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LA PROSA Y EL VERSO

Prosa
La prosa es la forma que adoptamos para escribir de manera natural, expresando las ideas tal y
como nos surgen y sin tener que regirnos por reglas que nos indican la medida que deben
tener las líneas que escribimos, o el ritmo de las mismas. En la prosa, por ejemplo, las frases no
necesariamente deben rimar, y es que la escritura no tiene reglas estrictas como en el caso del
verso.

Un ejemplo de prosa sería:

"Camino sin luz, desemboca en mi alma un dolor profundo. Te busco pero en ningún lado
apareces tú, solo me encuentro con un aura, un fantasma, el recuerdo que me niego a soltar
mientras me sumo en la oscuridad".

De Los adioses, de Juan Carlos Onetti:

Quisiera no haber visto del hombre, la primera vez que entró en el almacén, nada más que
las manos; lentas, intimidadas y torpes, moviéndose sin fe, largas y todavía sin tostar,
disculpándose por su actuación desinteresada. Hizo algunas preguntas y tomó una botella
de cerveza, de pie en el extremo más sombrío del mostrador, vuelta la cara--sobre un fondo
de alpargatas, el almanaque, embutidos blancos por los años--hacia afuera, hacia el solo del
atardecer y la altura violeta de la sierra, mientras esperaba el ómnibus que lo llevaría al
hotel viejo.

Verso
El verso es una composición poética escrita tomando en cuenta la métrica de las sílabas y el
ritmo de las frases. En el verso se utilizan elementos como los acentos, las pausas o el sonido
similar de las palabras para crear una narración que rime. Se trata de una de las formas más
comunes de poesía que podemos encontrar, pero su escritura no es tan libre como la prosa,
sin embargo el resultado final es igualmente hermoso.

Un ejemplo de verso sería el escrito por el poeta Pablo Neruda en su libro 20 Poemas de
Amor y una Canción Desesperada:

"Me gustas cuando callas porque estás como ausente,

y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.

Parece que los ojos se te hubiesen volado

y parece que un beso te cerrara la boca."