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LOS PAISAJES DEL AGUA EN EL LAGO GENERAL CARRERA COMO

ESCENARIOS CULTURALES INCLUSIVOS O EXCLUYENTES

María Dolores Muñoz


Rodrigo Sanhueza
Leonel Pérez
Universidad de Concepción, Chile
marmunoz@udec.cl

Adriano Rovira
Universidad Austral de Chile

Introducción

Este artículo presenta resultados parciales de la investigación Los paisajes del


agua en la cuenca del río Baker. Evaluación de sus potencialidades para el
desarrollo de circuitos turísticos y la integración territorial (Fondecyt 1060633)
cuyo tema central es la valoración del paisaje desde un enfoque integral. Esta
perspectiva implica analizar las coherencias y divergencias que se establecen
entre el paisaje –en cuanto ambiente que condiciona la vida humana- y las
intervenciones culturales ocurridas en un contexto singular, dominado por el lago
General Carrera. El lago, por su extensión -es el más grande de Chile y uno de
los mayores del planeta- y complejidad conforma una estructura geográfica-
espacial que se expresa en diversos paisajes que han sido lugares de anclaje del
hombre a una naturaleza excepcional. Según los procesos de adaptación al
entorno, las transformaciones territoriales y el acontecer histórico y la propia
magnitud de la naturaleza, devienen en paisajes de exclusión o de inclusión.

El paisaje es una realidad física, espacial y territorial; asimismo es una


construcción cultural que refleja el modo de situarse ante la naturaleza y habitar
determinados ámbitos naturales. Así, los paisajes asociados al lago General
Carrera, además de ser expresiones visibles de la geografía, son entornos
cotidianos y portadores de identidad1. Los paisajes del agua originados por el

1
Considerando estas cualidades, El Proyecto Fondecyt 1060633 contempla un método de
evaluación del paisaje basado en el análisis equilibrado de sus valores estético-espacial,

1
lago General Carrera han sido enclaves de un proceso de colonización y
apropiación de un territorio remoto e inhóspito. En este proceso se entrecruzan
varias historias: la historia de la minería que se despliega por acantilados y
mesetas ribereñas, la historia de las estancias inmersas en la vastedad, las
historias colectivas e individuales de los colonos, la historia de la navegación
lacustre, la historia de los chilotes y mapuches que abandonaron sus islas y
cordilleras para arraigarse en el litoral lacustre, la historia de la inmigración
europea a la Patagonia. Todas estas historias tienen como escenario a unos
paisajes inconmensurables por su magnitud y belleza. Esta belleza tiene como
contrapunto el aislamiento y desolación del espacio; sin embargo, a pesar de
estas características, los paisajes del lago General Carrera se han convertido en
entornos dilectos que despiertan un profundo sentido de identidad en sus
habitantes.

El lago General Carrera en el contexto de la región de Aysén

La región de Aysén se extiende entre los 43°38’ y 49°16’ de latitud sur y desde
los 71°06’ de longitud oeste hasta el Océano Pacífico. Por su superficie de
108.494,4 km2 es la segunda de mayor tamaño de Chile, aunque también es la
menos poblada2. Fue la última región que se incorporó como territorio poblado al
país, después incluso que Magallanes y la Antártica.

El contraste entre su extensión y su escasa población se explica por su dìficil


geografía conformada por un laberinto de islas, fiordos y canales en la zona
costera y por un relieve de alta fragmentación en los territorios interiores
dominados por enormes lagos, extensos campos de hielo y ventisqueros. El
modelado del relieve surge de la acción de una tectónica de hundimiento del

social, ambiental y territorial, incluyendo técnicas de participación directa de las comunidades


que habitan los paisajes de la cuenca del Baker para incorporar sus experiencias y grado de
afectividad con el paisaje como entorno cotidiano a los conocimientos generados por los
descubrimientos científicos.
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La región de Aysén registró 91 mil 492 habitantes; 48 mil 177 son hombres y 43 mil 315
mujeres. El 71,9% se concentra en las comunas de Coyhaique y Aysén. La densidad es de
0.8 habitantes por km2. La tasa media estimada de crecimiento anual, para el período 2000-
2005, es de 1,35 personas por cada 100 habitantes. Instituto Nacional de Estadística, INE.
Censo 2002

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borde continental y el consiguiente avance del océano que inunda todas las
depresiones; esta configuración se combina con una intensa actividad glacial. El
resultado es la formación de un territorio de morfología abrupta y complicada que
se estructura en paisajes diversos asociados a los archipiélagos, los valles de la
depresión central, la cordillera andina, los cordones subandinos orientales y los
relieves planiformes orientales.

El lago General Carrera es la mayor cuenca lacustre de Chile con 200 Km. de
largo y la segunda en América del Sur, luego del Titicaca. Tiene 978,12 km2 de
superficie y una profundidad máxima de 590 m y está a 350 m de altitud. El lago
es una frontera entre ambientes naturales distintos y una frontera política pues
tiene la cualidad de ser binacional, perteneciendo tanto a Chile como a Argentina,
donde es llamado Lago Buenos Aires.

Fue descubierto en 1880 por el geógrafo argentino Carlos Moyano y en 1901 las
riberas de Puerto Ibáñez y Chile Chico fueron exploradas por H. Prichard,
antropólogo norteamericano que buscaba vestigios de la cultura tehuelche. El
lago desagua al lago Bertrand y luego al río Baker, el más caudaloso de Chile.

El clima regional recibe fuertes influencias del frente polar, con características
marítimas al occidente del macizo andino y de continentalidad en la vertiente
oriental. En Aysén, a diferencia de otras regiones situadas al norte, la Cordillera
de los Andes se presenta desmembrada y con un despliegue variable que, en
algunos sectores, alcanza una extensión que supera los 130 km. Presenta líneas
de altas cumbres desplazadas hacia el oeste y por lo tanto, importantes sectores
poblados quedan emplazados en el lado oriental de los Andes. Los cambios
morfológicos se expresan en climas transandinos continentales muy
influenciados por el macizo andino al oeste, con disminución de las
precipitaciones y aumento en las amplitudes térmicas por la continentalidad. Este
contexto genera diferentes tipos climáticos que, en rasgos generales
corresponden a templado frío lluvioso, transandino con degeneración esteparia y
de estepa fría. En las cumbres de mayor altura, por la alta latitud, se desarrolla
un clima de hielo asociado a los Campos de Hielo australes.

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La presencia de grandes lagos configura importantes microclimas como ocurre
con el lago General Carrera, que modifica las condiciones de humedad y las
fluctuaciones térmicas. La temperatura media anual en el área es de 10°C, con
una máxima media de 16°C y una mínima media de 5°C. La precipitación anual
es muy baja y no supera los 234 mm en Chile Chico, concentrada entre los
meses de abril a septiembre. Ocho meses del año presentan déficit hídrico y el
receso vegetativo alcanza a unos seis meses, mientras que el período libre de
heladas es de 175 días -de noviembre a abril- y la incidencia de nieve es baja.
Algunos centros poblados que crecieron al amparo de microclimas generados por
las influencias del lago General Carrera son Chile Chico, Puerto Ibáñez; Mallín,
Puerto Guadal, Puerto Murta, Puerto Tranquilo y Puerto Bertrand

La cuenca del lago General Carrera fue un territorio marginado de los procesos
históricos de colonización; habitado temporalmente por pueblos nómadas de la
etnia aónikenk, también conocida como tehuelce, desde épocas pretéritas –se
han encontrado vestigios de su cultura datados con más de 6.000 años de
antigüedad-, durante el período colonial ni siquiera pudo ser explorado por los
conquistadores españoles y en el siglo XIX, mientras las otras regiones del sur
del país eran colonizadas con inmigrantes europeos, Aysén permanecía como un
espacio deshabitado.

El aislamiento geográfico de la región, la inexistencia de rutas terrestres y las


dificultades de transporte mediante la navegación explican el escaso interés que
durante el siglo XIX despertaba Aysèn. La firma del Tratado de Límites con
Argentina a fines del siglo XIX alentó la creación de los primeros asentamientos
de colonos, que llegaron desde las pampas trasandinas siguiendo los valles que
cruzan los Andes de oriente a occidente. De este proceso espontáneo surgieron
Puerto Aysén en 1904, Balmaceda en 1917 y Coyhaique –capital regional- en
1929.

Uno de los últimos territorios que se incorporan a la colonización de Aysén fue la


cuenca del lago General Carrera porque el proceso de asentamiento permanente
en el área empezó recién a comienzos del siglo XX, con la llegada de los

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primeros colonos y la entrega de concesiones a sociedades ganaderas. Esta
doble vertiente de la colonización generó una serie de conflictos, entre ellos, el
episodio conocido como la guerra de Chile Chico, que concierne a un suceso
ocurrido en 1918 cuando los colonos radicados en el lugar expulsaron a
empresarios ganaderos y a la fuerza pública que reclamaba los terrenos que
ocupaban porque habían sido entregados en concesión por el gobierno,
asentado en Santiago. El resultado de este acontecimiento fue la consolidación
del asentamiento que fue reconocido oficialmente en 1931.

Durante casi todo el siglo pasado, la comunicación terrestre con el país era
imposible y los colonos debían viajar al norte de Chile cruzando el territorio
argentino; esta grave dificultad ha sido en parte superada con la construcción del
Camino Longitudinal Austral –conocido familiarmente como Carretera Austral-
que conecta a varias ciudades y centros menores de Aysén entre sí y con la
Carretera Panamericana, bordeando el seno de Reloncaví hasta la ciudad de
Puerto Montt.

Los primeros colonos que a comienzos del siglo XX abandonaron las regiones de
la Araucanía y Bío Bío, en la zona sur de Chile, para escapar de la pobreza
cruzaron los pasos cordilleranos para asentarse en la patagonia argentina y
desde ahí volvieron a atravesar Los Andes hasta Aysén. Uno de pasos más
utilizados era Los Antiguos, en la ribera sur del lago General Carrera.

En 1907 la población de la región de Aysén en 197 personas; 54 estaban


localizadas en Puerto Aysén, 62 en Coyhaique y 81 en la zona del río Baker. En
1930 la cantidad de habitantes de la región se estimaba en 8.886 personas.

La belleza del paisaje y su inaccesibilidad, que se traducen en una elevada


calidad ambiental y en la existencia de paisajes inexplorados, es resultado de la
alta fragmentación del relieve, que también condiciona la economía regional,
afectada por la débil integración del territorio. Predominan actividades primarias
de bajo desarrollo y escasa diversificación; esta debilidad se agrava por el
aislamiento geográfico y complejidad morfológica que generan altos costos de

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transporte. La economía se basa en la explotación de recursos marinos, mineros,
forestales y pecuarios. La acuicultura constituye un sector importante porque la
región de Aysén aporta el 80% de la producción nacional de salmones.
Relacionados con algunos centros poblados -Puerto Chacabuco, Puerto Aysén y
Puerto Cisnes- se han desarrollado industrias que procesan productos
congelados y, en menor escala, conservas.

La explotación de bosques ha originado industrias que se dedican a elaborar


madera y paneles para muebles que tienen como destino el mercado externo. La
producción pecuaria se concentra en bovinos y lana de oveja, en parte
exportada. El turismo es una de las actividades más dinámicas porque crece a un
ritmo de 15 % anual, con ingresos cercanos a 50 millones de dólares. En la
actualidad, hay un gran debate en torno a la posibilidad de construir tres
centrales hidroeléctricas en las cuencas de los ríos Baker y Pascua, para
satisfacer la creciente demanda energética.

Debido a la morfología del relieve, las gélidas condiciones climáticas invernales y


la pobreza de los suelos, la agricultura regional no ha tenido un progreso
comparable a otros sectores económicos. La cuenca del lago General Carrera es
una excepción porque la agricultura es un motor del crecimiento debido a la
mejor condición climática del àrea. La extensión del lago permite la existencia de
un microclima que favorece el desarrollo agrícola en Chile Chico y Puerto Ibáñez;
esta particularidad se manifiesta en el cultivo de papa, avena, arvejas, habas,
lechuga, ruibarbo y frutas. Se destacan cultivos de berries, ciruelos, duraznos,
guindos, manzanas, peras, damascos y cerezos.

Esta característica ha sido relevante para la construcción de la imagen urbana de


Chile Chico y Puerto Ibáñez, donde la abundancia de vegetación subraya la
trama urbana. Los jardines y huertos son presencias habituales y componentes
básicos del paisaje. La presencia dominante de la naturaleza verde en la
estructura es fortalecida por los árboles frutales que ornamentan las calles de
Chile Chico.

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Los primeros pobladores de Puerto Ibáñez llegaron a comienzos del siglo
pasado, aunque su fundación se sitúa en 1921. Hay tres interpretaciones sobre el
origen de su nombre: Cornelio Ibáñez, un cateador de minas que residía en la
provincia de Santa Cruz; Adolfo Ibáñez, integrante de la Comisión Chilena de
Límites y Adolfo Ibáñez Gutiérrez, abogado, diplomático y ministro del gobierno
de Balmaceda. Puerto Ibáñez es conocido por la artesanía de greda, las
mermeladas utilizando las frutas que se cultivan en los huertos domésticos y la
barcaza Chelenco –nombre indígena del lago- que comunica a Puerto Ibáñez con
Chile Chico a través del lago, en un recorrido de dos horas.

La ciudad ocupa un ancho valle generado por la desembocadura del río Ibáñez.
Está trazada con la cuadricula tradicional con las calles que orientan de este a
oeste rematando en el lago General Carrera; entre estas se destaca la avenida
Padre Antonio Ronchi, el principal eje urbano y punto de acceso desde el camino
a Coyhaique

Puerto Ibáñez es el asentamiento más claramente vinculado al lago, cualidad que


se muestra en la ocupación de la ribera mediante espacios de encuentro social
que son escenarios dilectos de la vida urbana. Un nítido ejemplo es la costanera
del lago que se estructura en una secuencia de espacios recreativo-culturales
integrada por la medialuna, varios restoranes, un mercado, retén de policía y el
embarcadero. El espacio de la costanera no sólo permite articular a la ciudad con
su paisaje sino también concentrar ritos de la vida cotidiana junto al lago.

En Puerto Ibáñez, la trama urbana está reforzada por densas hileras de altos
árboles que forman espesos muros verdes como respuesta a los fuertes vientos
asociados a la enorme extensión del lago. La estructura verde más singular
corresponde a la plaza principal de la ciudad, flanqueada por tres filas de árboles
que perfilan su contorno, generan una interioridad protegida, operan como hitos
del espacio público a la distancia y forman espectaculares túneles verdes por sus
contornos. La plaza arbolada de Puerto Ibáñez posee un carácter marcadamente
rural, al estar contenida, en todos sus costados, por corredores verdes de gran

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altura que acogen el caminar protegido del fuerte viento que llega desde las
vastas pampas argentinas, a través del lago. Los árboles son defensa contra el
viento y filtros del sol, definiendo los espacios de esparcimiento, contemplación y
paseo a lo largo de los altos muros verdes que enmarcan a la plaza y los
senderos.

Los espacios públicos de Puerto Ibáñez están equilibradamente dispersos por la


trama urbana, con la plaza principal arbolada como centro del encuentro social y
un conjunto de plazas menores construidas en diferentes sectores a pesar que,
por las dimensiones de la ciudad, están sólo a un par de cuadras del centro de la
ciudad; incluso, una plazuela de juegos se localiza a menos de 100 m de la plaza
principal. Estas plazas menores abren la densidad de la trama para los espacios
destinados a los vecinos de los distintos sectores.

La presencia de invernaderos en la mayoría de las viviendas, los jardines y las


plazuelas son signos evidentes del arraigo a la tierra que se está habitando.
Asimismo, se genera un paisaje cultural donde la artificialidad geométrica de las
filas de árboles se conjuga con la vegetación natural de los valles y laderas en
una potente mixtura.

Los paisajes de la inclusión en el lago General Carrera

Los paisajes del lago General Carrera constituyen la manifestación de una


geografía imponente por la amplitud del cuerpo de agua y la heterogeneidad y
complejidad del relieve que lo conforma; además poseen un alto valor como
estructurantes del territorio y entornos de vida

El lago General Carrera -compartido con Argentina, donde recibe el nombre de


Lago Buenos Aires- ocupa una superficie de 978,12 km2. Su impresionante
dimensión, que influye en la formación de un microclima con temperaturas
templadas y baja pluviosidad, explica la ocupación de la cuenca lacustre. En su
ribera norte se localizan Puerto Ibáñez, Puerto Sánchez y Puerto Murta; en la
ribera occidental se emplaza Puerto Tranquilo y en las riberas sureste y sur se

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desarrollan Chile Chico, Mallín Grande y Puerto Guadal. Este conjunto de centros
poblados constituye la colonización más tardía de la región de Aysén si se
compara con Coyhaique, la capital regional, fundada el año 1929 para dar apoyo
a los colonos ganaderos que habían llegado a finales del siglo XIX y Puerto
Aysén, que surgió en 1914 como muelle.

Desde comienzos del siglo XX hubo interés por sucesivos gobiernos chilenos, en
el desarrollo vial en la zona de Chiloé continental y Aysén, proporcionando los
medios para la ejecución de pequeñas sendas que permitieran el arreo de
ganado y la comunicación primaria entre comunidades muy aisladas. Con este
propósito se enviaron comisiones técnico-científicas que hicieron exploraciones y
seleccionaron los trazados y alternativas que más tarde servirían de base a los
caminos ejecutados o actualmente en construcción. Sin embargo, ninguna de
estas comisiones de estudio proyectó o visualizó la posibilidad de construir un
camino longitudinal que sirviera de enlace entre los valles y caminos,
posiblemente por el relieve escabroso y el elevado costo que demandaba las
obras en este territorio aislado y lejano.

El alto grado de incomunicación de los poblados ribereños del lago General


Carrera cambió radicalmente con la construcción de la carretera Austral, cuyas
obras se inician el año 1976 y aún continúan para integrar a los asentamientos
de Aysén con la región de Magallanes3. La carretera, que ha representado
significativos costos financieros y esfuerzos técnicos y humanos, ha cambiado la
vida cotidiana de los pobladores, ha dado impulso al progreso regional y ha
fomentado el turismo, que constituye una alternativa de desarrollo de creciente
importancia para la economía regional y las comunidades locales.

La carretera tiene una longitud que supera los 1200 km; parte de este recorrido

3
El Cuerpo Militar del Trabajo CMT actualmente trabaja en dos tramos, entre Puerto Yungay
(Región de Aisén) Puerto Natales (Región de Magallanes), que son parte de los 920
kilómetros que faltan para conectar la localidad de Río Bravo (sur de caleta Tortel) y Puerto
Natales. El trazado bordea el Campo de Hielo Sur, con nueve transbordos, conectando
territorios de gran potencialidad económica y turística. La construcción debería concluir en el
año 2040 si se mantiene el apoyo del Gobierno al trabajo del CMT.
http://www.gobiernodechile.cl/canal_regional/detalle.asp?veregion=11

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ha sido esculpido en las rocas con trazados sinuosos y escarpados, otras
secciones atraviesan espesos bosques y hay tramos que cruzan ríos y profundas
quebradas. Ciertos trayectos están pavimentados, pero su mayor extensión es de
ripio; el ancho disminuye a medida que el camino se abre paso por los paisajes
más bellos y alejados de los centros poblados.

La construcción de la carretera Austral también ha tenido impactos negativos


para el arraigo al lago, como se explicará más adelante.

El origen de Chile Chico se relaciona con la llegada, en 1909, de familias de


colonos que llegaron por Argentina. Por su carácter de ciudad fronteriza, su
agradable microclima y la fertilidad de sus tierras, Chile Chico es uno de los
centros urbanos más poblados de la región con 3.042 habitantes. Esta cantidad
es inferior si se compara con Coyhaique (44.850 hab.) y Puerto Aysén, (16.936
hab.). No obstante, si se considera su tardía fundación es notable que supere a
Puerto Cisnes (2.517 hab.), Cochrane (2.217 hab.), Melinka, (1.411 hab.) y Villa
Manuales (1.401 hab.).

La plaza de Chile Chico se estructura en forma tradicional indicando los flujos


principales en su trazado, con énfasis en las diagonales que se marcan con
arborización. Los senderos perimetrales poseen la singularidad de estar
marcados por hileras de árboles frutales de baja altura, repitiendo una
característica de la ciudad, donde los calles ornamentadas con duraznos y
manzanos crean un especial ambiente urbano- rural.

Una característica común de Chile Chico y Puerto Ibañez son los miradores,
desde los cuales se observa, contempla y entiende la articulación de las
ciudades con el paisaje de su entorno natural, en estos lugares se tienen vistas
panorámicas del conjunto urbano y la geografía.

La primera fábrica de Aisén se ubicó en Mallín Grande; nació a mediados de la


década de los 30 y su propietario era un descendiente de colonos italianos que
cultivaba la cebada y fabricaba la cerveza con las cristalinas y limpias aguas de

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la zona. Vendía su producción a los pobladores de los centros ribereños a los
que abastecía cruzando la peligrosa ruta del Paso de Las Llaves, una ruta que
fue excavada en un desfiladero, en la orilla sur del lago. Aunque el lago no es
visible desde el centro poblado, su nombre evoca la húmeda ribera lacustre.
Igualmente, en la construcción de la plaza de Mallín se aprovecharon las piedras
de los ríos que desembocan en el lago como material básico de construcción. Es
una plaza donde los pavimentos, gradas y bancos son de piedras de diferentes
tamaños, texturas y colores; estas mezclas pétreas se combinan con troncos y
entramados de madera. El aislamiento -y la escasez de otros materiales- explica
porqué los pobladores ocuparan los materiales que su entorno les ofrecía en
ingeniosas combinaciones de piedra y troncos que revelan una apropiación de
los recursos naturales y un proceso de adaptación al paisaje.

Los paisajes de la exclusión en el lago General Carrera

Los montes que configuran la depresión ocupada por el lago General Carrera no
sólo son elementos esenciales del paisaje, también aportan con abundantes
minerales, cuya explotación dio origen a Puerto Sánchez y Puerto Cristal. La
producción minera –basada en la existencia de yacimientos polimetálicos de zinc,
oro, plata- tiene baja incidencia si se compara con el PIB sectorial del país
liderado por la minería del norte que se desarrolla en el norte de Chile, pero, su
importancia es alta si se compara con otras exportaciones de la región.

El desarrollo de los centros de origen minero en la orilla norte del lago ha sido
variable y breve porque su evolución ha estado vinculada a la productividad de
los yacimientos. El descubrimiento de nuevas vetas minerales en los montes de
la ribera sur, y la consecuente finalización de las actividades productivas en la
ribera norte del lago General Carrera, ha dejado a Puerto Sánchez en un grave
retroceso de su desarrollo. La falta de interés en mantener el camino de tierra de
acceso al centro poblado y la suspensión del servicio de transportes por el lago,
tiene a este puerto en una situación desventajosa que amenaza su futuro.

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Más crítica aún es la realidad de Puerto Cristal, un asentamiento abandonado,
inaccesible por tierra y en acelerada degradación. Existen apenas escasos
antecedentes bibliográficos sobre su forma urbana, pero, al observar fotos del
campamento minero o ver desde la ribera sur del lago General Carrera a las
antiguas instalaciones, se aprecia que el poblado está perfectamente integrado a
las fuertes pendientes del lugar. Por su interés para el conocimiento de la
colonización y la historia de la Patagonia, fue postulado para ser incorporado en
la categoría de Monumento Histórico por el Consejo de Monumentos Nacionales.

Puerto Cristal recibe su nombre por un arroyo de aguas cristalinas que escurre
por el sitio del campamento. Los primeros antecedentes se remontan al 1948,
fecha en que se encontró una piedra de color raro que resultó ser un trozo de
plomo. La mina todavía es conocida como La Silva en alusión a Antolín Silva, el
descubridor del mineral. La Empresa Minera Tamaya inauguró la explotación
industrial y creó el campamento que en su inicio contaba con 600 trabajadores; la
mayoría se dedicaba a extraer el plomo y los restantes construyeron el barco
Don Edmundo, con madera traída desde Bahía Murta. A partir de la década de
1950 comenzó la explotación a mayor escala y la exportación del mineral, que
debía ser traído al muelle del campamento en carritos tirados por mulas para ser
embarcado y transportado a Chile Chico y, si el clima lo permitía, hasta Los
Antiguos o Puerto Deseado y desde ahí a Comodoro Rivadavia.

La producción, según los testimonios orales, era de 2.000 toneladas al mes, de


alta ley. El incremento de la actividad minera se reflejó en la población –que
alcanzaba a 1.500 personas- y en el desarrollo urbano del asentamiento con la
creación una escuela para atender a 180 alumnos, todos hijos de mineros; una
pulpería y una posta de primeros auxilios.

En 1955 se construyó en Puerto Ibañez el primer muelle metalero para recibir el


metal extraído en Puerto Cristal y, posteriormente llevarlo hasta Chacabuco en
camiones. El año 1976, la Compañía Minera vendió sus pertenencias a la
Empresa Minera de Aysén; más tarde comienza el receso productivo que culminó
con el cierre de la mina y el abandono del poblado. Antiguos habitantes del

12
campamento minero se han organizado en una agrupación llamada Los
Cristalinos, para divulgar la historia de Puerto Cristal4

La construcción de la carretera Austral también ha tenido influencias negativas


sobre el desarrollo urbano de algunos centros poblados, excluyéndolos de la
dinámica urbana que caracteriza a otros asentamientos. La histórica relación con
el lago General Carrera, en algunos casos se ha debilitado debido a la
construcción del camino y el abandono de los recorridos fluviales como base de
la integración y conectividad.

La situación más negativa se aprecia en Puerto Murta, cuya marginalidad se ha


acentuado en los últimos años por su distanciamiento de la Carretera Austral y
por su excesiva dependencia a otros centros poblados donde se concentran
servicios y equipamientos.

La pérdida de importancia del lago como escenario de vida en Puerto Murta se


expresa en el abandono del muelle y el faro; elementos que, históricamente,
constituían hitos relevantes del paisaje ribereño, lugares de intercambio cultural y
signos de identidad para la comunidad local.

Casi todos los centros poblados que se analizan nacieron como puertos, tal como
lo indica los nombres de Puerto Ibáñez, Puerto Sánchez, Puerto Cristal y Puerto
Murta. Chile Chico, aunque no lo refleje en su nombre también tuvo una
importancia relevante en la navegación por el lago. En la década del 60 la
costanera de Chile Chico tenía tres muelles; sin embargo, a pesar que todavía
existe un trayecto que comunica a Puerto Ibáñez y Chile Chico en barcazas, el
muelle ocupa un rincón de la costanera y no es un espacio público activo.

Las historias de la navegación y de los barcos que atravesaban el lago están


profundamente vinculadas a la historia de Chile Chico, no obstante, el lago ya no
es una presencia significativa para la imagen urbana y tampoco forma parte del
4
loscristalinos@yahoo.es
http://www.biblioredes.cl/bibliored/Nosotros+en+Internet/puerto%20cristal/Cristalinos.htm

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escenario cotidiano de la vida urbana, que se vuelca preferentemente hacia la
avenida Bernardo O´Higgins. Actualmente, el lago apenas es visible, como un
fondo lejano, desde la plaza principal.

Las planicies de la ribera sur del lago permiten una conexión trasandina expedita
entre Chile Chico y Perito Moreno, a través de Los Antiguos. Esta potente
relación se refleja en la forma urbana de Chile Chico y en la presencia dominante
de la avenida Bernardo O´Higgins; eje que cruza la trama en su proporción
mayor, enfatizando una estructura lineal paralela al lago. La ciudad ocupa una
estrecha planicie comprendida entre los cerros y el lago; sin embargo, a pesar de
esta cercanía, se niega al lago y deja a la costanera como un espacio olvidado y
en proceso de deterioro.

La ciudad da la espalda al lago porque la vida urbana se vuelca hacia la avenida


principal y no al paisaje lacustre. La relevancia del eje urbano se debe a que es
la conexión con Argentina y a la ciudad de Los Antiguos, distante a unos 20 min.
Esta conectividad incluso es más favorable que la comunicación con otros
centros poblados de Chile porque el poblado chileno más cercano, Mallín
Grande, está a más de 30 minutos de distancia y cuanta con mínimos servicios
de transporte. Desde el mirador La Bandera, ubicado en un cerro, en el costado
oeste de la ciudad, es posible ver a la calle principal atravesando la trama urbana
para internarse en el paisaje con su geometría tajante que conduce a Los
Antiguos. El municipio espera revertir esta situación con la construcción de una
nueva costanera.

BIBLIOGRAFIA

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www.rioibanez.cl
www.patagoniachile.cl

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