Está en la página 1de 27

LAS

FUNCIONES
DE LAS
CIUDADES

GREGORI GUERRA, ARÁNZAZU


IMAGEN, FORMA Y FUNCIÓN DE LAS CIUDADES
2010/2011
ÍNDICE

* Introducción

1. Del mercado al turismo

2. De la economía y sostenibilidad de las ciudades a la educación

3. Del trabajo al ocio

4. Del orden público a la vida cotidiana

5. El respeto a la ley y la libertad

6. Del transporte público a los medios propios de desplazamiento

7. De la política a la gestión

8. Los ayuntamientos y los cargos públicos

9. La participación de los ciudadanos

* Referencias

2
INTRODUCCIÓN

ESPAÑOL

En este trabajo vamos a analizar la evolución de las ciudades desde el punto de


vista de la funcionalidad. La pregunta esencial es ¿qué función cumplen las ciudades?,
¿para qué sirven? A lo largo del trabajo desarrollaremos las respuestas a estas preguntas
y a otras más que irán surgiendo.

He elegido este tema porque me gusta pensar en las ciudades como un elemento
vital para los humanos. Las ciudades se construyen para satisfacer necesidades
humanas, y están a disposición de éstos. ¿Es lo mismo la ciudad que los ciudadanos?
Hay dos corrientes contrapuestas a esta pregunta. Por un lado está el principio de
pensamiento sintético, también conocido como colectivismo, mediante el cual se explica
la función de la ciudad como la globalidad de los individuos. Y por otro lado, el
pensamiento analítico o individualismo, que se fija en el trabajo individual para explicar
la totalidad. Ambas teorías abarcan una amplia categoría de filosofías.

Algunos psicólogos definen colectivismo como un síndrome de actitudes y


comportamientos basados en la creencia que la unidad básica de supervivencia recae en
un grupo, no en el individuo. El individualismo, por su parte, alega que es muy difícil
imaginar que lo beneficioso para el grupo lo es también para cada individuo que lo
integra, y añade que, lo bueno para el grupo puede requerir el sacrificio de por lo menos
algún interés personal.

A pesar de que las dos corrientes están contrapuestas, tienen un punto de


reflexión en común: “cualquier grupo está finalmente hecho de individuos” (Schnone,
1975), por lo que sería imposible imaginar un colectivo sin detenernos en las
particularidades de los individuos que lo componen; de la misma manera que no sería
posible atender a cada individuo particularmente sin determinar un grupo generalizado.

3
La posición que nosotros adoptaremos se acerca más al colectivismo, puesto que
la ciudad en sí hace referencia al conjunto de individuos que toman parte de ella, pero
como acabamos de decir, no podemos pasar por alto la importancia que desempeñan los
individuos.

Por último, quiero aclarar que el trabajo es de carácter informativo, pero con un
toque subjetivo, plasmando una crítica personal sobre algunos de los temas. En cada
apartado pondré ejemplos textuales o visuales.

INGLÉS

4
1. DEL MERCADO AL TURISMO

Hace a penas unos minutos acabé de rellenar un cuestionario sobre “Hábitos


de información y compra de los viajeros” realizado por PhoCusWrinht,
probablemente la firma más prestigiosa a nivel mundial en investigaciones
relacionadas con el turismo. El proyecto ha sido elaborado por Lookinside.travel, un
espacio abierto de conocimiento, opinión y tendencias sobre los hábitos de
información y compra de los viajeros españoles que tiene el objetivo de ayudar a
todos los actores turísticos a mejorar sus estrategias de producto, marketing y
distribución.

¿Por qué digo esto? Me parece interesante empezar el trabajo con datos reales y
cotidianos, sin mucha teoría que nos bloqueen la mente. Con este ejemplo ponemos de
manifiesto el peso que tiene el turismo en España. La hostelería, el Ministerio de
Turismo, los comercios… están interesados en conocer las necesidades y opiniones de
sus clientes, para poder mejorar su oferta.

La importancia del sector terciario en España se ha convertido en una


herramienta imprescindible para la economía actual (lleva siendo el sector puntero unos
cuantos años). Desde finales de la década de los 70 el sector servicios comenzó a crecer
rápidamente. En la actualidad ocupa más del 60% de los trabajadores activos, lo cual
quiere decir que supone más de la mitad del PIB. Como sabemos, este sector abarca el
comercio, ocio, turismo y telecomunicaciones.

Del mercado al turismo

Hace unas décadas, la actividad clave dentro del sector terciario era el mercado,
entendido estrictamente como compra venta de productos (alimentación, vivienda,
ropa…). Hoy día, podemos decir que los servicios de ocio y turismo se han convertido
en una necesidad, y en una de las principales actividades económicas en las economías
desarrolladas, hasta el punto de que en países como España es la principal fuente de
divisas y el motor económico de muchas regiones. Además, la actividad de ocio y
turismo no se limita a la hostelería, si bien ésta es con mucho la más importante, sino

5
que genera todo un cortejo de actividades paralelas, tan amplias y diversificadas que es
imposible enumerarlas: teatro, cine, excursiones, visitas a monumentos, etc.

¿A qué se debe este cambio? ¿Por qué el turismo mueve tanto dinero? La
sociedad evoluciona, y el mundo cambia. Las palabras clave son “evolución
tecnológica”. Para responder a esta pregunta debemos retroceder al pasado y comparar
la sociedad de antes con la de ahora. Antes, hablamos de hace 100 años, la economía
familiar era ajustada, se trabajaba de sol a sol y apenas quedaba tiempo para dedicar al
ocio, y mucho menos para viajar. El ocio era muy distinto: se iba a la feria, las fiestas de
los pueblos, los bailes de la tarde, las meriendas familiares… pero todas estas acciones
no implicaban casi gasto monetario. Con la revolución industrial, tardía en España, el
consumo creció y empezamos a depender más de los bienes materiales para ser felices,
como ya anunció Platón siglos antes. Después, al finalizar la Segunda Guerra Mundial,
los gobiernos fomentaron el consumo en los ciudadanos para facilitar el crecimiento
económico de los países afectados. Esto se extendió como una plaga hasta el punto de,
como hemos dicho, depender enormemente de los bienes materiales. Este es un factor
clave para el desarrollo del turismo y el ocio.

Otro de los factores que explican el por qué de estas actividades es el tiempo
libre. El reconocimiento de los derechos humanos, que antes se pasaban por alto, ha
facilitado más comodidades para los trabajadores, lo que les permite disfrutar de más
tiempo libre que hace un siglo. Este tiempo libre, como ya hemos dicho, se traduce en
turismo y ocio.

Por último, la simple actividad de viajar también ha dado un vuelvo, pues si


antes una persona que viajaba mucho era una “persona de mundo” ahora es una persona
normal. ¿Quién no ha salido nunca de su Comunidad Autónoma? Me atrevería a decir
que el 99% de los españoles han salido al menos una vez en su vida de su Comunidad
Autónoma, y a destinos internacionales más del 20% de ellos. Esto antes era
impensable, excluyendo la emigración por motivos laborales. En la actualidad viajar es
una cosa totalmente normal y cotidiana; y cada vez es mayor la curiosidad por conocer
nuevas culturas (aquí tiene gran importancia la globalización).

6
En definitiva, el aumento del nivel adquisitivo, del tiempo libre y el concepto de
“ver mundo” son los principales causantes de éstas actividades del sector terciario.

Resumiendo, la función de la ciudad respecto a estas actividades es


fundamental, porque es en ellas donde se desarrollan; y sabiendo de antemano cuál es la
principal fuente de ingresos, se trata de explotar esa faceta turística de ellas,
adaptándolas con más plazas hoteleras, dedicando zonas para la visita de turistas,
empleando más recursos en dar información y visitas guiadas… un sin fin de
actividades que podemos encontrar en las ciudades.

2. DE LA ECONOMÍA Y SOSTENIBILIDAD DE LAS CIUDADES A


LA EDUCACIÓN

CHICO A: “Tío, no paro de sudar. Voy a poner el aire (acondicionado)”


CHICO B: “Eso, ponlo. ¡Carguémonos el planeta!”
CHICO A: “Pero… Ok, vale, no pongamos el aire. Sigamos tus teorías. Ahorremos
energía, ¿es eso, no? Apaguemos todo lo que no sea imprescindible. Pero, ¿qué es
imprescindible? ¿La nevera es imprescindible? Según tú, no. Para que funcione
necesitamos electricidad, y para llenarla necesitaríamos transportes. O sea, más
calentamiento global, contaminación… Así que, nada, olvidémonos de vivir como
hasta ahora. Imagina cómo sería ese mundo: las escuelas cerrarían, todo perdería
sentido… Dejaríamos nuestros trabajos, ¿de qué nos servirían? La gente
abandonaría las ciudades, ¿qué pintaríamos en ellas? Tendríamos que abandonarlo
todo. Diríamos no a todo el progreso conseguido durante siglos, y volveríamos a
vivir como nuestros antepasados. ¿Ese es el futuro que quieres?”
CHICO B: “Ok, vale, hagamos lo que dices. Pongamos el aire, ¿vale? Adelante con
el progreso. Sigamos exprimiendo los recursos que nos quedan
irresponsablemente… ¿y sabes qué pasará? ¡Que se acabarán! Y cuando esto ocurra
nos preguntaremos “¿y qué vamos a hacer ahora sin energía, sin transportes, sin
agua corriente… sin nada?”. Porque llegado ese día nada funcionará, y no habrá
vuelta atrás. Dejaríamos nuestros empleos, ¿de qué nos servirían, no? Y dejaríamos
las ciudades, ¿qué pintaríamos en ellas? Tendríamos que dejarlo todo. Decir no a
todo el progreso conseguido durante siglos y volver a vivir como nuestros
antepasados. ¿Ese es el futuro que quieres?”

7
Este diálogo pertenece a un anuncio de sostenibilidad.com. Se trata de hacernos
ver que lo correcto es el punto intermedio, puesto que los dos opuestos son malos,
siguiendo la Teoría de Aristóteles. Animo a todo el mundo a que vea el anuncio:
http://www.youtube.com/watch?v=PcQUtLOhfvQ.

En este apartado no nos referimos del salto de la economía y la sostenibilidad a


la educación, como el salto que vimos en el apartado anterior del comercio al turismo.
Aquí hablaremos de las tres cosas como algo que se da a la par, algo que va unido y
ligado a la idea de desarrollo sostenible.

“Definimos desarrollo sostenible como aquel desarrollo que es capaz


de satisfacer las necesidades actuales sin comprometer los recursos y
posibilidades de las futuras generaciones. Intuitivamente una actividad
sostenible es aquélla que se puede mantener.” (Markandya, 1990)

En vez de propugnar un freno al crecimiento económico, optamos por el


desarrollo sostenible. De esta forma, el crecimiento debería llevarse a cabo, al menos de
forma ideal, de manera que los recursos físicos se reciclen en vez de agotarse y
reduciendo al mínimo los niveles de contaminación. La Comisión Brundtland,
responsable del término “desarrollo sostenible”, consideraba que el desarrollo sostenible
consistía en afrontar las necesidades del presente sin hipotecar la capacidad de las
generaciones futuras para responder a las suyas.

¿A qué nos referimos entonces con “sostenibilidad de las ciudades”?


Sostenibilidad y desarrollo sostenible son sinónimos, pero para que se puedan llevar a
cabo es fundamental la educación de los ciudadanos. Y la economía funciona como
directriz del desarrollo de ese equilibrio. Vamos a explicar esto de otra manera con
ayuda de Albert Sireau Romain, gracias a su trabajo en Educación y desarrollo
sostenible.

Albert afirma que todo proceso de producción y consumo de los bienes y


servicios demandados por la sociedad (CICLO DE LA ECONOMÍA) lleva asociado la

8
utilización de recursos naturales y la generación de residuos, de emisiones y de vertidos
que tienen una clara incidencia sobre el medio ambiente.

Uno de los principales objetivos de la política de desarrollo sostenible es


conseguir romper la relación entre el crecimiento de una actividad económica y los
impactos negativos que genera. Para analizar esta relación se ha desarrollado el
concepto de ecoeficiencia cuyo principio básico es “producir más con menos”. La
ecoeficiencia es una cultura administrativa (EDUCACIÓN) que guía al empresariado a
asumir responsabilidad con la sociedad, y lo motiva para que su negocio sea más
competitivo, adaptando y readecuando los sistemas productivos existentes a las
necesidades del mercado y del medio ambiente, y de esta forma poder alcanzar los
niveles más altos de desarrollo económico, social y ambiental.

Sabemos que el desarrollo ha de ser sostenible para que el futuro sea posible,
pero no siempre lo tenemos en mente a la hora de actuar. Por ello, la educación tiene
gran importancia a la hora de sensibilizarnos, tal y como reflejan algunos autores:

“El medio ambiente hay que considerarlo como un “bien público” del
que tiene que hacerse responsable el conjunto de la sociedad”. (Arantxa
Ivars Ferrer, 2005)

"A mi juicio, lo que se llama la crisis ambiental es esencialmente


elemento de una crisis de civilización”. (René Maheu)

Son muchos los organismos e instituciones que se encargan de esta tarea, como
el Ministerio de Medio Ambiente, Emaús Fundación Social, Corporación Andina de
Fomento (CAF), Greenpeace, WWWF/Adena… Si durante el siglo XX el concepto de
“calidad” ha sido una referencia fundamental para las empresas e instituciones, la
SOSTENIBILIDAD es el nuevo fundamento que transforma las políticas, estrategias y
objetivos de todos aquéllas que quieren ofrecer a la sociedad una imagen diferente y
unos productos y servicios donde se considera imprescindible que el desarrollo del
turismo debe ser compatible con criterios sostenibles. Para ello es necesario que las
instituciones, organizaciones y empresas públicas y privadas participen en lograr que
los otros stakeholders (todos aquellos que sean partícipes en la economía) interioricen la

9
importancia presente y futura de lo que denominamos Calidad Segunda Generación, es
decir, sostenibilidad. (AIDETUR, 2009).

En resumen, las ciudades tienen una función imprescindible respecto a estas


actividades. Como hemos dicho, las ciudades están para cubrir las necesidades
humanas, y la economía, la sostenibilidad y la educación son necesidades reales de sus
habitantes. Para empezar, sin ciclo económico no habría producción, ni compra-venta
de bienes, ni podríamos gastar dinero en actividades de ocio, porque si no existiera una
economía propiamente dicha no existiría el dinero. La ciudad nos brinda la oportunidad
de desarrollar la economía en ella, es más, esa es una de sus funciones más importantes
de su existencia. En segundo lugar, la sostenibilidad ha llegado a convertirse en una
prioridad, pero prioridad natural (del medio ambiente), por lo que muchos de los
ciudadanos creen que no es un problema que les concierne a ellos, se ven desvinculados
de esa necesidad y no hacen nada por frenar el crecimiento desmesurado. Pero para eso
está la educación. ¿Qué sería de nosotros sin la educación? La función de la educación
también es fundamental, puesto que nadie nace aprendido, el conocimiento no se hereda
genéticamente, por lo que hay que esforzarse en conocer. Hay gente que piensa que el
hombre es bueno por naturaleza, por lo que resulta más fácil pensar que aunque no
recibamos educación actuaremos movidos por la solidaridad, y eso hará que vivamos en
un mundo perfecto. Ojalá fuese así. Otros piensan que “el hombre es un lobo para el
hombre” (Rousseau), es decir, que es malo por naturaleza, por lo que se hace necesario
llegar a un consenso para vivir cordialmente. Independientemente de la corriente, la
educación es necesaria, porque si nadie nos enseñara a dividir en nuestra vida,
seguramente llegaríamos a los 70 años sin saber dividir. Y lo mismo pasaría con el
consumo, que si no nos enseñaran que debemos buscar el equilibrio y no “gastar a lo
loco” posiblemente no lo sabríamos y dentro de unos años el planeta no tendría recursos
suficientes.

10
3. DEL TRABAJO AL OCIO

Muchos autores manifiestan que una persona es mucho más productiva, creativa y
feliz si trabaja en un entorno agradable.
Esto es lo que debió pensar el artista freelance Justin Kemp a la hora de diseñar su
escritorio de trabajo, que construyó él mismo una especie de caja-escritorio de
arena de playa para tener la placentera sensación de estar siempre de vacaciones
mientras trabaja.

Según Justin, lo hizo porque esto le recuerda que su vida es como una vacación
constante, pues, según dice, disfruta plenamente con su trabajo: "Yo no diferencio
entre trabajo y ocio".

Fuente: thecoolruler.blogspot.com

Como tantos otros aspectos de nuestro mundo social, el trabajo y la vida


económica están sufriendo enormes transformaciones. Pero además de estos aspectos
laborares, también están afectando a la vida privada de los individuos.

¿Qué es el trabajo y qué funciones tiene?


Para la mayoría de las personas, el trabajo ocupa una parte de su vida mayor que
cualquier otro tipo de actividad. Con frecuencia asociamos la idea de trabajo con algo
que supone una pesada carga, con un conjunto de tareas que queremos reducir al
mínimo y, si es posible, evitar completamente. Aparte de ser una carga, el trabajo tiene
más cosas a su favor porque, si no fuera así, la gente no se encontraría tan perdida y
desorientada cuando se queda en paro. ¿Cómo nos sentiríamos si pensáramos que nunca

11
más vamos a conseguir un empleo? En las sociedades modernas, tener un trabajo es
importante para mantener la autoestima. Tener un trabajo presenta seis funciones
importantes: nos aporta dinero, nivel de actividad (oportunidad de poner en práctica
nuestros conocimientos y capacidades), variedad (acceso a contextos que contrastan con
el entorno doméstico), estructura temporal (el día normalmente está organizado en torno
al ritmo de trabajo), contactos sociales e identidad personal.

Según el sociólogo André Gorz, vamos hacia una “sociedad dual”. En un sector,
la producción y la administración política se organizarán para maximizar la eficacia y,
en el otro sector, habrá un ámbito en el que los individuos se ocuparán de diversos
interesas no laborales que les diviertan u ofrezcan satisfacción personal. Seguramente
vale la pena, como indica Gorz, no ver el desempleo de forma totalmente negativa, sino
como algo que ofrece a los individuos oportunidades para seguir sus propios intereses y
desarrollar sus capacidades. Sin embargo, por lo menos hasta el momento, los avances
en esta dirección han sido escasos, puesto que el trabajo remunerado sigue siendo par
mucha gente la forma clave de generar los recursos necesarios para llevar una vida
variada.

Para este grupo de desempleados nombrados por Gorz, el ocio ocuparía el


tiempo que debería ser ocupado por el tiempo de trabajo. ¿Qué separación habría, pues,
entre el ocio y la vida cotidiana? Según el Diccionario de la Real Academia Española
(1992), ocio es el tiempo libre, fuera de las obligaciones y ocupaciones habituales. Pero
para llegar a una adecuada comprensión del concepto de ocio, es imprescindible
diferenciarlo tanto del tiempo libre, como del tiempo liberado (Cuenca 2000).

El tiempo libre se considera y contempla como el periodo de tiempo no sujeto a


obligaciones. El hombre de hoy posee más horas libres de las que es consciente.
Aproximadamente, las personas que realizan un trabajo de cuarenta horas semanales y
con treinta días de vacaciones al año, pueden disfrutar del 29,5% de tiempo libre, en
función del número total de horas que tiene el año. (Amercan Associaton On Mental
Retardation).

Sin embargo, en el tiempo libre se realizan una serie de actividades, que aunque
no son propiamente laborales pueden llegar a ser obligatorias, tales como las tareas

12
domésticas cotidianas, los desplazamientos sobre todo en las grandes ciudades, las
compras de primera necesidad, etc. Entonces la cosa que de la siguiente manera:
- trabajo
- tiempo libre: ͦ necesidades
ͦ obligaciones
ͦ desplazamientos
ͦ tiempo de ocio

Ahora bien, el ocio, como tiempo libre que es, puede ser empleado de
innumerables maneras.

Vamos a poner algunos ejemplos de trabajo y ocio que se pueden dar en las
ciudades:
Trabajo: dependiente, banquero, farmacéutico, camarero, abogado, médico, barrendero,
jardinero, zapatero, funcionario, profesor, mecánico, bibliotecario…
Ocio: cine, teatro, exposiciones, zonas verdes, bibliotecas, tiendas, zonas deportivas, bar
y discotecas…

Si prestamos atención a estas enumeraciones hay algo curioso: camarero-ir a


tomar algo, dependiente-ir de compras, biblioteca-bibliotecario, y así podríamos citar
cientos, aunque no los haya escrito. Con esto quiero decir que para lo que uno supone su
trabajo, para otro puede ser una actividad de ocio. Por lo tanto, para que se lleven a cabo
muchas de las situaciones anteriormente mencionadas son necesarias ambas partes.
¿Qué sería de un bar sin clientela? ¿o de una tienda sin compradores? Para vivir en una
sociedad equilibrada, se requieren ambas partes. El ocio y el trabajo están unidos por un
lazo invisible, pero muy estrecho.

En resumen, ¿Cumple alguna función la ciudad en el trabajo y el ocio? La


respuesta es clara: sí. Sobretodo en lo referente al trabajo, puesto que la ciudad atrae
gran cantidad de masas en busca de trabajo. Hablamos tanto de emigración como
inmigración. En cuanto al ocio la cosa es más dudosa. Por un lado, si nos referimos al
ocio dedicado a la cultura, como pueden ser museos, cine, teatros… la mejor opción
será la cuidad. Pero también es cierto que en el mundo actual la gente busca “un hueco”

13
para escapar a espacios naturales, ya sea para practicar deportes de montaña, ir a la
playa o ir al pueblo.

4. DEL ORDEN PÚBLICO A LA VIDA COTIDIANA

A los turistas occidentales que visitan países musulmanes por primera


vez, con frecuencia les sorprende el sonido de la “llamada a la oración”, que
se escucha cinco veces al día, procedente de los minaretes de cientos de
mezquitas. Ese sonido hermoso y evocador es extraño para la mayoría de
los oídos occidentales. Sin embargo, para los lugareños, la llamada a la
oración está tan incorporada a su vida que se percibe de forma más o
menos inconsciente. Si ellos viajaran a Occidente, donde esta llamada no
suele escucharse, percibirían su falta como algo extraño que les
desorientaría.

Este ejemplo representa la vida cotidiana. Cuando hacemos algo muchas veces
al día sin apenas pensar en ellas convertimos la acción en rutina. A veces resulta extraño
para alguien que no realiza estas actividades, porque tiene otra rutina, como por
ejemplo, cuando nos extrañamos que los ingleses conduzcan por la izquierda.

Cuando bostezamos y ponemos la mano delante de la boca, ¿somos conscientes


de ese gesto? O cuando cruzamos un paso de cebra y alguien nos empuja, ¿tenemos la
necesidad de vengarnos de él? Con esto quiero decir que hay ciertas normas culturales y
leyes escritas que las tenemos tan interiorizadas que forman parte de nuestra vida
cotidiana. Cuando cruzamos la calle por el paso de cebra en hora punta sabemos que
quizá alguien nos pueda empujar o pisar, pero es algo que lo vemos normal, porque nos
sucede todos los días.

¿Cuando nos roban la cartera y denunciamos a la policía, o cuando nos ponemos


malos y vamos en ambulancia pensamos: “hay que majos son, que me van a ayudar a
detener al ladrón/salvar la vida”? No, la respuesta es no. Y esto es así por lo que hemos
dicho. Hemos interiorizado al sistema, y sabemos que contamos con un orden público.

14
¿Qué entendemos por orden público? El orden público es el núcleo, el aspecto
central y más sólido y perdurable del orden social. Es el conjunto de principios
inspiradores de la organización del Estado y la familia, que de acuerdo al orden moral y
las buenas costumbres, aseguran la realización de los valores humanos fundamentales.
(Diccionario jurídico). En definitiva, se lo considera sinónimo de convivencia ordenada,
segura, pacífica y equilibrada.

En definitiva, la función que cumple el orden público es la de estructurar y


organizar nuestra vida cotidiana, sin el cual sería un caos. Necesitamos leyes y normas
por las cual regirnos. Necesitamos saber que estamos seguros (seguridad) andando por
la calle, lo que vamos ha hacer mañana (que nuestra vida no cambie inesperadamente) y
que contamos con el apoyo de un organismo cuando nos surja una necesidad vital.

5. EL RESPETO A LA LEY Y A LA LIBERTAD

Fuente: imagen tomada del libro Sociología, de Guiddens

15
«Los sensores indican que el cubículo número 2 ha estado ocupado durante
dieciocho minutos. ¿Necesita ayuda?»

Este dibujo es una representación cómica de cómo nos tienen vigilados las
organizaciones en todo momento. No podemos dar un paso sin que “ellos”
(organizaciones como las empresas o el Estado) se enteren. El abuso de la vigilancia
supone una invasión de la intimidad y vulnera los derechos de los ciudadanos. Los
límites de la vigilancia son confusos, y a veces chocan con los límites de la libertad.
Con frecuencia nos dicen que no somos tan libres como creemos. La razón de esta
limitación de la libertad a la hora de actuar viene dada por la sociedad, por pautas
culturales que tenemos asumidas, y que inconscientemente nos están delimitando las
posibilidades de elegir. Como no sé si esto está muy claro vamos a poner unos
ejemplos, pero antes debemos hacer distinción de lo que considero tres tipos distintos de
privación de la libertad completa.

En primer lugar, considero privación de la libertad cuando la vigilancia


sobrepasa los límites, como hemos dicho, aunque dichos límites no estén fijados. En
algunas ciudades hay cámaras en determinadas zonas de la calle. Que nos estén viendo
en todo momento (vigilancia directa) me parece una falta de libertad. Pero hay otra
forma de vigilancia más sutil, según Foucault: la recogida de información sobre los
ciudadanos (archivos, registros e historiales). Ésta otra, aunque también invade nuestra
intimidad, la veo menos agresiva, puesto que se trata de tener la información
estructurada; y el conocimiento de esta información (aunque no toda) es necesaria para
el desarrollo del Estado.

En segundo lugar, no somos completamente libres cuando elegimos o actuamos.


¿Acaso crees que vas vestido de esa forma porque te guste? ¿o que has elegido estudiar
una carrera porque es lo que quieres? La respuesta, aparentemente, es sí, y nos
indignamos si nos dicen lo contrario. Pero la verdad es que estamos enormemente
influenciados por la sociedad, por lo que nuestras decisiones responden a pautas
culturales. Entonces es ahora cuando me dices que vistes así porque quieres. En la
actualidad, que “se llevan” los pantalones pitillo, ¿te pondrías unos pantalones de
campana? ¿O por qué usamos tacones si sabemos que luego nos van a doler los pies?
Posiblemente la respuesta sea porque “lo dicta la moda”. ¿Y quién dicta la moda?

16
Por último, llamamos falta de libertad cuando no podemos hacer todo lo que se
nos antoja. Pero esto es algo obvio y absolutamente necesario, puesto que sin la
existencia de leyes la vida humana sería imposible. “Mi libertad termina donde empieza
la tuya” es una sabia frase de Santo Tomás de Aquino, tomada como principio, que
quiere decir que ante todo hay que tener presente el respeto por los demás. Además,
muchos filósofos consideran que para vivir en un Estado seguro hemos de renunciar a
alguna de nuestras libertades (coste de oportunidad).

La palabra “ley” es definida como una norma jurídica dictada por el legislador.
Es decir, un precepto establecido por la autoridad competente, en que se manda o
prohíbe algo en consonancia con la justicia. Su incumplimiento trae aparejada una
sanción. (Enciclopedia libre)

Los Estados están formados por muchas leyes, que son la base de la convivencia,
como hemos dicho. El Estado en el que vivimos es una democracia, y como tal, debe
proteger las libertades de los individuos, entre otras cosas. Otro concepto interesante,
mencionado en la definición de ley, es el de “justicia”, pero no vamos a adentrarnos,
puesto que estaríamos dando un rodeo hasta llegar a la conclusión.

En resumen, la ciudad donde vivimos está regulada por numerosas leyes que
limitan nuestra libertad. Pero a pesar de esto, no debemos de verlo como algo malo, sino
como el coste que nos supone vivir en un mundo seguro.

6. DEL TRANSPORTE PÚBLICO A LOS MEDIOS PROPIOS DE


DESPLAZAMIENTO

Tradicionalmente, en la formulación establecida por R. Park el llamado tipo


marginal era aquel sujeto que, errante y sin dirección, jamás se integraba en los
lugares ni en el corazón de sus gentes, permaneciendo al margen o en la superficie
de las cosas, sin llegar a pertenecer a ningún sitio. Su exclusión provenía de su
condición móvil, en constante desplazamiento de un lugar a otro. Prefiguraba así el
tipo urbano por excelencia: la ciudad hecha de aportes extraños, de identidades

17
porosas y de miradas curiosas que van más allá del espíritu de campanario. Y es en
efecto el espécimen predominante hoy día. En la actualidad el excluido es quien
apenas sale de su medio inmediato, circundante, está bloqueado y pertenece al
lugar, como un figurante en él. (Urbanismo y juventud, pp.54).

Pero el valor de civilización que se asocia a esta lógica de la movilidad no puede


evitar preguntarse hasta qué punto es también un hecho forzoso, el resultado de una
forma particular de organización social y económica del espacio-territorio que tiene su
más evidente manifestación en el cambio de escala.

Una forma evidente y primaria de experimentar el espacio urbano es


recorriéndolo. La movilidad forma parte del proceso de aprendizaje y socialización de
los individuos. La movilidad no posee una dimensión únicamente espacial sino también
cultural y social: la posibilidad de progresar y construir puntos de vista diferentes, un
desplazamiento continuo de la perspectiva.

La ciudad es, en efecto, un inmenso depósito de lugares y recursos, materiales y


personales, pero están localizados y repartidos de acuerdo a lógicas diferentes. Todo
ello ha colocado la movilidad en el corazón de toda reflexión y valoración sobre la
ciudad contemporánea. Se ha incrementado el espacio destinado a vías de penetración y
salida de la ciudad; vías de servicio y carreteras construidas para alcanzar los centros
laborales, comerciales y las urbanizaciones localizados en la periferia. Ha crecido el
número y frecuencia de los viajes, la velocidad y las distancias recorridas. El
incremento de las distancias ha venido impulsado por el incremento del número,
velocidad y calidad del transporte privado y público. De esta forma, la movilidad se
traduce en movilibertad, en autonomía.

Enfocada la movilidad desde la perspectiva de necesidad y obligación, es más


fácil valorar las desigualdades que introducen la forma y el crecimiento de la ciudad. No
todos los grupos sociales ni todas las edades poseen las mismas oportunidades para
beneficiarse por igual de las facilidades de desplazamiento.

El transporte público y el vehículo propio

18
Aunque el incremento de la motorización es cada vez mayor en nuestra sociedad
y el uso del vehículo privado (propio o familiar) se está extendiendo, en general, la
mayoría de ciudadanos son usuarios de los medios de transportes públicos: metro, trenes
de cercanías, autobuses urbanos… Las necesidades de desplazamiento cotidiano y en
fines de semana son crecientes.

En un mundo de distancias, el tiempo de viaje lo vivimos como tiempo


constreñido, ni de ocio, ni de trabajo ni de educación. La experiencia urbana es también
una experiencia de aglomeración que no siempre se vive con agrado, pero es instructiva.
Su valoración respecto a los transportes públicos es positiva en cuanto a las ventajas de
contar con la prestación de un servicio básico y necesario, aunque no siempre se estime
suficiente. Los jóvenes habitantes de grandes ciudades (por ejemplo, de Madrid)
consideran que los medios públicos de transporte, por su variedad y volumen, ofrecen
múltiples posibilidades y elecciones en cada momento, según las urgencias y los
recorridos a realizar. Es una necesidad cubierta y un modo muy empleado.

Tanto si poseemos como si no vehículo propio o familiar, entendemos que el


transporte privado es más caro y poco práctico en la ciudad, especialmente en días
laborables por los agobios de los numerosos atascos y de buscar después aparcamiento.
Sin embargo, quienes lo tienen no dejan de usarlo y su uso va desplazando
gradualmente al del transporte público que existe sólo como alternativa a no ser que uno
viva en el centro y se beneficie de la organización radial del sistema de transporte y de
la posibilidad de ir caminando.

El precio del transporte ha sufrido últimamente importantes subidas, la última


hace unos días. A pesar de que la movilidad es algo absolutamente necesario, y más en
una ciudad, los tiempos que corren provocan incertidumbre en los bolsillos de muchos
ciudadanos. En este caso, los perjudicados son los usuarios del transporte público. Esto
tiene una ligera repercusión en su uso, porque aunque parezca insignificante la subida
de un euro, ya se está notando, muy ligeramente, el descenso de usuarios. Muchas
personas optan por ir andando, utilizar la bici o desplazarse sólo cuando sea necesario.

Por contra, las quejas hacia el transporte público, a parte de la nueva subida de
tarifas, se concentran en torno a su masificación, la frecuencia, la rigidez, la escasez, la

19
imprevisión, y la organización radial que obliga a pasar por determinados puntos de
ruptura y enlace con otras líneas aunque sea innecesario.

Vamos a ver otras dos opciones más de desplazamiento que son posibles en las
ciudades:

Desplazamientos a pie:
Caminar es una actividad que realizamos a menudo, excepto cuando la distancia
al trabajo, al ocio o al centro educativo se sitúa más allá o en torno a los 30 minutos. Un
modelo compacto, sea una ciudad pequeña, mediana o grandes bien distribuida y
organizada permite una movilidad más serena. La peatonalización o la mejora del
amueblamiento y animación de las calles es un tema que se aprecia entre los ciudadanos
positivamente.

Carriles-bici:
Las personas que emplean o empleaban la bici como medio de transporte en la
ciudad aluden a su peligrosidad en el medio urbano. Pero en la actualidad se está
dedicando un gran esfuerzo para mejorar la unión entre carriles, hacerlos más seguros,
más numerosos y extendidos…

En definitiva: en las ciudades pequeñas, muchas personas se desplazan a pie y


en menor medida en autobús; el coche es usado más en grupo los fines de semana (en
jóvenes) y a diario por trabajadores en edad adulta. Sucede lo contrario en aquellas
ciudades que en su crecimiento han previsto planes de ordenación e inversión en
transporte público e infraestructuras aprovechando sinergias y desarrollos regionales o
nacionales, poseyendo a día de hoy una estructura bien articulada de conexiones y
movilidad hacia fuera y hacia dentro bien valorada por sus usuarios.

7. DE LA POLÍTICA A LA GESTIÓN

Imaginemos que se ha fundido la bombilla de la cocina. ¿Qué opciones tenemos?


a) Ir a comprar otra y cambiarla.

20
b) Usar velas u otro objeto luminoso como sustituto de la bombilla.
c) Estar en la cocina sólo mientras haya luz solar.
Una vez que hayamos dado con las posibles soluciones debemos elegir una, la que
nos parezca más correcta o la que más se ajuste a nuestras necesidades.
Independientemente de la opción que escojamos, deberemos llevarla a cabo, como
es lógico.

Lo mismo ocurre con la política. La política trata de ofrecernos un nivel de vida


a los ciudadanos. Los gobernantes deben preocuparse por las necesidades de las
personas y satisfacerlas, como es lógico. Para eso están, ¿no? Pues parece que la lógica
no siempre gana la partida a la realidad. En la actualidad vemos gobiernos mal
gestionados, que no responden a intereses públicos, sino a los intereses propios. O en
ocasiones, se aprueban leyes que no se llevan a cabo… Pero esto no es lo lógico, así que
hablemos de lo que sería normal, y que desde el punto de vista optimista creemos como
realidad.

La política es la actividad humana concerniente a la toma de decisiones que


conduce el accionar de la sociedad. Así pues cuando surge un problema hay que
gestionarlo de manera solvente, y para que esto suceda antes deben darse una serie de
pasos, como vimos en el ejemplo de manera muy simplificada. El capítulo quinto de la
Constitución Nacional de la formación y sanción de leyes explica de manera explícita
cómo se aprueba una ley, pasando de una Cámara a otra hasta que llega al poder
ejecutivo. Pero no hace falta que nos vayamos tan lejos.

En una ciudad surgen múltiples quejas de los ciudadanos, ya sean por motivos
laborales, sanitarios, estéticos o simplemente porque la calle esté mal asfaltada. En estos
casos (en la mayoría de ellos) no hace falta aprobar ninguna ley, ni que la propuesta
pase de Cámara en Cámara. En estos casos los que tienen que actuar son el alcalde, los
ministros relacionados y el organismo provincial, o alguno de ellos (no todos). Primero
plantearán cuáles pueden ser las soluciones. Y luego, tras una larga evaluación se
llegará a un consenso, a partir del cual se actuará. A esto es a lo que llamamos gestión
política: hacer las acciones o los trámites necesarios para conseguir o resolver una cosa.
(Larousse, 2007)

21
Resumiendo, no tenemos que olvidar que el objetivo último tanto de las
ciudades como de la política es el bienestar de los ciudadanos, por lo que de la política a
la gestión sólo debe haber un paso muy pequeño.

8. LOS AYUNTAMIENTOS Y LOS CARGOS PÚBLICOS

Antes de nada, vamos de definir qué entendemos por ayuntamientos y por cargos
públicos.

Ayuntamientos

El ayuntamiento, también conocido como corporación municipal, es el órgano


de administración de un municipio y suele estar formado por un alcalde, el cual ostenta
la presidencia de la administración local y del pleno, y los concejales o ediles que
reunidos en pleno ejercen la potestad normativa a nivel local. Generalmente, el
ayuntamiento es el órgano administrativo menor y más cercano al ciudadano, aunque
los municipios grandes suelen subdividirse administrativamente en barrios, distritos,
delegaciones, sindicaturas o pedanías.

Por ejemplo, la ciudad de Madrid está dividida en 21 distritos, que a su vez están
gobernados por sus correspondientes Juntas Municipales. Estos órganos se encargan del
gobierno de una manera mucho más local, ya que en una ciudad como Madrid sería casi
imposible administrar tanta población de manera completamente centralizada.
Actualmente los distritos de la ciudad son los siguientes: Centro, Arganzuela, Retiro,
Salamanca, Chamartín, Tetuán, Chamberí, Fuencarral-El Pardo, Moncloa-Aravaca,
Latina, Carabanchel, Usera, Puente de Vallecas, Moratalaz, Ciudad Lineal, Hortaleza,
Villaverde, Villa de Vallecas, Vicálvaro, San Blas, Barajas.

Los cargos públicos

22
Los cargos públicos son los puestos de trabajo, reglamentados bajo la autoridad
del gobierno de turno; es decir de todas las instituciones gubernamentales. Dicho de otra
manera, son las instituciones que dependen del gobierno, por ejemplo: los ministerios
(Ministerio de Educación, Ministerio del Interior, Ministerio de Salud, Ministerio de
Defensa, etcétera), las secretarías (Secretaría de Deporte, Secretaría de Turismo,
etcétera), las subsecretarias, las direcciones y subdirecciones. Todos estos cargos son
políticos y elegidos por el titular del Poder Ejecutivo.

El papel de los alcaldes

Al asumir las ciudades una renovada importancia en el sistema global, también


cambia el papel de sus alcaldes. Los de las grandes urbes logran proporcionar una
especie de liderazgo personalizado que puede ser crucial a la hora de impulsar
programas y de mejorar la imagen internacional de una urbe determinada. En varios
casos destacados de ciudades que han conseguido transformar esa imagen, el papel de
su alcalde ha sido decisivo. Los alcaldes de Lisboa y Barcelona, por ejemplo, fueron
fuerzas impulsoras que alentaron el esfuerzo por hacer que sus ciudades engrosaran las
filas de las principales del mundo. Del mismo modo, los alcaldes de localidades más
pequeñas también pueden tener un papel crucial a la hora de conseguir que la suya sea
conocida internacionalmente y que atraiga nuevas inversiones económicas.

Las funciones que realizan los alcaldes son las siguientes:


- Planear, programar, presupuestar, coordinar y evaluar el desempeño de las unidades
administrativas de la administración pública municipal que se creen por acuerdo del
Ayuntamiento.
- Cumplir y hacer cumplir en el municipio las leyes, los reglamentos y las relaciones del
ayuntamiento con los poderes.
- Convocar y presidir las sesiones del Ayuntamiento y ejecutar los acuerdos y
decisiones del mismo.
- Informar a la población sobre el estado que guarda la administración y el avance del
plan y de los programas municipales.

23
En resumen, la importancia del municipio viene dada porque la sociedad en su
conjunto reclama bienestar, desarrollo, seguridad, legalidad y transparencia en un estado
eficaz, legítimo y democrático. El propósito del Gobierno Municipal (Ayuntamiento) es
contribuir a ese bienestar social, económico y político de la sociedad, generando bienes
y servicios, estimulando la inversión y creando infraestructuras.

Los gobiernos municipales deben concebirse como órganos de Gobierno que no


sólo se ocupan de realizar obras y prestar servicios, sino de ocuparse del cambio y del
progreso en su totalidad. Por otro lado, en cuanto órgano de gobierno, el ayuntamiento
es la autoridad más inmediata y cercana al pueblo, al cual representa y de quien emana
el mandato.

9. LA PARTICIPACIÓN DE LOS CIUDADANOS

En este apartado, podríamos hacer un extenso resumen de todo el trabajo, puesto


que la participación de los ciudadanos está presente en todos y cada uno de los puntos
que hemos tocado. Aunque sería un poco repetitivo decir:
- los ciudadanos participan en la economía, y son los principales protagonistas
del turismo.
- Los ciudadanos son los responsables de la situación ambiental en la
actualidad, por lo que son ellos quienes deben ser educados debidamente
para que actúen de acuerdo al prototipo de desarrollo sostenible.
- Los ciudadanos aportan actividad a la ciudad, ya sea en forma de trabajo o en
forma de ocio.
- Los ciudadanos están a salvo en las ciudades, donde están protegidos de
cualquier agresión y cubren sus necesidades. La vida cotidiana de los
ciudadanos tiene diferentes rasgos en cada cultura, pero es algo asumido e
interiorizado.
- Los ciudadanos deben respetar la ley. A cambio “se les permiten” ciertas
libertades, aunque otras queden anuladas al aceptar la seguridad que brindan
las ciudades.

24
- Los ciudadanos pueden utilizar el transporte público o el vehículo propio
para desplazarse por la ciudad.
- Los ciudadanos son el principal objetivo de la gestión de la política. A veces
salen perjudicados, pero lo normal es que la política les aporte beneficios,
pues para eso se hace.
- Los ayuntamientos y los cargos públicos son los principales responsables de
esa gestión en las ciudades. Sobre ellos recae la responsabilidad de una
buena/mala gestión política.

De modo que la participación de los ciudadanos en la ciudad es amplia y


variada, como hemos podido comprobar. Los ciudadanos siempre están haciendo algo
con ella, la tienen siempre en acción. Y no hay mejor cosa para una ciudad que
mantenerla viva.

Fuente propia.

Antes de finalizar, me gustaría enlazar este último apartado con esta foto.
Me gusta mucho porque muestra como se mueve el mundo a mi alrededor mientras
yo me quedo quieta rompiendo ese movimiento continuo. En ella se muestran
muchos de los aspectos que hemos ido viendo, empezando por el turismo (yo

25
misma estaba allí de turismo), la economía (la chica que está a mi lado lleva una
bolsa porque acabaría de comprar algo; y detrás de mi se ven numerosas tiendas
que participan activamente en la economía de la ciudad), trabajo y ocio (más de lo
mismo: yo estaba allí por ocio, y los que me atendieron en el hotel estaban
trabajando; es un bucle continuo), vida cotidiana (la imagen misma es una fiel
representación de la vida cotidiana en la ciudad, que precisamente se caracteriza
por el movimiento), ley y libertad (es transparente, pero está presente), transporte
público (en esta imagen se ven claramente dos autobuses y el metro como
transporte público, y una furgoneta como vehículo propio) y ayuntamiento (os
puedo asegurar que el orden y limpieza que se respiraba en Londres tiene bastante
que ver con la política de su ayuntamiento). ¿Hace falta todavía más participación
ciudadana?

REFERENCIAS

- Amercan Associaton On Mental Retardation (2004). Madrid, Alianza.


- AUGÉ, MARC (2006) Los “no lugares”: espacios del anonimato: una antropología
de la sobremodernidad. Barcelona, Gedisa.
- BESSON, L. (2006) Arturo y la ciudad prohibida. Barcelona, Ediciones.
- BLANCO, M. Una ciudad llamada España (2010) Barcelona; Gustavo Gili.
- BORJA, J.; CASTELLS, M. (2004) Local y Global: la gestión de las ciudades en la
era de la información. Madrid, Taurus.
- BREESE, G. (1968) La urbanización en los países de desarrollo reciente. México, Ed.
Uteha.
- BRUNDTLAND, GRO HARLEM (1987) Our Common Future.
- CHOMBART DE LAUWE, P. (1996) Hombres y ciudades. Barcelona, Labor.
- Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social, Declaración de Copenhague, 1995
- Diccionario de la Real Academia Española (1992).
- Enciclopedia Larousse (2007).
- EUMED.
- FERNÁNDEZ GALIANO-RUIZ, LA. (1976) La Ciudad: su origen, crecimiento e

26
impacto en el hombre. Madrid, Hermann Blume.

- GIDDENS, A. (2001) Sociología. Madrid, Alianza Editorial.


- Instituto de Estudios de Ocio (ADOZ) de la Universidad de Deusto (Bilbao).
- KALLER de ORCHANSKY, B. (1997) Nuevo Manual de Derecho Internacional
Privad. Buenos Aires, Ed. Plus Ultra, pp.136.
- LEIF, J. (1992) Tiempo libre y tiempo para uno mismo: un reto educativo y cultural.
Narcea.
- Ministerio de Industria, Turismo y Comercio, http://www.mityc.es/
- Organización Pangea
- RAMÍREZ KURI, P.; AGUILAR, M. (2006) Pensar y habitar la ciudad: Afectividad,
memoria y significado en el espacio urbano contemporáneo. Barcelona, Anthropos.
- RONCAYOLO, M. (1988) La ciudad. Barcelona, Paidós.

- http://www.lookinside.travel/
- http://www.iet.tourspain.es/paginas/home.aspx?idioma=es-ES

27