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ALUMNO:

JULIA ERMISENDA FERNÁNDEZ RIVERA

CATEDRÁTICO: LIC. DAVID FORÍN


ASIGNATURA: TEOLOGÍA LATINOAMERICANA
TAREA: “ENSAYO”
El ÉXODO COMO PARADIGMA PARA AMERICA LATINA

FECHA: 24 ABRIL DEL 2020


SAN PEDRO SULA
INTRODUCCIÓN

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El presente ensayo nos habla sobre el paradigma del éxodo en la teología de la
liberación. Durante nuestra larga historia los cristianos hemos leído la Biblia con
varios énfasis y hemos buscado lo fundamental en diferentes textos de los muchos y
variados que lo integran. Sin embargo, en los últimos cincuenta años cada vez más
hemos llegado al convencimiento de que el éxodo como evento y el Éxodo como
relato son el fundamento del Antiguo Testamento. Este convencimiento surge primero
en los grandes centros teológicos y universitarios de Europa como parte de la
reacción masiva contra el idealismo ingenuo del liberalismo que dominó las facultades
de teología durante el siglo diecinueve y la primera parte del veinte. La exégesis
liberal había encontrado la parte más valiosa del Antiguo Testamento en los profetas y
en su predicación de la justicia. Ellos fueron los descubridores de los grandes valores
éticos de la humanidad. En contraste, el movimiento exegético que afloró antes de la
Segunda Guerra Mundial y llegó a su punto más alto después de ella reconoció que la
predicación profética no era la obra de genios éticos, sino de hombres y mujeres que
movidos por Dios fueron sensibles a esta inspiración porque era parte de un pueblo
que conoció a Dios como un Liberador de los pobres desde el éxodo de Egipto. La
asombrosa ética de los profetas tenía entonces una base material en la experiencia
originaria del pueblo de Israel y en el relato que se pasó de generación en generación,
y que se refundió y actualizó al ser transmitido de unos a otros.

Este descubrimiento del éxodo como fundamento del Antiguo Testamento se dio en
círculos académicos de los países desarrollados y ha venido posteriormente a
encontrarse con una lectura bíblica más popular surgida en los países dependientes
del Tercer Mundo, especialmente en América Latina. A medida que los cristianos
trabajadores y campesinos han ido apropiándose de los libros sagrados de nuestra fe
sin la tutela constante y dominante de sus pastores formados en centros teológicos
más o menos tradicionales, ellos en su propia lectura no científica han privilegiado
también el Éxodo. Lo han privilegiado porque allí han descubierto que el Dios
verdadero de su fe es el Dios que los acompaña en su lucha de liberación contra los
tiranos modernos que los oprimen y reprimen como el Faraón lo hacía con los
hebreos.

El presente comentarlo se escribe desde la convergencia de las dos corrientes


citadas. Tanto por razones científicas como por razones de la vivencia de las luchas
populares de liberación, damos como un hecho el que el Éxodo es el relato básico del
Antiguo Testamento, porque la liberación que en ella se narra es el hecho fundador
del pueblo de Dios que será el sujeto de todos los libros de la Biblia. Para los
cristianos, saber leer el libro del Éxodo es indispensable. Si queremos entender por
qué el anuncio del Reino de Dios en el Nuevo Testamento es llamado "evangelio" o
"buena nueva", necesitamos conocer al Dios que Jesús declara ser su padre y que él
y su pueblo conocieron como "el Dios que nos sacó de Egipto de la casa de
servidumbre".

En el desarrollo de este presente ensayo detallare de manera más amplia ¿qué es el


Éxodo?, ¿cuándo se dio? Y ¿porque es un paradigma? Entre otras.

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DESARROLLO

¿Qué es el Éxodo?

En el Antiguo Testamento los libros que componen el Pentateuco son los primeros
cinco libros. Los cuales son: Génesis, Éxodo, Levíticos, Números y Deuteronomio.
Pentateuco significa: Cinco rollos o cinco libros. Y cuando hablamos nosotros del
Pentateuco, estamos hablando de los primeros cinco libros de la biblia antes
mencionados. Cuyo escritor fue Moisés, el héroe del libro del éxodo.
Históricamente el libro del éxodo trata de la liberación del pueblo judío o de Israel de
la esclavitud de Egipto, pero doctrinalmente el libro del éxodo habla de la “redención”.
Dios redime a este pueblo de la esclavitud. Y podemos ver en el libro del éxodo cinco
temas principales, segmentos o divisiones:
1. La primera división del éxodo se encuentra en el capítulo 1 al 6; y aquí es la
necesidad de redención ilustrada por un pueblo esclavizado.
2. La segunda división va ser el poder del redentor manifestado en las plagas de
Egipto capítulo del 7 al 11.
3. La tercera división es el carácter de la redención comprada por la sangre del
capítulo 12 al 18.
4. La cuarta va ser el deber de los redimidos del capítulo 19 al 24.
5. La quinta va ser la provisión de Dios para las fallas y los fracasos de los redimidos
ilustrada en la construcción del tabernáculo del capítulo 25 al 40 del libro del éxodo.
En otras palabras, El Éxodo es el segundo libro de la Biblia. Se trata de un texto
tradicional que narra la esclavitud de los hebreos en el antiguo Egipto y su liberación a
través de Moisés, quien los condujo hacia la Tierra prometida.

¿En qué año fue el éxodo?

Podemos decir La mayoría de los estudiosos de la Biblia estiman que el cuarto año
del reinado de Salomón era el año 967 a. C. Luego la fecha de Éxodo fue 1447 a. C.

¿Qué significa el Éxodo Bíblicamente?

La voz éxodo deriva del latín “exodus” y del griego “ἔξοδος”, que significa salida, Esto
alude al segundo libro de la biblia que se trata de un texto tradicional que relata la
esclavitud que es la situación por la cual una persona es propietario de otra (el amo)
de los hebreos en el antiguo Egipto, a través de moisés.

¿Cuál es el tema central del libro de Éxodo?

El Libro del éxodo relata cómo Dios por medio de Moisés guía a los israelitas en su
salida de Egipto y a través de las tierras salvajes de la Península del Sinaí donde se
encuentra el Monte Sinaí, donde Dios se manifiesta y da personalmente al pueblo su
Ley eterna, escrita con su propia mano estableciendo así una.

¿Cuál es el propósito del libro de Éxodo?


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El libro de Éxodo es sobre la salida del pueblo de Israel de Egipto y el pacto de Dios
con ellos. El libro está atribuido a Moisés y se cree que fue escrito entre los años 1450
y 1410 a.C.

¿Porque es un Paradigma?

La importancia de abordar el concepto de paradigma desde la teología viene de dos


razones poderosas y urgentes*. La primera se asienta en el objetivo de todo cristiano
que es el de actuar en la construcción del Reino anunciado por Jesús. Los cristianos
no somos de “este mundo”, no queremos las cosas como están porque no se ajustan
al Reino anunciado por Jesús. Nos duele que el informe sobre el desarrollo humano
de las Naciones Unidas constate una creciente concentración de la riqueza en menos
manos. Que la distancia entre ricos y pobres sea cada vez mayor. Que el 20 por
ciento de la población mundial consuma el 85 por ciento de la riqueza que produce el
planeta. Y que ello signifique que el 80 por ciento de los habitantes de la tierra se
tienen que contentar con el 15 por ciento de los bienes que se producen en todo el
mundo. Que mientras hoy se produce un 10 por ciento más de los alimentos que
necesitamos para vivir toda la humanidad, sin embargo mueren de hambre 35.000
niños cada día. Que la economía está “organizada” de tal manera que produce, cada
veinticuatro horas, por lo menos 70.000 muertos. No ha habido guerra ni catástrofe
natural en la historia de la humanidad que ni de lejos se acerque a semejante cruel
crimen de lesa humanidad. Como cristianos debemos contribuir a cambiar esta
realidad. Pero para poder cambiarla no basta con anunciar el Reino, es necesaria una
práctica liberadora a la manera de Jesús.

Si a esta realidad histórica se ha llegado por omisión ante las injusticias y los
egoísmos, por cierta ceguera, por falta de conciencia, por falta de sensibilidad y de
claridad sobre los procesos que la provocaron, ahora tenemos la posibilidad de
comprender sus causas, de entender mejor los mecanismos de este presente
indeseable para cambiarlo. Y es en el corazón de ese esfuerzo por una mayor
comprensión que nos topamos con la noción de Paradigma. La realidad que
queremos transformar no es fácil de percibir en toda su dimensión. “Es como el agua
que el pez no puede ver porque jamás ha estado fuera de ella; no sabe que vive en
ella. Nosotros, como el pez, vivimos inmersos en “la realidad” que damos por
supuesta, sin tener clara conciencia de que no se trata estrictamente de “la realidad”
sino de un conjunto de ideas, supuestos, esquemas y modelos que tomamos por
reales, no siendo más que un “Paradigma”.

Si queremos hacer efectiva nuestra acción, si queremos orientarla por el buen


camino, tendremos que enfrentarnos tarde o temprano con el paradigma que la
sostiene.

La segunda razón para considerar el Paradigma en teología viene de una doble


hipótesis, sugerida por la socióloga chilena Cecilia Dockendorf. Por un lado, con
Marilyn Ferguson, piensa que “la mayoría de los problemas no pueden resolverse al
nivel en que vienen planteados”. “Esto significa que no podemos buscarle soluciones
económicas a los problemas económicos, ni políticas a los problemas políticos, ni
sociales a los problemas sociales. Esta estrategia, más allá de ser una estrategia

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sintomática (...) opera en base a una dinámica de confrontación en que la solución a
un problema se busca por la vía de negar la situación de la que forma parte
oponiéndole otra distinta, pero en su mismo nivel. Estamos tan acostumbrados a esta
lógica de confrontación o de péndulo (es parte de nuestro paradigma) que nos es
difícil imaginar una vía de solución de problemas diferente”. Los problemas que se le
plantean a la ciencia teológica no escapan a este axioma. No podemos buscarle
soluciones estrictamente teológicas a los problemas teológicos.

Fe situada en América Latina

Dentro de lo que suele denominarse pensamiento latinoamericano no puede quedar


fuera, una modalidad vinculante a los “modos de ser” propios de Latinoamérica, como
es el factor religioso. Junto con la espada de los conquistadores españoles a menudo
inescrupulosos vino el evangelio. Por un lado, esto ayudó a la expansión del
cristianismo, pero también en otro aspecto, la evangelización y la fe se desarrollaron
con la ambigüedad propia de las pasiones humanas. En América, fe y cultura se
fundieron en un abrazo que hizo que el factor religioso, integrara a ambas,
constituyendo a la fe cristiana como instrumento de dominio y no de servicio.

Un importante segmento de nuestro pueblo latinoamericano tiene una fuerte


incidencia indígena. Sin duda, la fe que se impone en el proceso evangelizador
dominante, es la fe “colonial” con un claro modelo de cristiandad constantiniano. La
espiritualidad indígena se expresará con claros matices autóctonos, pero bajo el
modelo cristiano occidental.

La modernidad ha puesto a América Latina en una verdadera encrucijada. La cultura


tradicional se está disolviendo y los procesos modernizadores, cada vez más
acelerados, exigen reformular la inserción de nuestros pueblos dentro de un orden
económico mundial. En América latina el proceso de modernización nace de la crisis
del modelo “desarrollista” que tuvo su colapso en los años 70-80. A raíz de esto,
América Latina ha sido empujada a modernizarse a partir de las exigencias que
coloca una situación externa, cuyo centro de gravedad está en los países ricos.

La historia de la cultura en América Latina está marcada por tres impactos: a) la


colonización (S. XVI) que aunque no pude llamarse propiamente modernización, ella
colocó las bases sociales y culturales que permitirían el acoplamiento a los impulsos
modernizadores posteriores. b) Independencia y constituciones de Estados
nacionales (S. XIX), es la penetración de ideas de la ilustración y la integración al
mercado internacional liderado por Inglaterra. c) el modelo desarrollista (S.XX) que
representa el ideal de la sociedad industrial moderna y que se quiere aplicar al
continente. Al agotarse este impulso modernizador (años 70-80), emerge en los años
90 un nuevo acento modernizador, sustentado en los procesos de globalización y
transnacionalización de la economía mundial, en el desarrollo de las comunicaciones
y de las nuevas tecnologías. En medios de estos grandes procesos históricos, que
fueron tejiendo y anudando la memoria de los pueblos de América Latina, la fe,
expresada en una actitud cristiana coherente y consecuente con el auténtico espíritu
evangélico, ha levantado sus héroes más insignes.

La Teología de la Liberación ha encontrado receptividad y empatía en todo el llamado


“tercer mundo”, e incluso en Europa. Nace como reflexión sobre la praxis eclesial, en

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una actitud crítica. El círculo hermenéutico de la TL, invierte el modelo pedagógico
clásico teoría-praxis por un eje epistemológico praxis-teoría. Se trata de discernir y
saber si la praxis eclesial se adecua al reino de Dios. La praxis eclesial es diversa y
situada en los distintos momentos históricos, es diacrónica. Es por eso que hoy se
puede hablar de la pluralidad de la teología, pues es perspectivista. Dentro de esta
pluralidad teológica encontramos el fenómeno de la denominada TL. Es necesario
precisar que la teología Latinoamericana no es exclusiva de América Latina, si bien
lleva este nombre, ella ha pasado a ser paradigma, un origen, un punto de partida; es
como cuando en los primeros siglos las escuelas antioquenas o alejandrinas se
extendieron más allá de sus lugares de origen.

La TL y sus retos para el presente

Obviamente el escenario histórico ha cambiado, las realidades socio-políticas y


económicas se perciben desde una óptica post-moderna y neoliberal. Atrás han
quedado viejos proyectos de sociedad como la utopía del progreso (desarrollismo), la
utopía nacionalista (militarismo y seguridad nacional) y la utopía socialista (lucha de
clases y dictadura del proletariado). Hoy se requieren nuevas soluciones para nuevos
problemas. La revolución política, económica y comunicacional (digitalización), que ha
desconstruido el sistema de Estado, mediante una política de “ajuste”, dejó fuera de
competencia otros paradigmas. La globalización es un fenómeno, cuya marea todo lo
ha arrasado, haciendo de la planetarización una forma de educación para construir
nuevos imaginarios, nueva conciencia sobre nuevas situaciones y como resultados de
esto, nuevas forma de situarse en las sociedades y en el mundo.

Del Éxodo al Exilio

¿Qué lecciones podemos aprender del pasado? ¿Qué nos depara el mañana? Víctor
Codina sj (1989), en un documento titulado: “Desafíos para la cultura y la religión en el
contexto neoliberal”, hace una autocrítica de la TL y reflexiones sobre los nuevos
escenarios sociales, políticos y económicos, los nuevos sujetos y los desafíos desde
donde debe construirse la TL. El clamor por la justicia no debe apagarse, la defensa
de los pobres no debe entrar en tregua, se hace más urgente que nunca.

El pobre como categoría sociológica, ha pasado de ser un oprimido marginal a un


excluido del sistema neoliberal, es una masa sobrante. “...ya no son clases sociales
de trabajadores en lucha, sino desempleados sin oportunidad, basura social”. Estos
pobres, excluidos no interesan al mercado. Hay que hacer una limpieza social y
ofrecerlos como víctimas a los ídolos del mercado.

Un alto porcentaje de la población de América Latina, lo conforman mujeres,


indígenas y mestizos. Ellos no son sólo un subproducto social, sino que son sujetos
políticos con una gran riqueza humana, cultural y espiritual. Estos pobres tienen
rostro, género, cultura, dignidad, sueños, religión.

De una manera más técnica podemos decir que la primera ilustración, más racional e
instrumental (Kant), como la segunda ilustración, más revolucionaria (Marx), ya no
responden a las nuevas demandas; se han quedado estrechas. Ambas ilustraciones
derivan y responden al paradigma de la modernidad en su utopía de razón y progreso.

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(Mito del eterno retorno). La realidad nos ubica hoy en nuevos escenarios, donde
surgen otras vías alternativas: la imaginación simbólica, el rito, el mito, el pequeño
relato.

El evangelio dice: “...no sólo de pan vive el hombre”. El hombre no es sólo “homo
económicus”, “homo faber”, sino también “homo religiosus”. Necesita libertad, cultura,
religión, fiesta.

Un nuevo Paradigma Bíblico

Codina afirma que la Iglesia y la teología de América Latina son fundamentalmente


prácticas, se formula algunas preguntas claves: ¿Qué podemos hacer hoy? ¿Qué
significa hoy la opción por los pobres, la liberación, la solidaridad, el Reino de Dios?
Luego señala lo siguiente: en los años 70-80 el paradigma del Éxodo era dominante
en la reflexión bíblica; la utopía era el socialismo y la transformación de las estructura
de poder. En la década del 90 el Éxodo sigue siendo clave en la lectura bíblica y se
pregunta: ¿cuál es el mar rojo que hemos de atravesar en un mundo donde todo está
mundializado y globalizado? ¿Cuál es la tierra prometida que se avizora en nuestro
horizonte si el neoliberalismo se ha constituido en el único modelo?

Hemos entrado en una crisis de paradigma y no pareciera haber alternativa global al


sistema neoliberal. “...no podemos huir hacia una utopía inexistente ni sentarnos a
llorar con nostalgia lo que soñábamos en los años 70”. Estamos más cerca del Exilio
que del Éxodo; el Exilio es la experiencia de vivir desterrado, sin patria, sin reyes, sin
sacerdotes, sin templo y en medio de culturas extrañas (Asiria y Babilonia) (Sal. 137).

¿Existe una luz de esperanza? El Exilio también es memoria, reflexión, purificación,


tiempo de conversión y espiritualidad.

Los tiempos son distintos y los escenarios históricos son otros. Los grandes profetas
como Ezequiel e Isaías animan al pueblo y devuelven la certeza que Dios no está
ausente. Ayudan al pueblo a construir la esperanza (Is.40-55; 42; 49; 50; 52-53). El
relato de la creación surge en este periodo para que el pueblo no olvide que la tierra y
la creación en general es un templo natural que no debe destruirse (Ecoteología:
preservación del medio ambiente y sus recursos naturales).

Creo también que en los tiempos de hoy se está dando el Éxodo. Porque hay muchos
latinoamericanos que buscan el sueño americano y por ello muchos de los nuestros
se arriesgan para poder lograrlo y allá viven haciendo los trabajos que los
norteamericanos no quieren hacer (Trabajos de siervos).

Pero muchos latinoamericanos que viven allá, son pueblo de Dios y el Señor los
exaltara por cuanto han conocido su nombre; y hará maravillas con ellos para que el
pueblo en medio del cual están, vean que Dios hace diferencia entre quien es su
pueblo y quien no es su pueblo; entre el que le sirve y el que no le sirve. Según
Malaquías 3: 18

CONCLUSIÓN

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1. Jesús habla y actúa en favor del cambio liberador y, en ese sentido, está
próximo al proyecto de los oprimidos.

2. La praxis de Jesús tiene un matiz socio-político en cuanto afecta a la estructura


social y religiosa de su tiempo. No es un reformista ascético, ni un fariseo
legalista, sino un liberador profético.

3. Necesitamos hoy en día un cambio de accionar, pues eso es un paradigma.

4. El éxodo es un paradigma de liberación para América Latina, Y que nos


veamos como hermanos. También es reconocer a Dios; como el único Dios
verdadero que nos sacó de la esclavitud y hoy somos libres por su sangre
preciosa.

5. Hay que tomar conciencia de lo que el mundo está viviendo hoy en día,
Podemos ver como la humanidad buscar un mejor estilo de vida. Y sabe en
búsqueda de nuevas oportunidades a otros países con el fin de tener una vida
mejor.

6. Lo lamentable de todo esto es que hay muchos que en el camino pierden sus
vidas, Y si sabemos que Dios tiene misericordia, pues su tuvo con su pueblo
cuando estaban en Egipto. Hoy también lo está con cada uno de sus hijos.

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BIBLIOGRAFIA

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