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Diario CentroAmerica

Olga Villalta

13-03-2012

Harta de la miel

Me siento a escribir esta columna justo el 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer. No puedo
abstraerme de la fecha. En otros años participaba en la marcha que recorre el centro de la ciudad. Esta
vez tenía que cumplir con mi obligación laboral dando clases en una universidad. Antes de impartir la
clase revisé de manera rápida dos periódicos y, dada a la cantidad de melcocha que había en los
mensajes de felicitación a las mujeres –en campos pagados de empresas e instituciones–, decidí
conversar unos minutos con los estudiantes sobre el sentido del día. Los jóvenes, como si no les atañera;
ellas, muy interesadas. Sé que algo se queda en el pensamiento.

El año pasado escribí un artículo pidiendo que no me felicitaran por el Día de la Mujer, el cual tuvo eco
en muchas de mis amigas luchadoras por nuestros derechos. Esta vez, de nuevo me topo con mensajes
reciclados que retoman la fecha con mensajes conservadores como estos: “Das más a los que quieres,
das más en el trabajo, das más en el amor y das más al prójimo porque naciste para sumar, y no restar”.
Pero, ¡por favor!, si lo que hemos planteado desde el análisis de género es la sobreexplotación de las
mujeres. De lo que se trata no es de que nos alaben, sino de que recibamos un salario justo. Otra joya:
“Nuestro reconocimiento a las mujeres por su esfuerzo incansable para impulsar un país y por su amor
infinito de hijas, madres y esposas”. ¡Otra vez! Si lo que pretendemos es que nos traten como seres
humanos, y no desde los roles tradicionales. Entiendan que el esfuerzo por responder a ese amor
incondicional nos agota y dejamos nuestra salud por atender a los otros.

Una alumna me llevó un ejemplar de un periódico en el cual publicaron un artículo sobre una encuesta
realizada en países del primer mundo. Desde el titular se percibe la intención del medio al difundir este
tipo de análisis: “Mujer vs. Mujer: la guerra”. El contenido de la nota se refería a que las mujeres pueden
ser muy capaces de trabajar en las grandes empresas, pero que siempre se pelean con las otras. Hemos
demostrado hasta el cansancio, desde el análisis teórico, que las mujeres no SON rivales entre sí por
naturaleza, sino que la clave está en la socialización en la niñez. Las niñas reciben mensajes
encaminados a proveerse de la mirada y la atención masculina para existir. Esa mirada hay que lograrla a
toda costa, pues ningún ser humano quiere no existir. Tememos a las otras porque no queremos
desaparecer. Yo existo en la medida en que oculto a las otras. Sencillo y a la vez complicado.

Seguiré insistiendo en que no quiero flores ni miel. Quiero sencillamente que mi voz tenga el mismo
valor, que me traten como mujer pensante que soy.
Diario Centro América

Olga Villalta

08-03-2011

Por favor, no me feliciten

Hoy es 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, efeméride promovida en sus inicios por Clara Zetkin a
principios del siglo pasado, como un homenaje a las mujeres que luchan por sus derechos. Esta fecha
fue aceptada posteriormente por Naciones Unidas como un día dedicado a evidenciar los aportes y las
demandas de las mujeres. Pero, poco a poco, este día se ha banalizado en su contenido. Muchos
directores de instituciones gubernamentales y no gubernamentales emiten mensajes felicitando a las
mujeres y alaban el papel de madres, esposas o abnegadas trabajadoras que desempeñan. No se dan
cuenta de que esos roles son los que nos han aprisionado durante siglos y no nos han permitido ser
personas libres. Otros reconocen los sacrificios que ellas realizan al sacar adelante a los hijos que un
esposo o conviviente irresponsable abandonó. El comercio hace su agosto, ofreciendo rebajas,
alimentos dos por uno y hasta los salones de belleza o spa ofrecen servicios a bajo precio. Es
sorprendente observar la facilidad con que se vacían de contenido los planteamientos esbozados por las
activistas y académicas feministas. Entiendo que tenemos milenios de patriarcado y apenas unos 70
años de estudios sobre la condición de las mujeres. Cientos de académicas feministas se han dedicado a
evidenciar que la condición femenina no es natural, que hubo y sigue existiendo un sistema que desde
su estructura social permite la subordinación y discriminación de las mujeres.

Yo, en tanto luchadora feminista, lo que espero este día no son flores, felicitaciones y palabras bonitas,
sino sencillamente deseo que las voces que emitimos la diversidad de mujeres que somos y que
propugnamos por vivir sin violencia y con desarrollo sean escuchadas. Me parece que esta fecha debe
servir para reflexionar sobre el daño que el sistema patriarcal ha infligido no solo a las mujeres, sino
también a las personas en situación de vulnerabilidad (ancianas/os, niñas/os). Debe servir, además, para
pensar en la construcción de mecanismos que permitan un trato entre mujeres y hombres en
condiciones de igualdad, simetría y libre de violencia. Va mi abrazo solidario a mis amigas, a las
compañeras de este esfuerzo por hacer vigentes nuestros derechos y a las acompañantes de la vida,
quienes han estado conmigo en las buenas y en las malas. A todas las aliento a seguir estudiando. Nunca
es tarde y, según dicen, una forma de atrasar el envejecimiento es mantener la mente ocupada. Y como
siempre, las insto a apropiarse de la palabra, escribir sobre sus vidas, sus luchas, sus amores, porque lo
que no está escrito no existe.

8 DE MARZO EN GUATEMALA
La Cuerda 1998

Olga Villalta

El 8 de marzo, DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER, comenzó a ser celebrado desde 1910 en honor a 129
heroicas mujeres que murieron en una fábrica de Nueva York en 1857. Fue Clara Zetkin, dirigente
sindical alemana, quien propuso esa fecha en la Segunda Conferencia de Mujeres Socialistas, celebrada
en Copenhague, Dinamarca. Posteriormente, en 1975 fue ratificada por Naciones Unidas, como una
celebración a nivel mundial.

En Guatemala, antes de los 90, esta fecha era celebrada por grupos de mujeres al interior de sus sedes.
Algunas periodistas que contaban con espacios de opinión en los medios de comunicación escribían
sobre el tema.

En 1994, cerca de 20 grupos organizaron una caravana multicolor que recorrió la Sexta Avenida de la
Zona Uno en la ciudad capital, entonando canciones y bailando al compás de la música. Las
acompañaba un camión adornado con flores y globos. Si bien había un número reducido de asistentes,
la novedad consistía en ser una caravana alegre y no otra marcha de protesta. Esta tradición se ha
mantenido y paralelamente se realizan desfiles y concentraciones en otras cabeceras
departamentales.Por su parte, los medios de comunicación locales, que anteriormente publicaban
tímidas notas internacionales sobre la celebración de esta fecha en otros países, poco a poco han ido
incluyendo reportajes sobre la condición de las mujeres guatemaltecas y entrevistas a mujeres
destacadas. L@s columnistas también se han ocupado de comentar los avances en materia de igualdad
de género o denunciar la situación, condición y posición de discriminación y subordinación que vivimos
las mujeres en Guatemala.

Celebrar el DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER puede servirnos tanto a hombres como a mujeres para
reflexionar sobre cuánto hemos avanzado en la construcción de la equidad. Cuál es el balance, a nivel
personal y de grupo, en este sentido? No se trata de que los hombres manifiesten un gesto de
paternalismo al decir: "bueno, hay que darles oportunidad a las mujeres". Más bien, proponemos abrir
la discusión, tomar parte en el debate y analizar si estamos promoviendo la igualdad tanto en lo público
como en lo privado.

Artículo extraído de: ~laCuerda~

Consejo Editorial: Olga Villalta, Anamaría Cofiño, Laura E. Asturias, María Eugenia Solís, Paula Irene del
Cid Vargas, Megan K. Thomas, Rosalinda Hernández Alarcón