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TEMA 0

GENERALIDADES

1. GUÍA PARA EL COMENTARIO DE TEXTOS


PERIODÍSTICOS
2. GUÍA PARA EL COMENTARIO DE TEXTOS
LITERARIOS
3. CRITERIOS DE CORRECCIÓN DE LA EBAU
4. EL RESUMEN DE TEXTOS LITERARIOS
5. MÉTRICA
6. RECURSOS LITERARIOS
7. TRABAJO DE INVESTIGACIÓN Y
DOCUMENTACIÓN: MI ARGUMENTARIO
PERSONAL
8. OBRAS DE LECTURA OBLIGATORIA: ESTUDIO
TEMÁTICO
1. GUÍA PARA EL COMENTARIO CRÍTICO DEL TEXTO
PERIODÍSTICO
PREGUNTA 1: ANÁLISIS Y COMENTARIO DEL TEXTO PROPUESTO

1. Ubicación del texto:


◦ Título (entre comillas).
◦ Autor.
◦ Periódico en el que se ha publicado (subrayado y con mayúscula en todas las T. 3, pág. 8
palabras salvo las preposiciones y determinantes en posición no inicial: Diario
de Avisos, El País, El Mundo...), así como las características de tal periódico
(generalista o especializado; nacional, regional, provincial o local; de
tendencia ideológica progresista o conservadora).
◦ Fecha de publicación.

2. Justificación de la tipología textual y funciones del lenguaje:


I. Tipo de texto
a. Según su ámbito de uso
 Siempre se tratará de un texto periodístico. Justifícalo. T. 3, pág. 2

b. Género y subgéneros periodísticos


 Siempre estaremos ante un texto perteneciente al género de opinión,
pero habrá que especificar su subgénero (editorial, artículo de opinión,
columna, blog o carta al director) y los criterios que has seguido para
tal clasificación. T. 3, págs. 6-7

c. Según su intención
 Siempre se tratará de un texto argumentativo. Justifícalo. T.1, p. 2, T.3, p. 9

II. Funciones del lenguaje


 Destaca las funciones presentes (y especialmente la predominante) en
el texto. Argumenta tu análisis. T.3, pág. 9

3. Tema. Resumen. Tesis. Argumentos. Estructura


a. Tema
 Indica el tema del texto. Recuerda que debe expresarse mediante un
sintagma nominal. T. 1, pág. 2

b. Resumen
 Destaca las ideas principales del texto. Recuerda que el resumen de un
texto argumentativo consiste en la formulación clara, breve y
cohesionada de la tesis y los argumentos esgrimidos. T. 1, págs.3-4

c. Tesis
 Expresa la tesis del texto con tus propias palabras T. 1, pág. 5

d. Estructura
 Señala el tipo de esquema argumentativo utilizado por el autor (estruc-
tura deductiva, inductiva, encuadrada, paralela). Argumenta tu análisis.
 Analiza la estructura interna del texto: ubica la introducción, la tesis (si T.1, pág. 5
está explícita), los argumentos y la conclusión, así como su
correspondencia o no con la distribución en párrafos.
T. 1, pág. 5

e. Tipos de argumentos
 Señala y clasifica los argumentos que ha utilizado el autor. T. 1, págs. 6-7

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4. Análisis de los argumentos afectivos, rasgos de estilo y otros mecanismos lingüísticos
significativos del texto:
a. Argumentos afectivos
 Señala los recursos no racionales (afectivos) utilizados por el autor o la
autora del texto (la modalidad oracional, el léxico valorativo, el
predominio de los valores denotativos o connotativos, las figuras
retóricas, la persona gramatical, los signos de puntuación…). T.5, págs. 2-4

b. Rasgos de estilo
 Señala las características generales del estilo utilizado por el autor
(llano, con afán divulgativo; erudito, destinado a especialistas en la
materia...). Argumenta y ejemplifica tu análisis recurriendo a los T. 5, pág.5
diversos elementos que conforman el estilo de un texto:
 Variedad (o variedades) de la lengua utilizada(s). T. 5, págs. 5-6
 Rasgos morfológicos: T. 5, pág. 8 y anexo
● Abundancia o escasez de adjetivos, y su tipo morfosintáctico
(especificativos y explicativos). Explica el porqué de tal
abundancia.
● Uso de los tiempos verbales. Relaciónalo con el contenido
del texto y la intención del autor.
● Cualquier otro rasgo morfológico significativo del texto
comentado (predominio del carácter sustantivo sobre el
verbal o viceversa, abundancia de sustantivos abstractos o
concretos, presencia de diminutivos...).
 Rasgos sintácticos: T. 5, pág. 9 y anexo
● Predominio de una sintaxis simple o compleja, de la morfosintáctico
coordinación o la subordinación (o de algún tipo de
coordinación o subordinación en concreto, si es el caso) y
relación con el contenido del texto y la intención del autor.
● Uso de estructuras impersonales y pasivas y relación con la
intención del autor.
T. 5, pág. 9 y anexo
 Conectores textuales:
morfosintático
● Describe el uso que hace el texto de los distintos tipos de
conectores textuales. Explica su importancia para la
cohesión y justifica el tipo concreto de conectores con la
estructura general (introducción, tesis, argumentos,
conclusión) y el tipo de argumentos expresados en el texto.

c. Otros mecanismos lingüísticos significativos


 Señala aquellos otros mecanismos lingüísticos del texto que resulten T. 5, págs. 10-11
significativos, y relaciona su presencia con el tema del texto:
 Uso de campos semánticos o asociativos y su relación con el
tema tratado.
 El uso de sinónimos, antónimos e hiperónimos/hipónimos y su
relevancia con respecto al tema.

PREGUNTA 2: POSICIONAMIENTO

Redacta un texto argumentativo sobre el tema planteado, teniendo en cuenta las


siguientes posibilidades: T. 1, págs. 11-13

 En el caso de que tu opinión sea contraria o diferente a la manifestada por el autor, es preciso
confrontar razonadamente ambos pareceres:
● Argumentos que rebaten la visión ofrecida por el autor.
● Propuesta de otra alternativa.
● Argumentos que refrendan esta otra alternativa.

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 En el caso de que tu opinión no difiera con respecto a la del autor, es necesario justificarlo, pero
evitando la paráfrasis textual como único medio:
● Argumentos adicionales o razonamientos aportados por ti.

 En el caso de que no te muestres absolutamente en contra ni absolutamente a favor de los


planteamientos del autor, o bien haya afirmaciones en el texto con las que te muestras conforme y
otras con las que no, siempre es esencial aportar las razones de uno y de otro sentir:
● Argumentos adicionales a favor del autor.
● Argumentos que van en contra.

Para la introducción del texto, puedes recurrir a señalar la relevancia del tema en general para el ser humano, o de
su relación con acontecimientos recientes, así como su eco en los medios de comunicación o en la sociedad en
general.
No olvides la conclusión y cierre textual, en que se incluya una valoración personal que resalte tu tesis frente a la
expuesta en el texto inicial o que ponga de relieve su coincidencia con la posición del autor (originalidad, valores
éticos…).

EJEMPLO DE TEXTO COMENTADO (MODELO)

TEXTO: El toro enmaromado

El espectáculo bochornoso, según mi opinión, celebrado en Benavente con motivo de su


“fantástica fiesta” del toro enmaromado (1), es para sus habitantes motivo de orgullo, pues así lo
manifiesta la inmensa mayoría de ellos. “Es una tradición que no se puede perder”, argumentan, y se
quedan tan anchos.
No se preguntan, alguna vez, estos entusiastas guardianes de la tradición, que también era
tradicional, en épocas pasadas, tener esclavos y tratarlos como animales porque se creía que lo eran y que
no tenían alma. Y, sin embargo, descubrieron que sí la tenían, y abolieron la esclavitud. Es solo un
ejemplo de los muchos que podemos citar de actos, o tradiciones, que se realizaban en épocas pasadas y
que ya no se llevan a cabo, porque nos dimos cuenta de que esas tradiciones quedaban desfasadas, porque
los tiempos, las creencias y los conocimientos cambian.
¿Es que no hay imaginación para celebrar una fiesta prescindiendo del toro, que es un ser vivo y
que sufre? Quizás, al cabo de los años, resulta que decidimos que también tiene alma, como ocurrió con
los esclavos.
Por tanto, que la maravillosa gente de Benavente reflexione sobre ello fría y calmadamente
después de la euforia de las fiestas.
Rosa Montero, El País, 14 de junio de 2009

NOTA: (1) Los toros enmaromados o ensogados son típicos de numerosos pueblos de Aragón, Navarra, La Rioja, Valencia,
Andalucía y, sobre todo, Castilla y León. Del 6 al 13 de junio tienen lugar las fiestas de Benavente (Zamora) en las que el plato
fuerte es el toro enmaromado. La tradición se originó a finales del siglo XVII, cuando aparecen los primeros documentos que
demuestran la existencia del “buey enmaromado del Corpus”, aunque todo parece indicar que ya había celebraciones taurinas
similares desde hacía dos siglos antes. La fiesta consiste en atar una soga alrededor de los cuernos del toro para poder tirar de ella y
llevar al animal a recorrer las calles de la ciudad. Al tirar de su cabeza, el cuello de la res sufre desgarros y traumatismos en los
músculos.

1. Análisis y comentario del texto propuesto

El texto que comentamos pertenece al ámbito periodístico, puesto que con él la autora trata de ofrecer al
lector una determinada información acerca de un hecho (en este caso, el maltrato a los animales en las fiestas
populares), y fue publicado el día 14 de junio de 2009, en El País, un periódico de ámbito nacional y de carácter
generalista, con una tendencia ideológica de centro-izquierda.
“El toro enmaromado” pertenece, en concreto, al género periodístico de opinión, ya que en él la autora
interpreta y matiza los hechos, y defiende su postura particular acerca del tema planteado —en contra del maltrato
de animales en este tipo de celebraciones—, aportando para ello una serie de razones y argumentos. La intención
comunicativa del texto es, pues, claramente argumentativa. Precisando aún más, podemos afirmar que nos
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encontramos ante un ejemplo de columna, debido a su corta extensión, característica de este subgénero, y a que su
autora, la escritora Rosa Montero, es una figura relevante del panorama cultural español que, de forma asidua,
colabora con el periódico El País.
En cuanto a las funciones del lenguaje presentes en el texto, podemos encontrar la referencial, presente
en todo artículo periodístico, en la medida en que con ellos se pretende dar cuenta de los hechos acontecidos (en
este caso, la reciente celebración de la fiesta del toro enmaromado, en el pueblo de Benavente, y las declaraciones
al respecto hechas por sus vecinos a la prensa); y la apelativa, puesto que, debido a su naturaleza argumentativa, el
texto pretende influir sobre el lector para que se sume a la actitud de la autora, contraria a la celebración del tipo de
festejos criticados. Pero la función predominante en este caso concreto parece ser la expresiva, dado que, a lo largo
de todo el texto, Rosa Montero deja bien clara, la indignación que le produce el maltrato a los animales, por medio
de una serie de recursos que comentaremos más adelante.
En su columna, Rosa Montero afirma que la vergonzosa fiesta del toro enmaromado no puede
defenderse apelando a la tradición: otras tradiciones ancestrales, como la esclavitud, fueron abolidas al dejar de
verse justificadas por nuevos conocimientos y creencias. Por todo ello, se hace necesaria una reflexión profunda al
respecto por parte de los habitantes de Benavente, así como la búsqueda de una alternativa que no requiriera del
sufrimiento de un ser vivo.
La tesis defendida por la autora en el texto es la de que debe acabarse con la tradición del toro
enmaromado. Esta idea, aunque no llega a expresarse en ningún momento de manera explícita, está presente, de
forma implícita, desde las primeras palabras del texto, cuando la autora califica los festejos de “espectáculo
bochornoso” (línea 1), o, poco más tarde, cuando muestra su estupor (“y se quedan tan anchos”, líneas 3-4) ante la
postura de los habitantes de Benavente. Desde este planteamiento, se podría afirmar que el texto muestra, hasta
cierto punto, una estructura deductiva, con la tesis ubicada en el primer párrafo (aunque de manera no totalmente
explícita) junto con la introducción., seguida de una breve argumentación (párrafos 2 y 3), y rematada con una
conclusión (último párrafo), a modo de propuesta, en la que se invita a los vecinos de Benavente a reflexionar sobre
la fiesta local a la luz de lo argumentado.
El principal argumento en el que se apoya la escritora para defender la supresión de las fiestas populares de
aquellos espectáculos que incluyen la tortura de animales es el de progreso, que opone al argumento de tradición,
esgrimido por los habitantes de Benavente en defensa de sus fiestas (“Es una tradición que no se puede perder”,
línea 3). Para Rosa Montero, el hecho de que algo sea considerado una tradición no parece argumento de peso para
defender su continuidad; muy al contrario, el paso del tiempo implica, según su concepción de la realidad, un
cambio a mejor, una adquisición de nuevos conocimientos, y una modificación de las creencias generales de un
pueblo (línea 10), que precisan de la eliminación de unas prácticas que considera “desfasadas” (línea 9). Tal
argumento lo sustenta sobre una comparación entre la situación actual de los animales y la sufrida en el pasado por
los esclavos, que eran tratados como bestias porque —se defendía— no tenían alma. El paralelismo se remata con
la posibilidad, apuntada por la autora, de que en el futuro acabemos acordando que también los animales tienen
alma, posibilidad de la que, al igual que ocurrió en el caso de los esclavos, se deduciría el carácter inhumano del
trato del que hoy en día les proporcionamos a estos seres. A estos argumentos morales, Rosa Montero añade, por
último, el de la posibilidad de alternativas que no supongan el sufrimiento de un ser vivo, con una pregunta retórica
(“¿Es que no hay imaginación para celebrar una fiesta prescindiendo del toro, que es un ser vivo y que sufre?”) que
es a la vez una crítica y un reto, dirigidos a la inteligencia y la imaginación de los habitantes de aquellos pueblos
que mantienen la tortura a los animales como uno más de los espectáculos de sus celebraciones anuales.
Además de estos argumentos, de carácter racional, la autora utiliza otros recursos, de naturaleza
más emotiva o afectiva para atraer al lector a su postura, empezando por la propia gente del pueblo de
Benavente, aludida en el último párrafo del texto, a la que halaga calificándola de “maravillosa”, como estrategia
para ganarse su voluntad y conseguir el cambio de actitud requerido.
En cuanto a las modalidades oracionales presentes en el texto, podemos considerar igualmente como
ejemplos de argumentos afectivos la inclusión —dentro de un texto de corta extensión— de una oración
interrogativa y otra desiderativa, ambas en el tercer párrafo. Mediante el uso de la modalidad interrogativa (“¿Es
que no hay imaginación para celebrar una fiesta prescindiendo del toro, que es un ser vivo y que sufre?”) la autora
pretende no solo llamar la atención del lector y conducirlo a la búsqueda de una respuesta, sino también mostrar, a
través de lo que en realidad es una pregunta retórica, su incredulidad e indignación ante la incapacidad de los
lugareños para encontrar algo que la autora considera posible a poco que se tuviera un poco de imaginación: una
alternativa a la fiesta que fuese respetuosa con los derechos de los animales. La oración desiderativa (“Quizá, al
cabo de los años, resulta que decidimos que también tiene alma, como ocurrió con los esclavos”), por su parte,
expresa su anhelo de que los habitantes del pueblo algún día reconozcan lo horrible del acto que realizan.
Finalmente, el último párrafo contiene una oración de carácter imperativo (“Por tanto, que la maravillosa gente de
Benavente reflexione sobre ello fría y calmadamente después de la euforia de las fiestas”), con la que la autora insta
a los habitantes de Benavente a cambiar su actitud.

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También pretende contribuir a conmover al lector y, en consecuencia, convencerlo de la tesis defendida, el
uso que hace la autora en su columna del léxico valorativo, que da a entender claramente su actitud ante los hechos
de los que habla. Así, observamos que Rosa Montero utiliza una serie de expresiones con connotaciones muy
negativas cuando se refiere a las fiestas de Benavente (“espectáculo bochornoso”, línea 1; “fantástica fiesta”, dicho
con carácter irónico, en la línea 2; “desfasadas”, línea 9…). También utiliza expresiones negativas para referirse a
los habitantes del pueblo (“se quedan tan anchos”, líneas 3-4; “entusiastas guardianes de la tradición”, línea 5). Por
el contrario, para hacer referencia al toro, la autora recurre a términos y expresiones positivas, que reconocen en el
animal la capacidad para sentir, y que, en consecuencia, lo asemejan a la naturaleza humana: “Es un ser vivo y
sufre” (líneas 11-12), “Quizás… también tiene alma…” (línea 12). Del análisis de estas expresiones, pues, se
desprende claramente de qué parte está la autora.
Rosa Montero también utiliza figuras retóricas para contagiar al lector sus emociones (y su
posicionamiento personal sobre la cuestión debatida). Así, son de destacar los enunciados irónicos, e incluso
sarcásticos, que aparecen en el texto: “fantástica fiesta” (línea 2), “entusiastas guardianes de la tradición” (línea 5)
… Con ello, se subraya una vez más la opinión negativa de la autora sobre esta fiesta y las personas que la
defienden. Destaca también la interrogación retórica, a la que aludimos ya con anterioridad. Finalmente, hay que
señalar la antítesis que aparece en el último párrafo, en el que Rosa Montero contrapone “una reflexión fría y
calmadamente” a la “euforia de las fiestas”.
Por otra parte, tiene gran importancia la persona verbal utilizada por la autora. En este caso, en el primer
párrafo se usa generalmente la tercera persona del singular para hablar de la fiesta, pero este aparente carácter
objetivo queda rápidamente roto cuando introduce la aclaración “según mi opinión”, con lo que queda establecida
la naturaleza subjetiva del texto. También aparece en este párrafo la tercera persona del plural para referirse a las
opiniones de los habitantes del pueblo. En el segundo párrafo sigue utilizando la tercera persona del plural cuando
habla de los habitantes de Benavente y de los antiguos esclavistas; sin embargo, a continuación, utiliza la primera
persona del plural para involucrarnos prácticamente a toda la humanidad en el acuerdo histórico de abolir la
esclavitud (“nos dimos cuenta de que estas tradiciones quedaban desfasadas”, línea 9). El tercer párrafo comienza
con una interrogación retórica en forma impersonal (el destinatario de esa pregunta no es alguien concreto, somos
todos), para, a continuación, volver a la primera persona del plural en la oración desiderativa, con lo que da a
entender que la solución está en manos de todos nosotros. Finalmente, en la última oración del texto utiliza la
tercera persona para exhortar a las gentes del pueblo.
Por último, en lo que respecta a los recursos afectivos utilizados por Rosa Montero, hemos de tener en
cuenta el uso que hace de determinados signos de puntuación, entre los cuales destaca la presencia de las comillas
para poner de manifiesto el carácter irónico de algunas afirmaciones (“fantástica fiesta”, en el primer párrafo).
El afán de la autora por convencernos de su opinión acerca del tema tratado explica el carácter divulgativo
del texto, que ha sido escrito con un estilo llano; una sintaxis sencilla, de oraciones generalmente cortas y sin
excesiva subordinación; y un léxico común, sin términos técnicos ni eruditos —más allá de “desfasadas” (línea 9) y
“euforia” (línea 15), quizá menos extendidas entre el conjunto de la población— que puedan dificultar su
comprensión por parte de la mayoría de los lectores. Con esta misma intención de llegar a un amplio número de
lectores, el texto ha sido escrito, en lo que respecta a las variedades del español, haciendo uso de la variedad
estándar, sin rasgos dialectales apreciables que permitan ubicar geográficamente el origen de la autora o supongan
una barrera para los hablantes de otros dialectos; así como de un sociolecto de nivel medio-alto y un registro
formal (con la salvedad, tal vez, de la expresión “quedarse tan anchos”, en la línea 4, de carácter coloquial).
Entre los rasgos de estilo del texto, cabría igualmente destacar el uso de adjetivos explicativos
(“bochornoso”, línea 1; “entusiastas”, línea 5 y “maravillosa”, línea14), que la autora utiliza para expresar las
emociones que en ella despiertan los hechos aludidos. Con respecto a los tiempos verbales, predomina el presente,
salvo en aquellos enunciados del párrafo 2 en los que se recurre a tiempos de pasado (pretérito perfecto simple e
imperfecto) para establecer un paralelismo entre el trato que se da en este caso al toro y el que se dio en otro tiempo
a los esclavos.
En cuanto a los conectores, Rosa Montero hace un uso excaso de ellos: un conector de adición, “y”, en la
línea 7, seguido de otro de oposición, “sin embargo”, para contrastar el modelo y los hábitos de las sociedades
esclavistas con el actual rechazo de tales prácticas; y otro de causa-efecto, “por tanto”, utilizado al principio del
último párrafo para subrayar el vínculo lógico que une los argumentos expresados en los párrafos anteriores con la
conclusión que se introduce.
Finalmente, entre los mecanismos lingüísticos y conceptuales significativos del texto, cabría destacar fiesta
y tradiciones como palabras clave del texto, no solo por su frecuencia, sino por aludir al acontecimiento central
objeto de crítica en la columna y el argumento principal de sus defensores. También en relación con el tema
encontramos términos pertenecientes al campo asociativo de las celebraciones populares (“espectáculo” y
“celebrado”, línea 1; “fiesta”, líneas 2, 11 y 15; “tradición”, líneas 3 y 5; “euforia”, línea 15), así como el uso del
hiperónimo, “animal” (línea 6), que designa el campo semántico al que podríamos adscribir el término “toro” (línea
2), obviamente relevante para el tema planteado en el texto.

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2. Posicionamiento crítico personal sobre las ideas defendidas por el autor

En esta ocasión, Rosa Montero aborda en su columna un tema que, debido a la pervivencia en las fiestas de
los distintos pueblos de España de las prácticas denunciadas por ella en el texto, vuelve a estar de actualidad cada
año, a ser motivo de polémica, y a provocar tanto el rechazo por parte de las asociaciones defensoras de los
derechos de los animales y de una sociedad cada vez más sensible hacia el sufrimiento de otros seres vivos, como
la defensa de los sectores que consideran tales prácticas parte del acervo cultural de nuestro país, y, como tales,
dignas de ser conservadas. La decisión reciente del gobierno del Partido Popular de reanudar la retransmisión de las
corridas de toros en Televisión Española —además, en horario infantil—, después de que se hubiese acordado su
supresión durante la etapa de gobierno del PSOE, vuelve a plantear el debate sobre la aceptabilidad de tales
prácticas, aunque, quizás debido a la preocupación obsesiva actual por la economía, ni los medios ni la sociedad
española parecen haberle atribuido en esta ocasión demasiada relevancia a este hecho.
Acierta la autora cuando rechaza el argumento de la tradición como valor absoluto para la continuidad de
una práctica dentro de una cultura. Sin duda, es esa valoración positiva del pasado la que hace que nuestra sociedad
se haya esforzado en los últimos siglos por enseñar a los jóvenes la cultura de nuestros mayores (el léxico popular,
los cantos y bailes de la tradición oral...). Y, de hecho, de no haberse dado ese esfuerzo, probablemente tales
manifestaciones culturales habrían ya desaparecido, en una sociedad que poco tiene que ver con aquella otra que las
creó. Pero también es verdad que, a lo largo de la historia, apelando a esa misma tradición, se podrían haber
mantenido numerosas costumbres que hoy en día consideramos reprobables, además de la señalada por la autora:
los privilegios de las clases altas sobre el pueblo llano en la sociedad estamental de la Edad Media; el sometimiento
y la violencia ejercidas por el hombre sobre la mujer en gran parte de la historia de Occidente; la discriminación,
persecución e incluso criminalización de aquellos que representaban opciones sexuales o de identidad sexual
diferentes a las aceptadas mayoritariamente por la sociedad; la xenofobia, la incomprensión, el fanatismo y la
violencia ejercidas contra los pueblos vecinos... son todos ellos ejemplos de comportamientos que cuentan con una
antigüedad y una raigambre en la cultura europea muy superior a la defensa del diálogo, los valores democráticos,
la igualdad entre todos los seres humanos y la aceptación de la diferencia, que, pese a su corta edad —de apenas
unos pocos siglos— hoy en día consideramos las bases de nuestra civilización.
Sin embargo, es esa misma debilidad del argumento de tradición (y, en consecuencia, la de su contrario, el
de progreso) la que hace necesario buscar, para sustentar nuestro rechazo de prácticas como la del toro
enmaromado, razones más sólidas que el hecho señalado por Rosa Montero de que se pueda contar con alternativas
igualmente “divertidas” para la organización de nuestras fiestas locales, o la posibilidad futura del reconocimiento
por parte de la sociedad de la existencia de alma en el animal. Sobre todo, porque el concepto de ‘alma’ carece de
la solidez necesaria para que, desde una perspectiva científica, se valore su existencia, no ya en el caso de un
animal, sino incluso del ser humano.
De hecho, el que aceptemos que a un animal se le torture, bien haciéndole recorrer las calles del pueblo
atado por los cuernos, o bien clavándole banderillas y —por último— una espada que le atraviese el corazón, tras
hacerle dar vueltas en el ruedo hasta extenuarlo, dice menos de las cualidades humanas de los animales que de las
nuestras. Sin duda, una sociedad que es capaz, ya no de observar impasible cómo un animal responde ante el
sufrimiento —de manera inquietantemente parecida a como respondería el ser humano ante similares
circunstancias—, sino —algo mucho peor— de provocar tal sufrimiento de manera voluntaria, y de disfrutar con
ello, no hace otra cosa que retratarse a sí misma. Un vistazo a los sucesos recogidos a diario por los medios de
comunicación nos confirma que esa crueldad que tradicionalmente ha ejercido nuestra sociedad contra los animales
a menudo se extiende a otros ámbitos y toma como objeto al propio ser humano. No parece un disparate considerar
que cuando mantenemos, e incluso apreciamos, espectáculos como el criticado por Rosa Montero en su artículo, al
mismo tiempo que permitimos que se ejerza la violencia contra los animales, estamos cultivando y fomentando en
nosotros mismos los instintos más crueles y bajos del ser humano, aquellos que a menudo se vuelven contra
nuestros semejantes, y especialmente contra los miembros más indefensos de la sociedad (los niños, los ancianos,
los pobres...), contra aquellas personas que, como el toro, no pueden defenderse. Por otra parte, tampoco debemos
olvidar el hecho de que, al mantener tales prácticas, no solo estamos moldeando nuestro carácter, sino también, de
paso, el de nuestros niños y jóvenes, que crecen inmersos en tales valores, acostumbrados a aceptar la violencia
como algo natural, como un elemento más de nuestra sociedad.
Pretender eliminar la violencia del corazón humano puede parecer una ingenuidad o una utopía. Muy
probablemente, el instinto de hacer daño al semejante —no siempre en defensa propia— nunca desaparezca de
nuestra información genética. Pero cultivar tal instinto celebrando la violencia como riqueza cultural, aunque
ejercida no contra las personas, sino contra los animales —insisto: tan parecidos a nosotros—, parece, cuando
menos, una imprudencia o una temeridad. Si nuestra humanidad no es tanta como para reconocer en otros seres su
derecho a la vida y a la felicidad, y renunciar, en consecuencia, a hacerles daño, abstengámonos de utilizar la
violencia contra ellos al menos por egoísmo, porque, al final, la violencia solo engendra violencia e,
invariablemente, acaba volviéndose contra quien la ejerce.

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Lista de control del comentario de texto periodístico

Ubicación del texto


Se ubica el texto: autor, fecha de publicación, nombre y características del periódico (generalista o
especializado; nacional, regional, provincial o local; de tendencia ideológica progresista o conservadora).
El título del texto se ha escrito de forma correcta: entre comillas, no subrayado.
El título del periódico se ha escrito de forma correcta: subrayado y con mayúscula en todas las palabras
salvo las preposiciones y determinantes en posición no inicial: Diario de Avisos, El País, El Mundo…).
Se señala de forma razonada el tipo de texto según su ámbito de uso (periodístico), y el género (de
opinión) y subgénero al que pertenece, haciendo referencia a aspectos concretos del texto comentado.
Se indica el tipo de texto según su intención comunicativa, haciendo referencia a aspectos concretos del
texto comentado.
Se indican las funciones lingüísticas presentes en el texto, aportando, cuando es necesario, ejemplos
concretos entresacados del texto comentado.
Análisis del contenido: tema, resumen, tesis, argumentos y estructura
Se identifica el tema central del texto y se justifica su relevancia y actualidad (la del tema, no la del texto).
El tema se formula por medio de un sintagma nominal (nunca una oración), y no incluye, ni explícita ni
implícitamente (por medio, por ejemplo, de adjetivos valorativos) la opinión del autor sobre dicho tema.
La justificación de la relevancia y actualidad del tema no incluye aún la postura personal del alumno o
alumna al respecto, sino observaciones contrastables acerca del grado de relevancia que le da la sociedad
hoy en día al tema en cuestión, a la vista de lo publicado en los medios de comunicación de masas.
Se ha resumido el texto recogiendo las ideas principales y organizándolas de la forma más lógica y clara
posible, sin copiar fragmentos ni calcar estructuras sintácticas del texto y enlazando las ideas de forma
adecuada.
Se avisa adecuadamente al lector de que lo que viene a continuación es un resumen, y no la opinión
personal de quien comenta el texto, por medio de la correspondiente fórmula introductoria: “En su columna,
el autor afirma...”.
Se indica la ubicación de la introducción (que está al principio es obvio: hay que indicar hasta dónde llega),
la tesis (si está explícita), los argumentos y la conclusión (que está al final también es obvio: hay que
indicar dónde empieza), así como su correspondencia o no con la distribución en párrafos.
Tanto en el caso de la introducción como de la conclusión, no solo se indica dónde están, sino que también
se da una breve explicación sobre el tipo de introducción o conclusión que se ha utilizado (antecedentes
históricos de la cuestión tratada, anécdota, visión panorámica de la situación, etc., en el caso de la
introducción; propuesta, pregunta retórica, comparación, elucubraciones acerca de las consecuencias
futuras del problema tratado, etc., en el de la conclusión).
Se señala, de forma argumentada, el tipo de esquema argumentativo utilizado por el autor (estructura
deductiva, inductiva, encuadrada, paralela).
Se analizan detalladamente los argumentos que ha utilizado el autor.
El análisis de los argumentos no se ha hecho copiando fragmentos del texto, sino que estos se han
expresado con palabras propias, dejando clara la lógica que une la tesis defendida con las razones
aportadas para defender tal tesis.
Se ha comprobado, antes de decidir que un argumento es de un tipo u otro (autoridad, datos, etc.), que lo
que se pretende clasificar constituye realmente un argumento, es decir, una idea que, de una manera u
otra, aporta una razón o un motivo para defender la tesis.
Argumentos afectivos, rasgos de estilo y otros mecanismos lingüísticos significativos del texto
Se ha introducido este apartado del comentario de forma adecuada, con fórmulas como “Además de estos
argumentos, de carácter racional, la autora utiliza otros recursos, de naturaleza más emotiva o afectiva
para atraer al lector a su postura...”.
Se han explicado todos los recursos afectivos utilizados en el texto para inclinar al lector hacia la postura
defendida.
Se han señalado, de forma justificada, las características generales del estilo del texto.
En el caso de los conectores, se ha puesto especial cuidado en no confundir estos elementos (que siempre
unen enunciados independientes) con las conjunciones (que unen elementos internos de un solo
enunciado), en aquellos casos en que coincide su forma (“y”, “pero”, etc.).
Se ha relacionado el tipo de conectores utilizados en el texto con el tipo de argumentos utilizados por el

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autor, así como con la estructura del texto.
En caso de que resulte relevante, se ha señalado algún campo semántico o asociativo, así como algunos
sinónimos o antónimos presentes en el texto, estableciendo siempre una relación entre los fenómenos
semánticos observados y algún elemento significativo del nivel textual (tema, argumentos, etc.).
Posicionamiento crítico personal
Antes de empezar al redactar el texto, se ha hecho un pequeño esquema con las ideas fundamentales que
se pretende desarrollar (al menos la tesis y los argumentos que la sustentan).
El posicionamiento cuenta con una introducción adecuada (antecedentes históricos de la cuestión tratada,
anécdota, visión panorámica de la situación, etc.).
El posicionamiento cuenta con una tesis clara y de carácter polémico, que se defiende a lo largo de la
mayor parte del texto (no solo en el último párrafo) con argumentos sólidos que claramente sustentan dicha
tesis.
La argumentación incluye al menos tres argumentos sólidos y convincentes distintos de los utilizados por el
autor del texto comentado (no basta con ejemplos de los argumentos presentados).
La argumentación se basa, principalmente, en argumentos racionales, e incluye el análisis autocrítico de
los puntos débiles y objeciones que se le puedan plantear a la postura propia.
El posicionamiento presenta un carácter reflexivo, analítico y calmado, sin caer en el histrionismo, la
exaltación indignada o el insulto a quien no comparte la postura propia.
La argumentación incluye un argumento que haga referencia a obras literarias o filosóficas.
Los argumentos se han ordenado según su solidez, empezando por el que puede resultar más convincente
y terminando con el que puede serlo menos.
El posicionamiento no consiste en una propuesta de actuación: de formularse, esta se incluye
exclusivamente en la conclusión.
El posicionamiento se cierra con una conclusión adecuada (propuesta, pregunta retórica, comparación,
elucubraciones acerca de las consecuencias futuras del problema tratado, etc.), vinculada de forma clara y
coherente con lo argumentado en el texto.
Aspectos generales del comentario
El comentario se ha llevado a cabo de forma ordenada, sin adelantar ni repetir contenidos relativos a un
apartado concreto.
El comentario se ha redactado, en su totalidad, en forma de párrafos, sin recurrir en ningún momento a
listas de elementos o signos que supongan la ausencia de redacción (flechas, guiones, llaves), propios de
los esquemas.
Los enunciados se desarrollan con una correcta estructuración sintáctica general, que facilita su
comprensión y evita la necesidad de recurrir a continuas relecturas.
La progresión temática de los enunciados es adecuada (primero se aporta la información conocida, que
permite vincular el enunciado con los anteriores, y luego la nueva). Cada una de las ideas incluidas en el
texto “engancha” con la anterior.
En caso de que el sujeto de la oración nueva no sea el mismo que el de la anterior, este figura
explícitamente en la oración.

Las ideas se desarrollan de manera lógica y sin contradicciones.


Todas las afirmaciones realizadas en el comentario se encuentran sustentadas por medio de los
correspondientes ejemplos.
Toda cita del texto (sea de una o más palabras) se encuentra correctamente entrecomillada y ubicada (por
medio de la referencia a la línea del texto en el que figuran los elementos citados).
Los fragmentos citados se enlazan de forma correcta, por medio de expresiones como “tal como se
observa en”, “como podemos ver cuando se afirma”, “como, por ejemplo, en”… Si no es así, el ejemplo se
escribe entre paréntesis.
Los fragmentos citados se separan adecuadamente de la referencia a la línea en la que se encuentran,
bien mediante paréntesis o, si tanto el fragmento citado como la referencia a la línea se encuentran dentro
de un paréntesis, por medio de una coma: “espectáculo bochornoso” (línea 1) / (“espectáculo bochornoso”,
línea 1).
En caso de enumeraciones de ejemplos, se ha utilizado un par de comillas por cada fragmento citado. Para
separar el fragmento citado de la referencia a la línea en la que aparece se ha utilizado la coma, mientras
que para separar un fragmento de otro se ha hecho uso del punto y coma o la conjunción: “bochornoso”,
línea 1; “entusiastas”, línea 5 y “maravillosa”, línea14.
Se ha utilizado el paréntesis solo para introducir observaciones secundarias, que es posible eliminar del
texto sin que se resienta la estructura de la oración en cuestión.

9
Cohesión
Los enunciados no son excesivamente largos. No se encadenan numerosas ideas por medio de la
subordinación; en su lugar, se recurre a formar diversos enunciados, más cortos, unidos por conectores.
Se ha hecho uso de los conectores necesarios para ayudar al lector a entender la relación lógica que se
establece entre las distintas ideas que conforman el texto, haciendo más ligera su lectura.
Los enunciados se agrupan en párrafos ni demasiado extensos ni demasiado cortos (esto es, evitando los
párrafos constituidos por un solo enunciado), en torno a los subtemas o aspectos tratados en el
comentario.
La división en párrafos cohesiona el texto, facilitando la comprensión de las ideas que se intentan
transmitir.
No se observan errores de concordancia (sujeto-verbo, determinante-sustantivo-adjetivo).
Solo se utilizan los pronombres relativos “el/la/los/las cual(es)” y “quien” cuando van precedidos de coma o
preposición: nunca en oraciones adjetivas especificativas sin preposición.
No se han suprimido las preposiciones requeridas por el verbo ante un complemento que incluye un
relativo: “Se lo recomendaría a las personas a las que les gusta...”.
Solo se utiliza el adverbio relativo “donde” cuando se pretende aludir con él a un lugar que se ha nombrado
previamente (no a un periodo de tiempo, ni una entidad cualquiera).
El gerundio solo se utiliza para acciones simultáneas o inmediatamente anteriores a la acción señalada por
el verbo principal, nunca para acciones posteriores.
No se utilizan expresiones superfluas del tipo “En mi opinión”, “Pienso que”, “Opino que”, etc.
Ortografía
Se ha revisado la ortografía de la palabra, consultando todas las dudas en el diccionario.
Se han utilizado correctamente los signos de puntuación, sin recurrir nunca a la coma para separar
enunciados, sino siempre al punto y seguido (o, en todo caso, al punto y coma o los dos puntos, cuando
corresponde).
Las aclaraciones o incisos se separan del resto del enunciado por medio de dos comas: una donde
comienza el inciso, y otra donde termina.
No se ha separado en ningún caso un sujeto y un predicado por medio de coma (salvo, claro está, cuando
entre uno y otro se ha incluido una aclaración o inciso, separado del resto por medio de dos comas).
No se han utilizado en ningún momento los puntos suspensivos después de la expresión “etc.”.
No se utilizan abreviaturas más allá de las aceptadas por la RAE, y en los casos concretos en los que tal
uso está justificado en este tipo de textos.
Los nombres de los meses, los gentilicios y los nombres de los idiomas (español, alemán, etc.) se han
escrito con minúscula.
Adecuación
Se han respetado los márgenes (superior, inferior, derecho e izquierdo) necesarios (unos dos dedos).
Se ha escrito con renglones rectos y bien separados.
Se ha hecho uso de la sangría al principio de cada párrafo.
Se usa un léxico rico, variado, preciso, e incluso técnico, si la ocasión lo requiere.
No se ha hecho uso de expresiones coloquiales (“la verdad es que...”, “bueno...”, “alucino con...”).
En lugar del “tú” generalizador (“cuando te dicen… quieres...”), se utilizan formas impersonales (“cuando se
dice… uno quiere...”, “cuando alguien dice… luego quiere...”).
Se evitan las palabras baúl: “cosa”, “hacer”, “tener”, “tema” (en el sentido coloquial de ‘problema’), etc.
No se utilizan expresiones del tipo sustantivo+a+infinitivo.
El verbo haber se utiliza como verbo impersonal (hay, había, hubo y no habían, hubieron).
El texto hace un buen uso de los siguientes elementos, que suelen ser objeto de error: se trata de se utiliza
siempre como estructura impersonal, sin sujeto; el verbo conllevar no va acompañado de un complemento
con la preposición a, sino de complemento directo sin preposición alguna; deber + infinitivo indica
obligación; deber de + infinitivo indica probabilidad.

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2. GUÍA PARA EL COMENTARIO CRÍTICO DEL TEXTO
LITERARIO
PREGUNTA 1: ANÁLISIS Y COMENTARIO DEL TEXTO PROPUESTO
1. Presentación y contextualización del fragmento o poema dentro de la obra objeto de
lectura en el curso
a. Autor y obra
 Señala la obra y el autor al que pertenece el fragmento.
b. Breve reseña sobre el autor
 Puedes incluir cinco o seis líneas de información general acerca del autor. Evita el dato
enciclopédico (nombres de lugares y fechas exactas, por ejemplo), y, en su lugar, ubica
al autor en su contexto histórico y literario (movimiento literario al que se adscribe), o
señala brevemente la relevancia de su aportación.
c. Resumen del fragmento o poema
d. Ubicación del fragmento dentro de la obra
 En el caso de la lírica:
● Señala la vinculación del poema con el resto de poemas de la obra en la que se
inserta. Señala también la relevancia que tiene el poema para el sentido global de la
obra (por ejemplo, si está dentro de un desarrollo temático recurrente...).
● Cabe, a continuación, una breve digresión sobre el contexto literario y cultural
relacionado con el contenido del poema (por ejemplo, sobre la generación del 98 o
la implicación de intelectuales y artistas en este periodo en el debate público sobre
la modernización de España: el krausismo, la Institución Libre de Enseñanza,
Ortega...).
 En el caso de la dramática:
● Señala la ubicación del fragmento dentro de la obra (acto). Señala también la
relevancia que tiene el fragmento para el sentido global de la obra en la que se
inserta (por ejemplo, si es un momento de clímax dramático, si desvela la función
de un personaje...).
● Cabe, a continuación, una breve digresión relacionada con los aspectos destacados
como relevantes del fragmento (por ejemplo, sobre las características de la
escritura dramática de Lorca en sus obras o en esta obra en concreto, la aparición
de preocupaciones generacionales, intelectuales o vitales del autor...).
 En el caso de la narrativa:
● Señala la ubicación del fragmento dentro de la obra (capítulo). Señala también la
relevancia que tiene el fragmento para el sentido global de la obra en la que se
inserta (por ejemplo, si es un momento de clímax narrativo, si desvela la función de
un personaje...).
● Cabe, a continuación, una breve digresión relacionada con los aspectos destacados
como relevantes del fragmento (por ejemplo, sobre las características de la
escritura del autor, del “boom” de la narrativa hispanoamericana, del “realismo
mágico”...).
2. Caracterización del fragmento
 En el caso de la lírica:
● Señala el tema del poema.
● Explica cómo el autor expresa el tema y el mensaje a lo largo del poema: cuál es su
estructura interna, y cuáles los recursos estilísticos (figuras retóricas) de contenido
que utiliza el autor o la autora de forma general o muy frecuentemente en el poema
analizado, hasta el punto que se podría considerar que resultan altamente
representativos en su conjunto (lo caracterizan). Si es posible, realiza

11
comparaciones con otros poemas del autor (o de la obra en cuestión) que aborden
temas similares.
 En el caso de la dramática o la narrativa:
● Habla de los personajes presentes en el fragmento, y su función; de los elementos
del espacio y el tiempo, y de si tales elementos son relevantes para entender
actitudes de los personajes, o el sentido de la obra…
3. Justificación del carácter literario del texto, mediante el análisis de las
manifestaciones propias de la función poética presentes en el texto1
a. Métrica
 Señala el tipo de versos, rima y esquema estrófico, si es el caso.
 Explica lo que el uso de dicha métrica aporta al significado global del texto, el efecto
que consigue sobre el receptor.
b. Recursos estilísticos
 Señala la presencia de recursos estilísticos en el texto, así como la abundancia de uno o
algunos de ellos.
 Explica lo que el uso de tales recursos aporta al significado global del texto.
c. Presencia de otros valores connotativos
 Señala y analiza el léxico valorativo: presencia de sustantivos con claras connotaciones
(cultismos, arcaísmos, términos coloquiales, sustantivos con connotaciones
apreciativas o peyorativas...); presencia de adjetivos y oraciones adjetivas (de carácter
especificativo o explicativo)...
 Explica el efecto que el uso de tales connotaciones aporta al significado global del
texto.
d. Simbología
 Señala la presencia de símbolos en el texto. Explica su sentido, así como lo que su uso
aporta al significado global del texto.
e. Rasgos propios de la tendencia, movimiento o grupo literario al que se adscribe el texto
 Señala aquellos rasgos que manifiesten la influencia de la tendencia, movimiento o
grupo literario al que se adscribe el texto.
f. Otros
 En los textos narrativos y teatrales, se pueden comentar, además, cuestiones sobre el
género al que pertenece la obra.

PREGUNTA 2: POSICIONAMIENTO CRÍTICO PERSONAL


4. Relación entre las ideas del autor (o personaje) y el tema solicitado.
 Explica la opinión que, acerca del tema que se te propone para el comentario, ofrece el
fragmento o poema objeto de análisis. Ten en cuenta que —mientras que en la lírica se
suele asumir que la voz poética coincide con la figura del autor— en la narrativa o el
teatro, por el contrario, no debemos atribuir sin más al autor las opiniones expresadas
por los personajes (o por el narrador, en el caso de la novela). Esto, evidentemente,
complica el análisis, ya que puede llegar a darse el caso de que podamos deducir del
mismo fragmento dos o más opiniones enfrentadas sobre el tema propuesto: la ma-
nifestada por uno o varios de los personajes, y la que —a partir de tal fragmento, o del
sentido global de la obra— se podría proponer como opinión del autor sobre el tema.
1
No se pretende que el alumno
desarrolle un comentario literario, sino que señale, haciendo referencia al texto objeto del comentario,
aquellos elementos significativos que sustentan el carácter literario del fragmento.

12
5. Exposición y argumentación de la tesis propia con respecto al tema propuesto.

 Redacta un texto argumentativo sobre la cuestión planteada en el epígrafe.

No olvides la conclusión y cierre textual, en que se incluya una valoración personal que
resalte tu tesis frente a la expuesta en el texto inicial o que ponga de relieve su coincidencia
con la posición del autor (originalidad, valores éticos…).

EJEMPLOS DE TEXTOS LITERARIOS COMENTADOS (MODELOS)

TEXTO LÍRICO: “El mañana efímero”

La España de charanga y pandereta,


cerrado y sacristía,
devota de Frascuelo y de María,
de espíritu burlón y de alma quieta,
ha de tener su mármol y su día,
su infalible mañana y su poeta.
El vano ayer engendrará un mañana
vacío y ¡por ventura! pasajero.
Será un joven lechuzo y tarambana,
un sayón con hechuras de bolero,
a la moda de Francia realista
un poco al uso de París pagano
y al estilo de España especialista
en el vicio al alcance de la mano.
Esa España inferior que ora y bosteza,
vieja y tahúr, zaragatera y triste;
esa España inferior que ora y embiste,
cuando se digna usar de la cabeza,
aún tendrá luengo parto de varones
amantes de sagradas tradiciones
y de sagradas formas y maneras;
florecerán las barbas apostólicas,
y otras calvas en otras calaveras
brillarán, venerables y católicas.
El vano ayer engendrará un mañana
vacío y ¡por ventura! pasajero,
la sombra de un lechuzo tarambana,
de un sayón con hechuras de bolero;
el vacuo ayer dará un mañana huero.
Como la náusea de un borracho ahíto
de vino malo, un rojo sol corona
de heces turbias las cumbres de granito;
hay un mañana estomagante escrito
en la tarde pragmática y dulzona.
Mas otra España nace,
la España del cincel y de la maza,
con esa eterna juventud que se hace
del pasado macizo de la raza.
Una España implacable y redentora,
España que alborea
13
con un hacha en la mano vengadora,
España de la rabia y de la idea.

Antonio Machado, de Campos de Castilla

Pregunta 1. Análisis y comentario del texto propuesto.


“El mañana efímero” es un poema de Antonio Machado que pertenece al libro Campos de
Castilla. Antonio Machado es considerado uno de los grandes poetas españoles del siglo XX. Su primera
obra, Soledades, galerías y otros poemas, recoge la influencia del modernismo, aunque en su vertiente
intimista. Su obra posterior, sin embargo, se aleja sustancialmente del modernismo, para centrarse en los
problemas humanos y las preocupaciones colectivas características de la generación del 98. En cuanto a
su ideología, su tradición familiar y su formación en la Institución Libre de Enseñanza lo situaron en la
línea del liberalismo reformista de las clases medias; sin embargo, el contacto con la miserable realidad
andaluza le haría evolucionar hacia posturas revolucionarias, que lo distancian de los típicos hombres del
98. En 1936, ante el fracaso parcial del golpe de estado de una parte del Ejército contra el Gobierno de la
República, se unió a la Alianza Republicana y, al final de la Guerra Civil, se vio obligado a exiliarse a
Colliure (Francia), donde murió a principios de 1939.
La generación del 98 es el nombre con el que se ha reunido tradicionalmente a un grupo de
escritores, ensayistas y poetas españoles que se vieron profundamente afectados por la crisis moral,
política y social desencadenada en España por la derrota militar en la guerra hispano-estadounidense y la
consiguiente pérdida de Puerto Rico, Guam, Cuba y las Filipinas en 1898. Desde el punto de vista
ideológico, comparten las tesis del regeneracionismo, corriente que reflexiona sobre la nación española e
intenta poner remedio a la “decadencia de España” especialmente tras el enorme impacto del conocido
como “Desastre del 98”. Frente a la evasión modernista, el 98 trata directamente asuntos existenciales,
manifiesta una actitud de protesta y se expresa mediante un lenguaje sencillo y claro, al tiempo que
recuperan las palabras tradicionales y castizas. Los miembros de esta generación sentirán la necesidad de
mostrar su disconformidad con su tiempo de una forma directa, mediante la oposición y la crítica. De tono
generalmente pesimista, los noventaiochistas muestran su preocupación por la identidad de lo español, y
critican la hipocresía de una España oficial, falsa y aparente, ajena a la España real miserable. Son autores
que reflexionan en sus obras sobre España y las causas de su decadencia, y ven en la austeridad del
paisaje castellano la esencia del alma española. A partir de esas descripciones del paisaje castellano, es
posible hallar reflexiones sobre la realidad colectiva española, denuncias del atraso y de la pobreza de
España de su tiempo, e incluso, reflexiones generales sobre la condición humana. Literariamente, rompen
y renuevan los moldes clásicos de los géneros literarios, creando nuevas formas en todos ellos, y rechazan
la estética detallista del realismo.
En el poema, Antonio Machado Machado critica a la España contemporánea, vacía, irreflexiva,
centrada en la religión y las fiestas populares, y marcada por las ideas conservadoras. El poeta cree que
esta España persistirá varias generaciones, pero también que, junto a ella, surge la España del intelecto y
la revolución.
Campos de Castilla es una obra de 1912. En ese momento, Machado se encuentra en Soria, donde
ha conocido a la que será su mujer. Se casan y en 1912 coinciden la publicación de esta obra y la muerte
de Leonor. A continuación, se traslada a Baeza, donde amplía su obra con poemas dedicados a su esposa,
hasta la edición definitiva de 1917. El libro contiene temas que ya habían aparecido en su anterior obra,
como el paso del tiempo, la melancolía o la muerte, a los que se unen poemas dedicados a la muerte de su
mujer, otros en los que toca el tema de Castilla como representación de España, algunos de índole
filosófico o religioso y otros en los que trata el ser de los españoles. Con este último tema es con el que se
relaciona “El mañana efímero”.
En este poema no aparecen alusiones al paisaje real castellano, que nos permitan extraer lecturas
metafóricas o simbólicas sobre lo español. No hay Dueros, encinas, choperas, etc. A diferencia de otros
textos del mismo poemario, más apegados al paisaje y la reflexión melancólica sobre el pasado, este texto
se caracteriza por su tono exaltado, casi rabioso contra esa España atrasada por el lastre de su historia, las
costumbres e instituciones como la Iglesia Católica. El poeta presenta claramente ahora su visión de
España, con sus defectos (ya existentes), pero también con sus virtudes (sobre todo, de las que están por

14
llegar). En efecto, en “El mañana efímero” no solo encontramos una denuncia de la decadencia del país:
hay todo un programa político contenido en los últimos versos, que aúna las creencias propias de la
izquierda (apoyo al mundo intelectual, y, a la vez, al obrero) con una vinculación con el pasado (“el
pasado macizo de la raza”, verso 38) propia del nacionalismo romántico aún vigente en aquellos años,
previos al auge de los fascismos.
En lo que respecta a la caracterización del poema, Antonio Machado aborda aquí el tema de la
realidad de España por medio, sobre todo, de la personificación del país. Esto permite al poeta un impacto
mayor en la imaginación del lector pues no es lo mismo “Esa España inferior que ora y bosteza” (verso
15) que hablar de un país atrasado o marcado por el poder religioso. Además esa personificación es
hiperbólica, casi una caricatura, y busca una mayor eficacia en la crítica radical que persigue. Varios son
los vicios que atribuye Machado a esa España que detesta: la falta de proyecto nacional para atacar el
atraso (“esa España inferior que ora y embiste / cuando se digna usar la cabeza…”, versos 17 y 18); la
imitación vacía de lo de fuera (“El vano ayer engendrará…”, verso 7); la coacción de la tradición, la
religión y la costumbre (“amantes de sagradas tradiciones…”, verso 20); por último, la inconsciencia de
los propios españoles (“La España de charanga y pandereta…”, verso 1). Frente a esta visión negativa, la
posibilidad de una transformación que Machado refleja de manera también radical: “Cincel” y “maza”
(verso 36), “Implacable” y “redentora” (verso 39), “mano vengadora” (verso 41), “de la rabia y de la
idea” (verso 42). Estas imágenes que aparecen al final del poema son la antítesis de los vicios anteriores.
Así, aunque el texto da la impresión de una acumulación pesimista y paralizante, finalmente el poeta
ofrece una salida a ese panorama descorazonador. Este rasgo es típico en los autores de este momento:
confiar en la regeneración del país pese a los atávicos problemas.
Esta imagen antitética de las dos españas descritas por Machado divide el texto en dos mitades: la
España vacía del presente (versos 1-34) y la España redentora del futuro (versos 35-42).
Nos encontramos, como es obvio, ante un texto de carácter literario, en el que predomina la
función poética. Este hecho lo evidencian una serie de rasgos presentes en el texto, que detallaremos
a continuación.
En primer lugar, habría que señalar la métrica como manifestación del carácter literario del texto.
El poema que nos ocupa es una silva que conjuga versos heptasílabos y endecasílabos (la mayoría) con
algunos de distinta medida, de rima consonántica. Esta composición estrófica (libre, no coaccionada por
una estructura fija) ayuda al poeta a ese carácter de exhortación rabiosa, de sermón intenso, que quiere
comunicar contra la postración del país.
Contribuyen igualmente a evidenciar el carácter literario del texto la abundancia de figuras
retóricas. A las ya señaladas en el apartado anterior, dedicado a la caracterización del texto, habría que
sumar aquí las numerosas metáforas y comparaciones que utiliza el autor para describir esa España de la
que reniega: “España de charanga y pandereta” (verso 1), “España inferior que ora y bosteza” (verso 15),
o reforzar la imagen de aquella que desea: “España de cincel y de la maza” (verso 36), “España que
alborea / con un hacha en la mano vengadora, / España de la rabia y de la idea” (versos 40-42), que tienen
como misión pintar un fresco lo más amplio e intenso posible de esa personificada España que quiere
exorcizar. Se vale también el poeta de algunas metonimias para avisarnos sobre algunos aspectos:
“María” (verso 3) o la “sacristía” (verso 2) representan el amplio mundo de la Iglesia Católica;
“Frascuelo” (verso 3), al mundo taurino… También abundan en el poema esquemas paralelísticos,
muchos de ellos antitéticos; otros, simplemente, redundando en la misma idea: el poeta vacío es descrito
en dos ocasiones; dos veces se afirma la inutilidad del vano ayer por engendrar un hueco mañana; dos son
las Españas inferiores, etc., lo que no hace sino insistir en lo desolador del panorama descrito, y en la
urgencia de una transformación.
El lenguaje literario se suele caracterizar por la relevancia que, para el significado global del texto,
presentan los valores connotativos de las palabras escogidas. En este caso, Machado mezcla términos
muy culto o anticuado (“huero”, verso 29; “ahíto”, verso 30; “zaragatera”, verso 16) con otros más
populares (“lechuzo”, verso 9; “charanga”, verso 1; “pandereta”, verso 1), u otros con clara vocación de
combate (“maza”, verso 36; “hacha”, verso 41; “rabia” e “idea”, verso 42). Con ello consigue dar al
poema un aspecto caótico, pero crítico, de pasado pomposo, anquilosado y chabacano frente al futuro de
una juventud en acción.
Por último, resulta necesario destacar en este apartado la acumulación de elementos simbólicos
que se observa en el poema comentado, y que apoya las ideas anteriormente planteadas acerca del pasado,

15
el presente y el futuro de España: la cabeza y sus variantes (“calva” y “calavera”, verso 23; e incluso
“barbas”, verso 22), instrumentos (“pandereta”, verso 1, como símbolo de la España despreocupada y
falta de metas; frente a “cincel” y “maza”, verso 36, símbolo del trabajo duro y las ideologías
revolucionarias), músicas, materiales (“granito”, verso 32; “mármol”, verso 5).

TEXTO NARRATIVO

Dueña por primera vez de su destino, Ángela Vicario descubrió entonces que el odio y el amor son
pasiones recíprocas. Cuantas más cartas mandaba, más encendía las brasas de su fiebre, pero más
calentaba también el rencor feliz que sentía contra su madre. «Se me revolvían las tripas de sólo verla —
me dijo—, pero no podía verla sin acordarme de él.» Su vida de casada devuelta seguía siendo tan simple
como la de soltera, siempre bordando a máquina con sus amigas como antes hizo tulipanes de trapo y
pájaros de papel, pero cuando su madre se acostaba permanecía en el cuarto escribiendo cartas sin
porvenir hasta la madrugada. Se volvió lúcida, imperiosa, maestra de su albedrío, y volvió a ser virgen
solo para él, y no reconoció otra autoridad que la suya ni más servidumbre que la de su obsesión.
Escribió una carta semanal durante media vida. «A veces no se me ocurría qué decir —me dijo
muerta de risa—, pero me bastaba con saber que él las estaba recibiendo.» Al principio fueron esquelas de
compromiso, después fueron papelitos de amante furtiva, billetes perfumados de novia fugaz, memoriales
de negocios, documentos de amor, y por último fueron las cartas indignas de una esposa abandonada que
se inventaba enfermedades crueles para obligarlo a volver. Una noche de buen humor se le derramó el
tintero sobre la carta terminada, y en vez de romperla le agregó una posdata: «En prueba de mi amor te
envío mis lágrimas». En ocasiones, cansada de llorar, se burlaba de su propia locura. Seis veces
cambiaron la empleada del correo, y seis veces consiguió su complicidad. Lo único que no se le ocurrió
fue renunciar. Sin embargo, él parecía insensible a su delirio: era como escribirle a nadie.
Una madrugada de vientos, por el año décimo, la despertó la certidumbre de que él estaba desnudo
en su cama. Le escribió entonces una carta febril de veinte pliegos en la que soltó sin pudor las verdades
amargas que llevaba podridas en el corazón desde su noche funesta. Le habló de las lacras eternas que él
había dejado en su cuerpo, de la sal de su lengua, de la trilla de fuego de su verga africana. Se la entregó a
la empleada del correo, que iba los viernes en la tarde a bordar con ella para llevarse las cartas, y se quedó
convencida de que aquel desahogo terminal sería el último de su agonía. Pero no hubo respuesta. A partir
de entonces ya no era consciente de lo que escribía, ni a quién le escribía a ciencia cierta, pero siguió
escribiendo sin cuartel durante diecisiete años.
Un medio día de agosto, mientras bordaba con sus amigas, sintió que alguien llegaba a la puerta.
No tuvo que mirar para saber quién era. «Estaba gordo y se le empezaba a caer el pelo, y ya necesitaba
espejuelos para ver de cerca —me dijo—. ¡Pero era él, carajo, era él!» Se asustó, porque sabía que él la
estaba viendo tan disminuida como ella lo estaba viendo a él, y no creía que tuviera dentro tanto amor
como ella para soportarlo. Tenía la camisa empapada de sudor, como lo había visto la primera vez en la
feria, y llevaba la misma correa y las mismas alforjas de cuero descosido con adornos de plata. Bayardo
San Román dio un paso adelante, sin ocuparse de las otras bordadoras atónitas, y puso las alforjas en la
máquina de coser.
—Bueno —dijo—, aquí estoy.
Llevaba la maleta de la ropa para quedarse, y otra maleta igual con casi dos mil cartas que ella le
había escrito. Estaban ordenadas por sus fechas, en paquetes cosidos con cintas de colores, y todas sin
abrir.

Pregunta 1. Análisis y comentario del texto propuesto.


El texto que me dispongo a analizar a continuación pertenece a la novela Crónica de una muerte
anunciada. Su autor, Gabriel García Márquez, nacido en Aracataca (Colombia), es, sin duda, el más popular
de los autores que impulsaron el género narrativo en Hispanoamérica en los años 60, dentro del movimiento
conocido como Boom de la narrativa hispanoamericana. La relevancia de su obra literaria, en conjunto, le fue
reconocida en el año 1982, por medio de la concesión del premio Nobel. Su labor periodística también resulta
destacable, no solo por sus aportaciones a este campo, sino por la frecuente unión que se observa en sus
novelas entre lo periodístico y lo narrativo. Este es, de hecho, el caso de la propia Crónica de una muerte
anunciada, en la que las indagaciones del narrador acerca de la muerte del protagonista, además de constituir
16
una auténtica crónica de lo acontecido, recompuesta a partir de los testimonios de los personajes entrevistados,
presentan elementos que recuerdan a la novela policiaca.
La novela cumbre de Gabriel García Márquez, Cien años de soledad, no solo constituye una síntesis
de todos los ingredientes característicos de la narrativa hispanoamericana (la naturaleza, los problemas
sociales y políticos, las realidades más elementales de la experiencia humana), sino que es también la obra
más representativa del realismo mágico. Con esta denominación se alude a uno de los mundos narrativos más
densos de significados que ha dado la literatura en el siglo XX. El realismo mágico supuso, en su momento,
una superación de las técnicas y los temas realistas y naturalistas. Entre sus rasgos más característicos se
encuentran el empleo de lo mágico, lo onírico y lo fantástico, la experimentación de nuevas técnicas narrativas
y la búsqueda de elementos extraordinarios de la realidad cotidiana, acompañados de una mayor preocupación
por los espacios urbanos y el reflejo de la deshumanización sufrida por las personas en la ciudad.
El fragmento que aquí nos ocupa se inserta en el capítulo cuarto de la novela. Este, pese a no ser el
último, se centra en acontecimientos posteriores a la muerte de Santiago Nasar: autopsia y entierro del
cadáver, y vida de Ángela con su familia en Manaure, tras su marcha del pueblo. Resulta, por ello,
cronológicamente posterior al quinto y último capítulo, y contiene, de hecho, uno de los cierres argumentales
de la obra: el reencuentro de los esposos.
En el texto, el narrador nos cuenta cómo Ángela se sintió libre según iba creciendo su rencor hacia
su madre y, pese a que siguió llevando la vida rutinaria de casada devuelta, continuó mandando cartas a
Bayardo, de las que nunca obtuvo respuesta. Cuando ya llevaba 10 años escribiéndole, una noche se despertó
y le escribió una larga carta en la que le confesaba sin pudor todas sus ansias. Siete años más tarde, apareció él
por sorpresa, con una maleta para quedarse, y otra con las cartas que ella le había escrito a lo largo de los años.
Con el fin de caracterizar el fragmento, habría que señalar, en primer lugar, que García Márquez
utiliza en su novela un narrador que, aunque único, presenta en diversos momentos características propias de
tres tipos de narrador distintos: un narrador interno testigo (aquí ausente), en aquellos fragmentos en los que se
evidencia que el narrador es un personaje, amigo del protagonista, y que, como tal, asistió a su boda y fue, por
ello, testigo de parte importante de los acontecimientos narrados; un narrador-cronista, en aquellos momentos
en los que reproduce las palabras de los personajes a los que ha entrevistado para reconstruir la historia (“Se
me revolvían las tripas de sólo verla —me dijo—, pero no podía verla sin acordarme de él”, líneas 3 y 4); y,
finalmente, un narrador con todos los atributos del narrador omnisciente, que revela los pensamientos más
íntimos de los personajes, sin que en ningún momento se nos indique cómo obtuvo tal información (“A partir
de entonces ya no era consciente de lo que escribía, ni a quién le escribía a ciencia cierta”, líneas 23-24).
En cuanto a los personajes, su número en Crónica de una muerte anunciada, aunque se trate de una
novela corta, es considerable. En el fragmento aquí comentado, sin embargo, solo aparece una mención lejana,
casual a las amigas de Ángela, a su madre, a la propia Ángela y a Bayardo San Román. Son estos últimos, con
todo, los que tienen un papel destacado en el texto.
En el fragmento, el narrador hace hincapié en la naturaleza dinámica de los personajes. Han pasado
casi dos décadas desde que sucedieron los acontecimientos principales de la novela, y ni Ángela ni Bayardo
son ya lo que en su día fueron.
En lo que respecta a Ángela, de la que el narrador había destacado anteriormente su “pobreza de
espíritu” y su recato con respecto a los hombres, y a la que Santiago Nasar había aludido, en una conversación
con el narrador, como “tu prima la boba”, es cierto que se presenta en esta escena aún sometida (en parte) a los
límites impuestos por una sociedad machista y a la autoridad de su madre, llevando una vida “simple” (línea
4), dedicada a la labor de bordar a máquina con sus amigas, “como antes hizo tulipanes de trapo y pájaros de
papel” (líneas 5 y 6), clara metáfora de la discriminación y la represión social y sexual de la mujer. Sin
embargo, cuando su madre, defensora de la moral tradicional, sale de escena, esa misma Ángela se muestra
también “lúcida, imperiosa, maestra de su albedrío” (línea 7) y “dueña por primera vez de su destino” (línea
1); sometiéndose voluntariamente a la autoridad —no menos machista— del hombre con el que la habían
obligado a casarse años atrás (línea 8), y entregada a una pasión desbordada que le lleva a pasar las noches, a
lo largo de 17 largos años, en su cuarto, a escondidas de su madre, “escribiendo cartas sin porvenir hasta la
madrugada” (líneas 6 y 7), con el fin de que Bayardo vuelva a su lado, y en las que le confiesa sus deseos más
carnales (tercer párrafo). El carácter redondo de los personajes de esta novela hace, con todo, que la
insistencia y el delirio apasionado en el que se sumerge Ángela no resulten incompatibles con la lucidez y el
humor con los que, al mismo tiempo, el personaje recurre a ciertas tretas a la hora de escribir sus cartas, como
cuando hace pasar por lágrimas las gotas de tinta derramadas por accidente sobre la carta que escribía a su
amado (líneas 13-15), o con los que incluso llega a burlarse —como señala el narrador— “de su propia
locura” (línea15 y 16).

17
Bayardo San Román, por su parte, también ha evolucionado. En un tiempo atractivo, arrollador,
dominante, seguro de sí mismo y altanero, aparece ahora en el fragmento como “disminuido” (línea 30):
gordo, medio calvo y con gafas (líneas 28 y 29), y cediendo finalmente ante la insistencia de Ángela, pese a
haberla rechazado y devuelto, años atrás, a casa de su madre tras comprobar que la mujer con quien acababa
de contraer matrimonio no era virgen. Con todo, el hecho de no haber abierto ninguna de las cartas enviadas
por Ángela (último párrafo) quizá pueda interpretarse como muestra del mantenimiento de su característica
arrogancia.
En Crónica de una muerte anunciada, resulta posible observar esta evolución de los personajes gracias
al tratamiento particular que en ella hace García Márquez del tiempo: aunque los acontecimientos centrales de
la novela abarquen menos de un día, este capítulo recoge acontecimientos sucedidos hasta casi dos décadas
después de la muerte de Santiago Nasar.
En cuanto al espacio, habría que destacar que en este fragmento, tal como ocurre en el resto de la
novela, este elemento narrativo apenas recibe atención alguna, más allá —en este caso y de manera
excepcional— de la mención de su nombre. Manaure, el pueblo al que ha ido a vivir la familia Vicario, no
constituye un escenario detallado, al modo realista, que aporte verosimilitud a la obra, sino, muy al contrario,
el espacio mínimo, mitad real y mitad mítico, sobre el que destacan, agrandadas, las vivencias y las pasiones
de los personajes de la novela.
Tras todo lo expuesto, resulta evidente que nos encontramos ante un texto de naturaleza
literaria, en el que predomina la función poética. Las manifestaciones propias de esta función que es
posible encontrar en el texto son varias.
En primer lugar, encontramos en el fragmento diversas figuras literarias, tales como la antítesis
(“odio”/“amor”) con la que el narrador, en la línea 1, alude a la naturaleza ambivalente de este sentimiento,
siguiendo el tópico clásico de “Odi et amo”. Igualmente antitética resulta la expresión —en realidad, un
oxímoron— con la que García Márquez alude al sentimiento que Ángela abriga hacia su madre (“rencor feliz”,
línea 3). Tampoco faltan en el texto las metáforas tópicas del amor como enfermedad, y la pasión como fuego
(“las brasas de su fiebre”, línea 2). La sinestesia convencional “verdades amargas”, por su parte, recobra vida en
el fragmento comentado por medio de la metáfora a la que remite el complemento “que llevaba podridas en el
corazón” (línea 21). El uso de enumeraciones —hasta cierto punto caóticas—, subrayadas por paralelismos
(“papelitos de amante furtiva, billetes perfumados de novia fugaz”, línea 11) y algún polisíndeton (“y volvió a
ser virgen solo para él, y no reconoció otra autoridad que la suya”, líneas 7 y 8) sirve, en otros casos, para
construir descripciones a base de pinceladas, al modo impresionista, que ponen de relieve el delirio en el que se
ha sumido Ángela en los últimos años (líneas 10-13 y 22).
En cuanto al poder evocador del léxico utilizado en el fragmento, el tono a menudo poético de la voz del
narrador contrasta con los giros coloquiales (“se me revolvían las tripas”, línea 3), e incluso las palabras tabú
(“carajo”, línea 29), que encontramos en las intervenciones de Ángela, reproducidas por el autor en estilo
directo. Con ello, el autor parece destacar la actitud desinhibida con la que finalmente Ángela ha asumido sus
sentimientos por Bayardo; desinhibición esta de la que, en algún momento, parece participar el propio narrador,
como ocurre cuando, haciendo uso en este caso del estilo indirecto, alude a “la trilla de fuego” de la “verga
africana” de Bayardo (línea 22), fundiendo de esta manera lo poético con lo procaz.
Por último, igualmente ilustrativa del carácter literario del texto resulta la presencia en él de los rasgos
propios de la corriente en la que se enmarca la obra de García Márquez. Así, por ejemplo, el tratamiento
desinhibido del sexo que se acaba de destacar en el párrafo anterior se corresponde con el tono usual con el que
se suele afrontar esta temática dentro de la novela hispanoamericana del Boom. Por otro lado, en lo que respecta
al realismo mágico, al que ya se ha aludido anteriormente, encontramos aquí, junto a alusiones a elementos tan
cotidianos como la gordura o la incipiente calvicie de Bayardo, hipérboles propias de este movimiento, tales
como la actitud de Ángela, “escribiendo sin cuartel durante diecisiete años” (línea 26), un total de “casi dos mil
cartas” (35), que Bayardo porta en una maleta, y que el narrador nos presenta, sin comentario alguno, como
realidades completamente verosímiles. (De hecho, igualmente característico del realismo mágico resulta el
interés del narrador por reflejar en el texto concreciones tan irrelevantes como el número de dichas cartas, que
tanto recuerda a la cantidad exacta de días que, según su otra gran novela, Cien años de soledad, se afirma que
estuvo lloviendo sobre Macondo). El objetivo perseguido por García Márquez con este uso de la hipérbole no
parece ser otro que el de amplificar hasta niveles propios del mito, a ojos del lector, la intensidad de la pasión y
el empeño experimentados por Ángela.

18
Lista de control del comentario de texto literario

Presentación y contextualización del texto


Se ubica el texto: autor y obra a la que pertenece el fragmento o el poema (título del libro, no del poema).
El título del poema (si es el caso) se ha escrito de forma correcta: entre comillas, no subrayado.
El título del libro al que pertenece el fragmento o el poema se ha escrito de forma correcta: subrayado y
con mayúscula solo en la primera palabra (salvo que el título incluya nombres propios: Crónica de una
muerte anunciada, La casa de Bernarda Alba).
Se incluye una breve reseña sobre el autor (no más de cinco o seis líneas), en la que se se hace referencia
al movimiento literario y estético al que se adscribe el autor o la autora, y se señalan solo los datos de su
vida y obra más relevantes y significativos para la interpretación del texto.
Se resume el texto recogiendo las ideas principales y organizándolas de la forma más lógica y clara
posible, sin copiar fragmentos ni calcar estructuras sintácticas del texto y enlazando las ideas de forma
adecuada.
Se avisa adecuadamente al lector de que lo que viene a continuación es un resumen, por medio de la
correspondiente fórmula introductoria: “En el fragmento, Bernarda ordena a sus hijas...”, “En el poema,
Pedro García Cabrera expresa su confianza en que...”.
Se explica la relación del fragmento o poema con el resto de la obra (libro) en la que se encuentra
publicado: acto o capítulo en el que se ubica, y relevancia que tiene el fragmento para el sentido global de
la obra en que se inserta, en el caso del teatro y la narrativa; similitudes y diferencias con respecto al resto
de los poemas del libro, en el de la lírica.
Caracterización del fragmento
Se introduce este apartado del comentario de forma adecuada, con fórmulas como “En lo que respecta a
la caracterización del poema, Antonio Machado aborda...”, “Con el fin de caracterizar el fragmento,
habría que señalar, en primer lugar, que García Márquez...”.
Se caracteriza adecuadamente el fragmento (en el caso de la lírica, señalando el tema y aquellos rasgos y
figuras realmente generales o muy frecuentes en el texto, no ejemplos particulares y puntuales de cualquier
figura literaria; en el caso de la narrativa y el teatro, analiza los elementos propios del género: narrador,
personajes, tiempo y espacio).
Justificación del carácter literario del texto
Se introduce este apartado del comentario de forma adecuada, con fórmulas como “Nos encontramos,
como es obvio, ante un texto de carácter literario, en el que predomina la función poética. Este hecho lo
evidencian una serie de rasgos presentes en el texto, que detallaremos a continuación”.
Si resulta pertinente, se justifica el carácter literario del texto señalando el hecho de que el texto está
escrito en verso (si no, ni se ha mencionado este aspecto).
En el caso de que el texto esté escrito en verso, se hace un análisis métrico exhaustivo, explicando lo que
el uso concreto de dicha métrica aporta al significado global del texto y el efecto que pretende provocar en
el lector.
Se justifica el carácter literario del texto señalando la presencia de figuras literarias en el texto, distintas de
las señaladas en el apartado de la caracterización.
A la hora de hablar de las figuras literarias del texto, estas no se definen, ni se “traduce” lo que el autor
“quiere decir”, sino que se explica la idea que se pretende subrayar, o la sensación y el efecto que se
busca causar en el lector.
Por ejemplo: En “Me pondré una corona de espinas” encontramos una metáfora que subraya el sufrimiento que la
protagonista está dispuesta a asumir. En primer lugar, por el carácter mismo de la imagen elegida (“corona de espinas”),
que convierte en físico un dolor psicológico (el rechazo de la sociedad). Pero también por el paralelismo que plantea
entre el sufrimiento de la protagonista y el de Jesucristo en la cruz, paradigma del sacrificio por una causa que se
entiende como justa.
Y no: Con “Me pondré una corona de espinas”, Adela quiere decir que no le importa el dolor que tenga que soportar por
estar con Pepe el Romano.
Se justifica el carácter literario del texto señalando la relevancia que presentan en el texto los valores
connotativos de determinadas palabras, y lo que estas aportan al sentido del texto.
Se justifica el carácter literario del texto señalando la presencia de símbolos en el texto, distintos de los ya
señalados (si es el caso) en el apartado correspondiente a la caracterización. Se explica su sentido y lo que
tales símbolos aportan al significado global del texto.
Si resulta pertinente, se justifica el carácter literario del texto señalando los rasgos propios del estilo del
autor, o que manifiestan la influencia de la tendencia, movimiento o grupo literario al que se adscribe el
texto.

19
Posicionamiento crítico personal
Antes de empezar al redactar el texto, se ha hecho un pequeño esquema con las ideas fundamentales que
se pretende desarrollar (al menos la tesis y los argumentos que la sustentan).
El posicionamiento cuenta con una introducción adecuada (antecedentes históricos de la cuestión tratada,
anécdota, visión panorámica de la situación, etc.).
El posicionamiento cuenta con una tesis clara y de carácter polémico, que se defiende a lo largo de la
mayor parte del texto (no solo en el último párrafo) con argumentos sólidos que claramente sustentan dicha
tesis.
La argumentación incluye al menos tres argumentos sólidos y convincentes.
La argumentación se basa, principalmente, en argumentos racionales, e incluye el análisis autocrítico de
los puntos débiles y objeciones que se le puedan plantear a la postura propia.
El posicionamiento presenta un carácter reflexivo, analítico y calmado, sin caer en el histrionismo, la
exaltación indignada o el insulto a quien no comparte la postura propia.
Los argumentos se han ordenado según su solidez, empezando por el que puede resultar más convincente
y terminando con el que puede serlo menos.
El posicionamiento no consiste en una propuesta de actuación: de formularse, esta se incluye
exclusivamente en la conclusión.
El posicionamiento se cierra con una conclusión adecuada (propuesta, pregunta retórica, comparación,
elucubraciones acerca de las consecuencias futuras del problema tratado, etc.), vinculada de forma clara y
coherente con lo argumentado en el texto.
A lo largo del posicionamiento (bien en la introducción, en la argumentación o en la conclusión) se hace
referencia al texto analizado y a la postura adoptada por el autor (y, si es el caso, también la del narrador o
los personajes) acerca del tema solicitado.
Aspectos generales del comentario
El comentario se ha llevado a cabo de forma ordenada, sin adelantar ni repetir contenidos relativos a un
apartado concreto.
El comentario se ha redactado, en su totalidad, en forma de párrafos, sin recurrir en ningún momento a
listas de elementos o signos que supongan la ausencia de redacción (flechas, guiones, llaves), propios de
los esquemas.
Los enunciados se desarrollan con una correcta estructuración sintáctica general, que facilita su
comprensión y evita la necesidad de recurrir a continuas relecturas.
La progresión temática de los enunciados es adecuada (primero se aporta la información conocida, que
permite vincular el enunciado con los anteriores, y luego la nueva). Cada una de las ideas incluidas en el
texto “engancha” con la anterior.
En caso de que el sujeto de la oración nueva no sea el mismo que el de la anterior, este figura
explícitamente en la oración.

Las ideas se desarrollan de manera lógica y sin contradicciones.


Todas las afirmaciones realizadas en el comentario se encuentran sustentadas por medio de los
correspondientes ejemplos.
Toda cita del texto (sea de una o más palabras) se encuentra correctamente entrecomillada y ubicada (por
medio de la referencia a la línea del texto en el que figuran los elementos citados).
Los fragmentos citados se enlazan de forma correcta, por medio de expresiones como “tal como se
observa en”, “como podemos ver cuando se afirma”, “como, por ejemplo, en”… Si no es así, el ejemplo se
escribe entre paréntesis.
Los fragmentos citados se separan adecuadamente de la referencia a la línea en la que se encuentran,
bien mediante paréntesis o, si tanto el fragmento citado como la referencia a la línea se encuentran dentro
de un paréntesis, por medio de una coma: “espectáculo bochornoso” (línea 1) / (“espectáculo bochornoso”,
línea 1).
En caso de enumeraciones de ejemplos, se ha utilizado un par de comillas por cada fragmento citado. Para
separar el fragmento citado de la referencia a la línea en la que aparece se ha utilizado la coma, mientras
que para separar un fragmento de otro se ha hecho uso del punto y coma o la conjunción: “bochornoso”,
línea 1; “entusiastas”, línea 5 y “maravillosa”, línea14.
Se ha utilizado el paréntesis solo para introducir observaciones secundarias, que es posible eliminar del
texto sin que se resienta la estructura de la oración en cuestión.
Cohesión
Los enunciados no son excesivamente largos. No se encadenan numerosas ideas por medio de la
subordinación; en su lugar, se recurre a formar diversos enunciados, más cortos, unidos por conectores.

20
Se ha hecho uso de los conectores necesarios para ayudar al lector a entender la relación lógica que se
establece entre las distintas ideas que conforman el texto, haciendo más ligera su lectura.
Los enunciados se agrupan en párrafos ni demasiado extensos ni demasiado cortos (esto es, evitando los
párrafos constituidos por un solo enunciado), en torno a los subtemas o aspectos tratados en el
comentario.
La división en párrafos cohesiona el texto, facilitando la comprensión de las ideas que se intentan
transmitir.
No se observan errores de concordancia (sujeto-verbo, determinante-sustantivo-adjetivo).
Solo se utilizan los pronombres relativos “el/la/los/las cual(es)” y “quien” cuando van precedidos de coma o
preposición: nunca en oraciones adjetivas especificativas sin preposición.
No se han suprimido las preposiciones requeridas por el verbo ante un complemento que incluye un
relativo: “Se lo recomendaría a las personas a las que les gusta...”.
Solo se utiliza el adverbio relativo “donde” cuando se pretende aludir con él a un lugar que se ha nombrado
previamente (no a un periodo de tiempo, ni una entidad cualquiera).
El gerundio solo se utiliza para acciones simultáneas o inmediatamente anteriores a la acción señalada por
el verbo principal, nunca para acciones posteriores.
No se utilizan expresiones superfluas del tipo “En mi opinión”, “Pienso que”, “Opino que”, etc.
Ortografía
Se ha revisado la ortografía de la palabra, consultando todas las dudas en el diccionario.
Se han utilizado correctamente los signos de puntuación, sin recurrir nunca a la coma para separar
enunciados, sino siempre al punto y seguido (o, en todo caso, al punto y coma o los dos puntos, cuando
corresponde).
Las aclaraciones o incisos se separan del resto del enunciado por medio de dos comas: una donde
comienza el inciso, y otra donde termina.
No se ha separado en ningún caso un sujeto y un predicado por medio de coma (salvo, claro está, cuando
entre uno y otro se ha incluido una aclaración o inciso, separado del resto por medio de dos comas).
No se han utilizado en ningún momento los puntos suspensivos después de la expresión “etc.”.
No se utilizan abreviaturas más allá de las aceptadas por la RAE, y en los casos concretos en los que tal
uso está justificado en este tipo de textos.
Los nombres de los meses, los gentilicios y los nombres de los idiomas (español, alemán, etc.) se han
escrito con minúscula.
Adecuación
Se han respetado los márgenes (superior, inferior, derecho e izquierdo) necesarios (unos dos dedos).
Se ha escrito con renglones rectos y bien separados.
Se ha hecho uso de la sangría al principio de cada párrafo.
Se usa un léxico rico, variado, preciso, e incluso técnico, si la ocasión lo requiere.
No se ha hecho uso de expresiones coloquiales (“la verdad es que...”, “bueno...”, “alucino con...”).
En lugar del “tú” generalizador (“cuando te dicen… quieres...”), se utilizan formas impersonales (“cuando se
dice… uno quiere...”, “cuando alguien dice… luego quiere...”).
Se evitan las palabras baúl: “cosa”, “hacer”, “tener”, “tema” (en el sentido coloquial de ‘problema’), etc.
No se utilizan expresiones del tipo sustantivo+a+infinitivo.
El verbo haber se utiliza como verbo impersonal (hay, había, hubo y no habían, hubieron).
El texto hace un buen uso de los siguientes elementos, que suelen ser objeto de error: se trata de se utiliza
siempre como estructura impersonal, sin sujeto; el verbo conllevar no va acompañado de un complemento
con la preposición a, sino de complemento directo sin preposición alguna; deber + infinitivo indica
obligación; deber de + infinitivo indica probabilidad.

21
3. CRITERIOS DE CORRECCIÓN DE LA EBAU
BLOQUE I (COMÚN A LAS DOS OPCIONES)

EXPRESIÓN ESCRITA (5 puntos)


(Aunque en el proceso de producción las propiedades textuales se interrelacionan, como criterio para la
corrección del ejercicio se tendrá en cuenta que, por deficiencias en la construcción del texto por el
alumno, no se podrán detraer más de dos puntos en cada uno de los cuatro apartados siguientes). Se
valorará:

1. Coherencia
● Adecuada organización que tenga en cuenta la tipología textual.
● Progresión temática (desarrollo lógico de las ideas).

2. Cohesión
● Correcta estructuración sintáctica de los enunciados.
● Uso debido de los marcadores y conectores textuales.
● Uso apropiado de los procedimientos léxicos.
● Correcta utilización de los signos de puntuación.

3. Adecuación
● Utilización correcta del lenguaje: inexistencia de anacolutos y otros solecismos (incoherencias
gramaticales, discordancias, barbarismos...).
● Registro adecuado: ausencia de léxico o expresiones coloquiales, vulgares o del argot; y de
palabras baúl, proformas lexicales o comodines.
● Riqueza léxica y adecuado uso del vocabulario técnico o específico.
● Presentación y dominio de la página: limpieza, los márgenes o la caligrafía (que no sea
descuidada).

4. Ortografía de las letras y acentuación

Se podrán detraer de la puntuación final de la prueba hasta 2 puntos, correspondientes al apartado


expresión escrita, según los siguientes criterios:
- Se penalizarán las faltas en el uso de las tildes y de las letras –incluido el empleo de las mayúsculas-
con 0,2 puntos cada una sólo a partir de la tercera falta de ortografía (las dos primeras no se
penalizarán).
- Se penalizará una sola vez la repetición de una falta en una misma palabra que se utilice en varias
ocasiones.

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BLOQUE II

CRITERIOS PARA LA CORRECCIÓN DEL COMENTARIO

(OPCIÓN A) TEXTO EXPOSITIVO-ARGUMENTATIVO

CONTENIDO DEL COMENTARIO (5 puntos)

La prueba incluirá dos preguntas:

1.º) Análisis y comentario del texto propuesto:


El alumnado debe demostrar una apropiada comprensión del texto y un análisis y comprensión de sus
principales mecanismos lingüísticos, de acuerdo con los contenidos trabajados en el curso (3 puntos).

Se corresponderá con los siguientes puntos:


1. Justificación de la tipología textual: expositiva-argumentativa (referencia a las funciones del
lenguaje predominantes y a los elementos comunicativos); subgénero periodístico. Importancia
y/o actualidad del tema.
2. Realización del resumen. Identificación de tema, tesis, argumentos y refuerzos desarrollados por
el autor, y estructura textual.
3. Análisis de los mecanismos lingüísticos significativos del texto (morfológicos, sintácticos,
valoración en el empleo del vocabulario y relaciones o campos semánticos). Rasgos de estilo
(reconocimiento y uso de elementos de cohesión como los marcadores textuales, recursos
estilísticos destacables).

2.º) Posicionamiento:
El alumnado debe demostrar la madurez en su razonamiento y su capacidad informativa y cultural (2
puntos).

Se corresponderá con los siguientes puntos:


1. Posicionamiento del alumno en relación con la tesis del texto y argumentación personal
correspondiente (empleo de argumentos de diferente tipo). Se tendrá en cuenta la utilización de
argumentos en los que se haga referencia a obras literarias o filosóficas.
2. Conclusión y cierre textual, en el que se incluya una valoración personal que resalte la tesis del
alumno frente a la expuesta en el texto inicial o que ponga de relieve su coincidencia con la
posición del autor o del personaje (originalidad, valores éticos…).

NOTA: La numeración de los apartados no implica necesariamente un orden en el desarrollo del


comentario por el alumnado.

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(OPCIÓN B) TEXTO LITERARIO

CONTENIDO DEL COMENTARIO (5 puntos)

En la prueba se incluirán dos preguntas:

1.º) Análisis y comentario del texto propuesto:


El alumnado debe demostrar una apropiada comprensión del texto, de acuerdo con los contenidos
trabajados en el curso (3 puntos).

La primera pregunta se corresponderá con los siguientes puntos:


1. Contextualización del fragmento o poema dentro de la obra objeto de lectura en el curso. Sería
recomendable que dicha contextualización no sea un resumen de la trama y sí se centrara en
aspectos reseñables que vinculen el fragmento o poema a la estructura general de la obra. Por citar
algunas posibilidades: si es un momento de clímax narrativo o dramático, si desvela la función de
un personaje, si está dentro de un desarrollo temático recurrente en el caso del poema.
2. Caracterización, en el caso de los textos narrativos y dramáticos, de los personajes presentes en el
fragmento seleccionado o de elementos espaciales y temporales destacables. En el caso del poema,
tema o temas recurrentes, rasgos estilísticos.
3. Justificación del carácter literario del texto (recursos estilísticos; simbología; valores connotativos,
elementos genéricos); rasgos que manifiesten la influencia de una determinada tendencia,
movimiento o grupo literario. (No se pretende que el alumno desarrolle un comentario literario,
sino que señale, haciendo referencia al texto objeto del comentario, aquellos elementos
significativos que sustentan el carácter literario del fragmento).

2.º) Posicionamiento crítico personal a partir de un tema de actualidad que quedará expresado en
esta pregunta convenientemente y que sirva para que el alumnado parta del texto literario para
opinar sobre dicho tema.
El alumnado debe demostrar la madurez en su razonamiento y su capacidad informativa y cultural (2
puntos).

La segunda pregunta se corresponderá con los siguientes puntos:


4. Relación entre las ideas del autor (o personaje) en el texto seleccionado y el tema solicitado.
5. Exposición y argumentación de la tesis del propio alumno o alumna en relación con el tema
propuesto.
6. Conclusión y cierre textual, en que se incluya una valoración personal que resalte la tesis del
alumno frente a la expuesta en el texto inicial o que ponga de relieve su coincidencia con la
posición del autor o del personaje (originalidad, valores éticos…).

NOTA: La numeración de los apartados no implica necesariamente un orden en el desarrollo del


comentario por el alumnado.

24
4. EL RESUMEN DE LOS TEXTOS LITERARIOS
Para resumir un texto literario (en cualquiera de sus géneros) debes seguir las mismas indicaciones
que para resumir uno expositivo, argumentativo o narrativo, y que ya conoces. La única diferencia que
debes tener en cuenta a la hora de resumir un texto literario es que, cuando el texto que se te pida resumir
sea un poema, sí es posible empezar ese resumen —incluso fuera del contexto del comentario de texto—
con fórmulas como “El poeta dice…”, “El poeta expresa…”, etc. No debes olvidar que un poema lírico es
un texto que expresa fundamentalmente la subjetividad del poeta, por tanto al resumirlo tenemos que
dejar patente esa subjetividad.
A continuación, tienes ejemplos de resúmenes de textos de cada uno de los géneros literarios:

Ejemplos de resúmenes de textos literarios:

Texto 1 (Narrativo): “El rapto de Europa”

Europa era una bellísima princesa de Tiro, hija del rey Agenor. Zeus, disfrazado de toro, se le
acercó cuando ella paseaba por la orilla del mar con sus doncellas. El toro blanco y manso se dejó
acariciar por la doncella, la invitó a montar sobre su lomo, y luego de pronto se internó en el mar con su
bella carga. La sorprendida joven se asía a los cuernos y Eros guiaba a la extraña pareja hacia la isla de
Creta. Allí, cerca de Cortina, fue donde el dios amante se unió sexualmente a la princesa fenicia. Y del
amor de la pareja nacieron Minos, Radamantis y Sarperón, que fueron ilustres soberanos de Creta y de
Licia, y luego, en el mito del juicio de las almas, jueces del tribunal en el Más Allá.
En busca de la princesa raptada abandonaron Fenicia los hijos de Agenor, impulsados por éste.
Cadmo, Fénix, Cílix, Taso y Fineo vagaron por distintos países sin encontrar su rastro. Y se establecieron
en lugares diversos, ya que su padre los había amenazado si trataban de regresar a Asia sin la hermana
raptada. Fénix recorrió Libia, Cadmo fundó, siguiendo a una vaca, la ciudad de Tebas en Beocia, Cílix se
quedó en la Cilicia, Taso pobló la isla de Tasos y Fineo se estableció en la región costera del mar Negro, a
la izquierda del Bósforo.
Carlos García Gual
Resumen:

Zeus, disfrazado de toro, rapta a la bella Europa y la conduce a Creta. De la unión sexual del dios
con la princesa fenicia nacen tres hijos, que luego fueron reyes de Creta y de Licia. El rey Agenor ordena
a sus hijos ir en busca de su hermana Europa y no regresar sin ella. No la encontraron y no regresaron al
reino de su padre.

Texto 2 (Dramático): Tres sombreros de copa

BUBY: (Se levanta, ya indignado.) Paula, vámonos a nuestro cuarto.


PAULA: ¿Por qué?
BUBY: Porque me da la gana a mí.
PAULA: (Descarada.) ¿Y quién eres tú?
BUBY: Soy quien tiene derecho a decirte eso. Entra dentro ya de una vez. Esto se ha acabado. Esto no
puede seguir así más tiempo...
PAULA: (En pie, declamando, frente a BUBY, y cogiendo en medio a Dionisio, que está fastidiadísimo.)
¡Y es verdad! Estoy harta de tolerarte groserías... Eres un negro insoportable, como todos los negros. Y te
aborrezco. ¿Me comprendes? Te aborrezco... Y esto se ha acabado... No te puedo ver... No te puedo
aguantar...
BUBY: Yo, en cambio, a ti te adoro, Paula... Tú sabes que te adoro y que conmigo no vas a jugar... ¡Tú
sabes que te adoro, flor de la chirimoya!
PAULA: ¿Y qué? ¿Tú crees que yo puedo enamorarme de ti? ¿Es que tú crees que yo puedo enamorarme
de un negro? No, Buby. Yo no podré enamorarme de ti nunca... Hemos sido novios algún tiempo. Ya es
bastante. He sido novia tuya por lástima... Porque te veía triste y aburrido... Porque cantabas esas tristes
25
canciones de la plantación... Porque me contabas que de pequeño te comían los mosquitos y te mordían
los monos, y tenías que subirte a las palmeras y a los cocoteros.... Pero nunca te he querido, ni nunca te
podré querer... Debes comprenderlo... ¡Quererte a ti! Para eso querría a este caballero, que es más guapo...
A este caballero, que es una persona educada...A este caballero, que es blanco...
BUBY: (Con odio.) ¡Paula!...
PAULA: (A Dionisio) ¿Verdad, usted, que de un negro no se puede enamorar nadie?
DIONISIO: Si es honrado y trabajador...
BUBY: ¡Entra dentro!
PAULA: ¡No entro! (Se sienta.) No entro. ¿Lo sabes? ¡No entro!
BUBY: (Sentándose también.) Yo esperaré a que tú te canses de hablar con el rostro pálido...

Miguel Mihura
Resumen:

Buby intenta de modo brusco que Paula se vaya con él. Paula se niega y le dice que no lo puede
querer, que solo sentía lástima por él, por su color y por su triste pasado. Manifiesta su preferencia por
Dionisio, que no es negro.

Texto 3 (Lírico):

LA SANDÍA
Cual si de pronto se entreabriera el día Tajada tras tajada señalando,
despidiendo una intensa llamarada, las fue el hábil cuchillo separando
por el acero fúlgido rasgada vivas a la ilusión como ningunas.
mostró su carne roja la sandía.
Las separó la mano de repente,
Carmín incandescente parecía y de improviso decoró la fuente
la larga y deslumbrante cuchillada, un círculo de rojas medias lunas.
como boca encendida y desatada
en frescos borbotones de alegría. Salvador Rueda, Fuente de salud

Resumen:

El poeta va describiendo en los cuartetos cómo una sandía, al ser partida por un cuchillo, descubre
su interior rojo resplandeciente. En los tercetos añade la descripción del proceso de cortarla en tajadas y
del resultado decorativo de esa división.

26
5. MÉTRICA
La métrica es la parte de la ciencia literaria que se ocupa de la especial conformación rítmica de
un poema. El estudio métrico comprende tres partes fundamentales: EL POEMA, LA ESTROFA, y EL
VERSO.

3.1.-CÓMPUTO SILÁBICO:

La determinación del verso se calcula por el número de sílabas que contiene y la aplicación de
fenómenos acústicos que influyen en esa determinación:
 EL ACENTO: a la hora de contar el número de sílabas de un verso se debe tener en cuenta la
posición de la última sílaba acentuada:
 Si el verso termina con una palabra aguda o monosílaba, se suma una sílaba
 Si el verso termina con una palabra llana, la medida no varía.
 Si el verso termina en una palabra esdrújula, se resta una sílaba.

 SINALEFA: Es un fenómeno que se produce cuando una palabra termina en vocal y la siguiente
empieza por –h o vocal. Como al recitar el poema esas sílabas se pronuncian unidas, a efectos
métricos hay que contarla como una sola sílaba. Por tanto, la sinalefa es la fusión en una misma
sílaba de dos o más vocales pertenecientes a palabras distintas.
 SINÉRESIS: se produce cuando en el interior de una palabra se consideran formando diptongo, y
por lo tanto como una sola sílaba métrica, dos vocales fuertes (a,e,o), que normalmente se
consideran como núcleo silábico independiente: poesía.
 DIÉRESIS: es el fenómeno contrario y se produce cuando las dos vocales que forman un
diptongo se pronuncian separadas, dando lugar cada una de ellas a dos sílabas diferentes: Con sed
insacïable.
 LA RIMA: es la total o parcial identidad acústica, entre dos o más versos, de los fonemas situados
a partir de la última vocal acentuada. Hay dos clases de rima:
 RIMA CONSONANTE: es la reiteración en dos o más versos de todos los fonemas que
se encuentran a partir de la última vocal acentuada.
 RIMA ASONANTE: es la reiteración en dos o más versos de los fonemas vocálicos que
se encuentran a partir de la última vocal acentuada.

3.2.-CLASIFICACIÓN DE LOS VERSOS:


 Versos de ARTE MAYOR: cuando tienen más de 9 sílabas: eneasílabos, decasílabos y
endecasílabo, tridecasílabos, tetradecasílabos o alejandrinos.
 Versos de ARTE MENOR: cuando tienen 8 sílabas o menos: bisílabos, trisílabos, tetrasílabos,
pentasílabos, hexasílabos, heptasílabos, octosílabos.

 EL VERSO: el verso es la unidad rítmica menor característica de la poesía. A través de los


versos, el ritmo del poema se consigue mediante la reiteración o la simetría del número de sílabas,
la rima, el acento; o bien mediante cierto número de repeticiones (paralelismos, anáforas, etc.).
 LA ESTROFA: unidad superior, formada por la unión de dos o más versos que comparten rima o
algún elemento rítmico -igual o similar número de sílabas; disposición del acento, etc

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PRINCIPALES ESTROFAS ESPAÑOLAS

Nombre Versos Medida Rima Esquema métrico


PAREADO 2 Indiferente total o AA (aa)
parcial
arte mayor A-A
TERCETO 3 total Frecuentemente
(11 sobre todo) encadenados:
ABA BCB CDC...
SOLEÁ 3 arte menor parcial* a-a
CUARTETO 4 arte mayor (11, total ABBA
s.t.)
SERVENTES 4 arte mayor (11, total ABAB
IO s.t.)
REDONDILL 4 arte menor total abba
A (8, s.t.)
CUARTETA 4 arte menor total abab
(8, s.t.)
COPLA 4 arte menor parcial* -a-a
(8, s.t.)
7, 5, 7, 5 7- 5a 7- 5a
SEGUIDILL 4 (frecuentemente con parcial*
A bordón: 5b 7- 5b
5, 7, 5 )
LIRA 5 7, 11, 7, 7, 11 total 7a 11B 7a 7b 11B
OCTAVA 8 arte mayor (11, s.t.) total ABABABCC
REAL
DÉCIMA 10 arte menor (8, s.t.) total abbaaccddc
dos cuartetos con la
misma rima: ABBA ABBA
y dos tercetos, que pueden
SONETO 14 arte mayor (11, s.t.) total ofrecer diversas
combinaciones; por
ejemplo,
CDC DCD, CDE CDE.
ROMANCE indetermina arte menor (8, s.t.) parcial -a-a-a-a...
da
combinados a gusto del
SILVA indetermina heptasílabos y total autor, incluso con algún
da endecasílabos verso suelto

* En estas estrofas podría decirse que tales versos riman, sin especificar más, pues al ser tan cortas no
tiene nada de particular que la rima sea total.

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6. RECURSOS LITERARIOS
Tanto la literariedad (intención del emisor de que la obra se conserve exactamente con la forma que
le dio) como los rasgos estilísticos no son exclusivos de la obra literaria. Fijémonos, por ejemplo, en
cierto tipo de mensajes, como los publicitarios, o los refranes. En estos también es importante la
perdurabilidad de la forma.
Los recursos estilísticos son las llamadas figuras retóricas, que también se dan en la lengua cotidiana
(colores chillones, es un lince, está como un tren), aunque no con la intención, frecuencia y, sobre todo,
originalidad con que aparecen en los textos literarios.

1. Figuras fónicas o relativas a los sonidos


a) Aliteración.- Repetición de un mismo sonido (o grupo de sonidos) o de sonidos similares, con la
intención de evocar algún elemento del texto o de provocar una determinada sensación en el
lector/oyente.
Ejs.: Un no sé qué que quedan balbuciendo.

 Onomatopeya.- Aliteración que pretende imitar sonidos de la realidad.


Ej.: El ruido con que rueda / la ronca tempestad.
b) Paronomasia.- Uso en un texto de dos o más palabras iguales o muy parecidas, pero de significados
diferentes.
Ejs.: El tálamo fue túmulo de la felicidad.
Para orador te faltan más de cien;
para arador te sobran más de mil.
c) Calambur.- Agrupación diferente de las sílabas de dos o más palabras, que produce un cambio de
sentido.
Ejs.: Di, Ana, ¿eres Diana?
2. Figuras sintácticas
1.1 Figuras de supresión:
a) Asíndeton.- Consiste en la eliminación de las conjunciones (“y”, “o”...) que gramaticalmente deben
emplearse. El efecto que se consigue es dar más agilidad y rapidez a la frase.
Ej.: Llamas, dolores, guerras,
muertes, asolamientos, fieros males
entres tus brazos cierras.
b) Elipsis.- Es la eliminación de algunas palabras exigidas gramaticalmente, pero no indispensables para
la comprensión del texto.
Ej.: Pasa en lo arrugado,
mosca en lo goloso,
uva en lo borracho,
higo en lo redondo.

1.2 Figuras de repetición o adición:


a) Anáfora.- Repetición intencionada de una misma palabra al comienzo de varios versos o frases.
Ej.: Verde nativo,
verde de hierba que sueña,
verde sencillo,
verde de conciencia humana.
Si la repetición se produce al principio de un mismo verso o frase, se denomina epanalepsis.
Ej.: Traed, traed de vino vasos llenos.
b) Polisíndeton.- Repetición innecesaria de una conjunción.
Ej.: Tú vuelas, y tú picas, y tú espantas,
y aprendes del cuidado y las mujeres
a malquistar el sueño con las mantas.
c) Epanadiplosis.- Repetición al final de una frase del primer miembro de esa misma frase.

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Ej.: Crece su furia y la tormenta crece.
Mona vestida de seda
nunca deja de ser mona.
d) Concatenación.- Se tiene esta figura cuando varios empiezan con palabras de los inmediatos anteriores,
formando una especie de cadena.
Ej.: En el mar hay una torre,
en la torre una ventana,
en la ventana una niña
que a los marineros llama.
e) Poliptoton.- Repetición de miembros de un mismo paradigma, como el verbo en diversos tiempos.
Ej.: Vivo sin vivir en mí.
f) Pleonasmo.- Se da cuando se añaden palabras innecesarias, “redundantes”.
Ej.: De sus ojos tan fuertemente llorando...
g) Retruécano.- Juego de palabras. Invierte los términos de una oración en otra que le sigue.
Ej.: ¿Siempre se ha de sentir lo que se dice?
¿Nunca se ha de decir lo que se siente?
h) Epíteto.- Es el adjetivo que repite una cualidad que ya está incluida en el nombre que acompaña. Se
utiliza para dar más importancia a esa cualidad, o para darle más ritmo y musicalidad al verso.
Ej.: Cual queda el blanco cisne cuando pierde
la dulce vida entre la hierba verde.
i) Enumeración.- Acumulación de elementos diversos.
Ej.: El sosiego, el lugar apacible, la amenidad de los campos, la serenidad de los cielos... son
grande parte para que las musas se muestren fecundas.
La gradación es una enumeración ordenada, en sentido ascendente o descendente.

1.3 Figuras de orden sintáctico:


a) Hipérbaton.- Variación en el orden normal de las palabras.
Ej.: Éstos, Fabio, ¡ay dolor!, que ves ahora
campos de soledad...
b) Paralelismo.- Repetición de una misma estructura sintáctica, con sólo algunas palabras diferentes.
Ej.: Los suspiros son aire y van al aire,
las lágrimas son agua y van al mar.
c) Quiasmo.- Estructuración de un verso en forma de cruz (x) o simétrica, por ejemplo: sustantivo +
adjetivo + adjetivo + sustantivo.
d) Encabalgamiento.- Se da cuando unimos el fin de un verso y el principio del siguiente y, por tanto,
hacemos desaparecer la pausa al final del verso. El encabalgamiento separa en versos diferentes
elementos que van unidos.
Ej.: Elisa, ya el preciado
cabello que del oro escarnio hacía
Digo que me ha parecido
tan bien, Clara hermosa, que
ha de pesarte algún día
que me parezca tan bien.

3. Figuras semánticas o de significado


a) Símil o comparación.- Comparación de dos elementos, que se presenta como tal comparación.
Ej.: Dientes como perlas.
b) Metáfora.- Sustitución de una palabra (término real o R) por otra (término imagen o I), debido a la
semejanza o relación que el autor quiere hacernos ver o crear entre las dos realidades. Puede ser de
varios tipos:
 R es I.- Ej.: Los dientes son perlas.
 I de R.- Ej.: Las perlas de tus dientes.
 R: I (metáfora aposicional).- Ej.: Tus dientes, blancas perlas.
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 R: i, i, i... (metáfora impresionista).- Ej.: Tus dientes, blancas perlas, gotas de agua,
luminosas estrellas...
 R en lugar de I (metáfora pura).- Se omite el término real, y sólo aparece, reemplazándolo, el
término imagen. Ej.: Su luna de pergamino / preciosa tocando viene. (no aparece el término
real)
La metáfora también puede ser un adjetivo que sustituye a otro adjetivo (Valle Inclán habla de
manos eucarísticas en vez de manos blancas, donde eucarísticas es la imagen) o un verbo que
sustituye a otro verbo (“Los arados peinan las tierras” dice Góngora, en lugar de “abren surcos
paralelos”).
c) Metonimia.- Sustitución de una palabra por otra, por la relación de contigüidad entre los dos: al estar
juntos, la imagen presta su nombre al término real.
Ejs.: El bajo se equivocó en el concierto varias veces (utilizamos bajo para referirnos al que
toca el bajo en un grupo musical).
Me tomé dos copas (copa = el licor que contiene).
Me tomé un jerez (jerez = vino que se produce en la ciudad de Jerez).
d) Paradoja.- Idea que aparentemente es contradictoria, pero que esconde un significado profundo.
Ej.: Vivo sin vivir en mí
y tan alta vida espero
que muero porque no muero.
e) Oxímoron.- Consiste en añadirle a un sustantivo un adjetivo que contradice su significado.
Ej.: Fuego helado.
f) Antítesis.- Esta figura se consigue al incluir en una misma oración términos contrarios o al expresar
ideas contrapuestas.
Ej.: Para unos es el cielo, para otros, el infierno.
Del más hermoso clavel,
pompa de jardín ameno,
el áspid saca el veneno,
la oficiosa abeja, miel.
g) Hipálage.- Figura que atribuye a una palabra lo que corresponde a otra palabra vecina.
Ej.: El reposo verde de las calladas hojas (en vez de: “el reposo de las hojas verdes”).
h) Sinestesia.- Se da cuando se atribuyen a un sentido (tacto, gusto, olfato, vista, oído) sensaciones que no
podemos percibir por ese sentido, sino por los otros.
Ej.: Luz agria.
i) Dilogía.- Se da cuando se usa una sola palabra en dos sentidos a la vez.
Ej.: pues que sólo os desveláis
en matarme a mí durmiendo.
j) Personificación.- Atribución de cualidades de seres animados a seres inanimados o cualidades de seres
humanos a animales.
Ej.: Las ideas saltaban de alegría en su cabeza.
k) Lítote.- Consiste en decir algo negativo de forma suave, normalmente negando lo contrario de lo que se
quiere decir.
Ej.: No es muy trabajador. (= es perezoso)
l) Ironía.- Consiste en decir lo contrario de lo que se piensa, pero dejando ver la verdadera intención de
nuestras palabras.
Ej.: La gran clemencia de su Majestad redujo la pena a sólo sacarle los ojos.
m) Hipérbole.- Exageración.
Ej.: ...Y al suelo le falta tierra
para cubrir tanta tumba.
n) Perífrasis.- Rodeo que se emplea para decir lo que podría decirse utilizando menos palabras o una sola:
Ej.: La valiosa esencia traída del otro lado del Mediterráneo (por el petróleo)

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7. TRABAJO DE INVESTIGACIÓN Y DOCUMENTACIÓN: MI
ARGUMENTARIO PERSONAL

CRITERIO QUE SERÁ EVALUADO

C5: COMPETENCIA INFORMACIONAL

El objetivo de este trabajo es el de facilitar al alumnado el acercamiento a la actualidad desde una actitud
reflexiva y crítica, como medio para profundizar en el conocimiento del momento histórico en el que vive
y desarrollar su madurez personal. Para ello, a lo largo del curso, cada alumno y alumna deberá ir
elaborando un documento en el que recopilará argumentos (en un sentido u otro) acerca de aspectos
controvertidos de la actualidad social, científica o cultural. Se recomienda, por tanto, seguir las siguientes
pautas:
1. Consulta la prensa diaria de forma asidua. Prioriza la prensa de ámbito nacional, y no te limites a
un solo periódico.
2. Anota aquellos temas o cuestiones concretas abordadas en los artículos pertenecientes al género de
opinión (especialmente en las columnas). Excluye de la relación las cuestiones estrictamente
políticas: dada su complejidad y grado de abstracción, no suelen ser objeto de las pruebas de esta
materia en la EBAU.
3. Dedica un apartado de tu trabajo a cada uno de los temas o cuestiones concretas que sean objeto
de polémica en los textos consultados. Dentro de cada apartado, organiza los argumentos que
encuentres en dos columnas: A FAVOR / EN CONTRA. Expresa los argumentos encontrados con
tus propias palabras. En caso de que dos autores, aunque haciendo uso de expresiones diversas,
utilicen en lo fundamental el mismo argumento, no lo repitas. En cada caso, señala entre
paréntesis el nombre del periódico donde lo has encontrado, y su fecha de publicación.
En cada evaluación se entregará el trabajo realizado hasta la fecha, y este será evaluado por el o la
docente. Puesto que se trata de un trabajo en continua reelaboración, no se entregará de forma manuscrita,
sino impresa.

FECHAS DE ENTREGA:
Las fechas en las que se entregará el trabajo realizado hasta el momento son las que se señalan a
continuación:
1.ª versión: 2.ª semana de noviembre
2.ª versión: última semana de febrero
3.ª versión: 1.ª semana de mayo

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8. OBRAS DE LECTURA OBLIGATORIA: ESTUDIO
TEMÁTICO
Las obras de lectura obligatoria en 2.º de Bachillerato son las siguientes:

1. La casa de Bernarda Alba, de Federico García Lorca (primer trimestre).


2. Crónica de una muerte anunciada, de Gabriel García Márquez (segundo trimestre).

CRITERIO QUE SERÁ EVALUADO

C10: ELABORACIÓN DE TRABAJOS MONOGRÁFICOS DE TEMÁTICA LITERARIA

A partir de estas obras, el alumnado deberá realizar sendos trabajos, consistentes en la redacción de un
texto expositivo en el que se analice la dimensión social de las obras en cuestión. Los puntos que deberá
incluir este trabajo son los siguientes:
 Temas sociales que aborda la obra, directa o indirectamente. Uno de los objetivos de este trabajo
es el de reflexionar sobre aquellos temas que puedan plantearse en la EBAU como punto de
partida para la elaboración del correspondiente texto argumentativo. Por ello, se insiste aquí en
que los temas analizados deben ser aquellos que posean un carácter claramente social
(desigualdad, violencia de género, racismo, etc.), y no aquellos de naturaleza exclusivamente
literaria (la búsqueda del varón, el odio, el destino...).
 Valoración de la actualidad y relevancia de estos temas.
 Análisis pormenorizado y extenso de la postura que se adopta en la obra ante tales temas. En caso
de que no sean coincidentes, el alumno deberá distinguir entre la postura adoptada por uno o
varios de los personajes de la obra, por el narrador y por el autor. Este apartado representa el
grueso del trabajo propuesto, por lo que no puede resolverse con un par de observaciones
generales sobre la postura del autor o un personaje particular al respecto.
 Ejemplificación del análisis realizado con fragmentos de la obra. Todas las afirmaciones
realizadas en el trabajo acerca de las distintas ideas que conforman las posturas analizadas (de
personajes o del autor de la obra) deberán ejemplificarse por medio de citas textuales o paráfrasis
de los fragmentos que se presentan para sustentar las ideas expuestas en el análisis. El alumno
debe, en todo caso, señalar claramente en el apartado dedicado a la bibliografía cuál es la edición
de la obra que se ha consultado, así como, a lo largo del trabajo, remitir siempre a la página en la
que figura cada uno de los fragmentos aludidos. En la agenda escolar se indica cómo se deben
citar en la bibliografía las fuentes consultadas.
El trabajo debe entregarse manuscrito. Para su valoración, se tendrá en cuenta, como siempre, la
expresión, atendiendo a los criterios de calificación de trabajos y exámenes señalados al principio del
curso.

FECHAS LÍMITE:
La fecha límite de entrega de los trabajos sobre las lecturas obligatorias son las que se señalan a
continuación:
1. La casa de Bernarda Alba, de Federico García Lorca: segunda semana de enero.
2. Crónica de una muerte anunciada, de Gabriel García Márquez: segunda semana después de
la entrega de notas de la 2.ª evaluación.

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9. TRABAJO DE INVESTIGACIÓN Y CREACIÓN DE UN
AUDIO DIVULGATIVO: “EL ESPAÑOL: AYER Y HOY”

CRITERIOS QUE SERÁN EVALUADOS

C2: LA COMUNICACIÓN ORAL EN CONTEXTOS SOCIALES


C7: ANÁLISIS Y EXPLICACIÓN DEL LÉXICO CASTELLANO Y DE SUS PROCEDIMIEN-
TOS DE FORMACIÓN
C8: CONOCIMIENTO Y EXPLICACIÓN DE LA SITUACIÓN DEL ESPAÑOL EN EL
MUNDO

En este trabajo, el alumnado deberá realizar un audio divulgativo que tenga como objeto la historia de la
lengua española, especialmente en lo que atañe al léxico, y la situación actual del español en el mundo.
Para ello, tomará como modelo el formato de los microespacios divulgativos (de una duración de en torno
a los 5 minutos) de Radio 5 (ver ejemplos en http://www.rtve.es/alacarta/rne/radio-5/), recopilará y
ordenará la información relativa a los puntos que se indican a continuación, y compondrá con ella un
pequeño programa de radio que resulte al mismo tiempo didáctico y ameno.
Los puntos que deberá incluir este trabajo son los siguientes:
 Breve visión de conjunto de la distribución dialectal del español.
 Explicación de los orígenes históricos del español, en general, y especialmente el de Canarias
y de América (con la debida atención a sus principales áreas geográficas).
 Explicación de las posibilidades de creación léxica y la evolución etimológica del vocabulario
de la lengua castellana. Ejemplificación con unidades del léxico del español estándar y del
español de Canarias, diferenciando entre raíz y afijos y explicando el significado y
procedencia de prefijos y sufijos.
 Enumeración y ejemplificación de algunos de los rasgos característicos del español de
Canarias y América, desde una actitud positiva hacia sus variantes, con especial atención por
las diversas normas cultas.
 Descripción de la situación actual de la lengua española en el mundo, diferenciando los usos
específicos de la lengua en la red digital.
 Valoración positiva de las distintas variantes del español, y de la norma culta canaria como
variedad de prestigio, inserta en el mismo proceso histórico y cultural descrito.

Se recomienda, además, incluir en el audio tanto muestras orales reales de las variedades ejemplificadas
como fragmentos musicales que ayuden a hacer nuestro programa más ameno, tal como se observa en los
programas de Radio 5 que se han propuesto aquí como modelo.

FECHA LÍMITE:

La fecha límite de entrega del trabajo “El español: ayer y hoy” será la 2.ª semana de febrero.

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