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XI.

La Iglesia con una


M$sión
Cierta iglesia muy lujosa se enorgullecía de su fama.
olamente las personas respetadas y de buena reputación
en la comunidad eran miembros.
El culto regular había comenzado. El solemne minis-
tro, vestido con una túnica, dirigía el culto, muy formal.
De repente un miembro se levantó y preguntó al pastor si
podía decir unas palabras. Todos le miraron indignados.
Nunca habían oído de alguien que interrumpiera el ritual
de esa iglesia. ¿Había perdido el hermano su juicio?
Antes de que el sorprendido pastor pudiera decir algo,
el hombre comenzó a hablar. Les contó cómo había sido
santificado en una reunión de santidad. Dijo que el Espí-
ritu Santo había llenado su vida y purificado su natura-
l za pecaminosa. Ahora tenía poder nuevo para vivir y
testificar del Señor. Mientras que hablaba, su cara brilla-
ba con gozo celestial.
Algunos de los miembros se miraban el uno al otro.
ada cara mostraba su desaprobación.
¿Qué efecto tendría este testimonio en sus hijos? ¿Qué
55
1 I

I I
pensarían los visitantes? Estas reuniones de santidad
taban afectando a los mejores miembros del pueblo. Ah r
esta enseñanza estaba entrando en su templo.
Tenían que hacer algo para callar a estas persona .
Los líderes de la iglesia tendrían que decirles que nun ú
podrían testificar de la santidad-¡por lo menos no en au
iglesia! Si continuaban, dejarían de ser miembros d 111
iglesia.
Pero estas amenazas y burlas no pusieron fin a su t.
timonios. Siguieron contando a sus amigos que no sól 1 -
bían sido perdonados de sus pecados y convertidos, r
'habían encontrado otra bendición. Era la presencia d 1
Espíritu Santo en sus vidas. Pero muchos de sus amig d
la iglesia ya no fueron amables con ellos después d ~( .
Ellos ya no se sintieron bienvenidos en su iglesia y sus ami-
gos les negaron su compañerismo.
¿Qué deberían hacer? Nunca negarían su experi n in
nueva y su testimonio. ¿Deberían ellos quedarse en su igl -
sia aunque los miembros no les aceptaban? 0, ¿deb rian
salir y unirse a algún grupo independiente de santidad?
Tales fueron los problemas de muchos cristianos n '1
año 1900. Había cientos de grupos pequeños de cristiano
devotos que se reunían para estudiar la Biblia y para or f.
Se reunían en campañas de santidad, convenciones, gru-
pos de oración y servicios especiales.
Procedían de muchas iglesias distintas. Pero comp r-
tieron una experiencia. Habían entregado sus vidas com-
pletamente a Dios y habían sido santificados por el Espí-
ritu Santo. Eran llamados "el pueblo de santidad."
Si estos grupos pequeños querían fortalecerse, t n-
drían que organizarse. Necesitarían algunas reglas para u
negocio y normas para sus creencias. Esto significaría qu
necesitaban líderes prácticos y sabios.
Algunos líderes equivocados ya estaban confundiend
a algunos cristianos con su predicación sin juicio sobre
algunas nociones y conducta extrañas. Esto daba una ma-
la impresión acerca de la santidad a los que asistían a la
iglesia. Estaban dañando el avivamiento de santidad ver-

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u 1'ioll 11 i snntldad. L 19l 'i d 1 Nazareno, que '1
f in ,JI ru uh ra 1 un isi n. Más bien, como dijo
'11 r. 1 r " ra "un i 1 ia con una misión."
uand tr grup s oyeron de la obra del Dr. Bresee
in L ' Ang 1 s, 1tuvo muchas llamadas, pidiendo que les
di r, cabid a sus grupos dentro de la Iglesia del Nazareno.
m nzó a incitar a las personas de santidad a unirse a lá
Igl si del Nazareno. El escribió, ·"El deseo de complacer
una iglesia que no quiere cr,eer en santidad. es camosí,
fuéramos amigos del mundQ..:' .
-'n el año 1898, algunos delegados se reunieron para
pr parar un libro de guía, o el Manual, para la iglesia nue-
v . Incluía las creencias y las reglas que el Dr. Bresee había
nseñado y practicado.
El insistió que la congregación debería ayudar a esco-
r a sus pastores y dirigir el gobierno de la iglesia. Sin em-
b rgo, también creyó que debería haber superintendentes
y juntas, escogidos por el pueblo, para supervisar la obra.
El fue un líder muy democrático. Vez tras vez, los miem-
bros de su iglesia tomaron la iniciativa de comenzar pro-
yectos y promoverlos.
El Dr. Bresee creía que los miembros de una iglesia de
santidad deberían estar de acuerdo en cuanto a sus creen-
cias sobre lo que es necesario para la salvación. Sin em-
bargo, deberían demostrar amor y caridad de espíritu en
tras creencias. Muchas veces los buenos cristianos estu-
vieron en desacuerdo sobre cómo vendría Cristo otra vez,
o cómo los cristianos deberían ser bautizados. El Dr. Bre-
see creyó que una buena persona santificada podría creer
lo que quería sobre estos asuntos. Sin embargo, no debería
pensar mal de otros que no estaban de acuerdo con él.
Sin embargo, había ciertas enseñanzas que el Dr. Bre-
see nunca permitió. No recibía en la Iglesia del Nazareno
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personas con ideas que la dañarían.
'~ Algunas personas que querían ser miembros, dijer n
. que el Espíritu Santo les había dicho que tenían que hac r
y decir algunas cosas extrañas. Otros querían estable r
reglas sobre cómo podrían vestirse y vivir los miembros d
la iglesia. Otros dijeron que el Espíritu Santo causaría qu
el cristiano santificado hablara en lenguas extrañas qu
nadie entendía. Tal cosa se llamaba "hablar en lengu ti

También había algunas personas que insistieron que cu n·


do alguien estaba enfermo era un pecado que tomara '.
dicina. Creían que deberían orar por su sanidady nun 'Il
ver un médico.
El Dr. Bresee no creyó en estas cosas. No querí qu
estas personas las enseñaran ni que fueran miembr '
su iglesia.
Su interés era que la iglesia mantuviera la salv i 11
de almas corno su tarea primordial. No quería miembr
que le dieran esa importancia a otros intereses.
El declaró, "Nuestro trabajo es predicar la santid l 1,
Y de proclamarla a todo el mundo. Nos dedicamos a esto;
damos nuestro todo para esto." .
Iglesias fueron organizadas en los estados de Calif r
nia, Washington y Oregon. El movimiento también
tendió a toda la nación. El Dr. Bresee nombró un ayuda
para viajar y hacer los preparativos para organizar nu V)
grupos en la Iglesia del Nazareno.
En el año 1904, el Dr. Bresee fue llamado a Chic r
para comenzar la Primera Iglesia del Nazareno allí. Otra.
llamadas siguieron en los estados de Texas, Washingt 0,
Idaho, Utah, Nebraska e Illinois.
Una gran ayuda para proclamar el mensaje de la igl •
sia era la página impresa. Cuando comenzó el trabajo 11
el tabernáculo de Los Angeles, el Dr. Bresee comenzó un
periódico de la iglesia. Lo llamó "El Nazareno," y él daba
las noticias de la iglesia. En el año 1900, el periódico r
publicado cada semana y enviado a 32 estados y aún
algunos países extranjeros.
El pastor Bresee incitó a sus miembros a mostrar
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tt

periódico a sus amigos y a personas nuevas. El les dijo:


"Dígales que tiene un sólo fin-el de guiar a los cristianos
al bautismo del Espíritu Santo, que purifica y da poder."
El Dr. Bresee vio la necesidad de enseñar e instruir
líderes de santidad. Se interesó en que los obreros de san-
tidad se prepararan bien. Pero tenía muchas obligaciones
y no pudo promover la educación. Admitió que era lento
para comenzar este departamento de la obra.
Había un grupo de mujeres de distintas iglesias en
Los Angeles que tuvieron interés y vieron la necesidad de
un colegio bíblico. Formaron un grupo y oraron por el co-
ienzo de tal colegio. Se llamaban, "El Círculo de Oración
1 Colegio Bíblico." Al orar, se sintieron dirigidas a unir-
al grupo del Dr. Bresee y lo hicieron.
Ellas le dieron varios cheques de cantidades conside-
r bles y así proveyeron un edificio para un colegio bíblico.
nuevo los miembros de la iglesia habían tomado la ini-
.iativa en promover un proyecto. En su periódico, el Dr.
resee escribió, "Por algún tiempo nos ha impresionado
te trabajo: el de abrir una escuela donde se enseñe la
1 alabra."
En el año 1902, el Dr. Bresee abrió la escuela que fue
, nacida como la Universidad Nazarena. El tenía una vi-
rión de una universidad grande, no solamente una escuela
bíblica pequeña. Trató de poner una base buena y sabia.
Más tarde la escuela llegó a ser la Universidad N azarena
d Pasadena.
Así que, además de ser pastor de la Primera Iglesia en
os Angeles, superintendente general de la Iglesia del Na-
z reno, y director del periódico de la iglesia, el Dr. Bresee
ra presidente de este nuevo colegio.
El Dr. Bresee, a la edad de 64 años, estaba haciendo
1 trabajo de tres o cuatro hombres. ¿Cuánto tiempo po-
dría continuar con esta carga tan pesada de trabajo?

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XII. El Cumpleaños
de una Denominación
,'1'
"}\, El Dr. Bresee golpeó la mesa con su gaveta. Est ba
I dirigiendo la Asamblea General de la Iglesia del Nazar no
}
en el año 1907. Los delegados se habían reunido en Chi a-
go para atender los negocios de la iglesia que estaba cre-
ciendo. El Dr. Bresee dirigió la reunión justa y bandadas -
mente.
Un grupo de iglesias del este estaba representado en
esta reunión. Se llamaban "La Asociación Pentecostal d
Iglesias de América." Habían venido con un sólo propósito:
Querían unirse a la Iglesia del Nazareno.
Pero antes de hacer la unión tenían que solucionar
ciertos problemas. Estaban de acuerdo con las creencias y
los propósitos de los nazarenos. Pero los líderes fuertes de
los dos grupos tenían ideas distintas sobre el gobierno de
la iglesia.
Algunos pensaban que debería haber líderes distrita-
les para nombrar pastores y dirigir los negocios de cada
iglesia. Otros dijeron que cada congregación debería diri-
gir sus propios negocios. Decían que una iglesia no necesi-
60
taba guía.
Algunos líderes del este dijeron que las iglesias debe-
rían ser independientes. Solamente deberían estar unidas
otras iglesias de santidad por lazos de compañerismo.
1 Dr. Bresee insistió en que debería haber lazos fuertes y
upervisión si la organización había de tener éxito.
En efecto, la asamblea estaba haciendo una pregunta
importante: ¿Sería este movimiento nuevo una denomina-
ción o solamente una asociación de iglesias?
Después de reuniones de comités, discusiones y mucha
oración, presentaron un plan. Las iglesias unidas deberían
er una denominación. Se llamaría "La Iglesia Pentecostal
del Nazareno." (Después de algunos años, eliminaron la
palabra "Pentecostal" y la iglesia se llamó otra vez, "La
Iglesia del Nazareno").
Tendrían superintendentes generales y distritales y
juntas para supervisar la obra. Ellos ayudarían a guiar a
las iglesias locales al llamar a sus pastores y en sus nego-
ios. e
Cuando votaron por la unión, todos votaron sí. Hubo
lágrimas, sonrisas y gritos de santo gozo. Las resoluciones
fueron aprobadas unánimemente. La unión fue completa.
Estas iglesias en el este tenían una escuela bíblica y
un periódico. También tenían algunos misioneros en países
xtranjeros. Ahora todo esto pertenecía a la nueva denomi-
nación. La iglesia se estaba extendiendo por toda la nación
y n algunos países extranjeros.
En la asamblea estuvo presente una delegación de
personas creyentes en la santidad, procedentes de Texas.
presentaban a "la Iglesia de Cristo de Santidad." Se
nvencieron de que ellos también deberían unirse a esta
denominación. Sin embargo, había problemñs serios en el
ur del país .
.;, Los ~~l~_l!.~_ºabíanquedadodecepcionados por la Gue-.
rra Civ.iCEl presidente Lincoln había planeado reconstruir
láñación. Pero cuando fue asesinado, sus planes se habían
rruinado. J;j:lodio ~?.Ea~J?_.§~p_ar_apª
losestados del sur de
los esta~I()~~LcieI
norte. Había también mucha desconfianza
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aun dentro de la religión. Otras denominaciones se habíun
dividido. Habían encontrado que era necesario separ r 111
denominaciones del sur y las del norte.
¿Sería posible, bajo tales condiciones, unir grup 1(
santidad del sur y del norte? Y esta presencia del E píritu
Santo-la experiencia del "amor perfecto," -¿sería H In
cientemente fuerte para vencer la desconfianza y 1 o
pecha entre los estados? Tal unión deveras sería un m iln
gro del amor divino.
Además de estas diferencias, muchas iglesias d 111-
tidad del Sur tenían reglas estrictas de vestido y condu LB.
Creían que si se unían a la Iglesia del Nazareno su Mtuuut!
o las reglas tendrían que ser ampliadas.
Tendrían que añadir otros cuatro puntos acere UI'J
vestido, la sanidad divina, la prohibición del uso d 1 t. 1
baco y la membresía en órdenes secretas.
Nombraron comités para hacer las enmiendas.
El Dr. Bresee pensó que el bautismo del Espíritu
to era una mejor garantía para la buena conducta qu ) \
reglas rígidas de la iglesia. Pero la Iglesia de Cristo de .UIl
tidad en el Sur había tenido reglas estrictas por mu .ho
años. Otros grupos de santidad simplemente habían se 11
sejado a sus congregaciones a evitar estas cosas. .
Algunas personas dijeron, ¿por qué tratar de ceder un
poco para llegar a un acuerdo con los del sur? Si no p d
mos ponemos de acuerdo, es mejor dejarlos solos. Per 1
Dr. Bresee contestó, "No podemos dejarlos; son nuestr .
compañeros." El tenía una visión de una iglesia nacional
que uniera a todas las personas creyentes en lasantidad n
los Estados Unidos.
En abril del año 1908, la Universidad de Santidad d
Texas en Peniel, Texas, llamó al Dr. Bresee para dirigir
unos servicios. La comunidad de Peniel tenía miembros d
diversas denominaciones. Por varios años habían acordad
simplemente adorar juntos en la capilla del colegio sin
organizarse en una iglesia. Muchas veces, sin embargo,
sintieron la necesidad de tener reglas gobernantes y tener
un pastor.
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El Dr. Bresee habló en la capilla del colegio. Era el
tiempo propicio. Llamó a todos los que estaban listos para
unirse a la Iglesia del Nazareno a reunirse con él frente al
altar. Ciento tres personas se reunieron con él. En pocos
minutos, se organizaron en una nueva iglesia.
En octubre de ese año, más de 1,000 personas creyen-
tes en la santidad viajaron de toda la nación a Pilot Point,
en Texas. Allí, en una enorme tienda de campaña, tuvie-
ron las reuniones de la Asamblea General de la Iglesia del

~ ,1 *
Nazareno.
El negocio mayor de la asamblea era la unión de la
,~ iglesia. ¿Podrían la Iglesia de Cristo de Santidad y la Igle-
sia del Nazareno vencer sus diferencias?
La sesión comenzó con un servicio de comunión. La
presencia de Dios unió a los presentes en amor cristiano.
Como dijo elDr. Bresee, "Desde ese momento, nada podría
impedir la unión."
Se presentó un acuerdo a la asamblea. El presidente
dijo que todos los que estuvieran a favor de la unión en una
denominación se pusieran de pie. Todos se pusieron de pie.
El presidente anunció un voto unánime de sí, En se-
guida la bendición de Dios descendió sobre todos.
Un hombre de baja estatura del estado de Texas se
levantó y cruzó la plataforma. Gritó, "¡Yo no he abrazado
a un yanqui desde antes de la Guerra Civil, pero voy a
abrazar a uno ahora!"
En seguida, un delegado del norte se levantó del otro
lado de la plataforma. Se acercó al hombre de Texas cerca
del púlpito y le abrazó, y la congregación gritó y alabó a
Dios. Algunas personas se levantaron con sus pañuelos en
el aire, y abrazaron a personas con quienes habían tenido
, desacuerdos.
El lugar no podía contener su entusiasmo. Formaron
una marcha mientras que el grupo cantaba un corito con
estas palabras:

"¡Con fuerzas unidas


Ganaremos, ganaremos!
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Predicaremos el evangelio por toda la tierra,
El que salva completamente del pecado.
¡Alabado sea Dios! ¡Alabado sea Dios!
¡Por la salvación completa!
¡Alabado sea Dios! ¡Alabado sea Dios!
Por la salvación completa!"
El pueblo marchó alrededor de la tienda de campt fUI,
formando finalmente un inmenso círculo. El Dr. Br o,
quien ya estaba acercándose a los 70 años. de edad, se pru
en una silla. Cuando todos vieron a su líder fundador, . 11
su pelo blanco y su pulcra apariencia, le dieron su L n
ción.
y . Se dirigió a la multitud con palabras inspirad r 1 • j'

Todos aplaudieron y alabaron a Dios mientras que h bl \


bao Fue algo conmovedor. Pero probablemente nadi
taba más contento o más bendecido que el Dr. Br
Estaba viendo el cumplimiento de un sueño de com nz 11'
una iglesia de santidad.
1'';' Ese día, el 13 de octubre de 1908, se conoce com
día oficial del comienzo de la Iglesia del Nazareno .. >f

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XIII. La Rosa Blanca


-El Dr. Bresee no se ve bien, ¿verdad?
-Sí, no se ve bien. ¿Cuánto tiempo durará?
/t! 7~ Los delegados en la Asamblea General del año 1911
estaban platicando.
Todos habían notado que la salud del Dr. Bresee esta-
ba decayendo. El Dr. Bresee aceptó su re-elección cómo
uno de los tres Superintendentes Generales. Pero había
dejado algunas otras responsabilidades. Con tristeza, ha-
bía renunciado ese año al pastorado de la Primera Iglesia
en Los Angeles. Otra persona había tomado cargo de la
Universidad Nazarena. Otra persona había sido nombrada
para dirigir el periódico de la iglesia.
Siendo un hombre humilde, el Dr. Bresee no recono-
ció Sil grandeza. No vio el sacrificio que había hecho du-
rante los años pasados. Su esposa y su familia le habían
ayudado mucho. ~
Durante sus últimos días, sus hijos ya mayores paga-
ron con gozo sus cuentas personales. Así él estuvo libre
para viajar y visitar en su pastorado. Su esposa muchas
veces le acompañaba en su coche. Viajaba por toda la ciu-
dad de Los Angeles en un coche arrastrado por su caballo
blanco. Visitaba fielmente a su congregación, dando de su
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bolsillo a los pobres y los necesitados.
~y El siempre habló de su esposa con amor y respeto.
Cuando la mencionaba, la llamaba la "señora Bresee," y
(' nunca usó otro nombre. Frecuentemente expresó su grati-
tud por la manera cuidadosa en que ella arreglaba su ropa
y sus maletas de viaje. Nunca carecía de algo cuando e -
taba de viaje.
Cuando estaba mal de salud, la señora Bresee viaj
con él. Ella era una compañera encantadora. Le ayudaba
mucho en su trabajo. :~.v
El Dr. Bresee viajó de estado a estado, dirigiend
asambleas de distrito y ayudando en los planes de las igl -
sias. La mala condición de su corazón le hizo imposibl
continuar esforzándose tanto. Sin embargo, mostrab
mucha energía en sus sermones. Predicaba casi cada dí y
a veces tres veces al día.
Tenía una gran habilidad de líder.: Pero su caracterí -
tic a sobresaliente fue su espíritu de bondad. Su edad no 1
hizo ser un hombre amargo de ninguna manera. Al contr -
rio, tuvo más compasión para otros. No podía decir ni
creer algo perverso de sus compañeros de trabajo.
Además, disfrutó mucho en su vida. Podía reírse mu
cho cuando oía un buen chiste. Amaba a la gente y se g -
zaba al ver a los que le venían a visitar. Aunque estaba
ocupado, siempre tomaba tiempo para escuchar los pr -
blemas de otros y ayudarlos en cualquier manera que p -
día. .
-~ Su vida de oración con Dios fue lo que mantuvo u
espíritu tan amable.' Se levantaba temprano por la maña-
na para hablar con el Señor.
Después de la muerte del Dr. Bresee, un visitante dio
un testimonio en la Primera Iglesia de Los Angeles. Dij
que había conocido al Dr. Bresee muchos años atrás en un
reunión evangelística en Nebraska. Cuando el Dr. Brese
llegó al lugar, saludó a los ministros. Luego preguntó,
"¿Dónde puedo irme para estar solo antes del culto?"
Los obreros le dijeron que podía usar la tienda de cam-
paña donde los hombres iban a dormir. Pidieron sus dis-

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culpas porque no tenía nada más que paja. El Dr. Bresee
contestó, "Eso es todo lo que quiero."
El visitante dijo que había oído tanto acerca de este
gran predicador que tenía curiosidad de saber lo que iba a
hacer. Admitió que había espiado al Dr. Bresee. Le vio
entrar en la tienda.
Cuando estaba adentro, el Dr. Bresee se había postra-
do sobre la paja y había comenzado a orar con sinceridad.
Las primeras palabras de su oración fueron, "Señor, no
dejes que la gente vea a Bresee." El quería que la congrega-
ción oyera el mensaje de Dios cuando predicaba. El no
quería que ellos le miraran a él y pensaran: ¡qué gran hom-
bre es éste!
Había orado por media hora, pidiendo que Dios le die-
ra una bendición especial a esa reunión.
El visitante terminó su historia diciendo: "Oh, [cómo
el espíritu de Dios descendió sobre esa reunión!"
/" En el año 1.91ti>-_eLDr.Ji:te.see_ysu señora estuvieron
(, en •..~---
el hogar de verano de uno de sus hl]osdurante el mes de
alL~0.~ La casa estaba en una bella isla fuera de la costa
:del sur de California. Pensaronque el descanso y el cambio
de clima ayudarían al Dr. Bresee. En cambio, él se enfermó
gravemente y tuvieron que lleiarlOa su hogar.
/,.
S~-!e~~"p'eIºJentaÍn-enie, pero nunca más recobró sus
fuerzas. Tenía dificultad al respirar. No podía dormir y
perdió su-apeÜto.- .
A pesar deque su doctor se opuso, el Dr. Bresee in-
!Sistió-qUe-iría a la Asamblea General en septiembre. Se
'celebraba en Kansas City, Missouri. Había hecho todos
·(sus preparativos desde mucho antes. Esto incluía la pre-
paración del largo informe de los Superintendentes Gene-
rales.
El sentía que esta asamblea sería de gran importan-
cia. Tenían que resolver algunos problemas de liderato.
También, otros dos grupos de iglesias estaban completan-
do su unión con la Iglesia del Nazareno. Un grupo era de
Tennessee, llamado la Misión Pentecostal. El otro era de
las Islas Británicas, la Iglesia Pentecostal de Escocia.
67
En septiembre viajó por tren a Kansas City. Su espo-
sa, su hija, y su nuera fueron con él. Todos eran delegados
a la asamblea.
Por el camino, el Dr. Bresee tuvo dificultad al respi-
rar. Casi todos los delegados del sur de California estaban
en el mismo carro de tren. Tuvieron un servicio de oración
allí en el tren. La condición del Dr. Bresee mejoró.
Cuando llegaron a Kansas City, la esposa de Paul
Bresee mandó un telegrama a su esposo, quien era médico.
Vino en seguida y ayudó algo a su padre.

¡
".....•..El Dr. Bresee recobró suficientes fuerzas corno par
tornar parte en la sesión de negocios al comienzo de 1
. Asamblea. Pudo leer el informe largo de los superinten-
f dentes. Este duró por 45 minutos. Cuando terminó, 1
asamblea se levantó. Aplaudieron y alabaron a Dios.
El Dr. Bresee deseaba ver a su denominación unida
en un espíritu de "amor perfecto." En su informe, él pi-
dió que hubiera amor y entendimiento entre los líderes d
la iglesia. Dijo:
"No es bueno ver a alguna persona levantar-
se y oponerse, o dejar el compañerismo de sus
hermanos, porque en su opinión él es mejor o
más sabio que los otros." .
Esa misma tarde, tuvo suficiente fuerzas para dirigir
el servicio de comunión. Estaba muy débil. Sin embarg ,
predicó un mensaje maravilloso.
Usó su escritura favorita, Isaías 53. La Palabra de Dio
tocó a cada corazón. Fue un servicio maravilloso. •
El. próximo viernes, el Dr. Bresee fue reelegido Su-
perintendente General por un voto excelente. Después d
la elección, un grupo marchó a la plataforma. Le presen-
taron un ramo de rosas. Había 77 rosas, una rosa por cada
año de su vida. Pero una rosa era blanca. Ellos le expli-
caron que la rosa blanca significaba el año presente que
no había terminado todavía.
El respondió a este regalo de amor con su esposa a su
lado expresando su gratitud y asegurando al grupo que él
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trataría de estar para la próxima Asamblea General. Pero, !l
les dijo que si no llegaba, él los esperaría en la puerta orien- ..j
tal del cielo.+
La rosa blanca fue muy apropiada. El Dr. Bresee nun-
ca completó ese año.

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XIV. La Puerta
Oriental
Al terminar la Asamblea General del año 1915, par -
cía que el trabajo del Dr. Bresee acabaría pronto. El viaj
a su hogar en Los Angeles fue doloroso. Nunca más podría
predicar o dirigir una reunión de negocios. El sabía que 1
quedaban pocos días. Pero estaba contento. Había hech
lo que podía.
Recordó con gratitud el tiempo cuando construyó la
Iglesia del Nazareno. Durante su pastorado en el viej
tabernáculo y en el nuevo edificio, había saludado fiel-
mente a su congregación. Se acordó de un domingo p r
la mañana muy temprano ....
* * *
Todavía no era tiempo de que comenzara el culto d
adoración. Pero como siempre, él estaba parado a la puerta
de la iglesia. Saludó a cada niño, joven y adulto que iba
llegando con una palabra y un apretón de manos.
Un ministro que visitaba dijo, "Pero, Dr. Bresee, esto
es demasiado trabajo para usted. La congregación es muy
grande ahora. Algunos días hay 500 a 1000 personas. Salu-
70
dar a cada uno de ellas toma demasiada energía. Usted
todavía tiene que subir la plataforma para predicar. ¿Por
qué sigue usted haciendo esto?"
Con una sonrisa, el Dr. Bresee explicó. "¡ Es un gran
privilegio para mí tomar la mano de cada persona que
llega!" Luego añadió, "Muchas veces oro que me sea per-
mitido saludar a cada uno de ellos en la puerta oriental
de la Nueva Jerusalén."
El quería decir que deseaba saludarlos en el cielo. El
dijo, "Oh, ¡qué reunión será ese día!"
Una señora anciana se acercó a la iglesia con pasos
temblorosos. El Dr. Bresee la ayudó a entrar. Ella le apretó
sus manos y dijo, "Gracias pastor, ojalá que usted esté en
la puerta del cielo para ayudarme a entrar cuando llegue."
El Dr. Bresee se rió y le recordó que cuando ella lle-
gara al cielo no necesitaría su ayuda. Sin embargo, le ase-
guró, "Yo la esperaré en la puerta oriental."
Un amigo ministro oyó esas palabras y las escribió
con música. Le puso a su himno el título, "La Puerta
Oriental," y lo dedicó al Dr. Bresee.
En el mundo la iglesia,
Peregrina ha de estar;
Anhelante ella espera,
. Su feliz, eterno hogar.'
CORO:
Nos veremos, nos veremos,
Nos veremos en la tierra más allá;
Nos veremos, nos veremos,
Junto al río cristalino más allá.

* * *
El Dr. Bresee se sonrió cuando recordó ese himno. El
sabía que pronto él estaría esperándoles en la puerta orien-
tal. El jueves por la noche, el 4 de noviembre de 1915, lla-
mó a toda su familia.
Cuando su esposa y sus seres queridos se arrodillaron
jun to a él, oró por cada uno de ellos. Dio gracias al Señor
por el amor y la bondad de sus hijos. Pidió al Salvador que
71
les llevara a todos al cielo.
Dos noches después, un amigo vino a visitarle. El
amigo mencionó algunos de los problemas y las victorias en
los 60 años de predicación del Dr. Bresee. El Dr. Brese
no comentó sobre eso. En cambio, dijo con amor, "La me-
jor bendición que jamás he tenido ha sido mi esposa."
La señora de Bresee se desconcertó y objetó a lo qu
decía, pero él insistió.
Antes de que se fuera su amigo, el Dr. Bresee le dijo
una cosa, que quería que su amigo recordara. Dijo, "La po-
sición es nada, y la reputación es poca cosa. La verdader
santidad es lo único que tiene valor."
Durante esos días largos de sufrimiento, él habló sol -
mente palabras de bondad. A veces su fuerza mejoró tant
que pudo hablar a unos grupos pequeños que vinieron
verlo.
Una noche, algunos líderes de la iglesia y de la univer-
sidad vinieron a visitarlo. El se sentó a la orilla de su caro ,
arropado con una frazada. La noche era fría, pero tení :1
las ventanas abiertas para que él pudiera respirar mej r.
Les dio algunas palabras finales con una voz tembl -
rosa por su edad y por su ternura. Les dijo que deberían
perdonar a cada persona que les había herido. Les supli
que vivieran humildemente y trabajaran juntos en el am r
del Espíritu Santo. .
Se estaba acercando a la muerte sin temor. En reali-
dad, la estaba ansiando. El sabía que su Señor le estaba
esperando. El ya había terminado los negocios que tenía
que cumplir con su familia y su iglesia. Estaba listo.
Muchas veces él había dicho, "Nunca debemos perder
el tiempo. Es muy precioso." El Dr. Bresee siempre er
puntual. Nunca quería comenzar sus servicios tarde. Se-
guramente, él estaría a tiempo para su última cita.
~ El 13 de noviembre de 1915, el Dr. Bresee tranquila-
mente dejó su vida aquí para estar con su Salvador en el
cielo.
Después de tres días, celebraron su funeral en su ama-
da iglesia en Los Angeles. No fue un tiempo triste. Mucho
72
tiempo antes de la hora fija (las dos de la tarde), el san-
tuario estaba lleno y muchas personas se reunieron afuera.
Pusieron el hermoso ataúd frente al altar esa mañana
a las 10. Estuvo cerrado durante el servicio. Pero durante
sas horas, 2,000 hombres, mujeres y niños vieron su cuer-
po. Fue un hombre de Dios y amado por su pueblo.
Entre las hermosas flores estaba un arreglo floral ob-
sequiado por la Primera Iglesia de Los Angeles. Tenía la
forma de la puerta oriental. Se veía una paloma blanca y
hermosa encima.
A las dos de la tarde, la familia entró y se sentó en
sus asientos reservados. El pastor de la iglesia comenzó el
servicio con oración. El dijo que el Dr. Bresee había diri-
gido más de 2,500 funerales durante su ministerio. Siem-
pre había tratado de hacer real la presencia amante de
Dios para las personas que asistieron.
Los que asistieron al funeral del Dr. Bresee sintieron
la presencia de Dios. La Escritura, la música especial, las
palabras de testimonio y el mensaje, todos mostraron la
presencia de Dios. El pastor escogió el verso en Salmos 37:
37 como texto para su sermón. "Considera al íntegro, y
mira al justo; porque hay un final dichoso para el hombre
de paz." Fueron palabras bien escogidas para un hombre
que había predicado y vivido el amor perfecto.
Una gran procesión de coches y automóviles siguió a
u ataúd al cementerio.
Su cuerpo fue puesto entre las cosas que él amaba
tanto: la grama, los árboles, las flores perfumadas y los pá-
jaros que cantaban. Cinco años después, el cuerpo de su
amada María fue sepultado a su lado.
Hoy día en el cementerio, uno todavía puede ver su
monumento modesto. Lleva estas palabras simples:

BRESEE
Rev. P. F. Bresee
1838 -1915
Fundador de la Iglesia del Nazareno
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,.

En el año 1895, el Dr. Bresee había comenzado la obra


de la Iglesia del Nazareno. Tenía solamente unos poco
creyentes. Durante los próximos 20 años, había dirigido su
iglesia hasta llegar a ser una denominación de casi 32,000
miembros, que se extendía por todo el continente. Tenía
800 iglesias locales, una casa de publicaciones, varias uni- .
versidades y muchos misioneros en países extranjeros.
Muchos años han pasado desde la muerte del Dr.
Bresee. Muchas personas lo han encontrado dentro de la
puerta oriental. Pero aún hoy su influencia vive.
La iglesia que él organizó y por la cual dio todo su
fuerzo, continúa. Hoy la Iglesia del Nazareno tiene má d
medio millón de miembros.
La enseñanza de la "santidad," corno una segunda
obra en el plan de la salvación, todavía es su doctrina.
Sus planes básicos y métodos de administrar la igl in
todavía se incluyen en el Manual de la Iglesia del Naza-
reno.
Su interés por los grupos necesitados y minoritario 11
ha muerto. La Iglesia del Nazareno está alcanzando a p r-
son as de toda clase y raza alrededor del mundo.
Su esfuerzo para dar publicidad a la iglesia ha cr -
cido desde su periódico pequeño a un periódico denomi-
nacional, el "Herald of Holiness." Hoy, nuestra Casa Na-
zarena de Publicaciones, ("Nazarene Publishing Housc"),
produce y envía toneladas de material para la iglesia. UH
libros, material audio-visual y materiales de escuela d •
minical son enviados a miles de iglesias.
El interés del Dr. Bresee todavía se ve en los jóven
de la iglesia. Se planean actividades y programas para 1 io1
niños, los jóvenes y los adultos jóvenes para su compañ -
rismo y el evangelismo.
Su amor por la música continúa inspirando a la igl •
sia. La casa de publicación de música, ("Lillenas Publish-
ing Cornpany"), ha tenido su impacto en iglesias evan-
gélicas por todo el mundo. .
El trabajo del Dr. Bresee en la educación ha tenid
gran influencia en el ministerio de la Iglesia del Nazareno.
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11()y, demás de un seminario teológico de estudios post-
grllduados, la denominación tiene varias universidades,
e 1 gios bíblicos y escuelas primarias en Estados Unidos
y alrededor del mundo.
Este hombre de Dios quería que todos conocieran el
p der santificador y salvador de Jesucristo. El creía que
da cristiano debe experimentar la "segunda bendición."
i 1 sabía que eso les mantendría libres del pecado y les
yudaría a ser más como Cristo.
Aunque no podía cantar bien, el Dr. Bresee cantaba
n la congregación, "Hay poder, poder, sin igual po-
der ... " Cantaba fuertemente la palabra "poder," y aplau-
dí para recalcarla. .
El Dr. Bresee conocía el poder de Dios. El poder de
ios había purificado su naturaleza pecaminosa. Le había
d do fuerza para vivir una vida cristiana y victoriosa.
Durante su ministerio, él predicó las palabras de Je-
sús: "Recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros
1 Espíritu Santo ... " (Hechos 1:8). Ese fue el poder que
dirigió al Dr. Bresee a organizar la Iglesia del Nazareno ..
Ese fue el poder que le llevó por el camino hacia la puerta
oriental. Ese poder vive todavía en la organización que él
fundó, la Iglesia del Nazareno.

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