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UNIVERSIDAD CÉSAR VALLEJO

ESCUELA DE POSTGRADO

MAESTRIA EN DERECHO PENAL Y


PROCESAL PENAL

Docente:

José Luis Silva Horna

Alumnos:
Alejandro Gonzales, Cipriano
Orlando César, Alva Sánchez
Hércules Tomás, Rojas Sánchez

Trabajo integrador:
Aspectos subjetivos del Tipo: Dolo y culpa

Mayo – 2020

LIMA – PERÚ
Aspectos Subjetivos Del Tipo Dolo Y Culpa

Subjective Aspects Of The Willful And Guilty Type

Autor: Orlando Cesar, Alva Sánchez


Escuela de Posgrado de la Universidad César Vallejo
Maestría En Derecho Penal Y Procesal Penal
Correo: orlandoalva1906@gmail.com

Autor: Alejandro Gonzales Cipriano


Escuela de Posgrado de la Universidad César Vallejo
Maestría En Derecho Penal Y Procesal Penal
Correo: alegonzalesc01@gmail.com

Autor: Hércules Tomas Rojas Sánchez


Escuela de Posgrado de la Universidad César Vallejo
Maestría En Derecho Penal Y Procesal Penal
Correo: herculesrojas@hotmail.com
Resumen
La justicia penal, durante décadas, ha pasado de ser un mecanismo de protección de
bienes jurídicos para convertirse en el primer e imprescindible medio de promoción de
la seguridad. En este contexto, las garantías penales, entendidas como límites y
presupuestos de legitimidad de la intervención penal, se debilitan y se convierten en
obstáculos que deben ser removidos. Lo anterior ha venido acompañado de la
normativización absoluta de las reglas tradicionales de atribución de responsabilidad
penal, producto de una dogmática cada día más desvinculada del derecho positivo. Un
buen ejemplo de lo anterior lo constituyen las transformaciones que los elementos
subjetivos del tipo penal (usualmente denominados “elementos subjetivos del injusto”)
desde una doble perspectiva. De un lado, se caracterizan tales elementos, analizando su
fundamento y su función en el seno de la teoría jurídica del delito. De otro lado, con
arreglo a esa caracterización se examinan los concretos elementos subjetivos
comúnmente reconocidos en la doctrina y en la jurisprudencia, con el fin de identificar
cuáles son los genuinos elementos subjetivos y cuáles no merecen esa calificación,
el fundamento de su punición, y la crítica a las teorías que proponen una
conceptualización normativa del dolo y culpa como mera atribución.

Palabras clave: Dolo, culpa, dogmática penal


Abstract

Criminal justice, for decades, has gone from being a mechanism for protecting legal
assets to becoming the first and essential means of promoting security. In this context,
criminal guarantees, understood as limits and presuppositions of legitimacy of criminal
intervention, weaken and become obstacles that must be removed. The aforementioned
has been accompanied by the absolute standardization of the traditional rules for the
attribution of criminal responsibility, the product of a dogmatic increasingly unrelated to
positive law. A good example of the above is the transformations that the subjective
elements of the criminal type (usually called "subjective elements of the unjust") from a
double perspective. On the one hand, such elements are characterized, analyzing their
foundation and function within the legal theory of crime. On the other hand, according
to this characterization, the specific subjective elements commonly recognized in
doctrine and jurisprudence are examined, in order to identify which are the genuine
subjective elements and which do not deserve such qualification, the basis of their
punishment, and criticism of theories that propose a normative conceptualization of
fraud and guilt as mere attribution
Keywords: Intent, guilt, criminal dogmatics
Introducción

En el derecho penal, por el transcurrir del tiempo, en los delitos culposos y dolosos han

sido objeto de cambios debido al surgimiento de nuevas teorías, dejando de lado el

elemento volitivo para darle un contenido estrictamente normativo. En ese sentido

abordaremos en esta oportunidad aspectos subjetivos del tipo - el dolo y la culpa, puesto

que académicamente es de gran importancia en tanto permite conocer la dogmática

penal, las teorías y principios aplicables a este delito de manera objetiva,

conduciéndonos a realizar una adecuada interpretación y aplicación de la doctrina y la

jurisprudencia en la resolución de casos.

Para esta oportunidad tomaremos como referencia los aportes realizados por juristas

nacionales e internacionales tales como, el maestro Felipe Villavicencio Terreros, José

Hurtado Pozo, José Antonio Caro John, Percy García Cavero y Margarita Martínez

Camilla quienes han realizado importantes estudios sobre el dolo y la culpa; no

obstante, encontramos en ellos algunas coincidencias en cuanto al carácter cognitivo y

volitivo que contiene el dolo, así como en su estudio desde la culpabilidad, por otro lado

existen también controversias en cuanto al dolo, además de contener un elemento

cognitivo y un elemento volitivo incluye la conciencia de antijuridicidad. Por

consiguiente, se observa elementos subjetivos expresados como fines o tendencias o

propósitos especiales exigidos en el tipo legal, entendiéndose como aquellas intenciones

que exceden el puro querer dela realización del tipo objetivo o particulares estados de

ánimos puestos de manifiesto en cómo se obtiene esta realización.


Aspectos Subjetivos del Tipo: El dolo y la culpa

En nuestra esfera de la administración de justicia existe la imperiosa necesidad de

establecer criterios adecuados al momento de administrar justicia en favor de los

administrados, en ese sentido los justiciables disponen de una importante herramienta,

esto es nuestro Código Penal. Es así que, en relación al tema a abordar tenemos que

nuestra normativa nacional engloba el delito doloso y el delito culposo en su Artículo

12° del C.P.: “Las penas establecidas por la ley se aplican siempre a la gente de

infracción dolosa. El agente de infracción culposa es punible en los casos

expresamente establecidos por ley”.

Sobre el particular debemos entender que, no todas las conductas culposas son pasibles

de ser sancionadas, distinto es, sobre las conductas dolosas sí son pasibles de ser

sancionadas.

He de agregar que nuestra normativa jurídico penal no define al dolo ni a la culpa

expresamente; sin embargo, señala la sanción.

Sobre dolo y culpa versan distintas posturas y teorías; no obstante, en esta oportunidad

abordaré algunos autores que a mi juicio son de interés para el presente trabajo.

En cuanto al dolo juristas peruanos sostienen postulados diversos que difieren entre

autores, sin embargo, muchos coinciden en el carácter cognitivo y volitivo del dolo, así

mismo, coinciden en que al hablar de dolo tenemos principalmente que enfocarnos en el

estudio desde la culpabilidad.

En tanto la ley penal vigente no define el dolo es necesario tener una base de lo qué es

el dolo para fines estrictos de realizar un estudio del mismo. Martínez, Martín y Valle

(2012) precisan. “Tradicionalmente el dolo se define como querer y conocer los


elementos descritos en el tipo penal. El sujeto sabe lo que hace y quiere hacerlo. Es

decir, el dolo constaría de dos elementos: elemento cognitivo o intelectual (conocer) y

elemento volitivo (querer).” p. 113. Conforme a esta definición planteo el siguiente

ejemplo a modo de entender lo definido por los autores: para cometer un robo tengo que

conocer que tomo un objeto ajeno sin la voluntad del propietario (el elemento objetivo

del tipo es el robo – Artículo 188° del C.P.) y, a pesar de conocer dicha circunstancia

ejecuto la acción que realiza todos esos elementos (quiero).

En miras de un Derecho Penal Garantista, en el análisis del dolo no es recomendable

prescindir del elemento volitivo, puesto que este junto con el elemento cognitivo

conllevará a darle mayor precisión a la configuración del dolo (Villavicencio, 2006).

Dicho esto, se entiende que para el autor prima ambos elementos, en tanto permiten al

juzgador operar conforme a ley. En ese sentido el dolo precisa dos elementos

cognoscitivos (conocimiento) y volitivo (voluntad).

Elementos del dolo

El elemento cognitivo viene a ser el primer momento del dolo, anterior al momento

volitivo, pues la voluntad no existe si no está presente el conocimiento de los hechos.

Los actos de conocimiento y de resolución son anteriores a los actos de acción, pues

estos no pueden existir sin un previo conocimiento que permita tomar una resolución

determinada.

Este elemento comprende el conocimiento de la realización de todos los elementos

estructurales de la imputación objetiva. Así, supone el conocimiento de los aspectos

descriptivos, normativos, elementos de la autoría, causalidad y resultado, ubicables en el

tipo objetivo. (Villavicencio, 2006,p.356)


Otro elemento del dolo es la voluntad, por lo que el agente decide realizar determinado

acto con el fin de lograr su cometido, en ese sentido el agente “quiere”, “decide” llevar a

cabo una acción pese a saber que dicho acto es delictivo (típico).

La determinación de lo que se entiende por voluntad se ha efectuado en la doctrina

mediante la descripción de los denominados tipos o clases de dolo. Hurtado (2005)

afirma. “El autor debe decidirse a ejecutar el acto descrito por el verbo típico y a

realizar todos los elementos o circunstancias que lo caracterizan de acuerdo al tipo legal

objetivo. Es decir, su voluntad debe referirse de manera global a la realización del tipo

penal. No basta en consecuencia que el autor haya tenido simples deseos o esperanzas

respecto a la materialización de este” p.183

Meini (2014) sostiene “según doctrina y jurisprudencia ampliamente mayoritarias, actúa

con dolo quien conoce y quiere la realización de los elementos objetivos del tipo. Esta

concepción, conocida como (teoría de la voluntad) se opone a la teoría del conocimiento

o de la representación, para el cual el dolo requiere únicamente conocer la realización

de los elementos objetivos del tipo”p. 218

En relación a este elemento me remito a señalar que, estos autores se contraponen, en

tanto mantienen posturas distintas, pues para Hurtado Pozo para que configure el dolo

debe conjugar todos los elementos objetivos del tipo (voluntad y conocimiento),

mientras que para el autor Iván Meini basta sólo que el agente conozca los elementos

objetivos del tipo.

Me remitiré en este espacio a abordar sobre las modalidades de dolo: dolo directo y dolo

eventual.
Clasificación del dolo

Dolo directo de primer y segundo grado

El dolo directo se clasifica en dolo directo de primer grado y dolo directo de segundo

grado. En cuanto al dolo directo de primer grado. Meini (2014) respecto al dolo directo

de primer grado refiere, “Actúa con dolo directo de primer grado quien conoce y

persigue la realización del delito. Conocimiento y voluntad se conjugan aquí en su

máxima expresión. Se suele admitir que también actúa con dolo de primer grado quien

no persigue el delito como fin último de su conducta, pero desea igualmente el

resultado, siendo esta la razón por la que se le conozca también como dolo de intención”

p.220. Me remitiré a señalar para este caso un ejemplo para la comprensión del mismo:

quien para matar a una persona, dispara contra ella desde una distancia que no permite

asegurar la producción del resultado, lo decisivo es que su comportamiento comprenda

la decisión de materializar el tipo penal.

Así mismo, respecto al dolo directo de segundo grado sostiene, “Quien no persigue la

ejecución del tipo, pero conoce que su actuación con seguridad o muy probablemente lo

realizará, se dice que actúa con dolo de segundo grado” p. 221 Ejemplo: un individuo

planea asesinar a su socio a sabiendas que la víctima va acompañada de su hija, el autor

no quiere matar a la hija de su socio pero acepta el resultado para conseguir el principal,

cuando llega el día el autor estrella su vehículo causándole la muerte a su socio y a la

hija del socio.

Dolo eventual

Utilizamos la expresión del dolo eventual para referirnos a aquellos supuestos limítrofes

con la imprudencia. Ambas categorías pueden resultar muy semejantes en su contenido,


pero establecer la diferencia entre ellas resulta de vital importancia, puesto que entender

que un delito es doloso, aunque se lleve a cabo con dolo eventual, supondría una pena

muchísimo mayor que la revista por el delito de imprudente, que incluso en muchos

casos no se castiga. Tanto en los supuestos de dolo eventual como en los de culpa

consciente, el sujeto no quiere que el resultado se produzca, pero representa la

posibilidad de producción de resultado, es consciente de que su conducta lo puede

desencadenar. (Martinez, 2012, p.1179)

Culpa

C. NÚÑEZ, Ricardo (pgs. 213- 217) El dolo es la forma ordinaria y más gravosa, pues

el agente al conducirse en sociedad demuestra con su conducta dotada de conocimiento

y voluntad, una evidente contrariedad a la norma jurídico penal. En la culpa el agente

comunica contrariedad al ordenamiento jurídico, pero sin conocimiento y voluntad. Por

el contrario, lo hace con cognoscibilidad y previsibilidad (elementos subjetivos) al

infringir un deber de cuidado sin siquiera representarse la elevación o creación de un

riesgo jurídicamente desaprobado (culpa inconsciente). El daño ocasionado en la

esfera jurídica ajena no puede diferenciar el dolo de la culpa.

El resultado dañoso de una conducta culposa puede ser mucho más grave

(cuantitativamente), pero sin conocimiento ni voluntad. Se asume que al existir

unanimidad en el trato de la culpa inconsciente en nuestro ordenamiento jurídico no

existe mayor dificultad dogmática ni práctica en la mencionada figura.

La culpa es la menos grave y excepcional en relación a las consecuencias jurídicas por

el ilícito cometido; siendo de menor punición. A título de culpa únicamente se responde

penalmente si una disposición particular lo dispone respecto de un delito determinado

(numerus clausus).
A diferencia del dolo, la culpa no confina su ratio en la comprensión y voluntad

delictivas. La razón de ser de la culpa habita en la voluntad inversa a la precaución que

el autor está obligado a observar en determinadas situaciones para no dañar intereses

ajenos con su organización defectuosa. Sin embargo, el tipo delictivo culposo no está

compuesto por un comportamiento imprudente, negligente, imperito o inobservante de

reglamentos o deberes, los cuales no son, en sí mismos, otra cosa que contravenciones

a deberes de cuidado a observar en el comportamiento personal.

Fundamentalmente, la tipicidad del delito culposo requiere que el autor haya infringido

un deber de cuidado. Si se trata además de uno con resultado de lesión, el resultado

deberá ser objetivamente imputable a la acción. No existe en nuestro Código Penal

ninguna figura imprudente independiente que no cuente con su contraparte dolosa.

Existen muchas formas de clasificación del tipo penal imprudente. En nuestro país se

asume la postura que le da mayor jerarquía al contenido psicológico, por ende, se

dividiría en culpa consciente (llamada tradicionalmente luxuria) y culpa inconsciente

(llamada en la dogmática clásica negligencia).

RODRÍGUEZ DELGADO, Julio (pág. 47) El legislador al momento de la

criminalización primaria no hace diferencia alguna en las modalidades de la culpa

consciente o inconsciente, por ello no hay distingos respecto a su quantum punitivo.

Esta diferencia tiene un reconocimiento jurisprudencial y es utilizada como criterio

para determinar la pena en el caso concreto1. Así, se entiende y desenvuelve la culpa en

nuestro ordenamiento jurídico.

Culpa inconsciente (imputación subjetiva del tipo) es la comunicación contraria a la

norma jurídico-penal con la imposibilidad fáctica de observar el riesgo prohibido, es

una comunicación errónea pero salvable. Las constantes forenses hacen notoria la

1
deficiencia de visualización del riesgo jurídicamente desaprobado del agente social al

momento de comunicar. La previsibilidad es casi nula.

Conclusión

Referencias