumen:

En el presente estudio se realiza un acercamiento al discurso del Libertador


Simón Bolívar expuesto en la Carta de Jamaica escrita en Kingston el 6 de
septiembre de 1815 como respuesta a una misiva de Henry Cullen. Dicho documento
expresa un ideario político que refleja las aspiraciones del movimiento americanista
proclamador de la independencia, superando la degradación del tiempo, no obstante
viéndose afectado por él, se ha convertido en sustento discursivo sempiterno de los
dirigentes y pensadores políticos de los dos siglos de vida republicana.
La idea fundamental de este ensayo es, más que dar un profundo análisis,
esbozar consideraciones teóricas y metodológicas para afrontar el documento como
fuente histórica siguiendo los siguientes pasos básicos: 1) contextualización en un
proceso socio-histórico sistémico producto de la característica irreversibilidad de la
historia, marcada por la búsqueda de un equilibrio y la correlación entre orden y
desorden, es decir, entropía; 2) proponer el uso de este documento como un problema
epistemológico de la disciplina, cuyo sentido ontológico se puede entender a través
de la hermenéutica, comprendiendo la relación entre lector (historiador) y el texto; 3)
consideración de la subjetividad presente en el hombre (Bolívar), su temporalidad y la
refiguración de la experiencia temporal por la narración. Al final, daremos
apreciaciones relacionadas con el sentido del uso del documento y su necesidad
cambiante según las intenciones objetivas de quien lo asuma.

Palabras claves: Simón Bolívar, Carta de Jamaica, Independencia hispanoamericana,


entropía, epistemología, hermenéutica, temporalidad, narración.

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Juan José Peña Vielma
Una lectura de la Carta de Jamaica. Apreciaciones y consideraciones
teóricas para su estudio

Introducción.

Este trabajo es resultado de la experiencia vivida en la cátedra Teoría de la


Historia dictada a modo de optativa en la Escuela de Historia de la Universidad de
Los Andes por la profesora Jo-ann Peña Angulo. El mismo tiene como finalidad poner
en práctica lo estudiado en clases, fundamentándonos en los autores manejados, tales
como Paul Veyne y Paul Ricoeurt, quienes se plantean los problemas epistemológicos
de la historia, así como Gustavo Guerrero y Alberto Betancourt Posada, siguiendo sus
estudios acerca de la naturaleza del lenguaje y la relación entre el texto y el lector,
del mismo modo, las consideraciones de la historia como sistemas, sustentada en los
estudios de la física acerca de la termodinámica y el fenómeno de la entropía,
poniendo en práctica para el método histórico, un conocimiento físico del
comportamiento del universo.

En líneas generales, más que un análisis resulta una propuesta metodológica


para enfrentar el discurso de la Carta de Jamaica, escrita por Simón Bolívar como
respuesta a una misiva de Henry Cullen en Kingston, cuya data es del 6 de
Septiembre de 1815, esta es, a la vez, una disertación y llamado de atención sobre
el momento histórico del proceso emancipador hispanoamericano.

Empecemos por decir que al recurrir al estudio de un tema histórico, lo


hacemos siempre por una necesidad presente, asumiendo ese conocido razonamiento
de Benedetto Crocce de que toda historia es en realidad historia del presente, así
como lo que nos dice Alberto Betancourt Posada cuando cita a Agnes Heller, según
éste, el historiador, realiza sus lecturas apremiado por los intereses del presente. 1Así,
un nuevo estudio de la Carta de Jamaica, constituye aún hoy en día una necesidad
para conocer el ideario sobre el cual se sustentó la acuñación de un nuevo orden

1 Alberto Betancourt Posada. Historia, representación e interpretación. México D. F., Facultad de


Filosofía y Letras UNAM, p. 13-14, el autor hace uso de la obra de Agnes Heller. Teoría de la Historia.
México, Fontamara, 1989

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político:2 el republicano de nuestra Hispanoamérica independiente frente a la


tradición del antiguo régimen monárquico. Además, por ser este texto un sustento
sempiterno de los discursos políticos de nuestro país-como se ha visto a lo largo de
nuestra historia política-, gran interés adquiere para la comprensión del proceso
histórico venezolano en particular y americano en general.

Carta de Jamaica: búsqueda de un nuevo orden. Entropía,


transformación en búsqueda de equilibrio.

El discurso proclamado por Bolívar en su Carta de Jamaica se enmarca en el


proceso histórico de la emancipación hispanoamericana, entendido este como un
verdadero acontecimiento que destaca en la historia americana y venezolana, pues
como bien lo dice Paul Veyne:

“Un acontecimiento se destaca sobre un fondo de uniformidad; es una


diferencia, una cosa que no podríamos conocer a prior”3.

En tal sentido, la emancipación destaca sobre la aparente uniformidad de tres


siglos de conquista, colonización e implantación de la sociedad colonial, es un proceso

2La ideología escolástica, el pensamiento cristiano medieval y el desarrollo de la estructura feudal de


la sociedad, que había signado a Europa, sustentó un orden político y modo de organización
encarnada en la figura divina del rey, lo cual la historiografía a convenido en llamar antiguo régimen.
El pensamiento ilustrado, por otra parte, fundamentándose en el pensamiento racional que trata de
explicar el mundo partiendo del hombre y la naturaleza y no de la figuración dogmática de un Dios,
como Cristo, causó un sisma y fue como un ariete al poder eclesiástico y real, replanteando y poniendo
en preponderancia el concepto de individuo no como vasallo, sino como ciudadano, en ese mismo sentir
del espíritu de la época, el cuestionamiento de la fe dentro de la misma fe, con Lutero como primer
precursor de las reformas protestantes, aunado a la paulatina transformación de los sistemas de
producción feudal, por la producción burguesa y comercial socavaron un orden imposible de
perpetuar, buscando acuñar uno nuevo, a través de los años, y no sin las retaliaciones propias de lo
que significa una revolución en el pensamiento y cambio de estructura, la incipiente ideología liberal se
abriría paso como paradigma y sistema de producción y organización política, siendo este proceso una
muestra del dinamismo de la humanidad y del cambio constante. A este nuevo orden, Bolívar, como
parte de una clase europea americana, se suscribiría, -aunque vale decir, dentro de su propia realidad
temporal- así como muchos otros pensadores hispanoamericanos.
3 Paul Veyne. Cómo se escribe la Historia. Ensayo de epistemología. Madrid, Fragua, 1972, p. 14.

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que difiere y se hace relevante por no tener parecido alguno con eventos pretéritos.
El acontecimiento, es la ruptura con ese nexo colonial a partir del 19 de sbril de 1810
y sus sucesivos, pues desde luego, para la época, tal suceso no se reconoció a priori
por no tener parangón alguno.

Pero es necesario apreciar la complejidad del asunto, de la independencia


vista en general no como un acontecimiento único, sino como muchos de ellos producto
de un desequilibrio4 en el devenir histórico venezolano, como lo propone la historia
vista desde la teoría general de sistemas,5 con ésta proposición teórica se entiende la
realidad histórica como una totalidad que incluye lo tangible y lo no-tangible,
compuesta por un conjunto de entidades y realidades diversas actuantes dentro de
las sociedades, es decir, cultura y sociedad, costumbres, formas de vida, lo tangible
de la humanidad; así como elementos simbólicos, pensamiento razonado, pensamiento
científico, y todas las formas no tangibles de entendimiento del mundo,
correspondiente a las ideas, en la historia, forman parte de un todo, haciendo de la
realidad socio-histórica una dialéctica perpetua entre los diversos componentes.

Este planteamiento teórico de comprensión, se sustenta empleando en la


historia las precisiones alcanzadas por la segunda ley de la termodinámica, la
entropía física6: tal preceptiva de la física aplicada a la termodinámica nos dice que
existiendo un desequilibrio térmico entre los elementos de un sistema, se da una
evolución irreversible en el universo hasta la degradación de tal desequilibrio,
denominado equilibrio termodinámico, proceso que no concluye, pues la alteración y

4 La noción desequilibrio, que se expone en este punto, está relacionada a la obra del físico y químico
ruso Ilya Progogine, quien estudiara en física la irreversibilidad y el desequilibrio en la termodinámica,
haciéndolo extensible a la comprensión del universo, con lo cual ganaría el premio nobel en el año
1977. Sobre la base de estos estudios científicos, se desarrollaría una propuesta para el entendimiento
de la historia como un sistema en constante y natural desequilibrio, cuya naturaleza es la
transformación, así, las sociedades humanas se encuentran en una perpetua oscilación entre orden y
desorden.
5 Aquí nos centramos en las proposiciones hechas en el artículo de la profesora de ésta cátedra: Jo-ann

Peña. Entropía e historia. Un acercamiento desde la teoría general de sistemas. s/c, s/e, s/f, 10 p.
6 Este concepto de entropía, eje fundamental de la segunda ley de la termodinámica, es acuñado y

estudiado a profundidad por Rudolf Clausius, científico alemán del siglo XIX. El significado etimológico
correspondiente de entropía es transformación, tal como se entiende del griego.

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el desorden perpetuo causado en los sistemas por sus elementos componentes, hace
de la búsqueda de equilibrio, una constante. Esta idea, aplicada a la historia, abre
una perspectiva en el enfoque del estudio conduciendo a la consideración de que, la
entropía, la transformación en la historia entendida como un sistema, está marcada
por la convivencia entre orden y desorden debido a la multiplicidad de componentes
de la sociedad, esto conlleva a un proceso social de duración irreversible y a la
creación de sistemas cada vez más complejos como en búsqueda de un nuevo orden
que permita el equilibrio.

Sigamos ésta consideración y pongamos por caso el proceso de


independencia: existe naturalmente, en un contexto amplio, un desequilibrio producto
de las realidades diversas de la época, las cuales, sin ser concluyentes pudiéramos
exponer a grandes rasgos las siguientes: 1) la conglomeración de culturas
infinitamente distintas que en su situación sentían un abierto rechazo hacia la
colonización; 2) la preponderancia del blanco peninsular sobre los criollos,
sustentados en los principios de una organización feudal y aristocrática, propia de la
mentalidad de conquista de la Europa occidental del medioevo; 3) la condición de
los blancos criollos como incipiente clase comercial relegada del poder político y cuya
necesidad de libertad se concatenaba con las ideas de la ilustración. 7 Todo ello
sumado a las distinciones de tipo geográfico que -sin proponer explicaciones
deterministas- acentuaba las identidades locales y regionales, se mantenía en un
aparente orden bajo la dominación monárquica.

La abdicación de Carlos IV y la retención del heredero de la corona


española Fernando VII a consecuencia de la invasión a España del ejército
napoleónico, consecuentemente, la junta patriótica del 19 de Abril de 1810, que se

7 Estos tres elementos son los mismos que define el autor Briceño Guerrero en su obra sobre la
mentalidad americana El Laberinto de los tres minotauros, en sus apartados correspondientes uno a “La
identificación americana con la Europa segunda” La Europa del siglo de las luces; “Europa y América
en el pensar mantuano”, pensamiento correspondiente a la España imperial, cuyos principios son el
señorío, el imperio, la fe cristiana y el pensamiento racional; y el “Discurso salvaje”, la parte cultural
que en América quedó subyugada. José Manuel Briceño Guerrero. El laberinto de los tres minotauros.
Caracas, Monte Ávila, 1994. 303 p.

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Una lectura de la Carta de Jamaica. Apreciaciones y consideraciones
teóricas para su estudio

instauró para preservar los derechos del rey de España declarando ilegítimo el
gobierno provisional francés abriendo paso hacia la independencia, en términos de la
señalada entropía, no es más que acontecimientos que conforman un largo proceso de
búsqueda de equilibrio ante el desequilibrio natural existente, lo cual causa un
proceso irreversible en el que paulatinamente se deberá crear una estructura más
compleja, -tal como los elementos materiales del universo buscan un equilibrio en
medio de un constante desorden- a partir de un largo proceso de luchas intestinas
para poder volver a un orden sobre nuevos sustentos.

Ahora pongamos por caso la Carta de Jamaica: ésta, efectivamente, la


escribe Bolívar como producto del desorden de la realidad del momento, buscando
mediante sobrias meditaciones en su discurso la realización de un nuevo orden, así
como el llamado de atención de potencias extranjeras –Inglaterra básicamente- para
tales efectos.

Epistemología y hermenéutica: uso de la Carta de Jamaica por la


historiografía patria

Siguiendo esta línea, en la que podemos considerar la Carta de Jamaica como


un planteamiento para la conformación de un nuevo orden, el presente documento ha
fungido como un bosquejo visionario para el proyecto americano. Pero esto ha traído
como consecuencia en la historiografía venezolana una sobrevaloración del mismo–
producto de su naturaleza de búsqueda de un equilibrio-, dándole atributos
proféticos, en esto Pino Iturrieta afirma:

“Para los venezolanos, la Carta de Jamaica es un documento


profético, porque desvela los misterios del porvenir luego de explicar las
características básicas de la sociedad durante la independencia. Es, además, la

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piedra angular del mensaje integracionista que continúa pendiente en América


Latina.”8

Este valor de la Carta de Jamaica dado por los venezolanos, se relaciona con
la construcción de una conciencia nacional en torno a un mensaje integracionista dadas
las características comunes de Hispanoamérica, y su uso por la historiografía, nos
remite a un problema de orden epistemológico9 en la disciplina histórica: la invención
documental. El historiador, al tratar un tema en específico, no puede trasladarse al
pasado sino es por medio del documento, mediante éste, realiza su análisis y fabrica
su discurso. Al respecto Paul Ricoeurt nos dice:

“La historia, en cuanto búsqueda, se detiene en el documento como


cosa dada, aún cuando eleve al rango de documento huellas del pasado que
no estaban destinadas a construir un relato histórico. La invención documental
es, pues, también un problema de epistemología”10

En tal sentido, la valoración de la Carta de Jamaica dada por los venezolanos


como lo expresa Elías Pino, es consecuencia del uso que le ha dado la historiografía
nacional, el cual tiene como origen la invención documental, siendo así, un problema
de orden epistemológico relacionado con la elevación de huellas del pasado -como
puede ser considerado el discurso de Bolívar- como documento dado y explicativo
por sí mismo.

Paul Veyne plantea éste problema de referencia del pasado a través del
documento constatando que el historiador al especular sobre el intervalo que separa
el hecho vivido del relato que hace lo lleva a comprobar un límite:

8 Elías Pino Iturrieta, Ideas y mentalidades de Venezuela.“Nueva lectura de la Carta de Jamaica”.


Caracas, Alfa, 2008, p 96.
9Usualmente la epistemología es entendida como sinónimo de teoría del conocimiento, la palabra viene

del griego y se conforma de dos significados: episteme, que quiere decir conocimiento; y logia que
quiere decir estudio, así, pudiera entenderse como estudio del conocimiento, el cual, va dirigido hacia
las ciencia, naturales o sociales, como una forma de conocimiento más razonado, contrario al
conocimiento simple, el correspondiente a la palabra griega doxa, como un conocimiento más general,
el estudio sobre este tipo de conocimiento es la gnoseología. La necesidad de la epistemología es
estudiar cada uno de los procedimientos de una ciencia, y, además, contextualizar sus avances
logrando una meditación inclusiva acercándose a la comprensión más plena.
10Paul Ricoeurt. Tiempo y narración “el tiempo narrado”. s/c, s/e, s/f. p638

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Una lectura de la Carta de Jamaica. Apreciaciones y consideraciones
teóricas para su estudio

“Este límite es el siguiente: lo que los historiadores llaman acontecimiento no es


captado directa y enteramente en ningún caso; siempre lo es incompleta y
lateralmente, a través de documentos o de testimonios […] de huellas.”11

Estas líneas de Veyne, dilucidan la dificultad y el obstáculo del historiador


frente a lo sucedido. El documento que estudiamos, tiene un efecto en la denominada
historiografía patria de unilateralidad en la comprensión histórica por esa
sobrevaloración que se le da.

Pero ese límite en la captación de la realidad histórica –en nuestro caso de la


independencia como contexto de la Carta de Jamaica-, producto de la unilateralidad
propia del conocimiento a través de huellas como consecuencia de una invención
documental, puede encontrar un significado. Pues ese objetivo de la historia, el de
invención documental, viene dado por la conciencia de relacionarse con
acontecimientos realmente sucedidos. Así, no hay documento sino está relacionado
conscientemente con una realidad. Paul Ricoeurt nos dice:

“Precisamente en ésta conciencia, el documento se hace huella, esto es, […] a


la vez un resto y un signo de lo que fue y ya no es. Corresponde a la
hermenéutica interpretar el sentido de ese objetivo ontológico, por el que el
historiador, basándose en documentos, intenta alcanzar lo que fue y ya no
es”12

En ésta cita se puede entender que es a partir de la hermenéutica13 posible


captar el sentido ontológico, el sentido de la huella de lo vivido, a través de la cual
se intenta reconstruir ese pasado, siguiendo esta premisa, se puede explicar el
porqué un discurso –más allá de la irremisible condición de conocimiento indirecto,
sustentado siempre en documentos- asume una huella del pasado en especial,
sobrevalorándola a veces, como en el caso de la Carta de Jamaica. No hay inocencia
en la construcción del discurso histórico y no puede deslastrarse de su intencionalidad.

11 Paul Veyne. Ob. Cit. p 13


12 Paul Ricoeurt. Ob. Cit. p 638.
13Hermenéutica se refiere a la interpretación del texto, en un principio se dedicó a la interpretación

teológica, es el romanticismo que la incluye y usa para todo tipo de literatura. A la hermenéutica se le
agregan una serie de consideraciones, la que destacamos aquí es la de Paul Ricoeurt quien pone en
relevancia que el autor de la obra se despersonaliza del texto y es lector quien intenta encontrar el ser
del texto, su sentido ontológico.

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En la asunción de la Carta de Jamaica por parte de la historiografía nacional


se evidencia, pues, un nivel epistemológico de invención documental, cuyo objetivo
ontológico puede ser interpretado a través del uso de la hermenéutica para
comprender su significado. Tal interpretación de ese sentido ontológico de la
sobrevaloración del documento estudiado como profético, puede dar como respuesta
la necesidad de creación de una conciencia nacional durante el siglo XIX para
cimentar el Estado-nación. Este punto lo trataremos al final.

El Historiador Frente al texto

El problema de la interpretación, se presenta como el principal reto del


historiador para darle sentido al documento, pues el lector tiene a su disposición
asumir el enfoque deseado para enfrentarse al texto. Betancourt Posada nos habla
respecto de ésta idea:

“La pluralidad de lecturas posibles de un texto obliga al historiador a resolver


diversos problemas teóricos que resultan ineludibles si se desea seleccionar un
recorrido de lectura entre múltiples rutas posibles”14

Precisa el autor que el historiador, al tomar dirección por la cual guiar la


lectura, se debe dedicar a resolver ciertos problemas teóricos, uno de ellos es la
flexibilidad y límites de la interpretación. Este es el primer inconveniente que se
plantea: si un texto puede ser leído de una o muchas maneras, hasta qué punto es
plausible una lectura, pues no cualquier comentario de un texto debe ser legítimo.15

Así como la invención documental siempre está relacionada con


acontecimientos realmente sucedidos, la manera de leer el texto debe estar apegada
a una realidad. Muchas veces la lectura de la Carta de Jamaica -así como muchos
otros discursos del libertador-, es usada para sustentar discursos políticos y para
ganar legitimidad, en innumerables casos los líderes usan fragmentos para propugnar
14Alberto Betancourt Posada. Ob. Cit. p, 12-13
15 Ibídem, p 21

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Una lectura de la Carta de Jamaica. Apreciaciones y consideraciones
teóricas para su estudio

lineamientos políticos que llegan al punto de un exacerbado anacronismo,


pretendiendo que lo dicho en 1815 explique la realidad contemporánea. El
anacronismo resulta una interpretación inconcebible, a menos que se quiera manipular
políticamente a las masas y no hacer historia.16

Las posibles lecturas del texto se presentan en niveles diferentes –lectura


literal, metafórica, anagógica, ética, etcétera- en el que el lector debe ser capaz de
ponderar los diferentes significados que podría tener el texto.17

Esta decisión de asumir un nivel u otro es propicia por la naturaleza misma del
proceso de lectura, el cual no se limita a un mero proceso informativo binario en el
que un elemento se relaciona con el significado estable e invariable, es decir, en el
que el emisor remite elementos y símbolos, palabras, presentando un significado
inamovible al receptor, en contraste, es un proceso “semiósico” donde el elemento se
relaciona con su significado sólo a través de un interpretante, variando así, su
significado, pues no es un proceso binario sino tríadico.18

La sugerencia sería asumir el discurso de Bolívar desde una perspectiva


apoyada en la realidad, sin dar lugar a anacronismos y objetivando el enfoque en un
nivel o varios, -sea cultural, histórico, lingüístico, moral, etc.- y considerarlo partiendo
de una teoría de la interpretación en la que se incluya la intención del autor, la de la
obra y la del lector19, a sabiendas de que el autor, deja plasmada en su obra cosas

16 Elías Pino Iturrieta. Ob. Cit. p 95. El autor pone como ejemplo de tal uso anacrónico del discurso de
Bolívar, la lucha del presidente Pérez Jiménez para combatir a Acción Democrática, en la cual usó la
última alocución del Libertador que clamaba por el cese de los partidos.; El anacronismo, según
Humberto Eco citado en el trabajo de Alberto Betancourt Posada, es una interpretación inconcebible.
17 Alberto Betancourt Posada. Ob. Cit. p 15
18 Ibídem. p 18.
19 Ibídem. p 24. Propone que el historiador puede realizar múltiples lecturas siempre y cuando

contemple los tres elementos: la intención del autor, de la obra y del lector. Esto lo enuncia
considerando diversas corrientes: “Algunas corrientes (sospecho que es el caso de ciertas expresiones
del antiguo historicismo) sostienen que lo más importante es la intención del autor, es decir, aquello que
se propuso decir. El problema de esta posición estriba en que se soslaya el hecho de que normalmente
cuando alguien escribe o habla, dice más de lo que quiere decir. […] Otras corrientes sostienen la
primacía de la intención de la obra y afirman que el texto dice más de lo que el autor quiso decir y
que en todo caso cuando el lector actualice el texto, tendrá que ceñirse a lo que la obra dice. […] Una

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ajenas a su intencionalidad, pues dice más de lo que quiere decir, por ejemplo: la
intención de Bolívar es dar una valoración de su contexto e inferir el posible futuro de
América, sin embargo, en su discurso –sin quererlo-, deja testimonio de características
lingüísticas de su tiempo, que un estudioso de este aspecto podría abordar como su
nivel de lectura y rescatar del texto cosas que el propio Bolívar no tuvo intención de
comunicar. Es allí cuando entra en juego la intención del lector.

Se sugiere también una vía para la comprensión de la Carta de Jamaica


como un ideario integrante de un contexto extenso, en el que la temporalidad y la
subjetividad del hombre inmerso en ella, permitirá una visión particular del panorama
americano, refigurando la experiencia temporal a través de una configuración
narrativa. A este punto nos dedicamos en el siguiente apartado.

Subjetividad presente en el Hombre: Bolívar, su temporalidad y la


refiguración de la experiencia temporal por la narración.

El discurso de Bolívar se presenta como una narración en la que sintetiza su


sentir particular respecto al panorama social y político de 1815: en el esboza su
justificación del despecho por España, no sin antes identificarse, en ciertos puntos, con
su herencia española:

“El hábito a la obediencia; un comercio de intereses, de luces, de religión; una


recíproca benevolencia; una tierna solicitud por la cuna y la gloria de nuestros
padres; en fin, todo lo que formaba nuestra esperanza nos venía de España.
De aquí nacía un principio de adhesión que parecía eterno […] Al presente
sucede al contrario; la muerte, el deshonor, cuanto es nocivo, nos amenaza y
tememos: todo lo sufrimos de esa desnaturalizada madrasta.”20

tercera posición sobre el tema enfatiza la preponderancia de la intención del lector. En esta situación,
el lector estaría autorizado a leer el texto de la manera que considera más conveniente.”
20 Simón Bolívar. Carta de Jamaica. Fundación José Guillermo Carrillo.
http://www.fundacionjoseguillermocarrillo.com/sitio/sbcarjamaica.html

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Una lectura de la Carta de Jamaica. Apreciaciones y consideraciones
teóricas para su estudio

Este fragmento muestra su identidad con España, pero muestra también, su


aversión por lo que parece ser una nueva cara del imperio, una nueva faceta de la
relación de las colonias con su metrópoli, en la que ya la península no aparece como
una madre sino como una desnaturalizada madrastra. Pudiéramos añadir la razón de
tal cambio en estas relaciones como consecuencia de un cambio dentro de la propia
Europa, en la que los valores señoriales y aristocráticos –fundamentales en España-
eran socavados por nuevas concepciones del hombre, de la sociedad y la economía,
propios de la época ilustrada y de la naciente ideología liberal en efervescencia
sobre todo a finales del siglo XVII por su radicalismo filosófico. Ya el sistema español
y sus fundamentos parecían caducos en un nuevo clima en el que los nuevos axiomas
liberales no podían acceder por el obstáculo de las viejas estructuras. Para Bolívar e
ilustrados americanos adheridos a éstas corrientes del pensamiento, España
representaba un obstáculo, de ser la madre, pasó para estos hombres, a ser la
desnaturalizada madrastra.

Bolívar no se muestra pues, antieuropeo, sino planteando la necesidad de un


cambio en las directrices políticas y económicas de América con respecto al caduco
sistema español, llamando la atención en su discurso de las potencias europeas, en
especial de Inglaterra, para que hiciesen ellas la independencia ilustrando a España
en sus bien entendidos intereses liberales. Siguiendo su sentir respecto a España, y
aplicando su formación y convicción ilustrada para describir la situación de 1815 en
su Carta de Jamaica, intenta proyectar su mirada hacia el futuro de las nacientes
repúblicas, esto lo hace a lo largo de todo su discurso.

Es preciso comprender que, como es evidente y ya se ha dicho, su discurso


engloba todo su ideario e intención política, esto es natural en cualquier narración
que se haga en cualquier época, pues en cuanto tal, implica el obrar de la psiquis del
que narra, dejando entreverse en todo discurso el pensamiento con respecto a
diversas materias, en este caso, en cuanto a la política americana, este pensamiento

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logra refigurar la experiencia temporal; usemos las palabras de Ricoeurt para


aclarar:

“el trabajo de pensamiento que opera en toda configuración narrativa termina


en una refiguración de laexperiencia temporal”21

Tomemos la Carta en cuestión como una configuración narrativa, en la que


obra el pensamiento del narrador, -en este caso Simón Bolívar- y veremos que lo
expuesto en esta, es una refiguración de esa experiencia temporal, vivida en carne
propia, pero que es refigurada bajo su visión particular, no queriendo decir que
dicha narración sea lo vivido tal cual por todos los americanos, pues, a sabiendas de
que las sociedades se componen de diversos elementos e individuos, las vivencias
siempre tienen a la vez un carácter colectivo e individual. Es entonces, una apreciación
subjetiva, una refiguración particular.

El mismo Ricoeurt explica que este poder de refiguración por parte del
pensamiento sobre la experiencia temporal, es hecho a través de la aporética de la
temporalidad.22Si el diccionario no nos falla, la aporía, que viene del griego y
significa carencia de camino, quiere decir incertidumbre o contradicción indisoluble, en
ese sentido, resulta ser una problematización o una especulación sobre algo de lo cual
no se tiene certeza; desde latemporalidad, del momento específico en que se vive,
sobre la misma temporalidad o una experiencia temporal ajena.

Es decir, no se debe entender la configuración narrativa –el discurso- de


Bolívar en su Carta de Jamaica, sino consideramos que sobre éste obra un
pensamiento y las aporías propias de su temporalidad, de su contexto preciso.

Se debe señalar también que tal configuración narrativa, su discurso, sirve


para la acuñación de una conciencia nacional, pues, como lo demuestra en la Carta,
su idea de nación es integral y es americana en general, su pensamiento induce a
ésta idea integracionista:

21 Paul Ricoert. Ob. Cit., p635


22 Ídem

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Una lectura de la Carta de Jamaica. Apreciaciones y consideraciones
teóricas para su estudio

“Yo deseo más que otro alguno ver formar en América la más grande nación
del mundo, menos por su extensión y riquezas que por su libertad y gloria.
Aunque aspiro a la perfección del gobierno de mi patria, no puedo
persuadirme que el Nuevo Mundo sea por el momento regido por una gran
república; como es imposible, no me atrevo a desearlo;”23

Su deseo era ver a América constituida como una gran nación, aunque para su
momento, reconocía esa imposibilidad, dejándola como una idea para el futuro. No
excluye de tal suerte en su refiguración del tiempo a través de su narración, una
figuración del tiempo pero no presente ni pasado, sino futuro, Bolívar se plantea lo
que puede ser y como debe ser el futuro de América a su entender; Desde su
temporalidad Bolívar se proyecta hacia el futuro, digamos que esta le permitetener
una conciencia histórica, pues en aquella se construye esta, pasando a su vez a
formar parte de la conciencia histórica del venezolano, materializada en su figura
que coadyuva ala idea de nación que a posteriori se tendrá, siendo la conciencia
nacional parte integrante de la conciencia histórica y viceversa.

Pero, ¿de qué conciencia nacional habla Bolívar? Cuando nos topamos con su
texto encontramos que al referirse al país, se refiere en casi todos los casos a
América en general:

“Todavía es más difícil presentir la suerte futura del Nuevo Mundo, establecer
principios sobre su política, y casi profetizar la naturaleza del gobierno que
va a adoptar. Toda idea relativa al porvenir de este país me parece
aventurada”24

Nuevo Mundo, en este fragmento, es un país único, es América como país;


constantemente durante su vida, Bolívar resaltará la idea de unicidad del continente
por ser un caso especial entre todos de la humanidad. Más adelante en ese mismo
fragmento si se aventura a meditar el porvenir de éstas naciones mostrando una idea
visionaria de la realidad centrífuga nacional de América, esto demuestra que estuvo
presente la conciencia de desmembración, pese a su búsqueda de identidad nacional
Hispanoamericana, sabía las dificultades que esto proponía.

23 Simón Bolívar, Ob. Cit.


24 Ídem.

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La conciencia histórica del libertador, la sabiduría para entrever el destino de


América producto del conocimiento de las realidades, era producto de la conciencia
de su temporalidad. Llegamos entonces a constatar el papel ineludible y constante de
la temporalidad en la construcción de la conciencia histórica, que sucesivamente
propicia el desarrollo de una idea nacional, de un sentimiento de identidad.

En este sentido podemos entender el porqué del uso de la Carta de Jamaica


como un documento profético, la elevación que le da la historiografía nacional, que
como hemos dicho, es un problema de epistemología, del cual el descubrimiento del
sentido de su objetivo ontológico, se logra por medio de la hermenéutica. Ese porqué,
ese sentido del objetivo ontológico del uso del documento, se entiende por la
necesidad de crear una identidad nacional, en la que el culto al héroe, durante todo
el siglo XIX, resultó de vital importancia para cohesionar a una sociedad destruida en
luchas intestinas. Esta liturgia se traduce en un culto a los documentos de quienes se
tiene en un pedestal –en este caso, Bolívar- haciendo sacrosanta sus palabras, y los
profetas, en la mentalidad, son puentes entre dioses y terrenales.

Hoy en día la necesidad estriba en traspasar lo sacrosanto del documento


para dar una interpretación más lúcida de nuestra historia, en tiempos en los que
necesitamos una renovación de los individuos y dejar de ampararnos en la idea de
herederos de un linaje de héroes emprendedores, de lo que en la realidad se carece
enormemente, es de ser verdaderamente emprendedores.

Conclusión:

De lo estudiado hasta aquí podemos concluir que cualquier tema que se


aborde en el estudio de la historia parte de un evidente interés del presente del
historiador, lo cual implica ese carácter subjetivo de toda historia. Sin embargo, pese
a esa subjetividad, para que el historiador pueda dar un balance propio de la
disciplina y no fanático, cerrado, ni partidista extremista, sino ecuánime, debe seguir

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Juan José Peña Vielma
Una lectura de la Carta de Jamaica. Apreciaciones y consideraciones
teóricas para su estudio

unas ciertas consideraciones para desarrollar sus métodos y alcanzar una perspectiva
más amplia.

El método en la historia parte de un nivel primigenio que es la referencia al


pasado, pues, en tanto que es estudio de eventos pretéritos de la humanidad, no
puede el historiador trasladarse hasta ese pasado en carne propia, sino que lo hace
a través del documento, el cual es una huella de lo que fue y ya no es, elevada a
documento producto de la relación con una realidad, siendo esto, un problema del
estudio del método y desarrollo de una ciencia, es decir, epistemológico, en este caso,
de la historia, ya sea considerada disciplina o ciencia social; Así, la Carta de
Jamaica, sirve al historiador como una referencia del momento independentista. Pero
para que lo manifestado por un documento como este, pueda ser entendido, se debe
correlacionarlo con una realidad compuesta de diversos elementos, pues tanto el
hombre como su sociedad poseen esa característica, poniendo en relevancia la
perspectiva sistémica para asumir la historia. De tal manera, la alteración de un
elemento de está totalidad desequilibra todo el sistema, propiciando la búsqueda de
nuevos ordenes. En este sentido hemos comprendido que lo manifestado en la Carta
de Jamaica es un planteamiento para la consecución de un nuevo orden post colonial.

Hemos visto también que la invención documental como problema


epistemológico, puede encontrar un sentido a través de la hermenéutica que le da
una razón al enfoque que se le da al pasado. En lo que concierne a la Carta de
Jamaica y el uso por parte de la historiografía nacional, otorgándole caracteres
proféticos, lo podemos entender como una necesidad de creación de una conciencia
de nación durante todo el siglo XIX e incluso parte del XX, pero destacamos que ya
este uso no puede ser explicativo de la historia producto de la exacerbado
unilateralismo y anacronismo implícito en el mismo.

Esa creación de una conciencia de nación, va de la mano del desarrollo de


una conciencia histórica, en la cual la temporalidad es fundamental. Como venimos
señalando, el discurso de Simón Bolívar, en cuanto es una configuración narrativa que

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Universidad de Los Andes
Facultad de Humanidades y Educación
Escuela de Historia
Sextas Jornadas de Investigación de los Estudiantes de Historia

implica el obrar del pensamiento del libertador, es una refiguración de su experiencia


temporal a partir de su subjetividad, para ello, la conciencia de su temporalidad, del
contexto preciso en el que está inmerso, es fundamental, de allí precisamente es que
refigura la experiencia temporal, y, así mismo, se proyecta hacia el futuro,
figurándose lo que podría ser. Su conciencia histórica, del tiempo en que le tocó vivir,
se lo permite. La figura se convierte en ícono y coadyuva a la identidad de una
nación.

Por último podemos decir que el tema no se pretende de ningún modo


acabado, en realidad los enfoques y las explicaciones en historia son tan múltiples y
diferentes como lo son los hombres y las culturas. Asimismo el problema del lector
frente al texto propicia igualmente una casi infinitud de enfoques producto de los
niveles de lectura que pueda asumir quien lee, pues la intención del autor no es lo
único expuesto en un texto, la obra da pie a estos diversos niveles. Por ello el
historiador debe asumir una teoría de interpretación en la que sea permisible
cualquier nivel, siempre y cuando se relacione con la realidad acontecida y no caer
en anacronismos, tratando de incluir, la intención del autor, de la obra del mismo y la
suya propia, tanto en la Carta de Jamaica, como en todos los documentos que le
toque interpretar.

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Juan José Peña Vielma
Una lectura de la Carta de Jamaica. Apreciaciones y consideraciones
teóricas para su estudio

Bibliografía:

BETANCOURT POSADA, Alberto (Coordinador). Historia, representación e


interpretación. “los hijos del capitán Grant: los dilemas del historiador frente a los
signos” México D. F., Facultad de Filosofía y Letras UNAM, pp. 11-38.

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RICOEURT, Paul. Tiempo y narración. “el tiempo narrado”. s/c, s/e, s/f, pp. 635-660.

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