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Seminario de Profundización III

Semana 5

Actividad 5 Escuela Motor de Cambio

Corporación Universitaria Iberoamericana

Licenciatura en Pedagogía Infantil – Modalidad Virtual

Luz Mery Paulino Mendoza

Martha Lucia Guerra Avilez

Docente: María Velásquez

Juan de Acosta – Atlántico

2019
Introducción

El proceso de cambio no va hacer igual para todos. Para algunas instituciones

escolares y para algunos educadores resultara fácil comenzar un camino de transformación

acorde a las exigencias de este nuevo siglo.

Otros, temerosos de las incertidumbres que provocan los cambios, se aferran a la

seguridad de lo conocido. La transformación tiene que ser paulatina, enmarcando pequeños

cambios cada día, co la meta presente, dispuestos a probar, fracasar, volver a empezar,

aprender y, finalmente “LLEGAR”.


Según Dewey en esencia, la institución escolar debe tener derroteros a seguir. Esto

es, determinar que fuerzas sociales económicas, políticas y religiosas se relacionan con sus

objetivos y sus métodos, así como las fuerzas con las cuales debe aliarse estratégicamente

para conseguir sus fines y propósito. En adelante según, Dewey, aduce que todo tema y

todo problema concreto, se trate de la selección de materias y los planes de estudio, de los

métodos de enseñanza, del material de estudio y la construcción de recintos escolares o de

la administración escolar, es un aspecto particular de un problema fundamental y abarcante.

Dewey, está consciente de que la escuela sola no puede producir los grandes

cambios que de ella se espera, pero tiene claro que la escuela es una condición necesaria

para la formación de la inteligencia y las disposiciones que resulta imprescindibles para

mantener una autentica transformación del orden social de esta manera, estarían sobre el

tapete, tres propuestas posibles que Dewey enuncia así:

1. Los educadores persisten en actuar de un modo que se acentué la confusión y

el desorden existente con la posibilidad muy clara de que estos aumentan.

2. Los educadores pueden seleccionar las nuevas fuerzas culturales, tecnológicas

y científicas y sus proyecciones para prever posibles resultados y determinar

que la escuela se una a tales fuerzas.


3. Los educadores pueden ser conservadores, inteligentes y poner su empeño en

convertir la escuela en una fuerza que mantenga intacto el antiguo orden

social, frente al impacto de nuevas fuerzas.

La pedagogía de Dewey, requiere que los maestros realicen una tarea

extremadamente difícil que es “reincorporar a los temas de estudios en la experiencia”, Los

temas de estudios al igual que todos los conocimientos humanos, son el producto de los

esfuerzos del hombre que resolver los problemas que su experiencia le plantea, pero antes

de construir ese conjunto formal de conocimiento han sido extraído de las situaciones en

que se fundaba su elaboración. Según Dewey, las personas consiguen realizarse utilizando

sus talentos peculiares a fin de contribuir al bienestar de su comunidad, razón por la cual la

función principal de la educación en toda sociedad democráticas es ayudar a los niños a

desarrollar un “Carácter”, conjunto de hábitos y virtudes que les permite realizarse

plenamente de esta forma consideraba que, en su conjunto las escuelas norteamericanas

implican adecuadamente esta tarea. La mayoría de las escuelas empleaban métodos muy

“individualista” que requerían que todos los alumnos del aula leyeran los mismos labios

simultáneamente y recitaran las mismas lecciones.


La confianza de Dewey en los maestros también reflejaba su convicción, “la

educación es el método fundamental del progreso y la reforma social” (Dewey, 1897, Pág.

93) hay una cierta lógica en ello, en la medida en que la escuela desempeñaría un papel

decisivo en la formación del carácter de los niños de una sociedad, puede si se la prepara

para ello, transformar fundamentalmente esa sociedad. La escuela constituye una especie de

caldo de cultivo que puede influenciar eficazmente el curso de su evolución. Si los

maestros desempeñaran realmente bien su trabajo, apenas se necesitaría reforma del aula,

podrían surgir una comunidad democrática y cooperativa.

En el núcleo del programa de estudio de la escuela de Dewey figuraba lo que este

denominaba “ocupación” es decir, “un modo de actividad por parte del niño que reproduce

un tipo de trabajo realizado en la vida social o es paralelo a él “(Dewey, 1899. Pág. 92). Los

alumnos, divididos en grupos de edad, llevaban a cabo diversos proyectos centrados en

distintas profesiones históricas o contemporáneas. Los niños más pequeños (de 4 a 5) años

realizaban actividades que conocen por sus hogares y entorno. Cocina, costura, carpintería.

Los niños de 6 años construían una granja de madera, plantaban trigo y algodón, lo

transformaban y vendían su producción en el mercado para referirnos a la educación como

motor de cambio debemos resaltar algunas pedagogías que han transformado este aspecto;
entre estas tenemos: la pedagogía progresista, es que es una corriente conformada por un

conjunto de tendencias educativas, con la particularidad de que pretenden ser renovadores

del hecho educativo, mostrándose ser muy distintas a la educación tradicional. Esta

pedagogía está constituida por un cumulo de fundamentos docentes como opción contraria

a la escuela tradicional, que surgió a finales del siglo XIX y que se consolido en los inicios

del siglo XX. Dentro de estas corrientes se encuentran personajes destacados en el campo

educativo, investigadores y teóricos notables que, promovido estos fundamentos, tales

como John Dewey, Alexander Neill, Jean Piaget, Joel Spring, Iván Llich, Paulo Freire entre

otros. Las escuelas democráticas; este enfoque platea que la docencia debe dejar de ser

jerárquica y autoritaria, como ocurre en otros enfoques, para aplicar los principios

democráticos en su estructura y forma de trabajo pedagógico.

Para ello, se fomenta el aprendizaje libre y automotivado del estudiantado, el cual

propicia la curiosidad y el interés del niño. Al respecto, Faure (1973) indica que, en algunos

países, tanto las necesidades económicas, los objetivos ideológicos, como la lucha por la

liberación nacional y el temor a los trastornos sociales, han contribuido a una acelerada

democratización de la enseñanza; proclamando a su vez, a la escuela como el dispositivo

institucional que promueva la equidad y la igualdad de oportunidades.


El método Waldolf: este método busca alcanzar una educación enfocada en la

libertad y la renovación de la sociedad. Sus esfuerzos apuestan por un ambiente creativo,

con la colaboración de padres y educadores, situando al educando en el centro del

aprendizaje, es decir, que este método está marcado por una visión paidocentrista del hecho

educativo, ya que pretende que se potencien en la persona el desarrollo cooperativo tanto

como la individualidad, para así, evitar la presión de los exámenes y las notas.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

 https://www.redalyc.org/pdf/937/93701003pdf

 https:www.redalyc.org/pdf/356/35649692005pdf