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Una revista de poesía, creación y reflexión

UNAS PALABRAS
Omar Lara

E
ste año, en diciembre, celebraremos el 5to Festival Internacional de Poesía El rayo
que no cesa. Poco a poco, sin estridencia, la convocatoria que nos reúne desde hace
cinco años se ha convertido en un momento jubilar de la poesía regional, que recibe
con alegría y emoción a sus compañeros de todo Chile y del extranjero. Recordemos que
este Festival nació como un hermano menor del Encuentro de Escritores y la Feria del
Libro que inauguró la Corporación Cultural Artistas del Acero hace casi diez años. Así
seguimos, en un trámite paralelo que nos complementa y nos enriquece mutuamente.
El Centro Cultural Trilce, que nos cobija y nos impulsa, ha diseñado una vasta y variada
programación para el año que empieza. Además de la edición de este número de Trilce y
del 5to Festival ya enunciado, en la mesa de trabajo se detalla –junto con la presentación
de la revista- una celebración alusiva por los 56 años de existencia, persistencia y porfía
de esta publicación, un Ciclo de Conferencias bajo el lema del notable pedagogo y
patriota venezolano –que vivió una breve temporada de trabajo en esta ciudad- Simón
Rodríguez, una colección de escritores emergentes y consagrados de la región y del país,
presentaciones de libros, lecturas, talleres. Y un largo etcétera.
Todos estos afanes tienen sustento en nuestra propia convicción y lealtad a lo que
somos pero también en la generosidad, comprensión y paciencia de un grupo de
amigos del Centro Cultural y de la Revista. Hemos llamado a constituir un grupo de
Socios Cooperadores o Suscriptores de Honor, que figura al final de esta revista. A ellos,
fundamentalmente, debemos nuestra supervivencia y desde aquí les expresamos la más
profunda gratitud.
En los días que este número era entregado a la imprenta asaltó nuestra cotidianidad la
devastadora pandemia del corona virus, de impredecibles consecuencias para nuestra
vida futura. Dos entrañables escritores amigos han sucumbido a su guadañazo: Luis
Sepúlveda y Óscar Aguilera. A ellos dedicamos esta edición.
Hasta siempre, amigos en Trilce.
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TRILCE

IDIEL GARCÍA
FÁBULA SOBRE LA MUJER QUE LEÍA EL AMOR

Y en ti desembarqué,
como el sobreviviente
del náufrago más grande
que se tiene memoria.
y tú fuiste mi puerto.
ANTONIO CISNEROS

Estoy oyendo crecer a mi hijo.


FRANCISCO UMBRAL

Una mujer lee un libro sobre el amor


y se sienta luego a esperar por el viento
y el viento se llena de sus ojos
no importa si el amanecer fue gris
o si las gaviotas temblaban sobre el arrecife
(Cuba)

no importa porque una mujer


que lee un libro sobre el amor y sueña el mar
es como una playa infinita
como un pequeño universo líquido
que se expande hacia todos los puntos del horizonte
una mujer que lee un libro sobre el amor
mientras escucha crecer a su hijo
en la habitación contigua de la suya
es ella misma el mar /un mar
hondo y metafísico en cuyo fondo azul
se amontonan los restos de naufragios

lo confieso /una vez fui marinero


en los ojos de una mujer
que se había bebido el mar
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Una revista de poesía, creación y reflexión

mientras leía un libro sobre el amor

IDIEL GARCÍA
y su hijo crecía en otra casa
pero luego hizo viento
y mi barco se fue a pique
y me hundí definitivamente
hasta que me hice memoria en sus ojos
una mujer cuyos ojos han visto marchar a Odiseo
es como una niña que sueña barcos ebrios
que en la alta noche
/pasan

una vez soñé a una niña que soñaba el mar


y en sus ojos yo mismo era sueño
una mujer cuyos ojos jamás se cierran para soñar
es un cielo de náufragos /una constelación
un astro que late a solas y se quema
una vez me perdí en una isla desierta
que era una mujer perdida en una isla desierta
y el mar rodeaba todas nuestras horas
y nuestros ojos se llenaban de barcos
cuyas velas se izaban para partir
a lo oscuro

es terrible ser isla en un mar poblado de fantasmas


y yo amé a una mujer que era una isla
habitada por un niño
una isla que se quedaba dormida
mientras escuchaba crecer a su hijo en la isla contigua
y yo le di la mano
y naufragué en sus costas
y juntos
mientras escuchábamos el rumor sexual de las olas
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TRILCE

IDIEL GARCÍA
nos sentamos a esperar el navío de los conquistadores
que no llegaban ay que no llegaban

pero una mañana el niño despertó


y nos encontró abrazados sobre la arena
y el cielo de ese día se llenó de extraños sonidos
y las gaviotas sobrevolaron la longitud de la isla
y los arrecifes levantaron largos brazos célibes
a la noche liviana del mar
y la música del amanecer se alzó sobre las rocas
y sobre los barcos que regresaban a puerto
y entonces esa mujer que leía un libro sobre el amor
abrió los ojos y el azul penetró como una estrella
en mi corazón
y en el corazón de la noche.
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Una revista de poesía, creación y reflexión

DESTINO

GUILLERMO BIANCHI
queda una sola estrella
las demás se agotaron
brillaron un segundo
cavaron con dolor su propia fosa

algunas comprendieron las señales del tiempo


otras se condenaron barriendo sus cenizas

queda una sola estrella


no la pierdas de vista.

EPITAFIO PARA AYLAN KURDI

este niño no salta entre las olas


no dibuja en la arena barriletes de espuma
no persigue la sombra fugaz de la gaviota

entre el niño y el mar se abrió un abismo


la vertiente del odio
el filo de la herida

sobre la humanidad yace tendido


su peso abrumador doblega al mundo

(Argentina)
no lo eligió la muerte
sino sus lazarillos.
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TRILCE

LA MITAD DEL TODO


GUILLERMO BIANCHI
El amor no perdona a los que juegan con él
Enrique Lihn

haceme un hueco en el sitio de la mano


no gano nada
con llorarte tanto
desamarrarme de tu boca
sujetar mi animal en estampida
rodear tu espalda de ángel mancillado

no me dejes a solas delante de este espejo


donde la vida duerme su cansancio de estrellas
donde la muerte espera lustrando su esqueleto

haceme un sitio en el hueco de tu mano


no gano nada
con perderte tanto.

ÚLTIMO CIELO

te espero
mujer prisma
como se aguardan los trenes nocturnos
que se alimentan de seres callados
mendigos entre príncipes de barro
marcados por la vida que los pateó en el suelo
y ya no bailarán bajo la luna
ya no harán el amor en una playa griega
desterrados del sueño nos contemplan
y en esos ojos se refleja el mundo
en esa inmensidad
en esta espera.
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Una revista de poesía, creación y reflexión

“LA MEMORIA QUE NO SE BORRA”: PRESENCIA DE LO MAPUCHE EN LA OBRA

JUAN MANUEL FIERRO


DE JORGE TEILLIER: LA INTERCULTURALIDAD DE LA NOSTALGIA*

Juan Manuel Fierro Bustos


Universidad de La Frontera

“ En el espejo de mi armario
Veo mi imagen borrada
Por la del antepasado que jamás conocí “

I.- El tema mapuche en la Poesía de Jorge Teillier

La obra poética de Jorge Teillier ha sido estudiada y analizada desde distintas perspectivas y
puntos de vista teóricos; todos estos estudios han aportado significativas lecturas e interpretaciones
de esta poética, contribuyendo a identificar constantes temáticas y metapoéticas caracterizadoras
de esta obra. Valiosos son los trabajos de Jaime Giordano (1966), Julie Jones (1980-81), Carolyne
Wright (1993), María Nieves Alonso(1997), Niall Binns(2001) y los diversos estudios agrupados en el
texto, “Teillier Crítico”(2014), de Braulio Fernández y Marcelo Rioseco como editores. Además de un
número de tesis de grado que se han escrito sobre el universo poético teilleriano.
El espacio geográfico, la realidad secreta, el territorio empírico e imaginario, los grupos humanos, la
memoria, el Lar, la aldea añorada, la ciudad moderna como urbe endemoniada y sus contradicciones,
las utopías y las nostalgias del pasado y del futuro, constituyen los ámbitos de estudios preferentes sobre
los cuales nos hemos aproximado al proyecto poético de Teillier. Dos ensayos teillerianos cruciales
marcan el rumbo de muchos de estos estudios, me refiero a “Los poetas de los lares. Nueva visión
de la realidad en la poesía chilena” (1965) y en “Sobre el mundo donde verdaderamente habito o
la experiencia poética” (1968-1969) y por supuesto los textos poéticos de todos sus libros a partir de
“Para Ángeles y Gorriones” (1957) en adelante.

Pero hay un aspecto muy relevante en su proyecto escritural, que no ha sido abordado y estudiado
en profundidad y esto es la relación que el poeta tuvo con la cultura y la sociedad mapuche, como
también con los escritores y escritoras mapuche que él alcanzó a conocer. A la fecha se conoce el
estudio de Magda Sepúlveda, “Como un jilguero sobre un alambre de púa: mapuches y colonos en
el Lautaro de Teillier” (2014) y el artículo que el suscrito publicara en la Revista Lengua y Literatura
Mapuche, N° 8, bajo el nombre de “El Tema Mapuche en la poesía de Jorge Teillier: la interculturalidad
de la nostalgia” (1988).
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TRILCE

JUAN MANUEL FIERRO

Resulta interesante apreciar como todo este universo cultural e intercultural con lo mapuche, se
textualiza en la variada gama de modalidades textuales que configuran su obra global, vale decir
ensayos, textos parapoéticos, metapoéticos y poéticos que, por su complejidad, requieren de un estudio
más amplio y detallado que estas notas que escribo para Trilce. El poeta desde muy joven manifiesta
un gran conocimiento sobre la cultura mapuche y fundamentalmente sobre la trágica práctica de
exclusión y despojo que experimentan los integrantes de este pueblo-nación, con las consiguientes
secuelas que desencadenan esta injusta condición que se mantiene hasta hoy. “Yo respeto mucho a
los mapuches, porque los vi de cerca en mi niñez y creo conocerlos un poquito” afirma el poeta en el
texto en el cual conversa con Carlos Olivarez (1993.21).

Teillier vive gran parte de su niñez y juventud en lo que es hoy la Región de La Araucanía, provincia de
Cautín, y fundamentalmente en Lautaro, su pueblo natal. Allí comparte diariamente con los mapuches
que constituyen hasta hoy una población significativa en la ciudad y en los alrededores rurales. En
agosto de 1969, en la ya desaparecida revista ferroviaria “En viaje” publica una crónica denominada,
“Lautaro: este es mi pueblo”. En este texto señala. “(Cautín en la lengua mapuche quiere decir pato
silvestre; Guacolda, choclo rojo; Lautaro, halcón ligero…no es acaso todo esto un poema)” ( Teillier.
1969.7-8). El poeta alude a su provincia, a un barrio de Lautaro y al topónimo de la ciudad que fue
creada como fuerte de ocupación en la denominada y controvertida “Pacificación de la Araucanía” por
allá por el año 1881. Más allá de la descripción etnográfica de su ciudad, da cuenta de la relevancia
de lo mapuche. En Lautaro el color local lo dan los mapuches, cuya lengua se oye en las calles y cuyas
mujeres más apegadas a la tradición conservan todavía el chamanto y los vistosos adornos herencia
de siglos: el trarilonco, la trapelacucha. También vienen a vender sus productos; el trigo y la avena, la
lana (toda la familia araucana cría ovejas), el cochayuyo que en altas y estrechas carretas traen largas
jornadas desde la costa, el maíz y los duraznos, sobre todo desde las inmediaciones del vecino pueblo
de Galvarino”, ( Teillier op cit.7-8). Es revelador como en esta descripción el poeta abunda en detalles
acerca de la capacidad productiva y laboriosidad del mapuche, transformado de guerrero y nómade
en agricultor por la sociedad dominante y por las fuerzas de ocupación, tratando de producir en el
espacio mínimo de las reducciones, terreno precario, expresión evidente del despojo. Sin duda esta
descripción que el poeta realiza contribuye a contrarrestar la visión estigmatizada de los mapuche
definidos sectariamente por muchos como flojos y borrachos, idea y estereotipo que desarrollaremos
más adelante con otros textos teillerianos.
El poeta escribe varias crónicas sobre esta temática que ratifican su conocimiento y compromiso con
la trágica condición delos pueblos originarios de su región. Podemos listar los textos donde aborda
esta problemática y expone su punto de vista al respecto. Textos relevantes son La Araucanía y los
mapuches según tres viajeros extranjeros del siglo pasado (1965) , donde se refiere y comenta la visión
del cientista polaco Ignacio Domeyko; el joven norteamericano Edmond Reuel Smith y el alemán Paul
Treutler. Experiencias de viajeros que se materializan en tres libros. Teillier realiza un comentario
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Una revista de poesía, creación y reflexión

sobre estos textos de viajeros, escritos con la visión de estos sabios y científicos de fines del siglo XIX

JUAN MANUEL FIERRO


señalando que, “A los tres los unía un grado superior de la cultura, un afán de saber, que los hace
entregar una imagen del araucano que podríamos llamar “no comprometida” frente a la del chileno,
en general deformada por la indigenofilia o la indigenofobia” (1965.4). Otros textos testimoniales
sobre la temática mapuche y su relación con la chilenidad son Visión de la Frontera (1966), texto en
el cual describe con agudo sentido crítico la denominada pacificación del territorio y sus trágicas
secuelas e injusticias. Posteriormente escribirá la crónica Días de la Frontera (1969); en ambos textos
podemos verificar el conocimiento y grado de anticipación acerca de lo mapuche que el poeta expone,
entregando antecedentes que hoy adquieren cotidiana vigencia en la relación del Estado Chileno y
los pueblos originarios, condición histórica de un conflicto político que constituye un desafío no solo
regional sino de país en la búsqueda de soluciones para hacer justicia, restaurar derechos territoriales
y reconocimientos a los mapuche como pueblo-nación. Al respecto señala el poeta: “Tal vez los
movimientos actuales no son sino el preludio de una lucha que puede tener insospechados contornos
de violencia, a medida, también, que campesinos pobres y mapuches exigen sus derechos”. Teillier
escribe esto durante el gobierno de Frei Montalva (1964-1970), en el preludio de lo que será el
Gobierno de la Unidad Popular (1970-1973). Resulta interesante observar que su visión anticipa las
grandes demandas que surgen en los territorios ancestrales y que eclosionarán después de los 16 años
de dictadura militar y que están en plena vigencia hoy, en pleno siglo XXI.

La crónica “Días de La Frontera” evidencia el compromiso del poeta con estas temáticas sociales, en
la cuales nos entrega su visión anticipadora del futuro. Otro texto en el cual reitera su punto de vista
crítico es “Alonso de Ercilla, fundador poético de Chile” (1969), escrito en el diario El Siglo, donde
comenta la visión platónica e idealizada de lo indígena que instalará la lectura de La Araucana,
frente a la práctica cotidiana de racismo y exclusión que se ejerce sobre el pueblo mapuche. Reitera
estos puntos críticos en el texto, “Nuestro Oculto Racismo”( 1970) donde señala: “Llamar “indio”
a alguien no es en absoluto elogioso, al revés de México, donde considerarse indio es motivo de
orgullo. Mucho se admira a los araucanos cantados por Alonso de Ercilla y sobra quienes bautizan
a sus hijos como Lautaro, Tucapel, Caupolicán, Fresia o Millaray, pero la cosa cambia cuando se
trata del araucano actual (y recordemos que hay 500.000 viviendo en reducciones en la zona de La
Frontera). En un trabajo recién publicado por la Universidad de Chile, la antropóloga Ximena Bunster
constata que para la generalidad del habitante del sur, el indígena es “borracho, flojo y ladrón”. Sin
embargo en búsqueda de trabajo se van miles de mapuches todos los años a la Argentina y son
miles los que desesperados por la estrechez de su tierra, cercada por el latifundio, emigran a Santiago
donde se desempeñan en trabajos duros y mal pagados” (Teillier. 1979. 7). El poeta utiliza el concepto
“araucano” para referirse a los mapuche, acepción dominante durante mucho tiempo, pero que hoy
con los avances y desarrollo autonómico del pueblo-nación mapuche ya no se utiliza. Lo importante
son los antecedentes que señala, aspectos históricos fundamentales para entender lo que hoy ocurre
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TRILCE

JUAN MANUEL FIERRO


con los pueblos originarios. Todas las crónicas anteriores fueron escritas y publicadas en distintos
medios, revistas, diarios, boletines y recopiladas e integradas en el libro Prosas de Jorge Teillier (2000)
trabajo editado por Ana Traverso.
Durante el año 1992, a inicios del proceso de transición democrática, el escritor Carlos Olivares invita
a Jorge Teiller a grabar conversaciones sobre distintos temas relacionados con la historia personal
del poeta, de su visión sobre la literatura y la creación literaria, acontecimientos de la historia, de
la cotidianeidad y de la contingencia. Es una conversación abierta, sin temas preestablecidos. En este
diálogo, en el capítulo denominado, “Un día seremos leyenda”, encontramos opiniones de Teillier
sobre los mapuche, relacionados con su pasado, con su condición actual de marginación y pobreza,
con sus prácticas y costumbres cotidianas, con los estereotipos con los cuales muchas veces se les
designa de manera peyorativa, se habla de patriarcado, matriarcado, del rol de la mujer en la sociedad
ancestral y fundamentalmente de la precariedad de la vida en las comunidades mapuches condenadas
al minifundio o práctica agrícola de subsistencia en terrenos mínimos y precarios, el poeta afirma:
“El mapuche es más comunitario. Tenemos que destruir ese mito de que el mapuche es flojo, ladrón
y borracho. No es cierto. No estarían vivos. Se habrían exterminado solitos. No habría 300 mil. Te
digo, alguien que viva con tres hectáreas en la frontera, mandando sus hijos a la escuela… ¿cuántos
chilenos podrían hacer eso? La supervivencia indígena es un milagro chileno. Además tenemos poetas
mapuches ahora.” (Olivares/ Teillier.1993.p99).
En este diálogo el poeta ratifica su visión y compromiso con la trágica e injusta situación de las
comunidades indígenas que él conoce, ratificando la dignidad y esfuerzo que realizan sus miembros
para mantenerse vigentes y vivos. Señala, además, la presencia de poetas que se reconocen como
mapuches, los cuales con su creación poética confrontan el canon tradicional de la literatura chilena
aportando un antecedente de interculturalidad y diversidad, que se traducirá en una reescritura de la
historia nacional, abriendo una ruta hacia el gran reconocimiento de la morenidad en nuestra condición
de ciudanía mestiza y también de nuestra literatura mestiza.

II. La poesía teilleriana y la poesía mapuche, la interculturalidad de la nostalgia

El tema mapuche, más allá de los antecedentes anteriormente señalados y comentados, no ocupa un
espacio relevante o prioritario en la producción poética teilleriana, solo en algunos poemas aborda
esta temática, pero su vínculo es más profundo y se sustenta a través de una relación superior de
conciencia poética, de afinidad intercultural y convencimiento de compartir un mismo estado anímico
y vivencial ante la experiencia de una situación desarraigo, despojo o pérdida irreparable. Sobre la
base de estas consideraciones el proyecto poético teilleriano asume una condición que, quizá sin
proponérselo, coincidirá con un temple anímico presente en la mentalidad de los poetas que se
reconocen como mapuche, especialmente cuando éstos, conjugan el sentir de su pueblo-nación y
verbalizan poéticamente la conciencia de la pérdida de un anterior estado ancestral de plenitud en
el espacio territorial y humano que habitaron sus ancestros, lo cual expresan discursivamente como
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Una revista de poesía, creación y reflexión

denuncia o proyecto utópico que sugiere la legítima forma de restauración o recuperación de los

JUAN MANUEL FIERRO


estados originarios -el país mapuche de antaño- que al no poder lograrse en la realidad empírica
se enunciará metafóricamente como espacio de encuentro y de arraigo en los discursos públicos y
especialmente en textos poéticos de autores de origen mapuche, algunos de los cuales comparten
vivencias e ideas con Teillier.

Es en la textualización poética de estos estados anímicos en que el tema mapuche adquiere un vínculo
con el proyecto metapoético de Teillier, fusionándose en muchos aspectos con la dimensión de la
memoria y la nostalgia en el intento por enunciar metafóricamente la recuperación de un tiempo
pasado y mítico. Este proyecto utópico es uno de los caracterizadores de la condición de lo mapuche
a partir de mediados del siglo XX y que se mantiene como sustento discursivo e ideológico hasta hoy.
De esta forma, el poeta occidental y los y las poetas mapuche tratarán de recuperar a través de una
memoria metaforizada a los seres ancestrales y sus tradiciones, como también los espacios que estos
habitaron, sus mitos y particularmente los anhelos y la plenitud de vida que como pueblo-nación
tuvieron en el pasado, en un espacio digno y pleno de existencia; todo aquello, la condición de
plenitud y felicidad, en los dos ámbitos culturales-occidentales y mapuche- fueron arrebatados por
fuerzas superiores y exógenas creando una situación similar de desarraigo y ausencia, lo que explica
el vínculo y coincidencia entre Teillier y los escritores mapuches especialmente en la etapa inicial de
estos poetas.

Ambos han perdido un pasado mítico, heroico o simplemente natural y ante lo cual queda solo la
posibilidad de la restauración por la memoria que no cambia, la vinculada a los ancestros, a sus
tradiciones, a sus leyendas. Surge así la nostalgia de un futuro. Como un derecho posible y utópico
que debería restituir la dignidad perdida.

Ante la imposibilidad de la recuperación física de esos espacios del pasado, al poeta occidental en un
caso y al mapuche en otro, solo le queda la posibilidad de la generación de un tiempo y espacio de
arraigo en la textualidad.

Sobre la base de esta condición podemos explicarnos la atmósfera, que algunos entienden como
influencia lárica, en los textos poéticos de autores como Elicura Chihuailaf, Leonel Lienlaf, Bernardo
Colipan, Jaime Huenún, Pablo Huirimilla, César Millahuaique, Jacqueline Caniguan, Maribel Mora
Curriao y que no es otra cosa que la coincidencia anímica e intelectual ante una situación de desarraigo
y pérdida que explica que el poeta occidental y el poeta mapuche, ante un experiencia similar, elaboran
discursos coincidentes caracterizados por la nostalgia y la memoria de los ancestros. El poeta mapuche
Elicura Chihuailaf, en su emblemático poema, La llave que nadie ha perdido (1977), enuncia : “ …La
poesía es el hondo susurro de los asesinados/el rumor de hojas en el otoño, la tristeza/ por el muchacho
que conserva la lengua/ pero ha perdido el alma/ La poesía, la poesía, es un gesto, el paisaje/ tus ojos
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TRILCE

JUAN MANUEL FIERRO


y mis ojos muchacha, oídos corazón/ la misma música, Y no digo ,más, porque/ nadie encontrará la
llave que nadie ha perdido/ Y poesía es el canto de mis antepasados/ el día de invierno que arde y
apaga/ esta melancolía tan personal.” (Chihuailaf 1977). Es similar a lo que enuncia Teillier cuando
señala: “Mi mundo poético era el mismo donde ahora suelo habitar, y que tal vez un día deba destruir
para que se conserve: aquel atravesado, por la locomotora 245, por las nubes que en noviembre hacen
llover en pleno verano y son las sombras de los muertos que nos visitan, según decía una vieja tía,
aquel mundo poblado por espejos que no reflejan nuestra imagen sino la del desconocido que fuimos
y viene desde otra época hasta nuestro encuentro.” (Teillier: 1968)
Los hablantes, según expresan estos textos, son sobrevivientes de una perdida edad, que se conjugan
con entes arcaicos en cuya tradición está la idea de una edad y un tiempo digno de vivir al cual se
accederá solo reconstruyendo metafóricamente esos caminos.

La aparición de la problemática mapuche en la poesía de Jorge Teillier tiene así el carácter de un


testimonio que textualiza un compromiso con una forma cultural y social de sentirse partícipe de una
manera y un modo de vivir, de vincularse con la naturaleza y los mitos ancestrales, con los tiempos
de la niñez y los ámbitos de la cotidiana felicidad que los mapuches también vivieron y evocan
conjugándose así estas dos pulsiones poéticas.
Uno de los primeros textos en el cual el poeta asume la presencia mapuche es en el poema “Muerte y
Resurrección”, incorporado al poemario El árbol de la memoria (1961), en el cual alude a un sacrificio
humano realizado por una machi en Puerto Saavedra en el año 1960. El poema está determinado por
una fuerza evocadora y nostálgica de la memoria que trata de reconstruir un mundo desaparecido
y paralelo entre dos culturas que se agreden pero que se fusionan en la desgracia o en el castigo de
lo sobrenatural. La interculturalización de la muerte y de la resurrección mitificada: “Antes que de
nuevo floreciera/ la sangre en la piedra de sacrificio/ había un puerto de días tranquilos/ como ruidos
de remos en el agua/ … Hasta que de pronto todo volvió a ser como en el principio: sólo el frío y el
chillido de un pájaro./ sólo el ruido de las olas/ rompiendo un esqueleto lanzado al roquerío”. (Teillier:
1961).
Posteriormente encontramos algunos textos de mayor relevancia y compromiso que van configurando
una postura o conjugación de su poética con el tema mapuche. Al respecto podemos señalar Notas
sobre el último viaje del autor a su pueblo natal (1978) y Pascual Coña recuerda (1978). En el primer
texto se asume la asimilación cultural del mapuche por el consumo y expone el rasgo de la alteridad
del sujeto ante la necesidad de la sobrevivencia, “ A los mapuches le gustan las canciones mexicanas/
del Wurlitzer de la única fuente de soda/ Las escuchan sentados en la cuneta de la calle principal”. En
Pascual Coña recuerda, se hace evidente la conjugación del ejercicio de la nostalgia por lo perdido y
lo esperado que no se recuperará materialmente como fue. Aquí el poeta intertextualiza un discurso
testimonial escrito en 1930 y dictado por un cacique mapuche al capuchino E. Moesbach, ambos
textos comparten un mismo ánimo ante la desaparición de un tiempo feliz en un territorio propio y del
cual son expulsados por una fuerza superior que avanza construyendo ciudadesdes naturalizadoras
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Una revista de poesía, creación y reflexión

cuyos habitantes sufrirán transformaciones similares.“ Me aborrecieron por causa de mis tierras./ Los

JUAN MANUEL FIERRO


huincas por mi suelo no más pasaron./ me ponían cercos en medio de mis terrenos./ Los fundos eran
antes todas propiedades mapuches..” La lectura que el poeta realiza de los acontecimientos históricos
de La Frontera y su representación poética demuestran un sólido compromiso con la gran tragedia del
pueblo mapuche y su derrotero de despojo y exclusión.
En el poema “Mi casa está en cualquier lugar del mundo” asume la situación del desarraigo, del exilio
cultural y físico que sufren chilenos y mapuches unidos por la anoranza sobre la base de elementos
claves como los íconos: ñachi y muday.“ Mi casa está ahora en cualquier lugar del mundo/ Está donde
se escriba un poema o se recuerde la Cordillera/ Donde bajo el Sena un mapuche añore el Ñachi y el
Muday/ o Gotemburgo se sueñe las rubias arenas del Pacífico”.
Para concluir estas notas preliminares sobre esta temática y como evidencia de la importancia de los
ancestros y de la fuerza esperanzadora que brota de ellos, y también como expresión de esa memoria
que no cambia recordamos unos versos del texto poético, Retrato de mi padre, militante comunista
(1971),..“ O llega através de barriales/ a las reducciones de sus amigos mapuches/ cuyas tierras se
achican día a día/para hablarles del tiempo en que la tierra/ se multiplicará como los panes y los
peces/ y será de verdad para todos.”

Temuco, febrero-marzo 2020

Bibliografía

Textos de Jorge Teillier

1961. El árbol de la memoria. Arancibia Hermanos. Santiago de Chile.


1971. Muertes y maravillas. Editorial Universitaria. Santiago de Chile.
1978. Para un pueblo fantasma. Ediciones Universitarias de Valparaíso. Valparaíso. Chile.
1992. Los dominios perdidos. Fondo de Cultura Económica, Santiago de Chile.
1993. El molino y la higuera. Ediciones del Azafrán. Santiago de Chile.
1996. Hotel Nube. Ediciones LAR. Concepción Chile.
1999. Prosas. Edición de Ana Traverso.Editorial SudamericanaChilena.Santiago de Chile.

Otros autores

1977. El invierno y su imagen. ElicuraChihuailaf. Ediciones LAR. Concepción Chile


1993. Conversaciones con Jorge Teillier. Carlos Olivárez. Editorial Los Andes. Santiago de Chile.
2014. Teillier Crítico. Editores Braulio Fernández Biggs- Marcelo Rioseco. Editorial Universitaria. Santiago
de Chile.

* Este trabajo corresponde a compromisos de divulgación del proyecto Fondecyt 1161253.


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TRILCE

EL POETA LEYENDO POESÍA


CARLOS TRUJILLO

1
Cuando el poeta toma un libro de poemas
Sin importar cuál sea
Seguro que busca algo en su lectura
Es posible que ni piense qué busca
Ni tal vez si busca algo
Pero siempre
Repite la tarea
Poema tras poema, hoja tras hoja
Libro tras libro, estante, librería
El poeta se busca
Se busca en esas líneas
Rastrea en esos versos
Se hunde en las palabras
Como si fueran sueños
O escritos de un amigo
Que no ve hace algún tiempo
Como si fueran huellas
De un tiempo ya vivido
O de otro por venir
Lo cierto es que allí busca
Y quiere hallar
No importa lo que sea
Pero hallar
Aunque no siempre sea
Lo que encuentra

2
Cuando el poeta toma un libro de poemas
Nunca deja de ser el poeta que es
Por lo tanto se busca en los poemas
Como si fueran suyos
Una pista una seña
Una huella finísima del pie
Una arruga reciente en la memoria
15
Una revista de poesía, creación y reflexión

Una palabra que parezca propia

CARLOS TRUJILLO
Un silencio un aullido
--tal vez ese de Ginsberg
o algún otro--
Una puesta de sol frente al océano
Un no sé qué vallejo
Un nosequé

3
Cuando el poeta toma un libro de poemas
Busca leerse a sí mismo
Quiere verse a sí mismo en ese nuevo espejo
Cree que son sus poemas
Los que hay en ese libro
Y aunque parezca absurdo
Muchas veces lo son
Aunque escritos por otros
A quienes nunca ha visto
Y nunca ha de entender en su lengua materna
El autor del poema es quien lo lee
Le dice su otro yo
O sea él mismo
Y queda satisfecho
Complacido

4
Cuando el poeta toma un libro de poemas
Navega en ese río encerrado en las páginas
Hay unos caudalosos
Otros quietos
Hay días caudalosos
Otros quietos
El poeta navega su día como el río
Su vida como el tío del tío de otro río
Dijo el viejo Manrique
Que va a dar a la mar
Que es esta página
16
TRILCE

JUAN SUÁREZ
DÍA DE MUERTOS

Mi madre coloca flores ante sus muertos:


bajo sus pies
sospecha el movimiento de la sangre amada.

Una ráfaga de aire


baila sobre las tumbas
y cubre por igual
la piedra y los zapatos.
Acaso es la forma que tienen
de guarecerse los muertos:
una ingrávida polvareda sobre las cosas
para que el tiempo no pueda ver
a través de su materia.

¿Qué sepulta la arena


si no conversaciones rotas?
(Ecuador)

¿Qué podríamos hallar en este jardín


sino resplandores y preguntas desoladas?

La luz se arrastra entre las tumbas


y cambia el color de aquella fotografía
que el abandono no ha hecho más pequeña.
La carta que mi madre ordena entre las flores
reza la palabra inolvidable.
¿Quién podría recordar todos sus muertos, madre?
¿Quién podría llamarlos a la mesa y dejar para ellos
un espacio vacío?
¿Quién podrá contarles, por ejemplo,
que la suerte es un manzanal
donde solo crecen hormigas,
que duelen los huesos
pero sigue amaneciendo todavía?

Yo he olvidado el paradero de mis muertos


aunque yacen inmóviles.
Conozco apenas sus rostros detenidos
17
Una revista de poesía, creación y reflexión

como para saber que no son ellos

JUAN SUÁREZ
con quienes he soñado.
Pienso en sus ojos que ya no miran de ninguna forma,
y no sé si es su voz de instrumento desgastado
la que nos susurra al oído
una receta de cocina,
una oración que nunca pudimos aprender
y que ahora usamos tímidamente
para no sentir el silencio.

Quizás porque en la vida


también asusta el olvido
veo a mi madre inclinarse y repetir
soy yo, he venido,
como si acaso su llanto
pudiera ser confundido con el viento.

En el futuro,
yo también seré un muerto desconocido.
Solo el aire, en la noche,
entre los pétalos de plástico,
silbará mi nombre.
Quizás alguien coloque una carta
que dirá inolvidable
y poco después, el gotear del tiempo
tallará nuevas formas
en la roca de mi recuerdo.

No me importa el olvido.
Pero me entristece que la muerte
pueda borrar de mí esta tarde
-bella entre las tumbas amarillas-
en que miro a mi madre llorar ante sus muertos
y contemplo en sus gestos
un leve resumen
de la vida.
18
TRILCE

TATY TORRES
EN EL TEMBLOR DE TU MANO

I
Todo está en la mano
en la tuya
que palpa mi corazón
palpa el abril que se desliza por la cadera.
Todo está en el temblor de esa mano
se adentra tajo abierto
por mi mundo fragmentado
huérfano de otras manos.
Vino a conquistar puño cerrado y busca
y encuentra en lo mullido su razón de ser.
Es todo un personaje
rompe el dique
y mi naturaleza loca escapa tras los cinco motivos.
Me pone alas y voy pájara traviesa en su busca.
Amo el círculo que hace
y el pálpito
y el clamor de mi humedad
y el enjambre de olas
que viene después de esa humedad.
19
Una revista de poesía, creación y reflexión

II y algas

TATY TORRES
y el mar otra vez
Te desplazas en silencio.
vadeas en silencio mis orillas Tengo el regazo poblado de ti
hueles te deslizas por mis soledades y me sorprendes
palpas con tu mano llena de huellas.
enciendes. Por ti
Bajo el temblor de tu mano soy efímera. soy un girasol
Mi aroma en tus palmas y el mar y la madre de todas las vertientes.
20
TRILCE

EDSON FAÚNDEZ

DOS POEMAS

***

Vienes y vas adentro de tu casa pequeña


es ahora cuando caminas
y repasas el día
en la ciudad
que no quisiste abandonar

seis y más de la tarde

saben tus zapatos


que apenas mueven
adoquines sueltos en las calles
por qué los miras
como miró tu padre
sus zapatos sin cordones
cuando eran el número
las palabras mal escritas
en la isla
a la que una vez te llevaron
y no volverás
21
Una revista de poesía, creación y reflexión

tus zapatos

EDSON FAÚNDEZ
ni siquiera soportan
el peso de la lluvia
tantas veces lo dije
pero tú los miras
atrapada en tu casa
mientras vuelves a pensar
por nosotros
para que entendamos
por qué los miras
por qué los cuidas
cuando las botas
ocupan la ciudad.

***

Una cabina telefónica


sola en medio de la noche
posee las manos
que te buscaron
y quisieron cambiar
con una moneda
los limites del tiempo

restos de una historia


breve
e inconclusa.
22
TRILCE

NAÍN NÓMEZ
“TODOS ESOS MUERTOS I”* por esta pena honda, incierta,
casi desconocida
Vinieron y se agolparon que se agolpa en sus caras
entre los huecos de los huesos ya desvanecidas
en la humedad de las copas vacías sin saber por qué
en el cemento de las calles aplanadas
a medianoche
entre las rodillas cuando hacíamos el amor “TODOS ESOS MUERTOS II”
entre el estertor de los gemidos de placer o de
angustia Fuiste el primero no sé por qué
vinieron de golpe de uno en uno pero fuiste el primero
por bloqueadas y se quedaron traté de entenderlo
mirándonos con una pena indefinida allí estabas con tu cara cuadrada
como si no supieran que hacer y tus ojos que reían sin cesar
más bien con una vaga sonrisa de con tus manos de naftalina aguada
conmiseración y ese aire sureño que tus manos asían
como si conocieran de antemano en el aire
nuestro olvido, nuestra penuria, con una bocanada de tristeza
todo este retraso
este tiempo perdido Recordé que me regalaste esos discos de música docta
sin hallarlos que aun conservo y te lo dije después
con amor y nostalgia por esos otros tiempos
Vinieron y aunque era tarde y aunque te quedaste silencioso
lloramos con ellos supe que me agradecías ese gesto
por los minutos vacíos de retornar a algo inevitable
23
Una revista de poesía, creación y reflexión

y que la muerte no nos había separado

NAÍN NÓMEZ
lo suficiente
para no celebrarlo
aunque la imagen de unos discos
no era la única
estaban las palabras, los dichos,
los delicados gestos de amistad
menudencias que el tiempo retrotrae
con una ternura delicada
que tal vez nunca supe agradecer

una vez me dijiste que Beethoven


también era sordo
y yo te sonreí con una mueca
como cuando no sé que responder
mientras enhebramos una amistad
que la muerte fue haciendo cada vez más duradera

Ahora que reapareces


como si jamás nos hubiéramos separado
entiendo mejor o casi entiendo
lo que quisiera decir con ese gesto
ese regalo que fueron tus palabras

(Para Pepe Sau)


24
TRILCE

LIANY VENTO GARCÍA

RABIA A LA POESÍA

Es tu exceso de tacto para decir


rabia
como si dijeras ola quietud campiña
como si una mariposita se posara miedosa
Sabes decir
Yo acaso he confundido
las herramientas dislocadas que perturban la noche
el sueño de la noche que no es mío

Debo capturar tu apariencia nubelada


la de algodón la dulcísima
ensayar la risita de lo trasvestido
caminar sin zapatos sobre el agua perfecta
No dormiré por ahora

Dices Rabia
y la respiración te huele a lo suave que es el aire limpio
y provoco a mi forma
Pareciera que me dices silencio
pero ha de haber otro modo
La rabia me hace rabia
Solo eso Es Todo
(Cuba)
25
Una revista de poesía, creación y reflexión

RABIA A LAS PUERTAS

LIANY VENTO GARCÍA


Él dijo
Cuando se abre la puerta sé que llegas y me alegro
Ella lo liberó
las puertas no estaban hechas para la felicidad
y menos para abrirse
Adentro
violentamente
violento el espacio cerrado
¡Qué no suenen más las puertas!
Gatillo silencioso
¡Qué no despierten a la niña por la noche!
¡Qué no sueñe que detrás cortan los dedos de su madre!
Nadie se da cuenta a tiempo de la cueva que crean
los cuartos cerrados
Nadie rescata el espacio ni el alivio
de las cortinas
¡Qué derriben las puertas!
¡Qué deje de existir la palabra!
La intercambio por miedo
Abre el miedo diría
Cierra el miedo diría
Detrás del miedo
Se moja la vida y florece
Una ya sabe qué le espera
26
TRILCE

JUANY ROJAS
DÍA 22 (poema desconsuelo) SÉPTIMO VIERNES

Día veintidós Hoy quise azufrar mi parra


veintidós años de edad y lloraron mis ojos y mis manos
dos ojos mutila-dos sangran Está envejecida apestada
¡Sangre! ¡sangre! Pensé cortarla arrancarla de raíz
Sangra explota roja la lágrima poner floridas enredaderas en su lugar
en el único ojo que espera no morir pero el azufre en mis ojos
Podría ser tu hijo tu hermano y su acidez tan adherida a mis manos
mi hijo fueron armas
Ruego gas lacrimógeno balines de desprecio
¡Ruega! que desistí usar
¿Inútil mi ruego? He llegado tarde ya casi no queda primavera
inútil yo y algo me impidió escuchar la voz de mi madre
sigo rogando por él que me advertía es hora de azufrar las parras
¡Maldigo! mas no importa mi parra está apestada
¡Rabia! pero exuberante de hojas granos y dulzura
Desconsuelo… Nunca antes hubo tantos pájaros en mi patio
¡Muerdo! tanto canto y tanto vuelo sobre mi parra
Vuelvo a rogar Es que este tiempo que endiosa el cemento
Que no lo pierda… ¡escúchame! y destroza el nido
Que no lo pierda que no lo pierda impulsa a los pájaros a buscar otros alimentos
podría ser tu hijo otras luces otros vuelos
mi hijo otras ramitas para construir refugio
¡Escúchame! y no he de ser yo quien los ahuyente ni los
envenene
con armas químicas y polvos tóxicos
27
Una revista de poesía, creación y reflexión

JUANY ROJAS
SÁBADO 30 (poema duelo) Menos de una hora para su último aliento
y yo subo al máximo su voz
Séptimo desde el inicio de la sangradura para que lo ilumine todo con la novena sinfonía
que hoy asiste a otra muerte y ver si así apago un poco estas lágrimas
y no hay torniquete y de paso ahuyento el sonido de las balas
que detenga esta hemorragia de tristezas que acabo de oír tan cerca
porque hoy además agoniza de mi casa
radio Beethoven
28
TRILCE

FELIPE BURGOS B.

EL AMOR TRASPASA A LA TRAGEDIA


El amor por ti
Se derrama sobre el universo.
Marin Sorescu

El amor, Shakespeare, es una tragedia,


eso según tu labia magistral.
Dagas o venenos, la agonía de la última escena.
Yo escogería las horcas o las escopetas
quizá una cápsula de cianuro para oler como los almendros.

Pero agonía es palabra grecolatina


y los romanos saben de estas cosas.
Venas cortadas en tinas calientes o bosques alejados
o a lo mejor en un tren abandonado
de la estación de Chillán.

Pero Shakespeare
aun tus libros son también literatura
y el amor traspasa a la tragedia
y a casi todas las cosas.

Yo prefiero amar tremendamente.


Vivir, comer y amar hasta el fin de nuestro tiempo
como un melancólico ciudadano de provincia.
Y morir simplemente en los verdes montes
que aun queden en mi ciudad.
29
Una revista de poesía, creación y reflexión

FELIPE BURGOS B.
TEMPUS FUGIT iris, corneas, retinas,
sangre combativa derramada
“Aída, fusilemos la noche en el áspero cemento.
y esa horrible bandera…
y los negros cañones
y las bombas atómicas; Camarada, no demos paso al miedo,
fusilemos el odio besémonos con máscaras anti-gas,
y la terrible protejamos el amor en búnkeres
miseria colectiva.” cubiertos de flores y alegrías
Roque Dalton. como los murales latinoamericanos.
Encendamos barricadas con plutonio
que detonen la represión
Todo empezó con ruido como de abejas o y el estado se vuelva un fósil
como de cables eléctricos. impregnado en las paredes de hormigón.
Es el enjambre que abandona los panales,
casas, pueblos, industrias, poblaciones Podemos respirar otra vez,
para nutrir los baldíos de la conciencia. un horizonte rojo está llegando y
los muertos y
Pero hay depredadores acechantes, la tortura
bestias que emergen de cuevas o cuarteles, nuevamente
hordas de verdes espectros homicidas en las calles sucias de la ciudad.
que desatan la guerra nuclear.
La indecisión es la derrota de los pueblos,
Humo, metralla, perdigones asesinos, esa horrible pesadilla compartida.
disparados por manos asesinas, Pero ya las masas se concentran y
el horror de estos días, el cielo truena en un estallido
ojos que más no verán rostros amigos. el signo vital que no volverá a dormirse
Humores, pupilas, escleras, en la noche tenebrosa de Chile.
30
TRILCE
31
Una revista de poesía, creación y reflexión

NATIVA MÁSCARA

BÁRBARA CALDERÓN
Lanza la de mis dedos Detrás de la máscara mis ojos
hundidos en tu pelo detrás la piel, la faz enmascarada
desmalezándolo todo detrás la suavidad, los labios rojos
detrás la voz sutil, la risotada.
Brasa la de mi corazón
desmadejado y desnudo Detrás el pelo oscuro, las ojeras
en su fogata latiente detrás las cejas negras, las pestañas
detrás la palabra aventurera
Relámpago el de mis ojos detrás la incertidumbre que me empaña.
clavados en la ausencia
de los tuyos cegados Detrás el beso, el grito, la mirada
detrás la lengua, el llanto, la faz muda
Cerbatana la de mi lengua detrás nadie diciendo que no hay nada
infiltrando en tu lengua detrás de aquella máscara desnuda.
su reptil costumbre

Curare el de mi saliva
32
TRILCE

ISABEL GÓMEZ
*

Reconstruir esta historia la ciudad abre sus tumbas


bajo el hueso tardío del tiempo para que entre la memoria
saber que este rostro y los muertos recojan sus nombres
pronto albergará como único destino
la historia de otros rostros
y sin embargo es lenta la carne
que hunde su voz A
en palabras que han muerto
y retornan La escritura se aleja
para volver a morir Amó la ausencia
A este lado del rostro crecen precipicios de historias en su lecho
El abandono de sus pasos

Ahora nos sonríe


y cansada duerme en el lugar
donde antes estuvieron las palabras

DN

No moriré lejos de esta historia


porque de ella aprendí mis metáforas
de invierno
El olor de sus demencias
atravesando las calles
que me conducen a mí

No moriré lejos de esta historia


Primero ocultaré a la niña
sin infancia
El dolor de romper una a una
las pesadillas del lenguaje.
33
Una revista de poesía, creación y reflexión

GUSTAVO MUJICA
RÍO LUMINOSO En fin,
al borde del todo fluido
Una tan cercana lejanía... encontré una tercera piedra extraña:
(Walter Benjamin) ¡Era aportillada como un picarón!
¡Eureka!, me dije yo.
Una vez fui a pescar peces al río Duqueco, Encontré una pieza arqueológica,
al interior de Los Ángeles. cuenta del collar de la Giganta de Baudelaire
Entonces me ensarté el anzuelo en un dedo o rastro de un ancestro que por aquí vivió,
y ensangrenté una piedra redonda quien quizás rompió un cráneo,
que era como un aereolíto, o molió maíz, con ese pétreo picarón.
por eso lo recogí.
Como si la piedra fuera un catalejo,
El sol estaba tremendo, por su orificio redondo
el río Duqueco tan ruiseño, enfoqué la montaña,
cuando se cayó mi aereolíto en la orilla. de donde rodaron las piedras,
Se me perdió como un pensamiento. y enfoqué esa orilla extraña
Entonces recogí otra piedra perfecta, y espié un sauce nervioso,
como un huevo de dinosaurio. cuyas guirnaldas lloronas tiritaban
Temí que el dinosaurio aún estaba allí. cuando no había ni brisa
y sus sombras bailarinas
Solté mi caña de pescar entre las piedras del torrente
pues me creí lanzador de bala olímpico: eran la escritura del sol.
tiré el huevo pétreo encontrado
a ese mi río luminoso. En la orilla del río Duqueco,
O la piedra vuelve a rodar, me dije, al interior de Los Ángeles
por el flujo que da a la mar, a donde fui a pescar peces,
y nos recuerde el alma dormida, alguna red de piedras
o se aquiete meditando me atrapó por pescador.
en este torrente frágil del estío,
y quizás origine un dique,
que cambie el curso del río.
34
TRILCE

FRANCISCO MUCIENTES
EL BARQUERO

Y juntos durmieron en la góndola surcando venecianos canales


Como cercanos a la muerte durmieron mientras la figura del Caronte en el agua reflejaba
Ya no quedaba en ellos nada de trirremes ni de gloriosos almirantes
Un escudo de blasones y unos rojos asientos indicaban su nobleza
Abrió sus bocas el barquero y encontró las monedas provistas para el viaje
Las olas del Aqueronte imbatibles castigaban la roda y la regala
Eran ahora una pareja de errantes sombras sentadas en la frágil barca
Como extendiendo los días navegaron mientras el envejecido barquero sonreía y sonreía

CANTO VI SERÉ LO QUE TÚ ERES

Viejo galeno eras lo que soy aunque ya no brillen tus neuronas y el buen vino aun adorne tus entrañas
Nada se desperdigó todo en ti fue bañado y perfumado como un recién nacido de alabastro
Antiguos seres de papel te rodearon y te entregaste a ellos como en inmortal sacrificio
Tenías el divino don de curar fluyendo de la enrollada serpiente en el báculo durado
Tu oído al corazón y el angustiado latido de aquel mortal tomó en tus brazos el suave camino del alba
No todo se perdió mortal galeno aún está contigo de apóstol la sonrisa impregnada como un fiel perfume
Cómo añoro tu vital delicadeza y ese entregado arte contigo sepultado y que ahora renovado vuelve
Nadie vio cerca de ti la macabra bestia cavando fosa con una ensanchada sonrisa
Nadie te imaginó de carne y hueso ni tú querías ni tú podías detener las continuas batallas en tu ser
A lo lejos aúllan lobos malos y en tu silencioso traje no pareces recordar no pareces escuchar
Así te hiciste redivivo y en tu piel de amatista vestido adornas astros y galaxias
No hace falta que respires no hace falta que me hables no hace falta que me invites para hacerte compañía
Es cosa de tiempo pero el tiempo ya no importa viejo amigo mañana seré lo que tú eres
35
Una revista de poesía, creación y reflexión

FRANCISCO MUCIENTES
MÁGICOS OJOS

En las humanas guaridas la oscuridad hería y doblegaba


La sequedad de la boca y las preguntas a la hermosa del sayal se batían y agobiaban
En ella los insondables ojos de negado desplante no delataban cábalas ni misterios
El gutural trueno del inquisidor helaba la sangre y desde la mesa de cirios habló el ángel de maldad
No sabía de donde conocía esos enigmáticos ojos de azabache
Tal vez de primigenias aldeas abrazadas por ríos de guerra y arcilla
Sus pies besaban la tierra y sus chispeantes lágrimas tocaron mis manos
Sentí una llamarada de fuego sobre mi piel de escribano ante el extraño sortilegio
De pronto se esculpieron signos en la mesa con dedos de meteoro
Había súplica en mis palabras y el temblor de sus labios me siguió como una antigua serenata
Escuché el contrapunto del poderoso con la tenue voz de la hermosa
Era como el décimo adagio del virtuoso escrito en éxtasis celestial
Ven pequeña a decirme quién eres y la respuesta de entrelazados acordes no esperó la amanecida
Sus lágrimas ahora eran mías y sus mágicos ojos me invitaban con suavidad
Escondió su cabeza en el sayal y cuando por un instante la vista giró al fin la reconocí
Sentí la caricia del viento cuando el manto la cubrió y fue abrazada por la noche con las últimos
acordes del adagio
36
TRILCE

ENRIQUE YAULEMA
en el mar
habitan pequeñas tempestades
historias inacabadas

puntos cardinales
que no caben en las brújulas
sueños
ciudades sin nombre
empapadas de gente

gente empapada de recuerdos


alguna puerta entreabierta
alguna llovizna bajo los dinteles

en el mar los recuerdos son salobres


también las lágrimas
que no alcanzan la arena
y los pasos que no regresan a la orilla

Te miraré de frente
tan profundo
como al hilo de agua
(Ecuador)

que agoniza en la arena


del verano

tan largo
como al camino en el ojo
de quien espera
apretando el tiempo
en los bolcillos
y el puño en silencio
hasta que sangre la flor

o hasta que llegues


37
Una revista de poesía, creación y reflexión

como semilla tan (profunda)

ENRIQUE YAULEMA
germinada

te miraré alta
rompiendo el azul inconcluso
del silencio

NADIE ME BUSCA

no vienen
los amigos a contarme
como el viento
arranca las horas en un mundo
de arlequines

aquí
siguen dando vueltas las hojas
en un círculo discreto
apretándose unas a otras
como gotas (de lluvia)

húmedas son las palabras


y un poco distraídos los recuerdos
mas
ya no me agobian como las tardes de sol
frente a la puerta

queda la lluvia debajo de las hojas


y sobre ellas el sol que no perdona

otra agua se eleva para otra lluvia


también el viento para hacer caer otras hojas
que sin saberlo
cubrirán las flores de las mariposas
que no han nacido
38
TRILCE

LEYLA SELMAN
La última gota de agua sobre el mundo
podría ser una lágrima
es todo lo que escribiré sobre árboles
La última gota de agua sobre el mundo
es succionada por toda la tierra
con una ternura intestimoniable
es todo lo que escribiré sobre árboles

Estoy sola y las palabras...


tienen una edad pequeña
y un muerto entre los años
una fantasía prohibida
porque está desnuda mi niñez y el crimen,
ambos han jugado demasiado

Hay alguien que me teme


y soy yo misma
y ese canto que entró en mi orbe hace solo minutos,
me explica cosas extrañas que no logro entender
por más de una noche
o dos
Si pudiera extenderme
si pudiera extenderme un poco más
si pudiera entenderlo todo para siempre
y sembrar los amores que tuve

y dormir sobre ellos en primavera


seguramente
de igual manera
moriría aterrada
39
Una revista de poesía, creación y reflexión
40
TRILCE

ÁLVARO PEREIRA
ESTADO DE GUERRA

Una mujer baila, bajo una lluvia


de perdigones entre sabanas tibias baila,
sus piernas son un plano horizontal de 180°
en el aire parece sola pero no lo está,
tal vez piensa que las palabras no alcanzan
y tiene razón la figura es perfecta.

Afuera el guanaco y el zorrillo esperan instrucciones.

LA PUERTA SIN TRABAS

La puerta del patio deliberadamente sin trabas


Los vasos limpios testigos

Un gato relame sus heridas indiferente a las noticias del


día
y el alumbrado publico
enmarca en un rincón de la habitación
una espalda desnuda

sostiene una contorsión el festival de la noche.

EL MONITOR

repasa en full HD las repetidas lineas


de un telefilm de violencia para sordomudos
Pero eso tu lo sabias Otros se descueran se rebajan
plumas descapitalizan sus materias
se sacan los ojos
se reconstituyen y cambian de escena.
41
Una revista de poesía, creación y reflexión

CANCIÓN DE CUNA

ÁLVARO PEREIRA
a Elisa Calfiqueo

No fue hasta los 13 años durante


una improvisada marcha en Temuco
donde comprendí que el Tu lulum
Tu lulum
con el que mi madre me acunaba
era la misma frecuencia estridente de una Trutruka.

La de aquella lluviosa tarde de 1983


en la primera marcha de Temuco.

EL ESCRITOR

Escribe para nadie desde una lejana


impunidad le retuerce los recuerdos
a la historia impugna la taza de té
de la abuela o el palo cagado del gallinero.

Extraño de si
a des tiempo off side

- este simulacro ha llegado demasiado lejos – insiste


nadie lo escucha.

RÍO REVUELTO

Saltimbanquis y charlatanes
aúllan hacen fila oídos sordos
renuevan sus esperanzas.
Redactan lo que será nuestros próximas
2 décadas de mediocracia.
42
TRILCE

WALTER ROJAS
DELIRIO

Ah, la dicha de enmudecer

Para chupetear el castellano travesti de la tribu


En las frías estrías del verso huero y
Pujar la loca locura senil de la escritura
Hasta las huevas mismas del desvarío mismo
En el hallazgo ciego de la lengua
Que no niega ni destierra su delirio
Subversivo.

OJO PIOJO CON LA MEMORIA

Ojo piojo con la historia


Y con el fantasma del muerto tan famoso
Ese que anda por ahí -dicen que dicen-
Las malas lenguas por ahí
Que lo han visto por caleta abarca
Tomando ron hasta quedar ebrio de espanto

Hay que tener ojo piojo –chiquillos míos-


Y no olvidar aquel famoso toque de queda –amor mío-

Miren
Que el susodicho caballero
Tenía muy malas pulgas
(Para que decir una cosa por otra)
Y no es fácil/fascismo/famosísimo
Ser difunto tan chúcaro y tan huaso y tan mísero
Ese que anda por ahí rondando la memoria –todavía-
Fíjese Ud. fíjese.
43
Una revista de poesía, creación y reflexión

LA NUEVA NOVÍSIMA

WALTER ROJAS
Dejen en paz las bolsitas de té supremo
Las fotocopias de imaginarios poemas imaginarios
Las manchas de tinta en servilletas de papel
Los recortes de fotos y otros cachureos caseros
Publicados en celosas cajas de cartón piedra

Dejen tranquilo los cactus surrealistas de chile


Dejen en paz a la mandrágora y al Braulio Arenas
No envíen carta alguna ni al Parra ni al Zurita
No mencionen + la nueva novela de Bolaño
No citemos más a nuestro padre violento
& dejen en paz al Bertoni y sus tiernas
Muchachas buenas mozas tan necesarias
En la paz de la novísima poesía chilena
Tan aburrida de luciérnagas y
Otras cabezas de pescado

Cierto que sí
Xuan de dios
Aleluya hermanos,

Alabado sea el pulento

Maquieira telonero de Altazor.


44
TRILCE

MARIO RODRÍGUEZ
“PERO TÚ NO DEJES DE ESCRIBIRME”.
La epístola en Bajo la piel de tu capa de Edson Faúndez

Mario Rodríguez F.

De este libro de poemas de quien un día fue mi alumno y hoy imparte con
propiedad clases, y, lo escribo con cierto pudor, tal vez mi discípulo, pero sobre
todo mi amigo, Edson Faúndez, me atrae con no desdeñable fuerza la sorpresa
que este excelente investigador, teóricamente de avanzada, disciplinariamente
serio, grave en sus cuidadosas formas de expresión, haya practicado, no diré
secretamente, pero sí con recato, la poesía que tan apartada parecía ser de su
línea de vida pública.
Esta consagración a la escritura poética rompe el prototipo romántico de
antaño, aunque vigente en la creencia popular, del poeta desmelenado y
marginal a los valores establecidos por la burguesía, deshaciendo de pasada el
convencionalismo de la oposición entre crítico y poeta.
Debo añadir, entonces, a las cualidades académicas de Edson Faúndez,
reconocidas con amplitud por el medio universitario, ese territorio misterioso,
porque nunca se sabe bien cómo está conformado, de brumas y resplandores,
del acto poético.
De este libro, comparativamente extenso para lo que en la actualidad se estila
en poesía, la brevedad, me despierta otra sorpresa que asume ahora la forma de
una atracción, la presencia en una sección del libro de un objeto escritural, de
un dispositivo de comunicación, la carta, desplazado, mejor dicho aplastado por
el whatsapp, facebook, twitter en la época que llamamos Posmodernidad.
¿Quién escribe cartas hoy en día? Y más aún, ¿quien escribe cartas de amor?
¡Qué anacronismo es escribir una carta de amor! Frente al carácter instantáneo
de los medios electrónicos la carta padece de una lentitud difícilmente
soportable. Viaja a través de demorosos medios mecánicos, hay que esperar
pacientemente una respuesta, exige un mediador: el cartero. Sin embargo,
recibir una carta de amor del ser amado es como palpar su presencia en la
forma caprichosa de la letra.
Es figurarse que cada punto aparte contiene un beso, que los márgenes simulan
una caricia. Por ello, leer y releer una carta de amor equivale a renovar un
45
Una revista de poesía, creación y reflexión

abrazo apasionado que nunca encontraremos en un email.

MARIO RODRÍGUEZ
En esta línea se explica lo que afirmé: la carta de amor es un objeto precioso y
el gesto poético de Edson Faúndez es el rescate de una materialidad escritural
perdida. La carta como objeto alcanzó su plenitud en el romanticismo y persistió
en las vanguardias, como lo demuestra García Lorca. Hoy agoniza y Faúndez
quiere decirnos que todavía emite señales de vida.
Lingüísticamente la carta de amor es un género fronterizo, bifronte: conjunción
de dos tiempos distintos, el del emisor y el del destinatario, en los que confluye
lo puramente enunciativo con la referencia metatextual.
La carta de amor en Faúndez es el lugar de encuentro imaginario de los amantes,
muchas veces reducido sólo al deseo. Deseo de suscitar la presencia delicada de
la destinataria como siglos atrás alguien lo hizo:

Una carta que escribió alguien en otro siglo


carta de amor con letra perfecta
seguro la escribió una tarde
como ésta en que copio su gesto
y con mi letra pido tu nombre (“Entrada 1”)

Copiar el gesto milenario de escribir una misiva de amor, que solicita el nombre
amado, significa integrarse a ese río epistolar que murmura un nombre, murmullo
que viene del fondo del tiempo. Integrarse a esa tradición es repetir tardes
melancólicas como lugar de escritura o como lo anuncia bellamente el epígrafe de
Rainer María Rilke, que encabeza al apartado del libro titulado “Cartas en un buzón
oxidado”, es escribir en soledad, sin casa, mientras caen las hojas de los álamos:

Quien no tiene casa, ya no va a construirla.


Quien aún está solo, lo estará mucho tiempo,
velará, leerá, mandará largas cartas
y paseará inquieto por la alameda arriba,
por la alameda abajo, cuando caen las hojas.

“Quien aún está solo, lo estará mucho tiempo”. Estremecedor enunciado que
reescribo no sin temor, y que el poeta Faúndez recoge escribiendo en las tardes
46
TRILCE

MARIO RODRÍGUEZ
solitarias. Pero la misma soledad hace posible la recreación del tú ausente:

Y sólo hallo dos cigarrillos


humo que no supo extinguirse
y guarda una promesa
con tu nombre
que no borró el viento del desierto
tampoco las grandes olas del mar. (“Entrada 1”)

En el humo fugitivo del cigarrillo persiste la figura de la destinataria ausente que


nada podrá borrar. ¿Cómo lo más tenue y frágil – el humo del cigarrillo – puede
sostener contra las grandes olas del tiempo y el viento huracanado del olvido la
presencia de la mujer? Yo respondería que es la carta de amor – aunque repose
en un buzón oxidado –, el milagro de la carta de amor, la capaz de preservar la
sombra de la amada y ahuyentar la soledad.
El que escribe ya no estará solo por mucho tiempo, y tal vez aún pueda construir
su casa. La estela del humo es el indicio que representa la presencia femenina
que ahora lo acompaña. La carta dibuja una pequeña utopía marcada por el
amor. Sin embargo, el ciframiento utópico choca contra el título del apartado:
“Cartas en un buzón oxidado”. El poeta escribe sus cartas y las deposita en un
buzón abandonado. Escribe las misivas que nunca llegarán a la destinataria.
Escribe sabiendo que nadie va a leer lo que escribe. Gesto paradojal que atrae
el principio de incertidumbre sobre el texto. ¿Es que no se atreve a declarar su
amor directamente a la destinataria? ¿O es que piensa, como afirma Pessoa, que
para que sean cartas de amor deben ser ridículas? ¿Tiene, entonces, temor al
ridículo?
En este punto incierto pienso que para Faúndez la carta es una forma de escritura que
se sustenta en sí misma, se basta a sí misma porque contiene en sí un terceto perfecto
que suena y resuena: el emisor, el mensaje y la destinataria. La carta es una sinfonía de
amor privada que se toca con las cuerdas del corazón. El poeta escribiendo escucha y
goza de esa música que le permite volver a pasear con la amada:

Me acostumbro a juntar cartas


que no llegarán a tu puerta
47
Una revista de poesía, creación y reflexión

o a la cesta de tu ropa

MARIO RODRÍGUEZ
recién lavada
aunque eso ocurra
las dicto igual que ésta
para volver a pasear contigo (“Carta para una paseante”)

La carta de amor es aquí un escenario poético en el que la imaginación


transforma la realidad en un ámbito ilusorio. Tal vez ésa sea una diferencia entre
una carta de negocios y una carta de amor. Quiero decir que esta última no es
una copia de la realidad sino una construcción ilusoria que suplanta lo real.
Lo que voy a decir se inscribe en ese mundo de la ilusión o ese mundo
imaginario que simula que está hablando del mundo real.
Así, la carta de amor no enviada se presenta ilusoriamente como un diálogo
diferido en el que el yo le habla a un tú ausente, del cual sólo quedan indicios,
pero ellos bastan para tener su presencia contra el viento y las olas.
Sin embargo, es necesario completar imaginariamente el diálogo, el género
epistolar lo exige, y por ello aparecen las indicaciones afectivas como una
petición insoslayable de la carta:

Ayer no pude escribir


en el mismo cuaderno
pero tú no dejes de escribirme (“Carta para lo que no puedo decirte”)

“No dejes de escribirme” porque solo así se cumple el dúo de amor, se aúnan
las voces, se conjura la muerte, el miedo y el frío de la soledad:
porque tengo frío
y he vuelto a ver esa sombra
en las rocas (“Carta para lo que no puedo decirte”)

Sin respuesta, la carta de amor es un mensaje en el vacío, una hoja que


revuela y cae al suelo para deshacerse. ¿Pero cómo responder a una carta que
permanece en un buzón que nadie abre? El poeta Faúndez le exige un esfuerzo
mágico a su destinataria: responder una carta que no le ha llegado.
Pero, como dije, la carta construye un mundo autosuficiente en que el diálogo
48
TRILCE

MARIO RODRÍGUEZ
se vuelve imaginario, y vuelan las palabras que dicen y responden como pájaros
en primavera, pero a ras de tierra suceden cosas temibles: “y he vuelto a ver esa
sombra / en las rocas”.

La ilusión mueve las teclas del diálogo entre el enamorado y la enamorada y


resuena la música del amor, que creen inmortal, aunque por debajo rechine la
trampa de sal y mordedura:
Llueve como hace años
sobre otras techumbres

los ojos que me miraron son tan lejanos


19:06 y no adelanto

el polvo vuelve a los zapatos


que ató su mano
y se me ve la cara hasta el vaso
trampa de sal y mordedura

19:04 y no adelanto. (“Llueve como hace años”)

El poema pertenece a otra sección titulada “Supervivientes de un libro


malogrado”, que nos enfrenta a lo que gime, a un quejido que viene del otro
tiempo que está en el subsuelo de las cartas de amor: ”19:04 y no adelanto”.
Encuentro que hoy día escribir una carta de amor es recuperar un tiempo que
está sobre el olvido, la muerte y la lluvia. Es recuperar una dimensión humana
que descansa sobre una utopía privada que las tecnologías han desplazado.
Dimensión efectiva que permite avanzar más allá de las 19:04. Hora petrificada
que se disuelve bajo el ruego persuasivo de la carta: “no dejes de escribirme /
porque tengo frio”.

La carta como un arco de cálida luz que une a los amantes y que no necesita
ser enviada porque es un dúo de amor en sí misma. La carta es un milagro que
refulge suavemente en medio de los destellos urgentes y fríos del email y el
whatsapp.
49
Una revista de poesía, creación y reflexión
50
TRILCE

PATRICIA JEREZ
POR QUIÉN LLORAN LAS GLICINAS no de los dedos
no de las uñas
sino al alcance de algún sueño
Conmigo desaparecerán donde regresas
todos mis muertos, para completarnos.
ya no revivirán cada mañana Ven ahora a despertarme
ni llegarán a nuestro ritual sembrador entre guijarros,
del mediodía líbrame de mis muertos
nadie los convocará o entrégamelos vivos,
a las buenas noches para otra vez buscar
donde el sueño nos reúne la palabra viva.
y nos vamos otra vez
a recorrer la tierra.
Bajo las raíces QUÉ SECRETO
algo se agita …
tal vez el eco de un latido
buscando el aire, Qué secreto podrán sacar
apenas el rumor de mis huesos
de una ciudad perdida de la médula ácida
de antiguas viñas de mis huesos
dormidas junto al mar. del obstinado polvo
Y así nos iremos de mi carne
nadando bajo tierra, del ardido pergamino
buscando bajo tierra de la piel
los restos aún tibios que me acompañó
de los adelantados. en las buenas
Aquí ya nada crece. y en las malas
contra viento y marea
contra la noche
SIN EMBARGO ALGO DUERME y sus sombras
qué sacarán
del hueco de los ojos
Todo lo que nos fue negado sino el vacío circular
parece a veces al alcance del eterno retorno.
no de la mano
51
Una revista de poesía, creación y reflexión
52
TRILCE

AMANECER
CLAUDIA VACA

A mi madre Neusa Rosely

Cada mañana
se crea el mundo
bajo las líneas anaranjadas del sol,
entre las cenizas amontonadas de la noche,
convirtiéndose en hojas otra vez
se adhiere a las ramas de la fe
y los estanques de la niñez
parecen una tela negra
donde han pintado islas de lirios [delirios]
que te hacen pensar en tu naturaleza:
estar alegre o triste, de un minuto a otro
tener el ánimo caído o asustado
Sea cual sea tu naturaleza, si tienes fe
nadarás por las suaves orillas durante horas,
beberás agua dulce de serranía limpia,
entrarás en la profundidad de estas aguas,
(Bolivia)

sostendrás las fauces del león sin herirte,


te adentrarás en sus colmillos para morder tus pesadillas,
domando así a las bestias que moran en él y en vos.
Desde ese día, tu imaginación se posará en todas partes,
como enredadera de jazmín en los muros de los barrios,
transformando el ánimo caído, subido,
derramado, desparramado
en gratitud matinal.
Y si tu espíritu lleva consigo
la espina que es más pesada que el plomo,
si no te deja pausa
hay todavía
53
Una revista de poesía, creación y reflexión

un lugar en lo profundo de vos misma

CLAUDIA VACA
hay una bestia hermosa gritando
que la tierra es exactamente lo que quiere,
aunque no te guste lo que ella quiere,
que tu día es lo que hagas con él
y lo que él deshaga con vos.
Hay una bestia hermosa gritándote en cada estación:
- ¡Danos la muerte!
- ¡Camina el sendero de la coa y las piedras del sol!
Hay una bestia hermosa diciéndote:
- ¡Cada día es una oración, despiertes o duermas!
- ¡Te hayas o no atrevido a ser feliz!
- ¡Te hayas o no atrevido a rezar alguna vez!
- ¡No te dejes morir por las pedradas!
- ¡Te hayas o no acobardado de vos misma!
- ¡Déjate vivir por los besos y jazmines en tu casa!

EMBARGO

Secuestrar el alma,
en estos días
es un riesgo
de virginidades solitarias,
de decencias simuladas.
Confiscar el alma
es un hobbie
de castidades revueltas
en cuerpos de porcelana.
54
TRILCE

MATÍAS DÍAZ HUIRIMILLA

DE NIÑO ¿CÓMO SUENA LA SOLEDAD?

De niño ¿Cómo suena la soledad?


en un auto Pregunto.
cerraba los ojos Y espero una respuesta.
para adivinar en qué parte del camino estábamos ¿Acaso como un sollozo
escapando con una película?
De adulto ¿Acaso como una lágrima
en la mañana rodando con una cebolla picada?
cierro los ojos ¿O como alguien a las 4 a.m.
para adivinar en qué parte dejó de existir un camino repitiendo el mismo video
¿O como alguien a las 04:05 a.m.
De niño escuchando la misma canción?
deseaba ¿Cómo suena la soledad?
viajar en la cima de un árbol Vuelvo a preguntar.
para ir más rápido que los autos Y sigo esperando una respuesta.
¿Cómo?
De adulto ¿Cómo?
deseo ¿Cómo?
viajar en la cima de un árbol ¿Cómo suena la soledad?
desde que entendí que no se mueven. Pregunto.
Y espero una respuesta.
De niño ¿Cómo suena la soledad?.
me asustaba Pregunto.
que la luna Porque ya no oigo.
nos seguía a todas partes

De adulto
me asusta
que ni siquiera la luna
me siga.
55
Una revista de poesía, creación y reflexión

EXPLOTA

DANIELA GUERRERO
Emerge la furia
y se hace canto, pisada, clamor
después de mucho
nos hemos visto desnudos nuevamente
para reconocernos en la simplicidad compleja
de querernos feliz
desaparecieron las máscaras plásticas de la bonanza
nos mostramos a pie pelado
con zapatos rotos
con botas sin lustrar
con bolsillo roídos de tanto hurgar
y el grito sordo que se agolpaba en la garganta
emergió como una ola
flameando sueños, regalando abrazos, fuego
espuma y pirotecnia mágica que vino a cambiarlo todo.

(de fondo atrás avanza, no ha dejado de avanzar


el silbido siniestro de las noches oscuras,
prácticas milenarias y renovadas de castración)

pero el grito no cesa,


pase lo que pase … los de ahora pudimos ver.
No serás solo tú, serán los ojos,
los ojos de todos
los que jalarán la memoria que construirá la palabra
desde las vísceras, la carne, el útero, la historia y la sangre.
Siempre desde los muchos colores que forman nuestra sangre.

PULSACIÓN

Cada cierta cantidad de tiempo


igual que el sonido de una gota de agua,
vuelve reflejado el cadáver del ego
56
TRILCE

DANIELA GUERRERO
como la más fiel de las certezas.
Por eso, a modo de un mal chiste
quemo todas las ideas,
y lamo taciturna trozos pequeños de carne chamuscada.

Aun, desde el persistente abismo del yo


la palabra
se reitera en susurro para no olvidar
el embrujo de su sonido dentro del baúl de la memoria.

La mano rendida arroja un par de nombres,


cartas arrugadas con olor a café,
donde el espacio eterno entre la boca y la garganta
tragan, tragan y tragan saliva que permita expulsar
desde los oídos ocultos, lo atollado…

Así suavemente dentro de la cabeza


los cajones se abren y brotan a jirones
las preguntas por el verdadero sentido de la escritura.

I n h a l a s quieta y por fin descubres


que al fondo de la taza de café
se reflejan
la mirada infinita de tantos
la mirada infinita de ti
late con fuerza el corazón
estas nuevamente sin respuestas,
desnuda en ti,
pero la savia que brota de esa carne herida
ya no te sabe a muerte...
se vuelve en textura
grafía turbia
que busca ser así,
simple y grácil un breve soplo silente de agua.
57
Una revista de poesía, creación y reflexión
58
TRILCE

MARGARITA BUSTOS
DIOS NO TE SALVÓ MARÍA

El mundo se encoge contra viento y marea


perdida estoy
perdida estás
Dios no te salvó María,
Mercancía peregrina senderos sol
senderos luna
vacía en desgracias
vacía en la razón del equilibrio
si no creyera en el delirio
si no creyera en la esperanza

Dios no te salvó María

El señor es contigo
los rituales serpentean a sol y a sombra
perdida estoy perdida estás
59
Una revista de poesía, creación y reflexión

MARGARITA BUSTOS
Maldita eres entre todas las mujeres
en la especie humana
el cuerpo no es un envoltorio
corpus negado
cuerpo usurpado
body bendecido
cuerpo fragmentamos
corpus santis amordazan
secuestrado violado
bodyrepraesentare
santo cuerpo arrodillas
clitórico en revoluciones

Dios no te saldó María

Bendito es el fruto de tu vientre


útero eterno por los días de los días de los días
por las regiones terráqueas, isleñas, marinas
mientras bocas gimen y tu vuelo se extingue en la noche

Santa María Madre de Dios


Santa Victoria
Santa Libertad
Santa Bruja
Mater dei
Ora pro nobispeccatoribus
Por los históricuspatriarcálibus
Que habitan entre nosotr@s

Ahora y en la hora de nuestra vida consciente


Las voces de las diosas han despertado.
60
TRILCE

JORGE CONCHA

SUEÑO

Hoy día
el aire tiene un canto de sueño
un encanto de bosques oníricos
una canción de vigilia obligada

Cómo describo el resplandor de una fiebre


provocada por algún fantasma extranjero
de atardecer de visión limitada por mi cuerpo insomne
Habrá sueño en mis ojos crepúsculo mientras camino
por el noviembre de este día que me aplasta
como el calor a un insecto de sangre fría

No alcanza el delirio para un sólo cuerpo


para un montón de cuerpos repartidos ahora mismo
en mis manos pies y cabeza

Hoy
el día tiene un sueño
algún imposible que se adhiere a mi piel
y se duerme como muerte infinita
61
Una revista de poesía, creación y reflexión

MÚSICA NOCTURNA

JORGE CONCHA
Quiero tocar música con mis dedos invisibles
como un piano en una noche tranquila
Las sombras de mi cuerpo cantan en una hora callada
/y escuchan un libro de poesía
en una pieza dormida y oscura

Dame hilo nocturno


y tejeré ansiedades por mis muslos
como en un día de olvido
cuando la memoria falla y el cuerpo recuerda
una caricia de manos cristalinas
y puras como el río cantante de mis vértebras

Canto poesía
la escribo con mis ojos reptiles
la rapto a destajo la robo sin vacilar
La poesía y tu música
me destruyen los interiores

Dejo que me posea la desolación


carne enloquecida en un día de verano
como el calor siniestro de nuestro suspiro
quemando por debajo mi piel

Ay de mi sombra musical danzante bajo los astros


Ay de mi música noctámbula
lágrima de agua sucia en mis ojos
herida de canto y de sangre
y si he de convertirme en silencio bajo tu canto
ay de mi cuerpo dolorido uniéndose a tu sombra
62
TRILCE

LUIS CONTRERAS
LA DANZA DE LOS COLIBRÍES
(A Mon Laferte)

Antes de la manzana tu palabra ya estuvo prohibida.

Antes del Edén,


cuando los avergonzó tu cuerpo desnudo,
los custodios acordaron disfrazarte de serpiente
y condenarte
porque ibas a ser la heredera de los grillos.

Después fuiste el tormento, el fantasma


que les salió por los caminos y esperó
tras las acacias imaginarias y las ortigas.

Dónde está la hechicera de la boca marrón,


la que araña
las venas de la urbanidad;
hacia dónde apuntan los impúdicos montes
preguntan frente a las ventanas que ríen.

Pero tú, niña de agua, sigues allí


tocando un arcoíris lleno de mariposas,
cantando la dulzura de las guindas
mientras sueñas el planeta bendito
que bajará las estrellas a las pulseras de la hierba.

Todas las alas de la atmósfera aplauden tu voz


y te defienden estallando como el viento de las alamedas.

En la rosa de tu sien bailan los colibríes,


juegan optimistas dignificando el huerto, la verdad,
la raíz de la flor al lado de tu oído.

Porque aunque sequen todas las albercas


nada marchitará el ramo rojo que se aferra a tu frente.
63
Una revista de poesía, creación y reflexión

POEMA DE LA NIÑA BALEADA


No sé cómo te llamas, pero sé

LUIS CONTRERAS
que defiendes el agua y que te llueven por eso
moscas de acero

No sé dónde encontrarte en esta tarde de colmenas


pero siento el aroma a verbena de tu voz

Ignoro dónde estudias, sin embargo


creo que era mejor ese dibujo de tu cuaderno
con madreselvas y cigarras
que esta página de carabinas escapadas

Por amar la justicia te sujetaron los brazos


estrangularon tu ramo tierno
y el de las amapolas que cortejan los geranios de octubre

Como no sé tu nombre sólo voy a llamarte Primavera


porque en tu mano volverá el guijarro a ser estrella
correré junto a ti contando tus pisadas con los pétalos
de todas las margaritas
que irán junto a nosotros hacia las colinas floridas

Ayer por la tarde, cuando cantabas a la justicia


el río en el que ibas estaba cercado de álamos envenenados
llenos de pájaros de plomo
y yo estaba lejos de ti
en la zarza espiaban cabezas vacías y manos
que buscaban el vestido que te habían bordado las mariposas
ondeaban los cipreses detrás de tu sombra
rasguñaban la tarde las ortigas
aullaban los lobos detrás de los cipreses
y yo no estaba junto a ti

Te miraba el vacío cilíndrico y mortal, un vacío de hueso


por la cuenca siniestra
observaba tus ojos de plata
y yo no estaba junto a ti
hasta que de pronto rompió el surtidor junto al jardín sagrado


estabas llena de claveles.
64
TRILCE

MIRIAM LEIVA
LOS RUIDOS HACEN ECO

“Silencio, un gran silencio, un silencio de años, de siglos, un silencio


aterrador que empieza a crecer en el cuarto y dentro de mi cabeza”.
María Luisa Bombal

I
Cómo vamos a contar
el desespero,
anudarse en la llovizna
revelarse de la mano que no suelta
la lluvia que demora entre la niebla
cuando todo es una boca de lobos
un túnel oscuro lleno de zarpazos
sin memoria
y al filo.
Cómo vamos a salir
con tanto frío
llena de humedad la ropa
bastaría volverse agua
extinguirse como nunca
entre las piedras.
Cómo vamos a continuar viviendo
cada vez que la palabra
se enmaraña
los dedos se rompen
y la llovizna breve
no cesa.
65
Una revista de poesía, creación y reflexión

MIRIAM LEIVA
II
Tengo un ruido haciendo eco
debe ser la desilusión
sin máscara derritiendo mis huesos
precaria de ciertos movimientos
me deshielo
me abandono
me hago sombra
en las mismas entretelas
por desgracia.

III
Desde la ausencia
me hago compañera de mi sombra
me deshago en ella desolada
me condeno negada contra la muralla
me cobijo en la indiferencia dislocada
harta de amputarme en la ceguera
entre sus percepciones
muerdo la rabia de esta soledad irrevocable
es evidente la destreza de algunos de arrimarse
al árbol y hacer leña.

IV
Engañosa mi indolencia
despierto olvidada
no logro comprender el mal
mis delitos purgados en soledad
me arrastro en el desencanto desgarrada
abatida en medio de lo oscuro
muy en el fondo grito
me nacen rebeliones.
66
TRILCE

FRANCISCO LUSSICH
TRAIGUÉN

Como duendes, como azules caballos al viento


así los días que nos crecen
mientras la primavera
se renueva en tus manos.

Ha pasado una niña


y ha sonreído
adivinando a otra niña
a quien escribo estos versos
o fueron tus ojos
y un sueño
en la tarde.

ANGOL

Lectura de poesía
en la plaza
en el despertar
de la primavera.
Atentamente, escucha la fuente
se estremecen
los altos tilos
y los pájaros.
(Uruguay)

Algo se transforma
imperceptible.
El eco de las voces
rueda
calle abajo.
La palabra flota
semilla
en la mañana.
67
Una revista de poesía, creación y reflexión

INGRID ODGERS
LA CAUSA Una impotencia
A Kathy Winter Que llevó mis acordes
Más allá de mis dedos
Mira lo que me hiciste hacer Más allá del anhelo
Como una tormenta Más allá
Tras la ráfaga de mi suspiro Como una tormenta
-Desdichada noche de sábado- La negrura consumó su acto
Pobre y poderosa -Yo no soy heroína de nada-
Arrastrada en un túnel
Una ola reventó sobre mi rostro Un violento café
Una ola sumada a las otras Me llevó al silencio.
Aquellas que ignorabas Dejen de tirar piedras a las cosas brillantes.

Detrás de mi canto
Detrás de mi guitarra
El fuego quemó mi garganta TRIÁNGULO ESCALENO

-La noche del zenit- Nunca salí del horroroso Chile


mis viajes que no son imaginarios
El vertical llanto que remece tardíos sí - momentos de un momento -
Mitigó el río de la arteria no me desarraigaron del eriazo
Sin compasión alguna remoto y presuntuoso. Enrique Lihn

Mira lo que me hiciste hacer Nunca salí del horroroso Chile


Una causa Del metálico sabor de la sangre
Que ardió en las venas De la noche más oscura
68
TRILCE

-La pendiente va y arde- Anima la larga siesta de los durmientes


INGRID ODGERS

Quema la hoguera del estrago Cierto


Es la nación de triángulo escaleno Nunca salí de Chile
La nación de las desigualdades Me extravíe en la espesa bruma
se mueve entre De las resplandecientes navajas plásticas
la función lineal del poder y Claves de prisión solapada
la constante del abuso Horroroso Chile Escaleno Chile
Es el yugo exponencial de la barbarie Valle de incertidumbre
treinta años -estiércol perplejidad-
De mudez borrego Como el hábito y no de monje
Sordina y recelo -precisamente-
Corderos en llamas giran en el aire Pesa que pesa la pesadumbre
Heridos en desconfianza y brumas En la roja mancha de mi pecho
-Nieblas y neblinas- Este ardor En mi desarropada flor primaveral.
69
Una revista de poesía, creación y reflexión

FABIÁN BURGOS
SOY UN DOMINGO QUE HA DURADO MÁS DE que ya
TREINTA AÑOS ni los vientos más fuertes mecerían por la tarde
pura chatarra adornando el paisaje
He intentado todas las tácticas posibles para consolarnos diciendo
para que los domingos no sean de hastío que hubo algo así como la infancia
que no me marchiten la herencia Los domingos son mis uñas
He caminado con rabia por las calles más solas amarillas por el tabaco
esperando una falla y que no corto
el encuentro accidental con los homicidas pues en algún momento supe
que rasgue aquella tela que deseaba arrastrar la tierra
Que se me ha instalado durante décadas llevar conmigo el barro
entre la realidad y el ojo que obtuve de tanto rasguñar el adobe
La consciencia inextirpable de la casa perdida en la memoria
de que los árboles Mucho más frecuente ha sido
las estatuas quedarme encerrado
mis seres más queridos aturdido entre ideas incendiarias
las palabras las huellas en busca de cualquier señal
son pedazos de botellas rotas que entregue un poco de calma
que devuelve el mar Hoy fue uno de esos días
Me he emborrachado solo o en compañía y ya está oscureciendo
en cualquier callejón temprano se apagan las luces
en cualquier plaza de las piezas en los edificios
esperando que se cumpla aquella promesa los profesores los oficinistas
con la que nos engañó la literatura los amigos más tristes
Ese sueño los como yo quebrados
Habitar ese lugar en donde recuperaríamos las a ellos les debo un poema que evite
extremidades que este u otro domingo
amputadas de puro desobedecer nos saludemos
los consejos de la madre como pequeñas naranjas maduras
y a cualquier cosa que nos hiciera sospechar golpeadas por una lluvia suave
que tarde o temprano seríamos una tuerca oxidada mientras nos vamos cayendo
ensartada a los columpios
70
TRILCE

EGOR MARDONES

CONCEPCIÓN REVISITED Es decir, a la maldita poesía de salón


a los bares periféricos inclementes y drogos
a los amores perros y pornográficos de la
Yo junto estas palabras para cuatro Sargento Pepper y su banda
personas, de felatiadores solidarios a ritmo de
algunos más pueden llegar a oírlas, estruendoso heavy metal
oh, mundo, lo siento por ti, (hay unos labios furiosamente rojos
porque tú no conoces a estas cuatro susurrándote al oído
personas. “SOLO SIGUE EL COMPÁS”)
y a los fabulosos cuatro gatos amigos
EzraPound arañando de aquí a la eternidad
la fresca memoria del olvido que sangra y
Tomen nota: nada se concibe en sangra sin parar
Concepción: igual que en algún imprescindible cuento de
solo se vive de paso y de prisa hasta Edgard Allan Poe.
que de madrugada
los primeros trenes, buses, aviones
envueltos en la niebla mora Como les venía diciendo hace unas cuantas
del Bío-Bío cervezas
te arrastran fuera de cuadro con todo a Concepción siempre se va / nadie se queda
y huesos culeados ni nunca ni mañana ni pasado por la
a ninguna parte lejos de aquí Diagonal
-congelada y sin glamour la imagen Los Tres.
en las flamantes gafas oscuras-,
pero se vuelve a Ella como el asesino (CONTINUARÁ):
cabrón
al lugar del crimen y el sueño suda- (1) “Los artista y los asesinos siempre vuelven
americano (1). al lugar del crimen”. Robert Rauschenberg.
71
Una revista de poesía, creación y reflexión

EGOR MARDONES
(GROUPIES

A Pamela Des Barres

Solo Ellas
-casi musas, casi desnudos ángeles de la guardia guaripola,
casi todo-
lograban todavía el celeste milagro en esta oscura sima:
que las giras, los conciertos, los hoteles, las resacas
los periodistas fustigados por la lengua viperina
de Frank Zappa (1)
no acabaran con nosotros esta misma noche de estrellas
fugaces,
no nos volvieran locos para siempre sin destino en el turbión.

(1) “El periodismo musical consiste en gente que no sabe escribir,


entrevistando a gente que no sabe hablar, para gente que no sabe leer”.)
72
TRILCE

depositamos nuestros más


ANGELO BERATTO
EL UMBRAL
grandiosos homenajes
No sé si te acuerdas sobre un cuerpo desvanecido.
en ese espacio de Acuérdate bien
amanecer verdoso que amábamos con la guata
cuando éramos los dos �Nunca el pecho�
entre pastizales. Nunca las palabras.
Ahí no sabíamos, Éramos diente,
pero era cierto pelo, garra.
nuestro camino estaba trazado. Acuérdate
éramos animales
He soñado varias noches hasta que al cruzar el umbral
con luciérnagas titilantes fuimos negados por Dios.
esas que ya no se ven.
No recuerdo su forma, pero Amar,
tú las tratas de agarrar amar hasta volverlo sagrado
yo prefiero dejarlas suspendidas hasta ser eso que Él
por si el tacto me despierta. no fue capaz de escribir.
Aquella condena nuestra
Así mismo te dejo
de postigos y humo negro
como una imagen breve
nos deja escarbando
que se me va.
suelos ajenos
Trato de acordarme
como hijos recogidos
de más cosas
por las corrientes de viento.
del árbol, de la promesa
del suelo que era nuestra madre
que era nuestro hijo Devuélveme los gemidos,
yo no recuerdo campanas corta mi lengua
ni gritos en el aire. y haz que corra
No sé si es por mi culpa saliva de mi boca.
o porque nunca estuvieron allí. Caminaré y caminaré
hasta llegar a tu tierra
La culpa es nuestro olvido y prenderé fuego
aquello que dejamos morir porque no logro recordar
a nuestros pies. las luciérnagas de tus valles
Tejimos términos elaborados por el tiempo arrebatado
y materiales deslumbrantes sangre por sangre.
73
Una revista de poesía, creación y reflexión
74
TRILCE

REVEKO DE LA JARA
Ven, vuelve a escuchar la música de mi mano quieta,
mi voz que aprendió a nombrarte
y tú, que sabes tan bien llegar…
Con el centenar de castañas tibias,
con el volcán de harina esperando a la manteca,
y la canción del Gitano Rodríguez
delatas que el tiempo es tan nuestro,
que se arremolina en las copas,
que nos arremolinan,
a su vez, en la fiesta:
ven,
la mesa es más sagrada que el cielo,
porque convive con nuestras manos,
porque las acaricia y alimenta.

La oportunidad del sol y la oportunidad del colibrí


se abren cuando hay amor,
toda la gemación de la manada,
el cauce de nuestros lenguajes,
el calor con que nacen umbrales
y nuestras caricias tan bien conjugadas.
75
Una revista de poesía, creación y reflexión

Los dioses y los Señores de oro se tapan los oídos,

REVEKO DE LA JARA
inician su santa rabieta,
llenos de ira,
cuando amanece la poesía,
cuando el verso es río,
cuando el verso es senda,
cuando el verso es farellón y abrigo,
cuando no hay Apocalipsis ni reyertas.

Te invito a las fragancias de la melisa,


a las sedas de nuestro tiempo,
a regalarnos las pupilas tras la lluvia
o en la madrugada de un jueves
convidarnos puñados de avena.

Somos la semilla que no se oculta para crecer,


somos los tigres blancos sin extinción,
somos las almendras bajo el sol:
Nos sacudimos de las mantas negras,
aprendimos del espiral,
dar lo mejor nuestro en la coctelera…
Arriba, lúcidos,abajo, sin enredos, /libres, fugaces.
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TRILCE

ABIGAÍL DESAFI
CARTA A UN AMIGO REFRACTARIO

Amigo suicida: cuando llegues


a destino, tu destino
habrá perdido toda significación…
y quedará el viaje como herencia
precedido de un “Dios” que se despierta
a medianoche en pavor,
acosado por siniestros pensamientos creadores…

Recuperas a tu anciano padre en la memoria:


escalando una costilla del otoño
se exponía a ser observado con desprecio,
nunca un ejemplo de tenacidad, y algo atisbó
en la neurona arrendada a la Vía Láctea,
ah, sí, el azul,
el azul del zafiro que brillaba en su mano…

…pero el corazón de un anciano es una rara paradoja:


los huesos crujen y dentro va un niño
deseando encaramarse en el muro del cementerio
para robar unas manzanas…

Rehusaste mirar el rostro de la madre


en señal de saludo desde su máscara
sobrepuesta en el ataúd,
preferiste burlarte y beber hasta caer borracho
para en sueños pronunciar el desquite
que planeaste: tu sacro nombre
recitado al revés para confundirla…
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Una revista de poesía, creación y reflexión

También recuerdas aquellas horas de astenia

ABIGAÍL DESAFI
y cómo tu boca realizaba la transliteración del mito
para salir por las noches
a recorrer cocinas olvidadas, a roer
los restos aconchados en las ollas,
a morder niños en sus cunas
para luego desplomarse
en el más puro abandono de la contrición
manchando las baldosas con baba
en una especie de carcajada convulsa
…y las bolsas llenas de sol derramándose
a tus pies en un delta de sangre y saliva,
difícil de justificar a esas horas inertes…

De tanto introducir la cabeza


en el pensamiento, ovillándose
en pequeños mundos y miedos párvulos…
ocurre una hecatombe de cosas innominadas;
de eso se compone el ir y venir de los días
sobre este colchón plagado de musgo:
“No puedo regresar a mi huevo siniestro”
decías a tu madre
a la vez que refregabas las baldosas con ahínco,
no fuera levantarse a medianoche de nuevo
y arruinara tu desvelo de masturbaciones…

(fragmento de “Manicomio… lirios negros y un té con limón”)


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