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I HISTORIA

Acercamiento a los procesos


DOSSIER SOBRE LA ESCLAVITUD

sociohistóricos vinculados
con la descendencia aborigen
en La Habana colonial
Approach to the processes sociohistóricos linked
with the aboriginal descendant in colonial Havana
LISETTE ROURA ÁLVAREZ
O LIC. ESPECIALISTA EN ARQUEOLOGÍA HISTÓRICA, GABINETE DE ARQUEOLOGÍA DE LA OHC.
 roura@patrimonio.ohc.cu

RESUMEN. Escasos resultan los estudios histórico- ABSTRACT. There are just a few historical and archaeo-
arqueológicos vinculados con los aborígenes y logical studies involving the aboriginals and their
sus descendientes, habitantes de La Habana y descendants who lived in Havana and Guanaba-
Guanabacoa durante los siglos XVI, XVII y XVIII. coa back in the 16th, 17th and 18th centuries. The
La aparición de cerámicas y otros artefactos con appearance of pottery and other artifacts, possibly
características de presumible filiación indígena linked with the natives, allows going deeper into the
permiten adentrarnos en procesos sociohistóri- social and historical processes of the development
cos por los cuales transitaron los componentes of this important group, obviously a part of the
de este importante grupo, parte integrante de melting pot that eventually produced our culture.
nuestro ajiaco cultural. Dentro de estos procesos Intermingling and transculturation were identi-
se identifican el mestizaje y la transculturación fied as the most significant among the processes
como los más significativos, en los cuales se aden- being researched.
tra esta investigación.
KEYWORDS: Indians, History, Archaeology, intermingling,
PALABRAS CLAVE: Indios, Historia, Arqueología, mestizaje, transculturation.
transculturación.
RECIBIDO: 16 | 06 | 2014
APROBADO: 20 | 01 | 2015

O Un gran amigo aseguraba que La Ha- núcleos poblacionales y la presencia de un


bana también tiene un rostro indígena. La jefe de tribu o cacique principal de estas tie-
región habanera, parte importantísima del rras” (Ovidio Ortega, 2010:37). A partir de
dinámico proceso del desarrollo poblacio- entonces, la organización social establecida
nal cubano, fue quizás donde los aruacos, en época prehispánica por los habitantes de
vistos como grupo étnico definido, desapa- esta región desapareció, así como las jerar-
recieron con más rapidez. Durante la época quías existentes, y todos pasaron a formar
de conquista, “tanto las Cartas de Relación parte de la dinámica impuesta por los colo-
de Velázquez (1514) como los documentos nizadores.
acerca del naufragio de Mexias [Gonza- El área habanera, a lo largo de su evolu-
lo Mexia 1517], señalan a La Habana como ción, ha tenido la particularidad de consti-
territorio integrado por un gran número de tuir escenario de interacciones culturales

ƒƒRoura Álvarez, Lisette: “Acercamiento a los procesos sociohistóricos vinculados con la descendencia aborigen en La
Habana colonial”. Boletín del Archivo Nacional, enero-diciembre 2014, pp, 132-144, La Habana, Cuba.

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muy significativas. En la época colonial, la


actividad portuaria y relevancia estratégica
de su rada generó gran comercio, resultan-
do en la multiplicación de estantes, vecinos
y habitantes. La afluencia de visitantes de
múltiples nacionalidades aportó diversidad
a nuestro pueblo, con variadísimos elemen-
tos que fueron incorporados a nuestra cul-
tura a través de la dinámica transcultural.
Este constituye un complejo proceso a largo
plazo que ha continuado hasta la actuali-
dad, al tipificar a los cubanos como pueblo
heterogéneo y multirracial. Los aborígenes
no quedaron exentos a estas transformacio-
nes, europeos y africanos ganaron en em-
puje y lograron imponerse.
Se forzó la concentración de los indígenas
y sus descendientes en el pueblo de indios Figura 1. Mapa que muestra la ubicación de San
Nuestra Señora de la Asunción de Guana- Cristóbal de La Habana y Nuestra Señora de la
bacoa a partir de 1554 –en un sitio muy cer- Asunción de Guanabacoa.
cano al núcleo poblacional habanero–, don-
de la alfarería constituyó, aunque no a gran samente en las excavaciones mencionadas
escala, una alternativa económica viable en donde los especialistas contactaron con los
pos de la supervivencia de los miembros de primeros artefactos de probable filiación in-
este grupo. Vieron en la confección local de dígena, cronológicamente correspondientes
cerámicos una oportunidad de ganancias con la época colonial, incluyendo una cerá-
moderadas, debido a la escasez de la cacha- mica muy burda y confeccionada mediante
rrería utilitaria transportada a bordo de las el método de acordelado, tipificada por la ar-
naves hacia el puerto desde la Metrópoli y queóloga Lourdes S. Domínguez como Ce-
otras ciudades americanas. Dicha industria rámica de Transculturación.
se vio favorecida por la disponibilidad de El 14 de noviembre de 1987, al fundarse
arcillas de buena calidad, abundancia de el Gabinete de Arqueología de la Oficina del
maderas para los hornos, así como la tradi- Historiador de La Habana, la Arqueología
ción alfarera aruaca y la importada por los Histórica en La Habana Vieja se institucio-
africanos llegados a Cuba (FIG. 1). naliza y sistematiza; progresivamente, las
Las primeras excavaciones en los predios investigaciones cobraron mayor relevancia
capitalinos, enmarcadas dentro de la Arqueo- ante la pujante y necesaria rehabilitación
logía Histórica, se iniciaron en la década de arquitectónica de este Centro Histórico. A
1960 con la ejecución de intervenciones en la lo largo de todos esos años, un gran lote de
Plaza de Armas –actual Plaza Carlos Manuel artefactos arqueológicos de probable proce-
de Céspedes– (1963), Palacio de los Capita- dencia indígena ha engrosado los fondos de
nes Generales –actual Museo de la Ciudad– dicha institución, donde los fragmentos de
(1967-1974), y en la casa de la Obrapía o casa ollas constituyen la gran mayoría. Se han
de Martín Calvo de La Puerta (1967-1970). rescatado también anzuelos, vasijas, picos
También se destacan las realizadas en la de mano, puntas, martillos, gubias y ras-
Garita de la Maestranza de Artillería y en la padores de concha; perforadores y lascas
Cortina de Valdés, en el año 1985. Es preci- de sílex, un fragmento de hacha petaloide

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obtenida a partir de una porción de jadeíta, lar –en muchos casos de tamaños mayores
sumergidores de redes, piedras de chispa que las prehispánicas–, el fondo convexo,
reutilizadas como instrumentos líticos, y algunas asas de cornamusa y la ocasional
cuentas para collares confeccionadas en presencia de decoración incisa en el bor-
vértebras de pescados y cerámica mayóli- de para indicar su origen. Es constatable
ca española. De igual forma, otro grupo de cómo el universo cosmogónico y teogónico
artefactos, procedentes de las excavaciones de los indios fue proscrito y reemplazado a
efectuadas en el Centro Histórico de Gua- la fuerza por la cultura cristiana.
nabacoa, se vincula con los fundadores de La convivencia entre indios y negros, ya
esta villa. sea en el poblado de Guanabacoa o dentro
Las referencias documentales de nues- de La Habana, más allá de las prohibicio-
tros indígenas y sus descendientes se evi- nes y problemas que este fenómeno gene-
dencian aún en el siglo XVIII, cronología que ró, trajo consigo que no deba descartarse la
coincide con la de la burda y omnipresente posibilidad de mezclas interraciales entre
cerámica utilitaria acordelada exhumada ellos. José Antonio Saco afirmaba que los
en los contextos arqueológicos habaneros, primeros esclavos negros fueron introdu-
último remanente quizás de aquellos que cidos en Cuba entre 1512 y 1514, necesarios
primero poblaron nuestra capital. La otrora en la sustitución de los indios que no cons-
villa San Cristóbal de La Habana fue terri- tituían número suficiente para enfrentar las
torio donde residieron un buen número de construcciones de las villas recién fundadas
ellos y a pesar de su concentración en áreas (José A. Saco 1938; citado por Fernando Or-
guanabacoenses, los contextos intervenidos tiz, 1991:319). Sin embargo, aunque se re-
en el Centro Histórico de La Habana Vieja porta que el primer arribo masivo de estos
demuestran la convivencia entre europeos, a la Isla fue en 1524 para los trabajos en las
africanos y aborígenes, y la pervivencia del minas de oro de Jagua, la petición para su
menaje cultural autóctono, independiente- entrada fue ejecutada desde 1511, así como
mente de las tecnologías importadas desde la autorización para cuatro negros dada al
Europa. contador de Cuba, Amador de Lares, por
Sin dudas, la Cerámica de Transcul- real cédula de 19 de junio de 1513 (Fernando
turación, retipificada como Cerámica de Ortiz, 1991:323).
Tradición Aborigen, constituye el elemen- Es lógico argüir que los primeros cima-
to más representativo de este grupo so- rrones de Cuba hayan sido aborígenes, quie-
cial en las excavaciones arqueológicas, en nes luego junto a los africanos, convivieron
contextos de gran diversidad en cuanto a en los montes, refugiándose y cuidándose
ubicación espacial y trascendencia social, mutuamente. El indio conocía la geografía y
por lo que fue utilizada tanto en las cocinas las técnicas de supervivencia en los campos
pertenecientes a personas de condición cubanos, dotados de conocimientos acu-
humilde, como en los inmuebles de indi- mulados y transmitidos a través del inter-
viduos adinerados. Este material se ha en- cambio intergeneracional. La flora, la fauna
contrado en edificaciones con funcionali- y los refugios naturales fueron explotados
dades significativas específicas para la vida por quienes compartían el status como es-
colonial habanera, como la casa del Conde clavos, gracias a un proceso de reciproci-
de Villanueva y la casa del Conde de Casa dad y conveniencia mutua con anterioridad
Calderón, así como en muchas otras que a 1552, año en que fueron declarados oficial-
argumentan una gran utilización en la ma- mente libres los indígenas cubanos. Desde
yoría de las cocinas. En la generalidad de mediados del siglo XVI se pueden hallar en
los recipientes se mantuvo la forma circu- las Actas Capitulares del Ayuntamiento de

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La Habana evidencias de la interacción cul- Este es un proceso muy interesante, si se


tural entre indios y negros: toma en cuenta que La Habana fue el sitio
donde en mayor medida las interacciones
Fue acordado por sus mercedes (…) que por- culturales entre indios, españoles, negros
que hay mucho desórden entre los esclavos y extranjeros se manifestaron. En muchas
en beber vino é traer armas, (…) por tanto ocasiones, estas eran propiciadas por las
mandaron que los taberneros ni otra persona mismas autoridades coloniales. En un lis-
alguna no sean osados de vender ni dar vino tado redactado en 1582, donde se ofrecía
á ningun negro ni indio (…) esclavo (…) so las un registro de la población masculina libre
penas contenidas en las ordenanzas desta vi- activa, se reflejaban cuarenta y cinco solda-
lla (…) é ansimismo mandaron que los dichos dos indios dentro de los límites de la villa
negros é indios y esclavos no traigan armas (Carlos Venegas; 2012:66); asimismo, en el
ofensivas ni defensivas ni cochillos ni las ten- año 1621, tras múltiples incendios que re-
gan en sus bujios ni estancias sino fuere ma- sultaron en la destrucción de gran cantidad
chetes que los tengan en sus bujios y estan- de inmuebles y la mayoría de los techos de
cias porque son necesarios para su labor (…).2 guano de los mismos, así como una marca-
da despoblación de la urbe, condicionaron
Otrosí fué acordado por sus mercedes (…) que se fueran “recogiendo de Guanabacoa
que por cuanto por esperiencia se ve el atre- y otras localidades más de quinientos indí-
vimiento que tienen indios é negros é aun genas en las viviendas de la capital” (Jaco-
españoles de hurtar canoas é caballos de bo de La Pezuela, 1868:26). Esta solución se
carga (…).3 vinculaba con las técnicas tradicionales in-
dígenas de techado de casas, adoptadas por
En este dicho Cabildo se proveyó é mandó los europeos desde su asentamiento en tie-
que los taberneros que venden vino lo dan rras cubanas, labores para las que recurrie-
a negros é indios é es en mucho perjuicio de ron a los naturales durante gran parte de los
la villa (…) los dichos negros é indios suelen siglos XVI y XVII.
emborracharse é estando borrachos herirse Desde 1569 se reportan que “negros é
ó matarse é hacer otros insultos é conviene otras personas venden el casabi –casabe−
poner remedio en ello (…). 4 por tortas muy delgadas que no pesan un
cuarteron por medio real, a lo que respon-
En este cabildo pidió Francisco Merchán, dieron las autoridades que para evitar esto
moreno horro, vezino desta villa, que se le se proveyó que ninguna persona blanco ni
haga merced de le dar un pedazo de monte negro ni indio ni india sea osada á vender
questá entre Melchor Rodríguez e Antón ninguna carga de casabi á mas de diez rea-
Rezio e Joán Alonso, yndio, para que en ello les como está mandado é si vendiere (…)”.6
puedo labrar una estancia (…).5 Es posible entonces que si los africanos lo-
graron fabricar y vender casabe, entonces
también pudieron influir en la fabricación
2
“Cabildo del 22 de agosto de 1550”, Actas Capitu-
lares del Ayuntamiento de La Habana 1550-1565, de la cerámica guanabacoense. Aunque en
1937: 4. la documentación primaria nunca se men-
3
“Cabildo del 29 de enero de 1552”, en Ob. cit., cionan estos como alfareros, solamente a
1937:43. los indios asentados en el amplio territorio
4
“Cabildo del 3 de marzo de 1559”, en Ob. cit.,
1937:185.
5
“Cabildo del 24 de enero de 1578”, Actas Capitu- 6
“Cabildo del 1 de julio de 1569”, Actas Capitula-
lares del Ayuntamiento de La Habana 1575-1578, res del Ayuntamiento de La Habana 1566-1574,
1946:190. 1939:143.

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de Guanabacoa, no es recomendable des- jas compuestas por europeos e indios, así


cartar dicha posibilidad. como europeos y negros, o indios y negros;
Los conocimientos del entorno natural y lo cierto es que aunque debieron ser usuales
relación entre aborígenes y africanos fueron las relaciones sexuales interraciales, no pri-
aprovechados por las autoridades españo- maban los matrimonios sobre las uniones
las, pues los primeros sirvieron en partidas libres, y no siempre estos eran reflejados en
de búsqueda, cuando los segundos decidían los documentos primarios: “En este cabildo
refugiarse en el monte: “Fue acordado en pidió por petiçión Lorenzo Lebrón, vezino
este cabildo que por cuanto andan alzados del pueblo de Guanabacoa, diziendo quél es
en término desta villa seis ó siete negros en cazado con una mujer natural y en ella tiene
cuadrillas por los montes é se tiene que si hijos y porque en el dicho pueblo no puede
se juntasen con ellos mas cantidad de ne- sustentarse su caza y familia (…)”.9
gros seria gran escándalo é perjuicio para Muchas propiedades se vendían y com-
toda la Ysla (…) se envien cuatro españoles praban entre blancos, indios y negros ho-
y doce indios que los busquen y traigan pre- rros, las que incluían por ejemplo, “mil y
sos (…)”.7 La costumbre de utilizar aboríge- quinientos montones de yuca de comer y
nes para organizar partidas de búsqueda se un pedaço de mayzal, una canoa grande de
extendió, al parecer, en el tiempo y abarcó tres lebisas y un burén”.10 Estas relaciones
todo el territorio nacional. advierten sobre la metamorfosis del abori-
La revisión de las actas capitulares haba- gen y por consiguiente de su menaje; por un
neras muestra una serie de oficios, desarro- lado aceptaron la utilización de materiales
llados tanto por los negros horros, blancos e novedosos en la confección de sus artefac-
indios, que podían ser efectuados eventual o tos y por el otro se aferran a las tecnologías
regularmente, como la agricultura, la venta tradicionales, ya que en diferentes sitios del
y producción de artículos de diversa índole país se han exhumado burenes y hachas pe-
y la cría de reses, cabras o cerdos. Existían taloides de hierro.
otros que precisaban la intervención nece- Con respecto a las modificaciones su-
saria de los indígenas y sus conocimientos, fridas por los tiestos cerámicos hallados,
como servir de guías en partidas y expedi- puede decirse que el ceramista sacrificó la
ciones, así como aquellos que implicaban mayoría de las formas, al eliminar gran can-
la puesta en práctica de sus habilidades y tidad de decoraciones y tipologías de asas,
conocimientos: “Fué acordado (…) para la simplificando las incisiones, probablemente
guarda y defensa desta villa é Puerto es ne- por conveniencia mercantil, utilizando hor-
cesario que en la playa y entrada deste puer- nos cerrados muy rústicos en algunos casos,
to haya un bujio como antes habia (…) é para para lograr agilizar las producciones alfare-
ello se acordó que entre todos los vecinos ras. No implementó el torno como adelanto
dén esclavos i peones que armen y enmade- técnico, o la reproducción de formas y deco-
ren dicho bujio é que los indios del pueblo de raciones europeas de forma generalizada, y
Guanabacoa lo cubran de guano (…).8 por largos periodos de tiempo; por lo tanto,
Desde 1514 la Corona ofreció la posibi- esta tipología cerámica no es realmente un
lidad a los españoles de desposar indias,
por lo que no es raro hallar casos de pare-
9
“Cabildo del 30 de diciembre de 1575”, en Ob. cit.,
1946:60.
7
“Cabildo del 28 de febrero de 1569”, en Ob. cit., 10
María Teresa de Rojas (1947): Índices y extrac-
1939:110. tos del Archivo de los Protocolos de La Habana,
8
“Cabildo del 24 de marzo de 1566”, en Ob. cit., tomo III, octubre de 1588, fol. 532 v. -533v; diciem-
1939:16. bre, 1588 fol. 614 r.- 615v.

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Figura 2. Cerámica de Tradición Aborigen incisa en el borde,


hallada en las excavaciones efectuadas en el antiguo Convento de
San Francisco de Asís.

producto nuevo de la creación y no constitu- manente de verdades vitales que asumen


yen verdaderas piezas transculturales. diversas y renovadas formas históricas”.11
Es innegable el transitar de nuestros Esta también refiere el desarrollo continua-
grupos autóctonos por este cambio, sin em- do de una misma actividad, producida a lo
bargo, la transculturación en La Habana no largo del tiempo en un territorio determi-
se comportó de la misma manera que en el nado, como por ejemplo la tradición alfare-
resto del país, debido a que era el lugar don- ra. La misma fue mantenida en el andar de
de más se comerciaba y más viajeros arriba- dichos individuos por el complejo proceso
ban. La interacción cultural que se generó transcultural; que resultaría en la creación
como consecuencia de este fenómeno, a de un nuevo tipo de sujeto, integrante pleno
pesar de la participación diferencial que los de nuestro gran ajiaco cultural.
indígenas pudieron haber adoptado ante Oswaldo Morales Patiño y Roberto Pé-
esta situación, de manera general debió rez de Acevedo plantearon en 1946, que con
acelerar el proceso transcultural conside- los hallazgos y estudios de piezas europeas
rablemente. No obstante, esta actitud pudo de los siglos XVI y XVII se abría una nueva
ser la causante de que dicho proceso no se e importantísima fuente de investigación
manifestara en la cerámica confeccionada arqueológica, que hasta ese momento no
en época postcolombina. Los lotes de piezas había merecido especial consideración
más abundantes de la tipología estudiada científica. Estos dos investigadores fueron
corresponden con los rellenos de las pechi- los pioneros en constatar el alcance del con-
nas del coro alto del convento de San Fran- cepto de transculturación, tomando como
cisco de Asís, datados hacia la mitad del si- base el estudio de evidencias artefactuales
glo XVIII; esto nos hace reflexionar sobre la procedentes de sitios arqueológicos. Afir-
vigencia de la tradición alfarera autóctona maron que para lograr un acertado estudio
en la ciudad en fecha tan tardía, entendida del llamado “período de transculturación
en su sentido etimológico como “la presen- Indo-Hispánico”, debían separarse las evi-
cia de un legado que se transmite de gene- dencias arqueológicas en dos grupos:
ración en generación, por obra de un sujeto
transmisor a un sujeto receptor. Lo que se 11
Anales del Primer Congreso Nacional de la
transmite es, en su esencia, un acervo per- Tradición, junio de 1968:195.

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transculturación española: durante los años 1978-1979. En dicho sitio


1. Objetos españoles en los residuarios se exhumaron evidencias cerámicas de fac-
indígenas. tura indígena y europea, corroborando la
2. Objetos españoles usados por los in- convivencia entre ambos grupos. Asimis-
dios (incluidos los hechos con mate- mo, “una simbiosis de ambos, con piezas
riales hispanos). hechas de material cerámico aborigen pero
3. Objetos indígenas con marcada in- con formas europeas y, también, la utiliza-
fluencia española. ción de fragmentos de mayólica del siglo
XVI de facturas española e italiana, con las
transculturación indígena: Objetos hispano cuales se confeccionaron artefactos aborí-
coloniales de origen indígena, vocablos, genes, como son los sumergidores de redes
alimentos, costumbres, etcétra; algunos o también colgantes de esta propia mayóli-
persistentes en la actualidad (Oswaldo ca para uso ritual” (Alexis Rives, Lourdes S.
Morales y Roberto Pérez, 1946:18-19). Domínguez y Melba Pérez; 1991:32).
Las evidencias descritas responden más
Paradójicamente se recurre a un modelo bien a un proceso intercultural y no trans-
diferente, el de transculturación, donde se cultural, entendida como “la relación entre
distingue la bidireccionalidad del cambio dos o más culturas, de tal forma que cada
y el surgimiento de componentes cultura- una se ve modificada por la interacción
les nuevos. Sin embargo, es sólo un mane- con cada una de las otras” (Marcelo Weis-
jo en términos de denominación pues se sel y Beatriz A. Rodríguez, 2011:200). Por
insiste en la no supervivencia del indio o lo tanto, los artefactos pertenecientes a los
en su integración o mestizaje, y la trans- primeros tiempos de intercambio cultural
culturación no se aprecia en su verdade- no pueden tomarse como arquetipos del
ra naturaleza transformadora y creativa, proceso transcultural, debido al incipiente
sino en su capacidad de referir a un nexo canje y apropiación de elementos cultura-
cultural más intenso -en comparación con les, dentro de un fenómeno tan complejo
la sola adquisición de objetos europeos- y como este. Evidentemente, la intercultura-
una transformación mayor de la sociedad lidad no puede cerrarse en un marco limi-
indígena y su materialidad (Roberto Val- tado, dada la multiplicidad de escenarios y
cárcel, 2012:32). elementos situacionales surgidos a lo largo
Considerando lo apuntado por Patiño, de los siglos; sin embargo, las diferentes
pareciera que tanto los aborígenes como acepciones coinciden en que las culturas
los españoles transitaran por dos procesos implicadas en este complejo proceso deben
sociales independientes, donde cada gru- coexistir en un mismo espacio geográfico, y
po toma lo que quiere, necesita o le resul- este debe constituir un puente y no una ba-
ta novedoso, estética o técnicamente. No rrera para lograr el funcionamiento de una
obstante, esta estrategia de investigación sociedad intercultural.
resultó efectiva en la década de 1950 del si- La visión del español con respecto al in-
glo XX, cuando era imprescindible confor- dio en el territorio habanero no permitió
mar herramientas teóricas necesarias para que esta sociedad, utópica si se tienen en
identificar, en los materiales arqueológicos cuenta la naturaleza de los colonizadores y
exhumados en los trabajos de campo, los las condiciones económico-sociales epoca-
efectos del proceso transcultural. Ejemplo les, se concretara. Las vías propuestas para
de ello puede hallarse en las evidencias en- su fructificación nunca se materializaron:
contradas en el sitio El Yayal, sitio holgui- de la coexistencia a la convivencia, de la in-
nero excavado por Lourdes S. Domínguez tegración a la autonomía y de la exclusión

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a la inclusión.12 Se adoptó una política de la consiguiente creación de nuevos fenóme-


coexistencia, basada en la coincidencia cro- nos culturales que pudieran denominarse de
noespacial de grupos culturales, un modelo neoculturación. (…) en todo abrazo de cultu-
de integración donde la mayoría tuvo que ras sucede lo que en la cópula genética de los
aceptar e incorporar los cambios normati- individuos: la criatura siempre tiene algo de
vos, institucionales e ideológicos, y la exclu- ambos progenitores, pero también siempre
sión provocada por la voluntad de las clases es distinta de cada uno de los dos. En con-
dominantes; nada más ejemplificante que junto, el proceso es una transculturación, y
la reclusión de la mayoría de los naturales este vocablo comprende todas las fases de su
en territorio guanabacoense. parábola (Fernando Ortiz, 1991:90).
Resulta imprescindible tener en cuenta
que los verdaderos resultados transcultura- Este es un proceso dinámico, dialéctico e
les se evidencian a largo plazo, cuando se ha indetenible. Bronislaw Malinowski nos ilu-
transitado por otros procesos (ver concepto mina con claridad excepcional sobre este
de Fernando Ortiz), que intrínsecos dentro tema:
del general transcultural, lo caracterizan.
La fusión no abarca solo las artes: es ubicua; Todo cambio de cultura, o como diremos
en lo importante y ostensible se impuso el desde ahora en lo adelante, toda transcul-
modelo de Europa; en lo doméstico y lo co- turación, es un proceso en el cual siempre se
tidiano se conservaron muchas tradiciones da algo a cambio de lo que se recibe; en un
indígenas” (Manuel García, 1988:10). “toma y daca”, como dicen los castellanos.
Las evidencias artefactuales “objetiva- Es un proceso en el cual ambas partes de la
mente” se han considerado en sus aspectos ecuación resultan modificadas. Un proceso
formales como materiales que manifies- en el cual emerge una nueva realidad, com-
tan la proporción del grado de intercambio puesta y compleja; una realidad que no es
cultural, y por lo tanto de transculturación una aglomeración mecánica de caracteres,
como proceso gradual con perfiles estadua- ni siquiera un mosaico, sino un fenómeno
les más o menos avanzados, según la ma- nuevo, original e independiente. Para des-
teria prima, las formas y los componentes cribir tal proceso del vocablo de latinas raí-
decorativos (Lisette Roura e Iosvany Her- ces trans-culturación proporciona un tér-
nández, 2007:156). mino que no contiene la implicación de una
Hemos tomado como punto de partida el cierta cultura hacia la cual tiene que tender
concepto de transculturación que nos ofre- la otra, sino una transición entre dos cultu-
ce Fernando Ortiz, quien apunta: ras, ambas activas, ambas contribuyentes
con sendos aportes, y ambas cooperantes al
Entendemos que el vocablo transcultura- advenimiento de una nueva realidad de civi-
ción expresa mejor las diferentes fases del lización (Ibídem., p. XXXIII).
proceso transitivo de una cultura a otra, por-
que éste no consiste solamente en adquirir Rives, Domínguez y Pérez analizan este
una distinta cultura, que es lo que en rigor fenómeno, y tomando como punto de par-
indica la voz angloamericana acculturation, tida las evidencias arqueológicas halladas
sino que el proceso implica también necesa- plantean que “resulta imprescindible la
riamente la pérdida o desarraigo de una cul- definición de dos estrategias arqueológicas
tura procedente, lo que pudiera decirse una concretas a partir de dos momentos histó-
parcial desculturación, y, además, significa ricos distintos. Precisamente el período de
contacto –relacionado con la conquista y
12
S/a: Interculturalidad, (en línea) 2008:2. colonización de Cuba hasta mediados del

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siglo XVI– y las épocas posteriores, pues las por excelencia de los aspectos de la realidad
características de las evidencias materiales social inmediata de producción y reproduc-
deben mostrarse en ambos cualitativamen- ción” (Iosvany Hernández, 2011:18-19).
te diferentes” (Alexis Rives, Lourdes S. Do-
mínguez y Melba Pérez; 1991:28). Transculturación indígena se denominó
(entonces) a la presencia y uso por parte de
Para el primer momento, consideramos españoles de objetos o aspectos culturales
válida la forma que plantea L. Domínguez de origen autóctono (y viceversa). De esta
(1978:36-37), de apreciar las evidencias ar- manera se tipificó y cosificó un proceso so-
queológicas a) cuando los materiales que ciocultural complejo y las posibilidades de
aparecen en el contexto se hallan en las ca- su estudio en base a evidencias materiales.
pas superficiales, no presentan variación en Con tal esquema a nivel artefactual, las in-
su forma ni huellas de uso b) cuando estos vestigaciones se dirigieron a exponer cómo
materiales se obtienen en niveles estrati- aparecía el material en los estratos de los ya-
gráficos, presentan cambios en sus formas, cimientos, a dilucidar la filiación cultural de
así como evidencias claras de que han sido los grupos involucrados y a identificar obje-
utilizados y/o son un producto nuevo de la tos que presentaban rasgos españoles e indí-
creación de ambo grupos. genas simultáneamente (Ibídem, p. 16).

Por el contrario, para el segundo “mo- Durante el período colonial, tres bloques
mento histórico”, a partir de la década de étnicamente separables, −el indígena, el
1530-1540, las evidencias materiales, según africano y el español−, chocarían para ge-
nuestro criterio, reflejarán cada vez menos nerar una realidad cultural enteramente
los rasgos “indohispánicos”, consistiendo nueva e independiente, en una escala cul-
fundamentalmente en objetos de proce- tural que Europa experimentó en más de
dencia europea, de manufactura africana, e cuatro milenios y Cuba en menos de cuatro
incluso si pudiera llamársele de esa mane- siglos. Es por ello que Ortiz afirmaba que la
ra, de origen criollo. No planteamos que no verdadera historia de Cuba es la historia de
puedan hallarse objetos con rasgos indios sus variadísimas transculturaciones.
o mezclados, éstos se identificarían por sí La mayoría de las investigaciones sobre
mismos, lo que sostenemos es que serían sitios “de contacto y transculturación” se
eminentemente vestigiales como demues- han estructurado sobre una base positivista,
tran hasta el presente los hechos (Ibídem). poseedoras de un importante componente
Esta clasificación constituyó el punto de descriptivo; aunque necesario, no mues-
partida de numerosos estudios arqueológi- tran la intencionalidad de ahondar en los
cos que versaron sobre la interacción entre procesos sociohistóricos. Asimismo, debe
aborígenes y europeos, estableciendo una considerarse la peligrosidad de las genera-
pauta metodológica en los análisis sobre lizaciones, que aunque imprescindibles, al
transculturalidad, observándose un mayor transitar de lo particular a lo general, ha de-
interés en el registro estratigráfico. “Pero, venido en la correspondencia de grupos de
estas distinciones en ningún momento sig- artefactos con etapas cronológicamente li-
nificaron el abandono de los presupuestos neales dentro del proceso transcultural, que
ontológicos y epistemológicos que funda- resultan en el acomodamiento y repetición
mentaron la actividad verificacionista de los por parte de investigadores que no se su-
estudios. En todo caso, se creía que el pro- mergen en las particularidades de los yaci-
ceso tenía que manifestarse a nivel artefac- mientos arqueológicos trabajados. Aunque
tual, pues sin dudas estos son los portadores es cierto que este ordenamiento pudiera ser

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efectivo para determinados sitios, estos po- como recurso de refugio y supervivencia,
seen especificidades que cualifican el grado como defensa ante los procesos de decul-
de complejidad de la interacción cultural turación y los mecanismos de hegemonía
entre indígenas y europeos. y dominio de las clases dominantes. Estos,
Una posición reduccionista puede argu- como es lógico, se concretizan en la cultura
mentar con facilidad la transculturación material, considerándose su papel activo en
como solución inmediata a la diversidad y cuestiones de identidad, y eje de incidencia
complejidad de los cambios culturales pro- y manifestación de las significaciones so-
ducto de la interacción social; no se toma ciales (Lisette Roura e Iosvany Hernández,
en cuenta el hecho de que cada individuo 2007:156) (FIG. 3).
o grupo de individuos pudo haber asimi- El poder impuesto sobre los aboríge-
lado/enfrentado el proceso “civilizatorio” nes habaneros, aislándolos de la población
de diferentes maneras, con matices, desde general en territorio guanabacoense des-
la identidad y la diferencia, de oposición de 1554, pone de manifiesto una ideología
y contradicción. De ahí que se argumente racista, negando en parte la evolución y el
una probable participación diferencial de, al cambio que marcan todos los aspectos de la
menos, una parte de los aborígenes habane- vida social y cultural. El culturalismo étni-
ros. Por tanto, cada producto de estos proce- co explicaría este fenómeno argumentando
sos es una manifestación diversa, según las que cada cultura se caracteriza por algunas
condiciones materiales y la situación histó- especificidades que tienen la naturaleza de
rica particular, con diferentes niveles de ob- invariantes transhistóricas, cuando real-
jetivación (Diana Iznaga, 1989:58-62). mente este puede conducir a la fragmenta-
Desde la representación de la propia cate- ción de identidades construidas histórica-
goría de transculturación y asumiendo que mente y a la negación de la posibilidad del
la imposición de costumbres e ideologías no intercambio intercultural y hasta la propia
debió haber sido bienvenida, sino más bien transculturación.13
resistida y rechazada –al menos, en la épo- Cada territorio posee particularidades
ca de la conquista y colonización de la Isla−, que pueden estar reflejadas o no en la cul-
se puede argüir que el resultado liminal tura material generada. La Habana, urbe de
conllevó al arraigo de los aborígenes a las complejísimas relaciones sociales a lo largo
maneras de hacer y producir que les eran de toda su existencia, fue testigo de cambios
habituales. La posición de resistencia de la
clase dominada resulta en el arraigo a los 13
Samir Amín: Culturalismo, etnicismo, resis-
patrones identitarios de su propia cultura, tencias culturales, (en línea) 2003:1

Figura 3. Fragmento de burén, gubia y raspador, hallados en las excavaciones realizadas en el Palacio
de los Marqueses de Arcos.

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culturales acelerados que la caracterizan sultado sociocultural concreto del mestiza-


como región histórica única dentro del con- je que se plantea; pues la posibilidad es real,
texto cubano, donde las variadísimas trans- en cuanto a que éstos asimilaron de forma
culturaciones incluyeron los aborígenes y inconsciente componentes europeos –en el
sus descendientes. No obstante, la Cerámi- caso de la cerámica-, creándose un nuevo
ca de Tradición Aborigen habanera no es un producto, y que por medio de la transmisión
ejemplo concreto de ello, fenómeno consta- cultural llegara a las nuevas generaciones.
table artefactualmente en otras regiones Al tener en cuenta las consideraciones
del país, pues las transformaciones percep- anteriores, así como el rango cronológico y
tibles en los artefactos habaneros del siglo la naturaleza de los contextos donde se han
XVI pueden ser observadas en lotes de ítems exhumado las evidencias materiales referi-
cronológicamente pertenecientes al siglo das, hemos podido verificar la pervivencia
XVIII. Lo anterior ha sido verificado en las del menaje utilitario indígena durante todo
excavaciones practicadas en Pueblo Viejo, el siglo XVI y primera mitad del XVII, perío-
Nuevitas, Camagüey, donde se exhumaron do en que las relaciones socioculturales se
cerámicas acordeladas imitando formas de manifestaron en procesos diversos de des-
la cerámica histórica tanto temprana como igualdad política y económica en el ámbito
tardía, así como en un pozo cegado durante de la participación social, palpables en la na-
el siglo XVIII en el antiguo hotel Habana, en turaleza de las unidades estratigráficas ar-
el cual la cerámica acordelada con asas de queológicas subyacentes en nuestra ciudad.
tetón bien diferenciables se hallaron aso- El proceso que caracterizó a los indíge-
ciadas a dos pequeños percutores de mano nas habaneros durante el siglo XVI, presen-
confeccionados en piedra (Iosvany Hernán- ta particularidades que entrañan un con-
dez, comunicación personal, 2013). tacto masivo que conllevó a situaciones de
En consecuencia asumimos, amén la superordinación-subordinación, donde la
complejidad de las relaciones sociales, que cultura española mantuvo su posición do-
para ciertos grupos sometidos se hizo mu- minante debido al empleo de la fuerza, a la
cho más lento el proceso de apropiación de superioridad tecnológica y a la posesión de
los nuevos elementos, creando a largo plazo, mayor extensión territorial. Las consecuen-
cambios o reajustes en correspondencia a cias de toda esta compleja situación parecen
las condiciones concretas de existencia. Al- haber sido diversas, constituyendo una de
gunos pueden apreciarse fenoménicamen- las más importantes la pérdida de la inde-
te en los exponentes cerámicos con asas de pendencia de los grupos indígenas desde
tipologías no indígenas, confeccionadas el momento en que estos fueron subyuga-
quizás con el propósito de alcanzar la acep- dos. Sin embargo, la cultura aruaca persis-
tación de la producción y de esa manera tió y se transocializó, desde su posición de
lograr la venta de los productos, los cuales cultura oprimida, sometida y condenada a
deben haberles proporcionado ingresos expresiones de marginalidad social en los
para subsistir. Si bien el cambio social altera primeros dos siglos de dominación colonial,
el conjunto de elementos que forman parte conviviendo e interdigitándose en todos los
de la tradición, la vitalidad de una tradición contextos posibles.
depende de su capacidad de renovación, Durante la segunda mitad del siglo
cambiando formas y patrones con el objeti- XVIII se hace evidente la disminución de
vo de adaptarse a nuevas circunstancias, sin información documental y artefactual con
perder por ello su sentido. Pero una actitud rasgos aborígenes identificables, síntoma
razonable en el entendimiento de estas pro- inequívoco de la extinción de éstos como
blemáticas no puede estar separada del re- grupo cultural identitario homogéneo. Si

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partimos de la conceptualización de etnia de Pueblo Viejo de Nuevitas”. En Cuadernos


como “un grupo de hombres y mujeres que de historia principeña 10, Patrimonio legado
se identifican por su lengua y su cultura al siglo XXI, 13-24 pp., Editorial Ácana, Ca-
frente a otros grupos humanos o pueblos magüey. 2011.
de lenguas y culturas diferentes, pese a que IZNAGA, DIANA: Transculturación en Fernando
en algún caso puedan estar históricamente Ortiz. Editorial de Ciencias Sociales, La Ha-
emparentados y se reconozcan como tales” bana, 1989.
(José Alcina, 1998:319), podemos afirmar MORALES, OSWALDO Y PÉREZ, ROBERTO: “El
entonces que ya desde la primera mitad del período de transculturación indohispáni-
siglo XVII –siendo reservados en las fechas−, co”. Revista de Arqueología y Etnología, año
los individuos conocidos como naturales no I, época II. 1: 5-36, Editorial La Verdad, La
pueden considerarse como miembros de un Habana, 1946.
grupo étnico homogéneo, si no como suje- ORTEGA, OVIDIO: Historia prehispánica. Ciu-
tos transformados y en proceso de transcul- dad de La Habana. Editora Historia, La Ha-
turación, partes integrantes de una cultura bana, 2010.
que los absorbió y de una sociedad que los ORTIZ, FERNANDO: Contrapunteo cubano del
marginó durante trescientos años. tabaco y el azúcar. Editorial de Ciencias So-
Pero la cultura material de estos es re- ciales, La Habana, 1991.
flejo indirecto de su comportamiento, una PEZUELA, JACOBO DE LA: Historia de la Isla de
transformación de ese comportamiento. Cuba, tomo II. Carlos Bailly-Bailliere, Ma-
Los sujetos manipulan la cultura material, drid, 1868.
siendo los significados, creencias e ideas las RIVES, ALEXIS; DOMÍNGUEZ, LOURDES Y PÉ-
que se interponen entre la gente y las cosas, REZ, MELBA: “Los documentos históricos
interpretados gracias a sus relaciones con- sobre las Encomiendas y las Experiencias in-
textuales. Porque “(…) mirar objetos así, por dias de Cuba y las evidencias arqueológicas
sí solos, no es en absoluto arqueología (…). del proceso de contacto indohispánico”. En
A partir del momento en que se conoce el Estudios Arqueológicos 1989, pp. 26-35, Edito-
contexto de un objeto, este ya no es comple- rial Academia, La Habana. 1991.
tamente mudo. ROJAS, MARÍA TERESA DE: Índices y extractos
del Archivo de Protocolos de la Habana, tres
bib lio g r a fía tomos. Imprenta Úcar, García y Cía., La Ha-
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na 1550-1565, tomo I, Municipio de La Haba- ROURA, LISETTE Y HERNÁNDEZ, IOSVANY:
na, La Habana, 1937. “Aborígenes en San Cristóbal de La Haba-
Actas Capitulares del Ayuntamiento de La Haba- na”, El Caribe Arqueológico, 10:151-158; Casa
na 1566-1574, tomo II, Municipio de La Ha- del Caribe y Taraxacum S.A., Santiago de
bana, La Habana, 1939. Cuba, 2007.
Actas Capitulares del Ayuntamiento de La Haba- SECRETRARÍA DE ESTADO DE CULTURA Y
na 1575-1578, tomo III, Municipio de La Ha- EDUCACIÓN: “Anales del Primer Congreso
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ALCINA, JOSÉ A.: Diccionario de Arqueología. Ciudad de Todos los Santos de la Nueva
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valo Inc., Santo Domingo, 1988. Chorro de Maíta, Cuba”. Tesis Doctoral pre-
HERNÁNDEZ, IOSVANY: “Transculturación in- sentada en la Universidad de Leiden el 22 de
dohispana en la arqueología en Cuba: el caso noviembre de 2012.

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Instituto Cubano de Investigación Cultural tradelescriba/n29/articulo-7.html, (Consul-
Juan Marinello, La Habana, 2012. tado: 3 de octubre de 2014).
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pediente presentado ante el gobierno de la
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Fuentes electrónicas de La Habana:
AMÍN, SAMIR: Culturalismo, etnicismo, resisten- Actas Capitulares del Ayuntamiento de La Ha-
cias culturales, (en línea) 2003; (2 páginas), bana trasuntadas, tomos I, II y III.

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