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Socialismo.

 Sistema de organización social y económico basado en la propiedad


y administración colectiva o estatal de los medios de producción y en la regulación
por el Estado de las actividades económicas y sociales, y la distribución de los
bienes.

El socialismo constituye una etapa dentro de la Formación Económica


Social Comunista, caracterizado por la transición de formas y actuaciones propias
del capitalismo a otras propias de una sociedad socialista, donde el factor
subjetivo y las prácticas políticas, con reconocimiento del papel de la ética y la
educación constituyen puntos esenciales en la formación de la base técnica y
material necesaria para el surgimiento de una sociedad sin clases.

Fundamentos

El socialismo, como régimen social, surge como resultado de la supresión del


modo burgués de producción y de la instauración de la dictadura del proletariado.
Está basado en la propiedad social sobre los medios de producción (estatal: de
todo el pueblo). La propiedad social determina la inexistencia de clases
explotadoras, de la explotación del hombre por el hombre, que las relaciones entre
los trabajadores sean de colaboración amistosa y de ayuda mutua.

Bajo el socialismo, se acaba con toda opresión social y toda desigualdad nacional,
con la oposición entre la ciudad y el campo, entre el trabajo intelectual y el trabajo
físico.

Sobre la base de la propiedad social, bajo el socialismo se desarrolla de manera


planificada la economía nacional. El desarrollo y el perfeccionamiento de la
producción social sirven para satisfacer, de manera cada vez más completa, las
crecientes necesidades materiales y culturales del pueblo.

La vida de la sociedad socialista se asienta sobre una amplia democracia; la


incorporación de todos los trabajadores a la participación activa en la dirección de
los asuntos estatales. El democratismo socialista garantiza tanto los derechos
sociales –derecho al trabajo, al descanso, a la instrucción y al servicio médico
gratuitos, a disponer de lo necesario en la vejez, igualdad de derechos para la
mujer y el hombre, para los ciudadanos de todas las razas y nacionalidades –así
como las libertades políticas- las libertades de palabra, de prensa y de reunión, el
derecho a elegir y ser elegido.

Propiedad socialista

Propiedad social sobre los instrumentos y medios de producción, base económica


del socialismo. Surge como resultado de la revolución socialista por medio de la
socialización de la propiedad privada capitalista y por la transformación, en
consonancia con los principios socialistas, de la pequeña propiedad privada de
trabajo. La propiedad social se consolida y se multiplica en el proceso de la
reproducción socialista ampliada. El dominio de la propiedad socialista pone fin a
la explotación del hombre por el hombre, lo libera de todas las formas de opresión
y de todos los tiros de dependencia social, ofrece amplias posibilidades para el
desarrollo planificado y sin obstáculos de la producción social, para el incremento
incesante de la productividad del trabajo social, para elevar el bienestar del pueblo
y para el libro desenvolvimiento de la personalidad de cada trabajador.

Propiedad estatal socialista

Propiedad de todo el pueblo, forma superior y rectora de la propiedad socialista.


La propiedad socialista estatal se diferencia radicalmente de la propiedad
capitalista de Estado. Surge como resultado de la revolución socialista mediante la
nacionalización de la propiedad de capitalistas y terratenientes. La propiedad
socialista estatal se dio por primera vez gracias a la Gran Revolución Socialista de
Octubre. Son objeto de la propiedad estatal: la tierra y el subsuelo, los recursos
forestales y las aguas, las plantas industriales y las fábricas, las empresas de la
construcción, toda la red de ferrocarriles, todo el transporte fluvial y marítimo,
aéreo y por tuberías, los bancos, los medios de comunicación, las empresas
agrícolas organizadas por el Estado, las empresas comerciales, las instituciones
científicas y culturales, así como el fondo básico de viviendas, las empresas
municipales de las ciudades y de los centros industriales.

La propiedad estatal de todo el pueblo constituye el nivel superior de socialización


de los medios de producción. A esta forma de propiedad socialista se hallan
directamente vinculados el trabajo y la vida de la clase obrera, fuerza rectora de la
sociedad socialista. Las relaciones que se establecen entre los hombres en las
empresas del Estado representan el grado más alto de madurez en las relaciones
socialistas de producción. El producto de las empresas estatales pertenece entera
y plenamente al Estado, y lo venden organismos estatales a precios establecidos
por el propio Estado. Tanto en las empresas estatales como en las cooperativas,
se aplican los principios del centralismo democrático en la dirección de la
economía, la dirección única y el cálculo económico. Los directores de las
empresas son nombrados por el Estado, del que son mandatarios y ante el que
responden del cumplimiento de los planes. En las empresas estatales, los
trabajadores reciben por su labor una remuneración en consonancia con la
cantidad y la calidad del trabajo realizado.

La propiedad socialista estatal, que abarca los medios fundamentales de


producción y los puestos clave de la economía, determina el desarrollo de todo el
sistema de la economía socialista del país. Del grado de crecimiento de la
propiedad del Estado dependen los ritmos y el volumen de crecimiento de todas
las ramas de la economía nacional, el progreso de la ciencia y de la cultura, el
aumento del nivel de vida de las masas trabajadoras.

Diferencias esenciales entre el trabajo intelectual y el trabajo físico

Diferencias económico—sociales en el carácter y en las condiciones de trabajo así


como en la preparación técnica y cultural entre la mayor parte de los obreros y
campesinos y los trabajadores que han cursado estudios técnicos y de ingeniería.
La sociedad socialista ha acabado para siempre con la oposición entre el trabajo
intelectual y el trabajo físico, oposición inherente al capitalismo, y asegura la
unidad de los intereses vitales básicos de todos los trabajadores. Sin embargo, el
nivel alcanzado en el desarrollo de la producción socialista aún no permite eliminar
por completo el trabajo manual y hacer que en todos los procesos de producción
la actividad intelectual y física se conyuguen orgánicamente. Las diferencias
esenciales entre el trabajo de los obreros, de los campesinos y de la
intelectualidad se van superando gradualmente, mientras se crea la base material
y técnica del comunismo, se forman las relaciones sociales comunistas y se educa
el hombre nuevo. En este proceso, lo decisivo es crear la base material y técnica
del comunismo, pasar en todas partes a la mecanización múltiple y a la
automatización de la producción, electrificar por completo la economía nacional y
aplicar en ella la química en todo lo posible. Ello permitirá transformar la base
material del trabajo físico y del trabajo intelectual, y llegar a su unión orgánica en
el trabajo comunista.

Tienen asimismo gran importancia: el cambio de las formas y del carácter de la


división del trabajo al pasar del socialismo al comunismo y el crear las condiciones
económico—sociales para el desarrollo integral de la personalidad humana; la
transformación de la organización estatal socialista en autogestión comunista; la
elevación general del nivel de vida de los obreros, de los campesinos y de la
intelectualidad, la reducción importante de la jornada de trabajo y el amplio
desarrollo de la instrucción media y superior. Una de las condiciones importantes
para suprimir las diferencias esenciales entre el trabajo intelectual y el trabajo
físico consiste en unir y combinar más estrechamente la enseñanza y la formación
de los miembros de la sociedad con el trabajo productivo. Contribuye en gran
medida a que desaparezcan las diferencias esenciales entre el trabajo intelectual y
el trabajo físico el movimiento de masas por la victoria del trabajo comunista,
movimiento que enlaza en un todo el trabajo, la instrucción y el modo de vida
sobre principios comunistas. Con la edificación de la sociedad comunista
completa, se eliminarán por entero las diferencias económico — sociales entre los
hombres, los obreros, los campesinos y los intelectuales se unirán en la
asociación, única y sin clases, de los trabajadores de la sociedad comunista.

Diferencias esenciales entre la ciudad y el campo

Diferencias, inherentes a la primera fase de la sociedad comunista, entre la ciudad


y el campo. En herencia de la vieja sociedad, el socialismo recibe una economía
nacional en que el campo se halla muy rezagado de la ciudad y es explotado por
ella, lo que se manifiesta en la oposición entre la ciudad y el campo. La victoria del
socialismo significa que dicha oposición se elimina. Bajo el socialismo, entre la
ciudad y el campo se establecen relaciones de colaboración amistosa y de ayuda
mutua socialista.

Ahora bien, el socialismo no puede superar de un golpe y por completo el atraso


en que se encuentra el campo respecto a la ciudad y ésta es la causa de que
entre ellos existan diferencias económico-sociales. En la ciudad domina por
completo la forma más madura y consecuente de propiedad social sobre los
medios de producción, la forma estatal (de todo el pueblo) de propiedad socialista.
En el campo, la transformación socialista de las pequeñas haciendas campesinas
da origen al nacimiento de la forma cooperativa de propiedad social sobre los
medios de producción. La propiedad cooperativa y las empresas cooperativas
socialistas se diferencian de la propiedad socialista de todo el pueblo y de las
empresas estatales por su mejor grado de madurez económica, lo cual se revela
en el nivel en que la producción se halla socializada, en las formas de circulación
económica de la producción, en el nivel y en las formas en que se remunera el
trabajo, en las formas en que se organiza el gobierno de la producción. Por esto
existen diferencias económico—sociales en las condiciones de vida y actividad de
quienes trabajan en la ciudad y de quienes trabajan en el campo.

En la sociedad socialista existen clases diferentes, aunque amigas, la clase


obrera, que desempeña el papel dirigente en la sociedad y el campesinado
cooperativista. Son estas diferencias económicas de clase lo que constituye el
fundamento de las diferencias esenciales entre la ciudad y el campo bajo el
socialismo. A despecho de la rapidez con que se desarrolla la base material y
técnica de la agricultura, el nivel del pertrechamiento técnico del trabajo en la
agricultura en la primera fase de la sociedad comunista aún permanece a la zaga
del nivel del pertrechamiento técnico del trabajo industrial. Existen asimismo
diferencias importantes en el grado de calificación técnico—profesional entre los
obreros. También subsisten diferencias en las condiciones generales de vida y
cultura entre la ciudad y el campo.

En el período de la edificación desplegada de la sociedad comunista, las


diferencias entre la clase obrera y el campesinado se superan en lo esencial y
decisivo. Al crear la base material y técnica del comunismo se aproximan las dos
formas de propiedad socialista y, en último término, se funden, lo cual conduce a
que se vaya formando gradualmente la propiedad única de todo el pueblo sobre
los medios de producción. Por su pertrechamiento técnico, el trabajo agrícola se
eleva hasta el nivel del trabajo industrial. Como resultado, las diferencias
económico—sociales entre la ciudad y el campo desaparecerán, y se borrarán los
limites de clase entre los obreros y los campesinos, nacerá la sociedad sin clases.

Teorías, corrientes, denominaciones e interpretaciones filosóficas

Socialismo cristiano

Artículo principal: Socialismo cristiano

Teoría que procura conferir a la religión cristiana un tinte socialista, presentar


el cristianismo como defensor de los intereses de los trabajadores y como medio
de liberación de todas las calamidades sociales.

El socialismo cristiano surgió en las décadas de 1830 y 1840 como variedad del


socialismo feudal, en el que se revelaba la hostilidad de las clases feudales en
trance de desaparecer respecto al socialismo.
La misión del socialismo cristiano consistía en luchar contra el movimiento
revolucionario, en reconciliar las clases enemigas. Este constituyó una variedad de
la ideología burguesa.

La crítica que los socialistas cristianos hacen del capitalismo posee un carácter


demagógico. Lo típico de dicho socialismo es la búsqueda de una “tercera línea”,
distinta del capitalismo y del comunismo; en realidad, su ideal –la “democracia
cristiana”- no rebasa el marco de las relaciones sociales burguesas.

El socialismo cristiano se halla estrechamente vinculado al reformismo y lleva a


cabo una política escisionista en el movimiento obrero.

Socialismo de cátedra

Denominación irónica aplicada a un grupo de profesores y políticos alemanes


liberales, representantes de la escuela ético-social de la segunda mitad del siglo
XIX, los cuales “fundamentaron” teóricamente, por primera vez, la idea de la
integración pacífica del capitalismo en el socialismo.

Aplicando la teoría de la escuela histórica en economía política, los partidarios del


socialismo de cátedra consideraban que la economía política debía rebasar el
marco del estudio de los fenómenos económicos en su sentido estricto y fundirse
son las demás ciencias sociales. Con ello se relacionaba la posibilidad de que
el Estado regulara las relaciones económicas.

El socialismo de cátedra constituía una singular resonancia de la intensificación


del movimiento obrero, expresaba la tendencia de la burguesía a detener el
crecimiento de la conciencia del proletariado. Aplastada la Comuna de París, los
socialistas de cátedra organizaron pronto, en 1872, la “Unión de la política social”,
que afirmaba la necesidad de reformas sociales y la intervención del Estado en las
relaciones económicas.

Figuraban entre los socialistas de cátedra Lorenz Stein, Adolph Wagner, Gustav


von Schmoller, Lujo Brentano y Werner Sombart.

Socialismo ético

Interpretación neokantiana del socialismo, realizada a partir de la ética de Kant.


Los teóricos kantianos burgueses y socialdemócratas, al rechazar la filosofía
del marxismo, el materialismo dialéctico, intentaron unir el socialismo científico con
la filosofía moral kantiana, entendiendo por ética una ciencia cuyo fin estriba en
eliminar las contradicciones sociales. A juicio suyo, es Kant, precisamente, el
fundador de dicha ciencia. Afirmaban dichos teóricos que Kant formuló por primera
vez la idea básica del socialismo, la idea de solidaridad, en uno de los enunciados
del imperativo categórico (obra de tal modo que la humanidad tanto en tu propia
persona como en la de cualquier otro individuo, sea considerada siempre como un
fin, y nunca únicamente como un medio).
La fundamentación de la teoría concerniente a la transformación socialista de la
sociedad mediante la teoría kantiana, “por encima de las clases”, de la moralidad,
significaba, de hecho, convertir dicha doctrina en una concepción puramente
moral. Se desechaban los problemas cardinales del marxismo (las clases y la
lucha de clases, la clase social, la dictadura del proletariado, etc.), y se situaban
en primer plano las relaciones morales y la idea del perfeccionamiento moral
paulatino de la humanidad.

En la práctica, las tesis del socialismo ético se concretaron en la fórmula


de Bernstein: “El movimiento lo es todo; el fin último no es nada”, que presuponía
renunciar a la lucha por el socialismo.

Propagaron el socialismo ético, entre otros, Max Adler (Austria) y Mijaíl Tugán-
Baranovski (Rusia). Los libros de Vorländer “Kant y el socialismo” (1900), “Kant y
Marx” (1911), contienen una circunstanciada exposición del socialismo ético.

Socialismo fabiano

Corriente reformista que surgió en Inglaterra como antípoda del socialismo


científico. La denominación de “socialismo fabiano” se inspira en el nombre del
caudillo militar romano Fabio Máximo Cunctátor (el Contemporizador). En 1884, se
fundó la Sociedad de los Fabianos, que en 1900 se incorporó al partido laborista
en calidad de grupo literario-publicista.

El movimiento fabiano como tal renuncia oficialmente a toda filosofía, pero muchos
de sus partidarios apoyan a la religión y respecto a la concepción de la historia
mantienen la teoría de que, en la vida de la sociedad, lo decisivo son las ideas y
niegan la lucha de clases. Según palabras de Lenin, el socialismo fabiano es la:
“la expresión más acabada del oportunismo y de la política obrera liberal".[1]

Socialismo utópico

Artículo principal: Socialismo utópico


Etapa precientífica en la formación de la teoría acerca de la sociedad. Está basada
en la comunidad de bienes, en el trabajo obligatorio para todos y en la igual
distribución de los productos. Quien utilizó por primera vez el término “utopía”
(lugar que no existe), en el sentido de una sociedad ideal fue Tomás Moro (así
denominó la isla imaginaria en que situó una sociedad ideal). Posteriormente el
término empezó a utilizarse para caracterizar regímenes inventados y, ante todo,
irrealizables.

Los socialistas utópicos, al criticar el régimen existente, basado en la propiedad


privada, al presentar imágenes del futuro régimen ideal, al querer fundamentar
teóricamente la necesidad de la propiedad social, expusieron no pocas ideas y
conjeturas geniales. A ello se debe, precisamente, que el socialismo utópico, junto
con la economía política inglesa y la filosofía clásica alemana, constituya una de
las fuentes ideológicas del socialismo científico.
La condena de la propiedad privada y la exaltación de la comunidad de bienes
podían hallarse ya en algunos escritores de la antigua Grecia y Roma, en “herejes”
medievales, en los programas de algunas sublevaciones campesinas de la época
feudal y en los ideólogos de los campesinos; constituía una reacción natural ante
la desigualdad y la explotación del hombre por el hombre en las sociedades
antagónicas.

A medida que surge y se desarrolla el capitalismo, a medida que se van formando


los precursores más o menos desarrollados del proletariado, el socialismo utópico
va adquiriendo cada vez más rasgos de realismo histórico, se va haciendo más
complejo como teoría, se ramifica dando origen a diversas escuelas y
orientaciones.

Desarrollo

El desarrollo sistemático del socialismo utópico comienza en el período en que


nace el capitalismo, en la época del Renacimiento y de la Reforma. Sigue
avanzando en el período de las revoluciones burguesas de Europa, período en
que fue la ideología de los predecesores del proletariado.

El socialismo utópico alcanzó su mayor desarrollo durante el impetuoso


crecimiento del capitalismo, cuando se disiparon las ilusiones de los ideólogos de
las revoluciones burguesas y las contradicciones de la sociedad capitalista
resultaban cada vez más patentes. Sin embargo, no hubo solo socialista utópico
que lograra situarse en una posición materialista en la manera de concebir
la historia y descubrir la fuerza real capaz de llevar a cabo la transformación
socialista de la sociedad. Incluso Saint-Simon, el que más cerca estuvo de
comprender el papel de la propiedad y de las clases en el desarrollo progresivo –
sujeto a ley- de la historia, afirmaba que la base del desarrollo social la constituía
el progreso de los conocimientos científicos, de la moral y de la religión. A ello se
añadía la falta de comprensión de cuáles eran los caminos verdaderos que
conducían a la transformación de las relaciones sociales existentes, la renuncia a
la revolución, la creencia ingenua de que mediante la propaganda de las ideas del
socialismo era posible cambiar el orden vigente.

Desarrollo científico

Tan sólo el desarrollo de las fuerzas productivas, que hace inevitable el cambio


del modo de producción, el surgimiento de un proletariado industrial bastante
disciplinado y organizado por obra del desarrollo de la propia sociedad capitalista,
crean, según palabras de Marx, la posibilidad histórica de que el socialismo se
convierta de una utopía en una ciencia. Marx y Engels transformaron dicha
posibilidad en realidad, después de demostrar científicamente que el paso al
comunismo era inevitable, después de descubrir la fuerza capaz de llevar a cabo
dicho paso: el proletariado, y después de crear la teoría de la revolución socialista
y de la dictadura del proletariado como instrumento para la realización de los
ideales socialistas.
El marxismo reelaboró con espíritu crítico cuanto había de valioso en las teorías
del socialismo utópico y se lo asimiló. Con la aparición del marxismo, el socialismo
utópico se va convirtiendo cada vez más en un factor que frena el avance del
movimiento obrero y socialista.

En algunos países, el socialismo utópico, fundiéndose con la ideología


democrático-revolucionaria, desempeñó un papel positivo todavía después de
haber surgido el marxismo (demócratas revolucionarios rusos y populistas de la
década de 1870).

Socialismo cooperativo

Teoría reformista que expresa los intereses de la pequeña burguesía y que


propaga nocivas ilusiones acerca de las posibilidades de reorganizar la sociedad
sobre principios socialistas en el marco del capitalismo, desarrollando las
cooperativas de consumo y haciendo extensivo gradualmente el control de tales
organizaciones a la esfera de la producción.

El "socialismo cooperativo" es objeto de una propaganda singularmente activa por


parte de los líderes del movimiento cooperativo de Europa occidental, al que éstos
intentan apartar de la resolución de cuestiones vitales en defensa de los intereses
económicos de los trabajadores y quieren poner al servicio del capital monopolista,
ahondando con ello la escisión en el movimiento cooperativista internacional. Los
apologistas del "socialismo cooperativo" afirman que, bajo el capitalismo moderno,
las cooperativas constituyen el medio más radical para transformar la sociedad y
-después de garantizar la denominada "democracia económica"- son capaces de
dominar primero el comercio y luego colocar bajo su control, gradualmente, la
producción agrícola y la industrial. Los ideólogos del "socialismo cooperativo" no
reconocen diferencias entre el socialismo y el capitalismo, afirman que en los
países capitalistas desarrollados del Occidente se ha establecido ya la sociedad
del "bienestar general" y que en ellos impera la "paz entre las clases. Al mismo
tiempo, atacan sin cesar a las cooperativas de los países socialistas. Los hechos
refutan las afirmaciones de los ideólogos del "socialismo cooperativo" en el
sentido de que en la economía capitalista ha aumentado la importancia del sector
"socialista", es decir "cooperativo".

Socialismo verdadero

Variedad del socialismo pequeñoburgués surgida en Alemania en la década


del 1840. Las concepciones filosóficas de los “socialistas verdaderos” se formaron
sobre la base de la combinación ecléctica de las ideas de los socialistas utópicos
franceses e ingleses y de los jóvenes hegelianos con la ética de Feuerbach.

Los “socialistas verdaderos” consideraban el socialismo como una teoría por


encima de las clases sociales, la declaraban realización de cierta esencia humana
universal; negaban la lucha de clases y propugnaban la conciliación de las
contradicciones sociales; preconizaban la renuncia a la actividad política, a la
lucha en pro de las libertades democrático-burguesas, exhortaban al proletariado a
no participar en las revoluciones políticas.

Posiciones de Marx y Engels

Marx y Engels combatieron decididamente esta ideología y el influjo de la misma


entre los obreros. En los trabajos “La ideología alemana”, “Circular contra Kriege”,
“El socialismo alemán en verso y en prosa”, “Manifiesto del Partido Comunista”
sometieron a crítica el “socialismo verdadero” poniendo en evidencia el papel
reaccionario que desempeñaba en ese período, en que estaba madurando la
revolución en Alemania.

Bajo el influjo de Marx y Engels, varios “socialistas verdaderos” rompieron con sus
conceptos anteriores. En el período de la revolución de 1848-1849, muchos
representantes de esa corriente, después de desechar la fraseología
seudosocialista, ingresaron en las filas de la democracia pequeñoburguesa.
Algunas ideas del “socialistas verdaderos” se utilizaron con el propósito de
falsificar al marxismo en el espíritu de la ética idealista.

Socialismo y comunismo

Artículo principal: Comunismo

Son dos fases de la formación económico-social comunista: el socialismo


constituye la primera e inferior; el comunismo, la superior. En la base de su
diferencia está el grado de madurez económica.

Ya bajo el socialismo, no existe la propiedad privada sobre los medios de


producción; las relaciones de producción no se caracterizan por el dominio y la
subordinación, sino por la colaboración amistosa y la ayuda mutua entre hombres
libres de la explotación. En este sentido no hay ninguna diferencia entre el
socialismo y el comunismo, pero en el régimen socialista, predomina la propiedad
social sobre los medios de producción; en cambio, bajo el comunismo existirá un
único tipo de propiedad, la de todo el pueblo.

Bajo el socialismo, se conservan diferencias entre la clase obrera y los


campesinos; al construirse el comunismo esas diferencias desaparecen. Lo mismo
ocurre con las diferencias, existentes aún bajo el socialismo, entre los obreros y
campesinos por una parte y la intelectualidad por la otra. Todas esas diferencias
se hallan condicionadas, en última instancia, por el nivel de desarrollo de las
fuerzas productivas. Este mismo factor determina, asimismo, las diferencias
existentes en las formas de distribución, las cuales, bajo el socialismo, se atienen
al principio: a cada uno, según la cantidad y calidad de su trabajo; mientras que
bajo el comunismo, regirá el principio: a cada uno, según sus necesidades.

Sobre la base del crecimiento de las fuerzas productivas, bajo el comunismo se


establecerá la distribución directa de los productos en lugar de las relaciones
mercantiles y monetarias, aún existentes bajo el socialismo. A los cambios en
la economía corresponden cambios en la superestructura. En un determinado
grado de desarrollo del comunismo, se extinguirán por completo las instituciones
políticas y jurídicas, la ideología política y jurídica, se establecerán normas únicas
–admitidas por todos- de convivencia comunista, cuya observancia se convertirá
en necesidad interior y en hábito para todos los hombres; el Estado se extinguirá
por completo, agotará también su misión histórica el Partido, las naciones se
aproximarán de manera cada vez más multilateral hasta que desaparezcan todas
las diferencias entre ellas. El comunismo es la forma superior de organización de
la sociedad, forma que funcionará sobre la base de fuerzas productivas altamente
desarrolladas, de la ciencia, de la técnica, de la cultura y de la autogestión social
comunista.
"El comunismo es un régimen social sin clases, con una forma única de propiedad
sobre los medios de producción, la propiedad de todo el pueblo, con una plena
igualdad social de todos los miembros de la sociedad, en el que, junto con el
desarrollo universal de los hombres, crecerán las fuerzas productivas sobre la
base de una ciencia y una técnica en constante desarrollo; todas las fuentes de la
riqueza social manarán a pleno caudal y se realizará el gran principio “de cada uno
según su capacidad; a cada uno, según sus necesidades”. El comunismo es una
sociedad altamente organizada de trabajadores libres y conscientes en la cual se
establecerá la autogestión social, el trabajo en bien de la sociedad será para todos
la primera necesidad vital, necesidad hecha conciencia, y la capacidad de cada
individuo se aplicará con el mayor provecho para el pueblo”[2]

La transformación gradual del socialismo en comunismo estriba en una serie de


hondas modificaciones cualitativas que se concentran en torno a tres problemas
fundamentales:

1. creación de la base material del comunismo (eslabón decisivo en la cadena


de todas las tareas económico-sociales),
2. desarrollo de las relaciones sociales comunistas,
3. formación del hombre nuevo.

Base material y técnica

Gran producción maquinizada moderna que abarca todas las ramas de la


economía nacional y se basa en la propiedad social de los medios de producción.
“La única base material del socialismo puede ser la gran industria maquinizada,
capaz de reorganizar también la agricultura"
Lenin

Por su contenido físico, la base material y técnica del socialismo constituye ante
todo un sistema de producción de la economía nacional formado por diversos
medios de trabajo.

Son inherentes a la base material y técnica del socialismo:


 la técnica avanzada y en rápido desarrollo,
 la alta concentración de la producción, la especialización y cooperación en
la misma,
 el crecimiento del nivel cultural y técnico de los trabajadores y la elevación
incesante de la productividad del trabajo.

Esta base material y técnica se crea de manera planificada por medio de la


industrialización socialista, que se lleva a cabo teniendo en cuenta las
peculiaridades nacionales e históricas, así como las posibilidades naturales y
económicas, del país dado.

La edificación de la base material y técnica del socialismo en cada país socialista


asegura:

 el dominio absoluto de la propiedad social sobre los medios de producción y


de las relaciones de producción socialistas en la ciudad y en el campo,
 la liquidación total de las clases explotadoras y de las causas que
engendran la explotación del hombre por el hombre,
 la eliminación de todas las condiciones que provocan el paro forzoso en la
ciudad y la ruina de los campesinos en el campo,
 un mejoramiento radical de las condiciones de vida de todos los
trabajadores,
 un general reforzamiento del poderío económico de todos los estados
socialistas.

Durante el paso gradual del socialismo a la fase superior de la sociedad comunista


se crea la base material y técnica del comunismo.

Fundamentos

El socialismo, como régimen social, surge como resultado de la supresión del


modo burgués de producción y de la instauración de la dictadura del proletariado.
Está basado en la propiedad social sobre los medios de producción (estatal: de
todo el pueblo). La propiedad social determina la inexistencia de clases
explotadoras, de la explotación del hombre por el hombre, que las relaciones entre
los trabajadores sean de colaboración amistosa y de ayuda mutua.

Bajo el socialismo, se acaba con toda opresión social y toda desigualdad nacional,
con la oposición entre la ciudad y el campo, entre el trabajo intelectual y el trabajo
físico.

Sobre la base de la propiedad social, bajo el socialismo se desarrolla de manera


planificada la economía nacional. El desarrollo y el perfeccionamiento de la
producción social sirven para satisfacer, de manera cada vez más completa, las
crecientes necesidades materiales y culturales del pueblo.
La vida de la sociedad socialista se asienta sobre una amplia democracia; la
incorporación de todos los trabajadores a la participación activa en la dirección de
los asuntos estatales. El democratismo socialista garantiza tanto los derechos
sociales –derecho al trabajo, al descanso, a la instrucción y al servicio médico
gratuitos, a disponer de lo necesario en la vejez, igualdad de derechos para la
mujer y el hombre, para los ciudadanos de todas las razas y nacionalidades –así
como las libertades políticas- las libertades de palabra, de prensa y de reunión, el
derecho a elegir y ser elegido.

Propiedad socialista

Propiedad social sobre los instrumentos y medios de producción, base económica


del socialismo. Surge como resultado de la revolución socialista por medio de la
socialización de la propiedad privada capitalista y por la transformación, en
consonancia con los principios socialistas, de la pequeña propiedad privada de
trabajo. La propiedad social se consolida y se multiplica en el proceso de la
reproducción socialista ampliada. El dominio de la propiedad socialista pone fin a
la explotación del hombre por el hombre, lo libera de todas las formas de opresión
y de todos los tiros de dependencia social, ofrece amplias posibilidades para el
desarrollo planificado y sin obstáculos de la producción social, para el incremento
incesante de la productividad del trabajo social, para elevar el bienestar del pueblo
y para el libro desenvolvimiento de la personalidad de cada trabajador.

Propiedad estatal socialista

Propiedad de todo el pueblo, forma superior y rectora de la propiedad socialista.


La propiedad socialista estatal se diferencia radicalmente de la propiedad
capitalista de Estado. Surge como resultado de la revolución socialista mediante la
nacionalización de la propiedad de capitalistas y terratenientes. La propiedad
socialista estatal se dio por primera vez gracias a la Gran Revolución Socialista de
Octubre. Son objeto de la propiedad estatal: la tierra y el subsuelo, los recursos
forestales y las aguas, las plantas industriales y las fábricas, las empresas de la
construcción, toda la red de ferrocarriles, todo el transporte fluvial y marítimo,
aéreo y por tuberías, los bancos, los medios de comunicación, las empresas
agrícolas organizadas por el Estado, las empresas comerciales, las instituciones
científicas y culturales, así como el fondo básico de viviendas, las empresas
municipales de las ciudades y de los centros industriales.

La propiedad estatal de todo el pueblo constituye el nivel superior de socialización


de los medios de producción. A esta forma de propiedad socialista se hallan
directamente vinculados el trabajo y la vida de la clase obrera, fuerza rectora de la
sociedad socialista. Las relaciones que se establecen entre los hombres en las
empresas del Estado representan el grado más alto de madurez en las relaciones
socialistas de producción. El producto de las empresas estatales pertenece entera
y plenamente al Estado, y lo venden organismos estatales a precios establecidos
por el propio Estado. Tanto en las empresas estatales como en las cooperativas,
se aplican los principios del centralismo democrático en la dirección de la
economía, la dirección única y el cálculo económico. Los directores de las
empresas son nombrados por el Estado, del que son mandatarios y ante el que
responden del cumplimiento de los planes. En las empresas estatales, los
trabajadores reciben por su labor una remuneración en consonancia con la
cantidad y la calidad del trabajo realizado.

La propiedad socialista estatal, que abarca los medios fundamentales de


producción y los puestos clave de la economía, determina el desarrollo de todo el
sistema de la economía socialista del país. Del grado de crecimiento de la
propiedad del Estado dependen los ritmos y el volumen de crecimiento de todas
las ramas de la economía nacional, el progreso de la ciencia y de la cultura, el
aumento del nivel de vida de las masas trabajadoras.

Diferencias esenciales entre el trabajo intelectual y el trabajo físico

Diferencias económico—sociales en el carácter y en las condiciones de trabajo así


como en la preparación técnica y cultural entre la mayor parte de los obreros y
campesinos y los trabajadores que han cursado estudios técnicos y de ingeniería.

La sociedad socialista ha acabado para siempre con la oposición entre el trabajo


intelectual y el trabajo físico, oposición inherente al capitalismo, y asegura la
unidad de los intereses vitales básicos de todos los trabajadores. Sin embargo, el
nivel alcanzado en el desarrollo de la producción socialista aún no permite eliminar
por completo el trabajo manual y hacer que en todos los procesos de producción
la actividad intelectual y física se conyuguen orgánicamente. Las diferencias
esenciales entre el trabajo de los obreros, de los campesinos y de la
intelectualidad se van superando gradualmente, mientras se crea la base material
y técnica del comunismo, se forman las relaciones sociales comunistas y se educa
el hombre nuevo. En este proceso, lo decisivo es crear la base material y técnica
del comunismo, pasar en todas partes a la mecanización múltiple y a la
automatización de la producción, electrificar por completo la economía nacional y
aplicar en ella la química en todo lo posible. Ello permitirá transformar la base
material del trabajo físico y del trabajo intelectual, y llegar a su unión orgánica en
el trabajo comunista.

Tienen asimismo gran importancia: el cambio de las formas y del carácter de la


división del trabajo al pasar del socialismo al comunismo y el crear las condiciones
económico—sociales para el desarrollo integral de la personalidad humana; la
transformación de la organización estatal socialista en autogestión comunista; la
elevación general del nivel de vida de los obreros, de los campesinos y de la
intelectualidad, la reducción importante de la jornada de trabajo y el amplio
desarrollo de la instrucción media y superior. Una de las condiciones importantes
para suprimir las diferencias esenciales entre el trabajo intelectual y el trabajo
físico consiste en unir y combinar más estrechamente la enseñanza y la formación
de los miembros de la sociedad con el trabajo productivo. Contribuye en gran
medida a que desaparezcan las diferencias esenciales entre el trabajo intelectual y
el trabajo físico el movimiento de masas por la victoria del trabajo comunista,
movimiento que enlaza en un todo el trabajo, la instrucción y el modo de vida
sobre principios comunistas. Con la edificación de la sociedad comunista
completa, se eliminarán por entero las diferencias económico — sociales entre los
hombres, los obreros, los campesinos y los intelectuales se unirán en la
asociación, única y sin clases, de los trabajadores de la sociedad comunista.

Diferencias esenciales entre la ciudad y el campo

Diferencias, inherentes a la primera fase de la sociedad comunista, entre la ciudad


y el campo. En herencia de la vieja sociedad, el socialismo recibe una economía
nacional en que el campo se halla muy rezagado de la ciudad y es explotado por
ella, lo que se manifiesta en la oposición entre la ciudad y el campo. La victoria del
socialismo significa que dicha oposición se elimina. Bajo el socialismo, entre la
ciudad y el campo se establecen relaciones de colaboración amistosa y de ayuda
mutua socialista.

Ahora bien, el socialismo no puede superar de un golpe y por completo el atraso


en que se encuentra el campo respecto a la ciudad y ésta es la causa de que
entre ellos existan diferencias económico-sociales. En la ciudad domina por
completo la forma más madura y consecuente de propiedad social sobre los
medios de producción, la forma estatal (de todo el pueblo) de propiedad socialista.
En el campo, la transformación socialista de las pequeñas haciendas campesinas
da origen al nacimiento de la forma cooperativa de propiedad social sobre los
medios de producción. La propiedad cooperativa y las empresas cooperativas
socialistas se diferencian de la propiedad socialista de todo el pueblo y de las
empresas estatales por su mejor grado de madurez económica, lo cual se revela
en el nivel en que la producción se halla socializada, en las formas de circulación
económica de la producción, en el nivel y en las formas en que se remunera el
trabajo, en las formas en que se organiza el gobierno de la producción. Por esto
existen diferencias económico—sociales en las condiciones de vida y actividad de
quienes trabajan en la ciudad y de quienes trabajan en el campo.

En la sociedad socialista existen clases diferentes, aunque amigas, la clase


obrera, que desempeña el papel dirigente en la sociedad y el campesinado
cooperativista. Son estas diferencias económicas de clase lo que constituye el
fundamento de las diferencias esenciales entre la ciudad y el campo bajo el
socialismo. A despecho de la rapidez con que se desarrolla la base material y
técnica de la agricultura, el nivel del pertrechamiento técnico del trabajo en la
agricultura en la primera fase de la sociedad comunista aún permanece a la zaga
del nivel del pertrechamiento técnico del trabajo industrial. Existen asimismo
diferencias importantes en el grado de calificación técnico—profesional entre los
obreros. También subsisten diferencias en las condiciones generales de vida y
cultura entre la ciudad y el campo.

En el período de la edificación desplegada de la sociedad comunista, las


diferencias entre la clase obrera y el campesinado se superan en lo esencial y
decisivo. Al crear la base material y técnica del comunismo se aproximan las dos
formas de propiedad socialista y, en último término, se funden, lo cual conduce a
que se vaya formando gradualmente la propiedad única de todo el pueblo sobre
los medios de producción. Por su pertrechamiento técnico, el trabajo agrícola se
eleva hasta el nivel del trabajo industrial. Como resultado, las diferencias
económico—sociales entre la ciudad y el campo desaparecerán, y se borrarán los
limites de clase entre los obreros y los campesinos, nacerá la sociedad sin clases.

Teorías, corrientes, denominaciones e interpretaciones filosóficas

Socialismo cristiano

Artículo principal: Socialismo cristiano

Teoría que procura conferir a la religión cristiana un tinte socialista, presentar


el cristianismo como defensor de los intereses de los trabajadores y como medio
de liberación de todas las calamidades sociales.

El socialismo cristiano surgió en las décadas de 1830 y 1840 como variedad del


socialismo feudal, en el que se revelaba la hostilidad de las clases feudales en
trance de desaparecer respecto al socialismo.

La misión del socialismo cristiano consistía en luchar contra el movimiento


revolucionario, en reconciliar las clases enemigas. Este constituyó una variedad de
la ideología burguesa.

La crítica que los socialistas cristianos hacen del capitalismo posee un carácter


demagógico. Lo típico de dicho socialismo es la búsqueda de una “tercera línea”,
distinta del capitalismo y del comunismo; en realidad, su ideal –la “democracia
cristiana”- no rebasa el marco de las relaciones sociales burguesas.

El socialismo cristiano se halla estrechamente vinculado al reformismo y lleva a


cabo una política escisionista en el movimiento obrero.

Socialismo de cátedra

Denominación irónica aplicada a un grupo de profesores y políticos alemanes


liberales, representantes de la escuela ético-social de la segunda mitad del siglo
XIX, los cuales “fundamentaron” teóricamente, por primera vez, la idea de la
integración pacífica del capitalismo en el socialismo.

Aplicando la teoría de la escuela histórica en economía política, los partidarios del


socialismo de cátedra consideraban que la economía política debía rebasar el
marco del estudio de los fenómenos económicos en su sentido estricto y fundirse
son las demás ciencias sociales. Con ello se relacionaba la posibilidad de que
el Estado regulara las relaciones económicas.

El socialismo de cátedra constituía una singular resonancia de la intensificación


del movimiento obrero, expresaba la tendencia de la burguesía a detener el
crecimiento de la conciencia del proletariado. Aplastada la Comuna de París, los
socialistas de cátedra organizaron pronto, en 1872, la “Unión de la política social”,
que afirmaba la necesidad de reformas sociales y la intervención del Estado en las
relaciones económicas.

Figuraban entre los socialistas de cátedra Lorenz Stein, Adolph Wagner, Gustav


von Schmoller, Lujo Brentano y Werner Sombart.

Socialismo ético

Interpretación neokantiana del socialismo, realizada a partir de la ética de Kant.


Los teóricos kantianos burgueses y socialdemócratas, al rechazar la filosofía
del marxismo, el materialismo dialéctico, intentaron unir el socialismo científico con
la filosofía moral kantiana, entendiendo por ética una ciencia cuyo fin estriba en
eliminar las contradicciones sociales. A juicio suyo, es Kant, precisamente, el
fundador de dicha ciencia. Afirmaban dichos teóricos que Kant formuló por primera
vez la idea básica del socialismo, la idea de solidaridad, en uno de los enunciados
del imperativo categórico (obra de tal modo que la humanidad tanto en tu propia
persona como en la de cualquier otro individuo, sea considerada siempre como un
fin, y nunca únicamente como un medio).

La fundamentación de la teoría concerniente a la transformación socialista de la


sociedad mediante la teoría kantiana, “por encima de las clases”, de la moralidad,
significaba, de hecho, convertir dicha doctrina en una concepción puramente
moral. Se desechaban los problemas cardinales del marxismo (las clases y la
lucha de clases, la clase social, la dictadura del proletariado, etc.), y se situaban
en primer plano las relaciones morales y la idea del perfeccionamiento moral
paulatino de la humanidad.

En la práctica, las tesis del socialismo ético se concretaron en la fórmula


de Bernstein: “El movimiento lo es todo; el fin último no es nada”, que presuponía
renunciar a la lucha por el socialismo.

Propagaron el socialismo ético, entre otros, Max Adler (Austria) y Mijaíl Tugán-
Baranovski (Rusia). Los libros de Vorländer “Kant y el socialismo” (1900), “Kant y
Marx” (1911), contienen una circunstanciada exposición del socialismo ético.

Socialismo fabiano

Corriente reformista que surgió en Inglaterra como antípoda del socialismo


científico. La denominación de “socialismo fabiano” se inspira en el nombre del
caudillo militar romano Fabio Máximo Cunctátor (el Contemporizador). En 1884, se
fundó la Sociedad de los Fabianos, que en 1900 se incorporó al partido laborista
en calidad de grupo literario-publicista.

El movimiento fabiano como tal renuncia oficialmente a toda filosofía, pero muchos
de sus partidarios apoyan a la religión y respecto a la concepción de la historia
mantienen la teoría de que, en la vida de la sociedad, lo decisivo son las ideas y
niegan la lucha de clases. Según palabras de Lenin, el socialismo fabiano es la:
“la expresión más acabada del oportunismo y de la política obrera liberal".[1]
Socialismo utópico

Artículo principal: Socialismo utópico


Etapa precientífica en la formación de la teoría acerca de la sociedad. Está basada
en la comunidad de bienes, en el trabajo obligatorio para todos y en la igual
distribución de los productos. Quien utilizó por primera vez el término “utopía”
(lugar que no existe), en el sentido de una sociedad ideal fue Tomás Moro (así
denominó la isla imaginaria en que situó una sociedad ideal). Posteriormente el
término empezó a utilizarse para caracterizar regímenes inventados y, ante todo,
irrealizables.

Los socialistas utópicos, al criticar el régimen existente, basado en la propiedad


privada, al presentar imágenes del futuro régimen ideal, al querer fundamentar
teóricamente la necesidad de la propiedad social, expusieron no pocas ideas y
conjeturas geniales. A ello se debe, precisamente, que el socialismo utópico, junto
con la economía política inglesa y la filosofía clásica alemana, constituya una de
las fuentes ideológicas del socialismo científico.

La condena de la propiedad privada y la exaltación de la comunidad de bienes


podían hallarse ya en algunos escritores de la antigua Grecia y Roma, en “herejes”
medievales, en los programas de algunas sublevaciones campesinas de la época
feudal y en los ideólogos de los campesinos; constituía una reacción natural ante
la desigualdad y la explotación del hombre por el hombre en las sociedades
antagónicas.

A medida que surge y se desarrolla el capitalismo, a medida que se van formando


los precursores más o menos desarrollados del proletariado, el socialismo utópico
va adquiriendo cada vez más rasgos de realismo histórico, se va haciendo más
complejo como teoría, se ramifica dando origen a diversas escuelas y
orientaciones.

Desarrollo

El desarrollo sistemático del socialismo utópico comienza en el período en que


nace el capitalismo, en la época del Renacimiento y de la Reforma. Sigue
avanzando en el período de las revoluciones burguesas de Europa, período en
que fue la ideología de los predecesores del proletariado.

El socialismo utópico alcanzó su mayor desarrollo durante el impetuoso


crecimiento del capitalismo, cuando se disiparon las ilusiones de los ideólogos de
las revoluciones burguesas y las contradicciones de la sociedad capitalista
resultaban cada vez más patentes. Sin embargo, no hubo solo socialista utópico
que lograra situarse en una posición materialista en la manera de concebir
la historia y descubrir la fuerza real capaz de llevar a cabo la transformación
socialista de la sociedad. Incluso Saint-Simon, el que más cerca estuvo de
comprender el papel de la propiedad y de las clases en el desarrollo progresivo –
sujeto a ley- de la historia, afirmaba que la base del desarrollo social la constituía
el progreso de los conocimientos científicos, de la moral y de la religión. A ello se
añadía la falta de comprensión de cuáles eran los caminos verdaderos que
conducían a la transformación de las relaciones sociales existentes, la renuncia a
la revolución, la creencia ingenua de que mediante la propaganda de las ideas del
socialismo era posible cambiar el orden vigente.

Desarrollo científico

Tan sólo el desarrollo de las fuerzas productivas, que hace inevitable el cambio


del modo de producción, el surgimiento de un proletariado industrial bastante
disciplinado y organizado por obra del desarrollo de la propia sociedad capitalista,
crean, según palabras de Marx, la posibilidad histórica de que el socialismo se
convierta de una utopía en una ciencia. Marx y Engels transformaron dicha
posibilidad en realidad, después de demostrar científicamente que el paso al
comunismo era inevitable, después de descubrir la fuerza capaz de llevar a cabo
dicho paso: el proletariado, y después de crear la teoría de la revolución socialista
y de la dictadura del proletariado como instrumento para la realización de los
ideales socialistas.

El marxismo reelaboró con espíritu crítico cuanto había de valioso en las teorías


del socialismo utópico y se lo asimiló. Con la aparición del marxismo, el socialismo
utópico se va convirtiendo cada vez más en un factor que frena el avance del
movimiento obrero y socialista.

En algunos países, el socialismo utópico, fundiéndose con la ideología


democrático-revolucionaria, desempeñó un papel positivo todavía después de
haber surgido el marxismo (demócratas revolucionarios rusos y populistas de la
década de 1870).

Socialismo cooperativo

Teoría reformista que expresa los intereses de la pequeña burguesía y que


propaga nocivas ilusiones acerca de las posibilidades de reorganizar la sociedad
sobre principios socialistas en el marco del capitalismo, desarrollando las
cooperativas de consumo y haciendo extensivo gradualmente el control de tales
organizaciones a la esfera de la producción.

El "socialismo cooperativo" es objeto de una propaganda singularmente activa por


parte de los líderes del movimiento cooperativo de Europa occidental, al que éstos
intentan apartar de la resolución de cuestiones vitales en defensa de los intereses
económicos de los trabajadores y quieren poner al servicio del capital monopolista,
ahondando con ello la escisión en el movimiento cooperativista internacional. Los
apologistas del "socialismo cooperativo" afirman que, bajo el capitalismo moderno,
las cooperativas constituyen el medio más radical para transformar la sociedad y
-después de garantizar la denominada "democracia económica"- son capaces de
dominar primero el comercio y luego colocar bajo su control, gradualmente, la
producción agrícola y la industrial. Los ideólogos del "socialismo cooperativo" no
reconocen diferencias entre el socialismo y el capitalismo, afirman que en los
países capitalistas desarrollados del Occidente se ha establecido ya la sociedad
del "bienestar general" y que en ellos impera la "paz entre las clases. Al mismo
tiempo, atacan sin cesar a las cooperativas de los países socialistas. Los hechos
refutan las afirmaciones de los ideólogos del "socialismo cooperativo" en el
sentido de que en la economía capitalista ha aumentado la importancia del sector
"socialista", es decir "cooperativo".

Socialismo verdadero

Variedad del socialismo pequeñoburgués surgida en Alemania en la década


del 1840. Las concepciones filosóficas de los “socialistas verdaderos” se formaron
sobre la base de la combinación ecléctica de las ideas de los socialistas utópicos
franceses e ingleses y de los jóvenes hegelianos con la ética de Feuerbach.

Los “socialistas verdaderos” consideraban el socialismo como una teoría por


encima de las clases sociales, la declaraban realización de cierta esencia humana
universal; negaban la lucha de clases y propugnaban la conciliación de las
contradicciones sociales; preconizaban la renuncia a la actividad política, a la
lucha en pro de las libertades democrático-burguesas, exhortaban al proletariado a
no participar en las revoluciones políticas.

Posiciones de Marx y Engels

Marx y Engels combatieron decididamente esta ideología y el influjo de la misma


entre los obreros. En los trabajos “La ideología alemana”, “Circular contra Kriege”,
“El socialismo alemán en verso y en prosa”, “Manifiesto del Partido Comunista”
sometieron a crítica el “socialismo verdadero” poniendo en evidencia el papel
reaccionario que desempeñaba en ese período, en que estaba madurando la
revolución en Alemania.

Bajo el influjo de Marx y Engels, varios “socialistas verdaderos” rompieron con sus
conceptos anteriores. En el período de la revolución de 1848-1849, muchos
representantes de esa corriente, después de desechar la fraseología
seudosocialista, ingresaron en las filas de la democracia pequeñoburguesa.
Algunas ideas del “socialistas verdaderos” se utilizaron con el propósito de
falsificar al marxismo en el espíritu de la ética idealista.

Socialismo y comunismo

Artículo principal: Comunismo

Son dos fases de la formación económico-social comunista: el socialismo


constituye la primera e inferior; el comunismo, la superior. En la base de su
diferencia está el grado de madurez económica.

Ya bajo el socialismo, no existe la propiedad privada sobre los medios de


producción; las relaciones de producción no se caracterizan por el dominio y la
subordinación, sino por la colaboración amistosa y la ayuda mutua entre hombres
libres de la explotación. En este sentido no hay ninguna diferencia entre el
socialismo y el comunismo, pero en el régimen socialista, predomina la propiedad
social sobre los medios de producción; en cambio, bajo el comunismo existirá un
único tipo de propiedad, la de todo el pueblo.

Bajo el socialismo, se conservan diferencias entre la clase obrera y los


campesinos; al construirse el comunismo esas diferencias desaparecen. Lo mismo
ocurre con las diferencias, existentes aún bajo el socialismo, entre los obreros y
campesinos por una parte y la intelectualidad por la otra. Todas esas diferencias
se hallan condicionadas, en última instancia, por el nivel de desarrollo de las
fuerzas productivas. Este mismo factor determina, asimismo, las diferencias
existentes en las formas de distribución, las cuales, bajo el socialismo, se atienen
al principio: a cada uno, según la cantidad y calidad de su trabajo; mientras que
bajo el comunismo, regirá el principio: a cada uno, según sus necesidades.

Sobre la base del crecimiento de las fuerzas productivas, bajo el comunismo se


establecerá la distribución directa de los productos en lugar de las relaciones
mercantiles y monetarias, aún existentes bajo el socialismo. A los cambios en
la economía corresponden cambios en la superestructura. En un determinado
grado de desarrollo del comunismo, se extinguirán por completo las instituciones
políticas y jurídicas, la ideología política y jurídica, se establecerán normas únicas
–admitidas por todos- de convivencia comunista, cuya observancia se convertirá
en necesidad interior y en hábito para todos los hombres; el Estado se extinguirá
por completo, agotará también su misión histórica el Partido, las naciones se
aproximarán de manera cada vez más multilateral hasta que desaparezcan todas
las diferencias entre ellas. El comunismo es la forma superior de organización de
la sociedad, forma que funcionará sobre la base de fuerzas productivas altamente
desarrolladas, de la ciencia, de la técnica, de la cultura y de la autogestión social
comunista.
"El comunismo es un régimen social sin clases, con una forma única de propiedad
sobre los medios de producción, la propiedad de todo el pueblo, con una plena
igualdad social de todos los miembros de la sociedad, en el que, junto con el
desarrollo universal de los hombres, crecerán las fuerzas productivas sobre la
base de una ciencia y una técnica en constante desarrollo; todas las fuentes de la
riqueza social manarán a pleno caudal y se realizará el gran principio “de cada uno
según su capacidad; a cada uno, según sus necesidades”. El comunismo es una
sociedad altamente organizada de trabajadores libres y conscientes en la cual se
establecerá la autogestión social, el trabajo en bien de la sociedad será para todos
la primera necesidad vital, necesidad hecha conciencia, y la capacidad de cada
individuo se aplicará con el mayor provecho para el pueblo”[2]

La transformación gradual del socialismo en comunismo estriba en una serie de


hondas modificaciones cualitativas que se concentran en torno a tres problemas
fundamentales:

1. creación de la base material del comunismo (eslabón decisivo en la cadena


de todas las tareas económico-sociales),
2. desarrollo de las relaciones sociales comunistas,
3. formación del hombre nuevo.
Base material y técnica

Gran producción maquinizada moderna que abarca todas las ramas de la


economía nacional y se basa en la propiedad social de los medios de producción.
“La única base material del socialismo puede ser la gran industria maquinizada,
capaz de reorganizar también la agricultura"
Lenin

Por su contenido físico, la base material y técnica del socialismo constituye ante
todo un sistema de producción de la economía nacional formado por diversos
medios de trabajo.

Son inherentes a la base material y técnica del socialismo:

 la técnica avanzada y en rápido desarrollo,


 la alta concentración de la producción, la especialización y cooperación en
la misma,
 el crecimiento del nivel cultural y técnico de los trabajadores y la elevación
incesante de la productividad del trabajo.

Esta base material y técnica se crea de manera planificada por medio de la


industrialización socialista, que se lleva a cabo teniendo en cuenta las
peculiaridades nacionales e históricas, así como las posibilidades naturales y
económicas, del país dado.

La edificación de la base material y técnica del socialismo en cada país socialista


asegura:

 el dominio absoluto de la propiedad social sobre los medios de producción y


de las relaciones de producción socialistas en la ciudad y en el campo,
 la liquidación total de las clases explotadoras y de las causas que
engendran la explotación del hombre por el hombre,
 la eliminación de todas las condiciones que provocan el paro forzoso en la
ciudad y la ruina de los campesinos en el campo,
 un mejoramiento radical de las condiciones de vida de todos los
trabajadores,
 un general reforzamiento del poderío económico de todos los estados
socialistas.

Durante el paso gradual del socialismo a la fase superior de la sociedad comunista


se crea la base material y técnica del comunismo.

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