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“Indalia Ponzetti de Balbín v. Editorial Atlántida S.A.

Parte actora: Esposa e hijo de Ricardo Balbín.

Parte demandada: Editorial Atlántida S.A.

Hechos: La revista “Gente y la actualidad” publicó en su tapa N° 82 con fecha


10/09/1981, una fotografía que retrataba al Dr. Ricardo Balbín agonizante, en el interior
de la sala de terapia intensiva de la clínica en la cual era atendido de su grave dolencia,
su esposa e hijo iniciaron la presente demanda sobre daños y perjuicios contra Editorial
Atlántida S.A., fundadora y propietaria de la citada revista, con el objeto de resarcir el
sufrimiento, la perturbación de su tranquilidad y la mortificación causada por la
violación de su intimidad.

Existencia de daño: El art.1737 del Código Civil y Comercial define al daño “cuando
se lesiona un derecho o un interés no reprobado por el ordenamiento jurídico, que
tenga por objeto la persona, el patrimonio, o un derecho de incidencia colectiva”. En el
considerando 9° de la sentencia se menciona el supuesto de que si bien Balbín era un
personaje público, y que “su actuación pública o privada puede divulgarse en lo que se
relacione con la actividad que les confiere prestigio y notoriedad y siempre que lo
justifique el interés general (…) ese avance sobre la intimidad no autoriza a dañar la
imagen pública o el honor de estas personas y menos sostener que no tienen un sector o
ámbito de vida privada protegida de toda intromisión”. Entonces, cabría preguntarse si
la difusión de esta fotografía estuvo justificada por el interés general.

Derecho: En este caso se encuentran involucrados el artículo 1071 bis del Código Civil
derogado, que protege la intimidad del hombre. En este punto la familia de Balbín se
apoyó para sostener que la difusión de su imagen inconsciente y en la cama de terapia
intensiva les provocó un sufrimiento y notificación injustificado. Estoy de acuerdo con
la postura de la familia, porque si bien, del otro lado, la editorial se ampara en el
derecho a la libertad de difundir ideas en la prensa, y libertad de información, como
bien dijeron los jueces, este derecho no es absoluto, sumado a la gravedad de que Balbín
no estaba consciente al momento de ser captado por el flash de una cámara. Por otro
lado, en relación con el derecho a la libertad de prensa, los jueces dijeron que “el
derecho a la libre publicación no resulta haber sido ejercido en forma legítima o
regular, toda vez que ha habido un entrometimiento arbitrario en la esfera de reserva
del doctor Balbín, violándose así su derecho de intimidad”. Por otro lado, en el
considerando 5° de la sentencia, se aclara que “no se encuentra en juego el derecho de
publicar las ideas por la prensa sin censura previa (art. 14 de la Constitución
Nacional), sino los límites jurídicos del derecho de información en relación directa
con el derecho a la privacidad o intimidad (art. 19 Constitución Nacional)”. El Código
Civil y Comercial vigente recepta en el artículo 52 lo relativo a las “afectaciones a la
dignidad: La persona humana lesionada en su intimidad personal o familiar, honra o
reputación, imagen o identidad, o que de cualquier modo resulte menoscabada en su
dignidad personal, puede reclamar la prevención y reparación de los daños sufridos,
conforme a lo dispuesto en el Libro Tercero, Título V, Capítulo 1”. Por otro lado, en el
artículo 53 “derecho a la imagen: Para captar o reproducir la imagen o la voz de una
persona, de cualquier modo, que se haga, es necesario su consentimiento, excepto en los
siguientes casos:

a) que la persona participe en actos públicos (si el caso hubiese dado a la luz del Código
vigente, no se aplicaría este inciso, ya que Balbín no se encontraba en ningún acto).

b) que exista un interés científico, cultural o educacional prioritario, y se tomen las


precauciones suficientes para evitar un daño innecesario; (no existió interés ni
científico, ni cultural ni educacional que justifique la difusión de una persona en su
lecho de muerte).

c) que se trate del ejercicio regular del derecho de informar sobre acontecimientos de
interés general”. (si bien la salud de un político como Balbín era de interés general, no
lo era la difusión de su cuerpo en terapia intensiva en una habitación privada y sin pleno
conocimiento de la realidad).

Responsabilidad: La responsabilidad, en este caso, es directa del medio gráfico que


publicó la imagen sin el consentimiento de Ricardo Balbín, quien, a pesar de haber sido
una persona pública, en ese momento se encontraba con las limitaciones que se
encuentra todo paciente en terapia intensiva sin gozar de la plena conciencia. Por ende,
constituye a mi criterio, un agravante la situación de indefensión en la que se encontraba
Balbín. Por todo esto, la responsabilidad es de los propietarios del medio gráfico
quienes autorizaron la publicación de la fotografía. Cabe recordar lo establecido en el
art. 1749 del CCyCN: “Sujetos responsables. Es responsable directo quien incumple
una obligación u ocasiona un daño injustificado por acción u omisión”. En este caso
los únicos responsables son los propietarios quienes autorizaron la publicación, hay
acción evidente que es la de “publicar” una fotografía. No se aplica el supuesto de
“pluralidad de responsables”, porque si bien el fotógrafo fue quien tomó la fotografía, si
el medio no la hubiese publicado, nunca hubiese salido a la luz entonces no habría
provocado un daño. La decisión de publicarla estuvo en manos de los propietarios.

Factor de atribución: El factor de atribución es objetivo, ya que la responsabilidad


recae sobre el propietario del medio gráfico. En este sentido es dable recordar la
definición de Daño que arroja el CCyCN, en el artículo 1737: “Hay daño cuando se
lesiona un derecho o un interés no reprobado por el ordenamiento jurídico, que tenga
por objeto la persona, el patrimonio, o un derecho de incidencia colectiva”. En este
caso, hay un derecho lesionado que es el derecho a la intimidad y también hay una
evidente lesión al derecho de imagen. Ya que la fotografía se tomó sin el
consentimiento de la persona, y en estado de indefensión absoluta.

Nexo de causalidad: El nexo de causalidad se da entre la conducta y el daño. En este


caso, hay un evidente nexo entre la publicación de la fotografía de la imagen de Ricardo
Balbín en una cama de terapia intensiva, inconsciente, un fotógrafo que ingresó cuando
no estaba permitido su ingreso, para retratar la imagen póstuma, y los responsables del
medio gráfico quienes autorizaron la publicación de la misma en la tapa de una revista
muy conocida y popular de la época, sabiendo el impacto y rebote que provocarían al
publicar dicha foto. Sin embargo, la publicaron. Del otro lado, la familia, damnificados
y legitimados activos para accionar contra el medio ya que se vieron injustificadamente
lesionados por la difusión de esta fotografía. Por lo expuesto, concluyo que si el medio
no hubiese publicado la foto no hubiese provocado un daño.

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