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Aspecto Teorico

Eliseo Verón plantea que el concepto de "discurso" abre la posibilidad de un desarrollo


conceptual. El concepto de "discurso" abre la posibilidad de una reformulación conceptual
con la condición de romper con el modelo binario del Signo saussureano y tomar "a su
cargo" lo que Verón llama "pensamiento ternario sobre la significación". Esto es lo que el
autor denomina Teoría de la discursividad o Teoría de los discursos sociales. La Teoría de
los discursos sociales se basa en un conjunto de hipótesis sobre los modos de
funcionamiento de la semiosis social. Por semiosis social, Verón entiende a "la dimensión
significante de los fenómenos sociales: el estudio de la semiosis es el estudio de los
fenómenos sociales en tanto procesos de producción de sentido"

Teoría de la semiosis social.

Eliseo Verón centra su teoría en el estudio de los discursos sociales. Analiza cómo los
discursos funcionan dentro de la sociedad y producen sentidos. Para su investigación toma
en cuenta análisis previos dentro del área de la lingüística y revaloriza a Charles S. Peirce.

Los "discursos sociales" son textos: es decir, conjuntos presentes en la sociedad que se
componen de diversas materias significantes (escritura e imagen; imagen y palabra;
escritura, imagen y sonido; etc.).

Para Verón, leer un texto  tomando en cuenta la noción de discurso, significa entenderlo en
relación con otros discursos, es decir, no se termina en sí mismo, hay que describirlo como
un sistema de operaciones discursivas. Dentro del sistema de operaciones discursivas
encontramos el proceso de producción de un discurso. 

 El desarrollo de este proceso se pone de manifiesto a través de huellas que las condiciones
de producción han dejado en el texto, a partir de la realización de operaciones discursivas.
Las huellas, entonces, son propiedades del discurso. Pueden verse huellas de valoración, de
interpretación, ideológicas de quien produce el discurso, hasta huellas relacionadas con las
condiciones sociales en que fue escrito.

La producción social de sentido remite a una visión integral del sistema productivo, el cual
implica una articulación entre producción, circulación y consumo. Una teoría que toma en
cuenta la producción social de los discursos aborda "lecturas" de proceso de producción
(generación) del discurso y la del consumo, que conducen a describir tanto el proceso de
producción como el de reconocimiento o consumo. El funcionamiento de todo discurso
depende no de una, sino de dos tipos de "gramáticas": de producción y de reconocimiento.
Las relaciones entre la "gramática," de producción y la "gramática" de reconocimiento para
un determinado discurso implican una serie de mecanismos que forman parte del sistema 
productivo; y se dan dentro de lo que Verón llama "circulación". El concepto de circulación
designa precisamente el proceso a través del cual el sistema de relaciones entre condiciones
de producción y condiciones de recepción es, a su vez, producido socialmente.

Eliseo Verón desarrolla la teoría de la discursividad o teoría de los discursos sociales; en la


cual analiza los fenómenos sociales entendidos como "procesos de producción de sentido".
Sin embargo, para el desarrollo de su teoría se basa en el pensamiento de Peirce por
considerarlo un enfoque dinámico que permite abordar los fenómenos discursivos.

Eliseo Verón realiza sus análisis del discurso a partir del modelo ternario desarrollado por
Peirce. El más importante es la “terceridad”, porque según Verón “la Terceridad supone a
la Secundidad, la Secundidad supone la Primeridad, y no al revés”.

Las categorías son universales y cada una de ellas corresponde a un determinado tipo de
fenómenos: en la Primeridad corresponden al orden de la posibilidad; los de la Secundidad,
son del orden de los eventos en bruto, singulares: los de la Terceridad, del orden de la ley,
de la razón. A su vez, es importante tener en cuenta que todas estas son categorías reales. El
primero, el segundo y el tercero son reales, pero sólo el segundo existe.

La producción y el reconocimiento del sentido son el objeto de estudio para Eliseo Verón.
Dentro de esta problemática debemos ubicar el análisis del "contrato de lectura".

Los soportes de los medios de comunicación masiva –diarios, revistas, filmes, radios, etc.-,
funcionan a partir del desarrollo de los procesos de producción, circulación y
reconocimiento o consumo.

Dentro de la red infinita de discursos, podemos encontrar relaciones entre los soportes y sus
“Iectores". Entre el discurso del soporte, por un lado y sus lectores por el otro se establece,
un nexo: el de la lectura. A este vínculo que se crea entre el medio y el "lector", es lo que
vamos a llamar "contrato de lectura".

Verón distingue dos niveles en el funcionamiento de cualquier discurso: el nivel del


enunciado pertenece al orden del contenido y el nivel de la enunciación que atañe a las
modalidades del decir.

El estudio del contrato de lectura comprende un análisis del conjunto de estructuras


enunciativas que conforman al soporte relaciones texto/imagen. Este análisis permite
determinar aquello que caracteriza a un soporte, cómo constituye la relación con sus
lectores. Implica abarcar los contenidos "tomados a cargo" por una determinada estructura
enunciativa en la cual un enunciador habla y propone un lugar preciso a un destinatario.

El análisis de un soporte para ubicar el contrato de lectura establecido deberá cumplir


determinadas exigencias: regularidad, al identificar las características propias que se
reiteren en un período relativamente largo (no menos de dos años); diferenciación, obtenida
por comparación entre soportes, para definir lo específico de cada soporte; y sistematicidad
de las propiedades exhibidas por cada soporte, detectando, también las incoherencias
ocasionales.

La semiosis social expresa, entonces, la característica básica del proceso de producción de


sentido, al considerar la propiedad de tejido inter-discursivo infinito de dicho proceso. A su
vez, el hecho de basar la semiosis social en la visión tríadica de Peirce, permite ubicar la
dimensión ideológica en el proceso de producción de sentido.

Las definiciones de semiosis social, y establecimos que los discursos son recortes espacio-
temporales. Es decir, aparecen en condiciones histórico-sociales particulares. Detallamos
también las definiciones de condición de producción y reconocimiento, y circulación. Es
tiempo de ocuparse de un análisis en producción y en reconocimiento particulares: lo
ideológico y científico:

 La dimensión ideológica está presente entonces en todos los discursos de alguna


forma u otra. Esta dimensión es la que identifica ciertas marcas que serán huellas al
relacionarse con sus condiciones de producción. Pero ojo, no con cualquiera de lo
ideológico, para Verón, pone en relación a un discurso con sus condiciones
SOCIALES de producción. El efecto ideológico es aquel que se construye a partir
de discursos que se establecen como la única mirada posible sobre un tema en
particular. El mecanismo que se utiliza es el borramiento de las condiciones de
producción, que quedan ocultas. El ejemplo paradigmático del efecto ideológico es
el discurso religioso. Éste se postula como la única visión que se tiene sobre la
cosmogonía y la concepción del sujeto y la sociedad, y oculta el hecho de que
responde a ciertas condiciones de producción. La dimensión del poder se hace
presente en la fuerte creencia que un único discurso puede acarrear, a partir de
ciertas condiciones sociales de lectura, en donde no se tiene acceso a otras visiones
del mundo que escapen a éstas.

 La dimensión del científico según Verón construye su dimensión del poder, su


fuerza de creencia, a partir de la exhibición de sus condiciones de producción. Es
decir, al exponer de dónde es que se habla se da prueba de la efectividad de sus
postulados. La ciencia genera de esta forma su creencia y de ahí adquiere poder.
Otro ejemplo claro es el de las publicidades de productos de belleza, los cuales
aparecen como "clínicamente comprobados". Es decir, exhibe sus condiciones de
producción al decir que se habla desde un estudio empírico que prueba su eficiencia.
Estos discursos en general tienen efectos de poder entre condiciones sociales de
reconocimiento con más acceso informativo y mayor manejo de lenguaje científico.
La característica de este modelo discursivo social se base en el análisis de los discursos
que no es otra cosa que la descripción de las huellas de las condiciones productivas en los
discursos. Este análisis no se queda ni en el discurso en si mismo ni se ocupa puramente del
afuera. Los objetos que interesan al análisis de los discursos no están en los discursos,
tampoco están fuera de ellos, en alguna parte de la realidad social objetiva. Son sistemas de
relaciones que todo producto significante mantienen con sus condiciones de generación por
una parte, y con sus efectos por la otra. Tanto las condiciones productivas como los objetos
significantes que se analizan contienen sentido ya que entre las condiciones productivas de
un discurso hay siempre otros discursos.

Las relaciones de los discursos con sus condiciones de producción por una parte, y con sus
condiciones de reconocimiento por la otra, deben poder representarse en forma sistemática;
debemos tener en cuenta reglas de generación (gramáticas de producción) y reglas de
lectura (gramáticas de lectura). Estas reglas describen operaciones de asignación de
sentido en las materias significantes que se reconstruyen a partir de marcas o propiedades
significantes con una relación no especificada con las condiciones productivas- presentes
en la materia significante. Cuando la relación entre una propiedad significante y sus
condiciones se establece, estas marcas se convierten en huellas de uno u otro conjunto de
condiciones. En este análisis damos cuenta del proceso de circulación de sentido y de
la diferencia entre las condiciones de producción y las de reconocimiento.

Las relaciones entre la gramática de producción y la gramática de reconocimiento para


un determinado discurso implican una serie de mecanismos que forman parte del sistema 
productivo; y se dan dentro de lo que Verón llama circulación. No hay, propiamente
hablando, huellas de la circulación; ya que éste concepto sólo puede hacerse visible en el
análisis como diferencia entre los dos conjuntos de huellas: de la producción y del
reconocimiento. 

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