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MIÉRCOLES, 20 JUNIO 2007

ROSER VILALLONGA

“Madre alienadora,
padre excluido”
Tengo 31 años. Nací y vivo en Barcelona. Soy psicopedagoga familiar.
Vivo en pareja y tengo un bebé de seis meses, Dominic. Soy
librepensadora. No comento mis creencias religiosas. Constato hoy un
incremento del síndrome de alienación parental: uno de los
progenitores intenta extirpar al otro de la esfera afectiva de su hijo

PSICOPEDAGOGA FAMILIAR ARANTXA COCA

ODIO
as familias necesitan psicólogo? –Tristísimo: así es imposible ser padre... Estremece oír los casos que me –Pues vaya con nuestros jueces...

L –Sobre todo en defensa de los


menores.
–¿Estamos dañándoles?
–A mí ahora me inquieta mu-
cho el incremento del síndrome de aliena-
ción parental.
–¿Qué es eso?
–El padre, loco de dolor, ve como pierde el
afecto de su hijo. ¡Y al hijo le roban al padre!:
el alienador (la madre, en este caso) inflige
un gravísimo maltrato psicológico al hijo,
pues le extirpa al padre de su esfera afectiva,
de su psique. ¡Una mutilación emocional!
–En este caso que me cuenta, ¿el menor es-
relata Arantxa Coca en su
consulta, analizados también en
su manual ‘Hijos manipulados
tras la separación’ (Oxigen
–Los jueces optan por preguntar al niño.
Y, claro, el niño alienado habla por boca del
alienador... Y el juez no profundiza más.
–¿Qué puede hacerse?
–A la sociedad, que ya se ha concienciado
acerca de maltratos como el mobbing y el bu-
llying, le toca ahora concienciarse de este
–Es un atentado al derecho del menor de tá metabolizando el odio de la madre? Viena), coescrito con Domènec maltrato de alienación parental.
disfrutar de dos progenitores, a tener dos re- –El padre se retrasa diez minutos en reco- –¿Qué aconseja a un progenitor que empie-
ferentes, a tenerlos integrados dentro de sí. ger al menor, y la madre comenta: “Ay, otra Luengo y subtitulado ‘Cómo ce a detectar este síndrome en su hijo?
–A contar con un padre y una madre, ¿no? vez nos ha fallado tu padre”. ¡“Nos”, dice!: detectar y tratar la alienación –Pese a todo, comunicárselo al juez. Insis-
–Tanto si están vivos como si están muer- fusiona al menor a ella. Y el menor se identi- tir. Luchar por el menor. Por su bien. A un
tos, el menor tiene derecho a integrarlos afec- fica, y se desvivirá por no “traicionarla”. parental’. Algunas madres padre excluido le he dicho: “Lucha por tu hi-
tivamente a ambos desde el bienestar. –¿Y con qué consecuencias? jo, ¡para que un día comprenda que tú quisis-
–¿Y quién perturba ese derecho del menor? –Interiorizará el abandono (y eso derivará llegan a ‘encargarle’ informes te tenerle a tu lado!”. La madurez del hijo, un
–El alienador parental. en tristezas, depresiones...), se sentirá culpa- psicológicos que perjudiquen al día, podría devolvérselo...
–¿Quién es ese tipo? ble de lo que sucedió, ¡y no soportará separar- –Magro consuelo.
–Uno de los dos progenitores. se de su madre! Y pronto será el menor quien padre, para que el juez le –Lo peor, lo más duro para el padre exclui-
–Pues empezamos mal... actuará por ella: se negará a ver al padre. do, es verse insultado, ¡insultado!, por su hi-
–Sí. Un progenitor se convierte en aliena- –¡Parece un ejercicio de vudú, de posesión! paralice las visitas a los hijos, y jo. Se registran muchas depresiones, claro...
dor cuando actúa de modo que logra indispo- –No es mal modo de verlo. así tener vía libre en su proceso –¿Qué síntomas en un niño deberían aler-
ner al menor con su otro progenitor. –Me ha hablado de una madre alienadora: tar al progenitor?
–Ah, ya voy entendiendo... ¿es el esquema habitual, o hay otros? de ‘alienación parental’. –Si el niño viene con una lista de normas
–Sucede en muchas separaciones de pare- –Por desgracia, es el más frecuente. Es un del otro progenitor: “Que haga o no haga es-
ja: un progenitor programa mentalmente al triángulo: madre alienadora, padre excluido,
Arantxa Coca las rechaza: to”, que si la ropa, que si los deberes... O
menor para que identifique al otro progeni- menor alienado. ¡Psíquicamente mutilado! “Sólo trabajo con menores si cuando el niño le suelta al padre: “¿Por qué
tor como una amenaza, como al enemigo. –El padre es el que más sufre, en principio. no nos das más dinero?” O cuando el padre
–¿De verdad podemos “programar mental- –“Este niño me adoraba, y ahora... ¡no le tengo el consentimiento de le riñe y el niño replica: “¡No me hables así o
mente” a un menor? reconozco!”, me dicen padres entre sollozos. irás al juez!”. O le dice: “¡No me toques!”.
ambos progenitores” (cosa que
–¡Claro! Es una auténtica programación Es la señal: el niño ha sido alienado. Es decir, –¿Alguna pista más?
mental con fines perversos. ¡Un lavado de ce- ha mutado su identidad afectiva: ¡al igual no todos los psicólogos hacen). –El niño puede somatizar su caso en altera-
rebro como el de una secta! que una anoréxica se ve gorda, ahora este ni- ciones digestivas. Y empeorar en la escuela,
–Un ejemplo. ño ve en su padre a un enemigo! “Mi ex me ha destrozado la por una merma de atención y memoria.
–Imagine a una madre separada que le di- –Todo un drama..., ¿irreversible? vida, ¡y ahora se va a enterar!”, –¿Todos somos alienadores en potencia?
ce a su hijo, antes de librarlo al padre en su –Habría que retirarle el hijo alienado (mal- –Sí. Sobre todo si eres una persona suscep-
fin de semana: “No tienes por que hacer na- tratado) al alienador (maltratador): retirarle se dice una parte. Y vaya si se tible, tajante, monolítica, exagerada, y si sue-
da que no te apetezca...”. la custodia, apartarle una temporada. les pensar que todo el mal está en el otro.
–Ah, qué sutil... –Hágase, pues. entera... a costa de inmolar a –¿A qué extremo puede llegar el alienador?
–Instila en el menor una actitud refracta- –Hay un problema: los jueces. Los jueces los hijos, a los que ama menos –Una acusó con falsedad a su ex de acoso
ria hacia el padre, ¡la actitud de defenderse no quieren mojarse: la custodia, para la ma- sexual sobre sus hijos, para que el juez los
de él! Y, claro, aquí me llegan padres desespe- dre. ¡No quieren complicarse! No contem- que a ese odio que la abrasa. apartase cautelarmente del padre... ¡y así cul-
rados porque su hijo de diez años les ha espe- plan el síndrome de alienación parental co- minar sin trabas la alienación del menor!
tado: “¡Tú a mí no me mandas!”. mo maltrato psicológico. ¡Y se consuma! VÍCTOR-M. AMELA
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