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EXPERIMENTOS DE EINSTEIN CON RELACION A LA TEORIA DE LA

RELATIVIDAD
Mayo de 1905: Un rayo alcanza un tren en movimiento
La revelación de Einstein consistía en que los observadores en movimiento relativo
experimentan el tiempo de forma diferente: es perfectamente posible que dos
acontecimientos tengan lugar de forma simultánea desde la perspectiva de un
observador, pero que ocurran en momentos diferentes desde la perspectiva del otro. Y
ambos observadores estarían en lo cierto.

Einstein ilustraría posteriormente este argumento mediante otro experimento mental.


Imagina que de nuevo tienes un observador que está junto a las vías mientras pasa el tren.
Pero este momento, un rayo alcanza el primer y último vagón justo cuando pasa frente a
él el vagón central del tren. Debido a que ambos impactos ocurren a la misma distancia
del observador, su luz llega al ojo al mismo tiempo. Así que este observador puede afirmar
sin equivocarse que ambos han sucedido de manera simultánea.

Mientras tanto, el otro observador está sentado en el punto medio exacto de este tren.
Desde su perspectiva, la luz de ambos impactos también tiene que viajar la misma
distancia, y del mismo modo medirá la velocidad de la luz como igual en ambas
direcciones. Pero debido al movimiento del tren, la luz que procede del rayo en el vagón
de cola tiene que viajar más distancia hasta el observador, alcanzándolo unos instantes
más tarde respecto a la luz procedente del primer vagón. Debido a que los pulsos de luz
han llegado en momentos diferentes, dicho observador solo puede concluir que los
impactos no han sido simultáneos y que el impacto frontal sucedió primero.

En resumen, Einstein se dio cuenta de que lo que es relativo es la simultaneidad. Una vez


aceptas eso, todos los efectos extraños que asociamos a la relatividad son simplemente
una cuestión de álgebra.

Einstein redactó rápidamente sus ideas en un estado de euforia extrema y envió su


artículo para que fuera publicado pocas semanas después. Le otorgó un título (Sobre la
electrodinámica de cuerpos en movimiento) que reflejaba su lucha por reconciliar las
ecuaciones de Maxwell con el principio de la relatividad.  Como conclusión incluyó un
agradecimiento a Besso («a quien agradezco por algunas sugerencias valiosas») lo que
garantizó a su amigo ser recordado por la posteridad.
Septiembre de 1905: Masa y energía
Sin embargo, este primer artículo no fue el último. Einstein siguió obsesionado con la
relatividad durante todo el verano de 1905 y en septiembre envió un segundo artículo
como una especie de idea adicional.

Estaba basado en otro experimento mental. Imagina un objeto en reposo, escribía. Ahora


imagina que espontáneamente emite dos pulsos de luz idénticos en direcciones opuestas.
Este objeto permanecerá quieto, pero debido a que cada pulso transporta cierta cantidad
de energía, el contenido de energía del propio objeto disminuirá.

Ahora bien, decía Einstein, ¿cómo vería este proceso un observador en movimiento?
Desde su perspectiva, el objeto simplemente seguiría moviéndose en línea recta mientras
los dos pulsos echan a volar. Pero aunque la velocidad de los pulsos sería la misma (la
velocidad de la luz) sus energías serían diferentes: el pulso que se mueve hacia delante, en
la dirección del movimiento, tendría una energía mayor que el que se mueve hacia detrás.

Mediante fórmulas algebraicas, Einstein demostró que para que todo esto fuera
coherente, el objeto no solo tiene que perder energía cuando emite estos pulsos de luz,
sino que también tendría que perder un poco de masa. O, en otras palabras, la masa y la
energía son intercambiables.

Einstein escribió una ecuación en la que relacionaba ambos conceptos. Empleando la


notación actual, que abrevia la velocidad de la luz mediante la letra c, creó la que
probablemente sea la ecuación más famosa de la historia: E = mc 2.